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  • Cogida en la final de la Copa Libertadores

    Cogida en la final de la Copa Libertadores

    Mi nombre es Marcela, tengo 41 años y soy una mujer típica argentina de cabello largo y oscuro, de buenas curvas a pesar de mi edad y de tetas un poco grandes. Vengo acá a contarles que hace 4 años se daba una situación única en el fútbol argentino y sudamericano, Boca y River llegaban a la final de la copa libertadores y por culpa de ciertos incidentes en los aledaños de la cancha de River se mudó la final al estadio del Real Madrid en una decisión que a mí me pareció insólita. Entonces debido a esto mi marido y mi hijo que son fanáticos de River al igual que yo viajaron a España a ver la final y yo me quedé sola en casa, pero la final no la vi sola, sino que bien acompañada.

    En esa época yo iba al gimnasio y me había hecho amiga de un muchacho guapo y musculoso que era hincha de Boca, así que lo que hice fue invitarlo a mi casa a que venga a ver el partido conmigo y el acepto. Me sabe mal contar esto por mi marido y por mi hijo, pero este joven a mí me atraía un montón y yo también a él así que había como cierta calentura entre los dos. A él le gustaba tocarme (apoyar su brazo sobre mi hombro, darme palmadas en la espalda y a veces me agarraba de la cintura para saludarme por detrás) y alguna que otra vez me llegó a apoyar su bulto cuando me ayudaba a levantar una barra. Yo por supuesto cada vez que sucedía algunas de estas cosas suspiraba y se me dibujaba una sonrisa en la cara.

    El día del partido vino con su camiseta de Boca, yo con la de River por supuesto y ambos nos sentamos sobre el sofá negro que todavía conservo en el living de mi casa con la tele en frente. Entonces vieron que les conté que ya había cierta calentura entre los dos, bueno a los 15 minutos aproximadamente del primer tiempo nos empezamos a besar de una manera salvaje con lengüetazos que salían de nuestra boca, estar solos hizo que nuestra calentura se multiplicará por mil. Además, sus manos empezaron a recorrer todo mi cuerpo y se detuvieron cuando llegaron a mis tetas ya que las empezó a apretar y a machucarme los pezones que sobresalían a través de mi camiseta ya que no tenía corpiño porque era diciembre y hacía mucho calor.

    A los 20 minutos del primer tiempo yo ya estaba en cuatro sobre el sofá lamiendo, tragando y chupando su poronga venosa de buen tamaño. El ya en ese momento estaba semidesnudo ya que se había quitado la camiseta con la que había venido y se había bajado el short y calzoncillo para que yo se la chupara. Yo también estaba casi desnuda ya que el me habla levantado la camiseta para tocarme las tetas y me había bajado un poco el short para meterme un dedo por la vagina mientras se la comía.

    A los 30 minutos empezaron los primeros gemidos/gritos de placer por parte mía ya qué el completamente desnudo y subido encima del sofá de mi marido comenzó a penetrarme por el coño como diría un español, en posición de perrito y con toda su fuerza. Por lo tanto, tuve que subir el volumen de la televisión ya que no sólo eran mis «ahh ahh ahhh» lo que se escuchaba por toda mi casa, sino que también se escuchaba el ruido que hacía con cada embestida.

    El como si fuese un profesional se frenaba cada tanto y así aguanto hasta que acabo el primer tiempo con el gol de boca faltando un minuto para que finalice. Ya con la primera parte acabada decidí llevarlo a la cama y literalmente lo llevé agarrado de la poronga. Entonces en la habitación que comparto con mi marido hice que se acostara y luego de quedarme desnuda me subí yo también a la cama.

    Lo primero que hice allí fue volver a chupársela, pero lo hice con cierta comodidad y de forma más tranquila que lo hecho en el sofá. Luego ya con su pija toda mojadita decidí montarme encima de esa cosa así que me subí y empecé a brincar y mis pechos empezaron a moverse para todos lados con lo cual el en un momento me las agarró, pero luego las soltó para agarrar mi cintura ya que empecé a cansarme y con sus manos hizo que siguiera brincando un ratito más.

    Luego cambiamos de posición y ahora era yo quien estaba recostada así que pasaron dos cosas debido a esto. Primero el me abrió las piernas y me practico el mejor sexo oral de mi vida, chupo y mordió sin ningún perjuicio. Después coloco mis piernas sobre sus hombros y me cogió de esa manera hasta que escuchamos que habían hecho un gol así que nos levantamos y fuimos a ver como River había empatado el partido. Entonces decidimos quedarnos allí viendo el partido y dejamos de tener sexo.

    Cuando el partido acabó y River se coronó como campeón de América quería ir a festejar al obelisco como todos los hinchas de River así que fui con el pero no fue con la camiseta de Boca sino que se tuvo que poner una de las camisetas de mi esposo. Entonces estuvimos ahí dando vuelta por un buen rato hasta que decidimos volver a mi casa y llegamos todo transpirados así que nos metimos en la ducha los dos juntos y ocurrió que su pene volvió a ponerse erecto al verme desnuda nuevamente así que yo debajo del agua volví a chupársela y luego por supuesto me cogió también debajo del agua.

    Luego salimos de la ducha, nos secamos con una toalla y volvimos otra vez a la cama. Allí el nuevamente me volvió a practicar sexo oral y luego me cogió de costado en una posición bastante romántica ya que lo hicimos besándonos. Después de eso me coloco en cuatro patas sobre la cama y me follo hasta acabar dentro mío ya que tengo un DIU para no quedar embarazada.

    Después de esto cenamos y lo invité a quedarse a dormir esa misma noche ¿y saben lo que hicimos durante toda la madrugada? cogimos de mil maneras diferentes hasta que su pija dijo basta.

  • Sexo virtual ¿es virtual? (parte 1)

    Sexo virtual ¿es virtual? (parte 1)

    Hace un tiempo la convencí de que estaría buena la experiencia de abrir una cuenta en una página para transmitir en vivo lo que hacíamos en la cama.

    Esto supondría usar algún software para pixelar los rostros o usar un antifaz que los cubriera, ya que ambos somos muy conocidos en nuestro pueblo y podríamos ser fácilmente identificados, el dormitorio no era inconveniente porque nadie, ni la familia lo conoce, pero el resto de la casa incluidos los exteriores sí.

    Luego de crear la cuenta, vincularla a PayPal por si alguien se dignaba a pagar algo, cosa que en principio descartábamos, ella había insistido en:

    -¿Quien va a pagar por ver dos viejos teniendo sexo?

    Al final elegimos una habitación que tenemos de servicio en lugar de nuestro dormitorio, allí podríamos dejar armado como un estudio de grabación casi permanente, piso de madera lustrado, paredes y techo blanco, mediana iluminación, sin ventanas al exterior, y con un baño al lado. Nos deshicimos de todo lo que había en la habitación, mudándolo a otras partes de la casa que es grande. Dejamos solo un armario que pintamos de forma impersonal y que usaríamos para guardar los útiles para la grabación, revestimos el piso de madera con un piso vinílico rojo lavable, compramos una cama somier (sin respaldo) y la ubicamos en medio de la habitación, compramos un forro de colchón impermeable e íbamos a colocar toallas grandes entre este forro y la sabana para evitar ruido. Compramos luces para colocar en trípodes cerca de la cama, otro trípode para la cámara, además bajamos la luz central y le aumentamos la potencia del foco.

    También nos aseguramos de tener las llaves de la habitación para cerrarla, no tenemos hijos con nosotros, pero… y todo este proceso llevó una semana más o menos, cuando estuvo todo listo, llegó el día de hacer las primeras pruebas de luz y fotografía.

    Le pedí que se desnudara y se colocara el antifaz, se pusiera en cuatro y comencé a mover la iluminación y los encuadres para saber en qué posición había mejor luz, menos sombras, que no se vieran demasiado las luces, ni el armario. El equipamiento incluía una mesita de noche también de color blanco cerca de la cama, con un reloj, un soporte de teléfono para vernos como estaba saliendo la imagen y las cámaras iban a ser tres, un teléfono con buena cámara que iba a transmitir streaming, una cámara profesional con un buen lente para primeros planos y una cámara estilo go pro, que usaría yo con una vincha o ella con un jimbal.

    Esta sesión de fotos con ella desnuda girando en la cama orientando su vulva a las luces, a la cámara, a mí, tocándose la vulva, metiendo los dedos y frotándose el clítoris, colocándose boca arriba, disimulando algunas cosas no lindas para mostrar nos fueron calentando un poco a ambos y la humedad se fue notando entre sus labios, que al principio estaban muy pegados y al final se movían uno con otro gracias a la lubricación interna y a mí me aumentaba el bulto con cada foto que mirábamos, para mi estaban hermosas y para ella (muy crítica de su figura) no estaban sexys ni lindas para nada. Elegimos entre varios antifaces que teníamos de fiestas, ajustamos para que no se cayeran con los movimientos y ella me pidió cambiar un poco las luces que la dejaban de piel demasiado blanca. Pensé que la sesión de fotos iba a terminar un buen polvo, pero ambos nos comportamos de manera muy profesional. En los días siguientes conseguimos otras luces más cálidas y alguna de tono rojizo e hicieron una gran diferencia.

    El segundo día de pruebas iba ser prueba de video, pusimos a grabar las tres cámaras, el teléfono en un trípode captando un ángulo amplio, la cámara con lente captando un primer plano de su vulva y la go pro que tenía yo en mi cabeza, verifiqué que las cámaras 1 y 2 enfocaran lo mismo de distinto lado, metí dos dedos en su mojada vulva, ella arqueó la espalda dejando su culo en alto y se dispuso a disfrutar. A los dos dedos le siguieron 3 y ella continuó gimiendo. Habían pasado los minutos, tal vez mas de 5 y teníamos que terminar, para verificar que las cámaras estuvieran grabando bien, ella no quería y movía su culo hacia mí, y le recordé que se estaba saliendo de encuadre, que esto era un trabajo y que era por plata, que estaba primero el salir bien en la cámara y luego si ella quería continuábamos en nuestra cama, ella quedó en posición, yo me levanté, corté la grabación en las cámaras, y nos tomamos unos minutos para descontracturarnos. Miramos los tres videos y nos dimos cuenta que:

    La cámara uno, el teléfono, filmaba desde que ella se desnudó y no lo apagué hasta el final, nos veíamos los dos completos, también se veía claramente su vulva y mis dedos penetrándola, pero también se veía, parte de la cama, la mesa de noche donde iban a estar los lubricantes y dildos y lucía desordenada, además en el encuadre había un ángulo de la habitación que no nos gustaba mucho y ya veríamos como resolverlo, allí también se dio cuenta de los tres dedos dentro de su vulva.

    -¿Tres dedos me metiste? Juro que pensé que primero era uno y luego dos. -Dijo.

    La cámara dos, con bastante zoom a su vulva perdía enfoque cuando ella instintivamente movía su culo hacia atrás para meterse más profundo los dedos, pero cuando al principio la penetré con dos dedos captó unas imágenes increíbles, hasta pudimos ver dos vellos que habían faltado depilar.

    La cámara tres, la de mi cabeza, era muy inestable y enfocaba lo que yo miraba en todo momento, su vulva penetrada por dos dedos, la cámara uno, la cámara dos, las luces, mis manos, de nuevo su vulva mojada, su espalda, su cuello, su cara con el antifaz y de nuevo su vulva penetrada por tres dedos, a lo que decidimos que íbamos a colocar una cámara en algún soporte alto que nos enfocara de arriba, con el riesgo de perder detalles, pero ganar en estabilidad.

    También nos dimos cuenta que el audio era malo, no recogía lo que hablábamos ni los gemidos de ella, pero si algo de ruido ambiente, y nos dispusimos a comprar un micrófono que pondríamos cerca de su cara. Ahí se me ocurrió que una posible ubicación de la cámara tres podía ser fijada a mi brazo cuando la masturbara con un dildo, o colgada de la luz central enfocando hacia abajo, cerca de la acción.

    También debíamos ordenar la mesa de noche y lograr meter toda la colección de dildos y lubricantes en el encuadre y colocar alguna imagen de relleno porque como decía antes había una pared demasiado blanca y un rincón que no nos gustaba.

    Sentados en la cama de filmación, ella se vuelve a poner en pose, me dice.

    -Prende las cámaras y fóllame salvajemente.

    Encendí la uno, también la dos con un primer plano de su vulva y la go pro en mi mano, muy cerca de su vulva que a partir de este momento era salvajemente penetrada por mi pene, ella frotando su clítoris tuvo un orgasmo casi inmediato y yo igual, pero tuve especial cuidado al retirar mi pene de filmar tremendo agujero que había quedado chorreando semen por los labios de la vulva y por las piernas.

    Apagamos cámaras y luces, limpiamos, ordenamos, nos duchamos, cenamos y quedamos que al día siguiente previo a la grabación editaríamos un video de un par de minutos con imágenes del primer día de grabación. Ella estaba entrando al baño, se detuvo y me dijo.

    -Sabes que con todo esto ya me siento una estrella porno y eso me calienta mucho?

    Hicimos un pacto, “Ninguna imagen ni video a los teléfonos personales” todas concentradas en un disco extraíble de la PC y respaldadas en la nube, y cada vez que termináramos una sesión descargaríamos las tarjetas de memoria inmediatamente.

