Blog

  • Casi me culea por usar una app

    Casi me culea por usar una app

    Estaba viviendo en una pensión cerca de la Universidad. Al lugar solían llegar estudiantes foráneos.  Llegó un feriado y todos se fueron a sus casas, excepto yo. La razón es que conseguí un minivestido por Internet y quería presumirlo. Me rasuré por todos lados, me puse una tanguita blanca y el vestido color púrpura, era cortito con un estilo escocés, hombros descubiertos y moñitos en los brazos, me peiné super femenina. Me tomé varias fotos posando como una puta y las subí a la app de citas bajo el nombre de Danihot. A los 30 minutos ya tenía varios hombres diciendome cosas ricas, halagos, propuestas y fotos de penes. Yo me sentía en el cielo, respondía a uno que otro con fotos de mis labios o de mis nalgas bajándome la tanguita. Todo esto lo disfrutaba mientras tomaba cerveza.

    De un momento a otro alguien golpea la puerta de mi pieza y llama por mi nombre. Reconozco la voz, es un chico de la pensión que se llama Facundo. Sin abrir la puerta le pregunto que qué desea y me dice con voz baja «hola Danihot no te quites el vestido, soy el usuario al que le enviaste la foto en 4». Me quedé helada. Facundo prosiguió: «me voy a bañar, regreso en 10 min, sino abres difundiré tus fotos». Los nervios me invadieron, fui a revisar el chat solo para constatar que había enviado fotos en donde se reconocía el fondo de la habitación y mis cosas con logos de la universidad. Estaba temblando.

    Facundo regresó y golpeó la puerta. Empecé a correr en círculos y solo se me ocurrió pintar mis labios y ponerme perfume de mujer, pensé «que pase lo que tenga que pasar». Le abrí la puerta y entró en ropa deportiva como de jugar basket. Entró miró alrededor y a mí. Me dijo «esto queda entre nosotros». Me tomó de la mano y me giró quedando detrás mío. Empezó a manosear mi cuerpo y a abrazarme mientras besaba mi cuello. «Estás rica, me tienes con la verga dura», me decía esto mientras me la frotaba en medio de mis nalgas. Se sacó el pene erecto y me tomó de la cabeza para que se la mame. Me arrodillé y empecé a mamar como chica de película porno, no dejaba que use mis manos. Me hizo poner de pie con las manos en el escritorio, metió las manos bajo mi vestido y bajó la tanga un poco. Empezó a puntearme por atrás. Sentía como su lubricación permitía que entrara la punta de su pene. Me abrazó y aceleró el punteo mientras me decía «qué rica putita, eres tan sumisa, hueles a princesa». Sentí como empezó a entrar su cabeza, pero cuando empecé a sentir un poquito de dolor lo escuché gemir y apretarme con sus manos. Me quedé quieta. Me liberó se guardó el pene y me dijo «te dejo la leche de recuerdo». Me dio una nalgada y salió.

    Cerré la puerta y me fui al espejo a verme, tenía semen en el ano, pujé un poquito y salió más semen. Por delante la tanguita estaba empapada de mis líquidos preseminales. Me masturbé y terminé en menos de 1 minuto. Me bañé y me acosté a dormir. Los días pasaron y el semestre terminó sin que Facundo mencionara algo de ese día, es como si nunca hubiese pasado algo. Pero para mí siempre será uno de los mejores recuerdos para masturbarme.

  • Fantaseando con un extraño

    Fantaseando con un extraño

    Llego a la casa del trabajo un poco más tarde de lo habitual y tú ya estás allí. Hermosa como siempre, recostada en el sillón grande de la sala, viendo la tele, pero además viendo tu celular.

    Como acostumbras al regresar a casa, y si no hay plan de salir, te cambias de la ropa formal de trabajo y te pones cómoda. Hoy el atuendo es un short a juego con una blusa de tela fina de tirantes, ya que está siendo un día caluroso. Acostumbras dejar libres tus senos que, dicho sea de paso, son muy atractivos y bien puestos.

    Te ves hermosa como siempre, y tus pezones se aprecian algo erectos a través de la delgada tela de tu blusa. Al abrir la puerta, tu sonrisa y tus ojos alegres iluminan el espacio. Tu mirada inspira confianza y sensualidad. El ambiente es electrizante. Me acerco a saludarte y nos damos un rico beso que siempre acompaña la bienvenida y, en esta ocasión, tus brazos rodean parte de mi cuello y me acercas más a ti. Eso me da oportunidad de abrazar tu cuerpo, sintiendo tus senos ricos pegarse en mi pecho y moverse con tu respiración.

    Te pregunto que cómo te había ido, y me dices que bién, que estabas esperándome y viendo cosas en el celular, mientras haces tiempo para que empiece una de las series que nos gusta ver en la noche.

    En eso me muestras tu celular, donde tienes abiertos unos gifs eroticos que te había compartido en otra ocasión. Desplazas tu cuerpo en el sillón y me abres un espacio para acostarme a tu lado, donde tu brazo circula mi cuello y mi cabeza queda recargada en tu hombro, dejándo a primera vista tus siempre antojables senos, apenas cubiertos por tu blusa de tirantes. Me dices que, después de una junta aburrida, volviste a ver las imágenes, te fuiste al baño de la oficina para tocarte, poniéndote muy excitada y húmeda por momentos, logrando un pequeño y discreto orgasmo.

    Regresaste a tu oficina en la empresa de consultoría para la que trabajas con el fin de terminar con tus pendientes del día y al salir te fuíste a nuestra casa. Llegando, te pusiste cómoda, y te quedaste viendo otro rato más las imagenes, mientras esperabas mi arribo.

    Por supuesto, el efecto fue similar a la tarde y te habías excitado de nuevo. Tu mano libre, la acercas a mi cara y me pides que la huela y luego me das tus dedos a chupar.

    El olor a tu sexo esta deliciosamente impregnado en tus dedos y al lamerlos puedo sentir la humedad y sabor que hizo evidente que recien los habías metido en tí.

    Después de sacarlos, me besas con tu lengua jugando en mi boca, mientras abres tus piernas otra vez, desplazas tu short de la pijama y vuelves a meter tus dedos para masturbarte un poco más. La humedad se hace patente a través del sonido que provoca el movimiento de tus dedos al acaricar la entrada de tu vagina. Los sacas muy impregnados y los llevas a mi boca de nuevo. Me dices, entre besos, que yo soy el culpable de que te encuentres en ese estado de exitación.

    Tu otra mano que detiene el celular, cambia de imágen, a otra donde una mujer está siendo penetrada por un hombre por detrás, mientras uno más le daba su pene a chupar. Te digo entre besos, que te quiero ver otra vez así, chupándome, mientras te cogen, y luego cambiando entre nosotros, sabiendo lo mucho que disfrutamos el tener a otra persona con nosotros. No tardas en decir que es riquísimo y muy excitante cuando eso sucede.

    Con tu mano libre, vas frotando mi pene sobre la ropa y decides liberarlo del pantalón al sentirlo ya erecto.

    Después de que lo acaricias un poco más, me besas y me explicas la razón de tu estado de excitación. Hoy, al salir del trabajo, con el calentón que traías, viste en la recepción a alguien que te gustó para que participara con nosotros, a grado tal que, de camino a casa te imaginaste que estuviera acompañándonos en un trío, haciendo travesuras y disfrutando del momento. Por eso, al llegar, estabas tan excitada que decidiste tocarte mientras yo hacía mi arribo en casa.

    Mi mano sustituye a la tuya en tocarte y tú retomas las caricias en mi pene, mientras yo empiezo a besar tus senos y lamer tus pezones. Haces de lado tu blusa y me dejas libre paso para succionar tus tungentes pechos a gusto y juguetear con tus sensibles y erectos pezones.

    Te pregunto si lo conoces o si lo habías visto antes y me dices que no, pero que salió del mismo edificio donde estas trabajando, de hecho, tu acomodabas cosas en tu bolsa, apoyada en el mostrador del lobby, cuando lo viste salir de los elevadores.

    Tu mano, recoge una gota de líquido preseminal que se aparece en la punta, la chupas sensualmente y regresas a acariciar mi pene. Beso tus labios y me das a probar tu lengua. Nuestros jugos combinados son un sabor excitante. Me miras a los ojos y aprovecho para preguntarte ¿qué te había llamado la antención de él?, mientras llevo mis labios a besar tu cuello.

    Entre suspiros y tus pechos elevándose al ritmo de tu respiración, me dices con voz entrecortada: Su cuerpo, su presencia… que se veía atractivo. Esto último lo dices acompañada de un ligero gemido que denotó tu deseo y pasión. Comentas que lo viste caminar por el pasillo que conduce al lobby, con seguridad. Esa vista te dejó apreciar un detalle: por la posición en que estabas, pudiste notar que se le marcaba un pene de buen tamaño, resaltando en su pantalón.

    Yo te digo que seguramente debía apreciarse bien, mientras introduzco mis dedos en tu vagina que ya estaba de por sí muy mojada con tus líquidos. Los saco, los llevo a tu boca y los introduzco en ella. Tú tomas mi mano y los lames muy sensualmente como si de otro pene se tratara. Los retiras y me dices que su pene se le marcaba en el pantalón, y que se apreciaba de buen tamaño. Al escucharte hablar, noto tu voz con un tono más excitada y mi mano lo comprueba al regresar a tu vagina. Mis dedos entran en tí con mucha facilidad, gracias a la humedad presente en tu sexo. Comentarme esto que pasó en la entrada del edificio de tu oficina te tiene muy excitada, y tu respiración es también fiel testigo de ello.

    Empiezo a desplazar mis dedos en ti, tocando tus partes interiores y los gemidos continuos brotan de tus labios. Te digo al oido que, una de dos, o su pene era grande y pues no quedaba de otra para él y se le nota habitualmente, o venía de haberse excitado y eso hacía que se le marcara en la ropa mostrándose en su plenitud.

