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  • Mi novia me cuenta el trío que tuvo con su ex

    Mi novia me cuenta el trío que tuvo con su ex

    Contando citando a mi novia: 

    “Siempre me decía que su mejor amigo compartía todo con él y no se esa vez estábamos borrachos y le pregunté que si yo también iban a compartirme” -dijo riendo mientras fumaba.

    «Le llamo a su amigo y paso por nosotros al bar, íbamos en una camioneta de una cabina por lo que iba en medio de los 2 acariciando sus pitos… los 2 estaban bien duros y eran buenos y grandes penes».

    -yo llevaba un cinturón de castidad por lo que mi excitación estaba al 100.

    «Llegamos al motel y me desvistieron entre los dos, mientras ellos estaban vestidos me obligaron a traerles cervezas y me tocaban los pechos y mis nalgas». -agregó mientras se paraba por una bolsa que tenía en su habitación caminando con ropa ligera y la llave del cinturón de castidad entre sus pechos.

    Regresó para susurrarme al oído «más te vale que no te toques y permanezcas sentado después que te diga».

    Yo solo asentí ya que no podía hablar de la excitación.

    «Me trataron como puta toda la noche algo que tú no has hecho.

    Me tomaron fotos mientras estaba en 4 y me dijeron que Lucia como perra por lo que me trataron como tal, me amarraron a una silla y con sus pitotes golpearon mi cara y se corrieron y no me dejaron limpiarme».

    -«déjame masturbarme» -supliqué.

    «No, ahora cállate o no sabrás todo lo que pasó».

    Me arrodillé buscando perdón.

    «Después me llevaron al cuarto y tomaron turnos uno y uno para cogerme… Pero no fue suficiente y después usaron un lubricante que traían para poder darme los dos al mismo tiempo».

    «Me rompieron el culo y terminaron los dos, como se los volvió a poner dura tuve que masturbarlos y todavía cuando me trajeron a casa se la mamé a su amigo ya que tenía que agradecerle».

    Luego me ordenó acercarme y mientras movía el enorme pene de plástico dijo:

    «Sabes porque este dildo tiene nombre? Porque es idéntica a la de mi ex, si quieres poder correrte tienes que besarlo».

    Yo me arrastré y ella lo puso en mi boca solo para mostrarme una foto que le tomaron ese día estaba allí con dos miembros en su rostro…

    Sin duda debo pedirle que lo repitan, pero esta vez debo estar en primera fila.

  • Quería que un hombre me estrenara y fueron dos

    Quería que un hombre me estrenara y fueron dos

    Me llamo Pedro, tengo 54 años, aunque parezco más joven con un cuerpo bastante musculado de años de gimnasio. Desde muy joven siempre he fantaseado con ser sometido por un hombre, pero siempre se quedó en solo fantasías. Hasta hace menos de un mes.

    Decidí hacer mis fantasías realidad y entre en un chat gay. Tuve algunos contactos que se quedaron en nada, hasta que contacté con Andrés, que al principio no parecía creer que era mi primera vez.

    – ¿De verdad que eres virgen?, ¿Y qué te gustaría hacer?

    – Me gustaría que me humillaran, me dieran unos azotes en el culo y probar a ser follado.

    – A mi no me importaría estrenarte, soy bastante dominante y se cómo tratar a las zorras maduras como tú, pero tienes que tener claro que si quedamos no es para jugar al mus, es para irte con el culo caliente por fuera y por dentro.

    Le dejé el número de teléfono, y al poco rato recibí un whatsapp con una fotopolla bastante hermosa y el mensaje “Estoy deseando metértela hasta los huevos.”. Yo le mande una foto de mi culo bien ofrecido. Tras varios mensajes, quedamos un día a media tarde que librábamos los dos. Me dio una dirección, me ordeno que me hiciera un buen enema antes, y que le llamara cuando llegara allí.

    Yo seguí sus instrucciones, y cuando llegue a la dirección le llame por teléfono. Mientras daba el tono de llamada, se me acerco un chaval de unos 30 años, que se presentó como Andrés y tras confirmar que yo era Pedro, me pidió que le siguiera hasta la mesa de la terraza de un bar cercano, donde estaba otro chaval de su misma edad. Andrés se sentó y yo me quede de pie sin saber muy bien de que iba la cosa.

    – Tranquilo, siéntate. Este es mi amigo Raúl. Me va a ayudar a domarte.

    – Esto no lo habíamos hablado. No sé si…

    – Tu veras, estas a tiempo. Puedes elegir: Puedes irte, o puedes ser la zorra de los dos y acabar con el culo como un bebedero de patos, que es lo que estas deseando.

    Me senté, aceptando someterme a los dos.

    – Muy bien, dijo Raúl. Pídete un copazo que lo vas a necesitar y paga lo nuestro.

    Así lo hice, cuando terminamos las copas, me llevaron a un piso cercano. Ya en el ascensor Andrés comenzó a restregarse con mi culo. Nada más cerrar la puerta de su casa, me ordenaron desnudarme y me colocaron un collar de perro con pinchos.

    – Este es el símbolo de que eres nuestra perra, dijo Raúl que era el que llevaba la voz cantante.

    – Si amo.

    – Muy bien, me gusta lo de amo. Lo vamos a pasar muy bien contigo. Eres la puta más grande que me he follado. Tanto musculo y eres una zorrita. Pon las manos detrás de la cabeza.

    Hice lo que me pidió. Raúl y Andrés comenzaron a apretarme los pezones. Raúl me abofeteo un pecho, y yo que no me lo esperaba baje los brazos. Inmediatamente me dio una torta en la cara.

    – Si te decimos que te quedes en una posición, lo haces, hasta que digamos otra cosa.

    – Si amo, lo siento. Volví a colocar las manos detrás de la cabeza.

    Raúl volvió a darme cachetadas en las tetas, mientras Andrés me sobaba el culo. Cuando se cansó, me coloco dos pinzas de la ropa en los pezones. Era un dolor molesto, pero lo podía soportar.

    – Vamos a cambiar de posición puta. Inclínate y sujétate las manos a los tobillos. Y ojo con moverte.

    Me puse como dijo Raúl, quien me corrigió la postura dando un azote.

    – Saca ese culo, puta. Ofrécenoslo como es debido.

    Andrés me separo los glúteos e intento meterme un dedo, pero no pudo.

    – Que estrechito, te voy a hacer una foto, para que recuerdes como era antes de que acabemos contigo.

    Mientras Andrés me hacía unas fotos, Raúl apareció con un consolador bastante realista de esos que tienen una ventosa. Yo ya me había introducido alguno, pero algo más pequeño. Con algo de lubricante me introdujo un dedo, después dos, y luego intento meterme el consolador. Le costó, pero al final me lo metió entero. Aguante como pude el dolor.

    – ¿Qué tal puta?

    – Me duele amo.

    – Ya te acostumbraras. Al final para eso has venido, ¿no?

    Andrés comenzó a azotarme el culo con la mano, y en enseguida se le unió Raúl, alternándose cada uno en una nalga. Al cabo de un rato, Raúl se desnudó, se colocó delante de mí, y en la misma postura que estaba me hizo comerle el culo. Mientras Andrés que también se había desnudado, había sustituido los azotes con la mano, por correazos intercalados con insultos.

    Después de unos minutos, Andrés se incorporó, me agarro del collar y me ordeno seguirle hasta el sofá. Él se sentó en el medio, e hizo que me tumbara boca abajo sobre sus rodillas. Me saco el consolador, lo que casi me dolió más que cuando me lo metieron y comenzó a darme azotes.

    – Así es como se tiene que castigar a quien se ha portado mal. Y tú te mereces un buen castigo.

    – Si mi amo, me lo merezco.

    – Un tío tan grande y es una zorrita. Levanta.

    Andrés pego la ventosa del consolador sobre una mesa, y me ordeno metérmelo.

    La postura me era bastante incomoda, pero al final pude introducirme del todo el consolador.

    – No te quedes quieta. Quiero ver como te lo follas, puta. Vamos muévete, dijo Raúl.

    Mientras yo subía y bajaba del dildo, Raúl coloco un taburete frente a mí y me ordeno mamarle la polla. Era mi primera polla. El sabor era extraño, pero pronto me acostumbre a él. Intentaba hacerle la mamada lo mejor posible, pero Raúl quería introducirme la polla más de lo que yo podía tragar y tuve un amago de nausea.

    – No te preocupes si no te entre toda en la boca, ya veras como por el culo si te entra.

    Raúl dejo su puesto a Andrés, que fue más suave, dejando que llevara yo el ritmo. Cuando se canso me llevaron a una cama, donde me pusieron en cuatro, con la cara bien pegada y el culo ofrecido. Raúl se situó detrás de mí y empezó a penetrarme. La cabeza entro bien, pero a partir de un punto el dolor era demasiado. El siguió metiéndola hasta que llego al fondo. Inmediatamente se retiró y cedió el sitio a Andrés que hizo la misma maniobra. Así continuaron varias veces, hasta que Andrés decidió que quería pasar de nivel.

    – Raúl, quiero follarme ya.

    – Dale.

