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  • Me ayudas a masturbarme

    Me ayudas a masturbarme

    No quería acercarme mucho a ti hoy, sabía que algo así iba a pasar, no sabes controlarte, se supone que mis padres están del otro lado de la puerta, pero poco te importa, en el minuto en el que cerré la puerta te pusiste detrás de mí para jugar con mis pechos como quisieras, no pasó mucho tiempo hasta que me rogabas al oído que te deje ver mis pechos, sonabas tan desesperado.

    No podía creer que un señor tan respetado como tú esté así de desesperado por una joven. No te desprendiste de mis pechos cuando los viste apretados por mi corpiño, lo rompiste, no te importó que te haya regañado, dijiste que luego me ibas a comprar otro más lindo solo para que yo lo pueda modelar para ti. Los apretabas, masajeabas, ponías tu rostro en ellos, realmente te estabas divirtiendo. Cuando por fin te cansaste de hacerme gemir jugando con mis pezones, apretándolos, estirándolos y mordiéndolos me hiciste sentarme en tus piernas, al principio me dio algo de pena porque temía ser pesada, pero me tomaste de la cadera y me hiciste sentarme.

    Te cansaste de verme caminando por la casa con mi pequeña falda tableada que se levantaba cada vez que intentaba agacharme. Admito que usé esa falta solo para que me veas, me parecía graciosa tu carita frustrada cuando quitaba tus manos del borde de la falda cuando intentabas echar un vistazo. Eres tan lindo.

    Ni siquiera me importó que el resto de mi familia pudiera pensar mal de mí siempre que tú estuvieses mirándome. Podía sentir tu erección mientras tus grandes manos acariciaban mis muslos con suavidad, me movía levemente para hacerte sentir bien con la fricción, se sentía tan bien poder estar a solas contigo.

    Me paré un momento para sacarme el panty y te lo di luego de volver a sentarme en tus piernas. No parabas de olerlo mientras los dedos de tu otra mano se acercaron a mi vagina. Tuve que tapar mi boca con mi mano para que no se escuchen mis gemidos, estabas jugando con mi clítoris, tus dedos estaban húmedos así que metiste uno de ellos dentro de mí lentamente, sabías que era la primera vez que hacía algo así, querías que esté cómoda, lo sacabas y lo metías una y otra vez, hasta que agregaste otro, no podía parar de mover mis caderas buscando más fricción, moví la mano que tenía mi panty y me acerqué a besarte, me metiste la lengua para callarme, pero no paraba de gemir en tu boca.

    Mi respiración se agitaba, mi espalda se arqueaba, no pude aguantar más tuve un orgasmo mientras tus dedos jugaban conmigo. Me hiciste destapar mi boca y abrirla para que puedas meter tus dedos llenos de mis fluidos, tuve que chuparlos hasta que quedaron limpios mientras usabas tu otra mano para jugar con mis pechos. Cuando terminamos guardaste mi panty en tu bolsillo, prometiendo que me ibas a atender bien en casa.

  • Nueva consulta con el radiólogo, pero con mi novia (parte 2)

    Nueva consulta con el radiólogo, pero con mi novia (parte 2)

    Al cabo de una semana del examen radiológico de contraste,  recibí los resultados por mail y a la tarde una llamada al celular de una secretaria que me citaba para un estudio de revisión dos días después a última hora, diciéndome que el doctor Federico me daba un sobre turno a modo de excepción. Le confirmé en el acto, le mandé un mensaje al doctor Federico para avisarle que mi novia Luli iría conmigo y me respondió con un escueto OK.

    El día de la cita, por la mañana, tomé un laxante suave, para librar mi interior de impurezas. Llegamos unos minutos antes de las 19, la secretaria nos dijo que se estaba por retirar y que podíamos pasar a la sala de rayos, aunque el doctor Federico no le había comentado que vendría acompañado, pero él sabría cómo proceder. La secretaria tomó sus cosas, se retiró y pasamos a la sala de rayos. Abrió con la cerradura eléctrica y nos saludó desde su cubículo, donde estaba cargando datos en la PC. No quedaba nadie en la sala.

    Por el altavoz interno me indicó que pasara al vestidor. Le pregunté por Luli.

    -Ella también.

    -¡Qué lindo es!, me dijo mi novia mientras nos desnudábamos y me dio un tremendo morreo, lo que me puso al palo. Metió mano por debajo de mi camisolín y me la sobó varias veces.

    -¡Ya estás goteando!

    -¿Y vos?, le pregunté mientras le metía los dedos debajo de la tanga que había traído, notando ya su flujo, y me los metí jugosos en la boca.

    Nos prendimos en otro morreo. interrumpido por dos golpecitos a la puerta que daba a la sala de rayos. Fede ya estaba listo, en cueros, sólo vistiendo una calza blanca a media pierna y un pantaloncito corto de gimnasia ceñido color lila.

    -¡Uy!, perdón, simuló sorpresa.

    -No es nada, doctor. Ella es mi novia, Luli.

    -Es preciosa, te felicito.

    -Gracias, usted también está muy bien, dijo mi novia.

    -Nada de usted, para vos, soy Fede.

    -Entonces puedo decirte que estás re fuerte, acotó la atrevida, sonriéndole con picardía.

    -Supongo que no les molesta que los reciba así, porque después tengo que ir al gimnasio.

    -No nos puede molestar admirar una escultura, se zafó de nuevo mi novia, llevando la voz cantante.

    La tomó de la mano con mucha confianza y me pidió que me colocara en la camilla inclinada, como en el estudio original. A mi novia la hizo colocarse del otro lado de la camilla y le puso guantes descartables también.

    -Fijate en el monitor, le dijo, porque le vamos a preparar el interior.

    Me intrigó que no se pusiera el delantal de plomo y que el cubículo estuviera a oscuras, cuando se encendió el monitor y apareció mi imagen. Noté que la fecha era de la semana anterior y pensé que era una puesta en escena.

    -Te voy a colocar el gel analgésico para verificar y Luli me va a ayudar, ¿no es verdad?

    -Sí, claro, respondió con entusiasmo.

    Se embadurnaron los dedos y comenzó él metiéndome dos dedos, mientras ella me abría las nalgas. Me corrió un escalofrío por la espalda y me estremecí, pero Federico me decía que me tranquilizara acariciándome con la otra mano un glúteo y la espalda. Enseguida se calentó mi ano y me masajeó un par de minutos hasta que notó como me relajaba y le dijo a Luli que probara ella para revisar si estaba bien dilatado y lubricado. No dudó un instante mi novia y se dejó llevar por mi radiólogo, metiéndome un dedo cada uno.

    La muy zorra dijo que le parecía que estaba algo estrecho y metió el segundo, con un mete y saca de locura. Gemí y resoplé de placer, y Fede metió sus dedos también. Ya tenía cuatro dedos masajeando y lubricando el ano, pero no sabía que, con la mano libre, mi novia había empezado a sobar la dura verga del radiólogo por encima de su calza y le estaba dando un morreo escandaloso. Se los oía también gemir y resoplar, además del chapoteo de sus lenguas entrelazadas.

    Escuché que él le pidió que se quitara los guantes y el chasquido de estos, pero no me enteré hasta después que ella se había prendido a su cuerpo y le bajaba el short y la calza para apoderarse de su pija enhiesta para pajearlo con sumo placer, mientras él seguía a lo suyo, masajeando ya con tres dedos mi ano ansioso.

    Luli se arrodilló detrás de mi para empezar a chuparle la pija a Fede, que suspiraba de gusto y se recostaba sobre mi espalda, sin dejar de penetrarme. Me imaginaba la mamada, pero no podía verla. Mi novia se había apoderado de los firmes glúteos de Fede y lo chupó con frenesí varios minutos, hasta que el radiólogo se puso tenso y se detuvo.

    Luli se puso de pie apretándole bien fuerte la base de su falo chorreante de líquido seminal y saliva y besándolo profunda y apasionadamente. Él me dejó de lado, se quitó los guantes y le quitó el camisolín y la tanga a mi novia, que no dejaba de morrearlo. Sin soltarse entre sí, giraron la orientación de la camilla para que los pudiera ver. Fede se arrodilló para comerle unos minutos la conchita cálida y húmeda, mientras ella berreaba y lo tomaba del pelo para empujar su cabeza y su lengua más adentro de la vagina, hasta que se corrió en un orgasmo interminable que le aflojó las piernas.

    Para que no perdiese la vertical, Fede la tomó de sus nalgas y la alzó para ponerla a horcajadas en su cintura y meterle su pija durísima de un saque hasta el fondo. Luli abrió los ojos como platos, se abrazó a su cuello, rodeó la cintura del radiólogo con sus piernas y empezó a menearse con frenesí, mientras Fede la bombeaba. Como pude, abandoné la camilla para sostener a mi novia por detrás y ayudarla a no salirse de la cogida, sofocado por la calentura.

    Ella soltó un brazo y me atrajo hasta al lado de ellos, me miró con ojos radiantes de lujuria y me dio un largo y profundo beso de lengua. Me volvió a mirar y sin hablar ni dejar de menearse y gemir y berrear, llevó mi cara al lado de Fede para que lo besara. Los abracé a los dos para juntarlos más, si eso era posible, y nos besamos con Fede como antes lo hicimos con Luli, mientras ella volvía a correrse como loca, gritando y resoplando.

    Sin que terminara de estremecerse, lentamente la sentamos en la camilla para que se calmara un poco, la besamos alternativamente y la acariciamos y sostuvimos hasta que su respiración tomó un curso más razonable. Con mi mano izquierda acariciaba la espalda y los glúteos redondos y firmes de Fede y con la derecha sobaba su pija chorreante de los jugos vaginales y líquido seminal.

    La recostamos del todo sobre la camilla y empezamos a acariciarnos y morrearnos entre nosotros juntando nuestras vergas que se pajeaban mutuamente. Yo no daba más y estaba a punto de venirme, cuando Fede detuvo el franeleo, me colocó con la pija frente a la cara de mi novia, poniéndose él detrás de mí para empujarme a metérsela lentamente entre los labios, mientras inclinaba mi cuerpo un poco, tomándome de la cintura y apoyando la punta de su miembro en mi ano, entrando despacio pero sin pausa hasta que me la metió toda adentro, provocándome un espasmo de placer cuando sentí su pelvis depilada arrimada a mis nalgas.

    Empujé para atrás y giré algo el cuerpo para besarlo, al tiempo que comenzaba a cogerme muy lentamente. Acompasé mis movimientos a su vaivén y volví a prestar atención a mi novia que, al notar como Fede me estaba enculando, me tomó la pija y la chupó como si fuera la primera vez. El mete y saca del radiólogo y mis movimientos receptores de la tremenda cogida que me estaba dando hacían que a su vez se acelerara la mamada de Luli. Estaba a punto de correrme, cuando mi novia dejó de chuparme y apretó con mucha fuerza la base de mi poronga hasta calmarme, pidiéndole a Fede que se detuviera también.

    Yo la tenía toda adentro y quería más, pero no entendía cuáles eran las intenciones de Luli. Se incorporó, nos separó, muy a mi desgano y me hizo recostar boca arriba con mis caderas en la punta de la camilla, hacia donde hizo que Fede volviera a cogerme, poniéndome las piernas sobre sus hombros. Recibí gustoso todo su miembro dentro de mi culo y comencé a relajar y contraer mi ano, para disfrutarlo aún más, si cabía.

