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  • Desde mi terraza (parte 2)

    Desde mi terraza (parte 2)

    Estuve esperando toda la leeenta semana, hasta que llegó el día sábado. El calor seguía siendo igual y tal vez peor que los otros días.

    Desperté a las 5 am., me dirigí a la ventana que da a la terraza, miré y no había nadie en frente. Era temprano, por lo que no supuse nada, fui a la ducha, me serví jugo y saqué alguna galleta.

    Esta vez no ocupé el mismo short blanco, sino un bóxer (también de color blanco), el cual estaba estrenando. Debo reconocer que me quedaba bastante bien, algo apretado, marcaba mi bulto a la perfección, al ser blanco y de verano era bastante delgado y diría que algo traslúcido.

    Esperaba ya con ansías ver aparecer a mi vecina frente a mis ojos. Salí únicamente con el bóxer a la terraza, dejé el jugo y las galletas en la mesa y me puse a elongar. Apliqué todos mis conocimientos de yoga que había visto tiempo atrás en vídeos en internet.

    Aún estaba algo oscuro, ya casi amanecía, y de mi vecina ni luces. Me puse a leer en la terraza y al pasar algunos minutos me dormí. No sé cuánto tiempo habrá pasado hasta que me desperté y me di cuenta de que las cortinas del departamento de mi vecina se estaban moviendo. Era un movimiento desordenado, como si las estuvieran tirando, en un principio me preocupé, pensé que era algún robo o forcejeo de algún tipo, luego de un movimiento brusco fueron abiertas de par en par, en ese momento vi una mano apoyada en el vidrio y me di cuenta de que se la estaban cogiendo, al parecer con mucha fuerza e ímpetu.

    Yo aún me hacía el dormido, pero no perdía detalle de lo que ocurría. Ella se da vuelta para besarlo, abre la ventana y lo guía para la terraza, él se resistía y miraba para todos lados, pero la insistencia pudo más. Salieron a la terraza y ahí lo vi, me di cuenta de que era un joven delgado, se notaba más joven que ella, se podría decir que él era algo dotado.

    Más que sentir celos, la situación me causó un morbo gigante. Ella se arrodilló y se metió todo el miembro del chico a su boca varias veces, lo hacía desaparecer, era experta. Detuvo la mamada, lo miró y le hizo la señal de que se sentara en una silla que tenía en la terraza, el obedeció y ella se montó sobre su pene, estaba tan mojada que se lo metió completo en su vagina y comenzó a saltar sobre él. Mientras hacía eso ella tocaba sus tetas que rebotaban de una manera muy rica, se podría decir que eran bastante grandes.

    En mi caso para que decir tenía una erección gigantesca desde hace ya varios minutos, me frotaba la punta del pene con mis dedos disimuladamente mientras mi bóxer estaba agarrando humedad.

    La chica siguió metiéndose el pene grande de aquel chico como si fuera un deporte, arriba y abajo, arriba y abajo, miraba hacia el cielo, el chico la agarraba con fuerza de sus caderas con una mano y con la otra intentaba llegar a sus tetas. Ella sigue cabalgándolo, pero cambia su mirada drásticamente a mi terraza, dejé de hacer cualquier tipo de movimiento, ella no deja de mirarme fijo. Se toca sus tetas mientras saca su lengua, comienza a meter 2 dedos a su boca y con la otra mano me hace un gesto como si me estuviera masturbando de lejos, ya estaba más que seguro, estaba muy excitaba de que probablemente la estuviera mirando desde en frente.

    Quise llegar más allá y me atreví a levantar la cabeza, me puse de pie y me quité la única ropa que llevaba puesta, mi pene apuntaba al cielo, me comencé a masturbar de pie mirando la escena, ella se dio cuenta, aceleró su ritmo por algunos segundos, para luego tirarse hacía atrás y frotar su clítoris a toda velocidad, mientras comenzó a moverse en círculos con el pene del joven dentro de su vagina.

    A esa altura ya estaba completamente de día, el sol daba sobre su ventana y el morbo de que nos pudieran descubrir era demasiado, ella parecía estar a punto de acabar. En un momento ella se detuvo, se puso de pie le dio una sola mamada, bien profunda, le dijo algo al oído. En ese momento temí por lo que podía pasar si su pareja se daba cuenta que yo estaba participando del momento.

    Lo que pasó sí que fue sorpresivo, él se puso de pie y ambos me miraron, el chico me saluda con una mano, mientras ella se recuesta en la silla y algo le dice, acto seguido, él le comienza a comer su vagina a la vez que ella tiene su vista fija en mí y en cómo me estoy masturbando a toda velocidad, pasaron algunos segundos y ella parece acabar en la boca del joven, de lejos se notó como se estremecía por completo su cuerpo, en ese momento estuve a punto de acabar. Ella lo aleja, se pone de rodillas, ambos me vuelven a mirar casi al mismo tiempo y se mete todo su pene en la boca, esta vez se la comienza a mamar con ganas de hacerlo explotar. Yo estaba como loco, pero no quería acabar antes de tiempo, deseaba ver toda la escena.

    Ella agarra al chico de sus nalgas con la intención de llegar a sentir su pene hasta su garganta, lo hace repetidas veces, luego él le toma la cabeza y le hace un moño con su pelo y empieza a cogerle la boca, muy intenso y fuerte. Él se detiene y acaba, le tira toda la leche en su boca y se recuesta en la silla jadeante y agotado. Ella se pone de pie, me mira fijamente y me hace el gesto de masturbarme, yo no doy más, segundos antes de acabar ella junta sus tetas, abre su boca y deja caer sobre ellas todo el semen que el chico le había tirado, no daba más y comencé a acabar fuerte, fueron varios chorros de semen continuos, fueron tan fuertes que el primero fue a dar hacía abajo.

    La vecina chupa sus dedos y me tira un beso, agarra a su pareja y entran a su departamento.

    Me pregunto si alguna vez los veré frente a frente.

  • Promotora de baterías

    Promotora de baterías

    Hola, buen día, ya les conté que cuando tenía clases de física, uno de mis compañeros, me pasó el teléfono de su hermano, que buscaba promotora para una marca brasilera de baterías.

    Iván mi pareja, me dijo que llamara, se venía la carrera de Balcarce y pagan bien, son 4 días que hay que ir, te pasan a buscar, te llevan, paseas por los hangares de los autos, te dicen alguna tontera y te miran el culo, te pagan bien y conoces gente.

    Llamé a Adrián, me atendió muy educado, me dijo que si, si quería ir el lunes a la mañana a la entrevista, el uniforme. me dijo es un catsuit negro y uno amarillo, puedes usarlo sin ropa interior o con ella, cómo estés cómoda. Te esperamos.

    Ivan tenía franco ese lunes, así que el domingo llegó tarde, me dijo si estaba lista, que haría y si pasa esto, si pasa aquello, con sus terribles manos, ya había hecho que tenga unos 10 orgasmos son siquiera conocer a Adrián., Tres horas de mortero, de dedos, de doble mano, que si son dos, que si son tres, que esto, que lo otro. Terminé agotada con cientos de orgasmos.

    Llegué al lugar un departamento, me abrió Adrián, joven de unos 30, estaba Gustavo de unos 40 y me saludaron muy atentos y formales, me indicaron los horarios, veo dinero y la obligación de ir a la fiesta final en Sobremonte al vip, con los pilotos.

    A todo dije que si, me sacaron unas fotos que las mandaban a Brasil al dueño de la firma. Me pidieron que pase a la habitación contigua, había una cama, una mesa y dos cajoneras, deje mi ropa en la mesa, me puse las calzas con el hilo, primero las amarillas. Se marcaba el hilo y se insinuaba.