    Tu excitación es total y un orgasmo asoma en tu cuerpo, con ese temblor y humedad en exceso que acompaña tus gemidos y respiración entrecortada, mientras nos besamos. Llegas plácidamente a ese rico orgasmo y te dejo descansar un poco, abrazados, besándonos con calma, deliciosamente

    Te incorporas, me haces recostar en el sillón, liberas mi pantalón completamente hasta mis tobillos, te pones hincada al lado y metes mi pene en tu boca provocándo que se ponga más duro y regalándome una cascade de sensaciones excitantes. Te incorporas de nuevo, pasas una pierna sobre mi, tomas mi pene con tu mano, lo usas para frotar tu clítoris, tus labios vaginales y lo acomodas en la entrada de tu sexo, para insertarlo en ti, despacio, sintiendo cómo se abre paso en tu interior, hasta que se pierde dentro de tí. Esperas un poco y comienzas a moverte hacia enfrente y atrás, despacio, buscando el roce de tu clítoris con mi cuerpo. Tus senos son clara muestra de lo mucho que disfrutas haciendo eso.

    Veo tu excitación y continuo diciéndo:

    – te lo imaginas que saliera de haber estado en su oficina tocandose o en pleno faje con una amiga de su trabajo, donde se hubieran besado y tocado brevemente. Sólo asientas, mientras tu respiración se acopla al rítmo que te mueves para cogerte mi pene.

    Te jalo hacia mí para besarnos. Te digo que si te imaginas montándolo, y un gemido junto a tu afirmación, son la respuesta a mi comentario. Eso me permite acercar mi mano a tu trasero. Acaricio tus nalgas que llaman tanto la atención de hombres y mujeres, y comienzo a rozar tu culito. Humedezco mis dedos con tus jugos y rozo suavemente tu ano, sintiendo la reacción natural que provoca mi caricia. Alcanzo a meter uno de mis dedos en tu culito y pones tu mano sobre la mía para marcar el ritmo de mis movimientos, lo que provoca que entren más profundamente en tí. No tarda tu cuerpo en vibrar de la excitación. Te pregunto si era alto y me dices que sí.

    Meto más a fondo mis dedos y abres tus piernas más para lograr una penetración más profunda de mi pene en tu vagina. Entonces te digo:

    – ¿Que otra cosa te llamó la atención? Entre suspiros y besos me dices que se veía un hombre seguro, que sabe que es guapo y atractivo. Que sabe lo que tiene. Vestía de traje, de buen corte, con camisa que combinaba con la corbata. Mientras me lo describes, te vas excitando más, tus ojos cerrados permiten que estés imaginando cosas, viviendo el momento, recordando ese breve y furtivo encuentro, trasladándo por momentos tus sensaciones a un lugar imaginario. Yo te digo que lo sientas dentro de tí, tu excitación crece de nuevo.

    La ropa que traes apenas cubre tu cuerpo y da paso a las caricias y besos. Estás erguida sobre mi pene, tu vagina lo acaricia y mantiene dentro. Alternas tus movimientos entre desplazarte de adelante hacia atrás y subir y bajar en mi pene, casi sacándolo por completo, para sentarte de golpe en él, con gran excitación de tu parte en cada sentón. Puedo tocar tus senos, acariciar tus pezones. Quitas tu playera y te inclinas para ponerlos en mis labios, saco mi lengua para lamer tus senos hinchados y juego con tus pezones que sobresalen más de lo acostumbrado. Puedo apreciar cómo se van poniendo duros tus senos nuevamente, anunciando otro orgasmo más, hasta que se hace presente. Tensas tu cuerpo, siento tu energía recorrer, aprietas mi pene por dentro de ti, mientras me mojas profusamente con tu corrida.

    Pasados unos momentos, te levantas para acostarte a mi lado, besándonos.

    Acaricias mi pene, que ya está mojado de mis gotas previas y tu corrida, y lo recorres hasta llegar a mis testículos. Mi mano regresa a tu vagina y mis dedos se pierden en ella.

    Te pregunto que qué harías si ese hombre que viste, estuviera parado al lado nuestro, tuviera su pene de fuera, mostrandote cómo se masturbaba mientras nos observaba. Abres tus ojos, con tu mano tomas mis dedos impregnados de tus jugos y sin dejar de mirarme, los llevas a tu boca para meterlos, chuparlos y lamerlos como si de su pene se tratara. Eso te genera un pequeño orgasmo, que altera tu respiración. Acerco mi mano a tu sexo y se moja con tu corrida. Inserto mis dedos de nuevo, y comienzo a moverlos en tí.

    Esto te vuelve a prender, y aún con tu respiración entrecortada por el orgasmo recien experimentado, me dices que te acercarías a él para tocarlo y posteriormente llevarlo a tu boca, para chuparlo lo más rico posible, para hacerlo correrse en tu boca. Te incorporas y acercas tu boca a mi pene, para enseñarme cómo lo harías. Recorres con tu lengua toda la longitud de mi duro miembro y al llegar a la punta, pones allí tu lengua y con ello vas dejando que entre en tu boca, mientras tus labios van rodeando la circunferencia de mi pene.

    Me dices que te sentarías en la orilla del sillón para acariciarlo con tus dos manos. Buscarías dividir las caricias entre su pene y sus testículos.

    Dejas de chupar mi pene por momentos y te acercas a besarme. Me dices que se lo chuparías rico, lo succionarías, lo lamerías todo para ponerselo duro. Que te gustaría sentirlo en tu boca, jugar con él, hasta hacerlo venir y así disfrutar la sensación de su semen brotando en tu boca.

    Tus palabras ya son totalmente entrecortadas, tu cadera se mueve fuertemente para marcar aún más el ritmo de la penetración de mis dedos. Tu respiración agitada es ya el preámbulo de un nuevo orgasmo. Mis dedos indice y medio dentro de tí me permiten colocar el pulgar en la zona de tu clítoris, incrementando tu estimulación en cada movimiento. No pasa mucho tiempo para que llegue un nuevo orgasmo más intenso y me mojas tu mano, apretándolo entre tus piernas.

    Entre suspiros me dices, en lugar de imaginarlo, mejor quiero que lo invitemos. Todo es posible entre nosotros.

  • Una puta universitaria

    Una puta universitaria

    Hola, me llamo Lizz, voy a la universidad y desde hace años he sentido esa necesidad de tener sexo apasionado, ahora tengo 25 años, soy pequeña no mido más de 1.55, tengo un culo grande, un tetas de tamaño medio, cintura y caderas, también tengo un rostro muy bello.

    Hace poco entre a estudiar y tengo un compañero que de cierta manera me atrae, pero él no es muy atractivo, nos hicimos muy cercanos, el me tiraba muchas indirectas de que me quería coger, el día de hoy me insinuó que le mandara fotos desnuda y yo le dije que si, cuando el me mandó la foto de su verga, me puse muy cachonda, la quería probar, quería tenerla en mi boca, chuparle hasta los huevos, el me decía igual que quería chuparme todita.

    No pudimos con las ganas, el día siguiente nos escapamos a su casa vimos una película y nos besamos, el me empezó a tocar las nalgas después metió su mano por debajo, me dijo, estás mojada, claro que lo estaba, sentía su rica verga en mi pierna, el me empezó a masturbar y yo metí la mano y también empecé a masturbarlo, la tenía grande y dura, toda una fantasía, estaba muy prendida, al igual que el, me le subí encima y empecé moverme encima de su ropa y sentía su rica y dura verga rozar mi vagina encima de la ropa, mientras nos besamos el metió la mano y empezó a masturbarme encima de su pene, yo tenía muy fuerte, me metió los dedos, cuando ya pude más, me baje y le chupe la verga, hasta los huevos.

    Fue una fantasía tener todo eso en mi boca, el me decía que yo era su puta y más me excitaba, más quería chupársela, mientras se la chupaba el seguía metiendo los dedos a mi vagina, cuando termine de chupársela, el me la metió, primero me masturbo con su pene luego me la metió despacio y luego muy duro, yo gemía y gritaba del placer, cuando se iba a venir se la volvía chupar y toda su lechita callo en mi boca y yo me la trague como una puta, después lo volvimos hacer yo arriba y el abajo, cabalgaba como una puta, saltaba y se lo hacía muy rico, él me dijo que se lo estaba haciendo muy rico, luego fueron otra 2 veces más con diferentes posiciones y mucha lechita.

    Él dice que soy una completa puta. Desde ese entonces solamente soy tu puta en la cama y ciertamente eso me provoca una excitación inexplicable, quiero volverlo a repetir.

  • La hija de mi tío me calentó

    La hija de mi tío me calentó

    Hola a todos, voy a contar la primera vez que pasó algo con mi prima. Fui a visitar a mis familiares por cierto viven todos cerca, un día me quedé donde mi tío por su puesto su esposa muy amable y encantadora me dijo:

    -Edu quiere ver película con nosotros

    Le dije -bueno

    Antes de todo mi tío tiene 3 hijos.

    Sigo con mi relato, estuvimos viendo la película pero casi a la mitad se despierta el hijo menor en ese tiempo era pequeño, la esposa de mi tío se fue al cuarto con mi tío a ver a su hijo.

    Yo me quedé con mis primos terminando de ver la película.

    Mario me dice:

    -Estuvo chévere la película

    Yo: si mucha acción

    Mario: vemos otra

    Yo: ok

    Mario: hay una de terror

    A lo que dijo eso mi prima exclamó:

    -No, no me asusto

    Yo: tranquila yo te cuido

    Pusimos la película y a los 5 minutos lo llaman a Mario y me dice:

    Quédense viendo ya vuelvo

    Mi prima Ingrid una chica de estatura media 1,60 cm, piel Canela, delgada, de senos pequeños en ese tiempo.

    Nos quedamos solo los dos y ahí converso la locura que le voy a contar.

    Sale un escena aterradora y ella me abraza.

    Yo: tranqui nena no te asustes no pasa nada

    (mi primo le decía nena).

    Ingrid: da mucho miedo abrázame

    Así pasaron algunas escenas más, cada vez abrazaba fuerte que mi pene se esta poniendo erecto.

    Tuve que taparle con una almohada para que no se note.

    En eso me hace una broma y yo reaccionó y le digo:

    No, jajaja veras te haré lo mismo

    Otra vez lo hizo.

    Yo: te toca, le hice cosquillas y rozaba sus senos y su vagina.

    Ingrid: jajaja te gusta reir.

