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  • Me excita ver a mi esposo siéndome infiel

    Me excita ver a mi esposo siéndome infiel

    Hola a todos, mi nombre es Alejandra, tengo 34 años y llevo casada 12 años con mi esposo, un hombre de 35 años y físico sexy que se mantiene en forma.

    Tenía las sospechas de que algo pasaba con su trabajadora Jennifer que le digo Jen una mujer de 26 años con grandes tetas, cintura delgada y un culo mediano y levantado.

    Un día se supondría que estaría hasta tarde en el trabajo pero hubo una confusión así que salí a mi hora normal, al llegar a casa deje el auto afuera y entre en silencio creyendo que no había nadie en casa.

    Para esas horas mi esposo tendría que estar aún en su trabajo o eso pensé hasta que escuche fuertes gemidos provenir de nuestro cuarto, quería saber que pasaba y recordé que podía ver las cámaras de seguridad desde mi teléfono.

    Al encender la cámara, dentro de nuestro cuarto, confirme mis sospechas Jennifer estaba montando a mi esposo con fuerza y gimiendo bastante, en si no la culpo una de las razones por la que me case es su gran verga y habilidad en la cama.

    Pensé en entrar y decir algo pero se veían muy perdidos en el sexo y no los quería interrumpir y me empecé a calentar y a tocarme un poco bajo la falda el como tenían sexo y los gemidos de Jen por toda la casa me ponían caliente.

    Después de tocarme un buen rato me metí a mi estudio y puse la cámara en la computadora mientras me desnudaba y empecé a masturbar, vi como mi esposo tomo a Jen y la puso de pie contra la pared sin dejar de penetrarla.

    Después de un rato Jen lo empujó y cuando el saco su verga ella dejo caer un rico squirt en el suelo de nuestro cuarto, tomo un respiro y mi esposo se la volvió a meter y me di cuenta que no estaban usando condón.

    Yo siempre le pido que lo usé así que era otra razón para tener sexo con ella, la regreso a la cama y abrazo de cucharita para después meter su verga y seguir con sus duras embestidas, siempre dormimos de cucharita así que ver eso me sorprendió pero me seguí tocando más fuerte.

    Parecía que llevaban teniendo sexo mucho antes de que yo llegara por qué se veía la cama con manchas de sudor o jugos, mi esposo la abrazo y presionó con fuerza, sabía que significa eso, él se había corrido dentro de Jen. Pero igual sabía que mi esposo necesitaba más que una ronda y ella dijo.

    Jen: uff papi, acabaste mucho dentro de mi

    Esposo: sii, no puedo evitar eso contigo.

    Jen: jeje te gusta más que con tu esposa?

    Esposo: en eso sí.

    Jen: en eso? En qué te gusta?

    Esposo: bueno luego seguimos aún después de correrme.

    Jen: pues sigamos papi.

    Jen se abrió de piernas en la cama y mi esposo al verla no se pudo resistir y la volvió a meter con fuerza, no me molestó porque quería seguir viendo, Jen tenía sus piernas levantadas mientras él casi le metía las bolas.

    Los gemidos de Jen eran bastantes recurrentes y mientras mi esposo la penetraba llevo su mano abajo y la masturbó causándole otro orgasmo, el ver todo eso me calentó mucho y mientras chupaba una de mis tetas también tuve un orgasmo mojando mi silla y el suelo.

    Después de un rato mi esposo saco su verga y se subió en Jen junto sus tetas y se empezó a mover con fuerza, Jen saco la lengua y segundos después vi como mi esposo llenaba de semen el rostro de su sexy amante.

    Vi que hablaron un poco más y los seguí con las cámaras al baño, ya no había cámaras ahí así que salí desnuda y en silencio mirando por la puerta entre abierta como estaban juntos bajo la regadera.

    El la estaba besando y lavando el cuerpo con mi jabón mientras se tocaban por todas partes ella se arrodillo y metió la verga a la boca dándole un rico oral que mi esposo disfrutaba mientras acariciaba su cabeza.

    Jen: mmm papi, tu esposa se pierde de mucho contigo.

    Esposo: jeje no seas así nena.

    Jen: ok ok al menos sabes que yo siempre estoy dispuesta para ti.

    Esposo: eso lo sé bien hermosa.

    Los vi un poco más y cuando iban a salir tome mi ropa y acomode para después salir al auto donde después de unos minutos fingí llegar y entre a la casa haciendo ruido. Me lo encontré en bata y le ofrecí sexo, me rechazo y no me molestó al contrario sabía que Jennifer lo había dejado satisfecho.

    Me desnudé y fui a dar un baño, estoy segura que durante mi baño saco a Jen de la casa, y vi como mi jabón seguía mojado y con algunos cabellos castaños de Jen, yo tengo el cabello negro, al salir me abrazo y olfateo seguramente recordando lo que hizo.

    Desde ahí desarrolle un fetiche por verlo hacer eso y le empecé a mentir de veces que llegaría tarde para entrar en silencio y verlo por las cámaras, con Jen haciendo varias cosas e igual me he vuelto más pervertida para el dejando de usar condón y cumpliendo fantasías.

    Se que no va a renunciar a ninguna de las dos y me parece bien aunque a veces me preguntó que se sentiría serle infiel, veo que disfruta mucho estar con Jen así que me dan ganas de intentarlo. Ustedes que creen? Sería buena idea buscar a alguien?, Díganme que piensan en los comentarios gracias por leer.

  • Mojándome solita

    Mojándome solita

    No hay nada que me guste más que chuparle la verga a mi novio. A veces me da un poco de vergüenza, pero él ya sabe que me pone cachonda solo verle cuando se desviste. A veces estamos por fuera, en algún centro comercial y cuando me lo imagino desnudo con su pene erecto, me acuerdo como huele, como sabe, y me quiero comer su verga donde sea.

    Ayer no pudimos vernos porque tuvo que viajar por trabajo. Yo me aburrí un poco y después de ver una peli, me puse a mirar algunas de las fotos que nos tiramos a veces cuando tenemos sexo. No fue sino ver esa verga y enseguida me puse muy cachonda. Cerré con seguro doble la puerta de mie cuarto por si alguien entraba, y decidí que iba a masturbarme con todas las fotos. Eso no lo logre, nada más con ver la primera empecé a masturbarme sola, con mis ojos cerrados.

    Me gusta tocarme con los calzones puestos, los corro hacia un lado y me imagino que él lo hace y me pongo más caliente aún. Primero me acaricie las teticas y los pezones estaban bien duritos, me los pellizque bastante llegando al límite del dolor, pero estaba cada vez más excitada. Cuando corrí mi tanga, aunque ya sentía la humedad en mi vagina, no me imagine que estaba tan mojada.

    Fue delicioso tocarme y sentir ese fluido viscoso que me permitió acariciarme mi clítoris de arriba hacia abajo, muy lubricada con uno, con dos y tres dedos, metiéndolos de vez en cuando en mi vagina, moviendo los dedos todos sobre la zona de mi clítoris mientras iba sintiendo que aparecía esa sensación de orgasmo latente…

    Mientras me acariciaba pensaba en la verga de Antonio. Siempre está parada y es grande, me encanta chupársela, y sobre todo en la cabecita, porque lo hace gemir y estremecerse, y siento como las primeras goteritas de su semen llegan a mi boca. Me seguía tocando de manera deliciosa, imaginando esa verga caliente, cambiando la velocidad en que acariciaba mi clítoris, a veces más rápido o más lento, con más fuerza, con menos presión y hasta por momentos me tocaba mi culito…

    Pensaba en Antonio y me acorde de la última vez que le hice un oral en su carro, con mucha gente afuera que si no éramos cuidadosos podían vernos. Me gusta chupársela y masturbarlo con las manos bien mojadas, luego comérmela hasta el fondo… Pasaron por mi cabeza todas las veces que cuando ya lo siento muy excitado, gimiendo y moviéndose, me como de nuevo su verga hasta que se viene y me llena la boca de su leche a chorros. Me gusta tanto como sabe su semen que me tuve que chupar mis dedos a ver como estaba sabiendo todo lo que salía de mi vagina, estaba muy muy mojada.

    Después de chuparme los dedos no pude retener más mi deseo, involuntariamente mi cadera empezó a moverse como en vaivén, y sentí el orgasmo venir, largo y lento, con los ojos cerrados, muy mojada, y con la verga y el semen de Antonio en mi mente. Mi vagina comenzó a contraerse y pum, me vine con tanto placer que gemí y mi respiración se alteró.

    Miré el reloj y conté las horas que faltaban para que llegara Antonio. Como voy por el al aeropuerto, se la voy a chupar en el carro y ya le mandé mi foto donde se vaya toda la humedad para que sepa la follada que le espera.

  • Otro reencuentro

    Otro reencuentro

    Ahora, les tengo otro reencuentro, he tenido suerte con ello, parece que me persigue el hecho de que en mi juventud tuve chicas lindas y por alguna razón no se dieron las cosas, y como en el primer relato, eso se hace una constante y nace este nuevo relato que también fue real.

    Cuando tenía entre 20 y 22 años aproximadamente, teníamos la tecnología cada vez más a la mano, y estaban las salas de chat, en esa ocasión entre e hice “match” con una chica de nombre Liz, que casualmente era de la misma localidad donde vivía en ese entonces, estuvimos mucho tiempo chateando y conociéndonos por ese medio, yo quería conocerla en persona, pero por cuestiones de ambos no podíamos. Un día me dice:

    Liz: hola, hoy tendré un evento en mi universidad es buena oportunidad para conocernos en persona, como ves

    Yo: ok, iré a tu evento y así conoceré a esa chica linda que está detrás de este chat

    Liz: no te vayas a decepcionar, me tienes en muy alta expectativa

    Yo: la que se puede desilusionar y decepcionar eres tu mija, jajaja

    Liz: lo dudo mucho, entonces te veo a las 10

    Llegue a su evento de manera puntual, yo estaba ansioso, quería ver a esa chica que mi imaginación la veía deliciosa:

    Liz: espérame en donde están los trofeos en el pasillo ya salgo

    Yo: ok

    Estaba ahí me toma por sorpresa, me dice:

    Liz: hola

    Yo: hola

    Cuando veo a Liz me quede boquiabierto, era un manjar de mujer, alta, delgada, morena, ricos senos levantaditos y un culito levantado que a cualquier heterosexual hombre le levanta la pija al por mayor.

    Liz: como estas, mucho gusto en conocerte

    Yo: el gusto es mío (mudo 5 segundos)

    Liz: ¿estás bien?

    Yo: si, es que has superado toda la expectativa que tenia de ti, en verdad que eres muchísimo más bella de cómo te imaginaba

    Liz: gracias, tú también eres bien parecido.

    Ese día la estuve acompañando hasta las 3 pm en su evento, nos tomamos fotos y video, fue una tarde de amigos genial, ese día es difícil de olvidar porque éramos amigos de chat y parecía que ya nos conocíamos de mucho antes.

    Estuvimos saliendo y conociéndonos más, yo venía de una decepción amorosa, así que no tenía prisa ni ella tampoco disfrutábamos el uno del otro sin ningún sentimiento de apura o de tensión, era mejor así. Meses después nos hicimos novios y anduvimos bien por cierto tiempo, pero ahí fue cuando sacamos el cobre en algunas ocasiones, ella quería ser el centro de mi universo y no, yo también tengo otras cosas que hacer, no todo es Liz, así que decidí que era mejor decir adiós, para ello pues únicamente la vi y ya no quería estar así, fue mucho el desgaste emocional. Ese siguiente sábado fue el último que nos vimos, fuimos a una casa que un familiar me presto, obvio, quería cogérmela, pero únicamente estuvimos cachondeando y tomándonos nuestros sexos sin ningún momento más y no supimos de nosotros al día siguiente.

    Pasaron años hasta que un día a través de Facebook la encontré en sugerencias de amigos ya que era amiga de un amigo, y nuevamente; estúpidas decisiones de uno, decidí mandarle mensaje para saber de ella. Y pues:

    Yo: hola Liz

    Liz: hola

    Yo: te acuerdas de mi

    Liz: no

    Ya le expliqué y entonces ella me dio un sermón como de 4 páginas que en resumen, nos habíamos hecho mucho daño y quería volver a lo básico conmigo porque me quería, pero en el buen sentido, no el de pareja, quería hacer las paces conmigo y volver a esa amistad que tuvimos un tiempo, porque fueron buenos tiempos antes de tener una relación de novios.

    Nos volvimos a ver, fue para mí un estímulo sexual muy cabron, estaba mejorada y aumentada, a pesar de que ya tenía un hijo, estaba en su mero punto de cocción, fácilmente encamable y con ansia de darle hasta por el chiquito.