    Mi novia se subió a la camilla a espaldas mías y se sentó solícitamente sobre mi pija aún parada para metérsela toda en su concha empapada y comenzar a menearse con frenesí, abrazando y besando apasionadamente a nuestro semental. Ser cogido por partida doble de esa manera me llevó a las nubes. Fede sostenía las nalgas de Luli para acompañar su meneo sensual, sin dejar de cogerme y sin dejar de chuponearse con mi novia. Tras varios minutos de mete y saca, me empezó el cosquilleo previo a la corrida y eyaculé gritando y resoplando como un poseído, mientras ella meneaba más rápido su cuerpo para que toda mi leche se derramara en su concha encharcada.

    Tomó a Fede de la cabeza, le hizo chupar sus pezones duros y le pidió un minuto. Se volteó en la camilla, se deslizó sobre mi poronga exhausta y con sus pechos bamboleantes sobre a mi cara, ofreció su trasero en pompa al radiólogo, que no vaciló en penetrarla por la vagina de nuevo, lentamente y a fondo. Ella empujaba hacia atrás y él la acometía, hasta que tomaron el compás y se cogieron como diez minutos o más, tal vez, yo había perdido toda noción de tiempo.

    Luli pedía más y más, Fede le daba y le daba hasta que se puso tenso, ella decía dale, dale, quiero toda tu leche, y él acabó largamente en su interior, gimiendo y resoplando como un potro salvaje, provocando que ella se corriera por tercera o cuarta vez, desplomándose sudorosa sobre mi cuerpo y dándome besos y lengüetazos en la boca, la cara y el cuello.

    La punta de la camilla era un enchastre de leche y jugos vaginales. Fede también se desplomó totalmente transpirado sobre ella, besándole la espalda y provocándole más estremecimientos y escalofríos de placer, hasta que todos pudimos recuperar el aliento y la calma. Debíamos limpiar y ordenar el lío, pero también ducharnos, pues estábamos sudados y enchastrados con nuestros fluidos corporales. Pero esa es otra historia.

    Si les gusta el relato, que continuará, pueden dejar sus comentarios. Feliz año nuevo.

  • Ayudando a mi hermana y su mujer

    Ayudando a mi hermana y su mujer

    Este es mi primer relato, espero que os guste. Soy Edu, tengo 18 años, diría que soy bastante normal, un chico de 1,82, moreno de pelo corto y ojos marrones, soy atlético siempre me ha gustado el deporte y hago algo de ejercicio, pero sin pasarme.

    Mi hermana se llama Bego tiene 29 ya sé que pensareis que me saca muchos años, pero he de reconocer que yo no estaba en la mente de mis padres, llegue un poco de rebote… Bego medirá 1,72 o así, es un poco grande, no es gorda, pero no es del típico estereotipo, es castaña con el pelo ondulado un poco más abajo de los hombros, de pecho debe tener una 95D más o menos y tiene un culo bastante redondeado que aun deja ver una cintura más pequeña.

    Está casada desde hace dos años con Lucia, mi hermana había estado con chicos siempre, pero desde que conoció a Lucia se enamoró y nunca volvió a estar con nadie más, se conocieron a los 25 cuando mi hermana le dio la locura del gimnasio, Lucia nunca ha estado con ningún chico, siempre ha tenido claro que a ella le gustan las chicas.

    Lucia es mayor que mi hermana tiene 33 años es morena con el pelo largo y liso, ojos color miel y una carita de no haber roto un plato, ella si podría entrar más en el prototipo de barby, muy delgadita, sin mucho pecho, pero con un culo que quita el hipo, siempre cuando vamos a la playa juntos, lo paso muy mal con ese culo. He imaginado numerosas ocasiones que harían mi hermana y ella cuando están solas y siempre acabo de la misma manera, ya os podéis imaginar.

    Pues bien os contaré lo que ha pasado en esta época reciente, mi hermana trabaja en un bufete, siempre tiene que ir muy arreglada, tiene problemas con el tiempo libre ya que la hacen trabajar sin descanso, en cambio Lucia es profesora en un colegio, tiene un horario genial y mucho más tiempo libre… Este verano decidieron que quería empezar a formar una familia, dadas las condiciones laborales de cada una decidieron que lo mejor es que sea Lucia la que sé que se quede embarazada, ya que mi hermana con su trabajo lo tenía más complicado, desde entonces llevan visitando varias clínicas de inseminación, pero las da un poco de miedo, que la información que tenga de las muestras sea falsa y están bastante preocupadas, sin contar el dinero que le lleva todo el proceso. Económicamente no están mal, pero se han metido en una hipoteca enorme en una casa enorme y súper bien situada en nuestra ciudad, es decir, ya no van tan bien económicamente…

    Un día que me invitaron a cenar a su casa mi hermana, después de que ya hubiéramos acabado de recoger la mesa y ya llevábamos unas cuantas copas de vino encima, me dejo caer todos los inconvenientes que tenían, el dinero y a saber quién iba a ser el padre. Yo la verdad que al momento la entendí, ya que si yo estuviera en su situación seria muy duro y opinaría lo mismo.

    Mi hermana como quien no quiere la cosa, dejo caer que al final la única manera de que ella tuviera algo de relación genética con su hijo seria que alguien que comparta su material genético fuera el padre, yo ahí me quede un poco helado, ¿querían que yo me ofreciera a donar mi semen???

    La verdad no me dio tiempo a reaccionar cuando ella misma me lo dijo, estábamos sentados en los sofás, ellas sentadas juntas y yo en una butaca situada al lado. Lucia no miraba, supongo que a ella no le hacía mucha gracia la situación o le daba más vergüenza que a mi hermana, yo en ese momento no supe bien que decir, simplemente asentí, ya que sé que ella haría lo mismo por mi si yo lo necesitara, asique dije que cuando quisiera me acercaría a la clínica… En ese momento a mi hermana le tembló un poco más la voz, y empezó a divagar un poco…

    – Veras, ya que no eres un desconocido, sino que eres de la familia, y viendo los problemas que tenemos, y que no es seguro que a la primera ya vaya a salir bien, hemos pensado que tal vez lo podríamos hacer sin la clínica -ella bastante roja no sabía cómo iba a reaccionar yo, y lucia seguía mirando al otro lado de la habitación- habíamos pensado que podrías hacerlo de la manera convencional, lo más rápido posible, Lucia no ha estado con ningún hombre nunca, pero también está de acuerdo, solo queremos que sea rápido… ¿puedes pensarlo al menos?

    Yo me quedé de piedra, ¿querían que lo hiciera con Lucia? Ni me mira a la cara, está claro que a ella no le hace ninguna gracia esto, pero supongo que es la única manera que tiene

    – Bueno no se si es lo mejor, eso es un poco fuerte tener relaciones con tu mujer… No sé yo.

    -Bueno Edu -dice Bego- no son relaciones, solo necesitamos el semen, está claro que ninguno buscamos el placer, lo intentaremos hacer lo mas fácil posible, sabemos que habrá algo de roce, pero no necesitamos que haya sexo apasionado, ya me entiendes.

    – No sé, sé que estáis en una situación difícil, y sé que tú lo harías por mi… Siempre me has protegido y has cuidado de mi… Asi que supongo que es la única forma de devolverte todos los favores que te debo.

    Automáticamente en mi hermana le salió una sonrisa que nunca había visto, estaba radiante, se levantó del sofá y me dio un abrazo enorme. Rápidamente se dio la vuelta y dijo:

    -Bueno que os parece si lo intentamos hoy ya que lo hemos hablado y así no será tan traumático la próxima vez…

    Lucia asintió sin mirarme, ella estaba preocupada, no la veía tan contenta como mi hermana, mi hermana me cogió de la mano y me llevo a la habitación. Me sentó en la cama, y después entro Lucia, esa noche vestía un vestido bastante ajustado, sin mucho escote, pero el cual marcaba el culo que tanto me gustaba… Mi hermana en cambio llevaba un vestido blanco de vuelo. Cuando entro Lucia a la habitación mi hermana se fue donde ella, puede ver como la abrazaba y la acariciaba los brazos, mientras la decía en bajo al oído.

    – Tranquila, será rápido, es lo que tenemos que hacer, como lo habíamos hablado, todo será por nuestro bebé…

    – Si mi amor, lo hare por nuestro pequeño -decía mientras asentía y suspiraba- sabes que te amo, y haría todo por nuestra familia.

    Mi hermana la sonrió y la dio un pequeño beso en los labios, el cual también devolvió Lucia una sonrisa un poco más tímida, pude ver como mi hermana la bajaba la cremallera del vestido y le empezaba a bajar, debajo de ese vestido negro había un conjunto de sujetador y tanga negro que hizo automáticamente que me empalmara al instante… Cuando el vestido negro cayó al suelo, mi hermana me miro y me dijo:

    – Puedes ir desnudándote tú también.

    Yo me levante de la cama y me quite la camiseta, baje mi pantalón y al ver mi paquete a tope, se me vino a la cabeza que diría mi hermana cuando me viera… Me quede un poco parado, cuando volví a oír la voz de mi hermana.

    – Tranquilo, no pasa nada, es normal que tú también estés nervioso

    Yo me arme de valor y me baje el bóxer quedando al descubierto mi polla de 19 cm, mi hermana no se inmuto y trajo a Lucia hasta la cama y la tumbo a mi lado. Bego se sentó al borde de la cama y me nos dijo que estuviéramos tranquillos que ella estaría ahí por si necesitábamos algo… Yo me acerque a lucia y estirando la mano dije:

    – Puedo acariciar un poco?

    Lucia me miro y asintió muy callada, mi hermana también asintió con una sonrisa para darme confianza, supongo que para ella tampoco era fácil la situación, pero sabía que yo lo hacía por ella y que en realidad era la que más ganaba con todo aquello.

    Yo estire mi mano y acaricie el vientre de Lucia, era plano, suave, al tocarla su piel se erizo… Dio un pequeño respingo asustada, pero apenas se movió, yo seguí acariciando su tripa despacio… Hasta llegar a donde empezaba su tanga… En ese momento Lucia se incorporó y dijo:

    – Espera espera, creo que no voy a ser capaz -lo dijo muy asustada, no estaba nada segura de todo aquello.

    Yo automáticamente me levante de la cama, me había sentido fatal como si me hubiera excedido o algo, rápidamente mi hermana tomo la palabra:

    – Tranquilos los dos, es normal esto es nuevo para todos -empezó a abrazar a Lucia y a hablarla muy bajo al oído.

    Yo empecé a recoger mis cosas, y en ese momento Bego me volvió a hablar:

    – Edu, tranquilo todo está bien, siéntate en la silla un segundo, creo que es mejor que yo empiece un poco con Lucia antes, así será más fácil, si no te importa esperar un poco…

    Yo sin saber muy bien que hacer, me senté en la silla con mis pantalones en mi regazo el cual tapaba mi media erección, ya que con ese sobresalto se me había bajado un poco… Mi hermana comenzó a besar despacio a Lucía, Lucia no respondía mucho… Así que mi hermana empezó a besarla más intensamente, metiendo su lengua, en ese momento Lucia también empezó a besarla y jugaron con sus lenguas mientras yo veía lo que siempre me había imaginado…

    Mi hermana la besaba muy intensamente, mientras ella se dejaba hacer… Empezó a acariciarle las tetas por encima del sujetador, mientras con la otra mano acaricia su culo… Tumbo a Lucia en la cama y empezó a besarla el cuello, se podía ver como mi cuñada se animaba por momentos…con su pierna agarraba a Bego para que nos e fuera… Mi hermana bajo e sujetador y empezó a comerle las tetas, por fin pude ver las tetas de lucia, eran pequeñas, con un pezón pequeño marrón, eran preciosas… Mi polla al ver todo eso parece que se volvía animar a pesar del susto de antes… Mi hermana besaba y mordía sus pezones, mientras Lucia gemía suave.