    Paso eso y mi pene más erecto en eso le toque la mano acariciando lentamente y ella se dejaba, mi mano bajo a las piernas y luego a su parte intima aún en short. Ella se había puesto caliente como yo. Y comenzó a tocarme también.

    Caricias iba y venían, no pude aguantarme y me le abalance encima de ella la besé con tanta pasión, ella le gusto mucho.

    Ingrid: te gustan mis besos

    Yo: si me fascinan

    Ingrid: quieres más que besos

    Yo: si nena lo quiero

    Ingrid: estoy caliente

    Cuando dijo esa palabra me puse a quitarle le short y un calzoncito estilo cachetero blanco.

    (me fascina la ropa íntima de una mujer)

    Se lo bajé a la altura de las rodillas y comencé a jugar con su vagina flotando con mis dedos, más se calentó que ella me empujó y me sentó en otro mueble y rápido me quitó el pantalón y mi boxer y puso mi pene en su boca.

    Me hizo un sexo oral muy apasionado con ganas de hacerla mía a mi prima.

    Ingrid: tengo ganas de que me penetres

    Yo: si también lo quiero

    Ahora me puse a jugar con mi pene con su frente vaginal, más caliente la veía y exclamaba -ya metemela no aguanto, me puse más caliente y la penetre de un solo golpe solo escuche un pequeño gemido se había tapado con una almohada la boca para no hacer ruido.

    Que rico como la penetraba los dos caliente no pudimos muchas posiciones por el tiempo solo de misionero y la más rica esa vez ponerle patas al hombro.

    Bueno ese fue el comienzo que tuve con mi prima luego les contare más de lo que paso espero que le guste mi relato.

  • Don Antonio… ¡Qué hermosa pija tiene!

    Don Antonio… ¡Qué hermosa pija tiene!

    «Me fui una noche a un restaurante a tomarme unos tragos, sin imaginar que aquella chica venezolana que tanto me atraía estaba viviendo días de fogosidad interna. Su morbo era sentirse como una puta y estar con un hombre mayor.»

    Conocí a Jeny hace dos semanas en un restaurante local donde ella trabaja de mesera y yo voy de vez en cuando a tomarme unos tragos y a escuchar a algunos que se atreven a tomar el micrófono y hacer karaoke. Ese es el principal morbo del lugar, aunque la verdad a mi me atraen las chicas que trabajan o llegan a este lugar y el cual me ha traído suerte y algunas veces me he levantado a alguna chica con las que hemos tenido unas buenas folladas.

    En esta ocasión me sorprendió la plática con Jeny, pues aunque es coqueta por naturaleza, pensé que lo hacía por la lógica conveniencia de hacerse de una buena propina. Siempre viste muy llamativa o provocadora, pues las veces que he ido siempre usa esos pantalones vaqueros bien ajustados y donde se le nota una bonita cintura y esas curvas de sus caderas son una delicia de delinear con la imaginación ese bonito y perfecto trasero. Es de cabello castaño, bonitas facciones, con unos ojos achinados y color esmeralda. Este jueves pasado me dio a saber que es de Venezuela y que tiene 25 años y, que en su país comenzaba a dedicarse a la terapia física en un hospital. Aquí, junto a una amiga quien también trabaja en el restaurante piensan montar un negocio de masajes terapéuticos a domicilio y fue como toda esta aventura comenzó.

    Me habló que estaba en la escuela para adquirir una licencia y que el mayor reto era comenzar y hacerse de un equipo. Yo en son de broma le dije que podría ser uno de sus clientes, pues seguido busco algún lugar donde recibir un buen masaje, a lo que ella agregó: -Usted lo que busca es un lugar de masajes con final feliz. – Me dijo sonriendo coquetamente con esa boquita deliciosa que tiene esta linda mujer. Jeny medirá el metro sesenta más o menos y tiene un cuerpo que no pasa de las 135 libras bien proporcionado, de hermosas y perfectas nalgas y unos pechos muy generosos, los cuales imagino y estimo de una copa D. Le gusta marcar esa bonita cintura y muchas veces esa camisita o blusa a penas le cubre el ombligo.

    Cuando ella mencionó lo del masaje con final feliz, le dije que me apuntaba y que cuanto saldría un masaje con final feliz. Sonrió por mi atrevimiento y ella en son de broma me dijo que no me diría porque temía a que tuviera el dinero para poderlo pagar. Insistí y se lo preguntaba en forma de broma: -¡Dime… quizá lo pueda pagar! – La verdad que pensé que me contestaria en forma de broma y me diría alguna cifra ridículamente elevada o que me hiciera una contrapropuesta preguntando cuanto estaba dispuesto a pagar. Ella me dijo en un tono más serio: ¿Qué le parecen mil dólares?

    Por un momento pensé que seguía en son de broma y mientras hablábamos de esto también comentábamos acerca de los que se habían atrevido en tomar el micrófono en los últimos minutos. Le estaba firmando el recibo con la gratitud correspondiente y, Jeny regresó al tema que creo de alguna manera le había excitado:

    -¿Entonces no se atreve a agendar mi primer masaje o le pareció muy elevado el precio?

    -¿Estamos en serio?

    -¡Pensé que usted hablaba en serio! ¿Oh… es que la esposita lo tiene controlado y no se le puede escapar?

    -Dime dónde y cuándo y estaré allí sin un minuto de retraso.

    -¿Qué le parece el domingo por la mañana? Mi amiga tiene el horario de la mañana y yo el de la tarde. ¿Qué… se atreve?

    -¡Por supuesto! – le contesté.

    Me dio en una servilleta su número de celular y me pidió que le hablara después de las nueve de la mañana. Para mi era la hora perfecta, pues soy de esos que gozan del sexo mañanero, pues siento que es cuando más vigor tengo. Un poco de fruta, un vaso de jugo y una rica cogida, es lo ideal para mí en una mañana de domingo. La verdad que no me lo creía y hasta que no llegara ese día y entrara por esa puerta de su apartamento, no me lo iba a creer. Esta chica tan hermosa se me estaba dando así, en algo que realmente me sorprendía a pesar que muchas chicas me han sorprendido de cómo están abiertas al sexo y de la manera que se ofrecen.

    Como lo imaginaran ya por el sábado en la noche estaba ansioso de que llegara el domingo y confirmar si en realidad esto se iba a consumar o si solo se quedaría como una burla en una gélida broma de invierno. Me levanté temprano a hacer un poco de ejercicio, me comí un coctel de frutas con jugo de toronja y se llegaron las nueve y le llamé. Para mi sorpresa, la cita estaba pendiente y Jeny me envió por texto su domicilio, el cual estaba a solo unas 8 millas de mi casa. Tomé los mil dólares, subí al coche, llevaba un paquete de tres profilácticos para la acción y con los típicos nervios que en circunstancias como estas siempre me acompañan.

    Llegué al complejo de apartamentos, subí un segundo nivel, toqué el timbre y Jeny con esa linda sonrisa en una boquita tan seductora me daba los buenos días y me hacía pasar al interior. La noté algo tensa y me hizo una oferta de un café o algo de tomar y fue cuando ella me lo dijo: -Don Antonio, creo que está por demás decirlo, pero de esto nadie se puede enterar, especialmente mi amiga… cuento con su discreción, ¿verdad?. -Después de asegurarle mi absoluta discreción, se acercó a mi rostro y me dijo al oído: -Esta mañana la pasaremos bien rico… verá cómo me como su bomboncito.

    Esta chica se miraba bien fresca, con un aroma dulce como el de las frutas que me había comido. Se había hecho una cola con su cabello largo y su rostro de angelito se magnifica y podía ver lo bonita que era esta mujer. Llevaba un vestido de una sola pieza de un color marfil y podía ver en esa translucencia una prenda de vestir interior diminuto y se le marcaban los pezones, lo que me hacía intuir no llevaba brasier. Se miraba simplemente hermosa con unas sandalias y sus pies desnudos y ese culo se le miraba divino, pues esta era la primera vez que la miraba sin usar esos típicos pantalones vaqueros. Le di ese cumplido de rigor, pues no es necesario que alguien se lo diga, intuyo que esta mujer sabe lo hermosa que es. Me invitó a pasar a la única habitación donde había dos camas y me mostró el baño por si deseaba ducharme. Le dije que ya me había bañado y saqué mi cartera y le puse los mil dólares en un tocador y Jeny solo me quedó mirando sin decir palabra.

    Me dijo: -Desvístase, póngase cómodo. – Para luego decirme: Permítame ayudarlo… nunca imaginé estarlo desnudando. Me dijo que le gustaba la loción que usaba y me quitó la camiseta que uso bajo mi camisa de vestir y me dio unos besos en mis pectorales hasta chuparme las tetillas. Me bajó el pantalón y mi verga ya había tomado volumen y hasta podía notar que había mojado mi bóxer. Jeny me tomó de la verga por sobre la tela de mi bóxer y me dijo: ¡Usted sí que tiene armamento! Creo que es el pito más grande que mis manos han tocado. – Me dijo con una sonrisa de admiración. Me quitó delicadamente los pantalones y mi bóxer y me pidió que me acostara. Luego ella en una forma como para provocarme y excitarme más de lo que ya estaba me dijo: -¿Quiere que le haga un strip tease? – Y sin esperar repuesta encendió una bocina con bluetooth y se escuchaba una música al ritmo del bachatero Romeo Santos.

    Dejó la habitación a media luz y comenzó a desvestirse mientras la música sonaba. Estaba en lo correcto, no traía brasier y me estuvo bailando en tanga hasta el final de la canción para luego decirme: -¿Quieres quitarme la tanga? ¡Que te cueste algo cogerte esta chucha, pues ese dinero tú lo has de hacer en un abrir y cerrar de ojos! -Me acerqué, pues la verdad me gusta quitarle esa ropa interior a cualquier chica, esa emoción de desnudar a una hembra, la verdad que me fascina. Esa tanga blanca le magnificaba las caderas y esas perfectas y hermosas nalgas y, me saboreaba los labios de ver como esa tanguita se le hundía en ese rico trasero de ensueño. Se la removí lentamente y ante mi quedaba ese monumento totalmente desnudo, con una conchita pequeña y totalmente depilada y solo tocando ese hermoso culo, supe que esto no era un sueño. Me llevé esa tanga a la nariz como por instinto y Jeny solo me sonrió de una manera muy seductora.

