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  • La hermana de mi amigo es mujer de palabra

    La hermana de mi amigo es mujer de palabra

    El torneo había sido duro, repleto de sin sabores y amarguras, pero todos los sacrificios fueron sido recompensados.  Campeones… por un punto, en la fecha final, a 3 minutos del término del partido y gracias a un penal ejecutado por el Caramelo y que se fabricó, a pura viveza, el pela’o. El equipo más joven, pues si bien todos éramos ya mayores de edad, ninguno de nosotros aún superaba los 21 años.

    Pensaba, mirando el techo de mi cuarto en si la hermana (hija de la madrastra de mi amigo) del Pela’o cumpliría su promesa. En mi mente estaba clara toda la escena… aun así me costaba creer que de verdad lo haría. Una llamada en el celular me devolvió a la realidad. Era el Pela’o… La Gabi cumpliría su promesa a las 11 de la noche. Froté mis manos, miré la hora y con renovadas fuerzas, recordando cómo todo sucedió, comencé a vestirme.

    La noche anterior al encuentro, jugábamos consola, en el cuarto del pela’o: El dueño de casa, el caramelo, el Juancho y yo, play station, cuando cerca de las 11 irrumpió en el cuarto, como una tromba, su hermana de 19 años, llamada Gabriela.

    Lucía el cabello tomado en una cola de caballo, un peto negro, minifalda de mezclilla azul desteñida hasta medio muslo y sandalias con terraplén. En el brazo izquierdo portaba una pequeña cartera a juego con su calzado.

    Gabriela: -sorprendiéndose con nuestra presencia- perdón… pensé que estabas solo, hermano… quería preguntarte si esto que llevo puesto es adecuado para mañana, ven porfa…

    Yo: antes que te vayas, te digo de una que sea a donde sea que tengas que ir, te ves perfecta, Gabi.

    Gabi: en serio lo crees, Dani… es que…

    Pela’o: escucha al car’e cuico, hermana… luces… menos mal que eres mi hermana… ya!!! Y ahora déjanos que mañana jugamos y de ganar, seremos campeones…

    Gabi: verdad… mañana es el partido… ¿y cómo se sienten?

    Caramelo: estamos con el plantel mermado por las lesiones y las dos últimas expulsiones y con éste (apuntando al Juancho) sin poder jugar, pero al mal tiempo… cara de poto como dice mi abuela…

    Yo: la verdad es que el equipo está tranquilo nervioso… ya sabes… es la final y el único resultado que nos sirve es ganar, pero eso no nos presiona… bueno… un poco, sin embargo, estoy seguro que es en momentos como estos cuando o somos o no somos… y yo creo que somos…

    Pela’o: nada más, car’e cuico… bien dicho…

    Gabi: ya veo… lo que necesitan es motivación… Si ganan, esa misma noche, en este mismo cuarto, les bailo el tema que ustedes escojan, quitándome la ropa…

    Pela’o: deja de decir tonterías y sal de mi pieza…

    Gabi: ahí se las dejo… nos vemos…

    II

    El invierno agonizaba y sin embargo podía ver el vaho salir de mi boca. Hacía frío y para obviarlo comencé a recordar a la hermana del Pela’o. En realidad, es hermanastra por los dos lados, pues es vástago de la segunda esposa del papá del Pela’o, que dicho sea de paso está mejor que la hija.

    Gabriela o la Gabi es una trigueña de metro y medio de altura. De abundante y ondulado cabello castaño oscuro con algunos mechones pintados de un opaco rubio y otros definitivamente pelirrojos y cuyas puntas rozaban el inicio de su hermoso culito. Almendrados y expresivos ojos verdes destacan en un bello aunque austero rostro.

    En rigor podríamos decir que es delgada, de espaldas estrechas, al igual que su cintura, medianos y ligeramente separados pechos y pronunciadas caderas rematadas por dos coquetas margaritas adornando su espalda baja. Dueña de un proporcionado par de redondos y duros glúteos que juntos forman un hermoso culo, el cual se encuentra grácilmente sujeto por dos estilizadas y largas piernas.

    Resultó que fue Gabriela quien me abrió la puerta, faltando un minuto para la hora indicada. Lucía la misma ropa que en la víspera nos había enseñado y al parecer, con algo de alcohol corriéndole por las venas.

    Gabi: hola, Dani… eras el último que faltaba… ¿quieres tomar algo? Pasa a la pieza del Juanca. Yo voy al tiro.

    Yo: hola Gabi, luces preciosa… una cerveza está bien, gracias… oye… no tienes que…

    Gabi: oh… tú también… es solo un baile y ya… deja de ser tan cartuchón… me extraña de ti… especialmente de ti…

    Yo: está bien… yo decía no más… oye y por qué te extraña eso de mí…

    Gabi: por cosas que supe gracias a Antonia y Paola… las recuerdas ¿cierto?

    Yo: un caballero no tiene memoria…

    Gabi: jajaja… tonto… tu cerveza… ahora pasa… yo voy al tiro…

    En la pieza del Pela’o ya estaban todos los involucrados. Por idea del Caramelo la Gabi bailaría sobre la cama, así nosotros la observaríamos cómodamente desde alrededor, siendo escenario y límite al mismo tiempo. La canción elegida fue una del grupo Soda Stereo, que sabíamos le gustaba mucho.

    Yo: ¿y tus viejos?

    Pela’o: se fueron a celebrar a la playa… vuelven mañana…

    Yo: ¿y ahora qué?

    Pela’o: mira… te llamé dos minutos después que entró a mi pieza con la pintura corrida por llorar y me dijo que les avisara a los demás que cumpliría su promesa. Se levantó y después de ducharse y hasta ahora se ha tomado media botella de ron sin pronunciar una palabra más…

    Eran pasadas las 11. De fondo sonaba El Rito, cuando de súbito se presentó la Gabi. Desde el umbral de la puerta nos miró a todos, preguntándonos si estábamos listos, a lo que a coro contestamos que sí. Dio un paso, cerró la puerta y lentamente caminó hasta el borde de la cama.

    Gabi: sube el volumen por favor… escúchenme… es un tema… solo está permitido mirar… ¿estamos?

    Pela’o: lo que tú digas, hermanita…

    Ya estaba sin ropa sobre la cama, pero ninguno de los que la mirábamos estaba satisfecho con lo realizado, pues era evidente el desgano con el cual realizaba cada uno de sus movimientos. Su rostro expresaba manifiesto malestar, reflejándose en un pobre espectáculo.

    Yo: -pidiendo con señas que bajaran el volumen de la música- por qué esa carita de amargura… qué te pasa, Gabi… suéltala…

    Gabi: es que… mi novio terminó conmigo… y… nadie termina conmigo… me dio bronca…

    Yo: y por qué terminó contigo, si se puede saber…

    Gabi: porque supo que lo engañaba con su primo… pero con él era solo sexo, al Pablo lo amaba… y porque le conté la promesa que les hice y… no le gustó…

    Yo: entiendo… y si hubiese sido al revés… que tú te enteras que Pablo te engaña…

    Gabi: pues lo corto… pero eso no le da derecho a hacerlo conmigo…

    Juancho: estoy de acuerdo, mijita… nadie puede tratarla de ese modo… él no merece ni media lágrima suya… mírese… ¿no es así, Caramelo?

    Caramelo: pensaba, corazón, que debiese grabarse ahora y mandarle parte del video al tonto ese para que vea de lo que se perdió para siempre… o no pela’o?

    Pela’o: claro, pero con ganas o mejor no…

    Yo: concuerdo… mira… estás desnuda, eres una mujer exquisita y a pesar de ello ninguno de nosotros está excitado, porque tú no lo estás pasando bien…

    Gabi: tienes razón… no me siento bien… discúlpenme… -parándose con el propósito de bajar de la cama-.

    Juancho: la pregunta es por qué no lo estás pasando bien, si tú misma te metiste en esto… debes decidir si tus decisiones las tomas tú o tu novio.

    Caramelo: mira, a nosotros no nos importa si eres o no eres una de esas que les gusta que les digan qué hacer… es tú problema… solo te instamos a que decidas qué clase de mujer eres…

    Gabi: -sentada al borde la cama, erguidos los pezones- mmmm.

    Juancho: para que la piensa tanto, mijita… desde aquí puedo ver su coño mojadito… Deje que la tratemos como realmente se merece…

    III

    Nunca logré determinar si el silencio que siguió a las últimas palabras de mi amigo fue un sí o un no, el caso es que cuando los cuatro al mismo tiempo nos lanzamos sobre ella, tocándola, besándola, chupándola por todos lados, no se resistió con determinación, pues a los pocos segundos, jadeaba y gemía con evidente placer.

    Loa primeros instantes estuvimos los cuatro afanados en el cuerpo de Gabi, pero al cabo de unos minutos y cuando todos vimos que estaba entregada al placer que le brindábamos, Caramelo y Juancho se hicieron a un lado, quedando como atentos espectadores.

    Gabi estaba mirando al techo, los ojos cerrados, las rodillas en el aire y completamente separadas, exponiendo su depilado y rosado coño con su hermanastro en medio lamiendo con determinación su clítoris y, con sus dedos, hurgando decididamente su húmedo coño.

    En tanto, por mi parte, disfrutaba chupando y masajeando sus bellos y bien puestos senos con verdaderas ganas al tiempo que a cada tanto subía hasta su boca para besarle los labios con pasión y deseo.

    El doble estímulo, de súbito, trajo consigo el primer orgasmo de la hermanita de mi amigo. El mismo fue precedido por el arqueo de la espalda, quedando, por algunos segundos, apoyada en la punta de sus pies y la cabeza en una posición araña sin las manos, los ojos cerrados, los labios entre abiertos en una muda mueca de placer. Luego, se desplomó sobre la cama.

    Gabi: -con la voz ronca y la respiración aún agitada, mirándonos a ambos alternadamente, dijo,- quiero que solo ustedes dos me follen…

    Pela’o: no po perlita… estamos los que estamos según tú misma decidiste… lo que tienes que dirimir es simple… o todos o ninguno…

    Gabi: está bien, pero ellos con condón…

    Yo: quédate tranquila, que todos usaremos.

    Pela’o: ahora ven para acá para tratar de seguir con la fiesta…

    Gabi: jajaja… este es payaso siempre, parece… ¡ay! Más despacio… ay, ah, ah… ahhh… asiii…

    Con tierna firmeza, el Pela’o tomó a su hermanastra de la mano, moviéndola hasta lograr que se ubicara a lo perrito, siempre con la cara hacia mí y el respingado culito hacia él. Nos bastó un cruce de miradas con mi amigo para entendernos. De una sola vez llegó hasta el fondo del coño de Gabi con su pene, dejándolo unos segundos dentro, para luego iniciar un mete y saca lento que le sacó suspiros a su hermanita.

    Contemplé la escena con una mezcla de calentura y morbo. Luego, le ofrecí mi verga a Gabi, quien de inmediato la introdujo en su boca, mirándome a los ojos perdida en deseo y lujuria. Al cabo, el Pela’o y yo nos follábamos a su hermanastra, primero lentamente, para luego ir aumentando la velocidad en forma pausada, pero progresiva.

    Fueron largos minutos así. Justo antes de aumentar aún más el ritmo, saqué mi verga de su boca abruptamente. No quería acabar. No así. Quería me regalara su culito. Llamé con señas al Caramelo quien sin más instrucción, se acercó a Gabriela, introduciéndole en su boca, de una sola estocada su corta, pero gruesa verga (sin condón).

    Poco tiempo después, el Pela’o acababa en la espalda baja de su hermanita, siendo reemplazado casi de inmediato por el Caramelo quien le quitó su verga a Gabi y se desplazó hasta quedar con el culo de la excitada hembra a su entera disposición. Sin embargo, le pidió darse la vuelta para follársela mirándole la cara.

    Poco tardó en tener llena la boca y el coño con las vergas de mis amigos, el Juancho y el Caramelo, respectivamente. Algo más de 5 minutos tardó en acabar en su vientre el Caramelo. Fue ipso facto reemplazado por su compinche Juancho el que durante otros 5 minutos se la folló bruscamente hasta eyacular en sus pechos.

    IV

    Con una toalla de un perfecto blanco en la mano, caminé hacia Gabriela. Nos miramos con intensidad todo el trayecto. Al llegar, con exagerada cortesía le pregunté: -si la dama me lo permite-, agitando al mismo tiempo el cuadrado pedazo de tela a la altura de mi cabeza. Accedió con una coqueta sonrisa. Con una tierna eficacia sequé el abundante sudor que cubría todo su cuerpo y retiré todos los restos de fluidos que salpicaban algunas zonas más que otras y que provenían de cada uno de mis amigos. Al finalizar, tiré hacia un lado la manchada toalla para luego, estirarme al lado de la hermanita del Pela’o, quedando en cucharita, acariciándole sus muslos, su cintura, sus brazos.

    Gabi: me agradan tus caricias, Dani…

    Yo: eres una deliciosa hembra y una increíble mujer, Gabi… Esto es un sueño hecho realidad…

    Gabi: ¿en serio?

    Yo: ¡¡¡por supuesto… cómo no… mírate!!!

    Gabi: es que… tú también me gustas… e hice lo de la apuesta para llegar a como estamos ahora, los dos… qué es lo que siento entre mis glúteos… por qué me lo quitaste denante…

    Yo: porque de ti lo quiero todo y no solo tu boca…

    En ese instante ubiqué la punta de mi verga en la entrada de su coño y tras jugar en los alrededores por casi dos minutos, introduje el glande íntegro para comenzar un parsimonioso mete y saca solo con la cabeza de mi polla.

    Al cabo de otro par de minutos, durante los cuales una de cada tres o cada dos, pasaba mi verga húmeda por su rosado ano, de pronto dejé la punta apoyada en la entrada de su respingado culito. Su depilado agujero posterior comenzó a palpitar.

    Gabi: -con voz de niña caprichosa, me dijo- mi ex lo intentó varias veces y lo logró en dos… En ambas sentí mucho dolor…

    Yo: es que hubo un problema ahí…

    Gabi: ¿un problema?

    Yo: obvio… no estuve yo… te prometo que solo dolerá al comienzo, pero si me ayudas, tal vez ni eso.

    Gabi: te lo paso porque me gustas, pero si me duele promete que paras…

    Yo: ok… lo prometo… pero…

    Mientras charlábamos mantuve mi verga en la entrada, a veces ejerciendo una leve presión, a veces apenas rozándolo. Tan afanado estaba que por unos instantes había olvidado dónde y con quienes estaba. Alcé la vista.

    Mis tres amigos habían estado atentos a nuestro intercambio de palabras, pues sus vergas comenzaron nuevamente a dar signos de vida. Ahí estaban, Caramelo a mi diestra; Juanjo a la izquierda y el Pela’o a los pies, callados, ávidos observando cada uno con su verga en la mano.

    Entonces, de una sola vez, clavé de improviso mi verga hasta el fondo de su dilatado coño, dejándolo ahí por algunos segundos. En susurros le dije; -pero solo si me pasas tu manito… eso… y usted misma se toca… justo… justo ahí… Eso cariño, tóqueselo a su antojo…- tras lo cual inicié un lento mete y saca.

    Unos cuantos minutos pasaron y con mi dedo índice inicié el asalto al culo de la hermana del Pela’o, al tiempo que mi verga mantenía ocupada su conchita y ella misma se daba placer tocándose el clítoris. Casi no sintió cuando al cabo de otro par de minutos, le follaba el coño con mi verga y el culo con mis dedos índice y corazón a todo vapor.

