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  • Pasaron días

    Pasaron días

    Pasaron muchos días después de esa vez y no supe más de ella, uno comienza a pensar en que algo estuvo mal aunque ella lo disfruto desde mi perspectiva, tal vez pensó que no era correcto, mucha cercanía quizás.

    De mi parte seria el secreto mejor guardado de estos días pero ella no me conocía y era lógico desconfiar, creo que ella es tan reservada como yo pero no nos ha dado tiempo de entrar en esos detalles.

    Pasaron dos días más y de momento un poco antes de la madrugada la luz roja de mi teléfono parpadeo y al mirar era ella, ese «Hola» era como agua en el desierto y conteste rápidamente, nos saludamos y toque el tema… Oye… Te gustó lo del otro día? Y no contesto más.

    Ahora pensaba que estaba jugando con mi mente, qué no sería yo el cazador sino la presa qué entro en terrenos desconocidos pensando en ser dominante y sin duda su carácter daba para eso y más, así pasaron tres días hasta que volví a escribir y le dije sin rodeos, vamos por otros tragos? al rato contesto «ok».

    Era extraño era como querer pero relajadamente sin afán a su ritmo, si pasa, pasa y si no también, total yo fui quien comenzó y no ella, aun no la descifro. Tal vez se divertía y quería ver hasta donde llegaba mi malicia sin delatarse, sin culpabilidad alguna, sin desbocarse.

    Nos vimos y fuimos al mismo lugar está vez tenía una falda y eso me puso de una a maquinar.

    En medio de la conversa la música y la gente le dije que quería hacer una apuesta y si ganaba tendría que hacer algo que le pediría y viceversa, pues nunca pierdo en piedra papel o tijera así que le pedí que fuera al baño y se quitara la panty regresará a guardarla en su cartera delante de mi.

    Me hizo caso cosa que me puso a millón, me encanta la obediencia y al volver yo ya debajo de la mesa había sacado mi pie del zapato y en lo que se sentó extendí mi pierna hasta ella y lo coloque en su vagina, realmente no podían vernos si eramos discretos, comencé a tocar y disimulando continuamos con nuestras bebidas, al rato sonó una canción particular y la invite a bailar era estimulante saber que no tenía nada bajo la falda primera vez conscientemente qué bailaba con una mujer sin pataletas delante de la gente.

    Bailamos lento y apretado, ya había tocado por un rato y tal vez causado algo de humedad qué junto con la danza erotica de la salsa lenta comenzaron a hacer qué los cabales desaparecieran.

    Lo tenía muy erecto y ella podía sentirlo, se coloco en una posición qué con el ritmo de la música hacia qué pareciera sexo en el medio de la pista yo solo quería desnudarla y tomarla allí delante de todos sin importarme nada, sabía que era imposible y la tome de la mano y le dije vamos ven, salimos por la puerta de las escaleras subimos hacia otro nivel, había otra puerta estaba cerrada pero quedábamos en un sitio solo y con poca luz, con el riesgo de ser descubiertos la coloque contra la pared ella puso sus dos manos extendidas subí su falda y la penetre, estaba húmeda había tanto calor que parecía el sol, no había tiempo para el romance solo tome su cabello le di dos vueltas en mi mano y lo temple hacia mi, sus gemidos aumentaron le gusta la maldad, mi otra mano en sus caderas para impulsarme más y tomándola del pelo le di duro de fondo la música le daba libertad para hacer ruido el choque de nuestros cuerpos como aplausos sonaban acompasados como un ritmo salvaje aumentando la velocidad y sus gemidos divinos así seguimos hasta que nos vinimos juntos de manera efusiva y jadeante.

    Nos arreglamos un poco sin decir una palabra volvimos a nuestra mesa pedimos la cuenta y nos fuimos.

  • Humillo a mi novia con su enemiga

    Humillo a mi novia con su enemiga

    Mi pareja y yo no tenemos una relación abierta, pero tampoco sabemos muy bien como definirla. Andrea y yo tenemos el mismo gusto y excitación cuando se trata de involucrar a terceras personas en la cama, con una serie de conversaciones siempre sobre cómo vamos a manejar juntos las situaciones.

    Andrea que tiene un culo precioso es codiciada tanto por hombres como mujeres y ambos lo sabemos bien, lo hemos aprovechado bien, sin embargo, durante 2 años hemos mantenido una relación un poco más diferente, en donde yo tengo relaciones con otras chicas y ella disfruta de verme, de mis historias, fotos, videos o a veces solo con la imaginación de ambos hablándonos de escenarios mientras yo la penetro con fuerza. Últimamente nuestra relación se ha ido moviendo más a la humillación sexual, un tema que ella simplemente adora; nunca la he visto venirse más duro que cuando algo que no debería pasar, pasa.

    Esta es la primera vez en lo que llevamos de relación que hago algo que se siente increíblemente prohibido, que la humilla públicamente y que desata un mundo mucho más intenso y deseado para los dos en nuestra vida sexual.

    Estaba en casa de Melissa, una ex compañera de colegio de Andrea y una compañera mía de trabajo. Ella estaba rodeando mi cuello con sus pies, con unas piernas delgadas y suaves que terminaban en unas nalgas redondas y completamente expuestas, tenía puesta un hilo blanco empapado en su excitación al cuál yo intentaba acceder solo con la dureza de mi miembro. Melissa ya le había robado un novio a Andrea hace unos años, también fue ella el primer beso con una mujer que había tenido mi novia y siempre hubo una tensión sexual tan grande como su enemistad actual.

    Melissa que solo había salido a tomar conmigo y un grupo de amigas de ella había estado toda la noche jugando a acomodarse las tetas en un vestido que parecía quererlas expulsar constantemente, ella solo me miraba y aunque habíamos sido amigos por un buen tiempo sabíamos que esa noche iba a cambiar todo en el momento en el que nos encontramos en el baño y después de meterle mi lengua hasta su garganta le confesara, que no solo mi novia estaba de acuerdo con lo que estaba haciendo, sino que le gustaba.

    Hace unos días tan solo, ella fantaseaba con que la gente supiera el arreglo que teníamos de pareja, sobre como ella era completamente sumisa y aún con sus deliciosas tetas y su gran culo, mi verga era compartida.

    Fantaseaba con que lo supiera una ex mía, que lo supieran mis amigos, que lo supiera su hermana…

    Hasta que se dio cuenta, que había una persona que era de confianza que no iba a decir nada y que además sería completamente humillante para ella.

    Melissa, durante fiestas de trabajo ya había dejado caer que yo le parecía atractivo y que si no fuera por Andrea ya habría intentado algo. Durante unos días la estuve molestando, preguntándole si lo que había dicho era cierto, contándole como yo había hecho tríos y como si hablaba con Andrea podríamos tener un pase libre. Melissa que no sabía exactamente que tan en broma eran los comentarios se limitaba a responderme con el mismo tono, hasta que un día se me ocurrió preguntarle por su rutina de ejercicio y sobre sus resultados. Las fotos empezaron como cosas normales de ejercicio, hasta que le pasé una foto mía solo en ropa interior con el miembro resaltado en la foto, a lo que ella solo respondió «bien dotado».

    Se sentía extraño enseñarle esas conversaciones a Andrea y ver como solo eso y unos dedos en su vagina eran suficiente para que ella se viniera varias veces. Andrea, había cometido un error y en una salida con sus amigas cercanas bebió demás y terminó besándose con un chico desconocido en un bar frente a ellas, lo que ocasionó que tuviera que explicar que en nuestra relación no es raro involucrar a terceras personas y que yo no estaría molesto por eso. La realidad es que ella nunca consultó eso conmigo, se había equivocado y por lo tanto merecía ser castigada.

    Melissa estaba boquiabierta cuando mi mano empezó a bajar por sus nalgas y el beso se ponía cada vez más físico- Yo sabía que lo que estaba haciendo iba a cambiar por completo mi relación.

    En el baño nos sorprendió una amiga de Melissa que también es amiga de Andrea y había estado en esa fiesta en la que ella besó al chico, le bastó con mi explicación de que yo tenía derecho a hacerlo también y deje caer que ella estaba de acuerdo y le gustaba la idea.

    Sin más preguntas la amiga se fue y a lo lejos la vimos observándonos y hablando con las demás del grupo. Melissa y yo habíamos cruzado varios límites.

    Sin despedirnos nos fuimos del lugar en mi carro y nos dirigimos a mi casa. Entramos haciendo ruido y besándonos, la lleve entre brazos al dormitorio y la dejé en ropa interior, viendo como solo quedaba a la vista un hilo blanco que posaba entre sus grandes nalgas. Melissa no preguntó, pero en el primer piso estaba Andrea quién nos había escuchado llegar y quién como castigo debería dormir en el cuarto de invitados.

    Mis jadeos eran fuertes y los gritos de ella también cuando empecé a introducir mi pene haciendo un lado su hilo, ella me sujetaba con sus pies entre mi cuello y su pelo castaño y algo corto se mecían a mi ritmo. Ella que tenía unos grandes ojos azules los dejaba brillar con cada suspiro que tomaba, para ambos era un desahogo sexual.

    Tras la puerta Andrea que vestía un short azul y una camisa blanca escuchaba todo mientras se mojaba, ese día tendría que bastarle el morbo, la imaginación y su dildo.

    Con ganas de penetrarla duro, le quité la blusa a Melissa, la deslice por sus finos brazos y me recibió la sorpresa de unos pezones perfectos, rosados y respingones en un buen par de tetas que nunca se habían visto tan grandes como ese día, la tomé del pelo y de perrito estuvimos un buen rato hasta que ella después de un pequeño silencio dejo ir un jadeo, su cuerpo se movía la ritmo de los espasmos de su vagina que empapaban un poco más mi pene.

    Al final ella me escupió en el pene y empezó a mamármelo como si no hubiera un mañana, me terminé viniendo en su cara y en sus tetas.

    Tras seguir por un rato, caímos drenados ambos en un sueño profundo, para despertar la mañana siguiente desayunando con Andrea en una conversación que fue por si misma erótica. y ahora ¿qué le íbamos a decir a la gente? ¿Realmente podríamos contar con Melissa, podría ella guardar el secreto?… Andrea sabía que tal vez no había marcha atrás, sabía que ella era toda mía y que desde entonces lo sabría todo el mundo.

  • El hijo de mi vecina

    El hijo de mi vecina

    Era una mañana de verano. Volvía del gimnasio y en el camino a casa se largó una lluvia torrencial. Mojada por completo, al llegar a casa me doy cuenta que no me había llevado las llaves y mi marido ya se había ido al trabajo.

    Tenía como vecina a María, una mujer muy buena que siempre estaba atenta a cualquier cosa que necesitásemos. Vivía con su hijo Ramiro, un adolescente de ya 18 años. Ramiro me espiaba desde la terraza cuando yo tomaba sol en el patio. Me daba morbo y jugaba un poquito siempre simulando que no sabía que me estaba espiando.

    Decidí tocarle el timbre a Ramiro. Sabía que María estaba de viaje y él estaba solo esos días en su casa. Al verme quedó impactado. A su puerta estaba llamando la mujer con la que siempre fantaseó, toda mojada al punto que se transparentaba la ropa interior diminuta.

    Y: Hola Rami ¿cómo estás?

    R: Hola Lore. ¿Bien, vos? Estas empapada

    Y: Si, me olvidé las llaves de casa y no hay nadie.

    R: Vení ¿querés pasar?

    Y: ¿Te molestaría? No sé si te interrumpo algo.

    Ramiro me había atendido en short y sin remera. Se notaba que estaba desnudo por la casa y se puso eso para atender. A kilómetros se divisaba un gran bulto producto de una reciente erección. Seguramente había interrumpido una buena masturbación adolescente

    R: No, para nada. Estaba mirando la tele.

    Me dejó pasar. Al entrar al comedor había olor a encierro, a sexo… a hormonas adolescentes. Me empecé a excitar por estar sola con un pendejo pajero.

    Le mandé un mensaje a mi esposo explicando lo que había sucedido. Me contestó que no podía salir antes del trabajo y que lo espere allí. Mientras tanto notaba la mirada de Ramiro recorriendo todo mi cuerpo. De reojo veía como su bulto crecía.

    R: ¿No querés que te preste ropa de mi mamá? Me da cosa que estes mojada.

    Y: Dale, no sé si me va a entrar. Pero probemos.

    R: Ya te busco.

    Tardó unos minutos. Volvió con un conjunto de ropa interior de encaje muy fino. La tanga era un hilo dental. Además, me dio una remera amplia y larga junto a un short blanco chiquito.

    R: Creo que esto te va a ir.

    Y: La ropa interior no Rami, es personal eso. Me llevo esto al baño.

    Tomé la remera, el short y me metí en el baño. Una vez desnuda le grité si me podía dar un toallón. Me golpeó la puerta y abrí un poco escondiéndome tras ella. Lo miré a los ojos, tardé un poco para dejar volar su imaginación y tomé el toallón agradeciéndole con una sonrisa.

    Y: Perdón que abra así, ya estoy desnuda jeje

    R: No hay problema.

    Deje la puerta entreabierta por error para que me intente espiar.

    Cuando intenté ponerme el short, fue imposible. Decidí salir solo con la remera que me llegaba a tapar las nalgas.

    Y: Gracias Rami. Sos un amor. El short no me entró, toma.

    R: ¿Queres que te busque otra cosa?

    Y: No gracias, así está bien. ¿Dónde puedo colgar esto para que se seque?

    R: Dame, yo lo cuelgo.

    Le di mi remera, mi calza, mi corpiño y mi tanga diminuta. Se la quedó viendo. Pude leer su mente perversa. Quería olerla, masturbarse con ella.

    Se la llevó al lavadero y la colgó.

    Ya de regreso en el comedor, yo con la remera fina tapando mis partes íntimas y él con un short tapando su bulto le pedí si me prestaba la notebook para pagar un impuesto. No quería que se me venza.

    Me acompañó hasta la notebook, me la desbloqueó y apareció en pantalla una página porno con una foto de una mujer madura chupándole la pija a un pendejo. Intentó cerrar la tapa de la notebook, pero lo frené. Mis pezones estaban duros por la excitación. Lo miré a los ojos y le dije:

    Y: Tranquilo Rami. Es lo más normal del mundo. Además, estás solo, es obvio que te vas a hacer unas buenas pajas. Todo el mundo lo hace.

    R: Me da vergüenza que lo mires.

    Y: ¿Vergüenza? Dejate de joder. Yo también lo hago cuando se va mi marido a trabajar. No pasa un día sin que me masturbe.

    R: ¿En serio?

    Y: ¡Obvio! No hay nada más lindo que pejearse. ¡Dejas volar la imaginación!

    R: Si es verdad. Podes cogerte a quien quieras jajaja

    Y: ¡Claro!

    Ya se le notaba una gran erección. El tamaño era enorme. Cada vez tenía más ganas de que ese pene sea mío.

    Y: Contame con que fantaseas.

    R: Me da vergüenza. Contame vos primero

    Y: Uff… yo tengo un montón. La más recurrente es la de ser profesora o doctora y me cojo a pendejos de tu edad con pijas enormes. Con las hormonas que tienen me cogen todo un día sin pausa. Esa es la que me gustaría que se haga realidad jajaja.

    Mientras se lo contaba me paré y simulé que se me caía el celular. Me agaché mostrándole todo mi culo al aire, sin ropa interior. Me quedé unos segundos así y me incorporé. Giré y mirándole la pija dura le dije:

    Y: ¿Y la tuya? ¿Cuál es?

    R: ¿Si te cuento la verdad no te vas a enojar?

    Y: ¡Claro que no!

    R: ¿En serio?

    Y: ¡Dale!

    R: Mi única fantasía desde siempre es cogerte. Todas mis pajas te las dedico a vos.

    Y: ¡Mmmm Rami! ¡Que confesión tan linda!

    R: Tengo algunas fotos tuyas tomando sol que te saqué desde la terraza. Las miro una y otra vez.

    Y: ¡Uau! ¿En serio? ¿De haber sabido hacía toples jajaja Las puedo ver?

    R: Si obvio

    Se sentó en la compu y abrió una carpeta donde estaban mis fotos. La mayoría eran las que me había sacado él, pero había otras que se había bajado de Instagram. Unas que había posteado yo en ropa interior.

    Y: Rami, me alaga mucho todo esto. Queres sacarme algunas fotos más para completar la colección?

    Me di vuelta y me levanté la remera. Sus ojos se le salían y no le daba las manos para desbloquear el celu. Pero no llegó a poner la cámara que me tapé y me di vuelta. Me acerqué mirando su cara de decepción.

    Le agarré la pija y le dije:

    Y: De esto ni una palabra a nadie, nada de repartir estas fotos con tus amigotes. Queda entre nosotros.

    R: ¡Obvio Lore, obvio!

    Me di vuelta, apoyé mi culo en su pija y le dije «Dale, saca las fotos»

    Me empezó a fotografiar. Posaba con cara de puta. Me saqué la remera tapándome las tetas. Él no lo podía creer. Al final ya me fotografiaba desnuda, sin taparme.

    Me acerqué, le bajé el short y su pija salió a la luz. Enorme, venosa, gorda… una de las pijas más lindas que vi.

    Lo llevé al sillón lo senté y me senté sobre sus piernas.

    Y: Contame, ¿y qué te imaginas cuando te pajeas?

    R: Que nos besamos apasionadamente. Luego te chupo esas tetas tan hermosas que tenés. Que me chupas la pija… que te cojo sin parar… que te acabo en la boca litros de leche caliente. Que te chupo la concha y explotas del placer.

    A todo esto, yo ya estaba visiblemente mojada, excitada.

    Y: Uff pendejo pervertido, para un poco que me excitaste mucho.

