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  • Un nuevo mundo

    Un nuevo mundo

    Hola a todos, tengo actualmente 34 años y vivo en Lima, Perú. Como a todas nosotras, mi gusto por la ropa femenina inició desde pequeño. Cuando iba a casa de unas primas y por algún motivo me tenía que quedar solo, aprovechaba en ver sus ropas y ponérmelas, aún recuerdo la sensación cuando me puse por primera vez una tanga que era de color negro y la excitación al ver como desaparecía entre mis nalguitas. Cada vez que podía aprovechaba la oportunidad para probar diferentes prendas.

    A los 22 tomé valor de ingresar a leer anuncios de personas que buscaban otras para encuentros y me excitaba todo lo que leía, pero no me llamaba la atención el ir a un hotel, siempre buscaba opciones que sea en la casa de la otra persona pero no encontraba. Pasado medio año buscando y con la calentura cada vez subiendo más, me animé a responder un anuncio de quien sería mi primer hombre, Bruno. Estuvimos escribiéndonos y le conté que sería mi primera vez y que me gustaría que sea usando ropa femenina a lo que le gustó la idea y me pidió fotos para verme. Esto me excitó ya que no me hubiera imaginado enviando fotos a otra persona vestida de mujer, hasta que recordé que no tenía prendas propias. Empecé a buscar donde comprar hasta que pude conseguir un conjunto que constaba de un corset negro para que me ayude a formar un poco de cintura, soy de contextura promedio, unas pantys negras con silicona y un hilo color negro.

    Me tomé algunas fotos echado en el sofá y le encantaron. Ambos con calentura quedamos en encontrarnos en un hotel en el distrito de Lince y me dijo que podía vestirme dentro ya que el hotel era para todo público. Nos encontramos y pude ver que me llevaba unos 10 años y era más alto que yo. Entramos y me gustó que se comportara como todo un caballero desde hacer todos los arreglos y que no me preocupe, hasta ingresar a la habitación en la que me abrió la puerta. Mis nervios estaban a mil y me pidió fuera a cambiarme, que me esperaría. Fui al baño y empecé a desvestirme, solía usar el cabello algo largo así que no había necesidad de peluca, empecé con el hilo y corset y luego lo que más me gustan, las medias. Me puse un poco de maquillaje que había robado de una prima, y después de dar un gran respiro, salí del baño a mostrarme como siempre había querido, una mujer que desea complacer a los hombres.

    Me vio y después de unos halagos, los cuales hicieron me sonrojara, me dio un regalo, una caja, me sorprendí mucho y al abrirlo vi que eran unos zapatos de punta abiertos con 8 cm de altura, yo estaba feliz porque le había contado que se me había hecho difícil encontrar al momento de comprar mi primera ropa. Este momento me distrajo de no darme cuenta que él ya estaba desnudo solo con una toalla que recién pude notar al decirme que me siente para ponerme los zapatos. Al terminar de ponérmelos y levantar la cabeza es cuando noté la toalla delante de mi rostro con un bulto que la levantaba. Al fin, el momento que había estado esperando estaba literalmente delante mío.

    Lo miré de forma pícara y me dijo que le sacara la toalla, así hice y pude apreciar el gran tamaño que tenía. Lo agarraba desde la base y mi mano no llegaba ni a la mitad, debía tener unos 18 cm. Lo primero que hice fue iniciar el recorriido de todo su pene con mis manos y se fue acercando a mi cara y pude olerlo, ese olor a hombre que hasta ahora me gusta. Empecé a darle besos en la punta, en lo largo hasta que empecé a metérmelo en la boca. El primer pene que saboreaba y me gustaba, lo malo era que al ser el primero y de buen tamaño, las arcadas eran imposibles de evitar pero no me rendiría y Bruno me ayudaba diciéndome que no había apuro, que me tome mi tiempo. Y así estuvimos buen rato hasta que noté que ya entraba más de la mitad al sentir que tocaba mi mano. Estaba encantada con lo que hacía y había logrado hasta que me detuvo y me pidió que me ponga en cuatro en la cama.

    Así hice, estaba esperando unas caricias o algo hasta que escuché un «click», me asusté y volteé, y vi que me estaba tomando fotos. Me sorprendí y me dijo que me iban a gustar y acepté continue. Así en cuatro, echada de costado, me puso el hilo a un lado y tomó fotos de mi anito en ese momento cerradito, colocó su pene en la entrada y tomó una foto, la que más me gustó de todas, y de un momento a otro sentí su lengua en mi anito que me hizo temblar, que sensación más rica. Me volteó y me pidió que le ponga el condón, lo hice con la boca hasta donde pude. De pronto vi que agarró un lubricante y me pidió me ponga en cuatro de nuevo y así hice.

    Me untó lubricante y empezó a acariciar mi ano con sus dedos hasta que fue entrando uno, luego dos, después tres, es una sensación muy diferente que a cuando me introducía frutas. Estaba feliz sintiendo sus dedos hasta que los sacó y sentí su pene en mi entrada, sentí como su cabeza entraba y perdía mi virginidad, al fin luego de varios años, se tomaba su tiempo para no hacerme doler y aprovecha en tomar fotos, hasta que entró un poco más de la mitad y sentía como golpeaba mi fondo que me quitaba un poco el aire. Así empezó un mete y saca suave hasta que me adapté a su tamaño, luego nos pusimos de lado y me levantó la pierna y me siguió penetrando… uf que rica sensación. Luego me preguntó que posición me gustaría intentar y le dije que lo quería cabalgar a lo cual se echó y dejó me siente encima dándole la espalda porque quería ver todo, así hice, tomé su pene y lo dirigí a mi anito, ahora yo podía llevar el ritmo, y me fui sentando suave e inicié con el sube y baja mientras me apoyaba en sus piernas, esta posición se volvió mi favorita porque cuando me di cuenta ya escuchaba mis nalguitas golpear su pelvis, ese sonido me encanta y también ver que tomaba fotos cuando estaba en el aire y cuando llegaba al fondo.

    Estuvimos así buen rato hasta que me paró y me llevó al sillón del hotel, me arrodilló e hizo me apoye en el espaldar y empezó un bombeo que ya entraba todo, mi anito se había vuelto la funda perfecta para ese pene… estuvimos así buen rato hasta que sentí como iba acelerando el ritmo y su pensé se ensanchaba un poco, ya estaba atenta a que me diga que me voltee para poder probar por primera vez ese rico néctar… sacó su pene y en un segundo se sacó el condón y sentí una sensación caliente arriba de mis nalguitas… le reclamé que estaba a la espera de que me avisase para poner mi boca… y me dijo que eso era para el segundo round lo cual me encantó.

    Esa fue mi primera vez y ya les contaré lo que hicimos en el segundo round. Gracias por leerme y si desean escribirme pueden hacerlo al correo [email protected]. Besos a todos.

  • Mi virginidad se la di a mi hermana

    Mi virginidad se la di a mi hermana

    Todo esto comienza cuando tenía 18 años, mi hermana mayor ya tenía una hija, mi pequeña sobrina.  Mi hermana es diez años mayor que yo, en ese tiempo ella se había separado del padre de su hija y vivíamos con mi madre.

    Mi hermana estaba con una depresión, por lo que no cuidaba mucho de mi sobrina, la bebé ya tenía un año de vida, pero más la cuidaba yo y mi madre. Una mañana entré a la casa y mi hermana estaba llorando. Al entrar me quedé en silencio pues escuché que mi hermana aparte de llorar se quejaba, yo aún era virgen. Olvidé contarles sobre los protagonistas de esta historia.

    Mi hermana Andrea una morocha de 1.67 con unas tetas muy grandes pues había parido no hace mucho, un culo regular y una cintura marcada pues a pesar de la depresión que sentía por la separación se cuidaba. Yo delgado, pero muy delgado nunca he sido gordo, pero tampoco musculoso, mido 1.80 ojos color café y pelo castaño oscuro. Con un pene normal siempre depilado, no había tenido novia porque vivíamos en un pueblo muy pequeño donde si perdías la virginidad se enteraba todo el mundo aunque no lo contaras a nadie.

    Había tenido novias, pero la verdad tampoco pude concretar lo que muchas veces ellas empezaron.

    Bueno les decía que me quedé muy callado, sabía que mi madre estaba en el trabajo, mi sobrina en la sala cuna, yo venía de la preparatoria; en mi último año. Solo debía estar mi hermana. Seguía escuchando tras la puerta y sentía como mi hermana golpeaba algo y se quejaba y lloraba como quejándose. Abrí la puerta tratando de no generar ruido y ahí la ví, por primera vez veía a una mujer completamente desnuda.

    Así es mi hermana se estaba masturbando y estaba toda mojada, lloraba y gemía que quería un pene que le penetrara la vagina.

    Yo me puse a punto de inmediato y no pude resistir mucho más salí de mi casa y me fui a dar una vuelta al río, busqué un lugar seguro y me masturbé recordando esa imagen de mi hermana pero sobre todo de sus tetas y su vagina, completamente depilada, no había vellos y era perfecta.

    Los días siguieron pasando y yo no le conté a nadie lo que había visto en casa.

    Eran tardes de verano por lo que hacía bastante calor, llegaba a mi casa y rogaba porque mi hermana estuviera en la faena del auto placer, la verdad siempre la encontré en calzones y brassier por la casa, pero no volví a ver esa vagina sin pelos.

    Un día llegué de mis clases muy feliz pues era el último día, entré a la casa y mi hermana estaba en la ducha.

    Yo: hola Andrea ya llegué!

    H: hola Dany estoy en la ducha!

    Yo: bueno, Andre hay algo de comer?

    H: no, pero salgo y te puedo preparar algo.

    Yo: genial hermanita, porque no he comido nada y estoy feliz, fue hoy último día de clases.

    H: Woow que grande estás me alegro que ya saliste, aprovechando que estás aquí me traes una tolla más, la que traje se me calló en la ducha.

    Yo: no hay problema.

    Fui por una toalla al cuarto de mi hermana y se la fui a dejar rápidamente, la verdad nunca tuve un mal pensamiento al cumplir este favor. Al tocar la puerta del baño escuché que me dice

    -pasa, esta sin seguro.

