Blog

  • Sensaciones sexuales (III)

    Sensaciones sexuales (III)

    Lauty se había mudado al departamento de su tía que estaba en el 6º piso del edificio. Tranquilamente podría haber bajado por las escaleras, pero decidió acompañarme en el ascensor. El mío estaba en el segundo, así que no había chances de bajar por otro lugar. Llevaba en la mano el bolso con el mate, las galletitas y la yerba, y en la otra mano el termo y la remera. Como ya regresaba a cambiarme lo único que hice fue ponerme la mini de jeans.

    Fue solo por un piso que compartimos el ascensor. Al abrirse la puerta, Lauty me dijo que me iba a escribir y seguidamente de eso pasó su mano a mi espalda, me desató el corpiño y bajó sonriente del ascensor. Había hecho una maldad y lo disfrutaba. Sabía que tenía mis manos ocupadas y que no podía atarme de manera sencilla.

    Al cerrarse la puerta rogué que nadie subiera al ascensor hasta llegar a mi piso, pero esta vez mi pronóstico falló. En el 5º piso se abrió la puerta y subió doña Irene, una mujer de 80 y picos de años, muy formal, muy seria. Me saludó, pero sus ojos estaban enfocados en mi corpiño, que si bien no mostraba nada, se notaba que estaba suelto. Al verme simplemente se dio vuelta y miró la puerta del ascensor. Yo estaba sonrojada en la parte de atrás bien pegada al espejo y me reía sin hacer ruidos. Al llegar a mi piso la saludé y bajé. Vaya a saber las cosas que pasaron por su cabeza.

    Entré a mi departamento y sin que nadie me viera me fui directamente a mi dormitorio. Allí me di cuenta que fue mucho mas simple sacarme la bikini, Lautaro había colaborado en parte con eso. El plan era darme una ducha y ver qué planes tenían mis amigas para la noche.

    Cuando ya tenía el toallón en la mano y todo listo para meterme a la ducha, sonó mi teléfono. Claramente era Lauty quien me mandaba un mensajito. Dejé todo y me senté en mi cama, sobre mi almohada y el respaldar, para poder leer más tranquila.

    -Hola Marisa, mi gran amiga ¿cómo estás? ¡hace tiempo que no nos vemos! una cosita quería decirte: tenés que tener cuidado porque últimamente las bikinis vienen con fallas y se desatan “solitas” jajaja.

    -Te voy a matar!! Casi me muero de vergüenza. En el 5º subió doña Irene y se dio cuenta que estaba con el corpiño suelto. Los amigos no hacen esas cosas.

    -No te enojes!! Seguramente ya te lo volviste a atar y está todo seguro y en su lugar.

    -Para ser sincera, no. No hay nada. Justo estaba por entrar a la ducha, así que no hay nada.

    Ahí me di cuenta una vez más, que había dado demasiada información. Y me di cuenta que algo estaba pasando en mi que me aceleraba el corazón y me hacía pensar cosas muy sexuales, como nunca antes había pensado. Lauty no tardó en reaccionar.

    -Yo tampoco tengo nada. Estamos iguales.

    -No te creo-le respondí. -Ver para creer

    Al instante entró una foto donde se lo veía desde la cintura para arriba sin nada de nada. Se destacaba su cabello morocho, de ojos grandes, cejas y pestañas que eran muy seductoras.

    La foto tenía un descuido, detrás había una cómoda con un espejo y muy sutilmente se notaba que aún estaba con el traje de baño puesto.

    -No vale mentir -le dije- Estas con el traje de baño, se ve en el espejo.

    -¿Y cómo sé que vos realmente no mentís? -me dijo agregando un emoji de duda.

    Con mucho cuidado me acomodé boca abajo en la cama, me tapé la cola con el toallón y busqué un ángulo para que la foto sugiriera más de lo que mostraría. La saqué y se la envié. Rogándole, por supuesto, que confiaba en él que no se la iba a mostrar a nadie.

    -Ahí está para que veas que no miento. Ahora por castigo y por haber dudado de una amiga, voy a estar un buen rato sin responder. Me voy a duchar. Adiós!!

    Dejé el teléfono en la mesa de luz y ahora sí, la ducha me esperaba. Mi cabeza daba vueltas, entre Natalia, la chica que había visto en la terraza y por supuesto Lauty. El agua corría por mi cuerpo y como un ente mis manos pasaban como automatizadas el jabón sobre mi cuerpo. Mi mente estaba en otro lugar, en otra frecuencia. En un momento volví a la realidad y me di cuenta que hacía un buen rato que estaba masajeando mis pechos de manera especial. Se sentía rico. Ya lo había hecho otras veces, y hoy se daba de manera especial. Mis manos con mucho jaboncito, fueron exactamente a mi vagina. La imaginación volaba y es como que internamente mi cuerpo la interpretaba. Empecé a disfrutar, a gozar. Imaginarme cosas muy sexuales. No había música pero mi cuerpo se movía con un ritmo casi perfecto. Todo terminó cuando alguien golpeó la puerta. Era mi madre que me preguntaba si me faltaba mucho. Le respondí casi como un gemido: -No! ya voy a salir.

    Cuando volví a la habitación había varios mensajes de Lauty. La mayoría decía “perdón por haberte mentido, no va a volver a pasar”.

    -Te perdono, solamente si me contás mas acerca de Vanesa. ¿Cuán amigos con derechos son?

    Al instante Lauty me respondió que sí, que me iba a contar, pero le tenía que prometer que no lo iba a interrumpir. Le dije que lo prometía y que mientras él escribía yo me iba a vestir. Que solo estaba con el toallón pero que como parte del castigo no le iba a enviar más fotos. Aunque internamente moría por fotografiarme desnuda para él.

    Comenzó a escribir y lo dejé en paz así me daba detalles de esa historia en el sur de Argentina. Él escribió:

    “Vanesa un día me manda un whatsapp diciéndome que estaba un poco triste porque no le iba muy bien en el colegio, que sus amigas no la comprendían y que quería charlar conmigo. Le dije que esa tarde iba a estar solo en casa, ya que mi madre tenía turno en el médico y luego se iría de una de sus amigas, así que la esperaba a las 3 y entre mate y mate hablábamos tranquilos.

    Fue muy puntual, llegó y nos acomodamos en la mesa de la cocina. Ya tenía el agua caliente así que el desarrollo de mates se hizo con normalidad. Me contó entre otras cosas sus problemas para relacionarse, etc. etc. y que lo que mas le dolía que muy poca gente se animaba a darle un abrazo sincero. Así que dejando el mate en la mesa, me paré, la invité a pararse y le di un fuerte abrazo. fueron un par de minutos en silencio. Sentía que por la forma en que me abrazaba que lo estaba disfrutando. Me atreví y le besé el cuello. Ella sonrió y me dijo: “que rico”.

    Me había gustado besar ese cuello, así que redoblé la apuesta y la besé bastante mas en el cuello, alternando de un lado y del otro.

    Con toda la intención me fui acercando a su boca y nos cruzamos en un beso desenfrenado. Nuestras lenguas se cruzaron y ella empezó a respirar de manera especial. Su abrazo subió a mi cabeza y mis manos recorrían su espalda.

    Nos abrazamos mas fuerte. Mis manos ya tenían vida propia y se metieron debajo de su remera, directamente a su piel. Su espalda se sentía suave y ella claramente disfrutaba mis manos calientes. Los besos seguían. Nuestras lenguas se escapaban eventualmente de las bocas en busca de dar placer al otro. Yo sentía que tenía una erección en puerta.

    No pregunté, pero mis manos, que como dije tenían vida propia desabrocharon su corpiño, levantaron esa remera y dejaron ver sus pechos maravillosos. Hermosos pezones color rosado, muy puntiagudos, invitaban a ser besados. Por supuesto que lo hice, primero uno y luego el otro mientras los acariciaba con una mano y con la otra buscaba su cola.

    Ella misma ya había desabrochado el botón principal de su jeans y yo le ayudé a bajarlo. Tenía puesta una bombacha color piel. Le quedaba hermosa. Se notaba que estaba excitada porque se veía un poco mojada en la parte de su sexo.

    Al verla le dije que era preciosa y si bien disfrutaba besar sus pechos, estaba al borde la excitación. Le bajé la bombacha y pude notar que estaba toda depilada. Ella en ese momento me dijo: ¿me chupas la concha?

    No le respondí, la acerqué a la mesa, con mucho cuidado corrí el agua caliente y el mate, y la acosté sobre ella. Sus piernas quedaron al borde, de manera que con agacharme un poco podía tener para mi su hermosa vagina. Estaba muy mojada, señal que estaba disfrutando el momento.

    No se la chupé directamente, terminé de sacar el jeans, que estaba casi todo a sus pies, y también saqué su bombacha. Sólo le dejé unos delicados zoquetes que me parecieron muy femeninos y que a ella le gustaría conservar.

    Levante sus piernas y empecé a besarla en la parte interior de los muslos. Muy suave. Pequeños besos que luego se convirtieron en pasaditas de lengua. Una y otra pierna. Vanesa gozaba porque eventualmente emitía pequeños gemidos y estaba con los ojos cerrados y la boca muy abierta.

    La besé en el pubis. Mis manos acariciaron su cola. Sus piernas fueron a mis hombros. MI boca esta vez sí buscó su clítoris.

    El movimiento que hizo cuando besé su botoncito mágico y el gemido que emitió claramente lo tomé como una aprobación que las cosas estaban encaminadas. Pasaba mi lengua en círculos, de arriba a abajo, absorbía. Ella me agarraba la cabeza y me la presionaba con fuerza a su cuerpo totalmente descontrolado. Estaba muy excitada, acelerada buscando un orgasmo. Me dijo con voz entrecortada: por favor cogeme. Con mi cabeza aun entre sus piernas y plena tarea de sexo oral, busqué un preservativo que tenía en mi billetera, me quité las zapatillas y el resto de la ropa sin dejar de chupársela.

    Antes de colocarme el preservativo apoyé mi glande sobre su puertita de entrada, jugué un poco para arriba y para abajo y tocando timbre en el clítoris de ella. Lo disfrutaba mucho. Finalmente me lo coloqué y la penetré. Dio un grito un poco entrecortado, una mezcla de dolor y de placer. Luego entendí que como ella estaba acostada, nunca había visto mi miembro y tal vez se imaginaba otra cosa respecto de su tamaño.

    -¿Estás bien? -le pregunté

    Ella solo hizo un sí con la cabeza y me dijo: “seguí”.

    En realidad empecé. Me movía con suavidad con el deseo que los dos disfrutásemos cada centímetro de penetración. Suave, lento y profundo. Ella solo gemía. Estaba ya en otra frecuencia. Repetía si, si, si cada vez que la embestía.

    Desde el lugar en que estaba y como antes le había levantado la remera podía ver sus tetas en un acompañamiento muy rítmico. Era preciosa Vanesa teniendo sexo. Me gustaba mucho.

    Era el momento para cambiar de posición, le pedí que nos acomodemos en el sofá. Íbamos a estar más cómodos y sobre todo disfrutar nuestra entera desnudez. Ella se acomodó en 4 patas y yo desde atrás pude penetrarla con facilidad. Acariciaba su espalda, su cabello y en especial me gustó cuando me pidió que le diera una palmadita en el culo. Lo hice de manera suave para no lastimarla.

    -Eso tiene que ser bien fuerte, sino no sirve.

    Volví a darla y esta vez lo gritó y lo gritó con placer. Me gustó a mí también, con lo que lo repetí varias veces. Un grito apagado y un movimiento especial hizo que me diera cuenta que había llegado a su orgasmo. Nos habíamos detenido y yo notaba que su vagina latía abrazando mi miembro aun dentro de ella.