    Platicamos, nos veíamos nos gustaba estar cerca el uno del otro, pero sin compromiso de noviazgo, de hecho, le agarraba sus piernas deliciosas y torneadas sin tapujo alguno, acariciaba su cabello negro largo y lacio, su olor aun lo recuerdo y era de lo más delicioso, sus ojos que eran de una perra que guardaba dentro de sí un apetito sexual insaciable, la abrazaba por detrás y dejaba sentir mi tubo de carne en ese culazo maravilloso, que en verdad lo sentía, pero no se inmutaba, lo disfrutaba como yo a ella, hasta que pasó, un beso nos unió pero fue un beso tranquilo, sin lujuria, parecía amor y me dice:

    Liz: ¿Por qué me besaste?

    Yo: porque me gusta y besas rico jajaja

    Liz: ya en serio, porque lo haces, es más, nunca me habías besado de esa forma

    Yo: yo que se Liz, me nació hacerlo y que bueno que lo recibiste con bien

    Liz: pues no es que lo haya recibido así, sino que fue con sorpresa, pero si me gustó, me gustó más que antes

    Otra de mis relaciones raras, si, otra más… es muy similar a la anterior, sí. Después de ese día, nos veíamos con más frecuencia Liz y yo, yo no quería formalizar nada y ella tampoco, estábamos bien así, éramos “amigovios” y era algo que me tenía muy contento, el no tener que estar encima de ella diciéndole toda la historia de mi vida, etc. Y aquí viene nuestro primer encuentro:

    Le llamo por teléfono y la invito a salir:

    Yo: hola hermosa

    Liz: hola mi vida como estas

    Yo: muy bien aquí llamándote para invitarte a salir después del jale

    Liz: perfecto, me tocó el turno de la tarde así que te espero afuera de la empresa a las 7 pm

    Yo: ok sabrosa jajaja

    Liz: se ve que andas….

    Yo: solo me gusta alagarte. Te veo al rato, adiós

    Fuimos a la casa de un familiar que estaba sola, llevábamos unas cervezas, cigarros y nosotros, estuvimos platicando de nuestro pasado, presente y futuro, ella traía su camisa de su trabajo y yo no dejaba ver su escote, nada atrevido, pero pues ya con las copas encima me empecé a poner jarioso y que me ve, me pilló en el acto:

    Liz: que pasó para eso son, pero se piden

    Yo: (sonrojado porque era la primera vez que me pasaba eso)

    Liz: te gusta ver, a cuanta vieja no veras en el camino. (ese tipo de comentarios eran los que me molestaban cuando éramos novios, ella presumía muchas cosas que no eran ciertas, ningún hombre va por la calle solo para ver colas o tetas, hay cosas que también son importantes, no todo en la vida es sexo y eso lo sabemos todos)

    Yo: ya vas a empezar, no mames Liz, ya ni porque no somos nada, no jodas

    Liz: es la verdad, no peca, pero incomoda

    Pues se puso tensa la cosa, y no precisamente mi verga, comencé a fastidiarme como en aquel entonces y se me vino a mi mente “si haces lo de antes, la cagaras y terminaran yéndose como siempre lo hacían”

    Me acerque a ella y no lo dude le di un piquito, y me trataba de decir algo le daba otro piquito y otro y otro hasta que le doy un beso más profundo y terminamos con la colosal batalla de lenguas, me puso el tolete durísimo de cero a cien, y ella comenzaba a respirar más rápido, es decir, empezaba a excitarse, esa era su forma de excitación. Estábamos sentados en un sillón y la comencé a recostar mientras mis manos recorrían ese cuerpo que vibraba con cada caricia mía, tocaba su zona genital y la apretaba, a su vez, ella tomaba mi verga ya bastante erecta y comenzaba a masturbarla Era la primera vez que estábamos en esa situación, antes solo era muy superficial, esta ocasión estábamos listos para comernos el uno al otro. La llevé a la cama y ahí comencé a desnudarla y probar su sabor, era algo especial, algo que con palabras nadie puede describir, me quería bajar al pozo pero me detuvo y se aferró a mi palo comenzando a mamarlo, en ese momento ya estaba muy excitado, no sabía que hacer porque tenía ganas de venirme, le dije:

    Yo: me están dando ganas de venirme Liz

    Liz: vente en mi boca quiero probar tu leche

    Yo: pero te quiero coger, deja de estimularme así

    Liz: yo quiero tu leche ya papi

    Yo: nooo esperaaa

    Me vine en su boca, sentía como el chorro de semen corría por su boca y no desperdicio nadita de leche, toda para adentro de su ser.

    Se acercó a mí y me dijo:

    Liz: no te preocupes ahora que estamos juntos nuevamente podemos hacerlo después

    Yo: quien sabe cuánto dure esto, mejor reposo y te cojo

    Liz: jajaja

    Acto seguido, me comienza a tomar la verga y despierta nuevamente para ahora si entrar en su cueva que aún recuerdo como al entrar a esa cueva, parecía que nunca hubiera tenido hijos, estaba tan apretada que quería entrar y salir todo el día de esa vagina descomunal, y me dice:

    Liz: no te vengas dentro de mí, no traigo ninguna protección a menos de que quieras hijos conmigo jajaja

    Yo: no chingues, eso no, hasta se me baja la inspiración con lo que me dices.

    Liz: no mames cabron.

    Yo: póntelo en tu boca que ya me vengo

    Y pues nuevamente me vine en su boca, pero faltaba ella, puse manos y boca a la obra, comencé a besarla y chuparla todita y ella reacciono de inmediato con un jadeo y gemidos suaves pero de esos que prenden rico, y fui bajando y deslizándome hacia esa raja mojada deliciosa que me estaba esperando para ser succionada, apenas llegue a su pepita y comencé a mamarla como desesperado, como si nunca lo hubiera hecho, o a ella, en específico, comenzó a vibrar de placer, no tardamos mucho en hacerla venir una vez; sentí como los flujos se incrementaron bestialmente y ella gritaba de placer, era algo demasiado excitante, mi falo ya estaba nuevamente parado y listo para una encomienda más. Acto seguido, continúe con la tarea, el objetivo era hacerla vibrar, gemir, orgasmearla a tope, continúe metiendo dedos y lengua, nuevamente ya quería meterle el tubo de carne a lo que dice:

    Liz: déjame ver tu verga

    Yo: mira, ya está parada otra vez

    Liz: métemela otro ratito

    Yo: OK

    Ya de misionero comencé a metérsela y con tanto fuego en la cama que nos sostenía; era algo descomunal esa mujer, y pensar que de novia era otra y de amigovia un ser de luz maravilloso, hasta que por última vez me vine, todos sabemos que ya para la tercera vez ya sale poco o casi nada de semen:

    Liz: dame tu lechita

    Yo: ya no tengo, pero toma lo que queda

    Liz: báñame de tu lechita ahora

    Yo: espera, me falta poco

    Se levantó estrepitosamente ella y se empezó a comer mi polla una vez más, pero lo hacía con furia, honestamente ya me dolía la verga de tanto maltrato, me costó mucho poder venirme, debe ser porque el dolor que sentía era un poco fuerte, pero me hice el macho y aguanté hasta que explote en su boca, para mi sorpresa pensé que saldría nada o casi nada pero si sentí una buena descarga de leche, a lo que ella agradecida de esta hazaña me premió con un beso blanco, fue demasiado lo rico que sentí su lengua, me dejo de besar y me paso el resto de semen que quedo en su boca. Platicamos un rato al respecto de lo vivido y ella decidió ir a casa.

    Con Liz tengo mi récord de aguante nunca había aguantado tanto con una chica, me caliento rápido y también me vengo rápido, no vengo a presumir lo que no tengo, pero ella sabía explotarme al máximo.

    En días siguientes no nos vimos por atenciones más importantes, es más, ni vía telefónica; eran momentos de ocupación laboral importantes, al menos para mí, y si ella no me había llamado es porque estaba esperando a que yo me pusiera en contacto ella, esa es otra razón por la cual tronamos, siempre esperaba a que yo diera el primer paso o iniciativa, y eso para mí debe ser mutuo o al menos reciproco.

    Pasaron 5 días y yo estaba con una presión impresionante en el trabajo, de ese proyecto dependían muchas cosas a nivel profesional, la verdad no tenía cabeza para pensar en viejas, dicen por ahí más rápido cae un hablador que un cojo, pues tuve una visita inesperada:

    Suena el timbre:

    Yo: abro la puerta, y veo a Liz

    Liz: hola como estas hace mucho que no te veía, estaba preocupada y decidí a venir a buscarte

    Yo: hola Liz, no te hubieras molestado, tengo mucho que hacer y pues no he tenido tiempo para realizar otras cosas, discúlpame por favor

    En ese momento esperaba que me dijera “ok nos vemos después” o alguna frase normal de despedida.

    Liz: ¿puedo pasar?

    Yo: (con una mala cara, no tan notoria) adelante, pasa.

    Le ofrezco algo de tomar, le ofrezco una silla o el sillón para que se ponga cómoda, más forzado que con ganas, sabía que habría algún reclamo, lo esperaba, no con ansia, pero si tenía ese presentimiento, a lo cual:

    Liz: Me he dado cuenta de algo, en ningún momento he sido una prioridad para ti, desde que éramos novios siempre tuviste la misma actitud de esta semana, me siento mal por no ser parte de tu vida como yo quisiera serlo, pero hoy entendí que no soy para ti, ni tu para mí, créeme que si volví a estar contigo aunque sea como amigos con derechos, era para ver que tanto podíamos avanzar como pareja, veo que tu egoísmo es mucho, y no te estoy reclamando, sé que es tu trabajo y lo respeto, pero mucha gente se da el tiempo aunque sea para llamar 3 minutos a la persona que le interesa para saber de ella o saber mínimo si está viva, pero tú no, por eso decidí que esto de los amigos con derechos termina mañana, nuestro último día, te deseo lo mejor en tu vida en todos los aspectos, tenía esperanza de que pasando este proceso de amigos con derechos podríamos forjar algo más que solo besos y caricias placenteras, nunca pasara. ¿algo que quieras agregar?

    Yo: pues me disculpo por la situación, tienes razón, no lo voy a negar, prefiero estar aquí concentrado con mis cosas que estar contigo o con alguien más, o con amigos si lo quieres ver así, también te deseo lo mejor, y que en verdad encuentres a alguien que pueda contigo, desgraciadamente yo no fui, no seré… Si eres muy difícil de lidiar en muchos aspectos de ti, ni como amigovios pudimos estar bien, que es lo más fácil del mundo, a mi parecer (me interrumpe)

    Liz: te equivocas otra vez, yo no soy difícil de lidiar y tampoco es fácil lo de los amigovios, no te das cuenta que en cada encuentro se pueden reflejar sentimientos (interrumpo)

    Yo: Yo te quise muchísimo en la etapa de novios, a mí me jodió mucho dejarte por situaciones que aun no entiendo hasta la fecha, y ahora te aprecio, pero no combino mis sentimientos con el sexo, no te equivoques.

    Liz: (sollozo)

    Yo: lo lamento mucho Liz, me acerco y la abrazo con ternura, ella no lo rechaza, al contrario, lo recibe como nunca.

    Ese momento fue difícil para ambos, teníamos una tormentosa relación, o toxica como lo llaman hoy, no lo sé, pero al menos podríamos despedirnos de la mejor forma posible:

    Liz: Me caga tener estas ganas de hacer el amor contigo

    Yo: A mí no jajaja

    Liz: no seas cabrón, yo que abro mis sentimientos y tu sales con tus bromitas pendejas

    Yo: Perdón ya ok, yo siempre tengo ganas de tener sexo contigo, eso es genial, pero no solo por el contacto físico, en ese momento es donde tenemos mayor sinergia y conexión, supongo que para eso fuimos creados tú y yo, solo para disfrutar de algo tan banal como el sexo consensuado.

    En ese momento ella cierra sus ojos y se va a acercando lentamente hacia mí para besarme a lo cual yo no rehúyo y correspondo ese beso lleno de amor de parte de ella, lo sentía, pero yo no sentía lo mismo, lo mío era solo atracción física sexual, nada más ya no quería dañar más estar relación.

    Liz: te espero a medianoche en este hotel

    Yo: ¿Por qué no comenzamos ahora?

    Liz: quiero que sea mi último día contigo, comenzando con una noche especial y única, sino llegas puntual interpretare que no llegaras y me iré y ni me busques por favor.

    Ella tomo sus cosas y se fue sin mediar palabra alguna después de tanta platica bastante intensa.

