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  • Masaje con final muy feliz (parte 2. Final)

    Masaje con final muy feliz (parte 2. Final)

    Esta es la segunda parte de mi ardiente experiencia con mi masajista,  como les comenté en mi relato anterior, regresé a servicio 15 días después, la verdad es que en los días posteriores a no podía sacar de mi cabeza todas aquellas imágenes, andaba erecto casi todo el día y en varias ocasiones tuve que masturbarme en el baño de la oficina para aplacar mis ganas de volver a estar con Eduardo. Al día siguiente de aquel ardiente masaje, me despertó un WhatsApp de Eduardo, dándome los buenos días y para decirme que cuando nos volvíamos a ver, yo le dije que andaría un poco ocupado pero pronto volvería, él me dijo que ya estaba ansioso de que volviera, que le había caído muy bien y que hombres como yo, eran su tipo, así estuvo varios días mandándome mensajes candentes a toda hora, a veces me mandaba fotos de su verga parada, diciéndome que, ahí estaba su verga esperando ser mamada por mi.

    Un día me mando mensaje preguntándome si no me gustaría un servicio de masaje a 4 manos, yo le contesté que si me encantaría pero que en ese momento estaba corto de recursos, que en cuanto me saldría dicho servicio. El me contestó que había platicado de mi con un colega y que su colega se interesó en hacer un servicio conjunto, Eduardo me dijo que ya me decidiera y que por el dinero, no me preocupara que está vez la casa invitaba. La verdad un servicio de masaje erótico no es barato y más cuando el masajista es guapo y tiene buen cuerpo, realmente en ese momento no entraba en mi presupuesto darme ese lujo. Yo le contesté que al día siguiente tendría día libre, era un sábado.

    Yo estaba nervioso, sabía lo que me esperaba, no iba a haber masaje ni pura chingada, iba a hacer un trio de puro sexo desenfrenado, me preguntaba si el otro wey iba a estar igual de chulo que Eduardo o iba a hacer un esperpento y ya estando ahí tendría que cogermelo o dejar que me cogiera.

    El día se llegó y yo me fui bien galán, ropa chida, una camisa que dejara ver mis brazos marcados y medio abierta dejando ver la línea de mis pectorales, me puse una loción que mucha gente me ha elogiado y por fin llegué a la casita antigua del centro que después me enteré que la rentaban entre varias personas para dar servicio de masajes, al llegar me sudaban las manos, Eduardo me abrió la puerta y me saludó muy amable con una hermosa sonrisa, me pasó, cerró la puerta y me dijo «Como has estado chiquito» me dio un beso en la boca y me abrazó repegando su cuerpo al mío.

    Pasamos a la sala que les había contado tenía muchos espejos, cómo de gimnasio y me presento a su colega Flavio; un hombre también maduro como de unos 48 años, altísimo, más alto que yo, parecía luchador musculoso, más que Eduardo, blanco y cabello castaño, ojos negros, sus brazos llenos de venas saltadas, su cabello con corte militar y muy masculino, me saludó de mano y me dijo «Pásale bebé, ponte cómodo, Lalo me ha hablado mucho de ti». Me di cuenta en ese momento que habían pasado la camilla y la cama de la habitación donde había tenido mi ardiente masaje la vez anterior, a la sala de espejo. Eduardo me dijo que ahora ahí tendríamos nuestra sesión.

    Flavio se me acercó por atrás y me dijo

    Yo te ayudo con la camisa – mientras la desabrochaba desde atrás y me la quitaba.

    Yo me comencé a quitar el cinturón y desabrochar el pantalón cuando Flavio ya lo bajaba mientras besaba mis nalgas y me quitaba los zapatos junto a los calcetines. En un segundo ya estaba desnudo. Flavio dijo en tono burlón

    Lalo, si estás bien sabroso tu amigo y después se dirigió a mí diciendo – lo vas a disfrutar hermoso y yo sonreí tímida y nerviosamente

    Yo me recosté boca abajo en la camilla mientras mis masajistas se desnudaban, yo torcía la cabeza para ver el impresionante cuerpo de Flavio, cuando se bajó el boxer pude ver una vergota en semiereccion. Flavio se puso a la cabeza y Eduardo en los pies, pusieron aceite sobre mi cuerpo y comenzaron con el masaje; Eduardo masajeaba mis pies y piernas de abajo hacia arriba y cuando llegaba a mis muslos y nalgas acariciaba mis huevos y entremetida sus dedos en mi culo.

    Flavio masajeaba mi espalda y cuello, su pene lo tenía en mi cabeza y despedía un olor a hombre, a macho, Flavio recostó sobre la camilla su enorme pene a un lado de mi cara, era como de 22 o 23 cm, el mío mide 20 cm y me considero bien dotado pero junto al Flavio, el mío y el de Eduardo son pequeños, yo lo comencé a acariciar y después lo lleve a mi boca, comencé a mamar ese manjar, rosado, grueso del cuerpo y con forma de fecha en la punta. Flavio me decía un montón de cochinadas como que era una putita hambrienta de verga y que iba a quedar más agujerada que una coladera, al principio me ofendí pero después me excité, en ese momento Eduardo me metía los dedos, dandome un masaje prostático.

    Entre los dos me cargaron y peso 93 kg y voltearon boca arriba y mientras yo le mamaba la verga a Flavio, Eduardo me besaba los pezones y me lamía las axilas, me decía que olía delicioso, jajaja esa loción no falla me dije. Después bajo por mi abdomen y pubis para degustar mi verga que estaba al 1000 de erectada mientras acariciaba mis testículos y me metía los dedos por el ano, yo emitía gemidos y sollozos, realmente me creí eso que era una putita, nunca me había sentido así, siempre guardaba mi postura de macho aunque la hiciera de pasivo pero nunca había estado con dos machos musculosos de 45 y 48 años y yo de 36, me sentía a merced de ellos.

    Me pasaron a la cama, estaba boca arriba mientras Flavio de manera brusca me abre mis musculosas y carnosas piernas, lleva mi pene a su boca y comienza a darme unas mamadas deliciosas, puedo sentir su lengua masajeando mi erecto miembro mientras Eduardo mete su verga a mi boca. Flavio lame mis testículos, sube mis piernas para llegar a mi ano, dando lengüetazos de placer mientras yo estímulo oralmente a Lalo. Flavio se pone en posición para embestirme con su enorme falo y lo detengo de forma tajante.

    Sin globos no hay fiesta amigo, todo con condón ok? Le dije y él solo se sonrió, sacaron condones y lubricante que el me puso en mi culo, introduciendo primero uno y después dos dedos para dilatar. Flavio me llevo las piernas el pecho y colocó su pene en mi ano, presionaba de forma firme y yo sentía como mi culo se abría, me dolía y yo gritaba y Flavio reía burlonamente y de un trancazo, me metió la verga hasta el fondo, y comienza a follarme, yo sentía dolor en el culo y en la parte baja del abdomen, Eduardo insiste en meterme la verga en la boca pero ese momento no estaba para mamar, Flavio me empieza a masturbar yo ya había perdido la ereccion del dolor, en poco tiempo comencé a sentir placer y estimulaba de nuevo oralmente a Lalo, ya estaba envarillado por los dos lados.

    Después de un rato me pusieron en 4, Flavio me cogía brutalmente por culo con una fuerza que parecía que me cargaba, me tenía tomado de las caderas y me movía bruscamente hacia él y yo mamaba a Lalo mientras el gemía y sollozaba, y por primera vez me vi en el espejo siendo vejado por dos machos de forma brutal y eso me puso re hot tanto que eyaculé con tremendo orgasmo de las puras embestidas que me daba Favio y ni siquiera me habían masturbado, solo de la estimulación anal; después Eduardo le dijo a Flavio que cambiarán, que el también me quería embodegar el quiote y así lo hicieron, ya ni siquiera sentí cuando entró Lalo en mi de tan dilatado que me había dejado Flavio, después yo seguía satisfaciendo a Flavio mientras Lalo me penetraba, los tres sudabamos mucho, esa habitación olía a puro macho y sexo. Flavio terminó en mi boca y cara, una cantidad enorme de leche mientras yo lo felaba y Eduardo unos minutos después mientras me penetraba. Nuestras voces masculinas hacían eco en la casita, todo era una sinfonía se gemidos aquello.

    Descansamos un par de horas platicando y tomando algunas cervezas y botanas para volver a la faena, dos horas después me tenían tumbado en la cama con las piernas al hombro turnándose para penetrarme de varias maneras, yo buscaba ver por cuál espejo se veía mejor aquella película pornográfica que yo protagonizada en ese momento mientras ellos no dejaban de decirme putita y zorrita. Terminamos con tremendos orgasmos, nuestros músculos se contraían cada vez que teníamos esos vigorosos y espasmosos orgasmos y cuando ya no pudimos más y estábamos exhaustos, nos metimos a bañar los tres, nos enjabonamos nuestros cuerpos, platicamos un poco más y me despedí de ellos.

    Eduardo me siguió buscando por WhatsApp invitandome a salir, quería que fuera su pareja y noté que se estaba clavando conmigo y yo no tenía intención de tener una relación seria con nadie en ese momento así que me ausenté y así termina esta candente experiencia con mis amigos masajistas, espero les haya gustado.

  • En la sauna con un maduro

    En la sauna con un maduro

    Este es mi tercer relato y mi primera experiencia gay con un hombre 40 años mayor que yo.  

    Soy de la Ciudad de México, está historia transcurre en una sauna ubicada en San Ángel un martes en la mañana. Les describiré un poco el lugar, en el primer piso está la recepción varios locales como una barbería y una cafetería, y en el segundo piso hay un enorme pasillo con habitaciones para guardar tus pertenencias y desnudarte un poco más en privado, al final del pasillo está la sauna donde hombres salen completamente desnudos al baño y a sus respectivas habitaciones a cambiarse, dentro de la sauna están las regaderas, espejos y bancas, seguido de dos habitaciones, la sauna seca y húmeda, un martes en la mañana, eras las 9 aproximadamente, acudí a ese lugar para córtame el cabello en la barbería, una vez finalizado el corte, decidí tomar una ducha en las regaderas que había en la sauna.

    Al dirigirme a la recepción para pagar mi entrada, llego un hombre mayor, yo le calculaba 50 años mayor que yo, la verdad no le tome importancia ya que en ese momento no planeaba hacer nada, al subir al segundo piso, me asígnanos mi habitación, me dieron mi toalla y un shampoo, me desnude y puse la toalla alrededor de mi cintura y me dirigí a la sauna, en ese momento solo iba a tomar una ducha e irme, pero al ver que no había nada de gente pensé «ya estoy aquí, me voy a relajar» y me dirigí al cuarto de vapor seco.

    Atrás de mi iba ese hombre que me encontré en la entrada, se sentó enfrente de mi del otro lado de la habitación y nos sonreímos de manera cortés, como saludándonos por encontrarnos dos veces, al pasar el rato y estar lleno de sudor, decidí salir de esa habitación para bajar un poco la temperatura y mojarme un poco para quitarme todo el sudor del cuerpo, este hombre salió detrás de mí y tomó la regadera que estaba a un lado de la mía, ambos nos quitamos la toalla y quedamos completamente desnudos, al cruzar miradas nos volvimos a sonreír cortésmente y yo regresé al cuarto de vapor seco.

    Esta vez tardo un poco en entrar, pero cuando volvió a entrenar se dirigió hacia mi y se sentó a mi lado, yo no pude evitar ver su miembro, que aunque no era muy grande, llamó mi atención, cerré los ojos para relajarme un poco pero en mi cabeza seguía la imagen de ese miembro flácido, un poco arrugado, con manchas por la edad y con canas alrededor de el, empecé a sentir una pequeña ereccion, por lo que intente pensar en otras cosas, se me hizo muy extraño que me estuviera excitando, ya que no me gustan los hombres, eso pensé.

