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  • Mi aventura en Punta del Este

    Mi aventura en Punta del Este

    La empresa donde trabajo cumplió 40 años de existencia, con tal motivo el Directorio decidió tener una atención con los empleados organizando un viaje a Punta del Este. Ya había pasado la temporada ideal (diciembre-enero-febrero) para visitar ese balneario pero un paseo gratis por Punta del Este en toda época del año es bienvenido. Las autoridades de la empresa nos asignaron un autobús, salimos un viernes después del horario de trabajo y regresamos el domingo de noche.

    “Tú vas en el auto, pagas tu estadía en el hotel y así pasamos juntos en Punta del Este. Rebeca y Ema ya acordaron con sus maridos para hacer eso.” le propuse a mi esposo.

    “La idea me encanta, pero vos sabés que nos agarra en un mal momento financiero. He tenido mucho gasto con la enfermedad de mamá. Dudo que este mes el dinero nos alcance para llegar a fin de mes, es más, dudo que podamos llegar al 25 de este mes con plata.” respondió mi esposo.

    Era razonable: habíamos tenido muchos gastos. El pago del colegio de Esteban, nuestro hijo, también era una carga pesada para nuestro presupuesto.

    “Entre el combustible de ida y vuelta Montevideo-Punta del Este, más el hotel se nos va mucho dinero. Andá vos, disfrutá, es gratis, en 4 o 5 meses nos recuperamos de los gastos que hemos tenido y hacemos un paseíto a donde vos quieras.” agregó mi esposo.

    Totalmente comprensible. El camino no fue aburrido, bebimos, charlamos, comimos tartas y empanadas que habíamos preparado. Dado que habíamos trabajado todo el día, y el ómnibus salió desde la empresa, estábamos un poco cansados y algunos se durmieron. Nos habían reservado un hotel donde comienza Gorlero. Quedaba más o menos equidistante de la Playa Mansa y de la Brava. Nos asignaron habitaciones con dos camas separadas (dos mujeres en unas, dos hombres en otras). Una vez que pusimos nuestros equipajes en las habitaciones correspondientes la mayoría propuso irnos al llamado Muelle de Mailhos, donde empieza la Mansa. Aunque a mí no me entusiasmaba mucho la idea accedí y nos fuimos a la playa.

    Pasamos bien, se formaron pequeños grupos, charlamos, algunos caminaron hacia un lado otros en sentido contrario. Yo me uní a un grupito junto a unas rocas. En el grupo estaba el conductor del autobús, quien con el paso de los minutos se acercaba más a mí. Este es un chico joven, Manuel, me contó que no hace mucho que trabaja en la compañía de ómnibus.

    “¿Les molesta que esté con ustedes?” preguntó.

    “De ninguna manera. No somos elitistas. Tranquilo. Haz de cuenta que eres compañeros de trabajo, como nosotros.” le respondimos.

    Teníamos una conservadora con hielo y por supuesto: con latas cerveza. Alguien también había traído dos botellas de mojito. Y charlando, bebiendo, algunos, como Manuel se pusieron un poco borrachos y en el caso de este chico a prestarme atención. Cuando yo estaba por irme al hotel, él se ofreció a dar un paseo por la costa.

    “Ya es muy tarde y está bastante oscuro.” fue mi respuesta.

    “Acá no está oscuro, los focos de la rambla iluminan incluso parte del agua, por otra parte en Punta del Este nunca es tarde.” dijo. “En dos días volveremos a casa, hay que aprovechar, mojarse los pies en la orilla, caminar de noche junto al mar.”

    Yo agarre mis cosas con la intención de ir al hotel.

    “Mira, puedes ver que hay mucha gente caminando por allí, escuchando el sonido de las olas y respirando el aire del mar. Es un milagro que en esta época del año la noche esté tan disfrutable.” Insistió Manuel.

    Después de pensarlo, acepté. Realmente había mucha gente junto al mar, algunos caminando entre las rocas, otros se sacaron el calzado para que el agua les moje los pies. Nosotros también nos quitamos los zapatos y caminamos por la orilla playa hasta una roca que parecía un enorme erizo.

    Estábamos un poco lejos de los demás. Me parece, no estoy segura, que estábamos a la altura de la calle 28 – Los meros. Las olas rodaban apaciblemente hacia la orilla, y al golpear la pierna mojaba el borde del vestido, el cual para evitar que se mojara demasiado cuando venía una ola lo levantaba por encima de las rodillas. Pasamos detrás de una roca, se me acercó y me preguntó

    “¿No tienes frío?” Y me abrazó.

    Me sorprendió mucho, pasó su mano por mi hombro e incluso me atrajo hacia él. Giré la cabeza para mirarlo en silencio, pero él miró hacia el mar. Pensé: Cuando yo me casé, este chico probablemente aún no había nacido; y aquí, ahora: «¿tienes frío?» y abrazándome. Decidida a ver el desarrollo de los acontecimientos, no apliqué ninguna acción para apartarme de él. Dimos algunos pasos, me tomaba por el hombro, luego bajaba la mano hasta mi cintura, apretándome también contra él, y a veces incluso, como por «accidente», su mano caía sobre mis nalgas, como sondeando mis reacciones. Seguimos así, en determinado momento quitó su mano de mi cintura y la corrió por la espalda, examinando la presencia de mi sostén. Tal vez después de beber un poco de alcohol, tal vez el aire del mar hizo efecto en mí, ya que no lo tomaba en serio a él y sus acciones, y quería ver lo que hacía, me divertía tanto que simplemente quería reírme en su cara. Entendí lo que el chico buscaba y me preguntaba qué más haría para cumplir sus deseos.

    Lo dejé actuar, y cuando rebasé cierto límite lo detendré interrumpiendo sus intentos posteriores, pensé. Caminábamos sobre unos guijarros que fueron lavados por las olas, rodando con un ruido bajo mis pies. Por momento pesaba que yo podría estar equivocada sobre sus intenciones. Lo que más me sorprendió de todo fue que estaba confundida sobre qué hacer con esto, sin prestar atención al hecho de que yo era bastante mayor que él. Después de caminar un poco más, llegamos a una roca junto al mar. A pesar de la noche, había luz. Mirando a mi alrededor y dándome cuenta de que se terminaba el camino:

    “Se acabó el camino, volvamos” -dije volviéndome hacia él.

    “Es verdad, no se puede seguir” – dijo Manuel, dimos la vuelta y volvimos.

    ¿Por qué no hizo nada? Debo haber estado equivocada. ¿Qué se puede imaginar en un entorno así? ¿De dónde se me metieron esas cosas en la cabeza?, pensé.

    “Hace frío aquí,” dije después de caminar varios pasos.

    “Puedo calentarte,” dijo, y sin esperar una reacción me estrechó contra él.

    Se acercó tanto a mí que a través de sus pantalones sentí su pene ya tenso. «Guau» -pasó por mi cabeza. Veo que realmente me quiere coger. Pensé en dos razones, o está «hambriento» en materia de sexo, o está completamente loco: tenemos una enorme diferencia de edad. Pero no me parece en absoluto que esté loco… Me quedé en silencio con las manos hacia abajo, me presionó contra él, no actué. «Bueno, bueno» -me dije mentalmente. Actuemos, demostremos que esto es una tontería, lo detendré de inmediato, lo reduciré al máximo para que su deseo desaparezca totalmente.

    Al cabo de un rato, me levantó el vestido hasta la cintura, puso sus manos detrás de mi espalda, me acarició, luego las deslizó bajo el elástico de mi tanga y me acarició las nalgas. Eso me excitó un poco, obnubiló más la «niebla» de mi cabeza, tanto que volví en sí cuando las bragas ya estaban debajo de mis rodillas. Ya estaba acariciando mi vello púbico, bajando sus manos entre mis piernas, a veces pasando sus dedos por la raja de mi vagina. Mia mente se la «resbaló» otra vez, volví a naufragar en una especie de turbidez. Comenzó a jugar en mi estómago, agarré su mano y la apreté con fuerza entre mis piernas. Movió sus dedos a lo largo de la hendidura, apartando mis labios vaginales y acariciando mi clítoris. A través de sus pantalones tomé en la palma de mi mano su pene. El miembro estaba tenso y sobresalía tratando de salir de debajo de los pantalones. «¿Qué demonios estoy haciendo?» -voló por mi cabeza, «una vieja tonta, con un chico tan joven», pero mi mano se continuó debajo de sus pantalones por el deseo de sentirlo todo directamente. Ayudó a bajar el slip y su miembro viril con todo lo demás salió a lucir. «¿Parar ahora?» pensé. «Un poco más, un poco más» -alguien estaba hablando dentro de mi cabeza. Un poco más y eso es todo, no lo dejaré pasar más… ¡Qué incongruente! Acaricié su pene, él empujó mi coño metiendo el dedo en mi vagina de donde empezaron a salir los sonidos de mis secreciones. Mi concha pedía un pene. Me resistía. Bueno, un poco más, y ya está, ya he jugado demasiado… ¡Basta! -me dije, sin dejar de acariciar su verga, ¡a disfrutar!

    Imaginé cómo podría mirar a mi esposo a los ojos, pero otra parte de mi mente me decía: «Sos libre, a quién le debes algo? ¿A quién estás dañando? ¡¿Cuál daño?!»

    Me di cuenta de que esto pronto terminaría, ya que mis piernas comenzaron a temblar, un agradable calor y temblores envolvieron todo mi ser, saliendo desde la base hasta el pecho. No pude resistirme, me volví hacia él. Se aferró a mí. Sentí su pene presionando contra mis nalgas. Me incliné un poco hacia adelante, con una mano me apoyé contra una roca, con la otra tomé su pene y lo dirigí hacia mi vagina donde inmediatamente entró, fuerte, cortante y hasta el fondo. Dejé escapar un fuerte gemido pero no fue audible por el ruido del agua. Las olas golpeaban al compás de sus movimientos. Su pene se movía dentro de mí, acercándome a un orgasmo, que en un minuto capturó todo mi cuerpo, mis piernas me sostuvieron en esta posición y mi cuerpo se contrajo envuelto en el calor de placenteras sacudidas. Gemí, apretando los dientes, por el placer recibido. Después de que regresé a mi estado anterior, él continuó moviéndose dentro de mí sosteniendo mis caderas. Acariciaba de vez en cuando mis pechos que se balanceaban por sus movimientos. Las olas se volvieron ruidosas. Quizás se avecinaba una tormenta ya que se volvió muy oscuro. Hizo algunos movimientos más, luego sentí que su pene se contraía. «Termina» -pensé. Después de hacer un par de empujes más, se apretó contra mí, entrando hasta el final, se detuvo, no lo escuché gemir ni gritar, solo sentí que acariciaba mi vagina desde el interior. Percibí la liberación de su esperma. Después de estar así por un rato, se retiró. Se puso los pantalones, me abrazó y dijo:

    “Ahora podemos volver.”

    Cuando volvimos a la playa donde nos habíamos reunido al principio, casi no había gente, excepto una o dos parejas. Salimos a la vereda y nos dirigimos al hotel. Recién cuando estuve en mi cama recuperé mis sentidos, dándome cuenta de lo que había hecho. Toda la noche, me desperté y me volví a dormir regañándome por eso. Por la mañana salí a caminar tratando de evitar encontrarme con él. Después de almorzar, cuando yo pasaba por el lobby del hotel me llamó discretamente aparte y me dijo:

    “Quiero conversar contigo. Estoy en la habitación 306. ¿Puedes venir?”

    “¿Qué es lo que quieres?” pregunté.

    “Solo quiero charlar contigo.”

    No respondí. Me sentía desorientada. Nunca había sido infiel. No sabía como manejar la situación. Me dirigí a mi habitación, entré, me acosté unos minutos. Mi mente era una mescolanza de ideas. Me levanté, me arreglé y me dirigí a la pieza que me dio Manuel. Habiéndome calmado, llamé a su puerta. Abrió y me dijo:

    “Entra, por favor.” Me encogí de hombros y entré.

    Tan pronto como cerró la puerta, me abrazó, pero lo empujé.

    “¿Quién más está contigo en esta habitación?” pregunté.

    “Nadie, conozco al conserje. Venimos seguido con excursiones. Me cedió esta habitación por la mitad del precio.”

    “Ok ok. Entiendo. ¡Paremos con esto! Hubo un error que deberíamos olvidarlo. Esto está mal. Soy 20 años mayor que tú, casada y con hijos” le dije.

    “Nadie se enterará nunca. No puedes irte, me gustas y mucho.” -dijo y me abrazó.

    Y todo comenzó como la noche anterior, me acarició, yo a él , me acarició mis lugares íntimos, no pude resistirme y nos derrumbamos en la cama y lo hicimos de nuevo.

    Cuando salí de su habitación tomé precauciones para que nadie me viera. Al día siguiente, él vivió su vida, yo la mía, y cuando oscureció, nos encontramos en la misma playa donde nos conocimos. Allí nos cubrió la lluvia y corrimos al hotel mojándonos. Subimos cautelosamente a su habitación. Nos desvestimos, tendimos la ropa para que se secara, nos metimos en la cama e hicimos el amor. Por la mañana nos revolcamos nuevamente mientras cogíamos, dándonos placer antes de que todos salieran a recorrer Punta del Este.

    Incluso ahora, un mes después de nuestro primer encuentro, seguimos viéndonos una o dos veces por semana. No sé si esto terminará. No piensoen ello. Siempre que hay una oportunidad la aprovechamos…

  • Primera vez en un local swinger

    Primera vez en un local swinger

    El relato que voy a contar en esta historia es totalmente real y provocó que tanto mi mujer como yo cambiáramos en lo que al sexo se refiere, desde ese día, disfrutamos del sexo a niveles que antes nunca habíamos ni sospechado llegar.

    Mi mujer y yo llevábamos casados más de 10 años, en esa época yo tenía 37 años y ella 33. Estábamos casados desde hace más de 10 años y en lo que al sexo se refiere teníamos una vida mas o menos monótona, follábamos una vez por semana en la cama y poca cosa más.

    Unos meses antes de lo sucedido, mientras follábamos, comenzamos a fantasear con introducir a una tercera persona en nuestros juegos sexuales y eso nos hizo disfrutar más de las sesiones sexuales. Un día, hablando del tema, ella me dijo que no le importaría ir a un local swinger para ver que era y que sucedía en estos sitios, al principio era solo una idea para mejorar la líbido, pero poco a poco se fue convirtiendo el algo que nos generaba curiosidad y morbo.

    Un día, hablándolo más en serio, decidimos hacerlo realidad e ir a un local swinger, pero sin intención de hacer nada con nadie, solo nosotros y solo mirar a los demás. Decidimos ir el fin de semana, compramos una caja de condones y vaselina.

    Llega el día, ella se prepara, se pone ropa interior sexy, un tanta sedoso y un sujetador que le aguanta las tetas por debajo únicamente. Una falda corta, medias y una blusita muy sedosa. Era primavera y el tiempo acompañaba.

    Vamos al lugar, muy cortados llamamos a la puerta, nos abren y entramos. Muy educadamente, nos enseñan el local y alucinamos, gente tocándose y follando por todos sitios. Después de ver el local, vamos a la zona de taquillas y nos cambiamos, nos dieron una toalla y unas zapatillas blancas, yo me quedo totalmente desnudo con la toalla y ella se queda en braguitas y sujetador, también con la toalla puesta.

    Bajamos a la zona del bar, nos pedimos unas bebidas y decidimos sentarnos en una zona donde la gente está sentada, tomando pero también tocándose y follando. Estamos muy cachondos, nos besamos y acariciamos, bebemos de vez en cuando, así estamos un buen rato.

    Ella tiene el coño chorreando y yo la polla apuntando al cielo, muy dura. Decidimos ir a otra habitación para ver más, nos levantamos y al verla decido acercarme y abrazarla, la beso y le toco el culo levantando su toalla.

    De repente ocurre algo que cambió nuestras vidas, mientras la beso, noto como sus ojos se quedan muy abiertos y detecto como ella de repente está más nerviosa, no entiendo que ocurre, pero algo pasa.

    Al levantar la mirada, en la oscuridad, veo una figura justo detrás de mi mujer, alguien está justo detrás de ella, entre esa persona y yo está ella, como en un sándwich. Me late el corazón a 100, miro más y veo como esa persona tiene una mano en el culo de mi mujer y otra está debajo de la toalla, por la parte de delante. Le pregunto a ella si está bien y asiente con la cabeza, parece que le gusta lo que está ocurriendo. Miro mejor y alucino, el tío tiene un dedo introduciéndose en el ano de mi mujer y con el otro le está tocando todo el coño. Mi mujer está un poco espatarrada, le gusta lo que ocurre.

    Veo que el tío se acerca al su oído y le dice algo, yo no lo escucho, pero después me enteré de lo que le dijo: -Te quiero follar ahora mismo, aquí.

    Ella estaba inmóvil, el chico la cogió de la mano y la llevó a la zona de asientos, yo fui detrás, sabía lo que iba a ocurrir, la sentó, él se quedó delante, se quitó la toalla blanca y asomó un enorme miembro muy venoso, sacó un condón de un bolsito, lo abrió, se lo puso y sin mediar palabra acercó la polla a su boca, la cogió de la cabeza y la comenzó a introducir.

    No me lo podía creer, ella agarró al chico del culo mientras este comenzó a follarla agarrando su cabeza, hacía movimientos rítmicos suaves, no le entraba toda en la boca, ella estaba como hipnotizada. Estuvieron así unos 5 minutos, después él la detuvo.

    El chico se me acercó, yo no podía parar de mirar y masturbarme, me preguntó si era mi mujer, le dije que si y él me respondió: – Pues ahora voy a follármela, disfruta, ella lo va a hacer. La cogió de la mano y la llevó a una cama redonda muy grande, la tumbó, le abrió las piernas y el tío se le tiró encima, la imagen era dantesca, solo se veían los pies de mi mujer estando este tiarrón en medio. De repente, le dio una embestida bestial y le introdujo toda la polla de golpe, el gemido tan grande de mi mujer se escuchó en toda la sala.