    Mi hermana empezó a bajar por su cintura dando besos, poniéndose a cuatro patas sobre Lucia, hasta llegar a su ansiado coñito, mi hermana no se detuvo mucho aparto en tanga a un lado y automáticamente empezó a comerle el coño, era un coño totalmente depilado, era como el de una muñeca… Todo rosa, y por cómo le comía mi hermana debía estar delicioso… Mi mirada se apartó un momento para ver el culo de mi hermana, al estar puesta a 4, se le había subido la falda y podía vérsele unas braguitas brasileñas de encaje blanco, que se transparentaban bastante… Podía ver el culazo de mi hermana y con su coño no estaba tan depilado por la parte de delante como el de Lucia… No puede evitarlo más y mi mano agarro mi polla y empezó a acaricias la cabeza suavemente… viendo como mi hermana le comía el coño sin parar…

    Lucia estiro las manos y empezó a levantar el vestido de Bego hasta sacárselo por la cabeza… En ese momento pude ver como mi hermana no llevaba puesto ningún sujetador, y sus grandes tetas cayeron prácticamente en la cara de Lucia… La cual esta vez si sonrió y empezó a comer las tetas de mi hermana… Mi hermana se puso a un lado, pero sin quitar sus tetas de su cara, se giró y me hizo un gesto con el dedo para que me acercara… Yo me levante de la silla deje las cosas en el suelo y me seguí masajeando la polla, puede ver como ella me miro y sonrió y abrió un poco las piernas de Lucia y la quito el tanga… Yo me acerque, mi hermana abrió un poco su coño el cual ya estaba bastante mojado y me dijo:

    – Ya está preparada para ti -sonrió Bego

    – Puedo ahora Lucia?

    Solo pude oír un breve ruido se afirmación mientras seguía oyendo los ruidos de su boca en las tetas de mi hermana, yo dispuse mi polla en la abertura de su coño y lo frote un par de veces y lo metí despacio… pude oír como Lucia gemía y como mi hermana no quitaba ojo mientras acaricia las tetas de lucia… Yo no sabía muy bien donde poner las manos… Creo que ella se dio cuenta asique cogió una de mis manos y las llevo a las tetas de Lucia sonriendo, yo empecé a tocarlas mientras aumente el ritmo de mis embestidas, en ese momento Bego bajo la mano hasta el culo de lucia y empezó a tocar su clítoris mientras mi polla entraba y salía…

    Eso me hizo despistarme un segundo y sacarla más de la cuenta, lo suficiente para que se saliera y rozara la mano de mi hermana, ella sonrió me la agarro, la dio un par de meneos mientras me miraba y la volvió a meter… Yo la sonreí y la dije que gracias, ella solo me miro y me dijo estoy aquí para ayudaros a los dos… Yo sonreí y seguí con lo mío, aunque mi mirada se fue un poco al culo de mi hermana el cual tenía lado, ella me vio y sonrió, y me hizo un gesto con la cabeza como que me daba permiso, así que sin pensarlo mucho con una de mis manos empecé a acariciarle el culo a mi hermana, ella sonrió mientras miraba a Lucia y la decía que la quería, mientras ella respondía que lo mismo, mientras se besaban sin parar.

    Mi mano jugaba con el culo de mi hermana algunas veces hasta se me iba un poco la mano y se me metía entre sus nalgas y a su coño, y podía notar lo mojadas que estaban, ella en ningún momento se quejó ni me aparto, así que yo seguí tocando por esa zona… Oía gemir a Lucia, incluso su mano empezó a tocarse el clítoris, parecía que se había olvidado de mi un poco, mi hermana la besaba la oreja y la decía que imaginara que es ella con el arnés que tienen, Lucia solo cerraba los ojos y asentía.

    En ese momento cuando estaba tocando el tanga de mi hermana, noto como se mueve y se echa hacia un lado, mi hermana se le había echado a un lado sin que Lucia se diera cuenta, para que la tocara, asique me dispuse hacerlo, mi hermana estaba empapada, mucho más que Lucia, supongo que en el fondo también la gustaban los chicos, y esa escena era muy caliente… Empecé a meter mis dedos a la vez que embestía, como si se lo hiciera a las dos… En ese momento mi hermana se vuelve un poco hacia mi mientras acaricia la cara de Lucía la cual sigue con los ojos cerrados… Veo que su mano se dije a mis huevos y empieza a tocarlo suavemente, y me sonríe…

    – Vas a tener que vaciarlos bien dentro de ella ehh -yo sonrío y asiento, y me quedo embobado mirando sus tetas, ella sonríe y me dice:

    – Están llenas de babas de Lucia, pero tu también puedes

    Yo acerco mi cara y empiezo a lamerla las tetas, ya tetas tenía mi hermana, un pezón grande, bastante clarito, con unos pezones gordos… En ese momento mi polla se sale de Lucia, y mi hermana al darse cuenta la agarra sin pensarlo, la da un par de meneos y la vuelve a intentar meter, pero esta vez la cuesta algo más…

    – No tienes algo de lubricante? -la digo en voz baja

    – Esta en el armario, pero ahora no podemos parar, que parece que Lucia lo está llevando mejor… -veo que ella duda- quizá con esto valga.

    Veo con mi hermana baja la cabeza y empieza meterse mi polla en la boca, y juega con su lengua, Lucia esta con los ojos cerrado y puede ver nada, mi hermana la chupa de vicio… Me mira con la polla metida en la boca y sonríe… se la saca la escupe y dice:

    -Creo que con esto valdrá, si necesitas más me dices -mientras me guiña un ojo.

    Y vuelve con Lucia para besarla, pero sin apartar su culo de mí, es más esta vez se baja las bragas para que pueda tocarla mejor. Yo intento girar a Lucia para ponerla boca abajo, ella lo entiende y lo hace y se pone a 4 mientras mi hermana se tumba debajo de ella y se sigue besando, ahora tengo el culo de Lucia arriba y el coño de mi hermana debajo con su pelito mirando hacia mí, empiezo a follar a Lucia más fuerte mientras noto como mi hermana me acaricia los huevos.

    Empiezo a oír a Lucia quejarse un poco, creo que la está molestando, no está acostumbrada a una polla de verdad, siempre lo hace con lubricantes y demás… Puedo oír a mi hermana hablar con ella.

    – Cariño no tienes que hacer esto sola, estamos juntas en esto, tu recibirás la semilla, pero podemos intentar sacarla juntas, así lo haremos más nuestro…

    No podía oír bien que decían más, pero parece sé que Lucia asentía… En ese momento noto una mano que agarra mi polla y la saca, y tira de ella hacia abajo… Hacia el coño de mi hermana, yo me dejo llevas, y entra en el coño de mi hermana… No puedo creerlo… Me estoy follando a las dos… Tengo que intentar aguantar todo lo posible y disfrutar el momento… Oigo gemir a mi hermana, en su coño entra sin problema, esta empapado, se nota que sabe disfrutar de una buena polla, quizá la haya echado de menos todo este tiempo… Mientras follo a mi hermana, masturbo a Lucia para que no se quede fría, aunque parece que mi hermana la mantiene a tono.

    – Así Edu! ¡no pares!! -oigo decir a Bego, en ese momento me mira Lucia con cara de no muchos amigos, pero yo hago lo que me han dicho y no paro…

    En ese momento, Bego le dice a Lucia que lo mejor es que me corra estando ella encima, que así llega más profundo y hay más posibilidades, ella asiente y se echa a un lado, mi hermana un se queda un poco boca arriba tocándose las tetas mientras la sigo follando…

    – Edu túmbate, que me pongo yo encima… -pude ver la cara de tristeza de mi hermana cuando la saque.

    Me tumbe en la cama y cuando se iba a subir Lucia, mi hermana dice espera, que hay que lubricar más y se pone a chupármela en la cara de Lucia, la cual pone una cara de preocupación, creo que se está dando cuenta que mi hermana está disfrutando con todo eso. Mi hermana se la mete entera a la boca mientras me acaricia los huevos, se nota que tenía ganas de chupar una polla de verdad y no la mierda de goma que usan… Tras un poco así… mi hermana mira a Lucia y dice ya la tienes lista…

    Ella se sube y empieza a moverse… Esta de frente a mí, así puedo tocarla un poco las tetas… mi hermana la besa el cuello, y la caricia el culo, pasando por su ano y mis huevos… A veces también baja más de la cuenta por mis huevos y me acaricia el ano… Lucia no gime mucho… Mi hermana guía su movimiento, pero es evidente que no ha montado una polla nunca, va un poco desacompasada… yo intento ayudarla, al igual que mi hermana, pero se nota que no está cómoda… Mi hermana la dice:

    – Me dejas a mí un poco, así ves como lo hago y así aprendes, además así lo dejamos a punto de caramelo para ti jeje

    Lucia la mira con cara de no saber muy bien que hacer, pero asiente… vuelve a llevar su boca a mi polla y me la da dos lametones de arriba abajo, y mira a Lucia y la dice:

    – Cariño, que bien sabes, tus flujos están riquísimos… – Lucia sonríe tímidamente.

    Mi hermana se coloca, dándome la espalda, poya sus manos y pies en la cama y se mete entera mi polla hasta el fondo, se la oye suspirar y automáticamente empieza a cabalgarme rápidamente… Coge la cabeza de lucia y la lleva a sus tetas y ella empieza comerlas… Yo acaricio el culo de lucia con una mano y con la otra la tea de mi hermana que queda libre… Mi hermana empieza a gemir… se nota que la encanta… Y a mi me falta muy poco para correrme…

    Lucia para de comerle las estas y solo mira la situación, me oye a mi respirar y a mi hermana, se da cuenta de que esto es una buena follada, y no algo frio como habían dicho… Mi hermana aumenta la fuerza… Yo en ese momento noto que me falta muy poco.

    – Bego para ya que me voy a correr dentro de poco…

    – Un poco más, quiero dejárselo a punto -dice ella gimiendo

    – No sé si podre aguantar mas

    – Solo un poco más Edu que yo también me voy a correr…

    Yo no puedo aguantar más, e intento apartarla, pero ella no me deja y empieza acorrerse, y a gritar, en ese momento yo empiezo a correrme también dentro de ella mientras la agarro las tetas y se la metió hasta el fondo… Lucia nos mira muy triste tapándose el cuerpo con los brazos…

    Mi hermana cuando recupera el sentido… Saca la polla de su coño, el cual empieza a chorrear toda mi leche y se le toca para corroborar que me he descargado en ella.

    – Lo siento, no pude aguantar más -digo algo triste- Lucia me mira callada

    – Tranquilo también ha sido culpa mía, no he podido parar, tenía que haber parado… -mira a Lucia y la dice- tranquila cariño, volveremos a intentarlo…

    Yo me levanto y cojo la ropa y me voy mientras se quedan abrazadas en la cama…

    FIN

    Si alguien quiere hablar del relato o tiene alguna idea de algún otro, os escucho.

    [email protected].

  • Recibir es entregar

    Recibir es entregar

    Soy Jackie,  Me plancho el pelo para ser una bonita latina de color, pero ojo que cuido bien mi figura. Es difícil ser una morocha en un pueblo de gente mayoritariamente blanca, ¿por qué la gente blanca es «más atractiva»? No voy a negar que a mí también me gusta que sean blanquitos, es mi gusto, pero las morochas merecemos un lugar también, tenemos nuestra personalidad y un corazón que dar.

