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  • La fiesta de fin de año en casa de mi jefe (parte 1)

    La fiesta de fin de año en casa de mi jefe (parte 1)

    Para fin de año, mi jefe nos invitó a pasar la fiesta en su casa de fin de semana, donde conocimos a su hija Lorena y a Diego, su novio de 25 años, pelo castaño claro corto y ojos marrón claro, de expresión simpática, algo más de 1,75 de altura, cuerpo trabajado de gimnasio que resaltaba en su remera azul bien ceñida a sus bíceps y tórax, bermudas celestes ajustadas a su firme trasero y a sus muslos torneados y lampiños, piel tostada por el sol, rostro aniñado y barbilla con un ligero hoyuelo. Lorena es una hermosa morena de cuerpo espectacular, tetas, cintura y culo de fantasía, labios generosos y bien dibujados, pestañas de vértigo y mirada insinuante.

    Enseguida pegamos química con Diego porque compartíamos ideas políticas y futbolísticas, éramos hinchas del mismo club. Mi mujer me mordisqueó la oreja susurrándome:

    -¡Es un bombonazo!, así que buscamos ubicarnos cerca suyo en la mesa para la cena, quedando uno de cada lado de él.

    Su novia se mantuvo cerca de sus padres y abuelos, en el otro extremo. Dimos cuenta de la cena y aunque Diego no solía tomar alcohol, lo incitamos a disfrutar de un par de copas de vino blanco frutado bien helado, brindando varias veces con sendos besos en las mejillas, aunque mi mujer incursionaba más cerca de sus labios de lo aconsejable en una reunión familiar, además de tocarle los brazos y las piernas reiteradamente.

    Todo subía de tono, nosotros ya estábamos cachondos y él no paraba de mandarle besos en el aire a su novia a través de la mesa. Le dije al oído que Lorena estaba muy fuerte, con su top blanco que resaltaba sus pezones erectos a través de la tela, impropio de una fiesta familiar.

    -¡Está muy puta!, me susurró Diego, ya algo achispado y nos hizo reír a carcajadas.

    -Decí que es tu novia, si no, le tiraba los perros.

    -¿Delante de tu mujer? Luli no tiene drama, somos una pareja abierta.

    -¿Poliamor tal vez?

    -Poliamor a full, pero contándonos todo.

    -¿Todo se cuentan?

    -Sí, ya me dijo que está muy caliente con vos, por ejemplo.

    Diego casi se atraganta con el trago de vino que estaba tomando.

    ¡Tranquilo!, le dije. Brindemos por eso y le guiñé el ojo a mi mujer que aprovechó para besarlo por enésima vez y dejarle la mano sobre su muslo, demasiado cerca del bulto que ya se notaba duro.

    La charla había subido mucho de tono cuando le confié al oído que a mí también me excitaba mucho él, además de su novia.

    -¡No te creo!

    -¿Cómo no? Tenés un lomo bárbaro y sos muy lindo, cualquiera estaría caliente con vos.

    Lanzó una carcajada nerviosa y llegó la hora del brindis de año nuevo, en el cual nos besamos y abrazamos todos, aunque nos mostramos más efusivos con él y con su novia. Diego le dio un tremendo morreo a Lorena que lo miró sorprendida, y nosotros lo abrazamos y besamos con ganas.

    Hacía calor, los abuelos quisieron retirarse luego de comer el pan dulce y los padres de Lorena fueron a llevarlos a la casa y avisaron que no volverían porque estaban cansados ya del trajín, así que quedamos los cuatro solos, tomando más espumante dulce en sendas reposeras al aire libre, cerca de la pileta.

    -Tengo calor, dijo Diego, y se sacó la remera, mostrando su torso lampiño de Adonis bien trabajado, con unos pectorales y abdominales de ensueño.

    -¡Guau!, exclamó Luli, mi mujer, qué bueno que estás. Te felicito Lorena, está para comérselo.

    -¿Viste? Hacé una pasarela, Diego, para nosotras, por favor, le pidió Lorena, que a vos te gusta mostrarte.

    -¿Y para mí?, dije yo.

    -Para Flavio también, que te come con los ojos, me parece, dijo ya algo lanzada.

    Alcé mi copa, le tiré un beso al aire y ella lo pescó relamiéndose. Diego se descalzó y comenzó a caminar cimbreante alrededor de la pileta, terminando con un baile sensual delante de ellas, mostrando su paquete a punto de reventar la bermuda celeste.

    -¡A mí también me dio calor!, dijo mi mujer y se quitó la camisola mostrando sus tetas firmes apenas cubiertas por un corpiño translúcido que dejaba ver sus pezones erectos.

    -Yo estoy bien caliente, dije y me saqué la camisa y mi bermuda, quedando sólo con mi boxer blanco.

    -¡Así no vale!, dijo Luli. Que Diego se saque la bermuda también.

    -Dale Diego, dijo Lorena, y el bombón no dudó en sacarse la bermuda quedando sólo cubierto con un slip blanco bien ajustado que resaltaba su bulto y sus nalgas firmes y redondas.

    Me acerqué a él y lo tomé de la cintura para acariciarlo y acompañarlo en su baile ante ellas. Él también me tomó de la cintura y acompañó mis torpes movimientos, con mucha sensualidad. Aproveché para acariciarle los glúteos con una mano sobre el finísimo slip y él se dejó llevar, así que con la otra le empecé a acariciar los abdominales y pectorales mientras me relamía, provocándole escalofríos. Aullaron y aplaudieron las chicas, acentué mis caricias y Diego sus meneos bien junto a mí, hasta que Luli gritó:

    -¡Que se besen, que se besen!, a lo que se unió Lorena, que se había sorprendido al principio.

    Lo atraje aún más para pegarlo a mi cuerpo, de frente, Diego siguió meneando apoyando su bulto al mío y me tomó de la cintura, mientras yo le sobaba descaradamente sus glúteos para apretarlo contra mí, nos miramos a los ojos y me atreví a besar sus labios.

    -¡Es un piquito! ¡Más, más, más!, pidieron las chicas.

    Sin dejar de mirarlo a los ojos, abrí mis labios y empecé a hurgar con mi lengua entre los suyos hasta que pude abrirlos y metérsela todo lo que pude para besarnos apasionadamente abrazados mientras las chicas aullaban de placer. Nos dimos un morreo de varios minutos sin dejar de tocarnos el culo y franelear nuestros bultos mutuamente hasta que paramos para respirar, bastante agitados y excitados.

    -¡Guau! Eso estuvo genial. ¡Otro! ¡Otro!

    Lo tomé de la cara y mirándolo a los ojos, le dije que me ponía muy caliente y que me lo quería comer todo.

    -¿Todo? ¡Todo!, y bajé la vista a su bulto, mientras le sujetaba bien las nalgas para apretarlo más a mi cuerpo.

    -¿Y ellas?

    Me volví hacia las chicas, sin soltarlo, y les dije que así no valía, si ellas no se besaban también. Sin dudarlo, Luli se levantó de su reposera y le estampó un largo beso de lengua a una Lorena ya cachonda por toda la escena, mientras nosotros volvimos a lo nuestro, besándonos furiosamente por varios minutos. Las chicas se acercaron para participar del franeleo y los besos, tocándonos el culo a los dos y chuponeándonos alternativamente.

