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  • El cupido del sexo

    El cupido del sexo

    Me llamo Julián, tengo 40 años, los protagonistas de esta historia son mi madre Rosa y mi amigo Luis. Mi madre es una señora sesentona, sin embargo muy bien conservada para su edad, es de baja estatura mide aproximadamente 1.50 cm, es morena, de tetas grandes, cintura delgada y caderona, con buenas nalgas firmes aún, como no aparenta su edad regularmente viste un poco juvenil, se divorció de mi padre hace 10 años y no le he conocido parejas sentimentales, una vez revise su celular y me di cuenta de que varios se la querían coger, pero por las conversaciones me di cuenta que los rechazaba, sin embargo el hecho de que se abría a conversaciones que llegarán a esas propuestas me hizo pensar que de cierro modo le gustaba ser cortejada y que solo era cuestión de que se encontrara alguien con buena labia en el lugar adecuado para que terminara cediendo a una propuesta así.

    Por otro lado mi amigo Luis es un tipo gordo, tosco, tatuado y barbon, somos de la edad sin embargo el tiene pinta de delincuente, aunque es electricista y padre de familia, nos conocemos desde años y se que es un güey que no deja pasar la oportunidad de un buen palo.

    Luis me había contado que en un par de meses su esposa saldría de viaje con sus suegros y por trabajo él se quedaría, así que comencé mi plan, un día le dije que quería platicar con él, que andaba sacado de onda por algo personal, nos reunimos para echar unas chelas y le empecé a contar mi supuesto problema, le invente que desde hace un tiempo visitaba a mi madre y la veía algo rara, que desde un tiempo para acá empezó a vestirse muy juvenil, más de lo normal, y que no estaba mal pero que me había caído de extraño, que incluso un día llegue y vi en el tendedero unas tanguitas colgadas, y le dije que sospechaba que quizás ya tenia una pareja, pero que ese no era el problema, que lo que me tenía sacado de onda es que un día me presto su celular para hacer una llamada y que por curiosidad me encontré con conversaciones muy reveladoras, que primero encontré una conversación con un vecino, el cual es casado, y que le andaba insistiendo en salir de nuevo, que quería hacerla suya de nuevo, sin embargo que mi madre ya lo andaba rechazando, pero al final que este cabrón se la había cogido.

    Luego le dije que encontré otra conversación con un señor ya grande, como de unos 70 años, que le decía que si ya iba aceptar su invitación, que no se iba arrepentir, que él le podía dar todo lo que mi madre quisiera con tal de que se volviera su hembra, y lo curioso que mi madre no lo rechazaba como tal, le dijo que lo pensaría.

    En otra conversación platicaba con un güey como de unos 28 años registrado como Paco y que era una conversación más cachonda entre ambos, este cabrón la estaba invitando a echarse unas chelas y que mi madre le correspondía, le acepto la invitación pero que no quería problemas con su esposa, también le dije que vi una conversación con su mejor amiga en la cual mi madre le contaba de este güey llamado Paco, donde le decía que estaba chavito pero que le gustaba y se lo iba a coger, mientras que su amiga la animaba y le decía que estaba guapo, que se lo follara.

    Entonces le platiqué a mi cuate que ya no pude leer más porque tuve que regresar el celular pero que me sentía muy confundido, que yo tenia una imagen muy recatada de mi madre y que comprendía que es mujer y tiene necesidades como todos pero que no esperaba tanto, al calor de las chelas pues parecía una platica muy normal, mi cuate me dijo que pues la dejara que ella era libre de hacer con su vida lo que quisiera y que yo respetara, que además pues ella lo mantenia en secreto y que nosotros también teníamos los nuestros con otras viejas, total que ahí quedó la charla, sin embargo con todo lo que invente le había dejado a mi cuate la idea de que mi madre andaba de putona y que le gustaba el pito.

    Posteriormente llegándose el fin de semana en que no estaría la esposa de mi cuate, organice una salida entre amigos en un bar de la ciudad, yo lleve a mi novia la cual se llama Karla, y a propósito invite a mi madre, a mi mamá le gusta mucho el baile, casi no toma porque me ha dicho que se le sube y no lo controla, invite a otro par de amigos que iban con sus parejas y mi amigo Luis, quien tenía coche, Luis pasó por nosotros y nos fuimos al bar, ahí todo fue muy normal, bailamos, reímos, pisteamos, mi madre se la estaba pasando bien, al grado de que estaba tomando de más, yo ya sabía que Luis estaría de perro y más con la imagen falsa que le había dado de mi mamá, mi madre ese día por la ocasión se vistió muy juvenil, llevaba unos jeans apretados, con los que se le marcaba un culote, botas las cuales la hacían ver un poquito más alta, y una blusa negra escotada la cual dejaba ver unas enormes tetas, efectivamente mi amigo Luis estuvo bailando mucho con mi madre y nos le despegaba, más que había vatios güeyes que andaban ahí de perros, sobre la peda le dije a mi cuate que si de regreso la seguíamos en su casa, pero antes pasáramos a dejar a mi chava a si casa, ya que ella al día siguiente tenia una salida con mi suegra, mi amigo sin pensarla me dijo que sí.

    Y así lo hicimos salimos del bar como a las 2 am ya pedos todos, yo veía a mi madre ya ebria, se tambaleaba un poquito, conforme al plan fuimos a dejar a mi novia, y pasamos por más alcohol, le dije a mi madre que iríamos un rato solamente a seguirla y que después Luis nos regresaba a casa, mi madre como andaba peda, alegre e incluso algo deshinibida aceptó, llegando a la casa de mi cuate destacamos una botella y seguimos bebiendo, pusimos música para bailar y Luis saco a bailar a mi madre la cual ya andaba más mareada de la cuenta, luego la sacaba a bailar yo y así nos íbamos turnando, por consecuencia mi madre andaba acalorada y seguía bebiendo, el departamento donde renta mi amigo es un cuarto grande, en el cual la recamara que en lugar de muro tiene una cortina lo demás se divide en una pequeña sala y una pequeña cocina con comedor, note que Luis ya se le renegaba más a mi madre, ella se despegaba un poco pero como andaba peda no podía hacer mucho, entonces seguí con mi plan, me hice el dormido, cuando se dieron cuenta mi madre le dijo a Luis que lo mejor es que ya nos llevara a casa, pero Luis ya estaba en su plan, le dijo que me dejara dormir un rato, que la estaban pasando bien que incluso nos podíamos quedar a dormir ahí, que ella se quedara en la recamara y el se quedaba en la sala donde yo estaba, pero que de momento siguieran bailando que aún era temprano (4 am aproximadamente) .

    Mi madre acepto pero dijo que solo un rato más, ya no se le entendía muy bien de lo peda que andaba, a mi me habían puesto una cobija encima y me hice un huevo por donde podía ver lo que sucedía. En eso mi amigo puso unas canciones de norteño-banda y seguía bailando con mi madre, entonces en una de esas que le baja la mano a las nalgas y mi madre se sacó de onda, le dijo «no, no, ¿Qué haces?» Mi amigo se la canto en ese momento y le dijo: es que con todo respeto usted me gusta mucho Doña Rosa, mi madre le respondió que gracias pero no, que era mi amigo y además muy joven para ella, mi cuate nuevamente bajando su mano a esas nalgotas, le dijo, por Julian no se preocupe, ya esta bien pedo y dormido, y por lo de joven pues si pero imagínese lo que este joven le puede hacer, y mi madre se veía ya medio cachonda pero aun así se rehusaba, le subió la mano de nuevo y le dijo que no, que ella no era así.

    En eso mi cuate la abrazo y le dijo, yo se que te mueres de ganas, dame chance, nadie se va enterar y la empezó a besar a la fuerza, mi madre se puso un poco violenta, le decía suéltame pendejo, yo no soy una puta, incluso creí que todo se saldría de control, pero como estaba peda y este guey era muy gordo no podía zafarse, de repente mi madre le correspondió al beso, yo creo que la calentura del asunto y que andaba peda la hicieron doblegarse, empezaron a besarse desesperadamente.

    Mi cuate se la llevó directo a la recamara la cual como dije antes solo estaba dividida por una cortina, en ese momento ya no podia ver pero escuchaba, se estaban dando un pinche fajesote, toronja los besos y las chapadas, supongo que este güey ya le estaba chupando las tetas, se olvidaron de mi por completo, en eso empecé escuchar otro tipo de chupada, con cuidado me levante y me quite los zapatos y me asome por una rendija de la cortina, entonces vi a mi madre hincada mamandole el pito a Luis, tenia un pitote debo reconocerlo, grande, gordo, peludo y cabezón, mi madre con trabajos se metía ¾.

    Yo estaba al mil, al fin había conseguido lo que había planeado, en eso mi madre se levantó y tumbo a Luis en la cama y le dijo: ¿Me querías cabrón? Ahora vas a saber lo que es una verdadera hembra, ni la pendeja de tu esposa te ha dado esto, mientras lo decía se quito las botas y se desnudó, la verdad que para su edad tenía una figura increíble, unas nalgotas morenas, chaparrita pero patona, con buenos chamorros, un poco de longitud y panza pero unas tetas, morenas con unos pezonsotes negros bien parados, Luis se quito el pantalón y en corto mi madre se montó encima y poco a poco se fue clavando semejante fierro, yo creí que no le cabría pero sin pedo se lo clavo todo entero, empezó con un movimiento sensual y lento, con movimientos en círculo, luego de adelante para atrás, luego subía y bajaba, se veía que quería disfrutar semejante verga, de repente empezó a acelerar los movimientos, y empezó a gemir, ambos empezaron a sudar y a gemir como animales, de rascaba toda la panocha y empezó a moverse más y más, ya les valía madre que yo estuviera dormido jajaja, mi madre le decía:

    «Así papi, así, así… rico, rico, soy tuya, hazme tuya mi amor, me encantas, me encanta tu verga, ya es mía…

    Yo no podía creerlo todo había funcionado, y al final mi madre si resultó ser una fiera en la cama, terminaron de coger y yo me regrese a donde estaba según dormido, se tardaron como 10 minutos más, se cambiaron y mi madre le dijo que ya nos llevara, escuché que se seguían besando y mi madre le decía, la verdad que siempre me has gustado, apunta mi teléfono y luego nos vemos de nuevo.

    En eso me despertaron y mi como si nada hubiera pasado me dijeron que ya había caído y no se que burlándose y que ya nos llevarían a casa, después de esa ocasión, verdaderamente revisé el celular de mi madre y comprobé que si se han seguido viendo pata follar.

  • Mi tía se calienta mientras la toco en la reunión familiar

    Mi tía se calienta mientras la toco en la reunión familiar

    Hoy les voy a contar como aproximadamente un año en las fiestas de fin de año cuando nos reunimos toda la familia logré manosear a mi tía,  normalmente todos tenemos una tía que está muy rica y ese es mi caso todo empezó más o menos así:

    Estábamos todos en la sala de la casa de un familiar celebrando como de costumbre se puso música y empezamos a tomar, no suelo tomar demasiado porque soy copa floja, pero aquel día tomé considerablemente igual que mi tía la cual aprovechó en un momento para pedirme que le ayudará en la cocina.

    Yo accedo a acompañarla y cuando llegamos me empieza a decir cosas como “sobri te deben caer muchas nenas verdad, es que con esos ojos y esos brazos que mujer no cedería ante ti” y también a preguntar como “cuanto te mide, tienes poses favoritas” y cosas por el estilo. Yo le fui respondiendo y me iba calentando, en ese momento decidí irle tocando ese culo redondo y subirle la falda de a poco, ella me empieza a besar y nos fuimos así hasta el fondo de la cocina, por si acaso ella me fue metiendo la mano en el pantalón y cuando estaba a punto de sacarla entra una prima y nos quedamos quietos y atónitos rogando porque no nos notarán, aunque, estoy seguro de que nos vio.

    Luego de pasar una pausa por la interrupción, ella fue un poco más despacio y como pude le baje el bra y empecé a mamarle estas tetas grandes y ricas que tiene. Ella gemía bajito y al pudo esto me excitaba aun más y procedí a terminar el trabajo de la falda hasta que llegue a sus bragas mojaditas y se la jale de una dejándola entre la rodilla y el muslo en eso ella me dijo:

    -Sobri te han hecho la paja rusa.

    Yo negué con la cabeza y con un poco de aceite de cocina me puso la verga en su grandes tetas y me la empezó a chupar la puta sube y baja empezó con un ritmo lento y fue subiendo la velocidad hasta que no aguante más y me corro en sus melones. Ella chupo el semen que pudo y con el restante se masajeo los pezones mientras me regalaba deliciosos gemidos.

    Una de las mejores mamadas de mi vida, cuando estaba dispuesto a meterle mi verga por esa conchita rosada y mojada nos llamaron y se escucharon pasos y por el susto nos arreglamos rápido y ella salió antes directo al baño para lavarse el semen que le escurrí en esos melones y luego me confesó que se tocó para terminar lo que empezó.

  • La cabaña

    La cabaña

    Les contaré una historia que pasó hace mucho, pero primero me describo, yo soy una persona de complexión delgada, mido 1.74 de cabello negro, piel morena clara y ojos cafés, mi ex a la que llamaremos Lucia es blanca, de complexión regular, de cabello negro, ojos miel, mide 1.60, busto de 36d y unas nalgas que te obligan a mirar en la calle, su mejor amiga a la que llamaremos Laura es muy similar a ella, pero es morena clara y sus senos a pesar de tener la misma medida se dan a notar mas porque ella es delgada y unas nalgas a pesar de estar chiquitas muy bien formadas.

