Blog

  • Sensaciones sexuales (V)

    Sensaciones sexuales (V)

    Subí al ascensor y me dije: -Marisa ¿sos tonta?- Recordé que ya habíamos planificado con las chicas ir a la casa de Fernanda con algunos compañeros de la facultad.

    Fer tiene una casa con un amplio patio y con una piscina muy linda, ideal para estos días de mucho calor. Le mandé un mensajito a Lauty diciéndole que no iba a poder salir con él, pero que pronto iba a compensarlo de alguna manera.

    Al llegar a mi departamento me puse un vestido liviano, sandalias cómodas y preparé un pequeño bolso con el traje de baño, las ojotas y un toallón para aprovechar la piscina al máximo. A las nueve en punto Naty me pasó a buscar y juntas fuimos a la casa de Fer.

    Cuando llegamos ya estaban unos chicos de la facultad, y también estaba Alejandro, el novio de Fernanda. La música que sonaba con muy buen volumen invitaba a disfrutar y tener una hermosa noche. El fuego de la parrilla estaba listo para que el asado sea maravilloso.

    Charlamos, nos reímos, bailamos, jugamos en la piscina y disfrutamos de una cena magnífica. El aplauso para el asador fue el cierre de un momento mágico. Compartimos lindos momentos entre todos, un ratito de charla con cada uno. Excepto Fernanda que estuvo casi al ciento por ciento con su novio.

    Alejandro era un poco más grande que nosotras, tendría unos veinticinco años más o menos. Muy buena persona. Muy atento y servicial. Prolijo en su forma de vestir y se notaba que había sido deportista desde pequeño. Muy buen cuerpo con músculos firmes. Cabello un poco largo, barba candado y unos ojos verdes que te hipnotizaban al mirarte.

    La noche estaba avanzada y la música ya tomaba un tono más tranquilo. Un tiempo para bajar las revoluciones y relajarse. Algunos se tiraron a descansar en las reposeras, otros se zambullían otra vez en la piscina.

    Decidí tomarme un ratito para mi y ver un poco más en detalle la variedad de flores que Fernanda tenía en su jardín. El mix de colores y texturas era realmente elegido con muy buen gusto.

    En un momento me acerqué a la ventana de una habitación porque allí había unas orquídeas que me llamaron la atención. Al acercarme hubo otra cosa que llamó mi atención más que esas bellas flores. La cortina de la ventana estaba un poco abierta, la habitación estaba a media luz y dentro se veían dos personas. Me acomodé para ver mejor y me di cuenta que eran Fernanda y Alejandro. Y noté que no solo estaban hablando sino que se estaban besando apasionadamente. Una cosquilla rara se despertó en mí y me invitó a seguir mirando.

    Fer estaba con la bikini y encima tenía un pareo tejido, muy hermoso. Alejandro con mucha delicadeza se lo sacó y la puso de espaldas a él. Al terminar de quitárselo, le beso el cuello y Fernanda suspiró. Con una mano desató la parte superior de su bikini y ella la dejó caer. Por supuesto sus manos fueron a sus pechos y sus besos en el cuello seguían estremeciendo a Fer. No sé cómo era posible, pero yo también estaba disfrutando esas caricias y esos besos.

    Alejandro con muy pocos movimientos se quitó su remera, su traje de baño y sus ojotas. En breves segundos quedó totalmente desnudo y yo me quedé casi sin respirar. Tenía su pene totalmente erecto y era hermoso. Muy buen tamaño y una forma un poco curva hacia arriba. Lo miraba y no podía creer, que estaba viendo y disfrutando con la vista, el pene del novio de mi amiga. Nunca antes me había pasado: se me hacía agua la boca.

    Fernanda advirtió que Alejandro estaba desnudo y con su mano izquierda buscó su miembro. Comenzó a masajearlo. Él cerró los ojos y volvió a acariciar los pechos de su novia. Besó una vez más su cuello y seguido de eso, bajó las manos y desató la parte de abajo de la bikini de Fer. Ella sonrió. Esta vez el pene estaba justo apoyado un poco más arriba de su cola. Fer sólo traía sus ojotas y una colita en el cabello que le formaba una cola de caballo.

    Era hermoso ver desnudos a dos personas tan bellas. Alejandro no paraba de acariciar a Fer. Sus pechos, su panza, su sexo una y otra vez. Caricias que no se detenían nunca. Fernanda seguía aferrada al pene de él y lo masturbaba con muchas ganas.

    En un momento Alejandro la dio vuelta y se pusieron frente a frente. Se fundieron en un beso apasionado. Sus sexos se unieron como un preámbulo a lo que habría de venir. A pocos metros había un sofá. Blanco, muy grande, muy cómodo se lo veía. Me tuve que reacomodar pero no me quería perder lo que venía.

    Alejandro se sentó y besó con muchas ganas el ombligo de Fer. Ella tiró su cabeza hacia atrás en señal de disfrute. Sus manos acariciaban una su cola y la otra uno de sus pechos. Evidentemente estaban muy calientes.

    Del ombligo pasó a una de sus tetas e inmediatamente se puso de pié. Ahora acompañaba en un giro que Fer se sentara en el sofá al tiempo que él se arrodillaba frente a ella. Como si fuera una coreografía perfecta ella abrió las piernas y el comenzó a besar su vientre y luego su sexo. Ella levantó las piernas y era encantador ver como los deditos de sus pies, casi perfectos, con sus uñas pintadas, se movían en señal de disfrute pleno. Las manos de Alejandro estaban agarrando firmes la cola de Fernanda y ella tiraba fuerte del cabello de su novio. Estábamos disfrutando, ellos en el sofá y yo viendo a escondidas.

    Se volvieron a parar, a besar en la boca y esta vez el ritual, como era de esperarse, fue al revés. Alejandro estaba sentado y ella arrodillaba se tragaba con gusto ese pene maravilloso. Lo degustaba de punta a punta.

    Mi corazón latía cada vez más rápido y venían a mi mente que hacía pocas horas atrás había dormido desnuda con mi amiga, me había hecho masajes un viejo amigo y yo había tocado la cola de mi vecina para aplicarle una inyección. Muchas sensaciones juntas. Y ahora esto.

    Se pararon los dos, Alejandro fue a buscar algo a la mesa, por lo que supuse era un preservativo. Se lo colocó y se sentó en el sofá justo frente a mi. Fer inmediatamente se acomodó para sentarse frente a él.

    Sin querer me había convertido en una espectadora de lujo. Frente a mí tenía a dos personas bellas que estaban en pleno acto sexual. Fernanda suavemente se sentó en el miembro de Ale y dejó que suavemente la penetrara. Mi corazón no daba más. Era hermoso lo que estaba viendo. Lo estaba disfrutando.

    Fernanda movía la cola con mucho ritmo. Estaba gozando de una manera increíble y Alejandro por momentos era una máquina de coser. Tremenda verga entraba y salía a una velocidad nunca antes vista por mi. ¡Que lindo era ver eso!

    Alejandro hizo que una de sus manos dejó de agarrar la cola de Fer. Supongo, porque no vi con claridad, que se la llevo a su boca para mojar sus dedos e inmediatamente después, el dedo mayor de Alejandro se ubicó en el ano de Fer. Era lo que me imagine, mientras la penetraba por delante con su verga enorme, metió su dedo en ese anillo tan privado. Fernanda hizo un movimiento como para frenarlo, pero finalmente se entregó y dejó que Ale jugara también por ese orificio.

    -¡Marisa, vamos que ya nos vinieron a buscar!

    Naty le había dicho a su papá que nos busque y otra vez iba a pasar la noche en su casa. Lamenté que se interrumpiera tan hermoso espectáculo, pero tampoco quería ser descubierta como mirona. Así que en silencio fui hasta lo de Naty y me hice la tonta.

    Esos movimientos y todo lo que sucedió en el día, generaron sensaciones sexuales en mi mente. Mientras volvíamos en el auto no hacía otra cosa mas que pensar en sexo. Debo ser sincera: estaba muy caliente.

    Continuará…

  • El esposo de mi amiga me llena de semen

    El esposo de mi amiga me llena de semen

    Un gusto, mi nombre es Olivia, tengo 31 años, soy de tez oscura, cabello lacio, tetas grandes, cintura y caderas anchas igual que un gran culo y piernas anchas.

    El esposo de mi amiga es Carlos tiene 32 años de piel morena, muy guapo con cuerpo bien conservado y bastante sexy. Esto pasó debido a que en un accidente mi amiga Naty se fracturó un brazo en fechas cercanas a su aniversario de 10 años de esposos.

    Un día la fui a visitar y estuvimos platicando de como se sentía y diferentes cosas y la vi algo preocupada le pregunté que pasaba y me dijo que ya casi era su aniversario con su esposo y quería hacer algo especial pero con el brazo así no podría.

    Le ofrecí mi ayuda y acepto, hablamos de los planes para su cena hasta que tocó el que pasaría después de la cena, me contó cómo cada aniversario suelen cumplir una fantasía o fetiche juntos, me sorprendió como me contó todo eso y actúe con normalidad hasta que me hizo la pregunta.

    Ella: entonces me preguntaba si… Podrías tener sexo con Carlos en mis lugar.

    Yo: que? Tener sexo? Pero no te haría eso eres mi mejor amiga.

    Ella: por eso mismo te tengo toda la confianza y estaré ahí viendo así que no me serían infiel.

    Yo: déjame pensarlo.

    Ella: si, claro.

    Después regrese a casa y esa propuesta daba vueltas por mi mente en todo momento, no podía dormir al tener fantasías de como tendría sexo frente a mi mejor amiga y con su esposo, me toque un poco y mientras me estaba masturbando llame a mi amiga y le dije que aceptaba.

    Paso una semana y llegó el día de su aniversario llegué desde temprano para ayudar a cocinar y preparar a Naty, en un momento ella me entrego una bolsa que tenía lencería muy sexy y atrevida, me dio algo de pena pero aun así me la puse.

    Sobre la lencería me vestí de una forma más elegante pues me ofrecí igual a ser su sirvienta en la cena, Carlos llegó y al ver todo se fue a cambiar y se puso más elegante, empezaron a cenar y yo estaba ayudando en todo lo que podía, se veían muy lindos juntos hasta que se terminó la cena y era el momento de la siguiente parte.

    Me fui al cuarto a prepararme y escuché como hablaron un poco más, le avisé a mi amiga y escuchaba pasos y besos hacia el cuarto hasta que abrieron la puerta, Carlos llevaba un traje y Naty un vestido blanco que parecía un ángel y ahí me di cuenta porque mi lencería era de diablita.

    Toda la lencería era roja los tacones, medias, hilo y sostén igual que unos guantes de red, con maquillaje y unos cuernitos, me metí en personaje y apenas los vi entrar me lancé hacia Carlos y lo empecé a tocar de forma sexy.

    Carlos: pero que…? Olivia?

    Yo: si papi soy tu diablita Olivia.

    Carlos: Naty? Amor?

    Naty: jeje si cariño no te quería dejar sin sexo hoy así que le pedí a Oli que se encargará de ti.

    Carlos: Wow en serio? No te molestas si lo hacemos?

    Naty: no amor además estaré aquí para verlos.

    Naty se fue a sentar en un sofá en su cuarto mientras yo le empezaba a abrir la camisa a Carlos y él algo nervioso tocaba mis nalgas, subí una pierna en el mientras sentía su erección crecer y también le di un gran beso donde le pude transmitir mucha lujuria pues durante el beso apretó más fuerte mis nalgas.

    Lo empuje en la cama y le quite los zapatos y pantalón a la fuerza, mientras lo había estaba besando su pecho dejando marcas de mi labias hasta que le quite el bóxer y su verga salió bien dura y excitada, igual le di besos marcando mis labios con el labias y la estaba lamiendo toda.

    Carlos veía a Naty que a la vez ella me veía a mi sorprendida, casa que Carlos veía a su esposa le daba una pequeña e inofensiva mordida para que me viera mi estando en cuatro con su verga dentro de mi boca y garganta.

    Estaba babeando mucho y repartía mi saliva que escurría estuve así un rato hasta que dijo «quiero una Rusa por favor» lo mire y dije «si mi amo» me levanté y quite el sostén dejando ver mis tetas con corazones alrededor de los pezones, me acomode casi estando frente a Naty y metí su verga.

    Movía mis tetas y por lo larga que era alcanzaba a lamer y chupar la punta que sobre salía, vi a Naty y me di cuenta que nos estaba grabando y aun así seguí, después de un rato Carlos me separo y volvió a besar mientras nos poníamos de pie y me quitaba el hilo.

    Se volvió a sentar en la cama y me subió en el mientras empujó su verga dentro de mi logrando entrar fácilmente por mi saliva y lo mojada que estaba, empecé a saltar en el sin dejar de besarnos pero me detuvo y tomo con una mano mis nalgas y movía sus caderas fuertemente.

    Sentía como llegaba a mi límite y chocaba con la base de su verga, gemía en su boca y después de unos segundos me separé de su boca para gemir en alto, tenía los ojos cerrados disfrutando de cada centímetro de él, abrí los ojos y vi a Naty sorprendida por mi reacción a su esposo dentro de mi y lancé un beso a ella y la cámara.

    Después de un rato Carlos me tiro boca arriba en la cama y siguió moviéndose, apoyé los tacones en la cama y levanté mis manos con las tetas rebotando sin parar y Naty haciendo acercamientos a mí rostro que no podía disimular el placer.

    Amo la penetración y en un momento la metió hasta el fondo e hizo palpitar su verga mientras lo intentaba empujar para sacarla un poco, me dio otra embestidas y sin aguantar más tuve un delicioso orgasmo frente a los dos soltando chorritos de jugos sobre de Carlos.

    Me levanto y llevo al tocador de su cuarto empinando mi culo hacia él, la volvió a meter y estaba sensible del orgasmo así que gemía más con el exceso de jugos cayendo al suelo y sus bolas chocando contra mi clítoris Naty me vio y se acercó a mi frente a la cámara diciendo.

    Naty: te gusta la verga de mi esposo?

    Yo: sii! Mucho!

    Naty: vas a dejar que acabe adentro?

    Yo: si! Quiero tu semen!

    Carlos no dijo nada y lo hacía cada vez más duro hasta que bajo a besar mi cuello y me abrazo con fuerza, sentí su verga palpitar y seguido sus disparos de semen dentro de mi, volteé un poco mi cabeza y nos alcanzamos a besar mientras Naty enfocaba nuestros genitales.

    Carlos saco su verga y abrió con sus dedos mi coño para que la cámara viera el semen dentro de mi, ya con la toma me arrodille y se la chupe un poco más, me levanté y fui a la cama bien satisfecha y Carlos se acostó conmigo.

    Naty: les gusto esto?

    Yo: mucho.

    Naty: lo volverían a hacer?

    Yo: bueno con tu permiso si.

    Naty: amor?

    Carlos: con tu permiso si jeje.

    Naty: ok ya veremos.

