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  • Una antigua aventura (parte 2)

    Una antigua aventura (parte 2)

    Betty: amiga estabas atrapada, ese Juan es un loco, cuéntame que más paso.

    Nena: seguimos bailando y bebiendo, hasta que Juan me dijo que quería que nos fueramos, nos despedimos de los demás y salimos los tres, llegamos al apartamento y Juan nos dio más licor, estaba muy ebria, Karen entro al baño, Juan me llevo a su cuarto y me desnudo, me hizo que le chupara el pene, luego me puso al borde de la cama y me penetro, cuando estaba por venirme entro Karen, se paró a nuestro lado, yo gemía muy duro y Juan me dijo: “vente mi vida, vente mucho”, escuchar esas palabras hizo que me viniera, abrace a Juan muy fuerte para calmar mi estremecimiento.

    Betty: ¿y la vieja? Jajaja

    Nena: Ella se sentó en la cama, Juan me puso en cuatro y quede de frente a ella, Juan le pregunto: ¿te quieres unir a nosotros?

    Betty: me muero amiga, ¿y entonces?

    Nena: Pues ella dijo que sí, yo la mire y ella se quito la blusa y el pantalón, quedo solo en ropa interior, Juan en ningún momento dejo de penetrarme, pensé que ella se iba a besar con él, pero para mi sorpresa ella me beso a mí, Juan me tomo de los hombros y quede arrodillada sobre la cama, quede completamente a su disposición, me beso un largo rato, me tocaba las tetas y la vagina, luego me empezó a chupar los senos, Juan no dejaba de metérmelo y se vino mi otro orgasmo.

    Betty: ¡No me digas que te dejaste hacer eso sin colocar resistencia!

    Nena: estaba muy tomada amiga, fue inevitable.

    Betty: no amiga eso es una situación muy compleja, no me veo en algo así.

    Betty: ¿y en que acabaron?

    Nena: luego Juan me hizo acostar y ella me hizo un oral, mientras Juan me hacía que le chupara el pene, la verdad me lo hizo muy delicioso, Juan por su ebriedad estaba durando mucho, pensé que se iba a venir en mi cara y en mi boca, Karen me estaba devorando, sus manos amasaban mis tetas y apretaba mis nalgas, Juan me dijo que quería mi culo, Karen escucho eso y se detuvo, Juan me puso de nuevo en cuatro al borde de la cama, Karen se colocó debajo de mí.

    Nena: amiga, me volvieron nada, sentir a Juan por atrás y a Karen por delante fue increíble, grité todo el polvo de lo excitada que estaba, le di dedo y jugué con el clítoris de Karen, hasta que ella también se vino.

    Betty: ¿le hiciste oral?

    Nena: no, solo caricias con mis dedos, Karen se vino primero, la vieja tuvo un orgasmo súper duro, luego yo que me vine a chorros y por ultimo Juan dentro de mí, Juan quedo rendido, los tres nos quedamos recuperándonos un buen rato sin decir nada, yo fui al baño y atrás mío fue Juan a ducharse, cuando salí Karen no estaba, me acosté y al poco rato llego Juan.

    Betty: ¿y la vieja para donde se fue?

    Nena: se fue para la habitación de la mamá de Juan.

    Betty: ¿y al otro día?

    Nena: Juan me despertó con besos y me hizo el amor, tipo 10 am me levante a hacerle desayuno, cuando estaba por terminar de preparar ella se levantó, me saludo normal, le ofrecí algo de comer y me dijo que no, que estaba muy maluca, los tragos la tenían mal, estaba desnuda y vi con más detenimiento su cuerpo, nalgas grandes, senos de tamaño mediano paraditos, piernas gruesas, caderas anchas.

    Betty: estaba buena, jajaja

    Nena: rebuena, jajaja

    Betty: ¿y ya todo normal?

    Nena: pues sí, yo le llevé el desayuno a Juan, que estaba de muerte por el guayabo, le di una pastilla para el dolor de cabeza, me beso y me pidió que lo montara.

    Betty: ¿y tú brava?

    Nena: ese hombre estaba insaciable

    Betty: ¿no hablaron del tema?

    Nena: en ese momento no, yo me dedique a complacer a mi flaco, tenía la verga tan dura que me hizo venir dos veces, pero él no podía venirse, me baje a mamársela para no dejarlo así, y empezó a decirme: “me gustó mucho verte mi vida, estoy feliz de tenerte aquí conmigo, eres la más rica para hacer el amor, quiero que me hagas una rusa en esas tetotas tuyas”

    Betty: la mato con esos halagos y usted obedeció de inmediato.

    Nena: jajaja exacto, yo muy juiciosa hice mi labor, él feliz de que le hiciera lo que me pedía, pero nada que se venia

    Betty: estabas era que lo deslechabas, jajaja

    Nena: es que es rico ver como se vienen, ese es el fruto del trabajo, jajaja

    Betty: ¿y entonces?

    Nena: me pidió que me colocara boca abajo y me lo metió por atrás

    Betty: ¡ay amiga!

    Nena: me empezó a decir al oído, perra, puta, pero muy sutil, eso me excito mucho y empecé a gemir, a buscarle la boca para darle besos con lengua y a pedirle que me diera más duro.

    Betty: ¿Por qué será que eso nos calienta tanto?, a mí me pone a volar que me halen el cabello cuando me tienen en cuatro, ¿Qué más paso?

    Nena: luego me empezó a preguntar si así me lo metía mi ex, mi novio, mi profe, mi compañero de trabajo.

    Betty: y tu respondías que si, jajaja

    Nena: claro amiga, toda excitada le dije que sí, y él me lo metía más duro, sentía como está por venirse, pensé que se iba a venir en mi cara, pero no alcance a preguntarle y me lleno de nuevo, cayó sobre mí y me abrazo fuerte, nos fuimos a duchar y entro Karen.

    Betty: y se bañaron los tres

    Nena: nooo, estaba vestida solo con una camisa que dejaba ver sus pantys, nos preguntó si salíamos a almorzar o pedíamos, le respondimos que pediariamos, ella salio y Juan me pregunto: ¿te gusto lo que te hizo ella?, pues si, la verdad mucho, se le nota la experiencia, le respondí, ella quiere que hagan tijera, me dijo juan, no amor hoy ya no, eso pudo haber pasado anoche en medio de la calentura, le dije, él sonrio y me beso, esta tarde te voy llenar esa boquita de mamona de semen, me dijo.

    Betty: ni me cuente las cochinadas que le hizo el flaco esa tarde.

    Betty: ¿y la vieja te dijo algo?

    Nena: nada, ella se fue tarde para donde una tía, se despidió con severo beso con lengua, bien largo, y yo le correspondí.

    Nena: me quede con Juan hasta el otro día, esa fue la aventura flaca, ¿será que ya soy lesbiana?

    Betty: perra, puta y lesbiana, jajaja

    Nena: jajaja

    Así termino la conversación, hasta pronto.

  • La noche perfecta de mi esposa

    La noche perfecta de mi esposa

    Mi esposa había salido con su amiga a divertirse un rato, necesitaba distracción después de una semana estresante de trabajo, me había preguntado si podía salir y pues como decirle que no? Ella lo merecía sobre todo porque me había satisfecho de tantas formas que negárselo era imposible.

    Siempre en sus salidas quedo con el pendiente por la preocupacion y los celos normales claro que una mujer tan bella y sexy este sola en lugares donde abundan cazadores es para ponerse en alerta pero era una de las razones por las que disfrutaba de dejarla salir sola, y a ella le encantaba, le fascina barajar todas las posibilidades, saberse sentir deseada, invitar a que la deseen, disfrutar ese morbo es algo que aprendimos y bien aprendido y nuevamente para que negarlo eso nos encantaba.

    Mientras se maquillaba frente al espejo solamente con un hilo azul, tan diminuto y tan espectacular que resalta mucho mas su culo y que solo verlo me vuelve loco, mientras lo hacia no podia dejar de besar su cuello y su espalda pero ella solamente me apartaba y me decia que esa noche tenia que esperar para recibir mi premio lo cual me calentaba aun mas, se vistio con una falda sexy que marcaba su culo y sus piernas de una manera imposible de ignorar, su blusa, una blusa normal pero con un escote imperdible que no dejaba nada a la imaginacion, y unos tacones negros que solo ponian la cereza al pastel de una vestimenta increíblemente sexy, estaba deslumbrante y deseable a mas no poder esa noche estaba dispuesta a todo y yo pues esperaba que asi fuera.

    Salio de casa con su amiga y tomaron un Uber ya que sabían que esa noche las copas iban a sobrar y era peligroso manejar asi, y pues asi fue mucho mejor. Llegando todo normal, se sentaron pidieron sus tragos y empezaron a ventilar a ponerse al dia, a platicar de todo un poco, y pues pasaban las horas y cada vez estaban mas al calor de las copas cuando se encontraron con unos amigos que andaban en lo mismo, asi que decidieron compartir mesa, mi esposa según me cuenta siempre se había sentido atraída hacia uno de ellos por lo que esa noche lo hizo su objetivo.

    Ya con muchos tragos encima, empezaron a bailar, solo que discretamente ya que alli estaba su amiga, aunque esto no evitaba que ella bailara pegada de el, sutilmente lo seducía poniendo sus manos en su cintura y de espaldas bajando para que el pudiera rozar sus pechos, y eso la hacia sentir que sus pezones iban a estallar, lo invitaba a que acariciara sus piernas de manera discreta, estaba encendida.

    Luego de mucho bailar se sentaron los 4 a seguir bebiendo y alli comenzó el momento de no retorno, por debajo de la mesa el tocaba a placer las piernas de mi esposa y ella no se negaba y ya muy excitada solo las abría para que el pudiera meter sus dedos entre su coneja, la cual estaba mojada y palpitando a mil.