    En cierta ocasión Lucia y yo fuimos invitados por Laura su mejor amiga a pasar el fin de semana en unas cabañas a 3 horas de la ciudad, estábamos muy emocionados por dejar la monotonía de la ciudad y relajarnos unos días en la naturaleza ya que allá no hay señal de celular ni casas cerca de la cabaña, prepare mi ropa para llevarme al igual que Lucia, le dije que llevara la lencería que recién le había comprado, un succionador y un dildo que le gusta mucho usar, para que fuera más interesante el viaje le propuse usar un vibrador a control remoto y tras explicarle el morbo que me generaba accedió sin problemas.

    Ya estábamos listos subiendo las cosas en el carro y dirigiéndonos a la casa de Laura ya que ahí era el punto de reunión, tocamos el timbre y nos invita a pasar, vemos que ella esta lista pero cuando le pregunto por su novio ella nos explica que tuvieron una fuerte discusión y se dieron un tiempo, yo no sabia que decir Lucia la abraza diciendo que todo va a estar bien, que el se lo pierde por no estar con alguien pero Laura dice que si quiere hacer el viaje porque ya esta todo pagado y le urge divertirse después de tanto trabajo, por lo cual ayudo en subir sus cosas al carro y nos vamos en marcha.

    Cuando llegamos a las cabaña no pensé que fuera tan bonita, tenía dos cuartos un ventanal que dirigía hacia una alberca, toda la propiedad contaba con arbustos enormes así que no se podía verse desde el exterior, una chimenea preciosa frente a la sala, en el cuarto que nos tocó solo estaba la cama y el baño pero en el cuarto de Laura tenía jacuzzi en donde cabían fácil 4 personas y las deje un tiempo para que platicaran solas mientras con la excusa de ir al pueblo para comprar comida y alcohol para el fin de semana.

    Cuando regrese estaban en unos camastros tomando el sol frente a la alberca ya en bikini, Lucia traía un bikini de color negro que de la parte de abajo era un calzón que se amarraba a los lados y de arriba era solo un top que cubrían sus pechos, mientras que Laura traía una tanga blanca de tela muy delgada con unos triángulos en la parte de arriba que juraría que podía verse atreves de él, como las vi muy tranquilas decidí preparar unas bebidas con tequila para estar en ambiente y llevárselas afuera junto con la botella de tequila además del refresco para no estarnos parando a cada rato en una hielera. Cuando me vieron me agradecieron el gesto, Lucia con un beso y Laura con un abrazo.

    Lucia: me ayudas a ponerme bloqueador, no quiero quemarme la piel, ¿por favor?

    Yo: claro, no te preocupes, ponte boca abajo mientras saco el bloqueador

    Fue entonces cuando se puso boca abajo volteando al lado opuesto de donde estaba Laura y quitándose el top del bikini, a mí me sorprendió, pero no dije nada, solo volteé a ver a Lucia y ella solo me sonrió. Empecé con su espalda, con movimientos lentos y quería ver hasta donde podía aguantar con su amiga al lado y si podía calentarla un poco, fui bajando lentamente por en medio, deslizándome alternadamente de su columna, después subí por los costados llegando a tocar ligeramente su pecho por los laterales.

    Laura disimuladamente me veía, baje por su espalda y me detenía en el inicio de sus nalgadas amasándolas por los lados, rodee el calzón delimitándolo con mis pulgares y baje primero por su pierna derecha poniendo una mano por dentro de entre sus piernas mientras que la otra estaba por fuera en su costado ejerciendo presión mientras lentamente bajaba, voltee a ver a Laura sonriéndole y notando que en su pecho se notaba un abultamiento debajo de ese triangulo blanco producto de su excitación y subí lentamente por su pierna izquierda haciendo movimientos circulares pero al mismo tiempo abriéndolas un poco, le pedí que se volteara para seguir con el frente y así proseguí, me deleite con la maravillosa vista que tenía, unos hermosos senos, jugosos coronados con unos lindo pezones que estaban un poco duros, sin pena empecé a llenarlos de bloqueado, cuando los toque muy superficial reaccionaron rápidamente poniéndose duros, sabiendo que Laura me estaba viendo empecé a masajearlos a mi antojo al principio delicadamente pero poco a poco con más intensidad, después baje por su abdomen lentamente y por un costado de su pierna muy cerca de su vagina, regresando por la parte interna de su pierna tan solo rosando su vagina.

    Lucia: ¿le puedes poner a Laura también bloqueador por favor?

    Laura: no, no te preocupes, yo me pongo sola

    Lucia: no, para nada, él es el único hombre así que nos tiene que consentir, no te preocupes, venimos a relajarnos

    Laura: ¿ok, pero me puedes servir otro tequila por favor?

    Lucia: a mi también, pero esta vez ponlo mas cargado que casi sabia a puro refresco

    Laura: si, que nos queremos poner pedas

    Fue entonces cuando les servía a cada una un tequila doble con squirt que por el calor las dos se tomaron casi la mitad de la bebida, Lucia se pone boca abajo siguiendo tomando el sol y Laura se pone boca abajo y se quita la parte de arriba, dejando colgando las tiras del bra, mientras que con una mano jala de una tira retirándolo y poniéndolo a su lado en el suelo, puse un poco de bloqueador en su espalda y vi como se arqueaba ligeramente, empecé con movimientos suaves y profundos como tipo masaje haciendo presión en sus hombros para que se relajara, después fui bajando por sus espalda hasta llegar al inicio de sus nalgas, como traía tanga solo un pequeño hilo separaba una nalga de la otra, eran hermosas, las rodee suavemente cuando siento que abre ligeramente sus piernas mostrándome su lindo y diminuto triangulo, masaje primero la pierna izquierda en forma de círculos una mano por dentro de la pierna y otra por fuera, muy cerca de su tanga, tan solo sentía el calor que salía de ella pero sin tocarla fui bajando lentamente hasta los pies lo cuales los atendí muy bien masajeándolos, hice lo mismo con el pie derecho y fui subiendo poco a poco, muy lentamente, desde la pantorrilla, lentamente subiendo hasta la rodilla y subiendo una vez mas hasta estar muy cerca de su vagina, ella solo saco mas las nalgas para pudiera tocarla mejor, después cuando termine ella solo se volteo boca arriba sin decir nada y con los ojos cerrados espero a que prosiguiera.

    Era la primera vez que la veía así, tan sumisa y tan desnuda, no podía dejar de ver sus pechos, eran redondos, bien formados, con unos pezones ligeramente obscuros que estaban listos para ser consentidos, a pesar de ser grandes tenían mucha firmeza.

    Puse bloqueador en mis manos y empecé por su cuello, después la clavícula y fui bajando lentamente esperando alguna señal de desaprobación, bajando lentamente primero por los costados y subiendo por el medio, al ver que le agradaba seguí aventurándome tomando por completo su pecho y con mis dedos índice busque sus pezones deseosos de cariño, ella solo sonrió, seguí masajeándolos, eran maravillosos, solo los apretaba suavemente y los llene de mucho bloqueador, estuve un rato pero nunca abrió los ojos o hizo otro movimiento, después baje por su abdomen y vi que tenia la piel erizada, su tanga parecía su segunda piel, podía ver perfectamente sus labios que estaban escapándose de la tela, flexiono los pies y fue cuando tome una pierna para ponerle crema pero mi mirada estaba viendo su vagina, tan apetecible, tan deliciosa, quizás ella esperaba que pasara mis dedos por ahí porque vi una mancha de humedad en su tanga pero solo me concentre en sus piernas.

    Cuando termine tome mi bebida y le di un fuerte trago, en eso Lucia me dice que si le preparo otra por lo que Laura también quiere otra.

    Estábamos todos muy a gusto platicando que olvide que tenia a dos bellezas en topless frente a mí, no sé si fue el calor, el alcohol o la calentura que fue cuando dijeron las dos

    Lucia: Bueno, yo me quiero broncear bien sin marcas así que adiós calzón

    Jalando las tiras a sus costados desprendiéndose de el rápidamente

    Laura: yo también, que al cabo es muy pequeño

    También bajándose la tanga revelando su bello cuerpo, yo me quede sin palabras y como ellas no tenían nada pues yo también me quite mi traje de baño, me sentí tan libre al estar al natural, las dos me voltearon a ver con ojos de deseo, eso me excitaba más.

    Ya unas horas después cuando nos terminamos la botella yo me sentía feliz, pero sin esta ebrio completamente, pero Lucia y Laura apenas podía hablar arrastrando las palabras, fue cuando Lucia le pregunta a Laura

    Lucia: ¿pero ya dime porque cortaste con tu novio, te puso el cuerno? O no se le paraba jejeje

    Laura: jajaja, no wey, esa madre siempre me dejaba con ganas, tenia que usar mi dildo porque se venía muy rápido jajaja

    Yo: que mal, una vida sin orgasmos es una vida horrible

    Laura: ya se y le dije que quería que me cogiera alguien que, si aguantara mas de 3 minutos, que me diera por todos lados, por delante y por detrás, que quiero estar en una orgia llena de vergas para mi y que me bañen en leche

    Lucia: yo también quiero eso, quiero comerme una verga y que me cojan al mismo tiempo

    Yo: yo quiero estar con dos mujeres para mí, cogerme a una mientras que otra se ponga en mi boca

    Lucia: ¿hace cuanto que no tienes un orgasmo wey?

    Laura: ya ni me acuerdo

    En eso veo para abajo y Lucia empieza a dedear a Laura, pero ella no se da cuenta, solo empieza a cambiar su voz más cortada

    Lucia: ¿Y qué paso con el que te cogías antes de conocerlo, Raul?

    Fue cuando yo con mis manos por detrás de Laura empiezo a masajear sus pechos pellizcar sus pezones

    Laura: haaace muchooo, queee nooo lo veeeooo

    Yo: ¿y por qué no?

    La hago que se recueste sobre mi siguiendo acariciando sus pechos, amasándolos y Lucia abre las piernas de Laura dándole un oral, Laura que no podía hablar, solo gemía cada vez mas y mas fuerte, la recuesto en el suelo y le acerco mi verga para que la empiece a lamer, ella la toma con una mano dirigiéndosela a la boca, lamiendola, chupandola como si hubiera sido la ultima en su vida mientras que lucía levanta sus pierna lamiendo toda la entrada de su vagina hasta el ano, moja uno de sus dedos con los jugos de ella para estimular esa zona.

    Laura solo esta gimiendo de placer, dejándose hacer y recibiendo todo para ella, primero mete un dedo en el ano lentamente, luego dos, luego al ver que no hay resistencia sigue un tercero, ella solo gime mas y mas fuerte. Lucia se recuesta boca arriba poniendo a Laura en un 69, yo me pongo atrás de Laura para penetrarla, Lucia agarra mi verga y empieza a lamerla mientras que Laura le hace un oral a Lucia haciéndola gemir, se quita mi verga de su boca y la pone en la entrada del ano de Laura, yo voy haciendo presión y veo como lentamente se va comiendo toda mi verga que es bien recibida con gritos de placer, bombeo lentamente haciendo que se acostumbre al grosor de mi verga, Lucia sigue dedeando su clítoris, de repente siento un espasmo de Laura que aprieta mas mi verga, su primer orgasmo ha llegado, Lucia sigue dedeando más rápido a Laura haciendo que tenga un squirt llenando de jugos a Lucia quien con la boca abierta recibe gran parte, yo la sujeto a Laura de la cadera y empiezo a bombear mas fuerte alternando nalgadas y embestidas, no la dejamos descansar ni un minuto, entre el sexo anal, Lucia masturbándola y ella callando sus gritos en la vagina de Lucia tiene otro fuerte orgasmo haciendo que tiemble todo su cuerpo, ella ya no podía mas pero yo aun no me venía.

    Así que puse a Laura boca arriba y a Lucia en la parte de arriba del 69 dejando que Laura viera mas de cerca como me cojo a su amiga, puse mi verga en su boca para que la mame limpiándola para su amiga, me sujete de la cadera de Lucia metiéndosela en su vagina empezándola a bombear muy fuerte, haciéndola gemir más y más, Laura solo podía ver como entraba y slía mi verga de su amiga, partiéndola en dos, ella también con sus dedos estimulaba el clítoris de Lucia para que se viniera, levante la pierna derecha para que Laura tuviera un mejor ángulo

    Lucia: no hagas eso porque me vengo, me vengo, me veeengooo… aaah

    Lucia se vino bañando de jugos a Laura, subimos a descansar al cuarto de Laura y nos quedamos dormidos, yo en medio abrazando a Laura de un lado y Lucia del otro.

    Eso solo fue el primer dia, si les gusto la historia haganmelo saber para subir las demas, saludos y gracias por leerle.

  • Aventura termina en trío

    Aventura termina en trío

    Hola a todos, en esta ocasión les describiré y a la vez contaré mis experiencias, en el transporte público, microbuses/metro, en mis alocados días de universitaria, y por qué no decirlo actualmente en ocasiones igual lo hago.

    Como les había contado en mi relato anterior, de ser una chica nerd, pase a ser una chica más normal y algo liberal en mi periodo de universitaria, cuando estaba en relación con la chica de mi relato interior, en el primer año, éramos muy activas sexualmente, tanto entre nosotras, como con otras personas de la universidad, teníamos una relación abierta, ella me despertó el lado perverso y rico de la vida.

