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  • Todos tienen un precio

    Todos tienen un precio

    Albert es un contador cualquiera en una empresa cualquiera, sus días se dividen entre terminar la montaña de trabajo que suele dejarle su jefa y el poco tiempo libre que este le deja.

    Esa noche tras una larga jornada de trabajo Albert se sorprende cuando encuentra en la puerta de su casa un paquete de mensajería tras comprobar que es para su domicilio lo lleva adentro para saber exactamente que es.

    Tras abrirlo descubre que se trata de una caja de madera pequeña que viene acompañada de una nota de un bufete de abogados.

    «Estimado sr Albert por la presente «Gilbert & Jack asociados» hacen efectivo el testamento de su tío abuelo Javier Mendoza que deja a su disposición el contenido de esta caja como el finado a dispuesto en el testamento antes mencionado, el finado De Javier espera que como a él está caja sea el inicio de una mejor vida para usted»

    —¡¿Ese hombre había muerto?!— Fue realmente una sorpresa para él.

    No habían sido muy cercanos en vida, su familia poco o nada decían de él, debido en gran parte a qué tenía un pequeño grupo de amantes, el poco contacto que él había tenido había sido por sobres con un poco de efectivo en cumpleaños o celebraciones especiales. Así que estaba un poco sorprendido de que él hubiera dejado algo para él.

    Con cierto recelo Albert abrió la caja encontrando un juego de monedas pequeñas de plata y un medallón de oro bastante ostentoso.

    —¡WOW!, Esto es impresionante— Albert no pudo evitar sentirse emocionado por el pequeño tesoro que ahora le pertenecía.

    Su mente empezó a maquinar cientos de posibles proyectos que serían posibles gracias a esto cuando el sonido de alguien llamando a su puerta se escuchó.

    Se acercó un poco desganado a la puerta sabiendo bien a quien se encontraría del otro lado.

    —¡Buenas noches vecino!— Mariana, su vecina de al lado está frente a ella.

    Ella era una mujer de complexión gruesa sin llegar a ser exagerado, teniendo un suculento par de tetas y un bello trasero firme de piel morena y cabello negro sabía bien como usar sus encantos para conseguir toda clase de favores.

    —¡Buenas noches Mariana!, ¿Que puedo hacer hoy por ti?— preguntó Albert teniendo una idea de lo que ella pediría.

    — Mira es una pena pero tengo invitados y se me terminaron los vasos desechables, ¿De casualidad no tendrás algunos que me puedas prestar?— mientras decía eso se inclinó suavemente dándole una buena vista del canalillo de sus pechos.

    —¡Por supuesto, dame un minuto!— respondió él mientras iba a su cocina por el paquete de vasos.

    —¡Toma! Aquí están— dijo el mientras le entregaba los vasos.

    —¡Muchas gracias!— dijo la mujer mientras le daba un pequeño beso en la mejilla— salvaste mi vida.

    Tras decir eso regresó a su apartamento junto al suyo, Albert sabía que lo mejor sería dormir en el sofá esa noche, ella tenía por costumbre regular terminar sus fiestas revolcándose ruidosamente con algún invitado y Albert siempre terminaba pajeandose imaginando que era el amante en turno de la mujer.

    — Y yo confirmando me con un besito— se reprochó a si mismo.

    De regreso en su sala volvió a enfocarse en su herencia pensando en las deudas que podría liquidar y las cosas que podría hacer con lo que sobrara.

    — No saldré de pobre, pero estaré menos jodido— dijo el mientras tomaba el medallón de oro y lo veía con detenimiento.

    En la parte detrás del mismo se veía una inscripción estaba en otro idioma y no sabía que decía.

    —En estos momentos me encanta mi app de traducción— en ese momento él tomó una fotografía y la pasó por una App de traducción.

    Según el programa era árabe y textualmente decía, “Gloria eterna al amo del medallón señor de las monedas»

    El no pudo evitar reír al ver eso pero reviso cada moneda encontrando que también tenían una inscripción que decía “Ser siervo es el pago por esta moneda»

    Albert tenía que aceptar que era divertido en todos los aspectos magia y hechicería era algo que tenía cierto atractivo.

    Sin saber realmente porque tomó el medallón y se dirigió a el espejo de su baño donde procedió a colocarlo en su cuello con calma.

    —¡WOW! Esto no está nada mal— dijo Albert al ver la imagen que le devolvía el espejo.

    Por alguna extraña razón sintió una confianza que no había sentido en mucho tiempo, como si tuviera el poder de hacer realidad cualquier cosa.

    —¿Qué demonios?— se dijo a sí mismo mientras veía algo que aparentemente no había visto.

    La cara frontal del medallón hace un par de minutos estaba plana y sin marcas pero ahora lucía un grabado de su rostro en perfil al más puro estilo de las monedas romanas.

    Albert miró fijamente el medallón sintiendo un poco de miedo, pero también una fascinación que no había tenido desde que era un niño.

    —¿Será acaso que esto realmente es mágico?— tras esa pequeña conclusión regreso a dónde estaba la caja con las monedas.

    Estás también habían cambiado drásticamente ya que el la cara frontal ahora podía distinguir grilletes grabados en cada una, para asegurarse que no fuera su imaginación se retiró el medallón notando que inmediatamente el grabados desaparecía ante sus ojos y sólo reapareció al momento de volverse a colocar dicho medallón.

    — Si no lo viera con mis propios ojos, no lo creería— se sentó completamente confundido y a la vez muy excitado.

    — Por favor, ¿Que alguien me expliqué?— exclamó él para sí mismo.

    En ese momento Albert notó que la parte superior de la caja donde habían estado las monedas caía un poco se dio cuenta que había algo escondido hay, al abrirla vi un pequeño libro de apariencia antigua y con cuidado lo abrió en un principio no podía leerlo hasta que se volvió a colocar el medallón y a sus ojos las palabras eran claras.

    Las monedas le permitían al dueño del medallón controlar a cualquier persona que recibiera o tomara una.

    —¿Y ahora qué haré?— se dijo para sí mirando detenidamente una de aquellas monedas.

    Viernes por la noche…

    Era muy común para él hacer horas extra los fines de semana, su jefa Karen una rubia artificial solía darle el trabajo que sus amigas no podían o querían terminar ese fin de semana.

    Todos sabían bien cómo actuaba esa mujer, era prepotente con los empleados a su cargo y una aduladora sin remedio con los jefes llegando al extremo de coquetear descaradamente aún si fueran hombres casados.

    Así que Albert se encontraba frente a su computadora terminando las hojas de cálculos restantes tallándose el puente nasal para disimular el cansancio que sentía en ese momento.

    — Bueno al menos mi nuevo asiento es muy cómodo— dijo el mientras acariciaba el lugar donde estaba sentado— ¿No es verdad Karen?

    —Si amo, soy el mejor asiento de la oficina— respondió ella a cuatro patas sobre el suelo de aquel cubículo.

    Su ropa estaba desarreglada y carecía de ropa interior en ese momento.

    De su coño salía levemente una sustancia blanquecina.

    Albert estaba sentado sobre su supervisora usando su trasero como un mullido cojín.

    Horas antes…

    Era viernes por la noche, y Albert sabía lo que pasaría como cada semana sin falta.

    —¡Albert!— la voz de su supervisora acercándose hacia su cubículo normalmente era un fastidio pero por primera vez la esperaba ansioso.

    — No me digas Karen, nuevamente tengo trabajo extra— dijo él sin apartar la mirada de su computadora.

    —¡Vaya! Me alegra que entiendas que ya no tienes nada mejor que hacer— dijo la mujer mientras sostenía la sonrisa más falsa del mundo.

    La mujer simplemente le entregó una unidad flash que seguramente contendría varias horas extra de trabajo para el

    — Voy por café y regreso en un minuto— dijo él mientras tomaba su termo y salía de su cubículo.

    Cuando llegó al área de café Albert no pudo evitar sentirse emocionado, sabía que Karen tenía fama de tomar cualquier cosa que estuviera mal colocada en cualquier cubículo y había dejado a simple vista una de sus monedas.

    Él sabía que era cuestión de esperar.

    En ese momento…

    Karen estaba en el baño retocando su maquillaje para salir esa noche a su lado tenía la pieza de plata que había «encontrado» en el cubículo de Albert.

    —¡Mejor suerte para la otra!— dijo con burla mientras ponía la moneda en el canalillo de sus pechos.

    Ella acostumbra sacar así los pequeños objetos que le retira a los empleados que deja trabajando horas extra…

    Se acercó al elevador y pulso el botón, mientras esperaba que esté llegará a su piso sintió cierta incomodidad en su sostén una extraña sensación de calor la empezó a invadir.

    Temiendo que algo malo pudiera estar pasando entró en la primera oficina que encontró abierta y abrió su blusa para retirar el sostén de media copa que llevaba puesto.

    Las pequeñas cosas que había estado tomando de los cubículos cayeron al piso menos la moneda de plata.

    Empezó a palparse esperando encontrarla pero no la sintió en ningún momento, pero ese extraño calor no se desvanecía ya se había propagado de sus pechos hasta su espalda sintiendo que está se endurecida después se dirigió a sus brazos de los que lentamente sintió como perdía sensibilidad y control.

    —¿Qué me está pasando?— dijo ella con voz apenas audible ya que ese extraño calor empezaba a nublar sus pensamientos.

    Todo su cuerpo empezó a congelarse sin que ella pudiera hacer algo para evitarlo

    Tras unos minutos la mujer quedó completamente quieta en aquella oficina vacía, mirando a la nada.

    —¿Disculpa puedo pasar?— dijo Albert mientras entraba a la oficina

    Karen no respondió solo se quedó mirando a la pared sin responder.

    —¡Huy! Creo que llegue en mal momento— dijo Albert al acercarse a la mujer semidesnuda frente a él.

    Con gran emoción y descaro empezó a acariciar los pechos descubiertos de su supervisora los cuales reaccionaron de manera natural.

    Sus pezones se endurecieron y su respiración se volvió pesada.

    —¡Veo que te gusta como juego con tus tetas!,¿Verdad puta?— dijo él mientras continuaba jugando con sus pechos.

    — Si es usted lo disfruto amo— responde la mujer mientras gemía de excitación.

    Albert retiro una de sus manos de los pechos descubiertos de Karen y la metió con descaro dentro de la falda, desgarró las pantimedias y las bragas que le estorbaban para acariciar el sexo peludo de su jefa.

    —¡Apenas empezamos y ya está mojada!, De verdad eres una puta— dijo Albert sintiendo la humedad que salía de ella.

    —¡Ahhh!— fue la única respuesta que provino de ella

    Albert estuvo largo rato disfrutando de vejar a esa mujer que tantos problemas le habría causado.

    —¡Muy bien putita!, Ponte firme sobre el escritorio quiero ver qué tan flojo tienes el coño— Al decir eso Albert empujó a Karen contra el escritorio que estaba frente a ellos.

    Su única respuesta fue obedecer y apoyar sus manos contra el escritorio dejando su coño descubierto frente a él.

    — Su esclava está lista para servirle a mi amo— dijo ella mientras movía lentamente su gran trasero invitando a su amo a tomarla.

    Albert sacó su pene completamente erecto y penetró con fuerza a su supervisora sin más ceremonia.

    Para su sorpresa estaba estrecha y receptiva.

    —¡Parece que no estuviste con tantos como todos creen!— dijo Albert mientras entraba y salía de ella.

    Trato de alargar el momento lo más que pudo así sentía que se desquitaba de cada una de las veces que salía a altas horas de la noche de esa oficina por el trabajo extra que hacía muchas veces sin recibir paga alguna.

    Soltó un potente gemido de placer al momento de vaciar su carga dentro del útero de su supervisora, de igual manera ella parecía tener un potente orgasmo cuando sintió el semen inundar su interior.

    Albert solo se arregló la ropa cuando terminó sintiéndose satisfecho por el momento.

    — Sígueme puta, hay algo que tienes que hacer para mi— dijo Albert con una sonrisa burlona en su rostro.

    — Como ordene amo— respondió Karen.

    Tiempo presente…

    Albert daba las últimas correcciones a sus casi tres horas de trabajo extra por primera vez no sentía cansancio o molestia alguna.

    —¡Estoy seguro que no te importaría llevarme a mi apartamento!,¿Verdad puta?— dijo él sin mirar a la mujer que por más de tres horas había sido su asiento.

    — Sería un honor ser útil a mi amo— dijo la mujer mientras continuaba en el piso de aquel cubículo de oficina.

    Momentos más tarde, Albert estaba sentado en el asiento trasero del elegante auto de su supervisora, comía una hamburguesa y complementos que por supuesto había sido pagada por su jefa.

    Durante su viaje le estaba dando una serie de instrucciones que ella seguiría de ahora en adelante.

    — Así que cada vez que pienses en dejarme trabajo extra, ¿Qué es lo que harás?— dijo él sin dejar de comer.

    — Me mojare de extracción — respondió ella sin dudar.

    —¿Y cómo me pedirás que trabajé tiempo extra?— continuó el.

    — Te lo pediré levantándome la falda para mostrarte que no uso pantaletas en ese momento— respondió Karen con un tono de excitación en su voz.

    — Y dime, ¿conoces a Rosa de contaduría?— dijo él sin rodeos, sabía que esa mujer era responsable de que no le pagarán sus horas extra aún que las hubiera marcado.

    —¡Si mi amo es mi media hermana!— respondió ella sin dudar.

    — Dime una cosa, ¿Trabajas con más familiares en esa oficina?— preguntó él ante esa revelación.

    — Nuestra madre es una de las directivas de la empresa— respondió ella

    — Eso explica muchas cosas— dijo Albert

    Ahora para él todo tenía sentido por algo ellas eran tan pretenciosas y por más quejas en su contra ellas no eran reprendidas.

    Albert se sintió satisfecho con eso solo le daría un par de instrucciones más antes de llegar a su casa.

    —¡Muy bien esclava!, no olvides hacer lo que te pedí— dijo Albert mientras descendía del automóvil de su jefa.

    — Sí amo — respondió ella al momento de alejarse.

    El solo pudo sonreír después de todo, si todo salía según sus planes el lunes sería el inicio de su nueva vida…

    Ese sábado Albert había tenido un humor que ni había tenido desde hace mucho tiempo disfruto ese día como un niño pequeño entrada la noche el sonido de alguien en su puerta no lo molesto ya que sabía exactamente quién estaba del otro lado de esa puerta.

    —¡Buenas noches vecino!— Mariana sonrió con cierto descaro estaba usando un conjunto revelador de top y pantalón de mezclilla que le quedamos muy entallados.

    «Debe haber algún problema o no se vestiría así para verme» pensó Albert mientras se deleitaba la vista con los pechos que apenas podían ser contenidos por esa tela donde se marcaban claramente sus pezones.

    — Tuve una pequeña emergencia y me quedé sin dinero— dijo ella mientras sonreía coqueta— ¿Podrías prestarme un poco para la renta?

    Albert trato de no ser muy evidente ya que como había supuesto, nuevamente se había gastado en su última fiesta y se había quedado sin dinero para pagar la renta, además sabía que habían llegado un nuevo administrador al edificio una madura de pocas pulgas y su hija a quien solo podía describir como perra con derechos así que ahora no podría ofrecer el culo por la renta como lo hacía con el antiguo encargado.

    —¡Quisiera ayudarte!, Pero no tengo mucho dinero ahora— respondió él sabiendo que ella sería muy insistente.

    — Pero estoy segura que podrás hacer algo para ayudarme— dijo ella mientras le hacía sentir sus pechos.

    — Tal vez haya algo — respondió Albert y se acercó a la caja de las monedas

    Tomó una y se la entregó a Mariana.

    — Puedes conseguir un poco de dinero con esto — dijo él con una sonrisa en su rostro.

    —¡Muchas gracias!— dijo ella mientras le daba un beso en la mejilla — Mañana temprano iré a la casa de empeño.

    Mariana regresó a su apartamento contoneando sus caderas, Albert solo sonreía mientras entraba a su apartamento.

    — Hoy me pagarás todo lo que me debes puta— dijo detrás de su puerta sintiendo una excitación que no se comparaba con nada.

    Era un poco pasada la medianoche Albert esperaba en su sofá usando únicamente una trusa que ya mostraba su erección su vigilia fue prendida cuando escuchó que tocaban su puerta con suavidad se levantó con excitación sabiendo lo que le esperaba y ahí estaba Mariana usando únicamente una camisa holgada que seguramente sería su única ropa de cama.

