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  • Marita

    Marita

    Marita, mi esposa de 35 años, es una mujer súper caliente y ratonera que me ha hecho la vida muy feliz en lo sexual.

    Cierta mañana viajamos a Buenos aires por un trámite necesario y que no podía esperar. La oficina a la que debíamos ir se encuentra a dos cuadras de la estación terminal de subte en Primera junta. Si bien, estábamos citados para las 14 h, salimos con tiempo de sobra, y viajamos en tren hasta caballito. Primero fue ubicar el edificio en calle ramón falcón y luego, recorrimos el lugar, negocios y al entrar en una galería, Marita me tomó de un brazo diciendo:

    — ¡Mirá, querido! -Señalando un cartelito que decía “Sex shop” – Local 8, por escalera.

    Sonreí y pregunté:

    — ¿Querés ir? Total, nos sobra el tiempo.

    — ¡Sí, vamos!

    Subimos la escalera y en el 1º piso ubicamos el local que tenía un gran vidrio oscuro y la puerta con vidrio, también oscura. Es decir, no decía nada por fuera. Manoteé el picaporte y la puerta se abrió. Ingresamos y detrás de un pequeño escritorio había un hombre de unos 70 años sentado en una silla giratoria.

    Saludamos y él tipo se puso de pie preguntando qué andábamos buscando.

    Mi esposa tomo la palabra y con su acostumbrada manera de decir, fue directa:

    — Mi amor, mostrame algunos consoladores como para mí. Es decir, que sean bien grandes como para mi “chuchita jugosa”.

    El tipo me miró de reojo, como pensando, bastante putita tu mujer. Yo sonreía.

    Nos llevó a una sala detrás de otra puerta y nos maravillamos la cantidad de cosas que había. Marita observaba con los ojos enormemente abiertos y su gesto de grata sorpresa lo decía todo. El viejo le dijo:

    — Señora, mire lo que quiera sin apuro. Y se corrió junto a la ventana dándole espacio a Marita para que agarrara cada chiche que le gustara y fuera preguntando los precios.

    Mi esposa me mostraba con ansiedad todo lo que le gustaba y me miraba si aceptaba pagar ese precio. Yo asentía con la cabeza hasta que, por fin, luego de ver todo, agarró dos, uno largo y medio grueso y otro, casi como la de un caballo, enorme de color negro.

    — Bueno decidite cuál querés. –Dije sonriendo.

    Ella dudaba, cuando el viejo le dijo a mi esposa:

    — Bueno, si quieren, me voy a la otra parte, cierro la puerta y que su mujer los pruebe a ver cuál lo siente mejor.

    — Marita contestó que sí, que su chuchita se muere por probarlo cuanto antes.

    El viejo me miró y nos dejó solos.

    Mi esposa, ni lerda ni perezosa, se sacó la pollera y bombacha y empezó a metérselos y gozar con cada uno de los que más le gustaba.

    Yo ya tenía la pija al mango, mirándola con su carita de putita ingenua, como se los enterraba en la concha. Cuando sus gemidos me anticipaban que estaba orgasmando, abrí la puerta y llamé al viejo para que no se perdiera el show porno de Marita.

    El viejo se quedó perplejo sin perderse detalle de la putita de mi esposa que lamía un consolador y con la otra mano se pajeaba con otro. Cuando acabó, le dijo al viejo:

    — Mi amor, me voy a llevar estos dos. Me cogieron muy bien.

    — ¿Verdad querido? – Me dijo, mirándome con sus ojitos de carnero degollado, para que no me quejara por gastar en los dos consoladores. Reí asintiendo la compra.

    El viejo los agarró y pasándole un trapito húmedo los limpió, los metió en caja y poniéndolos en una bolsita, se lo dio a Marita.

    Yo, pagué sin chistar, pero feliz de su show y de lo que seguiría una vez llegados a casa, después del trámite que nos había traído a la ciudad.

  • Por una foto

    Por una foto

    Relato que me confesó Valeska de cuando a un par de días de la celebración de una de las fiestas religiosas más importante del país, con la ciudad casi abandonada, seis tipos desconocidos se aprovecharon de ella en una playa cercana al centro de la urbe.

    I

    Con el esposo y los niños en la capital durante todas las vacaciones de invierno, Vali, prácticamente se mudó a vivir a mi casa desde el instante siguiente a la partida de su familia, dos días atrás.

    Follábamos con la misma frecuencia de siempre (todo el rato si estábamos dentro de la casa), pero en el fondo, sentía que no se entregaba con el lujurioso abandono de siempre. Al principio no le di importancia, pero cuando la noche era joven, sentados en el sofá simulando ambos que nos interesaba la película. Vali, de pronto se paró y partió rumbo al baño.

    Pasaron varios minutos. Estaba a punto de ir a ver si algo sucedía, cuando sentí pasos de pies descalzos sobre el porcelanato. Era ella. En cuanto se acomodó estiró su mano con una foto en ella. Era un hermoso coño… en realidad al momento de ver la imagen, reconocí el gozador y caliente coño de Valeska.

    Yo: reconocería este coño donde fuere… cuándo te la sacaste… dónde estabas y a quien se la enviaste…

    Valeska: quien te dijo que es mi coño?

    Yo: qué sentido tendría que me mostraras la foto de un coño, primero si no fuera el tuyo y segundo, si no hubiera una historia detrás… ya me mentiste… ahora quiero al menos la mitad de la verdad…

    Valeska: o qué???

    Yo: o sencillamente no te seguiré ayudando con tu venganza…

    Valeska: en serio?

    Yo: por supuesto que es en serio…

    Valeska: y te arriesgarías a perderme???

    Yo: si… porque sé que los dos perderíamos…

    Valeska: de acuerdo… pasó hace dos años casi exactos, pues fue el 14 de julio. Estábamos separados con mi esposo y…

    A partir de ahora, será Valeska quien relatará los sucesos tal y como a ella le dé la gana…

    En dos días más se cumplen dos años exactos de lo que me pasó por sacarme esta fotografía. Llevaba dos meses separada de mi esposo. Fue la primera y hasta el momento, la única vez que se ha ido de la casa sin que lo eche.

    Estaba muy triste, apagada, pero empeñada en reconquistarlo. Recuerdo que esa tarde, tomé las llaves de la van para salir sin rumbo. Una vez en el auto recién noté que llevaba un vestido que uso como salida de playa de color blanco largo hasta medio muslo, sin sostenes. Pensé en devolverme, pero al mirar la hora sentí que era en ese momento o nunca que tenía que salir y lo hice.

    La tarde estaba agradable y la ciudad tranquila. Sin pensarlo, el manejo me llevó hasta una playa relativamente alejada del bullicio, pero aún dentro de la ciudad, saliendo hacia el sur de la urbe. Una vez detuve el carro y durante la bajada, noté lo sola que estaba la playa. Dado que de todos modos me sentí perseguida, dejé el motor encendido, subí los vidrios, silencié la música y mantuve el A/C en 22º Celsius.

    Llevaba un rato ahí y justo cuando pensaba en mi esposo, de pronto llegó a mi celular un mensaje de él… La charla fue amena y cordial por lo que conversamos, vía escrita, por largo rato. Cerca de cumplir la hora mensajeándonos llegamos a los temas calientes. Así, no tardó en pedirme una foto desnuda, pues él pensaba que yo estaba en la casa.

    Miré a mi alrededor y las personas más cercanas retozaban en la orilla a más de 100 metros de mí. Entonces, para complacerlo, me cambié al asiento del copiloto, saqué los calzones, levanté mi corto vestido y tomé varias fotos del coño.

    Al revisarlas noté que una gota de líquido vaginal se asomaba por la cueva. Llevé mi mano a mi entre pierna, pasándola solo una vez. Estaba empapada. Nuevamente levanté la vista para observar a mi alrededor. La playa seguía prácticamente desierta.

    Entonces pensé en enviarle la mejor de las fotos que había sacado, pero un calor que emanaba de mi coño comenzaba a reclamar atención por lo que sin darme cuenta, la mano solita llegó hasta el clítoris solo para comenzar suavemente a frotarlo.

    Tras volver a echar apenas un vistazo, me dije, -y si aprovecho que estoy sin sostén y le saco fotos a mis senos ya excitados-. Sin pensarlo dos veces me despojé del vestido sacándomelo por la cabeza en un rápido movimiento.

    Lo último que recuerdo de los instantes previos a tocarme fue mirar y sin haber visto nada, bajar el vidrio de la ventana donde me encontraba, pues el ambiente dentro del carro se había tornado muy caliente y, detener el motor. Luego de eso, a los pocos segundos de iniciar una caliente masturbación, perdí completamente el sentido de la realidad.

    El tiempo perdió sentido para mí, por lo que no estoy segura de cuánto rato estuve. Calculo unos 5 o 7 minutos porque poco era lo que me faltaba para alcanzar el orgasmo. Mi concentración estaba tan enfocada que no lo sentí llegar, sino hasta cuando, de improviso, la puerta se abrió.

    Ejecutivo banco: siempre quise, pero nunca imaginé encontrarla en estos menesteres, sra. Valeska.

    Yo: -tapándome con las manos todo lo que podía y con la mirada buscando el vestido, en el tono más amenazador que logré reunir, espeté- que derecho tiene de hacer lo que acaba de hacer, don Jorge…

    Don Jorge: calladita te ves más bonita… en vez de hablar mejor venga… –dijo estirando la mano.

    Yo: -con rápidas miradas, seguía tratando de detectar el paradero del vestido. En un momento lo miré y con todo el odio y asco que logré juntar, casi le escupí,- ni lo sueñe, viejo asqueroso…

    Don Jorge: -aún parado fuera del auto con la mano estirada- insisto… no hay nadie excepto nosotros y quiero verla bien… solo eso… es mucho pedir…

    Yo: pues viniendo de usted, si, es mucho pedir.

    Durante todo el rato desde que fui sorprendida la calentura que tenía no bajó ni un poco, por el contrario, la mirada lasciva del viejo me tenía totalmente prendida. Quería verga y mis pezones eran una elocuente prueba de ello, pero… no la de él. Mi campo de visión estaba totalmente acaparado por la obesa figura del ejecutivo del banco.

    Me sentía atrapada por las circunstancias y por la confusa ambivalencia en mis sentimientos respecto al viejo. Por un lado, lo despreciaba y hacía sufrir, usando minis muy cortas y poleras con atrevidos escotes en cada visita. Tenía un escritorio de vidrio por lo que podía ver mis piernas con perfecta nitidez.

    Por el otro, su deseo era tan evidente, tan fulminante que mi cuerpo reaccionaba por si mismo, sin obedecer las instrucciones de una razón cada vez más aturdida por la ya aplastante necesidad satisfacer a todo evento el incontestable y caprichoso cosquilleo de mi clítoris, en ese instante, el único dueño de lo que quedaba de mi voluntad.

    Don Jorge: no sea mala conmigo… mire que yo la puedo ayudar como el mes pasado… lo recuerda??? Siiii, lo recuerda… y siempre, sin nunca pedirle nada, siempre la ayudo cuando me lo solicita. Déjeme de mentiroso, señora Valeska.

    Yo: y qué quieres de mi sí no es dinero, viejo pervertido???

    Don Jorge: que siga en lo que estaba, pero en la arena sobre unas toallas gigantes que tengo para que pueda verla. A cambio, la espero el lunes para que veamos cómo condonar al menos parte de su, ambos sabemos, considerable deuda… qué le parece… -al notar que trataba de mirar más allá de su persona, él mismo giró la cabeza y con tono meloso, afirmó,- son dos tipos que a la distancia parecen pareja. no hay nada de qué preocuparse, están muy lejos para alcanzar a ver… ya pues, señora… qué me dice…

    Yo: sin tocarme, escuchó… y atento de todas maneras, mire que alguien, en cualquier momento puede llegar… estamos?

    Don Jorge: es usted una perla de señora… estamos… voy por las toallas, pero antes bájese por favor.

    II

    Tuve que seguirlo desnuda en una playa desierta, es cierto, pero pública de todos modos, hasta su carro estacionado detrás de mí a unos 10 metros. El contacto con su mano gatilló una fugaz pero intensa punzada en mi ya húmedo coño. El apretón era firme, pero no asfixiante, seguro, varonil. Su mano era grande y tibia.

    Al soltarme para sacar las toallas, volví a sentir la misma repugnancia de antes mezclada con cierta dosis de vergüenza por excitarme con un tipo así y con algo tan ingenuo como tomarse de las manos. Me debatía en mi mente con eso cuando nuevamente tomó mi mano e inmediatamente comenzamos a caminar. Nos adentramos unos 5 metros en la arena, estiramos las toallas, apoyé mi espalda mirando al cielo, separé las piernas, cerré los ojos y recomencé con la masturbación.

    Don Jorge: -segundos después de comenzar a tocarme- Te ofrezco una mano, querida?

    Yo: no gracias… ya te lo advertí…

    Don Jorge: yo solo decía no más… pero por si acaso, si de verdad la necesita, solo me la pide…

    En cuanto me toqué, pude ver que la calentura solo había aumentado. Con los ojos cerrados pude olvidarme, por unos momentos, del viejo. Un último fugaz pensamiento coherente pasó por mi cabeza. Estaba así de caliente porque llevaba ya dos meses de abstinencia. Mi período de tiempo sin sexo más prolongado desde que lo conocí cuando aún no dejaba del todo la adolescencia. El coño me latía con fuerza. Quería el orgasmo, pero éste no llegaba.

    Muy por el contrario, por cada minuto que pasaba mi cuerpo solo acumulaba cada vez más excitación y deseo. El viejo no apartaba los ojos de mí. Noté una, dos veces que alargó una insegura mano como para tocar mi pierna, retirándola en el último instante. El deseo que el tipo expresaba por mí, me gustó aún más por lo que cuando apoyó débilmente su mano sobre mi rodilla solo para retirarla casi al tiro, emití un sonoro gemido en medio, que no volví a emitir.

    Luego de posar dos veces más la mano y retirarla de inmediato y en ambas volvió a escucharse el mismo sonoro gemido, en la siguiente la dejó ahí, inmóvil, solo sentía en mi rodilla la presión de sus dedos y un calor que me volvió loca. No pude acallar los gemidos. El hombre lo notó, pues comenzó con caricias suaves en el muslo, justo donde termina la rodilla. Un suspiro clandestino de mi boca le dio el valor para comenzar el asalto final a mi coño, pero no se lo soltaría a ese viejo asqueroso, a menos que…

    Don Jorge: tiene una piel muy bella y suave, señora Valeska, al menos en su rodilla y muslo… Es usted una excitante mujer… se lo habían dicho??? Por supuesto que debe escuchar eso y más, todos los días… me deja tocarla un poco más, señora Valeska???

    Yo: -con la voz ronca- y que ganaría yo si lo dejo…

    Don Jorge: mmmmm… podríamos ver ese préstamo rechazado… y hacer que ya no lo esté… qué le parece???

    Yo: -con la voz ronca- solo un poco, escuchó?

    Don Jorge: veo que le molesta aún el sol… déjeme cubrirle los ojos con esto para que no tenga que ver a este viejo feo.

    Yo: está bien… me parece una buena idea… el no verle la cara, digo…

    En silencio recibió mis palabras cargadas, a pesar de la calentura, de un rencor fulminante en contra de ese viejo pelado y panzón que era mi ejecutivo de cuentas del banco. Un tipo desaseado y mal vestido que hasta ese momento, y sobre todo en ese momento, solo me producía asco.

    Una vez a oscuras me di cuenta que durante todo ese tiempo mis piernas se mantuvieron separadas. Una cálida, grande, poderosa, suave y conocida mano en el interior del muslo interrumpió el hilo de mis pensamientos, generando en mi cuerpo un espontáneo temblor.

    Poco fue lo que se demoró la otra mano en aparecer en escena. Empero ésta se hizo notar, pues de sopetón cubrió por completo mi seno derecho, apretándolo con la fuerza precisa como para causarme un exquisito placer que terminó por derribar mi, hacía rato ya, carcomida voluntad.

    El otrora asco que sentía por aquel hombre poco a poco fue aplastado por el creciente deseo. Exacerbado desde el momento en que mis ojos fueron cegados con una de esas vendas para dormir en el avión, tan negra que efectivamente no veía nada.

    El viejo cada vez que me tocaba el interior del muslo, pasaba rozando el borde de mi coño que a esas alturas no podía estar más deseoso de verga. Con la otra mano en tanto, apretaba y soltaba mis senos en una caricia que me tenía al borde del orgasmo.

    Don Jorge: señora Valeska… quiere chuparme el pito???

    Yo: no… sólo sigue tocándome así como lo estás haciendo…

    Don Jorge: como lo estoy haciendo no más, señora Valeska… o… le puedo chupar los senos, también???

    Yo: está bien, pero solo un poco…

    Comenzó con tímidos besos abarcando solo la punta del pezón, lo que no me agradó en lo más mínimo. Espontáneamente, le dije, -o te la metes toda en la boca o mejor no haces nada…- Tras esa poco gentil instrucción, el viejo me chupó los senos por algunos minutos volviéndome a dejar cerca del clímax…

    Don Jorge: y ahora, señora Valeska, me lo chuparía???

    Yo: no… tú sólo sigue…

    Don Jorge y tocarle el coño???

    Yo: mmmm… está bien… solo un poco…

    Faltaba eso, pues el orgasmo me inundó en el momento que posó su palma por primera vez en mi ingle, tocando al mismo tiempo, clítoris, coño y ano. Al notarlo, introdujo lentamente dos dedos en mi coño y al tiempo que iniciaba un movimiento de sube y baja algo brusco y veloz, continuó chupando con esmero cada uno de mis dos senos. Con su boca abarcaba casi todo el pecho, tal y como ya lo sabía, me gustaba.

    III

    Por varios minutos el viejo se dedicó con afán a darme placer con sus dedos y boca, momentos durante los cuales alcancé a sentir tres intensos orgasmos más. Comenzaba a dejar atrás el último clímax cuando caí en la cuenta que otro par de manos, no sabía desde cuándo, tocaba hábilmente mi cuerpo.

    Quise sacarme la venda de los ojos, pero el placer que volvía a sentir debido al movimiento de una mano quizás la del viejo, nunca lo supe, le impidió a mis manos moverse. Gemía como una puta en celo. Mi cuerpo ya no era mi cuerpo desde hacía rato por lo que solo pude escuchar, como debajo del agua, dos voces que conversaban bajo.

    Don Jorge: Está lista, cabrito… podemos hacer con ella lo que queramos… cómo dijiste que te llamabas???

    Julio: Julio, señor… usted cree que nos permitirá follarla, señor???

    Don Jorge: -dirigiéndose a Julio- observa… -luego cambió el tono para hablarme- Señora Valeska… me permite follarla???

    Yo: bueno, pero solo un poco…

    Don Jorge: -a Julio, mientras se desvestía- chúpale las tetas para mantener caliente a la putita… eso… en cuanto puedas te sacas la ropa… dame permiso…

    El viejo se puso sobre mí enterrándome su gruesa verga hasta el fondo de una sola vez para comenzar una follada brusca y veloz que no alcanzó a durar 3 minutos, pero en la que ambos acabamos al mismo tiempo.

    Julio tomó su lugar de inmediato. Folló mi coño como poseso con excesiva fuerza por un buen rato, pero tras acabar en mi estómago, aún tenía ganas de verga, pues el universitario solo me dejó a medio camino del orgasmo.

    Iba a reclamar cuando sentí que volvieron a ubicarse en medio de mis piernas con el fin de seguir follándome, por lo que no dije nada y me preparé para volver a gozar. Sin embargo, no fue así, al menos de entrada, pues después de follarme por poco más de un minuto, el desconocido eyaculó profusamente en mis senos e inmediatamente fue reemplazado por otro y luego otro para finalmente contar a, al menos, 4 tipos distintos más.

    En un breve momento en el que no tuve a nadie sobre mí, intenté levantarme, pero un par de manos sujetando con firmeza cada una de mis extremidades superiores, extendiéndolas por sobre mi cabeza, me lo impidió.

    Otros dos pares, atenazaron mis tobillos, manteniendo mis rodillas por completo separadas. Sentí un poco de miedo, pero aún estaba muy caliente como para dejarme llevar por él. Forcejeé solo un poco, pero al final cedí y me entregué a mi suerte.

    Extraño 1: esto aún no termina, belleza… ahora te vamos a reventar los cachetes y usaremos tanto tu coño que entrará un camión en él… mmmm… parece que le gusta…

    Extraño 2: si… le gusta… es una putita… le sacamos la venda???

    Extraño 1: déjala así mejor… que no vea nada…

    Extraño 3: saquémonos la ropa, cabros… es nuestro día de suerte…

    Don Jorge: sin lastimarla…

    Extraño 4: no se preocupe abuelo… le dolerá, pero menos de lo que le gustará… mírala, es una perra en celo que quiere su verga… venga para acá, mijita… yo le daré lo que quiere…

    Menos de un minuto más tarde me encontraba a cuatro patas con una verga entrando y saliendo de mi boca y otra haciendo lo mismo con el coño como solo una puta barata follaría para satisfacerse. Las ásperas embestidas y los constantes insultos solo contribuían a que deseara más y más verga y en un momento de calentura lo expresé, recibiendo como respuesta y por un buen rato, de a dos, incluso de a tres gordos y largos pitos al mismo tiempo.

    Fueron tan seguidas y continuas las folladas que en un momento comencé a sentir un permanente orgasmo el que después de un buen rato, terminó por aturdirme. Perdí la conciencia mientras estaba siendo penetrada por el coño y el culo a la vez y por ello por primera vez, deposité todo mi peso en el extraño que me penetraba por el coño y sobre el cual me encontraba.

    Extraño: 2: esta putita se quedó dormida, comensales…

    Extraño 3: -tomándome del pelo para levantar mi cabeza y tras darme de cachetadas hasta despertar, riéndose dijo- jajaja… aún no nos abandones perra… solo llevamos aquí una hora… mejor cómete esto, -dijo metiendo su flácido miembro en mi boca y causando estruendosas risotadas de los presentes.

    Varias horas más tarde y desde la caída de la noche sin venda, desperté con las estrellas como techo, sentí frío. Estaba oscuro y tal cual me habían dejado esos 6 tipos mal vividores: desnuda, con algunos moretones en los brazos y piernas y cubierta en semen después de recibir la más brutal, pero excitante follada que me han dado y todo por querer sacarme unas fotos para mi esposo, en una playa que pensaba vacía.

    Vali: en qué piensas?

    Yo: En dos cosas… Me dejas tomarte una foto para mí, Vali?

    Vali: bueno… tómala… pero luego quiero que me hagas el amor… y la segunda cosa…

    Yo: no me mal entiendas, chica, pero…

    Vali: pero qué…

    Yo: -mirando la foto del coño de Vali- me habría encantado estar allí… en esa playa… en esos momentos…

    Vali: para cuidarme?

    Yo: bueno… sí… también…

    Vali: jajaja… tonto…

  • Amiga y amante (1/4)

    Amiga y amante (1/4)

    Ya tenía varios años con esta chica, las situaciones que antes eran divertidas ya no eran tanto, comenzamos a caer en la monotonía, el sexo comenzó a escasear, ya no nos sentíamos igual eso era definitivo y yo tenía que hacer algo para cambiar la situación o esto se iría a la mierda. yo tenía semanas sin sexo y veía chicas por todos lados con mucha ansiedad de comerme a todas las que me encontraba.

    Había una amiguita con la que nos llevamos increíble y teníamos mucho en común; nunca faltaban las risas cuando estaba con ella solo que no la veía tanto por los celos de la novia, pero a falta de sexo estaba buscando una oportunidad con alguien y que mejor que mi amiguita que por cierto estaba riquísima, si eres de los que te gustan con mucha teta y culo medio, sabrás a que me refiero. Platicábamos infinidad de temas, en algunas ocasiones pensaba que por que no me declaraba mi amor a ella, hasta eso llegue a pensar, cosa que nunca pasó.

    Volviendo con la novia; esa ocasión estábamos en su casa, vivía con su mamá yo estaba en el cel. mientras ella jugaba videojuegos con sus sobrinos, en el cel. tenía una plática con mi amiguita por mensajes, ese día a mi novia se le ocurrió la chingona idea de tomar unas bebidas con alcohol fuertes, tal vez estaba en la misma situación que yo pero la comunicación era nula, y yo tomaba cerveza mientras platicaba con mi amiguita, me estaba escribiendo que se había comido a su amigo Juan un día antes a esta conversación, que se dio rápidamente porque estaban en el cine y comenzó el jugueteo y besitos con manoseos de genitales por ambos, yo leía la conversación y me empecé a calentar bien cabron, ya tenía días que no me masturbaba y pues nunca ha sido una opción para mi ir a algún prostíbulo y pagar por sexo, prefiero gastarlo de otra forma, así que terminó nuestra conversación con una cita para el día siguiente a las 7 pm y me dejo bien cachondo.

