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  • La visita inesperada

    La visita inesperada

    Tu esposo había ido a visitar a sus padres y se había llevado consigo a tu hijo. Te habías quedado en el país pues aún te faltaba presentar un examen para concluir el ciclo escolar y los alcanzarías una semana después. Ese viernes terminé mi trabajo temprano y me fui a casa a descansar del duro ajetreo que había tenido desde el lunes. Después de comer, me senté a leer y disfrutar de la paz que me ofrecía la cadencia sedante de la lluvia que empezó a caer. Al poco tiempo, cuando más nutrida era la caída del agua, escuché los fuertes toquidos que diste en la puerta. Al ver hacia fuera, miré tu cara, el agua escurría en ella con abundancia y me apresuré a abrir. Después de un breve saludo te dirigiste al baño, para secarte. En tanto te encontrabas ahí busqué unas ropas secas —solamente acerté a darte una playera, además del saco y el pantalón de una pijama mía—, las cuales te ofrecí apenas las tuve en mis manos. Cerraste la puerta y te desvestiste, y yo me puse a secar el charco de agua que habías dejado en la sala al entrar. Te secaste el cuerpo. Te pusiste las prendas que te había dado. Cuando saliste, miré que habías hecho un turbante con la toalla enrollando tu cabello en ella; te pusiste la playera bajo el saco de la pijama, pero sin abotonarlo, y del pantalón sólo un botón de la cintura pasaste por el último ojal, tratando, sin lograrlo, que no te quedara tan flojo. Al mirar tus pies desnudos me apresuré a darte unas pantuflas.

    El agua seguía cayendo y prendí las luces cuando empezó a oscurecer. Me preguntaste si podías poner café y, sin esperar mi respuesta, te fuiste a la cocina para poner un recipiente con agua en la estufa. En el momento que diste la vuelta miré que algunos vellos te salían de la bragueta de la piyama, la cual no habías abotonado, y comprendí que te habías quitado toda tu ropa, lo que comprobé más tarde, cuando entré al baño, vi que la habías colgado para que se secara, incluidos el brasier y la pantaleta, en unas ganchos que estaban en el tubo de la cortina de la ducha.

    Al calor de la charla y el café te sentiste muy confortable, pusiste el brazo sobre el respaldo del sofá y el saco se abrió más, dejando ver cómo tus pezones se marcaban en la tela blanca de la playera. Cruzaste una pierna sobre la rodilla y se abrió también la parte delantera de la piyama, mostrando con generosidad tu pubis.

    Según tu explicación, querías aprovechar ese fin de semana para estudiar, pero no querías marcharte de vacaciones sin agradecerme que te hubiera impulsado a seguir estudiando e informarme sobre las calificaciones altas que habías obtenido en todas las materias que hasta ese momento ya tenías concluidas. Aunque sonaba plausible lo que decías, no me explicaba por qué habías escogido esa hora para tu visita, viviendo tan lejos y sin hablarme antes por teléfono.

    No me extrañaba tu falta de preocupación por la indumentaria provisional, ni tampoco que te comportaras con la misma libertad de movimientos como lo hubieras hecho con tu ropa normal. Incluso un par de veces te había visto con un negligé transparente. La que mejor recordaba era la que estando en tu casa ya habíamos terminado tres botellas de vino blanco, tú y Rubén, tu esposo, estaban muy excitados, él te acariciaba bajo la mesa y se besaban con furor. “No”, escuché que dijiste, seguramente porque metió su dedo en tu vagina, y levantaste tu mano para pegarle con la pantaleta, la cual no sabía que hacía unos minutos te habías quitado, imagino que para complacerlo cuando te pidió susurrándolo a tu oído junto al beso que te dejó en la oreja, al no poder hacerlo después de muchos intentos. “Ah que magnífico es el amor de los jóvenes”, dije en aquella ocasión levantando mi copa. “Salud, porque ya me voy, sigan felices” concluí al levantarme. Pude ver tu triángulo cuando ustedes también se levantaron para despedirme, pero en el pasillo los empujé para que se fueran a su recámara. “Conozco el camino” dije y él te cargó rumbo al lecho.

    Esta vez, lo que me molestaba era el choque que sentía entre nuestra confianza y mis impulsos sexuales al ver tu belleza acentuada en esas ropas. Te quitaste la toalla, sacaste un cepillo de tu bolsa y comenzaste a pasarlo por tu lacio cabello negro.

    —No sé para qué me lo seco, si al rato vuelve a llover. ¡Cómo quisiera no tener que salir otra vez a mojarme!

    —No hay problema, yo te llevo a tu casa a la hora que necesites. Te doy una camisa, un suéter, pantalones, calcetines, lo que sea necesario, para que te lleves puestos —dije sin tratar de indagar si tenía doble intención lo que habías expresado. Varias veces te habías quedado en mi casa, pero siempre con tu esposo, así que no quise ofrecerte alojamiento esta vez si él estaba lejos.

    —No. No sé cuándo te los podría devolver. Al rato trato de secar mi ropa con la plancha —te apresuraste a contestar—. Además, no quiero que por mi causa tengas que ir tan lejos, salir de aquí, tan calientito que está… —concluiste quitándote las pantuflas para subir los pies al sofá. Algunos de tus vellos quedaron fuera del pantalón, marcando una línea negra sobre la ropa.

    —No será molestia, al contrario, será un placer servirte —dije sin más intención, pero tus ojos azules me miraron con ternura y tu sonrisa dejó ver que el placer podría tener mejores formas de concretarse.

    Después de ese diálogo repleto de negaciones y negativas, comprendí lo que sí esperabas de mí, pues te volviste a poner de pie, me tomaste de las manos y con gran regocijo me pediste que me parara.

    ¡Levántate, quiero abrazarte, me da mucha alegría verte! —expresaste y sin necesidad de más preámbulo me abrazaste.

    Me diste sonoros besos en sendas mejillas antes de que tu boca asaltara a la mía, penetrando tu lengua para probar mi sabor. Mis manos reaccionaron de inmediato y acariciaron tus curvas bajo la ropa. Sin dejar de sonreír, dejaste que mis caricias siguieran. Tus besos continuaron mientras que con las manos desabotonabas mi camisa y pantalón. Desnudos, después de que satisfice tu deseo, cenamos. Llevamos nuestro café a la cama, donde platicamos sin meternos en las cobijas. Fumábamos con el cenicero al centro y nuestros cuerpos acomodados de manera encontrada, quedando el sexo de uno frente a la cara del otro. Tu plática me sugería que tu esposo sabía que me verías, pero no creo que así como estábamos, aunque no lo podría asegurar… Ambos siempre me parecieron muy liberales, incluso más de lo que la diferencia de edades, mía con respecto a las de ustedes, pudiera explicar.

    Siempre me agradó la camaradería que tenían en su matrimonio y disfruté las largas pláticas que de vez en cuando teníamos; en ellas se hablaba de todo, sin pudor, e invariablemente concluían en la madrugada, después de que alguno de ustedes dos se iba a dormir o cuando aparecían los primeros rayos del sol. También me agradaba tu rostro y los gestos que expresaba. Ciertamente la juventud que tenías hacía que fuera muy agradable verte, y se complementaba con tu gran cultura, la cual hacía que tu plática fuera amena y ni por asomo correspondiera con lo charla sosa del común de tus contemporáneos. Era claro que esa madurez les hiciera más propensos a tener amistad con personas de edad similar a la mía, aunque en mi caso yo supongo que también estaba presente el apoyo material e intelectual que obtenían cada vez que lo requerían, tanto para sus estudios como para salir del paso económicamente mientras llegaba la beca de tu esposo cuando se retrasaba. Por ello, al descubrir tu gran potencial te ayudé a conseguir una beca para que tú, aunque también fueras extranjera, continuaras estudiando sin necesidad de pagar lo que la universidad cobraba a quienes no fueran mexicanos.

    —Eres bella —dije antes de dar un beso en tu pubis.

    —Tú también me has agradado siempre. Conforme te fui conociendo más, me parecías más atractivo y varias veces soñé dormida y despierta con estar alguna vez así contigo. No sé si por estar lejos de nuestro país y de nuestra familia nos ha hecho más maduros, más solidarios y más libres; libres en muchos sentidos, incluido el aspecto sexual. Rubén y yo estamos muy agradecidos contigo por lo que nos has apoyado, ¡fue una gran suerte conocerte! ¿Te acuerdas cuando llegamos la primera vez contigo? Entonces, sin más que decirte que estábamos en apuros y que un amigo nuestro nos dijo que te buscáramos cuando necesitáramos ayuda, nos la diste sin preguntar más.

    —Sí, pero esto se lo deberán siempre a Julián, a él nunca podría haberle negado nada. Me llena de coraje que haya muerto. Era muy brillante y honesto. Sé lo que para él pudo significar el cariño que les tenía al darles mi nombre y dónde encontrarme cuando requirieran algo —señalé, embargado de tristeza al recordar a aquel amigo, y la impunidad con la que lo habían asesinado los militares de su patria.

    Nos quedamos en silencio. Tu mirada fue hacia el techo y rodaron algunas lágrimas por tu rostro.

    —¿Por qué? —gritaste antes de soltar el llanto franco.

    Acudió a mi memoria el recuerdo de la vez en que les informé lo que me comunicó en una carta su esposa: Julián había sido secuestrado, torturado y asesinado. Ella, embarazada, había cruzado la frontera y desde donde ya estaba segura, me envió una carta. Después arreglamos su estancia legal, la nacionalidad para su hijo, ustedes y yo le buscamos trabajo. No pude evitar las lágrimas, retiré el cenicero y me acomodé para abrazarte mientras se te pasaba el lamento.

    —¡Gracias! —me dijiste con una gran sonrisa y los ojos irritados por el llanto. Me besaste las manos y volviste a decirme gracias antes de que te levantaras para ir al baño.

    La rapidez de tu caminar al retirarte, lo albo de tu piel y la manera en que parecía flotar tu cabellera me extasiaron. Llevé a la cocina las tazas y el cenicero. Regresé con dos vasos de agua y puse uno en cada buró. Antes de colocar el último, ya estabas de regreso. Levantaste la cobija y me pediste que me acostara. Lo hice y después tú te extendiste sobre mí.

    —Ahora tápame —ordenaste después de haberlo intentado infructuosamente.

    Cuando cumplí tu petición me miraste a los ojos antes de besarme el pecho y volviste a decir “Gracias”, dejándome una duda: ¿Gracias por qué?, así que te lo pregunté mientras que metía mis manos entre el cabello negro que formaba una cortina a los lados de tu rostro.

    —Por-to-do. Por lo que nos has ayudado a Rubén y a mí: libros, dinero, cobijo y demás cosas materiales cada vez que lo hemos necesitado; por tu amistad desinteresada; por las horas que nos has dedicado para que entendamos los textos difíciles, más los técnicos en la maestría que lleva Rubén; por tu plática tan instructiva, y yo por esta noche —aclaraste, y me besaste con tal destreza que mi pene creció de golpe.

    Abriste las piernas, resbalaste un poco el cuerpo y, debido a la gran humedad de tu vagina, quedaste con todo el miembro adentro. Sin dejar de acariciar mi lengua con la tuya, te moviste de un lado a otro. Te erguiste sentándote en mi pene, apagaste la luz y cabalgaste expresando tu lujuria con palabras tiernas hacia mí y soeces hacia cada parte de mi cuerpo. Diste un grito agudo y caíste sobre mi pecho jadeando y empapada de sudor. Cuando tu respiración se normalizó distribuiste muchos besos sobre mi cara. Volviste a sentarte sobre mí, que seguía con el pene erecto, prendiste la lámpara y cuando me miraste, aún encandilada por la brillantez no pude evitar preguntarte la razón por la que habías apagado la lámpara si la volverías a prender.

    —Me dio vergüenza que me miraras así, lujuriosa. Sentí tu pene en lo profundo y supe que no me podría contener en lo que te dijera. Quiero decirte algo más, pero después de saber que yo también puedo hacerte sentir bien.

    —¡Claro que me haces sentir bien! —precisé pasando mi mano por tu pecho haciendo que escurriera el sudor.

    —No lo creo, ni en la sala, ni en la cama, eyaculaste. Me da la impresión que todo lo has hecho por compromiso, o quizá por cariño, pero quiero sentir tu lujuria, quiero sentirme mujer, sentirme mujer deseada y, tratándose de ti, usada…

    Me quedé confuso, ¿tendrías problemas con Rubén? De ser así, ¿esto sería una venganza? En realidad no pensaba eyacular dentro de ti, aunque tres años atrás me dijeron que los anticonceptivos les fallaron y por eso te habías embarazado, no estaba seguro qué método llevaban, si es que ahora llevaban. ¿Y si es venganza y quieres que sea completa? En esos pensamientos estaba y aunque mi mano continuaba tratando de enjugarte el pecho, el pene se me puso flácido.

    —¿Qué pasa? ¿No te gusto como mujer? preguntaste al sentir fuera mi verga.

    —Eres muy linda. No me he venido porque antes quiero dejarte exhausta. ¿No temes un embarazo?, pregunté a bocajarro.

    —No creo que otra vez fallen las píldoras, pero, por si las dudas, también uso un DIU —aclaraste antes de bajar tu rostro hacia mi vientre.

    Sentí tu boca en mi glande, después siguieron el tronco y el escroto… En tus manos volvió a endurecérseme el miembro y te acosté boca arriba. Puse tus piernas sobre mis hombros y te penetré. Me moví con rapidez. Cerraste los ojos, apretaste la boca, después la abriste para gritar “así, así, sigue”, varias veces hasta que diste un grito agudo y abriste las piernas para bajarlas. Aproveché que las corvas de tus rodillas quedaron entre mis brazos para acomodarme y lamer tu sexo sin parar haciendo que tuvieras un par de orgasmos más y te penetré otra vez para llegar juntos a la extenuación. Te besé la frente antes de rodar a tu lado. Tu mano acarició mi cara y no dejabas de sollozar y decir “gracias”.

    —Eres mejor que como te había soñado —expresaste cuando ya estaba yo medio dormido y tú respirabas normalmente.

    —No sé qué habías esperado, pero debes saber que tu belleza y tus caricias vuelven macho a cualquier hombre.

    —Te creo, aunque sólo he tenido posibilidad de ver esa respuesta de los dos únicos hombres a los que amo —afirmaste tomando mi mano y callaste de golpe cuando te escuchaste decirlo. Al cabo de unos segundos continuaste:— Sí, es verdad, a los dos los amo —dijiste mirando hacia el techo, como hablando para ti misma y volviste a quedar en silencio.

    Al poco rato te hincaste para acariciar mi pecho y mi rostro, y comenzaste a decirme unos versos.

    Al estarlos oyendo, de tu mirada se desbordó el azul que nos vistió y coloreó la noche. Tu voz, tus palabras y las caricias que recibía en todo el cuerpo, hicieron que me enamorara. Simultáneo al concluir el último verso subiste tu cuerpo al mío y me besaste.

    —¿De quién son los versos?, están bellos —pregunté.

    —Míos y los hice pensando en ti, ¿acaso sólo tú puedes decir cosas sentidas?

    —Gracias, espero que también los pongas por escrito.

    —Están por escrito en una breve carta que te traía, pero se mojó —te levantaste para ir al baño y al regresar traías una hoja cubierta en papel desechable— Quedó borroneada en azul y… ahora son dos —dijiste al quitarle el papel que la cubría, en el cual quedó una réplica húmeda.

    —Así la quiero, para que me recuerde esta tarde de lluvia y el azul con el que me inundó tu mirada —dije tomándola y extendí mis brazos para darte cobijo entre ellos.

    Nuestros labios volvieron a encontrarse. Después te cambiaste de posición para llenar tu boca con mi falo y ofrecerme el flujo de tu vagina. Al poco rato quedamos dormidos.

    Los pájaros y el tránsito matutino nos despertaron. Me besaste y pediste que te cubriera. Lo hice después de besar todo tu cuerpo y morderte suavemente las nalgas. Así, boca abajo, abrí tus piernas, metí mis manos bajo tu cuerpo, con una me posesioné de tus tetas y con la otra acaricié tu clítoris. Me moví sin detenerme escuchando tu voz diciéndome “así, cógeme así, más rápido”.

