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  • Fantaseando con mi profesor

    Fantaseando con mi profesor

    Cada vez que tengo clase con mi profe favorito no puedo evitar desearlo.  Un jueves terminando la clase a las 7 pm, la universidad vacía y mis compañeros que terminaron de salir aproveché para acercarme y preguntarle como siempre bobadas con tal de tener su atención. Sin embargo, ese día no pude evitar más mis deseos y le dije como me sentía cada vez que lo veía.

    Mi profe es un señor de 50 años pero muy apuesto y varonil, cada vez que lo veía los jueves luego de salir de clases me dirigía al baño a masturbarme porque me era imposible no excitarme si su voz, elegancia y gestos me encantaban. Gran parte de la clase solo me la pasaba mirando su pene escondido en sus pantalones y fantaseando con poder así sea hacerle un oral.

    Volviendo a ese jueves que me quedé a solas con él, al ser ya algo tarde y teniendo en cuenta que tenía varios papeles en sus manos, me ofrecí acompañarlo a su carro para que no llevara tantas cosas pesadas. Cuando llegamos me iba a despedir de él, pero mi impulso me ganó y terminé abrazándolo, él solo se quedó sorprendido y me apartó preguntándome qué me sucedía.

    Decidí contarle que no podía dejar de fantasear con él en mi mente y terminé contándole todo lo sucio y excitante que me hacía sentir y los pensamientos que me transmitía, él callado solo me escuchaba y al final me dijo que se daba cuenta de como lo miraba, pero que yo era su alumna y el seguía siendo mi profesor.

    Así que cuando estaba perdiendo el anhelo y estaba por irme decidí echar los papeles que llevaba a su asiento y sin querer rocé con mi brazo su pantalón a la altura de su pene y sentí como estaba de duro. El avergonzado intentó no darle sentido pero decidí lanzarme y bajé mi mano para abrir su pantalón. El solo me decía que no, ya que no podría detenerse. Sin embargo, yo decidí metiendo mi mano y le saqué su pene por la corredera, cuando lo hice sin duda mi profe estaba tan excitado que lo tenía hinchado y sus venas se notaban más que nunca. Así que me puse de rodillas y empecé a lamerlo, por lo que él solo cerró sus ojos y con sus manos me tocaba la cabeza.

    Cuando empecé a lamerlo más y más estaba tan fogoso que tomo mi cabeza con sus dos manos y metía y saca su pene de mi boca, sentía como me llegaba hasta la garganta pero me encantaba sentirle lo húmedo que estaba y su respiración acelerada. Con mi mano derecha tocaba sus testículos y la mano izquierda me masturbaba. No podía creer que estuviera en ese momento con él, así que cuando estaba por correrse decidió sentarse en el asiento del conductor y yo me monté encima de él, así que empecé a saltarle mientras sentía por dentro la verga más deliciosa que jamás me había cogido. La incomodidad por el espacio y la adrenalina de que alguien nos viera me excitaba aún más, pero aun así no me detenía y el tampoco ya que su mano pasaba por mi clítoris mientras nos besábamos. Así que sabía como tocar muy bien mi clítoris y la cabeza de su pene rociaba muy bien mi punto G por lo que me vine en el primer orgasmo y solté un gemido como nunca antes. El tan entregado seguía moviéndose por debajo de mi y yo seguía saltando, hasta que sentí su leche correr dentro de mi mientras el movía mi clítoris de derecha a izquierda a tal punto que logré mi segundo orgasmo.

    Ojalá pudiera vivir eso con mi profesor de verdad, pero lo cierto es que mientras me imagino esto mi mano toca mi clítoris realmente y me hace sentir lo más sabroso.

  • Lo que uno cree que jamás le pasaría, me pasó (1, 2 y final)

    Lo que uno cree que jamás le pasaría, me pasó (1, 2 y final)

    Me llamo Juan A., mexicano de la CDMX! Esto sucedió hace un año aproximadamente. Trataré de no dar detalles innecesarios.

    Hace 2 años, cuando estábamos saliendo de los encierros que ya saben, con mi prometida Fátima S. Decidimos casarnos, invitamos a un grupo reducido de personas (por razones que saben de esa época) y no hubo luna de miel.

    Yo tengo ahora 25 años y Fátima 24, mide 1.65, de 54 k, piel blanca, ojos cafés claros (amielados) cabello café pero que lo pinta de guera (rubio) y se le ve natural acorde a su tono, y su mayor atractivo su trasero redondo y piernas firmes producto de haber jugado tenis desde sus 12 años, pechos de mediano tamaño, firmes… un cuerpazo!

    La conocí porque ella practicaba tenis en la Universidad y me la presentaron, desde que la conocí no deje de estar de perro (como muchos) pero ella termino encantándose conmigo, me decía que era por mi forma de ser.

    Entonces a mis 23 y sus 22 que nos casamos, a los meses que se normalizaba la vida, decidimos emprender con un bufete de abogados, ella seguiría con su trabajo administrativo pues por cualquier cosa tendríamos ese ingreso fijo.

    Para el bufete contacte a un ex compañero, José, con el cual seguía en contacto pues nos teníamos en una red social. Fuimos a un café, platicamos los dos y le pareció la idea, solo que él dijo que buscaba ser socio económico y no estar en el bufete porque no quería dejar su trabajo fijo en otro bufete.

    Renuncie a mi trabajo, Iniciamos en un local del centro de la ciudad, los primeros meses difíciles, muy pocos clientes, estábamos por abandonar la idea por los gastos y entonces se le ocurrió a mi cuate que porque no metíamos a un abogado que ya tuviera clientes, me dijo de uno, Oscar G., que habían despedido donde él trabajaba y que lo despidieron porque se metió con una clienta y se dieron cuenta y que por Ética del bufete lo corrieron. Me dijo que hacía trabajos pero que no tenía lugar y que si le dábamos ese lugar mas decir que era socio de un bufete podíamos crecer, no muy convencido lo acepte.

    Nos reunimos y de entrada me cayó gordo, tipo que se cree saber todo y que nadie le gana, 29 años (ahora 30), divorciado. En un principio no quería pero mi ex compañero le decía las ventajas, al final acepto y dijo que su aportación serían sus clientes pero que ese ingreso sería solo de él y ya los nuevos serían compartidos. No de muy buena gana, aceptamos.

    Y si cambio nuestra situación, sus clientes nos trajeron más y la verdad pasábamos ocupados los dos (mi ex compañero José no aparecía solo a la hora de las cuentas$), yo lidiaba con Óscar y sus órdenes, la verdad me caía re mal y creo yo igual. Cuando llegaban mujeres a la oficina siempre lo vi viéndoles el trasero o los escotes, claro sin que ellas notaran.

    Hasta que un día, el necesitaba un documento y me pidió se lo llevara yo tenía un cliente así que mi ideota fue que Fátima, mi esposa, en su hora libre saliera de su trabajo y pasara por el documento y se lo llevara a Óscar, la ciudad es muy grande y el tráfico es especial así que Fátima me dijo que pediría la tarde para estar tranquila. Ella llegó al bufete, vestía blusa blanca de esas transparentes con un top dentro que cubría sus pechos, falda negra ajustada y de altura a las rodillas pero que dejaban ver sus hermosos chamorros. Tomo el documento y le di la ubicación de Oscar y su número de Óscar, a él le dije por mensaje que mi esposa iría y solo me dejo en visto.

    Pasaron 4 horas y no supe nada, ninguno contestaba mis mensajes hasta que cuando ya iba saliendo me envió mensaje Fátima que ya estaba en casa y que todo bien. Yo Iba llegando a casa cuando recibí mensaje de Oscar que decía:

    «Gracias por los documentos pero muchas gracias por hacerme conocer a tu esposita, un bombón!»

    Yo me moleste pero lo tome como halago, ya en casa Fátima me dijo que Oscar es muy caballero y atento y que le dijo que si lo esperaba unos minutos podrían tomaran un café, Fátima sabiendo lo del tráfico de la hora de la comida lo acepto y platicaron.

    A partir de ese día, no había día que no me dijera lo bella que era ella y que yo era un afortunado! Un día vi que me envió solicitud en la red social y obviamente le di de alta no quería sus reclamos, le dio like a todas las fotos con mi esposa y días después supe por Fátima que él le había enviado solicitud y le dio like a todas sus fotos con unos comentarios (decentes) en fotos donde Fátima salía en falda o mezclilla ajustada o de falda de las que usan cuando jugaba tenis.

    Los días siguieron igual, el dando órdenes y «teniendo» la razón yo me quejaba y desahogaba con Fátima pero ella me decía que no se miraba fuera así el.

    Un viernes se acercó a mi escritorio, era la primera vez que lo vi nervioso y comenzó a hablarme.

    Oscar: la clienta equis con su esposo me han invitado a cenar para celebrar lo que hicimos por ellos, y como yo fui el contacto inicial entonces me invitaron a mi.

    Yo: si pues si

    O: pero no quiero ir solo pues quiero dar imagen de persona estable en una relación.

    yo: si suena lógico.

    O: entonces crees que tú esposa Fátima pueda acompañarme??? sin dejarme decir nada me dijo, yo iría por ella a tu casa y yo la llevo de vuelta. Pregúntale

    Yo me quedé callado, algo me decía que tenía razón pero otra me decía que era excusa perfecta para salir con mi esposa, entonces para evitar cualquier problema decidí pregúntale a mi esposa. Por la noche le dije:

    Yo: amor tú crees que Oscar va a ir a una cena el sábado con una clienta y su esposo pero no quiere ir solo que dice que por buena imagen del bufete quiere ir con alguien.

    Fátima: pues no suena mal pero él es divorciado no?

    Yo: si por eso me pidió que si podías ir tú!

    F: yo???

    Yo: si tú, pero le diré que dijiste que no. Él debe entender

    F: pero esa clienta les dará mas trabajo?

    Yo: mmmm si pudiera que si (era verdad).

    F: no amor entonces si dile si.

    Yo sentí un balde de agua fría pero ya era tarde de decirle que de seguro la iba a devorar con la vista y que me hacía sentir cornudo.

    El viernes le dije que si a él, y se le formó una sonrisa de oreja a oreja, solo me dijo «te la regresaré contenta, estará en buenas manos». Me pidió mi dirección y me dijo que pasaría el día siguiente, sábado, a las 8 pm.

    Ese día pase con una erección sin saber realmente porque, el sábado Fátima me pidió la llevara al salón de belleza y la dejé desde las 9 am y pase por allá a las 2 pm se había retocado el rubio, mascarillas de cara, depilación, manicura y pedicura. Hermosa la verdad.

    El resto de la tarde luego de comer, paso viendo que usar y yo veía tv en la sala. Solo la miraba pasar y yo pensando que esa noche Fátima saldría con otro! Se decidió por una blusa negra con brillantes de escote y una falda dorada que marcaba su precioso trasero, zapatillas negras.

    A las 7 pm recibí mensaje de Oscar diciendo ya voy por tu esposa! Sentí que el gozaba con esto.