    Tan de súbito como la penetré, extraje verga y dedos al unísono, en medio de un intenso orgasmo, recibiendo protestas basadas en escatolalias de grueso calibre de su parte las que fueron acalladas en el momento en el que de una sola vez, su culo recibió varios centímetros más de la mitad de mi verga, comenzando de una un consideradamente lento mete y saca, extrayendo exclamaciones de dolor, mezcladas con gemidos de placer de parte de Gabi.

    Yo: no dejes de tocarte… ¿te duele mucho? ¿Quieres que lo saque?

    Gabi: no… despacito… así mismo como lo haces… que ricooo…

    Al comienzo fue más que lento, fue considerado, casi como hacer el amor, pero luego de un par de minutos ella misma fue la que me pidió que me la follara más rápido y fuerte y quién soy yo para negarme a tal pedido de una dama como la Gabi.

    Por más de 10 minutos follamos como posesos. Mis amigos eran fueron testigos del primer orgasmo que la sacudió con violentos y arrítmicos espasmos que me obligó a detener el bombeo por casi un minuto. Al cabo, continué con más ahínco por un rato hasta que, en medio de su segundo clímax, eyaculé con verdaderas ganas dentro de ella, inundándole las tripas con mi semen.

    Caímos juntos a la cama, quedando en la misma posición de cucharita con la cual todo este hermoso sueño había partido. Con tiernos besos cubría su cuello y hombro mientras observaba a los chicos. Todos estaban excitados, pero ninguno quería ser el que rompiera el momento.

    Pela’o: ¿cómo estás hermanita?

    Gabi: me siento en las nubes y toda pegajosa… necesito una ducha…

    Pela’o: ¿se acabó la fiesta, hermanita? Te lo pregunto por…

    Gabi: que nadie se retire… necesito conversar con ustedes así que espérenme un rato… pueden, ¿cierto?

    Caramelo: solo si vienes a conversar solo cubierta con la toalla…

    Todos: jajaja

    Gabi: lo pensaré mientras me baño…

    Pasaron horas según nosotros y no fueron más de 15 minutos los que se demoró en ducharse… y les contaré que su llegada post baño superó todas nuestras expectativas. Espero sus comentarios antes de soltarla toda.

    Solo les adelantaré que nos estuvimos follando como condenados a muerte a la exquisita, siempre ganosa y bella hermanastra del Pela’o, el mejor 10 en el Antorcha FC en los últimos 20 años, toda esa noche y parte de la mañana del siguiente día.

  • Noche inesperada con mi ex, un amigo y su amiga (2)

    Noche inesperada con mi ex, un amigo y su amiga (2)

    Continuando con la historia de la que hace unos días comencé a escribir, sobre mi ex novia, de pronto tal y como les decía, comenzó a rondar por mi cabeza la idea de involucrar Faby en terrenos que solo yo había experimentado como intercambios de parejas o tríos.

    Recapitulando un poco nuestra relación con ese tema en específico, algunas veces al hacer el amor con ella llegué a comentarle sobre la posibilidad de un trio con otra mujer, situación a lo que ella rápidamente descartó mi idea, argumentando que jamás le pasaría por la mente compartirme; sin embargo en ocasiones cuando lo hacíamos totalmente alcoholizados su postura sobre el tema se aligeraba notablemente e incluso en alguna ocasión me llegó a decir que si yo le cumplía un trio con otro hombre primero, ella después cumpliría mi fantasía con otra mujer, situación que solo quedó en anécdota porque ya nunca profundizamos en el tema o como realizarlo, pero al terminar nuestra relación comencé nuevamente con esa idea y justamente tenia a la persona perfecta para apoyarme con eso, el cual era mi conocido del ambiente Swinger Saúl.

    Retomé el contacto con Saúl, quien se alegró nuevamente al saber de mí, nos pusimos al día y le pregunté si ya se había casado, de lo cual se carcajeó.

    Saúl: No digas tonterías mano, sabes que yo no podría casarme, el ambiente que me gusta no me permitiría tener una relación seria, ¿tú ya la tienes?

    Yo: Pues así como que sería no lo es, pero si tengo una novia.

    Saúl: ¿Y qué onda está guapa?

    Yo: ¡Claro! pero ella no es el tema de quien te quiero hablar jajaja.

    Saúl: ¿Quieres volver a tener encuentros?

    Yo: Si me gustaría, pero tengo así como una fantasía rara, me gustaría poder tener un encuentro con mi ex novia y que tu estés en ese encuentro.

    Saúl: ¿Como? ¿Deseas que me hagamos un trio con tu ex?

    Yo: Pues así directo no creo, porque la verdad no creo que ella esté interesada en hacerlo así como así, ya tiene tiempo que no hablo con ella, solo esporádicamente intenta que nos veamos de nuevo, pero la verdad no me interesa una relación nuevamente con ella, además creo que ahorita tiene pareja.

    Saúl: Bro tu déjamela a mí, salgamos invítame a mí y ahí voy haciendo labor para convencerla.

    Yo: La verdad tengo mis dudas que quiera, pero pues sé que siempre terminas haciendo que pase todo jajaja.

    Saúl: Mira ¿qué te parece si la agrego en Facebook?

    Yo: Pero ¿cómo sería?

    Saúl: Mira la agrego, y me va a preguntar que de donde la conozco muy seguramente, le voy a decir la verdad, le diré que soy un amigo tuyo y así probablemente va a darle curiosidad de hablar conmigo para saber de ti ¿no crees?

    Yo: Si tiene sentido.

    Saúl: De esa manera ya platicando con ella, la invito a salir aparte para platicar en persona, ya que me tenga confianza avanzamos más en el tema ¿como ves?

    Yo: Me parece buena idea, pero infórmame de los avances.

    Saúl: Tu tranquilo que yo me encargo de que tu fantasía se cumpla compadre.

    Una vez que armamos el plan, Saúl le envió invitación por Facebook a Faby, para serles honesto, pensé que no lo aceptaría tan fácilmente, ya que ella tenía novio, y mis sospechas fueron ciertas pues no lo acepto; sin embargo, si le envió un mensaje, preguntándole quien era el, a lo cual el respondió ser mi amigo.

    No entraré en detalles de todo lo que hablaron, pero les resumiré que al cabo de 2 semanas platicando con ella le propuso salir a platicar y ella al ya sentir más confianza aceptó la salida con la condición de que tenía que regresarse temprano ya que su mamá se había quedado cuidando a su hijo.

    Saúl me contó que ella lo citó en un parque donde llegaron a sentarse a platicar y lo siguiente se los contaré como el me lo platicó.

    Faby: Hola mucho gusto soy Fabiola.

    Saúl. Mucho gusto Fabiola soy Saúl, oye que guapa te ves en persona.

    Faby: No digas eso jajaja, que la verdad me considero muy fotogénica solamente.

    Saúl: Pues insisto, la verdad te ves muy guapa, que bueno que te tomaste el tiempo de venir a platicar.

    Faby: No agradezcas, creo que me hace bien platicar un poco y disculpa que te haya dicho que viniéramos a este parque, pero la verdad es que no me gusta como que dar a pensar malas cosas en algún lugar muy público, y en este parque no pasa mucha gente.

    Saúl: Si ya pude notar que la verdad no pasa mucha gente jajaja.

    Faby: Oye y cuéntame ¿has hablado con Oscar recientemente?

    Saúl: Fíjate que hablo con esporádicamente pero cuando hablamos si platicamos un buen rato, aun sigues enamorada de él ¿verdad?

    Faby: Se me nota mucho ¿verdad?

    Saúl: No, lo único que me hace sospechar un poco es que la mayoría de nuestras conversaciones son sobre el jajaja, pero no es queja, la verdad Faby me la pasó muy bien contigo, eres muy buena amiga.

    Faby]: Jajaja la verdad discúlpame, no sé qué vas a pensar de mí si sabes que aún sigo enamorada de mi ex si estoy saliendo con otro chico actualmente.

    Saúl: Para nada pensaría mal, la verdad es que el corazón quiere lo que el corazón quiere, a veces uno si se da sus gustos culposos o sus momentos de placer, pero ya después se quiere retomar lo que en verdad se quiere.

    Faby: Si en eso tienes mucha razón, oye la verdad estas dos semanas que hemos hablado me han gustado mucho, tal vez no debería decírtelo, pero me ha pasado incluso que algunas veces termino la llamada con mi novio para seguir hablando contigo, eres un muy buen amigo.

    Saúl: Pues te he de decir normalmente no desvelo mucho porque voy al gimnasio en las mañanas, pero estos últimos días han sido muy agradables conversando contigo, ni culpa siento por desvelarme.

    Faby: Ay, ya me hiciste sentir mal.

    Saúl: No para nada, de hecho no sientes como que frio.

    Faby: De hecho si esta como que fresco aquí.

    Saúl: Ya sé que me dijiste que preferías no ir a ningún lugar público así que prefiero no invitarte a un lugar cerrado como restaurante o bar, pero vivo como a 10 minutos de aquí y puedo pedir algo de comer y sirve que no tenemos frio ¿no crees?

    Faby se mostró algo dudosa al principio, pero por los argumentos de Saúl la empezaron a convencer al punto en que aceptó.

    Una vez que llegaron a casa de Saúl ambos se sentaron en el sillón y el pidió una pizza por teléfono y le comenzó a servir bebidas preparadas a Faby y continuaron platicando después de un rato hasta el punto donde ya estaba anocheciendo

    Faby: Que bonita casa tienes Saúl.

    Saúl: muchas gracias, que bueno que te guste.

    Faby: Si se ve muy cómoda.

    Saúl: Cuando gustes esta es tu casa.

    Faby; Te he de decir que Oscar nunca me invitó a su casa, probablemente porque se avergonzaba de que yo fuera mama soltera. (Faby, se le salían las lágrimas al platicar esto).

    Saúl: No creo que fuera eso, probablemente no se dieron los tiempos.

    Faby: Saúl, fueron 4 años de relación, ¿no crees que debió haber sido tiempo suficiente como para que conociera a su familia?

    Saúl: Pues si probablemente, pero a todo esto, ¿cuál fue la razón principal por la que terminaron?

    Faby: Él dice que fue porque según yo tenía contacto con mi ex, pero la verdad yo pienso que simplemente fue un pretexto para deshacerse de mí.

    Saúl: ¿Tú crees eso?

    Faby: Si, totalmente

    Faby y Oscar ya tenían tiempo tomando, pero de los dos Faby es la que ya se veía claramente embriagada.

    Faby: Estoy harta de pensar en él, siempre estoy pensando en que me jodió, no se para que chingados tuvimos una relación si nunca me tomó en serio.

    En eso Oscar se sentó en el sillón a abrazarla y consolarla y ella correspondió abrazándola también.

    Saúl: Ya tranquila Faby, tú eres muy linda, no vale la pena que ese rostro se llene de lágrimas, mejor tienes que pensar en nuevas cosas, piensa en personas agradables para tu vida, piensa en tu novio.

    Faby: No pienso en mi novio, porque no siento nada por él.

    Saúl: Entonces piensa en alguien más.

    Faby: ¿En quien quieres que piense?

    Saúl: Podría ser en mí si eso te hace sentir mejor.

    Saúl se acercó más al rostro de Faby para decirle eso y ella con lágrimas en sus ojos y algo confundida solo trataba de asimilar lo que Saúl le había dicho.

    Faby: Saúl pero no creo que sea correcto que piense en ti.

    Saúl: ¿Y por qué no es correcto? ¿De plano te parezco muy poco atractivo?

    Faby: ¿Saúl que quieres de mí?

    Saúl: No te pido nada, solo quiero que se sientas mejor.

    Saúl se acerca más a sus labios y comenzó a besarlos y Faby lo corresponde inocentemente para después zafarse de él.

    Faby: No Saúl, yo no puedo hacer esto, tú eres amigo de Oscar.

    Saúl: Faby, no está mal, porque va a estar mal que mientras el tiene a su novia tu no puedas seguir adelante.

    Faby: No lo sé, no sé qué pensar, estoy confundida.

    Saúl sin darle tiempo a pensar vuelve a besarla, pero ahora mas apasionadamente y ella lo corresponde, pero al mismo tiempo mostrando dudas.

    Faby: No Saúl, por favor no hagamos esto.

    Saúl no la escuchaba y continua poco a poco quitándole las prendas y dándole besos tenues en el cuello y en sus labios para proceder a cargarla y llevarla a su habitación.

    Ya en la habitación Saúl a pesar de las negativas de Faby, continúa desvistiéndola hasta dejarla solo en su ropa interior, le quita el brazier y comienza a succionar sus grandes senos y Faby solo extasiada y algo mareada por el alcohol se limitaba a gemir

    Faby: ¡¡Ayyy!! Saúl por favor detente!! ¡¡No debemos de estar haciendo esto por favor!!

    Saúl no hace caso y continúa chupando esas hermosas tetas que Faby tiene, después de un rato de lamer sus pezones, Saúl se baja lentamente hacia el área del bikini y comienza a bajarle lentamente su última prenda para proceder a chuparle su vulva lentamente y meter primero un dedo para posteriormente meterle ambos dedos, en la habitación solo se escuchan los gemidos de Faby.

    Faby: Ahhh!!! Por favor Saúl, para ya!! no está bien, esto no está bien.

    Después de un rato de chupar y ya con la vagina de Faby con toda la humedad posible, Saúl se desnuda completamente y observa a Faby acostada con las piernas abiertas lista para ser penetrada.

    Saúl se incorpora a la cama con claramente un pene más grande que el mío, ya que cuando hemos hecho tríos con otras mujeres lo he comprobado y se dispone a cogerse a Faby sin protección.

    Prepara su verga apuntando a la vagina de Faby y entra lentamente en la posición de misionero

    Faby: Ahhh, por dios, porque me haces esto.

    Saúl: Porque sé que lo deseas desde que me viste

    Saúl continúa taladrando la cavidad de Faby mientras ella solo continúa gimiendo y ya se anima a clavar sus uñas en la espalda de Saúl.

    Ambos se besan apasionadamente y el empieza a embestirla más rápidamente, situación que provoca en ella lanzar unos gemidos que se escuchan en toda la habitación.

    Saúl: ¿Niégame que esto no era lo que querías desde que me viste?

    Faby: No, yo no quería esto.

    Saúl embiste aún mas rápidamente y le vuelve a preguntar.

    Saúl: ¿Quieres que pare?

    Faby: ¡¡¡No por favor no pares!!!

    Saúl: Entonces dime, niega que querías que te cogiera desde que me viste, dimelooo

    Faby: Si papi, quería que me hicieras tuya, quería sentirte.

    Saúl: Entonces siénteme más duro

    Saúl acomoda a Faby de perrito y empieza a cogerla en esa posición y por los jugos de ambos el ruido se escucha aún más fuerte y los gemidos de Faby no cesaban.

    Ambos siguieron cogiendo por un buen tiempo y ella terminó mínimo un par de veces.

    Saúl: Ya casi termino, ¿donde los quieres?

    Faby: Échamelos afuera

    Saúl: Saúl seguida dándole duro y se veía en el espejo entrar y salir de ella, él sabía que había cumplido el objetivo que tenía inicialmente, que era primero cumplir su propia fantasía de cogerse a mi ex, y yo estuve consiente de eso desde el primer momento en que propuso esa idea.

    Saúl terminó encima de ella y se exprimió su verga en el vientre de ella y después se besaron apasionadamente.

    Faby: Saúl, prométeme algo.

    Saúl: Dime.

    Faby: Oscar no se va a enterar de esto, ni aunque algún día te enojes con él, por favor, él no se debe de enterar.

    Saúl: No te preocupes, esto se queda entre tú y yo.

    Todo esto me fue contado con lujo de detalles por parte de él y me comentó que ya con la confianza de ella la invitaría a una reunión en la cual haría como que yo no sabría que ella asistiría y de esa manera ella podría verme nuevamente y poder conversar de nuevo en persona.

