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  • Adúltera

    Adúltera

    Un ruido activa mis alarmas. Quizás es mi imaginación, quizás algún animal buscando su sustento nocturno, aunque lo más probable es que sean los nervios, fruto de mi insensato proceder. Intento vislumbrar algún movimiento sospechoso a través de la negrura de la noche. No se distingue nada. La oscuridad es total y la condensación del cristal del coche tampoco ayuda demasiado. Los bramidos del joven instalado en mi retaguardia arrinconan mis miedos, por lo que me centro en el placer de la verga que me embiste con fiereza una y otra vez.

    Tengo unas profundas ganas de orinar conforme el goce se va intensificando. Una contundente y sonora palmada en mi nalga derecha estimula el morbo. El muchacho se deshace en elogios hacia mi persona mientras brama y gime. Parece que esté poseído por satán, pues sus caderas se mueven con cadencia vertiginosa en un intento de que la polla se me clave hasta el tuétano.

    Empiezo a culear en busca del clímax al tiempo que mi empotrador sigue percutiendo en las profundidades de mi útero. Mi dedo corazón se une a la fiesta friccionando el pequeño nódulo y en pocos segundos una corriente eléctrica emerge de mi columna vertebral, ramificándose por las terminaciones nerviosas. Mis pezones se enderezan, mi respiración se acelera, mis pulsaciones también y una ráfaga de placer invade mi sexo traduciéndose en gritos y bramidos que escapan de mi boca, seguidos de una sucesión de gemidos de menor intensidad durante veinte interminables segundos. Después me quedo quieta con unas terribles ganas de orinar, pero no quiero ser una aguafiestas.

    El muchacho extrae su miembro palpitante y pringoso. Se sienta mostrándomelo en toda su magnitud. Me posiciono a su lado, aferro la enhiesta polla y lo masturbo. Me gusta su verga, su dureza, su tamaño y su vascularización. Aunque también me gusta su cuerpo lampiño y fibroso. Le acaricio el pecho y bajo mi mano hasta su abdomen, a la vez que con la otra aumento la cadencia de la paja. Me mira a los ojos. Se acerca a mí. Nuestros labios se pegan y su lengua se enrosca a la mía como la tuerca lo hace en el tornillo. Su cuerpo se tensa levantando sus caderas en un afán de perforar el aire. Abandono el beso y me deslizo hacia abajo. Mis labios abrazan el tronco y de inmediato la leche inunda mi boca mientras el joven se retuerce y gime de placer. Mi boca se deshace del falo antes de que me ahogue y un latigazo de semen se estampa en mi cara dejando su impronta en forma de “Z”, como si fuese el zorro. Otros dos trallazos se pierden en el habitáculo y tres más de menor intensidad se desparraman en su abdomen. Paladeo la viscosa sustancia. Su sabor es salado y un tanto acidulado, pero me lo trago igualmente.

    Izan me observa con regocijo y me doy cuenta de que aún tengo su polla en la mano cuando ésta empieza a perder la consistencia. La suelto y busco los kleenex entre los enseres de mi bolso.

    —Ha sido maravilloso. Eres una mujer increíble, —me dice. ¿Lo soy? Hace unas horas estaba segura de que sí que lo era. Ahora tengo mis dudas. Le sonrío, me disculpo y salgo del coche para orinar.

    Siempre me ha dado reparo hacerlo en plena naturaleza, ya que los bichos son capaces de colarse sin permiso allí donde no deben. Ahora, con la negrura de la noche, la sensación es más acuciante, pero necesito orinar.

    Mientras estoy en cuclillas haciendo mis necesidades hago balance de lo que acaba de ocurrir. Nunca le había puesto los cuernos a mi marido antes, aun cuando ocasiones no me hayan faltado. ¿Por qué ahora, si todo en mi vida está en orden? Quizás ha sido un exceso de alcohol. Quiero pensar que es eso en aras de aliviar mi conciencia, pero la realidad es que en todo momento he estado sobria y sabía lo que hacía, con el agravante de que también ha sido el mejor polvo en años.

    Las cosas pasan y ya está. No hay por qué darle más vueltas. Qué sencillo es decirlo, pero qué difícil creerlo y más aún encajarlo. Los remordimientos empiezan a aguijonearme la moral al tiempo que riego los matojos del monte.

    Estoy segura de que el juicio de valor que está haciendo el joven de este episodio no es el mismo que hago yo. Para él, el hecho de follarse a la madre de su amigo es como un regalo caído del cielo, y probablemente sea lo más morboso que ha hecho hasta la fecha. Para mí también lo ha sido, lo admito, aunque los puntos de vista difieren bastante.

    Fue mi hijo quien provocó ésta situación. ¿O es que quiero culparlo a él por mi felonía? ¿Tan mezquina soy? ¿Autojustificarme para exonerarme? Pero es cierto que fue él quien insistió para que saliéramos asegurando que también tenía derecho a pasármelo bien y no tener que quedarme sola en casa mientras mi marido estaba fuera promocionando su libro. Eso es lo que pasó. Dijo que cambiar de aires y tomar unas copas con ellos me vendría bien. Después, el rumbo de la noche viró por sendas más arriesgadas. El hecho de encontrar a su antigua novia cambió sus planes, de tal manera que para él era una ocasión que no quería desaprovechar, por lo que le pidió a su amigo Izan que me acompañara a fin de que yo no tuviera que regresar sola a casa.

    Tomamos otra copa y ambos fuimos conscientes de la química que nos envolvía. Yo no soy tan lanzada, y probablemente nunca me habría aventurado en semejante insensatez, en cambio, él no se anduvo con remilgos. Lo tenía claro cuando su amigo me sentó en su bandeja de plata.

    Es un muchacho de veintitrés años que haría feliz a cualquier jovencita de su edad, pero me ha confesado que son las mujeres maduras las que le ponen. Me siento halagada por seguir despertando pasiones entre los jóvenes pese a mis cuarenta y nueve años, y aunque en un primer momento esa espontaneidad activa mis mecanismos de defensa, sabedora de lo que lleva en mente, mi blindaje se viene abajo cuando noto que estoy completamente empapada deseando lanzarme al abismo. Es joven, pero no un niñato descerebrado. Tiene una personalidad que me atrapa y que hace que la conversación fluya sola, cuando debería ser yo la voz cantante.

    Con todo ello, después de orinar y de elucubrar reparo en que no lo he pasado bien, sino de fábula, pese a ello, mi conciencia me aprisiona en un intento de atenazar mi espíritu.

    Me subo las bragas e intento adecentar mi vestido. Pasada la euforia siento un poco de vergüenza por lo que acabo de hacer con el que podría ser mi hijo. ¿Qué pensará? ¿Debo actuar ahora como si lo que ha ocurrido fuese lo más normal del mundo, o monto un drama haciéndole saber que esto no debería haber pasado? Me dejo llevar.

    Abro la puerta trasera del coche con la intención de advertirle que debemos irnos ya. Izan sigue sentado conforme lo he dejado al salir yo: sin pantalones, pero ahora muestra una erección como si nada hubiese pasado. Él me mira sin dejar de acariciarse una verga completamente dispuesta. No puedo decir que no me resulta morbosa la situación. Tampoco que no me apetece seguir. Es más, quiero sentarme en su polla y cabalgarlo como lo haría una jinete experta. Mi deseo lucha contra la sensatez, pero ésta me abandonó hace rato en la segunda copa.

    Me anima a entrar de nuevo en el vehículo. Lo único que pienso es que mi hijo podría regresar antes que yo a casa y no sabría qué decir. Ahora no pienso en mi marido. La verga que apunta hacia mí amenazante me lo impide. ¡Menuda verga calza el niñato! Pienso.

    Paso al interior cruzando una pierna por encima de él. Deslizo mis bragas a un lado, cojo el manubrio, lo froto un instante, lo posiciono a la entrada de mi raja y me dejo caer con lentitud hasta que me la hundo por completo. Exhalo un lamento. Intento reprimirme, pero de mi boca se escapan los gemidos uno tras otro. El efebo sabe que lo estoy gozando. Yo también lo sé. ¿Por qué me estoy conteniendo entonces si el placer es sublime? Intento dejarme llevar por las sensaciones desdeñando los recelos. Empiezo a lubricar sin retención, de tal modo que el miembro resbala con facilidad dentro de mí pese a su tamaño.

    Los meneos se aceleran. Mi amante descubre mis pechos aferrándolos y presionándolos como si pretendiese extraer sus jugos. Va de un pezón a otro mordisqueando ambos mientras yo salto sintiendo el placer de la estaca que asalta mis bajos. Un dedo suyo se pasea por el pequeño agujero y me aplica una ligera presión que incrementa mi placer, sumando sensaciones. Me gusta lo que hace. Luego conduce el dedo a mi boca para que lo lama y lo lubrique. Lo hago con lascivia. A continuación lo lleva de nuevo al hoyuelo haciendo incursiones en él. Me muero de gusto con mis dos agujeros rellenos. Es como si me estuviesen follando dos tíos a la vez y en esa ensoñación me viene el orgasmo ipso facto entre palpitaciones de mi coño y frases que escapan de mi boca sin filtro alguno. Me cojo a su cabeza y me abrazo a ella al tiempo que con unos últimos estertores me quedo inmóvil abrazada a él.

    Tengo metida su tranca hasta los higadillos. Me gusta la sensación de sentirme completamente llena. Creo que a él también le gusta, sin embargo empieza a moverse de nuevo. Yo estoy demasiado exhausta para hacerlo y le dejo hacer, no obstante, ahora quiere libertad de movimiento y me da la vuelta acostándome boca abajo en el asiento. Ahora sí, me baja las bragas, y hunde su cabeza en mi trasero. Su lengua busca mi ano haciendo incursiones en él. Me gusta la sensación, pero lo que viene a continuación creo no me va a gustar tanto. No quiero que me meta su herramienta en el culo, de modo que me muevo para zafarme, por el contrario, sus manos aprisionan mis nalgas impidiendo que lo haga.

    Noto su lengua circunvalando toda la zona y el placer regresa con renovadas fuerzas. La lengua me penetra una y otra vez emulando una polla y la sensación es tan agradable que mis caderas se mueven involuntariamente a forma de invitación.

    He pasado de las dudas a suplicarle que me encule, y no se hace de rogar. Se incorpora, se escupe repetidas veces en la polla esparciendo la saliva por el tronco. Posiciona el glande en mi ojete y aplica una leve presión hasta que la cabeza desaparece y tengo que exhalar un pequeño grito de dolor escoltado por una extraña sensación placentera.

    Intenta hundírmela un poco más. Es como una jodida barra de hierro candente. Me abre en canal quemándome los esfínteres y empieza a moverse despacio. Me dice que goce, sin embargo las punzadas de dolor superan con creces el placer y mis gritos así lo evidencian.

    —¿Quieres que pare? —me pregunta ante mis quejas.

    Medito un instante, pero decido que no quiero que se detenga. Le pido que siga y el ritmo de la cópula se acelera, y con él, también el placer. Con otro empujón termina de hundírmela por completo de tal modo que mi coño saluda a sus pelotas. Me siento repleta de polla.

    El efebo se esfuerza por no hacerme daño y proporcionarme placer y… ¡coño, si lo está haciendo! Los gritos de dolor mutan en gemidos de placer. Muevo el culo buscando la sincronía de sus embates. Me hunde la cabeza en el asiento con la mano y empieza sodomizarme con vehemencia. Nuestros gritos de placer conforman la sonata de la impudicia y la lujuria. Le pido que me folle más fuerte y lo hace hasta que noto las convulsiones de su polla y su leche golpeando mis esfínteres al tiempo que resopla como un toro en celo. El placer es glorioso. Puedo sentir su corrida caliente dentro de mí y le pido que no se detenga porque quiero correrme yo también. Me ayudo con mi dedo masajeándome el clítoris y el orgasmo viene a mí con fuerza desmedida al mismo tiempo que la orina se me escapa involuntariamente en un squirting que se desparrama en el tapizado del asiento.

    No puedo moverme. Estoy rota por dentro y por fuera. Ha sido lo más bestia que he hecho nunca. Siento la presión de su peso encima de mí. Su miembro empieza a emblandecerse y se escapa del orificio con un sonoro ruido. La sustancia blanca (ahora parduzca) resbala de mi ano y los fluidos se entremezclan en mi cuerpo formando un canal que desemboca en el tapizado.

    Su peso empieza a incomodarme. Él lo nota y se incorpora.

    Me limpio con los kleenex. A continuación busco mis bragas en la oscuridad y no logro encontrarlas. Lo hace él. Alargo el brazo para cogerlas, pero antes las huele, aspira hondo y después me las entrega con una cómplice sonrisa. Aunque creo que ha sido el mejor polvo de mi vida, la sonrisa que le devuelvo no es recíproca.

    —Debemos irnos—, le digo mientras me pongo las bragas.

    Ahora sí. Se viste y nos marchamos de un lugar que ni siquiera sé donde está. Probablemente sea donde trae a sus ligues de una noche.

    Le daría un beso de despedida, pero pienso que no procede. Me despido con un “hasta luego” por no decir “hasta nunca” y cierro la puerta. Oigo como abre la ventanilla para decirme si podemos volver a vernos, pero no contesto.

  • Datos generales

    Datos generales

    Teniendo en cuenta las confesiones de mi esposa, quise sondear a las escritoras de este grupo con estas preguntas:

    1.¿Han hecho el amor por interés?

    2.¿Han hecho el amor con 2 o más hombres el mismo día?

    3.¿Se han dejado grabar cuando se vienen en su cara o en sus tetas?

    4.¿Se han dejado grabar la cara mientras les hacen el amor, para luego ver los gestos que hacen durante el acto?

    5.¿Se han dejado grabar mientras son penetradas por delante con el pene y con un objeto por detrás o viceversa?

    ¡¡¡Espero su colaboración!!!

  • Un momento a solas con mi prima

    Un momento a solas con mi prima

    Actualmente tengo 20 años, y vivo en una ciudad diferente a donde está ubicada toda mi familia, por temas de estudio. Tengo una familia bastante numerosa, sin embargo, de entre toda la gente que se reúne en la cena navideña, mis ojos siempre se posan sobre mi prima. Su nombre Nicol, y es dos años menor que yo, es una chica con un tono de piel canela, con un pelo negro largo, y una sonrisa hermosa, si la vez de frente tiene unos senos muy pequeños, que realmente no llamarían la atención de nadie, sin embargo, tiene unas caderas y un trasero, bastante firme y bien formado que estoy seguro llama la atención y el deseo a más de uno.

    Una noche faltando semanas para empezar nuevamente la universidad, me llama mi tía, la cual me da una noticia que no hace más que dibujar una sonrisa en mi rostro y me permite imaginar más de una cosa. Mi tía me comenta que su hija (Nicol) tomó la decisión de empezar su carrera universitaria en la misma ciudad en la que yo vivo, y para colmo de las coincidencias en la misma universidad que yo estudio. Me pide de favor que pueda ayudarla a adaptarse a la ciudad, ya que se mudaría dentro de pocos días.

    Llega el día que recibo a mi prima y nos saludamos de beso en la mejilla. En aquel día después de ayudarla a instalarse en su nuevo departamento, prosigo a darle un tour por toda la ciudad. En si yo planeaba empezar a tener una relación más estrecha con mi prima, sin morbo incluido, pero claro con aquella pequeña esperanza de que surja algo más constantemente latente. Sin embargo, ante el inicio de las clases, mi plan se va disipando por descuido mío, yo empiezo a centrarme más en diferentes actividades, y no llegando a casi nunca ver a mi primita.

    Pasaron aproximadamente unos tres meses desde que mi prima llegó, ella empezó una relación con un imbécil de su curso, un imbécil que conozco desde hace años, un mujeriego, ebrio, y adicto a distintas sustancias que no son del agrado de todos. Realmente no podía entrar en mi cabeza que tremendo mujeron este con semejante idiota. Sin embargo, pasó algo inesperado una noche. Recibí un mensaje de Nicol, que me preguntaba si estaba libre para ir a su casa a charlar.

    Apenas llegue a su casa ella me recibió y noté que sus ojos estaban cristalinos revelando que estuvo llorando por mucho tiempo. Ni bien nos acomodamos en su sillón ella comenzó a contarme que había pasado. Resulta que el idiota de su, ahora exnovio le había confesado en medio de una discusión que la había engañado en más de una oportunidad y se jactaba de ello. Volvió a llorar, y empezó a desahogarse, yo sencillamente me dedique a consolarla y empezar a decirle lo idiota que fue su ex por haberla dejado.

    Llegó un momento de silencio y ella simplemente se acostó en mi hombro dando paso a que la abrace con un brazo. Pero este silencio no era incómodo, todo lo contrario, el hecho de estar a lado de ella en esa situación me hizo sentir bastante cómodo y hubiera deseado que nunca terminase,

    Aprovecho para contar un poco de como andaba vestida en ese momento, tenía su pelo amarrado con una cola de caballo, mientras en prendas a la vista solo traía una polera bastante ancha y un short bastante corto. Lastimosamente por el largo de su polera no se llegaba a ver absolutamente nada por encima de sus rodillas.

    No entiendo como ese idiota pudo dejar a una mujer tan hermosa como tu- Dije rompiendo el silencio

    Seguro ya se debe estar comiendo a una chica mucha más linda- Decía con un tono de voz que denotaba su tristeza

    Cualquier hombre podría ver que eres sumamente hermosa, no creo que un idiota como él pueda conseguir a alguna mujer como tú, cualquiera solo podría soñar en tenerte a su lado, si es que yo tuviera la oportunidad…- Pare de hablar al darme cuenta que no solo estaba diciendo de mas, si no que estaba pensando mis deseos mas internos en voz alta.

    Nicol se limitó a solo mirarme al rostro con una mirada bastante sorprendida, siendo que estaba nervioso a morir intenté disimularlo lo mejor posible. Paso unos cuantos segundos en los cuales mantuve contacto visual con ella, segundos que sentí eternos. Ella solo puso su mano en mi mejilla y me dijo:

    Por favor termina lo que ibas a decir- Dijo sonriendo levemente

    Yo sin saber de donde saque el valor para terminar la oración dije:

    Si tan solo yo tuviese la oportunidad de poder besarte- Dije sonriendo y sabiendo que no había vuelta atrás

    Ella simplemente acercó lentamente su rostro al mío, dando paso a que nuestros labios choquen por primera vez. Cerré los ojos y dejé que todo fluyese, siendo que disfruté aquel momento como ningún otro. Aquel roce de labios fue tomando su tiempo, siendo de unos segundos, a ser unos minutos. Ella me agarró de la mano mientras se ponía de pie, a la vez me jalaba y me dirigía para su habitación.

    Una vez en su habitación aun de pie volvimos a besarnos, beso el cual inició siendo muy tierno, sin embargo rápidamente trascendió a la pasión y lujuria. Sentía como su lengua empezaba a abrirse paso entre mis labios, llegando a chocar con la mía, no hice esperar y empecé a jugar a lo mismo, empezando una guerra de pasión teniendo nuestras lenguas de protagonistas invadiendo la boca del otro constantemente. No aguante más, era ese el momento de poder sentir aquel tesoro que año tras año robaba mi mirada además de ser el deseo de más de uno. Pose mi mano en su cintura, y suave y lentamente atento a cualquier signo de negación por parte de ella fui bajando lenta y sutilmente. Cuando empecé a notar como mi mano llegaba a aquella parte que empezaba a levantarse lo supe, estoy palpando el culo que por años soñé tocar.

    No podía más, el beso seguía cada vez con más pasión, y quería poder apretar ese trasero cual si fuera plastilina. Cuando mi mano llegó a estar completamente en aquellos espectáculos a la vista, me disponía a apretar, hasta que sentí su mano agarrar la mía posicionada en su más grande atractivo. La mire a los ojos, y dentro mío pensé que era muy bueno para ser verdad, estaba casi seguro que la iba a retirar de ahí, y me iba a pedir ir más lento o peor aún, retractarse de toda la situación, porque hay que recordar, SOMOS PRIMOS. Sin embargo, cuando ya me estaba empezando a resignar por los mil pensamientos que pasaron por mi cabeza en fracción de segundos me di cuenta que ella sencillamente sonreía, de la manera más dulce y a la vez perversa que podía imaginar. Movió mi mano y la posó exactamente en pleno centro de sus nalguitas, el mensaje era claro, ese era mi momento, el momento de que iba a disfrutar lo que desee desde que mis hormonas despertaron.

    Levante suavemente su polera a la altura de su cintura dándome campo para poder explorar con total libertad esas nalguitas solo cubiertas por ese mini short que usaba para dormir. Empecé a apretar y amasar aquellos dos cachetes sintiendo como eran suaves y moldeables, pero a la vez firmes. Mientras seguía aquel toqueteo que disfrutaba tanto, baje lentamente mis besos hasta su cuello dando inicio a un nuevo juego. Conforme seguía humedeciendo su cuello y mis manos jugaba con sus nalgas, de su boca emanaba un muy leve gemido, a la vez sentía como movía de manera muy leve su cintura, específicamente su entrepierna, como si intentase evitarlo pero no pudiese.

    Retire con cuidado su polera, dando espacio a poder apreciar lo que para mi sorpresa fue la total desnudez de su pecho. Sin hacerme esperar empecé a besar, lamer y chupar sus tetas, no eran grandes sus senos, pero aun con ello para mi esta mujer era hermosa. Después de darme un breve banquete con sus pechos, la acosté en la cama, viendo su total desnudez siendo únicamente sus bragas las que quedaban ocultando su intimidad.

    Desnúdate – Dijo Nicol de manera muy suave

    No me hice esperar y retire todas mis prendas únicamente quedando mi bóxer. Ella se sentaba de manera lenta y me agarró el paquete aun con el bóxer puesto, mientras me miraba a los ojos con una sonrisa perversa, llena de deseo y lujuria. Pasó su lengua por encima de la prenda e inmediatamente lo bajó de golpe, dejándome totalmente desnudo. Salto de golpe mi rabo, y totalmente erecta, después de todo lo sucedido era imposible no encontrarme así. Empezó a masturbarme de una manera un poco brusca, sin embargo no importaba ya nada, estaba en el paraíso. Me dirigió una mirada acompañada de su pícara sonrisa antes de meterla en su boca y empezar el juego con su cabeza, intentando meterla entera, y después sacándola dejando solo la cabeza dentro.

