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  • El reencuentro: debut y despedida (1)

    El reencuentro: debut y despedida (1)

    Lo que les voy a escribir es mi vida, varios relatos que son de un hombre casado y con un hijo, con una vida normal, con problemas, con aciertos, con situaciones que a ti te pueden pasar, y más cuando dices que NUNCA te va a pasar:

    Cuando era joven, era un chico que le gustaba mucho jugar videojuegos y conocer gente, hacer amigos y amigas. Esa época nunca la olvidare ya que ahí tuve a varias amistades, que después resultaron no ser tan amistad, es un clásico. En ese momento conocí a una chica que no era la gran cosa, en ese momento yo tenía una novia, andaba derrapando por mi novia, pero en ese momento teníamos los clásicos problemas de una relación joven, a la chica que conocí en aquel entonces de nombre Mon, algo de ella me atraía no sabía que era, en algunos instantes llegué a pensar que era porque no estaba pasando por un buen momento amorosamente y es lógico que veas a otra morra y te levanten el ánimo. Mon era alivianada, la conocí en el transporte público, platicábamos poco porque casi siempre iba acompañada, pero cuando iba sola platicábamos de todo y nada, nuestras miradas cruzaban y se sentía el ambiente diferente era una sensación nueva para mí, no era amor, pero sentía algo por ella. En una ocasión ya estaba por bajarme del camión cuando de repente me despido de ella, pero intuitivamente besé sus labios, un beso suave, y me fui…. Que fue lo que pasó, ni yo supe.

    En días posteriores a ese momento no nos vimos más, solo de lejos, después me entero que andaba con un amigo mío y pues yo seguí mi vida como cualquier adolescente y desde aquel día hasta el otoño del 2020 nuevamente hubo un revolcón en mi vida que es lo que nos trae en esta historia.

    Ya tengo una familia para el 2020, ya tengo responsabilidades como cualquier adulto pasado de 30 años, maritalmente estábamos pasando por una situación complicada (no hondaré en ese asunto porque no es lo relevante) y más en el aspecto sexual, y aparte la rutina nos estaba jodiendo mucho, yo para poder soportar eso pues aplicaba la clásica de irte con los amigos a echar desmadre y a echar cheves los viernes de cada semana, era como un ritual para mí ya que me desestresaba de cierto punto, el mejor desestres es una buena follada pero no la tenía en ese momento.

    Ese día viernes me dice un amigo que estaba en un grupo de Facebook donde estaban agregando a amistades de antaño, que, si yo quería participar, le dije que si y entre a ese grupo en donde pues vi a varios que tenía mucho tiempo de no “ver” amigos y amigas de aquella adolescencia, y comenzamos a cotorrear poniéndonos al día. Así pasaron varios días en donde cotorreábamos sin parar, hasta que un día nos dice un amigo, “los invito a mi casa a echar desmadre y una peda” dije yo, OK me gusta tu iniciativa solo que yo “nunca iba” jajaja, siempre me invitaban, solo veía las fotos del desmadre en el grupo ahí fue cuando me di cuenta de algo; Mon estaba en esas fotos pero de espaldas, no quería salir en dichas fotografías; ahora, yo cuando la vi ahí la identifique y menos ganas me dieron de ir, muy dentro de mi ser sabía que no iba a ser algo bueno para mi estar cerca de ella, había emociones y situaciones inconclusas de aquella época estudiantil.

    Me dice Carlos: “¿Por qué nunca vas güey?

    Yo: “no tengo tiempo, soy un hombre ocupado”

    Carlos: voy a armar una elotiza para que ahora si vayas güey, sin falta carnal

    Yo: ahora si voy güey, pero dime ¿quién va a ir?

    Carlos: Oscar, David, Joel, Ulises y tu.

    Yo: ahhh va va ahí te caigo entonces

    Carlos: El sábado siguiente te espero.

    Ya tenía plan para el siguiente sábado y le dije a Juan y a Ricardo que fuéramos también para que hubiera más desmadre. Pase por ellos en mi coche y fuimos, comenzó a llover bien fuerte, no se veía nada en el camino, pero como fuera llegamos a casa de Carlos. Llegando a lo que íbamos, comenzamos con un aperitivo, unas buenas cervezas, yo lleve tequila para más tarde porque estaba haciendo frio por la lluvia; platicando aquí y allá era una tarde divertida me sentía como jovenzuelo sin ningún compromiso y quería que ese día nunca acabara, hacia demasiado tiempo que no me divertía tanto como aquel, hasta ese momento. Pasadas las 6pm ya andábamos entrados y veo llegar un taxi y se bajan 3 personas, yo como si nada, los vi, mas no los observé, cuando veo de cerca, mis ojos se hacen grandotes viendo que era Mon y dos adolescentes, no sabía qué hacer, si irme o brincar al fuego o meter la cabeza bajo tierra, me sentí abrumado, pero como macho alfa lo oculté. Mon me ve y lo primero que hace es saludarme, casi corriendo llega a mí y me abraza y me besa en la mejilla yo respondí, pero no efusivamente como ella lo hizo.

    Mon: hola ¿Cómo estás?

    Yo: bien ¿y tú?

    Mon: bien gracias

    Noto mi frialdad así que se alejó de mí, eso era lo que quería hacer en ese momento, estar lejos de ella.

    Cuando la veo mis ojos estaban de arriba abajo divisando un buen culo y unas buenas tetas se veía sabrosa, ya por el paso del tiempo con vestimenta de señora, a pesar de que era joven, al menos 2 años menor que yo, buscaba cualquier pretexto para revisarle el escote o las nalgas, todo con discreción total, pero me di un buen agasajo con mis ojos, en algún momento ella se agacho para recoger unos cubiertos que se habían caído al suelo y por ende, el escote de la blusa también se mueve y ahí veo esos senos firmes que en ese momento mi pene reacciono a la de ya, y firmes señor… como ya andaba tomado me veía cada vez más descarado y me importaba una madre lo que pensaran de mi o dijeran, y luego de tanto tiempo sin coger pues andaba ultra caliente.

    Tiempo más tarde, como a las 9 pm, se anima nuevamente a hacerme platica, yo ya estaba ebrio y pues no fui igual, en esa ocasión ya estaba disponible para platicar con ella, nos pusimos al día de sus hijos, familia, trabajo y un sin fin de temas, me pregunto de mi situación personal a lo que yo le dije: “eso lo dejamos para otro día, si quieres en la semana nos ponemos de acuerdo para vernos”… Me dije a mi mismo:

    “No mames güey que estás haciendo”

    “Acaso estas pendejo o que, vas a salir con ella”

    El daño ya estaba hecho y no había marcha atrás. Ahí reiniciaba esa historia que quedó inconclusa en los años juveniles.

    Ya teníamos nuestros números telefónicos respectivamente para mensajear, éramos discretos en la plática, hubo momentos clave como en esta conversación:

    Mon: ¿Qué harás el viernes?

    Yo: estar en la casa, tomando como cada viernes

    Mon: te invito a mi casa, vamos a tomar aquí con unos amigos

    Yo: a ver si puedo

    Mon: ándale, ven, te juro que no te voy a comer

    Yo: ya se que no, aparte tengo trabajo que hacer hasta tarde también y luego estarán tus hijos contigo

    Mon: se los llevara su papá, pasa los fines de semana por ellos

    Yo: te aviso

    Mon: ok

    Yo era dos personalidades distintas, cuando estaba sobrio era muy cortante pero cuando estaba ebrio era lo contrario, deseaba estar ahí con ella, quería comérmela, quería probar sus jugos, toda ella, fantaseaba en silencio cuando estaba ebrio y era cuando escribía distinto:

    Yo: hola Mon como andas

    Mon: bien y tu

    Yo: aquí pensando en ti

    Mon: jajaja que cosas dices

    Yo: es que estaba recordando la fiesta y pues la pasamos bien

    Mon: si es verdad, me encantó volver a verte, tenía muchas ganas de volver a saber de ti

    Yo: aunque no lo creas yo también, de hecho te confirmo que el viernes te caigo en tu canton para echar cheves y cotorrear a gusto con tus compas.

    Mon: aaahh que bien, hasta pensé que no ibas a querer, te paso mi dirección.

    Aquí ya andaba ebrio, en un miércoles por la noche, necesitaba algo para dormir a gusto, y como pueden leer ya había hecho plan con ella.

    Viernes en la noche, llego a su casa y ya estaba afuera esperándome, hasta ese detalle me empezaba a aflojar todo, emocionalmente, lucia fantástica con una mini falda y una blusa semi escotada, un olor magnifico, sus piernas gruesas que me comenzaban a incitar a andar de morboso, me abraza y me besa en la mejilla pero claramente pude sentir que fue al lado de mis labios un centímetro más a la derecha y me besa en los labios:

    Mon: ya te esperaba

    Yo: muchas gracias te ves hermosa

    Mon: que bueno que te gusto mi outfit

    Yo: vamos por unas cervezas

    Mon: si

    En mi mente era “si vamos a coger que sea pronto, porque no quiero estar mucho tiempo con ella”. Ya estábamos en su casa con sus amistades, me presento, y pues como es la onda de su servidor, comienza a fluir el alcohol en mis venas y el hocico se me comienza a abrir y a platicar como perico con todo mundo, las risas no faltaron. Más allá de la 1 am se fueron sus invitados porque aún iban a otro convivio, me quede solo con ella, platicando de lo lindo y sirviendo más cerveza, ambos andábamos alegres y comenzamos a platicar del pasado, de lo que había pasado en nosotros y en por que nunca estuvimos así, preguntas sin sentido si quieres verlo así porque es algo que ya fue. Me empecé a calentar viéndola fijamente a sus ojos, la escaneaba minuciosamente, pero con discreción y decidí irme, era lo mejor para mí, no quería involucrarme, entre en razón por ese día, hasta ella se sorprendió de que me fuera así de repente.

    Nuevamente el siguiente viernes ahí estaba, pero entre semana hubo más conversación de mensajes, empezaba a adentrarme a ese torbellino de emociones, acepte su invitación fue lo mismo, pero ahora si ahí viene lo bueno y por lo que estamos aquí:

    Estábamos afuera de su casa, estaban sus hijos adentro de la misma, yo con cerveza en mano; lo oscuridad nos inundaba ya que no había alumbrado público nos veíamos un poco con la luz de adentro de su casa. De repente me acerque a ella y comencé a besarla apasionadamente, mejor dicho, lujuriosamente, había una batalla encarnizada de lenguas y saliva que parecíamos perros enfrascados en una pelea, la tomaba de sus caderas pronunciadas y ella me tomaba del cabello, mis manos comenzaron a explorar esas nalgas deliciosas encima de la ropa, no dejábamos de besarnos estaba muy excitado y ella también, queríamos coger y no podíamos porque estaban sus hijos, mi verga estaba babeando y su panocha debía estar súper mojada, no toque nada por debajo de la ropa solo era mi imaginación volando y más con ese beso tan largo y delicioso que al terminar decidí irme porque no aguantaría y era capaz de cogérmela ahí afuera sin importar nada, me despedí y me fui y claro tuve que llegar a casa a jalarme el ganso porque andaba muy caliente.

    Al siguiente viernes nuevamente estaban sus hijos, a mi me cagaban sus hijos, en esa platica fuimos mas a lo sentimental, a lo que yo digo:

    Mon: Deberías darte otra oportunidad para amar, se ve que no estas contento y feliz

    Yo: son rachas, en algún momento volveré a estar como antes

    Mon: Tal vez conmigo puedas estar mejor

    Yo: no te ilusiones conmigo, yo estoy aquí porque me gustas, nada mas

    Mon: ¿en serio?