    Salí, me miraron con satisfacción, Gustavo sacaba las fotos, algo nervioso se puso, cuando Adrián me dijo del hilo dental, lo tienes muy metido, me lo saco?? Le dije interesada en quedar bien. No está bien, es que da la sensación, que lo tienes incrustados, no te es incómodo??

    No le dije, me encanta tenerlo así. Iván me dijo que les mostrará que incluso se me metía adelante, pero no hizo falta Gustavo que sacaba 200 fotos lo notó y dijo, le queda muy sensual, todo metido, gracias le dije acariciándome sobre la calza y notar que se veía la bombacha metida en mi raja.

    Si quieren me l saco les dije, pero, no, nerviosos y al unísono, aclaro que no. Giré y con una exclamación de Gustavo. Dijo, dale ponte el equipo Negro

    Con este amarillo debes ir a la fiesta final, estará el dueño va a querer que estés así, dale le dije, cómo no.

    Estaba poniéndome el equipo, Adrián abrió apenas la puerta, me dijo, ponte sin la bombacha por favor. Ok respondí, voy. Salí y solo exclamaciones de placer, les gustaba, vas al gimnasio? Estás muy bien, me gusta lo abierta que tienes la cola, estás cómoda con todo metido ahí? Si me encanta les dije y me subí un poco más la tela que se terminó de hundir en mi cola. Fotos, fotos, fotos, de frente, de costado, de espaldas. Genial.

    Listo dejo Gustavo, bien me encanta como luces, eres muy linda me dijo, acariciándome mi mejilla y con ganas de darme un beso o tocarme la boca. El amarillo sin bombacha no te vimos. Te cambias?

    Me cambié, estaba muy excitada ya, me metí todo en la cola y la vagina parecía plastificada. Me encanta de las dos formas, tú cómo lo ves mejor?

    Me gusta de las dos formas, me excita mucho tener la bombacha metida, me roza y me estimula, así parece que estuviera desnuda. Dale pues ponte la bombacha me dijo Gustavo ya descarado, muy caliente, te lo pones acá?? Si, no hay problema les dije, me abrí el cierre y me saqué adelante de los dos. Me puse la bombacha girando para que vean la cola y me calce el catsuit con la bombacha incrustada.

    Te excita esto? Si, claro, me excita estar acá con ustedes mirándome, me bajó el cierre y me comió la boca, meanoseaba las tetas y me sacó el equipo amarillo sin parar, Adrian se acercó y me comenzó a besar también, me manoseaban con la bombacha puesta, tal como Iván lo imaginó terminé ensartada por los dos, les chupé a los dos, me tragué la leche, de los dos, me hicieron los dos la cola y la vagina y puede cabalgando a Gustavo sentir la doble penetración de Adrián enloquecido con mi cola. Con la profundidad, no con la forma, que era un poco fea.

    Dos sandwichs que pasarían a ser lo mejor de lo mejor en mi vida. Es lo más placentero estar penetrada por los dos lados. Hicimos los dos, me tragué las 6 leches al menos y metí los uniformes en una bolsa.

    Llegué a mi casa, cerca del mediodía. Iván estaba muy excitado pensando en cómo había Sido todo. Sin almuerzo nos metimos en la cama, tenía todo sucio, le dije que me bañaba, pero quiso, ahí nomas le conté con detalles todo. Todo. Todo.

    Enloquecido me decía, quiero verte coger, quiero ver cómo te hacen gozar entre dos. Me metía la mano entera en la chocho y como 4 dedos en la cola, toda dilatada , espectacular, a cada detalle de mi relato, yo tenía un orgasmo y él también se quería meter en mis partes. Cuando le dije de las dos veces que se cambiaron para hacerme el sándwich, casi me muero, tenía las dos manos metidas y solo recordar lo que había hecho, me salían chorros y gritaba de placer.

  • Días de amor e incesto

    Días de amor e incesto

    Esta historia trata sobre un amor como no podrá haber otro igual, tanto mi hermano como yo, estamos hechos el uno para el otro. Entre nosotros no hay secretos ni reclamos, no hay celos, pero si mucho entendimiento, no hay partes de nuestro cuerpo que no hayan sido ampliamente exploradas en la búsqueda de insólitos placeres, hay camaradería y un refinado morbo por todo lo que hacemos y convivimos día con día.

    Nuestros padres siempre fueron muy liberales, tanto así que sabían perfectamente que entre mi hermano y yo empezaba a haber mucha complicidad y un acentuado deseo carnal entre nosotros. Desde que teníamos relaciones de noviazgo con otras personas, nos dimos cuenta de que era algo muy aburrido tanto para él como para mí, pues siempre preferíamos disfrutar estar juntos, yo sentada en las piernas de Sergio de un buen café, y fumarnos un cigarrillo, así como salir los dos al cine o jugar cartas, de esa forma es que nos empezamos a dar cuenta de que ambos nos entendíamos a la perfección.

    Conforme fuimos adquiriendo más edad, nuestros gustos empezaron a cambiar, pues le tomamos el gusto a bañarnos juntos, meternos juntos a la regadera para explotar y acariciar nuestros cuerpos desnudos y deleitándonos con la vista y tacto todo lo que significaba el estar juntos como hermanos recién enamorados. Incluso nuestros padres sabían todo lo que hacíamos, aunque existía un gran respeto entre ellos y nosotros. Poco a poco el deseo de abrazarnos mi hermano y yo y darnos nuestros primeros besos, se iba apoderando mágicamente orillándonos a explorar juntos lo que fueron nuestros primeros orgasmos. No fue sino hasta que decidimos el cómo vivir nuestras vidas, que nos volvimos pareja el uno del otro lo cual fue del pleno conocimiento de nuestros padres, con ciertas recomendaciones para evitar embarazos. De esa forma fue que nos cambiamos a una sola recámara en la que tuvimos nuestros primeros desahogos conyugales y de verdad que era algo bien hermoso tratar con nuestros padres como lo que fueron; los mejores padres y suegros del mundo y ellos con nosotros como la mejor nuera y yerno del mundo independientemente de ser sus hijos biológicos.

    – ¿Qué tal pasaron la noche, hijos?

    – Muy bien madre, dormimos bien rico a pierna suelta.

    – Y tú hijo, no estarás pensando en embarazar pronto a tu hermana –dijo nuestro padre

    – No padre, la verdad es que aún estamos muy jóvenes y queremos formar un buen futuro, no creemos conveniente el que mi hermana quede embarazada tan pronto, por eso nos cuidamos mucho.

    – Eso está muy bien, tu madre y yo nos embarazamos de ustedes muy jóvenes aún y pensamos que todavía no habíamos disfrutado plenamente de nuestro matrimonio.

    – Nos hubiera gustado que hubieran podido casarse entre ustedes. –dijo nuestra madre

    – No creo que aún vayan a aprobar el matrimonio entre hermanos de la misma sangre. –le contesté

    – La madre de ustedes tuvo relaciones de incesto con uno de sus hermanos también, ¿eso lo sabían? –comentó nuestro padre

    – Sí, también nos lo contó nuestra madre, que tuvo relaciones de incesto con el tío Jorge. ¿Tú no te molestaste por eso?

    – No, en absoluto y eso que aún ya de casados su hermano la seguía buscando para continuar con sus sesiones amorosas.

    – ¡Ay, Pedro! Para que te acuerdas de todo eso, sí los dos estábamos de acuerdo –dijo nuestra madre

    – ¿Te enojaste?