    No quería que terminara todo aun, y con el ritmo que estábamos teniendo no tardaría mucho, entonces aparté levemente su cabeza y la acosté en la cama. Ella sabía lo que seguía y yo también, retire de un tirón sus bragas, quedando totalmente desnuda. Me puse encima de ella, y la empecé a penetrar de una manera muy suave. Conforme iba entrando mantenía mi mirada en su rostro, mientras mas adentro llegaba más cambiaba su cara, abriendo su boca totalmente como queriendo decir algo pero sin salir palabra alguna. Después de llegar a lo más profundo que podía retiraba mi miembro de su cavidad dejando solo la cabeza y volviendo a penetrarla. Así sucesivamente, siendo cada vez más rápidos mis movimientos, saliendo y entrando. Conforme aumentaba el ir y venir, los gemidos de Nicol eran más fuertes. Sus brazos abrazaban mi cuello acercándome a ella, y finalmente uniéndonos en un beso bastante erótico.

    Agarré sus piernas posicionándose encima de mis hombros y por la posición llevando sus rodillas hasta su pecho, sus gemidos que antes ya eran altos, pasaron a ser peticiones casi a gritos.

    Por favor sigue follandome papi, me encanta que estés dentro mío- Gritaba Nicol en medio de sus gemidos.

    En el ambiente solo se escuchaba como mi piel chocaba con la suya acompañado de sus gritos, en mi mente solo estaba que por fin cumplía aquel sueño húmedo que tenía desde que empecé mi pubertad.

    Estaba a punto de explotar, solo la mire a los ojos y cuando le iba a hacer la pregunta ella respondió con una voz tierna, y dulce antes que siquiera saliera sonido de mi boca como si estuviéramos conectados.

    “Suéltalo dentro mío, dámelos por favor”

    No aguante más, lancé un grito ahogado y me vacíe totalmente en el interior de ella. Apoye mi cabeza en el pecho de ella y me deje descansar.

  • Te imagino mientras te recuerdo

    Te imagino mientras te recuerdo

    He vuelto a tu apartamento, a entrar aquí, caliente e inspirada, usando aquellas llaves de las que, sin saberlo tú, hice copia antes de devolvértelas. No sé por qué he venido, pero me siento morbosamente excitada, con muchas ganas de desfogarme, y me encuentro con una nota tuya, quizás olvidada, dedicada a mi, con quien compartí grandes momentos de risas y mucho sexo y amor de verdad, de los que entran y te dejan huella.

    Que pena haberte dejado pasar. Un tío que resultó ser increíble por momentos que todavía no he podido olvidar. Que fácil resultaba y que felices podíamos llegar a ser esos días, y, mucho más, esas noches que compartimos…

    No voy a resistirme a hacer memoria y aprovechar para que me acompañes en mi calentura. Otra vez me siento cachonda… y me tumbo en esta cama, donde disfrutamos nuestros últimos polvos mientras noto como aumenta el calor en mi cabeza y mi entrepierna.

    Ese cosquilleo previo al roce que adormece… Que eterniza el momento de levantarme a coger los vibradores, tan sutil como gustoso… Ya me estoy mordiendo el labio… No cambiaré nunca?…

    Le subo el nivel al vibrador… Ya noto el chorreo de jugos que me empapa, mientras no dejo de moverme para que mi clítoris no se pierda ni un segundo de la fiesta. Necesito más. Si me estuvieses comiendo, este sería el momento en el que si me metes los dedos ganas un minipunto… mmmm Más caña! Ahora…, subo el nivel a tope porque sé de sobra que a ti te gusta ver cómo me retuerzo de las ganas.

    Y es que estoy tan mojada que escucho el ruido del vacío del succionador.

    Cambio de juguete. Te agradezco haberme enseñado el mundo de los juguetes sexuales, y hacerme un buen equipo de dildos y vibradores para todos los gustos y momentos del calentón; mmmmm, es un buen repertorio.

    Tan mojada estoy ya que el juguete no encuentra ninguna resistencia. A pesar de su grosor el vibrador entra solo, perfecto para rozarlo todo mientras tiembla. Lo meto y lo saco despacio, chorreando, jugoso y caliente mientras busco un ritmo intermitente, ya que esta maravilla también succiona. Comida y penetrada a la vez… Mmmm, divinas sensaciones…

    Y sé que solo contigo he podido subir al cielo para conseguir lo mismo que me está dando este aparatejo. Joder que forma de correrme. Acabo de grabarte un audio mientras me corría porque seguro que, si llegara a poder enviártelo, te parecería memorable. He de ver la manera de que llegue a tu poder, pero eso lo pensaré más tarde… Ahora me contraigo tan fuerte que cada vez que me meto el vibrador sale disparado.

    Me chupo los dedos pringosos y empapados, saben a sexo y a fruta ácida…

    Cambio el ritmo en la vibración y la chupada por algo más intenso. Empujo cada vez que mis músculos lo expulsan porque quiero forzarme, quiero saber cuántas veces puedo correrme y me excita imaginar cuántas veces lo haces tú pensando en mí.

    Te siento tan cerca, que ahora mismo tienes el destino de este polvo en tus manos. Todavía no puedes metérmela, pero de lo que hagas ahora dependerá que esto sea normal, memorable, o, como estoy convencida, el polvo más cerdo y salvaje de nuestra vida.

    No me preguntes, si lo haces bien, y sé que así será, ya tienes mi consentimiento para llevarme dónde quieras llegar.

    Cambio de complemento, y me pongo el dildo a todo lo que da y vuelvo a empaparme las piernas entre jadeos… Y otra vez más cuando me incorporo con él todavía dentro golpeándome.

    Hace tiempo que me sobra toda la ropa así que me quito también la camiseta, y las bragas ya empapadas, igual de sucias que yo.

    Creo que me voy a atravesar el labio de tanto mordérmelo…

    Y es que si estuvieses aquí, ahora ya estarías entre mis piernas, con la lengua fuera como un perro, degustando mis fluidos y siendo igual de animal. Limpiándome entera pero dejándome todavía más cachonda y más mojada. Y ya tendrías no un dedo sino dos dentro de mí y sabrías que no tienes que empujar de momento, sino rozarme bien al entrar y salir mientras te pierdes en mí. Y yo ya no sabría dónde está tu lengua, ni dónde quedaron mis límites…

    Y ya sabrías que no necesitas preguntar, que sólo tienes que recorrerme y hacerte sitio y que a estas alturas ya soy tuya y puedes llevarme dónde quieras.

    Porque a estas alturas te ruego, desesperada, ardiendo, en la puta gloria, que me des duro, que me rompas, que me hagas tuya… Y si en ese momento se te ocurre rozarme lo más mínimo… Buf

    No te contengas, no hace falta que lo alargues, déjate llevar, es tu puto momento, voy a gritar tu nombre, a agarrarte tan fuerte y a apretarte la polla dentro hasta que me lo des todo, a dejarte seco y a disfrutarlo a tope. Porque no voy a dejarte salir de mi.

    Porque ya eres mi amo, te lo has ganado, y ahora me toca a mí devolverte todo el amor que acabas de darme… Dios!!

    Estás sudoroso, arañado y encendido… En el cielo, porque ya nos conocemos y sé que te ha vuelto loco someterme y verme rabiar y suplicar que no pares; ya sabías que me pierdo al tercer orgasmo… Y ahora nos estaríamos riendo mientras te como la boca todavía sentada encima de tu polla. Los dos en la gloria, satisfechos pero convencidos de que esto sólo ha sido un primer acto y conscientes de que tenemos sólo un día para compensar todos esos polvos que nos hemos dejado a deber en los últimos meses.

    Con la misma complicidad de siempre, igual de lanzados pero incluso más cachondos, porque la distancia nos ha dado mil ideas y grandes argumentos…

    Te siento dentro, tan empapados en sexo que nos resbalamos y el roce empieza a mojarme de nuevo, no estás empalmado pero el hecho de que te dé apretones de vez en cuando hace que se sienta cada vez más firme. Todavía ni te la he visto! A estas alturas me muero de ganas, la he echado de menos…

    Te escucho gemir, mmmm, mis «sutiles» movimientos están dando sus frutos y ya puedo hacerte entrar y salir. Despacio, muy lento… Pidiendo permiso con los labios en vez de con la boca.

    Y no te resistes, pones los ojos en blanco mientras me muevo, me miras extrañado cuando me la saco, durante un segundo tus ojos son los de un niño al que le acaban de quitar su juguete, pero no dejo que la duda acampe, y te besó apasionadamente, apretando mi cuerpo contra el tuyo porque el espacio entre los dos me duele y queremos más…

    Sé que te vuelve loco, así que me aparto un momento y me hago una larga coleta con mi pelo, para que sepas lo que viene y tengas dónde agarrarte si te apetece, porque nunca he tenido más ganas de comerme una polla como ahora…

    Por fin la tengo delante y es aún mejor de lo que recordaba. Más grande, más tersa y mucho más suave… Y toda mía!!!!

    Tengo tantas ganas… Ufff, te la acaricio con cuidado mientras la recorro entera con la lengua, mmmm. Conozco este sabor a ti, y a mi, a sexo y a esa mezcla deliciosa de excitación, necesidad y placer.

    Y se me hace vicio. Desde este momento lo único importante en el mundo sois tú y esa polla que venero, acaricio, succiono, lamo… No me dejo ni un centímetro sin saborear y aunque el ritmo es lento tus jadeos hace tiempo que dejaron de serlo.

    Así que me uno a tu música y acelero un poco, y un poco más, y me centro en tu glande recorriéndolo, comiéndomelo igual que un helado de cucurucho, mmmm y sé que eres mío porque en ese momento me agarras del pelo y me vuelve loca porque sé que no es para mandar si no que quieres sentirme más, acompañando mi movimiento con ese «dolor» delicioso de mi coleta.

    Te amo porque sabes que ahora soy yo la que mando y hasta que te lo pida sólo puedes dejarte hacer y disfrutarlo, mmmm.

    No hay nada en el mundo que me haga más feliz ahora que oír tu respiración, caliente y entrecortada encima de mi nuca mientras recoges todos los mechones que se van escapando de tu agarre. mmmm… No sé si lo sabes, pero ese es el gesto más sexy del mundo para un momento como este.

    A estas alturas te devoro. Si no vinieses de correrte como un bestia, como ya me has confesado que hiciste esta mañana, hace ya rato que te habrías venido, pero aguantas bien. De nuevo tu polla es enorme y cada vez se me antoja más y más y más.

    Noto un pequeño tirón que me indica que debería ir parando si no quiero que termine la fiesta y a regañadientes, me incorporo y subo la vista para decirte que quiero seguir jugando… Pero me encuentro con esa sonrisa satisfecha y caliente y esos ojazos que me miran como si fuese una diosa y no puedo resistirme, me lanzo a comerte la boca porque en este momento nos amamos y no importa nadie más.

    Nos fundimos entre besos y abrazos hasta que entre roce y roce me agarras el culo y me guías, porque necesitamos otra vez unirnos, porque sabes que me muero por follarte y me pones las cosas fáciles para que te cabalgue.

    Te acercas al cabecero para darme un apoyo y en el momento nos reímos porque así empezó todo. La misma postura. Esos primeros polvos en el coche, espontáneos y a penas discretos, cuando nos pasábamos la tarde empañando ventanillas.

    Y te follo como entonces, con las mismas ganas y la misma veneración, porque para mí eras el tío más guapo del planeta y follándote te veo igual, desde el mismo ángulo e igual de cachondos y locos que entonces.

    Todavía no empujas, me dejas hacer porque ya no tenemos prisa, hace rato que me corro y no quieres perdértelo. Noto como empapas tus dedos en mí y entre los dos les sacamos brillo mientras somos incapaces de dejar de besarnos… Esa polla está hecha para mí. Me encaja tan bien que podrías ser el molde con el que me hicieron… Estoy taaan mojada…

    No sé cómo lo has hecho pero oigo la tapa del lubricante. Me sonríes con cara de pillo mientras noto como tus manos resbalan entre mis labios y mi culo. Intento no ceder mi control pero no puedo escaparme de tu abrazo y consigues ponerme sobre la cama con facilidad. Esa polla estaba ya a punto de caramelo…

    Cuando me la sacas chorreo de nuevo… Y no pierdes la oportunidad de saborearme.

    Me quejo porque era mi turno pero haces que me calle con esa lengua traviesa. Dejas que mis flujos resbalen hacia mi culo y entonces te recreas con mi ano. Joder lo haces taaan bien que no habría forma de decirte que no, aunque no se me habría pasado por la cabeza.

    Eres como un animal lamiendo el plato de comida. Tienes la cara hundida en mi sexo y yo me muero de placer.

    Mmmm, vuelvo a oler a piña, o fresa, y veo de nuevo el consolador rosa. Cuanto tiempo buen amigo… Al momento desaparece y noto ese frío agradable en la entrada de mi coñito empapado… oh joderrr acabas de encender el vibrador…

    Chorreo de nuevo, a estas alturas la sensibilidad de mi clítoris es máxima, y de nuevo tu lengua en mi culo, esta vez haciéndose sitio, mientras usas el consolador como un puto experto… Yo estoy en las nubes, se me cae la baba, y hasta se me escapan unas lágrimas, porque hace horas que vivo en el placer, esa lengua, ese dedo que de vez en cuando intenta entrar y entonces noto la vibración del otro apéndice del vibrador saliendo de tu boca e introduciéndose en mí. Ambos penes de látex entrando y saliendo con el ritmo y la vibración que me impones… Buf

    Noto más frío de lubricación y noto que cambias el pequeño por el grande, travieso, metiendo con cuidado el consolador todavía vibrando en mi culo brillante mientras me das la vuelta y lo dejas totalmente expuesto. Todo para ti cariño. Te lo has ganado!

    Sacas el consolador un momento, me escupes en el hueco y vuelves a hundir la punta, que entra esta vez un poco más, en mi culo que hace rato ya que palpita, mientras sorprendes a mi coño con una gran embestida y otra y otra… Grrrr, en la siguiente empujas el pene de látex al tiempo y la doble penetración me arranca un grito y un orgasmo… Joder…. Eres mi amo de nuevo… Adoro estos juegos de poder…

    Dejas tu polla calentita en mi coño mientras juegas con el consolador. Lo metes, lo sacas, me escupes, me metes los dedos, noto el lubricante… Haciendo hueco para lo que viene…

    Y veo que cambias de juguete. Sales de mí empapado, me introduces un vibrador y cuando todo empieza a temblar en mi coño, así como el orgasmo empieza a apoderarse de mí, me penetras mientras pido más y más totalmente poseída por el placer.

    Me corro una y otra vez mientras me follas el culo con un ansia y un cariño que hace que quiera pasarme así el resto de mi vida.

    Al rato cambias de postura y me dejas encima, dándome el gusto de volver a tenerte de frente mientras noto que tu orgasmo es inminente. Me lees las intenciones y vuelvo a meterte en mi coño, totalmente revolucionado, todavía con el vibrador dentro, porque quiero que te corras conmigo, sentirte dentro y no saber dónde acaba uno y empieza el otro, los dos sudorosos, llenos de amor y placer… y verdaderamente vivos!

    Porque todavía nos quedan días para lamernos, sacarnos brillo y seguir queriéndonos, por todas las veces que nos quedaron pendientes.

  • Perdidos (13): La nueva vida sexual de mamá

    Perdidos (13): La nueva vida sexual de mamá

    Al día siguiente y por la mañana muy temprana, Judith despierta y cómo de costumbre va a la orilla del mar a practicar sus matutinales y diarios ejercicios de Yoga.

    Jonathan, despierta unos minutos después, ya pensando en su madre, y la erección fue inmediata. Entonces la buscó con la mirada en el colchón en el que dormía plácidamente Jonás, y al no verla junto a su hermano, se dio cuenta que mamá ya se había levantado y que seguramente estaría junto al mar, realizando esas poses tan sensuales de las que él tanto disfrutaba verla hacer.

    Entonces se apresuró a vestirse y salió a verla.

    Jonathan se ubicó en el mismo lugar de cada mañana, y mientras el amanecer seguía su curso, él se deleitaba con el show matutinal que cada mañana le ofrecía su mamá.

    Judith se tomó tranquilamente su tiempo para realizar sus ejercicios de relajación frente al mar, poniendo su mente totalmente en blanco y olvidándose del mundo y hasta de ella misma. Solo escuchaba el ruido de las pequeñas olitas del mar, la brisa y su propia respiración.

    Conforme fue aclarando la mañana, Jonathan pudo notar cómo la oscuridad de la bombacha negra que llevaba puesta Judith desde el día anterior, se translucía en la calza rosada y bombacha y calza se metían en la zanja de su parado y hermoso culo.

    Cuando ella por fin acabó sus ejercicios mañaneros de Yoga, se dio la vuelta y cuando quedó de frente a Jonathan, él comprobó cómo aquella calza y bombacha de mamá se metían en su zanjita delantera también.

    Cuando ambos se ven a la distancia, madre e hijo se saludan con una sonrisa cómplice, y él sale a su encuentro para acortar el camino hacia ella.

    Se saludan con un beso en los labios.

    – ¡Estuviste hermosa con esas poses tan sensuales frente al mar, ¿Vamos? Le dice Jony tomándola de la mano.

    – Gracias mi amor, pero son ejercicios de relajación y no poses sensuales ¡jajaja! ¿A dónde queres que mami vaya con vos? Le dice ella dulcemente.

    – ¿Ejercicios de relajación? ¡te relajarán a vos, a mi mira cómo me ponen de duro! Le contesta su hijo ya con su clásica tonada de “macho semental” admirándose su erección por encima del pantalón.

    – ¡Jajaja! Bueno bebé, pero mami ¿Qué tiene que ver con ese asunto tan masculino? Responde Judith en un tono picaresco.

    – ¿Cómo que que tiene que ver mami con esto? ¿no pensás hacer nada al respecto? Comenta él en un tono ásperamente demandante.

    – Bueno mi vida, tranquilo corazón, mami intenta tener un dialogo tierno, ameno romántico, tengamos alguna fantasía. Le dice dulcemente ella tratando que verdaderamente la trate con cariño, respeto, gratitud por lo que ella hacía por él.

    – ¡Jajaja las fantasías ya las tuve cuando te espiaba cuando nadabas desnuda en el manantial, y olía tus bombachas sucias, ahora ya quiero ponértela bien de en serio! Le dice Jonathan.

    – ¡Que cosa con vos che, parece que nunca trataste con una dama!… ¿así le hablabas a Camila?… ¿cómo hizo la pobre para aguantarte tanto tiempo?… ¡Te juro que, aunque seas mi hijo, cuando te escucho hablar así me das asco! Dice Judith resignándose a que, con Jonathan, no podrá tener la misma relación amorosa y dulce que con Jonás.

    – ¡Ya te pedí que no te compares con Camila, no tiene nada que ver con vos, además si tanta fantasía querés, hagamos de cuenta que vos mi puta, a mí me encanta verte así!… ¿te parece ese jueguito? … mami, la novia de Jonacito, la puta de Jonathancito, ¿Eh? Le propone él mientras seguían caminando por la playa hacia la cueva de los encuentros sexuales de Judith con sus hijos.

    – Está bien hijo, está bien. Responde ella resignada y algo triste por no poder cambiar la situación con Jonathan.

    Ellos siguieron caminando, pero ya en silencio, entonces ella al ver cómo la trataba Jonathan, recordó cómo solía ser su ex marido con ella en la cama. Y reconocía que ser tratada cómo una puta, muchas veces la excitó, pero cuando recordaba que su marido al final la terminó cambiando por otra más joven que ella, y obviamente con menos hijos, eso la entristeció un poco. Pero se sonrió cuando se dio cuenta que por cómo venía la mano en esta historia, ninguno de sus hijos podría cambiarla por otra, en tanto que ella si que podría elegir con quien pasar esta noche en su cama.

    Además, y volviendo al hecho de que Judith por ahí se sentía maltratada. Ella conocía perfectamente a cada uno de sus hijos, y sabía pues que Jony era un chico nervioso, y un tanto difícil de manejar, que ya en el pasado, y varias veces ella había tenido que hacer tratar por un psicólogo por este tipo de conductas nerviosas y hasta agresivas, pero en la isla, lejos de toda civilización, iba a tener que ser ella misma quien lidie con su problema.

    Al llegar al lugar indicado, Jonathan, la hace apoyarse contra el acantilado dándole la espalda a él, abriendo sus piernas y echando atrás la cola. Es decir, en la misma posición en la que la había hecho ponerse al llegar a la cueva la vez anterior.

    Entonces con sus dos manos la empieza a manosear con brusquedad, y algo de torpeza, nalgueándola, apretándole y amazijandole los pechos, manoseándole la vagina por encima de la calza rosada que llevaba puesta.

    Judith, se sentía algo ultrajada, abusada y por que no violada. De hecho, sabía que en cierto modo estaba a punto de serlo, si es que ella no intentaba o lograba calmarlo un poco antes de que su hijo le pida que se desvistiera.

    Era como si Jonathan estuviera siendo víctima de un síndrome de abstinencia sexual.

    En un momento mientras era salvajemente manoseada en silencio por su hijo, Judith volteó su mirada para verlo, y le vio una mirada totalmente desencajada, una expresión de loco, sátiro, degenerado, que, si no era porque era su hijo, hubiera entrado en pánico y desesperación, pero el hecho de que su propio hijo fuera quien se ponía así con ella la excitaba bastante.

    – ¡Esperá mi amor, esperá mi amor, tranquilo, tranquilo, mamá está acá para vos, mami no se va a ir, si te tranquilizas vamos a hacer muchas cosas lindas que las vamos a disfrutar mucho los dos, pero tranquilízate, calmate, respiremos profundo cómo hace mami cada mañana frente al mar. Le dice Judith abrazándolo tiernamente y besándolo en el rostro.

    Y en efecto, su hijo se calma y la abraza tiernamente.

    Transcurridos unos minutos entre dulces beso, caricias y abrazos, Jonathan consigue tranquilizarse.

    Entonces, el chico le pide que entre a la cueva, y ambos entran de la mano y van hasta la “cama” allí Jonathan se sienta en el borde de aquella piedra rectangular, y le indica a su madre que se pare frente a ély que realice aquellas contorciones del Yoga que a él tanto le gustaban verla hacer.