    En esa noche, aproximadamente a las 10pm no me sentía bien, tenía un dolor de cabeza, como de resaca, pero no había tomado ninguna bebida alcohólica, de verdad que ya me estaba rajando en ir, me punzaba como nunca, algunos me han dicho que es el KARMA por haberla jodido, no sé si eso exista, pero pues me estaba chingando bien cabron. Siendo las 11:30 me fui al punto de reunión, llegue sin contratiempo y ahí leeremos lo que paso:

    Yo: (ya llegué al hotel, pasare a la habitación, tal vez ella aun no esté aquí)

    Entro a la habitación y mi primera sorpresa fue que estaba decorada y adornada con fotos nuestras y con cartas que en algún momento le escribí, globos de varios colores estaba muy bonito, en concreto, si me llegó porque era parte de mi vida, pero ella no estaba y ya faltaban escasos 5 minutos para que fueran las 12. Escucho que abren la puerta y era Liz, se veía como siempre, majestuosamente sabrosa y me dice:

    Liz: hola mi vida como estas, ya viste que hermosa vista tenemos el día de hoy, vamos comenzando bien el día

    Yo: la neta si, te quedo bien chido el adorno, y hoy si quiero que sea el mejor día de nuestras vidas, no sé si eso se puede hacer, pero hoy, solo por hoy te quiero amar (la verdad me sentía excelente, me nació decirle eso, lo sentí por un instante, como antes pero más grande)

    Liz: Yo también quiero amarte hoy, mañana no, solo hoy, creo que ahora si estamos en donde queríamos

    Yo: brindemos por hoy, por el presente mi amor

    Destapamos una botella de vino, le serví y comenzamos a brindar y a beber era un ambiente muy relajante, mis dolores habían desaparecido, estaba con el ánimo a tope y se veía que ella también estaba muy feliz, creo que fue el día más feliz de nuestras vidas juntos. Por primera vez desde que la conocía no estaba pensando en sexo, eso era algo muy extraño, pero así me sentía y era una conversación con risas y recuerdos; de esas platicas que estas con alguien y dices “ah y te acuerdas de…” Jajaja me da mucha nostalgia recordar ese momento, en tanto tiempo que estuve con ella no habíamos reído tanto. En minutos me sentía un adolescente con su chica en una plaza con un helado riendo de la vida, no quería que acabara esto, me estaba dejando llevar por la emoción de vivir más tiempo con ella.

    Yo: Liz, está siendo una noche fantástica, muchas gracias por permitirme estar aquí contigo

    Liz: tú eres mi chico especial, nunca te olvidare te lo digo en serio, aunque pasen años, siempre te recordaré y sé que tú a mi

    Yo: claro Liz, este momento y tú me hacen sentir tan querido, que yo siento que también te quiero, te amo Liz (en ese momento después de decir eso, me sentí bien pero algo extraño)

    Liz: yo también te amo, disfrutemos de nosotros hoy que es nuestro día.

    Y ahí reanudamos nuestro amor:

    Le quite la copa de la mano, estábamos sentados en la cama y comencé a besarla con mucha pasión, sentía tan rico esos labios carnosos y su lengua juguetona tan deliciosa que no me quería separar de ella, me estaba comenzando a pesar el que fuera la última vez que estaría con ella. Ella tomo mi cabello y comenzó a acariciarme fue bajando por mi espalda y yo también estaba acariciando su espalda, pase por sus firmes senos deliciosos, su cintura, cadera y sus nalgas exquisitas, era un manoseo pasional, no era atrabancado como animales en celo, estábamos haciendo el amor como debe de ser, no estábamos excitándonos para coger, para mi hay diferencias entre ambos términos.

    Liz: (entre beso y beso) Te amo, nunca me olvides por favor, quiero ser tu mejor recuerdo en tu vida

    Yo: Lo serás siempre mi amor, mi Liz querida, te amo, te deseo, te quiero aquí conmigo (después lo entendí, ella me estaba dejando bien clavado, el que iba a sufrir por esta despedida era yo, y así fue)

    Liz: hazme el amor, mi vida, házmelo como nunca me lo has hecho

    Y pues le tome la palabra, comencé a transformarme en bestia lujuriosa y mi manoseo se intensifico, a lo cual le quite la camisa que traía dejando esos senos al aire y quite el sujetador como experto para poder comenzar a mamar esas ubres que tanto me gustaban, ese pezón café oscuro delicioso ya estaba erecto al cien, al igual que mi palo, la recosté en la cama para estar más cómodos y seguí mamando mientras ella gemía delicioso y esos ruidos ricos me excitaban más; fui bajando y comencé a quitarle su pantalón donde veo su tanga negra muy mojada, mis dedos ni tardos ni perezosos comenzaron a entrar en su cueva, mete y saca, su humedad estaba muy elevada y sentía como su clítoris se ponía súper duro, jadeaba de placer. Llegando al pozo, comencé a darle el mejor sexo oral que haya recibido, palabras de ella, fácilmente me quede en el pozo una hora, se venía, me mojaba, cambiábamos de posición, pero lo que más me gusto de ese sexo oral que me recostó en la cama y se sentó en mi cara, que delicia, cada que se venía me caía toda su venida, hasta que tuve que decirle que cambiáramos porque mi boca ya se estaba trabando de tanto movimiento.

    Comenzamos con un misionero, mi pene entro poco a poco en su sexo, veía su carita de felicidad con placer, de verdad que esa vez la recuerdo muy lucidamente:

    Liz: sigue así, mételo suave, no me la dejes ir toda

    Yo: ¿te gusta así mi amor?

    Liz: si así esta deli, quiero ser tuya, pero con mucho amor

    Yo: a la orden, te amo Liz, no quiero que te vayas de mi lado (ups…. Aquí en este preciso instante, no pensé que se me salieran esas palabras, pero estaba tan feliz que no quería que se acabara, ya no quería irme de su vida)

    Liz: mételo más rápido papi, quiero que me des más rápido, que rico pene

    Estábamos en el mete-saca monumental yo estaba más viril que nunca, no sentía ni poco que la leche quisiera llegar, ella gemía riquísimo, le daba duro y rápido, suave y despacio, eso sí con mucho amor.

    Damos un giro en la cama y ahora ella me estaba montando, tomó el control y me empezó a cabalgar y a darme esos movimientos de cadera fantásticos y se movía con afán de que me viniera ya eran movimientos rudos, quería que terminara y yo no quería venirme, recordemos que si me venía dentro de ella seguramente seriamos familia toda la vida. La tuve que cambiar de posición porque sentía que lo hacía con ese afán, pero aun así sentía tan delicioso que lo pasaba por alto:

    Liz: quiero que, si te vas a venir, sea dentro de mi ok

    Yo: pero es que no traemos condones, te vas a preñar

    Liz: no, tengo otro método anticonceptivo

    Yo: ok

    En ese momento, reacciono rápidamente y comenzó a mamar el miembro, a tal grado que definitivamente no aguante más:

    Yo: me voy a venir

    Liz: no, aun no

    Yo: Es que cuando estabas cabalgado te pasaste de sabrosa, no chingues

    Liz: pero te gusto un chingo, se te vio en tu carita de éxtasis

    Yo: si, pero a qué precio, estoy aguantando de más Liz, si te meto la leche en la cara, perdona

    Engullía mi tubo con tal ferocidad que le importo un pepino que le tirara la leche en la boca, se tragó todo el semen, y siguió masturbando mi verga, yo ya quería que la dejara en paz por unos minutos, comenzó ese dolor característico que solo los hombres entienden y antes de que mi palo descendiera a ese descanso, se montó a la verga para comenzar con sus movimientos de caderas a darme placer, pero para mí no fue placer, sentía dolor, la tuve que bajar porque si me sentía muy mal de la verga jajajaja.

    Liz: tan rápido me bajas

    Yo: es que ya me duele el pito mi vida

    Liz: mmm hoy no aguantaste como antes

    Yo: ya te lo expliqué

    Liz: bueno, pues gracias mi amor por todo lo que me diste

    Yo: ¿ya te vas?

    Liz: como siempre terminamos y te vas, por eso me estoy despidiendo de ti, yo aquí me quedare

    Y pues como lo estábamos anticipando con esa conversación, me quedé con ella, no me fui como siempre lo hacía:

    Yo: me quedare contigo por ser nuestro último día o si me permites más, lo hare con mucho gusto porque te amo

    Liz: tanto tiempo esperando este momento, que feliz me haces

    Nos acomodamos de cucharita, cobijándonos con la sabana estábamos en silencio y minutos después ella sintió nuevamente mi virilidad al máximo, ella mismo tomo el pito y se lo acomodo en su pepa para que comenzara a metérsela y eso hice, era una cogidita leve, estremecimientos leves también pero concisos con mucho placer, movía sus caderas como nunca lo había hecho, era alucinante el no poder soportar tanto tiempo no sentir las ganas de tirarle la leche, que así fue, me vine dentro de ella en un lapso corto de tiempo me quede dormido después de esa venida rica.

    Abro los ojos y aún estaba oscuro miro el reloj y eran las 3:30am, pero no me desperté para ver la hora sino que entre sueños sentía rico algo, pues Liz me estaba mamando la verga nuevamente:

    Liz: hola dormilón

    Yo: oh Liz que forma tan rica de despertarme, no pares Liz que lengua tan exquisita tienes mi amor

    Liz: ya estas babeando otra vez, corazón

    Yo: Parece que nunca había cogido, caray

    Liz: jajaja de esta forma no, corazón y aun te falta

    La verdad ya estaba cansado, quería dormir, descansar porque después de tanto sexo merecía un descanso, y de repente otro lechazo más a su boca, ya fue poco semen el que salió para finalizar se recuesta al lado mío y la abrazo pero ella seguía jugueteando con mi verga, paso poco cuando nuevamente se paró como héroe de película moribundo, aires de flaqueza:

    Yo: Liz ya me cansé, ya no puedo darte

    Liz: ándale deja me monto otro rato, tu si quieres no hagas nada

    Yo: a ver monta pues

    Se subió y sentir esa cueva caliente y viscosa me hizo sentir tan reconfortado me empezaba a ir, está dormitando y veía entre sueños como ella montaba y montaba, la verga era de ella, no mía porque la levantaba sin ningún problema, sentí que me venía y ya no saqué nada ahora sí. Se podría decir que cogimos hasta el hartazgo, era nuestro último día juntos teníamos que vivirlo a tope.

    En otra aventura más concluiremos este relato, porque aún faltan horas antes de que termine ese fantástico día que aún recuerdo y me estremezco de tanto placer que tuve ese día.

  • Cronología de una infidelidad

    Cronología de una infidelidad

    Tengo 40, me conservo bien, buen culo, piel trigueña, tetas grandes, en la calle me miran. Mi esposo no me toca hace dos meses, creo que tiene otra, me siento desatendida, ninguneada. Tengo rabia y dolor.

    El otro día en medio del desespero me puse a ver porno, quería tocarme o algo para sacar esas energías. Llegué a una categoría, “esposas infieles”. Yo nunca he sido infiel, ni a un novio antes de casarme ni a mi esposo, creo que uno debe ser leal a lo que decidió.

    Sin embargo y ante la falta de atención un nuevo pensamiento ha llegado a mi mente. Está este chico del trabajo, diez años menor que yo. Me escribe por el chat interno, al principio lo ignoré, pero ha sido muy insistente y sus palabras me han llegado. Me saluda todos los días, me pregunta cómo me ha ido, siento que se preocupa por mi.

    Además es simpático, me gusta, lo que no quiere decir que quiera algo con él, en la vida a uno le gusta mucha gente.

    19 de abril

    Hoy vi más videos de esposas infieles, me metí el dedo un poquito. Me siento medio culpable pero mi esposo ni me determina, así que me está dejando de importar.

    20 de abril

    Hoy vi un video de una esposa que la tienen en cuatro mientras habla con su marido. Me excita mucho.

    El chico del trabajo se está poniendo más intenso con los mensajes. “Me encanta como te ves hoy”. Ahora espero que me diga algo todos los días… estaré cediendo.

    21 de abril

    Mi esposo llegó tarde y directo a la ducha. De verdad creo que tiene otra.

    22 de abril

    Hoy el chico del trabajo no me escribió… ¿qué habrá pasado?

    Cometí la estupidez de escribirle yo. Me puse en evidencia.

    23 de abril

    Me vi otro video. Lo guardé en el celular y lo repetí en el baño durante horas laborales. Estoy ardiendo, la idea es cada vez más intensa.

    24 de abril

    Hoy me di una oportunidad con mi esposo, me puse una ropa sexy pero cuando llegó me ignoró, dijo que estaba cansado, que no fuera intensa. Tengo rabia.

    25 de abril

    El chico del trabajo me invitó a almorzar mañana. Le dije que sí.

    26 de abril

    Fuimos en su carro. Desde que arrancamos noté sus intenciones pero lo mantuve a raya. Fue divertido, me gusta.

    27 de abril

    Me puse a ver videos de sexo en carros. Solo por ver.

    28 de abril

    Me invitó a almorzar de nuevo. No aguanté más. Se la chupé mientras iba manejando, solo un poquito. Me siento muy mal, pensé que no me iba a afectar pero no me siento bien siéndole infiel a mi esposo.

