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  • Mamada por San Valentín de mi contadora, mi compañera sexual

    Mamada por San Valentín de mi contadora, mi compañera sexual

    6:30 am… Amanece el día y mi mamadora oficial, mi mujer me baja el bóxer empezando a devorarme la verga deseosa por su leche, todo somnoliento y entregado al placer de la traviesa y hambrienta boca de mi dama produce en mi una erección latente. Se coloca echada sobre mi verga, sin antes haber dejado expuesta sus riquísimas tetas al aire, sabe como excitarme con el solo roce de sus pezones sobre mis piernas

    Ella ya entregada a la lujuria me lo succiona con tanto placer y mientras me pajea por ratos, le pido que me haga una rusa a lo que accede, vaya mañanero que estaba teniendo por el día de san Valentín, mi verga se frota entre sus tetas y por momentos agarro mi verga para golpear sobre sus pezones y frotándolos con mucho morbo.

    C: ¡¡Te gusta mi amor!!

    D: Me encanta como te entregas, como eres de complaciente conmigo… sigue chupándomelo

    Prosiguiendo hasta que siento venirme, a lo cual ella como siempre recibe toda la carga de semen en su hambrienta boquita tragando y tragando a placer, terminando de limpiarme toda la verga mientras masajea y exprime mi verga para dejarme totalmente seco, si que sabe cómo vaciarme los huevos.

    C: Feliz día de San Valentín mi amor

    D: Feliz día amorcito…

    Para luego no se me haga tarde, y yéndome a bañar mi mujer me comenta mientras se lavaba

    C: Esta noche todo va estar lleno por san Valentín… mejor cuando llegues del trabajo te espero con el babydoll rojito que te gusta ok…

    D: Ok, no te olvides de depilarte la conchita para comérmela toda esta noche

    C: Ok amor… si puedes compras lubricante

    D: Cierto… lo traigo de regreso

    Ya listo para salir de trabajar, le doy un beso apasionado a mi mujer la agarro de sus nalgas y besos sus tetas antes de salir de la casa. Prometiéndonos una noche de mucho morbo y placer como siempre lo hace.

    Si desean saber del ardiente amor y sexualidad con mi contadora pueden leer los relatos:

    “Encuentro con la contadora de mi trabajo y compañera sexual”

    “La contadora: una adicta a mi verga y a mi leche”

    “La contadora: su pasado, nuestro presente y su ardiente culo”

    “Mi mujer me complace de sumisa por mi cumpleaños”

    Pd: Descubran su ardiente figura en mi perfil, en el enlace de “web”

  • En casa sola

    En casa sola

    Ese día tenía mi práctica. Se daba la coincidencia que el liceo donde la realizaba se encontraba de camino a la casa de mi pololita de ese entonces; una compañera de universidad. Muchas veces salí a encontrarme con ella para hablar, regalonear o simplemente estar juntos y hasta por ahí no más porque su mamá nunca nos dejaba culear, aunque a veces calladitos lo hacíamos igual.

    La noche anterior María Paz se había enfermado y no iría a la universidad. Desde el momento en que me lo dijo, supe que la tarde del día siguiente, a la hora de almuerzo más o menos, me iba a mandar un culeón de aquellos, aunque no se lo hice saber a ella para que se lo tomara de sorpresa, puesto que le dije que no la iría a molestar si ella se encontraba así de enferma. Pero todo era una mentira, esa clase de mentiras buenas que ayudan a mantener la magia y la tensión en la pareja.

    Salí de mis deberes académicos y caminaba rápido en dirección a su casa. En muchas ocasiones tuve que disimular mi erección, lo único que pensaba era en sexo, vagina, humedad, culo, tetas, oral, cumshot y todas las cosas porno que quería hacer con ella.

    Voy llegando, miro la hora: las 12:37. Buena hora si mi suegrita sale a las 18 de la pega. Eran cinco horas y algo más en que mi amorcito me haría acabar las veces que yo quisiera.

    Tomo mi celular y la llamo.

    —Hola mi amor, ¿Cómo está?

    —Holi. Enfermita aún, ya no me duele tanto la cabeza como anoche, pero aún estoy delicada.

    —¿Quiére que le vaya a hacer nanai?

    —No es necesario mi amor, vaya a clases mejor, me pasas los apuntes.

    —No quiero. Ven a abrirme que estoy afuera. Le pedimos a la Fran que nos grabe la clase.

    —¿En serio?

    No es necesario que describa todo lo que hacen las parejas en su romántica cortesía, con ella era todo muy normal; lo que sí, es que éramos una pareja de mucha contención emocional, hablábamos mucho de nuestras vidas, de nuestras penas, angustias, hastío, odiábamos al mundo y su sistema. María Paz ha sido la relación más sana que he tenido. Todo con ella se hacía con la más absoluta rigurosidad racional y emocional. A excepción del sexo, ahí todo era locura.

    —Sabí que tuve la tincá que ibas a venir.

    —Já, ¿Por qué?

    —Porque sabía que ibas a deducir que mi mamá no iba a estar y podríamos culear tranquilo.

    —No. Yo vine porque me preocupé por tí.

    —Aaahh sale pa’ allá frescolín, a mí no me engañas, te conozco mosco.

    —Bueno, piensa lo que quieras, yo vine a cuidarte un ratito porque estaba preocupado.

    —Aah jajá… ¿Pa’ qué? ¿Acaso no querí?

    —Bueno, siempre voy a querer.

    —Aah jajá… ¿No veí?

    Con su carita hinchadita y lagañosa del sueño, aún con su aliento mañanero, María Paz me la chupaba en el sillón de su casa, era algo incómodo pero no importaba nada en absoluto. Su piyama de niña buena me llamaba su atención, todo el morbo me llenaba de imágenes calientes en mi cabeza. Cuando se la metía toda a la boca le apretaba con fuerza el culo, semi escondido por un sexy calzón rosado, como me gusta. De momento, metía un dedo en su vagina, el calor y la humedad de su interior me prendía. Ella me responde con sutiles gemidos. Todo lo sabía ella, mi putita guarra, que me gusta el porno y que eso la calentaba.

    —¿Vamos a la pieza?—me pregunta en un pequeño lapsus para seguir con su mamada.

    —Vamos.

    María Paz en cuatro, cola empinada, calzón pal’ lado y la gloria. Pico metido, día bendecido. Lo mantengo adentro y hago pequeños movimientos circulares con mi cadera. María Paz gime y gime. La aprieto, empujo, no se la saco en ningún momento. Empujo y empujo más fuerte hasta sentir una presión en mi pico que me produce un pequeño dolor. Se la saco. Ella sigue gimiendo, con el rostro apoyado en su almohada, entregada toda para mí con su húmedo sexo que le palpitaba. La tengo durísima. La vista de ese monumento era todo lo que pedía. «Mi chicle de fresa» le decía yo por el color de su escondido tesoro.

    Le di media vuelta. Quería ver su rostro, sus ojos cansados, sus pómulos claros ruborizados en el acto. María Paz, pequeña gatita de 1,54 de estatura, rubia culoncita, de hermoso coño depilado.

    Mete y saca, mete y saca a paso lento. Se la meto entera y se la saco, se la meto entera y se la saco, así muchas veces. Por cada metida un gemido, por cada sacada otro y así. Se la meto fuerte y aplico velocidad, solo por un par de segundos y me detengo. Se lo hago como quiero y ella solo asiente con su cabeza; con la boca abierta y el pelo alborotado.

    Hora de chupar vagina. Como se debe. A cualquier hombre le da gusto lamer un pinkpussy, sobre todo de tu pareja. Le paso lengua por los bordes, retumbo mis labios en su centro de placer: su clítoris, durito como poroto. María Paz en éxtasis, le meto dedito, le meto dos. Sus piernas tiemblan. Orgasmo. Humedad. Le soplo gélido en la entrepierna y ella se estremece, su cuerpo recorre la cama en contorciones. Ya no gime, grita de placer.

    Le meto dedos y le pido que gima bien rico para que me la pare, de solo decirlo, mi pene se levanta en un par de segundos. Le aplico velocidad a mi mano y cuando siento venir el segundo orgasmo, rápidamente se la meto duro a toda velocidad. Ella grita, el calor de su sexo aumenta y la lubricación también. Ella fuera de sí mueve su cabeza de un lado a otro. Yo la observo fijamente mientras se la meto bien duro. Le digo «te amo» y ella me corresponde.

    Me sentía pleno, la situación la manejaba yo y la tenía controlada. Mi pene respondía perfecto y la calentura me sobraba. María Paz, en cambio, ya estaba más que lista, lo único que hacía era balbucear palabras cortadas para que yo me viniera. Eso me mantenía caliente. Yo sigo dándole martillo y apretaba su cintura con mis manos, mientras ella me envuelve con sus hermosas piernas.

    —Me meo, me meo.

    —Dale, que rico.

    —Me meo mi amor, me voy a hacer pipí.

    La mezcla de su ardiente líquido y las contracciones de su vagina producían en mí una sensación de cosquilleo en el pene. Estaba a punto de venirme pero decidí contenerme. Ese día quería un orgasmo de aquellos. Mi pene durísimo seguía luchando con las paredes vaginales de mi petisa rubia, que, con sus ojos cerrados, exhalaba por la boca disfrutando de su tercer o cuarto orgasmo.

    —¿Todavía no te vení?

    —No.

    —¿Estás bien?

    —Más que bien, ¿Y tú?

    —¿Qué creí?

    Con una pequeña sonrisa, con sus ojos cansados y el rostro colorado, me responde ella con mi verga en su interior.

    Mi pene hundido en un charco de humedad. Mucho líquido se desparrama por el cobertor de la cama. La beso; su boca, su cuello, su oído, sentía el aroma de su perfume frutal. Sus pechos redondos como dos pequeñas manzanas, mordía. Sus axilas desprendían un sutil aroma natural y desodorante femenino. Todos mis fetiches, María Paz me los cumplía.

    Ahora ella se decide a dominar el encuentro. Me trepa, se sube encima, me besa el cuello con su boca de felina en celo, me muerde y marca su territorio. El calor y la humedad de su vagina choca con mi pene que ahora yace algo más flácido. Su boca recorre mi abdomen hasta llegar al caminito.

    —¿Y esta cosita? No, no, no, a usted le falta llorar un poquito.

    María Paz le hablaba a mi pene. Ella sabe que esas cosas me la ponen dura y así fue. Ella conmigo tenía el gusto de parármela con su boca desde su estado natural hasta la erección completa y esa no fue la excepción. Muy rápidamente se me paró con el calor y el aliento de su boca. Su respiración la podía sentir tibia en mi pubis.

    Se la sacó completamente y me regaló una sonrisa con carita de malota. Mucha saliva escurrió de su boca y me escupió.

    —Tiene sabor a mí.

    Me masturbó un rato mientras se dedeaba. Cuando la tuve lo suficientemente dura, le pedí que me montara y así lo hizo. Acostado veía como esa pequeña y jugosa totita me escondía el pico. Lo hacía lento, a su manera. A pesar de sus cortos 20 años ella tenía experiencia en el sexo. Lo supe desde la primera vez que estuvimos juntos.

    —Dale fuerte.

    Ella acató.

    —¿Así?—me preguntaba.

    —¡Más rápido! Dale.

    —¿Así? ¿Así querí?—me decía mientras me saltaba con violencia.

    —Así mi amor, dale que me vas a hacer venir.

    —¿Te vas a venir?—me pregunta entre jadeos y un tono de actriz porno.

    —Sí, dale.

    María Paz saltaba arriba mío a una velocidad infernal. La mejor en su estilo, experta en twerking y movimiento de caderas; experta en pararme el pico con su culo en cualquier parte, en la disco o en la calle, no importaba, a ella le encantaba mostrar su poderío sexual conmigo.

    Su vagina nuevamente explotó en lluvia. Chapoteo. María Paz seguía en movimientos más leves pero igual de ricos. Ya no aguantaba más, era hora.

    —Mi amor ya.

    —¿Te vienes ya?

    —Sí.

    —En la boca me la vas a dar.

    María Paz desprende de un salto su vagina de mi pene y se acomoda a chupármelo como una verdadera puta. Su cabeza hacía círculos y yo seguía su ritmo tomándola del pelo. No aguanté ni diez segundos y me vine en su boca. Grité de placer mientras veía su blanca cola moviéndose de un lado a otro como una perrita. Todo esto mientras ella seguía arrancándome las últimas gotas de leche. Hacía sonidos y apretaba mi glande con su paladar, lo que me causaba un pequeño dolor placentero. Como en cámara lenta vi salir de su boca mi pene enrojecido; un fino hilo de saliva se desprendió de mi ya blanda cabeza y su labio. María Paz me miraba con la boca cerrada, me hace muecas, me sonríe con mi semen en su boca. Levantó levemente su cabeza, vista al techo y tragó como generalmente lo hacía.

    —Desayuno de proteínas. Rico.

    Mi voluntad se detuvo. Ya no podía hacer nada más. Solo le respondí con una suave caricia en su rostro de mujer bella. Cerré los ojos y me dormí. Tiempo quedaba todavía.

  • Gonzalo (capítulo doce)

    Gonzalo (capítulo doce)

    Me fui para la capital por unos días, aunque podía quedarme en casa de amigos, no llegué a ir a casa de ninguno porque en la parada misma conocí a Gonzalo, un tipo de ya cierta edad, canoso. Llamaba la atención su pelo y bigote canoso, su pancita y el paquete que se le marcaba. Gonzalo trabajaba en el hotel Habana Libre, el antiguo Hilton, y vivía en El Vedado no lejos de su trabajo. Pasó por la parada donde yo esperaba y se quedó mirándome, se acercó y a bocajarro me disparó que quería conocerme. Yo quedé desarmado por la desfachatez con que se me había plantado al lado, en pleno día y rodeado de gente. Nos fuimos caminando para alejarnos de la parada.