    -¿acabaste? -le pregunté. Ella con un gesto de disfrute en su cara me dijo:

    -¡sí! ¿y vos?

    -No, aún puedo un poco más-le dije. Al segundo comencé una vez a embestirla. Esta vez con mucha fuerza y mucho ritmo. Sus gemidos de placer comenzaron de nuevo. Un muy buen rato así hasta que finalmente eyaculé. Por suerte el preservativo resistió y toda mi producción láctea estuvo a salvo.

    Nos quedamos acostados los dos, desnudos en el sofá y una vez más Vanesa me recordó que éramos amigos con derecho. Que cuando quisiera repetir la experiencia ella iba a estar dispuesta para mi.

    Ese fue el comienzo de una hermosa y duradera relación de amigos.

    ¿Qué te parece Marisa? ¿Ya te vestiste?”

    No respondí. Lauti pensó que me había ido. Me mandaba emojis, stickers y yo tardé en responder.

    -Sí, ya estoy vestida. Estaba leyendo lentamente.

    Le mentí. En realidad estaba aún desnuda y leyendo su historia me había excitado mucho y me estaba tocando. Por supuesto que jamás iba a confesar eso.

    -Ya que estás vestida tengo una propuesta para hacerte -me dijo Lauty

    Continuará…

  • Me estrenaron (3): Pancho

    Me estrenaron (3): Pancho

    El ambiente en el salón estaba totalmente impregnado de sexo. Todos estaban atentos y hasta algo sorprendidos, porque los acontecimientos habían superado cualquier cosa que hubiéramos imaginado.

    La calentura de todos y cada uno era visible y lo que ahí estaba sucediendo enervaba los deseos carnales que nos hacía olvidar cualquier prejuicio o restricción social.

    A pesar de que no se dijera nada, era una realidad cada vez más evidente que, en teoría, había cinco machos calientes y una hembra dispuesta a satisfacerlos a todos.

    -Quiero proponerte algo –me repitió Manuel.

    -Ya vimos que coges muy sabroso. ¡Mira! –dijo señalando con sus manos su zona genital y luego a los demás.

    -Nos tienes a todos calientes. Se trata de aprender y pienso que eres el mejor para “enseñarnos”.

    -No sé que piensen los demás, pero al menos yo, quiero sentir lo que sintieron Andy y Omar –A lo que todos asintieron.

    -Pero para que sea justo, te propongo lo siguiente:

    -Nosotros te cogemos para “aprender” contigo y después tu ¡nos coges a cada uno! Al final sales ganando porque ¡Nos vas a coger a todos!

    La idea era estupenda, pero debía aparentar que estaba dudando. Aunque estaba seguro de que mi respuesta era ¡SI!, tenía que hacerme “la difícil” o no me respetarían. Yo no quería que se burlaran de mí.

    Más que titubear, estaba aflorando mi lado femenino. “A las mujeres les gusta que les rueguen…” y yo quería que me rogaran. No puedo explicar como ocurría esa ambigüedad, porque sin dejar de asumirme como hombre, en mi mente había una nena deseosa de ser tratada con dulzura, con cariño, con pasión y con deseo. Me estaba gustando sentirme deseada. Además, tenía el antojo y la curiosidad de explorar, conocer y sentir la verga de cada uno de ellos.

    -Es queee… me toca cogerme a Omar, ahora sigo yo, ese era el trato -insistí sin convicción, con mi vocecita temblorosa y aguda como de niña.

    -Claro que si, yo estoy listo para que me metas tu verguita. -Escuché la voz viril de Omar.

    -Pero piénsalo, te conviene más, de todos modos me vas a coger al ratito. ¿te imaginas? Vas a ser ¡El único que se cogió a todos!

    Yo estaba con el culo que ya no goteaba, apoyado en mis piernas, semi arrodillado; y entonces fue Pancho quien quitándose los zapatos, subió a la colchoneta y se me acercó. Se bajó los pantalones y calzones de un tirón y poniendo su verga frente a mi cara a la vez que me levantaba el mentón.

    -A ver preciosa. ¿Por qué te haces del rogar? Se nota que lo estás disfrutando. Naciste para eso… Te encanta la verga y mueves el culito muy bonito, se ve que tienes ganas.

    -¿A poco no te gusta lo que ves? Acércate, ¿a poco no se te antoja?

    No tuve que decir nada para que supieran que aceptaba la nueva propuesta. Mis acciones estaban respondiendo más rápido que mis palabras. La tomé con mis manos y me di cuenta que no podía abarcarla toda, ni a lo ancho al sostenerla, ni a lo largo al poner una mano sobre la otra. Quedé impresionado por su grosor y su tamaño. Sentí unas punzadas en el culo en una reacción que empezaba a volverse natural.

    Acaricié sus bolas, acaricié desde la base de su pene a todo lo largo hasta la cabeza. La acerqué a mi boca para chuparla pero solo pude lamer sus bolas y la base de su verga, ya que erecta como estaba, llegaba por encima de mi frente. Tuve que incorporarme un poco, de pie, con el culo echado hacia atrás, como quien se acerca a un bebedero, levantado sólo lo suficiente para poder besar y lamer la punta de ese mástil y saborear el líquido que de ahí fluía.

    Sabor, olor, textura y color… llenaron mis sentidos de satisfacción. ¿Como era posible que toda mi vida hubiera vivido sin conocer el placer de paladear ese artefacto de hombre? Esta maravilla no debería ser privilegio del disfrute femenino, es algo que nadie debería abstenerse de probar.

    Y no había cabida para la comparación de cuál era mejor. Eso es como cuando te preguntan, si eres padre o madre, a cuál hijo quieres más y dices que todos son diferentes pero los quieres igual; así se sentía hasta ahora conocer y disfrutar cada nueva verga.

    Definitivamente ¡Era una salchicha enorme y sabrosa!

    No podía meterla completa en mi boca, apenas alcanzaba a tragar la tercera parte y lo grueso de su cabeza hacía difícil que pudiera mover la lengua al tenerla allí. Sólo podía chupar, mamar, succionar; pero si quería jugar con ella usando mis labios y mi lengua debía sacarla para poderla recorrer desde la cabeza hasta los huevos y volver a la punta. Eso me empezó a cansar y ya no me estaba provocando mucho placer.

    Afortunadamente, no hubo que hacerlo por mucho tiempo. Pancho me detuvo y me indicó:

    -Yo no quiero descargar en tu boca, te quiero coger. Enterrarte la reata y venirme en tu culo. Así que date la vuelta y ponte en cuatro.

    Obedecí colocándome en cuatro, de rodillas y, para estar más accesible y más abierto, separé un poco las piernas, elevé el culo en punta y puse la cabeza contra la colchoneta; estiré los brazos hacia atrás y me abrí las nalgas con las manos. En un solo día me había convertido en todo un experto para ser enculado.

    Tampoco a esta verga le tuve miedo, desconocía yo si había algún tope en el culo, un límite por el cuál una verga no podía entrar más profundo; así que gracias a mi ignorancia, esperé con ansiedad la penetración, el cuerpo relajado, disfrutando del momento y con el culo elevado y hambriento.

    Había una fijación en mi pensamiento de que era muy grande, gruesa, corrugada y caliente. Eso me generaba una mezcla de deseo y curiosidad latente, ansiedad de que mi culo probara y sintiera lo que mi boca acababa de conocer.

    Pancho se colocó tras de mí, me tomó de las caderas y comenzó a puntearme. El grosor le impedía entrar de un tirón, pero de cualquier forma, no era lo que el intentaba. Estaba reconociendo el terreno, dándomela a desear, haciéndome sentir antojo y esperando quizás a que yo se lo pidiera. Así lo entendí, estaba aprendiendo a interpretar las señales copulatorias.

    -¡Ya Pancho! ¡Trata de meterla! ¡Quiero sentirte! ¡Estoy lista!–comencé a decirle con una voz rasposita, pero muy femenina.

    Quería estimular su deseo hablando en femenino y, llamándolo por su nombre, le hacía saber que lo aceptaba como todo mi macho y yo su nenita.

    Porque además de que eso me calentaba me había dado cuenta con Omar y Andy, que a los hombres les excitaba más imaginarme como mujer, yo no quería romper esa magia o que perdieran el deseo de poseerme con toda su hombría.

    Después de todo, ellos eran unos machos fabulosos y como tal, yo sabía que no les gustaban las joterías. Ellos tenían que sentir el dominio sobre su hembra y yo necesitaba toda su virilidad al máximo, para seguir disfrutando esas hermosas sensaciones de ser penetrado y dominado con su poder. Ese se estaba convirtiendo en mi mayor placer, casi puedo decir que era como sentirse amado.

    -¡Ponte flojita Juanita! ¡Poque se me hace que vas a ver las estrellas mamacita! -Decía Pancho.

    -¡Ya métela por favor! ¡Yo aguanto! ¡Ya entiérramela! ¡Dámela, por favor! ¡Déjame sentirla! –fue mi respuesta.

    Pancho seguía tras de mi, me sujetó más fuerte las caderas, como si fueran agarraderas y siguió punteándome ahora con la intención de entrar en mi. Era demasiado gruesa para mi hoyito, así que sus intentos encontraban un bloqueo natural difícil de atravesar.

    Mi cola estaba bien parada, abiertas mis piernas al máximo, aún sujetaba mis nalgas con las manos y las abría lo más que podía; con la cara totalmente pegada a la colchoneta y la parte de mi cintura curveada hacia abajo intentando que se abrieran mucho más y, en esa postura esperar el avance de mi ensartador.

    -Necesito que relajes el culo y te abras mas las nalgas con tus manos o no podré cogerte, yo sé que te va a caber, pero tienes que cooperar para que sea más fácil. –Me dijo mientras quitó una mano de mis caderas para sobarme las nalgas.

    -¡Siii…!!!, yo coopero. Estoy tratando de abrir lo mas que puedo para que me la metas toda. ¡Cógeme por favor! ¡Dame tu vergota! ¡Quiero sentirla adentro de mi! –Le respondí con mi vocecita rasposa de hembra cachonda, que me salía cada vez más natural. Yo no buscaba las palabras, me nacían del alma como si se tratara de una habilidad apenas descubierta.

    Así, sobando y acariciando mis nalgas me iba relajando, como cuando te van a inyectar, presionando lentamente su verga entre mis nalgas, punteándome con su cabeza gorda a la entrada de mi culo, haciéndome sentir al empujarla como un chupón o un destapacaños.

    -aaaah!!!

    No parecía una tarea fácil, se resistía a entrar, aunque Pancho empujaba cada vez más fuerte y acariciaba mis nalgas pidiéndome que me relajara.

    Insistió, presionó, volvió a insistir y poco a poco fue consiguiendo que entrara. Sólo la punta de la cabeza. Era como un tapón haciendo presión para entrar.

    Literalmente estábamos pegados, con sólo la puntita de su verga dentro de mi. Mantuvo ese tapón en la entrada de mi culo sin sacarlo ni meterlo más; acarició y sobó mis nalgas, sujeto mi cadera con firmeza y aprovechó un instante de relajación para empujar y clavar el resto de la cabeza.

    —¡Ahhh…!

    Ahí se quedó firme, lo había conseguido, la cabeza de su verga estaba dentro de mi culo, pero la nueva experiencia no era placentera, ahí conocí el dolor de ser enculado. Ese dolor de ser partido en dos del que tanto he escuchado hablar, pero que en ese tiempo era un concepto totalmente desconocido por mi. Dolía pero no me asusté, porque instintivamente, tal vez de forma subconsciente, sabía que el culo se adapta poco a poco y luego deja de doler.