    Andrés comenzó a follarme lentamente, mientras Raúl se colocaba delante de mí y me hacía comérsela. La penetración me dolía y la vez me encantaba ser sodomizado por un hombre. Tengo que reconocer que me gustó mucho.

    Cuando Andrés se corrió. Raúl me hizo colocarme boca arriba, y que Andrés me sujetara las piernas lo más atrás posible. En esa posición, me la metió de golpe, me quito las pinzas que todavía llevaba en los pezones, y apoyándose en mis tetas y apretándolas con fuerza, comenzó a follarme muy duro.

    – Así hay que follar a las putas como tú, verdad.

    – Si amo, me encanta.

    Eso le excito más y siguió más fuerte hasta que eyaculó.

    Me quitaron el collar, y me ofrecieron darme una ducha, cosa que rechace, pasando al cuarto de baño a limpiarme un poco. Me vestí y nos despedimos con el compromiso de seguir viéndonos.

    Este es un relato de ficción de una de mis fantasías de ser penetrado por un hombre. Si eso sucede alguna vez, espero poder narrarlo.

  • Descubriendo mi sexualidad (parte 1)

    Descubriendo mi sexualidad (parte 1)

    Acababa de fallecer mi perrita. Ya 10 años con ella y me sentía terrible. Era parte de la familia. Y al otro lado del cuarto se escuchan unos gemidos; constantes, ahogados y el empujar de una cama de madera, algunos susurros que se podrían descifrar como groserías. No estaba de humor y sólo quería dormir pero esta mezcla de tristeza con enojo y algo de excitación me estaba volviendo loca. Después de varios minutos se detuvieron.

    Al otro día que me desperté vi salir a mi sobrino. Realmente es sobrino político, es nieto de la hermana de mi padre. Algo enredado lo sé. Me saludo ya que salimos casi al mismo tiempo y yo saludo pero estaba molesta aún, no había dormido correctamente.

    Fui los restos de mi perrita que crearon. Llegue a casa y empece a llorar, mi hermana me consola un poco. A partir de ese día me sentía sola. Ni mi hermana ni yo no habíamos casado. Sin embargo ya teníamos hijos pero nuestras parejas no vivía con nosotros. Que extraño en estos días (sarcasmo).

    Empece a salir con mi hermana de viaje para distraernos, ella igual estaba triste porque la casada se sentía sola. La verdad es que nos sirvió porque nos acercamos un poco más. Nunca fuimos tan unidas a pesar de haber vivir toda la vida aquí.

    En esas vacaciones estuvimos en la playa. La verdad nos sentó muy bien a amabas. Aunque también, por lo menos yo, me di cuenta que mi cuerpo ya no era el mismo. Oscar, el hombre con el que salía y a veces se quedaba conmigo a dormir, no era la gran cosa es la verdad. Es más bien muy pasivo y en la cama algo tibio. Pero a mi edad tener alguien a mi lado ya es como ganancia. O eso pienso. Mire mi cuerpo mis caderas aunque algo grandes ya tienen algo de estrías y celulitis, no soy perfecta. Aunque eso si mis nalgas son carnosas. Tengo algo de pancita y soy bajita. Mis senos son pequeños, diría la talla pero igual ni saben, son como del tamaño del unas toronjas normales.

    Estuvimos en la alberca, ambas llevábamos shorts y playeras con un bikini de bajo. Muy de señora no? Si es lo que somos. Nos metimos al mar una hora más tarde y como es de suponer, salimos mojadas. Ahí encontramos una pareja de chicos. El chico se me quedo mirando, toda la playera la traía pegada. Me miro con morbo y vi que tenia toda la verga marcada en su traje de baño. Me excite y tome la toalla para irme a enjuagar. Me sentí extraña.

    En la cena decidí ponerme un vestido. No me sentía del todo cómoda pues mis piernas ya no son las de antes. Pero total no puedo estar cuidándome siempre del que dirán así que me lo puse. Salimos a cenar y platique amenamente con mi hermana sobre nuestras vidas. Ambas coincidimos que en el amor no habíamos tenido suerte pero teníamos a nuestros hijos; ella una hija y yo un hijo, ninguno vivía ya con nosotras. Compartimos algunas experiencias y me sentía más tranquila. Un par de señores, ligeramente menores como por cinco años nos sacaron a bailar. No bailaban tan bien pero fue divertido. Él que bailo conmigo me coqueteo un poco y se sintió bien saberse deseada.

    Al llegar al cuarto no pude casi dormir. Me había dado cuenta que a pesar de que mi cuerpo no es perfecto ni que soy sexy, o no me considero. Aún atraía a varios hombres. O será que los hombres son tan calientes que se tiran cualquier cosa con hoyo? Podría ser pero retenía miradas y eso me bastaba. La idea la tuve en la mente.

    Quizá para ustedes les parezca un poco exagerado pero crecí en una familia algo reservada y atenida a la expectativa de los demás. Sin mucho cariño, mi padre murió cuando era joven y mi madre era dura. Al final de toda esa carga terminamos sin una familia como tal y me costo muchos años aceptarlo.

    Cuando regresamos de las vacaciones la verdad me sentía bien y me costo renunciar a esa tristeza del hogar. Pero me intente sobreponer y llevar mi vida lo más normal posible. En la entrada del edificio me encontré con mi sobrino Marco. Nos saludamos y nos ayudo a subir las maletas. Platicamos un poco, nos reímos. Recordé que mi computadora (era de ambas) no servía y le dije que si después podría revisarla, me dijo que si e intercambiamos números. No teníamos nuestros números y eso que vivimos tan cerca!

    En el trabajo me arregle un poco más de lo normal. Medias, falda y blusa blanca con un saco. Mis caderas resaltaban y mis santos aunque ya algo caídos, con el sostén se mantenían en su lugar jaja. Notaba las miradas de los alumnos y de algunos de mis compañeros. Trabajo en una escuela como administrativa. Mis compañeras me dijeron que me veía bien, que hace tiempo no me arreglaba. Eso me hizo sentir con un poco mas de confianza y yo les regrese el halago. Salimos a comer y la pasamos genial la verdad. Hablamos mucho de hombres, cosa que no habíamos hecho. Por ejemplo no sabia que Clara, ya una señora casada, miraba el porno y fantaseaba con hacerlo anal. A su edad unos 45 años no lo había hecho. Curioso, nos dijo que no tenía la confianza con su marido. Sara nos contó que a ella le gustaba que la tratarán mal, que le dijeran groserías y que si con su marido así eran. Yo le dije que no se veía su marido que fuera de esos hombres. Todas nos reímos. Yo les confesé que me gustaría que me lo hicieran salvaje. Alguna vez tuve un novio de más joven que me trato fuerte en la cama. Pro desde entonces nadie más.

    Debo confesar que a Oscar no lo había presentado en las reuniones del trabajo. Siempre iba mal arreglado y su actitud es de un hombre más bien tranquilo y pasivo. Aunque eso si me hace reír mucho. Por favor hombres vístanse bien, hagan reír a sus mujeres y preguntones que es lo que más les gusta. No vaya a ser que les pongan los cuernos.

    En fin esa noche subimos al cuarto. No les conté. Tenemos un cuarto como de servicio que usamos como cuarto de visitas. Ahí suelo dormir cuando Oscar viene a quedarse y mi hermana se queda en el departamento. Ya saben por privacidad. Por eso escuche a mi sobrino teniendo sexo porque están juntos los cuartos. Cuando llego en la noche nos calentamos mucho e hicimos el amor. Pero me quede con ganas, no pasamos del misionero y de lado y muy poco tiempo. Quería más pero él o ya no quería o no podía. Me masturbe e intente ponerlo duro pero ya no se pudo. Ya ni siquiera tuve ganas de seguir tocándome.

    Para colmo de la noche mi sobrino estaba con alguien. Escuchaba gemidos pero estos eran mas como chillidos, de una voz de esas chillona aguda. Pero eso no impedía que me excitara y más como estaba. Le decía cosas a mi sobrino como; dame mas si si entieramela toda, vamos si quiero verga. Nunca lo había hecho así y me sorprendió algo, pero también estaba muy caliente. Soporte unos veinte minutos así. Y Oscar roncando dios.

    Al otero día no me los encontré. Salí temprano al trabajo. Me baje a bañar, me arregle y otro día más. Todo el día estuve pensando en platicar con Oscar acerca de nuestras relaciones. Mil escenarios me plantee.

    Cuando llegue en la noche del trabajo recordé que tenía que renovar mi INE (identificación en México) y me encontré con que mi computadora no funcionaba el internet. Reinicio el modem, en fin todo lo normal y nada. Entonces le mande mensaje a Marco. Me respondió a los minutos y me dijo que pasaba en una hora que llegará del trabajo. Cuando llego mi hermana iba al mercado para la semana. Ahí me dio el morbo de mi vida. Lo vi y recordé Lo de la noche. También lo mire a él, ya era un hombre, se veía fuerte. Debo decir que lo vi crecer prácticamente, ahora tiene 26 años. Y está de más pero tiene buenas nalgas y un bulto que bueno no es normal creo. Lo vi cuando se agacho debajo del escritorio para ver el modem que estaba debajo y el CPU. Si lo se mi computadora es vieja.