    Después de este juego ella se levanto porque no podia mas y se dirigió al baño, y el como todo un caballero le pidió acompañarla a lo que ella no se negó, el camino al baño fue un silencio incomodo, y largo ya que estaban algo retirados y un poco escondidos, y al llegar, sin mediar palabras explotaron ambos en un beso lleno de lengua y mucho morbo, la gente pasaba y eso calentaba mas a mi esposa, su lado exhibicionista estaba al descubierto, a ellos no les importaba, ella solamente queria ofrecerse a el mientras el metía la mano por debajo de su falda y tocaba su culo, pasaba sus dedos por su hilo, ella solo se dejaba llevar no le importaba nada, y le excitaba mas el hecho que la vieran, solamente quería disfrutar.

    El le pidió que se fueran y ella acepto sin dudar, le dijo a su amiga que no se preocupara que su amigo la iba a llevar, su amiga solamente atinó a decirle, te portas bien… zorra y ambas rieron cómplices, cómo sabiendo lo que iba a pasar.

    Una vez en el carro y de camino el seguía masturbandola y ella empapada llena de excitación, sabia lo que quería y esa noche era la perfecta.

    Me mando un mensaje diciéndome: Amor, voy en camino me espera afuera como siempre que voy algo tomada.

    Contesté: Esta bien. Sin imaginar lo que vendría.

    Ella le dijo que la llevara a casa y el sorprendido y confundido, accedió, en su mente me imagino, solo pasaba disfrutar ese camino y lo estaba haciendo, esta de mas decir que mi esposa con sus manos y su boca no tiene rival.

    Se parquearon frente a nuestra casa y yo afuera estaba sorprendido ya que del carro no bajaba nadie, pero no podia ver bien quienes eran hasta que ella en su morbo abrió la ventana sabiendo que yo era su espectador, su fan numero 1.

    Logre ver como ella lo montaba y le comía los labios con esos besos tan excitantes, miraba como metía toda su lengua y disfrutaban a mas no poder, yo estaba hirviendo un tanto de celos y otro tanto de excitación.

    El le comía los pechos y le daba nalgadas mientras la penetraba una y otra vez, podia ver como entre cada embestida el apretaba su culo, lo estaba disfrutando y ella también, de vez en vez dejaba escapar grandes gemidos que llegaban hasta mi, el era un salvaje y mi esposa estaba hecha toda una puta…me fascinaba.

    Luego de muchos minutos de ese sexo pasional, el la quito y ella comenzó a chuparle su erección, su culo en hilo daba a mi dirección y podia ver como el le apartaba el hilo y por debajo metía sus dedos en su coneja húmeda, ella solamente se retorcía y yo sentía que con cada penetración de esos dedos mi cuerpo palpitaba al ritmo de su coneja, quería gritar de los celos pero mas quería seguir viviendo ese momento único, era adictivo y estaba extasiado. Mi esposa se detuvo y se amarro el pelo, esto lo volvió loco y pude ver como se excitaba aun mas, agarrando fuerte a mi esposa para comerle los labios, con una mano la agarraba del pelo y con la otra acariciaba ahora sus pechos y mientras ella con ambas manos abría su culo, sabiendo que yo la miraba y sabiendo que lo deseaba. Después de un rato de este espectáculo, le dijo algo y ella asintió, le tomo la cara con ambas manos y le dio el ultimo beso, luego se dirigió a su ereccion y siguió chupando hasta que el acabó llenándole completamente la boca y los pechos, sospecho que el le pregunto que si podia terminar asi y ella accedió ,de todos modos, era su noche y ese era su premio, luego, se arreglo el sostén y la blusa, se acomodó el hilo y la falda y pude ver como se despedían pero sin besos y yo ya sabia porque.

    Yo estaba a mil, a punto de reventar, ella se bajo del carro y yo abri el portón para que entrara, una vez adentro no me dijo nada solamente se rio con esa mirada picara, me agarro la cara y me beso, el beso mas caliente y morboso que jamas me haya dado, podia sentir el olor a sexo en mi esposa, podia sentir el sabor al sudor y al premio que había recibido, todo su ser gritaba: soy una puta y me encanta.

    Me preguntó: Amor, le gusto el espectáculo?

    Yo respondí que me encanto.

    Sobra decir que esa madrugada, hicimos el amor hasta el cansancio.

    Mi esposa había disfrutado como nunca y yo mas alegre por ella no podia estar.

  • Mi amante del chat

    Mi amante del chat

    Soy un hombre casado, tengo 44 años y siempre he tenido la curiosidad de probar estar con otro hombre, en el rol de pasivo. Explico que no soy alguien que ande viendo hombres por la calle o tenga un gusto por alguien guapo, no, me encantan y prenden las mujeres, pero en mi interior hay un deseo enorme de ser cogido como una de ellas por un hombre. Y a pesar de no tener un gusto específico en mis fantasías eróticas imagino estar con alguien alto (Yo mido 1.82), de preferencia fuerte y con un miembro grueso, largo y muy muy duro, que sea varonil y que sea activo al 100%.

    Lo único que me he atrevido a hacer es meterme dildos, el más grande mide 22 cm, es grueso y de esos realistas, incluso tiene testículos. He aprendido a introducírmelo sin lastimarme, y lo disfruto mucho, pero no es lo mismo a tener a un macho que me esté cogiendo rico.

    En fin, como decía, soy alto, con un buen físico a pesar de no ser musculoso; mis piernas son torneadas y mis nalgas redondas y bien paradas (Pueden ver mi foto de perfil)

    En mis calenturas he comenzado a entrar a un chat gay y he tenido platicas muy cachondas con otros hombres, siempre busco que se anuncien como activos completamente, porque es lo que deseo. En una de esas pláticas comencé a tener más contacto con uno de ellos que desde el inicio me dijo que le gustaba mucho y que quería verme, me insistió hasta un punto que me convenció, además de que a mí también me gustó ya que es como me lo imaginaba en mis fantasías, así que acepté verlo un fin de semana que mi familia salió de viaje, de otra forma era muy difícil poder hacerlo.

    Me decía que quería hacerme el amor, acariciarme, disfrutar mi cuerpo, hacerme su mujer, que el día que nos viéramos le gustaría mucho que usara una tanga de encaje, con una liga a medio muslo y zapatillas de punta desnuda. Eso me calentó mucho, ya que tengo lindos pies y sabía que con zapatillas iba a lucir mis nalgas, piernas y pies.

    Soy de Querétaro, él es de otra ciudad y solo iba ir para estar conmigo, así que me pidió que escogiera un hotel bonito para hacer de ese día algo especial.

    Elegí el hotel Hotsson, quedamos de vernos el viernes a las 6 de la tarde en el bar, para ir rompiendo el hielo y si nos animábamos subíamos a una habitación. Obviamente yo estaba súper nervioso, antes de ir lo dudé mil veces pero la calentura me ganó y ahí estuve. Como ya nos habíamos conocido primero por fotos y después por videollamada nos identificamos enseguida.

    Nos saludamos como si fuéramos amigos y tomamos un par de copas, en ese tiempo él se mostró muy interesado pues hizo algunos roces conmigo, con su rodilla con la mía, por debajo de la mesa me acarició un par de veces una pierna y disimuladamente me dijo que era más atractivo en persona que en vídeo. Me dijo que subiéramos a una habitación la cual ya había reservado, le contesté que sí y nos dirigimos al elevador. Debo decir que todo ese tiempo yo estaba muy excitado, la respiración me faltaba y apenas podía disimular mis ganas de estar en la intimidad con ese macho que me deseaba.

    Cuando entramos al elevador íbamos solos y él se acercó a mí por detrás y respiró muy cerca de mi nuca, lo que me prendió todavía más y me susurró “No te vas a arrepentir de estar conmigo, te voy a enseñar como hace el amor un hombre a su hembra” y me pasó su mano por la cintura, para después bajarla a mis nalgas, donde la dejó.

    Apenas entramos a la habitación me giró, me abrazó de la cintura y me besó, mi respiración era totalmente entrecortada, lo abracé del cuello y respondí a su beso, fue delicioso, primero fue suave, disfrutamos nuestros labios, después nos los comenzamos a mordisquear y comenzamos a usar nuestras lenguas, mientras él me apretaba contra su cuerpo y comenzaba a bajar sus manos a mis nalgas y a repegarme contra su pene que ya se sentía duro.

    Metió sus manos bajo mi ropa y sentí sus manos un tanto ásperas sobre mi piel, eso explotó mi mente y si hubiera habido un ápice de duda la disipó completamente; estaba ahí para ser cogida por mi macho, para que hiciera conmigo lo que quisiera.

    Yo le había quitado la camisa y acariciaba su espalda que era ancha y fuerte, sus brazos musculosos y sentía su pecho fuerte contra el mío que ya también estaba desnudo. Cuando me quiso quitar el pantalón me retiré y le dije que me diera unos minutos, que iba a prepararme para él, así que entré al baño con la pequeña maleta en que llevaba unas bragas de encaje, una liga para el muslo y unas zapatillas, además de mi dildo, éste último por dos razones; La primera para preparar mi culo para recibir el de él sin que me lastimara, y el segundo porque cuando me lo meto y lo saco limpio mi intestino, aunque me había hecho un lavado previo no quería sorpresas desagradables durante nuestro encuentro.

    Después de dejarme limpio y vestirme para él salí a la habitación, me había rasurado todo el cuerpo, me puse crema para tener la piel suave y con lo que me puse realmente me sentí una hembra deseable para mi hombre.

    Ahí estaba, como una novia que por primera vez se va a entregar, prácticamente desnuda, solo con mis bragas, mi liga y esas zapatillas que estilizaban aún más mis piernas y mis nalgas, y toda la putería que estaba sintiendo por dentro, cachonda, lista y dispuesta a disfrutar a ese hombre y mi cachondez, iba dispuesta a obtener todo el placer que me fuera posible ¿Y él? Seguramente también, y en eso confiaba para que los dos gozáramos lo más posible de ese encuentro.

    Él se había quitado la ropa y estaba recargado en la cabecera de la cama, qué delicia ver ese cuerpo desnudo y excitado por mí, sus piernas gruesas y fuertes resaltaban, qué ganas de tenerla pegadas las mías, su verga parada con una curva que hacía que apuntara hacia arriba, y su mirada sobre mi cuerpo desnudo. No pudo aguantar soltar un fuerte suspiro al verme, se levantó y fue hacia mí, me abrazó de nuevo muy fuerte por la cintura haciéndome sentir su verga pegada a la mía, que se mantenía medio oculta en la braguita que llevaba puesta, y esta vez su beso fue muy apasionado mientras sus manos comenzaron a recorrer primero suave mi cuerpo y después más fuerte.