    Y sin decir nada más lo empecé a besar con lujuria. Le agarré la pija y lo empecé a masturbar mientras él me manoseaba las tetas. Nunca separamos nuestras bocas y lenguas. Cruce una pierna para cada lado quedando mi concha frente a su pija. Empecé a refregarme mientras seguíamos besándonos.

    Luego de un rato me separé y fui directo a chuparle la pija. Primero la cabeza, luego toda la pija. Le chupaba los huevos, le masajeaba el ano. Él gemía como loco y me agarraba de la cabeza intentando asegurar que no me escape. Cuando me dijo que estaba por acabar, me la metí toda en la boca y presioné su ano. Explotó dentro de mi boca. Litros de leche caliente desbordaban y caían en mis tetas. Un semental había acabado en mí. Tragué todo lo que pude. Él estaba rendido viendo la escena.

    Su pija en ningún momento se achicó. Seguía dura como un mástil. Ahí supe que mi fantasía se iba a hacer realidad. Estaba frente a una maquina sexual.

    Me subí sobre él y me la metí en mi concha. Comencé a cabalgarlo gimiendo como una puta.

    Y: Si Rami, dame duro. Que hermosa pija que tenés

    R: ¡Resultaste bien puta Lore! Cabalgame yegua!

    Sus palabras agresivas me calentaban más aún.

    Y: ¡Si, soy tu puta! ¡Dame duro! Aaah

    R: ¡Toma puta toma!

    Y: ahhh mi maquina sexual. Sos mío de ahora en más!

    Me acabó adentro. No me importaba nada. Ese día me hizo acabar 15 veces. Había encontrado al hombre perfecto. Nuestras fantasías se complementaban y llevadas a la realidad solo tenían como resultado lujuria total.

    Cuando llegó mi marido me cambié y fui para casa. Le dejé de regalo la tanga a Ramiro para que me recuerde.

    Semanas después, me encontré con María y hablando me contó que estaba preocupada porque Ramiro se iba a tomar un año sabático. No iba a empezar la facultad. Me contó que por las mañanas iba a comenzar a ir al gimnasio.

    Al día siguiente, 9am sonó el timbre. Era Ramiro.

    Ese año fue el mejor de mi vida. Cogía todas las mañanas y tenía 10 o 15 orgasmos.

  • Tarde de películas

    Tarde de películas

    Siempre he mantenido relaciones, pero agarrar a Jan de pareja fue una de las mejores experiencias, desde el comienzo me gustaron sus nalgas prominentes, y sus senos de un tamaño considerable.

    A lo largo de nuestro noviazgo tuvimos varios encuentros que llamaron la atención en mi memoria, y hoy les quiero relatar el primero, nosotros vivíamos en Guadalajara, teníamos un par de semanas viviendo juntos cuando mi hermana y mi mejor amigo vinieron a pasar la tarde viendo películas; el día transcurrió de lo mas normal, vimos un par de películas, comimos pizza y volvimos a ver una tercera película, tras decidir que se quedarían en la casa a dormir, cosa no tan brillante pues solo había una cama.

    Jan es una chavita blanca de 1.60 cm senos 34C, y un trasero redondito y bien parado; Rubí por su parte mide 1.70 aperlada senos 34B, y un trasero redondito aunque ligeramente más pequeño.

    Para la cena salimos Poncho (mi amigo) y yo a comprar tacos, y a mi amigo se le ocurrió la brillante idea de encuerarlas, cosa que me causo mucho morbo; con la excusa de ponerse cómodas podríamos disfrutar de un momento viendo a la pareja darse un faje, y si se pudiera algo más. Tras haber terminado esa conversación a realizo una sugerencia adicional, aventando sobre la mesa la posibilidad de tener relaciones los dos en la misma cama.

    En la cena todo transcurrió normal, y al momento de ponernos cómodos, mi novia se retiró a buscar algo de ropa y ponerse cómoda, mientras buscaba algo similar para mi hermana, dando la oportunidad de mirar a Poncho y Rubí darse un agasajo, mientras este le levantaba la falda proporcionando una vista panorámica de tan delicioso trasero, el cual miraba por primera vez. Al terminar de ponerse cómoda Jan regreso y le proporciono el cambio a Rubí, cosa que hizo que saliera de la habitación por unos minutos, mismos que aproveche para regresarle el favor a mi apreciado cómplice, cargando a mi querida abriéndola de pies dando el mejor panorama de sus nalgas mientras con el pretexto de un faje le enseñaba el trasero en forma de corazón a mi amigo, dando una vista espectacular.

    Al comenzar la cuarta trama que vimos todo parecía de lo mas normal, hasta que me anime a comenzar un agasajo superficial lo que envalentono a mi cómplice a seguir el ejemplo, y a seguir con mayor ímpetu, hasta que las damitas hicieron la observación que una de las dos parejas tendría que retirarse de la cama, a lo cual ambos objetamos retirarnos de ella, por lo cual envalentonados nos retamos a ver quién se achicopalaba primero, Jan fue la primera en quitarse la blusa y desabrochar el short sacando la verga y llevándosela a la boca, mostrando total dominio de nuestra cama, ante esta escena Rubí estaba atónita, pues nunca había presenciado mi masculinidad, pero sin querer ceder la cama hace lo mismo. Ambos disfrutamos la escena mientras agasajábamos cada uno a la pareja.

    Después de un rato ya ambas sin blusa, y sin short decidimos jugárnosla y poner a ambas en 4 a ver quien terminaba primero, y antes de penetrarlas tomamos un tiempo para disfrutar de esas nalgas juntas, era un placer ver ambos culos al aire, empotrándolas con ritmo y excitación, sin dejar de ver el culo que teníamos por un lado hasta que poncho me hizo la seña para que le diera chance de palpar el culo de Jan, yo accedí, mientras metía mi mano en ese durazno que lleva por cola Rubí. Al percatarse Rubí comenta si podríamos cambiar por unos minutos cosa que a Jan le fascino pues al instante respondió, sin esperar a que dijésemos algo, y sin hacer otro movimiento cambiamos, yo por mi parte me concentre en disfrutar ese culito que me toco, pues no sabría si volvería a ocurrir, mientras Poncho enchufaba a Jan, tras un rato ambos terminamos, y decidimos volver a coger cada quien con nuestra respectiva pareja, mientras esporádicamente tocábamos la de al lado por morbo, cosa que resulto tan erótica.

    Ya para terminar esa madrugada espeluznante, a Jan se le ocurrió la brillante idea de dormir intercalados por ratos para poder seguir disfrutando, cosa que hicimos, e incluso seguimos haciendo.

    Pero ahí termino la primera noche que compartimos cama con tan buena relación.

    Continuará…

  • Andrea, la rubia de mi trabajo

    Andrea, la rubia de mi trabajo

    Desde hace algún tiempo trabajo para una empresa donde soy la persona con más edad en la organización,  quien más se acerca a mi edad es mi jefe a quien le llevo dos años (tengo 46). Lo que me ha hecho tener que trabajar con personas desde los 20 hasta los 35, pero sobre todo con mujeres jóvenes, una de ellas la protagonista de este relato.

    Andrea es una rubia hermosa, de unos azules como el cielo y linda sonrisa, tiene 20 años y es una chica muy servicial y preocupada siempre por aprender y dar siempre lo mejor en el trabajo. Pero quizás el atributo que más me llama la atención es su hermoso, perfecto y redondo culito! Tiene un culo perfecto, nalgas sin celulitis, sin estrías y firmes! Sus piernas también son hermosas, en sintonía con sus nalgas. Desde el día que comenzó a trabajar con nosotros me encantó su culo.

    Al ser yo la persona con más edad en el equipo, ella siempre tuvo mucha distancia, típico de los jóvenes de hoy en día que no les gusta andar con viejos. Y siendo honestos yo soy del tipo de personas que siempre ando en mis cosas, sin estar pendiente de unirme a un grupo, y eso a muchas personas sin conocerme les hace creer que soy un viejo gruñón, y Andrea tuvo exactamente esa impresión de mi. No fue sino hasta que comenzó a adiestrase en mi departamento cuando se dio cuenta de que yo no era lo que aparentaba y como me dijo un día: “a pesar de ser viejito eres nice”.

    A pesar de que nunca desaprovechaba la oportunidad de admirar sus hermosas nalgas, siempre fui respetuoso con ella y la trataba como a una hija, aunque ella siempre me decía tío Andrés. Así que al cabo de un par de meses ya éramos muy buenos compañeros de trabajo y existía mucha confianza entre nosotros. Esa confianza una vez nos llevó a hablar de su novio y de que en una ocasión él se molestó con ella porque le consiguió porno en su compu, cosa que ella disfrutaba mucho y le servía para relajarse. Eso me dio mucho morbo, imaginarme a esa hermosa rubia masturbarse, pensar como se pondría su cara sonrojada mientras se corría, confieso que al llegar a casa me hice una paja con esa imagen en mi cabeza.

    Pero he aquí el motivo de este relato. Después de tanta confianza y compartir en ocasiones estando a solas en nuestro departamento un día me dirijo a la cafetería de la empresa y veo que me envía un mensaje pidiéndome algo de comer porque tenía hambre y se había quedado sin dinero, y así lo hice. Ya la conocía tan bien que le llevé lo que más le encantaba comer de la cafetería y su cara fue de real sorpresa al verlo. Después de comer me dio las gracias y me dijo:

    -Me sorprende que en tan poco tiempo me conozcas más que mi novio, con razón hay muchas chicas de mi edad saliendo con hombres como tú, siempre me preguntaba qué les veían y ahora lo entiendo, son muy atentos y detallista y eso enamora a cualquiera.

    Me sentí halagado, y le agradecí con una sonrisa diciéndole:

    -Eso se logra con la edad y la experiencia, yo a la edad de tu novio cometí los mismos errores.

    Hasta ese momento no la veía con otros ojos que no fuesen de un compañero de trabajo, por lo que jamás me hubiese imaginado lo que pasó a continuación, ella se puso de pie, se acercó a donde estaba, me dio un abrazo fuerte, y cuando se apartó un poco me miró a los ojos con esos grandes ojos azules, y me dio un rico, fuerte y apretado beso en mis labios. Después solo dijo “gracias” con una sonrisa pícara y se fue.

    Duré días con esa escena en mi cabeza. Y aunque actuábamos normal entre ambos yo no dejaba de pensar en eso una y otra vez. Hasta que finalmente un día, casi todo nuestro equipo de trabajo debía estar fuera de la empresa para realizar un entrenamiento, a excepción de mi jefe, Andrea y yo. Mi jefe y yo ya habíamos tomado el entrenamiento, y ella no podía porque debía tomar un curso previo. Después del almuerzo nuestro jefe fue a ver cómo le iba al resto del equipo por lo que en nuestra área solo nos quedamos Andrea y yo.

    Ella ese día fue con unos leggins negros, pero llevaba un blusón largo que ocultaba sus ricas nalgas lo cual era un poco decepcionante ya que era la primera vez que iba con algo tan ajustado y revelador al trabajo. Después que terminé algo que tenía pendiente me fui al cuarto de descanso a ver una serie en la tv y me senté relajado en un sillón que allí hay. Al cabo de un rato ella llegó y me dijo:

    -Te andaba buscando, por qué me dejaste sola?

    -Estabas concentrada en lo tuyo -le dije- y no quise distraerte.

    -Bueno ya terminé, puedo quedarme aquí?

    -Sí claro -respondí haciéndole un espacio en el sillón.

    Entonces en la serie que miraba hubo una escena en la que una chica besaba a su novio y este tenía una barba abundante como la mía, a lo que ella comentó:

    -Siempre quise saber qué se sentía besar a alguien con una barba así.

    Y como ya ella me había besado hacía unos días le pregunté:

    -Sí? Y qué te pareció?

    -Mucho mejor de lo que esperaba, aunque debo confesar que no fue solo por la barba…

    -Ah sí? Y por qué otra cosa fue? -pregunté entre emocionado y sorprendido

    -Es que nunca imaginé que me atraería tanto un hombre tan adulto como tú.

    Diciendo esto se trepó sobre mi y se sentó. Parecía una gatita en celo, solo le faltaba ronronear, acercó su cara a la mía y poniendo su índice derecho en mis labios los acaricia diciéndome:

    -Tus labios son ricos, ni muy gruesos ni finos, tienen la proporción perfecta y me encantan.

    Yo la tomé de la cabeza dulcemente, atraje a mi y comenzamos a besarnos. Al principio eran besos cortos, ella mordía dulcemente mis labios, los lamía, yo los de ella, mientras con una mano acariciaba su cuello y con la otra su espalda, que cada vez la bajaba más para ver si lograba llegar a su culito.

    Poco a poco los besos fueron más intensos, se desesperaba, me mordía los labios, chupaba mi lengua mientras yo la metía en su boca, de pronto se deja caer totalmente sobre mi y comienza a frotarse contra mi verga que a estas alturas ya estaba totalmente dura. Dio un leve gemido, movió sus caderas adelante y atrás durante unos segundos y se detuvo mirándome a los ojos con una mirada que no descifré a la primera.

    -Ocurre algo? -le pregunté-

    Ella sonrió pícaramente y con voz lujuriosa me dijo:

    -Sí es cierto que los maduros la tienen más grande y gorda.

    Volvió a besarme y ahora se movía restregándose su coñito sobre mi verga con mas fuerza. Yo perdí el temor y fui a por todo y agarré sus nalgas! Estuve a punto de correrme como un primerizo, jamás se me había pasado por la cabeza que estaría así con una niña de esa edad y menos tan hermosa y divina como Andrea.

    En lo que ella sintió mis manos en sus nalgas dejó de besarme y comenzó a restregar su cabeza por mi cuello como si fuese una gatita queriendo dejar su olor en mi. Yo lamía su cuello, sus orejas, lamía desde su cuello hasta su barbilla y luego lamía sus labios, sin dejar ni un segundo de apretar, amasar y abrir sus deliciosas nalgas.

    Después de estar así un rato comenzó a moverse más rápido, y se afincaba aún más contra mi verga, lo que me hizo intuir que su orgasmo estaba por llegar. Así que me la jugué y metí mi mano derecha debajo de su leggins, pude sentir que llevaba una tanga diminuta, era un hilo muy fino que se hundía entre sus nalgas; su reacción me excitó mucho, me miró a los ojos, se mordió el labio inferior y echó si cabeza hacia atrás y solo alcanzó a decir “haz que acabe rico” y comenzó a gemir.

    Meto mi otra mano debajo de su pantalón y abriendo sus nalgas voy deslizando mis dedos por su raja hasta llegar a su ano, que estaba empapado gracias a los jugos que salían de su coñito y que se habían regado por donde ella se restregaba contra mi. Su micro tanga se sentía tan mojada como su culito.

    Comencé a estimular su culito ya que ella seguía restregando su coño en mi verga, estimulando su clítoris; a medida que hacía más presión en su ano ella se movía más fuerte y gemía aún más. Volví a besarla para que dejara de gemir para que no se escuchara tan fuerte en caso de que alguien llegase no lo notara y yo pudiera escuchar.

    Cuando finalmente sentí su culito dispuesto le introduje la punta del dedo y ella con un movimiento de su mano empujó mi dedo lo más profundo que pudo dentro de su ano. Ella se corrió con un grito ahogado, su cuello y todo su torso se tensaron y después de unos segundos se dejó caer sobre mi jadeando.

    Saqué mis manos de su pantalón y la acariciaba mientras ella recuperaba el aliento. Dándose la vuelta, se sentó sobre mi ahora poniendo sus nalgas deliciosas sobre mi verga, quedando justo entre su raja, y al sentirla se meneó un poco y me dijo

    -mmmm aún sigue dura, me encanta

    -No te imaginas lo rico que se siente tus nalguitas sobre mi, tienes un culo delicioso bebé.

    Echó sus brazos hacia atrás, agarrándome de la cabeza mientras yo besaba su cuello, y acariciaba su torso, su vientre y sus tetitas, que aunque no eran muy grandes después descubrí que eran perfectas.

    -Me encantas viejito -me dijo- ahora tiene sentido el por qué a las niñas como yo le gustan los viejos! El tonto de mi novio nunca ha podido hacerme llegar al orgasmo solo con tocarme -mientras seguía moviendo sus caderas para sentir más mi verga entre sus nalgas firmes-

    De repente se pone de pie y se baja el leggins hasta los tobillos pero sin quitarse el tanga diminuto que llevaba, vi ese hermoso par de nalgas desnudas, eran mejor de lo que las había imaginado, y al estar empinada llevando sus pantalones hasta los tobillos pude ver su rico coñito tragando un poco del tanga todo mojado.

    Al incorporarse de nuevo voltea a verme y me dice “por favor sácatelo”, Yo obedientemente me bajo un poco el pantalón y saco mi verga tiesa fuera del bóxer, ella la ve y mordiéndose los labios me dice: “es tan gorda cómo se siente”

    Entonces se sienta colocando de nuevo mi verga entre sus nalgas ahora casi desnudas, porque solo tenía su tanga. Que deliciosa sensación, de tener ese rico cuerpo tan joven encima de mi, masturbando mi verga dura con su hermoso culo, meneando sus caderas en todas direcciones mientras me agarraba los huevos.

    -Están pesados esos huevos! Debes tener harta leche -me dijo con voz de lujuriosa.

    -Sí mi vida, la quieres? -le respondí.

    -Claro daddy

    -Donde la quieres bebé?

    -En mis nalguitas papi, quiero que me las llenes de leche, sé que las deseas! -me decía sin dejar de mover su culo sobre mi verga.

    -Y si te la meto bebé? Sería más rico.