    —¡Qué lindo me haces venir! —fue lo último que gritaste. Te correspondí con un alarido cuando me desbordé en tu interior y, en la calma inmediata, de tus labios salió un dulce “te amo”.

    Dormimos un poco más, con las caras enfrentadas y compartiendo nuestros alientos. Al despertar, nos bañamos. En la ducha volví a penetrarte y sonreías al decirme que te agradaba ver que tu cuerpo me provocara deseo.

    Después de secarnos mutuamente, comencé a tender la cama en tanto que tú, también desnuda, planchabas tu ropa. Desayunamos y platicamos más antes de vestirnos. Ya era mediodía cuando salimos rumbo a tu casa. Aún tenías que estudiar.

    **************

    NOTA: Me inicié escribiendo relatos eróticos hace varios años, cuando estudiaba en la Universidad y cayó en mis manos un juego de fotocopias de un libro con relatos de este tipo. Estaba separado por capítulos, al parecer dedicados a las diferentes mujeres con quienes convivió el autor (no tuve fotocopias de la portada o página legal donde pudiese conocer más datos). En tributo a este recuerdo, he publicado dos de esos relatos (“Serendipia” e “¿Infidelidad?”). El relato que publico hoy, ocupa el último lugar del citado libro.

  • Otra hazaña sexual de mi mujer en el Caribe (parte 7)

    Otra hazaña sexual de mi mujer en el Caribe (parte 7)

    En la pista de baile mi mujer les chupaba la pija ansiosamente a Kevin y Andy y con la mano que le quedaba libre tiraba de sus bermudas para abajo hasta lograr que se las quitaran. Ellos maniobraron y tiraron de su solero ceñido hasta que se lo sacaron por la cabeza, quedando Luli de rodillas con sus pechos al aire, los pezones duros y erguidos, fuera de todo control, vistiendo solamente su tanga hilo dental, entre los aullidos y gritos del corro de mujeres y hombres.

    Coqui acariciaba con afán el culo de Adriano y yo le bajé el cierre de su bermuda, para sacar su poronga erecta y me volví hacia atrás para hacer lo propio con Coqui. Estaba a mil e imité a mi mujer, arrodillándome para mamar la pija blanca y la morena, de forma alternada, lamiendo los glandes para chupar el líquido seminal que emanaban mis potros salvajes y les apretaba los glúteos, empujándolos para que me las metieran más adentro.

    Me metí las porongas húmedas en la boca, tragando todo lo que podía y los miraba a los ojos, mientras lamía sus troncos venosos y los huevos depilados. Pasaba del tronco al glande de uno y del glande al tronco del otro y ellos empezaron a acariciarse con frenesí, cuando hubo otro alarido de la barra que rodeaba el centro de la pista de baile. Noté que nadie me prestaba atención, así que me levanté para ver qué pasaba.

    Mi mujer había acostado boca arriba a Andy y le estaba devorando la pija entera y los huevos, como perra en celo, mientras Kevin le penetraba su concha empapada tomándola de la cintura y embistiéndola con ansia. Estuvieron así varios minutos, mientras yo no soltaba los miembros húmedos de mis socios sexuales y los pajeaba con sumo placer. Adriano se puso tenso, así que me detuve, le apreté bien fuerte la base de su tronco durísimo y le susurré al oído:

    -Guarda tu leche para mi mujer.

    -¿Cómo? Ahora vas a ver, le advertí, y giré para morrearme con Coqui.

    Adoraba esos labios carnosos y esa lengua ávida y jugosa, no podía parar de besarlo y acariciar su tallado cuerpo de ébano. Tal como lo predije, mi mujer giró la cabeza para decirle algo a Kevin, que a desgano detuvo sus acometidas y la ayudó a levantarse para que ella se pusiera a horcajadas de Andy y lentamente se sentara sobre la pija dura del camarero que estaba a punto de estallar. Se quedó quieta con la poronga metida hasta el fondo en su concha encharcada, mientras Kevin se puso frente a ella, parado con las piernas abiertas a los lados del cuerpo del chico de Canadá.

    Obviamente, le puso la pija en la boca a Luli, que se la empezó a mamar como si no hubiera un mañana, mientras se meneaba frenéticamente sobre el pingo encabritado de Andy que en un par de minutos eyaculó resoplando, gimiendo y llenando su cueva con chorros de esperma, motivando un multi orgasmo a los gritos de mi mujer, que la obligaron a dejar de mamar la pija de Kevin, incansable y aguantador como siempre.

    Éste tuvo la delicadeza de ayudarla a levantarse de encima del camarero exhausto pese a sus piernas chorreantes de semen y temblorosas, le bajó del todo la tanga, se la quitó y le dio un morreo espectacular y sosteniéndola de las nalgas la alzó para empalarla a horcajadas, mientras ella abrazaba su cuello y cruzaba sus piernas alrededor de la cintura.

    Empezaron las embestidas de él y los meneos de ella, loca de placer, repitiendo prácticamente la escena de la tarde en el asiento trasero de la guagua. En ese momento le dije a Adriano que fuera por su trofeo y que le diera una mano a Kevin, aunque éste no daba señales de necesitar ayuda. Como pudimos, le hicimos meter su miembro dentro de la bermuda y lo empujamos a la pista entre los aplausos del corro.

    Adriano parecía desorientado hasta que Kevin le hizo señas para que se acercase por detrás de mi mujer, a la que le dijo algo al oído (“Viene otro potro para que te montes”, me contó ella al otro día, en un momento de relax). Cuando Adriano se arrimó, Luli giró la cabeza y con una mano le acercó la cabeza para besarlo con mucha pasión, sin dejar de menearse a horcajadas sobre la poronga de Kevin.

    Fue un largo beso que le provocó más orgasmos que le estremecieron todo el cuerpo. Kevin la depositó con suavidad en el suelo, desnudó al canadiense mientras le sobaba la pija húmeda y caliente por el espectáculo y mi mamada, y lo hizo arrodillarse al lado de la cara de mi mujer para que se la chupara. Como Luli parecía no reaccionar, Kevin empezó a chuparle los pezones y a meterle los dedos en la concha sensible. Volvió en sí mi mujer y se halló frente al miembro palpitante del otro canadiense, que tomó entre sus manos para besarlo, lamerlo y chuparlo hasta el fondo, lo que hizo que Adriano alzara su cara al techo y pusiera sus ojos en blanco.

    -Le va acabar en la boca, le dije al oído a Coqui mientras nos pajeábamos mutuamente.

    -Kevin no lo va a dejar, me dijo manoseándome descaradamente el culo, que yo meneaba a gusto, siguiendo el compás de sus caricias.

    Efectivamente, el animador caribeño dejó de besarla y chuponearla para colocarse a un lado de Adriano y obligarlo a que se comiera su pija, erecta y dura como si no hubiera cogido hacía meses. El canadiense quedó asombrado porque era mamado y debía mamar, bajando un poco su excitación y ruborizándose como un tomate. Kevin, el maestro de ceremonias desnudo, le susurró al oído que se montara a la yegua alzada, sin dejar de darle varias acometidas a su boca inexperta.

    Gateando, Adriano tomó a mi mujer de las caderas y se la metió de una, haciéndola estremecer, tan fuera de sí estaba. Contuvo apenas el pene joven y duro que la penetraba y se la cogía. Le cruzó las piernas por encima de su cintura para apretarlo más adentro, lo tomó de la cabeza y lo besó con pasión desenfrenada. Ya estaba de nuevo en lo suyo pidiendo más y más pija.

    -Dámela toda le decía, y lo besaba con furor, dame más, no pares y presionaba con sus piernas más adentro.

    Adriano no duró más que un par de minutos hasta que se irguió tenso al máximo, aceleró sus embestidas y eyaculó varios chorros espasmódicos en la cueva ansiosa e insaciable de mi mujer, recostándose sobre sus pechos. Luli no quería que se saliera de su interior. El camarero aún la tenía parada, así que reanudó la cogida hasta que mi mujer se corrió por enésima vez, gritando, gimiendo y resoplando como una yegua colmada. Volvió a besar con ansia la boca fresca y la lengua del joven canadiense, apartándolo cada vez y volviéndolo a besar.

    En el ínterin, Kevin empezó a lamer y lubricar el ano de Adriano, haciéndolo estremecer otra vez, preparando lo suyo. Le metió un dedo, luego otro y por fin un tercero para tenerlo a punto, se arrodilló detrás suyo y le apoyó el glande sobre el ano rosadito y húmedo. Muy lentamente lo fue penetrando tomándolo de la cintura y trayéndolo hacia sí, mientras mi mujer tenía el miembro del camarero en su interior. Entre tiras y aflojes y algunas muestras de molestia de parte de Adriano, Kevin llegó a penetrarlo del todo y se quedó quieto para que se acomodara el ano del camarero.

    Luli no paraba de besar y chuponear a Adriano hasta que notó que se le ponía dura otra vez. Kevin empezó a moverse lentamente casi saliéndose para entrar de nuevo varias veces, Adriano le tomó el gusto y acompañó su ritmo. Estaba siendo enculado, pero él se estaba cogiendo a la reina más puta del baile.

    Yo había vuelto a lo mío, pero integrando al aparentemente exhausto Andy a mi trío. Lo sobábamos con Coqui, uno por detrás y el otro por delante, besándonos y acariciándonos con todo lo que teníamos. No dábamos más de la calentura y ya no me bastaba con pajearlos y mamárselas, cosa que hacía con gusto mientras se besaban y acariciaban. Quería que me cogieran y cogerlos a los dos.

    Me volvían loco de placer, perdí el control y los arrastré tomando de la pija a cada uno a nuestro rincón de los sillones, ya a oscuras. No me importaba más nada. Los senté uno al lado del otro y les chupé la pija casi hasta hacerlos acabar, pero pude contenerme a tiempo para ir a buscar unos mojitos. Me tomé uno de un trago y llevé otros tres a la mesa. Andy y Coqui estaban besándose y pajeándose mutuamente. Les di los mojitos para refrescarlos y se los bebieron de una.

    Yo no sabía sobre qué pija sentarme hasta que me decidí por Coqui, a quien le conocía sus dotes amatorias. Además, Andy ya había acabado dentro de mi mujer y el moreno estaba invicto esa noche. Saqué un par de sobrecitos de lubricante del bolsillo para dárselo a Coqui, mientras apartaba a Andy hacia un rincón de los sillones para chupársela con desesperación, me arrodillé en cuatro sobre un sillón y le ofrecí mi culo hambriento al caribeño, que me quitó la bermuda y empezó lubricarme el ano, primero con dos dedos para masajear mi perineo que pedía más. Metió el tercer dedo y cuando notó como contraía y dilataba mi esfínter sin dejar de chupar a fondo la pija del canadiense, me apoyó su glande duro y palpitante en la entrada.

    Apenas hizo presión y entró la cabeza, mientras me dilataba. Cuando contraía y soltaba era la señal para que me metiese otro par de centímetros de su pija hasta que la tuve toda adentro. Me tragué el tronco del gimiente Andy y bajé a lamer sus huevos con avidez, bufando y resoplando de gusto. Empecé a menearme para que Coqui me cogiera, lo que hizo con dedicación y empeño.

    Más me embestía, más pija del canadiense me comía. Varios minutos estuvimos en ese trabajo hasta que Coqui tensó su cuerpo, suspiró fuerte y yo empujé mi culo bien para atrás para no perderme una gota de su leche, logrando que derramara en mi interior varios chorros de esperma.

    Estaba enloqueciendo de placer con la pija morena y aún parada dentro de mi culo, que motivaba más embestidas de mi parte hacia atrás y mamadas con furor al miembro húmedo de Andy, hasta que Coqui comenzó aflojarse y retirarse de mi interior. Tenía al camarero a punto de caramelo, así que me relajé, de a poco dejé de chuparle la pija, me levanté para sacarme del todo la bermuda, me puse de espaldas a él y apoyándome en sus piernas, me fui sentando sobre su pija chorreante de pre seminal, que entró en mi culo como un cuchillo caliente corta la mantequilla.

    Empecé a menearme enloquecido con esa pija joven y palpitante dentro de mi ano, deteniéndome cada tanto para que durara, mientras Andy alzaba sus caderas para empalarme más a fondo. Se acercó Cuqui, ya con las bermudas puestas, me dio un tremendo morreo que me llevó a las nubes y se agachó a chuparme la pija invicta hasta ese momento.

    Aceleré mis meneos, Andy alzó más sus caderas, sentí como llegaba a mi punto G varias veces, disfrutaba de la mamada a fondo de Coqui y tras cinco minutos de placer descomunal sentí como Andy se corría de nuevo, pero esta vez en mi culo y yo eyaculé toda mi leche en la boca de Coqui, que no desperdició ni una gota, se la tragó y lamió hasta la última.

    Nos relajamos un par de minutos, exhaustos y transpirados, cuando escuchamos vítores, alaridos y aplausos que llegaban del corro. Mi insaciable mujer habría logrado alguna otra hazaña, seguramente.

  • Cogida en trío por primera vez

    Cogida en trío por primera vez

    Era un fin de semana como cualquier otro, ya estaba resuelta a qué disfrutaría un rico fin de semana desde el viernes por la tarde al domingo a medio día. Ya había hablado por teléfono con Benjamín un ex compañero de escuela con quién ya me había ido a la cama un par de ocasiones, esa tarde del viernes habíamos quedado de vernos en un Sanborns que está cerca de la estación del metro viaducto para ir a comer y después irnos al hotel, cómo ya tenía tiempo que no tenía novio y/o amigo con derechos pues decidí ir con Benjamín a pasar un rico fin de semana y no solo por coger y ya, más bien porque tiene una rica y gran verga.

    Esa tarde quedamos de vernos a las 16 h y pues como es mi costumbre llegué antes de esa hora al lugar propuesto, pedí una mesa y un café para esperar a mi amigo, llegó la hora indicada y de Benjamin ni sus luces, decidí pedir mi comida y después irme a mi casa sin disfrutar nada de lo que había pensado para esos momentos, fue en ese momento que se acercaron a mí un par de hombres y uno de ellos me dijo te podemos hacer compañía levante mi cabeza y mire a los dos desconocidos, yo con un poco de asombro les dije, los conozco ellos rieron y me dijeron no, pero nos presentamos somos Eliseo y yo soy Emmanuel a tus ordenes, me dijo el que se llama

    -Emmanuel por lo visto a ti también ¿te dejaron plantada?… ¡verdad!, Pues ¡si! Fue lo que le contesté, Eliseo me dijo… ¿si gustas nosotros te invitamos a comer? Ya que a eso venimos, lo pensé por unos momentos y antes de responder dijeron los dos al mismo tiempo, es un ¡si! ¿verdad?

    Ya no supe que responder y se acomodaron en la mesa, pidieron la carta y pues ya no hice nada más que en cogerme de hombros y decirles mi nombre es Irasema y si compartiremos la comida charlemos de algo no creen, Emmanuel dijo escoge el tema y veremos cómo lo vamos desarrollando, Eliseo dijo y si primero nos presentamos y decidimos a quien veníamos a esperar y que haríamos, en ese momento dijo Emmanuel me gusta la idea que dice usted señorita, respondí no está mal, pero quién comienza, dijo Eliseo yo, pues mi nombre como lo dije a un principio es Eliseo, y venía a esperar a una amiga que me dejó plantado y no se el porque, después de comer veríamos que más hacer y pues como no se dio veremos qué sale de esto.

    Emmanuel dijo un disparejo para ver quién de los dos comienza o ¿quieres que yo comience?, Le dije está bien yo continuó, pues como mencioné yo me llamo Irasema tengo 34 años soltera y esperaba a un amigo de la escuela para comer aquí y después iríamos a estar solos en algún lugar privado, se voltearon a ver y dijeron no es verdad, yo sonreí y les dije me lo crean o no eso estaba esperando, y pues a hora solo comeré y me iré a mi casa ya que mi cita no llego y me dejó plantada en eso Emmanuel dijo entonces irían a un hotel, sentí que me puse colorada y asentí con la cabeza en forma afirmativa, ambos sonrieron y dijeron es a lo que exactamente veníamos a encontrar a una amiga de nombre Edith para irnos a la cama los tres, dijo Eliseo y no es dormir lo que haríamos verdad y ambos se comenzaron a reír, con una risa de complicidad, yo sonreí y les dije pues yo también no iría a dormir pero a hora parece que si dormiré.