    Yo: si, nos besamos deliciosamente y quiero volver a hacerlo

    Mon: si yo también quede tan extasiada

    Y nuevamente estando afuera de su casa comenzamos con el juego sexual del manoseo pero esta vez la besaba tocaba sus tetas deliciosas y metía mi mano en su raja, estaba súper mojada, parecía que estaba tirando agua, eso me puso el fierro más duro y grande, yo quería meter mi verga en esa conchita húmeda, así que pues me conforme metiendo mis dedos una y otra vez mientras ella me dejaba de besar para soltar unos leves gemidos de placer, le sacaba los dedos de la panocha para chuparlos y darle a ella de su propio jugo, los volvía a meter y sacar, y de repente abre la puerta uno de sus hijos… rápidamente todo normal no pasaba nada, el menor no vio nada por la oscuridad, mejor me fui así sin despedida. Nuevamente tuve que hacerme la paja porque definitivamente cada vez terminaba más caliente.

    Al siguiente viernes cambiamos un poco la estancia, porque fuimos a la tienda primero y estuvimos platicando de lo de la semana, andábamos en mi coche y pasó así:

    Mon: te digo algo

    Yo: si, dime

    Mon: me has dejado estos últimos viernes muy cachonda

    Yo: yo también, he tenido que masturbarme para poder estar tranquilo, me excitas mucho con tus besos

    Mon: tú también me excitas mucho, quiero que no te quedes con las ganas esta vez

    Comenzamos a besarnos, un beso de unos 3 minutos yo nuevamente buscaba la manera de manosearla, meterle los dedos a donde fuera posible llegar, me deja de besar y dice:

    Mon: acomoda el respaldo para atrás

    Yo: me la vas a chupar, que rico

    Mon: si quiero comerme tu verga ahora

    Me saco mi verga y que empieza a chupar y pasar una y otra vez su lengua, que estaba ultra babosa, parecía que se le antojaba algo de comer, se lo comía todo me la jalaba, besaba, mordía, etc. De todo me hizo y de repente como estábamos en el coche, venia gente, pero a mí me importo un huevo, mientras me la chupe lo demás me vale, seguía metiéndose tremendo tubo de carne en su boca y lo mejor es que no tenía ni tantitas ganas de venirme, le dije “ya no aguanto más vamos a una casa que tengo esta algo lejos pero vale la pena”.

    Llegando a la casa, apenas entrando ahora si saque todo lo que traía dentro, éramos animales en celo, y en eso me dice

    Mon: ya estoy operada

    En ese momento dije, “perfecto así ni condón necesito”.

    Y seguimos con el acto amatorio le quitaba su ropa como desesperado, quería ya meterla a la cama y coger como nunca lo había hecho, me sentía vigoroso, poderoso, como si no tuviera un mañana… la vi desnuda era una diosa, me siguió mamando la verga y le pague el favor mamándole la concha, hasta que la hice venir, de tanto lamerle su clítoris y metiéndole la lengua, me mojo la cara, ese momento fue de los más excitantes en mi vida, nunca me habían cogido tan rico como ella lo hizo, la puse en cuatro patas y comencé a meterle mi verga, mientras ella cada que metía mi verga no me la quería regresar, tenía los músculos vaginales muy fuertes, la apretaba durísimo y eso me re calentaba más, entraba y salía mi verga mientras ella gemía de placer y temblaba en cada momento, se estremecía cabron, se veía que también ella tenía mucho tiempo sin cogerse a alguien. Cambio de posición y me cabalgo como profesional en el arte amatorio, se vino varias veces encima de mi estaba todo mojado y tenía un olor fantástico, su olor a sexo era algo que también me excitaba más y más, nunca había aguantado tanto sexo en una sola exhibición, soy honesto, hasta que explote le rellene el hoyo de leche, sentía que salía y salía leche de mi miembro, no sabía porque pasa eso, pero salía leche que nunca había salido de esa forma, nos vestimos y la lleve a su casa.

    Platicamos toda la semana de sexo, le daba demasiada atención, nos convertimos en amantes de buenas a primeras yo solo quería que fuera fin de semana para estar con ella y deslecharme, pero ella hablaba de amor, yo no quería amor, yo solo quería sexo seguro y adiós la veía ilusionada, la veía que empezaba a clavarse conmigo y yo no, siempre se lo dije, yo estoy aquí porque me gustas y ahora me gustas más porque haces unos jales deliciosos, siempre fui claro y conciso, pero ella hacia oídos sordos a esas palabras

    El siguiente viernes nuevamente tuvimos sexo, en esta ocasión ya estaba cabalgando como le gustaba, pero esta vez le comencé a estimular el ano y dice:

    Mon: ¿te gusta mi ano?

    Yo: claro, esta delicioso y quiero meterte la verga

    Mon: nunca me lo han metido por ahí

    Yo: te lo meteré, pero necesito ponerte más caliente

    Y la estimule tanto que en cuestión de minutos el ano ya estaba dilatado, listo para su primer encuentro con mi polla, y así fue, le metí la verga en ese anito y ella solo gemía de placer, ni le dolió nada, le metí todo el palo de carne, no deje nada afuerita, y comencé a darle una y otra vez nuevamente pero ahora por su asterisco, estaba tan apretado que no pude contenerme más y me deje ir en ese ano apretado riquísimo, lo bañe de leche fue algo tan brutalmente rico que mi verga no se bajaba, solo palpitaba de placer, ella me la ve y comienza a chuparla desenfrenadamente me recosté en la cama y ella sin dudar seguía chupando y mamando como si su vida dependiera de ello. Se volvió a montar hasta que nos vinimos nuevamente, no tarde tanto, le tire la leche dentro de ella y nuevamente nos vestimos y salimos de ahí.

    En esa semana siguiente hablábamos de sexo, pero ella ya había compartido fotos, anécdotas y más con sus familiares y amigos acerca de “nosotros”, esto se estaba saliendo de control, a lo que nace esta conversación:

    Yo: no sé qué te esté pasando, pero creo que no estamos en sintonía

    Mon: yo solo quiero compartir todos esos momentos con gente cercana a mi

    Yo: siento que te estas enamorando y eso no es bueno para los dos

    Mon: es que me gustas demasiado, no sé qué me pasa, cada vez que estoy contigo el corazón se me quiere salir del cuerpo, quiero compartir más contigo.

    Yo: te dije que eso no pasara, en ningún momento de nuestras vidas

    Mon: date la oportunidad de hacerlo conmigo, no te defraudare

    Para este momento yo ya estaba a punto de cerrar este ciclo, me sentía bien cogiendo, pero me sentía mal porque en ella comenzaba a nacer amor hacia mí, y pues no era correspondido de mi para ella, eso duele, a todos nos ha pasado.

    Para el siguiente viernes estaba ahí con amigos en común, según nosotros ese día no íbamos a coger porque tenía el periodo y que no quería cogerme con esa madre ahí dentro de ella, yo dije “OK”.

    Ya pasaban de las 2 am, en toda esa noche, ella andaba muy excitada, más que otras veces, me había dicho que cuando le baja se ponía muy caliente y se quedó corta:

    Mon: (me habla al oído) quiero tu verga en mi boca

    Yo: pero están tus invitados no puedo sacármela aquí

    Mon: Perdón, nunca había estado como hoy en mis anteriores periodos, me siento muy jariosa

    Yo: no te preocupes, aguanta

    Desde que llegue a su casa más temprano, me beso con más lengua que de costumbre, me estuvo agarre y agarre el chorizo, iba al baño y me agarraba otra vez la verga, se sentaba en su sillón y se metía la mano debajo de su pantalón como tocándose, todo esto en sigilo obviamente, yo ya andaba ultra caliente, el pedo era que no nos tocáramos nada, para no quedarnos insatisfechos y ella comenzó con este jueguito que estaba rico pero no tanto, quería correr a sus compas, sáquense a la chingada que quiero a mi hembra montada en mi cabrones, algo así pensé.

    Pues los fulanos no se iban y se acercaban las 4 am, ya estaban como moscas fumigadas sus compas, yo andaba normal, hasta eso no tome tanto en ese rato, ella ya andaba peda y sin mediar palabra me baja el cierre del pantalón, me saca la verga y comienza a mamar, ahí con sus compas casi desmayados:

    Mon: Que rica verga, amor

    Yo: ya me hacía falta una mamadita

    Mon: quiero probar tu leche, nunca he probado leche de ningún hombre, quiero tu leche

    Yo: aaahhh que ricooo mamas, succiónale cabrona

    Mon: dame lechita papi

    Yo: sigue sigue no pares

    Y pues ahí mismo sin más, le bajé el pantalón como pude:

    Mon: no, no lo hagas, te digo que estoy en mis días

    Yo: me vale verga cabrona

    Mon: no no no me cojas hoy, te prometo que la próxima sema…

    La volteo y la empino y para adentro cabron, así sin importarme algo de lo que me dijeran, sus amigos, sus primos, lo que sea. De las quejas pasamos a los gemidos en un tris, como lo leen, le metí mi verga en su vagina sangrienta, y empezó a salir flujos vaginales con sangre, algo raro tal vez para algunos de ustedes, pero la sensación que tuve fue magnifica; considero que fue el poder que me dio para hacerla mía fue lo que detono un agrado por ese momento de sexo desenfrenado:

    Mon: aaahhh ahhh que rico me la metes

    Yo: ya ves pendeja, sabía que te iba a gustar y más que te pones más cachonda con la sangre

    Mon: es que me da asco

    Yo: a mí no güey, y toma te la meto por el ano y por la panocha

    Comencé a alternar metida en panocha, metida en el ano, fue glorioso sentir ambos hoyos y estaba más viscoso pero sabroso su conchita, teníamos el piso con sangre y fluidos y yo seguía metiendo mi miembro más y más:

    Yo: me voy a venir en tu culo perra

    Mon: no no no dame tu leche daameee

    Y se agacho rápidamente y tomo mi verga ensangrentada y mamo mi leche sin dejar rastro alguno de mi líquido, hasta me excito más que no se me bajó el pito hasta una segunda mamada que ahora si me saco bien la leche.

    Se levantó y me dijo:

    Mon: aún sigo excitada

    Yo: ya estoy out

    Mon: no te vayas, quédate conmigo

    Yo: no, tengo que llegar a casa (obviamente pase a la otra casa a bañarme, apestaba a hembra en celo).

    Mon: te amo, no quiero compartirte más, eres mío y quiero tu verga siempre

    Yo: te dije que no te clavaras, adiós

    Me di la vuelta y Salí de ahí sin dar más.

    Sabía que esto iba a terminar mal, lo sabía, más sin embargo me adentre en este torbellino que normalmente deja sentimientos negativos en las personas, en mi caso, al día siguiente le mande un mensaje diciendo algo así:

    Yo: Mon no puedo seguir disfrutando de ti, desgraciadamente estamos entrando en territorio que para mí es prohibido; el amor. Yo no siento nada de eso hacia ti, lo mío era únicamente carnal, lujuria, solo quería sexo sin ataduras, y vaya que me sorprendiste al darme los días más maravillosos y lujuriosos que nunca había tenido con alguien, tú me dejaste más que satisfecho, será difícil encontrar a alguien que sobrepase esto que hicimos tu y yo. Agradezco tu tiempo, cariño y atención nunca te olvidare siempre estarás en mi mente para volver a vaciar mis bolas de leche en la regadera o en mi mano, pensando en todos tus atributos, que va… eres sorprendente, ten una buena vida y si alguien se fija en ti y tú en esa persona, el tremendo cogidon que le darás. Besos.