    Como no podía ocultar mi semi-ereccion, trate de poner mis manos sobre mi pene cubriendo un poco y cruzando mi pierna, sabía que si seguía estando a su lado y con su pene invadiendo mi cabeza terminaría con una ereccion imposible de ocultar, así que decidí salir otra vez para tranquilizarme, al estar de espaldas de la habitación y de frente a los espejos, pude notar cómo salió detrás de mi nuevamente, pero esta vez al no tener la toalla puesta y tener mi culo descubierto, pude notas como venía hacia mi mientras miraba mi culo, se puso a un lado mío «revisándose» en el espejo, volteo hacia mi y me pregunto como me llamaba, mostrando un poco de calma, incluso pena le contesté.

    -José Luis, mucho gusto, extendido mi mano para saludarlo, un poco extraño saludar de esa manera a un hombre desnudo

    -yo me llamo Juan, apretando mi mano con fuerza

    Yo no sabía que decir, no sabía a donde ver, luchaba conmigo mismo para no bajar la mirada hacia ese pene que tanto había llamado mi atención, hubo un pequeño silencio incómodo cuando me preguntó

    -¿vamos a adentro?

    -si, le dije.

    Nos sentamos juntos otra vez, me pregunto que a qué me dedico, cuantos años tengo, y yo le preguntaba lo mismo, fue ahí que me contestó que tenía 58 años, yo le contesté que desde que lo vi, le calculaba casi unos 68, diciéndole con una pequeña risa que era 50 años mayor que yo, con un tono de cachondeo me respondió

    – y por qué harías cuentas de mi edad y la tuya? Acaso planeas algo?

    Yo no supe que responder, hasta que se empezó a reír, me tomo de la pierna y me dijo, sólo estoy jugando.

    Yo supe para donde iba esto, sabía sus intenciones, así que decidí seguirle el juego.

    -es que me gustan maduros, le respondí

    -y a mi me gustan jóvenes, me respondió de vuelta

    Y comenzamos a reír, nos quedamos en silencio un poco y me pidió ir al cuarto de vapor húmedo, yo accedí, se levanto primero, poniéndose enfrente de mi, poniéndome su pene a la altura de mi cara, yo lo vi rápidamente y voltee rápido a verlo a la cara, me levante y al salir de esa habitación, me abrió la puerta y me dio una pequeña nalgada en plan de juego y comenzó a reír nuevamente, en este punto seguimos siendo los únicos en TODA la sauna, una vez adentro del cuarto de vapor húmedo, donde literalmente no se ve nada debido al vapor (obvio) continuamos la platica, me dijo era divorciado, no tenía hijos, se consideraba hetero (igual que yo) y me pregunto si ya había estado con un hombre, yo sabía que ya había llegado la hora de meterme con aquel hombre.

    -No, nunca he estado con un hombre, pero la verdad me gustaría intentarlo, y tú?

    -Yo tampoco, siento que ya estoy grande para intentarlo, pero igual tengo ganas

    -por que no lo has intentado? Eres joven, tienes buen cuerpo, eres lindo, yo a tu edad ya lo hubiera hecho, me dijo

    -No he encontrado con quien, la verdad me da pena, no sé cómo pedirle a alguien que lo intente conmigo, no sé cómo lo vayan a tomar y la verdad.

    -pues si un día lo quieres intentar aquí está tu servidor, me dijo

    -Gracias, le dije con una sonrisa «falsa» y tocándole la pierna, muy cerca de su pene

    Pude notar que una ereccion comenzaba en el, y el también lo noto, no tardo en aparecer la mía, ambos mirando al frente, nos quedamos en silencio, ya me había confirmado que quería hacerlo conmigo, sólo tenía que dar el segundo paso, así que comencé a llevar mi mano hasta su verga completamente erecta en este punto, y acariciarla un poco, el cerro los ojos y soltó un pequeño gemido, me arrodillé frente a él y lo seguí masturmando, despacio, con delicadeza, le di un pequeño beso en la punta de su verga, y seguía masturbándolo.

    Me puse de pie, tome su cara y comencé a besarlo, el me respondió el beso, y a masajear un poco mis piernas, mientras el beso se ponía más intenso y seguía masturbandolo, el apretaba mis nalgas fuertemente y a besarme el cuello con desesperación, fuimos interrumpidos por el sonido de la puerta principal de la sauna y el eco de las voces, era pareja de amigos, no estaban en la misma habitación que nosotros pero sabíamos que nos arriesgábamos a que nos vieran, aunque era excitante que nos descubrienan, estaba prohibido hacer ese tipo de cosas y podían llamar a la policía.

    Le dije que lo esperaría en mi habitación, que saliera 5 minutos después de mí y yo lo estaría esperando con la puerta emparejada, le dije cual era el número de mi habitación, le di un beso y me fui.

    Esos 5 minutos fueron eternos, tenía la cabeza llena de pensamientos de arrepentimiento y de excitaciones, pensaba en cambiarme y dejarlo ahí plantado, pero ese deseo de tener su verga en mi boca era más grande que mi arrepentimiento, lo esperé sentado en él taburete completamente desnudo, ya habían pasado 10 minutos y aún no llegaba, lo primero que pensé es que el si se arrepintió y me dejó plantado, cuando ya estaba por cambiarme, se abrió la puerta rápidamente y se metió casi corriendo, le susurré que pensé que ya me había dejado plantado pero me dijo que se tuvo que esperar a que el empleado se distrajera, le di mi lugar en el taburete, sentandolo y volviendo a besarlo, pasaron 5 minutos así.

    Cuando me puse nuevamente de rodillas y le pedí que cerrara los ojos, finalmente pude saborear su verga, me la lleve a la boca saboreando cada centímetro de ella, el agarraba mi cabeza y la llevaba de arriba a abajo, soltando pequeños gemidos, le daba vueltas con mi lengua, le daban besos y le escupía, me pidió que parara, ya que estaba a punto de venirse, me puso de rodillas en el taburete y comenzó a comerme el culo, aún recuerdo esa sensación de placer, yo tomaba su cabeza y la pegaba aún más, quería gemir pero eso iba a ser imposible, me puse su mano en mi boca para tapar mis gemidos, él se puso de pie, puso saliva en mi culo y pude sentir la cabeza de su verga en la entrada de mi ano.

    Yo me quite rápidamente y le dije que todavía no estaba listo, el seguía insistiendo pero yo no accedí, seguí chupándole la verga, esta vez el de pie, empujándome la verga hasta la garganta haciendo los movimientos con su cadera, lo volví a sentar pero yo me senté en el, no para meter su verga en mi culo, solo para frotarlo un poco, mientras yo frotaba su verga por todo mi culo, seguimos besándonos, el me decía al oído que le encantaba, que lo hacía como una puta, y yo le respondía que era su puta, así estuvimos un buen rato, hasta que me volvió a lamer el culo, y nuevamente poner la cabeza de su verga en la entrada de mi ano, pero yo no me opuse esta vez, pensé que había captado que no quería que me metiera la verga, por qué me era mi primera vez y me iba a doler, pero el muy cabron, lo metió todo de golpe y empezó a cogerme.

    Yo me puse una toalla en la boca para tapar mis gritos y me pedía que por favor parara, pero no me hacía caso, sentía odio y repugnancia hacia él pero a la vez sentía excitacion, me sostenía de las manos para evitar que lo quitara o me moviera, yo no dejaba de llorar, quería pedir ayuda pero quería que siguiera, cuando finalmente se vino, lo hizo adentro, yo sentí paz por que al fin terminó su sufrimiento, me sentía como una puta con toda la leche adentro, pero eso me gustaba, me gustó ser su puta y en cierta manera ser violado por el, cuando me puse de pie, le comencé a reclamar por no parar y ser muy brusco, en forma burlona me solo respondió

    -pues ya que, con una pequeña risa,

    Cínicamente me pregunto si me gustó, solo alce los hombros, pero él sabía que si, abrió la puerta, se asomó que nadie lo viera y se fue, yo me quede sentado, pensando en qué fue lo qué pasó, me cambie y me fui, desde ese día no le vuelto a ver, pero espero volver a hacerlo

    Desde ese día he tenido más experiencias con varios hombres pero eso lo contaré después

  • La mujer que conocí en una clase de zumba

    La mujer que conocí en una clase de zumba

    Hola, esta vez me gustaría contarles sobre cómo fue mi primera vez con una mujer mayor, tenía 18 años con una mujer ya mayor que conocí en una clase de zumba en un camping de la costa catalana.

    Esta historia se centra en el mes de julio del 1990. Desde muy pequeño mis padres hacían camping y ese verano unos vecinos de parcela me preguntaron si quería ganarme unas pesetas cuidando a sus dos hijos de 9 y 11 años de lunes a viernes, solo era controlar que se cumpliera los deberes que ellos dejaban escrito en una libreta como deberes diarios. Yo solo me tenía que cuidar de que todo se cumpliera y si surgía alguna novedad llamarlos a Barcelona donde vivían que estaba a una hora de coche más o menos.

    Una de las obligaciones que tenían era cada día hacer ejercicio físico, unos días salíamos a correr otros lo hacíamos en bicicleta etc. Entre las cosas que hacíamos dentro del camping era asistir a clases de zumba que daba una de las monitoras del camping, una chica joven que estaba como un tren de buena.

    Ahí empecé a conocer a algunas mujeres ya mayorcitas que tomaban clases, una de ellas se llamaba Laura, era una mujer de 1,60 aproximadamente, morena nada del otro mundo, pero que tenía aparte de su simpatía algo que me atraía poderosamente, sus pechos, también como podréis leer más adelante, también yo a ella y no se cortaba en demostrarlo cuando estábamos solos en la piscina vigilando a los niños. Ella también tenía dos hijos que vigilar, algo más mayorcitos que los que cuidaba yo. Desde el principio noté en sus miradas algo que poco a poco descubrí era el deseo de llevarme al huerto, quiere decir llevarme a la cama, al principio solo eran charlas casuales hasta que poco a poco fuimos entrando en lo personal e íntimo, ella también estaba sola con los niños de lunes a viernes, bueno a sábado, su marido venia los sábados por la mañana y marchaba los domingos a media tarde.

    Las charlar se fueron haciendo cada vez más íntimas hasta que sugirió el tema sexual, ahí ella fue la que tomo la iniciativa, me dijo que su marido no la complacía tato como ella necesitaba en la cama, me preguntó si ella me gustaba, le respondí que como no me iba a gustar si era una mujer muy guapa. Entonces mirándome fijamente a los ojos me dijo que yo le atraía mucho y que si ella me gustaba me gustaría hacer el amor con ella. Todo eso habiendo hablado si tenía novia, si me había acostado ya con alguna chica, fue ese día y en esa charla cuando me comentó sus carencias de sexo con su marido.

    Al principio no me lo podía creer, pero en verdad era un sueño poder hacer el amor con una mujer como ella. Hasta entonces no es que hubiera estado con muchas mujeres, lo que era decir follar por llamarlo para que se me entienda bien no lo había echo nunca aunque a ella le dije que si y solo había mantenido escarceos con alguna chica besos, caricias pero nunca llegando a la penetración, sería la primera vez que mi pene se cobijara y explorara el fondo del sexo de una mujer y eso me hacía estar un poco nervioso. El hecho que una mujer me dijera directamente que quería hacer el amor conmigo hizo que me costara conciliar el sueño durante algunas noches hasta que por fin pudimos realizarlo.