    Sin darme cuenta estaba excitada y mi corazón latía fuerte. Debió ser una combinación de todo. Las platicas con mis amigas, el sexo feo de la noche anterior, los sonidos de la chica esa y los pensamientos que no he podido sacarme todas estas semanas.

    — Listo tía creo que ya esta.

    — A ver hijo deja veo si entra a internet —me senté en la silla a esperar.

    — Ya debería tía. Iba a salir o por qué tan arreglada tía?

    — jaja que dices hijo siempre voy así a trabajar

    — Si la he visto estos días se viste diferente, no me diga que tiene por ahí un galán jaja

    — Una se arregla para una misma no para los hombres

    — Ya ya tía era broma lo se —me sentía un poco agresiva.

    —Pero si… me he arreglado diferente era topa que tenía ahí arrumbada

    — Le queda bien tía. Mire ahí dele click, si ahí y su internet es este. Creo que sólo estaba desconfigurado pero ya lo reinicie todo y le cambie el nombre.

    — Oh bien, ya puedo entrar hijo muchas gracias. Ahora tengo que apurarme a hacer el tramite del INE. Oye quieres un café?

    — Si tía esta bien

    Estuvimos platicando muchas cosas triviales, divertidas. Note que Marco era seguro, carismático y de un humor inteligente además hablamos un par de cosas como de la vida y pude notar que tenía un criterio bueno. Pero después las cosas cambiaron a un plano extraño que me excito pero me dio miedo.

    — Y que tal va con Oscar tía ? La buena vida con él se levanta super tarde quisiera ser él jaja

    — jajaja es un holgazan, pero bueno es que también trabaja en las tardes.

    —Oh ya no sabía, yo no podría trabajar de noche que me desvelo

    — Qué dices si si te desvelas jaja

    — Por qué lo dice tía ? —ahí sentí que había caído como en una trampa o me había declarado yo sola

    — Bueno no te acuestas a dormir jajaj —reí nerviosa

    — bueno tía algunas amigas con las que salgo —me sentí decepcionada

    — Tienes muchas?

    — No la verdad solo fueron de una ocasión. No sabía que se escuchaba tía jaja perdón

    — Si algo —estaba nerviosa

    — Yo nunca los he escuchado jaja

    — Que cosas dices hijo ! Yo no grito así —me arrepentí de decirlo pero se me salió

    — A lo mejor no la han hecho gritar

    — Ya basta ! Debemos detenernos.

    — No quería ofenderla tia, pensé que bromeábamos

    — Esta bien no te preocupes. Gracias por lo del internet.

    — Esta bien tia, descanse nos vemos

    Esa noche me la pase pensando todo. No estaba siendo yo. Solo pude concluir que estaba caliente y mal atendida por mal que suene. Y que no había disfrutado realmente de mi sexualidad a pesar de que había ya tenido señales de que no le era indiferente a los hombres.

    Mis dedos estaban frotándose contra mi pijama; acariciando mi coño, presionando los labios. Metí mi mano en mis bragas y sentí la humedad escapándose, mis dedos se llenaron de la viscosidad y frotándose contra mis labios, parecían que se besaban. No pude evitar tocar mi botón y con las yemas de mis dedos ir de un lado a otro, presionando, haciendo figuras. Con voluntad propia dos de mis dedos se deslizaron sin resistencia, dentro de mi se movían delicioso, mi cadera empujaba pidiendo un hombre, pero los dedos jugaban dentro, tocando, rozando, entrando y saliendo cada vez más rápido y regresando a mis labios con mas jugos que antes. Mis caderas empujaban fuerte contra el rose de mis dedos en mi clitoris. Mi otra mano tomo parte clamando otro par de dedos, entrando y saliendo y la otra mano acariciaba mi hambriento clitoris. Mi cadera necia como resistiendo y pidiendo un trozo más grande, mi mano necia entrando y saliendo hasta que me corrí.

    Mi corazón latía fuerte queriendo escapar y con susto me percate que había mojado las sabanas. Jamás me había masturbado así, o sacado eso. Pero estaba sudando, acelerada, excitada, hambrienta.

  • Mi tío Gabriel (segunda parte)

    Mi tío Gabriel (segunda parte)

    Ya llegué junto con mi madre a la casa de la abuela que es el lugar donde se está celebrando el cumpleaños número 83 de mi abuela que por cierto está muy lúcida para su edad.

    Cuando llegamos la abrazamos, le dijimos feliz cumpleaños y le dimos su regalo. Mi madre se fue a charlar con ella y yo me fui a sentar donde está mi tío.

    Para esta noche me puse un vestido rojo corto y apretado con un escote muy abierto que parece que mis tetas ya se van a salir, el vestido me queda bien en combinación con mi piel blanca y cabello negro.

    Apenas me siento a su lado mi tío Gabriel me dice:

    -Hola cariño ¿cómo estás? Además de hermosa.

    -Hola tío, estoy bien y vos?

    -Con muchas ganas de follar súper duro contigo esta noche- me responde mientras me toca mi muslo por debajo de la mesa.

    Entonces comienza una de las delicias de la noche: mi tío me manosea las piernas subiendo mi vestido y yo abro las piernas para facilitarle el acceso a mi vagina.

    Cuando encuentra mi vagina lista para que el la toque me sonríe porque no traigo ropa interior puesta.

    -Me hiciste caso- me dice con su voz sensual en el oído.

    -A ti siempre mi amor- le respondo.

    Ya empezó a estimular mi clítoris con sus suaves y sensuales caricias que me enloquecen esta así por unos minutos hasta que me empieza a meter los dedos de a uno cuando ya tiene los 5 dedos dentro de mi concha los entierra bien en el fondo y los mueve (me estoy conteniendo mucho para no gemir) pero estoy cada vez más mojada y Gabriel lo sabe y lo disfruta mientras me mira con una sonrisa pícara en su bello rostro.

    Ya no aguanto más quiero devorar su boca, su cuello, su pene, lo quiero devorar a él. Así que decido poner mi mano en su entrepierna y acariciarlo suavemente ahora él se está conteniendo para no gemir.

    Cuando saca sus dedos los tiene súper mojados y se los chupa de a uno pasándole toda su lengua y disfrutando.

    -Tus fluidos son deliciosos- me susurra.

    Pasan unos minutos, llega mi madre y saluda a su hermano.

    -No te había visto- le dice ella ( mi madre Beatriz).

    -He estado aquí sentado con mi sobrina Angelina- responde Gabriel.

    -Mamá tu seguro estabas en el patio charlando con la abuela y con las tías de plantas- intervengo en la conversación.

    -Tienes razón hijita- me dice y suelta una carcajada – Oye Gabriel ¿dónde está Marcela?- (Marcela es la esposa de mi tío).

    -Se quedo en casa de su madre- dice el.

    -A bueno ¿podrían ir a buscar las gaseosas que están en la heladera? Y traigan hielo y vasos.

    Mi tío y yo no respondemos nada solo nos levantamos. Estamos más felices que nunca por que se nos dio la oportunidad de estar solos.

    Cuando llegamos a la cocina el cierra la puerta y se acerca rápidamente a mi.

    -Ya no aguanto más- le digo.

    -Yo menos- me responde mientras me agarra las dos nalgas con mucha fuerza y me las aprieta.

    Luego nos devoramos la boca sin pensarlo, nos besamos con todas las ganas que nos estábamos guardando y nuestras lenguas que estaban ansiosas por unirse ahora se están dando un verdadero festín, cuando paramos de besarnos estamos sin aliento los dos y con los labios súper hinchados.

    Luego yo lo abrazo devuelta, él pone sus manos en mi cintura y me da unas mordidas suaves en el cuello y yo ya estoy gimiendo despacito.

    -Eres mía Angela- me dice sin parar de morderme el cuello.

    -Si- le respondo entre gemidos.

    -Di que eres mía.

    -Soy tuya.

    Cuando terminamos ese juego de palabras yo ya estoy sin vestido y sin sostén y él se ha quitado la camisa y se sacó su pene.

    Abro las piernas, apoyo mis manos en la mesa de la cocina y levanto el culo, pero antes Gabriel me da unas cuantas nalgadas bien fuertes y luego me penetra.

    Sus embestidas son deliciosas, salvajes, fuertes, no tienen limites su pene entra y sale muy rico hasta en un momento me mete los testículos. Pero a causa de estas embestidas tan rápidas me está doliendo el culo y siento que se me está abriendo demasiado, pero disfruto de la sensación, disfruto de tener a mi tío adentro mío dándome el mejor sexo de toda mi vida.

    No me importa más nada quiero gemir, pero él me tapa la boca y me dice: shhh cariño recuerda donde estamos.

    Duramos unos buenos minutos con esas embestidas y finalmente el eyacula dentro mío.

    Luego nos vestimos, pero antes de ir para la sala de estar él me dice:

    -Angelina disfruto mucho teniendo sexo contigo y me olvido de todo ¿querés ser mi amante?

    -Ya me convertí en tu amante desde la primera vez que nos acostamos, pero acepto- le respondo mientras le doy un último beso en sus labios.