    La verdad no atiné a más que abrir la puerta, ahí estaba mi hermana ya seca y envuelta en una tolla que solo le tapaba la vagina porque las tetas por más que las quiso ocultar no era suficiente tolla para tales tetotas. Me dice:

    H: gracias hermano espero no incomodarte al verme así en tetas.

    Yo: no para nada, si hace cuánto nos bañábamos juntos?

    H: toda la razón, si quieres ya puedes meterte a la ducha.

    Yo: no te preocupes puedo esperar a que salgas.

    H: bueno no hay problema.

    La tarde siguió pasando y llegó mi madre ella nos dijo que saldría con su novio y que no llegaría esa noche, mi hermana le había pasado la bebé a su padre pues le tocaba ese fin de semana con él. Por lo que nuevamente quedamos solo. Mi hermana salió a comprar y al llegar traía unas cervezas.

    H: hermano ya que estás grande y no debes estudiar, nos tomamos estas cervezas.

    Yo: claro que sí. Respondí.

    Pasamos la noche jugando cartas, riendo y recordando el pasado de cuando éramos niños, sin darnos cuenta eran las 3 de la madrugada y era hora de dormir, nos despedimos, yo fui a ordenar para que mi hermana fuera al baño antes que yo. Arreglé todo lo que habíamos usado y fui al baño, al pasar por la habitación de mi hermana ella tenía la luz apagada y la puerta abierta. Escuché su voz que me dice:

    H: hermano porque no te acuestas aquí como cuando éramos niños?

    Yo: claro hermana así seguimos recordando nuestra infancia.

    H: claro yo aún no tengo sueño.

    Me acomodé a su lado y al entrar en la cama noté que ella tenía puesto solo un calzón diminuto y un brasier que no ayudaba en mucho a mantenerlas quietas.

    Yo como siempre solo con bóxer, me acomodé y mi hermana de inmediato pegó sus tetas en mi pecho y comenzamos hablar, hablábamos de todo, pero en un momento, no sé cómo sin querer le rocé una teta a mi hermana, me disculpe de inmediato ella me dijo que no importaba y me preguntó si era virgen. Le dije que si que aún lo era, ella me preguntó el por qué, si ya había tenido novias. Le conté que siempre me dejaron a medio camino y no sabía por qué.

    Mi hermana me comenzó a contar que ella hace más de 1 año que no tenía sexo y que estaba muy deseosa, pero que no lo hacía con cualquiera porque se sentía muy fea por haber sido madre. Yo le reclamé que no dijera eso pues es muy bella. En ese momento la abracé y le di un beso en la frente. Fue en ese momento que mi hermana me dice, hermano tu alguna vez has tocado una teta de verdad, le dije la verdad, que no, pero que moría de ganas por tener una por unos segundos, ella se apartó de mi se saca una teta del brasier, la puede ver con la tenue luz de la ventana y me dijo:

    H: bueno puedes tocar la mía, disfruta la teta de tu hermana es toda para ti.

    Yo como un niño pequeño quede en shock, pero al segundo reaccione y solo puede colgarme de esa teta, la toqué, acaricié y jugué con ese pezón todo el tiempo que pude.

    Mi hermana aceleró su respiración al igual igual que yo, en eso ella dice:

    H: mi niño quieres chupar tetita!

    Para mi fue un disparo en mi nuca que me lanzó contra la teta de mi hermana, la chupe, la succione, la acaricié con mi lengua, jugué con el pezón y volví a succionar como cual bebé que solo quiere un poco de leche. Mi respiración seguía aumentando y la de mi hermana aún más. Yo solo quería masturbarme y supongo que mi hermana igual, ella al notar mi erección me dijo:

    H: hermano como yo te di una teta, quiero que hagas algo por mi, quiero chupar tu pene.

    Yo: claro nana si quieres yo estoy para ti.

    Ella me chupó mi pene con locura, me lo llenó de saliva, lo succionaba y besaba hasta la base. Al subir hasta la almohada, me dice:

    H: hermano ya sé porque no te dan la vagina tus novias, lo tienes muy duro, se pone como un fierro y es más grande que los normales.

    Yo: solo mide 15 erecto Andre.

    H: si pero es muy duro, seguro que le tienen miedo.

    H: quieres comerte mis dos tetas, serán solo para ti por esta noche.

    Yo me lancé a sus tetas y las devoré una y otras vez, tenía unos pezones hermosos y una aureola muy oscura.

    Estaba jugando con las tetas de mi hermana con mi boca, cuando siento a mi hermana que me toma del pene y comienza con un masaje suave, me acariciaba el pene y masturba, yo no aguanté más y se lo dije:

    Yo: hermana para por favor, me voy a correr.

    H: dámela en mis tetas, por favor me la tiras en las tetas.

    Yo con la poca experiencia que tenía, aguanté un poco y me descargué en las tetas de mi hermana. Ella se limpió sus tetas y saboreó un poco se mi leche; enseguida me dijo:

    H: hermano por favor ahora ayúdame tu lo necesito, necesito que me masturbes por favor.

    Me lo decía casi rogando, yo me reincorporé e inicié a la tarea de satisfacer a mi hermana. Intenté torpemente con mis dedos, pero ella me fue indicando en como darle el placer que ella tanto esperaba. Después de unos minutos así masajeando su clítoris y entrando y saliendo con mis dedos de su vagina, mi pene comenzó a erectarse y en unos minutos más ya estaba duro otra vez.

    Yo sentía unas ganas enormes de masturbarme y como mi hermana estaba como poseída por el placer, me acomodé de tal manera que con mi mano derecha le tocaba la vagina y con la otra me masturbaba. En un momento dado mi hermana comenzó a gemir y a pedir que -más rápido, yo en mi afán de darle el máximo placer me fui de cabeza hasta su vagina y le di mi mejor sexo oral que podía, ella me mojo toda mi boca con sus jugos y yo apenas y podía seguir tragando más jugos vaginales.

    Mi hermana exhausta me agradecía todo lo que había hecho por ella, yo le dije que estaba bien que era su hermano y que jamás nadie lo sabría nunca de mi boca. Ella me abrazo fuerte ambos desnudos y se dio cuenta de mi tremenda erección. Me dijo hermano yo me quedaré con tu virginidad y sin más se puso de rodillas y se sentó en mi pene, con su vagina tragando todo mi pene, ella se puso en movimiento y yo no podía creer que tanto placer me lo pudiera dar mi hermana. Luego de un rato yo casi que me corría, le dije que ya me venía y me dijo espera.

    Se tiro a mi lado, se puso boca abajo y me mostró todo su culo y vagina en la tenue luz de la ventana. Me dijo:

    H: hermano como tú me diste tu virginidad yo te daré la mía. Méteme tu bello pene en mi culito y hazlo tuyo. Yo estaba a mil, no podía creer lo que estaba pasando, no sentía culpa, ni vergüenza o pena, solo sentía el infinito amor que le tengo a mi hermana.

    Pasé mi mano por su vagina mojada y esa humedad la compartí con su apretado hoyito, apunté mi pene a ese agujero virgen y lentamente la fui penetrando, lo más despacio que podía introducir mi pene, ella solo se quejaba y me decía que lo hacía bien que no parara, pero que no fuera brusco, en unas cuantas metidas y sacadas más ya no podía esperar a correrme en su ano. Le dije:

    Yo: hermana ya me voy a correr no puedo más.

    H: no espera por favor quiero esa leche en mi vagina.

    Ella misma sacó mi pene de su culo y lo introdujo en su vagina, en ese momento solo logré dar una embestida más y acabé a chorros en la vagina de mi hermana al mismo tiempo que ella gritaba por el tremendo orgasmo que sentía.

    H: eso Dany, mételo más, no pares Dany dame más duro dale! O que rico mi niño dale… Hasta que terminó y yo caí a su lado cansado y lleno de placer. Mi hermana se dio la vuelta y me hizo prometer que jamás sabría nadie de esto. Yo por supuesto que asentí a su petición no sin antes decirle:

    Yo: hermana me puedo dormir chupándote las tetas quiero ser amamantado por ti.

    H: si mi niño, claro que puede toma tus tetitas que son solo para ti y cada vez que estemos solo puedes comerte tus tetitas que siempre serán para ti.

    Yo: entonces también puedo chupar tu vagina cuando ya duermas?

    H: si mi amor, puedes tomarte los jugos de mi chochita cuando quieras, solo la tienes que tratar con amor.

    Esa noche no dormí, solo podía chupar las tetas de mi hermana y al venir el día, bajé hasta su entre piernas para limpiar con mi lengua todo lo sucio de aquella hermosa noche y no podía dejar de admirar esa bella vagina sin pelos que solo era para mí.

  • Mi esposa se portó mal y a mi me encantó

    Mi esposa se portó mal y a mi me encantó

    Todo comenzó una noche de viernes, una de esas noches donde nos disponíamos a botar el estrés de la semana con una salida en pareja.

    Habíamos estado haciendo el amor toda la semana como siempre fantaseando ambos, acerca de cómo ella deseaba probar más sexo, como se sentía cada vez más puta, como añoraba volver a tener en su boca aquellos penes que la habían hecho vibrar y que habían llenado su cara, sus labios y su culo, como añoraba que le acabaran en las manos, si, en las manos, como ella me dijo: “Es excitante que acaben en mis manos porque puedo ver el premio que he conseguido por ser tan puta y deliciosa.”

    Todo esto había sido la antesala de ese viernes, mientras se vestía no podía dejar de verla y saborear ese cuerpo hermoso, ese culo hipnotizante y esos pechos perfectos que como dije anteriormente no muy grande pero con la medida exacta para que quepan una boca.

    Me cuesta mucho describir su vestimenta sin excitarme, ya que la ropa es la primera invitación formal ya sea a la coquetería o algo más salvaje. Una camisa mangas largas blanca de botones, que cabe destacar que convenientemente el ultimo botón no estaba abrochado, dejando ver un escote prohibido pero que al mismo tiempo era una ventana para ver y saborear sus pechos, esa camisa que era algo más que eso, era un catalizador de morbo, que incitaba a desabrocharla de a poco, para poder tocar y besar esos pechos.

    Se vistió con un hilo pequeño de encaje que recuerdo me comento en un momento de calentura que a uno de sus amantes lo volvía loco ver su culo en hilos de encaje, que no había mejor sensación que sentirse deseada mientras era penetrada de espaldas mientras su amante enloquecía embistiéndola con su hilo de lado como a ella le gusta y tocando su culo una y otra vez.