    — Pasa esclava, te estaba esperando— respondió Albert dejándola pasar a su casa.

    —¡Ahora dime a qué has venido!— preguntó él sabiendo la respuesta de antemano.

    — He venido a pagar mis deudas con mi única propiedad— dijo Mariana mientras rascaba su camisa y quedando desnuda frente a él— Mi cuerpo le pertenece a mi amo para siempre.

    Albert simplemente tomó el elástico de su trusa y liberó su erección.

    —¡Adelante putita! Ya sabes que hacer— dijo el mientras jugaba con su erecto miembro.

    Mariana se arrodilló frente a él y se llevó la erección a su boca para empezar una ruidosa mamada.

    —¡No me quejaré de los que estuvieron antes que yo!— fue la respuesta de Albert mientras solo disfrutaba de la atención femenina.

    Pese a que la mamada que estaba recibiendo era cinco estrellas Albert deseaba mucho más.

    —¡Quiero que uses tus tetas para una rusa!— fue la siguiente orden que le dio.

    — Si amo como usted ordene— fue la respuesta de Miriam quien envolvió el afortunado pene de Albert entre sus grandes pechos.

    —¡Si esto es como en mis sueños!— dijo Albert mientras sentía las suaves esferas de carne que envolvían su pene.

    El pudo sentir bien como su clímax llegaba pero no avisó a Miriam quien recibió por sorpresa la simiente de su amo que le cubrió el rostro y sus pechos.

    — Creo que te gustó, ¿Verdad cabroncita?— dijo el mientras acariciaba el cabello de Miriam.

    Esta solo sonrió mientras usaba sus dedos para recoger el semen y llevárselo a la boca.

    — Vamos a la cama puta, hay algo que siempre he querido hacer contigo— Albert sujetó fuertemente el cabello de Miriam quien sumisa lo siguió todo el camino a cuatro patas.

    Una vez en su habitación le hizo subir a su cama y la contempló un momento, acariciando suavemente sus nalgas dando pellizcos y una ocasional nalgada.

    —¿Cuántas veces escuché tus gemidos a través de estas paredes?— dijo Albert mientras abría las nalgas de Miriam quien sólo respondió con un ahogado suspiro

    —¡Y ahora vas a venir como pura para mí!— dijo Albert mientras entraba por el ano de la chica.

    El se sintió un poco sorprendido de la resistencia que demostraba ese lugar notando inmediatamente que no estaba tan usada como él pensaba o…

    — Dime algo ¿No te dan mucho por el culo verdad?— preguntó Albert sin detener su bombeo.

    —¡No! Ahhh nunca usaron mi culo— respondió ella.

    El pudo sentirse victorioso en ese momento había tomado algo que aún nadie había usado en ella.

    —¡Quién diría que aún tenías un agujero sin usar!— respondió Albert mientras empezaba a reír.

    Mantuvo su ritmo un buen tiempo, hasta el estaba sorprendida de durar tanto tiempo sin correrse preguntándose si el amuleto tendría algo que ver.

    —¡Esta noche llenaré tus agujeros con mi semen!— dijo al momento de tener otra descarga que liberó en el culo de Miriam.

    —¡Ahhh!— fue la respuesta que surgió de los labios de la mujer.

    Salió lentamente del trasero de la mujer notando que aún conservaba una fuerte erección.

    —¡Qué malditos estimulantes!, La magia es lo mejor— dijo el mientras tomaba una toalla y limpiaba un poco su erección.

    Colocó la punta de su pene en la entrada vaginal sintiendo que estaba completamente húmeda.

    —¡Eres tan puta que ya estás completamente empapada!— Albert se tomó un momento más para disfrutar esa sensación y la penetró de un solo golpe.

    La vagina lo recibió bastante receptiva y para su sorpresa un poco estrecha.

    —¡Veo que los anteriores no tenían mi talla!,¿Verdad?— dijo él mientras sujetaba fuertemente las caderas de Miriam y empezaba a bombear.

    — Siiii «ah ah» lo admito «ah ah» tu eres el más grande «ah ah» que «ah» he tenido— respondió ella entre gemidos.

    —»Jajaja» ¡Descuida linda! Jamás volverás a sentir menos que esto es tu vida— respondió él mientras azotaba el trasero de Miriam quien respondió esa acción con gemidos de placer.

    Permaneció un poco más de lo que él pudo esperar así hasta que liberó una copiosa cantidad de fluidos en la intimidad de la mujer, cansado se acomodo a lado de está y se dejó envolver en un cálido sueño.

    Al día siguiente…

    Los fuertes azotes de su puerta despertaron abruptamente a Albert miró a su lado como Miriam seguía durmiendo así que se levantó y fue a ver qué estaba pasando.

    —¡Ya voy! No tumbe mi puerta— dijo él mientras tomaba su bata de baño y se dirigía a la puerta.

    Al abrir la puerta vio que su nueva casera Felicia estaba frente a él una mujer madura de tal vez 40 que se conserva fabulosa para su edad solo que tenía un carácter muy fuerte que hacía difícil hablar con ella.

    —¡Disculpe si es por mi renta está depositada desde ayer!— dijo Albert mientras intentaba cerrar su puerta.

    —¡No vine a hablar de eso!, Si no de su pequeña vecina— dijo ella cuando forzó su paso al interior del apartamento.

    —¿Y que tengo que ver con Mariana?— respondió él molesto con la actitud de la mujer

    — Solo vengo a decirle lo mismo que a todos los vecinos— dijo mientras azotaba su mano contra la mesa de la pequeña sala— espero que no esté ayudando a esa zorra a pagar su renta.

    —¡Creo que esa es mi decisión!— respondió molesto Albert.

    — Mire estoy tratando de ser amable— dijo ella— quiero sacar a las personas «indeseables» de este edificio.

    — Y le juro que no le conviene ayudarla— mientras decía eso tomó una de las monedas de la caja y salió como si nada.

    Albert simplemente sonrió mientras cerraba la puerta, en un par de horas su casera estaría de regreso con una mejor actitud, las cosas no podían estar mejor tenía control sobre su supervisora así que su trabajo sería más sencillo y divertido además de que con su ayuda no tardaría en controlar a la de contabilidad y a su madre que fungía como directora central así que pronto el dinero no sería problema alguno, así que simplemente regresaría a su cama donde Mariana lo estaba esperando.

    Fin

  • Mi profesor de geografía (segunda parte)

    Mi profesor de geografía (segunda parte)

    Mi celular suena anunciando la llegada de un mensaje y veo que es de mi profesor de geografía que me dice: Si querés tener un 10 en el segundo periodo del año ven a mi casa esta tarde luego de que salgas del colegio.

    En ese mismo mensaje también me pasa su dirección.

    Decido ir y cuando golpeo la puerta el me abre luciendo muy atractivo, me dice que pase y cuando lo hago me da una nalgada suave.

    -Aquí estoy como usted lo pidió- le digo mientras le quito la camisa.

    -¿Estas lista para que te haga el amor muy salvaje y para gemir como una perra?

    -Estoy lista para todo- le respondo mientras le saco el pantalón y su ropa interior, cuando le saco su ropa interior su pene golpea en mi rostro ya que queda muy cerca de mi cara.

    Esto a es lo calienta muchísimo y a mi también, no pierdo el tiempo y tomo su grueso y largo pene entre mis manos y decido chuparlo, mis labios se mueven muy ricos y sensuales alrededor de su pene, cuando le estoy haciendo la mamada de su vida lo miro a los ojos y el me toma del cabello con fuerza y hunde su pene en mi boca hasta llegar a mi garganta (lo que hace que me de ganas de vomitar) pero lo sigo chupando hasta que siento su semen caliente inundar mi boca y unas gotas se caen entre mis tetas.

    Me chupo las tetas sola y ya después no queda ni una gota de leche.

    -Me acabas de dar la mejor mamada de mi vida- me dice mientras me da un beso apasionado pero casi con furia de tan rápido que lo hace, mientras nos besamos me aprieta muy fuerte los pechos.

    -Usted se merece eso y más- le respondo recuperando el aliento.

    Luego estamos en su cama súper caliente los dos yo ya quiero que me penetre y gritar mucho pero el me dice que aun quiere intentar algo.

    Entonces me empieza a estimular la vagina con mucho manoseo y chupando mi concha también su lengua mágica hace maravillas ahí adentro y me eleva hasta el cielo, hace lo mismo con mi culo y luego de repente me mete 5 dedos en la concha y sus 5 dedos en el culo, con un movimiento rápido los hunde en el fondo y a mi me duele pero me gusta nunca me han hecho esto pero parece como si quisiera tocar mis entrañas.

    -Ayyy- exclamó en un grito fuerte de dolor y placer.

    -¿Te gusta?- me pregunta.

    -Me gusta mucho, pero duele- estuvo varios minutos haciendo esa estimulación placentera pero dolorosa cuando retiro sus 10 dedos los tenia más mojados que nunca.

    -Me vas a ayudar a limpiar mis dedos- con esto que dijo me metio 3 dedos en la boca y yo se los chupe enteros (me gusto sentir el sabor de mi propia vagina inundando mi lengua).

    -Y ahora si follemos bien duro- la posición que elegimos fue el estando acostado y yo arriba de el, yo quería saltar pero el me dijo que se quería encargar el mismo de los movimientos.

    Así que yo solo me acoste encima de el y David fue el que se ocupo de darme unas ricas embestidas en esa posición, no se como no perdí la voz de tanto gemir es que no podia parar de gritar porque la velocidad de el era muy extrema, encima mientras me penetraba con furia me daba unas nalgadas realmente fuertes que me estaban dejando el culo colorado recién cuando eyaculo adentro mio bajo la velocidad y yo di un suspiro.

    -Te dije que hoy íbamos a follar duro y que ibas a gritar como nunca.

    -Fue muy duro- le dije mientras me miraba mi culo todo rojo y con semen y mi vagina colorada, abierta y dolorida.

    -Pero tienes tu 10, así que valio la pena- me respondió David mientras me acarició el pelo y me dio un beso.

  • Miradas, recuerdos y olores que llevan a hacer el amor

    Miradas, recuerdos y olores que llevan a hacer el amor

    Laura se despertó estirándose mientras la luz que se colaba por la ventana calentaba de forma agradable la piel de sus brazos. A su izquierda, boca arriba, dormía Pablo, su chico, enfundado en una camiseta blanca.

    Laura apoyó la palma de sus manos contra el colchón y se incorporó arrastrando los glúteos sobre la tela del cubrecama. La sábana con la que se tapaba cayó dejándola con las tetas al aire mientras la tela de las bragas, a consecuencia del deslizamiento, se coló en la raja del culo. Durante un instante, consideró la opción de deslizar una mano y sacar la tela, pero luego, notó que la invasión, lejos de molestar, la causaba cierto placer.

    Miró a su chico, el vello de su pecho sobresalía desordenado hasta alcanzar la base del cuello. Tenía barba, pelo corto y rizado en la cabeza y abundante vello en brazos piernas y… Laura visualizó en su mente la raja del trasero de su chico… de ahí salían algunos pelos negros. Una vez había probado a lamerle el ano, la sensación no había sido agradable, sobre todo cuando uno de esos pelos se soltó y tuvo que retirarlo de la boca… además, su nariz captó cierto olor a pedo… aun así continuó lamiendo el ojete de Pablo hasta que este gimió de placer contrayendo las nalgas.

    Esa mañana no le apetecía comerle el culo a su chico, sin embargo, quería ver el vello de otro sitio. Con cuidado de no despertarle, apartó la sábana descubriendo los calzoncillos color granate. Hacia el lado derecho, observó que el color era más oscuro y que estaba mojado. Bajó la cabeza y olfateó. Estaba casi segura que Pablo había tenido un sueño erótico.

    Tenía que comprobarlo.

    Con cuidado deslizó los dedos bajo la goma de los calzoncillos y tiró de ellos dejando al aire un pene a medio crecer que dormía sobre una abundante mata de pelos. De la punta, colgaba un hilo transparente de semen.

    – ¿Qué haces? – preguntó el hombre despertando.

    – Miraba tu pene. – respondió tranquilamente Laura.

    Pabló la miró a los ojos durante unos segundos y luego centró su atención en los pechos.

    – Me gustan tus pezones. ¿Puedo?

    Laura no respondió, pero se inclinó hacia delante. Pablo se reincorporó y chupó la tetilla con sus labios succionando y provocando que un escalofrío recorriese la espalda de la mujer.

    – ¿Lo hacemos? – Dijo Laura acariciando el pene del varón.

    Pablo controló su deseo. Tenía la vejiga llena y quería disfrutar de aquello en condiciones.

    – Tengo que ir a orinar. – respondió levantándose de la cama con agilidad.

    Laura le siguió con la mirada mientras entraba en el baño.

    – Tengo que lavarme los dientes. – dijo casi al instante levantándose.

    Abrió la puerta del cuarto y observó a Pablo. El calzoncillo le tapaba medio trasero. Al oír la puerta paró de mear.

    – Tu sigue, relájate, como si no estuviera.

    Pablo relajó el esfínter y el pis volvió a salir acompañado de una pequeña ventosidad.

    – Hala, se te escapó un pedete. – dijo Laura para picarle.

    El hombre, ligeramente ruborizado, tardó unos segundos en replicar.

    – Eso te pasa por seguirme hasta el baño. ¿Qué cree la princesa que pasa en los baños? – dijo terminando de orinar y dándose la vuelta para mirar a la mujer.

    Laura sonrió de manera pícara, se giró apoyando sus manos en la pila del lavabo y apoyando el peso de su cuerpo en la pierna derecha, sacó el trasero y se tiró un ruidoso pedo.

    – Cochina. – replicó el afectado de mal humor.

    – Uy, el chico se ha enfadado, que vas a hacer, vas a castigarme por ser una chica mala.

    Pablo se acercó al lavabo y besó a Laura en la boca. Luego cogió un frasco de perfume en formato spray y echó un poco sobre las bragas de su chica.

    – Ven conmigo. – espetó tomándola del brazo.

    Laura se dejó llevar.

    – Túmbate boca arriba en la cama y quítate las bragas.

    La fémina obedeció.

    Pablo separó las piernas de su chica, se bajó los calzoncillos y metió la punta de su pene en la vagina. Luego, al tiempo que la besaba en los labios, empujó penetrándola.

    El gritito quedó amortiguado por el beso.

    Pablo la abrazó y ella pasó los brazos tras su nuca. El varón sacó el pene, se apoyó en una pierna y volvió a meter la verga en el sexo de Laura.

    – ¿Vas a ser una chica buena? – dijo entrecortadamente.

    – No… – respondió Laura anticipando la reacción de su compañero.

    Pablo le dio un chupetón en el cuello y la volteo.

    – Boca abajo, sobre la cama.

    Laura se posicionó aguardando impaciente.

    Pablo se subió encima de la cama, le dio un par de azotes con la mano y luego la cogió por detrás, su cuerpo cubriéndola.

    – Ahora te vas a enterar. – dijo mientras la penetraba por detrás.

    Las acometidas se sucedieron, algunas veces acompañadas de azotes, otras no. Luego se pusieron de lado, Pablo metió los dedos en la vagina de Laura y comenzó a estimular el punto G. Aquello la volvió loca, gemía, gritaba con el cuerpo temblando… Pablo se unió al alboroto, sacó su pene a punto de explotar y se corrió sobre el cuerpo de Laura, que, presa de un orgasmo, reaccionaba con espasmo de placer que iban y venían sin control. En medio de los jadeos se besaron de nuevo y se abrazaron con firmeza tratando de absorber las corrientes de placer como si ambos compartiesen un solo cuerpo.

    Nota del autor.

    Tras escribir estas líneas mi pene se ha hecho mayor y palpita. Con premura busco un video tecleando la palabra orgasmo, con el pulgar de mi mano izquierda navego por los resultados mientras mi mano derecha estimula el miembro. Una foto de una secretaria de pelo corto, camisa blanca y falda negra, atrae mi atención, su jefe la recibe en el despacho. Se inclina sobre la mesa, levanta la falda y descubre lencería roja. Pronto las braguitas caen y el culo, como si se tratase de un retrato enmarcado aparece, la rajita deliciosa, las nalgas pálidas y la fuerza de la gravedad tirando un poco, pero sin vencer la firmeza del conjunto. El hombre en traje le da un par de golpes con una regla, la manosea las nalgas, saca el pene y la penetra. Los dos gimen mientras mi miembro, fuera de control, lanza un par de chorros de semen que mojan mis calzoncillos y manchan mis pantalones. Tengo que publicar el relato, pero antes, permítanme que me lave las manos y me relaje.

