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  • El desayuno de mi mujer

    El desayuno de mi mujer

    La semana pasada mi mujer me sorprendió con un sabroso desayuno por la mañana. cuando desperté no estaba en la cama, al rato abre la puerta y entra con un café en la mano, me lo dio me saludo con un beso me dice “buen día mi amor” y se recostó a mi lado.

    Mientras yo tomaba el café ella comenzó a tocar mi entrepierna hasta que despertó a mi amigo, ella me dice “ya se despertó”, levanta la sabana, baja y dice “buen día” y comienza a mamarme la verga.

    Lo hacía increíble jugaba con la cabeza le pasaba la lengua se daba golpes en la cara con mi verga estaba todo una puta. Continuo hasta que le acabe en la boca y se la tomo toda sube y me dice tengo que desayunar más seguido con leche y se sonríe.

    Yo deje el café la subí encima ella traía puesto un remeron blanco se lo subí corrí su tanguita blanca comencé a besar su cuello mientras esperaba que el amigo reviva. Tocaba sus nalgas su espalda la acaricia por todas partes hasta que volvió a la vida el compañero de batallas.

    Y comencé a penetrarla con mis manos en su nalgas le daba con rudeza mientras ella tenía sus manos en mis hombros abrazándome podía sentir como rebotaban sus pechos por dentro del remeron fue increíble ella se vino junto conmigo después de unos minutos caímos los dos rendidos y nos quedamos recostados.

    Espero les haya gustado mi relato espero poder contar más de mi experiencia sexual.

  • Conociendo a Laura (2)

    Conociendo a Laura (2)

    Hola buenas espero no aburrirlos con esta historia aquí les dejo la continuación de mi anterior relato. 

    En toda la noche no pude dormir recordando como aquella mujer tan sexy había pegado su rico culo a mi erección era algo que no me había pasado, después de hacerme la paja más larga e intensa de mi vida pude conciliar el sueño.

    A la mañana siguiente como todos los días llegué temprano a abrir pues estábamos esperando una entrega que me tocaría recibir, estando dentro esperando alguien tocó la cortina pensando que era la entrega abrí y grata fue mi sorpresa al verla.

    -Hola buenos días

    -Buenos días y ese milagro que haces acá tan temprano

    -Pues esperaba que me invitarás a desayunar

    -Claro que sí, dime quieres café, un te o que te gustaría

    -Café está bien gracias

    -No hay nada que agradecer, pero pasa que hace frío aquí afuera

    Al entrar en el negocio me di cuenta que los pezones se le habian puesto duros cosa que me excito demasiado y no pasó desapercibido.

    Al estar preparando el café para ambos se acercó por detrás me abrazo y pude sentir sus pezones a traves de la ropa presionando mi espalda, como me respiraba suavemente en el oído y bajaba poco a poco sus manos por mi abdomen hasta llegar a mis pantalones, los cuales empezó a desabrochar y bajarlos poco a poco hasta que tubo mi erección en las manos.

    -Parece que no soy la única a la que le gusta este juego

    -Ya ves

    Voltee lentamente y ella no me soltaba al quedar de frente empezamos a besarnos como si no hubiera un mañana y ella seguía acariciando mi polla, por mi parte le quite la chamarra que traía sorprendido por qué solo traía un diminuto brasier que cubría apenas la mitad de sus ricos pechos, de un momento a otro estaba comiéndole los pechos muy rico y ella solo gemía

    -Que rico me comes las tetas no creí que fueras tan bueno haciéndolo y que rica polla tienes

    Estaba perdido sintiendo sus manos en mi polla y saboreando esos ricos pechos, una de mis manos empezó a bajar pos tu abdomen al notar mis intenciones sentí como se agito más su respiración, conforme me acercaba a su pantalón era más evidente hasta que toque el resorte del mismo y comencé a bajarlo, encontrándome con la sorpresa de que no llevaba bragas, comencé a acariciarla.

    -Uy me saliste más travieso de lo que imaginé

    Y ahí estaba yo con un pecho en la boca, con una mano torturando suavemente su pezón y con la otra mano acariciando su rico coño, al sentir que estaba mojada empecé a buscar su cueva, ella se percató y solo habría más las piernas subiendo una en un bote que teníamos en negocio.

    -Mmmm que rico

    Empezábamos con lo bueno y tocaron la cortina, era la entrega que esperábamos.

    Rápidamente nos acomodamos la ropa y abrí para recibir la entrega, ella se marchó a abrir su negocio.

    En el transcurso del día no hablamos más hasta que casi iba a cerrar ella ya había cerrado.

    -Hola interrumpo.

    -Hola claro que no interrumpes

    -Ya mero vas a cerrar o todavía te quedas otro rato?

    -Se supone que debería de quedarme otro rato pero pienso cerrar en breves ha estado estresante el día

    -Si tienes razón ha estado pesado el día

    -Te gustaria una cerveza para desestrezarnos

    -Claro que sí

    Fui por las cervezas y al regresar estaba sentada dentro esperando, destape las cervezas y le di una.

    -Aquí tienes tu cerveza

    -Muchas gracias… Quisiera hablar de lo que pasó en la mañana

    La interrumpí.

    -Si te ha parecido mala idea lo que ha pasado podemos dejarlo así y no tocar el tema de nuevo

    -Todo lo contrario la verdad es que me ha gustado mucho pero quiero que sepas las cosas como son y después de eso sí quieres podríamos seguir con lo que dejamos a medias

    Esas palabras me dieron alivio y a la vez curiosidad de saber que quería decir

    -Está bien ahora que lo pones así me intriga saber de qué se trata

    -Lo que pasa es que me siento confundida

    -Y eso por qué, que es lo que te confunde?

    -El por qué es que un joven como tú se fija en una mujer como yo y si lo que pasa es serio o es un juego

    -Primero que nada me gusta que seas mayor pienso que ya tienes claro lo que quieres, segundo me excita mucho tu cuerpo y tercero no hago nada si es un juego prefiero no jugar, por lo tanto vaya enserio a menos que prefieras lo contrario.

    -Dicho esto que piensas?

    -Pienso que me gustas mucho y me excita saber que provocó algo en alguien joven y si es serio lo que sucede no tengo más que decir.

    Luego de lo hablado cerré el negocio, una vez cerrado se abalanzó sobre mi empezando a besarnos de forma muy rica y apasionada.

    Empezó a quitarme la ropa y ahora ella era quien jugaba con mis pezones mientras yo estaba con una erección como no la había sentido nunca.

    Poco a poco fue bajando hasta estar de rodillas y empezó a bajarme los pantalones y el boxer hasta las rodillas, saltando frente a su rostro mi erección en todo su esplendor.

    Dios se ve muy rica

    Y empezo a darme una mamada de ensueño se deleitaba comiendome la polla, los testículos de vez en cuando se la metía toda en la boca.

    -Oooh que rico la chupas vas a hacer que me corra

    -Es lo que quiero y la quiero en mi boca

    Siguió mamandomela hasta que me corrí en su boca y ella solo tragaba cada corrida, al terminar de mamarmela se puso de pie y sin soltarme la polla me empezó a besar apasionadamente y en breves momentos volví a tener una erección.

    Sin pensarlo dos veces le baje los pantalones, conforme se los iba bajando recorría cada parte de su cuerpo sus pechos jugar un momento con sus pezones seguir dándole besos por su abdomen, su ombligo, y al darme cuenta hay estaba frente a mi ese hermoso coño con algo de bello que más que asco me excito sobre manera y poco a poco empecé a besar su monte de Venus empezando a sentir el aroma exquisito de su coño sentir en mi boca el inicio de aquellos labios hinchados y ese botoncito que al pasar por el solo escuché.

    -Oooh dios que rico me corro

    Y en ese preciso momento empezó a convulsionarse todo su cuerpo de una forma descontrolada.

    -No pares, sigue, sigue así… oooh que rico me comes el coño, no puedo dejar de correrme siii…

    Pasado un rato solo se recargo en el mostrador sus piernas le temblaban y yo estaba empapado de su gran corrida trague lo que pude como si se me fuera la vida en ello, por mi parte seguía comiéndome ese coño tan rico.

    Luego me puse de pie y comencé a frotarle la polla en su coño aún sensible y al sentirme se vino nuevamente.

    Así pasamos un buen rato hasta que me vine en sus labios mayores y parte de sus bragas, sin limpiarse solo se acomodo tarda la ropa me dio un gran beso.

    -Eso estuvo delicioso hace mucho tiempo no me corría de esa forma, me gustaría sentir esa polla llenando me por completo pero por ahora es suficiente no hay que aborasarnos tanto.