    Yo disfrutaba la vista, imaginaba escenarios mientras le tomaba fotos para mi colección personal del álbum de la puta de mi esposa, sentía unos celos deliciosos mientras me imaginaba mil y un escenarios, mientras sabía que ella no solo se vestía para mi sino para ser deseada y porque negarlo, eso me encanta.

    Nos dirigimos al bar de siempre a disfrutar el ambiente el cual ese día pues estaba un poco apagado, simplemente disfrutábamos nuestra compañía y la música y unas cuantas bebidas.

    Entrada la noche y dispuestos a irnos sucedió como por gracia divina, en la entrada logramos ver uno de sus pasadas conquistas, con el cual se calentó muchas veces pero nunca paso nada. Lo miro y me volteo a ver inmediatamente me sonrío como lo hace al estar excitada, se amarro el pelo lo cual la hace ver más sensual y sexy y mordiéndose los labios en silencio me dejo ver que esa noche cualquier cosa podía pasar y que tenía que estar preparado… y si, estaba preparado.

    Inmediatamente que mi esposa cruzo miradas con su amigo, de manera sensual y sutil le invito a que el desatara esa calentura nuevamente…se acercó a nosotros y se saludaron, podía sentir la tensión sexual entre ellos eso me volvía loco, me mataba de celos, pero quería más, quería sentir esa adrenalina de que mi mujer, mi esposa, abiertamente deseaba estar con alguien más.

    Bebimos un rato los 3 juntos, un momento ameno pero hasta el momento tranquilo, hasta que empezaron a poner las canciones que calentaban a mi esposa, podía ver como su amigo no quitaba los ojos de su escote y como ella finamente lo abría invitándolo a seguir.

    -Puedo bailar con tu esposa? Dijo el.

    Y yo con todo gusto le dije que sí.

    Empezaron a bailar tímidamente hasta que la pista se llenó, y no solo de otras parejas, también de calentura y morbo, tenían que estar más pegados por el espacio limitado, podía ver como ella se acercaba de espaldas a él, y como el la tomaba de la cintura para sentir el culo de mi esposa rozándolo. En ese momento creo que ambos ignoraban ya mi presencia por dar paso a sus deseos, el tocaba las nalgas de mi esposa sutilmente, ella cada vez más desenfrenada con su escote cada vez más revelador, entre más canciones bailaban, más rozaban sus cuerpos y sus labios y yo… más excitado imposible.

    Ya entrada mucho más la noche le dije a mi esposa que estaba cansado y que ya me iría, a lo que ella respondió, me quiero quedar, quiero seguir bailando, y él me dijo que no me preocupara que la iba a cuidar y llevar sana y salva, sabiendo como terminaría la noche entre celos y excitación accedí.

    Yo sabía que esa noche mi esposa como buena esposa, iba a complacer mi más grande fantasea, nos despedimos y por mensaje le dije, La espero en casa, disfrute.

    La espere despierto con el morbo y excitación de saber lo que estaba ocurriendo, llegando a casa, me conto con detalles como había sido su noche.

    Luego que me fui siguieron bailando un rato más, los dos calientes a mas no poder, él le dijo: vamos a un lugar más callado? Y ella sin dudarlo aceptó. Se subieron a su carro y no esperaron a arrancar él se abalanzó sobre ella y la empezó a besar, y tal como había imaginado desabrochó su camisa y le empezó a lamer los pechos desenfrenadamente, mientras ella sobaba su erección, solamente se detuvo para mandarme un mensaje diciendo, vamos en camino espero este feliz porque yo sí.

    Llegaron a un motel cercano a nuestra casa después de un recorrido lleno de fuego y morbo, ella lo besó, le quitó el pantalón y se la comenzó a chupar como solamente ella sabe hacerlo, se detuvo y se desvistió quedando solamente en la camisa y en su hilo de encaje, lo acostó y lo siguió chupando, hasta que no aguanto más y lo monto, ella se movía al ritmo de la música mientras gemía y el solo disfrutaba y decía: Que rico S. Luego se dio vuelta y la empezó a penetrar de espaldas mientras le agarraba el hilo de encaje, era uno más que se unía a lista que nos vuelve loco esos hilos pero sobre todo ese culo.

    Luego de varios minutos de estar cogiendo, de quitase esas ganas de años él dijo que ya iba a acabar a lo que ella respondió: Sería una lástima ensuciar este lugar tan bonito, a lo que el inmediatamente capto, le metió su enorme erección en la boca y sin medirse ni limitarse, acabo dentro de su boca mientras ella con sus labios acariciaba todo su miembro.

    Una vez fue suficiente para que quedaran saciados el uno del otro.

    Mi esposa regresó, me beso, hicimos el amor como nunca.

    Al final mi esposa se portó muy mal y pues a mí me encantó.

  • Fantasías que aumentan el deseo

    Fantasías que aumentan el deseo

    Sábado a la noche, la luna llena acompaña ese momento, reflejándose por la ventana del balcón. Vino tinto en la mesa, copas servidas, música soul de fondo, silencio entre nosotros, sólo miradas que desnudan… Yo vestida de azafata, si, como no cumplirle ese deseo. Mi cabello castaño claro suelto, mis ojos verdes delineados, mi boca pintada de rojo. Body blanco, falda corta color azul, una corbata azul, una gorra azul con rayitas blancas y negras, medias portaligas blancas, sandalias negras altas, que alcanzo su metro ochenta… Él cumpliendo mi fantasía, vestido con una camisa blanca, mangas largas, traje negro, zapatos negros… Se para frente a mí, con una mano en el bolsillo, quedamos frente a frente… lo invito a sentarse… pues arranca el vuelo hacia el placer…

    Sentado, me observa… yo enfrente en otra silla, levanto mi copa, saludando… bebo un sorbo, paso mi lengua por mis labios… muerdo mi labio inferior… y cambio la música aparece Guns N’ Roses – November Rain… y comienzo a recorrer con mis dedos mis piernas, desde los pies, hasta el muslo. Luego la otra pierna… todo lento, suave y mirándolo a los ojos… tomo otro sorbo de vino… abro y cierro mis piernas … me levanto… giro, quedo de espaldas hacia a él, vuelvo a repetir el recorrido, levanto mi falda, me tomo de mis nalgas, me levanto… quedo frente a él con mi cola redondita apuntándolo, lo veo de reojo, me muevo y comienzo a bailar.

    Lentamente me acerco… me siento frente a él, comienzo a besarlo, comienza tocar mis pechos, lo freno, le acompaño sus manos hacia abajo, tomando mis nalgas, apretándolas. Yo comienzo a desabrochar su camisa, él se levanta, me arrincona contra la pared (me encanta eso) sube mis brazos, los toma con una mano, y con la otra logra sutilmente encontrar mi humedad… puf… me vuelve loca tocando ahí… encontrando mi placer, mi goce… Suelto mis manos, le saco el cinto, le bajo la cremallera de su pantalón, y ahí encuentro su miembro viril, bien firme, esperando encontrarse con mis manos y mi boca… Lentamente de doy un beso en la boca y bajo… me pongo en cuclillas y comienzo a besarlo ahí abajo, mi boca húmeda, hace que estalle de placer, mis manos acompañan la succión, mi lengua juguetona recorre todo su pene y hace círculos llegando al glande, que lo vuelve loco… Con mis dedos masajeo sus testículos, mientras sigo chupándola con mucho placer, porque me excita, me encanta y me calienta verlo gozar…

    En eso, me levanta con sus brazos… me besa, me da vueltas, quedo de espalda, me corre hacia atrás, así baja mi cintura… me corre la tanga y comienza a pasar su lengua toda la zona húmeda… puf sentirlo ahí, me hace sentir que estoy en el cielo… se queda ahí, escuchado mis gemidos, sintiendo como aumenta el placer… comienza a succionar mi clítoris, me lleva al más placentero de los orgasmos… me hace llegar… me hace saber que recién esto comienza…

    Se sienta en la silla, me da vuelta de espaldas e introduce su pene en mi vagina, tan húmeda, que se siente su placer… subo y bajo en esa posición, siento su miembro erguido como entra y sale… nos quedamos así, sintiéndonos un rato… me encanta, me calienta sentirlo. Con sus dedos comienza a tocar y estimular mi ano, que enseguida se siente cómo llega el placer.

    Luego se levanta, me quita la bombacha, me lleva hasta el sillón, me pone en posición de perrito… sabe que es mi favorita… comienzo a sentirlo atrás, me encanta, me enciende más aún, se siente tan rico, siento que el placer se apodera, me calienta, mientras me toca mi clítoris y no puedo más, no puedo manejarlo, ahí viene, si me hace llegar, estallo de placer, imposible parar ese orgasmo…

    Ahí quedo unos minutos acostada, luego giro boca arriba y él sube arriba mío, si… unos besos y enseguida seguimos dándonos placer en esa posición, se siente sus gemidos, me gusta verlo y sentirlo así… me pide que abra las piernas… eso le encanta… luego junto mis piernas y las subo… puf esta pose es sinónimo de sexo anal, del bueno y ahí es cuando ingresa con su miembro y me hace sentir mucho placer. Es mutuo, él está muy conectado, muy excitado, quiere llegar, seguimos un ratito más, hasta que ya no puede, y estalla dentro mío en un crempie delicioso…

    Mi fantasía se hizo realidad…

  • Soy el regalo favorito de mi tío

    Soy el regalo favorito de mi tío

    Hola, mi nombre es Lola, tengo 20 años, de cabello negro con unos mechones morados, piel morena, tetas grandes, cintura que va con mis caderas y un mediano pero sexi culo.

    Mi tío es Marco un hombre de 40 años alto y un poco robusto, muy amable con todos y bastante sexy para mí más aparte que es muy bueno en la cama ya más adelante verán el porque.

    Bueno empezando que esto paso en su cumpleaños justo para cumplir los 40, mi padre es su mejor amigo y somos como familia así que claramente nos invitó a la comida que después se haría una fiesta.

    Soy una chica caliente tanto que durante la comida de la fiesta tuve una fantasía donde todos los hombres se quitaban la ropa y me ofrecían sus vergas para satisfacerlas y yo como buena perra caliente aceptaría dejando que me usen a su gusto.