    Durante las semanas siguientes fuimos hablando intentando buscar ese momento, ella decía que no quería que fuera algo rápido, que su deseo era pasar a ser posible toda una tarde juntos sin prisas ni medo a que alguien nos descubriera. Por fin llegó ese día, ese momento deseado. Su marido era muy aficionado al futbol y ese fin de semana se jugaba el clásico, Barcelona-Español y su marido no subía.

    Quedamos el sábado después del mediodía, yo ya estaba libre de mis obligaciones con los niños quedamos en vernos en un lugar del pueblo cercano al camping donde estábamos. Llegue con más de media hora de adelanto, nervioso y con el corazón latiendo a mil pulsaciones. La vi llegar y la encontré más guapa y deseable nunca y aun me puse mas nervioso.

    Ella lo tenía todo planeado me dijo solo llegar que cogeríamos un taxi para desplazarnos a un pueblo cercano donde habia reservado una habitación para una noche. No se si al ver mi nerviosismo pensó que seria por lo que costaba la reserva de la habitacion que me dijo que no me preocupara que lo pagaría ella. Ya dentro del taxi nos dimos los primeros besos, hasta ese momento aunque alguna noche habiamos estado hablando solos a bastante tarde, yo nunca me atrevi a hacerlo y ella supongo que por miedo a que alguien sin que nos dieramos cuenta podría vernos tampoco se atrevio a dar el paso aunque según me confesó despues del primer beso lleva dias deseandolo. Fueron unos primeros besos suaves y sutiles, ella ese día decidió ponerse para la ocasión un vestido fino de verano fresquito y como ropa interior unas braguitas que más tarde pude comprobar eran negras.

    Llegamos al hotel, subimos a la habitación y ella tenia prisa y sin dejar de besarnos comenzo a quitarse la ropa, tardó poco porque bajo el vestido solo llevaba las braguitas. Los dos nos quedamos solo con la ropa interior de abajo, ella las braguitas y yo calzoncillos. Nos estiramos en la cama sin que ella dejara de besarme, me acariciaba y me miraba observando mi reacción diciéndome.

    -Pero que guapo eres jodio.

    -Te noto muy nervioso, relájate.

    Me dijo mientras me acariciaba lentamente bajando su mano hasta ponerla sobre el bulto que comenzaba a hincharse dentro de los calzoncillos.

    -Relájate veras como todo va ir bien y te va a gustar, me has mentido ¿verdad?, nunca has estado con una mujer.

    No me atreví a seguir mintiendo y le respondí que así como estaba con ella no.

    -Tú has lo que yo te diga y veras que bien lo vamos a pasar.

    Mientras me acariciaba la cabeza rozándome con sus labios los míos, me cogió una de mis manos y la llevo entre sus piernas, sentí el calor que su sexo desprendía. Ella acompañaba mi mano indicándome donde y como tenía que acariciarla. Seguíamos besándonos, entonces ella dejo de acariciarme por encima de los calzoncillos e introdujo la mano dentro cogiendo el pene que ya estaba bastante erguido y duro.

    -Esto comienza ponerse a tono ya, menuda polla, (pene) tienes chaval, la tienes mucho más grande y gruesa que la de mi marido.

    Ella me iba guiando entre besos y caricias se quitó las bragas, luego me ayudó que yo hiciera lo mismo con mis calzoncillos y ya los dos desnudos con una de sus manos acercó mi pene a su sexo (vagina). Al sentir el calor y la humedad de los gruesos labios vaginales sentí un escalofrío de los pies a la cabeza sin poder evitar que de mi garganta se escapara un gemido de placer. Mi primera reacción fue intentar ponerme encima, entonces ella me sujetó.

    -Tranquilo, tranquilo, no tengas tanta prisa, las cosas de palacio dicen que van despacio.

    Un dicho que se suele usar cuando las cosas han de ir con más tranquilidad. Ella se recolocó bien en el centro de la cama y me dijo que me pusiera sobre ella. Con una mano cogió mi pene y lo puso entre los húmedos labios vaginales y me dijo que empujara pero despacio. Así lo hice y poco a poco mis 18 centímetros fueron entrando en aquella caliente, húmeda y maravillosa cueva, ella al sentirla todo dentro dejo escapar un profundo suspiro.

    -Dioss, mi amor, que cosa más gorda y larga, me llega hasta el fondo, cariño tienes una polla maravillosa, ahora empieza a moverte despacio de atrás adelante.

    Por primera vez, sentí esa sensación indescriptible que se siente cuando hundes el pene dentro del sexo de una mujer. Me dijo que sin dejar de moverme le besara los pechos, que le chupara los pezones y yo fiel alumno hacía todo lo que ella me indicaba. Besaba y chupaba sus pechos con desesperación y empujaba con fuerza, no tenía control de mi estaba poseído por el placer de querer más y más de ella hasta que ella notando que me iba a correr me detuvo y me pidió que me diera la vuelta y me acostara boca arriba, entonces ella paso sus piernas a los lados de mi cintura y apoyada en las rodillas con la mano llevo la punta de mi hinchado pene en la entrada de su sexo y se fue dejando caer hasta hundirse el pene hasta que sus labios vaginales quedaron aplastados contra mi vientre, Se movía de una manera que hacía que viera las estrellas mientras me decía.

    -Relájate, tranquilo, no te corras aun, aguanta, aguanta un poco más.

    Mientras me pedía que chupara sus pechos, para mí era una sensación totalmente mágica de placer, pero como todo lo bueno tenía que acabar, volvió a pararse, se aparto a un lado y sentada en la cama comenzó a hacerme una mamada, hasta que el semen comenzó a brotar de mi pene que ella tragó sin que se desperdiciara una gota. Una vez dejo de salir semen ella se volvió a tumbar a mi lado sin dejar de acariciarme el pene. Después me dijo que lo hacía para que no se me aflojara y volverlo a hacer, sin ser consiente que mi pene se podía aguantar tieso y duro aun después de varias corridas.

    Pasados no más de dos minutos lo volvimos a hacer otra vez y esa ves en la postura que ella me dijo se llamaba el misionero volví a correrme, esta vez dentro de su sexo, los dos nos corrimos a la vez. Descansamos esta vez algo más de dos minutos y volvimos a hacerlo por tercera vez, ella antes de volver a correrse disfruto de varios orgasmos, yo de nuevo inundé su sexo con el semen acumulado en mis testículos.

    Esa fue la primera vez, durante todo el mes de julio lo hacíamos cada día.

  • Viaje de parejas a la playa

    Viaje de parejas a la playa

    Les relataré mi viaje a la playa con Hernán, llevábamos algún tiempo sin vernos ya que su mujer se había enterado de una infidelidad con una secretaria, él tuvo que reconquistar a su mujer, se fue de viaje y nos dejamos de ver antes de que pudiera saber sobre lo nuestro, después de aquel viaje al centro del país nos encontramos varias ocasiones en hoteles de la ciudad y en mi departamento, eso hasta que lo cacharon con la secretaria.

    Después de esos 6 meses, fue a buscarme a mi trabajo, ya que había borrado mi teléfono y rastro de mí, yo ya había tenido alguna que otra aventura, al final yo decidía con quien y en qué momento.

    Me dijo que su mujer lo había dejado y que se darían un tiempo, así que él no perdería el tiempo en buscarme, me invito a la

    Playa a la casa de un amigo, me dijo que sería de parejas que irían 4 con nosotros, sería un viaje de distracción, quería platicar conmigo para después sacarme de su vida ya que le había hecho una promesa a su esposa de no volver a engañarla y que esté seria su retiro.

    Llegamos a la casa de su amigo después de 5 largas horas de camino y platica, conversamos sobre el engaño a su esposa, le dije que ella era joven y atractiva que estaba bien la decisión, me dijo que yo le encantaba y le dije que mientras a mi vida no llegara alguien de quien me enamorara seguiría de soltera.

    Al llegar a la casa de su amigo ya estaban las otras 3 parejas en una mesa sobre la playa disfrutando del mar, era la única joven, todos me miraron y las esposas de los amigos de Hernán cuchicheaban sobre mí, yo solo sonreía, me sentía rara, pero no me humillarían ya que yo si era de clase.

    Pasado el tiempo nos fuimos a caminar sobre la playa, al regresar nos bañamos, era lindo hasta el momento, pues aún no había nada de sexo, al salir de la habitación todos estaban en la playa alrededor de una fogata, platicando sobre sus negocios, sus gustos e intereses, bebiendo alcohol y cerveza, ya era muy noche y todos se fueron a dormir, alrededor de las 2 de la mañana, yo me quedé un poco más, llevé a Hernán a la habitación y al regresar ya no había nadie, yo salí y me senté nuevamente sobre la arena a contemplar el océano, pensando y reflexionando sobre mi vida, de pronto sentí la presencia de alguien y volteé la mirada hacia la casa pensando que sería Hernán, pero era uno de sus amigos, se sentó a mi lado y quiso entablar conversación, me preguntaba si Hernán era mi sugar daddy a lo que respondí que no, que eran mis gustos y que yo también era de dinero, que yo no necesitaba, me tomó de la pierna deslizándola, quiso meterme los dedos en mi sexo, a lo que reaccioné rápidamente, me levanté y le pateé arena en la cara, si algo me caracteriza es respetar a la persona con la que salgo. Me fui rápidamente a la habitación, Hernán estaba dormido, me metí a la ducha en el jacuzzi y me quede pensando si no hubiera puesto resistencia en que me metiera la mano, sentí un poco de deseo que termine masturbándome, me fui a dormir desnuda ya que hacía un terrible calor.

    Al otro día por la mañana Hernán estaba algo prendido, me despertó con besos en el cuello y metiendo su mano en mi sexo, besando mis piernas, mi espalda, y haciéndome sexo oral, rápidamente me prendí, así que le dije que lo quería dentro de mí, y así fue, nos echamos un mañanero muy delicioso.

    Nos fuimos a desayunar al comedor junto con las otras parejas, estuvieron planeando ir al centro comercial, no era mi prioridad ni el de algunos hombres, así que solo se irían las mujeres y uno de los amigos de Hernán, ese que por la noche intentó tocarme, yo me quedaría con mi hombre y dos de sus amigos. terminando el desayuno me fui a recostar a la arena y todas las mujeres me siguieron, entablaron conversación y me preguntaron si Hernán era mi sugar daddy a lo que les respondí lo siguiente;

    A diferencia de ustedes yo trabajo y genero mi propio dinero, mi mamá me heredó en vida con un fideicomiso, soy empresaria, tengo una boutique, tengo un spa, una barbería y una estética, me llevo muy bien con mis empleados, genero trabajo, también trabajo en el gobierno, no les voy a decir que mi trabajo lo conseguí con mis propios méritos, mi papá tuvo que pedir un favor a uno de mis familiares que en ese momento se encontraba dentro de gobierno, así, que si, entre por influencia, pero sí me mantengo ahí es por mis capacidades.

    A diferencia de ustedes no estiro la mano para pedir dinero o una tarjeta de crédito para poder comprarme mis cosas, pago mis tarjetas, mi departamento, mis viajes, mis gustos etc. Y no estoy en casa esperando al marido con los mejores atuendos para comer y volver a la misma rutina, a diferencia de ustedes yo elijo con quien estar, sea joven, viejo, gordo, flaco, feo o guapo, disfruto salir y conocer gente, quieren saber si cojo con Hernán?? ¡La respuesta es sí! Y no solo con él, con quien yo quiera y me guste, lo único que necesita es hacerme sentir segura y en confianza, que, si soy una puta, llámenme como quieran, al fin de cuentas la que disfruta soy yo, los hombres se meten con cuantas pueden y quieren y porque yo no?, yo no soy una mujer la cual sueña con casarse y esperar a que su marido llegue del trabajo o llegue de estar con otra, antes de que eso pase yo voy a disfrutar de todo lo que la vida me ponga.