    – No en realidad ellos se disfrutaban mucho, así que entre nosotros pasaban unas por otras

    – ¿A qué te refieres, padre? –le pregunté yo

    – Ay, hija a que yo también tenía mis relaciones por fuera del matrimonio con dos de mis secretarías, así que todo estaba compensado… jajaja

    Pero eso no era todo en realidad, pues no fue nada más la relación con sus secretarías lo que lo movía a aceptar plenamente la relación de incesto que se daba entre su cuñado y su esposa, sino que en realidad entre ambos cuñados existió un enamoramiento homosexual que los llevo a culminar el gran amor que sentían el uno por el otro y compartir la cama esposo y esposa con Jorge el hermano de ella. Así fue como el incesto entre ambos, hermano y hermana se empezó a convertir en poesía cada vez que se miraban a los ojos y esa poesía se hizo sexo compartido con Pedro el marido de su hermana Claudia.

    – Sí me imagino que una relación de incesto vale por dos relaciones “normales”

    – Sí fue un buen triángulo el que teníamos ellas y yo, valió la pena el que su madre siguiera manteniendo relaciones con su hermano Jorge.

    – Aunque eso no fue todo –agregó Claudia ante sus hijos con quienes no pretendían tener ningún tipo de secretos– en realidad su padre también se enamoró de mi hermano y Jorge de él, de esa forma fue que el incesto entre mi hermano y yo se volvió en algo compartido con su padre.

    – Vaya pues es bueno el saberlo, además mi hermana y yo lo intuimos desde un principio que vimos al tío Jorge y a papá besándose, además no es algo que nos competa a mi hermana y a mí los acuerdos que tengan entre ustedes, ni algo que tengamos que juzgar, el amor se da en diversas formas –dijo mi hermano Sergio.

    – De eso ya sabíamos algo, pero cada quien sus formas de amarse y nosotros las respetamos. Ya ven, que las relaciones entre mi hermano y yo son de lo más común en varias familias y además por ser hermanos de sangre son de lo más apetecible. –les dije.

    – Mi querida Susana, de eso no me cabe la menor duda mi hermosa ninfa –me contestó Sergio dándome un tierno beso.

    – Entonces ¿crees que el dispositivo sea algo seguro para que no vayas a embarazarte de tu hermano?, hija –preguntó nuestra madre.

    – No madre, no lo creo –aunque por otra parte empiezo a tomar mis precauciones, dado que mi hermano eyacula gran cantidad de semen al igual que eyaculo yo cuando nos venimos. Porque siempre siento que me llena la vagina con su esperma y yo lo mojó mucho también cada vez que me vengo.

    – Mi hermano Jorge también eyacula mucho cada vez que me hace el amor y a veces llegue a pensar que podía embarazarme de él muy fácilmente. –dijo mi madre

    – ¡Ay madre!, ¿Qué necesidad tenemos de saber mi hermano y yo cuánto eyaculaba tu hermano cuando te hacía el amor?

    – Jajaja, igual que nosotros cuando nos dices lo que tu hermano y tú eyaculan, Bueno, eso lo supo desde siempre tu padre, no veo el por qué no deban saberlo ustedes, si se trata de una relación de incesto muy normal que se da muchas veces en familia.

    – Así es hijos, cómo ven su madre y yo pudimos entendernos muy bien, cómo esperamos que ustedes también tengan una buena vida marital y puedan ponerse de acuerdo siempre. A veces siento como si formáramos parte de esos reyes egipcios que se casaban entre hermanos y que el incesto era algo muy normal, como lo ha sido para nosotros.

    – Ay Pedro, ¡Qué cosas van a pensar nuestros hijos!

    – Acuérdate de las relaciones de incesto de Angelina Jolie con su hermano James y de Khloe Kardashian con su hermano Rob, o del amor platónico con visos de incesto que existió entre María Félix con su hermano Pablo

    Así las cosas, en realidad no había nada que ocultar en nuestra familia, el incesto era algo muy normal en la familia, un incesto lleno con un gran sentido romántico, no era del tipo del incesto vulgar, sino más bien fino y amoroso, así es que mi hermano Sergio y yo continuábamos disfrutando de nuestras relaciones de incesto tan “normales” como las que se darán en otras tantas familias, unas veces a escondidas, otras no tanto, como para que no pudiera enterarse el resto de la familia y mantenerlas en secreto.

    Pasaron algunos años más, nuestros padres se cambiaron a los Estados Unidos donde Jorge el hermano de nuestra madre se había casado con una mujer muy guapa canadiense y que al igual que Jorge, compartía según nos había dicho nuestra madre, los mismos gustos por compartirse en familia, de tal manera que papá disfrutaba al igual que nuestra madre de ese tipo de relaciones compartidas, en el que mamá continuaba disfrutando de esa relación de incesto que desde su juventud había compartido desde siempre con su hermano Jorge y ahora también con nuestro padre y también con la pareja de nuestro tío, aunque en realidad entre nuestro padre, su cuñado Jorge y la mujer de éste, no se trataba propiamente de una relación de incesto, sino de una relación más “normal”. Pero así es la vida y así es el mundo con las sorpresas que nos da.

    Según nos contó nuestra madre nuestro padre y el hermano de ella se enamoraron muy profundamente, era muy común entre ellos compartir su semen directamente entremezclado con los fluidos de la vagina de nuestra madre y hacer el 69 ya fuera entre cuñados o con nuestra madre.

    Ya para entonces mi hermano y yo, habíamos consolidado nuestra relación amorosa, aún no había ningún hijo a la vista y fue en ese tiempo que nos habían recomendado a una muchacha que nos ayudara con los menesteres de la casa. María era una chica de unos 19 años que era muy servicial y al parecer no estaba interesada como otras muchachas en tener novios y entretenerse con ese tipo de amoríos, aunque físicamente gozaba de muy buenos atributos, pues poseía una figura de proporciones muy exquisitas, no de formas tan curveadas, más bien era delgada y de un busto que sobresalía al igual que sus nalgas, sin llegar a exageraciones.

    Ella había tenido relaciones de incesto con su padrastro y la madre de ella a petición de él, según me contaría y que eso no la había asustado, sino por el contrario la hizo más conocedora de todo lo que podía llegarse a disfrutar sexualmente, copulando no solo con un familiar que introdujera su esperma dentro de su vagina sino también con una mujer como lo era su madre.

    Entre mi hermano y yo llevábamos una vida marital como cualquier otra pareja. María sabía que Sergio y yo éramos hermanos y que teníamos relaciones de incesto frecuentes, pues ella era la encargada de a petición nuestra llevarnos el desayuno a la cama, fue así como ella nos vio a mi encima de mi hermano, con mis pechos recargados sobre el de mi hermano Sergio mientras nuestros movimientos denotaban que ambos estábamos copulando de lo más rico y se nos quedaba mirando a la vez que nos sonreía mientras ponía el desayuno sobre una mesita a nuestro alcance.

    Pero eso no fue todo, porque tanto a mí como a mi hermano empezó a atraernos María. Yo ya había tenido algunas relaciones lésbicas con algunas compañeras de la universidad y a ella tampoco le hacía el feo el verme desnuda, así que todo lo demás fue dándose entre nosotras y entre nosotros.

    Todo empezó una vez que estábamos platicando y que María me confesó que a ella también le atraían ese tipo de relaciones, pues el padrastro de ella quería verlas cogiendo a su madre y a ella, mientras él se la metía a ella por detrás porque a su padrastro gustaba del sexo anal.

    – ¿Y tú qué hiciste cuando les propuso eso tu padrastro?

    – A mi madre y a mí nos gustó la idea, ninguna de las dos nunca le hemos hecho el feo a una buena hembra, y para nosotras se trataba de algo mucho más caliente el hacerlo entre madre e hija.