    Naty dejo de grabar y se quitó el vestido para meterse a la cama con nosotros y dormir los tres juntos. Al final todo salió bien y Naty si nos dio permiso para mas veces así que de vez en cuando voy a su casa y si todo va bien tenemos sexo.

    Igual Naty ya está totalmente sana y me dio permiso de contar está gran y deliciosa experiencia que tuve con ellos, espero que disfruten leerla y si quieren decir algo déjenlo en los comentarios, nos vemos luego.

  • Esposa “forzada” por los amigos del hijo

    Esposa “forzada” por los amigos del hijo

    Esta es otra de las vivencias que Valeska me contó en un momento de intimidad. Me aseguró más de una vez (lo que igual pongo en duda) que cooperó para no sufrir heridas o ser maltratada, a pesar de terminar gozándolo como perra en celo según sus propias palabras.

    I

    Acabábamos de finalizar la tercera sesión de sexo de la tarde. Vali, con el cuerpo sudado, la respiración aún algo agitada y la mirada perdida en dirección al techo, vagabundeaba perdida entre sus pensamientos. La había notado desde su llegada media distraída.

    Yo: voy por algo para beber… qué prefieres te traiga?

    Vali: qué tienes para beber?

    Yo: lo usual… whisky…

    Vali: trae la botella…

    Yo: -al regresar me quedé parado, desnudo, al costado opuesto de la cama donde ella estaba.- estás callada hoy, chica… qué te atormenta?

    Vali: no seas latero… eres un amante, por lo que no tengo que compartir contigo nada excepto mi cuerpo…

    Yo: wow… es cierto, pero innecesario decirlo… disculpa.

    Calzándome un short deportivo salí de la habitación. Dirigí mis pasos hacia el baño. Llevaba un par de minutos debajo del chorro de agua de la ducha cuando se me vinieron a la mente escenas triple x que hacía no más de 10 minutos habíamos protagonizado con esa chica caliente, Resultado; el pito se me paró.

    Fue tanta la urgencia de poseer el cuerpo de Vali que no tuve más remedio que comenzar a masturbarme. En eso estaba cuando sentí un golpe en la puerta. –Puedo pasar.- preguntó la chica desde el otro lado. –Pasa- raudo contesté. Nos separaba la cortina de baño. En esa seudo intimidad continué jalando de mi verga con ansias.

    Yo: En qué puedo ayudar a la reina?

    Vali: no soy buena para esto por lo que o lo tomas o lo dejas… perdóname por cómo te respondí hace un rato en la pieza… en mi defensa diré que mis miedos me tienen atormentada.

    Yo: quieres contarme?

    Vali: no lo sé…

    Yo: desde hace cuanto nos conocemos, Vali??? Medio año, tal vez? En fin, a pesar de no ser un libro abierto para los demás, he alcanzado a vislumbrar ciertas cosas en ti…

    Vali: ah sí??? Como cuales, si se puede saber…

    Yo: que debo ser uno de los pocos con los que te has visto más de una vez, por ejemplo… y que estás dispuesta ha hacer lo que sea necesario para cumplir tus objetivos…

    Vali: estás en lo correcto… la razón… follas rico… nada más, con respeto, eso sí. Qué más tienes?

    Yo: No es tan así, porque aunque nos conocemos hace poco, siento que confías en mí… y por ello te gusta hablar conmigo y desahogarte contándome las cosas que te pasan… en fin… veo que lo único que realmente te importa aparte de ti, son tus hijos y lo que ellos puedan pensar sobre su madre y que estabas con tu esposo porque sabes que te amaba y por sobre lo anterior, porque era la pata que equilibraba la mesa… lo necesitabas ahí… ahora solo lo cambiaste como quien le cambia una pieza al auto que ya no funciona…

    Vali: vaya… eres psíquico o algo así?

    Yo: jajaja… no… solo pongo atención y a ti, sí que te la he puesto… Recuerdo cada una de las palabras que me has dirigido y anécdotas que me has contado…

    Vali: oye viejo verde… lo que escucho es lo que creo que escucho???

    Yo: no lo sé… depende de lo que creas sea lo que escuchas???

    Vali: es cierto, pero si mis oídos no me fallan creo que estás haciendo mi trabajo…

    Yo: contestaré con franqueza solo si tú antes me cuentas qué harás si la respuesta es sí…

    Vali: -de un tirón, corrió completamente la cortina- quieres que hablemos sobre ello o prefieres que lo practiquemos…

    La tarde se convertía poco a poco en noche. Vali, tapaba su cuerpo con un largo y ancho polerón con capucha y el cierre al medio, totalmente abierto. Miraba como casi toda la tarde con cierta tristeza al vacío. De pronto, una lágrima brotó, corriendo por su mejilla, libre.

    Vali: me das un poco de miedo ahora, Cri…

    Yo: miedo??? Qué fue lo que hice para producirte eso??

    Vali: el hecho que… es que… lo que pasa es… estúpida, ni siquiera sabes cómo decirlo…

    Yo: tranquila… es normal el hecho de carecer de explicaciones claras acerca de lo que sentimos y cómo lo sentimos… Los sentimientos son una parte del ser humano que carece de explicaciones lógicas que den cuenta de sus recovecos…

    Vali: y eso qué rayos significa…

    Yo: jejeje… significa que es normal no entender lo que sentimos… eso.

    Vali: En realidad lo que me atormenta es que algún día, mis hijos y mi familia se enteren de alguna manera de mi doble vida… no quiero que conozcan esta parte de su madre… me entiendes?

    Yo: si… entiendo, pero siento que lo que te perturba es… cuál es la palabra… específico… eso… lo que te está generando miedo es algo que ya tienes identificado… o me equivoco?

    Vali: córtala, oye… me da algo de vergüenza ser tan predecible para ti…

    Yo: no eres para nada predecible… para mí eres transparente… si… eso… a pesar de tus constantes mentiras.

    Vali: lo último no era necesario… pero en fin, tienes razón…

    Yo: puedes borrarlo, deshacerlo???

    Vali: no ni tampoco lo quiero hacer… lo que no quiero es que lo sepa alguna vez cualquiera de mis hijos…

    Yo: eres la única que lo sabe???

    Vali: no… lo comparto con otras tres personas…

    Yo: no entiendo entonces… qué fue lo que hiciste que necesita de tanto secreto?

    Vali: cuento corto: hace unos días terminé siendo follada por 3 compañeros de uno de mis hijos… fue un accidente, yo no quería… en realidad al menos al principio, ellos me obligaron… de verdad que no quería… quieres escucharme???

    Yo: solo si te quedas la noche…

    Vali: hecho!!!

    Yo: oye, chica… cómo lo haces???

    Vali: está de viaje por el trabajo y los chicos con mi mamá en la capital…

    Yo: eres una bandida…

    Vali: no… soy una perra… una puta… eso es lo que soy…

    Antes de seguir y para aquellos que no leyeron Esclava del placer, les describiré a la Chica Vali.

    Valeska es una mujer de 1.50 m con mentirosos 45 años, de blanca piel, cabello largo y liso, castaño claro con matices más claros que luce hasta media espalda.

    Expresivos y vivaces ojos, acompañan a un generoso par de labrios que encuadran una delineada y hermosa boca. Cuello largo y estilizado, seños más bien pequeños, pero perfectamente formados, ambos coronados por sendos y definidos pezones casi siempre erectos.

    De escasa cintura como la mayoría de las bajitas, sin embargo, ostenta un sexy par de margaritas en medio de la espalda baja, justo encima de su proporcionado y bien formado culo que si bien grande no es, al igual que sus pechos, posee formas perfectas y con el tamaño adecuadamente proporcionado. De piernas estilizadas y largas y bellos y refinados pies.

    II

    A partir de este momento, la primera persona que relatará los hechos será Valeska y no yo…

    Resulta que unos días antes del viaje de mi esposo me encontraba sola en casa dado que mi marido recién partía con rumbo del aeropuerto con mis hijos (20 y 18 años respectivamente) para embarcarlos hacia la capital. Llevaba puesta una corta bata de seda que apenas tapaba lo justo de las miradas indiscretas.

    Cuando sentí los golpes en la puerta pensé que era él, ya que hacía nada había partido por lo que abrí la puerta de sopetón. Cuál fue mi sorpresa al ver del otro lado a Pablo (21), uno de los amigos de mis hijos. Estaba con la boca abierta, pues uno de mis senos estaba totalmente expuesto.

    Yo (Valeska): -Guardando el pecho y ordenando mi bata, le dije- llegaste tarde, Pablo. Los chicos ya se fueron…

    Pablo: lo sé, tía… vine porque necesito conversar con usted… Puedo?

    Yo: claro, hijo… pasa y ponte cómodo… me cambio y vuelvo…

    Pablo: no es necesario que lo haga, tía… es cortito lo que tengo que decirle… pero antes tome… le traje un pequeño presente, -le dije entregándole una muestra de perfume- espero le agrade.

    Un par de segundos después de olfatear su aroma, caí sin sentido. Desperté sobre una cama que no era la mía, según lo que ellos me dijeron, media hora más tarde, en la habitación del que supe al poco, era el cabecilla de la maniobra, Pablo. De inmediato noté la presencia de otros dos amigos de los chicos, Marcelo (21) y Ángel (20). Los dos junto a Pablo sentados en sillas mirándome y tocándose, por encima de la ropa, sus ya elocuentes bultos, a pocos centímetros de donde me encontraba.

    Pablo: voy a hablar en nombre de los tres… estamos cansados de sufrir por culpa suya… Si… no me mire con cara de inocencia… es su culpa por años de pasearse delante de nosotros vestida con prendas similares a la que está usando, mostrándose y con ello dejándonos enfermos de calientes…

    Yo -escuchaba atenta y debo agregar, gratamente sorprendida de cada palabra con los ojos fijos en los suyos, pero no pude evitar responderle-. Ya veo… igual que ahora, o no…

    Pablo: -el muchacho siguió hablando como si se hubiese aprendido un discurso.- Estamos acá, tía, porque la semana pasada, usando ese mismo pijama, pero aquella vez sin calzones, después de pasearse delante de nosotros por largos minutos, al parecer se dio cuenta que la mirábamos con deseo, pues antes de retirarse y despedirse como siempre lo hace, nos miró fijamente unos segundos y señaló a modo de comentario casual: el que mira sufre y el que toca goza, o no cabros… que piensan de eso? Yéndose de inmediato sin esperar por su respuesta…

    Yo: mira pendejo mal educado, en mi casa ando como se me da la gana y si tú o ustedes par de babosos se calientan es su problema, no mío… ahora, o me llevan a mi casa o les prometo sus padres lo sabrán…

    Ángel: mi papá dice que usted es una puta… no le creerá…

    Marcelo: mi mamá dice que usted se hace la mosca muerta, pero que se los come atravesados…

    Pablo: de hecho a mi mamá le saqué a escondidas esto… -en la mano había una foto conmigo de protagonista, comiéndome tres pollas al mismo tiempo y de fondo a más tipos desnudos, esperando.´- Veo que la reconoce, tía… perfecto…

    Yo: pendejo mal parido… mi esposo pronto llegará a casa y notará mi ausencia…

    Ángel: no lo creo… él ya sabe, por tu propia mano, que irás de compras el resto de la tarde para rematar en casa de su amiga Rosana con quien tomará el té y copuchará hasta cerca de la media noche…

    Yo: y qué diablos esperan obtener de todo esto??? Acaso pretenden violarme???

    Pablo: espero no sea necesario… pero mira… le propongo lo siguiente… si coopera, le prometo que le entrego la única copia de la foto y que no le contaremos a nadie…

    Yo: está bien, cooperaré, pero eso no significa que esto que van a hacer no sea una violación… porque me siento obligada a acceder a sus términos para salvaguardar a mi familia y solo por eso son unos malditos…

    Marcelo: lo que tú digas, puta… ahora sácate eso y comienza por chuparnos la verga y hacerte la idea que desde ahora y por un rato, serás nuestra zorra…

    Intenté replicarle, pero Ángel me silenció con una moderadamente enérgica bofetada en la bola, agregando, mejor cállate perra y obedece… se te dijo que la chupes… chúpala… Eso me convenció que hablaban en serio por lo que, al comienzo de mala gana, obedecí.

    Tenía a los tres rodeándome. Chupé alternativamente sus vergas erectas por lo que me pareció una eternidad hasta que Ángel se ubicó debajo de mí y comenzó a lamer mi clítoris, coño y ano con calculada maestría. Sin poder evitarlo, gemí…

    Marcelo: parece que a la puta le gusta después de todo… vamos a ver qué tan puta eres, zorrita… a ver, dímelo tú misma… qué tan puta eres…

    Como aún la voluntad me respondía, levanté la vista, continuando con la mamada a modo de respuesta. La lengua del pendejo estaba consiguiendo romper el hielo y comenzar a hacerme gozar, sin embargo, aún me resistía, pues la cólera me invadía porque disfrutarlo significaba que ellos tenían la razón sobre lo puta que soy, pero no quería revelárselos, pues era mi secreto.

    Al poco rato ya estaba completamente excitada. Los cabros se turnaron para que siguiera mamándole sus vergas de a uno hasta que acabaran. Pablo fue el primero. Folló mi boca con frenesí por casi un par de minutos, acabando profusamente.

    Como en el momento de eyacular tomó de mi cabeza, me fue imposible no tragarme su semen. Inmediatamente después fue Marcelo quien tomó su lugar. Menos de un minuto tardó en llenarme nuevamente la boca con su leche. Estaba terminando de comerme su semen cuando Ángel quiso lo suyo también.

    Con Ángel la cosa se demoró casi 5 minutos. Pensaba que todo había terminado mientras el último de los pendejos vaciaba sus testículos en mi boca, pero en cuanto se retiró fue directo a mi conchita solo para recomenzar con las lamidas que, muy a mi pesar, hacía un rato había dejado de lado, solo para que nuevamente Pablo tomara su lugar.

    Seguimos por largo rato en lo mismo, uno después del otro, hasta que ya no pudiendo aguantarlo más, una oleada de calor que salía desde mi conchita se extendió rápidamente por todo mi cuerpo, cediendo éste al primer orgasmo de la jornada. Cada uno acabó dos veces, llenándome los senos y por supuesto la boca de ingentes cantidades de fluido seminal.

    Ángel: -saliendo de entre mis piernas, dejándome aún arrodillada entre los otros dos- ya cabros, la perra está lista para la cruza… acaba de sentir un orgasmo… quién iba primero???

    Pablo: dale tú… yo aún estoy fuera…

    Ángel: escuchaste perra… serás mía… quiero que te pongas en cuatro como la buena perra en celo que eres y abras tú misma ese caliente coño que te gastas para follarte como la puta que eres…

    Mientras escuchaba al pendejo, con el rabillo del ojo, noté una sombra acercarse por la derecha. Era Pablo. Susurrando en mi oreja, dijo:

    Pablo: Le apetece a la señora una verga adicional en la boca justo ahora?