    Sin duda el plan estaba saliendo muy bien para ahora yo cumplir mi fantasía, pero esto se los contaré en la última parte de esta historia así que continuará…

  • Papá me coge en minifalda

    Papá me coge en minifalda

    Iba a salir a bailar con mis amigas de universidad. Mientras parasitaba en mi habitación mi papá veía tv en la sala. Estaba caliente y deseando que mi papá volviera a cogerme, pero sabía que esa noche, con mamá en casa, sería imposible. Mi mamá preparaba algo en la cocina, junto a la sala. Los escuchaba conversar de sus cosas.

    Como a las 8 pm salí a ducharme, pasé frente a papá y me di cuenta que me miraba con deseo. Estaba yo en short y blusa, sin brasiere y sin tanga, pues me había preparado para pasar y provocarlo. Desde la cocina mamá no podía verme pasar al baño, pero si podía ver a papá. Le hice un par de guiños y me bajé un instante el short y me metí traviesa a la ducha.

    Me quise masturbar mientras me duchaba, pensando en la rica y gran verga de papá, pero no tenía mucho tiempo. A las 9 pasarían a recogerme y ni modo, tenía que ducharme, vestirme y maquillarme. El tiempo me resultaba corto.

    Al terminar de bañarme, salí sólo con la toalla puesta. Me di cuenta como mi papá me miraba con deseo y me sentí bien. Pero, a la vez, un poco decepcionada de no poder coger con él.

    Me vestí con un conjunto de tanga y brasiere negros, de Leonisa, ya por esos tiempos mi marca favorita de lencería. Simples ambos, pero me encantaba como me quedaban. Una minifalda y una blusa sexy, que recién me había comprado. Unos zapatos de taco 5 para poder bailar tranquila.

    Unos 10 minutos antes de las 9 pm estaba lista. Me llamó mi amiga para decirme que estaba en camino, que llegaría justo a la hora acordada. Mientras charlaba con ella, mi mamá empezó a bochinchear un poco, le faltaba no sé qué ingrediente para su receta. Le pidió a papá que vaya, pero él estaba ya en pijamas. Finalmente ella salió a la bodega.

    Ya faltaban 5 minutos para las 9 pm. Tenía un instante para gozar un poco. Decidí usarlo. Salí rauda de mi habitación, me dirigí a papá y lo besé apasionadamente. Él sabía también que teníamos muy pocos minutos y se bajó el short de su pijama y su bóxer. Su pene ya estaba erecto.

    Sin sacarme la minifalda ni la tanga, me senté sobre él. Él puso mi tanga de costado y acomodó la minifalda hacia mi vientre. Empezó a penetrarme con fuerza y yo casi a saltar encima suyo. Estábamos locos ambos y sonó el timbre, mi amiga había llegado. Ni papá ni yo llegamos. Con algo de celos supe se descargaría en mamá.

    Me levanté, me acomodé la tanga y la minifalda, le di un beso a papá y abrí la puerta. Mientras nos íbamos, mamá llegaba con su ingrediente. Me pidió que sea juiciosa y no corra riesgos, le dije que se tranquilice, que todo estaría bien.

  • El camionero no se olvidó de mí

    El camionero no se olvidó de mí

    Hola amigos soy Mely, luego de varias semanas sin sexo me acordé del chófer camionero que me trajo de una ciudad a tres horas de Lima, ese día había pasado un día fenomenal con su jefe. Y en el camino el chófer también me cogió.

    Marqué el número qué me había dado, pero no sabía su nombre la vez que me trajo a Lima ninguno de los dos nos dimos nuestros nombres, me contestó le dije soy Mely hace unas semanas me trajiste a Lima por orden de tu jefe y pasó algo rico en el carro se acordó y me dijo “me llamo Luis ¿dónde estás?”. “Estoy en Lima” -le dije. “estaré pasando en un par de horas por tu casa me acuerdo donde es, me esperas lista paso por ti qué dices?” me preguntó, le dije que lo esperaba.

    Llegó cerca de las 9 pm cómo les conté yo cuidaba una casa grande y vivía sola, tocó mi puerta yo estaba vestida en minifalda medias panty de coquitos tacos top cortito peluca rubia y bien maquillada estaba sexy, lo recibí en la puerta con un beso lo hice pasar me abrazo y me llenó de besos, le dije para pasar al dormitorio me dijo que no podía el camión estaba con carga me propuso llevarme en el camión y mientras descargaban nosotros podríamos hacerlo en el camarote del camión y que no me iban a ver, me ayudó a subir al camión ¡y me vio todo mi trasero y tanga qué tenía puesto! ¡¡Rico culo que tienes!! Y metió su mano agarrando mi culo en una hora llegamos a un local bien grande, para eso yo me escondí en el camarote corrí cortina para que no me vean se bajó conversó con el encargado y le dijo que iba a dormir en el camión demoró 20 minutos y regresó comprando comida y unas bebidas me dijo que demoran tres horas para descargar.

    Así que teníamos tres horas para dar rienda suelta a nuestros instintos carnales, entró al camarote se desvistió todo y me dijo que no me desvista, se puso en mi encima me decía ¡¡muñeca linda estás bien rica!! Me besaba jugaba con mi lengua chupaba mi cuello mis orejas me excitaba me hacía estremecer yo gemía, sus manos agarraban mi culo metía un dedo a mi culo me duele!! le dije, mojó sus dedos con saliva y puso dos dedos en mi culo los metió girándolos en círculo gemí fuerte me tapo la boca con un beso y tenía razón me podían oír los trabajadores que estaban descargando, me chupaba mis tetitas las mordía yo sólo gemía para él muy excitada, puso mis piernas al hombro me comenzó a sacar la tanga sólo hasta debajo de mis nalgas su pene largo pero delgado ya estaba botando líquido preseminal, así con su miembro húmedo lo sobaba en la entrada de mi ano.

    Luego me levantó mis piernas me chupaba mi ano dándome una sensación de tener un orgasmo, metía su lengua dentro de mi ano besaba y mordía mis nalgas yo aguantaba de gritar gemía despacio. Sabía usar su boca me daba un placer enorme me besaba y mordía todo mi cuerpo hasta que llegó el momento de y dentro de la bolsa de comida estaban los preservativos que había comprado se colocó el condón ¡¡Ahora vas a ser mi mujer sólo para mí!! metió su pene de un sólo empujón auuu fue lo único que dije porque él me besó en la boca y sólo comencé a gemir y disfrutar de la penetración que me daba, bombeaba y bombeaba mi culo y como estaba bien mojado la sacaba toda y al meterla sonaba por el aire que entraba al quedar abierto mi culo, sacaba metía y sonaba y así estuvo por un buen rato. Luego la sacó y me sacó la tanga y la minifalda me dijo para hacer un 69.

    Se sacó el condón él se echó en la cama y le puse mi culo y comenzó a chuparlo como si fuera de goma me mordía mis nalgas metía su lengua en mi ano con sus dientes mordía los pliegues de mi ano dilatado, ya no aguantaba de gemir y empecé a sentir un orgasmo mi leche caía en su pecho yo con mis ojos cerrados sentía desmayarme y convulsionaba cada vez que salía mi leche, me quedé extasiada me deje caer sobre él agarré su verga la metí a mi boca mientras el chupaba y metía sus dedos en mi culo. Luego me echó boca abajo, antes de eso nos limpiamos nuestros pechos de mi leche se puso un condón colocó una almohada bajo mi vientre para que levante más mi culo, lo metía con fuerza y lo sacaba mordía mi espalda mis hombros me daba de nalgadas comenzó a moverse rápido y me dijo se me viene, sentía que su verga se hinchaba y latía al soltar su leche.

    Se quedó un rato echado sobre mi ¡¡Qué rica hembra que eres, tienes un culo maravilloso y rico!! Se levantó le saqué el condón y vi que tenía bastante leche me dijo ¡¡tómala por favor!! Puse el condón en mi boca y me tomé todo me dio arcadas de vómito él se reía y me dio un beso de agradecimiento. Mojó una toalla y nos limpiamos él le pasó la toalla a mi culo me gustó yo también con mi boca limpié su verga con leche luego con la toalla.

    Ya eran 11.30 pm me dijo ¡¡Vamos a cenar!! En eso timbró su celular y contestó en altavoz era su jefe le preguntó ¿cómo vas? Le dijo que faltaba una hora para terminar de descargar y regresaba con cuidado contestó su jefe, ¡ahhh quería preguntarte si conoces la casa de la chica que llevaste a Lima hace unas semanas te acuerdas perdí su número de teléfono! O sea estaba preguntando por mi ohhh le dije que le diga que si, Luis le dijo ¡¡si don Agustín!!… ¡¡entonces al regreso pasas por su casa y pídele su número, pero tú no la vayas a culear es para mí nada más!!! dijo su jefe.

    Comenzamos a cenar él se reía de que ya se había culeao a su chica del jefe, me dijo que su jefe era muy buena persona y bien trabajador estaba separado y vivía con su hijo. Terminamos de cenar había un detalle me daba de comer en mi boca eso me hacía sentir hembra mimada, me daba besitos en mis labios, se acostó a mi costado con sus dedos recorría mis pechos mis labios bajó su mano hasta mi ano lo acariciaba delicadamente me iba excitando me volvía a besar me dijo ¡¡Ahora acaríciame tú!! me puse de costado comencé acariciarlo por su pecho besar sus tetillas su ombligo besaba su verga, le dije que se ponga boca abajo y me senté sobre sus nalgas, le di masajes en sus hombros brazos su espalda me gusta dar masajes a mi pareja baje a sus piernas le acariciaba sus nalgas duras de macho, masajes en los pies fui subiendo por sus piernas llegué otra vez a sus nalgas mis manos son delicadas y suaves masajeando sus nalgas las abrí y vi su ano cerradito pensé que se molestaría lo miré bien resulta que se había quedado dormido seguí con mis caricias y me eché a su costado dándole la espalda y puse su mano en mi culo un dedo en mi ano.

    Desnuda a lado de un hombre que me había cogido bien rico todo un semental pasaría una hora yo estaba despierta, Luis ya listo se terminó lo desperté con un beso a Luis bajó del camión le firmaron los papeles todo conforme. Subió me dijo nos vamos y al salir alguien le dijo ¡Abusivo la haces gritar eso no se hace jajaja! ¡Amor me escucharon gritar! No hay problema dijo y salimos me vestí y arregle te dejo en tu casa ¿Te gustó? Me preguntó le dije ¡¡claro que sí amor!! ¿Y a ti te gustó? Me dijo ¡Eres maravillosa en el sexo tu culo tus besos y tus masajes eres una diosa en la cama!

    Entró al grifo y al llegar a mi casa me dio la mano para bajar me pidió mi llave abrió mi puerta me dio un beso y pensé que se iría al contrario me dijo vamos adentro, llegamos a la sala me puso de rodillas en el mueble saco su verga se la chupe yo tenía condones en mi cartera se puso el condón y me penetró igual de un sólo empujón ahora sí grité, estábamos solos me bombeó un buen rato sacaba su verga me agarraba de mi cintura abría mis nalgas y metía toda su verga hasta el fondo y la movía en círculo me hacía gemir y gemir, me tomaba de los hombros y empujaba su verga yo excitadísima agarraba mi verga me la jalaba hasta tener un orgasmo ¡¡la quieres en el culo o en tu boca!!

    Me preguntó le dije en mi boca se paró saco el condón yo de rodillas con la boca abierta esperando la leche ¡¡ahí viene mi amor!! Me dijo, pero el muy bandido me soltó su leche en toda mi cara mis ojos bastante leche un poco en mi boca me quedé de rodillas él se fue al baño se lavó y me trajo papel higiénico se reía me limpié me dio un rico beso y se fue antes me preguntó si le daba el número a su jefe Agustín le dije que si chao amor cuídate le dije y él me dijo lo mismo.

    Yo me quedé con la tanga por las rodillas la mini levantada y con mi culo bien cogido y mi cara con leche eran 2am fui a darme un baño para dormir me siento una puta con todo lo que hago, pero yo no cobro dinero. Agustín me llamó volvimos a pasar un día de sexo y Luis esperaba para traerme sabía que tenía su parte que le daba en el camino.

    Luego contaré mis experiencias en el cine porno y siempre les repito mis relatos son 100% reales. Espero sus comentarios sean positivos o críticas deseo tener amigos escríbanme. Besitos.

  • Facebook me sorprendió

    Facebook me sorprendió

    Hola, este es mi primer relato, esperando les guste, comienzo con mucha expectativa esta nueva etapa con un cambio en la temática de lo que estoy acostumbrado a plasmar en papel.

    Sin mucho preámbulo les cuento como soy y quien. Peino canas, ya tengo 61 años, no solamente se me blanqueó el pelo, también se cayó; físicamente me encuentro en estado, debido a que practico deporte, fulbito de vez en cuando y paddle, obvio a mi ritmo, pero hace que me mantenga en forma. Agente de salud, técnico en emergencias médicas, (actualmente y a punto de la jubilación 36 años en la empresa y 44 de recibido) dentro de los parámetros del perfil requerido para la función, 1,78 m de altura y un peso de 70 kg.

    Hace 9 años enviudé, esa puta enfermedad que la denominan como un signo de zodiaco, se llevó a la persona que había elegido para compartir el resto de mi vida, justo dos días después de haber cumplido ella los 50 años (yo contaba 53 primaveras) y en escasos tres meses de padecimiento partió de este plano terrenal.

    Este tipo de situaciones hacen que te replantees un montón de cosas.

    Ambos de familia conservadora, siempre en cuestión de sexo fuimos muy convencionales, a lo sumo una felatio, cunnilingus que a mí me encantaba, pero a ella no le apetecía mucho, intentamos el sexo anal, para poder hacerlo tenía que insistir mucho tiempo (meses) y era porque no le gustaba, decía que no sentía nada especial al hacerlo, lo hacía para complacerme.

    En ese punto de mi vida y con 6 meses de viudo y totalmente asexuado, no tenía voluntad, ni deseo de sexo.

    Comienzo a relatar; obvio que los nombres son ficticios.

    Eran las 9 pm. Luego de una refrescante ducha tenía pensado salir a cenar un sándwich en alguno de los food truck que estaban como novedad en mi ciudad, al encontrarme solo en casa no tenía problemas en deambular desnudo, en ese estado me senté para leer un poco el Face, cuando a los diez minutos aproximadamente se abre la ventana de diálogo y alguien llamada Mica-g me escribe:

    – Hola buenas noches

    Desconcertado, pero amablemente le contesto, preguntando quien es.

    -M- ¿cómo no me conoce? Nos hemos visto. (Tratándome de usted)

    -Gino (yo) seguro que sí, pues si no, no hubieras escrito ja ja

    -M- tal cual es así

    -G- ¿de dónde nos conocemos?

    -M- recuerda una cena en casa de mis padres? , yo entre y salí apurada… Solo hablamos un ratito nomas.

    -G- ¿la hermana de Luis? (la pareja de mi hija)

    -M- jajaja si si

    Ya sabiendo quien era estaba más a gusto con la conversación.

    Creo conveniente aclarar que solo conocía a mis consuegros y a mi yerno, el resto de la familia por un motivo u otro los fui conociendo muy de a poco.

    Estuvimos hablando de cosas banales por un rato y pasada media hora aproximadamente me preguntó qué estaba haciendo, le relaté la situación y le dije que estaba por ir a cenar, y dijo que el plan era bueno y algún día le gustaría ir a cenar a un lugar de esos, le hice la propuesta para la próxima vez que tenga franco laboral.

    Desde ese día hablábamos a diario un rato, charlas amenas, hasta que estas fueron subiendo de tono muy de a poco, pero un día saltaron de 0 a 100 en un minuto.