    Pero bueno como era de esperarse estuvieron bebiendo bastante hasta no poder más cada quien y pasaron varias cosas divertidas conforme pasaba el tiempo hasta que vinos que ya era bastante tarde.

    Eran altas hora de la noche y como era de esperarse mi padre y sus amigos estaban ebrios a excepción de Marco que aparte de ser el cumpleañero también era el responsable del grupo, así que ya con todos ebrios los mando a dormir.

    Algunos en el cuarto de invitados y otros en la sala, él y yo nos quedamos recogiendo un poco y vi una botella de vino que aún tenía un poco así que le ofrecí terminarla, nos servimos y estuvimos hablando un buen rato para ponernos al día.

    Vi como me miraba de pies a cabeza y yo lo miraba igual y algo que el me dijo es que al sentarme y cruzar las piernas por un pequeño espacio se podían ver mis bragas más aparte de sexy escote del vestido, nos miramos sin decir nada y rompí el hielo diciendo:

    Yo: oye no te he dado tu regalo.

    El: pero si tú padre ya me dio uno.

    Yo: si mi padre pero yo no.

    El: bueno un buen regalo sería salir un día juntos como antes.

    Yo: jeje siii aunque igual pienso en algo más emocionante…

    Y lleve mi mano a su entrepierna apretando y acariciando el bulto que palpitaba y crecía más dentro de sus pantalones mientras le susurraba al oído.

    Yo: ya soy una mujer tío.

    El: si hermosa.

    Yo: me podrías tratar como a una?

    El: si…

    Tomo mis nalgas sobre el vestido y las empezó a apretar, se levantó y comencé a abrir su camisa, levanto mi rostro y nos besamos, bajo el cierre de mi vestido y antes de quitarlo se detuvo un momento, me dijo que fuéramos a otro lugar pues estábamos en el comedor.

    Salte en él y me llevo a su cuarto, entramos y puso seguro mientras me quitaba el vestido y, por como era el vestido, en lugar de ropa interior llevaba un bikini el al verme así se ponía más duro y ya no soportaba más ver si erección así.

    Me acerqué y abrí su pantalón hasta sacar su verga que ya estaba palpitando, la tomé para masturbarla y el quitó los nudos de mi bikini, me puse de rodillas y sin pensarlo mucho metí su verga a mi boca que escurría saliva, me movía fuerte y él se recargo en la puerta mientras se terminaba de quitar la ropa.

    Me estaba acariciando y de vez en cuando tomaba mi cabeza con fuerza y daba una embestida a mí garganta, saque su verga y me llevo a lamer y chupar las bolas llenas de semen subiendo por todo lo largo hasta estar bien húmedo y conmigo hipnotizada por su verga. Me levanté y entre besos y caricias fuimos a la cama, me empujó para estar boca arriba y dijo

    El: espera voy por un condón.

    Yo: está bien tío, podemos hacerlo al natural.

    El: pero si no alcanzo a sacarla?

    Yo: tranquilo estoy en mis días seguros además quiero que disfrutes bien tu regalo.

    Abrí más mis piernas y labios vaginales para el que se lo pensó unos segundos y después empujó la punta dentro de mi, por mis jugos y la saliva resbaló fácilmente y se metió un buen tramo, solté un buen gemido y el me tapo la boca mientras me decía que no hiciera ruido.

    La seguía metiendo y mis ojos se volvían locos de placer mientras mis manos apretaban todo y soltaba pequeños gemidos en su mano en mi boca, tomé mi teléfono y puse música y lo lancé cerca de la puerta para que no nos escucharán.

    Me quitó la mano mientras se empezaba a mover y le hacía gemir muy rico, chupaba mis tetas con fuerza y con los dientes tomaba mi pezón y el piercing para jalarla, mi coño era muy apretado y su verga se abría paso en casa centímetro.

    En un buen movimiento la metió toda, me sentía en las nubes en ese momento y con la primera embestida me llevo más lejos, se veía muy sexy desnudo y trataba de concentrarme en otras cosas pero era muy difícil ignorar su verga haciéndole el amor a mi coño.

    Mis gemidos se hicieron gritos y estaba teniendo un orgasmo de tanto placer pero mis jugos no salían por su verga que me apretaba, Marco se dio cuenta de eso y presionó mi clítoris como si fuera un botón y lo hizo hacia arriba soltando una lluvia de jugos.

    La saco y froto más mi clítoris hasta causarme un squirt que me dejó empapada y a la cama, me dijo «amo ver tu cara de placer al follar» me tomo de la mano y levantó hasta meterme al baño de su cuarto con un gran espejo.

    Me acerque al mismo para ver si mi maquillaje seguía bien y mientras lo hacía solo sentí su mano en mis nalgas y como su verga penetraba de nuevo mi coño, volví a gemir e incluso abrí el agua y me puse un poco pero sentía como se hacía vapor de inmediato.

    Tomando mis caderas se estaba moviendo y cruce mis piernas para apretar mas, me dio varias nalgadas que ke hacían sacar unas lágrimas de placer, tiro de mi cabello para levantar mi rostro y ver mis tetas mientras estaba babeando sobre las mismas.

    Pego mi espalda a su pecho y subió una pierna mía al lavamanos se sentía bien hasta que subió la otra, no entendía bien que pasaba hasta que volvió a meter su verga y sus brazos bajo mis muslos para cargarme.

    Nunca antes me habían follado de esa forma, la pose era muy pervertida podía ver su verga entrar a mí coño y como todo mi cuerpo lo disfrutaba y aunque así no entraba toda presionaba mucho en la parte superior de mi coño donde está mi punto G y clítoris.

    Era imposible negar el placer que sentía en esos momentos de ser tratada de una forma tan sexy y sumisa, no tarde mucho en tener otro orgasmo aguantado por su verga Marco también estaba gimiendo un poco y besando y olfateando mi cuello y cabello.

    Me abrazo con fuerza y con unos gemidos sentí su semen salir dentro de mi, la fue sacando mientras se corría y estaba tan concentrada en el que cuando salió un rato de placer me lleno y tuve otro squirt directo contra el espejo.

    Me bajo al suelo y tomo mi rostro para masturbarse sobre él, empecé a lamer su glande hasta que salió un poco más de semen en mi rostro y boca, tome ese facial feliz y el quedó satisfecho, aun así deje que me tomara algunas fotos con su verga y llena de semen.

    Nos dimos un baño rápido y me dio un camisón suyo, sin nada más debajo, dormí con él y todo salió bien. A la mañana siguiente tuvimos un poco más de sexo discreto, en el desayuno algunos dijeron escuchar música pero nada más allá de lo normal.

    Desde ahí he llevado una relación con Marco muy linda en varios aspectos y llena de sexo delicioso. Quiero que me digan que les pareció ¿debería decirle a mi padre? Bueno ayúdenme con eso chao.

  • Carta a un desconocido

    Carta a un desconocido

    Ojalá supiera tu nombre y saber dónde vives para poder enviarte esto. 

    En realidad creo que te enviaría una carta aunque te diría otras cosas. Quizás me cansaría de escribirte reproches y muchas preguntas que se agolpan en mi cabeza desde hace varias semanas.

    ¿Por qué me ha elegido a mí? Soy una mujer normal y corriente que has hecho que mi vida se esté convirtiendo en un caos. Por tu culpa no soy capaz de mirar a mi marido sin sentir vergüenza y gracias a que él no se fija demasiado, no puede ver la culpabilidad en mis ojos.

    A mi alrededor veo mujeres mucho más guapas que yo. ¿Acaso te llamaron la atención mis pechos, mi culo?

    Maldigo aquella mañana de lunes de hace tres semanas. Nunca olvidaré que tuve que coger un autobús diferente al que cojo todos los días por haberme quedado dormida. En el que voy siempre, puedo ir sentada y echar un vistazo a mis redes sociales. En cambio, ese otro autobús iba abarrotado y tuve que ir de pie.

    ¿Acaso todo se puso en mi contra para que me pasara aquello?

    Si supiera lo que iba a pasar no lo hubiera cogido, ni siquiera me habría puesto esa falda que tanto me gustaba y ahora al verla en el armario me sonrojo.

    Quizás debí decirle algo cuando sentí que se pegaba mucho a mi. Siempre he sido demasiado inocente y hasta recuerdo que pensé que usted no tenía la culpa de que el autobús fuera tan lleno de gente y que tuviera que pegarse a mi espalda de esa manera. Después comprendí que aquello solo fue una excusa.

    Otra pregunta que me hago es si había algo en mí que le hiciera saber que ese fin de semana había vuelto a discutir con mi esposo. ¿Acaso mi cuerpo me va delatando y hace saber a la gente la falta de atenciones de mi marido? ¿Por qué usted se pegó a mi como si supiera que hace mucho que los abrazos son algo extraordinario en mi vida? La vergüenza me carcome al pensar que en realidad cuando apoyó su pecho en mi espalda no le dije nada porque hacía mucho que extrañaba esa sensación.

    ¿Quién eres? Me fue imposible mirarte a la cara, quizás no me creas, pero soy demasiado tímida y me daba reparo mirarte. Me arrepiento de no haberlo hecho, pero ¿con que cara te iba a mirar si cuando metiste tu mano por debajo de mi falda pudiste comprobar que estaba mojada por tu abrazo? No me puedo creer todavía que no hubiera apartado tu mano cuando la metiste por dentro de mis bragas. ¿Te diste cuenta que me estaba gustando y por eso me masturbaste? Hacía mucho tiempo que no sentía un orgasmo así. ¿Me agarraste porque mis piernas temblaban y casi me caigo al correrme?

    No debiste agarrar mi mano y llevarla a tu pantalón. ¿No te dio miedo desabrocharlo y que alguien pudiera ver mi mano agarrando tu sexo? ¿Siempre está tan grueso cuando te excitas? Mi marido lo tiene mucho más delgado y no se le notan tanto esas venas. Que sepas que nunca había acariciado otro pene que no fuera el de él y ahora por tu culpa a veces lo comparo y me gustaría que lo tuviera como el tuyo.