    Al fin salió mi novia después de una larga sesión de videojuegos y la costumbre era salir a fumar, ya estando afuera estaba desolada la calle y comenzamos a fumar, ella le pego el aire y se le subió el alcohol así que comenzó a platicar en exceso, ella estaba sentada en el asiento copiloto y yo estaba afuera a un lado de la puerta, mientras nos reíamos y platicábamos, el alcohol nos desinhibió de repente mi novia cabeceaba de lo ebria que estaba y yo aprovechando que estaba así me fui acercando poco a poco hasta tener su cara cerca de mi verga ya bastante erecta, lo noto y comenzó a frotarla por encima del pantalón, hicimos conexión en ese momento y de repente me la saco para comenzar a mamarla, estaba como un volcán a punto de eructar, me la chupaba como nunca antes lo había hecho, hasta en algún momento me paso por la mente que estas chupadas las había aprendido con otro, la babeaba, succionaba, chaqueteaba, todo sublime era difícil controlar la eyaculación y eso que había tomado alcohol y eso retrasa mucho la explosión pues no dure ni 10 minutos cuando yo no le aviso y me vine en su boca riquísima, y sin haberme masturbado en unos días le tire varios chorros de leche, que se bebió como agua, andaba muy caliente la morra pero ninguno nos decíamos algo.

    Mi falo palpitaba y quería coger así que subí al auto y fuimos a una calle oscura, la pase atrás y ahí rápidamente le bajé el pantalón y a meterle el chorizo a fondo ella gemía riquísimo me ponía más duro, yo le di a toda velocidad por su vagina empapada y solo sentía como se convulsionaba de placer, no nos decíamos nada, solo era el acto sexual y ya.

    Continúe cogiendo por varios minutos y en la misma posición debido al espacio del auto, me seguía mojando con sus jugos y gemía cada vez más alto, el mete saca era impresionante, con tanto vigor que se ponía durísima mi polla y más cuando gemía más alto, no nos importaba que pasaran autos o gente caminado, queríamos venirnos todas las veces posibles en ese preciso instante, hasta que me vine una vez más dentro de ella y soltó todo su jugo que era bastante por cierto, todavía al termino de nuestra sesión me dio unas chupadas en los huevos y en mi verga ya comenzando a flaquear pero fue algo emocionante y excitante en todos los sentidos.

    En el siguiente relato vamos a ver que nos deparo ese encuentro con la amiguita que fue al día siguiente.

  • Una antigua aventura (parte 1)

    Una antigua aventura (parte 1)

    Esta conversación la encontré en el chat del perfil de Facebook de mi esposa, es del año 2008 y habla con su mejor amiga Betty sobre una experiencia con otra mujer y que al parecer no le desagrado.

    Nena: hola amiga, ¿cómo estás?

    Betty: nenita, muy bien, ¿y tú, que me cuentas de nuevo?

    Nena: bien, juiciosa trabajando, tu sabes, una niña de casa, jajaja

    Betty: jajaja, de casa de Diego, ya me contaron que no salías de allá.

    Nena: gente chismosa, no pueden ver a un par de amigos, porque ya piensan mal.

    Betty: sí, claro

    Betty: ¿y tu novio?

    Nena: pues por ahí anda, normal amiga, por lo menos me hace compañía.

    Betty: ¿Cuándo será que nos ajuiciamos amiga?

    Nena: ay, ¿no me digas que vos también andas de descarriada?

    Betty: si amiga, es que mi noviecito poco y nada me entiende, y aparecen personajes y la carne es débil. Jajaja.

    Nena: pues, que te puedo decir

    Nena: me identifico contigo

    Nena: jajaja

    Betty: jajaja

    Betty: y antes no te pillo tu novio con Diego

    Nena: noooo

    Nena: pues tratamos de vernos en horas diferentes

    Nena: recordar es vivir

    Nena: jajaja

    Betty: perra

    Betty: pobre muchacho comiendo embolado

    Betty: jajaja

    Nena: que pecado

    Nena: jajaja

    Betty: ¿y los muchachos?

    Betty: Javier, Victor, tu Juan

    Nena: Flaca, ya que me preguntas por Juan, viví algo que no pensé que me pasaría nunca.

    Betty: ¿cómo así?, no me asustes amiga.

    Betty: cuéntame con pelos y señales

    Nena: amiga, hace quince días salí con Juan Carlos, él está viviendo en Cali y hace como dos meses no nos veíamos, pero igual siempre estuvimos en contacto.

    Betty: me imagino el contacto

    Betty: fotos y videos

    Betty: dañada

    Nena: no me vaya a hacer hablar que a usted también le gusta compartir

    Betty: bueno, siga pues

    Nena: ya teníamos cuadrado todo para el fin de semana, ya había mentido en mi casa para poder ir a quedarme con él, llego el día viernes, salí de mi trabajo rumbo a su apartamento, almorzamos, reposamos y el señor se apropió de mí. Jajaja

    Betty: me imagino la apropiada que le hicieron amiga

    Nena: de esas apropiadas amiga, de las mismas que te gustan a ti.

    Betty: Jajaja

    Nena: el flaco me había pedido que fuera de vestida de minifalda y plataformas, y yo le sume una blusa con escote.

    Betty: que le han dicho a la niña para mostrar.

    Nena: amiga, la que no muestra no vende y lo que se tiene es para mostrar

    Betty: se robó todas las miradas amiga, como siempre.

    Nena: lo importante era que mi flaco estuviera contento.

    Betty: ¿Qué te dijo cuándo te vio vestida?

    Nena: quedo boquiabierto, estaba feliz

    Betty: hasta ahí, todo normal

    Nena: nos fuimos a bailar con el grupo de siempre, cuando estábamos en la discoteca juan me dijo que una compañera de su trabajo nos iba a acompañar, llegamos normal, todos con su pareja.

    Betty: con la que no es dirás.

    Nena: jajaja, eso amiga, cada uno con su moza.

    Betty: jajaja

    Nena: bailamos, tomamos, Juan cada vez que bailábamos me recordaba lo bella que estaba, que le daban celos de cómo me miraban los demás, nos besábamos mucho y bailábamos muy pegaditos, al rato me dijo que iba por su amiga que estaba cerca de la discoteca, se demoró unos veinte minutos y llego con una chica muy bonita de cara, de cabello negro hasta los hombros, vestida de camisa y pantalón negro y zapatos de tacón, de buen cuerpo, Juan me la presento, me dijo: “hola me llamo Karen, que gusto conocerte en persona, juan me ha mostrado varias fotos de ti”, me pareció muy agradable, nos sentamos los 3, Juan nos trajo unos tragos, yo quede en medio de ellos y platicamos un rato, Karen me dijo que estaba muy bonita, gracias le respondí, Karen me hablaba con mucha confianza, de un momento a otro coloco su mano en mi muslo y subía y bajaba su mano, Juan me saco a bailar, me dijo al oído que quería hacerme el amor en el baño.

    Betty: como siempre jajaja

    Nena: la verdad si iba preparada para eso, yo ya estaba con muchos tragos en la cabeza, Juan me había manoseado toda la noche debajo de la mesa, obviamente le dije que sí, se acabó la canción y me senté con Karen, ella me abrazo y me dio un trago, Juan había ido a ver si el baño estaba libre para ir a hacer el amor, Karen me dio dos tragos más mientras Juan aparecía y me dijo al oído que había visto los videos y las fotos que yo le había enviado a Juan.

    Betty: ay mk, ¿cómo así?

    Nena: quede fría flaca, ella me dijo: tranquila, yo soy una tumba, en eso apareció Juan y me tomo de la mano y me llevo al baño, estaba tan tomada que no reaccione a las palabras, entramos al baño y empezamos nuestra tarea, en medio de nuestro manoseo le conté a Juan lo que me había dicho Karen, él como si nada me dijo, ella es bisexual, y tú le encantas, Juan ya me tenía con la minifalda arriba sin pantys y con mis tetas al aire, saco su pene y yo se lo chupe un poco, el me paro y me hizo colocar las manos contra la pared y me lo metió, llevábamos unos 5 minutos y sentí que se abrió la puerta y entro Karen.

    Betty: “AMIGAAA” ¿qué hiciste?

    Nena: nada, Juan me tenía tan excitada que no tuve reacción.

    Betty: ¿Qué hizo la vieja?

    Nena: ella entro y se paró al lado de nosotros a ver, Juan me empezó a penetrar más rápido, y yo gemía mucho, Juan le dijo: “ves que son más grandes en vivo”, yo tenía la cabeza metida en medio de mis brazos y voltee a verla y ella me está mirando fijamente, y dijo: “amigo, es una Diosa, son enormes sus tetas, pero además tiene unas piernotas y un culote, en persona es más hermosa”.

    Betty: ese Juan tenía todo planeado.

    Nena: claro amiga.

    Betty: ¿Qué más paso?

    Nena: Juan me volteo hacia ella, él quedo apoyado con su espalda contra la pared y yo frente a Karen, y le dijo a ella: “tócale las tetas, son súper suaves”, el me las estaba apretando y ella miraba muy concentrada.

    Betty: ¿y tú que hiciste?

    Nena: yo estaba a punto de venirme, estaba concentrada en el placer que me estaba dando el flaco.

    Nena: él le repitió, “tócaselas sin miedo”, y ella se acercó y temerosa estiro su mano, Juan se la tomo y la puso en mis pechos, sin miedo le dijo, él me volteo la cara para darme un beso con lengua, ella me acaricio, ambos senos de forma suave, y dijo: “son deliciosas”, juan le dijo: “deja de ser tímida, tócala con ganas, siéntelas de verdad”, ella se acercó más y acaricio mis senos por más tiempo, juan me besaba y me penetraba sin parar, no sé porque puse mis manos sobre las de ella y las apreté, y me vine muy rico y Juan le dijo: “la hiciste venir, mira como le tiemblan las piernas”, Juan me volteo de nuevo de frente a la pared y me dio verga hasta que se vino dentro de mí, Karen me acariciaba los senos y yo apretaba sus antebrazos, Juan me saco su pene, nos acomodamos la ropa y salimos, nadie noto nuestra ausencia y tranquilos nos sentamos en la mesa, Juan me repetía al oído lo mucho que le había gustado hacerme el amor, y me daba licor, Karen me dijo al oído: “me gustó mucho ver tu cara cuando te hacían el amor” y tocaba mi entrepierna cada vez más arriba.

  • Adela a sus 18 años: Quiero sentir su verga (2)

    Adela a sus 18 años: Quiero sentir su verga (2)

      

    Después de esa gran rica y deliciosa corrida que Adela había experimentado pasamos a la ducha individualmente. Sabía que esta chica estaba ansiosa de volver a sentir esa sensación de un buen orgasmo, pues no es lo mismo la autosatisfacción que sentir el calor y la voz de otra persona incitándote a llegar a las mieles del placer, y a eso le agregamos el olor y la sensación de ser invadida de una verga. Lo podía ver en su rostro, quería continuar, quería volver a probar esa verga que por varios meses ella solo venía imaginando cuando se masturbaba en su habitación o tomando una ducha.

    Adela no me lo dijo directamente, pero en su plática intuía que quería probar todo en el sexo, pues ella me había relatado de cómo me vio follándole el culo a su mamá y creo que eso le elevaba la morbosidad a un nivel muy elevado que solo a esa edad de la juventud se puede manifestar. Salí del baño completamente desnudo y con mi verga flácida y me senté a la par de ella y le pregunté:

    -¿Qué te pareció?

    -¿Qué quiere que le diga? ¡Me hizo acabar muy rico!

    -¿Quieres que sigamos cogiendo más?

    -¿Usted que cree? Don Antonio, ¿se la puedo chupar, así como la tiene chiquita? Creo que solo así me caberia completamente en mi boca. ¿Puedo?

    Mi verga estaba flácida y pasiva después de una buena descarga y realmente para mí fue deliciosa corrida, pues a mi edad es raro que esa sensación del orgasmo duré mucho o que sean fuertes a como una persona los experimenta a una joven edad. Quizá la ventaja de un hombre de mi edad, es que ya no estamos ansiosos por solo penetrar a una mujer y es más bien que el sexo se vuelve un juego serio en el querer dar el más extenso placer y en todo aquello encontrar mi propia satisfacción que es tener una corrida rica y prolongada. Adela a esta edad de sus dieciocho no podría imaginar que un hombre de mi edad después de esa primera corrida puede taladrar una conchita por varios minutos para volver a alcanzar otro orgasmo. Adela me la comenzó a mamar cuando mi verga estaba flácida, pero a los segundos de chuparla con su boca, esta había tomado grosor y tamaño que ella solo me dio una sonrisa de admiración. Me la tomó con sus dos manos y me preguntaba:

    -¿Y todo esto me cabera en mi culito?

    -Es cuestión de intentarlo… ¿La quieres sentir en tu culito?

    -La verdad que siento miedo, pero también curiosidad de como se siente. Cuando me la metió por en frente al principio me dolió, pero luego se sentía todo eso delicioso. Usted tiene una verga muy grande y me gusta cómo se le mira.

    -Por mi encantado de abrirte ese culito, pero antes de abrírtelo tú no sabes que te le voy a hacer.

    -¿Qué me le va a hacer? Dígame… ¿dígame que me le piensa hacer?

    Creo que, en todo, la comunicación es muy importante y en el sexo no es la excepción. Hablar sucio, decir lo que uno desea o espera es muy importante. Esta chica en toda su plática me indicaba que estaba abierta para todo y de esa manera con esa confianza de lo que ella esperaba me proyectó de cómo darle placer anal. Ella con esa mamada me le había parado nuevamente mientras yo le amasaba las tetas y de vez en cuando le apretaba sus pezones. Le tomaba de las nalgas de una piel más clara de lo ya de clara que ella es, pues la piel que está cubierta de sus pantis. Nalgas que se le miran sólidas y quizá si mi cálculo no me falla, quizá le mida fácilmente sus 100 a 105 centímetros que una verga promedio de 12 a 15 centímetros los envuelve fácilmente con esos poderosos cachetes.

    Me fui nuevamente buscado el pezón de sus tetas, pues creo que disfrutó mucho esta acción al principio y ella misma me había dicho que era la primera vez que alguien le mamaba las tetas y que le había parecido rico. Creo que a esta edad todas las partes del cuerpo humano podríamos decir son erógenos. Esta vez me puse a la par de ella acostado de lado y mientras le chupaba una de sus tetas, mis dedos tocaban su vulva que ya se sentía mojada. Le apretaba su pezón con mis labios y le chupaba las tetas mientras mis dedos le sobaban el clítoris y luego se los hundida y esta chica solo jadeaba y arqueaba su espalda. Llegó el momento que mis dedos tomaron agresividad en un movimiento de entre y saca de su panocha y le abarcaba con mi boca todo lo que podía de su teta y comenzó a hacer ese vaivén con fuerza a el portal de un nuevo orgasmo. Yo no paré en esa acción hasta oírla decir: ¡Me vengo… me vengo, me vengo… Dios… ¡Que rico!… ¡Me está haciendo acabar!

    Podía sentir como su vagina se contraía del potente orgasmo, como su piel se erizaba y esos jugos salieron abundantes en el segundo orgasmo de la tarde de esta linda chica de nombre Adela. Y mientras ella vivía esa emoción que hasta le tembló el cuerpo yo le preguntaba al oído:

    -Adela, ¿me vas a dar tu culito… quieres que te rompa el culito?

    -Si… es suyo… cójalo como quiera. Quiero sentir su verga en mi culo.

    A los segundos le pedí que se pusiera boca abajo y me fui a la par de ella mientras le besaba el cuello y toda la espalda. Obviamente se excitaba más cuando le besaba los lóbulos y le decía: Quiero chuparte ese culito. – Le abría las nalgas y le ponía mis dedos alrededor del ano mientras le decía esto. Baje a sus nalgas para besarlas y descubría en su espalda y nalgas varios pequeños lunares. Le volví a besar sus entrepiernas y esta vez llegué hasta chuparle cada uno de los pequeños dedos de sus pies y poco a poco subía a conquistar ese monumento de sus nalgas y sentir con mi lengua el sabor de ese culito de solo 18 añitos.

    Ella en esa misma posición sintió mi lengua alrededor de su ojete y me dijo: ¡Usted me va a volver loca de tanto placer! -Continué chupando ese culo como que con mi lengua se lo iba a desvirgar, luego después le puse dos almohadas debajo de su abdomen para que sus nalgas se elevaran y de esa manera también chupar a la vez su panochita. Déjenme decirles que esa panocha vibraba y se comprimía del placer y sus jugos vaginales escurrían en su entrepierna y esta chica solo gemía y en cierto momento le di una embestida frenética con mi lengua a ese culo y no pudo más… me dijo así cuando vivía su tercer orgasmo: -Canijo… me está haciendo correr por el culo. – Y Adela daba una especie de chillido de placer. Yo no se lo dejé de chupar hasta que de repente ella se puso a reír.

    -¿Qué te pasa? -le pregunté.

    -¡No sé! Esa corrida fue muy fuerte y rara… me dieron unos espasmos tan fuertes que luego después me provocaron cosquillas.

    -¿Pero te gustó?

    -¡Claro… me encantó! Usted don Antonio, si sabe lo que hace.

    -¿Quieres que te abra el culo con mi verga?

    -A eso he venido… a que me de verga como usted quiera.

    Mi verga estaba inflamada de solo escuchar de como esta chica se había corrido. La puse en cuatro a la orilla de la cama y después de haberle pompeado la verga en su panocha por unos minutos y con mis dedos abrir es ojete, estaba listo para hacer esa perforación divina. Le pegaba con mi glande a su culo mientras Adela se abría las nalgas ella misma. Miraba ese ojete rosadito y sin ningún vello, solo con un lunar rojizo cerca de él. Le tiré una escupida y apunté mi arma bien calibrada para la perforación: -¡Ay… ¡ -dijo en un principio. Pero después de decirme que le había dolido y que continuara, seguí empujando mi verga hasta que sentí ese rico anillo que me apretó la punta de mi verga: ¡Ay..! – dijo otra vez. Me pidió que se la sacara pero que se la metiera otra vez. Le daba morbo sentir la invasión y sentir ese dolor era también una ansiedad del placer. Mantuve la punta de mi verga en el culo de Adela por unos segundos y ella misma me pedía que se la metiera más. Y de esa manera, poquito a poquito mi verga entró toda… literalmente toda hasta sentir que mis huevos chocaron con su conchita. Su vientre era reducido, pero ese culo se podía tragar mi verga de 21 centímetros y quizá le hubiesen cabido los huevos si hubiera intentado metérselos. Comencé a taladrarle la colita y le pedí que se masturbara la panochita mientras con una mano le halaba su cabello rubio hacia atrás y con la otra la nalgueaba. No tardó en decirme que le gustaba… que sentía rico tener mi verga adentro de su culo y se lo pompeaba frenéticamente mientras ella se cacheteaba la panocha. Como se oía la combinación de los ruidos en mi cuarto; el chaqueteo de su conchita, el mete y saca de mi verga y mi pelvis pegando en sus nalgas, la cama crujiendo y Adela jadeando. Vi aparecer gotas de sudor en la espada de esta linda chica y como magnificaba su piel erizada. Movía a buen ritmo sus caderas al embate que le daba y no aguantó más y solo me dijo: -Péguele a ese culo, rómpame el culo… que rico, me estoy corriendo, dele, dele que me corro… uff, uff, me vengo.

    Se fue de bruces contra la cama y yo me fui por sobre ella taladrando ese culo y con todo ese bullicio de una grandiosa corrida de esta linda chica, me llenó todos los sentidos y mis testículos se fruncieron, al igual que los labios y la boca de esta chica y le inundé ese culo con una potente descarga. Sentía como vibraba ese culo, parecía que me lo chupaba como que con sus labios lo había hecho. Se volvió a reír, como sorprendida de una nueva corrida. Me decía que era la primera vez que se había corrido cinco veces, aunque yo pensaba solo habían sido 4. Cuando nos limpiábamos me contaba que solo una vez se había corrido dos veces masturbándose. Creo que esta chica estaba más que satisfecha con la cogida que le había dado. En esa plática le pregunté:

    -¿Qué otra fantasía tienes en mente? ¿Alguna posición que quieras experimentar?

    -La de chupar una verga, hoy se me hizo realidad, la de probar una verga adentro de mi por el frente y detrás, hoy también se me cumplió… que me comiera el culo, eso si no me lo esperaba.

    -¿Pero te gustó?

    -¡Que va! Usted sabe que me fascinó.

    -¿Algo que quieras hacer?

    -Mire, a mí me gustaría probar el 69 y lo demás, usted me lo va a enseñar.

    Tomamos posición para un 69, al principio ella por sobre mi y luego a la inversa. Tuvo su sexto orgasmo de esta manera. Le pedí a Adela a que me mamara los huevos y luego a que me chupara el culo. Me pareció que se sorprendió, pero luego me hizo acabar mientras me chupaba el culo y me masturbaba la verga ella misma. Fue un encuentro de aprendizaje en el ruedo sexual de esta linda mujer. A las 7:30 de la noche, iba bien servida hacia su casa en una cuenta bastante desigual para mí, pero satisfactoria para cualquier mujer. Adela me había ganado con 9 orgasmos que yo le conté, con los 3 que esta linda chica me sacó, pero, aun así, yo siempre me siento el ganador. ¿Hay alguna chica que también me quiera ganar en este juego?

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  • Hoguera de banalidades

    Hoguera de banalidades

    Me tenías loco de deseo, pero también de amor. Y sé perfectamente que era amor porque no dudaba un instante en hacer lo que fuera por hacerte sonreír, por saber que estabas bien. Pero en ése momento, mientras peleábamos con una furia que hasta entonces desconocía en ti, lo que me dominaba era el deseo, la urgente necesidad de arrancarte la ropa y llevarte a una famosa cama de aquel museo (tesoro nacional testigo de varias de nuestras gloriosas derrotas militares) para demostrarte por qué las amantes de todos los presidentes de la república la han codiciado como un fetiche indispensable para su ego de trepadoras. Es un lugar común, pero algo de cierto hay en ellos: jamás te había visto tan descaradamente hermosa como esa noche en que peleábamos mientras al otro lado de una pesada puerta transcurría el evento que habíamos ayudado a organizar y del que participábamos en su coordinación.

    Tus ojos pasaban desconcertantemente del verde al ámbar veteado de azul, jamás pensé que ése fenómeno pudiera ocurrir en la vida real. O quizá eso percibí porque yo también estaba con la percepción alterada debido a la formidable pelea que sosteníamos. Nos dijimos las cosas más hirientes que pudimos pensar, ninguno de los dos salió ileso aquella noche. Nos ignoramos hostilmente el resto de la noche y cada quién se quedó con sus heridas en silencio. Hasta allí habíamos llegado y lo que seguía, forzosamente, era un inevitable alejamiento.

    O eso pensaba la noche de la pelea mientras vaciaba meticulosamente un trago luego de otro sin poder emborracharme del todo de tanta ira y dolor que sentía.

    Dos días después me enviste un mensaje de texto: que fuera a tu casa, había cosas que teníamos qué hablar. Ninguna buena conversación empieza así y pensé que tratabas de ser muy profesional y que la dichosa plática sería de temas exclusivamente profesionales. Con tal de verte, era capaz de soportarte en tus peores estados de ánimo y vaya si los había conocido todos ellos con precisión en los últimos meses. Salí corriendo a tu casa, un penthouse ubicado en un famoso vecindario de ricos y poderosos en nuestra ciudad. Abriste la enorme puerta y me dejaste entrar. Estabas mortalmente seria, pensé que el agobiante calor de ése día te tenía de mal humor.

    En realidad, hacía meses que cualquier cosa te tenía de un humor de perros. Tus maneras suaves y tu voz habitualmente muy controlada de nena bien educada en carísimos colegios privados ésta vez estaban notoriamente ausentes. Brusca, dura, con la voz más grave de tu tesitura normal y con la mirada encendida. El coraje no se te había pasado y quedó demostrado de inmediato porque empezamos a pelear otra vez, casi en el punto en que dejamos la pelea dos días atrás. Conforme la intensidad de la pelea subía me di cuenta de que no había nadie más en tu penthouse porque nadie acudió a ver qué pasaba ante la ya muy escandalosa pelea que sosteníamos. Y eso me hizo sentir temor, a saber de qué serías capaz en el paroxismo de la furia, siendo millonaria no te sería nada difícil salirte con la tuya si decidías darme piso.

    Pero entonces sucedió algo que por más intentos de reconstrucción de la memoria que hago, no consigo recordar con precisión: de una pelea terrible pasamos a estar enlazados en un abrazo furioso y unos besos rabiosos. Como si quisiéramos callarnos el uno al otro con besos frenéticos que nada tenían de amor y mucho de deseo reprimido. Porque yo estaba loco de amor por ti, sí, pero también de deseo. Era una deliciosa tortura contemplarte casi a diario y perderme en tus ojos verdes, soñar con besar tu boca y delirar secretamente con tu cuerpo.

    Y ahora, en el peor de los momentos, estabas en mis brazos. Besándome con ira infinita, abrazándome como si me echaras en cara que me abrazaras. Metiste un muslo entre mis piernas y nunca me quedó claro si era una caricia muy ruda o el intento de un rodillazo bien aplicado. A partir de ése punto, absolutamente todo me vino importando una reverenda tiznada. Te abracé por la cintura pegándote con mucha fuerza a mi cuerpo mientras seguía besándote. Más de una vez temí que me arrancaras la lengua o un labio de una dentellada, pero imagino que tenías el mismo temor y ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder ante el otro.