    Yo: no… y córrete de acá que no es tu turno…

    III

    Te prometo, Cri, que en ese momento tuve la certeza que no eran ellos los que manejaban la situación, sino que era yo la que tenía el sartén por el mango porque si bien era su puta en esos momentos, por años fui la Tía Vali por lo que ya no por miedo, sino por una desenfrenada lujuria obedecí cada una de sus instrucciones.

    De una sola estocada llegó hasta el fondo de mi coño iniciando al tiro un brusco mete y saca. Segundos después varias veces me hizo la misma pregunta: Te gusta perra??? Te gusta sentir mi verga follándote, zorrita???, recibiendo solo gemidos contenidos como respuesta.

    En el momento en el que de verdad empezaba a gozar como una perra, Ángel se corrió en mi espalda prematuramente. Al salirse, el lugar lo ocupó Pablo, follándome el excitado coño como un loco. Ese hecho permitió que siguiera gozando hasta el orgasmo.

    Al notarlo, Pablo se detuvo aprovechando la ocasión para darme vuelta. Tomó con sus grandes manos mis tobillos separando al máximo mis piernas e incrustando su inmensa verga solo para continuar follándome al mismo ritmo de antes.

    Pablo estuvo follándome en varias posiciones y de manera brusca, casi brutal en ocasiones, por casi 10 minutos, tiempo en el cual alcancé dos orgasmos más, pero me faltaba algo. Me follaba a lo misionero como cavernícola hasta acabar entre insultos y pullas en mi contra sobre mi bajo vientre.

    Pablo se había retirado luego de limpiar su eyaculación y nadie reclamaba su trono. Las escatolalias de grueso calibre que Pablo me propinara por casi medio minuto me pusieron a mil… Lo único en lo que pensaba era en sentir más verga. Por ello, sin juntar las rodillas y con el solo deseo de seguir follando, exclamé, -quien sigue… o acaso ya no se la pueden???-

    Marcelo: Sigo yo, tía… es decir, zorra come verga…

    Si bien, el pendejo había eyaculado ya una vez, solo pudo mantener la follada por 3 minutos. Eso sí, sus ademanes en no pocas veces rozaban la violencia. Me dolió, pero sentí que estaba interpretando un papel que no sentía por lo que no logró arruinarme el momento.

    Ángel: -susurrando en mi oído- y ahora si le apetecería a la señora una verga adicional en la boca?

    Yo: si… dámela…

    Por escasos tres minutos, me follaron dos pollas distintas a la vez. Empero fue tan efímero el tiempo que duró la doble follada que solo contribuyó a ponerme más caliente aún de lo que ya estaba. Tenía una verga en la boca y las rodillas separadas, moviendo la cadera y tocando mi cuerpo como una real puta caliente.

    Ángel: tía…

    Yo:-sacándome su verga de la boca- que no soy tu tía… o ya lo olvidaste, pendejo…

    Ángel: en ese caso… ven para acá que te voy a seguir dando verga… -El chico en un ´ágil movimiento me dejó, otra vez, en cuatro patas.- ahora putita mía te voy a reventar ese oloroso y rosado culo que tienes.

    El que sí me hizo sufrir, solazándose en ello, fue Ángel, pues si Pablo fue brusco, Marcelo casi violento, Ángel fue malvado, pues gozó al máximo cuando me escuchó suplicar que fuera menos cavernícola. No se pareció en ningún caso a lo que siento contigo, Cri… Tú me preparas… Este jetón me la mandó a guardar hasta el fondo sin siquiera un poco de saliva.

    De inmediato le reclamé y exigí que no siguiera haciéndolo de esa forma porque me causaba dolor, contestándome él con un -cállate zorra y si quieres que no te duela tanto mejor tócate el clítoris- entendiendo que no había nada mejor que hacer, lo hice.

    La metió toda dentro de mi culo a la cuarta brutal estocada. Una vez ahí, se detuvo por un par de segundos tras los cuales sentí una fuerte cachetada en mi nalga derecha. Calló mi débil protesta otra nalgada, esta vez, en mi glúteo izquierdo.

    Ángel: ni te imaginas cuanto tiempo soñé con tenerte justo así como ahora… Eres la puta más exquisita que mis ojos han visto…

    Al tiempo que hablaba iniciaba un lento pero igualmente áspero mete y saca que si bien comenzó con dolor, al poco solo me hacía gozar salvajemente. Poco tiempo necesitó el bruto follándome el culo duramente para sentir un nuevo, pero diferente orgasmo.

    Hasta segundos antes del clímax, tenía claro la ubicación de los otros dos comensales. Estaban a poco más de un metro, meneando con la mano, enfrente de mí, sus ya de nuevo erectas vergas. Sin embargo, al despertar del placer, debido al reinicio del brusco mete y saca que Ángel le propinaba a mi culo de pronto los vi con sus vergas listas uno a cada lado de mi rostro.

    Pablo: y ahora se va a comer esta verga… abre la boca, putita…

    Ángel: -dirigiéndose a Marcelo- chico… métete debajo de ella y ponle la polla en el coño… está tan caliente que se la va a comer con deleite… anda, mono… eso.

    Escuché la arenga, pero no hice ni dije nada por lo que por medio de felinos movimiento, Marcelo logró quedar a tiro de cañón en pocos segundos. Entonces, por efímeros instantes y los últimos en mucho rato, el bombeo en boca y culo cesó solo para permitirle a la verga del chico, meterse y coordinar el mete y saca.

    Por las siguientes casi 2 horas no hubo momento en el que no estuviera tapado con verga uno o más de mis agujeros. En todo caso, si bien igual lo gocé, debo decir que aún siento dolor en mis brazos, senos y ano por la brutalidad con la que fui tratada. Ahora me parece curioso que el haber sido brutos y maltratadores conmigo fuera lo que más me excitó.

    Vuelvo a tomar la primera persona que relata el cuento desde ahora.

    Nuevamente estaba la mirada perdida en el rostro de la chica infiel. Su mano, que desde hacía un rato ya tocaba su coño, estaba detenida en medio de sus piernas. Sus dedos brillaban debido a sus jugos vaginales.

    Yo: wow… me tinca que sí lo gozaste diablilla… me gustó, pero no entiendo por qué tienes miedo que se sepa si no quedó evidencia de los hechos y los protagonistas prometieron guardar el secreto y al mismo tiempo destruyeron la foto que tenían para usar en tu contra.. De qué me estoy perdiendo?

    Vali: lo que pasa es que el martes pasado me llamó uno de los chicos amenazándome con divulgarlo si no lo repetíamos, palabra de hombre, solo una vez más. Que tenía hasta el viernes para contestar o comenzaría.

    Yo: y en qué te afecta lo que pueda decir un pendejo… es tú palabra contra la de él… no alcanzo a ver qué puede ganar con todo eso???

    Vali: él… nada… pero yo podría perderlo todo, pues sus palabras al menos sembrarían la duda en mi familia… a partir de allí, todo puede pasar…

    Yo: entiendo… la pregunta acá es si acaso tú quieres o no quieres hacerlo de nuevo???

    Vali: no… y sí…

    Yo: cómo es eso???

    Vali: no sola con ellos porque como te conté en ocasiones fueron algo bruscos… pero sí lo haría contigo ahí, porque me cuidarías y porque de verdad me gustó mucho cómo me lo hicieron… ya sabes que si quieres excitarme hasta perder la razón o me das alcohol o me das tratamiento de puta… Me encanta… y… a ellos les sale del corazón… de verdad siento que me ven como si en realidad fuera su puta privada.

    Yo: mira chica… debo decirte que los chicos tienen razón…

    Vali: por supuesto que no la tienen… yo soy una puta, pero la puta de nadie… qué buscas… para qué me pasas el teléfono???

    Yo: para que los invites para acá… es cierto lo que dices, pero hoy… no sé después, serás la puta de ellos y mía… marca el número de Pablo… los vamos a convocar de uno en uno… Ellos tendrán su lección y tú… como decirlo… y bueno… tú disfrutarás de tu pervertidamente lujuriosa venganza…

    Vali: y tú… que te puedo decir, el tenerme aquí, dispuesta, receptiva para ti, espero sea recompensa suficiente…

    La llegada de un mensaje nos interrumpió. Varios segundos pasaron mientras Vali leía y luego mascullaba el mensaje… Viene solo…

    Yo: perfecto… en cuanto al premio… el conocerte ha sido, por mucho chiquitita lo mejor que me ha pasado en muchísimo tiempo… “por ello, tu entrega me deja a mi terriblemente endeudado… ahora preparémonos para recibir a ese patán…

  • Un nuevo lugar

    Un nuevo lugar

    Me pregunto cómo lo supo. Yo lo sabía, incluso se lo había dicho varias mujeres con quiénes estuve. La sensualidad es algo en lo que se aprende a confiar, las demás no lo comprendieron con el cuerpo, con el orgasmo de la punta del dedo, de la lengua; ella era sensual.

    Hermosa previa, previa que es todo. Manoseos de culo, besos en el ano, le chupé todo entre las piernas: le metí la lengua adentro, pasé toda mi cara entre sus labios, jugué con su bultito delicado. Le toqué los muslos, la provoqué acariciándole el culito, le besé la pelvis, subí. Con mi mano agarrándole la vulva le besé los labios, lamí sus labios, le metí la lengua en la boca, llamé su lengua a jugar en el espacio. Le metí la mano en las tetas, le pellizqué un pezón, lo acaricié con la lengua en círculos ensalivados, saboreé, sabor a pezones y gemidos.

    Me tomó. Con sus manos en mis brazos, firme me dio la vuelta, me quería. Me olfateó el pecho, deslizó sus manos por mi piel, mis pelos me cosquilleaban. Me abrió las piernas, afirmó su lengua en el cuerpo de mi pene, al llegar a mi cabeza roja, palpitante, se hundió toda mi verga en la boca. Chupó, chupó con un amor al pene como jamás sentí. Sentía su manos masajeando mis huevos, la otra acariciándome la raja. Me perdí toqueteándole las orejas. Y subió.

    ¿Lo estaba descubriendo? Me chupeteó un pezón, me hizo cosquillas con la lengua. Con su mano tomando firme mi pene duro, parado, palpitante, me hacía una paja. Todo es orgasmo. Con su otra mano me acarició el pecho libre, seguía prendida de mi pezón peludo, alimentándose de mis señales de placer. Me miró. Me besó. Le respondí al beso abrazando su cuerpo con mis piernas. Apretándome todo contra ella, apretándola contra mí.

    Se sentó en mi verga. Penetró, penetré. Se sentó en mí, adentro suyo su humedad me encandilaba, perdía la noción de todo. Miramos, ambos, ese espectáculo de penetración, una erección hundida en ella, dos pelvis oscuras a distancia de nada. Me sentí adentro suyo. Me miró con cara de podés verme de todas las formas en las que soy, yo también. Estábamos inundados de placeres, de orgasmos, lo supe por sus gestos, sus agarre en mí, la torsión de sus piernas, su voz que gemía. Yo también, ella también. Agarrón, abrazo, mis manos frotando su espalda en frenesí, cogida divina, exhalación descontrolada, gemidos largos, confundidos, gritos. Llegamos juntos.

    Se quedó acostada en mí, dejamos nuestros cuerpos sueltos, en la confianza de las respiraciones.

    No sé si lo sabía de antes, o sí descubrió ahí el placer que siente un hombre en sus pezones.

  • La primera vez con mi sobrina

    La primera vez con mi sobrina

    Al amparo de la noche, encontré a mi sobrina teniendo sexo con mi hijo. 

    Ella es una chica menudita pareciera un ángel sin mucha gracia encima de tanta ropa, pero desnuda a sus 18 años, senos grandes, ojos color miel, 1.50 y viéndola rebotar encima de una verga grande y morena ella con sus ojitos cerrados viendo hacia el techo con sus mejillas totalmente rojas y gimiendo fue una shock para mí.

    Los dejé estar aunque por la edad de ella y la edad de mi hijo lo confronté al otro día.

    -Óyeme cabron ven para acá

    – que hay

    -Te vi con la Sam no me salgas con que no porque te madreo ahorita mismo.

    El balbuceo se quedó callado mirada abajo.

    Le increpe que desde cuándo y que por qué había abusado de la confianza su respuesta me dejó peor.

    – papá yo no la busco, desde que llegué ella me buscó y un día estando yo con unas copas ella se me sentó en las piernas y me beso lo demás no me contuve.

    -tienes pruebas.

    Me muestra el celular y tiene conversaciones de WhatsApp ella pidiéndole que deje su puerta abierta que irá a qué la fornique él se niega y ella le dice o me abres la puerta o hago escándalo. Lo tenía en su mano ella era la que dominaba la situación.

    Varios días anduve observándola a ella y su forma de actuar. Cuando no estaba su tía (mi esposa) y su mamá ella andaba con ropas ligeras shortcitos arriba de la nalga, tops siempre provocando a mi hijo.

    En una ocasión hubo carnaval cerca de la casa fuimos todos pero las hermanas andaban con su mamá (mi esposa y mi cuñada) yo me fui a los toros con mi hijo. Y Sam con sus amigos.

    Mi hijo es un poseso a la hora de beber y como yo estaba con el termino muy ebrio, tanto que antes de las 12 lo tuve que llevar a casa llegando el no alcanzo a meterse en su recamara se quedó en el patio en una silloneta que es cómoda.

    Yo me fui a la sala y estaba tomando un par de tragos más cuando veo un par de mensajes en el celular de mi hijo.

    -No te vayas a dormir hee

    -llego en media hora déjame abierto…

    Mi cabeza giraba al mil por hora que hacía. La esperaba y le reclamaría lo de mi hijo y ella. Que mejor forma de caerle en su mentira que siendo yo el que la esperara en el cuarto.

    Ese día traía una bermuda y playera. Me metí al cuarto de mi hijo apagué todo. Me quité mi playera y me metí bajo la sábanas. Paso más de media hora yo estaba ya dormitando, cuando escucho ruidos y la puerta de la casa 5 minutos después escucho como abren la puerta de mi hijo y la cierran estaba a punto de quitar la sabana y reclamar cuando ella me quita la sábana y se monta encima mío.

    Solo traía una bombacha puesta iba preparada para la cogida de esa noche. Se me pego a los labios y me beso, grande fue su sorpresa al sentir mi bigote y un cuerpo más ancho y gordo que el de mi hijo. Quiso separarse pero mis manos ya estaban sosteniendo la como tenazas alrededor de su cintura y culo, les digo es menudita cuerpecito de ninfa.

    No me costó trabajo meter mi lengua en su boca y sentir su aliento a cerveza.

    Ella solo se quedó quieta sin saber que hacer yo le bese el cuello y las tetas cuando mi mano ya estaba abriéndose paso a través de su bombacha y mi boca succionaba esos ricos pezones fue cuando ella reaccionó y con su mano me agarró de la cabeza y la otra mano agarro mi muñeca que estaba profanando la húmeda conchita sin mucho vello que se encontraba húmeda de sudor orín y sus jugos.