    Te odio, sabes? ¿Por qué me hiciste sentir tan deseada? Tu pene me lo hizo sentir y nunca pensé que podría masturbar a un desconocido y mucho menos que pudiera hacer llegar al orgasmo a un hombre tan rápido. ¿Hacía mucho tiempo que no sentías uno? Es que todavía estoy alucinada con todo el semen que salió, me dejaste la mano empapada. ¿Te gustó como lo hice o lo hubiera conseguido cualquier otra chica?

    Te haría tantas preguntas…

    Debo estar loca, pero el otro día volví a coger el mismo autobús. No me había quedado dormida, pero no sé qué me pasó por la cabeza. Me puse la misma falda que ese día y esperé por esa línea que va siempre tan abarrotada. ¿Donde estabas ese día? Me puse en el mismo sitio y por tu culpa estuve todo el trayecto nerviosa esperando que te pusieras detrás de mí. Me había mentalizado que te miraría a la cara aunque me diera vergüenza.

    Si supiera donde vives…

    Encontrarías cualquier día en el buzón una nota, no una carta. No te diría ningún reproche y quizás solo te haría tres preguntas…

    ¿Me has buscado más veces en el autobús?

    ¿Quieres repetir lo de esa mañana, pero esta vez en tu casa?

    ¿Te gustaría follarme?

  • Yo soy la ex

    Yo soy la ex

    Precuela de «Trio con la ex».

    Iván un chico con el que había salido y con el que aún me llevaba bien ha empezado a vivir con su actual novia, Sandra. Él ya ha contado en el relato «trio con la ex» como salió el encuentro entre los tres. Que terminó en un bonito trio. Ahora tengo que contar como nos conocimos Sandra y yo y tramamos juntas llegar a ese punto.

    Hace unos días decidí llamar a un ex novio. Estaba aburrida y nos habíamos separado en buenos términos. No es que fuéramos follamigos pero más de una vez después de dar por finalizada la relación y cuando ninguno de los dos tenía pareja, nos habíamos puesto cariñosos, mucho.

    – Hola. ¿Iván?

    – No puede ponerse. Está en la ducha.

    Me respondió una bonita voz femenina.

    – ¡Ah!, bueno, ya le llamaré otro día.

    – ¿Y quién le digo que le ha llamado?

    No es que quisiera hacerme la interesante, ni nada de eso, pero cuando él estaba con alguien yo no quería molestar. Dábamos por sentado la fidelidad cuando alguno de los dos tenía pareja.

    – Da igual.

    – Voy a quedar muy mal si le digo que le han llamado y no sé dar razón de quien.

    Ella empezó a caerme simpática, no sé si por su curiosidad o porque parecía ser simpática de veras.

    – Soy Laura una vieja amiga.

    – ¡Ah! ¡No pareces nada vieja por tu voz! Encantada. Yo soy Sandra su novia.

    – Imaginaba. Si has cogido su teléfono estando él en remojo.

    – Así que habéis hablado de mí.

    – Me dijo que estaba con alguien. Me mandó un mensaje. Pero no me dijo que fuera tan simpática. ¿Y a ti? ¿Te ha contado algo de mí?

    – Bueno, suponía que había estado con otras chicas. E imaginaba que tiene buen gusto. Y veo que no estaba equivocada. Oye, saldrá de la ducha y nos cortará. Si te apetece podríamos quedar y comparar notas.

    – No se me habría ocurrido hacer eso con ninguna de sus novias. Pero tú pareces algo especial. No creo que nos arranquemos los pelos cuando nos veamos.

    – ¿Qué haces mañana por la tarde?

    – No tenía nada pensado.

    – ¿Quedamos? y tomamos un café.

    Me dio el nombre de una discreta y oscura cafetería donde solían quedar parejitas y donde se podía tener una conversación, relajadas y tranquilas. Ella parecía tener tanta curiosidad como yo y todo el mundo sabe lo que le pasó al gato.

    No es que pensara ligármela aunque no hubiera sido mi primera chica. Para nada. Pero estaba claro que tenía que ir sexi. Dispuesta no a competir, sino, supongo que a demostrar algo. No soy celosa, pero quería que ella viera mi mejor lado.

    No sabía lo que iba a encontrarme aunque Iván nunca había estado con ninguna chica fea ni mala persona, que yo supiera.

    Esa noche estuve pensando en lo que iba a ponerme, desde luego tenía opciones en mi armario. Me pierde la ropa provocativa. Era pleno verano así que ir ligerita no sería problema.

    Tras algunas dudas y probarme algunos conjuntos me decidí por un fino top que me dejaba la espalda desnuda. También llevaba la falda más corta que tengo, de tela vaquera así que es rígida.

    Cada vez que me inclino o subo unas escaleras se me ve Sodoma y Gomorra. La melena atada en una cola de caballo para dejar mis hombros libres y unas sandalias.

    Llegué pronto, no quería hacerla esperar, pero ella se me había adelantado. Estaba esperando en la barra. La reconocí de inmediato por su llameante melena roja, que ella me había descrito. Su atuendo no se diferenciaba mucho del mío. Aunque había elegido un short en vez de una falda, la prenda le sentaba de maravilla a sus largos muslos.

    El top en vez de descubrir su espalda le dejaba un escote delicioso y el vientre al aire. Su nívea piel descubierta y su carita pecosa me pareció preciosa. Su contoneo sensual según caminaba entre las mesas hasta donde yo estaba no solo llamaba mi atención, parecía levantar pasiones en todos los presentes.

    – ¿Sandra?

    – Si, luego, tú eres Laura.

    – Encantada, ya sabia yo que Iván tiene buen gusto.

    – Eso puedo confirmarlo al verte.

    Su sonrisa iluminaba la sala. Pero habíamos ido a comparar notas y si tenía suerte a algo más, no a alagarnos la una a la otra toda la tarde.

    – ¿Vamos a piropearnos toda la tarde? No me importaría, pero hay más cosas de las que hablar.

    Pedimos las copas a una guapa camarera con unos leggins muy pegados a un culo precioso. Ya os habéis dado cuenta de que también me gustan mucho las chicas.

    Durante la siguiente hora nos dedicamos a despellejar a Iván diseccionando cada aspecto de su físico y personalidad. Salió bastante bien parado, al fin y al cabo a las dos nos gustaba y ambas habíamos follado con él.

    Incluso nos contamos las historias de nuestras relaciones. Los comienzos con Iván y con otros chicos y en mi caso otras chicas. Eso pareció levantar su curiosidad.

    – Iván no me dijo que fueras bisexual.

    – No creo que lo sepa, una chica siempre ha de guardar algo de misterio. ¿No crees?

    – Cierto. Todas debemos guardar algún secreto. Pero estoy convencida de que le hubiera encantado saberlo. Verte a tí con otra chica en acción debe ser un espectáculo delicioso.

    – Bueno, Aunque puede que sospeche algo por algún comentario o mirada que se me escapaba estando con él. Si la otra chica fueras tú seguro que si.

    Empezábamos a conocernos y a compartir datos sobre nosotras, no sólo sobre mi ex. La verdad es que me gustaba y yo no parecía disgustarle. Y a echarnos las primeras indirectas. Lo cierto es que la primera impresión que tenía de ella se confirmó. Esa chica me estaba gustando mucho.

    – Me encanta tu cabello, creo que siempre tuve debilidad por las pelirrojas.

    – Pues en el único sitio donde lo tengo es en la cabeza. Todo lo demás me lo he quitado, aunque también era rojo.

    – ¿No te has dejado ni una tira por encima? Te quedaría precioso.

    – Nada de nada.

    – Bueno, yo tampoco. Así me lo pueden comer mejor. Jejeje.

    Estábamos sentadas en un sofá acolchado al fondo de la sala. Nuestras rodillas empezaron rozándose. Pero al poco rato me moví hasta hacer contacto con todo el lateral de su muslo. Me encantaba el calor de su piel y ella no rehuía el roce.

    De hecho fue la primera que hizo un movimiento, algo muy típico, pero decidido. Pasó la mano por el respaldo del sofá y la deslizó por mi espalda desnuda. Enredó los dedos en los cordones que sujetaban el top, como jugando con ellos, pero en realidad acariciando mi piel.

    – Tienes una piel muy suave.

    Dejé la copa en la mesa que teníamos delante y aproveché para poner la mano en su muslo, como apoyándome. Su sonrisa lasciva y deslumbrante me animaba a seguir.

    – ¿Y tú?. ¿Has tenido alguna experiencia con una mujer?

    – Algo ha pasado. Pero con nadie tan fascinante como tú.

    – Vaya gracias. ¿Volvemos a los cumplidos?

    – No he parado en ningún momento en mi mente. Me has gustado mucho.

    Deslicé despacio la mano por su muslo cada vez mas arriba. Mientras ella dejaba de jugar con mi ropa y se dedicaba a tocar mi piel ya sin más disimulo. Llegadas a ese punto besarnos fue algo completamente natural.

    – Tú también me has dejado obnubilada.

    Nuestros rostros se acercaron despacio, no teníamos prisa. Con sensualidad, mirándonos a los ojos, hasta que los labios se juntaron. Empezamos a mordisquear los labios de la otra, sin poner los dientes. Solo jugando.

    La camarera llegó en ese momento a recoger los vasos vacíos. Nos miraba con una sonrisa lujuriosa.

    – Si alguna vez queréis hacer un trío avisadme, nenas. Estaría encantada de participar con vosotras.

    Y se retiró volviendo a enseñarnos su culito pétreo.

    Entre tanto mi mano había trepado por el firme muslo e Sandra hasta llegar a la dura nalga. Como en los demás sofás las parejas estaba haciendo lo mismo que nosotras nadie se fijó en mis maniobras.

    Ni en las suyas, pues dos de sus dedos habían alcanzado una de mis tetas y pellizcaban mi pezón con suavidad.

    Era imposible no rendirse a sus encantos. Era lo que le había pasado a mi ex. Estaba segura. Si Sandra se lo hubiera propuesto ni Iván ni yo hubiéramos tenido ni una opción.

    Los gemidos que soltábamos los ahogaba la boca de la otra y pronto lo hizo la lengua. Su minishort me cerraba el acceso a algunas partes de su bella anatomía pero aún así tenía piel de sobra para acariciar.

