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  • Quiero que me manoseen en el tren

    Quiero que me manoseen en el tren

    Hoy quiero compartirles una fantasía que tengo desde hace mucho tiempo. Me encanta leer hentai y ver porno donde las chicas se meten al tren y las manosean hombres mayores.

    Me gusta imaginar que es un día caluroso, la excusa perfecta para ponerme un top algo finito que deja que mis pezones se marquen muy bien en la tela y los deja muy sensibles al toque. Llevo una falda corta, rosada, que a veces se levanta y deja ver que no llevo panties.

    Cuando entro al vagón está lleno de señores que no paran de mirarme hasta que entro. Me alegra un poco ver que solo estaba yo, así no debo compartir con nadie.

    Todos terminan de subir y bajar del tren las puertas se cierran un señor se me acerca, se pone delante mio, demasiado cerca, puedo sentir mis pezones rozando en su pecho, puedo ver como mira mis pechos, me muevo un poco para que la fricción sea más evidente, su pene comienza a ponerse duro debajo de sus pantalones. Él me hace sentir pequeña pues él es más alto que yo, estoy nerviosa, toda sonrojada pero sus manos van a mis pechos apretandolos suavemente, acariciandolos, no puedo evitar gemir suavemente, eso hace que el hombre suba mi top y use sus dedos para jugar con mis pezones delante de todos.

    Pensé que no puedo estar más mojada siento algo duro y grande en mis nalgas, otro señor estaba frotando su pene sobre mí, podía sentir su pecho contra mi espalda, sus manos recorrían mis caderas mientras el otro hombre aprovechó para chupar mis pezones, estaba completamente prendido a ellos, mi mano se dirigió a clitoris, me encantaba sentir ese pene duro frotandose en mí. El hombre levanta mi falda y aprieta mis nalgas suavemente, ahora puede frotarse mejor, para este punto otro hombre está masturbandose por toda la escena, le pido que se acerque y con mi mano tomo su pene para seguir yo misma con el trabajo.

    Puedo sentir lo mojada que estoy pero no aguanto más, quiero sentir esos penes en mi boca así que me pongo de rodilla y los hombres me rodearon, algunos acariciaban mi cabello, otros mi rostro, otros mi pechos, los apretaban justo como me gustaba. No podía evitar gemir cuando sentía sus grandes manos sobre mi cuerpo.

    Me sentí empapada cuando todos sacaron sus penes duros y grandes solo para mí, no sabía por donde empezar, quería probarlos todos. Uno a uno comencé a darles besos desde las puntas hasta las bases, estaba disfrutando de toda la atención, les encantaba cuando soltaba gemidos, susurraban cosas sucias en mi oído, algunos me pedían por favor que deje que me metan sus penes dentro mío por primera vez, cualquiera o si tenía mucha suerte y me portaba muy bien podría sentir todos.

    Uno de ellos se cansa de esperar a que atienda a los otros así que empuja a los otros mientras me pide que abra la boca, le pido que sea bueno conmigo ya que no me gustan las cosas rudas, promete que va a tratarme como su princesita así obedezco sacando la lengua, gemí alto cuando sentí ese pedazo de carne en mi boca, lo comencé a chupar como pude, la saliva chorreaba de mi boca cayendo a mis pechos, los otros hombres estaban masturbandose furiosamente mirando esa escena, otros estaban de rodillas prendidos a mis pechos, chupando mis pezones mientras yo rogaba que no me la quite nunca de la boca.

    Con mis manos tomé los penes de los hombres que estaban parados aún para poder masturbarlos, quería tener toda esa lechita para mí. Siento un gran orgasmo viniendo a mí cuando siento a esos hombres jugando con mi vagina, sus dedos entrando y saliendo, dandole golpecitos a mi clitoris es demasiado, suelto un gemido alto allí es cuando los hombres apeovechan para dejar su lechita sobre mis pechos, en mi boca y en mi cara.

    Uno de ellos me ayuda a ponerme de pie aun atontada por mi orgasmo, me levanta con sus fuertes brazos y me ensarta su pene en la vagina, se siente tan bien que no puedo ni pensar, quiero que siga así hasta cansarme, me encanta sentir como mis pechos se restriegan en su pecho, como los hombres manosean mi cuerpo como si fuera una muñequita. Quiero quedarme todo el día ahí recibiendo la lechita en la boca.

  • Me cojo a una doctora puta

    Me cojo a una doctora puta

    Me llamo Yessid, tengo 19 años y les voy a contar de como le reventé el culo a una doctora. Para empezar siempre he tenido un físico decente mido 1.83, cuento con una polla de 19-20 cm mientras, la doctora de unos 28 a 30 años con un culo paradito y unos senos medianos pero respetables mide aproximadamente 1.62 y es de tez clara.

    Por motivos de un dolor lumbar que tuve en esa semana tuve que ir al médico y todo transcurrió relativamente normal hasta que la doctora me pidió ingresar al consultorio ahí la veo de pies a cabeza y no pude evitar sentirme deseoso por aquella mujer, me le quería tirar y comermela enterita a la doctora que le vamos a llamar Sara.

    Entro y Sara me hace las preguntas de rutina pero de una manera coqueta le indicó la zona donde me duele y procede a empezar a chequearme con leves «caricias» un poco mas alejadas de lo normal mientras yo me voy acercando y excitando de a poco en eso me pregunta con voz seductora:

    Que tan activo eres en tu vida sexual?

    Yo: la verdad un poco menos de lo que me gustaría (mientras analizó su esbelta figura con aires de codicia)

    Sara: deberíamos arreglar eso no lo crees? (Pregunta en un tono más picaresco)

    Yo: supongo que deberías ayudarme en aquello (respondo mientras ella se acerca un poco y se infla hacia mi)

    Entre tanto la doctora se aleja y me receta unas pastillas y corregir mi postura, cuando está apuntó de llamar al siguiente paciente le digo con voz deseosa.

    -No que me ibas a ayudar en aquello.

    Ella intenta retroceder pero mi mano más ágil que cautelosa la agarra de la cintura y la acerco a mi cuerpo, sus senos se golpean contra mi pecho y me excito aun más ella me responde con una voz casi que quebrada:

    -Quiero ver que tanto eres capaz de hacerme

    Y acerca sus manos a mi pantalón para bajarme la cremallera, antes de que se pudiera agachar la tono del cuello y le doy un beso delicioso mientras ella mueve la lengua de una manera espectacular. Empiezo a quitarle la bata mientras ella me va dando masajes en mi verga le descubro la bata para descubrir un brasier rojo y una tanguita del mismo color. Le dije:

    -Ya estabas planeando follar hoy putita

    Ella: si lo tenía planeado y te tocó el premio gordo amor.

    Yo: y donde reclamó esa deliciosa recompensa

    Ella se voltea y se quita la tanga hasta los tobillos y me dice:

    -acá está mi vida

    Y le penetró ese culo en forma de corazón y gime con un grito que rápidamente silencia tapándose la boca esto provocó en mi un efecto embriagador a lo que le digo después de una nalgada.

    -Que rico grito zorra

    Ella: quieres que te de otro corazón? Entonces apartarme el culo como a la ramera que soy.

    Luego de partirle el culo Sara se arrodilla y dice en voz preocupada.

    -Ohh, creo que tienes mucha leche en los huevos como tu doctora tendré que sacártela.

    Y me la empieza a mamar como una profesional, sin arcadas ni mucho menos mientras me la chupa me corro en su boca y se lo come todo y mientras se limpia los labios me dice:

    -A la camilla te has portado muy mal te tendré que dar tu medicina

    Al ver en sus ojos recelo de dominante me abalanzó hacia ella y le chupo esos perfectos pezones erectos y le digo:

    -A ti es la que te voy a inyectar tu medicina

    La levantó y empiezo a follarla como nunca.

    Empezó a gemir y decirme “doctor soy tu puta y tengo la concha fácil inyectame tu leche por fa”. En esto tiene un orgasmo y le inyecto su leche.

    Exhausta me masajea las bolas mientras me dice tienes que venir regularmente cielo esa verga necesita estar más activa con lo buena que es me la desayunaria todos los días.

    Al final no se si fue por el ruido y retrasos que causo la cambiaron de zona y termine perdiendo el contacto de Sara la putidoctora.

    Mas puti relatos si les gustó o me quieren dar material para otros relatos déjenme correo en comentarios Chao.