    Mis manos recorrían su espalda, sus nalgas paradas y firmes jalándolo contra mí para sentir su virilidad. Caímos a la cama revolcándonos en un nudo de caricias, besos, lamidas, chupadas. No hubo parte de mi cuerpo que no fuera disfrutado por él, desde mis pies cuando me quitó el calzado y lamió mis dedos, hasta mis oídos y cuello que besó y lamió haciéndome vibrar de placer, me manoseó completa, me hizo suya de pies a cabeza, completa.

    También lo disfruté por completo en ese intercambio de caricias, acaricié todo su cuerpo, lamí, besé todo lo que estuvo a mi alcance. En cuanto pude tomé esa verga hermosa que me iba a hacer mujer por primera vez… y no la volví a soltar, acariciaba sus huevos, todo el tallo de su miembro lleno de venas que la hacían impresionante, su glande, lo lamí, lo metí a mi boca hasta donde podía tragar, dejándolo completamente babeado, lleno de mi saliva, me agarraba de sus ricas nalgas con la verga metida en mi boca para jalarlo y meterla lo más que cupiera en mi garganta. Ah!! fue delicioso.

    Cuando llegó el momento de ser penetrada le pedí lo que tanto había planeado en mis fantasías, se sentó en la cama y yo me monté en él, puse su verga en la entrada de mi culo, dilatado y lubricado, listo para recibirla en su interior, lo besé en la boca mientras lentamente me sentaba sobre su verga y comenzaba a penetrarme, muy lento, quería sentir cada centímetro de esa carne caliente partiendo mi culo en dos, entrando en mí.

    El placer iba en aumento, levanté mis brazos y me recargué en la pared para recibirlo completamente, dejando mis pezones a la altura de su boca, comenzó a lamerlos, a mordisquearlos aumentando el gozo que sentía, agarró mis nalgas y las apretaba, acariciaba mis piernas, mi cintura, mi espalda mientras seguía lamiendo mi pecho.

    Yo me senté completamente sobre esa rica verga, que me llenaba por completo el culo, con sus huevos pegados a mis nalgas, así me quedé disfrutando en esa posición mientras volví a besarlo en la boca apasionadamente, disfrutando de las caricias que vertía sobre mi cuerpo con esas manos ásperas, duras.

    Después comencé a cabalgarlo lento, sintiendo como su miembro entraba y salía de mí, lo sacaba por completo y volvía a introducirlo, qué placer recibía cada que volvía a entrar, después comencé a hacerlo más rápido, de manera frenética, sentía su respiración mientras nuestra frentes estaban recargadas una contra la otra, sintiendo cada uno la respiración entrecortada del otro, entre suspiros y gemidos de placer, palabras que nos susurrábamos; Qué rica puta me conseguí, me decía, qué nalgas tienes mami y que caliente eres, nunca había estado con alguien como tú tan cachonda ¿Te gusta mi verga, estás disfrutando lo cogida de tu macho? Puta, qué puta eres. Esas palabras me encendían aún más, no dejaba de decirme cosas sucias y tratarme como una buena perra.

    Luego me volteó y me puso en cuatro, volvió a comerme el culo de manera riquísima, con su boca, con su lengua que ya entraba en él por lo dilatado que estaba. Yo estaba completamente empinada, con el culo hacia arriba y mis manos abriéndolo todavía más si es que se podía, se colocó detrás de mí con la verga completamente dura, la puso en la entrada de mi ano abierto y me la dejó ir de un empujón, hasta el fondo, hasta que sus huevos chocaron contra mis nalgas, salió y volvió a entrar en mí completamente, el placer fue tanto que mi verga se puso más dura, y a pesar de que hasta ese momento nunca me la había tocado ya que toda mi atención estaba en el placer que recibía en el resto de mi cuerpo, comenzó a explotar lanzando chorros de semen, haciéndome disfrutar de un orgasmo intenso, cosa que prendió aún más a mi amante, que me puso boca arriba, tomó mis tobillos y abriéndome las piernas me volvió a penetrar y a cogerme muy duro; Ésa es mi hembra, cachonda, puta disfrutando a su macho, me dijo. Así siguió hasta que se puso tenso y metiéndome la verga hasta el fondo soltó varios chorros de semen en mi interior, lo vi disfrutar tremendamente, sacó su miembro de mí y la dejó caer sobre mi abdomen, dejándome leche sobre él, lo tomó con sus dedos y un poco del que salió de mi culo y me lo dio en la boca, yo los chupé y disfruté su sabor de macho ¡Cuánto placer estaba recibiendo! Se agachó sobre mí y nos besamos, compartiendo el sabor de su leche.

    Se acostó a mi lado y me abrazó, acariciando suavemente mis nalgas mientras nos seguíamos besando. En fin, quizá en otro relato les platique lo que siguió, ya que como dije en un principio, tenía el fin de semana libre.

  • Trío salvaje con mi hermana y mi cuñado (parte II)

    Trío salvaje con mi hermana y mi cuñado (parte II)

    No sé cuánto tiempo duró mi ataque de histeria, pero cuando me calmé, mi hermana y mi cuñado estaban cogiendo en el sillón.  Él sentado, y ella cabalgándole la pija con sus ojos de fuego clavados en mí. No podía creer lo que veía. Sentía el corazón destrozado, la cabeza revuelta, pero la concha me ardía como nunca jamás me había pasado. Caminé despacio y me ubiqué de frente a ellos. La mirada desafiante de mi hermana me enloquecía. Le acaricié la cara, algo que duró apenas un instante, ya que se llevó mis dedos a su boca y los chupó con gran maestría sin dejar de cabalgar. Con mi mano libre le acaricié y le apreté sus hermosas tetas, tan similares a las mías, mientras ella comenzó a masajearme la concha. El placer que me estaba dando es indescriptible.

    De repente dejó de cabalgar y de un salto se paró junto a mí. Sabía lo que quería. Sin dudarlo monté la pija de mi cuñado, quedando frente a frente, para estallar de placer. Al sentir esa hermosa pija adentro mío, un orgasmo me sacudió entera. Mi hermana tuvo que sostenerme por atrás, sino me caía de espaldas. Sentía sus pechos duros en mi espalda y sus manos apretándome los míos con fuerza. Me encontré con los ojos de mi cuñado y nos besamos apasionadamente. Comencé a cabalgarlo cada vez con más fuerza. Luego de diez o quince minutos dejando la vida en esa cogida, sentí como acabó adentro de mí. Mi concha se empapó de esa leche que parecía hervir. Me senté en su falda y noté como la pija seguía igual de grande y dura. Mi hermana se arrodilló y empezó a chuparla. Iba de un lado a otro, de su pija a mi concha, tomándose es coctel de jugos calientes. Acabé de nuevo.

    Mi hermana se sentó también en la falda de mi cuñado. Nuestros cuerpos parecían solo uno. Nos besamos los tres apasionadamente, sudados y con muchas ganas de seguir. No recuerdo en que momento me quedé dormida. Y menos aun cuando me llevaron a la cama. Desperté boca abajo, con mi culito levantado y mi cuñado dándome a puro ritmo por la concha. La sensación de despertar con una pija adentro es indescriptible. ¿Me estaba violando? Sí, y me encantó. Busqué con la mirada hacia los costados a mi hermana, pero no la vi. Estaba detrás mío, chupando la pija de su novio cada vez que él la sacaba de adentro mío. Era como si su pija fuese una cuchara, mi concha el más sabroso dulce de leche y mi hermana la afortunada que podía disfrutar de ese manjar. Ella fue quien notó que había despertado. Se acercó hacia mí y se sentó al frente. Su hermosa conchita, chiquita y rosada, quedó hermosamente expuesta ante mi cara. No pude resistirme y empecé a chupar. Primero suave, con besos tiernos y lengüetazos juguetones. Cuando comencé a hacerlo con más ímpetu, tomó una de mis manos y ella misma introdujo mis dedos en su concha. De a ratos los llevaba a su boca y los chupaba, mientras mi cuñado seguía en lo suyo, cada vez con más intensidad.

    Estábamos los tres envueltos en un gran éxtasis, cuando mi hermana me preguntó que si alguna vez me habían hecho la colita. Le dije que no, que era demasiado estrecha y sentía que me iba a doler muchísimo. No me dijo nada, pero saltó sobre mí y empujó a mi cuñado. Me tomó de la cintura obligándome a quedar en cuatro. “Esa imagen está para enmarcarla”, comentó divertida, para pasar inmediatamente a chuparme el culito. Lo hizo suave, dando largos y cada vez más profundos lengüetazos. Una sensación cada vez más extraña comenzaba a sacudirme. Mi cuñado, quien miraba la escena desde un costado mientras se masturbaba, colaboro con un buen lechazo que terminó por lubricar la entrada. Los dedos hábiles y pequeños de mi hermana fueron abriendo el camino poco a poco. Primero entró una puntita, la cual se fue deslizando cada vez más adentro abriéndole el camino al siguiente. Con dos dedos adentro, creí que ese sería el máximo placer que podría sentir en la vida, pero no, la cosa recién estaba comenzando.

    “¿Estás lista para recibirte de puta?”, preguntó mi hermana. Sonreí nerviosa, sin decir nada, pero con ganas de gritar “¡Sí, me muero de ganas de ser una puta. tu puta, la de él, la de cualquiera!”. De solo pensarlo, tengo que dejar de escribir. Siento las tetas inmensas, la concha caliente y húmeda, y te imagino a vos, leyendo esto mientras te manoseas la pija cada vez más dura. Mi cuñado se llama Martin, pero a partir de ahora puede llevar tu nombre. Puede tener tu cara, tu cuerpo, tu pija. ¿Vamos juntos hasta el final?