    Fátima se arregló y a las 7:55 tocaron el timbre fui a abrir la puerta y ahí estaba mi socio que tanto me cae gordo y con unas rosas rojas, yo lo dejé pasar y a sentarse íbamos cuando salió Fátima , los dos dijimos wow por como se veía, pero el rápido se fue donde ella y le dijo «unas bellas rosas para la rosa más bella!». Fátima sonrió me miró y me dijo: me las pones en el florero? Acá en el comedor…

    Me las dio y Oscar dijo: nos vamos preciosa? A lo que ella dijo, si licenciado! Vi como los dos iban no sin antes ver como el camino detrás de ella donde seguramente iba clavado con el vaivén del trasero de mi esposa… yo salí detrás de ellos y vi como le abrió la puerta del carro y mi esposa se sentó luego él se subió a su asiento y solo vi el adiós de mi esposa.

    Luego de ver cómo Oscar se llevaba a Fátima mi esposa de unos meses de casados, me quede en casa pretendiendo ver tv pero pensar en cómo la pasaban.

    Recibí mensaje que llegaron al restaurante a eso de las 8:45, no supe nada y no me atreví a escribir para demostrar seguridad.

    A las 12 me fui a dormir y desperté a las 3 am por necesidad del baño, Fátima no había llegado y desperté a las 7 y NADA, no estaba! A marcarle iba cuando escuché abrir la puerta y entrar, venía demacrada, cabello revuelto, maquillaje corrido, un desastre!!!

    Me saludo, me vio a los ojos y dijo deja me baño y te cuento. Se fue al baño se bañó (yo sentí horas esos 45 min que tardo) la esperaba en el comedor viendo las rosas que le dio Oscar… llego con una bata blanca y una toalla enrollada en su cabello. Se sentó me vio fijamente a los ojos y comenzó a llorar… yo me levante y arrodille y le dije que paso ? Te ofendió Oscar deja le llamo! Y ella dijo no no Juan déjame contarte, yo seguí arrodillado.

    Fátima: mira cuando nos fuimos todo normal fuimos platicando, de el de mi y al llegar el tipo del valet parking me abrió la puerta y luego que el bajo me tomo la mano y me dijo

    Oscar: debemos entrar como pareja .Yo lo acepté.

    F: Entramos así y nos llevaron a la mesa, no habían llegado los señores así que estuvimos platicando de nuestros trabajos de la vida y el pidió vino. al rato llegaron los señores y me presento como su novia.

    La cena amena, platicamos de todo, evadíamos muy discretamente cuando preguntaban sobre nosotros, hubo mucho vino mucho y a eso de las 11 ya la cena terminaba, él me dijo:

    O: amor ya es hora de irnos.

    F: se inclinó a mi y me plantó un beso en la yo no sabía que hacer pero al estar los señores que nos invitaron sólo me dejé besar.

    El poco tiempo que estuvimos aún, al estar el Licenciado a mi derecha puso su mano izquierda en mi pierna derecha y eventualmente la sobaba mientras aún platicábamos. Yo me ericé.

    O: nos vamos amor?

    F: si! Nos despedimos, agradecimos y ellos le dijeron que recomendarían el bufete.

    Salimos contentos y literalmente contentos por el vino.

    O: no podré manejar así y pediré Uber que nos llevara a mi casa y que esperáramos unas 2 horas que se baje el vino y que luego regresáramos por el carro y te llevare. Me pareció

    F: Llegó el Uber y los dos atrás, en el camino me felicito por como me comporté y que debía estar feliz porque saldrán nuevos clientes. Entonces me planto otro beso yo me resistí un poco pero dejé que me besara! Todo el camino me fue besando y yo correspondí.

    Al llegar eran las 11:45 y llegamos a su casa, nos bajamos y sin perder tiempo me tomo la mano y me dijo:

    O: vente chiquita conoce mi cuarto.

    F: me llevo a su cuarto y me puso frente a él, me miro a los ojos y me dijo

    O: desde que te conocí me la he jalado en tu honor, como sabes soy divorciado y eso hace que se me acumule leche así que te he dedicado grandes cantidades.

    F: me besó apasionadamente y me fue desvistiendo, mi blusa mi falda me tomo de los hombros y sin dejarme de besar me hizo me arrodillara! Yo con bra, tanga y tacones. Una vez arrodillada él se quitó su saco, corbata y cambió su voz de caballero y me ordenó.

    O: quítame el pantalón y saca tu caramelo

    F: yo le hice caso, se le miraba un bultote, quite el cinto, zapatos y baje el pantalón luego su bóxer y salió como resorte y disculpa amor pero un pene grande, grueso!

    O: a mamar!

    F: yo obedecí y pasé así unos 15 minutos, él decía obscenidades como: pinché pendejo de tu esposo eres mucha mujer para él o la mamas re rico o eres una puta diosa mamadora! Él tomaba mi cabeza con ambas manos y prácticamente follaba mi boca!

    Luego se apartó y me dijo:

    O: a la cama.

    F: termino de quitarse los pantalones y bóxer y al llegar me quito el bra y tanga y me ordenó que me quedara con los tacones y que lo cabalgara.

    Sentí como tu socio me abría mientras entraba poco a poco, una vez me acomodé con ambas manos me tomo los senos y los estrujo y me dijo:

    O: cógeme bebé quiero ver te esfuerzas por cogerme

    F: yo lo cabalgué mientras lo escuché decir que te crecía un cuerno y que era mas grande que tu verguita que de seguro tenías… luego le puso en 4 y ahora fue el quien me cogia con esmero hasta que me dijo:

    O: mi leche es sagrada o te la comes o te la tiro dentro.

    F: le dije que la comería y así fue… eyaculo un buen y me lo trague.

    Caímos rendidos, puse mi cabeza en su pecho y vimos la hora 2 am.

    Le dije si nos íbamos y me dijo:

    O: necesito eyacular 2 más

    F: el resto de la noche cogimos, yo me vine 6 veces y el 3 en total! Luego fuimos por su carro y me trajo.

    Yo no sabía que decir, hacer! La dejaba? Tenía todo para divorcio… me puse de pie y le dije que eso cambiaba nuestra relación.

    Puedo ser estúpido, pero no la deje!! Mi socio? Ya se imaginan como me trata. Si se la coge aún.

  • La residencia universitaria

    La residencia universitaria

    – Quiero acostarme contigo.

    Me dijo esa noche, cuando nos quedamos solos en nuestra habitación de la residencia universitaria. Nadie me había hecho una proposición tan directa y menos aún otro chico, por que aunque no lo haya dicho los dos éramos chicos.

    Él, guapo donde los haya: un mentón firme y unos labios hechos para ser besados, delgado. Con un torso firme y musculosos y un vientre plano que había visto muchas veces al salir de la ducha de nuestra habitación o en la piscina. Su culo prieto marcado en los bañadores tipo slip que usaba y sus muslos firmes y sin vello.

    Y era Mario, mi amigo de toda la vida, quien me proponía hacerme el amor allí entre las paredes de nuestra habitación. Cuando él sabía que yo era heterosexual. Pero algo se movía en mi cerebro hacía poco que lo había dejado con una novia.

    La idea empezó a atraerme cuando acarició el filo de mi barbilla suavemente con sus dedos y depositó un dulce beso en mis labios. Yo todavía confuso, no me atreví a responder. Pero como tampoco di evidentes muestras de rechazo lo animé con mi inmovilidad.

    Me abrazó y empezó a besarme en el cuello. Yo por fin reaccioné y respondí tímidamente a su abrazo. Tampoco quería ofenderlo por nada del mundo, nos conocíamos desde hacía años.

    Volvió a besarme en la boca y esta vez correspondí a su beso al principio, tímidamente y luego cuando me forzó a abrir los labios con su lengua con mas decisión.

    Empezó a acariciarme la espalda deslizando sus manos hacia mi culo y entonces se separó un poco y comenzó a desvestirme. Me quitó la camisa y los zapatos.

    Yo le dejé hacer. Empezó a besarme por el pecho a meter mis pezones en su boca a acariciarme el vientre con sus manos y lamer mi ombligo con su lengua.

    Yo estaba muy excitado y cuando comenzó a bajarme los pantalones estaba paralizado, heladas mis manos. Me dejaba hacer como una marioneta. Mario se separó de mí un minuto para arrancarse la ropa con violencia, prisa y deseo. Nadie me había mirado nunca con ese ansia y deseo en los ojos.

    Volvió abrazarme y la piel de nuestros pechos se juntó por primera vez sin tela que estorbara. Yo me iba poniendo en situación haciéndome a la idea de tener un chico guapo entre mis brazos.

    Cada vez mas excitado simplemente por ese hecho. Nadie podía interrumpirnos. El cerrojo nos aislaba por completo del mundo. Nuestras pieles se rozaban por que lo único que teníamos puesto eran los slip.

    Los besos se fueron haciendo cada vez más ardientes. Mi lengua pasó a explorar su boca perdiendo los últimos restos de timidez. Al flanquear la frágil barrera de sus dientes blancos y pequeños.

    La suya salió al encuentro de la mía para jugar con ella. Mis manos comenzaron a explorar el cuerpo del primer chico que tenían a su alcance.

    Podemos hacerlo o no. ¿Pero hasta cuando? Yo aún tenía mis dudas, incluso teniéndolo entre mis brazos. No se como controlar mis impulsos, mi propio cuerpo lucha por entregarse. Por sentir piel con piel.

    El deseo me inunda, la polla dura. Los huevos buscando descargar su semen caliente y que Mario lo recoja en la lengua. Y yo poder lamer sus testículos y su pene. A esas alturas quería sexo y él también o puede que algo más.

    Deseo en los dos cuerpos. Al final fue él quien se pasó a mi cama. Buscando mis labios con los suyos. Abrí la boca esperando recibir su lengua dentro de ella. No me hizo esperar mordió mis labios con los suyos jugueteando con la lengua.

    La mano se me fue sola a la cintura, me costó un segundo soltar el cordón que sujetaba el pantalón de su pijama. Mis dedos rozaron con suavidad la polla dura, tersa y suave.

    Él en cambio abrió la chaqueta de mi pijama acariciándome el pecho. Uno de sus dedos tocaba mi pezón con suavidad. Excitado, duro, esperando recibir un suave mordisco de sus dientes y su lengua remojando mi piel.

    Mientras mi mano reposaba en su verga tierna pero firme atrayéndolo sobre mi cuerpo. Los besos se hicieron mas intensos mas lascivos.

    Mi lengua buscaba la saliva de su boca. La suya se cruzaba con la mía jugando lamiendo mis dientes llegando hasta mi paladar.

    Yo también investigaba lo mas profundo que podía acariciando el interior de su boca con mi lengua. Froté su pene con mas firmeza de arriba abajo deslizando harta sus testículos suaves.

    Sus gemidos en mi cara me indicaban que le gustaban las caricias. Mis uñas pasaban con suavidad por su escroto buscaba aumentar su excitación. Sus manos tampoco estaban quietas, arañaba la piel de mi torso con suavidad. Pellizcaba mis pezones o pasaba la yema de uno de sus dedos por mi ombligo.

    Siguió bajando por mi vientre, por mi suave piel hacia el vello que rodeaba la base de mi nabo. Enroscaba sus dedos en él dándome suaves tirones. Cuando se cansó de jugar con mi pelo fue a por mi polla durísima a esas alturas.

    Cada caricia suya la notaba en mi columna recorriéndome del glande al cerebro. Su piel suave me llamaba, bajé más sus pantalones por los firmes muslos. Seguí acariciando mas de su cuerpo desplazándome hacia sus nalgas. Sentía bajo mi mano la dureza de los músculos de su culo.

