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  • El deseo de follar con mi cuñada

    El deseo de follar con mi cuñada

    Hola que tal lectores he leído pocos relatos pero me he dado cuenta la magnitud de erotismo que deja una lectura bien contada y con descripción erótico nos pone al millón. Trataré de llevar está narración que viví en sangre propia para que puedan conocer mi caso en como fue que el cuerpo de mi cuñada Meli de 32 años me enloqueció al grado de obsesionarme para cogérmela, se las describo.

    Ella es bajita como de 1.65 de altura su cuerpo es como decimos en México gordibuena, pero más buena que gordita (por cierto trataré de dejar alguna foto de ella que sin su consentimiento le tome)de piel clara, el pelo siempre lo lleva corto color negro, de profesión arquitecta.

    Mi nombre es justo Fernández tengo 25 años son del 1.70 de altura complexión media/delgado, cabello negro, y de piel algo morenito sin llegar a ser moreno total.

    Siempre en las mañanas cuando salimos al mesón a tomar café o el desayuno por lo regular es cuando nos miramos todos los integrantes de la familia (mi esposa, mi suegra, mi cuñada y yo) solo me centraré en hablar de mi cuñada.

    Cómo hay gran confianza en la familia y mi cuñada que siempre me ha demostrado una gran confianza pues me mira como un pariente muy allegado y no le da pena o complejo alguno y aclaro esto por qué el carácter de mi cuñada es muy pésimo insoportable se diera amargada por algo a sus 32 años sigue soltero y por lo que dice así se piensa quedar, bueno pues no le importa que yo sea el único hombre de la familia, sale como todas las mañanas con su shorts cortito y una simple camiseta blanca que por lo usada que está pues ya está rala la tela la cual ya transparenta un poco la visión.

    No fue desde el primer día que me enganche con su cuerpo si la veía, veía sus pezones que como en las mañanas en Chiapas ase mucha calor no usa brasier para andar en casa, miraba sus piernas gruesas blancas muy bonita la mirada si logré morbosearla pero solo un poco y hasta ahí quedaba el asunto.

    En las noches que era donde nos mirábamos por última vez del día después de cada quien cumplir con sus deberes, nos reuníamos a cenar o a platicar de x tema, e igual lo mismo por la calor se metía a cambiarse se quitaba su ropa de trabajo (ropa muy elegante que le hacía relucir su belleza aunque ella lo niegue) y salía a merendar con su shorts y camisa transparente sin brasier, pero ubo una noche en especial que de ahí en adelante para mí ya no fue la misma por qué ella salió de su cuarto y salió asía el baño a bañarse por qué la calor era insoportable lo que son del sur del país no dejarán mentir.

    La cocina está antes de llegar al baño y nuestro baño no es de puerta si no una simple cortina de tela y ya, para esa hora mi esposa se metió a al cuarto a ser unas vueltas en lo que salía su hermana del baño y cenar todos juntos fue ahí cuando me di una vuelta de curioso por ahí de tal quedará mi vista hacia al frente de la cortina, me fijé que mi suegra estuviera en su cuarto y mi esposa igual y decidí jugármela era mi primer espionaje hacia alguien del sexo femenino y a quien era valía la pena como también si me cachaban todo salía al carajo y me corrían de la casa por qué estás mujeres no es como las otras que se describen en otros relatos de que si los cachan luego dicen pues ven cógeme, nel estás mujeres eran de muchos respeto el único morboso era yo, bueno pero recuerden nadie es robot y todo ser humano tiene necesidad.

    Me perfiles entre las flores de mi suegra cómo estaba obscuro no se me hizo difícil esconderme ahí y pues lo que mire a continuación lo recuerdo como si fuera ayer, lo que me esperaba una cortina media arremangada quedando un espacio no más de 5 a 10 cm de claridad asía dónde estaba ella, lógico pensar que estamos entre pura familia y luego la confianza que emos creado cualquiera creo aria eso sin pensar que te van a espiar a lo mejor si te pueden ver pero sin querer queriendo así como una casualidad pero el que te espíen así como yo lo hice es la gran diferencia amigos.

    Ahí estaba ella completamente desnuda sin nada enjabonándose el cabello y como es obvio tenía la cara enjabonada y los ojos cerrados no pude llegar en mejor tiempo, era como mi día de suerte, no podía creer que mi cuñada me logrará excitarme tanto de esa manera se veía perfecta a lo lejos y poco que podía ver me paro la verga machín, tenía la panochita llena de pelos se pero eso sí a mido corte, sus tetas eran increíbles eran grandes, era divina mi cuñada no la puedo describir creo que lo más excitante para mí era de quién se trataba era algo prohibido y muy peligroso para mí pero lo más prohibido es lo más excitante que puede existir y mi cuñada si me hubiera visto me quita los huevos y me corre de su casa así que ya pueden imaginar el grado de adrenalina que recorría mis venas, la estuve contemplando como 5 minutos ahí está yo parado con la verga de fuera y mirando su imagen a lo lejos me quería meter al baño con ella tal vez.

    Después de ahí para mí ya no fue lo mismo vivir igual en esa casa pues siempre buscaba la forma de mirarla pero aclaro solo en el baño aunque no siempre la miraba había noches en que no miraba nada.

    Una noche estado en nuestro cuarto mi esposa ya dormía ya eran como a las 11 pm pero yo no podía dormir por la calor y otra por algunos pendientes del rancho así que en la cama era pura vuelta y vuelta y nada me pegaba más a la ventana para agarrar aire fresco, cuando de repente escucho unos gemidos (el cuarto de mi cuñada está pegado junto al nuestro igual con una ventana del mismo lado) que venían en esa dirección de la ventana de Meli no podría ser otra persona que ella ahí entendí que ella a pesar de aparentar de ser alguien sin necesidad o no sentir nada por su cuerpo claro que sí si sentía y se estaba satisfaciendo con que no sé, pero estaba solita era obvio que se estaba dando amor solita me quede atento era fascinante escucharla a ella con ese carácter rudo e indestructible que tiene, era excitante que yo escuchaba como ella a la media noche creyendo que ya todos dormían se derrumbara en su cama y me imagino desnuda dándose placer con los dedos todos eso me lo imaginé a través de sus leves gemidos jamás había escuchado ese quejido tan sexi que ella podría exhibir ante una velada de placer dándose puro dedo en su peludita panocha tardamos como 30 minutos ella masturbándose y yo en mi ventana escuchando y jugándome la verga hasta que escuche un último quejido largo y más recio pero al instante se escuchaba como ese quejido se ahogaba en algo me imagino que al venirse enterró su cara en la almohada o su sábana que se yo después de ahí solo se escuchó se escuchó sus persianas que las habría, imagino que para el acto las serraba por temor a que alguien la escuchará por eso yo tenía que poner bien atención para escucharla.

    Pero bueno después de ahí la siguiente vez que la vi fue dándose placer y no saben la sorpresa que me lleva al ver a mi cuñada desnuda sobre su cama y lo que sucedió después fue de locura… pero bueno eso lo cuento en una segunda parte despende de los boto y comentarios que me dejen por cierto este relato es más que 100% real por eso sí notaron que casi no hable de los otros miembros de la familia por qué ya con decir que somos de Chiapas se dan una espina a quienes nos conocen en fin… saludos y ojalá mi cuñadita lea todo lo que tuve que hacer.

  • Infidelidad adquirida (II)

    Infidelidad adquirida (II)

    Mi esposo Ángel consigue un trabajo fuera de la ciudad. En otros tiempos aquello me hubiera disgustado por alguna razón, tal vez una inseguridad apaciguadora me hubiera llevado a aceptar todo el peso financiero del hogar para mantenerlo cerca. Pero ya no quiero mantenerlo cerca, lo que pasa es que no tengo motivos para dejarlo y tenemos dos hijos, una casa y un auto juntos, y de todas formas, el que en el último mes le haya sido infiel con tres tipos no significa que aquello sea un cambio de rumbo a largo plazo, hay que ser cautelosa.

    Me despido de Diana y mis hijos en el aeropuerto con lágrimas en los ojos, me duele alejarme de mi familia pero me siento motivado y feliz de volver a trabajar después de casi un año. Que Diana hubiera tenido que acostarse con un empleado del banco por una prórroga en el pago de la hipoteca de la casa aún me mortificaba, el poco orgullo que me quedaba flaqueaba y solo encontrar esa nueva oportunidad de trabajo me dio el impulso para recomponerme.

    Diana se veía hermosa ese día, llevaba un Jean azul ajustado, unos tacones altos y una blusa blanca, que culazo tenía mi esposa, lo iba a extrañar, más aún porque la noche anterior volvimos a tener un tremendo sexo después de mucho tiempo. Ya los niños se habían dormido, ella estaba acostada de lado, no sé si dormida. Tenía un pijama de satín, la parte de abajo era un cachetero y por los movimientos en la cama se le había subido y sus dos nalgas sobresalían.

    No me aguanté, me abalancé sobre ella y le besé el cuello mientras le metía la mano entre las nalgas. Se dio la vuelta y nos besamos. Se quitó el cachetero ansiosa, deseándome desesperadamente también. Se puso en cuatro y tras besarle el culo un poquito se la metí. No duramos mucho, había sido mucho tiempo desde la última vez.

    -Te amo por siempre – le dije.

    -Y yo a ti – respondió y nos dormimos.

    Es la noche antes del comienzo del nuevo empleo de Ángel y por consiguiente, de su primer viaje. Ya me estoy quedando dormida cuando siento que una mano se escurre entre mis nalgas y unos labios me besan el cuello. Aunque no lo evito directamente, sí llevo semanas haciéndole el quite con éxito, pero esta vez, cuando está a punto de irse y, aunque juro que no he planeado nada al detalle, sé que le voy a ser infiel otra vez, o algunas veces, lo presiento, decido ceder a sus intenciones.

    Me doy la vuelta rápido con la intención de darle trámite prontamente. Me pongo en cuatro y mi mente empieza a buscar ideas excitantes, ninguna tiene que ver con Ángel. Los tipos del hotel, mi novio de la universidad, algún video porno, un actor que me gusta… nada… y de pronto… el gordo del banco… ufff, mi mente se activa y mi coño también. Empiezo a carburar. Quiero ver al gordo, esa es la idea que me ronda la mente desde que sé que Ángel se va de viaje, ahora lo sé.

    Me muevo con tal intensidad que hago venir a mi esposo rápido. Me lo echa adentro, me lavo, me dice que me ama y yo le respondo mecánicamente que yo también. Al otro día me pongo un jean sexy y me voy a casa con los niños. Se hace de noche, los chicos se acuestan y yo me recuesto en mi cama que se ve amplia, como invitadora a montar un cuerpo nuevo allí. Me sorprenden mis pensamientos, no porque me desagraden, sino porque mientras la tranquilidad financiera nos mantuvo a flote ese tipo de ideas nunca se me cruzaron. Parezco otra persona.

    Son las 11 y no puedo dejar de pensar en mis nuevas sensaciones. Me meto al Instagram para ponerme a ver la vida fabulosa de los demás. Mujeres menos atractivas que yo con millones de seguidores, ¿podría yo tener millones de seguidores? Me doy a hacer una prueba. Busco una foto que me tomé en la playa, de esas fotos que sale la cara en primer plano y atrás salen las nalgas. Estoy sonriendo en la foto y tengo un libro abierto debajo de las tetas. Tengo un vestidito de baño de dos piezas azul, apenas me tapa algo.

    Como tengo algunos conocidos y familiares que saben que no soy de montar esas cosas prefiero abrir una nueva cuenta con un nombre nuevo. Danika, me llamo, subo la foto, pongo algunos hashtag y salgo del app. No aguanto más aquella idea y le escribo al gordo.

    -Hola, buenas noches – Escribo y pasa un rato.

    -Hola, ¿como estas Diana? – Responde a los minutos.

    -¿Bien y tú?

    -Bien también… me extraña que me escribas

    -jajajaja ¿Por qué?

    -No sé, pensé que no ibas a cumplir tu promesa después de que te di el crédito

    -Pues bien, acá estoy para pagar mis deudas – Tras esto silencio.

    -¿Te puedo escribir mañana? – Me escribió.

    -¿Por qué mañana, no puedes hablar ahora?

    -No… es que, mi novia está acá, estoy en el baño … ¿Te puedo escribir mañana?

    -ok, sí

    ¿Me acabo de convertir en la “otra” del gordo? Yo que lo tengo todo y estoy buscando protagonizar… Me da rabia, apago el teléfono y me acuesto a dormir.

    A la mañana siguiente voy a mi trabajo. Voy con mi uniforme, normal. Antes mi mente bloqueaba todo, yo era un caballo viendo hacia adelante, solo veía a Ángel y a mis hijos. Ahora noto las miradas de todos mis compañeros de trabajo mientras camino por el pasillo a llevarle unos papeles al director de recursos humanos, área en la que trabajo. A la hora del almuerzo, los gestos de amabilidad se han convertido en flirteo y los amables cumplidos en coquetería.

    Un amplio abanico de posibilidades se aparece ante mí, pero soy precavida, primero que nada porque sé que no soy del común, segundo porque estoy pisando arenas movedizas, la reputación de una mujer es algo importante y pretendo conservar la mía, así que aunque la mente se despierta a cosas nuevas, el cuerpo mantiene la cordura.