  • Año nuevo, cogida interracial nueva

    Año nuevo, cogida interracial nueva

    Soy Ishtar tengo 50 años, buen cuerpo, delgado, vientre plano, linda cintura, senos y nalgas, bien formadas, guapa, alta. Soy una hotwife, me encanta hacer cornudo a mi señor, tengo muchos amantes, y encuentros sexuales. Sin embargo, tengo una adicción por los hombres bien dotados, que tienen sus miembros, grandes, gordos, llenos de venas y cabezones así me gustan los penes. He tenido la fortuna de tener buenos amantes, de penes promedio y también bien dotados. En los hombres que he encontrado todas esas características, son los hombres negros, en Guatemala, muchos haitianos, cubanos, colombianos, me cogieron, en México, existe una descendencia afro, que también me han cogido. No obstante, no es común verlos en la vida cotidiana, por lo que muchas veces solamente me conforma ver pornografía interracial.

    En consecuencia, para poder conocer hombres de raza negra, me gusta buscar en internet. Es por eso, que decidí en mis redes sociales, unirme a grupos interraciales, en octubre de 2022, publiqué mi foto, y literal, recibí miles de comentarios, like, y sobre todo mensajes privados, donde hombres negros me enviaban fotos y videos, de sus grandes penes, muchos de ellos masturbándose, sacando su semen en mi honor. Esas grandes barras de chocolate me excitaban y me masturbaba viendo esas fotos y videos, por lo que tenia grandes orgasmos. Para mi mala fortuna la mayoría de los machos dotados que me enviaban sus packs, eran de Centroamérica y Sudamérica, sin embargo, a principios de noviembre, un joven llamado Pierre, me envió su video, me dijo que vivía en la ciudad de México, que si podríamos vernos.

    Mi deseo era ardiente, pero no podía ir al primer llamado, evidentemente por el tema de la inseguridad, por lo tanto, decidí hablar con él, hicimos video llamada y el me mostraba su miembro, como se masturbaba, con mis fotos que había tomado de mi Facebook y que había imprimido, les tiraba el semen, eso me excitaba, también me mostraba su casa, calle, para que viera que él si vivía ahí, y con eso me mostraba interés, por diversos temas, no podíamos coincidir, así que ya no me escribía diario.

    Llegó el fin de año, y lo celebraríamos mi marido y yo en un restaurante de cierto prestigio al sur de la ciudad, mis hijas no pudieron acompañarnos porque visitaron a sus abuelos en nuestra natal Guatemala. Aquella noche la pasamos bien, cuando eran las 3am, a mi marido le llego un mensaje que era urgente ir a Querétaro a firmar los papeles de un terreno que su empresa había comprado, me lo dijo y visiblemente molesta, solamente le dije ok. Regresamos a la casa, tenía que salir a las 7am, yo me quede dormida, -me dijo, mi amor, regresare a las 8pm, tranquila- Desperté a las 11 am, tenia muchos mensajes, de familiares, amigos, amantes y admiradores, deseándome feliz año, decidí responder solamente a mis amantes, cuando vi el mensaje de Pierre, diciéndome feliz 2023, con su largo pene, sosteniendo una corona que decía Happy 2023, me pareció lindo y le respondí, -me dijo quiero cogerte amor, ya me hiciste esperar mucho, cuando nos vemos, ven a mi casa estoy solo-. Me puse a pensar y decidí, responder lo siguiente -hoy, mi amor, y para vengarme de mi marido, le dije ven a mi casa, le pasé la dirección, Colonia del Valle, cerca de la estación 20 de noviembre- Inmediatamente respondió con un audio de voz, y dijo en una hora estoy allá.

    Una hora, era perfecto, para bañarme, entre a la ducha, y me excitaba el saber que iba a coger con Pierre, quien era un perfecto desconocido pero bien dotado, mientras me bañaba me dedeaba y decidí rasúrame la vagina, salí del baño muy excitada, abrí mi closet de ropa, y elegí un clásico puti vestido color negro, que tenia un corte, que dejaba ver, mi hombro y brazo descubierto del lado derecho, totalmente lo contrario al otro hombro y brazo, se ajustaba muy bien a mi cuerpo, resaltaba mi figura, era corto, dejaba ver mis largas piernas, use unos tacones plateados, y unas medias color carne, muy sexis, con una tanga negra, labios pintados de rojo y cabello suelto. Baje a la sala, prepare unas copas de vino, y justo a medio día, sonó mi timbre, abrí la puerta y era Pierre, le dije que pasara rápido, para que no lo vieran los vecinos. Cuando estuvimos adentro wow, lo vi era muy alto media 1.90, muy atlético, su color chocolate me excitaba, sus labios eran carnosos, bien formados, le hacían ver muy sexy en su forma de hablar, siempre me gustó verlo, su rostro era muy masculino, sus ojos eran muy tiernos y penetrantes a la vez. Aparentaba sus 30 años, y era un haitiano, que su lengua natal era francés, lo que le daba a su español un acento muy peculiar y excitante.

    -Hola mi amor, un gusto- En cuanto dijo esto se lanzo sobre mi y nos empezamos a besar y manosear, le dije pasemos a la sala. Dijo pasa tu primer, gracias que caballeroso. -me dijo te gusto- me encantas respondí y regrese la pregunta y yo te gusto- eres una diosa. Se acerco y empezamos a besarnos, sus grandes brazos me abrazaban de una manera tierna, luego sus grandes manos, apretaban mis nalgas, tomaban mi cintura, nos besábamos de lengüita, se sentó en el sillón y yo lo monte, me besaba las orejas, el cuello, el hombro que llevaba descubierto, yo ya sentía un enorme miembro que rozaba mi vagina, le dije tomemos vino, así lo hicimos, vamos a coger a mi cuarto, le dije, le tome de la mano y subimos las escalera, con su otra mano me dio unas nalgadas, que me dolieron, solamente sonreía.

    Llegamos al cuarto, nos seguíamos besando y fajando, me dijo aquí tengo lo que tanto quieres, y agarro mi mano y lo llevo a su miembro, se sentía muy duro, le quite la camisa y un cuerpo realmente atlético, lo comencé a besar, después quede en cuclillas, frente a su miembro baje el pantalón, su miembro parecía que iba a romper el boxer, lo acariciaba y lo besaba, decidí bajar el boxer, y oh my good, que rica y enorme verga, -wow. Si mide los 22cm, que me habías dicho, es mas hermosa en vivo- -claro mi amor, es toda tuya- era una enorme barra de chocolate, llena de venas, gorda, muy cabezona, larga, Dios Mio, me preguntaba que haría con tanto chocolate, no era la primera vez, pero siempre es un reto.

    Decidí admirarla, darle besitos en todo ese enorme tronco, baje a las enormes bolas negras y las comencé a mamar, mientras con mis manos intentaba jalar ese enorme pene, decidí comenzar la felación, dando lengüetazos en su frenillo y glande, intentaba meter esa enorme cabeza, pero me habría mucho la boca, me dolía, otra vez intente y quedaba en el intento, decidí chupar y chupar, morder el tronco, mientras Pierre, me peinaba, por tercera vez intente meterla a mi boca, y ahora si pude meter parte de esa enorme verga, -si puedes eres una gran puta- y me despegue me estaba ahogando, volví hacer el mismo procedimiento, pero esta vez con sus grandes manos, me agarro para que no me saliera de su verga, sentía muy feo, sentía ahogarme, pero quería seguir mamando esa verga negra, luego la saco de mi boca, mientras yo tosía, me dio unas cachetadas con esa enorme verga, volví a mamar su pene, y con mis dos manos lo masturbaba, volví a meter mi lengua en su frenillo y glande, y posteriormente los mordí suavemente lo que lo hizo gritar –aa que rico mi amor, que puta eres, sabes dar placer, nivel Diosa- así es mi amor.

    Posteriormente me levanto y aventó a la cama, quede a su merced, abrió fuerte mis piernas, subió mi mini vestido hasta la cintura, empezó a besar mi tanga, la cual ya estaba muy mojada, -que rico, huele mi amor- le daba palmaditas a mi concha, inmediatamente quito mi tanga, la olio, se la enredo en su verga, y empezó a chupar mi clítoris, con sus gruesos labios le daba buen trato, después besaba mi vagina, metía su lengua, le daba palmaditas, -ay que rico, mi amor- le decía mientas le agarraba los cabellos de su cabeza, me mordía sutilmente, y se levanto y su verga la rozo con mi vagina, la cual ya ardía de deseo, se empezó a jalar la verga con mi tanga, y la ponía en mi concha, -esta muy caliente mi amor, ya métemela por favor, grite- tus deseos son ordenes, mi reina.