    La raja se me abría casi sola. Se me había subido encima y había metido uno de sus muslos entre mis piernas, los pijamas se enredaban y solo nos estorbaban. Así que nos tomamos un momento para librarnos de las ligeras telas. Aunque nos costó separar las lenguas el tiempo suficiente para hacerlo.

    Aprovechó para bajar por mi cuerpo. Noté sus labios en mi cuello, su lengua en mis clavículas, los dientes en mis pezones. Humedeciendo mi piel con saliva. Bajando por el vientre clavándose en el ombligo.

    Cuando la noté recorriendo el tronco de la polla sólo podía retorcerme. Nunca había sentido tanto placer. Cuando mojó mis huevos de saliva y se los metió en la boca tuve que ahogar mis gritos con la almohada para que nos oyeran en las habitaciones vecinas.

    Y no se detenía, separó mis muslos y me lamió el perineo. Me hizo coger las rodillas con las manos y arquear la espalda para poder alcanzar con su lengua el ano. Pasar la húmeda por toda la raja y clavarse en el musculoso aro.

    Estaba a punto de romper la almohada con los dientes cuando cubrí mi vientre de semen. Él se limito a recogerlo con la boca lamiendo mi piel guardándolo el tiempo suficiente para besarme con mi lefa. Esta vez la saliva y mi leche, espesas en nuestras lenguas las unían con hilos viscosos.

    Cada vez que nos separábamos lo justo para mirarnos a los ojos con ese amor puro de la juventud. Mis manos nunca llegaron a abandonar su cuerpo allí donde alcanzaba, tenia que devolverle el placer que me había dado.

    Tenía que saborear su semen aunque también lo deseaba en mi interior. Me decidí y le pedí que me penetrara, que me follara. Mi ano ya estaba bien dilatado por el tratamiento de su lengua.

    Lo estaba deseando, notar como su carne dura me abría. Como su glande dilataba mi ano y se metía despacio mirándolo a los ojos con lascivia. Jamás hubiera pensado que me vería así.

    Se movía despacio pero firme, con más experiencia de la que yo le hubiera adjudicado. El placer que me estaba dando era algo que nunca había esperado. Pero era mi amigo, mi compañero y ahora mi amante.

    Se corrió en mi interior y no por esas se conformó. Teniéndome bien abierto y entregado según sacó la polla se inclinó a lamer mi culo. Y yo seguía gozando. Con dos caricias de su mano volví a correrme.

    Esa noche fue la primera que dormimos juntos, abrazados, piel con piel. Eso ha vuelto a repetirse muchas veces. Nunca volvimos a usar pijamas.

  • Incesto en la naturaleza

    Incesto en la naturaleza

    Hola mi nombre es Kiara de 19 años, soy una chica de piel café, cabello rizado, tetas grandes, con cintura ancha pero sexy, caderas que llevan a un culo bien formado y piernas marcadas.

    Mi padre es Erik de 41 igual de piel café, con músculos por entrenamiento, somos unidos así que solemos entrenar juntos y es amante de la naturaleza.

    Cada año vamos a acompañar un fin de semana este fue diferente pues mi madre no podía estar por trabajo así que fuimos nosotros solos.

    Llegamos, nos instalamos y fuimos a explorar mientras el me enseñaba diferentes cosas de supervivencia e incluso algunas técnicas de lucha pasando todo el día ocupados.

    Después de todo un día de aprender a sobrevivir y trabajar estábamos llenos de tierra y más cosas, me dijo que se tomaría un baño en el río cercano y pensé en esperarlo.

    Después de un rato me aburrí y como también necesitaba un baño fui al río y me quite la ropa, la vi distraído así que aproveche y llegué por detrás para asustarlo, funcionó y mientras me reía él me veía toda con la linterna que nos daba luz.

    El: uff nena, si que has creído.

    Yo: sii y tú también pá.

    El: he? Que dices?

    Yo: ahí abajo.

    Señale que durante nuestra plática se le había formado una erección, se intentó tapar con las manos y yo se las quite y dije «está bien, son cosas que pasan» y me comencé a la lavar todo el cuerpo.

    El no dejaba de mirarme y eso me gustaba así que empecé a lavarme de una manera sexy para él y note que le gustaba pues cada que me daba media vuelta escuchaba como se estaba tocando.

    Al terminar me acerque a el y parte de su erección sobresalía del agua, le dije si necesitaba ayuda y me dijo que no y para molestarlo un poco más lo abrace y le estaba agradeciendo el campamento y dijo.

    El: nena, porque me haces esto?

    Yo: hacer que?

    El: estás muy buena y eres muy linda.

    Yo: gracias papi.

    El: y quiero tocarte, besarte de formas que no debería porque eres mi hija.

    Yo: quieres tener sexo conmigo?

    El: si amor, aunque seas mi hija quiero estar dentro de ti.

    Tomo mis muslos y me cargo mientras su verga de frotaba en mi vientre su lengua entraba a mi boca y se juntaba con la mía con sus manos tocando y acariciando cada parte de mi, no había pensado en el de esa manera pero el tenerlo así hizo que me pusiera húmeda.

    Sentí como la estaba intentando meter y me baje de el y le dije «espera papi te la tengo que chupar» se puso nervioso al escuchar eso pero su verga dio unos saltitos de alegría, salimos del agua y se recostó en una parte de pasto bajo.

    Me puse en cuatro y pase mi lengua por todo el largo de su verga el me vio y dijo «oh dios» me pareció lindo así que empecé a mover mi cuerpo conforme la chupaba, papi soltaba unos gemidos y yo hacía ruidos al chuparlo para que me viera hacerlo.

    Me iluminaba nuestra linterna y la luz de la luna la chupe un buen rato hasta que estaba bien húmeda y como toque final con dos dedos lo masturbé con mis jugos, el ya más confiado se levantó y abrió mis piernas.

    Con dos dedos abrió mis labios vaginales y aún después de ese oral me sonroje por como me veía, estaba tan concentrada en su mirada que me tomo de sorpresa al meter un par de dedos en mi y moverlos con fuerza hasta que me hizo gritar del placer.

    Ahí me di cuenta que podía gemir como quisiera pues estábamos solos así que lo hice, me tocó un poco más y saco los dedos para chuparlos, al verlo le dije «si te gusto puedes tomar de la fuente papi» me puse de pie y subí una pierna a su hombro y el sin pensarlo más lo hizo.

    Apenas tocó mi coño sentí su lengua penetrarme, me empecé a tocar y el decía cosas lindas como que mi coño era dulce y suave, su lengua junto con su barba un poco rasposa me ponían más caliente, se separó y me acosté en el pasto.

    Regreso a comer mi coño unos segundos para después subir en mi vientre con besos y caricias, para más arriba chupar mis tetas con pezones duros hasta encontrar mis labios tanto normales como vaginales, mientras nos estábamos besando tome su verga y dejé la punta entra.

    Cuando la punta entro papi empujó metiendo más su verga y me hizo gemir en su boca, no tenía condón ni nada lo estábamos haciendo al natural, separé nuestros labios y el bajo a besar mi cuello mientras yo gemía por sus embestidas.

    Podía sentir como mi coño abrazaba con fuerza su dura verga y como está palpitaba con sus venas marcadas, papi me abrazo y en un movimiento metió toda su verga hasta la base, solté un grito de placer, el me seguía abrazando y gimiendo un poco en mi oído.

    Se movía despacio dejando solo la punta dentro para después meterlo todo y que sintiera cada centímetro de el, pasaba su lengua por mi pecho hasta mi rostro se sentía bien, como un animal saboreando a su comida.

    Sus movimientos empezaron a aumentar igual que mis gemidos, lo acariciaba y vi mis tetas rebotar con él sobre de mi todo era muy caliente el sonido de nuestros gemidos y sus bolas chocar conmigo.

    Por sus movimientos mis piernas se cerraron, era de las pocas veces que lo hacía sin condón y el se acercó a mi oído y dijo «estás cerca amor?» Le dije que si con la cabeza varias veces y luego uno de sus dedos apretó mi clítoris como un botón.

    Grité de placer y cerré mis ojos mientras tenía un orgasmo con su verga, duro varios segundos y al abrir los ojos lo vi sorprendido y con el vientre mojado creo que había tenido un squirt sobre de el.

    Me beso y dijo «también estoy cerca, puedo hacerlo en tu rostro?» No respondí por mis gemidos y papi se movió más fuerte de forma salvaje y justo cuando sentí que la iba a sacar lo abrace con fuerza y en un beso lo mantuve dentro.

    Con su verga hasta la base sentí su semen salir dentro de mi y él acariciaba mi cabello y jadeaba en mi oído, vi una sonrisa y nos volvimos a besar y le dije.

    Yo: no la querías sacar verdad?

    El: no, amor.

    Yo: jeje lo sabía.

    La saco despacio y nos metimos de nuevo al río para lavarnos y ahí me arrodille y se la chupe un poco más para «limpiarla», nos acabamos de lavar y volvimos a la tienda de acampar desnudos, nos acostamos juntos y dormimos.

    Al siguiente día fueron igual algunas cosas de supervivencia pero más que eso era tener sexo al aire libre y correrse sobre de mi, al regresar revise y por suerte no quede embarazada pero si siendo la amante de papi.

    Fue muy bueno contar esto, díganme si les gusto y si tienen algún deseo con algún familiar que quieran cumplir, espero verlos luego.

  • Un poco más para tener mis primeros cuernos

    Un poco más para tener mis primeros cuernos

    Hola a todos, a casi nada de mis primeros cuernos.

    Mi esposa Carmen y yo nos fuimos de vacaciones a Cancún dos noches de la última semana de enero, sin decirle nada hice las reservaciones en un hotel para adultos para vivir otro tipo de vacaciones, sin necesidad de ser una pareja swinger, ya que ahí se puedes ver como viven la sexualidad libremente otras personas, son muy respetuosas de la condición individual de cada quien, además la seguridad del hotel esta muy atenta a todo lo que pasa.

    Cuando llegamos a hacer el check in, Carmen me cuestionó, ¿por qué ese hotel?, que si es para estimularla para que coja con otro o que si quiero coger con otra, a lo que le dije que solo es para que conozca que hay muchas parejas, que tienen las mismas inquietudes de compartir a su pareja, que no se sintiera obligada a nada, solo que observará.

    Nos instalamos en la habitación muy cómoda y decorada a doc con el tema, nos pusimos los trajes de baño y en la alberca estaban algunas personas asoleándose sin ropa, ambos nos dimos un taco de ojo, las actividades muy hot, de tal forma que conoces a otras parejas sin obligación de interactuar, Carmen hizo amistad con una de las huéspedes y platicaron un buen rato, después me dijo que también era la primera vez que ellos estaban en ese hotel y también por curiosidad, que su esposo también tiene la fantasía de un intercambio, esto la excito mucho, estuvimos bailando hasta la madrugada cuando regresamos a la habitación, Carmen ya llevaba algunas copas encima y así que aproveché para coger con ella.