    Cuando empezó a gemir fui bajando a su otro pecho y mis dos dedos ya jugaban con toda esa conchita mojada, que mi lengua atrapó en un par de lametones que me llevaron a perder la poca cabeza que hilaba retahílas por esa situación.

    Me subí encima de ella, libere mi verga que se encontraba hinchada y dura como hace mucho tiempo no había estado y la penetre completa de una sola estocada.

    Sentía su estreches, sus palpitaciones, sus dos manos agarrándome de los brazos y las piernas en automático se enrollaron a mi espalda cuando se sintió llena, de su boca solo se escuchó un gemido largo y quedó.

    Me acomode de tal forma que mi mano la agarro de su coleta y la otra mano la agarro de su cuello y le empecé a dar durísimo muy rápido y solo le decía:

    – a esto venías verdad putita, para esto es que estabas aquí perrita

    Ella solo gemía y sus manos iban de mis manos a mi pelvis como queriendo detener la fuerza de los embates pero no decía nada solo gemía. En 3 minutos creo me vine como si fuera la última, siete contracciones en mi pene soltaron inmensas gotas en lo más profundo de su útero. Mi pene no dejaba de taladrar si interior hasta que no salió más esperma con dirección a su hueco.

    Ella quedó quieta como desmayada sus manos me soltaron para agarrarse los dos pechos.

    Yo no perdí oportunidad y me baje a limpiarle toda la lefa y chupar esa conchita rosada blanquita con su pequeña mata de pelillos güeros mi lengua escarbaba lo más profundo de su vagina la mordí la chupe mi lengua jugaba en todas direcciones ella empezó a gemir sus piernas querían cerrarse a mi alrededor pero sus manos empujaban mi cabeza para que siguiera escarbando en su interior.

    Cuando mi pene se encontraba erecto y palpitando por querer entrar de nuevo yo con mi boca llena de esperma y sus jugos me subí y la bese, al principio ella como que no quería supongo que por asco.

    Pero después de meterle la lengua y de ella sentir otra vez mi pene dentro se dejó llevar solo me abrazo y me dejó hacerle la puse de cucharita y se la metí de una su pequeño culo rebotaba le di un par de nalgadas pero ella como que no era de ese tipo así que me entretuve magreandole las tetas y apretando sus pezones mientras mi pelvis se movía a un ritmo despiadado.

    Le dije primero súbete de forma algo temblorosa. Pero no se movía por lo que le dije.

    Súbete putita ensártate como lo haces con Alfonso…

    Ella salió de su trance y se subió quedó en cuclillas metiéndosela solita pero yo le ayudaba moviendo mi pelvis ella no se acomodaba por lo que me senté con ella ensartada y le apretaba su culito ella solo gemía se dejaba hacer.

    Volvimos a estar de misionero y empecé a metérsela más duro ella solo incremento sus gemidos y sus manos agarraron mis brazos que la tenían sujeta de su pequeña cintura.

    Me vine igual en su interior y me quedé dentro hasta que mi pene se puso flácido. Me recosté y le dije:

    -Ya vete a dormir que tu mamá y mi mujer ya vienen

    No hubo más intercambio de palabras. Ella se fue así desnuda chorreando de semen a su cuarto. Ese día llegó mi esposa como a las 3 am con su hermana y le di durísimo como tenía rato que no le daba.

    Al otro día solo me acuerdo que le dije tomate está pastilla.

    Han pasado más de 15 días y los dos nos rehuimos hasta que volvimos a perdernos en un momento de locura.

    Si quieren la siguiente parte, dejar comentario.

  • Por curioso me rompen el culo

    Por curioso me rompen el culo

    Hola me llamo Ramon, tengo 35 años, soy de la fuerza de seguridad en argentina, casado y soy feliz con mi mujer y mi hijo. Por cuestiones de la vida me trasladaron a un pueblo horrible con un calor infernal y como no podía negarme me fui, mi esposa quedo en la ciudad con mi hijo porque ya mi hijo era pequeño y el calor del lugar donde iba no lo iba a aguantar.

    Bueno llegué al pueblo ese y en mi trabajo me dieron 2 días para conseguir donde alojarme, me dieron indicaciones de lugares de alojamiento y salí caminando a buscar. Recorrí varios lugares hasta que llegue a una casa que me gusto de entrada y toque timbre, me atendió un hombre de unos 48 años y le pregunte si tenía lugar de alojamiento a lo que contesto que sí, que pase. Entre y era una linda casa, vivía solo el, me comento que se había separado hace unos años y que sus hijos vivían en otra provincia, me invito un jugo y empezamos a charlar; me pregunto cosas normales, como indagando a quien iba a rentar la habitación; llegamos a un acuerdo y le dije que iba por mis bolsos hasta mi trabajo y volvería. Una vez de regreso me llevo hasta la habitación donde el ya había preparado todo, era bastante amplia y comoda y me dijo que me instalara tranquilo que el saldría hacer unas compras. Acomode mis cosas y entre a ducharme, salgo solo envuelto con la toalla y me recuesto en la cama a mandar mensajes a mi esposa; en eso golpean la puerta y era el, le dije que pasara y me dijo que si quería bajar para conversar y tomar unos mates le dije que me cambiaba e iba.

    Me puse un short cómodo y una remera y fui, charlamos un buen rato y luego empezó hacer la cena mientras yo cebaba los mates y ahí me comento lo inesperado; él era bisexual y que su mujer lo había descubierto con otro hombre; yo quede sorprendido, me dijo eso para saber si me molestaba que el traiga hombres para tener sexo. Yo no sabía ni que decir, solo atine a decirle que él era dueño de la casa que a mí no me molestaba. Así paso la cena y miramos tv por un rato, hasta que le dije que me iría a dormir porque tenía que ir a mi trabajo a firmar unos papeles, me despedí y fui a mi habitación; estuve recostado por unas horas escribiéndome con mi esposa y me quede dormido.

    Al día siguiente fui a trabajar y fui a la casa tipo 21:30 y había una nota sobre la mesa y era de Sergio que escribió «La cena esta lista, yo estaré ocupado en mi pieza», agarre el plato con la cena y de camino a mi habitación escuche unos gemidos, si, estaba cogiendo con otro hombre, me dio un poco de repulsión y fui sin hacer ruido. Mientras me duchaba no podía dejar de pensar en lo que pasaba a tan solo unos metros de mi habitación, pero no quería pensar tanto en eso y me acosté a cenar y mirar tv.

    Así transcurrían los meses y mi esposa me calentaba mandándome fotos hot de sus tetas, su culo y su conchita y yo no daba más de la calentura, vivía haciéndome pajas mientras me bañaba, mientras estaba acostado veía porno y me hacía terribles pajas; hasta que no sé porque pero recordé los gemidos de ese hombre y dude, pero busque en la página porno sobre sexo entre hombres y la verdad que mire unos minutos y deje porque me parecía asqueroso. Pasaron 8 meses de que estaba ahí y mi calentura ya era extrema. Estando en mi trabajo recibo un mensaje de Sergio que decía así:

    Sergio: Hola, debo viajar por una urgencia, queda la casa a tu disposición

    Yo: Hola, bueno dale espero que no sea nada grave

    Sergio: No, solo debo ir a firmar los papeles de divorcio y ver a mi hijo que esta algo enfermo.

    Quedo así y no me escribió más; cuando llegue a la casa ya no estaba él; y decidí bañarme y preparar algo para comer; termine de cenar y cuando iba hacia mi habitación me dio curiosidad por ver que había en la pieza de Sergio, dude por unos segundos y me decidí a entrar; era un lugar bastante lindo con luces de colores, parecía un telo jeje. Mire así de reojo nomas pero la curiosidad fue más grande y empecé a hurgar en su cajonera y para mi sorpresa había un consolador de unos 18 cm color rojo, solo sonreí y lo deje en su lugar. Sali y fui a tratar de dormir, no lograba conciliar el sueño y puse porno para hacerme una paja, y puse porno trio y en una escena el vago le chupaba la pija al otro mientras la mina le chupaba la pija al que chupaba y me sorprendió que cuando vi eso mi pija latía de tan dura que se puso y dije dentro de mi «no, no puede ser», busque donde solo era sexo gay y lo comprobé, me excitaba eso, me hice una paja viendo esa pija reventando el culo del vago y acabe como loco. Paso así y al día siguiente no pare de pensar en los videos, la paja y sobre todo en ese consolador. Y dije, nadie se va a enterar, es solo un consolador, así es pensaba hacer algo que jamás imaginé.

    Al salir de mi trabajo fui decidido a lo que tenía pensado; entre a ducharme y salí solo en toalla directo a la pieza de Sergio, busque ese consolador y lo lleve a mi habitación, puse videos porno con hombres y ahí estaba de nuevo mi pija al palo. El consolador era de esos que se pegaba a los lugares; y así lo hice, lo más gracioso era que lo miraba sin saber qué hacer y entonces busqué videos con consoladores, y hacia lo mismo, era tal mi calentura que ni pensaba en lo que hacía, y metí en consolador en mi boca e imaginaba que era una pija de verdad estuve así por un rato mientras chupaba el consolador me hacia una paja y acabe. Fui y dejé el consolador en su lugar y me fui a dormir. Al otro día rutina y pensaba en lo que había hecho y en eso recibo un mensaje de Sergio…

    Sergio: Hola ya estoy de vuelta

    Yo: Hola bueno espero te haya ido bien

    Sergio: Si así es nos vemos más tarde

    Yo: Dale

    Llegue a la casa y ahí estaba Sergio en el sofá mirando tv, lo saludo y me voy a duchar; cuando termino bajo y empezamos a tomar mate hasta que me dice…

    Sergio: Y que tal estuvo las cosas estos días en mi ausencia

    Yo: Bien, tranquilo sin percances

    Sergio: Y te puedo mostrar algo?

    Yo: Si no hay problema

    Y buscaba algo en su celular, y cuando me mostro quede estupefacto, era un video mío entrando la primera vez donde vi su consolador y la segunda cuando me lo lleve. No sabía que decir, hasta que le explique, y más allá de enojarse solo se reía, y me pregunto…

    Sergio: Te lo metiste?

    Yo: No no no, ni ahí, disculpa no sé qué se me paso por la cabeza de verdad y fui a mi habitación…

    Pasaron las horas y yo pensaba en irme a alquilar a otro lado, no sabía qué hacer y se ve que quede dormido hasta que entre sueños siento algo caliente en mis labios y cuando abro los ojos lo veo a él, parado apoyado por el respaldo de la cama y lo que tenía en mis labios era la cabecita de su pija, yo solo atine a correr mi cara y él me dijo.

    Sergio: Quede re caliente imaginando que hiciste con mi consolador y mira como esta mi pija…

    Estaba dura, era una pija de unos 19 cm, venosa y una cabecita que se veía lisa y suave.

    Yo: Disculpa solo fue curiosidad nomas, fui impertinente al meterme a tu cuarto y tocar tus cosas, perdóname y mañana mismo me voy…

    Pero yo no dejaba de ver su pija dura y palpitante y me di cuenta que mi pija, que no es así de grande, a lo sumo llegara a 16 cm pero es gruesa, se ha puesto dura de ver la pija de Sergio… y él dice…

    Sergio: Contame que hiciste, dale me hago una paja mientras me contas…

    Y el morbo me pudo, quería verlo pajearse y le conté… me senté en la cama y el parado a unos metros se hacia la paja mientras yo le contaba lo que hice y en un momento dado acaba y un lechazo vino directo a mi cara hago a un lado como para limpiar mi cara y cuando regreso estaba nuevamente su pija cerca de mi cara y me dice…

    Sergio: Chupala, hace de cuenta que es mi consolador, cerra los ojos…

    Estira su mano hasta mi pija y me dice, «Ves, sé que te gusta esto»…dale chupa mi pija…

    Agarro su pija que estaba algo dormida y empiezo a chupársela, era una sensación rara, un olor a pija, bello y pis… pero se la chupe de una manera que el gemía y decía que le gustaba, que era un experto… yo para ese entonces ya estaba re calenté que me arrodille y se la chupaba como puta en celo y él se dio cuenta, me agarro de la cabeza y metía su pija hasta hacerme dar arcadas y me dijo…

    Sergio: Chupas como todo un putito caliente, te voy a dar tu premio, putito

    Me sujeto bien la cabeza dejo la mitad de su pija en mi boca llenándomela de leche…

    Eso es solo el comienzo, si les gusto después le contare como me desfloro el culo…

  • Tras el primer concierto (II)

    Tras el primer concierto (II)

    Álvaro se sintió como un estúpido en cuanto se percató del hecho fundamental que había pasado por alto hasta ahora: estando solo con una persona más, cuando ambos se corrían el polvo terminaba; con dos más, debía complacerles a ambos antes de poder descansar. Sin que Héctor tuviera que pedírselo se metió el glande de su pene en la boca. El sabor que percibió también era salado, pero diferente del que impregnaba su boca. Más ácido, quizá. Saboreó la piel cálida y húmeda y tragó un poco más, mirando al hombre a la cara. Este asintió complacido y alentó al muchacho empujando su cabeza hacia abajo.

    Si antes había notado punzadas en la mandíbula ahora notaba una verdadera molestia, fruto de la longitud mayor de Héctor, aunque no tenía la anchura de su amigo. Aún con esas, siguió tragando, dejando que el grueso trozo de carne se deslizase dentro de su boca más y más, hasta alcanzar su garganta y provocarle furiosas arcadas. Héctor le sujetó por el pelo y se retiró ligeramente, dejando que se calmase antes de tomar el control. Poco a poco fue avanzando de nuevo, asegurándose de llegar a la garganta, pero de forma más sosegada, intentando no causar arcadas innecesarias y a la vez entrenar al joven para que aceptase todo su tamaño.

    Mientras el gigante se afanaba en su boca, Víctor había retirado el consolador del ano del chico. Con los dedos mantuvo abierto el estrecho canal, contemplando el interior rosado y húmedo, lleno de viscoso lubricante que invitaba a penetrarle una y otra vez, comprobar cuánto era capaz de soportar y repetir de nuevo, tan solo porque podía. Con una sonrisa ladina recogió el juguete que había estado usando y le clavó de nuevo, tan despacio que Álvaro pudo notar perfectamente cómo avanzaba por su interior, sobrepasando el punto donde estimulaba su próstata y siguiendo por el recto. Le dejó dentro y sopesó en su mano los testículos del chico, que no pudo evitar mover las caderas pidiendo más.

    –¿Estás seguro de que no puede? A mi me parece que es una puta insaciable –comentó el músico, dirigiéndose únicamente a Héctor.

    Álvaro, entre ambos, alzó la mirada con cierta sorpresa. Había hablado como si él no estuviese presente, como si no tuviese voluntad alguna en lo que iban a hacerle. La idea le inquietó un momento antes de recordar las aseveraciones de Héctor, que dieron paso de nuevo a la tranquilidad, la confianza y una curiosidad irresistible por saber de qué hablaban.