    – ¡Mira, te voy a ser sincero! Te vi y se ha puesto dura, tienes unos labios ricos para morderlos y verlos como me mamas la pinga.

    – ¿Sí?

    – Nene, y viendo las nalgas que tienes…, me vuelvo loco contigo.

    Mientras hablaba se mordía el labio inferior, el paquete de verdad se le notaba más abultado.

    – Mira, tengo que hacer unas diligencias ahora aquí cerca, después tengo que ir aquí mismo también a casa de unos amigos que están de viaje, tengo que regar las plantas…y bueno, pues podemos echar un palito allí. ¿Qué te parece?

    – Bien, ¿te espero?

    – ¡Sí, nene, espera que esto es rápido y ahora más!

    Se fue y me quedé por allí esperando, y tengo que reconocer que apareció más rápido de lo que esperaba. Llegó tirándome por encima del hombro el brazo.

    – ¡Ya ves, chico, he sido rápido!

    – ¡Ajá, ya lo veo!

    – ¡Y con las ganas que tengo de darte pinga, bah…ni me demoré!

    Nos fuimos caminando hasta la casa de los amigos, por el camino sólo hacía decirme piropos y recalcar lo que quería hacer conmigo. Al parecer hablar así lo motivaba o iba calentando porque tuvimos que detenernos para que él se arreglara el rabo parado porque de todas maneras era de día e íbamos por la calle. La casa no estaba lejos de 23 y L, bajando hacía el mar, subimos los cuatro pisos por la escalera y llegamos al apartamento. Entrando me abrazo besándome con pasión, su respiración se aceleró, jadeaba y se le veía muy excitado. Se recostó a la puerta mientras presionaba mis hombros para que bajara. A buen entendedor, pocas palabras o casi ninguna, me arrodillé delante de él para abrirle su pantalón, bajárselo junto con el calzoncillo y que quedara delante de mí su flamante pinga de color oscuro.

    – ¿Te gusta?- yo asentí mientras le besaba el glande, él dejó escapar un suspiro. – ¡Es toda tuya, cométela, sácame toda la leche!

    Tengo que reconocer que no estuve mucho tiempo mamando, porque se vino enseguida quizá por las ganas que tenía o el atraso o por la mamada que le daba, yo que conocía ya lo que esperaba de mí, me zampé su semen y mientras echaba leche yo mamaba y chupaba más. Sus gemidos decían del goce que le daba. Cuando terminó de gemir y la rigidez de sus músculos se relajó, me quedé quieto con su pinga en mi boca mirándolo desde abajo. Esto le gustó mucho, se le veía la cara de complacencia que tenía.

    – ¡Cojones, macho, me la has dejado sin una gota y te la has tragado sin chistar! ¿Sabes? Me gusta verte así, atragantado con mi pinga y mirándome…, esto me lo vas a tener que hacer a diario, nene. – me hizo levantar, me besó. – ¿Sabes que te ahora te voy a dar pinga?

    En respuesta comencé a bajarme los pantalones, los calzoncillos y a volverme para inclinarme. Él ensalivó su pinga y yo mi culo, puso la cabeza y de un empujón metió toda su pinga.

    – ¡Vaya, qué abierto lo tienes, así de cantidad que te habrán singado!

    – Bueno, antes de coger la guagua, recibí una buena singada…

    – Pues esta va a ser larga, me acabo de venir…

    – ¡Demórate lo que te dé la gana, que a mí me gusta!

    Mi respuesta fue el disparo de salida, empezó a singarme con fuerza mientras hablaba cosas y más cosas, se agarraba de mi cintura con fuerza, me daba nalgadas, me preguntaba si me gustaba, se detenía y me preguntaba si quería que siguiera. Le cogí el juego enseguida, había que pedirle más y más.

    – ¿Quieres que te la eche adentro?

    – ¡Sí, coño, sí!

    – ¡Pídela, maricón, pídela… que te la doy!

    – ¡Dame, dámela papo, lléname de leche, préñame… dámela…!

    Terminó con mugidos, yo apuré para hacerme la paja y terminar junto con él, sabiendo que eso le iba a volver loco. Efectivamente que le gustó aquello de que termináramos al mismo tiempo, eso significaba que había química entre los dos.

    – ¡Contra, papo, disculpa, te la he cagado un poco! – le dije viendo que la tenía algo sucia.

    – ¡Oye, no hay problema, que en el culo hay mierda, sorprendente sería que hubiera otra cosa! Además lo hemos hecho a lo macho sin lavarnos je, je, je…

    Mientras él se fue al baño a lavarse, yo me encargué de limpiar mi lechazo en el piso. Después él se puso a regar las plantas, y cuando terminó nos sentamos en la sala. Me contó sobre él, que no tenía pareja desde hacía dos años, dónde vivía, qué hacía. Yo por mi parte igual le conté de mí.

    – ¡Vamos a hacer una cosa! Vamos a acostarnos un rato en la cama y hablamos y singamos otra vez…

    Primero me fui al baño a lavarme y regresé ya desnudo para acostarme a su lado. Me abrazó con ternura, me besó mientras me acariciaba.

    – ¿Me dejas singarte de nuevo?

    – Sí, sí, lo estoy esperando…tú sabes que me gusta, soy tuyo.

    – Ya lo veo, nene, a ti te gusta que te llenen el culo y a mí llenar culos…lo tenemos clarito.

    Fue un sexo muy pasional, despacio, con cariño, de ley. Me miraba a los ojos, me decía cosas suaves, al rato se quedó quieto abrazado a mi espalda.

    – No me voy a poder venir ahora tan rápido, pero ya lo sientes, sigue dura…

    – Pues déjala donde está…

    – ¡Oye, me gustas mucho! ¿Quieres ser mi gente?

    – Tú también me gustas mucho, ¿tú gente? Bueno, papo, con lo que me tienes metido adentro, sí…, podemos probar.

    Así comenzó aquella relación con Gonzalo, claro que aquella invitación de pronto y así, de aquella manera, no parecía muy seria, tenía yo bastante experiencia para hacerme ilusiones con una promesa motivada por la pasión de un momento. No creía n promesas y mucho menos en esas promesas de la cama. Pero en todo hay una excepción de la regla, Gonzalo era un tipo de ley y nos conocimos en el momento adecuado porque él estaba sólo en ese tiempo al igual que yo. Según me contó había tenido una relación que se había ido a España y por lo tanto él no había querido enredarse de nuevo porque no quería sufrir de nuevo una separación. Cuando salimos de la casa de los amigos de Gonzalo ya era de noche, me invitó a su casa, allá nos fuimos en su carro. Vivía en un apartamento bastante grande en el mismo Vedado, muy bien equipado para las miserias de toda la población.

    – ¡Mi amor, vas a tener que traer tus cosas para acá y ocuparte de la casa!

    – ¿Será cómodo que yo venga ya a vivir aquí?

    – Si te lo digo es porque quiero tenerte aquí en mi casa, en mi cama…

    Era muy amable y sensual, me propinaba tantas caricias como antes nadie lo había hecho. Pero parecía bien raro que un hombre así y con esas posibilidades estuviera solo sin pareja. Comimos algo que preparó, muy delicioso, nos recostamos a ver la televisión un rato hasta que comenzó con sus caricias. Me llevó al dormitorio en sus brazos, él podía porque era más alto que yo y más fuerte. Me desnudó entre besos y caricias, me pidió que me quedara boca abajo y abriendo mis nalgas, empezó a lamer mi ojete mientras decía cosas. Yo pensaba que me singaría, pero al rato abriendo una gaveta de la cómoda, sacó un consolador de color negro, bastante grande, largo y grueso, y empezó a tratar de meterlo en mi culo.

    – ¡Quédate quieto, te va a gustar!

    Yo no me sentía muy cómodo con aquella sorpresa, pero traté de someterme a lo que deseaba, sólo le pedí que usara alguna crema. Me hizo caso, me embarró todo de crema, que por el olor y ardor supuse que era lidocaína y ya así entró, no sin trabajo el consolador.

    – ¡Ya lo tienes clavado, nene, ahora gózalo mientras me chupas el pingón!

    Se acostó a mi lado poniendo su pinga en mi boca para que la chupara mientras él se entretenía con el consolador y mi ojete. Estuvimos un buen rato así, hasta que él decidió singarme. Sacó aquel consolador, que mirándolo bien era de los grandes, se puso encima de mí y me singó sin decir ni una palabra, en silencio. Cuando se vino, se quedó sobre mí.

    – ¡Quiero que seas mi gente!- me besó muchas veces.- Necesito tener pareja, tener mi gente para todo.

    – ¿De verdad lo dices?

    – ¡Mira cómo te tengo clavado! ¿Lo sientes?

    – ¡Sí, papo, sí, siento que me tienes bien clavado!

    – Me gusta cómo te me entregas, se ve que te gusta y lo disfrutas a lo grande… no quiero dejarte ir.

    Se levantó, fue a la ducha invitando a que lo siguiera, bajo la ducha entre caricias y besos, me hizo prometerle que sería su pareja.

    – Mi amor, soy un hombre que necesita tener su gente, estoy cansado de aventuras por ahí, de salir a buscar con quien singar. Necesito tener mi gente en mi casa…

    – Bien, pero si recién nos conocimos…, yo no estoy en contra.

    – ¿Sabes, mi vida? Me gustas, me gustas físicamente y sexual, me gusta como mamas, me gusta ese culo tragón y caliente que tienes, y lo que más me gusta es…, es que lo gozas mucho. Se ve que lo disfrutas y yo también. Te lo digo en serio… ¿Vamos a intentarlo?

    – ¡Sí mi amor!

    Nos besamos en la ducha, con pasión. Me volví abriendo mis nalgas, él comprendió rápido lo que le pedía, me penetró suavemente.

    – Ahora sí te digo que sí… quiero ser tu gente.

    Como respuesta él me abrazó, me besó y me hizo el amor allí, yo contra la pared, y él disfrutando y dándome placer. Al día siguiente se levantó rápido, nos habíamos quedado dormidos de tanto singar por la noche, me dijo que me llamaría desde el trabajo. Así lo hizo, me llamó como a las dos horas.

    – ¿Qué haces, mi vida?

    – Nada… escucho música.

    – Mira, dentro de media horita me doy una escapada…, quiero que estés esperándome encuero en la cama, preparado esperando a tu macho.

    – ¡Bien… bien…!

    – Ve al cuarto y en la gaveta del medio hay crema para que te pongas… -colgué y fui al dormitorio, abrí la gaveta de la cómoda y quedé algo sorprendido. Estaba llena de consoladores de todos los tamaños y colores. Estaba yo mirando aquello cuando sonó el teléfono de nuevo, cogí el que estaba en la mesilla de noche. Era Gonzalo, su voz sonaba más lasciva que antes.

    – ¿Ya lo estás mirando?

    – No sé… no sé…

    – ¿Con cuál jugarías?

    – No sé, hay muchos…

    – Mira, coge la crema, ¿la ves?… úntate en el culo.

    – Bien… ya la veo.

    – Hazlo ahora, mi amor, hazlo… y dime que sientes.

    Lo obedecí, me unté la crema en el ojete, por dentro y por fuera. Sentía cierto ardor y frescor.

    – ¿Qué sientes, mi amor?

    – ¿Qué tiene esta crema? Me arde…

    – Ahora tienes que meterte algo para que no te arda más… ¿comprendes? Coge cualquiera, el que más te guste y métetelo… dale, quiero escuchar tu respiración cuando te lo metas.

    Elegí uno más o menos normal, porque había algunos muy gruesos. Cuando me lo metí solté un suspiro.

    – Así me gusta, mi vida, así… ahora acuéstate en la cama boca abajo y espera a tu macho. Ya voy, cuando entre me quito la ropa y te saco el consolador y te meto la mía directo.

    Esas fueron sus órdenes y colgó, me quedé algo confundido. Me acosté como me dijo, me sentía algo raro porque tenía aquello dentro y lo más raro, me excitaba. Gonzalo llegó al rato, no demoró mucho, yo no me moví como me había pedido. Entró y vino a mí, acarició mis nalgas, mi culo lleno del consolador, me besó.

    – ¡Vamos a gozar! Ya verás…

    Me acariciaba, me besaba, abrió de nuevo la cómoda y sacó como unas sogas y empezó a atar mis manos a la cabecera, después mis piernas a la pielera, dejándome bien atado con las piernas abiertas, después me puso una venda en los ojos.

    – ¡Oye, oye…!- protesté.

    – ¡Confía en mí, mi amor, yo sólo te voy a hacer gozar! Quiero que sientas mucho, vas a sentir lo mejor.

    Escuché que se alejó o salió del cuarto, después entró, se subió en la cama y sacando el consolador, metió su pinga. Sentía diferente, todo diferente y privado de ver, me parecía todo muy raro. Cayó sobre mi espalda y cuando me besó la nuca, sentí que tenía barba y Gonzalo no tenía barba. Traté de liberarme, pero me fue imposible.

    – Oye, ¿dónde estás? Me está singando otro…

    – ¡Ya te dije que íbamos a gozar!… tú, goza y disfruta.

    – No fue lo que hablamos…

    – Mi vida, son unos amigos que no quieren que los veas… No te pongas malo, goza que pa eso eres maricón.

    Fue lo último que me dijo mientras el otro encima de mí no dejaba de singarme. Al rato se vino, lo sentí mugir y caer sobre mí, dio paso a otro que estuvo embistiendo un rato hasta que terminó, después otro y esta vez era Gonzalo.

    – Ya ves, mi nene, aquí me tienes para ti…

    – Después que dos me han singado…

    – ¿No te gustó? Pero si sé que te gustó y mucho… claro, a mí me gusta más cuando ese culito está sin singar, ahora lo tienes singado y abierto, lleno de leche de machos… pero me gustas, sabes que me gustas…

    Estuvo singando hasta venirse, yo no dije palabra ni emití un sonido. No me gustaba aquello, y sobre todo que me usara así. Aunque Williams me había usado pero nunca así, maniatado, vendado los ojos y con gente que ni había visto. No me agradaba. Cuando terminó, me dijo.