    Estaba muy excitada y me bajó el slip de inmediato para darme una mamada sensacional besando desde la punta hasta los testículos para después meterlo todo en su boca, yo la animaba diciéndole que pensara en que se la mamaba a otro, que le pusiera nombre, y volvió a surgir el nombre de Jaime su compañero de trabajo, así que le pedí que cerrara los ojos y sintiera como Jaime se la metía en la boca, le pedí que me dejara mamarle su panocha para qué sintiera la lengua de Jaime, esto la excitó más pues me tomo de la cabeza y me empujaba con fuerza para que le enterrará la lengua, sentí como se tensó y tuvo su primer orgasmo dejándome saborear sus jugos.

    Me pidió que se la metiera de a perrito posición que también le gusta mucho, se empinó y me gritaba, eso Jaime culeame déjala ir toda para sentirte dentro, pégame con tus huevos que me excita mucho, así estuvimos hasta que se vino,

    Por último me pidió cabalgar encima de mi para terminar, pues sentía que por la excitación se le había inflamado el clítoris y si seguía más tiempo le dolería, le ha sucedido otras veces que se excita demasiado, en esa posición nos venimos los dos chorreando leche dentro de ella y me decía, así vente lléname con tu leche Jaime, luego me pidió que le limpiará con la boca, cosa que hice comiendo mi propio semen.

    Dormimos hasta tarde, después de desayunar salimos a caminar a la playa y nos metimos un rato a la orilla del mar, ambos sabemos nadar muy poco así que no nos arriesgamos.

    Por la tarde otra vez salimos a la alberca, Carmen se encontró otra vez con la huésped pero ya iban de salida, se despidieron intercambiando números telefónicos.

    Ya solo disfrutamos un rato en la alberca y salimos a comer fuera del hotel para disfrutar también del centro de Cancún.

    Llegamos tarde solo para dormir y al otro día desayunar y hacer la maleta para el regreso.

    En el avión platicamos de lo acontecido, dándome sus puntos de vista de las parejas que vimos pero aun así, todavía tenía dudas de seguir con el juego para ponerme el cuerno.

    Me pidió un poco de tiempo para animarse a llevarlo a cabo, y me prometió platicarme los detalles de su avance con Jaime sin comprometerse a nada, si se daba adelante y si no que no me molestará, llegamos a la CDMX y nos preparamos para iniciar la semana en el trabajo de cada uno.

    Primera fase “el acercamiento”.

    Jaime compañero de trabajo de mi esposa no llevaba comida, ni hacía uso del comedor de la empresa, y Carmen mi esposa dejó de llevar comida a su trabajo y con ese pretexto salir a comer fuera de la empresa, y tener un mayor acercamiento con Jaime.

    Después de algunos días el trato entre ellos se hizo de mayor confianza, y las pláticas se hicieron más íntimas, Jaime tiene 35 años, 15 menos que mi esposa, tiene 14 años de casado, 2 hijos uno de 12 y otro de 8, quiere mucho a su esposa, sin embargo le confesó a Carmen que había tenido sus aventuras con otras dos mujeres, esto dio pie para que Carmen le preguntará ¿cómo había sido?, Jaime le platicó que ambas mujeres habían sido solteras y después de algunos meses de relación le empezaron a exigir que se divorciara para casarse con ellas, situación a la que se negó y eso provocó el rompimiento con ellas.

    Carmen le pidió que le diera detalles y le platicó que en su trabajo anterior había muchas mujeres laborando y que el acercamiento era inevitable, de hecho se formaban muchas parejas de amantes y en algunas ocasiones terminaban casándose.

    No quiso darle nombres así que solo se refirió cómo la primera y la segunda.

    Con la primera 5 años más joven que él, bonita y buen cuerpo inició el romance durante el embarazada de su segundo hijo, la dieta sexual lo empujó al acercamiento primero de amistad y más tarde de amantes, por supuesto no era virgen y ya tenía sus aventuras, así que fue sencillo llevarla a la cama, lo complicado vino después cuando empezó a exigirle verse los fines de semana lo hizo 2 ocasiones, pero esta situación no pudo sostenerla y rompieron.

    Con la segunda también mujer muy atractiva pero demasiado fogosa, y en ocasiones se iba con ella hasta 3 veces al hotel en la semana y su rendimiento en casa le empezó a dar problemas con su esposa, además de que también la segunda empezó a pedirle que se divorciara, por eso la dejó.

    Carmen le preguntó que le había gustado más de ellas, Jaime le contestó que la forma en que cogían y que siempre llevaron lencería cachonda que eso lo prende, la primera es muy oral y la a segunda le encanta el anal aunque a él no le apetece mucho.

    Carmen aprovecho para sugerirle que mejor tuviera sus aventuras con mujeres casadas y de esa forma no tendría ese tipo de problemas ya que ambos estarían en las mismas condiciones, él le dijo que era un buen consejo, Carmen coqueteándole un poco y como en broma le dijo, las casadas de la oficina te podemos ayudar, Jaime le siguió la supuesta broma y le respondió, voy a seguir tu consejo y rieron.

    La propuesta:

    Carmen me platico del avance con Jaime va muy bien y me dio el siguiente avance;

    Jaime cada vez se lanza más, hablamos de gustos y costumbres sexuales, que posiciones, lo que dura en una relación y ya entrados en detalles Carmen le preguntó ¿de qué tamaño lo tienes?, él se sacó un poco de onda pero le dijo que del tamaño promedio de los mexicanos 15 cm y ya con más confianza le dijo que aguanta mucho, que eso era lo que les gustó a las dos amantes y a su esposa ni se diga,

    Carmen le contestó «que interesante», y aunque se ruborizó le dijo me gustaría probar , Jaime luego notó y le dijo que no se apenara, que lo platicarían, que no se le hace mala idea pero ya se acerca el 14 de febrero y tiene que cumplir primero en casa, que pasando está fecha podrían hacer algo, que también servía para que ella ajustará sus tiempos en la casa y yo no sospechara, ella le contestó que no se preocupara por eso, no quiso decirle que yo estaba de acuerdo con ella.

    El viernes 10 de febrero saliendo del trabajo se fueron a tomar una copa a un bar del centro, tomaron una mesa en un rincón poco visible esto fue el preámbulo para la siguiente salida y seguro coger con él ya que en el bar platicaron más a detalle como le gustaría a ambos que fuera ese primer encuentro, ella le propuso salir el viernes siguiente ya que pasará el 14 de febrero, tomar una copa para quitarse el nervio y después ir a un hotel.

    Él le pidió que fuera con lencería cachonda ya puesta, que le gustaría darle una buena mamada de vagina, y que ella también le hiciera una buena mamada, ella le dijo que quiere comprobar su aguante, que le gustaría que la hiciera venir varias veces antes de que él se vacíe, que no se preocupe que hace tiempo la operaron para no embarazarse y no necesita cuidarse esta platica los calentó más y en el bar tuvieron su primer faje, el la besó muy cachondo en la boca y por primera vez después de casada, sintió la lengua de otro perforando sus labios y sus manos la recorrieron por parte del cuerpo, rosando sus pechos , su talle y sus piernas, dejándola con una humedad vaginal muy fuerte, cuando tocó sus pantaletas le dijo, que rico te mojas, me gustas, te prometo que te voy a coger muy rico, ella puso su mano sobre su pene que estaba bien parado y le dijo lo siento de buen tamaño para que me re estrenes pues vas a ser el segundo pito que pruebo en la vida, él le dijo que no podía creerlo, ella le contestó pues créelo, y ya viste como me he puesto tan solo de pensarlo

    Estuvieron un rato más en el bar y después cada uno se fue a su casa, cuando llegué del trabajo me platicó y me calenté muchísimo, me la quise coger pero me pidió que no lo hiciera pues quería guardarse para coger con Jaime y llegar muy cachonda, respeté su decisión, solo le pedí que escogiéramos juntos la lencería que llevará ese viernes para que sienta por primera vez otra verga diferente, en el siguiente relato les platicaré cómo fue.

    Gracias a todos los que pusieron sus comentarios en los relatos anteriores, me sirvieron mucho para llegar a cumplir está fantasía.

    Por favor hagan sus comentarios, me excitan y después de que se coja Jaime a mi esposa me gustaría mostrárselos, pienso que la van a calentar también.

  • Espero ansiosa su llegada

    Espero ansiosa su llegada

    Espero ansiosa su llegada. Luego de 6 días de haber sentido por última vez su respiración junto a mí, sus manos sobre mi cuerpo buscando recorrer cada rincón como si fuera la última vez, lo volveré a ver esta noche.

    La imagen de sentir sus labios en los míos me llega de pronto y esa sensación placentera de sentirme amada, me lleva instintivamente a morderme los labios, cuál adolescente recordando algún beso robado. Durante la semana, en mis momentos de silencio durante la mañana rememoro cada momento de placer que vivimos. Adoro nuestra primera noche de reencuentro, donde podemos acariciarnos, volver a reconocernos, sin contacto sexual, solo caricias, besos, roces y saber que esa noche duerme a mi lado.

    Nuestros siguientes días pasan por momentos de disfrute, de compañía, de sexo desenfrenado y salvaje, sexo exprés y sexo aquel que recordaré toda la semana, por cada sensación que con sólo recordarla volveré a transportarme a ese momento de gozo y placer. Cómo describir cada momento…

    Sexo exprés: el «rapidito», dónde no llego al momento culmine, pero el hecho de tenerlo dentro mío, disfrutando con cada embestida, viendo su cara de disfrute por un momento de descarga de tensiones, me hace feliz. ¿Por qué? ¡Porque sé que el próximo será un polvazo!!! Allí viene el sexo desenfrenado y salvaje, aquel dónde probamos todas las poses, dónde amo entregarle el orto, sí adoro acabar como una yegua, sintiendo su verga hinchada en mi culo colmada de esa lechita acumulada durante toda la semana.

    Para culminar nuestro encuentro tendremos nuestra noche de sexo «sublime». Donde tal vez comenzaremos nuestro encuentro brindándonos caricias de todo tipo, mordiscos, besos, y una de mis preferidas: chuparle esa pija jugosa, deseosa de ser devorada; sólo imaginármela se me hace agua la boca y se me humedece mi conchita… Ver su cara de éxtasis con cada lengua sobre su verga me lleva a ser la putita que él desea que sea.

    Lamer lentamente esa pija desde la base y detenerme en la punta haciendo movimientos envolventes, sé que lo vuelve loco. Y eso, a mí, también me encanta! Cuando me pide que siga, que le acaricie los huevos y que presione en el perineo excitándolo cada vez más, me siento la más perra dando placer sólo con la lengua. Luego de una jugosa chupada viene una hermosa «retribución». Para mí, mi momento «sublime». El momento que dedica a mi conchita (ansiosa a esta altura), el momento de recibir atenciones… Voy escribiendo y revivo esos instantes de éxtasis…

    Es de destacar la dedicación que le brinda a esa parte de mi cuerpo, la delicadeza con la que empieza a acariciarme, a besar suavemente mi entrepierna casi sin tocarme, dónde siento el roce que hace que mi cuerpo entero desee ser rozado, besado, acariciado, tocado, chupado, penetrado…

    Lentamente va incrementando presión en cada parte, va pasando la lengua por mis labios externos, hasta pasar la punta por mi clítoris, ese preciso instante es en el inicio de mi momento «sublime». Sentir su lengua por cada rincón de mi concha, cada vez más intensa, con lamidas cada vez más rápidas me lleva a sentirme en las nubes, a desear que esa sensación no acabe.