    Trabajo en un cubículo y a mi costado había dos más, un joven Maxi que estaba de novio con alguien diferente de mi tipo. Me atraía su piel que parecía de un ángel con alas y eso él lo notó, no pude disimular más. La perra de Ailen parecía gustarle que Maxi sea deseado por otras, ella empezó a besarlo cada vez que nos saludábamos, me invadía los celos por dios.

    Era la hora del almuerzo y Ailen le habla:

    -Voy al mercado a comprar huevos te parece?

    -Y compra leche ya que estas.

    -mmm en casa tenemos todavía -le dice a Max mientras le acaricia el pechito.

    Lo besa y se va de la oficina. Me quede roja mirando como se jactaba de su hombre, mi corazón empezó a latir. Cuando Ailen se fue por la puerta, me levante y cruce mis brazos sobre mi pecho algo molesta pero también frustrada, Max estaba distraído mirando su teléfono, me acerco caminando hasta estar delante de su silla mostrándole el culo para que vea lo que se pierde, quizás mas cerca de lo usual y mis latidos se calmaron. Entonces escucho:

    -Jackie qué tal? Te veo alta hoy.

    -Soy alta -le contesto mientras me volteo.

    -Que pasa Jackie, estas algo modesta -Me dice mientras se pone de pie.

    -Estoy bien Max.

    En ese momento miro para abajo y el me abraza por la cadera.

    -Jackie no te preocupes, podemos arreglarnos luego.

    -Arreglarnos? ¿de qué hablas? -Le digo mientras este me acaricia mis posaderas pero tenía mis brazos en plan de no sentirme tan cercana.

    -De nuestra conexión.

    Por un momento me quedo un poco anonadada pero digo, tenia problemas con su pareja? era un mujeriego? era un sadomasoquista? sentía algo por mi? o simplemente le gusta experimentar? Escucho el sonido de llave de la cerradura y entonces ambos casi por instinto nos separamos, era Ailen con los víveres para cocinar.

    Decido seguir trabajando aunque con algo de dificultad y después de unos minutos todo parecía de lo mas rutinario, ella cocino, comimos los 3 y continuamos. Termina nuestra jornada, y veo como se va Maxi con su novia, yo voy detrás de ellos y cuando llegamos al estacionamiento veo como le hace lo mismo que me hizo a mi abrazándola por sus posaderas caídas pero cuando veo como Ailen le rechaza tirándose hacia atrás para evitar sentirse coqueteada me siento mejor.

    Ese día hacia calor, estaba con mi musculosa y unos pantalones cortos, como extrañaba a Maxi dios es que no podía dejar de pensar en como me trato!!!, un aprovechado tocándome como si fuera una de cualquiera? quien se cree para hacerme tal cosa? quizás se pregunten por que no le abofetee. Me hizo sentir cosquillas en ese momento, eso es todo, pero esas cosquillas se me iban a convertir en ganas. Estaba cocinando y mientras estaba de pie con las manos sobre mi cadera, empezaron a bajar hasta donde me toco Maxi.

    Era como recrear un poco lo que paso, no estaba segura qué sentir en ese momento pero mis glúteos se pusieron duros como piedra. Nunca me puse a notar mis músculos, pensaría que es cosa de hombres pero no imaginaria que a la vez sintiera placer en mi vagina. Seguía Contrayendo mientras me acariciaba mi trasero, ese que Max de seguro se quedo con ganas y que cuando se acostó con su novia, era cogida mientras imaginaba que era yo.

    A veces, las mujeres somos capaces de hasta mandar mensajes subliminales para darle el merecido a quien nos incomoda.

    A la mañana siguiente, llego a la oficina, Maxi estaba, pero su novia no.

    -Buen día -Le digo con una pequeña sonrisa.

    -Hola Jackie -No contesta mirando su PC.

    ¿Se hacia el distraído o es que no le importaba? voy atrás de él tocando el respaldo de la silla:

    -Estas ocupado?

    -Si, ¿necesitas algo?

    -Que te pasa? ¿ahora te haces el interesante? me decías que teníamos una conexión y ahora desaparezco de tu agenda?

    Lo agarro de la muñeca y lo llevo al baño porque para mi lo que necesitaba era tocar un seno.

    -Ven que tenemos que hablar. Mi corazón está aquí, le digo con su mano sobre mi pecho.

    Él me sonríe y me contesta:

    -No está ahí, está aquí y bien durita la tienes, tu misma me la expusiste inconscientemente.

    -Ahí nene, me estas cachondeando?

    -Estas entregándome lo que deseas recibir, después de la jornada, espérame en la esquina de Esmeralda y Tucumán y te vengas de mi novia por un ratito.

    -Shhh no lo digas tan fuerte -Le respondo tentada de risa.

    Salimos a hacer el sonso hasta el final de la jornada y bueno, la novia sin percibir la conexión.

    Me voy a la dirección acordada directo desde la oficina con mi jeans corto y mi remera rosa, era un motel de buen aspecto y enseguida llega Maxi con una flor con pétalos y la mochila del trabajo.

    -Que tierno…

    -Cuídala bien hasta que lleguemos a la habitación.

    Hacemos reserva, llaves y cama nos sentamos. Había un sillón también al frente.

    -Te gusta el lugar?

    -Se ve cómodo.

    -Que piensas de Ailen?

    -Es una perra sin escrúpulos! además de presumida, te trata bien?

    -No quiere coger, siempre dice que le da dolor de cabeza.

    -Creo que no te ama, ¿me amas a mi? -Le pregunto un poco nerviosa.

    Él respira, se levanta y se sienta en el sillón, yo me quedo sentada mirándolo y esperando respuesta.

    -¿Te gustaría averiguarlo? si es así tráela aquí.

    Me acerco hacia Maxi y mientras lo hago saca una cuchara de cocina, hace abrirme los ojos.

    -Tu me la entregaste mi vida… así que ya mismo te desabrochas el botón y la cola justo sobre mis piernas -Me dice apresuradamente.

    Decido hacerle caso, era solo jugar un rato.

    -Por cada azote vas a contar cada pétalo de la flor que te di.

    -Ok sss uno, me ama.

    Él se encariña y me da un beso justo donde me azoto.

    -Ssss dos, no me ama.

    -Tres me ama.

    -Cuatro no me ama. Su pene empieza a tocar mi cadera.

    -Veintiséis no me ama.

    -Veintisiete me ama?

    Se detuvo mientras estoy respirando por dejarme la cola rosadita. Apoya mi vagina sobre mi rodilla, no me había dado cuenta lo caliente que me dejo y Maxi lo notó. Saca de su mochila uno de esos enchufes con cola de pony.

    -Levántala bien -Me dice con ternura.

    Respondo con mis aductores abrazándole con fuerza su pierna izquierda, estoy para estar caliente, no hacer de prostituta.

    -Nena no quieres vengarte de Ailen?

    -Si amor pero quiero excitarme!

    Vuelve a azotarme y la pongo dura para evitar el ardor lo que hace que la levante. Ya entonces me la moja con su saliva y ese enchufe rojo que me recordaba como me ardía.

    -Bien mojada que estas atrás.

    Cuando comienza a entrar, aguanto la respiración y siento que me abre como una flor hasta llegar a la parte mas ancha y mis músculos me aprietan. Cuando termina su recorrido era como si hubiera salido a la superficie, entonces me acaricia al volver a respirar y me mojo sobre su blanca piel.

    -¿Que has hecho? ¿Cómo se te ocurre ser tan egoísta?

    -Amor estaba roja como el infierno.

    -Quieres que te niegue mi espada? Me levanta y me lleva al lado del baño mirando la pared. Escuchaba como se lavaba las manos y la pierna izquierda. Yo estaba sintiéndome resignada ante la idea de no poder darle una probadita, me acariciaba los glúteos intentando recordar cuando parecía desearme, quería seguir con él un poco mas.

    Maxi se escuchaba resoplar y recriminándome de que mas vale que lo complazca y cuando cierra la llave del grifo me dice:

    -Ok Jackie, has aprendido la lección?

    -Si amor -Le digo con temor

    -Me tuve que lavar por tu chuchi desvergonzada.

    -He sido una chica mala, no volverá a ocurrir… -Por un segundo olvide que estaba tapado mi agujerito.

    -No, claro que no bebe.

    Me lleva al sillón en posición de pony y me permite su espada desenfundada. Por fin pude obtener el placer que me aguantaba por mi venganza, por unos minutos. Mientras ocurría intentaba expulsar esa cola de pony que me apretaba.

    -Ya te diste el gusto?

    Le respondo asintiéndole con su sexo entre mis labios, me agarra de la cadera y me lleva de vuelta a la pared de castigo, yo pensaba «otra vez me va a recriminar»?

    -Creo que me equivoque en darte el accesorio extra, te daré algo que viene de mi amor.

    Respiro hondo para que salga y no me duela pero al final salió con suavidad.

    -Ahora recibirás lo que me entregaste.

    Su aparatito estaba invadiendo mi zona de confort, me hace recordar cuando estaba en mi departamento tocándome mis músculos. Me hace gemir por su placer.

    -Te gusta?

    Puse mis manos en donde Maxi me había hecho sentir amor, quería sentirlo como era él por dentro, su corazón es lo que recibo, mi culo es lo que entrego y mi vagina lo disfruto.

  • Dos pollas para una lesbiana

    Dos pollas para una lesbiana

    Mi cuñada lesbiana es desvirgada por dos pollas por todos sus orificios.

    Como en mis relatos anteriores, “La gran follada” y “Convenciendo a mi mujer”, este relato también es totalmente verídico y espero que os guste tanto como los anteriores y lo disfrutéis, como yo lo disfruté en su momento.

    Como ya os dije en los otros relatos, somos un matrimonio de mediana edad, que llevamos ya unos cuantos años disfrutando del mundo liberal, mi mujer se llama María y yo Julio.

    Para comenzar la historia os diré, que, como la mayoría de los matrimonios, tenemos el típico cuñado/a repelente, sabelotodo que no soportamos, pero tenemos que tragar con ellos por ser hermano/a de nuestra pareja, pues yo no iba a ser menos, y en mi caso tengo una cuñada que se llama Ana, la cual es insoportable, prepotente y aun encima fea de cojones.

    La verdad es que no la soporto, siempre tiene que tener la última palabra y como buena cuñada, ella sabe de todo, aunque realmente no tiene puta idea de nada, vamos, lo que viene siendo un cuñado/a de manual.

    Ana lleva toda la vida sola, nunca tuvo pareja, y hace pocos meses salió del armario, algo que todos sabíamos desde siempre, pero que ella siempre trató de ocultar, pero al morir su madre recientemente, por fin se animó a dar el paso. Ahora vive con Silvia, que es su pareja con la que lleva unos meses. Lo único bueno que tiene mi cuñada es su físico, ya que se pasa todo el día en el gimnasio, con lo cual tiene un cuerpo duro y sin un gramo de grasa, por lo demás, sinceramente, no hay por donde cogerla.

    Para mi desgracia, la tengo cada dos por tres metida en casa, se acopla cuando le apetece y como tenemos una casa grande, incluso se queda a dormir, sin preguntar si tenemos planes o no, y ahora con su pareja, se nos acoplan las dos con todo el morro del mundo.

    Los que habéis leído nuestro primer relato “Convenciendo a mi mujer”, ya conoceréis a Iván, un chico con el que realizamos nuestro primer trío hace unos años y con el cual creamos una buena amistad, llegando al punto, que muchas veces se queda en nuestra casa a pasar el fin de semana y le metemos unas folladas de escándalo a mi mujer. Pues bien, el martes habíamos hablado con él, para que viniese el sábado a nuestra casa, con la intención de pasar un buen rato los tres, aprovechando que este fin de semana estaríamos sin hijos, ya que estos se irían al pueblo unos días. Con lo cual quedamos con Iván sobre las 8 de la tarde, con la idea de bajar a picar algo por ahí y luego volver a casa a rematar la faena, como ya hicimos otras veces.