    Estaba a punto de darme un baño hasta que de pronto se abre la ventana de dialogo.

    -M- hola buena noches, sabes una cosa, te voy a hacer una confesión (ya tuteándome) pero que no se entere nadie, desde el día que te vi me pareciste muy interesante, y me gustaría esa salida a cenar.

    -G- buenas noches ¿te parece? Puede ser peligroso… (bromeé)

    -M- me gustan los riesgos.

    En este punto, mí ya echado al olvido miembro, cobró vida y comenzó a elevarse muy lentamente, no sé por qué causa, motivo o razón.

    -G- ¿Sabes que mañana tengo franco laboral, querés que te pase a buscar? Y… concretamos la salida

    -M- Hecho, ¿en cuánto pasas?

    -G- Me baño y salgo para allá.

    -M- fantástico.

    -G- Esta bien, me baño me cambio y salgo, aproximadamente en 45 minutos estoy por tu casa.

    Me apresuré a bañarme y rasurarme toda la zona genital.

    En medio del proceso se me empezó a parar el miembro, parecía un ciclope al que habían soltado después de un largo encierro, sin dudarlo lo enjaboné y sin pensarlo me empecé a masturbar, fueron segundos en el proceso de acariciarme y acabar, fue mucha leche acumulada por tan largo periodo de tiempo, y debo decir que me sentí muy bien.

    Llegue al lugar indicado en una hora, le mando un mensaje a su móvil y salió, muy bonita, pechos pequeños, cola pequeña pero respingada y redonda, 47 kilos 1,57 de altura. (Ahora lo sé porque ella me lo dijo)

    Fuimos a cenar, luego de hacerlo decidimos ir a dar una vuelta por la ciudad.

    Ahí fue donde sin mediar palabras, comenzó a contarme.

    Todo comenzó en una noche en que despertó sobresaltada, y que debía confesarlo.

    Y así relató.

    Desperté muy excitada, nunca recuerdo lo que sueño, pero esa vez retuve esas imágenes como si estuvieran tatuadas.

    Soñé que te besaba, y en mi mente aparecían escenas en la cual yo te comía la boca.

    Me tomabas de los cabellos con esas dos fuertes manos correspondiendo a mis besos, fusionando nuestros labios y entrelazando nuestras lenguas, fuiste bajando muy lentamente uno de tus brazos hasta llegar a mi cintura, jalándome hacia vos para que nuestros cuerpos se pegaran uno al otro, besándonos como si no hubiera un mañana.

    A medida que relataba, me di cuenta su «inquietud» pues se puso muy movediza en el asiento y comenzó muy lentamente a tocarse la entrepierna.

    Continuó diciendo que durante ese sueño sintió algo duro que en ese abrazo se interponía entre los dos, y una gran duda la asalto, como sería yo de amante, ¿fogoso, cálido, frio? ¿Cómo sería la forma, color, sabor, aroma y tamaño de mi pene? ¿Me hará gozar?

    La corte de inmediato, yo estaba a mil, mi pene quería escapar de mi pantalón, le hago una propuesta, si quería continuar la charla en mi casa, a lo que accedió de inmediato, y partimos hacia allá.

    Fue esa madrugada cálida de verano, el día de mi renacer sexual.

    Me mantuve callado en el auto mientras duro el viaje, fue un monologo tan hermoso de su parte y con tanta vehemencia que hasta me pareció estar viviendo cada situación, llegando a un punto de casi vaciar mi esperma en mis pantalones.

    Llegamos a mi domicilio, cuando estábamos por bajar del auto, nos quedamos en silencio mirándonos a los ojos, en ese momento nos acercamos lentamente hasta que nuestros labios se encontraron y las lenguas se buscaron entre sí, así besándonos apasionadamente bajamos entrando a la casa, mientras ella sonreía, disfrutando esos besos, totalmente entregada a ellos.

    Una vez adentro, comencé a acariciar su curvilíneo cuerpo, con mi miembro ya dolorosamente parado y en posición de entregar todo lo que vendría a continuación.

    En la mismísima antesala, comenzamos a desvestirnos mutuamente, con una delicadeza absoluta, quedando en ropa interior, yo con mis calzoncillo y ella con un sostén y un tanga que se introducía finamente entre sus glúteos, mis manos descendieron hasta encontrarse con la firmeza de esa cola, la tome con dulzura y la alce, cruzando ella los pies detrás de mi espalda como si fuera un koala, nuestras partes íntimas se tocaron, notando yo de inmediato la humedad de su sexo que había traspasado la tela de su ropa interior, la llevo así hasta la cama, dejándonos caer en ella, se separó un poco de mí y me hizo acostar, con dulces besos y pequeñas mordidas fue bajando por mi pecho hasta el ombligo, el que recorrió con su lengua hasta llegar a lo que había soñado tan realistamente, mientras lo hacía fue bajando mis calzoncillos, los cuales ayude a sacar, lo miró, casi como desafiándolo y su capacidad de pensar se obnubilo, lo introdujo en su boca casi en su totalidad sintiendo en ella su movimiento al palpitar, se entregó al placer.

    Sentí sus labios apretados contra el duro tronco con el subir y bajar por toda la extensión de él, alternando entre sube y baja, tanto rápido como lento, su lengua recorriendo la cabeza en círculos y llegando hasta mis testículos bañando todo con su saliva.

    Lo sacaba de su boca solo para observarlo, ya en este punto asomaba en la punta unas gotas de líquido como preludio de ese tan anunciado final.

    Le sostuve la cabeza y la hice detener, puse mis manos a sus pechos y rodee su contorno hasta llegar al broche para poder dejar en libertad sus tetas, logrado el cometido, hice lo mismo con su tanga color negro quedando con todo su cuerpo expuesto a mi lujuria, suavemente la posicione como había hecho ella conmigo, recorriendo todo su cuerpo con mis manos rozando levemente, haciendo que se le erizara la piel.

    Luego de unos minutos observo que sus piernas se empiezan a separar y me dije para mí, esa es la señal, comencé a rodear todo su sexo muy despacio con las yemas de los dedos, su vagina destilaba líquido, aprovechando eso pase mi dedo corazón por el medio de sus labios vaginales hasta llegar a su clítoris, cuando lo roce, ella se estremeció como si fuera un día de mucho frio, comencé a jugar con él, se retorcía del placer, me fui acercando con mi inquieta lengua hasta el premio ofrecido y chupe todo su sexo deteniéndome en ese capullo recóndito y escondido, el que empezó a tomar más consistencia y dureza, empezaron los gemidos, muy leves, pero que me decían que íbamos bien, de hecho tan bien que a los pocos segundos descargo un tremendo orgasmo al grito de…

    -M- Por fin!!!

    No me detuve, por el contrario, continué acariciando su concha totalmente depilada, suave como terciopelo y ardiente, masturbándola y estimulando el clítoris, metí un dedo dentro de vagina y escucho…

    -M- dos por favor

    No me hice de rogar, saque ese dedo e introduje dos, ya en ese punto estaba yo caliente como el horno de una pipa, repetí la operación pero ahora con tres dedos, los gemidos iban en aumento y le vuelvo arrancar otro orgasmo, tremenda acabada tuvo, sus líquidos salían a borbotones, empezó a gemir otra vez, pero ahora me tomo de la cintura e hizo fuerza con las dos manos para que me subiera y la penetrara, posicione mi cuerpo sobre el suyo y mi pija, ya dura como un hierro comenzó a jugar en el exterior de su concha, ella muy hábilmente en un movimiento, no me permitió seguir jugando mi juego, como dije, en un solo movimiento de cadera hizo que mi verga entrara en su tan hermosa, cálida, húmeda y apretada vagina, la que comencé a coger con avidez, primero despacio, después rápido, alternando y según los sus movimientos lo pedían, pero disfrutando cada embestida, no hace falte decir, que con la abstinencia que venía descargue muy rápido toda mi leche dentro de su vagina, llenado cada espacio de ella, bueno en realidad no sé si solo fue mi falta de sexo por tiempo prolongado o los gritos de ella que me pedía…

    -M- Acábame adentro, lléname toda, quiero sentir tu leche quemar mi concha.

    Tarde mucho en bajar de su cuerpo, cuando lo hice nos abrazamos, nos miramos y reímos, solo reímos,

    Me dijo…

    – M- Fantasía cumplida, hace mucho que vengo queriendo coger con alguien que me haga sentir una verga de verdad y poder cabalgarla a gusto, sobre todo si es mucho mayor que yo.

    Hubo un silencio.

    -M- Esta muestra médica estuvo fantástica, ahora quiero ir por una terapia intensiva…

    Seguimos haciendo el amor toda la noche hasta quedar exhaustos.

    La verdad nunca creí que vendría algo que nunca imagine.

    Quiero aclarar, que al momento de lo sucedido, yo contaba con 53 a puertas de los 54 años y ella 28. Esta relación aun continua, de hecho, hoy es mi pareja.

    Hay mucho más para contar, inclusive como nos pusimos a incursionar en el bondage.

    Ojalá haya sido de su agrado, espero críticas y sugerencias serán bienvenidas y aceptadas.

  • Una buena alumna (parte 2 y final)

    Una buena alumna (parte 2 y final)

    Rocío me había descubierto con las manos ocupadas y mi primera reacción instintiva fue guardarme la verga en los pantalones y disculparme con ella.

    Rocío: “no tienes que disculparte, no me molestó para nada ver esa rica verga que tienes ahí, la vez anterior me pareciste guapo. Ahora sé que aparte de guapo, estás bien equipado jeje, ¿seguro no quieres jugar?”.

    Ella va hacía la puerta, la abre y ve que efectivamente no ande nadie por ahí.

    En honor al verano y al buen clima, Rocío esa noche vestía una faldita pequeña, algo corta y una blusa ajustada al cuerpo, con los 2 botones superiores desabrochados, el cual dejaba ver el comienzo de su escote. Ana es de piel blanca, y su estatura es de 1,58 m.

    Al volver me dice, “con Juan estamos jugando esta noche, de hecho, el me hizo una petición, me pidió no usar ropa interior toda la noche. Debajo de esta faldita que ves, no tengo nada puesto”.

    “Pero Juan no te ha dado permiso de nada más que eso, él es mi amigo y no le haría algo así”, dije.

    R: “tienes razón, deja y le pregunto si me deja jugar contigo”.

    “No lo hagas!!!, no le digas nada”, dije.

    R: “tranquilo, confía en mi”.

    Rocío agarra su teléfono y comienza a escribir.

    “Qué haces?? No por favor”, le dije.

    R: “Mira, esto le puse, para que no te alteres jaja”.

    Miro la pantalla de su celular:

    “A que no adivinas quién me descubrió que estoy sin ropa interior”.

    Mientras estoy mirando su celular leo inmediatamente la respuesta de Juan: “debe ser tu amiga Valentina o Leo, son los únicos que faltan acá”.

    Rocío, le escribe: “recuerda que la Vale se fue a dormir hace rato? jeje”.

    Juan responde: “que suertudo Leo, es todo un detective, quieres hacer algo amor? Leo se debe haber asustado jaja”.

    Rocío: “qué me das permiso de hacer?”.

    Juan: “lo hablaré con Leo”.

    Siento que suena mi celular, lo reviso y era Juan, me escribe: “estás invitado a jugar con la Rocío, sólo si tú quieres, quieres jugar?”.

    “Está todo bien?”, pregunté.

    Juan: “claro que lo está. Si vas a jugar con ella quiero que grabes un vídeo de Rocío como protagonista. Grábala de espalda y dile que se vaya lentamente subiendo a la cama hasta quedar en 4, quiero que se le vea todo, si haces eso, lo tomaré como un sí. Ojo, quiero que lo grabes con tu celular, confío en ti”.

    Pensé un par de segundos mientras Rocío atenta me miraba, saqué mi teléfono, “gírate”, le dije, comencé a grabar sin explicarle nada.

    “Súbete a la cama”.

    Me hizo caso, y comenzó a subir a la cama de forma sensual, a medida que avanzaba su falda se iba levantando, finalmente se puso en 4. La vista era impresionante, no me había dado cuenta del trasero que tenía esa chica, era grande, alguna vez me había fijado en sus curvas, pero ahora me quedaba todo en evidencia. Su ano era rosadito, su vagina también rosadita y complemente depilada.

    Detengo el vídeo y se lo envío a Juan, mientras el vídeo se manda, Rocío me dice: “esto es una prueba de algo”.

    “Te gusta lo que ves?”, me dice. Haciendo movimientos lentos estilo twerking.

    Antes de responder suena mi celular y leo el mensaje de Juan: “no te parece deliciosa?”.

    “Si, está exquisita tu esposa”, respondo.

    “Bajen”, me dice Juan.

    “Juan dice que bajemos”, le digo a Rocío.

    Rocío: “vamos entonces”.

    Rocío se baja de la cama, se acerca a mí y me agarra la verga sobre el pantalón, que aún permanecía dura y muy erecta. Me toma de la mano y me lleva con ella.

    Se escucha que Juan se despide de sus amigos, y nos dice “no se alcanzaron a despedir, lástima, bueno ya es tarde. ¿Quieren seguir la fiesta?”.

    Rocío: “claro que sí!!!”.

    Juan: “Ana, mi alumna regalona anda de fiesta bailando por acá cerca, le puse una reacción y me dice si queremos ir?”.

    “Hace tiempo que no bailamos, me gustaría ir y conocer de una vez por todas a nuestro centro de inspiración”, dice Rocío.

    Juan: “qué pasará con tu amiga?”

    Rocío sube a verla y nos dice: “está durmiendo como un bebé, está en nuestra casa, más segura imposible. ¡Vamos!”.

    Nos fuimos a la disco en Uber, eran unos 5 minutos de viaje.

    Llegamos a la disco, nos encontramos con Ana, la saludamos, ella se sorprendió y se ruborizó de verme. Le dije: “no te preocupes, que todo queda acá”, me sonrió y me dio un tremendo abrazo. Rocío también la abrazó, la miró y le dijo: “ahora entiendo todo”.

    Por cierto, Ana vestía increíble esa noche, un vestido negro con un tremendo escote, el vestido le llegaba sus muslos. Ana era muy voluptuosa, nunca me había querido dar realmente cuenta de ello la verdad, pero ahora en este ambiente y con la ropa que llevaba puesta se veía para comérsela, lucía unos senos enormes, no sé cómo no se le escapaban del vestido al saltar y bailar, considerando que parecía andar sin sujetador. Ella es bastante blanca de piel, y su estatura es de 1,75 m.

    Ana estaba con un grupo de amigos, ninguno de la universidad por suerte. Cuando llegamos se quedó con nosotros 3, Rocío tomó a Ana y le dijo que fueran al baño. Con Juan nos quedamos y pedimos algo, mientras esperábamos me dijo: “bueno, imagino que ya relacionaste todo”.

    Yo: “la verdad Rocío me explicó varias cosas, el resto era relacionable”.

    Juan: “Ana es una fiera en la cama, y de Rocío ya te había contado. Rocío tenía muchas ganas de conocer a Ana”.

    “Que suerte tienes!”, le dije.

    Juan: “tú también puedes tener suerte esta noche, esto está recién comenzando”.

    Las chicas volvieron y se fueron a bailar, Rocío se había abierto 1 botón más de su blusa, y aunque no tenía el tamaño de Ana, se notaban unos buenos senos y de muy buen tamaño.

    Nos sacaron a bailar, primero estuve con Ana y Juan con su mujer.

    “Que diferente te ves”, le dije.

    Ana: “que diferente te ves mostrando las tetas me quieres decir? jaja”, cuando iba a decir otra cosa, Ana me interrumpe y me dice: “no te preocupes mira lo que quieras, siempre y cuando esto no llegue a la universidad”.