    No me equivoqué. – me dijo. Pensé que por su altura debería tener una enorme pija y vaya que sí la tienes. – Jeny me pidió que me acostara y ella se fue por sobre mí y comenzó a llenarme de besos el abdomen. Bajó por mi entrepierna y siguió con besos hasta llegar a mis testículos, los cuales los chupaba como si de un caramelo se tratara. Luego de repente me preguntó por mi edad. Estaba sorprendida que tuviese 55 años, pues ella estimaba mi edad en los 45 o 50 máximo. – Para tus 55 tienes un hermoso pito que ya cualquier chamo quisiera tener uno igual. Me voy a dar gusto comiéndome este pitote… vaya que si es un hermoso pitote. – me decía. Recorrió con su lengua desde la base de mis testículos y saboreaba con su lengua hasta llegar a mi glande, el cual con cierta delicadeza se introdujo a su preciosa boca. No me la creía que esta linda chica me estuviera haciendo un oral. Lo deseaba, pero nunca me lo imaginé que se diera de esta manera.

    A sus 25 esta chica venezolana se miraba que tenía buena técnica para mamar una verga. Era una succión constante mientras me la pajeaba con su mano. Sentía a los minutos que me mandaría al paraíso y para esto siempre tengo una regla: me gusta a mi hacer correr a una chica antes de yo acabar… regularmente no rompo esta regla. Le pedí que me quería comer su chucha, a como ella se refería a su vagina y ella me contestó de esta manera. – Me va a hacer acabar rápido así de esa manera, tengo ya un buen tiempo de no tirar. Vaya que tenía razón, pues ella se acostó por sobre su espalda y yo me fui a chupar esas dos ricas tetas que se tiene mientras le dedeaba esa pepita que por más está decir lo mojada que estaba. Me fui por sobre ella y me dijo que me pusiera el profiláctico, pues ella vio que los dejé a un lado del buró.

    Ella vio cómo me ponía el condón en el pito y me preguntaba de esta manera: Don Antonio… ¿cree que semejante pija me caberá en esta chuchita? Esa pija me la va a romper… usted si tiene pito para regalar. -Me decía. Regresé de nuevo a chupar sus tetas y le asomé el glande al canal, pero no su lo hundí. Me gustaba chupar esos pezones y las expresiones faciales que esta linda chica hacía me encantaban; fruncía los labios, cerraba los ojos como con desesperación a que se la metiera y luego me hinqué entre sus piernas y me tomo la verga y le pegaba con ella en el clítoris, luego le hacía masajes con mi verga por todo el canal y su clítoris sin penetrarla. Jeny me decía: Usted si sabe tirar… un hombre como usted, con esa pija y esa experiencia, si que lo vuelve loca del placer a una. Me fui a seguir chupando una de sus tetas haciendo balance con una de mis manos y con la otra le seguía pegando con la verga a esa pepita. Con los segundos me hacia un vaivén como queriendo encontrar mi verga y que se la hundiera y ella me lo decía de esta manera: Por favor don Antonio, métame esa su pija, pero ya… no ve que me tiene al borde de correrme.

    Le deslicé mi verga con tacto, pues me he encontrado con chicas de vagina reducida y muchas veces en vez de provocarles placer, uno las daña golpeando su útero. Ella sintió la invasión y comenzó un vaivén tan intenso que solo escuchaba esa respiración profusa y como me fue abrazando y sentir en su aliento el olor de un orgasmo y gemía tímidamente, pero su vaivén era frenético y le pompeé la chucha a galope como cuando un jinete se acerca a la línea de meta y esta mujer bufaba del placer y parecía que nunca se le terminaba el orgasmo y de tanto escuchar sus gemidos interminables hizo que le echara la primera corrida dejando lleno de esperma el primer profiláctico. ¡Que rica estaba esta mujer y si, parecía que estaba falta de sexo!

    Ya luego en el baño me habló que creía se había corrido tres veces. Y es lo que me gusta de una mujer y esa habilidad de correrse múltiple veces, algo que es raro en el hombre, pues creo que solo recuerdo una vez que sentí correrme dos veces seguidas. La habitación olía a sexo cuando regresamos y Jeny encendió unas velas aromáticas y me decía:

    -Mi amiga va a saber que he estado tirando cuando huela las velas aromáticas, pero prefiero que huela ese aroma y no el aroma del sexo.

    -¿Es lo que hacen para camuflar ese olor ustedes?

    -Bueno… ella lo hace. Yo es primera vez que traigo a alguien al apartamento. Jensy, ella bien seguido trae a sus amiguitos que algunas veces me tengo que quedar a dormir en el sillón y escuchar de cómo se la tiran.

    -¿Es activa tu amiguita?

    -Creo que deja primero de comer a dejar ir una buena pija.

    -Vaya… para haberlo sabido.

    -¿Le gusta Jensy?

    -Ella esta guapa, pero no podría competir contigo. Tú no solo tienes un lindo rostro… tu cuerpo es espectacular.

    -¡Ah gracias por el cumplido!

    No sé si este trato del masaje con final feliz tenía un límite o qué era lo que estaba disponible en el menú, pero esa primera corrida nos habrá tomado unos veinte minutos y no había saboreado esa chuchita, como Jeny le llamaba a su conchita. Obviamente quería chuparla, como también quería tener mi boca en medio de esas perfectas nalgas y probar, lamiendo a morir ese culo. Los pechos de esta mujer son tan perfectos que te atraen a seguirlos chupando, pero también su culo y conchita es algo que uno se ve tentado a querer probar y la verdad que esta linda venezolana es tan bella que uno no sabe donde comenzar. Platicando en la cama proseguí con esos besos a sus dos tetas y chupando y halando sus dos pezones. Jeny tan solo gemía y decía:

    -Usted tiene una lengua muy juguetona, rápido calienta a una mujer y eso que no ha llegado a mi punto débil.

    -¿Y cual es tu punto débil Jeny?

    -¡Ah… eso usted lo tiene que descubrir! Imagino que con su experiencia no tardará tanto en descubrirlo.

    Deslizaba mi lengua por ese abdomen perfectamente plano y besaba su entrepierna y haciendo una pausa le preguntaba: -¿Me estoy acercando a ese puntito? – Y Jeny con palabras ahogadas entre esa excitación me decía: -Usted si lo vuelve loca a una buscando ese puntito… que rico papi… usted si que lo calienta a uno. -Le chupaba por sobre los labios superiores y halaba esa solida piel con mis labios y miraba como la clara piel de esta chica se erizaba del placer que estaba recibiendo. Llegué a esa abertura delicadamente y deslizaba delicadamente mi lengua de arriba abajo y podía saborear esos jugos saladitos que vertían de su chuchita y eran tan espesos que sabía que su erupción estaba al borde de cualquier segundo. Y así de repente me dijo como con un tono de sorpresa: ¡Por dios… me corro… métame la verga que me esta haciendo acabar! -No le metí la verga porque no tenía el condón puesto, pero también no quería pausar esos segundos de un intenso placer y esta chica tuvo una corrida fascinante a mis oídos que pareció le duró un par de minutos. Nuevamente Jeny había tenido múltiples orgasmos.

    -¡Mire como tiemblo! – me dijo. Había dejado de chuparle la chucha, pero Jeny todavía tenia un tic nervioso en su cuerpo que parte de los músculos de sus brazos y piernas le pulsaban sin control. Tanto así fue la excitación y el placer de esta joven chica. Me limpié su corrida con una pequeña toalla que Jeny había dejado cerca del buró, mientras ella me hacía esa plática y en la cual fue muy abierta conmigo diciéndome que tenía ya varios meses de no follar con alguien y que sus últimos orgasmos habían llegado por la autosatisfacción. Por un momento pensé que Jeny verdaderamente se dedicaba a esto del sexo de renta, pero en aquella conversación ella se ponía muy lejana a esta profesión y me contaba que su última follada había acontecido 4 meses antes con el novio que dejó en una ciudad de la Florida. A consecuencia de eso, solo su mano le había dado placer. Y en esta plática ella me preguntó:

    -¿Cuál es su posición preferida… cómo me quiere poner?

    -¡La verdad! A mi todas me gustan… quizá seas tú la que me tendría que decir cómo te gusta a ti.

    -A mi me gustan varias también… el misionero, de lado, yo arriba montando… pero quizá mi preferida es la de perrito. Que me den desde atrás en cuatro.

    -¿Esa es tu preferida?

    -Regularmente no me corro mucho así, pero me encanta recibir una pija así y la única vez que me corrí en esa posición fue por el milagro que en esa ocasión mi novio pudo aguantar un poco para correrme. Regularmente él se corría antes que yo.

    -Bueno… en ese caso… ¿quieres que lo intentemos.

    -¡Si usted quiere!

    Quién no va a querer tirarse a esta chica de perrito. Ver ese culo en esa posición es un morbo aparte, más ver ese ojete como se contrae al toque de la excitación es algo que me lo imaginaba y aquí todo esto se estaba dando. Me dio una breve felación con mi verga flácida y la cual como si tuviera hidráulicos se levantó alegremente para ir a la batalla. Jeny esta vez fue ella quien me puso el profiláctico y me dijo: -¡Apenas lo cubre! – Antes de penetrarla así en esa posición le lamí desde el clítoris al ojete y solo exclamó: ¡Dios mío… eso no me lo esperaba… que rico tira usted! Y de esa manera en la orilla de la cama comencé a penetrar esa rica conchita de una manera delicada entre esa expresión pausada que me dio Jeny: ¡Oh my God… cómo se siente su pija… usted si tiene pija!

    Qué rico es ver como mi verga desaparecia en la conchita de esta linda mujer. Le abría esas nalgas con mis manos y le daba un vaivén semi lento que con los minutos comenzó a tomar más ritmo. Mi pelvis pegaba en sus hermosas nalgas y se oía el choque de nuestros cuerpos y le tiré una escupida a ese ojete y comencé primeramente a masajearlo con mis pulgares mientras le daba ese taladreo con mi verga a su chucha. De esta manera podía durar un buen rato dándole, pues a mi edad uno tarda más en correrse ya una segunda vez y, luego usando un profiláctico también no es la misma sensación natural del coito. Cuando Jeny sintió mis dedos masajear su ojete con su silencio y solo sus gemidos me dieron la aprobación a que continuara. Luego ese masaje se hizo mucho más intenso y aunque sin penetrarle con mis dedos el ojete, era una vibración continua como cuando le masturbaba con mis dejos el clítoris. Me volvió a decir: -¡Oh my God… usted si sabe lo que una mujer quiere! ¡Que cogida más rica me está dando!