    Mi hermana te agarra de la pija y te arrastra como si fuera un collar. Comienza a rozarla con mi conchita toda empapada y mi culito abierto. A pesar de todo lo que cogiste esta noche, te morís de ganas por desvirgarme el orto. Y yo me muero por que sea tu pija la que me rompa toda. Mi hermana vuelve a bajar y le da una última chupada antes del bautismo. Yo no puedo más, me muero por sentirte adentro mío. Espero y, mientras tanto, meto un par de dedos en mi conchita. Siento que estoy por acabar de nuevo. Ya perdí la cuenta de las acabadas que hay en esa habitación. Pero aguanto, aunque sea un ratito más. Siento de nuevo la cabeza de tu pija rondando por mi culito. Siento que es inmensa, siento que me va a doler mucho. Pero necesito que pase. Quiero ser tu puta, quiero que mi hermana se sienta orgullosa de lo puta que soy, como yo me siento de lo puta que es. Métela, dale, estoy lista.

    Siento como entra la cabecita, despacio, pero con prisa. Entra cada vez más. Cuando siento que entró la mitad, no puedo evitar seguir sosteniendo el orgasmo. Acabo y todo a mi alrededor se ilumina como en un sueño maravilloso. Siento que me voy a desvanecer, pero mi hermana se pone debajo de mí, me pega una fuerte cachetada en la cara, y me besa. Vos aceleras. Siento toda tu pija adentro mío. Te moves cada vez más rápido. Estoy totalmente abierta y entregada. El dolor es el más hermoso que sentí en la vida. El beso que nos damos con mi hermana me mantiene en la realidad. Eso y todo lo que me va diciendo. “¿Viste que te encanta que te rompan el culo? ¿Viste que sos tremenda puta? Te haces la buenita, la intelectual, pero te morís por cualquier pija. Sos más puta que yo y que cualquier persona que conozco”. Y tiene razón. Doy la vida por una buena cogida, por una buena pija que me haga olvidar de todo. Sigo en la realidad, pero pierdo la noción del tiempo. Acabas adentro de mi culito. Tu leche súper caliente y espesa me desborda y se resbala entre mis piernas. Caigo rendida sobre mi hermana. Cuando logra liberarse de mi cuerpo, se pone en cuatro, obligándome a darme vuelta. Te coges a mi hermana por su culito. Tu pija, a pesar de todo el recorrido, sigue tan dura como el principio. Eso me encanta de vos. Te coges a mi hermana mientras ella me chupa la concha. Mientras te la coges a ella, no dejas de mirarme. Te pido a los gritos que la cojas, que la rompas toda, mientras tus dos putitas gritamos de placer.

    De repente salís de adentro de mi hermana y, de un empujón, la tiras sobre la cama. Me toma del brazo y me obliga arrodillarme. Sé lo que viene. Nos besamos con intensidad mientras te masturbas frente a nosotras. Me agarras del pelo con fuerza y me obligas a mirarte. Tu cara de placer casi que me hace acabar de nuevo. Estas por venirte, pero preferirías vivir eternamente en esa paja, en esa habitación, con dos putitas a tus pies. Pero acabas. Y, a pesar de que ya lo habías hecho varias veces esa noche, acabas una tremenda cantidad de leche. La distribuís equitativamente entre mi cara y la de mi hermana. Con mi boca llena de leche, beso a mi hermana. Tu leche pasa de mi boca a la de ella, de la de ella a la mía. Nos quedan restos en el pelo, en los ojos, en las tetas. Ella me las chupa para limpiarme, yo se las chupo para limpiarla, mientras vos temblas de placer. Nos ayudas a ponernos de pie, la besas, me besas, nos besamos entre los tres. Nos llevas a la cama, te acostas en el centro, con las dos recostadas sobre tu pecho. ¿Existe algún momento más feliz para los tres? Te juro que para mí no, y estoy segura de que para ella tampoco. ¿Vos que decís?

    Nos dormimos los tres enredados como si fuésemos un solo cuerpo. Estoy agotada, dolorida, extasiada de placer. Pero se me hace inevitable no pensar en que me encantaría que, cuanto antes, volvamos a empezar.

  • Aventuras con mi vecino Lázaro (parte 1)

    Aventuras con mi vecino Lázaro (parte 1)

    Hola, mi nombre es Omar, tengo 19 años, soy moreno, 1.70m, pelo lacio y cuerpo definido. Vengo a contarles algo que paso con mi vecino hace un tiempo.

    Hace un año me trasladé a un pequeño pueblo de Bogota, aun vivía con mis padres, estudiaba, aunque trabajaba y ganaba mi propio dinero, pero estos no sabían de mi homosexualidad.

    Llegué emocionado por el cambio, y mientras ayudaba a mis padres con la mudanza se acercó un atractivo vecino de unos 48 años, moreno, musculoso, con barba y alto de 1.80 m aproximadamente:

    Hola, ¿son los nuevos vecinos? – dijo el vecino.

    Si, somos nosotros, mucho gusto, soy Ángel, ellos son mi esposa Olga y mi hijo Omar – le respondió mi padre.

    Mucho gusto, soy Lázaro – se acercó y nos brindo la mano a cada uno .

    Igualmente – dijimos mi madre y yo al mismo tiempo.

    Puedo ayudarlos si lo necesitan – dijo el vecino.

    No seria mala idea – dijo mi padre.

    Mientras acomodábamos los muebles en la casa no podía parar de mirarlo, se veía que tenia una buena herramienta bajo esos shorts y unos músculos bien marcados para su edad.

    Al terminar, mi padre lo invito a pasar un rato, todos nos sentamos en la sala y comenzamos a conversar. Él, dio mas detalles sobre su vida y dijo que tenia una hija y una esposa; no se porque pero en ese momento sentí mas atracción por él; intercambiamos algunas palabras y el me pregunto mi edad, la cual resulto ser la misma que la de su hija, entre otros datos sin importancia. Mas tarde el vecino se fue de la casa, cenamos y luego mis padre se fueron a dormir temprano por el agotador día.

    Esa noche me masturbe en mi cama como nunca lo había hecho, imaginando como me follaría, me haría gemir, entre otras travesuras que ansiaba hacer con él.

    Pasaron los días y todo siguió su rumbo, comencé en un nuevo colegio, hice amigos, busque trabajo en mi tiempo libre, entre otras cosas.

    La hija del vecino y yo, coincidimos en la misma clase de la universidad. Yo sacaba buenas notas y era bastante inteligente. Un día tropecé con mi vecino mientras regaba las plantas.

    -Hola Omar, ¿qué tal todo? ¿y los estudios ? – preguntó el vecino con su tono de voz ronco y sexi.

    -Hola Lázaro, todo bien ¿ y su hija que tal? – pregunte por mi compañera de clase.

    -Bueno de eso mismo quería hablar contigo, he oído que eres muy inteligente y pues mi hija no le van las mates, quería verte para ver si podrías darle unas clases, si quieres hasta te pago.

    -No hace falta que me pague con gusto la ayudaré, solo déjeme buscar el tiempo y lo haré. – respondí.

    -Muchas gracias, toma mi número y llámame para coordinar.

    Luego de esto, nos fuimos a nuestras respectivas casas.

    Pasaron los días , finalmente lo llame para coordinar el encuentro que seria ese mismo dia a las 2:30 pm.

    Llego la hora, me aliste con un short corto y una camisa normalita y me dispuse a ir a casa del vecino. Al llegar toque el timbre y me abrió él, solo traia un pantalón y no llevaba camisa, en ese momento vi al hombre mas sexy de mi vida, con una senda de vellos que iba desde su ombligo hasta el botón de su pantalón .

    -Ya llegaste, pasa. – entré, intentando no mirar su cuerpo – Alicia (su hija) esta en el comedor, te estaba esperando.

    Atravesé la enorme casa para llegar al comedor y allí estaba Alicia. Nos saludamos y el vecino dijo:

    -Bueno los dejo solos, me iré al supermercado. Suerte. – se despidió y se fue caminando.

    Comenzamos a estudiar, pasaron un rato y volvio su padre, el cual anuncio que se iría a dar un baño. Finalmente terminamos a las 5 pm. Alicia me explico que tenia que ir al cumpleaños de su amiga y me dejó una merienda. Avisó a su padre de su salida y me quedé solo en el silencioso comedor. Cuando termine de merendar, avise con un grito a su padre de que me iba. En el momentos que iba a salir, se cayeron al suelo mis apuntes (que eran muchos) y me detuve a recogerlos, cuando note que tras de mi había un cuerpo desnudo caminando por el comedor, que era mi vecino.

    Me le quede mirando, cuando giro su cuerpo y me vio.

    Oh… sigues aquí… perdón – apenado se tapó el rabo.

    No… No se preocupe – respondí sin dejar de mirarlo.

    Nos quedamos en silencio…

    -Disculpa oemse que estaba solo y… – se corto su habla cuando noto que mi verga estaba dura, ya que se podía apreciar a través de mi short corto.

    Se quito las manos del rabo y vi como aquella verga crecía poco a poco hasta llegar a unos 22 cm. Su expresión se torno a una sonrisa picara, aquel cuerpo desnudo se fue acercando a mi, al llegar me tomo del mentón y me besó. Estuvimos besándonos un buen rato, era un sueño no lo podía creer. Al terminar, sin decir ninguna palabra, puso su mano sobre mi cabeza y me empujó hacia abajo, quede arrodillado frente a su verga, la cual desprendía un olor riquisimo, la tomo en su mano y la puso entre mis labios, poco a poco la fue metiendo en mi boca, hasta que quedo completamente adentro, tenia su rabo de 22 cm dentro de mi boca no podía creerlo, sin aviso empezó a chuparselo con todo mi esfuerzo, empezó a gemir y estuvimos así como 15 minutos.

    -Me co… co… corrooo -me aviso y derramo toda su rica leche dentro de mi boca.

    Me trague su rica leche, y le limpie la verga completa sin dejar una gota de su preciado néctar. Al terminar nos besamos y me llevo a la sala, donde me tumbo en el sofá y me empezó a lamer el culo. Era impresionante, nunca había sentido tanto placer. Me introdujo el dedo y gemí para él.

    -Espera un momento – me dejó solo en aquella sal con las piernas al aire.

    Al pasar unos minutos regreso con un condón en la mano.