    Más o menos, porque al llegar a casa me meto al baño y me reviento el coño a dedo. Los niños se acuestan y bajo a la cocina por una botella de vino. La destapo y la llevo a mi cuarto. Se preguntarán qué ha sido de mi esposo a todas estas, pues nos escribimos normal, me cuenta emocionado de sus cosas pero yo solo le respondo como un tenista jugando a la defensiva, mi mente está en otro lado.

    Abro el Instagram falso que creé, tengo 470 nuevos seguidores y no he hecho nada más que montar una foto, los comentarios son solo halagos, me gusta. Decido montar otra foto más del viaje, también en vestido de baño. Tras cinco tragos estoy excitada… ¿dónde está mi gordo?

    -¿Me dijiste que me escribirías? – Le mando un mensaje. Pasan 20 minutos.

    -Hola Diana, qué pena no haberte respondido, mañana en la mañana reviso los papeles de la hipoteca y te comparto la información, disculpa pero no estoy en horario de oficina, por si no te respondo más.

    -Mira gordo maldito, si mañana a las 7 am no se de ti… tú te lo pierdes, no me ves más.

    Y con una amenaza semejante el tipo me escribió a las 7 am.

    -Hola Diana, disculpa que no te escribí, estaba con mi novia – Me escribe.

    -Nunca me dijiste que tenías novia – Le respondo.

    -Nunca preguntaste

    -Te quiero ver hoy ¿vas a poder?

    -Sí, hoy Lucía tiene clase de cocina así que tengo toda la noche, después de las 6 pm

    Pago una niñera, mi esposo lo sabe, no es anormal que yo tenga que salir de noche, tengo vida social con amigas, primas y hermanos, así que nadie dice nada.

    Trabajaba en un pueblo alejado. Para llegar había que tomar un avión hasta una ciudad principal, luego una avioneta y luego un carro 4×4. Trabajaba en temas de análisis de poblaciones y el gobierno quería analizar una población de origen afro muy alejada de las ciudades principales del país, un lugar olvidado. Aunque el camino era algo turbio y no auguraba un destino agradable. Efectivamente, aquello distaba de ser agradable, era un pueblo muy pobre, el lugar más elegante era una cantina donde se notaba que ocurrían las cosas más interesantes en kilómetros a la redonda.

    Mi lugar de estadía era la única casa bien cuidada del pueblo, era una especie de casa hostal con 4 cuartos pero la alquilaron toda para mí. La señal del teléfono iba y venía, en la televisión solo había un par de canales. La mayoría de la población era de raza negra, todos en forma por la misma interacción diaria con la naturaleza y por la comida que consumían, que era muy natural porque era poco lo que llegaba de los productos a los que uno tenía acceso en la ciudad.

    Después del primer día de trabajo junto con un compañero que era de la zona y me guiaba me fui a mi casa caminando, aún era de tarde. Le escribía a Diana cuando había señal, las respuestas eran demoradas y esporádicas, supongo que por los problemas de conectividad. Al abrir la puerta me encontré con alguien dentro de la casa. Era una mujer de unos veintitantos, negra, alta con un afro abundante, llevaba una escoba que usaba frenéticamente, apenas llevaba ropa, su short de jean se ajustaba a unas piernas brillantes y torneadas y apretaba un culo grande, camino arriba la línea de su espalda se cortaba en un top de color naranja intenso.

    -Eh… buenas tardes – dije. Parecía no oírme.

    -Eh … ¡buenas tardes! – dije más fuerte, parecía que me ignoraba.

    Me acerqué por un costado y se sorprendió al verme dando un brinco hacia atrás. Para hacerla corta y después de unos intentos de comunicación complicada resultó que se llamaba Yuli, era sordomuda y era la persona asignada por mi empresa para la limpieza de mi casa, vendría a diario.

    Seguí a mi habitación algo incrédulo de que aquella hermosa negra que podría ser una modelo en Europa fuera la persona asignada a cuidar mi casa. Entrecerré la puerta y me escondí tras ella para ver a Yuli hacer el aseo. Al caer el sol se fue.

    Los días siguientes fueron igual, yo llegaba y nos saludábamos con una sonrisa, ella seguía haciendo el aseo y yo seguía para mi cuarto. Pronto pasé de espiarla a sacarme la verga detrás de la puerta y jalármela viendo a Yuli batir la escoba. Eyaculaba sobre la puerta y después, sintiéndome culpable salía del cuarto y pasaba junto a Yuli para ir al baño a buscar papel higiénico y limpiar mi reguero.

    Mi comunicación con Diana eran apenas unas palabras al día, las llamadas no funcionaban y el chat era muy interrumpido. En aquel aislamiento empezó a despertar en mí un deseo oscuro por mi empleada que satisfacía masturbándome viéndola hacer oficio, también le empecé a tomar fotos y videos sin que se diera cuenta para verlos después. En una semana ya tenía un buen material que revisaba a diario.

    Es día de trabajo, me pongo una tanguita negra pequeñita y encima el uniforme de la empresa. En el bolso meto el vestido más sexy que tengo, es negro de tiritas arriba y minifalda, apenas me tapa las nalgas, tengo que caminar con cuidado cuando me lo pongo. No dejo de pensar en el gordo todo el día, tengo que ir al baño un par de veces y meterme el dedo para calmarme y poder concentrarme en el trabajo.

    Se hacen las 6 de la tarde, el gordo queda en pasar por mí. Entro al baño una vez más, me quito el uniforme y me coloco el vestido y unos tacones, me pongo maquillaje y me pinto los labios de rojo intenso, estoy nerviosa por verlo, parezco una chiquilla enamorada. Salgo del baño y tengo que atravesar toda la oficina, mis compañeros de trabajo no pueden más que abrir los ojos de par en par y murmurar sobre la diosa que les pasa por enfrente. Escucho un silbido lejano y sonrío en dirección a la fuente sin saber muy bien quien es. Mis nalgas rebotan ante cada taconazo y siento como mis nalgas aplauden mi caminar. El ascensor está lleno pero al verme todos me abren un espacio. Estoy caliente, me pongo traviesa, habiendo tan poco campo en el ascensor es cuestión de dar medio paso hacia atrás y mis nalgas se encuentran con un cuerpo, un poquito más hacia atrás y el afortunado tiene una prueba de lo que se comerá el gordo en minutos.

    Bajo del ascensor y salgo del edificio. Ahí está él en su carro viejo con abolladuras. Acelero el paso sonriente, abro la puerta y me recibe con una sonrisa. Me abalanzo hacia él, le doy un abrazo y un beso.

    -¡Hola mi amor! cuanto tiempo sin verte jajaja… por fin me haces caso – le digo.

    Él está un poco confundido, si bien ya nos conocemos desnudos, el contexto en el que ocurrió no es como para que yo le trate con semejante cariño y efusividad, lo que él no sabe es que llevo un par de meses masturbándome con las memorias de nuestro encuentro, lo que él no sabe es que no había tenido verga igual de rica en todo mi vida dentro de mi agraciado cuerpo. En perspectiva ni yo entiendo como es que aquella bola de cebo calva y fea merece una entrega tal de mi parte, pero ahí estoy y se lo quiero dar todo.

    Pienso que me va a llevar a su apartamento, pero no, me lleva a un motel, en definitiva soy “la otra”. Durante el camino me inclino sobre él, le saco la verga y empiezo a darle forma como arcilla entre mis manos, me arrodillo sobre mi asiento de copiloto y elevo mi culo para inclinarme sobre él, el carro no está polarizado y mi falda cortita poco colabora en cubrirme. Cuando vamos llegando al motel me acomodo de vuelta en el asiento mostrando una vergüenza ridícula teniendo en cuenta que le pude haber mostrado el culo a media ciudad en el trayecto.

    Entramos a la habitación.

    -Mírame, ¿te acuerdas cuando me chantajeaste con la prórroga y me follaste? – Le dije acercándome.

    -Lo recuerdo por supuesto, lo que no imaginé era que terminar por gustarte

    -Yo tampoco papi, pero quiero que sepas que desde que estuve contigo no he podido dejar de pensarte, me masturbo a diario recordando como me cogiste, quiero que me cojas como quieras hoy… tú pide que yo lo hago.

    Se desnuda mostrándome todo su voluminoso, peludo y asqueroso cuerpo, se acuesta en la cama recostando la cabeza en las almohadas, se agarra su verga tiesa y con la vista me indica que me ocupe. Dichosa, feliz, corro a la cama y me pongo en cuatro frente a su monstruo, abro mis labios rojos y me trago esa carne.

    Mi falda se sube hasta mi cintura, el cuarto está lleno de espejos y puedo ver en el espejo frente a mí el reflejo del espejo detrás mío. Veo mi culo separado por la tanguita negra.

    -¿Dónde está el pobretón de tu esposo? – Me pregunta.

    -Consiguió trabajo… lejos, vivimos juntos por temporadas

    -¿Pero aún estás con él?

    -Técnicamente, digamos que sí… pero ahora lo que quiero es estar contigo

    Me levantó, me doy media vuelta, me corro la tanga y me siento sobre él, mi coño se abre para darle entrada y después de un avance lento simplemente me dejo caer.

    -¡Aaaggg! – Grito.

    Su verga se incrusta en lo profundo de mí, duele, me gusta, me empiezo a mover en círculos para acostumbrar mi cuerpo a su tamaño, no la recuerdo tan grande. Me agarra las nalgas y me pone el dedo gordo sobre el ano, presiona y me ensarta como un gancho por el culo. Usando su dedo como amarre empieza a dirigir mis movimientos arriba y abajo. Me quito el vestido, lo único que me separa de la total desnudes es mi tanguita, pero él tiene otros planes, toma la prenda por parte trasera y la jala duro, el primer intento es infructuoso, la prenda es de buena calidad y solo consigue rasparme el coño. Pero no acepta un no como respuesta y jala una segunda vez con más fuerza y decisión. La tanga cede desgarrándose por la mitad. Ahí va una prenda fina y cara. Qué más da.

    Mi teléfono se ha salido de mi bolso cuando lo he lanzado a la cama al llegar. Mientras cabalgo al gordo veo que entra una llamada, la pantalla dice Ángel.

    Era de noche, como las 9, Yuli se había ido hacía rato ya. Como de costumbre me había pajeado viéndola y estaba repasando los videos que le había tomado en días recientes, me quedaba en loop especialmente en uno en el cual salía de rodillas en suelo agachándose para buscar algo debajo de una silla. Aburrido me di a dar una vuelta por el resto de la casa, había cuartos que no había visto y en uno encontré una escalera que llevaba al techo. Subí, la vista nocturna era hermosa, despejada, miles de estrellas brillantes se podían ver como es natural en lugares retirados donde la contaminación lumínica no obstaculiza el cielo.

    Saqué mi teléfono para tomar una foto y descubrí que tenía algo de señal. Llamé a Diana de inmediato.

    -Hola amor, conseguí algo de señal en el techo de la casa – Le dije.

    -Aaaggg, hola mi amor… que… que bueeeno – respondió.

    -¿Cómo estás? ¿cómo están los niños?

    -Bi… bi…bien, están dormi… dormidos.

    -¿Qué haces? te oigo entrecortada… y agitada.

    -Amor… la señal… ya… mmmm… ya sabes. Y es que estoy haciendo ejer… ah ejercicio, unos abdominales… sabes como dueeelen aaahhh

    -Me alegra que todo este bien, te extraño

    -y yo…. mmmm

    -¿amor?

    -y yo a ti mi amor, ¿cuándo es que vuelves?

    -Aún faltan dos semanas, ya no puedo esperar para verlos a ti y a los niños

    -siii, que ansias … de … de verte

    -Bueno amor, te dejo hacer tus ejercicios, si esta señal en el techo de la casa no es algo momentáneo te podré llamar con más frecuencia

    -que bueeeno queri… queri…. aaahhh…

    -hasta luego amor, que descanses

    -y tuuu

    Colgué. Me sentí culpable, mi esposa en casa cuidando a los niños y yo tomando videos y fotos de una sordo muda para masturbarme, aún me sentía lejos de merecerla. Aun así bajé al cuarto, me quité los pantalones y me masturbé viendo a Yuli sacando algo debajo de la silla.

    Mientras hablo con Ángel el gordo se ocupa de hacer cualquier cantidad de movimientos que me hagan trastabillar en la conversación. Podría no haber contestado, pero me parece sexy hablar con el cornudo de mi esposo. Creo que podría haber salido peor, lo de los abdominales fue una carta inteligente, además tengo suficiente capital político tras años de buen comportamiento como para que una llamada me haga caer del todo.

    El gordo se incorpora, me empuja hacia adelante y caigo con los codos sobre la cama quedando en cuatro, me la mete así. Veo mi cara en el espejo, pero lo mejor de todo es sentir su barrigota sobre mis nalgas, me resulta erótico.

    -¡Ay papi siii! dame dame dame, duro duro duro – Le canto.

    El gordo se viene dentro de mí. Se acuesta boca arriba y me acuesto a su lado. Mi brazo apenas alcanza hasta la mitad de amplio abdomen.

    -No sabes lo feliz que me siento – Le dijo como tonta.

    -Me gusta que seas feliz

    -¿Nos vamos a seguir viendo verdad?