    Y de ahí nunca más la he vuelto a ver y que así siga siendo, porque soy capaz de caer nuevamente en esa tentación.

  • Mi vecina me hizo un excelente oral

    Mi vecina me hizo un excelente oral

    Recuerdo que iba camino al trabajo, a las 5 am, estaba esperando el bus cuando vi a una muchacha bonita, chaqueta de cuero y blusa blanca, un pelo muy bonito. Un perrito se nos acercó y gracias a ese amiguito le inicié una rápida conversación. Al día siguiente la volví a ver saliendo de mi casa, y me llevé la sorpresa de que vivía solo a unas casas.

    Empezamos a caminar juntos para tomar el autobús cada mañana, y nos fuimos conociendo. En algún punto el tema del sexo empezó a salir, y conforme fuimos hablando nos dimos cuenta de que ambos nos teníamos ganas, pero teníamos pareja. Eso no evitó que nuestras conversaciones se calentarán, empezamos a enviarnos fotos e incluso ella me mostró un vídeo donde le hacía sexo oral a su novio. También me compartió un par de videos porno que hizo.

    Cierto día llevaba una blusa escotada y no estaba usando sostén y no dudé en tomar mi oportunidad:

    -oye, se te ve muy bien esa blusa.

    -gracias, pero espera, no es justo, me estás mirando los pechos.

    -bueno lo admito, me gustan, me gustaría tocarlos.

    -qué hora es?

    -vamos bien, el bus pasará en 15 minutos y estamos a 5 de la parada.

    -bueno, ven tócalos.

    Un poco dudoso porque estábamos en la calle, pero metí mi mano en su blusa y sentí su seno, pequeño pero bien formado y suave.

    No pasó nada más, y un tiempo después dejamos de hablarnos.

    Años después la vi un día mientras paseaba a mi perro y ella me saludó amistosamente, por lo que decidí reconectar con ella. Después de hablar unos días me invitó a tomar café a su casa.

    Todo normal, tomamos café, hablamos de lo que habíamos hecho, de música y novelas, y mientras me mostraba su teléfono vi que seguía siendo una muchacha muy libre en lo sexual.

    La ayudé a subir unas cosas a una habitación y empezamos a hablar mientras ella esperaba a otros amigos. La conversación llevó al tema sexual y le dije que, ya que ahora los dos estábamos sin pareja, quería resolver con ella el beso que teníamos pendiente.

    Ella rio y se acercó y empezamos a besarnos apasionadamente. Sentía sus labios besándome y su lengua con la mía. Nos abrazábamos mientras nos comíamos a besos con mucha intensidad y pasión.

    Solo se detuvo para decirme que si su madre no fuera a llegar me pediría que fuéramos por condones. Como me dijo eso la empecé a tomar mientras la besaba, corrí su blusa y chupé sus pezones.

    Nos acostamos y seguimos besándonos y tocándonos y se detuvo, me sonrió y me preguntó «te la puedo chupar?». Claramente le dije que sí pero primero averiguamos cuanto faltaba para que sus amigos llegaran. Teníamos tiempo, así que saqué mi pene erecto, y ella me empezó a masturbar.

    Jugó con mi pene en su mano un momento y me decía cuánto le gustaba. Luego lo tomó, lo puso en su boca y se lo metió todo, me empezó a chupar deliciosamente. Se lo metía en la boca, lo lamía, me masturbaba y me decía que le encantaba mi pene.

    Me hizo gemir y temblar, y decía que eso le encantaba. Me pidió que no eyaculara en su boca, así que le avisé y me hizo venir en su mano. Me dio un beso rápido y empezamos a vestirnos.

    Cuando bajamos su madre estaba ahí pero no parecía sospechar lo que había pasado en la habitación de arriba. Me despedí y salimos.

    -bueno despedirme de tu mamá fue algo incómodo después de lo que hicimos.

    -pues sí, algo cómo «mucho gusto señora, me acabo de venir en la mano de su hija» -dijo bromeando.

    -Sí algo así. Bueno lo disfruté mucho, cuídate.

    Lastimosamente no tuvimos sexo, pero la experiencia del oral inesperado fue muy excitante.

  • Facebook me sorprendió (4)

    Facebook me sorprendió (4)

    Una vez que pasa por la puerta, ya sabe, no hay escapatoria, no hay vuelta atrás.

    Ya conoce la casa, puede entrar con confianza, no es como al principio, ella no sabía qué hacer. Fue dejando el abrigo en el perchero, móvil, cigarrillos y encendedor sobre la mesa ratona. Se desenvuelve con total naturalidad y confianza, va acorde a su personalidad, no hay nada más sexy que una mujer segura de sí misma. Sin duda, la confianza que tiene le sirve de imán para ser totalmente irresistible.

    Con dedicación había preparado sobre la mesa, unos bocadillos, unas granadas a las que había separado grano por grano, frutillas, frambuesas, crema, frutos secos, chocolate negro y en la cafetera, un cálido café.

    Hablamos un largo rato, tratando de recomponernos del reciente “paseo” por la ruta, cosas sin ton ni son, solo era para poder verla, conocerla y ver a que más podía aspirar. Internamente quería poseerla, tenerla exclusivamente para mí, y quizás, en este preciso momento ella esté pensando que mi cariño es algo sucio…

    Y si mi querida compañera, es algo muy sucio, la diferencia es que solo, en algunos momentos; teniendo muy en cuenta, que las dos partes de tu excelso cuerpo que más amo, son esas que hacen las cosas más sucias.

    En un momento, guardamos silencio, nos dejamos llevar, era un soliloquio de los latidos tanto del sexo como del corazón.

    Si hay algo que aprendí, es que nada puede separar algo cuando dos almas están en conexión.

    Acercándonos muy lentamente nos besamos, nos dimos la humedad de nuestras lenguas, de los labios, hicimos que nuestra saliva se confunda una con la otra, creando nuestro propio sabor del amor con ese intercambio de fluidos.

    Decididamente y con la seguridad que la caracteriza me dijo suavemente al oído.

    -Tomame, soy tuya, Deja volar a tu imaginación y dar rienda suelta a tus deseos; tus besos me elevan, sobre todo cuando me los das con tanto amor.

    -Espero que sea así, últimamente he tenido días muy malos, hasta que apareciste en mi vida, todas esas preocupaciones y penas, estoy totalmente seguro que las voy a olvidar entre tus brazos. Le dije, prácticamente en un susurro.

    La casa no es muy grande, así abrazados la fui llevando hasta la mesada, ya no teníamos recorrido para andar, la gire lentamente hasta que su espalda quedo pegada a mi pecho y mi verga deseosa de ese cuerpo se refregaba en su culo casi sin quererlo, la tome de la cintura con mis manos, las que fui subiendo desde su abdomen hasta hacer contacto con sus pechos, notando la dureza de sus erectos pezones, la giro hacia mi quedando frente a frente buscando la unión de nuestras bocas, para que las lenguas revoltosas e inquietas, jueguen húmedas.

    Mientras Mica hace movimientos con su pelvis para sentir el roce de nuestros sexos, comienzo con la tarea de sacar su ropa, levantando su remera, la que se traba en sus pechos, con un leve tirón sortea el escollo y alzando sus brazos sale en su totalidad sin más impedimentos.

    Luego de batallar con nuestro calzado y resto de vestimenta por unos minutos, ambos quedamos totalmente desnudos acariciando nuestros cuerpos, cada centímetro de ellos.

    Vi que había empezado con besos a bajar desde mi pecho hacia la el abdomen, cuando vi que su boca hacia espacio para introducir mi miembro en ella, tomándola de ambas axilas la hice parar, cuando estuvo erguida, nos dirigimos a la habitación, apagando las luces a medida que pasábamos por el interruptor.

    Al entrar… se llevó la sorpresa, a pies de cama y solo iluminando el cuarto la llama de las velas, están todos los juguetes y artilugios que había adquirido, se le erizo la piel en cuanto sus ojos hicieron contacto visual con ellos, creo que esa señal fue la que me hizo saber que íbamos a estar a gusto.

    Nuestros cuerpos desnudos hacen que sea la desembocadura de los más recónditos y oscuros deseos, recorriendo con nuestras manos el camino de nuestra piel.

    De pronto, recordé lo que había prometido y tome el control del momento; la hice sentar en la cama cubriendo sus ojos con el suave antifaz, hice que se arrodille sobre la tela apacible de color negro que cubría el lecho donde en un instante estaríamos entregándonos, a los brazos del placer, de seguro, sintió el golpe, suave pero firme de la fusta (que estaba forrada de tela afelpada) su glúteo quedo marcado con un tono rojizo, Mica, en una posición de perrito, le permitió a su piel erizarse, sus fluidos comenzaron a aflorar de su vagina, estaba disfrutando!!! (Los gemidos pueden llegar a engañarnos… pero… la humedad no.)

    La lleve suavemente a posicionarse de espalda, con una mano tome una de sus piernas y la lleve a una punta de la cama, al tiempo que con la otra, separe delicadamente el miembro restante, le puse el brazalete en la pierna al tiempo que con mis dedos recorro ese camino hacia su pecho, como ya había en otra oportunidad, viajado.

    Salteando su tesoro ya húmedo, con caricias suaves, desandando ese camino para llegar y poder fijar su otra pierna, cosa que hago, sin darme cuenta, sin quererlo, muy hábilmente, hago lo propio con ambas manos, quedando en una posición muy excitante, a tal punto que solo con observarla en toda su belleza, estuve a punto de hacer una descarga de semen, que tenía urgencia por salir.

    Ya la cera de las velas estaba derretida, tome una aromatizada que al contacto con la piel se transforma en aceite, posiciono el envase sobre el cuerpo, lo inclino, veo como las gotas una a una van cayendo sobre la tersa piel de Mica, cuando toca su piel da un respingo, entreabre su boca y deja escapar un gemido, sus pezones se endurecen más de lo que estaban, envalentonado con la reacción, voy cediendo paso y le doy permiso al resto de esa cálida masa derretida y perfumada para que toque esas tetas que venía disfrutando yo.

    Vi como apretaba las manos, no pude observar sus ojos por el antifaz, pero conociéndola, seguro estarían en blanco, ese mar de líquido templado corría hacia su abdomen, llenando el ombligo, lo adornaba un aro con forma de gota y un strass, (¿coincidencia?). Su vientre juega subiendo y bajando cada vez más entrecortado y rápido dando pasó a unos movimientos corporales sinuoso; creí conveniente detenerme y dar paso a frotar por toda su porción delantera de piel, el resultado de la vela.

    Con mis manos abiertas y luego de haber dejado en la mesa de noche la vela, esparcí sobre su cuerpo el aceite con su perfume, haciendo círculos y líneas rectas de arriba hacia abajo y en ambos flancos de su torso, deteniéndome especialmente en el contorno de sus firmes tetas y endurecidos pezones, con el dedo medio circunde las areolas de ese tumefacto pezón, haciendo que se ericen, fui bajando hasta la entrepierna, masajeando, sin tocar los labios vaginales solo en su contorno, mientras con una pluma que había dejado reservada, le acariciaba el resto del cuerpo.

    Empezó a gemir ya mucho más fuerte, le quite el cepo de los pies para darla vuelta, volviendo a engrillar sus largas piernas a la cama, quedando una hermosa vista de su culo blanco haciendo un pequeño cerro de piel tersa y suave; las manos quedaron cruzadas en la cabecera de la cama, lo que aún le imposibilitaba más el movimiento.

