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  • Mi amigo Mike (8)

    Mi amigo Mike (8)

    Una disculpa grande por no continuar la historia, muchas cosas que hacer en mi vida y he dejado esto de lado, pero pues uno siempre vuelve por más.

    Ha pasado un tiempo desde que Mike va y vuelve al departamento, llevamos un rato así, que empezamos a crear monotonía, algo muy común en mi vida, aun con miedo que me vean como soy y reprimir lo que me gusta ser.

    De aquí parte un poco diferente de lo habitual, me empecé a sentirme sola, no veía a Mike por largos tiempos, alejado un poco de mis amigos, aun tenia un poco de contacto con Saul y los de mas chicos, de vez en cuanto salíamos por un café con Miriam, poco hablaba con los vecinos, un par de niños me veían con morbo cuando salía a la azotea del edificio, pero nada del otro mundo, solo en un entorno pequeño me mostraba como era.

    En una de las salidas con las chicas, me preguntaron porque salía como chico con ellas y no como Perla, lo cual ya sabían todo no les molestaba, Miriam siempre me contaba sus locas aventuras de zorra, Brenda simplemente la apoyaba, lo cual me recomendaron ampliar mi circulo, Miriam me dijo que instalara el famoso Tinder, el cual sin mas lo hice, me ayudaron a crear mi perfil, obviamente como Perla, no obstante les dije que no quería buscar a otros hombres, aun tenia a mi Mike, es buen hombre el cual se preocupa por mí, me cuida y me da lo que quiere. Lo que no sabía era que ponía buscar a otras chicas y no hombre, acepte sin más… Que podía pasar jaja.

    En la descripción de mi perfil, pusimos como titulo chica “trans” y que solo buscaba platicar y hacer amigas. Y pusimos fotos no cachondas para no dar otra imagen que no quería.

    Pasaron un par de días, después de eso, platique con unas cuantas, había de todo, lesbianas, otras chicas trans, chicas que igual solo buscaban platicar, etc. Etc., lo cual conocí a una tal Monica, me pareció simpática comenzamos hablar de gustos, hobbies, música, de todo menos algo sexual. Las dos amamos el mundo de Harry Potter, fue bueno congeniar mucho con ella, lo cual más adelante me pidió que saliéramos, dude un poco, no sabia si ir como un chico normal o Perla, le conté que no me sentía aun segura, aunque ya podría andar por la vida como Perla, había aprendido arreglarme bien. A Monica no le molestaba como fuera, así es que acepte ir como chico, fuimos aun bar de la ciudad con música en vivo, bebimos nos divertimos sin más. Una salida para conocernos, después de eso hablamos a diario, todo el día me la pasaba con el móvil en mano, me empezó a preguntar de mí… sobre Perla, para esto Monica era bisexual por eso no le molestaba si iba como chico o chica, sin forzarme a nada le conté todo sobre mi y mi vida fuimos muy abiertas de mente, y así fue como le dije que si quería salir de nuevo.

    A todo esto Mike sabía lo que hacía, no le podía esconder nada al igual éramos muy abiertos, igual me sentí algo insegura de que alguien mas me quitara a mi hombre, pero lo deje ser, yo ya había tenido mis queberes con Saul (aunque fue por su culpa), así es que nos dejamos llevar como en una relación abierta, pero sin dejar de pensar en nosotros.

    Regresando al asunto con Monica, le pedí un sábado salir que era cuando teníamos mas libre ambas, nos gusto el bar al que fuimos, pero esta vez me pidió conocer a Perla en persona, lo cual no me negué para nada, me sentía segura con ella, era una chica atractiva, soy unos cm más alta que ella, pero ella se cargaba las caderas y el trasero mas rico que el mío, morena con unos ojos negros algo rasgados, me parecía muy curioso de ella.

    Llego el sábado por la tarde me prepare muy linda, ropa ajustada pero algo ruda, había comprado unos pantalones negros de látex, amaba como se me notaba mi culito, no tenia problemas con mi pequeño miembro ya lo sabía esconder, use una tanga igual en negro, unos botines, blusa blanca con bra que hacía juego con la tanga, mejore mucho mi guarda ropa en un buen tiempo, junto con esas tetas falsas que empecé a usar como si fueran parte de mí. Para terminar ya que era noche use un suéter de mezclilla y un bolso que Brenda me regalado. Maquillada tal y como me enseñado Miriam, con una pequeña coleta gracias a mi cabello lacio que había dejado crecer todo este tiempo, aun no lo es mucho per me ha costado (Miriam me recomendó usar extensiones aun lo estoy pensando jiji).

    Al salir del edificio camine a la esquina, contoneando el culo, me sentía bien ese día, Perla quería salir y divertirse, los niños morbosos al verme pasar me silbaron, jaja que mal que no sepan que debajo de esto hay un chico, me dio risa pensarlo, los salude y les mande un beso y me fui sonriendo ajaja. Tome un Taxi al lugar, igual el taxista me miraba de reojo por su espejo, me encanta que me miren con cara de lujuria.

    Al llegar al lugar, Monica ya me esperaba unos metros antes de llegar al bar, muy linda ella, la mire de pies a cabeza, con sus tenis blancos, unos jeans ajustados, wow su trasero era una bomba con ellos, camisa de una banda de rock y una chaqueta, ella tenía un cabello abundante negro, lo cual casi siempre lo tenia suelto, ambas al vernos nos quedamos encantadas, nos saludamos de beso en la mejilla como si nos conociéramos ya de mucho tiempo, al acercarme a ella, me inundo su olor a perfume, tan delicioso como cuando huelo el que usa Mike, me dio un escalofrío grande

    Monica -Que pasa Perla?

    Perla -No nada, me dejo alucinada tu perfume, hueles delicioso, como si fuera un sabor tan sueve que podría comerlo jeje.

    Monica -Deliciosa… tu linda, woow, no había visto mujer más femenina wow, lo repitió varias veces.

    Solo pasaba por mi mente que me sentía tan segura como cuando estoy con Mike, que me llego un poco de nostalgia no estar con él también en ese momento y me viera lo linda que estaba esa noche.

    Monica – Bien! ¿Lista?, ya aparte mesa para poder ver la banda en un buen lugar.

    Perla – ¡Super! Vamos que tengo hambre jeje.

    Nos tomamos unas cuantas copas mientras, disfrutamos de la música y la comida.

    En el intermedio de la banda mientras descansaban, platicamos un poco de nosotras, me conto mas de su vida y yo un poco de la mía.

    Monica – De verdad nunca había conocido alguien como tú, me gusta tu forma de ser, sea lo que sea cuentas con todo mi apoyo.

    Yo – ¿No te molesta que sea así, de verdad un día uno y otro día otra?

    Monica – Claro que no, lo mejor de dos mundos.

    Reímos y seguimos en lo nuestros, cuando un mesero llega con nosotras con 2 cervezas las cuales no pedimos, al parecer 4 chicos a un par de mesas de la nuestra nos los habían mandado.

    Las aceptamos sin más, les agradecimos a lo lejos, lo cual comentamos que pensaban que estamos solas y querían algo más.

    Perla – Estoy muy a gusto contigo esta noche, le dije a Monica, lo cual unos minutos antes de que empezara a tocar la banda de nuevo, seguido de eso.

    2 chicos altos corpulentos se nos acercaron era de la misma mesa que nos enviaron las cervezas, nos intentaron sacar platica, disque ligando, lo cual les dimos el cortón. Sin pensarlo me acerque a Monica

    Perla – Si nos les importa estamos ocupadas platicando, aparte venimos juntas, le guiñe el ojo a Monica y le di un beso en sus mejillas.

    Chico -oohh ustedes… bueno igual no importa ¿gustan venir a nuestra mesa?

    Monica – no gracias! Igual les agradecemos, pero si no les molesta queremos seguir disfrutando de la música.

    Los chicos se retiraron algo decepcionados, me encanto ese momento, sentirme deseada y a la vez rechazarlos, no pensé en nada más, que me sentía de lo mejor.

    Me pare al baño, de lo mas natural, ya que estaba algo subida de copas y saben que eso significa que me pongo facilota, entre en el baño de las chicas, me retoque el labial que use y salí, la banda estaba por terminar, ya era algo noche Monica me sugirió que fuéramos pagando para irnos.

    Salimos unos minutos mas tarde, ya era algo noche estábamos subidas un poco de copas, claro pero aun consientes, caminamos cerca del andador donde mucha gente camina por ahí, a esas horas así es que no nos dio miedo andar solas, un cuadra mas adelante notamos el frio, nos sentamos en una banca y las dos temblábamos de frio unos abrazamos y nos quedamos un rato así, y con la voz mas tierna que hubiera escuchado en mi vida me dijo algo Monica, lo cual no entendí

    Perla – ¿Que paso?

    Monica – ayyy… es que… ¿me das un beso?… nuevamente con una voz super tierna nada fingida, salió natural.

    Me mato el escuchar eso, me recorrió ese escalofrió de nuevo por todo el cuerpo como al oler ese perfume, que me embriago de un sentimiento.

    Toda tímida le dije, – quieres un beso?, lo dudamos un poco y sin decirnos nada, nos plantamos un beso, pero fue lindo. Nos abrazamos de nuevo a temblar del frio que teníamos. Jaja, las 2 casi al mismo tiempo dijimos que si nos íbamos a otro lado, lo cual pensé que mi departamento era algo más cercano que su casa, lo cual le pregunté si no le importaba, para no regresar solas.

    Tomamos un taxi y nos fuimos todo el camino agarradas de la mano, me pareció super tierno, llegamos el departamento abrí la puerta, no pasaron 2 segundos de entrar cuando se me lanzo a besarme, de nuevo esa sensación, no me controle y nos empezamos a comer a besos, al parecer también estaba tan cachonda como yo, nos comimos a besos en el sillón, nos separamos un momento ella fue al baño y yo fui a la cocina y saque una botella de tequila que tenia a medias y nos serví un poco.

    Empezamos hablar hasta que no nos dimos cuenta de que ya casi nos habíamos acabado la botella, nos empezamos a preguntar cosas mas calientes cada vez, me agarro desprevenida por detrás, beso mi cuello y me dijo puedo? No se lo negué, me empezó a quitar la camisa lentamente y comenzó a manosearme toda, ese pantalón que me puse empezaba a calentarme más por el látex, aparte de que mi pene empezó a querer salir, pero antes de eso Monica me quito el bra con tanta habilidad que al parecer ya sabía lo que hacía, ya había estado también con otros hombre y mujeres. Empezó a atacar mis tetas, no le importo que fueran falsas, las disfrutaba, en ese momento desee mucho tener unas de verdad para sentir todo lo que hacía con ellas(me cuestioné en ese momento si me operaba de una vez por todas), no paso mucho cuando la detuve y la fui desnudando de popo a poco, bese sus piernas, de beso en beso por ellas llegue a su hermosa vagina, empecé a lamer como teniendo un helado o como un perro tomando agua, mi lengua estaba por doquier y hacia ruidos tan lascivos, con todos sus jugos que soltó un par de gemidos, lo cual me prendió más, fue su turno cuando ella se deshizo de toda mi ropa, solo la lanzo por ahí se arrodillo y empezó a lamer mi pene ya erecto, al parecer lo disfrutaba como yo disfrute de su vagina, de lo mejor el 69 que nos realizamos ella recostada mamando mi pene y yo en 4 lamiendo todos sus jugos, me pregunto por condones… los cuales si tenia unos cuantos de los que uso en mi misma con algunos de mis juguetes o con Mike, no espere más procedí a penetrarla a ella, aun tenia mis tetas puestas, sentado sobre el sillón y ella montada a mi empezamos a coger, mientras chupaba sus tetas pequeñas no mas grandes de las que yo tenía, pero firmes, cogimos por un buen rato, paramos un momento para beber agua, lo cual ella seguido de eso me propuso ponerme en 4, lamio todo mi culo, lo cual me saco unos gemidos que ella no esperaba, se sorprendió tanto que me pregunto si yo antes lo había hecho por ahí, lo cual gemí y asentí, jugo un poco mas con mi culo lo cual casi logro que me corriera pero se detuvo. Era mi turno lo cual la puse en 4 y la cogí tan duro, pensando como cuando me cogía Mike a mí, siendo tan rudo pero tierno a la vez, lo gozo de maravilla no me había sentido usando mi pene con una mujer así, tenia tanto tiempo siendo la pasiva que no recordaba lo que era coger alguien más, lo cual me prendió más porque mi culo quería y deseaba pene también pero no quería que me viera así de puta tan pronto.

    Termine en el condón dentro de ella con un orgasmo maravilloso, pero sabia que ella aun no terminaba lo cual seguí usando mi lengua, jugando con su clítoris y un poco con su culo, de repente paso lo que no creí que lograría nunca, me grito que estaba tan excitada que no dejara de masturbarla.

    Monica – por favor sigue comiendo mi vagina.

    Lo cual obedecí y en un momento a otro apretó tanto mis dedos que tenia dentro de ella, soltó un orgasmo tan grandioso que se dejo ir con todo, mancho el sillón con el squirt que soltó, al parecer loque mas disfruta del sexo es ser manoseada y comida de ahí abajo. Quedo con las piernas temblando un poco, la verdad me dio mucha envidia, de no poder correrme de esa manera y soltar un squirt aunque sea pequeño.

    Nos besamos con todos los fluidos y sudor que teníamos, que nos olvidamos del frio que habíamos pasado un par de horas antes. La lleve para que se duchara, lo cual no desaproveche la oportunidad y nos bañamos juntas, nos limpiamos, nos secamos, terminamos, le preste algo de ropa para dormir, lo cual no fue un gran problema ya que le quedaron a la perfección.

    Monica – wow de verdad la pase de maravilla, eres una persona increíble.

    Perla – de verdad, tenía mucho que no me sentía así, igual que con Mike me siento segura contigo.

    A Monica no le molestaba que hablara de él, al contrario, parecía interesada al saber mas de mi vida con él, pero eso es otra historia para más adelante.

    Nos fuimos a dormir juntas, si es mas es rico dormir con Mike, ya que me puede abrazar entre su grandes brazos, pero también se siente increíble, abrazar a alguien más.

    Una noche fabulosa.

    Gracias por pasar a leerme, de verdad un disculpa por no continuar mi historia, quiero seguir escribiendo aun que lo haga mal, pero espero seguirles trayendo un poco de mi vida así.

    Igual los sigo esperando con sus mensajitos a mi correo [email protected].

  • Katy y yo a solas (parte 2)

    Katy y yo a solas (parte 2)

    En este relato les contaré lo qué pasó la próxima vez que vi a Katy, yo como saben; en la historia pasada decía que no sabía que Katy se había escapado de su casa para verme de madrugada cuando nos reencontramos y la invité a mi casa a pasar el rato; pero bueno, el caso es que después de este polvo pasaron 2 semanas y yo era literalmente un fantasma para ella, solo me le aparecería cuando yo quería, no le hablaba mas que para vernos y comernos, no éramos nada formal.