    29 de abril

    Fin de semana. No puedo dejar de pensar en el chico del trabajo. Me he masturbado tres veces recordando como se la chupé en el carro.

    2 de mayo

    Vamos a almorzar de nuevo. Hablamos de sexo, de sexo anal. Nos contamos experiencias. Se la chupé de nuevo en el carro. Esta vez un largo rato, pero no se vino.

    3 de mayo

    Almuerzo de nuevo. Me metió el dedo en el coño. Ufff hace rato no me lo hacían. Creo que ya no me aguantó.

    4 de mayo

    Mensaje directo “Vamos a follar”. No respondí.

    5 de mayo

    Viernes. Íbamos a almorzar pero me llevó a un motel. Cogimos muy rico. No siento ninguna culpa.

    6 de mayo

    Fin de semana. Ansiosa de que vuelva el lunes. Me he masturbado 4 veces. Le mando fotos y videos.

    8 de mayo

    Otra vez al motel. Me dejé dar por el culo. Quedamos en comprar algunos juguetes o accesorios.

    9 de mayo

    Tuve que trabajar al medio día.

    10 de mayo

    Me compré una ropita sexy y la escondí en la oficina. Al llegar al motel me la puse y le desfilé. Estamos planeando hacer algo con más tiempo.

    11 de mayo

    Me inventé una reunión hasta tarde. Me llevó al motel, me puse la ropa, me dio por el culo, me echó la leche en la boca, dos veces.

    12 de mayo

    Hice realidad una fantasía. Llamé a mi esposo y hablamos mientras el chico me folla en 4. Creo que me estoy enamorando.

    13 de mayo

    Fin de semana. Me inventé algo y salí de la casa para verme con mi amante. Dije que iba para donde una amiga pero nos fuimos a un motel. Compramos trago y bebimos. Llegué directo al baño y a dormir. Mi esposo no preguntó.

    15 de mayo

    Lunes. Se la estoy chupando en el baño de la oficina.

    16 de mayo

    Me dice que quiere experimentar cosas. Que quiere hacer un trío con un amigo de él. No lo sé.

    17 de mayo

    Me puse a ver videos de trios. Se ve divertido.

    18 de mayo

    Follamos normal.

    19 de mayo

    Accedí. Me inventé otra reunión hasta tarde. Trajo un amigo, es simpático. Nos metimos a un motel los tres. Me dieron al mismo tiempo por el coño y por el culo. Bebimos. Me gustó.

    20 de mayo

    Fin de semana. Paseo con mi familia. Chateo a escondidas. Queremos repetir el trío.

    22 de mayo

    De nuevo hacemos el trío. Me cogen muy rico los dos, me gusta más que con uno solo.

    23 de mayo

    No salimos porque hay mucho trabajo. Mi esposo ni se inmuta, me invento un paseo con unas primas a un pueblo. Mi esposo me dice que todo bien.

    27 de mayo

    Me voy de “paseo”. Me encierro todo el día con los dos chicos en un motel. Bebemos, jugamos. Tengo una fantasía de que me están violando.

    29 de mayo

    El chico de la oficina está de viaje por vacaciones. Así que me veo con el otro chico que él me presentó. Follamos al medio día y me dice que tiene otro amigo para un trío. Me encanta y digo que sí.

    30 de mayo

    Conozco al nuevo chico, tiene 25, es joven y vigoroso. Tiramos los tres, me encanta.

    31 de mayo

    No hay con quien follar, me masturbo en el baño del trabajo.

    1 de junio

    Me veo solo con el de 25, yo pago el motel.

    15 de junio

    Mi amante original vuelve. Me invento otro paseo.

    16 de junio

    Sábado, me los llevo a los tres para un motel. Me follan muy rico. Ya ni me importa mi esposo. Hacemos un video y nos tomamos fotos.

    3 de agosto

    El video se filtró. Alguno de esos idiotas lo compartió. En la empresa lo saben todos.

    18 de agosto

    Fiesta de la empresa. Todos los que bailan conmigo me toquetean porque como vieron un video en el que salgo follando con tres tipos creen que soy una puta. Me gusta. Al final de la fiesta quedamos 8 tipos y yo. Me los llevo a un motel y hacemos una orgia.

    30 de septiembre

    Tengo muchos amantes. A diario escojo uno diferente. A veces de a dos, a veces de a tres.

    10 de octubre

    Mi esposo está de viaje de trabajo así que meto a dos chicos a mi casa.

    15 de octubre

    El guardia de seguridad le cuenta a mi esposo que dos tipos se quedaron durante su ausencia. Tenemos una pelea y llego al límite, se lo cuento todo. Le muestro los videos. Le encantan, me tira en la cama y me coge como hacía años no lo hacía.

  • Historias de familia

    Historias de familia

    Esta es la historia de mi amiga Marisol, con quien he frecuentado y que ahora con la ayuda del internet puedo penetrar en este mundo de las relaciones consideradas prohibidas por gran parte de la sociedad, sin embargo ahora que soy una mujer mayor, continúan interesándome este tipo de historias y de entrevistas, las cuales según se presentaba la ocasión, hacía de manera física.

    Marisol es una mujercita que en el momento que conectábamos en al año de 2012 yo contaba con 57 años de edad y tuve dos hijos con Francisco mi esposo con quien me casé gracias a unos papeles de nacimiento de lo cual ya les he contado. Mi hija Luz Irene tiene 30 años y mi hijo Carlo Alberto 27 años, con quienes vivimos muy felices mi esposo y yo, gracias a nuestros gustos tan particulares, pero eso es parte de otra historia.

    Marisol, en verdad es una mujercita muy hermosa, contaba ya con 23 años cuando contactábamos más frecuentemente por la webcam, de facciones perfectas, cabello ensortijado, tez morena clara, labios carnosos, ojos color miel, figura encantadora, pechos hermosos copa C, delgada y de buena pierna y apetecibles nalgas, ella es bisexual, al igual que lo es Raúl, uno de sus dos hermanos, bueno según cuenta el otro es Roberto quien originalmente nació varón y ya de grande, cambio su nombre por el de Raquel ya que él es transgénero o transexual aunque no está operado de sus órganos sexuales para ser considerado realmente como mujer. Sin embargo, como mujercita Raquel es realmente preciosa, de facciones tanto finas como delicadas y de exquisitos gustos con un cuerpo tan apetecible como el de su hermana Marisol, de tez más clara, delgada y que se hizo a través de un tratamiento hormonal de un delicado y hermoso busto copa B, buenísima como mujer, solo que cuenta con un gran atributo pues según me contó Marisol, hace que se le caiga la baba de antojo por sus 23 centímetros de largo y de bastante buen grosor, dimensiones parecidas a las de su hermano Raúl un muchacho muy bien parecido, guapísimo diría yo y tan encantador como lo es mi hermano Francisco del cual ya les he contado parte de nuestra historia.

    Comenzamos por intercambiar impresiones, las de ella las transcribí de manera que iba grabando nuestras conversaciones e intercambiábamos nuestras imágenes a través de la webcam.

    – Es un gusto poder platicar para quienes leen este tipo de historias que reflejan los sentimientos tan particularmente especiales que a veces se dan en algunas familias, tal vez no en todas, pero al menos quedan grabados los gustos, de quienes si hemos tenido la fortuna de contar con el apoyo de nuestros padres, hermanos, tíos y de todos aquellos que forman parte de nuestra familia, ¿Tú qué opinas al respecto, Marisol?

    – Así es mi querida amiga, como puedes observar yo también tengo como me decías la fortuna de contar con el respaldo de mi familia, aunque no es tan numerosa como la tuya, pero es formidable poder vivir todo ese mundo de sensaciones que se nos presentan día con día.

    – Según platicábamos me decías que desde pequeños se quedaron solos con su mamá Inés, se llama, ¿verdad? la cual se hizo cargo de ustedes que por aquel entonces estaban en la primaria.

    – Sí, afortunadamente nuestra madre contó con el apoyo de nuestro tío José, su hermano ya que nuestro padre se fue a los Estados Unidos y allí se junto con otra mujer, dejándonos junto con nuestra madre, pero a pesar de eso, continuó mandando dinero para nuestras necesidades. También contamos con la ayuda de una mujercita joven que nos apoya en los quehaceres de la casa.

    – Eso es muy bueno, pero puedes empezar a contarnos por el principio como es que se fueron dando las relaciones que ahora comparten entre todos ustedes, mientras grabo tus palabras para luego de hacer los ajustes ortográficos necesarios, transcribirlas, si te parece…

    – Me encanta la idea y por supuesto, me encantaría leer de tu propia mano nuestra historia…

    La historia de Marisol y su familia.

    “Desde que tengo uso de razón, mis hermanos y yo siempre nos llevamos muy bien, aunque claro a veces también peleábamos por juguetes o cualquier otro tipo de desavenencia, aunque luego volvíamos a quedar en buenos términos”.

    “Crecimos como cualesquier otros niños, entre juegos, risas e historias de hadas y de terror, luego de que nuestro padre que se había ido a los Estados Unidos, se encontró con otra mujer a la cual se unió, dejándonos, no obstante continuaba mandando los recursos que necesitábamos para nuestros alimentos y educación. Luego llegó el hermano de nuestra madre a vivir con nosotros al cual siempre consideramos como un segundo padre, pues fue él que nos contaba historias y cuentos para dormir y nos daba consejos sobre cómo debíamos comportarnos. Todos los queríamos mucho y nuestra madre siempre mostró un cariño muy especial hacía él. Donde vivíamos era un departamento chico de dos recámaras, en una dormíamos nosotros tres en una litera y en la otra recámara dormían mamá y el tío. Manola en aquel año, era una muchacha joven de padres españoles de escasos recursos, los cuales habían fallecido dejándola con nosotros lo cual le provocó el verse obligada a trabajar como sirvienta, muy guapa en realidad y que estando a punto de casarse, para su mala fortuna, la dejó el novio, pues resulta que el tipo en realidad era homosexual y se enamoró de otro hombre, no sin antes confesarle a ella cuál era sus verdadero interés y su verdadera condición sexual. Manola ayudaba en las labores de la casa y dormía en un catre en la misma recámara de nuestra madre y José, nuestro tío”.

    “Nuestro hermano Roberto se fue a vivir una temporada a la casa de una de las hermanas de mamá que es lesbiana y que vive con una novia que tuvo en la prepa, ambas son maestras de educación media superior. En una ocasión, ya a punto de entrar a la Universidad, mi hermana Raquel y yo, que en esa ocasión vino a la casa, nos encerramos en nuestra recámara sin hacer ruido, pues al sentir que mamá venía entrando, no queríamos que nos descubriera masturbándonos”.

    Pero volviendo a mi madre, fíjate que en esa ocasión entró junto con Manola a su recámara pensando que habíamos salido con unos amigos y que no estábamos, dejando la puerta de su habitación abierta. Ellas se empezaron a besar muy apasionadamente en la boca y a desnudarse, apresuradamente, se notaba que estaban muy calientes las dos, eso nos dejó atónitos a mi hermana y a mí, que nos asomamos tratando de vestirnos rápidamente sin hacer ruido, dejando de plano nuestros calzones en el suelo junto con el brasier de ella y poniéndonos la ropa y yo un suéter, pero dejando mis pechos sueltos por dentro ya que nunca me ha gustado usar sostén dentro de la casa. Cuando cruzamos la puerta de nuestra recámara que por cierto al irse nuestra hermana, Raquel con la hermana de mamá, cambiamos la litera por una cama matrimonial, sin que mamá pusiera alguna clase de pero, aún al saber que dormiríamos juntas mi hermana y yo, esa fue la antesala de las relaciones de incesto que continuamos manteniendo hasta la fecha. Tanto mamá como Manola no nos veían porque estaban muy entretenidas en lo suyo, pero déjame decirte que nos fascinó a mi hermana y a mí verlas, y escuchar tanto sus jadeos como lo que se estaban haciendo, nos dio un ataque de entre risas y algo más raro que nos empezó a picar de manera súbita en nuestros genitales. Esa fue otra de las incursiones respecto al sexo en nuestro ámbito familiar incestuoso pero eso sí, muy sensual y lleno de amor”.

    “Luego, nos salimos en silencio mi hermana y yo, y regresamos un tiempo después dando tiempo a que terminaran lo que estaban disfrutando juntas, por supuesto que las encontramos muy contentas y sonrientes, cosa que nos encantó el verlas así, pensamos que lo que habían hecho era algo muy lindo, en eso concordamos mi hermana y yo”.