    Eliseo dijo, supongo que irían a cogerse cariño tu y tu amigo, así es, entonces ustedes formarían un trio y ¡no de los que se canta verdad! Y se rieron nuevamente los dos, llegó la mesera y pedimos nuestra comida y seguimos con la plática, dijo Emmanuel entonces si te dijéramos que nos fuéramos al hotel después de comer, estarías de acuerdo, le dije pues déjame decirte que no solo es de decir te cogemos y yo acepte, es saber si son confiables o no que no me mataran… Ellos rieron y me dijeron pues no te haremos nada que tú no quieras, es solo cuestión que tú aceptes coger con nosotros y seas una buena puta y te dejes coger por los dos tu decides…

    Yo me quedé pensando por esa propuesta tan deliciosa, no sería cogida por una verga, me estarían cogiendo dos machos y me tendrían sometida a sus bajos instintos aparte me darían mucha leche, sonreí pícaramente y les dije acepto vamos a dónde ustedes quieran, pidieron la cuenta y ya una vez pagada está, salimos en dirección de un carro que estaba a un costado del restaurant, me subí a la parte trasera y subió conmigo Eliseo, Emmanuel conducirá hasta el hotel que nos recibiera a los tres, al subir al carro se abrió un poco más mi falda y Eliseo me dijo quiero ese par de piernas como aretes, yo sonreí un poco nerviosa al ya estar adentro me dijo Eliseo mira como me pusiste solo de ver tus piernas y ese liguero,

    Yo voltee y pude ver su entrepierna, vi como se levantó bastante el pantalón y me dijo Emmanuel a qué no eres capaz de sacar la verga de Eliseo y darle una rica mamada, lo mire muy seria y haciendo que Eliseo recargara bien su espalda, me puse a desajustar el cinturón, desabroche el pantalón y baje el cierre, pude ver qué debajo de la trusa había algo bastante, pero bastante grande, al bajarla pude ver y tocar una verga bastante gorda, la toque con ambas manos.

    Mis dedos no podían rodear el tronco de la verga de Eliseo, tan sólo de pensar como se sentiría ¡tenerla dentro de mi! Me hizo mojarme; cuando la tuve entre mis manos comencé a subir y a bajar la piel que la cubre, hasta que me agache poniendo mis labios alrededor de esa suculenta verga, comencé a mamar esa rica verga como desesperada, mis manos subían y bajaban masturbando la y mi lengua recorría desde sus testículos hasta la cabeza, dando pequeños chupetones, mientras Eliseo me metía mano debajo de mi falda y sus dedos comenzaban a meterse entre los labios de mi pucha.

    Emmanuel decía ya estamos por llegar y se ve que la putita está tiene urgencia de comer verga por sus tres hoyos, yo en ese momento levante la vista mientras seguía chupando la verga de Eliseo, contestando Eliseo pues está a punto, mira como están mojados mis dedos, mi tanga estaba súper húmeda por mis fluidos; pero yo seguía insistente con la verga de Eliseo, quería tenerla lo más dura para ver cuánto tiempo se mantenía así sin venirse en mi boca, estaba tan metida en mamarle la verga, que no me di cuenta cuando llegamos al hotel se detuvo Emmanuel y me dijo ya llegamos putita puedes dejar de mamar verga para estar más cómodos, sin sacar la verga de Eliseo levante la vista y pude ver qué estábamos en un estacionamiento.

    Eliseo por su parte no dejaba de jugar con mi pucha metiendo y sacando sus dedos, nos separamos me arregle la ropa y salimos del carro, caminamos a la recepción y Emmanuel pidió un cuarto, nos indicó que camináramos al elevador, así lo hicimos ya estando en la puerta del elevador llegó Emanuel me tomo por la espalda y repego su verga a mis nalgas, yo me comencé a mover y pronto está verga se puso dura, llegó el elevador y subimos los tres, una vez dentro pase mi mano por encima del pantalón de Emmanuel y note que esa verga quería salir de su prisión, la apreté un poco con una de mis manos.

    Eliseo puso un poco de música y Emmanuel me jalo y comenzamos a bailar muy pegados, sus manos se posaron en mis nalgas y me las apretaba, dice en ese momento Eliseo voy por una botella de algo y refrescos para los tres Emmanuel responde con un si, y continuábamos bailando, salió Eliseo y sus manos de Emmanuel subieron la falda de mi vestido exponiendo mis nalgas y mi tanga blanca de hilo así como mi liguero, me observa por el espejo y me dice que linda putita estás muy rica me comienza a besar el cuello sus manos atoran mi falda en mi brassier dejando expuestas mis nalgas mientras seguíamos bailando y el me besaba, no nos dimos cuenta en qué momento llegó Eliseo que ya estaba a mi espalda acariciándome las nalgas, eso hizo que me pusiera más caliente, sentí como creció la verga de Emmanuel cuando se me volvió a pegar a mi.

    Mientras Eliseo se había desnudado por completo y dejaba ver su verga en toda su magnitud si antes me había sorprendido a hora que la tenía sin ropa se veía mucho más grande, en cuanto estuve frente a esa rica verga me puse a mamarla, lo que hice primero fue pasar mi lengua desde sus testículos hasta el glande para después meterla en mi boca y jugar con ella en un mete y saca tanto de mi boca como de mis manos y pasar mi lengua desde los testículos hasta la cabeza.

    Mientras Eliseo se desnudaba y ponía su verga para que se la mamara a él también, no me puedo quejar de la verga de Emmanuel ya que estaba un poco más delgada pero bastante larga, me puse a mamar ambas vergas alternando cada una de las vergas que tenía chupaba una de la cabeza y la otra la masajeaba con mi manos para después hacer lo mismo con la que tenía en mi mano, así estuve por varios minutos, hasta que Emmanuel me dijo ya parale puta, a hora te toca a ti que te mamemos esa rica panocha, me pare y entre los dos me comenzaron a desnudar no sin antes Eliseo apoderarse de mis pechos y comenzar a mamarme ambas chichis y Emmanuel me comenzó a dar dedo en mi pucha que ya estaba en su jugo muy húmeda, en ese momento que me penetraba con los dedos estoy casi segura que metió sus cinco dedos y eso por como sentía su mano en mi pucha.

    Yo ya estaba súper caliente ya quería sentir esas dos vergas penetrarme, no sé en qué momento me quitaron la blusa y mi brassier quedando solo con mi falda, liguero, medias y mi tanga que ya estaba súper mojada y que Emmanuel ya había hecho a un lado para desearme, yo en esos momentos les dije ya denme verga quiero verga, Eliseo me respondió ¿ya quiere verga? La puta, si ¡ya quiero verga! Por favor Emmanuel me dijo que hasta que la pidiera como era debido me darían verga, entonces como quieren que se los pida, me dijo -Eliseo di que su puta quiere comer verga-

    Así lo hice, les dije ya su puta quiere verga. Fue en ese momento cuando Emmanuel me agachó y así como me tenía con mi tanga a un lado, de un sólo empujón me dejó ir su verga, de mi boca salió un haaa y comenzó un mete y saca frenético.

    Eliseo me dijo en ese momento ya la tienes adentro la verga de Emmanuel a hora mama la mia puta, me acerco su verga a mi boca y comencé a mamar esa rica verga que se me ofrecía a la vista, así parada como estaba me estaban cogiendo muy rico y tenía la otra verga en mi boca, mamándola desde los testículos hasta su cabeza, fue cuando comencé a sentir mi primer orgasmo que hizo que se me comenzarán a doblar las piernas por lo intenso de mi orgasmo y solté la verga de Eliseo que tenía en la boca.

    Emmanuel me tomo de la cintura y me dijo ¡No te vas a librar! De mi verga tan fácilmente puta, me cargo y me llevo hasta el potro de amor ya que me iba a dejar en el, le dijo Eliseo espera a que me acomode se recostó en este con su verga bien parada, ya con un poco de fuerzas me fui a montar en esa rica verga, ya estaba acoplando mi pucha a tan gorda verga, cuando escuché que le dijo Emmanuel abre las nalgas de la puta.

    Eliseo tomo mis nalgas con ambas manos y espero a que Emmanuel estuviera detrás de mi, comenzando a sentir como entraba la cabeza de su verga por mi culito me comencé a quejar un poco de mi boca salió un haaa, pero entro con gran facilidad por la lubricación que tenía de mi pucha, comenzando a bombear muy rico, me sentía en la gloria con esas dos vergas penetrándome, de mi boca sólo salían palabras como que rica verga me están dando y acompañadas de así, así cojan rico a su puta así, así que me vengo y fue cuando tuve mi segundo orgasmo caí recostada sobre el pecho de Eliseo.

    Mientras Emmanuel me sacaba la verga de mi culito, diciendo no cabe duda de que está puta tiene un rico culo, Eliseo le respondió pues ni se diga de su panocha está muy rica y jugosa, me tomo del cabello Emmanuel diciéndome a hora vamos a la cama perra puta, me levanté zafándome de la verga de Eliseo, Emmanuel se acomodó recostado sobre la cama y me dijo anda puta limpia mi verga con tu boca, me agache poniéndome en cuatro y levantando mi culito preparada para ser cogida por Eliseo, mientras mamaba la verga de Emanuel.

    Eliseo abrió mis nalgas y me metió uno de sus dedos en mi culo, diciendo que cabron eres la dejaste muy abierta del culo a la puta el solo se rió y le dijo está perra quiere sacarme la leche, en ese momento sentí como coloco la cabeza de su verga en mi culito y me dijo espero y me saques la leche puta con ese rico culote que tienes y me la fue metiendo la verga poco a poco, de mi boca salió un haaa… Así papi así cógete a tú puta, yo seguía mamando la verga de Emmanuel y Eliseo me comenzó a dar de nalgadas mientras me cogía muy rico.

    Emmanuel le dijo a Eliseo, ya viste que está puta si coge rico, si tanto que ya está a punto de sacarme la leche le respondió Eliseo; yo estaba a punto de tener mi tercer orgasmo, cuando sentí como me seguía nalgueando Eliseo, fue tanto el placer que sentí que no pude controlarme y mordí la verga de Emmanuel, en ese momento me grita Emmanuel hija de la chinga, pinche puta me vas a arrancar la verga, solté su verga y me dijo a hora por eso te voy a meter mi verga en tu panocha y me vas a sacar la leche con ella.

    Se salió de mi Eliseo y acomodándose en el potro del amor, me dijo móntate puta a hora, me fui a acomodar frente a el para montarme y me dijo así no puta, dame la espalda así lo hice me acomode dándole mi espalda y coloque su verga en mi culito me fui bajando lenta mente en el, para comenzar a cabalgarlo y me dijo Eliseo detente puta, ya tienes bien adentro mi verga verdad, así es le dije, Eliseo me dijo espera me tomo ambas piernas con sus manos dejando expuesta mi pucha, teniendo me así le dijo a Emmanuel, ya compa a hora métele tu verga a la puta, así lo hizo Emmanuel, se acomodó de frente a mi y entre los dos me dieron la mejor cogida uno por mi culito y el otro por mi pucha.

    Emmanuel le dijo a Eliseo se ve que está puta le gusta mucho coger así como estamos con ella, me empezaron a dar un mete y saca muy rico tanto así que hicieron que tuviera otro orgasmo, ya estaba casi desvanecida cuando Eliseo dijo que crees putita ya te voy a dar tu leche y derramó su leche en mi culito casi al mismo tiempo que lo hizo Emmanuel dejándome llena de leche de ambos, me deje caer encima de Emmanuel.

    Para minutos después me llevaron los dos a la cama recostándose ambos a los lados míos y yo no dejaba de escurrir leche de ellos por mi culito y mi pucha, estuvo delicioso el encuentro con esos dos hombres y no solo paro en esa cogida después de recuperarnos y dejando que nos repusiéramos me volvieron a coger pero esa es otra historia…

    Espero y les haya gustado mi relato

  • Para ti

    Para ti

    Despierto por la mañana, después de que toda la noche me cogiste de manera deliciosa, escucho la regadera y me asomo, ahí estás tú bañándote.

    Entro sin hacer ruido, la vista es magnífica, enjabonas tu cuerpo delicioso y te miro hipnotizada, tu pene cuelga entre tus piernas y me animo a entrar en la ducha, tomo tu pene entre mis manos, tienes los ojos cerrados por el jabón, te asombras al sentirme pero no mucho, sabes que soy yo, tu zorrita, la putita que sueña con tu pene hermoso.

    Bajo inmediatamente, me pongo de rodillas ante ti metiendo tu pene en mi boca que poco a poco comienza a crecer, te gusta mi boca, soy experta y hago mi trabajo. Abres tus ojos y me miras ahí de rodillas rendida degustando tu delicioso pedazo de carne, mi lengua está ocupandose del glande, jugoso y de sabor salado, sabes que es mi vicio… Me tomas por la cabeza y comienzas el movimiento muy profundo, me conoces y sabes que me cabe completa, entonces me empiezas a bombear cómo si de mi culo se tratara y me coges la boca completa, Yo relajo mi cabeza dejando que me hagas tuya mi boca y mi garganta te sienten muy profundo esperando su alimento que por fin llega entre tus gritos de placer, Yo extasiada bebo mi alimento, cada chorro provoca en mi a esa mujer con cuerpo de hombre pero completamente mujer para ti, tu zorrita insaciable.

    Te limpio totalmente, cada gota de semen la bebo hasta dejarte limpio, satisfecho continuas con tu baño, yo desnuda salgo de la regadera y te preparo el desayuno, te espera un día de trabajo, irás contento después de la mamada que te hice… Soy tuya, pero no solo de ti y lo sabes… Por la tarde me tienes una sorpresa…

    Gracias por leer lindos, esto es una idea caliente que me surgió de uno de mis lectores, ojalá les haya gustado. Espero sus comentarios papitos [email protected] besos húmedos.

  • Mirá las cintas

    Mirá las cintas

    Una mujer morena de 20 años se encuentra luchando por conectar un viejo reproductor VCR a su televisor, su nombre es Erika Reyes una Blogger especialista en música conocida como “ la zorra musical».

    Ella había recibido un misterioso paquete con varias video cintas por correo, aquel paquete había permanecido sobre el escritorio de Erika durante aproximadamente una semana antes de que finalmente hiciera algo con él.

    No lo había hecho intencionalmente, pero hace años no usaba un reproductor de VCR y le tomó un tiempo encontrar uno en la tienda de segunda mano local.

    Además, si ella había aprendido algo durante estos últimos dos años, era que las cajas sin remite no contenían nada bueno. Desde que había abierto su blog muchos idiotas habían enviado cosas desagradables a su dirección.

    Era el precio de ser una blogger de música y atacar en sus palabras a los “ídolos de plástico modernos».

    El paquete no contenía más que un par de casetes de video sin etiqueta y una nota garabateada a mano que decía: “Míralas» generalmente no tendría ninguna esperanza de una primicia al estilo de “Garganta Profunda» con algo de suerte solo sería una caja llena de pornografía.

    La videograbadora de segunda mano solo le había costado cinco dólares, la compró la última vez que había ido a comprar ropa barata en una tienda de segunda mano a la que era asidua finalmente después de varias horas la conectó a su televisor. Sacó las cintas de la caja de correo y pasó unos minutos tratando de averiguar cuál mirar primero antes de finalmente elegir una al azar y colocarla.

    La calidad no era muy buena, parecía que había sido tomada con una vieja cámara de vídeo portátil, Sin embargo, el metraje no podía ser tan antiguo; Erika reconoció a la chica en las imágenes como Piper Laramie, una cantante pop fabricada que tuvo su primer éxito en las listas el año pasado con una canción horrible.

    Era la típica niña rubia de ojos verdes que se presentaba como el sueño húmedo de cada adolescente en el país.

    —¿Cuál era?— ella revisó su teléfono rápidamente buscando dicha melodía.

    — Aquí está, «Una rebelde como yo»— dijo con un tono sarcástico—Porque nada dice rebelión como vender tus productos con el sello más nacionalista del país.

    Había escrito un artículo sobre Piper hace un par de meses, otra estrella del pop con cara de bebé de diecinueve años haciendo giras por centros comerciales y tocando para preadolescentes que gritaban mientras su sello discográfico. trataba de venderla como la próxima Miley Cyrus. Más allá de eso, a Erika no le había importado demasiado. Ella ya tenía demasiadas estrellas del pop para trabajar por varios meses.