    – Entonces ya sabías lo que era el incesto. Incestus, in que es adentro y cestus que es la membrana de castidad de la mujer. Yo lo interpretó como el pene de un familiar, puede ser hermano, tío, padre, sobrino que meten su pene dentro de la vagina de una hermana, madre, tía, prima, sobrina y copulan eyaculando su semen dentro de ella para que sea un hecho el incesto.

    – ¡Vaya se escucha muy caliente eso que dice! A mí siempre me pareció que el incesto se trataba de algo más caliente por tratarse de coger entre miembros de la misma familia que hacerlo con cualquier otra persona.

    – ¿Entonces supongo que ves con buenos ojos lo que hacemos mi hermano y yo?

    – ¡Claro!, hasta tengo que ir a masturbarme luego de verlos.

    – ¿Por qué no nos lo habías dicho antes?

    – Porque no sabía si a ustedes les parecería bien hacer el amor conmigo.

    – ¿Cómo piensas eso, muñequita?, si estás como quieres, me encantan tus pechos así de grandes cómo los tienes. ¿quieres que me desnude delante de ti?

    – Me encantaría verla desnuda, señorita

    – Háblame de tú

    – Como usted diga, como tú digas…

    Así se dio el hecho de empezar a coger entre nosotras, me encantaba la idea de hacerlo y de contárselo a mi hermano, que cada vez éramos más descarados con María, pues empezamos a hacernos el amor fuera de las sabanas mientras ella nos acercaba el desayuno y podía ver el pene de mi hermano meciéndolo a propósito para que se le antojara. Pero no solo mi hermano y yo éramos los descarados, pues María ya no se ponía calzones y se inclinaba para que pudiéramos observar lo hermoso de su panocha.

    Fue de ese modo como empezamos a tener relaciones entre nosotros y el hecho de hacerlo con María hizo que cada vez fueran más calientes. A mi hermano le gustaba ver como María me acercaba sus labios para juntarlos con los labios de mi vagina como si se tratara de dos bocas lamiéndose y la punta de la lengua de María, apuntara hacia mi clítoris y lo sorbiera chupándolo como si se tratara de un pene diminuto como de hecho lo es.

  • Fede y Luli en el jacuzzi. Yo en la ducha con Ema (parte 6)

    Fede y Luli en el jacuzzi. Yo en la ducha con Ema (parte 6)

    Mientras Luli meneaba su cuerpo sobre las piernas de Fede, con su culo ensartado en la pija de nuestro amante, yo estaba sentado al lado de ellos y me besaba con ambos sin dejar de mirar de reojo el cuerpo mojado y enjabonado de Emanuel, éste terminó de enjuagarse, cerró el grifo y buscó una toalla, pero las teníamos nosotros.

    Fede me pidió que le alcanzara una y que lo ayudara a secarse, mientras él sobaba los pechos de mi novia y alzaba sus caderas para encularla bien a fondo y ella berreaba como una oveja en celo. Acudí presto a llevarle un par de toallas a Ema, le di una y me quedé con la otra para secarle la espalda. Estábamos los dos al palo, así que lentamente le fui secando la espalda, luego las nalgas, bajé por las piernas torneadas y me arrodillé para llegar a sus tobillos, terminando de frotar de nuevo sus nalgas estrechas, firmes, redondas y torneadas como un durazno.

    Me di vuelta para observar que Luli seguía su meneo sobre su semental y reclinaba su cabeza sobre su hombro para besarlo con lujuria mirándonos de reojo y Fede le sobaba los pechos con una mano y con la otra le acariciaba el clítoris, haciéndola estremecerse de placer.

    Fede dejó unos segundos la boca de mi novia para decirle a Emanuel que girara hacia nosotros, éste respondió con voz ahogada que le faltaba secarse las piernas y Fede dijo que no importaba, que yo lo ayudaría. Emanuel se dio vuelta con la toalla tapando su erección, que quedó a la altura de mi cara y procedí a secarle las piernas por la parte delantera hasta que llegué a la entrepierna, lo miré a los ojos y le pedí que se sacara la toalla, por favor. Como dudó, despacio se la fui sacando de las manos y su pija parada y recta dio contra mi mejilla.

    -Perdón, me dijo, avergonzado.

    Le respondí que no se preocupara, que yo me ocuparía y así lo hice enseguida, engulléndome su glande para lamerlo y chuparlo como un chupetín, a lo que el chico dio un respingo, suspiró fuerte, cerró los ojos y levantó la cara hacia el techo. Sin dudar, me apoderé de sus glúteos de ensueño y me fui tragando lentamente su poronga que ya emanaba líquido pre seminal.

    Chupé, lamí y tragué el manjar que se me ofrecía repetidas veces como si fuera un helado a punto de derretirse, sin dejar de mirar su cara por un par de minutos, hasta que se puso tenso y empezó a jadear.

    Está a punto de caramelo, pensé, y le apreté bien fuerte con dos dedos la base de su miembro para evitar que se corriera enseguida. Gimió y jadeó de nuevo, pero pude contener su eyaculación a duras penas, ya que un poco de semen llegué a chupar y tragar.

    Mientras le lamía el glande de nuevo que me sabía a gloria, normalizó su respiración, bajó la vista, me miró a los ojos y me tomó de la cara para que se la siguiera chupando, a lo que me dediqué con total empeño. Pasé del glande a comerme su tronco hasta el fondo varias veces, alternando con chupadas a sus huevos redondos y suaves, y llevando mi lengua hasta casi su agujero trasero, provocándole escalofríos repetidos.

    Seguí chupando y tragando el néctar unos minutos más, apretando cada tanto la base de su pija y le fui metiendo uno y dos dedos en su estrecho ano para masajearlo y para que no se corriera. Más se lo masajeaba y más le chupaba la pija, más me empujaba la cara para cogerme por la boca. Yo me quería pajear o hacer algo porque no daba más de la calentura, pero tenía mis manos ocupadas con su glúteo y con su ano, ya más dispuesto a recibir mis dedos, cuando escuché que mi novia tenía otro orgasmo múltiple por enésima vez jadeando y aullando como una perra en celo, solo que ahora con su culo ensartado en la pija inagotable de Fede.

    Todo me puso como una moto, así que aceleré la mamada a fondo varios minutos más, hasta que Emanuel se tensó y eyaculó siete u ocho chorros de semen espeso y caliente en mi boca, sin dejar de estremecerse y sin que yo dejara de chuparle la pija para limpiar todo resto de su leche. Seguía temblando y parecía que sus piernas no le respondían, así que lo sostuve por las nalgas sin sacarme su poronga de la boca, que seguí chupando con fruición ya que seguía enhiesta y buscaba su mirada en vano porque estaba con los ojos cerrados, pero no me soltaba la cara. Chupé y lamí su poronga unos minutos más hasta que se recompuso, abrió los ojos, me miró y me dijo gracias, con voz ahogada.

    Me puse de pie y lo metí de nuevo en la ducha para lavar su transpiración y le enjuagué bien los genitales con una mano, sin dejar de masajearle el ano, ya con tres dedos que entraban con relativa facilidad, rozándole el culo con mi pija al palo, pero sin intentar nada. Se dejó hacer y aproveché para acariciarle el torso, de abajo hacia arriba varias veces, de ida y de vuelta, empujándolo contra mi cuerpo y empecé a lamerle el cuello de un lado y del otro, los omóplatos, la columna vertebral y toda la espalda, hasta llegar al paraíso de sus glúteos que lamí con avidez y mordí con suavidad.