    Comenzó a follarla de forma muy salvaje, con embestidas profundas, sacando todo el miembro e introduciéndolo de nuevo entero hasta sus entrañas. Vi como le metía también un dedo en el culo. Al rato comenzó a besarla, le chupaba toda la boca e introducía la lengua hasta el final, ella no podía hacer nada, solo dejarse hacer y disfrutar.

    Al rato, la puso a 4 patas y siguió su trabajo, follándola dándole unas embestidas muy fuertes, sonaba todo su culo cuando el la penetraba. En ese instante, otro señor se acercó y mientras la follaba se comenzó a masturbar tocándola la cara primero y las tetas después. Ni corto ni perezoso, no se lo pensó y le introdujo todo el miembro en la boca, esta vez a pelo, sin condón, ella se resistió un poco, pero al final desistió y la comenzó a follar mientras el otro chico estaba dándole fuerte desde atrás. Pasado un rato, el que la estaba follando comenzó a convulsionar, se estaba corriendo como un salvaje, cuando terminó, sacó la polla de su coño y le echó todo el líquido en su culo.

    Mi mujer no podía mediar palabra, el otro hombre seguía follándole la boca. Cuando vio que se retiró el otro chico, rápidamente se la sacó de la boca, se puso otro condón, y se puso desde atrás para seguir follándosela. Yo estaba tan cachondo que recordé que tenía la vaselina. Me acerqué con un buen pegote en la mano y sin mediar palabra se lo eché en el culo, como pude le introduje un dedo y la llené bien de líquido.

    El señor que estaba dándole no se lo pensó, la sacó del coño y comenzó a apretar de forma suave su miembro contra el ano de mi mujer, yo no perdía detalle, vi como en un momento dado se introdujo el glande para después entrar el resto de su polla, hasta los huevos. Se quedó un rato dentro y después comenzó a follarla por el culo.

    Yo me acerqué a la boca de mi mujer y la besé, claramente su boca sabía a polla, y eso me puso a mil, así que le introduje la mía también, ella comenzó a succionarla mientras el otro le follaba el culo.

    Al rato el señor también se corrió, pero este se corrió muchísimo, tanto que derramó parte de semen por el coño de mi mujer, se la sacó e hizo lo mismo que el otro, le derramó todo el semen encima, en este caso en su culo. Después se fue.

    Ella se había corrido varias veces, estaba exhausta y llena de semen por todas partes, después de correrme yo en su boca decidimos subir, ducharnos, vestirnos e irnos.

    Al llegar a casa volvimos a follar frenéticamente recordando lo ocurrido, nunca olvidaremos ese día, a partir de ese momento vivimos la sexualidad de otra forma mucho mas viva.

  • Me follé a mi madre tras ver sus videos porno (I)

    Me follé a mi madre tras ver sus videos porno (I)

    Os voy a contar la historia de como acabé follándome a mi madre.

    Seré breve, me presento soy Jorge, soy un informático de 26 años y recientemente me he comprado un piso, tengo que reconocer que soy una persona muy fogosa y me encanta el sexo, y aunque no lo practico todo lo que me gustaría, reconozco que no suelo pasar mucho tiempo sin follar.

    Por otro lado, está mi madre, Irene, tiene 47 años, pero está muy buena para su edad, es una mujer que se cuida, deportista y bastante hogareña. Siempre hemos tenido una relación muy liberal, en casa se ha hablado de sexo sin muchos tapujos, no ha habido problemas en vernos desnudos en cualquier ocasión y con el tiempo he comprobado que mi madre es más viciosa de lo que yo pensaba.

    Toda esta historia comienza un par de semanas antes de comprar el piso, resulta que tras un problema con su teléfono móvil, mi madre perdió parte de su galería y al ser yo informático me pidió si podía arreglarlo. Es difícil tener éxito, pero le instalé una de estas aplicaciones que te buscan los archivos borrados, el problema de estas aplicaciones es que muchas veces rebuscan por todo el teléfono y te muestran todo lo que encuentran.

    Una vez el móvil hizo el reconocimiento me puse a comprobar qué había encontrado, cabe decir que esta aplicación te agrupaba lo que encontraba por grupos de archivos, y de repente se me pasó una idea perversa por la cabeza.

    Me fui directo a la pestaña “Videos” y empecé a hacer scroll entre los resultados, no tardé mucho en ver lo que estaba buscando… Entre videos de mis primos, de vacaciones y tonterías varias que se envían por whatsapp pude ver varios videos en los que podía ver claramente a mi madre desnuda.

    Eran varios videos, varios de ellos masturbándose, otros jugando con consoladores y la creme de la creme, follando con mi padre, concretamente de esos había tres… no los abrí, pero viendo solo el screenshot se podía ver que en uno estaban follando a lo perrito, en otro le estaba chupando la polla y en el tercero le estaba lamiendo los huevos.

    Me puse cachondo como nunca, tenía que ver esos videos, así que tracé un plan rápido, le dije a mi madre que había un problema con la aplicación y tenía que hacerlo enchufado a mi ordenador. Mi madre no es muy diestra con la tecnología, no puso pegas.

    Enchufado al ordenador, pleno acceso, me baje todos los videos…

    Tras llegar la noche, en torno a las 12 ya estábamos todos acostados en la casa, llegó mi momento.

    Quise empezar por algo suave y empecé a mirar los videos de ella masturbándose, reconozco que los pasé rápido aunque había algunos en los que me detuve, empecé a ver a mi madre frotándose el coño como una loca, metiéndose consoladores, jugando con un consolador… Con la polla dura como una estaca y masturbándome despacio escuché por primera vez los gemidos de mi madre al correrse.

    Sin más tardar, y haciendo un esfuerzo para no correrme ya, empecé a ver los videos más fuertes, primero empecé a ver el de la mamada, mi madre estaba de rodillas en el suelo, la estaban grabando directamente como si fuera un POV, por un segundo me chocó ver como la polla salía y entraba de la boca de mi madre, tenía una destreza que me sorprendió, mi padre tiene una polla muy grande, más que la mía tengo que reconocer, y ella se la metía la mitad hasta el fondo de la garganta, me llamó la atención que la polla estaba empapada, pero no me imaginaba porque podía ser.

    Tras esto, la sacaba y podía ver como se quedaban unidas su boca y la polla por hilos de saliva espesa, la lamía de arriba abajo con su lengua, embadurnándola más con su saliva y después seguía chupándola, me fascinaba escuchar los sonidos que hacía al chuparla, mientras bombeaba la escuchaba atragantarse, paraba, tragaba saliva y volvía a chuparla. Me puse a cien cuando mi madre, mirando a la cámara, comenzó a dar vueltas con la lengua sobre el glande, casi me corrí solo con ver eso…

    Empezaba a bajar hacia los huevos, pero se acabó el video, y pensé en ver el video en el que le lamía los huevos, pero estaba tan cachondo que quise pasar al plato fuerte, abrí el video en el que se le veía follando y me quedé de nuevo en shock, parecía una puta película porno… Mi padre estaba en la cama con la polla bien dura y de pronto llegaba mi madre, tras colocar la cámara, se subió a cabalgar esa polla mirando hacia la cámara. Se metió la polla hasta el fondo de su coño soltando un largo gemido y comenzó a cabalgar, lo hacía despacio, se notaba que estaba haciendo un esfuerzo por acomodar tanta polla dentro de su coño.

    Comenzó a cabalgar más deprisa y me fijé en como botaban sus tetas, cabalgaba hacía delante y hacia atrás, gemía cada vez más fuerte. Se paró un momento y comenzó a mover las caderas en círculos mientras se reía, volvió a parar y se tumbó sobre el para comenzar a besarlo.

    Al principio me parecía un poco aburrido, pero comencé a ver que no era un besito normal, mi madre sacaba la lengua y comenzaba a entrelazarla con la otra lengua, podía escuchar el sonido de la saliva mientras las dos lenguas peleaban, mientras que de fondo se escuchaban los golpes de las caderas mientras follaban. Siguieron un poco más y mi madre se volvió a levantar, subiendo los brazos para sujetarse el pelo, me pareció muy erótica, mientras ella estaba en esta postura mi padre empezó a bombear fuerte desde abajo.

    Al momento, mi madre con los brazos arriba sujetándose el pelo y con sus tetas botando a cada golpe comenzó a chillar y a gemir, cuando mi padre paró, mi madre seguía gimiendo, bajó los brazos y cerró las piernas mientras seguía soltando gritos de gusto.

    Se había corrido como una perra, y mientras pasaba el orgasmo podía ver como le daban pequeños espasmos en sus piernas. No tardó mucho en recomponerse, soltar un largo suspiro y comenzar a moverse otra vez.

    -Te gusta que me corra como una puta perra ¿no cabrón?

    -…

    -Reviéntame el coño otra vez…

    Mi madre gemía… Resoplaba…

    -Dame… Dame… Dame…

    -…

    -Me voy a correr a chorros si sigues así dándome así.

    Escuchar a mi madre decir guarradas me puso como una moto, incluso me corrí un poco, pero quería aguantar y verlo todo…

    El video seguía, se ponía en cuatro y comenzaban a follarla desde atrás, me encantaba escucharla gemir, sonaba como una autentica perra en celo… Escuchaba como su coño empapadísimo hacía ruido cada vez que entraba la polla.

    Pararon un momento, y ella se puso mirando hacia la cámara, primero apoyada sobre sus codos, mi padre comenzó a meterle los dedos por el coño, no podía verlo bien, pero creo que le estaba metiendo tres al mismo tiempo. Mi madre seguía gimiendo, pero parecía un gemido de queja, no una queja de dolor, si no de no poder aguantarlo, y al momento comenzó a reírse mientras resoplaba.

    Paró de meterle los dedos, y comenzó a follarla, mi madre no tardó mucho en incorporarse sobre sus manos, y aunque no tenía un ángulo perfecto podía ver como las tetas de mi madre se balanceaban cada vez que le metían la polla por el coño.

    Cambiaron al misionero y aquí ya llegó la delicatessen, mi padre cogía la cámara y grababa a mi madre, podía ver claramente como la polla entraba y salía de su coño y la cara de éxtasis de mi madre, gemía como una puta, ya no hablaba, y mi padre cada vez le daba más fuerte.

    Llegó un momento, en el que mi madre se incorporó un poco, miraba a la cámara y cambió su cara, puso una cara perversa, digna de la puta más ninfómana que puedas imaginar y comenzó a hablarle a la cámara…

    -Haz que me corra otra vez, como tu putita…

    -…

    La cara de mi madre era una delicia, la cara dulce que tenía siempre había cambiado a la de una perra en celo, la cara digna de una actriz porno ninfómana y pervertida, de las que follan por gusto y no por dinero.

    -Dame, dame cabrón…

    Antes de que terminara la frase, mi padre la agarraba del cuello y la volvió a empujar hacia la cama mientras no paraba de follarla. Al momento veía como el cuerpo de mi madre se arqueaba y empezaba a soltar gemidos ahogados…

    -Me corro, me corro, me corro…

    Decía con un hilo de voz mientras mi padre le agarraba el cuello. Al momento empecé a escuchar un sonido que no reconocía, pero era perverso, la cámara se giró un poco y pude ver como el coño de mi madre soltaba chorros… Se estaba corriendo como una fuente y dejaba todo empapado… Gemía y gemía, sin parar.

    Tras esto, pararon y se quedó acostada unos segundos, otro resoplido… Se fue al suelo, de rodillas y comenzó a hablar…

    -Siéntate, que ahora me vas a dar mi regalito…

    Y comenzaba a chupar la polla…

    Ahí me di cuenta de que el video de la mamada, era justo después del polvo, y ya sabía como iba a acabar el tercer video… Le iba a dar su regalito…

    Me fui a por el tercer video, quería correrme viendo ese espectáculo, abrí el archivo y vi que solo era 1:20 minutos, suficiente…

    Mi madre lamía los huevos que estaban chorreando de sus jugos, mientras hacía una paja con las manos, mi padre no tardó mucho en incorporarse y agarrarse la polla mientras se masturbaba.

    -¿Dónde lo quieres?- Le dijo mi padre

    Mi madre puso las manos en el suelo y bajó el culo y miraba a la cámara, como una autentica perrita pidiendo su premio.

    -En la carita y en la boquita… Como siempre…

    Tras decir esto, abrió la boca y sacó la lengua mientras sonreía… Mi padre no tardó mucho en acercarse y sin hacer mucho ruido empezó a soltar chorros de leche por la cara y la boca de mi madre…

    Fueron cinco chorros, dos directos a la cara que hicieron que ella tuviera que cerrar los ojos, el tercero fue una mitad en la cara, por la zona de los labios, y la otra mitad dentro de la boca, el cuarto con menos potencia completamente dentro de la boca directo al paladar y el quinto casi sin potencia chorreaba todo el semen dentro de la boca de mi madre, justo sobre su lengua.

    Sin abrir los ojos, apuntó la cara a la cámara, enseñó el regalito dentro de su boca, había mucho semen dentro de su boca y sin florituras se tragó toda la leche, una vez tragado, con el dedo índice empezó a quitarse los dos primeros chorros de la cara, a llevárselos a la boca y a tragárselos también…

    Yo por mi parte me estaba corriendo como un loco viendo esa escena… Ver la cara de mi madre llena de leche me había dado un vuelco, la polla me iba a estallar y no podía contener toda la leche que me estaba saliendo, pero el momento en el que se tragó toda la leche fue mi perdición…

    El video acababa enfocando a mi madre con parte de la leche todavía en su cara, sobre todo alrededor de su boca, riéndose y lanzando besos a la cámara…

    Terminé, cerré la carpeta y la escondí profundo en mi pc, me limpié y me volví a tumbar en mi cama, estaba nervioso, temblaba, así que decidí dormir. No estaba en condiciones de reflexionar sobre lo que había visto, pero me había gustado… mucho.

    Esa noche soñé, obviamente, que follaba con mi madre, repetía todas y cada una de las cosas que había visto en el vídeo, cuando me desperté seguía cachondo, solo pensaba en que tenía ganas de que mi madre me la chupara, así que decidí irme a la ducha y despejarme las ideas.

    Pasé el resto de la mañana como siempre, y después de comer, decidí echar un vistazo de nuevo a los archivos, no me había dado cuenta la noche anterior, pero podía ver las fechas de todos los videos en el nombre, los videos fuertes tenían casi 2 años, pero los de ella masturbándose eran más recientes, el más reciente eran de 2 meses atrás.

    Desde ese día comencé a masturbarme todas las noches viendo esos videos y fantaseando con follar a mi madre, quiero pensar que en algún momento mi madre tuvo que descubrirme, no sé cómo, pero poco tiempo después ella supo que yo había visto esos videos y que me habían gustado…

    Yo entonces no lo sabía, pero 3 semanas después estaría follándome a mi madre.

    Continuaré…

  • La chica del centro comercial

    La chica del centro comercial

    Ya comenzaba la segunda semana de tres que tenía que pasar en Frankfurt, Alemania. La compañía para la que trabajo me envió a capacitarme en un nuevo servicio que se planea implementar. Mi viaje se resumía a trabajar 10 horas y salir a buscar que comer. Al salir de trabajar las selecciones culinarias siempre eran un debate pues éramos un grupo de cuatro personas compartiendo un solo vehículo. El tener esta dinámica limitaba grandemente el viaje a tan interesante ciudad.

    Un día uno de los del grupo propuso volver a un lugar que ya habíamos visitado y que no me gustó para nada. Les dije que podían ir, que me dejaran en el centro comercial que quedaba de camino y que cualquier cosa me recogieran de regreso o yo podía tomar un Uber si no coincidíamos en la hora de nuestro retorno al hotel. Así lo hicimos y una vez llegué al centro comercial comencé a caminar sin rumbo. Visite algunas tiendas que no hay en donde vivo primero. Me compre varias piezas de ropa. Me tomé un café y decidí buscar un lugar para comer. De camino vi una boutique de lencería. No se parecía a nada de lo que estaba acostumbrado a ver en mi Puerto Rico, lugar de donde soy. Solo con ver las piezas de la vitrina noté que era una tienda muy fina. Soy un hombre fanático de la lencería y no pierdo ninguna oportunidad para admirarla. Entre pensando en mi amiga con privilegios a quien se le vería muy bien varias cosas que allí vi. Estuve un buen rato en la tienda pues las barreras del lenguaje atrasaron mi compra. Compre cuatro sets diferentes los cuales pienso llevarle de sorpresa para que me las modelara cuando nos volviéramos a ver.

    Una vez salí de la tienda me dirigí a un restaurante italiano que me recomendó la vendedora de lencería. De camino tenía que cruzar un pasillo lleno de puestos de diferentes cosas. Normalmente suelo ignorar a los empleados que se lanzan encima de uno a tratar de venderte su producto. Ya había esquivado varios cuando vi un cuerpo escultural que me dejo perplejo. La chica era de tez blanca pero algo bronceada y traía puesta una minifalda negra que revelaba unas piernas tonificadas con muslos anchos. Tenía puesta una blusa blanca que, aunque no exponía mucha piel, si revelaba un torso fino y unos senos firmes medianamente grandes. Ella pudo notar que me le quede mirando, cosa que uso para acercarse a mí. Con una mirada picara señaló el paquete donde tenía la lencería y me dijo “ist das für mich”. Yo que no se ni pizca de alemán le conteste lo que me había salvado en todo mi viaje “Ich spreche kein Deutsch, nur Englisch oder Spanisch”. Le había dicho que no hablaba alemán que solo hablaba inglés y español. Pensé que me salvaría de decirle que no me interesaba lo que sea que vendía, pero para mi asombro me contesto con un marcado tono español que ingles no hablaba pero que si hablaba español perfectamente.