    Sin embargo, esto no parecía provenir de su publicista. Era un video de ella en una oficina, usando únicamente una camisa pequeña y sus bragas de diseñador, estaba tumbada en una silla mullida con una pierna en el apoyabrazos y la otra en el piso, y escuchando algo en unos auriculares.

    Parecía el ideal de la celebridad adolescente típica insípida y absorta en sí misma: su boca colgaba ligeramente abierta en una expresión completamente vacía, estaba mostrando sus bragas directamente a la cámara y sus ojos miraban a la nada con la inteligencia de un Cocker spaniel, así era más o menos como Erika se imaginaba a Paris Hilton estando sola.

    Después de un minuto más o menos, entró otra persona. Erika también lo reconoció; era Saul Compton, manager de Piper y alrededor de dos docenas de otras adolescentes intercambiables que se remontan a los últimos treinta y cinco años.

    La revista Rolling Stone lo había llamado “el Anticristo de la música”, pero eso no le había impedido ganar más dinero que Dios a costa de los quince minutos de fama de músicos mediocres.

    Piper pareció reaccionar al ver al sujeto entrar.

    —¿Cómo estás, cariño?—le preguntó él a Piper con una voz melosa, sonaba como si la hubiera perfeccionado hace mucho tiempo el viejo arte de complacer a los adolescentes petulantes. Le dio unas palmaditas en el hombro de una manera que probablemente pensó que no era espeluznante.

    —Bien—, dijo Piper, su voz sonaba monótona y con absoluto desinterés. Erika se preguntó si no estaría bajo la influencia de drogas o algo así.

    ¿Quizás eso era lo que la persona que le había enviado estas cintas quería que ella viera? Tal vez pensó que a ella no le importaría obtener una exclusiva de un productor de discos de renombre que entrega píldoras para controlar a su protegida apenas legal. Si ese fuera el caso, pensaron bastante bien.

    Pero Saul no le dio a Piper ninguna pastilla.

    Simplemente le quitó los auriculares de la cabeza y se inclinó para susurrarle algo al oído.

    Ella asintió con la cabeza, su expresión en blanco se volvió lentamente en una sonrisa soñadora mientras se sentaba en la silla.

    —Entiendo, señor—, dijo, todavía en ese mismo tono somnoliento y monótono.—¿Cómo te gustaría que complaciera?—

    Las cejas de Erika se alzaron cuando escucho eso.

    —¿Complacer?—De acuerdo, muchas veces asumió que la mayoría de los adolescentes en Hollywood tenían algún tipo extraña relación con sus mánager, pero nunca esperó confirmarlo con evidencia de video.

    No era ilegal ni nada. Piper siempre vestía como si tuviera trece años, pero Erika estaba bastante segura de que tenía diecinueve o veinte. Pero incluso si en realidad no se estaba aprovechando de un menor, el abuso de poder era obvio. Esta cinta podría causar un daño real.

    Y estaba empeorando.

    En la pantalla, Saul tomó la barbilla de Piper con su mano y dijo con la misma voz infinitamente dulce

    —¿Por qué no me das una mamada ahora, gatita?— Erika se estremeció: el uso de la palabra «gatita» en el dormitorio tenía que ser, como mínimo, un crimen de guerra.

    Pero Piper gimió como si acabara de tener un orgasmo se arrodilló frente aquel sujeto y le bajó la bragueta con evidente entusiasmo.

    Ella esperaba que la cinta se cortara en ese punto, pero siguió corriendo mientras Piper deslizaba su mano en los pantalones de Saul y sacaba la polla de aquel hombre.

    Erika detuvo la cinta, sintiéndose bastante avergonzada, de alguna manera era peor ver aquel cuadro congelado, la mirada fija de Piper en el falo semi erecto de su manager era un poco perturbadora, así que presionó ‘Reproducir’ nuevamente. Tenía que admitir que Saul se veía bastante rígido y grande para un tipo que tenía que estar cerca de los cincuenta; probablemente tenía unas pastillas azules en su botiquín.

    La cámara se enfocó en las bragas de Piper que se estaban volviendo translúcidas por la exitacion, cuando se enfocó nuevamente al rostro de la chica está envuelve con sus labios la polla de Saul y comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo con un entusiasmo impresionante.

    — Hmm, ¡Tú sabes cómo dar una mamada gatita!— dijo Saúl acariciando suavemente la cabeza de la chica.

    —Oh, gracias, señor—, gimió cuando sacó la polla de su boca en un movimiento ascendente. — Gracias, gracias, hmmm—…Piper tragó nuevamente el falo de su manager con gozo entusiasta.

    Erika estaba un poco aturdida, por decirlo suavemente. Se consideraba bastante buena en la cama: estaba soltera en ese momento, gracias a un pequeño incidente que involucró una tarjeta de crédito «prestada» y doscientos dólares en cargos de juegos en línea, pero le gustaba pensar que los hombres de su vida darían constancia de su autoevaluación como amante. Dejando a un lado la falsa modestia, sus mamadas eran generosas. Pero Piper…

    Piper estaba sorbiendo la polla de Saul como si tuviera un segundo clítoris en la garganta, tragándose aquel falo hasta el fondo de su garganta y ronroneando como un gatito bebido de leche antes de deslizarlo hacia afuera para mover la lengua por toda la cabeza. Todo el tiempo estuvo gimiendo y moviendo la palma de su mano libre contra su entrepierna.

    —Gracias señor, me encanta obedecer señor— Cuando hablaba, solo decía el mismo balbuceo de una y otra vez.

    Debería haber sonado estúpido saliendo de la boca de una chica cuya experiencia sexual eran videos porno, pero no fue así. Era demasiado sincera para parecer tonta. Ella realmente quería complacerlo.

    —¡Eso es una buena chica!—, dijo Saúl, sujetándole la nuca con las manos. Sin embargo, no la estaba obligando ni nada; no parecía estar usando ninguna fuerza en absoluto. El sujeto acababa de pedirle una mamada y ella actuaba como si fuera lo mejor del mundo. Erika podía ver una mancha húmeda en el lugar donde Piper estaba arrodillada.

    —¡Así es, cariño!— dijo Saul mientras Piper lamía todo el camino a lo largo del eje de su pene como si estuviera cubierto de caramelo. —Sabes lo que tienes que hacer para correrte ¿no?—

    —Uh-huh—Piper asintió mientras gemía, su voz era excitación pura.—Por favor, señor, por favor …—Ella envolvió su polla con su boca nuevamente, tragándose profundamente el pene hasta la base antes de deslizarse hacia afuera.—Por favor, señor, yo solo, lo necesito, por favor señor, por favor, necesito que usted, ohhh …— Su mano estaba atascada bajo de sus bragas, entrando y saliendo de su coño. La tela estaba tan mojada que en este punto era prácticamente transparente. — Por favor, señor, por favor, por favor— …

    —Buena chica— gruñó Saul mientras se corría, salpicando la cara de Piper con espesos y viscosos mechones de semen. —Ahhh, sí, buena… ahhh… chica…—Sus palabras se desvanecieron en un gruñido de placer mientras salía a borbotones por toda su cara y boca.

    El efecto en Piper fue asombroso. Tan pronto como él se corrió, ella apretó los muslos con fuerza y arqueó la espalda en un aullido orgásmico. Erika pudo ver el líquido saliendo del coño de Piper, fluyendo a través de sus bragas y empapando la alfombra debajo de ella. Erika nunca había tenido un orgasmo como ese. Ni siquiera había visto uno. Pero aquí estaba Piper, corriéndose con la fuerza de un huracán solo por recibir un facial. A Erika no le gustaba admitir que tenía envidia, pero sentía una pequeña punzada aquí y allá.

    Piper se desplomó en el suelo, reluciente de sudor y semen. Sus ojos estaban vidriosos por la felicidad post orgásmica, y sus piernas se abrieron como si no tuviera fuerzas para cerrarlas. Saul se acercó a la chica y dijo: —Esa es mi chica, justo antes de que se cortara la cinta.

    Erika apretó el botón para detener el reproductor. Luego apagó la televisión y se dirijo a la cocina de su apartamento para preparar una taza de café y pensar seriamente en lo que estaba pasando.

    * * *

    La mujer esperó un momento hasta que el agua estuvo lo suficientemente caliente para diluir el café instantáneo y mientras lo veía disolverse no pudo evitar pensar.

    Ella había basado gran parte de su carrera como Blogger avergonzando a las «perras» y a las «zorras» del mundo de la música.

    Se había burlado por cada error que cometieron y no habían sido pocas las veces que su blog tenía la noticia de que alguna de ellas había dado el espectáculo de su vida cuando no llevaban ropa interior. ¿Esto no era básicamente «Una mujer joven se divierte con un hombre mayor»?

    Y estaba el hecho de que no sabía, de dónde venían las cintas. Alguien sabía que esto arruinaría una carrera o dos, incluso una vida o dos, y lo había dejado caer en sus manos como una pequeña bomba de tiempo.

    No le gustaba la idea de que alguien pensara en ella como un peón, como una cretina de la prensa sensacionalista que arrojaba cualquier porquería a Internet.

    Por otro lado, esa vocecita fría seguía susurrando en su cabeza, «Alguien va a publicar esta historia y hacer una carrera con ella… ¿Que pasa si no fuiste la única a la que le enviaron las cintas? ¿por qué no puedes ser tú?»

    Erika miró su taza vacía.

    Esto no la estaba llevando a ninguna parte, literal o figurativamente. Necesitaba algo que la ayudara a tomar una decisión, que inclinara la balanza de una forma u otra.

    Necesitaba ver otra cinta.

    Horas más tarde…

    Después de varias horas Erika había ordenado finalmente las video cintas en orden cronológico había visto lo que a su parecer era “la creación pornografíca de una estrella pop».

    Ahora estaba completamente convencida de que algo antinatural le había pasado a esa chica ya que en la primera cinta una castaña de 17 años de ojos cafés qué se había identificado como Melissa Harper de Arizona hizo acto de presencia , eso confundió bastante a Erika quien no podía entender que tendrían en común una rubia desabrida de los Ángeles y esa chica de ojos soñadores de Arizona, realizó una búsqueda rápida en personas pérdidas y encontró que esa chica había desaparecido hace dos años

    Regresando a esa primera cinta le pidieron que se colocará los audífonos y que empezará a interpretar una canción, la letra era sosa y la interpretación mediocre, pero lo que pasaría después de unos minutos la dejo boquiabierta la chica dejo de cantar y empezó a recitar «Mi nombre es Piper Laramie» constantemente.

    Erika tuvo que contener un gritó de sorpresa que aparentemente se hubiera escuchado por todo su edificio, trató ella misma de calmarse y continuar con el vídeo.

    La chica simplemente continúo con ese extraño mantra hasta que hubo un corte en la cinta pudo ver qué el metraje continuaba al día siguiente por la fecha en la esquina todo parecía ser igual hasta que empezó a desvestirse mientras continúa repitiendo constantemente «Mi nombre es Piper Laramie» hasta quedar completamente desnuda.

    Tras el siguiente corte la chica ahora usaba un conjunto que incluía una corta falda y una blusa que decía California slut ahora abría las piernas de forma vulgar dejando ver su ropa interior con descaro mientras seguía repitiendo «Mi nombre es Piper Laramie» así por tres cintas completas.

    En las siguientes tres cintas estaban llenas de sesiones de masturbación que parecían irreales, juguetes, verduras, paletas heladas cualquier cosa parecía entrar en la vagina de aquella chica, cuya mantra había cambiado a «Soy propiedad de American récords» además de que hay ella ya había cambiado a la rubia que ella siempre criticaba en su blog.

    El vídeo que había empezado todo esto era el primero de una serie de tres donde no solo el «anticristo de la música» había recibido sexo oral de parte de la chica, otros tres hombres que no pudo identificar pero que claramente serían miembros de American récords debido a los elegantes trajes que usaban también recibieron felaciones por parte de la completamente transformada Piper Laramie.

    Solo faltaba una cinta en la caja Erika no sabía realmente si podía continuar con esto, había luchado internamente la última hora intentando no masturbarse viendo como la estrella pop realizaba todas las pocisiones sexuales exóticas conocidas y como le daban un fabuloso anal de casi 40 minutos tres hombres diferentes.

    A Erika le temblaban las manos no por nervios si no por excitación podía sentir como sus bragas en ese momento estarían completamente empapadas y como sus pezones erectos constantemente rozaban el interior de su sostén.

    —¡Solo una más tú puedes!— se dijo a sí misma para darse ánimos mientras introducía la última cinta al reproductor VCR y pulsaba el botón de play.

    *****

    La última cinta comenzó con un siseo de estática que fue bajando lentamente por la pantalla para revelar lo que parecía una cinta de video de mediados de la década de 1980.

    Después del clásico conteo regresivo con cinco, apareció una palabra: “Sistema de estimulación subliminal Wyman-Morris”.

    Cortó a una mujer reclinada en un sofá largo.

    Llevaba unos auriculares grandes que le cubrían los oídos y sus ojos estaban vidriosos y distantes como los de Piper. Exactamente como el de Piper, Erika comenzó a atar cabos.

    Diferentes auriculares, pero exactamente la misma mirada vacía. Esta mujer estaba desnuda, y mostraba el mismo abandono despreocupado que tenía Piper mientras se masturbaba.

    Tenía las piernas abiertas sin ninguna aparente preocupación de que una cámara pudiera ver su coño con detalles casi ginecológicos, y también había una pequeña mancha húmeda debajo de su entrepierna.

    Aunque a juzgar por el coño peludo de la mujer, el video claramente proviene de una época anterior a la depilación con láser.

    Un narrador en off interviene.

    “El sistema de estimulación subliminal Wyman-Morris comenzó como una creación de dos científicos: la doctora Carol Wyman y el doctor Abraham Morris. La doctora Wyman tuvo el avance teórico inicial al determinar cómo el cerebro procesaba las señales auditivas de baja frecuencia, pero fue el doctor Abraham Morris quien transformó la teoría en un efecto práctico. Creando el primer sistema de aislamiento auditivo, un par de auriculares que cortaban las señales externas y permitían que la programación subliminal ingresara al canal auditivo sin interferencia de otros sonidos «.

    Un hombre de mediana edad vestido con una bata de laboratorio blanca entró a escena, y lentamente le quitó los auriculares a la mujer desnuda. Ella empezó a mirarlo con una expresión de plácida indiferencia, que cambió a una exultante felicidad cuando él se inclinó y le susurró al oído.

    “La doctora Wyman actuó como uno de los sujetos de prueba para el sistema Wyman-Morris, y es debido a la meticulosa documentación fílmica del doctor Morris que tenemos un índice para medir exactamente cuánto tiempo es necesario para que un sujeto sea susceptible de sugestiones. Este video fue tomado durante la séptima sesión del archivo experimental Wyman-Morris, aquí se muestra como la Doctora Wyman ya está aceptando actividades a las que antes había negado».

    En la pantalla, la mujer le había quitado la ropa al hombre y estaba acariciando sus genitales con la misma expresión de satisfacción soñadora que Piper había mostrado en la primera cinta que Erika había visto. Esto le produjo un profundo escalofrío; si hubiera visto esto en un principio, podría haber sospechado que todo esto era una broma complicada o una parodia porno, pero esto no era ninguna broma. Había visto esta cosa, estos auriculares de lavado de cerebro subliminales en acción, y como habían convertido a una mujer en una máquina de mamadas. ¡Esto fue real! Oh Dios.

    «El trabajo de Morris y Wyman es esencial para el desarrollo de un sistema portátil de ‘enseñanza instantánea’ que podía producir resultados con sólo unas pocas horas de acondicionamiento», continuó el narrador con calma, ajeno a la escena pornográfica en rápido desarrollo en pantalla.

    Donde la doctora Wyman montaba la polla del doctor Morris en una “ vaquerita invertida» con gran energía

    “En este punto, preparamos el escenario para el gran experimento que hemos comenzado a emprender”.

    —¿Grande que? Dios mío—murmuró Erika en voz alta.—¿Qué edad tenía esta cinta?—

    La voz del narrador continuaba.