    Le pasé la lengua por todo el culo hasta llegar a la separación de los glúteos, que abrí muy despacio para lamer y horadar su ano a lengüetazos, haciéndolo estremecer de nuevo de placer. Al notar la buena recepción, separé un poco más sus cantos, lo hice inclinarse un poco y metí mi lengua lo más que pude en su hoyito virgen. Gemía como un perrito lastimado y empujaba hacia atrás, así que aproveché para volver a meterle los dedos mientras subía mis lamidas por su espalda y columna hasta llegar al cuello, apoderándome con la otra mano de su pija dura y palpitante para pajearlo con suavidad. Suspiraba, gemía y jadeaba, cuando le susurré al oído si podía seguir o lo dejábamos ahí.

    -Seguí, por favor, alcanzó a responder resoplando y giró su cara hacia la mía con la boca entreabierta y mirándome a los ojos.

    No me pude resistir y lo besé dulcemente primero, también con la boca entreabierta, para luego aventurarme y meterle la lengua a fondo, a lo que respondió con muchas ganas, intercambiando lengüetazos, chupones y miradas, mientras se tomaba de mis nalgas para apretarme contra su cuerpo estilizado de bailarín, lo que me volvió loco de placer, lo besé más apasionadamente aún y lo fui girando para ponerme frente a él debajo de la ducha, sin dejar de morrearlo y abrazarlo.

    Me animé á alzarlo tomándolo de las nalgas y cruzó sus piernas en mi espalda, le pedí que cerrara el grifo y en andas lo llevé hasta el jacuzzi, donde los amantes no paraban de coger en todas las posiciones posibles, sin dejar de mirarnos, pero ahora Luli se apoyaba en los bordes y Fede la embestía sin tregua con la pija a fondo de su conchita insaciable.

    Le pedí a nuestro semental que me ayudara a entrar con Emanuel montado a horcajadas de frente a mí, lo que hizo con una mano, sin dejar de acometer a mi novia que no dejaba de empujar hacia atrás, jadeando y pidiendo más. Llegamos a sentarnos dentro del jacuzzi, con Ema encima de mí, su poronga dura pajeándose con mi abdomen y mi pija buscando su agujero, sin poder conseguirlo, pero sin dejar de besarnos y chuponearnos furiosamente.

    Muy a desgano conseguí despegarme de sus labios ansiosos y le dije que se sentara en mis piernas de espaldas a mí y de frente a la lujuriosa escena sexual que montaban Fede y mi novia.

    ¿CONTINUARÁ? Comenten si les gustó y quieren que siga la narración.

  • Mi fantasía deseada

    Mi fantasía deseada

    Llevo algún tiempo disfrutando de los relatos de esta página, la cual me ha abierto la mente de gran manera, ya que he estado toda mi vida con la misma persona. He pasado por muchos procesos en mi sexualidad, he estado llena de duda, prejuicios, tabúes y un millón de cosas que me han limitado por años…

    Hoy me atrevo a escribir mi primer relato.

    Yo actualmente tengo 26 años y como les decía, he estado con la misma persona toda mi vida y hemos crecido juntos en todas las áreas, incluyendo la sexual. Aunque él está bastante conforme con lo que tenemos, ha abierto más su mente debido a mis ganas de conocer más, querer más y ver más jajaja.

    He tenido la fantasía de estar con alguien más durante años y aunque al principio mi esposo no estaba muy abierto al hecho, yo he insistido tanto y he hablado tanto del tema que él ya está más dispuesto.

    He pensado muy bien en mi manera de ejecutar mi plan, ya que no puede ser nadie conocido porque a pesar de ser un matrimonio joven, somos muy conservadores (lo que la gente no sabe es de mi mente perversa jajaja).

    Hace meses conocí a un hombre, 10 años mayor que yo, padre soltero. Apenas lo conocí supe que él sería mi candidato. Era una persona fuera de mi entorno social (mis conocidos), era mayor y padre de una jovencita. Eso me garantizaba que sería alguien sumamente discreto y prudente. Comencé a conversar con él estilo amigos y normal… chateábamos más seguido de lo normal, pero yo solo quería asegurarme de que sería el indicado para entonces decirle a mi esposo que ya tenía al candidato.

    Así fue, al par de meses de estar chateando le comenté a mi esposo que había encontrado a la persona y él sabe cuánto me calienta el hecho de acostarme con alguien más, tanto que a él le gusta fantasear con la idea de que otro me coge!

    Con los días y el permiso de mi esposo yo comencé intencionalmente hablar de temas calientes con mi candidato y él estaba bastante abierto a hablar honestamente… Hasta que tuve la valentía de decirle que yo tenía permiso para coger con alguien, él casi se infartó porque para él no era algo común y jamás había visto algo así, él también es una persona muy conservadora.

    Pero yo tenía mi estrategia clara y todo estaba yendo mejor de lo que esperaba. Llegó el momento en el que en una conversación él me pidió ser esa persona con la que mi esposo me permitiera coger, ¡¡ahí mi plan había calzado perfecto!!

    Le conté a mi esposo que ya me había hecho la propuesta para coger y ahí comencé la segunda parte del plan que era asegurarme de que nuestras conversaciones fuera por una plataforma segura, instalamos unas aplicaciones para que nuestras conversaciones estuvieran seguras y comenzamos a hablar.

    Me fascinaba mandarle fotos y vídeos de mi vagina caliente, posar en otras, él no era de mandar fotos y al principio eso no me gustó, pero a mí me calienta tanto hacerlo, que yo no las enviaba para calentarlo a él, las enviaba para calentarme yo con el hecho de que me viera caliente metiéndome los dedos hasta en el culo si quería.

    Al cabo de unos meses me invitó al cumpleaños de su hija, el cual celebrarían en el salón de fiesta del edificio donde él vivía, todos estaban reunidos y él iba a preparar en su departamento una comida para servir en la fiesta, me pidió ayuda y que lo acompañara, ya yo sabía qué tipo de ayuda quería… y yo estaba encantada de poder ayudarlo.

    El departamento estaba solo ya que todos estaban en la fiesta, entramos y el de una vez me arrodillo y se sacó su miembro.

    Él me había comentado que le encantaba que le hicieran sexo oral y que nunca alguien se había podido meter su pene hasta la garganta debido al tamaño del miembro y eso es algo que a mí me encanta hacer, (si en algo me dotó Dios fue con la boca), así que con gusto le cumpliría su deseo de acabar en mi garganta si quería y así fue, me di el gustazo de mamarle como nunca su rico pene y acabara en mi garganta.

    Aún no concretamos un encuentro completo. Y aunque llevo años con esa fantasía, confieso que estoy nerviosa.

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  • Mi mejor amigo me feminizó (Parte 2)

    Mi mejor amigo me feminizó (Parte 2)

    Al ver la nota la arrugue y me fui a vestir, pero cuando entre a mi habitación descubrí que mi ropa no estaba en ningún lugar, solo tenía mi playera y mi bóxer que estaba usando, pero no tenía nada más en ningún lugar de la casa.

    Intente buscar en su habitación, pero la había dejado con llave y no tenía nada que ponerme, esto me molesto y me incómodo mucho, pero viendo que esto parecía una broma decidí hacerme algo de comer para desayunar y esperar a que llegase.

    Alrededor de unas horas apareció por la puerta con una gran cantidad de bolsas de distintas tiendas de ropa.

    -Veo que ya estas despierto, ¿hiciste algo de comer?

    -No, no hice nada de comer, ya que “alguien” se llevó toda mi ropa sin mi permiso…

    -No te molestes tanto Omar, mira, todo esto lo compre para ti, era hora de que renovarás un poco tu ropa, tómalo como un buen gesto.

    -Quiero mi ropa de vuelta, y no voy a hacer nada hasta que me des mi ropa de vuelta.