    – ¡Así puta de mierda abrita más de patas hija de puta, sacá más colita, eeeso, así, perra así, arqueá más el cuerpo, ¿a ver? Mostrame hasta donde te podés doblar… Uuuhh pareces de goma hija de puta que elástico tenes el cuerpo conchuda de mierda. Ahora sacate la ropita, quédate en bombacha y corpiño, ¿de conjuntito negro andás hoy? Le dice él observándola obedecerle en todo lo que le pedía su hijo.

    – ¿Te gusta verme por las mañanas haciendo Yoga? Le pregunta Judith, acostándose en el piso boca abajo, flexionando sus piernas y torso para agarrarlas con las manos.

    – ¡Que linda postura esa para irme arriba tuyo y hacerte el colu mamiii! Le dice él

    – ¡Jajaja ¡¿te gusta lo que hace mamá?… y ¿a ver esta posición? Dice Judith, y forma un arco con su cuerpo dejando bien parada la cola, y abriendo las piernas.

    – Sacata la bombacha y volvete a poner en esa posición. Le pide su hijo, desvistiéndose rápidamente.

    – ¿Te gustó esa pose para cogerte a mamá hoy?, Le pregunta Judith sacándose la bombacha negra que llevaba ese día.

    – ¡Si hoy vamos a coger así! Le dice su hijo, sentándose en el piso y entre sus piernas quedándole la concha de su madre justo a la altura de su boca.

    – ¡Ahh, ahahah! Se quejó y jadeó Judith, cuando los primeros lengüetazos de su hijo rosaban con fuerza y pación su peluda y ya humeda concha peluda. Mientras Jonathan la lamía con pación y fuera de sí, al tiempo que con sus 2 manos le había bien las nalgas

    – ¡Au, au, auuu aha! Se la oía a Judith intercalando aullidos y jadeos de placer, a punto de tener su primer orgasmo.

    Entonces, Jonathan, se puso de pie, y aprovechando que Judith, no reaccionaba todavía de la semejante comida de concha que había recibido por parte de su hijo. Jonathan se paró detrás de ella, y empezó a sobarle su verga en la raja a su jadeante y aullante mamá que no podía dejar de temblar y casi convulsionar de placer, cuando la punta de aquella vara de carne rosaba la entrada de la concha y su clítoris.

    Viendo que la temblequeante Judith en cualquier momento se dejaba caer al piso, su hijo la sujetó fuertemente de la cintura, y de un solo empujón le metió toda la verga en la concha.

    – ¡Aaaah! Gritó fuerte Judith, de placer cuando lo sintió entrar a Jonathan tan adentro suyo.

    Entonces Jonathan saca la verga de la concha de su madre, y con la mano la guía a su puerta de atrás, y se la clava casi hasta los huevos.

    – ¡Aaah! Da un grito desgarrador Judith, que hace eco en aquella cueva, cuando lo siente entrar por atrás a Jonathan.

    – ¡Jajaja! ¿tu culito era virgen? ¡perdón pensé que ya te lo había roto el capitancito! Dice Jonathan entre risas triunfales creyendo que le había desvirgado el culo a mamá.

    El la sigue bombeando con fuerza, hasta descargarle todo el contenido de sus testículos en el interior de las entrañas de mamá.

    – ¡Ah! Retumbó el ronco gemido de Jonathan en la cueva cuando tuvo su orgasmo.

    Jonathan, soltó a su mamá, ella se dejó caer al piso, casi desvanecida, casi inconsciente, exhausta, complacida y un poco adolorida, por la tremenda cogida mañanera que le había propinado uno de sus hijos.

    Jonathan, recupera energías, se vistió le echo una última mirada a su “puta”, que yacía en el piso, completamente desnuda, casi dormida con los pelos cubriéndole casi todo su rostro. Y sonriéndole se va de la cueva dejándola sola.

    Jonathan mientras caminaba de regreso al campamento, iba todavía disfrutando de la semejante cogida que según él le había dado a Judith. Sentía que le había eyaculado hasta vaciar y secar sus cojones dentro de ese hermoso poto maternal, tan paradito y firme por causa del buen estado físico de la dama a sus muy activos 45 años.

    Luego de entre dormirse varios minutos, Judith se despertó en el suelo de aquella cueva, sola y totalmente desnuda, y con unos retorcijones de panza que pensó que se cagaba ahí mismo.

    Apenas pudo levantarse, salir de la cueva, caminar unos metros cercando aquel acantilado, y cuando sintió que no pudo retener más lo que llevaba dentro de sus entrañas, se agachó y una gran cantidad de semen y excremento salió enseguida de su culo tan salvajemente cogido por uno de sus hijos.

    Ni bien pudo, se levantó, se lavó, fue a la cueva nuevamente, buscó su ropa, se vistió y emprendió el camino de regreso al campamento, cómo lo había hecho momentos antes su hijo.

    Por el camino, ella iba pensando y reflexionando incrédula de la vida totalmente inesperada que estaba llevando en aquella isla, y de cómo estaba disfrutando de ser la “novia” de su hijo Jonás, y la “puta” de su hijo Jonathan, y cómo ellos se desesperaban por ella. Y ya se imaginaba una vida de constantes orgías diarias con sus 4 hijos, el resto de su vida en aquella isla. Lo que empezó cómo una tragedia, se había convertido en el cambio hacia una vida de ensueños, que jamás hubiera imaginado, ni deseado tener.

    Al llegar Jonathan al campamento, lo vio su hermano Jonás y por la expresión de “niño feliz”, con la que Jonathan no pudo evitar mirarlo, Jonás que llevaba tiempo de no ver a su mamá esa mañana, supo que algo entre ellos 2 había pasado o mejor dicho había vuelto a pasar. Y un fuerte dolor en el pecho y estomago se apoderó de Jonás acompañados de pensamientos de odio y celo contra su hermano.

    Un buen rato después Jonás por fin la ve venir a su mamá, ella lo vio a Jonás, y cómo conociendo perfectamente la expresión en la mirada de su hijo mayor, ella ni bien lo vio, fijó su mirada en el piso y lo saludó con un buen día y siguió de largo.

    Jonás atrapado en sus celos de “macho Alfa” e indignado por el “desprecio” de su madre, dejó las tareas que estaba haciendo, y corrió tras ella.

    Ni bien la vio, se le puso en frente y prácticamente forzándola, le dio un apasionado beso en la boca.

    – Buen día ¿no? La sargentoneó Jonás.

    – ¡Ya nos habíamos saludado! Atinó a decir su mamá, y con un gesto le señalo a Tomás, que había visto el semejante beso en la boca que su hermano mayor, le había dado a su madre.

    Jonás le respondió con una sonrisa y Judith se puso roja de vergüenza. Mientras que Tomás se fue del lugar estupefacto.

    Llegada la tarde, Jonás esperaba impaciente la invitación de su madre a “caminar”, porque mientras caminaban literalmente hablando, él necesitaba tener una charla con su mamá, para que sea ella misma quien le confirme si es que estaba pasando algo entre ella y su hermano Jonathan.

    Cuando Judith terminó la limpieza y ordenó las cosas en la carpa y en la cueva que usaban de living comedor, finalmente invito a su hijo mayor a caminar cómo todas las tardes.

    Ellos empiezan a caminar, y cuando se alejaron lo suficiente del campamento familiar, Jonás la abraza por la cintura y pone la palma de su mano en la cola.

    – ¡Jonás, quiero que tengas más cuidado, hijo… hoy me besaste en frente de Tomacito!, ¡por favor hijito, manejemos todo este asunto con muchísima discreción! Protesta ella por lo ocurrido durante esa mañana.

    – ¡Está bien mami, perdón, no lo había visto! mamá, yo quería que, ya que estamos hablando de este asunto, ¿vos y Jony ya…? Le pregunta Jonás.

    – ¿No habíamos quedado en que así iba a ser? Le pregunta ella con una sonrisa pícara.

    – ¡Si, pero… no pensé que iba a ser tan rápido!… ¿Cómo fue? Le dice Jonás celoso y sorprendido.

    – ¿Cómo fue, que? Insiste ella.

    – ¿Cómo fue todo?… ¿te lo propuso ¿cómo fue la intimidad? Le pregunta Jonás, celoso, curioso y rabioso.

    – En realidad, una semana antes de su cumpleaños, me pidió su “regalito”, y bueno, se lo di la mañana del sábado cuando cumplió años. Le cuenta Judith.

    – Y ¿cómo fue en la intimidad? Le pregunta nervioso él.

    – ¡Ay Jonás! ¿Cómo me vas a preguntar eso? Protesta Judith sorprendida y avergonzada por la insistencia de su hijo mayor.

    – ¿Te lo hace mejor que yo? Preguntó entristecido Jonás.

    – ¡Jajaja, mirá la conversación que estamos teniendo! a ver, no mi amor, no es por ahí el tema. Ustedes son distintos, vos adorable, amoroso, caballero, gentil, tierno, en cambio él es más carnal, es distinto. Responde ella avergonzada, pero tratando de serle franca.

    – Mamá, no respondiste a mi pregunta ¿Es mejor que yo en la cama? Insiste él.

    – Ay hijo… no sé, son distintos. Insiste Judith, evitando favorecer a uno y desfavorecer a otro.

    – Pero él es mejor ¿verdad? Insiste Jonás.

    – A ver, ¿Quién es mejor en la cama, tu novia o yo? Pregunta Judith tratando de hacerle entender lo que le quería decir.

    – ¡Vos!, bueno, ella era distinta, pero hacer el amor con vos es especial, creo que he tenido fantasías con vos durante mucho tiempo. Le dice Jonás.

    – ¡Jajaja! ¿en serio?… ¿y las estás cumpliendo? Le pregunta ella.

    – ¡Jamás me imaginé que iba a tener una oportunidad con vos! Así que creo que desde ese punto de vista ¡Si! Le responde él

    Ellos siguen conversando animadamente hasta llegar a la cueva, ella en el camino, le pide que Jonathan no sepa que él sabe que la está compartiendo con el hermano, puesto que Judith le estaba fallando a Jonathan en haberle contado la verdad.

    Al llegar a la cueva, ambos entraron, y se sentaron en el borde de la “cama” y siguieron conversando un rato más de esto y aquello entre algunas bromas y risas, hasta que ella lo abraza, lo besa.

    – ¿Sabes que mami te ama? Le pregunta tiernamente Judith.

    – ¿Cómo hijo o cómo hombre? Le responde Jonás.

    – Cómo al hijo en el que encontré al hombre que jamás imaginé. Le contesta Judith, mirándolo a los ojos.

    – Y ¿a Jonathan? Le pregunta Jonás.

    – También lo amo. Responde Judith.

    – ¿Cómo hijo o cómo hombre? Insiste Jonás.

    – Es distinto mi amor. Vos sabés que mamá no puede hacer diferencias con ninguno de los 4. Le responde ella.

    – Mamá, no estamos hablando de los 4 ahora, vos sabés a lo que me refiero con la pregunta. Le es sincero él

    – ¿A que te referís? Le insiste la mamá.

    – A que yo ya te “declaré mi amor” cómo hombre, ya te confesé que eras mi fantasía aun estando con Jessica, que me gustaba ir a tu cama solo para sentir tu olor mientras lo hacía con ella, por no poder estar con vos. Responde él

    – ¡Ayyy, que divinooo, te amo!… ¿tanto la deseabas a mami… y ¿Por qué nunca me lo dijiste o insinuaste? Preguntó ella.

    – ¡Jajaja! ¿me hubieras dado bola?, es decir si no fuera por esta situación del naufragio que nos aisló del mundo y nos sensibilizó a todos, ¿Te hubieras metido con tu hijo habiendo tantos hombres deseosos de tenerte? Reflexiona él.

    – ¡Tenés razón hijo!, Es verdad, pero igualmente, ¡Mirá de lo que nos estábamos perdiendo! Le es sincera Judith.

    Ellos empiezan a besarse y a acariciarse.

    Jonás le saca la remera a su mamá y ella hace lo mismo con él.

    Ambos se ponen de pie y mamá comienza a comerle el pecho a besos a su hijo que la acaricia, y con la mirada al techo disfruta de los besos de mamá.

    Entonces ella empezó a bajar por su pecho, vientre. Se arrodilló frente a su hijo, desató el cinto del pantalón, desprendió el botón y le bajó la bragueta, para luego dejarle caer los pantalones.

    Judith al ver la semejante erección que traía ya su muchacho, se relamió los labios y le sacó el pene del calzoncillo y la pija de Jonás casi rosaba los labios de Judith, quien se quedó inmóvil unos instantes admirándola.

    – ¿La tengo más grande que Jony? Le pregunta nervioso Jonás.

    – ¡Shhh!… ¿Por qué lo traés a Jony a este momento tan nuestro? cuando estoy con él disfruto de lo que me da él, y cuando estoy con vos, disfruto de lo que me das vos… ¿A caso yo te pregunto si mi concha es mejor que la de Jessica, o si te doy más placer que ella? Le pregunta Judith.

    – No mamá, pero ¿no te gustaría saberlo? Le pregunta él.

    – ¡No, porque no me importa, porque me siento segura de mi misma, y porque cómo viene la mano, ella no te va a volver a ver…! Dice Judith cuando la interrumpe su hijo.

    – ¡Ahí está el tema, Jessica no me va a volver a ver, pero yo voy a tener que competir con todos mis hermanos por vos! Le dice Jonás.

    – ¡Jajaja, mi amor!, no compitas por lo que ya ganaste, más bien dejá que todos disfrutemos de esta oportunidad única que se nos dio. Le responde ella amorosamente y termina de decir estas palabras, abre su boca, saca la lengua y comienza a lamer la pija de su hijo.

    – ¡Ah mamá, ahhh, no te preocupes por ella, no sabe lo que es complacer a un macho cómo vos. Le dice Jonás entre gemidos de placer al sentir el roce de la lengua en que humedecía su pija y el aliento de la boca de Judith, que al mismo tiempo con su calidez la secaba.

    – ¡Jajaja, mira que mami no sabía cómo chuparla! Le enseñaste vos. Comenta ella sin dejar de lamer tiernamente la dura verga de su hijo mayor.

    – ¡Pero aprendiste rápido, y ahora sos la mejor! Le responde Jonás entre temblequeos de placer.

    – Mami quiere sentir tu boca y lengua en su concha. Le pide Judith incorporándose y sacándose la bombacha negra que todavía traía puesta.

    Entonces una vez los dos completamente desnudos, él la acuesta boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas, en la rocosa “cama” que había en la cueva aquella, y se pone sobre ella para hacer un 69, pero Judith parecía no comprender el concepto del 69, por lo que su hijo le tuvo que explicar.

    Jonás estaba fascinado con la inexperiencia, con la “virginidad” de su madre en la cama, ¿Quién pudiera jactarse de desvirgar a su madre? Se preguntaba Jonás ante semejantes situaciones que vivía con Judith en la cama. Y es que él le enseñó a mamársela, él le estrenó el poto, y ahora él le estaba enseñando una nueva posición para el sexo oral y para darse placer mutuamente. ¿Cuántos pueden decir yo me cojo o yo me cogí a mi madre, y de esos, cuantos pueden jactarse de prácticamente haber “desvirgado” a su mamá?

    Pues si es que él no fue el que la desvirgó, solo fue porque no fue quien le rompió su himen en la primera vez, pero por lo demás, Jonás estaba siendo el primero en todo en la cama, y de la mano de su hijo mayor era que Judith estaba descubriendo todo un mondo en la cama, que ella jamás había imaginado que existía.

    Ambos, empezaron a practicarse sexo oral mutuamente, la excitación de Jonás al pensar en la inocencia de su dulce y bella madre en la cama, hizo que le empezara a comer la concha con verdadera pasión y desenfreno, haciendo que ella ya no pudiera mamársela, y solo se dedicara a retorcerse, gemir y jadear, del inmenso placer que le daba la brutal comida de concha que le estaba pegando una vez más el mayor de sus 4 cachorros.

    Consciente de que su mamá ya estaba muy fuera de sí con su calentura y que estaba totalmente entregada al placer que él le estaba dando, cómo para seguírsela mamando al mismo tiempo. Jonás la puso de pie, la arrinconó contra una de las “paredes” de aquella cueva, le separó las piernas y él se sentó en el piso entre sus piernas abiertas, quedándole la cara a la altura de la concha peluda de su mamá, y mientras Judith se sujetaba de las rocas de aquel muro, su hijo volvía a comerle salvajemente la concha, mientras ella Gemía, jadeaba, y cuando se empezó a aproximar a su orgasmo hasta lloraba de placer.

    Al oírla llorando de placer, Jonás acompañaba sus lamidas de concha, con una suave masturbación, con dos dedos.

    – ¡Aaah, hijo, hijo mio, me me me meo otra vez, vas a hacer que mamá se mee de placer otra veeez!, Grita Judith, teniendo su orgasmo entre gemidos, jadeos llanto y una larga meada que se le hace imposible contener meándose sobre la boca, pecho y piernas de su hijo quien disfruta de aquella “ducha dorada” que le estaba dando su mamá con aquel incontenible meo que se estaba echando sobre él.

    – ¡Ag, aaag! Solo gemía Jonás mientras recibe el meo caliente que salía de la peluda concha de Judith, y su hijo lo bebía encantado. Mientras ella arañaba las rocas y se afirmaba contra ellas, a medida que su orgasmo se intensificaba, su vejiga se vaciaba sobre su hijo y su tembloroso cuerpo se debilitaba.

    Entonces, Jonás se pone de pie inmediatamente, y ayuda a su madre a recostarse de manera transversal en aquella roca que usaban de cama, y juntando del piso la ropa de él y la de ella, y haciéndola un bollo, improvisa un almohadón que lo coloca de bajo del vientre de Judith que, al estar acostada bocabajo, queda con su cola parada, y apuntando a su verga cuando él, se coloca detrás de ella y entre sus piernas abiertas.

    Con su verga bien dura, la rozó por varios minutos en la concha de su madre, que estaba totalmente empapada por los flujos y la meada que se había echado con el orgasmo.

    El muchacho pronto vio que con el constante rose de la verga con la concha, Judith comenzó a “despertar” y gemir de placer.

    Y entonces, sin pensarlo 2 veces, de un solo empujón la clavó en la entrada de atrás de Judith, quien, al sentirlo entrar por su culo, arqueó su espalda y dio un fuerte grito de placer más que dolor;

    – ¡Aah! Pudo oírse retumbar el eco del sonoro quejido de ella al ser ensartada por el poto, por la verga de su hijo quien la empezó a bombear con pación y desesperación.

    – ¡Ah, ahhh, aaaah! Gemía Jonás, al sentir que su verga se hundía toda en las entrañas de su mamá y sus cojones rebotaban contra la vagina.

    – ¡Ay, aaah! Gritaba ella sintiéndose taladrada por atrás por el hierro caliente de su Jonacito

    – ¡Te amo, maaa, te amooo! Decía él entre gemidos de placer mientras se acercaba a su orgasmo.

    – ¡Yo más, sos el mejor que tuve en la cama, nunca nadie me había hecho mear cómo me meo con vos mi amor! Le grita ella entre alaridos de placer.

    – ¡Ahhh! Grita Jonás al descargar toda la leche de su verga en las profundidades del vientre y entrañas de su mamá al oírle a Judith diciendo esas ultimas “palabras mágicas”.

    Ambos quedaron exhaustos, además, Judith no solo había andado desde temprano cómo todos los días, más la doble caminata que ahora tenía. Porque tenía que ir hasta aquella cueva no solo con Jonás, sino que ahora se había sumado Jonathan, y también su vida sexual se estaba incrementando. Por lo que se sentía muy cansada y madre e hijo se durmieron profundamente hasta que casi oscureció por completo.

    Fue entonces que la fresca brisa del anochecer entró en la cueva y la despertó a Judith, quien despertó de inmediato a su hijo Jonás, se vistieron y emprendieron camino al campamento familiar.

    Estaba anocheciendo y nublándose, y a medida que caminaban lo más rápido posible, las primeras gotas empezaron a caer sobre ellos.

    En un momento, Judith, empezó a sentir que tenía que sacar de su vientre la leche que su hijo le había echado en sus entrañas, por lo que tuvieron que detenerse en el camino, par que ella cagara.

    – ¡Aah, te juro que, entre vos y tu hermano, parece que resolvieron el problema de mi estreñimiento! … ¡Yo que estaba tan preocupada porque se me habían terminado las pastillas!… ahora cada vez que ustedes me hacen la colita, me hacen cagar re bien! Comenta ella mientras cagaba agachada y su hijo lo sostenía.

    – ¿Le entregaste también la colita a Jonathan? Le pregunta indignado Jonás.

    – Si bebé, pero a vos fue al primero que se la di. Le responde Judith enjuagándose la cola con agua que le quedaba a la última botella que tenía en la mochila.

    Ambos siguen camino al campamento, pero esta vez ya van corriendo, pues ya llovía con gran fuerza.

    Al llegar al campamento familiar, los muchachos estaban algo preocupados, menos Jonathan, quien supuso que después de una buena cogida habrá venido una buena siesta.

    Cómo esa noche llovía tanto, la familia cenó temprano y se fueron a dormir hasta el día siguiente.

  • Vacaciones calientes (II)

    Vacaciones calientes (II)

    Tenía que detener esto.

    ¿¡Que mierda hacen acá pelotudos!? ¡¡Es el vestuario femenino!! – dijo Nati en tono agresivo mientras se cubría con un brazo las tetas y con la otra mano la concha.

    Disculpá Nati, no sabíamos que estabas acá, como nunca hay mujeres en el Club, solemos usar este vestuario también los hombres – dijo Javi sin dejar de mirarla y mientras la pija le iba creciendo lentamente.

    Bueno no se queden ahí mirando! salgan! – dijo Nati manteniendo su tono enojado y dando unas miradas furtivas a esas tres pijas que se habían puesto morcillonas

    “No puedo creer que se les están parando las pijas” pensó Nati.

    Si disculpá – dijo Lucho esta vez – nos quedamos del otro lado y cuando salís entramos nosotros.

    Acto seguido fueron saliendo para el otro lado no sin antes darle otro repaso a la hembra enjabonada bajo la ducha.