    -Si es lo que quieres, sí

    -Es lo que quiero

    -Yo quiero algo…

    -Solo pídelo

    -Quiero orinarte

    No me espero aquello, pero haría lo que fuera por esa bestia, y la idea no me resulta del todo desagradable… ¡Diana! por dios! ¿Quién eres? Me lleva hasta la ducha, me pide que me arrodille y tras unos segundos de concentración su líquido amarillento empieza caer calentito sobre mí. Primero apunta a mis pechos, en un movimiento rápido sube su verga y el chorro choca sobre mi boca abierta, escupo la mayoría, me trago un poco. Me moja el cabello, el torso, las piernas, me hace dar la vuelta y también me moja el culo.

    Cuando termina voy a abrir la ducha para lavarme pero me lo impide.

    -Vístete – me ordena.

    Toda meada me pongo la ropa, él observa cada movimiento. Me toma de la mano y me lleva al auto. Empieza a conducir. En el camino me pide que se la chupe, lo hago gustosa. Detiene el auto en una calle oscura, baja de él, camina hasta mi puerta, la abre y me pide que se la siga chupando. Segundos después se empieza a pajear y suelta una carga considerable de semen sobre mi cara.

    -¿Cuándo te volveré a ver? – Le pregunto reiniciando la marcha.

    -Es difícil decirte ahora mismo… pero te escribiré pronto

    -¿No me puedes ver por tu novia?

    -Exacto

    -¿Cuánto tiempo llevas con ella?

    -No sé, algunos años

    -¿La amas?

    -De cierta manera, sí

    Conduce hasta mi casa y me deja en la puerta. Me despido con un beso largo y me bajo del auto. Entro con cuidado de no hacer mucho ruido, no tanto por despertar a alguno de los niños o a la niñera, sino porque traigo encima un hedor a orines y quien sabe cuanto semen fresco. Me dirijo rápidamente a mi cuarto, cierro la puerta con seguro y entro al baño. Me paro frente al espejo, mi cabello húmedo de meado se pega a mi cara, mi maquillaje horas antes perfecto ahora dibuja sendas líneas negras que en una mezcla de semen y tinta caen por mis mejillas, me veo desastrosa, sonrío, me tomo un par de fotos y me meto a bañar.

    Salgo y veo un mensaje nuevo en mi teléfono. Es el gordo, me envía un corazón. Abrazo el teléfono y sonrío feliz, creo que estoy enamorada.

  • La noche apasionada de Adrián y Ana (parte 2)

    La noche apasionada de Adrián y Ana (parte 2)

    El beso fue tan pasional, al punto de que Adrián, llegó a su límite, a su punto. El éxtasis de él se elevó a la magnitud más alta, tanto es así, que levanto a su enamorada de las nalgas con sus dos manos y la llevó hasta la cama mientras sus labios estaban en un frenesí por robar los besos del otro. Ya en la cama, sus bocas se separaron, hicieron una pausa para que así sus miradas se encontrarán, y lo que vieron en el otro fue la llama que arde por el fuego incontenible dentro de cada uno.

    Adrián sacó de su cuerpo la bata azul, dejando su desnudez expuesta ante los ojos de Anita su enamorada. En el caso de ella, procedió a levantar la falda su vestido y deshacerse de su braga para así dejar expuesta su hermosa intimidad, enterneciendo la mirada de Adrián por la belleza que estaba delante de sí mismo.

    Se arrodilló, se acercó ante la intimidad de su enamorada y procedió, cabe recalcar que sin piedad o misericordia alguna, devoró ese coño tan hermoso. Ana gozaba de placer y solo jadeaba por la buena comida de coño que le prodigaba su amante.

    Luego de la buena chupada Adrián deslizó suavemente sus manos y le termino quitando el vestido por completo.

    -Hermosa -susurro con un hilo de voz (había visto a su novia desnuda muchas veces pero aun seguía sorprendiéndose por lo hermosa que era sin ropa).

    Lleno de besos el abdomen de su chica y cuando llego a la altura de los maravillosos senos de ella se los beso también, con ternura con amor, pero luego procedió a chupárselos con mucha pasión y a acariciarlos con ambas manos a medida que se los llenaba de saliva (amaba su cuerpo entero y sobre todo la amaba a ella).

    A Ana la estimulación de los pechos la excito más de lo que ya estaba, pues, le encantaba sentir la lengua de su novio en las tetas, esa rica lengua que le daba los mejores orgasmos y le hacía producir las mejores eyaculaciones.

    -Adrián, por favor, ya no aguanto más, penétrame.

    -Ana.

    Ella ya no se resistió y se subió encima de Adrián dejando a su novio acostado boca para arriba.

    Luego agarro el pene de Adrián con ambas manos y se lo metió entero ella sola en la vagina, por fin estaba adentro de ella, empezó a moverse, primero lento y luego cada vez más rápido.

    Adrián veía las tetas de Ana moviéndose super fuerte y se las agarro apretándoselas (pero uso mucha fuerza y eso a su novia le encantó, lo cual respondió con un gemido de placer).

    El pene de Adrián entraba y salía de la vagina de Ana haciendo un bonito trabajo y dándoles un placer infinito a los dos, arrancándoles los más bellos y excitantes gemidos (se estaban amando, este era su acto de amor, se amaban con mucha intensidad).

    Ana disfruto mucho esa noche: disfruto cada embestida, cada caricia, la estimulación de su vagina y de sus pechos, disfruto la sensación de su novio entrando en ella.

    Dentro de unos minutos Adrián eyaculo una abundante cantidad de semen dentro de la vagina de Ana.

    -Te amo -le dijo a su novia.

    -Te amo -le respondió y volvieron a unirse en un apasionado beso.

  • Mi primera vez fue con una chica transgénero

    Mi primera vez fue con una chica transgénero

    Siempre había querido relatar mi primera vez con otro chico. Después de unos tres años de casado cuando mi esposa quedo en embarazo la falta de sexo y de atención empezaron afectar mis pensamientos, empecé a ver chicas en redes, videos, y porno, me quedaba hasta tarde y me masturbaba, después llego la bebe y la vida en pareja se puso complicada. Trasnochos falta de sexo y de atención lo normal en una relación cuando llegan los bebes.

    Entonces empecé a buscar chicas en las redes sociales, la primera vez fue con una chica jovencita muy linda le ofrecí algo a cambio obviamente, las mujeres colombianas bonitas siempre están interesadas y no salen gratis tienes que darle algo a cambio. Yo estaba muy nervioso hasta que me estrelle en la moto un día antes que era viernes, y yo la había citado al día siguiente sábado al mediodía cuando yo salía del trabajo. La recogí en la moto y la llevé directo al motel, esa primera vez después de casado fue algo extraño, pero ella estaba tan linda que lo disfruté mucho.

    Después de haber salido con otras dos chicas lindas encontré en redes un perfil de una chica con cuerpo de modelo con chores de jean y blusas escotadas, cuerpo atlético, con unos tatuajes en los brazos y en las piernas que me llamaron la atención, era de cabello negro muy linda y su perfil decía que era chica transgénero, eso me llamo más la atención. Le escribí y con palabras secas me respondía.

    Yo quería vivir experiencias nuevas y algo me atraía hacia las chicas trans. Eso fue hace unos 8 años que no estaban de moda las desgraciadas páginas de hoy en día, donde les pagan a todas las chicas que se desnudan enviando contenido y ya no quieren salir a tener experiencias sexuales. Volviendo al tema de mi encuentro después de haber hablado con la chica trans y después de ella haberme dicho que era activa y no pasiva yo no lo podía creer.

    Ella era tan bella parecía 90% una mujer, piernas gruesas de deportista joven de unos 18 años muy alta, pero femenina. Cuando me dijo que era activa pensé que era justo lo que yo buscaba. Recuerdo cuando era niño y mi primo jugando a las escondidas debajo de la cama me bajaba el pantalón, metía su verguita en mi cola, y creo que eso marcó mi vida para mi bisexualidad. Entonces me puse una cita con esa chica a las 7 pm en un puente peatonal de la ciudad, yo la recogí en un taxi, ella estaba en el paradero de buses, me impresionó cuando subió al taxi sus piernas largas y con tatuajes, muy linda pero muy seria.

    Fuimos al motel cercano y ella muy callada me dijo que quería algo de tomar, entramos al cuarto y se acostó bocarriba toda seria, tenía una blusita corta y yo veía su abdomen marcado y sus pezones grandes debe ser que tomaba bastantes hormonas femeninas, se quitó su short de jean y tenía un panti negro y un gran bulto duro se veía. Yo estaba nervioso era mi primera relación homosexual después de muchos años… ahora era adulto experimentando algo nuevo después de estar con varias mujeres en mi vida.

    Entonces empecé a besar sus piernas atléticas con tatuajes, bese su vientre plano y no aguante y le toque su sexo duro, lo acaricie y sentí placer, saque su pene del panti negro y era muy extraño para mi tener una verga en mis manos, como estaba tan inexperto le puse un condón para poderla chupar, a ella no le gusto eso pero yo lo hice por seguridad, estaba chupando puro látex pero al igual la sensación era deliciosa. Ella me dijo que me volteara y colocara mis nalgas frente su cara, era callada pero dominante, y con sus dedos empezó a tocar mi ano, a echar saliva y meter sus dedos, era algo molesto pero después me fue gustando, yo seguía chupando su pija y sus huevos todo me sabía al látex del condón.

    Después ella metía sus dedos desenfrenadamente dentro de mí, parece que eso le excitaba mucho a ella, hasta que se puso de pie y le pude tocar esa hermosa cola grande igual a la de una mujer modelo, durita y carnosa, tenía un buen culote pero no se dejaba coger, decía que ella solo era activa. Entonces me hizo untarme de lubricante pero yo anteriormente me había metido para masturbarme un juguete casero hecho por mí mismo y no temía al dolor de ser penetrado por primera vez.

    Me puse en 4 y ella empezó a penetrar suave, ya me había dilatado con sus dedos y lubricante, me hacía lento pero duro al mismo tiempo, era algo delicioso, me sentía comido por una mujer, un placer diferente. Ella me lo hacía con mucha lujuria se notaba que era perversa, tan joven y sexo adicta además de chica transgénero. Yo apenas estaba empezando mi sexo adicción en esa época.

    Ella me penetro durante varios minutos después que se cansó y estábamos sudando mucho me la saco y se limpió con papel higiénico, pude ver manchas de sangre en el papel, yo también me limpié y vi la sangre, efectivamente me había lastimado, me había desvirgado mi trasero, solo me dijo: tranquilo eso es normal, quiso decir que ya lo había hecho antes, de seguro había desvirgado varios chicos adolescentes de su edad joven. Yo le dije que quería probar la leche en la boca, ella se acostó y se empezó a masturbar un rato, hasta que descargo su esperma en mis labios, para mí una experiencia nueva y me gusto, ese fue mi inicio en el mundo bisexual. Salí con ella unas dos veces más, y con otras dos chicas trans, después experimenté con un chico varonil moreno y después de eso no volví hacerlo con travestis, como el dicho que se dice en Colombia el que prueba negro no vuelve a comer nada más que negro, ahora prefiero los chicos morenos varoniles para tener sexo. Y pueden leer mis experiencias que compartí en esta página con los chicos atléticos de color y verga grande.

    Hoy en día veo el perfil de IG de aquella chica trans, pero veo muchas transformaciones en ella: se puso demasiado botox en sus labios, se puso senos grandes, se pintó el pelo, parece que lleva una vida muy superficial y materialista, ahora debe tener unos 26 años, pero a pesar que sigue siendo bella exteriormente, no provoca tener nada con ella, se ve muy plástica y sintética, muy fría, es mejor lo natural, me excita más un cuerpo natural de una mujer o un cuerpo natural de un chico moreno.

    Espero les guste mi relato donde les comparto sobre mi vida íntima, aclaró que no tengo nada en contra de las chicas trans, algunas son hermosas, y obviamente en la cama son mejores que muchas mujeres.

  • Facebook me sorprendió (5)

    Facebook me sorprendió (5)

    Totalmente desorientado en cuanto al tiempo transcurrido, seguía atado a la cama, solo regresó para cubrirme los ojos con un antifaz y proporcionarme un ligero, casi, rozando, beso en la punta del miembro, luego no escuche más movimiento, solo la música de fondo, interprete que estaba solo nuevamente.

    En un lapso de tiempo no precisado volvió, lo sé por el aroma que destila, perfume que reconocería en cualquier sitio.

    Experimento algo viscoso que cae de a gotas en mi cuerpo inmóvil, sus manos se posaron en los pies, firmes pero suave haciendo un masaje muy despacio, sentí como iba subiendo, sensación rara, mezcla de masajes y caricias, no hice ni dije nada, solo me dejaba hacer, cada tanto unas pequeñas palmaditas que hacían incrementar mi excitación. Continúa por mis muslos y aun no se avizoraba un acercamiento a mi miembro, tímidamente y como respetando un supuesto “sexo mandamiento” comenzó el acercamiento por mis glúteos, como le quedaba incómodo y no lo podía tener a su merced, me puso el cepo extensible en las piernas, a la altura de mis rodillas, como pudo y, con un poco de mi ayuda, me dio vuelta sujetándome nuevamente a la cama, ahora sí, todo mi culo a su disposición… nuevamente las gotas viscosas, ahora sobre mis glúteos, sin pedir permiso pero tímidamente se atrevió a ir por mas, yo diría… por mucho más.