    -Daddy eso lo haremos en otro sitio, porque quiero que me des mucha verga por mucho rato, aquí quiero tu leche ya, antes de que alguien llegue

    Y la verdad era que yo ya estaba a punto de acabar, entre la excitación de tener ese rico par de nalgas arropando mi verga, lo rico que me hablaba esta niña, y las ganas que le tenía desde hace mucho, ya estaba más que dispuesto a darle toda mi leche.

    Entonces metí mi mano debajo de su tanga para acariciar su coño. Estaba totalmente depilado, era gordito pero apretado, un clítoris pequeño pero podía sentir lo duro que estaba, y apenas lo toqué ella dio un rico gemido diciendo: “eso papi, tócame con esos deditos mágicos, haz que me corra de nuevo”

    Entonces comenzamos a acompasar sus movimientos de cadera con el de mis dedos en su coño, frotaba sus labios, su clítoris y la entrada de su coño. Estaba tan mojada que me empapaba los dedos, entonces en un movimiento ella quitó sus leggins de una pierna y subió sus pies a mis rodillas quedando totalmente abierta, lo que me permitió meter mis dedos bien profundo en su coñito apretado, estimulando su punto G.

    -Eso papi, hazme acabar rico otra vez, acaba conmigo, lléname el culo de toda tu leche de macho.

    Escuchar eso me hizo correrme a chorros entre sus nalgas, mientras ella hacía lo propio en mis dedos. Sentí como se contorsionaba con el orgasmo que tuvo, hasta que se quedó inmóvil y sin aliento, casi desmayada sobre mi. Podía sentir que había muchísima leche entre sus nalgas, y algo se su flujo escurrió hasta mis huevos. Lentamente como pudo se levantó.

    -Hay que limpiar este desastre -dijo dándome unos kleenex que estaban sobre la mesa del salón.

    Así que me puse a limpiar su rico y hermoso trasero, que ahora pude apreciar con toda claridad. Luego de limpiarla bien, le di un beso en cada nalga y luego le di un nalgada suave.

    -Ahora déjame limpiarte -dijo ella mientras alargaba su mano para agarrar mi verga que no se había bajado aún del todo, y cuando la tocó volvió a recuperarse. La apretó un poco desde abajo hacia la cabeza para sacar lo que quedara de leche, sabía lo que hacía la muy putita.

    -Papi esto no se puede desperdiciar -dijo mientras se agachaba para pasar la punta de su lengua en la raja de mi verga y lamer las últimas gotas de semen que salían de ella- mmm que rica leche! La próxima la quiero toda en mi boca!

    Sin importarme la tiré hacia mi y la besé mientras le agarraba una última vez ese hermoso culo que me había sacado toda la leche.

    Nos arreglamos, aseamos un poco la habitación, y volvimos al trabajo. Nuestros compañeros llegaron pasada media hora, y hasta ahora aunque de vez en cuando aprovechamos cualquier ocasión para darnos un beso o tocarnos hemos sabido llevar la situación con total discreción para que nadie sospecha nada. Después de esto hemos tenido dos encuentros fuera de la oficina, los cuales les contaré en próximos relatos.

  • Como una madre, como una amante

    Como una madre, como una amante

    Desde que tengo uso de razón Marina fue siempre como una madre para mí. Se casó con mi padre cuando yo tenía dos años (ahora tengo 26) y pocos recuerdos de la vida en la que no aparezca Marina o no haya tenido participación. El morbo de que en realidad no era mi madre me permitía darme licencias que tal vez no me hubiese permitido, como mirarle el culo y las tetas o decirle algún que otro piropo de vez en cuando.

    Cuando se casó con mi padre, hace 24, tenía 22 años. Y a los 46 es una terrible hembra que sigue despertando suspiros cada vez que luce sus hermosas tetas con escotes provocativos o se pone esas calzas diminutas para hacer gimnasia. Es medianamente alta y tiene unos muslos pronunciados y una cintura fina que hace que todo lo que se ponga le quede bien. Siempre fue una mujer sexy y siempre me despertó algún tipo de curiosidad su performance en la cama o sus niveles de calentura.

    Tiene una relación cordial con mi padre, pero se notaba desde hace años que no se prestaban mucha atención. Con Marina mi relación cambió sustancialmente cuando una vez abrió sin golpear la puerta del baño y me sorprendió en plena paja, con la pija a pleno y oliendo una de sus bombachas. Abrió la puerta intempestivamente y se quedó congelada mirándome el miembro mientras mi mano todavía subía y bajaba. La tenía durísima y a punto de explotar. Me pidió disculpas por no tocar la puerta y se fue sin dejar de sacar la mirada de mi miembro que seguía erguido y con todas las venas marcadas. En pocas palabras me cortó el polvo y lo que más vergüenza me dio no fue que no dejara de mirarme la pija si no que me sorprendiera con su tanga diminuta en mis narices. Nunca olvidaré ese perfume suave que Marina regaba por la casa en todo momento.

    Después de ese episodio desafortunado cambió el trato entre ambos. Creo que por primera vez se dio cuenta que más que niño que había criado me había convertido en un hombre que se calentaba con su cuerpo y quería cogérsela. Sus tetas me volvían loco, las tenía paradas y generalmente no usaba corpiño. Solía andar con el ombligo al aire, tangas diminutas y calzas clavadas en el orto que se lo dejaban paradito, como para darle palmadas. Noté también varias veces que cuando volvía de entrenar me miraba el bulto, empecé a calentarme con la idea de darle pija pero sabía que tenía que esperar el momento indicado.

    Mi padre es un fanático del trabajo, suele irse muy temprano en las mañanas y volver para la hora de la cena. Muchos sábados se muda a su estudio o se la pasa el día entero con sus torneos de golf. Marina al principio lo acompañaba, pero con los años cada uno hacía su vida los fines de semana. Marina es traumatóloga, pero unca trabajó los fines de semana. Yo siempre pensé que los dos tenían algún tipo de trampa o vida paralela porque parecían ignorarse cuando estaban en casa.

    Durante las largas ausencias de mi padre en casa, esas extensas horas de soledad con Marina aproveché para ir tratando de ganarme su confianza. Le decía cosas dulces cuando venía que se había esmerado para verse arreglada y hasta le sugería que se pusiera esta o aquella prenda porque siempre la mostraban espléndida. Marina también se fue soltando, bajaba a desayunar con batas que le dejaban casi al aire esas tetas de ensueño. Cuando me saludaba con un beso pronunciado en la mejilla, me abrazaba y yo sentía como sus pezones se ponían duros al instante. Sin que se lo pidiera, muchas mañanas se paraba detrás mío mientras tomaba el desayuno y me hacía masajes en el cuello. En esos movimientos me rozaba la espalda con las tetas y la pija reaccionaba con erecciones instantáneas y duraderas.

    “Estás muy tenso Martín, tenés un montón de nudos en la espalda. Si querés un día te hago unos masajes que te van a dejar como nuevo. Soy una especialista”, me dijo mientras se paraba en la lacena en puntas de pie para bajar un paquete de azúcar y su culo le quedaba al aire. No tenía ropa interior y estaba toda depilada. Tuve que hacer esfuerzos para no agarrarle esas hermosas nalgas y hundirle la lengua en la conchita toda depilada.

    Desde esa mañana empecé a sentir que ella también tenía ganas de cogerme y eso me liberó bastante. La escena de la cocina me había dejado muy caliente y me tuve que ir a encerrar al baño para hacerme otra paja. Cuando Marina advirtió que me había metido en el baño pasó varias veces por el pasillo y en un momento me golpeó la puerta. “Necesitás ayuda Martín”, me dijo con una voz dulce que me hizo acabar al instante. “No, por ahora, muchas gracias”, le respondí mientras trababa de limpiar el lechazo que había manchado todo el piso.

    Pero todo cambió después de un sábado en el que mi partido de fútbol se suspendió por la muerte de un árbitro del club y mi padre se fue a jugar un torneo de golf a Punta del Este.

    “Qué pasó Tincho que no fuiste a jugar”, me preguntó Marina con una musculosa de mi padre que le dejaban al aire todo el contorno de las tetas y los pozones marcados como dos timbres. “Estoy lesionado”, le mentí. “Tengo una contractura en la espalda que no me permite mover el cuello”, le reforcé y me toqué la zona de la supuesta dolencia. “Venite al cuarto que te hago masajes, te voy a dejar a nuevo”, me propuso y acepté sin mediar palabra.

    Cuando llegamos al cuarto en la planta alta, otra vez se paró en puntas de pie para tratar de bajar la camilla que usaban con mi padre cuando viene la masajista del barrio. Parecía una bailarina con las nalgas al aire, esta vez tenía una tanga blanca que era un hilo dental y se notaban sus labios rozados tratando de escaparse por ambos lados. Sentí otra vez el impulso de apoyarle la pija entre esos cachetes redondos y rozados. Pero tenía que esperar a que ella tomara la iniciativa, iba muy bien todo como para estropearlo por atolondrado. “Me ayudas bebe”, me dijo sin dejar de mantener los talones en alto para que la cola siguiera erguida frente a mí como pidiendo ser penetrada.

    Bajé la camilla y ella se puso a armarla. Yo estaba con los pantalones de fútbol que son bastante sueltos y nada abajo. Tenía una erección pronunciada imposible de disimular, pero no me importó nada. Sentí otra vez que Marina le clavaba la mirada mi pija y eso me la ponía más dura.

    Trajo dos toallas grandes, una la enrolló y la puso en el vértice de la camilla que tenía como un agujero para la cara y la otra me la pasó. “Sacate todo que la crema mancha y esperame que ya vuelvo”, me dijo todavía con la toalla entre sus dedos y sus ojos mirando mi miembro duro a través del pantalón.

    No dije ni una palabra, me saqué el pantaloncito de fútbol y lo dejé tirado al lado de la camilla. Acomodé la pija para el lado de las piernas porque de otra manera era imposible acostarme boca abajo con semejante erección. Me tapé culo con la toalla y me acosté boca abajo a esperar que volviera. Pasaron varios minutos que me parecieron una eternidad, pero la pija seguía hinchada, casi sobresaliendo por la toalla hacia abajo. Estaba muy caliente y con la sensación de que se me iba a dar con una mujer hermosa y experimentada.

    “Disculpá la demora bebé, me pegué una ducha para estar más fresca”, me disparó pero no me animé a levantar la mirada. Tenía una bata de toalla apenas abrochada con un cinturón casi suelto. Cuando pasó por adelante mío, siempre con las yemas de sus dedos sobre mi espalda, advertí que tampoco se había puesto bombacha. La pija me latía de la calentura y Marina comenzó a tirarme aceite por la espalda y a darme unos masajes increíbles que me aflojaron todas las contracturas.

    Estuvo media hora alternando caricias y masajes un poco más duros, en algunos momentos con sus codos. Yo seguía muy caliente y ella se dio cuenta porque en un momento tuve que moverme para que la pija dejara de hacer presión sobre la camilla. Se inclinó y casi susurrando me dijo al oído. “Vamos a ver ahora las contracturas de abajo, que parecen más severas”, y me apoyó sus dos tetas como para que las sintiera. Hizo un pequeño ir y venir con sus hombros que hicieron que se notara cómo se deslizaban sus pezones erectos. No tan erectos como mi pija, que a esa altura ya estaba a punto de explotar.

    Empezó a hacerme masajes en los pies, con sus manos iba y volvía por los muslos y las pantorrillas una y otra vez. Sus dedos cada vez se acercaban más a mi entre pierna y cuando aceleraba los movimientos circulares en mis músculos sus manos rozaban mi miembro y mis testículos. A medida que iba subiendo el contacto era permanente y a veces demoraba en sacarlas de mi entrepierna sintiendo mi pija al palo. Fueron otros 20 minutos intensos. Se subió a la camilla y cuando se sentó sobre mis pantorrillas para impulsarse en los masajes pude sentir que tenía la rajita hirviendo y modada. Se quedó sentada un rato más y era un ardor dulce. Tenía ganas de darme vuelta y sentarla arriba de mi pija. Agarrarla de las nalgas y hacerla subir y bajar por mi verga hasta dejarla clavada contra mis huevos. Pero seguí esperando que fuera ella la que avanzara.

    Comencé a sentir como sus dedos ya directamente iban y venían por mi pija, muy lentamente como marcando el recorrido de las venas que a esta altura estaban hinchadas y bien marcadas. Moví lentamente la pelvis como aprobando la caricia y ella por primera vez cerró su mando en mi miembro y a masturbarlo suavemente. “Parece que esta contractura está un poco más complicada”, me dijo haciendo un poco más de presión con su mano en mi miembro. “Date vuelta que te voy a ayudar”, me susurró otra vez al oído y con sus tetas ya libremente al aire apoyadas en mi espalda.

    Me di vuelta lentamente y cuando amagué a taparme con la toalla, Marina me frenó dulcemente. “No la vamos a necesitar”, y la tiró en el suelo al mismo momento que dejaba caer su bata. Por primera vez pude ver lo terriblemente fuerte que estaba Marina. Tenía las tetas erectas y no dejaba de mirar mi pija. Notó también que yo no dejaba de mirarla y eso la puso un poco más cachonda. Me pidió que separara las piernas, se arrodilló en el espacio que le quedó en el centro y con crema en sus dos manos se inclinó para hacerme masajes en el pecho, bajando desde cuello y hasta la cintura. En ese movimiento su sus tetas golpeaban con suavidad mi pija que estaba cada vez más erecta como un mástil.

    De pronto se frotó los senos con la crema y empezó a hacerme masajes con sus tetas, desde mis pectorales hasta el ombligo mientras con sus manos acariciaba mis piernas y mi miembro. Se acercó más, con sus rodillas casi tocándome las nalgas y con las dos manos agarrando mi verga tiesa y dura. Yo seguía inmóvil en la camilla, con las manos al lado de mi cuerpo, tenía ganas de sobarle las tetas, era una diosa venerando mi miembro, acariciándolo, moviéndolo suavemente para observarlo todo, con sus yemas recorría las venas pronunciadas y cuando llegaba a la cabeza la tocaba con sus cinco dedos rodeándola. Tuve que tratar de pensar en otra cosa para no eyacular. “Parece que vamos bien”, me dijo y cambió la posición de su mano para poder subir y bajar. “Desde que te vi haciéndote la paja con mi bombacha no hago otra cosa que desear esta pija” me dijo y se la metió bruscamente hasta la garganta. Quedó con la nariz contra la pelvis, como haciendo presión para metérsela aún más adentro y a los segundos se la sacó dando una arcada y un gemido sensual que instintivamente me llevó a agarrarla del cuello y hundirla de nuevo contra mi pija hasta la garganta. Lanzo un grito de placer y empezó a chuparla con ganas. Jugaba con su lengua en mi cabeza y se la metía en la boca hasta sentir que su nariz o su lengua tocaban mi pelvis o mis huevos. Tengo una pija grande y ancha y Marina la hacía parecer pequeña entre sus labios. Le pedí que frenara, que iba a acabar y cuando terminé de avisarle selló sus labios en mi miembro y empezó a gemir como loca. Salió un chorro tan grande de leche que no pudo contenerla y se derramó en mi pelvis. Ella siguió masturbándome con mi pija en su boca hasta que sintió que ya no quedaba nada. Sacaba su cabeza suavemente succionando para exprimirla y cuando entendió que no quedaban rastros de semen en mi pija se abalanzó sobre mi pelvis y con su lengua levantó toda la leche que se le había escapado cuando le llené la boca. “Me calienta tu leche”, dijo y siguió tomando la leche derramada como gatita hambrienta.

    Mi pija seguía erecta, Marina gemía y sonreía con su cabeza apoyada en mi estómago. “Que delicia y sigue dura, creo que te voy a tener que coger Martincito”. Giró sobre si misma sobre la camilla y me puso su rosadita concha frente a mis narices. Tenía un olor dulce y el un culo hermoso. Primero le comí el culo, le metí la lengua hasta donde pude y marina hizo presión para que entrara. Se lo comí con la lengua y jugué con mis dedos mientras bajaba a su concha empapada. Cuando le enterraba los dedos en el orto se retorcía y apretaba mi pija con más fuerza. La pajeaba con ganas y con maestría. Me la acariciaba como si supiera lo que me daba placer de antemano.

    “Este va a ser tu secreto con mami”, me dijo y girando otra vez en la camilla quedó con mi miembro apuntando a su culo y sus tetas hermosas casi en mi cara. Le comí los pezones y se las sobé un buen rato. Marina se ponía más puta cuando le chupaba los pezones o se los pellizcaba con los dientes. Agarró mi pija y se la acomodó frente a su flor rosada y dilatada. Con un movimiento firme hizo que entrara sin resistencia y su culo se acomodara a mi pija gorda. De a poco fue metiéndosela hasta que sintió que sólo faltaban los huevos. Gemía suavemente evitando los gritos. Le gustaba mucho que le rompieran el culo pero asumían que era su hijo el que le estaba haciendo l culo en la misma habitación en la que cogía con mi padre. Cuando sintió que el ano estaba listo empezó a subir y bajar por mi pija. Se acomodó en cuclillas y la pija se le clavó aún más en el agujero diminuto. “Rompémelo todo bebé, rómpele el culo a tu puta mamita”, me rogó clavándome las uñas en loz brazos y mientras subía y bajaba a toda velocidad. Subía y bajaba y genía y se acariciaba las tetas y se mordía los pezones. La incliné de manera de que sus tetas quedaran y a la altura de mi boca y se las volví a sobar con ganas, con mi pija enterrada en su espectacular culo y haciéndola gozar como una perra. Le lamí los pezones y eso y la volvió loca y cuando me los volví a comer se desplomó sobre mi pija con un gemido fuerte y duradero y contracciones que me apretaban eléctricamente la pija. Estaba acabando, era una leona en reposo con mi mástil incrustado hasta el fondo de su culo.