    En cierto momento, llevados por la pasión, quedamos cruzados, Diego frente a Luli y yo frente a Lorena. Atraído por sus labios carnosos de un rojo encendido le di un tremendo chupón a Lorena, devorándome su boca, mientras ella me sobaba los glúteos por debajo de mi bóxer apretándose a mi bulto y meneándose como una anguila.

    Luli no se quedó atrás y le comió la boca a Diego, al tiempo que él le desabrochaba el corpiño liberando sus tetas y luego la alzaba para que se pusiera a horcajadas de su cintura, a lo que se prestó gustosa, cruzando sus piernas por detrás de su espalda y montándose en su durísimo bulto. Estuvimos así los cuatro morreándonos escandalosamente, hasta que nos detuvimos para recuperar aliento mirándonos a los ojos.

    De a poco levanté el top de Lorena para dejar al aire sus firmes pechos y me comí sus pezones erectos, arrancándole largos gemidos de placer, mientras Luli cabalgaba excitadísima sobre el duro bulto de Diego.

    -¡No doy más! Estoy muy caliente, dijo mi mujer, te quiero coger.

    -¡Yo también!, gritó Diego.

    -Vamos a refrescarnos en la pileta, quiero que dure, dijo Lorena, al tiempo que yo le comía los pechos desaforadamente y le iba bajando el pantaloncito que aún ceñía su precioso trasero redondo y empinado, dejándola en una tanga hilo dental que apenas cubría su vagina empapada.

  • Sumiso por primera vez

    Sumiso por primera vez

    Les voy a contar mi primera experiencia real como fetichista y también como sumiso.

    Yo descubrí que me atraían los pies femeninos cuando era mucho mas joven, siempre viví con mi mamá y mi abuela, yo siempre solía oler a escondidas los zapatos de ellas cuando se los quitaban, también a veces no me aguantaba las ganas y si una de ellas se dormía yo aprovechaba para oler sus pies, bueno creo que ellas nunca se dieron cuenta de lo que yo hacía.

    Bueno pero mi primer experiencia de a deveras con unos pies femeninos fue cuando yo tenia 18 años y fue precisamente con una amiga de mi mamá, ella era una profesora de universidad de unos 40 años y en esos tiempos yo andaba mal en notas de mi ultimo año de secundaria, entonces mi mamá decidió pagarle un extra a su amiga para que me diera clases privadas, así que yo empecé a ir todas las tardes a la casa de la amiga de mi mamá para que me ayudara con las tareas, entonces fue ahí cuando empezó todo.

    Bueno hubo un día que al terminar de ayudarme a hacer las tareas del cole, ella dijo que había tenido un día muy duro, estaba muy cansada y le dolían mucho los pies, entonces yo sin pensarlo le dije que si ella me lo permitía, yo podía darle un buen masaje en sus pies, para sorpresa mía ella aceptó, yo de inmediato me puse de rodillas frente a ella, quite sus zapatos y empecé a darle delicados masajes en sus pies que tenían un aroma que a mi me encantaba, no aguante la tentación y pase mi mano por mi nariz para oler, ella me vio y preguntó ¿Que huelen mal? Si es que huelen muy mal deja nomas, no te molestes y ponte de pie, yo le dije no!! no se preocupe y continúe con el masaje, que al parecer ella estaba disfrutando mucho, estuve dándole masajes casi más de media hora, hasta que ella me dijo que ya me ponga de pie, pero yo le dije que por mi podía quedarme ahí dándole masajes todo el día, a lo cual ella muy sonriente puso su pie en mi cara tomando mi nariz entre los dedos de su pie haciendo mover mi cabeza de un lado a otro y me dijo, hay tan lindo!! pues si no te molesta quiero que esto se repita y que lo hagas a diario, (Yo en ese momento quede completamente idiotizado e inmóvil solo oliendo su pie) ella creo que noto como me puse porque se empezó a reír y burlar de mi, yo no pude evitar sonrojarme, entonces ella acarició mis mejillas con sus delicadas manos y me dijo jamás me imagine que me iba a divertir y desestresarme tanto contigo jajaja. Pensé que eras un malcriado como son todos los de tu edad pero me sorprendes. Mañana te espero puntual aquí, ve a casa y salúdame a tu mami.

    Al siguiente día pase contando las horas para volver a verla en la tarde, estaba muy emocionado y ansioso de volver a sentir esos pies en mis manos. Finalmente llego el momento y le fui llevando una rosa que corte por ahí mientras iba de camino a su casa, al llegar lo primero que hice fue saludarla y darle la rosa.

  • El marido de mi jefa

    El marido de mi jefa

    Soy una chica que trabaja en un chalet de las rosas y como todas las mañana llego y lo primero que hago es revisar que todo lo que voy a necesitar este en su lugar.

    Mis jefes trabajan desde casa así que me resulta un poco incómodo estar trabajando con ellos allí, pero no todos los días son así, hay días en los que la señora le toca viajar y solo se queda el señor en casa, cuando esto pasa ambos somos libres de hacer y deshacer.

    En esta semana la señora se ha ido por una semana a Cádiz, así que no tendré mucho que hacer, es viernes y me toca estar el fin de semana dentro, pero eso no importa ya que voy a mi bola, bueno pues lo primero que hago es pasar a la habitación de los señores a hacer el cambio de sábanas, pero es muy pronto, entro en la habitación y escucho la ducha encendida, es Francisco que se está bañando y la puerta está abierta, me mata la curiosidad por verlo, pero temo a que me vea y me regañe, me asomo un poco y puedo ver por el espejo su cuerpo desnudo. Es un hombre alto, tiene 52 años y yo 30, me encantan los hombres maduros con su cabello canoso, bueno como decía lo veo y madre mía, que polla tiene, me encantaría sentirla entre mis piernas, pero solo lo observo por un poco de tiempo y siento que me estoy humedeciendo, mejor me voy hacer la cama me digo, y así fue.

    Terminando de acomodar las almohadas Francisco sale del baño solo en toalla y me dice:

    -hombre que sorpresa que estés aquí, no te importa que me vista contigo aquí verdad?

    OMG??? Digo…

    -claro que no, sino le veré…

    -a mi no me importa que me veas ya lo has hecho cuando me estaba bañando.

    Qué vergüenza, sentí que me cayó un balde de agua fría, no sabía que decir, pero reaccioné y le dije:

    -disculpe mejor me marcho que tengo mucho que hacer.

    Me coge de la mano y me dice:

    -en serio te vas? No te gustaría tocar y probar lo que viste, total estamos solos en casa, es un buen momento para relajarnos.

    Me quita el primer y segundo botón de mi camisa, dejando ver mi sujetador color carne y mi pecho entresalido…

    -tienes unas tetas muy lindas, grandes como a mi me gustan, me dejas probarlas?

    En serio yo estoy súper excitada, deseo follar con él y le digo:

    -pruébelo a lo mejor le gustan más…

    Terminó de quitarme la comisa y el sujetador dejando mis pechos al aire, puso sus manos y comenzó a mamarlos, eso me pone a mil…

    -me encantan, están duros y grandes.

    Me besa mis labios mientras quita la toalla que le cubre de cintura hacia abajo, cuando lo hizo no pude evitar bajar la mirada, y estaba allí esa polla grande y de buen grosor, cogió mi mano y la puso en ella, comencé a acariciarla de arriba hacia abajo, me dijo que si quería ponerla en mi boca y le dije que si, me puse de rodillas y la introduje entre mis labios, haciéndole una mamada que solo lo escuchaba gemir de placer.