    -Omar, que te parece lo siguiente, pórtate bien, haz las cosas que te digo y después de 2 meses ya no te sentirás mal con todo esto, te devolveré tus cosas y todo será normal. Además… No estás en posición de exigir nada. – Me replicó mientras me apuntaba la entrepierna.

    Me sentí desprotegido, estaba literalmente enjaulado y totalmente a sus órdenes si quería mi libertad de vuelta, estaba tan frustrado y tan molesto que no sabía qué hacer.

    -Mira, aquí tienes todo lo que necesitas de ahora en adelante, y está bolsa la guardaré yo, para más adelante, adelante ve a ponerte tu ropa.

    Me entrego las bolsas y me dirigí a mi habitación, al encerrarme abrí las bolsas y el corazón se me aceleró a mil, lo único que había en las bolsas era ropa de mujer, lencería, vestidos, faldas, tops, mallas…

    -Tiene que ser una broma… – Dije en voz baja mientras tomaba un vestido y me lo ponía sin quitarme mi bóxer.

    Me sentía extraño, y buscando entre las bolsas encontré también un set de maquillaje y una peluca, la cual procedí a ponerme y al verme al espejo que tenía en mi cuarto me sentí muy avergonzado, me veía como una mujer de verdad y me latía el corazón a mil cuando me vi por primera vez.

    Salí y cuando Daniel me vio en lugar de reírse hizo una mueca con su cara, me dijo que debía depilarme más tarde, y que antes de eso tenía que cocinar algo para que comiéramos, accedí y sintiéndome de lo más extraño, me puse a preparar algo.

    En la tarde comencé a depilarme y me sentía demasiado ridículo, me veía en el espejo del baño y no me podía creer que estaba haciendo todo esto, peor aún, no entendía porque mi corazón latía tan fuerte con todo esto.

    Una vez que ya estaba depilado por completo, salí del baño y Daniel me hizo sentarme en el living junto a él.

    -Luces muy bien ahora jajaja, nadie pensaría que te llamas Omar con esa apariencia jajaja.

    -Cállate… No me siento cómodo con todo esto.

    -Relájate, vamos a ver algo de nuestro gusto y luego nos vamos a dormir, mañana tengo que ir a trabajar y tú te quedaras aquí disfrutando de tus 2 meses.

    Al rato puso una peli porno en la televisión y la escena era muy ardiente, una chica con lencería negra se acostaba en una cama junto a un tipo y la follaba tan duro que nos subía el morbo a los dos.

    Por un momento me empecé a excitar y un dolor agudo me hizo contraerme todo, la pequeña jaula me estaba apretando y no me permitía hacer nada.

    -Auuchh… M-me duele…

    -Descuida, no tienes que sentirte mal, piensa que esto ayudará a que no te toques tanto jajaja, ¿no te molesta que yo lo haga?

    -Si, si me molesta, yo no puedo hacerlo y tú tienes toda la libertad del mundo…

    Cuando le decía todo esto, Daniel se sacó la verga de los pantalones y la dejó fuera como un mástil, era más grande que la mía y comenzó a masturbarse frente a mí de manera suave y lenta.

    -Te dije que me molesta eso! Deja de hacerlo…

    -Si tanto te molesta entonces deja de mirármela.

    Ante su comentario me puse rojo de vergüenza y al tragar saliva aparte la mirada a la televisión, viendo como la mujer de la película seguía recibiendo ahora en 4.

    Me dolía tanto mi pene que intente sacarlo por debajo del vestido y era inútil, no podía tocarme y me dolía al tenerlo encerrado en la jaula de castidad.

    -Voy a venirme, tráeme algo para no derramarlo en el suelo. – Me dijo Daniel mientras se seguía masturbando.

    Mientras me levantaba fui a buscar algo de papel higiénico y se lo entregué.

    -Toma… – Mientras se la entregaba no podía evitar mirarlo, mis ojos intentaban quedarse en su cara, pero bajaban en seguida.

    Al terminar con eso, apago la televisión y dijo que nos fuéramos a dormir, fue conmigo hasta mi habitación y me dijo que usará pijama, el cual era un top y un short muy apretado. Me desvestí enfrente de él y me lo coloqué mientras que él tomaba mi playera y mi bóxer.

    -Ten una linda noche, no te preocupes por estas cosas, ya no las usarás por un tiempo.

    Cerró la puerta y me dejó ahí solo, me miraba en la habitación y me veía como una niña, luego de verme un rato me quite la peluca rápidamente.

    -No no no noo… Esto me avergüenza, es por eso que me late tanto el corazón… Eso debe ser, solo eso…

    Si les esta gustando háganmelo saber, denle apoyo y dentro de pocos días les seguire contando como continua esta historia amores.

  • En el metro caliente (2)

    En el metro caliente (2)

    ¡Hola queridos! Soy Tania Love travesti de closet y les traigo la segunda parte de mi relato «En el metro caliente» espero les guste.

    Una vez vestida, salí al trabajo muy nerviosa y excitada, decidí tomar otra ruta para no encontrarme con él… No sé, no quería verlo hasta la noche.

    Estuve en el trabajo muy ansiosa, pero también muy nerviosa (no es fácil encontrarse con tres machos que acabas de conocer) por un lado quería ir pero por otro me daba miedo…

    Por fin llegó la hora de salida y me dispuse a tomar camino… Me decidí a ir, estaba cerca de mi trabajo y yo pues estaba muy excitada y necesitada así que pudo más mi putería que el miedo jiji.

    Llamé a mi esposa diciendo que no me esperara que iba a salir tarde, ella me respondió que no me preocupara que iba a salir con sus amigas… Ella piensa que no lo sé, pero desde hace bien tiempo me pone los cuernos… eso no me molesta, a final de cuentas somos un par de putitas atendiendo a sus respectivos machos, así que le dije que se divirtiera y terminé la llamada.

    Llegué, la dirección era en una obra en construcción, ¡me puse aún más nerviosa! Sin embargo, me di valor y toqué, inmediatamente de abrieron, era él, el macho de los ojos bonitos que me enamoran.

    «Pasa, ¡Qué bueno que viniste! Me dijo y sus ojos brillaban con un dejo de alegría y morbo. Entré y adentro había una habitación con unas cuatro sillas, una mesa y una cama, más… Nada.

    Allí estaba esperando uno de sus amigos que al verme se levantó de la silla a saludarme, tomó mi mano y me acercó a él hasta que quedamos cuerpo a cuerpo y me dio un beso en la mejilla. «No tarda mi compañero» dijo «fue a la tienda… Ponte cómodo» me decía refiriéndose a mi en masculino (ellos esperaban un chico, así que tuve que aguantar, no me gusta que me hablen como chico cuando voy con algún macho a coger)

    El tercero llegó con su cargamento… Refrescos, frituras y… Tequila por supuesto, ¡habían comprado tres botellas! Yo no tomo, pero me gusta que mis machos tomen.

    Ya estábamos sentados y platicando, que si el clima, que no me habían visto en la mañana, en fin, cosas superficiales. Lo interesante comenzó con los primeros tragos de tequila, pusieron música (banda… ¡No me gusta! Jaja) uno de ellos me dijo que, si bailaba y gustosa le dije que si, eso me excita mucho, bailar con un macho fuerte me agrada demasiado. Estábamos bailando muy juntitos y empecé a sentir su paquete poniéndose duro frente a mi, los tres son más altos y fuertes que yo, eso me hizo sentir más mujer aún y no resistí más, me abrí completa a ellos que ya para ese entonces se habían unido al baile, me tenían atrapada, uno de frente otro atrás y otro a un lado, lentamente comenzaron a desabrochar mis jeans ya quitarme mi playera, se dieron cuenta entonces de mi ropa interior y noté su mirada, era un trío de machos calientes relamiéndose los bigotes preparando su cena… Yo.