  • Aventura de bienvenida

    Aventura de bienvenida

    Hola, me gustaría hacer una breve presentación sobre mi, me llamo Isidora, soy actualmente médica cirujana en un hospital privado, tengo 28 años bien llevados, mido 1.61 soy bajita, ni delgada ni gordita, en forma, de cabello color chocolate, de carita delgada y rasgos finos, labios rosa algo carnosos, de pechos más bien pequeñitos, unas peritas de agua, pero lindos de pezones muy sensibles, que suelen erectarse en los momentos más insólitos, no tengo guatita, de caderas anchas, y nalgas pronunciadas, piernas lindas y muy blancas como mi cuerpo entero, de pies exfoliados uñitas naturales cortas.

    Luego de esta pequeña introducción de como soy, me he atrevido a relatar algunas historias de mis aventuras íntimas que he vivido o bien visto en mi vida, en las carreras de la salud, abundan las mentes perversas, hasta yo misma he caído en aquellos caminos algo pervertidos, debido que solemos ver mucho desnudo, se pierde un poco el pudor y la capacidad de asombro jajaja…

    Esto me ocurrió en mi primer año de internado, luego de acabar mis años de estudio en la universidad nos tocan 2 años de internado en un hospital, en mi caso me toco en un hospital muy tenebroso, estaba su fachada muy gastada, llegaba dar escalofríos entrar de madrugada, las luces de la calle estaban apagadas, era una escena tétrica.

    Al entrar me recibió mi doctor guía, que me iba a instruir por 2 años, era un hombre más bien maduro de 55 años, cabello rubio, cuerpo delgado y manos muy grandes, su cara aparentaba 30 años, sin barba, me dio una calurosa bienvenida, juntos al equipo de enfermeras, y mis otras dos compañeras de internado, cenamos algo rápido en el comedor del hospital, me dieron un tour room, por el edificio, había un pasillo lleno de espejos, me sentía aterrada al pasar por ahí, me daba un miedo mirar un espejo y ver algo detrás de mi caminando, debía pasar ese pasillo para llegar a la sala de operaciones, sentía un frío increíble al pasar por ahí…

    Luego me enseñaron mi lugar de descanso, era una pieza de tamaño mediana, con un baño donde había ducha, bañera, y tocador con un gran espejo, no tenía aire acondicionado, y estábamos en pleno verano con temperaturas sobre los 30° grados Celsius, apenas tenía una ventana pequeña de 1 metro aproximadamente.

    Paso aquella jornada rápidamente, estaba exhausta, me tocó ser la de los mandados del doctor por 15 largas horas seguidas sin dormir, eran cerca de las 1 de la madrugada, estaba toda sudada, la ropa de internada es similar a la de las enfermeras, es un pantalón muy delgado y ajustado, que se ve a simple vista lo que llevas debajo tu ropa interior si te fijas bien, está fabricada de un material especial que es repelente al agua y muy flexible, una camisa del mismo material ajustada, junto a una pechera, tenía 4 set de ropa similar.

    Me fui a la habitación de descanso, debía pasar obligatoriamente por el pasillo de espejos, me dio escalofríos nuevamente pasar por ahí, llegué a mi habitación y cerré la puerta, para mi sorpresa el espejo grande del baño estaba justo enfrente de mi cama, al parecer mi compañera lo había movido, dormimos en literas, yo arriba y ella abajo, mi compañera ya estaba dormida, sigilosamente saque mi bolso, saque ropa interior, y mi bata de dormir que nos dan, es del mismo material que la ropa oficial, es como una blusa que te llega hasta las rodillas. Entre al baño, me quite la ropa sudada y la puse en el cesto de la ropa sucia, mientras me quitaba los pantalones, que es lo más complicado de quitar, sentí un frío similar al momento de pasar por el pasillo de los espejos, me sentí algo observada, pero era obvio que estaba sola en ese pequeño baño de 3×3 metros, al desnudarme y entrar a la ducha, cuando tenía el cabello con shampo y los ojos cerrados, sentí ese mismo viento frío por mi espalda baja, era como si algo me soplaba justamente en el inicio de mi trasero, no lo tome en cuenta y seguí duchándome, me seque, puse mi ropa interior y camisa de dormir, me subí a la cama lentamente para no despertar a mi compañera.

    Estaba muy agotada, miraba el cielo blanco, y justo en enfrente de mi el espejo me reflejaba, a mi y mi compañera, habrá pasado unos 20 minutos, y no me dormia, miraba el espejo, y comencé a ver que mi amiga movía sus piernas de forma extraña, como si estuviera dando rodillazos hacia un lado, se le cayó la frezada que la cubría, la pequeña luz que entraba por la ventana del alumbrado público que habían reparado era suficiente para poder ver algo en la oscuridad después de apagar las luces, llevaba un hot pants negro, yo me estaba haciendo la dormida mirando por un ojo, el reflejo del espejo, se coloco boca arriba, flexiono sus piernas y las abrió, veía claramente como entraba su mano derecha dentro de su ropa interior, y lograba escuchar suavemente su agitada respiración, incluso el sonido que produce estar mojada, aquel que suena como estar chacoteando en el agua. Siempre he sido lesbiana, y la situación me pareció excitante sin duda alguna, ella era bella, era mucho más alta que yo, delgada, tenía el mismo tamaño de pechos, y menos de trasero que yo, no podía creer que aquella chica tan seria, se estaba masturbando justo debajo de mi cama, y no se había dado cuenta que yo la estaba mirando…

    Estaba muy excitada, al ver tal espectáculo, pensaba que quizás, ella puso aquel espejo en aquel lugar para que yo la viera de forma intencional…

    La chica no dejaba de acariciarse con su mano debajo del calzón, hasta que se detuvo de un momento a otro, miró el espejo, cerré el ojo con el que miraba, sentí que se estaba moviendo debajo de mi cama, al abrir el ojo, la chica había apilado sus dos almohadas encima de la otra, se había quitado toda la ropa, podía ver su lindo trasero brillar con la luz que entraba, por la sudoración, estaba montada encima de las almohadas con su trasero en dirección al espejo, se le vía claramente su vagina, arqueo su espalda, y comenzó a moverse lentamente sobre las almohadas a montarlas, sin miedo alguno de hacer ruido o que se sintiera que estaba haciendo por el movimiento, la litera casi no se movía, su cuerpo era muy ligero como para hacer ser sentido su movimiento, si lograba sentir su respiración cortada, y pequeños quejidos, no pude aguantarme más las ganas de tocarme, bajo la mano derecha debajo la frezada, podía sentir lo mojado que estaba mi calzón blanco, pase la mano por encima y me quedaron mojados los dedos, metí la mano por debajo, estaba empapada en líquido viscoso, lo use para flotar mi clítoris con los dedos, mientras seguía mirándola a ella disfrutar de la almohada, se sentía tan placentero, que se me olvido que se supone estaba dormida, mis piernas se fueron abriendo solas, hasta que doble las rodillas y era evidente que debajo de aquella carpa algo estaba pasando, ella pareció percatarse, monto la almohada hacia el lado del espejo, dejando ver sus senos saltar al momento de montar, fue acelerando el ritmo, y sin duda, ella estaba mirándome por el espejo.

    Pero no podía ver más que una frezada levantada tipo carpa con movimientos debajo, me excite de una manera alocada, y decidí que me viera, con mi otra mano corrí la frezada, dejando en evidencia que estaba dedeandome, ella se detuvo y miró fijamente el espejo mientras jugaba con su lengua entre sus labios, sacándola, sus muecas fueron un claro llamado hacia mi vagina, me quite el calzón, me acerque más a la orilla donde se viera mejor el reflejo, y comencé a dedearme de forma rápida, donde el ruido de mi mojada vagina fue evidente para sus oídos, ella rápidamente comenzó a montar muy rápido como si su trasero fuera a explotar, esta ves si movía la litera, mientras cerraba y abría sus ojos, y mordía sus labios, mi vagina estaba abierta y siendo dedeada a la vista del espejo, ella podía verla, la excitación fue tan grande, que acabe rápido, y no pude no gemir, y cerrar las piernas, tiritaba todas mis piernas y vientre, tuve un gran orgasmo, ella se dio cuenta, saco las almohadas, y se fue al baño sin decir nada, se ducho, se acostó desnuda, yo estaba empapada en sudor, fui al baño con mucha vergüenza, me duche y me cambié de ropa, quedé tan cansada que dormí desnuda, al despertar por el ruido del celular, ella ya no estaba, su cama estaba ordenada, al ver mi reflejo en el espejo, me había dejado un recordatorio, en mi nalga derecha mientras dormia, me la beso, tenía unos labios rojos marcados, mientras dormia me había besado.