    A Marina le temblaban las piernas, pero estaba sonriente y complacida. Por primera vez me comió la boca con un beso profundo de lengua. Me seguía besando y masturbando parada al lado de la camilla. Me agarró de la mano haciendo caricias pendulares en mi palma y me invitó a la cama. En realidad, se puso en cuatro en el costado que daba hacia la camilla, con el culo parado y esos labios carnosos que seguían derramado perfume y placer. Me agaché y le hundí la lengua en ese néctar dulce y tibio. Con las manos le abría las nalgas para que mi lengua y mi nariz pudieran disfrutar de esa frescura. Marina gemía y apretaba sus manos en las sábanas.

    Mi pija seguía tiesa, me pare y se la acomodé entre los labios de su choncha. Ella hizo un movimiento preciso y comenzó a ir y venir con sus rodillas mientras mi pija desaparecía y aparecía de punta a punta en su vagina. “Que pija hermosa tenés, dásela a tu mamita caliente”, me dijo y empezó a golpear sus nalgas cada vez más fuerte contra mis pantorrillas mientras mi pija la llenaba toda y la hacía acabar una y otra vez. “Cogeme fuerte”, me suplicó y me animé a darle una nalgada que la hizo gritar y esta vez bien fuerte. “Dame más pija”, imploró mientras sus jugos me embebían la verga. Marina acababa muchas veces, eran espasmos suaves y chorritos leves. La vagina se le contraía en mi pene y hacía suaves movimientos con la cabeza. La atraje hacia mí y le agarré por atrás las tetas, quedó mi pija enterrada hasta lo más hondo de su cueva latiente. Le di besos en el cuello y otra vez me comió la boca mientras con su cintura seguían yendo y viniendo por mi miembro.

    Empecé a cogerla con fuerza, casi golpeando sus nalgas con mis piernas y rozándole el clítoris con los huevos. “Dame toda la leche, acabame adentro baby”, me dijo cuando sintió que se me aflojaban las piernas anunciando el orgasmo. Cuando sintió el lechazo caliente y espeso se apretó más contra mí y me comió otra vez la boca. Fue un beso dulce e interminable mientras yo seguía eyaculando dentro suyo. Nos quedamos unos minutos todavía con mi pija adentro, cuando amagaba a sacarla ella hacía el movimiento contrario y me sonría sin interrumpir el beso. Sentía cómo el semen chorreaba por mis piernas. Hasta que finalmente cedió a pesar de sus lamentos. Nunca en la vida había sentido tanto placer.

    La despedida fue sin palabras, como la de los amantes que saben que no tendrán manera de negarse a sentir placer y que habrá segunda vuelta. Me dio un pico suave y me dijo. “Andá para tu cuarto, gracias bebé por hacer feliz a tu mamita”, me sonrío y se agachó para hacer lo mismo con mi pija. “Nos vemos pronto”, dijo como dirigiéndose a la pija. Y con una palmadita en el culo me despachó de su cuarto. “Ahora mami tiene que descansar”, confesó alegremente con otro pico y dando por cerrada la sesión.

    Tengo más historias con mi madre Marina, pero eso se los dejo para otra ocasión.

  • Mi colección de fotos y videos de mis lectores

    Mi colección de fotos y videos de mis lectores

    Confieso que escribo esto porque estoy esperando a mi marido, quien seguramente hoy llegará borracho. Me pongo a ver fotos de mi amante, del único trío que hice, para calentarme: para escribir este relato, con la mano derecha en el tablero y la izquierda acariciando mi panocha, paso a ver fotos y videos de eyaculaciones que he recibido.

    Desde que me atreví a dejar mi correo a la vista, he recibido comunicación de hombres de todas las edades, casualmente, pocos escriben comentarios en mis relatos. Algunos correos vienen acompañados de fotos y videos; vergas de todo tipo, color y tamaño, casi todas antojables, también algunas de huevos ricos, pero ningunos como los de Ber, que han sido motivo de muchas de mis pajas y pudimos darnos amor en enero de este año (ver “Un sueño cumplido”, escrito por Ber, y “Ber, Bernabé y yo” que yo publiqué. Con Ber y algunos otros, principalmente los lectores frecuentes y autores a quienes sigo, ya habíamos intercambiado correos desde 2015.

    La foto del avatar (que cambió, pues antes era una caricatura) del autor Orestes Santoyo, de un pene completamente rasurado (Orestes anda en los setenta y tantos años de edad, y escribe muy bien) me dejó alelada. Aunque ya habíamos intercambiado mensajes en los comentarios de nuestros respectivos relatos, me atreví a enviarle un correo preguntando si esa foto era de él y me contestó

    «Sí, esa es foto mía. Cuando tomé el riesgo de cambiar mi avatar (del anónimo muñeco a una parte de mi cuerpo) nunca pensé en las consecuencias. Quisiera que los recuerdos despertados formen parte del placer acumulado que lo acompañan a uno por la vida. En prueba de la autenticidad, le anexo una foto más.»

    ¡Y qué foto la de Orestes, es la de un verdadero semental! Le correspondí a su gentileza con una foto de mi raja abierta, recién penetrada, y otras más donde mi amante me está dando lengua.

    Este relato nace de una idea que me dio “Gio”, un hombre chileno de 27 años, de 1.84, y la verga del tamaño de un envase grande de shampoo, con la cual gustoso le partiría esa rica panocha de hembra madura y casada (a las MUJERES). Pues le pedí, como lo he hecho con muchos otros lectores, que me enviara “una foto o un video donde se vea cómo te sale la leche y queda regada por el tronco y tus bolas”.

    Me contestó “Me encanta que seas así de golosa y quieras verme eyaculando, tengo el vídeo que quieres ver y me encantaría hacer que te corras viéndolo y que luego hagas un relato de esta experiencia virtual, quisiera leer cada detalle y que disfrutes imaginando” acompañada de un video y con texto siguiente: “Te adjunto el vídeo y si te gusta lo suficiente como para hacer un relato de esto quiero que escribas que estoy disponible para tus lectoras casadas y maduras y si alguna quiere contactarse conmigo tú estás autorizada a compartirle mi correo (solo a mujeres)” Así que, señoras maduras y casadas que estén interesadas, puedo enviarles el correo de “Gio” y una foto de la herramienta que él porta.

    Confieso que el video no me impresionó mucho, debido a la toma tan cerrada y algo desafocada por el movimiento. Sí le hice los honores y me vine en la tercera repetición, justo en el momento en que “Gio” está eyaculando.

    Aprovecho que me referí a Chile, para enviarle un saludo, un beso y una chupada al autor y buen amigo “Kama Luxuria”, quien me ha dado excelentes ideas y hecho relatos de nuestras fantasías. (No te me pierdas tanto).

    A veces son sólo fotos que muestran el trabajo manual. Por ejemplo, otro lector, Jonathan, me mando unas fotos donde me aclara: “Si me masturbe con tus fotos, ehhh” y vienen tres fotos. En una aparece la verga, donde se ve la base del tronco con los vellos pegados por la leche; otras con la mano brillosa de semen; en la última se ve un hilito blanco que va del dedo anular al glande, el dedo porta la argolla matrimonial. ¡Cómo se me antojó lamerle la mano y el pene!

    Después, Jonathan y yo hicimos algunos comentarios sobre nuestros consortes, porque le retribuí con “una foto donde también se nota que soy casada, y también muy puta…” En mi foto, con la mano derecha estoy dirigiendo el pene de Bernardo, mi amante, hacia mi vagina (ya entró el glande); y con los dedos índice y anular (con argolla matrimonial) de la mano izquierda estoy abriendo los labios de la panocha.

    Otro caso memorable es el de Diego, de quien ya escribí algo, refiriéndome a su pene y lo machito que es en sus correos. Diego el cabezón, tiene unos huevos ricos y verga larga. Es un chico malhumorado y con espíritu de machín que no va conmigo. Me envió dos venidas sin gran chiste por el punto de vista de la toma y por el fondo que es un retrete donde él obliga a que caiga el semen; así, sólo se mira un pequeño chorro que sale del glande y pronto se oculta por el pene debido a la manera en que está tomada la escena.

    Su peculiaridad es la enorme cabeza que tiene esa pija. No es que me haga de la boca chiquita, sí me gusta mamar verga hasta sacarles el semen. Pero a mí no se me antoja hacerlo con esa, ¡qué tal si me ahogo! Esa cabeza está más bien para que recorra el útero haciendo sentir una gran bola que pasea de afuera hacia adentro y viceversa, imaginar eso sí me ayudó en la masturbación que hice en su honor.

    Otro joven a quien le gustan las maduras, es Luis de Arcadia quien también escribe relatos. Me manda un video donde se ve cómo se hace la chaqueta, se la jala desde los huevos, ¡se ve ríco! Luego me pero manda otro de la culminación: ¡salen seis chorros! (el último fue una burbuja que bañó el glande) ¡Qué ganas de mamárselo! Ese video me ha sacado varios orgasmos que agradezco sinceramente.

    Hay varias fotos de Luis donde se ve el escurrimiento en el tronco y huevos que las gotas en la base de éstos van a formar un hilo grueso que caerá al piso sin una lengua que lo aproveche, lástima… ¡Te la limpio, papacito! Mi lengua sabe hacerlo muy bien.

    Hay otro video muy bonito de Miguel Ángel. En éste, se la jala y toma el video con el punto de vista desde su cara, se mira cómo sale la cabeza desde su puño y luego la oculta el prepucio; varias veces ocurre esto, el movimiento se acelera cada vez más hasta que sale el esperma como de una regadera y baña el esternón, el ombligo y los costados del vientre, luego aminora la velocidad y salen borbotones ya sin fuerza, pero escurren desde el glande dejando el hilo plateado en cada vez que el prepucio deja ver el grumo de espesa leche.

    Yo miro y me tallo la raja y su interior con más fuerza, al tiempo que abro la boca sacando la lengua queriendo que me toque algo del manjar…

    En fin, hay muchas venidas, pero me encantan las de Luis, un español de pene pequeño, sin descapullar, pero con un pellejo que se antoja para estirar con los labios y meter la lengua para llegar a la cabecita. Pueden leer sobre esto en “Consecuencias de las videocorridas recibidas”. Él me dedicó unas deliciosas videocorridas en las fotos que bajó del sitio donde las habíamos subido mi amante y yo (ya lo cerraron dos veces y aún no lo han vuelto a abrir), donde no se me ve el rostro, o éste está cubierto con una plasta negra.

    Con lo caliente que me ponía al escuchar su voz al tiempo que eyaculaba, se mereció ser mi amante virtual y recibir fotos de cuerpo completo, mostrando el rostro y la última fue desde las chiches hasta la cabeza. Imprimió la foto y me mandó las respectivas videocorridas donde me dice «Tómate mi leche, Mar, chúpamela toda, cariño», se mira cómo sale la leche para cubrir mi foto, yo imagino que me baña de esperma y abro la boca para satisfacer su deseo, mis dedos adentro de mi raja hacen que me venga rico con ese video de mi amor…

    Puedo seguir describiendo otros casos y cómo me masturbo con esos regalos, pero creo que con esta muestra basta. Besos a mis lectores y gracias por los tributos que me hacen al leerme o ver mis fotos y a las constancias que de ellos me mandan por correo. No se olviden de escribir un comentario cuando les guste algún relato, no sólo me escriban correos.

  • Lo que me trajo el día de San Valentín

    Lo que me trajo el día de San Valentín

    Sé que los he tenido un poco abandonados,  pero espero ya estar de vuelta, el relato está desfasado por las fechas, pero creo que para ustedes siempre es buen momento para una lectura erótica.

    Me gusta pensar en mí misma como una mujer conservadora y con clase. Pero tengo demonios muy dentro de mí que anhelan la excitación, la lujuria, la pasión y el peligro. Siempre han estado ahí, al acecho. A lo largo de los años, he llegado a llamar a mis demonios «mi puta interior». Lucho por controlarlos, pero siempre están ahí, con ganas de salir.

    Ha habido numerosas ocasiones en mi vida en las que he dejado que mi puta interior se descontrolara. Por lo general, se desencadena por algún tipo de evento. Puede ser por depresión, soledad, una mala ruptura, rechazo, falta de autoestima o incluso demasiado alcohol. No estoy segura, pero dudo que sea la única mujer con este tipo de demonios.

    Al haberme criado en un trasfondo conservador, después de uno de estos alborotos de mi «puta interior», siempre me siento culpable. Tal vez sea mi imaginación, pero siempre parezco recibir algún tipo de señal desde arriba siguiendo mis transgresiones, como si Dios supiera que soy una puta y él está mirando.

    Esta es una aventura mas donde mi zorra interior salió a la superficie y tomó el control.

    Día de San Valentín: habían pasado cinco días desde el fiasco de mi propuesta de matrimonio y la posterior ruptura con mi novio (Pato). Tenía un problema con el compromiso, y cuanto más avanzaba nuestra relación, más desafiante me volvía. Sí, las cosas se estaban moviendo rápido, y aunque había decidido que era muy joven para casarme, de alguna manera iba por ese camino. Parecía no tener control sobre mi destino. Cuanto más avanzaba por ese camino, más me asustaba y me rebelaba. Coqueteaba con otros hombres y decía o hacía cosas que lo molestaban para incitar una pelea. Parecía que hiciera lo que hiciera, siempre me aceptaba por lo que era, lo que a su vez me asustaba aún más.

    Todo llegó a un punto crítico poco antes del Día de San Valentín. Llevábamos saliendo un tiempo y le había dejado claro que no quería casarme… aun. Entonces, cuando me llevó a un buen restaurante para supuestamente celebrar un ascenso en el trabajo, pero en cambio me propuso matrimonio, estaba en shock y no pude darle una respuesta. Mi sorpresa rápidamente se convirtió en ira por haber sido emboscada de esa manera. Emocionalmente, era bastante volátil, y esa noche se convirtió en una escena pública muy fea.

    Mi novio herido y conmocionado me pidió que regresara a casa para que pudiera calmarme y poder hablar. Pero tomé unas copas y estaba demasiado molesta para ir con él. Salió del restaurante, esperando que me calmara y me encontrara con él en su casa.

    En cambio, terminé conociendo a un chico. Y para resumir, se enteró de que tuve sexo con él y rompimos. ¡Misión cumplida! Con la ayuda de mi puta interior, finalmente había recuperado el control de mi destino, ¿o no?

    Ahora era el día de San Valentín. Este fue el primer Día de San Valentín en un tiempo que estuve sin una cita. Me sentía triste y deprimida. Finalmente logré terminar nuestra relación, algo que inconscientemente quería hacer pero que no tenía el coraje de hacer de manera madura. En el fondo de mi mente, esperaba que mi ex se acercara y tal vez me enviara flores. Pero nada.

    Por la noche y no tenía nada que hacer más que deprimirme. Jodido día de San Valentín… No les tenía cariño a las flores, y los chocolates. Creo que se remonta a cuando yo estaba en la escuela primaria. Todas las niñas lindas recibieron tarjetas de los niños, pero yo nunca recibí nada. Sí, odiaba el Día de San Valentín.

    Había decidido que ya era hora de que volviera a ponerme de pie. Día de San Valentín o no, necesitaba salir de este estupor sombrío en el que estaba.

    Había oído hablar de este nuevo club nocturno y decidí que era justo lo que necesitaba. Necesitaba profundamente una noche divertida. Decidí que iría al club por mi cuenta. Todas mis amigas estaban en una relación y, además, no quería hablar de mi ruptura de todos modos. Jodido Día de San Valentín, no era un buen momento para una noche de chicas.

    Así que pasé la velada arreglándome el pelo y acicalándome, acompañada de varias copas de vino.

    Elegí mi un vestido rojo, odiaba San Valentín, pero no por eso no estaría a tono con la festividad, además me quedaba fabuloso. Era corto y mostraba mis piernas largas y delgadas, resaltando mi diminuto y firme trasero. El escote era generoso tenía que usarse sin sostén. Medias negras hasta los muslos y tacones de aguja completaron mi atuendo. Ah, y una pequeña tanga de encaje, por supuesto.

    Me miré en el espejo y tuve que admitir que me veía cachonda y lista para divertirme. Sí, jodete día de San Valentín.

    Al llegar al club y pude escuchar la música desde el nivel de la calle. Cuando entré al club, revisé mi escote, alisé mi vestido asegurándome de que todo estuviera en su lugar.

    El ambiente en el club era vibrante. Había gente por todas partes, música a todo volumen palpitante, iluminación tenue y multitudes de personas mezclándose y bailando. Me sentía un poco borracha por el vino que había consumido esa noche mientras me abría paso con cautela entre la multitud en mis tacones.

    Encontré un lugar al final de la barra y dos hombres se me acercaron de inmediato. Apenas podía escucharlos por encima de la música, pero no pasó mucho tiempo antes de que las bebidas comenzaran a fluir.

    Soy pequeña, así que no se necesita mucho para emborracharme. Los dos chicos comenzaron a llenarme de bebidas mientras se acercaban más y más a mí.

    El alcohol siempre me ha ayudada a liberarme, y esa vez no era la excepción. Mi mundo comenzaba a dar vueltas y ahora estaba disfrutaba de la cercanía varonil de mis dos nuevos amigos.

    Sus manos estaban en mi cintura, caderas y nalgas—codos rozando mis senos. Mi vestido apenas cubría mis senos mientras eran rosados y sobados discretamente. Estos dos tipos me estaban manoseando en el bar, al abrigo de la multitud y la oscuridad.