    “El siguiente paso fue desarrollar un método para transmitir las señales subliminales, así como fabricar una técnica de enmascaramiento que nos permitiera entregar el condicionamiento sin ser detectado por el colectivo».

    La siguiente toma es de un Walkman descansando sobre una almohada de terciopelo giratoria.

    «Afortunadamente, nuestros buenos amigos en Japón desarrollaron un sistema que satisfaría todas nuestras necesidades «.

    Erika se mordió los nudillos para no gritar, esto tenía que ser una broma, una jodida broma pesada.

    Su lado más lógico entró en acción si era una broma era realmente elaborada, un montón de personas dispuestas a arriesgarse a la ruina profesional y la humillación pública por bromear con una periodista de Internet que escribe artículos sarcásticos sobre Miley Cyrus, porque la alternativa se estaba volviendo demasiado aterradora para contemplarla. 1979. El Walkman salió en 1979. Todo esto, todo esto, todo eso tenía que ser una broma, pero realmente no lo era, había estado sucediendo desde 1979.

    La pantalla se cortó a otro título de una palabra.

    «Implementación.»

    “El sistema Wyman-Morris se ha adaptado satisfactoriamente al sistema japonés sin menores consecuencias Se espera que, en el futuro, la tecnología se perfeccione y actualice aún más para incorporar avances tanto en la calidad del sonido como en el condicionamiento subliminal».

    “Se ha contactado a productores clave de música y están dispuestos, a cambio de ciertas consideraciones financieras y de otro tipo, a incorporar los mensajes en la mezcla de sonido en sus lanzamientos comerciales”.

    —Financiero y de otro tipo— Érika casi dejó escapar un grito —Así que eso explica cómo Saúl se mantuvo grande en el negocio de la música durante treinta y cinco años.

    Y por qué siempre parecía tener mujeres jóvenes en su lista de talentos. Maldito hijo de puta.

    Erika ya había borrado el artículo que había escrito en su cabeza antes y estaba escribiendo uno nuevo. Sin embargo, todavía estaba trabajando en un titular que no involucra blasfemias.

    La pantalla cambió a lo que parecían imágenes de archivo de un anuncio de Walkman, tomás de personas que realizaban actividades cotidianas mientras usaban sus auriculares portátiles.

    Erika nunca había pensado en eso como siniestro hasta ahora.

    Nuevamente la voz del narrador continuaba con la explicación.

    “A medida que el sistema Wyman-morris se expande en la sociedad americana moderna podemos confiar en lo que el doctor Morris denominó ‘modo pasivo’. El modo pasivo dirige sutilmente los pensamientos del sujeto, fomentando la aceptación de las normas sociales existentes, la indiferencia hacia el activismo político y el interés en seguir las tendencias culturales y económicas”.

    «Y en el caso de que el modo pasivo resulte insuficiente para un propósito particular, determinadas personas podrán habilitar el ‘modo activo’ mediante el uso de una frase clave específica».

    La toma cambió a una mujer corriendo frente a la cámara, vestida ropa deportiva y un par de audífonos. Esta toma no parecía material de archivo; parecía que había sido filmada con lo que fuera el equivalente gigantesco y torpe de una cámara de vídeo portátil a principios de los 80.

    Un segundo corredor apareció en escena y se colocó a la par de la mujer.

    La corredora se detuvo cuando aquel hombre se acercó a ella y le dijo algo, pero estaba de espaldas a la cámara y no había sonido. La mujer se detuvo en seco, y se volteó a la cámara, su rostro se veía relajado y sus ojos vidriosos miraban directamente a la cámara.

    “El modo activo permite el control directo del sujeto, haciéndolo completamente abierto a los comandos verbales durante el tiempo que se desee. En este momento, generalmente se necesitan más de siete horas de exposición a las señales subliminales para lograr la máxima efectividad, pero anticipamos que para la década de los 90 esta cifra se reducirá a la mitad».

    Erika quería gritar por la revelación recibida, Estas personas habían estado cerca de ella toda su vida. Habían estado influyendo en las elecciones, controlando los movimientos culturales, dando forma a toda la sociedad …

    Ella veía como la corredora en el video se acercó a una banca del parque donde estaría realizando sus ejercicios matutinos, se quitó los pantalones deportivos y se empezó a acariciar su sexo con los dedos hasta llegar al orgasmo mientras el hombre a su lado había empezado a susurrarle palabras al oído que ella parecía aceptar sin vacilacion.

    Estas personas habían estado literalmente décadas eligiendo a cualquier mujer que quisieran y convirtiéndola en un juguete de cuerda con los ojos en blanco para su diversión. Piper fue la última de una larga lista.

    La pantalla se cortó en un lavado de estática que bajó lentamente antes de que la cinta se pusiera azul.

    Erika se derrumbó en su sofá y se quedó mirando la pantalla azul por un largo tiempo.

    Había algo que la inquietaba desde que había visto el primer video no solamente era ese debate ético ya que se había dado cuenta de que aquella joven cantante era sólo una persona manipulada y al exponerla podría arruinarle la vida más que nada por la voracidad de las personas en la internet pero algo algo en el video le incomodaba.

    Y esa inquietud se mostraba en la ligera humedad que tenía el intimidad no podía quitarse las imágenes de la felación de su mente, de cómo esa chica la hacía de manera tan torpe y descuidada y de cómo pensó que ella podía hacerlo mejor que podía superar a la superestrella pop sin dificultad alguna.

    Pero aquellas ideas fueron inmediatamente descartadas, no comprendía porque se sentía… ¿»celosa»? Tenía una inquietante deseo de demostrar su superioridad sobre esa chica era como si ese video la estuviera retando como si el manager de aquella joven, estuviera diciendo la cara que ella no valía como mujer

    Ya estaba planeando su próximo movimiento.

    Un par de días más tarde.

    Erika se había presentado en “American récords» estaba usando su traje sastre más elegante compuesto por un saco y una falda recta en un sobrio gris con una blusa blanca con sus mejores zapatos de tacón.

    Se acercó a la recepcionista con la mayor confianza que pudo reunir.

    —Estoy aquí para ver al señor Saul Compton—, dijo Erika con los dientes apretados. Trató de mantener la rabia fuera de su voz, pero sospechaba que todo lo que estaba haciendo era enfocar ese sentimiento. —Me temo que no tengo una cita—

    —Bueno—, dijo la recepcionista—el señor Compton es un hombre muy ocupado, me temo, pero le diré que está aquí—Tocó un botón para activar el intercomunicador.

    —Dígale que me envió la doctora Carol Wyman —intervino Erika antes de que la recepcionista pudiera hablar.

    Había hecho una pequeña investigación donde descubrió que los doctores Wyman y Morris eran profesores reales, aunque poco conocidos en el campo de la neurología. habían publicado algunos artículos académicos menores y se retiraron en 1978. Ella se había casado con él un mes después.

    La recepcionista frunció el ceño ligeramente, pero hizo lo que le pidió Erika. Cuando escuchó la respuesta su cara cambió a asombro.

    —Estás de suerte— ella ni siquiera trató de ocultar la confusión en su voz. dijo. — Da la casualidad de que ahora mismo tiene una vacante en su agenda. Um, ¿puedes entrar?— su vacilación dejó en claro que esto no le sucedía a nadie.

    La recepcionista apretó un botón y la puerta de un elevador se abrió.

    Erika se sorprendió un poco al ver….

    — Es el elevador personal del Sr Saúl, debe ser alguien muy importante para que el pida esta clase de trato— dijo la recepcionista al ver la confusión en la mirada de la chica.

    Erika entró en el elevador con gran desconfianza, se sentía como si estuviera en una película de espías cuando la puerta se cerró, se preparó para lo que fuera pero nada ocurrió no hubo una misteriosa nube de gas que la noquear a el piso del elevador no se abrió dejándola caer a una trampa mortal.

    El elevador siguió su camino hasta llegar al piso de la oficina del Sr Saúl Compton.

    Cuando la puerta se abrió se dirigió a la oficina que tenía marcada «Saúl Compton» en la entrada, entró sin la menor ceremonia y encontró al aludido sentado detrás de su escritorio, sonriendo diplomáticamente. Erika contuvo su impulso de salir y golpear con su puño la nariz de Saul y se detuvo justo frente al escritorio.

    El hombre de negocios se levantó de su escritorio y se proponía a dar la mano a la recién llegada a lo que Erika solo respondió.

    — Vi las cintas, sé todo sobre su sistema Wyman-Morris ¿Me entiendes? Lo se todo. Sé lo que están haciendo, usted y sus compinches. — dijo Erika azotando sus manos sobre el elegante escritorio.

    Saul mantenía su rostro contemplativo. Eso preocupó a Erika. Ella esperaba que él entrara en pánico, que le suplicara que no derramara los detalles en uno de los sitios de chismes más grandes de la Web, pero en cambio él parecía estar pensando en qué tipo de carne quería para el almuerzo.

    —Viste las cintas, entonces— dijo con calma el productor —Me estaba preocupando. Porque, ya sabes, las cintas de video son para viejos como yo—el sujeto parecía sonreír con confianza—Pensé que tal vez no tenías un VCR o algo así, pero luego pensé, puedes comprar uno por diez dólares en cualquier tienda de segunda mano, ¿verdad?—

    —Um… cinco— admitió Erika, su ira se convirtió en confusión—¿Usted fue quien envió esas cintas?—

    —Sí— dijo Saul con una sonrisa— Leo tu sitio todo el tiempo, escribes bien, y pensé, esta es una señorita que sabe del mundo de la música— mientras decía eso se levantó y caminó a su mini bar— Apuesto que sería fabuloso tenerla como parte de nuestro grupo de prensa—

    Mientras decía todo eso sacó una botella de un buen escocés y sirvió dos vasos.

    —¿Me está ofreciendo un trabajo?—Erika gritó—¿Crees que voy a … ayudarte con esta mierda?— La ira había vuelto incluso más grande que antes—Quizá no lo comprenda, señor Compton. ¡Vi todas las cintas!

    Ajá— asintió Saul—¿Disfrutaste del trabajo de mis padres?

    Erika quedó helada con esa revelación algo en las palabras la hacían sentir un poco inquieta, pero Erika no pudo establecer la conexión.

    — El proyecto Wyman-Morris fue abandonando tras un incidente en California— dijo él con gran calma— si es tan estudiada como dice, lo conocerá como Halloween rojo

    Erika sabía que ese incidente fue bastante comentado en su momento, cuando en un vecindario de los suburbios de California dos hombres fueron brutalmente asesinados por los vecinos tras descubrir que abusaron sexualmente de varias mujeres.

    — Después de eso yo y mis padres fuimos reubicados en una especie de protección a testigos— musitó el hombre.

    —Me enteré del trabajo de mi padre muchos años después— dijo calmado el productor— y me reuní con algunos sujetos que vieron el gran potencial para hacer dinero de esto—

    Mientras decía eso se volvió a sentar tras su escritorio y continúo hablando con la confundida chica.

    — Pero… usted… el proyecto Wyman-Morris— dijo Erika tratando de razonar la situación.

    — Crees que realmente nos interesa un comino cosas como la política y cosas así— dijo Saúl mientras daba otro trago a su vaso— cosas como esas no ponen dinero en mi cuenta bancaria—

    —¡Cuando el mundo se entere de esto!— dijo ella mientras sacaba su celular.

    —¿De qué cosa gatita?, Dime qué tienes preparado — dijo el hombre calmadamente.

    En ese momento Erika balbuceo para sí misma, no había preparado nada para respaldarse, ni una publicación programada para en caso de no regresar a cierta hora o algún amigo que avisara a las autoridades.

    Ella está sobrecogida. Se sentía como una tonta, como una novata; ahora su idea de amenazar al productor le pareció tan estúpida que en ese momento pensó ¿que ganaba con venir? ¿Salvar a esa mocosa que ni de hacer una buena mamada es capaz?

    —¿A que te sientes como una tonta verdad?— dijo el productor con aplomo- Si viste todas las cintas, Olli subridens succubus.

    Cuando esas palabras llegaron a los oídos de Erika tuvo una extraña reacción en su cuerpo su mirada se volvió vidriosa su cuerpo adoptó una posición erguida antinatural como si estuviera esperando órdenes.

    —Supongo que realmente miraste esas cintas hasta el final, ¿eh, cariño?— se levantó nuevamente de su escritorio era notoria una erección dentro de sus pantalones de diseñador.—Continúa, dime qué vas a hacer, ahora que lo sabes todo—

    — Lo que sea que ordene, señor—respondió Erika, ya no se podía escuchar ningún tipo de enojo en su voz. Todo se había convertido en una tranquila y embriagadora dicha— Me encantaría ser una buena niña para usted, señor. Obedeceré todas sus instrucciones— en ese momento la voz de Erika sonaba extremadamente feliz.

    Saúl Compton se acercó a la mujer con la mirada de un niño que recibe un juguete nuevo, acercó sus manos al saco Erika y apretó con descaro sus senos.

    —Muy bien—dijo Saul mientras empezaba a desabotonar la blusa de la mujer—Eso es lo que pasa con este negocio, cariño, todas las chicas son prácticamente piel y huesos— en ese momento abrió la blusa develando un sostén negro de encajes— Es tan agradable ver a una chica con algunas curvas en ella de vez en cuando— Saúl saco los senos del sostén—Tú, cariño … guau. Tienes tetas como jodidas montañas—

    —¡Gracias, señor!— dijo Erika, sonrojándose, mientras Saul le estaba quitando la ropa—Estoy tan contenta de poder complacerlo, señor—

    —Oh, definitivamente me estás complaciendo, gatita—dijo Saul mientras desabrochaba la falda de la chica dejando al descubierto sus pantimedias y bragas de encaje negro.

    Saúl Compton se colocó frente a la mujer y simplemente se desabrochó el pantalón y saca su erecto miembro frente a la mujer.

    — Creo que sabes muy bien que hacer— dijo Simón mientras empezaba a mover su miembro.

    —Uh-huh— gimió Erika, en ese momento sintió como si tuviera un río corriendo entre sus muslos de repente, y entendió exactamente qué hacía gemir a Piper en esos videos.

    Se inclinó y apretó sus pechos alrededor de la polla de Saul,apretando sus pezones mientras lo hacía y sintiendo una oleada tras otra de placer fluir a través de su cuerpo. Le recordó algo, algo que había visto recientemente, pero no podía pensar en eso. No podía pensar en nada. No necesitaba pensar, no cuando podía seguir instrucciones simplemente.

    —Buena chica—dijo Saul, con un tono lleno de excitación a lo que Erika gimió en respuesta.

    Se sentía bien ser una buena chica, venir aquí era parte de ser una buena chica, Todo lo que Saúl le dijo se sintió tan bien por hacer, y todo lo que él quería era exactamente lo que ella quería ahora.

    —Oh, oh joder, buena puta, buena puta … ¡nnh!— las embestidas de Saul se volvieron irregulares por un momento, luego Erika sintió un líquido húmedo salpicando sus tetas.

    No pudo evitarlo, en el segundo en que lo sintió correrse en sus tetas sintió un orgasmo masivo explotar a través de todo su cuerpo, más grande que cualquier cosa que hubiera experimentado antes, quitando toda su resistencia y dejándola completamente en blanco.

    Compton simplemente estaba acariciando suavemente la cabeza de la mujer, ese momento fue interrumpido por su secretaría quien abrió la línea de su intercomunicador

    — Sr Compton, el Sr Monte negro está aquí y quiere verlo— dijo la mujer que salía del aparato.

    — Hágalo pasar , lo estaba esperando— respondió el sujeto mientras se guardaba el pene en el pantalón.

    Tras unos minutos la puerta de su oficina se abrió y un hombre afrodescendiente entro con toda calma al lugar.

    — Saúl, amigo veo que te estás divirtiendo— dijo aquel hombre al mirar a la mujer que aún seguía de rodillas en aquella oficina.

    — Solo una pequeña entrevista de trabajo, para el área de prensa Mark— respondió Saúl.

    El hombre recién llegado miró a la morena con detenimiento.

    —¿Te molesta?— dijo Marck señalando a Erika.

    — Para nada amigo— respondió Coptom.

    — Ok puta, levántate y muéstrame tu culo— dijo Mark directamente a la mujer.