    Me daba mucha vergüenza salir y encontrármela, no entendía mucho su frialdad, por suerte trabajamos en pabellones diferentes, solo nos veríamos por las noches, de descanso, si los turnos concordaban.

    Fue una experiencia muy intensa, para ser mi primer día, tenía la duda que por que ella había puesto el espejo así, ella ya tenia 1 año de internada.

    Y bien, la continuidad de esto la subiré pronto, esto realmente me ocurrió.

  • Mi primera vez… sorprendido

    Mi primera vez… sorprendido

    Hola a todos. Soy Santiago, tengo 18 años de edad, delgado y de 1.65 m. por cosas del azar terminé viviendo en casa de mi tía desde hace poco mas de 6 meses. Ella, en sus cincuenta años, tuvo una pareja por 12 años, pero desde hace 10 meses está “sola”.

    Tiene su negocio en la parte delantera de la casa y yo le ayudo en las tardes al regresar de la universidad.

    Mi tía suele ser visitada por un albañil mayor y se quedan encerrados en la habitación desde el viernes en la tarde al domingo en la mañana. Sé que él está ahí porque mi tía me deja al mando del negocio los viernes y regresa los lunes. Ella apenas sale de su habitación a preparar comida o buscar hielo.

    Él es gentil conmigo y me trata bien. Aunque es muy poco lo que hablamos.

    Un sábado mi tía salió cerca del mediodía y me comentó:

    -Santi, ahí queda mi Ángel, está un poco tomado y nos dormimos tarde, no creo que se despierte, si lo hace; calienta salsa y le llevas algo para que coma, que me espere. Es una orden.

    -Si tía, descuida. En un rato veré como está.

    Mi tía salió como un tren y me quedé en el negocio hasta el mediodía. Al mediodía antes de ir por comida decidí ver como estaba Ángel. Una leve obscuridad reinaba allí, el olor a sudor, licor y un aroma diferente me llegó, intenso y provocativo.

    Detallé el lecho de mi tía, allí estaba él; ronroneaba y apenas estaba arropado en el pecho, seguí mirando y noté por primera vez el bulto, su bulto dentro de un bóxer flexible, reposando en dirección a su ombligo, grueso y estaba seguro que excitado. Su respiración me indicaba que dormía profundo.

    No sé porque, pero empezó mi boca a salivar y aumentó mi curiosidad por ver su miembro. Me acerqué lento y con mis dos manos tomé el borde del bóxer, lo alcé y desplacé hacia abajo. Era un miembro que superaba al mío como el triple de grueso y más de la mitad de largo. Incliné mi cuerpo y de rodillas al lado de la cama me ubiqué más cerca de él. Terminé de desplazar el bóxer y quedó ante mí, una verga gruesa y brillante, maciza.

    Acerqué mi rostro un poco más y pude sentir el olor, no se definirlo, pero estaba seguro que era la mezcla del sexo de mi tía y el semen de él.

    Temblando, mi mano lo tomó cerca de su pubis y lo apreté suavemente, Ángel respiró una vez profundamente y siguió su ronroneo.

    Lo levanté un poco, sin dudarlo ni un segundo lo olí muy cerca y abrí mis labios.

    No debía chuparlo porque seguro le haría despertar, pero no podía dejar de desear sentirlo dentro de mi boca. Abrí lo más que pude e introduje esa lanza de aromas, dentro, suave, sin lamer ni chupar, sólo que mi saliva lo empapara y poder sentir su sabor, agrio y extraño.

    Así lo mantuve un buen rato, mientras notaba que aún leves gotas de un líquido espeso fluían de ese inmenso miembro, las saboree, las trague, las olí. Era un néctar desconocido.

    Así seguí unos momentos más. Decidí que este no era el mejor camino ni momento, retiré esa gruesa vara de mi boca y en silencio me retiré.

    Mientras estaba en la cocina, llegó mi tía.

    -Santiago hola, ¿cómo quedó mi Ángel?

    -Hola tía, hace poco entré y le escuché sus ronquidos. -conteste sin mirarle, con miedo a ser descubierto.

    -Qué bien, aunque Ángel no ronca.

    Seguí con la vista a mi tía ir a su habitación. Calentada la comida, fui a la sala y me senté a la mesa. Mi tía fue por comida para ambos y antes de volver a su habitación, dijo a mis espaldas:

    -Ángel está tan deseoso de mí, que dice que soñó que yo le chupaba mientras él dormía. Eso me hace sentir bien, aún en mi ausencia, me sueña.

  • Me alejé de Katy cuando me enteré de esto

    Me alejé de Katy cuando me enteré de esto

    Como ya saben por el título de este relato, en este punto les contaré lo que termino pasando con Katy ya que en los 2 relatos anteriores les decía entre líneas que les contaría algunas anécdotas mas que tuve con ella, pues; creo que llega un punto en el que no sabemos hacia donde va nuestra relación con algunas mujeres, no solo por los polvos que hubieras tenido con ellas; sino también por la idea de no saber hacia donde va nuestra propia vida estando con ellas.

    Yo en lo personal, en ese tiempo tenia la sensación de que estaba perdiendo el tiempo estando con mujeres que no me movían nada mas que solo las ganas de estar con ellas por deseo y ya; algo que me hizo alejarme de Katy es lo que les contare a continuación…

    Las escapadas de Katy a mi casa eran cada vez mas frecuentes y fue ahí donde cada que nos veíamos teníamos polvos increíbles; incluso eran algo prolongados de echo hasta la fecha es algo que no he vuelto a hacer, había ocasiones en las que nos devorábamos mas de 3 o 4 horas seguidas (creo que de ahí llego mi aguante por durar tanto en la cama, pues a partir de ahí cada vez notaba que cada que estaba con una mujer distinta cada vez empezaba a durar mas en terminar) era algo increíble, el caso es que seguimos ese juego durante unos 5 o 6 meses aproximadamente, la rutina era la misma casi siempre; yo salía a beber o hacia una reunión en mi casa, se llegaba la madrugada; le llamaba a ella, quedábamos, llegaba a mi casa, nos comíamos y al día siguiente se iba, pero llego un día en el que me enteré de algo que ella le decía a sus amigas de mi y fue ahí donde decidí accionar porque la verdad no quería dejarme cuando supe que paso lo siguiente…

    Un día, un amigo de la universidad me invitó a una reunión cerca de mi casa y cuando llegue ahí estaba Danny una amiga de la prepa que literal no veía desde hace 4 años para aquella época, el caso es que cuando la vi empecé a platicar con ella y un tema llevo a otro hasta que luego de un rato empezamos a hablar de las mujeres, el ligue y tal; fue ahí donde no se porque, pero le empecé a contar que yo estaba saliendo con una chica esporádicamente y que nos veíamos de vez en cuando para irnos de party tener nuestras movidas y tal; ella me contó un poco sobre ella y me dijo que tenía novio hace tiempo, en fin…

    Una vez en el ambiente y el vibe de la fiesta, después de que me contó sobre ella se rio y me dijo yo estoy bien pero a lo que tu me cuentas eres un cabrón porque sales con las mujeres en ese plan y las dejas así las utilizas yo me reí también y le dije:

    «haay a poco tu no tienes amigas que hagan lo mismo que yo»

    Ella me dijo: «jajajaja que cabrón eres, aun que sabes que»… Pensándolo bien, yo tengo una amiga que se llama Katy que prácticamente hace lo mismo que tú, esta saliendo con un chico que conoció hace tiempo, y me ha contado que este chico con el que sale es mas grande que ella y que se ve de vez en cuando con el para salir de fiesta y después ir a su casa y terminar en la cama.

    Confieso que cuando Danny me dijo eso yo me empecé a quedar sorprendido pues resulta que la historia no podía ser mas obvia ¿verdad? Yo me preguntaba por dentro «¿será Katy?» pero no decía nada.

