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  • El mejor trabajo de mi vida

    El mejor trabajo de mi vida

    Tuve que dejar mi casa, mi estudio, acababa de quedarme soltera… el verano no empezaba de la mejor forma. Necesitaba un cambio de aires, pero también tenía urgencia por volver a trabajar. Así que, como soy fotógrafa, pensé que sería buena idea irme a los pueblos turísticos de alrededor y hacer reportajes en las discotecas de la playa.

    Empecé a echar fotos en “La Sirena”, una discoteca de un pueblo de quinientos habitantes que triplicaba su población en verano. Todas las noches se llenaba de chicas y chicos clónicos, de dudoso gusto y con el solo objetivo de echar un polvo.

    En una de tantas que estaba echando fotos a borrachos salidos, una chica se me acercó para hacerme una propuesta. Dijo haberme visto trabajando varias noches y conocer mi trabajo de las redes sociales. Por lo que me contaba, parecía gustarle bastante y me preguntó si podía hacerle una sesión privada. Acepté encantada, quería volver a abrir un estudio tras el verano y necesitaba toda la pasta posible. Desde el primer momento, la chica me cayó en gracia y llamó mi atención: rubia con ojos azules, casi tan alta como yo, un montón de tatuajes y un estilo que no encajaba para nada con la fauna del local. Vestía, a modo de chaquetilla, una camisa hawaiana varias tallas más grandes, llevando por debajo solo un bikini rojo, y vaquero cortado a ras de ingle. La chica no tenía nada destacable en concreto, más allá de unas muy bonitas piernas y un tipazo. No es por ser presumida, pero yo creo que estoy mucho más buena. Sin embargo, tenía algo especial, casi etéreo, que la hacía súper sexy y le daba un tremendo atractivo.

    La sesión fue bastante bien: unas fotos en la playa al atardecer con su tabla de surf. Alguna más subida de tono que otra, pero sin llegar a lo erótico. Delante de la cámara tenía una presencia demoledora. Por lo que pude ver en su Instagram, subía contenido de este tipo y tenía un considerable número de seguidores. Kat, que así se llamaba, quedó encantada e hicimos cierta amistad. La verdad que yo también estaba muy contenta con el resultado.

    Un par de semanas después, me presentó a un chico con el que la había visto en varias ocasiones y me preguntó si podríamos hacer una nueva sesión en la que participaran los dos. Toni era su nombre, un macizo guaperas, quizás un poco bajito, también tatuado por completo, con barbita y pinta de ser tímido y, a la vez, todo un seductor. Se alejaba también del estereotipo del lugar. Por supuesto, una vez más, acepté sin dudar.

    Me contó su idea: quería que, aprovechando que estaban los dos, fueran unas fotos un poco más apasionadas, con poses atrevidas que evocaran una práctica sexual. Empezarían en ropa de calle y terminarían en ropa interior. Me pareció buen plan.

    Quedamos en un almacén destartalado de un conocido suyo y, con cuatro arreglos, conseguimos que pareciera una fábrica abandonada muy chula. Empecé a disparar y los dos fluyeron con gran naturalidad. Sin decirles nada sabían cuando trasmitir deseo, cuando desinterés; con solo un moverse un poco pasaban de una escena de pasión a otra de enfrentamiento. Acercaban sus bocas a punto de besarse y luego uno daba la espalda al otro, actuando con gran credibilidad. Tenían confianza y experiencia en esto y se notaba. Lo estaba disfrutando mucho.

    Pasamos a la segunda parte. Comenzaron a desnudarse, poco a poco frente a la cámara. Me sorprendí al ver que Kat no llevaba sujetador, solo unas medias con abertura central y un tanga. En la sesión anterior echamos algunas sin la parte de arriba del bikini en las que ella se tapaba con el brazo y, como en ningún momento hablamos de desnudo, supuse que querría algo así y se lo pregunté con total confianza. Ella me dijo que no, que nunca usa sujetador ni tenía ninguno y, para ella, ropa interior significaba eso. En algunas se taparía, pero que no le importaba salir en tetas. A pesar de no ser lo que tenía en mente, no era mi primer desnudo y no vi problema alguno.

    En la primera pose de esta nueva fase, Toni se puso tras Kat, agarrándole el pecho, sin que se viera nada. No tuve que darles ninguna indicación, pues sus caras, casi jadeantes, lo expresaban todo y Toni agarraba como lo haría cualquier pareja en la cama. Tras unos cuantos disparos, Toni pasó a taparle el pecho con un solo brazo, mientras que la otra mano bajó por el vientre de Kat hasta llegar a su tanga, metiéndose sin miedo por dentro. Kat respondió alzando su cabeza hacia el techo, con un movimiento creíble, como si la estuvieran masturbando, incluso llegaba a estremecerse. Era todo tan real que hasta me sentí algo incómoda, pero rápidamente se pasó ya que estaba haciendo unas fotos espectaculares, muy, muy realistas.

    Cambiaron posiciones y, tras un breve rato tocando su cuerpo, Kat imitó el último gesto de Toni y metió su mano bajo la ropa interior de su pareja. A través del visor, veía como Kat miraba al objetivo de un modo que me resultó hechizante, haciéndome perder el control del resto del encuadre. Me tenía atrapada. No salí de aquel hechizo hasta que dejó de mirar a cámara para apoyar su rostro en el cuello de su compañero. Reencuadré y revisé todos los elementos de mi composición. Fue entonces cuando me di cuenta de que el realismo se estaba descontrolando. La mano de Kat bajo el calzoncillo de Toni no estaba quieta. No solo estaba posando para una escena apasionada, sino que el movimiento bajo la tela era evidente.

    ¿Se la estaba meneando delante mía? Sacudí la cabeza en un gesto de extrañeza y obvié el asunto, más por vergüenza que por otra cosa. Traté de no fijarme en los calzoncillos de Toni y me centré en su cuello, por el que Kat deslizaba su lengua con autentica lascivia.

    Por fin sacó la mano del calzoncillo y cambiaron de postura. Estaba empezando a ponerme nerviosa. Toni siguió en pie, girándose hacia su derecha y Kat se puso frente a él a cuatro patas. Toni la agarró del pelo, con suavidad, quedando una pose aún más sugerente que todas las anteriores, pero mientras sus manos se mantuvieran lejos de sus genitales, podía empezar a tranquilizarme. Las fotos estaban siendo una pasada; me entusiasmé de nuevo y pude centrarme en mi trabajo. Al menos así fue hasta que me di cuenta que, bajo los calzoncillos de Toni, su polla había crecido sobremanera. Algo normal, si lo piensas, después de todo el meneo que acababa de darle Kat.

    He de confesar que, aunque fuera una situación extraña, me excité un poco. Mis nervios ya no eran tanto de vergüenza, sino fruto del calor que estaba surgiendo en mi interior. Y, si yo pude ver todo lo que había crecido el paquete de Toni y lo duro que aparentaba estar, Kat también. Acercó su cara y, sin preámbulos, pasó su lengua lentamente sobre él. Me estremecí como si esa lengua se hubiera pasado por mi clítoris. Luché por centrarme y me dije a mí misma: Diane, aprovecha este momento. Me acerqué a ellos y saqué unos primeros planos de Kat fantásticos, con la polla de Toni apunto de explotar los calzoncillos. Contagié mi entusiasmó a mi modelo y subió una marcha su actuación. La agarró, la mordió… La temperatura estaba subiendo como la erección de Toni.

    Bajé la cámara un segundo, tomé aire y evité pensar mucho en lo que estaba haciendo. Volví a apuntar con mi máquina y, al enfocar, vi que, tras los mordiscos y agarrones, la punta de la polla había empezado a escapar, asomando por arriba. Ni corta ni perezosa, Kat dio una chupadita y se rio sin decir nada.

    Kat se puso en pie, quedando los dos de frente a la misma altura. Se enrollaron con una pasión descontrolada, como no podía ser menos tras todo lo que estaba ocurriendo. Todos los besos, agarrones de culo, mordiscos… eran dignos de los preliminares de un polvo salvaje, pero sus genitales volvieron a quedar libres, la tranquilidad regresó y, simplemente, me estaban dando la pasión que necesitaba para una de las mejores sesiones de mi vida.

    Tras esto, con más brevedad que en el resto de poses, Kat empujó a Toni, lo tumbó sobre la mesa en la que estaban y se sentó sobre él. Empujó su pecho hacia abajo y, con la mano que quedaba libre, le agarró la barbilla con fuerza, quedando, con la posición de sus brazos, sus tetas apretadas. La erección de Toni quedó oculta bajo el cuerpo de Kat, sus sexos estaban uno sobre el otro. Las manos del inmovilizado Toni buscaron su sitio sobre los muslos de Kat y esta puso sus caderas en marcha. Al principio arrancó lentamente, era más un reflejo que un acto consciente; las caderas dibujaban círculos que hacían bailar al resto del cuerpo. Cada vez que completaba un ciclo, sentía un temblor desde el centro de mi estómago hasta los pies, como si estuviera yo sentada en su lugar.

    No me concentraba y me estaba costando sacar mi trabajo. Cada poco tiempo tenía que parar a tomar aire y pensar en otra cosa. Pero no servía de nada. Siempre que volvía a mirar por el visor encontraba sus ojos, sus suspiros, sus dientes mordiendo sus labios. Siempre que volvía a mirar por el visor me veía a mí danzando sobre aquel hombre. Cada vez que me encontraba con la mirada de Kat me ponía más nerviosa, sin embargo a ella parecía motivarle. Mordiéndose los labios y liberando a su compañero de su presa, cambió los giros de cadera por desplazamientos hacia delante y hacia atrás, usando el paquete de Tony, que volvía a asomar con timidez, como vía.

    Apreté las piernas al sentir una palpitación en el clítoris. Aparté la cámara y resoplé. Aunque me costara recuperar la compostura, a mis modelos no parecía importarles, seguían con lo suyo. De rodillas, con la cara colorada, me acerqué a la escena diciendo un “vamos, chicos”. Ánimos que no necesitaban, ánimos que no tuve que darles.

    Un gemidito se escuchó cerca mía. No era Kat. Volví la cabeza buscando su fuente y me topé con los ojos de Toni, mirándome con la misma intensidad que lo hizo Kat anteriormente. Sin siquiera pensar, solté una de las manos de la cámara y me agarré un pecho, para nada de forma sutil.

    De repente, todos callaron. Parecía que mis dos modelos controlaron sus conatos de gemido y los ahogaban en sus gargantas. Y en ese silencio fue cuando me di cuenta de lo profundo que estaba respirando, de que la que estaba a punto de gemir era yo. De que no había parado de tocarme las tetas y que tenía la boca abierta.

    Me centré y volví al trabajo. Tomé fotos de la dulce cara de Toni y su mirada seductora. Seguí con Kat y su gesto provocador, para bajar luego por sus pequeños pechos con los pezones de punta y terminar donde sus sexos se unían. La polla de Toni asomaba aún más, ya no había forma de disimularlo. Y, cuando Kat retomó su vaivén de cadera, pasó a estar más fuera que dentro. Kat agarró su tanga por la ingle. Me acerqué todo lo que pude y contrapiqué la cámara hasta su rostro. Se estaba riendo, cerraba los ojos y suspiraba. Había tirado del tanga, exponiendo su coño y deslizándolo directamente contra el pene de Toni.

    Aquello superó todo lo anterior. Me puse en pie, dejé la cámara y traté de obviar todo el calentón que tenía.

    -¿Qué está pasando aquí? -exclamé todo lo seria que pude, sin mirar a nadie a los ojos.

    -No era lo que teníamos en mente -respondió Kat con una sonrisa, mientras Toni miraba a otro lado, avergonzado -. No buscábamos esto, pero creía que estaba quedando bien. Perdón -dijo por último, ya más seria.

    Aunque Kat se estuviera disculpando, su movimiento de cadera no cesaba. A Toni se le veía más cortado con la situación, pero no hacía nada por taparse el nabo, ya completamente fuera y embadurnado con fluidos de su compañera. Necesité unos segundos para recapacitar. Aquello estaba fuera de control y, normalmente, lo hubiese cortado mucho antes. Sin dar respuesta, revisé las fotos que ya había tomado. Eran perfectas, nunca antes había hecho nada igual. Estaban… ¡uf, Dios! Estaban llenas de lujuria. Sentí una vez más el temblor de mi interior y le di permiso para actuar. Liberé tensiones y me sentí cachondísima, quería ver como continuaba aquello. Así que repetí aquello de “vamos, chicos”.

    En un arranque de pasión, Kat golpeó a Toni contra la mesa. Puso toda su fuerza en sus caderas y restregó como nunca su coño contra la polla de Toni. Se inclinó hacia él, rasgando el pecho de su compañero con sus pezones, afilados como navajas. Sin dejar de mirar a cámara, se arrastró hacia mí, quedando sus tetas sobre la boca de Toni, que las mordió. Cuando estuvo apunto de tocarme, se echó hacia atrás y recuperó la posición erguida. Tras esto no pude ver más la polla de Toni. ¿Había quedado oculta tras este último movimiento? ¿O quizás…?

    Con un ángulo de cuarenta y cinco grados, Kat cambió su movimiento. Ya no era hacia delante y hacía atrás, sino golpes pélvicos que subían y bajaban. Su amante le agarró las tetas mientras resoplaba como un balón pinchado. A la vez, ella emitía una larga y constante vocal. Cambié mi tiro de cámara, afronté la escena desde otra posición. Me puse a espaldas de Kat y su cara y las manos de él me siguieron en el viaje. Ahora tenía a ambos en mi visor, mirándome fijamente, con las caras descompuestas. Aguantaron un rato así para que pudiera tomar bien las fotos, pero solo un ratito. Toni tiró de Kat, agarrándola por el culo, haciendo más exagerado el movimiento de cadera de esta. Sus cabezas temblaron y yo me agaché para fotografíar el centro de la acción. Cuando Toni levantó del culo de Kat, me reencontré con su polla. Esta vez, dentro de su coño.

    No me sorprendí, seguí como si nada. Solo junté mis piernas y me contoneé buscando compartir su placer. Había hecho desnudos, nunca sexo. No me lo había planteado, tiempo antes los hubiese mandado a la mierda. Ahora, lo estaba gozando como si fuera la protagonista. Tomé fotos desde todos los ángulos, desde todas las distancias y acercándome todo lo que necesitaba. Estaban follando en mi cara.

    Ya no había lugar para aparentar otra cosa. Lo sabíamos los tres. No hubo lugar para las medias tintas. Toni salió de la presa de Kat y ella se inclinó un poco más. Pasó por mi cara con la polla tiesa, a un bocado de distancia; Kat, ya a cuatro patas, tenía el coño abierto frente a mí. Me habían hecho partícipe de la situación y, a la vez, mera espectadora. Sin práctica previa, nuestros movimientos se sincronizaron, ocupábamos nuestros puestos sin estorbarnos. Con la naturalidad asumida en los últimos compases, Toni se la clavó a Kat, como si en la intimidad de su cama estuvieran.