    Mis brazos ahora estaban sobre uno de los hombres, ya que lo estaba usando como apoyo. Mis caderas se clavaron intencionalmente en su ingle mientras el otro hombre empujaba detrás de mí. Sí, el alcohol había hecho efecto y mi zorra interior estaba desenfrenada.

    Sentí una mano debajo de mi falda mientras un dedo comenzaba a frotar mi tanga mojada. Era hora de bailar antes de que las cosas se salieran de control. Tomé sus manos y nos dirigimos a la pista de baile llena de gente.

    La música estaba alta, y podía sentir los tonos bajos vibrando eróticamente por todo mi cuerpo. Los cuerpos estaban todos amontonados, y podía sentir su calor varonil mientras nos movíamos con la música.

    Estaba bastante borracha y mi baile consistía más en aferrarme a ambos hombres. Uno frente a mí tomó mi cintura y comenzó a besar mi cuello. El otro estaba detrás, frotando su ingle hinchada entre misa nalgas. Las manos errantes pasaron desapercibidas en la penumbra y la pista de baile abarrotada. Después de unos diez minutos de manosear y besar a ambos hombres, me sacaron de la pista de baile y me dirigieron hacia la parte trasera del club. Estaba en un estado de embriaguez y no puse ninguna resistencia.

    Se abrió una gran puerta de acero y me escoltaron afuera a un área cercada, oscura y apartada. Sentí el frío mordisco del aire y traté de volver a entrar, pero estaba envuelto en los brazos de uno de estos tipos y recibiendo todo su humor de macho, causando húmedos espasmos en mi entrepierna.

    El primer hombre comenzó a besarme y le restituí con lujuria. Manos cálidas se deslizaron dentro de mi escote y ahuecaron mis senos desnudos. Instintivamente me incline para sentir la inflamada ingle del hombre a través de sus pantalones. Sentí que el segundo tipo, detrás de mí me agarraba mis nalgas por debajo de la falda levantada. Exuberantes y apasionados sentimientos explotaron en mi interior cuando me entrelacé con ambos.

    Durante toda la noche, apenas habíamos hablado debido a la música alta. Se me ocurrió que ni siquiera sabía sus nombres.

    Mi cabeza fue empujada hacia abajo, antes de caer de rodillas, el otro hombre, en un acto de caballerosidad, que me mojo aún más, deslizó un cartón doblado debajo de para proteger mis rodillas. Casi inmediatamente una verga calidad y palpitante encontró su camino entrando a mi boca.

    Tipo 1. «Eso es todo, putita. Chúpame la verga».

    Finalmente escuché la voz de uno, con la música que salía del club de fondo.

    Empecé a chupar y mamar como él pidió, y lo estaba disfrutando.

    Tipos 1. «Carnal… Le encanta a la verga a esta puta». le dijo a su amigo, que estaba ocupado pellizcando y mallugando mis senos por detrás.

    Tipo 2. «Levántate», mientras me levantaba por las caderas.

    Cuando me colocaron en posición inclinada, el primer hombre sostuvo mi cabeza contra su verga. Gemí y me quité los tacones, ya que no podía sostenerme con ellos puestos.

    Mientras continuaba chupándolo, sentí que el segundo hombre deslizaba por mis nalgas y des pues mis piernas mi pequeño hilo dental e insertaba un dedo dentro de mi húmeda panocha.

    Tipo 2. «En la madre, empapada. Carnal, ya le urge una buena culeada».

    Entonces escuché el sonido de una cremallera.

    Yo: «Ummm,… Umm, tienes condón».

    Murmuré con mi boca llena de verga.

    Tipo 2. «Sí Puta, me lo estoy poniendo ahora mismo, no desesperes», mientras continuaba chupando al primer tipo.

    Sentí al hombre detrás de mí colocar su verga entre mis labios húmedos. Con un par de empujones, su verga se abrió camino profundamente dentro de mí vagina. Comenzó a empujar rítmicamente mientras sostenía mis caderas con fuerza. Perdí mi concentración en la verga del primer tipo cuando sus embestidas comenzaron a intensificarse.

    Yo: «Oh, Dios, siii que rico, dame, dameee». Gemí sacando brevemente la verga de mi boca.

    Tipo 2. «Puta madre, pensé que estarías más abierta zorra, pero estas bien apretadita pinche vieja puta «, mientras continuaba penetrándome intensamente. Su caballerosidad se reducía al acto del cartón, ahora No había delicadeza o cortesía para mí; solo un buen bombeo de verga y azotes de mis nalgas.

    Yo: «Oh, no te detengas… más fuerte… Oh, Aaaaa,siii», supliqué mientras retrocedía mis caderas intentando llevarlo más profundamente en mí.

    Me golpeó el culo con fuerza. El golpe punzante me sobresaltó y grité.

    Yo: «Oh, ¡SÍ!»

    Intimidada por los golpes animales que me estaba dando y una segunda bofetada. Estaba gimiendo cuando comencé a tener un orgasmo.

    Tipo 2 «wow… ¿Se está corriendo, Putaaa?, heee? ¿Te corres puta?»

    Gruñó mientras continuaba magullando su verga por todas mis profundidades. Luego dejó escapar un gruñido bajo pero fuerte.

    Sentí una corriente de semen tibio muy dentro de mí. Embestida tras embestida, disparó carga tras carga en mí.

    Lo sentí salir, y mientras lo hacía, pude sentir nuestros jugos saliendo de mí y escurriendo por mi pierna.

    Yo: «Cabron, dijiste que tenías un condón…».

    Debería haber estado realmente furiosa, pero todavía estaba disfrutando de los efectos secundarios de mi orgasmo.

    Ambos me enderezaron, para estar erguida, el tipo detrás de mí me sostuvo por debajo de mis axilas. El de enfrente se posicionó para penetrarme. Recosté mi espalda sobre el pecho del tipo que me sostenía, levantó una de mis piernas y una verga dura y palpitante se deslizó dentro de mí.

    Tipo 1. «Carnal, la dejaste bien mequiada y está toda gomosa»,

    Mientras su verga se deslizaba, siendo aspirada por mi hambrienta cuquita dentro de mí. Agarró firmemente mis nalgas con ambas manos y me culeo rítmica e intensamente, el tipo que me sostenía sacó mis dos tetas de mi escote y continuó jugando con ellas mientras besaba y mordía mi cuello.

    Estaba atosigada, gimiendo y ronroneando mientras otro orgasmo masivo rápidamente se agitaba desde mis interiores y me invadía electrizantemente todo mi ser.

    Tipo 1. «Si Así… córrete puta”, gruñendo salpicándome de su saliva el rostro.

    Tipo 2. «Ándale Puta, obedece a mi Carnal y córrete», mordiendo mi cuello mientras sentía su cálido aliento en mi oreja.

    Yo: «Oh Diooos, siii… Hmmm». Grité mordiéndome los labios cuando comencé a temblar y tener espasmos.

    Tipo 1. «Oh sí sí putisisma.» Gruñó mientras empujaba dentro de mí su carga proteínica.

    Me pusieron suavemente sobre mis pies, y el tipo detrás me ayudó a ponerme los tacones.

    Tipo 1. «A ver si vas limpiando el desastre que hiciste»

    No dije una palabra; Simplemente me agaché y lo lamí para limpiarlo. Mientras hacía esto, el otro tipo se acercó también y comenzó a acariciar su verga endurecida. En el momento en que terminé, con el primero, me giré y comencé a lamerlo y chuparlo.

    En un minuto o dos, estaba eyaculando en mi boca.

    Tipo 2. «Carnal, que buena puta nos encontramos».

    Tipo 1. «¡Feliz día de San Valentín!» se rio.

    Yo era un desastre total ahora. Había semen en mi cara y ropa, sin mencionar los chorros que salían de mí y bajaban por mis piernas y sobre mis medias.

    Por supuesto, nadie tenía Kleenex, así que volví directamente al club y al baño. Tenía tanta prisa por limpiarme que me olvidé de mi tanga.

    Después de un extenso esfuerzo de limpieza, regresé al área del bar, pero mis dos amigos ya no aparecieron, al igual que mi tanga.

    A pesar de mis esfuerzos por componerme, todavía me veía bastante desaliñada. Me sentía aun borracha, recién cogida caminaba a trompicones por la zona del bar llena de gente.

    Alguien: «Oye, parece que te vendría bien un trago».

    Escuché durante una pausa momentánea en la música a todo volumen. Me di la vuelta y miré a este hombre alto y atractivo con una sonrisa agradable, que en mi somnolencia etílica me era vagamente conocido.

    Yo: «Ummm, sí, eso sería genial…, por favor».

    Lo siguiente que supe fue que estábamos estacionados frente a mi vivienda y yo estaba montando su verga en el asiento delantero de su auto.

    Lo juro, en ese preciso momento, Dios me dio una señal. Mientras estaba teniendo un orgasmo con mi tercer hombre en esa noche.

    Yo: “¡Oh, siii, dame Mi Reeey Ohhh”

    Escuché su ronca voz decir

    Mi Rey: “Siiii, aquí tienes a tu Rey” gruñendo mientras mordía una de mis tetas.

    Podía sentir como por tercera ocasión ese San Valentín un par de testículos se vaciaban dentro de mi cuquita.

  • La nueva hazaña sexual de mi mujer en el Caribe (parte 8)

    La nueva hazaña sexual de mi mujer en el Caribe (parte 8)

    La nueva hazaña sexual de mi mujer en la pista de baile fue salirse de debajo de Adriano y ayudar a Kevin a ponerlo boca arriba, para que éste se la metiera de frente al camarero con las piernas en sus hombros, mientras Luli procedía a montárselo dando la espalda a su cara, abrazando y besando al caribeño. Estaba repitiendo lo de la tarde, usando la pija de un partenaire para franelear y besar al semental, que la volvía loca de placer.

    La sesión duró como diez minutos, ella se arqueaba pletórica para que Kevin le chupara los pezones erguidos y le sobara las tetas, sin dejar de menarse sobre la pija del canadiense. Volvió a correrse con orgasmos múltiples, acabó nuevamente el exhausto Adriano en el interior de su vagina llena de las anteriores corridas y sus propios jugos.

    Kevin se mostraba inagotable. La hizo girarse sobre el canadiense e inclinar su cuerpo hacia el pecho de Adriano para empezar a horadarle el culo lubricado por tantas cogidas y se la metió hasta el fondo. Quedaron todos quietos un minuto hasta que el caribeño comenzó sus acometidas a fondo como un pistón a toda velocidad. Luli no dejaba de estremecerse de placer, sus tetas bamboleantes eran chupadas por Adriano y ella llevaba el compás de las embestidas de Kevin, hasta que finalmente éste consiguió lo que siempre debe haber deseado, que era inundarle el culo con su semen, acompañado por los aplausos, vítores y silbidos del corro. Volaron decenas de billetes al centro de la pista, que Andy y Coqui, a medio vestir, se apresuraron a recoger.

    En la oscuridad, pude entrever que los morreos, besos, manoseos y meneos abundaban entre las parejas, tríos y cuartetos que rodeaban la escena. Más de uno me apoyó su pija dura entre mis glúteos al pasar, me acariciaron varios y no pocos me sobaron el bulto por encima de mi bermuda húmeda, pero estaba exhausto como para seguirles el tren de fiesta. Me acerqué al centro de la pista para ayudar a mi mujer a ponerse su solero, besándola dulcemente y susurrándole te quiero y me gustás cada vez más puta.

    Ella apenas resoplaba y asentía, sexualmente agotada y colmada en su interior. Nos acomodamos en los sillones, Kevin y yo flanqueando a Luli, ahora más modosos y civilizados como si nada hubiera pasado. Trajeron mojitos para cada uno, bastantes servilletas de papel para secarnos las humedades, sobre todo las de Luli y las de mi culo. Brindamos por la fantástica noche que habíamos disfrutado y Kevin dijo:

    -Para que pronto se repita.

    -Esta noche descansa la compañía, dijo mi mujer y se recostó sobre mi hombro, acariciándome la entrepierna y mirándome a los ojos.

    -Lo que vos quieras, amor mío, le respondí y se fue quedando dormida.

    Tomamos unos cafés, pudimos despertarla y llevarla al bungalow con la ayuda de los otros. Nos despedimos de nuestros amantes como si nada hubiera pasado, aunque con algo de pesar de mi parte, viéndolos irse y admirando sus cuerpos. Entramos, nos desnudamos y tiramos la ropa transpirada y húmeda de jugos y semen en un cesto para la ropa sucia y le dije que nos diéramos un baño reparador.

    Debajo de la ducha nos enjabonamos, enjuagamos y empezamos un morreo, más suave que apasionado, más amoroso que frenético y más de caricias que de meter mano en nuestros sexos. Nos secamos y caímos rendidos en la cama. Sólo era medianoche y dormimos hasta las nueve de la mañana, con el sol bien alto en el cielo. Amanece bien temprano en aquellas latitudes.

    Me levanté y me lavé los dientes, para luego darme una remojada con el duchador para calmar un cierto escozor en el ano, al borde la bañera. Enseguida llegó ella soñolienta, desnuda, a lavarse también los dientes. La vi, recordé y me excité, mientras seguía con mi ducha anal.

    -¿Te duele amor mío, putito de mi vida?

    -Un poquito, le dije.

    -Kevin me hizo comprar un relajante dilatador anal que anda muy bien, me sugirió.

    -Dale, le pedí y me sequé, presto.

    Lo sacó de su neceser, me hizo apoyar las manos sobre la bañera, se colocó unos guantes descartables que usa para teñirse algunas veces, untó bien sus dedos con el lubricante analgésico y me los fue metiendo en el ano. Sentí el frescor enseguida, que me estremeció de placer y lo notó.

    -¿Te gusta o te calma el ardor?

    -Las dos cosas y mucho.

    Me penetró y masajeó con dos dedos varios minutos, arrancándome gemidos y excitándome aún más, mientras con la otra mano me sobaba la pija parada y se acercaba a mi oído para decirme que le parecía que necesitaba algo más para calmarme.

    -Seguro que sí, le dije con vos ahogada.

    -Traje el celular, ¿pido ayuda?

    -¿A quién? A Kevin, por supuesto.

    -Dale, por favor.

    -Pero tenés que prometerme que lo vamos a compartir, que no te lo vas a quedar solo para vos.

    -Te prometo todo lo que quieras, puta hermosa de mi vida, mientras me hundía un tercer dedo embadurnado con el dilatador anal.

    Llamó a Kevin directamente y lo puso en altavoz.

    -Kevin, mi amor, te necesito.

    Él la saludó tiernamente y le respondió:

    -A tus órdenes, mi reina.

    Prácticamente le ordenó que viniera enseguida a nuestra cabaña a darnos una mano con una emergencia. En cinco minutos tocaba a la puerta, que habíamos dejado apenas entornada, pues ya estábamos en la cama morreándonos como posesos, ella siempre con tres dedos penetrando mi ano dilatado y relajado, haciéndome gozar como una burra en celo. Kevin cerró la puerta y se nos mostró con el torso descubierto y un breve slip rosa de lycra, que no podía ocultar su tremendo bulto.

    -.¡Qué fuerte que estás, turro!, le dijo ella.

    Lo hizo acercarse a la cama para prenderse con la boca a su pija empinada por encima del slip, lamiendo y mordiendo el bulto hasta que no pudo más, le metió las manos por detrás, y le bajó el bañador sobándole los glúteos firmes y redondos que la volvían loca, hasta que la pija le saltó erecta ante su cara. Lo miró a los ojos y ronroneó:

    -Papito, me la voy a tragar toda, y le comió el glande al instante.

    Mientras terminaba de quitarle el slip, sentada en el borde de la cama y totalmente desinteresada en lubricar y calmar el ardor de mi culo, chupó y lamió el glande hasta tragarse todo el tronco caribeño que la ponía a mil. Podía ver el espectáculo de costado y no vacilé en unirme.

    -No me dejes afuera, le dije y me prendí a la faena, para compartir al semental.

    Besamos, lamimos y chupamos a la vez el miembro enhiesto, mientras él nos acariciaba las cabezas y nos empujaba para que lo tragásemos todo y nosotros nos ocupábamos de sus glúteos, que tampoco me eran indiferentes. Nos fue cogiendo oralmente, a conciencia y metódicamente todo el tiempo que se le antojó, siempre a cargo de la situación.

    A veces nos distraíamos besándonos entre nosotros o besando su glande al mismo tiempo uniendo nuestras lenguas en el chupeteo y la mamada, alternando entre glande, tronco y huevos. Mientras yo no paraba de chuparlo, ella le contó que había preparado mi culo con el dilatador analgésico que habían comprado y que yo estaba listo para él.

    -¿Y a mí no me vas a preparar?

    Esa pregunta del caribeño me llevó a las nubes y aceleré la mamada lo más que pude, ya notando líquido seminal transparente que me apresuré a lamer y tragar con fruición. Luli volvió a untar sus dedos y sin dejar de chuparle la pija a Kevin, lo fue penetrando bien suave y bien profundo.

    Con mi mano libre fui a buscar su conchita que ya emanaba bastante jugo y le metí tres dedos, arrancándole un largo suspiro de placer. Ya estaba hambrienta de pija otra vez, pero no cejaba de penetrar y preparar también el culo de Kevin.

    Al cabo de varios minutos, absoluto dominador de la situación, el animador caribeño la hizo poner en cuatro patas al pie de la cama y la penetró suavemente cómo solía hacer él para que se volviera loca de deseo y ella empezó a menearse y empujar hacia atrás, para tener todo su miembro adentro, hasta que él le inclinó el cuerpo y la cabeza a mi mujer hacia mi poronga erecta que Luli se tragó entera y me fue chupando desaforadamente, aprovechando para meterme sus dedos en mi ano, gimiendo y resoplando como una yegua.