    Así concluí mi conversación con ellas, a lo que me recosté en la playa y solo se miraron una a la otra, sabiendo que lo que había dicho era muy cierto, una de ellas se quedó y las otras se fueron, creo había sido la esposa del hombre que intento tocarme y me dijo que ella le había dado todo su dinero de herencia a su esposo y que ella esperaba como buena mujer, le dije que tomara al toro por los cuernos y que ahora ella fuera la productiva, solo me sonrió me dijo gracias y se fue con las demás señoras y su esposo al centro comercial.

    Dadas las 2 de la tarde, de la playa me fui al jacuzzi que estaba fuera de la alberca estuve ahí por un tiempo de 30 minutos yo sola, llego a acompañarme mi hombre, ya que estaba con sus otros dos amigos en un comedor que daba a la playa, jugando cartas, cuando llegó me preguntó sobre las mujeres que se habían ido, que tanto les había dicho, ya que se habían quejado con sus esposos que yo era una liberal, así que le pregunte si le gustaba o no que fuera así?

    Se abalanzó sobre mí y comenzó a besarme y rápidamente me prendí, pero quise quitarle ya que sus amigos estaban a unos metros observando, me dijo que a ellos les gustaba que fuera liberal así que con nerviosismo y excitada apretando mis piernas seguí besándolo hasta prenderme sin importarme nada, de pronto se sentó sobre el jacuzzi invitándome a chuparle su verga, y así fue, le bajé el short e introduje la hermosa verga de mi hombre en mi boca muy ricamente y disfrutando, a lo lejos mire de reojo que nos observaban sus amigos, a lo que me recordó aquella vez que mi ex novio me cogió sobre la playa cuando una pareja nos observaba, sus amigos solo sonreían y le gritaban palabras machistas, (tú puedes, cógetela, que se la coma toda, hasta la garganta, no la dejes respirar, déjale ir todo, que la limpie, que la chupe bien, que la coma rico, trátala como la perra y puta que es, niña fácil, la mama como estrella porno, ni se intimida que estemos aquí), todas esas palabras me excitaban cada vez más y el hecho que me miraran mucho más, me despoje del bra, y levanté mis nalgas sacándolas del agua para que observarán mi lindo y depilado culo, no dejaba nada a la imaginación mi tanga ya no cubría nada en absoluto y pudieron observar mi hermosa vagina.

    Después de tanto mamársela a mi hombre logre que vaciara todo en mi boca lo cual se levantó y me llevó a la habitación, tomada de su mano volteé sonriente y excitada a verlos, al subir las escaleras me pregunto si podía invitarlos a que nos observaran coger más de cerca, les dije que solo que me cuidara, que no quería cámaras, bajó a decirles que entrarán a la habitación que dejaría la puerta abierta, cuando subió Hernán yo estaba semi desnuda, solo el bikini me cubría mi sexo y pues el en shorts, al entrar me arrodille y empecé de nuevo a mamársela muy rico, tomándolo de las nalgas y empujándolo hacia mí, unos minutos después entraron sus amigos, 2 señores mayores, obvio de la edad de Hernán, se sentaron y veían como me tragaba la verga de mi hombre, yo lo hacía como desesperada ansiosa de comerme su miembro, ellos solo miraban hasta que de pronto uno de ellos sacó su verga se levantó y camino hacia mí, le preguntó a Hernán si podía metérmela en la boca, solo nos miramos, yo abrí mi boca y saque mi lengua, el la metió suave, no era grande, pero era rica, la tenía depilada, deje un momento a Hernán, mirándolo a los ojos, así que me tomó de la cabeza y de un solo golpe volvió a meterla hasta mi garganta yo ya estaba excitada que no me importaba, lo único que quería era probar esos miembros, ese no aguanto mucho que chorreo su semen en mi cara y mis pechos, el próximo amigo se acercó, me levantó del suelo y puso su miembro entre mis pechos haciéndole la famosa rusa, ese estaba mejor dotado porque mientras su miembro pasaba entre mis pechos yo podía lamerle el glande8, de pronto me recostó en la cama con la cabeza colgando y el parado sobre mi cara introdujo su verga en mi boca mientras mi hombre sin pensarlo se subió a la cama y empezó a penetrarme muy rico, fuerte y suave a la vez ambos me estaban cogiendo mientras el que se había venido en mi cara se volvía a excitar masturbándose.

    Ya estaba cansada de estar en esa posición, así que me levanté y me puse de a perrita diciéndole a su amigo que yo le ayudaba a levantar a su amigo con mi boca nuevamente, mientras mi hombre me penetraba de a perrita yo motivaba a su amigo chupándole las bolas hasta el glande, chupándole todo, el otro amigo me preguntó si podía cogerme por la cola, le dije que esa solo era de Hernán, que él era el único que podía usarla, que le pidiera permiso y si el accedía yo encantada de complacer, pero Hernán dijo que no!!! Que Solo el podía abrir ese culito, pero entonces mi hombre colocó jabón en mi cola y empezó a metérmela, yo solo abría la boca de dolor excitante, entonces los dos amigos se colocaron frente a mi para mamarles sus miembros, yo estaba gritando y gimiendo del placer de que mi hombre me estaba cogiendo por la cola, mis gritos y mi excitación era tan fuerte que hice que los dos amigos terminaran en mi cara rápidamente.

    Hernán los corrió de la habitación y al irse me cogió tan fuerte que solo gritaba y gemía, estaba tan sudada que era excitante, hasta que por fin chorree mis líquidos y me levante rápidamente para que mi señor vaciara sus jugos en mi boca así hasta comérmelos y limpiarle todo su miembro, quede rendida en la cama, él se levantó, se metió a la ducha y yo tirada en la cama bien cogida por tres maduros.

    Ya no salí de la habitación hasta en la noche, estaba cansadísima y Hernán estaba en la mesa con sus amigos risa y risa y con las esposas de ellos, yo ya no quise salir, la verdad me daba mucha pena, arregle mis cosas porque al otro día regresaríamos a la ciudad, me duche y ya ni cené, más tarde subió Hernán, cuando estaba recostada me dijo que era una perra puta, que no se imaginaba que hiciera lo que hice, le dije que él me lo había pedido y que él había invitado a sus amigos a mirarnos, que pudo más su lujuria que tenerme solo para él, dijo que al menos mi culito era solo de él y le dije que sí, ya estaba ebrio, me tomó de las piernas me voltio me arranco mi short y me metió su verga por mi anito, me dolió tanto que ya no quería, pero yo solo quería que él se sintiera bien, me estaba cogiendo tan duro que grité tan fuerte que todos en la casa escucharon, hasta las señoras santurronas, al final vacío de nuevo sus jugos en mi boca y le dije que mi colita era solo de él y de nadie más y que me ponía triste que ya no cogeríamos más por respetar a su esposa.

    Al otro día salimos temprano vuelta a la ciudad no quería ver la cara de sus amigos, todo el camino fue un silencio total, no hablamos de nada, yo solo dormí y no volví a decirle nada, ya que él había sido el causante de haberme compartido, al dejarme en mi departamento solo bajé de la camioneta y ni nos despedimos, no volví a verlo en mucho tiempo.

  • A un paso de convencer a mi esposa

    A un paso de convencer a mi esposa

    Hola a todos, ya voy avanzando para convencer a mi esposa, parece que ya va aceptando ser compartida.

    Regresando a las actividades de trabajo solo faltaba el festejo de la rosca de reyes en el trabajo de mi esposa Carmen, se pusieron de acuerdo para hacerlo en un restaurante bar con pista para bailar, en su oficina salen a las 3 de la tarde los viernes, me avisó nuevamente por teléfono para que la alcanzara en el local yo salgo a las 6 de la tarde así es que, cuando llegue a local en dónde estaban festejando ellos ya estaban alegres con varias copas consumidas.

    Nuevamente la encontré bailando con su compañero Jaime e igual que la vez pasada muy alegres y él ya le tocaba las caderas con sus manos casi agarrándole las nalgas y la tenía muy junto de él rozándole con la verga y se notaba que ella lo estabas disfrutando cuando me vio fue a la mesa para darme la bienvenida me dio un beso y me dijo que si podía seguir bailando con su compañero le dije que sí que no había problema, conforme pasó el tiempo nos alternamos para bailar entre su compañero y yo, a las 10 de la noche se retiraron todos y por el alcohol consumido.

    Carmen me pidió que nos quedaremos en un hotel para no arriesgarnos a qué nos parase una patrulla o tener un accidente, accedí y buscamos un hotel cercano con tubo para pole dance pues quise aprovechar qué estaba muy excitada por el baile y lo restregones que le habíamos dado su compañero y yo mientras bailábamos, en el camino, le fui tocando sus piernas subiendo por sus muslos hasta llegar a la vagina cosa que vi que iba disfrutando con los ojos cerrados, me agarró la mano y me la apretaba para qué sintiera lo húmeda que estaba.

    Nos metimos al hotel y cómo era viernes tuvimos que esperar en el lobby a que nos asignaron la habitación, nos sentamos en la sala en dónde ya se encontraban dos parejas que estaban antes que nosotros esperando también, una más llegó después de nosotros, nos quedamos viendo unos a otros con el morbo de ver discretamente a las mujeres de las otras parejas y casi seguro imaginando cómo se las van a coger, uno de ellos se quedaba viendo a Carmen un poco más insistente ya que por descuido Carmen abrió las piernas dejando ver su pantaleta transparente dejando a la vista sus labios vaginales y su pelambre alrededor de ella, situación que me calentó aún más, Carmen vio la bolsa de mano que portaba la parejas del que miraba insistente, pareja también madura como nosotros, y entabló plática con la mujer preguntando en dónde la había comprado, amablemente le indicó el establecimiento en dónde la adquirió, se cayeron bien y siguieron platicando por casi 45 minutos en que nos asignaron habitación, por coincidencia una frente a la otra, caminamos juntos hasta las habitaciones antes de meternos intercambiaron números telefónicos y se guiñaron los ojos como diciendo disfrútalo.

    Entramos a la habitación y nos sentamos en un loveset para darnos un faje antes de entrar a la acción, debido aún a los efectos del alcohol aproveché mientras la desvestía para decirle al oído que me gustó verla disfrutar cuando bailaba muy pegada con Jaime, y me contestó “que es lo que te gustó”, le dije que la forma en que casi le agarraba la nalga y el arrimón que le daba con la verga que se veía parada, se me quedó viendo y me preguntó, “¿si te gustaría que me cogiera?”, le contesté que sí, “¿no me reclamarías más adelante?, o ¿No te darían celos?”.

    La miré también a los ojos y le dije que al contrario, me excita mucho pensar como se la coje, verla disfrutar con dos vergas, una en la boca y otra penetrando su vagina, dejó de abrazarme para decirme, “está bien, tal vez me animé bajo mis condiciones”, le pregunté “¿cuáles?”. “La primera vez déjame ir sola a ponerte el cuerno, pues necesito tomar confianza, y después haríamos el trio”, le dije que aceptaba siempre y cuando me cuente todo desde el inicio, su coqueteo para animarlo dejando que sea él quien le proponga ir al hotel, y detalladamente cómo se la coje.

    Al otro lado de la habitación se oían los jadeos y gritos de la otra pareja que estaba en el lobby haciendo más excitante la situación.