    Toda la habitación olía a sexo, respirar incluso me estaba volviendo loca. La cara me hervía y no escuchaba ni llegaba a interiorizar lo que estaba pasando. Solo echaba fotos sin pensar, mientras me abrasaba por dentro. Estaban follando allí mismo y yo actuaba dominada por el deseo, resistiendo solo a duras penas las ganas de desnudarme y mezclarme con ellos. Cada gemido de Kat era mío, cada penetración de Toni la sentía dentro. Cuando Kat gritó presa de su orgasmo, perdí las fuerzas y casi caigo al suelo.

    ¿Me había corrido sin tocarme a la vez que ella? No podía ser, pero… Los sexos de mis modelos se separaron y Kat se arrodilló frente a Toni, que se estaba pajeando rápidamente. No tenía tiempo para responder a mi pregunta, tenía que ponerme en pie para el colofón final. Di dos zancadas para acercarme a la escena y me arrodillé, quedando a la misma altura que Kat. Se estaba riendo, dejando la boca abierta con media lengua fuera. Se masajeaba las tetas esperando al final de su compañero, que perdía el control de su respiración. Por una última vez, vi por el visor como Kat dejaba de mirar a Toni para atraparme a mí y, sin quitarme ojo, recibir los disparos de semen en su boca y en su cara. Toni rugía como un animal enfermo disparando los últimos lefazos; Kat saboreaba el semen que quedó alrededor de su boca y no goteó hacia sus pequeños pechos. Sentí como toda la bruma de mi cerebro y el calor de mi cuerpo se desvanecían, sintiendo la mente fresca y clara una vez más. ¿Qué había pasado? ¿Qué habíamos hecho? Me preguntaba, no sin cierta vergüenza. Mis modelos se abrazaron y besaron entre sonrisas antes de mirarme y buscar mi aprobación. No tenía claro lo que había pasado, solo sabía que acaba de hacer el mejor trabajo de mi vida.

  • Happy ending

    Happy ending

    No sabes las ganas que tengo de unos ricos masajes donde me dejes recostada boca abajo, dejas una sabanilla tan pequeña sobre mi culito. Frotas tus manos con un aceite para masajear mi espalda, no sé de técnicas masoterapeutas pero me tienes derretida de lo bien que trabajas, que exquisito es sentir que tus manos llegan al límite de mi cola pero vuelves hacia arriba haciendo presión con tus palmas, el movimiento circular de tus dedos y leves agarrones que me das para relajar mis músculos me tienen súper húmeda.

    Sigues con mis piernas vas de abajo hacia arriba, siento como tus dedos rozan mi culito y poco a poco la sabanilla que me colocaste sube a medio trasero, metes tus dedos en mi vagina para sentir lo mojada que me tienes. Elevó mi cola pero tú me mantienes abajo, me volteas para abrir mis piernas colocándote entre ellas para seguir con un oral y mientras lo haces te gusta ver lo paraditos que están mis pezones, mi piel erizada del placer que me das me tienes muy firme de la cadera, te encanta como muerdo mis labios al mismo tiempo que escuchas mi respiración agitada y mis gemidos. Quiero sostener tu cabeza pero sujetas mis manos muy duro, amarras mis muñecas me siento para que me dejes probar tus labios pero metes nuevamente tus dedos en mi vagina quedando estos empapados para darme una probadita mojando mi boca besándome, mis manos que están atadas las colocas hacia arriba dejándome a toda tu disposición veo lo duro que estás penetrando lentamente meneándote en mi.

    Te rodeo firme con mis piernas, muerdes entre cada tanto mi abdomen, tocas mis pechos pero quiero que te acerques más a mi boca muerdas mi cuello, quiero sentir tus gemidos mucho más cerca.

    Mientras me besas bajo mis muñecas para tocar y jalar tu cabello me moja tanto sentir tus gemidos en lo que me devoras dejándome sin aliento.

    Mientras me penetras suelto mis muñecas con mis dientes y empiezas a darme muy duro porque te prende verme. Me cuelgo de tu cuello para que me tomes de la cintura para montarte menear todo mi cuerpo, colocas tus brazos sobre mi espalda voy lento jalas mi cabello dejando mi cuello libre para tus mordidas pero decides dirigir toda tu atención a mis pechos a medida que los saboreas y muerdes vas sujetándome más fuerte intento ahorcarte pero tomas mis manos hacia atrás hago fuerzas pero cada vez que logro que me sueltes te pones rudo, te gusta que desafíe tu fuerza pero quieres dominarme me empujas volteándome en cuatro cómo la imagen que me enviaste el otro día me tienes del cabello hacia atrás siento fuerte tu respiración en mi oído. Me das una nalgada dura agarrando muy fuerte cada vez me penetras más y más rápido y vas sintiendo algo muy calentito salir de mi lo cual hace que me des más duro ambos gimiendo pero son tantas las ganas que nos tenemos, nuestros gemidos pasaron a ser quejidos muy fuertes me enderezas para ahorcarme volteas mi rostro estrechas tus boca contra mi rostro me das mordidas muy medidas llegas a mi boca, todos y cada uno de tus besos son intensos con tu antebrazo sujetas mi cintura muy fuerte y ya siento que te vienes… por favor sólo lléname de ti sigue apretándome sigamos con estos gritos de placer cubres mi boca con ambas manos y empiezo a sentir como te vas dentro, lo caliente que se siente penetras despacio pero terminas fuerte hacia dentro una penetración golpeada y me encanta, es tanto lo que me gusta que empujo todo mi culo hacia tu pene para sientas lo dura que me tienes.

    Ya estás acabando sacando tus manos de mi boca dejándome boca abajo y te prende más y más, tendiéndome desde esa perspectiva vas rápido en mi pero muy rudo ambos quejándonos terminas quedándote dentro de mi muy mojados quiero que me des una probadita de ti así que semi sentado te doy un oral suave masajeando tu pene dentro de mi boca con mi lengua haciendo presión contra mi paladar para lograr sacar todo lo que quede de ti, tomas mi cabello y los quejidos que antes escuchaba ahora pasaron a ser gemidos sutiles muy placenteros que me coloco en cuatro para que me masturbes mientras para relajarnos y seguir disfrutando del otro y termines rico en mi boca.

  • A los estudiantes les gustan maduras

    A los estudiantes les gustan maduras

    Mi nombre es José, comienzo contando que la relación sexual con mi mujer Lola, a los 60 años sigue siendo muy buena aunque menos frecuente, quizás por la edad. Siempre nos ha gustado fantasear en la cama. Cuando estamos follando, nos gusta decirnos cosas imaginadas como: ¿Lola, te gustaría tener otra polla?, sí en la boca y que me invada de leche. O… me gustaría que me cogieran dos jóvenes potentes que me hicieran de todo y que tú lo presenciaras mientras te haces una paja. Muchas fantasías que nunca hemos llevado a cabo.

    Nosotros vivimos en Málaga y en nuestro bloque y en la misma planta, hay un piso donde viven dos chicos estudiantes. Ellos son de un pueblo de la sierra de Ronda. En ocasiones nos paramos a hablar con ellos y tenemos amistad. Ellos se llaman Juanjo y Luís. A mi mujer le gusta mucho Luís, porque cada vez que le vemos me dice “está para comérselo”. Nosotros tenemos horarios diferentes de trabajo con lo que hay días que ella está en casa y yo no o a la inversa. Hace como un año me contó Lola que un día se encontró en el pasillo del ascensor con Luís y con la excusa de que le ayudara con una estantería que había comprado en Ikea, lo llevó a casa. Cuando terminaron se tomaron una cerveza y acabaron hablando sentados juntos en el sofá y que poco a poco se fueron calentando hasta acabar metiéndose mano. Fue tal la calentura que acabaron echando un polvo. Cuando ella me lo contó, ya se habían acostado varias veces juntos. Yo no me enfadé pero si le dije que le pidiera a Luís que no comentara nada a Juanjo para que no saliera de nosotros lo ocurrido. Me dejó de piedra cuando me dijo que ya era tarde porque también había estado con Juanjo. Me dijo que una de las ocasiones que ella se encontraba muy caliente, estaban los dos juntos, pero su calentura era tal, que no renunció a acostarse con los dos.

    Según Lola, Juanjo no es un bombón como Luís pero la polla es dos veces de grande.

    A partir de aquí, ella fue relatándome los encuentros con ellos. El último encuentro me dijo que fue frenético que ella nunca pensó que se podía disfrutar tanto con dos a la vez. Fueron turnándose del coño a la boca continuamente y ella les pedía que les dieran más, que quería sentirse una zorra como las mujeres de los videos que veía conmigo. Cuando se sintió en máximo éxtasis, les pidió que cuando llegara la hora de correrse lo hicieran en la boca, algo que mi mujer siempre quería en sus fantasías. El segundo en correrse fue Juanjo y dice que la polla de este le invadía hasta llegarle a la garganta y cuando comenzó a soltar leche, lo hacía a cañonazos y ella empezó a correrse como una autentica posesa con los ojos vueltos y tragando leche como nunca. En pocos minutos se corrieron dos veces cada uno, lo que hizo que ella tuviera multiorgasmos. Yo, lejos de enfadarme me sentí tan caliente que me la follé de inmediato.

    Le pedí que como un buen cornudo, la próxima vez tenía que presenciarlo. Ya os contaré el segundo relato.

  • Orgía vestidas de conejitas

    Orgía vestidas de conejitas

    Digo nosotras aunque sea yo la que va relatar esta historia porque fuimos nosotras cinco la que provocamos que la despedida de soltera de nuestra amiga haya sido una absoluta locura.

    Nosotras tenemos una amiga de 23 años que se estaba por casar así que le organizamos una despedida de soltera y contratamos un show de strippers. Esta gente que contratos nos dijeron que iban a venir vestidos de conejos y a nosotras se nos ocurrió la idea de estar vestidas de conejitas para la ocasión así que compramos unos trajes para cada una y eran unos bodys negros con colita de conejo y con una vincha con las orejitas.

    Esta despedida la organizamos en una casa que tenía una de nosotras afuera de la ciudad y el show de strippers fue la sorpresa que le preparamos para nuestra amiga y para nosotras también. Antes que esto suceda hubo una cena entre nosotras y nuestra amiga, luego la metimos en una habitación y le dijimos que se ponga el traje de conejita que le habíamos comprado y que no salga hasta que le digamos.

    Antes de continuar con el relato voy hacer una breve descripción de todas nosotras y espero que se me entiendan. Nosotras 6 somos bastante parecidas de cuerpo, no estoy diciendo que somos iguales porque cada una tiene su cuerpo pero mayormente somos chicas delgadas de cabello largo, una más tetona que otra y somos 4 de cabello oscuro y dos rubias. La que se iba a casar es de caballero oscuro y ondulado que si no lo tiene atado parece una esponja, además tiene una buenas gomas.

    Continuando con el relato les cuento que ella se puso el traje como le habíamos dicho y al salir de la habitación nos vio a todas nosotras vestidas de conejitas. El traje completo de todas nosotras era el body negro con las orejitas, unas pantimedias negra que iba debajo del body y unos zapatos también de color negro. Entonces ya todas cambiadas fuimos al living y allí habíamos preparado todo para el show de strippers.

    Habíamos colocado una silla en el medio y cinco sillas alrededor. La que se iba a casar la sentamos en el medio y todas nosotras alrededor. Entonces a la medianoche noche, hora clavada comenzó el show. De a uno fueron entrando y eran 3 vestidos de conejos, como nos habían dicho, y ellos se ponían delante de nuestra amiga y le bailaban alrededor, mientras esto ocurría nosotras ya estábamos gritando como locas.

    Ellos 3 se fueron sacando el traje a medida que la música avanzaba y quedaron en sunga con solamente la cabeza de conejo. Ellos tenían un cuerpazo, estaba todos marcados y encima aceitados así que nuestra amiga que estaba en el medio los tocaba todos. Ellos se sentaban sobre sus piernas y ella cerrando los ojos pasaba sus manos por todo el abdomen de estos muchachos.

    Esto fue lo más tranquilo de ese momento ya que después ellos empezaron a menear su abdomen cerca de la cara de ella y sus penes iban de un lado hacía otro y para nosotras fue hermoso ver eso pero para ella no porque se tapaba la cara aunque tenía la mano medio abierta.

    Después de este show personal que le hicieron a nuestra amiga vinieron hacia nosotras e hicieron lo mismo que hicieron con ella. Nos bailaron y se sentaron sobre nosotras y a diferencia de nuestra amiga hemos manoteado bastante de más. Yo por mi parte les toque las punta de la chota a cada uno de ellos, se puede decir que aproveche el momento.

    Luego ellos volvieron con la que se iba a casar que permanecía en el medio todavía y hicieron aquello que hizo que explotara todo. Ellos mientras le bailaban a nuestra amiga se fueron sacando la sunga y cada uno de ellos tenía un pene venoso y ancho de unos 20 cm así que nosotras al ver eso nos volvimos absolutamente locas. Empezamos a saltar y a gritar como desquiciadas por ver semejante cosas e alentamos a nuestra amiga a que las agarre.

    Ella debido a nuestra insistencia agarro una con cada mano y se las empezó a jalar haciendo que nosotras perdiésemos la cordura al ver esto. Mientras esto sucedía el otro que quedaba fue a buscar un aerosol de crema y cuando volvió se colocó delante de nuestra amiga y se tiró crema en la puta de la chota. Entonces nosotras 5 al grito de «que la chupe» le exigimos que se la meta en la boca pero ella no quería y no quería pero una de nosotras se levantó de la silla y la ayudó a que bajase la cabeza empujándola así que terminó metiéndosela en la boca con la crema y todo y todas gritamos «siii».

    Luego de esto el muchacho del aerosol agregó crema en las puntas de las chotas de los otros dos y nuestra amiga que ya se había metido una en la boca ahora comenzó a comerles las porongas a estos dos y ella ya estaba desatada, pasaba de una a la otra cada dos o tres segundo y digamos que las dejó ambas limpitas de cremas. Después de esto fueron a buscar dos aerosoles más ya que nos tocó el turno a nosotras 5 y creo que vaciamos el contenido de sus aerosoles porque chupamos y nos paramos de chupar.

    Al ser nosotras 6 y ellos 3 nos dividimos de a 2 por lo cual no nos peleamos para poder chuparla sino que nos organizamos bastante bien para poder hacerlo. De a 2 se las comíamos y terminó ocurriendo qué caliente por la situación nos empezamos a besar y a tocarnos entre nosotras con lo cual ocurrió que nos bajamos los bodys para tocarnos las tetas. Entonces ellos al vernos en ese estado de tanta calentura se animaron a hacer otro tipo de cosas así que sucedió que nos levantaban del suelo para besarnos y para también chuparnos las tetas.