    Esto hizo que me detuviera ante ella. Le pregunte que era lo que me había dicho inicialmente. Ella con su cara picara me dijo que me pregunto que si lo que tenía en la bolsa de la tienda de lencería era para ella. Lo primero que se me ocurrió decirle fue que si lo que había en la bolsa le servía se lo podía quedar. Ella se rio y me dijo que no esperaba esa contestación. Había usado líneas parecidas antes con hombres y normalmente se ruborizaban y se iban caminando rápido. Yo le dije que no era el tipo de hombre que se intimidaba con ese tipo de comentario. Me sonreí y ya me iba a ir cuando ella me contestó que al menos se merecía enseñarme lo que vendía. Yo no tuve más remedio que darle par de minutos de atención pues aún no era hora de que mis compañeros llegaran a buscarme.

    Resulta que la chica vendía productos para el cuidado de la cara de los hombres disque con sales del Mar Muerto. Me dijo que me podía dar una demostración así que me pidió que me sentara en una silla reclinable que tenía en su puesto. Allí comenzó a hablarme de toda la línea de producto que ella trabajaba y también comenzó una conversación trivia para ganarse mi confianza.

    Ella comenzó preguntándome que de dónde yo era y a que me dedicaba. Le contesté que era abogado y puertorriqueño. Al escuchar mi contestación rápido hizo alusión al reggaetón y la salsa como antes de ella hicieron varias personas al escuchar la misma contestación. Ella me dijo que era natural de España lo cual me pareció obvio por su acento y que estaba en Alemania estudiando artes gráficas especialmente la escultura. Seguimos la conversación trivial y volvimos a la venta de sus productos. Yo estaba algo reacio a comprar lo que ya vendía lo cual entiendo le pareció un reto. Su próxima movida fue comenzar a aplicarme algunas cosas en la cara. Para hacer esto se acercó mucho a mí, poniendo su pecho casi en mi cara. Tengo que reconocer que esta movida suya comenzó a ponerme un poco nervioso pues ella era realmente muy atractiva. Cuando me aplicaba una crema en el área cerca del cuello lo hizo de una manera que se sentía muy placentero. A la misma vez me hablaba de los efectos de la crema casi susurrándome y mirándome fijamente y a corta distancia a los ojos. Por un momento pensé que me iba a besar de lo cerca que ya estaba.

    Al preguntarme si le interesaba comprar el producto que me aplicó le dije que no. Esta contestación no la desalentó, al contrario, hizo que sus esfuerzos incrementaran. Sacó una crema que también servía de loción para después de afeitar y comenzó a aplicármela en la cara. Me dijo que me relajara e inclinó un poco el espaldar de la silla. Como mi cara ahora estaba un poco más lejos de ella, se recostó más hacia donde estaba yo y puso su rodilla entre medio de mis piernas. Pude ver que esto revelaba la mayor parte de sus muslos pues su ceñida falda subió un poco más. Yo estaba empezando a pensar que, si ella seguía tan cerca, tocándome y hablándome como lo estaba haciendo iba a terminar teniendo una erección en medio de aquel centro comercial. No sé si la crema también se utilizaba en el pecho, pero ella comenzó a frotarme la parte expuesta de mi camisa y a susurrarme datos de su producto de una manera casi erótica. Comenzó a muy disimuladamente frotar su rodilla contra mi entrepierna. Esto sí hizo que comenzará a tener una erección. Ella maliciosamente me preguntó que si todavía no quería comprarle sus productos. Yo me quedé pensando y ella viendo que ya me tenía bajo su control me miró aún más cerca, tanto que esta vez sí pensaba que me iba a besar. Ahí me susurró que había notado que su “producto” me había encantado. Yo que ya sentía que no podía controlarme y rodeado de tanta gente opté por ceder y decirle que me llevaría varias cosas. Ella se sonrió, pero no sé retiró de su posición inmediatamente, lo hizo luego de decirme que había sido muy divertido el venderme su producto y que había sido su cliente favorito. Le pedí que me permitiera unos minutos en la silla antes de ponerme de pie. No podía hacerlo inmediatamente pues aún tenía mi erección. Ella me dijo que me podía quedar todo el tiempo que quisiera a lo que ella me empacaba lo que había comprado. Una vez recompuesto le di mi tarjeta de crédito, le di la mano y me despedí. Al final ella me detuvo para decirme que tenía unos ojos muy bonitos y expresivos. Yo aun abrumado me sonreí y seguí mi marcha. Casi al instante recibí una llamada de mis compañeros de trabajo, diciéndome qué pasarían por mí en varios minutos. No pude llegar al restaurante que me habían recomendado así que tuve que comprar una hamburguesa en un restaurante de comida rápida americana.

    No podía quitarme de la mente a esa mujer a la que ni siquiera pedí su nombre. En el camino supe que se llamaba Yolanda porque estaba impreso en el recibo de compras que también revelaba que había comprado 150.00 euros en productos para la cara. En ese momento esto no me causó efecto pues solo pensaba en la voz, caricias y cuerpo de Yolanda. Llegué a mí a mi habitación y antes de comer decidí darme una ducha. No pasó mucho tiempo en la ducha cuando comencé a pensar en Yolanda nuevamente lo cual me llevó a agarrarme en miembro que ya estaba erecto. Todas las cosas morbosas que me pasaron por la mente hicieron que disfrutara mucho la ducha y que llegara a una rica venida. Una vez pasada la excitación, llegó la razón a mí y me di cuenta de que esta chica usó todas sus técnicas seductoras para lograr una excelente comisión a cuenta mía. Realmente me sentí usado y algo enojado pues no solía caer en este tipo de cosas, además de que no tenía planes en adquirir tanta mercancía para cuidado de manos y cara. Normalmente soy un hombre que tengo mucho control sobre mis actos y el hecho que una desconocida hubiera tenido control sobre mí en tan poco tiempo me tenía frustrado.

    Pasaron unos días y aún me molestaba mucho el haber caído en la compra más innecesaria de mi vida. Decidí volver al centro comercial y devolver lo que había comprado. Una vez allí caminé directo al puesto donde me atendió Yolanda, pero ella no estaba trabajando. En su lugar había una chica alemana que hablaba un poco de inglés y pudo honrarme la devolución. Pude recuperar mi dinero y deshacerme de aquellas malditas cremas, pero me decepcionó no hacer la devolución con Yolanda y al ver su reacción sentirme empoderado ante ella. Le pregunté a la dependiente por ella y me dijo que ese día Yolanda trabajó el turno de la mañana. Le di las gracias y me fui restaurante italiano que tenía planeado ir en el otro día que estuve en el centro comercial. Como estaba solo pedí un espacio en la barra del restaurante.

    Allí pedí una copa de vino y también pedí el menú para ver que iba a comer. De repente escuché una voz conocida que me preguntaba cómo me iba con las cremas. Al voltear encontré a Yolanda parada al lado mío. Lo primero que salió de mi boca fue preguntar si ella también trabajaba en ese lugar. Con una carcajada me comentó que estaba allí pues era su restaurante favorito del centro comercial. Le dije que había devuelto las cremas y que la felicitaba por ser tan buena vendedora pues me pudo vender algo que con cabeza fría me di cuenta de que no necesitaba. Ella insistió en la calidad de su producto, pero aceptó con buena cara que las haya devuelto. Me dijo que disfrutó mucho mi lenguaje corporal y lo expresivo de mis ojos ese día. Le pregunté que, si hacía eso con todos sus clientes y cambiando su expresión a una seria me dijo que no, que el hecho de que podíamos comunicarnos en nuestros lenguajes principales le hizo más fácil el poder conectar un poco más conmigo. Me explicó que solo llevaba viviendo un año y medio en Frankfurt, y que aún no dominaba el lenguaje alemán del todo, lo cual hacia fuerte comunicarse con mucha gente allí.

    Yolanda se sentó justo a mi lado en la barra. Traía el mismo tipo de falda que el otro día, pero esta vez en gris oscuro. Al sentarse volví a apreciar sus muslos sin disimulo, ella no lo noto pues le decía al barman que ella invitaba la copa de vino que me iban a servir. Le dije que no era necesario y ella me dijo que insistía pues quería hacer las paces conmigo luego de la venta innecesaria. La cosa es que nos tomamos par de copas mientras comíamos y conversábamos. La frívola vendedora resulto ser una ambiciosa y talentosa artista con muchas metas y sueños por cumplir. También resulto ser increíblemente encantadora y cómica, dos cosas que me atraen mucho de una mujer. Finalmente pedí la cuenta y ella insistió en pagar. Le dije que cada cual pagaría su parte con la excepción de la primera copa. Al despedirnos le pedí su contacto pues pronto volvería a Puerto Rico y entre la conversación me dijo que siempre había querido ir. Quería seguir conversando, pero ella tenía algo pendiente en su agenda. De despedida le di la mano, ella me dio la suya me halo hacia ella y me dio un beso en la mejilla. Se fue caminando y me quede mirando su hermoso trasero. Ella se viro y me dijo que disfrutara la vista.

    Llegue a mi hotel y nuevamente seguía pensando en ella. Tenía su número, pero no quería parecer cursi y textearla tan rápido. Hice algo que tenía pendiente del trabajo cuando recibí un mensaje de ella. Decía que se quedó con la curiosidad de saber que había en el bolso de lencería. Yo con sonrisa en boca saque los cuatro sets de lencería y le tome una foto. Le envié la foto a ella y le dije que seguía la oferta de que si le servían se los podía quedar. Ella me envió un emoji pícaro sin más contestación. Pensé que con esto se había acabado la conversación. Su próximo mensaje leía “estoy en el lobby de tu hotel, cuál es tu número de habitación”. Me puse realmente nervioso, no sabía si era una broma, pero corrí a recoger el cuarto. Una vez recogido le envié el número de mi cuarto y en menos de 5 minutos sentí que alguien tocaba a mi puerta. Abrí la puerta y allí estaba ella con una botella de vino espumoso y dos copas. Le deje pasar, ella solo me dijo que abriera la botella. Fue a donde estaba la bolsa y saco un set de encaje negro. Se fue directo al baño y cerró la puerta. Escuche la ducha activarse, me sentía ansioso, parecía chico virgen a punto de tener su primera experiencia.

    Abrí la botella y serví las copas. Unos minutos después se abrió la puerta y ella salió cubierta con una bata de baño de las que ofrece el hotel. Tomo la copa y me dijo que me sentara en la cama. Yo aun en mi papel de chico virgen seguí sus instrucciones. Ella caminó por el cuarto y cerro las cortinas. Se dirigió a donde yo estaba y se paró justo como a 4 pies frente a mí. Me extendió la copa para chocarla con la mía y me dijo Salud. Se dio un sorbo de la copa y la puso en la mesa que estaba cercana.

    Volvió a pararse frente a mí y dejando caer la bata al piso me dijo “creo que si es mío”. Se revelo un cuerpo mucho más espectacular de lo que había pensado. Mis ojos reflejaron el deseo que llevaba por esa mujer desde que la vi en aquel pasillo. Sin decir palabras le hice una señal con mi dedo para que diera la vuelta y poder apreciar aquella lencería por todos lados. De veras parecería que había comprado eso exclusivamente para ella. Me disfrute pulgada por pulgada de su cuerpo y mi cara lo reflejaba. Aproveché y me di un sorbo de la copa y ella me la quito. Puso mi copa junto a la suya y agarro mi cabeza justo como lo había hecho antes cuando me aplicaba crema en el cuello. Se cercó y me dijo susurrando “desde que vi esos ojos expresivos y sentí tu erección en mi muslo no he dejado de pensar en ti”. Esta vez la cercanía si termino en un beso corto pero intenso. Ese beso llevo a otro más largo y a mitad de este la agarre y la trepe sobre mí. El próximo beso fue largo y profundo, puedo decir q estuvimos minutos sin despegarnos. Una vez nos despegamos nos miramos fijamente a los ojos y se me escapo un “me gustas mucho”. Ella imitando a Han Solo en Star Wars se limitó a decir “Lo sé”.

    Ahí ya los besos eran salvajes, mordidas en los labios y cuello. Le agarré por las nalgas y se las apreté fuertemente. Ella comenzó a quitarme la camisa y besarme el cuello y pecho mientras yo empecé a hacer lo mismo. Comencé a besar su pecho hasta llegar a sus senos y ahí subí el sostén para descubrir unos pequeños pezones color marrón, los cuales inmediatamente metí a boca. No quería quitarle la ropa por lo mucho que me gustaba como le quedaba, pero, ya el sostén me estaba estorbando. Ella me ayudo a quitárselo e inmediatamente comencé a chupar su pezón y jugando con la punta de este con lengua. Esto hizo efecto inmediato pues sentí como me clavo las unas en mi espalda al contacto de mi lengua.

    Luego ella empezó a mover sus caderas adelante y hacia atrás sintiendo mi bulto ya duro. Luego de un rato de comerme sus tetas me empujo hacia atrás quedando mi cabeza encima de la almohada y apoyada al espaldar de la cama. Me quito los pantalones y ropa interior y beso mi abdomen hasta llegar a mi miembro completamente erecto. Lo agarro con su mano derecha y comenzó a masajearlo mientras lo miraba fijamente. Empezó a hacerme una paja hasta que no resistió y se lo metió a la boca. Comenzó a chuparme la cabeza mientras seguía pajeandome, luego comenzó a darme mamadas lentas, pasando su lengua por todo el tronco de mi pene. Ya cuando sintió que mi respiración se había alterado comenzó a darme mamadas intensas apretando sus labios. Era tanta la succión que sonaba una liberación de aire cada vez que salía mi pene de su boca. Siguió ese ritmo hasta que comencé a perder la razón y a gemir. Esto parece que la excitó más pues pensaba que me haría venir y comenzó a aumentar la frecuencia de sus mamadas. Yo, que aún no me quería venir, la agarra por los hombros y la subí sobre mi hasta que su entrepierna quedo en mi cara.

    Con mi pulgar comencé a frotar su entrepierna y pude sentir que estaba completamente mojada por como resbalaba la entrepierna de su panty contra su vulva. Ella comenzó a hacer movimientos pélvicos en respuesta a lo que mi pulgar le hacía. Me detuve solo para mover el panty hacia el lado y exponer aquella vulva totalmente depilada. Continue frotando con mis dedos su vulva, esta vez enfocándome en su clítoris. Frotaba su clítoris con movimientos circulares lo que aumento el volumen de los gemidos que inundaban el cuarto. Ya veía como se arqueaba su torso cuando de repente cambie mi dedo por mi lengua. El primer contacto de mi caliente lengua causo un gemido grueso, casi un grito he hizo que desplomara, dejando caer su cuerpo contra mi cara. Ella se apoyó del espaldar mientras yo comía su caliente vulva. La agarre por las nalgas y la empuje hacia mi como si me estuviera comiendo salvajemente un melón. Mis lenguazos no tenían misericordia, con cada gemido más creativa se ponía mi lengua. Tomaba pequeños momentos para respirar y admirar como aquella diosa se veía encima de mí. No pasaron dos minutos cuando sentí que se venía en boca y su cuerpo tembloroso se aflojo y se dejó caer boca arriba a mi lado.

    Dejé que se contuviera y esta vez fui yo quien le abrió las piernas y comencé a introducir mis dedos dentro de ella. Ella sutilmente acomodo mis dedos a la forma que más placentero los pudiera sentir y dirigió las primeras penetraciones. Una vez conseguí el ritmo ella soltó mi mano y comenzó a disfrutar lo que hacía. No pude evitar volver a usar mi boca. Combine los dedos con mi lengua para que ella llegara a su segundo orgasmo casi inmediato. Esta vez no le di oportunidad y seguí hasta lograr un tercero. Cuando iba a seguir me dijo entre gemidos que por favor se lo metiera y yo como amante obediente así lo hice. Me moví hacia encima de ella, volví a mover el panty hacia el lado y acomodé la cabeza caliente de mi pene en la entrada de su vulva. Mirandola fijamente a los ojos lo clave completamente, ganándome que me clavara sus uñas en mis nalgas. Apoyé mis manos en la cama y comencé a envestirla en posición de misionero. Así nos besamos apasionadamente mientras la penetraba y ella me rodeaba con sus formados muslos.

    Cambiamos de posición y ella esta vez se fue arriba de mí. Ella apoyo sus manos en mi pecho y comenzó a moverse para adelante y atrás con movimientos fuertes y realmente placenteros. Mi pene llenaba completamente su cavidad sin necesidad de salir. La agarre por la cintura para yo poder robarle la guía de nuestro ritmo, pero Yolanda me las saco y me las puso detrás de mi cabeza. Claramente quería dominar la acción y yo simplemente volví a obedecer. Siguió sus movimientos y yo en mi desesperación la agarre por el cuello, no con intención de asfixiarla, aunque con firmeza, mi intención era lograr ver sus ojos mientras sentía mi carne dentro de ella. Ver el placer en su cara era una vista inigualable. Esta mujer podía hacer conmigo cualquiera cosa que ella se propusiera y yo no presentaba resistencia. En medio de aquellos movimientos tuvo otro intenso orgasmo y me lo hizo saber clavándome las una en mi pecho. Siguió sus movimientos, pero ya se veía exhausta, entonces fue ella misma quien movió mis manos de su cuello a sus caderas, ordenándome sin palabras que yo podía tomar el control. Comencé a envestirla levantándola y clavándola repetidamente hasta que nuestros cuerpos aplaudían de placer. Esto la llevo a un último orgasmo que fue acompañado de la caliente sensación de mi semen llenándola toda por dentro.