    -Ahora ponmelo tu. – me dijo

    Sin pensarlo lo masturbé un poco y se lo puse. Se agarró la verga y la puso en el ojo de mi orto, comenzó a frotarla y a fortarla, yo deseaba tenerla dentro ya y le dije:

    -Por favor metemela ya, quiero sentirte dentro de mi.

    Me besó y la empezó a meter poco a poco, que rico se sentía, comenzó a gemir y el igual. Estuvimos así unos minutos y luego empezó a moverse mas rapido, la metía y la sacaba, eso me ponía a mil. Me estaba follando a un hetero con una verga de 22 cm. Mientras me follaba me masturbaba y pasado un rato me corrí. Luego de esto me tomo de las piernas y me cargó, empezó a follarme de pie y muy rápido mientras gemía. Al pasar el empezó a gemir y yo me moví con mas fuerza.

    -Oh… Oh… Ohhh. – gemía.

    -Si, correte adentro quería tu leche – le decía a ese macho. –

    Termino dentro, saco su verga y sentí como su leche salia de mi culo como si fuera agua.

    -Oh, bebe que rico follas. – me dijo el Lázaro.

    -Tu eres mi papi. – le dije.

    Estuvimos un rato descansando y luego me dispuse a volver a casa.

    -Fue excelente ¿cuándo vuelves? – me dijo

    -No deberíamos… tienes esposa…

    -No importa ella no me folla como tu, no me la aprieta como tu. – me interrumpió

    -Bueno te llamare – le dije

    Nos despedimos con un beso y el me amasó el culo al igual que yo su verga. Me dirigí a mi casa y al llegar a mi cuarto recibí un SMS:

    Lázaro: Foto… Para que me recuerdas en tu cama.

    Era una foto de su verga, que rica ya la quería volver a mamar….

    Esta historia no termina aqui, voy a estar escribiendo otras anectodas con Lázaro.

  • Descubriendo el CEI y saciando un poco mi curiosidad

    Descubriendo el CEI y saciando un poco mi curiosidad

    Segundo relato sobre mi vicio por la masturbación y lo mucho que disfruto descubriendo e intentando cosas nuevas. Lo admito estoy muy adicto a las pajas, no me queda de otra, aún soy virgen y es la única forma de quitarme la calentura constante que siento. 31 años y no saber lo que es tener relaciones sexuales, es normal que esté así todo el tiempo. En esta ocasión sigo descubriendo nuevas prácticas entre subcategorías de las páginas porno.

    Estaba completamente solo en mi casa, esperé que fuese lo suficientemente tarde para no tener ningún tipo de interrupción o alguna visita inesperada de las que solían llegar en ocasiones por las noches. Ya en mi cuarto preparé todo, luces apagadas, puerta cerrada, audífonos, mi móvil con full batería, y listo me acosté a disfrutar del porno.

    Estuve un rato buscando entre muchos videos mientras me pajeaba suave bajo la ropa interior para mantener la estimulación constante. Estando en eso recordé la rica paja que me había hecho la vez anterior con la hermosa latina que me daba instrucciones de masturbación, pero específicamente me venía a la mente el recuerdo de ella indicándome probar mi líquido preseminal y el morbo que me produjo esa situación; así fue que sin pensarlo mucho me puse a buscar más instrucciones similares a esa, pero no sabía exactamente cómo buscar tal cosa.

    Ese video anterior era un edging joi así que intenté por ambos términos a ver si conseguía lo que buscaba. También intenté directamente escribiendo Instruction Cum, sabía de estos términos por mi conocimiento intermedio del inglés; así fue que lo encontré abreviado como CEI (Cum Eating Instruction) o instrucciones para comer semen, sin saberlo me estaba adentrando poco a poco en la dominación femenina.

    Fui descubriendo que me gustaba recibir órdenes de esas hermosas chicas, hacer todo lo que me pedían me daba demasiado placer, en especial este nuevo fetiche con el semen que me estaba llamando la atención; me tenía muy caliente el solo pensar en lo que estaba a punto de intentar esa noche.

    El vídeo que encontré fue de una chica inglesa llamada London, quizás la conozcan, y si no la conocen pues tiene mucho talento en esto de las interacciones, dominación y todo lo referente, si entienden el idioma la van a pasar bien con su contenido jejeje.

    En esa oportunidad no conocía ninguno de sus videos, pero vaya que fue un buen hallazgo. Ella traía un conjunto de lencería que marcaba muy bien su figura perfecta, las tetas al descubierto, pero sus pezones tapados y una voz super sexy que me calentaba muchísimo. Meterse en el rol y seguir todas sus órdenes es lo único que se necesita para disfrutar estas prácticas.

    Que placer ver lo que traía puesto, ver su lenguaje corporal, la manera en la que me miraba con ojos de lujuria, el movimiento de manos sobre su cuerpo y sus juegos ocasionales con su saliva, todo esto me tenía muy erecto y ya se hacía baba la punta de mi pene bajo la ropa interior.

    London: -Escuché que realmente quieres comer tu semen para mí, quieres hacer algo nuevo y travieso, quieres hacerlo para satisfacerme, sobrepasar tus límites y hacer más interesante esta sesión de masturbación que tienes en mente, ok. Comienza a frotar tu verga para mí, a cargar mucho semen en tus bolas sabiendo que hoy lo vas a saborear; hoy arruinarás tu orgasmo, oler tu semen y luego lo comerás, es la forma perfecta para condicionarte; Verás, cuando arruinas tu orgasmo en vez de tener una eyaculación completa, notarás que aún continúa la calentura en tus bolas, en tu mente, queda algo de placer residual en ti, y sabes cómo se siente seguir estando excitado no?, un poco desesperado, con la mente abierta, un poco más ansioso por seguir haciendo cochinadas, más fácil de persuadir, manipular y fácil de sugestionar. Así que luego de arruinar el orgasmo en la palma de tu mano, te daré algunas indicaciones, esa va a ser nuestra dinámica hoy, serás mi sumiso y yo tu dominatriz, seguirás mis órdenes, vas a oler y después comer todo tu semen, estarás muy caliente y vas a eyacular nuevamente, así que por ahora sigue masturbándote e incrementando la carga de semen en tus bolas.

    Uufff! Que delicia todo lo que decía esta chica y la manera en la que en ocasiones lamía su mano indicándome como iba a oler y tomar mi semen. Ella había dado una breve explicación acerca de que se trataba arruinar el orgasmo. Capté la idea enseguida y me hacía mucho sentido lo que explicaba porque en el pasado si tuve intensiones de probar mi semen, pero por alguna razón no me atrevía, luego de correrme venía un bajón de calentura que me quitaba las ganas de intentarlo, ves los fluidos en cualquier superficie y siquiera pensar en probarlo te produce repulsión.

    Habiendo quedado clara la explicación, pero aún con algo de escepticismo me deje guiar por la chica. Me sentía atrapado entre mi ropa de dormir, debía quitarme todo para disfrutar aún más el momento. Me quite la franela, el short y lentamente fui bajando mi boxer que estaba muy mojado con mis fluidos, alcance a ver cómo al separarlo de mi pene se veía un hilo viscoso de presemen, esto me calentó tanto que sin pensarlo lleve mi ropa interior a mi nariz para percibir su aroma, una mezcla de olor a semen, algo de orina, y sudor de todo el día. Lleve mi lengua hasta los fluidos para lamer y chupar todo, mi excitación estaba al máximo.

    Tendí una toalla en mi cama para evitar cualquier desastre sobre ella y me recosté completamente desnudo. Continué acatando las indicaciones de aquella mujer, comencé a pajearme lento y bajar el cuerito que estaba lleno de mi líquido viscoso, se me antojaba llevarlo a la boca, pero estaba siguiendo indicaciones de la dominatriz, así que esperé a que ella me diera la orden.

    London: -Continúa bombeando tu verga, agárrala con firmeza un poco más fuerte y sigue, arriba abajo, todo el tronco desde la base hasta la punta, arriba abajo, arriba abajo, acelera un poco el ritmo, más rápido, apriétala un poco más; ahora para incrementar la cantidad de tu pegajoso y rico semen, necesito llevar tu orgasmo al borde, para debilitarte, volverte más sumiso y prepararte para lo que estás a punto de hacer, no te detengas sigue bombeando más y más; sigue otros 15 segundos, no pares sigue más rápido, llega al borde en 5.., 4.., 3.., 2.., 1.. y detente, quita las manos, déjalo palpitar un momento, siente como la sangre causa pulsaciones en tu pene, espera unos segundos. Mira como sale presemen de la punta; con un dedo límpialo todo y llévalo a tu boca, prueba tus fluidos, un poco pegajosos y salados. Ahora agárrala de nuevo y vuelve al mismo ritmo, arriba abajo, tus bolas están cada vez más llenas, estás desesperado por acabar.

    Efectivamente estuve a punto de explotar con ese edging tan delicioso, mi respiración estaba algo acelerada, el sabor del líquido preseminal en mi boca lo sentía tan rico, que debía seguir probando, tomé un poco más que salía de la punta y chupé mi dedo. Estaba disfrutando mucho y aún quedaba lo mejor.

    London: -Sigue pajeandote, al mismo ritmo, arriba y abajo con un poco más de firmeza, esta vez te dejaré llegar al borde las veces que quieras, se tan sucio como gustes, si quieres puedes pensar en mí chupando tu verga, chupándola una y otra y otra vez, drenando de a poco el semen hasta la punta de la cabeza con cada lamida; escupe en tu mano, usa la saliva como lubricante y con la punta de tus dedos acaricia las zonas más sensibles del pene, bajo la cabeza, el frenillo, arriba y abajo, haz círculos con tus dedos sobre el glande; estás listo para un segundo edging?, en 7,… 4, 3, 2, 1, detente; deja pulsar tu pene, hazlo pulsar algunas veces. Ahora te haré arruinar tu orgasmo, así es como lo harás; vas a pajear tu verga, y llegar de nuevo al borde, luego quiero que sigas estimulando a un ritmo que te mantenga caliente y a punto de explotar todo el tiempo, aguanta lo más que puedas, cuando ya sientas que llegas al punto de no retorno quitas tus manos, vas a dejar de estimular y dejaras que salga en forma de cascada todo ese rico semen en la palma de tu mano, notarás que continúas caliente.