    En cambio la minifalda que a esas alturas ya no tapaba nada de mis muslos le dejaba vía libre para alcanzar mi tanga, más que húmedo a esas alturas. No sé cortó un pelo y cuando me di cuenta ella había deslizado un dedo por debajo de ese minúsculo trozo de tela.

    Con ese mínimo roce mis labios hambrientos de caricias se separaron dando acceso a mi interior. Ya que no podía tener la polla de Iván allí dentro sus dedos eran un sustituto maravilloso. Ahí si que se me escapó un jadeo que ni siquiera su lengua juguetona pudo ahogar.

    Mirando por encima de su hombro me di cuenta de que la pareja que teníamos detrás se había dado cuenta. Ella se limitó a girar la cabeza y sonreírme. Supongo que estaba deseando que su novio llegara al mismo sitio en su anatomía que mi nueva amiga había alcanzado en la mía.

    Sandra estaba lanzada. En el momento en que yo me había despistado ella había tirado de mi tanga y me lo había dejado por las rodillas. No había forma de volverlo a poner en su sitio sin llamar la atención incorporándome así que terminé de sacarlo por mis pies y lo guardé en su bolso.

    – Es un regalo.

    Estábamos empezando a llamar mucho la atención. Por entonces yo vivía sola e imaginaba que a Sandra le gustaría ir conmigo y pasar un rato más íntimo a solas.

    – Podemos ir a mi piso, está cerca.

    Con un suave beso en los labios me dijo:

    – Mejor si, vámonos. En mi piso llegará Iván del trabajo en un rato.

    Al ponerme de pie tuve que estirar la tela de mi falda sobre mis muslos o todo el mundo en la cafetería habría visto el estado de mis muslos por los que escurrían mis jugos. Pero ella tuvo que recolocar su top o habría enseñado sus preciosas tetas.

    Fui a pagar las copas a la bonita camarera. Con una sonrisa me dijo:

    – A estas invita la casa, preciosa, me habéis puesto muy cachonda. Aquí tienes mi número por si algún día quieres tomar algo conmigo. O las dos.

    Deslizó un post it entre mis dedos que de inmediato guardé en mi bolso. Ya en la calle caminando del brazo con Sandra, muy juntas se lo conté.

    – Tengo el número de la camarera si quieres quedar algún día con ella.

    – Por ahora creo que Iván y tú me bastáis. Pero si quieres llamarla guárdalo.

    Pocos metros más adelante estaba mi portal. No pude resistir la tentación y la acorralé contra los buzones para volver a hacerme con sus dulces labios y cruzar mi lengua con la suya.

    – Sí que me tenías ganas.

    – Eres la primera chica con la que sale Iván que tengo así y pretendo disfrutarte.

    En el ascensor seguimos acariciándonos pues subíamos solas. Metió un muslo entre los míos alcanzando los desnudos labios de mi vulva. Sé que dejé algo de mi humedad en su suave piel por que ya en mi habitación me dediqué a lamerla entera.

    – ¿Quieres algo de beber?

    – Solo de ti cielo.

    Así que la llevé derecha al dormitorio. Las sandalias de ambas cayeron a un rincón según entramos en la habitación.

    Me tumbé en la cama y me limité a abrirme de piernas. Con lo que la falda se subió del todo dejando ante sus ojos todo mi pubis. Como ella ya tenía mi tanga en su bolso se limitó a arrodillarse entre mis muslos y pasar la legua por toda mi rajita.

    – Tú también tenías ganas.

    – Muchas. Hacía tiempo que no estaba con una chica. Tenerte a ti así me parece que es estar con Iván.

    A las pocas lamidas ya me había corrido y ella tenía entre sus carnosos labios mi clítoris y lo sorbía como si quisiera arrancarlo. Volví a correrme sin reprimir mis jadeos que llenaban la habitación.

    Sandra trepó sobre mi cuerpo sin separar la lengua de mi piel. Separando la tela del top y dejando un reguero de babas. Hasta llegar a mis labios y meter la lengua en la boca hasta la garganta.

    Devolví el beso con todo mi ser. Notando en su lengua restos de mi sabor más íntimo. Poniendo en él toda mi lengua y saliva. Deslizando una mano dentro de su short. Alcanzando su pubis suave y depilado. Y por fin separando los labios de su vulva con uno de mis dedos.

    Me tocaba a mí hacerla gemir y darle gusto. Le quité el pantaloncito que me estorbaba mucho. Me llevé el tanga en la misma maniobra y ante mis ojos ansiosos quedó su precioso coñito. Ese xoxito que mí ex se follaba ahora.

    En cuanto pasé la lengua por los labios descubrí lo deliciosa que es. Sus abundantes jugos llenaban mis papilas gustativas. Cuando chupé el clítoris con fuerza llenó mis oídos con sus jadeos.

    Y tras su primer orgasmo tiró de mis brazos para pedirme un nuevo beso. Cruzamos las lenguas. Su sabor en la mía parece que le gustaba pues estuvo chupándola hasta que no me dejó ni una gota de saliva.

    No conseguía separar las manos de sus tetas. No dejaba de pellizcar sus pezones. Notaba en las mías sus dedos que seguían con las caricias sin descanso.

    Uno de sus muslos se deslizó entre los míos hasta alcanzar mi chochito. Mi humedad alcanzó su suave piel. Sin dejar de acariciarnos me fui moviendo despacio subiendo una de mis piernas hasta que conseguí que mi vulva se colocara bien pegada a la suya.

    Notaba sus jugos mezclándose con los míos. Los labios frotándose hasta casi rozar los clítoris. Admito que la tierra no es una de mis posturas favoritas. Aunque el roce de los coños es casi total hay que mantenerla a base de brazos y no se puede acariciar nada más.

    Pero con ella todo era morboso y placentero. Ambas nos corrimos con solo mezclar nuestras humedades llenando mi habitación con gemidos de gusto.

    Teníamos que descansar un rato. Y la recibí entre mis brazos con su cabecita apoyada en mis tetas. Para seguir charlando.

    – ¿Como a que dejaste a Iván? Ahora que te conozco he de admitir que estoy un poco celosa.

    – Nunca hemos llegado a dejarlo del todo como te puedes imaginar. Pero nunca me he metido en las relaciones que ha tenido después de mi. Ni él en las mías, ya haya sido con chicos o con chicas de las que Iván no ha llegado a enterarse.

    – Hablando de eso. ¿No estás con nadie ahora?

    – No, no hubiera dejado que las cosas entre nosotras llegaran a esto. Pero es difícil resistirte.

    – ¡Oye!, que no soy la única que está desnuda en esta cama. Tú también eres bastante irresistible.

    – Ahora que hemos dejado claro lo perfectas que somos tendremos que ver o que va a pasar ahora.

    – Lo de compartir a Iván o a cualquier otro novio es algo que se me había ocurrido nunca. Lo admito. Pero tampoco he hecho nunca un trio y es una de mis fantasías.

    – ¿Estas diciendo lo qué creo?

    – Si crees que me gustaría follar con los dos a la vez acertaste.

    – Nena eso es fuerte. Pero también a una de mis fantasías no realizadas. Y con poca gente lo haría. Dicho eso, vosotros sois algo especial.

    – Pues solo queda ver como le ponemos el cebo. Y a esperar que pique.

    – ¿Con estos cuerpos tienes alguna duda?

    – Ninguna.

  • Campamento de fetiches (parte 2)

    Campamento de fetiches (parte 2)

    Al día siguiente todos amanecimos muy tranquilos por la resaca, desayunamos sin hacer muchos comentarios, conforme fue pasando la mañana empezamos a reavivar fuerzas y empezaron a surgir chistes de la noche anterior.

    -¿Disfrutaste mucho verdad? Me preguntaron.

    -por supuesto que sí, creo que no podría haber pasado una noche mejor.

    Y ya que habían vuelto mis fantasías realidad, les propuse ir cumpliendo cada noche la fantasía de cada una, todas aplaudieron mi idea y le dije a Atziri -¿Recuerdo que tus fantasias son los pies y el olor de los genitales o no?

    -así es. Dijo un poco ruborizada

    -¿Que podemos hacer para que tengas una mejor experiencia? Esta noche tú mandas.

    Se quedó un rato pensativa.

    -Me interesa el olor natural sin asear de sus pies y genitales, así que por favor hoy no vayan a limpiarse.

    -Por supuesto.

    Así transcurrió el día, hicimos algunas actividades, juegos y demás. Lo que nos causó bastante cansancio y sudor.

    Al fin llegó la noche y empezamos a beber alrededor de la chimenea, mi novia le pregunto a Atziri.

    -¿Cómo quieres que empecemos?

    -quítense los zapatos y yo me encargo

    La primera en hacerlo fue mi novia, ella se le acercó y empezó a acariciar sus pies aún con calcetas, después de un momento los llevo a su nariz y empezó a aspirar a conciencia, a continuación se las quitó y empezó a oler directamente los pies desnudos y poco a poco empezó a pasar la lengua por todos los rincones, desde el talón hasta la punta de los dedos e incluso entre los dedos.

    Repitió el mismo procedimiento en cada uno de nosotros, hasta dejar nuestros pies sin ningún rastro de sudor o suciedad.

    Yo noté que en su entrepierna de había formado una mancha de humedad, fue donde me di cuenta que realmente está situación la ponía muy caliente.

    ¿Qué quieres hacer a continuación? Le dije.

    -Pues como ya les había dicho mi otro fetiche son los genitales masculinos y sus olores y sabores, así que bájate el pantalón para empezar.

    Hice lo que me pidió y a continuación se acercó y empezó a oler cada rincón de mi verga, desde la punta hasta la base de mis testículos, incluso paso su nariz por mi perineo, lo cual me provocó algo de cosquillas, posterior a eso empezó a lamer cada rincón, pasando por todo lo anterior más mis ingles, terminó con la respiración bastante agitada y con el rostro sonrojado.

    -¿Quieres hacer algo más? Le pregunté.

    -Tengo una idea- contestó – quiero que te cojas a cada una de nosotras por ambos agujeros y yo me voy a encargar de limpiarte la verga cada que termines de usar uno.