    Volvió a gemir de excitación cuando en ese vaivén sintió que la falange de mi pulgar derecho se hundió en su ojete. Podía sentir como esa membrana de sus entrañas dividía ese entrar de mi verga en su conchita y mi pulgar en su rico culo. Me comenzó a decir con su voz recortada por la agitación y excitación a que le diera más fuerte, que estaba a punto de correrse y es cuando le di el embate final y aquello parecía un intenso aplauso en ese choque entre sus nalgas y mi pelvis. – Me corro. -me dijo. -Deme pija… deme… por favor no pare… esta chuchita quiere su pija. – Decía Jeny en un rogar lleno de erotismo y no se la deje de pompear hasta que con los minutos me dijo: -Ya no aguanto… que rica y más duradera corrida me ha sacado… uff esta ha sido la corrida de mi vida. – Me decía aun queriendo recuperar la respiración. Y al igual que esa corrida que le saqué oralmente, Jeny quedaba con su tic nervioso por todo su hermoso cuerpo, cosa que la hacía reír. Luego me hacía la siguiente plática:

    -¿Usted no se ha corrido verdad?

    -Quería que gozaras la corrida como me decías que te gustaba.

    -Ya ahora que me recupere le voy a dar una chupadita a esa pijota que me ha sacado tan rico y delicioso orgasmo. ¿Oh… quiere algo más… alguna posición que usted guste… me subo en esa pija?

    -Sabes… me gustaría probar ese culito… se siente bien apretadito.

    -¡Mi culo! Mire que sentí algo de pena cuando me lo tocó y chupó… y luego sentir que me lo abrió con sus dedos. Eso nadie me lo había hecho. Y lo deje porque simplemente estaba rico. Ahora… esa pija en mi culo es otra cosa. No le niego que me provoca probarlo, pero ese pedazo de pija en mi trasero me da miedo.

    -Mis dedos ya te lo abrieron y para correrme en tu culo apretado solo es cuestión de un par de minutos. Me tienes con los huevos hinchados. – Jeny rió.

    -Va pues… no sé en lo que me estoy metiendo, pero para que luego no me lo cuenten. Esta bien… le voy a dar el trasero a usted, pero trátelo con cariño… que esa pija… no sé si podre con solo la punta.

    -Relájate, así como lo hiciste cuando te penetré con los dedos y veras que es fácil… a lo mejor termine gustándote.

    -La verdad que me sentí tentada hacerlo con usted… se mira que tiene mucha experiencia con todo esto. Vamos pues antes que me arrepienta.

    Nuevamente automáticamente se puso en cuatro, aunque yo iba a sugerir otra posición. Le di otra chupada al ojete y con mis dedos le volví a dar otro masaje y a los minutos se los estaba hundiendo. Quería dejárselo ir a lo natural, pero Jeny me pidió que dejara el condón en mi pija. Apunte a ese ojete y en el primer empuje Jeny pujo del dolor, pero lo contuvo diciendo. – Oh my God… como se siente esa pija en mi trasero. – Me dio luz verde para que continuara y de esa manera poco a poco y paso a paso mis 21 centímetros de pija había desaparecido en el culo de esta preciosa mujer. Que delicia es ver mi verga enterrarse en ese culo perfecto, de una piel clara y sin ninguna estría… verdaderamente nunca esperé estarme cogiendo este precioso culo, ni lo imagina así de perfecto.

    Le hice un vaivén semi lento y delicado unido al gemir de dolor o placer de esta linda niña y para no torturarla más y porque esa vista de ver mi verga entrar y salir me hicieron tocar el cielo y llené el profiláctico con mi segunda corrida. Cuando me escuchó que me corría, Jeny correspondió al vaivén, a un ritmo más agresivo de como yo terminaba. ¡Que rica cogida, que delicioso me fui!

    Para que esa primera vez le fuera inolvidable, en esa posición como había quedado Jeny y con su culo bien abierto, se lo comencé a chupar y mi lengua se introdujo en ese precioso culo. Gimió del placer y no paré hasta hacerla acabar con solo un oral en el culo. Ese chasquido de mi lengua entrando en su culo, lo tengo todavía en mis oídos. Por primera vez sentía un orgasmo anal, meramente anal, pues era lo único que estimulaba mi lengua. Explotó diciéndome: -Don Antonio… usted sí es todo un semental para coger. ¿Quién se imaginaria que usted tira como tira? ¡Me hizo acabar por el culo!

    Estuvimos cogiendo hasta la una de la tarde y le volví a dar por el culo aunque solo terminaba corriéndose cuando posteriormente se lo chupaba. De esta manera logró dos orgasmos intensos y creo que la potencia de estas erupciones eróticas acabó por drenar sus energías. Yo solo me corrí tres veces, exactamente la cantidad de profilácticos que llevaba. Me dijo que lo del pago era solo una broma, una especie de prueba… era un morbo para ella tener sexo con alguien mayor y ver si estaban dispuestos a pagar por gozar de su cuerpo. Encontró su respuesta y para suerte mía, la encontré hace dos semanas en ese restaurante, justo cuando ese morbo se elevaba y su curiosidad estaba en la cúspide. Me gustó follar a esta niña y creo que estaré entretenido por algún tiempo con la bella y jovial Jeny.

    Este relato tenía su punto final en el párrafo anterior y solo me quedaba editarlo, pero anoche fui al restaurante donde trabaja Jeny y me escribió en una servilleta el siguiente mensaje: ¡Por Dios… que hermosa pija tiene usted! Todavía me tiene delirando. – Con los minutos se me acercó nuevamente y en otra servilleta escribió lo siguiente: ¿Qué le parece si le doy $1000.00 por una revolcada? Quiero sentir su pija de nuevo… ¿Qué le parece mañana por la mañana o quiere que me siga masturbando pensado en usted? -Quizá cuando este relato aparezca, lo más probable me estaré cogiendo a esta linda chica de nombre Jeny. ¡Que carita mas bonita tiene y que delicioso culo para follarlo hasta morir.

    [email protected]

      

  • Noche de amor y sexo en la terraza

    Noche de amor y sexo en la terraza

    Conocí a Jorge el primer día de universidad. No era de esos chicos que llaman la atención con solo verlos llegar, pero con unos pocos instantes de conversación noté que quería seguir descubriéndolo. Era inteligente, y eso me calienta mucho más que un buen cuerpo. Nos hicimos cómplices desde el primer momento. Éramos dos seres totalmente opuestos. Él, barba, algunos kilos de más y una mirada que no decía absolutamente nada. Yo, flaquita, alta, ojos claros, buenas tetas y un culo imposible de no voltearse a mirarlo. Además, nuestras personalidades también se oponían. Él súper tranquilo, sereno, medido en sus palabras. Yo me comía el mundo con cada paso.

    Una tarde, mientras tomábamos mate en mi balcón, le pregunté si le pasaba algo conmigo. La pregunta le cayó totalmente por sorpresa, del mismo modo que a mí al hacerla. No me atraía físicamente, no pensaba en él como hombre, como romance o conquista. Él tampoco había dado indicios de un interés mayor que al de hacernos compañía. Me ayudaba mucho en las tareas, me hacía reír y me escuchaba como nunca antes lo habían hecho. ¿Por qué le hice esa pregunta entonces? Sigo sin saberlo. Lo único que sé es que desencadenó una serie de encuentros calientes dignos de una saga XXX.

    El episodio que voy a relatar ahora no es el primero ni el último, pero es uno de los que más recuerdo por más de un motivo. Podría decirse que estábamos de novios, aunque nadie más que nosotros dos lo sabíamos. Pasábamos casi todo el tiempo, cuando no estábamos en la universidad, en mi departamento. Ya habíamos tenido sexo en todos los rincones. Y esa noche sin proponérnoslo tachamos otro sitio de la propiedad: la terraza.

    Era una noche de otoño, fresca y de cielo claro. Llevamos a la terraza varias frazadas y almohadas y nos tiramos a mirar las estrellas. Algo sucedía en el cielo: luces extrañas se movían de formas incoherentes, dándole vida a un espectáculo magistral. Al principio, comentábamos sobre el hecho tratando de buscarle alguna explicación, para luego contemplarlo en silencio. El aire fresco era una bendición, por lo que elegí dejas la frazada al costado. Simplemente vestía un short muy pequeño y un top más diminuto todavía. Mis pezones estaban duros e inmensos, lo que él me hizo notar con un comentario divertido. Le dije que sería interesante que hubiese otras cosas duras e inmensas, llevando una de mis manos directamente a su entre pierna, para llevarme la sorpresa de que realmente su pija se sentía totalmente apetecible. Le dije que mejor volviéramos al departamento, pero me dijo estaría bueno probar algo diferente esa noche. Sin siquiera dejarme pensar en lo que había dicho, de un manotazo me bajó el top dejando al descubierto mis lindas, grandes y redondeadas tetas. Le pregunté que si estaba loco. Me dijo que sí, loco y caliente. Con muchas ganas de cogerme ahí nomás.

    De inmediato se montó sobre mí y empezó a chuparme las tetas con intensidad, pero con delicadeza. Sentía como su enorme pija rozaba cada vez con más violencia sobre mi conchita que de a poco comenzaba a humedecerse. No aguanté más y metí una mano en sus pantalones. Primero, acariciándolo con suavidad, para pasar a pajearlo con fuerza. Luego de unos minutos así, me dijo que no daba más. Me besó con una intensidad abrumadora, para luego, de un salto, meter esa enorme y húmeda pija en mi boca. Me la cogió mientras con una mano me masajeaba la concha por encima del short. Me dijo que estaba por acabar, así que lo empujé para que no lo hiciera. En un solo movimiento me saqué el short y le pedí que la pusiera. Lo cual hizo sin pensarlo ni un segundo.