    Con el transcurso de los días resolvimos algunos de los temas que teníamos pendientes. Compramos algunos juguetes nuevos, para la colección que iba a estar disponible para su uso arriba de la mesa de noche y se viera más completa y ordenada. También algún aceite corporal que añadiría brillo. El micrófono que calibramos para que no se saturara ni recogiera ruidos de las sábanas, sacamos el protector impermeable porque generaba mucho ruido y por ahora estaban los líquidos bajo control y alcanzaba con la toalla debajo de las sábanas. Para disimular el encuadre de la cámara uno que enfocaba un fondo blanco y un rincón que no nos gustaba mandé imprimir en una gigantografía una imagen de una orgía, con muchos cuerpos desnudos donde no se distinguían rostros, la imagen tenía unos tres metros de largo por uno y medio de alto, impresa en papel adhesivo. De más está decir que tuve que acudir a un amigo que me hiciera el trabajo en horario en que el taller estaba cerrado y ayudarlo a pegar la imagen sobre un plástico bastante rígido pero enrollable. En la habitación lo ubicamos alrededor de la cama cubriendo ese rincón que no nos gustaba, la imagen formaba un semicírculo que le agregaba profundidad a la imagen, oscurecía un poco el fondo, pero no restaba luz en general.

    Nuestra cuenta en la página de video streaming hacía referencia a que éramos una pareja hetero estable, no swinger, pero abiertos a la interacción con nuestros clientes. Las sesiones tendrían una base gratuita, por ejemplo ,iniciando con sexo oral o masturbación pero la interacción con los clientes era pagada. No sabíamos mucho si a alguna solicitud rara le podríamos decir que no y si eso afectaba la reputación después, pero estaba claro que esto era por diversión, que nuestra seguridad estaba primero y que si además dejaba plata mejor.

    Cuando tuvimos todo ordenado de nuevo hicimos una segunda prueba, esta vez ambos nos depilamos por completo la zona genital y yo mis peludas piernas, en esos días sin grabación tomó algo de sol desnuda además de alguna crema autobronceante. Ya en posición de perrito establecimos el lugar donde deberían ir las rodillas para que las cámaras no perdieran el encuadre y lo marcamos en las sábanas con un marcador. También en la posición de costado o boca arriba, donde tenía que quedar su culo para estar encuadrada. El único problema era cuando ella levantaba las piernas del todo estando boca arriba, ahí su vulva quedaba expuesta de maravillas, pero yo debía correr la cama unos diez centímetros para que la cámara con zoom mantuviera el encuadre, así su vulva lucía maravillosa, exuberante con una abertura natural aumentada por los gustos de su esposo.

    Y así fue como le alcancé un juguete de los nuevos con vibración , le pedí que comenzara a simular que se masturbaba y que empezara despacio porque iba a empezar a transmitir en streaming y podía demorar en aparecer el primer cliente, hice algo de zoom con el teléfono que ya estaba conectado y grabando, la otra cámara, la dos, estaba con el zoom captando como la punta del dildo jugaba con sus labios y la tres grababa desde arriba con un ángulo bastante amplio, pasaron los minutos, ella cada tanto se metía todo el dildo hasta el fondo emitía un gemido, lo sacaba y continuaba pasándoselo por los labios, hasta que llegó la primera notificación.

    En la segunda parte:

    ¿Quiere que me meta tres dildos?

  • Cumpliendo dieciocho

    Cumpliendo dieciocho

    Hannah y sus dos migas Nika e Itziar tenían una apuesta desde secundaria, en cuanto cumplieran la mayoría de edad tendrían sexo con algún desconocido. La apuesta era que las otras elegirían con quien. Las tres son rubias de ojos de color y acuden al colegio más caro de la ciudad. Obviamente ya habían tenido Laguna experiencia anterior.

    La primera en casa motor fue Itziar, era lógico que no escogerían a alguien que les gustara. Hannah sugirió al chofer del taxi pero Nika acertó.

    —al pinche profesor Nájera –todas se miraron, Itziar negaba con la cabeza

    —No no mames es pinche viejo no mames no

    —¡ándale pues si nomas te lo vas a coger! –decía Hannah a carcajadas

    —No mamen otro, mejor si el chofer

    —¡el profe! -dijo Nika decidida.

    El profesor Nájera les daba física, los números no eran lo más divertido. Pero además las odia por estar toda la clase mandándose mensajes o sacándose selfies. Itziar era chaparrita 1.50 rubia de ojos azules, aunque apenas tenía tetas, su atractivo era el culo parasito que Yeni hace años. Aunque a ella no le gustaba, las pecas en su cara también la hacían ver hermosa. Parecía una niña tierna. Pero las tres sabían que ella era la más morbosa de las tres, las metió al mundo de Hentai y casi siempre sus mensajes eran de fotos con penes enormes. Así que decidido estaba Itziar espero al final de la clase a que salieran todos para cercarse al profesor.

    —Hola profe, mire me preocupa mi promedio…

    —pensé que solo le preocúpala salir bien en sus fotos –interrumpió el

    —siempre salgo bien profe, pero me gustaría repasar un poco para el examen final

    —¡en serio! Vaya señorita me sorprende, ¿no es una broma suya verdad? -pregunto extrañado y tratando de disimular el nervio que le provocaba esa joven rubia.

    —No, quisiera repasar, podría ir a su casa

    —¿sabes donde vivo?

    —Claro, el departamento arriba de la tienda de pinturas –el profesor frunció el ceño y trago saliva.

    —¿como sabes?

    —Mi mamá toma terapia enfrente, lo he visto salir de ahi un par de veces.

    —Ok, solo puedo después de las 7, ¿está bien?

    —¡perfecto! Lo veo hoy

    —¿hoy?

    —¿no puede? –pregunto ella acercándose con ojos de gatito triste

    —si claro… me avisa, le doy mi número…

    —yo llego –dijo ella mientras se alejaba y él miraba su culo moverse

    Bastó una sesión para que Itziar lograra su cometido, con unos shorts pequeños y ajustados tocó a la puerta del profesor que abrió nervioso.

    —¿te trajo tu mamá? –pregunto nervioso

    —No, vine sola dijo mientras pasaba con confianza

    —¿Tiene cargador de iPhone? –Dijo ella

    —si, toma –respondió rápido dándole el cargador. Ella notó que el profesor olía a perfume, siempre olía a cigarro y eso le dio confianza

    —¿y vive solito? –pregunto con cara de puchero y pegándose mucho a él

    —si, me divorcié hace unos años y… bueno, ¿que quieres repasar?

    Se sentaron en el sillón y ella lo miraba fijamente, mientras él tragaba saliva y decía fórmulas y números que a ella no le importaban.

    —¿a que vino señorita? –pregunto ya confundido

    —a esto –dijo ella y lo besó, el trato de separarse pero ella lo jalo.

    —¿estas segura?

    —Ya tengo 18 y lo sabes, le diste like a mi foto de cumple… y si, estoy segura

    Por fin se dejó llevar y la besó mientras las pequeñas manos desabotonaban su camisa y luego el pantalón.

    —esto está muy duro dijo tomando con ambas manos su verga

    —así me pone señorita -dijo el profesor quitándole la blusa para chupar sus pequeños pezones.

    Ella se escurrió y arrodillada bajo el bóxer del profesor para chuparle la verga.

    —¡Puta madre que rico! -exclamó el caso gritando y mirando como esa pequeña cara pecosa sonreía mientras lamía la punta.

    —tiene buena verga profe –dijo y comenzó a chupar mirando al profesor que estaba hipnotizado por sus ojos verdes

    —¡guau que rico! Mmm

    Luego se levantó y lentamente se bajó el short, debajo no traía nada así que el profesor Nájera pudo ver su culo rozado y los labios de su vagina. Se subió al sillón y se empinó.

    —cógeme –dijo mientras el profesor se tomaba la cabeza ante ese espectáculo.

    Colocó su verga en su panochita pero luego cambió de idea, así que la recargó en su colista y empujó.

    —¿me vas a dar por el culito?

    —mmm sii haaa —empujó con fuerza hasta que entró un poco su verga, luego entró suavemente

    —ay me duele que rico profe, métame la ah ah métame su verga

    Sus nalgas chocaban contra él que sudaba y bufaba como loco, se agarraba a sus nalgas y empujaba fuerte.

    —si que rico profe que rico

    —mmm ha mm ha ha

    Paro un poco pues sentía que terminaría en cualquier momento y le besó el cuello, los labios, la espalda, las nalgas, el culo y la panocha.

    —está usted deliciosa

    —mmm que rico profe

    Luego ella lo tumbó y se montó sobre el que solo sentir que su verga entraba de nuevo en su cola cerró los ojos.

    —¡Dios mío!

    —Mmm ay ay ahí entró mmm

    Cuando abrió los ojos Itziar ya rebotaba sobre él, sus nalgas chocaban y sonaba como aplausos.

    —me gustaaa aaah me gusta por el culo aaah que rico

    —mmm si así así sigue mmmm

    El profesor cerró los ojos y prestó los dientes, Itziar sintió como él le llenaba de semen el culo y con movimientos circulantes se meneó hasta que sintió que nada más salía.

    —mmmm huuu

    —me lleno el culo de leche profe mmm que rico

    Se levantó lentamente y se arrodilló a chupar los restos de semen sobre la verga del profesor que seguía incrédulo mirándola.

    —¿ya tenemos 10?

    —¿tenemos? –pregunto el profesor Nájera

    —si, 10 para mi y mis amigas, ¿o no me lo gane?

    —Puta madre hasta 11 pero no puedo ponerles 10 a las 3, no saben ni madres de la materia.

    —Oiga profe, ¡me lleno mi culito con su leche!

    —mira 10 a ti y a ellas 9 o un 8 pero nada de esto a nadie, ¿me oíste?

    —Lo prometo dijo Itziar mientras llevaba semen de su culo a su boca.

    Después de ver el video que rabo cuando colocó su teléfono, las tres estaban un poco mojadas. Itziar no volvió a dirigirle la palabra al profesor que se tuvo que tragar su coraje y ponerles buenas calificaciones. Un mes después Nika cumplió años y justo en su fiesta con amigos y familiares ellas discutían con quien carajos tendría sexo.

    —¡el chofer! —dijo ella

    —ni madres, yo me chingue al puto maestro de mate, de menos al don ese que te mira el culo en la tienda

    —yo lo tengo, yo lo tengo –dijo Hannah

    —No Hannah ya vi tu cara

    —¡al chucho! –dijo Hannah casi peinándose de risa

    —¡si claro! –exclamó Itziar

    —No no mamen ese güey es un idiota

    —¡Por eso! -exclamaron ambas

    Jesús era su compañero de escuela, llevaba años engordando y creciendo. Más de 1.85 pero era un otaku, se disfrazaba de personajes de anime y jugaba con cartas. Además de su adicción a los videojuegos. Un perdedor sudoroso que todos tomaban a burla.

    Cuando Nika se acercó a él toda la escuela volteó a mirarlos. Jesús estaba confundido, seguro quería que hiciera alguna tarea por ella.

    —Hola chucho, ¿qué haces?

    —¡si te vienes a burlar de mi por favor vete a chingar a tu puta madre!

    —¡hey tranquilo! Mira, yo sé que es raro que yo… bueno… ya sé que somos una mierda de amigas… bueno…

    —¿qué quieres? –dijo mientras daba un sorbo de su vaso en forma de Pokémon

    —Mita bien fácil, y al grano. Apostamos a que te daría miedo coger conmigo.

    —¡¿Qué?! –dijo tan fuerte que todos voltearon

    —Si te da miedo pues ahí la dejamos, es en serio –dijo con cara seria.

    —¿pero por qué yo?

    —¿importa?

    —No

    —¿entonces? –pregunto ella frunciendo el ceño

    —¿cómo yo quiera?

    —obvio, nada más no me disfrazo de nada de esas madres chinas

    —Ok

    —¿ok qué?

    —si te cojo

    —¿te veo en tu casa? –pregunto ella sonriendo

    —si, mis papás llegan hasta la noche de trabajar, tenemos toda la tarde

    —tranquilo tigre -dijo ella sonriendo y se alejó riéndose.

    Nika llegó por la tarde muy confiada, aunque con un poco de asco a casa de Jesús, tocó el timbre y él miró por la cámara del interphone. La chica rubia de piernas largas que solo andaba con tipos mayores estaba ahí en su puerta. Volvió a tocar el timbre y se levantó las gafas de sol. Ahí estaban los ojos verdes une lo volvían loco y ese cuerpo perfecto con él tantas veces se masturbo en el baño.

    —hola, pensé que me ibas a dejar aquí –lo saludo de beso en la mejilla, el primer beso que recibía de alguien que no fuera su mamá o su abuela.

    —sigo pensando que es una broma, pero pasa

    —si fuera broma ni llegó, ¿tienes cargador de iPhone?

    —si, ahí está en el mueble

    —Gracias, y entonces aquí tienes tu colección de cosas –dijo sin saber que más

    —de hecho están en mi cuarto, ven vamos

    —Bueno, me llevo el cable

    Le mostró sus colecciones, espadas, tarjetas, disfraces, funkos y luego se borró la sonrisa y la miró con morbo.