    Me pongo en pie y me quita mis pantalones y mi tanga, me lleva a la cama donde duerme con su mujer y sobre la orilla de la misma abre mis piernas y me penetra de una… Que polla tiene digo en mi mente y le pido que no pare, que siga, pone mis pechos en su boca mientras me folla, me sube más a la cama y comienza a follarme de una manera increíble, que morbo me da, que excitada me siento al saber que follo en su cama, su polla roza mi clítoris y no quiero que pare, me pone en cuatro y me penetra duro y rico, me dice:

    -te gusta?

    A lo que obviamente le digo:

    -papi si usted me encanta, no pare, fólleme, esto está delicioso.

    -mmm mamacita -escucho decir susurrándome en mi oído.

    Me pone de pie contra la pared y me penetra por detrás, colocó mis piernas muy cerradas y solo siento el tamaño de su pene rozando mi vagina, estoy por tener un orgasmo nivel celestial y yo sé que él también, lo puedo sentir porque su pene se está hinchado más y más, un gemido unos fuertes empujones hacen que nos corramos juntos mmm pufff…

    Que rico follar así me dice, seguidamente me invita a ducharme con el…

    Si quieres la segunda parte déjamelo en los comentarios….

  • Primera vez en vacaciones / Filipino

    Primera vez en vacaciones / Filipino

    Primera vez en vacaciones.

    Y llego el día salimos de vacaciones rumbo al caribe volamos de San Diego a Miami para tomar un barco y divertirnos en grande. Nos pusimos de acuerdo y este viaje iba a ser mi primera vez como lady o sea vestida totalmente de mujer, moría de nervios ya habíamos practicado con pelucas y maquillaje, caminar con tacones etc. porque de mi cintura para abajo soy toda un dama.

    Nos arreglamos en el camarote mi esposa me maquillo y peino como toda una profesional de verdad me vi al espejo y pensé waw no estoy nada mal, mi esposa antes de salir del cuarto me dijo eres muy atractiva puta, toda una mujer.

    Salimos directo a una bar y llegamos a la barra pedimos tintos y a la segunda copa se acercó a la mesa un hombre mayor un poco pasado de peso pero muy amable y simpático tomaba whisky en las rocas nos preguntó que de dónde éramos y Lily le comento San Diego y ella es mi esposo!! Waw el hombre no me quitaba la mirada de encima, Lily tomo su brazo y por debajo de la mesa puso su mano en mi entrepierna acaricio mi caramelo por un momento y quedo sorprendido igual que yo. La platica siguió el estaba recién divorciado.

    Decidimos ir a la disco del barco no tardo en sacarme a bailar cuando tocaban música tranquila, bailamos pegaditas y sentía como su pene chocaba con el mío me beso y me puso muy cachonda pues usaba una loción super varonil olía riquísimo, Lily bailaba con algún extraño mientras yo me derretía con este hombre maduro. Regresamos a la mesa, me dijo voy al baño y me extendió la mano, pensé que puta soy!! pero me valió y me fui con el directo al restroom volteé a ver a Lily y estaba muy acurrucada con el desconocido que bailaba.

    Entramos al baño cerramos la puerta con seguro se sentó en un sanitario me levanto mi vestido y bajo mi panty. Comenzó a mamar mi verga con mucha fuerza le dije me lastimas!! no le importo yo sentía dolor pero también mucho placer, cambiamos posiciones y al sentarme y ver su verga quede sorprendida del tamaño de sus huevos eran enormes mmm que ricos claro que me los metí a la boca su pene era normal pero muy rosa.

    En un instante me tenía viendo al espejo de perrito en el lavabo y el atrás de mi metiéndome su miembro, yo lo veía directo a sus ojos en el espejo y el también a mi, fue un rapidin pues termino en menos de 2 minutos, al momento de penetrarme hizo mi panty para un lado y así poder meterme la verga y bueno a la hora que termino me dejo manchada mi ropa interior ash que mal tendría que volver al camarote a cambiarme. Me quite mi pantys los lavé en el baño y los guarde en mi bolsa.

    Salí y para mi sorpresa mi hombre no estaba en la mesa Lily seguía bailando y yo no disfrute mi experiencia pues fue muy rápida con un eyaculador precoz me sentía incomoda y pegajosa fui al baño ahora de mujeres y sentía que faltaba algo. Claro no terminé y me sentía cachonda necesitaba sacar mi leche.

    Varias damas estaban en el baño me metía a un sanitario cerré la puerta y por una rendija veía a las laydis todas guapas entonces comencé a masturbarme viéndole las nalgas y tuve un orgasmo diferente pero necesario, por más puta que sea me siguen gustando las mujeres y mucho por algo me convertí en una de ella. Dios que puta soy!!

    **************

    Filipino.

    Nuestro segundo día a bordo fue de cruda total, Lily se levantó y se fue al SPA y al GYM así ella cura el malestar yo en cambio necesito dormir, me levante me metí a bañar me hice mi enema, me rasure mis piernas y me puse bella para cuando llegara mi reina usamos pantys iguales cada día y saque un par de negros con encaje de victoria’s secrets hermosos, me puse mi ligero y después mis medias fui al baño y vi mi peluca que había usado la noche anterior me la puse, comencé a maquillarme saque un vestido negro y tacones del mismo color un poco de perfume y lista para salir a pasear por el barco.

    Salgo y veo venir a Lily en el corredor se para y se pone las manos en la cintura y me sonríe, espere a que llegara al cuarto entramos, me dice que rica estas mamita te ves hermosa me da un beso y comienza a acariciar mi pepino me excito su olor a desodorante y a sudor me dijo quiero que me cojas mi amor y bueno tome un poco de lubricante del buro la puse de perrito con vista al mar le baje sus pants yo ya traía mi pene efecto al 100 le hice sus pantys a un lado y con la ayuda del lubricante se la metí de una sola embestida, hay cabrona queditioo gimió para después disfrutar de una cogida con vista al mar yo vestida de mujer completamente la comencé a bombear fuerte con la verga bien parada y nos vimos al espejo las dos, mi pelo (peluca) iba y venía, mis aretes hacías un ruido genial para la ocasión no pude aguantar más y me vine!

    Por regla las dos tenemos que terminar, saque mi instrumento la volteé y me arrodillé para chupar su clítoris lleno de mi esperma al cabo de unos minutos comenzó a ponerse dura y terminó en mi boca gimiendo y convulsionándose de placer.

    La ayude a levantarse y nos dimos un beso increíble con semen y líquidos vaginales mmmm riquísimo y para mi sorpresa se arrodilla me sube el vestido y comienza a mamarme mi polla que ya estaba cansada pues no había pasado ni 10 minutos de sacar toda mi leche y mi niña quería más según yo, me la chupo por un par de minutos se levantó nos dimos otro beso largo con sabor a verga (me encanta) me dice en la noche terminamos amor.

    Tenía ganas de meterse mi verga a su boca aunque fuera un ratito, decidimos salir a la alberca lo cual fue una decisión difícil pies la gente notaría mi bulto y no podría nadar por mi peluca. Decidimos que me iría en shorts como hombre y pasaríamos la tarde asoleándonos y tomando cócteles.

    No me sentí a gusto como hombre!!

  • Mi cuerpo se incendia

    Mi cuerpo se incendia

    Ahora mismo estoy desnuda bajo la sábana. La necesidad de tener sexo me mantiene en vela y me aleja de mi descanso. 