    – No me has dicho nada… ¿no te gustó?

    No le respondí, sólo traté de liberarme.

    – Bueno, pues no te voy a zafar de ahí… si sigues así sin hablarme, pues ahí te quedas.

    – ¿Qué quieres de mí?

    – Nada, que seas el de antes…

    – Pero ¿tú eres el de antes? No me jodas…

    – Sí, lo soy, soy el macho de antes y tengo algunos amigos que quieren disfrutar de tu culo… ¿qué hay de malo en eso? A partir de ahora te voy a usar como me dé la gana, tendrás pinga cada vez que yo quiera…, sabes, te voy a chulear… vas a ser culo y boca.

    – No quiero.

    – Quieres porque para eso eres maricón…

    Sentí que me metía un consolador de nuevo, protesté pero no me hizo caso. Lo escuché llamar por teléfono.

    -… sí…, mira ven ahora que yo tengo que ir a la oficina, quiero que mantengas esto bajo control… ¡Vamos, Negrón, qué sales ganando!…, sí, sí, claro que puedes darle un poco de leña mientras no mande yo a alguien…

    No sabía dónde había caído, aquel tipo tan gentil se había convertido en algo monstruoso. Se fue cuando alguien vino, sentí que se iba, cerraba la puerta. Alguien estaba en la habitación, me acarició las nalgas.

    – ¡Quítame esa mierda del culo!

    – ¿Te molesta?- tenía una voz ronca.

    Sentí que encendía un cigarrillo, olí el humo y sentí que me liberaba sacándome el consolador.

    – ¡Cojones, pero lo que tienes es un chocho!- exclamó mientras me tocaba el ojete con los dedos.

    – ¿Me vas a singar?

    – Bueno, me gustaría… seguro que lo hago, pero lo que más me gusta es que me la mames…

    – Y si te la muerdo…

    – Por eso te pregunto, papo, tú eliges… mamar o singar… yo prefiero que me la mames, ¿tal vez tú quieres más que te singue ese culo desflecado que tienes?

    – Mejor ven, te la mamo…

    Se metió entre yo y el espaldar, me puso su pinga delante y me dijo que no me atragantara. Traté de tragarme aquel pingón, pero casi no podía, al rato se incorporó y empezó a singarme por la boca. Me dio una singada tremenda, me hacía tener arqueadas, la baba se me salía de la boca pero no paraba y no paró hasta que se vino en mi garganta. Cuando sacó su pinga, se la lamí, limpiándosela con cariño. Me quitó la venda, la luz casi me cegó, pero lo vi. Era negro, con bigote, gordote y la pinga enorme.

    – Me gusta como mamas… habrá que ver cómo singas.

    – Bueno, aquí no he singado, me han singado…

    – Bueno, si Gonza te tiene aquí es por algo… me dijo que tenías buen culo.

    – Me tiene aquí no por mi voluntad… esto no me gusta.

    – ¿No te gusta?

    – No me gusta esto, estar así amarrado, vendado para que me usen tipos que ni veo…

    – Podría comprarte si quieres quedarte conmigo… pero por ahora he venido a cuidarte…

    Sonó el teléfono, y casi al rato el timbre de la puerta. Antes de abrir me vendó los ojos.

    – Sabes que tengo que hacerlo.

    Me quedé quieto en espera del próximo que entró y se montó sobre mí, tenía una pinga pequeña por lo que se le salía a cada instante, por suerte duró la tortura poco. Después cuando se fue el tipo, vino y empezó a liberarme. Ya libre de las ataduras corrí al baño, no podía más, me duché después. Salí a la sala donde estaba aquel negrón.

    – ¿Qué…, ya estás de nuevo en forma?

    – Uf, estoy molido…, no puedo más.

    – ¡Bueno, no te quejes que muchos maricones llorarían lo que has tenido hoy! – me dijo con descaro. – ¡Mira, ven, acuéstate a mi lado!

    Muy a pesar de todo, era un tipo dulce. Lo obedecí, me acosté a su lado y me abrazó. Me desperté cuando escuché la voz de Gonzalo que hablaba con mi guardián, éste le decía que había sido mucho lo de hoy, que si no estaba acostumbrado pues la pasaría mal. Se despidieron y Gonzalo vino a la sala, trató de abrazarme pero lo repelí.

    – ¡Mira, mi amor! Esto que ha pasado hoy no influye en nada en lo nuestro… yo te sigo queriendo, me gustas un montón…

    – ¡Ajá… ya veo… me tienes como una puta aquí!

    – Je, je, je, bueno, mi vida, como una puta no… sino como lo que eres: un maricón… – lo miré con odio, él sonreía. – A ver, a todos nos gustan singar, a unos que los singuen y a otros singar, tú tienes un culito de oro y lo mejor, lo disfrutas… mira que he singa´o a maricones, pero como tú, pocos.

    – Pero eso no se hace así…

    Se acerco a mí, me abrazó, me besó.

    – ¡Verdad, lo siento! Debí haberlo hecho de otra manera, pero temí que no quisieras… además, me dijiste, si mal no recuerdo, que singar de cualquier forma era bueno. Yo quiero lo mejor para ti, quiero que si me vas a pegar los tarros, me los pegues delante de mí… ser yo quien te consiga a los machos…

    – Ya, ahora soy yo quien quiere pinga y tú, me complaces trayéndomelas…

    – Bueno, mi vida, es verdad… cuando nos conocimos, se te iban los ojos para mi pingón, ¿no me lo vas a negar? Bien, a ver, si te até a la cama, fue por una fantasía, después se me ocurrió lo de traer a unos socios, que por cierto quedaron satisfechos. Les has gustado. Claro que debí proponértelo de otra manera…

    – ¡Bah, no me jodas, que todo está bien planeado! Hasta tienes a un tipo para que no me vaya.

    Se levantó, se quitó la ropa, fue a la cocina, regresó con un tabaco en la boca y se fue al dormitorio.

    – ¡Ven acá! Vamos a hablar.

    Lo obedecí, cuando entré en el dormitorio y lo vi, se me pasó todo el enfado. Estaba muy rico, parecía un tipo de película. Recostado a la cabecera de la cama, desnudo, fumando y con la pinga a medio parar.

    – ¡Ya ves! Te gustó, te gusta mi pinga y tú me gustas… ¿qué más queremos? Ven, ven acá, acuéstate entre mis piernas… – lo obedecí, me acomodé entre sus piernas, apoyé mi cabeza sobre su pinga que se ponía ya dura. – ¡Mi amor, mira cómo me pones! Además a ti te gusta…, te gusta mamar, te gusta que te mamen el culo, te gusta abrir el culo y sentir como te la meten, te gusta dar el culo… ¿qué hay de malo en que recibas lo que tanto deseas?

    Como respuesta alcé mi cabeza y engullí su pinga hasta la garganta, lo miré. Él sonreía y daba bocanadas al puro.

    – Mírate, mírate, eres maricón…, maricón de los buenos…, hay pocos que lo tengan tan claro como tú. Tú eres ideal, lo que necesito…, sí te chuleé hoy y mañana te voy a chulear de nuevo…, no te voy a amarrar más, estarás libre…, ah…, ¡Cojones, qué rico mamas! – Me hizo incorporarme y me besó con pasión. – Sé que has singa´o hoy mucho, no te voy a obligar a nada, haz lo que quieras para que me venga.

    El muy hideputa me gustaba, me daba morbo, me llegaba, sabía lo que hacía y cómo barajarme a mí. Yo en silencio me puse en cuclillas sobre su pinga y me senté despacio hasta sentir los pelos de su pubis en mis nalgas. Él me sonrió, me besó.

    – ¡Cojones, qué culo tienes! ¡Y mira que te han dado hoy caña y lo tienes rico!…

    Yo lo hice callar con mi mano, empecé a hacer cuclillas sobre él, mientras él gemía, murmuraba, me besaba o me miraba simplemente. Al rato con un movimiento brusco pero seguro, me hizo girar y caer debajo de él. Empezó a singarme con fuerza.

    – ¡Así es mejor! Yo soy el activo aquí, el macho…

    – ¡Dame, dame pinga…

    – ¡Así me gusta, mi amor! Así me gusta que me pidas…, aquí tienes, aquí tienes pinga pa´rato.

    Cambiamos de posición como un torbellino, hasta que se vino, después abrió mis piernas y empezó a lamer mi culo mientras yo me masturbaba. Cuando me vine, recogió mi semen a lengüetadas y en un beso me dio mi propia leche. Dormimos bien, abrazados y sin mencionar más aquello que había pasado.

  • Trío con mi novia y amigo dotado

    Trío con mi novia y amigo dotado

    Hola! Mi nombre es Darío. Hace un tiempo publiqué un relato de nuestro primer trío en el año 2020. Ahora vengo a contarles sobre lo que sucedió con otro amigo en 2022.

    Para los que no nos conocen, tengo 28 años, soy flaco, alto 1,78, pelo negro. Camila mi novia tiene 25 años, mide 1,60, es castaña clara más bien rubia, ojos verdes y es de cola grande y buenas tetas.

    Ya hace poco más de un año nos iniciamos en los tríos cómo lo conté en mi primer relato, y desde entonces son parte de nuestra vida, ya lo hemos hecho con unas 7 personas, la mayoría amigos y conocidos.

    Solíamos frecuentar a Pablo, un amigo con el que tuvimos nuestro primer trío, pero se volvió monótono y me daba cuenta que Camí quería algo más, ya hacía tiempo que histeriqueabamos con otro amigo llamado Agustín, actualmente tiene 22 años, mide 1,85 aproximadamente, flaco pero musculoso, de contextura grande, ya en varios juegos en nuestras juntadas les había tocado besarse con mi novia y a veces bailar algo hot, Cami me dijo que le gustaría probar con Agus porque le daba mucho morbo, era más chico que nosotros y con una personalidad bastante infantil y medio tímido, entonces quería averiguar qué tal era en la cama, por cierto a todo esto, Agus tiene novia pero como es una toxica infumable entonces nunca sabrá lo que hacemos con su novio.

    La primera cita de a 3 fue en casa, con la excusa de que Agus nos trajera unos papeles que le debía a Cami, de pasó lo invitamos a tomar algo, la primera media hora realmente fue muy incómoda porque estábamos sobrios y el alcohol tardaba en hacer efecto, entonces buscamos temas de conversación para pasar el rato, mientras tanto Cami tenía puesta una remera negra pollera de jean, corpiño negro y una tanga negra, nos empezamos a soltar más con ayuda de la cerveza y de unos tragos que prepararon ellos, así que decidimos jugar al jenga, uno que tenemos editado con prendas en cada maderita que vamos sacando, y fueron surgiendo retos varios, bailes, ronda de hielo con la boca, aunque éramos 3 jajaja bailes hot, sacar alguna prenda, pico, beso, inspección de colas, y cosas así (otro día describo el juego completo jaja) acompañado de esto.

    Cami cada vez se mostraba más calurosa y por momentos bajaba un poco su escote o se sentaba a propósito de forma que Agus pudiera ver su tanga por debajo de su pollera, yo lo veía mirarla y ponerse muy nervioso, aunque no decía nada.

    Luego se dio un reto de beso con lengua y vi que Cami lo llevo durante más tiempo del normal, entonces aproveché para levantarme al baño, hice lo mío y les di unos minutos solos, cuando salí, apague las luces de la cocina que apenas iluminaban el resto de la casa y solo quedo el living iluminado por la televisión, me asome y los vi que seguían besándose, pase por al lado de ellos como para demostrarles que no me molestaba, tome mi cerveza y me fui hacia la habitación a esperarlos.

    Unos minutos después los 2 entraron en la habitación y Cami continuo besándolo, yo estaba acostado en la cama, me levanté y empecé a acariciar a Cami por la espalda, empecé a levantar su remera y Agus por delante me ayudó, dejándola en pollera y corpiño, él empezó a tocar sus tetas mientras yo metía mi mano por atrás por debajo de la pollera y empecé a tocar su cola y cada vez más cerca de su conchita por arriba de la tanga.

    Agustín no tardó mucho en meter su mano por delante y la empezó a tocar por arriba de la tanga, pude sentir su mano tocándola y lo deje que se encargara, mientras Cami empezaba a suspirar con más fuerza, le desabroché la pollera y la baje hasta el piso, seguí tocándola por entre las piernas y note que su conchita estaba toda húmeda y caliente, su tanga se estaba mojando toda y Agus no tardó en meter sus dedos por los costados y empezar a abrirle los labios mientras yo tocaba desde atrás y la sentía temblar.

    Camí enseguida empezó a desabrochar el pantalón de Agus y se lo bajo hasta los tobillos, realmente nunca lo habíamos visto desnudo pero se notaba que estaba bien dotado, aun así nos sorprendimos los 2 cuando Cami bajo su bóxer y dejó su pene en frente a su cara, yo miré por curioso y la verdad me sorprendió también jaja su pene tenía unos 20cm medio caído y bueno yo digamos que llego a los 17cm a full jajaja, pero eso lejos de avergonzarme me dio más morbo.

    Cami le empezó a agarrar los huevos y a masajearlo y su pene se empezó a poner más firme, se lo agarro con ambas manos y calculamos que media unos 23 o 24cm aproximadamente, pero también era muy ancho, algo así como 5 o 6cm de ancho, Cami estaba re caliente y se arrodilló frente a él y empezó a chupárselo, nunca había escuchado los ruidos que hacía con su boca y su garganta cuando se empezó a meter la pija de Agus casi todo adentro de su boca, Cami luego me confesó que había sido el pene mas grande que se ha comido.

    Yo me puse al lado de Agus y ella nos la chupo un rato a cada uno mientras le tocábamos las tetas, luego fuimos a la cama y la puse en 4 y fui el primero en cogerla por detrás (vaginal) Agus se puso delante y se lo empezó a mamar mientras la empecé a embestir con mucha fuerza, mientras veía como ella disfrutaba de comerse semejante pija delante mío, no acabe, le alcance un condón a Agus y le hice señas para que cambiáramos posiciones.