    —¿si vamos a coger?

    —si, pero tómate tu tiempo…

    —quítate los pantalones, pero te dejas la tanga, ¿si usas tanga?

    —…si… –dijo ella que sacaba sus jeans lentamente

    —siempre fuiste tan perfecta

    —¡Gracias!

    —ahora déjame ver tus chichis –dijo en modo autoritario

    —¿tú nunca…?

    —No, pero veo porno a diario. Si sé qué pedo no soy pendejo –dijo con su voz aniñada.

    —ok, ¿y ahora qué?

    —chúpamela –dijo él bajando su pantalón y dejando ver su verga debajo de una enorme panza— agáchate ahí, así se ponen en el porno.

    —ja ja ja ok voy –se agachó y sostuvo su verga que no era la más grande pero no estaba mal, chupi un poco y él le tomó la cabeza.

    —ay ay se siente chistoso, ¡chupa puta!

    A ella le sorprendía ese modo raro, pero siguió chupando, pensaba que disfrutarían mucho viendo esto.

    —haagh aaaagh ¡oye! –el la apretaba por la nuca para que mantuviera su verga dentro.

    —así chupan las putas del porno, chúpala… puta

    —haaagh gaaaagh mmm –su frente chocaba con la panza que comenzaba a sudar así que trató de esforzarse, con suerte se vendría rápido.

    Sin embargo, el siguió hasta que se hartó, su panza no dejaba ver esa cara que lo volvía loco.

    —ven aquí, súbete… puta –le dijo mientras se recostaba.

    —ok –dijo ella limpiándose un poco la boca y la frente.

    —No te quites la tanga –ella se acomodó sobre él, apuntó su verga a su panochita y bajo.

    —se siente calientito… muévete puta –Nika casi soltaba una carcajada en un par de ovaciones, pero aguanto.

    —Eso, ¿te gusta chucho? Mmm –Jesús estaba ocupado chupando sus tetas así que no contesto, pero le tomó las nalgas para moverla más fuerte.

    —mmm pinche chucho ya no eres virgen

    —mueve ese culo puta

    —¡Pendejo! –exclamó y meneó su culo a sabiendas que nadie resistía.

    —ha ha ha es rico coger

    Nika se cansó y tomó un respiro, mientras Jesús se levantaba con mucho trabajo y aún más sudado.

    —Empínate, pero hasta abajo, levanta tu culo

    —¿así? –dijo ella divertida

    —tienes un culote Mika

    —¡Nika!

    —ya se, mm aaah –en cuanto acomodó su verga la metió con fuerza y empezó a penetrarla con fuerza, Nika sentía el sudor de esa enorme barriga ahora mojando sus nalgas.

    —mmm si chucho dale así siii sii

    —pinche culote, estas bien bonita… puta

    Nika estaba casi al punto del orgasmo, no pensó que Jesús durara tanto, pensó que sería muy fácil y rápido.

    —pareces puta de las de las porno

    —en tu vida vuelves a tener una así chucho mmm sigue cabron si si

    —ya se –dijo y salió de la habitación

    Regreso con un vibrador de plástico en la mano.

    —es de mi mamá, la escucho cuando lo usa, puja mas que con papá

    —oye pero…

    —dijiste que como quisiera, date vuelta –Nika se acomodó en cuatro y sintió como el vibrador entraba en su panocha, luego empezó a vibrar.

    —mmm se siente rico mmm ya entiendo a tu mamá uuuy

    Luego él se acomodó y trató dos veces de meter su verga en el culo de Nika sin éxito, la tercera se recargó hasta que por fin su verga avanzó.

    —uy pinche chucho ay ay no mames doble haaa ay duele un poco mmm

    —así se cogen a las pintasen el porno, ¿te voy a volver a coger?

    —¡NO! –dijo ella muy segura

    —entonces se mi puta –le tomó el cabello y la jalo tan fuerte que Nika no sabía si pujaba del dolor en su culo o el dolor del cuero cabelludo.

    —mmm ay ay aaay mmm pppfff ha ay mmm

    —se siente raro por el culo… me gusta… puta haaa

    —mmm pinché chucho cabron mmm ay ay mmm rico aaay

    Por fin Jesús estaba a punto de terminar y la jalo hasta el piso mientras agarraba su teléfono.

    —yo también estoy grabando –le dijo mientras se masturbaba a centímetros de su cara

    —¿como sabes?

    —es una apuesta, tienes que llevar evidencia mmm levanta la cara te los voy a aventar como a las putas del porno aaah

    Nika levantó la cara y varios chorros de semen cayeron en su cara, igual que el sudor que seguía escurriendo de su barriga.

    —aaah así si que rico –dijo el sosteniendo su teléfono para grabar a Nika

    —¿ya me puedo levantar? –pregunto ella ya con asco

    —si, espera… levanta tus pulgares como las putas del porno –ella obedeció– listo

    Se limpió la cara con las manos y luego de preguntar por el baño, se lavó la cara. Estaba a punto de vestirte cuando él la detuvo.

    —No, espérate

    —¿y ahora que? –pregunto ella mirándolo ahí aún desnudó y sudoroso.

    —regálame tu tanga –Nika se la quito para aventársela, él la olió y sonrió.

    —Gracias… puta

    —¡YA! –dijo ella sería

    —ok

    Las tres miraban a carcajadas el video

    —No mames como suda el chucho

    —cabron no mames, todo me escurría

    —bien que pujabas cabrona

    —traía un puto vibrador y una verga en la cola, no mames casi me vengo con el chucho ja ja ja

    —Bueno, un mes y ya Hannah, ya tenemos a quien…

    —¿a quién?

    —ya verás cabrona

    —Hijas dé su pinche madre no quiero ni imaginarme

    Así llegó su cumpleaños casi a fin de curso y ella pensaba que se habían olvidado, pero no.

    —ya eres amor Hannah y tienes que pagar tu apuesta

    —ya sé que se van a pasar conmigo cabronas

    Cuando le dijeron que era el conserje, ella se negó y suplicó que otro.

    —al profe o al chuco, pero no mamen, ¿ese viejo?

    —nosotras ya cumplimos, el chucho ya hasta cree que me habla

    —y sácate nueve en una materia que no entiendes, así que no hay manera Hannah

    —¡HIJAS DE PUTA!

    Don Pepe era un viejo gruñón de casi 60 años, flaco correoso, con un bigote mal cortado y apestoso. Hannah no sabía ni cómo acercarse a él, además las odiaba a ellas y a todos. “Pinches chamacos pendejos” Era su frase favorita.

    Así que tomó aire y al final de las clases se quedó mordiéndose los labios hasta que no quedó un solo alumno, luego vio a los profesores salir en sus autos.

    —¿qué chingados haces aquí? –dijo don Pepe tomándola por sorpresa

    —¡PUTA MADRE! Me espanto don Pepe

    —desde hace rato te vi, ¿dónde están tus amigas? Ahora que chingadera quieren hacer

    —No no nada, estoy solita

    —¿te pegan en tu casa? ¿Tienes problemas o qué?

    —No y no, solo que ya casi acabamos el curso y pues yo quería que usted y yo

    —Habla claro niña, ya todos están pendejos, ¿a qué te quedaste chingao?

    —¡a coger puta madre a coger!

    —¡no digas mamadas! ¿Con quién? ¿Dónde está escondido?

    —está parado frente a mi –don Pepe dio la vuelta y luego otra vez

    —¡No digas pendejadas! ¿Conmigo?

    —¿no le gustó o que don Pepe? –pregunto ya de pie y un poco enojada más que nerviosa.

    —Hija, tienes ojos azules eres rubia, diario les veo el culo a ti a tus amigas. Tú le gustas hasta a las maestras.

    —¿entonces?

    —¿es broma? ¿Quieres que me corran?

    —No y no, pero igual y mejor me voy…

    —ni madres, quieres coger a coger –dijo interponiéndose entre ella y la puerta

    —solo déjeme conecte mi teléfono que casi no traigo pila

    Apenas termino de conectarlo don Pepe estaba sobre ella, metiéndole mano en las nalgas y tetas.

    —¿don Pepe? –dijo ella dando vuelta y conteniendo un poco la respiración por el olor.

    —Don Pepe ni que la chingada, ven acá –la recostó sobre el escritorio y bajo su pantalón hasta sacarlo por sus tobillos, hizo a un lado la tanga de Hannah y comenzó a lamer su panochita.

    —mmm don Pepe espére mmm aaaah

    —abre las patas chamaca, déjame chupar tu chocho

    Sus manos ásperas separaban sus piernas y su lengua entraba en su panochita, le pasaba la lengua desde abajo, chupaba su cola y luego regresaba a su panochita metiendo su lengua hasta el fondo y escupía sobre ella. Luego la volteo y empinó arriba del escritorio.

    —¡hija de la chingada tienes bien rosita tu panocha, pero eres una putita, traes rasurada la pepa

    —ay ay aaaah

    El viejo solo la volteo para poder chuparme bien el culo, abría sus nalgas y metía su lengua. Luego metió dos dedos a su panochita en forma de gancho, buscando el punto G y los gemidos de Hannah le decían que acertó, así que comenzó el mete y saca de una manera desesperada si dejar de lamerle el ano.

    —haaa haaam siii

    —Pequeña rubiecita pita, puja perra puja más

    —aaaah uuuh si aaaah

    Hannah sentía como el orgasmo se acumulaba entre sus piernas, ya no pensaba en el olor del viejo, sus ojos estaban en blanco y su cuerpo se aflojaba. Un chorro grande salió de su vagina.

    —aaaah

    —ja ja ja eso perra que perra tan más puta eres

    —aaauh –los chorros paraban pero don Pepe volvía a frontal tan rápido como podía y volvía el squirting, algo que hasta ese día Hannah y sus amigas pensaban que era algo falso.

    —Eso ja ja ja ¿más? –y volvía a darle placer con dedos y lengua hasta que ella temblaba como si convulsionara, con los ojos en blanco.

    —ahora ven aquí pequeña puta –dijo bajando su pantalón y sacando su Vega de entre unos calzones roídos.

    Hannah bajó del escritorio y miró todo el piso mojado. Volteo y vio a don Pepe acomodado en una banca con su verga en las manos y una gran sonrisa.

    —vamos zorra, ven por tu caramelo -dijo frotándose la verga que para su edad se veía bastante grande y dura. Hannah se puso en cuclillas y pudo sentir el olor desagradable que salía de ahí, aun así lamió la punta y luego chupó.

    —aaaag –sintió ganas de vomitar al tener ese sabor a rancio en la boca pero respiro y siguió lamiendo hasta que se acostumbró y lo metió en su boca lentamente.

    —chupa niña estúpida, esta es una verga de cabron. No como las de los mocosos con a los que les das las nalgas.

    En cuanto ella comenzó a chupar de forma constante el la tomó del cabello para empujarla a que entrara toda su verga en aquella boquita.

    —aaagh

    —¡eso! ¡Eso perrita! ¡Chúpala toda!

    —ggggh

    —¡me gustan así, jugositas, chámarcas y putas!

    —ggggj aaaah-tomo aire y sin dudar volvió a meter esa verga en su boca

    —¡que pedazo de puta carajo!

    Don Pepe se puso de pie y ahora le fornicaba la boca como loco

    —ahh ahh ahh agggjh

    —puta madre que rico –sus bolas le rebotaban en la barbilla de Hannah , ella expulsaba baba y mocos que se mezclaban con las lágrimas por el esfuerzo de aguantar los embates de esa verga.

    Cuando por fin se cansó sacó su verga, embarro con una mano todo eso que escurría del rostro Hannah en el rostro de ella, frente, ojos. Luego la levantó y la recargó en el escritorio nalgueándose su culo blanco que quedó enrojecido apenas recibió la primera nalgada.

    —¡aauch!

    —vamos a probar este culito güerita –separó sus nalgas y metió su verga en su panochita que aún estaba sensible.

    —aaaah des… pa… cito aaaay

    —levanta ese culo perra-dijo sujetándose de sus caderas para meter toda su verga y comenzar a cogerla.

    Le tomó las manos para jalarla, el sonido de sus nalgas como aplausos causaba eco en el salón vacío.

    —aaah aahhh mmm

    —cojo putas, pero ninguna perra tan hermosa como tú

    —aaah ah ah

    —y menos gggg ah que venga y me pida que la haga mi perra huu! Pinche colita tan Érica cabrona

    —mm haaaa aaah

    Sacó su verga y metió sus dedos cuando sintió que la rubia se doblaba volvió a meter su verga y luego se hizo a un lado para que otro squirtign saliera expulsado.

    —huuum aaaah –las piernas de Hannah se doblaban, don Pepe complacido aprovechó para meter su verga en el culo de ella.

    —aaaay –con las manos se sujeto de su boca por ambos lados, la jalo con fuerza una y otra vez.

    —aaaaagh

    —¡eso perra eso! ¡Que rico está este culo!

    —aaaagh

    —ven y chupa perra-dijo y la jalo hasta que ella estaba de nuevo con su verga en la boca.