    Un amigo me invitó a una tarde llena de sorpresas que ni yo imaginé, me vestí como de costumbre en un lindo leotardo transparente y unos jeans unas botas sensacionales que me encantan plataforma ancha y sin panti ni bra.

    Fuimos a un lugar lejano fuera de la gente y la baulla eso me excito y creo que llegue mojada al destino.

    Era una cabaña un tanto vacía no había muebles y en lo que el pretextaba que tenía que ver por qué no había luz e iba de aquí para allá yo encontré una cobija que tendí en el piso. Y comencé a quitarme el suéter y el pantalón para quedarme en mi leotardo rojo transparente y mis botas. Me excitaba tanto que me viera así. En cuanto me vio se volvió loco yo le baile.

    Y le dije “tócame tus manos me calientan”

    “Y me excitan”

    Parecía como que dentro de mi algo se incendiaria, el me tomo en su brazos llenos de fuerza varonil y comenzó a besarme me quito la parte de arriba de mi leotardo y me besaba frenéticamente hasta llegar a mis pechos deseosos de su labios de su saliva de sentirse succionados una y otra vez me lamia me chupaba y yo mojadísima yo estaba loca y sin voluntad.

    Le dije “que quieres de mí”.

    Me dijo “tu culito”.

    Yo le contesté “convénceme”.

    Y arremetió contra mi cuerpo lo besaba una otra vez y me metía sus dedos por mi puchita y mi anito.

    Ay que rico sentí casi me vengo.

    Sus manos tan grandes me llenan de locura.

    Continuará.

  • Melissa

    Melissa

    Mi nombre es Melisa, tengo 28 años, tengo bonitas piernas y cola, lo más atractivo en mí son mis tetas que son grandes sin llegar a ser exuberantes, estoy casada hace 3 años con Mario, él es muy trabajador, por eso muchas veces su empresa lo envía a sitios remotos a dictar cátedras a los trabajadores y puede durar hasta dos meses seguidos fuera de casa (es ingeniero de petróleo por lo que trabaja prácticamente en pozos que están fuera de las ciudades).

    El hecho es que justo faltando unos días para mi cumpleaños lo llevaron a uno de esos sitios, yo aproveche y visite a mi hermana que vive en la capital del país (Bogotá, Colombia), para celebrar con ella y mis sobrinitos de 2 y 6 años, Carla era mayor que yo por 5 años y estaba casada con Arturo, un tipo enorme, media casi 2 metros, y era bastante robusto, no gordo sino demasiado prominente.

    Llegue donde mi hermana faltando dos días para mi cumple, mi esposo llegaba exactamente en la fecha de mi cumpleaños, como llevábamos bastante tiempo sin hacer nada, decidí comprarme un vestido supercortico, pegado al cuerpo que resaltará mis tetas, obviamente sin bra para que las sintiera mejor y un pequeño hilito.

    Llegó el día de mi cumple, mi hermana me despertó con un regalo y mis sobrinitos, me cantaron y me dieron pastel, yo estaba esperando la llamada de mi esposo, al medio día salí a almorzar con mi hermana y el esposo, y como su familia vivía en la ciudad y su hermano menor se estaba quedando en la casa por cuestiones de su universidad, fuimos con ellos, estaban sus dos hermanos: Julián, el mayor un tipo enorme, que se la pasaba en el gimnasio, igual de alto pero aún más grande físicamente, y Mateo, el menor, igual de alto pero flaco, don Arturo, el papá, de quien habían heredado su enorme altura y doña Clara, una señora muy amable

    Después de almorzar, fuimos de nuevo a la casa, mi esposo nada que me llamaba, dormí un rato y desperté a las 6 pm sin noticias de mi esposo, decidí llamarlo.

    Y: Hola amor, paso algo? A qué hora sale tu vuelo?

    E: Lo siento mi vida, se presentó algo urgente, no puedo viajar hasta la otra semana

    Y: Que? Me vas a dejar sola en mi cumpleaños? Si no te llamo ni siquiera me saludarías

    E: Es tu cumple? Lo siento amor, he estado tan perdido que no lo recordaba

    Inmediatamente le colgué, llore de rabia e indignación, mi hermana me escucho y fue a consolarme.

    H: Tranquila Meli, acá esta la familia de Arturo, hagamos algo con ellos, que tal si traigo una torta, abrimos un vinito y nos sentamos a escuchar música?

    Y: Está bien

    Igualmente me puse mi vestido y lencería, quería al menos estrenar en mi día, el vestido era demasiado inapropiado para estar con tanta gente, tenía mis senos a punto de salirse y cuando me sentaba mostraba toda la vagina que solo estaba cubierta por un pequeñísimo hilo, así que mantenía sentada intentando taparme, sentía las miradas de todos ellos intentando comerme con ellas, sobre todo de Mateo, el hermano menor, que quería estar siempre encima mío hablándome y mirándome descaradamente las tetas. A eso de las 10 pm, Julián dijo que tenía que irse y los papás se fueron con el, antes de irse me felicito con un abrazo donde sentí sus manos muy cerca de mi cola, igual el papá al despedirse hizo lo mismo pero accidentalmente me toco un seno, yo no reaccione porque, bueno, el vestido era muy provocador y además me hizo sentir deseada, ya llevaba varios tragos encima.

    Luego fue mi hermana y su esposo que dijeron que se retiraban, Arturo, el esposo de mi hermana era un tipo muy serio así que solo me deseo feliz cumpleaños y subió con mi hermana a su habitación.

    Y: Bueno, creo que aquí termino todo, yo estoy un poco mareada de tanto vino jijiji

    M: No, pero si todavía no termina tu día, o al menos hasta que terminemos esta botella, que dices?

    Y: Esta bien, pero solo esa

    M: Oye y tu esposo que te dio de regalo?

    Y: Nada, ni siquiera recordaba que hoy era mi cumpleaños

    M: No lo puedo creer, a una mujer como tú, le celebraría todos los días

    No sé si fue el rencor que sentía, más el alcohol y las miradas lascivas de 4 hombres al mismo tiempo, pero conteste:

    Y: Como seria esa celebración?

    M: Bueno, pues primero, te quitaría ese vestido, luego correría ese pequeño hilito para acceder a tu deliciosa vagina y la devoraría sin parar.

    Mientras estaba diciendo eso, hábilmente bajo mi escote dejando mis enormes tetas por fuera, luego metió su mano y corrió mi hilo mientras con sus dedos acariciaba mi clítoris lo que hizo que inmediatamente me mojara.

    Y: No, p.p.para por f.f.favor, no podemos hacer esto

    M: Tranquila, viene la mejor parte: quisiera darte un gran regalo

    Saco su mano de mi vagina y se puso de pie, yo estaba descolocada, con mis tetas al aire y ahora el diminuto vestido lo tenía solo cubriéndome el estómago, mientras el se acariciaba el enorme paquete que se le veía.

    M: Pero tu eres la cumpleañera, así que por que no lo destapas tu?

    Yo estaba inmóvil, su pene a la altura de mi cara, la conciencia me decía que dejara todo ahí y fuera inmediatamente a mi cuarto, pero mi cuerpo fallo, tantos días sin tener sexo me pasaron factura, baje su cierre y retire su pantalón, luego baje su bóxer y lo que vi me dejó con la boca abierta: una enorme verga, gruesa como mi puño, salio disparada hacia mi cara, era aún más grande que mi cara, me golpeo con ella y una sensación de corriente recorrió todo mi cuerpo, sentía como cada vez más me empapaba en mi vagina.