    “Te lo dije antes, esto se queda acá”, le contesté.

    Rocío tira de la mano de la chica y la deja bailando con Juan. De un momento a otro cambian la música y ponen un reggaetón bien antiguo, todos gritaron y la forma de bailar cambió rotundamente.

    Rocío apegó su espectacular trasero sobre mi verga.

    “Por si te preguntas, sigo sin ropa interior”, dijo Rocío.

    “Jajaja Me lo imaginé”, le contesté.

    Juan me levanta el dedo pulgar en señal de aprobación, ese fue mi momento revelador. Bajé mis manos, las puse sobre su vientre y luego en sus caderas, apoyando mi verga sobre su trasero, con esa faldita pequeña que tenía puesta la erección fue casi al instante.

    Rocío: “mmm, ahora sí que te animaste”.

    Mi verga tomó forma y me la tuve que acomodar bajo el pantalón, Rocío me dijo “dime si necesitas ayuda jeje”.

    Sonreí.

    Al frente Ana también pegaba su trasero a Juan, el trasero de Ana a diferencia de sus tetas era pequeño, pero se notaba bien redondo y formado.

    Seguimos bailando varias canciones, luego saltaron a música más actual, donde Ana nos cantaba todas las canciones.

    En un momento se acercó todo el grupo de los amigos de Ana, contándole que ya se iban a otra fiesta con after incluida. Ana prefirió quedarse con nosotros, pero de igual forma dejamos de bailar, fuimos a un lugar más apartado a pedir algo para beber.

    “Tengo algo de hambre”, dijo Rocío.

    Ana: “yo también”.

    Rocío: “podríamos ir a nuestra casa, quedaron muchas cosas de la fiesta, quieres ir con nosotros Ana?”.

    “Bueno”, dijo la chica. Pedimos un taxi, llegamos en 2 tiempos a la casa de Rocío y Juan.

    “Voy a ver a la Vale!”, dijo Rocío.

    Todos subimos a verla y Valentina figuraba total y completamente desnuda sobre la cama de piernas abiertas de par en par, roncando muy fuerte.

    Reímos bastante de la situación.

    Rocío se acercó a taparla y nos fuimos.

    Bajamos a comer algo de lo que había quedado de la fiesta, luego bebimos algo de pisco con bebida y nos sentamos.

    Rocío: “por fin te pude conocer Ana, Juan me había contado mucho de ti”.

    Ana (algo sonrojada): “mmm que tanto te ha contado?”.

    R: “lo que han hecho, con Juan nos contamos todo, eres muy hermosa Ana y tienes un cuerpo espectacular”.

    A: “qué vergüenza y disculpa, pero una cosa llevó a la otra”.

    R: “no te disculpes, más bien, desde que ustedes andan jugando nuestra vida sexual dio un giro, habíamos caído en la monotonía y la rutina. Aparte que no tenemos tanto tiempo para estar juntos a causa de nuestros trabajos, entonces intentamos compartir y disfrutar juntos lo que más podemos”.

    A: “está todo bien entonces?”.

    R: “claro que si linda!”.

    Rocío invitó a Ana a fumar hierva, Ana aceptó y salieron al patio trasero.

    Ana: “en el momento en que te estaba poniendo de pie me di cuenta, andas igual que yo”.

    Rocío: “cómo así?”.

    Ana: “Sin ropa interior”.

    R: “jajaja fue un reto de Juan, me dijo que me quería toda la noche así, el tema es que Leo sabe que ando así, es más, ya tuvimos algún jueguito esta noche”.

    A: “Que pareja más abierta son ustedes!”.

    R: “jaja y tú? ¿por qué andas sin ropa interior?”.

    A: “cuando supe que venía Juan, me la quité”.

    R: “estás depilada?”

    Ana tomó la mano de Rocío y la llevó a su parte baja, Rocío siguió bajando la mano y le frotó el clítoris. “Hey ya estás mojadita, que rico”, le dijo Rocío a Ana.

    Ana: “tengo ganas de que me cojan esta noche, por eso vine depilada”.

    Rocío: “tienes 2 vergas para ti esta noche”.

    Ana: “y tú no me quieres coger?”

    Rocío: “depende, si me comes rico la vagina ahora mismo te cogemos todos”.

    Rocío subió la pierna y puso un pie sobre una banca que tenían en el patio. Ana sin pensarlo se agachó y le comenzó a pasar la lengua por el clítoris, Rocío agarró con una mano la cabeza de Ana, mientras con la otra fumaba su hierva.

    Rocío: “que placer más grande, chúpame la zorrita pendejita caliente”.

    Ana dedica varios minutos a darle sexo oral a Rocío, la hace gemir fuerte, juega con su lengua contra el clítoris. Ana detiene su cometido, sube y besa bien intenso a Rocío. Rocío toca las grandes tetas de Ana, las saca y las empieza a comer. Chupa sus pezones con calma, disfrutando cada segundo de ellos.

    Con Juan llevamos varios minutos mirando en silencio la escena, “vamos” me dice Juan.

    Salimos al patio sin pantalones ni ropa interior, nuestras vergas permanecían duras y paradas a más no poder. Nuestros penes eran similares, creo que el mío era algo más largo, pero el de Juan era más grueso. Ambos estábamos con casi nada de vellos en la zona genital.

    Rocío nos vio y le dijo a Ana “quiero verte comiéndole la verga a Juan, mientras yo pruebo esta otra vergota”.

    Ambas agachadas se lanzaron a nuestras vergas, Rocío se manejaba como una experta. Se la metió completa a su boca, estuvieron así algunos minutos.

    Luego Rocío nos llevó adentro y le comenzó a chupar la verga a Juan, mientras ayudé a Ana a quitar su vestido, toqué sus tetas y se las empecé a chupar, tenían un tamaño increíble, no me alcanzaba la mano. Grandes aureolas y unos pezones deliciosos. Me di un festín con esas tetas, pero Rocío me interrumpe y nos lleva al 2do piso.

    Nos fuimos a la cama, Rocío tomó a Ana, la acostó y sin dudarlo le comenzó a chupar el clítoris con muchas ganas, “ahora me toca a mí comerte”, le dijo.

    Rocío: “ustedes pónganle ambas vergas en la boca”.

    Nos pusimos a la altura de su cara y Ana comenzó a masturbarnos y a meterse nuestras vergas en su boca alternadamente. Ana gemía fuerte, de un momento a otro nos suelta las vergas y pone sus manos sobre la cabeza de Rocío firmemente, comienza a levantar su pelvis.

    Ana: “¡que rico! nunca me había comido una mujer la vagina, me harás acabar”.

    Rocío: “acaba fuerte en mi boca pendeja caliente”.

    Ana movió su pelvis como si estuviera cogiendo, sus piernas y abdomen se tensaron, sus gemidos se mezclaron con gritos, y tuvo un orgasmo bien fuerte. Rocío subió, agarró las tetas de Ana, chupó sus pezones duros y la besó de forma tierna, pero sensual e intensa.

    Y de repente dijo, “necesito una verga dura adentro, no me importa de quien”.

    Juan me dijo: “te hablan”.

    Puse en 4 a Rocío, le metí la verga lentamente, primero la punta, luego la verga entera. Estaba muy mojada y caliente, mi verga caliente pasó como si nada hasta el fondo. Agarré a Rocío de los hombros para penetrarla profundo.

    Rocío: “Juan, ¿dónde estás? ¡Quiero tu verga en mi boca ahora!, cójanme los dos”.

    Juan le puso el pene por la boca y yo por la vagina.

    Rocío: “cámbiense, quiero probar el sabor de mi vagina en la verga de otro hombre que no sea mi esposo”.

    Le metimos la verga a la boca y a la vagina a la vez, pero sus gemidos y gritos no la dejaban mamar.

    Nos olvidamos de Ana. Y tampoco la volví a ver en la habitación.

    Rocío acostó a Juan y le comenzó a dar sentones, metiéndose la verga completa en su vagina, era fuerte la escena, me quedé mirando. Hasta que Rocío me indica su boca, me puse de pie en la cama, y me la empezó a chupar.

    Luego Rocío me acostó y me empezó a dar sentones a mí, estábamos frente a frente, le empecé a comer sus tetas, que rebotaban delicioso, eran del tamaño justo para cubrirlas completa con mi mano. Su pezón estaba endurecido al máximo.

    Rocío: “¡¡¡que rica verga!!!, la tienes muy dura y grandota”.

    Miré a mi alrededor y no vi a Juan. Pero los movimientos de Rocío hacían que me concentrara 100% en ella, se movía como los dioses. En vez de saltar sobre mi verga, metiéndosela y sacándosela. Estaba con mi verga adentro suyo moviéndose hacía adelante y atrás.

    Nuestras entrepiernas parecían hervir de lo caliente que estaban, intentaba resistir lo que más pude, de un momento a otro Rocío empezó a ir más lento, bajando la velocidad a casi no moverse. Se me acerca al oído y me dice, “¡no doy más! ¡Acabaré con tu verga adentro!” Comienza a darle con toda la intensidad a sus movimientos, gemía fuerte, atrás, adelante, atrás, adelante, hasta que la veo poner sus ojos en blanco, frena sus movimientos y se va encima de mí con un gemido final.

    R: “¡que ricooo dios mío!!”.

    Me besa y baja a mi verga, me la empieza a chupar y me dice “quiero toda tu leche”.

    Me da un sexo oral maravilloso, era muy buena en eso. “Me la voy a tragar toda”, me dice. Ya no daba más y le comencé a tirar chorros calientes de semen, todos fueron a su garganta.

    Rocío: “que rica leche”.

    Nos detuvimos y escuchamos gemidos de lejos, salimos de la habitación y en la otra habitación vimos a Valentina, la amiga de Rocío con Ana sobre ella, cerrando un perfecto 69, Juan estaba a un lado masturbándose como espectador número 1 de la escena.

    Rocío haciendo acto de presencia en la habitación y dice: “ustedes no pierden tiempo, y tu Vale, no estabas dormida? Jaja”

    Valentina: “amiga lo siento, Ana me despertó. Tu amiga, me empezó a frotar el clítoris y a dar sexo oral, desperté con los dedos de ella adentro mío. Me dijo: “Hola, soy Ana” y me dejé querer”.

    Ana: “estaba de piernas abiertas invitándome”.

    Todos reímos.

    Valentina era una chica bajita -1,55 m-, de piel morena, muslos generosos, delicioso trasero, y unos pezones muy sensibles, tenía un cuerpo muy sensual. Ella, tenía 35 años. Algunos menos que Rocío. Ambas tenían un cuerpo muy juvenil, no se notaba los 10 años de diferencia con Ana.

    Juan les pidió poner se pie a ambas chicas.

    “Amor, no te voy a mentir, que rica está la Vale”, dijo Juan mirando a Rocío.

    Rocío: “te gusta la verga de Juan? Se la quieres chupar amiga”, dijo eso mirando a Vale.

    Valentina: “si te soy honesta, desde que me contaste de los juegos que les gustaba hacer que yo tenía muchas ganas de participar, pero no te quería decir, me daba vergüenza que pudieras pensar de mi”.

    Valentina se agacha y se mete a la boca la verga de Juan. ¿Recuerdan que les dije que Rocío era una experta? Bueno, Valentina era mejor aún. Era una estrella del porno dando sexo oral.

    V: “gracias por compartir a tu esposo con tu mejor amiga, hace mucho que no tenía una verga”.

    Nos quedamos mirando a la Vale, lo bien que lo hacía. Rocío me agarra el pene nuevamente duro, y me dice: “¿ya estás nuevamente listo? ¡Me gusta!”.

    Rocío: “para que veas lo buena amiga que soy, no sólo vas a tener una verga hoy, vas a tener dos”.

    Valentina: “amiga, pero me lo puede meter tu esposo?, quiero sentirla dentro”.

    Rocío: “si claro”.

    Juan sin pensarlo puso en 4 a Valentina, levantó el trasero, la agarró de sus caderas y le acomodó la verga en su vagina. Comenzó a cogerla con fuerzas, gemía fuerte, se notaba que hace algún tiempo no tenía sexo. Juan que aún no había acabado se notaba la sufrir con las embestidas que le deba a Valentina.

    Rocío se acerca a Juan y le dice al oído: “¿quieres tirarle la leche en la boquita a la Vale?”, “¿le gusta eso?, le pregunta Juan. Rocío le cierra el ojo.

    Rocío: “¿amiga quieres el semen de mi esposo en tu boquita o en tu vagina?”.

    Vale: “podría ser en ambas partes? Jajaja”.

    Todos reímos.

    Rocío: “amiga elije”.

    Valentina entre gemidos, dijo “lo quiero dentro de mi vagina, pero quiero acabar también, estoy cerca”.

    Juan comenzó a contraer sus músculos, se notaba casi apunto de explotar.

    Rocío se dio cuenta y se puso bajo Valentina a chuparle las tetas, ella sabía que, por conversaciones íntimas con su amiga, eso la volvía loca.

    Valentina abrió su boca, puso sus ojos en blanco y se dejó llevar por el orgasmo, cuando empezaba a acabar, Juan no pudo más y la lleno de leche. A partir de eso Valentina comenzó a gemir muy fuerte, soltando varios gritos.

    Valentina: “que rico, lo necesitaba, hace mucho que no tenía un orgasmo”.

    Para sorpresa de todos Rocío se acerca y le da un tremendo beso a su amiga Valentina, luego besa a Juan, terminando en un erótico beso triple. Los 3 se van a la ducha.

    Quedamos solos con Ana, esa chica hermosa que llevo conociendo desde 1er año y que ya estaba a punto de terminar su carrera. Tan inocente que la veía, quien se iba a imaginar que esa noche terminaría con ella en la misma cama. Nos miramos y me dice: “me coges profesor?”.

    Me acerco, la beso, siento su olor. Huele delicioso, el sabor de su boca es a sexo. Nos ponemos de pie, la abrazo, agarro su trasero, mientras nos perdemos en un beso bien intenso.

    Mi pene que ya se encuentra completamente duro y listo para la acción, se pone naturalmente entre sus piernas y Ana comienza a frotar su clítoris contra mi erección. Alguno gemidos se le escapan y me dice: “sabes que nadie me ha metido la verga esta noche, no estoy bonita acaso?”.

    “Estás hermosa le dije, tengo muchas ganas de sentir mi verga dentro tuyo”.

    Ana me empuja contra la cama, yo caigo con todas mis fuerzas.

    “Ahora yo tengo el control”, me dice. Pone sus grandes pechos sobre mi boca, lo agarros y los comienzo a chupar.

    Ana: “que rico, muérdelos”.

    Muerdo sus pezones que están muy duros, saca sus senos de mi boca, sube su cuerpo y pone su clítoris sobre mi boca, estaba escurriendo sobre mi cara.

    Ana: “necesito su verga profesor, la quiero de una vez por todas”.

    Ella se sube sobre mí, quedamos frente a frente. Mientras me cabalga no suelto sus tetas que se mueven con una fuerza que no puedo parar de mirarlas y sentirlas, a ratos me acerco para comerlas, luego se tira hacía atrás, quedando su clítoris a la vista y ella misma se comienza a frotar, a la vez que mueve sus caderas de atrás hacía adelante, tenía un muy buen ritmo. Recordé en aquel momento cuando me dijo años atrás que estaba practicando danza árabe y eso había soltado sus caderas. Ahora podía comprobar los resultados por mí mismo. INCREIBLE.

    Estuvo varios minutos así, cada cierto rato bajaba a besarme, estábamos en un muy buen ritmo, como yo había acabado hace poco podría aguantarla por mucho tiempo aún, ella lo sabía por lo que me dio fuertes sentones. La tomé de sus caderas, sólo quería sentir sus movimientos. Que pendeja más rica y caliente.