    De modo lento, suave, dócil y agradable pero atrevidamente como queriendo que en ese momento la autorizara, ancló sus manos en los glúteos masajeándolos con la pericia de una profesional.

    Alternaba entre mi espalda y los glúteos, se sentía bien, pasaditas leves sobre las piernas y volvía a mis asentaderas, ya con un poco más de desparpajo, repitió lo que había hecho yo con ella, con sus dedos pulgares haciendo presión y con movimientos circulares fue adentrándose entre medio de las nalgas hasta llegar al orificio anal el que lo circundo bien embebido con su aceite, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, sensación nunca antes experimentada, siento que quiere vulnerar la fortaleza con uno de sus pequeños dedos, me muevo como resistiendo.

    -Tranquilo, estoy yo a cargo, relájate y disfruta del momento, te prometo la mejor experiencia que vayas a sentir en tu vida. Si confías en mi me voy a dar cuenta.

    Vaya si confié, sus palabras hicieron que me relaje y me entregue más de lo que estaba, otra cosa no podía hacer, me encontraba muy hábilmente inmovilizado por mi… Afrodita.

    (Quien fuera una de las diosas griegas más importante y no menos reconocida del Olimpo, sexualidad, deseo, belleza y sensualidad).

    Debo confesar, al pensar eso, me sentía… Eros.

    (Dios también de la mitología griega quien era el principal responsable de la atracción sexual, amor y deseo).

    Lejos de poder desatarme y ya entregado a sus manos, sus dedos dieron inicio a una tarea, como había dicho Mica, yo desconocía, por unos instantes más circunvalo el esfínter anal hasta posicionar uno en la salida del esfínter, con la suavidad que la caracteriza comenzó a ingresarlo, (reconozco que en un principio me disgusto), luego cambio por otro y por otro, hasta que se detuvo por largo tiempo con uno.

    -¿Estás preparado para la mejor experiencia de tu vida? Este es el momento, entrégate de cuerpo y alma al placer, libérate de viejos prejuicios, fuera los tabúes, aquí estoy yo para acompañarte en este viaje.

    Volvió con su juego externo haciendo un masaje en la zona comprendida entre los testículos y el ano, lo que me producía un placer enorme con esas descargas de corriente que pasaba por todo mi cuerpo produciendo una excitación extrema, quería soltarme, agarrarla y penetrarla con toda la furia, pero no, estaba inmóvil, quieto, fijo, inerte, totalmente a su merced mientras insertaba su dedo nuevamente, esta vez como explorando y buscando, hacia presión de distinta intensidad sobre las paredes internas, di un respingo cuando toco un punto en especial, diciéndome con su voz más dulce…

    – Aquí es, tu experiencia comienza ahora.

    Aunque la experiencia ya había comenzado, esperaba más.

    No sabría cómo describir el movimiento que hacía con ese hábil dedo, pero puedo decir que es como si uno llamara a alguien, digamos como rascando, puedo garantizar que tenía toda la razón, la experiencia es fascinante, al punto que pude disfrutarla, aunque pareció una eternidad, en tan poco tiempo, produjo un orgasmo impresionante, como nunca lo hubiera tenido, depositando todo el esperma entre la sabana y mi cuerpo, no terminaba nunca de salir ese caliente semen que tan hábilmente y sin tocar mi pene, había logrado que escapara de su confinamiento.

    Estaba aprendiendo muy rápido que no siempre tienes que llevar la iniciativa, sobre todo estando con una persona con ansias de ser quien tenga el control de la situación, en esta circunstancia, ella lideraba.

    Totalmente ignorante del tiempo transcurrido y que hora era, siento que se baja de la cama y con la delicadeza que la caracterizo hasta el momento me posiciona nuevamente de espaldas, tuve también que ayudarla, el cepo extensible en mis piernas dificultaba esos movimientos, esta demás decir que fui atado otra vez. Por segunda vez no percibo la presencia en la habitación, intente correr el antifaz para observar, sin poder hacerlo.

    ¿Cuánto tiempo transcurrió? ¿Dónde estaba? ¿Vendría rápido? Eran todas preguntas que daban vuelta en mi cabeza.

    Siento sus agiles pasos acercarse a la cama. Me quitó el antifaz, creo, para comenzar a disfrutar visualmente también. Los ojos me molestaban por la claridad que entraba por la abierta ventana, se fueron aclimatado paulatinamente, donde pude comenzar a ver que las cortinas se contornean al compás de la parsimoniosa brisa que suavemente acariciaba la tela. Caricia que proporciona frescor a la piel, que quiere protagonizar tú momento, nuestro momento, pretendiendo arrebatarle a mica su protagonismo, proporcionándole un montón de sensaciones en su atrigueñada dermis, al que, con autoridad no le permitiste que robara tu rol en ese momento.

    Toma una almohada ubicándola debajo de mis rodillas quedando éstas, aproximadamente a 45 grados, ya estaba con una gran incógnita sobre lo que estaba por realizar, duda revelada casi instantáneamente. Se ubicó a horcajadas sobre mis piernas, haciendo mío su aroma, la miro fijo a los ojos, tomó mi miembro con su mano lo puso en la entrada de su vagina, viéndolo desaparecer de a poco en la totalidad de su chorreante cueva, cuando estuvo toda adentro apoyo sus manos en mi pecho acomodándose, bien sentada en esta silla de piel humana, ¿silla o montura? De piel humana… encargándose muy bien de controlar sus movimientos pélvicos, hacía movimientos con desplazamientos circulares, de lado a lado y en forma horizontal.

    -Gino querido, como abras visto, no es necesario el hecho de solo meter y sacar para gozar, ahora es cuando viene el sexo distinto; silencio y a disfrutar de las vistas. “eres mío”.

    Me lo iba diciendo mientras hacia los movimientos descriptos, agregando unos meneos laterales, como así también arriba y abajo, controlando y manteniendo en forma uniforme la velocidad de sus tan hábil actividad, por momentos se inclinaba hacia atrás, aprovechando la posición de mis piernas como si fuera un espaldar de silla, al tiempo que frotaba su clítoris, con movimientos en U, a veces lentos, a veces rápidos, frotaba la zona en círculos y a veces tomaba su preciado tesoro con dos dedos estirándolo un poco (se le atribuye el descubrimiento del clítoris al médico italiano Mateo Colon en el cuerpo de Inés Torremolinos, al cual llamo en un principio “amor veneris”) dejándome ver ese espectáculo en primera fila cual espectador de lujo.

    Por primera vez desde que empezamos le dije:

    -Bella vista tengo desde aquí, estoy gozando de este magnífico espectáculo y en tan privada función.

    Ya entre jadeos, no quiso que terminara la sesión, saco de su vagina mi miembro, muy lentamente, se paró sobre el colchón con ambas piernas a mis lados, giro dándome la espalda, para ponerse en cuclillas e ir sentándose de la misma forma para continuar lo empezado momentos antes, la diferencia es que ahora disfrutaba la visión de ese culo hermoso, mientras ella exploraba, con sus movimientos como si fuera una amazona cabalgando su caballo, toda la longitud de mi pene, buscando también su placer.

    Sin mediar palabra y sorpresivamente, saco mi pene de su sexo y en un lubricado, con anterioridad, culo, se sentó en la punta de mi pene, permitiendo que este lo taladrara, moviéndose a un ritmo variable, se introducía solo el glande, para, de una sentadilla hacer que se pierda todo en su culo, y todo lo tenía a mi vista haciéndome un privilegiado de observar tan hermoso espectáculo.

    No terminaba de salir de una sorpresa que comenzaba otra, sus nalgas comenzaron a abrirse producto de sus manos para poder observar mejor, mi pelvis inicio un camino de abajo hacia arriba empujando mi miembro más adentro, soltando sus glúteos se aferró a las ya empapadas, de sudor, suaves sabanas, mudos testigos de lo allí ocurría, tenía la sensación que sus manos se aferraban a ellas cada vez más fuerte, temblorosas, su frágil cuerpo fue poniéndose rígido tensando todos sus músculos explotando ambos en un orgasmo intenso, sintiendo los chorros de semen en lo recóndito de su ser. Ambos acabábamos de descubrir lo que era experimentar la verdadera sexualidad.

    Tiene la gran capacidad de reiteración de orgasmos, repitiéndolos aun luego de haber alcanzado el clímax.

    Cayo exhausta a mi lado, yo con la imposibilidad de moverme no podía acariciarla, solo atine a decirle:

    -Gracias…

    Silencio mi boca con un dedo que poso en mis labios, sin dejarme terminar de hablar. Se levantó sin pronunciar palabra, con su ya visto, grácil andar, desapareciendo de mi rango visual, solamente se escuchaba ruido de agua y otros que no alcanzaba a distinguir de donde provenían. Pasado un rango de tiempo que no puedo definir, la veo ingresar a la habitación con una bandeja en las manos, depositándola sobre la mesa de noche, el velador lo coloco sobre un banco contiguo, pudiendo observar mientras lo hacía, que había dejado. En dicha bandeja había un bol con agua, esponja, jabón, toallas y perfume. Desato una de mis manos, coloco la almohada doblada debajo de mis hombros, dejando mi cabeza colgando, inmovilizo nuevamente el brazo libre y empezó, con la esponja embebida en agua tibia a lavarme la cabeza, siguiendo con mi rostros y luego con el resto de mi parte delantera, cuando llego a mi pene se detuvo haciendo hincapié en él y mis testículos, sin obtener respuesta pues no se me paraba, ambos reímos y continuo con el aseo. Al terminar la parte delantera, sus manos fueron hacia los elementos que me tenían inmóvil, fui siendo libre de ataduras.

    –Gira hacia el otro lado, que las sábanas no tienen semen, ubícate boca abajo.

    Sin evitar darle un beso en sus labios, hice lo que me “ordeno” para que inmediatamente retomara ese reparador baño que me venía tan bien. Al término de esa demostración de cariño, le estaba por decir si quería que le haga lo mismo, pero me percate que tenía el pelo mojado, indicándome el ruido escuchado un rato antes, era porque se estaba bañando.

    Calculo que el cansancio era mutuo, pues, al término de acomodar los elementos utilizados se recostó a mi lado, me tomo con sus pequeños brazos, haciendo que nuestros cuerpos, cual imanes se atrajeran, los besos, las caricias y la charla sobre lo ocurrido, fueron los detonantes para que Morfeo se acercara a nuestra cama y nos meciera para caer en un profundo sueño.

    Cuantas cosas pueden suceder en una sola noche, o en un solo día, por ejemplo, el hecho de descubrir la variedad de sensaciones y cosas que nunca antes había experimentado, y tanto nos quedaba por descubrir.

    ¿Soñé? Que las suaves sabanas cubrían mi cuerpo, ellas me besaban y acariciaban, permitiendo que mi descanso sea más placentero.

    El despertar del día siguiente fue maravilloso, nada de lo ocurrido fue producto de mi imaginación, ella reposaba a mi lado, era real. Me levante y preparando un reparador desayuno lo lleve a la cama donde su cuerpo medio tapado por la tela, observándola, me detuve a rebuscar en mi memoria, si en alguna oportunidad, su ternura y pasión, la había experimentado.

    Con dulzura, entre besos, caricias, cosquillas y caras de felicidad, la desperté para disfrutar nuestro primer desayuno, un sol tímido entraba por la ventana como testigo de lo ocurrido, y lo que vendrá, dentro de esas cuatro paredes, con dos personas que se estaban descubriendo en todos los aspectos. De a poco fuimos hallando, que esta relación había empezado a trascender la sola atracción física. Luego del desayuno, fuimos juntos al baño, abrí las canillas intentando poner el agua a la temperatura lo más agradable posible, ingresamos bajo la reconfortante caída de agua en forma de lluvia, enjabonándonos mutuamente pero no cedimos a esa pasión que se estaba reavivando por la situación, nos secamos también uno al otro. Ya vestidos, nos sentamos en el sillón a tomar unos mates, cuando de la nada me dijo:

    -Juro, la primera vez que hicimos el amor no se me había cruzado por mi cabeza, ni en sueños, que podía a llegar a tal nivel de éxtasis y con tanta excelencia de orgasmo, una experiencia sublime que a lo largo de mi vida haya sentido. Al momento de conocerte, sin mentir, no imagine la calidad de amante que podrías llegar a ser, algo que sí, alguna vez soñé; al verte me fue imposible evaluar como serias sexualmente actuando, nunca prometiste nada, ni hablaste de grandezas ni proezas sexuales, penes grandes ni menos ser el mejor en la cama, redondeando nunca fuiste el famoso “hablador”. Quien menos me hablo, termino siendo el mejor amante.

    -Qué historia te podría haber inventado, si no había vivido el sexo como lo estoy experimentando con vos, también sincerándome, para que tanta charlatanería si no creí estar a tu altura, sobre todo por la diferencia de edad, pero aplique una frase escuchada hace mucho tiempo, “el corazón de un hombre, tiene la edad de la persona que ama”.

    –La edad es solamente un número.

    -Lo entendí y aprendí con vos, ahora veo cuanto dice esa frase y cuánta razón tiene. El amor no tiene edad, dicen, pero el sexo y las ¿personas? (cosas que no quiero pensar por ahora) sobre todo con los 28 años que nos llevamos, prefiero reflexionar mucho más en la etapa de pasar de ser encuentros sexuales a pareja estable.