    Y: No, por favor. Pero estas palabras las pronuncie con la enorme verga en mis labios, abrí mi boca lo más que pude para poder tragarla toda, puse mis manos en su verga, en la base y no podía rodearla, empecé a chupar como desesperada, luego me levanto en vilo del asiento.

    M: Vamos a tu cuarto.

    Lo agarre de la verga y lo lleve a mi habitación, me tiro en la cama, corrió nuevamente el pequeño hilo que cubría mi vagina y empezó empezó devorarla, metía su lengua en los más profundo, lamia mi clitoris de una forma deliciosa dándole pequeños mordiscos que hacían que estallará de placer, conteniendo mis gemidos en la almohada, luego se paro y apunto su enorme polla a mi cosita, se veía como un gigante a punto de penetrarme, entro lentamente y cada cm de verga que entraba dentro mío me llevaba al paraíso, hasta que su cuerpo toco el mío, no podía creer que ese monstruo hubiera cabido en mi vagina, empezó a meterla y sacarla suavemente, ahogaba mis gritos de placer pero no podía contener mi vagina que soltaba chorros como fuente, luego sus embestidas fueron más rápidas, me puso en 4 sobre la cama y me lo enterró de un solo empujón, eso hizo que nuevamente me viniera como loca, llevaba muchos orgasmos en tan poco tiempo, más de que los que podía contar con mi esposo, siento que su verga se ensancha dentro de mi y lanza potentes chorros de su semen que inundan mis entrañas, caí rendida en la cama, no se si me dormí o me desmaye del placer. El se quedó a mi lado, su enorme verga reposando sobre mi pierna y también se durmió.

    A la mañana siguiente me despertaron unos golpes en la puerta, le avise a Mateo que se escondiera, el entró al baño de la habitación, yo abrí un poco la puerta, era mi hermana.

    H: Hola hermanita, pudiste dormir bien?

    Y: Si claro, porque dices eso?

    H: Por nada, solo que vi que te sentías mal por no tener a tu esposo en esta fecha especial para ti

    Y: Si, pero no te preocupes, ya paso todo

    H: Quieres que hablemos

    Yo estaba detrás de la puerta tapandome porque estaba desnuda, por mis piernas corría el abundante semen que me había depositado Mateo, cuando siento que algo duro y grueso busca entrada en mi vagina, entrando con facilidad por la lubricación, la sorpresa y el gozo se fusionaron, ahogue mi grito con la mano e hice como si bostezara.

    H: Tienes mucho sueño, Meli?

    Y: S.s.si, ah, toda… via tengo mucho, ah, sueño

    Mientras Mateo me seguía metiendo su poderosa polla, trataba de ocultar mis gemidos y movimientos con la puerta.

    H: Los niños te prepararon el desayuno, les digo que te lo suban?

    Y: Nooo, aaah, yaaa bajo, m.m.me baño y ahh bajo

    Mi hermana se fue y cerré la puerta, me subí encima de Mateo y su enorme verga, me fue penetrando hasta que entramos a la ducha, abrí el grifo mientras el me seguía cogiendo de pie con el agua corriendo por nuestros cuerpos, me lamia las tetas de una manera deliciosa, sus embestidas hacían que me corriera cada minuto, hasta que enorme mástil descargo de nuevo su leche dentro de mi.

    Nos duchamos, nos vestimos y le dije:

    Y: Esto no se puede repetir, fue un desliz, sabes que soy casada, y si mi hermana se entera me mata, como hacemos para que nadie te vea salir de mi cuarto?

    M: Tranquila, puedo salir por la ventana como si nada, en cuanto a que nadie se entere, por supuesto, de mi boca no saldrá nada.

    Luego se acerco a mi, me agarro de las nalgas y me llevó hacia el, su verga estaba erecta y rozaba mi dilatada vagina cubierta con mi ropa pero la sentía dura y poderosa, su mano se poso en mi teta apretandola deliciosamente.

    M: En cuanto a que no se repita, sabes que no va a ser así, vas a querer más de esta verga, puedo decirte con seguridad que ahora que sabes lo que es una buena verga, vas a buscarla, no la miseria de tu esposo.

    Y me dio un beso en la boca que correspondi salvajemente.

    Salió por la ventana, yo fui al comedor donde estaban los niños con el desayuno servido, a los minutos sonó el timbre de la puerta y era Mateo, como si acabará de llegar.

    M: Buen día a todos, desayuno, me cambio y salgo corriendo, voy tarde a la U.

    Continuará.

  • Masajes con final feliz (parte 1)

    Masajes con final feliz (parte 1)

    Conocí a Camila de casualidad y, no lo voy a negar, por ingenua. Venía de una semana muy cargada en el trabajo. Inicio de clases, últimos exámenes libres. Muy atrás quedó la fantasía de la profe lujuriosa para dar lugar a la profe histérica y sin tiempo para nada. Ese viernes necesitaba relajarme. Llamé a Flavia, mi masajista de siempre, pero todavía estaba de vacaciones. Me pasó los contactos de algunos colegas, pero ninguno me convenció. Decidí buscar en internet. Puse en el buscador “masajistas por Palermo”. La primera opción era Camila. Doy gracias a los dioses por eso.

    De entrada, me pareció raro que trabajase durante toda la noche, pero mis ganas de sentirme más liviana pudieron más. Acordamos una cita para las 23 en mi departamento. Llegó puntual. Su apariencia no era la de una masajista común. Parecía lista para ir a una fiesta. Tenía un vestido ajustado negro, con un escote que dejaba muy poco para la imaginación. No me parece correcto juzgar a las personas por su manera de vestir, así que no me preocupé. Nos saludamos con un beso y un abrazo, como si nos conociéramos de toda la vida. Su pelo enrulado, sus brazos y piernas cubiertos de tatuajes y su inmensa sonrisa, contrastaban abismalmente con mi presencia de esa noche. Le ofrecí algo de tomar, pidió agua y lo agradeció. Lo bebió de un saque de pie, en la cocina, mientras mis ojos la analizaban como si tuviese rayos X. lo notó y sonrió por ello. Me pregunta que si estaba nerviosa. Fingí demencia y le dije que no. “¿Vamos a la cama?”, me preguntó con una sonrisa que decía demasiadas cosas.

    En la habitación, me pidió que me quitara la ropa. “¿Toda?”, le pregunté. Me dijo que podía dejarme la parte de abajo, cosa que hice. Me acosté boca abajo en el centro de la cama. La perdí de vista, pero sentía como iba y venía por la habitación, hasta que el tacto de sus manos en mis pies me hizo estremecer. “Tranquila, recién empezamos”, comentó. Me masajeó los pies untándolos en un aceite que, a medida que lo manipulaba, se sentía mas caliente. De a poco iba subiendo por mis piernas, deteniendo en cada zona. Desde el principio, mi cuerpo entró en un estado total de relajación que muy pocas veces había sentido antes. Al llegar a mis muslos, volvió a esparcir el aceite. “¿Cómo te sentís?”, me preguntó. “Como en una nube”, respondí tontamente. Me devolvió una sonrisa que, a pesar de no haber sonado, la sentí clavarse en mi nuca.