    Y la combinación de esa lengua virtuosa con la penetración de sus dedos en mi vagina estimulando mi punto G, son la dupla para el mejor de los orgasmos. Cuando siento que mi cuerpo explota de gozo deseo con todo mi ser penetrada con su pija y poder acabar juntos, sentir como su verga late cuando me llena de esa leche tibia, sintiéndonos uno solo, experimentando esa emoción en cada rincón de nuestros cuerpos, intentando alargar el efecto de ese orgasmo en el tiempo que nuestros cuerpos permanecen unidos.

    Una vez desacelerada nuestra respiración, amo acariciar su espalda y ver cómo se estremece su cuerpo aun sintiendo los últimos efectos de ese orgasmo vivido. Ya relajados y con un dulce beso de buenas noches, dormir «cuchareando», es nuestro mejor plan…

    Lo volveré a ver esta noche.

  • Historias del 14 de febrero: La sorpresa de San Valentín

    Historias del 14 de febrero: La sorpresa de San Valentín

    La mano de Valentina colocó con cierta dificultad aquel juguete que taponearía su ano. Era una pieza de plástico cuyo lado romo entraba en el recto, y del otro extremo dejaba al exterior un corazón adiamantado. Este era un pequeño detalle de erotismo que la hermosa mujer pensaba regalarle al marido en ese día tan especial, el día de los enamorados.

    Para tal celebración se había comprado un vestuario apropiado que ya vestía. Era una lencería roja que incluía medias, brasier y ligueros, además de un baby doll prácticamente transparente.

    Luego de la difícil introducción del detalle anal Valentina dio los últimos toques a su maquillaje frente al espejo del baño. Toda ella era hermosa, una joven mujer que muchos desearían.

    Tras salir del baño fue hacía la cama donde su marido aún dormía. Le dio unos ligeros golpecillos en la mejilla para avivarlo.

    El hombre despertó y ambos se besaron, sin embargo, cuando la mujer le hizo mención de la fecha en cuestión, se hizo evidente que el hombre ni se acordaba; y por supuesto no le guardaba ningún obsequio ni detalle. Fue entonces que ella se molestó.

    El hombre inmediatamente se defendió arguyendo que había estado muy ocupado por el trabajo y por los hijos. Ella, no obstante, se enojó, tanto que lo echó de la cama y de la habitación. Su frustración era absoluta.

    Como se quedó sola en la recámara la mujer sublimó aquella frustración de una manera peculiar: se desprendió del baby doll, sostén y las pantaletas y luego de subirse en la cama sobre sus rodillas comenzó a dedearse.

    Posteriormente se colocó boca abajo simulando que estaba encima de un intangible amante y así continuó dándose placer a sí misma. Su pelvis subía y bajaba inquieta como lo hubiera hecho con su marido al copular, y el tapón anal seguía ahí bien colocado como el moño de un precioso regalo que aún no se ha abierto.

    Por su parte el marido quiso reconciliarse con su esposa y la idea que le vino a la mente fue comprarle el tradicional ramo de rosas rojas y una caja de chocolates.

    No le fue difícil hallar tales elementos en un día así, conque pronto regresó a casa y a su habitación.

    Muy seguro de sí ingresó a la recámara, sin embargo, nada más entró… el hombre se impactó al ver que un joven (quien no rebasaría los veinte años) penetraba a su esposa.

    La mujer, con el pecho sobre el colchón, y una pierna sobre éste y la otra colgando hacia el piso, dejando su pelvis a la orilla de la cama, se le abría al muchacho quien la penetraba analmente, con la pasión propia de su edad. Era evidente que ella gozaba.

    Lo que se había perdido el marido, además de aquella rica penetración anal que le hubiese propinado a su esposa, fue que, al quedarse masturbándose sola, Valentina había tenido un espectador.

    Desde la ventana un joven vecino la había visto, mientras se masturbaba a su vez. No era la primera ocasión, siendo tan hermosa, Valentina era objeto de sus miradas. Sólo que ahora había tenido la fortuna de admirarla mientras se daba placer a sí misma, y con un juguete sexual metido evidentemente en su ano.

    El chico, no perdiendo la oportunidad, tocó el vidrio y se hizo presente ante la dama. Valentina, al principio se espantó y se incomodó del mirón, no obstante, llegaron a entenderse al ver que ambos sufrían de la misma ansiedad.

    Tan bien se cayeron entre sí que ella le regaló su juguete anal (ese que estaba pensado para el marido), y aún mejor, le dio la oportunidad de llenar el dilatado vacío que le había dejado.

  • Sensaciones sexuales (I)

    Sensaciones sexuales (I)

    Mi nombre es Marisa. Soy de Rosario, Argentina. Esta historia que les voy a contar, sucedió cuando yo tenía 19 años. La recuerdo por la cantidad de sensaciones raras que quedaron en mi para siempre.

    Todo comenzó un viernes de verano. Como era costumbre iba a bailar con dos amigas que había hecho en la facultad. Cursaba el primer año de Ciencias Económicas en ese momento.

    Íbamos casi siempre al mismo boliche, y a la salida, a eso de las cuatro de la madrugada mi padre me solía buscar ya que vivíamos un poco lejos. En la misma ciudad pero en uno de los barrios mas alejados del centro.

    Ese viernes mi padre había viajado por razones de trabajo todo el fin de semana y no podía buscarme. Así que no saldría a bailar, aunque tenía muchas ganas.

    Naty, mi amiga, se ofreció, que si quería, me podía quedar a dormir en su casa. Fernanda, nuestra otra compañera iba en auto y nos podía llevar. Luego a la mañana ya podía volver en ómnibus. De esa forma no me privaría de ir a bailar. Todo era un plan perfecto.

    Así que la noche se dio así, fuimos a bailar, normal, conocí un chico que me presentó Fernanda porque lo conocía del club. Charlamos, tomamos algo, no mucho, pero no pasó nada en especial.

    Lo especial vino luego, cuando Fer nos dejó a Naty y a mi y nos dispusimos ir a dormir.

    Naty es de una familia de clase media. Una casa muy sencilla pero muy cuidada. Dos plantas. En la planta alta estaba el dormitorio de Naty y se accedía por una escalera caracol. Como era de esperarse ya bajamos del auto con los zapatos en la mano. Descalzas cual ritual pos baile.

    Ella me indicó, en silencio, ya que sus padres dormían, que suba primero. Yo tenia un ajustado vestido negro, de modal con lycra, muy cortito. Note que ella esperó que subiera varios escalones y note que me miraba desde abajo con una mirada un poco especial. Pero no le di mayor importancia.

    Llegamos al dormitorio y había dos camas. Su hermana Elena, se había casado hacía poco y ya no vivía con ella, pero habían decidido dejar esa cama armada por las dudas alguien se quedara a dormir.

    Me senté y noté que Naty se quitaba su vestido sin pudor frente a mi. Ella tenía un hermoso strapless de flores rosas, realmente muy bonito. Al quitárselo me llamaron la atención dos cosas: una que tenía una tanga negra muy muy delgada y que no usaba corpiño. Así que desde mi lugar podía apreciar su cuerpo casi desnudo. No era la primera vez que lo veía así, ya que con frecuencia íbamos a la piscina del club de la universidad y la había visto con bikinis diminutos. Lo especial en esta oportunidad es que también sin pudor se bajó su tanga al tiempo que se daba vuelta. Noté que tenía vello púbico y que claramente no le daba vergüenza mostrarse así. Al notar que puse alguna expresión en mi cara algo distinta me dijo:

    No te asustes !! Me la voy cambiar por algo mas cómodo para dormir. No seas pudorosa.

    No soy pudorosa, es que estoy un poco tensionada por la semana en la universidad y todo lo que tenemos que estudiar.

    Vení que te hago unos masajes. Soy especialista. No tengas miedo.

    Me levanté y me senté en su cama junto a ella, quien empezó a hacerme suaves masajes a la altura de los hombros y que suavemente subían y bajaban por mi cuello. La verdad que eran muy relajantes.

    Sin pedir permiso abrió el cierre de mi vestido y me ayudó a quitármelo. Yo traía un conjunto de vedetina y un corpiño sin breteles. Negro para que si se transparentaba algo no se note.

    Ella siguió con los masajes y ahora bajaban por la espalda. En círculos y muy suaves. Me encantaba. Al llegar a la mitad de la espalda desabrochó mi corpiño. No dije nada porque ya me gustaba ese ejercicio de relajación. Solo lo sostuve con mi mano en el frente para que no cayera.

    Me pidió que me quedara sentada y se acomodó detrás de mí. Muy cerca. En un momento empezó a bajar por mis brazos y sentí como sus pechos rozaban mi espalda. Fue una sensación rara pero bonita sentir sus pezones tocar mi piel. Me pidió estirar los brazos, con lo que tuve que soltar el corpiño, el cual cayó en mis piernas y mis pechos quedaron libres. Era raro pero me sentí muy relajada. Sus masajes o caricias por mis brazos eventualmente tocaban mis pechos pero no hacía nada en especial. En un momento me quise sentar mejor y sentí la piel de sus piernas que rozaban mi cola. Era todo silencio. Ella se estiró un poco para apagar la luz. Era algo indescriptible estar en esa habitación un poco menos que a media luz. Lo mas indescriptible era que cuando se volvió a sentar rozó, creo que sin querer, su vello púbico por mi espalda. Con lo que sentí al pasar la humedad de su sexo.

    Los masajes suaves siguieron y sentía que ya no daba mas. Naty realmente era muy buena haciendo eso. Seguidamente me pidió que me acueste y siguió ahora por la parte baja de la espalda, la cintura y las piernas. Puedo asegurar que eran muy relajantes porque los ojos se me cerraron.

    Desperté ya con la luz del sol pegándome en la cara y sorpresa: estaba totalmente desnuda en la cama de Naty. Ella también estaba totalmente desnuda de espaldas a mi. Mi bombacha estaba en el suelo junto a mi corpiño y me llamó la atención que había una almohada entre las dos para evitar el roce de nuestros cuerpos.

    Realmente no entendía nada pero todo se sentía rico. Mientras me vestía para regresar a mi casa mi mente estaba en una lucha interna de “nunca mas vuelvo a esta casa” y un “espero que pronto se repita”.

    Continuará…

  • Me cogió por todos lados, como se coge a una infiel

    Me cogió por todos lados, como se coge a una infiel

    Era grande en serio, apenas entraba en mi boca por lo gruesa, de largo, ni pensarlo… La chupaba, lamía, lo masturbaba y le chupaba las bolas, lo miraba a los ojos y veía como gozaba. Cuando puso su mano en mi cabeza, supe que estaba realmente caliente. Me tomé de su cintura y literalmente me cogí la boca, metiéndola todo lo que podía, sin dejar de mirarlo y escucharlo gemir…

    Mi nombre es Marcia, tengo 25 años, soy delgada, con un buen cuerpo, en pareja sin hijos, y tenía hasta el momento que les voy a contar lo que consideraba una buena vida sexual y una regular vida de pareja. Besos, caricias, chupadas mutuas, sexo anal, y cada tanto, contratábamos una chica para hacer un trio. Siempre de la misma forma, yo con la chica y mi Walter conmigo. Nuestra pareja estaba achanchada, poco dialogo.