    Estaba seguro de recibir un golpe o un balazo al ponerte las manos en las nalgas que tantos delirios me había provocado. Tu reacción fue empezar a abrirme la camisa desesperadamente y morderme el pecho con ganas de hacerme gritar de dolor o placer, no te interesaba cuál de las dos. A su vez no quise esperar y metí una mano por los jeans ajustados que lucias como nadie buscando palpar la piel desnuda de tus nalgas. Me miraste con ira y me soltaste una muy bien asestada cachetada que no me inmutó porque con la otra mano sujeté firmemente el cabello de tu nuca obligándote a echar la cabeza hacia atrás y plantándote un iracundo beso mientras la mano que disfrutabas en las nalgas (tu respiración y garganta te delataban) buscó tu culo y lo tocó por vez primera. Me dijiste que era un cabrón.

    Saqué la mano de tus nalgas y la olí. Era exactamente el olor que pensé que tenías: un sudor poderoso, enervante, a hembra cachonda y cogelona. La punta de mis dedos venía húmeda de tu vulva que ya estaba manando generosas cantidades de líquido y ese fluido se juntaba con el sudor que corría en medio de tus nalgas.

    Ese mismo olor lo había alcanzado a percibir muy lejanamente, casi adivinándolo, cuando en otros momentos estabas sentada junto a mí e intempestivamente te levantabas por algo, en ése preciso instante percibía el fantasma de ése olor. No me dejaste seguir en mis cavilaciones de recuerdos baratos, me arrojaste sobre uno de los sillones de la sala de tu casa y me montaste, aún los dos vestidos, y empezaste a frotar tu pelvis desesperadamente contra mi verga. Confirmé lo que llevaba mucho tiempo pensando: tenías una fuerza física temible, mujer delgada pero de poderosas piernas, caderas generosas, nalgas desafiantes, brazos enérgicos y manos muy firmes, tenías cuerpo y fuerza como si hicieras ejercicio, tú, que eras vergonzosamente perezosa.

    Ahora me jalabas del cabello de la nuca y me besabas los labios mordiéndolos, metías tu lengua en mis oídos mientras me decías que era un cabrón pero cualquiera que hubiera escuchado el tono en que lo decías habría pensado acertadamente que me insultabas con rabia. De tantos y tan enérgicos tallones que nos dábamos con los pantalones todavía puestos pudimos sentir cómo la temperatura de la tela de verdad subía.

    Bruscamente te cargué sosteniéndote de las axilas, te dí la vuelta y puse tu espalda en mi pecho, tus nalgas sobre mi verga y seguimos frotándonos, cogiendo sobre la ropa. Metí una mano para tocar tu vulva y al encontrar tu clítoris enojada me jalaste enérgicamente del cabello para que besara tu cuello. Casi te arrojé al sillón, alcanzaste a detenerte y en ése instante aproveché para bajarte los ajustados jeans que te caracterizaban. Te desesperaba que no bajaran tan veloz como hubieras querido. Con los jeans a media pierna, quedaste con una pantaleta blanca, satinada, y muy empapada de sudor y tus jugos vaginales. Te la bajé incrédulo.

    Ante mí tenía las nalgas de mis sueños. Blanquísimas, más blancas que el resto de tu piel, tersas, firmes, olorosas. Las mordí, lamí, amasé, besé, nalgueé, acaricié con mi rostro, no cesaba de recorrerlas con mis manos, con mis labios, con mi lengua, incrédulo de tener la suerte y la dicha de poder hacerlo, pasaba mis manos firmemente desde la parte posterior de tus bellísimos muslos y ascendía hasta el nacimientos de tus nalgas y allí mi mano se cerraba y apretaba con fuerza la carne tan deseada, tan amada, y mientras mis manos eran incapaces de soltar tus nalgas, mis labios comenzaron a recorrer tus muslos y a disfrutar tu sabor salado que había dejado el sudor del día, te oía gruñir, maldecir, decir palabrotas, hasta arqueabas la espalda. A tus nalgas parecía que les estaba dedicando verdaderas plegarias de caricias y en cierta forma eso hacía, era mostrar la infinita devoción que por ellas sentía. Hiciste un ruido de fastidio y con un rudo golpe de tu cadera hiciste a un lado mi rostro y casi caigo al suelo. Abriste tus nalgas para ofrecerme tu culo, para que lo contemplara. Imperativamente me preguntaste que qué estaba esperando.

    Nunca había sentido la necesidad de lamer el culo de ninguna mujer. Hasta que percibí tu olor tiempo atrás y supe instintivamente que buena parte de ése olor venía del sudor de tus nalgas y de tu culo. Supe lo que tenía qué hacer. Aparté tus manos, si tus nalgas iban a estar abiertas, serían mis manos las que las abrieran, ya bastante tenías con tratar de sostenerte con esa incómoda posición empinada.

    Lamí tu culo. Mamé tu sudor. Saboreé tu culo. Devoré tu culo. Gocé tu culo con mi boca. Besé tu culo con la pasión que se besan los labios de una mujer deseada y amada. Gocé tu culo con mi lengua. Me volví un adicto al sabor de tu culo, de tus nalgas, del sudor de tus nalgas y tu culo, al olor poderoso que emergía de entre tus nalgas y se mezclaba con el de tu entrepierna. Llené tu culo de mi saliva. Lo piqué con la lengua y reaccionabas relajándolo y tensándolo. Tu vulva brillaba de tan lubricada que estabas, chorreabas lubricante, pero en ése momento no iba a dejar escapar el culo de mis sueños, que era el tuyo. Tu olor era fuerte pero afrodisiaco, se notaba que te habías bañado por la mañana y cargabas con el sudor del resto de día. Y la temperatura de la tarde no hacía mas que aumentar y junto al muy atlético ejercicio que ya andábamos haciendo sudábamos tropicalmente. El sudor de tus nalgas y tu culo se mezclaba con mi saliva, la espalda de tu camiseta tenía grandes manchones de sudor. Gemías y gruñías al sentir cómo devoraba tu culo, soltabas puñetazos al sillón. Si disminuía la intensidad de la voracidad con la que te comía el culo, no dudabas en tomarme de los cabellos y jalarme violentamente al tiempo que me echabas las nalgas en la cara, exigías que tu culo fuera besado, lamido, saboreado, adorado. Pocas cosas en la vida las hice con tanto entusiasmo como mamarte el culo y comerte las nalgas.

    Bruscamente te separaste y te sentaste en el taburete del piano que estaba allí junto a nosotros. Me pregunté si ésos muebles habían sido testigos de escenas similares. Tenías las nalgas desnudas y los pantalones a medio muslo, te veías cachonda, insaciable, vulgar, pornográfica, putísima, sudabas deseo, apestabas a lujuria, tu carne blanca era infinitamente más apetitosa de lo que hubiera imaginado nunca y comprendí que la lista de los hombres y mujeres enloquecidos por tu carne, tu piel, tu olor y tu sabor debía ser singularmente larga y yo nomás era el que acababa de agregarme al final. Con una rodilla aún en el suelo, alcancé tu pie izquierdo aún calzado por tus clásicos tenis marineros y te lo quité. Una lengua de aire cálido y húmedo me llegó a la cara viniendo del tenis recién quitado.

    Otro sueño hecho realidad (en medio de una demente realidad), tu pie, tus pies, olían a lo que sospeché: salados, sudorosos, nada qué ver con olor a queso, era el olor a sudor, a calor, a fiebre. Lamí desesperadamente la planta de tu pie mientras te quitaba el tenis del otro pie. Metí mi lengua entre tus dedos minuciosamente mordiendo el dedo gordo y chupando el resto. Me mirabas incrédula, iracunda, curiosa, anhelante, loca de deseo, enojada por desearme. Porque creo que eso era lo que te pasaba: estabas fúrica por desearme. A mí. No a uno de los de tu casta adinerada, no a uno de los de tu círculo social, no a uno de los que nacieron para gobernar y ser dueños del país, sino a mí, un Don Nadie, uno de los segundones que nacimos para hacerla de tus sirvientes. Y mordía tu talón. Y besaba el empeine de tus pies. Lamí la planta de tus pies. Estaba en trance con el olor de tus pies. Mordía tus tobillos. Y con un pie que colocaste en mi rostro, traicioneramente me aventaste.

    Te pusiste de pie, el taburete del piano estaba mojado por lo que manó de tu vulva y mi saliva que cubría tus nalgas y tu culo. Desafiante, te subiste los pantalones y caminaste con paso firme a las escaleras que conducían a los dormitorios y yo, que acababa de conocer tu piel desnuda, estaba extasiado de ver la natural sensualidad y belleza con la que te veías vestida y me preguntaba si no habría forma de coger con la ropa puesta. Al inicio de las escaleras me volteaste a ver. Elevaste ligeramente el rostro en un gesto que mezclaba desdén, ira y lujuria. Era arrojarme un guante en la cara. Subiste grácil, veloz, como si no pesaras nada. Te seguí. Pasara lo que pasara, te iba a seguir a donde fuera. Apenas alcancé a ver la habitación a la que entraste.

    Me esperabas quitándote la camiseta con estudiada voluptuosidad. Luego te despojaste de los jeans y la pantaleta con idéntica lubricidad. Te replicaba cada movimiento como en espejo. Jamás dejabas de mirarme a los ojos, jamás sonreíste, jamás cambió la actitud de deseo hostil. Desnuda, arrancaste el cobertor de la cama de un enérgico manotazo y subiste a ella, quedando de rodillas sobre el colchón pero con la actitud desafiante que no variabas. Me subí a la cama reflejando cada uno de tus movimientos. Parecíamos luchadores a la espera del primero movimiento del otro. Perdí. Me lancé a besarte y abrazarte. Es lo que estabas esperando. Con una fuerza inaudita me derribaste sobre la cama y adoptaste la posición del 69.

    Aquello fue como la película: la agonía y el éxtasis. Tenía para mí tu vulva y tu culo, tus nalgas de ensueño, tu pubis rizado, tus labios hinchados, recorría tus piernas con mis manos y más de una vez tuve que luchar con viva fuerza contra tus muslos para evitar que me sofocaras. Masturbabas mi verga con extrema dureza, la mamabas con desesperación. Me soltabas nalgadas durísimas y manotazos violentos a los muslos, me arañabas las piernas. Te replicaba mordiendo tus muslos blanquísimos y dándote nalgadas que dejaron rojas las que hacía poco había visto tan blancas. El flujo cristalino que manaba abundantemente de ti era espeso, sabroso, de fuerte olor. Pocas veces había visto eso. Devoré entre el dolor y placer tu vulva rosada, hinchada, empapada. Querías ocultar tus gemidos gruñendo, pero más de una vez mis caricias orales sobrepasaban tu capacidad de ocultar tus reacciones. Metí un dedo en tu culo y tú, en reacción, metiste dos en el mío sin importarte si me dolía o no.

    Quise hacerte rodar para ponerte en cuatro y meterte la verga. Dijiste que estaba pendejo si creía que yo decidiría cómo íbamos a coger. En reacción me mantuviste firme contra la cama y me montaste violentamente. A pesar de estar tan lubricada y los dos empapados de sudor, entrar fue algo doloroso. Estabas muy estrecha y sabías usar tus músculos vaginales para apretar. Pero de inmediato empezaste a cabalgar enérgicamente, furiosamente, desesperadamente. Tuve la certeza de que conmigo te estabas cobrando viejas cuentas de muchos alguienes más, no sólo las mías correspondientes a la pelea de dos días atrás. Apenas entonces me dejaste tocar tus magníficas tetas, firmes, medianas, de pezones rozados y muy erectos y sobresalientes. Tomaste mis manos para que las agarrara y cada teta tuya cabía perfectamente en mi mano. No querías que te las acariciara, querías que te las estrujara, que pellizcara sin misericordia tus pezones. Y si me negaba, rudamente y sin dejar de montarme, me apretabas los huevos en castigo y arreciabas el ritmo con el que me montabas. Sudabas intensamente y el poderoso olor de tu cuerpo sudado quedaría impregnado en mi piel por semanas.

    Comenzaste a decir, a gritar, cosas en francés que, desde luego, no comprendí. Te viniste en medio de un grito espectacular. Sin hacer pausa alguna, te pusiste en cuatro y me miraste, una vez más, desafiándome. Te cogí rudamente, con extrema dureza, te metía el pulgar sin piedad por el culo mientras mi verga te taladraba. Aprovechabas mis embestidas para alcanzar mis huevos y estrujarlos con saña. Te nalgueaba durísimamente y jalaba tu cabello por la nuca hasta obligarte a que me vieras. Rodamos al piso y allí seguimos en ésta que ya era decididamente una batalla. Acabamos con las rodillas quemadas por la alfombra. Seguimos contra una pared y te cogí dementemente mientras seguías vociferando en francés mientras me arañabas la espalda y mordías mi pecho. Perdí la cuenta de tus orgasmos y me vine dentro de ti varias veces, bajabas una de tus manos al sentir mi semen y al salir éste de tu vagina lo tomabas con la palma y lo llevabas a tu boca sin dejar de mirarme. Yo estaba estupefacto, nada cuadraba, nada tenía sentido.

    Cuando por fin nos detuvimos, porque nos ganaba ya el agotamiento, vimos al fin las ventanas tras las que podía apreciarse buena parte de la ciudad. Ya era de noche. Muy seria, sin ceremonias ni cambiar el hostil desdén con el que me habías tratado desde hacía meses, te levantaste a vestirte y dijiste que era hora de que me fuera y me miraste con extrema dureza esperando que cumpliera lo que no era un deseo sino una orden. Sonreí. Cuadraba con toda la escena. Era lo único coherente, lo único que tenía sentido. Al menos tuve el buen tino de no decirte, en medio del delirio compartido que acabábamos de vivir, que te amaba, que estaba perdida y locamente enamorado de ti, aunque no hay manera de que no te hayas dado cuenta desde antes.

    Después, mucho tiempo después, comprendí que también te habías enamorado de mi, pero como eso no estaba en tus planes, montabas en cólera. Eras feliz de ligue en ligue, de acostón en acostón, una verga luego de otra, hola y adiós, lo que te gustaba eran las relaciones superficiales, de plástico, dicho por ti misma. No querías ni necesitabas enamorarte y menos de un pelagatos como yo. Pero sucedió. A partir de ese instante, ninguno de los dos supo qué hacer, ninguno quiso retroceder pero tampoco supimos avanzar; tu cuantiosa fortuna me agobiaba y mi falta de recursos te horrorizaba y el peso de eso, mas la presión social, decidió más que cualquier otra cosa que antes nos hubiera unido de alguna manera. Tardé en comprender que los amores desgraciados son una verdadera banalidad y no la tragedia inconmensurable que suponemos. Ignoro si soy uno de tus secretos mejor guardados o soy la confesión que a muy poca gente le has hecho.

  • Ricky paga la segunda cuota y se entera que soy casado (2)

    Ricky paga la segunda cuota y se entera que soy casado (2)

    Pasó una semana y tres clases intensas de musculación para Ricky, cuando Fede le sugirió que hiciera una clase aeróbica adicional el viernes, sin decirle que él no estaría presente y que me dejaría la rutina por escrito. Nos habíamos cruzado con Ricky sin hablarnos y casi sin mirarnos durante esa semana siguiente al pago de la primera cuota atrasada.

    Fede me dejó las instrucciones antes de retirarse cuando tomé mi turno el viernes a la tarde, aclarándome que Ricky vendría a última hora, sin mayores comentarios porque estaba apurado. Una hora antes del cierre, cuando quedaban apenas tres socios que completaban sus ejercicios, apareció Ricky, radiante de belleza como siempre, pero, ruborizándose al verme, me preguntó por Fede. Le dije que se había retirado por un compromiso y le conté sobre la rutina. Iba enfundado en una camiseta de los All Blacks, bien ajustada al torso, pantaloncitos cortos y una calza negra bien ceñida hasta el muslo que resaltaba su hermoso cuerpo. Le pregunté si le había contado a Fede que pudo cancelar una cuota de la deuda y me respondió que no, asombrado y desviando la mirada.

    -Mejor, porque no sabe de tu retraso en los pagos, yo me encargo. Andá a la cinta media hora, mientras voy arreglando las cosas.

    Se fueron retirando los tres socios que quedaban y habían terminado su rutina, puse en orden las pesas y mancuernas y le dije que le tocaba el resto de la hora en bici, mientras yo bajaba la cortina y cerraba con llave.

    -Pero me tengo que bañar, me dijo.

    -No hay problema, Fede me pidió que te esperase hasta después de terminar la rutina.

    Y me coloqué detrás de él simulando tontear con mi celular, pero filmando mientras pedaleaba a todo tren e inclinaba su cuerpo sobre el manubrio de la bici. Quedaba a la vista su moldeado culito resaltando la firmeza de sus nalgas.

    -Estás aflojando pedal, le dije, y apuró la marcha.

    Me fui acercando y le dije que siguiera dándole fuerte, pero que debíamos encontrar una solución al tema de las tres cuotas pendientes de pago. Parecía enojado y triste a la vez.

    -Tranquilo, yo no dije ni voy a decir nada, como te prometí. Podemos arreglar, pero vos tampoco tenés que decir nada.

    Sofocado por el esfuerzo me dijo que no tenía forma de pagar ni siquiera una cuota esta semana, que no sabía cómo hacer.

    -¿No querrás que yo me haga cargo?, le dije.

    -Me podrías dar una mano, por favor, me suplicó.

    Le expliqué que era mi único trabajo y no lo podía arriesgar. Casi llorando me dijo que primero lo había dejado su novia y ahora tenía esta deuda.

    -Vos tranquilo, seguí con la rutina, que no te voy a mandar en cana.

    Me puse frente a él y le pregunté si necesitaba toalla y jabón para la ducha. Sin mirarme y acelerando el pedaleo, me preguntó si podría saldar otra cuota esa noche.

    -Si vos querés, yo no tengo drama. Andá bajando las revoluciones que voy a buscar las toallas, el jabón y la crema enjuague, le dije, mientras le sonreía y le palmeaba la espalda sudorosa y le acariciaba el culo. Dio un respingo, pero me dejó seguir con la caricia, que moví hacia adelante, donde palpé su pija ya dura.

    -¡Qué rica está! Vamos a saldar hoy la segunda cuota, con intereses y propina, me parece, y le sobé la poronga dura un par de minutos más.

    Fui a los vestuarios, me lavé los dientes, preparé el ajuar, me saqué la ropa hasta quedar en bóxer y lo esperé. A los dos minutos estaba ahí, con su pija tratando de salirse de la calza.

    -Por favor, empezó a balbucear.

    -No hablés, lo que pasa acá, se queda acá, ya lo hablamos. Es un asiento contable, sólo va al libro de entradas y salidas, le dije, poniéndole un dedo sobre sus labios y abrí la ducha. Otra vez será con propina, le prometí. Te desvisto, te enjabono, te enjuago y te seco yo, le dije.

    Asintió rojo de vergüenza y le di unas pastillas de menta, mientras comenzaba a meter mano dentro de la cintura de su calza y se la bajaba lentamente para acariciar la suave piel lampiña de sus nalgas. La fui enrollando, pero me cuidé de no bajar el slip blanco de lycra que llevaba debajo. que apenas contenía el paradón de su pija. Mantenía la mirada baja hasta que le saqué la calza luego de que se quitara las zapatillas. Con mi cabeza rocé su bulto y luego se lo acaricié a todo lo largo.

    -Está para comerla, le dije. ¿Querés que te la coma?

    Asintió sin decir nada y lo metí debajo de la ducha, dándole un jabón. Yo tenía otro y le fui enjabonando la espalda, las axilas, los brazos y llegué a la cintura. Le metí la mano con el jabón dentro del slip, empezando por sus glúteos hasta que rodeé la cintura y con ambas manos comencé a lavarle la pija y los huevos, arrancándole gemidos de placer y aprovechando para arrimar mi paquete a su culo. No podía sacar las manos de su pija dura y sus huevos depilados y empecé a darle besos en el cuello y orejas. Se dejó llevar por la calentura y ronroneó como un gatito.

    -Me gusta mucho tu cuerpo, es perfecto y vos sos muy lindo, le dije, perdidos los estribos.

    Reclinó su cabeza sobre mi hombro y le besé suavemente los labios.

    -Cuando quieras paro, le dije.

    -Seguí, me respondió y apenas abrió la boca.

    Le di un morreo que me puso a mil y le aceleré la paja, hasta que se puso tenso y le tuve que apretar el tronco para que no acabara.

    -Esa es para mí, no hay que desperdiciarla, le dije, y empecé a bajarle el slip hasta quitárselo del todo, arrodillándome frente a él.

    Quedó su pija palpitante y rosadita a la altura de mi cara y no dudé un instante en tener su glande entre mis labios, que chupé con ansia hasta comerme todo el tronco. Se la chupé con frenesí y lo tomé de los glúteos para que me cogiera bucalmente. Cada tanto lo frenaba para que no se corriera y para saborear su líquido seminal. Comencé a meter un dedo enjabonado en su ano, primero el índice, casi enseguida también el medio, usando su vaivén en mi boca. Se liberó de todo pudor y me tomó de la cabeza para meterme la pija a fondo mientras le masajeaba y dilataba el ano.

    Volvió a ponerse tenso y a resoplar por la calentura, así que tuve que presionarle la base de la poronga, bien fuerte esta vez, porque llegó a tener un par de espasmos y algún chorrito de leche se le escapó. Pude atraparlo con mis labios y mi lengua antes de que cayeran al piso y empecé a girar lentamente su cuerpo sin dejar de lamerlo todo, hasta llegar a sus glúteos, que mordí suavemente y lamí con fuertes lengüetazos que desplacé hacia su agujerito rosado y limpio. Le di varias veces con la lengua y se inclinó tomándose de los grifos, lo que me permitió meterle la lengua todo lo que pude mientras gemía y gruñía de gusto.

    Puse la cabeza enjabonada de mi pija en su puertita y fui apoyándola lentamente, muy despacio, dejando que se fuera acomodando. No es grande, será de unos 15 cms, así que fue entrando con relativa facilidad, le decía que se relajara, le abría los glúteos lo más posible y pasaba mi mano por adelante para pajearlo. Se le había puesto algo morcillona, pero fue recuperando dureza con mis sobadas y caricias de huevos, alternando unas con otras, y entrando cada vez más.

    Me iba deteniendo tras cada intento y cada vez entraba más, en medio de gruñidos de dolor y gemidos de placer, hasta que alcancé a meterla toda y me detuve un rato largo. Así como estábamos, lo atraje contra mi cuerpo con ambas manos y le di un morreo impresionante, instándolo a moverse.

    -Dale vos a tu ritmo, yo me quedo quieto.

    Sabía que había llegado y masajeado su punto G y él respondió en consecuencia, como si supiera. Comenzó su vaivén y nos sincronizamos en un par de minutos de meta y saca. Lo tomé de la estrecha cintura para acompañar y cada vez que mi pelvis chocaba con sus glúteos me estremecía de gusto. No duré ni cinco minutos hasta que derramé toda mi leche en su interior, quedándome quieto mientras se ablandaba mi pija agotada, que se fue retirando de esa cueva de placer.

    Resoplábamos los dos, yo de gusto y creo que él de bronca por haber cedido. Recuperé el aliento, me retiré del todo y lo giré. Quise besarlo, pero no me dio el gusto, así que, apoderándome de sus preciosas nalgas, le fui lamiendo los pectorales, le mordí apenas los pezones duros, lamí sus abdominales y llegué a su pija que me tragué sin miramientos y lamí las gotas de líquido seminal, chupé frenéticamente su glande y el tronco, empujando con las manos sus glúteos para que me cogiera la boca.

    Se le puso bien dura y cada varias embestidas pasaba a lamer sus huevos depilados, metiéndome los dos en la boca, para hacer durar su corrida. Cuando me volvió a tomar de la cabeza y a mirarme a los ojos, noté que se vendría, así que incentivé mi mamada bien a fondo hasta casi atragantarme. Me relamí con la deliciosa golosina unos cinco minutos que me parecieron la gloria hasta que se puso tenso, empujó mi cabeza para que me tragara toda su pija y gruñéndome:

    -¡Puto, puto, puto, chupámela toda!, y acabó varios chorros en mi boca, que no dejé escapar hasta la última gota.

    Seguí chupando pese a haberlo vaciado, pero su pija no decaía. Yo quería más, él también parecía gozar y me siguió cogiendo, hasta que se me acalambraron los maxilares. Empecé a pajearlo y a decirle:

    -Hermoso, me gustás mucho, me gustan tu pija y tu culo, me gusta tu cuerpo, te la voy a comer toda, te quiero adentro.

    A cada palabra, a cada frase, él me respondía:

    ¡Puto, puto, puto! ¿Querés más pija? Te voy a coger, calentón puto.

    Tomé la crema enjuague, le embadurné los dedos y la pija y lo llevé a que me los pusiera en el culo. Dos dedos entraron fácilmente y me cogió con ellos mientras no dejaba de pajearlo.

    -Semental, potro hermoso, quiero toda tu leche en mi culo, le dije, perdido todo control.