    Cami se dio vuelta y empezó a chupármela muy fuerte, estaba muy caliente pero creo que estaba más ansiosa porque Agus se la empezará a coger por detrás, él se puso el condón y parado desde el borde de la cama agarró a Cami de la cintura y la arrastró hacia el borde, dejándola lo más cómoda posible, yo la agarraba del pelo y le metía la pija hasta la garganta mientras vi como él la empezó a penetrar en 4, ella no tardó en empezar a gemir y fue cada vez más fuerte e intenso, yo veía como la cintura de Agus golpeaba el culo de Camí y me daba cuenta que se la estaba metiendo toda.

    Camí empezó a gritar muy fuerte y por momentos me mordía la pija, yo la tomaba de los hombros y la empujaba hacia atrás para que la pija de Agus le entre toda, ella con sus manos me rasguñaba las piernas y se agarraba de las sábanas casi a punto de romperlas, por momentos se acordaba de seguir chupándomela y me apretaba los huevos muy fuerte, tanto que me hacía doler pero lo aguantaba por el morbo que me daba verla así, el chico tímido e infantil que conocíamos hace años, tenía un pene enorme y ahora se estaba cogiendo a mi novia delante mío y la hacía gemir y gritar cómo loca, luego de unos 10 minutos de intensas embestidas.

    Cami ya se había corrido unas 2 o 3 veces, fue entonces que Agus acabo dentro de ella y aflojó dejándola respirar un poco, se tumbó sobre la cama y empezó a masturbarla para que siga en clímax, yo me puse detrás de ella y empecé a cogerla de nuevo, fue muy raro, estaba más mojada que nunca y todo su culo colorado y caliente, pues claro, los 24 centímetros de Agustín la habían dejado destruida jaja la embestí un par de veces y acabé en el condón cómo para cumplir mi parte.

    Nos recostamos con mucho calor y creo que nos dormimos cómo una hora, al despertarme empecé a acariciar a Cami y ella rápidamente busco a Agus y lo empezó a calentar, nos masturbamos los 3 y ella sola se dispuso a chupármela y luego a él.

    Para probar algo diferente le dije que se pusiera sentada en la cama contra la pared y le dije a Agus si quería cogerle la boca, él se acercó despacio y ella se lo empezó a chupar mientras yo sentado al lado de ella le decía cosas morbosas y la masturbaba, «te gusta chuparla?» «Si mi amor, me encanta» «Te gusta la pija de Agus no?» «Ay me encanta» «querés que te coja la boca? Querés que te la meta hasta la garganta?» «Sii por favor, metemela toda, cogeme la boca por favor» me acuerdo muy bien de estas palabras porque fue un momento muy morboso para mí, estar a su lado viendo cómo se la empezaba a chupar a Agustín.

    Cuando le dije que le cogiera la boca, agarro la cabeza de Cami contra la pared y empezó a embestirla bien profundo, eran embestidas pausadas pero fuertes y profundas, ella se ahogaba por un momento pero gemía enseguida y sacaba la lengua esperando otra, él cada vez le empezó a meter la pija más fuerte, Cami agarro sus huevos con fuerza y empezó a hacerle garganta profunda muy fuerte y rápido, yo estaba a 20 centímetros de su cara y veía como le apretaba los huevos y lloraba de lo atragantada que estaba, le estaba comiendo la pija a nuestro amigo el tímido, a ese que siempre le había tenido ganas a Cami pero nunca había podido ni darle un beso, ahora había cumplido su fantasía de cogerla y humillarla hasta hacerla llorar con su enorme pene.

    Luego de unos 5 minutos de cogerle la garganta, nos paramos y ella nos masturbo hasta que acabamos en su cara y sus tetas, nos fuimos a bañar y así terminó la noche, la primera de las noches, ya que ahora seguimos invitando a Agus a escondidas de su novia y seguimos haciendo tríos siempre buscando algo original y diferente, pero esas historias las voy a ir contando más adelante si es que les gusta el morbo como a mi.

    Espero sus opiniones y también ideas de que cosas morbosas podemos hacer con Agus o quizá con algún otro desconocido.

    ¡Gracias por leer! ¡Hasta la próxima!

    Darío

  • MI novia incitó a otro en el antro

    MI novia incitó a otro en el antro

    Hola a todos amables lectores.

    Mi novia Sarah, es delgada sus tetas no muy grandes ni pequeñas muy ricas y sus nalgas demasiado deliciosas y como es baja de estatura ya imaginaran su figura que sin duda llama la atención para cogerla y aun mas con su manera de vestir. Mide 1.60cm, cabello negro y sin duda hermosa llama demasiado a los hombres. Por otro lado, yo mido 1.75 cm y no hablare mucho de mí, ambos somos novios desde hace un par de años ella 25 yo 26 años.

    Mi novia se viste de manera muy sexy como es delgada la mayoría de ropa le va muy bien, tops sin bra, tacones, pantalones ajustados que le hacen ver su figura y nalgas, blusas transparentes, con escotes, faldas pegadas tipo vinipiel, y por supuesto tangas, cacheteros, lencería muy sexy. Ya la imaginaran.

    Esta historia comienza un sábado de abril, un amigo mío nos invitó al cumpleaños de su novia, le organizo una pequeña reunión con amigos cercanos y algunos familiares suyos.

    Desde un día antes hablábamos sobre ir la fiesta, ella me pregunta. ¿Qué tipo de ropa se pondría para mañana? Le respondí que me brindara sus opciones y que tomara en cuenta, ya que la fiesta seria en un salón jardín a las 2 pm, además del calor por la temporada.

    Solo me respondió que lo pensaría y mañana decidía; amaneció, fue una mañana normal ya no hablamos con respecto a su vestimenta. Sali a la calle, lleve el coche a un autolavado, regrese. Al cabo del mediodía me alistaba, me bañe, me arregle la barba, me puse una ropa casual con un saco, pantalón beige, zapatos tipo bostonianos, una camisa, unos lentes oscuros tres tonos de gota.

    Por su parte ella también se bañó, se secaba el cabello, pero aún no estaba lista siendo casi las 2pm ya estaba listo esperándola en la parte de abajo, ¡después de tanto esperar ella bajo las escaleras y wow! Que mujer tenía frente a mis ojos, Sarah estaba usando un vestido color blanco, era un mini vestido escotado en el medio del pecho solo cubría sus tetas, ajustado de la cintura marcando sus nalgas y su tanga color morado claro con un diamante en color rojo que sin duda se puso esa tanga para llamar la atención, unos tacones que se amarran en la espinilla y altos.

    Al mirarla quede impactado, que hermosa mujer y saber que iría vestida así, llamaría la atención de todos y con sus labios color rojo uff… quede en shock, no sabía que decir, estaba sin palabras. Como todo hombre quería cogerla ahí mismo, me encendió demasiado intente besarla y dijo que no por el labial. Le dije que se veía hermosa, como una diosa y que ese vestido no lo había visto, me respondió, era una sorpresa para ti no sabía cuando usarlo y esta es una ocasión que se presta. Intente subírselo y se negó, porque la iba a desarreglar, me aguante las ganas de cogerla, aunque ya la tenía más que dura.

    Salimos en camino a la fiesta, en el trayecto pasamos a una gasolinera el chico que nos atendió se percató de mi mujer, se quedó pegado cerca de su ventana mirándole las piernas y no me molesto al contrario me gusto y ella ni siquiera se percató de la situación.

    Nos encaminamos a la fiesta, llegamos y era un lugar muy bonito un jardín muy bello, dentro del jardín estacionamos el coche, le abrí la puerta y al bajar se le alcanzo a ver su tanga yo estaba mas que duro. Caminamos hacia donde estaba la anfitriona, la saludamos y felicitamos, le dimos un presente y pasamos a sentarnos en una mesa con unos amigos en común. A todo eso, desde el instante que nos acercamos todos quedaron perplejos al ver a mi novia a mas de uno se le paro no dudo de eso, me atrevo a decir que era las mas hermosa del lugar aun por encima de la cumpleañera.

    Todo transcurrió normal comimos, platicamos, lo normal de una convivencia, llego la noche pero se sentía mucho calor la mayoría de invitados estaban descubiertos y mi novia no era la excepción cuando podía le tocaba las piernas y la entrepierna por debajo de la mesa y cubría un poco el cubremantel a esto no se negaba al contario le gustaba. Cada que iba al WC con una amiga todos aprovechaban el momento para voltearle a ver las nalgas desde mi posición no me disgustaba me sentía de lo mejor sabiendo que todos deseaban a la mujer que yo tenía.

    Siendo ya las 11 pm la familia de la cumpleañera se había ido por completo y ya entrados un poco de copas con mis amigos, la anfitriona y su chico, decidimos seguir la fiesta en un antro cercano. No nos cambiamos directamente nos salimos y fuimos, llegamos al antro.

    En la fiesta todos veían a mi novia en el antro no fue la excepción, todos los morbosos la observaron desde el instante que ingresamos, tomamos, bailamos y ya estando un poco mas mareados por el alcohol, Sarah comenzó a bailar mas provocativa, perreaba a lado de las demás mujeres que nos acompañaban, el mini se le subía dejando ver sus nalgas y su tanga como podía se la bajaba ella misma, mas de uno disimuladamente pasaban cerca de ella para poder tocarle las nalgas yo si me percataba y ella también pero no decía nada parece que le gustaba. Entre la multitud de hombres, un chico no paraba de mirarla un chico de unos 35 años, de piel clara tatuado de ambos brazos, se notaba que iba al gym, la observaba sin desviar la mirada. Ella choco miradas con él, sostuvieron una mirada unos instantes y ella no noto que yo los observe, esta situación me confundió un poco porque si me gusto que la observaran pero no que ella observara, no sabía ni que pensar.

    Mis amigos se decidieron ir por la hora y porque mi amigo estaba muy borracho, Sarah comento que también nos marcháramos y le dije que no yo deseaba seguir disfrutando con ella; ante esto ya entrados en ambiente le propuse un reto.

    Lígate a alguien del antro, ya casi es hora de marcharnos y quiero aprovechar la situación además que hace tiempo habíamos fantaseado con algo similar pero solo fue fantasía.

    Se sorprendió y al calor de las copas acepto; ella escogió y casualmente al chico que la había observado. Ella bailaría con él, yo a lo lejos los observaría y le dije que tenía carta abierta para hacer lo que quisiera.

    No lo pensó dos veces y se acercó discretamente a él bailando lento y observándolo, el sin perder el tiempo se acercó a ella y le dijo que si bailaban obvio dijo que si, yo solo observaba como se acercaban sus cuerpos, él le tocaba sus nalgas, ella le acomodaba las nalgas en su verga, le besaba el cuello a mi novia yo sentado en la obscuridad con la verga dura mirando como otro la manoseaba.

    Estuvieron así un buen rato, ella le dio un beso cerca de la boca y se alejó hacia mi y me dijo, “estoy muy mojada no creí llegar a tanto, perdón” le dije que no había problema que no pasaba nada, yo fui quien le pidió dicha situación. Me miro y me beso, nos íbamos del antro y el chico con el que bailo nos alcanzó y no imagino que éramos pareja. Le hablo por su nombre y le pidió que si la acompañaba a su departamento, ella impresionada me miro y no sabía que responder. Le dijo instantáneamente que sí, pero si podía ir su amigo o sea yo.

    Realmente no esperaba que me negara, pero repito ya estábamos mareados y con ganas, el chico dijo que si. Nos subimos al coche y seguimos el suyo, nos encaminamos a su departamento y entramos. Le dije que era un amigo de Sarah, me dijo muy cerca. Amigo que hermosa mujer está contigo yo que tú ya me la hubiera cogido. Me dejo frio no sabía que responder y mucho menos sabía que iba a suceder esa madrugada.

    Ella se sentó en su sillón, puso música y nos ofreció una copa de vino. A este punto ya estábamos ebrios y borrachos que no sabíamos que sucedería, el chico la abrazo y comenzó a besarla descaradamente frente a mí. Yo seguía en el papel de amigo, le tocaba las piernas, la manoseaba a tal punto que ya la tenía encima de él, la tocaba toda, la besaba del cuello, yo solo era un espectador, Sarah se dejaba llevar imagino que se le olvido que yo estaba su lado. Por un momento el chico reacciono que yo los observaba y dijo que, si no me quería unir a lo que respondí que no, porque ella era mi supuesta amiga y no quería perderla ni mucho menos dañar nuestra amistad. El hizo una seña con los hombros y dijo, mejor para mí, si gustas te puedes ir o bien ahí hay más vino sírvete. Sarah solo me miro, me sonrió y siguió besándolo.

    Pasaron a desnudarse, como era de esperarse Sarah inmediatamente quedo desnuda solo le bajo el vestido blanco y quedo en la tanga morada y sus tetas al aire. El la besaba yo solo veía, como le chupaba le succionaba sus pezones y sentía celos de que alguien mas y siendo un extraño se lo hiciera a mi chica, ella lo abrazaba de la cabeza empujándolo para que succionara más. Mientras tanto le apretaba las nalgas, le pegaba, ella gemía de placer.

    Lo único que hice fue sentarme en el sillón de frente y observarlos, deleitarme que me hacía cornudo mi novia y todo esto provocado por mí.

    Sarah le saco la verga y de inmediato comenzó a chupársela dejando sus nalgas paradas directamente hacia mí, podía notar su humedad a través de la tanga, era una experta, el chico gemía y la apretaba de la cabeza haciéndola que la chupara toda que la tragara entera. La cargo, y con todo y tanga la comenzó a penetrar sin condón si directo. Solo trague saliva al ver tremendo trozo de carne entrando en mi novia, no le cabía ya que era muy estrecha y mi verga muy pequeña nunca la había abierto a tal manera. Estuvieron cogiendo una y otra vez, cabalgando a este chico tatuado y fornido, la puso en cuatro de perrito tremenda vista tenía el chico esa vista que solo yo había tenido hasta tal momento, la nalgueaba, la penetraba, la arañaba de la espalda. Yo solo veía, ni tocarme podía, aunque estaba mas que deseoso pero mis manos se bloquearon solo miraba a tal acto.