    Nati se quedó super excitada por lo ocurrido, mientras se enjuagaba el shampoo pensaba en lo sucedido y no pudo evitar tocarse la concha, pasar sus dedos durante unos segundos por su clítoris, estaba muy caliente. El haber estado todo el día exhibiendo sus tetas, todo el alcohol y el porro que llevaba encima, la visión de tres hombres desnudos observándola desnuda… era demasiado.

    Cerró la ducha y pudo escuchar, ahora sí, como del otro lado del vestuario se escuchaban las voces de los hombres y también como afuera se había desatado una tormenta, eso explicaba porque habían dejado de jugar al fútbol tan rápido. Pero tenía otro problema: la toalla quedó del otro lado sobre el banco. No podía ser tan hija de puta de pedirles que salgan del vestuario con esa tormenta. A todo esto, ¿dónde estaba Alex? se preguntaba. No lo pensó más, su excitación se apoderó de ella y actuó. Salió de las duchas, totalmente desnuda, sin cubrirse con las manos, decidida y confiada de sí misma. Lo que vio al salir la excitó mucho más de lo que esperaba. Lucho estaba de pie a un costado del banco con la pija morcillona. Pablo, a quien Nati todavía no conocía por nombre, también estaba de pie a un costado de la puerta con la pija bastante más dura que Lucho (Nati tuvo la impresión de que la había estado espiando). Y Javi sentado en el banco, justo al lado de su toalla con la mirada clavada en el celular (parecía estar chateando) y con las piernas abiertas luciendo su tremenda pija colgando.

    Nati no pudo evitar mirar las tres pijas, mientras caminaba en busca de la toalla y sus tetas se movían al compás coronadas por pezones en punta muy duros.

    listo ya se pueden entrar a duchar – al tiempo que tomaba la toalla y en lugar de envolverse comenzaba a secarse el pelo, a 30 centímetros de Javi que seguía impasible mirando su celular.

    Pablo y Lucho se perdieron en las duchas y Javi le dijo

    Un minuto, estoy resolviendo algo de laburo y ya salgo.

    Está bien – la excitación de Nati era incontrolable.

    Comenzó a secarse con la toalla parada delante de Javi quien ya no miraba su celular y no perdía detalle de Nati. La pija se empezó a despertar y no hizo nada para disimularlo, al contrario, se apoyó en el respaldo y abrió más las piernas para darle una mejor visión a Nati, quien tampoco perdía detalle de esa tranca, que cuando estuvo dura alcanzó unos 23 cm y muy gruesa.

    Debía detener esto, una especie de miedo y cordura se apoderaron de Nati.

    Creo que ya terminaste de trabajar, deberías ir a ducharte – le dijo Nati

    Si, ya está.

    Javi se levantó del banco dejando expuesta su pija, que estando de pie parecía más grande que estando sentado. Nati no perdió detalle en ningún momento hasta que Javi se perdió en las duchas.

    Rápidamente se puso el bikini y el pareo, y se acordó de Alex, quien seguro la estaría esperando en el auto. Tenía que salir de ahí cuanto antes, no quería hacer ninguna locura (si es que lo hecho hasta ahora no era ya una locura).

    No le importó la lluvia y corrió hasta el auto empapandose en el camino, donde Alex estaba esperando.

    Hola gordo, vamos a la cabaña

    No esperamos a los pibes?

    No, vamos, ya estoy muy cansada. – dijo Nati mintiendo, lo que estaba era excitada por demás.

    Lo que vos digas. ¿Dónde estabas? – preguntó Alex

    Aproveché que había vestuario femenino y me di una ducha mientras jugaban – respondió Nati notablemente nerviosa, y omitiendo el detalle de la visita inesperada en las duchas.

    Ah, medio al pedo, porque ahora te empapaste de nuevo, estás hecha sopa. – dijo Alex mientras le daba arranque al auto… pero no arrancó.

    Probó una, dos, tres, 4 veces y nada. Muerto. La puta batería estaba jodiendo otra vez. La lluvia era torrencial, ya era de noche, y estaban lejos de la cabaña.

    En eso vieron como Javi, Lucho y Pablo se acercaban corriendo al auto de Javi, que estaba estacionado al lado del de ellos.

    que hacen todavía acá? – preguntó Lucho

    No me arranca el auto, se me murió la batería. – respondió Alex

    ¡No! ¡Qué cagada! vengan con nosotros y mañana de día los traemos a buscar el auto y cambiamos la bateria – dijo Lucho

    No les quedaba otra, era eso o pasar la noche en el auto. Alex y Nati se miraron y resignados se bajaron del auto bajo la lluvia torrencial y fueron para el auto de Javi, el cual presentaba un problema: era coupé y muy chico.

    Me van a empapar el tapizado – les dijo Javi a todos los presentes. – traten al menos de quitarse las remeras y si pueden lo de abajo mejor, y se envuelven en toallas.

    Alex rápidamente tomó del auto su toalla y cuando tomó la de Nati, esta estaba totalmente empapada, era lo mismo que nada, así que la dejó.

    Pablo enseguida se quitó la ropa quedando desnudo, y rápido se envolvió en la toalla y subió a la parte de atrás del auto.

    Lucho también se quitó la ropa y envuelto en la toalla se subió atrás diciéndole a Alex

    Vos mejor andá a adelante que sos muy alto y se te van a aplastar las piernas acá.

    Había otro problema, en el asiento de atrás también estaba la heladerita justo detrás del asiento del conductor, por lo tanto a duras penas entraban dos personas sentadas.

    Nati se quitó el pareo y se lo dio a Alex, quedando así en bikini, que también estaba empapado, pero al ser poca tela no era necesario quitarlo.

    Subí atrás Nati, dale. – le dijo Alex sin saber que la heladerita estaba ocupando el lugar que debería ocupar su esposa.

    Nati entró y vio que el espacio era nulo.

    vamos che rápido que se me empapa el tapizado – dijo Javi.

    Nati no quiso generar problemas y se sentó en las piernas de Lucho, bastante nerviosa.

    Alex y Javi también se despelotaron y envueltos en la toalla entraron al auto.

    Entonces quedaron: Javi al volante, Alex de copiloto y en el asiento de atrás justo detrás de Javi la heladerita, en el medio Pablo y detrás de Alex Lucho con Nati a upa.

    Alex al ver que Nati estaba encima de Lucho se calentó mucho. Ver a su mujer en bikini sentada en las piernas de un hombre que solo tenía una toalla como prenda de ropa, lo hacía poner a mil.

    Arrancó el auto y salieron, andando despacio porque la lluvia era tanta que no permitía ver bien. Entre tanto movimiento previo a subir al auto, a Nati se le había corrido la tela del bikini dejando su pezón derecho totalmente expuesto y la areola del izquierdo. De esto Pablo no perdía detalle y admiraba a esa hembra.

    Enseguida Javi sacó de la guantera (no sin antes pedirle a Alex que corra sus piernas) un porro y lo encendió. Uno a uno fueron fumando. Al último que le llegó el porro fue a Lucho, que como estaba con Nati encima, la tarea de fumar se le dificultaba. Nati tuvo que inclinar el cuerpo más para adelante y eso provocó que deba colocar el culo más arriba, justo sobre la pija de Lucho. La sintió bastante dura colocarse a lo largo entre sus nalgas.

    ¿Ufff porque me pasa esto a mi? pensó Nati.

    Lucho la estaba pasando mejor que nunca. Fumó tranquilo mientras la pija se le iba poniendo cada vez más dura entre las nalgas de Nati, solo separados por la tela de la toalla y de un minúsculo bikini.

    Listo ya fumé

    Nati volvió a la posición anterior, sentada sobre las piernas y con el cuerpo derecho, pero en ese movimiento la toalla de Lucho se corrió dejando al aire su pija. Nati todavía no lo notó.

    Lo que si notó es que Pablo no le quitaba la vista de encima, y esto si bien la puso nerviosa, la excitó muchísimo también. En eso se percató de que tenía un pezón afuera del bikini, pero decidió dejarlo así.

    El viaje siguió, todos iban charlando y riendo, pero Nati parecía ajena a la conversación.

    ¿Vas cómoda Nati? – preguntó Alex de repente

    Si si – dijo Nati tomada por sorpresa – el que no se si va tan cómodo es Lucho que lo estoy aplastando.

    Ya me duelen bastante las piernas, no lo voy a negar

    ¿querés que me acomode distinto?

    capaz un poco más arriba es mejor

    Nati se fue corriendo unos centímetros más arriba, y cuando sintió la pija liberada de la toalla se asustó y se detuvo, pero en eso Lucho la tomó de la cintura con ambas manos y la acomodó a la fuerza para que quede justo todo el largo de la pija recorriendo su raya .

    Mmmm – suspiro Nati casi inaudiblemente, pero todos lo escucharon.

    Estaba muy caliente, la actitud de Lucho la sorprendió y la excitó tremendamente sumado a que las manos quedaron tomando su cintura con firmeza.

    tengo sed, ¿quedó algo para tomar? – preguntó Nati

    Si, en la heladera hay más cerveza, pasale una, Pablo – dijo Javi sin perder detalle de lo que pasaba en el asiento trasero mirando por el retrovisor.

    Dale, ya te paso una – dijo Pablo incorporándose un poco para poder buscar la cerveza.

    Logró sacar una lata y se la pasó a Nati, pero en todo ese movimiento su toalla se movió más de la cuenta, dejando expuesta su pija que estaba semi erecta.

    Nati la vio y se quedó embobada mirando cómo crecía y crecía cada vez más hasta quedar completamente dura, era una buena pija, de largo normal pero muy gorda.

    Subió la mirada y se encontró con la de Pablo, que enseguida le dedicó una sonrisa cómplice, la cual ella devolvió mientras tomaba de la lata de cerveza.

    Estaba sentada en bikini sobre Lucho desnudo que la tenía tomada de la cintura y le refregaba la pija por la raya del culo, y al lado lo tenía a Pablo mostrando la pija super dura, y delante de ella estaba Alex, su marido de hace diez años, sin enterarse de nada, pero sospechando que algo estaba pasando, haciéndose los ratones con su esposa semidesnuda en el asiento trasero.

    Lucho al ver que Nati estaba como en trance no dudó más y comenzó a deslizar sus manos por la piel de Nati, yendo directo a sus tetas, esas que tanta lujuria le venian despertando desde que las vió por primera vez enfundadas en ese bikini azul. Subió lentamente hasta llegar, Nati no hizo nada por detenerlo. Las manos intrusas se posaron directamente sobre sus tetas y comenzaron a amasarlas. Esto a Nati desde siempre la volvía loca, cada vez que Alex jugaba con sus tetas inevitablemente se encendía.

    Liberó ambas tetas del bikini sin mucho esfuerzo y fue directo a sus pezones duros como rocas, los pellizcaba y estiraba.

    Nati tuvo que aguantar los gemidos, no quería que Alex sepa lo que estaba pasando.

    “¿Por qué estoy permitiendo esto?” pensaba Nati, y la respuesta era muy simple: CALENTURA. Estaba super excitada, la situación era totalmente atípica, sentir la pija de Lucho en su cola, solo separada por la fina tela del bikini, sentir las manos en sus pechos, la visión de la gorda verga de Pablo durísima mientras no perdía detalle de sus tetas, sumado a la situación de estar en un auto con 4 hombres y casi desnuda y a todo lo que había vivido ese mismo día, el alcohol, la marihuana… era imposible no estar como estaba.

    En eso llegaron a la casa de Javi, se abrió el portón eléctrico y entraron al garaje que por suerte estaba techado.

    Lucho rápidamente sacó las manos de los pechos de Nati, Pablo se cubrió la pija con la toalla, y Nati se acomodó el bikini lo mejor que pudo.

    Fueron bajando todos del auto, eran notorios los bultos debajo de las toallas de Pablo y Lucho y los pezones de Nati se marcaban firmes debajo del bikini.

    Pasen gente, pónganse cómodos – dijo el anfitrión Javi – si quieren pueden colgar en el lavadero a secar la ropa mojada.

    Si dale, buena idea – dijo Pablo

    Javi, ¿tendrás algo para prestarme a mí? así pongo a secar el bikini – preguntó Nati

    Si seguramente hay algo de ropa de mi hermana guardada en el placard. ¿Alguien más quiere que le preste algo?

    Si dale – dijeron todos

    Entraron a la casa, un living amplio con un sillón y una mesa, y con un ventanal donde se podía ver una pileta a pocos metros de unos 6 x 3 metros rodeada de un deck con reposeras, muy lindo.

    Se quedaron en el living charlando y comentando lo linda que era la casa, los hombres envueltos en las toallas y Nati en bikini mientras Javi se dirigió a la habitación a traer ropa para todos.

    En pocos minutos regresó, ya no estaba envuelto en la toalla, ahora traía puesto un short de fútbol muy suelto. Y tenía en la mano 3 shorts más.

    Tomen muchachos, no pidan más que esto – y le tiró uno a cada uno – y para vos Nati solo encontré esto – al tiempo que le daba unas prendas dobladas

    No hay problema, me sirve. ¿Dónde me puedo cambiar?

    Acá en el pasillo está el baño, y sino en esa puertita está el lavadero, donde vos prefieras.

    Dale, voy al lavadero así ya de paso cuelgo el bikini

    Al entrar al lavadero se despojó del bikini, colgandolo en el tender y cuando desdobló la ropa se encontró con una remera musculosa blanca de algodón y un short también blanco y de algodón. Más allá de que el que sean blancas era un problema, el mayor conflicto era que eran 2 o 3 tallas más chicas de la suya. La hermana de Javi debería ser muy pequeña.

    Estuvo a punto de preguntarle a Javi si no tenía otra ropa para darle, pero no quería molestar más, así que como pudo se vistió con esa ropa.

    La remera le llegaba justo hasta el ombligo y muy apretada. El short dejaba más de medio cachete del culo al descubierto y también muy apretado. Y como si fuera poco, sus pezones se transparentaban totalmente y se marcaban firmes en la tela.

    No lo pensó mucho más, todavía le duraba el calentón del viaje en auto, y además esto de exhibirse cada vez la excitaba más.

    Salió del lavadero y fue directo al living. Los cuatro estaban sentados en el sillón charlando y fumando un porro mientras miraban en la tele un partido de fútbol que estaban repitiendo. Al entrar Nati, todos la miraron y se quedaron sin palabras, si bien todos ya la habían visto desnuda, el estar con esa ropa puesta la hacía muy sexi.

    parece que tu hermana es muy chiquita, esto me queda apretadisimo – comentó al mismo tiempo que se mostraba con naturalidad

    si es bastante chica de cuerpo, no todas tienen los atributos que tenés vos – dijo Javi piropeando.

    jaja gracias. Otra vez no tengo lugar para sentarme – en el sillón solo entraban 4 sentados

    Vení a upa mío – dijo Alex super excitado con la actitud de su mujer.

    Nati caminó frente a todos hasta sentarse sobre su marido, fue directo a sentarse sobre su pija. Alex enseguida la abrazó de la cintura y ella se recostó sobre su pecho.

    podríamos mirar una peli – dijo Lucho

    Todos estuvieron de acuerdo y buscaron en Netflix algo, pusieron una de terror, El conjuro.

    Apagaron las luces y empezó la peli, era interesante, y realmente tenía partes de miedo muy bien logradas.

    En eso estaban cuando Alex comenzó a acariciar las piernas de Nati disimuladamente y poco a poco se iba acercando a su monte de venus, mientras con la otra mano le acariciaba el borde de las tetas por sobre la remera.

    “¿Por qué Alex hace esto? ¿Acaso no se da cuenta que de un lado lo tenemos a Javi sentado y del otro están Lucho y Pablo? ¿Por qué se le puso tan dura la pija, será que mi exhibición lo calienta?” todas estas preguntas que Nati se hacía, lo único que lograban era calentarla cada vez más.

    Alex ya más confiado, comenzó a acariciar la concha por sobre el short, sabía que a Nati esto siempre le había gustado, sentir el roce de la tela siempre la calentaba, y con la otra mano pellizcaba y amasaba pezones, todo también por sobre la remera. Las caricias siguieron durante varios minutos, hasta que de repente la película se frenó y no cargó más.

    No! La puta madre! otra vez internet anda como el culo – dijo Javi

    Lucho se levantó a prender la luz y Javi a reiniciar el modem y Pablo aprovechó para ir al baño.

    Alex siguió hasta último momento acariciando a Nati, quien ya estaba muy húmeda y había dejado una mancha de flujo en el short

    Bueno, no hay más internet parece – dijo Javi entrando al living.

    Que lástima, estaba buena la película – dijo Alex echándole una mirada cómplice a Nati, quien respondió con una sonrisa.

    Alex y Nati también se levantaron del sillón, y todos pudieron ver cómo se marcaban y transparentaban los pezones durísimos y una leve mancha de humedad en el short de Nati. Ninguno disimuló, y se la quedaron mirando fijamente, incluso Alex la miraba embobado.

    Nati, sabiéndose observada y muy caliente, levantó los brazos al cielo y dio un bostezo estirando todo su cuerpo, dejando aún más expuestas sus curvas y su transparencia.

    Que cansada que estoy, me tiraría a dormir, no doy más – dijo Nati, lo cual era cierto, el día había sido agotador.

    Los lugares posibles donde dormir eran: la habitación de Javi (cama matrimonial), otra habitación con una cama de 1 plaza (donde se estaba quedando Lucho), el sillón del living y tenía un colchón inflable de dos plazas que podrían tirarlo también en el living.

    Dale, ahí traigo el colchón y lo inflamos para ustedes – les dijo Javi a Nati y Alex.

    Todos estaban muy cansados del largo día, y ya eran casi las 12 de la noche, inflaron el colchón, lo colocaron en el living a unos 2 metros del sillón, y cada quien se fue a acostar a su lugar. Javi a su habitación, Lucho a la suya, Pablo en el sillón y Nati y Alex en el colchón inflable, se apagaron las luces y a dormir todo el mundo.

    que incomoda que estoy con esta remera, me aprieta mucho – le dijo Nati a Alex susurrandole al oído.

    y quitátela amor, si total está oscuro y además te tapás con la sábana

    te parece? y si me ven los chicos? Pablo está acá a 2 metros…

    primero que ya te vieron las tetas todo el día y segundo que está oscuro y están durmiendo, nadie te va a ver.

    bueno, dale, me la saco porque estoy re incomoda, me aprieta.

    Se sacó rápido la remera dejando sus tetas al aire, Alex aprovechó para abrazarla por detrás tipo cucharita y amasar las tetas, pero el cansancio era tal de ambos, que se quedaron dormidos, calientes, pero sin fuerzas para hacer nada.

    El primero en despertarse fue Alex, serían las 7 de la mañana, miró a su esposa que estaba destapada y boca arriba, con las tetas afuera, un visión hermosa. Pablo dormía como un tronco en el sillón, también destapado solo con el short.

    Se distinguía afuera un día espectacular, soleado.

    Fue para el baño, y en el camino se cruzó con Javi que también iba al baño.

    que tal dormiste che

    bien, como un oso. Vos?

    también, ayer quedé liquidado.

    Se turnaron para ir al baño y al salir Javi le dijo

    querés que aprovechemos que es temprano y te llevo a comprar una bateria y resolver lo del auto

    si, estaría buenisimo

    dale vamos

    Al pasar por el living vieron a Nati durmiendo solo con el short blanco, y con las tetas afuera.

    se ve que a tu mujer le incomodaba la remera jeje

    si, se la tuvo que sacar, muy apretada. – dijo Alex algo incómodo y algo excitado al estar hablando de su mujer semidesnuda con otro hombre.

    Alex decidió dejar así a Nati y se fueron al auto.

    Un ratito después el que se levantó fue Lucho y cuando entró al living y la vio a Nati enseguida se calentó. Se fue a preparar un café.

    Al toque se despertó Pablo con la visión de las tetas más hermosas que había visto en su vida. Se levantó y después de ir al baño, fue con Lucho a prepararse también un desayuno.

    Nati seguía durmiendo plácidamente. Lucho y Pablo no dejaban de mirarla.

    que buena que está la jermu de tu amigo – le dijo Pablo

    está tremenda, es cierto. Y cada vez se pone más putita. me la quiero coger

    ¿y quien no se la quiere coger? encima anda en pelotas por todos lados, es una calientapija.

    bueno bueno, tranquilo que es la mujer de mi amigo, con respeto – le dijo Lucho, que si bien quería hacerle de todo a Nati, no tenía intenciones de forzar nada.

    En eso Nati se despertó y vio que estaba sola en el colchón. Miró al sillón y tampoco estaba Pablo, miró a la mesa y ahí los vió a los dos hombres, tomando un café y mirándola.

    Buen día – les dijo Nati inocentemente mientras se sentaba en el colchón dejando las tetas colgando como dos melones

    Buen dia – dijeron al unísono los muchachos

    Nati se percató de las miradas a sus tetas y ahí recordó que no llevaba nada puesto. Se puso a buscar la musculosa entre las sábanas y en el piso, pero no la encontraba por ninguna parte.

    ¿no vieron mi remera? – preguntó

    no – respondieron embobados

    podés quedarte así, total ya las conocemos – agregó Lucho en un acto de valentía.

    es cierto, bueno, me quedó así.- respondió Nati, ya excitandose desde temprano.

    Se levantó y fue al baño, ante la atenta mirada de los dos mirones. Exhibirse así le hacía sentir cosas que nunca había experimentado.

    Cuando entró al baño y se miró en el espejo se encontró con una perra en celo, estaba realmente hecha una diosa. Hizo pis, se mojó la cara y un poco el pelo y salió.

    Cuando volvió al comedor, ya le habían servido un café y se sentó frente a ellos a tomarlo como si nada, confiada de sí misma.

    Que bueno que ya no hay más tormenta, el día está hermoso – comentó Nati mientras dirigía su vista al ventanal

    Si, está pronosticado como 33 grados – agregó Pablo sin dejar de mirar las tetas de Nati.

    Ideal para un día de playa. Espero que Alex no tarde mucho así podemos ir a disfrutar

    Acá también está la pileta, se puede disfrutar hasta que se resuelva lo del auto – comentó Lucho

    Si es cierto, ¡se la ve muy linda la pileta! – dijo Nati con sinceridad.