    En esta ocasión una vez más llegó el sábado y volví a salir con mis amigos y casualmente una vez más se dio él chance de que todos se fueron de viaje y yo iba estar solo en casa, ya a estas alturas yo de alguna manera sabía que después de la rumba mi plan era hablarle a Katy para vernos en mi casa de madrugada y seguir el party, pues para mí; cada que se daba la oportunidad no desaprovechaba y lo primero que hacía era tirarle un cable “así decimos cuando: «le hablamos a alguien» en México” para vernos y coger; total como les decía, ella sabía el juego que habíamos empezado según yo «de solo de vernos sin compromiso cuando tuviéramos ganas y bueno»…

    El caso es que terminé la borrachera una vez más y teniendo casa sola como casi siempre, le marqué y ella como de costumbre se escapó de su casa y al llegar esta vez ya ni siquiera me saludo…

    Una vez que llego, ya eran las 4 de la madrugada y cundo le dije que pasara, ella procedió a caminar directo a la cocina sin yo decirle: «Hola» y preparo 2 tragos de vodka; pues yo traía una botella que me había sobrado esa noche en la disco, me dio el trago de vodka con jugo de naranja y yo después de un par de tragos cerré el cancel de mi casa y la puerta; pues ya sabía lo que venía… todavía en este punto ella desde que entró aún no me había dicho ni una sola palabra; y cuando entre…

    Vi que soltó su trago, lo puso en la barra y se abalanzó sobre mí mientras me desabrochaba el cinturón y el pantalón, me dejo enredado el cabello con una de sus manos mientras con la otra mano frotaba mi verga de una forma increíble con movimientos suaves, yo a la par no paraba de besarla un poco ebrio, mientras sometido en la puerta de la entrada a mi casa, le agarraba el culo y lo apretaba con fuerza…

    Después ella me quito el pantalón y yo me saqué los tenis rápido para quedarme solo en calcetines, bóxer y camisa…

    La cargué por el culo ya en un punto de excitación delicioso y de pie mientras la cargaba le decía al oído:

    Yo: «Dime algo sucio»

    Ella con ironía me dijo:

    Katy: «Te amo»

    A lo que yo respondí con una carcajada, la deje de cargar para ponerla frente a mi y mientras ella jalaba mi miembro de nuevo se reía conmigo mientras me decía…

    Katy: «Eres un tarado» -En tono pícaro.

    Yo, a punto de reventar con la verga durísima, volví a cargarla de nuevo; pero esta vez para sentarla frente a mi en el sillón de la sala y ya en acción; comencé a quitarle la blusa de encaje color verde seco que obvio me excito (no sé si estoy loco; pero soy un hombre que se siente excitado cuando tiene conexión con una mujer que se viste bien y se ve elegante, no vulgar) mientras a la vez con mis manos quitaba poco a poco su sostén color salmón de encaje, después, procedí a lamer sus ricas bubis rositas y bien formadas a la vez que arqueaba su espalda para lamer su vientre plano, mientras ella con sus manos jugaba con mi cabello y yo después de 5 minutos de besarla y lamer sus ricos senos, la cargué hasta mi cuarto agarrándola del culo mientras la besaba de camino…

    Ya entrando en mi habitación; me quite la camisa, los calcetines y quede solo en bóxers, le quite los calcetines y mi sorpresa fue que ella tenía un pedicure perfecto, unos pies bastante cuidados que hasta la fecha veo en su Instagram y digo ¡wow! deliciosos (nada que ver con los de mi pareja actual), de inmediato comencé a lamérselos, pues tengo un fetiche un poco leve con los pies de las mujeres desde que tengo memoria, mientras notaba como ella se empezaba a volver loca apretando las sábanas a la vez que gemía…

    En ese momento estaba loco por metérsela ya, pues ver su pedicure y haberlo disfrutado a detalle me ponía uff, pero me aguante; a pesar de que ella me gritaba:

    Katy: «Ya metemela bebé»

    En ese momento le quite el pantalón negro que traía y después quite su panty color salmón que hacía juego con su bra (que por cierto como tip y está comprobado, ya que lo he leído en muchos artículos y muchas amigas me lo han confesado: si una mujer combina su ropa interior cuando sabe que va estar con un hombre, es porque en el fondo sabe que va estar con él en la cama) para después proceder a devorar su rica vagina húmeda, sobar su rico clítoris y humedecer un par de dedos para estimular su punto g por unos minutos hasta hacer que llegara al squirt…

    Esto ya era un polvazo, así que en ese momento me quité el bóxer y mientras veía como ella se masturbaba me coloqué el condón y comencé a darle en posición de misionero por unos 10 minutos…

    Sin pensar después procedí a recostarme yo en la cama,pues esta vez era su turno de tomar el mando.

    Entonces…

    Katy se montó sobre mi verga y empezó a brincar una y otra vez sobre ella para después hacer unos círculos deliciosos lo que a mi ya me tenía por las nubes…

    Después le dije que se volteara y comenzar a brincar sobre mi verga mientras yo veía el panorama y no me refiero a la vista, sino a su culo mientras le gritaba…

    Yo: «Así brinca bonita»

    Después le pedí que se pusiera en 4 y le di como nunca, estuve pegado a ella durante unos 25 minutos mientras le jalaba el cabello y después me recosté de nuevo para pedirle que se sentara en mi verga y comenzara a saltar una y otra vez…

    Ella comenzó a moverse como una diosa de atrás hacia adelante y brincaba tan rico que al cabo de un buen rato me hizo terminar delicioso…

    Me quite el condón y una vez que terminamos ella me abrazo y dormimos desnudos, ya como a la 1 de la tarde del domingo despertamos, nos duchamos, bajamos a comer algo que pedimos de Uber mientras platicábamos de una y mil cosas, fumamos unos cuantos cigarros, después ella se fue y yo terminé el día tomando café en una plaza de la ciudad.

    Continuará…

  • Mujer joven algo perdida

    Mujer joven algo perdida

    Intenté abrazarme a las teologías y a las filosofías espirituales, pero nunca terminaron de convencerme, aunque las respeto a casi todas por igual, y a quienes las creen. Intento abrazarme al más adulto de los vicios, pero ya empiezan a aburrirme un poco. Siempre es el mismo guion. Intenté abrazarme a la militancia política juvenil, pero nunca creí en sus utopías. Sus libros técnicos, académicos y ensayísticos; esos ladrillos que apenas me sirven para darles una compañía a mis historietas eróticas, no me despiertan nada. Si sigo yendo a esos antros, es sólo para buscar a alguien con quien compartir salivas y sudores, y de paso un porro también.

    ¿Acaso creían las chicas que me importaba la mala reputación que merecidamente me gané con mis cuestionables actitudes? No me provocaba ningún remordimiento mostrarle los pechos o los genitales a cada joven ingenuo que se ofrecía a compartirme gratis media pizza de muzzarella con ananá, o una docena entera de empanadas de carne y jamón con queso. Solamente lo hacía los fines de mes, y es cuando apenas tenía para pagar el alquiler. Con el hambre no se bromea. Si el estómago está siempre vacío, todo lo demás, de repente empieza a perder real importancia; y en esa triste y repetitiva situación, un par de platos hondos llenos de ravioles con salsa boloñesa podía justificar una felación completa sin condón. La emoción y el agradecimiento por tener la heladera llena de botellas grandes con gaseosa y agua saborizada, era abismalmente superior al desgano con el que tenía que brindar “besos negros” en un armario vacío. Un coito individual en las escaleras o en la biblioteca era la recompensa mínima por recibir un bolsón lleno de comida no perecedera; y un coito grupal en el patio, muy fácilmente podía pagarse con un asado entero. Si necesitaba agregarle pan de molde o francés, con un sesentainueve en la mesa o en el sillón, se acababa el problemita.

    Sólo tenía que pararme corita de manos en la pileta un minuto y medio, si quería ganarme una entrada al cine, al teatro o a un recital sin costo monetario. —¿Quién es el “caramelito relleno de chocolate”, a quien estoy a punto de invitar a salir?

    —Amalia. Para vos soy Amalia Anastasia Lovova —le respondí al pelado, segundos antes de escupirme la mano y dirigirla hacia los adentros de su traje de baño.

    A los chicos de la comuna y a mí, nos divertía y emocionaba mucho cuando yo los mandaba a correr desnudos con el “perchero” atenazado a mis manos rojas y calientes. Se ponían eufóricos y me aplaudían cuando compartía el “chupetín dulce” con uno de nuestros compañeros homosexuales. Besito él, besito yo; mordida él, mordida yo; escupida él, escupida yo; ambos nos encargábamos del lavado profundo. Sólo para después ensuciar de nuevo el “trofeo” con crema batida en lata, y repetir de nuevo el lavado. Más de un tierno y tímido muchacho, a quien días antes lo saqué del “barbecho libidinal” arrebatándole la virginidad, se ha ofrecido a brindarme un supuesto amor sincero, pero algo así, es imposible de compensar a igual escala para mí, les dije siempre. Pobres. A esos todavía les faltan vivir más historias como la mía, si enserio creían que conmigo encontraron a “la horma de sus zapatos”.

    Me acuerdo, que el primer muchacho virgen con el que copulé, con los brazos atrás y desnuda de las “naranjas” hasta las uñas, me había acercado a él para preguntarle, en voz suave y maternal, “si estaba despierto”. “No entiendo”, boquiabierto y tartamudeando me respondió; visiblemente sorprendido, maravillado y conmovido con lo que veía. “Me refiero a esto”, le dije levantando mi pie izquierdo para apretarle el cierre cerrado de su pantalón manchado de antiguo verdín. “¿No querés ir al baño conmigo a jugar?”, despacio y de las manos me lo llevé para desvestirlo ahí mismo, con la ducha del agua caliente encendida y en presencia del resto de los “chonguitos”. —Ay, pero, qué ardiente lo tenés. Estás como para “darte masa” toda la noche, ¡hasta que grites mi alias!

    —¿Cuál es tu alias?

    —¡Yulia Irina Malkova! —Luego le pedí que me enjabonara todo el cuerpo y se mojara conmigo.

    Minimalista y bellamente poética, era la imagen que proyectábamos al cielo cuando dormíamos empelotados en el pasto, abrazados todos juntos. Con frecuencia notaba cómo Fulano se deleitaba chupando los dedos de mi pie izquierdo; Zutano hacia lo mismo, pero con el pie derecho; Mengano sólo me acariciaba el cabello, la frente y las orejas; Perengano me besaba el hombro, el codo y la muñeca de mi brazo libre; Juan Pérez construía puentes y caminos con su lengua, sobre el extremo sur de mi pelvis tatuada; Perencejo sólo sabía girar en intermitentes rotondas alrededor de las aureolas de mis dos “pomelos rosados”; de tanto en tanto, Citano se acercaba para dejarme la boca y la barbilla dulces con el caramelo duro sabor uva que llevaba consigo.

    Diosa latina despertando, en plena madrugada y con el aire caliente de mi boca, a los “eternos espectadores de la vida” que odiaban mostrar sus pieles, ahí, justo abajo de sus vientres. Despertándolos acostados boca arriba con mis manos calientes recorriendo la cara externa de sus muslos, después de haberlos despojado muy lentamente de su única y más pequeña prenda de tela de algodón. Despertándolos con un tierno beso, ahí, abajo de sus cinturas, con sus cabellos todavía mojados tras haberse bañado, por más que no los podía ver por la falta de iluminación. Despertándolos con un largo lengüetazo mío, ahí, abajo de sus ombligos. Despertándolos con el frenesí de mi lengua, y con esos recorridos circulares que suelo hacer también, para que supieran que era yo y no otra mujer.

    Diosa iberoamericana lamiendo la humedad que desprendían por mí y gracias a mí, después de haber acabado sus sueños eróticos conmigo. Despertándolos haciendo un sube y baja lingual, ahí abajito, haciéndoles temblar la respiración. Despertándolos con una dulcísima sensación de hormigueo en sus estómagos; con la que, a la noche siguiente, le tocaría a uno de ellos despertarme. Con la que, a la madrugada siguiente, le tocaría a uno de ellos, hacerme lo mismo que le hice a él.

    Yo era la “abeja reina” de cinco, diez, no sé si quince abejitas, cuyas picaduras adentro o afuera de mi cuerpo eran un consagrado gozo si lo hacían bien. Hasta me regalaron el diván donde ellos solían masajearme las piernas y los pies bocabajo, o donde me pintaban las uñas; o donde yo les “agitaba la botella hasta vaciarla”. También me dieron el asiento sin respaldo con el que varios aprendieron conmigo a “buscar la perla del Mar del Sur”. Si querían recibir una informativa y práctica clase, sobre cómo contentar de la manera más rica a sus respectivas parejas allí abajo, sólo tenían que regalarme algo de plata a voluntad.

    Ninguno de los que participábamos en aquellas orgías creíamos inmaculadamente en la lucha de clases desde el proletariado; ni en la defensa de los ideales obreros; ni en la transformación de nuestras vacías realidades mediante el corte de calles; ni en el compromiso por un planeta con justicia social, soberanía política e independencia económica. No lo queríamos admitir, pero la supuesta trascendencia de la militancia “nos la sudaba” a todos. A mis hombres se los notaba más felices cuando les ataba un moño de tela en sus “ejes de rueda”, que quedarse toda la tarde hablando de las divisiones y extensiones que sufrió la Cuarta Internacional al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Se los notaba más contentos gimiendo como condenados a muerte en su última noche de júbilo, mientras creaban para mí sus respectivos y desalineados “collares de perlas” en mi cuello de gacela, que contar sobre el hecho histórico en que se basó la película soviética “El Acorazado Potemkin”. Bichos de patas peludas arrastrándose patéticamente a las paredes del hedonismo, eso éramos, sólo para después caer de nuevo al rasposo suelo del nihilismo. O al menos eso es lo que pienso, en mis días de “abatimiento sin gravedad clínica”. ¿Será verdad? ¿Qué se yo? Me “importa una pija”. A la verga con la verdad. “A la concha” con ella.

    Las poquísimas veces que nosotros nombrábamos a la política, era para hablar de ella como una infecciosa enfermedad; como el “alquitrán que mancha la ropa blanca”. De su visceral toxicidad, y de las malsanas características que tiene la búsqueda de poder. De la anemia de escrúpulos que preside los tejemanejes de aquel mundo lleno de traiciones, al que no nos interesaba pertenecer. De los politiqueos de salón en las llamadas universidades “populares” latinoamericanas, y de los arribistas de cloacas varias. ¿Para qué arrugar tanto la frente pensando en esas cosas?, les pregunté a todos una vez mientras se la estaba “lubricando e inflando” a un rapado, a quien minutos antes, le ordené desbocadamente que me rascara el “tejido carnoso abultado de la frutilla” con su cabeza.

    —¿Cómo te llamás, vos?

    —Para vos, soy Rita Olga Demikova.

    —No, ¿cuál es tu nombre de verdad? El que figura en tu documento nacional de identidad.