    Previo a repetir lo hecho en su parte delantera, tome nuevamente la fusta y castigue sus hermosos glúteos, gemía y no paraba de gemir, su vagina era una catarata de fluidos, gota tras gota se deslizaban en dirección a la cama,

    Con su cara de lado y la poca luz, alcance a divisar como mordía su labio inferior con sus blancos dientes, movía el cuerpo que era una maravilla, tal vez la excitación, tal vez el blus marcado que sonaba de fondo llenando el ambiente.

    Continué con los masajes tal cual en la parte delantera, deteniéndome muy especialmente en la zona de su culo (aclaro que si existiera la venus del bello culo, ese sería el templo de mi devoción) con mis manos abiertas apretaba esos glúteos firmes, con movimientos circulares de afuera hacia adentro, cuando llegaba cerca de los labios vaginales, mis dedos pulgares hacían presión en el perineo, con un movimiento giratorio haciendo que esos labios se abran y cierren, acrecentando aún más su excitación y la mía haciendo que ya casi no responda a mis pensamientos y obre por impulso, había llegado el momento de ir por mas, sin dudarlo tome el cepo extensible colocándolo a la altura de sus rodillas, abroche las mordazas y lo extendí lo más que sus piernas daban, le casi, ordene se pusiera de rodillas, ayudada por mi lo hizo, tome otra correa, ate el cepo por el medio y el otro extremo a la cabecera de la cama, haciendo casi imposible que salga de esa posición, tal cual la posición de perrito pero sin ningún tipo de movimiento, con el plus de las piernas abiertas, lo que dejaba sus dos increíbles agujeros a mi disposición.

    Fusta en mano, intercalaba golpeteos en el glúteo y besos suaves en la vagina, se veía como palpitaba esa deliciosa cueva pidiendo que la llene de mi verga y su producto…

    Con delicadeza me puse debajo de ella, como si fuera un mecánico para reparar un vehículo, puse mi boca en su caliente vagina y comencé a besar y lamer su sexo, deteniéndome en su duro clítoris, dando chupaditas e introduciéndolo en mi boca con cada una de ellas, fue imposible que no tuviera un orgasmo, fue tal que con mi lengua podía sentir la caída de ese licor vaginal como así también las contracciones que esta producía, continué con mi tarea haciendo casi instantáneo un segundo orgasmo y hasta un tercero.

    Ya estaba con un temblor en las piernas, no sabría decir si por los orgasmos o por la posición, como no se quejaba de incomodidad, di por sentado que era por lo primero, a lo que salgo de abajo, rápidamente me pongo detrás de ella y sigo con mi entretenimiento vaginal, ahora con mucho más campo visual y área para que disfrutemos.

    Ya con mi lengua en movimiento hacia un rato, había alcanzado una buena movilidad que jugaría a favor del sexo, un par de toque linguales más en su caverna jugosa y fui suavemente subiendo hasta llegar a su agujero escondido, el que luego de rodear con mi lengua un rato e introducir la punta de la misma un poco, empezó a abrirse y cerrarse, se aflojaba y se tensaba, puse mi mano en una posición cómoda y mis dedos también formaron parte del juego, poco a poco cada uno fueron vulnerando la pequeña fortaleza, sin llegar a querer incomodar alistándolo para lo que vendría.

    No hay nada más bello, que coincidir con la posición sexual que funcione para ambos, Los prejuicios no deben dejar que las personas no disfruten plenamente del sexo.

    Continuando con el placer que nos estábamos brindando, abandono por un momento a tarea que estaba llevando a cabo para tomar el vibrador, lo enciendo, quiero usarlo pero la posición en la que se encontraba era demasiado incómoda para hacerlo jugar sobre su cuerpo, así que fui por más; lo unte con bastante aceite en toda su extensión, haciendo lo mismo con su rincón más oculto, el que ya había dilatado con mis dedos, introduje bastante líquido para que no le moleste ni le duela, afronte mi verga a su vagina palpitante, apoye el vibrador en su culo y fui introduciendo ambos en forma gradual y lenta,

    El grito de placer que emitió, resonó en toda la casa, en un suave mete y saca en forma alternada de vibrador y pene la hacía mover intensamente, en el rango que la limitación por la manera en que estaba sometida le permitía.

    Como describir la nueva sensación que estaba sintiendo, el movimiento vibratorio lo sentía en mi verga cada vez que se cruzaba el aparato con mi pene, este hizo que ya no pueda aguantar más y descargue dentro de su cueva una gran cantidad de semen, el que se hizo sentir dentro, obrando en un gran orgasmo, percibiendo las contracciones vaginales gran intensidad.

    Con nuestros jugos escurriendo por sus piernas, saque muy despacio el nuevo “amigo” de su escondite, mi verga de su encierro y descanse sobre su espalda.

    Al cabo de unos minutos comencé a sacar todos los arneses y ataduras que le había proporcionado, tumbándonos en la cama.

    Cuando me repuse un poco, fui por dos cervezas y cigarrillos, los que traje encendidos, y los vasos goteando la transpiración del frio, fondo la música que sonaba suave y cada lapso de tiempo, predeterminado, sonaba el dispersor de aromas. El resto era silencio, cómplices reservados de lo ocurrido en el cuarto.

    Como las otras veces que nos hicimos el amor, hablamos sobre ello, como nos habíamos sentido, si la experiencia que acabábamos de vivir había cumplido las expectativas del encuentro, de la comodidad del orgasmo que aguanta el cuerpo, para llegar a un final que nos dé esa posibilidad de sacarnos ese automatismo al que a veces estamos acostumbrados, a sabiendas que existen diversas posiciones sexuales, que pueden servir para cada estilo de pareja según su contextura física, si están en forma, si son flexibles, en fin, lo que es cómodo para unos, no lo es para otros. Para nosotros lo fue.

    Mientras hablábamos, su mano acariciaba mi miembro, quien empezó a despertar suavemente, no espero mucho, abrió su pequeña boca metiendo la mayor parte de mi verga, hasta donde ya no pasaba más, no deje de suspirar y disfrutar su saliva el roce de sus dientes contra mi glande, lo que me hizo sentir algo que nunca había experimentado luego de haber tenido sexo, la sensación de acabar enseguida, siempre me paso que duraba mucho tiempo más.

    Muevo mis caderas, tomo su cabeza y acompaso los movimientos, siento la inminencia de la descarga, sin quererlo la punta de mi pene toca el fondo de la garganta y se dispara una carga seminal la cual bebió toda, sin desperdiciar una sola gota, me miro con sus ojos llorosos y con sonrisa pícara, como solo ella sabe sonreír. Al ver sus ojitos llorosos le pregunte si le había hecho mal.

    Con una risa suave y cómplice, puso la nota de humor diciendo…

    -Me atragante, casi se me escapa por la nariz.

    Nos echamos a reír abrazados y así nos atrapo Morfeo en sus brazos.

    Ya de mañana o madrugada, no puedo precisar el tiempo que duro el sueño, lo avizoro por la resolana que entra por la ventana bañando mi rostro, quiero levantarme y no puedo, tarde un instante largo en darme cuenta que estaba atado de pies y manos, perfectamente inmovilizado; miro el lado donde estaba Mica hasta hace un rato durmiendo junto a mí y no se encontraba. Siento ruidos en la cocina, dejando entrever que estaba allí, sin haberme equivocado la veo entrar totalmente desnuda, con una bandeja en sus manos, cómodamente se sienta en la cama me besa con una frutilla en la boca ofreciéndomela, al terminarla, toma una taza de jugo hecho con naranjas exprimidas y mediante un sorbete me da de beber, hizo lo mismo con el resto del desayuno que me había preparado.

    -Buen día, espero sea de tu agrado lo que hice para vos, vas a tener que reponer energía, aún quedan muchas horas por delante, te aseguro lo vas a necesitar.

    -Por lo que observo, (miro las ataduras) lo puedo imaginar, espero estar a la altura de tu expectativa.

    -Creo, que ya lo demostraste…

    -Me parece que no hubiera podido llegar a ese estado si no fuera por vos.

    Soltando esa risa que solo podía salir de sus labios, entre cantarina, malévola y cómplice, me dijo…

    -¿Te parece? ¡¡¡Yo era quien estaba atada!!! Sin poder moverme en demasía, este crédito es saldo a tu favor y si va a ser siempre así, quiero ser inversionista en ese banco.

    Sin más que decir, comenzó a hacer lo que tan bien sabe, entregarse a disfrutar. Tomando de la bandeja crema que había quedado de la noche anterior, embadurno sus delicadas manos para untar la porción delantera de mi cuerpo, esparciendo sistemáticamente lo que estaba expuesto, incluidos mi pene y testículos.

    Su lengua empezó a surfear mi cuerpo quitando lo distribuido sobre él, salteando solamente mis genitales, los que reservó para el final como la frutilla del postre, por lo menos era lo que me imagine en ese momento; con una pasada rápida hizo que la crema desapareciera de esa zona.

    Con su mirada picara, moviendo el cuerpo sensualmente, se fue arrodillando sobre mis piernas, apoyo sus manos a ambos lados de mi pecho y fue a gatas subiendo cada vez más hasta llegar cerca de mi rostro, pudiendo disfrutar de esa breva rosada y ardiente que se abría ante mis ojos, cada vez se acercaba más y más, pude empezar a percibir el hermoso olor a sexo que emanaba, comprendí lo que se venía, un “facesitting” (la palabra viene del inglés, que significa, sentarse en la cara, y es cuando se sienta sobre la cara, de frente o revés), también llamado “queening”, esta palabra también extraída del mismo idioma, hace referencia a una reina sentada en el trono.

    Posiciono su vagina sobre mi rostro muy delicadamente para no recargar el peso sobre mi rostro, mirando hacia el frente, con las piernas suficientemente abiertas, dejando así, un acceso total a la zona del placer, con la posibilidad de tener a mi disposición clítoris, vagina y ano todo al mismo tiempo, debo decir que aún no empezaba la acción y ya sentía un placer enorme.

    Al tiempo que recorría con mi lengua todo el contorno de vagina, use la nariz para estimular el clítoris con pequeños movimientos circulares mientras Mica, con sus hábiles caderas iba acompañando con leves movimientos, que fueron incrementando con el paso de los minutos. Si verdaderamente hay algo empoderador; al sentarse encima de la cara de tu pareja. Tener el control absoluto y saber que se la está, reverenciando, honrando e idolatrando con su lengua y nariz es realmente poderoso para la mujer.

    Mientras movía sus caderas, yo disfrutaba de su dominación sin poder moverme a gusto, tomo mi cabeza con ambas manos acompasando el movimiento y dejando a mi merced su vagina, mirándome a los ojos, con posibilidad que le daba el disfrute, pues por momentos entrecerraba los ojos o los llevaba hacia arriba o simplemente llevaba la cabeza hacia atrás. Cuando creí que estaba por llegar al orgasmo, se detuvo, dio la vuelta, ahora mirando hacia mis pies, lo que me permitió tener plena visión de esas partes pecaminosas y adorables que descansaban entre sus muslos.

    Me aplique a la tarea de jugar con mi lengua en su tesoro, notando como sus jugos se deslizaban por mi lengua, quería agarrar ese culo hermoso, pero el yugo que me tenía inmovilizado no me lo permitía, entrando en un estado de casi, desesperación, por tocar su tersa piel.