    A mitad del primer año de relación, nos fuimos a vivir juntas, ella vivía mucho más lejos que yo de la universidad, me mude con ella. Le encantaba llevar jeans ajustados, short deportivos o faldas cuando se subía al metro, no entendía por que, haha que empezamos a irnos juntas a la universidad.

    El primer día ella me despertaba con caricias y besos, yo estaba acostada encima de ella, después de una noche agotadora de sexo, celebrando el vivir juntas belén me decía.

    Belén: ¿Estas cansada bebe? Despierta que hoy te haré experimentar algo que quiero que sientas

    Yo: Hmmm, estoy algo cansada, una personita no dejo de embestirme la noche entera, anda muy motivada ¿recuerdas?

    Belén: Jajaja, no podía detenerme, por fin te tenía sola para mí, debía darte todo el amor que guardaba, y aun queda más

    Belén sonreía y me besaba los labios, mientras me sujetaba mis nalgas desnudas, aún algo rojas por sus embestidas

    Belén: vamos a ducharnos bebe, se nos hará tarde, hoy iremos vestidas casi iguales, te mostraré algo interesante de camino

    Yo: ¿Que será? Ojalá sea algo bueno, apresúrate y dime que ponerme

    Nos duchamos, y ella rápidamente husmeo en mi armario, saco dos faldas una roja y otra negra, claramente a ella le iba a quedar muy corta, mide más de 1.95, alado de mi 1.57.

    Belen: amor ponte esta falda negra, y esta blusa negra, usa zapatillas bebé apresúrate

    Yo: ¿No uso sostenes? Es muy delgada la blusa, solo tiene finos tirantes, se notarían los tirantes de mis sostenes, no me gustan que se vean no usaré.

    Belen: por eso me gustas amor, me gusta tu iniciativa

    Belen se puso casi la misma ropa que yo, una falda negra que le llegaba a mitad del muslo, si se le levantaba un poco de más por el viento se podían ver sus nalgas y entre ellas un hilo negro, su ropa interior fina, y una blusa negra que debajo ver su ombligo y trabajado vientre, ocultaba mi vientre, pero ella me remangl la blusa para que se viera, mi falda me quedaba algo pequeña, más arriba de la mitad de mis muslos, quería usar un short debajo, pero ella no me dejó, me hizo poner un diminuto hilo blanco que te tenía.

    Me sentía expuesta, algo humillada, pero estaba alado de una chica de 1.95, que cualquier cosa que ponía se veía muy atractiva y bien, no em veía mal, pero me sentía muy ligera de ropa.

    Yo: ¿Te fijaste? Casi todos los hombres se voltean a vernos jajaja me da algo de miedo

    Belen: tranquila amor, si supieran la rica cola que tienes, se morirían jajaja.

    – amor, sígueme al subir al metro tren, no me sueltes la mano, sientas lo que sientas, solo confía en mi-

    Me sentía algo extraña, eran las 7 de la mañana hora punta, donde muchos oficinistas y hombres van a sus trabajos, los estudiantes suelen irse más tarde, no entendía por que belén me hizo apúntame e irnos antes, hasta que entramos al vagón.

    Estaba repleto de hombres, no habían mujeres, el metro tiene vagones especiales donde van las mujeres solas, casi ningun entra a los vagones mixtos en esa hora punta pero belén me llevo de la mano, nos quedamos en el medio del tren.

    Belen: amor, quédate mirándome de frente apegada a mi pecho, y déjate llevar, no te resistas a lo que pasara, solo mírame y disfruta.

    Me decía Belén con voz baja en mi oído, ella levantó sus brazos y se afirmó del pasamanos del techo con una mano, con la otra me tomó la cintura y me atraco a su cuerpo, estábamos muy apretadas, sus pechos estaban en mi cara literalmente, podía sentir su calor en mi rostro, mientras ella me miraba.

    El tren comenzó a moverse, y un sujeto muy alto, casi del porte de belén, que parecía ser muy atlético por sus fuertes brazos, se sujeto detrás de belén, casi tocándole la mano, podía ver como estaba apegada a ella, y olía su cabello a momentos. Belén lejos de incomodarse estaba sonriendo, y me miraba de forma coqueta, arqueo su cintura pata hablarme al oído, y decirme

    Belén: No te asustes, solo disfruta lo que sentirás y veras estas conmigo bebe

    El sujeto, estaba pasando su mano por la pierna de belén, belén se movía algo coqueta, levantando la cola hacia el hombre y moviendo su brazo, dejando su axila cerca de la nariz del suelto, y el hombre se acercaba a su cuello, y axila, de forma coqueta, belén me acercó más a su cuerpo, soltó mi cadera y tomó la mano del sujeto, que estaba en su muslo, husmeando casi debajo su falda, la tomó y pata mi sorpresa la puso en mi muslo izquierdo que daba hacia la muralla de metal, nadie podía verlo.

    El sujeto, comenzó a acariciarme el muslo, y levantó su mano debajo mi falda, miré a belén, algo asustada, mientras ella sonreía, el sujeto estaba acariciando muy cerca de mi vagina, se sentía algo de cosquilleo, belén, al ver mi cara de cohibida, parecía disfrutarlo, el hombre sacó su mano, y la metió debajo la falda de belén, mientras veía que su trasero estaba pegado a la cadera del hombre, belén se mordía los labios sutilmente, podía reconocer su cara de caliente, como aquel día que me hizo suya.

    Belén sorpresivamente se soltó del pasa manos, me tomó de las cadera y giro, quedamos en los lados opuestos, el sujeto alto estaba detrás mío, el sujeto, rápidamente se me pego, podía sentir su erecto pene, debajo su buzo azul, me punteaba el trasero, se notaba que era grande, ahora entendía por que belén mordía sus labios, el chico reflejaba su pene contra mi trasero, levante la cola como lo hizo belén, me estaba excitando.

    Belen lo noto y refregaba de forma intencional sus senos con mi cara, el hombre llevaba calzas deportivas tipo short se podía sentir su pene en todas sus dimensiones belén de forma coqueta le tocó su abultado paquete, sorpresivamente ella me susurra

    Belen: ¿Te gusta bebe? Esta bien formadito, ¿quieres que fallemos hoy y lo llevamos al departamento?

    Sorprendida por la iniciativa de belén, y a la vez muy excitada por estar siendo toqueteada, a esta nerd que nunca jamás había sido tan deseada, hasta que conocí a belén, decido decirle si a todo

    Yo: baby, vamos a la casa, quiero hacerlo

    Belén sorprendida, le hablo al sujeto, al oído

    Belen: ¿Continuamos en nuestro departamento?

    Sujeto: lo que ustedes quieran reinas

    Nos bajamos en la estación y tomamos el tren de regreso, en todo el trayecto, no dejo de tocar a belén el sujeto, y refregarme, al llegar al departamento, belén lo atraco a la pared, bajo sus calzas y para sorpresa de ambas, habían más de 20 centímetros de pene duró enfrente de nosotras, el pene más grande que ha habíamos visto, belén le quito la polera mientras le daba besos en sus labios, lo guio al baño, se fue a duchar, el hombre, mientras belén me sujeto de la manos, y me llevó a la pieza, me quito la blusa, la falda y zapatillas deja dome solo en hilo blanco

    Belen: Bebe, tu vas primera, ve al buscarlo al baño, yo cerraré las ventanas y la puerta

    Fui sumisamente con mi par de tetitas al aire, a buscar a ese semental de 20 centímetros, que era un desconocido de unos 30 años, al verme desnuda, se me lanzó encima como un salvaje, me quito el hilo, besaba mi trasero y pasaba su lengua, mientras me dejó apoyada en el lava manos, el era alto, me tomó en brazos, y me monto en su gran pene, me insertó, sentía ardor y sensación de saborear su pene en mi boca de lo profundo que me lo metió me apoyo en la muralla, y comenzó a embestirme, me recordó al pene de goma de belén

    Mi culo aplaudía al chocar con sus bolas, al presionar la muralla sentía mucho placer, mi cuerpo temblaba entero, y el no dejaba de mordisquearme los pequeños pezones rosas, comencé a gemir como una actriz porno, solo que no era fingido, estaba siendo destrozada de forma placentera, mientras belén observada, ella se puso detrás de él, como si lo estuviera penetrando, el me bajo, giro y se postró de rodillas, para lamerle la vagina a belén, se la comía de forma desesperada, como si fuera un panal lleno de miel.

    Ella lo agarro del pelo, lo levanto, ella me hizo ponerme de rodillas y ella también se puso de rodillas, ella saboreaba su pene que había estando dentro mío, mitad ella mitad yo ambas besando ese pene, el hombre no podía más de excitado y se corrió dejando el pelo de ambas con semen, su tamaño se redujo demasiado, estaba agotado, belén se decepcionó, el hombre se fue a vestir para irse, belén estaba molesta por lo corto del acto, literalmente lo echo del departamento rápidamente, una vez lo dejo en la puerta, se lanza como tigresa a su presa, sobre mi, esa noche no me dejó dormir

    Teníamos un pequeño trabajo, transmitíamos para una página erotica de pago, quería a ese chico para transmitir por su gran verga, pero no acabo y se le achicó, su cacería no fue efectiva, esa noche me hizo suya de todas las formas posibles, bajo la miraba de varias personas que nos veían por la página, fue una experiencia muy intensa y a la vez mi primer trio que experimente, luego se vendrían más, incluso hoy en día, si ando con muchas ganas y estoy soltera, me arreglo, con una falda corta y salgo de cacería al tren, pero uso más una app, me gusta ser la presa de alguna pareja de vez en cuando.

  • Mi primera vez en un bus ¡de lujo!

    Mi primera vez en un bus ¡de lujo!

    Soy Santiago, de 18 años, delgado y curioso. Cuando obtuve el debido ingreso a la universidad de oriente distante a 6 horas de la casa de mi tía, tenía que optar por vivir en una ciudad sin conocer a nadie. Como previsión decidí viajar 3 días antes del inicio de clases y evitar el desorden que sabía suele ocurrir los fines de semana en los terminales de pasajeros.

    Listo y con maletas, tomé un bus de lujo, gracias al apoyo financiero de la pareja de mi tía, mi tío Ángel. Quien ya era un contratista en la construcción de viviendas en Valencia.

    El viajar es un bus de lujo te garantiza comodidad durante el viaje. Me despedí de mis tíos subí al 2º piso del bus y apenas habían pasajeros. Me dirigí casi al final del pasillo y tomé asiento. Salimos cerca de las 11 de la noche, como iba solo en un espacio de 2 butacas, subí mis piernas y me senté de lado sobre mi lado izquierdo.

    Habrían transcurrido como 30 minutos cuando abrí los ojos y vi en la parte posterior de mis asientos el rostro de una persona que trataba de fisgonear.

    -Buenas noches -le dije, con recelo y en tono un poco molesto.

    -Discúlpeme joven –era la voz de un señor y continuo diciendo – Vas a Barcelona?

    -Obvio -respondí yo, con cierta incomodidad.

    -Entiendo que estés molesto, te asusté, me disculpo; me llamó Juan Carlos. Trabajo en la Universidad de Oriente y regreso a casa, estos buses suelen venir vacíos.

    -En serio –le interrumpí-¿trabaja en la universidad de oriente?

    -Si claro – tocó su móvil, se encendió la pantalla y sacó del bolsillo de su camisa el carnet que confirmaba todo, lo leí con calma.

    Agregué –que bien, voy a estudiar Ingeniería allí.

    -Oye que bien, entonces nos veremos más seguido.-por un momento hizo silencio y preguntó– ¿ya tienes residencia?

    -Pues no. Me voy tres días antes para intentar conseguir y establecerme con calma.

    -Pues si te parece bien, conozco una muy cerca de la Universidad, serías sólo tu, es donde una señora amiga y no le gusta alquilar a desconocidos y extraños.

    -Suena genial, Soy Santiago Ferreira, ya somos conocidos y si me gustaría ver esa residencia.

    Así estuvimos un rato conversando del clima, las playas de allí, los cines, hasta que el señor Juan Carlos me preguntó:

    – ¿Tienes novia?

    -Pues no, ojalá consiga en la U, alguna buena chica.

    -Eres un caballero y te quiero decir que estoy casado desde hace 25 años, tengo 2 hijos, ambos en USA, vivo con mi esposa, pero desde hace unos meses, tengo una curiosidad inmensa.

    Esperé en silencio, desconociendo que sería y temiendo que fuera drogas, él continuó…

    -A veces me provoca, es algo loco, perdóname – seguí mudo- veras… me provoca probar en mi boca el miembro de otro hombre.

    Quedé sorprendido y mudo aún, que rara solicitud y no lo es tanto porque yo lo hice una vez.

    -Si te pidiera que me dejaras mamar tu pene, ¿aceptarías?

    Estaba frío, no sabía que decir. De pronto el agregó

    -Te pagaría por eso

    Vaya, así que me pagaría. Parece que guardar silencio genera ingresos.

    -Pero ¿lo harás aquí? ¿dentro del bus?

    -Si, en los puestos de adelante va una señora y su esposo, dos chicas y un abuelo. Detrás de nosotros no hay nadie. Entiende que sería nuestra primera vez para ambos, al fin yo sabré si me agrada esto o no, tu tendrás placer sin compromiso y te daré el equivalente al pasaje de regreso en un bus de este tipo-

    wow pensé, ¿será cierto?

    -Bien acepto, muéstrame el dinero –El Sr. Juan Carlos sacó su billetera y me dio más de lo acordado. Lo guardé en mi maleta y le dije

    -Bien, ¿qué hacemos?