    —¡No te voy a decir cuál es! Quédate con las ganas.

    ¿Para qué pretender que éramos actores globales creíbles? Nos veíamos y escuchábamos creíbles, cuando actuábamos con el vicio de los conejos y la lascivia de los demonios de Tasmania; con la impetuosidad de los dogos argentinos y el acaloramiento de los filas brasileños; con el desenfreno de los gatos y la desinhibición de los gorilas; con el frenesí de los guepardos y el celo de las hormigas; con el deseo de los jaguares y el arrebato de los leopardos; con la inmoralidad de los leones africanos y la libidinosidad de los ñandúes; con la fogosidad de los ñus y el delirio de las panteras; con la picardía sexual de la perdiz pardilla y la concupiscencia de los pumas; con el libertinaje de los ratones y el enardecimiento de los rottweilers; con la desvergüenza de los tigres.

    Palabras como “cambio sustancial del sistema”; “transformación real”; “sentimiento revolucionario”; “voluntad de marcar la diferencia”; “juventud movilizadora”; “hacer política para nuestro tiempo”; tenían en nosotros el mismo peso que un alfiler, un mondadientes o un grano de arena.

    ¿Para qué autoengañarme con el mito de que yo era una pieza fundamental de un importante movimiento social, político y económico? Mejor me ponía a bailar perreo pegado para uno de mis chicos, o me ponía a jugar exhalando enormes bocanadas de humo cigarrero sobre sus “grandezas pélvicas”. Mejor usaba esas grandezas para “hacer sonar las espumas”, o me colocaba “en cuatro patas” sobre la alfombra, para que uno de ellos me “hiciera la cola”.

    —Perdoname, pero me da un poco de miedo. ¿Cómo sé que no te va a doler?

    —Tenés que lubricarlo mucho primero, con uno de los lubricantes a base de agua o de silicona que tengo guardados en mi mochila, y siempre andá y entrá des-pa-ci-to.

    Pero, ¿cuál es el verdadero bando que escogo en la vida, entonces? El amor, por más sucio y ordinario que sea el que yo practico. El amor profundo que suelo sentir por los hombres a veces, más allá de lo que haya sido mi “padre” conmigo.

    No todo ha sido así de interesante siempre. Una vez desatado el escándalo interno, los líderes me han expulsado y vetado permanentemente de todas las sedes juveniles de los partidos de la izquierda trotskista de la ciudad. Fueron bastantes selectivos al haber hecho eso solamente conmigo y no con el resto de los involucrados. Se vio que no quisieron adelgazar demasiado su número de afiliados arriesgándose a tomar semejante medida, con la inminente consecuencia de engrasar todavía más su agrietada reputación. Ya no soy bienvenida en ningún campamento anticapitalista veraniego. Una vez un grupo de novias y ex novias desdichadas intentó sin éxito lincharme (“¡Vení y da la cara, trola (prostituta)!”), y les he tomado un cariño muy especial a ese grupo de flacuchos temerosos que se armó en rotonda para evitar que me hicieran daño. En medio de un ensordecedor histrionismo y de una angustia imposible de explicar, llegué a decirles que los amaba a todos.

    Ahora estoy con los marxistas-leninistas, aunque sus interminables debates internos sólo me incitan a callarme y a dibujar corazoncitos sonrientes en sus afiches propagandísticos. Cuando me presenté ante ellos, las primeras veces iba siempre de zapatillas y perfume floral, dulce y delicado; blusa corta de mangas largas color violeta y calza deportiva oscura con un talle menos; cabello lavado con fragancia a menta refrescante y pendientes de aros con forma de corazón hechos de plata; con el aliento a té de rosa mosqueta caliente y ojos delineados; pintalabios saborizado y lencería blanca transparente. Casi no me hicieron preguntas y me aceptaron de inmediato, a pesar de que me presenté con el nombre de Anna Malena Koshka.

    “Me tenés la pipa ardiendo y quemando, vos”, me escribió en uno de esos afiches partidistas el primer “chongo (hombre)” con el que a escondidas me trastabillé de la risa usando mis propias medias para taparle el “cucharón de madera”. “Lo escribiste mal”, le dije al oído; “Se dice pija”, y le pasé la lengua en el lóbulo de la oreja. El día en que me echen de allí, los traicionaré yéndome con los comunistas de corte maoísta.

    —¿Con qué apelativo te gustaría que te llame?

    —Ningún apelativo. Llamame… Gina. Gina Alena Pavlova.

    El cortejo hacia personas que apenas conozco, o que desconozco totalmente, me gusta demasiado. Se me sube la adrenalina cuando realizo esas miradas, cargantes de intenciones y al mismo tiempo suplicantes de complicidad; esas sonrisas que se esfuerzan por no parecer muy obvias; esos saludos entusiasmados por querer iniciar algo recordable; esos tuteos o esos voseos deseosos de marcar territorio en el terreno de la confianza ajena; esos halagos trepadores y esos silencios anti sepulcrales; esos milimétricos acercamientos y esos susurros encantados de contribuir en lo que pueden; esos ligeros o pequeños toqueteos que quieren aparentar ser inocentes pero que no lo son. O cuando digo esas palabras picantes, amables, pero también sicalípticas, con suavidad, queriendo desencadenar lo que no me atrevo a decir. Y bien, pero bien, que me emociono o me excito cuando esas sutilezas son correspondidas por mi receptor, por más que tales respuestas sean tan modestas como un cortometraje.

    Para mí, toda esa secuencia es como un refrescante que se da a una vida –mi vida– que, desde mi propia perspectiva, carece de gracia o de fascinación. Una suerte de evasión temporal de mis obligaciones diarias. Una forma extraña de actuar –y muchas veces peligrosa– para una mujer joven algo perdida, que está en busca de la felicidad. Aunque a veces, sólo en el más patético de los casos, no me lo quiera reconocer ni a mí misma.

    Soy plenamente consciente de que mis redondeces lisas y tensas, un día se convertirán en grasas temblorosas cubiertas por una epidermis relajada y blancuzca. A veces pienso en abrazarme a la idea de tener una familia propia, pero el vértigo de cometer los mismos errores que mis progenitores, me aleja cada vez más de eso. A veces, intento abrazarme a la idea de tener una pareja fija al menos, pero todos los jóvenes como yo, incluyéndome, tenemos un mambo indomable con la libertad: no sabemos qué hacer con ella, pero no queremos perderla por nada. Amamos las grandes pasiones que nunca duran más que un par de semanas. Quizás cambiemos de opinión cuando la belleza nos sea un ente ajeno y no propio, y cuando el miedo a la soledad de la noche, nos caiga encima como una losa de hormigón. De ser así, no creo que me importe mucho, daría igual. Aunque me pase el resto de mi vida estucando arruguitas.

    Donde vivo ahora, hay tazas sin limpiar y botellas de alcohol por todo el monoambiente. Cada superficie capaz de sostener una, está ocupada. Hay ropa mía y ajena tapando el sillón, copando la cama, ocultando el piso de madera. Está sucia y arrugada, y no tiene posibilidades más allá de un lavado urgente. El esmalte rosado de mis uñas está saltado en cada uno de mis diez dedos formando siluetas sin uniformidad. Todo está desubicado y errado, vencido o simplemente confuso. Me caigo de la cama y desciendo sobre una montaña de ropa usada. Cambio varias veces de posición, pero finalmente opto por la primera y quedo boca arriba. Soy un zombi adormilado por la baja presión y la bronca de no estar en la playa todavía, dentro de un pequeño infierno húmedo. A la fuerza quiero darle los “buenos días mañaneros” a la “cotorra (vagina)”, como suelo hacer seguido.

    Abro los ojos y miro el techo blanco. ¿Por dónde empiezo a solucionar todo esto? Desde que me mudé sola las dudas existenciales se multiplicaron y las estructuras que se supone debían brindarme contención no hacen más que resultar insatisfactorias. No entiendo cómo se vive la vida cuando lo básico está más o menos resuelto. No entiendo cuál debería ser el objetivo ahora. ¿Cuál es el “próximo nivel”? ¿Para qué estar una hora cortando verduras? ¿Cómo hago para no estar agotada todo el tiempo? Dejar de buscar ese falso y eternamente inconcluso sentido a tu existencia “espantando a la purísima inmaculada”. ¿Pero cómo? La abstinencia bloquea mi respiración cuando alargo la penitencia más de la mitad de una semana.

    Toda mi habitación huele a marihuana y a restos de cópula del día y noche anterior, pero eso no quiere decir que me haya despertado esta mañana realizada y con un humor excelente. Me levanto y noto que tengo el dibujo, deformado e infantil, de un falo en uno de mis glúteos, y en el otro tengo una ilustración detallada, casi académica, de una vagina. Chad Kyle Brad (así lo llamo yo), el chongo número treinta que conocí en el gimnasio y con el que me acosté, todavía no se fue. Sigue durmiendo en el colchón de resortes viejo con el que “hicimos corromper a los santos” ayer. Me acerco a él para intentar despertarlo apoyando uno de mis pies sobre su mejilla izquierda, apretando los dedos sobre su cara, sin lograr nada. Luego hago lo mismo con sus costillas, y otra vez nada. Me acerco más para apretarle con cuidado los genitales usando mi mano izquierda. —¡Perro! ¡Perro, levantate! ¡Levantate, perro! Levantate y devolveme la bombacha violeta que tenés puesta.

    —¡Ay piba, no me jodás ahora!

    —¿A dónde me tiraste el corpiño?

    —Ay, ¿qué se yo?

    —Tenés que saber, mirá que yo tengo que ir a trabajar hoy con eso.

    —Andá en bolas, o no vayás.

    Me levanto de nuevo para darle una ligera patada en las posaderas. —¡Dale! Te tenés que ir.

    —Na, me quedo acá un rato más.

    —¡No, dale! —Vuelvo a patearlo en las posaderas—. Tu novio te mandó mensajes por el celular.

    —Ya no es mi novio, estamos peleados, ¿y cuándo fue que yo te dije que estoy con otro hombre?

    —Parecía arrepentido con lo que escribió.

    —No le hagás caso, hoy está así y mañana está asá. Pero, ¡¿qué hacés leyendo mis cosas?! —Se levanta parcialmente del colchón.

    Me cruzo de brazos y piernas. —¿Qué hacés vos todavía en mi apartamento?

    —Ya me voy. Dejame que me tome una ducha nomás. ¿No te querés bañar conmigo? Así te sacás lo que te dibujé.

    —Te creí más maduro al principio.

    —Y yo antes te creía más amable, y más limpia también. Pero eso no quiere decir, que no haya sido un verdadero gusto conocerte.

    Me quedo un rato mirándolo y luego niego con la cabeza. —No, no me conocés todavía; y es lo mejor para vos y para todos, que nadie llegue a conocerme de verdad, o en profundidad.

    —Tengo cosas mucho mejores que ofrecerte, además de mi cuerpo.

    —Ah, ¿sí? Yo no; y ahí está, la enorme diferencia entre vos y yo.

    Se levanta para devolverme las bragas y me pregunta: —¿Quién es Alonzo? ¿O quién es Lautaro? ¿Son la misma persona?

    —¡¿Qué?!

    —Te escuché decir esos nombres durante la madrugada. No dejabas de moverte la pelvis contra la almohada. Casi no me dejaste dormir. ¡¿Por qué no le preguntás, a ese Alonzo o a ese Lautaro, si alguno de ellos quiere hacer un trío con nosotros un día?!

    —¡Basta, basta, basta! ¡No te quiero escuchar! ¡Metete en la bañera, rápido! —Exclamo nerviosa y avergonzada mientras lo empujo en dirección al baño.

    —Ya, ¡¿cómo dijiste que te apodabas, vos?!

    —Soy Daria. ¡Daria Sabina Polina!

    —¡Andá! ¡Esos nombres que te ponés!

    Mi adultez mal llevada y gestionada me resuelve, otra vez, a dejar el monoambiente y mis dilemas burgueses para ver si logro respirar mejor. Cierro la puerta con llave en un alivio inmenso por dejar atrás todo el desastre del que soy en gran parte responsable. “Después lo arreglo”, pienso, sabiendo que no voy a lavar ni un solo utensilio hasta que la cosa se ponga peor. Muchísimo peor.

  • Por curioso me rompen el culo (parte 2)

    Por curioso me rompen el culo (parte 2)

    Después de chuparle la pija y que me de esa leche, de sabor raro al ser la primera vez que la probaba, vinieron más días de petes y más petes… no me cansaba de chupar esa rica pija. Sergio era un pervertido y me pervertía, me gustaba ese juego. Cuando estaba trabajando me enviaba fotos de su pija o videos acabando y me decía que quería mi colita para cogerme a gusto y paso a narrar la conversación:

    Yo: La verdad no me animo aún debe doler eso y más con semejante pija que tenés.

    Sergio: Pero no te la voy a meter de golpe bebe, te la voy a lubricar hasta que esté lista para comerse toda mi pija.

    Yo: Bueno vamos a intentar con calma y veremos qué pasa.

    Esa tarde salí tipo 18 h de trabajar y fui a la casa pensando en lo que iba a hacer, si es que me iba a animar; cuando llego Sergio estaba en el sofá viendo tv y lo saludo, voy a mi habitación a cambiarme y ducharme, me visto de manera comoda con un short y remera; voy hasta donde esta Sergio y empezamos a tomar unos mates y charlar de cosas normales como si fuéramos pareja, él me dice si quería ver algo y puso unos videos porno de una página, en el mostraba videos gay donde chupaban pijas, metían las pijas enormes en culitos pequeños, llenaban de semen la comida o bebidas y algo que me llamo la atención «la lluvia dorada»; yo ya tenía la pija a mil y Sergio también se le notaba por encima de su pantalón y me dice:

    Sergio: Ya te diste cuenta como estoy bebe?… dale chúpamela un rato.

    Yo sin dudar empiezo a tocar su pija por sobre el pantalón, estaba re dura, le bajo el pantalón y el bóxer, el sentado en el sofá y yo me arrodillo para chupársela, lamia sus bolas y subía lamiendo hasta su cabecita, y empecé a chupar como si la vida se me fuera en eso, el gemía y gemía diciéndome que lo chupaba como una puta experta y eso me calentaba mal, estuve como 15 minutos chupándosela hasta que me dio el premio, varios chorros de su leche caliente y espesa fueron derecho a mi garganta y la trague… y me dice:

    Sergio: que rico la chupas mi putito, ahora ponete en cuatro en el sofá, te voy hacer algo que te va a gustar.