    Regresando a lo nuestro me dijo, “está bien, no te prometo nada porque aún tengo dudas”, le contesté, “ok así quedamos entonces, y para que tengas un previo, te parece que pidamos un consolador a la recepción y te imagines que te estamos cogiendo los dos” y asintió con la cabeza.

    Tomé el catálogo que tienen las habitaciones y lamé a la recepción para pedir el consolador vibrador de 30 cm, las pilas y un lubricante, a los 15 minutos tocaron la puerta para entregarme el juguete al abrir el mozo se dio un taco de ojo con Carmen que estaba semidesnuda, cómo no tenía cambio tardé un poco en pagarle por lo que pudo verla bien, también me excitó pensar en el deseo del mozo para cogérsela.

    Preparé el juguete y retomamos las caricias, pasé mis manos por sus muslos hasta llegar a su vagina que estaba bien lubricada con sus jugos, ella me besaba y se retorcía de lo caliente que estaba, me agarró la verga que también estaba bien parada, le susurraba al oído que cerrara los ojos y que se imaginara que era Jaime quien la tocaba, y quien se la iba a coger, esto la excito más, y me decía “siii Jaime tómame, soy tu puta, quiero mamártela y que me cojas, quiero sentir cómo metes la verga en mi panocha”. estaba irreconocible.

    Le quité la pantaleta para abrir sus piernas y darle una buena mamada, pude saborear sus jugos que por lo excitada que estaba eran abundantes, me tomó con fuerza la cabeza y la apretaba diciendo “mete tu lengua Jaime y hazme venir en tu boca”, de repente se tensó y gritando me dijo “no pares sigue mamando”, hasta que se relajó.

    Me pidió que me levantara diciendo “ahora te voy a pagar el favor”, bajó mi pantalón y mi bóxer para dejar libre mi verga, la tomó con una mano masturbándome mientras con la otra me acariciaba los testículos, abrió su boca para introducir el glande y darme con la lengua un buen masaje en la cabeza para después bajar y meterla casi en su totalidad, yo sentía la gloria, estuvo así por unos minutos y poco después me pidió pasarnos a la cama para hacer un rico 69 diciéndome Jaime quiero que me des lengua y al mismo tiempo sentir tu pito en mi boca, nos acomodamos y nos dimos placer bucal un rato después me pidió que le metiera el consolador para imaginar a Jaime clavándola en su vagina y a mi mamándomela, volvió a tener otra serie de orgasmos muy intensos.

    Nuevamente la sentí más excitada que de costumbre debido a estar imaginando que Jaime se la estaba cogiendo, me pidió que me acostara para cabalgarme es su posición favorita en la que llega fácil al orgasmo, se subió encima de mi y guío la verga hacia su vagina para clavarse en ella moviendo el culo muy delicioso, me pidió que le agarrara los pechos y los sonara cerró los ojos y decía “que rica verga tienes Jaime, hazme tu puta que vea mi marido como me la metes”, ya no pude aguantar y me vine junto con ella.

    Nos tiramos uno al lado del otro, nos quedamos en silencio un rato para después platicar, me dijo que fue muy excitante la experiencia, pero que no está convencida totalmente que la deje pensarlo y que no la presione, le dije que tomara su tiempo.

    Nos dormimos hasta las 10 de la mañana, tomamos un baño y salimos del hotel, en el camino a casa le di las gracias y me dijo que era mutuo, está vez no se disculpó por su comportamiento ni se notó apenada, no quise insistir en hablar del tema para no echar a perder el avance, creo que ya estoy más cercano a hacer realidad mi fantasía.

    Espero pronto relatarles más avances, se acerca el 14 de febrero y puede ser una buena semana para hacer algo.

    Nuevamente gracias Minerva sex y SD40 por sus sugerencias atinadas.

    Cuídense mucho, hasta la próxima.

  • Masajes ricos

    Masajes ricos

    Un día asistí a una clínica de belleza tenía una cita para un facial, es uno de esos lugares donde hay de todo (masajes, salón de belleza, terapias quiroprácticas y todas esas cosas para la salud física y embellecimiento).

    Cuando salí de la sesión y fui a pagar estaba y en la recepción había un tipo de aspecto joven tal vez tendrá alrededor de unos 35 años, alto, moreno, cabello muy corto y físicamente de buen cuerpo, me pareció un tanto atractivo, me saludó y me ofreció sus servicios como masajista (lo vi ligeramente, así como escaneándolo) me dijo todo lo que podía hacer, me dio su tarjeta e hice como que no me importaba, tenía prisa por salir.

    Al salir una cosa extraña pasaba en mi cabeza, me imaginaba como sería un masaje de aquel hombre, tocando todo mi cuerpo semidesnudo, acariciándome muy íntimamente…

    Pasaron varios días hasta que decidí llamarlo para hacer una cita, estaba nerviosa ya tenía en mente lo que podría pasar y aunque parezca extraño nunca lo había hecho antes, pero la solo idea que me estuviera tocando un extraño me excitaba mucho. Llegué al lugar a la hora establecida, ya que sabía quién sería que me atendería me fui vestida muy relajada (unos shorts cortos y una blusa, unas sandalias bajitas cómodas y por dentro llevaba una tanga muy pequeña y un brasier de encaje).

    Cuando me vio me saludó y dijo que como todo había sido por teléfono no se imaginaba lo bonita que era, me dijo que este masaje no sería un trabajo para el que al igual que yo lo iba a disfrutar, yo solo sonreí y me dirigí al cuarto que él me sugirió.

    Al entrar me dijo:

    -Quítate todo solo quédate con la ropa interior pero también quita el sostén, luego te acostas boca abajo, ya vuelvo.

    Salió del cuarto para que yo me desvistiera, lo hice, me quite todo solo me deje la tanga que traía y me acosté boca abajo como él me dijo y al poco tiempo toco la puerta para entrar. No lo vi, pero yo estaba ahí semidesnuda acostada boca abajo con la espalda descubierta y puesta solo una tanga que dejaba al aire mi culo redondo, me dijo que me relajara que iba a comenzar.

    Empezó masajeándome los pies muy despacio. Sentía como cada vez iba subiendo más y más por mis piernas, tocándolas más que masajeándomelas como si fueran caricias, yo tenía todos mis sentidos bien despiertos aunque el pensara que yo estaba casi durmiendo.

    De modo suave llego a mis glúteos, los tocaba como pidiéndome permiso y yo no hacía nada, dejaba que el hiciera lo que quisiera. Al ver que yo ni siquiera me inmutaba empezó a atreverse un poco más, como midiéndome hasta donde ver podía llegar. Tocaba con más confianza mi trasero, lo acariciaba, lo apretaba y de vez en cuando me daba unos pequeños golpes que hacían que me excitara más. Siguió por mi espalda y se sentía genial, pero a la vez nerviosa por si notaba lo excitada que me estaba poniendo.

    El masaje continuaba por la parte superior de mis piernas, pero no se acercaba a mi sexo, aunque sé que en el fondo él estaba igual de excitado que yo. Mientras tanto yo deseaba que se propasara que se atreviera a más, que me metiera los dedos en mi vagina… que por supuesto para esa hora estaba tan mojada y palpitaba de deseo, que creo que se notaba por encima de mi tanga.

    Cuando terminó me dijo que me diera vuelta. Al hacerlo mis pechos quedaron al descubierto. El me observaba fijamente, y haciendo un gran sacrificio decidió taparme con una toalla, me cubrió los ojos también y siguió su trabajo. Masajeaba mis pies y mis piernas, pero esta vez me habría abierto más, se nota que disfrutaba verme, cuando estaba entre mis piernas rozaba con delicadeza mi vulva como haciéndolo sin querer y me abría más de piernas para tener mejor visibilidad.

    Al ver que yo no hacía ningún movimiento tocaba cada vez con más frecuencia y más descaradamente. Siguió hacia mi estómago y subió por mi cuerpo hasta llegar a los hombros. La toalla que me cubría poco a poco se iba deslizando por los movimientos del masaje. Yo disimulaba como haciendo que no me importaba hasta que quedó un seno totalmente descubierto. Continuó masajeándome bajando hasta mis piernas y volviendo a rozar mi vulva una y otra vez, mientras me miraba mi reacción, yo disimulaba, pero creo que el entendió lo que yo quería y se atrevió a más. Terminó de bajarme la toalla, me acariciaba los brazos y por fin me toco una teta. No reaccioné, así que toco la otra y en forma circular y constante. Tocaba y acariciaba mis pechos ya totalmente descubiertos, yo gozaba!

    Me abrió de piernas, hizo a un lado mi tanga y sin pensarlo sentí como su boca me succionaba mi vulva y chupaba mis jugos que salían de lo excitada que estaba, seguía así yo gemía suave pues estábamos en un lugar donde hay muchas personas y en cualquier momento podrían entrar y vernos, siguió chupando, haciendo círculos, lamiendo y sentí como piernas empezaron a temblar y mis gemidos se hacían mas intensos.

    Me quito la venda de los ojos me miro y me beso, se arrimó a la camilla, se quitó la camisa y se bajó los pantalones estaba tan duro que sin decir palabra me embistió metiéndome su verga que llevaba sufriendo un buen rato queriéndome coger, entro de una, me cogía, me la metía y lo sacaba con locura como queriéndome atravesar, apretaba mis senos con fuerza y me decía lo hermosa que era, lo mucho que le había gustado al verme y que a primera vista me deseo con fuerza, sus palabras me excitaban mas, el siguió metiendo su verga decía que se sentía tan caliente y le gustaba que estaba depilada, sentía como los líquidos que salían hacían que la penetración fuera con más facilidad, estaba muy caliente y sus movimientos me volvían loca.

    Nos dimos vuelta, decidí montarlo, besarlo, lamerlo, chuparlo, me encantó sentir lo caliente que estaba, “mmmm si papu dame duro”.

    Su roce me volvía loca, mientras lo cabalgaba llegó otro orgasmo mas intenso que el primero, no aguanto más y se corrió dentro de mí, yo sentía como su leche caliente me llenaba toda…

  • Cobrándole a mi primo por su secreto

    Cobrándole a mi primo por su secreto

    No podía desperdiciar ese secreto, el destino había puesto en mis manos esa gran oportunidad y por ningún motivo lo iba a dejar pasar.

    Bueno no fue fácil convencer a mi primo, pero sus temores y el miedo a que su padre se enterara de su secreto lo hicieron acceder a mis peticiones… bueno les confieso que tampoco soy tan mala, no tenía ninguna intención de develar su secreto, pero si unas ganas enormes de cogerme a mi primo y estoy segura que esta era la única manera de conseguirlo.

    Todo listo para nuestro encuentro quedamos de vernos en un motel a las afueras del pueblo el sábado a las 4 de la tarde porque bueno él entra a las 6 a trabajar y para mi estuvo bien.

    Me llamo a mi celular y me dijo: bueno ya estoy aquí ven antes de que me arrepienta, solo reí y le dije, no lo harás. Ya… espérame voy saliendo. Agarré un par de condones de mi mesa de noche y salí a mi encuentro con mi primo. Hace mucho deseaba tener mucho sexo con él, es una fantasía que estaba dispuesta a cumplir a cualquier precio. Cuando estaba por llegar lo llame y me dijo estoy en la habitación 208 date prisa.

    Toqué suavemente la puerta y escuche su voz que me decía entra está abierta, gire el aldabón la puerta se abrió y allí estaba él, sentado en el sillón al lado de la cama, se veía muy sexy con una sudadera gris y una camiseta roja muy ajustada a su cuerpo que hacían notar ese espectacular cuerpo que tanto formaba en el gym.