    – ¿Que me estas proponiendo?

    -Somos dos personas solitarias, lo que me gustaría es llegar a ser una pareja en todos sus aspectos, dejando que el tiempo decida los pasos siguientes. Lo que tuve en cuenta, es que el tipo de relaciones basadas solo en el sexo, tienen pocas posibilidades de sobrevivir. Con sus manos bajó los pantalones deportivos que yo traía puestos y tomo mis huevos, con la otra comenzó el sube baja de mi miembro que estaba ya elevado a su máxima expresión, intente besarla, no me lo permitió, por el contrario, comenzó a besarme el pecho bajando hacia mi abdomen para luego, recorrer con su lengua toda la extensión del mi miembro llegando a su punta haciéndola desaparecer toda dentro de su cavidad bucal, a la vez que presionaba mis testículos apretaba sus labios al contorno, succionando, entrando y saliendo, cada vez más profundo. Acelero el ritmo, dándose cuenta que estaba por acabar, me dijo… -¿Continúo?

    Asentí con la cabeza, se la introdujo hasta el fondo de la garganta, donde, creo, debe haber sentido la primera descarga caliente en ella, trago todo el abundante semen que salía a borbotones y fuerza por mi uretra.

    –Delicioso, exquisito, con un toque de dulzura, por eso no deje derramar ni una sola gota.

    Estaba preparado para mi turno de sexo oral, pero sorprendentemente, no me lo permitió. Según me dijo, tenía ganas… al fin y al cabo, mica, es quien mejor conoce su cuerpo y emociones, necesidades y expectativas… a sabiendas de lo que le hace sentir bien. En esta muy íntima experiencia que es el sexo, a veces también podemos ser muy vulnerables.

    Ya en este punto, creo teníamos ambos un objetivo en común y con la gran esperanza de que esta relación se convierta en algo más, por ahora nuestras ideas no diferían en nada.

    Unas dudas me asaltaban en este momento, como verla a los ojos delante de nuestros amigos o familiares, luego de lo vivido, que pasaría si nos vieran juntos, pues me imaginaba lo incomoda de la situación si uno de los dos quería mantenerlo en secreto y el otro contarlo, había que hablarlo, ponernos de acuerdo, sobre todo a quien o quienes deberíamos contarle de nuestra relación, insisto, como actuar normalmente o brindarnos muestras de afecto en público. ¿Buscaba un mayor compromiso? ¿No quería perderla?

    En un promedio, creo estar buscando una respuesta que sea beneficiosa para ambos.

    Continuará…

  • Mi primera vez anal con un negro

    Mi primera vez anal con un negro

    Este relato va a ser sobre mi anécdota perdiendo mi virginidad anal, si anal sin mi consentimiento y como a pesar de eso lo disfruté y hoy en día puedo decir que soy una adicta al sexo anal.

    Ese día luego del trabajo fuimos un grupo de amigos del trabajo y mi pareja por hacer referencia (quien en ese entonces era el man que me comía) nos fuimos a un barcito a tomarnos unos tragos, como en ese lugar hacia mucho frío escogimos tomar ron, yo lo tomo con Coca-Cola porque el ron solito no me pasa, había buena música, buena charla en definitiva un buen parche.

    Se acabó la primera botella de ron, pedimos otra y como buenos bebedores empezó el relajo, uno de mis compañeros de trabajo vivía cerca del sitio donde estábamos tomando, así que mi pareja me dijo que iría al baño, pero que iría al baño de la casa de nuestro compañero, yo no entendí el mensaje subliminal así que seguí bailando y jodiendo, a lo que él me manda un mensaje diciendo: “vamos para la casa, los dos”. Él me estaba esperando en una vereda que había que pasar camino a la casa, para ponerlos en contexto ese día yo andaba de vestido marrón corto pegadizo al cuerpo, tenis blancos, cabello suelto, tanguistas brasileñas negras, adicionándoles mis gafas porque no veo y ayudan con el oufit de perra.

    En lo que llegamos a la casa de nuestro compañero, yo fui al baño, el también y luego nos empezamos a besar, el me empezó a subir el vestido y a tocarme (evidentemente con los tragos yo ya estaba mojada) si si soy la tipo; los tragos se me van pa’l chocho siempre y cuando me motiven jajaja nos recostamos en una camita pequeña que había en una de las habitaciones, tenía una ventana al lado (escuchábamos a una pareja pelear) y nosotros en lo nuestro.

    El al principio me dedeaba y como estaba tan mojada eso le encantaba, así que lo metió vaginal en posición de misionero y yo gritaba como loca mientras al lado seguían peleando yo estaba muy muy excitada era demasiado rico oír pelear a la parejita y nosotros pasando bueno jajaja él me decía estás muy mojada que rico que rico ese chocho y yo más me mojaba tenía todo lubricado cambiamos de posición a perrito, me seguía dando por el chocho y al oído me dice: “mami quiero culito”.

    Cuando menos pensé ya lo tenía adentro y en esa posición se sentía tan rico obviamente me dolía y le dije “no voy a aguantar”, pero el me hablaba en el oído y me decía “si si puede aguanta”, que se siente tan rico oírlo decir esas cosas y saber que él lo estaba disfrutando me dejé llevar y me lo empezó a meter poco a poco, entraba y salía, me seguía doliendo, pero no me importo porque era mas el placer de tener su pene a dentro que el dolor que sentía.

    Igual al pasar unos segundo de tanto entrar y salir lubricaba perfectamente que ya solo me enfoqué en el placer, el me cogia las piernas con fuerza y me daba duro, yo gritaba tan fuerte que creo que los que estaban peleando nos oyeron y se quitaron de ahí, y eso que ellos fueron parte de la locura porque al igual que yo, a él eso le encantaba que nos oyeran coger. Cabe destacar que el que me estaba comiendo el culo era un negro de 1.87 cm de alto y un pene súper dotado delicioso.

    Yo no los oí más me concentré en lo mío, esas embestidas tan ricas que me estaban dando y obvio era un culito virgen, él lo sentía aún más tanto así que no se demoró mucho en acabar, primera vez que me acaban dentro de mi culito ¡Que experiencia tan rica!

    Luego de eso me lave, él se lavó y seguimos en el parche, al pasar las horas seguimos tomando, pero en la casa de nuestro amigo y después de esa rica culeada él quería más y obvio yo también. De perra me le puse en la misma posición que la primera vez y me cogió así nuevamente, solo me subía el vestido y ya me cogió así como por unos 40 minutos porque ese hombre tenía el pene como dice el: “Pa partir panela” (y lo que me partió fue el culo), me cambio de posición me puso en 4 y me seguía comiendo por el culito, era rico saber que afuera estaban nuestros compañeros y nosotros ahí pasando rico y la habitación sin puerta, incluso el dueño de la casa nos pasó por un lado y vio cuando me tenían como pollo en braza dándome por el culo jajaja fue demasiado excitante!!!

    Dos polvos anales la primera vez, era evidente que eso era lo mío…

    En la mañana nos levantamos y me le monte, esta vez si un mañanero vaginal bien rico más lechuita para mi chocho.

    Cabe destacar que desde ese día es fijo que cuando me comen, me comen el culo siempre ando preparada me encanta la sensación de tener un pene entrando y saliendo por mi culo y luego cuando me lo llenan de leche me encanta aún más.

  • Historia de cinema

    Historia de cinema

    “…pero ante la presión de la situación me logré acomodar y en aquel momento siento que su punta ya está buscando mi entrada que se encuentra demasiado húmeda. No puedo evitar dar un leve grito al sentir que ha entrado en mí por un lado de mi braga. Qué delicia su vaivén; que sensación tan única, siento que todo dentro de mí se acomoda para dar paso a su enorme pene”.

    Tal vez es la parte más apasionante y dichosa que he tenido en mi vida. Yo, con 45 años, casada, con una familia aparentemente feliz, nunca pensé que iba a ser parte de algo que marcaría mi vida para siempre, que le daría por fin un aire tan distinto que me haría sentir viva de nuevo, que no me importaba el resto del mundo, casi que mucho menos mi familia.

    Hoy quiero contar mi historia, porque pienso que puedo servir de inspiración para otras personas que se sienten ahogadas y abrumadas con sus rutinarias vidas, que sí puede existir una escapatoria de al menos unos minutos y que esos minutos pueden valer más que muchos años «haciendo lo que nos gusta» solo para complacer a una manada de gente que ni conocemos.

    Me llamo Angélica de Jesús (con una marca tan religiosa en mi nombre seguramente todos pensarían que iba a tener un pase directo al cielo). Soy de Mendoza, Argentina y como ya les dije tengo 45 años, de los cuales 15 son de un, entre comillas, fuerte y sólido matrimonio, de tener sexo una vez por semana y conseguir un orgasmo digamos… que uno por mes, así mi marido piense que es un animal en la cama. Soy bibliotecaria de una escuela religiosa de la localidad, así mismo asisto a la iglesia y me considero una esposa abnegada, dedicada a complacer a su marido y a procurar que mis hijos tengan un buen futuro. Ya se podrán dar cuenta de la vida tan perfecta y maravillosamente aburrida que tengo, o mejor, que tenía, porque ahora sí voy a entrar en detalle de lo que me sucedió, que hizo quitarme la venda de los prejuiciosos y disfrutar de las pequeñeces de la vida.

    Desde pequeña y pienso que como a muchas mujeres, me gustaba explorarme. Me gustaba saber qué se sentía eso que en la televisión salía que era para mayores de edad. Ya con la difusión de internet, me empezaron a llegar emails con cadenas y una vez un compañero de la preparatoria envío una serie de fotos que en principio me parecieron escandalosas, pero mi inmadurez sexual y mi inexplorada adolescencia hormonal hicieron que esa foto me absorbiera por completo. Fui creciendo y fui explorando silenciosamente muchas cosas que mi subconsciente denominaría pecaminosas. Vi modelos masturbándose, hombres y mujeres por igual, vi posiciones sexuales que, en este tiempo o inclusive un poco más joven, no sería capaz de hacerlas, vi como una mujer estaba con 5 tipos al mismo tiempo, vi un montonón de cosas que yo pensaba seguramente iban a quedar solo en recuerdos, como el Jack Dawson de Rose en Titanic.

    Hace unas semanas, de entre todas las cosas que a mis 45 años miraba a escondidas, después de haber atendido a mi familia y aprovechando un permiso que tenía en mi trabajo, encontré un artículo en una revista que mi hermoso maridito le gustaba coleccionar; hablaba sobre los cinemas XXX que existen en mi ciudad y me llamo la atención uno muy particularmente, porque los días miércoles a las 8 de la noche proyectaban una recopilación de videos de cámaras de seguridad, cámaras ocultas y videos hechos por voyeristas locales. La verdad no lo pensé dos veces y decidí prepararme para ir a la siguiente función.

    Me llenaba de emoción y la verdad me alcanzaba a mojar solo pensando en qué excusa iba a inventar en mi casa para escaparme, me imaginaba las escenas que iba a ver allí. En fin, solo les dije que los miércoles me iba a tomar la noche sólo para mí, que les dejaría algo para cenar y que no me fueran a esperar despiertos porque iba a demorarme un poco con las tertulias que íbamos a realizar con mis amigas de la preparatoria. No me lo van a creer, pero el día anterior decidí comprar ropa interior más sexy de lo que estaba acostumbrada, un sostén que dejaba ver un poco de mi aureola, que en cualquier momento mi pezón se asomaría por completo, unas bragas tan pequeñas que se perdían entre mi trasero. Medias veladas de liguero, todo de un mismo color blanco. El resto de mi outfit… bueno, el resto es lo de menos, pero me sentía adolescente de nuevo con el jean y la blusa ajustada tenía lista para mí.

    Se llegó el día y muy puntual a las 8 de la noche ya me encontraba preparada con todo lo destinado para aquella anhelada ocasión, pero no sin antes haber envuelto mi cabeza en un pañolón que no dejaban ver mucho mi cara y… ¡Oh! Por Dios, con gafas oscuras para el sol nocturno. Jajaja, No sé qué pensaba al no querer llamar la atención y creo que estaba logrando todo lo contrario. Para mi sorpresa, la entrada a aquel cine estaba sola, así que sin pensarlo llegué a la caseta de las taquillas y compré mi entrada. En mi cabeza imagina a aquel chico riéndose de mi actitud, burlándose de mis gafas y de mi forma de vestir bastante exótica para el momento, pero creo que ni se dio cuenta de esos detalles, simplemente procedió a recibirme el dinero y a entregarme el boleto de ingreso. Vi que alguien más se aproximaba a la taquilla y preferí acelerar el paso antes de tener que cruzarme con alguien.

    Ingresé, busqué mi silla y me acomodé. No se imaginan cómo celebré en mi mente esa pequeña victoria. Estaba emocionada, estaba excitada, sentía que la poca tela de mi panty no aguantaba una gota más. Alrededor, pero muy distantes entre sí, había como 5 personas más creería yo, con un rápido paneo que hice del sitio con mi mirada disimulada. Todo iba perfecto hasta que alguien se hizo en la ubicación atrás de mí. Supuse que era la persona que iba detrás mío cuando compraba mi boleto. Escuché que se sentó y se inclinó para decirme algo.

