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  • El Spartacus en Puerto Vallarta

    El Spartacus en Puerto Vallarta

    Hola amigos, les quiero relatar una experiencia que tuve hace como 5 años en el bello Puerto Vallarta México. Aquella vez andaba de vacaciones solo, en busca de aventuras, me quedé en un buen hotel muy cerca de centro de la ciudad, recuerdo que cuando llegué, andaba bien emocionado con ganas de encontrar hombres guapos con quién intimar, así que al llegar fui a comer al restaurante y después de hacer el check in subí a mi habitación a instalarme.

    Acomodé mis cosas, me puse un traje de baño tipo bikini color blanco con estampado negro, no es por nada pero la verdad me veía muy bien; piernotas, nalgotas y mi torso bien trabajado en el gym, así que salí de caza a la alberca a ver qué levantaba, para mi sorpresa había casi pura familia y las miradas qué levantaba eran de las damas que me miraban discretamente mientras cuidaban a sus niños.

    Ese día fue fracaso total, tanto que después de un rato en la alberca, unos drinks y un paseo por la playa regresé y vi a un chico camarero muy guapo, moreno ojos grandes y lo llamé a la habitación, le tiré la onda y nomás no cedió, en fin.

    Al día siguiente yo ya andaba muy caliente de ver tanto macho guapo en traje de baño, así que salí a pasear por la ciudad y el hermoso malecón de Puerto Vallarta, sin querer fui a dar a la zona LGBT de la ciudad y me llamó mucho la atención un lugar de encuentros llamado Spartacus, me dio mucha curiosidad, así que busqué un café para investigar del lugar y vi que era sauna para encuentros masculinos y tenía muy buenas recomendaciones.

    Así que después de salir del café me dispuse a entrar, al llegar me moría de nervios, había una pequeña ventanilla donde te atendía parcamente un tipo a quien solo se le veían las manos, te cobraba y te daba acceso al lugar, al entrar inmediatamente había unas escaleras y al subir te atendía otra persona quien te daba una llave para el casillero así como una toalla y un pareo para ponerlo sobre la cintura, cabe señalar que las reglas del lugar es que solo se puede deambular desnudo por las instalaciones o con el pequeño pareo sobre la cintura, no es por nada pero eso del exhibicionismo, me excita mucho, así que me dispuse a desnudarme, y guardar mis cosas en el locker, cuando me alistaba vi unos chavos muy guapos que iban de salida y se estaban cambiando frente de mi, no pude disimular ver sus vergas e imaginarlas paradas, ellos no se inmutaron, solo sonrieron y se fueron.

    Una vez listo me dispuse a conocer el lugar, el lugar es muy agradable, hay condones, lubricantes y todo lo necesario para que disfrutes el momento, el lugar tiene 3 niveles si mal no recuerdo, lo primero que vi era un jacuzzi donde había como 3 o 4 señores ya cincuentones nada agraciados, un cuarto oscuro que es como un pasillo laberinto, regaderas, sauna, un área para hacer cosas sado donde vi unos columpios, una sala donde proyectan películas pornográficas y en la azotea una alberca pequeña.

    Después de ver las instalaciones me fui al jacuzzi donde estaban los señores, me quité el pareo y me metí, ellos solo abrieron los ojos al verme encuerado con mis huevos al aire, los vatos no hablaban, estaban según relajándose con los ojos cerrados, un minuto después de que había entrado y yo también estaba con los ojos cerrados con la cabeza apoyada en la pared, empiezo a sentir roce de uno de ellos quien con su pie comienza acariciar mi pierna, después ya eran tres pies que me acariciaban y luego una mano en mi muslo acariciándome, la verdad si andaba caliente pero quería algo mucho mejor.

    Me levanté y me salí de ahí, me metí al cuarto oscuro donde se escuchaban murmullos y gemidos por todos lados, no veía ni madres y solo pude sentir que me metieron la mano por debajo del pareo, yo me volteé y agarro la pierna de un tipo quien estaba desnudo y con una voz muy varonil me dice que si quiero mamar verga, yo se la agarré y la sentí de muy buen tamaño, acaricié el cuerpo de mi incógnito amigo y lo palpe fuerte y joven, así que me hinqué y metí su verga en mi boca, yo lo mamaba con locura, andaba muy caliente y mi verga ya estaba al 100, el tipo gemía y decía que se lo hacía muy rico, al minuto ya tenía a otro esperando turno para ser mamado por mi y me pegaba con su pene en mi mejilla, así que tenía dos vergotas deliciosas que degustaba una y luego la otra.

    Después de un rato les dije a los dos cabrones que a mí también me gustaban las mamadas y ellos se hincaron y me felaron, uno me hacía unas mamadas y el otro me abría las nalgas y me metía la lengua en el culo, nos manoseamos bien rico un rato y después salí de ahí.

    Fui a la sala de televisión donde se proyectaban películas y estaba vacía así que me dispuse a pasar a la alberca, ahí había 3 chavos guapos, a los que estuve viendo y tratando de establecer contacto pero como que ellos ya tenían su grupo y no pude integrarme, después de un rato volví a la sala de TV, ahí había unas bancas tipo gradas y estaba un señor muy guapo extranjero bien mamado, brazotes grandes y piernotas, ojos azules y semivelludo del pecho.

    Veía la película y se acariciaba por debajo del pareo, yo me senté lejos de él y comencé a ver la película, él se me acercó y en inglés que no le entendí ni madres, imagino que me dijo que si quería coger, porque me enseñó su verga parada como de 16 cm, y vio la mía de 20 y le brillaron los ojos, le dije que si y me comenzó a acariciar los muslos y los testículos, con eso ya tenía mi pene al 100.

    Me abrió el pareo, yo me recargué en las gradas y comenzó a mamarme la verga, yo solo puse mis manos en la nuca mientras me lamía, huevos, culo y verga el pinche gringo hambriento.

    Después me besó y nos empezamos acariciar, la verdad es que el wey estaba mamado, le lamia brazos axilas y pezones, ya después le di unas buenas mamadas, el vato me buscaba la verga para seguir mamando y me decía que se la metiera; abrí un condón y le eche lubricante en el culo y se la dejé ir, me lo empecé a coger bien sabroso, yo en ese tiempo tenía como 32 años y el señor como 50, el vato gemía como veja y de rato ya teníamos público viendo como me cogía al don, tres tipos chulos agarrándose la verga parada nos observaban.

    Uno de ellos se acercó y le puso la verga en la cara al don y este como pinche becerro mamaba cómo loco mientras yo le daba con todo por el culo, yo le agarraba los huevos y los masturbaba mientras gemía y sollozaba, después un de los tipos se acercó para que el don lo felara también yo le dije que mi boca estaba desocupada así se subió a una banca y me puso el pene a la altura de mi cara y lo empecé a mamar también, unos minutos después, el gringo se corría de las puras embestidas que le daba.

    Después de eso los tres le hicieron fila para cogérselo, yo ya había agarrado a uno de los chavos que eran como de mi edad y nos dábamos unos besotes de lengua y nos mamábamos mutuamente, uno de ellos me hizo terminar a puras mamadas, después de dejar desojetado al gringo nos fuimos a las regaderas a quitarnos el olor a culo y semen.

    Platicamos algunas trivialidades y me fui a cambiar, en los casilleros vi a un niño bien rico, cómo de unos 28 años que guardaba sus cosas, me acerqué y le pregunté su nombre, se llamaba Kenneth y era de León Gto., andaba de vacaciones, le di mi teléfono y le dije que andaba solo, que si quería pasarla bien, me hablara, estaba en hotel Buganvilias y me fui.

    Ese día en la noche me habló el chavo guapísimo del Spartacus y nos pusimos de acuerdo para vernos en una comercial mexicana que quedaba cerca del hotel, compré unas cervezas y botana antes para recibirlo. Cuando lo vi llegó con una playera aqua, ajustada y unos shorts color ámbar apretaditos que dejaban ver sus piernas marcaditas. Nos saludamos y ambos nerviosos pasamos al hotel a mi habitación como si nada.

    Ya en la habitación platique con Ken, no dejaba de admirarlo, traía un bronceado espectacular, ojos verdes, cabello castaño, delgado, de hombros anchos, brazos marcaditos, piernudito y nalgón, 28 añitos tenía mi conquista. A diferencia de mi percepción en el Spartacus, en donde ken se portó cortante, ahora era muy agradable, ya después de una cerveza, me puse a un lado de él y comencé a acariciar su rostro y su pecho sobre la playera, el me acariciaba mi muslo, y en unos segundos no besábamos apasionadamente.

    Ken olía riquísimo y mi verga ya se ponía dura, nos empezamos a desnudar y nos fuimos a la recámara, aquello que veía era un cuerpo perfecto, de esos niños con la piel tersa traía marcado su traje de baño, por lo que sus muslos y zona íntima estaban más blancos que el resto del cuerpo bronceado, su vello púbico perfectamente delineado y recortado, una verga como de 18 cm cabezona, y uno huevos grandes. Su pecho y abdomen marcados, brazos y piernas marcaditos y unas nalgas hermosas.

    Nos besamos apasionadamente, el besó mi pecho, mis pezones, axilas y abajo por mi abdomen para agarrar mi verga con sus manos y meterla en su boca, me mamaba cómo si fuera un niño alimentándose, yo lo dirigía se forma rítmica poniendo mi mano en su cabeza y embistiéndolo por su boca.

    Yo lo acosté y me dispuse a disfrutar de su cuerpo hermoso, pase mi lengua por su cuello, sus axilas y baje por su manjar, su verga y huevos sabían a macho yo besaba sus muslos y levantaba sus piernas para alcanzar su culito cerrado con mi lengua. Entre tanta cogedera, Ken me dijo que en el Spartacus no pudo hacer nada, que puro señor feo se lo quería coger y salió decepcionado por eso andaba algo cortante cuando lo vi, pero que nada más por eso había valido la pena.