    Él me respondió:

    -Te voy a recoger, puto de mierda, chupa pija, puto, puto, descargando toda su bronca y calentura, lo que me ponía a mil.

    El tercer dedo, le dije y cuando me lo metió bruscamente, algo me molestó, pese a que estaba relajadísimo.

    -Bombón, poneme la pija, cógeme, ponémela hasta el fondo y le ofrecí mi culo en pompa.

    Quiso violarme, pero se le desvió.

    -No seas boludo, le dije, despacito apoyá la punta en el agujero y entrá de a poco, que te va a gustar más.

    Siguió mi consejo y me metió el glande de a poco, se acomodó mi ano y empecé a dilatarlo, entró otro poco, dilaté y contraje, como atrapándolo, entró otro poco y me tomó de la cintura.

    -Ahora, le dije, metémela toda.

    Forzó un poco más y entró del todo.

    -Quedate quieto, así, quietito bombón hermoso de chocolate blanco.

    Aceleré las contracciones del ano y le gustó, comencé mi vaivén y sincronizó enseguida. Me cogió más de diez minutos, y no paraba de decirle cuánto me gustaba, qué lindo que era, que buena pija tenía, que hermoso sos, dame más. Él seguía diciéndome puto, trolo, chupa pija, te estoy recogiendo.

    -Sí, dame más, recógeme, que me gusta mucho, me recalentás.

    Yo empujaba mi culo para atrás para tenerla toda adentro, hasta que empezó a acelerar sus embestidas y a resoplar y gruñir y me largó adentro la leche que le quedaba. Yo seguía empujando y pidiendo más y más y empecé a pajearme.

    -¡Dame más, le pedía, aunque notaba que empezaba a retirarse y aflojar.

    Yo estaba caliente otra vez, lo volví a meter en la ducha para lavarle bien la pija y los huevos, y Ricky se dejaba hacer. Lo enjaboné bien a fondo y acaricié lo mejor que pude, y se le empezó a poner dura otra vez.

    -Sos un macho hermoso, la tenés re dura, te la voy a comer y me arrodillé debajo de la ducha para chupársela de nuevo.

    Era un manjar apetitoso, pero tras largos minutos de chupar, lamer y besar su pija, había quedado exhausto, así que terminé mi paja sin dejar de chuparlo, pero sin lograr una nueva corrida suya en mi boca. Nos enjuagamos bien mutuamente, ya más tranquilos, le di un beso en los labios y le dije que estuviera tranquilo, que la segunda cuota estaba pagada y que nada saldría de ahí. Al saludarnos en la puerta, lo volví a besar y a tomarlo de las nalgas.

    -Soy casado, ¿sabías?

    Abrió sus ojos como platos y le susurré al oído:

    -Mi mujer es la única que sabe que ya pagaste dos cuotas de las que debías. La tercera te la va a cobrar ella, bomboncito.

  • Bodas de Plata: 25 años de casada. Mi suegro me cogió

    Bodas de Plata: 25 años de casada. Mi suegro me cogió

    El primero de marzo es una fecha especial para mi esposo Joel y yo, porque fue el día que nos casamos, el día que unimos nuestras vidas, y fruto de este matrimonio, tenemos dos hijas de nombre, Estefani 22 años y Livia 20 años. Este 2023, cumplimos 25 años de casados, nuestras famosas bodas de plata. Decidimos festejar en nuestra tierra natal, es decir en Guatemala, dejando a nuestras hijas en la capital mexicana, Por lo tanto, partimos de México y llegamos en la noche a ciudad de Guatemala el 27 de febrero, nos instalamos en nuestra primera casa que comparamos, la cual visitamos con frecuencia. A pesar de que es semana laboral mi marido consiguió permiso para acceder a tener 3 días libres, solamente con una condición que tenía que cerrar un negocio en Quetzaltenango. Un pueblo que se encuentra aproximadamente a unas horas de ciudad de Guatemala.

    El negocio tendría que cerrarlo el día 28 de febrero, por lo que prácticamente tendríamos libres, el día de nuestro aniversario y un día extra el 2 de marzo. Sin embargo, el socio, le pidió que fuera a medio día del día 2 de marzo, no obstante, aun teníamos intacto el día de nuestro aniversario, por lo tanto, no le dimos importancia. En la mañana del 1 de marzo, nos levantamos de nuestro lecho matrimonial y nos alistábamos para salir a comer, viajar y tener nuestra luna de miel de 25 años de casados. A ningún familiar de Guatemala, le comentamos que iríamos para que no nos molestaran y estar solos los dos. -Joel dijo: mi amor, ya me bañé, ahora hazlo tu y arréglate, voy a retirar dinero al banco, no tardo. -Respondí, si amor, no tardes osito, este día, tiene que ser inolvidable. -Claro preciosa- se despidió con un beso en mi boca. Decidí meterme a bañar, mientras usaba mis dedos para masajear mis muslos, y mis labios vaginales sin olvidar el clítoris y mi monte Venus, -aaa gemía de placer- y la caída del agua en mi vagina, me daba un placer delicioso.

    Termine de bañarme, me arregle, aliste una bolsa, subí a mi recamara, una botella de champagne, copas, fresas con chantilly, y otros alimentos. Porque quería brindar con Joel, en nuestro lecho nupcial, en la cama que me hizo su mujer por primera vez, cuando ya estábamos casados. Ya que cuando éramos novios, él tenía la idea de desposarme hasta el matrimonio, a pesar de que he sido una mujer sumamente lujuriosa, respete su idea y yacimos, hasta el día de nuestra boda. Aquella casa, y en especial esa recamara, tienen un significado particular para nuestras vidas. Por lo tanto, brindar en nuestra alcoba, era un ritual que no teníamos que dejar pasar. Teníamos que follar, en esa cama, como lo hicimos por primera vez hace 25 años, aquella noche me hizo suya, y desde entonces fue mi señor, teniendo mi cuerpo a su merced, cada que así lo desee.

    Estaba inquieta porque no llegaba, ya se había tardado, a pesar de que estamos en la capital de Guatemala, normalmente atienden rápido en el banco. Era medio día, cuando mi esposo me marco. -Respondí con cierta molestia: mi amor, ¿Dónde estás? -Joel: amor, no me lo vas a creer, pero mi jefe me pidió cerrar el contrato hoy mismo, el socio, se ira mañana y tiene que ser hoy. -Le dije, no jodas Joel- Él replico; perdón amor, es una orden que viene directa de mi jefe, tengo que ir a Quetzaltenango, pero volveré en la tarde. -No respondí nada- ¿Amor sigues ahí? Disculpa, pero es un negocio de cientos de miles de pesos. -Haz lo que quieras- le dije tajantemente. -Joel volvió a insistir amor, regresare rápido, -le dije Joel, no jodas, son 4 horas de ida y 4 de vuelta- No mientas amor, es menos tiempo, además voy en la camioneta y el socio accedió a manejar para que nos encontremos más rápido.

    Haz lo que quieras Joel, eres un estúpido. -Discúlpame Verónica, pero no tienes derecho a hablarme así, es trabajo- Replique es una fecha especial, cuando volveremos a tener un aniversario, con tanto significado, hasta las bodas de oro, esperar otros 25 años, para que sean 50 años de casados, no jodas Joel, podías hacer una excepción no todos es dinero- Él respondió; tengo que trabajar por qué si no lo hago de donde obtendré el dinero para darte la vida de lujos que tienes, tus joyas, camionetas, vestidos, -replique eres un estúpido, se te olvida que yo también trabajo de maestra (y meretriz) dije en mi mente, del sudor de mi cuerpo obtengo mi dinero para comprar mis joyas, coches y vestimenta. -Si mi vida perdóname, no quise decir, eso, ya me está llamando mi jefe, llegare temprano, tendremos toda la noche para disfrutar, discúlpame por favor, Verónica te amo, entiéndeme, es trabajo que no puedo dejarlo colgado. Decidí colgarle. Estaba muy molesta, yo tenía la intención de tener un aniversario inolvidable y vaya que lo iba a tener.

    Estaba muy molesta, como dice el dicho quede vestida y alborotada. Para celebrar mi boda de plata, me había puesto un mini vestido color negro, liso, tenía un corte que dejaba ver, mi hombro y brazo descubierto del lado derecho, totalmente lo contrario al otro hombro y brazo, decidí no ponerme brassier, ya que, no me gusta que se marque esa prenda en el vestido, por tanto, mis pechos se adivinaban desnudos por debajo de la delgada tela del mini vestido. se ajustaba muy bien a mi cuerpo, resaltaba mi figura, era corto, dejaba ver mis largas piernas, combinado con unas medias color carne que me cubrían hasta medio muslo, destacaban las formas, la suavidad y largo de mis piernas. Por debajo del puti vestido, una tanga negra transparente que dejaba entre ver mi linda vagina. Las zapatillas de color blanco y descubiertos, mostraban mis delicados pies, que lucían espléndidamente cuando caminaba. Mis labios y uñas las pinté color rojo, unos lindos aretes de plata, decidí colocarme una cadenita de oro, usar mis dos anillos preferidos, ambos de oro, uno símbolo de mi matrimonio y el otro símbolo de la meretriz que soy, una puta, la Diosa Ishtar. Asimismo, decidí, dejar mi cabello suelto.

    Estaba vestida de una manera muy sexi y elegante, francamente digno de una puta de lujo, digna representante y reencarnación de la Diosa Ishtar. A pesar del disgusto que tuve con mi señor, me sentía excitada, por lo tanto, no podía desperdiciar el día de mi aniversario, ni mi atuendo sexi, así que decidí salir a buscar un león que domara a esta leona en celo. Un semental que se apareara con esta puma. Dispuse acudir a un antro de gala, de la capital, alistaba mis cosas, cuando sonó el timbre, me pregunte quién podría ser, y opte por ignorar el timbre, pero volvieron a insistir, se me hizo raro, porque ningún familiar de Guatemala, sabia que mi esposo y yo, estábamos ahí. Para mi molestia, volvieron a tocar el timbre y también la puerta, por lo que decidí bajar y abrir la puerta. Cuando para mi sorpresa era mi suegro, don Ezequiel, quede completamente asombrada por la presencia del señor, mi suegro, es moreno como mi esposo, sin embargo, físicamente lo contrario a mi marido, Ezequiel, es alto, 1, 78, alto, delgado pero fuerte, aún conserva su cabello, con unas canas que le dan un toque elegante, para sus 65 años, se conserva bastante bien. A los 15 años, fue papá de mi marido, en la actualidad, mi señor y yo, tenemos 50 años, por lo que a Joel y a mí, nos lleva precisamente 15 años. Siempre le gusta vestirse elegantemente, vestía una gabardina negra, sombrero del mismo color y un puro en la boca, el cual dejo en el bote de basura al ingresar.

    Buenos días, Verónica ¿Hija cómo estas? Ezequiel, dejó escuchar su voz grave. Tenga usted un buen día suegro. – ¿puedo pasar? -Le dije de una manera cortante y tajante, Joel no se encuentra y yo voy de salida- ¿Estas molesta? Si, señor ¿Qué es lo que desea? -Respondí, bueno si me dejas pasar- claro, contesté e ingresamos a la sala. -Bueno Verónica se que hoy es su aniversario, su boda de plata, y vengo a dejarte mi regalo- Le mencione, su hijo me dejo plantada, porque tiene que cerrar un negocio urgente y no regresa- el interrumpió hasta la noche- Así es, sentencie. Hubo un momento de silencio, -dijo Ezequiel- no entiendo a Joel, teniendo una hermosura por mujer, te haga esto -me sonroje, pero no respondí nada- él continúo hablando, -alguien como tu no es para dejarla ni un momento sola, es para que te adore a cada instante, preciosa no merece tus lágrimas, tranquilízate, y disfruta la vida- sí señor, solamente dije. Nuevamente se hizo un silencio incomodo, y decidí hablar señor, no le quito mas su tiempo, disculpe la manera grosera de responder, usted comprenderá, -claro, que entiendo hija, no te preocupes.

    -Como le mencione voy de salida- El dijo tranquila, aun no te doy tu regalo- cierto, asevere. Me dijo felicidades, tomo mi mano y me abrazo, dándome un beso muy tronado en la mejilla, inmediatamente bajo su boca para besar mi cuello y de igual manera sus manos para tocar mis nalgas, no tuve tiempo de reaccionar, cuando me di cuenta, Ezequiel estaba tapándome la boca; me dijo: “siempre me has gustado mamacita, desde la primera vez que te vi, que fue hace 25 años, me has provocado con tus mini vestidos, mejor dicho puti vestidos, con tus mini faldas, y tus escotes; con tus sabrosas piernas, que ricas se ven cuando caminas, cuando las cruzas, uff un manjar de una diosa, con esas sonrisas de putita que me lanzas cuando no te ve mi hijo; ahora vas a saber lo que es disfrutar con un hombre de verdad”. Yo intenté empujarlo, pero él es más fuerte y no me dejaba mover; también me dijo: “no trates de resistirte puta o será peor, más vale que cooperes, `recuerda no hay nadie en casa”. Me destapo la boca y enojada le reclamé: “¡Oiga!, ¿Qué le pasa? ¿qué estás haciendo? ¡Lárguese a hacer sus porquerías a otro lado!”. Entonces él, con toda calma, dijo: “¡Hey! Tranquila putita; no te hagas la esposa decente, que bien que te gustó. “¡No, no me gusta y le exijo que salga de mi casa o le contaré lo que me ha hecho a Joel!”. Solamente esbozo una sonrisa pícara- No podía creerlo mi suegro me tenía aprisionada.

    Ezequiel: tranquilízate mi amor, te voy a soltar, estas muy nerviosa, me tomó una mano para consolarme, después me abrazó y nuevamente me dio varios besos en la mejilla y de ahí pasó sus besos al cuello, me manoseaba de una manera más delicada, que grandes manos tenia, parecían tenazas, las cuales apretaban muy rico cada parte de mi cuerpo, eso despertó mi lujuria, cosa que él notó y me besó en los labios, le correspondí el beso, pero reaccioné y le dije que eso no estaba bien, que se diera cuenta que a quien besaba era a su nuera y madre de sus nietas. Siguió besándome y de los labios pasó a besar mis senos por encima del mini vestido, le dije que no siguiera porque me dolían. Me dijo que ese dolor era producto de que ya estaba excitada. Por un momento pensé que la culpa era de mi marido por haberme dejado sola en un día tan especial, y si pensaba engañarlo, que mejor manera que con mi suegro, una fecha especial, un amante especial.

    Nos quedamos viendo fijamente, ambos sabíamos que era ilícito, pero ya estábamos bastante excitados, lo tomé de la mano, y lo atraje al sillón, sin embargo, él se negó, -no mi amor, quiero cogerte en la alcoba matrimonial- me cargo, y mientras ascendíamos al cuarto, me besaba, me acariciaba. Como un poseído, no hacía más que decirme lo bella que era, que se masturbaba pensando en mí. Al llegar al cuarto me bajo y nos besamos de pie, gracias a mis tacones, quede exactamente a la altura de Ezequiel, lo abrace mientras me besaba y con sus manos apretaba mis nalgas, -le dije: brindemos, -claro que si amor, respondió- serví champagne y bebimos, el tomo una fresa, me la puso en mis labios, la mordí e inmediatamente el también, mordió mi labio y me dio a comer la fresa.

    Me fue besando todo el cuerpo hasta que se arrodilló y llegó a mi zona intima, le dio un par de besos por encima del vestido y procedió a levantarlo con sus dientes hasta la altura de mi cintura, quedando mi tanga como único obstáculo para ver mi vagina, la toco con su mano y dijo mira que inflada esta, necesita unos besos, y se los otorgo sobre la tanga, entonces nuevamente uso sus dientes, y bajo aquella prenda íntima hasta la altura de mis rodillas y mi vagina quedo al desnudo. -Dijo; Wow, mira nada más, te rasuraste tu monte Venus, dejando un corte de Corazón, que sexi y sabroso se ve, que estúpido mi hijo lo que se está perdiendo. Respondí: así es amor, es un corte de pelo especial de aniversario, mientras sonreíamos. Inmediatamente, beso mi vagina, y mordía ligeramente mis labios vaginales -que rico- sentí como pasaba su lengua por todo el entorno de mis labios vaginales, cosa que me hizo estremecer y dar pequeños saltos y giros alrededor de su boca. Debido al placer me dobló las rodillas y empecé a gemir –aaa, que rico, sigue. Comencé a girar las caderas alrededor de su boca y sentía que me desmayaba. Así continuamos por un momento.

    Tiempo después, el dejó mi coño, con sus grandes manos, me giro y dijo -Desgraciada, mira lo que traes en tu ano, un plug anal, -si mi amor, me gusta usarlo- lo voy a retirar -si papacito haz lo que quieras- Mi suegro dijo; mamita, lo iba a quitar con mis manos pero lo hare con mis dientes y así, fue poco a poco, sentía como el plug iba abriendo lentamente mi ano, di un grito desgarrados, cuando aquel plug de metal plateado, con tapa morada salió completamente de mi ano –aaaa- me lo dio a chuparlo, lo cual hice sin ningún descontento. Después menciono; donde está el control remoto, aquí amor en mi bolsa, le dije -Lo volvió a meter de un solo golpe- y comenzó a jugar conmigo, sentía como una descarga eléctrica llenaba de placer todas mis terminaciones nerviosas de mi ano. -aaa esto es delicioso, es la gloria, sigue, sigue Ezequiel, mi amor- Después, lo volvió a retirar, y nuevamente lo chupé, me dijo haz pucheros con el plug, y asi lo hice. Mientras de mi ano, escurría un líquido, el cual él lo recogió con su lengua. Asimismo, retiro la tanga, la cual se llevó a su nariz la olfateo y después la beso.

    Fue cuando me puso de rodillas y me restregó la cara en su pantalón, el cual claramente ya tenia un paquete muy duro, se quitó el pantalón, dejando ver en su calzón un bulto enorme, cuando se desprendió de su calzón, salió un miembro muy dotado, lindo, rasurado, muy cabezón, parecía un panque, aquel miembro largo y prieto, lleno de venas, me invitaba a devorarlo. -me dijo quítate el plug de la boca y haz lo que sabes hacer- Asi lo hice, comenzando a darle besos en el tronco, después en los testículos, para posteriormente mamar, y quedarme pegada como un becerro recién nacido. -que rica puta- mamas bien sabroso- le hacia giros con mi lengua en su frenillo, lo cual lo volvía loco, y para no venirse jalaba fuertemente de mi cabello para que me separar de él, pero yo quería seguir, asi continuamos por un largo tiempo.

    Posteriormente me levanto y comenzamos a besarnos, nuestras bocas llenas de nuestros fluidos internos, aquellos fluidos mas íntimos, pero así nos gustaba, éramos animales en celo. Me recostó en la cama conyugal, -quiero hacer mi puta, aquí en tu lecho matrimonial- quedando en la clásica posición de misionero —Métela suave, la tienes grande y temo que me duela. Metió la cabeza, pero como es muy cabezona, comenzó abrir mi vagina, él se dejó caer sobre mi y me dijo: —Te la voy a enterrar lo más despacio que pueda para que en vez de dolor sientas placer. Me fue entrando poco a poco, la sacaba y luego sentía que entraba un poco más hasta que la tuve toda adentro. Ya con todo su miembro adentro me dejé llevar por sus embestidas. -Ezequiel, que rico, hazme tuya, gemía de placer- Sin embargo, en algunos momentos recapacitaba y decía para mis adentros: Dios, que estoy haciendo, a qué hora he caído para mostrar todas mis intimidades a mi suegro, en el dia de mi boda de plata, pero el sentir como me entraba y salía el tronco de Ezequiel, esos pensamientos se diluían en medio del placer que estaba disfrutando. Esos gritos de perra en celo que estaba dando –aaa, mas, que rico- callaban la voz de mi consciencia. Mientras me penetraba nuestras manos se juntaban, lo que hacia épico aquel momento.

    Mi suegro me dijo que me parara, que diera media vuelta y que me arrodillara en el borde de la cama, que abriera bien las piernas y reposara la cabeza en la almohada, que esa postura terminaría gustándome. Obedecí a todo. Mi suegro, dirigió su tronco directamente a mi vagina y poco a poco ese trozo de carne, fue ingresando hasta que me entró todo, me agarró por las caderas y comenzó a sacarla y meterla con suavidad lo que hizo que yo lo alentara con palabras para que me -la metiera todo el tiempo que quisiera sin fijarse que a la que tenía clavada era a su nuera-. Él se entusiasmó con mis palabras me ensarto con más fuerza y violencia, mientras yo que me complacía con su rica verga. -eres un manjar delicioso, Verónica- gracias mi amor, me encanta tu pene, que vigoroso es, -gracias puta- mientras encajaba con dureza su miembro.

    Ezequiel me dijo, ahora móntame, no te quites el vestido, se recostó en la cama y justo cuando iba a montarlo, me dijo primero, siéntate en mi cara. -Dios mío, que rico, su lengua entro directamente en mi vagina. Así se quedó varios minutos succionando mientras yo gozaba como una loca. Arañaba la pared de la cabecera de mi cama, mientras tocada la foto de mi esposo y yo que estaba en medio de la pared, y a lado nuestras hijas, solamente sonreí, como una puta. Me dijo ahora si móntate en mi verga, Ezequiel la acomodo, pero yo con mi mano se la quite, y la dirige a mi ano, que ardía de lujuria, me puse en la legendaria posición de Andrómaca, y lo monte –aaaa esto es la gloria Verónica- que rica que estas y ahora yo tome el control y me azotaba en esa verga, me castigaba muy rico, mientras mi suegro literal tenia los ojos en blanco -mis tacones la daban la altura perfecta a la penetración – y comencé a girar -me vas hacer venir perra- hacia movimientos muy ricos, en circulo y sentones -era el cielo y el infierno por lo prohibido- no podría creerlo que en mi aniversario 25, estuviera montada en el pene de mi suegro- Ezequiel dijo; quiero morirme cogiendo contigo, al sentirse venirse, mi suegro comenzó a morder mis pechos, y a jugar con mi vagina metía, un dedo, después dos, y acariciaba mi clítoris. Cuando un squirt salió -aaa que rico— no fue mi suegro, fui yo, teniendo mi primer orgasmo de aniversario, ahora literal era yo, la que tenía los ojos en blanco, el orgasmo de una mujer siempre es mas duradero que el del hombre, sentí estremecerme y perder la conciencia por un momento. Cuando recupere mi aliento, ya no estaba en cuclillas ya había bajado la posición de mis piernas, pero seguía montada en ese miembro, que rico, que delicia.

    Lo desmonte y me coloco extendida en la cama, mi cuerpo hacia una especie de X, se subió a la cama, y se puso en cuclillas, y así penetro de una manera suave mi ano, entro despacio la cabeza, parecía que se atoraba yo gemí y a la vez reí de placer, -no quiere entrar todo el pene, es que esta muy cabezón y no deja pasar todo el tronco- Ezequiel respondió; tranquila mamita chula, ahorita entra porque entra- en eso hizo unos movimientos giratorios, y la curva de su pene ingreso -aaaa espera me dolió, sentí un dolor intenso y ardor, me quemaba lo caliente de su verga, y la curva del pene me lastimaba- antes de decirle esto, de un solo golpe metió toda su anaconda –aaa no jodas, Ezequiel, me estas quebrando literalmente, destrozándome- eso quiero mi amor, y empezó unas embestidas muy duras pero ricas –aaaa despacio— no puta no quiero despacio— me atornillaba muy rico. Nuestros cuerpos bañados en sudor, mi ano empezaba a sangrar y a expulsar otro líquido, también del miembro de mi suegro, ya comenzaba a escurrir su lechita- así continuamos varios minutos, me dolía mucho, pero mi ano, siempre ha sido valiente jeje, y pedía más, después mi suegro se dejó caer encima de mi lo que enterró con mas fuerza aquel pene, quedo también en una especie de X, y así nos movíamos, era un frenesí del infierno. El me mordía la espalda, y jalaba mi cabello, muévete puta, yo hacia lo posible por moverme, fue cuando dijo; me vengo aaa, y una descarga de semen caliente inundo mi ano, nos quedamos pegados como perros en celo. Mientras la leche, salía por mi ano y escurría mis piernas.

    La recámara olía a sexo, él se quedó unos instantes arriba, en lo que se recupera, después se puso a mi lado, y yo abrazándolo, le di un largo beso, como muestra de agradecimiento por darme un regalo inolvidable de aniversario, mi lecho matrimonial profusamente lleno de fluidos y aroma a sexo. Que rico era está relación incestuosos, no cabe duda que lo prohibido es lo más delicioso. Mientras tanto, nos besábamos, dije: Ezequiel, gracias mi amor, a lo que el respondió, te amo, me encantas mi vida. Hubo un momento de silencio, nuestros cuerpos agotados, pero aun ardiendo en deseo. Posteriormente, Ezequiel se levantó preparo otras copas de champagne y me cargo me muy tiernamente de la cama, me bajo el vestido y me senté en sus piernas, acerco la charola de comida, y yo le daba de comer en la boca, una fresa, una frambuesa, unas nueces, kiwi, chantillí, y chocolates, mientras el me besaba, mi hombro descubierto, después el cuello y finalmente la boca, mientras me daba nalgadas y las apretaba, comíamos y fajábamos, intensamente, ponía chocolate en mi cuello y me lo besaba, mientras sus largas manos jugaban con mis muslos, ya estábamos calientes otra vez, ya no somos jóvenes pero si unos maduros que sabemos, administrar nuestros cuerpos.