    Estar en tetas sentada en la mesa ya no le importaba, no la hacía sentir incómoda para nada, sino todo lo contrario, se sentía poderosa, se sentía admirada y calentar a los hombres la excitaba mucho, demasiado quizás. Mientras daba un trago al café y se perdía en sus pensamientos, los pezones se le pusieron duros y se notaban como dos perlas coronando dos hermosas tetas.

    No le importó, al contrarió, disfrutó de estar exhibiéndose de ese modo.

    Lucho y Pablo no perdían detalle de nada y se miraban entre ellos como diciendo “¿esto está pasando de verdad?”.

    Bueno, hasta que llegue Alex voy a aprovechar la pileta y el sol – dijo Nati mientras se levantaba de la silla y se dirigía al lavadero a buscar el bikini

    La visión de sus tetas con los pezones duros al caminar, y ese culo grande y firme transparentándose debajo del short fue el mejor desayuno que pudieron tener los chicos, y se quedaron sin palabras mirando el vaivén de ese cuerpo.

    Nati se puso el bikini, salió directo a la pileta y se recostó en una reposera a tomar sol boca abajo. Enseguida se sumaron Pablo y Lucho, con sus shorts de baño puestos y Lucho encendió un porro, ese muchacho no podía vivir sin fumar marihuana.

    Pablo también fumó, y le pasaron a Nati el porro.

    Es muy temprano para fumar, no estoy acostumbrada – respondió al ofrecimiento

    Pero esto es de buena calidad, te va activar, vas a ver. – replicó Lucho

    Bueno, solo 2 pitadas.

    Se incorporó en la reposera y fumó solo dos pitadas que la dejaron en la estratósfera.

    Por un rato se olvidó de su alrededor y se perdió en sus pensamientos mientras tomaba el fuerte sol matutino. La sacó de sus pensamientos un fuerte chapuzón que la salpicó un poco las piernas, y otro más. Pablo y Lucho se habían tirado a la pileta y se divertían como niños.

    veni Nati que el agua está hermosa, muy refrescante – le dijo Lucho

    dale, ahi voy – era cierto, el calor era muy fuerte, no vendría mal un poco de agua fresca.

    Nati se levantó y se tiró de cabeza al agua sin dudarlo, estaba a una temperatura justa. No se dió cuenta que al tirarse al agua el bikini se le corrió, dejando afuera ambos pezones, que por el contacto con el agua se habían puesto duros.

    Nadó unos pocos minutos de lado a lado, y decidió salir a seguir tomando sol sin reparar en que sus pezones estaban fuera del bikini. Los chicos también salieron de la pileta.

    te convendría hacer topless, así no te queda la marca del bikini – le dijo Pablo descaradamente

    es cierto, total ya te conocemos y estamos en confianza – agregó Lucho

    además por lo poco que cubre ese bikini, encima se te viven escapando las lolas – continuó Pablo señalando sus pezones.

    ay! si, es muy chico el bikini. Es una buena idea la del topless. – y sin pensarlo mucho y ayudada por el efecto del porro se despojó del top del bikini y se acostó en la reposera boca arriba a tomar sol.

    Sus pezones estaban duros, como casi siempre últimamente, un poco por el frío del agua y otro poco por la excitación que le producía exhibirse.

    ¿hace mucho que hacés topless? – preguntó Pablo

    ay! que pregunta tan rara! – respondió Nati incomodandose un poco.

    ¿Qué tiene de raro? Es que me llama la atención con cuánta naturalidad lo hacés, como si fueras una experta en estar con las tetas al aire – agregó Pablo

    jajaja! ninguna experta, aunque no lo creas ayer fue la primera vez que hice topless

    doy fe de eso – dijo Lucho – la sorprendimos infraganti en la playa.

    que linda sorpresa que se llevaron – dijo Pablo – no siempre se puede apreciar semejante hembra

    gracias – respondió Nati algo nerviosa y con una puntada de calor en la concha

    En eso escucharon cómo el garage se abría y se escuchaba ruido de autos. A los pocos minutos vieron aparecer a Alex y Javi, quienes se sorprendieron de ver a Nati en tetas tomando sol, mientras charlaba con los otros dos.

    ¿Y? ¿Ya tenemos el auto amor? – preguntó Nati

    siii, era la batería nomás, tuve que comprar una nueva, ya quedó joya! – respondió Alex sin dejar de mirarle las tetas con los pezones durísimos.

    El calor que hace es infernal – comentó Javi – voy a ir directo a la pile

    Yo también – aseguró Alex

    Enseguida se tiraron al agua a refrescarse y estuvieron un ratito hasta que salieron.

    Volvió a girar el porro, y todos fumaron, serían alrededor de las 11 de la mañana.

    Vamos a ir a la playa? – preguntó Nati dirigiendosé a Alex

    Y no se, como vos quieras.

    Si quieren se pueden quedar a pasar el día acá – invitó Javi – la pileta está bárbara y el sol acá pega todo el día

    Dale, nos quedamos – respondió Alex

    Tengo para preparar una picada en la heladera y cervezas de sobra – agregó Javi

    Hablando de cerveza, yo ya estoy para una – dijo Lucho mientras se dirigía a buscar una – ¿alguien más quiere?

    Todos respondieron que sí. Pasó un rato y estuvieron charlando todos al sol, cada quien en una reposera, riéndose, pasándola bien, y las tetas de Nati siempre eran foco de atención inevitablemente. En un momento otra vez surgió el tema del topless.

    y a vos no te jode que tu mujer esté en tetas? – preguntó Pablo a Alex en un tono muy divertido (había que reconocer que tenía mucha chispa)

    no, la verdad que no me jode, ya somos grandes, ella puede andar como quiera – respondió Alex mientras cruzaba mirada con Nati

    que suerte tenés, mi mujer no se animaría ni loca – continuó Pablo

    si pero tu mujer tiene dos tetitas que parecen ciruelas – dijo Javi provocando las risas de todos.

    jaja! que malo que sos amigo! Pero es verdad… no son nada que ver a las tetas de Nati

    si, la verdad que son increíbles, son dos melones muy bien puestos – agregó Lucho

    A Nati que estén hablando así de sus tetas con ella presente, como si fuese un objeto, hizo que su libido se eleve considerablemente, y sus pezones (otra vez) respondieron con firmeza.

    y como si fuera poco tiene unos pezones que son como rocas – agregó Javi sin dejar de mirar las tetas de Nati, que se encontraba sentada en su reposera con las mamas colgando delante de los 4 hombres.

    y si las llegaran a tocar se vuelven locos muchachos – dijo Alex, también muy caliente al ver a su mujer expuesta de esa manera.

    yo ayer algo pude tocar – mencionó Javi haciendo alusión a cuando le puso protector solar.

    ¡¿cómo?! – preguntó un sorprendido Pablo

    si, me pasó un poco de protector solar, nada del otro mundo – se apresuró a responder Nati restándole importancia al asunto

    ¡pero que suertudo!! – dijo Pablo. Todos rieron. Y luego continuó – ¿y no hicieron nudismo? Yo se que Javi siempre que va a esa playa se desnuda.

    No, esta vez no, por respeto a ellos – dijo Javi señalando al matrimonio.

    Ah pero que raro, de hecho hasta acá en la pileta, cada vez que venimos solemos estar siempre todos en bolas – dijo Pablo

    Si es cierto, es inusual ver gente vestida en esta pileta – agregó Lucho

    Todos la miraron a Nati, como esperando a ver que decía.

    Por mi no se preocupen, no es mi casa y yo me adapto a las reglas. – dijo Nati fingiendo seguridad, pero la verdad que tener 4 pijas a la vista con lo excitada que estaba no iba a ser muy bueno.

    Entonces si no les jode, fuera ropa – dijo Pablo sacándose el short.

    Le siguieron Lucho y Javi. Alex, un poco más dubitativo, lo pensó unos segundos y no dudó más, también se quedó en pelotas.

    Nati se quedó embobada mirando esas 4 pijas, si bien ya las había visto a todas, ahora era todo más “legal”. La de Javi era por lejos la más grande, las otras tres eran más o menos similares en tamaño, solo que la de Pablo era un poco más corta y bastante más gorda.

    voy a traer mas birra – señaló Lucho que parecía ser el encargado de que a nadie le falte cerveza.

    Alex y Nati se miraban cómplices, ambos sabían que estaban excitados con la situación. No entendían como habían llegado esto, pero acá estaban, desnudos (bueno, Nati casi desnuda) y excitados junto con tres hombres más también desnudos y excitados.

    creo que deberíamos ponernos protector, el sol está que arde. – dijo Nati – ¿me ponés gordo?

    si dale – dijo Alex incorporándose y tomando el pomo de crema.

    Nati se puso de pie de frente a los chicos y Alex se paró detrás de ella y comenzó a pasarle crema por la nuca, la espalda, los brazos todo muy tranquilamente, mientras los otros tres no perdían detalle de nada y Nati mantenía los ojos cerrados. En un momento Alex pasó las manos a la parte delantera, por el lateral de las tetas.

    abrí un poco los brazos – le dijo Alex

    Nati obedeció y permitió que las manos pudieran ir directo a sus tetas, les dio un par de amasadas y las soltó. Nati pensó que había terminado, pero solo fue para ponerse más crema en la palma de las manos, y volver de nuevo a las tetas.

    uy! puse mucha crema, va a costar desparramarse – dijo Alex al tiempo que le acariciaba las tetas desde atrás.

    Los pezones de Nati estaban que explotaban. Alex al ver que los otros tres no dejaban de mirar el espectáculo y que sus pijas comenzaban a reaccionar, quiso dar un paso más. Siguió pasando crema por el vientre y cuando llegó a las caderas, tomó la tela del bikini y comenzó a bajarlo.

    si estamos todos desnudos, vos no podés ser menos – le dijo Alex al oído, pero audible para todos

    Nati se quedó en silencio, esto fue demasiado para ella, estaba que explotaba de calentura, y permitió que Alex le baje la única prenda que le quedaba. En pocos segundos su concha totalmente depilada y húmeda estaba a la vista de los tres observadores. Nati seguía con los ojos cerrados. Alex se posicionó otra vez detrás de ella y le hizo sentir a Nati su pija totalmente dura apoyándola en la raya de su culo.

    mmm – dejó escapar Nati mientras Alex continuaba sobandole las tetas y restregando la pija.

    Con el pomo de protector Alex tiró crema directamente sobre sus tetas, una buena cantidad, y le hizo extender los brazos hacia lso costados y siguió con su masaje, desparramando la abundante crema sobre todo en sus tetas y jugando con sus pezones, bajó por toda su panza, sus caderas, el culo lo masajeo un buen rato, y hasta le rozó la concha varias veces con los dedos provocando aún más la excitación en Nati.

    Bueno listo, ya estás protegida contra el sol – dijo Alex despegándose de atrás de ella.

    Gracias – pronunció Nati con la voz entrecortada y mientras abría los ojos.

    Lo que vió hizo que su concha se moje aún más de lo que ya estaba. Javi, Pablo y Lucho, los tres sentados en las reposeras a escaso metro y medio de ella y los tres con la pija super dura. Nati se quedó embobada por unos segundos mirando cada uno de esos miembros, mientras Alex, también con el pito duro, regresó a su reposera. Ella seguía de pie delante de ellos que no dejaban de mirar su cuerpo desnudo y de notar los jugos de su intimidad brillando al sol. Nati no entendía como Alex fue capaz de hacer algo así, de exponerla de ese modo, pero sin embargo eso le gustó, estar desnuda y provocar la excitación de su marido y tres tipos más la ponía a mil. Necesitaba si o si tener un orgasmo lo antes posible. En el ambiente había mucha tensión, nadie decía nada.

    Salió de sus pensamientos y se sentó en la reposera, pero al sentarse dejó las piernas abiertas en unos 45 grados, y al estar de frente a los 4 hombres, todos tuvieron una visión espectacular de su concha mojada ligeramente abierta de tanta excitación. Esta visión duró unos 5 segundos, hasta que finalmente cerró las piernas. Las pijas seguían todas duras.

    voy a traer más birra – dijo Lucho rompiendo el silencio y provocando la risa de todos

    jajaja muy necesario una birra después de este espectáculo – dijo Pablo, también provocando risas

    a mi traeme otra cosa, estoy cansada de cerveza – habló Nati finalmente como si nada hubiese ocurrido

    hay para preparar caipiriña – agregó Javi

    siii me encanta! – dijo Nati

    opa, es buena esa, yo me sumo también – dijo Alex

    preparo para todos si les parece – dijo Lucho

    Todos estuvieron de acuerdo.

    Nati seguía con los pezones durísimos, brillando al sol por la crema protectora. Alex seguía con la pija dura, mirar a su mujer así, exhibiéndose sin ningún pudor lo excitaba sobremanera.

    acá falta música che – dijo Javi mientras se levantaba y pasaba caminando por al lado de Nati casi chocando la cara con la pija semi erecta.

    Enseguida volvió con un parlantito que apoyó en el piso y desde el celu puso música, Soda Stereo comenzó a sonar con “juego de seducción”.

    Así estuvieron unos 10 minutos hasta que apareció Lucho con una bandeja con los 5 vasos de caipiriña. Las 4 vergas ya estaban más relajadas, pero sin llegar a estar “dormidas” del todo y Nati, a fuerza de ejercicios de respiración, también había logrado bajar su temperatura.

    Las caipiriñas estaban riquísimas, punto justo de cada ingrediente.

    está buenísima Lucho – elogió Pablo al barman oficial del grupo.

    si la verdad que me salió rica – dijo modestamente Lucho

    esta va directo al cerebro, sin escalas – continuó Pablo provocando la risa de todos.

    podríamos jugar un truco – dijo Lucho – pero uno tendrá que quedar afuera

    no se preocupen, yo no juego – dijo Nati – prefiero seguir tomando sol y caipiriña jiji

    bueno, traigo las cartas y tiramos reyes – agregó Javi

    En seguida se acomodaron en la mesita pero antes se pusieron cada uno su short de baño, estar sentados los 4 en bolas en una mesita redonda jugando al truco les pareció demasiado osado. Quisieron los reyes que Alex y Lucho hagan pareja, ya se conocían de haber jugado muchos partidos de truco en el laburo y se jactaban de ser invencibles.

    preparense – dijo Lucho – están por jugar contra el dream team

    jaja ya vamos a ver – dijo Javi

    El primer chico fue ampliamente ganado por Alex y Lucho, mientras Nati seguía a unos 5 metros de ellos tomando sol totalmente desnuda. Apenas comenzando el segundo chico del truco, el celular de Pablo se puso a sonar, al atender era su esposa y despues de hablar unos minutos, muy a su pesar nos dijo que tenía que irse, porque a su mujer la llamaron para laburar y se tenía que quedar a cuidado de su hijo. Se despidió de todos y se fue con bronca de no poder seguir admirando el show de exhibicionismo que estaba dando Nati.

    Nati, vení a jugar dale, nos falta uno – le pidió Alex

    Mmm bueno dale – respondió Nati sin muchas ganas de jugar al truco. Alex le había enseñado y aprendió a jugar muy bien, sin nada que envidiarle a cualquiera de los demás jugadores.

    dale vení, vos jugás con Javi

    Nati se levantó de la reposera y fue directo hasta la mesa, desnuda como estaba, y se dio cuenta que los chicos se habían colocado los shorts.

    ey! se vistieron, así no vale, no voy a ser la única desnuda – se quejó mientras daba media vuelta en busca de su bikini

    eso se soluciona fácil – agregó Javi poniéndose de pie y quitandose el short dejando a la vista de todos su gran pija colgando.

    Alex y Lucho lo imitaron sin decir nada.

    Listo, ya estamos todos en igualdad de condiciones – dijo Javi que no estaba dispuesto a permitir que Nati vuelva a vestirse.

    bueno, así está mejor – respondió nerviosa Nati

    bueno y qué apostamos? – dijo Lucho

    eso che, vamos a ponerle un poco de picante al reto – agregó Alex

    mmm a ver.. que les parece si el equipo que pierda está obligado a pasar el resto del día desnudo, sin importar que hagamos ni en qué lugar estemos – opinó Javi

    me parece bien, y yo le sumaría que los perdedores preparan la picada – sumó Alex

    dale, de acuerdo – dijeron Javi y Lucho sin dar tiempo a Nati a opinar nada.

    Comenzaron a jugar al mismo tiempo que encendían otro porro. Las tetas de Nati estaba casi prácticamente sobre la mesa, lo cual era una constante distracción para los jugadores. El primer chico fue para Javi y Nati que lo celebraron con los brazos en alto. Lucho aprovechó el impasse para ir a preparar más caipiriña. Volvió a los 5 minutos con la bandeja con los vasos y para repartirlos se paró al lado de Nati, dejando su pija colgando a escasos centimetros de ella. Primero le dio su vaso, después a Javi, por lo que tuvo que acercarse mas y dejar la pija apoyada en el hombro de Nati, y después a Alex, por lo qeu tuvo que apoyar aún más. Los pezones de Nati reaccionaron, estaba muy sensible a cualquier estímulo, y se pusieron duros como piedras. Lucho se sentó en su lugar y como si nada dijo:

    listo, ahora si, vamos a jugar en serio Alex te parece?

    dale, ahora los destruimos.

    Y entre sorbo y sorbo de caipiriña, así fue, ganaron Lucho y Alex tranquilamente. Faltaba el definitorio, la caipiriña había causado efectos colaterales y estaban todos medio colocados.

    Sospechosamente en esta última partida Javi se equivocó varias veces y terminó regalando puntos, lo cual facilitó la derrota. Era obvio que Javi quería perder y poder disfrutar de Nati desnuda todo el resto del día.

    vaaaamos! a preparar la picadita perdedores – dijo Lucho – apuren que tengo hambre.

    pura suerte chicos – dijo Nati algo enojada porque ella no había aceptado nunca las condiciones de las apuestas, aunque pensándolo bien, al jugar, implícitamente, aceptaba.

    bueno dale, vamos a preparar una buena picada – dijo Javi, quien parecía feliz de haber perdido.

    Nati y Javi se fueron para la cocina, ambos desnudos. A Alex, ver que su mujer se iba desnuda junto a Javi también desnudo para adentro de la casa le causaba cierto sentimiento de celos, pero mucha excitación. Además el tamaño de la verga de Javi era inmenso y después de ver como Nati lo miraba cada vez que podía, también lo llenaba de incertidumbre. ¿No habrán ido demasiado lejos? pensaba. ¿Hay manera de frenar esto ahora? creo que no… ahora hay que hacer frente a la situación y pasar el día. Mañana volvemos a la normalidad y esto quedará como una excitante aventura y nada más. Todo esto pensaba Alex mientras perdía de vista a Nati que entraba en la casa.

    La cocina era bastante chica, con una mesada pequeña y poco espacio para moverse. Había una ventana, justo sobre la mesada por donde se podía ver la pileta.

    Alex y Lucho aprovecharon y se tiraron al agua mientras esperaban la merecida picada.

    Javi sacó de la heladera los quesos, y fiambres y los dejó sobre la mesada.

    si te parece vos andá cortando el queso – le dijo a Nati

    dale, donde hay tabla y cuchillo?

    cuchillo acá – le dijo mientras le extendía una cuchilla que sacó de una cuchillera pegada en la pared – y tabla justo en la puerta que tenés ahí, abajo de la mesada.

    Nati se inclinó para abrir la puerta y buscar la tabla, momento en que Javi aprovechó para pasar por detrás de ella y situarse en el otro espacio que quedaba libre de la mesada. Al pasar inevitablemente le apoyó y restregó la pija por todo el culo. Esto a Nati la encendió, sentir esa tremenda pija contra su culo la humedeció instantáneamente. Ninguno dijo nada. Encontró la tabla y rápidamente se puso a cortar queso en cuadraditos, obviamente con los pezones ya duros como rocas, lo cual no pasó desapercibido por Javi, quien se paró al lado de ella y se preparaba para cortar salamín.

    Ambos estuvieron preparando la picada durante unos minutos, uno al lado del otro, casi pegados y la pija de Javi comenzó a crecer, no estaba en su máximo esplendor, pero aún así era una verga de actor porno. Nati no podía dejar de darle miradas, era una distracción muy grande, valga la redundancia.

    Tenés una bandeja donde ir poniendo la picada? – preguntó Nati

    Si, acá en la puerta de abajo- dijo señalando el bajo mesada justo debajo de ellos

    OK

    Enseguida Nati se puso en cuclillas para abrir la puerta y buscar la bandeja, quedando con la cara a la altura de esa hermosa y gigante pija. Javi dejó de cortar el fiambre y se quedó embobado mirando a la hembra que tenía agachada a escasos 20 cm de su verga, y que encima no dejaba de mirarle la pija. Esto fue demasiado y se le puso dura como una roca, creciendo así aún más. Nati, se puso a buscar nerviosa y caliente la bandeja, pero sin dejar de dar miradas constantes al monstruo que tenía casi pegado a la cara, que palpitaba.

    Javi, tomando el valor que le proporcionaba la tremenda calentura, y sabiendo que Nati no perdía detalle de su miembro, le dijo:

    te gusta? – haciendo clara referencia a su pija

    Nati, sorprendida y algo sonrojada le respondió sin pensar.

    si, la verdad que tenés una pija hermosa

    si querés podés tocarla

    mmm no se… soy una mujer casada – dijo dudando

    no te preocupes, es solo tocar un poco, nada más

    Nati sin decir nada acercó su mano a esa tremenda herramienta de carne y la agarró, primero como con miedo, pero al sentir esa dureza la apretó un poco más.

    es muy grande – dijo Nati sorprendida de sus propias palabras

    si, me lo suelen decir seguido – afirmó con orgullo Javi

    Nati la miraba fijamente, mientras pensaba cómo se sentiría tener una verga así metida adentro, sería capaz de aguantarla? dolería mucho? o sería puro placer? Esto era demasiado, mientras tenía estos pensamientos, casi por acto reflejo su mano comenzó el clásico vaivén adelante y atrás de estar haciendo una paja, fue por puro instinto de hembra en celo. Apretó con más fuerza la pija e intensificó el movimiento, la tenía muy cerca de la cara. La pija seguí endureciendose, Nati sin pensarlo con su otra mano comenzó a tocarse si depilada y humedecida concha. En eso sintió como unas mano le amasaban ambas tetas, levantó la vista y vio a un sonriente y excitado Javier. No pudo soportar más la tentación, y fue directo a besar esa pija, primero le pasó la lengua a lo largo de todo el tronco varias veces, después lamió y besó la inmensa cabeza, le encantó el sabor de esa pija. Se escuchaban voces provenientes del exterior de Alex y Lucho, y esto la excitaba más. Saber que su esposo estaba al otro lado de la pared era el condimento ideal para su calentura. Javi colocó su mano en la cabeza de Nati para así generar el movimiento de ida y vuelta, lo que es una mamada propiamente dicha. Nati no se contuvo más, y chupó ese tronco de carne caliente como si su vida dependiera de eso, a la vez se tocaba el clitorís cada vez con más velocidad, Javier estaba disfrutando como nunca antes.

    que bien que chupas la pija, tenés la boca de una putita

    Nati lo miró a los ojos como diciéndole “si, me encanta chupar pija”.