    Recuerdo haber hecho un 69 delicioso con mi joven amante, yo lo tenía encima de mi sus piernas a los lados de mi cara y mientras le mamaba la verga y sus huevos descansaban sobre mi nariz, desde ahí podía divisar su culito cerrado que ya ansiaba poseer y que acariciaba con mis dedos

    Después de un rato en que nos besábamos y felabamos apasionadamente, le dije a Ken que me lo quería coger por el culo. Él sonrió y me dijo que ya me había tardado. Se puso en cuatro dejando expuesto su hermoso ano rosado, depilado y no pude aguantar las ganas de lamerlo desde los huevotes que le colgaban hasta su agujero, metía mi nariz entre sus nalgas, yo estaba muy excitado.

    Le puse lubricante y coloqué la punta de la verga en su culo y poco a poco lo comencé a penetrar, Ken gritaba de dolor y placer, y de chingazo se la metí hasta los huevos, poco a poco me movía cada vez más rápido, yo lo tomaba de las caderas y prácticamente lo cargaba y controlaba los movimientos de va y ven.

    Yo le dije a Kenneth que lo iba hacer terminar sin tocarlo y le daba con todo y cuando sentía que me iba a correr, me detenía, hasta que en una de esas mi buen amigo termino con tremendas expulsiones de semen que yo degusté, le saqué la verga y me puse a lamer el semen que podía encontrar sobre la cama y él había en su verga.

    El después me siguió mamando como becerro hambriento hasta que me hizo terminar en su cara y boca. Una hora después venía la segunda ronda, recuerdo la imagen en qué yo lo tenía con las piernas a los hombros penetrándolo y viendo su cara roja congestionada y esos ojitos verdes que se pronto se ponían blancos de puro placer y eso me excitaba más y más hasta que lo comencé a masturbar mientras lo penetraba terminando los dos al unísono en tremendo orgasmo.

    Fue una noche fantástica, nos bañamos juntos, dormimos juntos abrazados, y por la mañana fuimos cogimos de nuevo delicioso como recién casados en su luna de miel y después a desayunar, terminando el desayuno fuimos de paseo a las islas Marietas, la pasamos genial, por la tarde nos despedimos y nos pasamos nuestros contactos, estuvimos algún tiempo mensajeando recordando lo vivido hasta que le perdí la pista a mi guapo amigo íntimo.

    Hoy solo quedan los recuerdos de aquellos candentes días.

  • Mi profesora me dobla en edad

    Mi profesora me dobla en edad

    —Hola, ¿qué haces por aquí? —dije saludando a mi profesora de Uni.

    Ana, constitución delgada, treinta y seis años y uno cincuenta y seis de estatura, llevaba puestos unos vaqueros ajustados que marcaban su culito redondo, deportivas y una camiseta de manga corta.

    —Voy al médico. —respondió.

    Los veinticuatro grados de temperatura y el sol animaban a pasear.

    —¿Te pasa algo? —dije tocándola el brazo.

    —No, nada, vo… voy a ponerme una inyección, eso es todo. —respondió la mujer ruborizándose levemente.

    —Te acompaño. —Respondí.

    Me llamo Juan, tengo 18 años y curso primero de programación. Llevo gafas de monturas negras y hago algo de deporte. Ana es mi profesora de programación y algo más. Nuestra relación empezó en las tutorías, a las que acudía cada martes para preguntarle dudas. Ella había notado como la miraba en clase. Un día me hizo la pregunta. «¿Oye, por qué vienes todos los martes a tutorías?». Yo respondí con sinceridad, y le confesé que me gustaban sus clases, que su voz era bonita y que estaba colado por ella. Esperé risas y rechazo, pero en su lugar recibí un beso en la boca. Después de aquel día salimos a cenar, pero nada más.

    Al llegar a la consulta me senté en una silla de plástico y ella hizo lo propio. Se la veía un poco nerviosa, así que cogí su mano entre las mías y la tranquilicé. Cuando le llamó la enfermera, me quedé con su bolso mientras ella entraba en la sala. Cinco minutos después salió.

    —¿Qué tal? —dije.

    —Inyección intramuscular. —respondió llevándose la mano a la nalga.

    —Vaya, eso debe doler. —dije imaginando por un instante una aguja clavada en su trasero.

    —Oye, tengo unas dudas. Se que mañana no es martes, pero a lo mejor podrías venir a casa y me explicas.

    —Vives con tus padres. ¿Verdad?

    —Sí… más o menos. —confirmé

    —Si quieres cenamos… no te preocupes, no les he dicho nada.

    Al día siguiente, después de clase, estaba nervioso. Mi madre, tenía unos años más que mi «chica» y mi padrastro, de casi cincuenta, era un tipo impredecible. En el pasado, aquel tipo que, eso sí, adoraba a mi madre, no había dudado en aplicar disciplina. Todavía recordaba sus palabras, «mientras vivas aquí seguirás las normas o tendrás que atenerte a las consecuencias.» Normalmente la que aplicaba disciplina era mi madre, todavía recuerdo la temible zapatilla. Pero un día mi padrastro me había dado un buen cachete dejando mi mejilla encendida.

    A las seis de la tarde, Ana y yo llegamos a mi casa. Mi madre nos recibió e hice las presentaciones.

    -¿Y Jorge? —pregunté nombrando a mi padrastro aunque sabía que hoy no estaba.

    —Debe estar al caer. —contestó mi madre.

    Ante mi cara de sorpresa añadió.

    —Tiene que hablar contigo, está enfadado por algo.

    Fuimos a la cocina y mi acompañante ayudó a colocar la mesa mientras hablaba con la anfitriona.

    —Cenamos y luego vemos las dudas. —añadió Ana.

    El timbre sonó en ese momento y mi padrastro entró en casa, besó a mi madre y comentó.

    —Y bien, ¿quién es esta chica tan encantadora?

    —Soy Ana, encantado de conocerte.

    La cena transcurrió de manera amena. Sin embargo, casi al final, Jorge se encaró conmigo. Al parecer había llegado una multa a casa y los datos coincidían con el día en que había usado el coche, además se había enterado de un suspenso que ponía en riesgo la beca que financiaba parte de mis estudios.

    —Vete ahora mismo al salón. —Dijo mientras se quitaba el cinturón.

    —¿Qué vas a hacer? —dije

    —Te voy a dar unos buenos azotes.

    Mi madre intervino haciéndole ver que teníamos invitados.

    —Me da igual. ¿Vete al salón ahora mismo o prefieres desnudarte enfrente de Ana?

    Mi profesora guardaba silencio, visiblemente sorprendida con toda esa situación.

    Con el fin de acabar con aquello lo antes posible fui al salón, cerré la puerta, me bajé los pantalones y los calzoncillos y me incliné sobre el respaldo del sillón.

    Jorge apareció enseguida, entró y por si la situación no era lo suficientemente humillante, dejó la puerta sin cerrar.

    —Te mereces esto hijo. —dijo.

    En ese momento, casi me tiro un pedo. Afortunadamente logré apretar el esfínter a tiempo.

    El primer azote cayó sobre mi culo apretado.

    Aquel bastardo pegaba con fuerza.

    El primer golpe fue seguido de una decena más.

    El culo rojo, escociendo, Ana fuera, oyendo los azotes, todo eso era demasiado.

    —Último latigazo.

    Apreté los dientes y aguanté la respiración. El impacto me hizo gritar, luego, sabedor de que aquello había terminado, me relaje demasiado rápido y se me escapó.

    Cuando me incorporé tenía el rostro tan colorado y caliente como el trasero.

    Salí del salón dónde mi madre y mi profesora me miraron sin saber que decir.

    Finalmente Ana, para romper el silencio, habló.

    —Vamos a ver eso.

    Miré a mi madre quién se apresuró a decir que ya recogía ella la mesa, que no nos preocupásemos.

    —Ok. Ven a mi habitación. —dije.

    Entramos en mi cuarto y le ofrecí una silla, luego busqué entre los apuntes y saqué la hoja con las dudas.

    —Perdona que no me siente. —dije tratando de sonreír sin lograrlo.

    Ana se levantó y acercando su boca a mi oído me dijo en voz baja.

    —Pobre, eso debe escocer un montón.

    Luego, tras unos segundos de silencio, continuó.

    —Así no podemos ver nada… tengo crema en el bolso.

    —¿Crema?

    —Sí, cremita para tu culete. Bájate los pantalones y túmbate boca abajo.

    Mi pene creció bajo los pantalones.

    Sin pensar mucho en lo que hacía desnudé el trasero y me puse boca abajo. Al menos mi erección quedaría oculta.

    —Bonito culo. —fijo Ana añadiendo más leña a la hoguera.

    Sus manos, con delicadeza, extendieron crema por mis nalgas y sus dedos, juguetones, exploraron la raja. Mi culo ardía, pero menos, sentía como si una leve brisa, de repente, llegara al desierto sin oasis para aliviarme.

    Me levanté sin molestarme en ocultar la erección.

    La profesora miró sin disimulo y agarró la verga con una mano.

    Yo respondí tocándole el culo.

    Luego, deseoso de sentir más. Colé esa mano que tocaba las nalgas por debajo de sus pantalones y bragas notando la textura de su piel tierna, explorando la rajita húmeda.

    Fui bajando, pasé el ano y me encontré con la vagina. Estiré mi dedo medio y lo introduje en su sexo mientras ella gemía.

    Ana, sin soltar mi pene, pegó su boca a la mía y metiendo lengua se perdió en la caverna llena de saliva.

    Los ojos cerrados, el sabor adictivo de nuestras bocas y la corriente de placer que recorría nuestras entrepiernas y hacía, que de vez en cuando, de manera refleja, apretáramos nuestros culos.

    —No tengo condones.

    —No importa, lo haremos otro día… hoy nos centraremos en el placer oral.

    Y diciendo esto se puso de cuclillas y comenzó a chuparme los huevos.