    Ella bajó la velocidad, “no creo que aguante más, ¿acabarás?”, me dijo.

    “No te preocupes por mí, quiero verte acabar yo a ti”, le dije.

    Me besó intenso, y comenzó a moverse a mil por hora sobre mi verga, con sus enormes tetas y el movimiento de sus caderas sobre mí me tenía vuelto loco. Siguió con los ojos cerrados, en eso veo que entra Valentina y se pone a mirarla en silencio como me cabalga. Valentina baja su mano y se empieza a dedear con la imagen.

    Ana: “¡Allá voooy!”.

    El grito fue el más fuerte que había oído esa noche, luego de eso sus gemidos fueron de más a menos, sentí bastante más humedad en nuestras pelvis, luego se acostó sobre mi cuerpo”.

    Ana: “que rico profe, aún le siento la verga dura jeje”.

    Valentina: “que rico te mueves hermosa!!!”.

    Ana mira a Valentina y le dice: “ven”, aún con mi verga dentro suyo, la besa, fue un beso intenso.

    Vale: “gracias por despertarme”.

    Ana: “merezco un premio”.

    Vale: “que quieres de mí?”.

    Ana: “primero besa mis tetas”.

    Valentina comienza a besar y luego a chupar los pezones de Ana. Mientras se vuelve a mover con mi verga dentro suyo.

    Ana se sale de mí y se va de la habitación.

    Valentina, me mira y me empieza a masturbar, se lo mete a la boca. Chupa unos momentos y me dice “me montaré”.

    Valentina me monta, pero me da la espalda, se mueve bien rico, en eso llega Ana y besa a Valentina, le come sus pezones sensibles.

    Me pongo de pie, pongo a Valentina en 4 y le dejo espacio a Ana en la cama.

    Ana se acuesta en la cama y se comienza a masturbar.

    Valentina está muy mojada, mientras me la cojo en 4 comienza a estimular su clítoris con su mano, dura unos segundos así y pasa como a otro nivel de excitación.

    Ana: “y si me das placer a mí con tu boquita?”.

    V: “nunca se lo he hecho a una mujer, de hecho, mi primer contacto con una mujer fue contigo”.

    A: “ven, quiero que mi vagina sea la primera que pruebes”.

    V: “mmm se ve rica, pero no sé”.

    Ana se frotaba el clítoris lentamente con una mano, mientras con la otra metía 2 dedos en su vagina, no perdía detalles de la penetración que le daba a Valentina.

    Agarré firme de los hombros a Valentina, la comencé a coger profundo, pero lento. Cuando entraba la punta le daba una fuerte embestida. Eso la tenía loca.

    Ana se puso de rodillas cerca de Valentina. Valentina comenzó a tocar el cuerpo de Ana, sus senos estaban enormes, más grandes de lo que estaban habitualmente, sus pezones duros apuntaban hacía adelante.

    Ambos mirábamos a Ana, ella se acerca para besarme, mientras me beso con ella, Valentina, le dice a Ana: “te puedo comer las tetas”.

    Ana sonríe, se acuesta y queda bajo Valentina mientras yo la sigo penetrando. Ana sube en la cama para que sus tetas queden a la altura de la boca de Valentina. La Vale pasa la lengua por los pezones de Ana.

    Ana que mientras frota su clítoris, se dirige hacia la boca de Valentina y la besa.

    Aumento mis embestidas a toda velocidad, Valentina gime fuerte, y me dice “dale dale dale”. Ana aprovecha el momento de excitación de Valentina y sube su vagina a la altura la boca de la Vale.

    Valentina deja de un momento a otro de gemir, pensé que todo se iba a detener. Cuando comenzó a darle sexo oral a Ana mientras esta gemía, su poca experiencia la compensaba con sus ganas de satisfacerla.

    Ana la fue guiando, Valentina era buen siguiendo sus instrucciones: “hazme acabar”, le dijo Ana. Valentina subió el ritmo de sus lamidas. Dejé de penetrar a la Vale y me puse a observar, ella siguió con todo comiéndose a Ana.

    Ana: “voy a acabar, agarra mis tetas y cógeme con tu lengua”.

    Valentina si bien no era una experta, su mirada lo decía todo y mientras lo hacía no paraba de mirarla, eso tenía muy caliente a Ana. El contacto visual es un ingrediente siempre necesario en el sexo oral.

    Ana gime fuerte por varios buenos minutos, finalmente acaba, pero en vez de bajar su intensidad le dice a Valentina, “siéntate en mi boca”. Ella se sube y pone su clítoris sobre en la boca de Ana. Pasa 1 minuto y Valentina comienza a acabar. Se quita algo desperada de la boca de Ana y me dice: “ahora acuestasteee, rápido”.

    Valentina se monta sobre mi verga, me cabalga intenso y a los segundos vuelve a tener un fuerte orgasmo.

    La Vale, estaba con su cara roja, sudada y muerta de cansancio, pero complacida al máximo, y me dice: “me das tu lechita?”.

    Ella no se había salido de mi verga, por lo que reanuda sus movimientos.

    Ana que había acabado hace algún momento se pone cerca de mí y pone sus tetas cerca de mi boca: “por si necesitas más amor jeje”, me dice.

    No aguanté mucho más y empecé a llenar las paredes vaginales de Valentina con semen.

    Vale: “que rico, hoy me han llenado toda”.

    Vale me besa y besa a Ana.

    Nos levantamos, miramos si la ducha estaba disponible. Salimos y vemos a Rocío con Juan dormidos sin ropa, con ella agarrándole la verga, nos dio risa.

    La ducha era grande, nos metimos los 3. Nos repartimos el jabón. Jaboné a Valentina y Ana, sus senos, piernas, espalda, vagina. Froté sus clítoris, metí mis dedos dentro de sus vaginas y me salí de la ducha. Mi verga se había puesto ya muy dura, pero tenía cosas que hacer y emprendí rumbo a mi casa.

    Valentina y Ana siguieron en la ducha y tuvieron sexo nuevamente.

    Ayer al salir del trabajo vi a Ana, vestida como siempre la veía para ir a universidad. La saludé, y para mi sorpresa estaba con Valentina, se iban a tomar algo a un bar cercano. Pese a la diferencia de casi 10 años, ellas se habían seguido viendo.

    Para la otra te podemos invitar me dijeron, “así que atento jeje”.

    Ojalá llamen algún día.

    Con Juan hablé hoy, y me dijo que esperaba que todo quedará entre nosotros. No había nada que hablar, yo iba a morir con el secreto. Luego me habló de arrendar a una cabaña con Rocío, ella quería un trío me dijo. Le dije que sí, tengo muchas ganas de cogerme a Rocío nuevamente.

    Juan: “espero te sirva el vídeo que le grabaste como consuelo mientras tanto”.

    “Me ha servido bastante jaja”, le dije.

    Y, a decir verdad, lo había visto casi todos los días.

  • Por plata (La primera vez)

    Por plata (La primera vez)

    Hola comunidad de lectores y escritores, si leyeron alguno de los relatos anteriores sabrán que somos un matrimonio con unos cuantos años de casados y los de más edad sabrán que no es fácil mantener el fuego en la cama, el pene duro y la vulva lubricada después de tantos años.

    En nuestro país (Uruguay) los prostíbulos son legales, y las prostitutas acuden a su trabajo a eso de las nueve de la noche, esperan en la vereda hasta que llegue el dueño y luego pasan a sus habitaciones que alquilan, aunque también hay en las esquinas céntricas.

    En la cuadra de nuestra casa hay uno, y a diario se ve a las chicas esperando a que abra, para entrar, varias veces coincide que pasamos en auto o caminando y las vemos allí.

    En este tórrido verano ellas están con poca ropa y alguna vez le he dado una mirada, y una de estas miradas fue interpretada por mi esposa, ella me preguntó.

    -¿Irías a un prostíbulo? ¿Pagarías por sexo?

    A lo que contesté que tal vez sí, si ella no me diera más cariño y me devolvió otra pregunta

    -¿Y por qué no me pagas a mí y yo soy tu puta?

    A lo que volví a contestar que podríamos probar, pero su performance debería ser totalmente nueva y pactamos un valor inicial que rondaba los 30 dólares por una chupada y una cogida normal con acabada y subía un valor a pactar por cada cosa nueva que agregáramos, teniendo como tope unos 100 dólares, pusimos algunos límites como que el pago no iba a alterar la calidad ni cantidad del sexo normal, que iba a ser esporádico, y que el dinero que ella cobrara o lo ahorraría o usaría en productos de belleza (así de amplio) que hoy en día teníamos parcialmente recortados porque ella está sin trabajo.

    Pasaron los días, tuvimos un par de encuentros sexuales normales, un rapidito y otro con masajes y juguetes y un sábado a la noche en que iban unos amigos a cenar, cuando ella estaba en el baño tomando una ducha, entre y le dije.

    -Si quieres hoy te pago tus servicios, tienes que estar a las 2 am en la cama, desnuda y recién depilada, te lo digo por si quieres depilarte ahora en la ducha.

    Ella sonrió, asintió con la cabeza, cerré la puerta y la volví a ver ya vestida, pintada, de tacones y colocándose perfume en el cuello.

    Le metí la mano bajo el amplio vestido y me di cuenta que bajo su ropa interior, que estaba algo húmeda, llevaba un protector diario para contener sus jugos, que seguramente la lubricaron mientras se depilaba pensando en lo que tendría a la noche, pero no llegué a tocar nada más, me sacó la mano diciéndome.

    -No toque la mercadería que aún no ha comprado.

    Esto me dejó de verga dura, y en eso sonó el timbre.

    Fue un anoche muy amena, comimos, reímos, tomamos algunos tragos, postres, alguna vez coincidí con ella en la cocina, rocé mi verga contra su culo parado sin hacer comentarios y cerca de la una de la mañana los amigos ya se estaban yendo, ordenamos y limpiamos para dejar todo en condiciones, me quedé ojeando Instaran mientras ella fue al baño y una vez que entró me aseguré de dejar la plata en mi cajón de la mesa de noche, el lubricante a mano y los juguetes también, pero no a la vista.

    Ella demoraba y se estaba dando una ducha y yo leía “CuentoRelatos” hasta que sonó la puerta y me incorporé para ir al baño, en el camino me crucé con una diosa que salía envuelta en una toalla y tacos altos, que me dice “ven” con el dedo. Acerqué el oído a su boca que susurraba ”Te espero”.

    Demoré apenas unos minutos en orinar, lavarme los dientes y dejar en condiciones mi amigo, me dirigí al dormitorio y al entrar ella estaba igual que al salir del baño, dejó caer la toalla y me dijo:

    -Hoy soy toda tuya, pero por la plata que acordamos, ¿la tienes? Si no, no me tocas.

    A lo que contesté que sí, le mostré el billete de cien en mi mesa de noche y le dije que iba en ella si solo quería ganar treinta o los cien.

    Dejó caer la toalla, estaba parada a los pies de la cama, nuestra cama King, con los pies ligeramente abiertos, sobre dos estiletes negros, su vulva totalmente depilada, apenas unos rastros de bello en el bajo vientre, los labios vaginales oscuros brillaban en la oscuridad con algo de lubricación o alguna crema que se hubiera puesto y los labios de la boca pintados de rojo carmín, los pechos exuberantes, la piel suave como de costumbre, me acerqué a ella, no le di un beso, le di la vuelta y cuando estaba atrás, metí mi mano entre las piernas, allí toqué el cielo con las manos, el pulgar entró en su vagina y el índice frotó su clítoris, y un escalofrío recorrió su cuerpo.

    Le pedí que se acueste boca arriba, que le iba a dilatar la vulva como a mí me gusta, y a ella también, primero con los dedos y luego con el juguete grande que tenemos, un dildo, le hice abrir bien las piernas, subirlas lo más que podía, las rodillas al costado de sus pechos, su vulva apuntaba arriba y le coloqué un par de almohadas debajo de su cadera para mantener la posición. Metí un dedo, luego dos, le hacía fuerza hacia abajo para estirar ese agujero, al ceder la presión ya quedó algo abierto y por ese agujero metí un gran chorro de lubricante, luego seguí con dos dedos y luego tres, en cinco minutos ya había dilatado lo suficiente como para que entrara sobrado el dildo, y así fue, entró todo y cada uno de los veinte centímetros por cinco y medio de diámetro, hasta que los huevos esculpidos en pc tocaron su vulva. Lo metí y lo saqué todo un par de veces y lo dejé clavado hasta el fondo.

    El acto de mantener el dildo dentro por media hora lo pactamos en treinta más, (ya iban sesenta) pero yo necesitaba asegurarme que su vulva estuviera súper dilatada para hacer una de las cosas que más me gustan, follar una vagina bien abierta, como la de las viejas putas de mi juventud. Le propuse colocarle una ropa interior que le quedara justa, para que no se saliera, aceptó, me indicó cual traer y se dejó que la colocara.

    En esa media hora me iba a costar otra torta de plata, pero yo le iba a sacar el jugo, bueno en realidad ella me iba a sacar el jugo.

    Le propuse mirar juntos un rato alguna porno, en principio no quiso porque hacía mucho tiempo que no lo hacíamos, pero le dije que esto era por plata a lo cual aceptó por veinte más (e iban ochenta), puse unos diez minutos de una doble penetración, doble vaginal, a una chica bastante delgada y luego una garganta profunda de esas que se nota el pene en la garganta de la chica. En ambos videos ella miraba atentamente, ocasionalmente nos acariciábamos, y de repente antes de terminar el segundo, ella me dijo que por lo que quedaba hasta llegar a cien me podía intentar hacer una garganta profunda, que no sabía si podría, pero lo intentaría.

    Se puso de rodillas en la cama, con los movimientos limitados por el tamaño de lo que tenía dentro, gateó por la cama como un felino y se ubicó sobre mi pene, comenzó a lamerlo, se lo fue metiendo en la boca lentamente y probando hasta donde entraba, más o menos hasta la mitad y no conseguía vencer el reflejo de arcada, hasta que le dije que lo mojara bien con saliva e intentara de nuevo, así fue, bien mojado entró todo en la boca, sentí en mi cabeza como un escalón y luego todo suave, ella se lo sacaba de la boca para respirar, no estaba cómoda, entonces paramos, me senté en la cama, ella se arrodilló a mis pies, se sentó en sus talones y se clavó el juguete todo lo dentro que entraba. Con sus manos y boca me comenzó a masturbar, pero ella también a mover sus caderas, seguramente se estaba imaginado cosas, entonces le hablé.

    -Puta, te estas imaginando que te cogen de atrás mientras me chupas a mí.

    Ella abandonó unos instantes su tarea, me miró a los ojos y sonrió, me mordió la cabeza, se tragó todo mi pene hasta que su nariz tocó mi abdomen y continuó masturbándome, cuando ella cerró los ojos para sentir mejor todo ese juguete clavado dentro yo exploté, se la di en la cara, en la nariz, algo en sus tetas y otro poco en el piso.

    Mientras me recuperaba ella fue al baño a limpiarse la cara, caminaba con las piernas abiertas y el culo para tras, pero el dildo continuaba allí haciendo su trabajo dilatador.

    Al volver del baño me preguntó

    -Y ahora qué?