    Mientras me fajaba, beso y chupo mis dedos de las manos, -tus dos anillos, que significan, que eres casada y meretriz- así es mi amor, me los quito, y el también se quito el de matrimonio y los intercambiamos, solamente me reí, que descaro-acaricie su miembro el cual ya estaba a un %75 que rico, para su edad aún tenía vigor, pensé- me di cuenta que eran las 16pm y ya tenia varias llamadas de mi marido, y mensajes, pidiéndome perdón y que le respondiera, que ya iba de regreso, Ezequiel leyó conmigo los mensajes, dijo faltan unas cuatro horas, vamos por el segundo round, justo en ese momento me di cuenta que su miembro ya estaba erecto, -lo acariciaba- le dije, aun mantienes tu potencia- respondio, gracias a la práctica, del ejercicio y comer frutas, verduras, pescado, además tu me la pones como la situación del país; muy dura. Sonreímos los dos.

    Estábamos de pie, besándonos, acariciándonos, cuando me dio la vuelta y con sus dientes, desabrocho mi vestido el cual cayo al piso, quedándome solamente con mis tacones y medias, comenzó a mamar mis senos, y mordía ligeramente mis pezones, los cuales estaban muy duros, se hinco, besaba mis muslos, hasta llegar a mis pies y besarlos por encima de las medias y también besaba mis tacones. -que sexi, que rica lencería usas- siempre has sido una puta de lujo, ahora el se puso de pie y yo me hinque, comenzando a succionar su pene, que duro, parecía piedra, le mordía el tronco, pero parecía no dolerle, lo saque y le di unas buenas mamadas al glande, -luego lo introduje de un golpe en mi boca- -aaagg—solamente se escuchaba sentía ahogarme, lo saque de mi boca, y el muy cabrán me pico los ojos con su miembro, perdón puta, es un clásico picar los ojos, sin poder ver solamente sentía como me daba de cachetadas con aquella verga.

    Después de un lapso de tiempo, pude recuperar la vista, y me sentó en el tocador, hicimos los perfumes, cremas, fotos, a un lado, y de mu buro saque lubricante, el cual nos pusimos en nuestras zonas intimas, pues ya estaban muy secos y dificultaba la penetración, a pesar de la lubricación y las mamadas, Ezequiel, escupió en sus manos, y masajeo su pene y mi vagina, y de un solo golpe enterró su miembro -sí, amor, entiérrame toda tu verga, hazme tuya en la postura que quieras. El coño y ano de tu nuera, están a tu disposición, me agarraba de mi cintura, y penetraba con fuerza, mientras me hacia suya, me besaba, y bajo sus besos hasta mi abdomen plano, me gusta que me besen esa zona, al cabo de unos minutos, subió mis largas piernas a sus hombros, -aaaa que cogida tan rica, más amor, dame más —me encantaba esa posición me hacía gemir y gozar como una leona en celo. Después bajo mis piernas, y ahora yo lo abrazaba con ellas, mientras hacíamos unos movimientos en circulo, que hacían mas placentero el momento, yacíamos como fieras salvajes, gemía y gritaba, no me importaba si algún vecino escuchara, le rasguñaba con mis uñas su espalda, y nos mordíamos mutuamente el cuello. -que rica eres Verónica-

    Deja sentarme en esta silla, ahora ponte de espalda, así lo hice lo monte mis tacones ayudaban a quedar en una posición muy rica, -quede ensartada analmente, mientras el me dedeada mi vagina y mordía mis orejas, ufff delicioso –estábamos muy caliente- hacia un calor de los mil demonios, la lujuria era sublime, con sus manos abría mi vagina, jalaba mi clítoris, mis labios vaginales, mientras su miembro castigaba mi ano, me daba unos sentones tan deliciosos y dolorosos, cuando me vino otro orgasmo -aaaa mi amor- también orine, lo moje completamente a mi semental, esa silla estaba llena de nuestros fluidos, a continuación di un brinco de golpe, porque aquel miembro, empezó a orinar en mi ano, y la misma orina me hizo levantarme, al orinar en mi ano, este arrojo la orina con otros fluidos, Ezequiel dijo; que sucios somos, jeje, pero eso es lo mas delicioso- espera quiero orinar le dije, y el cabron dijo, orina en mi boca, se acostó en el suelo sobre mi vestido y lo orine, aaa que deliciosos, casi me ahogas, y se quedo prendido de mis labios vaginales, me los mordía -desgraciado me lastimas pero me gusta —el me regreso el favor y ahora el me orino, acerco una copa se llenó de orina y de un golpe me lo tome, y le regrese la mordida en su prepucio –desgraciada, lo haces bien rico- le dije brindemos, acerque las copas, le dije tu orina la mía y yo la tuya, -perversa- te amo, asi lo hicimos, llenamos las copas, cruzamos las manos, y dijimos feliz aniversario, fondo- y fue así que bebimos nuestras orinas, posteriormente nos besamos, y él tomo un brandy que se encontraba en mi recamara, y bebimos dos rondas.

    Nuevamente se sentó en la silla, la cual estaba completamente mojada, y nos hacía resbalarnos, ahora lo monte, de frente, y quedando en una excelente posición inicie la cabalgata de mi semental, como una yegua en celo, que gozaba el ser penetrada, el me mordía mis senos, y me daba unas ricas nalgadas, la orina de ambos, mezclada con nuestros fluidos más íntimos de nuestro ser, hacia que nos resbalamos de la silla, y nuevamente volvíamos acomodarnos, cogíamos pero resbalábamos, para no caernos, le dije déjame montar bien, asi que puse mis zapatillas, en la silla, Dios sabrá como le hice, pero cabíamos en la silla, y me daba unos tremendos sentones –que sabroso que rica verga me estoy comiendo- mi suegro estaba extasiado lo mismo que yo, -no cabe duda eres una puma, una verdadera leona- respondí, ahora mis amantes me dicen -MILF-COUGAR- sabes soy una HOTWIFE- Ezequiel, me beso y después dijo eres una diosa, mi diosa, te amo mi amor. Feliz aniversario, repliqué feliz aniversario mi semental, mi macho cabrío.

    Inmediatamente me dijo ponte en cuatro, antes de eso servimos otras rondas de copas pero esta vez fue champagne, la cual ya hacia efecto, sumado a los chocolates de licor, nos besamos por varios minutos, ya eran las 18 pm, me puse en cuatro, y Ezequiel dijo: -que rico culo tienes, que paisaje Dios Mio- este agujero es muy pequeño pero cuando empieza ingresar mi verga como se estira, es perfecto, de un solo golpe me penetro aaa sigue mi amor, mientras me nalgueaba, después sus manos tomaban mi cintura, y me jalaba para que me ensartara mas fuerte -oh dios mío que rico, doloroso pero delicioso- me mordía los labios, a pesar de que ese miembro me estaba quebrando, lo gozaba como una loba, empece a aullar, auu más dame más, si mi loba respondia, lo sacaba lo frotaba en mis nalgas y nuevamente me ensartaba yo ya tenia mis dos manos abajo extendidas, me puse de rodillas y el seguía de pie cogiéndome muy rico, mientras arañaba mi espalda, y me daba de nalgadas, fue cuando tomo el lubricante y en sus dedos lo unto, metiéndolo en mi agujero, dijo que chiquito se ve tu ano, pero vieras como se estira cuando entra mi verga, -listo con este lubricación queda perfecto.

    Después dijo tengo una idea te voy a meter una fresa en tu ano -Que replique, no, dije fuerte- tienes razón amor que sean dos, una en tu ano y otra en tu vagina – espera no, con su boca tomo las fresas la llevo a mi ano y mi panocha, con sus dedos las ingres suavemente, quedando solamente el caliz de la fresa (parte verde de esta fruta) -aaa me lastima, ahora puja y expúlsalas —esta practica ya la había hecho, aunque tenia un tiempo sin realizarla, pues es muy doloroso y riesgoso- comencé a pujar, y se escuchaban ruidos de mi ano, salió la primera fresa y después la segunda, mi fundillo y panocha ardían, nuevamente las ingreso, dejando solamente visible el cáliz de dicha fruta, y ahora mi suegro, tomo con sus dientes el cáliz de la fresa del ano y el cerdo Ezequiel me la dio, e hizo que me la comiera, inmediatamente expulse la segunda, la tomo y él se la comió, ingreso una tercera, pero completamente, -no le dije- expúlsala, puja, asi lo hice, sentí dolor, preocupación pero también excitación, mi ano hacia ruidos y por fin la expulso, la tomo con su boca y nos besamos mientras comíamos, -por eso te amo, eres igual de cerda, perversa y caliente que yo- ahora si otra vez a penetrarte —Ezequiel mi vida, por favor hazlo despacio para que no me duela mucho, la tienes muy gruesa, larga y cabezona, dijo no te preocupes amor, pero el muy cínico la metió de un jalón y gracias al lubricante y las fresas entro como cuchillo en mantequilla. Luego la volvió a sacar, dijo ahora si vas despacio, quédate quietecita que ya entró la cabeza, ya estas ensartada, relájate para poder metértela un poco más y poder bombear. Así lo hizo metió el tronco y en un instante ya tenia toda esa verga en mi ano, empezamos a movernos muy rico. Desafortunadamente ya estaba sangrando.

    Estaba lastimada, pero gozando, en ese instante sonó su celular, reviso y dijo es Joel, -que querrá- respondí, no le contestes, claro que si puta, es mas le voy a poner el altavoz, inmediatamente lleve mis manos a mi boca para no gemir fuerte. Pero el desgraciado de mi suegro, con sus manos tomo las mías y me las llevo atrás de mi espalda, quede completamente indefensa y vulnerable a gritar, fue cuando escuche la voz de mi esposo, – papá ¿cómo estás?, mi suegro respondió; Joel, hijo, bien gracias ¿y tú? -mientras me seguía cogiendo duro, se escuchaba como nuestras carnes chocaban. – Bien, ¿y tú qué tal? Joel comento; papa que haces se oye un ruido extraño. Hijo me vine a coger a una puta -yo me mordía fuertemente mis labios para no gritar- Joel, dijo: jeje papá tu siempre tan explicito, bueno entonces no te molesto. -Hijo, dime que necesitas- escucha como nalgueo a la puta infiel- Jejeje que loco papá, fíjate que vine a Guatemala, pero ando fuera de la capital, padre quería ver si podías ir a darte una vuelta a la casa y ver a Verónica, no me contestas- Claro hijo ahora le doy la vuelta, el muy sin vergüenza, me volteo y me comenzó a penetrar vaginalmente, de morder tan duro mis labios me los sangre- Joel dijo,-ok, papa, bueno ya me despido, espera hijo dónde vienes a medio camino ya casi llego a la capital, pasare rápido al banco que está en el centro de la ciudad, y después iré para mi casa- esta escena que estaba viviendo era digna de una película porno, bien dice el dicho la realidad supera a la ficción- ok hijo cuídate, por cierto feliz aniversario, gracias papá, luego te cuento que sucedió, adiós.

    En cuanto colgó nos reímos, yo de nervios, aunque también de cinismo, que desgraciados somos, que Dios nos perdone, dijo don Ezequiel, me cargo y me penetraba vaginalmente, cuando a los 5 minutos suena ahora mi celular, jajaja dije voy aplicar tu táctica, eso mi puta, respondí, cortantemente que quieres- Joel dijo: mi vida, perdóname ya voy llegando a la capital, le replique: si aja decía cortantemente, el agrego: te tengo una sorpresa, pasare al banco y después iré a casa, mientras don Ezequiel me penetraba, y yo me escuchaba agitada intentando no gemir, Joel, dijo que haces te oyes agitada como si llevaras prisa, -le dije: estoy haciendo ejercicio físico, bye y le colgué, seguimos cogiendo y un momento después, mi suegro dijo ya voy a venirme, esta vez quiero que te los comas, apretó su miembro y salió una carga de esperma caliente, que cayo en mi boca, y mejilla, con su miembro lo llevo a mi boca y yo trague aquel amargo, espeso y oloroso semen, que rica leche tienes mi amor, pero tienes que irte ya no tarda Joel, ayúdame a limpiar esto.

    Tranquila mi vida, mejor vamos a bañarnos, -no como crees, ya va a llegar, ya son 19:30, -Verónica brindemos, agarro el whisky que tenia en mi cuarto y bebimos, dos copas, ya por favor suegro ya obtuvo lo que quiso, me dijo confía en mi puta o uso la fuerza, vamos a bañarnos, ok, pero rápido, me quito suavemente mis tacones y los lamia, lo mismo hizo con mis medias. Estábamos completamente desnudos, me empezaba a dedear y yo a jalar su miembro, el cual estaba en el periodo refractario, a su edad aún tenía vigor, pensé- pareció leer mi pensamiento, agarro un vaso de agua que había en la recamara, y saco la famosa pastilla azul -mi amor, todavía puedo coger, gracias a que me ha gustado realizar actividad física y comer sanamente, pero ya necesito ayuda, y no tengo complejo en vivir mi sexualidad- lo abrace y lo felicite por no tener esos complejos absurdos, mientras nos fajábamos y comíamos, me di cuenta que eran las 20pm, suegro tienes que irte, mira la hora, Joel ya no tarda. -no mi amor, hasta que nos báñennos, estuvimos forcejeando varios minutos, aunque también fajamos y besábamos nuestros labios, me sirvió y dio a beber contra mi voluntad 3 rondas de vodka, champagne, brandy y vodka, el alcohol me ayudo para tomar valor y entender, que, si quería que Ezequiel se fuera, teníamos que bañarnos para y tenía que ser lo más pronto posible.

    Por lo tanto, decidí llevarlo al baño, pero me detuvo y estuvimos fajando, me dedeaba muy rico, me puse roja por la cantidad de alcohol, que tenía, ya estaba muy excitada y borracha, perdía la noción del peligro que llegara Joel, me beso y dedeo por unos 20 minutos, cuando mis manos buscaron su verga, sentí un miembro muy duro, dije: vaya el viagra sí que hace efecto, el agrego y la sandía (conocida por ser viagra natural) también, yo sentencie y la piña (conocida por darle sabor al semen) también, nos reímos muy fuerte, pues entendimos la referencia. Posteriormente, entramos a la ducha; y se abalanzó sobre de mí; no tuve tiempo a reaccionar, cuando me di cuenta, otra vez estaba violento, como al principio, y tapándome la boca; me tenía contra la fría pared del baño y de inmediato me dijo: “siempre me has gustado mamacita, desde la primera vez que te vi me has provocado, ya te lo dije al principio pero otra vez quiero recordártelo, Sentí como con una pierna de mi suegro me obligaba a abrir las piernas y con su mano tomó su pene y lo dirigió hacia mi vagina mojada por el agua; intentaba resistirme, pero me fue imposible, el pene erecto de mi suegro comenzó a abrirse paso en mi vagina, provocándome un dolor inmenso pero a la vez de placer inmenso.

    Lo metió hasta el fondo y me dijo: “aaaah, aún estás apretada puta, que rico probar una panocha nueva, no las de siempre”; no entendí a qué se refirió con eso, supuse que se refería a “la de siempre”, es decir, a la de su esposa, ¿por qué habló en plural?, tal vez tenía alguna amante; pero después averigüé la asombrosa y dura realidad. Ezequiel empezó un mete y saca violento, empujaba con tal fuerza que me levantaba un poco del piso y luego sacaba casi totalmente su miembro para luego volverlo a meter con fuerza desmedida. Después me dio la vuelta y analmente me penetro, zaz, zas que duro se escuchaba -le dije amor me encanta y me excita que me trates como una perra- ya lo se Verónica, eres única, sumisa o dominadora, eres una puta de lujo, elegante, te amo, mi ano ya estaba muy irritado pero seguía moviéndose, invitando al pene de mi suegro a penetrarlo, -apúrate mi amor- ya no tarda Joel, posteriormente Ezequiel lamía mis senos con veneración, abría la boca y metía mi pezón en ella para luego lengüetearlo, provocando que el mismo pezón se levantara. Al mismo tiempo ya metía un dedo en mi vagina y con el pulgar me acariciaba el clítoris; su otra mano recorría todo mi cuerpo, deteniéndose un poco en las nalgas, las cuales pellizcaba y apretaba.

    Te amo Sandra, que rica estas -¿Sandra? Replique fuerte, claro amor, el muy cínico me confeso tu madre la meretriz Sandra Flores, fue mi amante, no me digas que no sabias, -si pero me sorprendió que me llamaras por el nombre de mi madre- ella te heredo lo lujuriosa, sonrojada respondí -si mi madre no tiene complejos al vivir su sexualidad, me lo inculco y yo a mis hijas- mientras mi suegro me penetraba de frente ya vamos a salir a la ducha, él se seco con la toalla de su hijo, -que rico cuerpo de sirena tienes —y se abalanzó sobre mí, cogiéndome muy duro, yo ponía mis manos en el tocador, pero sus embestidas eran feroces, quería seguir reventándome el ano, te voy a confesar algo, tu madre fue la mejor meretriz de zona 1, me la cogí cuando ella tenia 20 años y yo 15, ella me estreno, – mientras me decía esto, me cargo y me cogía, yo estaba ensartada en aquel miembro analmente y después lo pasaba a mi vagina, nuevamente al ano, y subió mis piernas a sus hombros, que rico, fap fap fap, que deliciosa cogida, tengo otra confesión, bueno una fantasia sexual, es que deseo cogerme a Livia -Que grite de sorpresa e indignación, es su nieta don Ezequiel, con sus manos fuertes me cargo, y quedando mi panocha en su cara me mordía los labios vaginales, sus labios y mis labios vaginales se besaban con frenesí –aayy que delicioso —una descarga de placer recorría mi cuerpo- metía su lengua en mi vagina, por mi clítoris, me hizo tener un nuevo orgasmo, sobre su cara descargue mis fluidos.

    -Que rico son tus líquidos, mi amor- yo estaba temblando no podía creerlo estaba completamente satisfecha, bien cogida, con varios orgasmos, al pasar el instante de placer, me di cuenta que ya me estaba penetrando la vagina, y eyaculo en mi panocha, -aaa mi amor —si quiero cogerme a Livia, es bien puta como tu usa, sus mini faldas, medias sexis, su cinturita, es hermosa, alta, me he masturbado pensando en ella. A sus 20 años, cuando se viste de colegiala, ufff, me tuve que masturbar en el baño de mi casa, cuando vinieron a verme. La deseo amor, es mi mayor fantasía, haber cogido a la abuela, hija y nieta. -no, Ezequiel estas enfermo- el muy cínico dijo estamos- eso es incesto replique —jajaja se burlo y lo que estamos haciendo qué es- dije bueno, pero no tenemos la misma sangre- espera amor, la quiero coger no casarme con ella, por favor, mientras me besaba, me di cuenta que ya eran las 22 pm. Dios mío, vete, Joel, ya debe estar aquí, -tranquila perra te tengo otra confesión yo compre esas tierras hice negocio con el jefe de Joel, pero mande a un socio mío, para arreglarlo, esas tierras me dejaran buenas ganancias, sabia que hoy era tu aniversario y quería cogerte, por eso hice este plan ¿qué te parece?

    Estaba completamente sorprendida, no me mires así Verónica, el tuvo la culpa sino estuviera obsesionado con el dinero, hubiera rechazado el dinero y estaría contigo. En eso tienes razón, pero ya vete, -tranquila perra, aun no termino, cuando llego al banco ordene que le ponchará las llantas, ira al taller de mi amigo Rubén, y el lo detendrá hasta la madrugada. Acabando de decir esto me clavo un beso, y sirvió whisky y vodka, vamos a combinar, mientras saco un puro y comenzamos a fajarnos, y a coger de pie, tuvimos que abrir las ventanas, olía a sexo, orines, líquidos, semen, ya habíamos tenido muchas eyaculaciones, me puse unas medias para el frio y una bata, mi suegro seguia desnudo y ensartándome, pues cuánto dura el viagra, le dije -toda la noche, yo la tomo por indicación médica, no por mi voluntad, ese es el error que comente la mayoría de los hombres. automedicarse.

    Me dijo ven te voy a echar lubricante me volteo y estaba ensartándome analmente, pero estábamos parados, que rico mi amor, sigue Ezequiel, no puedo creer que estemos cogiendo en mi aniversario, si mi amor, es un sueño mi vida, ya estábamos borrachos, cuando sentí una daga ardiendo en mi ano, se escuchaban las campanadas de la Iglesia, indicando que era media noche, -Ezequiel dijo entre besos, fajes, eyaculaciones, cogidas, ya llevamos 12 horas, te amo. -gracias suegro, te amo me encantas- de nada nuera preciosa. De repente saco su miembro de mi ano y fue bajando con su lengua por mi vientre, hasta que llegó a mi clítoris; empezó a lengüetearlo y me abrió las piernas mientras metía tres dedos en mi vagina ya mojada y con la otra mano me acariciaba las tetas. Yo cada vez me quejaba menos, pero aún trataba de evitar que me tocara el desgraciado. -otra vez estamos jugando a la difícil me dijo- y yo respondí si amor, me gusta jugar a la esposa decente para que me sometas con tu fuerza. Luego hizo un cambio, metió su lengua dentro de mi vagina y con un dedo me acariciaba el clítoris; el sentir la humedad de su lengua casi me vuelve loca y apreté la boca para no emitir sonido alguno que demostrara lo rico que estaba sintiendo.

    Tome el control, me hinque y por enésima vez, comencé a mamarle el pene, jalaba rápido su miembro le apretaba el glande, le mordía el tronco, podía ver las venas de sus dos cabezas a punto de estallar, estábamos completamente rojos, sudados, le metía mi lengua en su frenillo, lo avente a la cama y lo monte salvajemente, haciendo giros increíbles, después el se levanto y quedamos frente a frente mientras hacíamos una especie de mecedora sexual, mi bata cubría nuestra carnes, me la quite, y le dije cógeme voy a sacar mi cabeza por la venta y así lo hicimos, que loca estas, éramos unas animales irracionales, mi suegro me tenía totalmente empalada por el ano y comenzó a moverse, empezó un mete-saca salvaje, con fuerza cruel, masacrando mi pobre ano que de inmediato sentí como empezó a sangrar. Mis gritos se ahogaban en la oscuridad de la calle, grite varias veces, y le dije ya méteme y él dijo no, yo replique nos van a ver por favor, pero el apago la luz y siguió cogiéndome, de pronto vimos como una luz de la esquina se prendió y nos agachamos, estábamos completamente locos, y don Ezequiel solo resoplaba, metiendo y sacando su rico miembro de mí. Con cautela cerro la ventana.

    Después me llevo a la cama y siguió castigándome, de repente se detuvo y me dijo: “ponte flojita porque ahí va de un solo golpe”; abrí los ojos desmesuradamente y empecé a rogarle que no lo metiera más: “¡mmmm, más mi vida”, él estaba decidido y nada lo iba a detener. Él empujó con fuerza salvaje y de un empellón me metió la parte que faltaba de su miembro, provocándome un dolor y un ardor inmensos, como pocos hombres me había hecho sentir; volví a gritar, de placer, saco su miembro de mi ano, y lo llevo a mi boca y eyaculo en mi aaa mi amor, salió menos semen, pero yo exprimí con mi boca todo el que pude, nos tumbamos en la cama, cuando vimos varias luces prendidas en la colonia, quizás se preguntaba quien gemía como puta, -vamos a dormir, mi vida, ahora si estoy cansado y tu también- si mi amor ya no me importaba si mi marido llegaba y nos descubría a su papá y a su esposa yaciendo en su lecho nupcial. Eran las 4am cuando revisamos nuestros celulares teníamos llamadas y mensajes de Joel, decía que le había ponchado las llantas, que estaba en el taller, don Ezequiel me enseño una imagen que le envió don Rubén, su amigo mecánico, ya están borrachos, solamente dije idiota, -por eso otro se coge a tu mujer, hijo- que descanses amor nos dimos un beso y dormimos, bien contentos, llenos de sudor, de líquidos, borrachos y bien cogidos.

    A las 9am sentí mi cuerpo estremecerse, Mi suegro estaba encima de mí, me jaló del cabello hacia atrás, haciéndome arquear la espalda y me dijo al oído: “Me encanta mucho tu culo apretado puta, quiero que me lo reserves siempre para mí; no se lo des a nadie más, ni siquiera a mi hijo porque es solo mío, ¿oíste?” y me soltó del cabello; como yo no respondí nada, él, sin dejar de meterme y sacarme con fuerza su pene del culo, me volvió a jalar del cabello y me dijo: “¡te hice una pregunta, puta estúpida, contéstame!”; moví la cabeza asintiendo, no podía hacer otra cosa. Todavía estaba medio dormida, cruda y bien adolorida, le dije amor es tuyo, de tu hijo y de mis amantes. Tremenda puta y siguió cogiéndome, mi suegro continuó penetrándome por el culo sin piedad, sin importarle que yo estaba muy lastimada y quejándome del tremendo dolor insoportable que me causaba. El estúpido de mi hijo esta, bien crudo ya no ha de tardar vamos aprovechar una última cogida.