    No podía más, necesitaba acabar, hice lo que me ordenó, comencé nuevamente a masturbarme alternando entre diferentes técnicas, acariciando mis bolas mientras frotaba solo el glande, luego con ambas manos desde la punta hacia la base solo pajeando hacia abajo una y otra vez, que riicoo se sentía, finalicé retrayendo todo el cuerito hacia abajo lo más que pude con una mano sosteniendo en la base y la otra solo estimulando la punta y el frenillo, así estuve justo en el borde bajando y subiendo la intensidad hasta que decido dejarme llevar por el éxtasis, pasé el punto de no retorno, tal como me dijo la chica quité mis manos y una de ellas la use para atrapar los fluidos, fue increíblee, sentí una ligera contracción que me hizo estremecer y mi semen comenzó a salir pero sin las repetidas contracciones de siempre, esto era diferente, sentía un placer muy intenso bajo mis bolas y en la cabeza del pene, fue increíble, veía toda esa leche saliendo hacia mi mano pero igual seguía excitado aún después de que salió toda. La acerqué a mi nariz, inhalé todo su fuerte aroma y acto seguido comencé a tomarlo con mi lengua, era un sabor más fuerte y salado, muy baboso, lo tragué y continué lamiendo lo que aún quedaba en la mano, no sentí ninguna repulsión, me sentía capaz de seguir intentando cualquier otra perversión, pero ya estaba satisfecho, había conseguido saciar mi curiosidad.

  • Me coge una desconocida

    Me coge una desconocida

    Decidí descansar un poco en una banca que había en el parque mientras degustaba una botana con mi refresco y chuleando a cada mujer que pasaba por ahí, detalles de todas nunca terminaría, pero todas las mujeres que pasaban estaban deliciosas, unas más otras menos, una de tantas se había sentado en la misma banca que yo, solo que no lo percibí debido a mi morbosidad de encuerar a todas las mujeres que estos ojos podían ver. La chica que estaba a mi lado era una chica morena, 1.65 m, delgada, proporcionada a su cuerpo y se veía muy joven, calculo unos 22 años, estaba leyendo un libro a lo que yo simplemente no hice caso alguno, preferí seguir viendo a las demás mujeres que pasaban por ahí. Acto seguido, me comienza a hacer platica (eso nunca me había pasado, que una chica a mí me hiciera platica, normalmente era al revés):

    Ella: Hola amigo cómo te llamas

    Yo: hola, que tal, me llamo Luis

    Ella: mucho gusto Luis, soy Estela

    Yo: el gusto es mío, dime en que te puedo ayudar, de verdad me sorprendiste

    Ella: no quise asustarte ni mucho menos interrumpir tus actividades de descanso, disculpa este atrevimiento, no soy así de aventada créeme, pero te vi y a primera vista puedo observarte como un chico tranquilo y que no faltarías al respeto a alguna mujer, no me preguntes por qué, pero me inspiras confianza, como si en algún momento ya nos hubiéramos encontrado. Bueno, al grano, tengo una fiesta por la noche, pero es de parejas, la pareja con la que iría ya no va a ir y la verdad no quiero ir con algún otro hombre, no sé si tú puedas acompañarme, yo te llevo y te dejo en tu casa a la hora que quieras.

    Yo: (estaba totalmente sorprendido, que una chica linda me invitara a un reventón, a mí, a un desconocido que le inspiraba confianza, hasta este punto me sentía alagado, pero también muy desconfiado, que tal si era un plan para robarme o que se yo) me permites hacer un par de llamadas por favor y ya te informo (hago llamadas para cancelar otros compromisos); listo ya quedamos entonces, pasas por mí a esta dirección, no te arrepentirás.

    Ella: ah que bien, muchas gracias, ahí estaré puntual para irnos a la fiestota.

    Ya era de noche, ya había pasado por mí y estábamos a escasos metros de entrar a la fiesta, era en un salón muy elegante, aunque yo no iba acorde a lo establecido:

    Yo: aun sigo sin entender mucho esto, si me ves fuera de lugar o divagando es por eso

    Ella: no te preocupes yo quiero que te sientas a gusto, sino estas así me indicas y te llevo a tu casa y no pasó nada

    Yo: (toma mi mano y me da confianza, pero a su vez el sentirla así de verdad parecía que ya me había visto en algún momento de la vida)

    Entramos al cotorreo y había mucha gente, había un olor particular en esa fiesta, olía rico, recuerdo bien que al aspirar esa esencia era algo relajante, tal vez un incienso gigante, que se yo en fin, miraba por todos lados y había muchas parejas bonitas, hombres y mujeres elegantes, deliciosas y un sin fin de adjetivos calificativos para toda la gente, tomamos una mesa que nos asignó el mesero y pedimos un par de tragos:

    Yo: ahora si ya puedo preguntarte varias cosillas que tengo pendientes

    Ella: no, más tarde mejor así que ven vamos a bailar

    Me mando a la chingada con mi interrogatorio y entramos a la pista de baile, música electrónica y dance, de mis favoritas; perdí la noción del tiempo hasta que ya me sentía súper acalorado y ella se veía igual que yo, pero por primera vez la vi de manera lujuriosa, su cuerpo sudoroso, me acercaba a ella y percibía un olor magnifico que hizo que mi polla se levantara de su descanso, veía en cámara lenta como entre tanto baile me abrazaba y se pegaba a mi cuerpo mientras sonreía y me decía que se la estaba pasando increíble conmigo y agradecida también. La invité a descansar un rato porque ya me estaba secando; llegando a la mesa ya nos esperaban unas cervezas bien frías las cuales se acabaron como si fuera agua, estábamos sentados juntos y aun me llegaba ese olor de ella tan exquisito, me estaba excitando muchísimo, el pene resaltaba en mi pantalón a pesar de que estaba sentado, trataba de acomodármelo de tal modo que no se viera, traía un pantalón color claro, el bulto se asomaba y yo no quería que ella viera y malinterpretara todo esto. En ese instante me dice que va al tocador y se apoya en mi pierna pero pues el tubo estaba ahí atravesado a lo que ella ni me miró y yo me sonroje pero no volteo a verme afortunadamente, seguí tomando cerveza porque quería desinhibirme totalmente o quedarme dormido de tanto alcohol; regresa ella y hace lo mismo pero mi pene ya estaba relajado, no lo toco afortunadamente, ni se inmutó seguimos con una plática que es intrascendente para este relato, estábamos cómodos y no parábamos de hablar, tema tras tema y baile era una noche fantástica como hace mucho no tenía, para esta etapa de mi vida me había hecho muy ermitaño;

    Ella: son las 12:30 am quieres seguir aquí o vamos a otro lugar

    Yo: como tú quieras, tú eres la anfitriona, a donde tu vayas yo voy

    Ella: eso es todo, me gusta tu actitud, vámonos

    Íbamos en su auto cantando cada canción que ponía, me estaba divirtiendo y se veía que ella también, llegamos a un lugar que me imaginé que era su casa o departamento, me invito a entrar y me puse cómodo sin que me lo dijeran, ya andaba algo suelto debido a la bebida embriagante, que fue lo que sacó de su refrigerador, mas alcohol y se sentó a mi lado, el calor de nuestros cuerpos se empezó a elevar ella se fue acercando a mi lentamente para culminar con un beso apasionado lleno de lengua, mi verga instantáneamente creció a lo desgraciado y ella la comenzó a masajear con un desenfreno sinigual; yo manoseaba su cuerpo deseando quitar tanta ropa que traía encima para poder sentir su cálida piel sobre mis manos habidas de sexo (tenía mucho tiempo sin sexo) seguíamos besándonos y quitándonos la ropa a la vez, pasábamos por todos lados, estábamos enganchados de las lenguas, no queríamos zafarnos, éramos como perros recién cogidos entre ellos mismos hasta que ella tomo la iniciativa como todo el día y me llevo a su recamara donde terminamos de desnudarnos, tenía un cuerpo celestial con las clásicas imperfecciones deliciosas de toda mujer (a mí me gustan con todo lo “malo” que dicen tener) yo me senté en su cama mientras ella bailaba a un ritmo que solo en su mente se escuchaba, pero me excitaba cada vez más, me quite mi pantalón para liberar a la anguila que estaba babeante ante tremendo espectáculo y en ese momento se me abalanza a mi verga tomándola con furia y desfachatez para comerla, la chaqueteaba, chupaba, mordía, y repetía ese ciclo virtuoso en un momento mi verga quería explotar pero la quite de encima y ahora me tocaba a mí, a lo cual le comí la concha tan deliciosamente que no tardo en venir el primer orgasmo de la noche, un chorro de ella nos mojó mientras yo continuaba mamando esa rica pepa, metía la lengua violando esa intima cuevita una y otra vez con tanta ansía, como si nunca lo hubiera hecho mientras mis manos recorrían ampliamente todo su cuerpo, esos senos que eran originales, se movían de un lado a otro o metía mis dedos en su ser para compartir de su amor con ella misma a través de su boca, chupando insanamente, ya no aguanté y tome posición para meterme a la cueva y le di el primer toletazo que soltó el grito de placer rico que había escuchado, ella misma me pegaba más con sus manos, símbolo de entrar a fondo y no sacar el pene de su vagina empapada de sexo, a lo que sigue un mete saca impresionante, con velocidad y vigorosidad como no lo había hecho en mucho tiempo, se cortaron las ganas de venirme a lo que seguí dándole y cambiándola de posición solo escuchaba sus gemidos ricos y gritos pidiendo más verga, nos convertimos en unos animales insaciables.

    La pongo en cuatro para tener ese culo y ese hoyo a mi placer, mamando culo y coño para después meterle mi poderosa verga en su culo, nunca se negó a nada la chica, le hice servicio completo, le metía y sacaba la verga una y otra vez apuñalando ese ano majestuoso, no quería venirme, necesitaba aguantar más, a lo que no se pudo porque así somos los hombres, te llega ese momento de esplendor no sin antes, provocarle otro orgasmo más a mi hembra en turno y ambos nos venimos con gritos de éxtasis hasta caer completamente satisfecho en su lecho.