  • La joven Marisel

    La joven Marisel

    Entré a la universidad teniendo 26 años y estuve saliendo con una compañera de primer año, su nombre era Marisel ella tenía 18 años, rubia, bien blanca, era bajita media 1,50 cm. Pero con un culazo enorme y unas piernas gruesas. Tenía una personalidad muy aniñada, hablaba bajito y no conversaba casi con nadie, pero cuando estábamos solos en mi casa ufff ni les cuento, me contaba de sus fantasías, me decía que le encantaba la posición a lo perrito y que la tomaran del cabello. Yo creo que esa imagen de niña tranquila era solo un personaje, pero a mí no me importaba porque la pasamos muy bien.

    Un día llegamos a mi casa y comenzamos con nuestras conversaciones eróticas de siempre. Ella comienza a confesarme que su fantasía era estar en una habitación sola con 5 hombres negros, que se la follaran entre todos para que luego todos acaben encima de ella. Con esta confesión yo quedé muy prendido, así que comenzamos a ver videos en donde salieran negros teniendo sexo con mujeres jóvenes y por supuesto con grandes vergas.

    Mientras veíamos videos yo comencé a tocar sus pequeños pechos, chupaba mis dedos y constantemente apretaba sus pequeños pezones. Podía sentir cómo se agitaba su respiración. En esos momentos ella comenzó a tocar sus pechos por encima de la ropa -¿Por qué no te sacas la ropa?- le dije, ella sin responder se paró enfrente, se sacó el short y la polera (el sostén ya se lo había sacado) quedando totalmente desnuda frente mostrándome esos pequeños pechos, su grueso trasero y esa vagina que se veía hermosa con sus pelitos.

    Me acerqué a ella para besarle sus bellos senos, su cuello, su espalda mientras con una de mis manos la estaba masturbando -Quiero ver más videos mientras me masturbas- me dijo, la senté en el sillón para luego introducir uno de mis dedos en su apretada vagina, ella con sus pequeñas manos rozaba rápidamente su clítoris hasta que en un momento comienza a caer de su vagina gran cantidad de líquido, ella sacó mi mano y quedó tendida en el sillón disfrutando de su primer squirt.

    Mientras tanto yo comenzaba a sacar mi ropa hasta quedar desnudo con mi pene erecto, duro, botando líquido preseminal. Tomé sus piernas, las abrí lo que más pude para quedar con su hermosa vagina chiquita y rosadita frente a mí. No pude evitar pasar mi lengua por sus mojados labios, era sabroso el jugo que la mojaba toda. -Métemela por favor- me dijo. Yo tomé sus gruesas piernas para ponerlas en mis hombros y comenzar a meterla despacito, una vez dentro comencé con movimientos circulares sin sacarla ni un poco, como gemía Marisel.

    Después de un rato se subió frente a mí pero en cuclillas, primero apoyando sus manos en mi pecho haciendo rebotar su gran culo en mi piernas (me encanta esa pose) para luego pasar a tirarse hacia atrás y comenzar a masturbarse al mismo tiempo que se movía con mi verga adentro. Comencé a darle bien duro, me encantaba la combinación de sus gritos junto con el sonido de sus nalgas rebotando en mis piernas.

    -Chupamela- le dije. Ella tomó mi verga con su mano y pasó su lengua como si fuera un helado -Que rico sabor tengo- me dijo. y se la metió a la boca. Con la excitación del momento me puse a decirle cosas mientras me la chupaba -¿Te la vas a poder con 5? Te van a pedir que te tragues su leche ¿Y si te quieren amarrar de manos?- Al parecer eso funcionaba porque la mamada crecía en intensidad, me masturbaba mientras me chupaba los huevos, la escupía y se la volvía a meter a la boca.

    La levanté y la puse contra la muralla con la cola bien parada -Despacio por favor- me decía. Primero le pegué unas nalgadas con mi mano para después proseguir a pegarle con mi pene en sus nalgas. Ella apoyaba sus manos hacia arriba, estirándose lo más posible dejando toda su cola levantada. Proseguí a meterla toda y con mis manos la tenía tomada de sus pechos apretando suavemente sus pezones. Con la calentura al máximo comencé a darle con un ritmo rápido y fuerte que hacía que su culo sonara cada vez que la embestía.

    De gemidos pasamos a gritos así que con una de mis manos le tapé la boca, pero ella no paraba de gritar de lo caliente que estaba. La tomé puse arriba del sillón dándome la espalda con toda su colita frente a mí. Sin previo aviso se la metí y con mis dedos comencé a masajear su ano. Eso la volvía loca. Yo con mis dos manos la tomé del pelo y ella con sus manos abría sus nalgas invitándome a que eyaculara en su culito. Después de unas embestidas más saqué mi miembro y eyaculé todo mi semen entre sus nalgas, ella se masajeaba el ano con mi caliente leche, era fantástico verla acostada con la cola bien parada, blanquita y bajita, tocando su culito con mi leche.

    Las cosas que hicimos con Marisel fueron fenomenales, incluso cumplimos nuestras fantasías jajaja.

    Si les gustó dejen sus comentarios de cosas que les gustaría haber hecho con ella y tal vez les cuento si es que lo hicimos o no. Yo ahora me voy a masturbar, quedé muy caliente recordando esta historia.

    Besitos a todas y a todos.

  • Desde mi terraza (parte 4 y final)

    Desde mi terraza (parte 4 y final)

    Pasaron algunas semanas de esa extraña pero excitante y rica experiencia, ya era mitad de marzo, fecha donde todos vuelven a sus labores y horarios rutinarios. Por mi parte regresaba a clases, último año de universidad y trabajo online por las tardes. Primera semana y ya estaba agotado, cansado, extrañaba el verano, más bien extrañaba las vacaciones. Había vuelto a ver a todos mis compañeros que viven en lugares más alejados, nos prometimos hacer algo el siguiente viernes.

    Llegó el día viernes, asistió más gente de la que pensaba, más de lo habitual para este tipo de fiestas, algo así como unas 20 personas. El lugar elegido fue en la casa de un compañero que vivía a unos 15 minutos de mi casa a pie, por lo que era el lugar ideal. Pasada la tarde, nos pusimos a cantar, bailar y lo principal A BEBER, había mucho alcohol.

    Pasada la noche, nos quedamos 5 personas, 2 mujeres y 3 hombres. Los 2 chicos eran mis mejores amigos de la universidad y las 2 chicas eran amigas y de uno de mis amigos. Mi amigo había invitado a una de ellas con la intención de conquistarla, pero ella le dijo que sólo iba si llevaba a una amiga con ella y bueno a mi amigo no le quedó otra que aceptar.

    El problema fue que mis amigos se excedieron con el alcohol y ya estaban bien ebrios, yo por suerte siempre tuve buena resistencia al alcohol y tampoco estuve bebiendo al nivel de ellos.

    Mi amigo intentó acercarse a la chica que invitó, pero no pudo ni quedarse en pie junto a ella. Las chicas se incomodaron y prefirieron irse. Yo por mi parte también quise irme, antes fui al baño. Al salir me di cuenta de que las chicas seguían afuera de la casa esperando Uber.

    “Cuanto más van a esperar”, les dije.

    “No sé”, me dijo una de las chicas, “pero ya queremos irnos”.

    Yo: “Bueno las acompaño hasta que pase”.

    Ellas: “no es necesario no te preocupes”.

    Yo: “Insisto”.

    Pasaron varios minutos, les cancelaron varios viajes, el trayecto de ellas era por lo menos de 1 hora y ya eran las 2 am. Les propuse quedarse en mi casa debido a la hora, y por un tema de seguridad aceptaron.

    Les conté la situación, eran 15 minutos de caminata, no les importó, la noche estaba agradable.

    En el camino las fui conociendo, una de ellas era Paola (la que quería conquistar mi amigo), era una chica morena, delgada, pequeña, unos 1.55 m de estatura, se le notaban unas tetas pequeñas, pero bien formadas, lo que, si tenía unas piernas y trasero de ensueño, trasero grande y piernas algo generosas considerando lo delgada que era, ella andaba con falda a tablas, por lo que se veía muy sexy. Una lástima que mi amigo fracasara en el intento, pero fue complemente su culpa.

    Su amiga Claudia era más alta, iba de vestido escotado y le llegaba hasta el muslo y dejaba ver unos senos bastante grandes, de hecho, se llevó varias miradas, pero ninguno supo jugar sus cartas adecuadamente. En un momento me di cuenta de lo afortunado que era llevándome a esas 2 chicas a mi casa, aunque no era tan ingenuo, las posibilidades de que pasara algo con al menos 1 de ellas era bastante mínima.

    Íbamos llegando a mi casa, cuando les pregunté si querían comprar algo para comer, aceptaron.

    Pasamos a un minimarket, al entrar inmediatamente los reconocí, era mi vecina Laura con Joel, ambos se dieron cuenta que era yo, me saludaron, ¿llegando de vuelta de la fiesta? jeje”, me dijo Laura.

    Yo: “Hola, si recién llegando, les presento a Claudia y Paola”.

    Joel: “¿Chicas, quieren seguir la fiesta?”, les pregunta directamente a ellas.

    Ellas se miran y me devuelven la mirada a mí, yo le digo que ellas decidan, se quedan pensando y nos dicen que sí, pero poco tiempo, ya están cansadas y tienen algo de hambre.

    Laura: “tu casa o la mía vecino?”

    Yo: “vamos a la mía”

    Llegamos a mi casa, preparamos todo, algo de comida, saqué un tequila que tenía guardado por si alguno se antojaba.

    Todos se animaron.

    Pero mi vecina puso orden:

    Lau: “Si vamos a tomar tequila, esto debe ser con un juego, verdad o reto, ¿tienes cartas vecino?”

    Yo: “si, tengo”

    Lau: “Voy a partir yo, e iremos uno a uno prediciendo si la carta que viene es mayor o menor a la que está en la mesa. De acertar 3 veces seguidas, pasa el siguiente. Pero de equivocarte tendrás que beber un shot de tequila y elegir entre verdad o reto. Si no cumples el reto o no te creemos la respuesta que das, tendrás que beber nuevamente. Tu debes elegir a las 2 personas para que decidan que reto o que verdad será para ti”.