  • Los continuos orgasmos de mi mujer con cuatro negros

    Los continuos orgasmos de mi mujer con cuatro negros

    Cuando me hicieron la operación de pierna, estuve mucho tiempo sin sentir, aparte de no tener movilidad para darle placer a mi mujer.

    No podía hacerle el amor.

    No podía acariciarla con fervor.

    No sentía deseos de excitación.

    Y entonces, llegamos los dos a una conclusión.

    No solo uno, ni dos, ni tres, sino cuatro jóvenes machos de color, le darían lo que yo no podía por el momento administrarle yo… caricias, besos, en su cuerpo y remitirle el calor de su coño ardiente de excitación.

    Buscamos a cuatro amigos de un amigo mío y les expusimos la extraña petición a los alucinantes jóvenes de color, que mi mujer se ponía tonta de pensar en un futuro inmediato de auténtica lujuria y devoción.

    Una vez todo arreglado y yo en un rincón de la estancia cómodo en un sofá, desnudo por completo y mi polla flácida en la mano, empecé a observar como mi mujer se dejaba llevar.

    Cuatro machos de color, la iban a hacer pasar una noche increíble de auténtica liberación.

    Una vez la desnudaron y la besaban entre todos, ella sonreía con gracia, aliento, lenguas en cada parte de su gordezuelo y hermoso cuerpo, era una sinfonía de placer.

    Un macho la besaba, otro acariciaba sus enormes pechos, otro le comía su húmedo coño y el otro le hacía sentir en el paraíso recorriendo velozmente su viperina lengua en el ano.

    Oh, amor mío.

    Siente placer casi divino

    Oh, amor mío

    Ahora si tengo mi polla tiesa y me la machaco como un gorrino.

    La habitación de lecho revuelto se vuelve un lugar de lujuria y placer.

    Gritos de mi mujer.

    Doce orgasmos cada vez mas bestiales.

    Y como colofón final.

    Los machos se la follan por todos sitios.

    Pollas descomunales.

    Belleza total y absoluta.

    Una buena polla es pura poesía.

    Como un buen coño bien mojado y corrido.

    O un culo de mujer y sus pechos como flanes.

    Yo me corrí tres veces, con mi mano.

    Ellos cinco follaban con morbo y lujuria y de vez en cuando, me miraban, sonriendo.

    Mi mujer me lanzaba miradas de vicio y sonreía mientras besaba a unos u otros y seguía mirándome.

    Solo apaciguada por cada orgasmo de placer.

    Para seguir dejándose follar o mientras follaba encima de uno u otro.

    Y luego sentía la bomba y la explosión de cada una de las corridas en todo su cuerpo.

    Y así la liberación llegó a cada uno de todos nosotros.

    De pura belleza follar y ver follar a mi mujer.

    Te amo.

    David Caricias.

  • Trío brusco con mi mejor amiga y su novio

    Trío brusco con mi mejor amiga y su novio

    Desde que tuve que complacer sexualmente a mi amiga en el hospital,  ya que había sufrido un esguince en sus brazos, nuestra relación cambió, pues se volvió más íntima y caliente.

    Ambas la pasábamos bien cogiendo con diferentes juguetes sexuales o a veces sin ellos. Cómo ya lo había dicho en mi anterior relato (Masturbando a mi amiga en el hospital) desde hace tiempo quería comerme a mi amiga, pero ella no lo sabía.

    Un día como cualquier otro, nos encontrábamos cogiendo como casi siempre. Hacíamos tijeras y nuestras vaginas de tocaban mutuamente haciendo que nos viniéramos. Luego le introduje un dildo XXL que vibraba. Al terminar ella me dijo que quería probar algo nuevo, y yo estuve de acuerdo.

    Se recostó en la cama boca arriba, yo la abracé y mientras manoseada sus enormes tetas naturales.

    Me pidió alguna sugerencia, y yo lo pensé. Hasta que se le ocurrió la idea de hacer un trío.

    Buena idea, le dije, pero ¿Con quién? ¿Haríamos un trío lésbico o invitaríamos a un hombre?, ¿Con quién?

    Entonces ella me contó que su novio ya sabía que ella y yo cogíamos.

    Ese novio lo conoció en el gimnasio unas semanas después de haberse recuperado de su esguince, podríamos hacerlo con él.

    Fue así como llamamos a su novio, al rato vino.

    Era un hombre unos 8 años más grande que nosotras, era enorme y musculoso. Nos saludó y nos presentamos, de inmediato fuimos a la cama.

    Nos desnudamos y no pude evitar agrandar mis ojos por tremenda verga que tenía este imbécil. Mi amiga me dijo -serás la primera en ser penetrada por este hombre.

    Él se acostó boca arriba y yo me puse encima de él, con sus enormes manos agarró mis nalgas, las separó e introdujo su pene en mi vagina y comenzamos a coger duro.

    Él me penetraba muy fuerte mientras yo me mojaba cada vez más. Mientras tanto mi amiga manoseándome las tetas.

    Me cogió en esa posición unos 4 minutos, luego bruscamente se puso de pie, me alzó y me cargó agarrándome por las nalgas y poniéndome contra la pared, y siguió penetrándome fuerte una y otra vez. No sé qué le pasaba a este tipo, no sé si me odiaba, él era así o llevaba meses sin coger, de verdad me penetraban con mucha brusquedad, lo cual me gustaba pero sentía que algo había detrás de este imbécil.

    Pasaron como 5 minutos de placer intenso y finalmente se vino dentro mío.

    Se tomó un viagra, esperó unos 30 minutos, mientras esperaba a que el Viagra hiciera efecto, chupaba la vagina de mi amiga.

    Luego mi amiga se acostó en la cama, abrió de par en par sus piernas y su novio la penetró duro, aunque no tan duro como a mí.

    Si bien había disfrutado el sexo, sentía que algo de bronca tenía contra mi, así que mientras ellos cogían planee mi venganza.

    De mi bolso saqué unas esposas para pies y manos, un lubricante y el dildo más grande que tenía.

    Esperé a que terminaran de coger, bajé a la cocina y serví una copa de vino para los tres, con la diferencia que a la copa del imbécil le puse 2 pastillas para dormir molidas.

    Al volver el novio se corrió dentro de mi amiga. Yo le di las copas y el macho se quedó dormido al instante. Entonces le dije a mi amiga que subamos la temperatura y le conté el plan, a lo que ella aceptó con una risa.

    Ambas lo pusimos en 4 de modo que sus piernas quedasen bien abiertas y su ano al descubierto, lo amordazamos y lo atamos con sogas y cadenas de modo que no pudiera moverse, de paso lo hicimos tragar otra pastilla de Viagra.

    Mientras dormía veíamos como su pene se ponía erecto de nuevo y comenzaba a brotar líquido preseminal.

    Durmió unas 3 horas, hasta que por fin se despertó, él estaba confundido, tomé el dildo de tamaño enorme, le puse lubricante y comencé a penetrarlo hasta más duró de lo que él me penetró. Mi amiga se reía y lo nalgueaba duro.

    El al principio ponía cara de loco y se tambaleaba para que lo soltemos, pero ya con el pasar el tiempo gemía y sus ojos se ponían en blanco.

    Lo penetramos duro por 6 minutos aproximadamente, hasta que no aguantó más y se vino con mucha leche.

    Lo desatamos y él quedó agotado, no dijo nada. Limpiamos y cambiamos las sábanas y nos quedamos dormidos desnudos los tres.

    Al otro día despedí a él y mi amiga, mi amiga me dijo que lo disfrutó, me besó y se fue. Su novio le dijo que se adelantara, pues quería decirme algo.

    Entonces me dijo que disfrutó el sexo conmigo y la penetración también, y por fin descubrí que mis sospechas eran ciertas, me dijo que al principio no dudó en venir para destrozarme, pues no le agradaba la idea que su novia cogiera con alguien más, pero sin embargo le sorprendió y obviamente se había dado cuenta que la penetración era una venganza, aunque fue el mejor sexo que tuvo.

    Al final pude vengarme y también disfrutar el sexo salvaje, que es como más me gusta.

  • Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (VIII)

    Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (VIII)

    Regresé a la sala siguiendo a Mau. En pocos minutos el escenario era nuevamente diferente; Lety y la chica fitness estaban en el sillón acariciándose. Eugenia estaba acostada de espaldas sobre la alfombra, su esposo la besaba apasionadamente mientras la penetraba lentamente. Marco y Juan (los dos más dotados de la reunión) acariciaban a Sandra, la joven señora aún estaba semi vestida, Los 3 estaban de rodillas. la expresión de la chica ahora era de placer, se dejaba hacer, por momentos cerraba los ojos. Ramiro trataba de recuperarse viéndolos desde un sillón masturbándose. Pedro y Martha mas la nueva pareja igualmente estaban expectantes.

    -Toma amor te traje otra tequilita… ummm que rico te acarician mami…  ¿Te gusta? – Entrego la copa a su mujer arrodillándose y acercándose a los dos hombres.

    La chica abrió momentáneamente los ojos, tomo el vaso ingirió de un trago el contenido haciendo una leve mueca y agradeciendo a su esposo, se notaba ya un poco borracha, sin duda era una chica acostumbrada y aficionada a esa bebida por la cantidad que ya había ingerido.

    Mau le desabrocho el brasier y cayeron un par de hermosos y jóvenes senos, su esposa ya no tuvo objeción, Juan beso su cuello y nuca, Marco metió una mano dentro de su pantaleta y le acaricio la vulva. Mau beso a su esposa y también le beso el cuello. Los 3 hombres arrodillados acariciaban con descaro su bello cuerpo, era una excitante visión de 4 cuerpos pegados, la chica se dejaba hacer. Mau tomo una de sus manos y la poso sobre su miembro, ella lo empezó a acariciar, sus manos largas con cuidadas uñas acariciaban sus colgados testículos y pene cubriéndolos por completo. Marco hizo lo propio con la mano libre de la chica colocándola sobre su grueso y excitado miembro, debió notar la diferencia de peso y de tamaño. Tímidamente empezó a acariciar los testículos de Marco subiendo y apretando suavemente la verga erecta. Juan besaba sus tetas y cuello, disputando con su esposo la boca, Mau dejo que la besara centrándose en su cuello, tetas, bajando hasta su sexo.

    Entre los tres la acostaron, su esposo le quito la pantaleta, y ahí ella quizá intento resistirse brevemente, pero la excitación y el licor ya bloqueaban su cerebro. Su esposo le abrió las piernas y seguramente ahí radicaba su especialidad sexual, inicio un lengüeteo intenso sobre su mujer sacándole de inmediato gemidos, frotaba sus manos sobre la hermosa vulva , que estaba cubierta de una ligera mata de vello púbicos finamente recortados negrísimo que enmarcaban una raja pequeña y rosada casi roja, de pronto ella se transformó, sus gemidos se hicieron más intensos, su marido introducía la lengua y regresaba a frotar su vulva con la mano abierta insertando hasta dos dedos, dando golpeteos sobre un charco de saliva y posible humedad.

    La tensión sexual se expandió, Martha propinaba senda mamada a su esposo y la pareja nueva se acariciaba entre ellos, Ramiro se integró con Enrique y Eugenia, turnándose para poseerla, Lety gemía y se retorcía recostada recibiendo lengua de la chica fitness (jamás supe su nombre) Marco y Juan posaron sus vergas erectas sobre la cara de Sandra y ella acariciaba lentamente sus miembros hasta que Marco dio el primer paso acercándose a su boca aprovechando que la abría para gemir y tomar aire. Entro de golpe, la señora entonces saco su lengua y recorrió cada centímetro de su miembro, Marco con la mirada indico a Juan que hiciera lo mismo y ella lo recibió gustosa, inicio a mamarlos alternadamente, el único gesto de timidez seguía siendo que aún no abría los ojos.

    -¿Te gusta chiquita? -pregunto Mau a su mujer.

    -Le esta gustando… mira como gime tu mujer amigo… y como se traga dos vergotas -Respondió Marco hundiendo y deslizando su miembro en la boca de la chica que alternaba las embestidas de los dos hombres.

    -¿Te ves bien rica mamita mamando esas vergotas… estas bien mojada… te está gustando? – Pregunto Mau entre chasquidos, metiendo y sacando su lengua en la raja de su esposa.

    -Hummm… mama delicioso tu mujer… tú qué opinas chico? Juan no respondió, pero era obvio que lo estaba disfrutando

    -¿Te gusta mami? a mí me encanta verte así-definitivamente Marco y Mau tenían la misma perversión respecto a sus esposas.

    -¿Ver a nuestras mujeres disfrutar como unas putas es elixir de los dioses verdad amigo?

    –Uff Marco… no sabes cómo soñaba con esto!! – Mau arrecio embarrándose literalmente la vulva de su mujer en la cara.

    -Esta deliciosa tu mujer, pobrecilla estaba asustada cuando llego y mírala ya se soltó, está a nada de que la hagas venir, y le encanta la verga mira cómo nos succiona… su rajita se ve exquisita, ¿qué te parece si la ponemos boca abajo amigo? quiero verle las nalgas y su culito… podemos?

    Por respuesta Mau giro la cadera de su mujer, Marco hizo lo propio ayudando con la cabeza y la espalda colocándola boca abajo, en ningún momento la chica dejo de mamar a Juan.

    -Que ricas nalgas, bien paraditas… mmmm ábreselas Mau -Ordeno Marco

    Mau obedeció exponiendo la vulva y el rosado ojete del culo de su esposa, hundiendo la cara para seguir saboreándola. Enrique y Ramiro se unieron al cuarteto, Eugenia exhausta se sentó con Lety y la chica fitness, al igual que yo observando lo que sucedía con el grupo de hombres y Sandra. Lety me llamo y me uní a las 3 bellas damas, me senté a un lado de ella y de inmediato empezó a jugar con mi miembro semierecto.

    -Esa es la fantasía de Marco, un gangbang, así me quiere ver el depravado de mi esposito – Me confió al oído apretando mí ya dura verga. La chica fitness se movió al lado de Eugenia abriéndole su rosada, abultada vulva a raíz de tantas penetraciones de la noche, lamiéndola suavemente como si intentase sanarla.

    -¿Con varios hombres? bueno hoy te he visto con varios Lety, incluyéndome…

    -Si, pero jamás con más de dos al mismo tiempo…es excitante lo reconozco.

    -¿Le vas a cumplir la fantasía a Marco?

    -Si me compra lo que le pedí, lo voy a complacer… mira como la tienen.

    -¿Jajaja un auto nuevo?

    -¿No, algo más sencillo… wow ira a poder con los 5? quizá necesite ayuda

    -¿Te vas a unir?

    -No… pero quizá estas perras lo hagan, cuando tenga mi propia fiesta serán todos para mí.

    -Por supuesto que quiero estar entre los afortunados ¡-mi verga ya quería explotar, la forma de hablar de Lety y lo que expresaba me tenían super caliente.

    La orgia tomo fuerza, las otras parejas interactuaban entre ellas, Eugenia y la chica fitness se acariciaban sentadas una al lado de la otra, Lety se hizo cargo de mi miembro por momentos me daba unas ricas mamadas, los dos veíamos lo que pasaba en el recién organizado gangbang.

    De nueva cuenta Sandra estaba recostada de espaldas, Mau la besaba con pasión y seguía en su juego de decirle cosas sucias al oído, por momentos interrumpía los besos cuando el miembro de alguno de los hombres buscaba esa cavidad, la chica con sus manos tomaba los miembros de quien estuviera cerca masturbándolos a dos manos. Marco fue el primero en penetrarla, le levanto ambas piernas y las puso sobre sus hombros, la chica gemía, se convulsionaba en orgasmos.

    -Ufff está riquísima como aprieta! ¡el que sigue, hay para todos! -Cedió su lugar después de algunas duras y rápidas penetraciones, imagine que temió acabar. El esposo de la chica repartía condones a manos llenas a todos.