    Ella: ahora si quieres platicar

    Yo: ya no, gracias jajaja

    Ella: solo necesitábamos el uno del otro, diversión y sexo sin saber nada de nosotros más que nuestro nombre de pila, así es la mejor diversión que puede haber, no se te olvide

    Yo: no maestra, es usted maravillosa, seguramente no tendremos otro encuentro por lo que leo entre líneas de tus palabras pero que genial estuvo esto, gracias

    Ella: eso depende de ti, si tú quieres podemos quedar y nos aventamos otro día con otro tipo de fantasías

    Yo: ah, pero claro que sí, cuenta conmigo quiero volver a cogerte una y otra vez, eres magnifica

    Ella: bueno, no soy tanto así, pero gracias por el cumplido, ya es tarde te llevo a tu casa

    Nos fuimos a casa, en el camino seguíamos platicando de trivialidades banales, cuando llegamos a casa que ya eran cerca de las 3am, le invite a pasar a casa:

    Yo: adelante señorita esta es tu casa, pasa mientras yo guardo tu auto (ella me veía asombrada y sin habla)

    Ella: pero, espera, no me iba a quedar aquí

    Yo: bueno, ya comenzamos esa segunda cita, más vale ahora que nunca…

    La tome por sorpresa, ahora yo, dándole un beso apasionado y tomando sus nalgas deliciosas no quedo mas que pasar a mi casa para darnos amor, entramos y me separé de ella para invitarle un trago antes de comenzar con la segunda cita, nos tomamos un shot de tequila y continuamos con nuestro encuentro amoroso, continuando con el beso pendiente y acuoso saboreando su ser y tomando con mis manos ese cuerpo hermoso que tenía esta ninfa. La lleve directamente a mi cama para recostarla y acomodarme para darle un sexo oral maravilloso, la despoje de sus prendas y comencé a chuparle su pepa como si fuera la primera vez, metiéndole mi lengua y dedos, frotando con suavidad después con fuerza, sus gemidos eran música para mis oídos, gritaba pidiendo más y que le siguiera dando más, que no me detuviera ni a tomar aire, le tome de las nalgas hermosas y la levante un poco ahí fue cuando dio su alarido más grande y me llovió encima de mí, que experiencia tan hermosa, disfrutar de esta hembra fue algo tan exquisito que lo volvería a hacer una y otra vez, enseguida me quite mi ropa como debe, ella quiso hablarme, balbuceando la besé y seguí con mi amor para seguir repartiéndole, mientras la besaba ella pujaba, gemía porque mi verga le rosaba su pepa, era como una tortura hermosa para ella, sentir mi verga caliente y mojada tan cerca de su vagina sin poder penetrarla, pedía entre gemidos que le metiera la verga ya, quería sentirla en su cueva ya bastante húmeda, y decidí complacerla hundiendo poco a poco mi verga, cada metida leve era un gemido de ella y pidiendo toda, se la deje ir y soltando un grito de placer comencé con mi mete saca habitual en misionero, estuvimos así cerca de 3 minutos de intensidad a todo lo que daba, me detuvo de repente y me bajó, para que ahora ella montara a su macho vergon así comenzando a cabalgarme tal cual vaquerita de mucha monta, sus gemidos se intensificaron, se ve que le gustaba tomar el control porque ese meneo era a su ritmo, quería sentir mi verga en algún pared especifica de tremenda vagina, solo me decía que no me moviera, que ella hacía el trabajo y yo obediente como siempre asenté. Nuestro sexo era con poco lenguaje oral, queríamos solo el lenguaje corporal, era todo como un sueño hecho realidad, no quería que terminara nunca; se bajó de su toro de carne para decirle que quería que me ahogara con su vagina ya por favor, me toma y me avienta como guiñapo y se sube a mi cara para comenzar a ahogarme con tremenda vagina rica, sentía como sus jugos caían lentamente en mí, mientras yo lengüeteaba juguetonamente, hice el mete saca con la lengua que tanto le gustaba y quería más, comencé a masajear el ano con mi dedo, de repente ella tomó mi mano y metió mi dedo más a fondo de su culo, quería que se lo metiera por su hermoso hoyo, y eso fue lo que hice tras un buen orgasmo que le provoque de tanta mamadera de panocha, la levante nos pusimos de cucharita para continuar con la penetración anal, sus movimientos eran dinamita pura, mi verga se estremecía con tremendo hoyo que estaba muy apretado lo disfrutábamos bastante ese mete saca brutal de mi verga, gemíamos juntos porque fue un sexo anal tan rico, inolvidable.

    Así continuamos durante un rato ya había perdido la noción del tiempo nuevamente mientras yo le daba chupaditas a su oreja, cuello y le gemía al oído, la prendía demasiado mis gemidos de macho, me decía que me viniera dentro de ella, en su cola y yo nuevamente la obediencia es una de mis mayores virtudes apreté el paso para poder venirme dentro de ella en su hermosa colita, seguí y seguí hasta que por fin comenzaba a llegar esa sensación de llegar al clímax cuando ella se retira la verga del ano y comienza a chaquetear la verga descomunalmente, hasta sentía dolor del rico, como me lo hacía; quería tomar lechita me decía, cambio de opinión y quería que me viniera en su boca y ella con tanta fuerza jalaba, succionaba mi verga como queriendo sacar la leche manualmente, era una sensación fantástica; comencé a llenarle la boca de lechazos interminables, los entrenamientos que había hecho para aguantar más daban resultado y la leche que tiraba era la suficiente para satisfacer a mi hembra favorita, me seguía jalando el ganso hasta que sacó la última gota de esa sesión de amor intenso. Caímos en la cama como si viniéramos de un maratón, ambos sudorosos y llenos de fluidos por todos lados, abrazados con la respiración calmándose minuto a minuto:

    Yo: Ahora si quieres hablar

    Ella: Que rico estuviste cabron, no mames me encantas, no cabe duda que desde que te vi algo me ató a tu ser, eres maravilloso, tengo buen ojo para elegir a mis amantes

    Yo: que rico que te haya gustado, a mí también eres una hembra en toda la expresión de la palabra, me encanta tu sabor, tu olor, tu panochita (le metí dos dedos mientras le decía esto) que aún sigue palpitando de placer (gemía bien rico que mi verga quería levantarse) eres la mejor amante que he tenido en mi vida y no exagero.

    Le volví a besar sus dos labios para darle una ligera sesión oral para calmar esa panocha caliente y vibrante a lo que la llevo por otro orgasmo más, era insaciable esta ninfa.

    Ella: ya no puedo más, ahora si estoy muerta, mira mis piernas me tiemblan estoy totalmente jodida, déjame dormir contigo quiero amanecer en tus brazos

    Yo: (ya estaba más dormido que despierto jajaja) si mamita ven aquí conmigo quédate.

    Dormimos profundamente, estábamos molidos de tanto sexo nuestras mentes querían mas pero ya no era posible, nuestros cuerpos necesitaban el reposo necesario y así fue en mi caso, eran las 7am y abrí mis ojos mientras ella estaba acostada boca arriba con sus piernas abiertas, decidí darle el saludo de buen día con un buen oral, comencé a chuparle su clítoris y a meterle la lengua una y otra vez, hasta que ella reaccionó para decirme que no paré que quiere más, que siguiera comiéndome su panocha, no sabía de donde diablos sacaba tanto jugo de amor pero ella seguía sacando, le di una buena venida que le apretaba el clítoris como loco, ahí si gritó tan fuerte que seguro los vecinos escucharon como mi hembra bufaba de placer, eso hizo que se levantara y me comenzara a mamar mi verga, era el desquite de tan rudo orgasmo que le provoqué, mamaba mi verga desquiciadamente con fuerza y con placer que no tarde ni 10 minutos en venirme en su hermosa boca, ahí te va tu desayuno leche, con huevos y carne que riquísimo.

    Ahora era yo el de las piernas temblorosas, estaba pegada a mi verga, no la quería soltar seguía mamándola a pesar de la flacidez que nos da por tan buena venida y seguía duro con todo, sentía dolor pero placer al fin, se levantó y ella misma se sentó en mi pija el sentir tan cálido lugar hizo que me prendiera nuevamente y vas pa’rriba otra vez a cabalgar, no teníamos un fin, nuestro ciclo sexual no nos daba ni para comer algo o tomar agua, nada, solo queríamos cogernos y ya no nos importaba la hora el día el lugar, nada, seguía montando con fuerza hasta que nuevamente me vine dentro de ella, solo tire un lechazo más, estaba totalmente vacío y cansado, me quede dormido como muerto. Al despertar miró el reloj y eran las 6 pm ella ya no estaba, me dejo una nota:

    “Estuviste maravilloso, quería más de ti, pero estábamos muertos yo me estoy retirando de tu humilde morada siendo las 5:30 pm, quiero más de ti, te quiero para la próxima semana y continuar dándonos tanto amor, espero y tú también quieras que estoy ansiosa de que ya sea ese día. Estela”

    Duramos bastantes semanas cogiéndonos, en todas formas, tiempo, espacios, no veíamos fin, parecíamos dos seres enamorados del sexo, nunca tocamos temas del corazón, solo era diversión desenfrenada, aun en esta actualidad a veces todavía nos reunimos para revivir estos gratos momentos, ya no tan seguido, pero mientras haya sensaciones que nos impulsen a cogernos, pues adelante.

    Gracias por tu atención amable lector espero y te hayas podido dar placer con esta historia.