    Vivimos en Mar del Plata, mi pareja tiene negocio de pulóveres y yo soy gerente de un hotel 5 estrellas que es de mi padre. Aclaro, por las dudas, que hice la carrera de hotelería y empecé a trabajar a los 18 años. Para los mal pensados.

    Esto pasó fuera de temporada, una semana con muy pocas ocupaciones en el hotel. Yo estaba revisando unas anotaciones en la recepción y veo entrar a un hombre que apenas pasaba por la puerta de alto, de unos 45 años, vistiendo un jean, musculosa blanca y campera de motociclista, con una chica de no más de 20 años, minifalda, top y campera.

    —Caballero, buenas tardes. Dijo el recepcionista.

    —Hola, buenas tardes. Tengo una reservación hecha, a nombre de Esteban Quiroga.

    —Exacto Sr. Quiroga, una suite. Le pido que la señorita me muestre los documentos, disculpe pero…

    —Entiendo perfectamente y no hay problema, al contrario. Ana, mostrale tus documentos al señor. Ella lo hizo y estaba todo en orden.

    —Disculpe nuevamente.

    —Por favor, no hay problema.

    —Ya le digo al botones que busque su equipaje y lo acompañe.

    —Muchas gracias. Le pido que me envié un whisky y un jugo por favor…

    —Ya se lo envío.

    No podía sacarle la vista de encima, que tremendo hombre por favor. Se notaba un físico espectacular, sumado a sus modales, un carisma natural, seductor natural… Mi pensamiento fue “Lo que debe ser en la cama”. Estaba en eso cuando me encontré con su mirada y una sonrisa tremenda.

    —Buenas tardes. Soy Marcia Aguirre, Gerente del hotel. Espero que disfruten su estadía.

    —Hola Marcia, Que joven, bonita, y seguramente muy inteligente para ser la gerente.

    —Gracias yo…

    Se alejaron y sentí como me mojaba por completo. “No me puede estar pasando esto, no a mí” dije.

    El resto del día no salieron de la habitación, en realidad no lo hicieron hasta la hora del almuerzo al día siguiente. Yo estaba junto a los ascensores dando indicaciones al personal de limpieza, cuando veo que salen del ascensor. Ella, caminando con dificultad, él sonriendo.

    —Buen día…. Marcia… todavía tengo algo de memoria, sobre todo para recordar el nombre de las mujeres bonitas.

    —Hola, buen día. Dije trabándome como una tonta.

    Siguieron caminando y me odie a mí misma por eso y por sentirme nuevamente mojada.

    Por suerte, no lo volví a ver. A la noche, hacía el amor con mi marido y se me cruzaban imágenes de él, hasta lo imaginaba sin la musculosa. El lunes, cuando volví a trabajar ya se habían retirado. Un par de días y me lo pude sacar de la mente.

    Dos meses después, viajé a Bariloche a una expo hotelería. Tres días de semana y el fin de semana. Viajé sola, me hospedé en un muy buen hotel y al día siguiente fui a recorrer la expo. También había reuniones, charlas, en fin, todo. Estaba viendo un stand sobre sistemas informáticos, y escuche que me saludaban.

    —Marcia Aguirre, que placer encontrarla. Dijo un hombre a mis espaldas.

    Giré y me encontré con el pecho de un hombre pegado a mí cara. Levante la cabeza y me quedé helada. Era el hombre que se había hospedado en mi hotel y me había vuelto loca.

    —Hola, ¿Cómo está? Dijo turbada.

    —¿Me recuerda? Soy Esteban Quiroga, estuve hospedado en su hotel.

    —Claro, disculpe. Lo recuerdo. Dije y sentí como me mojaba por completo.

    —No pude felicitarla cuando me retiré, impecable todo, realmente excelente.

    —Gracias…

    —No quiero importunarla, supongo que vino con su esposo.

    —Eh… no, él no… no trabajamos juntos, él tiene su negocio.

    —Ah… bueno… Un gusto, espero que nos volvamos a encontrar.

    —Claro… y siguió caminando.

    Recién en ese momento vi que estaba acompañado por una chica distinta, que rondaba los veinte años. Ahora él estaba vestido con ropa sport, muy joven, y le quedaba espectacular. Me fui por otro pasillo, y lo volví a encontrar de frente, con una sonrisa inmensa, recorriendo mi cuerpo con la mirada y clavándome sus ojos cuando estuvimos casi frente a frente. La chica no existía, no se enteraba de nada.

    A la noche, fui sola a cenar a un restaurant y apenas me había sentado, él se acercó.

    —Hola, Marcia, ¿podemos compartir mesa?

    —Por supuesto.

    —Sos una hermosa mujer. Dijo sin preámbulo.

    —No tanto como la chica que te acompañaba. ¿No le das de cenar para mantenerle el físico?

    —Se portó mal, la mande a la cama sin cenar. Dijo el sonriendo.

    —Me sorprendió verte en la expo. ¿Sos del Gremio?

    —Estoy por serlo. Con un socio estamos construyendo un hotel en Salta.

    —Hermoso lugar, conozco.

    Vinieron a tomarnos el pedido y él, antes que yo diga nada pidió una botella de vino.

    —¿En serio, que hiciste con la chica?

    —La mande a comer un sándwich. Quería cenar con vos.

    —¿Eso por qué?

    —Porque me gustas mucho.

    —Entiendo. Lo que no entiendo es porque yo, sabiendo que soy casada, que puedo rechazarte, cuando ella…

    —Porque me gustas mucho, te lo dije.

    —Esteban, por tercera vez te repito, soy una mujer casada.

    —No soy sordo, pero que seas casada no significa nada más allá de eso. También sos mujer, también tenes deseos, también podes vivir una aventura.

    —Y que te hace pensar que tengo deseos insatisfechos y que quiero vivir una aventura.

    —Que dejaste que me siente a tu mesa.

    —Tengo 25 años, y no soy una chiquilina que corre detrás de un hombre atractivo.

    —Nunca diría eso. No de vos… Terminemos de cenar y vamos a tomar un whisky a tu hotel. Al bar por supuesto.

    —Vi un lugar mucho más lindo camino a mi hotel…

    —De acuerdo.

    El resto de la charla fue sobre su futuro hotel, los problemas del gremio. Terminamos de cenar y fuimos caminando las dos cuadras. Cuando entramos eran todos sillones y no supe si maldecirme o felicitarme.

    —Sillones… Dijo Esteban.

    —Sillones… no nos queda otra. O ir a mi hotel, al bar claro.

    —Sillones mejor, menos luz, muy cálido con las paredes en madera…

    —Dale.

    —¿Seguimos con el mismo tema que hablábamos cuando te invite a tomar un whisky?

    —No me invitaste que recuerde, fue más una imposición.

    —No quise que sonara así.

    —Esteban… es parte de tu personalidad, físico, tu forma de acercarte… A muchas mujeres le puede gustar, a otras…

    —Entiendo… me demoliste con eso…

    Los dos pidieron whisky, y no hablaron hasta que les trajeron.

    —Tengo que decir que estoy desconcertado… Casada, me decís eso, y estamos tomando un whisky.

    —No entiendo por qué desconcertado.

    —Vos dijiste…

    —No dije que a mí no me gustaras, solo que a otras…

    —Ves…

    —¿Hablamos claro? Pero los dos…

    —Acepto, no tengo escapatoria.

    —Tenes, pagamos el whisky nos vamos cada uno a su hotel. Nadie te obliga a estar aquí conmigo.

    —Sos tremenda… En la que me metí, por favor…

    —Contame, me interesa.

    —Sos jodida… Soy divorciado, 45 años, hace dos me separé, Me salió el divorcio hace dos meses…

    —Y fuiste a festejar a Mar del Plata… seguí…

    —Sí, no te lo voy a negar. Aunque parezca otra cosa, siempre fui fiel, incluso hasta la sentencia…

    —La amabas…

    —Con locura…

    —Perdoname…

    —¿Por qué?

    —Porque te saque de tu mundo nuevo… te hice volver a la realidad…

    —Eso me pasa por meterme con mujeres, no con pelotudas descerebradas que lo único que miran es el tamaño y el bolsillo.

    Pero es bueno que pase.

    —Soy una destruye libido… Jajaja… ¿Por qué dijiste en la que te habías metido?

    —Por esto mismo, porque de una mujer me puedo llegar a enamorar, de una pendeja…

    —¿Y si te digo que tengo ganas de sexo, de acostarme con vos, por sexo solamente, porque me calentas mucho?

    —Puedo salir corriendo en cualquier momento, te lo juro… porque una mujer que me plantee eso, casada, es que tiene muy claras las cosas… y con esta charla que estamos teniendo y que me digas eso, puedo salir corriendo.

    —Y dejarme caliente desgraciado…

    —La puta madre Marcia… Voy a tratar de contraatacar, ¿Fuiste infiel a tu marido?

    —No.

    —¿Lo serías?

    —Con el hombre correcto, en la situación correcta. Sí. ¿En que viniste a Bariloche?

    —En mi camioneta, me encanta manejar.

    —Ah…

    —No entiendo…

    —El hombre correcto sos… situación correcta, frente al lago, sobre tu falda, Frente a frente los dos… por el tema de la altura vio… Para empezar y probar claro. En una de esas no funcionamos, no soy de fingir orgasmos.

    —No te rías, estoy acobardado…

    —¿Por qué?

    —Por lo claro que tenes las cosas, lo directa que sos, decís algo y es noquearme…

    —Terminemos el whisky, voy a mi hotel, no estás listo, no cortaste Esteban. No quiero un polvo con el cogedor de pendejas, quiero un gran polvo con un tipo que quiera cogerme bien cogida. Si le voy a meter los cuernos, que valga la pena.

    —Marcia…

    —Dale. Paguemos.

    Él pagó y me acompaño al hotel. Nos despedimos en silencio con un beso en la mejilla. El sábado a la mañana estaba desayunando en el hotel cuando vino a mi mesa.

    —¿Puedo?

    —Por supuesto Esteban. ¿Cómo estás?

    —Reponiéndome de una pateadura que me dio una hija de puta, que me saco la ficha, me destrozo la cabeza, hizo que raje a la pendeja y me quede dos días caminando alrededor del lago pensando.

    —¿Te referís a mí?

    —Sí…

    —¿Enojado?

    —Agradecido, sin conocerme me planteaste las cosas como son, Me dijiste algo que no quería reconocer, que tapaba. Dolió, pero me ayudo. Vine a agradecerte.

    —Por favor…

    —Bueno, no te jodo más.

    —Esteban, espera… sentate.

    —Decime.

    —Te soy sincera, yo también me estoy planteando algunas cosas… Quizás por eso fui agresiva, porque necesitaba probarme algo, pero sin darme cuenta… anoche empecé pensar y me di cuenta. ¿Tenes planes para hoy?

    —No, la verdad la expo no vale la pena, no entiendo como la hicieron de cinco días…

    —Opino lo mismo. ¿Tenes ganas de pasear conmigo, ir a almorzar a Colonia Suiza? A comer curanto a lo de Goye…

    —No conozco, pero vamos, dale.

    —¿Tenes ganas de estar conmigo? Esa es la cuestión.

    —Sí, tengo ganas.

    —Vamos entonces.

    Salimos y subimos a su camioneta.

    —Claro, nunca una Fiorino, con ese cuerpo una Ram ….