    Veo cómo va desapareciendo su torso, quedando a mí vista solo su vagina y el culo, los que lamí con fruición, cando estaba disfrutando de esos sacrosantos recintos que ya habían recibido la procesión de mi verga y mi simiente, siento la calidez de su boca jugar con toda la extensión de piel de mi falo erecto a su máxima expresión, no puedo precisar el tiempo transcurrido entre que comenzó la tarea de hacerme tan delicioso sexo oral y el momento en que explotamos los dos casi al unísono en un maravilloso orgasmo el que hizo a mis ojos ver estrellas de colores, un orgasmo tan intenso que mi verga no dejaba de pulsar y dejar en esa boca golosa mi semen, que como otras veces, no desperdicio.

    Nos quedamos así por un rato, con nuestros cuerpos sintiendo la agitada respiración.

    Se levanta, y sale caminado hacia fuera de la habitación, su desnudez se veía en todo su esplendor, le pregunto:

    -Me quitas las ataduras

    A lo que respondió:

    -Ni loca que estuviera… son las diez de la mañana, el día recién comienza y es largo, muy muy largo.

    Riendo a carcajadas salió de la habitación con un andar suave, como si no tocara el piso. Volvió sobre sus pasos… se paró en el dintel de la puerta con sus brazos cruzados, su pie derecho cruzado sobre su pie izquierdo, recostada sobre su hombro contra el marco…

    -Como dice la canción, sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas…

    Nuevamente se retiró, quedando en la soledad de la habitación, sin saber que me esperaba…

    Continuará…

  • Amor fulminante

    Amor fulminante

    ¡¡Hola!! Soy nueva en este tipo de escrituras, espero que lo disfruten.  En esta ocasión, vamos a llamar a los personajes con estas letras:  Él: «C», Ella: «D». Confesiones de la vida real, aquí vamos…

    Después de tantas decepciones amorosas, llega un momento en el que decides poner en stand by el amor y los encuentros. Fue en ese momento en el que apareció sin previo aviso, «C». «D» tenía 21 años recién cumplidos, de hecho, en eso andaba… celebración de cumpleaños con sus amigas; «C» con bastante más experiencia, en ese momento contaba con 38 años de edad. Se conocieron en un bar, por casualidades de la vida, «C» compartía con un amigo de «D», y pues, generosamente su amigo los presentó. La mirada que se dieron al momento de saludarse, los hizo sentir una electricidad que recorrió sus cuerpos, ninguno de los dos entendía que era lo que les pasaba al mirarse. Durante la noche de celebración «D» y «C» se olvidaron del mundo, solo eran ellos dos en un bar, conversando de todo y de nada… bebiendo unas copas, compartiendo risas coquetas y miradas calientes. Los dos sabían que existía una atracción.

    Decidieron irse del lugar, ya era tarde para una chica de 21 años y amablemente «C» le ofreció a «D» ir a dejarla a su casa. El camino se les hizo corto entre conversas y risas dentro del auto, al llegar al destino «C» pregunta a «D» vagamente, si es necesario que se baje del auto, de sentía rico estar a su lado y «D» tampoco quería dejarlo. Un par de segundos mirándose fijamente, bastaron para sentir las insaciables ganas de besarse.

    Concretaron sus deseos, comenzaron a besarse dentro del auto, besos apasionados y candentes, si no tomaban la decisión de salir de ahí, todos sabemos lo que pasaría después jaja. «C» interrumpe el beso pidiendo disculpas por ser tan atrevido, «D» no entendía porque ese hombre que le hacía sentir cosquillas en el cuerpo, se había detenido, «D» tenía ganas de más, quería tenerlo a toda costa, deseaba sentirlo dentro suyo y que este hombre la devorará como él quisiera… sí, un poco sumisa nuestra amiga «D».

    Para ese momento, las respiraciones de ambos estaban agitadas, «D» se dio cuenta de que su beso había evitado a «C», el bulto en su pantalón no lo podía negar… sin pensarlo dos veces, «D» desliza suavemente sus manos por los muslos de «C» llegando hasta ese bulto duro y caliente… acariciaba con deseos el bulto de «C» haciéndolo sentir cada vez más excitado. «C» cierra sus ojos para sentir más placer, en momentos, miraba fijamente a «D» como intentando expresar sus deseos con ella, pero de un momento a otro «C» tomó el control, ya no quería ser el único sintiendo ese placer tan exquisito que le estaba regalando esta chica de 21 años.

    A sus 38 años, pensaba en como jamás había sentido lo que «D» le hacía sentir, increíble para un hombre con tanta experiencia. Ella no se opuso a las manos suaves y candentes de «C», que tocaban cada rincón de su cuerpo por encima de su ropa, era una danza de caricias que iban y venían… solo disfrutaba sentir como loa dedos de «C» acariciaba su rostro, cuello, pechos, cintura, caderas, llegando a sus muslos, devolviendo sus manos cada vez que sus dedos rozaban ligeramente parte de su vagina.

    Las respiraciones ya eran cada vez más y más calurosas, agitadas, ahogando los gemidos que querían dejar salir. «C» ya no aguantaba más, quería probar el cuerpo húmedo de esta chica, desabrocho la blusa de «D» dejando a su vista los pechos pequeños y redondos se podía apreciar la piel tersa y color canela de «D». Un suspiro salió de la chica, empañando un poco los vidrios del auto y él, pudiendo oler su aliento de deseo. Admirar a esta joven entregada a él, lo hacía querer que el tiempo se congelará para ellos dos. «C» siguió en su incursión al cuerpo de «D» y desabrocho el tierno sostén color blanco con encaje de «D», ya se podía imaginar como eran esas bragas… se lanzó hacia los pezones de «D» oliendo y lamiendo esos pequeños pero intensos pezones, endurecidos por la excitación, él sabía lo que ella quería, pero no se lo daría tan fácil.

    Se le arrancabas pequeños gemidos a «D» mientras él lamia sus pechos y pelones, acariciándole con delicadeza… una mano de «C» estaba en sus pechos y la otra bajaba lentamente hacia su ser, por debajo de esa faldita tubo, pudo sentir lo húmedo de su coño y procedió besarla en la boca, oliendo su humedad. Se miraron fijamente y ambos sabían lo que les esperaba. Se fueron a los asientos de atrás, «C» sentado y «D» agachada queriendo comerse ese pene que tanto deseaba tener dentro de ella. Lo comenzó a lamer con suavidad, dando pequeños apretones con sus labios desde el glande hacia abajo, hasta donde su garganta pudiera aguantar, movimientos de arriba-abajo y sus manos acariciando el falo y testículos, «C» no podía creer el placer de ese sexo oral tan delicioso, quería correrse, pero parecía que ella intuía las ganas de acabar de ese hombre, entonces bajaba la intensidad y sucia a besar su boca, dejando que sus pechos tocaran ese pene caliente y duro, al subir hacia su aguada boca.

    Ahora era el turno de «C» también quería entregarle placer desmedido a esta mujer, que parecía ser muy sumisa, pero a la vez empoderada. Ella sabía lo que hacía y él no podía ser menos con toda su experiencia. Como pudo, sentó a «D» encima de él, sin penetrarla aún, le beso la boca, bajo por su cuello y llegó nuevamente a mamar esos pechos tersos, «D» lanzó un gemido suave y eso le dio fuerzas a «C» para entrar en su húmedo como, lentito, mirando las expresiones que lanzaba la chica piel canela cada vez que su miembro se hundía en ella. Cuando «D» lo sintió totalmente dentro de ella, lo miró y sonrió traviesamente, mordiéndose los labios… tenía lo que estaba deseando desde aquel primer beso apasionado. Comenzó a moverse suavemente en círculos, y luego de arriba abajo, y luego de adelante hacia atrás… «C» no podía creer que esos movimientos vinieran de una inexperta, él no paraba de acariciar y besar las partes del cuerpo de «D» que le quedaban al alcance. Cada vez «D» se movía con más intensidad, se miraban fijamente, como hablándose con la mirada, diciéndose que con cada movimiento de ella y cada empuje de él están llegando al clímax, se miran y se unen en un beso sin aliento, llegando los al orgasmo tan anhelado, acabando él dentro de ella, mirándose y riendo por lo delicioso y placentero que fue este viaje.

    Sus respiraciones intentaban volver a su normalidad, se abrazan y besan para agradecer el maravilloso sexo que acababan de tener. Sabían que esto era solo el inicio de su relación…

  • Al final del turno

    Al final del turno

    Alejandra es una chica de 1.55 m, morena, delgada, con senos pequeños pero con cadera grande y unas nalgas que destacaban bastante; era fin de semana y como era habitual ya habíamos pactado el salir a tener sexo.

    Durante toda la mañana estuvimos mandando mensajes a manera de provocación y pequeños retos para ir aumentando el deseo.

    Le pedí que para ir mejorando la espera para el fin de turno me enviara una fotografía, a la cual accedió, sin embargo, pidió tiempo pues había estado ocupada por la mañana, ya que era el día de mayor movimiento en la empresa. Al paso de una hora veo en el teléfono la notificación, era una imagen y lo sabía, por eso me resguardé a que nadie más lo pudiera ver y en la fotografía se podía ver si blusa a mitad de la espalda y el pantalón abajo, dejando ver sus nalgas redondas y firmes.

    Poco antes de la salida, un mensaje más:

    – Ya quiero que me cojas, pero antes, te tengo una sorpresa.

    Muchas ideas pasaban debido a que durante la semana me había comentado que tenía algunos paquetes que le estarían llegando.

    La hora de salir y me apresure al vehículo, ya sentía como mi verga se ponía dura tras ver la foto de la mañana y los mensajes pidiéndome cogerla apenas la vea, el camino era corto entre su trabajo y el mío, por lo cual pronto llegué por ella.

    La tenía que esperar a salir, pues en su trabajo no recibían visitas, mientras me tocaba por encima de la ropa viendo la foto una vez más, la veo salir, un palazzo rojo, completamente ajustado al cuerpo, tacones altos y venía hacia mí con ese movimiento de caderas tan característico. La vi todo el camino y mientras tanto ella sonreía y se sonrojaba.

    Al recibirla con una señal de admiración por lo bien que luce, me sonríe de nuevo y me dice:

    – Vámonos, porque el camino fue difícil y ya quiero que descubras tu sorpresa.

    Aún no lo sabía y quedaba un camino lejano, el hotel que queríamos descubrir estaba lejos y me apresuré a conducir. En el camino se iba acomodando en el asiento, se veía nerviosa y de pronto al paso por alguno de los reductores de velocidad se notaba una pequeña cara de gozo y un gemido tenue se escapaba.

    En un momento la sensación aumentó y un pequeño susto, pensó que el plug que estaba utilizando por primera vez si había ido aún más al fondo. Aquí descubrí la sorpresa por accidente, entre el nervio y susto me pidió detenerme y verificó que todo estuviera en orden, al percatarse que era así, continuamos con el camino.

    Íbamos a mitad de la distancia y el movimiento hacía que sus sensaciones aumentaran, se veía en su rostro y su expresión de placer no podía ocultar que el camino y el tiempo que tomaría llegar no era un problema, sino totalmente lo contrario.

    Un instante, un movimiento brusco y un gemido de mayor intensidad, con la mayor expresión de placer en su rostro y el silencio subsecuente me hacían saber que su primer orgasmo había llegado.

    Que largo se me estaba haciendo el trayecto, pero al fin después de unos minutos arribamos al hotel y las sorpresas seguían. La veía subir por las escaleras en ese atuendo tan justo a su cuerpo, que hacía destacar sus caderas y sus nalgas, así como la pequeña tanga que se lograba identificar en la delgada tela.