    Apenas sentí esa cosa dura y húmeda adentro mío, un tremendo orgasmo se apoderó de mí, lo que pareció encenderlo aún más y comenzó a cogerme con una violencia arrasadora. Acabé una vez más antes de que cambiemos de posición. Le pedí que se acostara y me senté sobre su pija para cabalgarlo con locura. Así estuvimos unos quince minutos, en los cuales acabé una vez más. El aguantaba como un campeón, hasta que finalmente estalló como un volcán adentro mío. Su leche hervía, me quemaba por dentro. Saqué su pija de mi concha para meterla nuevamente en mi boca y saborear ese delicioso manjar. Seguí grande y dura como al principio, por lo que se la seguí chupando hasta que acabo de nuevo. Caí rendida sobre su cuerpo. Mis tetas bailaban al ritmo del latir de su corazón y eso me hacía muy feliz.

    Cuando levantamos la vista, no solamente luces extrañas nos miraban desde el cielo, sino que una docena de ojos eran testigos de nuestro amor desde las ventanas de los edificios colindantes. Eso nos excitó aún más. Su pija siempre erecta estaba preparada para un round mas, por lo que me puso en cuatro y volvió a hacerme suya. Ya no éramos nosotros dos y el firmamento, estábamos amándonos para nuestros vecinos. Ojalá les haya servido para las mejores pajas de su vida.

    De ahí en más, se nos hizo costumbre coger para que nos vean. Y no solamente en la terraza, pero de eso les contaré en otra ocasión.

  • Embarazada sin saber de quién

    Embarazada sin saber de quién

    El día que perdí mi virginidad fue en una fiesta familiar, estaba bien cachonda por los manoseos de mis primos, mareada con varias cajas de cerveza en mi torrente sanguíneo y media somnolienta pues de la fiesta subí a un cuarto de la casa a dormir cuando entre mi sueño sentía un movimiento constante y a alguien encima de mi, en unos instantes acabo dentro de mi y seguí durmiendo.

    Al siguiente día al notar que no fue un sueño porque tenía aún semen rodando entre mis piernas cuando me levanté y vi sangre en la sabana comprendí que aquel lejano sueño fue realidad.

    Realmente no me dolió ni lo recuerdo bien pero solo se que debió ser alguien de los que estaba en aquella fiesta.

    Lo primero que pensé es que fue alguno de mis primitos pues con ellos ya habíamos tenido juegos de masturbacion mutua y nos teníamos muchas ganas pero por el simple hecho de ser primos nunca habíamos pasado a la penetración por la vagina, solo habíamos tenido sexo oral y me habían penetrado y acabado en el culo, pero lo más seguro es que alguno de ellos borracho y viendo que también estaba en similar estado y para colmo dormida pues se atrevió a ir más allá de las prácticas que ya veníamos haciendo a escondidas.

    Y como yo quería averiguar con quién perdí la virginidad me pareció buena idea tener sexo con cada uno de ellos tratando de comparar el tamaño y la sensación que entre sueños recordaba de esa noche, comparar la manera en como me penetraban, cómo me chupaban mis pezones y majaban mis tetas y las palabras que me decían, cualquier cosa que recordaba la compare con cada uno de mis primos y a la vez hacíamos realidad lo que tantas veces deseábamos, ellos penetrarme y yo poder sentir cada uno de sus penes entrando y saliendo de mi vagina y sintiendo cada acabada pues tenía la esperanza de que lo que más recordaba que fue la acabada de esa madrugada se repitiera de igual manera con la acabada dentro de mi vagina de alguno de ellos pero cada uno de mis primos culeaba y acababa diferente que el hombre que me desvirgo esa noche, es más, el grosor de aquel pene era muy grande en comparación que los penes de mis primos así que los descarte.

    No podía seguir preguntando al resto de los hombres de la familia, solo a mis primos por la confianza y la complicidad que nos teníamos por nuestros jugos de masturbación previa.

    Eso sí, puedo confesar que con cada uno de ellos disfrute de cada penetrada y acabada y en los siguientes días ellos siguieron buscándome según ellos para que vuelva a confirmar que ellos no eran una y otra vez hasta que al poco tiempo me empecé a marear y cuando mis padres me llevaron al médico y luego de los análisis resulte embarazada y sin saber de quién.

    Hasta el momento no se si mi hijo es de alguno de mis primos o de el hombre que entre sueños me desvirgo de manera vigorosa.

  • Sexo casual con una viuda

    Sexo casual con una viuda

    Bueno para comenzar le cuento que esto me sucedió hace 1 año atrás, yo físicamente soy moreno, mido 1,64, pelo corto, piernas trabajadas ya que ando mucho en bicicleta, además de tener buen cardio, por lo que aguanto mucho en la cama.

    Esta chica la conocí en las redes sociales, la llamare Andrea, mujer de contextura delegada, piel blanca unos ojos verdes que me dejaron atónito, pelo castaño, senos pequeños pero firmes, bonitas piernas y lindo trasero, y una mirada muy excitante, de 43 años aproximadamente de edad.

    Empezamos hablar por gustos en común que teníamos, hasta que comenzamos hablar de temas mas íntimos donde me confeso que llevaba casi dos años sola sin pareja ya que estaba viuda, su ex marido había muerto en su casa de un paro cardiaco, desde ese tiempo que ella no tenía sexo, además de confesarme que le costaba hablar del tema.

    Empezamos hacer un pin pon de preguntas, todas de tipo algo muy caliente, lo cual de un momento a otro me confianza que el juego le está haciendo sentir cosas en tu vagina, a lo cual me aprovecho de ese comentario y le hago preguntas mas intensas como preguntarle qué ¿ropa interior traes? A lo que ella me dice a través de un audio con una voz muy caliente que tiene puesto un calzón de encaje, el cual se esta empezando a mojar, además me confianza que trae un sostén de copa, yo le comento a través de un audio y muy caliente que yo llevo puesto un slip el cual me esta quedando pequeño en la parte de adelante y se me esta empezando a asomar mi pene.

    A lo que ella solo me escribe mmmm, luego de eso le digo que no le creo y me manda una foto donde logro disfrutar su calzón mojado y como se trasluce muy sutil su vagina, una vagina muy bien depilada y unos labios muy carnosos, yo también le mande una foto de mi ropa interior lo cual le fascino, luego de esta conversación ella me dice que mañana tiene libre en la tarde para que nos juntemos hablar, “hablar” entre comillas porque ambos sabíamos lo que iba a suceder.

    Al día siguiente la invite a mi pieza donde vivía en ese entonces. Cuando llego venia vestida con un vestido brillante muy ajustado entero que le llegaba un poco mas arriba de las rodillas y que además resaltaba el poco busto pero firme que tenia, yo la esperaba con un short y una polera.

    Al ingresar a mi habitación le ofrecí un algo para beber, a lo que me pidió un jugo, mientras se tomaba el jugo comencé a acariciarle las piernas, a lo que ella dejo el vaso en el velador y tomo mi mano para guiarla por su cuerpo, primero me la coloco en sus pechos logrando acariciar sus senos y sus pezones que ya en ese momento estaba duritos luego la saco de ahí y me la coloco debajo de su falda, donde sentí un calzón muy delgado y que estaba muy mojado en la parte delantera donde me hizo meter los dedos dentro de su vagina para empezar a moverlos, y sentir como se excitaba.

    En un momento me pide que le levante la falda para penetrarla, me saque mi short y mi slip y a lo que al ver mi pene erecto, me dijo de forma muy caliente que la penetrara, primero comencé despacio y después fui subiendo de intensidad, mientras disfrutaba sus gritos de placer y como me apretaba los brazos, luego de un buen rato, bajo y empezó a chupármela de forma muy desenfrenada y apasionada, a lo que me hizo irme en su boca, después de esto me di vuelta y comencé a besarle su vagina, lamiendo y chupando muy bien su clítoris, mientras ella volvía a chupármela.

    De repente ella se sube encima mio y me da la espalda y comienza a saltar pudiendo contemplar cómo se movía encima de mi pene mientras agarraba su trasero, de repente se salía por lo mojada que estaba, me hizo acabar muy rico, mientras ella gritaba de placer.

    Cuando terminamos me confeso que le había gustado mucho, a lo que acordamos juntarnos la próxima semana y que fuera a su casa, que me daría una sorpresa muy caliente…

    Pero ese es otro relato que escribiré mas adelante.

  • Xtasis (1.01): El casting porno

    Xtasis (1.01): El casting porno

    Un espléndido día amanecía en el Parque del Oeste cuando mi amigo Christian y yo nos escaqueabamos de la clase de interpretación para furmanos un porro en medio de unos arbustos. Las jornadas en la academia estaban siendo realmente duras y a ello había que sumarle la nueva sustituta de la asignatura; Doña Escarlata, quien pese a su amargura parecía no echar un polvo en su vida. Mi nombre es Giovanni Delgado y soy estudiante de último año. Mi sueño es ser un actor reconocido en el género dramático. Aunque para drama ya está mi compleja vida que junto a mi confidente y viejo amigo le da un poco de alegria y color.

    Ambos nos sentemos en un banco mientras Christian sacaba de su bolsillo toda la hierba para hacer el canuto en cuanto yo observaba a los alrededores. Sobre mis piernas, tenía varios apuntes para un exámen que tendríamos horas después sobre el arte griego.

    —Giovanni, creo que voy a dejar la carrera —confiesa Christian muy serio.

    —Déjate de burradas y dame el porro, anda. Que cosas dices…

    —Lo digo en serio, me tiene consumido. Sigue tú.

    —¿Se te ha ido la cabeza, Chris? Estamos a nada de terminarla. Aplícate un poco.

    —Termínala tu, se ve que tienes más ganas que yo. Hace tiempo que no me convence este mundillo.

    —Son fases, seguro que se te pasa, confía en mí. No abandones a tu colega.

    —Es como estar en un casa de putas —rechista Chris dándome el porro.

    —Cosas peores hemos pasado, no te dejes ir sin más —pongo una mano sobre su hombro para darle ánimos en cuanto veo de frente el anuncio de un casting que busca jóvenes actores para una superproducción. —Chris, ¿ves lo mismo que yo?

    —¿Dónde?—observa Chris al frente.

    —Es una señal del destino. Tenemos que presentarnos a ese casting.