    Ya en este momento se había descontrolado porque aunque todavía no había penetración era ya una locura todo. Había algunas chupando pijas y otras a los besos con ellos o entre nosotras, era una típica escena pornográfica de la previa a una orgia masiva y diciendo esto doy pie a lo que ocurrió a continuación. Nosotras nos sacamos los bodys y literalmente le entregamos las colas, las 6 nos pusimos en cuatro sobre el piso y entonces ellos se pusieron detrás nuestro y luego de bajarnos las pantimedias nos empezaron a garchar. Nos agarraban del cabello o de las caderas para embestirnos y cada embestida era como una puñalada. Sus enormes penes entraban a nuestro cuerpo con tanta fuerza y energía que parecían que tenían misiles nucleares en lugar de pijas.

    Como ellos eran solos 3 había 3 chicas que quedaban libres pero no es que nos quedamos haciendo nada y esperando nuestro turno sino que algunas se besaban con estos muchachos o con las chicas que estaban siendo penetradas o sino que también íbamos y le comíamos la poronga cuando estos la sacaban por un breve instante. Así estuvimos un buen rato haciéndolo hasta que ellos por sus cuentas comenzaron a cogernos de diferentes maneras. Había uno que se tiro en el suelo para que nosotras nos subiéramos encima de el, luego había otro que se puso a coger de parado y el último se puso a coger sobre uno de los sillones que había allí.

    Todo era gemidos y más gemidos de nuestra parte y no era lo único que se escuchaba por toda la casa sino que también ellos gemían y nos decían palabrotas como putas, trolas y muchísimas otras más que no vienen al caso. Ellos tenían algo de razón con decirnos semejantes cosas porque estábamos desatadas, queríamos garchar con ellos de 80 maneras distintas y no nos importo tener parejas, solo queríamos que nos penetren bastante fuerte y ellos lo hicieron.

    Ya cuando se sintieron cansados nos reunieron a todas juntitas y en el piso, entonces parados en frente de nosotras se masturbaron y nos eyacularon en toda nuestra cara y cuerpo. Esa noche pasó a la historia como la mejor de toda nuestra vidas.

  • La vecina (3)

    La vecina (3)

    Karla es una joven Señora, apenas entrada en los 30 años, es de estatura baja, cabello largo hasta la cintura, dotada de un respetable par de senos y un extraordinario trasero, que es todo un espectáculo verlo al andar, bamboleándose rítmicamente, que bien parecería que quisiera hipnotizar a quienes se atrevían a verlo sin recato alguno.

    Como era de esperarse ese tremendo trasero debía estar sostenido por un poderoso par de piernas muy bien torneadas, gruesas pero se notaba perfectamente las pantorrillas y los muslos, era todo un placer verla al caminar (sobre todo al irse).

    Casada desde hace más de 10 años, su relación marital se encontraba francamente en decadencia, invadida por la rutina, un esposo que no valoraba los esfuerzos de Karla por mantener viva la llama del deseo, ya que ella se preocupaba en mantener una imagen de mujer deseable, al vestir prendas sugestivas como vestidos cortos, pantalones ajustados, tacones altos, maquillaje, bisutería, etc.

    Sin embargo parecía que nada de esto podía generar un grado de interés en el esposo sobre ella, pero Karla lo intentaba día con día.

    Un día domingo a media mañana se encontraba sola, ya que el esposo trabajaba (porque de acuerdo al tipo de trabajo que tenía sus días de descanso eran los jueves), toco a su puerta Don José, un jardinero que de cuando en cuando acudía a ofrecer sus servicios para dar mantenimiento al pequeño jardín que tenían en el frente de la casa, a cambio de una pequeña recompensa.

    Don José era un hombre ya maduro, se notaba en sus facciones duras producto de la edad y de las horas de trabajo bajo el sol, pero por lo mismo tenía un cuerpo fuerte, sin llegar a ser atlético, pero con señas del trabajo diario.

    DJ: Buenos días Señora, va a querer que le arregle su jardín?

    K: Si por favor Don José, pero no se va a tardar verdad? Sabe que planeo salir

    DJ: No se preocupe Señora en un ratito se lo dejo listo.

    Karla se metió a su casa de nuevo, y recordó que ese día era aniversario de bodas de ella y su marido, por lo que planeo, volver a insistir en tener un acercamiento con él, por lo que subió de prisa a sus recamara, a tomar un baño de agua caliente.

    Contrario a lo que generalmente acostumbraba, esta vez el baño fuer rápido, salió y comenzó a pensar en la ropa que iba a utilizar para tratar de atraer físicamente a su esposo.

    Comenzó con un juego de lencería color perla, con encaje, el sostén una talla menor a la realmente requerida para lograr una efecto de ser más grandes de lo que ya eran, al tratar de salirse, asomando ligeramente por el borde del encaje un par de pezones grandes y cafés, que contrastaban con la piel blanca de su cuerpo.

    Para las bragas no hubo necesidad de hacer truco, la tela de esta se perdía en la inmensidad de las nalgas y las piernas de la Señora Karla, apenas y se podía notar algo de tela entre tanta carne.

    Se calzo (literalmente) un pantalón de cuero color verde oscuro, que le daba una sensación de firmeza a sus grandes nalgas y a sus torneadas piernas.

    Se colocó una blusa color blanco de lo que aparentaba ser un bordado, por donde se asomaban muestras de su piel en todas las puntadas de la blusa, incluida la parte de sus senos.

    Finalmente remato con unos zapatos de tacón alto color negro y se adornó con un collar de piedras grandes del mismo color del pantalón.

    Se secó el pelo, se peinó, se maquillo pero sutilmente y se colocó perfume en zonas estratégicas.

    Una vez lista, marco por teléfono a su marido para invitarlo a festejar su aniversario, sin embargo este le aviso que tendría que trabajar hasta tarde por estar en temporada alta.

    La Señora Karla sufrió una gran decepción, colgó el teléfono y se derrumbó en el sillón de la sala con ganas de llorar.

    Sin embargo una serie de golpes secos en la puerta le impidieron concentrarse en su depresión, se levantó y abrió la puerta para ver que era Don José.

    DJ: Listo Señora, ya he terminado.

    Dijo mientras sus ojos recorrían el cuerpo de la Señora Karla, deteniéndose un momento en la zona de sus tetas, sin disimular que abrió más grandes los ojos como si tratara de penetrar la tela con su mirada.

    K: Si Don José, pase por favor que ahora le pago, sacando a Don José de su trance.

    Entro Don José con la desconfianza que da el estar prolongadamente en el sol y de repente entrar a un lugar con sombra, en tanto su visión se iba acostumbrando, una vez que sus ojos pudieron ver de nuevo, lo primero que llego a sus ojos fueron el par de nalgas de la Señora Karla, bamboleándose de un lado a otro mientras ella se alejaba caminando.

    Regreso con el dinero en la mano, extendiéndoselo a Don José, quien con el pulso tembloroso de la excitación apenas y pudo tomar el puñado de billetes que la Señora Karla le ofrecía.

    La Señora Karla advirtió esta actitud y pensando a que se debería por el cansancio en actitud de buena samaritana le ofreció una bebida.

    K. Gusta tomar un vaso con agua Don José?

    DJ: Si Señora, por favor, contesto con la voz entrecortada, provocado por la boca seca de ver el suculento manjar que resultaba ser el cuerpo de la Señora Karla.

    La Señora Karla se dirigió hacia la cocina, y se agacho para sacar un vaso del mueble y cuando se levanto pudo ver a través del reflejo del cristal de la puerta del patio de servicio la cara de Don José, absorto, enfocado en el enorme culo de la Señora Karla.

    En ese momento la Señora Karla pudo hilar todos los detalles, se dio cuenta que la forma descompuesta de Don José, se debía a la excitación de estarla viendo a ella.

    Ese pensamiento hizo que una ola de calor empezara a recorrer todo su cuerpo, estacionándose en su entrepierna, estaba con el semblante rojo, pero con la panochita hirviendo, por lo que tuvo que recargarse en el mueble de la cocina un momento, en tanto recuperaba el aliento.

    Mientras lo hacía, su mente no dejaba de pensar: si yo le doy oportunidad, Don José me va a coger dentro de mi casa, lo que hacía que la Señora Karla se sintiera halagada y excitada, por lo que después de pocos segundos de pensarlo se dijo a si misma, vamos a ver hasta donde es capaz de llegar.

    Se acero con el vaso en la mano, sintiéndose con una seguridad que hacía años no experimentaba, haciendo más exagerados sus movimientos al caminar, como mostrando a su presa las armas que poseía.

    Llego hasta donde se encontraba Don José, que seguía admirándola sin ningún recato ya, le extendió el vaso con agua y le ofreció a sentarse.

    Ella se sentó frente a él, inclinando su torso hacia adelante, para mostrar a través del escote de la blusa parte de sus redondas tetas.

    K: Y dígame Don José, que va a hacer después de irse de aquí?

    En tanto el jardinero daba grandes sorbos de agua para tratar de hacer saliva que le permitieran poder articular palabras.

    DJ: Pues vera Señora, me dirigiré a casa, no sin antes pasar por algunas otras casas a ver si alguien más se interesa en que le arregle su jardín; decía mientras su mirada seguía colocada en el par de tetas de la Señora.

    La Señora Karla sentía que ardía en la entrepierna, no quería perder la oportunidad de finalmente dar rienda suelta a sus deseos, por lo que decidió a tomar la iniciativa y pregunto de manera coqueta e inocente:

    K: Que es lo que ve con tanto interés Don Juan?

    A lo que el jardinero contesto sin mucho pensarlo:

    DJ: Pues un hermoso par de botones que sobresalen de dos enormes flores.

    Finalmente estaba hecho, ambos habían dejado en claro sus intenciones, no había manera de regresar al inicio, por lo que la Señora Karla simplemente dio la señal de salida.

    K: Porque no viene a darles mantenimiento Don Juan.

    El Jardinero literalmente brinco de su asiento, de un gran salto llego a donde se encontraba sentada la Señora Karla, su boca se dirigió directamente al valle entre sus senos, hundiendo la cara entre ellos.

    Ella sentía el intenso calor que emanaba e su entrepierna, con el aliento de Don José que le quemaba la piel, al tiempo de la afilada barba corta del jardinero que amenazaba con cortarle la piel de tan gruesos que estaban.

    Don José besaba y lamia la parte visible del escote, solamente durante unos pocos segundos, ya que en su desesperación despojo a la Señora Karla de su blusa pero sin despojarla de su collar, quedando al descubierto aquellos senos enfundado en un sostén de talla menor al requerido.

    Los pezones se asomaban por el borde de encaje del sostén, mientras que la lengua de Don José trataban de liberarlos mediante un eficaz juego de lengua, ya que para ese entonces sus manos se encontraban amasando las enormes nalgas enfundadas en piel de la Señora Karla.

    De un par de lengüetazos pudo lograr que los duros pezones de la Señora Karla se liberaran de la tela del sostén, emergiendo desafiantes, como retando a duelo a la lengua de Don José, quien constantemente arremetía cada pezón con una combinación de embates combinados de lengüetazos y chupetones, alternado de manera frenética en cada uno de ellos.

    Para ese entonces, la vagina de la Señora Karla era un mar de jugos, que hasta se podía escuchar en cada movimiento de piernas como rebosaba de la cantidad de jugos que emanaba.

    Al parecer Don José también se dio cuenta de lo anterior, ya que sin cesar en la tarea de atacar despiadadamente los pezones de la Señora Karla, interrumpió momentáneamente las caricias del enorme par de nalgas, para desabrochar el pantalón y en un alarde de destreza despojárselos sin necesidad de quitarle los zapatos de tacón.

    Quedo a la vista las enormes caderas de la Señora Karla, que hacían lucir diminutos tanto sus bragas como el triángulo que aloja su ardiente vagina, el Jardinero suspendió el ataque a los pezones para dirigirlo hacia la vagina inundada, volvió a tomarla por las nalgas, levantándola en peso un par de pasos para depositarla sobre el sofá de la sala, donde le recostó la cabeza y espalda, quedando la cintura y las piernas fuera del mueble, Don José se arrodillo ante ella, metió sus brazos por debajo de sus piernas y con ellas se ayudó a levantarlas en peso, hasta que pudo acercar su cara dentro de la entrepierna de la Señora Karla.

    De inmediato comenzó a lamer las bragas empapadas de la Señora, era tal la cantidad de fluidos que habían escapado de su vagina, que las bragas se transparentaban por completo, pudiendo ver a través de ellas los labios vaginales, por lo que nuevamente puso a trabajar su lengua por encima de la tela de las bragas, logrando hundirla a través de la rajita húmeda y caliente de ella, no obstante pronto decidió que era mejor prescindir de la tela, por lo que en un arranque de desesperación rompió la delicada prenda, quedando solamente un par de hilachos.

    Eran unos lengüetazos prolongados a través de todo lo largo que sus labios vaginales, que comenzaban en su vulva, para terminar en el botón duro y excitado de su clítoris, donde se detenía a jugar, primero dibujando círculos alrededor de él, y después atacándolo directamente, como queriendo jugar vencidas con el botón dilatado; después de un rato invertía la acción bajando con su lengua hasta la vulva donde trataba de penetrar con su lengua lo más profundo que le fuera posible, haciendo que la Señora Karla se retorciera de placer, mientras posaba sus manos en la cabeza del Jardinero, mesando sus cabellos y animándolo a proseguir.

    K: Que rico te comes mi panochita Don José!!!

    El Jardinero proseguía el recorrido de su lengua, mientras que sus manos posadas en las ahora desnudas nalgas de la Señora Karla, amasaban con frenesí cada una de ellas, hasta que en uno de esos movimientos la punta del dedo medio de Don José se instaló en la entrada del culo de la Señora, un culo palpitante por la excitación, lubricado a mas no poder por la producción en demasía de jugos vaginales; antes de continuar, los ojos de Don José buscaron la aprobación de la Señora Karla, viendo en su mirada un gesto de complacencia, por lo que sin pensarlo dos veces hundió su grueso dedo dentro del culo de la Señora, mientras esta exhalaba un grito de placer: Aaaah.

    Los siguientes minutos fueron de un interminable ir y venir de la lengua de Don José, haciendo la ruta de la vagina húmeda de la Señora Karla, yendo y viniendo interminablemente por toda la geografía de la rajita húmeda de ella; por otra parte el de do grueso de Don José penetraba rítmicamente su culo, lo que generaba una serie de sensaciones que ocasionaron que la Señora Karla emitiera un sonoro orgasmo, tanto por los gemidos que salían de su garganta, como por los chorros que salían de su vagina, los cuales se estrellaban sobre el suelo, que parecía que alguien hubiera abierto el grifo del agua.