    Me acomodo en la clásica posición del misionero, su verga golpeo mi clítoris, le escupió, y primero ingreso esa cabeza, -aaa que dura, dije—ingreso parte de su tronco, -aaa, si, me encanta- sentía que iba la mitad, me tomo de mi cintura y de un solo golpe metió toda su verga -aaaa grite muy fuerte, debió escucharse hasta en la calle- saco la mitad de su pene, y nuevamente metió de un golpe, sentía que me partía en dos, asi hizo esos movimientos varias veces, inmediatamente, se acostó sobre de mi sentí ese enorme cuerpo de un toro semental, penetrándome, subió mis piernas en sus hombros, y me embestía como un animal en celo, -te gusta perra- -sí, no te detengas- mientras me penetraba nos besábamos, me lamia mi cara, cuello, y nuestras manos se unían, después bajo mis largas piernas, y las abrió, tomándolas de mis muslos, para sacar su verga y meterla rápido, aunque ahora hacia giros, me partía la vagina y mis muslos, los abría muy duro, despues mi espalda la arquee, me tomo de la espalda baja y me penetraba muy rico, posteriormente baje mi espalda, y lo abrace con mis largas piernas.

    Pierre, me cargo, y yo me daba ricos sentones en ese miembro, después tomo mis piernas y las subio a sus hombros, -que rico cógeme así, le decía, no te detengas- nuestras carnes chocaban, su pene y mi vagina se unían en un solo frenesí, -no sabes cuantas veces te soñé asi, desde que publicaste tu foto- -ya me tienes aquí montada, baby, disfruta- me recargo en la pared y así me penetraba, duro muy duro, mi concha ya la sentía irritada, pedía un tiempo. Pero mi lujuria, no quería que paráramos, nos acostamos en la cama, él encima de mi penetrándome, besándome, saco su verga, y me empezó a mamar mi vagina, le escupió, puso una almohada atrás de mí, y aventó mis piernas hacia atrás, las tomo de mi femoral y comenzó a penetrar, duro y yo gemía -desgraciado que rico, me estas partiendo en dos- sonó mi celular, pero no hice caso. Dejo descansar mis piernas y vagina y puso su enorme miembro en mi boca, mientras yo intentaba no ahogarme.

    Quieres otro trago, dijo, le respondí que sí, lo sirvió y tomábamos vino de una manera tranquila mientras sonreíamos, bajo mi vestido y nos empezamos a fajar muy rico, besos, manoseos, mordidas, continuamos por varios minutos, me empezó a morder el hombro descubierto, me hacia buenos chupetones, después dijo -continuemos, quiero reventar ese culo- me agarro fuerte me volteo, subió mi vestido, me dio unas nalgadas fuertes con sus manos, Mirándolo, dude si mi ano se podría abrir lo suficiente, para esa anaconda negra, pero recordé que ya había tenido muchas dobles penetraciones interraciales, me puso en cuatro, deslizó su verga hasta mi ano, escupió mucho y lentamente, introdujo su cabeza –aaaa me partes, grite- -espera puta- tomo mi cintura y metió parte de su tronco, y de un golpe introdujo su pene, -aaaa grite, jale la sabana, mordí mis labios en señal de dolor y placer- asi lo hice durante las primeras embestidas, pero luego con más velocidad con cada embestida me producía placer. M estaba partiendo en dos, vi por el espejo como me tenía montada, era un animal y yo su hembra, éramos dos animales en celo, tenía un toro penetrándome, me recordó a la mítica escena donde el Toro de Minos monta a Pasifae. posteriormente, él se detuvo un poco hasta que pudo tener un mayor control del acto. Aceleró el ritmo y después de un rato de esto; me saco la verga.

    Ahora el se acostó y me invito a montarlo -ahí voy mi rey, le dije- mientras me ponía en cuclillas y los tacones daban la altura perfecta para que me penetrara, acomode ese pene enorme y me senté, que rico, me mordí los labios, y asi me daba unos ricos sentones, y el me ayudaba empujándome con su manos tomando mi cintura, después baje los pies y ya quedaba a su altura, el celular sonaba, mire quien era, y era mi marido, dude en contestarle para que supiera que estaba molesta por haberme dejado en año nuevo, pero decidí contestarle mientras estaba montada en mi macho me dijo -amor llegare como a las 8pm- si le respondí -te oyes agitada me dijo- es que vine a correr, respondí, bueno bye- colgué y mi macho y yo soltamos la carcajada, -que rico culo, tienes Diosa- decía mientras yo hacía unos movimientos circulares para hacer más rica la penetración.—aah, aas, que rico, dame más, aa, mmm que rica verga de chocolate, por Dios.

    Me tomo y me acostó, boca abajo estirando mis piernas y manos en parecía una letra X, el se me monto, y también se estiro, me penetro analmente, mientras me dejaba caer sus 100kg, de puro musculo, esa verga me quebraba, éramos la letra X en forma humana, -sigue, que rico, dámela toda- se escuchaba rechinar la cama, mordía mi espalda, cuello, llego mi orgasmo -aaaa me moje- estaba completamente extasiada y satisfecha, así seguimos varios minutos, después, cerro mis piernas, mis manos continuaban abiertas, abrió mi ano y metía su negra verga dura, me azotaba y castigaba muy duro con su vergota, ahora el hacia los movimientos circulares, lo que hacia mas rico el acto sexual, estábamos bañados en sudor, sentí salir sangre de mi ano, ya estaba muy adolorida, pero mi macho seguía moviéndose, la sacaba, abría mi ano con sus manos y me embestía, asi lo hizo muchas veces, me dijo ya casi me vengo.

    Nos paramos de la cama, el iba a limpiarse el miembro y le dije asi mi amor, de todas formas nuestros fluidos calientes, ya se unieron, le empecé a besar la verga y el comenzó a jalársela, después le mordía los testículos mientras mis dos manos jalaban aquella verga negra, comenzó a darme cachetadas con su miembro, y dijo ya me vengo mi amor, y salió un rico semen, que caían en mi boca la cual estaba abierta, algunos espermas en mis mejillas, y ojos, lo cual me ardió mucho, siguió jalando su miembro y salió mas esperma pegajoso, oloroso pero sabroso, él me paso su verga pegajosa, por mi cara la cual llenaba mi cutis de semen, y el que cayo en mi boca lo trague, después le bese su miembro para succionar toda la leche caliente. -que cogida me diste gracias, mi amor- -el también respondió, eres una diosa, una hembra- pero falta el segundo round, aún tenemos tiempo. Sonreí y le dije que sí.

    Dijo-no te limpies el semen- y me beso hicimos el famoso beso blanco, me bajo el mini vestido y me puso la tanga, -vamos a descansar en la cama de tu cornudo digo esposo- ya eran las 3pm, nos acostamos, y el se puso encima de mí, y empezó a besarme, a manosearme, a morderme, metía sus dedos en mi vagina, -muack muack- se escuchaba como tronaban nuestros labios, asi estuvimos fajando, aproximadamente una media hora, yo note que su miembro ya estaba otra vez erecto, por lo que lo estimulaba, dándole masajes, nos pusimos de pie, mientras nos seguíamos besando, tanto beso, parecíamos unos novios adolescentes calientes, me subió mi vestido, hizo mi tanga a un lado y me penetro vaginalmente de pie, -aaa -grite mientras le rasguñaba la espalda, mientras el castigaba con su manos mis nalgas, las cuales ya estaban bien rojas, ese cuarto era un infierno de lujuria, ni el frio nos detenía. Yo sentía como su verga salía y entraba, mi coño lo disfrutaba, aunque estaba muy adolorido.

    Posteriormente, se hinco, me beso mi concha, quito sutilmente mi tanga, se la puso en la boca, y me beso con ella, -quede muy sorprendida- después me mordió mi hombro que iba descubierto muy duro -aa cabron, -grite me dejo marcada su mordida, después bajo mi otra manga y fue quitando muy lentamente mi vestido- hasta que quede con las puras medias y tacones, me dijo -ponte en cuatro- Como la perra obediente que soy así lo hice, es mi posición favorita y me daba de nalgadas me jalaba el pelo. Yo me acomodé, levantando mis caderas, invitándolo a que me montara por la parte de atrás, cosa que realizó de inmediato: me tomó de las caderas, se puso arrodillado detrás de mí y me acomodó su pene en mi ano. Lo empujó y… ¡me la metió muy al fondo, en el primer empujón! Ay que dolor grite, no. No la saques por favor, por lo que volvió a empujar con más fuerza. Sigue por favor, le decía, apretando los dientes, como no queriendo que me salieran los deseos por la boca, hablándole entre los dientes, mientras él me besaba en la nuca, metiéndome sus manos por debajo de mi pecho, acariciándome y estimulándome mis senos y mis pezones. No dejaba de jadear, él dijo me pondré de pie pero usted siga de perrita solamente que ahora abra más las piernas y levante su culo, yo ya no era dueña de mí, solo obedecía, así le dije, respondió si y me dejo caer nuevamente su pene gordo en mi culo aaaa gemia, cuando dijo salió sangre, le dije no importa continua, por lo que limpio la poca sangre y siguió, penetrándome, me cargo y me llevo al baño, abrió la regadera y empezamos a coger teniendo el agua como testigo, yo me agarraba muy fuerte de las llaves de la regadera para que no nos cayéramos, y el metía su verga duramente, -que culito mas redondo, tienes- se acercó y me mordió las orejas, luego me besaba.