    —Preséntate tu, yo tengo decidido que acabaré trabajando como portero de discoteca.

    —De verdad, con que poco te conformas. Recoge tus cosas, vamos a probar. Aún estamos a tiempo antes de que toque la campana.—coji mi mochila y mis apuntes.

    —Ir contigo a algún sitio es vivir continuamente en el Show de Truman.

    Al salir del parque, observé detenidamente el cartel que indicaba una dirección hacia el distrito de Moncloa-Aravaca junto a una enorme frase que decía ¡Se una estrella! Cogi del brazo a Christian y fuimos a pie hasta la ubicación marcada. Al llegar nos topemos con una fachada de lo más industrial con numerosos grafitis y carteles publicitarios. Abrí la puerta y subimos unas escaleras hasta llegar a una pequeña sala de espera. Allí una joven repipi muy simpática se encontraba sentada al frente de un ordenador que parecía hacer el papel de una supuesta secretaria.

    —Disculpe, mi amigo y yo venimos a un casting de jóvenes actores. ¿Es este el lugar?

    —¿Para el cine adulto? Por supuesto —sonreía la muchacha sacando unos formularios.

    —Supongo, no me veo haciendo de Leticia Sabater dando los buenos días. ¿Que tenemos que hacer?

    —¿Vais a presentaros los dos? —dijo la joven viendo como mi amigo iba bajando las escaleras lentamente como si no me diese cuenta.

    —Solo yo, parece ser —asentía cogiendo un bolígrafo.

    —Rellena todos estos huecos.

    —Giovanni tenemos que salir de aquí —sugería Christian susurrándome al oído.

    —Christian hazme caso y coge un bolígrafo.

    —Esto me da mala espina —añadía Christian muy incómodo.

    —Sabemos interpretar papeles Chris, no me seas aguafiestas.

    —¿Has terminado? —fruncía la joven el ceño.

    —Si me permite mi querido amigo te lo termino cuanto antes. Christian, estás muy tiquismiquis ultimamente. Tómate las cosas con calma. Esto puede ser el giro de nuestras vidas o tal vez te devuelvan esas ganas que tenías por el cine.

    —Te esperaré aquí si lo preguntas —encogía Christian de hombros.

    —Muy bien Giovanni, puedes pasar a la sala. Guardaré tus datos.

    —Muchas gracias —le devolví la sonrisa en cuanto echo una mirada pícara a Christian por no unirse. No lo aguantaba cuando se ponía testarudo.

    Ignorando su reacción, me ajusté la camiseta y abrí la puerta que daba al salón dónde se estaba haciendo la audición. Un olor potente estremecían mis fosas nasales en cuanto veo a tres personas al frente, sentados en una mesa que parecían ser los jueces del casting mientras yo intentaba aguantar el olor. Era un olor bastante repulsivo entre sudor corporal, orina y encierro, sin apenas ventilación.

    —Bienvenido Giovanni a nuestro casting. Es un placer que acudas a nosotros.

    —A vosotros por prestar esta oportunidad —muestro una sonrisa a los presentes que no paraban de observarme.

    —Ponte cómodo. Estas en tu casa.

    —Genial —asiento observando que detrás tenía un simple sofá bastante revuelto. Me senté y crucé las piernas esperando la señal de acción.

    —Tienes veinticuatro años, eres de Carabanchel y además estudias cinematografía. Veo que te gusta una buena cámara. ¿Como te desenvuelves al frente de ella?

    —Suelo ser bastante clásico, algo tímido pero me desenvuelvo cogiendo confianza —aseguraba.

    —Tradicional, digamos. ¿Cuales son tus debilidades? ¿Alguna fantasía?

    —¿Miedo escénico, tal vez? Que se me olvide alguna estrofa. Y de fantasía… llegar a Hollywood y tener una estrella en el paseo de la fama.

    —Muy gracioso pero esto no es el Club de la Comedia, jovencito. Ponte de pie un segundo.

    Me puse de pie intentando comprender por que tenía tanta insistencia.

    —De complexión delgada con un poco de tonificación, alto… idóneo. Genial, puedes sentarte. Tu compañero de audición va a pasar, la cámara esta grabando. ¡Alex! Adelante.

    Un joven de pelo rubio se adentraba sin camiseta al salón, descalzo y con un pantalón de cándal corto y de color gris, bastante animado que se sentó a mi lado, estirando las piernas. Seguía sin comprender que estaba pasando. ¿Será que Christian tenía razón?

    —Alex, este joven madrileño se llama Giovanni. Parece que es su primera vez en un casting. Demuéstrale el material del que estás hecho.

    —Encantado, soy Giovanni —asiento estrechando una mano.

    —Tiene buen tipo el chaval. Asi que ¿tu primera vez? —decia el tio con una voz muy a lo Mario Casas.

    —He hecho más castings en mi carrera —asumí arqueando una ceja.

    —Con que tienes experiencia pequeña zorra —susurra el joven tocándome el pecho.

    —¿Perdón? Supongo… ¿ya estamos actuando?

    —No hace falta meterse en el papel cuando tienes tremendo paquetón entre estos vaqueros. Quítatelos. —agarraba el tio de mis vaqueros.

    —¿De que hablas? ¿Que clase de papel de este? —dije muy enfadado.

    —¿Pero este tio es hetero o que cojones pasa? Olivia, no es la primera vez que te traes estos tipos.

    —Disculpa Alex. Giovanni, perdóname si me equivoco pero estás audicionado para un casting porno, de porno gay. Según tu formulario te has inscrito hoy a participar y no tengo tiempo que perder. Tienes dos opciones, o te lo follas o te folla el a ti.

    —No puedo hacerlo —me niego apartando al tio.

    —Mira jovencito, en esta industria están como locos buscando un perfil como el tuyo al que le revienten el puto culo por miles de euros. Esta es una oportunidad de oro para hacerte valer si tanto quieres ser actor pero no del cine que buscas. Atrévete a soñar querido, la vida es corta.

    —Por cuanto estamos hablando si lo hago —miré cabizbajo pensando en las consecuencias.

    —¿Ahora mismo? 900€ en efectivo. ¿Que me dices?

    —Si no tengo otra opción —miro al joven en cuanto bajaron las luces de la sala, volviéndolas más ocuras y encendiendo un foco que solo nos iluminaba a los dos.

    Con la camara grabándolo todo, me deje llevar aunque no fuera lo que estaba buscando y empece a besarle el cuello lentamente en cuanto el joven pone sus manos alrededor de mi cuello. Se notaba que ya tenía un largo recorrido en este tipo de cine. Su mano izquierda comenzó a bajar hasta mi paquete que se estaba poniendo grueso cada segundo.

    —Bájate el pantalón… —me susurró el muchacho muy hambriento mientras me lo desabrocho. Me deshice de los vaqueros y me quede en calzoncillos, unos slips de color rojo que el mismo me quita cuando se pone de rodillas al frente. Al quitarlo, mi polla se elevó ante su rostro de conmoción y le da un lenguetazo directo. No podía creer lo que estaba viviendo. ¿Quién lo iba a decir? Con esa suma de dinero sobre la mesa, cerré los ojos y puseu na mano sobre su cabeza mientras se la tragaba entera una y otra vez en esa garganta sin fondo.

    Al rato y con la polla bien dura y empapada de su saliva, se la palpita en su mejilla y me observa con ganas de que la meta por el culo. No me podía negar, tenía una cara para matarlo a pollazos. Así que tomo un caja de condones que había en una mesa y me pongo uno mientras el joven se pone a cuatro sobre el sofá, elevando ese culo de burbuja. Con el condón puesto, me quito la camiseta quedándome totalmente desnudo y me pongo de cuclillas para dilatarle el ano antes de follarmelo.

    Nunca había comido el culo a nadie pero tenía que lucirme como podía. Puse mis manos alrededor de sus nalgas y meto mi cara en medio sin parar de darle lenguetazos a su pequeño ano rosado que pedía a gritos una buena estampida.

    —¡Aah, si…! Que rico papi, sigue así —gemía el joven.

    —¿Asi o más fuerte? —preguntaba metiendo más la lengua y surcando todo el ano de arriba a abajo hasta dejarlo chorreando.

    Me puse de pie y coloqué mi polla sobre su culo, palpitándolo varias veces antes de meterla y jugando con el surco.

    —Hazme tuyo por favor, métela…— anhelaba el joven mirándome con cara de perra.

    Hice caso de su petición y se la meti hasta el fondom lentamente hasta sentirla dentro de su estrecho ano. Me acomodé poniendo una mano sobre su cintura y la otra en su hombro y comencé a darle cada vez más fuerte, sintiendo el golpe de sus nalgadas. La tia del jurado se lo estaba gozando. El tio no paraba de gemir y le agarré del pelo para que sintiera más de mis latigazos.

    —¿Te gusta así? ¿Así? —le preguntaba dándole a golpe seco.

    —Si, si, si…dame más. más fuerte joder —ansiaba el joven poniendo una mano en mi cintura intentando aguantar como entraba y salía mi polla.

    Al cabo de unos minutos, cambie de postura y opté por sentarme, poniéndole a él encima para que diera un cabalgueo. Esa postura siempre fue de mis favoritas. El tio estaba chorreando la gota gorda y se la mete sin problemas después de abrirselo por completo. Pone sus brazos alrededor de mi cabeza y empezo a dar salto encima de mi como si no hubiera un mañana.

    —Agárrate nene —le sugiero cuando coloco mis manos sobre su cintura para pararle y meterle fuertemente a toda pastilla sintiendo como mi polla babeaba con todo su flujo mientras gemía a mas no poder, agarrándose a mi.

    —Para, para, para…vaya maquina estás hecho —bromeaba echando una sonrisa de sufrimiento, sintiendo como su ano palpitaba todo el rato.

    Para remetar, preferí terminar con un misionero y se recostó en el sofá abriendo las piernas a lo alto mientras yo me tumbaba sobre él. Pongo sus piernas en mi hombros y se la metí seguidamente.

    —Correte en mi cara… —pedía con ganas de semén y empecé a darle sin avisar poniendo mis manos en sus mulos, apretándolo contra mi.