    Estuvimos todos de acuerdo.

    Laura, (mi vecina) fue la primera en perder, bebió y eligió a Claudia (la chica voluptuosa de vestido) y a mí, para decidir que escogeríamos, elegimos –verdad-, yo pensaba en idear alguna confesión tonta o rutinaria, pero Claudia se me adelantó y dijo “hasta donde te comes la verga de Joel”, todos quedamos sorprendidos. Pero Laura hizo un gesto con las manos y dijo “es así de grande y me la como entera”, todos reímos.

    Claudia, preguntó “le creímos?”, yo me quedé en silencio, sabía que era verdad lo que dijo Laura, pero las chicas dijeron “nooo”.

    Lau: “bueno, la idea es beber no?” Y se tomó otro shot de tequila.

    Luego fue Claudia la que perdió, ella eligió reto. Claudia dijo bastante petulante que haría todo lo que le pidieran que hiciera, ya había bebido suficiente y el tequila no le haría bien a esa altura. Nos tocó preguntar a mi vecina y a mí, mi vecina me dice: “elegiré yo, sino te molesta, le pediré algo que no creo que vaya a cumplir”, yo sin problema acepté.

    Laura: “quiero que nos muestres esas tremendas tetas que pareces tener ahí”.

    Miramos a Claudia, quedó sin reacción. Pensó algunos segundos y dijo: “mira, ya que te quieres pasar de lista conmigo para que beba, se las voy a mostrar, pero sólo a tu chico y si lo hago, tú vas a ser la que vas a beber mi shot, y si no aceptas tienes que cambiar el reto a uno no tan subido de tono como ese”.

    Todos quedamos boquiabiertos, Laura se sonrió, pensó algunos segundos y dijo: “Joel, siéntate de aquel lado, vas a ver unas tetas grandes”, mi vecina Laura terminó de decir eso y se bebió de inmediato el shot.

    Claudia se sonrojó bastante, era evidente que no esperaba eso, pidió ir al baño. Pasaron algunos minutos, todos pensamos que el reto había sido mucho para ella y que no sería capaz, pero regresó con su cara aún roja y algo más tranquila, y dijo: “bueno acepto, pero después sin reclamos”.

    Llevó de la mano a Joel y lo sentó sobre un sofá pequeño que estaba arrinconado al otro extremo de donde estábamos jugando. Todos permanecíamos en silencio y atentos de la situación, Claudia se notaba avergonzada, pero seguía adelante con el reto. Ella se abrió el escote, por la cara de Joel el paisaje parecía increíble, sin embargo, Laura se puso de pie y se ubicó al lado de Joel y exclamó: “sólo le estabas mostrando tu escote, no tus tetas, te ayudo”, mi vecina se pone de pie, mete mano por atrás del vestido de Claudia y le desabrocha el sostén.

    Laura: “vamos chica, muéstrale a Joel lo que tienes ahí”.

    “Bueno”, dice Claudia, aún avergonzada bajando la mirada.

    Se quita el sostén y se abre el escote.

    Laura y Joel abren los ojos de par en par y dicen al unísono “wow”.

    Claudia: “les gustan?”

    Joel: “ufff si, de ven deliciosas”

    Claudia avergonzada, se cierra el escote y procede a volver a poner el sostén, pero su amiga Paola le dice: “quédate así amiga!!, por si vuelves a perder” y todos reímos jajaja.

    Lau: “si, quédate así, mira como has dejado a Joel”, mientras Joel se pone de pie con una gran erección.

    Clau avergonzada dice, “ya bueno”.

    El siguiente en perder fue Joel.

    Joel: “bueno, voy. ¿A quién le toca elegir?”

    Paola: “A mí me toca, y quiero que elijas reto, si todos están de acuerdo”.

    Estuvimos de acuerdo.

    “Entonces quiero que Joel nos muestre su erección a todos con ayuda de Claudia, y si al final de cuentas Laura tuvo razón en lo que dijo en cuanto al tamaño de Joel, todos debemos beber un shot”.

    Laura: “Jajaja, sólo deberían tomar los que no me creyeron ¿no?”

    Paola: “mmm bueno, tendremos que tomar sólo nosotras amiga”, dice Paola mirando a Claudia, esta asiente, ya cada vez con menos confianza y menos petulante que antes.

    Joel se pone de pie, Claudia antes de que le dijeran cualquier cosa se pone de rodillas, acercándose a la parte baja de Joel, mira a Laura, está vez algo más desafiante.

    “¿A esto te refieres con lo de ayuda de Claudia cierto amiga?”, dice Claudia.

    “No sólo eso, quiero que realmente lo ayudes, bájale el cierre y los pantalones”, dijo Paola para sorpresa de todos.

    Laura quedó algo contrariada, en un comienzo pareció enojarse, pero luego siguió la corriente y se puso cómoda a ver la escena.

    Claudia no lo dudó y le bajó los pantalones a Joel, y quedó mirando fijamente la erección del chico, Paola que también quedó atenta a la entrepierna de Joel.

    Laura “¿ven que tenía razón?, aunque no está en su máximo esplendor”.

    “¿Aaah no?”, dice Paola algo dudosa.

    Claudia: “la verdad, no me parece tanto”, dice mirando a Laura.

    En eso Paola se acerca, se arrodilla y sin preguntarle a nadie le baja la ropa interior a Joel, dejándolo únicamente con camiseta. “Vamos Laura, queremos verlo en su esplendor”, dice Paola.

    El pene de Joel sale disparado, aunque no estaba totalmente erecto se veía grande, Paola sólo quería ver el mundo arder y a Laura enojarse. Pero Laura nuevamente nos sorprende a todos y le dice a Paola “si quieres verlo en su esplendor tendrás que tu provocarlo”.

    Paola: “tú mandas!”

    Dejando todo el juego de lado, Paola le agarra el pene a Joel y se lo mete en la boca.

    Todos miramos a Laura, ella muy tranquila observa.

    “Amiga esto está delicioso, ven, prueba conmigo”, dice Paola.

    Claudia se arrodilla, baja su vestido, liberando sus increíbles tetas y comienza a chupar esa verga ya totalmente erecta con todas las ganas.

    Laura, no deja de mirar como las 2 veinteañeras le dan una mamada intensa a su pareja, luego se pone de pie, se arrodilla, le quita la verga de Joel de la boca a Claudia, la chupa ella repetidas veces. Se pone de pie y se va a servir los shots.

    Las chicas se detuvieron unos momentos para beber el shot y siguieron compartiendo.

    Mi vecina se quita toda su ropa, comenzando por su vestido largo, siguiendo por su sostén, liberando esas tetas tan ricas y grandes que había visto antes, para finalizar se quita su tanga blanca que se ve bastante húmeda, al sacarla lentamente se nota un hilo de humedad que corre desde su entrepierna, eso me sorprendió mucho y quedé con cara de tonto contemplando la escena. Ella me saca del momento y me dice, “vecino, ya está la mesa servida, deja de mirar y sírvete”.

    Me acerqué y ella me recibió con sus piernas bien abiertas, toqué su vagina, la cual tenía poco pelo y muy bien recortado. Su entrepierna estaba empapada y no había tenido contacto alguno, eso me impresionó.

    Me di la vuelta para mirar a Joel, él nos miró mientras las chicas se turnaban su pene y nos hizo un pulgar hacía arriba aprobando lo que estaba ocurriendo.

    Comencé a devorarme su clítoris, estaba muy húmeda y rica, muy sabrosa, lo cual hizo que le de unas lamidas muy intensas y energéticas, Laura empezó a gemir fuerte. Agarré sus tetas y sus pezones estaba duros, subí a ellos y me los comencé a comer.

    Lau: “Déjame sacar tu pene, lo quiero sentir”.

    En ese momento siento que alguien comienza a quitarme la camisa, era Claudia, no tuve que adivinar mucho quien era al sentir sus tremendos senos en mi espalda, me puse de pie y le terminé de quitar su vestido, para seguir con su pequeña tanga. A diferencia de Laura, Claudia estaba completamente depilada, ambas chicas desnudas y voluptuosas se arrodillaron ante mí, ese fue un momento para atesorar para toda la vida.

    Me terminé de quitar la camisa, y las chicas bajaron mi pantalón con mi bóxer a la vez, Laura miró a Claudia y le dijo “permiso” y se metió mi pene el cual ya estaba completamente duro a su boca. Claudia me miró con cara de tristeza, pero Laura tomó su mano para que ella masturbara mi pene mientras mi vecina me chupaba la punta de mi pene.

    Laura con más experiencia guío a Claudia para que ella por fin se metiera mi verga erecta a su boca, mientras Laura succionaba mis bolas hinchadas, en ese momento creí no aguantar más, Laura entendió el momento y me dio un respiro. Ese respiro fue sin soltar mi pene, lo mantuvo firme desde las bolas, mientras Claudia pasaba lentamente la lengua por la punta, quedándose con algunas gotitas de mi lubricación. De un momento a otro Laura se acerca a Claudia y la besa, Claudia en vez rechazarla se deja besar y contrataca con más intensidad, fue un beso largo e intenso en el cual se olvidaron de todo.

    Les dije que se pusiera de pie y comencé a mirarlas, pese a la diferencia de edad que eran casi 10 años eran similares físicamente, diría que las tetas de Claudia eran ligeramente más grandes, pero las curvas de Laura eran algo más pronunciadas, besé intensamente a cada una, mientras jugaba con sus pezones, luego puse las manos de Claudia en las tetas de Laura y viceversa, con mi vecina le comenzamos a comer las tetas a Claudia, la cual disfrutó mucho. Cambiamos y ahora con Claudia le comenzamos a comer los pezones a Laura.

    Nos habíamos olvidado del mundo, incluso de Joel con Paola (la chica morena, delgada, de gran trasero y deliciosas piernas), hasta que escuchamos a Paola gemir fuerte. Ella estaba montando a Joel intensamente en el mismo sofá donde Claudia le había mostrado las tetas por primera vez.