    Me dio un último beso y se marchó, yo me quedé a acomodar y limpiar para que no se diera cuenta el patrón de lo que había pasado.

    Espero les esté gustando, tomando en cuenta que soy nuevo relatando experiencias agradecería sus comentarios.

    Si alguien quisiera contactarme les dejo mi correo [email protected].

    Nos vemos en la siguiente parte.

  • Mi mujer nos atiende a los tres

    Mi mujer nos atiende a los tres

    Todos los viernes cuando salgo de mi trabajo antes de llegar a mi departamento paro en un bar que está en la planta baja de mi edificio.

    Ese día estaban junto a mí dos vecinos del mismo edificio y nos pusimos hablar y mirar el partido se nos fueron pasando las horas y nosotros seguimos tomando hasta que el cantinero nos dijo que ya estaba por cerrar. Nosotros protestamos un poco pero les dije a los muchachos vamos a ni departamento tengo algo para seguir tomando. Salimos con rumbo al ascensor y subimos hasta el piso séptimo dónde vivo entramos y me esperaba ni esposa mirando la tele pero no parecía contenta saludo a los vecinos y nos instalamos en la sala a seguir tomando unos tragos. Los tres ya estábamos pasados de copas y como toda juntada de hombres hablamos de política, de fútbol y por último de mujeres.

    Fue ahí cuando ocurrió lo impensado, mi mujer fue hasta nuestra habitación se encerró por unos minutos y luego salió vestida con un camisón muy sexy totalmente transparente y de bajo solo llevaba puesto medias y porta ligas. Muy bien maquillada y perfumada. Nos quedamos con la boca abierta, se acercó a dónde estábamos sentados, nosotros sin decir ni una palabra solo mirando el lindo cuerpo de mi mujer casi desnuda, ella dijo haber sin son tan sementales como ustedes dicen.

    Se acercó a mí me dio un beso apasionado y me dijo hoy vamos a volver al ruedo la niña está en la casa de mi mamá tenemos toda la noche para nosotros. Acto seguido se sentó de espalda en las piernas de uno de los chicos mientras se daba vuelta para besarlo, abrió las piernas y con las manos invito al otro vecino a qué le chupara su concha quien acepto gustosamente. Entonces fui yo quien de los tres se desnudara primero y le ofreciera mi pene para que lo chupe ella lo hizo maravillosamente mientras los dos vecinos se entretenían con su concha y sus tetas.

    Después de un rato en esa pose invito a qué los chicos se desnudara nos sentó a los 3 en el sillón y empezó a chupar los 3 penes con una calidad de nada que envidiarle a las actrices porno paso por los 3 penes y de repente se paró se acomodo sobre uno de los chicos y guio con su mano el pene hasta la entrada se su vagina y con un movimiento brusco se lo enterró en su ser, acto seguido agarró al otro chico lo atrajo hasta ella acomodó su pene un su culito y le indico con una suave caricia que el la entierre. En ese momento cuando los dos penes entraron en lo profundo de su ser fue cuando ella largo su más profundo gemido de placer y en ningún momento acuso dolor solo placer.

    Yo sentado a un la viendo la terrible cogida le estaban dando a mi mujer estaba muy excitado viendo el show como esos dos chicos embestían a mi mujer y ella gozaba a no más poder después de unos minutos los chicos cambiaron de posición el que estaba en su concha paso a su culo y el de su culo a su concha, tenían una vitalidad de chicos jóvenes con ganas de hacer feliz a una mujer casada. Yo seguí viendo el espectáculo y me pajeaba de ver cómo cogían a mi mujer cuando ella con las manos me invitó a qué me uniera a la fiesta entonces me acerque y ella empezó a chupar mi pene y lamer los huevos mientras los invitados seguían bombeando dentro de ella.

    Después de un buen rato de estar así como sincronizados los 3 acabamos dentro de ella y ella también acabo en ese momento pero ya era su tercer orgasmo.

    Los vecinos salieron dentro de ella y otra vez nos sentamos en el sillón uno al lado de otro y ella se ocupó de limpiar los 3 penes con su boca hasta no dejar ni una gota de semen.

    Yo exhausto después del día de trabajo y de todo el alcohol tomado más el buen rato de sexo grupal, me quedé dormido en el sillón cuando de repente escucho que mi esposa me dice:

    -Amor voy a seguir divirtiéndome con nuestros invitados si te parece?

    -Claro amor dije entre dormido

    Después de dormir como 5 horas de corrido me despierto y me encontraba solo en el sillón me levanto y voy a la habitación al entrar veo que mi mujer seguí cogiendo con los vecinos la tenían en cuatro pata penetrándole el culito y el otro delante de ella haciéndole sexo oral no puedo decir si estuviera cogiendo toda la noche o recién habían empezado nuevamente pero la cuestión que los vecinos por su juventud tenían vitalidad y le estaban dando duro a mi mujer y ella lo disfrutaba al máximo.

    Lejos de ponerme celoso me éxito mucho verla clavada y gozando de la forma que lo hacía. Me uní a la fiesta y me coloque en la cama debajo de ella y empecé a chuparle la concha mientras era penetrada analmente ella no paraba de mamar al otro chico y empezó a temblar estaba teniendo otro orgasmo.

    Saco el pene del vecino de su culito y acostó al otro chico en la cama se montó a el de espalda guío su pene a si ano y se lo clavo , seguido agarro el otro pene que hasta hace un ratito estaba en su culito y lo coloco en su concha y con tanto flujo y semen que salía de ella se la introdujo de inmediato.

    Otra vez estaba doblemente penetrada parece que es una de las pose que más le gusta por qué gritaba como una gata en celos. Cuando los chicos estaban por acabar ella los quita de dentro de ella y los acostó en la cama con sus manos y boca los hizo acabar nuevamente ya no era gran cantidad de leche pero igual ella no desperdicio nada todo fue a parar en su boca. A esa altura ya los vecinos estaban exhaustos y cada uno se fue a su departamento no antes sin darnos las gracias y diciendo ojalá lo volvamos a repetir…

    Esa fue la primera vez que hacíamos un encuentro después de que mis amigos embarazan a mi mujer como ya conté en mi anterior relato.

    Espero que les allá gustado a nosotros nos volvimos fanáticos practicar sexo en grupos.

  • Una noche con mi cuñada

    Una noche con mi cuñada

    Había contado cómo fue la primera vez que tuve relaciones con mi cuñada, esta es de cómo fue nuestra segunda vez.

    Era por el mes de agosto del año pasado, las primas de mi esposa nos invitaron a un paseo de tres días por las playas (una de ellas estaba por graduarse). Mi cuñada Camila no pudo sacar permiso en su trabajo así que se iba a quedar sola. Faltaba una semana para el viaje y tuve que cancelar mi permiso dado que tenía que exponer dar charlas sobre un nuevo proyecto a los clientes de la compañía; como era de esperarse mi esposa se enojó conmigo y no me dejo tocarla durante toda esa semana.

    El jueves por la mañana mi esposa, sus primas y la hija de mi cuñada se fueron en avión hasta la playa, pasarían se quedarían hasta el domingo en la mañana. Ese día en la noche llegué tan cansado del trabajo que no me percaté de si Camila estaba o no en su departamento. El viernes por la noche, luego del trabajo, al llegar observé que mi cuñada estaba en su departamento. Sin ánimos para prepararme algo de cenar decidí pedir a domicilio y por no ser descortés le llamé a mi cuñada a preguntarle si deseaba algo de cenar.

    Yo: Cuñadita, cómo me le va, voy a pedir algo de cenar ¿desea algo?

    Camila: Justo estaba por llamarte a lo mismo.

    Yo: Listo, yo invito. En cuento llegue le paso a dejar.

    Camila: Vale, nos vemos acá.

    Como de costumbre pedí unos mariscos con una botella de vino tinto, para festejar que me fue bien con los nuevos clientes. Pasé a dejarle su pedido a Camila.

    Yo: Cuñadita, aquí esta su pedido; y si se anima también tengo vino, porque voy a festejar lo bien que me fue en el trabajo.

    Camila: Venga pase… a menos que vaya a cenar con alguien más, mira que mi hermana me dijo que lo cuide por si acaso. Además, no va a festejar solo, que feo sería eso.

    Con la cena se nos acabó el vino y para finalizar brindamos con sendas copas lo último que quedaba; en ese momento le llegaron fotos del viaje que le mandaba su hija. Nos acercamos para ver, luego nos pusimos a revisar las fotos de una fiesta a la que fuimos un mes antes. Me gustan mucho los vestidos que se pone Camila (siempre se compra uno nuevo para cada fiesta), y el de esas fotos no fue la excepción.