    Erika obedeció la orden sin la menor objeción, con la misma naturalidad con la que se levantó se inclinó ligeramente como ofreciendo su bien formado trasero al recién llegado.

    Mark no lo dudo y le azotó el trasero con sus propias manos un par de veces para luego sujetarlo firmemente con sus manos.

    — Saúl, creo que estás desperdiciando este material— dijo Mark mientras continuaba amasando el trasero de la indefensa mujer.

    —¿A qué viene ese comentario?— dijo Saúl intrigado por la aseveración de su compañero.

    El hombre lo miró un momento confundido pero razona el porqué.

    —¿No recibiste el último memo de la empresa?— dijo Mark suspendiendo su descarado manoseo.

    El rostro de Saúl se mostró intrigado por la afirmación de su compañero.

    —¡Sabes que tú secretaria tiene más usos que sólo vaciarte las pelotas! ¿Verdad?— dijo el hombre mientras sacaba su celular y le mostraba el documento.

    En este se indicaba que buscaban a una nueva adición a su marca discográfica

    — ¿Estás sugiriendo que ella?— dijo el hombre un poco incrédulo.

    —¡No! Seguramente la otra mujer en ropa interior en esta misma habitación— fue la respuesta que recibo.— Con el entrenamiento adecuado está zorra será un éxito—

    —¿Y qué hay de mí?— dijo Copmtom con el tono de un niño que pierde su juguete.

    — Tenemos un catálogo con más de mil putas, ¡Solo escoge una!— fue la respuesta que recibió.

    —¡Hasta tu tienes una perra personal!, ¿Por qué no puedo tener yo una?— dijo Copmtom.

    — Acaso quieres discutirlo con la mesa directiva— respondió Mark— Estoy casi seguro que usaste un truco mental con ella sin permiso, ¿O me equivocó?—

    Compton sabía que tenía todas las de perder si esto llegaba a sus superiores y tendría que explicar el uso de su tecnología subliminal sin el conocimiento de sus superiores, así que vencido solo pudo decir.

    —¡Está bien!, Sabes que eres un miserable cuando te lo propones— respondió Compton.

    — Mira hay que presentar candidatas hasta el lunes—dijo el hombre de piel oscura—así que puedes jugar todo el fin de semana con ella—

    Eso mejoró ligeramente el ánimo del productor quien mostró una sonrisa torcida.

    Penthouse de Saul Compton…

    Piper Laramie estaba sentada en una silla en una esquina escuchando música, su cabeza se balanceaba levemente con un ritmo inaudito a través de un par de auriculares de última generación.

    Fue entonces que se abrió la puerta de aquel elegante lugar y vio entrar a Saul Compton y a una mujer morena semidesnuda.

    —Piper querida traje una amiga para que puedas jugar— dijo el hombre con un tono meloso en su voz.

    La rubia parecía entender lo que le estaba explicando ya que se había levantado y se dirigió a ellos.

    Erika vio a Piper acercándose a ellos, desnudándose mientras lo hacía, cuando llegó a ellos se arrodilló frente a ella y colocó su rostro entre los muslos de Erika y empezó a leer con gusto el sexo húmedo de la morena.

    Mientras Piper realizaba eso Érika gemía con gusto su mirada vacía y vidriosa parecía cobrar vida por la acción de la lengua de Piper, mientras realizaba eso Saul Compton decidió unirse a la diversión por lo que saco su erecto miembro y sin más penetró analmente a Erika.

    Cuando Erika sintió eso sufrió un orgasmo tan violento que Saúl la tuvo que sostener para evitar que se cayera.

    —¡Tranquila mi puta!, Tenemos mucho tiempo para divertirnos— le dijo él al oído.

    Tiempo después…

    —¡Y con esto terminamos el podcast de hoy! Se despiden sus amigas Evelyn y Mako y esto fue The Pussy Hour.

    Una chica afrodescendiente dio por terminado la grabación de su podcast.

    —¿Y como estuvimos hoy?— dijo Evelyn la chica afro.

    — Superamos la marca de ayer 45 personas nos escucharon— respondió una chica de clara ascendencia asiática.

    —¡Estás de broma!— dijo Evelyn mientras se acercaba a la computadora.

    Hay vio la lista de los escuchantes que marcaba un claro 45.

    —¡Maldita sea!— dijo ella saltando varias veces como niña pequeña— un niño en un pueblo perdido en massachuset tuvo más espectadores que nosotras—

    — No crees que deberíamos tomar otro enfoque— respondió la chica asiática mientras abría una lata de refresco— esto del potcast feminista no está resultando—

    — Solo necesitamos algo— dijo la chica de piel oscura—un buen escándalo y seremos un éxito—

    —¡Te juro que eso no nos llegará a la puerta!— fue la respuesta de Mako.

    Inesperadamente su puerta es tocada cuando la desganada Evelyn sale a revisar quien se lleva la sorpresa de que un repartidor sosteniendo una caja frente a la puerta de su apartamento.

    —¿Señorita Evelyn Stuart?— dijo el mientras revisaba la orden de embarque.

    — ¿Sí qué quieres?— respondió ella con la típica mala gana con la cual se expresaba con todos en general.

    El repartidor acostumbrado a los tratos de los clientes solo extendió el recibo pidiendo la firma de ella para poder retirarse.

    Evelyn entró a su departamento con la caja en brazos mirándola por todas partes para darte una idea de lo que podía contener.

    La dejo en la mesa de su sala junto a su compañera de habitación.

    —¿Qué rayos es esto?— dijo Mako al ver la caja.

    — No tengo la menor idea— fue la respuesta de la mujer mientras abría el paquete.

    Ambas miraron el contenido un juego de videos en VHS con una nota garabateada a mano que solo decía «Míralas’

    EL FIN

  • Fin de semana con mi tía (1)

    Fin de semana con mi tía (1)

    Hace unos años, cuando me daba por experimentar con quien fuese no me importa que fueran parte de la familia y de esa época viene esta historia. 

    Pues bien este fin de semana tenía la casa para mi sola ya que mis padres habían salido de viaje y siendo la zorra que siempre he sido ya estaba planeando invitar a unas amigas para pasarla rico.

    Pero todos mis planes se vieron estropeados cuando escucho el timbre de mi casa, rápidamente baje las escaleras para ver quien era, me lleve una gran sorpresa al ver a mi tía parada frente a (mi con unos shorts y top de tirantes y sin sosten). La hermana más chica de mi madre, cabe mencionar que esta tía a lo mucho me lleva 10 años y siempre me ha parecido muy sexy verán tiene un culo precioso en forma de corazón, las tetas más ricas y redondas que yo haya visto toda ella es una diosa, de hecho fue una de las primeras mujeres en las que llegue a pensar cuando me masturbaba. Aunque tengo que admitir que lo que paso después jamas pude imaginarlo.

    La salude con un beso en la mejilla- hola tía como le va no la esperaba.

    -Hola mi niña que grande estas, perdón que llegue así pero tenia ganas de pasar tiempo con mi hermana y sobrina favorita- me responde el beso y me acerca a ella tomándome de la cintura.

    -Hay que pena pero mi mamá no está regresa en unos días, igual pase sabe que siempre es bienvenida.

    Tomo su maleta y entró a la casa- Estas cosas me pasan por llegar sin avisar espero no te moleste mi compañía unos días.

    Caminaba detrás de ella- No para nada sabe. que siempre ha sido mi tía favorita.

    -Gracias prometo no dar molestias, ahora podrías decirme donde esta el baño me urge tomar una ducha.

    Yo no pensaba perderme la oportunidad de verla desnuda así que mientras nos dirigíamos al baño le decía- Si claro solo que estamos teniendo algunos problemas con el agua caliente así que tendré que esperar con usted para asegurarme que todo esté en orden.- No sabia si funcionaria, pero creo que ella tenía la misma idea que yo porque cuando voltee a decirle que el agua estaba lista ella ya se encontraba desnuda.

    No se que cara tenia en ese momento, no sabía si eso era real, llevaba tanto tiempo imaginandola desnuda pero ni en mis mejores fantasías ella se veía así su piel bronceada y lisa, sus tetas perfectamente redondas con los pezones bien parásitos, las piernas largas y el coño depilado, hicieron que sintiera una ligera humedad entre mis piernas así que me apresure a salir del baño para ir a mi agitación con el pretexto de que acomodaria sus cosas ahí para que se sintiera más cómoda.

    Cuando llegue a mi cuarto me quite la ropa que llevaba me recosté en mi cama, abrí bien mis piernas y comencé a frotar mis dedos contra mi coño de arriba abajo muy lento primero para empaparlos bien con mis juegos, mi respiración se aceleraba, mi abdomen se contraia, la excitacion era cada vez mayor, cerré los ojos para imaginar que mi tía era la que se comía mi coño que mis dedos eran su legua pasando por mi vagina, con cada roce estaba más y más ecxitada. Hasta que escuche la puerta abrirse, era mi tía envuelta en toalla, tomé mi almohada lo más rápido que pude intentando cubrirme.

    Me miró, paso su lengua por su labios, dirigió la vista de nuevo a mi.- Que es lo que estás haciendo mi niña- No me quitaba la vista de encima.

    Tartamudeando un poco respondí- Lo siento pensé que tardarías más- Recorrido su cuerpo con la mirada.

    Se quito la toalla para terminar de secarse- ¿Entonces no la vas a contar a tu tía?

    -La verdad es que siempre me has parecido muy guapa y tenerte así me pone como zorra- Me mordi los labios.

    -Ay mi niña, pensé que nunca lo dirías. Dime de todo lo que vez ¿Qué es lo que más se te antoja?

    -Veamos.- Me paro delante de ella.- Será que son tus tetas (pase mis manos sobre ellas)- O ese culito redondo y jugoso (baje las manos por su cintura hasta las nalgas la sujete bien acercandola a mi y comencé a besarla).

    Entre los besos me decía- Tienes que prometerme que será nuestro secreto nadie se puede enterar.

    -Claro, pero con una condición, dime que no será la última vez.

    -Eso tenlo por seguro.

    Nos acercamos a la cama, la recosté ahí mis besos fueron bajando lentamente por todo su cuerpo deteniéndome en las tetas para chupar un poco, seguí bajando hasta su vientre y luego a su coño.

    -Abre bien las piernas tía quiero saber a que sabe tu coño.

    Ella abrió bien las piernas comenzó a sobar sus tetas soltando gemidos con cada chupada que le daba a su coño. Cuando estaba en su clitoris hacia círculos bajaba hasta su entradita metía mi lengua lento, me encantaba ver su cara de puta llena de placer con ganas de que le diera más.

    -A si que bien la pasaremos estos días, pero necesito que tu también disfrutes así que se una niña buena siéntate en mis piernas y fritate mientras yo me como tus tetas.

    Le hice caso me acomode y me empecé a rosar contra su coño sentía toda su humedad contra mi, subía y bajaba sobre ella mientras se atragantaba con mis tetas, no podía con lo caliente que me tenía amabas subimos la velocidad la excitacion se apoderó de nosotras no paramos hasta llegar al orgasmo juntas y mojarnos con nuestros ricos jugos.

    -Mierda esto será una locura.

    Esto fue solo el primer día así que si quieren saber más apoyen este relato.

    Un beso en su ricos y deliciosos coño espero disfruten.

  • Perdidos (12): Judith madre y hembra para sus hijos

    Perdidos (12): Judith madre y hembra para sus hijos

    Al llegar la noche, la fiesta continuaba, y para estas alturas, Judith era consciente de cómo su facha llamaba la atención hasta de los mellizos Ronaldo y Tomás.

    Cómo todavía quedaban algunas botellas de vino y algunos pocos licores, Judith, dejó que sus hijos e incluso ella bebieran bastante esa noche especial. En especial ella lo necesitaba para sobrellevar todo lo que había pasado ese día con Jonathan.

    Ella bailaba para sus hijos que formando una ronda alrededor de mami, batían palmas y cantaban alegres canciones.

    Cada uno tomó su turno para bailar con mami en el centro de la ronda.

    Poco a poco, el estado de embriaguez de mamá y el saberse observada deliberadamente por los cuatro muchachos, hacía que los 5 se fueran excitando poco a poco con semejante descontrol y derroche de coquetería con bailes sensuales por parte de la dama, en una calida noche a orillas del mar y a la luz de una ardiente fogata.

    Jonás empezó a tener una leve sospecha, de que algo era distinto entre Jonathan y Judith. Y eso lo puso muy celoso y nervioso, por lo que descidió no darle vueltas al asunto y disfrutar de la fiesta descargando sus nervios y celos en la bebida. Después de todo si realmente estuviera pasando algo entre su mamá y su hermano, ¿Qué podía hacer él?

    Estaba empezando a amanecer ya cuando Jonás, Ronaldo y Tomás se disponían a dormir en la carpa, y Jonathan la buscó a su mamá para disculparse por haberla tratado despectivamente cuando ella solo quería darle su “regalo de cumpleaños.

    El chico la llevó a la cueva que estaba detrás de la carpa, y que era el lugar que ellos usaban cómo comedor y sala de estar. Viendo que ella apenas se sostenía en pie mientras él le hablaba, prefirió sentarla en el piso.

    Allí continúa hablándole, mientras los escucha sin entenderle mucho de lo que su hijo trataba de explicarle.

    Viendo que incluso estaba a punto de dormirse, pensó en llevársela a la cama a Jonás.

    Pero cuando la vuelve a mirar, la vio tan hermosa, tan angelical, tan indefensa y a solas con él y a su entera disposición, que no resistió darse un último deshaogo con ella después de tanto tiempo deseándola.

    La acostó en el piso bocaarriba y empezó a besarla todo su rostro, con sus dedos presionó levemente las fozas nasales, hasta que ella abrió su boca y la besó con verdadera pasión, hasta despertarla, y provocar en ella alguna torpe respuesta a sus besos.

    Entonces, la erección de Jonathan fue tal, que se sacó los pantalones, se colocó sobre ella y le apoyó su dura verga en los labios, Judith, lo miraba sin poder decirle ni hacer nada.

    Jonathan, volvió a precinarle sus orificios nasales y en unos segundos su mamá abrió la boca, y el chico le empezó a meter su verga casi hasta la mitad, cuando la sintió entrar en la garganta de Judith, quien permaneciá inmóvil, indefensa completamente hebria y a su disposición.

    El chico comenzó a meterla y sacarla de la boca de su mamá, quien en cada envestida la sentía más y más adentro de su garganta, y trataba de zafarse moviendo torpemente su cabeza, sus manos y piernas.

    Pero Jonathan estaba tan absorto en el placer que le provocaba la boca y garganta de su mamá, que no le prestaba atención a ella, sino que solo disfrutaba del momento.

    – ¡AAHHH, tragalaaa, tomá la leche que se te enfria el desayuno! Gritaba Jonatan con un increíble orgasmo gracias a la indefensa Judith, que sentía cómo su hijo le llenaba boca y garganta con su calido semen.

    Al retirarle la verga de la boca, Judith, Tosia y de vez en cuando eructaba totalmente aogada, Jonathan se dio cuenta que se estaba ahogando, y ni bien la pudo poner de pie, le palmea la espalda, hasta que ella logra vomitar todo el semen y una gran cantidad de la bebida ingerida durante esa noche.

    Recuperada ella de su descompostura, y estando entre dormida aun, la llevó a la cama con Jonás, y cuando la está acostando a su lado, Jonás se despierta y lo ve a su hermano.

    – Aca te la traigo hermanito, ya le di de desayunar su lechita caliente y le hice hacer provechito, asique ahora va a dormir cómo un angelito. Le dice Jonathan a su hermano,

    que solo lo mira sin comprender nada y se vuelve a dormir.

    Por el cansancio y los efectos de la bebida, ese día la familia durmió hasta muy entrada la tarde, y la primera que se despertó y comenzó sus quehaceres fue la mamá.

    Mientras hacía sus cosas, Judith no se podía borrar las imágenes de la cabeza do todo lo vivido ayer, y también refleccionana sobre cómo habían cambiado sus vidas y en especial la de Ella, premero cuando naufragó el yate familiar y aparecieron en esta isla desabitada y desconocida por los mapas, de tan remota que era. Pensó que se quedaría “sola” el resto de sus días. Y de la nada, ¡Buhm!, un romance secreto” con su hijo mayor. Y cuando su cabeza recién lo empezaba a aceptar y a disfrutar plenamente liberándose de los tabúes, ¡Buhm! A su vida sexual, se le sumo su siguiente hijo, que chantageandola y casi violándola, irrumpe en su vida cómo jamás se lo esperaría una madre normal.