    —¡¡¡Me duele!!!

    -¡Tranquilita mi reina! Aguanta, todo irá bien, ya entró lo más grueso, sólo relájate para poder meterla toda.

    -¡Nooo! ¡Ya no quiero! ¡Duele mucho! ¡Por favor sácala! ¡Me arde demasiado!

    -¡No chilles! ¡No seas maricón! ¡Aguántate como hombre! Si la saco ahorita te va a doler más. Espera un poco y verás que tu culo se hace mas ancho.

    Dejé de protestar porque a pesar del dolor, había una sensación placentera dentro de mi ano que para comprenderlo mejor, podría describirse como: “cagar para adentro”.

    Su verga estaba atorada en mi culo, llenando por completo mi hueco sin la menor posibilidad aparente de avanzar hacia adentro ni hacia afuera pero empezó a mover en círculos la cabecita dentro de mi ano. Sólo la cabecita.

    Y yo comencé a incitarlo para que siguiera adelante, aún con todo ese dolor, las ganas de ser enculado por Pancho me excitaban; Todo era nuevo para mi y es sabido que en las sensaciones corporales, el dolor y el placer van siempre de la mano.

    -¡Dale papi! ¡ Ensártame Así! -le susurraba.

    —Así me gusta. Eres una buena hembrita, ¡te voy a llenar de verga! ¡Tienes un cuerpo delicioso preciosa! –Decía sin detenerse, hamacando en círculos y presionando mis caderas, jalando mi cuerpo hacia él.

    —Aguántate que te la quiero meter toda hasta el fondo…

    —¡¡¡Ahhh…!!!

    —Aguántala, mamacita.

    —Síii… Sí, mi rey… Yo aguanto… yo la aguanto… ¡¡¡Ay Diosss!!! ¡Duele muchísimo!

    Su verga gruesísima parecía un tapón metido a presión. Y a pesar de que daba la sensación de que no podía entrar más, me la fue metiendo dilatando mi ano. Empecé a bufar, respirando lento y profundo, inflando los cachetes y soplando fuerte, mientras ese hermoso garrote se abría paso a cada empujón y se ensartaba en mi, causándome dolor en su avance.

    Poco a poco me fui amoldando a su fierro, la elasticidad muscular funcionó a la perfección y fui aceptando esa verga con más placer y menos dolor. Me tenía clavado por la mitad y seguía empujando, avanzando más y más dentro de mi. Así, sin tenerla totalmente adentro, me estaba cogiendo riquísimo.

    Era indescriptible la maravillosa sensación de una verga deslizándose en mi agujerito trasero, penetrando y masajeando dentro del cuerpo. Incluso ahora, cada que recuerdo las sensaciones de entonces, me cuesta mucho trabajo aguantar las ganas de salir a buscar alguien que me ensarte como aquel día.

    Acostumbrándome al ensanchamiento, Pancho empezó a sentir confianza y a clavar con más fuerza. La sacaba un poquito y la empujaba para embutirla más al fondo. Mi cuerpo se movía con sus empujones y mis jadeos respiratorios se transformaron en gemidos placenteros.

    —¡¡Ahhh…!! ¡Siii…!!

    Allí, en esos preciosos momentos, recordé que todos me miraban, mientras Pancho me la metía profundamente sujetándome de las caderas y empujando con fuerza.

    —Así, putita, así… ¡Muy bien!

    -¡Ufff! ¡así! ¡Muy bien! Siéntela chula…! —decía bombeando lentamente y empujando la cadera hacia adelante pegándose a mi cada vez más. Su verga seguía entrando, era tan grande que parecía no tener fin, ni límite o pared que la detuviera.

    Con ese lento avance y sin obstáculos, sin darme cuenta desde que momento, ya tenía la verga de Pancho clavada hasta el fondo, con sus huevos rebotando en mis nalgas, ensartada por completo de forma fascinante por mi nuevo macho, que remataba su dominio sobre mi con palabras que me calentaban más.

    -¿Te gusta que sea tu macho? ¡Que rico me aprietas la verga! ¡Tienes un culo bonito y muy tragón! Yo creo que se come lo que le metas!

    —¡Ahhh…! —yo gemía al sentirla por completo adentro. Por si había alguna duda, el choque de sus testículos contra mis nalgas garantizaban que la tenía toda adentro. Era increíble como podía caber tanto.

    -¡Ay…! ¡Ay…! ¡Ay…! -yo gemía a cada empujón en una dualidad entre el dolor y el placer que me daba con esa verga tan gorda. Como suele decirse, dolorido y feliz a un tiempo. Mientras la barra entraba y salía de mi interior, con su pelvis pegada a mis nalgas. Me sentía deliciosamente ensartado y excitado.

    -¿Te duele maricón? ¿Te gusta ser mi putito? –decía mientras seguía dándome severos empujones.

    -¡Yo no soy maricón! ¡No soy putito! –le reclamé ofendido mientras hacía círculos con mi culo abrazando su verga entre mis nalgas.

    -¡Claro que si lo eres! Yo te estoy haciendo mi putito, tu sólo disfrútalo. Tu cuerpo habla por si solo, no hay nada que enseñarle, ya nació así. Tienes una cinturita, un culito respingón y muy tragón, esa vocecita de hembra caliente y hasta la carita de una linda nena.

    -¡Siii!, ¡Me encanta tu verga! ¡Pero no soy putito… soy putita! –le dije con seguridad. Para defender mi honor y asumiendo que en el juego, prefería ese papel, al de ser humillado como maricón. Estúpidamente, como si eso les dejara claro algo que estaba ausente desde el principio: mi hombría.

    -¡Aaah! ¡jajaja! de acuerdo -exclamó.

    –Tienes razón. eres una nena preciosa. Mi putita. ¿Te gusta eso?

    -Sí… Sí… -Le dije feliz de haber puesto las cosas en claro, apretando y aflojando el culo alrededor de su maravillosa barra de carne con la que me tenía atravesado.

    -¡Siii papi! ¡soy tu putita! ¡soy tu perrita! ¡Dame mas duro! ¡Soy tuya! –Dije envalentonada y con un deseo cada vez mas fuerte de ser tratada como tal. Para provocarlo y sacar lo máximo de su excitación conmigo, para complacerlo, para tener su aprobación, para que supiera que me estaba haciendo muy feliz.

    Yo sabía perfectamente lo que venía ahora, mi aprendizaje acelerado me estaba volviendo experto en como complacer a los hombres, así que seguí con los movimientos circulares de mi culo gimiendo con mi vocecita rasposa, coordinado con los movimientos de Pancho de adentro-afuera.

    -Aaahh. Asíii!! delicioso! –decía sujetándome fuerte y taladrando con todo su poder sobre mi.

    Con su mete-saca cada vez más fuerte, cada vez más rápido. Yo le apretaba la verga y la soltaba, como si mi culo fuera una boca chupando, mientras él me sujetaba de las caderas o me sobaba las nalgas con fuerza.

    Eso me excitaba aún más, pero lo que me llevó al éxtasis, fue percibir cómo eyaculaba dentro de mí, las enormes y maravillosas pulsaciones de su verga al empezar a vaciarse dentro de mi culo, derramando toda su leche en mi interior, chorros de líquido caliente que inundaron mis entrañas.

    Se quedó así un rato encima de mí. Mi ano ardía con tan tremenda cogida, pero el dolor se volvía insignificante, ante el orgullo de haber logrado meter esa verga enorme dentro de mi, de ser capaz de exprimirla, de imaginar la cara de felicidad que Pancho tendría y que demostraba al tenerme abrazado por detrás, besando mi espalda, mientras terminaba de eyacular y su verga se iba desinflando y perdiendo parte de su dureza.

    Yo seguía en la misma posición con el culo empinado, totalmente abierto, mientras un hilo de semen salía de mi agujero y chorreaba hacia la alfombra, con su polla todavía dentro desinflándose poco a poco.

    Pancho dejó de abrazarme y se fue retirando paulatinamente, sacó su verga de mi culo, que hizo un ruido al escapar el aire y dejó expuesto un hoyo enorme, o al menos así se sentía.

    Me sentía cansado, así que me recosté momentáneamente de lado para recuperar mis fuerzas. Aún no terminaba mi tarea, los miraba a todos y me sentía feliz de ser el centro de atención, notando en sus rostros excitación, deseo y admiración. Con lo que había pasado ahí, experimentaba una gran satisfacción de verlos a todos con la verga parada, y saber que yo era la causa de ello.

    Andy fue a su casa para llevarnos agua, algunas bebidas gaseosas y botana. Y yo quedé expectante, de quien sería el siguiente y hasta donde sería capaz de llegar ese día.

  • Nuevas vecinas

    Nuevas vecinas

    Este es mi primer relato y espero que les guste. Pasó hace aproximadamente 15 años, tenía 33 años, y estaba casado y con dos hijos aun pequeños, vivía en un departamento pequeño independiente de una casa grande un familiar en un sector clase media de Quito, Ecuador. Trabajaba entre 10 y 12 horas diarias en un banco, razón por la cual normalmente llegaba tarde a casa y encontraba a mi esposa acostada o dormida, de allí que mi vida íntima estaba pasando por un declive.

    Soy y era en ese tiempo de buen ver, estatura mediana 171cm, delgado tonificado, ojos grandes y facciones finas, y tenía en aquella época algunas admiradoras en el banco que trabajaba, sin que tenga una relación mas allá de sexo casual con alguna de ellas.

    El caso es que una noche particularmente mas tarde llegué a casa, y para mi sorpresa en el pasaje de ingreso estaba mudándose una familia nueva, con un camión que bajaba todo el mobiliario. Eran tres mujeres y un muchacho, la madre Enma de unos 55 años, las dos hijas Rosario Clara de 22 y 25 años y el muchacho Alex de 18 años. El tumulto era tal que no podía pasar con mi auto a mi casa, y dialogando con la señora Enma acordamos dejarlo en su entrada y en la mañana retirarlo de allí, cosa que acepté, y de paso les ayudé a bajar una lavadora muy grande y pesada.

    En la mañana luego que mi esposa preparara el desayuno y llevara a los niños a la escuela, Sali a casa de la vecina a retirar mi auto. Cual sería mi sorpresa que me recibió Clara que estaba sola arreglando el desorden de su mobiliario, era como de 160 cm figura delgada, pero de amplias y redondas caderas, tez blanca y senos medianos, vistiendo unas pijamas de pantalón blanca con flores, algo transparente que evidenciaba una ropa interior de tanga negra, y lo mas atractivo era sin duda su cara, de facciones finas, ojos grandes, y una hermosa cabellera negra de rizos cortos, pues entré, y le dije algo parecido.

    -Buenos días vecinita Clara, será que ya puedo retirar mi auto?

    -Claro vecino, y gracias su ayuda de ayer y estas molestias con el auto.

    -No se preocupe… mas bien que le parece si desayunamos? (doble sentido y mirada lujuriosa).

    -No le preparó su mujer?

    -No, y me dejó con muchas ganas.

    -Miren a este vecino, quiere que le alimente!

    -Me encantaría

    Sin dejar de mirarme abrió la puerta de acceso a la cocina y entré, me ofreció café y lo tomamos de pie en esa misma cocina, en un descuido mientras preparaba algo estiré mi mano y la abracé por detrás de la cintura, pegando mi boca a mi oído le susurré algo como.

    -Realmente mi Clarita eres mas deliciosa al tacto que a la vista, además hueles rico!

    No se movía y solo entrecerró los ojos al sentir los 18 cm de verga dura que la tenía entre sus nalgas, y al sentir esa aceptación tácita empecé a bajar por su pantalón de dormir a sus caderas, y con la otra mano subir hasta la base de sus senos.