    Laura mirándolos lo primero que dijo fue: “ufff que rico, yo igual quiero verga”.

    Lau: “con permiso guapa”, quitó a Paola de la verga de Joel y se montó ella metiéndose su verga en su vagina, dándole la espalda a su pareja.

    Paola se sorprendió, pero no tardó en cambiar de rumbo y me comenzó a comer la verga.

    Ya estaba todo desatado. Claudia se puso en 4 y abriendo sus nalgas con las manos me invitó a darle, yo sin pensarlo 2 veces y dejando de lado a Paola se lo comencé a meter a Claudia, la cual tenía una vagina apretadita y bien caliente.

    Claudia gemía como las diosas, que mujer! La agarré de los hombros para penetrarla lo más adentro posible, eso le gustó más aún. Paola se sentó cerca de la Claudia y se comenzó a frotar el clítoris.

    Paola tenía una vagina morena de labios gorditos, y al igual que su amiga estaba totalmente depilada, una delicia.

    Le dije a Claudia que se acomodará un poco más arriba del sofá grande para tener una mejor visual de ambas, cuando hizo el movimiento quedo bastante cerca de la parte baja de su amiga.

    Paola se percató de ello y le dijo a Claudia sin pensarlo demasiado: “amiga ayúdame con tus dedos”.

    Claudia no lo pensó y le comenzó a frotar el clítoris a su amiga, al ver la escena volví a penetrar a Claudia, esta vez la agarré firme de las caderas y comencé con mis embestidas, no quería darle tan fuerte para que no perdiera el ritmo ayudando a su amiga, pero con algunas embestidas no pude controlar las ganas de darle duro y profundo.

    Paola y Claudia gemían al unísono, era increíble la escena, nunca pensé que esa noche terminaría de esa forma.

    Paola le guiaba los movimientos que Claudia realizaba con su mano. Pao, que siempre iba un paso adelante le dijo: “amiga méteme los dedos en la vagina por favor”. Claudia hizo caso omiso a la petición de su amiga, pero Paola bajó un poco su pelvis y la acomodó de tal manera de que quedara más cerca de Claudia, mientras tanto yo seguía penetrando a Claudia, pero de una forma más lenta. Paola y Claudia se miraron fijamente algunos segundos, además Claudia accedió por fin a la petición de su amiga, y lentamente le introdujo 2 dedos mientras su dedo pulgar lo usaba con el clítoris, las miradas entre ellas seguían. Paola jadeaba y gemía.

    Para romper el momento, comencé a cogerme a Claudia fuerte, la agarré de sus hombros levantando un poco su cuerpo, Paola bajó sus manos para agarrar las tetas de su amiga. La fui soltando de los hombros, volví a sus caderas, pero sin disminuir la fuerza. Claudia volvió a mirar a su amiga fijamente y le dijo: “a ver si te gusta”, bajando a su clítoris y sacando su lengua comenzó a darle una buena mamada, Paola abrió los ojos de par en par mientras era atendida por su amiga, sus gemidos eran intensos.

    Paola: “oooh amigaaa que rico, nunca pensé que lo harías”

    Claudia: “me moría de ganas por comerte la vagina y saborear tu clítoris, que sabrosa eres”

    Le dio con todo y Paola no paraba de gemir, agarró la cabeza de su amiga y la hundió en su vagina, levantó un poco su pelvis, mientras Claudia se daba un festín.

    Pao: “¿amiga puedes pasar tus tetazas por mi clítoris?”

    “Si claro”, dijo Claudia.

    La escena era imperdible, frené mis embestidas para ser un espectador.

    Paola: “hazme acabar con la boca por favor te lo pido”

    Le tomó nuevamente la cabeza y la hundió en su vagina, pasaron algunos segundos. donde Paola fue la primera en acabar aquella noche, su cuerpo se estremeció por completo, sus ojos en blanco la delataron de inmediato, algunos últimos gemidos, y unos respiros terminaron con una sonrisa gigante.

    Fui a besar a Claudia, y a Paola, esto nos llevó a un caliente beso triple, el que continuaron sólo ellas. Paola le comió un par de veces las grandiosas tetas a Claudia.

    Volteamos nuestras miradas y ahí estaban mis vecinos, sorprendidos.

    Laura: “hazme acabar a mi ahora Claudia!”

    Todos reímos y nos sacó del momento jaja

    Laura agarró a de la mano a Claudia y le dijo: “esto es algo que he querido hacer hace muchos años”, la llevó a la cama. Todos las seguimos hasta mi habitación principal, la acostó y le cruzó las piernas, quedando en una excitante tijera.

    Con Joel estábamos con la vista pegada en la escena, 2 mujeres voluptuosas cogiendo y frotando sus clítoris uno contra el otro. El movimiento de las tetas de ambas era hipnotizante, mezclado con los gemidos, estábamos en un show muy agradable de ver.

    En ese momento siento que me agarran la verga, miro hacia abajo y era Paola arrodillada, haciéndome una paja mientras le chupaba la verga a Joel. Ella no perdía oportunidad. Luego me la chupaba a mí, ¡¡¡qué bien lo hacía!!!, y luego volvía a cambiar a Joel.

    Paola sólo se detenía para mirar cómo iban las chicas y seguía.

    Laura: “no aguanto más!, sigue así Claudia”

    Claudia: “yo tampoco aguanto, acabemos juntas!!!??”

    Laura: “siii, estoy apunto”

    Las chicas acabaron en sincronía casi perfecta, Claudia para sorpresa de todos acabó con un chorrito pequeño de squirt.

    Claudia: “de regalo!”

    Reímos fuerte. Joel se acercó a besar a Laura y se les unió Claudia.

    Laura: “chicas, tenemos una deuda! ¡¡¡Sólo nosotras hemos acabado, faltan los hombres!!!”

    Sin decir palabras, las chicas nos acuestan en la cama con nuestras vergas apuntando al cielo. Laura decide ser la espectadora, le dice a Paola que se suba sobre mí y a Claudia sobre Joel.

    Paola estaba deliciosa, de momento yo sólo me había cogido a Claudia (y a mi vecina en el relato anterior), ambas chicas nos daban la espalda. El trasero de Paola se veía espectacular, la levanté y le dije: “no me perdonaría a mí mismo si no hago esto”, puse en 4 a Paola y la vista ufff, que culazo que tiene esa chica! Le di unas lamidas, en la vagina y luego pasé la lengua por su ano. Acomodé mi pene en la entrada de su vagina y sin esperar mucho la penetré, primero intenso, luego lento y profundo. Laura se acomodó para besar a Paola, ella gustosa aceptó.

    Por el otro lado, Joel recibía los sentones de Claudia con las generosas tetas de ella prácticamente en su cara, las tenía agarradas firme con sus manos para darle unas chupadas a sus pezones de vez en cuando.

    Laura manejando la situación y ya viendo que no dábamos para mucho más les pregunta a las chicas: “donde les gustaría recibirlo? Estos chicos están cargados”

    Ambas entre gemidos dicen: “lo queremos dentro”

    Laura, va hacía a mí y me dice al oído, “ya sabes eh, llénala toda con tu leche caliente” y me besa intenso. No me aguanto más, empiezo a embestir a Paola con todas mis fuerzas, la tomo de sus caderas pronunciadas y comiendo a acabar, llenándola de semen, Paola excitada me dice “oooh que rico, estoy acabando también!!! agarrameee”, esos gemidos se deben haber escuchado en toda la cuadra.

    Laura se arrodilla esperando mi verga, me la chupa con hartas ganas y la deja limpia, mientras Paola se comienza a mover lentamente para no botar todo lo que sale de ella. Laura la detiene la besa, en un beso muy sensual, la abraza y agarra sus nalgas, las abre y deja toda leche escurra por sus piernas lentamente, y le dice “disfruta esa sensación”, la besa nuevamente y la deja ir al baño a limpiarse.

    Laura sí que disfruta todo y al máximo, nos lleva al extremo.

    Al lado nuestro, Laura saca la verga de Joel de la vagina de Claudia, la prueba y dice: “esta verga está por explotar, donde quieres la Claudita?”.

    Clau: “la quiero en la boca, quiero sentir el sabor de tu hombre hasta mi garganta amiga Laura”, lo dice con la voz muy sensual e inocente a la vez.

    Laura: “arrodíllate! Y abre esa boquita”, Laura se arrodilla con ella y se pone detrás suyo, con sus manos alcanza sus tetas, las junta, las amasa y juega con sus pezones, Claudia gira su cabeza y besa intensamente a Laura, mientras Joel se hace una paja a punto de acabar.

    Joel: “me voooyy abreee esa boquita”, Clau abre su boca, Joel se comienza a estremecer, mete su verga en la boca de Clau y mientras acaba Joel, Laura le dice algo en sus oídos.

    Joel acaba, se sienta en la cama.

    Laura le dice a Claudia, ponte de pie, ambas de paran y se ponen frente a frente.

    Laura: “lo hiciste?”

    Claudia abre su boca, saca su lengua y deja caer todo el semen que tiró Joel, la escena me recordó mucho a lo que vi de una terraza a otra en la 2da parte del relato.

    El semen le cae sobre las tetas, las cuales ya las tenía juntas, formando una leve posa, Laura baja a sus tetas, se las come y pasa la lengua por donde tiene todo el semen, sigue subiendo y llega a la boca de Claudia, para besarla intensamente y le pregunta: “¿estuvo rico el sabor de mi hombre?”.

    “Siii, delicioso!”, dice Claudia.

    Con Paola y Joel, casi las aplaudimos jaja

    Una vez ya terminamos el juego, nos fuimos a los sofás a seguir conversando y bebiendo algo, ninguno se puso demasiada ropa, las chicas sólo algo para cubrir sus hombros, igual nosotros.

    Mi verga estaba lista para más, pero todos teníamos sueño y nos quedamos dormidos.