    Después de unos cuantos segundos la Señora Karla se recuperó, poniéndose de pie para dirigir sus manos al cierre del pantalón de Don José, una vez que lo bajo, emergió del pantalón un enorme miembro oscuro, lleno de venas, firme; que la Señora no pudo vencer la tentación de llevárselo a la boca.

    Esta vez ella empujo a Don José, que cayó pesadamente sentado en el sillón, mientras trataba de acomodarse la Señora Karla bajo sus pantalones por completo y acerco su cara al enorme miembro, para abrir su boca y tratar de meterlo por completo dentro de su cavidad bucal.

    Parecía por un momento que una parte de ese pedazo de carne quedaría fuera de la boca de Señora, pero en un alarde de persistencia logro que los huevos del Jardinero reposaran sobre los labios de la Señora, una vez logrado esto, empezó con un movimiento de vaivén en el cual sacaba el tronco de carne de su boca, hasta llegar a la cabeza y volvía a meterlo dentro de ella.

    Estos movimientos hicieron que la verga de Don José bombeara sangre al máximo, lo que noto la Señora Karla al sentir dentro de su boca como ese miembro crecía aún mas y aumentaba considerablemente su temperatura.

    Esto provocaba que nuevamente aumentara la temperatura en la entrepierna de la Señora Karla, quien al no poder aguantar más, se levantó y poso sus piernas por encima del camote de Don José, para bajar a través de él; abrió las piernas encima de su tronco, lo tomo con su mano para ponerlo en posición para que apuntara directamente hacia donde su panochita bajaba lentamente a su encuentro.

    Bajo la cintura hasta lograr poner la gran cabeza del miembro de Don José en la entrada de su vulva, una vez que la aprisiono con los labios vaginales, coloco sus manos sobre los hombros del Jardinero y cual si se dejara zambullir en una piscina simplemente se dejó caer a lo largo de aquel gran tronco de carne.

    Fue una sensación formidable para ella, probar un gran camote después de tantos años de estarlo pidiendo, la grado que ya no importaba quien se lo diera, simplemente lo debía tener entre sus piernas; soltó un grito ahogado combinación de sofoco y un gran placer de sentir un gran mástil de carne hirviendo dentro de su rajita que se encontraba también en un incontrolable incendio.

    Hizo un par de sube y bajas para confirmar que lo tenía metido en la posición y dirección correcta, y de inmediato comenzó la cabalgata de aquel palo oscuro que penetraba sin piedad la blanca piel perfumada de la Señora Karla.

    Los movimientos de ella eran rítmicos, subía y bajaba de ese palo encebado con una velocidad constante, solamente interrumpido por giros ocasionales que daba a su cintura, que provocaban que el miembro duro de Don José rozara hasta el último rincón de la cavidad vaginal de la Señora Karla; se podía afirmar categóricamente que ella estaba cogiéndose ese mástil de carne de la forma y a la velocidad que ella deseaba.

    Nuevamente la temperatura de su rajita comenzó a aumentar, junto a la excitación de él, lo que provocó una aceleración del ritmo de cabalgata, acompañados de una serie de gemidos que terminaron en gritos de placer, cuando ella tuvo un gran orgasmo, mismo que se reflejó en un hilillo de fluido que escurría por la verga de Don José, para finalmente alojarse sobre sus bolas.

    Ella nuevamente desfalleció sobre los hombros de él, mientras se escuchaba su agitada respiración, mientras Don José acariciaba suavemente las enormes nalgas de la Señora Karla, la dejo reponerse un par de segundos, mediante un movimiento de manos le hizo saber que iba a levantarse del sillón, se incorporó sin soltarla, una vez que estuvo de pie, la condujo al sillón, la giro de frente al respaldo y le empujo la espalda al tiempo que le jalaba la cintura, en un claro indicio que deseaba penetrarla por detrás.

    Ella se colocó con gusto, puso ambas manos sobre el respaldo del sillón, abrió las piernas con sus rodillas colocadas en el asiento y giro el cuello para verlo a los ojos, como diciendo que estaba lista para recibirlo.

    Don José se colocó detrás de ella, apuntando su camote a la vagina babeante de la Señora Karla, realizando la penetración con una facilidad envidiable, producto de la firmeza del camote y la envidiable lubricación de la vagina de ella.

    Desde el primer embate la pelvis de Don José embistió las enormes masas de carne de la Señora Karla, provocando un sonoro ruido y dejando una marca de enrojecimiento en ambas nalgas de ella.

    La Señora Karla cerro los ojos y recargo el pecho en el respaldo del sillón, mientras sentía los furiosos embates que le provocaban un gran placer al sentir simultáneamente la penetración de su vagina y los golpes sobre sus nalgas, como si la estuvieran azotando.

    Con el vaivén de la cintura de Don José, el cuerpo de la Señora Karla se mecía al mismo compas, bamboleando sus tetas junto al collar de piedras que ocasionalmente chocaba en los pezones que se columpiaban.

    Don José embestía cada vez con más fuerza, al notar que arrancaba un gemido en cada golpe asestado, sobre las enrojecidas nalgas de la Señora, cuando poso cada una de sus manos sobre ellas, lo que género que producto de movimiento sus manos abrían las nalgas, dejando al descubierto el botón rosado que representaba el ojo de su culo.

    Sin pensarlo mucho, Don José saco su duro y venoso camote de la vagina de la Señora Karla, para apuntarlo directamente al culo, el cual por la excitación estaba palpitante, como invitando a entrar en él.

    No se necesitó de realizar lubricación alguna, gran parte de los fluido vaginales de la Señora Karla habían resbalado hacia el culo, por lo que la penetración fue limpia, sin obstáculo alguno, solamente provocando un pequeño grito en la Señora Karla al sentir un leve dolor, provocado por aquel inmenso animal que inauguraba esa ruta de placer.

    Pocos segundos después la sensación de dolor de la Señora Karla se convirtió en una sensación placentera, lo que la invito a comenzar a moverse hacia adelante y hacia atrás, como queriendo participar en la dirección de la penetración.

    Nuevamente comenzó el sonoro sonido de la pelvis de Don José chocando con las enrojecidas nalgas de la Señora Karla, quien había pasado sus manos hacia atrás, abriendo sus nalgas, como invitando a pasar con comodidad al intruso de carne.

    Fueron ruidos secos las últimas embestidas de Don José, antes de tornar su semblante rígido, en señal de una franca explosión de esperma dentro del ano de la Señora Karla, la cual al darse cuenta en una última elevación de su excitación le gritaba:

    K: Si papito dame tu leche!!!

    Don José no pudo alargar más el momento, paro el movimiento, apretando fuertemente las nalgas de la Señora Karla expulsó una enorme cantidad de leche, misma que desbordo el ano de la Señora Karla.

    Poco a poco fue alojando la fuerza en sus manos, al tiempo que se incorporaba lentamente, se hizo hacia atrás un par de pasos y empezó a recibir grandes dosis de realidad, su mente trabajaba a mil por hora, pensaba que de un momento a otro recibiría un reclamo o una acusación por parte de la Señora Karla.

    Esta se incorporó, lo miró fijamente a los ojos, mientras se acercaba a él, le coloco un beso entre la boca y la mejilla, y le hablo al oído:

    K: Te estaré esperando el próximo domingo.

    Tomo su vestido con una mano y se dirigió a las escaleras, desnuda, solamente con su collar de piedras y sus zapatos de tacón, comenzó a subir los escalones mientas gruesas gotas caían al piso desde su ano y su panochita.

  • Me dejé follar por el amigo de mi hijo

    Me dejé follar por el amigo de mi hijo

    Me llamo Julieta soy una madura de 60 años, llevo separada ya algunos años y desde entonces no he tenido parejas sentimentales ni sexuales, soy bajita de estatura, morena, aún conservo buena figura y no aparento mi edad, soy caderona y de pechos grandes, la verdad que no me faltan pretendientes y de todas las edades, desde jovencitos me han propuesto follar hasta hombres ya ancianos, pero nunca me he animado, siempre los rechace aunque debo aceptar que algunos de los jóvenes casi me convencen y si me llegó a calentar la idea, al llevar años sin sexo obviamente tengo necesidad pero me abstuve siempre.

    Tengo un hijo de nombre Julio, él tiene 40 años, aun no es casado pero tiene su novia, ella se llama Liz y es buena chica, hace un par de meses mi hijo organizo una fiesta para su cumpleaños, la organizó en casa de uno de sus amigos el cual conozco de hace años aunque nunca cruzamos más que un saludo, no conozco mucho de él, se llama Joel, es gordo y tatuado, tiene un aspecto de maleante, se que es casado, es atractivo por su imagen ruda pero también provoca algo de miedo.

    Unos días antes de la fiesta mi hijo y su novia me invitaron, en un principio me negué porque no me sentía animada a ir y convivir con personas más jóvenes que yo, sin embargo nunca salgo y ante la insistencia acepte ir, solo que sería de quedarse allá ya que la casa quedaba un poco lejos de donde vivimos, el día de la fiesta procure vestirme un poco juvenil para no sentirme tan vieja a lado de los amigos de mi hijo, incluso mi nuera me ayudó, me puse un mayon negro, botas y una blusa blanca escotada, no me sentía muy convencido de la blusa porque como soy de tetas grandes sentía que enseñaba todo, pero la novia de mi hija me convenció de que me veía linda, al llegar a la fiesta mi hijo me presentó con todos sus amigos y amigas, note que sus amigos al saludarme me veían descaradamente las tetas, me sentí incomoda pero a la vez me sucedió algo que no esperaba, en el fondo me gustaba causar morbo en estos jóvenes, que ya eran maduros, todos tenía la misma edad que mi hijo.

    Después mi hijo me presento con José y me saludo muy amable, hasta de beso y me dio un abrazo, sentí como me apretó de más y me repego el miembro, no supe qué hacer, solo lo tomé como algo normal, también me presentaron a su esposa, una chica muy amable, me quedé con ellos en la mesa y me ofrecieron una cerveza, yo no estoy acostumbrada a tomar, y no lo hago porque sé que el alcohol me desinhibe y no lo controlo, de joven cuando tomaba siempre terminaba metiéndome con alguien, por eso deje de beber durante años y cuando lo hacía no pasaba de un par de cervezas y ya, la fiesta estaba muy animado, empezaron a bailar cumbia en un principio y varios amigos de mi hijo me sacaron a bailar.

    Notaba como me comían con la mirada y la verdad ya no me sentía incomoda, me halagaba sentirme admirada, cuando no bailaba platicaba con Liz la novia de mi hijo y la esposa de José, me sirvieron la segunda cerveza y luego la tercera y la cuarta, sabía que ya me estaba pasando de mi límite pero me sentía alegre y me la pasaba bien, mi hijo platicaba con sus amigos, para ser una fiesta en donde yo era la más vieja no me sentía mal, empecé a entonarme y me sentía muy alegre,

    Entonces comenzaron a poner reggaetón, obviamente yo no sabía bailar eso pero me reía de como bailaban el perreo al ser un baile sexual muy descarado, en eso la esposa de mi hijo me jaló y me invitó a bailar, como ya estaba entonada y quería integrarme acepté, habían hecho un círculo y se turnaban las parejas en el centro, fue entonces cuando pasaron a mi hijo y luego Liz su novia que ya andaba peda me aventó a mí, todos gritaban y yo no sabía bailar muy bien, pero empecé a mover las caderas como había visto que lo hacían, todos me gritaban báilalo, báilalo, mi hijo me tomó la cintura y sin pena me recargo su pito al compás de la música, yo solo reaccione correspondiendo al baile.

    Después salimos y entro otra pareja al círculo, ese acto me hizo choque, me había excitado, con el alcohol y el calor que empecé a sentirme mojada, pero me sentía mal porque me había calentado con mi hijo y eso no estaba bien, lo que era un hecho es que me sentía cachonda, después cambiaron de música y me saco a bailar Joel, sentía como me apretaba de más, y me preguntaba cómo me la estaba pasando, me miraba descaradamente las tetas y en algunos movimientos tocaba mis nalgas, como me sentía cachonda la verdad que yo me hice como si no pasara nada, después baile con otros amigos de mi hijo y todos me andaban queriendo manosear y seducir, yo sabía que el alcohol me estaba jugando ya una mala jugada, me sentía muy cachonda.

    Eran alrededor de las 12 de la noche y me sentía peda, pero aún consciente, así que le dije a mi hijo que me sentía cansada y que ya me quería ir a dormir, mi hijo le preguntó a Joel donde me podía ir a dormir y aunque me rogaron que me quedara un rato más, ya no quise, sabía que ya estaba perdiendo el control, así que me llevaron a una recamara en un tercer piso, al parecer era un cuarto de visitas, me acompañó Liz y Joel, me recosté en la cama y me dieron una frazada, la verdad que ya me iba tambaleando de lo peda, me quite los tacones y me quede en posición fetal, apagaron la luz y se salieron, después de una media hora, no podía dormir, me sentía muy peda y cachonda, mis pensamientos daban muchas vueltas.

    De repente escuché pasos en el pasillo, y que se metieron al cuarto, era Joel, mi corazón empezó a latir muy fuerte, no sabía qué hacía ahí, él primero me habló como 3 veces y yo no respondí, no sé por qué, me hice la dormida, sentí como se sentó a lado de mi en la cama, y me movió un par de veces y tampoco respondí, no sabía que hacer, solo hacerme la dormida, me sentía nerviosa, cachonda y peda, en eso sentí que empezó a acariciar mis nalgas por encima de la cobija, quería levantarme y reclamarle pero a la vez, me sentía tan caliente que disfrutaba que me estuviera masajeando el culo, después sentí que me descobijo la parte de arriba y comenzó a sonar sobarme las tetas por encima de la blusa, yo me sentía nerviosa y cada vez más cachonda, mis pezones ya estaban duros, estaba disfrutando la manoseada de este cabrón, después me metió la mano debajo de la blusa y el bra, y sentí esas manotas amasar mis chichotas, quería gemir pero me aguanté, después me descobijo por completo, y comenzó a acariciarme las nalgas sobre el mayon, sentía sus dedos por toda mi cola y los metía por encima de mi panocha, me masajeaba rico.

    Yo estaba que reventaba, este cabrón ya me tenía bien cachonda, en eso sentí que empezó a bajarme el mayon poco a poco, al principio hasta salte de miedo y nervios, pero seguí haciéndome la dormida, el se detuvo pero al ver que yo seguía supuestamente dormida continuo, ya tenía el mayon por debajo de las rodillas, tenía el culo al descubierto, sentí como empezó a meter sus dedos directo a mi panocha, yo estaba chorreando, al sentir sus dedos no pude evitar sacar un gemido, y no soportaba, se detuvo tantito pero después siguió, me estaba masturbando, en eso detuvo y escuché como abría su ziper y desabrochaba su pantalón, sabia que era demasiado no podía dejar que me cogiera, pero a la vez no podía resistir necesitaba un macho, me terminó de sacar el mayon con cuidado y luego bajo mi calzoncito, intento meter su pito y oh sorpresa este güey se cargaba una vergota grande y gorda, incluso me asusté, no sabía si esa cosota me iba caber, trataba de metérmela con cuidado pero no podía muy bien por mi posición.