    Sarah decidió estar frente a mi y montarlo, me miraba y se tocaba sus tetas mientras le daba la espalda a él, brincaba y brincaba hasta que el chico no pudo más.

    Tocaban los primeros rayos de sol por la ventana al igual que el chico, no pudo mas y decidió terminar en todo su torso, su ombligo, sus tetas, su cara, le cayó demasiado semen a todo su cuerpo… ella estaba mas que exhausta y excitada, me miro se sonrió y le dijo:

    “Mira a mi “amigo” como esta, no quiso unirse, pero sin duda disfruto del espectáculo”

    Regrese a la realidad y mire mi pantalón, no puede ser me había venido sin tocarme estaba tan excitado que lo había hecho sin ayuda de nada. Me sonroje y me agache.

    Ella se limpió el semen del chico y se vistió, él le insistió que se quedara a dormir, pero ya no quiso. Se puso el vestido nuevamente, me dijo vámonos amigo. Salimos y nos fuimos a la casa, en el trayecto no dijimos nada. Llegamos me metí a bañar al instante, salí y Sarah estaba en la cama, aun con el vestido y me dijo. Listo mi amor, después de todo el día al fin te toca a ti, vamos tócame y siente mi cuerpo… mi cuerpo que lo acaba de tener otro hombre y sin duda de lo excitado que estaba comencé a besarla hasta poder cogerla y sentir como su vagina estaba mas abierta.

    Fue una experiencia deliciosa autentica de voyeur e infidelidad. Una mezcla de emociones y sin duda que valió la pena.

    Saludos.

  • Mi prima entrega todos los agujeros para ser una gran puta

    Mi prima entrega todos los agujeros para ser una gran puta

    Un tiempo atrás, luego de venir de compras, Pato, mi hermana, mi prima Carla y una amiga, Gina, se sentaron a tomar una limonada en la cocina. Carla tiene 20 años, tiene un buen cuerpo, unos pechos grandes, firmes, y un culo espectacular. Aunque aparenta ser muy liberal, muy mente abierta, esa tarde me enteré que no era tan así.

    Yo estaba en el living leyendo y podía escuchar claramente lo que hablaban dado que la puerta de la cocina estaba abierta.

    —¿Cómo van tus cosas con Tomy? Le preguntó Pato a Gina.

    —Tranquilas, sinceramente esperaba más. Tenemos onda, pero no hay esa chispa que me enciende. ¿Vos Carla?

    —Nada, sola, embolada…

    —Yo me di el gusto, me lo tiré a Juan Carlos, y el muy hijo de puta me cogió con todo, hasta por el culo me la metió. Dijo mi hermana y me sorprendió su frontalidad.

    —Que suerte que tenes, no te imaginas las ganas que tengo que me agarre uno así, y que me coja con todo el culo, que me vuelva totalmente loca. Dijo mi prima y fue otra sorpresa.

    Cambiaron de tema y volví a mi lectura…

    Quince días después de esa charla, un sábado a la noche salí con unos amigos a bailar, y nos encontramos con mi hermana y mi prima en el boliche. Cerca de las tres de la mañana, estaba con un amigo en la barra y se acercó Carla, bastante “entonada” por el alcohol que había tomado.

    —Hola Pipi…

    —Hola Carla, ¿Todo bien?

    —Como el culo… parece que Uds. no tienen ganas de pasarla bien, sentados en la barra…

    —Tenemos ganas de pasarla bien, el tema es que no conseguimos con quien, todas están “calentando la pava” y arrugan para partir…

    —No me preguntaste, Jajaja.

    —¿Queres partir Carla? Con mi amigo tenemos ganas de fiesta…

    —Wow… ¿Los dos para mí sola?

    —Si es lo que querés, lo tendrás…

    —Voy a buscar mi campera. Dio y se alejó.

    —¿Es en serio lo que dijo? Me preguntó Fer, mi amigo.

    —Creo que sí…

    En dos minutos volvió y los tres nos subimos al auto de Fer, ella sentada atrás.

    —Espero se comporten como caballeros, soy una joven sin experiencia, nunca he hecho algo como esto. Dijo Carla riendo.

    —Seguro, vos nunca menos de tres tipos. Dijo Fer…

    —En serio Fer, Nunca hice un trío…

    —Tranquila que la vamos a pasar bien… Dije.

    Llegamos a un motel y ni bien entramos a la habitación hicimos un sándwich con ella y le quitamos la ropa, luego nos quitamos la nuestra y ella se puso de rodillas a chuparnos la pija.

    —No lo haces nada mal Carla… te gusta chupar parece.

    —Me encanta, más ahora, que tengo dos hermosas pijas para mí sola. Dijo y siguió chupándonos.

    Nos tiramos en la cama y siguió chupando por un rato, pero primero la pusimos entre los dos, con su culo hacia nosotros. De pronto le metíamos los dos dedos en la concha, o uno en la concha el otro le daba chirlos en el culo. Cuando fui a meterle un dedo en el culo, ella me dijo que no, que era virgen.

    —Carla, te pienso coger el culo, bien cogido… No jodas…

    —Pipi… entonces despacio, dilátalo.

    Lo moje con sus propios jugos y fui entrando lentamente. Ella lo sintió y se volteo para mirarme sonriendo… Intercambiamos agujeros con Fernando y entre los dos le abrimos bien el culo.

    —Cójanme…

    Fer se levantó y como estaba Carla, en cuatro patas se al metió por la concha y yo por la boca. Ella se puso loca, se movía con todo para chuparme y se apretaba las tetas sin parar. Luego de unos minutos, empezó a tener orgasmos y a gritar cada vez que podía por mi pija en su boca… Primero acabó Fer llenándole la concha de leche y luego yo que hice lo mismo en su boca. Luego de ir al baño, se acostó entre los dos en la cama mientras tomabamos cerveza.

    —En serio que se siente lindo estar con dos tipos…

    —Eso que recién estamos entrando en calor. Dijo Fer.

    —Wow… ¿En serio?

    —Carla, te voy a hacer el culo… y vos dijiste de pasarla bien, queremos pasarla muy bien…

    —Desgraciado, mi culito virgen…

    Sin decir nada, empezó a tocarnos las pijas, luego a masturbarnos para finalmente ponerse a chuparnos nuevamente hasta que las tuvimos bien duras. Ahí fue cuando la hice acostar boca arriba, puse sus piernas en mis hombros y se la empecé a meter por el culo mientras Fer se colocaba a su lado para que le chupe la pija.

    —Duele Pipi…

    —Aguanta, ahora viene el bueno. Dije.

    La metí hasta la mitad, y progresivamente fui bombeando hasta meterla toda y darle con todo.

    —Como me gusta tu pija en mi culo, por favor… Dijo Carla.

    —Tenes un lindo culo para darte con todo, un culo muy puto…

    —Como la dueña jajajaja.

    Estuve un rato largo taladrando su culo, hasta que me acosté y Fer ocupo el culo de Carla con su pija. Ella como podía se giraba para chuparme la pija.

    —Por favor, que duro que me estás dando Fer, no pares…

    —Ni pienso parar te voy a llenar el culo de leche…

    —Si, por favor, y vos Pipi, en mi cara y mis tetas, quiero sentirme una gran puta…

    Varios minutos después le cumplimos su deseo. Yo acabando en sus tetas y Fer en su culo. Ella tuvo un orgasmo bien fuerte y se quedó acostada.

    —Chicos, tengo que confesar que me sorprendieron, no los hacía tan geniales en la cama.

    —Gracias, pero falta algo, cogerte los dos juntos.

    —¿Ahora? Pregunto ella sorprendida.

    —Tomemos una cerveza. Dije.

    Tomamos una cerveza y ella se ocupó de ponernos las pijas bien duras. Fer hizo que me monte y ella se metió mi pija en la concha y se empezó a mover como loca, mientras chupaba a Fer. Así la dejamos un rato, hasta que tuvo un orgasmo y luego se colocó detrás de ella y se la metió con todo en el culo. Carla dio un grito, mezcla placer y dolor, y con Fer nos empezamos a mover con todo.

    Carla gritaba de placer y haciendo que se incorpore un poco, me puse a chuparle las tetas como loco, y cuando le mordía los pezones ella aullaba de placer…

    —Amigo, ¿Me hace un lugar? Dijo Fer.

    —Está hecho, pase nomas.

    Saco la pija del orto de Carla y la fue empujando junto a la mía para darle los dos por la concha.

    —Animales, paren, me van a hacer mierda la concha.

    —Tranquila que se estira, ya estoy entrando. Dijo Fer.

    —Hijos de puta…

    —Ahora sí, sos una gran puta con una gran concha. Dije.

    Carla no contestó, gritaba como loca de placer mientras se retorcía los pezones… Los dos acabamos en la concha de ella, que como pudo se puso de rodillas para chuparnos las pijas y limpiarlas. Luego fue al baño y se dio una ducha.

    Cuando salimos del motel, la llevamos a su casa, nos despedimos con un beso y nos fuimos a dormir.

    Al día siguiente, desperté al mediodía. Mis viejos estaban haciendo un asado y habían invitado a mis tíos, padres de Carla y a ella obviamente. Cuando ella me vio aparecer en el quincho, se sonrió y cuando me dio un beso en la mejilla para saludarme me dijo al oído:

    —Hijo de puta… me partieron…

    Yo me sonreí y salude al resto. Al atardecer, Pato y Carla se pusieron a tomar sol, charlar y las dos me miraban sonriendo. Un rato después llegaba Gina y se sumó a la charla. Al anochecer se fueron todos y yo me senté a leer. Mi hermana vino con un libro y se sentó a mi lado.

    —¿Así que le dieron con todo a Carla con Fer?

    —Ella quería pasarla bien…

    —Pues hermano, te cuento que ahora Gina es la que quiere pasarla bien… Carla nos contó con lujo de detalles lo que le hicieron…

    —Que bocona…

    —Boludo, Uds. quizás no entiendan lo que es para una mina que dos tipos la hagan gozar como ella dice que la hicieron gozar… Te aseguro que yo nunca tuve una experiencia así, y Gina tampoco. ¿La van a coger entre los dos?

    —Ni idea… Que me llame, me diga y con Fer vemos si la “atendemos”.

    —Bueno… pero ojo que Carla quiere hacer un cuarteto, esta enviciada.

    —¿Un cuarteto con Gina? Mira vos…

    —No… no con Gina… Dijo y se levantó y se fue.

    El martes, me llamó Gina, y con Fer la llevamos a un motel el miércoles y le dimos el mismo tratamiento que a Carla. Quedo loca, y como Carla, nunca había hecho un trio…

    Para mi sorpresa, el viernes me llamó Carla.

    —Hola Pipi.

    —Hola Carla, ¿Qué te anda pasando?

    —Que me hicieron una gran puta desgraciados, quiero más…

    —Bueno, no hay problema. Hablo con Fer y vemos cuando nos juntamos.

    —Pipi… Escuchame, ¿Qué les parece mañana, mis viejos se van de viaje, tengo la casa sola? Ah, y una amiga quiere sumarse, todos contra todos.

    —Yo con Fer ni loco, paso. Dije riéndome.

    —Me imagino… En serio, empezar a la tarde y terminar cuando no demos más…

    —Ok… tu amiga, ¿Por lo menos es linda?

    —Muy linda, y quiere ser una gran puta, que la cojan como a mí, o más…

    —Hablo con Fer y te llamo.

    Al día siguiente, a las dos de la tarde, llegamos con Fer a lo de Carla, y para sorpresa de los dos, “la amiga” de Carla no era otra que mi hermana.

    —¿Vos sos la amiga? Le pregunté a mi hermana.

    —Sí… ¿Te enoja?

    —Somos grandes Pato… pero después no empieces, esto no, aquello tampoco…

    —Te juro que no Pipi…

    Ella se empezó a besar y quitar la ropa con Fer, y yo con Carla. En minutos las dos nos estaban chupando las pijas, se miraban y sonreían. De pronto, se pusieron en cuatro paras enfrentadas y nosotros detrás de ellas. Les metimos las pijas y para nuestra sorpresa, se empezaron a besar y a tocar los pechos.

    —Así que esas tenemos. Dijo Fer.

    —Y… Con algo nos teníamos que entretener cuando Uds. no existían. Dijo Carla.

    Un par de minutos y Fer me hizo una seña. Hice correr a Carla y le acerqué la pija a la boca de mi hermana, que sin dudarlo se puso a chuparme. Vi que Carla se iba del living y tomándole los cabellos a Pato, le cogía despacio la boca. Carla a pareció con un bolso, de donde sacó un consolador y se lo metió en la concha, masturbándose con todo… Los dos acabamos y Pato nos limpió la pija a los dos.

    Ellas se miraron, Carla saco el consolador de la concha y poniéndose detrás de Pato, se lo empezó a meter y sacar de la concha mientras le daba chirlos en el culo.

    —¿Les gusta chicos? Dijo Carla.

    —Muy lindo espectáculo…

    —No saben lo que es esta puta… ¿Les muestro?

    —Dale. Dijo Fer.

    Carla fue al bolso, tomó un arnés y se lo colocó, puso un consolador y se puso delante de mi hermana para que lo chupe mientras ella le tiraba de los cabellos y mi hermana se metía dedos en la concha como loca. Nuestras pijas, lentamente fueron recuperándose y cuando Carla vio que estaba duras nos dijo.

    —Pipi, quiero chuparte, Fer que Pato te la chupe.