    Al despertar mi vecina con su pareja se fueron. Las chicas tomaron desayuno, se ducharon, nos dimos nuestros números y se fueron.

    Muchas veces reclamamos con los vecinos que tenemos, no es mi caso, me han dado las mejores experiencias de mi vida.

  • Solo unas preguntas a su antiguo profesor

    Solo unas preguntas a su antiguo profesor

    Me presento, soy profesor de lenguaje y literatura de secundaria desde hace muchos años y desde que existen las redes sociales cuando algún estudiante me pregunta si lo puedo agregar a sus redes, les digo que cuando se gradúen me pueden enviar la solicitud, generalmente a esa altura pierden el interés, pero de vez en cuando vuelvo a tomar contacto con algunos. Esto pasó hace un par de años con una joven que quería clases particulares para su prueba de ingreso a la universidad.

    Todo comenzó cuando me llegó un mensaje a IG.

    -Hola profe cómo está tanto tiempo cómo está.

    -Bien, trabajando cómo siempre intentando que mis alumnos aprendan algo y no se duerman mientras hablo.

    -Pero profe no sea así, yo me dormía en su clase porque su voz siempre me ha parecido muy relajante, además siempre me dormía muy tarde y sus clases eran muy temprano, perdón.

    -La verdad es que prefiero que se duerman a que hagan desorden en la sala, si al final, sus notas reflejarán su esfuerzo.

    -Usted no cambia profe, siempre tan serio, pensé que ahora podríamos tener una relación un poco más cercana.

    -Lo siento, soy así, es parte de mi encanto.

    -Es verdad usted es así, no cambie.

    (Marcela era una estudiante promedio académicamente hablando, sin embargo, su cuerpo es otra cosa, de contextura media, 1,60 de estatura, piel muy muy blanca, muslos gruesos, caderas anchas lo que acentúa su cintura, senos más bien pequeños, acordes a su cuerpo y otros detalles que comentaré más adelante).

    Eso fue nuestra conversación, no le di mayor importancia, ya que, este tipo de interacciones son bastante comunes, pierden el interés y no hablan nunca más, la verdad es que soy bastante distante y aunque fuera alguna alumna que me llame la atención nunca doy el primer paso, me siento mal al ser tan mayor “entrándole” a una chica tan joven, generalmente tienen 18 años (tengo 39 años y en ese tiempo tenía 36 o 37) son cosas mías y no juzgo a nadie que piense de forma distinta, además, siempre me ha funcionado ser así.

    El próximo mensaje me pilló por sorpresa, pero la verdad es que siempre respondo cuando alguien me habla, y siempre les digo a mis ex estudiantes que si tienen alguna duda o pregunta que me la hagan y siempre que tenga tiempo, les responderé.

    -Hola profe, le puedo pedir un favor.

    -Claro, dígame tengo tiempo ahora.

    -Cuál es la diferencia entre estilo directo y estilo indirecto.

    -Eso lo vimos en primero medio, pero hasta a mi se me olvida cuando lo dejo de enseñar (se lo expliqué de la forma más resumida y clara posible).

    -Gracias profe por fin lo entendí, estaba leyendo la definición en internet y no entendía nada.

    -¿De dónde viene este interés tan repentino por la gramática?

    -Lo que pasa es que me estoy preparando para dar la prueba de ingreso a la universidad y lenguaje es mi materia más débil. Está bien si le hago preguntas cuando no entienda algo, usted siempre ha sido mi profesor favorito.

    -No es necesario que mienta, siempre que pueda le ayudaré, pero la tercera pregunta ya no será gratis jajaja (dije como broma, sin embargo, la respuesta no me la esperaba).

    -Uy profe, es que tengo muchas dudas, no sé cómo le voy a pagar porque no tengo mucho dinero ahora. ¿Se le ocurre cómo le podría pagar?

    Ahora me tocaba responder y la verdad es que no sabía qué decir y mientras más tiempo pasaba, más probabilidades había de que ella sintiera que la estaba rechazando y no quería perder esta exquisita oportunidad, así que…

    -Se me ocurre alguna forma, hace tiempo que no la veo y no tengo ninguna foto suya, podrías enviarme algunas fotos como pago y así también tendría un recuerdo de mi alumna favorita, en principio no era una propuesta tan indecente y podría salir si es que no estaba entendiendo bien las señales (soy pésimo dándome cuenta de esas cosas).

    -No sea mentiroso profe, yo no soy su alumna favorita, pero me parece un pago justo.

    De pronto aparece una foto en el chat, ella en ropa interior desde la cama, sacada desde arriba estilo selfie, su rostro en primer plano, sus ojos casi negros a juego con su pelo negro lacio derramándose sobre su cuerpo casi desnudo, por fin podía ver mejor sus senos, que fuera del uniforme eran mucho más grandes y apetecibles de lo que recordaba, su ropa interior color verde claro resaltaba lo níveo de su cuerpo juvenil. Realmente pensé que el coqueteo duraría un poco más, pero al parecer la pequeña Marcela había esperado esta oportunidad hace algún tiempo. Y antes de que pudiera responder algo, me escribe.

    -Ahora si soy su alumna favorita?

    -La verdad es que si Marcelita, ahora sí es mi alumna favorita.

    -Me encantaba cuando me decía Marcelita, recuerdo una vez que me dijo- se ve muy bien con ese peinado Marcelita – mientras ponía su mano sobre mi cabeza, esa vez me puse tan caliente que me tuve que arrancar al baño para poder tocarme y cuando pensaba que estaba durmiendo realmente me estaba tocando mientras escuchaba su voz e imaginaba que me hablaba al oído solo a mi, no sabe cuantas veces acabé escuchando sus historias o cuando explicaba cualquier cosa, la verdad es que no le ponía atención a sus palabras, solo su voz.

    -Nunca me di cuenta que le pasaban esas cosas, ojalá lo hubiera sabido antes, le hubiera ofrecido unas clases particulares, quizás así hubiera puesto más atención, dije para bajar un poco el tono de la conversación, ya que, su agresividad me estaba poniendo un poquito incómodo, cosas mías, cuando no llevo la iniciativa me descoloco y claramente el control lo tenía ella.

    Otra foto, esta vez ya no podía ver su cara, estaba tumbada de espaldas y su sostén había desaparecido, sus pechos se veían preciosos, al no ser tan grandes se mantenían en su lugar, sus pezones rosados y una aureola pequeña invitaban a jaguar con ellos, se veía que los había estimulados o estaba muy excitada, sus piernas flexionadas con las plantas de los pies en la cama hacían ver sus muslos más gruesos mientras su mano izquierda desaparecía dentro de sus bragas.

    -Nunca dejé que se diera cuenta profe, porque lo conozco y sé que no hubiera hecho nada, por eso esperé hasta salir, ahora puede hacer lo que quiera porque soy legal. Ahora necesito pedirle un favor, mándeme un audio para poder acabar con lo que estoy haciendo.

    Tenía que intentar volver a tomar el control de la conversación aunque la verdad sabía que era imposible, ella me tenía en sus manos y podía hacer lo que quisiera conmigo, así que le envié el audio que me estaba pidiendo.

    – Marcelita, no sabes lo caliente que me pusieron sus fotos y necesito darte unas clases particulares para enseñarte TODO lo que no aprendiste cuando estabas en mi sala.

    Su respuesta fueron unos gemidos ahogados y el sonido húmedo de sus dedos al jugar con su sexo mientras aceleraba el ritmo al terminar.

  • En el metro caliente (final)

    En el metro caliente (final)

    Así estaba yo… Una reina entre tres hermosos machos, súper excitada.

    Me voltearon boca abajo, uno de ellos me tomó de las manos mientras los otros se ocupaban de lamer mi ano, recordé que en mi mochila traía lubricante, pero no fue necesario, aquellas lenguas estaban muy mojadas y mi culito comenzó a abrirse solo, por inercia. Algo que me puso a mil fue que mientras uno metía su lengua a mi ano, otro vaciaba un poco de tequila en el canal de mis nalgas, de forma que ese elixir formado por mi sabor y el del tequila llegaba a la lengua del que me llenaba en ese turno, Yo sentía venirme.

    Comenzaron a hablarme en femenino y eso me calentó más, «ahora sí te voy a coger mamacita» me dijo uno de ellos, mientras los otros dos ya se ocupaban de mi boca, mientras clavaban sus deliciosas vergas hasta mi garganta el otro comenzó a penetrarme, era un miembro magnífico, muy grande y grueso, me dolió cuando metió su cabeza, pero no pude gritar porque mi boca estaba totalmente ocupada, solo gemí cómo lo que soy… Una puta muy caliente.

    Comenzó el mete y saca muy despacio, pero yo quería más y grité que me cogiera fuerte, que necesitaba sentirlo muy adentro, cosa que lo calentó tanto que descargó toda su fuerza de macho contra mi culo que, abierto a todo lo que daba lo recibía gustoso, comencé a utilizar mi esfínter para «morderlo» fuerte, me gusta eso porque sé que a los machos les encanta.

    Se fueron turnando para cogerme y yo estaba rendida a sus pies, eran deliciosos todos y cada uno. Mi boca estaba adolorida ya de tanto mamar aquellos miembros deliciosos cuando el primero de ellos dijo «ya no aguanto putita abre bien tu boquita» de repente gritó «tómala es tuya» y descargó toda su deliciosa leche en mi lengua y mis labios, contenta abrí mi boca para que pudiera ver su semen dentro y después me lo tragué, era exquisito, el segundo se vino en toda mi cara y con su propia verga acercaba su leche a mi boca para alimentarme. El tercero se vino dentro de mi culo, podía sentir enormes chorros de preciosa leche entrar en mi.

    Así, terminamos tendidos los tres en la cama, ya era tarde y les dije que tenía que irme, no sin antes (como siempre lo hago) regalarles mis prendas íntimas, uno se quedó con mis medias, otro con mi tanga y otro con mi top y mis tines.