    Llegó el día y a eso de las 7 de la tarde suena el timbre de la puerta, yo creí que era Iván que se había adelantado, pero no, al abrir la puerta me llevé la gran sorpresa, era mi queridísima cuñada Ana con Silvia, su pareja. Casi me da un infarto, teníamos todos los planes hechos y estas cabronas nos los venían a joder. Ya en la entrada les solté que nos cogían de milagro, ya que íbamos a cenar con un amigo mío, el cual nos vendría a recoger en un rato, a lo que ella me respondió que no me preocupara, que ellas quedaban solas en casa hasta que viniéramos de cenar.

    Si mi cara era un poema, la de mi mujer ya ni os cuento, estas se nos habían acoplado por la puta cara, en el último momento y no sabíamos qué hacer con ellas.

    Al poco rato llegó Iván, el cual se sorprendió al ver tanta gente en casa y la verdad es que yo no sabía ya ni que decirle, por que aquella situación se nos escapaba de las manos. Por educación le presente a mi cuñada y a su novia, con las cuales empezó a entablar una conversación, momento en el cual aproveche para coger a mi mujer a parte y hablar de cómo íbamos a hacer para librarnos de ellas y seguir adelante con nuestro plan. Al final decidimos dejarlas allí colgadas e irnos a cenar por ahí con Iván y luego rematar la faena en cualquier hotel, pero mi queridísima cuñada ya había hecho otros planes, en el rato que había estado hablando con mi mujer, ella ya había liado a Iván para pedir unas pizzas y cenar en casa los cinco. Mi mujer y yo estábamos flipando, ya no sabíamos qué hacer, con la metedura de pata de Iván aceptando la propuesta de Ana, ya no había forma humana de librarnos de ellas. Me llevé al chaval al salón, mientras ellas quedaban en la cocina, y le comenté que cómo coño había aceptado la propuesta de mi cuñada, y me comentó que pensaba que estábamos todos de acuerdo y que por eso accedió.

    Con el plan chafado y la noche ya jodida, solo quedaba esperar por las pizzas que mi cuñada ya había pedido telefónicamente antes de que nadie se echase atrás.

    Mientras tanto, para matar el tiempo Iván y yo nos pusimos a jugar a los dados en una mesa pequeña de castaño, muy robusta que tenemos en el salón, en la cual, muchas veces cenamos y que, por lo general, es donde están los mandos de la tele y del equipo de música.

    Pues allí estábamos los dos tan tranquilos jugándonos unos dados, mientras ellas estaban en la cocina hablando de sus cosas, hasta que en un momento entro mi cuñada en el salón a dar por el culo, y solicitando entrar en la partida, y claro está, ya entro mangoneando, diciendo que así era muy aburrido, que mejor apostándonos unos chupitos, por lo que cogió una botella de whisky del mueble bar y unos vasos, así que cada vez que uno perdiese tenía que meterse un lingotazo. Al poco rato vino Silvia y también se unió a la partida, mientras mi mujer seguía en la cocina preparando unos aperitivos mientras no llegaban las pizzas.

    Al rato ya nos habíamos bajado entre los cuatro dos botellas de whisky, fue entonces cuando a mi queridísima cuñada le vino a la cabeza la brillante idea, de que al que perdiese, en vez de chupito tenía que sacarse una prenda. Como el que mas y el que menos ya había perdido unas cuantas manos e iba ya bastante contento, nadie se opuso y seguimos con el juego. La partida proseguía muy igualada, así que ya estábamos todos con poca ropa, en la última mano ganamos nosotros, así que Ana y Silvia perdieron el sujetador, quedándose las dos con las tetas al aire. Las de mi cuñada daba gusto verlas, ya que como os dije anteriormente, a pesar de lo fea que es, la hija de puta tiene un cuerpazo, pero Silvia, bufff, no hay por donde cogerla, debe de pesar 150 kilos, además de ser también fea de cojones, por lo que casi es mejor perder la partida que verla desnuda.

    Llegamos a la última mano todos con solo una prenda y tanto Iván como yo estábamos medios empalmados de ver a mi cuñada casi en pelotas.

    Tira mi cuñada los dados y saca un Full, tira Iván y saca un trio, con lo cual perdemos la única prenda que nos quedaba, quedándonos en pelotas en el medio del salón con las pollas medias tiesas, para el disfrute y regocijo de mi cuñada, la cual disfrutaba del momento como una loca a carcajada limpia. Me dispongo a recoger los dados cuando mi cuñada pregunta: ¿Ya se acabó el juego? Claro, le dije yo, ya no hay más ropa que quitar, a lo que ella contesta: Podemos seguir jugando y si perdéis hacéis una prueba. No apuestes aquello que no puedas pagar, le dije. Yo siempre pago, lo que pasa es que sois unos rajados, exclamó ella.

    En esto mi mujer que ya andaba por ahí le dijo a Ana: No apuestes con Julio, que no sé cómo hace, pero gana siempre las apuestas. Mi cuñada se río, y le contestó a mi mujer que ellas habían ganado y que además contaban con una prenda de ventaja por lo que era imposible perder. Mi mujer la volvió a advertir, diciéndole que iba a salir mal parada, pero mi cuñada hizo caso omiso y cogió los dados de encima de la mesa. Ante las advertencias de mi mujer Silvia dice que se planta, por lo que quedamos jugando Ana, Iván y yo.

    Antes de comenzar a tirar me dice mi cuñada que el que pierda tiene que asumir las consecuencias, que no vale rajarse bajo ningún concepto, sea cual sea el castigo, que no hay excusas, Iván y yo nos miramos y aceptamos.

    Tira los dados ella y saca dobles de ases y negros, tira Iván y saca un trio de reyes, y tiro yo y saco un Full, por lo que mi cuñada sin decir ni una palabra se saca el tanga que llevaba, quedando con todo el coño al aire en medio del salón, un coñito muy rico, por cierto, todo depiladito, que daban unas ganas locas de comerlo. Iván y yo teníamos las pollas que estallaban al ver ese precioso coño.

    En esto tanto mi mujer como Silvia le vuelven a advertir que no siga jugando, pero ella con su prepotencia habitual y envalentonada por el whisky decide seguir jugando. Así que tira ella al haber perdido y saca un full de reyes y julias, el cual lo celebra como si fuese el final de la Champions, ahora era el turno de Iván, el cual saca un póker de negros, ahora mi cuñadita ya no estaba tan contenta y comenzaba a estar un poquito preocupada. Ahora era mi turno, era ella o nosotros, así que agite bien los dados encomendándome a todos los santos y zas, sacó un póker de damas, mi cuñadita acababa de perder, y su alegría y su bravuconería desaparecen por completo, dejando paso a un silencio sepulcral, ahora éramos nosotros los que reíamos sin cesar, mientras Silvia estaba seria como una estatua y mi mujer recordándole que se lo había advertido.

    Bueno, pues es hora de saldar deudas, le dije, mandándole ponerse tumbada boca arriba y bien abierta, encima de la mesa donde habíamos estado jugando, ya que Iván le iba a hacer un examen ginecológico con la lengua, a la vez que yo le haría un examen bucal para ir comenzando.

    Mientras el chaval le empezaba a comer el coño, yo le meto toda la polla en la boca, mientras Silvia seguía petrificada y totalmente pálida viendo a su pareja en esa situación e imaginando lo que vendría después.

    Se notaba que Ana no había probado nunca una polla, porque no tenía ni idea de chuparla, por lo que opté por follarle la boca en plan peli porno. El ambiente se iba calentando, a pesar de ser lesbiana, le gustaba la comida de coño que Iván le estaba metiendo y la muy zorra ya comenzaba a gemir. Cuando ya llevábamos un rato le pedí a Iván cambiar de posición, así que pusimos a mi cuñadita a cuatro patas encima de la mesa, ya que quería ser el primero en hacer los honores de estrenar ese coño inexplorado hasta la fecha por polla alguna.

    Mi mujer me pedía que no nos pasáramos, pero ni Iván ni yo íbamos a perdonar la oportunidad, así que de una estocada se la clavé hasta los huevos, sin miramiento alguno, mientras Iván le follaba la boca con esmero. Silvia en un arrebato de ira dijo que ella no podía aguantar eso, así que cogió sus cosas, se vistió y se marchó toda enfadada. Mientras tanto yo con mi cuñada a cuatro patas seguía cobrándome la deuda, y vaya si se la cobraba, no paraba de follar en ella ni un segundo, y la muy puta, a pesar de tener el coño sin estrenar, le entraba la polla a las mil maravillas, además al irse Silvia parece que se soltó y empezó a disfrutar de la follada que estaba llevando y al poco rato en una estocada de estas que le metí se corrió toda como una loca. Yo también estaba ya apunto y se lo dije, ella como pudo se sacó la polla de Iván de la boca y me suplico que por favor no me corriese dentro, ya que la iba a dejar embarazada. Por otra parte mi mujer también me decía que me corriese fuera, por lo que le pedí a mi cuñada que abriese la boca que hoy iba a probar el zumo de polla, a lo que ella también se opuso diciendo que le daba mucho asco, por lo que le dije que si se negaba a que me corriese dentro del coño y de la boca, solo quedaba una opción, así que le escupí en el ano y poco a poco logre metérsela, eso sí, con mucho trabajo, ya que ella apretaba el culo todo lo que podía y no paraba de chillar de dolor, pero yo hacía caso omiso y le follaba el culo con más fuerza, disfrutando de cada embestida que le daba, era un mete y saca continuo, yo aguantaba todo lo que podía para no correrme, sabía que esta era una de esas oportunidades que se te presentan una sola vez en la vida y había que disfrutarla a tope. Pero llegó el momento en que ya no podía más, así que aceleré el ritmo todo lo que pude y me corrí como un animal dentro de su culo recién desvirgado, llenándoselo de leche por completo.

    Tal fue la corrida, que, al sacarle la polla del ano, le empezó a brotar la leche como si de una fuente se tratase, pringando toda la mesa.

    Ahora fue Iván el que pidió el cambio, se sentó en el sofá y puso a Ana encima, haciéndola cabalgar a la vez que le comía las tetas, yo no desaproveche la ocasión y me puse de pie en el sofá volviéndole a meter toda la polla en la boca mientras ella seguía cabalgando.

    Así estuvimos otro buen rato, follandonosla sin parar y en una de estas Ana se volvió a correr fruto a la cabalgada que estaba llevando.

    Iván estaba a punto de correrse, por lo que cambiamos a mi cuñada de postura, me puse yo sentado en el sofá, Ana encima, e Iván por detrás dándole por el culo, el cual ya tenía bien lubricado después de la corrida que le acababa de pegar hacía un momento.

    No parábamos de follar en ella, la muy zorra decía que le daban asco las pollas, pero se estaba tragando dos y por todos sus agujeros. Llegó un punto en el que Iván no aguanto más, así que acelero el ritmo y se corrió como un animal en celo dentro del culo prieto de Ana, yo ya estaba otra vez a punto de caramelo, pero no le dije nada a ella, la descabalgue y le pedí que me la chupara, mientras lo hacía, yo le aguantaba la cabeza para que no parase y de paso para que no se escapase, ya que en una de estas le solté toda la lechada en la boca y parte de la cara, provocándole unas arcadas que casi le hacen vomitar, mientras Iván y yo nos reíamos a carcajada limpia.