    Enseguida Juan tomo su lugar en posición de misionero, veía claramente como batallaba en entrar su boa en la estrecha raja de la chica, ella abrió los ojos al sentirse llena, pero de inmediato continúo recibiendo una nueva tranca en la boca en esta ocasión a Ramiro que hacia fila tratando de recibir lo mismo que el resto. Juan cedió su lugar a Enrique quien la volteo y la poseyó de perrito, la chica recibía en boca y manos alternadamente los miembros de Marco, Ramiro y Juan, su esposo se masturbaba a un lado de ellos.

    -¡Ve y ayúdalos resulto toda una puta esa chiquilla, se los va a comer a todos!… Quiero ver si puede con 6… -Me ordeno y animo Lety

    Sin pensarlo me coloque un condón y me acerque cuando se retiró Enrique y también la penetre de perrito, le acaricie la espalda y toque la suavidad de sus nalgas jóvenes, la chica gemía y se derretía entre 4 miembros que tenia de frente, mientras su marido se masturbaba y daba órdenes.

    -¿Qué rica te ves mamacita entre tantas riatas paradas y que rico te cogen… te gusta mami? te acuerdas las pelis que veíamos?

    -Siii… -contesto la chica temblando y regalándome un orgasmo.

    -¿A ver cabrones ya cambien de posición… quien falta de metérsela? ¿Como te llamas vato?

    -Ramiro… – Contesto colocándose un condón y recostándose de espaldas en la alfombra.

    -Móntate arriba de este cabron amor…

    Entre todos la ayudamos a colocarse sobre el miembro de Ramiro, de inmediato me coloque frente a su carita junto a Juan mientras lo montaba, tomo nuestros miembros y por instinto se los llevo a la boca, Marco y Enrique acariciaban el cuerpo de la chica esperando una oportunidad, Mau se colocó atrás de su esposa empujando sus nalgas contra la verga de Ramiro.

    -¡Clávatela mamita hasta el fondo! – Le ordeno lamiéndole el ano, Marco me pidió oportunidad de ser mamado y aproveche para ver junto a Enrique como se veía Sandra ensartándose en la tranca de Ramiro y ver mas de cerca lo que hacia su esposo.

    -¡Ensártate mamita! ¡Así te quería ver bien cogida!, sácales la leche a todos, ¡quiero ver cómo te llenan aaaghhh! te gusta mamita?

    –Siii amor… ayyy que rico!

    -¿Te la meto por el culito?

    -¡No! me va doler

    -Te va a gustar chiquita… relájate

    -Nooo… espera…!

    ¡No podía creer lo que veían mis ojos!, Mau tomo lubricante se lo embarro en el ojete del culo y sin mas aviso le fue introduciendo su erecto y pequeño miembro.

    -¡Espera… chiquita… relájate… espérate cabron no te muevas! – Mau estaba fuera de sí, le ordeno a Ramiro detuviera sus embates.

    -Hayyy amorrr me duele! -Sandra voltio a verlo sobre sus hombros con rictus de dolor, la escena no la olvidare nunca, al hacerlo tenia agarrados los miembros de Juan y Marco.

    -¡¡Aguanta chiquita te va a gustar… como en las películas que nos gustan… aguanta ya va entrando… ya entro mi amor ufff… bien ensartada… muévete cabron!! – Ramiro reanudo su ritmo, pero no por mucho tiempo, aflojo las piernas y abrazo a Sandra viniéndose entre calambres.

    -Ahhhy que rica esta tu vieja compa!! – Ramiro seguía bombeando mientras Mau taladraba a su esposa por el culo.

    -¡Ya deslechaste al primero mi amor…póngase otro abajo! – Mau levanto a su esposa sin sacarle el miembro para que Ramiro cediera su lugar a Marco, Sandra de inmediato se sentó en su gruesa tranca, Mau continuo en su culo, sincronizándose con Marco penetrando los dos a su esposa que por momentos se quejaba de las embestidas de Mau.

    -Hay que agarrar ritmo Mau para no lastimarla, cuando yo entre tu sales… y al revés cuando yo sienta se la metes me salgo – Marco era el líder de la manada sin duda.

    -Hayyy… Hayyy! – Sandra gemía y ya no parecía de dolor sino de placer.

    -¿Te gusta mamita? te gusta cómo te culeo y como te la mete Marco?

    -Siii… que ricooo!!!… más rápido! Mas duro amorrr!!

    -¿Quieres mamar más vergas?

    -Siii!

    Enrique y Juan no perdieron la oportunidad y llenaban su boca cada que la chica levantaba la cabeza y sacaba la lengua en busca de alguna, ya que sus manos estaban apoyadas en el suelo recibiendo ambas estocadas.

    Por mi parte estaba en shock, viendo desde mi posición como entraban ambos miembros, (Esa noche descubrí mi lado voyerista) la vulva de la señora estaba hinchada, se expandía en cada embate de Marco desbordando sus labios vaginales. Los movimientos de Marco y Mau se hicieron mas rápidos y para Mau fue todo, sus nalgas se hundieron y seguía bombeando a su mujer descargando semen, era el único que no traía condón.

    -Aghhhh… hayyy que ricoooo mi amorrr gracias por cumplir mis fantasías… aghhhh… eres única!!!

    De pronto dejo de moverse, sus nalgas fruncidas daban un espectáculo raro e hilarante, se salió y cayo a un lado. Marco seguía bombeando y sacándole el semen que había dejado su esposo en el ano, en cada estocada salía esperma.

    -¡Métesela en el culo! ya lo tiene listo y lubricado – me ordeno

    Su petición me tomo desprevenido, jamás en mi vida experimente el sexo anal no era algo que pediría a una pareja, no estaba entre mis fetiches y mucho menos si en la vagina estaba el miembro de otro, y mucho menos que me lo pidiera el marido de una hermosísima mujer.

    -¡Métesela! Se nos enfría.

    Me enfunde un condón, Enrique me ayudo poniendo abundante lubricante en el ano de la chica, igual frote un poco en mi verga ya con el condón puesto, Marco se detuvo un momento y apunte, la chica se puso tensa, mi miembro era mas grande que el de su marido aunque aun en el promedio, la lubricación que me puse ayudo a entrar y ya adentro la lubricación del semen de su esposo hizo el resto, se deslizo y entonces Marco reanudo sus embestidas, la sensación de sentir el miembro de otra persona rosando con el mío y separados por una pared de carne era muy excitante, es muy diferente entrar en un ano a una vagina, aunque es un estrecho canal es una sensación de vacío, sin embargo cada vez que Marco entraba y al yo salir me apretaba el miembro, cada vez aumentábamos las penetraciones, Sandra a su vez se sentaba con fuerza en nuestros miembros.

    -¡Mamita que rica te vez! ¡Sácales la leche! Como me gustaría filmar esto.

    -Hayyy que rico Mau! me encanta.

    ¡No aguante más! No pude hacer nada por evitarlo me corrí como jamás lo había recordado, mis piernas temblaban, abrace a Sandra mientras me vine, la jale el cabello, bese su nuca absorbí su rico aroma y no deje de bombearla hasta que mi pene ya semierecto se salió de su colita, simplemente me derrumbe a un lado de Mau.

    -Compadre métasela también por el culo, no creo que nos aguante a Juan y a mi -Marco tomo el mando nuevamente, ya estábamos 3 fuera de combate y al menos yo no parecía tener mas reacción por esa noche, el alma se me salía del cuerpo.

    Lentamente Enrique se colocó un condón, hizo el mismo procedimiento de lubricación, puso su miembro en la entrada del culo.

    -Hayy me duele… con cuidado -Sandra pego un pequeño brinco, su mirada a través de su hombro era muy excitante

    -Con cuidado compadre… ábrale bien las nalgas y lubríquele bien el ojete del culo, vamos a hacer gozar a Sandrita.

    Con mucho cuidado se la fue metiendo hasta pasar la frontera de entrada, a estas alturas el culito de la chica ya se había expandido, iniciaron los tres sus movimientos alternados, y de nueva cuenta empezó a gemir la joven señora que ya había perdido la cuenta de cuantos orgasmos llevaba, estaba decidida a acabar con todos no parecía cansarse, Juan era un fanático de ser mamado y la chica al parecer de succionarlo, tenía los cachetes inflados al máximo con el enorme trozo de carne que degustaba, su esposo le acariciaba el cabello y de nueva cuenta le decía palabras obscenas al oído, tenían sin duda su juego privado porque la chica aumentaba sus movimientos pélvicos ensartándose mas profundamente los miembros de Marco y Enrique.

    -Puaffff!! ¡¡¡Me rindo… ya estoy viejo Ufff!!! ¡¡Me vengoooo… que rico que rico!! Mau tu esposa es una puta!!! Insaciable -Exclamo Marco al venirse.

    -Siii mi mujercita no tiene llene.

    -¿Seguro que es primera vez? Puaffff que bárbaro! – Bramo marco entre estertores aun debajo de la señora.

    -¡¡Jajaja siii!! Aunque el culito si ya se lo había trabajado y cuando cogemos le encanta que le meta una verga de goma al mismo tiempo – Confeso como si nada Mau.

    -Next!!… aun queda alguien vivo? – Pregunto Marco prácticamente empujando a Sandra que seguía ensartada por el culo en la verga de Enrique y mamando a Juan.

    -Vamos a hacerlo más emocionante… Amor siéntate con tu culito en la verga de Enrique -Le pidió Mau simplemente empujando a su esposa contra Enrique que se vio obligado a sentarse, en ningún momento le saco el miembro. La señora no tuvo ningún reparo, se acomodó, exponiendo su vagina abierta e hinchada, Juan era el que seguía y sin miramiento se la metió de golpe en la cavidad, la chica abrió los ojos como platos al sentir semejante animal penetrarla mas la estocada en el culo, le sacaron un grito para enseguida empezar a gemir, fue una masacre, el mete y saca de Enrique y Juan en ano y vagina al mismo tiempo le sacaron un tremendo orgasmo que parecía no acabar, la chica chillaba de placer, sus piernas le temblaban, aquí no hubo rutina de entrada y salida fue prácticamente simultaneo, ambas trancas entraban y salían a su antojo, la chica gritaba e imploraba por más.

    -Aghhhh… ayyyy… más, mas, denme duro masss!!!… cójanme!! no paren por favor!!

    Eugenia y la chica Fitness se acercaron, acariciaban y besaban a la chica.

    Lety a lo lejos veía toda la acción realmente impactada.

    ¿Te gusta mamita?… te gusta como te cogen estos cabrones?

    –Siii… siii que no acabe… más. ¡¡Quiero mas!! – Sandra se vino por enésima vez, Enrique tenía un rictus casi de dolor, se notaba sofocado y no aguanto más, un calambre le hizo pedir clemencia, aventó a Sandra hacia un lado y se salió. Juan la poseyó en la alfombra como autentico animal, sacándole más gemidos.

    Eugenia entre risas atendió a su esposo llevándolo al sillón junto a Lety entre las dos le acariciaban las piernas, había perdido incluso la erección.

    Al fin Juan se vino encima de Sandra, no era muy expresivo al respecto, pero sus movimientos y espasmos lo indicaban, se tumbó a un lado de la chica, que seguía temblando de excitación, era una ninfómana encubierta.

    Para mí la noche había terminado, me sentía exhausto ya era demasiado, hui al baño, ahí me quedé más de 5 minutos con un raro temblor, eran mucha las emociones. Sali y mi primera intención era ir a buscar mi ropa, salir a tomar aire fresco, me tope al salir con Ramiro que igual ocupaba el baño.

    Me dirigí a la barra buscando agua, ahí me quedé otros minutos, finalmente me fui a buscar mi ropa a la sala, los asistentes nuevamente estaban distribuidos y sentados en los sillones, la fiesta sexual había concluido o estaba en pausa, no estaban ni Marco ni Ramiro, Juan platicaba con la chica Fitness sentados en un sillón, ambos estaban semi vestidos. Lety, Enrique y Eugenia conversaban animadamente en el sillón más grande totalmente desnudos, la pareja madura estaba ya vestidos en otro sillón quizá expectantes, Pedro y Martha se integraron con el grupo de Enrique. Mau llego con dos vasos con tequila y una botella de agua, se sentó junto a su esposa que seguía desnuda, le entrego el bote con agua y lo bebió rápidamente, vaya que tenía sed, se veía ausente aun temblorosa, enseguida brindaron con tequila, ella le regalo una amplia sonrisa, Mau veía amoroso y orgulloso. ¿Y yo? pues me quede parado tomando agua, me sentí un poco incomodo y opte por ponerme de nueva cuenta mis trusas e iniciar a vestirme conforme encontraba mi ropa, me senté al borde del sillón en donde estaban Mau y Sandra que era el único lugar disponible si quería seguir integrado.

    Las platicas eran indistintas, risas, bromas. Eugenia y Enrique le cedieron el lugar a Martha y Pedro, era un espectáculo ver a Eugenia parada y desnuda sobre sus zapatillas altas, sus nalgas tenían marcas rojas de la fricción sexual de la noche, (además de las nalgadas que le propino Mau) note que abría un tanto las piernas y se tocaba levemente la pelvis mostrándoles al grupo la zona, no alcanzaba a escuchar lo que conversaban pero tanto Enrique como ella se referían a algo sobre su vagina, entonces levanto una pierna y pude notar su vulva hinchada y expuesta, se reían seguramente de cómo se la habían dejado y recordé que también yo la había penetrado, entonces en mi ociosidad calcule cuantos miembros habían entrado en ella. En respuesta Lety sentada como estaba abrió sus piernas y expuso su sexo también hinchado, pero menos irritado que Eugenia.

    Sobresalía su enorme clítoris que también había aumentado de tamaño y ello les causaba risa al grupo… de nuevo hice mi conteo de quienes desfilamos dentro de su cavidad; Enrique, Pedro, el señor adulto mayor que aniquilo, yo quizá el cuarto y Ramiro al final…ya nada me sorprendía, o eso creí. Mau orgulloso levanto totalmente las piernas de gimnasta de Sandra mostrando a todos la vulva y el ano, además una cantidad de marcas, rasguños y magullones en tetas, nalga, espalda, piernas y unas rodillas rojísimas. Su ano estaba totalmente contraído e hinchado, sus labios vaginales prácticamente de fuera.

    -¿Y la ganadora es? Tarararan! – Presumió Mau, la chica había retomado su gesto de timidez y sometimiento, pero se dejó exhibir mostrando una tímida sonrisa.

    Marco y Ramiro entraron portando sendas charolas con bocadillos que colocaron sobre una mesa.

    -¡Chicos es hora de un refrigerio, hay que cargar baterías! – Expreso un renovado Marco al tiempo que ofrecía platos.

    -¿Apetecen tomar algo?, el bar está a la disposición o si gustan que les traiga algo de beber me avisan – Sugirió Enrique.

    Prácticamente todos nos pusimos en movimiento, vestidos, semi vestidos y desnudos como Lety, Eugenia, Sandra y Enrique en torno a la mesa o algunos al bar. Alguien subió el volumen de la música que hasta ese momento me resultaba inaudible, lo que ocasiono de inmediato un ambiente mas de fiesta. Mau y su esposa bailaban y se besaban ambos desnudos. Juan y la chica fitness se vistieron, salieron y regresaron con otra charola con pastel para todos, cantamos las mañanitas a Eugenia. Bailamos, platicamos, se despidieron Pedro y Martha, enseguida las otras dos parejas y la chica Fitness. Eugenia y Enrique salieron a despedir a las personas que aun estaban en el área exterior y no participaron, así como al personal de servicio. Al final nos quedamos; Eugenia y Enrique, Lety y Marco, Mau y Sandra, así como Ramiro, Juan y yo. Nos dirigimos todos a la cantinita.

    -Gracias a todos por su asistencia y celebrar de esta forma el cumpleaños de mi esposa, la pasamos super bien y felices de ser sus anfitriones – Enrique nuevamente muy formal y ya vestido nos agradeció copa en mano desde adentro de la barra.

    -¡Si chicos muchas gracias! Muy linda y excitante velada, cada día nuestra comunidad es mas grande y que buena idea tuvo mi marido de organizarlo en esta temática de tríos. Chicos; Ramiro, Juan y David estuvieron excelentes y todas las chicas que también asistieron, y a todas las parejas que ya se los agradecimos al despedirnos, y pues nuestros compadres y padrinos Marco y Lety ustedes son los lideres y fundadores… y pues bienvenida Sandra vaya manera de integrarte jejeje, al inicio me tenias preocupada pero te auguro que vas a disfrutar mucho el lifestyle, y pues Mau ya nos conocemos de otras reuniones me parece que ya tienes la mujer de tus sueños… salud a todos y gracias!