    Vamos a la cama le dije, me seque con mi toalla y el con la de mi marido, me cargo y nos tendimos en la cama, de cucharita me estaba penetrando, -aaa, mmm, no pares, mas, dame más duro, aaa, wow- sentía como mi vagina y ano explotaban de dolor, mi cuerpo estremecía, ya sentía nuevamente su cremoso semen, luego me di la vuelta y quede de frente, y seguíamos cogiendo muy lindo y duro a la vez, cambiaba su pene a mi vagina y luego a mi ano, saco su verga, y comenzamos a masturbarnos mutuamente, yo jalando su pene y el metiendo sus dedos en mi vagina. Así, continuamos varios minutos, cuando él se sentó y me invito a montarlo, analmente, mientras nos besábamos, después el hizo su cuerpo hacia atrás y yo también, hacíamos una posición sexual, muy rica, que parecía una especie de mecedora, -te encanta mi amor- dijimos al mismo tiempo, y por ello sonreímos, -aaa ya me reventaste el ano, pero sigue, sigue mi amor.

    Después, nos pusimos de pie, y me penetro analmente, -que rica estas, mira como tu estrecho ano, ya se hizo mas grande, mi verga ya le entra sin problema, lo tienes muy bien entrenado- le respondí, si amor, le gustan las grandes barras de chocolate, al escuchar eso, el empujaba duro, y yo solamente, gemía, -zaz-zaz- sonaban mis carnes con sus carnes, mi ano con su miembro y sus grandes manos castigaban mis nalgas. Empezamos a realizar una especie de movimientos, a lo que Pierre, dijo -aaa me vengo —y vacío su leche caliente, en mi ano, y así nos quedamos pegados como perros en celo, mientras el semen combinado con otros fluidos de nuestros cuerpos, escurría, ya por mis piernas, metió sus dedos en mi vagina, y me hizo venirme, tuve un squirt, que me volvió loca de placer, mientras mi ano, también estaba lleno de semen, terminamos completamente mojados de los líquidos de nuestros cuerpos.

    Saco su grande miembro, y yo le di unas mamadas, para no desperdiciar ninguna gota de leche, ya eran las 6pm, le dije tienes que irte ya no tarda en llegar mi marido, me dijo vamos a bañarnos, y me voy, ok respondí, me quito las medias, y tacones, nos metimos a la ducha, me enjabonaba mis partes íntimas y yo también a él, se llenó el pene de jabón y me penetraba, ya estaba firme otra vez, así duramos como 20 minutos, el jabón ayudba a que ese gordo miembro entrara más fácil, ya salió un poco menos de semen, que se perdía con el agua, nos besamos muy rico, salimos, él se cambió, me dijo ahora te toca ir a mi casa -claro, respondí, me puse mi bata y lo acompañe a la puerta, miramos primero por la ventana, que no hubiera nadie, ya eran las 7pm, y como era el primer dia del año, las calles lucían vacías, se despidió con un beso. Yo subí a mi cuarto y me quedé dormida, muy feliz, estaba bien cogida, satisfecha y adolorida. No supe la hora en que llego mi marido. Solamente les puedo decir que me encanto recibir el año nuevo, con una cogida interracial.

  • Me gustaría estar con una mujer mayor

    Me gustaría estar con una mujer mayor

    Estos días estuve fantaseando mucho con mujeres maduras.

    Soy una chica de 19 años, me gustan los hombres maduros y las mujeres maduras. Mido 1.62, soy algo gordita, tengo la tez blanca aunque últimamente me he puesto un poco más morena!

    Pasando a mi fantasía, quisiera vestirme linda para una, ponerme la falda más corta que pueda encontrar para que ella pueda ver mis panties, esas que más le gustan. Estamos en una cita, ella se pone celosa cuando ve que hay personas intentando ver debajo de mi falda así que me lleva a un lugar donde solo estemos nosotras.

    Me regaña por vestirme así pero cuando ve lo triste que me pongo se disculpa, le explico que solo quería verme bonita para ella.

    Me pide que suba mi falda y de una pequeña vuelta para ella. Se acerca a mí lentamente, sus manos van directamente a mis pechos, a jugar con ellos mientras me acorrala contra la pared, su rodilla se mueve lentamente sobre mi vagina, sonríe cuando siente lo húmeda que estoy.

    Muevo mis caderas buscando más fricción, tengo que esconder mi cara en su cuello para acallar mis gemidos, no quiero que nadie más que ella los escuche. Cuando por fin se cansa de jugar conmigo mete su mano en mi panty, no puedo evitar gemir su nombre cuando siento sus dedos jugando con mi clítoris. Hace eso hasta que quedo realmente empapada, saca sus dedos y los chupa. Me dice que sea una nena buena y me baje la ropa interior para que ella se ponga de rodillas, siento su lengua pasando por mi vagina, ella acaricia mis muslos mientras lo hace, mete su lengua dentro mío. Acaricio su cabeza, mordiendo mi labio pero su nombre sigue escapando de mi boca, comienzo a mover mis caderas contra su rostro.

    Sigue así hasta que tengo un orgasmo, termino viniéndome en su boca y ella sigue chupando para asegurarse de no desperdiciar ni una gota de mis fluidos. Dice que es mi recompensa por ser tan obediente.

  • Masturbando a mi amiga en el hospital

    Masturbando a mi amiga en el hospital

    Mi mejor amiga es una chica hermosa, más baja que yo, de cabello negro, piel media morena, pero no tanto.  Sus tetas son enormes al igual que su trasero. Ella es algo rellena ya que su pasión es la pastelería, pero eso no le impide tener un cuerpazo el cuál se refuerza por ejercitarse lo suficiente para no engordar del todo, pero si mantener sus curvas firmes si ni una estría o piel colgando. Sin duda una belleza.

    Si bien la mayoría de las veces tengo sexo con hombres, también lo he hecho con mujeres, me gusta experimentar cosas nuevas todos los días, en especial en el sexo.

    En más de una ocasión me quedé viendo el culo de mi amiga, de cuerpazo voluptuoso y cuevas ardientes.

    Un día como cualquier otro, quedamos en encontrarnos en una fiesta a eso de las 3 de la mañana; bailaríamos, tomaríamos y de paso podríamos coger con algún que otro hombre.

    Yo ya estaba lista a eso de las 2, con mi top de látex y mi falda súper corta, hasta que me llega una llamada de mi amiga; estaba en el hospital, a parecer en el gimnasio la tonta sobreejercitó su cuerpo y forzó a sus brazos a levantar un peso del triple de lo que estaba acostumbrada, ocasionado una lesión en los tendones de sus brazos.

    No fui a la fiesta, primero era mi amiga, entonces fui a verla al hospital.

    Llegué como a las 4, pues vivía muy lejos del hospital.

    Al llegar estaba mi amiga despierta mirando la tele del techo, ella se encontraba con su ropa sexy de gimnasio y ambos brazos enyesados.

    Comenzamos a charlar, aunque a ella no le dolía nada, me contó que era molesto ya que, como sus padres estaban de viaje , tendría que quedarse en el hospital a qué la atendieran, pues básicamente no podría hacer nada por su cuenta.

    Por suerte la lesión no era tan grave, aproximadamente tomarían unos 2 meses en sanar, o por lo menos para que pueda usar sus brazos de nuevo.

    Ella me contó que estaba desesperada porque no podría tener sexo en 2 meses, y yo la entendí. Me dijo que justo ahora acababa de ver una escena sexosa en la película que miraba, y que ahora estaba caliente pero no podría masturbarse.

    Entonces fue cuando yo se lo propuse, masturbarla para quitarle la calentura, y ella obviamente aceptó.

    No sé si significaba algo para ella, pero yo estaba feliz, pues quería hacerle cosas insanas a mi amiga prácticamente desde que la conozco.

    Entonces le quité los minishorts que tenía, traía una tanga corta y transparente, así que podía ver su vagina media rasurada, en ese momento me mojé toda.

    Cerré las cortinas de privacidad que rodeaban su cama, en caso de que la enfermera me viera.

    Quise sorprender a mi amiga, así que la besé, yo pensaba que ella iba a apartarme, pero no, solo siguió con el beso.

    Le quite tu tanga, dejando al aire su hermosa vagina que ya estaba toda mojada.

    Le abrí las piernas de par en para para tener más espacio, entonces con mis dos dedos más largos comencé a masturbarla, ella gemía despacio para no despertar a nadie.

    Quité los dedos de su vagina y comencé a hacerle un cunnilingus sabroso.

    Su vagina hacía ruidos que me calentaban casa vez más. Movía mi lengua de arriba abajo para estimularla mejor, mientras ella lo disfrutaba.

    Al mismo tiempo que le chupaba toda la vagina me masturbaba a mi misma por debajo de mi pantalón. Finalmente, ella se vino mojando toda mi cara. Ella me agradeció y nos besamos.

    Desde esa vez, nuestra relación se hizo más íntima, yo le chupaba la vagina día por medio hasta que pudo usar sus brazos de nuevo, y como celebración compramos todo tipo de juguetes sexuales (esposas, látigos, dildos, vibradores) y pastillas afrodisíacas. Lo hicimos durante toda la noche, las dos estábamos muy calientes y las pastillas empeoraban (o mejoraban) la situación.