    Recuerdas que hace 25 años, te cogí por primera vez, te hice mi mujer antes de que mi hijo, te hiciera su mujer- si Ezequiel, recuerdo que me cogiste, antes de ir a la Iglesias, has sido uno de mis mejores amantes- como que no estoy en el primer lugar, grito mi suegro- le dije, estas en el top ten, mi vida, eres especial, por lo que representas para Joel y para mí. Y mi suegro dijo: Te desposé aquí en esta misma habitación, en este el lecho nupcial de mi hijo y mi nuera, hace 25 años, abrí por primera vez tus piernas, para penétrate y también tu ano fue mío, antes de que fueran del cornudo de mi hijo. Y sentencio: tenemos 25 de amantes, y yo añadí: y los que nos faltan, así se dice mi amor. Nuevamente me puso en la posición de misionero, pero esta vez penetraba analmente y después vaginalmente, haciendo una combinación mortal, luego él empezó a sacar muy despacio su pene, hasta que lo sacó totalmente, me dijo: “tu culo y vagina es para gozarlos con calma, sin prisas, saborearlo despacio, tomándose su tiempo como lo fue hoy, estas 24 horas a tu lado han sido una delicia, un lujo, horas de sexo, besos, squirt, semen, fresas, múltiples orgasmos”. Esperó unos segundos y luego volvió a meter su miembro despacio, provocándome de nuevo el mimo dolor que antes, pues mi ano ya se estaba cerrando por los segundos transcurridos desde que él sacó su pene. Así continuó durante largo tiempo, sacando y metiendo su miembro lentamente y después lo hacía duro. Finalmente se vino en mi vagina, mientras nos besábamos, eran las 12:15, mi esposo, Joel me mando mensaje que en una hora estaría, en la casa, Ezequiel, me ayudo a limpiar porque yo no podía moverme, echo la ropa y sabanas a la lavadora, y le dio una rápida trapeada al cuarto.

    Cuando termino de vestirse, me abrazo, y me dijo no quiero irme amor, le dije: vete por favor, ya cogimos muy rico, nuestros cuerpos piden mas pero no hay tiempo mejor venme a visitar a México, y te quedas en la casa el cabrón dijo para cogerme a Livia, no estúpido es tu nieta recuérdalo, para que cojas conmigo, cierto para hacer el delicioso contigo amor, mi vida no me quiero ir, viendo que seguía besándome y manoseando, le mencione lo siguiente, unas palabras que a mi misma me hicieron estremecer -Ezequiel mi amor, si te vas te doy mi palabra que no me opondré a que cortejes a Livia, claro siempre y cuando ella acceda-, salto de felicidad y me dijo, es un trato, y sacando de su gabardina, unos regalos, que eran unas joyas finas, un collar de diamantes, un mini vestido negro, y un cheque por una cantidad de 25 000 dólares, menciono, en gratificación por lo puta que has sido conmigo en estos 25 años, feliz aniversario, feliz boda de plata, te amo. Le agradecí regalándole mi tanga como lo hice en mi boda. Te amo, soy toda tuya suegro, soy tu puta, Ezequiel, finalmente, nos despedimos con un beso apasionado. -antes de salir- le dije espera devuélveme los anillos y respondió no, te los regresare la próxima semana, exactamente en 8 días, salgo de viaje a Colombia, así que Diosa Ishtar, si los quieres tendrás que regresar a Guatemala, pero esta vez en mi casa, mándame mensaje y nos podemos de acuerdo, -Ishtar- alcance a decir, replico si mi amor, aquí sabemos qué haces encuentros con ese sobre nombre, Ishtar, te amo Verónica Ishtar, eres una meretriz de lujo, se salió y ya no alcance a decir nada, pues no quise gritar en la calle, me metí rápido, para que ningún vecino me viera, -desgraciado- dije en mi mente, pero me recargue en la puerta, estaba satisfecha, bien cogida, mi suegro Ezequiel, me hizo su mujer hace 25 años y desde entonces ha sido mi amante, y ahora festejamos con sexo en mi Boda de Plata.

  • Leónidas, el rey de los problemas

    Leónidas, el rey de los problemas

    En estas últimas semanas la vida me ha demostrado que, si en algún punto estás mal, puede que todavía te falte más para tocar fondo y como dicen que Dios da las batallas más fuertes a sus mejores guerreros, pues creo que debo ser la reencarnación de Leónidas, el rey espartano, por algo ese es mi nombre. Y es que han sido tantos los problemas y tan complejos que me puse a pensar: «Podría estar escribiendo una historia con todo lo que me ha pasado».

    Pero bueno, no les voy a contar el resto de mis desgracias, sino que me centraré en la que me hizo tener un giro de 180 grados; paso de una vez a narrarles la parte interesante. Todo tuvo su origen por un hijo del que mi padre había tenido antes de conocer a mi madre; podría yo decir en que mi padre tuvo sus razones para simplemente alejarse de esa nueva responsabilidad. Según cuenta él, la madre de aquel chico se vengó por no haber estado con ellos y nunca más volvieron a tener contacto. Un par de veces, hace ya varios años, recibió algunas fotos del niño y de esa forma fue que supimos de su existencia.

    Mis padres se conocieron a principios de los 2000 y aquí en esta historia aparezco yo, ahora a solo una mala calificación para perder el cupo en la universidad, además de eso mis padres sin empleo, a punto de perder la casa por la hipoteca y para rematar, la expareja de mi padre apareció 20 años después y habría decidido demandarlo por el abandono de aquel hijo, de mi medio hermano, por cierto. Por todas esas situaciones que les cuento, mi casa parecía un campo de batalla ya que, a mi madre esa reaparición la había incomodado bastante.

    Antes de que se me aburran, quiero ahora enfocarme en lo importante, la razón por la que estoy a punto de no continuar con mis estudios. Hace año y medio empecé a estudiar y una de las clases de “relleno” la dictaba la señora Andreina, docente de la clase de Relaciones Sociales, esbelta, de cabellera rubia, ojos claros, siempre estaba perfectamente arreglada. Por supuesto un cuerpo de diosa, sus senos resaltaban más de lo normal por entre sus escotes que acostumbrara llevar, una mujer que desde el primer día me traía loco. Le calculé unos 28 años.

    A pesar de yo no ser un muy buen estudiante, en aquella clase trataba de sobresalir, por supuesto, haciéndole notar mi existencia, aunque un par de ocasiones mi mente volaba demasiado e imaginaba que estábamos nosotros solos compartiendo alguna aventura, olvidándonos de nuestras obligaciones o simplemente perdiéndome en sus besos de fantasía, motivo por el cual se me notaba que algo pasaba y ahora al contrario, trataba de ocultarme para pasar desapercibido, no quería que nadie se diera cuenta que “me ponía mal” y mi entrepierna era un poco imprudente.

    Con el tiempo, me convertí uno de sus alumnos favoritos, así que tenía la oportunidad de compartir más tiempos con ella. Me pedía que la acompañara a la biblioteca con excusas de revisar algunos temas, calificar evaluaciones o simplemente a contarnos de cosas del día a día de cada uno; así fue que me enteré que era casada… sinceramente fue algo que me golpeó bastante, aunque nunca se lo hice notar, siempre fuerte y firme como el rey Leónidas.

    Sin embargo, a pesar de la noticia, nunca dejamos de compartir y, es más, creo que crecía una atracción mutua, cruzábamos una que otra mirada cómplice que me hacían pensar cosas, que me hacían soñar querer besarla. Era complicado no dejar de observarla, su profunda mirada me hacía perder el hilo de nuestras conversaciones y nuevamente su blusa escotada me hacía sufrir; creo que mi mente alborotada me hacía crear la ilusión que sus pezones sobresalían. “Diablos, esta mujer era demasiado sexy”.

    Una tarde después de clase, me pidió que la acompañara a realizar unas diligencias personales. Estuvimos en un centro comercial, me invitó a comer algo y pasamos un resto de día inolvidable; yo estaba encantado, además que su cuerpo me hipnotizaba; aquel día tenía un pantalón que le marcaban demasiado bien sus curvas, ella era la mujer perfecta. Hablamos de cosas un poco más íntimas, de su cita perfecta, de los planes extremos que le gustaban hacer, hasta inclusive me confesó que yo le parecía lindo… Uff, aquí sentí que se paralizó el mundo, que no existía nada más a mi alrededor. No quería alejarme de ella, quería tenerla a mi lado para siempre.

    Después de esa tarde, la acompañé hasta su casa. La verdad yo ya estaba mentalizado para finalizar el día sin poder proponerle algo más, sin embargo ella me invitó a seguir para tomar algo. Acepté, aunque un poco temeroso porque pensé encontrarme con su marido. Me dijo que me relajara, que estaba sola y su marido se demoraba en llegar. Me invitó a su cocina y me dijo que me sirviera algo de tomar mientras que ella se ponía más cómoda. Destapé una cerveza que tenía en su nevera.

    Ella volvió ya con su blusa por fuera de su pantalón, sin sus tacones, definitivamente un poco más relajada; me sonrió y lentamente se acercó a mi boca; Me paralicé por completo, me estaba besando; nunca había sentido un beso así de apasionado y mágico. Yo la envolví en mis brazos, mi lengua quería entrar muy profundo en su garganta; sentía cómo sus manos me empujaban hacia ella, sentía cómo quería que fuéramos uno solo. No duró mucho ese momento porque escuchamos cuando alguien abria la puerta; era su marido llegando a su casa. Rápidamente nos arreglamos y me fui alistando para abandonar su casa lo más pronto posible. Medio observé a aquel hombre porque no era capaz de mirarlo a los ojos y mucho menos de hablarle, además que era muy alto y atlético, parecía un fisiculturista, lo que realmente me hizo temer por mi vida. Salí lo más pronto que pude de allí.

    A pesar del momento un poco traumático y en cierta medida delicioso para mí, seguimos hablándonos como si nada hubiera pasado. Unos días después, Andreina llamó a mi teléfono y me pidió que fuera a su casa, quería darme una sorpresa. Allí estuve muy pronto. Toqué a su puerta, ella me abrió en seguida y pude deleitar mis ojos porque tenía puesto un babydoll blanco que dejaba ver perfectamente su cuerpo delineado; nunca había visto a una mujer tan sexy. Creo que en ese momento no disimulé y me enfoqué en sus grandes senos, se me hacía agua la boca. Ella me llevó adentro hasta su habitación. Todo estaba con una luz muy tenue y me hizo sentar en un sillón que había al frente de su cama. Estando ya acomodado me dijo al oído: “Quédate quieto, quiero que observes todo. Solo disfruta…”. La verdad no dejaba de sonreír, me disponía para que esta mujer me diera un show privado; ya me imaginaba abalanzándome hacia ella para besarla, chuparle sus deliciosos senos y poder penetrarla. Yo estaba demasiado excitado, sentía que mi verga iba a estallar dentro de mi pantalón en cualquier momento. Ella se echó a su cama y de repente se abre una puerta al costado de la habitación; de allí sale su marido, totalmente desnudo.

    Yo quedo perplejo y congelado; toda la sangre que tenía en mi verga se me sube a la cabeza, no entendía lo que estaba pasando, yo simplemente observaba. Ella se dispone en cuatro, siempre mirándome. Su marido se sube a la cama y la penetra así, ambos mirándome, totalmente de frente a mí. Yo me relajé un poco y me mentalicé para disfrutar de aquella escena puesto que comprendí que ellos querían eso. Me excitó demasiado ver a Andreina con su cara de placer, me imaginaba la forma como la estaban penetrando. Su marido simplemente cerró los ojos y disfrutaba del momento. Mi pene otra vez volvió a tomar vida, por lo que decido llevar mi mano allí, fantaseando con que yo era el protagonista de esa escena porno. Cada vez Andreina gemía más, me imaginaba que la verga de aquel hombre la estaba destrozando por dentro. Ella de pronto explotó en un multiorgasmo mágico que la llevó a gritar y gemir varias veces. Yo no aguanté y saqué mi verga para masturbarme. Solo deseaba poder llenarla encima con mi leche, aunque siempre me mantuve sentado en aquella silla.

    Allí seguían en la misma posición. Su marido seguía embistiéndola cada vez más duro y ella así mismo disfrutaba. Andreina se queda mirándome fijamente y me hace una seña para que me acerque. Así lo hago, toma mi verga con una de sus manos y se la lleva a su boca; me empieza a hacer sexo oral de una forma tan deliciosa que nunca lo había sentido, era toda una experta. Mientras tanto su marido seguía dándole por detrás, estaba concentrado en su ejercicio; nunca supe si este hombre se dio cuenta que yo estaba allí. Andreina gemía fuertemente; de nuevo estaba a punto de tener otro orgasmo, lo que hizo que me encendiera de nuevo y al momento que empieza a convulsionar de placer, hace que me derrame en su boca, sentía que me perdía allí adentro, que me extraía todo lo que había dentro de mí.

    Fue necesario retirarme de ella porque yo estaba demasiado sensible. Aquel hombre se queda quieto y me dice con una voz muy grave: “Ahora vístete y vete”. Yo quedé de nuevo paralizado del susto; así lo hice, me vestí y salí pronto de allí, no sin poder disimular mi cara de éxtasis por la experiencia vivida en aquel momento. Llegué a mi casa y me encerré en mi habitación sin saludar a nadie, Solo quería entender todo lo que había pasado: Quise compartir con Andreina, pero allí estaba también su marido, me hicieron hacer participe en una de mis mayores fantasías como lo era ser parte de un trio y ahora me sacaban de la escena como si hubiera cumplido con mi deber. Era un cúmulo de sensaciones y preguntas.

    A los siguientes días Andreina no me hablaba mucho, su actitud cambió totalmente, me ignoraba, no volvimos a compartir los momentos a los que ya estábamos acostumbrados, supuse que su marido se habría dado cuenta de la primera vez que estuvimos en su casa y que salí corriendo. Por supuesto que ahora en la clase de Relaciones Sociales me empezaba a ir mal. No podía sacar a Andreina de mi mente. Ella se convirtió en mi compañera de ducha por varios días, me masturbaba pensando en ella, la extrañaba demasiado. Definitivamente había dañado mi cabeza.

    En esta parte de mi historia volvemos a los problemas de mi casa. A los siguientes días de lo que les acabo de narrar, mi padre nos reúne y nos informa que al siguiente día todos debemos estar preparados porque su hijo vendría a nuestra casa a conocernos, pensaba que si le diéramos la oportunidad de conocerlo tal vez podríamos tener una relación cordial y así posiblemente desistirían de la demanda. La verdad ese tema me tenía sin cuidado.

    Se llegó la mañana y muy pronto tocaron la puerta. Finalmente, todos estábamos a la expectativa de conocer a este “nuevo integrante” de la familia. Mi padre sale a recibirlo y regresa muy pronto con la visita. Quedé paralizado cuando hizo su entrada Andreina… Quedé de una sola pieza, no entendía nada, no entendía ella que hacía allí. Y la verdad todos quedamos con cara de interrogante puesto que esperábamos que entrara un hombre. Lo primero que nos dice mi padre es: “Familia, les presento a Andrés, o mejor dicho, a Andreina, hace ya unos cuantos años que se convirtió en esta bella mujer”.

    Mi familia en quiebra, mi padre con una demanda por abandono, yo muy pronto sin universidad y ahora hace solo unos días había tenido sexo con mi medio hermano, que ahora es mujer… Soy Leónidas, el rey de los problemas.

  • Ángel 18 y su entrenador 40 (parte 2)

    Ángel 18 y su entrenador 40 (parte 2)

    El subía más y más por mis piernas a mi trasero, me apretaba el culo con ambas manos de forma que sus dedos pulgares se hundían en mi parte baja de mi rayita, metía sus dedos levemente por debajo de ni calzoncito y por momentos rozaba levemente mi ano, era una sensación nueva e indescriptible para mí, haciendo que yo suspirara y sacara leves gemidos, porque realmente me estremecía que el hiciera eso.

    -«Vaya que bonitos suspiros, significa que el masaje esta teniendo efectos positivos, porque cada vez son más constantes esos lindos gemidos»

    -«Ya no me importa eso entrenador, yo ya quiero irme»

    -«Hey Ángel, pero si se escucha que la estás pasando bien, se nota que te gusta esto»

    *me aprieta el culo y me pasa los dedos*

    -«Uff entrenador!» *Me removía sólo en la cama*

    -«Ya vez cómo te gusta, mira cómo te pones, ya dejame terminar»

    Me empezó a meter la trusa entre mi raya de tal forma que quedaba cómo si fuera una «tanga» apretaba mis glúteos una y otra vez, los lleno de aceite, mucho aceite y me jalaba el calzoncito hacia arriba para que se me metiera más y más en mi rayita, ahí estaban nuevamente mis suspiros temblorosos y el cómo si fuera una bestia enorme, bufaba cómo toro y el realmente lo estaba disfrutando, yo ya no entendía nada, no sabía el porque de mis reacciones ante sus tocamientos, aún y que me hacía sentir bien y sobre todo relajado, les soy sincero que aún con esos momentos yo quería que todo terminará, porque el miedo seguía en mí.

    El continuo otro rato y seguía especialmente con mi trasero, tocando de todas las formas posibles, ya no hacía nada más que eso, una y otra vez, ya casi no sentía esa parte de tanto que me lo estaba frotando y apretando, me saca tantito el calzoncito y me lo mueve hacia un ladito y con dos dedos me abre el culito y me empieza a poner mucho aceite en el ano, presiona con su dedo pulgar mi ano, por lo que se hunde poquito su gordo dedo, el espasmo que recorrió mi cuerpo fue tremendo ya que mi cuerpo parecía le gusto la sensación.

    No sabía el porque pero levante mi colita cómo por instinto y al mismo tiempo que hacía movimientos circulares, mi cuerpo parecía estaba siendo dominado por sensaciones nuevas, yo no entendía el porque, razón por la cuál también me daba miedo.

    Yo con mi voz suave y temblorosa, nervioso le dije.

    -«Hey entrenador no me toque ahí, se nos esta haciendo tarde de nuevo y nos vamos a meter en problemas»

    *yo seguía moviendo mis caderas en circulo lentamente*

    -«Tranquilo angelito tranquilo *me nalguea suavemente* es obvio que lo estás disfrutando, mira cómo tu cuerpo esta reaccionando, entonces estamos teniendo buenos resultados»

    Mientras me seguía masajeando el culo me dice.

    -«Tu Papito ya me dió permiso de esto y de tardar el tiempo necesario, el cree y entiende lo tardado que es cambiar una llanta y más unas llantotas cómo estás!»

    *Me aprieta y me nalguea*

    -«Pero entrenador El va a volver a llamar porque yo no lo e llamado, se va a preocupar y volvera a llamar»

    -«El confía en mí y confía en ti, entonces no creó que vuelva a llamar y si llegamos tarde tampoco nos dirá nada»

    -«Pero yo necesito hablarle»

    -«Ok habla con el para que ganemos más tiempo, es lo que quieres verdad bebé? Ya vi tus intenciones»

    -«Que le pasa entrenador de ninguna manera y no me diga así por favor, no soy ningún bebé, se puede quitar de encimia mío para llamar por favor?»

    -«No, asi estamos bien, tu sabes si marcas o no cabroncito»

    El me decía eso, que no si iba a quitar de encima de mi mientras me nalgueaba fuertemente.

    -«Ay esta bien! Pero no tiene porque enojarse» *procedo a marcar a mi papá*

    -«Bueno, hola Papá, perdón que no te haya marcado, estaba ayudandole al entrenador con lo de las llantas»

    *me nalguea para que ni papá escuché*

    -«Que bien hijo y si se escucha que está trabajando, les falta mucho?»

    -«Creo que ya casi terminamos papá, ya nos vamos a ir» *me golpea bien duro*

    -«ouchhh!» *volteo a verlo enojado*

    *me hace señas que ponga el mute*

    -«Porque le dijiste que ya nos vamos? Cambia eso o me vas a conocer, no estes jugando conmigo»

    -«Ay ya! perdón, que le digo?, Tampoco me tiene que pegar así»

    Yo se lo decía con miedo y muy nervioso, porque realmente me pegó fuerte y el se veía muy molesto por yo haber dicho eso, la verdad me daba miedo, porque el estaba demasiado enojado, su manera de hablarme era agresiva y con la voz más alta.

    -«Ya me cansé, te voy a tratar y a hablar cómo yo quiera, ya basta, pareces una niña mal educada y llorona, así que tú sabes lo que le dices pero arreglalo y danos más tiempo y pon el altavoz, quiero escuchar que estupideces le dices»

    -«No soy ninguna niña, que le pasa, tampoco me esté hablando así»

    *Mi papá en la linea, Angel, Angel, me escuchas*

    Le quite el mute a la llamada y le contesté a mi Papá.

    -«Si papi perdón, es que le estaba pasando una herramienta al entrenador»

    -«Que se escuchó? Porque te quejaste así? Se oyó cómo si le pegaron a algo y luego te quejaste»

    -«Si papi me pegué con un tubo, pero todo bien no te preocupes»

    -«Pero estás bien? Bueno entonces ya vienen me dices verdad?»

    -«Es que no estoy seguro papi, según yo si pero ya sabes que no se nada de esto, te paso al entrenador?»

    El se enojó más y me apretó el culo muy fuerte y me hacía señas que no quería hablar con mí papá, entonces me da una nalgada muy fuerte y me dice muy enojado que si que le pasé a mi Papá.

    -«A ver pásamelo!!!»

    Estaba muy enojado y no dejaba de nalguearme y de apretarme el culito muy fuerte, lo malo que todo se escuchaba ya que no puse el mute a la llamada.

    -«Ouch, ouch me duele me duele ok ya entendí, duele»

    -«Ángel? Que dices?, estás bien hijo?»

    Me empecé a poner super nervioso porque mi papá escucho eso, se me olvidó de plano, silenciar la llamada y le dije al entrenador que me ayudará, pero me decía que no y se reía, me quitó el teléfono, puso el mute y se puso a burlarme de mí, diciendome que no me iba ayudar en nada, por lo cuál yo me ponía super nervioso.

    -«Jaja no, usted quiso hablarle a su papito, ahora usted arregla esto, si lo arreglo yo vas a tener que hacerme caso en todo! Y nos vamos a quedar el tiempo que sea necesario, no importa si no vas con tú abuela»

    -«Hey no, no sea tan malo, ayúdeme»

    *mi papá en la línea hablando* -Angel, porque no hablas Ángel-

    -«Ya te dije que no te voy ayudar chamaco y ya contesta o se va a empeorar el problema»

    -«Ayúdeme entrenador por favor»

    -«Vas hacerme caso en todo y hacer lo que yo diga? No interrumpirme en nada, sólo confiar?»

    -«Si esta bien hare caso en todo ya no lo voy a interrumpir pero dígale algo, yo ya no se que hacer, sólo ya no tardemos mucho»

    -«Ok cabroncito, buena decisión, buena decisión» *me nalguea suavemente*

    Le paso el teléfono, el sigue encima de mí, pero me acomoda el pene en la rayita y empieza a menearse encima mío muy lento, muy suave, entonces mis pequeños gemidos aparecían de nuevo mientras que mi Papá seguía del otro lado del teléfono hablando y nadie contestaba aún.

    -«Angel que pasa? Porque nadie contesta? dime dónde estás mejor para ya ir por ti, Están en la gasolinera que te molestaron?»

    -«Señor soy el entrenador, disculpe es que Ángel se pego otra vez, es mi culpa»

    -«Se pegó? Con que? Si se quejo mucho, pobre de Angel, pasemelo»

    -«lo está escuchando, puse el altavoz, lo que pasa que se esta poniendo una venda»

    -«Angel estás bien hijo?»

    -«Si Papi, no te preocupes»

    -«Ok hijo, ten cuidado y no hagas nada que no sepas, mejor hazle caso al entrenador en todo lo que te diga»

    -«Es lo que le digo Señor que me haga caso en todo»

    -«Hijo hazle caso y no hagas nada a las carreras, yo se lo tardado que es eso, no importa lo que de tarden, aún es temprano, son las 4 PM»

    -«Si Papi yo le hago caso en todo, discúlpame, y yo ya no me quiero tardar, lo haré bien mejor.»

    *Me aprieta el culo y me ve feo el entrenador*

    -«Hijo tardense lo suficiente ya no les voy hablar para no quitarles el tiempo entonces estás bien verdad?»

    -«Si señor Angel esta bien»

    Entonces el entrenador me mueve un poquito de lado el calzoncito, se chupa su dedo pulgar izquierdo y empieza a meterlo en mi culito, suavecito, muy suavecito y con mí Papá en línea, me daba tanto miedo y nervios, pero a el no le importaba nada.

    -«Aquí en esta partesita le duele poquito y aquí dónde le estoy tocand, voy a tener que ponerle algo, te duele aquí verdad Angel?»

    Yo me seguía quejando muy suavecito porque si me estaba metiendo su gordo dedo, sentía cómo me abría los pliegues, por lo cuál mis quejidos eran obvios y no podía evitarlos, me daba tanta pena y miedo que mi papá estaba escuchando y que no se imaginaba que el dedo del entrenador estaba en mi culito.