    Por otra parte he de decir que nuestra hermana Raquel desde muy chica ya tenía inclinaciones por las vestimentas de mujer muy definidas, le gustaba mucho jugar a las muñecas conmigo de niños y ya en su pubertad gustaba de ponerse la ropa de Manola a escondidas de ella, le encantaba ponerse sus brevísimas tangas, así como sus sostenes, faldas y blusas y pintarse la boca, a lo cual yo la ayudaba mientras Raúl nos observaba, él aún estaba muy chico. De más joven Roberto aún vestía como niño cuando iba a la secundaria, era objeto de algunas burlas de sus compañeros porque siempre fue muy amanerado y afeminado, aunque de finos modales y es que en realidad mi hermana tenía más cuerpo de mujer y actuaba como tal aunque vistiera como niño para ir a la escuela. Lo que más lo diferenciaba de ser mujer era que poseía un miembro bastante grande, tanto como el que años después descubrí que tenía Raúl, pero sin embargo, mi hermana a pesar de sus inclinaciones y de su edad cada vez sentía más predilección hacia las mujeres, aunque se comportara como ellas”.

    – Es muy interesante todo lo que me estás diciendo Marisol, pero dices que tu tío se quedaba en la recámara de la mamá de ustedes.

    – Sí, no pensamos jamás en que siendo su hermano, cómo lo es, que se quedara a dormir en la misma cama de nuestra madre. Fue años más tarde cuando estábamos más crecidos que nos enteramos de lo que realmente hacían.

    – Cogían entre ellos, ¿verdad?

    – Sí, pero el incesto para nosotros fue algo muy normal ya que luego entre mis hermano Raúl y yo había nacido un deseo muy fuerte, yo había cumplido ya los 18 y mi hermano Roberto que aún vivía en casa de la tía ya era toda una mujercita de 20 años, se había cambiado el nombre por el de Raquel, y tenía muy bonitos pechos de mujer, y al igual que yo también sabía lucirlos. Ella y yo cuando nos veíamos, y es que siempre la vi como una hermana, al principio nos ocultábamos de nuestro hermano Raúl que tenía 16 y nos masturbábamos a escondidas de mamá y de Raúl. Creo que en verdad nos enamoramos mi hermana Raquel y yo y finalmente nos hicimos novias, antes de yo empezar a tener relaciones de incesto con mi hermano Raúl que empezamos a practicar después de que él cumpliera los 18.

    – ¿Se enteró la mamá de ustedes de lo que hacían?

    – Sí, se lo tuvimos que confesar, pero no nos lo tomó a mal, después de todo nosotros sabíamos que ella gustaba de tener sexo tanto con su hermano con quien tenía frecuentes relaciones de incesto desde que eran jóvenes y con Manola, y vaya que la mayoría de las veces lo hacían los tres juntos. Mamá era feliz haciendo el amor con ellos.

    – ¿Aún así no les pareció mal lo que hacían tu mamá y José como hermanos que eran?

    – No, ya habíamos leído mi hermana y yo acerca de lo bello que es el amor incestuoso o filial como lo clasifican en varias páginas de internet, sólo que el incesto que practicaban mi mamá con su hermano se trataba más bien de un amor muy romántico complementado con sensualidad y sexo pleno. A nosotras no nos parecía que se tratara de algo anormal ya que ellos siempre se demostraron mucho afecto, tanto que incluso luego de conocer que mi hermana Raquel y yo también habíamos empezado a tener relaciones de incesto, no les extraño. Nuestra madre y el tío José como hermanos que eran acostumbraban besarse en la boca junto con Manola, intercambiando lengua delante de nosotras es decir delante de Raquel y yo, como si nuestro tío junto con mamá y Manola fuera el marido de sus dos mujeres.

    – Eso es algo hermoso en realidad, pero dices que tu hermana Raquel también tenía un miembro bastante grande.

    – De 23 centímetros, grande y grueso, algo muy raro para tener un cuerpo de mujer tan delicado. Nos masturbábamos y mi hermana me lo metía por la vagina y terminaba eyaculando copiosamente ya de plano dentro de mí vagina, me encantaba pegar mis pechos y mis pezones con sus hermosas tetas cuando nos veníamos, nuestras tijeras como mujeres no podían ser más que penetración de pene con vagina, ya hasta nos empezábamos a imaginar estar cogiendo también las dos con mamá y con el tío, porque has de saber que mi hermana Raquel tampoco les hace el feo a los hombres.

    – Tengo entendido que ustedes también hacen lo mismo que nosotros.

    – Así es y por eso digo que se trata de algo muy bello.

    – Lo hacen tú y tu hermano con tu mamá, ¿verdad?

    – Por eso te digo que es algo que no puedo explicar de tan hermoso que es, nuestra madre también lo hace con sus dos hermanos, mi tío y mi tía, aunque considero que falto complementar esa parte donde nuestra madre tiene relaciones con nosotros dos, como sus hijos ya que había quedado muy ambigua esa parte de mi escrito.

    – Me gustó mucho la parte donde dices que tu hermano y tú se la chupan a tu tío que según decías también es el papá de ustedes. Mientras tú también le chupas también la vagina a la hermana de tu tío, ¿pero verdad que es mentira que su tío es el papá de ustedes?

    – Se río mi hermano cuando puse eso, cómo tampoco las inquilinas de nuestra tía sean nuestras hermanas, sin embargo, si fuera cierto, sería de lo más excitante que pueda haber, más ahora que tengo dos hijos, una de 30 y uno de 27

    – ¿Cómo se llaman?

    – Ella Luz Irene y el Carlos Alberto y son un encanto de hijos los dos.

    – ¿Y ellos también?…

    – ¿Gustan del incesto como nos gusta a nosotros sus padres?, por supuesto, nuestros hijos viven el incesto a plenitud, en eso los apoyamos mi hermano y yo.

    – Pero los dos son hijos de ti y de tu hermano, ¿Verdad?

    – Sí los tuve con él, pero ahora que estamos casados, somos marido y mujer aunque continuemos siendo hermanos y el hecho es que nuestros tíos son como si fueran nuestros padres ¿te imaginas? Si lo fueran serían a la vez los mejores suegros y amantes que pudiéramos tener.

    – Entonces también te inventaste eso de las tradiciones familiares.

    – ¿Pero a poco no estuvo buena esa parte?

    – En un principio me la creí, pero después me puse a pensar que era demasiado bueno para ser cierto sin embargo, me gustó mucho esa parte.

    – En las historias de incesto a veces se exagera la verdad, pero recuerda que las relaciones en familia tienen también su parte de ficción, pero a muchos nos fascina pensar que sería de lo más rico que fueran así.

    – Bueno, espero que tengas con esto material suficiente para empezar.

    – Lo haré, aunque no quiero extenderme porque luego se aburren las personas de leer tanto, sin embargo, todo queda en su imaginación, me gustaría saber qué piensan de todo esto aquellos hermanos que tienen relaciones de incesto entre ellos y que llevan años amándose de ésta manera.

    – Conozco personas ya mayores de 40 y 50 que son hermano y hermana y las siguen disfrutando como desde el primer día que tuvieron su primera relación de incesto.

    – De ellos es lo que me gustaría conocer su opinión.

    – A ver cuando podemos coincidir nosotras para vernos y continuar platicando.

    – Me encantaría, ojalá sea pronto.

  • Ángeles demonios

    Ángeles demonios

    Cuando la curiosidad por descubrir los más profundos secretos de tu pareja, asaltan la monotonía de una relación estable y un tanto aburrida; las increíbles sorpresas descubiertas te sumergen en una cruel confusión y un tormentoso dilema.

    La evidencia se reproducía una y otra vez en el teléfono junto con recuerdos y planes en una infinita línea de tiempo; que no ofrecía pista alguna para justificar el presente evento. El vídeo de la cámara oculta que eficientemente plante en el baño captó con perfecto encuadre la normal rutina de mi esposo al igual que el morboso motivo de su antojo.

    De pie frente al inodoro y con brutal lascivia frotaba su miembro erguido hacia su ombligo mientras observaba un peculiar vídeo porno en su tablet de trabajo. Convulsiones de fulgor lo sacudían al sentirse identificado con el personaje masculino, succionando el ímpetu de una shemale que sin compasión alguna violaba las profundidades de su garganta.

    Mi razón vagando en un limbo de incertidumbres y dudas ignoro la reacción primitiva surgida bajo mis bragas. Erróneamente adjudicada al reencuentro con imágenes de pasiones pasadas.

    -Sabes que me gustaría hacer ahora…

    Esa fue la llave que me abrió la puerta a su boca tímida y reservada la primera vez que nuestros cuerpos se entregaron. Sus nerviosos labios recibieron los míos respetando límites no impuestos que fui expandiendo con cada iniciativa.

    Lo sorprendió mis manos traviesas trasteando en su bragueta la inmoralidad encerrada tras sus jeanes; para liberarla en el calor y húmedo rincón de mi boca. Los bordes de su imperante estaca fueron bordeados de arriba abajo y viceversa por la sensibilidad de mi lengua y el interior de mis mejillas.

    Torpe y tembloroso embistió enseguida la desnudez ofrecida por mi espalda mientras mis pechos, víctimas de sus manos, le servían de agarre para sostener el galope a tiempo acompasado de sus ansias reprimidas buscando satisfacer las mías. Su inocencia lujuriosa, dudosa inexperiencia y persistente disfrute del sexo, activaron conexiones de profundas perversiones en mi cerebro y profanas sensaciones se extendieron a lo largo de mi piel.

    Desde entonces hasta ahora hemos perfeccionado el arte de amarnos sin censura, urgencias o egoísmos. En la búsqueda del placer ajeno encontramos el propio goce ilimitado. Hemos sido fervientes amantes ocasionales, mejores amigos en pijamada algún que otro sábado en la noche, cotidianos compañeros de vida y completos extraños de viaje.

    Sobreviví al caos en mi cabeza tejiendo ideas descabelladas y entregándome por completo a las perversiones en la red. Allanando las cumbres de la indecencia; abandone la pureza limitante que aún conservaba de doctrinas retrógradas impuestas al crecer. En la libertad de sentir a rienda suelta con imágenes depravadas y pecaminosas- citando a cualquier vieja religiosa- sin darme cuenta fui caminando calzando los zapatos de mi esposo sobre un camino oscuro, angosto y lleno de miradas despectivas, crueles comentarios, chistes homófobos.

    Comprendí el silencio en el que entallas trajes a tu figura sin ser hechos a tu medida. Y con temor desgarrador al solitario y doloroso rechazo huyes de quien eres, luchas contra ti mismo en un cuadrilátero sangriento de culpa, desesperanza, desamor y desasosiego.

    Me prometí ser e intentar hacerlo feliz volando sin arrepentimiento las planicies del pecado. Mejor arder auténtico en el infierno que bailar enmascarado en el paraíso.

    Lo aborde después de un desfile de coronas de forma sutil pero directa como quien habla del clima en un lunes a la mañana. Sus evasivas disfrazadas con fingidas carcajadas a supuestas bromas fueron aplaudidas por la calma mejorada de un buen humor y confesiones de mentiras recreadas. Firme como mías fantasías ajenas fingiendo despertarle curiosidades ya satisfechas.

    Sus ojos destellaron de deseo cuando al correr la cortina de la ducha me presenté vistiendo una de esas bragas de silicona con consolador incluido. Como gato desconfiado que quiere el premio pero espera en la distancia se limitó a observarme de lejos jugar con el miembro falso como si fuera mío.

    Parada frente a el clave mis ojos en los suyos con una mirada penetrante y usurpadora mientras lo obligaba a arrodillarse ante mi. Con dominante frialdad sostuve su cabeza para penetrar su boca como respuesta a la suplicante expresión de su rostro. Se aferró a mis caderas bebiendo la vid de sus sueños reprimidos para nacer en agonizantes gemidos desbocados.

    Comenzó mi pulso a saltar en la vagina que se consumía en latente fuego al observarlo devorar con intensidad plena la tan realista verga. Casi podía disfrutar las lamidas intercaladas de su puntiaguda lengua a lo largo de aquel miembro que con cada húmeda inmersión se volvía más mío, lo sentía profundamente mío.

    En la comodidad de la cama espere con delicada paciencia el momento adecuado para penetrar su virginidad y amarnos luego en total desenfreno. Por primera vez nuestras almas se pertenecieron al entregarse en esencia y oscuros pecados; al divulgar secretos ocultos sin vergüenzas ni moralismos.

  • Fantasía candente (final)

    Fantasía candente (final)

    Así me hacía soñar e imaginar que era él, si cuerpo firme sobre mi penetrando cada centímetro de mi ano que, gustoso apretaba con fuerza para satisfacer a mi macho. Desde ese entonces no dejo de usar los dildos de mi esposa pensando en J.

    Actualmente ha disminuido la comunicación con él, cosa que me tiene vuelta loca, nunca creí necesitar al menos las imágenes y las palabras de un joven, si… Un joven que me trata como princesa y me hace sentir muy puta a la vez.