  • La confesión de Carolina

    La confesión de Carolina

    Una tarde a mediados de agosto, me tomé la tarde libre para ordenar el ático y reparar el marco de una ventana, recientemente dañada por un temporal que azotó la ciudad colonial donde vivo. Carolina vendría del centro comercial donde trabaja como a las 5 pero para mi sorpresa, ese día apareció antes de las 2 y discutiendo acaloradamente con su hermana.

    El destino quiso que olvidara mi presencia y una vez adentro la pelea de palabras continuó. Carolina es de carácter fuerte, capricorniana y a sus 36 años nadie la pasaba por arriba. Discutían por un problema familiar, sobre la internación de mi suegra en un geriátrico por problemas de salud y falta de movilidad.

    En fin, en todos lados se cuecen habas. La bronca prosiguió por varios minutos y las ofensas también, yo estaba en el ático inmóvil, expectante mientras las palabras subían de tono, y entre ofensa va y ofensa viene, Eugenia lanza la bomba.

    – Que te pensás , que no sabemos que te está cogiendo el viejo Valdez?…

    Yo me quería morir, el corazón empezó a galopar a prisa y después de una breve pausa, mi esposa contestó.

    -¿Y, a vos que te importa? Si me coge ¿y qué? -Rugió la leona.

    Las manos me temblaron y la pinza se me escapó de ella, el ruido calmo la disputa y se escuchó el portazo que despidió a mi cuñada. Las piernas cedieron y me deje caer sentado al lado de la herramienta. Era cornudo, sin duda y me acababa de enterar. Carolina recordó de inmediato mi presencia y supuso con certeza que escuché todo. El silencio envolvió la casa por un largo lapso, y cuando el pitido en mis oídos cesó escuche los pasos de ella escalando la escalera lentamente. Un tibio:

    -Tenemos que hablar. -Se escapó de sus labios al otro lado de la puerta. Y así fue como envuelto en rabia, y vergüenza le pedí la verdad.

    -¿Cogiste con Valdez?

    -Si. Contestó de inmediato desde el otro lado de la puerta.

    -¿Cómo fue? ¿Cuándo?…

    -Hace 2 semanas, la noche del temporal. Siempre tuve debilidad por los veteranos lo sabés, nosotros no estamos bien y 12 años de matrimonio, no sé qué me pasó.

    -Como fue?

    -A las tres de la tarde lanzaron la alerta roja por la tormenta, la única ruta estaba cortada y sabía que no vendrías a casa, antes que me avisaras. Entonces al caer la noche salí al balcón y rompí la ventana. Para llamarlo, con un pretexto. Luis Valdez es un veterano carnicero que siempre me atrajo y más de una vez intento seducirme. Pero esa noche yo le seduje. Al llegar apago las luces de la camioneta y entró. Subió a donde vos estas ahora y se dio cuenta que no venía a socorrerme por la ventana rota.

    – Y entonces que hizo, el infeliz? -Pregunte llorando.

    -Se dio vuelta y me contempló completamente desnuda y nerviosa. Los marrones ojos bajaron y el morbo subió, justo antes del apagón. El corpulento carnicero se acercó algo nervioso, su respiración se hizo pesada y me beso lentamente los pezones. Mis manos se hundieron en su bragueta para agarrar el palo más grueso que he conocido, que emergía arriba de tremendos huevos que no dude en chupar como una loca arrodillada ante él. Ahí justamente donde estas ahora.

    -¿Acá te cogió, también?

    -Si. El cielo se caía y las maderas del piso crujían con cada embestida salvaje del sujeto de 57 años que parecía 30 años menor. Me hizo venir varias veces como nunca con vos y después de tanto esfuerzo, acabo gritando incoherencias, inundando la gruta de lava ardiente…

    – Y después se fue?

    -Quisiera decir que sí, pero no. Quedamos tendidos inertes en el suelo escuchando la tormenta bajo la manta, quedé dormida. Un insistente y áspero masaje interrumpió mi cita con Morfeo, era Valdez con su cara en mis nalgas y una lengua despiadada allanaba el camino, se sentía delicioso así que decidí abrirme un poquito sabiendo que no le dejaría entrar. Fue sublime la lengua en el ano hasta que me monto…

    -Ni lo pienses. -Le advertí.

    -Un poquito. -Suplico, roncamente. Apoyando su glande firme y ancho.

    -Soy un experto susurró, clavándome lentamente su miembro.

    -Ves? Así, así. Dale la colita a Luis… Que tu marido no sabe hacerla. Y fue así que cedí a los instintos primarios y placenteros de Valdez. Desde esa noche no hemos vuelto a repetir, pero para ser sincera lo deseo.

    Luego de esa confesión nos separamos. Carolina se fue con el viejo y fue su mujer un año y pico. Yo no he vuelto a rehacer mi vida, pero nunca es tarde.

  • En el transporte rumbo a casa

    En el transporte rumbo a casa

    El pasado viernes 30 de diciembre tuve que trabajar hasta tarde porque necesitaba terminar unos proyectos en mi computadora,  el problema es que tengo una PC de escritorio y por obvias razones no podía llevarme el trabajo a casa; en fin, termine finalmente alrededor de las 9:30 pm, en nuestra empresa tenemos servicio de transporte para el personal en 3 diferentes horarios, el de las 10 pm estaba a punto de salir y me dejaría apenas a 2 calles de mi casa, tenía que apurarme… Cómo no había mucha gente trabajando en la planta, me atreví a llevarme un leggin push up que me ajustaba completamente sobre mis nalgas, era de un color blanco que me encantaba como a través de la tela se alcanzaba a ver mi tanga, por lo mismo me tuve que llevar una sudadera larga que me cubría perfectamente y solo si me agachaba se me veía el trasero, de otra manera permanecía oculto.

    Me apresuré a guardar todas mis pertenencias en mi bolso de mano, que realmente no eran muchas pues todo lo guardaba en el cajón de mi escritorio, y me dirigí a dónde se estacionaban los vehículos del servicio de transporte, abordé el que me correspondía y me senté justo atrás del lugar del copiloto, pude reconocer al chófer, quien al verme de inmediato me sonrió y me saludo cortésmente.

    – Buena noche Señorita, hoy salió más tarde de trabajar!!!

    Yo solo le comenté que tenía unos proyectos que debía terminar pero que ya finalmente estaban concluidos…

    En ese momento encendió la camioneta del transporte y nos pusimos en marcha, ya anteriormente me había dado cuenta de que le agradaba al chófer puesto que siempre me ha mirado con ojos de lujuria cada vez que me acerco o me alejo de su vehículo cuando hago uso de sus servicios, en esta ocasión solamente íbamos él y yo a bordo, lo cual me pareció muy excitante, de repente, a medio trayecto comenzó a escucharse el sonido del timbre de un celular pero ni el contesto ni yo porque tampoco fue el mío el que estaba sonando, al poco rato sonó nuevamente y se orilló en el acotamiento para ubicar de dónde procedía el sonido y era justo detrás de mi, en el asiento que estaba atrás del mío, yo me di vuelta y me tuve que poner de rodillas en mi asiento para estirarme hacia atrás y poder alcanzar el teléfono, el chófer, al ver mi movimiento, de inmediato prendió la luz interior para ver mi culo en todo su esplendor, yo me di cuenta perfectamente de su movimiento y tarde un poco más en alcanzar el celular a propósito para que pudiera verme toda, lo vi sacar su lengua y lamerse los bigotes, sabía que quería cogerme en ese justo momento…

    Me di la vuelta y sorprendida le dije que ya había encontrado el celular que sonaba tanto, él se bajó de la camioneta y fue del otro lado hasta abrir mi puerta y sentarse justo a mi lado, cosa que a mí me hizo moverme un poco para que él tuviera espacio para sentarse, yo al sentirlo tan cerca de mi y oler su aroma a sudor de macho, me empecé a mojar, quería que me tomara ahí en ese momento…

    Me pidió el teléfono para verlo y saber si podía reconocer a quien podría pertenecer, cuando se lo di me tomo de la mano y no me la soltó, me jalo hacia él y me beso bruscamente, yo correspondí a su beso con lujuria total y busque de inmediato su entrepierna, y lo encontré, tenía su herramienta completamente dura, hinchada a más no poder, el no paraba de tocar mis piernas y jalarme de tal manera que también me agarraba las nalgas, tenía unos brazos muy bien trabajados, quizás hacia pesas o algo parecido y sus manos eran grotescas, con callos, me gustan mucho los hombres así…

    Me empezó a bajar mis leggins y mi tanga con una sola de ellas, yo me deje llevar por la lujuria y le empecé a desabrochar el pantalón, casi de inmediato broto su verga para invitarme a chuparla, era grande y llena de venas, gruesa y con una cabeza enorme, cuando la metí en mi boca apenas cabía, la empecé a mamar despacio, quería disfrutarla pues no siempre se encuentra una con un falo así, la estuve chupando durante mucho tiempo, en verdad disfrutaba aquel miembro con mucho placer, le dije que aguantara un poco más porque aún no quería que terminara, antes quería que me lo metiera por detrás, apenas le acababa de decir esto cuando me dijo que ahora yo me hincara en el sillón, de esta manera yo con las piernas arriba del asiento, quedaba perfecta con mi culo expuesto hacia él, se arrodilló en el piso del auto y comenzó a comerse mi anito, me metía su lengua tratando de llegar hasta bien adentro de mi, yo gemía cada vez más de placer, me tocaba con sus manos mi pequeño miembro que ya estaba todo erecto y lubricando, ocasionalmente me mamaba mi verguita para chupar el líquido que escurría de ella, cosa que también me prendía aún más.