    Yo gozaba lo mío por ambos lados, agarrándome de las sábanas, hasta que mi mujer dejó de chuparme, se arqueó hacia atrás y tuvo un orgasmo que parecía no iba a terminar jamás, empujando bien sus caderas hacia atrás para contener todo el miembro de su semental, que no cesaba sus embestidas. Se aflojó temblando y fue cayendo sobre mi pecho, besándome los pezones y luego dándome un morreo fenomenal, que respondí con afán.

    Lentamente, Kevin se salió de su interior empapado, cuyos jugos se derramaban sobre mi agujero y contribuían a lubricarme aún más el ano. Kevin atrajo mis piernas hacia su cuerpo, me levantó de las caderas, desplazando a un lado a mi mujer y me empaló con mucha delicadeza. Entraba un poco y salía casi todo, solo dejando el glande dentro de mí. Entraba un poco más y repetía, y así hasta que me la puso toda adentro.

    Cuando noté su pelvis apoyada en mis glúteos, me sentí en el paraíso y empecé a pedir más, empujándome hacia él y contrayendo y dilatando mi esfínter. Empezó con su acostumbrado ritmo de bombeo, no exento de pasión y calentura, y yo lo acompañaba, ya alzando mis caderas para que entrara más profundamente, si ello fuera posible, ya meneándome para darle el mayor placer posible.

    Todo ese movimiento me excitó de nuevo y Luli lo notó enseguida. Buscó su lugar y se sentó sobre mi pija de frente a su amante principal. Empezó su meneo tan particular, tan sexy y tan efectivo, mientras abrazaba y besaba a Kevin con desenfreno. En menos de cinco minutos aceleró su meneo sobre mi pija, se arqueó hacia atrás y se corrió como si jamás hubiera sido cogida, lo que me provocó la primera eyaculación del día en la concha jugosa de mi mujer.

    Al calmarse mi excitación y aflojarse mi pene, imaginé lo que haría y en un par de minutos se cumplió, se quitó de encima de mí, volvió a ponerse en la posición de perrito y le ofreció su precioso trasero a nuestro amante de cabecera, que no cesaba de cogerme. La hizo esperar para que lo deseara más, hasta que Kevin se salió de mi interior, muy a mi pesar, para meter su pija en el culo de mi mujer, que se estremeció, se arqueó hacia atrás y lo fue dejando entrar, meneando y empujando su cuerpo para atrás, totalmente desentendida de mi presencia, incluso mirando sólo a su amante, pidiendo más y más.

    El sentirme ignorado no me provocó celos, sino que me calentó de nuevo y me salí de la cama para ir a lavarme la pija al baño. Volví con el pene erecto y los vi cogiendo como salvajes. Kevin me indicó que me acercara para darme un morreo de campeonato y me sobó la pija con una mano con cierta maestría.

    -Ya estás listo, me dijo, y quedé cortado.

    Fue empujando sobre la cama con una mano a Luli hasta dejarla completamente recostada boca abajo, mientras no se salía de su culo. Le hizo cerrar las piernas para que quedase su miembro atrapado y él abrió las suyas por sobre el cuerpo de mi mujer, dejando sus nalgas firmes y redondas abiertas a mi merced, mirando hacia atrás con una sonrisa que me derritió.

    No dudé un instante, me arrodillé detrás suyo y le puse mi glande en la puerta de su ano, ya lubricado y dilatado por los dedos de Luli. Empujé de a poco y fui entrando con cierta facilidad, ayudado por el vaivén de Kevin enculando a mi mujer. Coordiné mi compás con el suyo. casi enseguida llegué a metérsela hasta el fondo y el contacto de mi pelvis con sus glúteos me enloqueció de placer. No me importó nada que nuestro macho llevara el ritmo y se cogiera a mi mujer por el culo con su miembro y a mí con su ano con mi pija adentro.

    En ese meta y ponga acompasado estuvimos más de diez minutos, mi mujer tuvo dos nuevos orgasmos, y al cabo del segundo me vine en el culo de Kevin con el poco esperma que me quedaba, pero con mucha intensidad, acabando exhausto sobre el cuerpo de ambos, pero apoyado en la espalda, los glúteos y las piernas del titán sexual, que por fin tuvo una infernal eyaculación en el culo de Luli.

    Jadeando, gimiendo y resoplando nos quedamos así, besándonos y acariciándonos, hasta recostarnos ambos a los lados de mi mujer que no cesaba de darnos caricias y besos, y tocarnos los cuerpos. Así nos fuimos quedando dormidos hasta que nos despertó el sonido del celular de Kevin con un llamado para almorzar y la promesa de una nueva aventura en velero.

  • Lo más candemente de mi vida marital

    Lo más candemente de mi vida marital

    Hola a todos. Esta historia es larga y está dirigida a personas que me conocen, sin embargo, creo que muchas personas más la leerán, así que procede a presentarme. Para identificarme usaré un nombre muy común, Me llamo José, soy mexicano y delgado, tes morena, no me va tan mal en el trabajo, y desafortunadamente tengo una pequeña herencia oriental…. estuve casado con Maria, una mujer ocho años más joven que yo, y además es muy inteligente, trabaja arduamente por sus ideales, y logra sus metas, es una mujer admirable.

    Ella es una mujer hermosa, tiene unos ojos cafés que te hacen perderte en su mirada, unos labios gruesos color mate que por si solos son una invitación a besarla y probar el sabor de un rico beso apasionado y que, además, es dueña de una sonrisa que te hace olvidarte de todo, un rostro hermoso digno de una diosa griega, y el cabello castaño y quebrado que en conjunto la hacen lucir simplemente, espectacular. Pero en esta ocasión la describiré en su aspecto físico y haré más énfasis en ello, ya que de eso trata este relato.

    Ella tenía (y aún lo tiene, pero hablo en pasado porque así la conocí y así se sigue conservando) un cuerpo magnifico, delgada; de tes blanca, tenía unas tetas grandes con aureolas y pezones grandes color marrón, esas tetas apuntaban al cielo, verla sin blusa era un placer a la vista. Sus pantorrillas sexis daban lugar a unas piernas largas y torneadas, que terminaban en unas hermosas nalgas, grandes que ayudaban a delinear perfectamente su cintura, Es una mujer de esas que todos los hombres volteamos a ver, ella era (y lo es) en su totalidad la mujer perfecta. Y lo más importante, ella es consciente de tener un cuerpo hermoso y que muchos hombres la desean tener, y en el fondo le gustaba.

    Ella fue con un grupo de sus amigos al lugar donde yo trabajaba, y ahí la conocí, y lo primero que le vi fueron sus nalgas, eran hermosas y redondas y bien formadas, y cuando ella volteo contemple su hermoso rostro y sus lindos ojos cubiertos por unos lentes que la hacían verse mas tierna, pero ella estaba sentada en las piernas de otro chavito, yo me dirigí a su grupo de amigos y pregunté por su nombre y me dijeron que era la “student” y una de sus amigas hizo el indiscreto comentario de “mírala, su novio acaba de entrar grabar y ella ya se está fajando con el otro”, y yo pregunté qué quien era su novio, y me dijeron “el del bajo” y al entrar busqué con la mirada al del bajo, y pues entre él y el otro que la tenía en sus piernas no había mucha diferencia, ambos con un look estilo Harry Potter. Mi compañero de trabajo me dice “toca bien el chavo” y yo le dije… “a él no lo había visto” y otro chavito le dice en voz baja a otro “ya se ha de estar fajándose a la student”, o sea, ya tenía una buena fama. Eso fue todo en ese momento, pero quedé enamorado de esa mujer que, a pesar de lo que dijeron de manera indiscreta sus amigos (jóvenes al fin) yo quería conocerla.

    Cuando la vi de nuevo, ya habían pasado cinco años, todo era diferente y ella estaba viviendo las secuelas de una experiencia traumática, yo le ofrecí mi apoyo incondicional, pero entre los dos había algo, había atracción entre los dos, y cuando salimos, justo en una banca de un parque que está frente a un cine, por fin pude besarla, por fin pude acariciar esas nalgas que me tenían vuelto loco, y después de un buen faje fuimos a mi casa a seguir con el cachondeo, me estaba llevando a una mujer que parecía modelo… y cuando era el momento de la intimidad, no quise hacerlo porque no tenia condones, yo no quería arruinarlo, pero creo que eso a ella le pareció lindo, y así pasó la segunda ocasión, no compré condones, pero ahí sí nos ganó el cuerpo y comenzamos a coger como conejos, tanto así que le di llaves de mi casa y ella llegaba sin problemas.

    Después me enteré que mientras era mi novia ella tenia otro novio, uno al que yo le puse el hipocondriaco, ella tenia una vida sexual activa con él, y me contó que fue a terminarlo, me dieron celos, pero después entendí que así la había conocido, ¿recuerdan a los Harry Potter? Después ya no le di importancia.

    Muchas veces nos echábamos unos rapidines… en los que me di cuenta que le gustaba que le hiciera de lado la pantaleta y se la metiera, también le gustaba que la pusiera de perrito, y ella en esa pose es una profesional, ya que para bien las nalgas y se agacha para poner su cabeza en sobre sus manos, y es un espectáculo ver sus nalgas abiertas y sus labios vaginales abiertos, mojados invitando a entrar y además, ver como sus tetas se mueven con cada envestida era fantástico, eso nos gustaba a los dos.

    A ella más; en una de esas ocasiones de sexo de novios, después de terminar de coger, la miré (ella estaba boca abajo y se le veían unas nalgas exquisitas) y le dije “todos lo que hemos cogido contigo somos afortunados de habernos cogido a una mujer tan caliente y con un cuerpo exquisito, estás bien buena mi amor…” a lo que ella volteó a verme y me sonrió, entonces yo me acosté junto a ella y en mi afán de presumir de super hombre, le pregunté “¿otros te han cogido como yo?” y ella soltó una carcajada, (eso hirió mi orgullo, pero le dio inició a, como dice el título, lo más candente de mi vida marital), y hablando en voz baja porque en casa estaba mi mamá, dije “haber.. cuénteme quien de tus novios te ha gustado como te ha cogido.

    Me contó que una ocasión, mientras estudiaba el bachillerato, tenía un novio, y que éste la citó en el salón de música en un horario en el que no era utilizado, y que ahí, comenzaron a besarse y acariciarse, y que se desnudaron y pusieron algo en el piso y que ahí ese amigo se la cogió, y mientras me lo contaba, se notaba como su respiración y su tono de voz iba cambiando, mientras yo le pedía mas detalles, le decía que me dijera como se lo hacía, a lo que ella inmediatamente se colocó encima de mí y a horcajadas comenzó a cogerme mientras me decía como se le montaba a su novio de bachillerato, yo sentía su vagina más caliente y húmeda y mientras me lo contaba, yo veía como ella cerraba los ojos, disfrutando del recuerdo que la había hecho traer al presente.

    Tomo tus tetas y las junto y me dijo que, su novio se metía ambos pezones a su boca mientras se la cogía, y confirmo que, hacer eso era algo magnifico, tener sus pezones en mi boca mientras los acariciaba y ella seguía montándome, con los ojos cerrados, ver los movimientos de su pelvis contra la mía… acelerando sus movimientos mientras yo le tomé las nalgas apretándola hacia mi mientras le decía que me dijera el nombre de ese ese novio y ella, sin dejar de moverse sobre mí, y con los ojos cerrados y apretando sus tetas lo dijo tres veces “Antonio, Antonio, Antonio”… después de eso, en su cara apareció esa mueca característica que indica que había tenido un orgasmo y sus piernas me apretaron, como cuando un jinete intenta no caer del caballo, dejó de moverse, soltó sus senos, abrió y los ojos, me miró, me dio una sonrisa especial, una sonrisa picara y una mirada tierna y sexy, que sin decirlo, me convertía en confidente de eso que había pasado.

    Es importante recalcar que, esa sonrisa la hacía verse más hermosa y sexual; aún sobre mí, se agacho para llegar a mi oído y me dijo, “te gusta que te cuente como se cogían a tu vieja” y yo pensé que a ella le gustaba recordarlo, pero sí… también debo admitir, que me excitó mucho que lo hiciera. Y yo le pregunté por qué le gustó como se la cogieron esa vez… y ella me respondió que no fue como se la cogieron, sino que fue la adrenalina de ser descubierta. Y sí, eso describe todo de manera perfecta.

    En otra ocasión, también después de el primer palo, le pedí que me contará de como se la cogieron en otra ocasión, y ella me respondió que había muchas, pero que no se acordaba de muchas cosas, y sí, al escuchar de su linda boca y su dulce voz un “hubo muchas”, hizo que mi mente se imaginará a mi novia en muchas situaciones diferentes, con muchos hombres, la imaginaba desnuda siendo penetrada, con su lindo par de tetas balanceándose a cada metida de verga, mientras ella emitía esos pequeños gemidos y en su cara aparecía ese gesto de placer y sus movimientos de cadera en los que pegaba y rozaba con todas sus fuerzas su pelvis con el cuerpo del amante en turno, acto que indicaba que estaba disfrutando de un orgasmo.

    Le insistí y ella, con la misma sonrisa que confidente de la que ya les hable me contó qué tuvo un novio, (después supe que fue uno de los Harry Potter) con el que cogía muy seguido, que lo hacían en su casa y que no les importaba que estuviera sus hermanos, tal como lo hacíamos nosotros, no nos importaba que estuviera mi mamá en casa, me contaba que siempre que se la cogía le decía que la iba a preñar porque siempre se la cogía sin condón y siempre se los echaba adentro, y que al igual que conmigo, era ella la que iba a la casa de ese novio para coger, entonces me sentí también privilegiado, pero poco a poco iba conociendo en la intimidad a mi novia, era una mujer que aparenta ser una mujer recta, pero que tiene el mismo deseo sexual que cualquiera, y lo importante, es que ella lo ejercía sin pensar si quedaba embarazada o no, lo importante era la cogedera.

    Esa ocasión, no hubo detalles, pero el imaginarla cogiendo seguido, sin protección me calentaba y terminábamos cogiendo más, sin embargo, ella dejaba salir su verdadero personalidad sexual, su alter ego, ese al que le gusta ser deseada sexualmente, disfrutar al tope de su sexualidad. Le gustaba recordar cómo se la cogían sus novios en turno y a mi me gustaba como se calentaba y me decía como se lo hacían, ya había escuchado del mundo swinger, y en una ocasión cogiendo se lo propuse, sin decirle que eso era ser swinger, y ella me respondió, si me llevas a un lugar y estoy tan caliente como ahorita y mientras estamos cogiendo me sacas a otros hombres, también me los cojo, pero sólo bien caliente, mientras me decía eso, tuvo un orgasmo y después se quedó dormida.

    Entre sus experiencias también me contó de otra en la que se encontró con un amigo, y que ella le contó el problema que tuvo con su exnovio, y este amigo, aprovecho que ella estaba sensible (francamente yo también lo hubiera hecho), se la llevó a un hotel y se la cogió y ya no lo buscó de nuevo, ese cabrón coronó esa noche, pero yo coroné a lo grande.

    Cuando nos casamos, yo tenía 28 y ella 20, yo me sentía un hombre afortunado de tener a tal mujer junto a mí, mi familia me decía lo afortunado que yo era y que debía cuidarla al máximo, algo que creo que no hice, di por hecho varias cosas, hice cosas nuevas y deje de hacer otras, en fin, creo que colaboré para que terminara, pero esa es otra historia.

    En una ocasión, platicando con unos amigos, de esos con los que nos llevamos de una forma muy pesada, como es habitual entre hombres, tocamos el tema sexual, y yo era, por decirlo de algún modo, el afortunado que se estaba cogiendo a una mujer buenísima y que además muy joven, pero en esa platica entendí lo que me deparaba el destino, yo tenía de pareja a una hermosa y joven mujer, mis amigos me dijeron que habría muchos que intentarían conquistarla y que por mi edad, en algún momento ella podría terminar cogiendo con alguien que no fuera yo, ya que el otro la sedujera endulzándole el oído o ella simplemente, por su deseo lo buscara. Esto amigos, era algo de lo que yo estaba consciente y sabía que tarde o temprano iba a suceder, ya que conocía a mi mujer y yo sabía lo que ella podría llegar a ser cuando su alter ego nuevamente tomara las riendas de su vida sexual. Yo les dije que era probable que sucediera, pero que también ellos tenían la misma probabilidad con sus parejas, y uno de ellos me dijo… “bueno, si quieres que alguien más se la coja me avisas… y para que veas que somos buena onda te dejamos ver como la hacemos gemir y como le escurre la leche de la panocha” … eso amigos… me calentó.

    Una noche en la que estábamos teniendo una rápida sesión de sexo (sí yo tenía ese problema), le dije que yo era consciente de mi edad y que también entendía que, también somos animales, y que habrá momentos en lo que nos dejaremos guiar por nuestro instinto sexual, que ella está buenísima, y que también habrá muchos hombres físicamente mejores que yo y con mejores y más tardadas habilidades (sí, soy precoz), que entendería si alguna vez ella terminaba cogiendo con alguien más, sólo que se cuidará y que no se enamorara, que fuera solo pura cogedera, que me tuviera confianza y me lo contara, a lo que ella me respondía que eso nunca sucedería, pero… para ese entonces… ambos estábamos enamorados, y la oxitocina hablaba por nosotros.

    Cada ocasión que teníamos relaciones sexuales, aprovechaba para decírselo, ya que; como ya lo dije, sabia que la posibilidad que esa sucediera era muy alta, pues yo duraba muy poco, pero ella también se acoplo y buscaba la forma de terminar rápido, otras veces no se lograba.