    La verdad que ya no pude con la calentura, sólita sin voltear a verlo, me di vuelta y me empine, él se detuvo imagino que se asustó con mi reacción, pero a mi ya no me importaba nada, necesitaba que me penetrara, sin mirarlo le dije métemela papi, hazme tuya! Enfilo ese pitote y poco a poco se fue deslizando en mi panocha, era enorme pero me lo trague completito, me empezó a embestir y ambos gemíamos, me estaba dando una buena parchada, después de tantos años sin hombre, ya no me pude resistir, no me importaba si alguien escuchaba o me cachaba mi hijo o la esposa de este cabrón, me encantaba la verga y la de este joven era suculenta, estaba decidida a comérmela toda, fue cuando le dije date vuelta, ahora yo arriba, se recostó y me quite la blusa y el bra, dejando saltar mis hermosos melones, sin decirle nada más solo mirándolo fijamente me monte y poco a poco me fui sentando en semejante verga.

    Yo me sentía poseída, me empecé a mover y dejar toda mi energía ahí, no había fallado en años, y esa verga me estaba haciendo feliz, esa verga en ese momento era mía, de nadie más, me empezó a besar y a morder mis pezones negros, sin duda ahora era yo quien le daba una enorme cogida, acelere mi ritmo, ambos sudábamos y gemíamos hasta que tuvimos un orgasmo, quedé rendida sobre él.

    Después de un par de minutos le pedí que se fuera y le dije que nadie debía enterarse, aunque probablemente eso iba a ser imposible, le di un beso y me dijo que le encantaba y que quería que se repitiera, le dije que si pero que se portara bien y a nadie le dijera lo que había pasado, le pase mi número y lo corrí, después me cambié, arregle un poco la cama y me quede dormida.

    Al día siguiente temprano me fue a despertar Liz, y me dijo que ya nos íbamos, sentí que me veía un poco raro, quizás el olor del cuarto delataba un poco lo que había pasado pero nunca me preguntó ni me dijo nada, todos dormían aún, así que solo salimos y nos fuimos.

  • Cogida por el albañil

    Cogida por el albañil

    Hola soy Ishtar, tu hotwife favorita. Mi esposo y yo decidimos, construir una biblioteca de estudio para nuestras hijas, por lo que el proyecto se llevó a cabo, bajo la supervisión del Arquitecto Diaz, el cual siempre nos ha entregado buenos trabajos, transcurrido un tiempo, llego el día del famoso colado, el Arquitecto y el maestro de obras contrataron, como es la costumbre varios albañiles. Aquel día comenzaron muy temprano a trabajar, y mi casa olía a cerveza, sudor, mezcla, cigarro e incluso un toque de hierba. El día del colado fue entre semana, un martes, por lo que mis hijas se fueron temprano a la escuela, mi esposo iría al trabajo y yo también me dirigía a laborar. Al ser el Arquitecto amigo de la familia, dejamos todo en sus manos, por lo tanto, no tendríamos preocupación por el trabajo y dejar sola nuestra casa.

    Aquel martes, me bañe muy temprano, para salir a trabajar, me puse un mini vestido demasiado ajustado, color vino, que me llegaba hasta la mitad de mis muslos y al caminar y sentarme se me subía dejando ver mis deliciosos muslos, de la parte superior cubría mi espalda, hombros y brazos, con una tela negra pero transparente, me coloque una medalla que me regalo mi suegro, use unas medias color carne muy sexis, acompañada de unas zapatillas color negro con blanco, que tenían la punta abierta, dejando ver mis dedos, con una altura de unos 10cm, si de por si soy alta aquellos tacones, me hacían ver un monumento de mujer. Mi intención fue salir antes de que comenzaran con el fin de evitar ensuciarme, mis hijas hicieron lo mismo, me despedí de mi esposo, toda la familia regresaríamos hasta la noche y justo cuando me disponía a salir, llegaron los albañiles, los cuales al verme caminar muy sexi, quedaron con la boca abierta, -buenos días señora- me dijeron mientras cautelosamente miraban mis piernas y cuerpo, su mirada de deseo no podían disimular -buenos días muchachos-

    Al ser día de colado, llegaron varios albañiles nuevos, lógicamente nunca los había visto, eran en su mayoría jóvenes, delgados y unos 3 albañiles físicamente marcados, aspecto que consiguieron gracias al tipo de trabajo que hacen, Me retire subí a la camioneta que me dio mi marido por aniversario, al subirme medio molestias para arrancar y el maestro de la obra, se acercó y me dijo desea que la ayude -me puse algo nerviosa- pero para mi fortuna arranco y me fui de mi casa. Llegando la tarde de aquel martes, mi jornada laboral termino y me dirigí a mi casa, estaba sumamente exhausta y solamente quería llegar a descansar, acostarme en mi cama, y beber un buen café negro y caliente. Llegue a mi casa, a las 18:30pm aproximadamente y para mi sorpresa mi marido, no había ido a trabajar estaba tomando, con el arquitecto y el maestro de la obra, -le dije buenas tardes- y respondieron, decidí ingresar a la sala, y me dirigía a mi cuarto, cuando escuche que se despidieron, el Arquitecto Diaz, me llamo, Verónica, aquí te dejo a Joel, ya no puede mantenerse en pie, y le dije ok, bueno nosotros nos vamos, fui a cerrar la puerta, y mi marido quedo recargado en la escalera, como pude lo lleve a la recamara y quedo profundamente dormido.

    Me disponía a desvestirme para colocarme mi bata, cuando tocaron el timbre, imagine que se le había olvidado algo al arquitecto, abrí y para mi sorpresa era uno de los musculosos albañiles, -buenas tardes señora, soy Santiago el chalan del maestro albañil, en la mañana colamos y se me olvidaron unas cosas, puedo pasar, le dije claro, un tanto cortante, pues me encontraba con cierto estrés, se dirigió a la obra, a sacar sus cosas, fue cuando decidí ir a revisar la obra, pues no la había visto, me encontré a Santiago, acomodando sus cosas, le dije y estos bultos de cemento, cuando se los llevaran a lo que respondió, no se decirle señora, son los que sobraron, eran unos ochos bultos divididos en dos filas, -le gusto como quedo, me pregunto y le respondí que si- me le quede viendo llevaba una camisa sin mangas y las venas de sus bíceps y tríceps parecían reventar, me pregunte que mas le reventaría, y sonreí, a lo que él me contesto con una sonrisa sin imaginar que estaba pensando.

    El albañil, ya estaba alcoholizado, era de estatura media, fuerte, moreno, algo agraciado, olía mucho a sudor, lleno de mezcla, y un toque de hierba, fue cuando sentí despertar mi lujuria, -me dijo bueno me retiro señora, si ya no se le ofrece nada- me dijo sin quitar la vista de mis piernas que por mi mini vestido se veían arriba de medio muslo. Le contesté: es todo gracias. Ya nos dirigíamos a la puerta de salida. Cuando hizo como que revisaba sus cosas, y entendí la señal y le mencione creo si se me ofrece otra cosa- no supe en que momento mi boca traiciono a mi pensamiento- mi señor estaba dormido en casa, y mis hijas en unas horas llegarías, además los vecinos podrían percatarse, se acercó y con sus grandes brazos, me tomo de la cintura, señora desde que la vimos en la mañana nos gustó, estuvimos platicando de usted, el maestro ya nos había dichos que usted es hermosa y sabrosa, pero no la imaginábamos tanto, -le dije, y que platicaron de mi-. Uff chula, si te cuento, pero lo que mas platicamos, fue que quedaríamos por tenerte abierta de piernas, cogerte analmente, te vistes muy sensual, se ve que eres cachondísima.

    Una vez terminado de decir esto, se acerco y me beso y le correspondí el beso, al ponerme sus manos en mi vestido, lo ensucio, ya no me importaba la situación, mi cuerpo pedía sexo. Es usted muy guapa y tiene un hermoso cuerpo… Una corriente eléctrica recorrió toda mi espalda al sentir su fuerte mano sobre mi muslo, poniéndome chinita y emitiendo un leve sonido aaah. después, dirigió su mano a mi vagina y levantando mi puti vestido pasó sus dedos por mis labios vaginales que ya estaban húmedos por mi excitación acumulada, hizo a un lado mi pequeña tanga y metió dos dedos, estaba tan lubricada que entraron con facilidad, al tiempo que empezaba a mover su cuerpo restregando su pene totalmente duro en mi cuerpo y su lengua se metió en mi oreja en forma libidinosa, causándome un estremecimiento que recorrió todo mi cuerpo. Me tienes bien caliente, te tengo tantas ganas que no me importa que tu esposo este en casa, eres preciosa y estás muy rica valdrá la pena… tu vagina está húmeda, te está gustando, así que disfruta, empezó a mover los dedos dentro de mi vulva, di un respingo y un gemido salió de mi boca delatando el placer que sentí.

    Un nuevo gemido fue mi respuesta, sus dedos entraban y salían de mí con rapidez, literalmente me estaba copulando con ellos, mis fluidos mojaban sus ágiles dedos apretaba los labios para no gemir, todo mi cuerpo temblaba, me dejé llevar, dejé de poner resistencia, estaba en sus manos, al notarlo buscó nuevamente mi boca, me dio un beso profundo, riquísimo, nuestras lenguas se entrelazaron, mordía mis labios, los succionaba, un beso tan apasionado que sentí que me derretía. Su boca bajó a mis pechos, rozaba con sus dientes un pezón a través del vestido, me pellizcaba el otro, lo estiraba, los apretaba y masajeaba, los lamía y succionaba con pasión, el mini vestido, se manchaba por completo, sentí que perdí la razón, sus labios ardientes continuaron el recorrido, llegaron a mi ombligo, lamiendo y succionando cada centímetro de mi piel, siguió, pronto llegó a mi entrepierna.

    Que rica panochita tienes putita, que rica estás- exclamó al tiempo que iba a desabrochar el vestido, le dije, no porque me voy a ensuciar toda, mejor súbelo y así lo hizo, subió mi vestido hasta la cintura, me despojó de mi prenda íntima y empezó a lamer mi vagina, lamía mis labios vaginales succionando mis fluidos, encontró mi clítoris y lo empezó a lamer y succionar, sentía tan rico que ya no me importó y gritaba desesperada, estaba en el paraíso, deslizó un dedo lubricándolo con mis fluidos y lo llevó entre mis nalgas hasta rozar mi orificio trasero, masajeaba mis arrugados pliegues en forma circular, como si quisiera dejarlo liso, empujó lentamente, sentí como mi culito se abría e iba entrando su dedo por el estrecho conducto, suspiré y abrí más mis piernas invitándolo a que me lo metiera más profundo, estaba en éxtasis. Aaah, muchacho, que rico- exclamé.

    Me excitas mucho, quiero comerte toda, estás bien rica, tienes un culo increíble y aunque estrechito dilata bien, se nota que ya te estrenaron la colita. -en mi mente dije, uuuf si supieras que desde los XV años, y he metido hasta dos vergas negras en mi ano- me subió a la fila de cemento, me coloco en medio de ellas, tomando mis piernas las empujó contra mi pecho haciendo que levantara más el culo, dejándolo totalmente vulnerable a su ataque y su boca se hundió entre mis nalgas, sentí su lengua lamiendo mi ano y tratar de perforarlo, mis pliegues cedían y su rugosa y caliente lengua se colaba en mi interior, hundió su cara y succionó mi esfínter, ya no pude aguantar más, sentí que mis piernas se aflojaron y torrentes de placer recorrían mi cuerpo, empecé a convulsionar con su cara bien metida entre mis nalgas sin darme tregua.. Mientras sus dedos no dejaban de estimular mi clítoris. Me corro, me corro, me corrooo- grité, todo mi cuerpo se retorcía y mis ojos se pusieron en blanco, como en un trance. Apartó su cara de mi ano y goloso absorbió mis fluidos sin dejar escapar una gota. Eso es amor, dame tu miel, exclamo.

    Poco a poco mis espasmos fueron disminuyendo de intensidad y caí exhausta sobre el cemento sentía mi cuerpo muy sensible y sin fuerzas, todavía temblaba, mi respiración estaba agitada, el orgasmo había sido muy intenso. Indudablemente era un gran amante, pensé que este hombre era puro fuego. Se bajo el pantalón junto con su bóxer y se recostó sobre mi cuerpo y buscó mi boca, su boca sabía a mi vagina y a mi culito, un sabor exquisito, esto me excitó mucho, me giré quedando frente a frente debajo de él, su pene era largo, grueso y sus venas igual de marcadas que sus brazos, aunque un olor un tanto desagradable surgía del miembro. Su verga quedó en la entrada de mi vagina y ayudado por mis jugos vaginales fue introduciendo la cabeza dentro de mí, que rico sentí, se sentía caliente y dura, me quemaba por dentro, tomándome de los muslos me los dobló hacia adelante mientras me iba metiendo su miembro centímetro a centímetro sentía como me iba abriendo y entrando ese enorme, grueso y rico falo, ya llevaba la mitad enterrado en mi vagina, buscó mis pezones y se dedicó a chupar, lamer y succionar, me sentía en el paraíso, en un movimiento de caderas empujó su pelvis y me lo enterró todo, hasta los testículos, sacándome un grito de placer, me sentía tan llena, tan plena, tan suya, que rico me lo hacía, estaba siendo penetrada por el albañil sabiendo que mi marido estaba durmiendo en casa y con el riesgo que representaba que en cualquier momento pudieran llegar mis hijas y ver cómo me tenía!!! me daba tanto morbo, me hacía sentir tan excitada que empecé a mover mis caderas en forma circular y Santiago inició sus arremetidas, metiendo y sacando su gran trozo de carne, gemía y gritaba como loca, me empalaba profundamente y su pelvis se pegaba completamente a mí, sentía como rozaba mi clítoris y sus testículos chocaban con mis nalgas, de mi vagina seguían fluyendo mis jugos por los deliciosos orgasmos que me producía!!