    Sentí sus manos rosar varias veces mis nalgas, pero no se detuvo y subió hasta mi espalda baja. El calor ejercido por el movimiento de sus manos, aceitadas, con mi piel, me estaba haciendo sentir demasiado calor en todo el cuerpo. Sentí como mi respiración relajada del comienzo, comenzaba a alterarse. Ella lo notó y bajó la intensidad del roce de sus manos. Me pidió que esté tranquila, acariciándome el pelo. Error. Nada me calienta más que me acaricien el pelo. Estaba casi desnuda, indefensa, a merced de las manos de una desconocida que me hacía sentir demasiadas cosas. Se me hizo imposible no viajar en el tiempo hasta la noche en la que compartí esa cama con mi hermana y con mi cuñado. ¿Me estaba excitando? Confirmé esa duda al sentir como se montaba sobre mis piernas y me frotaba la espalda cada vez con mas intensidad. Iba de mis nalgas a mi cuello. Subía y bajaba. Hacia círculos con sus manos y con sus codos. La sensación de relajación se mezclaba de manera escandalosa con la excitación. Una bomba nuclear estalló adentro mío cuando sentí el roce de sus pechos desnudos moverse sabiamente por mi espalda. Una nueva y aún más potente explosión ocurrió cuando me susurró en el oído: “Martina, sos hermosa”, para inmediatamente correrme el pelo y besarme el cuello.

    Comencé a arquearme débilmente, sintiendo todo el peso de su cuerpo sobre mí y su aliento muy cerca de mi oído. “¿Querés que pare?”, preguntó también en un susurro. “No, no”, fue lo único que atiné a decir. Siguió besándome suavemente. En un acto reflejo, comencé a mover la cabeza buscando su boca. No tuve que esforzarme tanto, ya que ella buscó la mía y me besó con un beso caliente y apasionado. Un instante después, dejó de montarme y me pidió que me dé la vuelta. Obedecí. Recién ahí noté la firmeza de mis pechos y la dureza de mis pezones. “Es increíble, cada minuto que pasa te pones más hermosa”, me dijo mientras volvía a montarse en mi cuerpo. Yo simplemente sonreí. Volcó aceite en mis tetas, luego en las suyas, y se agachó. Nos besamos mientras frotaba sus tetas con las mías. Estaban igual o más duras que las mías, por lo que temí que el roce, más el aceite, generara combustión y nos prendiéramos fuego. Sonreí y le conté este pensamiento, lo que la hizo largar una carcajada hermosa. En ese momento también sentí que ella se ponía más hermosa a cada instante. Su pelo era un revoltijo violentamente maravilloso de ver. Sus tetas, más grandes que las mías, parecían extraídas del catálogo de las maravillas del mundo. Sus ojos, negros y grandes, desprendían una luminosidad que solo imagino que puede existir en el infierno.

    Se sentó sobre mi vientre y comenzó a embadurnarme y masajearme las tetas. Yo la tomaba de los muslos, acariciando y apreciando esa firmeza. Tomó una de mis manos y la llevó hacia una de sus tetas. La palpé con timidez, pero sentía la imperiosa necesidad de apretarla con fuerza, de estrujarla, de llevarla a mi boca. Y así lo hice, atrayéndola con fuerza por la cintura. La inmensa suavidad, sumada al delicioso sabor a frutilla del aceite, hacían de esa parte de su cuerpo, un manjar. Chupé una, luego la otra. Intenté comerme las dos a la vez, mientras perdía mis manos en su hermoso y desordenado pelo.

    Ayudada por el aceite, se deslizó sobre mi cuerpo, hacia abajo. “Supongo que ya se te fue toda la timidez, ¿verdad?”, preguntó señalándome la tanga. Asentí sonriente, notando por primera vez que ella había estado desnuda todo el tiempo. Me la quitó con suavidad y maestría, como solo una mujer podría hacerlo. Hice el amagué de sentarme, pero puso una mano entre mis pechos y me dijo que no era el momento. Me abrió las piernas con delicadeza y puso un beso cálido y húmedo entre mis piernas. Se sentía como los besos que nos habíamos dado anteriormente, pero, esta vez, su boca y su lengua jugaban con mi clítoris. Chupaba increíblemente bien. Con una mano hundía su cabeza entre mis piernas y con la otra me masajeaba las tetas. Pocos minutos después, acabé por primera vez. Totalmente extasiada, la vi salir de ahí abajo, con la boca abierta llena de mis jugos. La tomé del pelo y la atraje hacia mí. Nos besamos, pasando todos mis jugos de su boca a la mía. Tragué yo, tragó ella, es lo que menos importa.

    Estuvimos un rato besándonos y recorriendo nuestros cuerpos con las manos, sin ningún sentido. Me agarró una de mis manos y la llevó a su conchita. Sabía perfectamente qué hacer. Comencé a masturbarla, mientras ella me lo hacía a mí, sin dejar de besarnos. Un clic adentro de mi cabeza me llevó a pegar un salto y ubicar mi conchita frente a su cara, dejando la mía muy cerca de la suya. Hicimos un 69 hermoso, en el cual pude hacerla acabar por primera vez. El sabor de sus jugos era agridulce, totalmente delicioso. Me tomo por los brazos y me hizo sentar sobre su cara. Me chupó la concha y el culo de manera magistral. Otro clic en mi cerebro extasiado me hizo estirar la mano hacia el cajón de la mesa de luz. Ahí estaba mi gran amigo, “consu”. Lo chupé como si de eso dependiera mi vida, para luego meterlo con delicadeza en su concha. Al sentirlo, se arqueó casi de forma violenta y por poco me tira de la cama. Nos reímos mucho de eso. Luego me recosté sobre ella como instantes antes y volví a chuparle la concha, mientras la penetraba con mi consolador. Su respiración agitada mutó a gemidos de placer que me enloquecieron, por lo que volví a acabar en su cara. Nuestros gemidos parecían solo uno, rápido y sonoro.

    Me tomó por la cintura, haciendo que abandone esa deliciosa posición. Se sentó sobre la cama y me pidió que me sentara frente a ella, lo más cerca posible. Nuestras conchas quedaron a escasos centímetros, casi rosándose. Entre ellas, puso mi consolador. Comenzó a moverse suavemente, con “consu” uniendo nuestras conchas. Imité su movimiento, aumentando el ritmo a medida que ella lo aumentaba. A pesar de que era la primera vez que, hacia eso, fue tan natura que sentía como si lo hubiese hecho siempre. Ella me decía que siga así, que no pare. Por momentos me tomaba de la cintura y nos besábamos, sin separar nuestras conchas ni dejar de movernos. Con esa pija dura uniendo nuestras conchas, volvimos a acabar, esta vez, en el mismo instante. Nos fundimos en un beso y en un abrazo que se sentía como si estuviésemos envueltas en llamas. Totalmente empapadas en sudor y en nuestros propios jugos, sin dejar de abrazarnos, caímos rendidas en la cama. Apoyé mi cabeza en su pecho, mientras su respiración agitada me hacía sentir muy feliz.

    Salí del trancé cuando sonó su celular, el cual estaba sobre la mesa de luz. Lo tomó, leyó algo, respondió. “Tengo que juntarme con una amiga. Está cerca. ¿Le puedo decir que venga?”. Me pregunto. Me sentía totalmente agotada, sin fuerzas, pero con ganas de más. Ante mi silencio, volvió a hablar. “Es buena onda. Además, tiene un regalo para vos. Estoy segura que te va a encantar. ¿Le digo que venga?”. Como un autómata le dije: “Sí, pero rápido”.