  • No me sigas

    No me sigas

    Marcela es rubia. Tiene una cara bonita, un talle espléndido y unas piernas bien torneadas y carnosas, diríase que mullidas. Marcela es mayor. No sé, quizá ronde ya la sesentena. No por ello es menos apetecible, sobre todo cuando luce falda corta y camiseta de tirantes. Me imagino que follo con ella y me empalmo en cuestión de segundos. A pesar de que la conozco desde hace años, me creo que desde siempre, nunca le he declarado mis intenciones respecto a llevármela a la cama. Hasta hoy. Marcela me ha mirado incrédula y ha aceptado. En estos momentos estamos follando: yo estoy sobre ella y me muevo con energía; mis caderas impulsan mi polla dentro del coño de Marcela; todo es calentura, compenetración. «Aahh, sí, sigue, más, más», gime ella con su cálida voz; «Oohh, Marcela, Marcela», grito yo a punto de correrme; «Aahh, aahh», chilla Marcela de placer. Mi semen inunda su coño y me desplomo sobre el cuerpo de Marcela, exhausto. «¿Te ha gustado?», me susurra Marcela al oído. Mi cabeza reposa junto a la suya sobre la almohada. «Sí, mucho, Marcela», murmuro casi sin respiración; «A mí también…, ¿por qué no me lo has pedido antes?», pregunta Marcela; «¿Qué?», repregunto; «Qué va a ser, follar conmigo». Puedo responder que su edad me infunde respeto, pero no es cierto. «Soy raro», respondo; y Marcela ríe.

    Nos levantamos de la cama. Completamente desnudos como estamos, nos besamos largamente y nos acariciamos. Una leve luz, la del atardecer, se cuela por una rendija del visillo opaco. «No te vas a enamorar de mí, ¿verdad?», dice Marcela. Pienso la respuesta. Digo: «No», aunque no estoy seguro. Tampoco soy tan joven: ella quizá me saque quince…, veinte años, nada. Y sigo soltero. Marcela se separa de mí y da unos pasos hacia el fondo de la habitación para recoger su ropa, que está sobre el respaldo de una silla. Me deleito viendo su carne expuesta a mis ojos. Inclina Marcela el tronco en un leve ángulo y sus tetas cruzan graciosas la atmósfera. «Tito», llama, «me tengo que ir, mi marido me espera para cenar»; «Lo sé». Se acerca a mí sólo con la falda puesta y me besa en los labios; después empuña mi polla. «Quiero otra vez», dice picarona, y se vuelve.

    «No, yo con mi marido ya no follo», le está diciendo Marcela a su amiga Inés por teléfono; «Mujer, ¿qué tienes, un amante?», le pregunta su amiga; «Bueno, algo así»; «Ja, ja, ja, Marcela, ay Marcelita…, y ¿quién es?»; «¿Te acuerdas de Tito?»; «No caigo»; «Ese que cuando niño se cayó en las aguas del puerto y casi se ahoga»; «Ah, sí, claro, lo rescatamos entre tú, yo y las demás que nos reuníamos en el bar del muelle»; «Ese»; «Pues está bueno, ¿sigue soltero?»; «Al parecer, sí»: «Ese chaval era diferente».

    Marcela me chupa la polla con fruición. Parece que le va la vida en ello. Chupa y gime, chupa y gime. Está semitumbada en la cama, de costado. Yo, de rodillas frente a ella sobre el colchón, muevo la cintura al mismo ritmo que su cabeza: adelante, atrás, adelante, atrás…, ambos, a la vez. El cuerpo desnudo de Marcela se me muestra como si se me mostrara el Paraíso: sus femeninos hombros, sus tetas grandes y carnosas, su acogedor vientre, su pubis ralo de vello en el que ella introduce sus dedos. Eyacularé en la boca de Marcela en cualquier instante; entretanto, disfruto del paisaje. Se ha sacado Marcela mi polla de su boca sólo para decirme: «Tito, córrete fuerte, quiero sentirte», y ha continuado. Gime, se ahoga, chupa, gime, se ahoga, chupa; chupa, chupa, chupa… «Oouuggh», rujo. Marcela, aún relamiendo las gotas que mi corrida ha dejado sobre su barbilla, ha acercado a mi cara su mano, la que ha tenido todo el tiempo que ha durado la mamada moviéndose en su coño. «Huéleme», me ha dicho en voz baja. He lamido su mano, literal, y me han entrado ganas de comerme su coño. Lo hago. Me sitúo entre sus ancas abiertas y saco la lengua. Doy cabezazos hacia delante, impetuoso hasta dar con la dureza del clítoris. Ahí me entretengo en dar lametones suaves y amplios. La respiración de Marcela se vuelve ruidosa y lastimera. Continúo mi exploración. Marcela grita, grita, grita. Y se mueve, se mueve, se mueve y grita hasta que sufre un espasmo, dos, tres. Saboreo el dulzor del flujo y, con mis labios empapados, me elevo sobre Marcela para impregnar los suyos.

    He visto a Marcela por el barrio. Iba con su marido. Las piernas desnudas de Marcela, sus pies desnudos en las sandalias… La he deseado. Ahí, en ese momento. Ella se ha girado al cruzar la calle y me ha visto. Súbitamente, se ha separado de su marido y se ha dirigido a mí. Ya cerca, a escasos metros, me ha dicho: «No me sigas».

    Marcela ya no se acuesta conmigo. Parece ser que su marido se ha enterado de su infidelidad y la ha amenazado. No obstante…, en fin, he pensado: «Nada es para siempre».

  • Soy suya

    Soy suya

    Y mientras duerme, le observo en silencio, paciente, vigilante y esperando que la vida me dé más oportunidades para estar a su lado.

    Nunca creí encontrar a la persona que me llevaría al cielo con un beso, una caricia, una palabra, un orgasmo.

    Pero acá estamos, desde esa vez que nos vimos, nos besamos, nos mordimos, nos cogimos, nos acompañamos y nos cuidamos.

    Él es mío y yo soy suya, con cada respiro y cada atardecer, y aunque a veces la distancia es abrumadora, los momentos juntos es lo que más atesoramos.

    Nunca olvidaré la primera vez que la vi, dura, caliente, grande, y abriéndome para penetrarme. Esa sensación de pertenecerle, de saber que me podía tener donde y cuando quisiera.

    Nunca olvidaré el verlo a los ojos, el tocar su piel y sentir su aliento sobre mi cuello, el sentir sus besos por toda mi espalda, su tacto sobre mis muslos, la forma en la que tomaba mis caderas, que besaba mis nalgas, que mordía mis pezones y besaba mis labios.

    Y sí, me tuve que alejar, nos tuvimos que alejar. Todo lo bueno llega a su fin y esto era demasiado bueno para ser verdad.

    No sólo lo quiero, mi cuerpo lo necesita, mi mente lo sueña, mi clítoris palpita con pensarle, así que, la vida sigue su curso ahora con sus memorias por todo mi cuerpo, cierro los ojos volteo mi cabeza y siento sus labios sobre mi cuello, sus manos sobre mi cabello…

    Algún otro día nos volveremos a encontrar, y estoy segura que nos fundiremos en un uno solo.

  • Me encanta mi mujer con… / Vamos al pedicure / Dos cabezas

    Me encanta mi mujer con… / Vamos al pedicure / Dos cabezas

    Me encanta mi mujer con su arnés.

    ¡Mi función de hombre terminó! a mi esposa le encanta que sea su puta y la verdad a mi también ser dominada y no dominante es maravilloso ahora tu estas en cuatro recibiendo verga tal y como tu dabas antes a tu reina.

    El cambio de roles es fantástico, feminizarse todos los días es una adicción no sabía que la puta que tenía dentro de mi existiera y mi esposa se encargó de descubrirla usar liguero, medias, pantys, uñas pintadas de los pies y estar totalmente depilada en mi diario vivir bajo la ropa de hombre que uso en mi trabajo es lindo.

    Cada vez soy más femenina y siento que nos llevamos mucho mejor y nos queremos más, somos cómplices, amantes y amigas.

    Compramos pantys iguales para las dos y cada día hacemos match con el mismo panty las uñas las tenemos que tener pintadas igual, usar el mismo desodorante y el mismo perfume.

    De noche usamos la misma pijama o fondo para dormir, si me quiere penetrar a la hora que quiera yo la recibo con gusto ahora soy su puta.

    Vamos al pedicure.

    El sábado llego por mí y me dijo vamos a hacernos el pedicure amiguis (así me dice) la verdad si iba nerviosa pues el qué dirán me tenía inquieta, llegamos al salón con jazmín que es la dueña mi esposa me presento con ella y sentí que había química buena con todas las muchachas encargadas del lugar.

    Me sentaron en el sillón me quite mis craks rosas y comenzaron la tarea, después de cortar, limar y hacer todo el pedicure mi esposa le dice píntaselas rosa claro por favor y así fue las dos salimos felices con nuestras uñas pintadas del mismo color rosa que me encanta!

    Llegamos a la casa me mando a lavar mi pene y me dio una mamada así vestidos solo me bajo el pantalón estuvo acariciando mi verga sobre la tela de mi panty (nailon) mientras nos besábamos después se arrodillo y a los 3 minutos mamando le llene de semen su boca y por regla ahora me lo trago yo, se levantó y nos dimos un beso riquísimo con mi semen en nuestras bocas mmm lo recomiendo.

    Antes no me gustaba su sabor, pero ahora lo necesito, cada vez soy más puta.

    Dos cabezas.

    Comenzamos nuestro día domingo temprano pues el plan era comprarnos pantys y perfume pero vimos una boutique sex-shop y nos paramos ahí sin saber que encontraríamos una señora verga de 35 cm con cabeza en cada lado.

    A las dos se nos hizo agua la cola y la compramos sin dudarlo. Ansiosas por llegar a la casa y usar nuestro nuevo juguete olvidamos comprar nuestro vino tinto favorito ( la cerveza esta eliminada) ya en la recamara me hice un enema muy profundo el cual limpio todo lo que tenía que limpiar, nos besamos y las dos nos pusimos de perrito ella fue la encargada de poner lubricante en las puntas me lo comenzó a meter y la verdad me dolió un poco después se lo metió a su boca me agarro mis nalgas con sus dos manos y comenzó a cogerme moviendo su cabeza en un va y ven increíble después volvió a su posición de dogstyle y se metió la otra punta waw que sensación tan rica nuestras nalgas hacían un ruido hermoso y nos cogimos por muchos minutos.

    Ella prefirió sexo anal entonces las dos estábamos conectadas analmente, vestidas con tacones, medias y ligero ella no termino pero yo saque tanta leche que manche mis pantys.

    La volteé le abrí sus piernas y succione su clítoris por minutos hasta que terminó en mi boca, mm la amo.

    Cada día soy más femenina y más puta.