    No había más que esperar, entonces nos fundimos en un beso apasionado, lleno de lujuria, por lo que baje el cierre de su espalda y con ello descubrir su torso desnudo, que dejaba sus senos al descubierto, con los pezones firmes, acerque mis labios a ellos mientras seguíamos de pie, bajando la ropa por sus caderas y dejándome ver una pequeña tanga blanca de hilo, la volteó contra la pared y levanta su culo hacia mi a modo de provocación, por lo cual me acerco a besar y descubrir el plug que había sido tan placentero para ella minutos antes.

    Era un corazón metálico con centro azul, que se encontraba cubriendo su ano, que a su vez se movía con gran facilidad, entraba y salía con gran facilidad, así estuvimos un tiempo hasta que decidí retirarlo, incorporándome y retirando tanto el bóxer como el pantalón, una vez hecho esto ya sentía la verga demasiado dura, la tomé en mi mano y la apunte a su culo. Entró muy rápido, ayudado por el plug y el constante uso que le dábamos a su pequeño año cada que nos era posible, cada que entraba sentía la presión de sus paredes, sus gemidos intensos cuando llegaba al fondo y regresaba para empujar con fuerza de nuevo. No tenía más que seguir sostenida de la pared, con las piernas abiertas y su vagina totalmente húmeda, la sentí con mis dedos, pero era tan placentero seguir entrando y saliendo con un ritmo fuerte y continuo en su culito, ya no eran gemidos contenidos, no había restricciones ni nada de que preocuparse si nos escuchaban.

    Tras unos minutos decidí ir a sentarme a un sofá de la habitación, y ella caminó conmigo, únicamente utilizaba ya sus tacones y la pequeña tanga que solo le podía cubrir el año, ni esa función cumplía en el momento. Se colocó de espalda, delante de mi y la vi bajar con mi pene entre su mano, apuntando a su ano, el cual permitió pasar muy suavemente, ya completamente dilatado y acostumbrado a los movimientos, pudo moverse con rapidez y dando sentones tan intensos, era una delicia, mirar sus nalgas hermosas rebotando contra mis piernas y su ano apretaba mi verga cada que subía y bajaba, dejándola mojada cada que lo hacía. Estuvimos así por unos minutos hasta que me dijo que estaba por terminar, momento en que un gran squirt que mojó el piso por completo me decía que ese primer instante había sido ya de mucho placer, por lo cual le pedí que siguiera, que no dejara de moverse, mientras tanto ella me decía- papi lléname el culito de lechita, quiero tu lechita dentro de mi -, con eso ya no resistí mucho más y tuve un orgasmo intenso, con el cual el culo le quedó lleno por completo de semen y no dejó de moverse, solo fue a un ritmo más lento por unos momentos más, hasta que, decidió sacarse mi verga de entre sus nalgas, para posteriormente levantarse dejándome ver ese cuerpo nuevamente frente a mi, sus nalgas y espalda dándome una vista excepcionar, a lo que pude notar un pequeño hilo de líquido seminal que salía de su ano y bajaba por sus piernas.

    Aún era temprano, la tarde apenas comenzaba y hubo mucho más pero quedara para un siguiente relato.

  • Deslechando a dos maduros negros por Skype

    Deslechando a dos maduros negros por Skype

    Aburrido y demasiado excitada esa noche, llegando del trabajo, me bañé y me dispuse a buscar en chats hombres maduros para videollamadas y así saciar mi calentura.

    Contacte a tres, dos de ellos de raza negra, maduros, pero bien conservados. Intercambiamos cuentas de Skype y me dispuse a vestirte como toda una nena en brama. Medias rojas de red, arriba unas medias negras, el liguero tipo faldita del mismo color, obviamente mi hilo dental rojo, que se pierde entre mis nalgas gordas, me puse dos ligas rojas con moñitos de encaje en cada muslo de las piernas, arriba un bralet negro que me llega hasta la cintura y para terminar un vestidito de princesa, que siempre me había querido poner, imaginándome toda una nenita inocente entre todos los machos.

    Para mi suerte los dos estaban ya conectados, así que decidí decirles que si no les importaba compartir la videollamada entre los tres (ellos y yo solita).

    No tuvieron inconveniente y procedí a conectar la cámara, en ese momento ya estaba super caliente y con mi hoyito ya mojado. Cuando empezó la videollamada.

    Los dos ya estaban con sus tremendas vergas ya paradas listas para lo que sea, me quede con los ojos más que abiertos con semejantes cosotas ya listas para saciar a cualquier mujer y putito.

    Al momento de salir en cámara yo para ellos, como toda una princesita culona y sexy ya se estaban masturbando, mientras yo jugueteaba para ellos como una nenita inocente, me agachaba, enseñaba provocativamente mis nalgas y piernas gordas en lencería, las medias me quedan apretadas por lo gorditas de mis piernas y muslos, no se diga mi culo grande que se comía toda el hilo de la tanga.

    Poco a poco me empecé a quitar el vestido, ya con los hombres masturbándose y gimiendo de placer al verme solo en lencería.

    Me empecé a poner aceite en mis nalgas y muslos, para provocarlos más, bajaba y subía mi hilo dental de mis nalgas, las abría para enseñarles mi hoyito ya dilatado y mojado de la excitación, en un instante uno de ellos se empezó a venir soltando tremendo chorros de leche, que me quede boca abierta, era demasiada la que le salía y yo deseando que fuera mi boca o mi culo quien recibiera toda esa leche, en un instante el otro señor se para me pide que abra mis nalgas y suelta chorros de leche también, estaba completamente loca de excitación al ver semejantes vergas que se venían a chorros por mí.

    Terminé la llamada, no aguante más y decidí consolarme con un pepino, pero imaginando que eran cualquiera de esas dos vergas gordas, negras y sobre todo enormes quien me preñaran y dejaran toda abierta. Termine de venirme no sin antes gemir como una nenita deseosa de leche de macho.

    Gracias por leerme a todos, he estado algo ausente, pero siempre tengo aventuras o situaciones que contar, así que poco a poco irán saliendo.

    Si quieren fotos de mí, contáctenme, de preferencia maduros, señores, ya muy maduros, que son mi deseo.

    Besos, soy Many.

  • Follando con mi familia (6)

    Follando con mi familia (6)

    Como recordaran yo estaba en un punto donde yo me follaba a todas las personas de mi familia al mismo tiempo, unas sin saber de las otras pero eso me excitaba mucho.

    En las reuniones familiares todas me veían con ojos de cógeme mientras ellas se veían como si fueran buenas escondiendo algo, cada una tenía su mérito y todas me daban placer y yo lo gozaba.

    Entonces un día en una reunión subo al cuarto de mi tía María para que me la chupara y más con todos ahí, era excitante y nadie se daría cuenta o eso pensé, pues al poco tiempo subió mi tía Frida gritando pues nos había visto.

    -Aquí están, que bueno, es que allá abajo estaban preguntando por ustedes.

    -Si, iremos para abajo – Dijo María.

    Al ella bajar solo me dijo que luego seguíamos hablando.

    -Me puedes decir que estás haciendo?

    -Pues ella estaba…

    -Se lo que hacían, los vi la otra vez y desde ahí esa zorrita no me va a quitar ese pene jugoso.

    -Tía, tranquila, ambas están buenas.

    -No, ella tiene más teta que yo, pero yo tengo algo que ella no.

    -Qué cosa?

    -Esto – de su espalda sacó su mano con un calzón azul (mi color favorito) el cual estaba un poco sucio de flujo- Esto es para que cuando te la jales pienses en mi, y no soporto que tengas su baba.

    -Como que baba?

    Entonces ella me bajo el pantalón y me la chupo, y tan rico que le dije que follaramos ahí, entonces le levantó el vestido que traía y la follo ahí, yo estaba gozando todo cuando siento ganas de venirme en ella y le digo y me dijo que quería dentro, sentir la leche y lo hice.

    Al bajar Fany me dijo que estaba en sus días y estaba más cachonda de lo común y que me quería follar y le dije que si, subimos y la lleve a la misma cama y tuve un segundo round, le daba tan duro que gritaba y se tapaba la boca para que no se dieran cuenta, sus tetas se le salían del escote que usaba aquel día, a ella se la chupe y ya más húmeda se la metí y me quise venir y ello dijo que en la boca para no manchar y se lo trago todo.

    Al bajo mi madrastra Melissa me pregunta se folle a Fany y le dije que si, a lo que me dijo que en la casa le tocaba a ella una metida, al llegar a casa espero hasta la noche y entro usando lencería (cosa que nunca hizo) entonces era negra y dejaba ver esos pezones que me gustaban y sus pelos, se lo quite y esta vez no fue follar, fue hacer el amor, fue algo tan gentil pero tan rico, ella estaba encima mío, mientras gemía mi nombre y solo al finalizar hicimos un 69.

    El tiempo pasó y yo follaba con todas cuando se podía y se ameritaba pues tenía un horario con casi tofas, entonces un día me escribe Andy, aquellos que recuerden saben que es amiga de mi tía Frida y de mi madrastra me decía que me necesitaba, que ella quería un toyboy y me quería a mi.

    A mi me gustaba la idea pero sentía que era momento de parar este ritmo pues no podía tener 5 mujeres y el día de mañana que me pasara una ETS, entonces no le contesté.

    Al día siguiente yo llego a mi casa y Amdy estaba ahí, y Melissa le dijo que era bueno que yo llegara, que ella saldría a comprar cosas para comer y listo, que la esperara, se tardaba 5 minutos; al irse Andy me dijo que ella fue a la casa a buscarme y me sonroje, dijo que Carlos no la follaba como yo lo hice y que quería hacerlo porque solo yo la hice sentir importante, le digo que estoy feliz de eso pero le confieso la verdad.

    -Mira, tu me gustas desde que soy niño, follarte fue mi sueño pero ahorita tengo 4 putas y tú conoces a todas pero solo sabes de 1, entonces por ese sentimiento que tengo por ti no puedo hacerte alguien más.

    -Vaya, no sabía esto, solo quiero saber, es la perra de Celeste una de ellas? (Celeste era su cuñada y es mamá de mi amigo también la folle unos meses antes pero eso es otra historia)

    -Noo, ella no.

    -Es esa perra que siente que tiene nalga pero mírame a mi, yo tengo culo de primera.

    -Lo sé, pero no es ella, solo que quisiera fuera posible contigo en una mejor situación.

    -Está bien, solo quiero que me beses porque eres joven y guapo.

    Cuando me le acerco a besarme siento esa emoción por ella y se me para porque besa tan rico que mete un poco de lengua y ella con su mano me agarre mi pene, todo se siente bien.

    -Nunca más te dejo solo, ya van 2 veces qué haces lo mismo.

    -Meli, no es culpa de tu hijo yo lo bese.

    -Andy, te quiero pero no te culpes, hace tiempo lo vi con alguien en esta casa y ahorita otra vez.

    -Perdóname Melissa, es que mírala, es hermosa y buena.

    -Andy está más buena que yo?

    -No sé, tú tienes una tetas enormes pero ella las tiene bonitas y un culo que no se compara.

    -Meli, creo que mejor me voy y resuelvan esto.

    -No te irás Andy, quiero que lo beses y hagas como si no estires aquí.

    Así fue, continuó besándome y me la agarró de nuevo, me quito la playera y de pronto.

    -Andy, para, es mi hombre y te enseñaré como se hace.

    Ahora Melissa me besaba y me desabrocho el pantalón y me la jalaba, yo esperaba otra vez un trío porque estaría mejor que con mi tía Frida.

    Así fue, hicieron competencia para ver quien me prendía más y después quien gritaba más alto, cuando se la metía a una gritaba fuerte y sabía era placer pues me rasguñaban, cada una estaba más húmeda hasta que se besaron, ellas empezaron a hacerse un 69 yo las veía y solo me la jalaba, no me la creía hasta qué Melissa dijo iba a cocinar y se fue, yo seguí con Andy y me vine dentro de ella sin decirle, porque no aguantaba, seguí follando con ella hasta que le marcaron y contesto y se tuvo que ir.