    Fue una noche deliciosa, intercambiamos teléfonos… O sea que no será la última vez (al menos yo no quiero que lo sea).

    Les contaré las siguientes.

    Fin

    ¡Gracias por leer mis vivencias queridos! Les dejo mi correo como siempre para que me mantengan calientita y me digan si les gustan mis historias para seguir escribiendo. [email protected].

    ¡Besos!

    Tania Love.

  • Cansado

    Cansado

    Estabas tan desesperado por poner tus manos sobre mí, era tentador ahora que me tenías sentada en tu regazo. Pero te prohibía hacerlo, no quería atarte las manos. Tu erección era evidente, tu rostro estaba sonrojado y tu corazón latía rápidamente, te sentías algo avergonzado por ponerte así solo por recibir unas caricias sobre tu pecho y unos cuantos besos en tu cuello.

    Mis manos se paseaban por tu pecho desnudo, jugaba con tus pezones, estirándolos suavemente o apretándolos. Tus gemidos eran callados por tu mano, tuve que moverla de tu boca, quería escucharte, eras algo tímido con eso, supongo que no es fácil para un hombre tan grande como tú aceptar que una joven te tiene así. Pero era encantador que aun así me dejases hacer lo que quisiera contigo.

    Poco a poco bajé tus pantalones dejándolos a un lado, mis manos acariciaban tus muslos hasta llegar a tus boxers. Levanté una de tus piernas para poder besarlos y morderlos, eran tu punto débil, los gemidos que soltabas eran preciosos. Apenas bajé tus boxers pasé mis dedos sobre tu pene, tu cadera se movía contra ellos buscando fricción.

    — Por favor… No aguanto —rogabas aferrando tus manos a las blancas sabanas de la cama.

    — Está bien, cariño, yo me encargo —te dije acercándome más a tu pene.

    Tomé tu pene en mis manos, besando la punta, pasando mi lengua suavemente sobre ella una y otra vez mientras lo acariciaba. Finalmente abrí mi boca para meterlo dentro de ella, poco a poco intentaba llegar lo más profundo posible. Gemías y suspirabas, aferrándote a las sábanas, tirando tu torso hacía atrás. Estabas tan sensible que tuve que parar, escuchando tu queja y viendo unas pequeñas lagrimas formándose en tus ojos.

    Todavía no quería dejarte, me desvestí por completo tirando la ropa al piso. Me subí sobre tu cuerpo, moviendo mi cadera sobre tu pene, estaba tan mojada. Mis pechos estaban sobre tu rostro, tu boca estaba aferrada a mis pezones, tus grandes manos los amasaban.

    Tuve que separarme por un momento, pude ver tu carita de frustración al mirar que aparte mis pechos de tu rostro, pero cambiaste tu expresión en un minuto cuando sentiste como poco a poco te abrías paso dentro mío, los dos estábamos gimiendo el nombre del otro sin importar que los vecinos nos escuchen.

    Nos acercamos para terminar besándonos, hice un movimiento rápido que hizo que gimieras y así tu boca estaba abierta, pude meter mi lengua, pronto estábamos explorando la boca del otro.

    Cuando sentí que te aferrabas más a mí con tus brazos supe que estabas apunto de correrte, tus ojos me miraban, estaban esperando a que te de permiso para hacerlo, te merecías correrte dentro de mí, fuiste tan bueno hoy. Estabas agotado por el trabajo y solo querías que te traten bien.

  • Licenciada Paula

    Licenciada Paula

    A mis 19 años comencé a trabajar en una oficina, tengo compañeros y aún más importante, muchas compañeras, por lo que conseguir sexo no es complicado si sabes usar tus cartas.

    A los 2 meses de trabajar aquí, conocí a una licenciada, Paula, una mujer de 45 años, blanca, usa brackets y un bastón por una discapacidad producto de una enfermedad en su juventud, es una mujer con rostro bello, pero lo que más resalta en ella son sus grandes pechos, los cuales siempre tapa pero son inevitables de ver. Ella es una mujer con hijos y separada, por lo que las fantasías de poder tenerla en mi cama y ser padrastro estaban muy presentes en las sesiones que le dedicaba.

    Nuestra relación era profesional, con uno que otro toque casual donde mencionaba sus problemas por la separación y los hombres que la pretendían, a la vez que yo compartí mis anécdotas, etc. Por la diferencia de edad no me hacía ilusiones pero eso no me detenía a intentarlo, por lo que hice lo posible por no ser su mejor amigo al que cuenta sus problemas y es lindo, si no el hombre al que le comenta en problema y se lo resuelve.

    Gracias a lo anterior dejó de notar los años que me llevaba, y empezó a tomarme más en serio.

    Un día, en turno nocturno en la oficina, ella tenía un dolor de espalda muy fuerte, como comenté, por su enfermedad tenía dificultades para caminar y dolores de vez en cuando, por lo que ni corto ni perezoso, aproveché el momento para masajearla y, dicho sea de paso, poner mano por algunos lugares prohibidos. Hice mi mayor esfuerzo por contenerme de lo excitado que estaba al tocarla con tanta fuerza, ella gemía como resultado de los movimientos que hacía en su espalda, espalda baja, hombros y brazos

    – Santos, que bien lo haces…

    – Te lo parece? Solo hago lo que se me ocurre

    – Sí! ¡Está delicioso! ¡Me tocas increíble!

    Esas palabras hicieron que mi miembro se endureciera de tal manera que comencé a acercarme más a ella, no sé si sea casualidad, pero en el momento que me acerque, más, me comentó que se levantaría la blusa para permitirme sentir más si había algún nudo, lógicamente acepté y ella se levantó la blusa; y aunque estaba de espaldas a mí y sentada sus pechos son tan grandes que aun así podía ver su escote, me lo saboree en la mente y continue masajeando, mientras en luchaba internamente por no desabrochar su sostén blanco. Al terminar, se volteó «Olvidando» que su blusa estaba arriba y permitiéndome ver su escote más cerca que nunca. Instintivamente voltee a verlas, creo que me tarde viéndolas más de lo que pensé porque ella solo se reía:

    – Jajaja Ups, olvidé que tenía la blusa arriba, lo bueno es que no me quité el brasier si no ya me hubieras visto todo

    – Ojalá tuviera tanta suerte

    – … Pues no me parece que tengas tan mala suerte (mientras bajaba muy lentamente su blusa para cubrirse)

    Continuamos trabajando y a la mañana siguiente cuando nos íbamos a retirar, me comentó:

    – Sabes, la verdad me serviría de mucho que dieras otro masaje, pero está vez quiero estar acostada.

    – Está bien, cuando quieras

    – Pues mi ex tiene a mi hija en su casa todo el fin, así que quisiera aprovechar que no me interrumpirá en este momento

    – Yo encantado Paula, vamos

    En el camino a su casa platicábamos de muchas cosas, al llegar, me pidió ayuda para subir las escaleras, así que pasó su mano sobre mis hombros y yo la tomé de la cintura muy fuerte, subimos a su habitación, encendió una vela, puso música en su SmartTV, puso seguro y me dijo:

    – Me quiero relajar bien eh

    – Está muy bien, no sé si tengas cremita para hacerte el masaje

    – Está muy bien pero…

    – Pero…

    – La verdad es que me voy a quitar todo, y si tú quieres hacer lo mismo, por mi está bien

    – Entiendo, quítate lo que quieras.

    Procedió a sentarse en su cama, se quitó los zapatos que usaba, desabrochó su pantalón y se lo quitaba poco a poco, yo procedí a hacer lo mismo, sin quitar la vista de encima hacia ella… Continuó quitándose el brasier, pero sin quitarse la blusa, solo lo sacó, y lo aventó a un lado, mientras me miraba, yo me quite mi playera quedando en solo bóxer, ella se quitó su calzón, quedando a la mitad de sus piernas, así que me acerque a ayudarle, y lo tome, olía delicioso sin necesidad de acercarlo a mi nariz. El momento había llegado, tomo su blusa por ambos extremos con las manos cruzadas y comenzó a levantarla con una sonrisa en la cara, mientras yo solo estaba concentrado en lo que saldría… En ese momento dos enormes, jugosos y hermosos pechos rebotaron, saliendo a tomar aire y provocando que mi pene se endureciera aún más. Acto seguido, me quité el bóxer y amigo salió, totalmente despierto, 15 cm, nada que me avergüence, ella lo miro, y no se vio decepcionada, a lo que dijo:

    – Creo que ya quedo claro qué clase de masaje me vas a hacer, ¿verdad?

    – Sí, uno interno, usando esto (mientras me jalaba el pito en su dirección).

    Continuará.

  • Mi gordita y hermosa Carlota me pone caliente

    Mi gordita y hermosa Carlota me pone caliente

    Es de noche. Una fresca brisa de septiembre entra lentamente por mi ventana entreabierta.

    Me encuentro tumbada en mi lecho.

    El calor de las sábanas y a la vez el frío que deja tu (aún) ausencia.

    Te echo de menos, Carlota.

    Hace ya una semana que el encuentro en el que nos conocimos terminó y ya te echo de menos, Carlota.

    Mi cuerpo necesita el tuyo, Carlota.

    Te deseo como nunca he deseado a nadie, Carlota.

    Empiezo a pensar en ti y a deslizar sensualmente mi menudo cuerpo entre las sábanas. Mis delicados dedos de pianista van deslizándose suavemente mis pechos, acariciando mi esbelto abdomen, mi vientre, mi marcada pelvis, hasta llegar a mi monte de Venus. Y así de arriba a abajo… De abajo a arriba… Hasta que tengo una mano estimulando suavemente mi clítoris y otra mis pezones.

    PIENSO…

    En tu profunda, melancólica y a la vez sensual mirada de ojos cafés, aún más imponente detrás de tus gafas grandes de cristales rectangulares y montura azul marino. Cada vez que me hablas de las luces y sombras de tu paso por esta dura vida, cuando te centras más en las sombras, acentúa esa tristeza y melancolía que tanto la caracteriza, hasta derramar amargas lágrimas, mientras que cuando me cazas mirándote disimuladamente con deseo, acentúa esa sutil sensualidad.