    –No, no puede. Créeme, el chaval es demasiado estrecho.

    –¿Seguro? No hace más que tragar como todo un campeón –insistió Víctor palmeando sus nalgas.

    Los azotes no iban pensados para hacer demasiado daño, pero todavía las sentía enrojecidas y calientes por los que le habían dado anteriormente, por lo que no pudo evitar soltar dos agudos gemidos y retirarse un poco. Víctor apretó más los testículos dentro de su manaza y Álvaro entendió que más que le valía quedarse quieto si no quería que la presión se convirtiera en algo mucho más doloroso y difícil de soportar. Escuchó un resoplido procedente de Héctor y comprendió que se reía, si no de él, de algo relacionado con él.

    –Te lo juro. Pero puedes hacer tú mismo la prueba: fóllate su culo, con ganas, y a ver si no cambias de idea.

    –Hagamos la prueba –confirmó con los ojos brillantes y una sonrisa artera en su cara.

    Sin dirigirle la palabra Héctor extrajo de un tirón el consolador y le agarró del pelo, usándole a modo de correa para controlarle. El joven notó como el peso detrás de él se elevaba del colchón, que recuperó su forma con un breve chirrido del soporte que le sostenía. Algo aturdido iba a preguntar qué hacían cuando Héctor cambió de postura, sentándose cómodamente al borde de la cama y tirando de él para que se levantase. En ese momento Víctor recogió su coleta y tiró, con la fuerza suficiente para que doliese, pero no lo bastante como para arrancarle ningún pelo. Con los brazos aún a la espalda, firmemente sujetos por las esposas de cuero, avanzó de rodillas por el colchón, temiendo caerse a la hora de abandonar la cama. Se inclinó peligrosamente hacia adelante, perdiendo un momento el equilibrio antes de que el músico le sujetase sin esfuerzo, con uno de sus enormes brazos que más parecían troncos. Abrió la boca para hablar, pero antes de que pudiese decir una sola palabra la carcajada de Víctor, muy cercana a su oído, se la cerró de nuevo.

    –¡Mira esto! Hemos sido unos maleducados todo este tiempo.

    Héctor enarcó una ceja, con un ligero desconcierto divertido. Resultaba obvio que la idea de haber sido “maleducado” dadas las circunstancias le resultaba divertida, pero también le causaba curiosidad por saber a qué se refería su amigo. Con maldad Víctor pellizcó uno de los pezones del chico que gimió y se resistió dentro de sus escasas posibilidades. La cara de Héctor se iluminó al comprender lo que pretendía. Con una carcajada metió la mano en uno de los bolsillos pequeños de la mochila y le lanzó algo a su amigo, quien lo atrapó tan rápido que Álvaro no pudo precisar de qué se trataba. Víctor besó el cuello del joven, un gesto de burla pues al mismo tiempo tiró nuevamente de sus pezones, con fuerza, clavando las uñas ligeramente. El placer se mezcló con el ligero dolor que sintió y soltó un grito agudo, mientras jadeaba con fuerza. Su pecho subía y bajaba con agitación, poniendo de relieve los pectorales no demasiado marcados y con ellos los pezones de color claro.

    Abriendo la mano Víctor reveló en ella dos sencillas pinzas de tender, de plástico de color azul. Álvaro estuvo tentado de soltar una risilla. Tenía las mismas pinzas en casa, las usaba siempre que hacía la colada para sostener las piezas en el tendedero y jamás se le habría ocurrido usarlas en la cama. No pudo evitar sonreír, expresión que no pasó desapercibida a ninguno de los dos hombres. El músico pasó las pinzas por el pecho del chico, sin dejar de pellizcar sus pezones con la otra mano. Héctor alargó su manaza y masturbó con ella el pene de Álvaro con rudeza, dando bruscos tirones que pronto marcaron el ritmo de los gemidos del joven.

    –¿Te hace gracia? –preguntó Víctor, cuyo tono zalamero y casi empalagoso causó un escalofrío al muchacho, inmovilizándole de inmediato–. No debería, estas pinzas son engañosas. ¿Sabías que se pueden usar de varias maneras?

    Álvaro negó con la cabeza, sin atreverse a hablar. Héctor pasó su pulgar por el frenillo del joven y apretó con fuerza, arrancándole un grito y provocando que intentase retirarse. Esfuerzo vano pues Víctor le tenía bien sujeto.

    –¿Ya te has olvidado de lo que tienes que hacer si te preguntamos?

    –No, perdón, perdón, lo siento mucho– se apresuró a responder entre jadeos–. No me hace gracia, es que tengo las mismas pinzas en mi casa y por eso pensé que era divertido, la coincidencia, nada más. Tampoco sé cómo se pueden usar salvo para tender la ropa o cerrar bolsas o algo así.

    La explicación, apresurada, embarullada y confusa, pareció divertir a ambos hombres que cruzaron una mirada entre ellos. Con un fuerte azote en sus ya maltratadas nalgas Víctor reclamó nuevamente la atención del joven, que giró la cabeza para mirarle.

    –La pinza puede colocarse de dos formas: la más suave es colocando el pezón en este hueco que tiene, así aprieta menos –mientras hablaba abría y cerraba una de las pinzas delante de la cara del chico, que la contemplaba absorto–; la segunda es colocando la pinza de forma que la parte plana presione el pezón, más dolorosa.

    Álvaro tomaba aire en aspiraciones rápidas y breves. Uno de los largos mechones rubios se había escapado del puño de Víctor y oscilaba frente a su cara como un péndulo, impulsado por el aliento que escapaba de su boca. Con un gesto delicado el bajista lo devolvió a su lugar con los demás, sacando por un momento la pinza del campo visual del chico que suspiró con cierto alivio. Mordiendo el cuello del joven hizo un gesto a su amigo que levantó de la cama su inmenso corpachón. Situándose frente a Álvaro le dio una bofetada, no muy fuerte, lo justo para llamar su atención y ponerle en máxima alerta. A su espalda podía notar la erección del músico que se frotaba contra él sin que eso le supusiera ningún problema a la hora de mantenerle sujeto. Intentó alcanzar el pene con las manos, dándose cuenta rápidamente de que las muñequeras de cuero se lo impedían por la forzada posición. Tampoco podía alcanzar sus nalgas, que quedaban a merced de Víctor.

    –Yo tiro, tú colócaselas como más te guste. Tápale la boca, por si grita.

    De nuevo hablaban entre ellos como si él no estuviera. La manaza del músico, áspera y con los dedos encallecidos de las cuerdas de acero del bajo, presionó su boca a la vez que le retenía contra su corpachón. Había soltado su larga melena que ahora le caía sobre la cara, tapándole los ojos. Con un gesto descuidado Héctor se la apartó hacia atrás antes de pellizcar la aureola, de forma que el pezón se proyectó hacia fuera sin ningún esfuerzo. Víctor abrió la pinza y, acercándola al pequeño bulto de carne desde abajo, le pilló con la parte plana, la que ejercía más fuerza. Álvaro intentó gritar, con la adrenalina recorriendo sus venas fruto del dolor que se entremezclaba con el placer y la excitación, pero su grito quedó ahogado contra la palma de la mano del músico que se limitó a apretarle más los labios hasta que se cayó.

    Sabiendo que ahora vendía el otro el joven intentó prepararse mentalmente para la sensación. Lo peor era el primer momento, recién colocada. Ahora el dolor se había reducido a una molestia sorda, una ligera palpitación que latía y mantenía su pezón caliente e hipersensible a cualquier mínimo roce. Con los ojos cerrados aguardó a que colocasen la siguiente pinza, pero en lugar de eso se limitaron a tirar de la que ya tenía puesta. Los pequeñísimos dientes de plástico se clavaron con más fuerza en la carne mientras la usaban para mover el pezón de un lado a otro, causando que el chico se retorciese y gimiera descontrolado. Notó que retiraban la mano de su boca, pero se limitó a jadear, con la cabeza gacha y la mirada fija en el suelo. Héctor le sostuvo por la barbilla y le obligó a mirarle, evaluando su estado.

    –¿Es tu primera vez usando pinzas? –Álvaro se limitó a asentir con la cabeza, jadeando y con el cuerpo estremecido. Cualquiera de los dos podría haberle castigado por no responder, pero cediendo a la indulgencia Héctor se limitó a proseguir–. Impresionante. ¿Crees que podrías aguantar la otra? No quiero que te fuerces, así que contesta con sinceridad.

    La cara del gigante estaba mortalmente seria. Incluso pudo notar sin equivocarse que el brazo de Víctor se aflojaba en torno a su cuerpo, sosteniéndole sin ejercer la más mínima presión. Casi podría asegurar que se limitaba a prestarle cierto apoyo. Clavando la mirada en los ojos negros de Héctor se mordió el labio inferior antes de asentir con la cabeza. Una oleada de calor ascendió por su cuerpo hasta colorear sus mejillas de intenso color carmesí, pero su resolución no varió.

    –Sí, puedo aguantar.

    A su espalda el bajista soltó una carcajada alegre antes de volver a taparle la boca, tan deprisa que el joven no tuvo tiempo de procesar lo que pasaba. Héctor volvió a apretar la aureola, pero esta vez Víctor no colocó la pinza de inmediato. Se dedicó a jugar con el pezón, pellizcándole con el plástico o empujándole hacia arriba hasta que los jadeos del chico adquirieron un tono de súplica. Colocando la pinza en posición la soltó de golpe, por lo que los diminutos dientes se cerraron con más fuerza que la anterior sobre el sensible pezón. Álvaro soltó un nuevo grito, nuevamente amortiguado por la manaza de Víctor. Héctor agarró su pene, duro y húmedo de líquido preseminal y volvió a masturbarle apretando con fuerza su mano en torno a su longitud. Lo hacía con suma pericia, pero la brusquedad de las caricias contrastaba con el gesto, por lo que únicamente sirvió para aumentar su excitación.

    –Basta de juegos, puta. Llevo toda la maldita noche con ganas de comprobar por mi mismo si ese culo tuyo merece o no la pena y no voy a esperar más –gruñó Víctor mientras empujaba al joven hacia Héctor.

    Sujetándole del cuello Héctor le dobló el cuerpo hacia adelante. Tan solo el firme agarre que Víctor ejercía sobre las estrechas caderas del chico evitó que diese de boca contra el borde de la cama. Héctor volvió a sentarse en el mismo punto de antes y tras darle una ligera bofetada para que abriese la boca introdujo todo su pene. Las arcadas y el lagrimeo fueron inmediatos. Tan pronto como el glande del hombre alcanzó la garganta comenzaron, pero esta vez no hubo descanso ni tregua. Héctor le forzó a mover la cabeza, volviendo a valerse de su larga melena a modo de correa. A su espalda pudo notar como Víctor deslizaba dos dedos dentro de su ano, que permanecía gloriosamente abierto, lleno de lubricante y listo para ser penetrado.

    Agarrando su gruesa herramienta por la base Víctor guió su pene hacia el ano del joven, que se debatía intentando controlar las arcadas mientras Héctor le follaba la boca, con renovada dureza. Empujando con fuerza consiguió meter el glande y buena parte del tronco dentro del orificio, estrecho a pesar de la minuciosa preparación a la que le habían sometido. Con un gemido de placer terminó de entrar impulsando las caderas hacia delante mientras tiraba del muchacho hacia atrás.

    –¡Joder! Sí que es estrecho… –jadeó Víctor, empezando a mover la pelvis adelante y atrás–. Es tan estrecho que parece que te chupa hacia dentro.

    Héctor se limitó a responder con un gruñido, bajando nuevamente la cabeza de Álvaro que emitía húmedos gorgoteos. Gemidos indefinidos en los que se mezclaba el placer, la humillación, la excitación y el dolor. Nunca había experimentado nada igual y le encantaba. A pesar de todo el tiempo que habían pasado jugando en su ano la anchura descomunal de Víctor bastaba para llenarle por completo, causándole una leve molestia que se iba reduciendo con cada penetración, tan profunda que pensaba que le acabaría atravesando en cualquier momento. Intentando relajarse probó a mover la lengua y acomodar mejor las caderas, confiando en que su esfuerzo pasase desapercibido.

    –¡Ja! ¿Has visto eso? A la puta le gusta lo que estamos haciéndole –se mofó Víctor dando una nueva palmada en las ya castigadas nalgas del joven–. Tranquila, putilla, tranquila. Puedes gozar cuanto quieras, como la zorra que eres.

    Algo en su cabeza, quizá el último reducto de raciocinio, le decía a gritos que debía sentirse ofendido por ese trato. Sin embargo, ni siquiera intentó hacerle caso. Su pene goteaba profusamente sobre el suelo de madera, las lágrimas rodaban por sus mejillas debido a las arcadas que todavía le sacudían de cuando en cuando y la saliva goteaba de su boca, empapando el pene de Héctor que brillaba a causa de ello. Su ano se abría y se cerraba conforme Víctor le taladraba, sus glúteos parecían gritar a causa del ardor de los azotes y hacía tiempo que sus brazos protestaban por la postura. Sus pezones latían a un ritmo constante, oscilando entre la insensibilidad y el dolor por las pinzas. Cada insulto le encendía, le provocaba en lo más hondo. Siembre había sabido que ser humillado y dominado le excitaba, pero nunca había comprendido hasta qué punto.

    Dejándose llevar se acopló al ritmo frenético que imprimían ambos hombres. Cada quien a lo suyo y aún así extrañamente sincronizados. Separó más las piernas, facilitando el acceso a Víctor y a la vez bajando más la cabeza, de forma que Héctor apenas tenía que mover las caderas para alcanzar su garganta. Ambos hombres gemían, jadeaban y gruñían, disfrutando de su cuerpo joven y su evidente entrega. Con los ojos cerrados intentó mantener su deseo bajo control. Se sentía de nuevo próximo al orgasmo, pero el recuerdo del reciente castigo bastaba para intentar que se controlase.

    Víctor aumentó más el ritmo, casi tirándole de cabeza contra Héctor que se echó hacia atrás en la cama, otorgándoles algo más de espacio. Resultaba evidente que no era la primera vez que hacían algo juntos, su compenetración saltaba a ojos vistas. Las manos rudas del músico aferraron con más fuerza su estrecha cintura, hincándose en la piel tierna y blanca y dejando marcas rojas, con forma de estrella de mar. Sus gemidos aumentaron de volumen, haciéndose eco del entrechocar de sus cuerpos. Inclinándose sobre el chico mordió su hombro, dejando la marca de sus dientes. Álvaro gritó de placer, sin importarle lo más mínimo que el pene de Héctor aprovechase para introducirse más hondo aún en su garganta.

    Con un ronco gemido, más parecido a un gruñido animal que a un sonido humano, el músico consiguió su segundo orgasmo. Mantuvo cogido a Álvaro todo el tiempo, mientras sus testículos seguían descargando en su interior. Se apartó del chico de un tirón y sujetó su rubia melena, apartándole también de Héctor que los miraba divertido y orgulloso. Había sabido desde el primer día que el chico era el idóneo y no le importaba restregárselo algo a su amigo. Álvaro jadeaba, con su pene sobresaliendo hacia adelante. El glande enrojecido y brillante estaba cubierto de líquido preseminal y un chorro del mismo escurría despacio desde el agujero. Sus gemidos agudos y suaves contrastaban con lo que acababa de emitir, señal inequívoca de que estaba intentando controlarse.