    La verdad que ver a mi cuñada con lo prepotente y orgullosa que es, totalmente humillada y con toda mi corrida por su cara, me produjo una satisfacción que no os lo podéis ni imaginar.

    Acabada la fiesta, se vistió a la carrera y se marchó dando un portazo, sin mediar palabra alguna, mientras nosotros seguíamos riéndonos sin parar.

    Cuando Ana se marchó, mi mujer exclamó:

    – Subir para la habitación que me tenéis como una perra en celo.

    Pero bueno, lo que pasó después, ya pertenece a otro relato, lo que si os comentaré, es que Ana y Silvia tuvieron una fuerte discusión, que casi les cuesta la relación, y que, a raíz de ese día, gracias a Dios, ninguna de las dos ha vuelto a aparecer por mi casa, y de esto ya hace más de ocho meses, pero yo por si acaso sigo teniendo los dados a mano, por si quiere cualquier día jugarse la revancha. Ja,ja,ja.

  • Mi profesor de geografía

    Mi profesor de geografía

    Ese día ninguno de mis compañeros iría, pero yo debía hablar con David y tratar de aprobar la materia.

    Luego de unos minutos el atractivo profesor David cruzó la puerta del aula, su cabello negro se veía muy brillante, sus profundos ojos marrones se veían tan hermosos como siempre y su barba era una maravilla de la naturaleza. Con sus 52 años es mucho más atractivo que mis compañeros que tienen mi edad (19 años).

    -Buenas tardes señorita Aurora

    -Buenas tardes profesor

    -Por lo que se ve usted sola ha venido

    -Si, es que necesito aprobar su materia

    -Eso es algo que ambos sabemos, ven y toma asiento a mi lado -dice mientras se sienta en el escritorio y señala la silla que está a su lado.

    Me siento a su lado y sé que estoy muy cerca de él porque sus piernas hacen contacto con las mías (la falda se me ha subido más de lo necesario).

    -En mi materia tienes un 6, necesitarías un 7 para aprobar -dice esto y apoya su mano en mi rodilla y eso hace que mi corazón lata más rápido.

    -¿Como consigo el 7? -le pregunto con un tono pícaro en la voz.

    -Con un trabajo práctico tal vez -me responde y ahora su mano subió bastante y me está acariciando el muslo. Con su otra mano me toca la cintura.

    Yo me acerco y sus labios quedan muy cerca de los míos, él no se aleja ni yo tampoco.

    -Pero hay otra manera -es lo único que le digo y él empieza a besarme, primero es un beso suave lo que yo llamaría tierno, luego yo me siento a horcajadas sobre él y David agarra mis nalgas con sus dos manos y las acaricia (esta con una erección) y la pasión de nuestro beso aumenta, nuestras lenguas no dejan de tocarse mutuamente y hasta parece que nos estamos devorando la boca el uno al otro.

    -Aurora -dice el gimiendo sin tocar las manos de mis nalgas- Sé que esto está mal, pero me vuelves loco.

    -Tú también me vuelves loca a mi David -le respondo esto y él empieza a pasar su lengua por mi cuello haciendo que me moje y me excite más, hasta me lo muerde un poquito y yo doy pequeños gemidos de placer invitándolo a que siga.

    Luego pone ambas manos alrededor de mi cintura y me sube al escritorio, cuando estoy en el escritorio me saca mi tanga roja y se la guarda en su bolsillo.

    -Ahora, abrí tus piernas para mi -yo lo obedezco y las abro lo más que puedo dejando ver mi vagina rosada.

    -Que hermosa -comenta mientras no despega los ojos de mi vagina y empieza a masturbarme tocándome el clítoris despacito y después mucho más fuerte hasta que estoy bien lubricada y me mete los dedos.

    Primero uno, luego el otro y finalmente tengo sus 4 dedos adentro de mi vagina explorándola, sé que debe estar sintiendo mi humedad, cuando los saca los tiene súper mojados y se los chupa de a uno (ese gesto es súper sensual y me vuelve loca).

    Luego me saca la falda, yo me saco mi camisa y el corpiño, luego él hace lo mismo con su ropa y nos quedamos ambos sin nada, desnudos, si este hombre es lindo con ropa sin ella lo es mucho más, mis ojos se dirigen a su pena que es muy largo y grueso.

    -Que hermosas tetas tienes -dice esto mientras me agarra los pechos con ambas manos y los acaricia suavemente haciendo una leve presión, luego con sus pulgares les dedica especial atención a mis pezones y sin soltarme las tetas le empieza a pasar su lengua y mientras hace eso también los muerde un poco (mientras me ha estimulado los pechos y vagina he gemido mucho).

    -Ahora me toca a mi estimularlo a usted -le digo super excitada, comienzo besándole el cuello, luego bajo con besos hasta el pecho y le beso toda la zona del abdomen, le doy besos en la pelvis y cuando llego a la parte del pene lo tomo entre mis manos (ya lo tiene súper parado).

    Y le empiezo a chupar la cabeza del pene con movimientos circulares y suaves, luego se lo chupo de arriba hacia abajo mientras que con una mano le acaricio los testículos, finalmente me meto todo su pene en la boca (los dos estamos disfrutando esto y él lo único que hace es gemir).

    Cuando terminé con mi parte de la estimulación, David me dice:

    -Te quiero dar por atrás

    -Yo también quiero

    Me indica que me suba encima del escritorio en 4, lo hago y mis nalgas quedan a su vista.

    Se que ya se viene el momento tan esperado por mí y por David.

    David primero introduce su pene de a poco y despacio para no hacerme daño ya que esa zona es sensible y cuando mi culo se acostumbra a su pene, él lo introduce todo de una.

    -¡Ayyy! -empiezo a gritar del placer ya que esta es una sensación súper bonita y excitante.

    Con cada grito que doy él acelera más sus embestidas y me agarra del pelo y luego suelta mi cabello y me agarra de los pechos con fuerza.

    Después de unos cuantos minutos de embestidas súper fuertes el profesor se corre adentro de mí. Yo me acuesto en el escritorio todavía con la respiración agitada y el culo lleno de semen.

    -Aurora, tu nota es un 10 -me dice mientras se inclina y me besa en los labios.

  • Lo que viví con Noli (4)

    Lo que viví con Noli (4)

    Ya estamos en la recepción, aquella decisión que había tomado se estaba por convertir en realidad. Creo que todavía no me estoy dando cuenta del paso que estamos dando, capaz que ella tampoco, la noto nerviosa, mira varias veces hacia la puerta como insegura. Cuando nos vimos en el bar Noli se mostraba de otra forma, y ahora como que estaba media cagada. Hay otras parejas esperando, ella cada vez más nerviosa, por toda la situación.

    Se armó una fila con otras parejas que esperaban, parece que es noche de acción. Así parece, hoy vino toda la ciudad, me responde y sonríe, por dentro pienso en las ganas de cogerla que tengo. Pago y seguimos adelante. Caminamos por un pasillo, escuchamos gemidos, y gritos, esas delgadas paredes parecían contarnos historias. Nos reímos y hacemos chistes al respecto, posiblemente para bajar los nervios. Llegamos a la habitación, entramos y la recorremos, vemos el baño y probamos las luces, parecíamos dos niños entrando a un parque de diversiones.

    Ahora ella se sienta en la cama, nerviosa, yo me siento al lado, la acaricio y le digo lo mucho que me gusta y el tiempo que hace que pensaba en este momento. Ella se sonríe mientras le beso la mejilla, y luego voy a su boca, esta vez no es un pico, es un beso con mucha lengua. Se le llena la boca con saliva, le toco las tetas desesperado, como si nunca hubiera tocado unas. Esos pezones duros me dicen que le está gustando, por ahora parece que estoy controlando la situación. Se vuelve loca cuando voy a su cuello, primero con mi mano, algunos besos, y luego con mi lengua. Toco su panza, la miro y recuerdo ese momento en el bar pidiéndole ayuda para seguir adelante, luego la miro a Noli a los ojos y le como la boca con desesperación, siento un gemido de disfrute.

    Mi mano derecha empieza a recorrer sus piernas, siento la suavidad de su piel, que me invita a seguir avanzando, ahora me voy colando por debajo de ese vestido que me venía calentando toda la noche. Mis dedos un tanto impacientes, ya habían llegado a su tanguita, ahora con suavidad seguían todo el camino acariciando su piel, sabía que me estaba jugando todas las fichas, pero ahora no pienso arrugar, voy a seguir adelante. Ya estaba llegando a su pelvis y me pongo re caliente, se me hace agua la boca pensar que estoy a centímetros de llegar a su concha.

    Si tenía alguna duda de si Noli estaba disfrutando, bastaba con sentir lo empapada que me dejó la mano cuando comencé a acariciarle el clítoris y los labios. Con dos dedos empiezo a frotar suavemente de arriba hacia abajo en círculos, después por los costados, le doy toda la vuelta varias veces, se siente bien suave y calentita. Aprovechando que ya está todo bien lubricado. Recorro cada rincón, como si tuviera el tiempo del mundo, como descubriendo y haciendo realidad todo eso que estaba en mi cabeza hace tiempo atrás.

    Mi otra mano está sobre su pecho, puedo sentir como se le acelera el corazón, cada vez más fuerte, su respiración se siente más agitada. Ahora veo como se muerde los labios, eso me pone loco, solo de pensar en lo que podría estar pasando por su cabeza me enloquece. Me dan ganas de tocarla más fuerte y más rápido, quiero lograr que se ponga cerda, quiero aprovechar este momento al máximo, ella empieza a tocarse las tetas. Ahora le doy besos en el cuello, llego hasta sus orejas y se las muerdo. Mi pija que se pone cada vez más dura, ya está recostada sobre las nalgas y ella me refriega todo el culo, estamos como sincronizando nuestros movimientos, cada vez mejoramos el ritmo.

    No aguanto más, necesito sacarle todo, ya quiero verla toda desnuda. Ella toma la iniciativa y se empieza a correr el vestido de sus brazos, se lo bajo hasta sus pies junto con la tanguita que ya estaba empapada y se lo quito. Su cuerpo es increíble, mejor de lo que imaginaba, quiero sentir ya su piel contra la mía. la mía. Me saco la ropa en un segundo, quedo en boxer y lo bajo despacio, mientras la miro a los ojos ella baja la mirada en busca de mi pija, la carita pilla que puso al verla, no me la voy a olvidar jamás. La tengo de frente, seguimos viendo cada parte de nuestro cuerpo, escaneamos de arriba hacia abajo, se nota en nuestras caras y los gestos que nos tenemos muchas ganas. Ella está increíble, esos pechos con los pezones bien lindos propios del momento, el pelo largo negro que le cubre parte del cuerpo me mata. Me acerco, la agarro con mi mano izquierda de la cadera y mi mano derecha va directo hacia abajo para poder masturbarla, ella me rodea con sus brazos y se apoya con todo su cuerpo sobre el mío.

    Mis dedos están empapados de su flujo, los llevo a mi boca y saborea cada gota, bien hasta el fondo. Ella comienza a hacer pequeños gemidos, sabe que eso me pone muy cachondo, y no quiere que mi pija deje de estar bien dura en todo momento. Cuando voy con mi mano a buscar más, ella me sorprende, me sostiene la mano y me dice al oído «quiero que me la comas Andy». No voy a negarme, amo el sexo oral, de hecho, puedo estar mucho rato sin aburrirme disfrutando y haciendo disfrutar.