    -«Ay si, si ahí me duele, ya no, me toque más si duele entrenador»

    Pero el sólo me hundía más y más el dedo skn importarle nada, ni si quiera que mí Papá estuviera escuchando.

    -«Si duele Angel?»

    -«Si entrenador si duele poquito»

    -«Ay Hijo, si te escucho cómo te estás quejando, hazle caso para que ahorita te ponga algo y ya me muestras, un golpe pasa rápido, si fue un tubo ahorita se quita, se pone rojito»

    -«Si Papi le haré caso y que el me ponga algo aquí en esta parte del golpe, todo sea para ya irnos»

    Pero el no dejaba de jugar con sus dedos en mi culo y al mismo tiempo me apretaba el culo.

    -«Ay ya entrenador ya no es necesario me toque así, me duele»

    -«Hijo haz caso y si es necesario dejalo que lo haga, no seas chiflado por favor»

    -«Es lo que le digo Señor pero no hace caso, aquí le estoy presionando suave y esta partecita le duele, ahorita le pongo algo bien»

    Acto seguido el lo que hace es que me hunde más su enorme y gordo dedo y lo mueve en circulos, entonces me pone el móvil en la espalda, para que le queden las dos manos libres, con una me jalaba más el calzoncito hacia un lado y con la otra me abría el culo y entonces el y algo que no me esperaba, me empieza a chupar el culo sin previo avisó!

    -«Gracias entrenador por cuidar de mi hijo, le agradezco bastante ya no les quito el tiempo, me avisan cómo va todo para no interrumpir ya, te quiero hijo nos vemos en un rato, haz caso»

    Pero nadie le contestaba a mi Papá, yo empecé a gemir de la sensación de su lengua chupandome el culo, no podía dejar de moverme en la cama, el me apretaba y me chupaaba el culo sin ningún remordimiento o pena porque mi papá estuviera escuchando, al contrario, acomoda el móvil más cerca de mi culo para que mi papá escuche lo que el hacía.

    -«Hey me escuchan? Que se oye? Siguen ahí? Entrenador? Hijo siguen ahí? Amor se me hace que se corto la llamada se escucha extraño, Angel?»

    Pero el estaba chupe y chupe mi culo, pero entonces dejo de chupar y me mete el dedo índice de golpe, sin previo avisó, pero mi papá seguía hablando en la línea, mientras el metía su dedo índice una y otra vez, lo movía en círculos, pero yo al estar demasiado estrecho, su enorme dedo que eran obviamente muchísimo más grandes que mis dedos, su sólo dedo índice me lastimaba, me causaba mucha molestia, realmente dolía poquito.

    -«Si papi, aquí seguimos…. ay entrenador! Eso si me duele esperé»

    -«Ángel? Que haces? Todo bien?

    -«si papi todo biee….ouchh! Ya no, esperé! papi si, ahorita queda todo, ay me duele ya esperese entrenador»

    Mi papá seguía preguntando que que pasaba pero el entrenado seguía hipnotizado con mi trasero.

    -«Angel te esta poniendo algo o que pasa? Dime algo?

    -«Si pap…ay entrenador esperé, es que el me esta pon….ufffff! Entrenador ya, por favor»

    -«Hijo que te está poniendo? Noto que te duele mucho, si es necesario vayan ya a consultar, porque no me habla el entrenador?

    -«A Papi es que el….»

    -«Que tal Señor disculpe que no hablará, estaba poniendole pomada y unos vendajes a Ángel pero se esta queje y queje, no entienden estos muchachos que es por su bien»

    -«Algo así me imaginé entrenador, no les quito más su tiempo, hablamos más tarde o me avisan si al final vienen o no porque si es necesario que vaya a consultar Angel, me dice para ir por el y llevarlo nosotros.

    Se vuelve a subir completamente a encima mío, pero me dejo el calzoncito de lado y cuándo empieza a moverse, recuesta todo su pene en mi trasero, y como les dije, ese bikini de el era tan delgado que parecía no traía nada puesto, entonces con mi calzoncito de lado y el acomodandose, su pene se hundió en mi rayita y empezó a moverla de arriba abajo, y se me metía así en la rayita bien rico, salía y entraba de mi rayita.

    -«Si Señor yo le avisó como vamos con esto, Angel te quieres despedir de tú papá?»

    -«Hola papi pues estoy bien y nos vemos más al ratito»

    Pero el seguía moviendose encima de mí, entonces y cómo ya les había dicho su bikini era muy corto que por momentos se asomaba la cabeza de su pene un poco, porque bikini corto y pene grande, entonces al asomarse su pene empecé a sentir carne con carne un poco y cómo recorría mi raya.

    -«Ok hijo te quiero, con cuidado espero que ya se te quite ese dolor flaquito»

    Pero en uno de esos momentos su pene se atoro en mi entradita, así la pura puntita de su pene y el quería empujarla, pero yo me movía de lado que se salió esa puntita y me acomode el calzoncito bien, pero el volvió a hacerlo para un lado y a hacer sus movimientos quería acomodar de nuevo su pene ahí.

    -«Tambien te quiero pap……..hey esperé no haga eso»

    -«Ángel haz caso por favor, no seas chiflado hijo»

    -«Papi ya voy a colgar para po…..ouch! Papi es que si du….uff entrenador espere, deje me despido de papá, ya no haga eso duele, adiós papito te quiero mucho»

    -«Ok hijo y de nuevo, haz caso por favor»

    -«Si papi adiós, no te preocupes por mí»

    -«bye hijo, Bueno lo dejo entrenador, gracias por atender a mi hijo así, tiene toda mi confianza y mi respaldo, nos vemos»

    *puse cara de incrédulo*

    Entonces el me quita el pene de la raya me nalguea y me aprieta el culo.

    -«Si señor, créame que estamos bien, no se preocupe deje sigo trabajando con estás llantotas que me la pusieron bien dura»

    -«Gracias entrenador y si, usted continue, adiós.»

    -«Adiós Señor!»

    Entonces el estaba muy feliz porque mi papá le había dado más autoridad y cómo decirle que no si escuché todo.

    -«Ya escuchaste a tú papá y pues no hay problema con nada y tienes que hacerme caso en todo, así que tenemos mucho tiempo disponible»

    -«Pues si el le dijo que si a «reparar sus llantas» pero pues el no sabe que usted me estaba metiendo un dedo en el culo»

    -«Jajaja pues tu disimulaste muy bien, hablabas muy tranquilo con tu papá, hasta gimiendo estabas, hablabas con tú papá mientras tenías un dedo en el culo jajaja»

    -«Un dedo? Lo que sentía definitivamente no era su dedo»

    -«Se hace llamar entrenador y todo lo hace a base de mentiras, no vuelva a meterme un dedo en el culo, mucho menos eso otro, eso no creo sea necesario en un masaje, ya termine de una vez»

    Se recuesta completamente en mi espalda, su pene se atora en mi raya, esta totalmente insertado en mi culo, el con su bikini puesto, me presiona muy fuerte, esta su pecho contra mi espalda, me pone el ante brazo en el cuello y restriega mi cara contra la almohada, controlandome por completo, mientras movía su pene en mi raya.

    -«Hey me duele, suelteme, disculpe ya no le hablaré asi»

    *mi voz entrecortada y miedosa*

    -«Tu no me dices que hacer escuchaste? y tampoco sabes que si y que no es necesario en un masaje, tú estas para ofrecerme lo que yo quiero y obedecer cabron y ya! seguiré haciendo lo que se me plazca, con o sin tu puto consentimiento, porque soy el entrenador y no estoy haciendo nada malo, tu papá confía en mí, entendido?»

    No me quedo más remedio que con lágrimas en los ojos y miedo le contesté que sí, que entendí lo que el decía.

    -«si, entendido»

    -«Ok Cabron!, Entonces dejame terminar»

    -«Si Entrenador, termine»

    Se puso a masajearme todo el cuerpo otra vez y a decir que las lesiones y no se que tantas mentiras más.

    -«Necesito terminar esto bien y que no vayas a quedar expuesto a alguna contractura, porque tienen juego pasado mañana»

    -«Entiendo lo de las lesiones pero no juego con el culo, se enfoca mucho en esa parte y no entiendo porque la metida de dedo»

    -«Te acabo de corregir y otra vez me estás cuestionando?»

    -«Perdón, es que siento que debería ser más en mis piernas y pantorrillas»

    -«Vas a seguir de terco?»

    -«La mayor parte de tus musculos y fuerza se concentra en tú trasero» *lo aprieta*

    -«Es por eso que es bien importante dejar bien relajada esta zona, *me nalguea* para no tener tensiones que pudieran generarte algún desgarre»

    De todas maneras el ignoró todo lo que le dije porque seguía insistiendo en esa parte mía más y más, aún así volvió a mi espalda y a mis hombros, realmente se sentía bien, pero en cada movimiento que me hacía en mi espalda y hombros sentía cómo su pene duro recorría todo mi culo por entre mi raya, y esa ropa interior de el hacía que se sintiera cómo si no tuviera nada puesto.

    De la nada se levanto de nuevo, sentí un pequeño alivio después de tenerlo encima tanto tiempo, me quise levantar y me dijo que no, pero le dije que tenía que hacer del baño, y fue de la forma que me dejo levantarme, aunque me daba pena porque mi pene estaba algo duro y pues me iba a ver, me levanté y corrí al baño.

    -«Porque corres? Querías que viera cómo te rebota el culote verdad? Estás tremendo cabrón, repito nunca había visto algo así»

    Yo ya estaba adentro del baño pero escuchaba todo lo que me dijo.

    -«Y si corriste para no ver que estás erecto, pues si me di cuenta y tampoco pasa nada, es normal esa reacción»

    *Salgo del baño*

    -«Que tonterías dice, corrí porque simplemente me andaba mucho del baño»

    -«Bueno igual y ví cómo te rebota el culo, por eso no juzgó a esos traileros de caer en la tentación»

    -«Que le pasa entrenador, no se supone que usted no debería de ser así? No debería de mencionar eso y menos si no sabe cómo fueron las cosas»

    -«Pues que paso? No me digas que no le dijiste todo a tú papá?, Dime a mi lo que paso»

    Entonces se sienta el en un sofá y me hace la seña golpeando el sillón y diciendo que me siente ahí a su lado.

    -«Ven, sientate aquí a mi lado vamos a descansar un poco del masaje, aún hay tiempo, dime todo lo que no le dijiste a tú papá»

    -«No entrenador gracias, mejor acabemos con el masaje, ya me quiero ir, también me va a dar hambre»

    -«Que te sientes cabrón! Y ahorita te voy a dar tú biberón, no te preocupes»

    -«Mi biberón? Bueno deje me pongo el short»

    -«No, cuál short ni que chingados, tengo toda la mañana encima de ti viéndote el culo y para sentarte a mí lado te quieres poner el short jaja, ya ven, siéntate»

    Me reí tontamente no se porque pero me dio risa la verdad y fuí y me sente a su lado.

    -«Ya vez todo bien, andale cuéntame qué pasó» *tocandome las piernas*

    -«Es que no es que haya pasado algo tan malo, pero mi papá sólo se dio cuenta cuándo logré salirme del baño, porque el no vio cuándo me tenía encerrado, me cerraron la puerta para que obvio no me saliera y que nadie entrara, pero gracias a Dios logré salirme y por eso es que no paso algo más»

    -«Osea te encerraron en el baño, cuantos tipos eran?»

    -«Eran dos y si si me encerraron unos minutos y mi papá vio cuándo estaba forcejeando con ellos afuera y me decían cosas sobre mi culo, le repito el no vio lo que pasó adentro»

    -«Y que hizo tú papá? De dónde venían? Fue hace mucho?»

    -«Pues mi papá logro derribar a uno y el otro al ver eso huyó, y les dijo que llamaría a la policía»

    -«Y si llamaron?»

    -«Sí, llegó la policía pero obviamente los tipos ya no estaban, se fueron en un trailer, según los fueron a seguir pero ya no supimos nada, cómo no fuimos a poner la denuncia formalmente»

    -«Pero de dónde venían ustedes? Cuándo fue esto?»

    -«Pues fue un sábado veníamos de un partido, papá se detuvo a cargar Gasolina, entro a la tienda para pagar e iba a comprar algunas cosas, esto fue el año pasado»

    -«Pues no fue hace mucho, y en que momento pasa ésto?

    -«A pues yo me bajó porque quería ir al baño y si vi a los tipos, de hecho veo que me estaban viendo desde que yo baje y andaba atrás de la camioneta buscando mis sandalias, de hecho uno se acerco mucho, pero no le di importancia»

    -«Y que traías puesto? Si venías de jugar me imagino y a cómo eres creó que ya se»

    -«Importa lo que traía puesto? Eso es una razón para acosar alguien por tu forma de vestir?»

    -«No claro que no, pero que traías puesto que llamaste la atención de ellos?»

    -«Pues traía mi ropa deportiva, ya sabe que después de cada juego me quito el short y me quedó en puras licras y pues no traía la playera, traía mi top Negro, osea mi top negro ese que sólo me cubre el pecho y que deja mi estómago al descubierto y mi licra negra»

    -«Ahí esta el problema, eras un joven de casi 20 años, semi desnudo en una parada de traileros, que podría pasar verdad?»

    -«Pues no tendría porque pasar nada, es un país libre y somos libres de hacer lo que queramos, no estaba desnudo, es ropa deportiva y no soy el único que tiene el hábito de andarse así después de un juego»

    -«Si, pero en el campo o en su casa, no en una parada de traileros»

    -«iba con mi papá en su camioneta»

    -«Pero te bajaste así, debiste ponerte algo decente»

    -«Tal vez, pero soy muy noble y yo no le veía nada malo, entonces debo de vestirme aquí con usted vdd? Deje me pogno el short»

    me intente levantar pero no me dejó, me jalo de nuevo y me dijo que me sentará que no me hiciera el listo.

    -«Jaja muy listo, pero nosotros así hemos estado todo el día, sigueme platicando, cómo lograron encerrarte en el baño?»

    -«Después de encontrar mis sandalias me dirijo al baño, de hecho uno de ellos me saludo amablemente y yo le contesté, el otro tipo estaba un poco retirado, no parecía que estuvieran juntos y tampoco ví cuándo me siguieron, porque cuándo yo entre a los baños no venía nadie»

    -«Y luego?»

    -«Yo entre a un baño con puerta cómo normalmente lo hago, no importa si hago de la pipí, así que busque el más limpió»

    -«No me digas se metieron a un cubículo contigo?»

    -«No, deje seguir contando…»

    -«Entre a un baño y cerre la puerta, ya instalado pues hay que bajarme la licra un poco, porque pues no puedo sacar el pene agusto, entonces yo me bajaba la licra hasta las rodillas, estaba haciendo del baño y escuchó que entran, decían algo pero no entendí, pero si escuché que dijeron -cierra la puerta- pero la vdd no les puse atención»

    -«Vaya entonces si te encerraron»

    -«Sí, pero en ese momento yo aún no lo sabía y eso escuche que decían, -en cuál se metio?- y uno dijo, mira está aquí»

    -«Alguien se metió al baño de a lado, pero no puse atención tampoco, y creó ya se dió cuenta, porque pues me a usado a puras mentiras»

    -«Jaja que cosas dices, sigueme contando» *me soba las piernas*

    -«Yo sentía cómo si me observan, volteo hacia arriba y veo cómo que alguien se estaba asomando, pero se quita rápidamente, pero cómo no estaba seguro de lo que vi no presté atención, pero si escuchaba que decían»

    -amigo el pelado tiene el culo de fuera y esta enorme, asómate, se ve enorme el culo, sacamos buen premio-

    -a poco esta de pie el peladito?-

    -si, esta de pie-

    -A ver deja me asomo-

    -«Yo estaba escuchando eso pero no entendía a que se referían, enserio que soy demasiado distraído, no pensaba que se referían a mí, entonces termino de hacer del baño y me empiezo a subir la licra, y otra vez me sentí observado y escuche cómo cuándo sacan una foto, y creí ver el resplandor de un flash, se escuchaban risas y que alguien decía»

    -ya va a salir, si se le ve el culo bien grande mira-

    -«Salgo del baño y los saludo de nuevo, pero ellos veían algo en el celular»

    -hola cómo están-

    -«Pero pues sólo me saludas haciendo un movimiento con la cabeza, pero uno de ellos no disimula y me mira el culo sin ningún respeto, pero yo no le doy importancia, porque pues no tengo malicia»

    -«Me acerque a lavarme las manos y cuándo me estaba secando las manos, uno se para atrás de mi, tampoco dije nada y el otro seguía mirando mi culo»

    -«Camino hacia la salida y cuándo estoy a punto de llegar a la puerta uno me habló y me señalo hacia el baño del que sali»

    -Chamaco mira, dejaste algo tirado-

    -No, no creó, no traigo nada, ni bolsas tengo por eso me vine sin nada, es una licra, sólo traigo mis sandalias, hasta mi móvil lo deje en la camioneta-

    -Seguro? Entonces esto de quién es, mira ven-

    -Pues mío no es-

    -ven para que veas-

    -«El otro tipo hacía cómo que se lavaba las manos y según no nos ponía atención, pero el otro tipo insiste en que vea dentro del cubículo, porque se mete de lleno y lo pierdo de vista, ya que yo aún no me había acercado por completo, entonces sólo lo escucho hablar»

    -si es tuyo esto-

    -Sr es que no deje nada-

    -mira ven esto es tuyo, no vi nadie más-

    –»Me acerque hasta el tipo y oh sorpresa el tipo tenía la verga en la mano, agitandola y diciendo de cosas»

    -mira si es tuyo-

    -Que??? Que le pasa Señor, me voy de aquí-

    -«Pero cuándo salgo hacía atrás, me llega el otro tipo por la espalda, me abraza, me carga y me mete de nuevo, empiezan a forcejear los dos conmigo queriéndome bajar la licra, yo intentaba gritar pero me tapaban la boca, los intentaba morder, y todo pero luego me metieron una especie de pañuelo en la boca, que obviamente no me podía quitar porque me sostenían las manos, yo me movía de todas formas para querer soltarme hasta salieron volando mis sandalias por los forcejeos»

    -«Vaya que intenso Ángel, me imagino lo que sentías, pero sigueme contando»

    -«Pues ellos querían bajarme la licra y todo pero la verdad no eran adultos tan fuertes cómo usted entrenador, y eran más viejos, porque a pesar de ser dos no podían conmigo»

    -«Gritabas y nadie escuchaba? Si esa gasolinera es grandísima»

    -«Pues nadie entro ni intento entra en ese momento, ellos seguían queriéndome bajar la licra, lograron bajarmela un poco y uno si me tocó y decía»

    -que rico se le siente el culo, agárralo bien, agárralo bien, a ponerlo sobre el lavamanos, así mira así, agárralo bien compadre-

    -«Ese tipo ya andaba con la verga de fuera y sentía cómo me la acercaba, pero cuándo se me acercaba mucho y quería el agarra su verga y al mismo tiempo bajarme más la licra pues tenía que soltarle un poco y era cuándo yo más me movía, porque uno sólo no podía entonces uno me dió de golpes en la cabeza y en el estómago, me saco al aire que hasta me Marie, perdí hasta la fuerza y fue cuándo lograron recargarme en el lavamanos y me bajaron hasta las rodillas la licra, me empezó a querer abrir de piernas y el otro me agarraba las dos manos, el idiota me empezó a dar de nalgadas»

    -Que rico le rebota la colita al chavito compadre mire, que rico, agarrarlo bien dejé se la meto de una para que ya siga usted, agarrarlo bien que está muy rebelde-

    -«El tipo ese empezó a darme de nalgadas y todo, ese tipo si logró tocarme el otro solo pudo verme, bueno, entonces yo empecé a recuperarme y la cabeza se me empezó a a aclarar, y en el momento que el que me sostenía los brazos me suelta uno para sacar su móvil, me levanto rápidamente el otro tipo se va hacia atrás y no se cómo, pero me lanze de frente y por suerte le di un cabezazo en la mera barbilla al que tenía por delante y eso hizo que rebotará contra la pared, pero me agarró el otro tipo por detrás y yo seguía con las licras abajo y el con su pene de fuera»

    -levantese compadre, levantese, ya lo tengo bien agarrado, ayúdeme, para calmar a este cabrón-

    -«Pero el otro tipo del golpe en la barbilla y del rebote de su cabeza contra la pared estaba totalmente noqueado, muy mareado, entonces yo seguía queriéndome quitar al otro que me tenía bien agarrado por detrás, entonces pues su pene se movía por todo mi trasero y mi raya y todo, decía que el podía sólo pero no podía conmigo la verdad, entonces como estábamos los dos con la ropa abajo pues perdimos el equilibrio y caigo arriba de el, y seguía sintiendo su cosa bien pegada a mi trasero, el no hace un movimiento y me pone boca abajo»

    -«que asco en el baño»

    -«Si la verdae daba mucho asco»

    -«Ok sigueme contando»

    -«Me tenía boca abajo y no podía moverme y me empezó a dar mucho miedo, porque el me estaba acomodando su pene en mi rayita y ya sentía cómo la tenía toda humeda»

    -ahora si mamacita vas a ver, Dios! pero que rico culito tienes! Abre las piernitas no te muevas mamacita no te muevas-

    -«El miy cabrón me escupió y empezó a huntarme sus babas en mi anito, yo sentís su dedo y pues la verdad empecé a llorar, porque me estaba empezando a imaginar lo que iba a pasar»

    -suelteme ya por favor, suelteme puto viejo asqueroso, suelteme ya!-

    -callate mamacita, te voy cojer bien rico mamacita, bien rico-

    «Pero en eso otro tipo también se estaba medio reincorporando, el que estaba areiba de mí se distrae a verlo, aprovecho y me giro rapidísimo, por lo cuál logró tumbarlo de encima mío, me levantó rapidísimo y corro hacia la salida, me voy subiendo la licra, me puse a batallar mucho con la puerta, no podía abrirla, logré abrirla y uno me tomo del brazo pero alcancé a salirme»

    -«Y eso fue lo que alcanzó a ver tú Papá?»

    -«Si, el tipo me quiso meter de nuevo pero no podía del todo, fue cuando salí con la licra toda volteada, mitad de culo salido y toda la cosa, fue cuándo ellos empezaron a decirme cosas de mi culo que me querían regresar y todo, en ese momento es cuándo mi Papá vio y tumba a uno de ellos, lo que hizo que uno se hechara correr me levanto a mi también y me vio toda la licra mal acomodada y con medio culo de fuera, me dió mucha pena y en esa distracción entre nosotros es cuándo el otro sale corriendo»

    -«Y tú Papá que dijo al verte con medio culo de fuera?»

    -«Pues sólo me preguntó si había pasado algo más que porque mencionaban el baño y eso, que mi licra toda mal puesta pero le dije que no paso nada, que al salir del baño ellos iban a entrar y querían meterme pero que yo no me deje y que por eso de tanto forcejeo la licra se me desacomodo»

    -«Y te creyó tu Papá?

    -«No sé, pero pues le hice entender que no paso nada, sigue en ocasiones con esa paranoia pero, pues mira aquí estoy con otro extraño a sola y desnudo según haciéndome masajes»

    -«jajaja me disculpas Ángel pero aquí todo está bien, por eso tú Papá está tranquilo seguramente»

    -«Pues sí, con tanta mentira que le a dicho hoy»

    -«Mira ya basta ya vamos a terminar para irnos»

    -«Queee? Vamos a seguir entrenador? Ya vámonos, pensé que ya era el final, ya es mucho tiempo»

    -«Recuerda que tú Papá dijo que no había problema lo que nos tardarnos, así que ándale vaya y acuéstese ya!»

    Se levantó el a un mueble a sacar más cosas pues raras la verdad, pero no podía disimular su erección y yo también me levanté.

    -«Tuvo una erección por lo que le platique? No lo puedo creer entrenador»

    -«Estás loco, así esta normal y ya deja de verme, ya vete y acomodarte otra vez en la cama»

    Pues no me quedó de otra que hacerle caso e ir acostarme a la cama, y nuevamen no perdió el tiempo y me dió otra nalgada con apretón de culo incluído.

    Cómo les decía, se puso a sacar algunos instrumentos de su cajon, accesorios o piezas no se cómo describir, pero que sinceramente no sabía que eran, nunca las había visto, lo único que conocí fue un antifaz que me dijo que me pusiera.

    -«Ten ponte esto»

    -«Antifaz? No para que? Quiero estar atento a mi alrededor»

    -«Vas a empezar? Que te lo pongas!, no te estoy preguntando si quieres ponértelo, te estoy diciendo que te lo pongas y ya»

    -«El antifaz es para que te relajes más y con suerte hasta te quedas dormido»

    -«De ninguna manera me voy a quedar dormido, seguramente»

    «Ok, lo que tú digas pero póntelo, no tiene nada de malo que te vayas a quedar dormido, pero si vas a tener una mejor sensación de relajación y así sabrás que el masaje esta rindiendo efecto»

    -«No, ya le dije que no me quiero quedar dormido estando así semi desnudo»

    -«Ya basta! Acuéstate boca abajo de nuevo, ya me estoy cansando de tus lloriqueos»

    -«Ay! No se enoje y no tiene porque aventarme así, yo me puedo acomodar sólo y bien, pero no me pondré ese antifaz»

    Me empuja de nuevo me tumba boca abajo y se sube arriba de mí otra vez.