    Deje que Danny me siguiera platicando mas de su amiga… Entonces entre copas me dijo que en una ocasión Katy le confeso entre mujeres que cuando salía con ese chico se la pasaba de maravilla, pero que en el fondo salía con el porque le pagaba todo, la fiesta en la discoteca, la llevaba a comer, y más… básicamente me dijo que Katy le dio a entender que salía con ese chico para aprovecharse de él; literalmente por conveniencia… Yo a esas alturas de lo que Danny me contaba y ya un poco ebrio le pregunte:

    Oye Danny… ¿y de casualidad tu amiga Katy, no se llama Katy López?, a lo que ella me responde que si y de inmediato me voltea a ver asombrada y me pregunta:

    ¿O sea que tu eres el chico del que Katy me habla? Ella dice que el chico con el qué sale se llama: “Fulanito” (y dijo mi nombre) y me preguntó a ver ¿y tu como te apellidas? Y cuando le dije mi apellido hermanos; mi amiga Danny y yo nos dimos cuenta que era yo del que Katy le hablaba…

    En ese momento me quede sorprendido y ella me platico mas sobre Katy y todas las cosas que ella le contaba de ese chico (o sea yo).

    No les voy a mentir, la fiesta siguió su curso y me la pase genial; pero en el fondo al saber todo lo que me contó mi amiga Danny sobre Katy hizo que me sintiera utilizado y por dentro estaba enojado, pero lo disimule muy bien, al día siguiente me desperté con un poco de resaca y mientras me tomaba un café y me fumaba un cigarrillo pensaba en buscar a Katy para verla de nuevo y decirle que me entere de lo que hablaba a de mi, pero no lo vi muy viable y además me iba ver mal; así que es aquí donde empieza lo bueno del relato…

    Después de enterarme por mi amiga Danny de todo lo que Katy decía de mi, mientras más pasaba el tiempo yo notaba que Katy ya empezaba a hacer comentarios como: «¿y que tal si lo intentamos?» sugiriendo que fuéramos pareja, a lo que yo evadía el tema y cuando notaba que ella me decía comentarios como ese la ignoraba por completo pues yo ya sabia lo que ella pensaba de mi y lo que estaba haciendo conmigo, que en pocas palabras era utilizarme…

    Entonces, un sábado por la noche mientras estaba con mis amigos en la discoteca me llamo Katy y me dijo que nos viéramos yo le dije que si, ella me mando su ubicación, yo salí de la discoteca con mis amigos y pedí un Uber directo a donde ella estaba…

    Cuando llegue a la dirección que me mando, ella estaba en la casa de una de sus amigas y me dijo…

    Espérame afuera en lo que salgo para irnos en mi carro, la espere y cuando salió me dijo:

    ¿Que hacemos?,¿A dónde vamos?

    Yo le dije que fuéramos a un motel, ella me comentó que cerca había uno y nos dirigíamos ahí después de comprar unos cigarros, cerveza y condones de camino allá…

    Una vez llegamos al motel nos pusimos a platicar un rato y yo por dentro no veía la hora de que me tocara el tema para yo decirle que ya no quería nada con ella o algo por el estilo pero sin hacerle saber que yo ya sabia lo que ella decía de mi y que me estaba utilizando, entonces deje que todo fluyera y…

    Me abalancé sobre ella, le empecé a besar el cuello y ella mientras acariciaba mi espalda; después pase mis manos por su culo y lo apretaba con fuerza mientras besaba su boca…

    Comencé desvistiéndola quitando su blusa, después mientras escuchaba sus gemidos, por un momento olvide que me estaba utilizando pero al final eso que importaba ¿no? Si ya nos estábamos comiendo una vez más.

    Yo en ese momento me recosté en la cama para quitarle el sostén mientras la tenia de frente, una vez que le había quitado el sostén y ya un poco ebrio; comencé a lamer sus ricos senos…

    Ella luego de un rato me quito la camiseta yo me quite los zapatos y las calcetas…

    Ella al momento empezaba a desabrocharme el cinturón y el cierre del pantalón mientras con sus manos comenzaba a frotar mi verga y decirme:

    «Que rico me la quiero comer toda».

    Yo me deje llevar en ese momento y procedí a ponerla de nuevo encima de mi para seguir devorándole los labios y después de unos minutos me quite el pantalón para después quitarle a ella las calcetas, el pantalón y el panty para empezar a devorar su vagina depilada y deliciosa mientras con mis manos sobaba sus senos…

    Después de unos minutos me puse de pie para quitarme el bóxer, ponerme el codón y le comencé a dar durante unos 20 minutos en posición de misionero mientras ella a la vez empezaba a masturbarse, enseguida…

    Ella se monto sobre mi y comenzó a moverse y brincar de arriba abajo sobre mi miembro, al cabo de unos minutos se volteo hicimos un 69, después ella se montó encima de mi, pero esta vez quedando de espaldas hacia mi mientras yo observaba su culo veía como ella hacia círculos con su culo encima de mi verga y brincaba con maestría, yo ya en ese momento no pensaba en nada, mas que en comérmela a besos y seguir disfrutando, y después de un rato le pedí que se pusiera en 4 le di como nunca y termine llenando el codón cuando me puse encima de ella en posición de misionero y observe como ella se venia al mismo tiempo que yo terminaba…

    Cuando terminamos ella me hizo el comentario que me dio toda la razón, se abrazo a mi y me pregunto:

    ¿Que somos?

    Ahí vino mi venganza y le conteste:

    Somos amigos, yo no te veo como algo mas.

    Note como su cara se sonrojaba cuando le dije eso y no me dijo una sola palabra más, después de unas horas de haber dormido, nos levantamos tomamos un baño y después, ella condujo hasta mi casa y me dejo ahí, nos despedimos y cuando me baje del coche vi como ella soltó una lagrima mientras yo me bajaba, se fue y no la volví a ver hasta hace poco que la encontré caminando de la mano com su pareja actual y pensé: «Pobre hombre, no sabe lo que le espera» jajaja.

    Quise hacer un poco mas largo de lo normal este relato porque para mi la moraleja con Katy fue:

    «Que nunca te dejes llevar por todo lo que una mujer te dice, como dicen por ahí: «no todo lo que brilla es oro», se paciente y aprende a leer las señales cuando algo no es normal en una mujer; y de ser posible aléjate si algo en ella no te gusta, quizá alguien mejor esta en camino».

    Pero aquí es donde les pregunto: ¿Ustedes que hubieran hecho si les hubiera pasado lo que me paso a mi con Katy?

    Si gustan darme su opinión, los leo aquí abajo.

  • Mi novia me está siendo infiel

    Mi novia me está siendo infiel

    Marzo del 2012, era una mañana de un lunes 13 de marzo cuando yo me dispuse a salir de casa para ir a buscar a mi novia Bianca, yendo por la calle caminando se me cruzaron dos chicos, los cuales se me quedaron mirando como si me conociesen de algo.

    Yo seguí caminando sin decirles nada llegué al portal de Bianca, llamé a su portero automático y allí no respondía nadie; imaginé que habría salido hacer algún recado.

    Como no respondía nadie al automático pude ver que la puerta del portal estaba entreabierta, subí hasta su casa y llamé a su timbre por si no había escuchado el portero automático, mientras que alguien me pudiese abrir la puerta pude escuchar como la puerta del vecino o vecina se la escuchaba jadear de placer, ahí lo estaban pasando bien por lo que podía escuchar a través de dicha puerta.

    Pasados unos minutos y como en el piso de mi novia no abría nadie la puerta me bajé y fui a dar un paseo hasta que pasasen unas horas, y así dar tiempo hasta que Bianca llegase a su casa y así poder estar con ella como cada día de la semana.

    Habían pasado máximo dos o tres horas y al volver a casa de mi novia me entretuve comprando algo de picotear y así comer algo en su casa.

    Llegué a su portal de segundas y llamé al automático de nuevo;

    Bianca: si quién es?

    Yo: cariño soy Alfred, he venido antes y no estabas y me volví a ir para hacer tiempo hasta que volvieses de donde estuvieras.

    Bianca: vale te abro.

    Subí hasta su casa en el ascensor y vi que su puerta estaba abierta para cuando yo llegase que entrase, me dirigí al salón y allí estaba ella, la pregunté;

    Yo: donde estabas antes Bianca que he venido y no había nadie?

    Bianca: estaba en la ducha y no podía escucharte bien cariño.

    Yo: ah vale, pensé que habías tenido que salir hacer algunas compras de última hora.