    -Salud y felicidades Eugenia!! – Le respondimos todos.

    -Ustedes son la pareja que le pone siempre pimienta a nuestro selecto grupo, y si cada día es más grande, pero sin ustedes no hubiese prosperado ni fuese tan exclusivo, ¿les cedemos la batuta verdad amor? – Soltó su discurso Marco

    -Si mi Eugy y Quique, ustedes son la sal y la pimienta, además pues como saben ya nos iremos a vivir a Querétaro, así es que batuta cedida, ¡salud! – Lety levanto su copa.

    –Salud!

    -De mi parte igual agradecerles y ojalá pronto tengamos otra reunión así de excitante de las mejores que recuerde, nos encantaría asistir. ¿Verdad amor? – Mau era el único totalmente desnudo, beso a su mujer, levanto su copa y espero la respuesta de ella.

    -Si amor, estaba muy nerviosa, es mi primera vez – Contesto Sandra ya totalmente vestida.

    -Es normal.

    -¿Y los chicos que tienen que decir? – Pregunto Marco

    -La pase muy bien, no voy a dormir recordando todo lo que aquí paso… wow!! Super ojalá me vuelvan a invitar, salud! – Declaro Ramiro, Que tenía el torso descubierto ya que no encontraba su ropa.

    -En mi caso me siento privilegiado, primero de contar con la amistad de Marco y Lety y de saber que vivirán en mi misma ciudad, el haberme invitado y confiar en mi para integrarme con ustedes es algo muy importante, quiero seguir contando con su amistad y que tienen un amigo incondicional cuando visiten mi ciudad, agradecer a Enrique y Eugenia por abrirme las puertas de su casa y felicitarte Eugenia por tu cumpleaños, lo que aquí he vivido y lo que ya viví con Marco y Lety me hacen ver la vida de otra forma, quiero vivirlo por siempre, gracias a todos, Salud!

    –Salud!

    -¡Gracias David! Y si nos encanta tu ciudad, tenemos una pareja de amigos del lifestyle que vive ahí seria buena idea pagarles un día la visita y también invitarte un café o pasar a saludarte, ojalá tuvieses pareja y este en nuestro ambiente para que la invitación sea más íntima. – Me lo dijo Eugenia enviándome una linda sonrisa.

    -Voy a encontrar una pareja y si definitivamente el requisito será que le guste lo mismo que a mí. -Conteste realmente emocionado.

    -¿Bueno y Juan que nos cuenta? – Pregunto Enrique

    -Emm… bien todo bien, la pase muy bien muchas gracias sr Enrique y Sra. Eugenia por la confianza y la invitación. – Juan era un tipo realmente tímido cuando no estaba teniendo sexo encontré mucha similitud con Sandra.

    -Pues yo vi que la pasaste muy bien muchacho, tienes muy buen amigo colgando allá abajo, solo que no me toco probarlo jajaja – Le “reclamo” Lety

    -Juan, no te preocupes por tu novia ya hablé con ella en breve van a regresar, van a tener mucho de qué hablar, y de esta fiesta no se enterará que asististe – La encantadora Eugenia lo reconforto y yo ya sabía la historia.

    -Gracias Eugenia.

    -¿Bueno ya se acabó la fiesta o nos volvemos a encuerar? – Pregunto levantando su copa Marco

    -Yo paso, ya mi cuquita tuvo demasiado – Contesto Lety.

    -¡Jajaja Comadre! la mía también – La respaldo Eugenia

    -¿Alguien se quedó con hambre? porque yo si – Volvió a preguntar Marco.

    -¿Pues mi flaquita aún se avienta otro round, verdad amor? – Mau se frotaba los genitales y ya traía una erección.

    -¡Amor! jajaja no! como crees? – Respondió jocosamente Sandra.

    Por mi parte yo ya me sentía totalmente satisfecho y con deseos de irme a mi hotel a descansar, todo había sido perfecto y excitante, hay personas con una libido excepcional y aunque en mi había renacido otro tipo de libido aun no estaba en los estrados de la libido de Marco y del mismo Mau.

    -¿Amor… un palito más y nos vamos… ok? – Mau besaba y acariciaba a su mujer sobre la ropa.

    -Chiquito… amor, lo podemos concluir en casa, ya todos tienen sueño-Sandra se dejaba hacer, se resistía, pero se notaba nuevamente excitada.

    -¿Marco, tú qué opinas? yo aun veo que mi mujer se quedó con ganas.

    -Opino que debemos dejarla totalmente saciada.

    Adiós a mis deseos de irme a dormir dependía de Marco y Lety para irme a mi hotel, me serví un tequila y me dispuse a ser espectador, todos regresamos a la sala.

    Abreviare que en pocos minutos Sandra estaba montada sobre Marco y gemía revolviéndose en nuevos orgasmos mientras mamaba a su esposo, el resto nos sentamos a ver, no por mucho tiempo porque Ramiro y Juan se integraron, siguió una serie de cambio de posiciones, de nueva cuenta dobles penetraciones, Ramiro y Mau acabaron en su boca, lo ultimo fue ver a Sandra con el miembro de Juan en la vagina y Marco taladrándole el culo que hicieron que la joven señora se retorciera de placer. Confieso que, si me sentía excitado, pero no lo suficiente para integrarme y al igual que Enrique nos limitamos a jugar un poco con nuestros miembros.

    La velada termino, Sandra dormía sobre un sillón, desnuda y totalmente exhausta, intercambié teléfonos con todos, Marco y Lety camino al hotel me preguntaron:

    -¿Lo volverías a hacer? ¿Estar en otra orgia?

    -¡Claro que sí!, espero no haberlos defraudado.

    -Para nada amigo estuviste a la altura, lastima no participaste en el último recalentado jejeje – Marco y sus sarcásticos chistes

    -La verdad ya no podía ni con mi alma, demasiadas emociones, pero disfrute mucho mirar, esa chica es una bomba.

    -¡Es una puta! putisima diría yo – Exclamo entre risas Lety

    -Jajaja es un encanto esa mujercita, se saco la lotería Mau, y vaya que llego muy mustia y nos deslecho a todos!

    -¡Si que bárbara! ¿Como pudo con todos? – Pregunto Lety

    -Pues esta joven, la novedad y el perverso de su marido la tiene bien motivada, nunca nos había tocado una situación así, muy excitante la verdad -reflexiono Marco

    -Voy a hablar de más, pero Lety me confió que, si le gustaría un gangbang, creo la motivo ver a Sandra – Hasta yo me sorprendí de mi atrevimiento

    -¿En serio amor? ¿wow eso ya es un avance, aunque si te comiste a varios hoy he mi vida?

    -David! Que chismoso jajaja… si, pero me tienes que dar el regalo que te pedí.

    -¿El viaje a Los Cabos? cuenta con ello! – Contesto Marco entusiasmado

    -Bueno primero el viaje y luego te la cumplo.

    -Ya oíste Marco, estas invitado!

    -Claro que sí, voy a esperar con ansia ese día. -Conteste

    -Y va a ser como barrabas mi amor. okey?

    -¿Como es eso? – Pregunto Lety

    -Por arriba, por abajo, por delante y por detrás como a Sandra, como pollito rostizado jajaja – Contesto con una sonora carcajada

    -Jajaja estas loco, obvio no… bueno ya veremos…

    Me dejaron en mi hotel y dormí profundamente hasta el otro día que me despertó la camarera.

    Continuará.

  • Una aventura con un alumno

    Una aventura con un alumno

    Hola, me llamo Aurora, tengo 54 años, soy maestra de Contabilidad financiera en una universidad privada en Lima ( Perú). Soy casada y tengo 2 hijos. Todo comenzó hace 2 años cuando ingresó un muchacho de 22 años llamado Martin, callado al principio, pero luego conversaba bastante. Obtenía magníficos resultados en todas las asignaturas del curso, lo mismo que en años anteriores. Y así fue con mi asignatura los primeros meses, pero en los últimos exámenes se había producido una debacle en sus resultados, lo que le había llevado a suspender el primer trimestre.

    Extrañados, mis compañeros de facultad de administración de empresas me habían interrogado sobre las malas notas de Martin, con expresiones de desconcierto en el rostro. ¡Joder! A ver si se creían que yo le tenía manía al muchacho. No sé por qué, pero llegué incluso a mostrarles los exámenes, para que comprobaran que el chico de veras había suspendido. Me molestó mucho hacerlo, pues parecía que estaba justificándome ante los demás.

    Fue precisamente esa molestia la que provocó que comenzase a prestarle especial atención a Martin. Un día cambiando opiniones sobre un texto noté q no prestaba mucha atención y me di cuenta de que el chico se pasaba las clases mirándome con disimulo, escribiendo continuamente en su cuaderno, aunque tenía la sensación de que no estaba tomando apuntes precisamente. Cuando Martin se daba cuenta de que yo le miraba, apartaba los ojos con rapidez, clavando la vista en su pupitre y volviendo a su cuaderno. Eso sí, nunca noté que se ruborizara. No era la primera vez que me pasaba eso con un alumno, por lo que me sentí bastante segura de poder manejar la situación. Y además, para ser completamente sincera, he de reconocer que, en lo más hondo, me sentí un poco halagada con el comportamiento del chico.

    Era obvio que Martin se sentía atraído por mí y eso inflamó un poco mi ego. Está mal que yo lo diga, pero a mis 54 años soy una mujer bastante atractiva; cuando me arreglo bien, soy capaz de hacer que cualquier hombre vuelva la vista para mirar cómo me alejo. De todas formas, no vayan a pensar que hice algo para acrecentar su interés, no cambié un ápice mi forma de comportarme ni con él ni con sus compañeros. Pero claro, había que encontrar solución al problema, pues no podía permitir que un buen estudiante echara por tierra su futuro suspendiendo una asignatura que sería fácil para él si no se hubiese encoñado con la profesora.

    No sé cómo sucedió, pero, poco a poco, el problema de Martin fue llenando mi mente. Día tras día él seguía observándome subrepticiamente en clase y yo continuaba retrasando el momento en que debía enfrentarle y poner fin a aquello, pero no me decidía a hacerlo.

    Comencé a pensar en él incluso en mi casa, mientras hacía la comida o limpiaba el polvo.

    A la mañana siguiente me costó levantarme, pues no había pasado buena noche. Hice la cama y preparé la ropa para el día, una blusa y una falda gris, algo no demasiado sexy debido a la fastidiosa tarea que tenía que afrontar.

    Me desnudé y fui a ducharme, dándome cuenta entonces de que seguía un poco cachonda. Mis senos estaban duros como rocas mientras el agua caliente resbalaba sobre ellos y se deslizaba por mi plano vientre, hasta perderse entre mis muslos. Un poco atontada, cogí la ducha de teléfono y enchufé el chorro directamente sobre mi coño, provocando que me pusiese más caliente todavía, salí de la ducha y me sequé, regresando al cuarto a vestirme. Me puse la ropa interior, funcional, cómoda, y me enfundé unas pantaletas, muy apropiadas para el frío de la época. Acabé de vestirme y me di cuenta de que era muy tarde, por lo que no tuve tiempo de desayunar siquiera, así que salí disparada al garaje donde cogí el coche.

    Un buen día Martin al salir de clase me pidió que tuviéramos clases de regularización, para ver si así podemos recuperar lo que había perdido en el año. Yo le dije que tenía las tardes libres y podíamos vernos en una biblioteca o podía ir a su casa si tenía algún problema en salir en la tarde así que acordamos y serian 2 horas de asesoría. Le dije que Entre más estudiáramos mejor le podría ir en el siguiente examen. Y nos veríamos de lunes a viernes para avanzar.

    Le pedí su dirección y nos despedimos. Por dentro no podía creer que tendría que ir a la casa de un alumno.

    Pasó el día, seguí con el resto de mis clases sin novedades. Cuando llegó la hora estaba ya afuera de su casa, era muy grande y linda, típica de un alumno de la

    Universidad en la que trabajo, que es privada y cara. Toqué el timbre, me respondió desde el intercomunicador y me dejó pasar. Entré y había un jardín muy grande y verde con una fuente en medio, caminé por él hasta llegar a la casa y ahí estaba él esperando para abrirme. Por dentro también era enorme, una casa de dos pisos, además de la planta baja con unas escaleras bastante amplias.

    Bienvenida, profesora. Siéntase como en su casa —me dijo— yo le respondí Muchas gracias, Martin. ¿Dónde vamos a tomar la asesoría? Pase por aquí me dijo

    Subimos hasta el último piso y ahí tenía una biblioteca llena de libros, en medio estaban unos escritorios, y en ambos extremos había unos sillones.

    ¿Dónde quiere tomar la clase? En el escritorio está bien —contesté

    Pasamos y nos sentamos. Sacó sus libros y su cuaderno y comenzamos a ver el primer tema del curso. Pero notaba que aún aquí me ignoraba, cuando le hacía preguntas tardaba en responder, podía ver que cínicamente estaba viendo mis pechos.

    ¿Por qué tienes esa obsesión conmigo?¿De qué habla, maestra? No creas que no me he dado cuenta de cómo me miras en la universidad- contesté un poco molesta. Y aquí en tu casa también. Has pasado desde que llegué viendo mi escote, así no va a funcionar esto. Creo que mejor me voy. Al final me quede y conversamos un rato. Intentaba rozar mis piernas, pero yo le detenía su mano aventurera. Quedé impactada por lo que me decía, por la forma en la que se refería a mí. Aunque no negaré que también me excitaba sentirme deseada por un joven. Me dijo que quería ver si yo aceptaba tener sexo con él. Que para él sería un honor y prometió jamás decirle a nadie.

    Yo ya tenía mi concha húmeda de solo oírlo y ver el bulto que aparecía en su pantalón. Ya no pensaba racionalmente, ya solo quería quitarme la calentura.

    Está bien —le dije. De verdad no le vayas a contar a nadie de lo que haremos, ni a tus compañeros para alardear, ni a tus padres ni a nadie. Puedo meterme en problemas. Queda entre tú y yo. Por supuesto. Nadie lo sabrá me respondió Martin.

    Tras decirlo se abalanzó sobre mí. Buscó mis labios y comenzó a besarme. Al inicio era un beso normal, solo tocando nuestros labios, pero poco a poco se fue convirtiendo en un beso pasional, en una lucha entre nuestras lenguas por estar en la cavidad bucal del otro. Dejó de besarme para bajar por mi cuerpo, besando mi cuello, pasando por mis hombros, que a la vez que besaba iba desnudando para liberar así mi torso de la blusa. La bajó por completo hasta mi cintura, solo separándolo de mis tetas mi brasier, el cual desabrochó con suma facilidad.

    Ante mis senos desnudos quedó embobado un momento, solo contemplándolos, después de tener la imagen mental, acercó sus labios y primero besó ambos alrededor de la areola, para después succionar con fuerza el derecho, mientras con la mano izquierda magreaba mi seno del mismo lado. Chupaba y mordía mis tetas con desesperación, pasaba de una a la otra rápidamente, mientras él chupaba mis tetas, apretaba su cabeza contra mis tetas, tenía la respiración entrecortada mientras me succionaba, gemía fuerte cuando me mordía. En mi pantaleta ya se podía sentir la humedad de los líquidos que mi vagina secretaba. Tras un buen rato de recrearse en mis tetas, comenzó a bajar en busca de su tesoro. Recorría mi abdomen besando cada centímetro. Llegó a mi cintura, me quitó la blusa y mi falda. me bajo la pantaleta y me empezó a lengüetear, despacio y en círculos , me hacía vibrar, estaba muy caliente y me hacía a mí poner muy caliente. Yo ya no aguantaba más y tuve mi primer orgasmo en su boca, tuve mi primer orgasmo con sexo oral. Le expliqué que eso era un orgasmo y me dijo que le gustaba ese sabor, me incorporé lo besé, me comí mis jugos de su boca y comencé a terminar de desnudarlo.