    Al sabor a rancio ahora se le sumaba el sabor a su propio culo, trago tanta saliva como pudo para pasar ese sabor y siguió chupándole la verga a ese viejo que resultó u hijo de puta.

    —arriba –dijo hasta levantarla de la cintura para sentarla en el escritorio.

    —aaaah –el frío en sus nalgas la hizo brincar, el viejo le separó las piernas y metió su verga en su panochita acercándose hasta besar sus tetas.

    —aaah aaah —el e hedor de la boca de ese hombre le daba más náuseas que el de su verga, justo tomaba aire cuando el volteo para besar sus labios.

    —pinche carita de niña bien portada y mira ha ha ha perrita –siguió besándola y luego siguió con su cuello.

    —mmm aaah mmm

    —eres una puta, ven aquí

    Se quitó su playera para tirarla en el piso y la puso en cuatro, antes de penetrarla contemplo ese culo perfecto, escupió un par de veces sobre ella y una tercera en su propia verga.

    Ella veía las manchas húmedas en el suelo, habían salido de ella y le excitaba. Sintió la verga entrar y cerró los ojos. Un viejo asqueroso le estaba dando el mejor sexo de su vida.

    —mmmm aaaah

    —puta madre aaah

    —¡adentro no adentro no!

    —¡adentro hija de perraaa! ¡Adentro! ¡Aaaah puta madre que rico!

    Siguió penetrándola un poco más después de llenarle de leche las entrañas, luego se levantó y la jalo del cabello.

    —vuelve a chupar pendeja

    —aaaagh –ahora se sumaba el sabor a semen a su boca

    —límpiala perrita, lámela toda

    —glup aaaah mmmm

    —No se porque no para que pero gracias dios por ponerme a esta perra en mi camino, ahora vístete y lárgate.

    —pinche viejo pendejo –dijo ella limpiándose la un poco, luego se acercó y lo besó en los labios.

    —¿y eso?

    —estuvo rico para un viejo mugroso como usted

    —¡chingas a tu pita madre perra! Y platicarles a tus amigas, esa chaparrita culona y la otra mamona que me mira por encima del hombro. Diles que cuando quieran les doy sus buenas metidas de verga.

    Hannah le pintó dedo, luego tomó su mochila y salió, aunque regresó unos minutos después.

    —está cerrado –vio al viejo aún masturbándose

    —vamos, te abro putita

    Durante el trayecto a la puerta la nalgueó, le apretó las chichis y sobo su panochita.

    —Nos vemos mañana perra

    —mañana ni hable he –le dijo a modo de advertencia

    Cuando curso la puerta, por fin dejo de fingir. A Hannah le dolía el culo y tenía dormidas las piernas. Por la noche en casa de Nika se volvió a mojar mirando como ese viejo la había usado.

    —No mames, creo que te fue mejor a ti perra –dijo Itziar

    —Itziar ese viejo olía culerisimo

    —pero que cogida te puso no mames, seguro estás mojada –dijo Nika metiéndole mano

    —¡oye!

    —¡siii! Que perra

    —yo estoy mojada –dijo Itziar

    —llegando a loa veintiuno nos cogemos a algún otro así –dijo Hannah

    —mejor un conocido –dijo Nika

    —a un familiar –replicó Itziar riendo

    ¡NOOO! –gritaron las otras

  • Cogiendo a mi suegra mientras mi mujer viaja por trabajo

    Cogiendo a mi suegra mientras mi mujer viaja por trabajo

    «Me acosté boca arriba y ella me miró. Se subió y ella misma guio mi pija a su culo y se empezó a mover, primero lento y después cada vez más fuerte. Le di una bofetada en un pecho y se puso loca, otra en la cara, otra en el culo y parecía poseída como saltaba sobre mi pija. Sus gritos eran tan tremendos que Marga vino a ver y se quedó con los ojos abiertos. La hice acostar junto a mí y nos besábamos mientras Tere me cabalgaba.»

    Lo que voy a contarles pasó hace 15 días solamente. Soy de Buenos Aires, tengo 27 años, mi nombre es Fernando, Fer para todos, en pareja con Alejandra, Ale, de mi misma edad. Yo trabajo en una empresa, en el área financiera y ella en otra, internacional, en IT. Ale, sin ser una potra como decimos en Argentina, es una linda mujer, inteligente, proactiva, y muy sensual y sexual. Disfruta tanto el arreglarse, maquillarse suavemente como el sexo. Yo, por mi parte, soy muy normalito, mido 1,8, tener una buena dieta y algo de gimnasio me ayudan a estar en forma. Muy lejos estoy de ser un hombre sexy, pero si soy muy sexual, ayudado por un pene de muy buenas dimensiones.

    Todo empezó cuando Ale me aviso que debía viajar una semana a Atlanta, EEUU donde la empresa tiene la casa matriz. No era nada infrecuente, por lo menos dos veces por año ella tiene que viajar.

    —Amor, voy a hablar con mami para que esta semana te vayas a su quinta. No vas a estar solo, no te vas a tener que ocupar de cocinar, y vas a poder disfrutar de la pileta cuando vuelvas de la empresa. Ah, y por la autopista, solo vas a tardar diez minutos más en el trayecto.

    —No quiero joder Ale, vos viste que tu vieja tiene su “vida social” y no quiero quedar en el medio…

    —Que elegante que sos para hablar cuando querés, te adoro por eso… Que la suspenda una semana o que la haga fuera de la quinta, espera que la llamo.

    Teresa, mi suegra, viuda hace 10 años, tiene 50 años, se mantiene de manera increíble por un gimnasio que instaló en la quinta, spa dos veces por semana, masajista, y como ella dice “muchas ganas de tener vida social activa”. Eso traducido, tener una vida sexual activa.

    —Hola madre, ¿Cómo estás?

    —Hola Ale, que lindo escucharte.

    —Igualmente. Ma, tengo que viajar el sábado a Atlanta, y se me ocurrió que Fer se puede quedar en tu quinta, así no está solo, y disfruta la pileta cuando vuelve de la empresa.

    —Por supuesto, va a ser un gusto, tenemos buena relación, es super atento siempre conmigo. Decile que lo espero.

    —Gracias Ma. Nos vemos a la vuelta.

    —Dale, que tengas buen viaje. Dijo y cortaron.

    —Viste que no tiene problema, te quiere mucho porque me ve feliz con vos.

    —Bueno…

    El sábado, cerca del mediodía llevé a Ale al aeropuerto, y de allí, con una valija y un bolso, me fui a lo de mi suegra. Cuando llegué, estaba en la pileta, con una amiga y dos amigos. Todos más o menos de la misma edad.

    —Hola Fer, pasa, estoy con amigos en la pileta. Vení así te muestro tu cuarto, te pones la malla y a disfrutar la soltería. Me dijo sonriendo con picardía.

    —Dale Tere, gracias. Dije.

    Como soy ordenado, primero guardé mi ropa, y después me puse la malla y fui a la pileta. Su amiga y los hombres eran muy simpáticos, enseguida nos pusimos a charlar.

    —¿Les parece que haga unas pizzas para la noche? Va a estar espectacular para comer en la galería tomando cerveza.

    —Yo no puedo Tere, quedé con mis hijos en cenar juntos. Dijo uno de los hombres.

    —Yo tampoco, es el cumple de un amigo y nos vamos a juntar…

    —Tontos, Uds. se la pierden… Dijo Teresa sonriendo y mirando a Maga, su amiga que le devolvió la sonrisa.

    —Totalmente, por lo menos tenemos a Fer que nos va a hacer compañía. Dijo Maga.

    Ellos se fueron y mientras Tere preparaba las mazas de las pizzas, hicimos una picada en la cocina los tres. Entre ellas había miradas y sonrisas disimuladas.

    Me fui a dar una ducha y a poner otra malla y una remera. Cuando volví a la cocina, las dos estaban con unos short de lycra, Teresa con una blusa de bambula que permitía ver casi a la perfección sus pechos ya que no tenía brazier como Maga, que tenía una camisola blanca abierta que me dejaba ver la redondez de sus pechos. En varias ocasiones me pareció que me estaban seduciendo, sobre todo Maga que miraba mi entrepierna cuando por algo me levantaba de la silla.

    —¿Cómo andan las cosas con Alejandra? Me preguntó Maga.

    —Muy bien, realmente. Hace cuatro años que estamos juntos y no hay desgaste en la pareja, ganamos muy bien los dos, nos damos gustos.

    —¿Tienen buen sexo? Me preguntó y me descolocó con la pregunta.

    —Maga, no jodas…

    —¿Qué tiene de malo la pregunta Tere? Es otra época, ellos son más libres que nosotros para hablar

    —Fer, no te hagas problema si no querés contestar. Dijo Tere.

    —No tengo problema. Si Maga, tenemos muy buen sexo. A los dos nos gusta mucho el sexo, no nos quedamos con ganas de nada, hablamos todo y por eso el buen sexo.

    —Ah… Dijo Maga.

    —Por lo que me dijo Ale, es tal cual. Viven el sexo plenamente.

    La charla fue para otro lado y las latas de cerveza pasaban, sobre todo ellas. Cuando fue momento de cenar, lo hicimos en la galería y ellas ya estaban bastante “cargadas” de cerveza.

    —A estos dos no los invito más. Son dos boludos. ¿Cómo se van a ir? Nos dejaron solas… Dijo Tere.

    —Te juro que pensé que se iban a quedar, Tito no paraba de mirarme comiéndome con los ojos…

    —Lo mismo Juan conmigo… aparte, saben que las dos vamos al frente, pudimos haber hecho una buena fiesta. Dijo Tere.

    —Y bueno… nos vamos a tener que arreglar solas… Dijo Maga y para mi sorpresa, le dio un pico a Tere y le apretó un pecho.

    —Maga, compórtate un poco, esta Fer… Dijo Tere.

    —Tere, lo conozco nada a Fer, pero no me da que sea un boludo, ni para darse cuenta, ni para contarle a Alejandra.

    —Tere, tranquila que tu vida es tu vida, la respeto, y ni pienso en contarle nada a Ale.

    —Gracias Fer… dijo mirándome a los ojos.

    —Igual creo que Ale no se sorprendería. Ella en el pasado, también ha tenido encuentros con chicas según me contó.

    —Eso no lo sabía…

    Terminamos de cenar, tomé otra cerveza y me fui a mi cuarto a acostarme. Al rato empecé a escuchar gemidos de las dos, y cada vez más fuertes. Me entro el morbo y las ganas de verlas a la dos fueron más fuertes que yo y salí del cuarto. Los gemidos venían del living, y sin hacer ruido me fui acercando.

    Las dos estaban en un sillón, de rodillas, Marga tenía un strap-on colocado y Teresa frente a ella chupaba el consolador con todas sus ganas mientras Marga se apretaba los pechos y tiraba de los cabellos de Teresa haciendo que se meta todo el consolador en la boca mientras le decía:

    —Así Tere, chupa bien, imagínate que es la pija de Fernando, ponela bien dura, así te rompo la concha…

    —Sí… Ale me conto que tiene una pija formidable… Dijo Tere.

    Y volvió a chupar con todo hasta que se dio vuelta y se puso en cuatro patas… Marga guio el consolador y se lo empezó a meter… Teresa no paraba de gemir. Marga fue bombeando cada vez con mayor fuerza, provocando más y más gemidos de su amiga. Mi pija ya estaba totalmente dura y el comentario de Teresa sobre lo que le había dicho Ale, me dieron muchas ganas de intervenir.

    Estuvieron varios minutos hasta que Tere tuvo un orgasmo, Marga se sacó el arnés y se puso en cuatro patas.

    —Méteme el consolador en el culo… Dijo Marga.

    Teresa tomo un consolador y lo empezó a meter luego de ponerle un poco de un aceite al parecer. Los gritos de placer de Marga eran tremendos. Así estuvieron hasta que ella tuvo un orgasmo y las dos se sentaron en el sillón besándose.

    Yo estaba solo con el bóxer, retrocedí un poco y para volver a ir hacia el living como si saliera del cuarto.

    —Perdonen, me dio sed, iba a la cocina. Dije y ellas me miraron sorprendidas.

    —Eh, sí, claro… Dijo Tere tratando de taparse.

    —Tranquila Tere, no hay problema. Ya lo hablamos… Dije.

    —Claro… pero es que…

    Fui a la cocina, tomé agua y volví para el living.

    —Por lo que escuché, no la pasan nada mal Uds. Dije sonriendo.

    —Decepcionadas, esos boludos nos dejaron muy calientes. Dijo Marga.

    —Me imagino, que descansen… Dije y me fui a mi cuarto.

    No pasaron cinco minutos que Marga vino a mi cuarto solo con la camisa.

    —¿Dormido? Preguntó en voz baja.

    —Imposible después de verlas Marga. ¿Qué pasa?

    —Hable con Tere, y ella no va a hablar con Ale…

    —¿De que no va a hablar?

    —De que si vos querés… bueno, me entendés…

    —No mucho, se más explícita. Dije buscando que ella diga todo.

    —Bueno, que hagamos algo… vos y yo…

    —Ah… supongo que decís, tener sexo…

    —Si Fer, no me la hagas difícil…

    —Jajaja… Vení…

    Ella se acercó, y me saqué el bóxer. Mi pija estaba parada y bien dura. Marga se la quedó mirando fijo y se sacó la camisa.