    Su pene entraba y salía de mí causándome un placer exquisito, definitivamente era un experto, entre gemidos y gritos pedía que me lo metiera más profundo, que me diera más duro y más rápido, mis manos se posaron en sus nalgas y lo empujaba contra mi cuerpo para que me la metiera fuerte y duro, era una sensación inexplicable, tener su grueso miembro dentro de mí, era inaudito, le estaba siendo infiel a mi marido estando él en casa, ya no me importó, me lo hacía de una forma alucinante. Aaag, Dios mío, que ricooo, aaah, sigue muchacho más duro, aaagh, ¡¡¡así aaagh!!! Veía su cara, gruñía de placer, se había puesto roja, me veía con una mirada libidinosa, pervertida, sonriendo al ver cómo me hacía gozar y gritar de placer, a medida que arreciaba sus embestidas, su frente escurría sudor, pensé que pronto estallaría en mi interior, faltaba poco, cuando de pronto saca todo su pene de mi vagina. Yo ya estaba sucia por dentro y fuera, las embestidas hacían que el aire hiciera que de los bultos de cemento ingresar a mi concha, el cual quería quitar pero ese miembro duro no me lo permitía, sus manos llenas de mezcla, ya habían dejado mi cara sucia, que rico cogíamos en el colado.

    Aaagh, espera nena, espera, agh, me vas hacer correr y todavía no quiero, antes tengo que romperte ese lindo culo que me tiene loco desde la mañana. Me dijo para que no te sigas ensuciando y para que el aire no siga metiendo cemento en tu vaina, déjame acostarme, y así lo hizo en las dos filas del cemento, como pudo me ayudo a subirme y comencé a cabalgarlo analmente -aaaah su prieta y gorda verga entro en mi ano- y yo me daba ricos sentones en ese miembro, después subí mis piernas para darle una mejor altura y más placer al coito -que rico cógeme así, le decía, no te detengas- nuestras carnes chocaban, su pene y mi ano se unían en un solo frenesí, -no sabes cuantas veces en el día, pase imaginándote cogiéndote y creí que ya nunca más te volvería ver- -ya me tienes aquí montada, baby, disfruta- me empujaba con sus toscas manos y así me penetraba, duro muy duro, mi ano ya lo sentía irritada, pedía un tiempo. Pero mi lujuria, no quería que paráramos, estaba encima de mi semental, penetrándome, yo agache mi cara para podernos besarnos. Mientras el tocaba mis senos, escuche tocar el timbre, pero no me importaba quien era, no quería que nada nos detuviera, me estaba dando ricos sentones, cuando sentí que la punta de mis tacones rompió el bulto de cemento y se enterraron, por lo que provocaron que me enterrara de un solo golpe su verga, -uff fue delicios- nos reímos por el cemento roto, y el polvo ya entraba por todos mis agujeros, por lo que Santiago dijo, te voy a cargar.

    Me tomo de la cintura, puso mis manos en su cuello y me cargo, que rico era cabalgar ese miembro -aaaah, duele, pero me gusta, sigue así mi amor- -claro que si perra- me daba sentones en ese miembro, que me destruía analmente, hubo un momento en que solamente quede ensartada, y él me mordía muy rico los labios, nuestros cuerpos bañados en sudor combinados con la mezcla del colado sumado a los líquidos que comenzaban a salir de nuestros cuerpos, hacían una escena de lujuria extrema. Me hacía estremecer yo perdí la noción del tiempo, pero ya estaba obscuro y solamente se escuchaba los sonidos de nuestros cuerpos y los gemidos muy ricos. Inmediatamente me recargo contra uno de los castillos, y yo seguía ensartándome su enorme varilla, unos minutos después me bajo y me dijo quiero ponerte en cuatro mi vida.

    Lo voy a ser suave señora, no quiero lastimarte, al contrario, quiero que goces para que me recuerdes con gusto, no tengas miedo y me acarició las nalgas con cariño. Sentí como puso su pene entre mis nalgas y me pincelaba toda la rajita, presionaba justo en la entrada de mi culito y la retiraba, estaba tan excitado que chorreaba algunas gotas de semen, sentía tan rico que me fui relajando, la caliente cabeza acariciaba mi ano, una suave y tersa caricia con su duro trozo de carne , un contacto tan íntimo y delicioso, su mano presionó mi vientre haciendo que levantara más mis nalgas y en ese instante sentí que mis pliegues se abrían y entraba la cabeza, di un grito y un respingo de puro placer, me encantó como me abrió con su achatado glande. Efectivamente me la había metido muy suave, a pesar de su grosor, no me dolía, mi ano ya que estaba acostumbrado al diámetro de mi penes negros y le dio cabida al grueso miembro de Santiago sin demasiado esfuerzo, me lo empezó a meter lentamente empujando rítmicamente su cadera hacia mí jalándome con sus fuertes manos en mi cadera, mis pliegues se iban abriendo con un ligero hormigueo, sin dolor distendiendo mi estrecho agujero, metiéndomelo cada vez más profundo hasta que sentí sus testículos pegados a mis nalgas.

    Listo preciosa fue más fácil de lo que pensé y movía su pene en círculos dentro de mi estrecho y apretado culito. -se ve que tienes mucha experiencia puta- Empezó a bombearme, lento y profundo, la sacaba hasta dejar sólo la cabeza y me la clavaba hasta el fondo, cada que me clavaba sentía que me faltaba el aire y gemía al momento que me la sacaba, dentro y fuera, rozando mis paredes por dentro y haciéndome vibrar de placer, ay perra, me está volviendo loco darte por tu culo, toma, toma, aaagh, te voy a reventar el culooo… Fue arreciando las embestidas entre mis gritos, jadeos y el ruido de mis nalgas chocando contra su pelvis plap plap plap. -te cogería diario, que suerte tiene el cabron de tu esposo- Aaagh movía mi cadera acompañando sus ricas y duras embestidas disfrutando tan delicioso coito anal… puse mi dedo acariciando mi clítoris diciéndole: ¡¡sigueee dame maaas duroo!! Si preciosa, ya viene, te quiero dejar bien servida, aaah, que nunca olvides esta cogida, ya no aguanto, ya viene la leche.

    Metió su mano entre mis piernas y me frotó el clítoris, todo mi cuerpo se estremeció y empecé a retorcerme de placer al tiempo que estallaba en un poderoso orgasmo, sentía que mi vagina escurría a chorros y corrientes eléctricas recorrían mi cuerpo, mis ojos divagaban y mi saliva escurría por la comisura de mis labios, ambos gritábamos y gemíamos, arreció todavía más sus embestidas a un ritmo endemoniado, literalmente me estaba reventando!!!, hasta que en una última embestida dio un gruñido y me lo enterró en lo más hondo estallando en mis entrañas, sentía los chorros de su ardiente y espeso semen en lo más profundo de mi culito, disparando uno tras otro, inundando mis intestinos!! Me desplomé sobre el cemento, toda desfallecida, con la respiración entrecortada, mi corazón parecía salirse de mi pecho, el albañil se recostó sobre mi cuerpo, sudoroso, poco a poco su miembro fue vibrando con menor intensidad hasta que la sacó y un chorro de semen escurrió entre mis nalgas y piernas acompañados de mis líquidos internos. Mientras me dio un beso muy cachondo.

    Le dije gracias por la cogida, el agradeció con un beso en la boca, saco un cigarro y comenzó a fumar, me dijo –aun no termino vamos por el segundo round, me acerco su miembro que estaba en el periodo refractario, yo lo iba a limpiar con mi vestido para quitarle los fluidos internos pero no me dejo: así perra, ahora resulta que eres fina- sonreí y comencé a mamarlo, los olores de mi ano y su semen, se habían mezclado como el agua y cemento, tenía un olor intenso, pero no me importo y seguí chupando ese falo poderoso, que ya se volvía a levantar, solamente se escuchaba –aaag,  —intentaba no ahogarme, cuando Santiago comenzó a orinarme la boca, cara y vestido, -desgraciado, ya me ensuciaste más- nuevamente introdujo su verga y me tomo del cabello, me jalaba muy fuerte, mi pelo ya estaba lleno de mezcla, luego me cargo e hicimos el famoso 69, mi vagina nuevamente, tenía la mezcla del colado, y me mordía mi Monte Venus, me bajo y tiernamente lamia mi vello vaginal, fumo cigarro y le soplo a mi vagina, sentí un aire rico lo mismo hizo con mi ano, le echo el humo del cigarrillo. Después observo una caguama que dejaron y sirvió en unos vasos sucios, la cerveza, accedí y bebimos, mientras fajábamos, nos acabamos rápido el envase, al dejar mi celular en mi cuarto, no sabía que hora era, por lo que le dije vamos a copular o vendrán mis hijas.

    Nuevamente me subió y el vestido, -dijo espera, y con su brazos fuertes hizo una especie de cama con los bultos de cemento, me acomode y con su pene totalmente erecto se colocó entre mis piernas y colocándolas sobre sus hombros me lo metió de una sola estocada hasta el fondo haciéndome gritar y gemir tanto de sorpresa como de placer al sentirme totalmente llena con semejante falo tan grueso!!! Sentía mi vagina abrirse al máximo y su duro miembro se deslizaba por todo mi canal vaginal gracias a lo bien lubricado que estaba por mi anterior orgasmo. Así estuvimos un rato el albañil, dándome con vigor haciendo entrar y salir su grueso pene de mi vagina una y otra vez, mientras acariciaba mis senos mientras nos besábamos, hubo un momento de terror cuando mi marido grito -Verónica- nos quedamos petrificados y Santiago cerró los ojos, pensando en que lo iban a golpear, después de unos segundos de intensidad que se nos hicieron eternos, levantamos la mirada y vimos que mi marido estaba recargado en la puerta de la sala, gritándome, pero no veía la escena de sexo, entre su esposa y el albañil ya que estábamos acostados en el patio donde se colocó. Uuuf Santiago, y yo respiramos profundamente, le dije déjame ir a verlo, me baje el vestido y cuando llegue a ver a mi marido ya dormía en las escaleras donde se encontraba durmiendo.

    Fue cuando sentí el miembro duro de Santiago, me dijo al odio, déjalo ya se durmió, -no tienes que irte, le dije-y el muy temerario, me subió el puti vestido y me ensarto la verga en mi ano, no podía creerlo, estaba cogiendo en frente de mi marido, “digna escena de una productora del porno”, mientras Joel dormía borracho, el albañil Santiago me hacia el amor, y me hizo varias embestidas hasta que le dije que fuéramos al patio, pero el muy cínico me recargo en el sillón de la sala y me continuo penetrando, me mordí muy duro los labios para no gritar, caímos en el sillón, y lo ensuciamos, le dije por favor, vamos al patio, él lo entendió pero salimos caminando y me iba ensartando, literal, caminaba con una verga en mi ano. -ese momento de intensidad de adrenalina a ser descubiertos, me puso super cachonda, y acomode en mi cama de cemento y continuo penetrándome muy duro, mientras me mordía la espalda.

    Mientras destrozaba mi ano, metía sus dedos en mi vagina, y jalaba mi clítoris, con delicadeza y después con fiereza, me estuvo dedeando muy rico, sentía un gran placer, me mordía mis labios en señal de satisfacción, que rico copulábamos, éramos animales irracionales, guiados por su celo, nos apareábamos sin importarnos nada, era nuestra naturaleza, que rico teníamos sexo, fue cuando gimiendo de placer grité “Me corro…” fueron las palabras que entre gemidos se me escaparon… Y efectivamente me corrí con tal intensidad que bañé los bultos de cemento y Santiago me mordía el lóbulo de mi oreja y me decía al oído: ¡¡¡que rico coge señora!!! ¡¡¡El mejor palo de mi vida!!! Y arremetió fuerte. Eres una diosa de la sexualidad, me encantas, le dije gracias amor, tú también eres un gran semental.

    Después, le pedí que el se acostara en la cama improvisada de bultos de cemento, lo hice acostarse boca arriba con las piernas separadas y comencé a acariciar y besar sus muslos hasta llegar a su entrepierna, chupé uno a uno sus testículos, recorría con mi lengua todo el tronco de su potente miembro y metí su glande y una buena parte de su pene en mi boca sintiendo sus fuertes palpitaciones en mi paladar mientras mis uñas acariciaban sus testículos haciéndolo bufar diciendo: Oooh eres una experta… que rico lo mamas señora!!! Y cogiendo con sus manos mi cabeza la movía de arriba abajo haciendo que su grueso miembro entrara y saliera de mi boca al ritmo que el deseaba. ¡¡¡Sacó de mi boca su aún erecto pene y acostándome boca arriba sostuvo mis piernas con sus brazos y me lo metió duro de una sola embestida sintiendo sus bellos rosando mi pubis me lo había clavado completamente llegando hasta el fondo de mi vagina!!!

    Así lo hicimos por un largo periodo de tiempo, mientras metía su miembro, con sus dedos acariciaba mi monte Venus, mientras nos besábamos, fue cuando lo orine, la cerveza me produce que me den ganas de orinar, después sentí como llegue al orgasmo y llene de mis fluidos el miembro y los testículos del albañil. Me sentía en el quinto cielo con esta tremenda copula que me daba, gozaba al máximo al sentirme totalmente llena por su vigoroso y grueso pene, sus besos y caricias me tenían con la líbido hasta arriba pidiéndole más y más, que rico polvo nos estábamos echando. Y así siguió penetrándome su pene ya había destrozado mi vagina y ano. Fue cuando dijo ya me voy a venir pero quiero dejártelos en tu boca. Se levanto y me puso de rodillas, se jalo su miembro, yo lo ayude con unos lengüetazos en su glande y frenillo, aaah perra, cuando aquel miembro parecido a un volcán, expulso los espermatozoides, todavía salió una cantidad considerable, el albañil Santiago, me lleno de su semen cremoso, sus fluidos ingresaron directamente a mi boca para formar parte de mi ser, y los que escurrían de su verga los lamí, y los bese, para después tragármelos, mientras sudábamos y ambos, gemíamos -aaaah, esto es la gloria señora- tardamos en recuperar el aliento, y fue cuando recuperamos la consciencia, Santiago se vistió y yo baje mi puti vestido, estábamos bañados en sudor, ya era noche, él se despidió muy tiernamente con un beso y me dijo te volveré a ver, y le respondí, claro amor, y pregunte, por cierto cuanto les debe mi marido, aún falta liquidar, y Santiago respondió, sí aún falta un pago, le mencione y si les pago con sexo, jaja, dijo claro, preciosa. Me beso mis manos y con cautela salió de la casa.

    Bien adolorida por la cogida ingrese a la sala, mi marido ya estaba en la habitación pues sus ronquidos se escuchaban muy fuerte, quise limpiar el sillón, con un trapo, pero estaba adolorida, por lo menos taparlo para otro día limpiarlo y que nadie se diera cuanta, cuando me dirigí al patio para conseguir el trapo entraron mis hijas. Y dijeron, madre que te paso, mírate estas toda sucia, -me quede en silencio, no sabía que decir, fue cuando les dije es que su papá había tomado con el arquitecto y maestro albañil, y que por lo borracho no podía subir, y cuando lo quise ayudarlo a subir me tiro, caí en el patio donde colaron, por eso estoy sucia, -que mal, déjame ayudarte, gracias hijas, parecieron creerme, y les dije que en el sillón estaba su papa, durmiendo y después se subió que me había ensuciado el patio y sillón de la sala.