    Uff deliciosos, justo al tamaño de mi mano con unas puntas pequeñas y rosadas, en tanto que con la otra mano alcancé la entrada de su vagina depilada y muuuy húmeda.

    Le empecé a meter despacio mi dedo índice y a su vez ella suspiraba profundamente abriendo las piernas hasta tocar su clítoris levemente en círculos siendo que su vagina respondió con muchos jugos y aun mas suspiros. Estaba a mil y sentí la mano que agarraba mi verga por fuera del pantalón y me decía algo como.

    -Vecino, ayer vi el paquete enorme que trae, muéstreme ahora, quiero sentirlo, para lo cual giro, me bajo la bragueta del pantalón y sacó mi miembro, acariciándolo desde la raíz y huevos hasta la punta de la cabeza. Estaba en el cielo, empezó a realizarme uno de los orales mas deliciosos que haya recibido, sin que fuera necesario metérsela toda hasta la garganta, era una maestra en la mamada de la cabeza, sentía su lengua deliciosa en cada pedazo de mi verga mientras con su mano me acariciaba los huevos y empezaba a explorar las paredes de mi ano, cosa que me causó un corto circuito interno, retirándole la mano de esa zona peligrosa.

    No aguantando mas, le levante le giré y le baje el pijamas con todo y ropa interior, doblando su espalda hasta dejar expuesta esa vagina deliciosa y joven, pero sin metérsela ya que empecé con un juego de sobársela en los labios por fuera, quería verla muy excitada, y vaya que lo logre, empezó a jadear mas duro algo así como

    -Ya métemela por favor, para de tocarme así, voy a terminar sin que me lo metas, y yo seguía en el juego, y ella por favor, ya no aguanto mas, quiero sentirte, no seas malo, métemela!

    Hasta que cuando menos lo esperó se lo metí con toda la fuerza de mis caderas, lo que le sacó un grito enorme de placer “ayyyy, que rico bebé!”, y empezamos un ritmo frenético y fuerte, en el que ella jadeaba… “así… así… mas fuerte, mas duro, que rico huevo tienes”.

    Pasaron como 10 minutos y sentí que ella termino una vez pero yo quería mas, y no paraba de metérsela duro, cambiando de posición al subirle a la mesa del comedor con las piernas bien abiertas y sobre mis hombros, alcanzando la profundidad mas grande de su vagina.

    Tuvo un segundo orgasmo, y sus jugos me bajaban por las piernas mojando mi pantalón de terno, y casi a la media hora sentí que estaba por eyacular, fue mágico, muy duradero y con tres salpicaderas de leche blanca y espesa, la primera adentro, y las otras dos fuera, en tanto que ella empezó a convulsionar y a desesperarse diciendo que no podía respirar y estaba a punto de desmayarse.

    Con susto poco a poco fue recuperando el color y a espirar mas pausadamente, ocasión que aproveche para despedirme con un dulce beso en los labios. En realidad era una mujer joven, y muy atractiva a pesar de no estar arreglada ni pintada. Acordamos posteriores encuentros pero fuera del barrio, ya que era muy arriesgado exponerse con el vecindario, y así ocurrió, pero esa ya es otra historia.

  • Caché a mi suegra y me aproveché

    Caché a mi suegra y me aproveché

    Ella es una mujer morena, alta, con buenas caderas y pechos, pero delgada, tiene 53 años, una mujer independiente, le gusta comprar ropa sexy, no me refiero a puti-vestidos, shorts cortos, blusas coloridas o eso que usan las jóvenes de hoy en día. Ella sabe explotar su belleza con unos buenos jeans ajustados a la cintura, una blusa que deje ver su senos grandes y muy bien formados. Como les comenté ella es mi suegra, llevo casado con su hija más de 6 años, siempre se me hizo una mujer muy respetable, hasta puritana en ciertas cosas, pero todo cambió un día en una fiesta cuando me quedé sin saldo en mi teléfono y tenía que hacer una llamada.

    Le pedí su teléfono ella me lo prestó sin pensarlo, justo cuando estaba en la llamada llegaron varios mensajes, fue hasta molesto, porque no dejaba de vibrar el móvil mientras lo tenía en la oreja, bueno termine mi llamada y antes de entregarle el celular, volvió a llegar otro mensaje que decía, me encanto estar contigo eres muy especial bebe.

    Al principio no le puse importancia podría ser un mensaje de un familiar o algo por el estilo, les recuerdo que ella es una mujer muy recatada. Pero la verdad me quedé pensando en eso durante los días siguientes, quien le habría mandado el mensaje, pero ya no le puse más importancia.

    Un día por mi trabajo andaba en el centro de la ciudad, pasó a mi lado, no se dio cuenta que era yo, ella iba muy apresurada y enfocada en llegar a un punto.

    Cuando pasó a mi lado la reconocí primero por su perfume que es un poco frutal de esos que se impregnan en tu nariz y que no salen de ella, aunque ya no este quien lo portaba, al voltear la vi retirarse con unos jeans de mezclilla azul oscuro, una blusa color verde y unas zapatillas color verde que hacían juego con su blusa, en ese momento por morbo vi sus nalgas, claramente llevaba una tanga por que los jeans eran muy ajustados y no se le marcaba para nada el panti, solo dejaban ver su gran trasero que tiene, el cual se movía en movimientos fuertes y vibrando cada que daba un paso.

    En ese momento pensé estás loco, porque le ves el culo a tu suegra, pero la verdad me dio mas morbo que pena en ese momento, para no alargar el dato le marque a mi esposa y le comente que había visto a su madre y que no me saludo, obvio omití que le vi el culo y que se me antojo darle una nalgada.

    Mi esposa me dijo que estaba loco, que ella estaba en el trabajo que le había tocado quedarse más tiempo ya que su relevo no había llegado, ese día tenían una comida con sus hermanas y que les había cancelado o algo así.

    Entonces me dejó pensando habrá sido mi suegra o alguien más, no lo sabía, pero me excitaba pensar que si había visto a mi suegra.

    Como no podía dejar de pensar en eso, el siguiente fin de semana le pedí otra vez prestado el teléfono a mi suegra, justo antes de que salieran a la tienda por unas cosas que nos faltaban para la comida, sabía que tardarían mínimo 30 min en la tienda y se irían mis cuñadas, mi esposa con ella, por lo que solo me quedaría en casa con mi suegro y los niños.

    Ya con el teléfono en mano me fui al baño para poder revisarlo con calma sin que mi suegro se diera cuenta.

    Lo primero que me decepcionó es que la galería estaba con candado, necesitaba su huella o el patrón para poder acceder a ella, eso me desanimó, pero enseguida me surgió una duda, que estaba escondiendo que no quería que lo vieran los demás? Aunque es una mujer que trabaja como gerente de una tienda no sabe mucho de tecnología, o no le interesa saber más de ello.

    Pero bueno pasé al wasaps, no había mucho, unos grupos de trabajo, unos de familia, y uno de amigos, en este último había memes, un poco de cotorreo, pero me llamó la atención que le hacían un poco de burla con un tal “DX”.

    Busque el contacto con esas letras y oh sorpresa, tenía conversaciones bien sucias con él, le decía cosas de cómo le comería la verga cuando lo viera, que se tragaría toda su leche, que si le había gustado la última vez, él le decía cosas bien sucias, que se la metería en cuatro como la perra que es, que si le había batido la leche el cornudo de su esposo, que le encantaba como se la mamaba y se tragaba su semen.

    La verdad esa situación me puso la verga bien dura, tanto que no me sentía cómodo estando sentado en la taza del baño, me levante, pero no podía dejar de leer la conversación, ahí estaba en el baño con una mano en el celular y otra en mi verga dura y palpitante por todas las cochinadas que estaba leyendo, lo admito era muy morboso y dañado eso pero me ponía dura mi verga y me gustaba.

    Fui subiendo en las conversación y había de todo cosas obscenas y cosas tiernas como una foto de un peluche que le regalo ese cabrón a mi suegra, mismo peluche que estaba en su recamara, recuerdo que nos dijo que se lo compró a un niño fuera de su trabajo (obviamente para ocultar la infidelidad), pero en ese momento recapacite y me fui a los archivos multimedia de la conversación y ahí me quede sorprendido, tenía una que otra foto de la verga del cabrón que se la estaba cogiendo, tenía una verga larga, la verdad se veía que media unos 20 a 25 cm circuncidado y peluda, no se la había rasurado desde hace mucho tiempo.

    Pero lo que en realidad quería ver era las fotos que ella le pudiera haber mandado y si, las encontré unas con baby doll negro de frente que dejaba ver sus tetas y uno de sus pezones color café, lo acepto en ese momento me la empecé a jalar pensando en ella, pero ya no tenía tiempo ya casi regresaban por lo que hice fue mandarme captura de pantalla a mi celular de las conversaciones.

    Me arriesgue a que regresaran y yo siguiera en el baño y continúe viendo la galería, tenía una que ella estaba en cuatro enseñando el culo con su tanga de lado, se le veía su concha húmeda como si hubieran acabado dentro, estaba brillosa su piel como de haber sudado un poco, ella veía fijamente a la cámara mientras sus pechos estaban apretados por el colchón, una de sus manos se veía estirada a la distancia y la otra estaba agarrando una de sus nalgas apretándola con sus uñas, claramente no la había podido tomar ella sola esa foto por lo que me fui a la conversación, no mames lo que leí me dejó completamente excitado,

    DX. – Te mandaré la foto que más me gustó de este día.

    Suegra. – Si papi, mándamela quiero ver como me veo, me tomaste muchas y no me dejaste verlas, solo por favor, no se las muestres a nadie más.

    DX. – No te preocupes, no les enseñaré a nadie ni las fotos ni los videos.

    Luego venía la imagen con la frase

    DX. – Te ves bien de perrito con mi leche saliendo de ti, después de gemir como la puta que eres, ojalá el cornudo de tu esposo te quiera mamar esa panocha para que beba mi semen.

    Suegra. – Jajaja ya te dije que no digas eso, sabes que me encanta que me hagas tuya pero no insultes a mi esposo.

    Suegra. – Eres muy malvado me dejaste escurriendo, me encanta que te vengas dentro, además esta vez fueron como cuatro corridas en mi concha me la dejaste bien abultada de tanto coger.

    DX. – Me encanta coger sin condón y echarte mi leche dentro ya sea en tu concha o en tu boca.

    DX. – Ni me digas nada sabes que tu esposo es un cornudo, no tengo la culpa que ya no te de rico, la verdad es un pendejo porque estas bien buena, además no note que te molestara que te lo dijera mientras te la metía, es más te mojabas más cuando me escuchabas preguntarte por el cornudo de tu esposo.

    Suegra. – jajaja, la verdad si me prende saber que me coje alguien mas y mi esposo no se entera. Me encanta ser tu putita, la verdad si me gusto, y más cuando me llamó por teléfono y tú me la estabas chupando, no sabía cómo contener mis ganas de gemir, fue muy rico.

    ¡Para cuando estaba en esa parte de la conversación termine!

    Tenía la verga bien dura, palpitante y chorreada, era mucho morbo, la señora que conocía tenía una doble vida, era una PUTA en la cama que le gustaba que se la cogieran mientras estaba en llamada con su esposo, si eso no te prende no sé qué pueda hacerlo.

    Ya había pasado tiempo desde que me había metido al baño, oí que llegaban mi suegra esposa y cuñadas. Rápido me acomode mi pene en mi pantalón para que no se notará y me salí, obvio antes me mande las más imágenes que pude a mi wasap y elimine esa conversación.