    Ahora continuamos respondí, nuevamente se acostó boca arriba, le cerré los ojos, le recorrí la cara, el cuello, las tetas, el abdomen y volví a sus pezones para darles un pellizcan. Allí comencé a chupárselos y a morderlos, cuando le dolía cambiaba de pezón, ella empezó con movimientos de caderas como para llegar a un orgasmo y a mí me calentaba mucho verla retorcerse en la cama, llevó su mano a su clítoris y se la retiré, continué mordisqueando los pezones hasta que explotó en un orgasmo, su vulva apretaba con fuerza el tronco que tenía metido y hacía que los huevos del dildo se movieran con cada apretón que le daba. Cuando pasó todo y estuvo más calma la giré en la cama, le pedí que se pusiera en cuatro, le saqué la ropa interior primero y el dildo después. Junto con el dildo cayó un montón de líquido transparente pegajoso y resbaloso, metí mi pene en aquel agujero que parecía el de una puta luego de haber cogido con 10 hombres y comencé a entrar y salir. Había quedado tan grande que con cada embestida salía aire que sonaba como un pedo, yo lo disfrutaba mucho, estuvimos en esa posición varios minutos, tal vez diez o más, estuve en el borde de un segundo orgasmo un par de veces y no pude por lo que saqué mi pene y me dediqué a admirar aquella vulva.

    La dejé montarme, esa posición es la que más le gusta, y comenzó a mover sus caderas, su clítoris se frotaba contra mi pubis y mi cabeza contra su útero, y ambos llegamos juntos a un orgasmo, en realidad le gané por escasos segundos, pero aquí no hay Photofinish.

    Todo el semen resbaló por mi pene y me ensució el pubis y los huevos por completo, su vulva no podía contenerlo porque estaba muy grande, pero ese no fue motivo para que ambos quedáramos unos minutos boca arriba, ella no sentía culpa porque yo había pagado por ello.

    Nos prometimos que ambos íbamos a tener límites, y que no se iba a convertir en algo normal y que no llegaríamos a extremos, quedamos en que la próxima vez de pago iba a incluir sexo anal, nos dimos un beso sellando el pacto y nos fuimos a duchar.

  • Extraño tu miembro, sí, el tuyo

    Extraño tu miembro, sí, el tuyo

    Hola, mi amor. Mi agujero aún me arde. Te agradezco tanto haberme comprado ese vestido, que me hayas pedido que me travistiera para ti y que me hicieras mujer.

    En todos estos días no he podido hacer otra cosa más que pensar en tu verga. Tu linda y hermosa verga con la que me estrenaste y llegaste hasta adentro de mí, rasgándome el ano, hundiéndote con fuerza en mi recto y con la que me follaste tan duro que hoy cada vez que tomo asiento, siento ese delicioso dolor anal y recuerdo hermosamente el primer momento que me entregué a ti.

    Tu pene tiene una cabeza gorda y grande, huele salado, a hombre… mi hombre. Su cuello es venoso y cuando la recorrí con mi lengua y mis labios húmedos y golosos, desde tus afeitados testículos, hasta el pequeño agujero de la punta, la saboreé inolvidablemente, sintiendo la suavidad de su piel, la dureza y potencia del músculo, deseando alocadamente tenerla toda dentro de mí.

    No puedo sacarme tu verga de mi mente: la deseo, la extraño, la necesito. Me volviste adicto a ser tuya, a entregarme a ti, a ser tu esclava sexual y que desbordes toda tu perversión, ordenándome satisfacerte con cada parte de mi cuerpo desnudo.

    Desde este miércoles recién pasado que me llevaste a tu apartamento con una excusa que no recuerdo ni me importa; desde que me llevaste a tu habitación, sacaste ese vestido corto y fresco y me miraste fijamente a los ojos y me dijiste “quiero verte vestido de mujer”, me transformé. Salió de mi la hembra oculta que temerosa se escondía de todos, pero que tu habías descubierto ya.

    Desde ese momento supe que adoro la ropa, pero principalmente las sandalias femeninas. Hoy me compré 3 pares solo para lucírtelas: unas altas de cinta de tela que se amarran a la pantorrilla, de un rosado claro hermoso; otras negras de tacón medio, de una tira que pasa a un lado a otro de mis dedos y se amarran abrazando al tobillo; y las últimas, unas planas doradas que al caminar golpetean el talón, haciendo ese ruido femenino de mi pie que tanto te gusta mi amor.

    ¡Estoy obsesionado con tu verga! ¡Necesito que me penetres otra vez! ¡Te lo suplico! Quiero que me des muy duro por el culo, gritar, gemir, ¡llorar de placer! Mi ano te pertenece solo a ti. Quemo de pasión y mi micropene ya no tiene semen para más masturbaciones, lo que necesito es sentir un orgasmo anal y explotar de pasión mientras siento tu leche estallar lubricando mi recto.

    Nunca había besado a un hombre. Pero mientras dormías cansado de darme horas de sexo y sentía tu pene perder su rigidez dentro de mí, necesitaba sentir tus labios. Alocar mi lengua dentro de tu boca. me desvirgaste y desfloraste total y absolutamente, por dentro y por fuera. Soy tuya, solo tuya, te lo ruego por favor, ya no aguanto más, quiero más verga, ¡quiero más de tu miembro!

    Entendí muy bien cuando me ordenaste ese día que me vistiera nuevamente de hombre para regresar a mi casa y guardar las apariencias. Pero estoy tan caliente, tan deseosa y tan desesperada, que no me importa ya el que dirá la gente. Tengo puesto un minivestido rojo, medias negras, mis sandalias negras, una peluca rubia y no solo mi maquillaje, sino también mi cintura de avispa, mi abultado trasero, mis hermosas piernas y mis pechos postizos me hacen lucir todo un bombón para ti, exclusivamente para ti.

    Estoy loco por tu verga, me convertí en toda una nena, una señorita, una amante, una esclava, una gata en celo, que solo quiere pasar el tiempo siendo tuya.

    ¡Hazme tuya otra vez, estalla la leche de tu miembro en mi cara, en mi pecho en mi ano, en mi recto!

    Mi amor, mi amo, mi dueño… Mi vida ya solo tiene sentido con tu verga dentro de mí.

    Escríbeme, escríbeme, escríbeme, te lo suplico, te lo ruego, te lo imploro, necesito de tu verga, no quiero nunca perder ese ardor en el ano, quiero verme al espejo y saber que soy únicamente esa mujer que me permitiste encontrar en mi (y como te imaginarás, nuevamente me he corrido pensando en ti).

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  • Con mi ex novia y su hermana, segundo día

    Con mi ex novia y su hermana, segundo día

    La charla siguió mientras desayunábamos, y las miradas de Cata eran super caliente.  Yo la miraba a Carla y le guiñaba un ojo.

    —Sos un animal, me hiciste mierda el culo… pero que placer sentirte por favor… –Dijo Cata.

    —Y tu culo, un placer gozarlo.

    —Desgraciado… —Dijo Carla.

    —¿Celosa? —Pregunto Cata.

    —Muy…

    —¿Les parece si voy a hotel, paso por un shopping y traigo mis cosas, aunque sea hasta mañana? —Pregunté.

    —Me encantaría, ¿vos tenés algún problema Cata?

    —Para sentarme… No, al contrario. ¿Puedo ir con vos Sergio? Necesito pasar por una farmacia.

    —Por supuesto.

    —Ojo lo que haces Cata…

    —No estoy para hacer nada… te lo aseguro.

    Subimos a mi camioneta y nos dirigíamos a Córdoba cuando Cata me preguntó:

    —¿Qué pensás Sergio?

    —¿De qué hablas?

    —De mi hermana.

    —No pienso nada Cata… ni pienso decir nada.

    —Y si yo te dijera…

    —Si llegas a decir algo, paro al costado de la ruta y te rompo el culo otra vez.

    —Sos muy capaz… —Dijo y la miré sonriendo.

    Mientras yo retiraba mis cosas y pagaba el hotel, Cata me esperaba en la camioneta. Subí y me guio a un shopping donde entre otras cosas había una farmacia. Ella compro un par de cremas y fuimos a ver una malla para mí.

    —¿Qué te parece esta? —Le pregunté mostrándole una sunga.

    —Que es una bestialidad si te pones eso…

    —Tu bikini no es mucho menos…

    —Cierto…

    Volvíamos y Cata miraba hacia adelante pensando.

    —¿Qué pensás? —Pregunté.

    —Te vas a reír de mí… Estoy mojada… nunca me pasó con un tipo, acordarme de anoche y mojarme…

    —¿Puedo comprobarlo?

    —Sergio, no seas hijo de puta…

    Vi que metros más adelante había un espacio para hacer picnic, arbolado y vacío y detuve la camioneta.

    —¿Qué vas a hacer?

    —Comprobar lo que dijiste.

    —Sergio…

    —Bajemos…

    Bajamos y aprovechando que estaba con una mini, puse mi mano sobre su tanga y estaba empapada. Ella suspiro y me miró seria…

    —Muy mojada… —Dije y tomándole la cabeza le di un beso con todo.

    Ella dejo los brazos colgando, sin abrazarme. Sin dejar de besarla llevé mi mano nuevamente a su concha y corriendo la tanga, la fui acariciando y jugando con su clítoris. Me sorprendía que no se moviese, y se dejase hacer. La hice girar, apoyando su pecho contra la puerta de la camioneta y ella separo las piernas y puso sus manos al costado de la cabeza.

    Besándole la nuca, tome una de sus manos y la apoye sobre mi pantalón, justo sobre mi pija que estaba parada. Ella suspiró y la acariciaba, con una mano, fui a su culo y ella separó aún más sus piernas. Puse mis dedos sobre su culo y ella se estremeció, lentamente fui acariciando su ano, en círculos, pero sin penetrarla. Empezó a gemir sin parar y me apretaba la pija por sobre el pantalón…

    Con una mano le apretaba un pecho, mientras con la otra jugaba en su ano, o en el clítoris, pero siempre sin penetrarla. Cuando sentí que estaba por llegar a un orgasmo, me separé y le dije:

    —Subí, vamos.

    —¿Qué?

    —Que subas.

    —Subió y me miro furiosa.

    —¿Qué pasa que me miras así?

    —Te odio, me dejaste peor que una fundición de acero…

    —Interesante… ¿Hay alguna forma de calmarte?

    —Por supuesto que hay… que me cojas, por donde quieras, como quieras, pero que me cojas…

    —No… Dame la mano. —Dije y ella extendió su mano y la puse sobre mi pija que estaba parada.

    —Hijo de puta… no podes…

    —Sacate la tanga y separa bien las piernas.

    —Sergio, estas manejando…

    —Vos no… Bueno, si no querés…

    No me contesto, y sin dejar de acariciar mi pija se quitó con la otra mano la tanga y separo las piernas.

    —Tocate.

    —No…

    La tomé de los cabellos y la hice acercarse. Quitando solo un segundo la vista del camino, la miré a los ojos y le dije:

    —Tocate. —Y la solté.

    Ella llevó su mano y se empezó a tocar y a gemir…

    —Hijo de puta, no me podés estar haciendo esto…

    —Vos lo estás haciendo, yo manejo…

    —Y me ordenas que hacer… y yo como buena sumisa, te hago caso…

    —¿No eras dominante?

    —Con vos imposible… sos… Agg… sos imposible de dominar y me encanta ser sumisa con vos…

    —No quiero que acabes…

    —Sergio, por favor, dejame acabar…

    —No…

    —Hijo de puta… —Dijo y dejo de tocarse…

    —Tenes que ponerte crema en el culo.

    —Cuando llegue a casa…

    —Ahora… y bien adentro…

    —Maldito desgraciado…

    Tomo la crema, la abrió y puso un poco en un dedo. Volvió a apoyar su mano en mi pija, se puso de costado y empezó a meterlo.

    —Duele…

    —Necesita más crema…

    —La puta madre…

    —Más…

    Ella se puso más en el dedo y ya estábamos circulando por Carlos Paz.

    —Movelo, así penetra bien…

    —Me estás haciendo pajear el culo maldito…

    —Pero no podés acabar…

    —Hijo de puta…

    Llegamos y cuando entramos la cara de Cata era de furia total.

    —¿Qué te pasa Cata? —Pregunto Carla.

    —Que este hijo de puta me hizo pajearme, concha y culo… y no me deja acabar, tengo 25 orgasmos atravesados y no doy más.

    —No podés ser tan desgraciado…

    —Me voy a poner la malla.

    —No… —Dijo Cata y Carla se rio.

    Me puse la malla, Carla armo unos sándwiches y fuimos al quincho a comer los tres y tomar cerveza.

    —Carla… tu hermana es sumisa…

    —Desgraciado… —Dijo Cata.

    —¿En serio?

    —Sí, veníamos, y pare en un bosquecito, bajamos y no sabes como se dejaba hacer, la puse contra la camioneta dándome la espalda, puso las manos a la altura de la cabeza y separo las piernas sin que yo diga nada.

    —Ah bueno… ¿En serio Cata? —Pregunto Carla.

    —Si… —dijo bajando la vista y Carla me miró sonriendo.

    —Entonces tenés dos sumisas…

    —Dos sumisas y dos dominantes… se me ocurren varias cosas… —Dije.

    —Contame Sergio. —Dijo Carla…

    —Mejor, terminemos los sándwiches y entremos…

    —Bueno…

    Cuando entramos fuimos directo al dormitorio.

    —Quiero verlas jugar, pero sin aparatitos, nada y sin meterse dedos, claro. —Dije.

    Mientras ellas se comenzaban a besar, yo me quité la sunga y me senté apoyado en el espaldar de la cama. En segundos se quitaron las mallas y se besaban y acariciaban sin parar. Carla asumió una posición dominante como yo esperaba y Cata no intento serlo. Carla la hizo poner de rodillas en la cama, y le chupaba los pechos mientras le acariciaba la concha, el culo. Cata gemía cada vez más fuerte y no quitaba su vista de mi pija parada.

    —Cata, chupame despacio, tranquila la pija, y vos Carla, chupale la concha y el culo.

    —Que placer me voy a dar… —Dijo Carla.

    Cata apenas se podía contener para chuparme despacio, Carla le fue sacando orgasmos y el cuerpo de Cata no paraba de temblar…

    —Me están cocinando el cerebro, paren por favor.

    —Cata, te aseguro que esto recién empieza… —Dijo Carla.

    Cata la escucho y tuvo un orgasmo.

    —Sentate en mi boca Cata, mirándome…

    —No, por favor…

    —Sí… no quiero dejar de saborear tu concha…

    Carla le dio un chirlo en el culo y ella se puso sobre mi boca y empecé a chuparla, mientras Carla me chupaba despacio la pija. Cuando Cata sintió mis dientes apretando su clítoris y mi lengua golpeándolo grito con todo y tuvo un tremendo orgasmo, no me detuve y pasé a su concha, chupándola y metiéndole mi lengua todo lo que podía.

    Cata no paraba de gemir y de tener orgasmos. Le hice una seña a Carla y se puso a chuparle los pechos mientras yo no paraba de chupar su concha… Estuvimos un par de minutos y le dije que me monte. Como pudo, se puso sobre mi pija y Carla guio mi pija para que la penetre a la hermana. Cata grito de placer cuando fue bajando y mi pija entrando en su concha.

    —Animal, no podés estar destrozándome así. Apenas entra… —Gritó.

    Carla le dio un chirlo en el culo para que se mueva y siguió chupando los pechos de la hermana, que subía y bajaba como enloquecida, gritando y gozando, la tome de la cintura y a sus movimientos sume los míos y en unos minutos acabe en su concha con todo, llenándola de leche por completo…

    —Ahora vas a conocer a Sergio hermanita… Chupale le pija.

    —Yo no doy más Carla.

    —Chupale la pija y vas a ver como podes…

    Cata le hizo caso y se puso a limpiar y chupar mi pija de rodillas, mientras Carla le chupaba la concha y tragaba todo el semen y fluidos que salían de ella… Ahora Cata chupaba con todo, metiéndose toda mi pija en la boca, teniendo arcadas, tosiendo, pero no paraba…

    Vi que Carla se puso el arnés y en él colocó un consolador… y se puso a chuparle el culo y meterle dedos a la hermana, que no paraba de chupar y gritar con mi pija en su boca.