  • Mi mejor amigo me feminizó (parte 5)

    Mi mejor amigo me feminizó (parte 5)

    Cuando desperté me sentía muy raro, había estado jugando con mi culo durante la noche y lo había disfrutado como nada en toda mi vida, pero aun así me sentía tan culpable sin saber por qué.

    Me levanté como de costumbre, busqué entre la ropa y me puse lencería roja, y un vestido holgado de color oscuro, la peluca y luego me fui a comer algo.

    Estuve pasando el rato y a medida que el tiempo transcurría, me invadía la sensación de incertidumbre, ¿Cuándo se supone que aparcería Nicolás? Me ponía muy nervioso y no sabía qué hacer con todo lo demás, aproveche de ordenar mi habitación y de guardar el dildo, así no tendría más problemas por culpa de los regalos de Daniel.

    Pasaron las horas y cuando estaba al borde de la desilusión sentí que golpearon la puerta, la abrí y ahí estaba, bien vestido y con una bolsa en la mano.

    -Hola Rachel, ¿Puedo pasar?

    -Claro, adelante… – Me aclaré un poco la garganta y fingiendo la voz seguí charlando con él. – Si hubiera sabido que vendrías a esta hora me habría arreglado un poco.

    – ¿Para qué te vas a arreglar? Si estás preciosa así.

    Ante su comentario me sonrojé un poco y aparté la mirada mientras Nicolás entraba y se sentaba en el living, con un gesto me invitó a sentarme a su lado y abrió la bolsa sacando un paquete de cervezas.

    -No te lo pude preguntar, pero, ¿Si bebes cerveza o algo? Me sentiría muy estúpido si me dices que no jajaja.

    -Jajaja tranquilo, sí, me gusta la cerveza descuida, dame una mientras, ¿Quieres comer algo quizá? Para acompañar todo digo…

    Nicolás mientras que le hablaba me alcanzó la cerveza la cual estaba fría y sacó una para el también, poniéndose cómodo me miró sonriendo y abriendo su cerveza me respondía.

    -No, todavía no gracias jajaja más tarde puede que si te pida algo. – Decía mientras tomaba un sorbo de su lata.

    -Está bien, y cuéntame algo sobre ti… ¿Cuántos años tienes? O ¿A qué te dedicas?

    -Tengo 20 años, y en estos momentos, no estoy haciendo nada la verdad, solo buscando trabajo, pero aún no he podido encontrar nada.

    – ¿Tienes 20? Te ves más grande, yo pensé que eras mayor que yo…

    – ¿Sí? ¿Y cuantos años tienes tu? Quiero saber de ti.

    Cuando me dijo eso no sabía por dónde empezar a contar algo, sobre todo que tenía que inventar la marcha…

    -Bueno, yo tengo 22 años, no he podido encontrar trabajo tampoco pero ya podré ver algo jajaja.

    -Que bien, y ¿hace cuanto que vives aquí?

    -Llevo aquí unos meses, salí de casa de mis padres por temas personales y me vine acá.

    Hasta el momento me sentía bien, intenté desviar la conversación a otro lado y me atreví a preguntar algo más íntimo mientras me tomaba un sorbo de cerveza.

    -Y tu Nicolás… ¿Tienes novia o algo?

    -La verdad no, últimamente no salgo tanto así que tampoco tengo la oportunidad de conocer tanta gente… Aunque ayer si pude conocer a una chica muy linda.

    Cuando dijo esto mi corazón se puso a latir muy rápido y tratando de hacerme el desentendido le seguí la conversación.

    – ¿Sí? ¿Y cómo se llama esa chica tan linda de la que hablas?

    -Se llama Rachel, tiene 22, se mudó aquí hace unos meses…

    Comenzamos a reírnos por la forma en que me lo había dicho y seguimos conversando otro rato más, nos reímos un montón y luego de un par de cervezas le ofrecí algo para comer, esta vez si me lo acepto, me levanté y fui a la cocina a buscar algo cuando sentí que estaba cerca mío.

    -Entonces… ¿Qué tienes para comer?

    -Déjame ver si encuentro algo por aquí… – Me agache buscando algo y luego levantándome intente alcanzar algo de los muebles más altos.

    Cuando empecé a ponerme de puntitas para llegar más alto, Nicolás se puso detrás de mí y abrazándome puso sus manos sobre mi estómago, haciéndolas subir y bajar, acariciándome lentamente.

    -Ya sé lo que quiero comer… Pero no está allá arriba… – Me dijo susurrándome al oído haciendo que me estremeciera de a poco y poniéndome muy nervioso.

    – ¿Qué… Quieres comer? – Le pregunté algo agitado y sintiendo cómo sus manos me apretaban fuerte de la cintura jugando con mi vestido, subiéndolo y bajándolo tímidamente.

    De pronto me quito del lugar donde estaba y me apoyo contra la pared, pero viéndolo a él de frente.

    -Tu boca es lo que quiero comer…

    A penas acabó de decir eso se abalanzó sobre mí y me empezó a besar con lujuria, yo no lo podía creer, me estaba besando con un chico, estaba vestido de mujer, y encima me estaba gustando todo esto.

    Cuando sentí que sus manos iban bajando en busca de mi entrepierna, me impacté tanto que tomé sus manos y lo detuve.

    -No hagas eso por favor… No… No estoy en condiciones, me pone muy nerviosa que pongas tus manos ahí…

    – ¿No me digas que eres virgen?

    -Bueno… Si… N-nunca lo he hecho y me da mucha vergüenza que alguien me toque ahí abajo…

    Con esto espere que se calmara un poco y apartándose de mi se fue de la cocina al living otra vez, encendió la televisión y se empezaron a escuchar gemidos y gritos, la última vez la película que estábamos viendo con Daniel había quedado solo en pause y al encender la televisión se reanudo.

    -Parece que además de virgen como dices también eres juguetona…

    – ¡Apágalo! ¡Apágalo ya! – Le dije en todo molesto mientras que el solo le bajaba el volumen y seguía mirando la escena de como montaban a una mujer rubia.

    -Si quieres que lo apague tendrás que quitarme el control, o podemos ver esto juntos, así tienes compañía…

    Se estaba comportando como un tonto y me obligaba a acercarme a quitarle el control. Mientras trataba el con su mano libre me apretó las nalgas y me hizo caer encima suyo quedando mi cara en su pecho.

    -Deja de comportarte de esa forma Nicolás… Ya dame el control.

    -Hagamos un trato… Yo te entrego el control, si tú me ayudas con algo…

    Cuando me dijo eso, saco su mano de mis nalgas, abrió su bragueta y mientras se acomodaba, bajándose el pantalón y el bóxer, dejo salir su verga la cual apuntaba directo a mi cara que todavía estaba cerca de su pecho. No supe cómo reaccionar, se veía gruesa y algo grande pero no tanto como el dildo que me había regalado Daniel, cuando la quedé viendo me puse a temblar, mis piernas se apretaron instintivamente y mis ojos no se desviaban de ese pedazo que me apuntaba.

    -Ayúdame a acabar y el control es todo tuyo… ¿Un buen trato no? Después de todo, tu provocaste esto, deberías hacerte cargo.

    – ¿Yo provoque esto? Si yo no hice nada… Solo estábamos conversando y pasando un buen rato… Ya dame el control…

    -Si, tu provocaste esto, con esas lindas piernas que tienes y ese culito que dan ganas de comerte toda… Asique si no puedo hacerte nada, entonces ayúdame, aunque sea con esa linda boquita tuya…

    Cuando dijo esto mi cuerpo y mi mente se volvieron blandos, el escuchar su alago hacia mis piernas y ver su verga tan dura y tan parada me hizo poner tan excitado que sin decir ninguna palabra solamente baje de a poco y le di unos besos de la punta mientras me arrodillaba frente a Nicolás, con los gemidos de la chica de la película de fondo.

    -Uuufff… Que rica boquita tienes Rachel, tus labios se sienten muuuy bieeen…

    Seguí sin hablarle y comencé a hacer círculos en la puntita con mi lengua, con una mano le agarré la verga y lo masturbaba al mismo tiempo que jugaba con mi boca. Pase mi lengua de arriba abajo hasta llegar a sus huevos, estaban sudados y su olor no era tan fuerte pero al tenerlos pegados a la nariz y con su pene apoyado en mi cara me sentía como una zorra… Le estoy chupando la verga a un chico que acabo de conocer ayer, no me lo puedo creer…

    -Uuuuhh… Parece que si sabes lo que haces… Pero todavía te falta la parte más importante… – Mientras decía esto me tomo de la cara con ambas manos, puso su verga de frente a mí. – Métetela toda en la boca, no me iré y no te entregare nada hasta que me hagas acabar.

    Me hizo abrir la boca y con sus manos me obligo a meterme su verga hasta la mitad de golpe, me tenía tan babosa que su pene estaba quedando brillante de toda la saliva que lo cubría, me empezó a acelerar el ritmo y hacía que me ahogase…

    – ¡Aaaah! La tienes muy grande… Ffffuuu… A penas y puedo metérmela toda… – Le dije mientras jugaba con toda la saliva que le chorreaba por los costados.

    Nicolás de pronto se levantó y tomándome agarrándome del cuello me hizo pararme y me apoyo contra la pared igual que antes, pero esta vez ahorcándome.

    -Ahora vamos a ver cuánto tiempo aguantas con esto metido hasta la garganta… Arrodíllate y apoya la cabeza en la pared zorrita.

    Cuando dijo esto me sentí tan excitado, me estaba dominando como él quería y no me molesto en lo más mínimo, si Daniel me hubiese dicho zorra en algún momento me habría enojado mucho pero… Ahora era diferente…

    Obedecí a lo que Nicolás me había dicho y me arrodillé, apoyando mi nuca en la pared, cuando lo hice, me metió la verga con fuerza hasta el fondo y me tapo la nariz con una de sus manos.

    -Si aguantas más de 25 segundos te dejaré descansar y me iré, si no, vamos a repetir hasta que ya no pueda más. Asiente con la cabeza si entendiste.

    Moví mi cabeza de arriba abajo en señal de que, si le había entendido y con una cara entre nervioso y aterrado intentaba respirar, pero se me hacía imposible. Contaba tan lento que me desesperaba y de tanto aguantar la respiración me ahogaba y tosía con más saliva que antes.

    -Cuatro… Cinco… Seeeiiis… Sieeeteee…

    No podía aguantar tanto asiqué le di unos golpes en el estómago y se apartó inmediatamente dejándome respirar y toser, se me caía la saliva y un hilo de la misma conectaba mi boca con la verga de Nicolás.

    -Llegaste a siete esta vez… Vamos otra vez.

    Me la metió de golpe haciendo que me golpease en la cabeza atrás con la pared. Me la dejo adentro y tapo mi nariz con otra la otra mano, haciéndome presión contra la pared sin poder huir a ningún lugar.

    -Unoo… Dooos… Tresss… Vamos puta, sé que puedes hacerlo mejor. Cuatrooo… Cincooo…

    En cuanto dijo esto comencé a toser otra vez y con su mano libre me dio una cachetada por el lado, el estar ahogado y con el golpe empezaron a brotar unas lágrimas de mis ojos, no estaba llorando por tristeza, solo me estaba ahogando pero no me estaba sintiendo mal… Me estaba gustando tanto que Nicolás me estuviera sometiendo a sus deseos.