    -Bueno hijas me voy a bañar- eran las 23 pm, cogí un buen tiempo con el albañil, subí al baño y justo cuando me iba a quitar el vestido, me di cuenta que mi tanga no estaba, fui rápido a buscarla y estaba en la cama de cemento, uuuf, Dios Mio, me sentí aliviada, ingrese a la ducha y tarde en bañarme, tenía mucha mezcla del colado, polvo, fluidos del albañil, al salir de la ducha, me coloque una bata y me dormí. Al siguiente día, en la tarde, aproximadamente a las 18pm, mi familia estaba en casa, y decidimos ver como estaba el colado, y al llegar al patio donde está la obra, mi marido dijo con sorpresa: aaah caray, estos bultos no estaban tirados, se encontraban en dos filas- le dije quizás, el maestro albañil, los acomodo, pero como estabas muy borracho no recueras- el replico, pero están mojados y tienen unos hoyos, pequeños, (claro eran mis fluidos y los hoyos se los había hecho la punta de mis tacones) quedo pensativo, y lo abrace le dije continuemos observando la construcción, mientras yo recordaba ese lugar donde yací con el albañil, mis fluidos se podían ver y oler, fue cuando mi hija Livia dijo -huele muy feo- ya no aguanto vamos para la sala- mi esposo dijo apenado, si hija, es que los albañiles son poco higiénicos, entremos, justo cuando íbamos a salir, Estefani dio un grito fuerte, “mamá tu medalla, se encuentra tirada aquí” me quede pasmada, y mi marido dijo, por que esta aquí, Livia dijo: quizá te la robaron, y se les olvido, pero mi marido dijo, no, tu traías puesta esta medalla ayer, Verónica, que pasa, me quede seria, y dije, “pues tu me la has de ver tirado cuando vine a ayudarte a que ingresaras a la casa, te pusiste necio y forcejeamos, y todavía me gritas, Joel apenado, sintió pena y dijo tienes razón amor, discúlpame el muy incrédulo me creyó. Me hinque para recoger la medalla que me regalo el amante de mi suegro y que se me había caído cuando copule con el albañil, una sonrisa pícara se esbozó de mi rostro, me traiciono la lujuria, recordando aquella cogida- mi medalla llena de mezcla, la puse en mi mano, aquella medalla era testigo de mi infidelidad y de la gran cogida que tuve con Santiago el albañil, mi marido no sospecho nada, no obstante sentí una mirada acusadora de mi hija Estefani, quizás ella relaciono los hechos, de que me encontró sucia, los bultos de cemento en forma de cama y mojados, probablemente sospecho que tuve sexo con el maestro albañil pero en realidad fue su ayudante.

  • Mi primera vez con mi cuñado (2)

    Mi primera vez con mi cuñado (2)

    Buen día, hoy les traigo una continuación de mi historia, de mis inicios en el sexo. Como a acordarán tuve una propuesta de mi hermana de hacer un trío con su novio Gustavo, a cambio yo podía acostarme con él un par de veces, para adquirir poco mas de experiencia, y además de sacarme mis calenturas. El único problema que me estoy volviendo adicta a él, no podía negar que no quería dejar de hacerlo, tenía cierto temor de que después del trío ya no pueda disfrutarlo más, por lo que quería sacarle el mayor jugo posible. Un fin de semana voy a su casa de Melisa a visitarlos de sorpresa, no sabía que ella tenía un compromiso, llegando la noche, ayudo a producir, ponerle maquillaje, algo sutil, ella tenía una cena con amigas, seguida de ir al cine. Mi hermana se retira, murmurando en mi oído, cuida de mi hombre, con guiño incluido.

    Yo quedando a solas con mi cuñado, ni planeandolo me hubiese salido así de bien, me fui a poner ropa para excitarlo, arriba una remera negra sola, sin nada abajo, que se me marquen los pezones, una cola less de encaje roja bien fuerte, un short elastizado blanco, por otro lado, estoy casi toda depilada, excepto por un corazón que hice en mi zona púbica bien delicadito y chiquito.

    Terminamos de cenar, él intentó levantar la mesa, yo le dije, dejame a mi, yo me encargo, busque ocasiones para tocarlo, incluso me cruzaba sobre él, me miraba completa hasta elogiarme, con un leve toque quede sentada sobre él comenzamos a besarnos, una de sus manos me tomaba de la cintura, la otra recorría mi cuerpo, con destino mis tetas, yo ya estaba empapada mi entrepierna bien mojadita, su mano bajó, me acariciaba mi conchita, me desnudaba con lujuria, sacó mi remera, bajó mi short y mi ropita casi arrancándola, como si hubiesen pasado semanas desde abstinencia, me besaba y fue bajando por mi cuello, se detuvo en mis tetas, su lengua recorría el pezón, me las chupaba cambiando de una a la otra, me enloquecía, me levantó llevándome sin dificultad, me tiro a la cama, de mis pechos siguió bajando hasta detenerse en mi vagina, su lengua jugaba en mí, por dentro, por fuera, mientras me hacía el oral me miraba fijamente todo eso me vuelve loca, con dos dedos me masturbaba, me hacía arquear la espalda de placer, solo podía agarrarlo de la cabeza, me penetro el ano con la lengua, intercambiaba el oral entre mi conchita y mi culito, estallé con varios orgasmos continuos.

    Él tenía una remera ajustada, un pantalón deportivo, abajo no tenía nada, abajo solo se depila la zona púbica y testículos, se fue desnudando y yo lo ayudaba. Le pedí que se acueste boca arriba, yo de costado le empecé a hacer un oral, su pene ya estaba bien erecto, bien duro, mientras lo masturbaba con las dos manos, me levantó poniéndome encima de él, en un 69, mientras me atoraba con su pija, me comía otra vez mi conchita, metió un dedo en mi colita, lo hizo anteriormente pero esta vez sumó dos dedos, inevitablemente intenté gritar, pero su pene opacaba mi grito, con una mano le masajeaba los testículos, con la otra lo masturbaba, desde la base hasta donde estaba mi boquita, lo chupaba, lengüeteaba su cabeza sobre todo en el frenillo, eso se la ponía al palo, notaba su rigidez y como se hinchaban sus venas, intenté hacer garganta profunda, pero no puedo aún, me cuesta, además su pene se va engrosando hacía la base, eso me dificulta más. Ya no aguanté más, pedí que me lo metiera, me acosté boca arriba, empezamos de forma clásica, abrí mis piernas él se ubicó sobre mí, comenzó a cogerme, con ritmo suave de menor a mayor, mientras nos besábamos, sabía cómo hacerme llegar con sus movimientos, un orgasmo detrás de otro, mis uñas arañaban su espalda, era inevitable, me encantaba hacerlo, sentirlo adentro mío, de estar recostado sobre mi, se arrodilló, levantó mis dos piernas poniéndolas sobre uno de sus hombros, la penetración era profunda, sumado su intensidad y que siempre me hacía tope, me hacía gritar.

    Él se acostó boca arriba, yo comencé a montarlo haciendo la vaquerita, quebraba la cadera recorriendo el largo de su pene, eso lo volvía loco, yo con mis manos en sus pechos clavaba mis uñas, él me tomaba de la cadera, subía a mis tetas, esta pose me hace llegar fácil, el contacto de mis partes, con su cuerpo me excita y me pone a mil, perdí la cuenta de cuántos orgasmos seguidos tuve, sentía que me mojaba tanto como si me hubiese hecho pis encima, de estar sentada, me recosté para poder besarnos, con sus manos en mi nalgas, sentí unos dedos colarse en mi culito, le pedí que sea suave, su pene en mi conchita y unos dedos en mi culo hacían mucha presión en mi interior, jugar con mi ano era algo que siempre me calentó, lo disfrutaba.

    Gustavo me preguntó al oído con su voz sensual y grave, en vez de tener mis dedos en tu colita, no te gustaría tener mi pija? Eso lo venía pensando hace un tiempo, siempre que jugaba con sus dedos y lengua me calentaba. Yo respondí, si quiero, pero se podrá?? Él me dijo, si con mucha paciencia y suavidad. Si querés intentarlo en perrito o en cucharita, son para mí las dos mejores para iniciar una colita. Yo dije elegí vos, me dijo, bueno ponete en cuatro.

    Estaba muy ansiosa, no sé porque tenía tantas ganas de que me penetre por detrás, sabía que me iba a doler y eso me calentaba más de lo que estaba. Gustavo se paró atrás, primero me hizo otro oral, su lengua iba de mi concha a mi culo, jugaba haciendo círculos con sus dedos, lengua y me los metía, hasta ahí no dolía, abrió mi culito y me echó un lubricante, vaselina o algo similar, me lo desparramó por mi cola, se veía brillosa y resbaladiza, me tomó de la cadera y me embestía mi conchita, espero a que tenga un orgasmo para empezar a trabajar sobre mi agujerito, sentí la presión de su cabeza por fuera, empujó suave hasta que me entró, di un gemido fuerte, me estaba abriendo mi culito, yo lo estaba disfrutando tanto o quizás más que él, me dolía bastante, pero no quería parar. Gustavo me decía Mica tenés un culo muy estrecho, me encanta. Cada vez me embestía más, me tenía tomada de la cintura. yo mordía la almohada, su verga en mi culo me lo estaba dilatando.

    Después de un par de bombeos estaba llegando al clímax, tuve un orgasmo muy fuerte, distinto al vaginal, me temblaban las piernas. Gustavo, me giró, me puso al borde boca arriba, con las piernas abiertas, él me cogía la concha un rato más, hasta que se centro en mi cola, me lo metía despacito y se movía de menor a mayor mientras me tenía las piernas y me las abría, yo no podía hacer otra cosa más que terminar y gemir. Me puso boca abajo, arrodillado, me penetró por atrás, yo le gritaba sí rompeme el culo, él me tiró del pelo y me cacheteaba el culo, yo gritaba de placer, Gustavo me dijo así te gusta mi putita? Yo le respondía con un si y dame más, me pegó unas cachetadas, aumentó el ritmo. Él no se contuvo más, metió cada centímetro de su pene en mi culito, sus testículos chocaban en mi cola, me estaba destrozando mi culo. Me dijo estoy por terminar, yo entre gritos le pedí que me acabe adentro, él aguantó más, sentí su intensidad aumentar, como si quisiera atravesarme, su cuerpo impactaba con el mío, se detenía en lo mas profundo cada vez que me bombeaba leche, mi culo abierto, estaba dolorida, él salió de mí, yo me acosté sobre su pecho, recuerdo que me abrazó, sin darme cuenta me dormí. Me desperté y Meli estaba apoyada en mí, me dijo no tenía lugar del otro lado, las dos sonreímos.

    Así termina mi segundo relato, si me animo publicaré el tercero. Muchas gracias por leerme.

  • Mi nuevo vecino (parte II)

    Mi nuevo vecino (parte II)

    Ya pasó cerca de un mes y un poco más desde que me mudé aquí, ya me acostumbré de cierta manera a mi nueva vida, si bien aún hay algunas cosas que no sé cómo buenos restaurantes, calles o bares, tengo la suerte de tener un muy sexi vecino y su amable padre que siempre que necesito algo ellos me pueden ayudar. Constantemente intente sacar charla a Franco, este solo me brindaba pocos segundos de su tiempo, aparentemente es un hombre bastante ocupado.

    Me frustraba la situación, nunca me costó tanto coquetear con un hombre, cada vez sumaba intentos fallidos de acercarme, sin embargo, descubrí el patrón, por lo general cuando salía en la noche a cenar o comprar algo aproximadamente a las 20 podía encontrar a aquel hombre afuera fumando. Por lo tanto, empecé a vestirme de manera más provocativa para poder llamar la atención, salía con leggins pegados, shorts o directamente salía sin ropa interior con el fin de llamar su atención. Alguna vez si pude sentir que su mirada me seguía, pero no era muy seguido, y nunca lo suficientemente descarado como para poder convencerme a mí misma de ser más atrevida. Constantemente llamaba la atención de los demás hombres en la calle, e incluso al señor de la tienda, todos me miraban menos Franco.

    La situación me frustraba, y noche tras noche me masturbaba pensando en aquel hombre, me centré tanto en el que no había dado chance a ningún otro hombre que conocí en mi aun corta estancia en la ciudad. Necesitaba follar, me sentía sola, y mis ganas no disminuían sin importar cuantas veces por semana me masturbara. Por lo que tome la decisión de que el sábado más próximo saldría a algún bar cercano y buscaría encamarme con el primer hombre de buen ver que se me acercara.

    Llego la noche en la que planeaba no dormir sola. Me maquille, use un labial rojo intenso que remarque mis labios, lo cual me hace ver bastante sexi por mi blanca piel, planche mi pelo de manera que se viese lacio y más largo. Pensé en salir sin ropa interior para llamar más la atención de mi futuro amante, pero preferí no ser tan descarada, terminé usando ropa interior negra que combinaba a la perfección remarcando mi figura cuando los pasos estén adelantados. Me puse un vestido pegado corto que llegaba al borde de mi rodilla y tenía un buen escote, si bien no destaco ni en tener un trasero o senos muy grandes, lo compenso con mi rostro inocente y atractivo.

    Llegue a un bar que estaba a unas calles de mi casa, tome asiento y me pedí un trago. Era bastante peculiar aquel lugar, ya que había personas de todas las edades, desde grupitos muy jóvenes, de unos 18 años, hasta hombres y mujeres de aproximadamente 40 años supongo. Pasaron unos 5 minutos y ya vi que había varios hombres mirándome, hasta que uno se dispuso a acercarse y conversar. Tristemente este galán no era de mi estilo, se notaba que era muy joven, y tenía su labia que serviría con una chica de su edad, pero no conmigo, rápidamente capto el mensaje de que no estaba interesada en él y termino retirándose, primer galán bateado.

    No paso mucho tiempo hasta que un chico de aparentemente mi edad se acercó, logro sacarme conversación, claramente era alguien interesante, además que era bastante simpático, Parece que tendría mi galán de la noche, no paso mucho cuando me invito a dejar el bar para irnos a un club cercano para poder bailar, propuesta que acepte. Llegamos al nuevo lugar y nos dispusimos a pedir más alcohol, y bailar cada uno con su vaso en mano. Seguía pasando la noche, y conforme más vasos terminábamos más caliente se volvía el baile. Nuestros cuerpos se encontraban muy pegados, además que ambos ya teníamos una buena cantidad de copas. Le di la espalda y pegué mi cintura lo más cercano a su entrepierna, empecé a sentir como un bulto crecía lentamente. No pude evitar que una sonrisa se dibuje en mi rostro, sabiendo que mi plan estaba funcionando a la perfección. Sentí como sus labios se acercaban a mi oreja y dijo las palabras mágicas.