    -Déjame a mí – comenzó por sobar mi entrepierna y no tardo mucho mi pene en comenzar a crecer, él me aflojó la correa y abrió mi pantalón bajando el cierre.

    Surgió mi verga, quizás 15 o 16 cm, grueso casi como un vaso. Él retrajo mi prepucio y comenzó a pasar su lengua, tibia, áspera. Con su mano izquierda apretaba mis testículos cuando decidió tragar mi falo, era rico como lo mamaba, sabía hacerlo, suave tierno y firme. Era como recibir cariños de una hembra. Recordé mi osadía con mi tío Ángel. Se ve que yo debía aprender de tipos como Juan Carlos.

    Así estuvo un buen rato, hasta que le dije –voy a acabar – y él mantuvo el ritmo, dispuesto a tragar mi semen.

    Quise empujar su cabeza para meterle toda mi verga, pero el temor a una mordida me contuvo. Él lamió y chupó hasta dejarlo limpio. Se levantó rápido, buscó algo en su bolso, regresó con toallitas húmedas y terminó la limpieza.

    Me miró fijo y dijo –Gracias Santiago, fue tal como lo esperaba, es dulce y espeso, fue rico.

    -A tus órdenes – se levantó y se dirigió al asiento posterior.

    El sueño me arropó de inmediato, despertándome el Sr. Juan Carlos al llegar al terminal.

    -Santiago llegamos, vamos por las maletas.

    Al bajar pude apreciar el físico del Sr. Juan Carlos. Cerca de 50 años. Fornido, un poco canoso, 1.80 a quizás más.

    Llegamos a la 5 de la mañana, me invitó a desayunar. Hizo una llamada y terminamos el desayuno.

    -Vamos a la entrada la mañana era fresca. A los 5 minutos llegó un carro y él me dijo vamos, sube atrás.

    -Amor –continuó él- el es Santiago viene de Valencia, va a estudiar en la U y creo que podría ser inquilino de Laura. ¿Si?

    Del asiento del conductor surgió una voz dulce acompañado de un rostro aún joven.

    -Hola Santiago, soy Carmen, la esposa de Juan. Y vamos a la casa de Laura, mi cuñada. Juan, llámala para que esté atenta.

    -Si, es cierto, dijo Juan.

    Me sentía extraño, ellos conversaron sobre el viaje, él comentó lo tranquilo del mismo y que si no fuera sido porque conversamos un rato antes de dormir, nada especial hubiera ocurrido.

    10 minutos después arribamos a una urbanización cerrada, el portón eléctrico se abrió y a la derecha nos estacionamos, el Sr, Juan Carlos se bajó y me dijo ven Santiago, aquí es.

    Nos esperaba una señora treintañera. Blanca con una cabellera negra abundante y lisa. Me saludó con mucha confianza.

    -Bienvenido Santiago, vienes recomendado y pareces ser un chico serio. La U está a 10 minutos caminando, a 4 en bicicleta y a dos en carro.

    Creí que íbamos a entrar en la casa, pero no, me dijo sígueme, así lo hice al doblar la esquina de la casa, se veía una puerta de cristal, sobre ella un hermoso vitral.

    La Sra. Laura dijo – tiene entrada independiente, con este puesto de estacionamiento, baño, cocina, una cama individual, si deseas lavar la ropa de cama o tuya, lo puedes hacer por esta pequeña puerta, -lo pagas adicional-. Tienes señal satelital de tv -lo pagas adicional-, espero que el precio sea de tu agrado.

    Al decirme el precio, quedé asombrado, era un poco más de la mitad del precio observado en internet. –Lo acepto, le dije casi al brinco.

    -Perfecto -dijeron Juan y Laura. – Ve y descansa Santiago, vengo cerca del mediodía para almorzar.

    -Ven y almuerzan aquí. – EL Sr. Juan mostró asombro y quiso decir algo, cuando la señora. Elena nos dijo – Hay, no puedo hoy. Les dejaré el almuerzo en la cocina, debo ir a trabajar en la Colina Norte. ¿Si?

    -De acuerdo -dijo el Sr. Juan.

    -Umju -dije yo. Se retiraron de prisa

    Entré a la habitación y me puse a pensar que todo estaba bien, mejor de lo esperado.

    NOTA: Vaya, si tenía ganas de contar lo siguiente, para ello; necesito saber quiénes hoy me han acompañado y me expresen sus comentarios y sugerencias. Gracias.

  • Deseo renacido

    Deseo renacido

    Daila balanceaba la cabeza con presteza de cara a arrancarle el último orgasmo a su cliente. Le miró a los ojos mientras engullía su miembro. Prisco le devolvió una mirada pasional que se extravió por los senderos del placer. Su boca se desencajó liberando un lamento que anunciaba el inminente orgasmo, pero éste se vio truncado por la cruda realidad. Abrió los ojos y contempló su erección manifiesta, incluso dolorosa, pero Daila no estaba. Era Marisa la que dormía plácidamente a su lado. Una respiración pausada y profunda, a la vez que sonora así lo confirmaba. La contempló un instante en la penumbra y sintió la necesidad de penetrarla.

    Hacía tiempo que no la deseaba, pero dada su excitación, la encontró más atractiva de lo habitual. Observó su pronunciado trasero cubierto por la fina tela de sus bragas. Se acercó a ella, hizo la prenda a un lado, posicionó el miembro erecto a la entrada de su vagina y la penetró con determinación. Marisa balbuceó alguna inteligible palabra e intentó zafarse. Una mano sujetó con firmeza su trasero y la otra la cogió del pelo. El placer tomó las riendas de sus sentidos y empezó a culear ante las acometidas de su esposo. Los gemidos se amplificaron y el ritmo se volvió frenético llevando a ambos conyugues a compartir un intenso clímax como antaño.

    Marisa se dio la vuelta, sonrió con devoción, le dio un beso a un marido jadeante, después fue a lavarse. Mientras, éste la contemplaba ahora sin un ápice de deseo. Era Daila la que se adueñaba de sus apetitos, pese a ser un sexo de pago y pese a albergar un deseo que probablemente no era compartido, aunque quería pensar que sí.

    Ya no pudo conciliar el sueño, inmerso en unos delirios en los que imaginaba una realidad distinta de la que ella formaba parte. No obstante, ese imaginario “mundo feliz” no dejaba de ser una utopía y su circunstancia era bastante más terrenal. Su condición de detective era un hándicap para sus quimeras. Reiteradas veces intentó terminar con una relación que hacía aguas de unos años aquí. El entusiasmo sexual en la pareja se había esfumado. El deseo fue sustituido por el rechazo y era la apatía la que se había instaurado en la relación con el paso de los años, por eso, cuando conoció a Daila su pasión retornó haciéndole sentirse vivo de nuevo. Con Daila gozaba del mejor sexo que podía haber imaginado jamás. Con ella se explayaba sin tabúes, sin remilgos y con un placer inigualable que él quería pensar que era recíproco. Todo iba implícito en ese acuerdo tácito en el que ella se lo daba todo por un precio que él estaba dispuesto a pagar sin cuestionarlo. Le hubiese gustado que las cosas fuesen de otro modo, pero eran como eran y había que aceptarlas, o con todo, intentar cambiarlas.

    Su hija de diez años constituía otro obstáculo a la hora de tomar una decisión que pudiese quebrantar la confianza en su padre, por tanto, esa elección siempre era postergada en aras de un mejor momento.

    Prisco entró en el local. No le gustaba que le vieran allí. No era lo mismo entrar en lugares similares en calidad de policía que con intenciones más sombrías, sin embargo, era el único modo que tenía para acceder a Daila. Lo había intentado de diversos modos. Una de sus propuestas fue hacerlo en un hotel, o quizás, en otro lugar menos variopinto. Otra fue la de le plantearle la posibilidad de alquilar un apartamento para sus encuentros, sin embargo, ella era consciente de cual era su lugar y de que, bajo ningún concepto, podía ir por libre. Su chulo se lo dejó claro en el pasado, y como testimonio, una sutil cicatriz adornaba su ceja derecha, aun así, aquella señal no enmascaraba su belleza natural. Unos ojos de un azul claro daban fe de su procedencia y su acento del este lo confirmaba. No era una mujer despampanante. Era menuda, de uno sesenta y dos para cincuenta y dos kilos de peso, delgada, de pequeños pechos para los que buscaban las delicatesen en sustitución a perderse en la inmensidad de las ganadoras de los óscar a mejor actrices secundarias. A Prisco no le atraían las mujeres voluptuosas, quizás por eso la gracilidad de la que hacía gala Daila enturbiaba su sentido común. Por su parte, ella era consciente de que estaba en el ocaso de su juventud y que sus días en el club tocaban a su fin. Probablemente después sería vendida a otros proxenetas de menor nivel y acabaría en locales de tercera, en pisos, o en la calle.

    La luz era vaporosa. Había tres clientes sentados en la barra conversando cada uno con una fulana que le correspondía con fingidas sonrisas y falsas palabras. Prisco arrimó el taburete, se sentó y apoyó el brazo en la barra. Se sentía como pez fuera del agua. El hombre más corpulento desapareció por un pasillo junto a una de las chicas. No le gustaba aquella situación y tampoco sentirse observado ante lo que resultaba evidente.

    Una de las fulanas se le acercó amablemente y le preguntó qué le servía para beber. Prisco pidió un gin tonic y a continuación preguntó por Daila.

    —Hace días que no viene, —contestó la muchacha intentando tomar su relevo.

    Prisco le sonrió con cortesía y desechó su ofrecimiento.

    —¿Sabes dónde puedo encontrarla? —preguntó el detective. La joven lo miró perpleja y se volteó hacia el hombre que en ese momento estaba pasando un trapo por la barra contemplando la escena desde el otro lado sin perder detalle de la conversación.

    Prisco lo miró un instante intuyendo que era el proxeneta y se acercó a él sospechando que podría aclararle el paradero de la joven. Su aspecto era enjuto, de escasas carnes, pómulos prominentes, nariz aguileña y unos ojos hundidos que le conferían un aspecto vil, poco honesto y de escasos amigos.

    —Me gustaría ver a Daila, —pidió.

    —Ya no trabaja aquí, —sentenció el otro sin dejar de pasar el paño por la barra.

    —¿Sabes dónde puedo encontrarla?

    —Ni idea, —dijo sin dar ni un detalle.

    —¿No dijo nada? —insistió Prisco.

    —¿Y a ti que coño te importa? ¿Eres su padre o qué?

    El detective lo miró impertérrito. El chulo le devolvió la mirada desafiante y Prisco salió del lugar sabedor de que conocía más de lo que contaba, por eso tenía que encontrar el modo de hacerle hablar.

    No podía alejar de su cabeza a Daila. Soñaba despierto, pero lo novedoso era que no se había percatado hasta su ausencia de que no sólo la deseaba, sino también fue consciente de lo mucho que la echaba de menos, y no sólo por el buen sexo. El rememorar sus labios abrazando su miembro mientras soltaba su carga en la boca, le provocó una erección. Pensó en aprovechar el momento y disfrutarlo con su esposa, en cambio esta vez optó por irse al salón. Se sentó en el sofá, se bajó los gayumbos, cerró los ojos y dejó volar su imaginación evocando cada momento vivido con Daila. Aferró el tronco, lo apretó con firmeza e inició su masturbación despacio para ir acelerando el ritmo paulatinamente a medida que se teletransportaba a su lado y el placer se intensificaba hasta hacer salir el semen a borbotones, esparciéndose por su pecho entre espasmos y gemidos amortiguados.

    Tras la descarga, su miembro se deshinchó y la excitación desapareció, pero no su desasosiego. Tardó horas en poder conciliar el sueño y en ese intervalo decidió tomar cartas en el asunto, usar su estatus e investigar por su cuenta. Buscó la dirección del local y averiguó que el fulano se llamaba Cornel. Husmeó también en sus datos fiscales para comprobar donde vivía. Vio que su negocio estaba registrado como pub o bar de copas, sin hacer mención a nada que tuviese que ver con la prostitución. Tenía dada de alta a una camarera en la Seguridad Social y Prisco dedujo que era una tapadera.

    Mintió a Marisa diciéndole que estaba en un caso para justificar sus reiteradas ausencias nocturnas. No era la primera vez que lo hacía, pero sí era la que más tiempo pasaba fuera de casa. Después de seguir al sujeto con cara de pocos amigos durante varios días sin obtener pista alguna, decidió cambiar de estrategia, de modo que optó por usar métodos menos ortodoxos, puesto que no tenía elementos, ni armas, ni pruebas para interrogarlo, ni siquiera motivos que justificaran una interpelación.

    Eran las dos y media de la madrugada. La lluvia repiqueteaba en el parabrisas del coche. Prisco se había envuelto en una manta para atemperar su cuerpo. El frío estaba haciendo mella en sus huesos resucitando una antigua lesión que arrastraba de años y con el exceso de humedad resurgía como el Ave Fénix para reclamar su atención. A pesar de la baja temperatura, empezaba a acusar el cansancio, por lo que los ojos se le iban cerrando sin que pudiera evitarlo. Ya no era el mismo de antes, cuando pasaba horas a la espera de su presa sin desfallecer.

    —Necesito un café, –se dijo, pero a esas horas los locales que había abiertos sólo servían bebidas alcohólicas.