    Bianca se arregló, sé maquilló y bajamos a tomarnos algo a una terraza de verano que habíamos quedado con unos amigos, cogimos unas sillas y nos sentamos junto a una mesa que había por allí vacía.

    Horas después nos levantamos para casa de mi novia Bianca y la acompañe hasta su portal porque ya era muy tarde para andar subiendo hasta su casa otra vez.

    Bianca: cariño, no me acompañas hasta mi casa?

    Yo: amor, es demasiado tarde y mañana tengo que trabajar.

    Sin yo saberlo Bianca tenía por costumbre visitar todas las noches a su vecino que está frente a su puerta y así poder tener relaciones sexuales cada noche sin yo saberlo; mi novia me estaba siendo infiel con su vecino.

    Al día siguiente fui hacer la compra y no me creía lo que estaban viendo mis ojos, a lo lejos en la entrada al supermercado donde yo suelo ir hacer los recados pude ver a Bianca besándose con un chico; imagino que sería el vecino de su portal con el cuál ella me estaba poniendo los cuernos la muy zorra y que ella se pensaba que yo nunca me daría cuenta de lo que me estaba haciendo a mis espaldas.

    Me acerqué hasta la puerta del supermercado y pasé al lado de ellos como si no me hubiese dado cuenta que los había visto, cogí un carro de la compra y me dirigí a coger los artículos de la lista que tenía hecha para después llevarlo a mi casa.

    Pasé por caja para pagar y me fui a mi casa sin decirles nada porque aún seguían ahí, en plena entrada del supermercado como si no los conociera de nada.

    Desde entonces ya dejé de ir a buscar a la zorra de mi exnovia porque es lo que ya era para mí, una simple desconocida que se estuvo riendo de mí y de mis sentimientos más profundos y amorosos.

    Fin.

  • Julia se deja desear por Leo y Lyn

    Julia se deja desear por Leo y Lyn

    Por fechas próximas de mi cumpleaños y de Leo, decidimos salir en parejas y celebrar tranquilamente nuestro aniversario junto a Julia y Lyn, todo parecía una noche perfecta, que nada podría ser mejor, cena, risas, historias, vivencias, y después, para la discoteca latina que tenemos en la ciudad.

    Dentro, ya con unas copas de más, Leo y yo volvimos a calentarnos y no precisamente por las copas que ya nos habíamos tomado, aparte de todas las mujeres bonitas que había en la discoteca, nuestras parejas, estaban ya subiditas de tono, bailes más sensuales entre ellas, tocamientos un poco descarados entre ellas, y llegado a este punto, pensamos con Leo que mejor era irnos a nuestra casa y continuar la fiesta ahí… 

    Camino a casa en el taxi, Leo se sentó delante con el taxista y yo entre Julia y Lyn, estas muy contentas pero siempre conscientes sin llegar a su punto de borrachera no paraban de reír y vacilarme en el trayecto a casa, ya se veía que lo que deseaban era follar pero bien. 

    Llegados a casa, nos acomodamos los abrigos y demás y mientras tanto yo quería darme una ducha porqué de la disco acabe un poco sudado y tenía calor, mientras tanto supuestamente íbamos a seguir tomando en el salón y seguramente continuar follando ahí los cuatro, pero la historia no fue así, Julia comento que mientras yo me ducharía ya les iba a poner cómoda la habitación a nuestros invitados, para así después ellos se fueran a la cama cómodos, mi sorpresa llego cuando salí de la ducha no estaba escuchando a nadie hablar, inmediatamente después de salir de la ducha que queda el cuarto de baño al lado de la habitación de invitados y donde dormían y dormirían esa noche Leo y Lyn, empiezo a escuchar voces y pequeños gemidos…

    ¿Te gusta que te tengamos así los dos? Escuchaba preguntar a Leo, mientras de fondo solo escuchaba afirmando con pequeños gemidos a la vez que el ruido de unos besos muy calientes, en ese momento entro en la habitación con la toalla puesta y lo que veo inmediatamente me hace poner la polla dura… Julia estaba en medio de la cama y a su lado derecho tenia a Lyn y a su lado izquierdo a Leo, ellas dos se estaban comiendo la boca y tocándose los coños mientras Julia quedaba un poco de espaldas a Leo, él la sobaba y frotaba por detrás dándole ricos besos en la nuca…

    Seguid, seguid, ahora en un rato me uno a vosotros, exclamé.

    Mientras tanto, Leo se retiró un poco, hecho escupitajo en su mano izquierda y acto seguido se lo empapo a Julia en su trasero grande, para después empezar instantáneamente meterla algún dedo por el coño, a lo que Julia no aguanto y empezó a gritar de placer, pidiendo que por favor, la penetre cuanto antes!

    Méteme la polla ahora… quiero que me folles ya! Dijo Julia muy exaltada de placer mientras Lyn la besaba las tetas y la tocaba con la otra mano donde podía, mientras yo me acomodé en una sillita que tenemos, y me dispuse a tocarme la polla despacito y disfrutando de cada detalle que pasaba entre ellos.

    Mi mujer se tuvo que aguantar un momento hasta que Leo pudiera meterla esa polla gruesa porqué Lyn se levantó, acomodó bien a Julia boca arriba y la abrió bien de piernas y empezó a lamerla el coño, Julia estallo de placer cuando Lyn empezó a comerse su coño, quedando Lyn en cuatro para mi vista privilegiada, viendo ese culazo que tenía y ese coñito con unos labios grandes y carnosos, mientras Julia se revolvía y agarraba de la cabeza a Lyn y frotando su coño contra su boca de lo que estaba disfrutando, y con su mano izquierda Julia agarro la polla dura de Leo como si fuera a explotar en ese momento, y empezó a masturbarle, Leo mientras Julia le masturbaba a la vez la comía las tetas a Julia y ya sin poder aguantarse, los gemidos fueron tan fuertes que yo sabía en ese momento que Julia estaba corriéndose a chorros en la boca de Lyn… una vez pasado ese clímax, Leo se levantó y la puso la polla en la boca, mientras tanto así estuvieron unos minutos, Julia comiéndole la polla enorme y dura de Leo mientras Lyn la seguía comiendo el coño… hasta que de pronto Julia saco la polla de Leo de su boca y dijo…

    Por favor, no me aguanto más, ven y fóllame… dijo Julia.

    ¿Quieres que te folle mi chico Ju? Pregunto Lyn a Julia… Siiii… dijo exhausta Julia…

    Leo sin mediar palabra, se movió y se dispuso delante de Julia a penetrarla, Lyn mientras se levantó y puso su culazo encima de la cara de Julia… Leo empezó a frotar su enorme polla dura sobre el coño de Julia y abriéndole bien las piernas, mientras Julia ya con el coño de Lyn en su cara sólo podía pedirle su polla dentro de ella gimiéndole desesperadamente a Leo, esté tampoco aguantó las ganas y de repente empezó a penetrarla duro, el sonido de su polla y sus huevos estrellándose con el coño de Julia y sus jugosos líquidos de ambos, me hacían casi correrme sin tocarme la polla, Lyn notaba como su marido se estaba follando a su amiga, y con el placer de la comida de coño que le estaba dando Julia empezó a gemir diciendo que se iba a correr…

    Me encanta, aaaay! Que rico, me corro pedazo de puta… exclamaba Lyn muy cachonda encima de la cara de Julia con la tremenda lamida de coño que la estaba dando.

    Leo no se podía aguantar y mientras tanto paro su ritmo de embestidas y empezó lentamente a penetrar a Julia a lo que aprovecho para preguntarla sí la gustaba ser la puta dé ellos dos.

    ¿Te gusta que te follemos? ¿Te gusta sentirte nuestra puta? 

    Julia solo podía afirmarle gimiéndole más y más fuerte, llegando a correrse y soltar tremendo chorro encima del abdomen de Leo, este se apartó, y exhausto de la follada se tumbó, Julia y Lyn se levantaron y cogieron nueva posición, se pusieron cada una a un lado de Leo y ambas empezaron a comerle la polla a la vez que aprovechaban y se besaban entre ellas con la polla dura de Leo en medio de sus bocas y lenguas, yo no me pude resistir, y aproveche que Julia estaba en cuatro mientras le comía la polla a Leo y como buen cornudo, me puse a lamer su coño y su ojete, lleno de jugos de ambos, lo limpié todito de arriba-abajo hasta dejarla limpia y lista de nuevo para Leo.