    —Sos tremenda… ¿Tenes ganas de hablar de lo tuyo?

    —Me di cuenta que estoy aburrida, que si bien tenemos buen sexo, que cada tanto sumamos a una chica, estoy aburrida, porque hasta sumar a la chica, es rutinario, tercer fin de semana… perdimos esa chispa. Lo que te dije anoche, eso fue lo que me disparo todo: Hacerlo en la camioneta, yo montándote, el riesgo, la pasión, todo… Con Walter, nada…

    —Entiendo…

    —Deja eso de lado, que cuando te vi en el hotel, me moje por vos… Dije mirando hacia adelante.

    —No te puedo creer.

    —Esteban por favor, te diste cuenta, no te hagas el tonto.

    —Marcia, te juro que no…

    —Esteban, casi me tiro a tus brazos… parecía una de tus pendejas.

    —Sonó horrible eso…

    —Real. Contame, ¿cómo son esas pendejas en la cama?

    —¿Puedo ser bruto?

    —Totalmente.

    —Primero, por mi tamaño buscan la proporcionalidad, eso les interesa tremendamente. Pero cuando llega la hora no saben que hacer… Y algunas, ni se conocen el cuerpo, te lo aseguro. ¿Te acordás de la de Mar del Plata?

    —Sí… La renguita le pusieron los chicos.

    —Porque quiso hacer algo muy estúpido…

    —Metérsela en el culo.

    —Sí, pero el tema es que: nunca lo había hecho, no se lo dilato nada, se la saco de la concha y se sentó de una…

    —Dios… toda desgarrada seguro…

    —Vos en cambio, me tiras de montarme en la camioneta… no sos boluda, de esa forma, en esa posición, vos gradúas la penetración, la velocidad, la fuerza, y encima, me haces gozar.

    —No se vale, me descubriste el truco. Y vos, ¿Cómo me cogerías?

    —A vos… habiéndote escuchado sería un desafío… primero porque te veo muy sexual, muy caliente, segundo, porque dijiste que buscas una gran cogida… Y… primero te ataría las manos en la espalda, con algo, una toalla, camisa, algo, y te pondría sobre mi boca para chuparte la concha por mucho tiempo, primero sin ser muy bruto, pero después, te metería dedos en concha y culo mientras te muerdo el clítoris. Después, sin soltarte las manos, te la metería desde atrás, tomando tu cintura, hasta donde entre, pero que sientas bien como te entra. Después de un orgasmo tuyo… me pondría a chuparte los pechos, jugar con mis dedos en tu clítoris, en el punto G, en el orto. Y me acostaría…

    —Hijo de puta… desátame…

    —Primero no… y mientras me montas, me tomaría un whisky, disfrutando como me montas…

    —Sos un hijo de puta…

    —¿Vos, que harías?

    —Te haría acostar, me pondría a tu lado, te masturbaría suavemente, y te diría al oído: “Quiero gozar, quiero gozarte. Cogeme bien cogida”. Listo. Te dejaría toda la responsabilidad a vos. Eso la primera vez, la segunda… Tremenda chupada de pija te daría… Te juro que era una de mi fantasías con vos, chuparte la pija hasta hacerte acabar en mi boca en medio de gemidos de placer… que veas en mis ojos y sientas en mi boca como gozo chupándote.

    —Hija de puta…

    —Y te aclaro, no lo hago ahora, mientras manejas, porque no me podes ver la cara… pero si paras en un lugar seguro, te juro que te la chupo sin importar que me vean…

    Esteban siguió un par de kilómetros hasta que encontró un desvío, y lo tomo, recorrió otros 500mts. y se detuvo entre dos árboles. Los dos bajamos corriendo de la camioneta… Lo hice apoyar contra un árbol y no tarde nada en bajarle un poco los pantalones y el bóxer.

    —Parece que venías caliente… Dije al ver su pija parada y me puse a chuparla.

    Era grande en serio, apenas entraba en mi boca por lo gruesa, de largo, ni pensarlo… La chupaba, lamía, lo masturbaba y le chupaba las bolas, lo miraba a los ojos y veía como gozaba. Cuando puso su mano en mi cabeza, supe que estaba realmente caliente. Me tome de su cintura y literalmente me cogí la boca, metiéndola todo lo que podía, sin dejar de mirarlo y escucharlo gemir…

    —Quiero cogerte.

    —No… yo te estoy cogiendo con mi boca… quiero cogerte yo…

    Y seguí haciéndolo, hasta que sentí que estaba por acabar y tirándolo contra mí, hice que me entre su pija hasta la garganta y allí acabó, directo a mi estómago. Me levante sonriendo y abrí la boca.

    —Ni una gota… no me dejaste saborearla, voy a tener que ver si hay más.

    —Sos una hija de puta…

    Y seguí chupando con todo, nuevamente agarrada de él hasta que estuve segura que él estaba super caliente. Me paré, me quite el jean y la tanga y apoye las manos en un árbol dándole la espalda, separe las piernas y lo mire… En segundos estaba metiendo su pija en mi concha con todo, tomándome de la cintura y levantándome como a una muñeca inflable. Era bestial pero al mismo tiempo evitaba lastimarme, sentir la fuerza con que me sostenía era genial. Así me cogió por un rato, entrando y saliendo como un animal hasta que me acabo adentro, bien adentro de la concha gritando los dos como locos… Me apoyo en el piso y las piernas se me doblaban, aproveche y me puse de rodillas para chuparla le pija con todo, limpiándola por completo…

    —Hijo de puta, que buena cogida me pegaste…

    —Sos una verdadera yegua, por favor, nunca me chuparon así y mucho menos me hicieron acabar en la garganta…

    —¿Tenes agua en la camioneta, me quiero enjuagar la boca?

    —Busco, tengo una botella.

    Mientras lo hacía, me vestí. Me dio el agua y nos miramos riendo los dos. Subimos y fuimos a almorzar. Cuando llegamos era un mundo de gente. Fuimos a otro lado, una parrilla y nos sentamos afuera, disfrutando la buena temperatura.

    —¿Gozaste? Pregunté.

    —Como nunca gocé… ¿Vos?

    —Pregunta muy tonta…

    Quiero suponer que eso no fue todo… Me debes lo que me dijiste que ibas a hacerme, yo cumplí mi parte.

    —Cierto…

    —Mirá enfrente, alquilan cabañas… Solo necesito comprar algo… Dije.

    —¿Vos decís de quedarnos a dormir ahí?

    —No, Esteban, digo quedarnos cogiendo ahí… Dije riendo.

    —Genial idea. ¿Qué queres comprar?

    —Una soga y un par de tangas. Dije y Esteban se tapó la cara.

    En el pueblo encontramos una ferretería abierta, compramos una soga de un metro y luego, en un negocio de ropa interior dos conjuntos y en un supermercado, una botella de whisky y dos vasos. Fuimos a las cabañas y alquilamos la más alejada, frente al lago.

    La cabaña tenía una galería y dos reposeras. Nos sentamos a tomar un vaso de whisky.

    —¿Qué pensas? Le pregunte a Esteban.

    —Que por primera vez, desde que me separé disfruto un día completo. Desde la mañana a la tarde.

    —¿Te bancas que hable duro?

    —Por supuesto Marcia…

    —No me interrumpas. Me encantó como me cogiste, porque me hiciste sentir deseada, que estabas caliente por cogerme. Me sentí espectacular chupándote, MUY PUTA, y me encantó… Sacaste un lado sucio de mí personalidad… o lo deje aflorar, quien sabe, el tema es que vos sos el culpable, Jajaja… Me encanta sentirme mojada en este momento, pensando en cómo me vas a coger. Y lo loco, no tengo remordimientos ni siento culpa… y ya estoy pensando en proponerte volver a encontrarnos, donde quieras… Si tenes ganas claro…

    —Marcia… claro que tengo ganas.

    —Bueno…

    Los dos nos quedamos en silencio hasta que anocheció y nos dimos cuenta que no habíamos comprado nada para cenar, y ganas de salir, no teníamos y nos fuimos a la cama, los dos desnudos. Estuvimos un rato abrazados hasta que nos empezamos a besar y Esteban tomo la soga de su mesa de luz, me puso las manos en la espalda y me ato las muñecas, pero sin hacerme doler.

    —Mi turno. Dijo. Me puso de rodillas y metiendo su cabeza entre mis piernas, me empezó a chupar el clítoris.

    Pero no solo chupaba, lo golpeaba con su lengua, lo succionaba, lo mordía suavemente mientras me tomaba con firmeza de la cintura para que no me mueva. Era magistral haciéndolo y podía sentir como mi flujo chorreaba por mis piernas. Se corrió un par de centímetros y sentí como era el turno de mis labios vaginales. Los chupaba, los separaba con la lengua, me volvía loca totalmente. De pronto sentí como su lengua me penetraba la concha y me sorprendió. La metía y la sacaba, me estaba cogiendo con la lengua y eso me hizo tener un orgasmo.

    Siguió haciéndolo, hasta que me dijo.

    —Frótate contra mi boca… Y me dio un chirlo en el culo.

    Le hice caso y me empecé a frotar. El desgraciado la abría para que mi clítoris se trabe y me excite en cada pasada. Sentí como me metía dos dedos en la concha desde atrás, y con más fuerza me frotaba hasta tener otro orgasmo y sentir que sacaba los dedos.

    —Yegua, saborea tus jugos me dijo y me acerco los dedos a mi boca.

    Me puse a chuparlos sin dejar de frotarme, estuve un par de minutos chupándolos, hasta que los sacó y sentí que los apoyaba en mi culo y lo empezaba a presionar. No uno, los dos juntos. Me entraron y se puso a chuparme nuevamente mientras me daba otro chirlo y me empecé a mover como loca hasta lograr meterlos totalmente y masturbarme con sus dedos. Lo que no esperaba, era que meta otros dos en la concha, de la misma mano y así, con dos dedos en cada lado me chupara como desesperado, mientras con la otra mano me apretaba los pechos y me retorcía suavemente los pezones.

    Cuando tuve el orgasmo quedé temblando y supe que había sido el más intenso de mi vida, hasta ese momento… Sin darme tiempo, me puso de rodillas y se colocó detrás de mí. Su embestida fue tremenda. Juraría que entro toda en mi concha, y de allí me dio duro y parejo, tomándome de la cintura con las dos manos como si yo tuviera ganas y fuerza para escapar. Yo casi no emitía sonido, no porque no quisiera no me salían ni gemidos ni gritos. Cuando acabo en mi concha lo hizo en forma bestial con mi culo pegado a su pelvis, se corrió y me ayudo a ponerme de rodillas.

    Empezó a morderme y chuparme los pechos, mientras con una mano juntaba su propio semen y mis jugos que caían de mi concha, los llevaba a mi boca y yo los chupaba, así cuatro o cinco veces y yo cada vez más excitada. Sabiendo bien lo que hacía, mientras chupaba mis pechos y con una mano me frotaba concha y clítoris, tomo dos dedos y los metió en el culo. Y yo sola, me movía masturbándome. Deseaba esa pija en mi culo con locura. Le pedía que me suelte y no lo hacía. Se acostó a mi lado, sin sacarme los dedos del culo yo subía y bajaba mirando como se masturbaba. Metió un tercero y mi excitación era de locura total… De pronto saco los dedos y me desato con facilidad…

    Contra lo que yo había planeado, me puse a chuparle la pija mientras le mostraba como yo misma me masturbaba con tres dedos el culo sin parar… Hasta que no di más y lo monté. Tome su pija y la dirigí a mi concha. Lo miraba y apretaba los dientes. Ya casi habituada después de su cogida, me entro sin problemas y me empecé a mover. Vi que tomaba su vaso de Whisky y levantándose un poco tomaba un trago y sonreía.