    El frío le increpaba y aquella era una noche gélida, de manera que no tuvo más remedio que encender el motor para poner la calefacción y entrar en calor. Al poco tiempo salieron las chicas y detrás el chulo. Dos de ellas tomaron un camino y la tercera se quedó con él. El proxeneta cerró con llave el local, seguidamente bajo la persiana, cerró también con llave y puso un candado. Prisco apagó el motor, salió del vehículo lo más sigiloso que pudo y se aproximó intentando no delatar su posición. La lluvia mitigaba el sonido de las pisadas, lo cual era de agradecer porque a esas horas de la noche la calma era absoluta. Cornel hablaba con la fulana y Prisco esperó agazapado en una esquina a la expectativa hasta que vio que la abofeteaba. Imaginó que era su modus operandi cuando pretendía amonestarlas o reprocharles algo. O quizás necesitaba pegarles para descargar su frustración, o quien sabe si para sentirse más hombre.

    No era el momento que había pensado para intervenir, pero dadas las circunstancias se apresuró intentando no delatar su presencia. Cuando ya estaba a diez metros, el proxeneta volvió a abofetear a la chica y cuando iba a repetirlo, Prisco le cogió la mano al vuelo y se la estampó en su propia cara, rompiéndole el tabique nasal. El fulano se cogió la nariz aquejado por el dolor, a la vez que lanzaba toda clase de improperios sin saber a quien, puesto que todavía no había reconocido a su agresor.

    Prisco le hizo una señal a la chica para que se largara y ésta permaneció un instante confusa para después perderse en la noche. Al reponerse del golpe traicionero, fue cuando reconoció al cliente de su local que volvía a cogerle de un brazo empujándolo hacia un descampado.

    —¡Ven conmigo capullo! —le obligó el inspector mientras lo arrastraba bajo una intensa lluvia que empapaba a ambos por igual. En el descampado había una caseta que utilizaban los albañiles para dejar material de obra. Prisco echó la puerta abajo y entró empujando al fulano hacia adentro.

    —Espero que el hecho de coger una pulmonía sirva para algo. ¡Joder! –maldijo sacudiéndose el agua de su chaqueta como si eso sirviese para algo.

    —¿Qué coño quieres de mi? —preguntó el chulo intentando detener la hemorragia con sus manos.

    —Creo que no has sido sincero conmigo.

    —¿Quién eres tú? No sé donde está Daila. Déjame en paz. Voy a llamar a la policía, —le advirtió.

    —No hace falta, —contestó Prisco enseñándole su placa.

    —¿Eres poli? Serás cabrón…

    —No digas palabrotas, —le advirtió Prisco al tiempo que le estiraba la nariz y se la retorcía.

    —Hijo de puta, —gritó el proxeneta.

    —Si dices mentiras te crece la nariz, ¿te das cuenta? Y si no me dices lo que quiero saber te la arrancare de cuajo, ¿entiendes lo que te digo, gilipollas?

    —Estás acabado. Mañana pondré una denuncia, —balbuceó intentando recobrar un ápice de dignidad.

    —¿Crees que alguien va a creer la palabra de un chulo de putas antes que la de un condecorado policía?

    —Un condecorado y honrado policía que seguramente deja a su mujer en casa para irse de putas, —aseveró esbozando una pérfida sonrisa que se camuflaba en su ensangrentado rostro.

    Prisco le atizó otro golpe en la nariz como si al hacerlo, las palabras del chulo careciesen de significado.

    —Vas a decirme donde está Daila y si no me convence tu respuesta te partiré esa cara de imbécil que tienes, te arrancaré la nariz y te la meteré por el culo. ¿Has entendido?

    El proxeneta asintió ahora más sumiso.

    —La vendí.

    —¿La vendiste? Cómo que la vendiste?

    —Pronto se le “pasará el arroz” y entonces será más difícil que alguien se interese por ella.

    —¿Crees que es una cabra? —preguntó indignado el policía mientras le reventaba la nariz.

    El fulano gritó de dolor. En esos momentos, su rostro era un amasijo de carne ensangrentada. Las quejas del proxeneta se convirtieron en lamentos, gemidos y lloriqueos suplicándole que lo llevara a un hospital.

    —Volveré a hacerte la pregunta que debiste contestarme el otro día. Si lo hubieras hecho, ahora, aunque fea, tendrías nariz ¿Dónde puedo encontrarla?

    —Cornel le dio la dirección farfullando.

    —Espero que Daila esté bien o volveré para despegártela de tu infecta cara.

    —¿No vas a llevarme al hospital? —gritó el chulo.

    —¡Ve caminando! —dijo Prisco. A continuación lo cogió con ambas manos de las solapas, lo acercó con ímpetu hacia él y arrimó su cara hasta sentir su aliento fétido.

    —Por cierto. Di que te has ido de bruces y te has roto la nariz. No digas que ha sido por imbécil. Podrían creerte.

    Prisco entró en el local. Estaba vacío y mal iluminado, aunque lo suficiente para ver el mal gusto de la decoración. El olor era un revoltijo de olores humanos atenuados con un ambientador que no alcanzaba su propósito, por lo que una tufarada penetró en sus fosas nasales provocándole náuseas.

    El hombre de la barra le pareció igualmente repulsivo. Con sobrepeso y una papada que hacía difícil reconocer donde terminaba el rostro y empezaba el cuello de no ser por una pequeña protuberancia que en algún tiempo habría sido una barbilla.

    —¿Puedo ver a Daila? —preguntó Prisco.

    El hombre asintió y la llamó a voces.

    —¿Le pongo algo de beber? —le preguntó.

    —Un gin tonic.

    Daila tardó unos segundos en salir. Se detuvo un instante en la barra contemplando a su amigo y esbozando una sonrisa. Prisco se dio cuenta de que no existía maquillaje que la pudiese embellecer más que su sincera sonrisa en la que se insinuaban unas ligeras patas de gallo evidenciando su tránsito a la madurez.

    —¿Estás bien? —preguntó él.

    —Sí, —afirmó ella.

    —¿Quieres salir de aquí?

    Daila asintió y Prisco se dirigió al orondo personaje.

    —Voy a llevarme a Daila por el módico precio del gin tonic y no volverás a verla más.

    —¿Qué coño estás diciendo, gilipollas? —dijo alterado. Inmediatamente abandonó la barra y se dirigió hacia Prisco con intenciones poco amistosas y cuando estaba a su altura, Prisco le plantó su placa en la cara.

    —Si no montas un pollo no te denunciaré por tráfico humano. Me iré y no volverás a saber de mí, pero si tan sólo me miras de reojo o dices una palabra que me desagrade volveré con una orden judicial y te aseguro que perderás todo ese tocino en la trena.

  • Mi tío se cogió a mi chica

    Mi tío se cogió a mi chica

    Los hechos que voy a narrar a continuación sucedieron ya hace unos cuantos años y todo comenzó cuando yo durante mi segundo año en la facultad conocí a una bonita señorita llamada Brenda. Ella tenía 19 años, era de cabello largo y de color castaño, de piel muy blanca, de estatura baja (medía 1,63), su cadera era un poco ancha (no era gorda pero tampoco se la podía considerar como delgada) y lo mejor de su cuerpo eran sus tetas. Tenía una linda cola con forma de manzanita pero sus pechos grandes y redondos hacían la diferencia.

    Con ella no nos llegamos a poner de novios pero eso no significa que no tuvimos sexo porque si lo hicimos y en reiteradas ocasiones. Éramos como una especie de amigos con derecho al roce y el mejor lugar para tener sexo con ella no era mi casa ni la de ella. Cerca de la facultad vive mi tío que es un hombre que vive solo y en un departamento. Yo tenia una copia de la llave de ese departamento porque el me pagaba para limpiarselo, entonces yo lo que hacía era pedírselo prestado mientras él trabajaba y el me lo prestaba ya que le decía que era para llevar una chica, por lo tanto, llevaba a Brenda por la tarde/siesta y aparte de estudiar nos poníamos a garchar sobre el sofá de mi tío.

    Ahora bien, mi tío luego de pedirle varias veces el departamento le entró cierta curiosidad por saber como era Brenda así que un día en el cual yo le había pedido prestado el departamento me dijo que me quedase a cenar que la quería conocer. Entonces nosotros nos quedamos y el la conoció. El quedó encantado con ella, no solo le parecía muy bonita sino que alguien muy agradable, por lo tanto, ocurrió que el quería verla más seguido así que siempre me decía que nos quedasemos cada vez que yo le pedía prestado su departamento.

    Un día mi tío via mensajes me pregunto si ella era mi novia y yo le dije que no, entonces me pregunto si yo tenia algún problema con que ella este con el una noche y yo para responderle tuve en cuenta todas las veces que el me había prestado su departamento así que le dije que yo no tenia ningún problema. Entonces hicimos un plan para que ella se quede con el una noche y se nos ocurrió algo bastante simple que funcionó.

    Una noche en la cual Brenda y yo nos quedamos a cenar en lo de mi tío, ocurrió que yo antes de la cena les dije que no podía quedarme a cenar así que me fui y los dejé solo a los dos. Entonces llegue a mi casa cuarenta minutos después (demore bastante esperando el colectivo), me bañe, luego comí algo y a las 11 de la noche me metí en mi cama. Ya cómodo y tranquilo encendí la televisión y agarre el teléfono, entonces le escribí a mi tío preguntándole como les fue y el lo primero que me envía es el pulgar para arriba. Luego entre 10 y 15 segundos después el me envía una foto y en esa foto se aprecian dos cosas: en el fondo se ve su tele encendida (la que tiene en frente de su sofa) y abajo de todo se ve a Brenda, aparentemente arrodillada, con la pija de mi tío en su boca.

    Yo que estaba ya acostado me levante al ver la foto ya que fue algo que me tomo de sorpresa, no esperaba que suceda todo tan rápido. Entonces yo sorprendido le vuelvo a escribir a mi tío y lo primero que le escribo es «COMO?» seguido de un «como lo hiciste». El rápidamente me respondio y me puso «la experiencia sobrino» y «son todas trolas». Después de eso y pasado medio minuto el me envio un pequeño video de no más de 15 segundos en el cual se ve a Brenda peteando, es decir, subiendo y bajando su cabeza y llegando a tragar casi por completo la poronga de mi tío.

    Al ver todo este material pornografico comencé a tocarme por debajo de las sábanas y en cuestión de segundos ya me encontraba bien empalmado. Mientras esto ocurría estaba atento a ver si mi tío me enviaba algo nuevo y para mi fortuna y luego de varios minutos sin escribirme me envió un segundo video de nomas de 20 segundos. En este segundo vídeo aparece Brenda en primer plano con la pija de mi tío en su mano y mirando a la cámara del teléfono me dedica unas palabra. Ella me dice «te extraño Lucas» riendose y vuelve a meterse la pija en la boca, luego mi tío da vuelta la cámara y enfocándose me dice «te extraña».

    Luego de ver este segundo video le escribí a mi tío diciéndole que le diga a ella que yo también la extraño y el como respuesta me envío un par de coranzoncitos. Cinco minutos más tarde recibí un tercer vídeo y en este ella se encontraba con su pantalón bajado, con su tanguita corrida y su remera un tanto subida dando unos terribles sentones de espalda a mi tío. Era en el mismo lugar que en los otros dos videos (en el sofa) y se podía apreciar como su culo se tragaba por completo la chota de mi tío. Además de fondo se escuchaba los «ah ahh ahhh» de Brenda.

    Luego de mirar 3 o 4 veces seguida este tercer vídeo le volví a escribir a mi tío diciéndole que la estaba pasando genial y este me respondió «10 puntos tu amiga» y a continuación me puso «me la voy a llevar a la cama a hacerle de todo». Entonces 10 minutos más tarde me empezó a enviar más videos de nomas de 30 segundos los cuales voy a detallar a continuación.

    Cuarto video: en este video se ve a los dos ya en la cama, ambos ya sin ropa, mi tío recostado y ella entre sus dos piernas y comiendole la poronga tal cual como lo hizo en el sofá.

    Quinto video: este video me lo mando 5 minutos después y en el se aprecia a Brenda dando terribles sentones agarrándose de las piernas de mi tío. Además, sus tetas iban de un lado para otro y mi tío que tenía una mano libre (la otra la tenía ocupada agarrando el teléfono) se las tocaba y apretaba.

    Sexto video: en este video se ve a Brenda en 4 patas siendo penetrada por mi tío. Este estaba quieto filmando como su pija desaparecía así que ella era la que se movía hacia delante y hacia atrás.

    Séptimo video: en este vídeo todavía Brenda sigue en 4 patas y a diferencia del video anterior mi tío la tiene agarrada del cabello. Además de esto se produce una mini conversación entre ellos en la cual el le dice «que sos para nosotros?» y ella responde algo pero no se le escucha muy bien así que el le vuelve repreguntar lo mismo y ella eleva la voz y medio entrecortado responde «soy su puta». La conversación continuo y mi tío le pregunta «que te vamos hacer con mi sobrino?» y ella responde «me van a coger toda».

    Octavo video y último: en este video se ve a Brenda arrodillada en el piso con su boca abierta y con su lengua afuera, esperando que mi tío le eyacule ya que este se estaba pajeando en frente de su cara. A los 10 segundos de haber empezado el video el le eyacula sobre la lengua y ella luego de esto se lo traga y muestra a la cámara que ya no tenía nada en la boca. El vídeo termina con ella agarrandole de nuevo la pija y metiéndosela en la boca nuevamente.

    Así fue como mi tío se la garcho aquella noche y la siguiente vez que nos quedamos a cenar hicimos un trio pero eso ya es para otro relato.