    Pero primero, se puso detrás de Pato y le enterró el consolador en la concha a mi hermana que dio un grito de placer. Carla la cogía y las dos nos chupaban… Pasaron cinco minutos y Carla nos mostró como le cogía el culo a Pato… Fer se acostó y Carla hizo que Pato lo monte, sin sacar el consolador del culo. Yo me puse detrás de Carla y le metí la pija en el culo.

    La forma que gritaba mi hermana era tremenda, estaba loca de placer. Carla, se movía enterrándose mi pija y el consolador en el culo de Pato alternadamente… Estuvimos un rato, hasta que hice correr a Carla y yo le metí mi pija en el orto a mi hermana que me miró totalmente enajenada y no paraba de gozar. Carla se puso al lado de la cabeza de Pato y le dio a chupar el consolador, cosa que mi hermana hizo sin dudar.

    —¿Amigo? Pregunté

    —Adelante… Dio Fer.

    Cuando Pato sintió que yo empujaba mi pija es su concha trato de evitarlo y Carla la tomo de los pelos. Los dos cogimos esa concha por un rato, hasta que acabamos en ella. Mi hermana, se dejó caer a un costado en medio de orgasmos que no acababan y Carla nos chupo la pija a los dos…

    —¿Viste que no mentía Pato? Pregunto Carla.

    —Ni una palabra…

    Ese fue el primer polvo de la tarde. Fueron varios, a la tarde y a la noche. Algunos los cuatro juntos otros, Fer y Pato, mientras Carla y yo nos divertíamos en su cuarto.

  • Spring Break en Los Cabos

    Spring Break en Los Cabos

    Esta historia ocurre en marzo del 2018 era verano y el calor de las playas en México para los que saben y ya han visitado nuestro país se vuelve un destino atractivo por excelencia; lo qué pasó para que esta historia con Tití se diera fue que aquella vez yo había iniciado el mes de marzo haciendo un recorrido por todas estas playas pues siempre había querido romper la curiosidad de estar en un Spring Break porque ya que varias personas me habían contado que era un descontrol total y que la fiesta era otro nivel.

    Ese año para comenzar el recorrido tenía planeado visitar 3 de las playas más conocidas en mi país como lo son Cancún, Puerto Vallarta y Los Cabos.

    El caso es que para los que han tenido la fortuna de estar en Cancún, no me dejarán mentir la fiesta ahí es otra cosa; en temporada de Spring Break la gente se vuelve loca, todo se sale de control observas en algunos hoteles que son solo para adultos como la gente está completamente desnuda sin ningún problema; en ocasiones algunos amigos me llegaron a contar que les había tocado ver en algunos hoteles qué hay parejas entre todo el descontrol por la misma fiesta que se ponían a hacer el amor en los balcones de los hoteles, en los pasillos, en fin una locura.

    Esa vez yo había ido con la idea de encontrarme con eso y no voy a contar algo que no pasó estuve ahí y a pesar de que si, en efecto vi mucho descontrol no vi nada que me volara la cabeza, en los primeros días que estuve ahí el ligue y la locura de los extranjeros está a otro nivel entonces en los primeros días que estuve ahí me di una escapada a varias discotecas locales y ligue con mujeres algunas mujeres unas mexicanas y otras españolas, pero no pasó nada fuera de lo común solo me las comí a besos en el lugar y disfruté de mis días ahí no me quería exponer.

    Pasan los días y cuando regreso a Guadalajara ya estaba planeando mi próximo viaje, esta vez era Puerto Vallarta; en esta playa el descontrol está más extremo en las discotecas, el exceso está a la orden del día en todos los sentidos, pero a pesar de eso no pasaba maña de lo mismo a pesar de que iba con un par de amigos, ellos y yo solo nos enredamos con mujeres que conocimos en la discoteca, nos besamos con ellas, pero no pasaba más.

    Regreso a la ciudad y cuando estoy en Guadalajara me doy cuenta que varios de mis amigos estaban hablando de ir al Spring Break de Los Cabos, mis amigos se activaron y llamaron a Tití, a mi prima, mi hermana y en menos de 4 horas sin pensar mucho ya estábamos en el aeropuerto, esa mañana llegamos al destino y ya en Los Cabos reservamos una Villa espectacular con vista al mar y una alberca volada la cual contaba con control de acceso para poder ingresar.

    Una vez conseguido el lugar mis amigos y yo nos dimos a la tarea de conseguir alcohol, condones, cigarros y todo lo necesario para entrar en ambiente una vez conseguido, regresamos a la villa ya que alguien había hecho el comentario de ir a un club de playa para empezar el día. Cuando llegamos al club de playa ahí fue donde me di cuenta de verdad lo que era un Spring Break de verdad, ahí fue donde empecé a ver el descontrol total una fiesta como debería ser, observé cuando estaba ahí como unas parejas tenían sexo ahí mismo frente a mis ojos, vi también mujeres que se desnudaban por completo sin ningún problema y eso me empezó a despertar el morbo por lo que acto seguido empecé a coquetear con Tití y algunas mujeres más que iba conociendo conforme pasaban las horas cuando de repente…

    Llego el momento de regresar a la Villa para cambiarnos de ropa pues, el siguiente plan era salir a las 12 de la noche a alguna discoteca de la Bahía para terminar la noche con broche de oro, el contexto de la historia comienza el clímax aquí pues lo qué pasó para que Tití y yo estuviéramos juntos una vez más comenzó en este momento.

    Por cierto antes de esto, tuve otra historia con Tití la cual les contaré en el siguiente capítulo en donde les contaré también como termino todo que por cierto terminó de una manera muy chistosa.

    Y bueno volviendo a la historia en el momento que entramos a los cuartos de la habitación. No les conté pero el lugar era un espacio muy grande ya que habíamos alquilado 2 cuartos en 1 piso los cuales conectaban entre si por lo que era casi imposible saber que estaba pasando en otros cuartos ya que estos eran anti-ruido. En ese momento todos al estar ahí seguimos tomando otros comenzaban a cambiarse para salir a la discoteca y fue ahí donde empezó todo.

    Yo me enteré que Tití era una de las del grupito que ya estaban empezando a acicalarse para salir y empecé a buscarla en todos los cuartos de la habitación ya que me había dejado un tanto hot por lo que había pasado en el club de playa; busqué cuarto por cuarto y cuando llegué al cuarto principal ahí estaba ella con un amigo, mi prima y otra amiga de ella. Empezamos a conversar y él también te comenzó a ponerse un poco hard, se sentía la tensión sexual en la habitación y en ese momento el cabron de mi amigo Donaldo dice: (Ya saben diré este nombre para no revelar su identidad) «Les propongo un juego qué tal si todos nos desnudamos».

    Yo me quede helado pues sabía que el siguiente paso era organizar una orgía no les voy a mentir yo antes de esta experiencia ya había tenido la experiencia de haber hecho algunos tríos, pero esto era una experiencia nueva para mi. Fue ahí cuando yo dije «bueno ¿porque no?» y me dispuse a dejarme llevar, entonces le seguí el juego a Donaldo y entre él y yo convencimos a Tití y a su amiga para que se desnudaran y organizamos una orgía con ellas dos.

    Yo empecé el juego con Tití y comencé a acariciar su rica vagina y mientras hacía esto su amiga empezaba a besarme y acariciarme la verga, yo aguanté y puse a Tití en la cama mientras me colocaba un condón que me había lanzado mi amigo Donaldo al ver que ya iba empezar la acción con Tití, el mientras yo me encargaba de Tití comenzaba a seducir a mi prima pues ellos durante el viaje ya tenían sus movidas yo también al ver eso me concentré en lo mío.

    Entonces sin más comencé a penetrar una y otra vez a Tití mientras gemía y gritaba de placer; yo al mismo tiempo acariciaba la vagina caliente, depilada y jugosa de su amiga Andy la cual no describí; una disculpa; pero bueno. Andy era una mujer alta de estatura 1.78, de ojos café claro, con un cuerpo para esa época apetecible, cabello castaño claro, morena, con sonrisa perfecta y labios deliciosos, con tetas bonitas y culo increíble, no tenía una sola estría en todo su cuerpo, no es broma pero sin exagerar era una chica muy parecida a Karol G.

    Yo fascinado al tener a Tití y a una mujer como Andy frente a mi estaba que no lo creía y más porque yo con Andy ya había tenido un coqueteo previo en el club donde estábamos. Ella y Tití entre copas me habían confesado en el club que Andy estaba en estas vacaciones porque había terminado con su novio y estaba muy triste, y quería despejarse un poco, yo al saber eso y aprovechando la situación empecé a tirarle labia en el bar a Andy y notaba que ella me correspondía.

    Y bueno que les digo, volviendo a la escena en ese momento en la cama pasaban cosas muy excitantes que día de hoy recuerdo y digo: ¡wow!, ya en este punto yo seguía concentrado en darle a Tití y sin perder la erección de mi miembro, lamía los senos de Tití mientras su amiga Andy parada a un lado de la cama acariciaba mi cabello y observaba lo que yo le hacía a Tití mientras se masturbaba. Yo le apretaba el culo a Andy y me pare pues mi amigo Donaldo me pedía pasó para darle a Tití, yo dejaba a Tití con mi amigo y en ese momento me encerré en el baño de la habitación con Andy y apenas entrar Andy y yo nos decíamos cosas sucias al oído mientras teníamos la vista del mar de fondo a través de la ventana Andy me decía:

    -Chúpamela ya estoy muy caliente…

    Yo empecé a lamer su rica vagina una y otra vez mientras sus gemidos me ponían más hot y ella me tomaba del cabello mientras yo se la lamía como si fuera un helado.

    Seguía chupándosela pero esta vez me volteaba para que ella y yo hiciéramos un 69 “esta fue mi parte favorita”.

    Acto siguiente terminamos y yo la puse en 4 para empezar a darle una y otra vez pero con movimientos suaves y subiendo el nivel de mis movimientos.

    Después ella se trepó encima de mí y brincaba en mi sin parar.

    3 minutos después me puse frente a ella en posición de misionero y le di sin parar, pero como todo lo bueno se acaba en ese momento suena la puerta, y era el resto de mis amigos gritándonos que ya nos íbamos a ir a la discoteca, no nos quedó de otra. Salimos a vestirnos Andy y yo y después de eso nos fuimos a la discoteca a seguir embriagándonos y así fue como termino aquella orgía de Spring Break la cual fue una noche loca que nunca olvidaré.

  • Babysitter

    Babysitter

    Estaba salido caliente y duro como el pico de una plancha, pero ese parecía mi estado habitual. Con diez y ocho bien cumplidos y sin haber mojado nunca el churro quien puede culparme.

    En ese momento me hubiera follado casi a cualquiera y en muchos de mis momentos mas depravados dejado follar por casi cualquiera. No estaba mal del todo, alto, delgado, moreno, depilado, hacia ejercicio. Pero no me había comido un colin.

    Claro que no pensaba que las cosas podrían salir así. En el adosado de al lado se vino a vivir un matrimonio de unos treinta y con un niño pequeño, Marta y Alex. Como yo les caía bien a ellos y al crio empezaron a contratarme para que se lo cuidara cuando ellos salían juntos. Aunque no es muy normal un chico babysitter.

    Verano caluroso y con poco que hacer, yo me ganaba algún dinero por algo que no me costaba mucho. Aprovechaba para repasar, leer o ver cosas en el móvil. El crío era un encanto y tampoco me costaba trabajo mantenerlo entretenido.

    De vez en cuando salían de fiesta o con amigos y yo me quedaba en su casa hasta que volvían. Una noche leyendo con una pequeña luz en la habitación del niño junto a su cuna les oí llegar de una cena a la que habían asistido.

    Marta se había puesto un vestido corto muy sexi, con un gran escote en uve que le bajaba entre los cónicos y duros pechos hasta casi el ombligo y Alex una camisa y un pantalón blancos de lino finísimos y ajustados a su musculoso pecho y muslos.

    Estaban bien buenos los dos. Ya les había visto a ambos con menos ropa, en bikini y bañador tomando el sol en su césped, o a él sin camisa en una tarde de calor.

    Pero aquella noche arreglados y ella maquillada y con un recogido de peluquería, podrían haber seducido a cualquiera. Los había visto y admirado antes de que se marcharan y yo me hiciera cargo de la casa. Incluso me atreví a echarles un piropo:

    – ¡Que guapos estáis!

    – ¡Bah! Esto no es nada.

    Pensando que yo estaría dormido pasaron por el jardín besándose con ansia. Metiéndose mano y magreándose, sin saber que yo estaba viéndoles por la ventana. Se me puso dura de inmediato estaba viendo un espectáculo porno en vivo.

    No podía dejar de mirarlos, como él bajaba los tirantes del vestido desnudando sus tetas cónicas y duras, sin sujetador, y lamiéndolas con ganas. Marta le abría la camisa y le chupaba las axilas y todo el pecho y yo me tocaba la polla a la vez.

    Todo eso en medio del jardín cuando aún podía verlos algún vecino trasnochador, incluidos mis padres desde su dormitorio. Subieron las escaleras riéndose y haciendo más ruido del necesario y suponía que sin dejar de meterse mano.

    Cuando pasaron delante de la puerta del dormitorio en el que yo estaba, en el segundo piso, me hice el dormido en el sillón. Ellos se asomaron, casi en silencio, para ver como estábamos y siguieron hacia su dormitorio.

    De inmediato volví a asomarme esta vez a la puerta de la habitación, desde donde si dejaban la suya abierta podría verles. Tenían tanta prisa que se olvidaron de cerrarla.

    Para entonces Alex ya se había apoderado del tanga de su mujer. Estaba apoyada con los antebrazos en la pared, dándole la espalda y levantando el culito respingón.

    Él le bajaba la reducida prenda de encaje por sus largos muslos. La sacaba por sus pequeños pies aún calzados con unos enormes tacones y se lo llevaba a la nariz sosteniéndolo en su mano.

    En ese momento me hubiera encantado hacerme yo con esa prenda y poder oler el aroma de esa bella mujer. Besaba sus duras nalgas metiendo la cabeza bajo la corta falda. Aún arrodillado tras de su firme culito él mismo se libró de la camisa dejándome ver su musculosa espalda.