    En tu larga, lacia y castaña cabellera con un sensual flequillo recto. En como te sueles dirigir a mí con una sonrisa coqueta mientras te decantas tu lacia melena, moviéndola coquetamente cada vez que te vuelves hacia mí.

    En tu tierna, hermosa y peculiar sonrisa llena de vida, que puedo recrear cuando de noche contemplo la luna en sus fases de cuarto creciente y menguante. Esa sonrisa pura, noble, franca. También sensual cuando me cazas mirándote con deseo.

    En tu piel de tonalidad lunar, muy blanquita pero a la vez con mucha tendencia a ruborizarse a la mínima de cambio y con sus imperfecciones debidas al acné que para nada quitan lo hermosa que eres.

    En las abundantes curvas de tu hermoso cuerpo. Muy alta para ser mujer (rondando el 1,90), gordita, bien proporcionada y de complexión fuerte. En tus grandes ubres, imperfectas pero a la vez hermosas y abundantes. En tu imponente barriga, a la vez bien proporcionada. En tus fuertes y gorditos brazos, en tus abundantes caderas, nalgas, muslos y largas piernas…

    En la primera vez que te vi. Y en cuando empecé a hablar contigo el día siguiente. Durante ambos días, llevabas puesta una camiseta azul de tirantes anchos revelando discretamente tu grande y precioso escote, en el que se podía entrever un sujetador negro, unos pantalones tejanos cortos de medio muslo que revelaban muy bien tus curvas y unas de esas chanclas negras de cuero y plataforma de cuña que te gusta tanto lucir y con las que tengo tanto fetiche.

    En tu cuerpo arrapado al triquini negro de cuerpo completo con aperturas en los laterales de tu imponente cintura, dejando entrever la abundancia de tus carnes.

    En tu olor a mujer, algo que sobre todo pude intuir aquellos días que tenías la menstruación y sufrías tanto con tu dolor de ovarios. Recuerdo que tenías la piel más sonrojada que lo que ya se te suele ruborizar habitualmente, y me abrazabas y me besuqueabas con aún más frecuencia.

    En lo noble, sensible y cariñosa que eres. Tu peculiar voz hablándome de ti y de tu paso por esta dura vida, con sus luces y sombras, al compás de sonrisas, llantos y abrazos de consuelo. Tu peculiar voz poniéndose sutilmente sensualona cuando me diriges palabras cariñosas y me abrazas o me das besos en las mejillas y en la frente, casi devorándome.

    En aquella vez que volví de comprar unas cosas y cuando entré a la habitación te cacé con la puerta del lavabo abierta haciendo tus necesidades. Te ruborizabas y respirabas y te mordías el labio sensualmente mientras apretabas, algo que, no sé por qué, me excita muchísimo.

    En las largas conversaciones que teníamos en la intimidad de la habitación del hostal donde nos encontrábamos alojadas y que unos pocos días después de empezar a conocernos me propusiste muy amablemente compartir, ya que la tuya, a diferencia de mía, tenía una cama para dos personas.

    En la noche que me instalé a tu habitación. Me diste una caliente bienvenida con el cabello suelto y sin nada más ni nada menos que una camiseta roja de tirantes anchos, unas sexys braguitas negras y tus chanclas negras de cuero y plataforma de cuña alta. Ufff… Tal y como ya te imaginaba en mis fantasías más eróticas desde el primer momento que te vi. Una vez dejé la maleta, me abrazaste muy fuertemente hasta cogerme en brazos, teniendo en cuenta lo grande y fuerte que tú eres a mi lado y lo pequeña y frágil que yo soy a tu lado. Solo hacía un par de semanas que nos conocíamos, pero ambas ya sentíamos una fuerte conexión, como si nos conociéramos de toda la vida.

    En nuestros largos cálidos e intensos abrazos. Mi menudo y delicado cuerpo pegado al tuyo, grande y fuerte. Tus grandes brazos mi castillo, mi muralla de protección. Tu respiración el aire que necesito para vivir. Tus dulces latidos sincronizándose con los míos mi reloj. Tu corazón mi cielo.

    En aquella mañana que estábamos desayunando en la mesita de la terraza de la habitación del hostal. Llevabas el cabello suelto y nada más ni nada menos que una camiseta de tirantes negra, las chanclas de plataforma y unas braguitas negras, como sueles ir para estar por casa. Estabas comiéndote lentamente un plátano bastante grande, que ibas mojando con crema de yogur a medida que te lo comías, primero lamiéndolo lentamente con los ojos cerrados y después, una vez limpio de yogur, mordiéndolo muy despacito. Mientras ibas comiendo, se te derramaban algunas gotas de yogur en tus gafas, en tu cabello y en tu escote. Ufff… También pienso en aquel mediodía que fuimos a comer en el chiringuito de la playa. No llevabas nada más ni nada menos que tu sensual triquini negro bien arrapado a tus abundantes curvas y tus chanclas de cuero y plataforma. Fuimos a comer musclos con limón. Te los comías pasando los labios y la lengua muy lentamente, cerrando los ojos. Mientras comías sensualmente, tus grandes ubres y pezones se endurecían por momentos y de vez en cuando, quizás para disimular, volvías la cabeza y movías juguetonamente tu larga y lacia melena

    En la fiesta de la última noche. No nos separamos la una de la otra ni un segundo. Nuestros cuerpos abrazados, bailando al ritmo de la música. Yo bien elegante, con mi vestido largo rosa de flores y mis sandalias negras de plataforma. Tú bien hermosa y sexy, con tu blusa blanca abotonada de manga larga arremangada hasta los codos, tus pantalones negros de cuero y cortos de medio muslo y tus botas altas negras de cuero, plataforma y tacón. Las intensas miradas que ambas nos dirigíamos cada vez que sonaba una melodía romántica. A veces ambas llorábamos de la emoción con ciertas canciones. No hacían falta palabras. Las miradas ya lo decían todo.

    En todas las noches que hemos dormido abrazadas. Sentir tu grande y carnoso cuerpo pegado al mío, pequeño y delgado.

    En solo un mes ya podría decir que somos mejores amigas. Pero con solo mirarnos, ya sabemos que es mucho más fuerte que una simple amistad lo que nos une. Mi intuición ya me asegura que con el pasar de tiempo nuestra relación pasará a algo romántico, serio y verdadero.

    De puertas para fuera eres una mujer muy discreta. Pero de puertas para dentro… Ay, Carlota… Espero tener la suerte de descubrir algún día lo que mi intuición ya me dice.

    Y así es como pienso en ti hasta llegar al orgasmo y sentir mis braguitas completamente empapadas, Carlota.

  • Malas experiencias (Autores y Autoras, favor leer)

    Malas experiencias (Autores y Autoras, favor leer)

    Hola a todas y todos. Esto no es en realidad un relato, sino, más bien compartiendo cosas que no salieron como uno las esperaba. Aunque soy nuevo publicando relatos tenemos muchas buenas experiencias que contar. Estas experiencias son todas reales, aunque le he agregado a algunas una pequeña dosis de morbo para hacerlas más interesantes.

    Me gusta compartir a mi esposa. Lo hago para satisfacer mi morbo y que ella tenga la oportunidad de probar otros machos. Al inicio fue solo tener una experiencia distinta para ella y cortar de inmediato, pero, continuamos hablando de como nos poníamos hablando de las fantasías que se nos ocurría que lo hicimos una vez mas y luego otra vez y otra vez y muchas, muchas veces mas.

    Como dije antes, son tantas las experiencias vividas que no he tenido tiempo de relatar ningunas de nuestras fantasías.

    Algunas de nuestras malas experiencias: Mi esposa es una mujer hermosa y llama la atención de cualquier macho. Somos muy selectivos escogiendo a quien ella le va a abrir las piernas. Siempre consigue buenos machos.

    Varios de esos machos no han pasado la prueba en la cama. ¿Por qué? Bueno, uno por ejemplo, muy guapo, buena figura, buena verga, se preocupaba solo por satisfacerse “él”. Yo notaba a mi esposa acostada debajo de él dejándose tratar como si fuera una muñeca inflable. Yo lo detuve y le dije que parara, que ella no estaba concentrada ni disfrutando en lo absoluto. El rogaba que lo dejaran continuar que la iba a satisfacer, pero vi que mi esposa realmente había perdido el interés. Sucedió igual con otros. No son tantas este tipo de experiencias, pero si las ha habido.

    Tuvimos problema una vez con un individuo que hasta quería pelear conmigo, en mi propia casa. El tipo se puso en una forma algo eufórica. Creo que estaba un poco pasado de tragos. Era un hombre fuerte, figura normal pero fuerte. Siendo honesto no creo que yo hubiese tenido oportunidad en un cuerpo a cuerpo con este individuo. Aun él estando borracho. Tuve que ir a mi gaveltero y halar por mi pistola (si tengo) y ordenarle que saliera de mi casa. Luego me buscó y se excusó con nosotros y no paso mas nada.

    Otros han complacido a mi esposa, la han hecho tener buenos orgasmos, pero ella no ha querido repetir con ellos y algunos han hecho amenazas de alguna manera hacernos pasar vergüenza pública. Unos no han pasado de las amenazas mientras otros he tenido que enfrentarlos. En fin, no todas las experiencias han sido tan buenas. Me gustaría saber si algunas o algunos de ustedes han tenido alguna vez inconvenientes igual. Si no quieren publicar sus respuestas me pueden escribir a mi email: «[email protected]»

    Mas luego voy a publicar también algunas de las maldades que hemos hecho mi esposa y yo. No son lo suficiente amplias como para hacer un relato real. Tendría que añadir mucha fantasía, pero pienso publicarlas como pequeñas capsulas. Estoy seguro que algunas y algunos de ustedes tienen experiencias iguales.

    Buen día, tarde, noche a todas y todos.