    –Por favor… –suplicó en el tono más bajo que pudo, preocupado por si le hacían callar–. Por favor… ¿podría correrme? Necesito acabar, lo necesito.

    Ambos hombres se rieron en silencio. El pene de Víctor comenzaba a bajar, perdiendo su colosal tamaño por uno más moderado, y aún así aquellas palabras parecieron repercutir de forma directa en él. Sacudiendo la cabeza sonrió de nuevo. El chico era un íncubo, más deseable aún por no ser consciente de ello. Agarrándole por los muslos le alzó sin ningún esfuerzo, divirtiéndose al notar que al chico se le escapaba un grito. Manejándole con facilidad en el aire le obligó a subir las piernas, dejando su ano completamente accesible para su amigo. Héctor se levantó de la cama y acercándose al chico se fijó en su cara. Sus ojos verdes destacaban poderosamente, brillantes y cargados de deseo. Tenía los labios húmedos y las mejillas encendidas.

    –No, no necesitas terminar, no aún. –La voz de Héctor era suave a pesar de su tono grave, engañosamente tranquila–. Primero necesitas ocuparte de que lo haga yo, con esto.

    En ese momento le metió dos dedos en el ano. El chico soltó un gemido agudo, tensando todo su cuerpo para intentar controlarse. De haber podido pensar en otra cosa, cualquier cosa, todo hubiese sido más sencillo, peor no podía, su mente estaba demasiado enfocada en las sensaciones que experimentaba su cuerpo, en el estado de sometimiento al que le habían reducido con suma facilidad. Asintió con la cabeza, incapaz de articular palabra. Héctor se acercó más y con insultante facilidad le sostuvo en el aire, suspendiéndole sobre su pene. Víctor se sentó en la cama, contemplando el espectáculo con una sonrisa sardónica en la cara.

    De un solo movimiento el gigante le dejó caer sobre su pene, que se abrió camino en su interior de una sola vez. Ante el grito del joven y lo tardío de la hora el músico se apresuró a levantarse de la cama y volver a taparle la boca con una de esa manaza. A modo de castigo por el escándalo tiró de una de las pinzas que aprisionaban sus pezones, que habían adquirido un tono purpúreo bastante notable. Sonriendo con maldad abrió la pinza. La sangre se precipitó al pezón que se inflamó de golpe y adquirió un brillante tono rojo oscuro. De no haber tenido la boca tapada el grito posiblemente se habría escuchado por todo el hotel.

    –Sigue jugando con sus pezones, deberías ver como se le estrecha el culo cuando lo haces – se carcajeó Héctor, embistiéndole con más fuerza todavía.

    Su longitud mucho mayor que la de su amigo llegaba a zonas que este aún no había tocado, y ayudado por el lubricante y el semen que tenía dentro se deslizaba con suma facilidad, de forma que Álvaro rebotaba, sostenido solo por los musculosos brazos del gigante que no parecía acusar el esfuerzo. Apretando más su manaza contra los labios del joven Víctor se inclinó y mordió el pezón recién liberado. Extremadamente sensible, acusó la presión de los dientes del músico. Su cuerpo se vio sacudido por escalofríos y deseó poder sujetarse a Héctor, quien seguía empujando y bombeando sin tregua, gimiendo directamente contra el oído del chico que no podía hacer nada salvo gemir. Su pene se frotaba contra el vientre del hombre que parecía ignorar la humedad caliente que manchaba su piel.

    Clavando algo más los dientes Víctor retiró la otra pinza. El dolor fue exquisito, sublime, se concentró en su pezón e irradió en ondas calientes que se esparcieron por su pecho. Sus gritos quedaron ahogados contra la manaza que presionaba contra su boca, pero ni siquiera así se acallaron por completo. El bajista tiró las pinzas sobre una de las mesillas y pellizcó el delicado trozo de carne que lucía las marcas de los diminutos dientes de la pinza. Tiró de él con delicadeza y lo retorció entre sus dedos, escuchando como el muchacho gemía y se retorcía de placer. Su amigo había acelerado el ritmo, clavando su larguísimo pene una y otra vez en el caliente interior de Álvaro. Al soltar el músico ambos pezones a la vez, no pudo controlarse por más tiempo.

    Su orgasmo fue salvaje, brutal. Tan intenso que le hizo arquear la espalda mientras el placer y el alivio le inundaban, al tiempo que chorros de semen blancuzcos caían sobre su propio pecho y el de Héctor. Con los ojos cerrados se dejó llevar, abrazando por completo la sensación de liberación y de profunda satisfacción. Si después de aquello habría un castigo no le importaba, en ese momento consideró que bien valía la pena. Liberando por fin la boca del joven Víctor se retiró al baño, donde comenzó a lavarse. El chico se había corrido sin permiso y desde luego no pensaba consentir eso de ninguna manera, pero sabía que por esa noche él no volvería a penetrarle y odiaba estar sucio. Ignorando los movimientos de su amigo, Héctor se limitó a acelerar más y más, con la cabeza contra el hombro del muchacho que seguía gimiendo.

    Afianzando el abrazo con el que le mantenía suspendido empujó con más fuerza. Movía la pelvis descontrolado, entrando y saliendo casi por completo del interior del joven del que conseguían salir gotas de lubricante mezclado con semen. Impulsando hacia arriba las caderas jadeó con fuerza, terminando por fin. A diferencia de su amigo había preferido controlarse, por lo que el orgasmo fue increíblemente potente. Sintió como sus testículos se contraían mientras expulsaba un chorro de semen tras otro, marcando a Álvaro que se limitaba a gemir, moviéndose cuanto podía en la incómoda postura en la que estaba. En cuanto la sensación del orgasmo empezó a disiparse salió de un tirón, dejando el ano del chico abierto y dilatado. Del interior, ahora de un tono rojo muchísimo más intenso que antes, escurrieron largas hebras de lubricante que cayeron al suelo.

    Con cuidado para que no se cayese le dejó ponerse por fin de pie. Con una sonrisa se percató de lo mucho que le temblaban al chico las piernas. Para no tener casi experiencia lo había hecho divinamente, solo quedaba el asunto del último orgasmo no autorizado. Por un momento pensó en dejarlo pasar, pero viendo que el chico conseguía estabilizarse y cuadrar los hombros supo que estaba dispuesto a seguir. Le examinó con detenimiento, apreciándole bajo una nueva luz en la que se mezclaba el respeto, el orgullo y el deseo. Situándose a su espalda le soltó por fin las muñequeras de cuero que habían abrazado sus muñecas durante buena parte de la noche, frotándole esa zona para que volviese la circulación. Viendo que su amigo regresaba del baño una nueva idea cruzó por su mente.

    –Ve al baño y lávate, estás hecho un desastre y aún no hemos terminado. Eres más desobediente de lo que pensé.

    Esperaba que el chico protestase, que se negase incluso, pero para su sorpresa no hubo nada de eso. Con pasos inestables, sin dejar de frotarse las muñecas algo entumecidas, se deslizó hasta el baño, entrando directamente en la ducha. Accionó los mandos hasta que el agua caliente cayó en cascada sobre su cuerpo. Cerrando los ojos se apoyó en la pared de la ducha y disfrutó del calor y la sensación de calma de la ducha, tan embebido de ella que ni siquiera se percató de que Héctor entraba en silencio y se limpiaba empleando para ello uno de los dos lavabos. Tampoco se percató de que le dejaba la toalla que había usado antes ahí mismo, para que pudiese secarse después.

    Cogiendo el bote de jabón, ahora medio vacío, comenzó a frotar su piel. Al pasar las manos por sus pezones no pudo evitar una mueca de dolor. Enjabonó sus nalgas y su ano, dándose cuenta de que difícilmente podría limpiarse bien por dentro. Con una nueva mueca y tras asegurarse con un rápido vistazo de que se encontraba solo se colocó de cuclillas y empleó la ducha para retirar todos los restos de su interior. Le llevó un par de intentos, pero por fin introdujo un par de dedos y les sacó limpios. Con las mejillas ardiendo, invadido de una súbita timidez, se secó con la toalla y volvió al cuarto, cubriéndose con las manos y procurando mirar al suelo.

    Los dos hombres charlaban relajados, tumbados en la cama y ya con los bóxers puestos. Héctor le echó un rápido vistazo y se levantó con agilidad de la cama. Girando en torno a él examinó sus pezones que aún estaban algo inflamados, las nalgas donde se apreciaban las marcas de los azotes de antes y los cercos rojos de las muñecas que ya empezaban a difuminarse. El intenso escrutinio del gigante bastó para que una nueva oleada de excitación le recorriese entero, desterrando el cansancio. Con una sonrisa sádica y un leve empujón entre las escápulas le forzó a caminar hacia la cama, donde le esperaba el músico. No vio ni rastro de los juguetes que habían usado ni tampoco de la mochila, lo que le tranquilizó por un lado y le inquietó por otro.

    –¿Recuerdas lo que te dijimos antes? –le interrogó Víctor mientras le hacía subir a la cama.

    –Que no podía correrme sin permiso –musitó en tono bajo y obediente, sin mirarlos directamente a los ojos.

    A su espalda escuchaba a Héctor sacar algo del armario, pero no se atrevió a desviar la mirada para comprobar qué hacía. El músico le colocó de rodillas sobre el blando colchón. Su sonrisa podía haber pasado por la de alguien benévolo, pero Álvaro se estremeció inquieto.

    –Al menos tienes buena memoria. –Concedió el bajista sin variar la expresión de la cara–. Es la segunda vez que desobedeces, y además has vuelto a hacer lo mismo. ¿Sabes lo que nos hace pensar eso?

    –No.

    –Nos hace pensar que fuimos demasiado suaves contigo –intervino Héctor situándose a su lado–, y que ahora debemos mostrarnos mucho más duros. Por eso, vamos a darte a elegir: puedes recibir veinte azotes como los de antes, con eso seguro que la siguiente vez te controlas; o puedes recibir diez azotes con esto.

    En ese punto levantó el puño, mostrando en la mano el grueso cinturón de cuero negro que había llevado el cantante. Uno habría esperado un cinturón lleno de tachuelas, clavos o cualquier otro adorno, pero no era más que un sencillo cinturón, con el único detalle particular de una pesada hebilla de plata con forma de herradura en lugar de ser rectangular. Con los ojos brillantes el chico extendió la mano con timidez, tocando la piel suave y bien curtida. Eran menos azotes, sí, pero sabía que ahí estaba la trampa. Si eran menos, serían mucho más dolorosos que los que pudiesen darle con la mano.

    –Nunca… –empezó vacilante– nunca me han dado azotes con un cinturón. Me gustaría probar, pero no sé si lo aguantaré.

    –Si no aguantas pararemos, pero intenta soportarlo todo lo que puedas, ¿de acuerdo?

    Las amables palabras no vinieron de Héctor, como se habría esperado, sino de Víctor, que le miraba con una amabilidad inusitada, un atisbo detrás de su imponente fachada. Muchísimo más relajado Álvaro asintió. Aunque los azotes le dolerían, y tenían la función de causarle cierto nivel de daño para disciplinarle, no sobrepasarían su límite. Más animado asintió de nuevo con la cabeza y acarició una última vez el cinturón.

    –Si es así, de acuerdo. Quiero el cinturón.

    Entre los dos le colocaron de rodillas, con la cabeza hundida en una de las mullidas almohadas. De no haber estado tan excitado se podría haber quedado dormido de inmediato. Sin embargo, su corazón había vuelto a acelerarse, retumbando en su pecho como un tambor de marcha. Con cierta preocupación cerró las piernas, asegurándose de que su pene y testículos no quedasen a la vista. No creía que le fuesen a golpear ahí, pero toda precaución le parecía poca. Intuyendo su nerviosismo, ambos hombres le permitieron acomodarse a su gusto. Héctor pasó el cinturón a su amigo y se sentó junto a la cabeza del chico. Le acarició el pelo y le hundió la cabeza en la almohada, dejándole respirar, pero no gritar.

    Víctor acarició ambas nalgas, ligeramente rojas y con marcas de dedos. Sus dedos callosos pasaron por la suave piel del chico que gimió nervioso. La espera le ponía ansioso y le hacía tensar todo el cuerpo. Haciéndose cargo de la situación Víctor balanceó el cinturón. La larga cinta de cuero trazó un arco en el aire y con un único golpe de muñeca cruzó limpiamente el espacio e impactó a la vez en ambos glúteos. Un grito indicó que el impacto había sido bueno, lo bastante duro como para doler y marcar, pero no tanto como para causar un daño real ni dejarle marcado de por vida. Los muslos del chico temblaban y su respiración se había acelerado como si hubiese corrido una maratón.

    El dolor era mucho más suave de lo que se había imaginado. Más intenso que en un azote con la mano, pero menos de lo que su desbocada imaginación le había hecho creer. A pesar del alivio, el segundo azote arrancó otro grito de su garganta, que se estrelló contra la almohada donde quedó amortiguado. El tercero le siguió casi de inmediato. Sus piernas temblaban incontrolablemente y respiraba en jadeos húmedos, tan acelerados ahora que se acercaban casi a la hiperventilación. La zona donde le habían flagelado con el cinturón parecía arder y quemar como si le hubiesen aplicado una llama en esas franjas de piel. Cuando el siguiente azote le golpeó, cruzando en diagonal las tres marcas previas, apenas pudo reunir autocontrol suficiente para no pedirles parar.

    Agarrándose a las sábanas con los puños cerró los ojos con tozudez, negándose a ceder. La situación le excitaba demasiado como para querer que se detuvieran. Cada azote iba seguido de un dolor que se intensificaba al golpear sobre zonas que ya habían recibido antes una mordida del cinto de cuero, seguido de una intensa descarga de adrenalina que le preparaba para el siguiente azote, más intenso si cabía. Gritaba, pero también gemía, se retorcía y se movía en el sitio incapaz de quedarse quieto. Héctor mantenía su cabeza presionada contra la almohada, acariciando su larga y enredada melena mientras.

    Uno tras otro, se iban acercando al final. El último azote fue el más duro, marcando una línea roja que pronto se tornó purpúrea, justo en el centro de ambas nalgas, en la zona más golpeada. Con un último grito se dejó caer en la cama, gimiendo y tomando aire en grandes bocanadas. Le ardían los glúteos y sabía que mañana le costaría sentarse, pero a la vez se sentía vivo, pleno. Víctor dejó el cinto sobre la mesilla y se tiró a su lado, recostándose en una de las almohadas con los brazos detrás de la cabeza. Héctor se acomodó al otro lado, dejando al chico entre ambos hombres que los miró alternativamente, con los brazos bajo la cabeza para poder dormir bocabajo.