    Se dejo caer sobre mí y estuvimos besándonos un rato hasta que ambos nos quedamos dormidos. Cuando desperté ya era de mañana y Yolanda se había ido, además de todas las marcas de uñas en mi cuerpo y una sensación de placer inmensa, me dejo una nota que leía “No sé para quien eran estas lindas piezas, pero ya son mías al igual que tú. Te espero en mi apartamento esta noche, trae vino”.

  • La rebelión de mi madre (XIV): Final

    La rebelión de mi madre (XIV): Final

    Anteriormente: Mi madre obtiene la prisión domiciliaria y para evitar mayores conflictos paso el mayor tiempo con ella.

    La psicóloga me recomienda pasar mayor tiempo en las actividades que le agradan para que deje su postura recia que obtuvo de la cárcel.

    Así es como una tarde pasamos cultivando la huerta y llega el atardecer encontrándonos todos sucios y sudados.

    Luego cada uno por turno entra a la casa dejando las prendas sucias en la entrada de la casa.

    Primero se da un baño mi madre, luego yo.

    Al salir de mi baño quedo solo cubierto con una diminuta toalla que cubre mis partes nobles.

    Mi madre me espera afuera con unas copas de vino, me invita a pasar a su cuarto para darme una toalla más grande.

    Ella vestida solo con un deshabillé me hace pasar hasta llegar a donde tiene las toallas, allí comienza a secarme poco a poco.

    El capítulo anterior termina cuando mi madre se arrodilla frente a mí y secándome desde los pies hacia arriba llega hasta mis testículos.

    Sus manos rodean mi cadera y su cara se eleva hacia mis partes prohibidas.

    El rostro de mi madre hurga debajo de la diminuta toalla que cubre mi desnudez, y la levanta para tener acceso a mis testículos.

    Siento la electricidad en mi cuerpo cuando sus labios y su lengua prueban uno de mis huevos.

    No puedo ver lo que hace porque la toalla que ata mi cintura cubre su rostro y lo que hace debajo de ella.

    Su lengua pasa por cada base de mis testículos.

    Su boca se abre y sus labios se deslizan hasta darles la bienvenida a la boca de mi madre.

    Todo esto solo lo imagino y lo siento, pero no lo puedo ver. Solo veo el mover de la toalla sobre la cara de mi madre que con pericia logra dejar que la toalla llegue hasta sus ojos, dejando su mirada clavada en la mía.

    Sus uñas se clavan en mis muslos y arañan con fuerza mis nalgas.

    Termina de mamar mis huevos y comienza a probar la base del tronco de mi pene erecto.

    Siento sus labios y su lengua serpenteando. Aún no puedo ver nada, solo la toalla censurando lo que hace mi madre.

    Su boca quiere rodear el tronco, siento la saliva que se desliza. Y como el calor de mi miembro atrae la lengua de mi madre.

    Sube hasta llegar a la cabeza, al glande que estaba tirante de tanto esfuerzo por estar erecto.

    Es en ese momento cuando sus manos desanudan la toalla y dejan liberado el espectáculo.

    Mi pene está enorme, palpitante, la boca de mi madre a escasos centímetros.

    Me mira a los ojos como anticipandome que nada iba a detenerla hoy.

    Su boca se abre y junto con ella su lengua sale como para anticiparse.

    El aliento caliente de su boca me genera sensaciones como nunca antes y el primer contacto de su lengua en mi glande me hace bufar como un toro.

    Sus labios aprisionan el glande y lanza un fuerte suspiro mientras se dedica a recorrer cada centímetro hasta abajo.

    En cada subir y bajar de su boca se escucha el estruendo de la saliva saliendo por los costados y su esfuerzo por respirar sin tener que sacarse mi miembro de su boca.

    Chupa como si quisiera extraer todo de mí, sus manos se apoyan en mis abdominales y en mis piernas.

    No se cuanto tiempo pasamos así pero parecía que el tiempo estaba detenido.

    Intento darle placer a ella bajando una mano a sus hombros para acercarme a sus tetas. Este movimiento fuerza a mi pene a salir de su boca y ella no me lo permite.

    Se pone de pie y me empuja hacia la cama con una fuerza violenta.

    Quedo en la cama boca arriba y ella sin mediar palabra se abalanza sobre mí y sigue chupando mi pija.

    Mis manos intentan jugar con sus tetas, esta vez si me lo permite, y noto que quiere girar, porque me da acceso a su espalda y sus nalgas.

    La invito con mis manos a que gire completamente, también quiero complacerla.

    Así es que ella pone cada una de sus rodillas entre mi cabeza. Mis manos invitan a que descienda para poder descubrir lo que hay debajo de ese deshabillé.

    Levantando a la cintura me doy con su culo maduro, grande, duro y una vagina con vello púbico negro, corto, pero allí está. No tiene interés en la moda de lo lampiño.

    Comienza a descender poco a poco, mientras chupa mi pija con más desenfreno.

    Mi lengua y mis labios tienen contacto con esa vulva, con esos labios grandes, el aroma es embriagante, y comienzo a chupar y meter lengua, a dar mordisquitos, a hundir mi nariz.

    Otro tiempo largo pasa mientras se nos escapan jadeos y gritos de placer.

    Pruebo la humedad de mi excitada madre y me gusta, cuando intento sacar mi boca para tomar aire ella baja más para que siga chupando.

    En un momento siento que estoy por venirme, se lo hago notar y ella aprieta aún más sus piernas y se sienta sobre mi cara. Está haciendo lo mismo que en el penal.

    Chupa y sus uñas me arañan el abdomen y las piernas.

    Chupa y mientras ve que sigo inmovil aumenta la intensidad hasta que exploto dentro de su boca.

    Chorros de leche siento que llenan su boca y se caen aún por el costado de sus labios.

    En ese instante también tiemblan sus piernas y desata sus jugos en mi cara y boca. También ha tenido un orgasmo.

    Se levanta y la veo despeinada, con leche en su cara.

    Se acerca hacia mí y me besa metiéndome la lengua con mi leche.

    Su lengua saborea sus jugos y yo saboreo mi propio semen.

    Se escapa por los costados y ella con la lengua los vuelve a meter dentro mío.

    Pasamos varios minutos besándonos hasta que ella se sienta y pone cada una de sus piernas al costado de mi abdomen.

    Su mano va hacia atrás tomando mi miembro que estaba duro pero aún buscando reponerse de la eyaculación.

    Lo presiona desde la base y comienza a masturbarme buscando rigidez.

    Todo eso mirándome a los ojos, y cuando logra la mínima rigidez se hace hacia atrás hasta encontrar la entrada de su vagina madura.

    Allí lo mete ella misma y cuando entra la cabeza mira hacia arriba pegando un grito que se debe haber escuchado en alguna casa vecina.

    Al meter cada centímetro de mi miembro me mira a los ojos y me clava las uñas en el pecho, agitando su pecho de la excitación.

    Comienza a cabalgar, se escucha el chapoteo de sus jugos con la lubricación que quedó en mi pene.

    Es un chapoteo ruidoso, aplausos de nuestros cuerpos que hacen indisimulable que estamos cogiendo como animales.

    Se saca el deshabillé de forma completa, estamos ambos desnudos, volviendo a transpirar después de habernos dado un buen baño.

    El brillo del sudor hace sexy sus pechos que suben y bajan por la gravedad.

    No resisto la tentación de probarlos y me siento para poder comerlos.

    Mi madre acompaña mi cabeza con sus manos para que coma cada uno de ellos.

    «chupa hijo, toma la teta de mamá» me dice fuera de sí mientras sigue cabalgando.

    Mis manos toman cada una de sus nalgas ayudándole en la tarea de saltar sobre mi pija.

    Y le doy unas fuertes nalgadas que retumban en el cuarto.

    Siento que estoy tan caliente que necesito penetrarla más y más fuerte, así que la levanto mientras sigo metiéndola y de píe la tomo de sus piernas, por debajo de las rodillas y ella sostenida de mi cuello comienza a sacudirse subiendo y bajando.

    Estamos así un momento y la transpiración hace más sonoro el chocar de nuestros cuerpos, mi pelo está mojado, el cabello de mi madre también lo está.

    «seguí cogiéndome así de fuerte» me grita mi madre.

    Y voy hasta la pared donde la apoyo y entonces tomo el control de la penetración.

    Solo colgada de mi cuello es sostenida por mis brazos que debajo de sus rodillas y empujando a la pared la mantiene suspendida.

    Allí comienzo a taladrar con fuerza como nunca antes, y los cuadros empiezan a caerse.

    «esto querías putita» le digo faltándole el respeto.

    Eso hace que apriete su vagina sobre mi miembro y una electricidad recorre su cuerpo haciéndola venir por segunda vez, inundando mi pija de sus jugos.

    Parece que se va a desmayar, siento que sus brazos ceden su fuerza, pero no voy a dejarla hasta acabar.

    La sostengo como puedo con mis brazos mientras la embisto contra la pared. Y cuando parece que no soportaré más el peso muerto de mi madre, ella se pega a mi cuerpo mordiéndome el hombro.

    Eso provoca mi segunda eyaculación como si la primera no hubiera existido.

    Bombeo como puedo unos segundos más, pero mis piernas comienzan a temblar y nos deslizamos al suelo agitados tratando de recuperar el aire.

    Estamos ambos en el suelo buscando aire, transpirados, y con leche cayendo del interior de mi madre.

    Permanecemos unos minutos contemplandonos desnudos en el suelo.

    Pero decido ponerme de píe y levantar a mi madre en mis brazos para acostarla en la cama.

    La tapo con la sábana y me acuesto a su lado. Nos disponemos a dormir exhaustos por lo que hicimos las últimas horas.

    Estamos por caer vencidos por el sueño hasta que se acomoda poniendo su culo contra mi pija.

    Mi pene blando encaja entre sus nalgas frías y ella se acomoda de tal manera que comprime mi miembro entre ellas.

    Parece que se está durmiendo pero se mueve, su movimiento es contra mi cuerpo y eso me impide dormir.

    Mi glande irritado sigue largando líquido preseminal. Liquido que va cayendo en la raya de su culo.

    De repente siento la mano de mi madre en mi pene, esta mojada, llena de su saliva.

    Cada tanto la saca y vuelve a tocar mi pene con su mano ensalivada.

    Mi pija comienza a endurecerse, pero con debilidad.

    Mi madre toma mi miembro con determinación y lo guía entre sus nalgas al único agujero que queda por probar.

    Allí me susurra que abra sus nalgas mientras ella le indica a mi pene por donde irá.

    Obedezco y cada mano separa esas nalgas maduras y grandes.

    El glande hace fuerza para entrar pero cuesta por la estrechez y por la falta de rigidez de mi miembro.

    Mi madre se esfuerza y empuja también para que entre de una buena vez.

    Lanza un grito desgarrador y le tiembla la mano que sostenía mi pija, pero ya está la cabeza adentro.

    «no la saques, me duele, pero no la saques hijo» me dice con voz temblorosa.

    Pasa sus dedos a su vagina tratando de sacar jugos y leche que quedó dentro y lo esparce en mi tronco.

    Me quedo inmovil y ella sola hace fuerza hacia atrás metiéndose centímetro a centímetro mi pija.

    Se dobla un poco y parece que se va a quebrar pero ella lo mantiene firme con su mano.

    Con mucha paciencia y muchos minutos llegamos hasta que mis huevos chocan contra sus muslos y mis abdominales con sus nalgas.

    Allí nos movemos lentamente y mi madre pega su espalda a mi pecho y gira su cabeza buscando mi boca.

    Mis manos agarran sus pechos y mi lengua juega con su lengua de una forma caliente y perversa.

    Nos movemos muy lentamente, entra y sale con cuidado tratando de que no le duela.

    Comienza a gozar de tener la pija de su hijo adentro y los jadeos comienzan a ser más audibles.

    Nuevamente estoy erecto listo para seguir penetrando ese culo. Jamás en mi vida había tenido una sesión maratónica de esta manera.

    Metia y sacaba y me calentaba escuchar mis bolas chocar con los muslos de mi madre.

    Pasamos de esa posición tímida a ponerla en cuatro y allí mi madre se arquea poniendo su culo mas redondo a mi vista.

    La sostengo del cabello mientras taladro su enorme culo.

    «si hijo, tratame como la puta que soy, llename de leche el culo» me dice de una manera sucia.

    Y apoya su cabeza en el colchón girando como puede para poder ver mi expresión de cómo disfruto de metérsela por detrás.

    Han pasado tantas horas que amanece y los rayos de sol nos iluminan la cara.

    Esta vez no hay remordimiento, el sol no nos va a hacer entrar en razón, así que sigo metiendosela.

    Me está costando mucho terminar, es la tercera vez en una noche cuyas dos primeras fue una descarga brutal.

    Volvemos a transpirar, el sol calienta aún más el cuarto donde estamos.

    Hay brillo en su culo, ese brillo de sudor, le doy unas nalgadas que hacen gritar a mi madre y la hacen mirarme a los ojos con lascivia.

    Esa mirada hace que mis huevos despidan lo último que me quedaba de reserva láctea.

    El bombeo comienza a relentizarse, y me dejo caer encima de mi madre.

    Ella no ha acabado así que sigue empujando hacia atrás aún con mi pene desinflándose.

    Lo hace con más fuerza y aprieta su ano para evitar que me salga.

    Me quejo del dolor que eso produce y eso parece gustarle así que sigue haciéndolo.

    Trato de acompañar un tímido bombeo pero ya no tengo más que ofrecer.

    Mi madre sigue insistiendo moviéndose circularmente mientras mis manos tratan de compensar con su clítoris y sus tetas.

    Es entonces que en esa estimulación acaba por tercera vez mojando mis dedos y la cama.

    La sábana ha quedado en el suelo y no hay fuerzas para levantarla.

    Nos dejamos vencer por el cansancio y nos recostamos sin sacar mi pene de su culo.

    Nos quedamos dormidos de esa manera.

    Pasa un tiempo y el sueño se interrumpe por un grito en la puerta del cuarto.

    Son la psicóloga y la enfermera. Ese día había quedado en hacer trámites y pagos por lo que la enfermera que tiene llave llegaría a cuidar a mi madre.

    Tambíen tenía turno con la psicóloga a quien la enfermera le dio permiso de entrada.

    Ellas vieron a una madre con su hijo dormidos en la misma cama, desnudos. Con mi pija dentro de su culo y el olor a sexo y sudor en toda la habitación.

    Sábanas tiradas, toallas tiradas, el deshabillé rojo sexy de mi madre tirado en el suelo.

    Cuadros caídos, la pared marcada con humedad y la cama llena de manchas.

    Nuestros cabellos desordenados, y las costras del semen, jugos y el sudor secos en nuestros cuerpos.

    «son unos pervertidos» gritan ambas y salen corriendo de la habitación.

    Mi madre se levanta rápidamente y va tras ellas. Yo busco una toalla para cubrirme.

    Mientras me anudo la toalla a la cintura escucho un grito y golpes.

    Salgo de la habitación y veo a mi madre con una sartén ensangrentada que había golpeado a la enfermera.

    «¿qué es lo que hiciste mamá?» grito sin entender qué pasa.

    «solo forcejeamos y me defendí y se golpeó contra la pared» dice mi madre mirándome a los ojos buscando complicidad.

    A lo lejos se escucha a la psicóloga gritando desde el portón pidiendo auxilio.

    Mi madre sale corriendo hacia afuera con la sartén en la mano completamente desnuda.

    Yo salgo trás de ella vestido solo con la toalla.

    Estaba por darle un sartenazo a la psicóloga que pedía que alguien la rescate porque estaba el portón cerrado para evitar que mi madre se fugue cuando llegó a tiempo para tomarla del brazo.

    Mi madre estaba desencajada, gritaba que más le valía a la psicóloga que no diga nada de lo que vió.

    La psicóloga estaba en shock, en pánico. Los vecinos se agolpan en la entrada del portón.

    Llega la policía y dice que nos quedemos donde estamos apuntándonos con sus armas.

    El forcejeo con mi madre me despoja de la toalla y quedamos desnudos ante el público que apunta con sus celulares y registra una noticia que se hará viral sin lugar a dudas.

    Mi madre es regresada a prisión. Ahora se la acusa del asesinato de la enfermera y de intento de homicidio de la psicologa.

    La psicóloga declaró que no vió nada extraño entre nosotros, y que tampoco vió que pasó con la enfermera.

    Hasta desistió de querellar como víctima de intento de homicidio por lo que solo quedó firme la condena por la muerte de la enfermera.

    Cuando preguntaron porque estábamos desnudos declaramos que estábamos cada uno en su habitación durmiendo y que mi madre creyó que la enfermera era un ladrón y que por los medicamentos que toma no estaba lúcida para reconocer a la psicóloga.

    No alcanzó, ella fue presa, yo quedé libre.

    Los videos que grabaron los vecinos se hicieron tendencia en las redes sociales.

    Muchos rumoreaban de porque estábamos desnudos más con los rumores que habían corrido en las penitenciarias con las guardias que habían sido testigos pero cuyo testimonio fue comprado a cambio de dos autos.

    Lo que queda es la fantasía, el rumor popular de lo que hicimos mi madre y yo en esa noche final.

    Ya han pasado dos años, y le quedan trece años más en la cárcel.

    Me ha llegado la notificación de que accedió al beneficio de visitas privadas en un cuarto y que mi madre solo quiere pasar tiempo con su hijo.

    Así que ahí me dirijo en unas horas.

    Fin

  • La primera salida de Carmen

    La primera salida de Carmen

    Lo prometido: Queridos amigos, después de mucho tiempo para convencer a mi esposa y rechazo a ser compartida, les relato paso a paso, la aventura que tuvo Carmen para ponerme mis primeros cuernos consentidos.

    Para los que no han leído los relatos previos los invito a qué los lean, así sabrán el desarrollo de este.

    11 de febrero.