    – No te preocupes, ponte cómoda, tal vez en esta sala tan oscura puedas ver mejor sin gafas….

    ¡Ay! Por favor, solo eso me faltaba para no llamar la atención… No se imaginan la vergüenza que pasé en ese momento. Ingresé al cinema y en mi afán no me las había retirado.

    – Tranquila, no te preocupes, simplemente ponte cómoda y disfruta de la película.

    Este chico me puso muy nerviosa. Supuse por su voz que tendría unos 28 años.

    – Podríamos verla juntos? Prometo que no soy un loco abusador o algo por el estilo. Simplemente me gustan este tipo de películas. Es mi fetiche.

    No sé qué me pasó. La Angélica de Jesús que conozco hubiera tomado todas las precauciones del caso y se hubiera alejado inmediatamente… Solo hice una seña con mi cabeza para que se sentara a mi lado. Así lo entendió y lo hizo.

    – Hola, me llamo Miguel Ángel…

    “Pero ¿cuál era esa bendita perseguidera religiosa?” Pensé en ese momento. Bueno, no había vuelta atrás y debía responderle…

    – Mi nombre es Antonella.

    ¿Antonella? Fue lo que se ocurrió en ese momento, ponerme el mismo nombre de mi prima, la que conocíamos como la perra de la familia porque su exmarido la había encontrado cachoneandolo con su otro exmarido y no contento con eso, nos habíamos dado cuenta que también lo había corneado con ¡su mujer!… Campeona la piba disparando a todos lados.

    Se apagaron las luces de la sala. La proyección inició inmediatamente, sin presentación, sin crédito alguno, simplemente llegaron las escenas; finalmente a eso habíamos venido. Ese primer corte nos mostró el interior de un ascensor; la escena se encuentra congelada alrededor de 8 segundos y es cuando hace el ingreso una pareja. Se notaba que es un edificio bastante alto por la cantidad de botones que allí se ven. El chico oprime alguno de ellos y se cierran las puertas. Inmediatamente y casi sin haberse cerrado por completo, ambos se lanzan el uno contra el otro, sueltan las bolsas y maletas que llevaban y se pierden en uno de los más apasionados y pornográficos besos que yo nunca había visto; las manos de ambos se recorrían por todos lados, especialmente las de aquel hombre, que ya se encontraba explorando por debajo de su vestido. La chica se acomoda mirando contra una de las paredes del ascensor y empiezan a tener sexo desenfrenado. Se notaba el desespero en sus miradas, en la forma como él le agarraba los senos, pareciera que se los fuera a arrancar, pero ella se notaba lo fascinada y perdida que estaba en ese momento. En total habrían pasado como 45 segundos cuando se abrieron las puertas. Rápidamente se acomodaron, se vistieron a medias y así salieron del ascensor. Pensé que allí se acabaría esa escena, pero solamente fue un cambio de cámara porque ya pudimos observar cuando caminaban a su departamento y al llegar frente a su puerta volvieron a soltar todo y nuevamente aquel chico la embiste por detrás; así serían las ganas que tendrían que nos les dio tiempo de solamente cruzar su puerta, aunque debió ser muy placentero sentir la adrenalina de poder ser visto por alguno de sus vecinos. Continuaron como por dos minutos más hasta que se funden en sus orgasmos. Yo no podía dejar de mirar, me perdí totalmente en aquella escena. Aquella proyección se fue oscureciendo indicando que había finalizado.

    Inmediatamente inicia el segundo corto. Miguel Ángel aprovecha y opina sobre la escena anterior. Yo también lo hice, le recalqué precisamente lo delicioso que debió haberse sentido con el peligro de ser observados. Para resumirles toda esta parte, puedo contarles que vi una pareja en un carro captados con la cámara de seguridad de un estacionamiento, un cuarto de una habitación donde había solo 3 chicas, otro cuarto de algún motel barato con dos hombres musculosos, bastante lindos, por cierto; pasamos después a una sala de música y una pareja disfrutándose con artículos sadomasoquistas, algún fetiche especial debieron haber tenido. Sexo del que ustedes se pueden imaginar, sexo tradicional, parejas hetero y homosexuales, tríos, hasta comida embarrada en los cuerpos sexys; seguramente todo eran momentos muy normales para muchos, pero para mí fue de las mejores experiencias y más pudiendo haberlas compartido con Miguel Ángel, que finalmente me pareció un chico muy especial, compartimos comentarios de cada una de las escenas, aunque de reojo pude ver como se encontraba incómodo en su silla, se notaba que estaba demasiado prendido, su verga podía verse a metros, no la podía ocultar; ahora claro, no pude evitar pensar en lazarme encima de aquel chico, de que me hiciera suya, de sentirme penetrada y tocada por aquel desconocido. De esta parte de mi vida, les puedo decir que la pasé muy bien, que me había quedado con ganas de haber estado más tiempo con él, seguramente habrían pasado muchas más cosas que de pronto yo me hubiera arrepentido después. Quedamos en vernos el siguiente miércoles, ya era una cita, muy probablemente, mi cita real semanal. Con toda esta experiencia, por ahora me había hecho sentir viva… pero definitivamente yo quería más.

    Se llegó de nuevo el inesperado miércoles. Mi rutina diaria estuvo alterada toda esa semana y mucho más ese mismo día. Estaba demasiado ansiosa. En la mañana me preparé mucho más de lo normal, me depilé con mucho más cuidado para no afectar mi piel, me apliqué unas cremas para el rejuvenecimiento que tenía por ahí olvidadas y tenía una sonrisa que era difícil de ocultar. Atendí a mi familia y salí a mi trabajo. Lo malo fue que las horas parecían meses, el reloj no avanzaba, imaginaba nuevamente viendo aquellas escenas con este chico que me tenía loca, imaginaba tocándome cómo lo hice en varias oportunidades durante la semana. Ah, y también tuve sexo con mi esposo en más oportunidades, inclusive, un día tuve demasiadas ganas de meterme en la ducha con él y allí lo hicimos de nuevo; esto me puso a pensar que muy en el fondo son mis prejuicios los que hace que la rutina la imponga yo. Es más, creo que nunca había disfrutado haberle hecho sexo oral, tanto que se su semen en mi boca me supo a algo tan rico que jamás había probado.

    En la tarde regresé pronto a mi casa. Nuevamente me puse mi ropa interior que había comprado para estás ocasiones, una nueva camisa escotada, una falda negra que hacía ver muy bien mis piernas, me sentía demasiado sexy, me sentía de nuevo prendida, sentía mis pezones a reventar, solo atinaba a morderme mis labios para calmar la ansiedad. Salí un poco más temprano de lo que había pensado. Cuando ingresé pude darme cuenta que yo era la primera cliente de esa función. Miguel Ángel llegó 5 minutos después. Cuando lo vi, quería lanzarme a sus brazos, pero ganó mi autocontrol y solo le hice una seña para avisarle dónde me encontraba. Miguel Ángel se sentó a mi lado y me saludo con un dulce beso en mi mejilla. Hablamos sobre algunas de nuestras actividades en la semana antes de que iniciara la proyección de ese día. Confieso que quería escuchar de su boca que fui la protagonista de algún sueño erótico que habría tenido o que al menos estuve en su mente 2 minutos. Solo me habló de sus cosas. Me contó que estaba ansioso por que se llegara la hora de la función, no sé si sería por ver las escenas y satisfacer su necesidad o si yo estaba en sus planes.

    Inicia la función. El primer corto inició con la cámara de seguridad de una fábrica y según decía el reloj en la imagen, eran las 9 de la noche. Se ve una pareja llegando al sitio, besándose muy desesperadamente y prácticamente despojándose la ropa de tal forma que la estaban rompiendo. Vi que el protagonista tenía su verga muy grande; vi el impresionante gesto de placer y dolor de aquella chica al momento que esa verga entra en ella. La escena me impactó mucho al pensar que algo así entraba en mí, aunque ese fetiche rondó en mi cabeza, el sentir ese dolor delicioso. Así duraron como 5 minutos en distintas poses. Mientras tanto yo ya sentía que mi panty era un charco, demasiado mojada para mí gusto. De reojo quise ver a mi chico, le busque su verga con mi mirada y creo que ya la tenía grande, o eso era lo que mi imaginación me hacía creer. Inicia el segundo corto, era un baño público, parecía ser de solo mujeres por las tres chicas que ingresaron y estaban en los tocadores; la sorpresa para mí fue cuando una de ella se le abalanza a otra, se besan apasionadamente, se tocan; la tercera chica solo las observa; de repente también entra en el juego y entre las tres se despojan rápidamente de sus bragas (todas estaban en faldas cortas). Quedan en una pose que me ha dejado boquiabierta: una se acuesta en el piso; la otra se entrelaza en las piernas en forma de tijera, quedando sus vulvas una en frente a la otra para estimularse mutuamente, la otra chica se sienta en la cara de la que está acostada y empieza a recibir sexo oral, mientras que al tiempo se le acerca a la primera chica a besarla, a tocar sus grandes senos. Qué escena tan épica, nunca la habría podido imaginar.

    Sin darme cuenta yo tenía mi mano izquierda en mi entrepierna. Cuando fui consciente de eso la retiré y volteé a mirar a mi chico muy disimuladamente; observó que también él tiene su mano encima de su miembro. También gira su mirada a mí. Quedo totalmente congelada. No puedo quitar mis ojos de los suyos. Solo deseaba una cosa… Deseo cumplido. Miguel Ángel se lanza a mis labios a robarme un beso profundo. Siento su lengua entrar prácticamente hasta mi garganta. Me sentía demasiado caliente y solo quería que nos despojáramos de nuestra ropa. Mmmm… Que delicia cuando siento que una de sus manos aterriza en uno de mis senos. Qué sensación única, sensación mezclada de peligro, de que nos vieran y nos sacarán, de que mi esposo se podría dar cuenta de todo y de que lo que más quería era sentir su verga dentro de mí. Su boca al bajar a mi cuello me hace gemir de placer, solo alcanzo a taparme con mis manos mi boca, porque no lo podía dejar de hacer. Quería urgentemente quitarme mi pantimedia, me sentía inundada y yo sabía cuál era el remedio que necesitaba y así lo hice. Creo que Miguel Ángel entendió el mensaje e hizo lo mismo, aunque solo bajó un poco su pantalón, pero puede ver su verga totalmente erecta y… ¡Ay! Dios mío, como el chico de la primera escena, era demasiado grande. El morbo se apoderó de mí y sin pensarlo dos veces me subí sobre él en su asiento quedando ambos frente a frente, un poco incómodo, por cierto, pero ante la presión de la situación me logré acomodar y en aquel momento siento que su punta ya está buscando mi entrada que se encuentra demasiado húmeda. No puedo evitar dar un leve grito al sentir que ha entrado en mí por un lado de mi braga. Qué delicia su vaivén; que sensación tan única, siento que todo dentro de mí se acomoda para dar paso a su enorme pene. Yo solo lo abrazo, lo tengo en frente y solo lo beso como puedo mientras me embiste. En un instante hace que me quite de encima suyo y me gira; así nos quedamos un tiempo, lo besé, lo sentí dentro de mí, no quería separarme de él. Abre mi blusa y como puede me muerde mis pezones. Ough, es de lo más delicioso y peligroso que he sentido. Miguel Ángel hace que me retire y ahora me siento en él. Nuevamente siento su punta buscando mi entrada y lo ayudo. Qué rico tener en mis manos su verga venosa, alcancé a sentir como su sangre por dentro le recorría. Otra vez las manos a mi boca, no puedo dejar de gemir. Así duramos como dos minutos más. En un momento se acerca a mi oído y escucho decirme:

    – así estoy a punto de sentir.

    Abro mis ojos para ver la pantalla y veo un plano cerrado, creo que están en una cama, una verga saliendo de una vagina y derramando semen por todo lado. Qué escena más morbosa y deliciosa. Siento que me embiste cada vez más duro, mis pezones están a reventar. Siento todas mis tripas en mi garganta, siento que mi útero se rompe, una sensación tan deliciosa que pronto empiezo a convulsionar de placer, tengo un orgasmo como nunca lo había tenido, no puedo dejar de gritar; siento cómo él también se viene dentro de mí, siento cómo me llena de su leche, siento caliente por dentro, quiero moverme cada vez más fuerte, quiero que me desgarre….

    Caímos ambos de placer sobre esa silla, yo me recuesto así sentada sobre él, Miguel Ángel también cierra sus ojos y se tumba hacia atrás. Creo que finalmente nos miramos y eso fue lo que rápidamente nos hace separarnos, caímos en cuenta en el sitio donde estábamos. Me hago a un lado rápidamente y observó a mi alrededor; extrañamente no hay nadie, solo estamos los dos. Nos vestimos y continuamos viendo durante una hora más proyecciones. La función se acaba y nos despedimos con un largo y profundo beso, prometiéndonos vernos a los 8 días, en el mismo lugar, a la misma hora.