    Mi esposa me contó que habían ido a comprar el vestido para el grado de su prima, así que le dije a Camila que quería verla con ese vestido, que me hiciera el honor de ser el primero en verla.

    Yo: Que tal le queda el vestido que se compró para la graduación?

    Camila: Me queda precioso, como siempre (decía mientras reía, con un ego sensual).

    Yo: A ver, quiero ver, quiero ser el primero que tenga el privilegio de verla con ese vestido.

    Luego de algunas insistencias, accedió a ponerse el vestido. Mientras ella se vestía recordé de cuando tuvimos sexo por primera vez, no sé si Camila también lo recordó, pero la noche no podía ser mejor, los dos solos sin ningún apuro.

    Para que terminara de ponerse su vestido tuve que ayudarla con el cierre de la espalda, tenía la tentación de meter mis manos dentro del vestido y tocar todo su cuerpo, pero no me atreví, y también quería ver primero cómo le quedaba. Se veía tan linda, sexy y excitante. Era un vestido semi escotado, apegado al cuerpo para resaltar sus caderas, pero con un doblez en la cintura que le daba cierto toque de discreción. Conseguí que se pusiera los tacos y diera un par de vueltas para verla mejor. Es una mujer muy hermosa, sus delgadas piernas y sus senos grandes resaltan más el vestido.

    Yo: Cañadita, que linda que le queda el vestido, muy hermosa. No me lo tome a mal, pero sin vestido se vería mejor. (Camila solo sonreía)

    Camila: Vas a tener que ayudarme a quitármelo porque el cierre de la espalda no lo alcanzo -su tono de voz era muy insinuante.

    Me acerqué a su espalda, antes de bajar el cierre le acaricié los hombros, su cuello y lentamente le besé la espalda. Camila solo cerraba los ojos y se movía para facilitarme el acceso. Rápidamente le di vuelta y le di un profundo beso, con mis manos en su cintura la apreté contra mi. Creí que iba a rechazarme pero al contrario, me besaba con pasión, su lengua buscaba a la mía, y después ya tenía mi lengua dentro de su boca; jugábamos con los labios, mientras subía su vestido para tener sus nalgas en mis manos, esas nalgas bien paraditas porque seguía puesta los tacos.

    Para entonces mi pene estaba muy duro. Apretaba a Camila contra mi cuerpo para que sintiera mi pene.

    Camila: Hoy tenemos toda la noche, no hay apuros.

    Yo: Sí cuñadita, quiero tenerla toda, en todas las poses… por todos los lados.

    Camila: Mmmm, como que por todos los lados, me sorprendes cuñadito, no creí eso de ti.

    Yo: Hay tantas cosas que podemos aprender el uno del otro.

    Camila empezó a quitarse el vestido pero la detuve, le dije que aún no, que quería tenerla así, que esa noche íbamos a estresar ese vestido como se debe. Luego de decirle eso, me quitó la correa, bajó mi bragueta y tomó mi pene entre sus manos. Me quité todo el pantalón y la tomé de la mano y me fui hasta el sofá. Me senté en el sofá un poco acostado para que mi pene esté lo más dispuesto posible.

    Yo: Ven cuñadita, quiero tener mi pene dentro de tu boquita.

    Camila se subió al sofá, se puso en cuatro y empezó a besar mi pene. Poquito a poco fue chupando primero la cabeza, el tronco y se metía los huevos en su boca. Mi pene estaba más que duro. Se metió mi pene en su boca hasta donde pudo, como midiendo hasta dónde se lo podía poner, luego todo fue espectacular, se lo metía y sacaba, lo chupaba. Sin duda ella quería demostrar todas sus habilidades.

    Camila: Que rica verga. Que envidia a mi hermana, poder comerse esta verga todas las noches.

    Yo: usted nomas me dice cuñadita, que para las dos hay.

    Con mis manos en sus nalgas, hice a un lado la tanga, y le metí los dedos en su vagina que ya estaba bien mojadita. Empecé a dedear su clítoris, a lo que Camila gemía pero no podía gritar porque tenía mi pene en su boca.

    Esta vez no podía dejar pasar la fantasía que tenía de hacer el 69 con ella, y así, sin que sacar mi pene de su boca la amarque y me recosté en el sillón, con su vagina en mi cara. Como dicen por acá, me comí esa panocha (vagina), mordía suavemente sus labios, su clítoris, hasta que tuvo un orgasmo. Camila dio un grito, sin miedo a que la escuchen, su vagina se puso más mojadita y sus nalgas se contraían. Luego de eso, empezó a chupar más rápido mi pene. Yo empecé a jugar con mi dedo en su ano, insinuando que quería meterlo en su culito.

    Camila: Quiero que termines. Quiero tu lechita en mi boca. Méteme el dedo en mi culito.

    No pude aguantar más y terminé, Camila se lo tragó todo, tenía la cabeza de mi pene en su boca y con su mano me masturbaba sacando toda la leche, como decía ella.

    Los dos exhaustos nos acostamos en el sofá. Yo sin pantalón y ella aún con el vestido, subido hasta la cintura y con los senos fuera del escote.

    Camila: quiero que me respondas algo, pero sé sincero.

    Yo: claro cuñadita, como siempre.

    Camila: quién te lo chupa mejor, mi hermana o yo.

    Yo: en qué predicamento me pones. Voy a ser honesto, ambas tienen sus habilidades, pero a mi esposa no le gusta comer mi leche, es más, una vez intentó pero no pudo. Pero si hay algo más, y que me pone bien cachondo, es el morbo de verte a ti, mi cuñada, comiéndose mi pene.

    Decirle eso puso mi pene a punto de nuevo. Esta vez Camila se montó y empezó a cabalgar, con sus senos que rebotaban de su escote, se inclinaba para que los chupara y volvía a cabalgar. La abracé y me paré, luego le puse en el sofá con sus piernas abiertas y le metía mi verga hasta donde más daba. Su vagina, aunque mojatita, se sentía lo apretado que entraba mi pene. Sus lindas tetas iban de lado a lado, sus gemidos me ponían más excitado, y verla así con ese vestido nuevo. Era como me la había imaginada, con sus piernas abiertas y luego en mis hombros, viéndola a la cara y a su panocha; ambos viendo como mi ene entra y sale de su vagina, con el ruido que hacía al chocar mi cuerpo con sus nalgas. Ya a punto de terminar, saqué mi pene para que mi leche salga, cayendo sobre su vestido.

    El resto de la noche fue de sexo, nos fuimos a la ducha. Lo hicimos ahí. Luego nos recostamos en su cama para dormir y al despertar Camila bajo hasta mi pene para chuparlo, esta vez lo ensalivó bien para luego montarlo y cabalgar hasta terminar dentro de ella.

    Lástima que no pudimos quedarnos todo el día también, ya que debíamos ir a alcanzar a mi esposa y sus primas a la playa. El día de la graduación, las primas de mi esposa (y hasta mi esposa), elogiaban lo hermoso que es el vestido de mi cuñada, mientras yo y Camila cruzábamos miradas y nos reíamos.

    Luego contaré el tercer y último encuentro (por el momento) con mi cuñada.

  • Me sacrifiqué por mi hija

    Me sacrifiqué por mi hija

    Hola, me llamo Aurora, tengo 62 años, vivo en Madrid con mi hija Carmen de 27 años, pero soy de Ecuador. Soy casada, pero a mi esposo y mi hijo mayor los dejé atrás porque vine a buscar un futuro mejor y más adelante traerlos. Trabajo hace 4 años con mi hija Carmen Como empleadas en un chalet con una familia muy amable. Todo iba perfecto hasta hace un año que Efraín el esposo de la señora Cecilia se quedó sin trabajo. Efraín tiene 42 años y su esposa Cecilia 40 años.

    Todo comenzó un día cuando mi hija y yo tuvimos una conversación, ese día Efraín y su esposa habían salido de compras. Carmen me conto que Efraín le había dicho que si sea costaba con el nuestra vida mejoraría mucho por supuesto no le creí pensé que era su imaginación.