    Quince minutos después, llegó Abigail. Una rubia alta, con las tetas más hermosas que vi en mi vida. ¿El regalo? Lo traía entre las piernas: la pija más deliciosa que me comí hasta el día de hoy. Pero esa historia se merece un relato propio. Así que… hasta la próxima.

  • De esposa devota a devota de la lujuria

    De esposa devota a devota de la lujuria

    Camila y yo somos de esas parejas que en cuanto se conocieron a temprana edad se enamoraron perdidamente,  el uno del otro y así ha sido hasta hoy, por más de 20 años de relación. Me sentía afortunado porque todas las mañanas nos despertábamos mirándonos con amor.

    Con el tiempo el sexo si bien estuvo presente, dejó de ser lo primero en nuestra relación. Eso no me gustó y convencí a mi esposa de visitar a un experto en terapias de pareja. Aceptó de inmediato. Con el pasar de los meses, la terapia comenzó a rendir frutos.

    Camila: si prometes no mal interpretar ni molestarte conmigo si te cuento algo que me tiene perturbada desde hace una semana…

    Yo: sabes que no hay rollos entre nosotros… puedes hablarme con libertad…

    Camila: no sé cómo empezar…

    Yo: pues por el principio…

    Camila: el martes pasado, en la cita con el ginecólogo… y te prometo que…

    Yo: no necesitas prometerme nada, amor… te conozco desde que tenías 14 y yo 13… o sea, hace 21 años… habla con toda confianza…

    Camila: te amo, Renato… -le lancé un beso- no recuerdo me haya pasado antes, pero ese día cuando el doctor Gálvez me tocó como siempre, me excité como nunca… qué me está pasando, Rena?

    Yo: lo que nos dijo el terapeuta de acupuntura te pasaría en forma gradual, pero al cabo lo notarías… el problema está en que tu cuerpo se está desinhibiendo más rápido que tu mente… será que te gustó y por ello sentiste vergüenza???

    Camila: mmmmm… ahora que lo dices… creo que es exactamente eso lo que me pasó… -hacía poco acabábamos de hacer el amor, pero la charla y su desnudo y expuesto cuerpo volvió a revivir mi verga.- mmmm… veo que alguien quiere más fiesta… -tomando con sus manos el erecto miembro- en qué pensabas, cochinón… -y se la metió casi entera en su ansiosa boca, iniciando una deliciosa mamada.-

    Yo: -mirándola a los ojos. Ella no paraba de comerse mi verga.- me excitó mucho saber que te calentaste cuando otro hombre te tocó…

    Camila: mmmmm… -dijo sin sacarse de la boca mi verga ni dejar de sostenerme la mirada.-

    Yo: -chupando sensualmente mi verga. El culito parado se reflejaba en el espejo, el coño latiendo.- Cami… me calienta mucho el imaginar que tienes otra verga penetrando tu húmedo coño mientras continuas mamándome la verga… ¿te gusta la idea?

    Camila: -sacándose la verga el tiempo justo para hablar, volviéndosela a meter, aumentando la velocidad y la intensidad de cada succión.- cuando estoy muy caliente como ahora… sí… creo que aceptaría otra verga… pero tendría que ser la de un desconocido… no tendría cara para mirar a los ojos al tipo después de eso… mmmm…

    Camila es una bella y curvilínea mujer con la pinta típica de una modelo. Alta (1.74 m), delgada pero de voluptuosas formas, largas y contoneadas piernas. Estrechos los hombros, prominentes y proporcionados senos, breve la cintura, femeninamente anchas las caderas y un cincelado culo, conformado por dos redondas y firmes nalgas.

    Piel suave, tersa y blanca como la leche. Cabello negro, liso y largo hasta medio culo, enmarcaba un atractivo rostro. Frente amplia, dibujadas cejas, almendrados ojos marrón, fina y recta nariz y sensuales y gruesos labrios en una generosa boca. En pocas palabras, una diosa.

    Tomé nota mental de cada una de sus palabras antes de dejarme llevar por la fulminante mamada que mi esposa, la única mujer con la que he estado, me estaba dando. Las ricas y poderosas succiones me llevaron rápidamente a eyacular. En el momento que quise sacar mi verga para acabar en sus pechos, pues no le gustaba mucho ni mamar, ni menos tragarse el semen, sujetó con ambas manos mis glúteos, empujando lo más profundo que aguantó, tragándose la mayor parte de mi líquido seminal, cayendo sobre sus senos lo que por las comisuras de sus labios, se le escapó.

    Esa misma tarde fui a la tienda y llegué con un dildo de importantes dimensiones que comenzamos a utilizar esa misma noche. Si bien nuestro matrimonio era feliz y manteníamos una activa, pero común vida sexual, durante el último año el sexo en nuestra cama prácticamente había desaparecido, sin dejar de ser tiernos y atentos el uno con el otro, pero desde aquella conversación y posterior polvo, volvimos a tener relaciones todos los días.

    Unos cuantos meses pasaron y una tarde fue Camila quien llegó con un vibrador. Durante la cena hablamos de nuestros días como siempre lo hacemos. Al terminar de lavar la vajilla y yo de secarla y guardarla, Cami, de la nada, espetó, -me tomaría un cortito… me acompañas?- contestándole con una sonrisa de oreja a oreja. Los vasos se encontraban vacíos cuando me mostró la nueva adquisición.

    Yo: por qué quieres cambiar al capitán… ya no te gusta???

    Camila: mira… te lo voy a contar… sé que una de tus fantasías es penetrarme por el culo y quiero cumplírtela… y el capitán es muy grande para eso… éste, además de ser más pequeño, vibra y se mueve en espiral, mira. –activándolo-.

    Yo: mirándola con ojos de amor- pensaba que después de la última vez, nunca más lo intentaríamos… te amo… supe de un truco que puede ayudarnos…

    Camila: -lamiendo el activo vibrador para luego dejarlo encima del clítoris sobre la ropa.- no puedo esperar más para que me muestres ese truco…

    Yo: no tenemos que hacerlo, amor… -alzándola con mis brazos- vamos por el Capitán al dormitorio… y anda pensando en un nombre para tu nuevo amigo…

    Camila: pensaba en petrolero.

    Yo: jajaja… me gusta… pero no quiero saber la razón del nombre…

    Camila: mejor así…

    A partir de esa noche y todas las siguientes follamos cada vez más lujuriosamente, en todas las poses posibles, tapándole todos sus orificios, muchas veces dos a la vez. Incluso en no pocas ocasiones, follamos dentro del carro estacionados en alguna parte a la vista y paciencia de todo aquel que pasara. En ninguna accedió a que la tocaran otras manos.

    Una mañana recibe una llamada con la noticia que una tía abuela muy querida había fallecido esa misma mañana y que los servicios se llevarían a cabo tres días después. Salimos de viaje al sur, a la casa de sus abuelos, ese mismo día.

    Cerca de las 5 pm, entrando al camino de ripio, nos sorprendió una fuerte tormenta, que nos obligó a refugiarnos en una pequeña pero bien surtida ferretería. En el mesón se encontraba el dueño, un tipo alto de mediana edad (55) (1.95 m) obeso y de calva, pequeña en relación al resto de él, y redonda cabeza; el marido de su hijastra (1.70 m, robusto y musculoso cuerpo y cortos y gruesos brazos y piernas y un cliente (61) (un tanto más bajo que el dueño, pero delgado, de manos y pies grandes y cano pelo.