    Una ocasión, llegando del trabajo, un amigo me llamó, lo puse en el altavoz, me preguntó que donde estaba, yo le respondí que acababa de llegar a mi casa, y el me dijo “que bien wey… yo acabo de salir… dejé bien cogidita a nuestra vieja, la cama empezó a rechinar un poco, revísala por favor… ah… y te deje unas chelas en el refrigerador”… ella volteo a verme y abriendo el refrigerador le dije a mi amigo “no hay ninguna cerveza” y el respondió “puta madre… igual tu vecino se las tomó, creo que también se anda cogiendo a nuestra vieja” … y ella me dio esa sonrisa de la que ya he hablado. Y me confirmó que le gustaba ser admirada, y como ya lo dije… sabia que tenia un cuerpo hermoso, que estaba buenísima. Sólo faltaba que decidiera usar ese poder.

    Cuando teníamos relaciones sexuales, deje de decirle que podía coger con otros hombres, ahora yo le pedía que lo hiciera. Después de tantas veces que me contó como se la cogían y mis las anécdotas e invitaciones de mis amigos swingers (para ustedes que están leyendo y pidieron esta historia) despertaron en mi ese deseo de ser cornudo y, de cierto modo ella ya con mi “permiso” ya se estaba dando permiso ella misma de hacerlo.

    En una ocasión, mientras cogíamos le pedí, como era habitual, que me contará otra ocasión, y me contó de cuando ella estaba en una relación de años, con su novio Antonio, que en el día de su cumpleaños, fue a celebrar el cumpleaños a la casa de su mejor amigo el “enano”, que su amigo en realidad quería ser su novio, pero ella “tenía novio y lo quería mucho” pero en ese día, ella festejando su cumpleaños tomó y que su amigo aprovechando que había tomado (no estaba borracha ya que lo recuerda, y según como me lo contó lo recuerda bien) se la terminó cogiendo en el sillón, haciéndola suya durante la noche del día de su cumpleaños. Y ahí me di cuenta que mi esposa, la mujer inteligente, buenísima, con el alcohol se calienta y cede a lo sexual más rápido, afortunados los que lo aprovecharon.

    En otra ocasión, me contó, sin mucho detalle sobre un “casi algo”, él era algo relacionado con la iglesia, y en una salida a un retiro, ella tuvo algo con él, no recuerdo si hubo penetración o sólo la dedeo, porque cuando me lo conto ella estaba montada sobre mí, y yo me enfoque a ver su rostro y sentir su movimientos de su pelvis en la mía, sentía como mi verga y parte de mis testículos entraban en ella, por lo fuerte que se movía, fue tan intenso su recuerdo que tuvo un orgasmo muy rico, lo vi en su cara y en mi verga que, estaba más mojada de lo normal, ella al terminar, me acostó sobre mi y me dijo que había estado muy rico, yo me sentí celoso, ya que no la había visto tan caliente en su orgasmo como la ocasión que me contó lo de Antonio en el salón de música, y también me dijo que si se podía, con él sí se iba a coger; y después lo buscó, y se mandaron mensajes candentes y creo que lo más que hubo fue que se enviaron nudes. En ese entonces, ella entró de nuevo a la Universidad, y yo trabajaba, todo seguía como hasta ahora, creo que se volvió monótono, yo continuaba invitándola a que cogiera con otros, lo intenté por todos los medios, correos electrónicos, mensajes, y cuando cogíamos, pero creo que no lo hice de la manera correcta… o tal vez sí.

    Mientras estaba en la universidad, ella estudiaba Psicología, por cierto, tuvo una materia con una maestra que desato todos los demonios que en silencio vivían dentro de ella, la influencia de esa profesora la liberó, le quito la venda de los ojos, fue el “último empujón” que su alter ego necesitaba para regresar al mundo y ser la María que disfrutaba del sexo, (así como me lo contaba con su lenguaje corporal cuando lo recordaba), y fue a partir de ahí que la idea de hacerlo con otros, y yo me volví el hombre más feliz, el cornudo más feliz, hacía de todo para ayudarla a cumplirlo, era su confidente y cómplice en ese camino de iniciación, esperaba que eso sucediera para decirle abiertamente que nos indujéramos al mundo swinger, pero era poco a poco, seguía esperando un momento.

    En una ocasión, mientras yo acariciaba su cuerpo y le chupaba ambos pezones, le dije que imaginara que era otro quien se le estaba metiendo, mientras ella tomaba mi pene y se sentaba en él, y comenzaba a hacer ese movimiento especial, ella cerro los ojos y me dijo, en una ocasión, en una fiesta con unos amigos, vi a un amigo de la escuela (del bachillerato) él es medio feo pero está buenísimo, y mientras me lo decía cerraba los ojos y hablaba con ese tono de voz que me ponía caliente y que me hacía saber que ella estaba bien caliente, se acariciaba los senos y movía sobre mí, me dijo que ese noche se escaparon de la fiesta para estar solos y que en un cuarto de la casa donde era la fiesta, se quedo de ver con ese chavo y que ella se lo quería tirar por su cuerpo y él desde siempre se la quería coger, y que esa noche ella tenia ganas y que se lo cogió, me contó que él le acariciaba las nalgas y mientras ella estaba sentada sobre mi yo le abría las nalgas, decía que le chupaba las tetas y yo se las abarraba y me metía los dos pezones en la boca… eso me encantaba hacerlo, y ella con los ojos cerrados y moviéndose bien rico y con voz baja me decía que así, y que le gustaba mucho como se las chupaba, y que después de decirle que ambos tenían ganas de cogerse él se la empezó a meter bien rico, a lo que yo le dije que eso era porque ella era una putita… y ella se calentó más y empezó a moverse más y respondió.. que sí… que ella era una puta a quien le encantaban las vergas, y seguíamos cogiendo, me gustaba ver su cara cuando me contaba cosas que le gustaba recordar… porque las revivía a detalle… y yo le decía… eres una puta que exprime vergas, pero eres mi putita… y ella lo repetía… si… son tu putita que le gustan las vergas… y continuaba contando como se la cogió ese afortunado hombre feo, pero con cuerpo torneado por el gym, después recordó como terminaron en un orgasmo, mientras ella se movía de manera frenética sobre mi y me contaba como sentía que la verga de su amigo entraba hasta el fonde de ella mientras también disfrutaba de sus tetas… y tuvo un orgasmo… al terminar me vio y me sonrió… yo me quedé con ganas de seguir escuchando, pero ya no quiso contar más… y no supe si eso fue cuando ella estaba en la escuela… o había pasado recientemente…. Nunca lo sabré.

    En su estadía en la universidad tuvo un amigo que era músico y al igual que muchos otros (les recuerdo que ella tiene un hermoso cuerpo que hace que muchos se la quieran coger) también se la quería llevar a la cama, pero ella aun no se liberaba totalmente, o eso me daba a entender, pero en una ocasión ella fue a su casa, pero me contó que no pasó absolutamente nada, pero cuando me lo decía dirigía la mirada a otro lado, y esa era una señal de que me mentía, nunca supe si realmente no pasó nada, pero por su mirada, por lo menos besos sí los hubo. Una ocasión fue a buscarla a la escuela de sorpresa para irnos de ahí a la casa, así que regresando del trabajo pase a buscarla, la espere afuera. A lo lejos vi a una parejita que venía caminando lentamente a la salida de la universidad, caminaban abrazados y se detenían y se besaban, continuaban caminado y se detenían a besarse… no sé porque fije mi atención en ellos y cuando los tuve más cerca me percaté que eran ella y su amigo, con el que no pasó nada, y ella al darse cuenta se enojó bastante conmigo… se enojó mucho… yo los vi y me dieron celos, pero también me calentó la imagen de mi esposa siendo besada por otro hombre, sus relatos mientras cogíamos y esa imagen me ponían muy caliente, pero en esa ocasión, ella me vio y lo empujo… se acercó a mi y me dijo en un tono agresivo “La cagaste José… la cagaste”

    Pero ahí se empezó a fracturar nuestra relación, quizás antes, una ocasión en el transporte a la universidad, algo hice o algo dije que hizo que ella ya no se visualizara a largo plazo conmigo, eso me lo dijo tiempo después, pero yo sí recuerdo perfecto esa ocasión, me dolió mucho, pero trate de minimizarlo, y después ya no le di importancia, pero ella sí, pero esto es para el final.

    Cuando por fin la convencí (me gusta creer que fui yo) de que se fuera a coger con otro, ella eligió al afortunado, un amigo de la universidad, llegó la noche del día indicado, y yo la esperaba con ansias en la casa, hasta que ella llegó y yo en la casa con las luces apagadas, ella se acercó junto a mí, y con esa sonrisa picara y mirada de confidencia me dijo “ya llegue” y yo le dije “te lo cogiste bien amor?… lo disfrutaste?” y ella me dijo que sí había estado rico, pero que para ser la primera vez estaba muy nerviosa, pero que sí lo disfruto. Yo, con las primeras palabras “ya llegué” y esa sonrisa me calenté de inmediato, sabía que mi esposa venia de coger con otro, otro hombre que sabía que ella era casada, pero que no sabía que yo sabía que ella se había ido a coger con él y que la esperaba para que me lo contara con detalles, ya por fin era oficialmente un cornudo y me calentaba esa idea.

    Le pedí que me contará a detalle y me dijo que estaban en su casa, y que él la empezó a acariciar, y a besar, que duraron tiempo cachondeándose, y después de un rato de besos y manoseo él le desabrocho la blusa y comenzó a jugar y deleitarse con sus tetas mientras ella lo acariciaba también, él le desabrochó el pantalón y se lo bajo, pero tuvieron problemas con las botas que ella llevaba, después de estar desnudos siguieron con el cachondeo, él la besaba y la dedeaba mientras ella se dejaba hacer, después empezaron a coger y fue todo lo que me contó, quizás por ser la primera vez o por pena no me lo contó todo, pero creo que fue porque no quería compartir esos momentos conmigo, pero aquí lo importante era que ella ya había dado ese paso que yo disfrutaba y ella también.

    Mientras me lo contaba yo le baje el pantalón, teníamos la luz apagada y no me dejó prenderla, y le dije que me gustaba que mi esposa fuera una putita, y ella me dijo que le gustaba que yo fuera compartido y compartiera a su putita, estaba muy caliente, y puse en cuatro y le agarre con los dedos la vagina y la sentí su pantufla hinchada, dilatada, muy caliente y muy mojada, me llevé los dedos a la nariz y sentí algo recorrer mi cuerpo, olía a semen, le pregunté “¿usaste condón?” y ella se quedó callada un momento y después dijo que sí, yo sabía que no, ella replico “pero el compartido eres tú”, pero yo estaba muy caliente y le metí la verga mientras se deslizaba muy rico, era la primera vez que batía la leche de alguien más… y dentro de mi propia esposa… le preguntaba más detalles, “se la mamaste?, te la mamó? y ella sólo respondía “ay José”… termine muy rápido y ella no contó más… pero después me entere que volvió a verlo para coger de nuevo… pero sin que esta vez yo no lo supiera, creo que para que ella lo disfrutara bien. Lo que sí era un hecho, es que a ella le gustaba esa faceta de sí misma. Le agradezco a esa profesora que, quien sabe que fue lo que les dijo en clase, que ayudó a que mi mujer fuera lo que yo deseaba. Pero había algo que con lo que yo no contaba, y es que ella no quería contarme sus experiencias… las hacia y se reservaba todo.

    Yo, que en ese tiempo pensaba con el pito, (creo que sigo haciéndolo), pensé que si no me lo contaba podría enterarme de algo viendo su teléfono, qué días, con quien… y así fue… en este punto habrá alguien que diga que viole su privacidad, quizás sí… y ella pensó lo mismo cuando se dio cuenta, pero yo pensaba que no era justo que solo ella disfrutara de esos encuentros, yo también quería disfrutar, pues también tenia derecho, yo la había incitado a que lo hiciera durante unos 3 años, era mi mujer a quien se cogían, y pues, repito, pensaba que no era justo, así, mínimo por los mensajes y con imaginación también disfrutaba de esos encuentros.

    Así pasaron unos meses, yo leyendo mensajes de su fase, que ella había abierto en alguna ocasión en mi celular, de su WhatsApp, leía cosas como “qué está haciendo tu esposo” y ella decía “seguro viendo porno”, no me interesaba, al contrario, me calentaba, leía en tiempo real cosas como “me gusto, hay que repetirlo, etc.”, pero me duro muy poco la emoción, porque al poco tiempo se dio cuenta, yo en mi calentura, abrí un mensaje sin leer de uno de sus “amigos” con tema puramente sexual, yo pensando con el pito le seguí el juego, y ahí me entere que, había cogido otras ocasiones con la persona con la que había cogido la primera vez, y él la estaba invitando a ir a coger de nuevo, yo me hice pasar por ella y le pedí que me contará lo que le gustaba de mí, y que le gustó de la primera vez y que le gustaría hacerme.

    Él me dijo de la primera vez me gusto que sabíamos que íbamos a coger, pero no nos animábamos a dar el primer paso, y ya de las otras veces (yo pensando, ha habido otras veces) que eres bien caliente y te gusta tomar el control, y yo con haciendo más preguntas a nombre de ella ¿y de mi cuerpo que te gusta? Y el responde, ya sabes que me gustan tus tetas y tus nalgas… quería saber si se la chupaba, cuando me la chupaba a mí me hacía sentir en la gloria, quería saber si otros también disfrutaban de eso, pero ya no leí su respuesta… ella llego y tuve que borrar todo lo que había escrito, y ella se dio cuenta después porque él le contó “nuestra platica” y ella le dijo que ella no había sido, y acto seguido… cambio sus contraseñas y ya no supe cuantas veces se lo cogió, si se la había mamado, ella a él y él a ella, eso será algo que sólo ellos saben.

    Pero no todo terminaba ahí, yo conocía a mi esposa, y la mirada de confidencia y la sonrisa de las que le he contado la delataban cuando hacia “algo”, no sabía mentirme, o mejor dicho, yo distinguía cuando me mentía.

    En ese tiempo ella empezó a descararse demasiado, obviamente la familia no se percataba, hablo de descararse conmigo, ya no era tan cuidadosa, y era muy obvio, algunas veces llegaba con chupetones en los senos, ella según los cubría mientras cogíamos, pero yo mee daba cuenta, ya no preguntaba, solo me la imaginaba con esa mueca de placer tan suya y moviéndose sobre ese afortunado logrando tener un orgasmo, y me venía.

    En otra ocasión, ya mas desatada, me contó que tenía un grupito de amigos, una pareja de novios y otro amigo, por la mirada que tenía y por como me lo contaba creía que el tema iría con algo relacionado con la parejita, imaginé un trio con ellos, o una experiencia lésbica o ya mas afortunado, un intercambio con ellos, pero no, no fue así amigos… me contó que esa amiguita le contaba sobre las intensiones que el otro amigo tenía con mi esposa, pues era muy obvio que quería con ella, y repito que por la forma en que me lo decía, con su tono juguetón y sexy, y esa mirada que me hacía cómplice de sus aventuras, sabía que a ella no le era indiferente, y yo sabía que si le decía que no, que se alejará no iba a pasar nada… así que lo primero que le dije fue “cógetelo”, a este amigo le diremos el “chiapaneco”.

    Bueno, pues con el chiapaneco también tuvo sus cosas, por lo poco que me contaba mientras cogíamos, hasta se encariño con él, y pues yo quería saber más… y cagándola como siempre busque en su celular.

    Mientras cogimos ella me decía que, el chiapaneco, se la cogía muy rico, que esté cabrón sí le daba sus buenas revolcadas, y eso pasaba seguido, y yo me daba cuenta pero me hacia pendejo, pues para estás alturas, el imaginarme a mi gimiendo con la verga de otro wey ensartada bien adentro me calentaba un chingo.

    En este tiempo, vivíamos un poco separados de las casas de nuestros familiares, entonces eso le dio mas seguridad a ella de hacerlo sin temor, llegaba a casa de noche, yo llegaba del trabajo y ella apenas empezaba a hacer la comida, yo me acercaba a ella por la espalda y me acercaba a su cuello (a ella le gustaba que la abrazara por detrás y le besara el cuello), y en algunas ocasiones percibí olor a saliva, obviamente se la habían cachondeado, que digo cachondeado, se la habían dejado ir hasta adentro, yo le decía… “mami… vienes bien cogidita verdad”… y ella se agachaba y sonreía y volteaba a verme con esa mirada que amo, me decía con la mirada “si”, y yo me daba por enterado, y esas noches al meterle la verga sentía su pantufla más dilatada que de costumbre… como dicen por ahí… si te pones los calcetines y el resorte no te aprieta, es porque alguien más con la pantorrilla mas gorda se los está poniendo… y eso me ponía mas caliente.. y quién se estaba poniendo mis calcetines?… el chiapaneco.

    Sus cogidas con el chiapaneco fueron muchísimas, es más, creo que él se la cogió mas en esos meses que yo en todos los años de casado. En otras ocasiones, llegaba con chapetones en las tetas y en el cuello, ósea, se ponían intensos sus encuentros con el chiapaneco, además de qué con él fumaba mariguana, y se la cogieron cuando estaban en el viaje.