    Se llega el siguiente miércoles y estoy muy puntual comprando mi entrada al cinema. Decido ingresar y esperarlo dentro de la sala. Es muy extraño porque yo esperaba encontrarlo muy puntual como lo fue en nuestro encuentro pasado. Sin embargo, me acomodo en mi puesto y muy pronto apagan las pocas luces de la sala. Qué lástima que Miguel Ángel no hubiera estado aquí para ver la proyección completa, pensé. La función inicia y me doy cuenta que la primera escena soy yo en esa misma sala la semana anterior, pero ya estoy teniendo sexo con Miguel Ángel. Al principio me siento un poco incomoda, me siento sorprendida, asustada, molesta, mil sensaciones de no entender lo que estaba viendo. Simplemente me calmé y miré a mi alrededor, no había mucha gente. En medio de mi molestia pensé: “pero a quien me puedo quejar en cuanto a esto?” Sentí que habían jugado conmigo. Solo me quedó seguir mirando la proyección ya más calmada y entendí que esa era la prueba de la mujer que siempre estuvo prisionera por la sociedad y los prejuicios, que lo único que podía hacer era disfrutar ser la protagonista de una película porno, que finamente mi cara no se veía demasiado y que tal vez podría disfrutar imaginar que sería la inspiración de las pajas y sexo de muchas personas a lo largo de la historia humana.

    Regresé a mi casa, un poco engañada pero satisfecha y viva por todo lo que había pasado y había sentido. Seguramente escriba una segunda historia donde les cuente cómo mi vida sexual en mi casa ha cambiado para bien y pensando que a veces nos falta sacudones fuertes para vivir la vida con más emoción.

  • Salí a caminar y regresé bien follada por un joven

    Salí a caminar y regresé bien follada por un joven

    Un gusto, me llamo Clara, soy una mujer de 40 años piel blanca, tetas grandes igual que el culo, cintura algo rellena y con caderas grandes, con piernas algo gorditas pero sexys. Soy ama de casa así que tengo mucho tiempo libre.

    Me gusta dibujar así que mientras mis hijos van a la escuela y mi esposo trabaja voy al parque a caminar y tal vez dibujar algo, me di un baño, use ropa interior blanca con un vestido pegado hasta el culo y suelto de la falda y unos lindos tacones.

    Me fui al parque y después de caminar un rato me senté en una banca a dibujar algo mientras estaba dibujando un chico que estaba corriendo se detuvo y se sentó a mi lado.

    Chico: siempre viene sola no?

    Yo: eh? Disculpa?

    Chico: si si siempre vengo a correr y cuando te veo estás sola.

    Yo: oh bueno si jaja me llamo Clara.

    Chico: soy Iván, eres muy linda, las mujeres mayores siempre lo son.

    Yo: gracias Iván jeje.

    Iván: bueno te quiero hacer una pregunta directa desde hace tiempo, puedo?

    Yo: si, claro.

    Iván: te gustaría tener sexo conmigo? Está bien si no quieres responder ahora o simplemente no quieres.

    La pregunta me tomo muy de sorpresa y como lo había dicho de manera tan directa me sentía nerviosa pero a la vez halagada pues mi esposo apenas si podía tener sexo de lo ocupado que estaba en el trabajo, apreté un poco mi vestido y mi respuesta fue «si».

    Igual se sorprendió con mi respuesta y me tomo de la mano me invitó a su casa a pocas calles del parque, lo seguí y al llegar era un lugar lindo, el me rodeo con su brazo y con mis tetas presionando en su pecho me dio un beso profundo y caliente.

    Durante el beso cerré mis ojos y el acariciaba y apretaba mis grandes nalgas buscando el cierre de mi vestido, yo también metía mis manos bajo su playera y el bajo a besar mi cuello colando sus manos bajo mi vestido.

    Se separó un poco y me bajo el vestido hasta quedar en ropa interior, me dio algo de pena que fuera lencería pero a él le gustó, se levantó y volvió a besar mi cuerpo mientras metía mi mano a su bóxer sintiendo su verga y decía «mira lo duro que me pones madura».

    Con mi mano ya dentro aproveché y le quite el pantalón y bóxer para dejarlo desnudo y vaya que tenía razón su verga estaba bien dura y grande escuche un «click» y pocos segundos después lanzo mi sostén a otra parte del cuarto mientras chupaba mis tetas.

    Tomo una bebida fría que estaba ahí y la puso en mis tetas hasta que mis pezones estaban duros y los podía chupar mas fuerte, se sentó en la cama y me miró diciendo «ven amor desde que te vi he fantaseado con tus tetas» y me acerque a él con el sonar de mis tacones.

    Me puse de rodillas y llevé mi lengua desde las bolas a la punta terminando con una escupida a la punta y una mirada tierna, el tomo mi rostro y me dio unas palmadas suaves con su verga diciendo «vamos puta déjate llevar se nota que la quieres toda dentro de ti».

    Abro mi boca y enterró un buen pedazo de su verga en mi y lo mire excitada mientras él decía «sii las maduras si que saben tragar una verga» mientras movía sus caderas en mi boca haciendo una garganta profunda, mi garganta colaboraba tragando más su verga. Llegué a la base y me tuvo ahí unos segundos hasta que lo empuje y la saco toda.

    Iván: te gusto eso verdad?

    Yo: sii mucho.

    Iván: que buena puta, cómo te dije antes tus tetas me encantan y quiero una rusa.

    Yo: si amor.

    Había entrado en un modo de sumisa y metí su verga entre mis tetas moviéndome, el tomo mis pezones y dio unos tirones de él haciéndome gemir bajando mi cabeza para lamer la punta que sobre salía, y yo metía una mano a mis bragas para tocarme.

    Estaba disfrutando satisfacer esa verga joven e Iván se separó diciendo «quítate las bragas y sube a la cama» lo hice y él me empezó a tocar con sus dedos el coño frotando su verga en mis pezones sensibles por los tirones y el frío.

    Metió dos dedos y los movía muy rico y cada que gemía bastante los sacaba y daba una palmada en mi coño, masturbé su verga y la seguí frotando hasta que en un momento saco sus dedos y los jugo en ellos gotearon, se metió entre mis piernas y comenzó a frotar su verga en mi coño.

    Me volvió a besar siendo muy tierno y de un segundo a otro sentí su verga abrir mis paredes internas de un tirón, grite mi gemido en su boca y lo trate de separar pero se quedó pegado y solté mis gemidos en su boca hasta que logré calmarme y él dijo «lo ves? Las maduras se pueden tragar todas las vergas».

    Mientras veía su cuerpo pegado al mío y su verga dentro de mi palpitando se comenzó a mover despacio, estoy operada así que no me importo que no tuviera condón, volvió con mis pezones y haciendo más fuertes sus embestidas haciéndome gemir a gritos.

    Gemir de esa manera se sentía muy bien más aparte tener sexo con un desconocido que me hacía sentir sumisa y eso me ponía más caliente. Cuando Iván vio que ya me había acostumbrado se movía muy duro y rápido haciendo que todo mi cuerpo rebotara.

    Toda la cama se movía y mientras miraba mi cuerpo su dedo pulgar frotaba mi clítoris con fuerza, apreté mis tetas y en un momento la saco de golpe y me causo un orgasmo que con mis jugos salpique su verga y cama.

    Me dijo «ponte en 4 quiero ver tus nalgas rebotar» lo hice y baje mi cabeza, no tardo mucho y la volvió a meter diciendo «estás muy apretada se nota que llevas tiempo sin tener sexo» tenía razón y eso me hacía sentir más agradecida de tener sexo con él.

    Me daba nalgadas y apretones mientras yo jalaba las sábanas y mordía una almohada, mis nalgas se pusieron rojas de tantos choques y él se acostaba en mis mientras jugaba con mis tetas, me levanto con su pecho en mi espalda para que ver rebotar mis tetas de nuevo.

    Me daba besos en la espalda y subió a mi oído para decir «voy a acabar dentro de ti puta» apenas pude reaccionar cuando sentí su caliente semen dentro de mi y como eso me estaba causando otro orgasmo, nos quedamos quietos unos segundos hasta que terminamos de corrernos. La saco y se la chupe un poco más para limpiarla, trague el poco semen que tenía y me dijo

    Iván: ya te puedes vestir.

    Yo: puedo usar tu baño?

    Iván: no, ve así a tu casa y quiero que me mandes un vídeo en tu baño cuando te limpies.

    Yo: eres un pervertido.

    Iván: si si pero si lo haces es porque quieres tener más sexo conmigo, además me voy a quedar estás si vuelves.

    Mostró que tenía mis bragas, asentí y me vestí para salir y me dio su número de teléfono, en la calle iba con el olor del sudor de ambos, el coño con semen y sin bragas, cuando llegue a casa mi esposo estaba viendo la TV y me metí directo al baño.

    Me quite la ropa y cuando iba a abrir la regadera, un poco avergonzada, puse mi teléfono a grabar hacia donde yo estaba y tome una rica ducha, al terminar deje de grabar y se lo mandé para después volver a mi vida normal pero aun pensando en esa aventura.

    Pasaron más cosas después de eso, si quieren saber más díganme en los comentarios y gracias por leer, los veo luego.

  • Pareja abierta

    Pareja abierta

    Hacía tiempo que el sexo estaba caducando. Eso de perder el entusiasmo por enojos y desencuentros. Aldana miraba una serie, él esposo tenía una amante. Ella no sabía, seguro lo intuía. Aldana era bellísima y se estaba aburriendo de Alfredo. Él era un hombre lindo, pero el calor se le gastaba en su amante.

    Aldana una noche lo esperó con un trago, le dijo que lo amaba pero sentía el sexo como un movimiento automático. No importaban los orgasmos. Era como una máquina de vapor que movía el tren, siempre hacia la misma estación. Alfredo quedó pasmado. Él era infiel pero era su derecho. Con permiso no le resultaba excitante. Perdía el poder. Ella alegó «tengo 42 años, soy exitosa y quiero vivir todo”. Luego contarnos y motivarnos por lo vívido. Él se negó rotundo. Pidió tiempo. Dos días después ella dijo es esto o nada. Se separaron por 2 semanas. Alfredo volvió desesperado diciendo que aceptaba. Ella brilló, esa misma tarde tuvo una cita. El moría, la siguió. La vio radiante.

    Ella volvió y le contó. Tuvieron buen sexo luego de que él se guardara los celos. Ella dijo que él tenía que también ver a alguien. El relató que había arreglado un encuentro. Volvió y le contó a ella su gran hazaña sexual. Ella se excitó, lo sintió poderoso. Volvía la pasión entre ellos. Pero ella se excedió, fue con otro a los dos días, manejaba todo con frialdad. Él le metió una historia de sexo de él y una chica de 20 tantos detalles. Aldana se dio cuenta. Me estás mintiendo, no has visto a nadie. Eso no es lo que quiero. Esa noche durmieron mudos.

    El deprimido, decidió comprar lencería para ella la vendedora lo miró de entrada. Él explicaba que la copa de Aldana era parecida, pero el largo le daba dudas, daba vueltas nervioso evitando la mirada de Susan. Ella propuso «me lo pruebo y comparas.» No sé quién aceleró el suceso. El y Susan tuvieron sexo en el vestidor, algo rápido, pero candente.

    Está vez Aldana le creyó. Sintió el aroma de perfume femenino y la prenda femenina con algo de sudor de ella.

    Entonces sonrió mientras lo besaba. Ahora sí el juego es justo y verdadero.

    El sexo volvió y no solo eso. Empezaron a probar algunas variantes con nuevas amistades del nuevo sexo que crecía en estos tiempos.

  • Mi mejor amigo me feminizó (parte 6)

    Mi mejor amigo me feminizó (parte 6)

    Luego de aquella noche con Nicolás me sentía muy confundido, me había tratado como a una puta y me hizo chupar su verga durante un buen rato, incluso me obligó a beberme su semen… Pero ¿por qué me tiene tan confundido todo esto? No me desagradó que me tratara de esa forma ni que me ordenará hacer todo lo que hice…

    A la mañana siguiente no podía dejar de pensar en esa sensación de sentirme dominado por Nicolás mientras hacía mi día «normal» en el departamento, veía el control de la televisión y recordaba como me tenía esperando a que se fuera como un perro adiestrado con su hueso en la boca.

    Alrededor de las 5 pm una nota se deslizó por la puerta y sentí como los pasos se alejaban de la puerta, cuando ya no estaba cerca leí la nota que me había llegado, tal parece que quería verme de nuevo…

    «Esta noche ponte un vestido ajustado, no uses ropa interior y ve a esta dirección… Te quiero allí a las 8 en punto, no se te ocurra llegar tarde.»

    Cuando leí su nota, se me aceleró el corazón como estaba siendo costumbre, fui a la habitación y busqué entre mi ropa algún vestido que fuese más ceñido a mi cuerpo, mis tacones y me metí a la ducha, al cabo de un rato estaba maquillándome y pensando que estaba loco por cumplir las órdenes de mi vecino del 11º piso.

    Cuando eran las 7:40 pm salí del departamento tal y como me había ordenado en la nota, maquillada y perfumada como una mujer, estaba algo oscuro el camino pero los faroles de las calles iluminaban algo mi andar.

    En el trayecto varios hombres comenzaron a gritarme cosas y me ponían muy nervioso, me obligaba a acelerar mi paso y tratando de ignorarlos solo avance hasta dar con la dirección, era una tienda de videos y cosas varias, me quedé en la puerta mirando las vitrinas y de un momento a otro sentí una mano en el culo apretando fuerte una de mis nalgas, lo que hizo que diera un pequeño brinco.