    Estaban tan concentrados en su calentura, que no escucharon que la puerta se había abierto, y que Lucho entró a la casa para preparar más caipiriñas…

    apa! qué está pasando acá? – dijo lucho al mismo tiempo que se le iba parando la pija

    lo que ves primo – le respondió Javi

    Natalia por un momento se quedó paralizada, pero fue solo un instante, estaba muy excitada como para detenerse, ya estaba jugada, su marido podía llegar a entrar también en cualquier momento pero a ella no le importaba, necesitaba satisfacer a la puta que ni ella sabía que tenía adentro.

    Lucho se fue acercando, pija en mano hasta quedar también a escasos centímetros de su cara… no lo dudó y mientras seguía chupando la de Javi, con su mano comenzó a masturbar a Lucho…

    Continuará…

  • Patitas con leche

    Patitas con leche

    Descubrí desde la primera vez, hace como 30 años, que amé a José porque se parecía y me recordaba mucho a mi papá. Yo entonces no me daba cuenta de eso, pero después de la epifanía que tuve cuando cogí con José llamándolo “papi”, se me reveló todo. Le escribí a José un correo muy largo donde le confesaba lo que me había ocurrido la última vez que me había cogido al confundirlo, o mejor dicho, al fundirlo con mi padre a quien siempre deseé, pero, mientras él vivió no me atreví a seducirlo.

    Le conté cómo escuchaba, y a veces veía, a mis padres haciendo el amor, que al ver en esa ocasión el pito parado de José, recordé al de mi padre listo para cogerse a mi mamá y en ese instante troqué todo. Sentí que tenía, por fin, a mi padre para mí. “No hay problema, mi Estrellita, mi niña, te amo así, con ganas de mí, siénteme como si estuvieses con tú papá y yo trataré de hacerte feliz, mi nena”, contestó. A partir de la siguiente sesión de amor, todo ocurriría entre padre e hija.

    Para llevarle de chupar “Patitas con leche” a mi papi (así le digo ahora a José, y él me dice “Estrellita, mi nenita”) tuve que practicar varias veces la masturbación con los pies. Me di cuenta que a mi marido sí le gustaba ver el porno y busqué un video donde estuviese esa acción, para que saliera muy natural mi interés por hacerlo. Una de mis amigas con más experiencia en esos videos, me consiguió uno así que preparé el fin de semana para verlo con Gerardo, mi marido.

    En el video, además de mamadas de verga y de panocha, había masturbadas al por mayor. Cuando llegamos a esa parte de la masturbada con los pies, dije “¡Uy!, ¿podré hacer yo esas caricias?” Gerardo se rio y me dijo “Inténtalo, sabes bien que tienes unos pies hermosos” y se puso a besarlos.

    Más tarde, me senté en la cama, recargándome en la cabecera y le pedí a mi marido que se acostara con su pene entre mis pies para intentarlo. Estuvimos mucho tiempo. Mi esposo lo disfrutó, o al menos su cara arrecha así lo mostraba, pero no se vino ese sábado. Él se acostó sobre mí y en posición de misionero se movió muy rico y me hizo venir dos veces seguidas, en la segunda vez, él eyaculó en mi interior y, abrazados, nos dormimos.

    Al día siguiente, le llevé el desayuno a la cama y puse otra vez el video. “Quiero ver bien cómo se le hace, quiero que te vengas en mis pies”. Dos horas después, Gerardo me dijo “¿Lo intentamos otra vez con tus pies?” Yo sonreí y asentí con la cabeza. Practicamos de muchas maneras, yo de lado, boca arriba, boca abajo y no se venía, pero estaba muy caliente y no aguantó más y se hizo una chaqueta descargando el semen en mis pies. Descansamos. Nos metimos a bañar y, ya vestidos, salimos a comer y al regreso cogimos y nos besamos mucho.

    Al siguiente domingo, regresamos relativamente tarde a la casa y ya con el sopor del vino que habíamos tomado en un piano-bar. Después de desnudarnos, él se puso de rodillas en el piso y, con la verga muy erecta y los huevos sobre la esquina de la cama, me dijo “Pon aquí tus piececitos, que te voy a follar en ellos”. Le acaricié todo el aparato. Me juntó los pies y se puso a tallar su falo entre ellos, ¡se vino pronto y abundante! Se acostó y se quedó dormido. Puse en mute el sonido de mi móvil y le envié un video de mis pies a José, donde se veía la lefa escurriendo y yo untándome el semen en los pies; y escribí. “¿Se te antojan unas patitas con leche?” esperé a que se secaran y leí la respuesta: “¡Claro que sí, mi nenita consentida! Papi te espera en la mañana para disfrutarlas”.

    En la mañana, desperté a Gerardo montándome en él y besándolo comiéndome su lengua, lo hice venirse en mí. Quedé rendida del esfuerzo y volví a dormir. Después de que salió mi marido, me levanté. Vi mis pies con una capa de opacidad blanca y pensé “El platillo de hoy está listo para mi papito” y vino a mi mente el recuerdo de mi padre, encuerado, con el pito crecido y listo para penetrar a mamá. Me puse unos “tines” y unas sandalias holgadas. El resto de la indumentaria también estaba holgada y fácil de quitar. Como toque de coquetería, me coloqué un moño en el pelo, recordando cómo me vestía mi madre para ir a la escuela.

    Llegué al departamento de José y sin más preámbulo que un beso, me cargó para llevarme a la recámara, diciendo “Mi nenita consentida, la más hermosa de todas las mujeres de la casa”. “Sí, papito, aquí está tu favorita, la que te ama desde siempre”, contesté.

    En la cama me fue desvistiendo poco a poco y llenándome de besos y caricias. Antes de quitarme los “tines” se encueró completamente. Luego se hincó en la piesera y tomó una de mis piernas, la cual acarició desde la panocha y bajó hasta quitar el “tin”. Lamió mis dedos y brotó el aroma del semen de Gerardo. Cuando lo terminó de chupar, le pedí un beso y me recreé en el sabor de su lengua. Siguió el turno al otro pie. “¿Mi yerno trató bien a mi Estrellita?, ¿La pija acarició los piececitos de mi niña, antes de llenárselos de amor?”, me decía y lamía y chupaba los dedos, diciendo “mi niña” en cada lamida. Al terminar hubo otro beso con sabor al yerno. Luego, se acomodó en “69” lamiendo mi entrepierna antes de meter la lengua en mi vagina hasta donde su longitud alcanzaba. Nos vinimos mucho, el semen que yo no podía tragar me escurrió por el cuello. Me lo limpié y volví a ponerlo en mis labios para terminar de tragarlo.

    Ya descansando, deshice el abrazo para tomar mi bolso. “Mira, traje una foto tuya, papacito”, dije al sacar la foto de mi padre. Tomé el cepillo y lo peiné como el amor de mi foto. Luego, le recorté el bigote para que quedara como el de mi papá y le mostré su rostro en el espejo. ¡Estás igualito que tu fotografía!”, le dije y me reí. “Sí, m´hija” contestó sonriendo y jalándome un pezón. “¿También de aquí?”, preguntó llevando mi mano a su verga. “¡Esta la tienes igualita a la que le dabas a mami, siempre parada!”

    –¿Mi yerno te lo ha metido por el culo? –me preguntó acariciándome el ano con un dedo y yo di un respingo.

    Me puso en cuatro extremidades y me lamió el ano. Sentí riquísimo y vino a mi recuerdo la vez que mi tío Efraín lo hizo. Ya sabía lo que seguía… y que no le permití a mi tío, pero ¿cómo negárselo a mi papito?

    –Nadie me ha tomado por allí, papi, pero si tú quieres, lo hacemos …–le dije con voz melosa y condescendiente.

    –Sabes que no te lastimaría, mi nenita. Voy a ponerte lubricante –contestó después de sacar la punta de la lengua que me había enterrado en el culo.

    Sacó una crema que, según leí contenía, entre otras cosas, vaselina y lidocaína, la cual me fue poniendo suavemente, entró completo un dedo, luego dos y después, sin sentir dolor, pero sí mucha arrechura, tenía tres dedos adentro y papi moviendo su muñeca en círculos. Me abrazó masajeando mis tetas y sentí su glande en la entrada de mi ano. Yo misma me hice para atrás para ensartarme pronto. ¡Era increíble que, en lugar de dolor sentí un nuevo placer! Me bombeó y lo acompañé en el movimiento y tuve un orgasmo. Papi seguía con la tranca tiesa y me dio la vuelta (Mar dice que como si fuera pollita en un rosticero, ¡y sí!) y puso mis talones sobre sus hombros. Luego, me tomó de las manos y se acostó, al tiempo que a mi me sentaba en su pija. “No es malo el empalamiento”, pensé, e instintivamente me puse a cabalgar, hasta que caí rendida al tercer orgasmo seguido y sentir su semen en mis tripas, como una de las lavativas que me ponía papá cuando me enfermaba. Con el pene aún dentro lo besé y le dije “No me dolió y sí me gustó. ¿Lo hice bien, papá?”, pregunté. “Sí, m’hijta, estuviste muy bien”, luego, al salirse el pene, se escuchó el ruido de un descorche y me salió gas, esperma y excremento. Papi tomó una toallita húmeda y me limpió cuidadosamente, como cuando era niña. “Gracias, papito”, dije como aquellos tiempos.

    Papi me dio una pomada, “Ponte un poquito, si al rato te duele”. No la necesité, más bien, no fue molestia lo que sentí más tarde, sino un dulce recordatorio de la protección paternal.

  • La Fifi y el “MediaYarda”

    La Fifi y el “MediaYarda”

    Esta es una obra de ficción. Los nombres, personajes, empresas, organizaciones, lugares, acontecimientos y hechos que aparecen en la misma son producto de la imaginación de la autora o bien se usan en el marco de la ficción. Cualquier parecido con personas (vivas o muertas) o hechos reales es pura coincidencia.

    La autora no promueve, ni aprueba el tipo de discriminación que se describe, espero que su lectura sea placentera…

    —-

    “MediaYarda” camina vergonzosamente hacia su casa. Se enfrentó al mayor insulto de su vida. Todo por culpa de Eleny, mujer que vive en la casa de al lado.

    —-

    “MediaYarda” es un hombre de cuna humilde de 22 años. Es una persona de talla baja con una altura de poco menos de 1.2 metros. Trabaja en espectáculos y gracias a su popularidad hace poco menos de un año pudo compra un inmueble en el fraccionamiento. A pesar de que es una colonia llena de gente clase mediera, no tuvo ningún problema con nadie. Todo iba bien hasta que…

    —-

    Su nombre es Eleny. Ella es no es muy alta en comparación con la estatura promedio de una mujer, cabello largo y negro, delgada. Su padre y madre provienen de la cultura del esfuerzo y nunca le han hecho la vida fácil. Pero nunca la han dejado a la deriva así que le apoyaron con el dinero suficiente para comparar su primera casa en el Fraccionamiento. Normalmente es una persona agradable que saluda a todos con una sonrisa en el vecindario. Pero desde niña tuvo opiniones negativas sobre la gente de orígenes humildes. Ella no sabe las razones exactas, pero las odiaba mucho. Mostró sus sentimientos clasistas hacia “MediaYarda” desde el primer día.

    Eleny solía hacer comentarios negativos sobre “MediaYarda” cada vez que podía. Solía burlarse con comentarios obscenos sobre su altura y orígenes.

    El día en que cruzó todos sus límites es el día antes de su cumpleaños. Invitó a todos los vecinos a la fiesta nocturna. ” “MediaYarda”” también fue invitado. Él no quiso ir, pero Eleny dijo que lamentaba todos los comentarios malos y que todo era por diversión. Así que decidió ir.

    —-

    Eleny: «Hola» -saludó.

    “MediaYarda”: «¡Hola! Feliz cumpleaños».

    Eleny: «Muchas gracias. Pensé que no vendrías».

    “MediaYarda”: «Pues ya ves, aquí estoy.»

    Eleny: «Ponte cómodo» y se fue.

    «¡Dios! Ella es tan hermosa», dijo “MediaYarda” en su mente. Sus ojos están fijos encada una de las curvas de su vecina.

    Su cuerpo se contoneaba en forma naturalmente coqueta. Ella no necesita ningún maquillaje ya que siempre es hermosa.

    Lo que no observó es que ella le estaba agrupando al resto de los invitados diciéndoles algo.

    Eleny pidió un brindis. Después de que todos se reunieron,

    Eleny: «Gracias a todos por venir aquí. Para entretenernos, tenemos un pequeño juego. Tendremos pelotas aquí y todo lo que necesitamos es pasarlas a los demás. Y el juego es que uno de nosotros debe atrapar esas pelotas. «

    Luego señalando hacia “MediaYarda”

    Eleny: «Como él es único “extraño” aquí, le pido a “MediaYarda” que se presente», Todos aplaudieron y vitorearon.

    “MediaYarda” sintió algo mal cuando ella lo mencionó como una persona “extraña”. Se fue al centro de la estancia.

    Eleny: «Él es el único naco enano aquí. Esa es la razón por la que lo llamé “extraño» ”,

    Todo el lugar se llenó por una fuerte risa. “MediaYarda” se quedó en silencio.

    Eleny: «¿Listo “MediaYarda”?»

    Él seguía en silencio y solo la miraba.

    Con una sonrisa malvada,

    Eleny: «Comencemos». – gritó

    Todos empezaron a tirarle pelotas. Entonces comprendió que todo era su plan. No se movió ni un centímetro y nadie dejó de golpear. Esto duró unos minutos y luego todos se fueron a cenar.

    Eleny caminó hacia “MediaYarda”.

    Eleny: «¿Está bien?»

    “MediaYarda”: «¿Que te he hecho?»

    Eleny: «¡Nada! Eres un naquete y odio a los nacos. Pero dicen que los enanos. Son divertido así que… ¡Me divertí!» Con esto ella se rió.

    “MediaYarda”: «Te arrepentirás de esto» comenzó a alejarse.

    Eleny: «Vete a la chingada, pinche naco enano”.

    —-

    “MediaYarda” llegó a su casa. Todavía sus palabras retumbaban en su cabeza. Quería vengarse.

    «¿Qué debo hacer? Cualquier cosa que la haga sentir más mal que esto. Esa perra clasista debería recibir una lección «. ” “MediaYarda”” pensaba.

    » Vete a la chingada, pinche naco enano » resonó su voz en su cabeza.

    «¡Sí! Este pinche naco enano debería chingarte». ” “MediaYarda”” tomó su decisión.

    Él sabe que no puede hacerlo cuando ella está consciente. Él es muy pequeño en comparación con ella. Ella lo patearía si hay una pelea. Él puede salirse con la suya con ella, solo que ella esté obligada.

    Miró por la ventana. Los últimos invitados se van de la fiesta y Eleny se despide de ellos. Este es el momento adecuado para que él pueda ingresar a su casa desde la parte trasera.

    Fue al patio trasero.

    “MediaYarda” encontró abierta la puerta trasera de la casa de Eleny. miró a su alrededor y en segundos estaba dentro de la casa. Fue al dormitorio y entró en un closet. Se posicionó de manera que pudiera observar toda la habitación muy claramente.

    Eleny entró con una cara de felicidad. Todo salió perfecto y disfrutó humillando a “MediaYarda”. Cerró todas las puertas y se fue a su habitación.

    «¡Esta perra esta buenísima! Se merece una buena follada», se dice “MediaYarda” a sí mismo.

    De repente hubo un sonido de puerta abriéndose. Luego entró Salazar, el vecino de la esquina a quien “MediaYarda” apenas había visto en dos ocasiones, pero sabía que estaba casado y su esposa estaba en días de parir su tercera bendición.

    Salazar: «No crees que hoy le toca cenar a pancho?»

    Eleny: «¡No sé! Ya deben estar esperándote en tu casa»

    Se acercó y besó a Eleny en los labios. Ella lo abrazó y comenzó a devolverle el beso.

    Esto debe ayudarme. pensó “MediaYarda” y cogió su móvil y empezó a grabar toda la escena.

    Eleny y Salazar se desvistieron durante los besos.

    “MediaYarda” vio a Eleny desnuda por primera vez.

    Sus senos eran redondos y firmes con pezones de color rosa claro. Los labios de su cuca son del color de sus pezones. ” “MediaYarda”” sintió su erección. Quería cogérsela en ese mismo momento y lugar.

    Salazar comenzó a chuparle las tetas y a tocarle la cuca al mismo tiempo. Ella comenzó a acariciar su verga.

    “MediaYarda” está muy feliz filmando todo esto. Solo un pensamiento estaba en su mente. «Cogérsela».

    Eleny empujó a Salazar a la cama. Ella tomó su verga en sus manos y comenzó a chuparla. Ella está lamiendo, acariciando y chupando simultáneamente y también jugando con sus bolas.

    «Es una profesional mamando chorizos» murmuraba.” “MediaYarda”” frotando su verga a través de los pantalones.

    Salazar se corrió en su boca. Ella tragó un poco y lamió la verga hasta dejarla limpia.

    Salazar: «Ahora es mi turno” empujándola sobre su espalda.

    Él tomó sus piernas y las separó y fue a lamer su cuca. Sonó el teléfono de Salazar.

    Salazar: «¡Chingada madre!» enfadado.

    Respondió a la llamada. Era su mujer pidiéndole que volviera a casa con mucha urgencia.

    Salazar: «¡Lo siento! Me tengo que ir» mientras se vestía.

    Eleny: «Está bien» dándole un beso.

    En pocos minutos se vistieron y se dieron un beso de despedida. Eleny encamino a Salazar.

    “MediaYarda” estaba muy contento con lo que obtuvo. Se deslizó por la puerta trasera y se fue a su casa.

    Eleny durmió felizmente sin darse cuenta de lo que hizo “MediaYarda”.

    “MediaYarda” reprodujo el video muchas veces. Es muy claro y capturó todas sus curvas. Se acarició la verga mientras miraba el video. Él sabe que con este video puede hacer que ella haga cualquier cosa.

    «Ahora veremos quien chinga a quien perra» se dijo “MediaYarda” a sí mismo y durmió feliz.

    —-

    “MediaYarda” se despertó muy temprano. Se preparó como de costumbre. Hizo una copia del video en una USB y la empaquetó muy bien.

    Llegó a casa de Eleny y llamó a la puerta. Después de unos minutos, Eleny abrió la puerta.

    Estaba en pantalones cortos y su rostro cambió al verlo.

    “MediaYarda”: «¡Hola hermosa! ¿Esperabas a alguien más?»

    Eleny: «Cuida tus palabras, renacuajo hijo de puta. No tienes vergüenza al venir aquí de nuevo».

    “MediaYarda”: «Podemos discutir todo lo que quieras, más tarde. Tengo un regalo para ti por tu cumpleaños» con eso le entregó la caja envuelta para regalo.

    Eleny: «No quiero ningún regalo tuyo» Trató de cerrar la puerta.

    “MediaYarda”: «No me digas eso». saltando dentro de la casa.

    Eleny: «Fuera, hijo de puta» estaba muy enojada con su movimiento.

    “MediaYarda”: «Está bien, me iré. Pero esto es especialmente para ti. Te arrepentirás si te lo pierdes». Dejó el paquete sobre la mesa y se fue.

    Eleny cerró la puerta.

    Eleny: «Cómo se atreve a entrar en mi casa y hablar así».

    Se bañó, le dio mantenimiento a su cuca para dejarla totalmente lisa, quizás durante el día Salazar pudiera escaparse de su mujer y él pueda “darle” su “happybirthday”. Se vistió con una blusa y jeans. Planeaba salir de compras.

    Mientras se iba, volvió a notar la caja que le había dado “MediaYarda”. Con la idea de tirarlo, lo tomó.

    «¡Abrirlo en privado!» una nota en la caja.

    «¿Qué podría tener?» pensó Eleny. Abrió la caja. Había una USB etiquetada con su nombre.

    Fue a su dormitorio por su computadora portátil. Se sentó en la cama, insertó la memoria y seleccionó reproducir.

    En la pantalla, era su habitación. ella estaba allí Entonces llegó Salazar.

    Eleny se sorprendió y entendió lo que tenía.

    El video es muy claro con su cara. Cada movimiento fue capturado. Empezó a sudar. Se detuvo la reproducción y tomó la USB.

    Se apresuró a la residencia de “MediaYarda” y tocó la puerta solo para encontrar que la puerta estaba abierta.

    «Ese bastardo me las pagará» pensó.

    Cerró la puerta detrás de ella.

    “MediaYarda”: «¡Bienvenida!».

    Eleny: «¡Cállate, bastardo!» hablaba muy en serio.

    “MediaYarda”: «¿Te gustó el video?»

    Eleny: «¿Qué quieres?»

    “MediaYarda”: «¿Qué puedes dar? De todos modos, si no viene de títeres vendrá de otro lado».

    Eleny: «¿Qué quieres decir?»

    “MediaYarda”: «¿No entendiste puta? Ese video lo venderé a todos los vecinos y también por internet»

    Eleny: «¡No hagas eso! Te daré dinero. ¿Cuánto quieres?»

    “MediaYarda”: «Ese es el caso, no es por el dinero realmente»

    Eleny: «¡Por favor! Pensé que eras un caballero» lágrimas comenzaron a rodar de sus ojos.

    “MediaYarda”: «Creo que me llamaste PINCHE NACO ENANO».

    Eleny: «Realmente lo siento mucho por eso y por todo. Por favor, no lo hagas, piensa en la familia de Salazar. Dime cuánto quieres. Te pagaré».