    Ella se recuesta contra la pared, y abre un poco sus piernas, me agacho y casi pegado a sus muslos me doy cuenta que se me hizo agua la boca al ver esa concha completamente depilada, se la quiero comer ya. Me agarro de sus piernas, me acerco y comienzo a lamer esos labios, los saboreo, poco a poco. Mi lengua al toque queda llena de su flujo, ahora realmente estaba pudiendo disfrutar lo que había probado con mis dedos. Hago movimientos de forma tal de recorrer cada parte de su concha, se siente super suave, caliente y sobre todo, muy sabrosa. Su aroma me vuelve loco, sumado a que ella sigue gimiendo, cada vez más fuerte.

    Mis manos están acariciando sus pezones que ya se sienten bien duros, esas areolas oscuras me vuelan la cabeza, me excita mucho verla así. Que morbo me da pensar que Noli no me puede ver por la pancita, de seguro está con los ojos cerrados, pensando en el pijazo que se le viene en un rato, espero que se le esté haciendo agua la boca, porque la concha es una cascada. Perdí la noción del tiempo, es lo que me pasa cada vez que bajo, no sé si pasaron 5 minutos o 10 horas. En un momento empiezo a sentir la voz entrecortada de Noli diciendo: «cogeme, quiero sentirte adentro ya mismo», sabe lo que quiere y lo consigue, siempre lo consigue, me encanta.

    Me acerco, ella me rodea con sus piernas como para que no me escape, está loca si piensa que me quiero ir, pero reconozco que esa posición le queda cómoda. Antes de entrar se me da por refregarle la punta de la pija por el clítoris, sé que le gusta y me encanta que se me llene de flujo, así ya entra bien lubricada. Cuando voy entrando, lo hago despacio para que aumente su deseo me sostengo con un brazo sobre la cama, quedamos enfrentados. Noli se ríe y me come la boca, y me dice: “que rica chupada de concha me diste” parece que ella es tan morbosa como yo, nos estamos poniendo bien cerdos.

    Le como los pechos, beso, lamo y chupo su panza, estoy super caliente siente toda mi mano que recorre su cuerpo, ella se vuelve loca de calentura. Me excita verla así, cada gesto, cada mirada, tiene una sonrisa pilla que me pone al palo, siempre lo hace, morocha calentona, increíble lo cerda que se pone. Cada vez la penetro un poco más profundo y un poco más fuerte, me parece que hoy voy a explotar y alguien va a terminar con muuucha leche arriba. Me encanta sentir el ruido que hace mi pija cada vez que entra y sale, ya estamos los dos todos transpirados, ella sigue gimiendo cada vez más fuerte, le aviso que me está por hacer acabar.

    Ahora empiezo a gemir más fuerte siento que me va a explotar, ella abre las piernas y yo puedo retirarme un poco. Me estoy masturbando mientras la veo, me pone al palo verla toda excitada, despeinada, toda provocativa con esa mirada de putita que quiere ver cómo largo leche. Se lleva el dedo a la boca y se lo chupa, luego lo muerde. Apenas me toca ya empiezo a largar leche, salen varios chorros de semen que rápidamente empiezan a caer en sus tetas cubriendo sus pezones.

    Después de apretarme los huevos para sacarme hasta la última gota se levanta, toda la leche empieza a escurrir por el pecho y la pancita. Se mira en el espejo, yo me pongo atrás de ella, nos vemos y como la leche sigue camino por su piel, la abrazo y le froto la leche por la panza y los muslos. Ahora estamos abrazados a la panza con las manos unidas bien abajo, quedamos mirándonos en el espejo y vibrando eso hermoso que está creciendo dentro suyo.

  • Un encuentro de una pareja separada a escondidas

    Un encuentro de una pareja separada a escondidas

    Empezamos a escuchar música de Led Zeppelin y eso sin yo saberlo comenzó a excitarla. Se acercó a mí y empezó a tocarme el pecho poco a poco, repegando sus hermosos senos en mí. Acercando sus labios a los míos, y de la manera más tierna y suave comenzó a besarme. Fue un beso tierno, húmedo y despacio, donde solo la parte de afuera de nuestros labios se juntó. Después otro. Esta vez con más intensidad. Sentí mi corazón acelerar y mi pene endurecido con las venas a punto de estallar.

    Ella tomó mi mano derecha y la puso en su seno izquierdo y empezó a masajear. Movientes circulares sobre su aureola hasta que sus pezones erectos parecían explotar. Se levando la blusa y expuso sus senos a mi rogándome con la mirada que se los besara. Puse mis manos detrás de su espalda y desabroché su sostén dejándolo deslizar por la gravedad. Sus pechos siguieron y comencé a besar con intensidad.

    Ella inclinó su cabeza para atrás sintiéndose en la gloria pegando un gemido tras otro rogándome que la penetrara. Fuimos al garaje, se bajó el pantalón con prisa, puso sus manos en el cofre del carro y comencé a penetrarla por atrás.

    Después salí, y metí mis dedos en su vagina acariciando su clítoris con mi pulgar. Ella gemía agarrando sus senos y yo con la otra mano impactaba sus espectaculares nalgas. Cada que impactaba mi mano ella gemía de placer. Subí la intensidad a mi mano en su vagina, sus mejillas rojas y su mirada borracha de excitación me volteaba ver. De repente se escuchó en gemido que hizo eco en el garaje y sentí en mi mano como su vagina se escurría. Fluía el líquido de placer mientras su cuerpo temblaba de excitación.

    Remplacé mi mano por mi pene y comencé a penetrarla. Después cambio de posición acostándose de espaldas en el asiento trasero del carro. Pase mi lengua por su clítoris y por sus labios, pegando de lengüetazos alrededor de su vagina. Agarraba con intensidad sus senos con mis manos y ella gimiendo me rogó otra vez que la penetrara y levanté sus piernas poniéndolas recargadas en mis hombros y comencé a penetrar.

    Cada empujón era en un gemido y mi pene se deslizaba en su vagina empapada. De repente escucho su voz gimiendo pidiéndome que la penetre por atrás. Ella dice, “siempre lo has deseado, tómame por atrás, tómame mi rey” saqué mi pene de su vagina y lo empecé a introducir en su ano. Cada que introducía más, la escuchaba gritar de placer.

    Cambiamos a posición misionera y al tiempo me pregunta, como te quieres venir, y respondo al oído, en tu boca mi reina.

    Salimos del carro y ella se pone de rodillas dándome sexo oral. Pasando la lengua por mi pene y masajeando mi escroto. Después empieza a atragantarse con mi pene llenándolo de saliva pudiendo apenas decir “vente, vente mi rey”.

    Saqué mi pene de su boca y me empecé a masturbar. Ella con su boca abierta y los ojos cerrados recibía mi licuado de leche. Comenzó a mamar mi pene, tomando hasta la última gota de mi semen. Sentí que mis piernas temblaban, mi corazón explotaba y no pude evitar pegar un gemido intenso.

    Sin duda el orgasmo más intenso de mi vida.

  • Mamá al rescate (capítulo 1)

    Mamá al rescate (capítulo 1)

    Nota del autor: esta historia es una parodia basada en una conocida película navideña, entrelazada con un poco de humor aquí y allá. La reconoces cuando la leas, he cambiado los nombres de los personajes para evitar los derechos de autor.

    Es un poco larga y lleva un poco de tiempo comenzar, pero creo firmemente que la historia hace que la lectura sea más agradable.

    Capítulo 1

    «Haré todo lo que tenga que hacer»

    —Por favor, —le rogué al hombre detrás del mostrador—. Por favor, DEBE haber un vuelo a St. Louis esta noche.

    El hombre pareció avergonzado. También podría, supongo, ya que había estado tratando de encontrar un vuelo durante los últimos veinte minutos, y probablemente él se estaba cansando de esta escena. Yo sé que lo estaba.

    —Lo siento, señora, pero es Nochebuena y todos los vuelos están reservados. —Comenzó a presionar las teclas de su terminal—. Podemos conseguirle un boleto para mañana por la noche…

    —No, —lo interrumpí enojada—, es el día de Navidad. ¡Tengo que estar en casa antes de ese día!

    —Lo siento —estaba visiblemente encogiéndose un poco por mi esperada erupción y por lo que tenía que decir a continuación—. Puedo conseguirle una habitación de hotel para esta noche…

    Mi voz estaba aumentando tanto en volumen como en tono.

    —No quiero una habitación de hotel. Quiero un vuelo fuera de aquí.

    Vi su rostro cerrarse e hice un esfuerzo final para ser persuasiva.

    —Mira, no entiendes. Nuestra familia voló a Roma para las vacaciones, pero accidentalmente dejamos a nuestro hijo de ocho años atrás. ¡Tengo que llegar a casa para que no esté solo el día de Navidad!

    Parecía entenderlo, pero no importaba.

    —Lo siento, pero lo mejor que puedo hacer es una habitación de hotel…

    Me sentí abrumada e impotente.

    —Joven, he estado despierta durante 23 horas. He volado de Roma a Londres a… a… ¿dónde diablos estoy?

    —Pittsburgh.

    —¿Pittsburgh? Está bien, entonces, a Pittsburgh. ¡Tengo que llegar a casa con mi hijo, y no voy a salir de este aeropuerto a menos que sea en un avión a St. Louis!

    Tomé una respiración profunda.

    —Como Dios es mi testigo, haré todo lo que tenga que hacer para llegar a casa a tiempo. Por favor, ¿no hay nada que puedas hacer?

    Por unos momentos sentí que la frase “haré todo lo que tenga que hacer”, resonaba en todo el lugar y más allá del edificio. Una vocecita en mi interior me decía ¿estás segura?

    Con resolución miré fijamente al empleado.

    —¿Qué tiene que pasar para conseguir mi deseo?

    Alguien me dio un golpecito en el hombro y me volví bruscamente contra el intruso.

    —¿Qué?

    Supongo que era un hombre de buen aspecto, posiblemente un poco mayor que yo, y vestía un abrigo grueso y un pañuelo alrededor del cuello. Con el clima afuera, no lo culpé. Mi propio atuendo no estaba a la altura de una tormenta de nieve en Pensilvania, pero tendría que ser suficiente.

    Mi esposo y los otros niños habían optado por un vuelo más tarde fuera de Roma, pero no había forma de que pudieran llegar a casa a tiempo, y yo no estaba dispuesto a esperar. No le fallaría a mi hijo en esto. Sí haría cualquier cosa para estar con él.

    Una punzada en mi corazón me decía ¿estás segura?

    Simplemente no tengo las palabras para expresar cómo me sentí cuando me di cuenta de que habíamos dejado a nuestro hijo atrás. Estábamos a mitad de camino al otro lado del océano y no tuve más remedio que sentarme impotente hasta que el avión aterrizó en Italia. Me sentí extremadamente culpable.

    Yo era una persona terrible y una madre horrible, mi hijo estaba solo, abandonado y era mi culpa. Me había torturado con culpa desde entonces, y lo único que podía hacer ahora era llegar a casa lo antes posible, tanto para salvar a mi hijo como para redimirme ante mis propios ojos.

    Maldita sea, me necesitaba; iba a llegar allí sin importar lo que costara.

    ¿Estás segura? Ahora esa extraña sensación salía de mi estómago. Pero ya estaba decidida, pero este hombre me estaba alejando de la taquilla donde, si Dios mismo me sonreía, ayudaría a llegar a casa.

    —¿Qué quieres?

    Él me sonrió.

    —Lo siento, pero no pude evitar escuchar tu problema. Tal vez podría ayudar.

    Puso su mano en mi codo y me apartó del escritorio.