  • Mi ex profesora (2): Jugando con mi exprofesora

    Mi ex profesora (2): Jugando con mi exprofesora

    Por fin llegó el viernes y ya estaba camino a la casa de la profe, fui caminando y mientras iba en el trayecto me puse a pensar que haríamos esa noche porque yo me iba a quedar a dormir ese día y obvio no podía desperdiciar la oportunidad de tener sexo varias veces o por lo menos jugar mutuamente durante la noche. Iba pensando en si se animaría por fin a que me dejara chuparle el ano porque me moría de ganas por hacerlo.

    Cuando llegué abrió la puerta y sin siquiera saludar me empujó al sofá después de cerrar la puerta, mi maletín cayó al suelo y se paró delante mío. Andaba en bata la cual se quitó y dejó ver la lencería que andaba que era blanca translúcida, esa es de mis favoritas, se puso de rodillas y empezó a bajarme el pantalón y sacó mi verga para empezar a chuparle de una vez. Tenía el control de todo, yo no estaba haciendo nada y me estaba encantado, a veces me gusta estar con una mujer dominante.

    Se metió la verga de una vez a la boca para chuparle, aún la tenía flácida pero en un par de segundos ya se había inflado dentro de su boca y estaba haciendo un trabajo maravilloso chupando, parece que había estado practicando para nuestro encuentro, incluso ya se metía un poco más profundo mi verga. Mi verga mide 17 cm , lo normal, pero si la tengo gorda, aun así no se la metia toda todavía.

    Yo mientras le acariciaba la cara con mi mano y le recogía el pelo, ella solo me miraba fijamente sin decir una palabra en todo el rato, pero con sus ojos me pedía leche. Solo estaba ahí tragando como puta y por ratos me agarraba los huevos y trataba de jugar con ellos, pero la verdad nunca me ha gustado mucho que me toquen los huevos porque si los tengo bastante sensibles. Cuando estaba cerca de venirme le avisé y me dijo que no, que tenía algo especial preparado. Me dejó de chupar y me empezó a masturbar muy lento para evitar que eyaculara. Estuvo así como unos 30 segundos y le pregunté que qué me tenía preparado.

    Su acción me sorprendió muchísimo, jamás pensé que haría eso. Me escupió el pene para lubricarlo pero también dejó caer saliva en la raja entre las tetas y sin quitarse el bra metió mi pene entre esas gomas. Con sus manos se las apretaba y empezó a bajar y subir de forma acelerada. Estaba demasiado excitado por dos razones, uno que un sobo ruso es de lo mejor y dos que me estaba provocando un morbo impresionante saber que ella estaba haciendo eso.

    Si acaso duré 20 segundos y ya estaba eyaculando, no podía con la excitación que tenía y el ritmo con el que se movía. Parte del semen cayó en su cara, y el resto se escurrió entre esas perfectas tetas. Por dicha que era blanca su lencería porque quedaría mancha por el semen.

    Ella se rio feliz por ver qué me había hecho eyacular de manera rápida y le dije que me había sorprendido de verdad.

    Me dijo que eso no era lo único que me iba a sorprender esa noche.

    Nos limpiamos un poco el semen embarrado y le dije que fuéramos a su cama. Fuimos y ya estando completamente desnudos le hice un rato sexo oral y como la primera vez, esa vagina era un mar de jugo vaginal. Ella estando ahí acostada boca arriba con las piernas levantadas y encogidas, con las rodillas al pecho, me daban unas ganas tremendas de bajar con mi lengua y empezar a lamer aquel húmedo ano por los mismos líquidos que le escurrían de su vulva. Pero me contuve de tan siquiera decirle si podía hacerlo porque sabía cuál iba a ser la respuesta. Si que solo empecé a hacerle sexo oral en la vulva.

    Seguí chupando y estiraba un brazo para poder llegar a alguna de sus tetas y manosearla. Cuando empecé a escuchar que la cadencia e intensidad de sus gemidos subía me detuve y con la boca y barbilla llena de fluido como niño que no sabe comer helado, le dije que ya estaba muy mojada y que podíamos probar penetración. Ella me dijo que si, que ya quería mi verga dentro. Fui por los condones a mí pantalón y cuando volví estaba de cuatro ofreciendome su trasero para usarlo. Me puse el condón y empecé a recorrer la punta de mi pene en su vulva para lubricar aún más el condón y empecé a meter mi pene lentamente y suave. Su concha era bastante grande por gorda que era y estaba entrando con cierta facilidad y se sentía muy rica. Puse mis manos en su cadera y ya podía empezar a subir la intensidad del mete y saca, con mis manos también le acariciaba las nalgas y le soltaba una que otra nalgada suave. Ya había eyaculado con el ruso que me había hecho así que sabía que podíamos estar un rato haciéndole el amor. Yo le preguntaba si todo iba bien y me decía que de maravilla, que siguiera así y eso hice. Claro de cierta forma estaba sufriendo porque tenerla ahí de cuatro, cogiéndomela, viendo ese gran trasero y ver ese ano hermoso ahí intacto al cuál aún lo le había ni siquiera tocado me estaba matando. Deseaba escupirlo y pasarle el pulgar por encima nada más, yo sabía que simplemente estimularle el ano con el dedo sin meterlo sería muy placentero para ella pero sabía que nunca le habían o se había metido un dedo y esa frontera entre hacerlo o no hacerlo es muy fina pero muy fuerte. De cualquier forma me contuve porque con ella la cosa iba bien y estaba siendo especial y no lo quería arruinar.

    Estuvimos un rato y le dije si podíamos cambiar de posición. Me preguntó si estaba por eyacular y le dije que no pero que tenía una idea. Le dije que se acostara de lado y yo me puse atrás, como tipo cucharita. Le metí el pene en la vagina y seguía con el mismo ritmo, mientras pasé un brazo por debajo de ella como tratando de abrazarla pero en verdad era para sujetarle las tetas y con el otro brazo lo pasé por arriba y me fui a su clítoris que obvio estaba resaltado y listo para recibir lo que quería. Le empecé a estimular el clítoris y a jugar con sus pezones también. Le dije al oído que quería que nos viniéramos juntos y me dijo que eso quería, quería que no parará ni un segundo.

    Estuvimos así un minuto o minuto y medio y empezó a retorcerse más intensamente y en eso me dijo que no, que quería que eyaculara pero en su boca. Le pregunté si estaba segura y me dijo que si, muy segura. Le dije que estaba bien pero que primero le iba a provocar el orgasmo a ella. Seguí con la penetrada y las estimulaciones y por fin logré que tuviera su orgasmo. Se empezó a retorcer mucho y a gemir bastante. Gritaba que era una delicia lo que sentía y que no quería parar y seguía gimiendo. Su orgasmo duró unos 10 segundos y en todo momento no paré ni un segundo de hacer mi parte, sin embargo no pude controlarme y terminé eyaculando también al mismo tiempo que ella, estaba como loca. Cuando volvió de su bombardeo de sensaciones me dijo que ahora sí quería el postre. Saqué mi pene de ella y ella rápido se puso de rodillas en la cama pero le dije que no había podido aguantar.

    Ella me dijo, «¿enserio?, Te dije que lo quería en la boca.»

    – Lo sé pero tenerte en la posición que estábamos y sentirte como te movías y gemías me excitó demasiado.

    – Bueno está bien no pasa nada, me gusta que así haya sido también. Quítate el condón y dámelo. Aun así quiero probar tu semen.

    Se lo di y lo probó un poco nada más.

    -sabe un poco raro pero debe ser por el lubricante, así no era como tenía pensado probar por primera vez el semen pero no importa. Espero que a la próxima si me lo des en la boca y una buena cantidad, quiero saborearlo directamente de tu verga.

    Nos fuimos a preparar algo de comer aun estando desnudos, comimos, limpiamos todo y luego nos acostamos a ver tele. Mientras veíamos tele le pregunté que donde había aprendido a hacer lo del dijo ruso. Me preguntó que qué era eso y le dije que lo que había hecho con sus tetas. Me dijo que buscó vídeos porno para saber algunas técnicas para estimular hombres y encontró eso. Fijo que quería estar preparada para nuestro segundo encuentro y satisfacerme más.

    Le dije que lo había cumplido completamente. Le dije que nunca imaginaría que se animaría a ver porno. Y le propuse que viéramos un rato y aceptó.

    Empezamos a ver algunos amateur y mientras veíamos que podíamos intentar hacer le pregunté si me dejaría hacerle algo.

    -¿Que me quieres hacer?

    – Es que la verdad tengo ganas de tu culo. Tu tienes uno hermoso. Quería saber si tú me dejarías dedear tu culo y también lamerlo.

    – No seas cochino jaja, como se te ocurre hacer. Eso no se hace, es sucio y no está bien.

    – Ya lo he hecho antes y dudo que lo tengas sucio.

    – Si pero me refiero a que no es sano.

    – Por favor, solo una vez y verás que es muy estimulante y placentero.

    -¿Y tu cómo sabes eso?

    – Porque lo he hecho y me lo han hecho.

    – Wow, no pensé que me darías es respuesta. Pero igual no estoy segura, eso ya es mucho.

    – Solo una vez, si no te gusta nunca más te lo vuelvo a decir.

    – Bueno pero no será está vez. Tengo que prepararme.

    – Bueno está bien.

    Estábamos acostados, yo estaba boca arriba y ella estaba a mi lado con su cabeza en mi hombro y una pierna cruzada sobre las mías y yo la tenía abrazada. Poco a poco se fue quedando dormida hasta que cayó. Apagué el televisor y nos dormimos así como estábamos.

    A las horas en la madrugada yo me desperté y es que tenía calor y eso no me deja dormir a pesar de que tengo el sueño pesado. Vi que ella estaba igual, no se había movido, yo trataba de dormir de nuevo pero no podía y no quería levantarme para no despertarla así que trate de dormir de nuevo pero no podía lograrlo. Así que me quedé un rato despierto pero no tenía mi celular a mano ni nada con que entretenerme y no encendí el televisor para no despertarla tampoco, así que lo que hice fue verla a ella, así como estaba desnuda a mi lado y acurrucada conmigo viendola con el suave y pequeño haz de luz que lograba entrar en la habitación entre las cortinas y la ventana . Le empecé a hacer suaves caricias apenas tocándola y me di cuenta de que no le molestaba porque ni se movía así que seguí haciéndolo. Al rato me di cuenta de que con el brazo con el que la tenía abrazada podía llegar a su culo, a su raja. Fue ahí donde me aproveché de la situación y pude hacer algo que deseaba.

    Quité suavemente mi brazo y lo fui bajando poco a poco hasta donde empezaba su raja y muy despacio fui moviendo mi dedo índice sin tocar mucho para encontrar su ano. Cuando lo encontré le puse el dedo encima si moverlo y se sentía uno que otro pelito alrededor pero si se sentía bien.

    Empecé a poner mi dedo con un poco más de presión pero sin la intención de meterle el dedo porque lo iba a sentir. Ahí fue cuando me di cuenta de que era de sueño pesado, porque no se movía para nada y tampoco cambiaba su ritmo de respiración. Eso o se estaba haciendo la dormida pero a la mañana siguiente si se confirmaba mi idea se que tenía sueño pesado.

    Se lo estaba tocando bastante y tenía las tremendas ganas de oler mi dedo y conocer su aroma, si es que tenía alguno.

    Lo olí y apenas y se percibía un muy ligero olor al típico olor culo. Me seguían las ganas de jugar con su culo y lo que hice fue escupir un poco en mis dedos y le empecé a lubricar el culo. Le embarré un poco en las nalgas porque no podía ver y tenía que tantear pero si logré lubricarle un poco el ano y seguí con mi jugueteo. Movía mi dedo en círculos por su ano y recorría el dedo por encima de su ano pasando por el centro. Tenía mi pene durísimo y quería masturbarme pero no podía porque ella tenía su pierna cruzada por encima de mis piernas y su muslo estaba sobre mi pene y no quería moverla y que se despertará. Así que decidí seguir un par de minutos más y ya terminar.

    Al final le dejé el culo y la raja bien lubricada y solamente la volví a abrazar y ya logré dormir un poco mejor.

    A la mañana siguiente ella despertó primero que yo y me despertó. Me dio los buenos días y la saludé. Me dijo que se había dormido delicioso y que le había encantado dormir conmigo. Yo le dije que a mí me había gustado también.

    Ella se movió para acomodarse e hizo una cara rara de que algo le molestaba. Me dijo que sentía el culo raro. Como que lo sentía medio pegaso. Yo le dije que probablemente había sudado un poco porque había sido una noche muy caliente y los dos estábamos juntos.

    Se creyó el cuento y dijo que seguro si.

    Le dije que si quería desayunar y ella dijo que si.

    En eso ella se levantó diciendo «vamos» y yo la detuve y tomándola del brazo y le dije, «no amor, no de ese.»

    ¿Entonces de cual? Dijo ella.

    Le dije, «de este» y me descubrí de las sábanas mi pene erecto.

    Me dijo , me leíste la mente.

    Vino hacía mí y puso de cuatro dispuesta a chuparmela pero le dije que así no y la fui orientando para hacer un 69. Yo estaba ahí acostado y solo puse mis manos en su cintura y lo jalé hacía mi cara. La hice sentada en mi cara y empecé a chupar su concha. Rápidamente se reclinó y me empezó a mamarme la verga, me mataba cuando levantaba mi cabeza para verla y lo que venía eran sus masivas tetas moviéndose de arriba a abajo y como pegaban en mi abdomen. Seguía chupando su concha que ya empezaba a escurrir sus fluidos y me lo tenía que ir tragando de a poco.