    —Chupala. Le dije.

    Ella se puso de rodillas y comenzó a chuparme con todo, segundos después vi como su mano desaparecía entre sus piernas. Chupaba y se metía dedos…

    —¿Queres llamarla a Tere? Tengo ganas de ver como te hace el culo con el consolador…

    —Nos viste…

    —Sí…

    —No sé si querrá.

    —Si no le preguntas…

    —Voy…

    Se fue y a los tres minutos las dos volvían, Tere con el arnés y el consolador colocado.

    —Fer… secreto de familia… Dijo Tere.

    —Por supuesto, las dos, chúpenme la pija.

    Las dos se pusieron a chuparme, las dos lamían y chupaban, se alternaban entre mi pija y mis testículos. Así por varios minutos.

    —Tere, hacele el culo. Marga, ponete en cuatro, sin dejar de chuparme.

    —Pero…

    —Dale, quiero verte gozar esa pija en tu boca mientras te hago el culo. Dijo Tere.

    Marga se puso en cuatro y chupaba con todo mientras Teresa le hacía el culo.

    —Que buena puta que sos Marga, ¿Te imaginas esa pija en tu culo?

    —Desgraciada, me parte…

    Las dejé así un rato, hasta que me levanté y me puse detrás de Teresa, poniendo mi pija entre sus cachetes, apretando sus pechos y besándole el cuello.

    —Quiero ver como acabas rompiéndole el culo a Marga suegra.

    —Hijo de puta… me estas poniendo a diez mil por hora…

    Y sus movimientos eran tremendos, tomando a Marga de la cintura le daba con todo en medio de gemidos, quejidos y gritos de placer de esta…

    Un par de minutos y Marga tuvo un orgasmo que arrastro a Tere con otro… Baje de la cama y tome la cabeza de Tere para que me la chupe… cosa que hizo hasta hacerme acabar en su boca, sin dejar caer una sola gota. Se dio vuelta y me mostro como compartía mi leche con Marga.

    Se besaron con todo y las dos chuparon mi pija para limpiarla por completo.

    —Con razón Ale dice que tienen un sexo espectacular, que ni puede pensar en estar con otro tipo. Dijo Teresa.

    —Si lo hace, es una boluda… Dijo Marga.

    —Gracias por el cumplido.

    Se levantaron para irse y le dije a Teresa que se quede.

    —¿Yo, que me quede?

    —Si Tere.

    —Bueno…

    —Tranquila, no soy un monstruo…

    —Es que… una cosa es estando con Marga, otra solos…

    —Acostate, vamos a dormir…

    —Bueno.

    Se acostó, boca abajo y mirando para el otro lado, para no verme. Me hice el dormido y ella se dio vuelta para mirarme. No estábamos tapados, por lo que podía ver perfectamente mi pija… y se llevó la mano a la entrepierna y se empezó a masturbar. Saber que ella se estaba masturbando por mí, y escuchar como sus dedos hacían ruido en su concha hizo que se me empiece a parar la pija. Cuando ella vio eso, se dio puso de costado dándome la espalda sin sacarse los dedos.

    No lo termino de hacer que yo me puse contra ella y mi pija ya parada entro entre sus cachetes. Ella gimió y se quedó quieta. Separe un poco los cachetes y apoye mi pija contra su ano.

    —Fer… me vas a lastimar… es…

    —Formidable… por lo que dijiste…

    —Sí…

    —Pues a tu hija le entra toda en el culo…

    —Hija de puta, yo… ya vengo… Dijo y se fue corriendo del cuarto.

    Volvió con un frasquito, y se puso de rodillas, chupándome la pija y metiéndose dedos en el culo, no pude ver cuantos entraron, pero varios minutos después, puso una almohada y se acostó dejándola bajo su pelvis. Separó las piernas y me miró.

    —Por favor… despacio.

    —Así no tiene gracia… Ponete de rodillas.

    —No…

    —De rodillas…

    Me pare frente a ella y le metí mi pija en su boca y la empecé a coger como desaforado, ella tenía arcadas, tocía, yo la sacaba, la dejaba recuperar y de nuevo a cogerle la boca. Tomándola de los cabellos la enterré con todo y acabé. Obviamente trago todo. Me acosté dejándola de rodillas y le di la espalda.

    Cuando desperté, no estaba en la cama. Me di una ducha y fui a la cocina. Las dos estaban tomando café.

    —Hola Fer… ¿Te sirvo un café? Me preguntó Marga.

    —Hola, dale, por favor.

    —¿Enojado? Me preguntó Teresa.

    —No, para nada.

    —Nunca me cogieron con una pija como la tuya, te juro que me dio miedo.

    —No hay problema.

    Marga me miraba sonriendo. En ese momento llamó Ale, me contó que había llegado bien, y que ya estaba en el hotel. Me preguntó por Teresa y obviamente no dije nada. Nos despedimos y dejé el teléfono en la mesa.

    —Te manda saludos Ale.

    —Gracias…

    Más tarde nos pusimos las mallas y fuimos a la galería.

    —Fer… ¿Te puedo pedir algo?

    —Sí Marga, si está a mi alcance. ¿Qué querés?

    —Siempre tuve la fantasía de que un tipo con una pija como la tuya me viole por todos lados.

    —Entiendo. No me contestaste que querés.

    —O que me violes, o que me cojas como un animal, por donde quieras y como quieras. Me contó Tere como le cogiste la boca, y quiero eso…

    —Bueno… ¿Vos Tere, querés participar o te quedas afuera del dormitorio? Pregunté.

    —¿Puedo ver y decidir si me animo?

    —¿Marga, tenés algún problema con lo que dice Tere?

    —Ninguno, pero Tere, ni pienses que te voy a dar bolilla.

    —Ya lo sé…

    —Después de almorzar, nos tiramos a la pileta y después, si seguís pensando lo mismo, lo hacemos. Dije.

    —De acuerdo.

    Almorzamos, nos quedamos un rato en la galería y vi que Marga iba a la pileta. Esperé un poco y fui. Me puse frente a ella, la tomé de los cabellos y corriendo su malla, le metí tres dedos en la concha.

    —Última oportunidad para tirarte para atrás, para arrepentirte.

    —Ni loca me arrepiento.

    —¿Te dijo algo Tere?

    —La boluda se muere porque la cojas… culo incluido…

    —Sacate la malla.

    —Fer, me pueden ver desde la calle…

    Tiré fuerte de sus cabellos y le di una bofetada. No dijo nada y se la sacó.

    —Vamos a la galería…

    Fuimos y Teresa nos miraba. Me saqué la malla y me senté.

    —Parate a mi lado, separa las piernas y los cachetes. Dije y ella lo hizo de inmediato.

    —Contame Tere, ¿Cómo anda tu negocio? Dije mientras le metía dos dedos en la concha a Marga, que estaba totalmente mojada.

    —Eh… bien. Dijo mirando a Marga que se movía sobre mis dedos.

    Así, estuvimos hablando mientras Marge se masturbaba con mis dedos.

    —Contame Marga, ¿Siempre fuiste tan caliente?

    —No… desde que me separe… Dijo en medio de gemidos…

    —¿Tu marido no te cogía bien?

    —No…

    —Ah… ¿Y nunca te hizo el culo?

    —Fer… no, nunca… Solo se lo di a un muchacho, pero no tenía ni la mitad de tu pija.

    —Ah… Dije y sacando mis dedos completamente mojados de su concha se los metí en el culo.

    Tere me miraba y respiraba pesado, signo que estaba muy excitada.

    —Y vos Tere, ¿Nunca entregaste el orto?

    —Sí, pero como ella, nada que ver con tu pija…

    —Córrete la malla y metete un dedo en el culo.

    —Fer… Bueno…

    Primero se lo metió en la concha y luego en el culo, y miraba como Marga se movía sobre mis dedos… Mi pija iba tomando fuerza y volumen… Las dos pajeándose el culo era un espectáculo impensado un día antes.

    —Tere, busca un consolador y anda a mi cuarto. Marga, no te pienso sacar los dedos del orto. Vamos.

    Y así fuimos a mi cuarto. Hice acostar a Marga boca arriba, tome sus tobillos y los llevé al costado de su cabeza. Cuando metí mi pija en su concha hasta el fondo y con todo, ella dio un terrible grito. Hice que tomara sus tobillos y al mismo tiempo que bombeaba con todo, apretaba, y pellizcaba sus pezones. Teresa se sentó en la cama y se tocaba la concha y chupaba sus propios dedos con sus flujos.

    Marga no paraba de gemir y de gritar. Varias veces me pidió que me detenga, pero no le hice caso. Estuve así hasta que tuvo un orgasmo y bajé de la cama. La arrastré de sus piernas y dejé que estas cuelguen de la cama. Separé sus cachetes y apoyé mi pija en su orto.

    —Me encanta lo estrecho que es tu culo… amo los culos estrechos. Dije mientras se la empezaba a meter.

    —Me estás haciendo mierda, por favor Fer, para.

    —Tu última oportunidad fue en la pileta. Dije y la seguí enculando.

    Lentamente fui entrando y saliendo de su culo. Cuando salía, algo de sangre traía, la tome de sus cabellos y tire su cabeza para atrás. Tere miraba incrédula como mi pija taladraba a su amiga.

    —Putita, contale a Fer como te estoy rompiendo el culo.

    —Fer, es un animal, estoy segura que me desgarro el culo, pero es un hijo de puta, me vuelve loca como me coge.

    —Yegua… Dijo Fer y se quitó la malla.

    Cada vez le cogía el culo con más fuerza, enterrándole toda mi pija. Marga gritaba, ahora de placer apretando las sábanas con todo. Tere buscó el consolador y cuando lo iba acercando a su culo me miro y se detuvo. En vez de meterlo se puso a chuparlo desesperada. Acabé en el culo de Marga, y le dije a Tere.

    —Chupale bien el culo, quiero ver que tan puta sos.

    Sin decir nada, lo empezó a hacer mientras yo me ponía delante de Marga para que me chupe la pija. Me miro con cara de loca y se puso a chupar con todo.

    —Metele el consolador en la concha y hacela mierda Tere.

    Marga me miro asustada pero no se detuvo en su chupada. Mi pija mantuvo su vigor y luego de unos minutos la hice poner de rodillas en el suelo y le dije a Tere que busque el otro consolador y lo traiga. Mientras le empecé a coger la boca.

    —Metele uno en cada lugar, y hacela mierda.

    Tomé la cabeza a de Marga y sin soltarla la cogí con todo, durante un rato y a ella se le ponían los ojos en blanco por completo… Acabé en su boca, llenándola de leche y ella tuvo un orgasmo. La solté, y con Tere la acostamos.

    —Seguime. Le dije a Tere y me siguió a la cocina.

    —¿Queres una cerveza? Me preguntó.

    —Eso venía a buscar…

    —Tremenda cogida le pegaste, no se la olvida más… Tenía sangre en el culo y en la concha.

    —Era estrecha, y le di el gusto.

    —Por un par de días no a querer joda.

    —Mejor que sí, porque pienso cogerla cuando termine la cerveza.

    —Pobre… dijo sonriendo…

    Terminé la cerveza y volví al cuarto. Marga seguía en la cama, despierta, pero tal cual la dejamos. Me puse a su lado y le metí mi pija en la boca. Se puso a chuparla desesperada y en minutos nuevamente yo tenía una tremenda erección. Tere miraba y se tocaba la concha y los pechos.

    Puse a Marga en cuatro y sin aviso le enterré la pija en el culo.

    —Animal… Grito Marga.

    La tome de los cabellos, hice que arquee su espalda, y le di dos chirlos en el culo. Tomándola con una mano de la cintura, le cogí el culo por un rato, hasta acabar nuevamente en su intestino. Hice que me limpie la pija y ella se dejó caer en la cama.

    —Me voy a dar un chapuzón en la pileta. Dije sin ponerme la malla.

    Unos minutos después, también desnuda, vino Teresa.

    Nos quedamos un rato en la pileta y luego fuimos a la galería a tomar una cerveza.

    Marga apareció recién para cenar, y destruida.

    —Hijo de puta… gracias, cuando quieras, soy tu puta… y hasta te pago si es necesario.

    —No va a ser necesario.

    —Solo dame un par de días… mi culo necesita descanso, igual mi concha… me la hiciste mierda.

    —Vos quisiste Marga…

    —No me arrepiento para nada…

    Cuando me iba a acostar las saludé a las dos y fui a mi cuarto. Al rato apareció Tere, y sin decir nada se metió en la cama. Sin decir nada me acariciaba la pija, hasta ponerla dura, y se puso a chuparme.

    —También quiero ser tu puta… como quieras y por donde quieras. Dijo Tere.

    —Quiero verte la cara, boca arriba y levanta las piernas.

    Ella lo hizo y acerque mi pija a su orto. Lo escupí y empecé a empujar, sin detenerme. Tere había tomado una almohada y la mordía y gritaba. Yo fui moviéndome y mis movimientos fueron casi frenéticos, ya Tere soltó la almohada y aullaba de placer.

    —Una buena puta hace gozar a su macho… Móntame.