    Un fin de semana cuando Cecilia había viajado para visitar a su madre. En la tarde fui a ver si estaba todo en orden en la segunda planta cuando escuche unos ruidos en una de las habitaciones y estaba entreabierta cuando escuche decirle a Efraín a mi hija Carmen que se dejara llevar así que decidí entrar y le dije a mi hija que saliera y cerrara la puerta que iba a hablar con Efraín. Ya solos le dije a Efraín que dejara en paz a mi hija que si quería nuevos placeres yo se los podía dar así que Efraín no lo dudo un momento y me hizo desnudar, luego me hizo chupar su pene yo le dije que no se lo había hecho ni a mi esposo así que puso un video en la computadora y me lo hizo ver, luego de adelantarlo en ciertas partes baje y comencé a chuparlo suavemente de vez en cuando lo sacaba de mi boca y la acariciaba y besaba el tronco de su pene hasta que me lo metió hasta la garganta y me hizo hacer unas arcadas, luego lo saque y seguí chupando su pene hasta que no aguanto más y eyaculo en mis senos.

    Luego me puso en cuatro y al entrar su pene que era más grande que la de mi marido hacía mucho que no lo hacía pegue un grito de dolor, pero disfrutaba luego comenzó a moverse rápido mientras apretaba mis senos y me nalgueaba una y otra vez, se agarraba de mis caderas y aumentaba la velocidad de sus penetraciones me estuvo perforando por un largo tiempo, hasta que le dije que ya no podía, que estaba agotada, que ya terminara y él, agarrándome de las caderas una vez más, empezó a bombearme con fuerza, diciéndome que ya se iba a venir. Después me vestí y salí de la habitación para darme un baño. No fue la única vez que me toco complacerlo ese fin de semana.

    Antes de la cena Efraín entro en la cocina y me dijo que tenía que hablar conmigo y le dio 300 euros a mi hija para que no hablara nada si llamaba Cecilia y le dije a mi hija que organizara las cosas para la cena mientras Efraín me llevo a mi habitación donde dormía con mi hi hija y cerró la puerta, seguidamente me dijo “Túmbate en la cama y ábrete bien de piernas, me tienes a cien y quiero follarte, quiero follarte como ayer y no me digas que me ponga preservativo porque no me lo voy a poner” así que me abrí todo lo que pude de piernas y se tumbó encima de mí y de un solo golpe me la clavó. Ahogué un grito de placer, y me dejé follar por él. El se agarró mis dos senos y como si fueran un soporte me los agarro con fuerza cada uno con cada una de sus manos y tirando de ellos comenzó un frenético mete y saca de su pene en mi coño, que aun doliéndome muchísimo mis pechos por los tirones que daba de ellos, me hizo subir al infinito de placer. Luego bajó su cabeza a mis pechos, pero sin soltarlos de sus manos y continuando apretándomelos y comenzó a chupar y mordisquear con gula. Así estuvo un rato hasta que sacando la cabeza de entre mis tetas y mirándome fijamente al tiempo que me sonreía busco con su boca la mía y nos fundimos en un apasionado beso, dando con ello el comienzo de una pasión desmedida. Él seguía empujando su pene dentro de mi coño con pasión a la vez que me preguntaba:

    “Te gusta Aurora, te gusta, estas disfrutando, dímelo, dímelo, quiero que me lo digas pedazo de puta”.

    Él entonces aumentó la fuerza de sus embestidas y comenzó a arquear su espalda hacia atrás y los músculos de sus nalgas se tensaron. Y explotó dentro de mí, comenzando a depositar toda su leche hirviendo en mi coño. Sus chorros eran intensos, calientes e interminables e hicieron que yo comenzara a correrme una vez más totalmente descontrolada por el placer.

    Al día siguiente cuando salió mi hija a hacer las compras de la semana mientras yo estaba preparando las cosas para el almuerzo Efraín entro a la cocina me abrazo y me dijo que todavía teníamos tiempo mientras mi hija llegaba así que me dijo que me desnudara y me volteara frente al lavaplatos luego Efraín puso su pene en la entrada de mi culo y la fue metiendo poco a poco, como sentía que su pene ocupaba todo el espacio, como sentí como sus huevos daban en mi culo al tenerla todo dentro. Pero eso fue el inicio luego la sacó y metió más fuerte y luego más y más, en verdad pensaba que me partiría y dos, a la vez me daba azotes en el culo, tiraba de mi pelo con fuerza hacía él, me penetro de una manera salvaje y termino al rato.

    Ese fue el comienzo de las varias cogidas que me ha dado Efraín cuando Cecilia se va a trabajar.

  • ST1-1

    ST1-1

    El día había llegado, por fin emprendí el viaje hacia mi nuevo destino, la universidad. Mi tía amablemente se ofreció para dejarme quedar en su casa ya que de no ser así la escuela me quedaría a 3 horas de mi casa por lo que lo mejor sería mudarme durante el semestre claro visitaría mi casa tal vez cada quince días.

    Llegué y en la estación de autobuses estaba mi tía esperándome acompañada de mi tío un hombre que luce joven para su edad y muy atlético, la última vez que recuerdo que estuve de visita con ellos fue hace muchos años yo tendría 9 años tal vez y recuerdo que salíamos a correr o andábamos en bicicleta, siempre había actividad física que hacer, a mi tío le gustaba mucho el ejercicio y se mantenía en forma, mi tía también es una mujer atlética y muy guapa, ellos nunca tuvieron hijos por lo que siempre eran muy felices al tenerme de visita cuando era niña y ahora volvía después de mucho tiempo, ahora tengo 18 años y estoy por empezar la universidad.

    Al llegar a casa mi tío bajo mi equipaje y me indicaron cuál sería mi cuarto que prácticamente era el mismo dónde me quedaba de pequeña en el segundo piso de la casa, el baño estaba en frente de mi cuarto y al lado estaba la habitación de mis tíos, llegué un poco cansada del viaje por lo que decidí darme una ducha mi tía me dijo que en el baño había toallas disponibles y que en cuanto acabará bajara a cenar, una vez sola en mi habitación me desvestí quedando solo en ropa interior, tome la ropa limpia que me pondría y salí hacia el baño como lo hacía de pequeña, sin darme cuenta abrí la puerta rápidamente y mi tío estaba adentro haciendo pipí, fue algo bochornoso, me puse roja o al menos así lo sentía ya que toda mi cara estaba caliente y sentía como palpitaba mi corazón muy fuerte, en parte fue por lo que vi, un enorme pene orinando en el retrete.

    Mi tío continuo haciendo lo suyo mientras me veía yo rápidamente dije lo siento me di media vuelta y salí corriendo del baño y me fui a mi cuarto, me tire en la cama toda nerviosa y apenada por lo que había sucedido, no es que no hubiera visto un pene en internet pero nunca había visto uno en vivo y que además fuera el de mi tío, sentía nervios pero a la vez sentí una excitación incontrolable, escuché que mi tío salió del baño cerró la puerta y fue hacia abajo.

    Yo estaba muy nerviosa y caliente por lo que no tuve más remedio que sacar mi Johny, así le llamaba a un consolador extra largo que había comprado por internet y con el que perdí la virginidad conmigo misma, fue lo primero que empaque al salir de casa y no pensé que tendría que usarlo tan rápido, me fui al baño y empecé a calmar esa excitación extraña, sabía que pensaba en el pene de mi tío y eso me hacía sentir un poco culpable pero lo olvide cuando Johny me saco tremendo orgasmo que tuve que taparme la boca para no ser descubierta.

    Me puse un short y una blusa delgada y baje a cenar, en la mesa ya estaba mi tío Julián y mi tía Isabel terminaba los últimos detalles para la cena, al bajar por las escaleras note que mi tío me miró muy rápido y después volteo la mirada hacia otro lado, yo me puse roja de nuevo y me sentí extraña, tenía miedo que mi tío fuera a sacar el tema en frente de mi tía, me daba mucha pena, mi tía nos sirvió y cenamos los tres, platicando sobre mi viaje y cosas relacionadas a la universidad.

    Después de cenar ya estaba en mi cuarto lista para dormir pero escuché ruidos que provenían del cuarto de al lado, de mis tíos, eran ruidos que ya había escuchado de pequeña y que en ese entonces me preguntaba porque mis tíos aplauden durante la noche, estarán viendo alguna película o programa en la televisión que les gusta mucho y lo ovacionan por lo bueno que es, lo sé era ingenua ahora sabía que en realidad estaban teniendo sexo.

    El golpeteo era constante demasiado rápido y no podía dejar de pensar en el pene de mi tío que cuando lo vi estaba totalmente flácido y era enorme como estaría en plena acción posiblemente sería una monstruosidad, tuve que sacar a Johny una vez más, lo introducía en mi vagina al ritmo del golpeteo que se escuchaba entonces escuché un gemido desbordante, era mi tía que posiblemente tuvo un orgasmo y oh sorpresa en ese mismo instante yo tuve el mío, moje toda la sábana y ahí estaba yo en mi primer noche con las piernas abiertas la cama mojada completamente pensando en el pene de mi tío.