    Después me levante mientras seguían los tres en las mismas posturas, le pegue un buen lametón en cuatro a Lyn, sin poder resistirme me levante y mientras veía como las dos le comían la polla a la vez, me dispuse a follarme a Lyn, ella sin esperárselo, cuando la metí mi polla pego un grito de placer que dejo de comer la polla de su marido para poder gemir rico, yo cada vez estaba más excitado y sin poder aguantar las ganas de correrme, la empecé a dar más duro por detrás hasta que no me aguante y solté toda mi leche caliente dentro de Lyn, a la vez que sentí como Lyn también llego a correrse casi a la misma vez que yo empecé a soltarla leche dentro de su coño…

    Ay que rico, que caliente se siente tu leche dentro de mí! Me dijo Lyn… ambos abatidos de la follada, nos tumbamos al lado de Leo y Julia que seguía con su mamada a Leo, y nos acurrucamos yo abrazándola por detrás a Lyn, mientras estos dos todavía les quedaban un asalto.

    Ven Julia, vamos a terminar y nosotros, le dijo Leo a Julia, ella, muerta de morbo y con la cara retorcida de placer solo pudo levantar su cabeza y con ansias se dispuso a ponerse encima de él y cabalgarle…

    Acto seguido Julia se puso encima de Leo, a la altura de su polla enorme, levanto una pierna para acomodar su polla dentro de su coño, y poco a poco dejo deslizar su polla dentro de su coño, aumentando cada vez más sus gemidos a medida que su polla iba entrando en su coño, una vez dentro de ella, Julia acerco su cuerpo hacia Leo para que este pudiera comerle sus tetones grandotes mientras ella se movía de lado a lado y para arriba y abajo frotando su coño en su pelvis con su polla dentro, así un rato hasta que Julia y Leo empezaron a besarse apasionadamente como si no hubiera mañana, comiéndose la boca y la lengua literalmente, a la vez que este empezó a darla tremendas embestidas sin que Julia pudiera hacer más que gemir a la vez que le comía la boca…

    Aaaay Leo, aaaay Leooo… me voy a correr otra vez!!! Dijo Julia

    ¿Siii? Me vas a sacar la leche a mí también… dijo Leo

    Siii quiero… dámela… sin poder terminar la frase, Julia empezó a gritar de placer y levanto su cuerpo para retorcerse sobre ella tocándose las dos tetas del placer de la follada que estaba recibiendo de Leo…

    ¿Dónde quieres la leche Julia? Me voy a correr pero ya!!! Dijo Leo.

    Aaaay, no puedo más, échamela debería ya!!! Dijo Julia.

    Después de un gemido tremendo de Leo, viendo cómo se estaba corriendo dentro del coñito de Julia, Lyn contenta con ello, se giró para mirarme mientras estábamos abrazados viendo la escena final de Leo y Julia, me dio un beso y me dijo que rico fue todo…

    Julia después de que Leo terminará corriéndose no pudo más y se acostó según estaba encina de él, sobre su pecho antes dándole un beso de agradecimiento, y así termino nuestra noche, dormidos los cuatro en la misma cama casi como habíamos terminado, pudiendo sentir ese olor a fluidos y jugos de los cuatro, olor a sexo y amor entre los cuatro. 

  • En el Caribe, calientes con los animadores (parte 1)

    En el Caribe, calientes con los animadores (parte 1)

    Íbamos a cumplir 5 años de casados y con mi mujer decidimos tomarnos unos días en una isla del Caribe. No teníamos hijos por mi bajo conteo de esperma y el tratamiento no nos dio resultado. Así que nos planteamos relajarnos y salimos de vacaciones por primera vez desde la luna de miel. Nomás llegar, nos sedujo el paisaje, el clima cálido y la arena blanquísima que no quemaba, para sorpresa nuestra.

    Mi esposa está bien buena, de estatura algo menor que la media, tiene bien repartidos sus encantos, es naturalmente muy sexy y cuando se lo propone calienta hasta a las estatuas. El animador Kevin nos recibió vestido con una bermuda blanca ceñida y una remera color salmón ajustada al torso para explicarnos el funcionamiento del hotel con todo incluido. Era un verdadero adonis, de altura mediana, bien atlético y marcado, con una amplia sonrisa y muy simpático. Luli, mi mujer, no le sacaba los ojos del cuerpo y se excitó más cuando nos invitó a un show por la noche, con clases de baile incluidas.

    Después de la sesión de acqua gym que comenzaría enseguida, habría un paseo de compras al centro comercial del complejo, así que también le ofreció ese viaje. Aprovechamos para ir a darnos una ducha al bungalow, para sacarnos la resaca del viaje. Nos bañamos juntos y estábamos muy cachondos con Kevin. Nos enjabonamos y acariciamos bien profundo y, como solíamos hacer a menudo, nos metimos los dedos en el culo mientras nos besábamos, ella me pajeaba y yo le metía los dedos de la otra mano en su conchita toda lubricada por la calentura. Esta vez pasó a tres dedos en mi culito, bien lubricados con la crema enjuague, lo que me puso a mil. Me apoyé en la pared contraria y me dejé violar a fondo por sus dedos, que masajearon mi punto P. Me movía a su compás y me dijo:

    -¡Qué puto sos!

    -Sí, le respondí, dame más.

    -¿Querés dedos o querés pija?, me preguntó.

    -Vos sabés que quiero todo, le respondí.

    Sin sacarme los dedos, me susurró que la cogiera, que no daba más.

    -Pensé que querías reservarte para Kevin, le dije al oído.

    -¡Qué bueno está! Pero me lo dejo para después, así me ves, y me hizo girar, besándome como si ya no hubiera un mañana.

    La aparté unos centímetros, la miré a los ojos y le dije:

    -Te quiero, me recalentás y te quiero ver con Kevin.

    -¡Cogeme ya!

    Se dio vuelta y se la metí hasta el fondo de la concha. Tuvo múltiples orgasmos casi al instante, de tan caliente que estaba, así que me corrí yo también enseguida. Me puse un bóxer azul corto pese a mi pija morcillona y ella se vistió con un bikini celeste diminuto que le resaltaba las tetas y su precioso culo, y encima un pareo translúcido para cubrirse en la guagua.

    Fuimos a recostarnos en unas reposeras con respaldo alto, a la sombra, desde dónde veíamos la clase de acqua gym. Lilu no le quitaba los ojos de encima a Kevin y yo tampoco.

    -¿Te lo comerías, no, putita?

    Ronroneó como una gata en celo mientras asentía y se relamía. Con mirada pícara me preguntó qué me parecía.

    -Está re fuerte, le dije, no tenés que desperdiciar la oportunidad.

    Ya habíamos hablado muchas veces cuando teníamos sexo de hacer intercambios y tríos para no recurrir a la inseminación artificial, lo que nos ponía a mil. Le di un beso de lengua muy húmedo y justo pasó uno de los entrenadores deportivos que me invitó a completar un grupo para jugar una mezcla de waterpolo y básquet. Le dije a Luli que se divirtiera en el paseo de compras guiñándole un ojo, y me fui con el profe Coqui.

    A poco de empezar a jugar, los otros hombres fueron llamados por sus mujeres para ir al mall y quedamos Coqui y yo. Le propuse seguir jugando porque justo él tenía la pelota y yo intentaba quitársela. Me dijo que para eso estaba. Era un moreno de muy buen físico, bien definido, músculos marcados, pero no excesivos y una piel de terciopelo. Usaba un slip color salmón que resaltaba en su piel morena y le destacaba sus glúteos y su paquete, que se veía muy bien.

    Seguimos tonteando en el agua con la pelota, nos rozábamos y manoteábamos hasta que nos detuvimos a descansar apoyados en el borde de la pileta. Le pregunté cómo le iban las cosas y me dijo que no tan mal, que su sueldo no era alto, pero tenía casa y comida en el complejo hotelero y vivía de las propinas de los turistas porque era buen masajista, pudiendo ahorrar el salario para comprarse un auto. Sobre las condiciones de trabajo, me contó que disponían de atención médica preventiva gratuita en el complejo y que les realizaban análisis de sangre y orina semana por medio, para controlar eventuales consumos de drogas, que podrían costarles el empleo.

    -¿Vos no tenés problemas?

    -No, ni siquiera fumo y hago deportes todos los días.