    – Vamos a un lugar más tranquilo

    El calor de ambos nos obligó a acercarnos a un callejón, en el cual nos empezamos a besar desenfrenadamente. Sentía como de manera salvaje la mano de mi acompañante empezaba a presionar y apretar mi trasero. Cerraba los ojos y sorpresa, se me vino la imagen de franco, quería que sea franco el hombre que estuviese haciendo eso, manoseándome, y disfrutando mi cuerpo. Me sentí muy mal, no quería tener sexo con este chico, quería a Franco, moría porque fuese Franco. No pude seguir con eso, entonces busqué una excusa para poder zafarme de la situación.

    – Oye perdón, estoy en mis días fértiles

    Como perro totalmente desesperado me empezó a decir que usaría condón, o que terminaría afuera. Me negué y empecé a pedir que frenara, no me sentía cómoda en esa situación, lo terminé separando. Claramente era un chico respetuoso, porque freno de inmediato y vi en su rostro cierta tristeza que me causo ternura, le di un beso y le di mi número. Me acerqué a su oído y le dije que esto lo terminaríamos otro día. Era un chico interesante, me gustaría conocerlo, tal vez salir por un café con él, pero de momento, tenía una cuenta pendiente con mi vecino.

    Volvía a mi casa aproximadamente a las 3 am, muy frustrada, dado que tenía todo para cumplir mi objetivo y fui yo la que termino echándose para atrás. Llegaba a mi hogar y veo en la calle a mi vecino fumando. Me sorprendió ya que era bastante tarde y él estaba afuera. Me acerque para saludarlo y le pregunte si me invitaba un cigarro a lo que el con una sonrisa me pasaba uno.

    Franco – Parece que fue una buena noche, ¿alguna conquista? – Exclamaba con una sonrisa amigable

    Tatiana – No, parece que no llame la atención de ningún chico- Mentí

    Franco- No creo, una chica tan simpática yo creo que llamaría la atención de cualquiera

    Me sonroje, era la primera vez que me hacía un alago, le comenté porque salía a fumar, a lo que me comento que su padre sufría de cáncer en el pulmón, por ende, no podía fumar cerca de él. Empezamos a charlar y conocernos mientras terminábamos los cigarros. Cuando vi que iba a prender un cigarro más le pregunté si no prefería entrar a mi casa para evitar el frio, así seguíamos con la charla, y que no había ningún problema con que fumase dentro.

    El acepto mi invitación, dentro mío sentía un calor creciente, obviamente, mi plan no era solo charlar y fumar. Mientras entrabamos me puse a pensar que tal vez mi plan de no dormir sola, puede concluir en éxito.

    Nos sentamos en mi sillón con un cenicero cerca, charlamos de temas triviales, nos conocimos más, pasaban los minutos y yo moría por lanzarme y comerme sus labios, pero tenía miedo de sufrir otro rechazo, era mejor tantear el terreno y asegurar la victoria. Empecé a mover mis piernas con la intención de llamar su atención e invitarlo a que se atreva a algo. Tuve la idea de hacer caer la caja de cigarrillos, me pare y la levante muy sugerentemente, de manera que pueda ver mi trasero y ver si se atrevía a algo. Me levante y senté nuevamente, con mucha frustración al ver que nada paso, estaba equivocada, cuando vi su entrepierna note que un bulto estaba ahí.

    Lentamente me acerqué más a él, y sentí como ponía su mano en mi pierna. Lo vi a los ojos y le sonreí, el asustado quito su mano.

    – Perdón no debí hacer eso

    Antes que continúe empecé a besarlo de manera desesperada, un beso locamente húmedo y desesperado. Conforme avanzaba el deseo más mío que suyo nuestras manos iban tanteando de seguir haciendo más intensa la situación, no podía más, termine subiendo encima de él. Ni bien me puse encima suyo sentí como su mano fue directo debajo de mi vestido a mi trasero, simplemente nos estábamos besando y ya me sentía chorreante con ganas de sentirlo dentro mío. Empezó a besar y morder suavemente mi cuello, lo cual definitivamente termino enloqueciéndome, cosa que género que mi cuerpo empiece a moverse, de manera que mi entrepierna genere un roce constante con su bulto. Estaba segura que mi humedad sería tan grande que podría mojar su pantalón.

    No podía más, lo agarré de la mano y lo dirigí hacia mi habitación, ni bien llegamos proseguí a bajar sus pantalones y quitárselos, cosa que lo dejo únicamente en ropa interior. Me arrodille y empecé a besar y dar leves lamidas por sobre su ropa interior generando que el emita leves gemidos que no hacían más que calentarme más. Baje lentamente esa última prenda que evitaba que vea mi premio. Su miembro no era muy gordo, pero largo sí que era, llegando a medir fácilmente lo mismo que un vaso de vidrio de esos que te dan en gala. Tenía semejante espada enfrente mío, no aguante e intente meterlo a mi boca de un solo intento, cosa que no pude. Ante ver el tamaño empecé a lamerlo de punta hasta sus límites mientras con mis manos jugaba con sus testículos. Después de un rato así intente nuevamente meterlo entero a mi boca, e inicie con el movimiento de meterlo y sacarlo, en ocasiones intentaba meterlo entero, cosa que al final no conseguí por el tamaño, golpeaba mi garganta cada vez que intentaba. Cuando por fin me di por vencida lo retiré de mi boca y proseguí a darle un beso a la punta. El sabor salado de su liquido pre seminal era algo que me encanto, por lo general no disfruto de ese sabor, pero esta ocasión, después de tanto fantasear con esto, lo sentí como un manjar.

    Me pare y me dispuse a dejar caer mi vestido relevando mi ropa interior negra que combinaba a la perfección. Ni bien deje caer la ropa el quedo algo embobado con la imagen unos segundos, el procedió a plantarme un beso que podría decir que era más romántico que salvaje. Aprovechando su cercanía le saque la polera dejando ver ese cuerpo, no trabajado, pero si cuidado, el cuerpo perfecto, no muy musculoso, pero no descuidado.

    Me alzo en sus brazos plantándome otro beso, este más salvaje que al separar nuestros labios dejaba ver un hilo de saliva colgando. Me recostó suavemente en la cama y bajo directamente a besar mis muslos, intercalaba besos con lamidas, lamidas con mordidas, sentí hasta nervios cuando mis bragas eran retiradas. Un beso suave en pleno clítoris y una gran lamida en plena raja, me encontraba en el cielo en aquel momento, cuando empezó a lamer y succionar con su boca mi clítoris pensé que duraría unos cuantos minutos antes de venirme, error, porque ni bien introdujo dos de sus dedos en mi sentí todo mi cuerpo vibrar, sentía mi primer orgasmo.

    Subió hasta que su rostro estaba a mi altura, lo vi a los ojos, y estaba preparada para sentir otro beso caliente, pero sentí de la nada como su miembro se introducía de golpe en sexo. No pude evitar dar un grito que parecía más gemido por la combinación de sensaciones entre dolor y placer. Sentía su moviente leve dentro mío, mientras sus ojos miraban mi rostro fijamente, la sensación de que me estén observando tan detenidamente mientras tenía sexo me hizo sonrojar, lo cual provoco en él una sonrisa. Poco a poco empezó a aumentar su velocidad y su dureza al punto que cuando menos esperaba puso mis piernas a la altura de sus hombros haciendo que cada estocada sea mucho más profunda. En el ambiente solo se escuchaba el palmoteo que nuestros cuerpos generaban con cada penetración y mis gemidos que con cada movimiento suyo eran más fuertes y constantes. Sentir como el tiraba todo su peso contra mi cuerpo, sentirlo tan profundo en mí, sentir aquel choque de sus testículos contra mis nalgas, y aquel sonido como si estuviéramos aplaudiendo, era más de lo que esperaba con este hombre.

    La posición se sentía delicioso, pero yo quería tomar el control, me dispuse a acostarlo y subirme encima suyo, puse su verga dentro mío y de una sola estocada lo metí en mí. Empecé a cabalgarlo de manera violenta, cada vez más rápido, sentía como mis senos rebotaban consecuencia de la velocidad. Estaba tan cerca de desfallecer, sentí otro orgasmo y caí rendida en su pecho.

    Con voz autoritaria me ordena ponerme de rodillas para recibir su líquido, pensé en dar otra cesión de sexo oral, pero ni bien empecé a jugar con su herramienta cuando sentí su leche caliente cayendo a mi cara y parte en mi pecho, con mi dedo limpié lo que había caído y lo dirigí hacia mi boca, saboreando aquel peculiar y viscoso sabor. Terminé mirando a sus ojos y solo pude sonreír, me sentía feliz, no solo conseguí a un amante para la noche, si no conseguí al amante que yo quería.

  • Una aventura con un alumno (2)

    Una aventura con un alumno (2)

    Después de tener una aventura con mi alumno Martin, las cosas mejoraron para ambos en la universidad. Martin comenzó a mejorar en las notas de las asignaturas del curso hasta que recupero el trimestre, mientras yo recibía un reconocimiento de la facultad de empresas los compañeros siempre me preguntaban cómo era que Martin sacaba excelentes notas en las asignaturas yo siempre respondía que él se estaba esforzando por salir adelante pero yo sabía que era lo que pasaba.

    Seguí dándole asesoría a Martin en su casa de las cuales casi siempre terminábamos follando. Un buen día por motivo del incremento de casos del Covid mi esposo y mi hijo mayor fueron hospitalizados y mi hijo menor estaba en otra ciudad por motivos de trabajo, lo cual me sentí muy sola claro que la familia llamaba todos lodos los días para saber sobre la salud de mi esposo y mi hijo .pasaban días y no tenían ningún avance, un día cuando iba saliendo a comparar unas cosas al mercado recibí una llamada pensé que era del hospital pero resulto que era Martin para preguntarme como estaba, conversamos un rato y le conté la situación que me había pasado, Martin me consolaba diciendo que mi esposo y mi hijo eran fuertes e iban a salir de eso.

    Pasaron 2 semanas y seguían sin novedad, en esos días Martin me llamo y me dijo que nos encontráramos en su casa yo le respondí que no era el momento en esos días me volvió a llamar Martin y lo invite a cenar a mi casa me sentía sola así que esa noche llego Martin en su auto y lo guardo en un parqueadero cerca para evitar comentarios ciertos comentarios ,al entrar Martin y cerrar la puerta de la casa me beso, así que serví la comida y cenamos, luego de comer, miramos una película esa noche no pasó nada y se fue temprano.

    Al mes salió mi esposo y 10 días antes lo hacía mi hijo del estado en que se encontraban aunque estuvieron algunos días más hospitalizados así que le pedí ayuda a mi cuñada para que los cuidara mientras yo seguía trabajando en la casa dando las clases virtuales. Al descender los casos de covid volvieron las clases alternadamente unos días iba a dar clases a la universidad y otras las daba virtual. Un buen día después de darle las clases a Martin y terminar follando me disponía a bañarme para irme a casa cuando Martin entro al baño y me hizo arrodillarme para meterme todo su pene en mi boca, quedando unos segundos que parecían eternos, sentía ahogarme, seguidamente comenzó a follarme la boca, después me puso de espaldas a la pared del baño y me lo metió por detrás: ¡se sentía delicioso tener su pene en mi ano!, dilatándomelo, hasta que comenzó a moverse, pausado y, luego de otro momento de espera, comenzó el mete y saca, primero despacio y ya poco a poco hasta el fondo, golpeando sus testículos con mi pubis en cada embestida que daba.

    Se agarraba de mis caderas y aumentaba la velocidad de sus penetraciones, bufando del placer que sentía: Yo sacaba mis caderas hacia atrás, yendo a su encuentro, para sentirlo hasta adentro, metiendo mi mano entre mis piernas, acariciando mi clítoris y sus testículos. El por su parte, metiendo su mano por debajo de mi cuerpo, me acariciaba mis senos, estimulando mis pezones erectos, poniéndome nuevamente a mil.

    Me estuvo perforando por un largo tiempo, hasta que le dije que ya no podía, que estaba agotada, que ya terminara y él, agarrándome de las caderas una vez más, empezó a bombearme con fuerza, diciéndome que:

    ¡Voy a venirme Aurora, me voy a vaciar…, en tu culo…, voy a llenártelo de lechita…!, y me puse a acariciarme mi clítoris, para venirme al mismo tiempo que él, hasta que…, ¡nos venimos de manera conjunta, los dos!

    Después de eso nos bañamos los dos y luego salí para vestirme y salir para mi casa hasta otra clase tiempo después.

    Un fin de semana se organizó un paseo de familia pero con la excusa de que tenía que calificar unos trabajos y organizar la casa me quede sola Esa noche llame a Martin y le dije que estaba sola, Martin no tardó en llegar, al entrar Martin comenzó a besarme con mucha pasión, a apretar mis pechos, mi cadera, sobar mis nalgas y yo igual con él, nos fuimos a mi cuarto y comenzamos a desvestirnos, entonces con mis manos comencé a masajear su pene, sentí una necesidad muy intensa de chupárselo, y así lo hice, baje y mi lengua lubricaba la cabeza de su pene en toda la superficie, le besaba y chupaba la base, el tronco y la cabeza de su pene.

    Martin algunas veces me sujetaba la cabeza para que su pene quedara más tiempo dentro de mi boca, unos minutos después comenzó a descargar su semen en mi boca, inmediatamente fui al baño y me limpie de la corrida, seguidamente Martin se recostó en la cama y justo cuando iba a montarlo, me dijo primero, siéntate en mi cara. -Dios mío, que rico, su lengua entro directamente en mi vagina. Así se quedó varios minutos succionando mientras yo gozaba como una loca. Inmediatamente, se colocó encima de mí, me abrió las piernas e introdujo en mi vagina su poderoso instrumento, aaag, grité desesperadamente, mientras que le colocaba mis piernas en su espalda, ofreciéndole mi sexo abierto, y grité – que rico.

    Posteriormente nos pusimos de pie, me acaricio mi vagina y le respondí con un beso en la boca. Para después ponerme en cuatro patas y le pedí que me cogiera, que quería más entonces empezó a cogerme bien duro y yo a gritar sin que me importe nada. Gritaba que siguiera, que no parara y cuando ya estaba por terminar me la saco, y me sentó en la cama y me la puso en la boca para que se lo chupe un rato. Luego me acostó boca arriba, al borde de la cama, me la volvió a meter empujando para que entrara toda y levantándome las piernas empezó a moverse fuerte hasta que terminé. Cuando se dio cuenta que terminé me bajó de la cama y me hizo chupársela hasta que me terminó en los pechos.

    Ese fin de semana Martin me la metió en la sala, en la cocina, en mi cuarto, en los cuartos de mis hijos haciéndome gritar.