    Y así lo hice, me puse en cuatro, con miedo a que me la ensarte de una, pero confiaba en él; y de golpe siento su lengua en mi ano, fue una sensación rara, electrizante pero agradable, lamia mi ano con desespero y paso su mano hacia adelante buscando mis pezones y me los rozaba con sus dedos y eso me volvió loco mi pija no daba más y se lo dije, una mano dejo rozando mi pezón y con la otra me hacia una paja mientras seguía lamiendo mi ano, era una locura pero acabe como nunca lo había hecho… me dijo que espere en esa posición y fue a su habitación a buscar algo, volvió y sentí su dedo frio en la entrada de mi ano, no dije nada y me deje hacer, metía de a poco su dedo, supongo que era una crema o lubricante tal vez; luego metió dos y dolió un poco pero aguante, metía y sacaba lento y suave, de repente los saca, se para bien detrás mío y me agarra con las manos de la cadera, yo sabía lo que se venía, y me dijo que no tenga miedo, que afloje la colita para que no me duela, que me iba a tratar con amor, y así lo hizo.

    Sentí la cabecita de su pija en la entrada de mi ano, lo fue metiendo y el dolor era aguantable, metió un poco y paro, me decía que me relaje y así lo hice, metió otro poco y paro hasta que se acostumbre mi ano, y así lo fue haciendo hasta que me la metió toda, quedo así unos minutos con toda su pija dentro de mi cola, yo rozaba mis pezones con mis dedos para excitarme más y el empezó a cogerme lentamente, fue muy suave como me lo hacía, hasta que sintió que ya estaba relajado y abierto por completo y empezó a cogerme rápido, embestía con locura, sentía toda su pija dura entrando y saliendo de mi culo y decía.

    Sergio: Uff que rico culito tenés putito, ahora si sos por completo mi putito, mira cómo se traga toda mi pija y estas bien apretadito, que rico putito que sos… de ahora en más me voy a comer este culito a diario.

    Yo solo gemía, la verdad, gozaba de esa pija dura reventándome el culo, mi pija esta re dura nuevamente, me cogia y cogia sin parar hasta que saco su pija y me dijo que lo acompañara, me llevo de las manos y me subió arriba de la mesa me ordeno que me abriera de piernas y lo hice, vio mi pija dura y me la chupo y pajeo un rato pero me dijo que me iba hacer acabar de otra forma, terminó de decirme eso y volvió a enterrarme su pija en el culo, me la metía y sacaba con ganas mientras me pajeaba era fantástico, en un momento dado acabo y le me dice que estaba por acabar, me hace bajar de la mesa, me arrodilla y me acaba en la cara.

    Estábamos lleno de sudor y cansados, sentía mi ano abierto y caliente. Y le digo.

    Yo: Me re gusto papi, pero quiero pedirte algo.

    Sergio: como me calienta que me digas así putito, decime que querés.

    Yo: Vi en los videos que orinaban sobre los hombres, yo quiero eso, y sé que te van a dar ganas de orinar ahora que acabaste.

    Sergio: ufff que putito más pervertido, vení vamos al baño.

    Nos metimos juntos a la ducha y me arrodillo, agarro su pija y empezó a orinarme por la cara, era genial y me dijo que abra la boca, que sea putito sumiso y puerco, abrí la boca y me orino dentro, escupí porque era asqueroso el sabor y vi que se me puso dura la pija de nuevo y se la chupe y chupe, me cogió de nuevo en el baño y me dio otra vez su leche rica… y así por tres años que trabaje ahí, era su putito para todo lo que el deseaba… se la chupaba en cualquier parte de la casa, me hacía cabalgar sobre su pija, me orinaba encima y hasta llenaba de semen comida para ver como me la comía… me dejo el culo tan abierto que siempre que nos vemos el disfruta a gusto de mi culo y mi boca.

    Espero que le haya gustado, igual tengo más historias con el porque me cogió en muchos lugares y soy bisexual gracias a él, mi macho dueño de mi culo.

  • Una madre infiel, muchas ventajas en casa

    Una madre infiel, muchas ventajas en casa

    Sabia del extraño romance, entre mi madre, y un vecino que vivía muy cerca de nuestra casa. Las absurdas escusas por llegar tarde a casa, hacían evidente una relación de infidelidad. Para este momento, mi padre no se encontraba en el país, por motivos de trabajo, estaba fuera por largos periodos. Este era el momento que ella aprovechaba, ¿pero, desde cuando tenía este comportamiento de infidelidad? acaso ellos estaban separados y por eso ella hacia lo que quería. Hasta ese punto podía entender, pero de ahí, a que folle sin ningún reparo en la habitación que ambos compartían como pareja, fue algo que me sorprendió.

    Llegar a casa y encontrarte una escena desagradable emocionalmente, ver que un sujeto, le esté comiendo el coño, ver a tu madre follando, con un sujeto al que conocías desde hace mucho tiempo. Ver a tu madre cachonda, excitada, piernas abiertas pidiendo le penetren la vagina. Fue algo que me lleno de rabia, encendió un sentimiento de desprecio hacia ella, pero yo no estaba entendiendo algunas cosas. Su deseo sexual hacia un vecino, las ganas que tenía por ese sujeto, que dicho sea de paso es amigo de mi padre. Unos de los pocos que tiene, que hasta donde yo recuerde, el asistía a mi casa junto con su esposa.

    Cuando se reunían los 4 la pasaban muy bien, aunque yo era pequeño, recuerdo esas imágenes, esos momentos. También sé que ellos nunca llegaron a tener hijos, que al tiempo la mujer emigro a los Estados Unidos, y ella se quedó por haya.

    En esta etapa, él visitaba nuestra casa, ahora solo eran 3 adultos. Era muy gracioso verlo mareado, caía rendido donde sea, las veces que se reunían, el terminaba en el sofá de casa. Ya no vivía cerca de nosotros, la casa la habían vendido, y para que no manejase ebrio, se quedaba a dormir. Cuando cumplí los 19 años, pude beber unas copas de licor con ellos. Cada cierto tiempo, el venía a nuestra casa, mi madre preparaba una cena, y jugábamos a las cartas. Comíamos y bebíamos cervezas. Ya con el paso del tiempo, fui creciendo, ya para mis 22 años, recuerdo que lo volví a ver en casa, pero una visita algo fuera de lo normal.

    En aquella oportunidad, mi padre no se encontraba en casa. Yo al llegar de clases, entre despacio, me sorprendió mucho ver un coche fuera de casa, los encontré bebiendo en la sala, ambos estaban juntos en el mismo sofá. Una botella de whisky, dos vasos con hielo, mi madre algo sonrojada por el alcohol. En la sala, las luces estaban apagadas, solo estaba encendida una bombilla que alumbra el pasillo, lo que deja, casi toda la casa a oscuras. Entre muy despacio, temiendo quizá me encuentre con alguna escena romántica. Ya dentro de casa, mi madre se dio cuenta de mi presencia, y se separó apresuradamente de su visita.

    Aquella tarde solo fue eso, el tomo las llaves de su coche y se retiró de casa. No me dio ningún motivo para sospechar de algo, lo tome como una casualidad, una visita. A los dos meses, al llegar a casa, nuevamente vi las luces apagadas, mi madre estaba durmiendo en el sofá de la sala. Había una botella de vino casi por terminar, dos copas con restos de aquella bebida. Es aquí donde ya empiezo a notar cosas raras, en esta ocasión, observé que estaba casi desnuda. Su vestido blanco tirado por el suelo, ella tapada con una manta que solo le cubría parte del cuerpo. Estaba de lado, dejando ver su espalda, sujetador no llevaba en aquel momento.

    Solo llevaba unas bragas de color azul, no eran muy grandes, eran de un encaje muy detallado, normalmente veo todo el tipo de ropa interior que ella usa, estas no se las había visto hasta ahora. Deje que descansara un poco, subí a mi habitación para dejar mis cosas. A lo mejor dentro de un rato se despertaría y me llamaría para cenar. Ya que no se daba ese momento, baje yo por mí cena, ella seguía descansando plácidamente, pensé que a lo mejor el vino la habría mareado, por eso no se levantaba. Yo me prepare la cena, la metí al microondas y luego de eso, cene en la mesita de la cocina.

    Al terminar de cenar, y tirar los desperdicios al tacho de basura, descubro algo que llamo mucho mi atención. Había una bolsa grande de papel, que obstaculizaba la tapa del tacho, seguro que ella la dejaría. Saque esa cosa para poder meter las sobras que había dejado de mi cena, una curiosidad me hizo ver que contenía dentro. Era una bolsa de una tienda de ropa, dentro habían unos empaques de plástico, claramente eran los empaques de unas bragas. Pensé en ese momento en las bragas azules que ella llevaba puestas ¡estaba luciendo bragas! Pero habían dos empaques más, eso suponía, que había comprado más de estas.

    Nada de que sorprenderme hasta ese momento, para esto, ya se había despertado. Ella había oído ruidos en la cocina ¿hijo eres tú? Si, aquí estoy. Mire que estaba colocándose el vestido, vi como se lo acomodaba, se lo estaba metiendo de arriba hacia abajo. Dejo caer esa tela sobre su cuerpo, se le notaban los pechos. En aquel momento no llevaba sujetador que los cubriesen, note aquellos pechos balancearse por dentro del vestido, yo observaba desde la cocina. Esto no era normal en su rutina. Venía arrastrando unos zapatos negros, un poco cansada, supongo yo por la siesta que se habría echado en el sofá.

    Ella con una copa en mano, se acercó hasta donde yo estaba, me saludo con un beso en la mejilla, aun le quedaba algo de sueño en su expresión. Me di cuenta que solo había traído una copa, la que inmediatamente enjuago y coloco en su sitio. Le pregunte si todo estaba bien, como le había ido la tarde, si habría podido descansar en el sofá. Sus respuestas eran muy efusivas, se sentía bien, había ido de compras con una amiga, a la que no veía hace mucho tiempo. No había preparado nada de comer, ya que sabía que yo llegaría hasta la noche, ella había comido fuera, y al llegar a casa un poco agotada por recorrer varios almacenes, se había quedado dormida en el sofá.

    No tenía por qué desconfiar de lo que me decía, yo la veía muy bien. Se notaba muy calmada en sus palabras, tampoco estaba yo interrogando o pidiendo explicaciones de su rutina diaria. Al retirarse de la cocina, y dirigirse hacia su habitación, yo me quede bebiendo un poco de agua. Sentado en aquella silla, y mirando hacia el lugar donde van los cristales, veo que faltaba una copa, había un espacio vacío, al lado de la que ella había lavado hace unos minutos. Recordé que al entrar en casa, yo había visto dos copas sobre la mesita de centro, y al lado una botella de vino, deje esa imagen en mi mente, me fui a descansar a mi habitación.

    Esto paso un día martes, este día en especial, me quedo hasta tarde en la universidad llevando unas clases adicionales de matemáticas. Mis padres están al tanto de esta demora, saben que este día lo paso fuera, solo llego para la cena y a descansar. El resto de la semana la pase casi sin novedades en la universidad, pero donde si hubieron cosas fuera de lo normal, fueron en mi casa. El día sábado vi al vecino aquel, lo reconocí cuando salía de un supermercado, al yo entrar en casa, no vi a mi madre, curiosamente ella llego a los 5 minutos, que es casi lo que yo me había tardado en llegar a mi casa.

    Casualidades aparte, ella venía muy risueña, muy alegre, se le notaba contenta, se sorprendió de mi presencia, ella pensó que yo llegaría tarde de la universidad. Pregunte un poco, de donde venía, que hacia tan guapa en la calle, que había comprado si venia del supermercado, ya que en las manos no había traído nada. A lo mejor mi curiosidad, estaba alimentando sospechas, por saber que está ocultando, a que se deben estos raros comportamientos en casa. Le pedí las llaves de su coche, por la tarde pensaba ir a casa de uno de mis amigos, pero este vive a unos 35 minutos de distancia.

    Para estos casos, no es de mucha facilidad que suelte su coche, ya que siempre está pensando que vamos a beber alcohol y que no puedo conducir en ese estado, que las multas, los accidentes. Las llaves del coche estaban en mis manos, más rápido de lo que me imagine, no hizo falta de rogar mucho por ellas, mi padre aun de viaje. Mi madre me comento que se iría a casa de una amiga, que si yo volvía pronto, pasara a recogerla, esa ruta me quedaba de pasada, podría tranquilamente pasar y recogerla. Como no sabía a qué hora volvería, quedamos en que le avisaría, al estar en camino para la casa de su amiga.

    Aquella noche ya volviendo de casa de mi amigo, sobre las 11pm, me comunico con mi madre, haciéndole saber que ya estaba de camino a recogerla, que debería de llegar en unos 30min. Que estuviera lista para irnos a casa, me respondió que ya no hacía falta, que ya se tomaría un taxi y volvería sola. Estaba un poco cansada, además que su amiga estaba por salir con su esposo. Eso era normal en ella, se aburría algunas veces antes de que terminara alguna reunión, o lo que fuera y se retiraba a casa. En este caso me quede un rato más con mis amigos, y ya volví a casa pasadas las 12 de la noche.

    Aquella madrugada, vi ciertas cosas que no me terminaban de encajar. Nuevamente vi una botella de vino en la mesa de centro, esta vez estaba terminada por completo. El sujetador de mi madre estaba en el respaldar del sofá, medias negras a un lado de la escalera. Un zapato de tacón, tirado en el medio del pasillo ¿pero qué había pasado aquí? ella no es tan desordenada como para dejar tiradas todas sus cosas por la sala, no hasta ahora. Será que al beberse esa botella de vino, se comportaba rara, el vino a lo mejor le cambia el estado de ánimo, la vuelve algo desordenada, le altera el orden que mantiene cuando esta sin beber.

    Por decir algo, entendía en algo sus cosas. Ella y mi padre estaban atravesando una fuerte crisis matrimonial, las cosas en casa no iban bien. Los múltiples viajes que el hacía eran cada vez más largos, eso dificultaba la comunicación en su relación. Todos estos malos momentos los estaba viviendo en primera línea, yo ya soy mayorcito como para darme cuenta de las cosas, en gran parte podría ver la falta que él, le hacía a mi madre. Será por eso que se estaría comportando de esta manera. Lo pensé por algunos momentos, mientras recogía todas sus pertenencias que iba encontrando en la sala.

    La mañana siguiente, se produjo algo diferente. Ella había salido muy temprano, yo aun dormía cuando ella salió de casa. Pues este comportamiento de salir por las mañanas tampoco lo tenía. Me gustaba mucho que este distrayendo la mente en algo, y que no se estuviera machacando con la idea de su matrimonio o los problemas que podría estar pasando. Lo deje pasar y baje a la cocina para servirme el desayuno, los domingo es normal que comamos a cualquier hora. Una de las cosas que note en la encimera fue una copa de vino, pero en el recogedor habían cristales rotos, los cuales eran de una copa, casualidad o que habrá pasado aquí.

    Esos días terminaron sin mayor incidencias, la rutina de lunes fue quizá la más normal, ya para el día martes las cosas empiezan a ponerse algo sospechosas. Desde la noche anterior, estaba muy preocupada en saber a qué hora llegaría de la universidad, si me quedaría como siempre hasta tarde en las clases de matemáticas. Que sus constantes preguntas, eran una preocupación por dejarse cena para la noche. Yo como siempre confirme que vendría sobre las 10pm, lo que era habitual en este día de la semana. Esta mañana de martes, se la paso todo el tiempo hasta que yo salí de casa, muy pendiente del móvil, cada que sonaba se retiraba lejos.