    Me acosté boca arriba y ella me miró. Se subió y ella misma guio mi pija a su culo y se empezó a mover, primero lento y después cada vez más fuerte. Le di una bofetada en un pecho y se puso loca, otra en la cara, otra en el culo y parecía poseída como saltaba sobre mi pija. Sus gritos eran tan tremendos que Marga vino a ver y se quedó con los ojos abiertos. La hice acostar junto a mí y nos besábamos mientras Tere me cabalgaba.

    —Mirá, la que no quería saber nada con el culo. Dijo Marga.

    —A que te chupa la concha como nunca lo hizo. Dije.

    Marga se paró y le puso la concha en la boca a Tere, que se puso a chuparla como loca, y a gritar que era una verdadera puta… Estuvo así hasta hacerme acabar y ella lo hizo segundos después. Dio un salto y se puso a chuparme hasta dejarla limpia. Nos acostamos los tres en la cama, y puse el despertador para ir a trabajar…

    Así fue el comienzo de una semana de sexo total con mi suegra.

  • Culazo inocente en el metro

    Culazo inocente en el metro

    Que tal amigos, esta es una historia real que me pasó en el metro de la CDMX, mi nombre es Carlos y tengo 42 años, en esto de subirme al metro para arrimar la verga a las mujeres tengo 20 años, así que de experiencia tengo mucha, he visto y he hecho de todo, así como he vivido malos momentos, para esto siempre utilizo un pants viejo de tela delgada.

    Una de mis debilidades principales son los culos de las mujeres, en el metro me ha tocado todo tipo de culos, por eso me encanta este transporte. En fin, Lo que si les puedo decir es que algo inesperado me llevo a coger a la chica más rica que me he encontrado en el metro, fue un sábado, siempre utilizo la línea 2 ya que ese día va siempre lleno, en ambas direcciones y puedes encontrar una gran variedad de culos de mujeres para escoger, pero ese día tuve mala suerte, en 3 horas que estuve buscando, no logre nada.

    Ya eran las 16:30, por la experiencia sé que a veces no es posible conseguir un culo y forzar las cosas tiene su riesgo, así que decidí regresar a mi casa con las manos vacías y con las bolas llenas de esperma, tome la misma línea en dirección al sur de la ciudad, era un trayecto tranquilo, el metro iba sin mucha gente, yo iba parado esperando llegar ya a mi destino, de repente el metro se paró entre la estación viaducto y Xola, pensé que no duraría mucho, pero me equivoque, estuvimos ahí cerca de 20 minutos, ya me había desesperado cuando arranco, llegando a la estación Xola me di cuenta que la estación estaba a reventar, generalmente en esa hora y esa estación jamás hay mucha gente.

    La verdad es que no esperaba nada, aun así me acerque a la puerta para ver si iba a subir algo que valiera la pena, me quede parado cerca de la puerta y empezó a subir la gente empujándose, de repente la vi entrar, una chica como de 25 años, blanca, 1.70 m de altura, cara bonita, pelo castaño largo ondulado, cintura delgada y eso si una nalgas grandes y redondas, un señor culo, sus nalgas eran en forma de corazón invertido con cinturita y un par de nalgas grandes y redondas abajo, enfundadas en un pantalón de mezclilla negro bien apretadito que dejaba ver como la raja de su cola se metía a la altura de su ano, prácticamente era una hermosura de mujer.

    Ella entro y se voltio dándome la espalda, sentí un latido profundo de mi corazón y me puse a empujar para quedar atrás de ella, quedamos separados por unos centímetros, cuando entro más gente, sus grandes nalgas quedaron pegadas a mi verga que en ese instante estaba semierecta, al mismo tiempo entro una mujer de edad avanzada como de más 60 años y le dijo «Cinthya vas bien», nunca me olvidare de ese nombre, ella le contesto que “si”, la señora le dijo «ten cuidado hija», ella le respondió que no se preocupara.

    La verdad es que tenía una verga que se empezaba a parar en sus nalgas, el metro se quedó parado en la estación Xola, el glande de mi verga estaba apoyado en su nalga derecha, pero al ir creciendo mi cabeza se metió en la raya de su culo, se siente bien sabroso sentir como mi verga crecía dentro de su culo, en eso estaba cuando de repente ella ha de haber sentido como mi verga se iba metiendo en su culo y volteo para ver quién era y se me quedo viendo, yo me saque de onda pues estaba muy concentrado sintiendo el placer que su culo me estaba dando, la forma en que volteo a verme y el miedo que sentí a que me armara un escándalo hizo que mi verga se encogiera, me había cortado la inspiración, así que me detuve, pensé que me estaba diciendo que no quería verga.

    Así dure unos segundos, mire hacia abajo y vi su trasero y era un superculazo, por el cual cualquier hombre mataría, arranco el metro al fin y sentí un sentimiento de frustración, pero al final no quería problemas, ella conservaba su misma posición de antes, en eso estaba pensando cuando por lo cerca que estábamos le di un arrimón de verga en ese culo rico, ella no volteo entonces a pesar de todo decidí jugármela, ya sin importar lo que pasara pues el culazo de esa mujer lo ameritaba, así que le volví a dar otro arrimón y al ver que no decía nada, dirigí la cabeza de mi verga a la altura de su ano y como la vez pasada mi verga empezó a crecer en su culo, esta vez hasta que termino de crecer en su culo, ella volteo y se me quedo viendo otra vez.

    Yo me hice el tonto y voltee a otro lado, los segundos se me hicieron siglos, hasta que ella se volteÓ y ya no se movió, ni yo saque mi verga de su culo, esperando a ver qué pasaba, me quede adentro de su culo hasta llegar a la otra estación, me estaba dando la agasajada de mi vida con una hermosa mujer desconocida, cuando llegamos a la otra estación, la señora con quien iba le pregunto que si iba cómoda, ella le contesto que “si todo bien”, no sé porque ella lo negó, si tenía mi verga bien parada en su culo, en eso ella volteo un poco y vi su cara bonita ruborizada, yo creo que no pensó que alguien fuera tan descarado y tuviera la verga clavada en su culo en medio de una multitud en el metro.

    Así me la lleve hasta la siguiente estación era una tarde hermosa pero calurosa, el metro no tenía prendido los ventiladores y eso hizo efecto, sentía mi verga bien sudada por el calor del gran culo de la chica, de repente el metro se frenó bruscamente haciendo que me pasara a caer y por ende me salí del culo de la chava, recupere mi posición, mire hacia abajo mi verga lucia imponente súper parada y bien tiesa apuntando hacia el ano de la chica, en eso vi que las nalgas redondas de la chica se hicieron hacia atrás, como buscando mi verga, yo sin perder un segundo más se la deje ir completa, sentí súper rico, mi verga ya se sabía el camino y quedo enterrada en su culo como antes.

    En eso estábamos los dos cuando la señora que la acompañaba le dijo «hija vas cómoda, ten cuidado hay cada tipo», ella le contesto «voy bien no te preocupes», yo pensé «hay señora deje de molestar, ella viene disfrutando de una vergota en su culo», eso me termino de dar confianza y eso que con sus nalgas había buscado comerse mi verga, sabía que el culo de ella era mío, así que al arrancar hacia la estación portales, saque mi verga intencionalmente y se la volví a meter en su culo, se sentía bien rico, era como un mete y saca, así que lo volví a hacer.

    Así lo hice, varias veces se sentía muy rico como sus nalgas se abrían para darle paso a mi verga y mis huevos se estrellaban en sus suaves pompas, era como si me la estuviera cogiendo, lo hacía de manera discreta sacando mi verga lentamente y se la dejaba ir rápido y con fuerza, sus nalgas se abrían y cerraban para el goce de mi verga, ella no hizo absolutamente nada mientras yo disfrutaba de su culo.

    Cuando llegamos a portales el metro se paró unos minutos así que decidí quedarme adentro de su culo disfrutando el calorcito que desprendía, cuando arranco el metro hacia ermita, la señora con quien iba le dijo «hija a la siguiente bajamos» ella le dijo «si tía», al oír esto sabía que debía terminar en ese rico culo, una señora se dirigió a la chica y le dijo que si iba a bajar a la siguiente estación, ella le dijo que si, entonces la señora le dijo que se acercara a la puerta, pensé que ya había valido gorro, pero ella en un movimiento, la dejo pasar, al hacer esto dejo mi verga bien parada en el aire.

    Yo al ver que ella quería seguir en su mismo lugar para seguir disfrutando de mi verga, me pegue a ella como estampilla y le ensarte su culo, sintiendo un gran alivio, iba a seguir dentro de su culo por lo menos unos minutos más y entonces me decidí a terminar, así que con mi mano derecha trate de agarrarla de la cintura levemente, así lo hice y ella no dijo nada, hice lo mismo con la otra y me dejo agarrarla por la cintura levemente, con esto le dije sin decirle una palabra que su culo era mío, entonces empecé a frotar mi verga con fuerza dentro de su culo, me había vuelto loco y como un animal solo quería venirme.

    De repente una señora que iba detrás de mí, me dijo que si iba a bajar, le dije que si, por nada del mundo me iba a separar de esa cola, en eso empecé a aventar mocos dentro de su culo, del orgasmo que estaba teniendo se me salió un par de quejidos de placer ¡ah! ¡ah!, me estaba viniendo en el mejor culo que había visto y ella me lo había permitido.

    Dure como 40 segundos de agonía, hasta que saque mi último lechazo y después me calme, ella en todo esto se quedó en esa posición con las pompis paradas recibiendo su crema caliente, por más que fuera una chica inocente, mis movimientos y mis quejidos de placer, ella supo que me había venido en su culo, que gracias a que me presto su culo pude sacar mi esperma y satisfacer mi necesidad de coger.

    Hubo unos segundos de calma después de explotar en su culo, la verdad aunque ya me había venido, quería estar dentro de su culo todo lo que pudiera, pero ya íbamos a llegar a Ermita cuando volteo su tía y le dijo «Cinthya que haces hasta atrás ya nos vamos a bajar» y de repente se me quedo viendo y pues al ver a su sobrina ruborizada y a mi atrás de su increíble culote, creo se imaginó que lo único que podía hacer atrás de ella era meter mi verga en ese culo y pues fue la verdad, me dio un poco de miedo y me separe un poco de ella para disimular.

    Cuando bajamos salió mucha gente, me baje rapidísimo para perderme entre la multitud, así lo hice y me quede abajo de las escaleras, esperando que ellas pasaran, las vi pasar y alcance a oír algo que le decía la señora a la chava «te tienes que dar a respetar y estar muy lista, hay cada animal» y subieron la escalera, yo espere el metro para regresarme, indudablemente ella era una niña de casa que no usaba el metro, tal vez creyeron que por el día y la hora estuviera vacío, pero esa vez no fue así.

    Yo por el contrario y azares del destino tuve la suerte de estar en el momento indicado en el lugar correcto y cogerme ese hermoso culo, claro que me tuve que arriesgar demasiado pero con la experiencia que tenía sabía que valía la pena arriesgarse por un culo así, pocas veces lo hago pues se de las posibles consecuencias, esa fue una de las pocas veces que afortunadamente me salió.

    Cada mujer piensa de diferente lo de los arrimones, Unas no se dejan para nada, unas piensas que eso es normal que pase, otras por vergüenza no dicen nada y muy pocas se dejan hacer todo por gusto, esta chica si era una niña buena, decente y si con sus miradas me dijo que me calmara, esa vez fui insistente y al final logre que su culo quisiera tener mi verga adentro y me dejara hacerle de todo hasta recibir mis mecos, en esos 20 años solo ella y otras 3 chicas me han dado el culo de esa manera.

    Aun sueño a veces con ella con su hermosa cara, ella desnuda y obediente, yo abriéndole las nalgas para meter mi verga en su ano.

  • La hermana de mis amigos (parte 1)

    La hermana de mis amigos (parte 1)

    Hace tiempo que me gusta leer relatos aquí pues es algo que me excita mucho y en los últimos días he estado pensando  «¿por qué no escribo una de mis aventuras?» Así que hoy me animé a hacerlo. Antes que nada, aclaro que jamás he escrito nada así que no esperen una literatura increíblemente buena, dicho esto vamos a lo importante.

    Me llamo Dan, tengo 25 años y desde pequeño tengo 3 muy buenos amigos que son hermanos, y siempre he sido muy bien recibido en su casa como un integrante más de la familia, pero ellos tienen una hermana menor que conozco desde muy pequeña (Giselle), pero pues siempre la vi como una hermanita pequeña. Claro que con el tiempo esto fue cambiado pues ahora es una señorita de 18 años con un cuerpo magnífico, es delgada pero alta, tiene una cinturita super delgada pechos pequeños, una cara angelical y lo que más me prende unas nalgas que, aunque no son exageradamente grandes, pero son bien paraditas y le resaltan mucho.

    La primera vez que me llamo la atención sexualmente fue en una ocasión que estaba en su casa y ella estaba dormida con la puerta de su cuarto abierta. Traía puesto un vestido de tela delgada y se le metía entre esas ricas nalgas, se veía tan delicioso que no pude evitar tomarle un par de fotos para luego masturbarme y así lo hice, desde esa ocasión se me metió en la cabeza que tenía que cogérmela algún día.