    Gracias a él debo decir que siempre me encuentro caliente y ha aumentado el número de veces que toco a hombres en el metro, diariamente masturbo uno, me encanta sentir en mis manos un rico miembro masculino… Uno de esos días, encontré a un señor de unos 55 años, me miró desde que subí al vagón, sé que aunque me gusta de hombre tengo una cara de putita viciosa que todos pueden percibir, además que mi mirada siempre se dirige a sus paquetes, no sé por qué… Supongo que por inercia en automático busca su alimento… Ese hombre al verme, comenzó a tocarse disimuladamente, tan solo eso bastó para acercarme y tocar con mi muslo su pene para después, al ver que le gustó, tomarlo por encima del pantalón con mi mano.

    Lo acaricié desesperadamente, al sentir esto, el señor bajó el cierre de su pantalón invitando a Tania a meter su mano, Yo gustosa lo hice y acaricié ahora sobre su ropa interior, lo cual no era suficiente para mí… Así que bajé un poco su trusa y logré sentir su miembro deliciosamente en mi mano, estaba duro como una roca, su piel era suave, saqué mi mano tan solo para humedecerla con mi lengua y volví a tocarlo, eso lo puso a mil, miré sus ojos y le dediqué mi más coqueta sonrisa indicando que iba a hacer una locura… Él se puso nervioso.

    Saqué unas monedas de mi pantalón y fingí que se me caían, entonces me agaché a levantarlas mirando sus ojos, Yo con expresión traviesa. Entonces ya abajo volteé mi cabeza quedando frente a su hermoso miembro y como si nada pasara me acerqué y le di un beso justo en la punta, él estaba muy sorprendido pero muy caliente, me levanté y seguí acariciándolo, no pasó mucho tiempo para que terminara en mi pierna, me excita mucho que terminen en alguna parte de mi cuerpo aunque después tenga que limpiar jiji.

    Así las cosas, J me tiene muy caliente, pero sé que es imposible, él es demasiado joven para mí, aunque para Tania es un rey, sabe que es imposible.

    Pero seguiré buscando hombres para Tania… Los necesita.

    Gracias por leer queridos! Les dejo mi correo como siempre para que me mantengan calientita [email protected].

    Besos!

    Tania Love.

  • Una tarde de juegos

    Una tarde de juegos

    Es un relato de fantasía, semejanzas o parecidos son coincidencia, aunque quisiera que hubiese pasado así.

    Estaba una tarde en donde yo vivía en Ciudad de México, sin nada que hacer, cuando recibo una llamada a mi celular de un contacto conocido (él no sabía de mis gustos culposos), invitándole para que nos viéramos ese día, de ahí ir a casa de un conocido de él, para tomar unas cervezas y que estaba un poco retirado, no quería ir solo, así que se le ocurrió invitarme. Quedamos de acuerdo y me cambié de vestimenta para salir con él, nos vimos en el punto acordado y viajamos las 2 horas hasta Cuautitlán Izcalli, que es a donde veríamos a su conocido.

    Al llegar al lugar puesto como punto de reunión, nos recibe su conocido y alguien más, quienes se presentaron como Samuel (conocido de mi amigo, de una estatura baja, de complexión media, moreno obscuro) y Enrique (amigo de Samuel, de altura media, de mi estatura, complexión media, moreno claro), después de las debidas presentaciones, fuimos a una tienda cercana a conseguir las cervezas y algunos refrigerios, para pasar la tarde, encaminando en dirección a la casa de Enrique, que estaba cerca.

    Llegamos a una casa pequeña, pero equipada para una vida de soltero, con su respectiva sala, mesa, sillas y no podía faltar el refrigerador donde de inmediato metimos las cervezas, dejando solo algunas afuera que empezamos a tomar con avidez por el calor que se hacía sentir. Así pasamos un rato charlando y conviviendo, cuando a mi amigo le suena el teléfono, respondiendo la llamada, al colgar, se disculpa con nosotros, ya que debe retirarse para atender un asunto que surgió de su trabajo, quedando solamente Samuel, Enrique y yo ahí, sintiéndose un ambiente un poco tenso entre los tres.

    En eso Enrique se para de la mesa y se dirige a su cuarto y trae una computadora y un mazo de baraja americana, diciendo que porque no poníamos videos y de paso jugábamos unas partidas con la baraja, para relajarnos un poco, a lo que accedimos, entre videos de música, juegos de baraja, dónde unos y otros perdíamos o ganábamos, íbamos acabando con las cervezas, hasta que Samuel propuso, ¿Porque no hacíamos el juego más Interesante?

    Ante esa pregunta, Enrique y yo preguntamos casi de forma simultánea: ¿De qué forma sería más interesante? Contestando él: Apostando por supuesto, pero no cualquier apuesta, tampoco dinero. ¿Por qué no apostamos confesiones y retos complicados? Por mi parte dije que no había problema, por parte de Enrique dudo un poco, pero dijo que si, que estaba bien.

    Por lo que empezamos inocentemente a jugar, con las típicas preguntas, con cuantas has cogido, cuántas veces has engañado o si te han engañado, hasta que en un juego ganó Enrique y yo terminé con la peor mano, por lo que su Confesión o Reto iría dirigido a mi, a lo que el pregunto directamente: ¡¿Te consideras homosexual o bisexual?! Culminando la pregunta con: No debes evadir la respuesta. Ante esta pregunta tan directa, dude un momento en contestar, con la atenta mirada de ambos, conteste que SI, esbozando una ligera sonrisa Enrique y una cara de sorpresa Samuel, pidiéndoles que esto se mantuviera aquí entre nosotros únicamente, diciendo ambos que Si.

    Al proseguir con el juego, resulte vencedor y Samuel con la peor mano, por lo que para desquitarme un poco, le puse una pregunta a el de la siguiente forma: ¡¿Alguna vez has fantaseado con tener sexo con algún hombre o te has sentido atraído hacia alguno?! Lo que provocó que Samuel se pusiera rojo de vergüenza y solo atinó a decir un muy ligero Si, lo que provocó que tanto Enrique como yo soltáramos la carcajada y él se enojara, después de eso, Samuel decidió irse, ya que era algo tarde y tenía mañana que ir a su trabajo temprano, iba a hacer lo mismo, aunque no tenía ningún compromiso al otro día, solo que Enrique me sostuvo de la mano y con un gesto me dijo que esperara.

    Accedí sentándome sin decir nada y solo despidiéndonos de Samuel, Enrique me comenta que quería seguir el juego, pero que si me parecía bien, si subíamos las apuestas, es decir ya no sería confesiones, si no que ahora solo castigos, dude un momento, pero ya con el calor del momento y el alcohol en el organismo, me dije a mi mismo, Que puede pasar? Por lo que seguimos, siguiente juego, lo gana el, me pide que me quite el pantalón, vuelve a ganar el siguiente y me deja en puro calzón, me gana un tercero al hilo y me deja por completo desnudo y el observando detenidamente cada que me quitaba alguna prendas de ropa, cuarto juego y por fin logro ganarle, le ordenó que se quite el pantalón, a esto ya veo que se nota un bulto en su bóxer, que resalta bastante, pienso para mi mismo, que esto no va a terminar de otra forma.

    En el quinto juego me termina ganando y me ordena que con mi boca le quite su bóxer, a lo que me acerco a dónde está, me agachó y comienzo a bajarlo con mis boca, momento que el aprovecha para acariciarme con sus manos mi pecho y pasar una de sus manos por mis nalgas, cuando le quitó por completo el bóxer, le dejo al descubierto tremenda erección, de una verga de unos 18 cm y no demasiado gruesa, pero de buen tamaño, logro ganarle el sexto juego, quería ordenarle otra cosa, pero como todavía tenía puesta ropa, tuve que ordenarle que se quitara lo que le quedaba de ropa. Quedando los dos desnudos.

    En el séptimo juego caigo derrotado y él me ordena que me ponga en posición de cuatro en el suelo, poniendo mi pecho en el suelo, apuntando mi culo hacia donde está el, diciendo que no oponga resistencia, poniéndome en la posición que me ordenó y él se levanta de dónde está, se acerca a dónde estoy y comienza a besar mis nalgas, pasando su lengua por mi culo, dejándome una gran sensación de placer, no duro mucho, diciendo que debe continuar el juego, por lo que seguimos al octavo juego y volviendo a perder (pienso que tenía trucadas las cartas), me ordena hincarme dónde está el sentado y darle una mamada.

    Me dispongo a hacerlo y antes de bajar por completo me indica que lo haré hasta que él me diga que pare, a lo que me dispuse a iniciar, besando primero la cabeza de su verga, pasarle la lengua por la cabeza, bajar con la lengua por todo su tronco, llegar hasta sus testículos y lamerlos, meterlos en mi boca, nuevamente subir y ensalivar bien su tronco, estaba ya consciente en ese momento que él me iba a coger, metiendo su verga en mi boca y empezar a subir y bajar, metiéndolo y sacándolo de mi boca, mojándolo lo más que podía de saliva y el soltando gemidos de placer de vez en vez, hasta el momento que con sus manos me detuvo y me retiro.

    Me dijo una vez levantándome, vamos por el noveno juego, sentándome en mi lugar, pero está vez, durante el juego, acerque mi pie por debajo de la mesa y toque su pierna y trate de subir por ella para llegar a su entrepierna pero me detuvo cuando bajo sus cartas y nuevamente mi derrota se vio reflejada en esas cartas. Me ordena que nuevamente adopte la posición de 4 en el suelo, a lo que me pongo nuevamente y él se vuelve a acercar, nuevamente a besar mis nalgas, besar mi ano, chuparlo con gusto, pero está vez, me empieza a meter uno de sus dedos, que pronto se hicieron dos y empieza a meterlos y sacarlos y nuevamente echando saliva y no se de donde saco un gel lubricante, porque empecé a sentir más húmedo mi culo, pronto se hicieron tres dedos, se levanta y empieza a pasar su verga por entre mis nalgas, la pasa de arriba de hacia abajo, frotándola con mi culo cada vez y de un momento siento como apoya la punta en la entrada de mi ano y da un pequeño empujón, la quita, vuelve a acomodarse y otro pequeño empujón y siento que se empieza a abrir paso en mi interior, vuelve a quitarla y lo hace una tercera vez, solo que está vez ya entro la cabeza, a lo que se queda quieto un momento y después la saca, se levanta y me dice, ven vamos al último juego.

    Este es el décimo juego, me dice, el que gane, hará con el otro lo que quiera a partir de ese momento y hasta que esté extenuado, lo que le contesté que si, ya estaba picado y ya estaba demasiado caliente, en esta ocasión antes de iniciar, me pide que me incline un momento sobre la mesa, lo que hago y me pasa su verga por mis nalgas y vuelve a meter la cabeza de su verga en mi culo, la deja nuevamente un momento, la saca y besa mis nalgas y me dice al oído, para que te motives, bueno creo no sirvió de nada, porque ese décimo juego, me saco un póker de ases y no tenía más que un par, así es que me tenía a su merced.

    De inmediato se puso de pie, me ordenó hincarme y que nuevamente le mamara su verga, a lo cual inicie nuevamente mi acción, ya esta vez directo, a meterla en mi boca y a estar metiéndola y sacándola de manera rápida, buscando hacer que se viniera, ya estaba sintiendo sus gemidos más fuertes y su respiración más rápida y me detuvo, ordenándome que me pusiera inclinado sobre la mesa, me puse en posición y se puso encima mío, a estar besando mi espalda, chupar mis orejas, no sin dejar de estar frotando su verga contra mis nalgas y mi culo, empecé a estar gimiendo con fuerza y se levanta y se acomoda de pie y siento la punta de su verga apuntando a mi culo, empieza a empujarla y abrirse paso a mi interior, lo cual provoca que empiece a gemir y él se agacha sobre mi y me dice al oído, esto querías desde hace rato no, a lo cual empuja hasta el fondo, provocando una sensación de dolor, pero aligerado más por el placer de sentirme suyo.

    Una vez estuvo hasta dentro, empezó a sacarla despacio, deteniéndose a cada momento, cómo queriendo sentir cada momento como mi culo lo apretaba y una vez estuvo fuera, lo metió está vez despacio, deteniéndose un momento por cada que lo metía, hasta que llegó al fondo, empezó a sacarlo, está vez sin detenerse, pero de manera lenta y al tenerlo fuera, otra vez a meterlo de forma lenta, me estaba haciendo disfrutar como loco ese momento, empezó a acelerar su ritmo, de poco a poco, hasta que se hizo intenso, pone sus manos sobre las mías y las sostiene con fuerza y empieza a meter y a sacar con más rudeza, gimiendo y ya no respirando, más bien bufando con una fuerza y excitación que no había visto, me dice que está cerca de acabar, pero que lo va a hacer en un lugar especial, para hacerme pagar mi derrota, de repente, saca su verga, se levanta y hace que hinque, poniendo su verga frente a cara y empezando a soltar varios disparos de semen sobre mi cara, escurriendo hacia mis labios y el piso, se empieza a reír y dice que no había soltado tanta leche como hasta ahora.