    Me acerqué y le dije “hola primito estás listo?”, y el con su voz un poco nerviosa me respondió, “en serio Deseo quieres coger conmigo? Pero ya sabes que no me gustan las chicas, nunca he estado con ninguna”… me reí y le dije “como vas a saber si te gustan si no las has probado…” me acerqué y le di un cálido beso en la comisura de sus labios.

    Ya relájate primito lo vas a disfrutar te lo prometo…

    Él estaba muy nervioso podía verlo en su mirada en sus movimientos, por mi lado yo estaba muy caliente, bueno ya antes me había pajeado pensando en él y ahora por fin lo tenía allí para comérmelo a mi gusto.

    Me acerque cuidadosamente, bueno tampoco quería espantarlo, en serio quería que lo disfrutara… empecé soltando el cordón de su pantalón y mientras lo besaba con mis labios húmedos por el cuello y las orejas, al principio note como se resistía y retrocedía un poco pero luego de sacarle la sudadera me di media vuelta y saque mi top dejando mis tetas totalmente expuestas y baje el short que traía, pude notar como no le fue del todo indiferente, modestia aparte tengo grandes senos que volverían loco a cualquier hombre.

    Tomé sus manos y la coloque sobre mis tetas y le susurre al oído siente como están duras por ti bebé, eso debió excitarlo un poco porque sentí como empezó a crecer su verga y wow que estaba que me la comía de una; pero debía hacerlo con calma porque recordé que él es pasivo así qué use la poca sutileza que tengo y me agaché suavemente y empecé a lamer su gran verga y esta crecía dentro de mí, se hacía más grande y más gruesa, la lamí con delicadeza, pero con muchas ganas, pasaba mi lengua desde la base hasta llegar a la cabeza de loa verga y allí succionar.

    No podía evitar los gemidos, cada vez estaba más arrecha, de verdad lo disfrutaba, en un momento di un pequeño mordisco y sentí por primera vez un gemido de mi primo, y dije dentro de mi wow lo está disfrutando, así que seguí con todas mis ganas y empecé a acariciar su espalda mientras recorría su cuerpo con mi lengua, cuando llegué a los pezones los mordí y sentí como se retorcía, metí mi lengua en su oreja y mi mano acariciaba su verga, wow estaba muy dura, busqué su boca y lo besé bueno en ese momento podría decir que nos besamos y que beso… nuestras lenguas se enredaban se sentía la pasión quería comerlo…

    Por un momento sentí como su mano bajaba hasta mi trasero y acariciaba mis nalgas, y de repente sentí una nalgada y wow eso me encendió mi primo me nalgueo eso me encendió aún más, lo recosté a la cama y me subí encima de él, sus manos acariciaban mis tetas y me decía “wow prima que perra eres, pero eres fantástica”, le dije “soy única bebe”.

    Agarré su verga con mis manos y la introduje de una vez en mi cuca que ya estaba muy mojada wow wow… que caliente se sentía, subí al cielo un instante, empecé a cabalgar y el acariciaba y mordía mis enormes tetas al mismo tiempo gemía y yo le decía “ay primo que rico estas, dame más duro primo más duro” y él aceleraba el ritmo, sus ojos querían saltar, yo feliz, empecé a moverme más fuerte y más rápido y me dijo “prima wow estoy que me vengo”, le dije “aún no primo espera”, “estoy a mil prima estoy a mil”…

    Me bajé y le dije “levántate” me rodé al borde de la cama, le dije “colócate de pie allí” le señalé el lugar y me puse en cuatro le dije “ahora si ven y haz lo que quieras”, me tomo por la cintura me empujó hacia él y de un solo intentó la metió toda dentro de mí, wow la sentí en lo más profundo de mi ser que hasta se me salió un grito.

    Luego agarró mis pechos y empezó las embestidas wow gemí y gemí estaba tan caliente que me vine, el sintió que me venía y dijo “ufff primita como te corres y eso me arrecha”, empezó a moverse más rápido y gemía eso me arrechaba más. Luego dijo “ahora si prima ya no aguanto más me vengo que puta perra caliente eres” y se vino…

    Ufff un gemido seguido de un suspiro y me tiré a la cama, él encima de mí, me dio un beso en la mejilla y me dijo “te saliste con la tuya perra”, le dije “soy única bebé” a lo que él respondió “siii eres única y la más arrecha de todas, lo reconozco estuvo buenísimo”.

    Nos vestimos, nos despedimos y vimos que ya se le había hecho tarde para trabajar así que se fue corriendo.

    Aunque después de eso nunca más hemos estado juntos, no desaprovecho ocasión para calentarlo y sé que le gusta porque él lo propicia…

    Uno de estos días me lo volveré a comer y ya les contaré que tal la cogida.

    Deseo 21.

  • Su primera doble penetración

    Su primera doble penetración

    Somos J y P, y después de un tiempo nos hemos animado a escribir.  Desde joven J ha disfrutado de escribir sobre sus aventuras sexuales y cómo es la vida, P a una edad similar, también gustaba de actividades similares. Es por eso que hemos decidido compartir algunas de nuestras andanzas.

    Somos una pareja de abogados con 30 (P) y 33 años (J), quien nos conoce suele decirnos que no aparentamos esta edad. P siempre ha sido una chica delgada y bajita de 1,53 cm, con lindas tetas, cintura pequeña, linda cara, piel oliva y ojos miel. Por mi parte, siempre he disfrutado de cuidar mi cuerpo, por lo que tengo un buen físico, piernas y brazos musculosos, abdomen trabajado y trasero respingado y redondo, con cabello y ojos oscuros y profundos y barba cuidada.

    Para no alargar más la introducción, y luego de la breve descripción, les cuento que tenemos cierta fijación por experimentar con sitios swinger, llevamos más de 5 años visitando este tipo de establecimientos en Bogotá, al punto de decir que conocemos el 90% de los sitios de la capital de Colombia.

    La aventura que queremos relatar esta vez, tuvo lugar cuando teníamos cerca de 27 y 30 años, en el bar swinger al cual nos referiremos como “Lotto”. Era un sitio pequeño, de aproximadamente 250 m2, parecía una casa más en el barrio de la que seguramente los vecinos no se imaginarían que era uno de los sitios con los mejores masajes eróticos de la ciudad.

    Lotto era un bar nudista, por lo tanto, al llegar debes guardar tu ropa en los casilleros dispuestos para ello y andar con una toalla, lencería o desnudo por todo el sitio.

    Elegimos el sitio porque promocionaba masajes eróticos, la verdad es que nunca habíamos ido a un sitio de estos con masajes eróticos y menos, que tuviera un hombre como masajista para ella, éste último detalle, nos llamó suficientemente la atención.

    En busca de este sitio, encontramos una puerta oculta tras unos árboles altos, entramos y tal cual, era una casa de familia reformada. En el primer piso tenían un espacio para bailar, otro para los casilleros y la sala de masajes, hacia el fondo encontrábamos un pequeño sauna y donde solía quedar el patio, estaba el jacuzzi. En el segundo piso, encontramos 3 habitaciones, “Cuartos de fantasías”, con camas grandes color rojo dispuestas para follar y listo! Básicamente ese era nuestro sitio.

    Entramos y después de desnudarnos pedimos un par de cervezas, habíamos llegado suficientemente temprano para que el sitio estuviera casi vacío. Por lo que aprovechamos para conversar y pasar un buen momento, observar las personas, las parejas, y buscar relajarnos para lo que se venía.

    Vimos que ya había gente en los masajes, así que nos animamos a ir, había 2 mujeres y 1 hombre encargados de los masajes. Ofrecían sus servicios indicándonos nuestras opciones: masaje relajante o masaje erótico. Muy caballerosa como siempre mi querida P, les indicó a las chicas que yo iba primero con un masaje erótico. El masaje empezó muy agresivo, las masajistas fueron directo por mi pene, una me masturbaba y la otra me tocaba el pecho, luego las dos fueron por mi pene, era demasiada excitación para tan temprano así que les pedí que bajaran el ritmo, no quería dejar a P desatendida. El masaje continuó pero boca abajo, una fue por mi espalda y la otra me apretaba las nalgas, en eso se acercó una pareja. La mujer tendría unos 45 años, creo que no había visto un trasero masculino nunca en su vida, al verme rápidamente le pidió permiso a P para tocar mi trasero, esta mujer se ha sabido pegar de una forma loca a mis nalgas, no sabia que hacer con mi trasero, lo apretaba, ¡nalgueaba! era impresionante como me tocaba, solo podía sentir a P mirando, es la hora que no sé su reacción, pero seguro se divirtió mucho viendo a esta mujer toda ganosa.

    No habían terminado conmigo cuando P ya estaba siendo masajeada por el chico, ella ya estaba ahí, completamente desnuda y siendo tocada por todas partes por este tipo. ¡Jamás había visto a P así! La veía con sus pezones duros y completamente desnuda frente a todos los que pasaban por allí, llena de aceite y con las manos de otro encima, era una sensación de celos y al mismo tiempo muy morbosa… fue inevitable para mi tener una erección casi que instantánea.

    El tipo aquel hacia mucho énfasis en sus tetas, las movía para todos los lados, las apretaba, trabajaba sus pezones y apretaba… era increíble, luego que me vio acercar, me preguntó si ella venia conmigo, a lo que contesté que si.

    Debido a ello, le dio la vuelta y la puso boca abajo, ahora el trabajo fuerte se trasladó a las nalgas, abría su trasero, lo presionaba, me daba mucho morbo como abría sus nalgas y quedaba expuesto su ano, era increíble. Después de terminar, justo al lado de las camillas de masaje, había una especie de sofá. Tomé a P de la mano y descargué toda mi excitación en ella en ese momento. No podía dejar que mi pequeña zorra se dejara manosear así de descaradamente y no tuviera su castigo. Simplemente metí mi pene y su vagina estaba más que dispuesta, P, mi linda perra, ¡¡¡estaba gozando de lo lindo su masaje!!! La follé por 10 o 15 min y al entrar en razón nuevamente, teníamos público, alrededor de 8 personas mirando por todas partes como le follaba. De la nada el sitio estaba allí viendo como descargaba toda mi calentura después de ver a mi caliente novia siendo manoseada por otro.

    A pesar que nos encanta ser vistos, había que guardar para después, así que nos retiramos y dimos una vuelta, fuimos a las habitaciones superiores, encontramos que una de ella, tenía unas escaleras, que llevaban a un pequeño hueco, las escaleras eran perfectas para ponerla en 4. Ahí empezamos a follar nuevamente, la habitación se fue llenando, por eso pasamos a la cama, ya teníamos público y nos dejamos ver por unas 10 personas. Debido a nuestro show se animó otra pareja y se nos acercó un hombre solo. Puse a P boca arriba, yo arrodillado la estaba follando mientras este sujeto le tocaba las tetas, P tiene una cara preciosa y cuando esta así de perra, simplemente se vuelve sexo puro, este sujeto era feliz manoseándola, además que todavía estaba algo aceitada, por lo tanto, deslizaba sus manos libremente por sus tetas. Tuve que pedir a P que nos detuviéramos, era demasiado para mi, así que fuimos al Jacuzzi.

    En el jacuzzi había 3 parejas y con nosotros 4, entre las parejas estaba nuestro amigo el masajista. (P se entusiasmó al ver a su amiguito por allí). Empezamos a charlar y P empezó a comunicarse con un tono coqueto con él, y pues claro! Nuestro amigo se acercaba poco a poco, primero tocándole los hombros, luego la cintura y por último el muslo… el jueguito barato se le acabó porque la chica con la que estaba el masajista lo haló y más o menos lo violó en frente de todos.