    Quería vaciar todo mi semen en su boca lo más pronto posible y sabía que ocupaba poner un poco más de intensidad. Le dije que la empezara a chupar más rápido y que no se despegara de mi verga ni un segundo. La empecé a manosear las tetas y entre la excitación de estar comiéndole la concha y que ella me estaba succionando la verga no duré en eyacular. Le dije que se preparara y me puse de pie en la cama y ella de rodillas, le dije que me chupara más intenso la verga y enseguida ya estaba vaciando mi semen en su boca. Le descargué varios chorros y empezó a tragarselo todo, por fin pude darle lo que ella tanto quería, toda mi leche en su boca directamente.

  • Salidita al cine

    Salidita al cine

    Hace mucho no salíamos juntos a ningún lado, una vez con la llegada de nuestro bebé no pudimos tomarnos el tiempo para nosotros dos solos.

    Y está es la noche que pudimos hacer un paseo a la pantalla grande teniendo dos grandes estrenos para ver.

    Elegimos una película, la más taquillera de todas (No doy nombres para no arruinar el relato).

    Ella estaba hermosa, me enamoró desde el primer día y todavía sigo embobado con ella.

    Estaba vestida con su vestidito negro y estrenando zapatos nuevos de ese mismo color.

    Se soltó el pelo y lo tenía lleno de Bucles, estaba hermosa!!!

    Su vestidito cortito apenas tapaba su hermosa colita. Parecía estar al acecho de poder ver algo más, pero es muy cuidadosa en ese sentido.

    Su escote que me hacía perder de vista su mirada a veces porque robaba toda la escena.

    Esperamos a entrar, había mucha gente.

    Llegó la hora, se abrieron las puertas y pasamos a la sala.

    Nuestros asientos eran una de las butacas del medio, buscando cuál nos tocaba pase primero y nos sentamos.

    Se apagan las luces y empiezan a proyectar la publicidad previo al film que vamos a ver.

    Me dice.

    -Te molesta si cambiamos de asiento? Porque estoy más cómoda del otro lado.

    Bueno le dije.

    Se para (yo sigo sentado) se pone de espaldas frente a mi y se levanta el vestidito mostrándome su colita y la tanguita negra bien metida dentro de sus nalgas.

    Sentí un fuego que me subió de repente a la cabeza y trague saliva.

    Bueno, me levanto y la dejo sentarse cambiando de asiento como lo propuso.

    Nos tomamos las manos, me acerco a su oreja y le digo.

    Que linda bombachita, tenés una cola tan linda, bien paradita que me vuelve loco.

    -Shhh cállate que nos pueden escuchar.

    Me dijo sonrojada.

    Y empieza la peli.

    La peli empezó como yo lo esperaba, me atrapó desde el primer momento.

    Lo mismo vehia en mi compañera, parecía muy entretenida, me mira y me sonríe.

    Note que estaba disfrutando tanto como yo.

    Pero a la hora y 10 minutos. Se puso un poco densa.

    Mucho diálogo, pocas escenas entretenidas, cómo que explicaban cosas obvias de la trama.

    Siento que mi chica me agarra la mano y la jala hacia ella, me arrime más a su lado y notó que separa sus piernas y mete mi mano debajo de su vestido.

    No sé llegaba a ver casi nada pero se sintió muy calentito, ella había corrido su bombachita y al tocar pude sentir lo húmeda que estaba.

    Haciendo la mano hacia atrás pude fácil mente meter la punta de mis dedos dentro de su chucha.

    Estaba muy muy caliente y al sentir eso se me empezó a poner dura la pija!

    Levanta mi mano y la lleva a su boquita y chupa la punta de mis dedos mojados.

    Su lengua estaba entre mis dedos saboreando su propia miel.

    Mi pija no daba más de dura!!!

    Se acerca y me toca la entre pierna y con mucho ingenio haciéndose la distraída logra desabrocharme el pantalón con una sola mano.

    Al lado mío había un gordo que se había quedado dormido. (Posta que la película se puso aburrida).

    Y al lado de ella había un flaco comiendo un balde de pochoclos.

    Cómo junto a mi estaba dormido, no sentí vergüenza de que ella sacará mi pija fuera del pantalón y empezó a jalarmela sutilmente.

    Con su mano se la pasó por su entrepierna y estaba tan húmeda que con eso aceitaba mi chota.

    El flaco que estaba al lado de ella empezó a notar la cena, pero solo miraba.

    Entonces mi novia levanta el apoya brazo que nos separaba (no sabía que se podía hacer eso!!!)

    Se agacha hasta mi pene y me lo entra a sobar suavecito.

    Estaba tan tan duro que sentía cuando llegaba hasta su garganta, ella lo hundía bien profundo haciendo que se pierda en su boca.

    A todo esto, se ve que se dejó llevar por la calentura y empezó a levantar su cola del asiento.

    Esa colita tan linda, bien paradita que tiene, con esa tanguita negra que le quedaba tan bien, metida entre sus nalgas.

    Y al levantar la cola veo que el flaco dejo de ver la película para mirar esta escena porno.

    Yo estaba tan caliente que lo deje mirar.

    Lo que no me di cuenta, que mi novia me terminó confesando después que nos fuimos del cine.

    Cómo decía, lo que no me di cuenta es que el flaco aprovechando la oscuridad de la sala y que a mí, me tapaba la vista.

    Apoyo sus dedos en la rayita sobre la tanga de ella.

    Me confesó que sintió que algo la tocó pero estaba tan caliente chupándome la pija que se dejó llevar.

    El flaco notó que estaba muy empapada y corrió su bombachita para meterle los dedos… Literalmente empezó a cogerla con los dos dedos y los embestía cada vez más adentro penetrando su conchita.

    Era por eso que la escuchaba gemir!!!

    Excitadísima con la pija en la boca y el flaco colándole los dedos.

    Me la chupo tanto que no aguante y descargue toda la leche en su garganta sujetándole la cabeza para que no se mueva y trague todo lo que yo le daba.

    Ni me di cuenta cuánto me perdí de la peli.

    Pero estuvo muy muy caliente todo.

  • Esclavo de mi jefe (preludio)

    Esclavo de mi jefe (preludio)

    He pasado por muchas experiencias sexuales en mi vida, descubrí las mieles del sexo de la mano de mi primo (lo sé bastante trillado) pero eso es otra historia, desde allí no he parado de satisfacerme con cuanto hombre quiera satisfacerse, lo importante de todo esto es que en aquellos tiempos también descubrí mi fascinación por los pies masculinos al punto que hoy en día me reconozco como un fetichista y eso fue lo que me llevó de cierta forma a ser el “esclavo” de mi jefe.

    Hoy en día con 31 años me parece surrealista lo que viví apenas hace 7 años aproximadamente, pues con 24 años y recién graduado de la universidad quería lo mas pronto posible encontrar un trabajo para poder salirme de la casa de mis padres pero mi falta de experiencia me lo impedía, al verme desesperado, el padre de una amiga me ofreció un puesto como técnico en un hotel que se encontraba en una zona turística por la que desfilaban cientos de extranjeros, el único problema es que debía viajar cerca de 2 horas por la mañana para llegar y cerca de 3-4 horas por la tarde de regreso.

    Nunca fui de esconder mi preferencia sexual (aunque nunca salí del closet) y en el hotel todos sabían de ello, había pasado cerca de 1 año en el trabajo cuando nos informaron que los dueños habían vendido el hotel, los nuevos dueños llegarían dos semanas después y verían todas las reformas que ellos consideraran incluidos nuestros puestos.

    El día en que se definiría si seguía teniendo trabajo llegó, al entrar al hotel nos llamaron a todos a las oficinas, una mujer de unos 35 años obviamente extranjera veía unos papeles mientras dos niños, jugaban cerca de ella, supuse de inmediato que ella sería la nueva dueña y no me equivocaba, nos hicieron pasar uno por uno a hablar con ella acerca de las labores que desempeñábamos, todo esto en ingles y los que no hablaran ingles eran asistidos por el gerente (el papá de mi amiga), afortunadamente yo dominaba el idioma totalmente.

    Al momento de mi entrevista y al decirle a la mujer a lo que yo me dedicaba me dijo que para eso debía esperar a su esposo por lo que tuve que esperar alrededor de una hora, al momento de ver a su esposo entrar me embobé con su porte, un hombre cerca de 2 metros de alto, súper fornido, con barba de esas que requieren mantenimiento sin ser terriblemente larga y vestido con una camiseta sin mangas, pantalón corto y sandalias en los pies que fue para donde se dirigió mi mirada.

    Se presento como Thomas y la entrevista fluyó muy bien, era un tipo muy divertido ademas de apuesto y me tranquilizó al decirme que mi trabajo estaba a salvo, al menos por el momento, pues no quería intervenir en todo lo referente al sistema informático y si ya había alguien que lo manejara por ellos estaba todo bien, me contó que eran una familia alemana que recientemente se habían mudado al país comprado una casa cerca de la zona y comprado el hotel para incursionar en el negocio, definitivamente era mucho más agradable que su mujer.

    A las dos semanas de todo el movimiento en el hotel y luego de algunas reformas todo marchaba bien, Thomas era un hombre muy amigable y se relacionaba mucho al punto de bromear con nosotros o al menos los que nos manteníamos en oficina pues todo lo relacionado al servicio estaba a cargo de su mujer; el jefe estaba muy interesado en como funcionaba el sistema y a cada rato me hacia preguntas sobre esto o aquello que yo siempre respondía de buena gana no solo por que era lo que debía hacer si no también por que me atraía mucho y trataba de siempre complacerlo en lo que necesitaba, una tarde cerca de mi hora de salida me pidió que si podía quedarme un momento para enseñarle algunas cosas del sistema, esto a mi me traía ciertas complicaciones pues tan de noche se me hacia difícil encontrar transporte, supongo que notó en mi rostro la preocupación por que me dijo que de ser necesario podría quedarme en alguna de las habitaciones libres del hotel.

    Ya no se encontraba nadie en las oficinas y tuve que esperar bastante para que Thomas se desocupara y llegara a mi pequeño espacio y así pudiera explicarle lo que necesitaba, yo era un manojo de nervios cuando se sentó a mi lado, podía sentir como de su cuerpo emanaba un delicioso aroma entre desodorante y sudor de todo el día y eso a mi me estaba poniendo muy mal, estaba medio explicando, medio inmerso en mis pensamientos cuando suena una notificación en el móvil, para mi mala suerte eran notificaciones de la app el cual había abierto mientras esperaba, mi jefe hizo una mueca que no entendí, entre serio pero divertido y las notificaciones no dejaban de sonar en todo el espacio.

    T – ¿No vas a contestar?, dijo divertido.

    Y – No creo que sea nada importante.

    T – nunca imagine que fueras gay, pareces bastante normal

    No se que expresión tendría mi cara, el se sorprendió.

    T – Perdón si te ofendí no era mi intención.

    Y – No para nada pero es solo que no sé cómo el ser gay me quitaría lo normal.

    T – Si lo sé no debí soltar eso así sin mas.

    Tomé mi móvil y empecé a revisar las notificaciones.

    Y – No tengo nada que ocultar, ¿quieres ver?

    Thomas como siguiendo el juego tomó mi móvil y lo revisaba interesado, mi perfil de la app tenia solo una foto en la cama semidesnudo en la que no se apreciaba mi rostro y en la descripción lo único que citaba era: “Fetichista de pies”.

    T – ¿Te gustan los pies?, soltó mas como duda que sorprendido.

    Y – Bueno es una larga historia, pero sí, tengo cierta fascinación por los pies masculinos.

    Hubo un momento en el que el silencio se apoderó del espacio o eso me parecía a mi, mi corazón latía muy rápido y estaba un poco excitado por la situación pero a la vez nervioso.

    T – ¿Te gusta el bondage?, dijo de pronto rompiendo el silencio.

    T – Pues si ya te gustan los pies pensé que estarías mas familiarizado con ese tipo de conceptos.

    Yo no era un tonto y conocía bastante bien las prácticas relacionadas a esa área “oscura” del sexo, mas que todo por videos que veía en Twitter pues en la práctica fuera de algunos tontos que se creían dominantes solo por ser un poco mas rudos de lo normal a la hora de la penetración, nunca había experimentado.

    Yo no sabía como responder a aquello y ante mi silencio el levantó la vista viéndome fijamente.

    T – Todos tenemos nuestros secretos, no te creas tan importante, y me guiñó el ojo.

    Me devolvió el móvil y se removió divertido en la silla como estirándose o no se que quería lograr realmente.

    T – tranquilo hombre no le des tanta importancia, de hecho no deberíamos estar hablando de temas personales y sí estar entendiendo como funciona el sistema.

    Y – si es cierto tienes razón.

    Esa noche todo termino bastante normal, me tuve que quedar en el hotel por que al ver la hora había pasado bastante sin yo darme cuenta, mentiría si dijera que no me sentía confundido y excitado al mismo tiempo, sé que no sucedió nada pero mi mente construía diferentes escenarios después de lo sucedido algunos más morbosos que otros e incluso algunos en los que me quedaba sin trabajo por aquello, Caí rendido al sueño para no darle tantas vueltas no sin antes masturbarme como un loco con alguna de aquellas fantasías.

    Todo transcurrió normal los días siguientes, Thomas no me habló del tema ni cambió su forma de ser para conmigo hasta una noche en la que se realizaba un evento en el hotel y por lo tanto todos los empleados debíamos estar presentes para cualquier eventualidad y ver que todo marchara bien, la esposa de Thomas corría de un lado para el otro dando órdenes y en general todos estaban bastante presionados al menos los de servicio pues nosotros los de oficina solo monitoreábamos nuestras debidas áreas, lo que me sorprendió es que a Thomas no se le veía por ningún lado.