    Le propuse jugar un último partido por una apuesta.

    -¿Cuál sería?, me preguntó.

    -Si me ganas, te doy una buena propina.

    -¿Y si ganas tú?

    -Si gano yo, te quiero ver desnudo.

    Se sorprendió por la propuesta, pero sonrió y asintió, seguro de sí mismo. Yo trataba de ocultar mi erección contra la pared de la pileta, pero él no se preocupaba por eso, pese a que también me pareció excitado, o solamente era el tamaño de su paquete. Jugamos varios minutos hasta que pude empatar en dos, ya ambos bastante empalmados por los roces y manoteos.

    -Un último tanto, doble o nada, le propuse.

    -¿Cómo doble?

    -Sí, doble propina contra verte desnudo y masajes.

    Reanudamos el juego, hasta que en un forcejeo le agarré bien la pija por encima del slip y se la sobé a fondo mientras lo tenía aferrado por el torso con la otra mano contra mi cuerpo, apoyando mi poronga contra su redondo trasero. En su desconcierto, pude quitarle la pelota y en un golpe de suerte giré sobre mí y encesté, mientras él me agarraba por detrás y me apoyaba también.

    -¡No vale!, se quejó, mientras yo me inclinaba hacia atrás para presionar mi culo contra su bulto.

    -¿Por qué?

    -Me tomaste desprevenido.

    -No pusimos reglas, sólo el resultado, le contesté.

    -Además, parece que no estabas tan descuidado por esto. Me giré y le volví a sobar el paquete debajo del agua.

    -Digamos que fue un empate, te pago la propina, pero te veo desnudo y me das un masaje a fondo, le propuse, guiñándole un ojo.

    Sonrió y fue nadando al otro lado de la piscina para salir por el lado de la playa, donde había muy poca gente tomando sol o descansando a la sombra. Fue todo un espectáculo ver su culo redondo y empinado cuando se apoyó en el borde y saltó para salir y luego todo su cuerpo moreno esculpido caminando y brillando al sol.

  • Sumisa perfecta

    Sumisa perfecta

    Esa tarde celebraríamos nuestro aniversario, 5 años como su sumisa perfecta, almorzaríamos juntos pero le surgió un paciente de emergencia a lo que mando un mensaje a mi móvil que decía: hoy almorzaras sola, manda imagen de tu orden y ubicación en tiempo real, sales y llegas por tu regalos a la boutique, nos vemos en casa”.

    Llegue a nuestra cafetería de siempre para pedir mi almuerzo, mande fotos, sabía que tenía el tiempo medido para comer y pasar por mi regalo que él compro a su gusto, así que me relaje un poco y pude planear con calma como me entregaría a él.

    Saliendo del despacho llegue a casa tiempo perfecto, tome una ducha y sin más me puse las medias, el liguero, las tangas de encaje y ese corsé que el compro para mí, como siempre una talla menos y tenía que ajustarlo más para que las varillas y las costuras se marcaran en mi piel, esposas de pezón, seleccione el plug que tanto le gustaba el que tiene un cristal, mi nuevo kimono y mi collar de sumisa con mi nombre, zapatillas de aguja color rojo.

    Al llegar mi amo todo estaba obscuro solo se escuchaba la música tenue, yo sentada en el sosteniendo la copa de vino listo para él, llega toma su copa y acaricia mi pelo como su mascota favorita, solo me saluda y jala de mi cadena tan fuerte que me pone de pie, me ve inspeccionando mi vestuario, jala mi kimono, le satisface ver mi piel tan roja por lo justo que quedo el corsé, totalmente satisfecho jala de la cadena de las esposas, haciéndome gritar, al notar mi dolor decide jalar más fuerte y pellizcar mis pezones dando un giro, por lo que decidí no gritar mas ya que eso aria que me diera más, sonríe y me dice “anda ponte de espaldas con los brazos extendidos en el aire y no los bajes para nada” sin ver nada ya que le estaba dando la espalda toma la fusta da un golpe en mis nalgas de manera fuerte pero sin causar daño.

    “Inclínate” me inclino sin bajar los brazos, pone en mi espalda la copa de vino, no puedo moverme por ningún motivo si tiro la copa será grabe para mí, sin esperarlo toma impulso y la fusta golpea mis nalgas tan fuerte que siento la piel dolida ya pero él no se detiene da golpes me pone a contarlos iniciando hasta llegar al 25 al escuchar mi voz ya a punto de llorar para, toma su copa y me hace ponerme derecha, jala mi correa hasta su sillón favorito, noto como esta excitado así que sin más me coloco entre sus piernas e inicia el oral, lamiendo por el rededor su bajo abdomen sin tocar para nada su pene, para después pasar a sus testículos en mi boca mientras mi mano acaricia su pene, al sentir sus testículos muy pequeños y su pene más erecto recorro con mi lengua ese espacio que hay entre sus testículos y su pene solo con la punta de mi lengua, el solo ve como disfruto a lo que me dice mi sumisa perfecta, me encanta que tengas esa cara de vicio por mí.

    Él estaba complacido y yo feliz mi amo era todo para mí, al meter su pene en mi boca el lleva el ritmo encajando su polla tan profundo hasta sentir mi campanilla, podía sentir como quería vomitar y eso lo excitada mas por lo que me daba los empujones más fuerte, así hasta que me dice “anda ponte para bañarte de leche”, poniéndome de pie bajo mi tanga paro la cola y hace mi tanga de lado viendo el plug, lo quita con calma y para de golpe meter todo su pene dentro de mí, sus embestidas son salvajes sin salir solo entrar, siento como sus testículos me nalguean mi concha, 1,2, hasta 5 embestidas salvajes siento como termina en mi cola llenándome de leche, sus gemidos de placer son hermosos, excitantes y hacen que me prenda más, al terminar nuevamente mete el plug, vamos no he terminado contigo, llegamos a la habitación, me atar con las cuerdas de shibari, mientras enciende una vela, me ata quedando arqueada con mis pechos y mi pubis expuestos, satisfecho por las marcas del corsé, y las ataduras más fuertes al grado de rosar mi piel tan fuerte que salía un poco de sangre pasa la vela por mis tetas quemándome con la cera, y mi monte de venus, al ver todo eso solo para el al borde de correrme decide succionar mi concha hasta hacerme terminar en su boca, al terminar me desata y me toma en sus brazos ára entrar a la tina de baños y limpiarme mientras me besa en la frente diciéndome “mi sumisa perfecta”.

  • Perdidos (3): El despertar de los cachorritos de mamá

    Perdidos (3): El despertar de los cachorritos de mamá

    La confianza entre Judith y su hijo mayor sigue fortaleciéndose y va en aumento. Pero la competencia entre los dos cachorros mayores de Judith, sigue acentuándose.

    Quinto mes:

    Llevaba 5 días seguido de lluvia en la isla, por tanto, Judith no estaba yendo a bañarse ni al mar, ni al manantial. Solo se higienizaba con agua de lluvia, cómo lo hacían sus hijos.

    Jonás cada noche se levantaba a masturbarse, tras manosear a su mamá cuando ella estaba completamente dormida. Pero en cambio Jony se estaba quedando completamente afuera del asunto, al no poder espiarla en el manantial.

    Muy esporádicamente Jony encontraba alguna bombacha que Judith dejaba en un valde donde juntaba la ropa para lavar. Y se masturbaba con los olores intimos y femeninos de su mamá.

    Pero en aquel quinto día, luego de masturbarse a escondidas de todos, fue a dejar la bombacha rosada en el valde de ropa sucia, y cuando lo estaba haciendo, lo vio Tomás, quien lo vio, le sonrió y le dijo.

    -Al parecer acá todos estamos en la misma.

    -¿De qué hablas tarado? Le pregunta Jony.

    -De que Vos haces lo mismo que Yo. Le responde el chico.

    -¿Qué haces? Insiste Jony.

    -¿No te pajeaste con la bombacha de mamá? Le pregunta Tomi.

    -Bueno… fue por primera vez, ¡desde cuando lo haces Vos? Pregunta Jony.

    -Cómo dos o tres semanas. Confiesa Tomi.

    La conversación se trunca ahí, cuando de repente entra en el lugar Ronaldo, el más chico de los 4 hermanos.

    Pero Jonatán se queda pensando largamente en lo ocurrido. De cómo su mamá se estaba convirtiendo en la “hembra” de los 4 viriles hermanos atrapados con ella en aquella isla remota.