    Después de eso me di cuenta sin querer un día estaba usando su iPad, que le encantaba ver porno, pues tenía su historial lleno de porno de todo tipo y eso me hizo prender más pero no podía confrontarla de manera brusca porqué tenía miedo a que me rechazara y pusiera en contra mía toda su familia así que decidí ir por otro lado y ver que lograba, así que pensé en un plan a ver si resultaba.

    Me cree una cuenta de Instagram anónima y empecé y no sé si porque es muy sociable o por curiosidad pero cuando le escribí pronto me respondió y yo intente entablar una amistad pero siendo más directo con ella y pronto me di cuenta de que era muy pervertida al igual que yo así que nos tomamos más confianza y poco a poco yo le iba sacando cosas y siendo más directo hasta que llegue a decirle como me la cogería y a ella le encantó y me pidió que le mandara una foto de mi verga así que aproveche para pedirme que también me mandará algo y así fue ella me dijo que le encanto mi verga y me mando una selfie en un espejo pero aparecía de espaldas y con un cachetero de encaje que se le miraba increíble.

    Me puso la verga a reventar y no dude en hacerme una paja y tomarle captura a la foto. Las cosas siguieron así por un tiempo y ella me empezó a decir que ojalá se pudiera hacer realidad todo lo que le decía que le haría así que era mi momento de jugármela y le dije que si había una posibilidad de hacerlas realidad pero que posiblemente se enojaría conmigo. Y le confesé quien era yo y evidentemente ella muy sorprendida se molestó al principio, pero viendo lo mucho que nos parecíamos en gustos y el aprecio que nos teníamos desde antes se le paso el enojo y aceptó que teníamos que hacer realidad nuestras fantasías, así que nos pusimos de acuerdo para que ella viniera a mi casa sin que su familia se diera cuenta.

    Cuando llego el día la recibí en mi casa y nos sentamos a platicar un poco antes pues quería que se sintiera bien conmigo. Pues le daría la mejor cogida de su vida ese día.

    Tendré que dejar este relato hasta aquí si por hoy. Pero prometo traerles pronto la mejor parte del relato.

  • Mi primera novia en el motel de los pobres

    Mi primera novia en el motel de los pobres

    Esto ocurre con mi primera novia Fani, teníamos alrededor de 18 años si que andábamos en la onda de probar que era el sexo, descubrir que nos excitaba.

    Esto remonta a una de las primeras veces que nos practicábamos sexo oral, empezamos a masturbarnos en living de mi casa, porque mis padres nos tenían prohibido la entrada a mi habitación por si intentábamos de tener sexo, si que en ese momento era solo masturbar con mis dedos su vagina y lamer sus fluidos y ella por otra parte me masturbaba mi pene.

    Si que esa tarde de tanta calentura besos y masturbarnos en los sillones de mi casa, decidimos ir a un cerro para proseguir cómo se conoce un motel al aire libre, escogimos un lugar donde nadie nos viera y que fuera poco visitado cuando empezamos a besarnos a sacarnos nuestros pantalones y seguir masturbándonos.

    Ella ya tenía sus mejillas rosaditas de tanto excitación y botaba unos gemidos tanto que introducía mis dedos, por mi parte estaba igual que ella súper caliente, cuando de repente se me ocurre pasar mi lengua por su vagina ya dilatada por mis dedos a lo que ella me hunde más mi cabeza hacia su vagina y yo lamía como loco sus jugos.

    Luego de un momento nos besamos y le dije “te toca”, ella se acomodó y se metió toda mi verga en su boca, cómo era su primera vez me rozaba con sus dientes mi miembro.

    Al rato aplicamos lo que veíamos en pornografía, el 69, yo arriba empujando cada vez más mi pene dentro de su boca y ella con sus piernas en mi cuello para que no me arrancara de la asfixia que me provocaba su vagina.

    Luego de unos 20 minutos en la misma posición yo exploté en semen en su boca y ella sus fluidos en la mía, nos tragamos los fluidos de cada uno, nos acomodamos, nos besamos y nos reímos de lo que había pasado.

    Y desde ese momento todos los días que nos veíamos teníamos que estar practicándonos sexo oral mutuamente para poder estar más relajados y según nosotros estar más cerca de nuestro amor…

  • Mis dos perras calientes

    Mis dos perras calientes

    Nací y crecí en provincia, en el pueblo no había mucho trabajo y no se aspiraba a grandes sueldos. Cada Navidad, llegaban los vecinos de vacaciones, ellos trabajaban en la capital. Del pueblo eran muchos los que trabajaban en la capital, y nos platicaban cómo era la vida allá, llegaban con buenas ropas, buenos calzados, mucho dinero para gastar y disfrutar de lo que quisieran.

    Uno de esos vecinos era Agustín mi amigo, quién me platicaba lo bonito que era trabajar en la capital, me comentaba que el rentaba un cuarto con la güera, se me olvidaba decirles que Agustín y la güera son gays, desde niños ya mostraban su lado femenil. Pero eran mis camaradas, no me importaba.

    Platicando con ellos me convencieron para ir a la capital a trabajar. Junté dinero preparé mis maletas y me fui con ellos, ellos son mis vecinos y mis amigos desde primaria. Cuando me dijeron que todos se iban en el mismo camión, pero él y la güera rentaban juntos y me ofrecieron quedarme en su cuarto mientras yo conseguí al mío propio, no dudé en aceptar el trato.

    Llegó el tan esperado día y nos fuimos a la capital, me instale en el cuarto de ellos y yo dormía en el sofá. Estando ahí, desde la primera semana todo cambió. Me consiguieron trabajo y todo súper bien. Los tres trabajábamos de lunes hasta sábado a mediodía, teníamos para descansar la tarde del sábado y todo el domingo.

    Recuerdo muy bien nuestro ritual, desde el primer sábado que estuve con ellos. Ellos me platicaban qué cada sábado llevaban a un chico diferente para devorar. Este sábado en la noche estábamos los tres disfrutando unas cervezas y ellos me platicaban a detalle lo que hacían con el chico que llevaban. Era tan excitante lo que me platicaban, qué mi palo lo tenía más erecto que un poste.

    Recuerdo que les dije, ya no sigan porque voy a reventar la cremallera de mi pantalón. Ellos rieron y me preguntaron ¿A poco te aventarías un trío con nosotras? Y yo les dije, mientras no me quieran dar a mí, todo está bien.

    Rieron mucho, y dijeron, somos pasivos no te preocupes. Nos encanta la berenjena.

    Yo ya me sentía un poquito mareado, los dos se levantaron y la güera comenzó a darme masaje en los hombros y a susurrarme al oído, “te va a encantar solo déjate querer”. Agustín por el contrario se puso de rodillas frente a mí, me desabrocho el pantalón y me los bajó junto con mi bóxer hasta las rodillas. Mi falo ya estaba muy erecto. Agustín comenzó a mamarme.

    Se pasó un buen rato mamando, mientras yo disfrutaba otra cerveza y disfrutaba del masaje, ¡Qué rico! exclamé. De pronto la güera se metió al cuarto y regresó con unas almohadas, le dio uno a Agustín y uno utilizó el. Los pusieron en el suelo, se arrodillaron encima y entre las dos comenzaron a disfrutar de mi rico falo, sin meter las manos con la pura boca me daban tremendas chupadas, así por un buen rato, yo me terminé la cerveza que había destapado. Y al ver a esas dos perritas mamándome la verga me sentía poderoso. Me excitaba mucho.

    Hasta que se despegaron de mi falo, se levantaron y me llevaron al cuarto de uno de ellos. Me senté a la orilla de la cama ya sin ropa, Agustín me dio unas últimas chupadas, se quitó la ropa, me dio la espalda, se ensalivó el culo y comenzó a sentarse sobre mi garrote, me recosté en la cama, yo solo observaba cómo mi palo iba entrando en aquel agujero caliente, como una barra de mantequilla. Se deslizaba lentamente, se lo iba a tragando poco a poco, hasta terminar sentado completamente, la güera se arrodillo frente a Agustín y comenzó a mamarle el pito, Agustín no cabía de placer, comenzaba a darse sus sentones poco a poco.

    Con una mano se apoyaba en la cama, y con la otra mano agarraba la cabeza de la güera para meterle todo el falo hasta su garganta. Así estuvimos un buen rato hasta que Agustín ya no pudo más y descargó toda su leche en la garganta de la güera. Gemía como enloquecida mientras descargaba todo, con ambas manos sujetaba la cabeza de la güera pegándole salvajemente contra él.

    Después, Agustín se levanta poco a poco, su ano quedó bien penetrado, me pasó una toallita humedad de bebé, para limpiarme.

    Acto seguido, Agustín se acuesta en la cama, la güera se desnuda y se acuesta sobre el formando un 69, con las nalgas expuestas hacia mí, era maravilloso ver a qué lindo trasero, unas nalgotas blancas y un botón rosado. Me incliné hacia el culo de la güera, comencé a darle una buena mamada, mientras Agustín le mamaba el palo. La güera solo se retorcía de placer, estaba recibiendo una mamada de pito y una mamada de culo al mismo tiempo. Cuando la güera comenzó a retorcerse más y a gritar como loca “así así así no paren aaa ooo siii”.

    La güera se vino en la boca de Agustín, quién tragó todo su néctar y seguía mamándole el fierro. Yo me despegué de ese lindo culo, me ensalivé el garrote y apunté directo al ano de la güera, mi fierro comenzó a hundirse poco a poco en aquel agujero delicioso, estrecho y caliente.

    Comencé a empujar cada vez más, la güera solo estaba con los ojos cerrados y la boca abierta, hasta que mi fierro se hundió totalmente en aquella cueva. La tomé de la cintura y le di una embestida salvaje. Comencé el mete y saca, dándole pequeñas nalgaditas a la güera de vez en cuando, Agustín no dejaba de mamarle la berenjena, yo me la estaba follando bien rico.

    Así estuvimos un buen rato, hasta que comencé a convulsionarme de placer, anunciándoles mi venida, “me vengo me vengo me vengo… haaa hooo siii”.

    Hubo una explosión de leche dentro del culo de la güera, inundándole los intestinos de mi néctar. Sentí que le descargué un litro de leche condensada.

    Así me quedé un rato masajeándole las nalgas blancas y contemplando cómo la tenía incrustado con mi fierro. Deje que la última gota de leche cayera en su interior. Cuando mi fierro comenzó a perder rigidez, comencé a retirarme lentamente, cómo desenvainando una espada. Tomé una toallita húmeda y me limpié.

    Los tres quedamos exhaustos y descargados. Nos metimos los tres a la cama sin ropa. Y nos quedamos totalmente dormidos.

    A la mañana siguiente desperté en medio de los dos. La güera de un lado y el Agustín del otro. Las abracé a los dos y se recostaron en mi pecho. Agustín fue el primero de los dos que despertó, y sin abrir los ojos, su mano fue directamente a mi palo. Comenzando con un rico masaje mañanero, cuando mi palo ya estaba en todo su esplendor, se metió bajo las sábanas. Sentí inmediatamente aquella boca caliente y húmeda qué se estaba devorando mi fierro, sentí una mamada muy deliciosa. Lo que Agustín tenía era que succiona va como una aspiradora, eso hacía que mi verga se hinchara en gran manera.

    El mamaba esperando recibir leche y lo disfrutaba. Después de un buen rato, me vine en su boca, él hizo una garganta profunda de ensueño, tragándose todo, mi fierro y toda mi leche. Yo no hacía nada solo dejarme querer. Cuando mi falo comenzó a perder rigidez, Agustín se despegó y se acomodó nuevamente sobre mi pecho, nos quedamos dormidos nuevamente los tres.

    Y cada fin de semana, era lo mismo, duré con ellos un par de meses, después me fui a rentar solo, lejos de ahí y más cerca de mi trabajo.

    De vez en cuando voy a visitarlos en fin de semana. Para no perder la costumbre. O cuando me siento triste y desanimado, ellos son mis mejores amigos.

    Me reaniman y me hacen sentir poderoso.

    Porque ellas son mis dos perras calientes.

  • Siglo XIX (Los hombres)

    Siglo XIX (Los hombres)

    Estamos en pleno siglo XIX. 

    Hay una familia rica con una casona a las afueras de Oviedo. El padre es el dueño de una mina de carbon, es Asturias al fin y al cabo. Tienen criadas, mayordomo, caballos y su propio carruaje. Son de la buena sociedad, socios del casino, amigos del gobernador, alcalde y obispo.

    El caballerizo de la familia es hombre fuerte y velludo, todo un ejemplar de macho. Cualquiera diría que tiene loquitas a todas las criadas de la comarca.

    En verano se exhibe con la camisa abierta y las mangas remangadas o bañándose desnudo en la poza del río. Todas las que lo ven lo desean. Pero desde una rama en lo alto de un árbol cercano otros ojos lo miran. Los de un chico guapo, rubio y dulce.

    En realidad él esta enamorado del joven hijo de la familia, Luis, un chico dulce de diez y nueve años y este le corresponde. Se miran con deseo. Pero en esa sociedad provinciana es difícil decidirse a proponerle algo así a otra persona y aún más entre personas de diferente clase social.