    Durante el tiempo que estuve en la casa con mis suegros no dejaba de recordar la conversación veía a mi suegra y se me ponía dura solo de imaginarla desnuda frente de mi, casi cualquier cosa que hacía me parecía sexual.

    Le ayude a poner la mesa yo llevaba los platos ella una olla de pasta pasó frente de mi mientras yo trataba de quitarme, bueno la verdad no me moví ni un centímetro deje que pasara todo su culo por mi verga, ella se dio cuenta que la tenía media dura porque voltio a verme rápido y solo siguió su camino.

    Después de pensar bastante el caso, no sabía que hacer, pero que hacer para cogérmela, obvio quería probar su concha y dejarle mi leche dentro, pera cómo podía hacerlo ósea es mi suegra ni modo que llegara y le dijera oiga vamos a coger un rato como ve si dejamos al cornudo de su esposo y a la cornuda de mi esposa y nos vamos al motel.

    Jajaja obvio no podía, debía de hacer algo que me asegurara que me la cogería sin que se enterara mi esposa ni toda mi familia política.

    Días después revisaba las capturas de pantalla que me envié de su celular y vi una oportunidad, ella le decía que por ningún motivo quería que su esposo se enterara y menos sus hijas que no quería darles esa mala imagen, entonces pensé en chantajearla, le mande mensaje y le puse que debíamos de hablar que día descansaba que tenía algo importante que quería decirle.

    Me contestó que descansaba el jueves, me pregunto si todo estaba bien le hacía ruido que le mandará mensaje entre semana, lo oculte diciendo que era una sorpresa ya que se aproximaba la fiesta de mi suegro y mi esposa (cumplen años en la misma semana), eso lo tome como pretexto, ella acepto le dije que nos viéramos en un centro comercial ella acepto y me confirmo que nadie sabría que iría conmigo para que no sospecharan de la “sorpresa”.

    El jueves por la mañana me cogí a mi esposa, pero solo imaginaba como se la metería a su mamá, me imaginaba que era su madre a quien la tenía mamándome la verga, me corrí delicioso en la boca de mi esposa, ella quedó satisfecha y la deje acostada mientras me vestía para ir a mi reunión con su madre, me preguntó mi esposa que a que hora llegaría si pasaría al gym al salir del trabajo, le dije que si, ella no sabía que había pedido el día para ir a chantajear a su madre.

    Llegue al centro comercial, lo admito de camino iba super decidido pero cuando llegue al lugar me dio un poco de miedo de cómo iba a responder ella?, cuando la vi llegar iba vestida con un pantalón de vestir color blanco, debajo llevaba una panti igual color blanco que por el tamaño de su culo se notaba claramente como pasaba por la mitad de sus nalgas, llevaba unas zapatillas color café, que combinaban con su blusa que era de cuello de tortuga que cabe señalar le desfavorece a sus senos que no lucían, llevaba su bolsa de mano como accesorio, les comento que es toda una señora bien vestida la muy perra.

    Cuando se sentó en la mesa donde la esperaba le pedí una cerveza y empezamos a platicar de cosas varias, y después de una hora llegó la pregunta incómoda que no quería que llegará, la verdad ya me estaba arrepintiendo,

    Suegra: Entonces para qué me citaste, ya llevamos como una hora de plática y no me dices que querías.

    Yo: Mire, no sé por dónde empezar.

    Ella me dijo:

    -Ya dime para que me acompañes a comprar un suéter que me gusto, en ese momento se me quebró la voz y le dije vamos por él, pedí la cuenta y ella se levantó, la deje que pasara frente de mi y le vi su culo, se me puso dura en un momento me costó trabajo caminar y acomodarla sin hacer mucho movimiento para que no se notará.

    Compramos el suéter y le dije que nos fuéramos, ella pensó que la llevaría a su casa, le abrí la puerta del carro la subí y cuando le daba la vuelta para subirme yo dije es ahora a nunca.

    Cuando me subir encendí el carro se sincronizo mi celular y empezó a sonar música que traía, era perreo del antiguo, ella me dijo oye me gusta esa música no que la de ahora ya perdió todo el sentido, me echaba para atrás, frene y le di mi celular en las capturas de pantalla que me había mandado.

    Ella no supo qué hacer, se quedó muda, le dije -Que piensas-, ella no dijo nada, como eran capturas de pantalla paso de un lado a otro leyéndolas, me dijo que quien me las había pasado que como las conseguí.

    Le dije en serio te preocupa eso, eso es lo de menos le dije, paso a la imagen donde esta con el baby doll y me dijo no puede ser y se puso a llorar, le dije cálmese deje me estaciono y hablamos ella estaba incontrolable pensaba que las imágenes me las había mandados ese cabrón y que también se las paso a sus hijas.

    Me estacioné antes de salir del estacionamiento de la plaza le dije nadie tiene estas imágenes, solo yo.

    Suegra: No le digas a nadie, ya no lo are te lo juro (me lo decía llorando).

    Yo: No pensé que fuera así de puta.

    Cuando le dije eso su cara cambió drásticamente estaba enojada, no le gusto que le dijera eso y me cacheteo, me dijo que no le faltara el respeto, le dije que eso era, que era una puta que le gustaba acostarse con otros y que su esposo la esperara en casa.

    En ese momento estaba más excitado que no podía pensar bien lo que decía.

    Ella se quedó callada como regañada, en ese momento le pregunte que que íbamos a hacer, ella me dijo que las borrara y que me prometía que ya no volvería a ver a ese cabrón que lo terminaría y que nunca jamás se volvería a repetir. Le dije que en eso no ganaba nada yo, ella se quedó viéndome y me dijo -como, estas enfermo que quieres ganar con esto?

    Yo: Pues la verdad te quiero coger y si no te dejas le enviaré estas imágenes a tus hijas, tu esposo y toda tu familia, qué te parece eso?

    Suegra: Estas loco!!!! eres el esposo de mi hija, estás enfermo,

    Yo: Pues me da igual lo que pienses pero quiero meterte la verga y dejarte tu concha abultada de tanto coger.

    Para ese momento ya estaba muy excitado y solo quería meterle la verga a la perra de mi suegra, ella se quedó callada.

    Después de unos minutos me pregunto -que piensas que va a pasar después, llegaremos a la casa veremos a mi hija y a mi esposo como si nada, estás loco, ya deja de decir pendejadas, mejor llévame a mi casa, y olvidemos el caso. Lo raro es que eso no me lo dijo enojada, ni llorando si no con un tonito de burla, o eso sentí yo.

    Yo: Y si en vez de llevarte a tu casa te llevo al motel para darte lo que te mereces putita.

    Suegra: Ya deja de decirme así, ya olvidemos el caso y llévame a la casa.

    Yo: Y si mejor te la meto y te hago mi puta.

    Suegra: Y donde pretendes aquí en el estacionamiento, jajaja, si quieres te la mamo y dejo que me cojas en el carro mientras nos ven los que pasan mientras les dijo no se preocupen es mi yerno no hay problema

    Otra vez en ese tono de burla, me puso tan caliente eso que mi pene empezó a mostrarse en mi pantalón, vi que disimuladamente veía mi paquete, así que supe que era ahora o nunca.

    Yo: Pues si quieres te llevo a tu casa, pero créeme que le daré las fotos a tu familia, para que vean lo putita que eres.

    Suegra: Y qué te parece si le digo a todos que me estas chantajeando y todo lo que me acabas de decir para que mi esposo te parta tu madre y mi hija te deje.

    En ese momento pensé que sería mejor pararlo y hacer cualquier tontería menos llevarla, le dije que estaba bien que ya la llevaría y que olvidaríamos lo que pasó.

    Ella seguía viéndome el paquete, atravesó su mano derecha y agarró su bolso para sacar papel y secarse los ojos y arreglarse el maquillaje.

    Ella vive cerca de la salida a Pachuca por lo que de camino a su casa hay varios hoteles, cada que pasamos uno me daban ganas de meterme pero tenía miedo si en verdad ella le contaba a mi esposa, y si en verdad me madreaba mi suegro o algo peor.

    Faltaban como 20 minutos para llegar a su casa eran como las 2 de la tarde, en eso le marcó mi suegro ella contestó el teléfono y se alcanzaba a escuchar lo que le decía algo de la comida y lo que debería de comprar en el super, en ese momento metí la mano entre sus piernas ella las cerró duro mientras trataba de quitarla con la otra mano, la quite pero pude sentir su humedad, sabía que estaba caliente la perra.

    Ella continuaba hablando cuando me metí a un motel que está cerca de la desviación a la colonia donde vive mi suegra, tiene cuartos sencillos, con jacuzzi y alberca los más pro.

    Ella solo me vio fijamente como si me quisiera matar, pero no dijo nada porque estaba al teléfono, solo escuche que le dijo a mi suegro no te preocupes ya no tardo voy en camino y colgó.

    Al entrar pedí la habitación con jacuzzi, ella me dijo que estaba loco que ya habíamos hablado y que no pasaría nada de lo que estaba pensando, yo solo le dije -callate perra, ahorita vas a gozar como nunca puta.

    Me metí a la cochera del motel, baje y cerré la cortina, ella seguía en el carro, cuando le abrí la puerta me dijo ya vámonos si no quieres que haga un escándalo, le dije eso es lo que quiero que hagas un escándalo pero con tus gemidos, la jale de los cabellos sacándola del carro quedó frente de mi y me pego otra cachetada diciéndome que la dejara, pero esta cachetada no fue tan fuerte como la del estacionamiento, le seguía agarrando del cabello y la bese fuerte, ella se resistió, cerraba sus labios, mi mano que tenía libre la metí entre sus piernas ella aunque trataba de negarse, de sus labios salió un gemido cuando logre tocar su concha.

    Sabía que estaba en su punto cuando la escuche gemir, en ese momento la guíe a las escaleras para subirla a la habitación ella me decía que no quería pero no dejaba de caminar según ella resistiéndose.

    Cuando la metí a la habitación no tardé en darle una nalgada, le dije ahora si vas a sentirte mujer perra, sabía que eso le excitaba por las conversaciones que ya había leído de su amante.

    Ella suspiró y dijo que no déjame, mientras se trataba de resistir a que mis manos le desabrocharan el pantalón, lo logre después de unos minutos apoyando la puerta de entrada le baje con las dos manos el pantalón dejando que sus nalgas tocarán la puerta fría, ella suspiro ya no se resistía, si no que en realidad lo estaba gozando, me dijo está bien si esto quieres eso tendrás.

    Me bajó el cierre del pantalón sacó mi verga la vio por un momento y me dijo:

    – no mames la tienes grande cabrón con razón mi hija no te deja ¿a ver qué sabes hacer con ella, crees que me llenes?

    Eso me prendió un chingo, empezó a mamarme la verga como si no hubiera un mañana pasaba sus manos por mis huevos, acariciaba mi pecho mientras se atragantaba, salivaba mucho, cada que la sacaba escurría de su baba, eso me gustaba bastante.

    La levanté le dije que bueno que nos entendíamos echamos una carcajada y en eso ella botó sus zapatillas, y se quitó su blusa y sujetador, vi sus pezones color café duros por la excitación, me había olvidado que en las conversaciones ella decía que le gustaba cuando le mordía sus tetas. en ese momento de avance sobre ellas, empecé a morderlas y apretarlas fuerte mientras le daba arrimones con mi verga dura, ella me masturbaba y agarraba mi espalda viendo al espejo que quedaba atrás de nosotros.

    -Tienes buen pito, ¿ya me la vas a meter?

    -Claro -le respondí, la guie a la cama.

    -Oye antes que nada ni una palabra de esto que aquí inicia y aquí acaba, promételo.