    La noche siguió, fallábamos aquí o allá hasta que nos hicimos en una mesa al lado de una pareja madura, P en su estado natural (desnuda) charlaba con esta pareja de unos sesenta y tantos, mi querida P completamente desnuda con una propiedad que te asombras, sin embargo, se le olvidó que existían sus amigos hasta que el masajista se hizo en la mesa de enfrente. Ella lo niega pero yo lo vi todo, se fue al baño, y al regresar, le hizo una sonrisa y se le sentó al lado (he de recordar que ella estaba completamente desnuda). P nuevamente en su coquetería me dejó hablando con los maduros mientras ella se divertía en lo suyo, yo miraba a lo lejos, esperaba cualquier cosa, pero todo empezó a hacerse real, cuando el tipo le mandó otra vez la mano al muslo, nuevamente fueron celos de verla tan cómoda con otro, pero al tiempo me empezaba a excitar verla así. El tipo no se qué le decía pero la miraba, le miraba las tetas descaradamente, no sé que contestaba ella, pero parecía insinuante, el tipo subió su mano por la cintura y ella señaló las tetas, el tipo puso su mano por debajo de su teta izquierda y luego la apretó suavemente, P de inmediato me miró, esperando que asintiera o algo, claramente yo asentí, ella se acercó rápidamente y me preguntó ¿tienes condones? Yo los tenía en mi mano izquierda, la abrí y se los mostré, ella me halo y fuimos rápidamente hacia arriba.

    El sitio estaba cerrando, quedaba poca gente, sin embargo, ella me llevó a la habitación y empezamos a follar, estaba muy caliente, empezamos en misionero invertido, luego misionero, luego cucharita y una vez la puse en 4 irrumpió su amigo. Me miro y empezó a acariciar su pelo, suavemente, luego su espalda… se tomaba confianza y ya la manoseaba a dos manos… luego subió ambas manos y le apretó otra vez las nalgas, las abría con cada embestida mía, me hizo una señal como si cambiáramos, el tipo ya estaba listo, le pasé el condón y efectivamente cambiamos, mientras P me lo chupaba, el masajista le embestía con fortaleza, apretaba su cuerpo con vigor y se notaba que lo hacía con mucho gozo.

    Ella rápidamente llegó al orgasmo, y pidió que se la follara en vaquería, el tipo se acostó y ella encima, lo cabalgaba con total confianza, con mucha propiedad, yo de pie recibía una mamada entre gemidos y quejidos, el masajista le tocaba toda, era demasiado excitante ver como gozaba.

    Ella quería más, se sacó mi pene de la boca y me dijo, métemelo por el culo ¡¡por favor!! Se recostó sobre el tipo para sacar el culo, el masajista se detuvo y me permitió entrar por el ano. Ya habíamos hecho esto con consoladores, pero yo sabía que era su sueño hacerlo con un pene de verdad, me encanta darle gozo a mi adoraba P, escupí su ano, tenía mucho pre cum en mi pene y seguro ella algo de aceite todavía… no lo sé… el pene entró y se sentía muy apretado. Ella apenas gemía, empezamos a darle así y aquellos quejidos tuvieron efecto, teníamos 5 espectadores, quienes estaban atónitos al ver la imagen. Cuando P vio que tenía espectadores, gemía más duro, parecía una perra en celo, estaba muy caliente tanto que al llegar al orgasmo, rasguñó al masajista en los hombros y brazos… tuvo un súper orgasmo apretó el culo fortísimo y se veían sus pezones como piedras, sin embargo, ahí quedó mi amada P. El masajista se quitó el condón y ella sabía qué seguía. Puso sus tetas y el masajista la bañó en semen, luego seguía yo e hice lo propio, pero apunté a su cara… la gente guardó silencio, no daban crédito a la imagen.

    Después de bañarnos y tomar el taxi, P iba dormida, plácidamente dormida, como decimos en Colombia, con una cara de ponqué inigualable.

    Ese fue el día en que mi querida P tuvo su primera doble penetración.

  • Tres pollas en los servicios

    Tres pollas en los servicios

    Unos días después de mi encuentro en la sauna con aquel cabrón de médico andaba yo triste y melancólico, tenía ganas de pegarme un homenaje y decidí darme una vuelta, me puse mi ropa para salir de caza, pantalón de chándal, camiseta, sudadera con capucha y mis zapatillas Skechers sin cordones, todo muy fácil de quitar y poner y además da la apariencia de estar haciendo deporte.

    Estuve en mi zona de cruising favorita a ver si pillaba algo pero lo que había no me convencía, mirones y pajilleros y yo lo que quería era una buena polla en el culo que me rellenara bien y me dejara el ojete abierto como un coño y preñado, no me iba a conformar con menos, así que decidí tirar para el Nervion Plaza, en los servicios de la tercera planta del parking te encuentras a una fauna muy diversa, están muy concurridos, normalmente esa planta al ser la más baja suele estar casi vacía y oscura y en los servicios hay mucho movimiento.

    Efectivamente, la planta estaba vacía prácticamente, a la vista muy pocos coches, aparqué el mío y entre en los baños, vacíos, salí y miré alrededor, un tío venía hacia donde yo estaba, me miraba descaradamente, debió de bajarse de uno de los escasos coches que había y al ver lo que yo hacía me siguió, volví a entrar y me puse a hacer como que meaba en uno de los urinarios, el tío entró y se puso a mi lado, un maduro con el pelo gris y algo mas bajo que yo, sacó su polla y me miró.

    – ¿te gusta, maricón? agarrala, que no muerde.

    Dios, tenía una buena polla larga aunque no muy gorda, la agarré y se la acaricié mientras el me manoseaba el culo.

    – Ven putita, que te voy a dar lo tuyo.

    Me llevó a uno de los servicios y en cuanto entramos me comió la boca, me mordía los labios y me metía la lengua mientras me manoseaba el culo y yo seguía con su polla agarrada, me quitó la sudadera, me pasó la camiseta por detrás de la cabeza, seguía comiéndome la boca, mordiendo mis labios, su lengua me llegaba a la campanilla y mientras pellizcaba mis pezones.

    – Oh, oooh, aaayyy.

    Me arrancaba gemidos de placer, con su boca bajó por mi cuello, mordió y chupó mis pezones, siguió recorriendo mi vientre con su lengua hasta mi ombligo, me bajó el chándal y dejó mi polla al aire.

    – ¡que delicia tienes aquí maricón!

    Me agarró los huevos y se metió mi polla en la boca, se la tragó entera, chupaba y mamaba, parecía un ternero.

    – ay que boca, ay, oh que ricoo.

    La baba que le salía de tragarse mi polla la recogía con la mano y me la restregaba por el ojete obligándome a abrirme de piernas, me lo acariciaba haciendo círculos con un dedo hasta que apretó y me lo metió, las piernas me temblaban con el mamazo y el dedo en el culo y metió otro.

    – ay mi culo, ay, que riiiicooo.

    Dejó de mamar, se levantó y me volvió a comer la boca, mordía mis labios y metía su lengua que yo chupaba y mientras, me pellizcaba los pezones provocandome oleadas de dolor y placer mezclados que me ponían cachonda perdida.

    – follame cabrón, hijo de puta, follame.

    Me dio la vuelta y me hizo colocarme de cara a la puerta que estaba abierta, con el acaloramiento ni siquiera la habíamos cerrado, puse una mano a cada lado del quicio y me incliné ofreciéndole mi culo.

    – espera maricón, quítate el pantalón que así te podrás abrir mas de piernas.

    – no me dejes desnudo aquí.

    – venga maricón, que verás la follada tan rica que te voy a dar.

    Me quitó los zapatos y el pantalón, me abrí de piernas todo lo que pude, me puso la mano en la espalda y empujó hacia abajo para que flexionara mis rodillas y mi culo quedara a la altura de su polla.

    – ay que coñito más cerrado y más rico tiene mi putita.

    Me restrego su polla por toda la raja, mi culo pedía guerra, entre sus babas y sus dedos estaba dilatado y lubricado, me agarró por las caderas y mientras tiraba de mí empujó con su pelvis, me la metió de una vez, hasta el fondo.

    – Ostiaaa, hasta los huevos cabrón, me la has metido hasta los huevos.

    – joder maricón, que culo más tragon tienes.

    Empezó a moverse, lentamente, la sacaba y la metía, recreandose, cada vez que me la clavaba hasta los cojones yo me deshacía de gusto, mi polla derramada líquido preseminal.

    – dame fuerte cabrón, follame, revientame el culo puto bujarron.

    – oh maricón oh que culo, oh, como tragaaa.

    Poco a poco fue incrementando el ritmo al que me estaba follando, me derretia de gusto, la polla me llegaba a las entrañas y ese plof plof plof que sonaba cada vez que su pubis golpeaba mis nalgas me ponía aún mas cachonda, los dos estábamos sudando, y ese olor a sexo, ufff, me abre el coño como nada, el tío cada vez iba más rápido y me embestia más fuerte, cada vez que me la clavaba me temblaban hasta las piernas.

    – ay que me corro maricón, ay ayyy.

    – si bujarra, dame tu leche, dejame preñado cabrón.

    – oh si, si, siiiii.

    Me metió la polla tan al fondo, apretó tanto que creí que me salía por la boca, apreté el esfinter y noté sus contracciones mientras soltaba la lefa, se echó sobre mi espalda y mordió mi nuca y mi cuello, llevó su mano adelante y agarró mi polla que estaba toda pringosa del líquido preseminal.

    – ahora te toca a ti putita.

    No tuvo que menearmela mucho, con su polla todavía clavada en mi culo enseguida me llegó el orgasmo, me corrí en su mano y en el suelo, su polla se fue bajando y se salió de mi culo, cogí papel higiénico para limpiarme la lefa que me chorreaba.

    – joder putito, que polvo más rico.

    Cuando salíamos de la cabina del WC nos dimos cuenta que habíamos tenido espectadores, un chaval joven con pinta de cani y un viejo al que se le caía la baba cuando me vio desnudo con el pantalón en la mano listo para ponérmelo.

    – vaya espectáculo nos habéis dado maricones – nos dijo el cani con el pollon en la mano. – mira como me habéis puesto.

    El maduro que acababa de darme por el culo se despidió y se largó dejándome allí con aquellos dos, les dije que yo también me iba pero con la boca chica, el cipote del cani me tenía hipnotizado.

    – venga puta, no me vas a dejar así, con este dolor de huevos.

    Yo seguía caliente y con ganas de polla así que solté el pantalón y volví a entrar en el WC, el joven se bajó el pantalón, me hizo dar la vuelta, me agarró por la cintura, encaró su polla con mi ojete y me la metió de un solo golpe de caderas hasta los cojones aprovechando que mi culo estaba dilatado y lubricado con la lefa del otro tío.

    – ay mi culo, becerrooo.

    – eres una puta cerda, mariconazo.

    Empezó a bombear, a cada pollazo que me daba me hacía ponerme de puntillas, yo intentaba sujetarse con las manos en la pared pero se me resbalamen en los azulejos y el puto cani seguía metiendo y sacando su polla de mi culo y yo chillaba como una cerda por que el gusto que me estaba dando era increíble.

    – ay cabron, ay mi culo, mi culooo

    – Pero no grites puta asquerosa, que va a venir todo dios.

    El viejo nos miraba follar y le dijo al cani que quería que le chupara la polla, el cani, con su cipote enterrado en mi culo hasta los cojones me hizo ir girando hasta que estuve delante del viejo, madre del amor hermoso, aquel puto viejo tenía una polla descomunal, era enorme, me agarré a su cintura e intenté metermela en la boca pero solo pude meterme la punta, mientras, el chaval seguía dándome embestidas en el culo y me estaba haciendo delirar de gusto, sudaba como si tuviera fiebre mientras lamia aquella polla como si fuera un helado.