    Regresó Carmen el viernes de su cita con Jaime, y me contó cómo estuvo, no dejé de pensar en como se la van a coger, esto me mantuvo excitado todo el tiempo y con el pito parado, no quise masturbarme y valla que tenía muchas ganas, pues deseaba que en cuanto llegara Carmen llena con la leche de Jaime podría cogérmela y batir su leche con la mía, comprobar lo que dicen otros, que cuando le metes la verga a tu esposa y está llena de leche del corneador, resbala delicioso, además de sentir como le dejó el chocho abierto.

    Al siguiente día, sábado 12, después de desayunar nos fuimos a comprar la lencería que estrenaría para su primer encuentro con Jaime.

    Fuimos a una plaza comercial, a una tienda especializada en lencería, de acuerdo con la plática que tuvo con Jaime, buscó y encontró un body Teddy color negro con encaje floral, calzón tipo bikini, ligas y medias, talla mediana, como no dejan probar las prendas por cuestión de higiene, solo lo vio colocada en un maniquí, nos tomamos de la mano y nos alejamos para verlo bien imaginando cómo se vería con el body puesto, me preguntó, ¿crees que le guste a Julio? Le respondí que si, que solo de verla así, se le antojaría meterle la verga, apretó mi mano y la puso en su entrepierna para que yo sintiera lo caliente que estaba, yo hice lo mismo y pegué su mano para que sintiera como lo tenía parado, se rio y me dio un beso, me dijo, si esto es antes de hacerlo, no quiero imaginarme como nos vamos a poner cuando te lo platique, compró una ducha vaginal para estar muy limpia al momento de que Jaime bajara a mamarle su vagina.

    Salimos de la tienda de lencería y pasamos a la zapatería para comprar unas zapatillas de charol con plataforma y tacón alto, esto completaría el atuendo, le dije que esos tacones la hacían ver muy taibolera, se rio y me dijo, si quieres le cobro el privado y nos carcajeamos.

    Llegando a casa se probó el atuendo, se le ve divino, digno de nuestro primer cuerno, puso música cachonda y me bailó muy sensual, preguntó crees que le guste si le bailo y le pongo el culo moviéndolo para que me dé mis arrimones, le dije que eso enloquece a cualquiera, después de esto se puso su pijama y nos dormimos pues la salida de compras nos había cansado.

    El Domingo 13 nos despertamos un poco tarde, nos levantamos para hacer de desayunar y como era inevitable en la mesa volvimos a comentar lo que estaba por venir, le pregunté que sentía, y narró que una mezcla de excitación, dudas, miedo inclusive celos por si más adelante se me antoja coger con la esposa del otro, todo esto pasando por su cabeza, solo que su vagina le mostraba otra cosa y que se chorreaba con ello, para relajarnos un poco hicimos la limpieza de la casa como terapia ocupacional.

    El lunes 14 nos levantamos para desayunar rápido y noté un cambio en ella, la vi más animada, muy cariñosa y me abrazaba con mucha pasión, se vistió con una mini y una blusa semitransparente que dejaba ver su bra de media copa, más sexy que de costumbre.

    Cuando entró a la oficina Jaime también notó el cambio y cuando se saludaron con voz baja Jaime le dijo te vez divina, espero con ansias el viernes para poder disfrutar de ese cuerpo, Carmen se ruborizó y solo le contestó, no comas ansias, todo esto ya es tuyo.

    El martes 15 a la hora de la comida ambos se platicaron como les fue con sus parejas, Carmen le dijo qué solo salimos a cenar y que con el pretexto de sentirse mal, no tuvimos intimidad, con la intención de llegar al viernes más dispuesta y con más morbo.

    Jaime le contó que el si tuvo que cumplir en casa, pues no quería despertar sospechas que echaran a perder su encuentro con ella.

    Que encargaron los niños con sus suegros y la llevó a cenar a un restaurant y después se metieron a un hotel para echar pasión, que como todos los años está no fue la excepción y tuvieron que esperar a que les asignarán habitación, pues había muchas parejas esperando y solo daban dos horas máximo.

    Carmen le dijo, así que vienes deslechado, y si nos fuéramos a coger ahorita seguro me quedas mal, y asintió con la cabeza.

    Miércoles 16, de febrero.

    Cada vez se nos hace más difícil contenernos viendo como se acerca el día viernes y yo le digo, ya te falta poco para que te metas una verga diferente, y me contesta eso es lo que quieres y eso vas a tener, una esposa puta que te ponga el cuerno abriendo las piernas al amante, para recibir otra verga y un chorro de semen, con sus comentarios me prende más.

    Jueves 17 de febrero.

    Este día para Carmen y para mí ha sido muy hot, ambos pensando en el día de mañana, preguntándonos si la llevará al bar primero, a qué hotel , cómo se la va a coger, todo esto es muy excitante y el nervio a lo desconocido aflora por todos los poros de la piel.

    Viernes 18 de febrero.

    Dicen que no hay día que no llegue ni fecha que no se cumpla y es muy cierto por fin llegó este día.

    No pudimos dormir de los nervios que teníamos, así que a las 6 de la mañana nos levantamos para bañarnos y arreglarnos para el trabajo, me vestí rápido pues no quise perderme como se arreglaba Carmela.

    Tardó un poco más de lo acostumbrado en bañarse, puso especial atención en la ducha vaginal, se depilo las áreas del bikini y delineó el pelo sobrante a dejarlo en forma de triángulo, al salir del baño se puso el body, le ajustó perfecto, probó los botoncitos de cierre de la entrepierna para después maquillarse y peinarse, también con mucho empeño, no quise perderme cada detalle, colocó las medias de naylon primero la izquierda deslizando por su pie hasta llegar a la mitad de la pierna, colocó el sujetador de las ligas delantera y trasera, hizo lo mismo con la derecha uff, se veía súper, hacía mucho que no se arreglaba así conmigo, se levantó y me preguntó, ¿qué tan puta me veo? Y le contesté putísima mi vida hasta envidia me da Jaime de lo que se va a comer, termino poniéndose el vestido, aunque corto no dejaba ver el liguero para no llamar la atención en su trabajo, salimos cada quien a la oficina.

    Yo en el trabajo no pude concentrarme, solo pensaba en la cogida que le daría Jaime a Carmela, en lo rico que la iban a pasar, para no interrumpir a Carmen en sus labores solo nos enviamos mensajes, le pregunté ¿cómo van las cosas?, me escribe que desde que llegó le dijo a su jefa que no se sentía bien y le pidió permiso para salir más temprano, Jaime pretexto ir a visitar a un cliente, lo cual era cierto pero no tardaría mucho, eso les daría más tiempo para estar en el hotel disfrutándose, le pregunté, ¿cómo te sientes?, nerviosa de dar este paso, pienso en ti, en las posibles consecuencias, pero también me siento muy caliente y chorreando de saber que voy a tener otra verga para tocarla, mamarla y meterla en mi panocha, le pedí que tomara fotos recibiendo la dotación de Jaime, me prometió hacerlo.

    A las 12 Carmela me envió otro mensaje diciendo que ya se retiró de la oficina y va a alcanzar a Jaime en el bar en dónde estuvieron la vez pasada, todo esto me puso súper caliente y también pedí permiso en mi trabajo para retirarme a casa y estar muy atento a los mensajes, poco después me envió otro mensaje en el que me avisaba que ya llegó al bar y se sentaron en una mesa al fondo, retirada de miradas indiscretas.

    Yo llegué a casa y me senté en la sala para esperar sus noticias, después de una hora me mandó otro mensaje en el que me avisaba que ya se dirigían al hotel, que esté atento a la llamada que me hará y que solo escuché sin decir nada, que pondrá el altavoz pues quiere que oiga parte de la acción, yo me puse los audífonos y esperé con impaciencia su llamada.

    Entró la tan esperada llamada para que oyera parte de lo que acontecía lo puso entrando al lobby del hotel, se oía a la encargada asignando la habitación, Jaime la pidió con tubo para pole dance, hasta ahí colgó para mandar otro mensaje, diciendo que me preparara pues me hará videollamada, que ya lo arregló con Jaime, que no me sorprenda y llegando a casa me daría todos los detalles.

    Esperé la videollamada Carmen se tardó un poco para poder colocar el teléfono en un lugar donde se pudiera ver la acción.

    Cuando recibí la videollamada solo me dijo disfrútalo y colocó el celular, la vista no fue tan cercana como para ver detalladamente, así qué les narraré lo que alcancé a percibir.

    Después de acomodar el celular, Carmen se alejó para abrazar a Julio, este la recibió agarrándole las nalgas y sobándolas de arriba abajo, Carmen le agarró el pene sobre el pantalón y también lo sobó, se acariciaron por todos lados, julio le fue desabrochando los botones del vestido para retirarlo, una vez con el vestido fuera, Carmen se fue hacia el tubo de pole dance para hacerle un baile erótico, estaba irreconocible pocas veces se porta así conmigo pero me gustó su nueva faceta, sus movimientos de cadera muy sensuales, mostrándole los pechos y volteando para mostrarle las nalgas, Julio se acercó y se colocó atrás de ella para arrimarle la verga, Carmen se movía esquisto, poco después Carmen se volteo para desabrochar el pantalón de Jaime, lo deslizó junto con su bóxer para dejar salir la verga, la cual estaba parada a todo lo que daba, y no era para menos después de las caricias que se prodigaban, Carmen lo masturbó por un momento para de inmediato meterlo en su boca y comenzar a mamarle, se les notaba que estaban gozando mucho, se fueron a la cama y él le retiró el calzón para tener acceso y darle una lengüeteada vaginal, ya estando así Carmen se volteo para fundirse en un rico 69, duraron un rato, yo oía un poco lejano los jadeos de ambos y yo mientras me la jalaba aguantando para no venirme.

    Jaime se levantó para abrir las piernas de Carmen y colocar la punta de la verga en la entrada de su vagina para de inmediato dejársela ir toda, Carmen respondió con un fuerte grito de placer que pude oír muy bien a pesar de la distancia que había con el teléfono, Jaime la tomo de las caderas y se la metía y sacaba muy rápido y fuerte si parar, fácil le sacó varios orgasmos solo veía como se sacudía de placer, no fue mentira lo que Jaime le había dicho de ser muy aguantador pues le puso sus piernas al hombro para seguir metiéndosela, después la puso en cuatro, su cara daba hacia el teléfono y se le veía gozar la embestida, hasta ahí pude ver pues se le agotó la pila y dejó de transmitir.

    Lamenté el incidente y me resigné a esperar que me llamara o enviara mensaje.

    Estuve muy inquieto esperando hasta las 6 de la tarde cuando volvió a sonar el teléfono, me dijo que ya había tomado el Uber para la casa me pidió una disculpa, le dije que no había por qué, pues esto estaba fuera de sus manos.

    Tardó un poco en llegar pues había tráfico, yo estaba que me quemaba, pues en mi mente corrían las escenas que pude ver y me imaginaba que vendría bien moqueada.

    Cuando metió la llave para abrir, di un salto para encontrarla, venía con el pelo alborotado, cerrando la puerta nos abrazamos y nos fundimos en un beso de complicidad muy apasionado, le dije hueles a semen, se rio y me dijo será porque la última venida de Jaime la hizo en mi boca, la tomé por la nuca y bese su cuello, al igual que Jaime fui desabotonado el frente de su vestido lo primero que vi fueron varios chupetones en su pecho, señal de que Jaime se dio vuelo con ellos, y era de esperarse pues son el mayor atractivo de Carmen, me di a la tarea de chuparlos también, me excita saber que momentos antes Jaime estuvo chupándolos, terminé de desabrochar el vestido, aún traía las medias sujetas al liguero, se veía hermosa, se volteo para que le arrimara y restregara mi verga en sus nalgas, también traía chupetones, se ve que se la comió toda pues no solo le chupo el chocho y no dudo que hasta al chiquito le dio lengua, me dio mucho morbo de pensarlo, así que me despoje del pantalón y camisa y caminamos a la recámara, la acosté a un lado de la cama y le abrí las piernas le metí dos dedos en la vagina y sentí lo pegajoso del semen de Jaime, se me antojó mamárselo, si ya había probado el semen de Jaime en el beso que nos dimos lo de menos era hacerlo en su chocho, así que abrí sus piernas y hundí mi cara para darle una buena mamada, Carmen se retorcía de placer y me decía así cómetelos, siente lo mismo que yo al probar la leche de Jaime, ya no aguante más y la abrí de piernas para dejársela ir, fue increíble la sensación que se tiene con la leche del corneador, resbala delicioso huele a sexo, estuvimos en el mete y saca un rato hasta que ella tuvo su orgasmo y poco después yo me vine abundantemente.

    Descansamos un rato y me preguntó, ¿Quieres escuchar cómo me fue con julio?, le dije que si, sin omitir nada.

    La narración de Carmela poniéndome el cuerno:

    Tanto Julio cómo yo, pedimos permiso para salir temprano y poder estar más tiempo en el hotel.

    Julio salió antes para esperarme en el bar, volvió a pedir una mesa del fondo, llegué y de inmediato se levantó para darme un fuerte abrazo y un beso prolongado metiendo su lengua en mi boca, de inmediato sentí su erección a todo lo que daba y le dije chiquito si que tienes ganas, contestando, siii muchas y quiero que me las quites, le dije claro que te las voy a quitar ya verás, me senté junto a él y pedimos unos mezcales con agua de Jamaica con la copa escarchada, muy ricos pero pegan rápido, aún a esas alturas de la aventura y sabiendo que no había regreso todavía pasó por mi pensamiento, que el paso que dabos abriría un puerta difícil de cerrar y dudé un poco en darlo, el mezcal hizo su efecto y me desinhibí por completo, por debajo de la mesa deslice mi mano por entre su pierna para llegar al paquete y sobarlo, de plano abrí la bragueta y palpe aquel trozo de carne caliente, toque la cabeza que ya tenía líquido semanal, me dijo mira como me tienes.

    Yo subí mi vestido para facilitar la maniobra y le pedí a julio que también me tocará para que palpara mi humedad, así lo hizo y llegando a mi chochito le facilite la maniobra abriendo las piernas hizo a un lado el calzón y metió dos dedos sentí riquísimo, entre la adrenalina de estar en un lugar público y la calentada que nos estábamos poniendo sentí que estaba en el paraíso, discretamente se acercó para darme un beso y poner una de sus manos en mi pecho, es uno de mis puntos débiles, así que me sacó varios suspiros.

    Llegó el mesero y ya nos habíamos acabado la segunda mezcalita, Julio pidió dos más, seguimos fajando un rato cuando paramos me preguntó ¿Que pretexto le diste a tu esposo,? Aproveché para decirle que ninguno, que el sabía con quién estaba y lo que iba a hacer, se sacó de onda y me dijo «no mames», y si llega y nos madrea, le digo no te preocupes, el es de mente abierta y ésta es nuestra primer aventura en complicidad, sólo permíteme enviarle un vídeo de cuando estemos cogiendo también le dije que la intención es que está salida sea el preámbulo para hacer un trío por primera vez y que el fue el elegido para estás primeras experiencias así que gozara de estás primicias.

    Julio acepto encantado diciendo que para el seria también su primer trío y que la idea le ha rondado la cabeza mucho tiempo pero no sé atrevía, me agradeció la oportunidad y me sugirió si mejor hacer una videollamada para que te vea en vivo, no me pareció mala idea, así que te mandé mensaje, para que escucharás la entrada al hotel y luego vieras como me cogia Julio, lo que nunca se me ocurrió fue que se acabará la pila y te solo vieras hasta media cogida, y no me iba a parar a poner el celular a cargar cuando tenía toda su verga adentro y la estaba gozando mucho, pero te cuento que me hizo tener varios orgasmos muy intensos, me puso en varias posiciones como seguro viste en la pantalla.

    Me dio un buen faje agarrando mis nalgas para después tocar mis pechos, me desabrochó el vestido para tocar mi piel, ya con la pura lencería puesta le bailé en el tubo y me dio mis arrimones de verga me sentí muy caliente ya quería saborear ese pito así que me volteo le bajó el pantalón y el bóxer para dejar libre ese miembro así que me puse frente lo besé pase la lengua por su orificio y pude saborear un poco de sus líquidos seminales que se le escapaban, abrí la boca y lo introduje pude oír claramente un suspiro de placer brotar de su boca, mame ese caramelo un buen rato, tú ya sabes que me fascina mamar verga.

    Estuve un buen rato saboreando cada centímetro, mi vagina ardía por dentro, cuando me levantó me dejé llevar a la cama y abrí las piernas para dar paso a su rostro para hacerme un buen cunnilingus que me sacó un buen orgasmo, no pude quedarme quieta así que le pedí que nos acomodarnos en un rico 69 para que ambos sintiéramos la delicia de mamar y ser mamado, es súper cachondo, Jaime se levantó para acomodarnos me abrió las piernas para colocar la punta de la verga en la entrada de mi vagina y sin miramientos me la dejo ir, se empezó a mover en un mete y sacándome otro orgasmo solo lo apreté de los brazos de lo intenso que sentía.

    Siguió y ahora me puso de piernas al hombro para seguir dándome, ambos estábamos sudando y no era para menos, me volvió a acomodar ahora en cuatro, me rozó el chiquito y sentí que lo quería meter por ahí, de me fruncí y le dije que no, se disculpó y ya lo metió bien, otro orgasmo más, ya no supe cuántos iban, por último le pedí que se acostara boca arriba para cabalgarlo, está posición me encanta, tome el pito y lo puse en la entrada vaginal para irme sentando poco a poco, vi su cara de satisfacción, le pedí que me agarrara y masajeara mis pechos, le pedí que se viniera conmigo, así que aceleró sus movimientos y soltó toda su leche, sentí lo caliente de cada chorro que arrojaba, haciendo que volviera a tener otro orgasmo, para mí era todo.