    -«El antifaz también sirve para que no tengas ninguna distracción y te repito, te va a relajar más, será más fácil todo y nos vamos a ir más pronto»

    -«No me voy a poner eso entrenador y ya es mi decisión final»

    Que le dijera eso lo molesto mucho, porque me empezó a dar de nalgadas y apretarme mi culito con toda su rudeza de nuevo.

    -«Que decisión ni que nada, ya basta! relajate, entre más te quejes más nos vamos a tardar y voy a dejar que tú le expliques a tú Papá porque nos tardamos tanto»

    -«Que mal que se pone en ese plan»

    -«Pues ya te dije, no te voy ayudar en nada, tu le vas a explicar, entonces entre más me interrumpas más me tardaré y más dudas tendrá tú Papá»

    -«Pues no se enoje, ya me quiero ir»

    -«Entonces déjame terminar, 30 min más y nos vamos, si me sigues interrumpiendo, nunca vamos acabar, así que ya basta!»

    -«30 min? La vdd lo dudo»

    -«Vas a seguir entonces? Ya me hartaste, vámonos tú le vas a explicar a tú Papá todo!»

    -«Ya ok, perdón, yo no quiero explicarle nada a mi papá por favor expliqueselo usted entrenador, ya no lo voy a interrumpir más»

    -«Perfecto»

    -«Sólo acabé lo más pronto posible, voy a confiar en usted ya me quiero ir»

    Me empieza a dar nalgaditas muy suaves al mismo tiempo que me decía.

    «buena decisión Ángel, buena decisión, ten el antifaz»

    Así que no me quedo más remedio que ponerme el antifaz.

    Ya con el antifaz puesto no me quedo de otra más que cerrar los ojos y dejarme llevar, el seguía con mi espalda, hombros, brazos, mientras seguía moviendose encima de mi trasero y en momentos jalaba mi calzoncito hacía arriba lo que hacía que se me metiera en toda la rayita.

    De pronto empiezo a sentir que me empieza a dar besos en la espalda, me quede petrificado, pero no podía abrir muy bien mis ojos, porque ya teníamos un ratito así y era vdd, mis ojos me pesaban, pero al sentir sus labios recorriendo el centro de mi espalda y hasta la parte baja de la misma, una y otra vez de arriba a abajo me inyectaba cómo que una rara explosión que me estremecía por completo, quise levantarme, perp me volvió a tumbar, me tomo de las muñecas, puso mi manos a mis lados y completamente pegadas a mi cuerpo, el las sostenía fuerte, me dejo completamente inmóvilizado.

    -«Recuerda que si me interrumpes, más me tardo y usted explica el retardo a sus papás»

    -«Está bien, ya no lo interrumpo entrenador»

    Lo deje continuar y ya no eran sólo sus labios era su lengua recorrer mi espalda, luego llegaba hasta mi cuello y lo mordía despacio, con delicadeza, bajaba por mi espalda de nuevo, en eso el tomo con sus dientes mi calzoncito y empezó a deslizarlo hacia abajo, yo estaba tan relajado al grado que no podía moverme, era como si me hubiera adormecido por completo mi cuerpo con su masaje, que lo hipnotizo para que ya no se moviera, porque por más que yo quería hacer algo mi cuerpo no respondía de buena manera.

    Empezó a bajarme el calzoncito con sus dientes poco a poquito, luego hundió su nariz en mi trasero y aspiraba todo mi ser, me estaba olfateando el trasero de una manera que no se cómo describir, cada centímetro que bajaba mi calzoncito era un momento que el se detenía y hundía su nariz, sentía cómo el realmente disfrutaba olerme el culo y yo inmóvilizado de cuerpo y mente.

    Sentí una sensación de estremecimiento total, más que todas la cosas que me había hecho sentir, porque me bajo todo el calzoncito, lo dejó así abajito de mis nalguitas, sentía mi culito desnudo y completamente expuesto a la vista de el, sentía su aliento en mi culito, mientras que yo tenía esa pesadez en mis ojos, mi cuerpo totalmente relajado y lo único que sentía eran cómo espasmos en todo mi ser, pero no podía moverme, estaba «controlado».

    Me tomó el culo con sus dos manos y empezó a moverme las nalgas cómo si fueran gelatinas las estaba agitando y manoseando, nalgueando, apretando.

    -«Dios pero que rico culo Angel!»

    -«Entrenador no me diga eso, usted no debería de decrime esas cosas»

    -«Que dije? Ángel estás delirando, no se a que te refieres.»

    No estoy seguro pero eso fue lo que creí entender que dijo porque yo cómo les dije, estaba cómo dormido, más que ver y escuchar, sólo sentía lo que el me hacía y mi cuerpo reaccionaba con espasmos, mientras mi pene se sentía super duro.

    Empezó a sacarme el calzoncito por completo, me lo quería quitar todo de una vez por todas.

    -«Entrenador que hace? No me quita mi ropa interior, detengase»

    -«Ángel, sólo es un pasó más para seguir con este masaje, está todo funcionando a la perfección, relájate»

    -«Entrenador pero es que……»

    -«Shhh! Ya no digas nada, dejame seguir, no interrumpas»

    Me levantó la cadera para poder sacarmelo todo ya que mi pene lo estaba deteniendo, mete su mano por debajo de mis caderas, me agarra el pene y lo saca porque cómo les dije, de lo duró que estaba, pues detenía mi calzoncito y no podía sacarmell.

    Logró sacarme todo el calzoncito para después aventarlo al sillón creo, al menos así fue lo que escuche.

    Regreso de nuevo un minuto de completo silencio y no me tocaba, no se que estaba haciendo, pero si sentía que estaba ahí quizá sólo viendome, parece que hacía algo, pero no podía ver y si intentaba voltearlo a ver, el me detenía.

    Los nervios empezaron a gobernarme y cuando ya no aguante saber que hacía, a cómo pude medio despertar mis brazos, lo que hice fue intentarme quitar el antifaz, pero el rápidamente reaccionó a detenerme.

    -«Tranquilo, tranquilo, aquí estoy»

    -«Que hace? Ya terminó? Quiero ver que hace»

    -«Bebé si apenas volvimos a empezar, ya viene lo mejor, ya te daré tú biberón en un momento, no te desesperes»

    -«Le dije que ya no me diga bebé y no se de que biberón habla»

    Me quise quitar o acomodar mejor, pero el me acomodo mejor según, eso hizo que sse acercara más y fue cuándo sentí su pene de nuevo, ya que lo apoyaba contra mi trasero y estaba completamente duró, le volví a mencionar lo de mis papás y que de plano si era muy tarde ya.

    Se recuesta en mi espalda, vuelve acomodar su pene en mi raya, situación que me puso muy incómodo y nervioso otra vez, se acerco a mi oido para decirme algo, mientras no dejaba de moverse en círculos con su pene en mi culito.

    -«Tú papá no a vuelto a llamar, eso quiere decir que no está tan preocupado porque sabe que estás conmigo y soy de su confianza, el también sabe que esperar por una llantotas cómo estás no es algo rápido, entonces el seguramente por eso esta confiado así que relajate si no tu vas a explicar todo ya sabes»

    Se levantó de mi espalda, y el empieza a hacer algo, todo encima de mi trasero, entonces pues lo que sentía es que se estaba quitando su bikini, acto seguido y obviamente, ahora si los dos esyabamos desnudos.

    -«Entrenador esta desnudo?»

    -«Si, porque sigue otra parte de la sesión así que ya cállate y relajate»

    -«Pero es que us….»

    -«Te tengo que tapar la boca siempre? Ya cállate y dejame seguir»

    Lo deje seguir y el volvió a la carga, ahora ya lo sentía desnudo y sentía a cada momento el roce de su pene con mi cuerpo

    El siguió de Nueva cuenta con mis hombros, mi cuello, la espalda, presionaba mis partes y el con su movimiento de siempre, cómo si montará un toro, pero esta vez yo sentía cómo su pene bajaba y subía por mi trasero y el bufaba más fuerte, mientras mi cuerpo parecía hipnotizarse de nuevo, se adormecía completamente, mi cuerpo se dejaba llevar completo y el obviamente que disfrutaba lo que estaba haciendo.

    Volvio a la carga besando y mordiendo mi cuello, bajando por mi espalda lamiedola y besandola, luego volvía a subir despacio y bajando de nuevo, seguía con eso, luego me agarra de las caderas, las levanta y pone una o dos almohadas bajo mi estómago, no estoy muy seguro, pero siento cómo mi culito esta totalmente levantado, el se apoya en mi trasero y empieza a bajar y a subir su pene por mi raya, me golpeaba el trasero con sus puños y gemia incontrolable, yo hipnotzado, mi cuerpo en shock, me tenia controlado, seguía su masaje en la espalda de nuevo, cuello y hombros, luego puso sus manos en mi espalda y me presionaba hacía abajo.

    -«Empinate más, así, así, exacto! Así, saca más el culito, así uff!»

    -«Que hace? Esto no esta bien entrenador»

    -«Tu cállate y obedece, se viene la mejor parte del masaje»

    -«Pero a que se refiere?»

    -«Te va a gustar, ya cállate y relajate.»

    -«No, ya suelteme, dejeme en paz.»

    Pero poco lee importó lo que yo decía y desde atrás me abrio las piernas cómo ancas de rana, entonces tenía el culo más levantado y las piernas bien abiertitas, me tomó el culo con las dos manos, lo abrió y metio su cara, me estaba olfateando todo de nuevo, al mismo tiempo pasaba su lengua por completamente toda mi raya una y otra vez, cómo si de comerse un helado se tratara.

    Se detuvo otra vez y hacia algo pero yo no sabía que hacía, terminó lo que hacía y me empieza a nalguear con las dos manos, me abre el culo, me olfatea me chupa todo el culo por completo.

    Entonces de momento y sin esperarlo, di un pequeño salto de lo estremecido que me sentí, porque me toma el pene, lo saca hacia atrás y empezó a chuparmelo.

    -«Entrenador? Noooo! Que hace detengase, entren…ufff! No ya baa….! Ppr favor pare, uff entrenad….»

    -«Tranquilo, bebé tranquilo, dejate llevar.

    -«No est….uff! Ay! Alto entrenad….uff, hey señor deten….»

    -«Bebéz que rico gimes, me encanta cómo lo disfrutas»

    -«No! Ya por favoor entrenador»

    -«Mira esto, que tal se siente mi lengua aquí bebe»

    -«Ay! Ya entre…uff!, Sii, uff, ya n hagaa…, Hey uff»

    -«Angelito, que rico te mueves»

    Empecé a mover mis caderas no se porque, me retorcía yo de una manera que no entendía, era cómo si mi cuerpo estuviera actuando por si sólo, chupaba mi pene tan rico y yo moviendo las caderas en círculo lo que me sacaba pequeños gemidos.

    «alto, alto, ya detengase teneemos que irnos, esto ya no es un masaje profesional, ya por favor»

    «Tranquilo, tranquilo hijo, claro que es profesional porque mira tu cuerpo como se está moviendo, definitivamente está liberando todo, el resultado los estamos obteniendo»

    El seguía a la carga contra mi pene nuevamente y yo retorcido de estar descubriendo un placer nuevo, pero nada comparado con lo que seguía, empezó con mis testículos y se sentía diferente, nuevamente me agarra el culo, lo aprieta, lo nalguea, lo abre y metió su lengua, besaba mi ano, mordía mis nalgas, succionaba cómo si de eso dependiera su vida, besaba y chupaba y yo gemia, quería evitar los gemidos y era casi imposible, yo movía el culo más y más, el estaba hundido en mi trasero, me tomó las manos y las puso en ni trasero.

    -«ábrete el culo solito, uff! Si así abretelo todo así abretelo, eso es, que rosita es que rico»

    La verdad yo no sé porque estaba haciendo caso sin oponerme.

    Dejo de tocar y me decía que no me moviera que así me quedará, yo abriendome el culito,

    después detenerse a no se que otra vez.

    -«Así bebé, así me gusta, abrete el culito tú sólo, que rico te vez, no te muevas así quédate, NO VOLTEES!»

    -«Esta bien, no volteo, pero que hace?

    Se quedó callado y volvió a la carga a chuparme el culo, mientras yo obediente lo abría estuvo haciendo eso mucho rato, sentía mi trasero caliente de tantas mordidas y nalgadas que el me estaba dando, empezó a presionar mi entrada con su pulgar, lo hundía bien poquito, me causaba molestia y me hacía sacar suaves gemidos, luego se acerco más a mi y presionaba con la cabeza de su pene.

    Eso me dio pavor, me dio miedo

    -«Ya por favor ya vamonos, ya es mucho tiempo, vamos a tener problemas, ya vamonos»

    -«Quizá tienes razón ya van a ser casi 3 horas y tu papá no habla, ya vamos a terminar esto»

    Después de decir eso presiona más y dice de la nada algo que en ese momento no entendí porque lo dijo.

    (lo entendí días después a la mala)

    «Para lo que sigue si ocupamos más tiempo y quiero disfrutar el momento, ahorita ya no tenemos tiempo y lo que sigue hay que hacerlo con paciencia, pero tu cuerpo ya esta listo, ya conoce y reacciona por si sólo, el trabajito esta hecho»

    -«Pero que sigue? Para que necesitamos más tiempo? Ya no habrá otro día, ya no hare estos masajes»

    me dijo que me callará y presiono muy poquito la cabeza de su pene en mi ano, y bufaba sin parar.

    -«Dios mío que delicia, ya no puedo esperar más a la siguiente ocasión, que color tan lindo, que textura»

    -«Vamonos y ya no habrá masajes en su casa, sólo en la academia»

    El sólo se rió, se monto mejor arriba de mi y continúo con espalda y hombros de nuevo, puso su pene entre mi raya nuevamente y empezó a moverse más rápido y gemía incontrolable, lo hacía más rápido, la cama estaba descontrolada por lo rápido que el se estaba moviendo encima de mi y su pene bajando y subiendo,

    (se estaba masturbando con mi culo)

    -«Ya que lo otro no se pudo, tiene que ser así, agradece que por hoy que no podemos continuar más»

    -«Pero ya hoy es la última vez que hacemos esto, mejor usted agradezca por lo que lo deje hacer»

    Me empezó a dar de nalgadas de nuevo, a apretarme el culo y a moverse más rápido.

    Su pene bajaba y subía por mi rayita miy rápido, se detuvo y me escupió»

    -«Hey porque me escupe ahí?»

    -«Shhh! Callate Angel»

    Empezó a moverse más lento y quería acomodarme el pene en mi anito.

    -«NOOO! Ya basta! Usted me quiere hacer lo mismo que los traileros de la gasolinera, ya basta, suel……»

    -«Ya! Tranquilo, a ver no te muevas, mira que culote cómo se quiere comer ésto, mira que bien, es tú masaje, es tu masaje, mira aquí va!»

    -«No Señor ya! Enserio quitese, no puedo con usted, es muy pesado, eso ya esta entr…ay! Espe…noooo, ay! Si va aentra, uff! Entrenadorz ufff!

    -«Vez, aquí vamos, uff que rico se ve que se lo va a comer, no te muevas, aqui, va mira, uff que rico bebé!»

    -«No a ver quitese, no quitese!!»

    Quería quitarlo de encima pero el si es tremendamente grande y fuerte, quería quitarlo, ponía yo mis manos y el las quitaba, luego me agarró mis dos manoa con una sola mano de el, ya que eran enormes y las puso sobre mi espalda, me tenía totalmente inmovilizado, siguió empujando, siento cómo iba algo apenas entrando, cuando empezó a sonar mi móvil.

    -«Contesté, mire es mi Papá, conteste!»

    -«No, dejalo que suene, va a colgar, no te muevas ya casi»

    -«Si usted no contesta el va a venir aquí cuando se de cuenta que no estamos en esa gasolinera»

    -«Rayos!, No te muevas y cuidadito decir una tontería, voy a contestar y haz todo lo que digo, ok?»

    -«Ok entrenador esta bien»

    -«Bueno!»

    -«Bueno, entrenador? que tal? Cómo va todo? Porque no contestaban? Me estaba preocupando»

    -«Disculpe estamos ya por terminar y estaba el móvil arriba del auto»

    -«Oh! Ya veo, y Angel? Me lo pasa por favor»

    -«Si, permítame»

    El me hace señas de que tenga cuidado, pero no se baja de encima de mí, me acomoda el pene en mi culo y en mi rayita, pero ya no lo mete, sólo empiez a moverse de arriba abajo y en circulos.

    -«Hola Papi!»

    -«Hola hijo, todo bien? Cómo vas con lo del golpe?»

    El no dejaba de mover encima mío, de hecho empezó a moverse un poco más rápido, se estaba nuevamente masturbando con mi culito.

    -«Bbbbbieen, todoooonn, bbbbiiibnn»

    -«Hijo? Porque hablas así?»

    -«Perdón, papi es que, tengo aquí laa llan….hey esperé, estoy hablando por teléfono»

    -«Angel? Que haces?»

    -«Ayudando con las llantes Pap….para ya salirnos de aqui, ppr eso es ….que te habl…pero»

    -«Angel, terminen, y ya se vienen rápido»

    -«Si papii, ya vamm…. Uff! Uff! Entre…naa… Deten…uuff»

    -«Angel, ya terminen, veo que estas muy ocupado, yo entiendo»

    El seguía más rapido y más rápido, sentía su pene pasar y bajar por mi rayita.

    -«Señoor yaaaa estoyyyyy, termi…..nandoo, cooo…..nn eestaaa, llantaaas, uff que cossaaa estoooo, yaa casiii, ya casi»

    -«Continúen!»

    -«Si ya, si viera estas llantotas, si escuchaa?»

    Plaz, plaz, plaz, plaz, plaz!!!

    -«Si entrenador si, ya terminé, aquí los esperó.

    Saca un grito enorme, un suspiro muy grande, mi papá en la línea y siento cómo empieza a caer algo caliente sobre mi espalda y en mi trasero.

    -«Aaahhhhhh! Uffd! Yaaaaa Sr, yaa temineee, ya vamoooo! Ufff!!

    -«Si se escucha muy agitado»

    -«Hey, cuelgue, cuelguee, que es esto, me esta escurriendo ppr todas partes»

    -«Angel? Angel seguramente es aceite, hijo, ya ven, tranquilo, no es nada del otro mundo»

    -«Ay papi, se me olvida que estás en la línea, ya te vamos a colgar ok?»

    El me empezó a nalguear de nuevo y quería que mi papá escuchará.

    -«Si señor ya vamos, plaz, plaz, plaz, ya aquí estoy metiendo la última llanta, lo vemos, adiós»

    El colgó sin esperar respuesta de mi papá.

    Eso me molestó mucho, le reclame por eso también.

    Yo sentía cómo escurría su leche caliente por mi culo entre mi raya y también en toda mi espalda, soltó leche por todas partes, estaba yo bañado en semen, me quise levantar y aún no me dejó, me empezó a limpiar con una toalla y terminó besándome el culo.

    Se quito encima de mí, me levanté, me quite el antifaz y no podía ver bien, de tanto tiempo que lo tuve puesto veía borroso, ni si quiera cuándo hablaba ppr teléfono me dejo quitarmelo.

    Se fue aclarando ni vista y pude verlo desnudo, su pene aún goteando, le pedí mi ropa y me dijo que estaba en el sillón, pase cerca de el y me volvio a dar de nalgadas.

    -«hey ya! Ya por favor ya deje de tocarme, ya fue suficiente, no se que a sido todo esto pero ya ppr favor, sólo me quiero bañar, ya es muy tarde y me siento todo sucio y pegajoso, voy a bañarme»

    -«JAJA ok! discúlpame ya no te toco pero es que tu trasero me habla, por cierto es increíble cómo lo limpias, no huele nada mal, esta super limpio y suave»

    -«Que cosas dice, ya déjeme pasar, me voy a bañar»

    -«No te puedes bañar, si te bañas y llegamos en estos momentos te van a preguntar porque estás recién bañado, y peor aún te van a preguntar que porque te bañaste en mi casa»

    -«Que? Y que se supone que haga?, Irme todo sucio y pegajoso?»

    -«No date la vuelta y dejame limpiarte la espalda y de más con estás toallitas y te bañas llegando allá, esperas unos 30 min que ya estemos ahí y dices que te vas a bañar, no seas tan obvio»

    -«Cómo me va a limpiar usted, eso es ridículo, en todo caso yo lo hago sólo»

    -«Cómo tú quieras»

    Intente pero realmente no podía.

    -«Ok, ayudeme a limpiar»

    -«Jaja ok ven aquí»

    Mientras me limpiaba me explicaba que no hicimos nada malo, que todo era profesional por más extraño que pareciera, pero yo le contesté en tono molesto.

    -«Me molesta que tiene usted la razón, me van a preguntar porque me bañe en casa ajena y porque recién bañado si se supone tenemos horas en la calle»

    Asi que sí, accedí a dejarme limpiar por el, me limpio la espalda y entre mi culo.

    -«Es increíble que no sale nada de suciedad de tú culo, lo único que sale es mi lechita jaja!»

    -«Que le pasa, no diga estupidece!»

    -«Tranquilo, lo digo bien jaja, así debes de mantenerlo siempreee, así de limpió»

    -«Entrenador ya vistase»

    -«No, ya hay confianza, ahorita me visto»

    Entonces el seguía también desnudo y vi que su pene se empezó a poner erecto nuevamente.

    -«Empinate ahí en el sillon, para limpiarte bien entre tus nalgas y no se te vaya escurrir nada y andes mojado y lo noten»

    En mi inocencia que ya les había comentado yo seguía haciendo caso de todo lo que me pedía, así que me empine en el sillon y el hundía sus dedos en mi culito para «limpiarme bien» y se volvía a emocionar que no salía nada de suciedad, me dijo que me levantará y siguio con mi espalda, pero se acerco a mí y cómo su pene ya estaba erecto cuando yo me movía hacia atrás su pene picaba mis nalguitas y el disimuladamente lo acomodó en mira raya.

    -«ay! Ya te volví a ensuciar»

    -«Deje de ser un idiota y terminé de una vez por todas»

    Se enojó y se arrimó todo a mi, su pene se hundió nuevamente entre mi raya y su pecho quedo completamente pegado a mi espalda y me tomó fuertemente de la garganta.

    -«A ver cabron, no me estés hablando así, quieres que te enseñe modales cabron? Respetame que soy tu entrenador, quieres verga de verdad? Si no es así cállate y respetame»

    -«Perdón, suelteme, no puedo hablar bien, no quiero nada de eso que dice, ya suelteme, perdón por hablarle así entrenador»

    Me soltó del cuello y volvió a meterme las manos al culo y a limpiar pero le dije que ya basta que era hora de irnos, pero el seguia muy emocionado con mi culo me quise quitat y no me dejó.

    -«A ver Empinate poquito en el sillon y abrete poquito de piernas ya para limpiarte lo más último»

    -«Pero para que? Ya terminé por favo, ya me quiero ir»

    -«Ya es lo último, andale cabron!»

    Me empine y el suspiro, me dio nalgaditas, mientras suspiraba fuertemente.

    -«Uy que ricooo se ve, una última chupadita de culito para que quedes bien limpiecito y no me digas que no o nos tardamos más»

    -«Pero entrennaa, es que no, ufff! Entrenador s e sien…una…que rii…»

    -«Vez mmm que rijajahffsg, que hagaha»

    Ahí estaba el el en cunclillas, abriendo mi culo con su dos manos, apretandolo fuerte, mientras au lengua llegaba hasta el fondo de mi ser, chupaba muy muy rico, era una descripción incontrolable, chupaba rico, muy rico, duramos así varios minutos, hasta que me agarro el pene y mientras me chupaba el culo el me me masturbas, no fueron ni 5 min y empecé a chorrear demasiada, pero demasiada leche, deje el sillon completamente manchado y el suspiro de relajación que deje salir due enorme, termine gracias a que me chupaban el culo, cosa que el no dejo pasar.

    -«Uy! Quién diría que terminaste gracias a una tremenda chupada de culo, ya me imagino cuándo sientas el placer de esto cómo debe de ser»

    -«No se a que se refiere y no estoy nada feliz de esto y una cosa si le digo, no vuelve usted a darme masajes»

    -«Jaja ok, Angel, ok ya vistete, ya nos vamos, ya estás limpió»

    Me nalgueo de nuevo y procedimos a vestirnos los dos, yo tomé mi ropa y me la puse rápido, volteo a verlo, acto seguido después de cambiarme volteo a verlo y tenía su pene enorme totalmente erecto de nuevo y lo tocaba mientras me miraba y sonreía, hizo que me pusiera yo tímido e «incomodo» de nuevo, así que le dije que lo esperaba abajo para irnos, pase cerca de el, me abrazo por detrás de nuevo, me apretó me dio de nalgadas otra vez y me dijo que ya no tardaba, que ya nos ibamos.

    Continuará.