    “MediaYarda”: «No mames, eso es pedo de él, por andar pitosuelto contigo, Ya te dije que, no es realmente el dinero»

    Eleny: «Entonces, no se trata de dinero. ¿Qué quieres entonces?»

    “MediaYarda”: «a Títeres»

    Eleny: «¿Qué quieres decir?»

    “MediaYarda”: «Dije lo que quiero decir. Eres TÚ a quien quiero». con una sonrisa.

    Eleny «¿Qué? De ninguna manera, esperpento. Vete a la chingada. Ni siquiera pienses en mí de esa manera», gritó.

    “MediaYarda” se rió muy fuerte.

    “MediaYarda” «¡Es tu decisión! Puedes irte ahora mismo y comenzaré mi negocio o puedes hacer lo que yo diga «.

    Con una mueca de satisfacción.

    “MediaYarda”: «Como me insultaste, quiero salirme con la mía al menos una vez para que te des cuenta de tus errores».

    La cara de Eleny se puso roja. Ella entendió que ella era la responsable de toda esta situación. Ella se secó las lágrimas.

    Eleny: «Una vez, ¿verdad?» con un tono muy bajo.

    “MediaYarda”: «¡Sí! y ahora me iré a mi habitación. Después de 10 minutos subiré ese video a Internet. Ahora es tu decisión» diciendo esto, se fue.

    «No puedo dejar que ese pedazo de hombre me coja. Es tan repugnante. ¿Pero qué otras opciones tengo?, chingadamadre», pensó Eleny para sí misma.

    «Puedo hacer de cuenta que todo esto es una pesadilla y que algún animal me violó en ella. Una vez que me asegure que borro el video de todos los dispositivos, puedo liberarme de esto. Tengo que por mí bien». comenzó a moverse a la habitación.

    «Es un enano. Su pitillo será relativo a su tamaño. La muerte sería mejor que esto» Abrió la puerta.

    “MediaYarda” «¡Ahí estás! Sabia que vendrías. Eres tan inteligente como hermosa».

    Eleny: «Dijiste que es una vez. Estoy confiando en eso. Reconozco que me comporté mal contigo. Después de esto, no habrá más nada al respecto. Guardaras silencio y borraras el video».

    “MediaYarda”: «¡Ja, ja! Tantas condiciones. Está bien, perra. Puedes confiar en mi».

    «¡Me dijo perra! ¿Cómo se atreve? ¿Qué me pasa? Estoy a punto de coger con este fenómeno, » Se quedó en silencio.

    “MediaYarda” se paró sobre la cama.

    “MediaYarda”: «¿Por qué no vienes aquí y me das un beso?»

    » Ya No hay paso atrás, Tengo que besar a este mamarracho. » Eleny maldijo su destino.

    Caminó lentamente hacia “MediaYarda” y se paró frente a él a unos centímetros de distancia.

    “MediaYarda”: «¿Tengo que volver a repetirlo?»

    Eleny se acercó para besarlo. Sus labios se encontraron por primera vez. Ella estaba muy fría.” “MediaYarda”” apenas la sintió en sus labios. Empujó su lengua en su boca. Ella se resistió primero y, pero cedió a los pocos segundos.

    Eleny cerró los ojos con tanta fuerza y continuó besando. Utilizando su imaginación trato de sobrellevar el momento, ¡estaba besando a “MediaYarda”! Ambos se chuparon los labios. Entonces “MediaYarda” le mordió el labio inferior con tanta fuerza que volvió en sí.

    “MediaYarda”: «Ese par de labios son muy dulces».

    Eleny: «¿Lo tomo como un cumplido?» fingió una sonrisa.

    «Dejando que es un naco corriente, es buen besador. Sería bueno que no mordiera. ¿QUÉ ME PASA? ¿POR QUÉ PIENSO ASÍ?»

    “MediaYarda”: «¿Te gusto? Ven» jalo a Eleny.

    Sus labios estaban atrancados de nuevo.

    Las pequeñas manos de “MediaYarda” rodearon a Eleny. Trató de abrazarla con fuerza mientras la besaba. Lentamente, Eleny envolvió sus manos alrededor de “MediaYarda”. Ambos perdieron la noción del tiempo. Estuvieron besándose unos minutos. Rompiendó el beso y la miró directamente a los ojos. Podía ver en sus ojos como la lujuria la invadía.

    “MediaYarda” jalo de nuevo a Eleny y le dio un rápido beso en los labios. Sus manos fueron a sus senos. Tomando ambas bubis en sus pequeñas manos. Las piernas de Eleny comenzaron a temblar.

    “MediaYarda” comenzó a deslizar el escote de la blusa. Eleny se mantuvo quieta con el movimiento.

    “MediaYarda” «Quítatela»

    Ella hizo lo que le dijo y dejó caer la blusa al suelo. Ahora está en sostén frente a la persona a la que más odiaba en los últimos tiempos.

    “MediaYarda” dio atención a suaves senos. Apretó sus bubis con firmeza, sobando con ásperas y pequeñas manos las firmes carnes de Eleny.

    Eleny: «¡Ah!»

    dejó escapar un suave gemido, pero lo controló muy rápido, mordiéndose los labios. Sus pezones ya estaban erectos y asomaban a través del encaje.

    “MediaYarda” se rió de eso. Desabrochó el sujetador y esta vez lo tomó él mismo. Ella solo ayudó moviendo los hombros y brazos para deslizar la prenda.

    “MediaYarda”: «¡Ahí están! Estas son las tetas más hermosas que he visto en mi vida» Empezó a chuparlas y besarlas.

    Eleny se sintió orgullosa al tomar eso como un cumplido.

    «¡Oh DIOS! Es muy bueno y gentil» pensó Eleny. Ella colocó sus manos en su espalda. Se sentía como si un niño le estuviera chupando las tetas en busca de leche.

    “MediaYarda” se retiró un poco. Ante una pequeña mirada de asombro en el rostro de Eleny. “MediaYarda” se quitó la camiseta, mostrando un pequeño torso varonil. Y continuó chupando sus pechos.

    «Para ser un naquete enano, tiene buen cuerpo» pensó Eleny.

    Le pasó las manos por “ancha” espalda, los hombros y los brazos tonificados mientras él la chupaba. Su cuerpo duro como una roca acariciado por sus tersas manos.

    “MediaYarda” dejó de chupar solo para comenzar a besarla de nuevo. Esta vez Eleny correspondió lujuriosamente a sus avances. ”MediaYarda” Rompió el beso y se retiró un poco de ella.

    “MediaYarda”: «¡A chingar su madre!» señaló la parte inferior de su cuerpo.

    Ella se giró dándole la espalda y empezó a quitarse los jeans. También se quitó los calzones porque no quería recibir órdenes de él.

    Todavía su mente fifí le decía que detenga todo esto. Pero como no hay manera de eso suceda, ella se giró para mirarlo.

    Un día atrás ella lo insultó como cualquier cosa y ahora estaba desnuda frente a él. Y él se la iba a culear. Volvió a maldecir su destino.

    “MediaYarda”: «Eleny, eres la mujer más sexy que he visto en mi vida. Eres tan jodidamente hermosa».

    Elogiándola con un tono feliz al saber que pronto se la cogería.

    «¡bueno al menos Me llamó por mi nombre! Excepto que es un naco, parece ser una buena persona. No debí tratarlo así» pensó para sí misma.

    “MediaYarda” la atrajo y comenzó a besarla de nuevo. Esta vez por toda la cara y hasta las tetas. Ella solo estaba gimiendo y sosteniéndolo en sus manos.

    “MediaYarda”: «¿Quieres ver lo que te vas “comer”?».

    Eleny se quedó allí con una mirada de desconcierto.

    “MediaYarda” señaló su mano hacia su entrepierna. Eleny no se había dado cuenta de que ya se había formado una tienda de campaña en ese lugar.

    “MediaYarda”: «¡Vamos! Búscalo por tu mismas»

    Eleny vacilante alcanzó su pantalón. Desabrochó el botón y tiró de él hacia abajo.

    Mirando sus calzoncillos, Eleny sospechó que algo andaba mal.

    “MediaYarda” «¡Síguele!» susurró.

    Eleny tiró de sus bóxers solo para encontrarse con la sorpresa de su vida.

    Su verga cayó sobre sus manos. Incluso en estado semi-duro, era de muy buen tamaño y necesito de ambos manos para sostenerlo. En contraste con el pequeño cuerpo de “MediaYarda” era como si tuviera una tercera pierna.

    Eleny estaba en shock.

    “MediaYarda”: «Creo que sabes que tienes que hacer» susurró en sus oídos.

    Ella puede sentir como su verga se está poniendo dura en sus manos.

    Se acomodó para acercar su cara a ese trozo de carne palpitante y venoso, empezó con un tierno beso y después llevó el gordo glande a la boca.

    “MediaYarda” tomó su cabeza mientras ella lentamente comenzaba a chupar su herramienta.

    Inicialmente chupó hasta la mitad y acarició el resto. Con una mano se ocupó de sus bolas.

    Cuando sintió que estaba completamente duro, apartó la boca de él. No podía creer lo que veía. Era más grande y gruesa que la de Salazar, pero lo más impresionante era su dureza, sobresalía del pequeño cuerpo de “MediaYarda” perpendicularmente, no sabía si media más de pie o acostado.

    Lo acarició y besó con su boca y lengua como si su vida dependiera de ello.

    “MediaYarda” solo gemía y le movía la cabeza con las manos.

    Eleny se olvidó de todo lo que la rodeaba. Ella amaba esa verga. Siguió chupándolo con la boca mientras lo acariciaba con las manos.

    “MediaYarda” aplicó fuerza en su cabeza. Ella entendió que él se va a mequiar. Continuó la mamada con más fuerza.

    “MediaYarda”: «Ah, Ahhh!» se empezó a correr muy abundantemente en Eleny.

    El primer chorro dio en su garganta. Su boca se llenó con un segundo chorro que tragó. Se quitó la verga de la boca. A continuación, los chorros golpearon su rostro desde la frente hasta los senos.

    «¡DIOS MÍO! Se mequio un chingo» pensó Eleny lamiendo su verga. Su esperma estaba tibio y tenía un sabor salado.

    “MediaYarda” la acerco y comenzó a besar su rostro. Probó su propio esperma de sus labios. Junto con sus pequeños dedos el semen de su cara y se los embarro en los labios. Ella sorbió todo al interior de su boca. Ella todavía está acariciando su verga con las manos.

    “MediaYarda”: «Eso fue maravilloso, ¿verdad?» entre besos.

    Eleny solo gimió como respuesta.

    “MediaYarda”: «¡Acuéstate!» señalando la cama.

    Eleny se subió a la cama, se acomodó las almohadas debajo de la cabeza para poder ver lo que iba a hacer “MediaYarda”.

    “MediaYarda”: «Abre tus piernas para mí, cariño».

    Por primera vez ella estaba disfrutando de la presencia de “MediaYarda” a pesar de que todo fue en contra de su voluntad. Abrió las piernas para que él.

    «Voy a ser culeada por un pinche naco y encima enano» pensó para sí misma.

    “MediaYarda” se inclinó sobre ella solo para besar su rostro. Ella le devolvió los besos. Él está jugando con sus tetas. Bajó lentamente por su rostro hasta su cuello y finalmente hasta sus senos.

    Eleny: «¡¡Mmmm!!!»

    Esta vez chupó muy fuerte. Y los mordió simultáneamente.

    Eleny no está pronunciando una sola palabra. Solo gimiendo y dejándolo hacer.

    Todo se detuvo de repente. Eleny abrió los ojos para ver a “MediaYarda” acomodándose entre sus piernas sobre sus rodillas.

    Ambos intercambiaron miradas y “MediaYarda” movió la cabeza hacia su cuca.

    «¿Me la va a chupar?» Eleny pensó para sí misma.

    La realidad la golpeó cuando su boca se encuentro con los labios de su cuca.

    Eleny «Estos otros labios son aún más dulces ¡Estás tan mojada!»

    Eleny solo le devolvió la sonrisa mientras él continuaba comiéndola.

    “MediaYarda” besó sus labios inferiores vigorosamente. Él lamió su clítoris. Empezó a introducir su lengua en ella.

    «Hmm!!! Su lengua se siente tan bien. Me está culeando con su lengua», pensó.

    Eleny gemía continuamente.

    “MediaYarda”: «Tan suave y dulce. Me encanta tu panocha».

    Eleny se muerde el labio inferior para bajar los gemidos. Su cuerpo disfrutaba por completo.

    Ella empujó su cabeza con las manos profundamente en su cuca. Ella deseaba que no se detuviera nunca.

    “MediaYarda” aumentó el ritmo. Ahora la está follando con su lengua y dos dedos y frotando su clítoris.

    Eleny: «Me vooooy» entre gemidos.

    “MediaYarda” «¡Sí mamacita! ¡Venteee! Chorreate en mi boca, la boca de tu pinche naco enano » imprimiendo más intensidad.

    Eleny: «Ah»

    Llegó al clímax, chorreándose sobre el rostro de “MediaYarda”. quien bebió cada gota de su jugo y lo lamió para limpiarlo.

    Se arrastró sobre ella y comenzó a besarla. Eleny podía saborear sus propios jugos de su boca. Ella lamió su rostro sosteniéndolo con fuerza. Ella sintió su verga en su barriga.

    “MediaYarda”: «Ahora, viene lo bueno mamacita «

    Con un beso en su teta derecha, “MediaYarda” volvió a meterse entre sus piernas. Él agarró sus piernas y las separó más.

    “MediaYarda”: «Dime, ¿cuántas vergas a probado tu panocha?»

    Eleny: «Cuatro. He tenido relaciones con cuatro hombres hasta ahora».

    “MediaYarda” «¿Algún Naco?»

    Eleny: «Odio a los nacos».

    “MediaYarda”: «Ya veremos si sigues pensando lo mismo «.

    Eleny permaneció en silencio por un momento

    Eleny: «Eres grande». susurró

    “MediaYarda” «¿Qué cariño? No te escuche».

    Eleny: «¡Chingado! Tienes una verga grande, más grande que todas las que he tenido dentro de mí, ¿Contento?».

    “MediaYarda” «Jejeje, relájate y confía en mí, te encantará esto». colocando su verga directamente en su cuca.

    «¿Cómo será tener una verga de un naco dentro?». Muchas preguntas más rondando por su mente. Todo se detuvo cuando la cabeza de su longaniza tocó los labios de su cuca.

    “MediaYarda” «No me lo puedo creer, Me voy a chingar el culito más rico de mi vida». gritó.

    «¡Tampoco lo puedo creer! Voy a ser culeada por este pinche naco enano. Aunque naco o no es una gran verga. ¿Por qué estoy pensando en todo esto?», Reflexionó Eleny.

    “MediaYarda” comenzó a empujar la punta de su verga en su cuca. Podía sentir la dureza de toda la longitud. Entonces él comenzó a empujarla.

    Eleny gemía continuamente.

    Con un sonido pop, la cabeza de su verga entró y se detuvo.

    Eleny sudaba frio, respiraba con dificultad de su boca solo salía un gemido incesante.

    “MediaYarda”: «¡No te preocupes, cariño! Poco a poco podrás soportarlo». ” siguió empujando.

    Las paredes de su cuca se estaban contrayendo y ajustando a su tamaño. Ella se sentía llena.

    Su respiración se aceleraba, trataba de mantenerse quieta pero los espasmos de cuca no lo hacían fácil, la habitación de llenaba con el sensual sonido de sus gimoteos.

    Eleny miró su verga. Solo la mitad entró y su cuca se dilataba abrazando ese trozo venoso de carne.

    Los gemidos y sollozos ahogados de Eleny ahora eran gritos de una hembra en celo.

    “MediaYarda” solo se sonrió y empujo el resto de su longaniza dentro de la aterciopelada y jugosa cuca. Estaba completamente adentro ahora.

    Eleny abrió los ojos y descubrió que él la penetró totalmente. Sintió el delicioso dolor por la presión que ejerce una buena verga en su interior, el placer de ser llenada.

    Eleny: «¡Oh, Dios! No puedo creer que tengo una pinche verga de naco dentro de mí».

    “MediaYarda” «¡Que rica panocha! ¡Ningún fifí te ha llenado tanto ¿verdad? «

    Eleny: «No»

    “MediaYarda” sonrió de nuevo y comenzó a retirarlo. Lo empujó hacia atrás después de que salió la mitad de la verga. Empezó a culearla con empujones lentos.

    Sus gemidos se convierten en gritos.” “MediaYarda”” aumentó su velocidad.

    Cuando se sintió cómodo con su cuca, “MediaYarda” comenzó a empujar con fuerza.

    La cuca de Eleny envolvía herméticamente su verga, bañándola con sus jugos interiores, los cuales ya escurrían fuera de ella, resbalando por sus nalgas hasta llegar al colchón.

    “MediaYarda” continuó sus embestidas con más fuerza. Eleny comenzó a encorvar sus caderas para igualar sus embates.

    Eleny tomó su culo entre sus manos y se movió rítmica y rápidamente en su cuca, contra “MediaYarda”.

    Eleny «Sí, sí, esperpento, dame verga. Más fuerte, más fuerte… Sí, sí…»

    Eleny se volvió salvaje. Le rasgó la piel de la espalda con las uñas.

    “MediaYarda”: «Si aquí tienes toda la verga que quieras…» entre embestidas.

    Se movió para chuparle las tetas mientras penetraba su cuca.

    Eleny colocó sus manos en sus caderas y trató de empujarlo más profundo.

    Eleny «Siii, siii, siii… Por favor, no te detengas… más fuerte… más profundo…»

    Perdió el control de sí misma. Todo lo que quería era ser bien culeada por este pinche naco enano.

    Eleny: «Estoy cerca… No te detengas… Me Voooy…» continuó gritando.

    “MediaYarda”: «Yo también mamacita «

    Eleny presiono a sus caderas a enterrar toda su verga profundamente en ella.

    “MediaYarda” «¡¡¡Ahhh!!!» gritó.

    Él se estaba mequeando. Sintió un líquido tibio fluir dentro de ella.

    Eleny también comenzó a correrse. Este es su tercer orgasmo hoy y no sabía cuántos vendrán.

    “MediaYarda” sostuvo su verga dentro de ella mientras se mequeaba. Podía sentir las paredes de su cuca ordeñando su verga. Después de una pausa comenzó a acariciarla.

    Eleny: «OH, DIOS MÍO. Nunca antes había tenido un clímax como ese. Eres un cabronazo. Quiero chuparte la verga ahora. Quiero probar nuestros jugos».

    “MediaYarda” quitó su verga de su cuca. Todavía era duro como una piedra. Se paró sobre su rostro para que ella pueda tomarlo en su boca.

    Eleny tomó la verga cubierta de jugos sexuales en su boca, ya que estaba muy hambrienta por eso.

    Eleny: «¡Hmmm!!! El sabor es tan delicioso».

    Siguió lamiéndolo.

    Eleny «Ven aquí y pruébalo por ti mismo». acercó el rostro de “MediaYarda” hacia el de ella.

    Sus labios estaban unidos herméticamente de nuevo.

    “MediaYarda” rompió el beso después de que ambos se sorbieran la boca.

    “MediaYarda”: “¿Quieres jinetear?» se acostó junto a ella. con su verga apuntado al techo.

    Eleny: «Me encantaría» estaba sobre él al segundo siguiente.

    Ella se bajó sobre su verga. Se sentía como si fuera a sentarse en un gran osito de peluche.

    Ella tomó su verga en la mano y la apuntó a su cuca.

    “MediaYarda” agarró su culo y comenzó a apretarlos con fuerza y azotar un poco.

    Una vez que ella terminó por completo de tomarlo. Ella comenzó a jinetear de arriba a abajo.

    “MediaYarda”: «Eres un ángel».

    Ella empezó a moverse muy rápido. Estaba saltando literalmente.

    Eleny: «Ah, Ahh, Ahhh», empezó a gritar.

    “MediaYarda” ahora sostenía su cintura y movía sus caderas para igualar sus movimientos.

    Eleny: «¡Oh, Dios mío, oh, Dios mío! Estoy cerca de otro clímax. Sí, sí… “gimiendo a grito abierto

    “MediaYarda” estaba en la gloria disfrutando embelesado el clímax de la amazona sobre él.

    Eleny: «Ahhh!»

    Ella se sentó en su verga menándose rítmicamente. Mientras se chorreaba.

    Eleny «¡Me encanta tu verga!»

    Eleny se puso de pie y se acostó junto a “MediaYarda”. Ella pudo ver que su verga todavía está dura.

    Eleny: «¡Oh, necesitas desahogarte!» mientras acariciaba su verga cubierta de jugos sexuales.

    “MediaYarda”: «Ponte a cuatro patas. Quiero reventarte ese rico culito».

    Eleny se sorprendió con sus palabras.

    Eleny: «Pero, es que, soy virgen allí. Nunca me han cogido por el culo».

    “MediaYarda” «Me vale madres, yo quiero tu culo y tu culo voy a tener».

    Eleny ya estaba totalmente exaltada por la masculinidad de “MediaYarda”, sin pensarlo mucho. Ella estaba de sobre sus rodillas y manos.

    Eleny: «Adelante, pinche naco enano. Reviéntame el culo». se inclinó sobre sus cuatro empujando su culo en alto.

    “MediaYarda” se puso de pie y se colocó detrás de ella.

    Chacoteo su verga en sus nalgas. Y azotó su nalga muy fuerte esta vez.

    Eleny: «¡¡¡Ah!!!» gimió.

    Empezó a penetrarla por la puerta trasera.

    Como puerca en sacrificio, Eleny estaba gritando a todo pulmón. Él le está partiendo el culo con su verga.

    “MediaYarda” puso mucho esfuerzo para penetrarla en ella. Ella sumisamente lo ayudó abriendo sus nalgas con ambas manos.

    Finalmente estaba totalmente dentro de su recto, Eleny sintió demasiado dolor en el culo. Fue como si le hubieran puesto un bate de béisbol en el culo.

    Ella gritó cuando “MediaYarda” comenzó a culearla rítmica y cadenciosamente por el ano.

    Eleny: “Sí… sí… chingame, reviéntame el culo » dándose placer en su la cuca mientras “MediaYarda” reventaba la cola.

    Podía sentir el calor de su cuca. Ella estaba en llamas. Se tocó la cuca vigorosamente solo para correrse en sus manos.