    –¿Te encuentras bien? –preguntó Héctor estirando uno de sus largos brazos hacia el chico.

    Con cierta reticencia se apoyó en él, encontrando una postura de medio lado mucho más cómoda que la que pensaba adoptar para dormir. La sonrisa del gigante era amable, tranquilizadora incluso, y en los ojos castaños de Víctor apreciaba un destello cálido que no estaba ahí al iniciarse la noche.

    –Estoy bien. Ha sido intenso, pero me ha encantado.

    –Nos alegramos, pero mejor que te duermas ya, mañana tenemos que dejar el cuarto pronto –sentenció el músico encendiendo la televisión–. Ha sido una noche excelente, Héctor. Cuando queráis yo vuelvo a repetir, necesita más experiencia.

    –Sin duda.

    Los dos hombres se quedaron hablando, cruzando susurros por encima de la cabeza del joven. Los tranquilos murmullos se sumaron al ruido de fondo del televisor, aislándole y arropándole. En su cuerpo comenzaba a notar un coro de sordos dolores, demasiado suaves como para resultar poco más que una molestia difusa semejante a las agujetas por deporte. Sonriendo se acomodó más bajo las mantas, estaba deseando adquirir más experiencia y repetir cuantas veces quisieran.

    –Nota de ShatteredGlassW–

    Gracias a todos por haber leído este relato. Espero que os haya gustado y le hayáis disfrutado mucho. El grupo que figura en el relato es completamente ficticio y la figura de Sköll, o cualquier otro miembro de la banda, no se basa en ninguna persona real.

    Este es el último relato que subiré antes de retomar mi horario habitual de un relato cada 7-10 días. El ritmo más acelerado de publicación se debe a los motivos que ya expliqué (que se resumen en que por motivos de salud y tiempo me pasé buena parte de enero y febrero sin poder escribir ni publicar nada). Os agradezco a todos la paciencia que habéis tenido.

    Si tenéis comentarios o sugerencias y queréis comunicaros de una forma más personal conmigo podéis hacerlo a través de mi correo electrónico: [email protected].

  • Me excita que mi esposa piense en otro hombre

    Me excita que mi esposa piense en otro hombre

    Me llamo Anthony, tengo 34 años, soy moreno, mido 1.80, me considero un hombre atractivo. Bueno voy al grano a contarles mi primera historia 100% real.

    Todo empezó en el año 2015 cuando conocí a Verónica para ese momento yo mantenía una relación con otra chica. Verónica una mujer inteligente, bella y encantadora a cualquier hombre volvería loco y para ese entonces ella también tenía otra relación.

    Después de conocernos y compartir horario de trabajo empezamos a salir juntos, aun teniendo ambos otra pareja. Una noche salimos en la camioneta del trabajo y empezamos a tomar cervezas, nos emborrachamos y empezamos a besarnos.

    Pasaron los días y decidimos cortar con las relaciones que teníamos y empezar una vida juntos. Todo fue color de rosa y fue ahí cuando descubrí que me excitaba que ella pensara en otro hombre cuando teníamos sexo.

    Cuando la desnudaba y la notaba muy excitaba le decía que pensara en otro hombre y yo también lo imaginaba, me daba cuenta que ella se ponía como loca cuando yo le decía esas palabras.

    Me gustaba decirle que me encantaría verla chupando otro pene y sacándole la leche eso la ponía como loca, a veces le nombraba cualquier conocido que podía gustarle y le pedía que repitiera su nombre mientras yo me la cogía, mayor deseo es verla con otro, ojalá se me cumpla.

  • El espeso semen de un expresidiario ahora en libertad

    El espeso semen de un expresidiario ahora en libertad

    Mi novia súper sexy te dejaría boquiabierto. Su cuerpo esbelto y su delicioso culo de burbuja te volverán loco al igual que sus bonitas tetas. en la que mi nena caliente de piel pálida cabalga sobre la polla de un expresidiario de piel canela, contrastando sus cuerpos de forma excitante.

    Eduard tuvo que mudarse de ciudad, por su desgracia ya no nos mirábamos y sería casi imposible volver a experimentar aquellos acontecimientos de sexo con mi novia, para quienes leen mi relato por primera vez, tienen que saber que soy un joven que con un poco de picardías; descubrió que disfruta de las relaciones abiertas, llegando a compartir su blanquita y hermosa novia con su mejor amigo. Como mencioné antes Eduard ya no estaba cerca, y aunque parezca un complejo pero no lo siento así, por más que intento tener sexo con mi novia como lo hace él, sé que no es así, aunque ambos lo disfrutemos; era como si le faltara algo de entretenimiento a nuestro aburrimiento.

    Un día cotidiano mi amigo nos escribió, aún compartíamos fotos hots en un grupo de red social con mi novia y me comentó que uno de sus primos que estaba preso pronto saldría de la cárcel. Por supuesto que estábamos asombrados, ya casi 8 años de ese suceso que apenas recordaba; se trataba de René, un primo de Eduard preso por poseer drogas y armas ilegales, claro que lo conocí pero ya hacía tiempo. No prestamos mucho interés, mi amigo nos comentó que pronto iría a visitarle a ese departamento y que si queríamos podíamos acompañarlo, desde luego no me llamaba para nada literalmente y simplemente omitimos ir con un pretexto vago. 

    En otra ocasión nuevamente en el grupo social volvimos a tocar el tema de su primo, después de algo de conversación Eduard comentó:

    -lleva 7 años sin estar con una mujer, no sé cómo hace para aguantar aparte de hacerse la paja.

    -¡ufff! Si que es complicado- respondí.

    -¡si demasiado! Suerte la de nosotros comernos esa exquisita nena- respinga mi amigo con morbosidad mientras mi novia enviaba un sticker sonrojado. 

    -Mi primo me dijo que le consiguiera algo, a ver que le consigo jaja- comenta insinuosamente.

    No lo pensé de esa forma en ese momento. Nuevamente mi amigo me escribió, esta vez en privado lo cual me resultó extraño, entre platica me dijo que le había hablado de Elisa y yo y sobre nuestra relación, incluso de lo que había pasado con él; se la mostró por una fotografía y René estaba encantado. Yo no estaba de acuerdo, un tipo en la cárcel que apenas recordaba no podía ni imaginarlo con mi novia, en el momento le dejé saber mi inconformidad a mi amigo, pero luego de sus insistencias logró convencerme a visitarlo con Elisa en la cárcel en un día de visitas. Así que pedimos permiso a los papás de mi novia sin estimar detalles y simplemente nos fuimos, yo estaba aterrado y Elisa mucho más, por su parte Eduard trataba de mantenernos calmados.

    Llego el momento de conocer a René, entramos a ese salón grande donde estaban varios reclusos con sus visitas familiares, yo apenas intentaba verlos a los rostros, mientras decían cosas obscenas mientras mi novia pasaba, aun cuando ella no luce ropa provocativa, su físico siempre deslumbra y estaba era en el lugar que menos quería que llamara la atención, Eduard nos presentó y entre una tímida platica llegamos al punto; noté en todo momento como René no quitaba su mirada en Elisa, sus ojos apuntaban a sus tetas, el tiempo se agotaba, le pregunté que edad tenía y el respondió 31, comentó que conocía a mi papá y lo que decía tenía sentido, fue al grano y preguntó a Elisa cuando llegaría sola de visita, mi novia apenas respondió que no sabía, estoy seguro que estaba muy nerviosa y no sabía que decir, así que me adelanté y le dije que si algo tenía que pasar, no sería en la cárcel. Él muy alegre respondió que pronto estaría el libertad, quizás en 3 meses.

    Todos los fines de semana íbamos de visita, poco a poco iba entrando la idea de compartir a mi novia con René, ya Eduard no nos comparaba pues la distancia le resultaba muy difícil y costoso hacerlo. 

    -tranquilo, que René se folle a Elisa es como si yo la follara- dijo mi amigo.

    -Aún no lo sé, lo aceptaba con vos, no con alguien más le respondí. 

    René estaba libre y sediento de una hembra para saciar sus más sucios deseos sexuales, nos contactó y en seguida nos pusimos de acuerdo, por más confianza y tranquilidad lo cité a mi apartamento, así que en seguida él se movilizó, ese día Elisa no podría llegar a mi apartamento por lo que este nuevo amigo se quedaría conmigo esperando a mi novia. El sábado por la noche por fin mi novia llegaría, su padre pasaría dejándole aún sin saber de este amigo.

    Mi novia luce espectacular, con sus jeans ajustados y su escote que dibuja su figura mostrando su ombligo y su blanco abdomen tonificado.

    -que bueno velo afuera, comentó mi novia a René.

    -Muchas gracias estoy más que encantado- respondió René, todos reímos con perversión.

    Elisa comenzaría a prepararse para la noche, comenzó a maquillarse y plancharse su pelo, me pidió que le ayudara a elegir su atuendo así que elegí un babydoll rojo y unas medias a las rodillas, por encima un vestido corto y muy expuesto, perfecto para el momento. René esperaba en la sala, así que salí a acompañarle mientras platicábamos y buscamos algo de porno para mientras. Sentía como Elisa estaba lista, olía su perfume y ambos estábamos ansiosos, mi amigo se quitó la camisa, en seguida noté sus tatuajes entre su piel canela oscura, comenzó a tener esa maldita sensación de que todo se salía de mi control; mis impulsos, mis sensaciones y aquellos sentimientos de desesperación, inseguridad y celos al imaginar que mi novia estaría nuevamente con otro hombre; un nuevo hombre. 

    Elisa estaba lista, caminó por el pasillo y la sala, con cada paso en sus tacones altos sentíamos como se acercaba hasta que llegó a nosotros y podíamos ver lo deslumbrante y sensual que se miraba esa noche, René sobaba sus manos y hasta aplaudía, mi novia sonreía así que me senté en una butaca comenzaron a coquetear frente a mí mientras Elisa caminaba de un lado al otro, sentí que prefería no entrar en el juego, me quedaría nuevamente como espectador, ya estaba cachondo al igual que René, pero él trataba de controlar sus ansias, su verga prominente se notaba en su pantalón, el tipo se levantó del sofá y tiro del brazo de Elisa colocándole en su pierna, así que comenzó a tocarla con sus grandes manos en todo su culo, colocó su rostro entre las tetas de Elisa aún con su vestido puesto, René levantaba lentamente el vestido de mi novia hasta que lo subió por encima de su trasero redondo se notaba lo loco que estaba por ese culo, lo frotaba y manoteaba con frenesí mientras se comía los labios de mi novia con húmedos besos, cada vez era más frenético el beso entre ambos y respiraba grueso y profundo. 

    Sin lugar a dudas sería sexo frenético pensaba yo mientras René calentaba más a mi novia, la notaba con algo de pena quizá porque yo estaba viéndola como coqueteaba con René. -Has lo tuyo- le sugerí. Mis celos estaban desenfrenados, mis manos temblaban y sentía frío en mi cuerpo, mis manos sudaban y sujetaba mi mentón. 

    René retiró lentamente el vestido de mi novia dejando solo su conjunto interior, por su parte Elisa levantó su camisa y desabrocho su pantalón junto a su bóxer; inmediatamente su gruesa verga saltó súbitamente, lubricada con gotas de preseminal, lo cual le pareció muy gracioso a Elisa, ella sonreía de forma muy coqueta con René así que este comenzó a mover su verga de un lado a otro sin sus manos, mostrando lo dura que estaba mientras sus huevos saltaban de un lado a otro, con un buche de pelo hasta su ombligo este lo tocaba fácilmente con su verga, entrelaza su mano en el pelo de Elisa y la agachó hasta su verga, mi novia sutilmente colocó sus suaves labios en la verga de René, abrió lentamente su boca y con dificultad introdujo el glande hasta el fondo, René suspiraba repetidamente mientras peinaba y le quitaba la prenda superior a Elisa, dejando sus tetas al aire libre, con sus pezones rojizos y pálidas tetas redondas, ella tomaba a René de las tonificadas y varoniles piernas con vello, estaba de nuevo ese contraste de piel masculina oscura y de la blanca y pálida piel de porcelana de mi novia, lo cual me llenó de mucha morbosidad mientras los miraba como le chupa la verga, le dio su tiempo para que se lo chupara a su gusto pero René quería desatar la fuerza y el frenético deseo sexual de sentirse hombre usando como una puta a mi sutil y hermosa novia, así que con sus dos manos tomó a Elisa por la cabeza y comenzó a meter más profundo su gruesa verga en su boca, provocando arcadas y más dificultad de mi novia a llevarle el paso, usaba su boca como si fuera su vagina, el sonido que provocaba en sus rápidas penetradas me enduró la verga también, lo hacía con tal frenesí que la nariz y las mejillas de Elisa estaban rojas ante el impacto del cuerpo de René, ella solo trataba de retenerlo desde las piernas con sus dos manos, su boca desprendía una larga tira de saliva espesa que cubría sus pechos mientras el resto llegaba a su abdomen y posteriormente el piso. René gemía cada vez más apretaba sus ojos 

    -¡aaah, aah, ahhh!- Gemía con gran placer, se notaba como su verga se hinchaba cada vez más, un trozo de algunos 21 cm cálculo yo, oscuro y con gruesas venas que lo recubren, tan grueso que Elisa, con su boca bien extendida entraba con dificultades. Pero allí estaba yo; sin intervenir ni decir nada, solo los observaba con perversión. 

    René llevó a mi novia a una meza pequeña de sala, ella seguía en rodillas mientras el levantó una de sus piernas colocándola en la mesa mientras se mantenía de pie con la otra, posando su verga desde arriba realizaba más fuerte aquel sexo oral con mi novia, estuvo así unos 20 a 25 minutos fácilmente. 

    Él levantó a Elisa, la besó nuevamente aún con su boca llena de baba, prácticamente la limpió en su besó sexualizado, incluso Elisa pasaba su lengua de un lado al otro mientras tomaba los huevos de René y los amasaba, era claro como René lo disfrutaba tanto, su falo no desvanecía ni una sola vez; tomó a Elisa de la cintura y la condujo al sillón al lado de donde estaba yo sentado, abrió sus piernas y las levantó dejándola con los pies al aire, con sus dedos comenzó a frotar el coño de mi novia y separaba sus labios vaginales con ellos, dejando ver sus labios internos, tan sutiles y rosados, con su lengua puntiaguda bajó su cabeza y comenzó a besarlos, sí; a besarlos como si fuera una boca y aunque reíamos Elisa se estrujaba de placer, tomando a René de la cabeza y sobando su pelo, él usaba su lengua penetrando en la vagina de Elisa y la deslizaba hasta su pequeño culo rosado, incluso succiona fuerte su vagina, esa escena me encanta, aun cuando Elisa abre sus piernas completamente su vagina se mantiene unida, apenas y la puedes separar con los dedos para dejar ver sus labios vaginales, su coño brillaba, tan perfectamente depilado y lleno de saliva.