    —Maldito desgraciado…

    No podía soportar estar tan caliente y el señor tomando whisky y sonriendo… me lleve dos dedos al culo y los enterré y el desgraciado se puso a jugar con mi clítoris con sus dedos… Cuando tuve el orgasmo se me nublo la vista y sentí como me temblaba todo el cuerpo. Me quede quieta unos segundos hasta que pude levantarme, tomar su pija y guiarla a mi culo. Lo mire, sonreía y me guiño un ojo.

    —Hijo de puta… me voy a meter esta pija en el culo y vas a ver como te cojo, desgraciado… Grite.

    Muy lentamente fui bajando y mi culo se fue abriendo para recibirla. Cuando paso la cabeza respire profundo y largue todo el aire. Lo peor ya había pasado. Pero me faltaban más de veinte centímetros. Me tomo un par de minutos logra meter toda su pija y empezar a moverme. Me tomo de la cintura y me dio un chirlo. Fue la señal de largada para subir y bajar, cada vez más rápido, cada vez más adentro. De pronto empecé a gritar de placer y él más fuerza tomaba mi cintura. Tuve un orgasmo y vi su mirada y me asustó por algo que no supe definir. De pronto metió dos dedos en mi concha y se puso a jugar con el punto G, mientras con el dedo gordo frotaba mi clítoris con todo.

    Eso desato la locura total, me apretaba los pechos, saltaba como loca, tomaba su mano para que no la quite, yo misma me apretaba los pechos. Cuando acabé fue brutal, trataba de gritar y no me salía la voz, otra vez se me nublo la vista y temblando me tire sobre la cama… Él se levantó, me puso de costado y la pierna que quedaba arriba, me la plegó haciendo que la rodilla toque mi pecho. Y me enculo con todo. Pensé que me había lastimado pero solo fue la impresión, ya estaba lo suficientemente abierto para recibirlo y me cogió el culo como animal, yo como podía mantenía los ojos abiertos.

    De pronto me puso en cuatro y siguió dándome con todo en el culo, tomándome de la cintura con una mano mientras con la otra me tiraba del cabello…

    —Dos dedos a tu concha, vamos… quiero escucharte aullar de placer…

    Y lo hice, me metí dos dedos y me masturbaba como loca mientras él me sodomizaba con todo y yo gritaba… Y fue increíble, porque cuando acabo en mi culo yo sin pensarlo aullaba como loba… Se quedó quieto, con la totalidad de su pija en mi culo, hasta que la saco y como pude me di vuelta para chuparlo y limpiarla…

    Agarrándome de paredes y muebles llegue al baño y me lave la boca con los dedos y jabón de tocador, volví a la cama y me tire sobre él y lo bese con todo… Primera vez que nos besamos y fue tremendo… En ese instante sentí que algo se quebraba en mi mente.

    Nos sentamos en la cama y tomamos whisky. Yo estaba sonriente…

    —¿Qué te pareció la pendeja de 25?

    —Una bestia total… nunca estuve con una mujer como vos, te lo aseguro, que se entregue tanto, que sepa como gozar y hacer gozar.

    —Y yo nunca con un animal que me haga gozar tanto y por todos los lados posibles…

    Volvimos a coger y nos quedamos dormidos. A las 7:30 la luz del sol nos despertó, y nos quedamos abrazados en la cama.

    En ese momento sentí que vibraba mi celular. Lo saqué de mi bolsillo del pantalón y lo miré. Me sorprendió lo que vi. La app de nuestro lavarropa me avisaba que había terminado el lavado. Y con la aplicación de las cámaras de seguridad pude ver que Walter sacaba ropa de lavarropa mientras mi amiga Estela y otra chica, ambas en ropa interior lo ayudaban. Puse para grabar y lo llamé mientras miraba y hablaba con las manos libres.

    —Hola Walter, ¿Pasa algo que me sonó la alarma del lavarropa?

    —Nada, nada.

    —Ah bueno… Walter, yo vuelvo el martes, seguro que por la tarde. Espero que Estela y la otra chica no estén en la casa, vos tampoco ni toda tu ropa, porque la quemo. Te olvidaste que hiciste instalar cámaras de seguridad adentro boludo… tengo todo grabado, estoy grabando, saluda querido.

    —No Marcia, no es lo que parece, escuchame…

    —Dame con Estela.

    —Marcia yo, fue Walter yo no quería.

    —Estela, saluda a la cámara, que bueno que todas nuestras amigas se van enterar de como cuidas a sus maridos. Chau. Dije y corté. Estela se dejó caer al piso llorando, y corte.

    Así son las cosas parece… Bueno…

    —Mierda que sos dura…

    —Esteban, era algo que sospechaba… Y él puso las cámaras adentro para controlarme a mí… boludo… Bueno Esteban, ¿qué hacemos ahora?

    —¿Qué querés hacer?

    —Mira, no quiero hablar, pase un día y una noche espectacular, me cogiste en forma maravillosa… Llévame al hotel, voy a tomar mi vuelo como planeaba, voy a ir a lo de mis padres y luego veré.

    —Bueno, te llevo entonces.

    —Espera, ¿vos que querés hacer?

    —Me gustaría hacer un viaje aburrido, sin hablar hasta Mar del Plata. Tampoco quiero hablar, pero quiero llevarte.

    —Acepto.

    Cada uno fue a su hotel, recogimos las cosas y partimos. Hicimos noche en Santa Rosa, La Pampa, dormimos en la misma cama, sin sexo, sin abrazos sin contacto, sin hablar. Nos bañamos, nos cambiamos delante del otro casi sin mirarnos, desayunamos y seguimos viaje. Al atardecer, me estaba dejando en la casa de mis padres.

    —Llegamos. Dijo Esteban.

    —Cierto. ¿Queres mi número?

    —Por supuesto.

    Intercambiamos números, nos dimos un beso en la mejilla y entré a lo de mis padres. El partió en su camioneta. Hablé con mis padres, les conté, y llame al abogado. El martes fui a mi casa, las cosas Walter no estaban y me reinstalé. No quería pensar en Esteban…

    No tuve noticas de él por un mes. Hasta que un viernes a la tarde me llamo.

    —Hola Marcia.

    —Hola Esteban…

    Creo que nos debemos un café.

    —Cierto… Cuando tengas ganas, ven por Mar del Plata o esperemos a la próxima expo.

    —¿Tan mal estas?

    —Prefiero no hablar por celular.

    —Entiendo. Estoy estacionado afuera.

    —Hijo de puta. Dije y salí corriendo del hotel.

    Me esperaba al lado de su camioneta, sonriendo y con los brazos abiertos.

    —Somos muy escandalosos para tu hotel… Dijo después que nos besamos.

    —Conozco otro.

    Fuimos, cogimos-hicimos el amor como locos, toda la tarde, sin hablar casi. Con la misma ropa a la noche fuimos a cenar afuera.

    —¿Qué haces acá loco?

    —Eh… vine a coger a una tremenda mina, que me comió la cabeza por completo y a preguntarle si tengo alguna chance con ella.

    —Alguna… solo si prometes cogerme siempre como animal. ¿Y tu proyecto?

    —Lo vendí. Esperaba tu respuesta para venirme a vivir, y comprar un hotel ya listo. Si querés acompañarme, hoy firmo el boleto.

    —Sabes muy bien que quiero acompañarte, pero siempre.

  • Samantha y Víctor

    Samantha y Víctor

    Samantha, 28 años, diseñadora de modas, está cumpliendo su sueño de conocer Paris, aunque su vuelo se retrasó y ha llegado en la madrugada. Logra tomar el metro y de acuerdo a las indicaciones recibidas por una de sus amigas, ha logrado llegar cerca de su hotel, aunque llueve y le es imposible no mojarse. Está demasiado hambrienta y decide entrar a Café Di Roma, el único restaurante de la zona que se encuentra abierto. Con su escaso francés logra pedir algo de comer, que como buen restaurante italiano pide un plato de raviolis acompañado de una copa de vino tinto, piensa que es apropiado para celebrar uno de sus logros. Sin embargo, se encuentra un poco atemorizada porque no es su costumbre salir y enfrentar un mundo desconocido ella sola. De una mesa cercana diagonal a la suya, se encuentra un hombre bien vestido, dándole la sensación de ser una persona de negocios, más por su maletín que se encuentra sobre su mesa. Para Samantha es imposible no ponerse nerviosa porque desde que entró a aquel lugar, el hombre misterioso no deja de mirarla. Este se levanta de su mesa y se acerca a ella:

    – “Te puedo invitar a otra de vino, aunque lo mejor para lo que estas cenando es un vino blanco “

    A Samantha le causa curiosidad su comentario y piensa que podría ser un buen momento para aprender algo, sin embargo, continua con algo de desconfianza:

    – “OK, gracias. Acompáñame”.

    – “Me llamo Víctor, soy de Lisboa. Tú, cómo te llamas?”

    – “Soy Samantha, acabo de llegar a Paris, mi vuelo se retrasó y he llegado demasiado tarde. Moría de hambre y quise entrar a comer algo”

    – “Y para dónde vas ahora?”

    – “Voy para el Hotel Marignan, entiendo que es aquí cerca”

    – “Por supuesto, yo me estoy quedando allá”

    Víctor y Samatha duran hablando un par de horas más; así mismo varias copas de vino fueron pasando entre ellos. Samantha ya decide irse, a lo que Víctor también se alista para regresar al Hotel. En su camino de unos pocos metros ambos ríen; a Samantha le agrada mucho, piensa que es un hombre muy simpático y su mirada la tiene dominada. Samantha hace su registro y Víctor decide acompañarla a su habitación, la 303. En la puerta se despiden, pero Samantha, llena de lujuria y un poco embriagada, toma de la mano a Víctor y lo entra a la fuerza a su habitación. Lo toma por su cuello y lo empieza a besar apasionadamente. Víctor responde de la misma manera. En el desespero se empiezan a arrancar las prendas que llevan encima, pero Víctor se detiene porque decide admirar la belleza de Samantha que se encuentra semidesnuda, ya que debajo de su ropa elegante lleva una lencería muy sexy, transparente, dejando ver sus pezones que se encuentran excitados. Víctor no aguanta más y lleva su boca a chupar sus senos. Ambos se disfrutan plenamente, disfrutan el roce de sus cuerpos, Samantha disfruta de las manos de Víctor pasando por todo su cuerpo, terminan de quitarse las prendas y ambos se tumban sobre la cama, uniéndose en un cerrar de ojos, donde la conexión solo les permite gozarse, existir el uno para el otro; besos apasionados, caricias, roces, hasta estallar al tiempo en una sonata perfecta de pasión…

    Caen rendidos ambos y quedan mirándose. Solo se escucha decir a Víctor:

    – “Te extrañaba mucho Sophia, esposa mía”

    Samantha, o, mejor dicho, Sophia lo besa y lo abraza.