    Fue cuestión de unos minutos para que me dejara mi culo bien lleno de saliva, listo para recibir su herramienta; y así fue, me bajo mis caderas para que mi culo estuviera a la altura de su falo y con un movimiento de profesionales me lo fue metiendo muy despacio, yo apenas sentí que entraba su cabeza, me retorcí de dolor y de placer, le dije que se detuviera justo en ese momento, en verdad me dolía, pero le dije que no lo sacará ni que tampoco lo metiera más, yo necesitaba acostumbrarme a esa enorme verga que se abría paso entre mis nalgas.

    Cuando él se dio cuenta de que yo respiraba de forma agitada pero tranquila, empezó a meterla cada vez un poco más, centímetro a centímetro yo iba disfrutando de ese miembro, claramente sentía que me abría mi culo cada vez que me la empujaba, ya cuando tenía más de la mitad adentro me agarró por los hombros y me dio un fuerte empujón, yo sentí que me la metió hasta adentro, solo pude abrir mis ojos a todo lo que dan y ahogue un grito de dolor, solamente gemí un poco, ya con su verga dentro de mi ni siquiera hizo algún intento por sacarla, me tenía bien ensartada con su miembro hasta el fondo de mi culo, podía sentir sus huevos en mis nalgas, después de unos segundos empezó a frotarse contra mi, sentís sus vellos rozar mis piernas y mi nalgas también.

    Poco a poco sentí como me sacaba ese instrumento de placer y me lo volvía a meter hasta adentro, todo muy lentamente, después fue aumentando el ritmo de sus embestidas, cada vez más rápido y más duro, yo podía escuchar el sonido característico del mete-saca de su verga entrando en mi culo, sabía que no iba a tardar en venirse, entonces yo levanté más mis nalgas para que pudiera meterse aún más y que sus embestidas fueran más duras y fuertes, yo estaba al borde del placer y gemía como la puta que soy, le grite que se viniera dentro de mi y no tardó en regalarme su leche, la sentí llenarme el culo por completo, sentía como bombeaba su verga dentro de mi, también podía sentir que era mucha la cantidad de leche que había derramado dentro de mi, quizás en su casa no lo habían ordeñado como yo lo hice esa noche…

    Se cayó justo sobre mi espalda, agotado, pero su verga aún seguía parada, yo le dije que no me la sacará hasta que ella se saliera por si sola; nos quedamos así por alrededor de 5 minutos, nadie hablo, pude sentir cuando me saco su miembro, que empezaba a escurrir su leche por mis nalgas y mis piernas, él muy caballeroso me empezó a limpiar todas mis partes con papel higiénico y después con toallitas húmedas, me encantó ese detalle, y ya después yo me volví a poner mi tanga y mis leggins, pasaron quizás 10 minutos y arranco el vehículo solo para confirmarme que me llevaría a mi casa.

    Yo estaba aún en el limbo, recordando con lujuria lo que acababa de suceder cuando en ese momento me saco de mis pensamientos para decirme que ya habíamos llegado, me abrió la puerta y me despidió con un rico beso y un apretón de nalgas con una de sus manos.

    Yo estaba segura que no sería la primera vez que eso sucedería.

  • La virginidad de Claudia. Un húmedo y cálido recuerdo

    La virginidad de Claudia. Un húmedo y cálido recuerdo

    Les contaré una anécdota de mi juventud, mi nombre es Claudia y actualmente tengo 43 años, tengo una hermosa familia y una vida modelo, pero también tengo un recuerdo que jamás olvidaré, era una joven de 19 años, chica promedio, tenía algunos amigos y asistía a la universidad, nada especial, en una de las clases mientras esperábamos al profesor escuché que una compañera hablaba de que había perdido su virginidad y eso despertó mi curiosidad, desde ese día comencé a ver a mis compañeros varones diferente, no dejaba de pensar quien sería la persona que se quede con mi más grande tesoro.

    Había un chico que me coqueteaba o al menos era muy amable conmigo sin dejar pasar también lo guapo que era, así que cuando habían solicitado en la materia hacer un trabajo en equipo no dudé en pedirle que fuera mi pareja y aceptó. Le comenté que si podíamos juntarnos en mi casa después de clases para hacer el trabajo juntos, yo sabía que mis padres llegaban hasta tarde de sus trabajos y no tenía algo planeado ni lo hacía con premeditación y ventaja, pero había algo instintivo en mí que solo me hacía necesitar algo de lo que desconocía, quería ver y sentir lo que era tener sexo pues anteriormente la masturbación ya no era suficiente para mí, era una chica atractiva con lindos senos, no muy grandes, pero bastante firmes con pezones café claro, era delgada, pelo castaño, piel blanca, ojos color miel y mi trasero redondito, bastante fornido y trabajado pues era capitana del equipo de baloncesto y hacia ejercicio diariamente.

    Por fin llega la hora de irnos a casa, noto el nerviosismo de Gibran, un tipo bien parecido, delgado, cabello negro de 1.70 metros de estatura, popular entre sus amigos, así que tomé un poco de ventaja de eso porque yo sabía lo que quería y él se miraba vulnerable.

    Cuando llegamos le ofrecí agua, mientras la bebía no pude contenerme y lo abracé, sé que esto es rápido, pero una joven caliente como fui yo no tiene tanta historia, es un instinto carnal, de posesión y deseo, no existió ni por un momento las caricias, no existió coqueteo, no existió pensar en un embarazo no deseado solo quería tocar y sentir su miembro, no me pude resistir y le bajé el pantalón, él no sabía que pasaba, al parecer estaba tan nervioso que ni se inmutaba, pero ahí estaba, grueso, duro, largo, con una vena tan pronunciada que abarcaba desde su base hasta la parte inferior de su glande, ya había mirado algunos penes en internet, pero definitivamente el vergón de Gibran era excepcional, único, además un pene que será el primero en descorchar mi cavidad pélvica, mi hermosa vagina, tan pequeña y suave estaba lista para el reto.

    Le comencé a acariciar el pene mientras estábamos parados al centro de la cocina de mi casa, el me quitó la blusa y brasier y comenzó a manosear mis pechos, mis pezones se pusieron muy duros, nunca me había pasado, se agachó y comenzó a mamarme las tetas, me mordía fuerte y lamia con mucha saliva, yo solo gemía, le dije que fuéramos a mi cuarto y me siguió con la verga de fuera.

    Nos desvestimos a la velocidad de la luz, y nos metimos entre mis sábanas. Me preguntó si nadie llegaría a lo que le contesté que el solo se preocupara por desvirgarme, me comentó que él ya había tenido dos experiencias a pesar de su nerviosismo por lo que eso me calentó más, no tenía sentimientos amorosos hacia él, solo tenía una atracción física y sexual por lo que un joven hombre con algo de experiencia me ponía más cachonda.

    Abrí mis piernas y se postró sobre mí, metió su verga en mi vagina y no pude resistirme a gritar como loca, y le supliqué que la sacara. Me tomó de una manera inexplicable donde era imposible escapar de sus garras, se notaba su poca experiencia, su nerviosismo fue desapareciendo, lo hizo lento, y fue aumentando la velocidad, mi pobre vagina se estaba rompiendo y lloraba chorros de fluidos al ser penetrada por el chico al que más le traía ganas.

    Rompí en llanto por el dolor y él paró abruptamente preguntándome por mi estado, le grité “me duele, pero síguelo haciendo, no pares por favor, dame más duro, destrózame, hazme tuya, échame todo el semen que tengas, quiero sentirlo, quiero sentirlo, quiero sentirlo”.

    De repente fueron como dos minutos donde al estarme escuchando gemir, gritar y pedirle que me cogiera fuerte lo comenzó a hacer, se acomodó y en la posición del misionero, comenzó a darme muy fuerte y hasta el fondo, yo ya no sabía si era más dolor o excitación lo que tenía, pero definitivamente fue fantástico llegar al nirvana con ese vergón, hasta que escuché gemir y gritar a ese joven y de pronto algo muy caliente comenzó a llenar mi vagina, “¡aaah puta madre Claudia aaah toma mi leche pendeja aaah!” mientras jadeaba el elixir del sexo por fin llegó a donde tenía que llegar, dentro de mi vagina, un semen blanco y viscoso producto del adulterio y calentura adolescente de dos estudiantes.

    Se recostó junto a mí, yo aun sentía un dolor insoportable por tremendo pedazo de carne que penetró y destruyo mi himen, pero la satisfacción de estar corrida por primera vez fue definitivamente indescriptible.

    Desde ese día, todos los viernes a las dos de la tarde Gibran se quedaba en mi casa para hacer la tarea sin falta, hasta que nos graduamos y perdí el contacto con él, solo quedó su húmedo y cálido recuerdo en mí ya no tan virgen entrepierna.