    No tardaron mucho en dejarme solo con mis pantimedias, mi tanga y mi top negro, acariciaban por todos lados y el primero se animó y me besó la boca muy ardientemente, su lengua quemaba mi boca, llegaba muy hondo, la sentía deliciosa… Yo estaba a mil, dispuesta a que hicieran conmigo lo que desearan, está noche era completamente para ellos.

    Me recosté en la cama y subí mis pies, ellos se ocuparon de quitarme mis tines y comenzaron a besar mis pies de manera golosa, lo cual terminó de calentarme, ¡si algo me calienta es que me chupen los pies! Además, mis medias a esa hora debieron oler muy fuerte ya que las traje todo el día, ellos percibían ese olor a hembra caliente y más se excitaron.

    Continuará…

    ¡Gracias por leer queridos! Les dejo mi correo para que me escriban y me conserven calientita [email protected].

    Besos

    Tania Love.

  • ¿Quién eres?

    ¿Quién eres?

    Tú… ¿Quién eres?

    Te pienso, sueño contigo.

    Eres mi fantasía, mi ilusión.

    Mi cuerpo te pide.

    Mis sensaciones reclaman que te busque.

    Que sea tuyo y que tú seas mía.

    Que mi boca recorra todo tu cuerpo

    Desde la frente hasta los pies.

    Sintiendo tu boca, tus labios, bajando poco a poco hacia tus senos

    jugando en tu abdomen, llegando a tu ombligo

    Y continuando ese largo camino hacia abajo

    Hasta ese paraíso que me llena, me invita a buscarlo y disfrutarlo. 

    No sé quien eres. Pero te necesito, mucho.

    Llega pronto a mí, por favor. 

  • Ber, Bernabé y yo

    Ber, Bernabé y yo

    Si quieren saber lo que sucedió un día antes, pueden leerlo con Ber,  quien lo describió en “Un sueño cumplido con Mar”. El sueño era de Ber, pero para mí era una obsesión tener sus huevos en mis manos y en mi boca.

    Una vez cumplido el sueño y mi obsesión, quedamos de vernos en el mismo lugar y a la misma hora para aprovechar el permiso que solicitó en su trabajo. Me precisó que él ya lo había acordado con Bernabé.

    Llegué con la leche de mi marido en la cuca, como me lo pidió, pero mi sorpresa, ya que estábamos desnudos, Ber salió del cuarto y regresó con Bernabé, también en cueros, quien me tiró en la cama para chuparme la panocha.

    –Me desayunaré el atole que hiciste con el cornudo, pero también hay lechita para ti, mi amor –me dijo poniéndose a chupar, al tiempo que vi a Ber poner sus rodillas a mis costados para darme su biberón.

    Era claro que ellos habían preparado el encuentro para hacer un trío conmigo y, en lugar de molestarme, me sentí feliz de experimentar algo nuevo. Abrí la boca y tomando el pene de Ber, a la vez que disfrutaba la lengua de Bernabé, me puse a mamar, pero no dejaba de acariciar sus huevos rasurados y darle jalones a ese escroto de ensueño. “¡Qué delicia, mamar y ser mamada!”, pensaba. Era obvio que había una diferencia con un 69, que es grato, pero sabía que me esperaba también darle una mamada de Verga a uno mientras me cogía el otro. “Todo a su tiempo”, pensé, “¡Goza cada momento!” y me empecé a venir. Bernabé me chupaba con más enjundia al sentir mi flujo y yo mamaba con más pasión hasta que me llené la boca del sabor delicioso de Bernabé. Antes de tragar el semen, decidí compartirlo con mi amante habitual y empujé a Ber para que se quitara de mí.

    –Cógeme, amor –dije como pude tratando de no tragarme todo y extendiendo las manos para que Bernabé me cubriera.

    Lo hizo de inmediato y me empaló de un solo golpe, abrazándome y en el beso le compartí la ordeña que le hice a Ber. La lengua de mi amado me recorrió el paladar, los dientes y la lengua para saborear ese manjar que le ofrecía en mi calentura. Sentí en mi vagina el calor de lo que mi amante vaciaba en mí y me vine otra vez.

    Descansamos un poco, acostados los tres, yo al centro apretando entre mis manos sus exangües miembros. Poco me duró el descanso. pues Ber se fue a mi pepa y se puso a chupar las venidas conque habíamos culminado Bernabé y yo el coito. “¡Está muy rica!” exclamó Ber y, sin previo aviso, le empezó a mamar la verga a mi amante. Bernabé se sorprendió también, pero se le paró la verga. “Está con el mismo sabor, pero se sentía bien cómo me llenaba la boca al crecerte”, explicó y se volvió a acostar a mi lado.

    –¿Te gusta chupar verga? –le pregunté a Ber.

    –Ya sabes que estuve propenso a chupársela a Cornelio cuando hice trío con él y Stella, hoy no me aguanté a limpiársela a Bernabé –dijo sin mayor enfado– Sí, me gustó, quizá porque estaba llena de atole…

    –Pretextos… –dije, pero me di cuenta que Bernabé se la comenzó a jalar antes de irse con la boca sobre una de mis tetas.

    De inmediato, al Ber la acción de Bernardo, se puso a mamarme la otra chiche y metió la mano en mi raja. “¡Qué delicia!”, exclamé, y tomé sus cabezas como si amamantara a un par de gemelos. “Mamen, mis niños, mámenselas a mami”, dije al acariciar su cabello.

    Al rato dije “¿Quién quiere estar al frente y quién atrás?”. “Yo en el culo”, dijo Ber, y me volteé hacia Bernabé dándole las nalgas a Ber. Lo intentamos así, pero se me salía una verga y Ber no lograba metérmela porque no estaba lubricada en el ano.

    –Siéntate aquí, mami –me dijo Bernabé colocándose “vergarriba” (sí, ya sé que es “bocarriba”, pero era la cúspide de amor lo que sobresalía)

    Me acomodé ensartada en mi amante y me incliné para besarlo, ofreciéndole el culo a Ber, quien ni tardo ni perezoso, me puso lubricante en el ano y se embadurnó la verga. Me la metió como si fuera sable para clavarlo de un solo estoque. ¡Sentí riquísimo cuando sus huevos chocaron en mis nalgas! Casi sin dolor, pero grité de satisfacción cuando entró. “¡Qué bien se siente esa verga!”, dijo Bernabé, refiriéndose a los embates que me daba Ber y yo imaginaba lo que pasaba dentro de mí: El glande de Ber se deslizaba en mi recto y, a través de la pared de mi vagina, acariciaba el tronco de Bernabé. “¡Qué putos, se están acariciando sus penes dentro de mí!”.

    No aguanté mucho, tuve tres o más orgasmos gigantes, uno tras otro y comencé a gritar en cada vez “Cójanse mucho a esta puta, papacitos, cójanme, cójanme…” y, momentáneamente perdí el conocimiento por la intensidad del orgasmo. Se interrumpieron cuando sintieron mi cuerpo suelto. Pero no me sacaron la verga sino hasta cuando volví en mí. ¡Estaba llorando de felicidad! “¡Qué rico me cogieron, mis putos!”, les dije y se salieron de mí, aún con sus herramientas afiladas.

    –Hínquense, se las quiero mamar juntas –les pedí y como pude me metí los dos glandes a la boca.

    –¡Puta glotona! –me decía Ber, pero Bernabé estaba con los ojos en blanco, disfrutando las caricias de lengua con mis babas y del glande de Ber con su presemen.