    Y en cuanto a lo vivido con Jonathan, ella rechazaba de plano el sexo con violencia, pero la osadía, el descaro y atrevimiento de Jonathan que contrastaba con la dulzura y amabilidad de Jonás, era algo que tenía que reconocerse así misma, que en cierto modo la excitaba muchísimo. Y por otro lado se sentía eufórica y expectante por la vida intima que le esperaba a ella tieniendo que complacer a escondidas a 2 de sus 4 tigres. Y más aun que va a pasar cuando los otros 2 se despierten a la vida cómo machitos de mamá cómo lo hicieros sus hermanos mayores.

    Cayendo la tardecita empezaron a despertar uno a uno los cachorros de la mamá, la familia se reunió y luego de que tomaran una merienda familiar, se pusieron a realizar sus quehaceres diarios, pero esta vez con prisa ya que en poco tiempo más ya anochecería.

    Jonás quería hablar con Judith, los pensamientos sobre una posible relación paralela de ella con Jonathan lo estaban carcomiendo. Por un lado, era conciente de que Jonathan estaba pasando las mismas necesidades masculinas que él pasó durante mucho tiempo en la isla, y en ese sentido estaba contento que lo halla logrado él también con “la única mujer de la isla” que obviamente resultaba ser mami.

    Pero también su instinto de “macho Alfa” de la manada, le estaba recriminando que estaba sediendo “terreno” a su rival, y que incluso en algún tiempo más, la terminaria sediendo ante el resto de la manada, y que quizás hasta fuera factible, que con el tiempo Judith los prefiera a ellos o a alguno de ellos en su lugar.

    Los tres, Jonás, Judith y Jonathan estaban muy pendientes uno del otro, sobre todo entre los hermanos, se había desatdo un clima de altísima tensión al que Judith, cómo mamá de los muchachos, persibió casi de inmediato, y en el que estaba dispuesta a mediar si era necesario.

    Entonces, Jonás tuvo una idea para llevarse a mami lejos del resto de us hijos, y tener un momento a solas con ella.

    Jonás le pidió a su mamá que, si ella misma no le podía pedir a Jonathan, que hiciera algunas cosas por él, y que después Jonás le devolvería el favor.

    Ella fue con Jonathan, e hizo tal cómo Jonás se lo había encargado, Jonathan adivinó enseguida la intención de su hermano, pero no pudo enfrentarla a ella. Por lo que aceptó el “encargo” de su hermano.

    Jonathan supo que el muy hijo de puta de Jonás se la llevaría a algún lugar y se la cogería, mientras él realiza su trabajo.

    Madre e hijo caminaron por la playa, hasta alejarse bastante del campamento familiar.

    Ellos aprovecharon dos grandes rocas que había en ese sector de la playa, y se sentaron uno en cada una, a dialogar.

    Charlaban de cosas banales, mientras ya empezaba a oscurecer.

    Tonto Jonás cómo Judith, esperaban que el otro sacara el tema de lo que estaba pasando entre Judith y Jonathan. De hecho, fue ella quien casi lo trae a la conversación. Pero al verlo tan nervioso a su hijo, lo miró con gran amor, y prefirió callarse la boca y tuvo otra idea que, a su hijo, lo relajaría y le daría más confianza y seguridad sobre si mismo.

    Se le acercó a su hijo, lo abrazó, lo besó tiernamente mientras lo acariciaba.

    – ¿Queres hacer el amor con mami? Le pregunta Judith tiernamente entre besos y caricias

    – El lugar a donde normalmente vamos está muy lejos y ya casi está oscuro. Le respondió él con una gran erección.

    – ¿Alguna vez probaste hacerlo en la playa al aire libre? Le pregunta ella pícaramente entre más besos y caricias.

    – ¡Noo, nunca! Le responde sorprendido él.

    – ¿Queres que la primera vez sea con mamá?, podría ser la primera vez para los 2. Comenta Judith con una expresión picara en su rostro.

    Las palabras se terminan y dan lugar a los besos y caricias apacionadas, y Jonás vuelve a sentir que mami es completamente suya.

    Judith se saca la remera verde que traía puesta y queda con un corpiño negro puesto que le cubrían las tetas.

    Entonces Jonás se saca también du remera verde agua, y su mamá le besa tiernamente todo su pecho.

    Luego de unos minutos así, ella se saca el pantalón corto, negro que llevaba puesto y queda solo en un conjunto negro de bombacha y corpiño, mientras que Jonás, queda solo con su slip azul marino que le dejaba ver claramente a Judith, la erección que traía ya su hijo.

    – ¡Uy uy uy, cómo está eso! Comenta Judith pícaramente viéndole el “paquete” a su hijo,

    – Y mami ¿cómo está? Le pregunta él.

    – ¿Queres saber cómo esta mami? … ¡No sé fíjate vos mismo! Le dice ella acostándose en la arena bocaarriba y abriendo y flexionando sus piernas.

    Entonces Jonás se abalanza sobre ella, oliéndole la bombacha, y besándole la concha por encima de ella. Encontrándose con una bombacha negra humedecida por el resto de pis que quedaba en su concha peluda cada vez que meaba, y las secreciones vaginales por su creciente excitación.

    Jonás disfrutó durante unos minutos de aquellos aromas y sabores impregnados en la bombacha de Judith, producto de la calentura y también de la falta de higiene de la mamá en aquella zona de su intimidad, por las incomodidades que le suponía cada vez que meaba tener que ir hasta el manantial a lavarse o consumir el agua dulce que juntaban mayormente del manantial. Y todo esto, claro, porque también hay que recordar que las proviciones de productos de higiene personal ya se habían acabado hace tiempo y ello significaba que tanto los chicos cómo mamá a estas alturas anduvieran en un estado “salvage” en cuanto a la higiene personal, cosa que, a Judith, cómo a toda dama la incomodaba bastante.

    Pero muy por el contrario, para sorpresa y hasta vergüenza de Judith, esto de algún modo la volvía más atractiva ante sus “pichones” que en el caso de Jonás y Jonathan estaban aburridos de las finísimas fragancias de sus novias ricachonas, y hasta de la elegancia, finura y coquetería de una mujer de la alta sociedad cómo lo era obviamente la propia Judith, quien a pesar de ser amante de las aventuras de supervivencia en la naturaleza, esta situación actual había pasado todos los limites de tolerancia en ella, pero que en cambio a Jonás y Jonathan, los estaba enamorando más de ella, al verla también como la única “posibilidad” en la isla.

    Judith, acariciaba suavemente la cabeza de Jonás en señal de aprobación y disfrute, de los besos y olfateadas que su vagina recibía por parte de su hijo por encima de su bombacha negra, que al estar ella con las piernas tan abiertas, dejaba escapar algo de vellocidad pubica por los laterales.

    – ¡Ouu, ouhh, así mi amor, dale besitos a mami, aahh, asisí mi vida besale la concha a mamá!, Decía Judith entre quejidos y suspiros de placer.

    – ¿Te gusta mami Le pregunta él?

    – ¡Siii, pero quiero más! Sacale la bombacha a mamá y chupale la concha cómo solo vos sabés hacer. Le suplica ella en tono sensual y muy excitada.

    Entonces, al escuchar las “suplicas” de mami, Jonás la despojó de la empapada bombacha negra, y dejándola a un lado, hundió su rostro ya directamente en la concha de su madre, quien se cubrió el rostro con las dos manos, cerró sus ojos y se mordía los labios para no gritar de placer, mientras la lengua de su hijo “escarbaba” hasta lo más profundo de su concha.

    Estubieron así varios minutos, tras los cuales, Judith, lo apartó, y le pidió que se sacara el calzoncillo, y que se acueste bocaarriba sobre la arena, y acto seguido, ella lo monta y con una mano le toma su pene, lo apunta a su vagina, y le dice a su hijo:

    – ¡Tenes que prometerle a mamá que cuando quieras acabar, le vas a avisar antes! Le pide Judith, totalmente fuera de sí por la calentura, y queriendo volver a sentir otra vez una verga adentro cómo cuando estuvo con Jonathan.

    El chico sorprendido por la visible calentura de su mamá solo asciente con su cabeza, y ella se hunde de inmediato toda la verga de su hijo mayor en la concha, y comienza a cabalgarlo lentamente en silencio, abriendo su boca esporádicamente para no poder emitir sonido alguno.

    Lo cabalga en silencio durante unos minutos, en los que cae la noche en aquella playa, y con la ultima claridad del día, Jonás ve cómo de la boca abierta de mamá cae sobre su pecho un largo y espeso hijo de baba, que al no cortarse pendúla con el ritmo de la rítmica cabalgata que Judith le estaba haciendo a su hijo mayor.

    Pronto, Jonás siente en su verga cómo la concha de su madre tiene un gran orgasmo llenándose de liquidos.

    – ¡Aaaah! Gime Judith con todas sus fuerzas en aquella playa solitaria mientras tiene un gran orgasmo, tras cabalgar a su hijo, y acto seguido se deja caer sobre él, quien la recibe con un tierno abrazo.

    – Te amo mi amor. Le murmura al oído Judith a su hijo, mientras repone energías descansando sobre su pecho.

    – Yo también te amo. Le responde Jonás.

    – Pero vos no terminaste ¿cómo puede ayudarte mamá para que termines? Le pregunta ella, no queriendo dejarlo insatisfecho.

    – ¿Me das la virginidad de tu colita? Le pregunta Jonás tiernamente.

    – ¡Oy hijito! ¿Otra vez con la fijación de desvirgar por atrás a mamá?… mhh, bueno, probemos a ver que pasa, a ver si no me duele mucho. Dice resignada Judith, tras pensarlo. Y llegar a la conclusión de que, entre Jonás y Jonathan, era su hijo mayor quien se merecía ese “privilegio” cómo premio, cómo recompensa por ser cómo era con ella en “la cama”, que, a diferencia de Jonathan, él la trataba con dulzura y no cómo una mera puta de la calle.

    Ella se pone en cuclillas apoyando el torso en una de las rocas que usaron para sentarse a charlar, quedando en posición de perrito con la cola apuntándole a su hijo.

    Entonces, Jonás se pone detrás de su mamá y comienza a lamerle el ano, mientras con la mano le acaricia la concha para volver a tenerla excitada para en momento de la penetración anal.

    Así y durante un rato sigue lamiéndole y besándole el ano, y cuando ve que la concha empieza a humedeserce y a mojarse, mete primero un, y después dos dedos en ella y comienza a pajearla primero suavemente, y cuando ve que ella comienza a disfrutarlo, y jadea de placer, hunta esos fluidos veginales en el ano, y acto seguido introduce un dedo en la entrada trasera de Judith, que debido a la abundante lubricación del orificio anal, y la excitación de la mujer, entra con total facilidad, y su hijo logra introducirlo casi hasta la mitad, momento en el que logra alcanzar a tocar con la punta del dedo, una buena cantidad de materia fecal que Judith llevaba alojada en su interior.

    Jonás saca su dedo del culo de su mamá totalmente amarronado por el excremento de la dama, y la idea de “revolverle el guiso” a su mamá lo excita demasiado, por lo que enseguida deja de pajearla, se toma el pene con la mano, lo dirije hacia la “puertita de atrás” de mamá, y empujándolo muy despacio, procede a abrírsela por primera vez en la vida de Judith, que a sus 45 años, su propio hijo mayor la estrena por atrás.

    – ¡Aaahyy, despacito con mami bebé, despacitooo!, Dijo asustada Judith, cuando sintió que la verga de su hijo se clavó en su colita virgen y comenzó a entrar más y más profundo, en ella.

    – ¡Quietitaaa quietitaaa mami que todavía falta meterla más adentro! Decía Jonás mientras se la seguía empujando más y más

    – ¿Falta muchooo, ayyy! Pregunta Ella con un poco de dolor y casi llorando más que nada de impresión al sentirlo cada vez más adentro.

    – ¡Ya casi mamita hermosa, ya casi mi amorcito divinooo! Dijo Jonás mientras la empujó más adentro, y sintió como sus huevos chocaron co las nalgas de Judith, y entonces supo que la tenía completamente ensartada por atrás a su hermosa madre, que gemía y jadeaba entre sollozos de nervios, placer y un poco de dolor.

    – ¡Ahahaha!, Se la escucha jadear llorando a Judith, mientras se abraza fuertemente a la roca, cuando su hijo la bombea suave pero profundamente por el culo, disfrutando ser el primero en entrarle por atrás a mamá.

    – ¡Ahhh, te amo mamaaa! Dice entre gemidos el chico, mientras su verga recibe el soplido de varios pedos que escapan del culo de Judith, mientras es bombeada indiferente por su hijo, que apenas se daba cuenta de que a mami se le escapaban gases en su primera vez por atrás.

    – ¡Aaahh, perdón, pero no aguantooo, aahh! Dice Judith avergonzada por no poder retener sus fluctuaciones anales.

    – ¡Aaahh, mamiii, ahhh, tomá la lecheee! Dice Jonás, llenándole las entrañas a Judith con su leche calida.

    – ¡Sacala que me cagooo! Dijo ella cuando sintió que su hijo le hacía un verdadero enema de semen.

    Jonás se la sacó, y cayó rendido en la arena. Ella se levantó, y caminó unos pasos por la playa, hasta que sintió que no aguantaba más, se agachó muy cerca de donde su hijo estaba adormecido por el inmenso orgasmo que había tenido. Y sin poder contenerse, allí mismo cagó toda la leche y caca que llevaba en sus entrañas en ese momento.

    Para cuando Jonás volvió en si, su mamá se había vestido y estaba yéndose.

    Entonces Jonás, se vistió y esperó a que sea ella la que llegue al campamento, y luego y muy disimuladamente lo hizo él.

    Al acostarse aquella noche, la mamá de los 4 hermanos tenía en claro que su vida había cambiado definitivamente para siempre, que muy probablemente en cuestión de tiempo terminaría siendo la madre y “mujer” de sus 4 hijos varones, porque era evidente que ya no habría vuelta a tras, en esta loca vida que estaba llevando en la isla, y aunque algún día los rescataran, esta experiencia dejaría huellas imborrables en las vidas de los 5 miembros de la familia.

  • Mi alumna favorita

    Mi alumna favorita

    Sobre las cinco de la tarde he quedado con una chica española de 23 años, con el culito respingón. Me llama Señor, mientras me mira con sus enormes ojos negros. Es analfabeta, nadie tuvo tiempo para enseñarle otra cosa que no fuera follar de cualquier manera. Su madre la inició con un señor muy gordo, que tenía bastante dinero.

    He decidido enseñarle a leer. Es mi contribución a mejorar la cultura en el poblado donde reside. Lo digo sin sarcasmo. Pero, no gratis, en esta vida nada es gratis, así que hemos cerrado un buen negocio. A los dos nos dejará satisfechos.

    Mi propuesta ha sido que mientras le enseño el abecedario, la construcción de sílabas y de palabras, ella debe procurarme sus favores sexuales. Ha aceptado gustosamente.

    Hoy ha avanzado considerablemente, en un solo día ha aprendido a distinguir las vocales de las consonantes. Mañana me he propuesto enseñarle, a distinguir todas las vocales. Está muy ilusionada. En alguna ocasión me resulta difícil continuar, sobre todo cuando devora mi miembro con los ojos abiertos mirándome… Arriba y abajo, con esos contoneos de su cabeza que dejan su melena negra desparramada entre mis piernas.

    Han pasado unos dos meses y la joven ya lee casi perfectamente, le cuesta algo de trabajo distinguir la letra z de la letra s, pero lo va haciendo cada vez mejor. Ya sabe leer sílabas, en esto he sido un poco travieso, he empezado a enseñarle a leer palabras que ella utiliza con frecuencia: mamada, follar, coño, dinero, y algunas más.

    Ella está muy agradecida, y creo que cada vez se va esmerando más en darme placer; ahora, para tener su boca desocupada mientras aprende, le he dicho que pronuncie las frases que le muestro mientras me masturba. Casi es mejor con sus manos, que, con su boca, sobre todo desde que me aplica un aceite de no sé qué planta, que me pone como una moto.