    Ese sí que era un comportamiento sospechoso para mí. ¿Es que a lo mejor pensaba tomar alguna botella de vino? esta vez pensaría desnudarse por completo en casa. Pensaría acaso dejar todo tirado en la sala, emborracharse y quedar tirada en el sofá, como aquella vez que la encontré con la espalda desnuda y solo unas bragas puestas. Cuál era la intensión que tenía en preguntar por mi retorno de clases. Al salir de casa, un extraño presentimiento acechaba mi cabeza, una idea algo alocada me rondaba todo el día de estudios. Ese día, pase gran parte intentando resolver un problema, al que quizá no podría hallar solución.

    No de la manera normal. Aquella noche, no asistiría a mi reunión de todos los martes, me ausente sin más motivo, quería comprobar algo por mi propia cuenta ¿debería de ver la manera de entrar en casa sin ser visto? Por qué se daban estos raros comportamientos de mi madre, algo me parecía muy sospechoso, no es que ella tenga malas intenciones, pero, siempre hay algo que escondemos. Siempre podemos comprobar que todo esté en orden. Aquella tarde, al llegar a casa, sobres las 6pm, en apariencia todo esta como siempre. Me acerque muy cuidadosamente a la ventana que da directamente a nuestra sala.

    En el sofá no había nadie, solo ropa tirada en el pasillo, esas costumbres no las había visto nunca en casa. Abrí muy despacio la puerta de la entrada principal, seguro que algo me encontraría que este fuera de lugar, al entrar, sobre la mesa vi algunas patatas fritas, una bolsa de cacahuetes. Un sacacorchos, en la mesita de centro llamó mi atención, alguien estaría bebiendo vino, lo deduje porque el corcho aún estaba enroscado. La ropa tirada por el suelo, conducían hacia las escaleras que llevan a las habitaciones del segundo piso, un vaquero azul, una camiseta blanca, sujetador negro ¡otra vez mi madre!

    Pensé, si se habría embriagado, pero esta vez estaría arriba, dentro de su habitación, lo que no me causo mucha curiosidad. Pero el acercarme hasta los primeros escalones, escuchar risitas, voces dentro de alguna habitación, eso fue lo que llamo mi atención ¿con quién más estaría bebiendo mi madre? será acaso que ya habrá llegado mi padre, y estarían celebrando algo ¿su pronto regreso a lo mejor? ya que no se le esperaba en casa, hasta dentro de 2 semanas más. Algo no me iba bien, es que las veces que los he visto follar, no van dejando sus ropas tiradas por toda la sala, menos mi madre.

    Dispuesto a sacarme esta duda, me arme de valor, y emprendí un viaje de 18 escalones hacia arriba, esas risitas, no eran habitual en ellos. Subiendo con el más riguroso cuidado, es que ya se van escuchando mejor las voces, esa voz aguda no era de quien yo pensaba, las risas de ambos, se oían muy alegres. El ligero rechinar de la cama, era evidente que habían dos personas en aquella habitación, estaba descartada la risa de mi padre ¿pero acaso mi madre? estaba con otro sujeto en su cama. Ella se estaría riendo con alguien en su habitación, a puerta cerrada, y por lo que pude deducir, casi desnuda, solo en bragas.

    Algo no estaba bien. Una sensación por entrar y ver qué es lo que pasaba dentro, me impulsaba a tocar esa puerta. Pero también, el lado de espiar, quizás alguna relación de infidelidad, pero a lo mejor, eran mis padres y estaban teniendo una bonita reconciliación. Esta puerta es muy sensible para abrirse, y ya que los había espiado en anteriores ocasiones, pues pensé que hoy no sería la excepción. En este momento las risas ya se habían terminado, casi todo silencioso, hasta que empezó a gemir de manera agitada, los gemidos de ella, se podrían oír en toda la habitación, a la vez que el nombre de aquel sujeto.

    Con manos de seda, y el más absoluto cuidado, abrí esa puerta, como tantas veces ya lo había hecho. La vista que da directamente es a la cama, pero de lado, mi madre tumbada boca arriba, y su acompañante hurgando en su vagina, ambas manos de el sobre sus piernas, y ella con sus manos, frotando su abultada cabellera. Esto me pareció muy fuerte, alguien le estaba comiendo el coño, y ella gozando a piernas abiertas, disfrutando de cada succionada en su vagina. Esta escena, me parecía una fantasía erótica que yo tengo con mi tía Paola, pero conforme se fueron dando los minutos, vendrían más momentos de placer para ellos.

    Después de haberle propinado una buena mamada de verga. Es ahora el momento donde ella se desprende de las bragas rojas que hasta ese momento llevaba puestas, sin más demora, su acompañante se las retira de los pies, la lanza por los suelos. La penetra de manera sorpresiva, ella no esperaba ese violento movimiento. Ya que se escuchó un fuerte grito en la habitación, pero solo fue eso el inicio para más gritos de placer, algunos muy intensos, gritos que su pareja ahogaba en largos besos. Lenguas jugando en boca de ambos, labios de el succionando sus negros pezones erectos, una penetrada muy fuerte que ella recibía con mucho gusto.

    Las caricias entre ambos, no se dejaban en ningún momento, calculando yo que estaban en esa posición unos 10 minutos. Ahora se subía encima de este sujeto, que yo podría distinguir de quien se trataba, pero ahora estaba completamente desnudo, y más aún, mi madre cachonda, por ser follada de esta manera. Ella pedía más fuerte, arañaba las sabanas, le comía los labios a su pareja, se auto penetraba ella misma, era una mujer poseída por aquella verga. Que fuera de todo, no era más grande que la de mi padre. Pero ahí estaba ella cabalgando aquella verga, recibiendo cada penetrada en su húmedo coño.

    El sonido de ambos genitales se podría oír desde la sala, si así lo quisiera hacer, pero estando aquí, en primera fila, es que hasta podría sentir el aroma de aquel húmedo coño. Las penetradas por parte de este, los intensos gemidos, cada vez más convulsionados, darían por terminada esta moderada sesión de sexo. Ella tumbada sobre su pecho, repitiendo su nombre, el termino dentro del coño de mi madre, mientras su miembro viril se iba saliendo de dentro de ella. Intente cerrar la puerta sin hacer mucho ruido, pero un calambre en la pierna, me hizo golpear sin querer aquella puerta, lo cual fue visto por aquel sujeto.

  • Hombre casado: primera vez mamando una verga

    Hombre casado: primera vez mamando una verga

    Hola, soy un hombre casado desde hace varios años, entrando en los 30s, sumamente caliente y (como muchos aquí, imagino) aficionado al buen porno.

    Desde hace muchos años una de mis categorías favoritas de porno es: Blowjobs. No hay cosa mas excitante que ver una rica mamada en pantalla con una hermosa boquita y una buena verga como protagonista, ufff! Creo que de ahí comenzó a surgir mi fantasía. En varias ocasiones me sorprendía a mi mismo pensando «qué buena verga» mientras veía el video de una buena mamada, así que empecé a fantasear con tener la experiencia de mamar una verga grande, gruesa y jugosa como las de los videos.

    Hasta ese momento yo nunca había visto porno gay, ya que me considero 100% heterosexual, pero el morbo y la curiosidad me empujaron a buscar «gay blowjobs» y ver que salía. Honestamente al principio no me gustó y me sentí raro viendo porno gay, pero después de un par de intentos me topé con un video de dos chicos jóvenes haciendo un 69 con unas vergas espectaculares y pensé «wow! esto no esta tan mal» e inmediatamente se me paró la verga… me sentía raro por tener la verga parada viendo a 2 hombres haciendo un 69, pero al mismo tiempo era muy excitante y empecé a imaginarme lo rico que sería tener una verga de esas en la boca. Así que empecé a masturbarme viendo el video y pensando en mamar una verga… terminé con un orgasmo memorablemente rico.

    Después de esa vez se me empezó a hacer normal ver videos de hombres mamándose la verga de vez en cuando y todos los que me gustaban tenían algo en común: la verga (o vergas) en el video eran grandes y jugosas. Entonces decidí que algún día no muy lejano me atrevería a mamar una verga así. Ahora el problema era donde conseguirla.

    Hacía un par de años me había suscrito a una página de encuentros sexuales pensando (ingenuamente) contactar a varias chicas de mi ciudad para tener mucho sexo ocasional… lo cual obviamente no funcionó, las pocas mujeres atractivas que se anunciaban terminaban siendo estafadores. Pues en esta página me topé con un vato que hacía tríos con parejas y en sus fotos de perfil se le veía una muy buena herramienta. Así que lo contacté para ver si le interesaba que le hiciera una mamada, para mi sorpresa me respondió que si. Nos escribimos varios mensajes aclarando las expectativas de cada quien, pidiendo higiene, y definiendo qué sí y qué no. Al principio la conversación fue ligeramente incómoda pero después de un par de mensajes fluyó y quedamos de vernos en un lugar a cierta hora.

    Llegó el día del encuentro y llegué al lugar acordado, iba bastante nervioso. Yo llegué primero y lo esperé por unos 10 minutos dentro de mi coche. «Si seré pendejo! no va a llegar nadie!» pensé, pero al poco tiempo un wey se asomó por la ventana, bajé el cristal y le dije: «¿Eres tu?» y me respondió: «Si, creo que soy yo». Se subió a mi coche, nos saludamos, nos dimos la mano y me arranqué hacia mi casa. Para mi suerte, resultó ser un vato de buen ver en todos los aspectos: era un estudiante, unos 10 años más joven que yo, se veía limpio, decente, de un nivel socio-económico muy similar al mío, agradable, etc.

    Nos fuimos platicando de cosas triviales en el camino, de viejas, de fiestas, etc., y en unos 20 minutos llegamos a mi casa. Entramos, le ofrecí una cerveza y nos sentamos en la sala a seguir platicando. Despues de un rato, notamos que ninguno de los 2 sabía como empezar. Habiamos acordado que solo iba a ser una mamada de verga, no iba a haber besos, ni cachondeo, ni caricias, ni nada, incluso el acuerdo era que yo le iba a mamar la verga a él pero él no a mi, pero ninguno sabía como entrar en el tema. Así que de pronto solo le dije: «Bueno, ven para aca». Yo estaba sentado en un sillon de la sala y el se puso de pie frente a mi, así que le desabroché el pantalón, le bajé el cierre y empecé a bajarle el pantalón.

    Ese momento lo viví en camara lenta. Le bajé lentamente la ropa y se asomó la base de su verga, seguí bajando y apareció un trozo de verga, seguí bajando y seguía saliendo verga, por fin terminé de bajarle la ropa y salió una verga enorme, a medio parar, perfectamente limpia, sin ningún olor, perfectamente depilada, justo como las que se me antojaba chupar viendo aquellos videos. Solo exclamé «Wow!» e inmediatamente la agarré y me la metí en la boca. En pocos segundos sentí como se le terminó de parar con una erección de piedra que apenas me cabía en la boca. Por alguna razón me sentí muy comodo chupandole la verga y al parecer él tambien se relajó y se sintió cómodo. Toda la pena y la incomodidad de estar sentados en la sala teniendo una conversación forzada se había ido.

    Desde que le dí las primeras chupadas me gustó la experiencia, sentir su verga grande y dura dentro de mi boca fue súper excitante. Le empecé a hacer todas las cosas con las que había fantaseado: chuparla, lamerla, succionarla, recorrerla de arriba a abajo con la boca, rodearla con la lengua… Cada que chupaba y lengüeteaba me daban mas ganas de seguir chupando y lamiendo esa deliciosa vergota. Después de unos minutos se sentó y yo se la seguí mamando de lado. Estaba tan excitado que para complementar quise masturbarme también, así que le dije «con permiso…» y en ese momento me bajé los pantalones y me saqué la verga, que obviamente estaba hiper-parada y dura como piedra, regresé a seguirle chupando la verga y empecé a masajear la mía con una mano. Por un momento pensé que él se podía sentir incómodo porque no habíamos acordado que yo también me sacaría la verga pero el momento iba demasiado bien como para dejarla encerrada.

    En un momento hice una pausa y le dije: «No mames, que buena verga tienes» y el me respondió «Pues tu tambien!». Cabe mencionar que mi verga no es tan enorme como la de él pero si es bastante grande y muy rica, muy limpia, depilada y jugosa (a mi esposa y a varias amantes que he tenido les ha fascinado mamármela, a todas). Le pregunté: «Y qué onda, ¿tu no te animas?» y para mi sorpresa contestó: «Si! ya se me antojó» y en ese momento se agachó, se metió mi verga en la boca y empezó a mamar. Al principio solo unos lengüetazos en la punta pero en poco tiempo agarró confianza, se la metió toda a la boca y empezó a mamar con devoción. No voy a decir que fue la mejor mamada que he recibido, pero al calor del momento fue un delicioso complemento a la experiencia.

    Después de un par de minutos de estar mamando mi verga me sugirió: «¿Las juntamos?». Honestamente no se me había ocurrido la idea, definitivamente no era parte de mi fantasía e incluso por un momento dudé si eso sería «demasiado gay» para lo que yo queria hacer, pero estaba tan caliente que no lo pensé mucho y me puse frente a el, casi sentado en sus piernas para juntar nuestras vergas paradas. Las empezamos a frotar de lado a lado a modo de espadazos y luego de arriba a abajo como haciéndose chaqueta una a la otra, despues tomé con mi mano las dos vergas juntas y las empecé a masturbar de arriba abajo lentamente. Nunca me imaginé lo delicioso que se iba a sentir juntar mi verga con otra, fue delicioso.

    Pasamos pocos minutos en esa posición y después le sugerí hacer un 69, estuvo de acuerdo y nos acomodamos en el piso de la sala, los dos de lado, de alguna manera encontramos una posición cómoda y los dos seguimos chupando la verga del otro con singular alegría. El cambio de posición prácticamente me puso sus huevos en la cara y en ese momento pensé: «¿Los pruebo?», chupar unos huevos tampoco era parte de mi fantasía y generalmente el escroto no es una parte que invite mucho a chuparlo, sin embargo, él (y yo también) los traía perfectamente limpios, depilados y sobre todo sin ese clásico desagradable olor, además los tenía contraídos por la excitación, así que no me resultó desagradable darles una probada. Empecé lamiéndolos y me sorprendió lo suave que se sentía su escroto en mi boca. Nunca me imaginé que lamer unos huevos me daría placer pero se sentía realmente rico lamerle y chuparle los huevos, los recorria con mi lengua, los chupaba, los besaba, los volvia a lamer, estaba realmente fascinado chupando esas deliciosas bolas.