    Me pone de pie y me lleva hacia su recámara, dejándome guiar sin vacilar, una vez llegado a su cuarto, me avienta sobre su cama y me acomoda boca abajo, poniéndose inmediatamente encima mío y notando que estaba todavía con su verga erecta, pasándola nuevamente por entre mis nalgas, deslizándose entre ellas y logrando introducir su cabeza en mi aún dilatado culito, recibiéndolo ávido de sentir más placer.

    Empieza a estar metiendo y sacando su verga, subiendo de intensidad de poco en poco, deteniéndose en un momento, saca su verga y me incorpora para acostarme boca arriba, acomoda una almohada por debajo de mi cadera, poniendo mis piernas sobre sus hombros y nuevamente me deja ir toda su verga dentro de mi culo, empezando un frenético movimiento de sacarlo y meterlo, cuando siento como mi cuerpo empieza a ser recorrido por una tremenda descarga y deja salir de repente varios chorros de semen encima mío, ante esto el no deja de estar bombeándome con gusto, hasta que logro sentir como lo deja ir hasta el fondo y empieza a palpitar su verga en mi interior, empiezo a sentir su chorro caliente dentro de mi. Suelta mis piernas y se deja caer encima mío, rendido y terminamos ambos quedando dormidos en esa posición.

    A las horas me despierto y voy por mi ropa, me empiezo a vestir, él se para y se pone detrás mío, diciéndome al oído, que espera pronto poder repetir este evento y tal vez tener un invitado más. Solo atino a decir que me encantaría, me terminó de vestir, me limpio los restos de su corrida de mi cuerpo, nos damos un beso y salgo de su casa, para irme a tomar el transporte de regreso a dónde vivo.

    [email protected].

  • Lo que viví con Noli (5)

    Lo que viví con Noli (5)

    No sé hace cuánto tiempo que estamos frente al espejo, parece que ninguno quiere apartarse, aquella imagen era como que había quedado grabada a fuego en mi mente, los dos desnudos, y todos pegoteados de leche. Estábamos re calientes, ya habíamos acabado hace un rato pero las ganas de seguir garchando no faltaban. Noli me dice que se quiere duchar, porque está toda llena de leche, hasta en el pelo tenía. Me mira, se ríe y me da un pico, me toca la pija, luego la suelta y se mete en baño.

    Siento que abre el agua, y yo que me quedé con la pija dura como una roca de la última caricia que me hizo. Cierro los ojos y se me viene a la mente varias imágenes de todas las cosas que hicimos antes, puedo ver su cuerpo, sentir su aroma que de hecho estaba en todo mi cuerpo, empiezo a masturbarme. Me voy acercando al baño mientras sigo tirando con fuerza de mi pene para que mantenga su firmeza. Ahí está ella, con su pelo mojado, refregando su cuerpo, pero no me ve. Le estaba costando sacarse la leche del cuerpo, entré en la ducha, ella se sorprende y con mis manos la ayudo a lavarse.

    Me quedo corto con las palabas si quiero describir ese momento, enjabonando a Noli, diciéndole que la estoy ayudando, pero en realidad son pretextos para seguir tocándola. Estoy detrás de ella, bien pegados, puede sentir que ya estoy duro otra vez, parece como si le diera nalgadas con la pija, me dice “ah bue, ya se despertó” y le respondo “¿querés lavarla?”. Con su mano enjabonada me pajea todo a lo largo, me va a sacar brillo, me tiene loco esta pendeja. Ella se da cuenta que me pone así, me refriega el culo, y se hace la boluda, pero se está cagando de risa, cada tanto me la manotea y me tira del cuero bien para atrás. Nos quedamos de frente besándonos y le apoyo la pija en su pancita se sorprende pero al ver que no me rechaza la empiezo a frotar por sobre toda su panza, bien suave como para que me quede la cabeza bien descubierta, que suave y calentita se siente frotarla así.

    Ahora mira como se cubre y descubre toda la pija, después me contaría que jamás había estado con una verga sin frenillo. La presiono un poco más fuerte para sentirla más aún, le agarro sus manos y las llevo hacia mi pija para que sienta lo duro que me pone este momento, me pajea, la cabeza está sobre su panza, el placer que siento es indescriptible, siento que podría acabar y volver a bañarla en leche, pero quiero que esto dure, en un momento pienso que quizás esta sea la última vez que pueda cogérmela. Por ahí ella después se arrepiente, sienta culpa por haber engañado a su pareja y no quiera coger mas conmigo y yo quiero seguir disfrutándola, así que dejo de coger su pancita. Ahora mis manos ya están frotando con espuma de jabón sus tetas, puedo sentir como los pezones se le ponen duros, luego dándole besos en el cuello, mis manos pasan por su panza y sigo bajando hasta su pelvis.

    Luego de un arduo trabajo de equipo, Noli quedó sin leche, yo me seco al toque y salgo de la ducha, le alcanzo la toalla y la quedo mirando con cara bien lujuriosa, casi que se me cae la baba. Ella vergonzosa se tapa y me pregunta si me voy a quedar mirando también mientras se seca, me cago de la risa y salgo del baño. Todavía estoy caliente, no me puedo sacar a la morocha de la mente, ahora se está secando y tendría que aprovechar para seguir tocándola. Justo cuando me dan ganas de masturbarme sale ella del baño, y me agarra literalmente con las manos en la pija, se me queda mirando y le digo “esto es por tu culpa, ahora te vas a tener que hacer responsable”. Agarro unas almohadas de la cama y los tiro al piso, la miro y le digo “dale, ahora solo te falta que me la chupes y es la noche perfecta”.

    Ella se apoya en la cama y se arrodilla sobre las almohadas, le saco la toalla y veo esas tetas hermosas todas mojaditas, me mira a los ojos y me agarra delicadamente la pija. Primero me empieza a tirar bien hacia atrás para sacar bien la cabeza que ya estaba poniéndose jugosa por la paja. Se la lleva a la boca y le da besos, la recorre con sus labios, todo a lo largo y llega hasta mis huevos, abre su boca y se los come, los chupa, uno a uno, mientras con su mano me sigue masturbando. Ahora se lleva la pija por completo a la boca. Tantas veces me pajeaba mirando sus fotos en mi cama imaginando lo que esa boquita podría hacer con mi pija y ahora se hace realidad. Sigue entrando y saliendo con su boca apretándome, como si no quisiera que se escape, me sorprende y me excita ver cómo disfruta comiéndose hasta mis huevos, cada vez más fuerte entre y sale de su boca, me la deja totalmente babeada, le digo que la escupa, y como nena obediente que es lo hace, me la escupe y luego sigue chupando.

    Que pendeja de mierda, me vuelve loco, que bien que me la está chupando, me tiene agarrado literalmente de los huevos, le encanta ordeñarme como si fuera un animal. Está a dos manos tirándome la goma con la cabeza dentro de la boca su lengua se mueve con rapidez debajo de la cabeza, sus labios la están apretando como si quisiera recibir una buena descarga de leche en la dentro de su boca me tiene a punto de acabar. Me muerdo el brazo y miro hacia otro lado porque no quiero acabar y que esto termine, le saco la pija de las manos, le pido que se acueste en la cama pero con la cabeza de forma tal que le quede en el borde, un poco caída hacia abajo. Le veo la cara de sorpresa, creo que no se lo espera, pongo una pierna arriba de la cama, le sostengo firme la cabeza y le empiezo a coger la boca. No puedo explicar lo excitado que me tiene verla disfrutando, me vuelve loco, cada tanto Noli da alguna arcada pero no llega a nada más que eso mis huevos golpean su nariz me siento tan cerdo, me encanta. Me doy cuenta que con sus ojos mira el espejo que está detrás donde puede ver mi espalda y mi culo, que puta se ve recibiendo mi pija una y otra vez.

  • Solos en aquella cama ¿Qué mas podría pasar?

    Solos en aquella cama ¿Qué mas podría pasar?

    Tener sexo con ella, es algo que jamás se me había ocurrido, pero al pasar por la habitación y ver su hermoso culo redondo, en bragas negras. Esto ocurrió un sábado por la tarde, al volver a mi casa, subir las escaleras y pasar por la habitación de mis padres. Fue un día de verano, mi madre, junto a su hermana se fueron de compras y al volver a casa, ambas se metieron a la habitación de ella. Se escuchaban risas dentro de aquel lugar, entre ellas se animaban a dejarse ver por la otra, decían entre ellas que ese color le quedaba bien, le sentaba bien con los pantalones, que no se marcaba mucho, que era normal que se metiera entre las nalgas. Mi madre la convencía para que ya cambiase esas bragas viejas, y usara las nuevas.

    Pero mi atención cambio cuando escuche a mi madre, sugerirle a su hermana, que se depilase las ingles, que a su parecer, la tenía muy velluda, ella sugería a mi tía, que aunque fueran pelos rubios y pequeños, seguro que eran una molestia, más aún para lucir la tanga en la playa. En ese momento fue que imagine de que hablarían, o mejor aún, que tipo de ropa se estarían probando. Es ahí donde veo la causa de tantas risas y comentarios. Ambas murmuraban sobre qué tipo de rasurador, crema depilatoria, o que hacia mi madre para mantener esos pelillos a raya, es ahí que me entero que mi madre llevaba el coño rasurado. ¡Vaya sorpresa!

    En ese momento, todo me pareció una cosa de chicas, yo estaba algo alucinado con lo que mi madre le había dicho a su hermana. ¿Que estaba muy velluda? imaginé una mata enorme de pelos, un mechón de vellos, negros o rubios, quise suponer que hablaban de sus partes íntimas. Por las mañanas, veo a mi tía estirarse, para bajar alguna taza para el desayuno, y en las axilas no le veo ningún tipo de vello. Entonces esto ya me entraba en curiosidad, saber en qué parte de su cuerpo tenía tantos vellos, curiosamente a la semana siguiente, veo en casa un folleto de depilación láser. Pues ya iba atando cabos, ya sabía por dónde se estaban dando las cosas. No quise preguntar para no alertar a nadie de mis deducciones.

    Sandra por las mañanas, hace ejercicios. Adquirió este hábito debido a un problema lumbar, desde ahí siempre que tiene tiempo, ya sea por las mañanas o por las tardes, hace una rutina. Es ahí donde yo tomo más interés en cosas que había oído, notaba pues abultada su zona vaginal, se podía distinguir fácilmente. Ella usaba licras para hacer ejercicios, y era notorio un pequeño bulto en esa parte de su cuerpo, en comparación al de mi madre. Ambas en ciertas ocasiones compartían la misma rutina, y ahora que escucho esto, pues empiezo a sacar mis conclusiones. Quizá algo fuera de lo razonable, pero ahí estaba mi cabeza, imaginando cosas, comparaba la zona vaginal de una y de otra, ahora ya sabía quién iba rasurada y quien no, que tipos de bragas había estado usando Sandra, y ahora porque modelos las había cambiado.

    En este punto, es donde veo a mi tía Sandra, de una manera distinta. Las ganas de tener sexo con ella, se convirtieron en fantasías eróticas nocturnas, me volví más cariñoso con ella, siempre encontraba la manera de estar cerca. En las frías tardes de invierno, nos tapábamos bajo las mismas cobijas, jugábamos con nuestras manos bajo la manta. Yo a manera de juego la destapaba, me gustaba ver sus piernas abiertas, ver su vagina abultada, marcando su raja. Muchas veces solo estaba con una licra apretada, eso era un espectáculo maravilloso para mí. Os digo la verdad que me sentía atraído sexualmente, ya la idea de si se rasuraba o no, la deje de lado, me daba igual ya. Ahora solo buscaba la cercanía hacia su cuerpo. Me encantaba tenerla cerca, observarla haciendo cosas, soñaba con desnudarla y tener sexo, aquí en el mismo sofá.

    Yo para esta historia solo tenía 18 años, ella era una mujer de 45 años, nunca llego a casarse. El frio invierno motivo más estreches entre nosotros, las excusas para estar juntos eran muchas, había noches que nos quedábamos solos en casa, viendo películas. Siempre cubiertos con la misma manta, nuestros pies jugando y rozándose cariñosamente. En la cocina éramos dos pequeños, nos tirábamos agua, la harina, las cascaras de naranjas, cosas. Se sentaba en mis piernas a manera de si yo podía aguantar su peso, más de una vez la cargue por sorpresa, sus magníficos pechos quedaban a la altura de mi cara, mis manos sujetando por debajo de sus nalgas. Para el baño corríamos para ver quien se duchaba primero, había ocasiones que me escondía las toallas, me escondía la ropa, miraba mis calzoncillos de colores y se reía siempre.