    Le dije que si solo para que me dejara cogérmela.

    Antes llegar a la cama y que ella se acostará le dije “ponte en cuatro perra, te voy a dar como te gusta”, ella se detuvo antes de tocar la cama, quiso bajarse su panti, la detuve le dije.

    -Dejatela quiero que cuando me venga dejarte mi semen en tu ropa interior.

    Eso la puso muy cachonda lo sentí por su respiración y su mirada de perversión, solo dijo: -¿Te gustaría eso papi?, ¿Quieres que me lleve tu semen en mis pantis? ¿Te excita saber que llevare tu sabor todo el día?, se rio un poco mientras se mordía el labio.

    Yo me acerque por su espalda, le puse mi miembro duro y palpitante a un costado, le gire la cara con mi mano, viéndola directo a los ojos le susurre, -Te voy a bombear tan rico que te correras a chorros, me voy a venir dentro de ti mientras gimes como la puta que eres, después te acomodarás tu panti para que se impregne de nuestros fluidos y más tarde cuando te los quites recuerdes lo rico que te cogió tu macho y lo mucho que te hice gemir puta-.

    Le metí la mano en sus pantis, toque su concha, estaba jugosa y caliente, metí dos veces mis dedos dentro de ella, su concha estaba lisa, era suave sus pliegues estaban muy lubricados no me costó trabajo encontrar su clítoris y empecé a sobar circularmente, escurría mientras se estremecía, su respiración se agitaba más y más, la incline para que se pusiera en cuatro en la cama, ella entendió muy bien lo que yo quería, puso sus rodillas en el filo de la cama, bajo su pecho el cual quedó apenas separado de la sabana, su pelvis la llevó hacia el mismo lugar dejándome ver ese gran culo que tiene, mientras me decía, -Esto es lo que querías, ya lo tienes muéstrame que le vas a hacer a esta putita, quiero que me ensartes como nunca, quiero que me hagas tuya-.

    Eso me puso muy excitado, le hice a un lado su panti color blanca, puse mi verga dura en su entrada sentí su calor y humedad, la metí poco a poco, quería sentir la primera metida, como se iba abriendo esa conchita, ella exhalaba y se movía entregándose completa a mi, me la cogí como quise en varias poses, no podía parar, eso era muy excitante.

    En un momento sonó su teléfono, era su esposo que ya estaba preocupado por ella ya que según en la última llamada ya iba en camino. Atendió la llamada mientras la embestía de misionero, ella le dijo que se había encontrado a unas amigas y que tardaría más por qué irían a comer juntas, claramente escuche cuando le dijo cuídate no tardes te amo, al colgar ella me dijo -Te gusto eso verdad?, a mi si me gusto abrirte las piernas para que me metas la verga mientras hablo con mi cornudo-.

    Después de un tiempo, llegó el momento de terminar, ella lo sintió y me dijo -¿ya vas a acabar papi?, echamelos adentro quiero sentir como me llenas mi concha-, eso hizo que me descargara en un segundo, sentía como salía más y más semen con cada embestida que le daba, ella gemía y me apretaba con sus manos mis nalgas para acercarme más hacia ella.

    Mi verga estaba palpitante, nunca había deseado tanto venirme dentro de una mujer, le decía -Vamos zorrita abre bien esas piernas que te voy a llenar tu concha, te dejaré completamente llena perra-, ella estaba totalmente excitada, me puse a morder sus tetas, ella gritaba, me preguntaba que si me había gustado, que a ella le gusto ser mi puta, eso mientras todavía tenía mi pene dentro, me incorpore y lo saque poco a poco, ella apretaba su concha, ¡se sentía genial!, justo cuando le saque mi verga salió un chorro de líquido vaginal combinado con mi semen, ella dijo -Querías que llegara a mi casa con las pantis llenas de ti pues ahí está- con una mano se acomodó su panti y está se mojó en un segundo mientras ella se tocaba su panocha con la panti puesta para que se impregnaran de mi semen y sus fluidos..

    Yo: Me gusto hacerte mi puta, eres una perra gimes delicioso cuando te cogen.

    Suegra: Me fascino, eres un cabrón, me pusiste bien caliente, me encanto papi.

    Yo: Y pensar que no querías que te cogiera zorrita, ahora estás toda moqueada yerno, y tu cornudo ni en cuenta.

    Suegra: Que buena verga tienes, si no fueras mi yerno serías mi amante de planta carbón, al cornudo ni lo menciones, nunca me cogió tan rico como lo acabas de hacer tú, pinche cabrón.

    Nos quedamos un rato recostados había pasado una media hora cuando me dijo, – Bueno ya me chingaste, ahora llévame a mi casa que mi esposo me espera- solté una risa burlona, -No putita esto todavía no termina- le dije mientras agarraba mi verga y se le enseñaba, ya estaba dura otra vez y lista para ensartarse, – no ves ese tuvo que hay ahí, quiero que me bailes mientras te grabo-, le dije con una voz dominante.

    -No eso si que no- dijo mi suegra negando con su cabeza, estás loco no me vas a grabar, imagínate si lo ve mi hija o mi esposo, ¡nooo! me niego, -Haber perra recuerda que todavía tengo las conversaciones con tu amante, si no quieres que se las envíe a toda tu familia con todo y tus fotos mostrando el culo deberás de obedecerme hoy, ¿está bien?- le dije claramente y con voz más fuerte que antes.

    Suegra: Entonces esto no va a acabar, si tienes una pila super cabrona, con tu edad no te cansarás de cogerme, además se ve que te está gustando este morbo muy cabrón- Me dijo mientras caminaba hacia el tubo.

    Yo: Así es el morbo es muy grande, y no me iré de aquí hasta que sacie todas mis bajas perversiones contigo, hasta que te parta en dos, te deje completamente muerta de tanto placer, que no te puedas sentar o caminar sin que te duela todo tu cuerpo putita-.

    Ella aceptó con la condición que solo fuera ese día que no se volvería a repetir y que nunca lo comentaría nada con nadie.

    Le pedí que se vistiera para que en el baile se fuera quitando la ropa ya que eso me gusta mucho, ella aceptó sin rechistar, se puso otra vez su pantalón, blusa, tacones y demás accesorios, cuando estaba lista me dijo que le pusiera música para bailar, no recuerdo qué fue lo que puse en la TV era un canal de música sexy de esos que hay en los moteles precargados, mientras pasaba esto ya había llenado el jacuzzi y me metí no me quería perder de nada y como el jacuzzi estaba enfrente del tuyo no había mejor lugar para observar a esa zorrita bailando para mi.

    Después del baile se metió conmigo al agua, nos besamos mucho, me hizo un oral delicioso, hizo que me corriera en su boca, mientras me la chupaba me decía cosas sucias, y eso me prendía más.

    -Vamos papi dame tu leche, es muy rica tu verga, esta grande no me cabe en la boca- me decía entre mamadas y caricias en mis huevos (siempre me depilo no me gusta los pelos en ninguna parte de mi cuerpo).

    Después de haberme corrido en su boca ella se los tragó sin pensarlo, enseguida se puso en el potro parando el culo, con su mirada me invitaba a metérsela, estaba super jugosa todavía le puse la punta en su entrada y ella empezó a metérsela sola, mientras gemía y me decía que la nalgueara, obviamente lo hice, le deje el culo rojo de las nalgadas, cada que le daba una, ella gemía y se mojaba mas, en ese momento decidí que era momento de darle por atrás.

    A mi esposa casi no me da el culo, es medio santurrona, dice que si le gusta pero que no se le hace higiénico y pues muy pocas veces me deja hacerlo por ahí.

    Cuando sentí el orgasmo de mi suegra, le agarre del pelo y le dije te voy a reventar el culo puta, saque mi miembro de su conchita y se lo puse en el culo, – ¡Nooo! detente que por ahí no me gusta- claramente me valió verga su comentario y se la deje ir pero en esta ocasión de un solo movimiento, ella no pudo hacer más que retorcerse y doblar su espalda todo lo que pudo, mientras dio un gemido que les aseguro que lo escucharon los del cuarto de al lado.

    Sin darle tiempo de nada seguí bombeando el culo, a ella al principio no le gustaba, decía que parara que le dolía que nunca le habían dado por el culo, y eso era verdad nunca le habían dado por el culo, estaba bien apretado, sentía como se retorcía con cada embestida, después de unos minutos dejo de quejarse, y empezó a gozar, -¿Ya te está gustando puta?, ¿te gusta como te hago el culo con mi verga?- le preguntaba con cada metida, ella empezó a volverse loca se retorcía más fuerte empezaron a temblarle las piernas, se recostó por completo en el potro, solo me decía -Sigue, no pares, sigue, sigue que me voy a venir, nunca me lo habían hecho por el culo, que rico.

    Obviamente eso me puso super caliente, sentí como se estremeció todo su cuerpo mientras se la estaba metiendo, no paraba de bombearla y ella empezó a venirse tanto que me salpicaba los pies cuando caía, ella completamente fuera de sí me dijo -Vamos cabrón vente dentro de mi culo, quiero tu leche dentro de ahí, nadie me había cogido nunca por el culo y me encantó- no paraba de decir cosas por ese estilo cuando termine pero no fue dentro, antes de acabar le saque la verga me la jale y me vine en sus nalgas, y espalda, cuando volví a ver su culo estaba completamente abierto, les aseguro que podía meter sin problema tres dedos ahí y no lo sentiría de lo estirado que le deje el ano.

    Después de eso ella se quedó en el potro con el culo hacia arriba, yo me metí al jacuzzi nos relajamos tanto que nos quedamos dormidos como una hora, me desperté cuando sonó mi celular, era mi esposa, quería saber que quería de cenar, no recuerdo bien que le dije solo quería terminar la plática por lo incómodo que era hablar con ella y su madre con el culo roto enfrente de mi.

    Al poco tiempo de despertó mi suegra, estaba completamente roja de las nalgas por tanto coger, su panocha estaba abultada y su culo seguía escurriendo de mis mocos que le había echado.

    Le di un beso en la boca, le dije -eres una excelente putita, me dejaste vacío zorrita, me encanto hacerte mía y haberla hecho gozar-, ella me pidió que nos quedamos un rato acostados, la verdad se me hizo extraño, o sea soy su yerno pinche enferma, pero accedí, mientras me acariciaba el pecho me pidió que eliminara las imágenes, a lo cual accedí y me pidió que borrara el video de como me bailo, claramente ese no lo borre, solo le prometí que no lo enseñaría a nadie, ella aceptó.

    Nos bañamos, en lo que ella se maquillaba me decía que le había gustado mucho y que quería volver a ser mi puta algún día, no dijo más se terminó de pintar los labios y salimos del cuarto para ir a dejarla a su casa.

    Al llegar a su casa nos recibió mi suegro, el cornudo me invitó una cerveza, no fue difícil convencerlos de que me encontré a mi suegra en el camino y le di una venton, me agradeció que la llevará y nos pusimos a organizar una carnita para el siguiente sábado, jajaja el muy pendejo no sabía que acababa de romperle el culo a su esposa, que llevaba las pantis llenas de mis fluidos y que la trate como puta, todavía me ofreció una carne asada de regalo.

    Hasta aquí mi historia, algunos dirán que fue mentira, que la inventé, pero créanme este es un relato, de algo que pasó y que les aseguro seguirá pasando.