    Alternaba entre chuparle la verga y chuparle los huevos sin despegarme, bajaba por toda su verga con la lengua desde la punta hasta la base, justo ahí me detenía, le masajeaba con la lengua y después continuaba a lamer y chupar sus bolas… una, la otra, las dos, en medio, de regreso a la verga, la metía toda en mi boca, la succionaba con fuerza, la masajeaba con la lengua… estuve haciendo todo lo que fantaseé y disfrutando de esa deliciosa verga en mi boca por un buen rato. Estaba tan concentrado mamando que por un momento olvidé que él me la estaba mamando también. De repente volteé hacia abajo y lo vi con mi verga metida hasta donde le cabía, con los ojos cerrados, mamando con devoción. Me dio gusto darme cuenta que le estaba gustando mamármela.

    No se cuanto tiempo estuvimos en esa posición pero después de un buen rato no pude más y sentí el deseo de terminar. Se me hizo mala onda venirme en su boca sin avisarle, así que le dije «me voy a venir» y él solo se la sacó de la boca y me la siguió jalando hasta que aventé un chorro de semen tan alto que no supe en donde cayó, seguido de otros 2 chorros menos fuertes que utilizó para untármelos en la verga y seguirme masajeando lentamente mientras terminaba mi orgasmo, fue un orgasmo delicioso. Mientras yo me venía se la seguí jalando y después de terminar le pregunté: «tu qué onda, ¿ya mero?» y me contestó: «no, todavía me falta bastante». Cosa que me dio gusto porque tendría mas tiempo para seguir chupando esa deliciosa verga, así que me propuse a hacerlo eyacular. Me volví a meter su verga en la boca y comencé a succionarla fuerte y a lamerla en círculos al mismo tiempo, con una mano le masajeaba el tronco y con la otra los huevos. Inmediatamente noté que sintió más excitación, exclamó un «woooh!» y yo estaba dispuesto a no sacarme su verga de la boca hasta que terminara. Después de unos minutos sentí que le salió un poco de «precum», hice una pequeña pausa, lo lamí y me lo comí, me supo delicioso y entonces supe que no le faltaba mucho. Alrededor de un minuto o dos después empecé a notar que estaba a punto de venirse y me avisó «estoy a punto…». En ese momento tuve que decidir y si lo dejaba terminar dentro de mi boca o me quitaba. Por un lado se me antojaba probar pero por otro pensé que si me daba asco terminaría por arruinarme toda la rica experiencia. Yo ya habia probado mi propio semen en un par de ocasiones y si bien no me resultaba asqueroso, tampoco me gustaba. Decidí que terminara afuera, pero me quedé lamiendole el tronco y jalándosela con la mano para que terminara. El también aventó dos o tres chorros fuertes de semen y derramando un poco sobre su propio tronco, que obviamente llegó hasta mi boca. Ya que era poco no me dio asco y se la volví chupar con esos restos de semen para que terminara por completo.

    Justo después de terminar nos levantamos, cada quien fue a un baño a limpiarse en cuanto salimos dijo «bueno, ya me voy». Le dije «OK», nos dimos la mano y se fue. Después de un par de semanas le escribí para ver qué le habia parecido la experiencia y si le gustaría repetir. Me contestó que la experiencia habia superado sus expectativas pero que no le gustaría tener el hábito de «hacerlo» con hombres, ya que el tambien se consideraba heterosexual.

    Varios meses después quise volver a intentarlo pero sin mucha suerte. En un par de ocasiones quedé de verme distintos vatos pero en cuanto los vi en persona supe que no iban a tener una verga rica y ahí mismo les di las gracias. Aún sigo teniendo la fantasía de volver a mamar una verga grande y deliciosa como aquella. La fantasía va y viene, a veces con menos fuerza a veces con mas fuerza. Cuéntenme, hombres casados, ¿han tenido esta fantasía? ¿la han cumplido? Yo les recomendaría que lo prueben, es sumamente placentero mamar una buena verga, solo chequen que sea alguien que les inspire confianza y sobre todo que sea una persona limpia.

    Espero que hayan disfrutado de este relato.

  • Mi linda prima

    Mi linda prima

    Este relato como los anteriores es real y sucedió hace una semanas atrás, soy de El Salvador como algunos saben a continuación describo como desee a mi prima en un viaje a la playa.

    Hace unas semanas atrás se realizó un viaje a la playa con familiares muy cercanos en el cual no contaba que iría una prima que en nuestra niñez jugábamos.

    Ese día del viaje ya estando en el sitio donde pasaríamos el día disfrutando del mar veo a mi prima salir de su habitación con bikini de dos piezas que la hacían verse deseada y para mi no pasó desapercibida mi prima es de piel blanca, 28 años, 1.68 m ojos verdes claros, cabello cobrizo, tetas de buen tamaño, trasero apetecible y más verla con su bikini negro mi vista fue directo a sus tetas que sobresaltaban de su top su conchita se marcaba en la parte baja del bikini.

    Inmediatamente mi pene se puso duro y palpitaba en verla de ese modo pues fue primera vez que la veía así disimule un poco mi erección ya que con los demás familiares cerca tendría que ser discreto y para calmar mi calentura fui a nadar al mar.

    Después de unos 30 minutos regrese donde la vi salir de su habitación pero ya no le encontré y me dispuse a caminar por otro lugares de ahí para mi sorpresa la veo en uno de esos lugares y ella estaba en compañía de mi hermana y una cuñada tomando cervezas y me llamaron a lo cual me uno a ellas y seguimos tomando durante algunas horas pero ya al calor de bebidas le digo que se le ven muy ricas las tetas y que me gustaría probarlas y ella se sorprende, fue muy tarde que me di cuenta que mi hermana escuchó lo que dije y reprendió que me calmara jejeje.

    Cabe mencionar que mi hermana es bien tradicional o eso supongo porque vi que no le gustó el comentario que le hice a mi prima el asunto es que me calme pero de vez en cuando rozaba el cuerpo de mi prima y mi erección no bajaba, pero tampoco quería que mi hermana me viera así tome a bien a tranquilizarme y de vez en cuando me ponía de pie y me alejaba un poco de ellas en un momento mi prima me llama para sacarnos una selfie y aprovecho para ponerme atrás de ella le dije al oído que quería besar sus tetas aproveche a rozar sus nalgas unos segundos pero mi pene estaba como un resorte mi hermana que no perdía detalle me dijo que era nuestra prima y que respetará solo me reí como se acercaba la hora se marcharnos le dije que me iría a alistar y las deje ahí.

    Tengo la sensación que un día podré llegar a algo más con mi prima pues desde ese día no la veo como antes, no tengo comunicación con ella pero cuando visite a mis familiares (vivo en ciudad distinta a ellos) hare lo posible por verla.

    Gracias por leerlo y por sus comentarios

    Si gustan escribirme: [email protected] Soy de el Salvador.

  • Marcos, el amigo de Ramiro

    Marcos, el amigo de Ramiro

    Después del primero encuentro con Ramiro en su departamento, donde llevó a su amigo para que entre los tres hicieramos un trío del cual no fui informado pero cogí a ambos, las cosas empezaron a salirse de control.

    Ramiro me escribe al día siguiente que hicimos el trío con su amigo en plan de seguir viéndonos en plan mas tranqui, a lo cual no dije que no ni que si. En principio seguimos viendonos en el gimnasio, pero no mucho más. En cambio, su amigo Marcos, me escribía a toda hora pero en plan de que lo convierta en mi puta regalada sumisa y se ofrecía a darme placer cuando yo quisiera. Me enviaba fotos en tanga o con el culo abierto mientras estaba en el trabajo, o me mandaba un video chupandole la pija a alguien. Ramiro nada que ver, todo lo contrario.

    Marcos, era de la edad de Ramiro, de piel trigueña a morocho, rulos largos, alto, delgadito y con una cinturita de mina, un culo bien formado, sin estrías, marcas ni nada, cuidado, parecía que le hacía un tratamiento de piel semanal a sus nalgas. Suaves pero turgentes y firmes. Piernas largas, lampiño. Pasivo 1000%. Según Ramiro, cuando a Marcos se le ponía alguien en la cabeza, no paraba. Decía que Marcos quedó fascinado conmigo, que a él un poco de celitos le daban pero que estaba seguro que yo prefería un perfil mas tranqui, hogareño.

    La realidad que no… bueno, a veces. Marcos desataba mis morbos mas profundos y Ramiro me causaba ternura y tiene un perfil mas serio, como novio. Pero como que primero quería re contra cogermelo a Marcos. Garcharlo hasta hacerle un hijo mío para que se entienda.

    Era un jueves a la tarde noche, salí del gym y me subo al auto para ir a casa a bañarme y a preparar cosas para el día siguiente. Estando en marcha y a dos cuadras del gym, recibo un mensaje de Marcos diciendome: Me cruzaste y no me saludaste! Mal ahí!

    yo: Donde estabas que ni te vi?

    Marcos: en la puerta del gym. Te vi salir con el auto.

    Yo: quedate ahí que te paso a buscar.

    Di la vuelta, y volví con el auto. Estaba vestido con un micro short de jean, una remera tipo musculosa que le dejaba el ombligo al aire, una riñonera cruzada al cuerpo, unas pulseras, collar de perlas que se usa ahora, gafas oscuras y tenia un chupetin. Parecía que estaba levantando clientes.

    Yo vestido con el short de entrenamiento, corto y algo ajustado, musculosa blanca ajustada al cuerpo y nada más.

    Le toco bocina, me hace un gesto de saludo con la mano y se sube al lado mío.

    Marcos: Hola bombon!

    Me da un pico y pone su mano derecha sobre mi bulto.

    Yo: epa…!! vamos rápido!!

    Marcos: vos arranca, vamos a donde quieras pero te voy a vaciar los huevos mientras vamos.

    Arranqué. Paramos en el semáforo, me agarra del cuello, nos ponemos a tranzar, mientras la gente pasaba x delante del auto y nos miraba. Él mandaba su mano a mi bulto y me masajeaba para que se me pare, lo cual, no tardó mucho. En cuanto se puso dura, metió su mano x adentro y empezó a pajearme. En el siguiente semaforo aproveche y me bajé el short y el slip. Marcos siguió pajeandome con una suavidad que no conocía. Al arrancar baja su cabeza y se pone a chuparme la pija. Casi choco, no me podía concentrar. Paré en una calle cerca de casa donde hay casas bajas y árboles. Es un lugar tranquilo y por la hora no pasaba mucha gente. Recliné el asiento para atrás y él con una devoción increíble me mamaba la pija mandandosela hasta la traquea. Le gustaba ahogarse y escupir saliva. Lo sujeté del cuello y le di embestidas fuertes y la cabeza de mi pija sentía su campanilla. Me golpeo la pierna para pedirme que lo suelte.

    Subió su cabeza, dio un respiro profundo , agitado, tenía su cara colorada y sus ojos llorosos, saliva por toda la boca y se la limpiaba con su brazo.

    Marcos: es tremendo el tamaño de esa pija papi… no sabes lo que deseaba volver a probarla.

    Lo agarró del cuello y lo bajo para que siga chupando… con su mano me pajea y a la vez me la chupa. Su lengua hace magia. Sufría, se ahogaba pero lo disfrutaba. Las venas de mi pija a punto de reventar de lo caliente que estaba. Sigue así un par de minutos más, me sujeto del asiento y le digo: voy a acabar!! Se prendió a mi cual sopapa y fácil le acabé 7 u 8 lechazos en la garganta… se ahogaba y casi se le escapa pero se tragó todo… no paró hasta dejarmela bien limpia. Yo me retorcía de placer.

    Le dije: vayamos a mi departamento. Me acomodé el slip y el short. Arranqué el auto y él mientras se recomponía, respiraba agitado y me decía que le encantó. Vuelve a agarrarme la pija sobre el short, que seguía parada.

    Al llegar al edificio le dije: sacame la mano que ahora pasamos seguridad y en cuanto los pasamos seguimos.

    Sacó la mano, se acomodó. Saludo al guardía de seguridad y entro al estacionamiento. Bajamos del auto y nos dirigimos al ascensor. Mientras subíamos, se arrodilló en cuanto se cerraron las puertas, me bajó el short y se puso a oler y a pasarme la lengua por sobre el slip sudado. Me la agarraba con la mano y dijo: me encanta lo gruesa y venosa que es. Esos huevos de macho.

    Llegamos a mi piso, se paró. Entramos al departamento y entró antes de mí. Se bajó el short y se puso en 4 sobre el sillón dejandome ver que su unica ropa interior era una microtanga de hilo. No preguntó, no pidió. Se ofreció en bandeja para que yo hiciera lo que quisiera.

    Cerré la puerta, le dije: esperame ahí que dejó el bolso. Fui al lavadero, dejé las cosas, me desvestí y volví. Marcos se sacó esa musculosa/remera blanca y solo estaba vestido con la microtanga y sus perlas. Le da dos snifeadas al popper y me acerco a su culo perfecto. Lo huelo y empiezo a pasarle mi lengua. Me tranzo su orto y sus piernitas delgadas y largas temblaban con cada lenguetazo que daba en su agujero. Gemía y me decia que era una puta regalada a mi servicio.

    Apreté esas nalgas con mis manos y le devoré el orto, se lo llené de saliva. Era mi cena y tenía mucha hambre. Le mordía las nalgas y le pasaba la lengua. Lo tome de las muñecas, encorvando su torso hacía atrás y de esa forma le comía el orto. Ya cuando se lo dejé colorado y reventado de saliva, me puse de pie y empecé a puertearlo con mi pija. Me pedía por favor que se la meta toda. Entonces comencé a meterle la cabeza, de a poco, y gemía y me decía: si papi!! soy toda tuya!! Rompeme.

    Dicho eso, me fui hacía atrás, y de una sola vez se la metí toda. Hizo un gesto de dolor y se hizo hacía atrás. Me sujeto de la cadera y me pidió que no me mueva y que no salga.

    Le fui acariciando las nalgas y se las abria, se encorva y se sujeta del brazo del sillón, bajando su cabeza y me dice: cogeme, haceme tuya. Empecé con movimientos suaves y fui acelerando de a poco. A los pocos minutos ya empecé con movimientos más rápidos. Marcos entre el dolor y el placer, mordía un almohadon, lo apretaba, fruncía su cara y me decía: SI, No pares!! es para vos…!!! Y con movimientos pélvicos constantes se la metía y sacaba. Su orto se fue abriendo naturalmente. Una escupida, y seguí, lo sujeté de su cinturita y empecé a cogerlo más rápido. Me di vuelta, me senté en el sillón y le dije que me cabalgue. Él de espaldas a mi, apoyo sus pies en mis rodillas, sus manos en mis antebrazos y se fue sentando. Lo tomé de la cintura y lo empujé hacía abajo. Lo re clavé y él su puso a subir y bajar a su ritmo. Yo me dejé hacer. él gemía, le dolía pero lo disfrutaba. Le daba pequeñas nalgadas porque era hermoso como esas nalgas rebotaban contra mi pelvis.

    Ya al borde de estallar nuevamente, lo abracé por la cintura, lo levanté y estando yo de pie y él casi en el aire, lo ensarte una decena de veces más e inmovilizandolo, le dije: te preño!!