    El día había llegado, me vestí para ir a mi primer día de universidad, me puse una falda de mezclilla ajustada que me encantaba ya que moldeaba mis nalgas y hacía que mi trasero se viera redondito y apretado porque debo admitirlo no tengo un cuerpo estelar pero me mantengo buena, nunca había tenido novio menos relaciones aparte de Johny, una blusa y tacones ya que soy chaparrita pero bonita, mi tío me dejaría de pasada en la universidad ya que mi tía se iba al trabajo más temprano.

    Baje y mi tío estaba en la mesa tomando café note su mirada, me escaneo de arriba abajo, buenos días tío ya estoy lista le dije y él me contestó “claro Fernanda vámonos, te ves muy guapa no se en qué momento creciste demasiado”, me sonroje y no le respondí.

    En el camino íbamos serios, yo aún nerviosa por lo que había pasado en el baño, pero notaba que el volteaba de reojo y me veía las piernas, mis piernas blancas y pálidas pero bien tonificadas por todas esas caminatas que dábamos cuando era pequeña, pensé en que cuando me bajara del auto mi tío podría ver mi trasero redondito y eso me excito un poco aunque no podía sacar ahí a Johny.

    Llegamos baje del auto le dije gracias y di media vuelta, di cuatro pasos, volteé y aún seguía ahí mi tío tal como lo pensé se quedó ahí observando mi trasero le dije adiós con la mano y entre a la escuela.

    Ese día que llegue de la escuela estaban mis tíos sentados en la sala viendo películas y mi tía me invitó a verlas con ellos, le dije “si solo me cambio y enseguida bajo”, quería ponerme algo mas cómodo, subí a mi habitación me puse el shorts más corto que tengo, me quite el bra y me puse una blusa blanca delgada se notaba mi busto que era de tamaño normal ni tan chico ni tan grande pero bien redonditas, me gustaba andar así súper cómoda.

    Bajé y me senté al lado de mi tío para ver la película, igual que en el auto note que mi tío me veía de reojo mis disimuladamente creí que tal vez estaba imaginando pero lo comprobé cuando vi que el short que llevaba puesto empezó a abultarse noto que lo vi y agarro un cojín del sillón y se lo puso encima, me preguntaba si en verdad a mi tío se le estaba parando por mi, moví mi pierna y rozo la suya, él no se quitó al contrario movió su pierna contra mi y ahí la dejo, ya era tarde y aún no se acababa la película.

    Mi tía se levantó y dijo que iría a dormir ya que tenía que levantarse temprano al día siguiente por su trabajo le dijo a mi tío que ahí lo esperaba en su habitación, pasaron 10 minutos y yo decidí hacer un pequeño experimento, quería comprobar si realmente mi tío estaba viéndome, me hice la dormida pero podía abrir ligeramente los ojos para ver qué pasaba, las miradas discretas de mi tío ahora eran miradas penetrantes no dejaba de verme de arriba a abajo, se quitó el cojín que tenía y el bulto era enorme parecía que le iba a reventar el short, volteaba rápido a las escaleras como vigilando que no fuera a bajar mi tía.

    Así estuvo observándome y se masajeaba el pene de pronto empezó a tocarme las piernas suavemente y me miraba a la cara me imagino para vigilar que no despertara, mi corazón latía muy rápido, yo ya estaba súper excitada pero a la vez estaba muy nerviosa e impactada de lo que estaba pasando, mi vagina estaba completamente mojada y casi explota cuando vi que mi tío se bajó un poco el short y se sacó la verga ahí mismo, era monstruosa era gigante, las venas se le marcaban yo sentí que me iba a desmayar al ver eso y no pude evitar abrir los ojos cuando me toco el pezón sobre la blusa.

    Lo miré a la cara y mire ese enorme pene a un lado mi tío se levantó rápido guardo a su amiguito y se fue a su habitación, yo me levanté de igual manera y rápido me fui a mi cuarto me desnude la vagina ya me escurría saque a Johny y no necesite metérmelo tantas veces para venirme y explotar como nunca lo había hecho antes, no dejaba de pensar en esa verga enorme ya no me importaba si era de mi tío yo solo la quería dentro de mi.

    Al día siguiente me cambie para ir a la escuela, me perfume y puse más esmero ese día, quería que mi tío me viera hermosa ahora que sabía que yo provocaba esa tremenda erección en él aunque la verdad tenía miedo de cómo sería el camino en el auto, sería incómodo el solo se limitó a decirme que mi perfume olía rico me imagino que también estaba avergonzado

    Llegué de la escuela y mi tía estaba preparando la cena le dije que solo subiría a cambiarme y bajaría, mi tío se estaba bañando, decidí que tenía que darle un mensaje, que supiera que yo no estaba incómoda por lo que había pasado, que al contrario me gustó lo que pasó y quería más, deje la puerta de mi cuarto entre abierta y me puse frente al espejo esperando a que saliera del baño, me quite la ropa solo me deje la tanga y con las manos me tapaba los pechos, en eso salió y ahí estaba el parado frente a mi puerta con la toalla enrollada tapándole de la cintura hacia abajo el miraba mi espalda desnuda mis nalgas y mis piernas y a través del espejo me veía a los ojos y entonces decidí darle el si absoluto, la aprobación total de lo que había hecho la noche anterior y darle mi mensaje de que yo quería algo más.

    Me descubrí los pechos y él podía verlos a través del espejo vi la excitación en su cara, un rostro depravado y loco, sonreí de la manera más seductora y sumisa que pude quería que supiera que yo estaba dispuesta a aceptar lo que él quisiera hacer conmigo en ese momento estaba dispuesta a todo y él no podía quedarse atrás, también me dio el si, decreto su complicidad al acto, dejo caer la toalla que lo cubría al piso y ahí estaba más grande que nunca su enorme pene apuntando hacia mi, en cuanto lo vi sentí como si un choque de electricidad atravesará mi cuerpo, era un golpe intenso que hacía que se me estremeciera todo casi al punto de desmayarme estaba súper mega excitada sentía como mi vagina chorreaba entre mis piernas, pedía a gritos o más bien exigía ese pene dentro de ella pero de pronto vino nuestro balde de agua helada, mi tía grito la cena está lista, mi tío recogió velozmente la toalla se fue a su cuarto y grito enseguida voy amor, yo me vestí rápidamente y baje al comedor.

    Esa noche no pude dormir, estaba súper mojada pensando en lo que había pasado y en lo que pudo pasar, no saque a Johny está vez porque quería seguir en ese estado de excitación toda la noche no quería que acabará, sentía casi un orgasmo sin tocarme solo de pensar en la verga de mi tío en como él también me deseaba y en como nos encargamos de dejarlo claro, ese día mis tíos no tuvieron sexo y yo sabía que era porque él se estaba guardando, se estaba conteniendo para mí.

    Continuará.

  • Madre mareada, hijo mareado

    Madre mareada, hijo mareado

    Nuevamente por esta querida página, hasta conocerla estaba ignorando que en Argentina se diera tanto el incesto como en otros países. Hoy estoy escribiendo este relato a pedido de un lector que a su vez es conocido mío.

    Me llamo Juan, en ese momento contaba con treinta años bien acomodados por el gimnasio, no era fisicoculturista pero tenía el cuerpo formado, aunque un poco excedido de peso ya que no me cuido con comida y bebida, podría decir que voy al gym pero sin fanatismo, solo lo hago para mantenerme activo ya que mi trabajo es muy sedentario combinando mis horas de ocio cuando estoy en mi hogar.

    En casa vive circunstancialmente mi madre, debido al divorcio con mi padre, le doy lugar hasta que pueda encontrar una vivienda que le quede cómoda. Lily, me tuvo de muy joven por eso no se nota mucho la diferencia, hoy cuenta cuarenta y ocho primaveras, ella es obsesiva con el gimnasio y alimentación, por lo que se conserva físicamente bien, pecho y cola duros, abdomen plano, piernas torneadas, ni hablar la tonalidad de piel, trigueña, entre oscura y clara, cuando en verano toma sol adopta un hermoso color cobrizo por los productos que usa.

    Todo comenzó, una madrugada en la que llegue pasado de copas, no borracho, pero si mareado y entonado por el alcohol.

    Estaba vestida con un camisón transparente por lo que pude ver, no llevaba sostén, cosa que había notado hace unos días atrás, sobre todo cuando pasábamos los fines de semana sin salir.