    Se tiró a un lado de mi y descansamos un buen rato, después me pidió que se la volviera a mamar pues le gustó la forma en que lo hice en un inicio, le dije que sin problema, pues a mí me encanta, así que agarré su miembro y lo masturbe para volver a pararlo, volví a darle lengua empezando por la cabeza, bajando por el tronco hasta los huevos y más abajo tocando su culito, sentí que lo estaba gozando pues abrió un poco más sus nalgas, regresé para introducirlo y tomar su ritmo de meterlo y sacarlo, de repente se puso rígido para dejar salir un chorro de semen inundando mi boca y garganta.

    Volvimos a relajarnos antes de vestirnos para salir del hotel, me agradeció y me dijo que estaba encantado, que hay cosas que su esposa no le deja hacer, como, hacer un 69 o tragarse la leche en una mamada, me dijo estar dispuesto para el trío, que solo le avisemos.

    Nos salimos del hotel aún con luz de día, las personas que pasaban en ese momento se nos quedaron viendo, me dio un poco de pena, sentí que traía un letrero que decía “me acaban de coger”.

    Cada quien tomó su transporte y lo demás ya lo sabes.

    Nos acurrucamos para dormir, Carmen me agradeció haberle dejado vivir la experiencia sin reclamos ni celos.

    Le dije que estaba agradecido también por haber accedido a esa fantasía que tenía desde hace mucho.

    Hasta aquí el relato, espero les haya gustado, y disculpen si la narración no es muy correcta, o si hay faltas de ortografía.

    Si pueden comenten ¿Que les pareció?

    Les prometo que si sucede algo más estaré encantado de contarles, hasta la próxima.

  • Feliz día de la madre puta

    Feliz día de la madre puta

    No es para menos la gran estima que le tenemos a la figura de la madre, pues ellas son las mujeres que nos criaron, nos cuidaron y que, en algunos casos, dieron su vida para que nosotros estemos bien. Es por todo lo anteriormente mencionado que, para muchos, la figura materna es santa, sagrada, pura y, en pocas palabras, un ser sin ningún tipo de imperfección y/o malicia. Sin embargo, y a pesar de la imagen idealizada que podemos tener de las madres, debemos recordar que ellas siguen siendo humanas y, como tal, tienen defectos, cometen errores y, por supuesto, tienen oscuros y lujuriosos deseos reprimidos, los cuales esperan el momento ideal para salir. La historia que les voy a contar el día de hoy habla acerca de ese lado oscuro que las madres intentan ocultar, y que saldrá a la luz en la fecha más sagrada que existe para ellas.

    Todo comenzó en una humilde casa de los suburbios, en donde vivía una pequeña familia conformada por:

    Aria (42 años): es una madre soltera físicamente muy hermosa, poseedora de unas piernas gruesas, músculos marcadas aunque sin perder su figura femenina, una piel blanca y suave carente de todo tipo de bello, una cabellera marrón larga y sedosa, un par de tetas monumentales, y un trasero enorme y redondo que haría a cualquier actriz porno tener complejo de inferioridad.

    Jonny (18 años): es un joven delgado, carente de mucho musculo, y con un rostro muy hermoso. Ayuda en las tareas de la casa y es un estudiante muy atento

    Ese día en particular era uno muy importante, pues era ni nada más ni nada menos que el día de la madre, y Jonny había preparado todo para que Aria disfrutara al máximo su día especial. En cuanto la milf culona regreso del trabajo, se encontró con una deliciosa comida hecha, toda la casa adornada limpia y adornada, y con su hijo esperándola en la sala.

    “¡feliz día, mama!” exclamo Jonny, contento

    “¡Pero que grata sorpresa!” exclamo Aria, contenta, y abrazo a su hijo “¡gracias, Jonny!”

    Luego de que él y su madre almorzaran, Jonny le entrego una caja de obsequio a Aria.

    “¡feliz día de la madre, mama!” exclamo el joven “¡espero que disfrutes de tu regalo!”

    Aria abrió la caja y, de su interior, saco una taza que tenía escrito a un lado: “la mejor mama del mundo”.

    “¡esta hermosa, me encanta!” exclamo Aria, contenta

    “¡me alegro mucho que te haya gustado!” exclamo Jonny, feliz “sabes que yo haría cualquier cosa por ti”

    “¿lo que sea?” pregunto Aria, con curiosidad e intriga

    “si, lo que sea”

    “bueno… existe algo que quiero pedirte, pero no me gustaría abusar de tu generosidad, porque ya has hecho mucho por mí el día de hoy”

    “no estas abusando para nada, además de que es tu día especial y tienes derecho a ponerte caprichosa”

    “bueno… ya que estas tan dispuesto a complacerme, te tomare la palabra” dijo Aria, quien estaba sonrojada y se mordía el labio inferior “pero, antes de pedirte lo que te voy a pedir, quiero hacerte una pregunta: ¿me seguirás respetando como madre después de lo que te voy a pedir?”

    “¡Por supuesto que sí!” exclamo el joven, con entusiasmo e inocencia “no importa lo que hagas, siempre te respetare como madre y como mujer porque eres la mejor persona que conozco. Pero bueno, ya dejemos de dar tantas vueltas ¡dime de una vez que quieres que haga!”

    “si estas tan dispuesto, pues entonces sígueme a mi cuarto” dijo la milf

    Una vez que madre e hijo estuvieron en el cuarto, Aria cerró la puerta y coloco la taza que Jonny le había reglado sobre su mesa de luz.

    “¡bien, se terminó la espera, vamos a coger!” exclamo la milf cachonda, mientras se sacaba el cinto de su pantalón

    “¡qué buena broma, mama, casi me la…!” exclamo Jonny pero, antes de que pudiera terminar de hablar, su madre lo beso apasionadamente

    La lengua de Aria se metió tan profundo en la garganta de su hijo como pudo, al punto de que el joven muchacho por poco se queda sin aire. Durante el intenso besuqueo, la culona aprovecho para bajarle los pantalones a su hijo, sin desconectar ni un segundo su boca de la de él. Una vez que el beso termino, las bocas de ambos siguieron unidas por un fino hilo de baba que colgaba entre ellos.

    “¿sigues pensando que es una broma?” pregunto Aria, con la respiración agitada “eres un chico muy guapo y dulce, al cual me he querido coger desde hace mucho, pero decidí esperar hasta que cumplieras los 18 para poder hacerte esta propuesta indecente. ¿Qué dices? ¿Quieres continuar?”

    “no voy a negar que esto es un poco… raro, pero yo ya dije que te iba a cumplir todas tus peticiones en tu día especial y, si eso incluye tus fantasías sexuales, entonces lo haré” dice Jonny, con firmeza

    “¿ósea que solo lo haces porque yo te lo pido?”

    “no del todo, la verdad es que tu también tienes un cuerpo glorioso, mama” dice el joven, mientras acaricia el cuerpo de Aria “la verdad, una vez me masturbé pensando en tu culo, y me sentí muy mal por ello”

    “no te preocupes, yo me masturbo contantemente pensando en ti, asi que estamos a mano” dice Aria, y le pasa la lengua por la cara a su hijo “como sea, basta de charla ¡es mi dia especial y lo quiero disfrutar al máximo!”

    Una vez que madre e hijo se desnudaron por completo, Aria se acostó boca arriba sobre la cama, mientras su hijo se colocaba encima de ella, y la comenzaba a besar, a acariciar, y a lamer todo el cuerpo, de arriba abajo.

    “¡ven aquí, quiero que sientas mi corazón!” exclamo Aria, mientras presionaba la cabeza de su hijo contra sus tetas

    “¡que suave que es, y que lindo olor tiene!” pensó Jonny, mientras frotaba su rostro contra las inmensas tetas de su madre, y mientras él acariciaba el coño de Aria, haciendo que esta gimiera con fuerza

    Tras un rato de intenso manoseo, Jonny bajo hasta el coño húmedo y perfectamente depilado de Aria, e introdujo su lengua dentro de este, lo que provocó que esta soltara un grito de placer.

    “¡devora ese coño como si fuera un cono de helado!” exclamo ella, mientras cerraba con fuerza sus piernas para no dejar salir la cabeza de su hijo

    “te gusta que lama tu coño de milf pervertida ¿verdad?” pregunto Jonny, con confianza

    “¡si, me encanta, dame mas lengua!” suplico la madre, y su hijo la complació

    Después, Aria le pidió a su hijo que se parara, y esta se puso boca abajo con la cabeza colgando del lado de afuera de la cama.

    “¡atragántame con esa verga de africano que tienes!” exclamo la milf, mientras abría bien grande la boca y sacaba la lengua para afuera

    “¡a sus órdenes, señora!” exclamo Jonny, e introdujo violentamente su enorme miembro viril en la boca de su madre, al tiempo que le agarraba le masajeaba los pechos

    “¡es tan larga y gruesa que siento que me va a reventar la garganta!” pensó Aria, mientras su hijo le cogía fuertemente la boca, al tiempo que ella se masturbaba el coño con una de sus manos “¡valió la pena esperar hasta que estuviera bien desarrollado para este momento!”

    “no puedo creer que se la pueda tragar completamente” pensó Jonny “ninguna de las chicas con las que he estado se ha podido meter ni la mitad de mi verga siquiera ¡se nota que mama se divirtió mucho en su juventud!”

    Luego de haber recibido tremenda mamada por parte de su progenitora, Jonny se colocó un condón, coloco su madre se colocó encima de su madre, e introdujo su verga dentro del coño de esta, lo que hizo que ambos gimieran de placer.

    “¡perdón si te lastime, mama!” exclamo Jonny, preocupado

    “¡olvídate de los cuidados!” exclamo la mujer, mientras besaba a su hijo “¡no quiero que me des amor, quiero que me des duro, como si fuera una putita barata!”

    “pero…”

    “¡Nada de peros, es una orden de tu madre, jovencito!” grito Aria, con furia y con lujuria

    “¡bueno, si eso quieres, eso tendrás!” exclamo Jonny, y se comenzó a coger a su madre muy bruscamente

    Luego de un muy buen rato de duras penetraciones, Aria tuvo un fuerte orgasmo, y su coño quedo entumecido a causa de la feroz cogida que su hijo le había dado.

    “bueno… creo que ya es suficiente” dijo Jonny, agitado

    “¡yo aún no estoy satisfecha, y no te voy a dejar ir hasta que me entregues tu semen!” exclamo la mujer

    “pero mama, tu coño ya está muy inflamado, ya no te puedo seguir cogiendo por allí”

    “¡pues yo aún tengo otro agujero!” exclamo ella, mientras se daba vuelta, y agitaba sus enormes nalgas “pero, antes de seguir, quiero que me des un buen beso negro ¡quiero sentir esa lengüita de víbora en lo más profundo de mi culo!”

    Acatando la orden de su madre, Jonny enterró su cara entre las nalgas de esta, y le comenzó a lamer el ano, al tiempo que la nalgueaba con fuerza.

    “te encanta mi culo ¿Verdad?” pregunto la mujer, mientras disfrutaba el beso negro

    “bueno…”

    “¡no respondas!” exclamo la milf y, con sus dos manos, agarro la cabeza de su hijo y las apretó fuertemente contra sus nalgas “tu solo sigue lamiendo hasta que te ordene dejar de hacerlo”

    Tras un largo y apasionado beso negro, Aria se colocó en posición de perrito y Jonny, con algo de duda, acerco su verga al ano de su madre.

    “¿alguna vez has tenido sexo anal?” preguntó el joven

    “¡jamás, esta será mi primera vez!” exclamo ella “¡y me alegro no haberlo hecho antes, porque asi le poder entregar mi virginidad anal a mi amado hijo!”

    “pero… es posible que te pueda lastimar”

    “¡me importa un carajo! Tu solo dame con toda, que lo voy a aguantar como una mujer” dijo Aria, con firmeza “una mujer de verdad no le tiene miedo al tamaño, sino que lo busca y lo recibe de frente como toda una amazona ¡asi que deja de dudar y rómpeme a vergazos!”

    “¡si eso quieres, eso tendras!” exclamo Jonny y, de un solo movimiento, penetro analmente a su madre, y esta soltó un grito desgarrador de dolor

    “¡Eso, mas duro!” grito ella, y luego mordió las sabanas de la cama, al tiempo que su hijo se la cogía fuertemente “¡Cógeme el culo hasta dejarme en silla de ruedas!”

    Un rato después, Aria tuvo otro orgasmo y, al ver que su madre había acabado, Jonny dejo de penetrarla.

    “¡mama… yo… ya no aguanto!” exclamo Jonny, quien estaba a punto de acabar

    “¡espera, no lo hagas aun!” exclamo Aria

    Rápidamente, la milf agarro la taza que su hijo le había regalado, la que tenía escrita en un lado “la mejor mama del mundo”, y se la coloco en la verga a Jonny. Inmediatamente después, el joven finalmente pudo eyacular, llenando la taza con semen y, una vez que esta estuvo hasta el tope, la mujer hizo un fondo blanco con el contenido de esta.

    “¡sin duda alguna, esta tasa fue un excelente regalo!” exclamo Aria, mientras ella y su hijo se acostaban en la cama, agotados

    “¡me alegro que te haya gusta!” exclamo Jonny, cansado “¿y disfrutarte también tu otro “regalo”?”

    “¡si, fue el mejor del mundo! No me habían cogido tan bien desde la universidad”

    “¡qué bueno, porque estoy agotado!” exclamo el joven

    “pues será mejor que descanses porque, si crees que lo de hoy fue duro, solo espera a ver que te pido que hagas la próxima semana, cuando sea mi cumpleaños” dice Aria, con una sonrisa maliciosa, y Jonny se queda preocupado pero intrigado.

  • Cerrando un buen trato

    Cerrando un buen trato

    Las palabras que siguen son una transcripción exacta en cuanto a la veracidad de los hechos que cuentan y, estoy cada día más seguro que realmente pasaron. Están basados en una conversación, que mi amigo grabó subrepticiamente, en la que me vi envuelto casi contra mi voluntad con una atractiva mujer casada que ese día conocimos en un bar un jueves cualquiera de principios de octubre. Agonizaba el año 2016.

    I

    El reloj del cerro marcaba las 10 de la noche. El tránsito era lento por la avenida debido al clásico embotellamiento nocturno, uno más. Sabía que mi compadre de toda la vida me estaría esperando en el bar del hotel. Al dar la vuelta pude verlo parado al borde de la esquina, realizando todo tipo de señas y morisquetas, incluso de aquellas. Subió al carro casi en movimiento y nos fuimos al local del que me habían hablado.

    Llegamos media hora después. A mitad de camino entre la entrada y la barra, mis ojos se acostumbraron a la semi penumbra y comencé a distinguir rostros. A poco de llegar a la barra, choqué accidentalmente con una mujer baja de unos 30 y algo de años (o eso representaba), cabello largo y fino, agraciado rostro y un agradable perfume.

    Yo: discúlpeme, mi dama, solo un tonto como yo no la vería pasar…

    Mujer: idiota…

    Juan Carlos (JC): que lindos modales tienen en esta ciudad…

    Yo: déjala, es una rota… aunque, al fin y al cabo, la culpa fue mía… vamos por los margaritas.

    Encontramos una mesa desocupada a menos de dos metros de donde se encontraba acompañada, la chica bonita y mal educada, de un hombre que parecía su esposo y dos parejas más. Me llamó la atención por el síndrome de florero de mesa que manifestaba una de las amigas. Era crespa, entrada en carnes y con un descomunal culo.

    En el transcurso de la siguiente hora fue un show aparte la mesa de esos locos. Las doce y media de la noche no alcanzaban a ser cuando la otra pareja, no la de la gordita gritona, se despidió para irse. Las risas y las bromas continuaron por otra media hora.

    El esposo de Valeska (supimos el nombre de la chica mal educada al poco rato por boca de la gordita que a su vez se llamaba Rosana) de pronto contestó el celular y tras hablar menos de un minuto, le dijo algo al oído a su mujer y luego de decirle a sus amigos que volvería, partió.

    Momentos después la pareja de Rosana siguió los pasos del esposo de la chica que acababa de salir con rumbo desconocido. En cuanto el primer tipo se fue, Valeska, como si no recordara el episodio que hacía poco habíamos protagonizado, comenzó a mirar hacia nuestra mesa disimulada, pero constantemente.

    Poco más de 5 minutos después el teléfono de Rosana anunciaba que la hora de despedirse había llegado. Sin embargo, la gordita, luego de mirarnos fijamente por casi medio minuto, de un beso en cada mejilla de su amiga, se despidió para en instantes perderse entre la gente.

    Una vez quedó sola, Valeska se levantó de su asiento y caminó directamente hacia nosotros al tiempo que, coquetamente, jugaba con su largo cabello. Al notarlo, me levanté y raudo fui por otra silla para nuestra auto invitada. Tras presentarnos, saludándonos de mano, tomó asiento, encendió un cigarrillo y con una sonrisa casi angelical soltó: -qué me dicen de ustedes, chiquillos?

    Para aquellos que no leyeron “Esclava del placer” y quieran saber cómo es nuestra esposa infiel les comento que la imagen que decora el cuento es real.

    Por casi 15 minutos gozamos de una casual, fluida y amena conversación. De pronto, mi compa se disculpa para dirigirse al excusado. Valeska, lo notamos, si bien ebria no se encontraba, tenía en el cuerpo varios mojitos por lo que todo fue risa hasta que otro teléfono, esta vez el suyo, nos interrumpió.

    Sin decir nada se puso de pie y, sin vacilaciones, caminó hacia el sector de los baños donde había menos ruido para contestar. Estuve solo por poco más de un minuto, pues JC apareció como un fantasma. Su rostro era todo sonrisa.