    A punto de correrme, me incorporé hacia él y empiezo a besarle, jugando con su lengua de la manera más guarra posible mientras el pone sus manos sobre mi espalda, aferrándome con la llema de sus dedos, notando que lo estaba disfrutando y termina bajando hasta mi nalgas, apretándolas con fuerza mientras yo no paraba de darle. Besándole el cuello empecé a notar que estaba a punto de venirme.

    —Me corro, me corro —añadí inmerso tomándole del cuello y me elevo sacando mi polla de su cuelo para quitarme el condón.

    —Si papi, damela toda —abría el joven la boca mientras ponía mi polla sobre su cara.

    —¿En la boca? ¿La quieres? —le preguntaba masturbándome en cuanto sale disparada toda la corrida hasta su pelo y parte del sofá, viniéndome de placer.

    —Mhm…que gozada rey…que rico —chupa el joven surcando todo el prepucio hasta los huevos.

    —Magnifico chicos, ¿como lo habéis pasado?

    —De puta madre, para repetir —asegura Alex totalmente tirado en el sofá lleno de semén.

    —¿Y tu, Giovanni? Veo que al final te has dejado venir, nunca mejor dicho. —bromeaba la tia del casting entre risas.

    —Ha estado muy guay, repetiría —asentí con la cabeza observando a Alex.

    —Cortamos la grabación chicos. Has estado magnífico Giovanni, nos has dejado impactados y tienes una polla de escándalo. Creemos que eres el candidato para cerrar la búsqueda. ¿Que te parece?

    —Tengo que pensarmelo.

    —No tengo mucho tiempo, necesito un nombre urgentemente y tienes lo que necesitamos. Te dejo un márgen de tres días. Aquí te dejo mi número. Piénsatelo bien porque vas a salir muy bien beneficiado.

    Con la mirada en blanco y con una tarjeta entre las manos, mi vida daba un vuelvo de la noche a la mañana. Sin saber que hacer y con la duda de convertirme en una estrella del porno, aquel día perdimos la clase y el exámen. Christian me abandonó tras salir del casting ya que habían pasado treinta minutos y marché a casa con la misma, cansando después de follar y me tumbé en la cama observando al techo. ¿Estaría ante la mejor oportunidad de mi vida?

  • Cuarteto en vacaciones

    Cuarteto en vacaciones

    Hola a todos soy Lore la mami incestuosa, hoy voy a contar la otra parte de mis últimas vacaciones, en el relato anterior conté como mi hijo, mi sobrina y una pareja amiga que hicimos el año pasado nos la pasamos muy bien en la playa, ahora voy a relatar lo que hicimos con Nancy una noche.

    De nuevo vuelvo a agradecer mucho que publiquen mis relatos y muchísimas gracias a todos los que comentan y escriben, perdón si no pude contestar a todos, es muy importante sus mensajes, sin más demora empiezo.

    Como dije estábamos pasándola de diez en las vacaciones, cogiendo a diario, gozando de los machitos que teníamos a nuestra disposición, mi sobrina siendo domada como la potranca que es por todos nosotros, llego un sábado y Nicolás la pareja de Nancy iba a ir a ver a un familiar a una localidad cercana, Ludmila y Lucas tenían planeado ir al cine esa noche pero a nosotras 2 no nos entusiasmaba mucho la idea así que dejamos que ellos fueran la cine y nosotras decidimos salir a pasear por la ciudad juntas.

    Nos vestimos bien provocativas, Nancy con una pollera corta y un top que parecía que sus tetas escsparian y yo con un vestido súper corto y escotado ambas con tacos, eramos 2 lobas.

    Caminamos por la noche que se encontraba llena de gente, estaba muy agradable el clima y Nancy me llevó a un sitio que ella conocía, muy lindo lugar y muy linda gente, buena música y nos pusimos a tomar algo y a bailar lógicamente cosa que me encanta.

    Estábamos tomando algo fresco y se nos arriman 2 chicos, muy lindos, uno morocho, alto, otro un poquito más bajo, blanco, cabello negro muy lindo también, nos empiezan a dar charla hablando de lo linda que está la noche y que buen lugar era ese, nos invitan a bailar y aceptamos, eran muy buenos bailando, muy divertidos y alegres, en un momento nos sentamos a beber algo, el morocho que se llamaba Esteban de 29 años se arrimó bien a mi y empezó a decirme lo linda que era, si andamos solas yo le dije que si estábamos solas, se arrimó más y me tomo de la cintura diciéndome cosas más lindas y me empezaba a calentar, mientras tanto Nancy con el otro chico de nombre Martín de 26 años ya estaban más cariñosos y se comían la boca, la verdad yo me sentí atraída por Esteban y pasé a besarlo también, estaba dando inicio a una noche muy caliente.

    Después de un rato Esteban dijo si queríamos tomar algo en un lugar más íntimo, ellos estaban hospedados en un departamento, con Nancy aceptamos, ellos tenían el auto afuera y en 5 minutos llegamos a destino, entramos y era muy lindo lugar, pusieron música y servimos unos tragos, yo con el chico morocho nos besamos muy rico me decía que le encantaban las mujeres como nosotras muy sexis y me hizo una confesión ellos eran pareja, eran bisexuales y les gustaba encontrar mujeres maduras y nosotras éramos su perfil ideal, mi concha ya se humedecia, lo que me acababa de decir me había prendido, le busque la verga y ya estaba dura, me agarro mis tetas y me subía el vestido diciéndome que yo lo calentaba mucho, cuando moví la vista Nancy ya se atoraba con la verga de Martín que se veía grande y apetitosa pero cuando Esteban pelo su chorizo me puse a mil, larga, cabezona y caliente, me la metió sin demoras en la boca acariciando mi cabeza, yo babeaba su verga que era un hierro de dureza.

    Volvi a correr la mirada y Nancy daba unos gemidos por la chupada de concha que Martín le propinaba, Esteban jadeando me decía que era una genia chupando que lo volvió loco, «Ay diosa me vas a tragar la verga aaay» exclamaba el muchacho mientras yo devoraba ese chorizo que apenas entraba todo en mi boca.

    Me hizo poner de pie para quitarme el vestido, mire nuevamente y Nancy ya cabalgaba sobre Martín y en eso siento a Esteban abriendo mis piernas y metiendo su cabeza entre ellas para empezar una chupada de concha que me llevaba al cielo, este chico si que era un genio del oral, yo me chorreaba toda su lengua cogia mi raja de manera magistral, mis gemidos eran incontenibles, mía piernas temblando me acercaban al orgasmo muy velozmente pero él se detuvo y me dijo «Zorra no acabes todavia que te tengo que hacer mojar mas» me puso boca arriba sobre el sofá se subió arriba dándome a mamar de nuevo haciéndome ver como Martín la tenía en 4 a Nancy perforando su culo, «Mira la puta de tu amiga como goza así vas a gozar vos ahora», entonces me puso en 4 y me la enterró en la concha, comenzó un ir y venir de manera increíble, vaya que este chico sabía coger, con un ritmo tremendo me estaba dando una cogida hermosa, Nancy estaba a los gritos con la cogida que recibía, sus gemidos se aceleraron y los de su compañero también hasta que se sintió que acabaron, Esteban seguía metiéndome verga diciéndome toda clase de cosas sucias que me enloquecian, abro los ojos y veo a Martín con su verga goteando leche enfrente mío y la acerca a mi boca y yo la engulli, mmm que delicia esa verga y esa leche espesa, «ayyyy que bien que chupas puta» decía mientras Esteban no cesaba en sus bombeadas en mi concha, «Veni cogetela vos también» sugirió cuando noto que la verga de su amigo estaba nuevamente dura gracias a mis mamadas.

    Martín ingresó por primera vez en mi concha dándome muy rápido y duro y vaya que mi calentura subió más cuando Esteban se colocó detrás de él para empezar a cogerse a su compañero mientras él me cogia a mi, los tres moviéndonos y gozando, Nancy se acercó casi gateando y Esteban la sacaba por momentos para darle a probar su verga con el gusto al culo de Martín, era un delirio todo lo que sucedía, Martín se salió de mi, Esteban empezó a cogerse a Nancy y ahora Martín se cogia a él otro chico y haciéndome probar ahora a mi el sabor de una verga que entraba en un culo masculino.

    Después nos pusieron en 4 a las dos, Martín me cogia a mi y Esteban a Nancy, ambas frente a frente nos comíamos la boca mientras ellos nos metían verga sin piedad, yo gemía, jadeaba, gritaba solo acallandone por los besos de Nancy, estábamos a punto y sentí un orgasmo divino, ellos al momento de acabar se salieron y se vaciaron en nuestras bocas, menudo volcán de leche resultaron ser esas porongas, no paraban de escupir leche, cuando terminaron nos dieron unos besos incluso probando su propia leche, tremendo todo increíble lo que acababamos de hacer.

    Rendidos todos hicimos un parate para recuperar el aliento y tomar algo fresco, pero no tardaron en tener las vergas duras de nuevo, nos agarraron de vuelta, doble penetración a ambas, en un momento yo ensartada en la verga de Martín mientras Esteban me la metia en el culo, «Que buenas putas nos encontramos » decía el morocho a su compañero que asentia mientas yo me enterraba solo en su chorizo, a Nancy también le hicieron los mismo, nos trasladamos a la cama, los 4 ahí nos alternabamos, ellos también se metían verga o mientras yo cabalgaba a Martín Esteban nos daba a mamar a ambos, Nancy estaba hecha una puta desbocada, hasta en el piso se la cogian, toda la madrugada nos cogimos entre todos, cerca de las 5 a.m. nos duchamos para irnos, nos dijeron que era su última noche en la ciudad y vaya que la despedida fue a los grande.

    Nos acercaron a donde estábamos parando, nos despedimos con la ilusión de un día poder repetir, entramos a nuestro departamento, Lucas y Ludmila estaban durmiendo placenteramente desnudos dándonos a entender que se habian dado una buena cogida, nosotras nos acostamos y dormimos hasta el mediodía.

    Eso fue todo sobre este inesperado encuentro con estos dos chicos que nos dieron una cogida barbara, ojalá les haya gustado nuevamente muchas gracias, espero sus comentarios y mensajes, dejo mi correo para todos los que quieran compartir experiencias, [email protected].

    Les mando un beso enorme a todos.