    Marta se limitó a ponerse a cuatro patas en el borde de la cama y echarse la falda por encima de la espalda. Ni se había quitado el vestido. Solo pude ver su maravilloso culo un segundo pues enseguida Alex se adelantó para lamerlo y me lo ocultó.

    Por la forma en que ella gemía debía estar comiéndole el culo y el coño. A la vez que él se bajaba los vaqueros y un pequeño y ajustado slip. Le costó sacarse esas prendas por los pies sin perder el equilibrio ni separar la lengua del ano de su mujer. Pero lo consiguió. No perdían el tiempo. Habían venido muy calientes.

    Ahora el trasero que veía era el de él, duro y respingón moviéndose rítmicamente mientras la penetraba. Me pareció un bonito culo y era la primera vez que veía uno de chico en vivo, fuera del porno. La sujetaba por la cadera acariciando su espalda con ternura mientras aceleraba sus embestidas llevados por la excitación.

    No pude evitar sacarme la polla, agarrarla y moverla con fuerza apoyado en el marco de la puerta para no derretirme hasta el suelo. Nos corrimos los tres prácticamente a la vez pero ellos lo hicieron juntos y mis trallazos terminaron sobre el suelo del pasillo.

    Marta despeinada a esas alturas, algunos cabellos se habían salido del recogido, estaba aún más hermosa. Se bajó el vestido que tenía en la cadera, se colocó los tirantes y sin tanga volvió hacia las escaleras para bajar a la cocina. Pasó de nuevo ante mi puerta.

    Volví al sillón con prisa, pero por la rendija de la puerta y con los ojos entrecerrados, la vi pararse a tocar la mancha de mi semen del suelo, olerlo y sonreír. Vaya, me había pillado. Sin decir nada ni molestarse en limpiarlo siguió hacia abajo.

    Alex solo con el slip ajustado que se había vuelto a poner, vino a ver al niño y a echar una manta ligera sobre mí que me hacia el dormido. Por los ojos entrecerrados miraba su torso desnudo con ganas de lanzarme y lamerlo y chupar sus pezones pequeñitos y oscuros.

    No sé que hubiera dado por unirme a ellos en su cama de matrimonio. Pero no me atreví y aunque al menos ella se había dado cuenta de que les había visto no lo plantearon todavía.

    Cuando ella regreso por las escaleras venia desnuda del todo, había dejado su vestido en el cuarto de la lavadora. Justo ante mi puerta dio un gracioso giro completo. Sospecho que con la intención de que ambos viéramos la belleza de su cuerpo desnudo. Reuniéndose con él en el pasillo donde volvieron a abrazarse.

    Ante mis ojos entrecerrados él le agarró el duro culito como si temiera perderlo y empezaron a darse saliva cantidad. Podía ver perfectamente como sus lenguas se cruzaban y lamían. Esta vez fueron ellos los que habían dejado mi puerta abierta del todo adrede.

    Los pies descalzos de ambos estaban pisando mi lefa. Marta empezó a bajarle el slip sacándolo de sus duras nalgas sin dejar que se moviera del pasillo. Parece que por fin Alex se dio cuenta de sus intenciones y colaboró con ella dejándose desnudar.

    Mientras se esforzaba por bajar el gayumbo por los muslos tenía que irse agachando hasta quedar de rodillas a sus pies. Con la polla aún flácida frente a su preciosa carita. La acariciaba con la mano y le daba besos suaves en el glande. Giró el rostro hacia mí y con una pícara sonrisa me dijo:

    – ¿Vas a seguir mirando? o ¿te vas a unir?

    Alex también se giró hacia mí sonriendo y haciéndome un gesto con la mano. La manta cayó a mis pies descalzos. En ese momento yo era el más vestido de los tres. Me levanté como hipnotizado para seguir sus dos culos desnudos hasta la cama.

    Por el pasillo me fui sacando la camiseta que tiré al suelo al entrar en su dormitorio. Me esperaban junto a la enorme cama y se pusieron uno a cada lado. Sin decir nada, como si se hubieran puesto de acuerdo empezaron a besarme el cuello. A acariciarme el pecho, pellizcando cada uno de mis pezones.

    Mis bermudas cayeron al suelo por el peso de lo que llevaba en los bolsillos en cuanto uno de los dos soltó el botón. Como no tenía nada debajo mi polla saltó dura de nuevo. Libre, apuntando al frente. Una mano se apoderó de ella de inmediato mientras otra agarraba mi nalga.

    Giré la cabeza para besar a Alex que enseguida me dio su lengua. Quería hacerle saber que él me atraía tanto como su mujer. Pero la mano que tenía a ese lado fue directa a por la vulva, y la del otro lado a coger la polla que ya estaba otra vez bien dura.

    Exploraba con suavidad sus cuerpos, los primeros de los que podía disfrutar. Ella me empujó con suavidad a la cama. Estaba claro que ellos también querían disfrutar de mí. Quedé boca arriba y a su merced.

    Lentamente comenzaron a recorrer toda mi piel con sus labios, sus lenguas y sus dedos. Del cuello a los pies sin dejarse nada, los hombros, los brazos deteniéndose en la cara interna del codo. Lamiendo las axilas, todo el pecho y el vientre.

    Bajando por las piernas hasta que cada uno se puso lamer uno de mis pies los dedos incluidos. Chupándolos de uno en uno. Y yo no tenía que hacer nada más que sentir. Sentir el placer en cada una de mis terminaciones nerviosas, incluso cuando intentaba acariciarlos me decían:

    – Tranquilo tememos toda la noche para que tú nos explores y disfrutes.

    Y seguían torturando cada uno de mis nervios con la caricia de sus dedos y la humedad de sus lenguas. En un momento dado Alex sujetó mis tobillos y levantó mi culo del colchón sujetándome con fuerza.

    Marta estaba entre mis piernas, no tenía muy claro lo que pretendían hasta que la lengua de la chica se clavó en mi ano. No sé si mis padres en el chalet de al lado llegaron a oír el gemido que se me escapó en ese momento.

    Marta se dedicó a pasar la lengua por toda la raja de mi culo hasta llegar a mojar mis testículos con su saliva. Y a clavarla sin piedad en el ano como si me follara con ella. No contenta con eso también usó uno o dos dedos para penetrarme. No estaba yo por entonces para matemáticas.

    Alex en esos momentos tenía las manos ocupadas. Sujetaba mis piernas para que me cayera sobre el colchón, arrodillado por detrás de mi cabeza me dejaba en la posición perfecta para hacerme con su polla que estaba justo sobre mi cara.

    No desaproveché la ocasión y conseguí pasar la lengua por sus depilados huevos. E incluso metérmelos en la boca. Para acallar su propio grito lo que hizo fue meterse mi pie en la boca y ponerse a chuparme el dedo gordo. Con tanta estimulación, les avisé de que si seguían así terminaría por correrme.

    Así que bajaron mi espalda dejándome recuperar la horizontalidad. Pero no me dejaron nada más. Marta según estaba no le costó subirse encima de mí y poco a poco introducir mi polla en su coñito depilado.

    Fue como meterla en un horno húmedo y caliente, apretado, que me la exprimía. Algo que nunca había sentido pero que tenía muy claro que tenía que repetir mucho en el futuro. Se apoyó en mi pecho para moverse mejor acariciando mis pezones en todo el proceso.

    Alex también se subió sube mí, sobre mi cara, poniendo su culo en mi boca. Tenía claro que tenía que devolver lo que Marta me había hecho a mí. Separé sus nalgas con mis manos, sujeté el culo por encima de mí cabeza.

    No tenía ningún problema para ello, así que saqué la lengua y me puse a comer ese ano como si lo hubiera hecho toda mi vida. De los huevos a la espalda y mordisquear la nalga, lamía todo lo que podía alcanzar. Ellos se besaban y daban saliva cantidad y me daba cuenta de ello porque parte de ella acababa en mi vientre cayendo desde sus bocas.

    Todo lo que estaba pasando, todas las sensaciones me llevaron al orgasmo más intenso de toda mi vida. Me corrí en el coño de Marta gimiendo. Sujetando el culo de Alex con las manos, sobre todo para que no me ahogara.

    Debía tomar precauciones porque no le importó y creo que ella se corrió poco después aún con mi rabo dentro, pero ya perdiendo dureza.

    Quedaba Alex y yo sabía donde quería correrse. Y en esa noche loca estaba dispuesto a darle a él mi otra virginidad. Ellos cambiaron lugares y a mí no me dejaron ni moverme.

    Fue Marta la que ahora sujetaba mis tobillos levantando lo suficiente mí pandero de la cama para dejarle a él una postura cómoda. Y ella la que puso su coñito sobre mi boca para que se lo comiera y le diera más orgasmos.

    No vi de donde sacó el lubricante, pero tuvo que ponérmelo y en su polla porque no me dolió apenas. Pronto apoyó el glande en mi ano y empezó a abrirse camino en mi interior.

    Yo al principio soplaba y bufaba. Lo hacía en los labios de la vulva de Marta aguantado la penetración. Luego cuando empezó a moverse adelante y atrás yo empecé a chuparle el coño lamiendo sus jugos y mi propio semen que rezumaba.

    Estaba siendo un estreno espectacular, nunca habría soñado con algo así, pero como lo estaba disfrutando. Sabía que Alex se correría dentro de mí y quería que lo hiciera, quería su semen en mi interior.

    Eran como un solo ser, perfectamente coordinados para darme placer y recibirlo de mí. Creía que podía notar como me llenaba de lefa, las votaciones de su rabo, no lo sé, puede que fuera solo la ilusión de que lo hiciera. Cuando sacó la polla de mi ano la mía había vuelto a endurecerse.

    No podía ni creerlo pero ahí estaba dura, apuntando al techo. Con amplias sonrisas decidieron que no querían desperdiciar algo así. Los dos se pusieron junto a mi cadera, a ambos lados.

    Se pusieron a chuparme, mientras una se dedicaba a lamer mis huevos el otro se metía mí glande en la boca y al rato se cambiaban los lugares. Habían dejado los culos orientados hacia mi cabeza y desde luego que aproveché para seguir acariciándolos. Mis pulgares entraron en sus anos mientras el resto de los dedos acariciaba la polla o el coño.

    Ya no pararon hasta que me corrí, sus lenguas recogieron mí semen y lo cambiaban entre sus labios en un beso lascivo.

    – ¡Eh! que yo también quiero.

    Se giraron hacia mí para que el beso con toda mi lefa fuera entre los tres esta vez. Saqué la lengua lamiendo sus caras, sus lenguas sus labios. Y cuando quedamos satisfechos se limitaron a tumbarse cada uno a un lado. Apoyaron las cabezas en mis hombros con los suyos encajados en el hueco de mis axilas.

    Quedándonos dormidos hasta que el niño nos despertó unas horas después y Alex tuvo que levantarse a atenderlo.

    Repetimos aquello varias veces incluso con algún invitado más, amigos suyos o míos dispuestos a disfrutar. Solo era pasarlo bien desde luego y como nos gustaba.

  • Más sexo con Luli, Ema, Fede y yo (parte 8)

    Más sexo con Luli, Ema, Fede y yo (parte 8)

    Tras relajarnos un rato largo en el jacuzzi los cuatro, mi novia Luli, nuestro semental Fede, el bailarín invitado sorpresa Emanuel y yo, besándonos entre los cuatro alternativamente, con caricias, pajas y morreos, salimos para secarnos y comer las empandas que tuvimos que volver a calentar en un horno eléctrico. Nos sentamos a la mesa envueltos en toallones y batas, Fede y yo de un lado y Luli con Ema del otro lado, bien juntos, para dar cuenta rápidamente de la comida y las cervezas.

    Por la actitud de mi novia y cierto asombro de Emanuel, supuse que algo estaba pasando al otro lado de la mesa. Ella me lanzaba besos al aire entre bocado y trago, pero con la otra mano había empezado a sobarle los huevos y la pija a su nuevo partenaire. Apenas habíamos terminado de cenar, cuando mi novia abrió su bata para mostrar sus pechos con los pezones erectos otra vez, le tomó la mano izquierda al bailarín para que se los acariciara y le giró la cara para besarlo lujuriosamente. El bailarín empezó a sobar y apretar los pechos de Luli y con Fede nos excitamos de nuevo, pajeándonos mutuamente y darnos varios morreos.

    Mi novia se levantó de la mesa y se llevó a Emanuel de la mano hasta un amplio sillón, quitándole la toalla en el camino para ir acariciándole el culo. Puso las toallas sobre el sillón, se besó con mucha pasión con el bailarín y lo depositó sobre ellas, para enseguida sentarse a horcajadas sobre sus piernas y lentamente meterse la pija erecta del joven dentro de su vagina insaciable hasta el fondo. Lo abrazó, lo chuponeó a lengüetazos y comenzó a menearse muy despacio sobre las piernas de Emanuel, deleitándose con gemidos y jadeos del miembro de su nuevo amante, mirándolo a los ojos como si fuese su primer amor.

    El chico le chupaba las tetas con furor, la aferraba de las nalgas para apretarla más contra su cuerpo y levantaba sus caderas para hundir más su poronga en el interior de la concha de mi novia. La escena nos puso como dos motos a Fede y a mí, que nos besábamos, acariciábamos y pajeábamos como dos adolescentes súper calientes. Como pudimos, nos levantamos para acercarnos al sillón de los amantes y sentarnos al lado de ellos para no perdernos detalles de la desenfrenada cogida que se estaban dando.

    Ni nos prestaban atención, obviamente, y se estaban dando para el campeonato, cuando imité a Luli y me senté a horcajadas de Fede para meterme su pija en el culo. Él la sostenía y la guiaba hacia mi ano con una mano y con la otra me abría los cantos, mientras yo descendía lentamente hasta sentir como su glande entraba con facilidad en mi interior y me hundía el tronco hasta el fondo, arrancándome un largo suspiro de placer y haciéndome contraer y dilatar repetidas veces el ano para sentirla más y gozármela entera.