    Les junté los troncos y les hice una chaqueta usando las dos manos. Ahora los dos estaban extasiados… Recordé que esto lo aprendí leyendo “Festejo de cumpleaños”, de Tita. Volví a mamarlos, sin soltarles los huevos. Los puse frente a frente y les junté las bolas para restregárselas unas con otras. Ellos seguían con los ojos cerrados y sacando presemen.

    –Ahora, los quiero a los dos por la vagina –les dije y me paré entre ellos. Bernabé por atrás y Ber al frente.

    Me colgué de Ber, ensartándome en su pene y obligándolo a cargarme de las nalgas, Bernabé metió un brazo bajo mis tetas y con el otro brazo completó el candado, agarrando una de mis chiches con la mano. Cuando comenzaron a moverse, comprendí cabalmente lo que escribió Tita: “Me sentía como se ha de sentir un acordeón siendo jaladas sus partes en dirección contraria”. Me vine bien mucho, y ellos también. Al punto del desmayo, previéndolo, les pedí que me acostaran. Como pudimos nos acomodamos, sudorosos y agotados. Ber empezó a lamerme la cuca, abrevando lo que faltó por escurrir. Bernabé se fue sobre los huevos y la verga de Ber para limpiarle el aparato con la lengua.

    Dormité poco tiempo y al abrir los ojos vi a los dos haciendo un 69. Aún podían lograr la erección, pero sí lo gozaban… “¡Putos!”, les dije y me fui a bañar, dejándolos solos, porque ya llevábamos casi tres horas cogiendo y no quería tener problemas en la casa. En dos o tres minutos me alcanzaron en la ducha, me enjabonaron y no pudieron cogerme, sospecho que era porque se acababan de venir, uno en la boca del otro.

    Nos vestimos, Ber tomó su pequeña maleta de mano y los tres salimos del estudio de Bernabé hacia el auto de éste. Me llevaron a una cuadra de mi casa. Ber dijo “¿Cuándo lo repetimos?”, pero sólo recibieron una sonrisa mía y dije “Me encantó, putos”. Llegué a la cama. Quedé dormida casi dos horas por el cansancio excesivo.

    Al despertar, mi hija ya tenía lista la comida y acomodados los platos y cubiertos en la mesa. “¿Ya te sientes bien, mamá?”, me preguntó. “Sí, muy bien, hija” y me levanté para ayudarle a recibir a mi cornudo, quien hoy recibió doble faena.

  • Mi reencuentro con mi novio de la adolescencia

    Mi reencuentro con mi novio de la adolescencia

    La historia que les contaré hoy sucedió en estas vacaciones de fin de año, hace algunos días me encontré con el que fue mi primer novio en la adolescencia, éramos solo unos chicos, yo muy tierna y buena y él muy decente y respetuoso así que no pasó más de unos cálidos besitos y agarraditas de mano.

    Nuestras vidas tomaron rumbos distintos y cada uno formó su familia, pero nunca dejaba de pensar como sería si hubiéramos ido más allá, como sería coger con él no se si a él le pasaba lo mismo, pero cuando lo veía por casualidad mil pensamientos perversos rondaban mi cabeza.

    Hasta que el destino quiso que nos encontráramos de nuevo, tal vez fueron los tragos o quizás esas ganas que teníamos los dos de querer saber como seria ir más allá, el punto es que ese día terminamos besándonos y siii fue un beso tierno y cálido como cuando éramos chicos; pero… ya no somos esos adolescentes, ahora somos adultos que nos dejamos llevar por la lujuria y el deseo…

    Decidimos vernos para hablar de lo sucedido, de ese beso, fue solo un beso ambos habíamos tomado mucho, pero quizás muy adentro solo queríamos que pasara lo que tenía que pasar.

    Así que nos citamos en el pueblo vecino ya que en el nuestro alguien nos podía ver, aunque yo estoy soltera, bueno él tiene su esposa y su familia.

    Nos tomamos algo y decidimos ir a un lugar más privado para hablar mejor, fuimos al motel más cercano y las palabras empezaron a sobrar, cuanto anhelaba esos besos, nuestras lenguas se perdían en nuestras bocas y la pasión nos desbordaba, es como si hubiéramos estado esperando ese momento hace mucho tiempo.

    Así estuvimos unos minutos besándonos como cuando se te va a acabar la vida, bueno creo que él estaba un poco nervioso así que yo tomé la iniciativa y empecé por sacarle la camiseta y quitarme el vestido que traía puesto, dejando al descubierto mis atributos en mi pequeña ropa interior, eso lo animo un poco más y comenzó a acariciarme por todo mi cuerpo, quitó mi ropa interior y me dejó totalmente desnuda, me tumbo a la cama y comenzó a lamer mis grandes senos, los chupaba y succionaba que me hacía sentir una explosión de sensaciones.

    Luego pasó a mi cuello y cerca de mi oreja ya yo sentía que estaba muy pero muy mojada, así que le di media vuelta y me subí encima y empecé a lamer su cuerpo a morder sus pezones y acariciar su espalda, pude sentir que estaba duro así que delicadamente baje hasta su verga y la metí a mi boca la chupaba suavemente y luego aumentaba mi ritmo.

    Podía escuchar como gemía y eso me calentaba aún más di un par de mordisco y jugué un rato con la cabeza de su miembro que estaba tan tieso que parecía querer explotar…

    Me acomode encima y empecé a cabalgarlo wow aún recuerdo ese momento y me arrecho mucho, subía y bajaba con desespero al ritmo que mi cuerpo lo pedía, estaba tan caliente como lo estoy en estos momentos solo de recordar, luego me dijo “voltéate”, rápidamente cambié de posición colocándome de espalda y tratando de abrir un poco mi trasero para ofrecerle una vista mejor, el agarraba mis tetas que en ese punto estaban tan duras que dolían, subía y bajaba, estaba realmente arrecha y él lo disfrutaba, gemía y hablaba, sabía que le gustaba, que lo tenía a mil y eso me arrechaba más.

    En un momento me pidió que me pusiera en cuatro lo hice me penetró de un solo movimiento y empezó a acelerar su ritmo me daba duro muy duro me encanta que lo hiciera, yo gemía de verdad lo disfrutaba mucho estaba a mil, sentí una nalgada, recuerdo que pensé wow, eso me calentó aún más y dije más fuerte, su respiración se agitaba, podía sentirse respiración, nuestra temperatura corporal aumentó, es más no sentía ni el aire acondicionado, estábamos realmente arrechos.

    Siguió dándome duro y yo cada vez más caliente, gemía y me quejaba sentí por un momento que no podía, grité un poco el me nalgueó nuevamente aceleró el ritmo y me vine wow fue fenomenal, pero aun quería más, estaba demasiado arrecha así que lo acosté boca arriba me subí encima y esta vez era yo quien marcaba el ritmo, sus caricias me calentaban aún más y sentía que me vendría de nuevo, así que seguí más fuerte más rápido con una calentura inexplicable, él al mismo ritmo que yo sentía que se vendría también estaba en un clímax fascinante.

    Si recuerdo que grité, que le dije estoy muy muy arrecha eso lo calentó me dijo unas palabras sucias que me pusieron a mil y en un vaivén nos vinimos los dos, wow no podíamos recobrar el aire, estábamos realmente exhausto, creo que nos debíamos esa cogida y que estuvimos esperando ese momento por mucho tiempo.

    Luego tratamos de recomponernos un poco, pedimos servicio a la habitación, almorzamos y luego seguimos el segundo raund, pero ese se los contaré en otro relato.

    Deseo 21