    – Veo que te estás portando bien… ¿Me extrañaste?

    Dijo Nicolás mientras me daba la vuelta y me dejaba de frente a él.

    – Este yo… ¿Tú me citaste aquí no? ¿Qué hacemos aquí?

    Dije algo nervioso y apartando un poco la mirada.

    – No me has respondido todavía, asique no te responderé nada hasta que lo hagas tú.

    – Quizá… Quizá sólo vine porque me lo pediste y ya…

    – Entonces no perdamos más el tiempo, ven pasa.

    Abrió la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, me hizo entrar y detrás de un mostrador estaba un hombre de unos 30 y algo de años, al vernos nos sonrió y nos hizo señas para acercarnos.

    – ¿Qué tal? ¿Están buscando algo en específico?

    – Ella está aquí porque tiene ganas de divertirse un rato, ¿No es así Rachel?

    Mencionó Nicolás al dependiente como dejándome a mi toda la responsabilidad de algo que ni siquiera yo sabía.

    Lo miré un instante y sólo asentí con la cabeza, me sentía muy nervioso y no estaba entendiendo nada de lo que ocurría.

    -Oh perfecto, ¿Quieres entrar con ella también?

    -No descuida, yo me iré a casa ahora, pero por favor asegúrate de que se divierta mucho, y que no se vaya tan tarde de aquí, no sería bueno que le pase algo de noche.

    Cuando dijo esto, me sentí extraño por dos cosas, la primera es que no entendía porque me había citado a un lugar que no conocía para encontrarnos allí si luego se iría, pero la segunda fue que se estaba preocupando un poco por mi…

    -Queda en buenas manos, descuida.

    -Bueno Rachel, espero que te lo pases bien, estaré sabiendo de ti pronto.

    Nicolás acabo despidiéndose y se fue tan pronto me dijo eso, una vez que ya no estaba el dependiente lo siguió y cerró la puerta del local, dejándonos encerrados allí dentro.

    -¿Así que es tu primera vez aquí? Nunca te había visto antes… Soy Mike.

    -Pues… Si, soy nuev… Nueva por aquí…

    -No estés nerviosa, ven sígueme.

    Me llevo por un pasillo que daba a la parte de atrás y deteniéndose en un lugar donde había 3 puertas.

    -Bien linda, ahora solo entra por esta puerta y cuando ya estés satisfecha solo da 3 golpes a la puerta y vendré por ti ¿Okey?

    -Este… ¿Qué se supone que hay aquí?

    Mike abrió la puerta de en medio y me hizo entrar a la oscura habitación, luego de que estuviera dentro se animó a responderme.

    -Lo que hay es un interruptor, una televisión y mucha diversión linda, espero que lo disfrutes mucho.

    Dijo sin que me dejara responderle, al quedar en ese silencio y esa oscuridad pude sentir que un pequeño «click» detrás de la puerta, como si hubiese puesto un candado por fuera, dejándome encerrado.

    -Espera yo… No, no, no, no, no… ¡Déjame salir por favor!

    Comencé a pasar mis manos por las paredes hasta que encontré un interruptor, al encenderlo, me di cuenta de lo que era ese lugar. Efectivamente había una televisión apagada, un banquillo y sobre el un control remoto para encenderlo, y varios agujeros circulares a los costados de la habitación.

    -Espera… No, esto no está pasando de verdad… O-oiga… Déjeme salir por favor, yo no quería… No quiero esto… Yo solo…

    Antes de acabar la frase sentí una voz por uno de los agujeros que me hablaba.

    -Hola, ¿Te atraparon aquí también?

    -Este… Yo… Si, me… Me atraparon aquí… ¿Sabes como salir?

    Amablemente el tipo me habló y seguí su voz hasta aquel agujero intentando verlo, pero era inútil, las otras habitaciones no estaban iluminadas.

    -Si, conozco una forma de salir de aquí, el tipo es amigo mío, puedo sacarte de aquí si quieres.

    -¿En serio? En verdad te lo agradezco mucho… Yo no quería venir hasta aquí…

    -Es una lástima cariño, ¿Te trajeron obligada?

    -Si… Un imbécil me hizo venir aquí sin decirme nada de que sería… Pero dime, ¿Cómo puedo salir de aquí?

    Me acerque lo más posible hasta donde sentía que salía su voz y parándome en frente conversaba con aquel tipo.

    -Mira, la única forma de salir de acá… Es que nos hagas acabar…

    Al decir esto, una enorme verga se asomó por ese agujero quedando a escasos cm de mi vestido y haciéndome caer de espaldas hacia atrás, era más grande que la de Nicolás y la de Daniel, estaba algo dura y ahora que estaba en el suelo, apuntaba directo a mi cara.

    -Ven aquí preciosa, no seas tímida… Esto no muerde ja, ja, ja.

    No podía creer lo que pasaba, estaba encerrado en esa habitación y ahora tenía que atender a ese tipo que ni siquiera conozco.

    -Si no vienes a chuparme la verga ahora mismo le diré a Mike lo perra que estas siendo y te dejara encerrada aquí hasta que yo le diga que te saque… ¿Escuchaste bien puta?

    Al oírlo de esta forma tan agresiva sentí miedo, mi corazón estaba latiendo tan fuerte que me golpeaba el pecho. Ante esta situación no tuve más remedio que solo acceder a sus órdenes…

    -Es… Está bien…

    Como pude me acerque gateando y al mirar hacia arriba note que su verga era casi del tamaño de mi cara.

    -Parece que alguien tiene que enseñarte modales puta… Cuando un macho te da una orden se responde «Si señor» ¿Te quedó claro?

    Entre balbuceos y algo de temor aún respondí a aquel hombre que estaba del otro lado de la pared mientras me arrodillaba frente a su miembro, quedando tan cerca de mí cara que podía olerlo.

    -S-si señor…

    -Así me gusta puta, ahora ponte a chupar, no viniste aquí para hablar.

    Con mi mano derecha tome su verga y comencé a masturbarlo con algo de recelo, con algo de vergüenza me acerque y metí la punta en mi boca mientras con mi lengua le daba lamidas tímidas.

    -¿Acaso eres tonta o solo eres sorda? Te dije que te pusieras a chupar puta, contéstame cuando te hablo.

    -S-si señor… Lo siento…

    Me empecé a meter esa enorme verga en la boca y poco a poco se iba cubriendo de mi saliva, al principio sentía miedo pero luego de un rato, no me parecía algo tan malo… Mi mente estaba bajo tanto estrés que por alguna razón, no me la estaba pasando mal.

    -Ahora si estás haciéndolo bien putita… Sigue chupando que pronto vas a tener tu premio.

    -Gggmmmh… Si señor… Mmmmh…

    Seguía subiendo y bajando mi cabeza a mi ritmo y engullendo esa verga de aquel desconocido, de pronto me sentí confiado y aunque estaba haciendo algo que no pensé hacer nunca en mi vida me sentía realmente bien con eso…

    De pronto otra verga se asomó por el costado derecho y esta parecía algo más pequeña pero igual era de buen tamaño.

    -Parece que llegue justo a tiempo, no te olvides de mi zorra.

    -Gffi gfee…

    Dije a penas con la boca abierta y tomaba su verga con mi mano derecha para masajearlo, intercambiaba de una verga a la otra y a medida que las chupaba olvidaba mi malestar y empezaba a disfrutarlo en verdad, sentir esas grandes cosas palpitantes llenando mi boca y quedando completamente bañadas en mi saliva me hacía sentir de una manera muy diferente a cualquier cosa que hubiera experimentado antes.

    Una tercera verga se asomó esta vez por mi izquierda, llenando el último hueco vacío de ese lado de la pared, antes de que dijera algo lo tome con mi mano libre y masajeando su verga comencé a jugar con los 3 al mismo tiempo.

    -Que buena putita ha venido hoy ¿No es así muchachos?

    -Es toda una perra tragona, no puedo esperar a sentir su coño, apuesto a que ya estas toda mojada puta.

    En ese momento me puse a temblar… Esos hombres creían en verdad que yo era una chica. ¿Pero que podía hacer en ese momento? ¿Decirles la verdad o seguir actuando como hasta ahora lo había hecho?

    -Abre bien grande nenita, yo ya me voy a venir.

    Dijo aquel hombre que estaba de frente en medio, ante su orden solo pude masajear a los otros con mis manos y seguir chupando su verga hasta que sentí los calientes chorros de semen llenando mi boca por completo.

    -Uuufff… Esta puta si que sabe lo que hace, tragate todo, no es de buena educación despreciar lo que otros te dan ja, ja, ja.

    Con mi boca llena y un par de gotas de semen escurriendo por mis labios me trague su semen, cuando acabe con eso, relamí mis labios para darle en el gusto.

    -¿Así señor?

    -Buena putita, asegúrate de tragarte todo lo que te den esta noche, así no pasaras hambre ja, ja, ja.

    Una vez que se terminó de burlar se apartó de su lugar y quedó el espacio libre, seguí intercambiando entre una verga y la otra con algo de dificultad y mientras las chupaba apareció otra por el lugar de en medio.

    -Vamos zorrita, me dijeron que te gusta mucho la verga, ¿Es eso cierto?

    Dejando de lado las vergas que ya estaba chupando me puse de frente a la verga de aquel sujeto y con la excitación, la adrenalina y el morbo le respondí.

    -Si señor… Me gustan mucho…

    Le di una lamida desde los huevos hasta la punta y engullí su verga hasta el fondo de mi garganta, luego seguí con los otros hombres de los lados quienes me acabaron uno en la boca y el otro encima de mi cara, manchando mi peluca y parte de mi vestido.

    Nos quedamos a solas con aquel tipo y me dedique a chupar su verga, sentía como se quejaba de placer y me empujaba la verga por la garganta haciéndome sentir llena por completo.

    -Sigue así putita, voy a dártela directo en tu barriguita ja, ja, ja.

    Cuando dijo eso soltó una gran carga que no me dio tiempo de aguantar, pasó directo a mi estómago y me hizo ahogar por un rato cuando me saque su miembro de la boca.

    -Buen trabajo puta, espero verte pronto por aquí otra vez.

    Algo cansado decidí tenderme en el piso y descansar un poco, cuando ya pude incorporarme de nuevo me dirigí a la puerta y di los 3 golpes que Mike me había indicado antes.

    Al rato abrió la puerta y me alcanzó un poco de papel higiénico mientras me miraba con una sonrisa.

    -Veo que lo pasaste bien, puedes volver cuando quieras.

    Dijo mientras me limpiaba un poco la cara del semen que todavía tenía escurriendo en mi cara. Me llevó hasta la puerta y cuando me iba a despedir me dio un poco de goma de mascar.

    -Toma linda, a no ser que quieras irte a casa con el aliento de semen y verga de tanta que comiste.

    El comentario me hizo poner muy rojo y al recibirlo me lo metí a la boca para pasar desapercibido. Estaba algo confundido, me desagradaba tanto la idea de haber entrado ahí pero me sentía tan excitado cuando ya estaba chupando sus vergas. Me sentí como si en verdad me estuviera gustando todo eso.

    Sin decir nada sobre su comentario solo me di la vuelta y me fui hasta el departamento, durante el camino recibía ciertas miradas obscenas y comentarios sobre mis piernas y mi aspecto.

    Intente no darles importancia, cuando llegue al departamento solo entre y metiéndome al baño me mire al espejo… Parecía una verdadera puta, mi maquillaje estaba corrido, mi aliento apestaba a verga y semen… Me sentía asqueroso, pero… ¿Por qué me sentía tan bien al verme así?

    Me bañe, dejé la ropa en la lavadora y luego de un rato solo me metí a dormir, por alguna razón dormí muy bien, como si estuviese acostado en una nube.

    A la mañana siguiente me levante y sentí que había pasos dentro del departamento, me levante de la cama y viendo que el reloj marcaba 12:47 fui a ver que ocurría.

    Daniel había llegado y estaba comiendo algo, cuando me vio se levantó de la mesa y me dio un abrazo como si no nos hubiéramos visto en años.

    -¿Cómo haz estado? ¿Te lo pasaste bien en mi ausencia?

    -M-me molesto mucho lo que hiciste… No me hagas salir de nuevo vestido así…

    -Recuerda que todavía quedan varias semanas para que acaben los dos meses, aún tienes que cumplir mis órdenes.

    -S-si señor…

    -¿Cómo me llamaste?

    Mierda… Sin querer le había dicho señor a Daniel, parece que aún tenía repercusiones de la noche anterior por culpa de esos hombres de la tienda de videos.

    -Quise decir, está bien… Todavía tengo eso claro…

    -Me gustó como me llamaste, comenzarás a llamarme así de ahora en adelante, y ve a vestirte, ya es tarde y deberías comenzar a hacer varias cosas.

    -Está bien, iré a vestirme.

    -Señor…

    -Iré a vestirme señor…

    -Así está mejor.

    Durante el día estuve ocupado ordenando todo y cocinando un poco, hasta que llegó la hora de sentarse a ver la televisión como era costumbre con Daniel…

    Gracias por leer mis relatos amores, he estado muy ocupada últimamente, pero apenas tenga tiempo escribiré la siguiente parte, espero que disfruten mucho y me lo hagan saber por aquí, los estaré leyendo, les mando un beso.