    Mi amigo el expandillero se levantó y con él Elisa también, la colocó de frente y quitó completamente su bikini, dejando solo sus mallas de media pierna, colocó su verga entre las piernas de mi novia y comenzó a frotarse en ella, todo mientras manosea su culo y juega con sus nalgas, era perverso incluso más de lo que yo creía que sería este encuentro, mi mente se inundaba de ideas y me ponía cada vez más nervioso y celoso, casi no soportaba ver aquello por lo que me levanté a tomar un vaso con agua, mientras me dirigía nuevamente a sentarme escuché un largo gemido de mi novia acompañado de un largo gemido de René, apresuré el paso y vaya sorpresa; René estaba penetrando a mi novia con su gruesa verga, la colocó de pie mientras ella recostaba su busto en el brazo del sofá, dejando su culo bien extendido y levantado, René desliza su oscura verga mientras entra y sale yo notaba como los labios vaginales de mi novia salían y entraban con fuerza en cada penetrada, era evidente ante tal gruesa verga.

    Cada penetrada llegaba más profundo, el tipo la abrazaba mientras la seguía penetrando y jugaba con sus tetas, las hacía rebotar, amasa, estruja y manosea, mi novia suspiraba y trataba de controlar su respiración con suspiros controlados, ambos estaban sudando por lo que sus pieles brillaban, los huevos de René rebotan de un lado a otro y lentamente escurre espuma blanca por ellos desde el coño de Elisa, René tomó nuevamente del pelo a mi novia y la colocó boca abajo acostada en el sofá, tomó su pija y comenzó a follar su boca, era tan excitante verlo hacer eso, mi verga casi explotaba de ganas, tomaba sus bolas con vellos escasos y los frotaba en sus labios angelicales, literalmente parecía que le iba a destruir la garganta a mi novia. La levantó y la puso de perrito; comenzó a pisarla tan duro, Elisa gemía entre dientes y su culo terso natural rebotaba ante la violenta penetrada que René estaba dándole, el impacto de sus cuerpos aplaudían, ella ni siquiera podía abrir sus ojos, yo no soportaba más las ganas así

    Que baje mi pantalón, saque mi verga y me acerqué a ellos con la intención de que mi novia me chupara la verga; pero René me vio acercarme con la verga de fuera y con su mano me dio un empujón en el pecho alejándome de la escena. -«vaya hijo de puta» pensé mientras lo miraba con molestia, el me quedó viendo de la misma forma y como si se tratara de demostrarme que en ese momento mi propia novia seria su puta barata comenzó a darle más duro con fuerza entre metidas de verga pausadas mientras me miraba fijamente y Elisa gimiendo de placer y dolor, parecía extraño pero más bien logró hacer que me gustará ver aún más, mi corazón latía a mil por horas por la ansiedad y las ganas de unirme en un trío, pero era claro que René no quería de esa forma, mientras saca toda su verga y la vuelve a meter fuerte haciendo ese sonido en el coño de Elisa apretado siendo abierto con aquella verga, él se sentó y está vez abrió sus piernas, sus bolas colgaban y la verga reposaba hasta su ombligo, Elisa se sentó en el piso y tomó con su lengua uno de los huevos de René, luego siguió con el otro hasta chupar ambos huevos, René gemía con placer y giraba su cabeza, así que tomó la de ella y controlo su sexo oral mientras la miraba a sus ojos fijamente, sacaba su verga de la boca y luego cacheteaba a mi novia con ella, frotando por todo su rostro y labios, ella chupa su verga ágilmente, mientras también la masturba y juega con los huevos de René, succiona con ganas de conseguir el fresco semen que deseaba en su boca pero mi amigo ágilmente soportaba eyacular.

    Después de más sexo oral, René tomó a mi novia de apenas 157cm y la levantó, abrió sus piernas y con sus brazos la abrazó como una serpiente, mientras ella tomaba su verga y se la colocaba en su vagina, así que mientras están de pie la comienza a follar, su verga dura y palpitante se salía abruptamente de forma repetida del coño de mi novia, el sonido de sus cuerpos era fuerte, Elisa lo abrazaba y tomaba su cabeza mientras gemía como una gata en celo, ambos sudaban natural como si de un deporte exigente se tratara por lo que el contraste de sus pieles era fantástico, ella tan blanca con ese cuerpo natural y el tan varonil con sus tatuajes y algo normal pero si tonificado, con su gran estatura de algunos 1.84 calculo, por lo que se ve mucho más grande que Elisa y que yo. 

    -¡Dame el culo mami dame tu culo!- pedía René mientras la seguía penetrando frotando su dedo en el culo de Elisa metiéndolo lentamente. 

    -¡aaah, ahh, no si mi novio no quiere!- respondió mi chica, por lo que el peso de la decisión recae en mí. 

    -¡No!- respondí muy inseguro, René me miró fijamente y dijo -¡puro maje, Si ella se anima hay que complacerla! Contesta mi amigo. 

    Así que después de pensarlo y para complacer a René tal vez con la intención que permitiendo hacerlo me dejaría unirme a ellos en un caliente trío. Mi amigo comenzó a dilatar su diminuto agujero anal con uno de sus dedos, mientras también pasaba su lengua y lentamente metía otro dedo, lentamente comenzaba a digitarla con más frecuencia, nuevamente la colocó en cuatro y frotaba su verga oscura entre sus nalgas, lentamente hasta abrir lentamente su dilatado culo rosado pálido, penetrando lentamente, en ese punto estaba tan excitado que frotaba mi verga aún guardada en el pantalón, poco a poco comenzaba a llegar más adentro abriendo su estrecho culo con su verga gruesa y dura, mi novia gemía sin parar y tomaba sus nalgas mientras cada vez René subía el ritmo de las penetradas, colocó uno de sus pies sobre la cabeza de mi novia apretándola al sillón, era como una película porno frente a mis ojos, apenas y dimensionaba el tamaño de René, su enorme pie de dedos largos cubría casi toda la cabeza de Elisa, mientras abría más su culo en cada penetrada tratando de meter toda su verga al fondo Elisa gemía seguramente de placer y también de dolor así que le sugerí a René que fuera más despacio. 

    -¡Carnal ella está en la edad para ser usada y penetrada de todas las formas, tiene la capacidad y la belleza para merecerlo!- Respondió con agotamiento y su vos agitada entre cortada con cada penetrada, no le basta eso y comienza a penetrarla hasta llegar al fondo de su culo, mientras sus huevos reposan colgando hasta su vientre mientras él gruñe de placer levantando su pie del cráneo de mi novia sumisa con orejas de gato en la cabeza.

    Ella chupa la pija del amo con total obediencia antes de que su pobre coño y culo dolorido sea follado y Gritando desesperadamente, la perra alcanza orgasmos intensos, nuevamente de la boca al culo lleva su verga penetrándola con rudeza, sacando su verga y abriendo sus nalgas mostrando su culo abierto con el gran boquete enrojecido que él estaba dejando con orgullo, lo noté con total claridad cual era su intención, a la vez de provocarme porque sí, me llenaba de celos y enojo ver como le taladra el culo con rudeza y placer, también me incitaba a querer unirme, me acerqué otra vez pero René nuevamente me alejo con un empujón sutil en el pecho chupando sus dientes, me senté en el sofá de al lado como un perro que vela por un trozo de carne de su amo, yo; siendo el novio de Elisa no podía coger con ella porque otro tipo no quería, me parecía absurdo pero no dije nada. 

    Mi novia pidió un descanso, quería agua así que fue a la cocina y tras ella iba Rene, me parecía desconocido en mi apartamento ver a un tipo caminando desnudo con la verga dura moviéndose de un lado al otro caminando de un lado a otro, cuando ella iba de regreso; la tomó del culo y comenzó a meterle la verga mientras caminaban hasta el sofá, él la arrastro hasta recostarse y ella quedar encima en posición inversa, se apoyó en sus pies dejando su vagina al alcance de René hasta que comenzó a penetrarla, ella pensó que tendría el control pero no, él la tomó de su culo apretando sus nalgas y comenzó a follarla duro mientras cabalga su pija y le rebota el culo frente a él, roza sus dedos desde sus nalgas hasta sus tetas y luego metiéndolos en su boca, entre gemidos, suspiros y aplausos, como un gran pervertido haciendo su perversión y deseo lujurioso con Elisa.

    Nuevamente colocó a Elisa boca arriba, abrió sus piernas y entre sus nalgas colocó su verga, la penetraba analmente con gran placer, mire el coño de mi novia detalladamente y lo noté cansado, golpeado y muy enrojecido, al igual que su culo abierto, dilatado y enrojecido por el impacto del cuerpo de René que la coge con fuerza, dejando sus manos marcadas en ambas nalgas de blanco pálido angelical, no podía soportar ver a mi novia así, exhausta y gimiendo de gran placer colocando sus manos en el abdomen de René tratando de retenerlo con sus embestidas.

    El culo de Elisa relucía brillante, entre el mezclado fluido vaginal y de la verga de René con su sudor, él la tomó de espaldas y comenzó a darle duro, sus huevos se estampaban en las piernas de Elisa mientras ella trataba de soltarse de aquel abrazo de serpiente constrictor, inútil era su esfuerzo ante la fuerza de René que con suerte después de una penetrada profunda su verga saltó del culo de mi novia y la soltó diciendo que descansarían un rato, mientras ella aún le chupaba la verga. Su jugoso culo sudoroso se ve jodidamente increíble en posición de perrito.

    El tipo ensarta el culo con la pija dura y lo golpea intensamente. gran botín blanco de mi novia ya dilatado apenas puede sostener la verga de René, em cual se sale con frecuencia abruptamente generando grandes gemidos entre ambos, en un frenesí de penetradas él le pide a mi novia que apriete su culo lo más que pueda y ella lo hace, el tipo sudado comienza a gemir como un cerdo embravecido y a tomar sus tetas con rudeza dejando un gran y espeso chorro de semen en el culo de mi novia, la toma del pelo y la agacha llevando su verga a su boca, soltando 4 enormes chorros de semen acompañados de otros mas sutiles en su boca y gran parte de su rostro, cubriendo su frente, parte de sus ojos y chorreando hasta sus tetas y piso.

    El olor a sexo era evidente en mi apartamento y el fuerte olor a semen del expresidiario con mucho tiempo ausente de una vagina se sentía, mi novia que es una muñequita hermosa estaba limpiando los restos del semen que se encontraba en la pija de René, quien lo arrastraba con su polla todo el semen de su rostro hasta su lengua, viendo como lo traga, Elisa se pone de pie, pero él la coloca de perrito en el sofá; abre sus nalgas enrojecidos y su culo duramente golpeado que paso de un sutil rosa a un rojo intenso con el boquete dilatado al tamaño del grosor de la verga de René.

    -enseñe perrita como le quedo el culo?- pregunta Rene mientras lo inspecciona y escupe con el culo chorreando del primer chorro del espeso semen. 

    Le permití quedarse esa noche con nosotros, mi novia pasó tres días con dolor en el culo y adolorida del cuerpo, su vagina estaba inflamada y enrojecida aunque su culo ya estaba volviendo a su tamaño «normal» sin embargo está segura que disfruta el sexo anal con tipos de pijas gruesas, duras y grandes.

  • Cenicienta fetichista en acción

    Cenicienta fetichista en acción

    Este relato es real, aconteció con un caballero que suele visitar esta página. Me reservo por discreción mencionar su nombre, pero si puedo decirles que se trata de un amante excepcional.

    Como sea, espero les agrade el relato, y que me escriban sus comentarios y sobre qué les gustaría que continuara escribiendo.

    La incoercible y acuciante sensación que la dominaba, se incrementó progresivamente en un fortissimo in crescendo, hasta alcanzar una intensidad tal, que la mantenía experimentando la trémula e inminente sensación de que muy pronto estallaría en un intenso paroxismo, liberando en un maremágnum orgásmico toda la crispación que la estremecía.

    De su garganta escapaban profundos gemidos de placer, cada vez más sonoros y prolongados.

    El epicentro de esa erupción era su anegada vagina, que se derramaba en tibias humedades propulsadas por espasmos concéntricos intermitentes y seriales.

    Ahora los gemidos que había infructuosamente tratado de ahogar, eran agudos gritos entrecortados por jadeos.

    Cada vez que la rígida y potente verga que la penetraba alcanzaba la zona más profunda de su vagina, ella dejaba escapar un grito que era sincrónico y acompasado al frenético vaivén con que la lanceaba su amante.

    Hiper extendió y separó sus hermosas piernas, esto ocasionó que la penetración se hiciera aún más profunda en su vagina, a la vez que la cadera de su garañón friccionaba su vulva y el clítoris con cada estocada.

    Sus hermosas y bien torneadas extremidades se tensaron y crisparon en un temblor estertóreo, que provocó que se incrementara la presión con la que su vagina estrechaba la total longitud de la verga de su amante, así estrechada y constreñida, la potente verga comenzó a experimentar los deliciosos prolegómenos de la erupción orgásmica.

    La tensa hiper extensión de sus extremidades estallo en una intensa ola de contracciones y relajaciones espásticas que mantenía temblando la totalidad de sus hermosas extremidades, desde la tersa turgencia de sus muslos, hasta las satinadas puntas de los dedos de sus pies, que lucían un perfecto pedicure francés.

    La candente escena tenía fuertes componentes fetichistas, pues la seducción de sus hermosas extremidades se remarcaba con el sugestivo par de finas zapatillas que calzaba aún en pleno acto.

    Eran unas sexys y sensuales zapatillas transparentes de plataforma y de tacón muy alto, con punta y el talón descubiertos.

    De esas que se suelen denominar High Heels Mules, y que suelen ser las favoritas de las Strippers y las Exotics Dancers de los antros de Table Dance.

    El primero de los potentes y candenteschorros potentes y candenteschorros eyaculados por las contracciones seriales y espásticas de la verga de su garañón, la hizo lanzar un agudo grito de placer, y la inundó desde dentro rezumándose con las tibias humedades con las que ahora ella misma se desbordaba en intensos borbotones de pasión.

    El frenesí de gritos, jadeos, gemidos y respiraciones entrecortadas de sus simultáneos orgasmos, se fue apagando in decrecendo hasta que los invadió un profundo sopor y una absoluta relajación tras el vigoroso esfuerzo que realizaron para satisfacer su intenso deseo y la imperiosa necesidad de fundirse en un potente y arrollador orgasmo.

    Sus piernas continuaban extendidas, sus pies continuaban calzando el sugerente par que la hacía sentir como toda una Cenicienta Fetichista.

    Se relajó finalmente, y la invadió una sensación de absoluta y placentera calma, supuso que muy pronto se quedaría dormida…

    Durmió… De vez en cuando ronroneaba como una gata feliz y satisfecha, mientras soñaba con la forma en que sus hermosas piernas y sus sexys pies volverían a seducir a su Príncipe, y descansaba para reunir nuevo vigor necesario para cumplir todas y cada una de las intensas fantasías que pensaba realizar con él.

    Star

    «Sensualidad a Cada Paso»