    -Sieteee… Ochooo… Nueveee… Dieeez…

    Aguantaba y aguantaba con lágrimas en los ojos y las rodillas matándome por estar tanto tiempo así frente a él, ya no resistía más tiempo… Necesitaba que me dejara respirar pero me volvió a dar un golpe y libero mi nariz para poder recibir algo de aire.

    – ¡Estoy por correrme asique más te vale aguantar putita! Vas a comerte todo lo que te dé en esa linda boquita tragona.

    Cuando acabó de decir esto, movió su verga adelante y atrás rápidamente, metiéndola hasta el fondo mientras yo seguía llorando y lo veía hacia arriba, me tomaba de la cara y me escupió como si fuese cualquier cosa. Sentía que me iba a desmayar cuando lo escuche.

    – ¡¡Trágatela toda puta!! ¡¡uuuuhhh!! ¡¡que boquita tan tragona que tienes preciosa!!

    Sentía los chorros de semen llenarme la boca y pasar directos a mi garganta, entre lo ahogado que estaba empecé a toser como si me hubiese atorado con algo y una parte de su semen cayo al piso y un poco quedo esparramado en su verga.

    -Aaaah… D-dame… Dame un minuto… N-necesito, uuum, necesito descansar un poco por favor…

    -No vas a descansar una mierda hasta que limpies este desastre, así que límpiame la verga y te vas a tragar lo que derramaste del mismo suelo, puta mal enseñada.

    Su tono de voz sonaba agresivo, pero tan dominante que me asustaba un poco y me hacía sentir tan sumiso que no tenía más opción que obedecerle. Como pude me incorporé y le empecé a limpiar la verga con la lengua, sorbiendo el semen que había quedado esparramado en ella.

    Cuando terminé con eso, me puse a lamer el piso y a sorber el semen para limpiarlo, una vez que estaba listo me tomo de la cara y me quedo viendo un momento.

    -Abre la boca puta, quiero ver que te lo hayas tragado todo.

    Asustado tragué lo que me quedaba en la boca junto a algo de saliva y le mostré que ya no quedaba nada dentro, sacando mi lengua para darle una mejor visual.

    -Buena putita, te ganaste un premio.

    Me escupió nuevamente en la cara y una segunda vez en la boca, tomo el control de la televisión y me lo dejo atravesado en la boca.

    -Cuando tenga ganas de verte te mandare otra nota, asique estate preparada, y la próxima vez te quiero maquillada, te diré hora y lugar para vernos asique cuídate y mantente tan linda como hoy.

    Se subió los pantalones y antes de cerrar la puerta tomo su celular y teniéndome toda destrozada y agotada en el suelo me tomo una foto, esto me sorprendió pero estaba tan cansado que no me podía levantar a decirle algo.

    -Pórtate bien putita, nos veremos pronto.

    Pronto les subiré la siguiente parte ya que he visto que les han gustado mucho mis relatos amores, intentare escribir más durante estos días para que sepan todo lo rico que va sucediendo… Un gran beso para todos.

  • Mi novia caliente

    Mi novia caliente

    Somos pareja, ambos de 33 años, ella es alta con hermosos pechos y nalgona, piel blanca depilada siempre. Yo de buen físico, nos gustan las fantasías y también cumplirlas esta vez a ella le gustaba y le hacía acabar rápido saber de qué un hombre se masturbe por ella, quedamos en hacer eso.

    Salimos a bailar ella con una ropa al cuerpo, con una lencería hot por debajo con portaligas bien calentona, ya habíamos pactado con un Uber sex que nos recoja tipo 2 am, así con un poco de alcohol de por medio se desinhibía, en fin la persona nos pasó a buscar y dimos unas vueltas por la ciudad mientras que iba sacándole la ropa mostrando sus hermosas tetas, me calentaba que el chofer no paraba de mirar y pregunto si se podría masturbar mirando.

    Ella le dijo que sin problema y que quería ver su pene. Nos quedamos estacionados y saco el bulto ella lo ayudo y masturbó hasta que lo puso duro y le pregunto si le gustaba lo que estaba viendo, el obviamente asintió con la cabeza, en ese momento se subió sobre mí y nos besamos y le chupe los pezones…

    Luego ella me hizo sexo oral dejando al aire sus hermosas nalgas con un hilo dental que le penetraba la concha húmeda sin más palabras me monto haciendo de lado el hilo y saltando sobre mi mirando siempre sobre los hombros a ver cómo se masturban por ella, hasta que la hice cambiar de posición y recostarse por el asiento así podría observar mejor la otra pija que no dudó en escupirla y masturbarla mientras que le pedía a la otra persona que le acariciara los pechos y se los chupe…

    No duro ni 2 minutos y ya logro terminar…

    Luego abrí sus piernas y mientras se masturbaba le acariciaba la pija con el pie en donde el amigo se lo termino llenándola de semen los dedos. Le pedí que se la chupe hasta que acabara y al terminar decidió probar los 2 semen que tenía en su cuerpo!

    Nos volvió a dejar en el mismo lugar y organizamos una nueva salida con más cosas para el siguiente relato…

  • La cena de la Notaría

    La cena de la Notaría

    Por fin, después de 2 años pudimos juntarnos para la cena de empresa. Yo, soy Mayte, tengo 49 años y trabajo en una notaría y como os estaba contando, después de restricciones y demás, este año haremos cena de navidad.

    En la empresa somos siete personas todas chicas hasta la Notaria y yo soy la mas joven ji ji ji. La verdad es que no estoy nada mal de cuerpo, está mal que lo diga yo, pero me cuido y hago fitness. Soy rubita rizosa, 1,66, de piel blanquita, unas buenas y firmes tetas naturales y un culito bien puesto. Bueno, total que me depilé bien mis partes y demás, me vestí; medias negras, tanguita negro y un vestido corto de tirantes negro.

    Cenamos en Casa Paco, y después ya un poco contentillas fuimos a tomar una copa al “Davis” un local allí cerca, había cola para entrar, pedían PCR y la cola iba lenta.

    -Madre mía ¡¡cómo está el negro de la puerta!! ja ja jaja, quien lo pillara… -Decía Sonia, de 62 años a gritos.

    -pues yo nunca lo hice con un negro ji ji ji

    Nos reímos todas.

    -pues no sabes lo que te pierdes ji jiji

    -no sabes lo que es follar hasta que no pruebas un pollon de esos ja ja ja

    -No será para tanto ji ji (dije yo)

    Por fin llegamos a la altura del mazas negro, menudo paquete tenía, nos entró la risa a todas, el negro nos echó una mirada fulminante y a mi concretamente me miro de arriba abajo, acojonaba pero a la vez me excitaba me imaginaba guarradas.

    Empezamos a tomar copas, yo creo que fueron 5 o 6 rondas de gin-tonic, las mas mayores se fueron marchando y quedamos Tere y yo.

    -Tere, yo me voy que estoy fatal

    -Yo me quedo

    -Ok, bajo al baño y me voy, nos vemos.

    Tere se había encontrado con unos amigos y se quedó. Bajé al baño, hice pis, me arreglé un poco y salí era un pasillo oscuro.

    De repente en la oscuridad vi unos ojos blancos, era el mazas negro, me agarró de la mano, me metió para el almacén y me empujó hacia la pared.

    -¿Que ?, que haces, déjame…

    Había cogido mi mano y me la había puesto en su paquete, era durísimo y grandísimo, seguí tocando me atraía y además estaba cachonda y mojada. Su gigantesco y experto dedo ya estaba jugando con mis jugos.

    -¿Quieres saber lo que es la polla de un negro?, ya que no lo sabes eh rubita cachonda?

    Me quede muda, no sabía que hacer estaba cachonda y a vez muy asustada y esa mezcla me ponía más cachonda todavía.

    No sé cómo ni cuándo ni por qué, pero yo tenía en mis manos, porque en una no cabía, una enorme, venosa, negra, brillante y preciosa polla, su capullo era marroncito y perfecto apetecía comérselo.

    -Baja y chupa rubia a ver como lo haces…

    No tuvo que repetírmelo, en aquel momento, yo ya estaba cachondísima y necesitaba saber lo que era un negro. Olía diferente, fuerte, como cuero, me excitaba ese olor, Era muy grande, bastante más que la de mi marido supongo que serían 25 cm.

    Tenía que hacer mucho esfuerzo para meterla en la boca, así que empecé a lamer su glande por todas sus curvas, así estuve disfrutando un buen rato hasta que me la metió en la boca, casi a la fuerza, solo entraba el capullo, abrí la boca todo lo que pude y empezó a follarme la boca contra la pared, sujetándome del pelo y de rodillas. De las comisuras de mi boca colgaban babas y líquidos seminales, para mi en aquel momento deliciosos…

    Estaba muy cachonda un negro me usaba a su antojo y eso me estaba gustando…

    Mucho, muchooo…

    Cuando se cansó de follarme la boca, me levantó y me dio la vuelta, me puso contra la pared, me levanto el vestido y me arranco el tanga de cuajo, reconozco que eso me dejo cachonda no, lo siguiente…

    Me separó un poco las piernas torpe y bruscamente y buscó con su polla mi ardiente chocho y me la metió hasta el fondo, estaba tan mojada que entró a la primera.

    ¡¡¡Joderrr!!! eso sí, eso era otra cosa “ese pollón” llegó tan, tan a fondo que nunca ninguna polla había llegado antes bufff… Me mojo las bragas cada vez que lo recuerdo, me sentía llena de polla, nada más que me la metió me corrí como una cerda.

    -Aghhh, ahiiiis joderrr ahhh ummm….

    -¿te gusta rubita?, ¿te gusta cómo te folla el negro?

    -¡¡Ahhh, si joderrr mucho…!!

    No podía evitar gritar estaba siendo follada por un ser superior, nunca había sentido así…

    -¡¡No grites joder!! que nos pueden oír.

    Me tapó la boca con sus dedos húmedos y grandes llenos de babas y líquidos que yo empecé a lamer, luego me metió un dedo en la boca y empecé a chupárselo como si fuera su polla, y comenzó a taladrarme fuerte y con ritmo era un experto.

    Me estuvo taladrando como un animal casi 20 minutos, perdí la cuenta de mis orgasmos casi no podía tenerme en pie del temblor de piernas, pero que placer ¡¡Joderrrr, que polvo!!

    Se corrió como un animal, dejándome el coño y los muslos llenos de leche y temblado de placer…

    -Espero que te haya gustado rubita, cuando quieras más polla aquí estaré, ahora límpiame bien la polla…

    Obedecí, le limpié la polla con mi lengua hasta sacarle brillo e intenté chupársela de nuevo, era preciosa y me tenía embelesada.

    -Tranquila rubita, ya me la chuparás otro día, además me falta follarte ese culo blanquito… ja ja ja, me llevo tu tanga, que los colecciono je je je… -Me decía mientras me golpeaba con su pollón ya flácido en los papos.

    Salí de allí como pude sin bragas y empapada de líquidos, llegué a casa, me duché y me acosté, estaba destrozada, un mandingo me había echado el polvo de mi vida Jesuuus…

    Por la mañana, desayuné y ya sola en casa busqué en mi bolso un cigarro. Al abrirlo me encontré, joder ¡¡el calzoncillo del negro!! con un papel y su número de teléfono, instintivamente me lo llevé a la nariz.

    Ummm olía a su polla, fuerte a macho… ufff, lamí y olí esos sucios calzoncillos mientras me masturbaba pensando en lo que la noche anterior me había dicho “me falta follarte el culo…”

    Creo que continuará…

    El amante Andaluz 2021