  • Pasión sobre la mesa

    Pasión sobre la mesa

    Era una noche de verano, fui a su departamento, último piso en un edificio de Nueva Córdoba.  Llego y deseamos un vino, charla va, charla viene… saco de mi cartera la pasión mágica, fumamos unas secas, seguimos charlando, hasta que me levanto… yo tenía unas botas altas, hermosas que me dejaban alcanzar su metro ochenta… me arrincona contra la puerta, sentí que me corría adrenalina por el cuerpo… comienza a besarme e inevitablemente comienzo a mojarme… sabe que sus besos me encienden con mucha facilidad… es ahí cuando su mano atraviesa el pantalón y encuentra mis labios carnosos, esperando sus suaves dedos, que comienzan a palpar, a sentir la humedad… y es ahí cuando de su boca salen estas palabras: «aquí está»… esperando sentir esa humedad, que sabe que es por él…

    Seguimos en un ataque de lujuria, donde logra desvestirme y observa un body negro de encaje, que me queda hermoso, me da la vuelta, me recorre la espalda, bajando a mis nalgas y las aprieta… me tira sobre la mesa, en un estado de suavidad y lujuria que en mi vida he sentido… me toma de la cintura, me da la vuelta, quedo frente de él…. me subo a mesa, subo mis piernas… me dejo llevar… él introduce su miembro en mi vagina, húmeda, esperando su contacto, su fricción, tocando mi clítoris, siento cómo va y viene, como entra y sale… en ese estado de calentura, y con las piernas aún extendidas delante de él, toma su firme pene y lo introduce dentro de mi ano… pufff!!!

    Para que describir esa sensación tan placentera, tan única, sentir mis gemidos, los suyos, sentir su miembro erecto, haciendo fricción en un espacio pequeño, se siente muy hot… y más placer me daba sentir como disfrutábamos… un recuerdo inolvidable, una noche completa.

  • Mientras duermes

    Mientras duermes

    Cada madrugada cuando me levanto al baño miro por la puerta entreabierta para ver si estás aún despierta o ya estás dormida, yo en pijama, pero con mi abultado paquete que no puedo ocultar por debajo de mi cintura.

    Bajo mi mano para comenzar a tocarme el miembro sexual y así poder excitarme hasta que se ponga más duro y empinado y que se haga notar a través del pijama.

    Puedo ver como duermes semidesnuda con los pechos casi asomando por el borde de tú camisón que lo tienes subido a la altura del ombligo, yo no dejo de ejercitar mi pene y cada vez lo noto más empinado y bien rígido.

    Me bajo el pantalón dejando al aire mis partes íntimas, mientras me pajeo al mismo tiempo que te puedo ver el vello de tú concha semi abierta, me adentro en tú habitación sigilosamente y sin meter ruido para que no puedas oírme y así poder acariciarte muy despacio.

    Con una mano te acaricio los pechos y con la otra no dejo de sobar mi rabo, consigo subirte el camisón por encima de tus pechos dejando al descubierto esas dos maravillosas y grandes tetas que a mí me vuelven loco con solamente mirarlas.

    Voy bajando mi mano hasta tú vientre y seguidamente muy despacio con un dedo de mi mano juego con los labios de tú coñito muy despacio para no hacerte despertar, sigo hurgando hasta conseguir tocar tú clítoris y de pronto escucho unos pequeños jadeos de placer y yo cada vez estoy a punto de cometer una de mis hazañas más perversas.

    Habiendo conseguido bajarte la braga hasta los tobillos y yo haberme colocado entre tus piernas ahora es el momento de hacer lo más fácil, introducir mi pene en tu madriguera y hacerte el amor mientras vas despertando poco a poco y con una corrida dentro de ti.

    Estás disfrutando como una loca, una diosa del amor y a mí me estás convirtiendo en un vicioso del sexo guarro pero placentero, yo no paro de meter y sacar mi pene de tú conejera y mientras tú no paras de jadear a grito limpio de como tu coño está siendo profanado por mi dura y empinada polla que va soltando un ligero chorro de semen al sacarlo de dentro de ti.

    Me bajó de la cama y me pongo a la altura de tus pechos ya de pie en el suelo para derramarte toda la corrida que mis testículos necesitan expulsar de su interior, agarras mi polla como si fueras a estrujar un limón y que salga todo el jugo, yo echándote toda la leche por encima de tu cara, tus pechos y tú coño y yo jadeando de gusto hasta que el depósito de mis huevos quede totalmente vacío.

    Terminada la faena me vuelvo a la cama, intento dormir que ya mañana será como otro día cualquiera.

    Fin.

  • Le di mi virginidad y todos mis deseos a mi primo

    Le di mi virginidad y todos mis deseos a mi primo

    Mi primo y yo somos muy unidos a pesar que vivimos en países diferentes y soy mayor que el por 3 años.  Él venía a vacacionar a Colombia cada 2 años. Cuando regresó me encontró ya un poco más desarrollada; estaba más alta (mido 1.80) mis tetas grandes y paradas, mis caderas más anchas y mi culo grande. Él cuando me vio de inmediato corrió a abrazarme y estaba bastante sorprendido por cómo había cambiado.

    Esa misma noche compartimos todos en casa con él y ya luego nos quedamos solos, empezamos a hablar y tocamos el tema sexual, el me preguntaba si ya tenía novio, si ya había probado una verga, le conté todas mis inseguridades y que a mis 22 años no había podido soltar toda mi lujuria por todas mis inseguridades.

    Nos quedamos completamente dormidos y cuando yo empecé a recordar siento que estamos en cucharita y el abrazándome, yo intento moverme y solo siento su verga muy pegada a mi culo, olvide por completo que era mi primo y yo pegaba más mi culo a esa verga que la sentía muy gruesa, hacia movimientos muy sutiles hasta que siento que me agarra uno de mis senos, eso me excito demasiado y ya estaba muy mojada, la sutilidad de mis movimientos pélvicos me abandonaron y los hacia con más firmeza, con ganas de sentir esa verga; sentimos a alguien hablar y paramos, así que el volvió a su habitación.

    Al día siguiente estábamos como si nada paso, pero unas horas después notamos que todos salieron a sus actividades diarias, yo estudiaba de noche así que estaba toda la tarde en casa, ese día ninguno de los dos quiso salir, sentíamos la necesidad de terminar lo iniciado, así que subimos a mi habitación y de inmediato el empezó a besarme, saco mis tetas y las empezó a agarrar, chupar y meter su cara entre ellas, agarraba mi culo y me decía que le encantaba y yo solo em dejaba hacer de todo; ya estaba muy empapada, sentía como mi clítoris me palpitaba y me pedía que lo tocarán y deseaba ser penetrada por primera vez.

    Le pedía casi que suplicando que me la metiera, pero el primero quería disfrutar tocándome, así que mando su mano a mi clítoris, le encanto sentir como sus dedos se humedecían de mis fluidos, lamió sus dedos probando de mi esencia, sentí como iba metiendo sus dedos en mi vagina y empecé a gemir, sentía que estaba en el cielo del placer tan grande que sentía mientras pensaba como me estuve perdiendo de todo eso, se quitó toda su ropa y sacó a relucir su grande y hermosa verga, me hizo chuparla y como se sentía de bien, pero yo solo deseaba sentirla adentro por primera vez, así que el me tiro a la cama, chupo mis tetas, me besaba y me decía que me haría suya, cuando empecé a meterla yo quería retorcerme del placer tan grande que sentía, a medida que la iba metiendo me dolía un poco más pero aun así lo disfrutaba y pedía que ya la metiera toda, cuando entró sentimos como el himen se rompió, y el solo se dedicó en ese momento a besarme y tratarme lindo, pero yo deseaba que me diera duro, así que retomó y me empezó a hacerlo suave, y cada vez iba aumentando sus movimientos, yo gemía y sentía correr mis fluidos entre mis piernas, mi primo me empezó a coger más duro y yo sentía que venía mi primer orgasmo provocado por las embestidas que me daba mi primo, y me vine a chorros, él lo disfrutaba y me pedía más, así que me cogia más duros, me apretaba las tetas; disfrutaba tanto verme gemir y tener tantos orgasmos que se vino, pero toda esa lechita alcanzó a caer en mis tetas.

    Mi primo y yo seguimos cogiendo durante todo el mes que estuvo en el país de visita, con el adelante todo lo que había perdido antes, descubrí lo delicioso que es el sexo y más si lo disfrutas con un primo que tanto quieres, cogimos en todas las posiciones y lugares de la casa mientras quedábamos solos. Mas adelante les seguiré contando todas mis experiencias sexuales, con mi primo y otros. Bye

  • Mi cuñado

    Mi cuñado

    Hola a todos, este es mi primer relato basado en hechos verídicos, espero sepan perdonar la trama, siempre he querido escribir confesiones. Soy un tío entrando a los 50 con muchas fantasías sexuales y he aquí una de ellas.

    Nací por el sur del Perú, vivo actualmente en la capital es ahí que conocí a mi esposa con quién llevo 20 años. He aquí que por cuestiones de economía termine viviendo en su casa junto a toda su familia, es así que mi cuñada hermana de mi esposa también trae a vivir a su esposo, hombre también del sur, es así que nos conectamos bien, el detalle es que a pesar de estar con un mujerón siempre he deseado y he sido la nena de un macho.

    Los días transcurren como toda ruina diaria hasta que una noche cuando voy al baño escucho unos gritos que provenían del cuarto contiguo al baño, era mi cuñado que estaba sometiendo a su mujer (Pedro 35 años el nombre de él, Santa el de ella. Pedro tipo de 175 fornido algo barrigón velludo. Santa 35 años, mujer pequeña que no pasa el 150 piel blanca).

    Con toda la curiosidad que tuve me quedé sentado en el baño escuchando como la iba poniendo creo que estuvieron más de 30 minutos en los cuales escuchaba los gritos y gemidos de mi cuñada, todo un concierto en el que no deje de masturbarme como 2 veces y yo decía que manera de aguantar, siendo sincero yo acabo en menos de 2 minutos. Así que decidi poner atención a mi cuñado y levantarme de madrugada para escuchar el concierto que le hacía dar a mi cuñada y no solo eso ver qué tal está su material…

    Mi cuñada, ella es pequeña no llega al 150, blanca, ricas piernas, culo pequeño, tetitas pequeñas, lo sé porque camina sin brasier y se las he visto sin ropa en muchas ocasiones, él de 175, trigueño, grueso, velludo, barrilete de estómago bonachón.

    Es así que llegó el verano y se me prendió la luz conseguí entradas para las piscinas y recreos motivo para estar cerca de él y ver cómo es su instrumento. El milagro se hizo y pude ver lo que tenía y pude entender porque gritaba tanto mi cuñada la verdad, es mío es de unos 9 cm pero el de él era mucho más dormido mediría más de 10 flácido y muy gorda que se la pude ver semi erecto y es impresionante, de ahí surgió la ganas que le tengo a mi cuñado, envidia a mi cuñada porque tiene ese trozon para ella.

    Conozco sus experiencias y deseos de ella y es muy complaciente. En otra confesión pasaré a contar algo más. Gracias

  • El admirador de Anny

    El admirador de Anny

    Anny, jugadora de tenis en su universidad; disfruta de su vida entre el deporte y sus estudios. Dayanna, emprendedora; aunque su fuerte no fue el estudio, dedicó su vida a ser influenciadora con productos de belleza. Se conocen desde hace mucho tiempo; empezaron a compartir sus vidas desde la primaria, son mejores amigas y conocen hasta sus más íntimos secretos. Y obvio, el tema de los chicos no puede ser la excepción.

    Hace ya algún tiempo que Anny empezó a recibir mensajes halagadores en sus redes sociales, pero uno ha llamado particularmente su atención.

    “Hola. Te he visto jugando. Eres una gran deportista. Te admiro mucho.”. Era el mensaje con el que inicio el contacto con aquel joven, que según en su perfil decía tener 26 años. Así fue que decidió continuar con la conversación. Peter era su nombre.