    JC: adivina a quien me encontré a la salida del baño y no me vio…

    Yo: a Valeska…

    JC: exacto… pero lo que ignoras es lo que alcancé a escuchar de su conversación… te lo adelanté viejito… es una putita esta chiquita y se hace la de la chacra…

    Yo: por qué hablas así de alguien que no conocemos, Juanca…

    Juanca: -con su cara de «me extraña viejito», señaló.- Escuha, hombre… cuento corto: la chiquilla dijo que estaba con Rosana; que se quedaría un ratito más; que ella la iría a dejar y cuando comenzó a despedirse, me vine… y ahora qué opinas, amigo mío?

    Yo: opino que… -me callé, en cuanto vi a Valeska a menos de dos metros de nosotros.-

    Valeska: pedimos otro o seguimos la conversa en otro lado?

    Yo: sin saberlo pedí para todos… mira de hecho ahí vienen con la tabla que también pedí por si teníamos hambre…

    Con el trago que pedí para Valeska, no tardó en quedar arriba de la pelota, soltándosele la lengua de tal forma que las palabras brotaban de su boca como un torrente, un tsunami por largo rato contenido… Pudimos reproducirlo gracias a la astucia de JC quien lo grabó en su celular desde la llegada del picadillo y los tragos.

    Tras una hora de escucharla, de pronto, guardó un hermético silencio, inclinó la cabeza y suspiró. Que sus mejillas y pecho estuviesen teñidas de rojo, denotaba que el alcohol nadaba en su sangre. Cuando la ausencia de conversación empezó a parecer incómoda, con un rápido movimiento, levantó su rostro, buscándonos. Con intensidad nos miró, a ambos, a los ojos. Parecía que nos escaneara, tratando de descubrir nuestros pensamientos.

    Valeska: Saben guardar secretos… si les cuento algo… ustedes me darían su opinión?

    Yo: por supuesto…

    JC: no faltaba más.

    Valeska: quiero que sepan que nunca me arrepiento de nada… eso…

    Y comenzó.

    Desde acá, no seré yo el que contará la historia, sino que tomará el micrófono, Valeska, quien relatará (en raconto) su increíble historia…

    Antes de comenzar les daré algunos tips para que comprendan mejor el contexto. Mi esposo sabe que lo engañé con un tipo el 2010. Luego de la tormenta, le pedí perdón y él, noble como es, lo hizo. Él, hasta la fecha, está convencido que fue solo eso y nada más. Sin embargo, perdí la cuenta de todos con los que me he acostado desde que estoy con él.

    No es que sea malo en la cama o algo por el estilo. El problema soy yo que, a veces, no logro controlar mi calentura y le entro no más. Eso no quiere decir que me acuesto con cualquiera. Solo lo hago con los que quiero sin dejar, por supuesto, desatendido a mi amado esposo. Que por qué no lo dejo??? pues porque lo necesito. Por los niños, por el negocio, por mi estabilidad emocional… Ahora que lo pienso… nunca se lo he dicho.

    Siempre presumo, incluso con él, que la empresa es mía, que funciona gracias a que soy la que vendo más carros, pero, para ser honesta, los clientes llegan casi todos listos cuando es él quien los atiende. Tal vez nunca se lo diga, pero la verdad es que en este dúo, yo soy la cara bonita y él, el corazón y la cabeza de todo… En fin… qué les puedo decir… desde temprana edad he sido caliente.

    II

    A fines de mayo del 2015, un par usuarios de la zona franca austral me compraron dos vehículos cada uno, representando aquel negocio la semilla que a la corta germinó, creció y un lucrativo y amargo fruto dio.

    Una semana después de la entrega de los carros, uno de los usuarios sureños (Rodrigo), minutos antes de cerrar, se hizo presente con una mujer que buscaba un carro. El rato pasó y fui despidiendo a todos los demás, quedándonos los tres hasta las 9 pm. Casi al final de la reunión, recibo un mensaje de Rodrigo donde me pedía, por favor, que la despachara por pegote.

    El auto de la mujer acababa partir y de inmediato, el sureño grandote mirándome a los ojos con deseo, sin rodeos me dijo, -te follaría aquí mismo, chica calentona-. Con una sonrisa adornando mi cara, repliqué, -todos los sureños son puro bla, bla, o tú eres el único-.

    Tuve sexo en la oficina con Rodrigo, sencillamente porque me gustaba. La cuestión, al menos en ese momento, quedó ahí, como lo que fue, sexo casual y mediocre, debo agregar. A mi esposo le tiré el cacho y como siempre, respondió.

    Ahora bien, los meses pasaron. Agonizaba enero de 2016 cuando Rodrigo, de la nada, volvió llamar. El motivo era que el fin de semana siguiente arribaría a la ciudad con un suculento negocio para los dos. Los días pasaron lentos. Me devanaba los sesos pensando en cual sería el negocio del cual, el sureño hablaba.

    Al llegar, me contó que si me la jugaba con todo, tendría la oportunidad de ser los primeros en obtener con la suficiente antelación la lista de aquellos que serían transferidos a otra destinación. El dueño del tesoro era un militar retirado de unos 60 y tantos años, radicado ya en Punta Arenas y su cliente por años.

    Para ello, Rodrigo insistió permanentemente en que tenía que impresionar, al viejo que me presentaría, con el mejor servicio y el más bello carro que le pudiera ofrecer, guiñándome el ojo pícaramente como broche de oro a sus palabras. No pude evitar mirarlo con desprecio.

    El casi medio minuto de frío silencio que siguió a la conversación, fue quebrado cuando Rodrigo, en un tono casi de súplica, de su boca soltó:

    Rodrigo: usted cree que nosotros podríam…- Al ver mi mano levantada con la palma hacia él, calló de una-.

    Yo (Valeska): no y no… estuvo rico, pero ni tanto tampoco. Además, nada nuevo tienes para ofrecer por lo que te ofrezco seamos socios de negocios… nada más… tómalo o déjalo.

    Rodrigo: comprendo… acepto.

    Yo: entonces… deja ver si te entendí. El Don José que me presentarás está buscando un automóvil. La idea es atenderlo bien para que suelte la lista de los transferidos… Es eso?

    Rodrigo: afirmativo.

    Yo: y cuando me dijiste que vendría?

    Rodrigo: el sábado siguiente y estará hasta el martes. Debes cerrar ese día para que el lunes solo te quede la notaría. Comprendes, cierto?

    Yo: perfectamente… déjamelo a mí no más. Este negocio no se me escapará.

    El día acordado llegó y, en resumen, fue perfecto, pues como siempre la presencia de mi marido resultó impecable. Ese día fui vestida con un vestido de seda muy sexy y corto. Como detalle, no usé sostén, lo que claramente fue decisivo a la hora de lograr el cierre de la venta. Durante toda la reunión, el viejo, no sacó los ojos de mis piernas o escote. Si bien al principio me trató de sra, a mitad de la conversación ya nos tuteábamos sin fingida cercanía.

    Al final, el acuerdo que firmamos el lunes en la notaría daba cuenta de la importación y venta de 3 vehículos por la suma de 50 millones de pesos, cancelándose el 50% al momento de la firma y el otro 50% contra entrega. El arribo estaba programado por la naviera entre fines de abril o principios de mayo de ese mismo año. Además me pasaría la lista con la condición de recibir por cada venta efectiva una conveniente comisión. Estábamos felices.

    III

    Por diferentes inconvenientes, el embarque y posterior llegada sufrió un considerable retraso, sin embargo, el 30 de mayo, por mail, le avisé a Don José que sus carros llegaban el 3 de junio y que ese mismo día, si todo salía bien, serían entregados. Don José contestó casi de inmediato, asegurándome que estarían en la ciudad un día antes: Rodrigo, Oscar (dueño de uno de los carros) y él, para arreglar los detalles al primer día hábil de la semana.

    Ese lunes, muy temprano por la mañana (7:30 am), parados fuera de un café céntrico fumando, esperaban por mí los tres pingüinos. A la distancia los noté algo nerviosos, mas cuando la distancia se acortó, lograba verlo con prístina claridad. En cuanto vieron que me acercaba, dejaron de charlar. Fue obvio para mí que yo era el centro de la conversación.

    Rodrigo, una vez acomodados en nuestra mesa, llamó al garzón. Luego de realizado el pedido, comenzaron los tres a hablar entre ellos sobre temas varios: fútbol, militares, autos, como retomando una conversación anterior y de paso, ignorando mi presencia. Cuando me sentí cansada de escucharlos (menos de 2 minutos habían pasado), los interrumpí.

    Yo: no les voy a negar la importancia que tiene esta venta para nosotros. Detecto desde antes de saludarnos un ambiente tenso que me dice que pasa algo y que ese “algo” es determinante… hablen ahora o me levanto y marcho totalmente humillada por un trío de perfectos y arrogantes estúpidos.

    Don José: discúlpenos señora Valeska… pero antes que nada, le presento formalmente a uno de mis clientes, el señor Gorta, Oscar Gorta…

    Yo: mucho gusto, caballero… -le dije rápida y desabridamente al nuevo para luego dirigirme a don José- ahora resulta que de nuevo soy la señora Valeska… donde quedó el Vali o el Chica???

    Rodrigo: al grano, don José, por favor…

    Don José: sí, señor… Vali… En cierta medida, un 90% diría yo, que el negocio de los carros es un hecho. Llevo conmigo el 50% faltante, de hecho… El punto es que no le puedo pasar la lista así como así… no puedo… imagínese cómo quedo yo si estos atrasos son frecuentes… me cocinarían vivo allá y lo perdería todo…

    En ese momento lo tuve todo claro. Supe que aquel viejo cochino de mediana edad (55) quería “servicios especiales” de mi parte a cambio de la lista. Sus ojos, sedientos de lujuria al menos así me lo confirmaban. Observé a los otros dos que por sus miradas detecté que estaban de acuerdo con lo expresado por el viejo. Ordené las palabras en mi cabeza y les dije,

    Yo: Don José, para empezar, este error en los tiempos fue mío, pues le di los tiempos ideales y lo normal es aumentar a ese lapso de tiempo dos o tres meses para evitar, precisamente lo que me acaba de decir… ahora, don José, sepa usted que si hay algo que yo pueda hacer para cambiar el “no puedo” por un “sí puedo”, le ruego no dude en comentármelo… por favor, sin vergüenza… tiene el permiso de hablar de lo que sea…

    Don José: bueno… en ese caso, si usted accede a juntarse con nosotros tres, hoy mismo, a la hora que usted estime conveniente en un lugar apropiado que oportunamente le señalaremos para por tres horas hacerla nuestra… Los límites los impondrá, por supuesto, usted… Si acepta, la lista es suya desde este mismo momento… qué me dice?

    Yo: cuántos nombres tiene la lista?

    Don José: 26.

    Yo: Acepto, pero con dos condiciones…

    Don José: pero aún no le he dicho qué queremos hacer…

    Yo: no es necesario, ya lo sé… Escuchará mis condiciones?

    Don José: la escucho.

    Yo: la primera es que si no le vendo al 50% de los nombres de la lista en las fechas indicadas para ello, me compensará a mi entera satisfacción en lo que proporcionadamente le solicite: sea esto que haga, me dé o deje de hacer…

    Don José: le doy mi palabra, señora.

    Yo: y la segunda es… quiero me prometa, bajo juramento, que me conseguirá las listas de las otras ramas… sé de buena fuente que conoce a sus pares y que es amigo de uno de ellos y que mantiene buenas relaciones con los otros 3…

    Don José: y si no las consigo todas?

    Yo: me compensarás prometiendo exclusividad y que publicitarás a mi empresa entre tus compañeros y cosas por el estilo… eso lo podemos arreglar…

    Don José: eso es todo???

    Yo: No… no me gustan los lugares corrientes o vulgares; bebo champagne helado en una copa decente, al menos de vidrio y por sobre todo, cero tolerancia a la violencia, sobre todo a la física…

    Don José: Entiendo… Me parecen razonables sus peticiones por lo que evidentemente estamos dispuestos a cumplirlas. Entenderé que con esto el acuerdo está sellado por lo que pasaré a preguntarle por su disponibilidad…

    Yo: inmediata y por toda la mañana… Ah… una última cosa… él –apuntando a Rodrigo- no puede estar presente… no lo quiero tener cerca. Y necesito un poco de tiempo para prepararme…

    Don José: -se miraron y asintieron- En ese caso, una hora después de la notaría, le enviaré por mensaje la hora y dirección a la cual deberá asistir. Sea puntual, pues la estaremos esperando. Antes de ir por la firma y si usted me permite el atrevimiento, Rodrigo aquí le presentará en letra manuscrita nuestro singular cuasi contrato. Léalo por favor. Verá que contiene los términos que exigimos de usted a cambio de la lista y la leal promesa de conseguir las otras similares de mis pares.

    Yo: pásalo… -sin siquiera leer el título, lo firmé.-

    Don José: perfecto… entonces… nos vamos a la notaría?

    IV

    La mañana fría y despejada avanzó. A las 8:30 am aún estaba fresco el clima por lo que lo único que hice antes de ir por mi lista, fue guardar el dinero y cambiarme el abrigo por uno negro y largo. Acababa de decidir quitarme los calzones cuando el esperado mensaje llegó. Las detalladas instrucciones no daban posibilidad a la equivocación. Decía: Sra Valeska, debe dirigirse al hotel Diego de Almagro y en recepción preguntar por Eduardo Reyes. Él le dirá el resto para llegar.

    Eduardo, resultó ser un chico de unos 24 años, 1,70 mts. moreno, atractivo y atlético cuerpo. En cuanto crucé el umbral de la entrada, Eduardo, con gestos de su alzada mano, llamó mi atención. Me acerqué sin dudarlo.

    Eduardo: buenas noches, señora. Es usted la persona que busca a Don José, no es así?

    Yo: entonces supongo que tú eres Eduardo Reyes… qué tienes qué decirme, chico?

    Eduardo: el señor me pidió lo excusara por su demora. Llegará con unos 30 minutos de retraso, por lo que me solicitó además, atenderla y cumplir con sus deseos en su ausencia. Desea pasar al bar o directo a la habitación para esperar, mi señora?

    Yo: está bien… a pesar de la hora (8:50 am) quiero ir al bar… te acepto una copa de champagne. Me sentaré allá, -señalando con el dedo una mesa media escondida entre unos grandes maceteros y la pared. –

    Eduardo: hago que se lo lleven de inmediato, señora.

    Yo: y por qué no me lo traes tú? –le dije toda coqueta-

    Eduardo: Estoy en turno hasta las 4 de la tarde y debo estar en la recepción… pero si la señora a esa hora aún está por acá, con gusto la atenderé.

    Yo: gracias… eres muy dulce…

    Estaba algo nerviosa y lo noté cuando en menos de 10 minutos ya había bebido 3 copas llenas del burbujeante brebaje y comenzaba a sentirlo. El cuarto trago llegaba cuando ya los otros tres anteriores viajaban por mi sangre como Pedro por su casa. Quería estar ebria, pero también necesitaba estar bien para tratar de llevar la situación como me conviniera. Los sureños llegaron en el momento en el que vaciaba la cuarta copa. El reloj del bar anunciaba que eran las 9:20 de la mañana.

    Don José: -aún a unos 8 metros de distancia- discúlpanos Valeska, pero tu presencia aquí, me deja onerosamente endeudado con su persona… permítame resarcirla de inmediato. Tome, -dijo en cuanto quedó parado frente a mí, al otro lado de la mesa. Lo flanqueaban Rodrigo y Oscar. Luego agregó,- se sirve otro, dama?

    Yo: no… a lo que vinimos, mejor será… solo tenemos un par de horas antes que los autos bajen del barco… -y pensé mientras después de verificar lo que era, guardaba en mi bolso,- lo que rápido se empieza, rápido termina-.

    Oscar: cómo usted lo diga, señora…

    Rodrigo: Pase usted primero entonces, -me dijo, pasándome la tarjeta que abría la puerta- yo los sigo. Necesito hablar con Eduardo y además, no estoy invitado.

    Yo: oh, vamos… no seas infantil… puedes estar allí… escuchaste bien… estar, ocupar un espacio físico… nada más…

    En cuanto la puerta se abrió, cada uno de nosotros tomó un rumbo diferente. De esa manera, Oscar, fue por unos tragos, Oscar encendió la música y corrió las cortinas mientras yo tomaba asiento en el sitial más alejado de la entrada. Tras unos cuantos minutos de ajetreo, los dos tipos convergieron donde me encontraba.

    Don José: -pasándome una copa llena- tome… cómo lo hacemos???

    Yo: que les parece que bebamos un poco mientras llega el pánfilo de Rodrigo…

    Don José: es usted una mujer muy audaz, Valeska…

    Oscar: audaz y bella…

    Yo: jajaja… gracias por los piropos… y miren quien acaba de llegar… que bueno… a ver qué hora es… -mientras hablaba en mi mente solo había un pensamiento… lo tienes… ahora a pagar el precio, pero lo tienes…- Ahora escúchenme por favor… no es no… si me hacen daño, mejor me matan, porque les juro que me dedicaré el resto de mis días a arruinarles la vida… ni sueñen con que les pasaré el culo, por lo que también mejor olvídense de las dobles penetraciones y otras vainas similares… me tendrán, pero en mis términos o nada… -y pensé, puta, pero con clase.-

    Oscar: al menos a mí y creo que a ustedes también, parecen justas y adecuadas sus peticiones, las que acataremos a rajatablas. Quiere otra copa?

    Yo: por favor… gracias…

    Don Jorge: está usted satisfecha, mi dama?

    Yo: hasta ahora, si…

    Don Juan: entonces, como nada dijo del trato verbal, siento que tengo la libertad para decirle lo siguiente… desde ahora, dejarás de ser la señora Valeska para pasar a ser nuestra puta, por lo que nos dirigiremos a ti en esos términos… Dicho lo anterior, -tomó de mi brazo para ponerme de pie y continuó.- ahora te dejas de hablar, quitas la ropa, te subes a la cama y nos esperas en cuatro… mientras nosotros nos preparamos… -al ver que no reaccionaba de inmediato, elevando la voz, repitió,- AHORA!!!