    Marcos: si papi, haceme tuya… esa leche toda adentro. Y en dos sacudidas, exploté. Lo apreté fuerte y mi pija adentro de su culo explotaba lechazos. Yo temblaba de placer y él trataba de respirar y de zafarse de mis brazos.

    Afloje, fue como que me maree, di dos pasos hacía atrás. Él enseguida se puso de rodilas y me limpió la pija con su boca. Estando de rodillas, de su orto caía leche que trataba de contener, pero de lo tan abierto que lo tenía, se le salía. Yo estaba empapado en sudor cuando me dice que pasaba al baño a ducharse.

    Me tiré en el sillón a descansar.

    Pero la historia no terminó ahí…

  • La sombra de las pirámides: Aket coge Jacqueline

    La sombra de las pirámides: Aket coge Jacqueline

    «Ten cuidado», Jacqueline se acercó a él, pero Ahmed agitó el arma hacia ella. «Hace eso cuando quiere estallar», advirtió.

    «Tonterías, funciona con fuerza de voluntad, señorita Ainscow». Agitó la POLLA resplandeciente alrededor mirando el rastro de luz verde.

    «No, anoche se disparó por sí solo», suplicó. «Estalló en la mano de mi amiga y nos infectó a ambas».

    Aket se rió, sus ojos y pupilas se estrecharon más como serpientes.

    «El subconsciente de la pelirroja lo llamó. Le dió lo que deseaba aunque ella no se dio cuenta. Además de Lady Jacqueline, ¿qué te hace pensar que no quiero que se active?»

    Aket se agachó y golpeó con fuerza la base del PENE contra el suelo. Una nube gaseosa con olor a semen brotó de la cabeza y llenó la habitación. Ahmed tosió y bajó el arma, pero antes de que Jacqueline pudiera intentarlo, la nube también la envolvió.

    Jacqueline se dobló al toser. Sintió sus pezones alargarse, tirando contra su vestido. La excitación comenzó a fluir por sus muslos. Miró hacia arriba, Ahmed estaba agarrando su entrepierna, una erección se mostraba a través de su túnica. Aket se giró ligeramente, quitándose la túnica. Estaba mirando su entrepierna mientras se daba la vuelta. Aket era enorme y corpulento. Todavía estaba mirando su entrepierna. Cuando levantó la cara, estaba sonriendo ampliamente. Lady Ainscow bajó su mirada hacia abajo: jadeó con asombro y miedo por lo que vio entre las piernas de Aket, incluso su vagina comenzó a gotear aún más rápido con la excitación que le producía lo que estaba viendo.

    «¡MIRAD!» Aket se enderezó hasta que su pene sobresalió aún más. «¡ÉSTE ES EL PENE DE SET!»

    Aket tenía la polla más extraña que Jacqueline había visto jamás. Ciertamente era la más grande, pero la forma era lo que la hacía más extraña. Tenía una curva ascendente hacia el eje, pero luego la cabeza se curvaba hacia abajo haciéndola perpendicular al cuerpo. Un gran prepucio holgado se aferraba con fuerza a la cabeza. Tenía un gran parecido con una serpiente. Mientras la miraba conmocionada, la mano fornida de Aket la agarró debajo de la cabeza y tiró del prepucio hacia atrás hasta que emergió la cabeza en forma de serpiente. Soltó el eje, su polla ahora parecía no solo una serpiente, sino una cobra encabritada. El prepucio se extendía como un abanico alrededor de la cabeza y colgaba como el tocado de un faraón. Su grosor y longitud coincidían con el PENE. Sus testículos hacían juego con su polla. Cada bola era tan grande como su puño. Jacqueline se humedeció los labios. Quería el contenido de esas bolas más de lo que había querido nada en su vida.

    Ahmed se llevó la mano a la espalda y sacó el cuchillo arrojadizo de múltiples hojas que había usado para matar al profesor. El miedo por su vida era lo único que podía distraer su atención de la polla de Aket. Ahmed levantó el cuchillo, que ahora reconoció como un kpinga, el arma arrojadiza de los guerreros zande del África Central. Ahmed cortó la parte superior de su vestido, partiendo su sostén y sus bombachos. Cada pieza de su ropa cayó a sus pies, desnudándola en solo unos segundos. Ahmed miró con lujuria su voluminosa figura atlética.

    Aket dio un paso adelante, agarró los brazos de Jacqueline y tiró de su cuerpo desnudo contra el suyo. Ella giró la cabeza para encontrarse con sus labios y fue la primera en empujar su lengua entre sus labios. Ella era más abierta de mente que la mayoría de la gente de la época. Ya había experimentado sexo interracial, sobre todo con el maestro Takeda Ueshida, quien la instruyó en el nuevo arte marcial del aikido y la técnica japonesa de lucha con espada conocida como kendo. El Maestro Takeda también había sido un maestro en las técnicas para hacer el amor. Luego estaba Nantan Lupan «el lobo gris», su guía apache. Lobo Gris no era un amante particularmente hábil, pero su pene era una lanza regordeta y dura de tamaño considerable y podía durar erecta mucho tiempo con la capacidad de seguir adelante después de eyacular varias veces. Muchos en la alta sociedad británica se escandalizarían por estas relaciones interraciales, pero el mayor escándalo sería copular con un negro africano de piel oscura. El apareamiento de un negro y una mujer blanca era culturalmente inconcebible.

    Aket se estremeció y gimió cuando ella tocó su pene. Él tembló aún más cuando su mano se deslizaba arriba y abajo por el eje. Él gruñó y la empujó hacia la cama mientras su mano empujaba la litera superior hacia arriba para dejar más espacio. Jacqueline cayó sobre la cama y guió su desenfrenada verga hacia su coño. Ambos jadearon cuando la cabeza se deslizó dentro de ella.

    «Gran Set», gimió él. «Estás tan caliente por dentro». Parecía asombrado por ella mientras empujaba su polla más profundamente. «Tan húmedo y apretado. Me gusta esto».

    Jacqueline envolvió sus piernas alrededor de él y tirando de su polla negra más profundamente dentro de su cuerpo. El sacerdote de Set, gruñó y empujó su polla más intensamente. Se subió sobre ella y comenzó a bombear su enorme polla dentro y fuera de ella.

    «Qué bueno es esto», gimió él. «¿Dime que amas mi polla?»

    «Me encanta tu gran polla negra», gritó, confundida por el comentario.

    Sus brazos estaban completamente estirados envueltos alrededor de su espalda y tiraba de todo su cuerpo hacia ella para recibir profundamente cada embestida del egipcio.

    Ella gimió mientras su coño se contraía alrededor del grueso eje y se corría. En escasos segundos volvió a correrse, aferrándose con fuerza a su amante negro hasta que sus brazos se relajaron y cayeron sobre la cama.

    «¡Qué bien, qué bien, qué bien!», gruñó él, agarrando los lados de su cabeza con sus fuertes manos.

    La apretó con tanta fuerza que le dolió y ella temió que pudiera aplastarle la cabeza como un melón. Él la miró a los ojos.

    «Te amo», le dijo con toda seriedad, justo antes de besar sus labios. Estaba follando su coño tan rápido como podía ahora. «Creo… creo que estoy a punto de correrme».

    «¡Hazlo!» le ordenó ella. «Siembra mi coño».

    «¡Sííí! Toma mi semilla. Deja que la fértil SEMILLA DE SET llene tu matriz».

    Enterró su polla dentro de ella justo cuando Jacqueline levantaba las caderas para tomarlo tan profundo como fuera posible. El pene escupió su esperma caliente y Jacqueline gritó. Una mano le tapó la boca cuando su vecino golpeó la pared. Sus ojos se movieron para ver a Ahmed desnudo cubriendo su boca mientras continuaba gritando en su mano. Jacqueline había visto géiseres soplando en Yellowstone y una vez fue testigo de la erupción de un volcán activo. La explosión del esperma de Aket se sintió más poderosa que cualquier géiser y tan caliente como la lava que fluye de un volcán. Su grito fue de asombro, su coño se contraía con cada impulsión del enorme pene en ella. El miembro de Aket volvió a temblar y una segunda gran ráfaga de esperma la llenó al menos una docena más de chorros de su semilla. Su cuerpo fue atormentado por poderosos orgasmos que la hicieron retorcerse de placer bajo la fuerte presión del cuerpo de Aket. Los ojos de Jacqueline se pusieron en blanco y dejó de gritar, se desmayó durante unos segundos.

    Cuando recobró el sentido, Aket había rodado fuera de ella, pero la atrajo hacia él para que estuvieran de costado uno frente al otro. Su polla todavía estaba dentro de ella, flácida, pero gorda y enorme. Se sentía incómoda ya que su abdomen se sentía hinchado por todo el semen atrapado dentro de ella. Un poco se estaba escapando, pero la poderosa polla estaba haciendo un buen trabajo tapándola.

    «¿Te gustó?» preguntó Aket. Tenía los ojos cerrados mientras descansaba. «Esperaba que te gustara».

    «Nunca antes me habían follado tan bien».

    «No tenía idea de que follar se sentiría tan bien». Aket sonrió.

    Jacqueline se liberó de su polla y se dio la vuelta para sentarse en la cama. Inmediatamente, como si fueran las Cataratas Victoria de semen blanco comenzaron a fluir de su coño y a acumularse en el suelo. Sus ojos se abrieron como platos cuando de repente se dio cuenta.

    «¡QUÉÉÉ! ¿Eres virgen?»

    Aket se levantó y se sentó en la cama después de que ella se levantara.

    «Sí, eres mi primera».

    El sumo sacerdote de Set continuó:

    «En cada generación, un niño nace con un pene con forma como el mío y ese niño se convierte en sumo sacerdote de Set cuando el anterior viaja a las salas de los muertos. Pero Set ordenó que su sirviente nunca conocería los placeres de la carne hasta que se encontre el PENE de su odiado hermano. Durante generaciones recorrimos Egipto en busca del PENE DE OSIRIS perdido. Nuestros espías se infiltraron entre grupos de ladrones de tumbas y entre los violadores europeos -que ustedes llaman arqueólogos-, como su padre o Howard Carter [el hombre que descubrió la tumba de Tutankamón]. Pero nunca hubo rastros del PENE hasta que el profesor Amr Salah lo encontró el mes pasado. Ahmed me lo informó de inmediato. El profesor estaba familiarizado con el culto de Set y trató de ocultármelo».

    Aket terminó:

    «El mío es el primer pene serpiente que despierta en 5000 años». Hizo una pausa y ladeó la cabeza pensativo: «Creo que voy a estar haciendo esto mucho a partir de ahora».

    Jacqueline trató de no reírse. Aket debía tener cerca de cincuenta años, pero estaba actuando como un adolescente que acababa de experimentar el sexo por primera vez. Ahmed estaba cansado de esperar su turno. Se acercó a Jacqueline y la empujó para que se arrodillara. Ella miró su revólver en el suelo, al alcance de su mano, al igual que el propio PENE y la Kpinga sobre la ropa de Ahmed. Fácilmente podría haberlo agarrado con un giro rápido. En cambio, se inclinó hacia adelante y lamió la punta de la verga de Ahmed, obligada por el PENE a desear a estos hombres.

    Comparado con el Gran Aket, el pene de Ahmed era patético. Su longitud era aproximadamente la mitad del tamaño. Le agarró los testículos, pequeñas nueces. Tendrían poca semilla, pero su cuerpo lo anhelaba dentro de ella, deseando incluso el pene de este feo y pequeño asesino.

    Aket los miraba fijamente. «Creo que me gustaría probar eso».

    Jacqueline sorbió el pene de Ahmed, sus ojos miraron de reojo, observando cómo la polla de Aket se elevaba lentamente. Ella estaba ansiosa por poner sus labios alrededor de la polla de un hombre de verdad. A Ahmed tenía poco o nada de técnica, la agarró por la nuca y atrajo sus labios hacia su entrepierna. Empezó a empujar su polla hasta que con un gruñido, se sacudió: una pequeña ola de semen golpeó su úvula. Jacqueline tiró hacia atrás para que la punta descansara sobre su lengua mientras usaba algunos dedos para drenar más el delgado eje. Más esperma se agrupó en su lengua. Había dado mamadas antes, pero nunca había disfrutado el sabor hasta ahora. El esperma de Ahmed era mejor que el vino o el chocolate más fino que había probado, más deseable que cualquier cosa que hubiera probado. Ella inclinó la cabeza y besó su pene mientras lo miraba. Tenía un fuerte impulso de agradecerle por dejarla chuparle la polla, pero odiaba al hombre y se resistió.

    Jacqueline Ainscow se alejó de Ahmed y se arrastró hacia Aket, todavía sentado en la cama, con la serpiente de Set completamente erguida entre sus piernas. Ella lamió la punta de su polla y besó la cabeza. Su vientre ansiaba más semen y las bolas negras de Aket contenían mucho. El PENE le había dado un gusto por las mujeres, ahora se preguntaba si también le había dado un ansia de esperma.

    La extraña curva y el grosor de la polla de Aket le impidieron chuparla como se merecía. Tuvo que contentarse con solo tragar una parte mientras acariciaba el grueso eje con ambas manos. Pajeaba su eje más rápido con ambas manos. Estaba cubierto con una película resbaladiza de su propio semen, sus manos se deslizaron fácilmente a lo largo del eje.

    Aket gimió aparentemente encantado con su primera mamada.

    «Hazme una felación, mujer… chupa esa gran polla, ¡puta europea! Chupa la gran polla del Gran Aket».

    Jacqueline asintió con la cabeza. Sintió manos en sus caderas justo antes de que el pene de Ahmed se deslizara entre los pliegues de su coño. Apenas podía sentirlo en ella. No hizo nada que pudiera distraerla de darle a Aket su primera mamada. La polla de Aket se estaba hinchando en sus manos. Su pene se sacudió hacia atrás y luego hacia adelante, empujando la cabeza dentro de su boca justo antes de escupir su primer fajo de esperma. Su boca se llenó de semen caliente lo suficiente para satisfacer su deseo adictivo. La polla una y otra vez escupió más esperma por su garganta, ahora saliendo de su boca, rociando una carga sobre su cara antes de que pudiera envolver sus labios alrededor de ella nuevamente. Jacqueline se sentó sobre sus rodillas y envolvió sus senos alrededor de su polla, deslizándolos hacia arriba y hacia abajo mientras los apretaba contra su eje. Esto lo deleitó aún más cuando su polla parecía luchar para liberarse de sus pechos cubriendo su escote con varios fajos más de esperma.

    Jacqueline se dio cuenta de que Ahmed también se había corrido dentro de ella y ni siquiera lo había notado. Ni siquiera pensó en ello mientras gemía, sus manos extendían el semen de Aket sobre sus pechos y pezones. Había tenido mucho sexo apasionado antes, pero nunca se había comportado de esta manera.

    «Quiero hacer esto de nuevo», dijo Aket, como un colegial mirando con hambre sus pechos blancos y llenos. «Aún no hemos terminado, ¿verdad?»