    – ay maricón, me corro, me corro, puta, puta putaaa.

    Metió su polla hasta los huevos aquel chaval y me echó toda su lechada en mi culo, mientras yo seguía lamiendo la polla del viejo.

    – menos mal que eres un puto maricón, si fueras una perra hoy salías preñada de aquí, cerda.

    – Ahora me toca a mi – dijo el viejo

    – No por dios, esa polla en mi culo no.

    El cani sacó la suya ya flácida y un chorro de semen caliente cayó al suelo.

    – ¿como que no? Esto está abierto como un coño y bien pringoso, deja que el abuelo disfrute.

    El viejo se colocó detrás de mi mientras el cani me abrazaba, me besaba, me pellizcaba los pezones, cuando sentí la punta de aquel monstruo en mi ojete me dio miedo e intenté zafarme pero el abuelo me tenía bien sujeto por las caderas, apretó y su cabezón abrió mi esfínter.

    – hijo de puuuta – el dolor me recorrió la espalda, a pesar de lo que mi culo había tragado aquel día aquella polla era enorme.

    – ya maricón, ya, ya pasa.

    El cani continuaba besandome, metiendo su lengua en mi boca, magreandome, mordiendo mi cuello y mis orejas, me tenía entregado.

    – ay que culo putito, ay, que cosa más rica – me decía el viejo mientras su polla entraba despacio abriéndome en canal. – ya está, ya la tienes entera dentro.

    Me agaché y llevé la mano atrás, era cierto, agarré sus huevos, los tenía pegados a mi culo, aquella verga estaba enterrada entera en mi ojete, empezó a moverse muy despacio adelante y atrás, sacando y metiendo aquello, yo creía delirar, el placer era intenso, aquella polla me llenaba por completo, nunca me había sentido tan repleto.

    – Ay putita, ay que culo, ay que rico.

    – oohh puto viejo, me partes, me partes, ayyy que pollon, ay.

    – si maricón si, todo tuyo mi nabo, maricón.

    – ay que gusto viejo, ay, ay que me meo, me meooo.

    – ¿ Quieres que pare putita?

    – si paras te mato cabrón, te matooo.

    No pude evitarlo, me mee, por las piernas abajo, un charco de orines se formó en el suelo, yo estaba sintiendo un placer tan intenso que no pude evitarlo, me mee de gusto.

    – oh cerda, que cerda eres, maricon, me corro, me corrooo.

    Me soltó otra lechada en el culo, la tercera de la mañana pero aquel pollon me estaba removiendo por dentro, y detrás de la meada vino el orgasmo, un orgasmo largo, intenso, que me recorrió todo el cuerpo y que estalló dejándome sin fuerzas, convulsiódan0do como si tuviera fiebre, me aflojó las piernas y si no me hubieran tenido sujeto entre el chaval y él hubiera caído al suelo.

    Casi dejo sin papel higiénico los aseos, no paraba de salirme leche del culo, la leche de tres machos, mis dos compañeros me propusieron tomarnos una cerveza en uno de los bares de la terraza del centro, querían invitarme por la follada que me habían dado, mientras subíamos no dejaba de pensar que la gente con la que nos cruzabamos sabía de donde veníamos, que nos miraba por que sabía que yo era una puta viciosa y que aquellos dos acababan de follarme, que se me notaba el culo abierto y follado y eso me puso tan caliente que a punto estuve de pedirles que volviéramos a los servicios.

  • Un sueño cumplido con Mar

    Un sueño cumplido con Mar

    Solicité dos días de permiso en mi trabajo.  Además, mi esposa se fue con los hijos una semana a disfrutar con mis suegros de un resort que ellos tenían apartado.  “Qué lástima que yo no pudiera ir, por el trabajo”, les dije cuando los dejé en el aeropuerto. En la noche, después de hablarle a mi esposa por teléfono para ver cómo habían llegado tomé un bus que me llevaría a la ciudad donde vive Mar. Llegué muy temprano y me fui a desayunar. Compré unas flores y tomé un taxi para que me llevara a la dirección del estudio de Bernabé. Apenas bajé del taxi y llegó Mar en otro vehículo similar.

    –Qué puntualidad! –le dije extendiendo el ramo para ella y le di un leve beso en la boca pintada de color rojo intenso, “Rojo puta”, pensé, recibiendo otro.

    –Así de puntuales deben ser los amantes para disfrutar el día –dijo un señor mayor y, aunque estaba vestido, lo reconocí por las fotos que había visto. Era el amante de Mar.

    –Te presento a Bernabé –dijo Mar–. y yo le estreché firmemente la mano a su amante.

    –Sólo estoy para recibirlos, me iré sin molestar, regreso hasta que me hablen por teléfono –dijo Bernabé haciéndonos pasar al edificio y después abrió la puerta del estudio.

    Mar y yo pasamos, Bernabé dijo “Adiós”, acompañado de una sonrisa cómplice, y se retiró. En cuanto cerró la puerta, nos abrazamos y besamos dándonos un morreo delicioso “¡Por fin tendré estas nalgas!”, pensé extendiendo mis manos para magrearlas mientras nuestras lenguas se acariciaban con pasión. Mar tampoco perdió el tiempo para apretarme de la misma manera.

    –Espera, deja poner las flores en algo –pidió Mar volviendo a tomar el ramo que había dejado sobre la mesa cuando comenzó la toqueteada.

    Una vez que encontró un recipiente adecuado y le puso agua, las colocó en la mesa. “Están muy bonitas, es buen regalo para comenzar a lo que sigue”, me dijo tomándome de la mano para llevarme a una recámara. Allí comenzó a desvestirme.

    Cuando me bajó la trusa sonrió sin dejar de mirarme la verga y los huevos. “¡Qué linda!, está mejor que en las fotos”, dijo y se puso a besar mi escroto. Lamió mis huevos uno a uno y los metió con dulzura a su boca. Dio un jalón al tronco y lamió la gran gota de presemen que asomaba por el meato, metiendo la punta de la lengua en éste.

    –Acuéstate, te voy a dar show –dijo al prender el aparato de sonido.

    Se desvistió al ritmo de la música hasta dejar su cuerpo tal como yo lo había conocido en fotos. Se notaban sus estrías y, además, las leves señales de celulitis. Mar sabía lucir sus carnes. “Gorda” dirían algunas; “buenota”, decimos otros. En los pies se notaba menos cuidado, como si la mayor parte del día trajera sandalias o chanclas, incluso fuera de casa porque también tenía la piel quemada en el dorso (verifiqué cierta dureza de piel en las plantas cuando tomé sus pies para besarlos y acariciarlos). Al terminar el estriptís, se lanzó hacia mí para besarme, pero siempre agarrada de mi preciada bolsa que protege la fábrica de semen.

    Después se colocó en posición de 69 para chuparme el pene y los huevos a su antojo, y yo probé el atole que ella me prometió hacer para mí. El sabor de su vulva era como degustar un caviar fuerte, y el olor tenía un ligero parecido a una sopa de mariscos. ¡Con razón su esposo decía que ella sabía a puta! No cabía duda que entre su marido y su amante le vaciaban su amor dos o más veces al día. Por si fuera poco, me tocó degustar las ordeñadas que le dio a su marido de viernes al domingo, salpicándose con leche por todas partes y sin bañarse, así se lo pedí, tal como lo hace para Bernabé.

    Mar chupa muy bien, pero no dejé que me ordeñara en su boca, quería darle mi ser en la leche que le vaciara, tanto por la raja delantera como por atrás. Mi lengua le limpió las nalgas, el culo y la panocha, lo cual ella lo agradecía con gritos y gemidos acompañados de más líquido para mi boca.

    La mayor parte de las fotos que le tomé de ella son de una borracha o enferma de amor lamiendo la botella, acariciándome la verga y los testículos con sus mejillas.

    En un descanso, fui por mi maleta y extraje un regalo que le había comprado: una pulsera de oro para el pie, pero el dije que tenía en forma de corazón se parecía más a un par de ovoides. Claro que era una alusión a lo que le gustaba de mí. Se lo puse. “Qué bonito, Ber, el corazón se parece a ti”, dijo tomando mis huevos. De las dos horas y media de ese día, al menos una estuvo dedicada a mis huevos. Y no es que yo los tuviese tan bonitos, pero ella se había obsesionado con mi escroto, lo estiraba, me replegaba los testículos hacia el interior de mi cuerpo, y apreciaba las estrías luego los sacaba de las oquedades y los envolvía ceñidamente en la bolsa.

    –¡Eres muy hermosa, Mar! Incitas a amarte de todas las maneras imaginables –le dije mientras ella estaba de pie y yo la inclinaba hacia la cama para cogérmela de perrito (infaltable para hacerla feliz)–. ¡Qué lindas nalgas tienes, mamacita…! –exclamé al tiempo que le hundía la verga hasta que golpearon mis huevos.

    –¡Siempre me dicen lo mismo cuando me cogen así, me la voy a creer! –dijo moviendo circularmente el culo.

    Aunque sólo tres nos la habíamos cogido así hasta este día, la imagen que Mar presenta de nalgas con la verga tiesa para entrar y jalándola de las caderas con la intención de acercar ese voluptuoso cuerpo para penetrarla… ¡Qué otra cosa podría decir quien está a punto de cogérsela! La sacudí con ritmo y mucha enjundia, tanta, que gritó al venirse y se quedó descansando como “trapo mojado”.

    Mientras veía cómo su costillar se expandía y contraía en el descanso del cansancio que le había provocado su exquisita putez, me atrajo su culo, que parecía hacerme guiños y le metí la lengua hasta donde pude. Ya que se repuso, ella notó que no me vine por estar haciéndola sentir la felicidad y que la dejé reposar, en lugar de seguírmela cogiendo hasta venirme yo también.

    –Ya se me está acabando el tiempo para coger fuera de casa. Vamos a bañarnos y allí me enculas para sentirte en los intestinos –me dijo como última etapa del primer día de nuestra cita.

    –Mañana vendré a la misma hora para despedirme de ti, bien enchufado a tu amor, pues me dieron ese día libre también –le dije cuando le estaba poniendo mucho jabón en la cola.

    –“Tamaño normal”, con ese jabón me entra –dijo como si ya hubiese tenido enculadas con más de cien penes distintos, dirigiéndose mi verga hacia el agujero anal.

    Ahora fui yo quien cogió sin piedad, hasta venirme, mientras Mar soportaba estoicamente cómo manipulaba su cuerpo al ritmo de mi urgencia.

    Después de enjabonarnos un poco más mutuamente (mis huevos recibieron más atención que cualquier parte), nos enjuagamos entre besos y caricias. Al salir dela ducha nos secamos. Mientas yo me entretenía secando sus pies, ella le marcó por teléfono a Bernabé, quien en unos veinte minutos llegó.

    En el camino hacia la casa de Mar, Bernabé me dijo que me invitaría a comer y a cenar para que mañana estuviera yo en buena forma, además le dijo a Mar que llegara lo más temprano que pudiera porque yo me quedaría a dormir allí, en la “cama cogedora”.

    Comimos muy bien, y bebimos también bien. Bernabé me planteó la posibilidad de hacer un trío. Yo le dije que me encantaría si es que Mar lo aceptaba, y le pregunté cuál había sido la opinión de Mar.

    –No llegamos a ningún arreglo en esta ocasión, pero sí le calienta la idea de sentir dos a la vez, ya está lista para la experiencia… –me dijo y comenzamos a planear cómo hacer disfrutar a Mar con dos amores simultáneos.