    En una ocasión, yo la abracé, y eso era algo que ya casi no me dejaba hacer, pero en esa ocasión no puso resistencia, yo sabía que venía de coger, pues, como ya o dije… ella ya no me decía nada, yo tenia que darme cuenta y hacérselo saber y ella lo aceptaba y me decía que sí, con ese juego de miradas y sonrisas, pero regresando, ella se acomodó el pantalón, entonces yo le abrace por detrás y le comencé a besar el cuello y ella empezó a responder, y yo le decía “déjame cogerte como te cogen tus amigos” y ella dejó lo que estaba haciendo y yo continué besándola, logré bajar su pantalón, yo le dije “vienes de coger verdad putita?” y ella me miro y me dijo “si ya sabes para qué preguntas”.. y yo le dije “me gusta que me lo digas tú” entonces me abrazo como cuando éramos novios y empezamos el faje, ella ya caliente, se saco un pie del pantalón, dejando la otra parte puesta, levanto una pierna, y yo, agarré esa pierna con mi mano, hice de lado su pantaleta y la empecé a dedear, sentía su vagina recién usada, ella me agarró la verga y se la metió y yo la comencé a penetrar, me sentía en la gloria, ella estaba diferente, aún tenia los ojos un poco dilatados, supongo había fumado; y me la empecé a bombear y ella empezó a moverse de una manera muy rica, yo sentía su vagina hinchada, caliente y húmeda, meterle la verga así era un placer indescriptible, entonces ella me dijo, justó así se cogieron hoy a tu mujercita, y yo super caliente le dije “fue un rapidín en un salón de la universidad? (creo que también se la cogieron en un salón… o se la dedearon en un salón… eso es algo que tampoco me contó del todo), ella me respondió que no… que habían ido a la casa de la parejita y que iban a coger, pero había un solo cuarto donde estaban cogiendo su amiga y su novio y ellos terminaron cogiendo parados, justo como estábamos en ese momento, ella con las tetas de fuera, el chupándoselas, ella con una pierna fuera del pantalón y la otra descubierta y el alzando su pierna haciéndose para para poder meterle la verga. Mientras me decía contaba como se la habían cogido yo le dije que porque no aprovechaba que estaban todos pachecos, se metieran al cuarto e hicieran intercambio de parejas, pues por lo que una vez me contó, el novio de su amiga también quería verla ensartada por otro, entonces esa sería una oportunidad, un intercambio de parejas, mi esposa y el chiapaneco y su amiga y su novio… también le dije… si tu amiga no quiere pues tú cógetelos a los dos… no creo que el otro cabrón no quiera también deslecharse dentro de ti… en ese momento ella me vio con esa sonrisa y esa mirada, y comenzó a moverse más rápido y sentí como su vagina se contraía y ella comenzaba a gemir más fuerte, algo que casi nunca hacía, y en ese momento yo terminé y ella también… le pregunte ¿ya sucedió?… ya te los cogiste a los dos… o ya intercambiaron?… ella solo se río… pero también… es algo que solo ella sabe.

    En otra noche de esas que llegaba de haber cogido con el chiapaneco, ella llegó muy tarde, y yo estaba preocupado porque no sabía nada de ella, pero también estaba caliente, porque sabía dónde estaba y qué estaba haciendo, me ponía intenso, debo aceptarlo, le marcaba y no contestaba le mandaba mensajes que no respondía, y ella de plano apagaba el teléfono, y eso amigos, era señal de que le estaban rellenado la pantufla.

    Cuando por fin llegó, yo salté de la cama y la abrace diciéndole que me avisará donde estaba porque no saber de ella me preocupaba, yo sé que andas cogiendo mami, pero avísame y ya caliente comencé a bajarle el pantalón y de reojo alcance a ver su nalga roja, ella me empujo, y se acomodó el pantalón, olía mucho a mariguana y como la vez anterior, sus pupilas estaban dilatadas, ella fue al baño a darse un baño, y yo la seguí, fue un espectáculo ver el cuerpo desnudo de esa mujer, yo la veía con unos ojos de lujuria, era la mujer perfecta, veía sus tetas balancearse mientras se echaba shampoo en el cabello, y pude ver en ese momento chupetones en sus tetas y en por su nuca, y me la imagina a ella boca abajo, y el chiapaneco detrás de ella dándole desde atrás mientras la sometía y le hacia el chupetón en la nuca mientras no dejaba de meterle la verga una y otra vez, mientras la miraba como se seguía bañando ella se comenzó a tallar los pies y al agacharse por fin pude ver de manera directa su vagina dilatada, con un hueco enorme y me calentó mucho, yo solo me acariciaba la verga imaginando el tamaño de la verga que había dejado ese hueco en la pantufla de mi mujercita, también pude ver sus labios vaginales rojos e hinchados, era un espectáculo verla agachada mostrando su vagina recién usada y con una mano marcada en la nalga derecha, se la habían nalgueado tan fuerte que le dejaron la mano marcada, y eso me calentó más, yo estaba perdido entre sus nalgas y su vagina abierta, en eso cerró la llave y se secó y se puso una pantaleta y un sostén y se dirigió a la cama.

    Yo estaba con la verga a reventar y mas por lo que había visto, ella estaba muy cansada, pero seguía en el viaje, no se cuanta mariguana fumo, pero como ustedes sabrán, la mariguana te relaja, te despierta la libido, pero también deshidrata las mucosas y en ese momento tenia la vagina deshidratada, pero yo estaba muy caliente por lo que vi, ella se acostó boca abajo, y yo me abalancé sobre ella le hice de lado la pantaleta y dirigí mi verga a su pantufla… ella dijo no porque me duele, yo en mi pensé, un poco por el enojo y otro poco por caliente, que también a mí me tocaba disfrutar, además cuanto tiempo has de haber estado cogiendo que la panocha te duele, además tienes la panocha tan abierta que por el hueco que tienes puedo meter mi verga sin problema, ella puso un poco de resistencia, abrí su vagina con los dedos y metí la verga, sentía su panocha caliente y aunque estaba muy abierta sentía como palpitaba por dentro, y recordé la mano en su nalga, el chupetón en sus tetas y en su nuca y eso me calentó más… y también quería disfrutar de mi mujer, además si se la pasó cogiendo horas… que más daba otro poquito, así que casi de inmediato me vine de lo caliente que estaba y me quedé dormido sobre ella.

    Otra cosa que puede decir que “me sorprendió” fue que al mismo tiempo que se la pasaba cogiendo y poniéndose pacheca con el Chiapaneco, se reencontró con un vecino de la infancia, que fue su chambelán en la fiesta de quince años. Y para variar, también él se la quería coger, y por lo que me contó ella… también ella se lo quería coger, el chiste es que se quedaron de ver y así empezó todo.

    Ella me contó de un curso sabatino, al que debía ir, yo sospeche algo por la manera en que insistió con el curso, ya sabia que se había visto con su chambelan, ya me lo había dicho, y yo sabia que cuando me hablaba de alguien es porque ya se lo había cogido, se lo estaba cogiendo o se lo iba a coger.

    Pues resulta que, cada sábado por casi tres meses se iba desde temprano al “curso” y llegaba a pasado el mediodía, les digo que yo me daba cuenta, pero no decía nada, pues era la forma en que echaba a andar mi imaginación y me la imaginaba, ¿pensaba “ahorita ha de estar empinada y un wey se la ha de estar bombeando la panocha” o “ahorita le han de estar chipando las tetas” o “se la estarán dedeando?… ella les chupará la verga… harán el 69? ¿Él le chupara la pantufla?, etc.

    Qué como me daba cuenta, pues ella, elegía ropa interior sexy, para irse al curso, se arreglaba más para el “curso” y llegaba un poco, como decirlo… desarreglada.. a un curso vas a estar sentada y eso no te despeina… pero ella iba a “sentarse” y ha hacer cosas que la despeinaban… yo sabia que se la estaban cogiendo, pero no sabia si era el chambelán, o el chiapaneco… o los dos.

    Una noche, cuando por fin me dijo que no había curso, yo le dije que ya lo sabía… entonces ella me confesó que fue con su chambelán, que se habían quedado de ver y que en esa ocasión quedaron para irse a un lugar más privado… pero no fue hasta los sábados de curso. Yo al notar que había disponibilidad de ella para contarme le pedí que me dijera, obviamente yo ya tenia la verga como poste, y la comencé a besar, y ella me dijo que su chambelán le dijo que se la quería coger desde que eran chicos, que le gustaban sus nalgas y que no podía creer que la tenía desnuda y disponible para él, a lo que ella le respondió que lo disfrutará… empezaron a acariciarse y a besarse… un faje que ambos esperaban, tanto de que tan calientes que estaban, ella me contó que con tan solo sentarse en él y meterse la verga ella se vino de inmediato y él también lo hizo.. fue un orgasmo mutuo pero veloz… pero que eso solo fue la primera vez… las demás veces, sí… las demás veces; no fue así, se la pasaban cogiendo muy rico, y que con él no solo era la cogedera, sino que también disfrutaban de la compañía.

    Hubo un tiempo en que se cogía al chiapaneco y al chambelán, creo que hasta hubo ocasiones en que se los cogía el mismo día, eso me lo confirmo de la forma en que ya saben… pero no sé cuantas veces sucedió así. Lo que sí se es que el chambelán iba a ser su amante de planta… y ella me lo propuso… que yo fuera su esposo y él el amante… era lo que yo quería… pero creo que él al final no lo quiso, cogía seguido con él.

    Una ocasión, me dijo que la acompañara a una fiesta, ya estaba por terminar la carrera, y esa fiesta en la casa de uno de sus amigos con nombre de mujer, se llamaba Karina, y por la forma en que vi que el le hablaba y que ella le respondía, sabía perfectamente que también él probaría el placer que mi mujer sabia dar con ese cuerpo de diosa que a muchos nos volvía loco, y así fue, un día entre semana, por la mañana vi que se ponía ropa interior muy sexy, para ir a la escuela, yo ya no decía nada, porque se la estaba cogiendo el chambelán y el chiapaneco, pero resulto que esa ropa fue para su amigo con nombre de mujer, me llamo por la tarde para decirme que iría con una amiga y que llegaría tarde, pero yo ya sabia que no era así… por la ropa que vi que se puso por la mañana, y por los mensajes que vi después en su celular supe que se había ido a coger con su amigo Karina, y cuando se lo dije, lo aceptó de la forma en la que siempre lo hacía, me dijo que se la había llevado a un hotel y le dije que me llevará a ese hotel.. y ella me dijo “para lo que me haces y para lo que duras, mejor lo hacemos aquí” … eso me dolió… pero yo estaba caliente… y sabía en lo que se había convertido mi esposa… en una verdadera mujer caliente amante del sexo…

    Creo que con Karina fue debut y despedida, pero con el chambelán seguía saliendo, me pidió que la dejara ir a la fiesta de la universidad con él… y yo me sorprendí, pues en una ocasión fuimos a una fiesta con sus compañeros de universidad y me presentó como su esposo, pero ellos ya sabían cosas, hubo un momento en la fiesta en que ella desapareció por un rato y una de sus amigas se acercó se acercó a mi y me preguntó por ella, yo le dije que no sabía… y después regresó con ella y le dijo “tu lugar está aquí con tu hombre”… que pasó?… que era lo que ella sabía? No lo sé… el chiste es que cuando me dijo que iría a una fiesta con sus amigos de universidad pensé en lo descarada que se estaba volviendo, ya le valía madre lo que la gente pensará, yo desde luego… eso me calentó, imaginar a mi esposa de fiesta con otro, disfrutando con otro y al final de la fiesta, ese wey se la llevaría a un hotel y se la cogería… me calentaba mucho… y así fue…

    Esa noche yo no podía dormir de lo caliente que me ponía la idea de lo que estaría haciendo mu mujer, ya se la estarán dedeando?.. ya se la estarán cogiendo?… me quede dormido como a las 4 de la mañana esperando a que llegará, al otro día llego y me contó muy poco, lo que me dijo fue que al final de la fiesta fueron a comer algo, y terminaron en un hotel, donde el chambelán se la cogió de todas las formas posibles, en la cama, en el potro del amor y ella solo se dejaba hacer… ese mañana solo se sentó en mi verga y yo me vine de inmediato… y ella se quedo dormida. Y recuerdo otra de las ultimas ocasiones en que se vio con su chambelán fue un día sábado que llego como a medio día, llegando me llamó al baño y me dijo bájate el pantalón, me senté en la tasa del baño y yo con la verga parada vi como ella se bajaba el pantalón y se quitaba la pantaleta que se veía mojada por la entrada de su vagina, cuando se la bajó y se la quitó me la dio y me dijo “te traigo un regalito” yo tome la pantaleta y estaba muy mojada y olía mucho a semen, y me dijo “todavía traigo algo adentro, creí que se me iba a salir todo, le dije que se viniera adentro, así que cogimos sin condón, yo creí que no se había venido porque no vi salir nada, pero ya que veníamos en el carro sentí como empezaba a salir” y mientras me decía eso vi como se acaricio la panocha y agarró mi verga y cuando se iba a sentar en ella vi como otro poco de semen salió de su vagina y cayó sobre mi pene, y ella se sentó y mi verga entro muy rico, y ella me preguntó con un tono de voz muy caliente que si me había gustado su regalo…. Y yo le dije que obvio que sí… pero me gustara más verla como se la cogían y ver como dejaban mi regalito dentro de ella, entonces ella me abrazó y comenzó a moverse y yo sentía como mi verga chapoteaba dentro de ella, y acto seguido ella tuvo un orgasmo… yo le pregunté “ya tengo hermano de leche” y ella respondió que desde hace tiempo… y yo le pregunté a cuantos has hecho hermanitos de leche… y ella me miro de la forma especial y me dijo en un tono juguetón… por lo menos a dos… obvio hablaba del chambelán y el chiapaneco.

    Después de ese tiempo, ella entró a trabajar, y en su trabajo ella siguió con la puteria, era algo que le gustaba y a mi me gustaba que fuera así… me excitaba saber que otros la deseaban, que otros se la cogían y que ella lo disfrutaba, y si disfrutaba ella disfrutaban yo.

    Ahí comenzó a coger con un viejito, era el encargado de la cocina, y por lo que pude enterarme cogían seguido, pues llegaba a la casa con olor a látex, pues al principio se cuidaba, después ya no, yo me daba cuanta por el olor en su cuello, sabía que se la habían cachondeado y que por ella había accedido. Yo continuaba imaginado como se la ponían y como se deslechaban dentro de ella, pues en ocasiones, yo lavaba la ropa y al lavar sus pantaletas, encontraba restos de semen, y yo sabía que era semen, pues era lo mismo que yo quitaba de mis calzones, pero en las de ella era en mayor cantidad.

    Cuando lograba coger con ella, pues ya casi no lo hacíamos, ella se fue distanciando de mí, yo le decía super caliente, déjame echártelos adentro como te los echan tus amantes, ella se enojaba, pero seguía moviéndose, encontré fotos de ella con él en su celular… mensajes, entre otras cosas, fue cuando me di cuenta que las se había todo al carajo, poco después cambio de amante dentro de su mismo trabajo, pero este cabrón logro endulzarle el oído, pues le pidió que se fuera a vivir con él y eso amigos…. Fue lo que hizo que mi matrimonio valiera madre… en parte nuestra calentura (nuestra, fue de los dos) y en otra parte que, llegó un chacal a endulzarle el oído y a darle las cogidas de su vida.

    Yo me percataba cuando lograba coger con ella, que, con él, ella se depilaba la panocha, le hacia chupetones, el sexo conmigo ya era muy poco, pero yo me conformaba con darme cuenta de que ella llegaba cogida, cuando se desvestía lograba ver esas evidencias, su pantufla depilada y tan abierta como cuando se la cogía el chiapaneco, con el se desaparecía horas, y hubo ocasiones que días enteros, una ocasión le pregunté que le daba él… y me dijo que le daba unas buenas y largas cogidas.

    En fin… lego el momento en que no llego a dormir, al otro día llegó por la mañana, toco la puerta y le abrí, me miró con esa mirada que ya saben y esa sonrisa, yo la deje pasar, la seguí, y obviamente venia bien cogida, me acerqué a ella por detrás y le dije… vienes bien cogida verdad… esa sonrisa te delata… y fue ahí cuando me dijo… no tenemos que divorciar.

    Ahí termino todo amigos, en alguna ocasión ya separados volvimos a coger, y ella me dijo que se le antojo, también hubo la oportunidad de regresar, pero la misma noche, después de una fiesta les diríamos a la familia que regresaríamos, obvio con ciertas condiciones, ella me pidió que ella seguiría su vida como soltera, y yo pues… obvio que sí… siempre fue así, yo tenía pensado decirle por fin lo del ambiente swinger, pero regresando, en esa fiesta ella lucia espectacular, tenía puesto un vestido ceñido a su cuerpo, que hacía que resaltaran más sus senos y sus hermosas nalgas, en ese momento apareció un tipo, amigo de la familia amante de los gallos, que le gustó y a ella también le gusto.. y el echo abajo mi plan de regresar con ella.

    Él solo la busco para cogérsela, ese día en la fiesta se veía buenísima, y el tipo esta guapa… y a ella se le calentó la panocha, y se la cogió algunas veces y ya… pero después de eso, mis intensiones de regresar con ella se desvanecieron, ella ya no quiso. Ella tuvo algunas parejas después, ya no intente buscarla, aunque si ella lo hubiera podido yo hubiera regresado sin pensarlo, con las mismas condiciones.

    Yo tengo algunos años viviendo solo, tengo algunas experiencias con mis amigos swingers, para quienes escribo esta larga y aburrida historia. No supe llevar bien está fantasía, nuestros deseos sexuales se apoderaron de nuestra vida y eso termino por separarnos.

    Que si la amé… sí y con locura… que sí aun me gusta, obviamente sí… cuando la llego a ver, de reojo admiró su cuerpo, que es lo que me vuelve loco… su personalidad me encanta, ya que como dije, es inteligente y admirable en toda la extensión de la palabra. Y como siempre lo dije… dichoso aquel que logre tenerla… pero no solo en el aspecto sexual, sino en toda la extensión de la palabra.

    Qué es lo que sigue para mi… no lo sé… quizás la vida me sorprenda de nuevo.