    Ya era bastante tarde, ese momento del evento en el que todos los invitados ya estaban borrachos y nadie tenía mucho que hacer, de pronto recibo una notificación de una app de citas lo que me pareció bastante extraño dado que en todo el día no había abierto la app, el perfil del que me enviaron el mensaje no tenía mayor descripción, solo una fotografía de unos hermosos pies enfundados en un par de sandalias que por alguna razón se me hicieron conocidas pero no sospechaba nada aún.

    – Tengo ganas de un masaje de pies, ¿Me lo das?, decía unicamente el mensaje junto con una ubicación y una foto de sus pies.

    Investigue y me di cuenta que la ubicación no era muy lejos del hotel pero no estaba seguro que habría por allí, ¿debía aceptar la invitación de aquel “extraño”?, y lo pongo entrecomillado por que para aquel entonces y luego de la foto que envío yo me suponía lo que pasaba pues estaba muy convencido de que conocía esos hermosos pies.

    – Recién regreso de mi marcha nocturna, yo se que te gustará…, escribió al ver que ya yo estaba conectado.

    Mi mente me dio vueltas y mi corazón empezó a acelerarse, de todos los escenarios posibles esto me estaba superando, no podía reaccionar y me debatía entre aceptar la invitación o negarme a ello, calculaba las posibles consecuencias de lo que mi decisión podría causar.

    Y – Si logro salirme del trabajo llego en un momento, fue lo único que logre escribir ante mi indecisión.

    Localicé rápidamente al encargado del evento y le dije que me marchaba para no me cerraran el hotel en donde me quedaría lo cual era en parte cierto pues con el lleno total por el evento del hotel yo debía quedarme en otro lado pero eso ya estaba resuelto.

    Al salir tomé un moto taxi para que me acercara al lugar indicado en el mapa lo mas posible, éste al ver el lugar me pregunto si realmente quería ir allí pues a esas horas era un lugar bastante solitario y los restaurante cercanos seguro ya estaban cerrados, le contesté que si y que me acercara a un sendero que se lograba ver en el mapa.

    Llegamos al punto y efectivamente era un lugar solitario, se veían varios restaurantes a punto de cerrar y algunas casas a lo lejos, me baje del moto taxi y empece a subir por el sendero hasta llegar al punto mas cercano que mostraba el mapa, era una puerta de madera vieja parecida a la de un establo, saqué mi móvil y escribí un mensaje de “estoy aquí” o al menos eso quería creer.

    Pasaron como 5 minuto y no se notaba movimiento, empezaba a asustarme que todo fuera un plan para robarme o hacerme cosas peores pero repentinamente se empezó a abrir la puerta antigua, al parecer solo era antigua de vista pues se movía como impulsada por un mecanismo electrónico.

    Lo primero que vi al entrar fue a él, a mi jefe parado en el medio de un jardín muy bien cuidado que era la fachada perfecta de la hermosa casa que estaba mas allá pero eso era lo de menos, verlo allí parado con un pantalón corto de deporte azul, una sudadera gris, gorra y lo mas importante unos zapatos de deporte azul algo desgastados hizo que me mareara un poco y me dieran algo de nauseas por los nervios pero ya estaba allí, no había vuelta atrás.

    T – Te dije que todos tenemos nuestros secretos, dijo algo frío.

    T – No te preocupes por Magda (nombre de su esposa) el evento está programado para la 1 de la mañana y ella no puede regresar antes de eso, soltó al ver que yo estaba preocupado o nervioso.

    Y – Me sorprendió no haberte visto todo el día, dije al fin algo repuesto.

    T – Bueno no se necesitaba de nada administrativo, ya los tenían a ustedes para ayudar en todo y convenimos que sería mejor que yo me quedara acá con los niños.

    Claro los niños, por un momento se me habían olvidado, debí ponerme blanco al caer en cuenta que ellos deberían estar por allí.

    T – No te preocupes tampoco por ellos, hace rato que están dormidos por eso puede salir a ejercitarme.

    Y – ¿Los dejas solos?

    T – La casa es bastante segura y puedo verlos desde el móvil con la cámara que hay en su habitación, decía esto mientras me mostraba en su móvil la imagen de los niños durmiendo.

    T – Pasa, no creo que hayas venido a admirar mi jardín. Dijo burlón.

    Al entrar en su casa era como entrar en un museo, todo muy minimalista e impoluto, me daba la impresión que era más el estilo de su esposa que el de él, cosa que confirmaría pronto.

    Y – Que bonita casa.

    T – Magda es la que la tiene así, si por mi fuera viviría en algo más como una cabaña, mas cálido me entiendes, pero no te dejes impresionar, el segundo nivel es un desastre por los niños y en la parte de atrás tenemos una bodega que está llena de cosas que no usamos.

    T – Quieres algo de beber.

    Y – Estoy bien así gracias.

    Todo parecía muy normal, pero en mi mente pasaban mil cosas aunque yo trataba de guardar la compostura, pasamos al salón y nos sentamos como dos amigos que se juntan para platicar, el sofá era en forma de “L” y estábamos posicionados uno enfrente del otro.

    T – ¿Que piensas de mi propuesta?, dijo sin perder el tiempo, poniendo su pies sobre mis piernas y sacándose los zapatos.

    El olor que se sintió al momento de aquella acción me nublo totalmente el sentido, era en extremo delicioso y no puede hacer más que pegar mi nariz en sus hermosos pies enfundados en unos calcetines negros cortos, él soltó un suspiro de satisfacción y de reojo pude ver que se le dibujaba una sonrisa.

    T – Sabía que te iba a gustar, mi plan era un masaje pero creo que lo vamos a pasar mejor que eso.

    A partir de allí yo me perdí en sus pies, estaba como en las nubes aspirando el olor de esos calcetines que se intuían algo húmedos, me recreaba mas en la parte de los dedos y el talón que era donde mas olor se lograba sentir, sabia que él de momentos hablaba lanzando alguna que otra palabra pero yo escuchaba todo como con distorsión, el olor de sus pies me tenía totalmente drogado.

    En cierto momento puso la punta de su pie izquierdo en mi frente y me empujo sacándome un poco de mi alucinación y fue allí que me dijo lo que mas ganas tenia de escuchar.

    T – Quítame los calcetines y no seas tímido usa también tu boca.

    El primer contacto que tuvo mi lengua con sus pies descalzos fue maravilloso, sentir ese sabor salado de su sudor mezclado con muchas otras cosas que solo las personas que lo han hecho pueden saber, no tuvo precio y de todo lo que he vivido ésto es lo que más me ha explotado los sentidos, no me lo tomen a mal había tenido sexo de cualquier forma y había chupado muchos mas pies en mi vida pero la situación, la persona, el momento exacto era como dije al inicio de este relato totalmente irreal y eso que no conocía lo que estaba por venir y como ese momento fue la llave para los siguientes eventos.

    No les puedo dar muchos mas detalles de lo que pasó pues quien quiera que nos viera solo vería a un hombre chupándole los pies a otro hombre sobre un sofá, pero en mi mente, no sé si en la de él, pasaban cientos de cosas y pensamientos que hacían del momento una carga de excitación inimaginable.

    Pensé que no iríamos mas allá pero estaba totalmente equivocado, no sabía cuanto tiempo llevaba chupando aquellos hermosos pies pero para mi había pasado una vida, cuando mi saliva era tanta que cubría por completo cada centímetro de sus pies me dio un golpe en el hombro con ellos y caí de espaldas al sofá, él bajó los pies al suelo y yo creí acabado nuestro encuentro pero…

    T – Ven aquí, dijo, tomando su paquete con una de sus manos y lo que había debajo ya se intuía erecto.

    Y – Si señor, pronuncie estas palabras de lo mas profundo de mi ser sin sospechar las reacciones que tendría en él, en español obviamente no se escucha tan profundo pero en ingles el “Yes Sir“ iba cargado de muchas intenciones.

    Pegarme a su entrepierna sintiendo en mi mejilla su pene duro y caliente no hizo mas que sacar mi lado mas sumiso y complaciente y como si fuera un cachorro me restregaba en su zona genital olfateando y adorando, esa es la palabra clave, adorando cada parte de su hombría.

    Para éste momento Thomas estaba mas que convencido de que me tenia a su merced y lo que hiciera lo iba a recibir con devoción, otra palabra clave en todo esto, pero siguió tentando el terreno y en una habilidosa maniobra me tomo del cabello y me hizo para atrás como apartándome de mi regalo, se bajo el pantalón corto junto con su ropa interior y sin mas me dejo frente a una obra maestra, no diría que era la verga mas grande que vi nunca ni la mas hermosa pero en ese momento yo haría de todo por complacerla, ademas en este punto sé que todos saben que esa verga sería el objeto de mis deseos a partir de ahora que cada parte del ser de aquel hombre tendría el control de mi, así sin más, de mi.

    Como decía era un pene bastante normal, unos 18cm y no de un grosor exagerado pero su glande, su glande parecía un champiñón, sus testículos en aquel momento estaban retraídos pero se notaban grandes, en aquel momento pronunció una de las pocas frases que aprendí en alemán.

    T – Saugt Hündin (chupa perra/puta)

    Empecé dándole besos a su glande y recorriendo todo su tronco con mi lengua, el solo se dejaba hacer y resoplaba, traté de meterlo por completo a mi boca pero me era muy difícil, su cabeza ocupaba por completo mi cavidad bucal y temí el momento en el que de desesperación empujara mi cabeza para meterla toda, no sabia si mi garganta aguantaría el tamaño de ese glande, así que preferí recrearme en sus peludos testículos.

    Sabía que Thomas no aguantaría mucho mas el ritmo calmado que yo trataba darle a la situación, así que cada segundo me hacia a la idea de albergar ese pedazo de carne en lo mas profundo de mi garganta, me convencía a mi mismo que si lo iba a lograr, el momento fatídico llegó Thom se desespero, quería mas, me tomó del cabello nuevamente y yo me preparé para engullir toda su carne.

    Perdí el conocimiento por un momento, veía todo nublado pero me repuse y me encontré a mi mismo con la verga de aquel hombre, que de paso era mi jefe, completamente dentro de mi, sus bolas hacían tope en mi barbilla, mis ojos lagrimeaban y me faltaba la respiración, trataba de mentarme con el poco aire que podía captar de mi nariz que por si fuera poco estaba repleto del olor a hombre que tanto me gustaba, mezcla de sudor y orina.

    Lo peor ya había pasado, pude mantener la verga de mi jefe dentro y acostumbrarme a su tamaño, lo demás lo manejaría como pudiera un paso a la vez, él se dio cuenta de que me relajaba y empezó un mete y saca bestial, literalmente me estaba follando por la boca, cada vez que su glande llegaba hasta el fondo se hacia un tapón en mi garganta y no podía respirar, ahora me doy cuenta que desde entonces controlaba mi respiración, supongo que mi boca estaba reseca por tanta fricción pues en otro movimiento inesperado me saco de golpe su verga y haciéndome un gesto para que abriera la boca, lanzo un escupitajo certero y otro mas hasta que quedo totalmente lubricada de nuevo para poder seguir con su invasión.

    Ya con su verga entrando y saliendo de mi boca Thomas volvió a repetirme la pregunta que me había echo aquella noche.

    T – ¿Te gusta el bondage?, está vez de una forma mas directa y mas que una pregunta parecía una afirmación.

    Yo claramente no podía responder pero ya veía para donde iba todo esto y me imaginé a mi mismo en diferentes posturas como en los videos/imágenes que tantas veces vi en Twitter.

    Yo ya recibía su pene con toda la naturalidad del mundo, mis dotes felatorios (no creo exista esa palabra) ayudaban mucho y ya me estaba acostumbrando al tamaño de su glande, al ver de reojo pude notar que la televisión estaba encendida y en ella se miraba a los niños dormir, no podía creerlo el hombre estaba recibiendo sexo oral en el salón de su casa mientras veía a sus hijos dormir o mas bien los controlaba para que en caso se despertaran el pudiera actuar a tiempo, imaginé que no era la primera vez que sucedía algo similar pues para él parecía natural

    Sabía que de un momento a otro todo terminaría pues empezó a resoplar de una forma diferente y se notaba cierto temblor en su cuerpo, me jaló del cabello por última vez en la noche y rápidamente apunto con su verga para el suelo, yo no advertía lo que estaba planeando pero en menos de un segundo empezó a expulsar varios chorros de semen espeso sobre sus pies y sobre el piso, verlo eyacular de aquella forma fue un poema para mi, como retorcía los dedos de sus pies mojandolos con su esperma bajo mi atenta mirada.

    Al caer las ultimas gotas no hizo nada por limpiar su pene y medio duro medio flácido lo guardó nuevamente.

    T – Limpia si quieres, de nuevo de manera burlona.

    ¿En serio me estaba diciendo aquello? ¿Si quería?, eran indiscutibles mis acciones después de lo sucedido y como en automático me incline hacia sus pies y empecé a sorber aquel liquido seminal hasta que no quedo nada en sus pies ni en el suelo y con las pocas fuerzas que tenía me dirigí a el.

    Y – Nunca he experimentado el bondage, pero no hay nada que no haría por ti.

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    Gracias por leer mi primer relato, si les gustó no duden en comentar para seguir contándoles mis experiencias y si no, también, para poder mejorar ya que no me dedico a esto.