    Sus turgentes seños se veían apetecibles entre la trama de su atavío, su cola resaltaba, la tanga que llevaba puesta se perdía entre sus glúteos. Ya venía a full por haber estado morreando con una chica, que, llegado el momento de partir a un lugar más tranquilo, me cortó poniendo una excusa, ni ella entendió lo que quiso explicar.

    Todo lo visto y lo sucedido sumado a las ganas de orinar que tenía, hacia una conjunción para que mi miembro estuviera erecto.

    – Qué bonito juan ¿es forma de llegar a casa? (dijo riendo)

    – Perdón mama, sé que me pase de copas, pero no fui en el auto me maneje con un coche de alquiler.

    – No papito, (más risas y fuertes ahora) no lo digo por eso. (señalando mi entrepierna, dio media vuelta y se retiró a su cuarto aun riendo)

    – Buenas noches mami, me doy una ducha y voy a hacer lo mismo.

    Se paró bajo el marco de la puerta al mejor estilo de una artista de Hollywood mirándome de reojo.

    – ¿Hacer lo mismo?

    Me tiro un beso volador con la punta de sus dedos y se perdió en la oscuridad de su cuarto. No sé si era el alcohol, pero nunca la había visto así.

    Ya bajo la ducha que está rodeada por unos paneles para salpicaduras de vidrio opaco, comencé el proceso de enjabonado, el agua, más bien fría, para ver si se me pasaba el mareo, deteniéndome en mi erecto miembro, que no perdía su firmeza.

    No mido el tiempo transcurrido, pero si estaba consciente que esa enjabonada me llevo al comienzo de una masturbación lenta, comenzaba a disfrutar cuando siento que la puerta del baño se abre, ¿qué otra persona podía ser que mi madre?

    – Permiso ¿puedo pasar?

    – Su señoría, usted ya está dentro. (risas)

    – Prometo no mirar, mi rey.

    – Mama, como si no se pudiera ver el trasluz.

    – Bueno al fin y al cabo te lo he visto durante muchos años.

    – Si señora, pero ahora es otra cosa, él también ha crecido.

    No es que tenga gran cosa, pero creció… catorce cm de largo (lo medí) y calculo nueve de diámetro, que intuyo se veía la sombra a través del vidrio.

    – Sí, me doy cuenta señorito.

    – ¡¡¡Mamá!!!

    Como no veía por el opaco del vidrio, no sabía que estaba haciendo, más bien por el ruido, intuí que estaba orinando, escuche que el chorro estaba discontinuando el sonido, me dije ya está terminando, se iría y podría continuar mi faena, interrumpida por su entrada triunfal.

    Que gran error el mío, sin dejar de reconocer, que fue un grato error.

    – Permiso Juancito (dijo abriendo la puerta de la bañera) también necesito un poco de agua sobre mi cuerpo.

    – Pero que pasa mama no ves que estoy sin ropa.

    – Estamos en igualdad de condiciones (dijo sacándome el jabón de la mano)

    No lo podía creer, estábamos ambos en la ducha y desnudos, Lily, sin tapujos, se enjabonaba esa vagina depilada, con labios que apenas asomaban de su entrepierna, como si estuviera sola

    – No sé qué está ocurriendo ¿es producto del alcohol? Alguien me dice que está ocurriendo.

    – Juan, tranquilo hijo, no te voy a decir que esto es normal, pero quiero normalizarlo con vos, en principio vamos a ver que puede hacer mama con esto. (se agacho tomando mi miembro, como por arte de magia lo hizo desaparecer dentro de su cavidad bucal).

    Sorprendido le dije apartándome.

    – Lily… ¡Mamá! (se puso de pie y me silencio con un beso)

    Así besándonos salimos de la ducha recorriendo, de esa manera, el trayecto desde el baño a la cama, ambos mojados nos tendimos en ella.

    Ya en este punto había perdido toda noción de consciencia sobre quien sería mi pareja sexual esta noche, que intentaría hacer disfrutar al máximo.

    Tomo el control de la situación sujetándola por las muñecas para girarla sobre la cama quedando boca arriba, creo le gusto y hasta lo esperaba, dejo escapar un gran y largo suspiro acompañado de un gemido casi inaudible. No quise ser tradicional comenzando con sexo oral, por eso pensé que la primera penetración tenía que ser mucho contacto piel con piel y lo más profunda posible para que su primera impresión sea de mucho placer. Le ordene juntar las plantas de los pies llevando las rodillas hacia arriba lo más flexionadas posible hacia ambos lados, (impresionante la elongación de mi madre).

    Me ubique sobre ella, fui acercando el miembro a su vagina a la vez que acariciaba una de sus tetas pellizcando el pezón suavemente, mi intención es rozar sus suaves labios vaginales con mi tosco pene, una vez ubicado en el sitio ideal hice presión hacia adentro muy suavemente para que ingresara de a poco.

    Por fin había logrado lo que tantas veces había soñado, con embestidas ahora más fuertes, profundas y sobre todo más rápidas saciaba mi calentura en ese lugar por el que hace treinta años había salido.

    No podía ni quería sacarla de ese cálido lugar, fue como el proceso inverso, no estaba naciendo, reingresaba al lugar que me cobijo por nueve meses, esa imagen que rondaba en mi cabeza me excitaba cada vez más al punto de no tener muchas más posibilidades de retener mi semen en mis testículos, explotamos ambos en un tremendo orgasmo, descargue todo el contenido seminal en el útero de mi madre al tiempo que su cuerpo entregado al sexo temblaba cada vez que sentía el líquido caliente se atropellaba contra el fondo de su vagina, haciéndolo saber con gritos de placer, reconozco que nunca había escuchado a una mujer gritar y gemir como lo hizo mi madre.

    Estiro las piernas, quede sobre ella un corto lapso de tiempo con mi verga en su interior, al sacarla, ambos nos abrazamos, para esperar el periodo de refracción y tomar nuevamente fuerzas para seguir.

    – Mama, debo confesarte que siempre tuve el deseo de cumplir esta fantasía con vos, no te das una idea las pajas nocturnas que te he dedicado.

    – La verdad y lo digo sin tapujos ni vergüenza, también lo hice pensando en vos, en esas imágenes borrosas que observaba mientras te bañabas y dejabas abierta la puerta del baño.

    – ¿en serio hacías eso de observarme?

    – No sabes el morbo que me causa verte, por ejemplo hoy, encima de todo, yo también había bebido de más para desinhibirme y lograr llegar a tener sexo con vos. Desde la separación con tu padre mi libido estaba nula hasta que empecé a mirarte con otros ojos, diciéndome, Lily tiene que ser tu hombre.

    – Gracias mami, es hermoso hacer el amor con la persona que amo más en este mundo.

    – Así es amor mío, no te imaginas lo hermoso que es volver a tenerte dentro descargando tu simiente en ese lugar que te cobijo durante nueve meses.

    No creo en las casualidades, pero ambos pensábamos lo mismo; uniéndonos en el beso más hermoso nunca antes experimentado.

    Con sus manitas me fue ubicando de espalda sobre la cama, sentándose a horcajadas con sus rodillas a la altura de mis orejas, apoyando las dos manos en la cabecera de la cama, con mis dedos pellizcaba sus pezones mientras que con mi lengua recorría sus labios vaginales saboreando sus fluidos agridulces que se mezclaba con lo que yo había depositado, imprimí firmeza a la lengua buscando el clítoris, ella rotaba sus caderas mientras presionábamos ambos, el botoncito que ya estaba erecto contra la lengua. Tensó nuevamente su cuerpo curvándolo hacia atrás, ahogándome por momentos, llenando mi boca de su abundante eyaculación.

    No termino con las contracciones vaginales que se dio vuelta, sin sacar la concha de mi boca, se agacho dejándome la visión de un culo hermoso, lo tome como una invitación a descubrir su sabor, mientras lo hurgaba con mi lengua, Lily, comenzó muy de a poco, lenta, pausada, sobre todo con muchas caricias, al objetivo propuesto, y se alejaba, mi excitación ya estaba en el punto máximo, cuando ella se dedicó con la misma parsimonia al premio que buscaba, el glande, en donde centro la acción, literalmente lo acariciaba con su lengua. Maestra en el arte del oral, su juego lingual de a poco fue cambiando a una suave presión con sus labios, a la vez que succionaba, no dejaba solo la boca abierta para que valla de arriba hacia abajo, usando sus mano a la vez coordino los movimientos boca, succión, presión bucal, pequeña compresión con su mano, que previamente la había ensalivado a modo de lubricante.

    Ella controlaba mis emociones.