    Mira al chico, tan guapo, su piel tan blanca, su cuerpo delgado, su cabello rubio, el culo tan redondo y duro y sus ojos azules y lo desea desde que pasó su mayoría de edad También lo espía cuando se baña al fin y al cabo él es quien tiene que llenar de agua la bañera a base de cubos.

    Duerme en un cuartucho junto a la cuadra, en invierno son los animales los que le dan calor en el viejo jergón. En verano si no llueve, las menos noches, sobre la hierba de la pradera. Es un hombre sencillo, sin muchas necesidades, pero enamorado.

    Cuando tiene que llevar al señorito a clase o a visitar a alguno de sus amigos solo desea parar en medio del camino, desnudarlo dentro del coche y lamer todo su cuerpo. Lleva tanto tiempo deseándolo.

    Luis, que no sabe que es correspondido, no puede evitar echar una ojeada a los ajustados pantalones del cochero en el pescante cuando se sube al vehículo. Piensa en el culo duro y en la polla que esconde esa prenda.

    Pero no se terminan de realizar sus deseos. Por fin la ocasión surge en una de esas calurosas tardes de verano. El caballerizo está cortando madera con un hacha para la cocina. Sin camisa, con el poderoso torso al aire. El sudor corre por su pecho velludo.

    Luis pasa por su lado camino del riachuelo que corre detrás de la casa. Allí donde el caballerizo realiza sus abluciones en ese tiempo. Sólo viste un pantalón y una camisa blanca y fina que lleva abierta y suelta. Va descalzo pisando la suave hierba.

    El hombre mayor lo mira de reojo al pasar, con deseo. Casi está terminando su tarea y puede dejarlo para el día siguiente. Al fin y al cabo la madera no se va a terminar. Piensa que será buena idea quitarse el sudor, lavarse en el río. Así que emprende el camino detrás del muchacho.

    Este oye sus pesados pasos detrás de él y sonrie para sí mismo.

    Luis, tímido, empieza a desnudarse al llegar a la orilla. Pero lo hace despacio, sin prisa, luciendo su cuerpo delicado. Colgando sus ropas de la rama de un árbol. Piensa en que quizá consiga que el hombre que lo sigue le vea en ese acto tan íntimo de exponer su piel.

    Efectivamente el caballerizo, apenas escondido tras un arbusto, lo admira con deseo.

    El chico piensa si quitárselo todo y esperar desnudo acontecimientos. Al final decide quedarse los calzones largos sin darse cuenta de que al mojarse esa prenda expondrá su cuerpo de forma más erótica que si lo hubiera descubierto por completo.

    Entra despacio en el agua, mojándose, cogiendola con las manos y echándola por el pecho desnudo y lampiño. Las manos del joven acariciaban su propia piel con sensualidad sabiéndose observado.

    Pellizcaba sus pezones, que entre el frescor del agua y sus dedos se habían puesto muy duros, igual que su polla. Esta casi se trasparentaba en la fina prenda que apenas lo cubría pegada a su piel mojada.

    El caballerizo por fin salió de su escondite. Se aproximó despacio a la orilla, como con miedo. La sonrisa de Luis descubriendo sus dientes lo recibía con calor.

    Fue bajándose los pantalones según cruzaba el pequeño trozo de hierba hacia el agua quedando desnudo del todo antes de llegar. La polla poderosa morcillona colgaba entre sus muslos saliendo de una tupida mata de vello negro. Luis tiene los ojos clavados allí hipnotizado por el órgano masculino.

    Ninguno de los dos se atreve a abrir la boca por temor a romper el momento mágico. El hombre dirige su mirada a la cadera del joven. Este dándose cuenta de ello empieza a bajar los calzones para quitárselos.

    Sensual, como ha hecho todo hasta ahora. Su polla dura, muy dura, sale de entre sus vellos muy rubios, rizados y suaves. Termina de quitarse la prenda y la arroja a la orilla donde queda colgada de una rama baja, olvidada.

    El moreno entra en el riachuelo acercándose al joven hasta llegar a su lado. Mirándose dulcemente a los ojos, se besan, empiezan suave, mordisqueando los labios del otro con los propios. Pero pronto no se conforman con eso.

    Las lenguas entran en acción repartiendo saliva entre las dos bocas. El joven se pega al poderoso torso y el hombre le rodea con sus brazos. Toma el rabo del hombre con su mano y allí termina de endurecerse. Lo pajea suave pero con firmeza y el caballerizo gime en su oído mientras lame la orejita.

    Tiene que separar esa mano que le está dando tanto placer por el riesgo de correrse. Se arrodilla frente al chico como adorándolo para besar su glande. Baja lamiendo por el tronco mirando a los ojos azules que lo ven con deseo.

    Llega a los huevos y los besa, los lame. Desea extraer toda la leche del chico y degustarla, pero también la quiere dentro de su culo durísimo de tantas horas montando a caballo. Lo desea de todas las formas posibles.

    Se sientan juntos sobre una laja plana de piedra medio sumergidos mientras se susurran palabras de amor al oído abrazados y se acarician con lascivia. Nada conseguiría bajar sus erecciones. Solo el que uno de ellos hiciera correr al otro.

    Luis es el que consigue llevar primero sus dedos al ano de su amante y dilatarlo con mimo. El maduro se deja, por supuesto lo está deseando. De hecho se recuesta hacia atrás apoyando la espalda en la inclinada orilla y levanta los muslos para facilitar la tarea. Por suerte la piedra sobre la que se apoyan pulida por los siglos de agua que han corrido sobre ella es suave y amplia.

    El joven se sitúa entre las piernas y dirige el glande hacia el agujero que se le ofrece. Así pueden mirarse, ver las caras y gestos de placer que pone el otro. El caballerizo pellizca los pezones del chico mientras va siendo penetrado dulcemente.

    El cuerpo delgado de éste engaña y posee más fuerza de la que parece. Consigue sujetar las piernas por las corvas y empezar a follarlo con energía. El moreno se sujeta a unos hierbajos de la orilla y se muerde el labio para evitar gemir y gritar tan alto su placer que lo oigan desde la casa.

    Luis gira la cabeza y alcanza un tobillo que empieza a lamer. Ágil, sigue por el pie, por la planta, por los dedos, usando la lengua en la piel dura y callosa, sin dejar de mover la cadera. Pero no le importa, está consiguiendo todo lo que deseaba.

    La polla del maduro golpea su propio vientre, el glande llega al ombligo, al ritmo que le imprime el joven.

    Ninguno de los dos aguanta mucho tiempo ese placer que se dan. Luis es el primero en correrse dentro del culo y sigue moviéndose sin sacarla hasta que se queda floja y se sale sola. Con la agilidad que ha demostrado hasta ahora se inclina y recoge la dura polla que lo espera con la boca.

    No necesita usar las manos para ello mientras se mete el duro glande en la boca y lo acaricia con la legua. Con una mano sujeta los peludos testículos y los acaricia mientras usa la otra para pellizcar un pezón y acariciar el velludo pecho. Para tragarla todo lo que podía sin que el otro le obligara a nada.

    Mientras tanto como sucede a menudo en el norte el cielo se iba encapotando. Casi sin previo aviso una lluvia de verano empezó a caer sobre los dos. Corriendo desnudos, con la ropa en las manos, atravesando la pradera escondidos de las ventanas de la casa por los arbustos se refugiaron en la cuadra. Riendo llegaron hasta el cuarto donde dormía el caballerizo.

    Luis se arrojó sobre el colchón boca abajo dejando sus duras nalgas a la golosa vista del hombre. Este lo contemplaba, casi babeando, desde la puerta asombrado de tenerlo así. Se acerca despacio y se inclina sobre el cuerpo del joven.

    Deposita un dulce beso en una de sus nalgas como promesa del placer que vendrá. Las separa con sus fuertes y callosas manos, la lengua empieza a recorrer la piel suave, recorriendo la raja y buscando el ano.

    Cuando la húmeda se clavó en el cerrado agujerito un gemido profundo, desde el interior de su pecho, escapó de la garganta de Luis. El culito poco acostumbrado a ese trato se fue abriendo, despacio y relajándose.

    A esas alturas esperaba ansioso más que una lengua. Pero el otro era paciente, primero la sin hueso y luego dedos de uno en uno, bien ensalivados y dilatando despacio y con ternura.

    Va subiendo lamiendo la columna y la espalda mientras el duro rabo va buscando el camino entre los muslos y las nalgas. El caballerizo se va subiendo encima del joven.

    El blanco culito de Luis recibe la polla del hombre en su viejo jergón mientras le lame la nuca y lo besa con pasión. Los jadeos de ambos llenan la cuadra y los únicos que los oyen son los caballos.

    Todo su deseo se hace realidad. Por fin se lo está follando y después de que el chico se lo hubiera follado a él en el río. Luis ha conseguido lo que quería, el masculino cuerpo aplastándolo contra el colchón. Ya no hay nada que los pare.

    Siguen follando hasta que ambos llegan de nuevo al clímax. El semen del chico se une al de todas las pajas que el caballerizo se ha hecho antes pensando en él. Mientras su culo se llena con la lefa del otro.

    Lo han pasado de maravilla. Descansan abrazados sobre el viejo colchón. Los brazos del caballerizo rodean el cuerpo del señorito como si no quisieran dejarlo nunca.

    Es una relación difícil. Pero ellos están dispuestos a continuar con ella. Nadie se lo tomaría bien en esa época. Pero no les importa, se aman. Aunque tendrán que llevarlo en secreto.

  • Follando con mi familia (2)

    Follando con mi familia (2)

    En la primera parte follaba con mi tía Frida, donde salí de su cuarto de hotel donde la follé y en eso iba pasando mi tía Fany, ella es una mujer más joven que Frida, robusta y por ende unas tetas enormes y culo gigante; ella estaba casada con Rodrigo, quien era un patán con ella.

    Hubo un día donde toda la familia jugaba sobre actuación, a mi tía Fany le tocó y Justo había sido ninja, por lo que se le hizo fácil subirse su blusa de la parte da abajo hasta abajo de sus ojos, por lo que al tener esas tetotas se le vieron, ella usaba un brasier blanco el cual transparentaba todos los pezones, a mí se me paró pero quería ser discreto, porque pensé que sería raro con dos miembros de la familia.

    Hubo una vez donde fuimos a la casa de ellos y solo hay dos baños, uno en la sala y otro en los cuartos, fui a ese porque estaba ocupado y me llamó la atención entrar a su cuarto al hacerlo estaba abierto un cajón de ropa de Rodrigo, entonces se me ocurrió cerrarlo y abrir el de Fany, lo hice y ahí estaban, sus brasier y agarré uno verde y vi que justo en la parte donde va el pezón tenía parte de leche materna (pues poco tiempo atrás nació su tercer hijo) entonces escuché que subía y lo dejé.

    Con el tiempo ella se divorció de Rodrigo y se fue a vivir a la casa de mis abuelos, recuerdo una vez yo subí porque ahí estaban jugando los primos chiquitos y cuando subo ellos se bajan y quise hacer lo que aquella vez no pude, entonces fui al cuarto de mi tía y abrí un gabinete donde estaban sus brasier y calzones, había aquel verde limpio, uno azul, uno rosa y todos enormes pero vi sus calzones, agarre uno rojo y me saque el pene y me la empecé a jalar, me quise acostar en la cama y vi que había un monte de ropa sucia, me acerqué y había un calzón usado de color rosa, lo olí y olía a flujo vaginal entonces me la jale, su calzón rosa en mi nariz y el rojo en mi pene y me vine, decidí dejarle el regalo y lo puse en su cama.

    Después hubo una fiesta y ella siempre me decía que era guapo, le pedí hablar en su cuarto pues era privado, estando ahí le comenté que tuve sueños húmedos con ella.

    -Entonces tú te masturbaste en mi calzón?

    -Si, ¿como sabes?

    -Porque era obvio llegarías a eso, mira llevo poco tiempo sola, pero necesito una cogida urgentemente, tu sientes atracción por esta mujer y pues hagámoslo rápido.

    Sin procesarlo me beso y me quitaba la ropa, yo lo intenté pero decía que era lento, entonces se quitó la ropa, la vi desnuda, era magnífico pero me agarró de la cabeza y la puso en su vagina, se la chupaba y escuchaba y sentía algo que no pasó antes, de ahí ella me aventó a la cama y se subió en mi, era mucho peso pero era rico, le dije que diera la vuelta y la metí, me dijo que era más grande que la de Rodrigo y que se la metiera siempre, me decía espero ser quien te desvirga, no aguanté y me vine en ella, se enojó y me pidió que me fuera.

    Con el pasar de los días nos hicimos amigos y me confesaba cuando estaba cachonda, con quien tenía ondas, todo me lo confesa, un día me mando audios tan calientes que me la jalaba pensando en eso, entonces me mando un video de ella con sus consoladores y yo tocándome hasta que regreso con Rodrigo.

    Hacíamos como si nada pasara, dejamos de hablar hasta que en una fiesta se emborrachó y ella me escribió que si estaba en la fiesta y le dije que si, me pidió ir a su cuarto, para vengarse follamos, hacíamos el 69 y me enseño cosas que no sé describir.

    Mi historia con ella aquí no acaba, pues después de eso hicimos un trío, pero eso es otra historia.