    Tenía que hacer algo al respecto, tenía que hablarlo con Jonás, y quizás pudieran sumarlo a Tomás. Para que se pueda hacer algo entre los tres.

    Pero pasaron varios días antes de que Jony encontrara el momento adecuado para hablar del asunto con su hermano mayor. Y en esos días, varias veces lo vio a Tomás con alguna bombacha de Judith en la mano. Incluso él mismo agarró la costumbre de su hermano de masturbarse con los olores y la humedad que mami dejaba en sus bombachas.

    Cuando por fin encontró la oportunidad, Jonás se demostró tan sorprendido cómo él. Pero ante la propuesta de hacer algo al respecto, Jonás se demostraba incapaz de tirar alguna idea. Solo repetía una y otra vez que había que tener cuidado de que ella no se diera cuenta de nada.

    Asi fueron pasando los días, los hermanos mayores, se turnaban para espiar a mami, y Tomás seguía masturbándose con sus bombachas.

    Cierto día Jonás y Judith, dan una larga caminata por la playa, durante la que conversan francamente madre e hijo.

    Ellos comenzaron a caminar y charlar. Judith quería que Jonás le hable de sus hermanos, de las cosas que ellos charlaban con él. De cómo veía él cómo estaban tomándolo ellos, toda esta situación que les estaba tocando vivir.

    Jonás le contaba que en general el estado de ánimo entre los muchachos era muy bueno, pero que bueno, también había que ver que iba a ir pasando por la cabeza de cada miembro de la familia, a medida que esta situación continúe prolongándose en el tiempo. Es decir: cada uno de ellos, incluso ella misma tenían una vida antes que esto pasara, y que esa vida se interrumpió abruptamente, y una nueva y totalmente distinta, tomó a todos por sorpresa, y que simplemente ahora cada uno estaba intentando vivir esta nueva vida cómo mejor pudiera.

    Judith, le daba la razón en esto, y le agradecía a él por ayudarla tanto a manejar la familia, ella le decía que lo veía ya todo un hombre y que estaba orgullosa de él.

    Pero entonces Judith, le preguntó por sus sentimientos, le preguntó sobre su novia Jessica.

    Jonás le confesó que cada vez la extrañaba menos, y que cómo a ellos ya los deben considerar perdidos o muertos, ella ya debe estar de novia con otro.

    Judith, se sorprendió al escuchar hablar así a su hijo mayor, y le preguntó que si realmente él pensaba que ya nos los buscaban.

    Jonás le hizo ver que ya pronto se cumplirían 7 meses desde que zarparon del puerto, y que ellos jamás si quiera llegaron a donde dijeron que iban.

    Unas lágrimas brotaron de los ojos de Judith, y su hijo la abrazó fuertemente.

    Asi permanecieron unos minutos en los que, por primera vez, Judith pudo llorar con todas sus ganas en los brazos de su muchacho más fuerte.

    Jonás le pidió perdón repetidas e incansablemente a a su mamá, mientras ella solo lloraba abrazándolo fuertemente.

    Le pedía perdón, porque él apenas había terminado su curso para conducir yates y los había “embarcado” a todos en esta tragedia.

    Ella lo besaba en la mejilla y llorando le decía que por lo menos estaban todos juntos. Que cómo madre se hubiera vuelto loca si él hubiera desaparecido solo o con sus hermanos en este viaje y ella tuviera que seguir adelante sola.

    Pasada la conmoción del dialogo ellos siguieron caminando y conversando. La conversación era variada y animada. Los 2 se sentían muy bien acompañados estando juntos. Pero entonces ella volvió sobre el “tema” y le pregunta que cómo lleva su masculinidad sin Jessica.

    Jonás se sorprendió al oírla preguntar esto, la miró a los ojos y antes que ella se sonrojara y desviara su mirada perdiéndola en el mar, Jonás percibió algo raro en su mirada.

    El chico insiste en que por ahora todo es manejable, solo ocupa su mente en otras cosas y todo se calma.

    Pero el percibía cómo que su respuesta no dejaba satisfecha a mamá. Ella parecía querer ahondar en el tema, querer preguntar. O incluso contar algo que por alguna razón no se animaba a exteriorizar.

    Entonces el chico se armó de valor, y le preguntó cómo llevaba ella ese mismo tema.

    Judith, reaccionó con sorpresa y hasta con algo de disgusto con la pregunta, pero pronto comprendió que era ella misma la que había sacado el tema.

    Entonces le contó que un tiempito antes que emprendieran el viaje a donde están ahora. Ella cómo ya veía que ellos estaban grandecitos. Había iniciado una relación con un viejo amigo que la pretendía desde hace mucho tiempo. Pero que la relación recién estaba comenzando y no habían llegado a prácticamente nada.

    Entonces Jonás le preguntó que si habían tenido relaciones sexuales. A lo que ella respondió que una sola vez en casa de él.

    Y Jonás le pregunta que si lo extrañaba. Ella dijo que si, pero que ya se está acostumbrando a la idea de que se va a quedar sola junto a sus 4 hijos toda la vida.

    Al volver al campamento, cómo Judith tenía mucho calor, decidió ir al manantial a refrescarse, y ese día le tocaba a Jonás “acompañarla”. El muchacho esperó unos hasta que ella se alejó lo suficiente, y entonces fue tras su mami.

    Mientras caminaba Jonás iba repasando en su cabeza todo lo charlado con su mamá y poco a poco se le fue metiendo en la cabeza de que era cuestión de tiempo y táctica para que finalmente algo se diera entre ellos.

    Jonás llegó a la roca donde se ocultaba siempre, y desde ahí la observaba con los binoculares.

    Ella estaba sentada en una roca a la orilla del manantial, estuvo asi inmóvil, pensativa durante varios minutos, hasta que comenzó a desnudarse, se metió al agua y nadó unos minutos, luego salió, tomó de su bolso una botella de agua y bebió del pico un largo trago. Se sacó la bombacha blanca que era con lo único que se había quedado puesto para nadar, y ahora completamente desnuda, se volvió a meter en el agua esta vez ya para higienizarse.

    Luego de hacerlo, salió del agua y se quedó parada desnuda junto al bolso de su ropa y entonces estando de frente a su hijo que la miraba desde lejos, comenzó a acariciarse los pechos y a disfrutarlo cada vez más. Jonás tuvo su inmediata erección al verla en esta escena tan erótica.

    Entonces ella baja su mano a su peluda concha, y empieza a masturbarse, desatando en su hijo una simultánea, pero desenfrenada paja viéndola por primera vez a su mamá desahogando su soledad.

    Ambos terminan casi al mismo tiempo, costándole un poco más a ella. Pero madre e hijo terminan recostados ella en un toallón que extiende en el piso, y él sobre la roca en la que se ocultaba de ella.

    El chico queda varios minutos apoyado en su roca, y cuando toma los binoculares para ver a su mamá, ella dormía profundamente recostada bocabajo en su toallón completamente desnuda. El chico aprovecha a levantarse e irse del lugar, y unos minutos después el frio de la brisa, la despierta a Judith, quien se viste y se va.

    Ya en el campamento, Jonatán, quien había notado la larga ausencia de su mamá y su hermano mayor. Estaba ansioso por hablar con su hermano, para saber cómo iban las cosas entre Jonás y ella.

    Y la verdad es que Jonás también estaba deseoso por charlar con su hermano y ponerlo al tanto de las últimas novedades y quería pedirle su opinión también.

    Jonás le relata detalladamente a su hermano el dialogo que había mantenido con la mamá durante aquella caminata en la playa. Le describió palabra por palabra gesto por gesto, y hasta los silencios que hubo entre ella y él.

    Jonatán lo escuchaba atentamente, y compartía muchas de las impresiones y opiniones de su hermano mayor.

    Incluso ambos sentían que Judith lo veía cómo un hombre de la casa, y quizás hasta pudiera ser que en algún tiempo más alguna cosa más que una adulta relación entre madre e hijo pudiera darse.

    Pero claro, era acá donde Jonatán se sentía en desventaja y hasta rivalizado con su propio hermano. Y esto Jonás lo percibía perfectamente. “Él líder de la manada” sabía perfectamente que si no se manejaban bien las cosas entre “los machos de la manada” e incluso con ella. Una guerra entre los machos de la manada por la única hembra en la isla, era muy factible.