    —Ahora es mi turno de darte placer Cata… Ven… —Dijo Carla.

    Y tomándola de la mano, hizo que cata se sienta sobre mi pija, dándome la espalda y haciendo que apoye mi pija en su orto.

    —Carla, no por favor, no doy más, y tengo el orto que no da más…

    —Tranquila Cata… que vas a gozar como tu hermana…

    —Dios…

    Y lentamente fue bajando y enterrándose mi pija en el culo. Escuchaba como sollozaba y gemía, Carla le chupaba los pechos y le acariciaba la concha.

    —Así hermanita, goza como una yegua por primera vez en tu vida… aprende lo que es el placer que te da un verdadero hombre. —Dijo Carla.

    En ese momento se paró al lado de la hermana y le dio a chupar el consolador. Para mi sorpresa, Cata se puso a chuparlo con todo, y aumento sus movimientos de subida y bajada sobre mi pija…

    —Cuando vos me digas Sergio… —Me dijo Carla.

    Pasaron unos minutos y le avise que estaba cerca… Carla se puso frente a la hermana, levanto un poco las piernas de Cata y lentamente fue penetrando su concha.

    —Hija de puta… —Gritó Carla.

    —Goza Cata, goza…

    Ahora éramos Carla y yo los que nos movíamos, yo, levantando un poco a Cata para poder entrar y salir bien de su culo. Por casi cinco minutos la estuvimos cogiendo de esa forma y cuando acabé Cata tuvo un orgasmo bestial y quedo temblando. Carla no se detuvo hasta tener su propio orgasmo cogiendo a su hermana, y cuando lo tuvo, le dio un tremendo beso.

    Las dos se corrieron, para acostarse besándose tiernamente. Yo me paré y me empecé a masturbar, mi calentura no bajaba para nada…

    —Cata, míralo…

    —No puede ser Carla, es imposible…

    —Con Sergio todo es posible y es un terrible alago para nosotras… Ponete de rodillas y chupale la pija, yo me ocupo de vos.

    —No… por favor…

    —Te va a coger la boca boluda…

    —Desgraciado… —Dijo Cata y se puso a chupar con todo.

    Carla se metió entre las piernas de Cata y le metió el consolador en la concha. Pareció que Cata revivía y empezó a cabalgar a la hermana que se apretaba con todo las tetas y le metía dos dedos en el culo a Cata. Yo tomé su cabeza y la empecé a coger con todo, Cata con los brazos colgando al costado de su cuerpo se dejaba hacer por mí y por la hermana. Cuando estuve a punto de acabar, me masturbe frente a ella que abrió su boca y trago todo, se limpió los labios con la lengua y me limpio la pija.

    Carla se corrió y Cata se tiró en la cama.

    —Seguís siendo un animal… te amo por eso… —Dijo Carla me dio un tremendo beso.

    Miramos a Cata y estaba dormida. Con Carla nos pusimos las mallas y cuando íbamos a salir a la orilla del lago me dijo:

    —Sergio, no podés ir con esa sunga… es pornográfico.

    —Única malla que tengo…

    Tomamos dos lonas y fuimos a la orilla del lago. Nos tiramos boca arriba en silencio y al rato escuché la risa de Carla.

    —¿De qué te reis?

    —Boludo, todas las minas pasan mirando tu bulto, una ya paso mirando cuatro veces.

    —No jode que miren…

    —Una se acerca y le parto la cara…

    —¿Cómo pudiste compartirme con tu hermana?

    —Justamente, porque es mi hermana. Con ella es la única que puedo compartirte.

    —¿Hablamos?

    —¿Es necesario? ¿No querés que vaya a buscar nada a Córdoba caminando?

    —Entonces no hablamos. —Dije y nos quedamos callados.

    Tomamos sol un rato y volvimos a la casa para meternos en la pileta. Cata seguía durmiendo. Nos metimos en la pileta y ella se sacó el corpiño de su bikini para tomar sol.

    —¿Gozaste con Cata?

    —Pregunta pelotuda. Claro que goce. ¿Vos? —Dije.

    —Goce con ella, viéndote gozar a vos y cumpliendo dos fantasías al mismo tiempo.

    —¿Cuáles?

    —Verte coger a una mina, y hacer un trio con mi hermana, pero no con cualquier tipo, con vos.

    —No me imaginaba que tuvieras esas fantasías…

    —¿Vos no tenés fantasías para cumplir?

    —Un par… pero nuevas, de hoy…

    —¿Cuáles?

    —Atarte a la cama, y hacer que mires como cojo a tu hermana.

    —Hijo de puta… ¿y la otra?

    —Soltarte y dejar que Cata se saque las ganas con vos…

    —¿Y vos?

    —Sorpresa, lo que Cata diga.

    —Sos muy mal tipo.

    —Mal tipo, un hijo de mil putas es este tipo, no sé de que hablan, pero no puede existir este tipo, por favor… ¿De qué hablan? —Dijo Cata acercándose.

    —Primero, ¿Estás bien?

    —Carla, imposible estar bien después de lo que me hicieron… Estoy genial, nunca estuve mejor… Aunque físicamente destruida, y mi cerebro quemado.

    —Sergio me contaba un par de fantasías, que te involucran por cierto.

    —Por favor, dame un poco de tiempo para recuperarme querido, así no estoy para nada…

    —Una de sus fantasías es atarme, y hacer que vea como te coge.

    —Hijo de puta… me está gustando.

    —Y la otra, es soltarte, y que hagas con Carla lo que vos quieras, y que decidas que hago yo…

    —Ahora me gusta mucho más la idea… Pero por favor, dame tiempo, por lo menos hasta la noche…

    Basura, soy tu hermana.

  • MaryCarmen y la masturbación

    MaryCarmen y la masturbación

    Hola. Mi nombre es marycarmen Flores, este es el tercer relato contando mis vivencias, y por el momento seguiré en orden cronológico. Si quieren saber mas de los detalles de mi vida pueden leer mi presentación y relato anterior, probablemente ahí aclare algunas dudas que les puedan surgir con la lectura de este relato, recuerden que durante mis relatos iré haciendo mención de algunos detalles pasados.

    Después de la infidelidad de Saul, quien fue el primer hombre en mi vida, mi forma de ver a los hombres y al sexo había cambiado, Desde luego estaba furiosa por como habían terminado las cosas, y no había forma de solucionarlo, así que por un par de meses, me dedique en cuerpo y alma al deporte, después de que Sofia dejara la universidad, fui nombrada capitana del equipo voleibol, y la forma de sacar mis frustraciones, era desquitándome con la pelota, mis remates se volvieron brutales por un tiempo, aunque eso no siempre me llevo a que fueran efectivos, pero conseguí ganar cierto respeto en el equipo.

    Mientras tanto, mi vida personal paso a ser oscura, concentrada en los estudios y sin nada de vida social, y de hombres, mejor ni hablamos, hasta llegue a pensar que mi santa madre tenía la razón en alguno de sus múltiples comentarios, “los hombres, hija mía, son la perdición de la mujer, ellos solo ven en ti un cuerpo bonito, pero el resto de ellos es pecado puro”, y con esos pensamientos deambulaba yo, de la uni a la casa, y viceversa, en la uni solo convivía con dos personas más, Andrea y Sergio, compañeros de salón con los cuales tenía química debido a su forma de pensar y sobre todo en la forma de estudiar.

    Pero el pasar del tiempo hizo su efecto, aunque ya no extrañaba a Saul, si extrañaba el hecho de tener sexo con él, y entonces tenía que buscar una manera de aliviar mi presión, ya que el deporte ya no era suficiente, y fue cuando lo pensé, debía aprender a masturbarme, pero obviamente hacer esto con la madre teresa de Calcuta en casa, era cosa de cuidado, así que empecé a armar el plan del “proyecto masturbación”, primero que nada tendría que buscar un día en que no hubiera nadie en casa, lo cual podría suceder los miércoles, mi padre normalmente llevaba a mis hermanos a un partidos de futbol aunque debería ser a la hora adecuada, porque mi madre esos días va por un par de horas a la iglesia a recibir lo que para ese momento eran para mi frases vacías, había algo así como un sermón con predicadores diferentes cada semana, normalmente, me pedía que la acompañara pero últimamente entre la uni y el voleibol encontraba el pretexto perfecto para no hacerlo.

    Se dio la oportunidad a la segunda semana, mi madre salía siempre puntual a las 5:45 pm yo me salí corriendo del deportivo de la uni después de entrenar, y alcance a ver a lo lejos a mi padre salir en su camioneta, junto con mis hermanos, tenia la casa para mi al menos una hora. Entre corriendo a la casa y subí de la misma manera a mi habitación, avente la maleta deportiva y de manera rápida me fui desnudando, temblando me mire al espejo completamente desnuda y sonreí, recordé lo que me excitaba cuando Saul me tocaba y comencé llevando mis manos a mis tetas, aun frente al espejo, el contacto de mis dedos frotando mis pezones me hizo temblar aún más, pellizcaba esos botoncitos rozados y me regocijaba con la sensación, lleve un par de mis dedos a mi boca y los chupe para mojarlos de saliva y después llevarlos nuevamente a mis pezones, la sensación fue aun mejor. Sin embargo aún faltaba más.

    Entonces pase mi mano derecha sobre mi sexo, aun no estaba húmedo como cuando Saul me tocaba y no sabía el porqué, decidí recostarme en la cama doble las rodillas y abri las piernas y comencé a pasar mis dedos sobre mis labios vaginales y trate de hundirlos un poco, de manera gradual empecé a sentir excitación y poco a poco comencé a mojarme como ya sabía, cuando mis dedos se fueron humedeciendo comencé a hacer movimientos más largos y más rápidos. Y entonces, en uno de esos movimientos, llegue a rozar mi clítoris, la electricidad que recorrió mi cuerpo en ocasiones anteriores, apareció nuevamente, y entonces aparecieron los gemidos qué tanto extrañaba, lo que evidentemente significaba que el placer estaba en el aire, repetí mis movimientos, tratando de identificar qué era lo que había provocado que mi respiración se agitara, mis dedos intentaban encontrar pequeño botoncito, y cuando lo volvieron a encontrar, nuevamente la electricidad apareció, ¡era justo ese punto! Mis dedos se movieron alrededor de él, en cada movimiento, en cada roce, en cada toque, me sentía más excitada, y mis dedos volaban cada vez con más velocidad, y con más fuerza, hasta que de mi salió un grito ahogado por mi mano izquierda, Dios!! ¿cuánto tiempo tenía que no sentía eso? No necesitaba de un hombre para poder disfrutarlo.

    Poco a poco fui recuperando el aliento, me sentía realmente bien y mis miedos, temores y remordimientos, desaparecieron en su totalidad esa tarde, entendí que había muchas formas de disfrutar el sexo, y decidí que las tendría que descubrir tarde o temprano, no había motivo por el cual detenerme, y definitivamente empezaba el día de hoy.

    Con esto en mente, coloque nuevamente mi mano en mi sexo, mientras con la otra continuaba pellizcando mis pezones, esta vez nuevamente pase mi mano por el clítoris pero lo notaba demasiado sensible tras el último orgasmo, por lo que el contacto no era tan placentero como en la ocasión anterior, así que decidí introducir un dedo dentro de mí, la humedad en el interior era mucho mas abundante de lo que lo era en el exterior, mi dedo se deslizaba con una facilidad tremenda, y aunque lo disfrutaba algo no terminaba por cerrar, definitivamente, un dedo no sustituía a un miembro viril, así que introduje el segundo dedo, mientras este entraba, con la misma facilidad que lo hizo el primero, la sensación se fua haciendo mas placentera, me abandone al placer que provocaban mis dedos al entrar y salir de mi vagina, mientras mi otra mano trataba de medir la dureza de mis pezones cafés, la humedad en mi interior era fantástica, me había dado cuenta que esto no lo había sentido en las 3 veces que había estado con Saul, y por supuesto también me di cuenta que después de tener un orgasmo podía seguir teniendo más, no me di cuenta en que momento mi mano izquierda abandono mis pezones y se dirigió a mi entrepierna, mientras mi mano derecha aceleraba un poco el ritmo, los dedos de la mano izquierda mantenían abiertos mis labios vaginales y con el pulgar rozaban nuevamente mi clítoris, cuando sentía que esa corriente eléctrica, que ya se estaba haciendo amiga mía, empezaba a recorrer mi cuerpo bajaba un poco la velocidad, y es que quería sentirlo durante mas tiempo, mi dedo pulgar también se queda quieto hasta que mi respiración bajaba, no puedo decir que a ritmo normal pero si a un ritmo que podía controlar, y entonces mi mano derecha nuevamente cobraba autonomía.

    Estuve así por un poco mas de 10 minutos, hasta que nuevamente empecé a sentirme fuera de control y en esta ocasión no pude, y no quise disminuir el ritmo, la explosión que se vino después fue la de un volcán haciendo erupción, la electricidad recorrió mi cuerpo de manera vertiginosa, y un grito de placer salió de mi garganta, que estoy casi segura de que se oyó hasta la calle, aun me pregunto si no lo escucho ninguno de mis vecinos, probablemente nunca lo sabre, aunque me hubiese gustado.

    Permanecí ahí tendida un par de minutos más, mi mano derecha sin fuerza estaba sobre mi pecho y la mano izquierda aun sobre mi sexo, mi respiración se normalizaba poco a poco y mi ritmo cardiaco también, no lo notaba aun pero una sonrisa estaba dibujada en mi cara y yo estaba radiante, me levante lentamente y note todo esto cuando me mire nuevamente al espejo, así desnuda y feliz, era la primera vez que tenía un orgasmo doble y esto no había sido provocado por ningún hombre, ¡Bendita Masturbación! Así con mayúsculas. Tomé mi ropa sin dejar de sonreír y la puse en el cesto de ropa sucia, y decidí darme una ducha, lo cual necesitaba de manera urgente.

    Mientras me duchaba, me di cuenta de varias cosas, la primera es que ya había superado a Saul, ciertamente él fue mi primera experiencia sexual, pero en definitiva no fue la mejor ya que la experiencia conmigo misma había sido superior por mucho, y entonces me di cuenta que nuca hubo nada especial entre nosotros salvo el hecho de ser mi primera vez.

    La segunda cosa que me di cuenta es que mi instinto sexual estaba despierto, durante la masturbación mis manos tomaron autonomía y supieron darme placer sin que yo pensara claramente en lo que hacía, todo fue instinto y eso me encantaba porque ese instinto sexual me daría mucho placer en el futuro.

    Y la tercera cosa y tal vez mas importante, es que había despertado en mi la mujer que me acompañaría los siguientes años, ya no aquella que había sido criada religiosamente, sino aquella que había descubierto en el sexo y en su cuerpo la verdadera bendición, y así lo fue, mientras pensaba en estas cosas con el chorro de agua caliente cayendo sobre mi cabeza, me sorprendí tocándome nuevamente, esta vez no lo hice con intención de tener otro orgasmo, pero aun así era placentero, termine de darme la ducha y me vestí.

    Mi mal humor de semanas anteriores desapareció, lo cual agradecieron en mi familia y sobre todo Andrea y Sergio, con quienes pasaba gran parte del tiempo en la uni, mi cambio de humor y la química de una mujer dispuesta a disfrutar el sexo, fueron algo que definitivamente no pasaron de largo a los ojos de Sergio, quien poco a poco comenzó a tratarme de una manera mas personal, sin embargo creo que eso es tema para el próximo relato

    Gracias a todos por leerme y saben que estoy abierta sus comentarios. Besos.