    Él tenía la pija muy dura, muy grande, me preguntaba cómo me metía eso, si mi vagina solo había soportado una de 10 cm ,comencé con meterme esa cabeza en mi boca, y solamente le hacía facial a esa parte, después saque su pene, y le di besos, a todo el tronco, baje a los testículos y los mordía, mientras el jalaba su miembro, posteriormente, intente meter todo su pene en mi boca, pero no pude -con calma mi amor- nuevamente lo intente y si pude, quedando unos segundos que parecían eternos, sentía ahogarme, seguidamente comenzó a follarme la boca hasta que por primera vez se vino. Recibí toda su lechita en mi boca, me la tragué, no perdí ni una gota.

    Me ayudó a levantarme. Nos besamos mientras él me dirigía a su habitación. Entramos y me tiro a la cama y abrió mis piernas, para penetrarme dulcemente, despacio y moviéndose, —aaa que rico lo haces —con sus manos abría mis piernas, y su miembro cabezón entraba en mi vagina, después puso mis piernas en sus hombros, y ahora me penetraba más duro, fuerte y rápido, sentía ese pene gordo golpearme, después bajo mis piernas saco su miembro lo froto en mi vagina y lo introdujo duro, nuevamente saco su miembro lo froto, y lo metió ahora suavemente, hizo esta acción varias veces -que rico Martin- sí, me encantas-.

    Poco a poco fuimos adquiriendo otra posición, ya estaba yo encima de él. Él aprovechaba esta posición para chupar mis tetas, mientras él seguía llevando el ritmo. Sí, papi, cógeme más duro —le decía A lo que él obedecía y me daba más, casi como si quisiera lograr meterme sus huevos obedecía y me daba más, casi como si quisiera lograr meterme sus huevos. Poco a poco él perdió el ritmo, pero yo quería seguir así que comenzaba a darme sentones en su verga.

    Con esto mis tetas, por efecto de la gravedad, llevaban un Vaivén que para él era hipnotizante, no dejaba de verlas. Cómo subían y bajaban con cada sentón que yo me daba. Con cada gemido que daba cuando lo tenía más estábamos a punto de venirnos, que alcanzaríamos el clímax juntos. Así lo hicimos yo gemí de lo rico, él dio una su última estocada y llenó mi concha. No usamos protección, pero qué importaba, era unos amantes que solo querían tener sexo sin pensar en las consecuencias. Me tumbé encima de él, sin sacarme su verga. Quería sentirla hasta que por sí misma se saliera. Quería tener a este joven dentro todo el tiempo posible. Lo abracé y lo besé. Gracias, me acabas de dar una buena cogida que no olvidaré —le dije.

    No fue nada, yo también lo disfruté me dijo Martin. Pero esto aún no acaba. Dijo ahora quiero esas nalgas, ese ano.

    Nos levantamos de la cama, de pie con su manos fuertes separó mis nalgas, y empezó metiendo esa cabeza de panque, parecía como si un coche quisiera pasar por una calle muy estrecha, era muy cabezona y se atoraba, -despacio mi amor- la saco y volvió abrir las nalgas, y ahora si entro la cabeza y el tronco, —aaaa que rico —empezó despacio y después duro, me estaba castigando muy duro con ese pene, y sus manos me daban de nalgadas, gemía como una loca, que seguro de vivir en una casa más pequeña, nos habrían escuchado los vecinos. Por suerte no fue así. Podía gritar tanto como fuera, como mis carnes lo necesitaran, que su casa era lo bastante grande como para que el ruido se quedará en ella. Ay, maestra, qué rica cola tiene. Es la primera vez que hago anal y ya me encanta su cola. Aprieta muy rico

    Que fuera el mío su primer ano, me excito. Comencé a acariciar mi clítoris a la vez que él me seguía penetrando, me tomo de mi cintura y fuerte me daba las embestidas, una y otra vez, que delicioso culito- me penetraba muy duro, ya no era despacio, todo era duro y rápido, y sus manos dándome de nalgadas.

    Inmediatamente, nos pusimos de pie, me penetro en esa posición, yo arqueaba la espalda, para ayudar a que la embestida fuera menos dolorosa, mi ano ardía, de dolor y placer, me daba muy duro, me tomaba de mis senos y empujaba para que su miembro me entrara, castigaba muy rico mi ano, nuestros cuerpos chocaban muy rico, mientras su pedazo de carne entraba de una manera fenomenal en mi ano. Me tomo de la cintura, puso mis manos en su cuello y me cargo, que rico era cabalgar ese miembro -aaa, duele, pero me gusta, sigue así Martin- -claro que si Aurora- me daba sentones en ese miembro, que me destruía analmente.

    Después me bajo, saco su miembro y se limpió el pene, reviso mi ano y dijo se ve muy irritado, me voy a poner un preservativo que traigo, para no lastimarte, saco el condón de un cajón y selo puso, y empezó a estimular su miembro. Se subió a la cama y se acostó y dijo móntame, y así lo hice puse su pene en mi ano y comencé a cabalgar, despacio y luego rápido, mientras el empujaba mi cuerpo agarrando mi cintura.

    Posteriormente se levantó y ahora había quedado en cuatro y el dominando, me penetraba al estilo perrito, duro, muy duro y rápido, el condón ayudaba a que entrara más rápido y sin tanto dolor, -me voy a quitar el preservativo, – y acomodo su pene cabezón en mi entrada, lo metió y aaaa grite mucho, me dolió, lo saco y otra vez metió la pura cabeza, así lo hizo por unos minutos, después lo metió completo, el tronco caliente me excitaba y me lastimaba.

    Alrededor de los quince minutos de estar cogiendo de perrito, se vino. Llenó mi cola. Tenía mis dos hoyos llenos de su leche. Me había hecho disfrutar muchísimo.

  • Nuestro primer trío con mi novia y un amigo

    Nuestro primer trío con mi novia y un amigo

    Hola, soy Darío tengo 28 años, flaco alto cabello negro. Mi novia es Camila de 25 años, estatura media, buenos pechos y cola grande y firme, cabello castaño claro, más bien rubia y ojos verdes.

    Con mi novia siempre fuimos bastante activos en el sexo y buscamos cosas nuevas para hacer, cómo por ejemplo ir a hoteles y hacerlo con las ventanas abiertas, o dejar las puertitas por donde te pasan el servicio de habitación abiertas para que nos vean las mucamas del hotel. También en campings con pileta muchas veces nos hacíamos los que nos estábamos vistiendo detrás del auto y en realidad sólo buscábamos el momento que pase alguien y nos vea, algo que nos daba mucho morbo, pasaba un chico caminando cerca y mi novia se quitaba la toalla disimuladamente para que la vea en bombacha toda mojada. También detrás de unas parrillas que estaban contra un cerco, mi novia se iba a cambiar y sabíamos que por los costados había unos pibes que disimuladamente la veían cuando se desvestía para cambiarse su ropa interior mojada.

    Luego de esos viajes muchas veces volvíamos en el auto y ella se quitaba la parte de arriba y quedaban sus tetas a la vista y elegíamos una cabina de peajes con algún hombre joven para que la viera cuando parábamos. Otra cosa que hacíamos era ir a tiendas con vestidores con cortinas y Cami se metía a probar algún short y me decía que le busque otra talla, dejaba la cortina entre abierta mientras yo me iba por el otro shorts y se quedaba en tanga disimulando, mientras que una vez había un muchacho cerca que no podía disimular lo excitado que estaba viendo a mi novia con su vulva bien marcada en su tanga negra.

    En fin esas son cosas que hacíamos antes y luego de unos años se fueron intensificando o subiendo de nivel. Descubrimos que teníamos amigos igual de morbosos que nosotros y en cada juntada el alcohol nos desinhibía y nos besábamos entre todos y algunas veces terminamos sin ropa haciendo retos. Después de muchas de estas juntadas llegamos a la charla con mi novia sobre los tríos, y no tardamos mucho en decidir que nos gustaría hacerlo. Primero se lo plantee con un chico y después sería con una chica. Ella accedió y lo siguiente fue buscar con quién.

    Resultó que un amigo que tenemos en común nos había dicho en una ronda de alcohol que le gustaría hacerlo con nosotros, su nombre es Pablo tiene 21 años, si, mucho menor que nosotros, también es flaco y alto, tiene músculos marcados, pelo castaño, ojos celestes, es bastante callado y muy tímido. Mi novia termino confesándome que le gustaba Pablo y sería ideal para hacer el trío que queríamos… así que empezamos a planificar cómo cumplir está fantasía.

    Todo empezó en una juntada con alcohol donde llegamos a las 4 de la mañana con mucho vodka y juegos morbosos. En uno de estos juegos un reto nos dice que tenemos que ir los 3 solos a la habitación por 3 minutos.

    Vamos a la habitación mientras todo nos daba vueltas, pero yo conciente de todo, para aprovechar el tiempo les digo que se besen, y Pablo con algo de timidez se empieza a besar con Cami, yo para calentar el ambiente llevo sus manos a sus cuerpos y Pablo termina agarrándole las tetas.

    Ella se sienta en el borde de la cama y yo le digo si quería hacer algo más, a lo que responde, como quieran, vos querés Pablo? Le pregunta. El dice que como quieran. Entonces ella me acerca y empieza a desabrochar mi pantalón, lo baja un poco y saca mi pene ya erecto de mi bóxer y empieza a chuparlo despacio. Pablo miraba un poco incómodo, pero enseguida ella me soltó y fue a hacer lo mismo con Pablo, él empezó a suspirar con fuerza y entonces en la oscuridad apenas pude ver qué se la estaba chupando. Eso fue el comienzo de nuestra fantasía sexual. Ya se habían pasado más de 5 minutos así que nos acomodamos y volvimos al living con nuestros demás amigos a seguir jugando. Es día termino sin más nada.

    Varios meses después Cami y Pablo organizan para verse a tomar algo, (todo armado por Cami y Yo para llevar a Pablo a casa) fueron a un bar y luego de varias cervezas yo los iba a pasar a buscar para irnos cada uno a su casa, pero Cami llevaba un vaso cerrado con vodka para entonar más las cosas. Ya al salir del bar yo esperaba en el auto y al llegar ellos ya estaban muy borrachos, y por mensaje Cami me había dicho que seguramente iba a ir todo bien.

    La excusa era una caja muy pesada en el asiento del acompañante para que ellos 2 debieran subir al asiento trasero. Entonces empezamos a recorrer la ciudad y terminamos estacionándonos en un lugar medio solitario con oscuridad y poco tránsito, apago el auto y me bajo para ir hacia el asiento trasero con ellos, y al subir Cami ya estaba besando a Pablo (él detrás de mi asiento de conductor, y Cami arrodillada en 4 sobre el asiento trasero dejando su culo hacia mi, cuando subí por la puerta trasera derecha.

    Ellos muy borrachos y yo completamente sobrio viendo eso muriéndome de morbo. Empecé a tocarle la cola mientras ella besaba a Pablo y él le tocaba las tetas. El lugar era muy chico como para desvestirla y cogerla ahí, así que solo la toque por encima del pantalón y luego se dio vuelta para bajarme el pantalón a mí y empezar a masturbarme, me empezó a besar y le dije que hiciera lo mismo con Pablo, ella empezó a desabrochar su bragueta y lo empezó a tocar, volvió a besarme mientras me masturbaba con fuerza entonces le dije al oído que se lo chupara a Pablo, no dudo ni un segundo y se abalanzó sobre su bragueta y empezó a chupársela con muchas ganas, primero despacio y cuando empecé a tocarle su conchita a través del pantalón se empezó a retorcer de calentura y empezó a meterse la pija de Pablo bien al fondo.

    Vi que él apoyo sus manos tímidamente sobre su espalda y supe que lo estaba re disfrutando entonces agarre su mano y se la lleve a la cabeza de Cami y se la apreté contra sus pelos empezando el movimiento de arriba a abajo cada vez con más fuerza, él entendió y siguió cada vez más fuerte metiéndole toda la pija hasta la garganta a mi novia, mientras suspiraba con fuerza y Cami gemía más fuerte entre atragantada con su pene. Luego de unos minutos decidí que debíamos irnos a un lugar más cómodo ya que no podíamos hacer mucho más en el auto. Fuimos a casa, un poco tímidos y callados después de la mamada que le había hecho Cami a Pablo y fuimos a nuestra habitación.

    Pablo y yo nos sentamos en el borde de la cama y Cami empezó besándonos, pero enseguida se concentró en él y lo tumbó sobre la cama, yo aproveche la situación para desabrochar su pantalón y bajárselo hasta las rodillas ya que estaba en 4 patas sobre la cama besando a Pablo.

    Ella llevaba una tanga negra muy sexy y empecé a masturbarla por encima de la tela, se podía sentir su humedad y empezó a gemir y retorcerse, también empezó a buscar la bragueta de Pablo y comenzó a desabrocharla nuevamente, le quité por completo los pantalones y la remera dejándola en corpiño y bombacha, ambos negros.

    La seguí masturbando y ella empezó a bajar hasta el bulto de Pablo, bajo sus pantalones hasta los tobillos y se puso a juguetear con su boca en su bóxer sobre su bulto, luego también le quitó el bóxer y comenzó nuevamente a chupar su pija, ahora con toda la comodidad de estar en nuestra cama, yo seguía masturbándola con la tanga puesta ya toda mojada y le quite el sostén por la espalda, Pablo empezó a tocar sus tetas mientras ella le seguía comiendo la pija a fondo, entonces agarre la mano de Pablo y la puse entre las piernas de Camí para que la masturbe por arriba de la tanga (yo sabía que en esa posición cuando Cami me la chupaba, le encantaba que la toquen y llegaba a mojarse toda y a atragantarse con mi pija de tanto placer que le daba) y así fue que empezó a retorcerse y tuvo el primer orgasmo, yo estaba viendo esa situación atrás de ella y me moría de morbo, mi novia de 25 años en tanga, en 4 patas sobre un pibe de 21 años, con la pija hasta la garganta y su conchita toda mojada mientras le metía de a 3 dedos… ufff…

    Luego de esto ella me desvistió por completo, me tumbo sobre la cama y empezó a chupármela como nunca lo había hecho antes, y se turnaba yendo de mi pija a la de Pablo y así varias veces.

    Luego me levanté y decidí que quería cogerla, entonces nuevamente se puso en 4 chupándosela a Pablo mientras yo empecé a penetrarla por detrás (vaginal) le di embestidas suaves y cada vez más fuertes mientras veía como Pablo agarraba su cabeza y la hundía sobre su pija haciéndola quedar sin aire por momentos, pero ella lo disfrutaba y gemía cada vez más fuerte.

    Después cambiamos de posición y luego que Pablo se ponga el condón empezó a metérsela mientras Cami me la chupaba , sus ojos se iban hacia todos lados del placer que le hacía sentir Pablo y de tan fuerte que la cogia él, mi pija se salía de su boca y ella se retorcía agarrándomela fuerte solo con su mano, mi vista era inmejorable, se estaban cogiendo a mi novia delante de mí, yo me explotaba de morbosidad, estábamos cumpliendo nuestra primer fantasía.

    Pero no terminaba aún, luego de coger un buen rato y cambiar de posiciones, nos tumbamos un rato a descansar, para ese momento Cami ya había tenido unos 5 o 6 orgasmos y Pablo y yo ninguno, entonces ella se recostó sobre la cintura de Pablo mientras yo empecé a masturbarla y con su conchita empapada empezó a gemir temblando y empezó a chupársela a Pablo con todas sus fuerzas.

    Yo la tocaba y le decía, ¿querés que te acabemos en la boca? Y entre gemidos me contestaba que si, entonces le dije a Pablo si quería acabarle en la boca y eso lo puso muy caliente, agarraba la cabeza de Cami con timidez pero la llevaba con firmeza a qué se la coma toda, yo veía prácticamente cómo le estaba cogiendo la boca mientras seguía tocándola, ella estaba de costado y yo podía ver cómo sujetaba la pija de Pablo y apretaba sus huevos con fuerza mientras se la metía toda en la boca y le chorreaba saliva por los labios, en ese momento Pablo empezó a suspirar con más rapidez y apretarle la cabeza a caminar, entonces le estalló todo su semen en la garganta.

    Ella se lo chupo con fuerza para que no se chorree nada, espero unos segundos a qué termine de salir toda la leche de Pablo en su boca y lo soltó con la boca cerrada y riéndose fue directamente al baño a escupir (luego me conto que había sido muchísima cantidad de semen que Pablo le había acabado en la boca).