    V

    Comencé a desvestirme rápidamente, como si me fuera a tomar una ducha. Tanto don José como Oscar de puro calientes que estaban casi no pusieron atención mientras me despojaba de lo único que llevaba aparte de las botas: mi vestido. Solo Rodrigo se dio cuenta de la ausencia de ropa interior y su bulto fue evidente debajo del pantalón.

    Tuve que esperar menos de un minuto para sentir sobre mi glúteo derecho la primera mano de la mañana. Moderadas nalgadas y toscas caricias eran acompañadas con insultantes frases emitidas por diferentes voces como: que puta más rica eres o te daremos la verga que te falta, chica putita o epítetos sencillos como perra, zorra, zorra infiel, puta caliente y escatolalias similares.

    Si bien llegué a ese lugar pensando que era solo un trabajo que terminar, esa idea comenzó a derrumbarse antes incluso de lo que había pensado pudiese pasar, pues el trato de puta escort que recibía, impensadamente comenzaba a excitarme.

    Por algunos minutos que no pasaron de los cinco, entre don José y Oscar se turnaron para tocar, morder, chupar, lamer, besar, apretar y gentilmente golpear mi cuerpo con las pullas y vítores de Rodrigo como telón de fondo y bizarro complemento para mis aún reprimidos gemidos.

    Estuvieron a punto de lograr que acabara en dos oportunidades, antes que don Juan me penetrara. El viejo, siempre a lo perrito y de manera brusca, pero sin dolor, clavó su corta y gruesa verga en mi coño solo para iniciar una frenética follada, que se extendió por menos de 3 minutos. Con Oscar, una vez reemplazado don José, fue más o menos igual.

    En menos de una hora, los dos cacheros de las pampas patagónicas estaban fuera de combate y sin siquiera con sus manos o lenguas, lograron hacerme acabar. Estaba caliente y quería mi orgasmo. Después de dudarlo un par de segundos, con un ademán de mi mano, llamé a Rodrigo.

    Aún vestido, frotándose la verga por encima del pantalón, obediente lo hizo de inmediato. Al llegar a mi lado, casi con desesperación bajó el cierre para ofrecerle a mi boca su delgada, larga y erecta verga la que acepté de inmediato.

    Chupé con devoción esa verga por largo rato. Estaba afanada en ello, cuando en rápidos movimientos, me tomaron por las caderas y penetraron, follándome desde la primera estocada con un rápido y profundo mete y saca.

    Como comenzó a producirme dolor, me acosté completamente de vientre sobre la cama, quedando mi boca al borde de la cama con la verga de Rodrigo hasta la mitad y la verga de Oscar en mi aún excitado, pero ya mal tratado y dolorido coño.

    En esos instantes, don José, al notar que mis ojos se cerraban al tener la verga de Rodrigo llenando mi boca, tomó su celular y tomó una foto. Aún con los ojos cerrados, vi el resplandor de todas formas lo que verdaderamente me molestó. Detuve la fiesta entre insultos y golpes al aire.

    Yo: desgraciado… o la borras justo ahora delante de mis ojos o pesco mis cosas y me voy en este mismo momento…

    Don José: discúlpame, me dejé llevar… lo haré, pero antes quiero que la mires…

    Yo: mándamela ahora… y ahora bórrala… -miré mi reloj de pulsera. Ni una hora y media había pasado- rompieron el acuerdo… Acaban ustedes dos y se acaba… y si a usted no se le para antes de eso, pasó la vieja no más… ahora sigamos, que me quiero ir…

    Entonces, acostándome mirando al techo, abrí las piernas y apuntando a Oscar le dije, -tú primero, ven.- Unos minutos después, Oscar, era reemplazado por el viejo quien había logrado una media erección, pero suficiente dado lo mojado que estaba el coño. El viejo duró unos cuantos suspiros antes de acabar en mi estómago entre sonoros quejidos.

    Después de todos, por fin, era el turno de Rodrigo. En cuanto llegó a la cama, le pedí se acostara para cabalgar su dura polla. Sabía que en esa pose poco sería lo que aguantaría. Ya no me interesaba el orgasmo (lo buscaría con mi esposo). La prioridad número uno era terminar con esto. Finalmente, mi idea tuvo el efecto buscado, pues menos de dos minutos después, el sureño acababa en mi coño gritándome lo puta y bruja que era.

    Cuando me encontraba a medio vestir, medio minuto después, comenzaron sus reclamos que no consideré hasta cuando aparecieron las amenazas. En ese momento los detuve con el mismo gesto de la mano alzada con la palma extendida.

    Yo: miren los jetones… no me vengan con esos cuentos… si me juegan chuecos, sus vidas se arruinan… compórtense como los hombres y caballeros que dijeron en algún momento ser y cállense… -Continué con mi perorata mientras me vestía. Una vez con la ropa puesta, me acerqué, siempre halando en voz alta, a la puerta. Una vez abierta, me di la vuelta y rematé-. Debería darles vergüenza… aún no me han pagado mis servicios de puta… así que o me depositan de aquí a la noche 200 mil cada uno o ya lo saben… -cerré la puerta con un sonoro portazo.-

    VI

    Con una mezcla de frustración y alegría llegué a mi departamento. Como cualquier día hábil, estaba vacío. Me tomé una caliente y larga ducha durante la cual, empero, no me masturbé, porque sabía que eso no lograría satisfacerme. Antes de meterme a la tina, llamé a mi esposo, pidiéndole que regresara a la casa porque lo necesitaba con urgencia. Terminaba de esparcir crema por todo mi cuerpo cuando siento que entra, como una tromba, al dormitorio.

    Esposo: qué necesitas. Vali… wow… qué bella eres… nunca me canso de mirarte… lo sabías, pequeña diablilla, cierto???

    Yo: mi conchita está palpitándo y me dice que quiere tu rica vergota para jugar con ella…

    Esposo: -desvistiéndose rápidamente- pues en ese caso, trataremos de darle en el gusto a esa bella y golosa conchita…

    Con sus manos y lengua en un par de minutos logró excitarme tanto que me hizo acabar tan brutalmente que tuve ganas nuevamente, una hora después. Hicimos el amor por largo rato, acabando tres veces, logrando los dos, en la última, el clímax al mismo tiempo.

    Tan deseosa estaba que el suertudo de mi esposo me pudo follar y tratar, a petición mía, como si yo fuera una puta contratada y dispuesta a todo. Así, tapó y acabó en mis tres agujeros una vez en cada uno en lo que estoy segura será una sesión que siempre recordará. (yo igual)

    Esposo: estabas caliente, amor… me gusta cuando eres así conmigo…

    Yo: -en la cocina, lavando platos mientras mi esposo preparaba la ensalada.- y a mí me gusta serlo… estuvo rico, chini… de postre podríamos volver a hacerlo…

    Esposo: jejeje… por supuesto que sí… pero ahora me podrías contar el desenlace de la teleserie de ese usuario de punta arenas y sus compipas… sabes, antes que empieces, quiero decirte que no me agrada ni el viejo ni ese Rodrigo… andan con secretos…

    Yo: naaaa… son unos pueblerinos tontos… y ahora que me lo recuerdas, le tengo que mandar algo que se me olvidó al viejo… dame permiso…

    Esposo: tan secreto es que no lo puedes mandar desde acá…

    Yo: es que tengo el 1% de carga, voy a la pieza. Vuelvo al tiro.

    A partir de ahora, vuelvo como relator en lugar de Valeska.

    Los dedos se movían sin tocar el celular, imitando la acción de estar escribiendo el mensaje de texto. Tenía la mirada perdida, más allá de la pantalla. Suspiró una, dos veces. Levantó la vista, buscándonos.

    Vali: -sin dejar de mirarnos a los ojos- a veces me siento mal por engañar a mi chini, pero es necesario hacerlo para estar bien los dos… Lo amo o eso creo, me gusta el sexo con él, pero ni con él ni con nadie, es suficiente… soy una puta caliente y lo acepto…

    Yo: eso no lo sabemos a ciencia cierta… verdad JC?

    JC: estás en lo cierto, amigo…

    Vali: por qué dicen eso???

    Yo: porque aún, después de medio año de lo que acabas de contarnos, veo que sigues engañándolo clandestinamente y eso que recién venimos conociéndote…y además porque hay que ver para creer… o eso dicen…

    Vali: Vali: no digas estupideces, Cri… déjalo así… Mejor me voy… ustedes solo me juzgan…

    JC: Nadie te está juzgando… El tema es que ni mi amigo ni yo tenemos antecedentes que prueben concretos que prueben que eres una puta caliente… En cambio, solo contamos con la caliente historia de una mujer en estado de ebriedad, en medio de una juerga con dos hombres a los que acaba de conocer…

    Yo: así que tómate otro trago a ver si lo terminamos de comprobar…

    Vali: jajaja… tontos… ahora déjenme contarles el final po… queda poquito…

    JC: pues dale…

    Vali: en el trayecto, mis dedos se movieron a la velocidad de la luz. El mensaje que borré en cuanto confirmé su lectura decía así: “Don José, Rodrigo y Oscar… quiero partir dándoles las gracias por el negocio que hoy sellamos y por aquellos negocios que en el futuro estoy segura fructíferos serán. Les recuerdo que los tres aparecen follándose a una puta en una imagen que de hacerse pública en su pueblo, acabaría con sus reputaciones y actuales vidas. Les reenvío una copia corregida de manera que solo ustedes han quedado reconocibles, pues me parece justo que los 4 tengamos una copia. Finalizaré mis palabras con algo que quise decirles en sus caras, pero por miedo no lo hice. Quiero que sepan que es la primera vez que tengo sexo sin siquiera un mísero orgasmo… Póngale ojo a sus esposas porque me tinca que están insatisfechas y eso es peligroso, chiquillos… No olviden el depósito… hasta nunca.

    Al terminar la historia, la mirada vacía de Valeska, luego de uno o dos pestañeos, volvió. Miró su celular… Todos miramos la hora. La una y media. Al levantar los ojos y encontrarse nuestras miradas en su rostro de niña buena se dibujó una enigmática sonrisa.

    No sabíamos si era cierto lo que acabábamos de escuchar, pero en ese momento muy poco nos importó, pues la verdad, todos habíamos quedado ultra prendidos y calientes… Prueba de ello fue que no pude evitar una tremenda erección que por estar al lado de Valeska, no logré ocultar aunque ella se hizo la desentendida…

    Este es el fin de la precuela de “Esclava del placer”, el cual fue publicado primero y donde les cuento lo que sucedió después de finalizado el relato en aquella caliente e inolvidable noche, donde realmente conocimos a Valeska y hasta donde podía llegar su puteria.

  • Con Carlos de Buenos Aires

    Con Carlos de Buenos Aires

    Hola. Hace tiempo que no escribía en relatos. Me faltaba tiempo y alguna otra experiencia para comentarles.

    En enero de 2022, recibí un email de uno de los lectores de mis cuentos, pidiendo si podía mantener correspondencia, pues le habían gustado mis «cuentos». Con comillas porque algunos eran cuentos, otros, como los de mi primo y mi primer trans, y el con Lau, eran verdaderas experiencias. Pero fueron tantos emails, que al final le pasé mi número de celular y mantuvimos, mantenemos el contacto más fluido vía wasap.

    Su nombre: Carlos.

    Nacionalidad: argentino.

    Edad: no importa.

    Estado civil: también casado, como yo.

    Hoy, a un año de ese primer contacto, por lo tanto lo considero nuestro aniversario.

    Nos hemos enviado fotos y vídeos porno gays, y fotos y vídeos de cada uno de nosotros. Nuestros penes, mi cola, pajas mías y de él, con hermosas acabadas.

    Y el tema mío, es que desde la primera semana, no he dejado de tener sueños, durmiendo y despierto, pornográficos con él.

    Uno de los tantos es con el que amanecí todo húmedo.

    Nos encontrábamos en su país, Argentina, y me llevaba a un «mueble». Íbamos a la habitación, y apenas cerré la puerta, se me puso detrás mío y empezó a besarme la nuca, las orejas, mientras sus manos me recorrían todo mi cuerpo, caderas, nalgas, mi pija, mis tetillas. Me calentó tanto que me di vuelta le agarré la cara y empecé a besarle la boca, busqué su lengua, nos besamos apasionadamente y le pasaba mi mano derecha por la pija sobre el pantalón. Levanté la mano y se la pasé entre su cuerpo y el pantalón hasta llegar a su pija. Caliente estaba. Hermosamente erguida.

    Cogeme, le pedía.

    Nos seguimos besando y me fui agachando hasta quedar arrodillado frente a su cremallera del pantalón. Le desabroché el botón, le bajé la cremallera y empecé su pija por sobre el bóxer que estaba usando. También se lo bajé y saltó una hermosa pija, gruesita y de unos casi 20 centímetros. Un poco menos quizás, pero hermosamente gruesa y caliente. Lentamente me la fui poniendo en la boca. Sentir ese pedazo, caliente, en mi boca me enloqueció. Empecé a lamerle suavemente el glande, rodeándolo con mi lengua, y sentía los gemidos de gozo de Carlos, los cuales hicieron que me llevara más adentro su pija y dejar que me cogiera por la boca. Primero lentamente, pero cuando estaba por acabar, empezó a cogerme la boca más y más rápido, y le agarré el tronco y lo empecé a pasear también, hasta que me llenó la boca de su elixir con un dulzor exquisito, y mientras lo saboreaba y tragaba, alcé la vista, y me estaba mirando con una cara de gozo, que le seguí lamiendo y chupando muy suavemente esa pija, que ya estaba deseando tenerla dentro de mi cola. Sentir ese pedazo tibio y firme, ocupando mi boca, sigo diciendo que es un placer indescriptible, al igual, que sentirlo dentro de mi cola. Qué hermosa acabada. Así amanecí, con mi bóxer completamente húmedo.

    Luego sigo con otro de los sueños con Carlos, de Buenos Aires.

    Te deseo, Carlos. Muchísimo.

  • Hotwife, cachondeo rico con su nuevo amante

    Hotwife, cachondeo rico con su nuevo amante

    Una semana después ella me dijo que quería ir por algunas cosas que se necesitaban en la remodelación que estábamos haciendo y que él se había ofrecido a llevarla. La idea nos gustó, nos excito que la siguiera deseando tanto solo le dije que esta vez no dejara que se la cogiera, que le sacara la leche sobre sus tetas o sus nalgas, ella acepto y fue con el…

    Cuando ella termino lo que iba a hacer, me mandó un mensaje y me dijo que tenía que contarme que la grabación estaba muy rica a decir de ella, que si me podía marcar, estaba yo en una junta y le dije que le marcaria en unos minutos, al salir me conto con detalle lo siguiente…

    “después de traer lo que necesitábamos para la remodelación, me llevo a la casa donde antes me había cogido rico, nos besamos muy rico y subimos a la recamara, fajamos muy sabroso y me desnudo completa, me comió muy rico las tetas que le caben muy rico en la boca, me cachondeo rico y me mojo delicioso… luego como lo platicamos papi, le baje el pantalón y me comí verga muy rico, se la mame viéndolo, me decía que le encantaba como lo hacía, le hice un oral que lo hice gemir, decirme mamita y demás, le dije que quería sacarle la lechita con la boca y que me la diera rico como el sabia”, ufff después al oír la grabación escuche todo eso y las mamadas que le dio, como se escuchaba sus labios jugando con la verga de su amante, algo realmente delicioso y excitante, se escucha como gime ella y como le dice soy tu putita mi vida… algo realmente excitante escucharlo de ella diciéndoselo a su amante.

    “fajamos más, me comió las tetas, y me toco la puchita muy rico, la mojo mientras nos veíamos en el espejo, regresé abajo y seguí mamando esa verga que me gusta porque la tiene rica, me decía sigue así mi amor, así así, y yo seguía comiéndome ese pedazo de carne. Luego me paro y me dijo que era una puta, me puso frente al espejo y me toco rico la pucha, me recargaba la verga en las nalgas y yo quería que me la metiera, pero habíamos quedado en algo papi, así que siguió tocándome y no pudo más, me dijo ya ya ya y se paró para darme la leche, le dije embárrame las tetas y me la soltó ahí…”

    En la grabación se escucha delicioso ese momento cuando ella le dice aquí amor, aquí embárrame las tetas y luego al recibirla, ella le dice que mm que rica, que rica lechita. Sin duda algo muy excitante y rico, yo estaba que reventaba pero tenía que esperar a la noche a llegar a casa y sentirla, sin embargo me dijo que no había terminado todo que hubo más…

    “estuvimos encamados platicando de banalidades, luego de un rato el empezó a acariciarme muy rico abrazándome desde atrás, mientras me repegaba su verga y yo sentía como crecía, el besaba mi cuello, tocaba mis tetas y acariciaba mi puchita que estaba húmeda e inmediatamente respondió a todo ese cachondeo, me decía que le gusta que escurra, y le dije hazme escurrir, siguió tocándome desde atrás mientras me pegaba la verga, el deseaba cogerme y yo deseaba sentirla pero no debía… quedamos de lado al espejo y me veía como me tocaba como me fajaba, me dijo cógeme y yo deseaba pero le dije hazme venir para que no pudiera, le dije mete tus dedos y me dedeo rico y me seguí tocando el clítoris delicioso hasta que me hizo gritar y gemir de la venida que me hizo dar, le dije que me llenara las nalgas de su leche que quería que me las mojara y así lo hizo…”

    Al escuchar la grabación con ella en la noche, lo hicimos delicioso y rico, mientras me montaba me iba narrando rico como lo hicieron y escuchaba sus gemidos en la grabación, ufff demasiado excitante escucharla venirse y exigirle que le mojara las nalgas…