    Mientras tanto, “MediaYarda” aumentó sus embates. Ahora se está moviendo muy rápido.

    Eleny: «Oh, me estás desgarrando. No te detengas… dale… más fuerte…», gritó.

    Podía sentir esperma caliente nadando en su recto. Ella estaba completamente en el placer de la culeada anal. Había dolor, pero a ella no le importaba.

    Todo su cuerpo se puso rojo después de esta jodida sesión.

    “MediaYarda” saco su verga ahora flácida de su culo. Podía sentir el vacío.

    Ambos se acostaron en la cama uno al lado del otro.

    “MediaYarda”: «¿Te gusto?».

    Eleny «La mejor cogida de mi vida». con un beso.

    Se besaron y besaron durante algún tiempo. Eleny estaba completamente agotada y el sueño la venció mientras abrazaba a “MediaYarda”.

    —-

    Eleny se despertó después de una hora. Ella recordó todo lo que pasó. Trató de ponerse de pie rápidamente, pero no pudo debido a la chinga sexual reciente.

    De alguna manera logró ponerse de pie y comenzó a vestirse. Una vez hecho esto, miró a “MediaYarda”, que estaba profundamente dormido.

    «Este pinche naco enano me dio la cogida de mi vida» pensó para sí misma.

    Eleny podía sentir el dolor tanto en su cuca como en su culo. Ella sonrió tocándose a sí misma. Y luego ella se fue.

    —-

    “MediaYarda” se despertó después de un tiempo. Descubrió que ella se fue. Estaba muy feliz de habérsela cogido. Cada agujero de ella fue penetrado por su verga. Volvió a dormir pensando en la forma en que la culeó.

    —-

    Eleny tomó una larga ducha. En su habitación, desnuda frente a un espejo. Podía ver que su cuca todavía estaba en color rojo. Trató de tocarse su adolorido culo con los dedos. El mordisco de “MediaYarda” en sus labios es claramente visible. Seguía evaluando los daños sexuales en su cuerpo cuando escuchó que llamaban a la puerta.

    Eleny: «¡Voy!» gritó mientras se envolvía en una bata.

    Eleny abrió la puerta y “MediaYarda” estaba allí esperándola.

    Eleny: «Pasa».

    “MediaYarda” entró en la casa y Eleny cerró la puerta detrás.

    Eleny se preguntaba por qué había vuelto.

    “MediaYarda”: «Creo que olvidaste algo».

    Ella lo miró con cara de perplejidad.

    “MediaYarda” sacó su móvil de su bolsillo, le mostro la pantalla y procedió a eliminar el video frente a los ojos de Eleny.

    Eso la impacto «Oh, Dios mío, había aceptado ser culeada por este mamarracho por eso y ¿cómo podría haberlo olvidarlo?» Ella pensó para sí misma.

    “MediaYarda”: “Con eso ya no hay video. Creo que nuestro trato está hecho. Pasé el mejor momento de mi vida contigo».

    Ella le dio una sonrisa de alivio. ”MediaYarda” comenzó a caminar de regreso a la puerta.

    Eleny: «¡Espera!» lo detuvo.

    “MediaYarda” vio en su mirada el sentimiento de agradecimiento por mantener su palabra.

    “MediaYarda”: «Toda está bien» y continuó su camino.

    Eleny: «Tal vez … podrías quedarte un por un momento» vacilante.

    “MediaYarda”: «¡Si, está bien!» y se sentó en el sofá.

    Eleny: «Quiero decir, podrías quedarte un momento en mi habitación”, con una mirada inocente, dirigiéndose a la habitación.

    “MediaYarda” la siguió.

    Eleny: «Odie a los nacos. Pero eso fue hasta ayer. Cambiaste todas mis opiniones. Lamento mucho mi comportamiento anterior».

    “MediaYarda” se quedó allí sin tener idea de lo que estaba pasando.

    Eleny: «Me encanta como me coges. Me haces sentir como una mujer de verdad. Quiero más de ti» se quitó la bata y se sentó en la cama.

    “MediaYarda” fue y comenzó a besarla. Y se culeo hasta quedar exhaustos.

    —-

    Se convirtió en su rutina. ”MediaYarda” yendo a casa de Eleny para culearla y Eleny yendo a casa de “MediaYarda” para que se la coja. Mantuvieron esto como su secreto del vecindario, hasta que Salazar y “MediaYarda” coincidieron en casa de Eleny, pero esa es historia para otra ocasión.

  • Fantasía con un profe de la facultad

    Fantasía con un profe de la facultad

    Soy Fernando esta historia tiene un tiempo poco más de 2 años, tuve un profesor que es muy guapo para mi, gordo con barba blanca, pelón por su edad, como de unos 60 años y con una verga no muy grande, antes yo no era muy femenino por lo que me daba un poco de miedo acercarme a él con intenciones.

    Al principio no se me interesaba pero me daba señales de interés por ejemplo en una ocasión llegue temprano a la universidad, encontré vacío el salón por lo que opte por sentarme a la mitad del salón, el profe llegó y me saludó de una manera peculiar, me abrazó y se sento a lado mío, estuvimos hablando de su esposa, diciéndome en repetidas ocasiones que terminaron por mutuo acuerdo, hasta que llegaron mis compañeros y se fue a sentar en su escritorio frente a la clase no sin antes apoyarse en mi pierna para levantarse.

    Como no quería dar señales y que mis compañeros se dieran cuenta empece a usar sudaderas que cubrieran mi pecho, solo me la quitaba unos momentos porque las playeras que usaba resaltaba mi figura gorda, creo que empezaba a llamar su atención porque cada vez se repetía el encontrarnos antes de las clases y cuando estaba con el, me quitaba la sudadera.

    Uno de los momentos más calientes que tuvimos fue en un día lluvioso, por un descuido mío no alcance a llegar seco y me empape toda la ropa, como siempre llegaba temprano, note que mis compañeros no iban a llegar tiempo por lo que me quite el sueter, en lo que llego el profe con su paraguas y vi casi inmediatamente como se le paro la verga, me disculpe por dejar mi ropa secando, me sentía super caliente dado que no dejaba de verme parecía que me comia con la mirada.

    Ese día el profe tomó la iniciativa y nos paramos en el marco de la puerta hablando de lo fuerte que estaba la lluvia mientras que de repente sentí su mano en mi culo, estaba indeciso si sería correspondido o solo habría sido de manera accidentalmente, pero de la nada se acercó a mí cuello y comenzó a besarnos.

    Estábamos tan calientes que no aguantamos las ganas y nos empezamos a besar, el estar con un oso blanco como el, casi no me dejaba pensar claro pero reacciones a tiempo y le dije que no era el lugar indicado, debido a que uno de mis compañeros llego corriendo pocos minutos después.

    Durante su clase no me quitaba la mirada de encima, al final nos dejó ir como si nada, pero me dejó una nota que quería verme en el estacionamiento de la escuela, fui para hablar con el y cuando lo encontré se disculpo conmigo me dijo que su separación había sido difícil.

    Ambos estuvimos hablando y acordamos que solo lo haríamos una vez, por lo que decidí dejar que me comiera en su carro, al principio se la mame pero me dijo que no demasiado porque se correría muy rápido, después de unas mamadas y un intento de rusa fallido, me puso en dos posiciones pero fueron increíbles la primera fue de perrito y mientras me daba con su verga me tapaba la boca para que no se escucharan mis gemidos.

    Por último me puso de piernas abiertas frente a el mientras me seguía dando en mi culo, al parecer fue su posición favorita porque me dio durante un buen rato hasta que se vino sobre mi estómago, se veía que tenía mucho tiempo sin hacerlo dado que me dejó empapado en su leche.

    Fue la única vez que lo hice con ese profesor, después le insiste en intentarlo otra vez pero ya no quiso, el contar este relato me dejo super caliente, prepararé los siguientes relatos pronto, los quiero.

  • Paco de repente aparece (capítulo diecinueve)

    Paco de repente aparece (capítulo diecinueve)

    Después de aquella escapada de casa de Coque y lo que me había hecho, mi regreso con Luis, “El caballo” y los meses que pasé con él, regresé al pueblo, ya había casi olvidado por completo a Coque. Un día me pasé por la Placita y allí como de costumbre estaba William sentado en uno de los bancos del parquecito.

    – ¡Culazo!, ¿qué se cuenta? – fue su bienvenida cuando me senté a su lado.

    – ¡Tú como siempre, de guardia a ver que cae! – le respondí a modo de saludo.

    – ¡Y tú buscando pinga pa´ese culo!

    No pude responderle porque en eso alguien pasó veloz rumbo al baño.

    – ¡Ven, ven…!

    Yo lo seguí al baño, el tipo que había pasado estaba en una de las cabinas. William me indicó que me agarrara del lavamanos y me bajó el pantalón, me abrió las nalgas y empezó a lamerme el culo. No pasó mucho tiempo cuando escuché que abría la puerta de la cabina, no lo miré directamente para no provocarlo, aunque sí de reojo lo miré. Bueno, miré su sombra porque la oscuridad no dejaba ver mucho. El tipo no se movió, se quedó allí mirando y William empezó con su comentarios que eran más para el desconocido que para mí.

    – ¡Coño, qué culo, parece un chocho! – se irguió y puso su pinga en mi culo ensalivado. – Este chocho quiere rabo.

    Me pasaba su rabo por las nalgas como si fuera una brocha, el desconocido encendió una fosforera para ver mejor, la apagó enseguida pero no se fue, significaba que le estaba gustando.

    – ¡Ven, tócale el chocho a este maricón!. – fue la invitación de William.

    Sentí su mano agarrar una de mis nalgas, deslizarse hasta el culo ensalivado que William había ya trabajado.

    – ¡Métele el dedo pa´que veas lo caliente que lo tiene! – lo instó William y el tipo metió su dedo con timidez.

    – ¡Cojones, qué caliente lo tiene! – se le ocurrió decir.

    – ¡Síngatelo! – le dijo William, al ver que el tipo dudaba empezó a meterme su pinga, yo gemí para que el otro supiera lo que estaba pasando. Volvió a encender la fosforera para ver. William era un maestro solo había metido la cabeza y pedacito para dar impresión. Cuando lo vio mirando la metió hasta atrás. Yo me retorcí, suspiré, jadeé porque de todas maneras no era fácil. – ¿Quieres darle pinga? A este le gusta y lo ves, no ha dicho ni pío…, toca, toca cómo lo tengo clava´o.

    Sentí la mano del desconocido palpando mi culo lleno a reventar con la pinga de William. Aquel toqueteo duró más de la cuenta, ya no sabía si tocaba mi culo o la pinga de William, al parecer era lo que William perseguía desde el principio y no me hubiera extrañado que me sacara la pinga y se la metiera al tipo, pero me confundió. Sacó su pinga y escuché como el desconocido se desabrochaba el pantalón y me ponía su pinga en el ojete. Fue una singada rápida, empujaba con dureza, a lo macho, también sentía la mano de William tocando y al rato todo había terminado. El tipo sacó su pinga, la limpió en mis nalgas y se fue sin decir nada. Yo me puse el pantalón y salí con William.

    – Culo, eres el mejor…, ya sabía que a este le iba el asunto. Es un vecino del barrio donde trabajo, casado, pero ya sabía yo que le gustaba el asunto.

    – ¿Qué le vas a dar el culo tú?

    – ¡Qué va, monada! El culo se lo has dado tú, pero sí vi sus ojos cuando encendió la fosforera, no le quitaba ojo a mi morronga, además cuando tocó, la tocó bien, me la apretó dos veces y me agarró los cojones.

    – ¿Y por qué lo has dejado escapar? Si le hubieras puesto la pinga en la boca, te la habría chupado seguro.

    – Todo a su tiempo, ya le llegará el turno. Me interesaba saber si la fruta estaba madura o no, pero eso sí, cuento contigo para esto.

    – ¿Conmigo?

    – A ver, culo, ese tiene complejos, se cree muy macho y claro, de pronto no va a caer de rodillas a mamar pinga y a ponerse en cuatro para que le revienten el culo…, a eso se llega. Por el momento lo que quiero es que vea que lo gozas, lo disfrutas…, eso lo va a madurar más y cuando menos se lo piense, me va a estar pidiendo pinga. ¿Qué te apuestas?

    Él siempre tenía esas ideas, apostar era una tontería, pero su plan era de los que daba resultados, William se había singado a muchos, sabía convencer y salirse con la suya siempre.

    – ¡Oye, ahora que me acuerdo, hay un socio que quiere conocerte! ¡Qué cabeza la mía!

    – ¿Quién es? – le pregunté intrigado.

    – ¡Ven! ¿Tienes monedas? Vamos a llamarlo, vive en Santiago.

    Le seguí porque protestar o decir que se detuviera, era imposible. Llamó, habló con alguien que llamó Paco, le habló de mí que estaba a su lado y de que yo iría en la primera guagua para allá.

    – ¡Vamos, quedan unos quince minutos pa´que pase la guagua de Santiago!

    – Pero, espera…, espera…

    – ¡Oye, culo, alguna vez te he propuesto algo malo! Paco es de fiar, es un tipo de ley, ya lo verás, además hace tiempo que está por echarte mano, pero no se le ha dado el momento, tú que no le haces caso y él que es un tímido.

    – Pero cómo sé quién es… – protesté.

    – Lo has visto, es bajito con un poco de pancita y barba, siempre lleva gorra porque tiene algo de calvicie. Es camionero, pero tú no te preocupes que él te conoce a ti.

    Me acompañó hasta la parada, la guagua no demoró en pasar, tuve que irme de pie porque iba llena. Llegué a Santiago y bajé mirando a ver si podía adivinar de quien se trataba. Lo vi cerca, recostado a una columna de la cafetería, me sonrió. Me acerqué y me tendió la mano.

    – ¡Coño, al fin! – fue su saludo.

    De verdad que antes lo había visto pero ni se me había ocurrido que fuera “entendido” y mucho menos que estuviera interesado en mí. Comenzamos a caminar, me dijo que había venido a pie porque vivía cerca. Me gustaba su voz ronca, su barba negra y tupida. Tenía panza, pero una panza dura, era un cachas de verdad.

    – ¡William me ha hablado muy bien de ti!

    – ¿A qué adivino?

    – Je, je, je,… bueno, ya lo conoces…

    – Bueno, él fue quien me enseñó, quien me metió en esto…

    – Pues entonces has tenido un buen maestro, él siempre dice que conoce pocos a los que les guste tanto … – guardó silencio como temiendo decir algo impropio – …ya sabes…

    – No, no sé. – le respondí yo.

    – Bueno, dice que te gustan mucho las pingas, los lechazos y que te den por culo…, no te ofendas. – trató de terciar.

    – Entonces, ¿vamos a comprobarlo ahora?

    – Uf…no te vas a arrepentir, te lo juro.

    Paco era hablador y sin tapujos, era atractivo y machote. Llegamos a su casa, como ya era de noche no había vecinos en la calle, según me dijo que la cuadra era muy tranquila, que vivía solo desde hacía unos años, que había estado casado y tenía dos hijos que vivían con su ex esposa en la capital. Cerrando la puerta me atrajo hacia sí, me abrazó y me besó con pasión. Sus manos grandes fueron bajando hacia mis nalgas.

    – No te imaginas las ganas que te tenía…

    Murmuró dejando escapar un suspiro. Empezamos a quitarnos la ropa en la sala, cuando ya nos habíamos quedado en calzoncillos, le dije que tenía que ir al baño primero, me acompañó, me enseñó todo y más, me dijo que me lavara bien. Tenía todo para que me pusiera una lavativa, mientras me esperaría en el dormitorio. Cuando entré estaba en la cama desnudo fumando un puro, era muy peludo y su pinga medio dormida le caía a un lado. Me gustó verlo así, me senté en el borde de la cama mirándolo. Él comprendió y me dejó mirarlo con calma.

    – ¡Métetela en la boca! – murmuró – ¡Anda, hazlo pero mirándome!

    Lo obedecí, me acerqué y para meter en mi boca su pinga que ya se ponía tiesa. Sentí su sabor entre dulzón y salado, me costaba llegar hasta el tronco por lo gorda y además mirarlo. Su pecho velludo y ancho, su barba tan negra y el puro en su boca, fumaba con gesto varonil, gozando cada bocanada. Estuvimos un buen rato así, yo chupando su pinga y él mirando, a veces dejaba escapar un gemido de placer.

    – ¡Ahora quiero que la ensalives bien y te sientes en ella, pero mirándome siempre!

    Había comprendido bien el juego, él mandaba, era el macho alfa que dominaba la situación. Lo obedecí, ensalivé bien su pinga y me puse de cuclillas sobre él, me senté mirándolo a los ojos. Por un instante cerré los ojos, pero escuché “no los cierres, mírame”. Lo complací, me senté sobre su pinga hasta sentir que estaba toda dentro y comencé a moverme de arriba abajo, le gustaba, sonreía.

    – ¡Ya lo veo, te gusta la pinga! – me dijo cogiendo mi mentón – Ahora quiero que me la mames de nuevo.

    Le obedecí, como me había lavado bien, todo estaba muy limpio. Claro que el sabor de su pinga ya no era el mismo, pero seguía gustando.

    – ¡Veo lo que te gusta mamar y que te den por culo! ¡Uf! ¿Sabes que te voy a singar duro?

    – ¿Te gustó mi culo?

    No me respondió, se inclinó para dejar el tabaco en la mesilla de noche y me hizo acostarme boca abajo y abrir las piernas. Sentí su lengua en mi culo, empezó a comérselo, me daba mordidas, lametazos, escupía.

    – ¡Síngame, papo, síngame! – le dije entre gemidos.

    – ¿Quieres que te la meta?

    – ¡Sí!

    Así empezó ese juego de que me preguntaba una y otra vez, yo suplicando ya, rogando que lo hiciera. Jugó un rato así hasta que de un empujón me clavó su pinga haciéndome gemir y removerme bajo su peso. Sentí que me llenaba y mi culo se estiraba alrededor de su pinga. Empezó a singarme, se movía como si fuera una máquina, no paraba, de vez en cuando me daba alguna nalgada y arremetía de nuevo.

    – ¿Te gusta así?- me preguntó singándome rápido, después aminoró – ¿o así, suave?

    – ¡Me gusta que me singuen!

    – ¿Singuen? Lo has dicho en plural…

    – ¡Bueno, bueno…no lo tomes a mal! – traté de arreglar yo el asunto.

    – Ni te preocupes, que eso no me molesta, al contrario, ya hablaremos de que te singuen otros, porque veo que este culo tiene aguante y al dueño del culo, le encanta la pinga…

    Singamos a lo loco, como dos que tienen la última oportunidad y quieren disfrutar de todo. De costado, yo encima, el encima, enfrente al espejo, de pie, de rodillas, probamos todas las poses que se nos ocurrió hasta que comenzó a singarme duro diciendo que se venía, que me daría la leche y así lo hizo mirándome a los ojos, no los cerró y eso me gustó. Caímos en la cama abrazados, agotados y se demoró un rato en sacar su pinga. Yo lo besé y me encorvé para mamarle la pinga un poco.

    – ¿Satisfecho? Te la he dejado limpiecita.

    – ¡Así me gusta, mi amor! De verdad que eres tremendo, se ve que te gusta.

    – ¿Y a ti no te gusta singar? – le pregunté yo.

    – Pero tú eres de los buenos, de los pocos que hay que no pone remilgos.

    – ¡Todavía la tienes dura! – le dije mientras se la acariciaba.

    – Sí, la tengo dura y quiero metértela de nuevo, pero no sé si…

    No lo dejé terminar, me giré de costado para que metiera su pinga en mi culo recién singado. Lo hizo sin prisas, suspirando y besándome los hombros y la nuca. Esta segunda vez fue más pasional, más lento. Él me hizo una paja y cuando me vine, él se vino al rato. Después nos dimos una ducha, fuimos a la cocina, él preparó algo entre besos y caricias. Después volvimos a la cama.

    – ¿A ti te gusta que te singuen varios a la vez? – me soltó de sopetón – Bueno, William me ha contado de las travesuras contigo.

    – ¿Por qué me haces esta pregunta?

    – Yo podría invitarte a un 5×1, ¿si tú quieres?

    – ¿Qué es eso? Aunque me parece adivinar, ¿supongo que el uno sea yo?

    – Sí, cinco activos y un pasivo… ¿qué te parece?

    – No sé, no sé…- dudé yo. – Eso depende mucho de la gente…

    – Bueno, mira, somos un grupo de activos, cinco. Es un grupo muy cerrado, nos llevamos muy bien, vivimos cerca, nos conocemos desde hace mucho tiempo. Hay dos que están casados y con hijos, son los más complicados a la hora de reunirnos, pero cómo máximo nos reunimos dos veces al mes.

    – ¡Vaya, qué bien!- le comenté.

    – Pues sí, la pasamos bien siempre. A ver, no cojas miedo, hasta ahora nadie se ha quejado. – me dijo mientras me besaba en la nuca.

    – Bueno, con respecto a ti, queja no habrá, no me cabe duda.

    – Teníamos a dos pasivos, pero uno de ellos se ha enamorado y ahora tiene una relación cerrada, se nos jodió la fiesta porque el otro solo quiere una vez…, pone muchos peros siempre. Estamos buscando a alguien que le guste singar… – guardó silencio, después agregó besándome. – Creo que ese eres tú.

    – Bueno, papo, podemos probar…, ya sabes lo que me gusta de verdad.

    – Nos reunimos aquí en casa o en casa de Jesús, que somos los que vivimos solos… ¿te imaginas cinco machos en pelotas pa´ti solo? Hay veces que nos reunimos a ver la pelota, tomarnos unas cervecitas y claro, con un culo tragón como el tuyo…, completamos el día.

    – ¡Bien, tú lo organizas y yo vengo! – le dije.

    Como había notado su erección mientras me contaba, cogí su pinga con mi mano y me la puse en el ojete. Él comprendió bien lo que quería, la escupió y la metió despacio mientras me abrazaba y besaba con fuerza.

    ¡Cojones, papito, eso me pone loco! Me daba pena decirte que me dejaras singarte de nuevo.

    Pues ya la tienes dentro…- le animé yo.

    Así pasamos lo que quedaba de noche, fue muy pasional, muy cariñoso.