    Al volver del baño Cami se acostó entre nosotros y Pablo empezó a masturbarla hasta que en unos 5 minutos ya estaba en otro orgasmo sin final toda mojada, yo me puse cerca de su cabeza y empezó a chupármela con ganas mientras seguía teniendo orgasmos que le daba Pablo entonces le dije si quería la leche y cuando me asintió empecé a metérsela hasta la garganta y acabé dentro de su boca aproximadamente unos 10 segundos de eyaculación todo en su lengua, volvió a cerrar la boca y se fue al baño a escupir. Luego volvió y comenzamos a vestirnos los 3.

    Habíamos cumplido nuestra fantasía sexual y por suerte seguramente las volvamos a repetir ya que los tres nos quedamos muy satisfechos.

    Espero les haya gustado, esto sucedió en 2020.

    ¡Espero sus comentarios y opiniones!

    ¡Hasta la próxima!

    Darío

  • Mi sobrino me castiga por puta

    Mi sobrino me castiga por puta

    Aquella noche del primer miércoles del 2023, regresaba de a ver cogido con Eduardo, en un hotel contiguo a un conocido centro comercial de la ciudad y me había dado una cogida fenomenal, mi esposo regresaba de trabajar a media noche, por lo que tenía el tiempo justo para regresar a casa, a pesar de que nos bañamos, olía a sexo, semen, y otros fluidos, debido a que mientras nos bañábamos, cogíamos. Mis hijas seguían en Guatemala y regresaban hasta otro día, justo cuando estaba a dos cuadras de mi casa, mi marido me llamó, diciéndome que iría a Hidalgo, para firmar unos papeles, que regresaría a primera hora del día siguiente, pensé en regresar con Eduardo y seguir cogiendo, pero ya estaba cerca de mi casa, por lo que decidí quedarme en mi hogar, llegué a casa recién cogida por Eduardo., me dolía todo el cuerpo y con un ardorcito en mi coño y culo que me recordaba la experiencia con mi ardiente macho, quien me había tratado como puta y me hizo sentir puta, cuando abrí la puerta, y entre a la sala me lleve una gran sorpresa. ¿Qué haces aquí Mateo? Era mi sobrino el que me había cogido en Noche Buena (ya compartí ese relato).

    ¿Qué horas son estas de llegar Verónica?, no son horas de gente decente, ¿De dónde vienes? – me preguntaba alzando la voz y acercándose a mí, visiblemente molesto. Me quedé estática, sorprendida, no pensé recibir ese reclamo, con voz tenue, por la sorpresa, alcancé a decir como entraste -me dijo, no recuerdas que me quedé con tu llave en Noche Buena- y volvió a decir de dónde vienes, contéstenme, alcance a responder -que había salido a cenar con mis amigas. -me voy a bañar porque tu tío ya no tarda en llegar, le dije eso para que se calmara, sabiendo que mi esposo no llegaría- y me dirigí a mi recámara, pero antes que pudiera entrar bloqueó mi paso, me arrinconó contra la pared, y empezó a olfatear mi cuello como un sabueso.

    – Hueles a jabón de hotel, no me engañas, no vienes de ver a tus amigas. Había olvidado ese detalle, el jabón del hotel, aunque nunca me imaginé estar en esa situación. -Suéltame por favor, me hace daño- le rogué, intenté forcejear, apartarlo, pero era inútil, era muy fuerte y corpulento, me sentía indefensa. Me dio vuelta con facilidad y tomando mis muñecas las llevó a mi espalda, así me arrastró a la recámara, me lanzó con fuerza a la cama, alcancé a voltearme boca arriba intentando levantarme, cuando se abalanzó sobre mí y me empezó a desnudar.

    Arrancó mi blusa y mi minivestido a la fuerza, prácticamente arrancando mi ropa, su mano bajó a mi tanga de encaje y me la quitó con rudeza, al igual que mi sostén, me sentía aterrorizada y al mismo tiempo tan excitada, tomó la tanga y se la llevó a su nariz, olfateando. – Está mojada perra, y huelen a sexo. No me engañas, vienes recién cogida. – No, por favor, tu tío puede venir, no me haga esto- le imploré compasión, mientras seguía luchando por liberarme, sin éxito. Abrió mis largas piernas a la fuerza y mi sexo quedó expuesto, lo miró con detenimiento y dijo: – Todavía tienes el coño dilatado putita. Abrió mis labios vaginales y acercando su cara lo exploró. – Te dieron una buena cogida puta, lo tienes bien rojo por dentro.

    Se bajo los pantalones y salió un enorme pene erecto, y me ensartó de manera ruda hasta lo más profundo, di un respingo y un quejido, arqueando la espalda, cierto que todavía tenía mi vagina dilatada y húmeda, me ardió al ensartarme su miembro de forma tan ruda, a pesar del dolor, sentí una descarga de placer recorrer mi cuerpo y un líquido escurrir por mi vagina empapando su pene, mi cuerpo me traicionaba, di un grito de dolor-placer. Pinche puta, te dejaron bien abierta, mi verga se fue hasta el fondo y mira como escurre tu vagina, puta, malagradecida e infiel, cuando mi tío se entere, cabrona. Saco su miembro, y me dio la vuelta, me hizo levantar el culo y exploró mi orificio trasero. – Ramera, zorra, también te dieron por el culo, lo tienes todo rojo e inflamado, que verguiza te dieron, malparida. Mereces que te castigue.

    Levantó mi culo sosteniendo mis piernas con ambas manos, escupió una cantidad considerable de saliva en mi agujero trasero, puso la cabeza de su verga justo en la entrada y sin previo aviso me la ensartó toda, hasta los huevos. – Ayyyy, pegué un alarido que se debió haber escuchado en toda la cuadra. Si bien mi ano está acostumbrado a recibir duras embestidas aun seguía dilatado por la reciente cogida que me había dado Eduardo, estaba muy adolorido, la cogida previa había sido muy intensa y me había dejado el culo maltrecho, aunado a que me la metió en forma brutal, de un solo golpe me hizo retorcer de dolor, fue como si me hubiera enterrado una daga al rojo vivo, sentí morir, era un dolor terrible, forcejeé, manoteé, empujé su pecho con todas mis fuerzas, movía mi cuerpo, intentando escapar, pero lo único que conseguía era mover su verga en mi interior, intenté patalear, y lo que lograba era apretar su verga en mi interior, gritaba, rogando que me soltara. Y lo que me dijo, me dejo, sin opción de escarparme de otra cogida -Perra ya sé que mi tío fue a Hidalgo y llega mañana por eso vine, yo estaba con él, además tuve que adelantar mi viaje me iré mañana en la noche y ya no podre cogerte, hasta que vayas a Guatemala-

    ¿Te duele puta?, es lo que mereces por infiel. Volteaba mi cabeza, veía su cara enfurecida, miraba mi cara de dolor y parecía disfrutarlo, sus ojos clavados en los míos no perdían detalle del dolor que me causaba, sentía que me reventaba y en vez de sacarla abrió más mis nalgas y me dio otro empujón brutal, como si quisiera partirme en dos, lo que me hizo dar otro grito desgarrador, su verga topaba hasta lo más profundo, estaba completamente clavada. – Por favor, suélteme, me está lastimando, aghhh, me está rompiendo por dentro, aghhh- Grité, ¿de dolor o placer? Poco a poco me la fue sacando, muy lento, y pude respirar, la sacó hasta dejar sólo la cabeza dentro, inesperadamente dio un nuevo golpe de cintura y me empaló de una sola estocada, un nuevo grito de dolor salió de mi boca, mis puños apretaron su pecho en forma involuntaria, su cara reflejaba celos, despecho, enojo.

    Dime puta, ¿con quién te acuestas?, ¿quién te rompió el culo?, ¿con quién le pones los cuernos a mi tío? No contesté, mordí mis labios, no podía contestar. En respuesta una nueva ensartada que me hizo retorcer del dolor que sentí, sus huevos gruesos y pesados rebotaron en mis nalgas, arqueé la espalda en señal de abandono, no podía hacer nada para evitar las embestidas, así que pensé que lo mejor era facilitar la penetración y evitar que me desgarré por dentro, soportando el salvaje castigo y rogando por que pronto terminara. – Así que te has quedado muda, no quieres hablar puta, pero no te preocupes, me encargaré de sacarte la verdad a vergazos. Empezó a meterla y sacarla con fuerza, cada vez más rápido, sin piedad, castigando mi pobre culo a su antojo. – Sácala, me revientas, agghh- Grité

    – Confiesa puta y te la saco, respondió castigándome nuevamente y empalándome con fuerza, su pelvis chocó contra mis nalgas y siguió empujando, haciéndome notar toda la longitud de su verga. – Es Eduardo, mi vecino del 9, él es uno de mis amantes, el fue quien me cogió. por favor salte de mi ano – supliqué. Mendiga puta me dijo mientras, una nueva estocada contra mi adolorido culo, completamente abatido, pero en esta ocasión sentí un calor que invadió todo mi cuerpo.

    Me seguía doliendo cada embestida, pero cada vez mi conducto anal estaba más lubricado y dilatado, cada embestida lo habría más, ensanchándolo, amoldándolo al grosor de la verga de mi sobrino, empecé a gozar en forma involuntaria, mis paredes internas estaban muy rozadas y al mismo tiempo tan sensibles, que el roce de la verga me causaba oleadas de placer que recorrían todo mi cuerpo, una mezcla de dolor-placer me invadió, mi vagina la empezó a lubricar con sus dedos, mis gritos ya no eran sólo de dolor, si no combinado con placer, tan así que cada que me la sacaba sentía un fuerte deseo que me la volviera a meter e involuntariamente empecé a mover las caderas.

    Pinche puta, ya te está gustando la cogida, estás culeando, así, mueve el culo zorra, entiérrate tu sola mi verga, aghhh- Gritó Mateo. Esa sometida que me daba mi sobrino, me excitaba sumado a lo prohibido, me sentí la más puta del mundo, su verga me reventaba por dentro y yo entregada a esa verga terrible, disfrutando el castigo, disfrutaba del dolor que me causaba, no quería que dejara de cogerme, lo escuché gemir y jadear, su cara cambió, ya no me sujetaba con fuerza, lo que me permitió levantarme y ponerme en cuatro, con mi pecho sobre la cama, arqueando la espalda, a fin de que me entrara muy profundo y así empecé a culear a mi antojo, empujando mi cadera contra su pelvis, ensartándome profundo, hasta los huevos, lo hacía retorcerse, aflojaba el culo para que me entrara completa y lo apretaba cada que la sacaba, arrancándole gritos y gemidos de placer.

    – Agghh puta, que rico, me vas a sacar la leche, puta zorra, te encanta la verga. – Si, me encanta, metérmela, cógeme, dame más duro, reviéntame, agghhh, rómpeme el culo- grité. Me tomó de las caderas y me clavó toda su verga con fuerza, di un alarido, pero definitivamente un alarido de placer, mi culo ardía, pero seguía muy sensible, sentía el diámetro de sus hinchadas venas y cada centímetro de su largo tronco, empezó a embestirme a un ritmo endemoniado, la cama crujía, parecía romperse, una cogida salvaje, animal, mis piernas empezaron a temblar, mis ojos se pusieron en blanco y saliva resbalaba por mis labios, todo mi cuerpo se estremeció, empecé a gozar como una perra en celo, mi vista se nubló, espasmos recorrían mi cuerpo, me estaba rompiendo toda y me encantaba, mi culo estaba completamente abierto, me desmayaba de placer, hasta que ya no pude más y le anuncié mi orgasmo.

    – Ah, agh, ayyy, me corro, me corro, -grité, un orgasmo muy intenso y largo, mis fluidos escurrían por mis piernas, Sus embestidas se hicieron más fuertes todavía, gruñía como toro y empezó también a convulsionar, al tiempo que gritaba: – Aggghh, Ayyy, puta, ya viene la leche, te voy a dejar bien llena de leche, aggghhh. Sentí que su verga se ensanchaba y lanzaba su primer chorro de semen ardiente, el cual fue un bálsamo para mi maltratado culo, sentía cada una de las contracciones de su verga, y cada chorro de espeso semen que lanzaba, perdí la cuenta de los trallazos de semen fueron, pero pude sentirlos con claridad, como me iba llenando de leche, definitivamente sus huevos estaban cargados de leche, se notaba que no había descargado en muchos días.

    Caí desfallecida sobre la cama, y mi sobrino sobre mí, con todo su cuerpo sobre mi espalda, siguió embistiendo un rato más, como queriendo prolongar la cogida al máximo, cada que la sacaba un poco de su espeso semen escapaba entre mis nalgas, respiraba agitado y sudaba, ya no sentía mis piernas, su verga palpitaba en mi interior, la movía lentamente, mi culito se contraía involuntariamente, como queriendo ordeñarlo, sacarle hasta la última gota, poco a poco fue perdiendo rigidez hasta que salió de mi interior, y se desplomó en la cama a un lado mí.

    -Mi amor, perdóname, no era mi intención, cogerte tan salvaje, pero estaba celoso, me encantas, te amo, eres una Diosa y quería darte una cogida antes de irme- no respondí, me sentía, bien adolorida, ese salvaje que tenia hace unos momentos ahora era tierno, y me besaba, ven te voy a bañar, me cargo, y fuimos a la ducha, el me enjabonada, salimos, nos secamos y ya no, nos vestimos, solamente quedamos tapados con las sábanas, ya eran las 2am, por lo que decidimos dormir, yo me sentia, bien cogida, adolorida, excitada por esa actitud de Mateo, debo confesar que me encanta ese sexo duro, el sentirme deseada, provocar celos, nos quedamos dormidos.

    Dormía profundamente, pero desperté de golpe, cuando sentí una estocada en mi vagina, era mi sobrino penetrándome –mi amor, me encantas, quiero llenarte de leche tu vagina —mientras decía eso, me besaba los labios, frente, orejas, cuello, -aaa gemí muy fuerte —dejo su miembro enterrado, y comenzó a jugar con mis senos, los apretaba, los besaba, mordió mis pezones, -que rico Mateo, que rico coges mi amor- posteriormente me levanto de mi espalda, y quedamos, frente a frente, mientras le arañaba su espalda en señal de placer, yo hacia unos giros ricos, para una delicioso experiencia. Poco a poco, el se fue recostando, y quede montada en mi macho, por lo que me daba unos ricos sentones, mientras nos besábamos, y el agarraba mis nalgas. Nuevamente hacia los movimientos circulares, -aa perra, vas hacer que me venga, que rico te mueves- mientras castigaba mis nalgas, me mordió muy fuerte mis pezones, -aaa cabron, despacio —lo que me hizo perder el ritmo.

    Mateo aprovecho, esta situación para jalarme el cabello, y posteriormente aventarme, y yo lo desmonte, me tiro, y me empezó a morder, chupar y besar mi clítoris, de una manera delicada, -aaa mi amor, me vengo- tuve otro orgasmo muy rico, él aprovecho esto, para meter su duro pene en mi coño, nuestros líquidos se combinaron de una manera deliciosa, saco su verga, y me la puso en mi cara, la restregaba, y yo se la tome con la mano, y le comencé a dar mamadas, y a morder el tronco, posteriormente los testículos, le metí la lengua en el frenillo, lo que lo hizo gritas, -mi amor que rico lo hacer —asi lo hice por varios minutos, mientras me peinaba mi cabello, y me lo jalaba, intentaba no ahogarme con ese miembro, del cual ya escurría otra vez una rica y pegajosa leche, -espera puta infiel, levántate, te voy a penetra de pie- aaaa que rico amor, nuestros cuerpos se unían en un solo placer, me dijo quiero reventar ese culo, otra vez, es bien rico, muy bien formado, quiero romperlo.

    -Si mi amor- di la vuelta, y me penetro de piel analmente, mientras me daba unas nalgadas, y me mordia la espalda, -aaa que rico, Mateo, me lastimas, pero me encanta, que me penetren analmente- -ya lo se perra, te encanta la verga- saco su miembro, lo masturbo y nuevamente lo introdujo en mi ano irritado, nuevamente lo saco, con sus manos separo lo mas que pudo mis nalgas y penetro –mmm, asi amor, asi, sigue, hazme tuya, reviéntame, rómpeme, soy una perra en celo, castígame por infiel —en cuanto dije esto, volvió a penetrarme duro, muy duro- mis nalgas chocaban con su cuerpo, mientras su pene entraba en mi ano, me tomaba de la cintura, para poderme embestir con más fuerza -te lo mereces por puta, por infiel, porque estas bien hermosa y rica, pienses que puedes ser infiel a mi tio, me encantas amor, estas bien sabrosa —gracias amor, siguió penetrándome.