    Empecé obviamente con mi novia, me la cogí de perrito durante un rato, los orgasmos de ella generalmente terminan en squirt así que su corrida empapó totalmente mi verga, testículos y hasta mi culo, Atziri se apresuró a lamer todo, desde la punta de mi verga hasta el agujero de mi culo, dejando todo limpio y listo para el siguiente agujero, empiné a Laura en un sofá, con mis manos abrí sus enormes nalgas dejando al descubierto su delicioso ano, le di un par de lengüetadas para relajarlo y procedí a penetrar lo, así estuve durante largo rato mientras sentía como durante los orgasmos que le provocaba su recto apretaba alrededor de mi verga, por fin después de un rato deje de penetrarla, ya había mencionado que de las 3, Laura es la más limpia, pero al sacar mi verga de ese agujero me invadió ese aroma característico a culo, en general a primera vista mi pene estaba limpio, pero aun así conservó pequeños restos de excremento, Atziri se acercó de nuevo y sin hacer ningún gesto de puso a oler mi verga y después se la metió en la boca pasando su lengua por toda la extensión hasta dejarlo bien limpio.

    A continuación se acercó Laisha me senté en un sofá y ella se sentó frente a mi clavándose mi verga en su coño, se movió rítmicamente durante un rato hasta tener una corrida blanca y algo espesa. Atziri se acercó de rodillas y empezó a lamer todo, siendo el aroma de Laisha uno de los más fuertes debido a su ligeramente descuidada higiene, aun así Atziri lo hizo sin hacer gestos e incluso demostrando excitación.

    Posteriormente dándome la espalda, Laisha empezó a insertar mi miembro en su pequeño y apestoso ano, yendo de menos a más moviéndose lento mientras toda mi erección iba ocupando el espacio de su recto, al principio sentía como se movía solo un poco dentro de ella, pero conforme pasaba el tiempo, mi verga se iba mojando de jugos anales, lo que permitió que se moviera con mucha facilidad dentro de su culo sintiéndose las paredes de su recto bastante lubricadas con una sensación como si estuviera follando una vagina pero mucho más estrecha, así trascurrió un rato hasta que de nuevo se corrió, dejándome los testículos nuevamente llenos con su cremosa corrida.

    Cuando por fin se calmó se fue parando lentamente hasta liberar mi verga de su sucio ano, solamente para descubrir que mi verga estaba llena de una sustancia líquida café bastante apestosa, incluso con algunos residuos sólidos. Yo pensé que Atziri jamás iba a querer tragarse eso, pero ella solo miraba como hipnotizada mi erección, se acercó lentamente, y como primer paso empezó a oler todo mi miembro, incluso tocando con su nariz a ratos y llenándosela de M¡3rd@, poco a poco se puso a lamer la punta de mi verga como para acostumbrarse al sabor, recorriendo lentamente el tallo con su lengua hasta meterla por completo en su boca, cuando por fin termino ya no quedaba ni el mínimo rastro del culo de Laisha, todos miramos en silencio mientras ella se dedeaba su vagina demostrando que la situación la tenía bastante excitada.

    En ese momento me imaginé que ya habíamos terminado e iba a buscar a mi novia para terminar lo que había empezado, pero Atziri me detuvo diciendo que faltaba ella

    -¿Vas a comerte tus propios fluidos? Le pregunté

    -por supuesto, ¿crees que me iba quedar sin mi dosis de verga?

    Así que me acostó en el suelo y empezó a cabalgarme furiosamente, supongo que por lo excitada que estaba, después de un rato se vino entre espasmos que apretaban mi pene como si quisiera tragarlo con su vagina.

    Después se inclinó sobre mi verga y empezó a chuparla aún con más excitación que las veces anteriores y no se detuvo hasta dejar todos mis genitales limpios.

    A continuación se puso de perrito y con sus manos abrió sus enormes nalgas ofreciéndome su fruncido agujero, me acerqué y lamí un poco para lubricar, apunté mi verga a su ano y de un solo golpe le dejé ir mi pene hasta que mi pelvis chocó con sus nalgas.

    Empecé a bombear rítmicamente durante un rato hasta que en ese punto, después de estar follando largo rato, no pude aguantar más y me corrí dentro de su recto, ella al sentir mi leche en su interior se vino casi al mismo tiempo.

    ¿Te corriste mucho dentro de mi?

    Me contesté que si, ya que tenía bastante leche acumulada durante toda la sesión

    -tengo una idea, tráiganme una cuchara por favor.

    Laura fue corriendo a la cocina y regreso con ella

    -¿Que hago con ella? Pregunto Laura

    -ponla cerca de mi culo y recibe todo lo que salga de el.

    Así lo hizo, y entre espasmos y gases comenzó a salir mi semen pero con una mezcla café que llenó rápidamente la cuchara, cuando por fin terminó, Atziri tomo la cuchara, la acercó a su nariz y posteriormente sin hacer gestos se la trago por completo como si fuera una cuchara de cereal con leche.

    A continuación volteo a ver mi pene que yacía semi erecto con una delgada pero uniforme capa café. No creí que fuera capaz de semejante guarrada pero lo tomo con su mano y comenzó a pasar su lengua de abajo hacia arriba por todo el tallo y posteriormente se la trago por completo succionando hasta el último resto de excremento.

    Así terminó la noche, quedamos ahí tirados desnudos, bebimos un poco y quedamos dormidos por el cansancio.

    Espero sus comentarios para saber si quieren saber lo que pasó la tercera noche con Laisha y sus fetiches de humillación y anos.

  • Ofreciéndome al jefe de mi esposo (parte 2)

    Ofreciéndome al jefe de mi esposo (parte 2)

    Nos acomodamos cada una al lado del macho vergon que teníamos en la cama y él nos tomó del cabello jalándonos la cabeza hacia atrás antes de que pudiéramos empezar a mamarle y diciéndoles a los demás nos jaló aún más:

    «Aquí está la mujer de nuestro compañero de trabajo y su madre dispuestas a dejarse coger frente a Uds. Mientras las ven…»

    Los invitados empezaron a decir obscenidades y nos alentaron para que lo hiciéramos.

    Alcance a escuchar a una de las mujeres decir:

    -esa Mariela es una puta, ya habíamos escuchando que es una caliente, pero no imaginábamos que tuviera sexo con su madre también!

    Mis ojos se abrieron como platos, volteando rápidamente a ver a mi madre y mi macho le pregunté con la mirada a mi señor qué diablos significaba eso?

    El jefe de mi marido nos dijo a ambas mientras se paraba de la cama.

    «Son muy calientes no?, Vamos a ver qué tanto…»

    Nos dejó desnudas y calientes en la cama mientras él se ponía una bata.

    Mi mamá y yo nos vimos entre desconcertadas y excitadas.

    Los demás empezaron a animarnos y decidimos tener nuestro primer encuentro sexual entre las dos enfrente de los compañeros de mi esposo…

    Lentamente me fui acostando en la cama ofreciéndome a mi madre por primera vez en mi vida en un torbellino de lujuria y nervios.

    Abrí mis piernas mientras mi madre se fue acercando a mi admirando mi cuerpo descaradamente, nos habíamos visto antes desnudas y habíamos tenido sexo con otros frente a frente, pero era la primera vez que lo haríamos con la otra.

    Y frente a un grupo de amigos y compañeros del trabajo de mi esposo!

    La verdad es que siempre admire su cuerpo, se mantenía en muy buena forma y sus piernotas eran las marca de la casa así como su velluda raja igual que la mía.

    Lentamente se acercó a mí poniéndose encima de mí y acercó su cara a la mía.

    -¿Estás nerviosa? Me preguntó casi besándome mientras su cuerpo desnudo empezaba a frotarse contra el mío.

    -nerviosa sí, mucho, pero también estoy muy caliente mami!

    Sentí sus labios tocar los míos por primera vez y abrí mi boca ansiosa recibiendo su lengua caliente mientras nuestras manos empezaron a acariciar el cuerpo de la otra.

    Nos besamos dándonos la lengua como si no hubiera mañana, y empezamos a tocarnos…

    Empecé a recorrer su cuerpo caliente con mis manos mientras empezamos a gemir ambas.

    Seguro ella estaba caliente como yo también y cediendo a la situación, me acomodé boca arriba abriendo mis piernas…

    Ella empezó a besarme el cuello mientras sus hábiles manos recorrían mis senos apretando los pezones.

    Mi madre empezó a descender besándome el cuerpo y al llegar a los senos, alzó la vista un momento y me dijo casi gimiendo:

    «He deseado este momento contigo desde que eras adolescente y te convertiste en mujer …»

    Mis ojos se abrieron redondos ante semejante revelación! La verdad, yo también tenía mucha curiosidad por hacerlo con ella habiendo admirado su cachondo cuerpo muchas veces.

    Mi rostro se transformó en una señal de complicidad con ella y los demás presentes en esa habitación empezaron a desaparecer poco a poco para nosotras, concentrándonos en las sensaciones de la otra…

    La boca de mi mamá llegó hasta un pezón y al tocarlo con su lengua una descarga de adrenalina recorrió mi cuerpo y arquee mi espalda gimiendo al recibir sus caricias bucales.

    Empezó a mamar ávidamente mientras con la otra mano acariciaba mi otro seno.

    Yo empecé a gemir sin control al sentir como mi velluda vagina empezaba a mojarse en exceso caliente ya cruzando el punto del no retorno.

    Ahhhh sigue, sigue, no pares! Le decía entre murmullos de los presentes y súbitamente, mi madre dejo de mamarme enderezándose un momento cosa que aproveche de manera inmediata para lanzarme hacia sus senos.

    Y empecé a mamarle sus tetas con lujuria mientras alcancé a ver a mi marido pararse entre los demás viendo el espectáculo.

    Sí hija, mámalos como lo hiciste desde que eras una bebé: con intensidad!

    Era verdad, de bebé, mi madre solía contarme cómo lo hacía como si no hubiera mañana y ahora lo volvía a hacer, pero está vez, era por motivos puramente sexuales.

    Nuestras manos recorrían el cuerpo de la otra con lujuria y cuando mis manos llegaron a su raja velluda y metí dos dedos en ella, mi mamá empezó a temblar justo igual a como lo hacía yo cuando me hacían lo mismo.

    Pasó por mi mente una serie de imágenes como una tira de película de los momentos que había vivido ya con otras mujeres…

    Pero esto era demasiado excitante.