    En todo el proceso no sentí nunca sus dientes rozar mi pene, sabia como y cuan profundo debía entrar mi verga en su boca y de qué manera, pues no se le escapo nunca.

    Continuando mi tarea, alternando entre concha, ano y clítoris, lamia hacia arriba o hacia abajo, haciendo círculos, me aproximaba al ano mientras masajeaba su hermoso culo, retomando el ritmo cansino, metiendo uno o dos dedos dentro del canal vaginal, su lubricación era increíble, escuchaba con claridad los ruidos acuosos que mis dedos hacían dentro, en combinación a esa cantidad de líquido excretado, notando las contracciones vaginales en la punta del medio y el anular.

    En un momento ambos comenzamos a tensionar el cuerpo, no puedo decir quien fue primero, lo cierto es que al darme cuenta estábamos los dos entre gritos y gemidos dedicándonos un intercambio de fluidos, yo lo saboreaba por segunda vez y mi mama, probo el líquido que en su momento metió mi padre en su concha para que yo hoy este chupando y cogiendo esa misma cavidad, gracias papa.

    Lily comenzó a toser, calculo que se atraganto con el primer chorro de semen que llego a su campanilla, lejos de amedrentarse siguió su trabajo sin desperdiciar ni una sola gota.

    Agotados nos abrazamos quedándonos dormidos con un sabroso olor a sexo en toda la habitación.

    Al otro día, desperté antes que ella llevando un desayuno la cama, café con leche y unas ricas galletitas de esas que a ella le gustan.

    – Buen día mi hombre (se desperezo alzando y estirando los brazos) que bien que he dormido, hacía rato no descansaba de esa manera, gracias por la noche que me hiciste pasar.

    – Igualmente mama, lo pase de maravillas, nunca imagine que eras una artista del sexo.

    – Gracias hijo (poniéndose colorada) pero vos te encargaste de sacar la zorra en mí.

    – ¿Para tanto?

    – Creo, hijo que no existe otra cosa que active el morbo más que, como madre tener esa sensación que su hijo ingresa nuevamente por donde te di la posibilidad de venir al mundo y encima llenarme de esa leche calentita que pegaba en lo más recóndito de mi útero.

    Por un largo tiempo continuamos cogiendo como si no hubiera un mañana, cualquier lugar era bueno para hacerlo.

    Hoy hacemos vida de marido y mujer; como consiguió casa para alquilar nos mudamos allí pues la gente no sabe que somos madre e hijo, creen que es una señora casada con un hombre que tiene menos edad que ella, pusimos en venta mi departamento con aspiraciones de comprar una casa que pueda ser para siempre nuestro nido de amor.

  • La hora de la siesta

    La hora de la siesta

    Como cada día me levanto a ducharme, ponerme ese uniforme blanco y negro como si de una esclava se tratará, recojo mi cabello y pongo una poco de crema en mi rostro, luego me pongo un poco de maquillaje para disimular lo cansada que me siento en este encierro, después de los únicos minutos que puedo dedicarme, me dispongo a preparar el desayuno para la que está roncando a sólo dos habitaciones de la cocina, preparo su bañera con la temperatura exacta del agua, me siento a tomar mi desayuno y de repente suena la dichosa campanita, la que indica que ya se despertó y tengo que llevar su desayuno, me dirijo con la bandeja a su cama porque la zorra no es capaz de plantar sus pies y venir a desayunar a la cocina.

    Luego de un largo rato se mete a bañar y se prepara para ir a su oficina….

    Mientras tanto yo estoy limpiando un poco la casa, tampoco es mucho porque todo los días haciendo lo mismo, pues se mantiene muy bien, de pronto escucho que se abre la puerta principal y con una voz fuerte me dice, “me voy a la oficina”, a la cual respondo, “perfecto jefa que tenga un gran día…”.

    Me quedo sola, la casa solo para mi, me siento libre, escucho música, canto, bailo y me siento como un ave fuera de su jaula…

    No pasan ni 2 horas cuando escucho nuevamente la puerta… Es Gonzalo! Ese hombre alto, blanco de ojos castaños y labios carnosos, me llama con esa voz tan ronca y dice… “Alicia donde estas?”.

    Le respondo, “señorito Gonzalo se le ofrece algo!” Y me dice: “si, me puedes preparar un café y me lo traes a la biblioteca?”.

    Le respondo que con gusto!, mientras mi mirada se pierde en sus labios y me atonta, me dice “te pasa algo?” A lo cual le respondo, “no, enseguida vuelvo…”.

    Cuando entro con el café a la biblioteca me aseguro que todo este perfecto en mi, me acerco diciendo, permiso, aquí está su cafecito, se le ofrece algo más señor? Me mira fijamente y el silencio se apodera de la habitación, me mira con esos ojos que me desnudan lentamente, pero suena su teléfono rompiendo ese silencio, él responde y me señala con su dedo que no diga nada y que espere, solo escuché decir, de acuerdo madre me quedaré en casa revisando los documentos que me has enviado, corta la llamada y me dice, en que estábamos? A lo cual le respondo le pregunté si se le ofrecía algo más? No, me respondió que luego me buscaba, que tenía una cosa urgente que resolver, así que salí de la biblioteca y me dispuse a seguir con mis cosas…

    Pasado un rato, me encontraba en mi cuarto planchando, de pronto pude percibir que me observaba, hoy llevaba ese vestido de uniforme que marcaba perfectamente mi silueta y mi culo, decidí ignorar y sentarme en el sofá que estaba en la esquina, subo un poco mi vestido y mis pierdas grandes y suaves quedaban a su vista… Al instante toco la puerta que estaba entreabierta y me preguntó si podía pasar, yo respondí que si y pregunté que se le ofrecía al señorito, me dijo, nada, solo vengo avisarte que mi madre no vendrá a comer, le digo ok… Aún me mira y mi corazón se acelera más y más, él puede notar que me pone nerviosa y me dice, te pasa algo cuando estoy cerca de ti?

    Qué vergüenza ya lo ha notado que me trae babeando…

    -¿Por qué lo dice?

    Y él dice:

    -Es que te noto un poco inquieta siempre que estás cerca.

    Pues nada, decidí lanzarme y le dije, cualquier mujer lo haría con un hombre así…

    -Huuum, creo que eso le gustó y soltó una media risa y me dice, anda guapa que tu estás para devorarte, tocando mi mejilla.

    Simplemente nos miramos y le digo, entonces usted si se queda a comer?, y dice, si me iré por la noche… Salió de la habitación mirándome de reojo y yo mordiéndome los labios de deseo, yo creo que lo notó…

    Después de la comida le digo que me voy a acostar un rato a lo cual me dice que está bien…

    Pasó un rato y vuelve a tocar la puerta de mi habitación, yo normalmente duermo en tanga y sujetado, no me gusta dormir con ese vestido que parezco una presa, no me dio tiempo a preguntar, cuando me levanto de la cama ya lo tenía frente a mi! Le digo por Dios que vergüenza!!! Me dice vergüenza de que? Si eres hermosa, mirate, estás muy linda, me gusta lo que veo, de hecho te he visto desde que comenzaste a trabajar para madre, no estoy aquí por gusto, sabía que mi madre no vendría y que solo estarías tú, sé que te gusto, lo noto cuando me miras, me deseas como yo a ti, así que aquí estamos los dos solos, en esta habitación sin que nadie nos interrumpa…

    Yo no sé qué decir, mis piernas están temblando, mi corazón está a mil por segundo, se está acercando…

    Me toca la mejilla con esa mano suave y grande, puedo sentir su respiración muy seca de mi boca, dios…

    No puedo creer que sea verdad, este hombre me fascina y lo tengo aquí junto a mi, y yo en ropa interior…

    Sus labios están rosando los míos… Me está besando y yo aún no he hecho nada, estoy paralizada.

  • Nuestro inicio

    Nuestro inicio

    Antes que nada me presento, soy Raúl de 51 años, 1,60 de altura y de un peso 85 kilos, mi mujer una hermosa mujer 45 años, su nombre Bella. Es delgada, buen cuerpo, ya saben la vanidad de la mujer. Ya con 20 años de casados, en nuestra intimidad siempre hubo el toque pícaro, caliente, a ella siempre le ha gustado que cuando estamos cogiendo le cambie de nombre. O que imagine yo que es otra persona.

    Eso le prende bastante, los juegos empezaron a subir de todo a tal grado que le pedí grabarnos cuando estábamos cogiendo, ella jamás se negaba. Bueno. Como les comento en una noche de pasión, le empecé a decir que me gustaría ver que otro se la cogiera, al principio me decía que estaba loco. Pero ya de tanto insistir, me dijo.