    Mateo, saco su miembro y me dio la vuelta, me beso, y me empezó a penetrar vaginalmente, de pie, despacio, con sus manos en mis nalgas, empujaba para que entrara más su verga, nos besábamos ardientemente, yo apretaba mis muslos, para darle una sensación más placentera, -aaa que rico Mateo, cógeme más soy tu puta —el seguía embistiéndome despacio para después acelerar el ritmo, de repente, me abrazo muy fuerte y su semen inundo mi vagina -aaa gemimos al mismo tiempo, muy placenteramente- mientras nos besábamos, nos quedamos unos instantes pegados, mientras su leche, escurría por mis largas piernas- que rico- después se separo de mi, y decidí mamarle la verga, para tomar todo su semen -mi amor gracias por cogerme, tienes que irte, ya no tarda tu tio, gracias, te regalo dos tangas, para que te masturbes pensando en mí, cuando estes en nuestra tierra natal. En unas semanas cuando vaya a Guatemala volveremos a coger -Gracias tía, gracias amor, gracias Diosa, me encantas, me masturbare con tus tangas y fotos, te esperare con ansias- Nos despedimos con un ardiente beso, y agarrándonos nuestros órganos íntimos, en cuanto se fue, me bañe, mordiéndome los labios, que cogidas me habían dado en menos de 12 horas, mi amante Eduardo y mi sobrino Mateo, me encanta que me castiguen por infiel por puta.

  • La despedida de soltera de mi hermana Jéssica

    La despedida de soltera de mi hermana Jéssica

    Esta historia empieza en la despedida de soltera de mi hermana Jéssica, estábamos 8 mujeres, casi todas eran amigas de mi hermana que realmente no conocía, yo no había formado parte de la organización, estaba bastante ocupada en un proyecto de mi trabajo por lo que estaba perdida en todo el asunto de la despedida. Para ese día compré un vestido negro sin mangas, con un escote en v bastante sexy, en la espalda tenía un tejido especial muy bonito que dejaba ver toda mi espalda y en especial mi tatuaje, la falda estaba un poquito corta, pero todo lo demás me encanto y por eso lo escogí, en resumen, era el vestido perfecto para esa noche de fiesta.

    Empezamos en un restaurante muy exclusivo con una cena bastante exquisita, luego fuimos a una discoteca en donde habían reservado la zona VIP solo para nosotras, además de varias sorpresas.

    A medida que avanzaba la noche tragos iban y venían, se empezaron a colar caballeros que al enterarse que era una despedida de soltera no paraban de brindarnos alcohol y festejar como si fueran amigos de toda la vida, todas conseguimos pareja para el rato, un chico guapísimo con cabello largo y rizado me saco a bailar, puedo decir que me encantó su forma de ser y como bailaba, aunque se haya propasado un poquito con los roces y las manos.

    En cierto punto de la noche las chicas empezaron a despejar la pista de baile y entonces llegaron dos bailarines, bueno en realidad eran strippers y empezaron a hacer lo que mejor sabían, obviamente con mi hermana se pusieron bastante calientes, hasta el punto que realmente no quería ver, en ese momento ya había perdido de vista al chico con el que había bailado hace rato, me alejé un poco del alboroto para tomar aire y en eso sentí que alguien me tomó de la mano, era este chico, me llevó fuera de la discoteca y empezamos a charlar.

    Su nombre era Issac me comentó que ya conocía a las amigas de mi hermana y que una de ellas lo había invitado, hubo química instantánea, tanto que al cabo de un rato ya nos estábamos besando, algo que es bastante inusual en mí. Me invitó a su departamento a tomar algo, me hice de rogar un poco pero luego de algo de insistencia consiguió convencerme, le dejé un mensaje a mi hermana para que no se preocupara y nos subimos en un taxi.

    En este punto debo hacer un paréntesis para hablar de Esteban el prometido de mi hermana, que puedo decir de él, es un hombre encantador, guapo y gracioso o bueno al menos esa es la faceta que conozco de él, ya físicamente es todo un monumento, creo que mide cerca de 1.80 m bastante fuerte, tiene el cabello corto y algo sambo, su tono de piel es claro un poquito colorado.

    Lo conocí hace 2 años cuando mi hermana decidió presentárselo a toda la familia, ahora llevan cerca de 3 años de novios y están a 2 semanas del gran día. Esteban y yo hemos coincidido solo un par de veces en reuniones de familia y amigos, pero puedo decir que tuvimos un momento algo extraño entre los dos.

    Sucedió en un viaje que tuvimos en familia a la ciudad de Loja, una mañana Esteban me despertó muy temprano por qué quería salir a caminar por el lugar pero no lo conocía, me dijo que mi hermana no quería levantarse y que por eso acudió a mí, acepte aunque seguía con sueño, salimos y caminamos bastante tanto que llegamos hasta la zona del río, una vez nos acercamos a la orilla él sin dudar se metió al agua, se quitó su camiseta quedando solo en pantaloneta, creo que no había notado lo atractivo que era hasta ese momento, empecé a vacilarlo un poco y también empecé a jugar con él, para no hacer larga la historia terminamos nadando-jugando muy pegaditos porque yo no sé nadar muy bien y le pedí que no me soltara, terminamos tocándonos mucho mutuamente, pude sentir sus brazos, su pecho, sus piernas y creo que el también hizo lo mismo, pero nada fuera de lugar, luego de ese día no se volvió a tocar el tema y en realidad ya lo había olvidado, hasta hoy.

    Llegamos al departamento de Issac que estaba al norte de la ciudad en una zona muy exclusiva por así decirlo, para mi sorpresa justo antes de abrir la puerta del departamento, él se despidió, diciendo que la había pasado increíble conmigo y que adentro me esperaba una sorpresa.

    Me asusté bastante en ese momento, me imaginé un escenario tétrico así que lo tomé del brazo y pregunté qué carajo estaba pasando, pude notar una sonrisa nerviosa en su rostro y me dijo -no te preocupes, mira quien está allá-, volteé a ver con temor y en la puerta estaba parado Esteban, con su encantadora sonrisa, yo estaba bastante confundida, pero conseguí calmarme, me dirigí hasta el departamento y Esteban me recibió con un beso en la mejilla y me invitó a pasar, una vez dentro me dijo que tomara asiento que me iba a explicar todo. Me trajo un vaso con algo de beber y empezó.

    -No sé cómo explicarlo…, recuerdas aquel día en el río.

    -Si por…

    -Bueno no sé si tus recuerdos de ese día sean parecidos a los míos, jamás se había cruzado en mi mente algo con otra persona desde que estoy con tu hermana, pero ese día algo hizo clic en mí, siendo honesto ese día quedé fascinado contigo, tu forma de ser, tu personalidad, la manera en que nos divertimos, que nos tocamos, tuve problemas para frenarme, estuve a nada de cometer locuras ese día, perdón si esto te parece inapropiado, solo quería ser honesto y sacarlo de mi…

    En ese momento empecé a sonrojarme muchísimo, me quedé sin palabras, luego de unos segundos, y con el afán de conocer sus intenciones le dije:

    -Creo que me pasó algo similar, pero ¿por qué me estas contando esto?

    El sin dudar ni un poco me dijo:

    -Por favor no te ofendas, pero quiero que seas mi despedida de soltero.

    Mi respuesta fue lo que se podría esperar un enorme ¿¡Que!?, a la vez que empecé a pensar como había llegado hasta aquí, era obvio, él había planeado todo así, mientras mi hermana estaba en su despedida, haciendo quien sabe que, el planeo aprovechar este momento, le pregunté por Issac y me dijo que era un buen amigo que le debía un gran favor, pero me insistió por una respuesta.

    Todo dependía de mis siguientes palabras, podía decirle muy claramente que no, y salir de ahí en ese instante, juro que el 99% dentro de mí se inclinaba por esa opción, pero ese 1% débil se detuvo ahí a esperar lo que podía pasar, estaba sentada con los dedos de mis manos entrecruzados, sonrojada con mi respiración agitada, muy nerviosa y mientras yo me debatía dentro de mí.

    Él se fue acercando de a poco hasta que estuvo sentado a mi lado, tomó mi mano, me miro a los ojos y me dijo -todo está bien-, mi corazón latía con mucha fuerza y podía notarlo, Esteban se acercó lentamente con sus labios y yo hice lo mismo, entonces sucedió, nos besamos.

    Me levanté un poco asustada, me disculpé y me dirigí al baño, me mire al espejo y empecé a dudar de lo que estaba haciendo, tuve que mentirme a mí misma, -es su despedida de soltero…, Andrea estaba haciendo cosas peores…, solo será una vez-, porque la verdad era que ese beso ya había prendido algo en mi, así que me quite el abrigo, me acomodé mi vestido, mi cabello, mi labial y salí del baño, solo para encontrar la sala vacía y a oscuras, escuche ruido en la habitación así que me dirigí hacia allá, y ahí estaba él, sirviéndose un trago, tomó de el y se acercó a mi nuevamente, me dijo que me veía increíble, me tomó de las manos, se sentó a en la orilla de su cama y me atrajo hasta él, antes de empezar lo detuve con mis manos y le dije, -Esto nunca pasó, nadie, jamás debe saberlo, y queda prohibido cualquier sentimiento, ok?-, él asintió con su cabeza y procedió a besarme.

    Los besos iniciaron bastante tiernos como cuando apenas estas conociendo a una persona, pero de a poco fueron subiendo inicié por morder sus labios, él respondió con apretones en mi trasero, las sonrisas coquetas iban y venían, la ropa empezó a estorbar, decidí dar el primer paso y quitarle su suéter, pude contemplar sus músculos bien trabajados, entonces comencé a tocar su pecho y sus brazos, mis pequeñas manos parecían de muñeca al lado de su cuerpo, era bastante grande.

    Él también intentaba quitarme el vestido, pero decidí hacerlo esperar, lo empujé en la cama y le quité todo lo que llevaba, solo lo dejé en interior, me quité mis zapatos y me subí a la cama para besar todo su cuerpo, podía notar las ganas que tenía de tomarme, pero deseaba alargar ese momento lo más posible, me detuve en su interior y empecé a besarlo sobre su pene se notaba que estaba por explotar y yo me moría de ganas por probar.

    Él discretamente llevó sus manos a mi cabello y ejercía algo de presión sobre mi cabeza, con mis dientes empecé a jalar su ropa interior y se la saqué por completo, no lo podía creer, tenía a Esteban el prometido de mi hermana desnudo y a mi completa disposición, procedí a manosear un poco ese enorme pedazo, puedo jurar que es el más grande que he visto hasta ahora, debe estar por los 19 cm más o menos, empecé dándole pequeños besos y de a poco lo fui probando con mi lengua, podía sentir como latía en mi boca, ambos lo estábamos disfrutando.

    Él se había acomodado con sus almohadas para disfrutar de la vista, mientras yo chupaba su pene lo más profundo que podía, obviamente no pude meterme todo, pero sí que lo intenté, para ese momento ya estaba demasiado caliente así que me puse de píe sobre su cama y me quite con un pequeño striptease el vestido, no llevaba un bra, al final me quite el interior dándole las espaldas.

    Me quede por un momento de pie para observar, y me gustaba lo que veía, Esteban babeando por mí, deseándome y masturbándose, me acerqué a él besándolo desde sus pies hasta llegar a sus labios, mientras nos besábamos él me apretó contra su pecho y podía sentir el calor de mis senos con su cuerpo, además podía sentir como su pene caliente y mojado rozaba con mis piernas y trasero, de pronto salto de mis labios para clavarse en mi pecho, dándome mordidas y chupando mis pezones con mucha pasión, mientras con sus dedos jugaba ahí abajo, yo estaba escurriendo de placer, y empecé a gemir muy fuerte.

    Cuando ya no pude soportar más me levanté de su pecho y muy lentamente empecé a acomodar mi trasero sobre su verga, en eso Esteban reaccionó rápidamente para tomar un condón de la mesita de noche y me lo pasó, yo lo mire con un poquito de molestia y le torcí la mirada ya que usar condón no me gusta para nada, pero tuve que, lo saqué de la bolsa y se lo coloqué lentamente, entonces nuevamente me volví a acomodar para montarme sobre él, con una mano sujetaba su verga moviéndola en círculos sobre mi vagina y con la otra me sostenía de su pecho, la fui introduciendo muy lentamente con pequeños sentones, era una sensación única, ambos estábamos gimiendo mucho, una vez estuvo lo suficientemente adentro acomodé mis dos manos sobre su pecho y empecé a cabalgar sobre él, disfrutando cada sentón, intenté introducirla toda pero en cierto punto empezaba a doler.

    Esteban jugaba con mis senos hasta que decidió tomarme de la cadera y empezó a penetrarme una y otra vez, acelerando poco a poco, yo solo pude apoyarme muy bien sobre su pecho y disfrutar de las embestidas que me daba, al cabo de unos momentos ya me la había metido entera y en la habitación solo se escuchaban mis gritos -¡Dios si!-, al rato, ya un poco cansados por la posición, nos movimos y yo me recosté en la cama boca abajo pero Esteban se levantó y me levanto de la cintura poniéndome en cuatro, mientras él se alistaba detrás de mí, esta posición es de mis favoritas, un poquito después empecé a sentir como su verga se abría paso dentro de mí, me hizo gritar un poco de dolor pero continuó, yo solo apreté muy duro las cobijas con mis manos, él continuó embistiendo mi trasero con su enorme verga mientras yo me retorcía de dolor y placer al mismo tiempo, mientras mordía la almohada que tenía más cerca muy fuertemente para no gritar, pero se oían mis gemidos muy claramente.

    Así estuvimos por un largo rato, hasta que me dijo que estaba cerca de venirse y me pidió que me voltee, lo hice muy rápidamente y el prácticamente se sentó sobre mí con enorme y pesado cuerpo, se sacó el condón y puso su pene entre mis senos, apretándolos con sus manos y prosiguió a cogerme hasta que terminó y eyaculó muy fuertemente sobre mí, especialmente en mi pecho y mi boca, caímos agotados en la cama.

    Él limpio mi cuerpo con una toalla, mientras me decía lo mucho que yo le gustaba, yo lo frené en seco y le dije que por favor no involucre sentimientos, que lo había prometido, él se calló y seguimos besándonos por bastante tiempo, hasta que él me volteó en la cama y me tomó de cucharita, esta vez no se puso condón y empezó a penetrarme, se sentía riquísimo, mientras con sus manos apretaba mi cuerpo al suyo, mis senos en especial.

    Al rato aumento la velocidad y además con su mano bajo hasta mi clítoris para masturbarme, no podía creer lo bien que se sentía, solo podía decirle que no parara, mientras gozaba como nunca antes, yo me vine mientras el seguía penetrándome y me retorcí bastante, hasta intente hacer que se detuviera porque sentía que mi vejiga iba a estallar, pero él no quiso y termine orinando en la cama, al rato él también eyaculo nuevamente sobre mí, esta vez en el trasero, pero fue increíble, seguimos besándonos y riéndonos mientras nos limpiábamos hasta que nos quedamos dormidos.

    Me levanté en la madrugada para contemplarlo por última vez, era el hombre casi perfecto, pero esa era la primera y última vez que estaríamos juntos, aproveché para tocar su cuerpo una última vez antes de irme, él se despertó y nos miramos con mucha nostalgia, habíamos pasado la noche perfecta, pero había terminado, le dije al oído -espero te haya gustado tu regalo de despedida-, él me contesto -me encantó-, y me besó, acariciándome por un largo rato, hasta que tuve que detenerlo y decirle que ya se había terminado, me levante de la cama, me cambié y procedí a despedirme.

    Al rato llego un taxi por mí, fue un adiós bastante extraño y difícil, en el camino a mi casa no podía creer lo que había pasado, tenía miedo de cómo afrontar las cosas después de ese día., pero por suerte hasta el día de hoy no ha pasado nada, ya se casaron hace unos meses y parece como si esa noche no hubiera pasado.