    Nos divertíamos mucho, eran juegos casi inocentes. Las cosas cambiaron un poco, a causa de una reforma en casa, su habitación que está pegada al baño, la pared que divide el baño y su habitación, estaba llena de humedades, salieron manchas por todos lados. Llamaron al seguro del hogar, llego el técnico, claro habría que picar y resanar todo eso, hay que buscar la falla, corregir, pues eso toma su tiempo, claro en ese lugar ella no podría dormir. La otra opción era que ella se quedase en mi habitación y yo me fuera al sofá, que está en el salón, era eso, o dormir en la habitación de mis padres, sobre una colchoneta, no tenía mucho de donde elegir, así que me decante por ir al salón. Me sentiría más cómodo en ese lugar, imaginando tener sexo con Sandra.

    La primera noche la pase sin molestias, la segunda me costó un poco dormir, no había manera de pasar una noche más así. Hasta ese momento nadie había venido a corregir las humedades, como la habitación de ella estaría vacía, advertí a mis padres que por la noche descansaría ahí, ya que sería solo por algunas noches, no creímos que fuese a pasar nada grave. Antes de dormir aquella noche, voy hacia mi habitación, para coger un pijama limpio, veo la puerta casi abierta, y antes de entrar del todo, veo unas maravillosas nalgas contorneadas que eran envueltas por unas bragas de color negro. Me fui de largo hacia el baño, no quise mirar más, ya que mis padres aún estaban despiertos, podrían haberme pillado con la cabeza metida en mi habitación, y más aun espiando a mi tía. Eso hubiera sido muy bochornoso para mí.

    Al entrar al baño y encontrar aun los vapores del agua caliente, sabía que ella se había duchado, se sentía el aroma de su gel de ducha. Imaginar aquella mujer bajo la regadera, frotándose el gel por todo su cuerpo, me puso muy cachondo, sentí una erección en mis pantalones, era algo que ya lo había sentido antes estando cerca de ella, pero esta vez estaba sintiendo un calor diferente. Se me venía a la mente el tener sexo con mi tía, me quede un rato en el baño, esperando apaciguar mi erección, deje que pasara un momento y tire del pulsador del váter, me cepille los dientes, salí algo excitado para la habitación que ocuparía aquella noche, ahora me costaba conciliar el sueño, no sacaba mis manos de mi abultada erección.

    Por la mañana siguiente, no vi a Sandra. Mis padres me dijeron que había salido muy temprano, había ido a Madrid acompañando a una amiga en el coche, que era probable que no vuelva aquel mismo día. Que si yo quisiera podría dormir en mi habitación, así estaría más cómodo, la verdad es que la idea me parecía bien, lo único que no me agrado mucho, fue no ver a Sandra el día entero, esa tarde salimos de compras al supermercado, volvimos ya cenando, mis padres en su habitación, con una botella de vino. Sobre las 11 pm escucho gritar a mi madre, bueno gritar, a gemir en plan de no hacer mucha bulla, me pareció algo raro, es que como había tanto silencio, se oía por toda la casa, mi padre le metió una buena follada, ya que duraron un capítulo entero de una serie que mire en la televisión.

    Resulta que por la madrugada, oigo pasos en mi habitación, pasos que se acercaban a mi cama, a donde yo estaba tumbado, durmiendo plácidamente. Ignore lo que pasaría y pensé que mi tía podría haber vuelto, me desperté muy rápido y casi brincando de la cama. Ella al verme desesperado, me calmo, pidiendo que me quedase quieto, que ya era muy tarde como para salir fuera de la habitación. Que no habría problema en que durmiéramos juntos, al menos por aquella noche, con solo la luz prendida de la mesita de noche, vi la figura de ella a través del pijama que se había puesto. Una bata por encima y al quitárselo, le quedo un camisón oscuro, que traslucía su silueta, sus pechos colgando, sus piernas, la silueta de sus caderas.

    Otra vez una noche sin descansar, ahora con ella metida en mi cama. Lo malo de todo es que no podía acercarme mucho, bueno si podía pero no quería, ya que solo me había metido en calzoncillos, si me hubiera pegado a su cuerpo, sentiría mi erección de inmediato.

    Yo estaba de lado, mirando hacia una pared, ella haciendo lo mismo al otro lado. Se mueve la cama y siento su brazo, por encima de mi pecho, siento que se acerca por detrás mío, rozó sus piernas con las mías. Yo casi inmóvil, no respire siquiera, ella susurra a mi oído diciendo que tiene frio. Tome su mano, con mis dos manos, si, ella estaba muy fría, aquella noche la pasamos así, yo intentando darme vuelta, pero no quise romper aquel momento, era muy probable que estuviese soñando o algo, yo sentía su mano sobre mi pecho. Fue como si mis ganas de tener sexo con ella, se hacían realidad, lo pensé mucho que hasta me pellizcaba los brazos.

    Estas noches siguieron por dos semanas más, la reforma se extendió más de la cuenta. Las noches fueron llegando con más ganas, había muchas ansias en que llegaran las 11 pm para ir a descansar, ya para este momento mi tía se cambiaba casi delante mío. Al meternos a la cama dormíamos abrazados, mi pierna por entre sus piernas, mis manos ya jugaban en su cuerpo, no hacíamos mucha bulla, ya que yo me escurría a mi habitación por las noches. Llegamos a tener mucha confianza al estar juntos, reíamos en silencio por debajo de las cobijas, encendíamos las luces del móvil, y charlábamos sobre lo que nos había pasado durante el día. Cada noche era una aventura diferente, a veces ella llegaba tarde de algún sitio, y yo la esperaba en la habitación, la camita caliente y su vestido de dormir, entre mis piernas.

    Esto parecía un juego de adultos. Una relación amorosa sacada de un libro de relatos eróticos, empezaba a desearla cada noche, me estaba rayando un poco los sentimientos, hubo noches que dormíamos abrazados, sus rebosantes pechos rozando con el mío. Mis erecciones casi siempre intentaba disimularlas, pero era difícil, ya que ella se daba cuenta de todo, lo digo porque miraba mi entrepierna abultada y se sonrojaba, hacia bromas sobre lo que ocurría en mis pantalones. Era todo muy relajado, pero a la vez muy excitante, estar a solas con Sandra, en la misma cama, fue una relación cariñosa, porque ella es hermana de mi madre, pero a la vez muy excitante por la sensualidad que posee, estoy seguro que a más de uno, le excitaría la idea de tener sexo con ella.

    Una de estas cariñosas noches, decidí moverme un poco hacia el centro de su naturaleza, llevaba ya varias noches sin casi dormir, yo pensaba, y si ella está probando hasta donde van mis ganas. Intente moverme más hacia ella. Mi pierna la apoyé muy pegada a su vagina, yo podía sentir los vellos de aquella abultada vagina, antes de acostarnos, vi que no llevaba bragas puestas. Se había metido a la cama, sin bragas, como podía hacer eso ante un muchacho que esta con todo el aparato reproductor alborotado, que solo piensa en sexo, en tener sexo, en querer follarla, que quizás lo único que piensa de una relación, es a qué hora y donde quedamos para follar. Pues así estaba yo en aquel momento, como un loco salido, deje rosar un poco más mi rodilla, por sobre su vagina.

    Hice creerle que dormía plácidamente sobre sus pechos, sentía su respiración acelerándose, las contracciones en su vientre, no demoraron, los susurros en mis oídos, para saber si yo dormía o estaba despierto fueron insistentes. Yo caso omiso a todo, restregaba suavemente mi rodilla en esa parte de su cuerpo. Mi brazo, hacía las veces de sujetador, por estar debajo de su espalda, creo que ya la tenía inmovilizada. Eso me tranquilizaba, porque yo seguía frotando mi rodilla sobre su vagina, su respiración cada vez más agitada, suaves gemidos salían de su interior, sus pechos subían y bajaban por la excitación que estaría sintiendo, su cuerpo empezaba a mostrar espasmos de placer. Sus manos, intentando retirar mi rodilla de sus piernas.

    Sus gemidos, sus susurros para intentar despertarme. Nada le funcionaba, ella sentía un gozo tremendo bajo esas cobijas, nuestras respiraciones algo aceleradas seguían en aumento, yo sentía mucha excitación frotando mi rodilla en esa parte de su cuerpo. Mi verga rozando el muslo de su pierna. Sentí un fuerte tirón, ella me despertó, se había terminado el juego, pensé, tomo su móvil y encendió la linterna, susurrando para solo escuchar ambos. Entendió que yo estaba despierto y que me estaba frotando sin su consentimiento, lo que al principio, empezó como un juego, se convirtió en una relación entre ambos. Destapamos las cobijas, para disfrutar de nuestras caricias, mirar nuestros rostros a la luz de la lamparilla.

    Habíamos recordado que mis padres se habían ido de fiesta, y seguro que no llegarían hasta que abran las churrerías. Me despertó con la única intención de saber si yo estaba seguro de lo que podría pasar en aquella habitación, solos en aquella cama, ella muy sonrojada por los frotamientos en la entrada de su vagina. Yo excitado, intentando calmar mis ansias, tener sexo con Sandra podría darse esta noche, saber que follaríamos como dos locos me excitaba mucho. Mi tía a pesar de tener la edad que tiene, está muy buena, como para echarme atrás en algún tipo de cuestionamiento. Un fuerte abrazo, besos en los labios abrió esta incesante noche de placer entre ambos, mis manos buscando sus pechos, su boca buscando mis labios, las ganas de tener sexo, ahí mismo crecían, lo mismo que la erección en mis pantalones.

    Me tomo de la verga y en seguida se la llevo a la boca. No he de extenderme en que hablamos sobre las relaciones incestuosas, ambos ya veníamos buscando este encuentro desde hacía mucho tiempo. Las caricias, los juegos en plena noche, escondidos en aquellas cobijas, eran una clara señal de que ambos queríamos más que unos simples juegos. Ella al tomarme de la verga, y metérselo a la boca, es que casi me corro ahí mismo, las ganas por ella, las tenía desde hacía un buen tiempo. Le confesé que más de una vez había olido sus braguitas que olvidaba en la tapa del váter, cuando ella salía de ducharse. La de veces que he intentado ver al desnudo sus pechos, aquella noche, fue muy sensible para ambos, aquella noche aprendí mucho sobre relaciones sexuales, Sandra me enseñó que tener sexo, tiene su arte, más aún si es la primera vez con alguien que no follas a diario.

    Ella dejo de lado mi inexperiencia, para tomar las riendas de esta sesión amorosa. Se subió el vestido hasta la cintura, se acomodó sobre mi verga, para de un solo movimiento, me sentí dentro de ella. Sandra conducía su vientre hacia adelante y hacia atrás, me pedía calma para no eyacular antes de que ella pudiese terminar. Se sentía muy fogosa aquella noche, más aún sabiendo que en la casa estábamos solos, sus suaves pechos frotando mi cara, dejando que los lamiese, las ganas que llevaba acumuladas, hacían difícil de controlar mi eyaculación, sentí que me corría, pero ella siempre frenando ese impulso. Dejaba de moverse y con suaves besos me relajaba, haciéndome pensar en otras cosas menos excitantes, tenía claro que primero gozaría este momento y ya luego seguramente me dejaría terminar. Sus caderas sujetando las mías.

    Yo estaba casi inmóvil debajo de tremenda mujer. Mi verga dentro de ella se había acomodado bien a su cavidad vaginal, ella gimiendo y controlando los movimientos con sus anchas caderas. Jugos destilando de su interior, mojando mis testículos, sentía como chorreaban en dirección hacia mi culo, sus gemidos de placer, hacían suponer que ella también llevaba mucho tiempo sin follar. Estar dentro de ella, sintiendo la humedad de su vagina, me hacía sentir que todo este tiempo, había servido para que se nos preparase el camino, yo deseaba mucho a Sandra, más aun tenerla en esta posición. Ponerla a cuatro patas, ver mi verga perderse dentro de su húmedo coño, era una locura, ya eso de tener sexo con ella en mis fantasías, se había convertido en una realidad.

    Follar de esta manera con mi tía, fue una fantasía hecha realidad. Había imaginado en más de una ocasión estar en esta situación, dentro de mi tía, tener sexo con ella, mi verga entrando y saliendo de su vagina, ella gimiendo y pidiendo que la llenara con mi leche. Estos últimos minutos de follar con Sandra, los disfrute mucho, vi cada gota de sudor en su rostro, las intensas restregadas de sus pechos contra mi cara, sus anchas caderas, eran un espectáculo el rebote en cada penetrada, su espalda sudorosa por tanta acción. Terminamos uno detrás del otro, yo deje chorrear todo mi semen en su vagina, le brotaba desde dentro, hasta ese momento lo disfrutamos, exhalábamos durante varios minutos, caricias en el rostro y besos en los labios, dieron por terminada esta noche, pero el inicio a una relación, más que cariñosa, tener sexo en aquella casa, se volvería una dulce adicción. Gracias por leer relatos eróticos, compartir si te gusta, comentar.