    Es curioso, pero todavía aún no hemos tenido penetración. Me reservo para más adelante. Han pasado ya cuatro meses desde que comenzamos este programa. La verdad, que ha sido una idea fenomenal. Ella se siente cada vez más cómoda a mi lado, y yo también me siento muy bien. Es una chica muy agradable y dócil.

    Últimamente nos vamos tomando una copita al atardecer, antes de irse al club; mientras hablamos y ella me acaricia, yo a veces también recorro su cuerpo con mis manos, pero lo primero es lo primero, y procuro no eludir la tarea que nos hemos propuesto.

    Me fascina esta sensación, después de cinco meses se podía decir que es un placer tener sexo con ella. Desde que ha aprendido a leer de seguido, estoy teniendo las mejores corridas. Es alucinante como mueve el culo esta mujer, cuando se la encajo por detrás, mientras lee un libro, le encanta leer. Da igual que se la meta por adelante o por detrás, ella sigue leyendo, hasta que me corro. Es muy disciplinada y sumisa.

    Ahora, cuando está sobre mí, le encanta recitarme poemas de Neruda, y a mí me hace disfrutar, la cadencia que adoptan los versos con el movimiento de su cuerpo. Sus pechos descubren en cada polvo, canciones desesperadas y poemas de amor. También le gustan Lorca, y Pessoa, pero apena les entiende.

    Han pasado cinco años desde que comenzó esta aventura, y sigue a mi lado, bueno, puedo decir que han cambiado algo los papeles, sigue follando extraordinariamente, tan bien que le he propuesto que nos vayamos a vivir juntos, pero no ha aceptado. No he conocido otra mujer que folle como ella.

    Ahora la veo con menos frecuencia, desde que ha sacado la oposición en la oficina de integración, joder, casi gana más dinero que yo, y en sólo cinco años ha cambiado su vida por completo; le tengo mucho cariño, y creo que ella a mí también.

    Sólo acepta que nos veamos de vez en cuando, leemos mientras follamos, escuchamos música, nos contamos algunas cosas, y al final, como siempre le pago los sesenta euros acordados, porque desde hace dos años me cobra cada vez que echamos un polvo. Con lo que yo le pago, definitivamente gana más dinero que yo. Pero es tan maravillosa en la cama que no puedo dejar de verla.

    Por cierto, ahora soy el único cliente de esta niña, es una chica muy lista, me siento orgulloso de ella y estoy muy satisfecho. La quiero mucho. Ella a mí, dice que también.

    Gracias por leerme después de tanto tiempo. Como siempre acepto comentarios. Nos leemos

  • Follando con mi familia (7)

    Follando con mi familia (7)

    Yo había hecho a mis tías y a mi madrastra mías, yo solo esperaba a ver quien me pedía sexo y les daba, todo iba bien pero todas tenían algo que las ponía buenas.

    Recuerdo que de mi tía Frida solo me gustaba su culito firme pero una vez sus tetas las sentí más ricas, me encantaron y le daba más duro, como si la quisiera reventar.

    Un día fui con mi tía Maria y ya la iba a follar cuando llego mi tía Fany triste, nos dijo que se iba a divorciar de Rodrigo nuevamente pues ellos se habían juntado otra vez, ella estaba triste pero no lloraba entonces Maria dijo que iba a la tienda y que ahorita veía que hacer, al quedarnos solos Fany me dijo que lo bueno es que íbamos a follar más y en ese momento yo la besaba y se puso caliente la cosa y fuimos al cuarto de Maria, le quite la ropa a Fany y la puse en 4 cuando apenas la penetró entra Maria y se saca de onda y se va ir pero Fany le dice que está triste y quiere un pene y le dijo que ella se podía meter pues nunca habia teñido experiencia lésbica (cosa que ya sabemos que no).

    Entonces Maria le dijo que estaba bien, que porque siempre le quiso ver sus tetas, Maria jugó con sus tetas y las chupo hasta que se quitó su vestido y empezaron a tijerear yo me la jale hasta que me dijeron que fuera, fui y ambas estaban de rodillas les metí mi pene a por la boca a las dos hasta que Fany con sus manos se abre si vagina y me dice que le urge que se la meta lo hago tan rápido y luego con Maria, yo estaba emocionado de tener las mejores tetas de familia y mejor culo que les digo que me quiero venir y Fany le dijo a Maria que la deja en ella y me vine dentro de Fany.

    Al mes me escribió que estaba embarazada pero que lo iba a abortar y me pidió que antes de eso le diera un regalo y fue una vez más copulo.

  • Mi primera relación bisex

    Mi primera relación bisex

    Hola de nuevo una disculpa si tarde en mandar este relato pro lo hago con mucho gusto y recordando aquella cita con la pareja que fue inolvidable.

    Les dire que fue un lunes regresando a casa por la noche, como me sentía estresada por el trabajo y queriéndome relajar entre a una pagina de internet swinger donde hay chat y anuncios para que se pueda conocer a chicas, parejas, singles.

    Me decidí a entrar al chat y platicando brevemente con varias personas, hubo una pareja que me llamo la atención ya que en su perfil decía que tenían experiencias y que buscaban a chicas, o parejas para poder tener amistad y si se daban las cosas poder conocer, veía sus fotos y me parecieron muy agradables ambos sus fotos muy sexys de ambos y pude notar que eran amantes de la ropa sexy, (lencería, tacones, medias, minifaldas, minivestidos, juguetes sexuales etc.) Eso me llamo la atención y decidí a entablar una platica con ambos.

    Principalmente la platica fue entre nosotras recuerdo que su nombre era Brenda y el de su esposo Alfredo, nos presentamos y mientras platicábamos fuimos sacando nuestros gustos y fantasías que teníamos en mente que deseábamos poder llevar a cabo, ellos tenían 5 años en el ambiente con gratas experiencias según contabas por ellos.

    Una vez que sentíamos que había química, intercambiamos números de teléfono para tener un contacto mas cercano, hablamos por teléfono Brenda y yo y decidimos conocernos para ver si ademas de la amistad pudiera darse un encuentro intimo, para ello Brenda como yo nos pusimos de acuerdo en que llevarnos de ropa para la ocasión especial ya que nos citamos para el sábado por la tarde.

    Después de esa platica tenia muchos deseos de que llegara el sábado para conocerlos ya que tenían ese toque sexy que me gustaba en las parejas, una vez llegado el sábado me dispuse a bañarme y seleccionar la ropa que habíamos acordado llevar, para lo cual me puse una blusa negra de tirantes semitransparente sin brassier, combinándole con una minifalda de likra rojita, que me llegaba justamente abajito de las nalgas, y use una tanga rosita con encaje enfrente, zapatillas negras, al verme al espejo notaba lo sexy que podía verme y que seguramente les iba a gustar a Brenda y Alfredo mi vestimenta, sin embargo metí en mi bolsa otra ropita por si fuera necesario, llevándome un vestido ajustado, negro con blanco, con una tanga roja. Para no salir muy atrevida me puse un abrigo para que no se notará que llevaba ropa muy sugestiva.

    Estando lista solicite un taxi que me llevara al samborns de Tlalpan, donde nos habíamos quedado de ver, la cita era a las 7:00 de la tarde llegando 5 minutos antes, me mandaron mensaje que iban a llegar 5 minutos tarde por el trafico que había en la ciudad, mientras me sente y pedí una copa para los nervios, en eso veo que va entrando una pareja con las características de que eran ellos, pues Brenda llevaba puesto un minivestido negro, zapatillas negras, y medias, su esposo iba casual con un pantalón de vestir camisa, y chamarra, nos reconocimos al momento nos saludamos, y sentí que desde ahí había química para poder continuar la noche, me pido Brenda que me sentara en medio de los 2 para hacerme sentir en confianza, ellos al igual que yo pidieron una copa mientras platicábamos de las experiencias que habían vivido en el swinger, una vez que tomamos confianza Alfredo nos pregunto si queríamos ir a un lugar mas intimo a la cual respondimos ambas que si.

    Nos fuimos en su auto y llegando al hotel pedimos una botana y bebidas, ya instalados seguimos charlando y en un momento Alfredo puso musica suave para que el ambiente fuera mas erotico, me saco a bailar mientras su esposa nos miraba con morbo, me abrazo al ritmo de la musica mientras sentía como sus manos tocaban mis caderas de forma discreta, que me hizo sentir un hormigueo, al tiempo que me daba un beso dulce en la boca al cual respondí dejándome llevar por sus caricias, en eso el se sienta en un sillón se va desabrochando la bragueta en eso me hinco y voy hacia el en 4 patas buscando algo para mi boca le baje el bóxer y comencé a darle besitos en su verga que aun estaba flácida, para continuar dandole lengüetazos como saboreando despacio, lo tome con mi mano y comencé a masturbarlo al tiempo que me lo metía en la boca, de forma suave, ensalivándolo escuchando sus gemidos de Alfredo que estaba gozando con mi boca, mientras que Brenda estaba seguía sentada en el sillón pero con las piernas ligeramente abiertas y tocandose por encima de su tanga y saliendo de su boca gemidos, pues estaba viendo como yo esta haciendo un oral riquísimo y que al estar en esa posición con Alfredo mi faldita se había subido a mitad de mis nalgas dejando ver mi tanga esa escena escuche el susurro de Brenda diciendo que me veía muy puta mamandole la verga a Alfredo, cada vez que tenia la verga en mi boca mi panocha se iba mojando mas y mas, al estar muy concentrada yo no me había dado cuenta que Brenda se acercaba por atrás de mi sintiendo sus manos como acariciaban mis nalgas al sentirlas una descarga de jugos inundo mi panocha nunca había sentido esa sensación deliciosa porque nunca me había tocado una chica, era la primera vez y me había gustado, al sentir Brenda que me había gustado sus caricias continuo hasta tocarme por encima de mi tanga mi panocha que estaba mojadisima y sentí una descarga de orgasmo uuffff, eso me motivo a darle mas duro mi mamada a Alfredo mientras al oido me susurraba Brenda te ves muy puta Alicia y quiero cojerte con mi marido, a lo cual asenté mi cabeza que si y que siguiera tocándome.

    Ya para esos momentos estaba muy cachonda y de cierta forma había sido seducida por una pareja que quería que fuera su puta por esa noche era algo nuevo y rico para mi.

    En eso me quita de Alfredo y me planta tremendo beso Brenda en la boca metiéndome su lengua yo solamente trababa de también complacerla me acariciaba mis senos, mis nalgas, jugueteaba con mi faldita que la subía y bajaba me tumba en la cama boca arriba me hace de lado la tanga y comienza a darme tremendo oral ufff sentía como su lengua pasaba por mi clitoris abriendo mis labios con sus dedos y metiendo su lengua no podía resistir tanto placer que nuevamente tuve otro orgasmo en la boca de Brenda, que continuaba con su labor yo solo gemía de placer su lengua era mágica se veía que era una experta en chicas, eso me derretía de placer, al ver la escena Alfredo se acerco a la cama para que siguiera mamandosela la metí a mi boca como si fuera la ultima verga que probaría, así me tenían Brenda y Alfredo, yo la verdad no sabia cuantos orgasmos llevaba en la boca de Brenda que no cesaba en estarme lamiendo mi vulva, esa situación puso Alfredo con la verga muy parada oyendo sus gemidos como iban en aumento continue con mi labor hasta que sentí que ya no iba a durar y aprete su verga a mi boca en señal que los quería en mi boca y sin decir palabra llego su descarga de leche que por cierto fue bastante llenándome la boca eso noto Brenda y de inmediato se acerco a mi boca para darnos un beso escurriéndonos la leche.

    Había sido una experiencia muy excitante y caliente para mi, al igual que ellos, nos quedamos por un momento acostados los 3 después me pidió Brenda que nos fuéramos a bañar y que nos cambiáramos de ropa en esos momentos dije que bueno que había llevado otro cambio de ropa al igual que ella para ese cambio me puse el vestido ajustado, medias, y tanga rojita y zapatillas me veía toda una puta, pero Brenda no se quedo atrás se puso una blusa cortita tipo ombliguera con una microfalda color negro y tanga azul cielo se veía putisima al igual que yo salimos del baño y en cuanto nos vio Alfredo notamos su sonrisa picara y morbosa hacia nosotras, mientras le pedimos Alfredo que se fuera a duchar mientras nosotras comenzamos a bailar al tener ella mas experiencia tomo la iniciativa nuevamente y comenzó a dar besitos en la boca y cuello al sentir sus labios note como pis pezones se pusieron duros era mucho erotismo entre ambas nos acariciábamos al tiempo que nos besábamos, en eso me pone de espaldas hacia ella y continuamos el baile no sin antes sentir como sus manos iban bajando de mi cuello, pasando por mis senos y llegando a mis nalgas al sentirlas ahí inmediatamente mi tanga se humedeció al Brenda notarlo puso sus manos enfrente de mi vestido y subiéndolo ligeramente se concentro en mi panocha que al tocarla con sus manos notaba como se iba mojando mas y mas y mas.

    Ufff no dudo para hacerla de lado y meterme un dedito que fue nuevamente una descarga para mi escuchando como salía de mi boca gemidos de placer no dudo en sentirme ya mojada en meter un segundo y tercer dedo para ello tuve un grito de placer que hizo que me viniera en sus dedos sacándolos todos mojados y llevándoselos a la boca y compartiéndome mis jugos uff que delicia eran en eso salió Alfredo del baño y se puso frente a mi para darme un beso riquísimo mientras Brenda me seguí cachondeando, prácticamente me sentía su PUTA complaciente, en eso sentí como Brenda se aparta de mi y saca de entre sus cosas algunos juguetes sexuales llevaba un arnés que se puso y se sentó en la cama me llamo para fuera a lamérselo, yo estaba fuera de si muy caliente que no dude ni tantito en hacerlo me separa de Alfredo y fui con ella a chuparselo me tomo de la cabeza como si quisiera que no me aparatara de su arnés sentía mucho placer y ahora el que tenia un ángulo perfecto de mis nalgas era Alfredo que no dudo ni tantito en tener la verga dura para metérmela en la panocha.

    Prácticamente estaba siendo cogida por Brenda y Alfredo al tiempo que me decían ambos que era su puta y que querían seguir cogiéndome esas palabras fueron una especie de morbo en mi mente que continue haciendo mi labor como buena zorrita, para ese momento nuevamente estaba mojadisima mientras me cogida Alfredo en 4 patas y tomando el arnés de Brenda para darle placer jalándome el cabello y dándome nalgas en señal de autoridad hacia mi, cada nalgada que me daba era una descarga de jugos en mi panocha nuevamente Alfredo no aguanto mucho y sacando su verga su leche me la avento en mis nalgas al tiempo que Brenda tenia un orgasmo riquísimo, uff nuevamente habíamos hecho algo nuevo para mi.

    Pero no conforme con eso Brenda saco un vibrador poniéndomelo en la panocha no quería que terminara así ese momento el juguete hizo nuevamente su labor y estaba prendía al tiempo que lo tenia adentro me daba unos besos deliciosos ambas gemíamos de placer en eso al sentirme que no íbamos a aguantar lo saca de mi panocha y entre sus cosas saca un juguete de doble cabeza, se lo pone ella en su panocha me pido que haga lo mismo y en la cama poniéndonos de espaldas lo metíamos y sabacabos como si fuera un pene de verdad escuchábamos como nuestras nalgas se pegaban haciendo un sonido riquísimo, y una vez mas al sentirnos que nos íbamos a venir ambas lo sacamos de nuestras vulvas y me pide que hagamos la tijera no sabia que era hasta que me dijo que nos cruzábamos nuestras panochas y restregarlas sentir vulva con vulva eso ufff era algo muy rico no parábamos de gemir hasta que llego el momento de que ambas no resistimos y terminaos gritando en un delicioso orgasmo ambas ufff.

    En toda esa parte Alfredo al haber terminado se puso a disfrutar como ambas nos cogíamos y como su esposa se había cogido a una chica mas…

    Una vez que terminaos nos quedamos dormidos y a la mañana siguiente nos cambiamos salimos del hotel y nos fuimos a desayunar, la verdad es una de las experiencias mas deliciosas que he tenido en el swinger y siempre la voy a recordar.

    Espero que les haya gustado esperando sus comentarios.

    Besos.