    Jacqueline se dio la vuelta poniéndose en cuatro patas. Ella movió su trasero hacia él.

    «Hay más cosas que puedo enseñarte».

    Aket gruñó y saltó de la cama arrodillándose detrás de ella. La cabeza de su polla empujó a través de sus labios vaginales.

    «¡Uumf!» gruñó Jacqueline. «L… los romanos lla… llamaban a esto «coitus more ferarum»». [coitus more ferarum = apareamiento a la manera de las bestias]

    Aket agarró sus caderas y tiró hacia atrás, forzando más su polla dentro de ella.

    «Me siento poderoso en esta posición». Dijo Aket.

    Aket comenzó a mover las caderas, bombeando su polla dentro y fuera de ella. Jacqueline tembló por un intenso orgasmo. La forma inusual de su pene golpeaba todos los lugares correctos.

    «Dáselo más fuerte, Maestro», dijo Ahmed. «Muéstrale a la puta inglesa quién es el amo.» Ahmed dio la vuelta y se arrodilló ante la cabeza de Jacqueline.

    «¡SILENCIO GUSANO!» gritó Aket. «Respetarás a Lady Jacqueline. Te estás dirigiendo a tu nueva Reina.»

    De repente, esta «perspectiva» no le pareció tan mala a Lady Jacqueline. Siempre que tenga esta polla todos los días, gobernar junto a Aket podría tener sus beneficios.

    «¡Gusano! ¡Oíste gusano! ¡Soy tu reina!», dijo Jacqueline, mirando el horrible rostro de Ahmed.

    Ahmed apartó la mirada de su rostro girándola hacia su pequeña polla marrón y poco después volvió a meterla en su boca.

    «Chúpame la polla», siseó Ahmed, y agregó sarcásticamente: «Mi reina».

    Se sacudió cuando los dientes de ella rasparon abruptamente su eje, pero rápidamente ella volvió a chupársela.

    «¿Sabes qué más les gusta, Maestro?: que les golpees las nalgas con la mano» Ahmed miró a Aket por encima de ella.

    Jacqueline miró furiosa a Ahmed con la mitad de su pene en la boca justo cuando la mano de Aket descendía con fuerza sobre su trasero izquierdo. Ella amordazó la pequeña polla en su boca mientras se corría. Jacqueline gimió y comenzó a chupar a Ahmed más rápido incluso cuando la palma de Aket descendió con fuerza sobre su nalga derecha.

    Aket volvió a abofetearle la nalga izquierda. Observó cómo la carne tensa se sacudía bajo su golpe. Golpeó su mejilla derecha de nuevo, notando que su piel perfecta se estaba poniendo roja. Y empujó hacia adelante mirando su eje reluciente que emergía lentamente de su coño. Sus pliegues se aferraron con fuerza a su eje, reacios a dejarlo ir. Los pliegues empujaron hacia adentro cuando su pene desapareció de nuevo.

    «Hace tanto calor y humedad», dijo Aket, todavía incrédulo por lo bien que se sentía.

    La polla de Ahmed escupió una escasa cantidad de semen en su boca. Sus labios apretaron con fuerza la base de su eje para ordeñar hasta la última gota. El pene rápidamente se volvió demasiado sensible y se deslizó hacia atrás hasta que se le salió de la boca. Jacqueline inmediatamente gritó en otro orgasmo.

    «¿Te gusta eso mi Reina?» preguntó Aket.

    «Me encanta tu polla», gimió, «pero no me gusta que me azoten».

    «¿Pero te corriste varias veces mientras lo hacía?»

    «Solo porque tu gran polla se siente tan bien, Gran Aket. No fue por los azotes».

    «Lo siento, Lady Jacqueline. Prometo no volver a azotarte». Una pausa. «A menos que necesites disciplina, por supuesto».

    «Gracias», dijo, rodando los ojos, pero le dolían las nalgas no solo por el dolor, sino por el anhelo de que la azotaran un poco más.

    «De nada. Ahora, ¿qué puedo hacer por ti, mi Reina?»

    «Fóllame duro, mi Rey. Dame tu gran polla. Sembra mi coño otra vez».

    Los jadeos salieron de la garganta de Jacqueline cuando Aket estrelló su polla con fuerza en su coño bien usado. Sus pesados escrotos golpeaban sus muslos con fuerza. La forma en que la cabeza de su polla estaba inclinada hacia adelante la hacía frotar constantemente su punto sensible dentro de ella. Se desencadenó una serie de fuertes orgasmos que la dejaron tan débil que cayó al suelo con el culo aún levantado para recibir la poderosa polla de Set. Aket enterró su polla y bramó como un toro. Se sacudió y otro géiser de la semen caliente del africano llenó su matriz, provocando múltiples contracciones alrededor de su verga que brotaba mientras Jacqueline se corría una y otra vez. Luego, Aket salió y cayó a su lado.

    «Eso fue increíble. Eres increíble, mi amor».

    «Más», susurró ella más fuerte. «Quiero más.»

    «Gran Aket te daría más», dijo con arrogancia. «Pero el pene de Set parece estar durmiendo».

    Jacqueline se puso en cuatro patas y se dio la vuelta. Ella inclinó la cabeza y se llevó el glande a la boca. Estaba cubierto por una película de esperma y su propio fluido vaginal. Jacqueline relajó los músculos de su garganta succionándolo profundamente para saborear más de sus fluidos orgásmicos combinados.

    El hombre negro gigante colocó su mano en el eje y lo acarició, actuando como un niño con un juguete nuevo.

    «Acuéstate sobre tu espalda», dijo ella.

    Aparentemente a Aket no le importaba recibir órdenes de una mujer. Rápidamente hizo lo que le dijo, mirando ansiosamente mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él. Su polla doblada descansaba contra su estómago, pero como la cabeza sobresalía hacia arriba, fácilmente la metió dentro de ella.

    Ella no podía creer lo bien que se sentía dentro de su coño. Gimió, con los ojos cerrados mientras trabajaba su polla completamente dentro de ella.

    «No me siento tan poderoso en esta posición, pero me gusta la vista». Aket miró fijamente su impecable piel blanca mientras ella lo montaba.

    Sus manos carnosas no podían cubrir su gran pecho. Él apretó y tiró de ellos fascinado por sus pechos y pezones duros. Se inclinó hacia arriba mientras ella se inclinaba para adelante poder tomar uno de sus pezones en la boca. Fue recompensado con un gran chillido y espasmos apretados de su coño alrededor de su eje mientras se corría. Su entrepierna se sentía empapada por todos los fluidos que brotaban de su vagina.

    Jacqueline abrió los ojos y lo miró en un estado de completa felicidad sexual. Sus manos sobre sus pechos. El contraste de sus manos blancas sobre su musculoso pecho negro era fascinante para ella. Era sexy y erótico ver su cuerpo blanco emparejado con su piel negra y sentir su gran polla llenándola por completo. Jacqueline sintió que una nueva preferencia por los hombres negros hacía clic en su cerebro. Una preferencia que podría crear un escándalo en la sociedad británica si alguna vez la atraparan con un hombre africano.

    Aket se recostó mirando su magnífico cuerpo montando lentamente su polla. Una mano apretó su pecho, pellizcando su grueso pezón mientras su otra mano bajaba por su garganta blanca, bajando por su pecho hasta su vientre también fascinado con el contraste de la piel. Él frotó su vientre alrededor de su ombligo.

    «Quiero hinchar esto con mi hijo», dijo. «Espero que mi semilla ya haya sido plantada, mi reina».

    «Yo también lo espero, mi rey,» mintió ella.

    Lady Jacqueline y Hilary compartían semanalmente un té derivado de una mezcla de hierbas que habían descubierto en la India. El té evitaba que quedaran embarazadas.

    «Pon un bebé en mi vientre, Gran Aket».

    Él gruñó con lujuria ante sus palabras tirando de Jacqueline hacia abajo para poder besar sus labios.

    Jacqueline sintió unas manos en su trasero, separando sus nalgas. La polla de Ahmed presionaba con fuerza su culo. Jacqueline sintió una profunda oleada de placer al sentir que tenía a dos hombres dentro de ella. Ahmed empujó todo su pene dentro de su recto. Su culo lo agarró casi con tanta fuerza como su vagina lo hacía con Aket.

    Ella gritó. ¡SE ESTABA CORRIENDO! Se quedó quieta, jadeando por el intenso orgasmo. La polla de Aket se sacudía dentro de ella, queriendo que siguiera moviéndose.

    Ahmed se inclinó sobre ella:

    «Un poco por ahora, Reina Puta,» siseó. «El Maestro ha prometido darme tres bautismos del PENE. Dos veces más y la mía será tan grande como la de él. Me aseguraré de probar mi gran polla en tu culo primero».

    Ahmed se rió y se echó hacia atrás, trabajando con su pene duro y rápido en su culo.

    Jacqueline era muy consciente de la propensión de los artefactos con energía divina a hacer crecer las partes del cuerpo. El PENE tenía que mantenerse fuera de las manos de Aket. Jacqueline no podía pensar mucho más en ello, su culo trataba sincronizar entre la polla de Aket y las embestidas de Ahmed. Volvió a gemir, cerrando los ojos para disfrutar del placer, pero abriéndolos rápidamente al perder la imagen del cuerpo negro de Aket debajo de ella. Detrás de ella, Ahmed empujó profundamente y tras un pequeño espasmo y envió una pequeña ola de esperma a sus entrañas. Jacqueline gimió, moviendo su culo y su coño sobre los dos penes mientras se corría de nuevo. Su cuerpo disfrutaba cada vez que un hombre eyaculaba en ella.

    «Vete escoria del desierto», Aket ordenó a Ahmed. «Deja que mis ojos se deleiten con la forma de esta mujer».

    Las manos de Aket presionaron contra sus costillas y la empujaron hacia arriba. Jacqueline siguió saltando en su regazo. Su resistencia estaba empezando a poner a prueba su fuerza.

    «Te amo Jacqueline Ainscow. Dime que me amas.»

    Jacqueline jadeaba mientras lo montaba. Ella solo pudo levantarse varias pulgadas de su regazo antes de volver a caer.

    «Me encanta tu polla, Gran Aket», dijo. «Y me encanta cómo me folles con eso».

    «¡NO! Dime que me amas».

    «No puedo» —gimió ella.

    Él la había soltado y ella volvió a caer hacia delante. Esta vez, Jacqueline usó sus brazos para levantarse, jodiendo aún más su eje.

    «¿Cómo no puedes amarme? Nadie puede follarte como Aket».

    «¡Por favor!» rogó ella. «Me encanta…» Jacqueline estaba aterrorizada por el creciente poder de este hombre.

    El sexo con él fue el mejor de todos. A medida que su habilidad creciera, solo mejoraría. Ninguna mujer podía resistirse a él. Ni siquiera Lady Jacqueline Ainscow.

    «Te amo. Te amo, Maestro Aket».

    Jacqueline se inclinó hacia adelante y lo besó apasionadamente. Sus labios se separaron, sus lenguas se entrelazaron. Se había enamorado de él, pero seguía siendo Jacqueline Ainscow. Ella se sentó en su regazo, sintiendo su polla hincharse con el orgasmo inminente.

    «¡Te amo!» ella gritó, corriéndose. «Siento mucho tener que matarte».

    «¿QUÉÉÉ?» bramó Aket cuando su polla estalló enviando poderosas ráfagas de semen directamente a su matriz.

    *****************

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  • Fetiche de pies

    Fetiche de pies

    Hola, me llamo Lizzy actualmente tengo 27 años, mido 1.60, un poco nalgona, chichona y de pies bonitos y tiernos.

    Esto es más una confesión que relato algo corto pero cada que recuerdo me sigue excitando y decidí redactarlo para que los demás tengan un poco de placer mental o físico.

    Bueno mis hormonas tardaron en encender a temprana edad ya que lo hicieron hasta los 18 años, siempre me gustó ir a la secundaria con diferentes tipos de calcetas largas me gustaba mucho pero no comprendí porque y no le di importancia, paso el tiempo hasta que una tarde pasando días de mi cumpleaños 18 en el mercado en un puesto tenía varios tipos de calcetines, tines, peds, medias, tangas etc. sentí un calor enorme entre mis piernas y mejor me fui me sentí avergonzada de comprar, a la semana siguiente me decidí a ir a comprar ya que solo soñaba con ellos y amanecia un poco húmeda de mi parte íntima y fui a comprar esa tarde de viernes.

    Me compré de todo tipo me compré 5 pares de calcetines de corazoncitos, de gatito, unos transparentes que se veía todo mi pie, realmente me estaba calentando de nuevo, también me compré unos peds muy tiernos de encaje, un par de calcetas largas unas blancas y unas azules y para terminar una tanga normal, una abierta de la parte de abajo y una que tenía bolitas en vez de hilo que va en la parte de atrás de las pompas, me apresure para llegar a casa pues ya no aguantaba mi calentura, cene rápido y me fui a bañar debo decir que fue la primera vez que me depile mi vagina.

    Después me encerré en mi habitación dije que estaba cansada a mis papás para que no me molestarán, ya a medianoche me empecé a probar lo que había comprado estaba totalmente desnuda empecé a probarme las tangas claro me quedé sin brasier quería que mis enormes pechos tocaran mis piernas, mis pezones estaban erectos duritos me los pellizcaba de verdad sentía muy rico, total que empecé con la tanga de bolitas me quedo entallada y las bolitas se metían dentro de mis nalgas y cuando me agache a ponerme las calcetas largas blancas sentí un orgasmo delicioso ya que una de las bolitas se colocó muy bien en mi ano rápidamente me empecé a meter mis dedos en mi vagina ya estaba muy mojada me quite la tanga y me puse la abierta fue raro, pero me empecé a meter un calcetín por mi vagina tuve otro orgasmo pero esta vez solté un líquido muy lechoso y me sorprendí de lo rico que fue y me di cuenta que ya era tarde pues había pasado 2 horas tocando a mi misma por primera vez me fui a dormir.

    Al día siguiente quería otro orgasmo igual así que me empecé a masturbar antes de irme y me volvió a salir esa lechita parecía semen y lo eche en unos de mis calcetines pero en ese momento tocó mi mamá para bajar a desayunar y me puse rápido mis calcetines en ese momento fue otra calentura pues al tocar esa lechita mía con mis deditos supe que tenía otro placer pero ahora con mis patitas y como los tengo muy parejitos mis deditos parecen huellitas de gatita jijiji.

    Así me los lleve a la universidad húmedos con mi fluido vaginal fue excitante, esto le platique a mi única amiga, ahora también ustedes amigos y amigas pero aquí lo bonito es que mi amiga es bisexual y me platico que si quería llegar a más placer con ese fetiche ella podía besar mis pies y muchas cosas más pero eso ya se los contaré en otra ocasión sobre la intimidad entre mi amiga, mi primera penetración vagina y anal con mi novio, mis plugs anales que llevo casi en el día a día al trabajo, sexo oral y más, muchos besos y saludos de su amiga Lizzy patitas para todos miau…