    Nos quedamos quietos un par de minutos mirándonos a los ojos al tiempo que a nuestro lado se oían los resoplidos, jadeos, gemidos y gritos de mi novia y de Emanuel que cogían desesperadamente, como un tren sin freno. Le tomé de la cara y besé a Fede con suavidad primero hasta que abrió su boca para darme chuponeos lujuriosos y yo me empezaba a menear sobre su poronga dura como una piedra, con mis glúteos atrapados por sus manos y sus caderas alzadas para acompasar la fenomenal enculada que me estaba propinando.

    La calentura de los cuatro parecía no tener límites, jadeábamos como posesos, cabalgábamos nosotros en un galope enloquecido y nuestros machos nos daban un placer increíble. Nos mirábamos con mi novia con ojos extraviados de lujuria, dándonos besos en el aire y al unísono pedíamos más:

    -¡Dame más pija! ¡Cógeme así! ¡Quiero más! ¡Metémela toda!

    Ema se comía los pechos de Luli, Fede empujaba su pija al punto que creía que llegaría hasta mi estómago y mi novia tomaba la cabeza de su amante para besarlo con lujuria, hasta que empezó a jadear y resoplar con fuerza, se arqueó hacia atrás para ofrecerle los pechos a la boca ávida del bailarín y tuvo un estallido de orgasmos múltiples, que provocaron una brutal y larga corrida de Emanuel que empapó su concha de semen.

    La escena nos puso a Fede y a mí a mil por hora, galopeé sobre su pija enloquecido de deseo, mi amante aceleró sus embestidas de cadera para penetrarme más, si ello era posible, y los dos nos corrimos al unísono emitiendo ahogados sonidos y largando espasmos de leche, él en mi culo y yo en su abdomen, sin dejar de cabalgarlo y pedirle más pija, hasta que me desplomé agotado sobre su pecho transpirado y mojado con mi líquido seminal, refregándome despaciosamente para sentir el delicado roce de su piel suave y empapada.

    Mientras recuperábamos el aliento, mi novia exclamó:

    -¡Bombón hdp! ¡Todavía estás al palo! ¡Te voy a coger toda la noche, te quiero comer todo!, besándole la boca, el cuello, los pectorales y abrazando con mucha fuerza a Emanuel, sin dejar de menearse sobre su pija, que no cedía su dureza. Casi lo mismo hacía yo, pero contrayendo y dilatando mi ano atrapando la poronga aún en mi interior conservando bastante su erección, mientras besaba y lamía el cuello y la cara de Fede.

    -¡Cómo les gusta la pija a los dos!

    -¡Siií!, le respondí, mirándolo a los ojos para darle después un larguísimo y apasionado beso de agradecimiento, que respondió con holgura y moviéndose lentamente en mi ano, dilatado y chorreante de semen, sin que yo dejase de contraerlo y dilatarlo, como si tuviera espasmos interminables de placer.

    -Me encanta hacer esto, le susurré al oído a Fede.

    -Me estás calentando otra vez, me respondió besándome otra vez.

    Sus besos, los de Ema y los de mi novia, me volvían loco. Pensé que me gustaba mucho besar, chupar, lamer y todo lo que tenga que ver con intercambiar lengua y boca, labios y pijas, conchas y culos.

    -Yo también estoy caliente, pero se me agotó la leche, le dije mirando a mi poronga fláccida. No la tengo siempre dura como ustedes.

    -Eso tiene solución, me dijo Fede, y alargó su brazo hasta una mesita al lado del sillón, abrió un estuche, se puso una suerte de caramelo en la boca y me pidió que lo compartiera con él.

    Lo tenía entre los dientes, pero no se lo podía quitar. Me dijo que se lo sacara con la lengua, pero yo no podía. Tenía un rico gusto mentolado y me gustaba.

    -Dale, insistí con la lengua, me pidió, y nos prendimos en un chuponeo intenso, frenético y lujurioso de varios minutos durante el cual me pasó el caramelo.

    -¡Qué rico! ¿Qué es?

    -Viagra masticable, me dijo. ¿Nunca probaste?

    -No, está bueno. Ahora nos vas a poder coger toda la noche me dijo con una sonrisa que me derretía, al tiempo que empezaba a levantar sus caderas para volver a cogerme. No lo podía creer, era un verdadero semental inagotable. Sentía en mi interior cómo me bombeaba con su pistón y comencé a menearme de nuevo.

    -¡Qué bueno estás, potro! ¡Cómo me gusta tu pija!

  • Mi novia se comió a su jefe

    Mi novia se comió a su jefe

    Mi novia había sido asignada en el hospital donde trabajaba, como secretaria del ingeniero en jefe. Ella me comentaba que el trabajo era fácil pero que supo días después que su jefe había dicho a un amigo que era muy difícil trabajar en la misma oficina donde ella tenía su escritorio porque se ponía nervioso al ver unas tetas tan ricas apenas disimuladas por la bata blanca que era el uniforme de ese hospital. Ya sabía él que bajo la blusa cerrada con zipper sólo había un sostén y abajo las enormes y jugosas tetas de mi novia. Le propuse que lo trajera a la casa con algún pretexto para que se lo pudiera comer. Yo sólo vería y grabaría con las cámaras que hay por toda la casa lo que ocurriera y estaría escondido en un cuarto disfrutando del show.

    A ella no le pareció mal la idea. Y por una extraordinaria coincidencia, un tiempo después se fue la luz en el hospital por causa de un tráiler que tumbó unos cables y pues había mucho calor y no funcionaban las computadoras. Ella ofreció al ingeniero trasladarse a la casa para seguir trabajando. Y como había papeles urgentes por despachar, vinieron para acá. Yo los vi entrar, meterse a la oficina done tenemos unos escritorios, empezar a trabajar y al poco rato, como quien no quiere la cosa, mi novia le llevó una limonada y se acercó al ingeniero. Notó que se puso nervioso. Le preguntó lo que estaba haciendo en su laptop y para ello se inclinó cerca de él y como si fuera accidente lo rozó con su mano.

    Él no perdió la compostura y siguió trabajando, disimulando las ganas de arrancarle la bata y chuparle sus melones morenos coronados por una hermosa aureola grande, café oscurito y un pezón muy rico color chocolate. Ella notó que el ingeniero, luego de un rato, no se decidía a actuar, así que a la media hora de que no sucedía nada ella se le acercó con el pretexto de llevarle unas botanitas que tomó del refrigerador y mientras él comenzaba saborear lo que mi novia le sirvió, ella disimuladamente se bajó el cierre de la blusa hasta la mitad. Así, ella se inclinaba junto a él, mirando la pantalla de la laptop y sabiendo que su blusa se entreabría y le permitía al ingeniero contemplar sus senos y quizás hasta un poco de su pezón derecho.

    Después, y sabedora de que tenía su atención, se volteó hacia él y se terminó de bajar el cierre y entreabrirse la bata. Él se quedó mirándola a los ojos y luego a sus senos. Ella, despacio, como araña que acecha a su presa, espero unos instantes y se irguió ahí, junto a él, lo enfrentó y se abrió la blusa completamente. Cuando ella se dio cuenta de que el ingeniero no protestaba, se quitó la bata y se quedó en sostén. Uno de encajes muy bonitos, de color blanco y que permitía que la parte superior de sus hermosas y jugosas tetas sobresalieran como invitando a ser chupados.

    Él se quedó en silencio, mirándola, y ella se fue quitando el sostén lentamente, mirándolo también a los ojos. Primero el tirante izquierdo, de manera lenta y después el derecho. Y así, por fin, las tetas de ella con sus hermosos y excitados pezones quedaron ante la vista de su jefe. Luego, como no hacía nada el ingeniero, se le acercó, le puso las manos sobre los hombros, y quedaron uno frente al otro, él sentado y ella de pie, y le acercó los senos a la boca. Tímidamente él se dejaba hacer. Ella tomó el seno izquierdo con esa mano y se lo fue acercando a la boca del ingeniero.

    En voz muy baja le dijo: chupa, ¡y vaya que la comenzó a chupar! Le agarró las enormes tetas y, con fruición se las fue chupando, una por una, tratando de que le entraran en su cavidad bucal, pero eran muy grandes para lograrlo así que se concentró en los pezones, y los chupaba, mordisqueaba, lamía, succionaba, ensalivaba y demás. Luego, con las dos manos agarró la teta izquierda como si fuera una torta que se iba a devorar y así se quedó chupando varios minutos, alternando entre una y otra, pasando su lengua por el canalillo que las dividía y pasando su lengua por arriba y debajo de los pesados senos de mi novia.

    Ella de vez en cuando miraba a la cámara, muy disimulada por cierto y me sonreía. El ingeniero chupó, lamió, apretó, agarró, le dio mordisquitos y luego comenzó a quitarse su camisa a la vez que se ponía de pie. Era su oportunidad y no se la iba perder. ¡Mi novia era la chica más deseada del hospital! Se enfrascaron a besos, con lengua y todo y ella, nada tonta, fue trabajando con una mano para quitarle el cinturón, bajarle el zipper, jalar los pantalones del hombre hacia abajo y meter su mano en los boxers del hombre para sacar una reata de buen tamaño, la cual comenzó a juguetear hasta ponerla más dura de lo que estaba y, luego de que el jefe había ya disfrutado de los pechos de mi novia, ella, queriendo agradarle, lo hizo sentarse, no sin antes haberle quitado los boxers completamente, y se la empezó a mamar.

    Así, despacito, mirándolo a los ojos, los cuales al principio tenía abiertos el hombre mirándola hacia abajo aunque después tuvo que cerrarlos por todas las sensaciones placenteras que le estaba dado mi novia, que es una consumada mamadora de verga. Una vez que la tenía durísima y estaba a punto, ella se paró, lo tomó de la mano y se lo llevó a la habitación de invitados, justo al lado de la oficina. Ahí lo acostó en la cama, se comenzaron a besar, ella arriba de él. Luego de unos minutos se quitó el pantalón y también el calzón amarillo que tenía y que hacía contraste con su piel morena y a los pocos momentos, lo montó pero dándole la espalda. Así inició el 69 que ella adora. Le chupaba la verga por todos lados, le daba besitos, le pasaba la lengua por todo el tronco, le acariciaba los huevos y él, su vez, le metía la lengua en toda su vagina mientras con las manos acariciaba las nalgas de mi novia.

    Esto sucedió durante unos minutos, como diez y luego mi novia se levantó, se fue a los pies de la cama y desde ahí comenzó a besarle las piernas al hombre y poco a poco fue subiendo hasta encontrarse de nuevo con su verga, dura como la piedra. Él ya tenía los ojos cerrados, esperando. Ella lo montó y le fue restregando la vagina completa sobre la tranca, que mantenía pegada al abdomen del hombre, mojándola con sus líquidos mientras que él disfrutaba con los ojos cerrados. Así continuó algunos minutos mientras él mamaba sus pezones grandes de chocolate.

    Luego, ella hizo una pausa y, como hace siempre, acomoda las piernas del hombre sobre el que estaba montada de tal manera que ella pueda agarrarse de sus rodillas, y poquito a poquito, se fue ensartando solita. El seguía con los ojos cerrados, disfrutando de ese monumento de mujer. Por momentos ella se desensartaba y le acercaba los pechos al hombre y él, con los ojos bien cerrados, se los iba mamando alternativamente. Tenía uno en cada mano y movía su cabeza hacia un lado y hacia el otro chupando como quiso esas enormes y sabrosas tetas de mi novia. Luego, otra vez se volvió a ensartar.

    Tomó las manos del hombre, como para que le sirvieran de apoyo y comenzó a subir y a bajar, metiéndose y sacándose la verga y cerrando ahora ella los ojos mientras el hombre veía como rebotaban esos senos fabulosos una y otra vez en una imagen que seguramente no iba a olvidar en mucho tiempo. Él, atento, espero a que mi novia se sostuviera de las rodillas de él para sostener esas tetas con sus manos, ahora libres, y los mantuvo así para que no se lastimaran y fue en ese momento en que mi novia tuvo su primer orgasmo. Fueron varios y de pronto, el hombre sintió algo caliente que le cubría los genitales y no supo si ella se había orinado o habría tenido su squirt, pero no le desagradó.

    Enseguida, el ingeniero tomó control de la situación, aprovechó una pausa que mi novia hizo en su brincoteo y suavemente salió de esa posición y la colocó boca arriba, con la espalda sobre la cama. Mi novia no es mucho de gemir ni nada pero cuando el ingeniero la ensartó en esa posición, pude ver como los ojos de ella se ponían en blanco porque le encanta ser penetrada de esa forma y así, estuvieron ensartados un buen rato. Ella con la mirada perdida y balbuceando cosas que acostumbra decir en esos momentos: “Me estás cogiendo” y cosas así.

    Ella tuvo varios orgasmos y yo pude ver como se le contraía el esfínter del ano cuando el hombre se la sacaba y metía mientras ella contraía repetidamente su esfínter anal. Luego, la pusieron de perrito y en esa posición ella disfruta mucho. Le encanta que la tomen de las caderas y que, al borde de la cama y con el hombre de pie atrás ella, se la cojan al ritmo que quieran. Luego de la cadera el hombre tomó los brazos y se los sostenía, como si fuera su rehén y la estuviera forzando mientras la penetraba cada vez más rápido.

    Luego de una buena arrastrada que le puso el ingeniero, se vino el hombre con unos bufidos intensos. Se quedaron así por unos minutos y luego se acostaron a dormir un ratito. Al rato ella se levantó y se fue a bañar, ahí mismo, pues ese cuarto tiene su propio baño. Creo que el ruido despertó al ingeniero y apenas ella salió, se metió él. Los dos se vistieron. Él miró la hora en su celular y quedaron en verse al otro día en el hospital para seguir trabajando. Seguramente ya no estará nervioso el ingeniero. Jejeje.

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