    Si me hubieran dicho por la mañana que ese mismo día estaría desnuda teniendo sexo desenfrenado con mi madre enfrente de un grupo de amigos de mi marido no lo hubiera creído…

    Y sin embargo, aquí estábamos, teniendo nuestro primer encuentro que sabía no sería el último frente a un grupo que no dejaba de emitir comentarios sexosos hacia nosotras.

    Volviendo a besarnos con lujuria, nos abrazamos de nuevo frotando nuestras vaginas con lujuria y ambas entendimos que nos pedía nuestro cuerpo:

    Me volví a acostar boca arriba mientras mi madre se acomodaba sobre mi invirtiendose para poner su velluda raja sobre mi cara…

    La imagen, según me contó mi esposo después, era como ver una mujer caliente teniendo sexo con ella misma en un espejo.

    Nuestros cuerpos eran muy parecidos, solo con la diferencia de que los senos de mi madre eran más grandes, lo demás era casi una copia:

    Ambas teníamos el corte de cabello muy similar, éramos del mismo color de piel y teníamos las piernas igual exactamente, nalgonas ambas, podía decirse que yo era una copia de mi madre.

    Y ambas éramos igual de putas, lo caliente lo saqué de ella y lo atrevida de mi padre.

    Alce mi raja para encontrar su boca y ávidamente saqué mi lengua al sentir su vagina velluda frotarse en mi cara.

    Ambas pusimos nuestras manos en las nalgas de la otra al mismo tiempo y empezamos a mamarnos con lujuria para deleite de la gente ahí reunida.

    La raja de mi madre olía igual que la mía cuando estoy caliente, en ese momento, hubiera dado lo que sea por estar frente a mis compañeros de trabajo y amigos para que me vieran darle sexo oral a mi madre.

    Nuestras rajas destilaban lujuria y entre gemidos de ambas entendí porqué mi madre me cuidaba tanto desde pequeña diciéndome que llegado el momento debía entregarme sin límites al sexo.

    Varias mujeres habían disfrutado ya de mi cuerpo y pensaba dejar a muchas más hacerlo, pero esto era diferente, quería seguir haciéndolo con ella y una idea caliente cruzó mi mente en ese momento:

    Me ofrecería a ella frente a nuestra familia!

    Seguro todos en la familia sabían ya de mi aceptación abiertamente de ser una hotwife dispuesta a acostarse con otros además de mi marido en mi condición de swingers, pero no sé imaginarán a nosotras teniendo sexo frente a ellos.

    Ya me las arreglaría para tener un encuentro sexual con ella frente a la familia.

    Las manos de mi madre recorrían mis nalgas con vehemencia mientras me mamaba el clítoris y me arrancó un gemido desde el fondo de mi alma al penetrar mi ano con su dedo anular mientras recibía mi primer orgasmo en su boca!

    Todo a nuestro alrededor de desvaneció dejándonos disfrutar de nuestra sexualidad sin límites, sentí la necesidad de mamar su ano y metí mi lengua en él arrancándole gemidos de placer a mi madre.

    Ambas llevábamos ya varios orgasmos disfrutándolos como nunca lo imaginamos y supe entonces que a partir de ahí seríamos cómplices el resto de nuestras vidas estando a disposición de la otra cada vez que lo deseáramos…

    Satisfechas momentáneamente, volteamos a ver al jefe de mi esposo esperándolo unírsenos de nuevo para ser penetradas por él a la vista de todos los compañeros de trabajo de mi esposo…

    La cara de mi marido era de satisfacción a la vez que de algo de pena, sus compañeros de trabajo ya no nos volverían a ver cómo la pareja tranquila que éramos para la mayoría de ellos…

    Los comentarios de algunos de ellos sobre lo que acabamos de hacer mi madre y yo eran muy explícitos y subidos de tono por lo que decidí ponerme de pie y seguida por mi madre.

    Nos pusimos las zapatillas de nuevo para estilizar nuestra figura y abrazadas les comenté a los presentes:

    Pues sí, lo que acaban de ver no debe dejarles duda de quienes somos mi marido y yo en la intimidad: una pareja swinger con tendencia hacia el ambiente cuckold, y seguro ninguno de ustedes se imaginaba la clase de hembra caliente que soy yo, lo acaban de ver junto a mi madre, bien dicen que «de tal palo, tal astilla».

    Dije sonriéndoles cachondamente mientras mi madre y yo empezamos a bailarles como unas verdaderas hembras calientes ofreciéndose a sus machos…

    Acercándonos a ellos, dejamos que nos manosearan a placer y me di cuenta que la mirada de las mujeres se dirigía curiosa hacia mi marido que estaba entre excitado y pensativo por sabernos expuestos ante todos ellos…

    Decidiéndose a seguirme el juego, mi marido se adelantó al grupo y tomándolos de la mano a mi madre y a mi les dijo:

    Hoy no tenemos secretos ya para ustedes, mi esposa y su madre son hembras muy calientes y putas y así las he aceptado desde siempre, estoy orgulloso de ellas y hoy hemos venido con el objetivo de ofrecerlas a mi estimado jefe, dijo viéndolo con respeto.

    Aquí están, primero quisiera verlas coger contigo y si alguien más quiere penetrarlas sólo dígame y lo harán con gusto, sí alguien quiere verlas otro día a solas, solo pídanselo y ellas accederán con gusto.

    Entre exclamaciones obscenas y silbidos, mi esposo nos dejó de nuevo al centro de la habitación desnudas como estábamos para deleite de todos y mi madre y yo decidimos empezar el evento acercándonos a el jefe de mi marido y quitándole su bata lo tomamos de su verga erecta delicadamente para llevarlo de la mano a la cama…

    Continuará.

  • La noche es joven

    La noche es joven

    Nos encontrábamos en nuestro lugar favorito de los sillones enfrente de las camas en el cuarto oscuro, donde una ocasional amiga se había unido a nosotros y ya estaba montada en mí, desplazando su cadera al frente y atrás con una cadencia única, que le permitía sentirse completamente penetrada y a la vez frotaba su clítoris con mi abdomen, mientras ustedes dos se besaban y repartían caricias en sus cuerpos.

    No dudaste en prenderte de sus senos y chuparlos con mucha pasión, alternando cada uno en tu boca, mientras la amiga continuaba montada cogiendo mi pene con ese ritmo deliciosamente acompasado, sin prisas, privilegiando extender el tiempo del disfrute de la pasión, de repetir las sensaciones y de entrega que le generaba orgasmos consecutivos, pausando brevemente para una recuperación paulatina, sin liberar mi virilidad.

    El espectáculo que daban ustedes no pasaba desapercibido a los demás asistentes. Varios pasaban frente a nosotros y algunas parejas que estaban en las camas al centro les observaban con interés.

    Pronto, un amigo en plena desnudez se acercó a ti, se inclinó para darte un beso furtivo en tus labios y al incorporarse te mostró su ya erecto miembro, al que no le quitaste la mirada a partir de entonces.

    Primero lo tomaste con una de tus manos, recorriéndolo en su longitud, jugaste con sus testículos que sobresalían ligeramente y aprovechaste para masturbarlo con tu palma y dedos, usando como lubricante una de sus primeras gotas de líquido preseminal que asomaron en la punta.

    Eso te dio la oportunidad de apreciar, ya erecto en su totalidad, ese nuevo instrumento de placer y luego acercar tu boca para besarle la punta, abriendo después tus labios para acercarle tu lengua y lamerlo en toda su extensión.

    Te concentraste en su glande, que lucía brillante y de buen tamaño, lo rodeaste con tus labios y dejaste que fuera entrando en tu boca poco a poco. Ya que lo sentiste entrar una buena parte, te dedicaste a brindarle una mamada de las que arrancan suspiros y gemidos con lo que, en otras ocasiones, has logrado hacer venir a otros amigos a tu voluntad. Colocó delicadamente una de sus manos en tu cabeza y empezó a coger tu boca con un poco de más intensidad, llevando a mayor profundidad su ya enhiesto pene. Yo sé que esa sensación de sentirte cogida por tu boca es para ti muy estimulante y tus pezones eran claros testigos de ello.

    Luego, él te incorporó para llevarte a las camas frente a nosotros. Allí la ocasional amiga y yo, pudimos atestiguar la forma en que te recostó, abriendo tus piernas y enterrando su boca para darte unos 15 minutos de delicioso sexo oral, lo que provocó en ti un intenso primer orgasmo. A ratos, mientras te lamía y succionaba por igual tu culito, vagina y clítoris, él se masturbaba para mantener su erección a tope.

    Te levantó para acercarte a él y besar tu boca con tus jugos en sus labios y levantó tus piernas de nuevo para penetrarte con su largo instrumento. Colocó la punta en tus labios vaginales y al sentirlo entrar en tí, tus gemidos acompañaron un segundo orgasmo. Se fue abriendo paso y no dejaste de vibrar, gemir y disfrutar esta verga nueva, desconocida, que te estaba sometiendo a un ritmo más intenso y profundidad mayor.

    Nuestra ocasional amiga se venía encima de mi por tercera ocasión y se recargaba en mi para besarme y decirme que estaba disfrutando todo, con particular sensibilidad y gran excitación.

    El entorno no era para menos. Tu ocasional pareja no tardaba en inclinarse hacia ti para comerte los senos mientras continuaba con su rítmica penetración. Desde nuestra posición podíamos ver cómo su pene salía muy mojado de tus líquidos y regresaba completamente con fuerza en tu interior, provocando ese típico sonido de las cogidas intensas al chocar su cuerpo con el tuyo.

    No tardó en hacerte venir nuevamente, lo que advertimos por el intenso gemido de tu parte y los estertores que tu cuerpo mostraba. Eso lo acabó por excitar y empezar a correrse dentro de ti, metiendo lo más profundo su pene en ti.

    Ella, al sentir que tendría un nuevo orgasmo, detuvo sus movimientos sobre mi abdomen y me empapó con su cuarta corrida, mientras su cuerpo vibraba con su orgasmo. Mi pene estaba que reventaba, y así lo sintió ella también. Se incorporó dejándome fuera de su seductor cuerpo, puso sus rodillas en el piso y se acurrucó entre mis piernas, retiró el condón para chupar mi pene y terminar con el poco control que me quedaba al hacerme venir en su boca y parte en sus labios y mejillas. No dejó de lamer y succionar mi pene hasta sacar la última gota.

    La noche era joven y prometía…