    -estas seguro? No te vas a enojar.

    -claro que no, yo te lo estoy pidiendo.

    Todo siguió normal, bueno en una ocasión que nos fuimos de vacaciones, era un hotel que está retirado de la zona hotelera, así que había bastante vegetación por lo que nos gusta salir a caminar. Ya entre la vegetación le decía.

    -Vida quiero tomarte unas fotos pero sin bikini. A ella no le incomodaba y como les digo tiene muy buen cuerpo. Así que yo me daba gusto tomándole fotos en diferentes posiciones.

    Ya en una noche de calentura, me dice:

    -Amor, te acuerdas de lo que me pedías

    Sus palabras me pusieron de lo más caliente.

    -Claro Vida, que paso, dime quien es, lo conozco

    -Bueno no ha pasado nada, lo que pasa que hay un chico que es muy atento y es que cada que voy para que me arregle el cabello pues se desvive por ofrecerme agua, refresco y pues tiene muchas atenciones, me dijo que pasaba su número celular para cuando ocupará alguna cita.

    -Pero vida tu que tal, te late o que piensas

    -No se. No me atrevo.

    -pues ya te dije yo no tengo ningún problema, eso si solo una condición tienda que contarme todo.

    Esa noche cogimos hasta el amanecer.

    Continuará…

  • Llevame lejos

    Llevame lejos

    Ese sábado temprano le tocaba trabajar a mi pareja, por lo que la llevé como siempre en el auto, le di un beso, me prendí un cigarrillo y emprendí la vuelta.  Mi casa está a unos 10 minutos de su trabajo por lo que suelo manejar despacio ese recorrido para despejarme. Siendo sábado por la mañana, el tráfico era mínimo, y había muy poca gente en la calle.

    Unas cuadras de recorrido y paro en un semáforo, pegado al costado izquierdo de la avenida. Con la ventanilla baja, veo de repente a una chica de unos 30 y tantos, vestida como si hubiera salido directo del desayuno en la cocina: una franela de Mickey y un short tipo piyama. Eventualmente, descubriría que eso es precisamente lo que paso. Se la veía angustiada, mirando para diferentes lugares, despeinada y con un gesto de necesidad. La quedo mirando con la ventanilla baja y le pregunto…

    – Hola… ¿está todo bien?

    – ¡No, para nada! – responde mientras se agarra la frente y acomoda el pelo desordenado.

    Se me queda mirando, como si hubiera encontrado la solución a algo y me dice

    – Me podés llevar lejos de acá?

    Lo pienso por unos breves segundos y no vi peligro y creí genuinamente que la iba a poder ayudar a escapar de quién sabe qué.

    – Claro, subí y contame – le digo, mientras ella rápidamente pasa por el frente del auto y se sienta a mi derecha.

    Me agradece y me dice su nombre, Virginia, le pregunto adónde necesita que la lleve y me dice que sigamos manejando. En mi cabeza pongo una ruta a un lugar a unos 10 minutos, cerca de un parque al pie de un cerro estimando que con ese tiempo ella iba a poder contarme que pasó y como la podía ayudar y quizás, calmarse un poco.

    – ¿Querés contarme que te pasó, Virginia?

    Suspira, mira por el espejo derecho del auto, como mirando para atrás en el tiempo

    – Me estaba engañando el muy hijo de puta. Siempre lo sospeché, pero quería pensar que eran solo prejuicios o que se yo. Pero si, me estaba engañando

    Ahí me empezó a quedar un poco más claro la situación.

    – ¿Y por eso te vas a ir de la casa? ¿Lo discutieron? ¿Cómo… – me interrumpe

    – Si, lo voy a hablar, pero necesito escapar un rato, necesito entender que hacer con este enojo, esta pena, esta bronca, esta frustración que tengo. Encima… – se detiene y se ríe un poco – … encima estábamos por coger, algo raro en nosotros últimamente, y ahí me di cuenta del condón usado en el bolsillo del pantalón con el que llegó anoche.

    Me dedico a seguir manejando, no hay mucho para comentar en esta situación. Ya estábamos llegando a una calle amplia adonde se puede hablar tranquilos. Estaciono y nos quedamos mirando hacia adelante por un momento.

    – Esto no puede quedar así, no debe ser la primera vez que lo hace – me dice

    – Bueno, seguramente lo vas a poder resolver hablando

    En ese momento ella se abalanza sobre mí y me da un beso de lengua. Quedé sorprendido, no por el beso, sino porque no entendía a que venía. La miro y le pregunto qué es lo que quiere.

    – Quiero vengarme y sentir lo mismo que siente él cuando se coge a esas putitas

    Me río de la situación, buscando una risa del otro lado, pero no la hay, había seriedad en la propuesta. Admito que en mi cabeza esa situación se cruzó y entre mis piernas ya estaba todo duro pensando en cómo podía ser algo así. Ella sigue contándome lo que quiere, nerviosa pero decidida. Con los ojos un poco rojos de haber llorado tanto, pero con su pecho moviéndose y alcanzando a ver sus pezones marcados en su franela de Mickey Mouse.

    – Si, voy a hablar con mi marido cuando llegue a casa, pero va a ser en las mismas condiciones: voy a llegar toda cogida

    Para ese momento mi verga está completamente dura y se podía ver bajo mi pantalón. Miré para todos lados y claro, un sábado a las 9AM no hay mucha gente caminando, por lo que decidí darle esa venganza que tanto quería.

    Comencé a besarla como ella quería, con intensidad y ganas, como recién levantados. Curiosamente esa sensación nos empezó a hacer sentir como una pareja que se conocía de toda la vida, aun siendo dos promiscuos teniendo sexo de venganza en un auto.

    Su mano izquierda agarro la mía y me la acerco a su short de piyama, adonde pude sentir el calor de una tanga delicada y completamente mojada. En ese momento sentí explotar de ganas mi verga, que ella estaba empezando a acariciar mientras me besaba y gemía. Moría de ganas de chupársela, de sentir el sabor de su calentura en todos los sentidos, pero no me dejo porque en un movimiento rápido y brutal se puso encima mío, se corrió a un costado el short y su tanga, me miro a los ojos y me dijo:

    – Llevame bien lejos

    Casi acabo al escuchar algo tan brutal, pero me deje llevar y deje que se deslice suavemente por mi verga caliente, lubricada por completo por ese torrente de calentura que brotaba de sus piernas. Soltó un gemido al enterrarse, luego empezó a moverse. Con su culo a veces tocaba la bocina y yo tenía mi pantalón en los tobillos, con mis huevos apretados por la incomodidad del asiento, pero ella era flaca y no medía más de 1.55, por lo que pudimos hacerlo funcionar acomodando el asiento.

    Se movía y me besaba dejando caer saliva, y mi cabeza volaba a mil de calentura, al sentir sus pechos en mi boca. Era un sexo salvaje sin conocernos, un polvo brutalmente deshonesto, pero demasiado tentador. No había lugar para la incomodidad física ni emocional, solo para la lujuria.

    – Se siente demasiado bien ser infiel – me decía al oído. No sabía cómo tomar eso por lo que me dedicaba a hacer sentir aún más deseada y la agarraba de la cintura para moverla más rápido. En ese momento siento como sus piernas tiemblan y con un gritito delicioso siento que tiene un orgasmo que la deja temblando, pero no paraba de moverse y eso me calentaba aún más. Veía gente a lo lejos, pero lo único que me importaba era cogerme a esta diosa que se dejó llevar por tanta calentura. En ese momento siento otra vez como se empapa en otro orgasmo y luego en otro. Pocas cosas me vuelan más la cabeza que las minas que no son solo multiorgásmicas, sino que tienen uno tras otro.

    El movimiento era brutal y sentía como mis huevos explotaban de ganas de llenarla y le digo entre besos, mirándola a la cara.

    – ¿Querés volver bien cogida o querés además volver llena de leche?

    Creo que tuvo otro micro orgasmo y me dijo:

    – Si, quiero que cuando me vuelva a coger y me la chupe sienta la leche de un desconocido adentro mío y en mi ropa interior

    Al decir algo tan salvaje no me pude contener y acabé a mares adentro de ella. Nos quedamos abrazados un rato mirándonos y riendo, cómplices.

    Luego de esto emprendimos rumbo a su casa a lo que imagino iba a ser una conversación ya no tan difícil con su marido o exmarido. Al bajarse del auto sonriendo y superada, en la misma esquina adonde la encontré momentos atrás triste y perdida, le digo mi nombre, a lo que ella se da vuelta, me sonríe y se va como llegó… una desconocida.