    —¿Podemos hablar aquí un minuto?

    Detrás de mí, escuché al taquillero gritar “¡Siguiente!” en un tono de voz extremadamente aliviado.

    Caminé unos pasos de distancia con el extraño, luego planté mis pies y aparté mi codo.

    Sonrió de nuevo.

    —Mi nombre es Tom, Tom Kincaid.

    Lo dijo como si yo hubiera oído hablar de él. Sacudí la cabeza en silencio.

    —¿Banda de polka de Kincaid?

    —¿Qué?

    —Somos grandes en el Medio Oeste, y estábamos en el este para hacer una grabación. Somos realmente grandes en Oklahoma y…

    No pude contenerme.

    —Lo siento, ¿dijiste que podías ayudarme?

    Sacudió la cabeza con pesar.

    —Lo siento, aquí estoy, divagando —señaló los mostradores de alquiler de vehículos—. ¿Ves a ese tipo de allí, con la bufanda azul? Bueno, nuestro vuelo fue cancelado, así que nos alquila una camioneta para que podamos conducir a Kansas City —él dudó—. ¿Escuché que tienes algún problema con tu hijo?

    Asentí.

    —Sí, hijo mío. Está… en casa solo —no quería abrirme demasiado a este extraño—. No quiero que esté solo en Navidad, y haré lo que sea necesario para llegar a casa esta noche.

    Él fue comprensivo.

    —Caray, eso es terrible —hizo un gesto señalando al mostrador del vehículo—. Vamos a rentar una camioneta y estaremos encantados de llevarte a St. Louis… está en camino.

    El alivio me inundó y sonreí. Mi esposo me dice que mi sonrisa puede iluminar una habitación, y vi a este extraño responder levemente mientras mi rostro se iluminaba.

    —¿Harías eso? ¿Me dejarías ir contigo?

    —Bueno, sí, claro. Quiero decir, es Navidad y todo —desvió la mirada, luego me miró y sonrió nerviosamente—. Solo debería tomar nueve o diez horas, una vez que empecemos, así que deberías estar en casa temprano en la mañana.

    —¡Oh, gracias, gracias! —Lo abracé impulsivamente, dejando que mi alivio se notara mientras lo apretaba con fuerza, después lo solté—. Déjame recoger mi equipaje. ¡Espera!

    Me apresuré a alejarme, y cuando regresé con mis dos maletas unos minutos más tarde, lo vi parado con otros tres hombres, aparentemente discutiendo en voz baja sobre algo. Estaban rodeados de grandes estuches, presumiblemente para sus instrumentos musicales; Banda de polka, creo que dijo. ¿Quién escucha polka? ¿Alguien?

    Cuando llegué, guardaron silencio y Tom presentó a sus amigos. Mike era alto y delgado, una década más o menos mayor que yo; como yo tenía poco más de 40, esto lo puso en sus 50. Joe era gordo y tenía más o menos mi edad, pero tenía una cara agradablemente redonda. El último hombre se llamó Jacob, uno de esos hombres de mediana edad con rostro áspero y cabellos grises.

    —Mi nombre es Jennifer.

    Una vez que se completaron las presentaciones, Mike, Joe y Jacob tomaron su equipo y se dirigieron hacia la salida delantera. Cuando me moví para seguirlo, Tom me detuvo.

    —Ummm, sólo un minuto.

    Me detuve y miró a su alrededor con nerviosismo.

    —¿Querías repetir lo que dijiste antes, que harías cualquier cosa para llegar a casa? —me miró escrutadoramente a mi cara—. ¿Lo decias en serio?

    Me quedé perpleja.

    —Por supuesto —entonces comprendí—. Oh, lo siento. Por supuesto, puedo pagar el viaje.

    Probablemente tenía suficiente dinero en mi billetera para manejar eso, e incluso si no lo tuviera, para eso están las tarjetas de crédito.

    Se encogió de hombros, luciendo nervioso.

    —Eso es un poco parecido a lo que teníamos en mente —volvió a mirar a su alrededor, pero estábamos solos en un mar de humanidad y nadie nos prestaba atención—. Uhhh, pero no estábamos pensando en dinero.

    —¿Sin dinero? Eh. ¿Entonces qué?

    —Bueno, ya ves, los chicos y yo hemos estado de gira sin parar, luego nos dirigimos directamente a Nueva York para la sesión de grabación, y ninguno de nosotros ha estado en casa durante un par de meses.

    Lo miré sin comprender.

    —Ninguno de nosotros ha estado cerca de nuestras familias durante demasiado tiempo.

    Todavía no lo entendía.

    —Uh, nuestras esposas. Bueno, ex esposa para mí —se encogió de hombros de nuevo—. No… hemos visto… mujeres. Nos estamos poniendo un poco… nerviosos.

    De qué diablos estaba hablando… Y luego me di cuenta. Seguramente no estaba sugiriendo que yo…

    —¿Quieres decir que quieres que…? —No pude terminar la frase.

    Él se encogió de hombros.

    —Bueno, sí, si no te importa —vio mi reacción de sorpresa—. Quiero decir, realmente necesitas que te lleven a casa, y realmente necesitamos… bueno, alguien como tú —él sonrió un poco. —Eres realmente bonita, y pareces muy agradable; cuando no estás aterrorizando a los taquilleros, claro —su intento de humor fracasó—. De todos modos, si te tomas en serio hacer cualquier cosa que tengas que hacer para llegar a casa, entonces tal vez podamos solucionar esto para que todos estén felices.

    Me quedé allí, atónita, abriendo y cerrando la mandíbula mientras trataba de averiguar qué decir. Me tomó un minuto, pero finalmente hablé con un estrangulado:

    —¡Estás bromeando!

    Sacudió la cabeza lentamente, observando mi reacción de cerca.

    —No, —balbuceé—, absolutamente no.

    Sé que lo que dije a continuación es un cliché, pero se me escapó.

    —¡Estoy casada!

    Eso no parecía suficiente, así que agregué:

    —¡Y felizmente casada!

    —Oh, está bien —dijo, inclinándose para recoger su maleta y el estuche de instrumentos—. Solo pensé que podríamos ayudarnos mutuamente. Supongo que no te referías a lo que dijiste antes, entonces… —Empezó a darse la vuelta y luego miró hacia atrás por última vez—. Supongo que el amor tiene límites—. Y se fue.

    ¡Maldito sea!

    Me quedé allí, tratando furiosamente de pensar en cualquier otra cosa que pudiera hacer. Lo que estaba sugiriendo, tener sexo con cuatro hombres a cambio de un viaje oportuno a casa, ¡era imposible, absolutamente imposible! Simplemente no podía tener sexo con estos extraños en la parte trasera de una camioneta alquilada…

    ¿Alquilada?

    ¡Alquilada!

    Si alquilaron una camioneta, ¡yo podría alquilar un auto! Me volví rápidamente, solo para encontrar que el escritorio estaba vacío. Se le había colocado un letrero que anunciaba con orgullo que se habían alquilado todos los vehículos disponibles.

    Oh, mierda. No había coches para alquilar, lo que significaba…

    No pude decirlo. Quiero decir, de verdad… simplemente no pude. Y, sin embargo, tenía que llegar a casa, y esta era la única forma que había encontrado hasta ahora.

    La gente siempre dice que haría cualquier cosa por sus seres queridos, y ciertamente lo he estado diciendo esta noche. ¿Pero realmente quiero decir cualquier cosa? Quiero decir… realmente, hay límites. ¿Correcto? Mi esposo ciertamente no querría que yo hiciera esto.

    Eso creo.

    Maldita sea. ¡Maldita sea, maldita, maldita y doble maldita!

    Sí, amaba a mi hijo lo suficiente como para hacer cualquier cosa que tuviera que hacer. Por supuesto lo hice. Lo que le habíamos hecho, lo que yo le había hecho al dejarlo atrás era imperdonable. Absolutamente TENÍA que llegar a casa, y necesitaba estar allí antes de que se despertara la mañana de Navidad. Entonces, cuando llegó el momento, ¿tengo la determinación de hacer esto? ¿Para él?

    Observé cómo Tom se retiraba y tomé una decisión.

    —¡Tomás! —grité. Se detuvo y se volvió, mirándome con una ceja levantada inquisitivamente. Suspiré profundamente.

    —Espérame.

    Me incliné para recoger mis maletas, y cuando me enderecé, él me estaba mirando con una gran sonrisa en su rostro. Caminé hacia él, cuadrando mis hombros con resolución. En retrospectiva, eso probablemente no fue lo más brillante que podía hacer, ya que así enfatiza mis pechos a través del suéter. Mi abrigo estaba abierto porque estaba dentro de un edificio y, bueno, yo no era Dolly Parton, pero a mi esposo parecía gustarle mis pechos.

    Cuando llegué a Tom, vaciló un momento.

    —¿Estás segura?

    Asentí.

    —Quiero decir, no queremos forzarte ni nada, ¿así que estás realmente segura?

    Tragué nerviosamente, luego asentí de nuevo.

    —Sí, —dije débilmente—, estoy segura —tragué de nuevo—. Tengo que llegar a casa, y si esta es la única forma… —tragué saliva—, entonces si esta es la única forma, lo haré.

    Estudió mi rostro por un momento, buscando algo… Todavía no estoy segura de qué. Pero aparentemente lo encontró, porque volvió a sonreír y me hizo señas para que lo siguiera. Me quedé allí por un momento, parada en el umbral entre mi vida normal y una situación que todavía no podía creer que estuviera a punto de suceder, entonces dí un paso adelante, siguiendo a Tom fuera del aeropuerto y alejándome de la normalidad.

    Continuara…

  • Fiesteando a la mamá arrecha

    Fiesteando a la mamá arrecha

    Hola soy nuevo y me gustaría contarles una rica experiencia.

    Por esas casualidades de la vida conocí a la madre de un paciente, una mujer hermosa y de cuerpo voluptuoso, grandes senos y caderas amplias.

    Desde el principio existió química y poco a poco fuimos haciendo amistad.

    Uno de esos días que la vi nos dimos un beso de esos que te dejan eléctrico y lleno de placer, el cual me lo hizo parar y ella lo noto, ese fue el detonante para seguir con cada vez más encuentros y cada vez más fuertes y deliciosos.

    En uno de esos le pregunté su alguna vez le habían metido una mano en su vagina a lo cual respondió que nunca acompañado se unos ojos abiertos pero curiosos.

    Con su aprobación pase a besarla y masturbarla lo cual le fascinaba y a mi me encantaba hacerlo, me llene las manos de aceite y con ella recostada en una camilla comencé a meter mis dedos, primero 2 y poco a poco logré meter 3 y 4 a lo ella acompañaba de movimientos de su cadera y gemidos de placer.

    Pregunte si lo disfrutaba sin dolor a lo cual solo acato a mover su cadera y tratar de meter más mi mano, yo estaba como loco mientras ella me pajeaba lentamente, puse más aceite en mi mano y seguí estimulando el clítoris y metiendo mi mano hasta que está entro en su totalidad y para mí sorpresa ella seguía moviéndose y pidiendo más, por lo que acelere mi masaje.

    La metia más fuerte y rápido hasta que sin pensarlo veo como al sacar mi mano se viene con un fuerte chorro que me dejó todo mojado, fue algo mágico y placentero hasta que me vine en su boca llenándola de semen y con temblores en sus piernas y me limpio con su lengua y paso seguido hice lo mismo saboreando esos ricos jugos emanados de lo más profundo de su ser.

    Ese fue el inicio de muchos encuentros placenteros.

    Espero le guste para contarles más.