    A: “Hola Peter, supongo que eres de la universidad pues es el único sitio donde juego. Ah, y algunas veces asisto a un club con mi madre, pero solo vamos mujeres, no creo que asistas allí”.

    Pasaron solo unos minutos y ya estaba la notificación de un nuevo mensaje:

    P: “Jajaja… No. Por supuesto que en la U. Estoy estudiando uno de los diplomados”.

    Anny respondió al cabo de un rato, a pesar de su curiosidad no quería parecer intensa:

    A: “mmm interesante. ¿Y practicas algún deporte allí?”

    Anny, recostada ya en su habitación, no pudo continuar leyendo su libro favorito porque volcó su atención en esperar la respuesta de aquel chico, por ahora misterioso. Su único desahogo era contarle a Dayanna la situación.

    A: “¿Amiga, tú conoces a un tal Peter? Estudia en mi universidad, pero nunca lo he visto. Te envío su link para que lo revises”.

    D: “Ok sweetie, ya mismo lo reviso.”

    Dayanna lo revisó en aquella red social pero no lo reconoció. En su perfil no había mayor información y solo estaba su foto. Puso su nombre en el buscador, pero fueron muy pocos resultados que se asemejaran a la poca descripción que allí había.

    D: “No sé amiga, es mejor que tengas cuidado. No tiene mucha información y nunca lo he visto en nuestro en nuestro pueblo. ¿Más bien cuéntame del juego de hoy, como estuvo?”.

    Así hablaron un par de horas hasta que se despidieron.

    En la mañana, Anny al despertar observó que había una notificación, el mensaje que tanto esperaba:

    P: “Sé que no me has visto, pero sé lo hermosa que eres. Sé que no me conoces y yo tampoco mucho de ti, pero tus ojos me dicen mucho. Sé que los milagros existen porque tu existes, porque te veo y no existe nada más”.

    Anny quedó un poco perpleja, aunque muy en el fondo, emocionada. Prefirió dejar así y continuar con el resto de su rutina. Ese día tuvo clases en la mañana, asistió a prácticas de tenis en la tarde y en la noche salieron con Dayanna a un centro comercial. Allí Anny le contó del mensaje y le confesó que estuvo todo el día pendiente para ver si recibía otro.

    D: “Anny, pues pienso que ya ha pasado un tiempo prudente, escríbele pues, a tu poeta”.

    Y así fue, Anny inmediatamente le respondió:

    A: “¿Se le acabaron las palabras, poeta?”

    “Muy bien. Ahora a esperar.” exclamó Dayanna.

    No pasaron 2 minutos cuando ya arribaba la respuesta:

    “Esperaba tu reacción, aunque todo el día estuve con mi teléfono a mi lado esperando una notificación de un mensaje tuyo.”

    D: “Anny, recuerda, ten cuidado, tienes muy poca información de él”.

    Anny y Dayanna regresaron a sus casas. Anny no podía dejar de pensar en ese misterioso contacto. Tenía demasiada curiosidad. Así fue que continuó enviando mensajes por aquella app. Peter también le respondía con bastante interés. Así se escribieron durante toda la noche. Se conocieron más, hablaron de sus gustos, de sus viajes, de sus amigos, situaciones que hizo que Anny sintiera confianza en su misterioso amigo.

    La siguiente noche, muy tarde continuaron su conversación, pero el último mensaje de Peter inquietó a Anny:

    P: “Sabes, me he imaginado contigo, tomados de la mano, besándonos en la orilla del rio. Me he imaginado oliendo tu cabello, sintiendo tu calor, seguramente probando tus besos”.

    Anny quedó muy sorprendida, pero su instinto hizo seguirle el juego.

    A: “Gracias por todo lo que me dices, ¿pero por qué imaginas todo eso si no nos conocemos en persona?”

    P: “No tengo necesidad de verte en persona, me encantas y me has gustado secretamente desde que te vi en uno de los salones de la universidad”.

    A: “Y por qué secretamente? ¿Me gustaría verte?”

    P: “Yo también quiero verte, seguro que va a ser muy pronto. Por ahora te imagino caminando a mi lado, tomados de la mano, besando tus labios, acariciándote. Tú y yo solos, frente a la nada”

    Anny estaba un poco perpleja, aunque tenía muchas ganas de dejarse llevar por estos mensajes…

    A: “Bueno, y qué más te imaginas” …

    P: “Imagino recostado junto a ti, a la orilla de aquel rio y bajo el clima agradable de nuestro pueblo. Imagino besarte apasionadamente, imagino sentir tus labios húmedos en mi boca, imagino sentir mi mano por dentro de tu blusa…”

    Anny, ya con algo de experiencia en el amor, muerde sus labios siguiendo en su mente esos mensajes…

    P: “Imagino acariciar tu piel, rozar tu sostén, acariciar tus senos mientras te beso y mi mente empieza a volar de placer. Imagino quitarte aquella blusa que te cubre, imagino arrancarte el resto de prendas que cubren tus senos. Imagino besar tu cuello, imagino recorrerte con mi boca hasta llegar a tus pezones, imagino chuparlos, imagino lo deliciosos que están”.

    Anny no puede evitar imaginarse la situación y recorre con sus manos su cuerpo tal cual lo describe Peter mientras continúa leyendo.

    P: “Imagino también que tus manos recorren mi cuerpo, imagino que el deseo se apodera de ti y hace que me pidas más, imagino quitarte tu jean, besar tus piernas, imagino recorrer con mi boca tu entrepierna, imagino tu aroma, imagino la suavidad de tu piel en mi cara, imagino quitándote el panty”.

    Anny, excitada, recorre igualmente todo su cuerpo, su respiración está bastante agitada por todo lo que ha leído, cierra sus ojos y se imagina las manos de Peter disfrutando tal cual como él lo describe… sigue leyendo.

    P: “Imagino mi lengua recorriendo tu vulva, imagino saborear tus jugos, imagino lo excitado que debo estar en ese momento, tal cual lo estoy ahora. No puedo evitar tocarme y sentir que estas aquí”.

    Anny mete su mano por entre sus prendas, despojándose rápidamente de todo lo que le falta e inicia un vaivén con sus caderas al tiempo que sus dedos se pierden en lo profundo de su ser. Continúa leyendo, pero solo ve un último mensaje de su hombre:

    P: “aahhhgg”

    Anny deja un lado su teléfono y continúa ensimismada, pensando en que Peter está encima suyo, dentro de ella, disfrutando al máximo; Su clímax no da espera y le es necesario girar su cabeza para gritar de placer sobre su almohada para que no sea escuchada.

    Espera un momento y vuelve a su teléfono; Extrañada no ve más mensajes de su inspirador de aquella fantasía. Sin embargo, decide dejarle un mensaje de despedida, anhelando ansiosamente la llegada de la siguiente noche.

    Al día siguiente, Anny va a la casa de Dayanna, En la habitación, Dayanna escucha muy detenidamente todo su relato, siente que aquel loco de la virtualidad la está haciendo sentir cosas extrañas.

    D: “Anny, cuídate mucho por favor, no te ilusiones. No lo conoces”.

    “¡Niñas, por favor bajen a almorzar!”, grita Marieé, la madre de Dayanna.

    Ambas se desplazan al comedor, pero Anny se regresa al baño. En el camino se cruza con Marieé y esta le pasa una hoja con algo escrito.

    Anne en el baño lo lee:

    “Hola Anne, espero que no vayas a exaltarte con lo que vas a leer en las siguientes líneas. Solo dame la oportunidad de escucharme… ¿Como la pasaste anoche? Yo la pasé muy bien. Atentamente Peter, o mejor dicho Marieé”.

  • Sexo en la facultad (7)

    Sexo en la facultad (7)

    Cuando íbamos rumbo al cine Jessie pone si mano en mi entrepierna y me dice: » Estas duro mi amor, quieres que te lo chupe?». En ese momento sentía un mar emociones, pues me excitaba que Jessie me diera una mamada mientras yo manejaba, y también sentía morbo porque la razón principal de estar así de duro era pensar que la Dra. de Anatomía sería mía, ya que varios querían sentir su cuerpo y hacían de todo para poder hacerlo, pero siempre los rechazaba diciendo que eran sus alumnos y no era posible, y yo sin hacer nada más que dejarla ver como lo chupaban y meterle mano conseguiría cogérmela y ademan 10 en la materia, además de que sentía cierto grado de culpa ya que Jessie era maravillosa como persona y en el sexo ni dudarlo, así que mientras sentía su lengua lamerme el glande decidí actuar normal con ella y con el Squad, ya vería la manera de cumplirle a la Doctora sin levantar sospechas.

    Cuando paramos en un semáforo Jessie se la comió completa de un solo bocado, lo cual me puso al máximo, así que hice un esfuerzo por demorar el venirme en su boca hasta que avanzáramos otra vez, cuando se puso la luz verde acelere y le dije me vengo y mientras me venía en su boca solté un gemido de placer tan fuerte sin importarme que alguien nos escuchara, fue tanto el placer y satisfacción que tuve que orillarme y decirle que si podía tomar el volante ella pues estaba tan relajado que no quería que pasara nada, total que nos cambiamos de lugar y mientras ella manejaba me iba diciendo que le da gusto verme así ya que era señal de que había hecho un buen trabajo, yo iba viéndola, halagándola y tocándola por encima de la ropa, hasta que llegamos a la plaza donde entraríamos al cine, cuando bajamos del carro le dio un sorbo a su botella de agua y como era costumbre se enjuago la boca para poder besarme.

    Seguimos caminando y cuando estaba comprando los boletos me llego un mensaje de la Doctora donde me había enviado el archivo de la práctica y otro archivo donde venían las instrucciones para nuestro primer encuentro, así que para no levantar sospechas le dije a Jessie, «ya me mando la práctica, la voy a enviar de una vez» y mientras esperaba que saliera de baño antes de la película vi que en las instrucciones decía:

    «Nos vemos mañana a las 15 afuera del hotel Cuore, no llegues tarde…»

    Así que pensé en que podía decirle a Jessie para ausentarme por lo menos 3 horas sin que sospechara nada, así que se me ocurrió decirle que mañana iría a encargar los corazones para el Squad para la práctica y como hacia una distribuidora de carnes cerca de mi casa pues no habría mayor problema, así que cuando salió del baño entramos a la sala y vimos la película abrazados y nos dábamos uno que otro beso además de que le desabroche su pantalón blanco y le empecé a tocar sus vulva y así estuve durante la película, mientras oía como para callar sus gemidos de placer comía palomitas a lo que yo con mayor intensidad la dedeaba y de vez en cuando sacaba mis dedos para saborear sus jugos, ella estaba extasiada al grado en que por momento cerraba sus ojos del placer que sentía, al ver esto la abrace y la recargue en mi regazo mientras le acomodaba su ropa.

    Cuando salimos del cine, fuimos a comer y después regresamos a su casa, durante el camino, ella se había quedado dormida por el gran placer que había sentido, al llegar a su casa seguía tan dormida que no la desperté sino que la cargue desde el carro hasta su cuarto donde la recosté, baje las cosas del carro, para subirme con ella, cuando subí de nuevo vi que no se había despertado para nada, así que con cuidado de no despertarla le quite el pantalón y la blusa dejándola solo con su ropa interior, yo hice lo mismo y acosté junto a ella cubriéndonos con una frazada y mientras ella dormía, puse una película, ella al sentirme se repego a mi lado, pasaron como 40 minutos cuando se despertó y al verla le di un beso apasionado y nos acomodamos para terminar de ver la película, para después cenar algo y dormimos pues al otro día me esperaba una tarea difícil de hacer por el amor que le tenía a Jessie…