    Por la radio nos enteramos que la crecida del río hacía peligroso el tránsito por el único puente en kilómetros a la redonda y según meteorología las precipitaciones continuarían por varias horas más. El posadero apagó la radio y al notar la inquisitiva mirada de mi esposa sobre él, señaló.

    Hernán: es por si la luz se corta… debemos estar informados… oye Julio –dirigiéndose al cliente- llama a tu esposa por si te atrasas o te matará…

    Julio: chistosito… acá todos saben que el único macabeo con título eres tú… solo dejaste el trono porque la santa de tu esposa nos dejó el año pasado, que en paz descanse –dijo mientras se persignaba-

    Hernán: sabes qué, viejito!!! Tienes razón…

    Todos: jajaja…

    Camila: lamento lo de su esposa don Nano…

    Hernán: gracias, pequeña… Nuno!!! –Dirigiéndose a su yerno- baja solo las rejas… aprovechemos la luz natural… -mirándonos a todos- les puedo ofrecer café, té, chicha de manzana y Borbón. Para comer tengo carne asada de cabrito de ayer y arroz… ok… olvida lo que dije, Nuno… cierra todo… y ustedes… síganme…

    Camila caminó el trayecto charlando en la vanguardia de la fila junto a Hernán. Detrás de ellos íbamos en la misma con Nuno. Cerraba la procesión Julio con el celular en la mano, moviéndolo, buscando señal. –es inútil, le dije y continué.-

    Subimos una escalera que nos condujo a un amplia sala de estar. A la derecha un comedor con 12 sillas a su alrededor. Hernán sentó a Camila en la cabecera con su supervisión, sentándose él a su derecha solo para continuar con la charla.

    Hernán: -una vez estuvimos todos a la mesa.- Emiii! –casi de inmediato apareció una mujer ni bonita ni fea, baja (1.49 m) delgada, escasa cintura, chato el culo, cortas las piernas, pero con un par de gruesos y sensuales labios en una generosa boca y un par de senos de antología. Fácil copa C, perfectamente formados y naturales. Llevaba el negro, liso y largo cabello tomado en una cola de caballo.

    En la calle el agua caía a cántaros del cielo haciendo imposible ver más allá de dos metros de distancia. Hacía frío, pero en el interior la temperatura fácilmente rondaba los 25 grados. Rápidamente todos quedamos en manga corta y descalzos a sugerencia del anfitrión.

    La que pensé era la criada iba sin zapatos y ataviada solo con un delantal de cocina de esos que se pasan por sobre la cabeza y se ajustan con una cuerda atada detrás de la espalda. La pechera era blanca y corta, pues solo llegaba hasta poco más arriba de medio muslo. Carecía de ropa interior, por lo que la mitad de sus sorprendentes senos quedaban expuestos.

    Emi era una menuda mujer con todo pequeño menos sus sorprendentes senos coronados por breves aureolas y dos definidos y marrones pezones. Los toscos rasgos de su rostro eran suavizados por una sensual y generosa boca.

    Emi: diga señor…

    Hernán: Calienta y sirve comida para los que ves… trae de todo en fuentes para que cada quien elija lo que quiere comer…

    Emi: al tiro, señor…

    Al dar la vuela notamos con mi esposa que Emi no llevaba ni siquiera calzón. Los minutos pasaros y la conversación continuó a pesar que Camila intervino cada vez con menos frecuencia hasta que en un momento dado, cayó.

    Hernán: -luego de notar que hacía unos minutos su invitada presentaba un hostil silencio- que es lo que le incomoda, señora Camila?

    Camila: quién es esa mujer? Por qué la humillan de ese modo?

    Hernán: le responderé en el mismo orden en el que preguntó… Emi, diminutivo de Emilia, es mi hijastra… y nadie humilla a nadie… Ella hace lo que quiere y como su marido acá presente le consciente en todos sus caprichos, si le place andar como la vieron, lo hará… a mí no me molesta, al contrario… refresca mi cansada vista…

    Julio: y la mía…

    Todos: jajaja…

    En medio de las carcajadas, Emi comenzó a servir la mesa. En cada movimiento un pezón se asomaba travieso y erecto. En cuanto se ubicó entre Hernán y su yerno, ambos la manosearon con abierto descaro.

    Hernán: sonriéndonos con picardía- es igual a su difunta madre en todo sentido… Físicamente y en el gusto por la verga… Al principio –señalaba mientras con la mano sacó un seno completo y lo besó- Les decía que… en fin… les baste saber que a Nuno o a mí nos gusta compartirla con otros… Acá Julio es uno de los afortunados…

    Julio: y vaya que sí…

    Terminó de servir entre chupadas y manoseos y comenzamos a comer. Durante casi 20 minutos solo se escuchó el sonido de dientes triturando, gargantas engullendo y cubiertos chocando con templada y alba loza. Dos salud fueron los únicos instantes de bullicio sobre la mesa.

    Hernán: -Emi recogía lo último sobre la mesa. Dirigiéndose a los comensales, preguntó,- postre???

    Camila: cualquier helado…

    Emi: hay de chocolate y bocado…

    Camila: chocolate

    Yo: lo mismo

    Julio: bocado…

    Nuno: ya sabes cuál y cómo…

    Hernán: igual pascual… –al retirarse Emi, se dirigió a mi esposa- espero no le molesten nuestras costumbres…

    Al volver, Emi traía consigo dos baldes de lata de un galón cada uno, con helado hasta poco más de la mitad. Dentro del chocolate venían dos cucharas, pero ni envases ni barquillos… Entonces, tras dejar en el suelo al lado de Hernán los dos baldes, se subió a la mesa y sobre ella, de rodillas, erguida la espalda, perdida la mirada, se desnudó y estiró mirando al techo.

    De inmediato, el padrastro y el esposo dividieron el cuerpo en dos mitades a lo largo y cada uno en su lado, la cubrió con una gruesa capa de helado. En cuanto terminaron, Hernán espetó, -el postre está servido- y comenzó a lamer el hombro derecho de Emi.

    Yo: -mirando a Camila que no podía dejar de mirar a tres hombres pasar sus lenguas por el cuerpo de aquella caliente mujer.- parece que le gusta…

    Camila: mmm…

    Yo: por qué no te sirves?

    Camila: puedo?

    Yo: quieres?

    Camila: no lo sé…

    Yo: preferirías estar en su lugar… ser tú el plato?

    Camila: mmmm… supongo que sí…

    Yo: debes estar segura…

    Camila: sí… quiero estar en su lugar…

    Yo: -al oído de ella- entonces sácate la ropa. Obedeció. Su voluntad ya se encontraba supeditada a la búsqueda del placer. Una vez desnuda, le dije a Hernán.- te cambio el plato…

    Hernán: santa virgen qué mujer… estírate acá preciosa… Nuno, más helado…

    Un minuto más tarde, los mismos comensales, se afanaban en sacar de la piel de mi esposa una delgada capa de helado. Hernán de pronto, la giró hasta quedar entre sus piernas y comenzó a lamer y chupar su coño, ano y clítoris con maestría. Al mismo tiempo Julio y Nuno se afanaban cada uno con un seno. Camila aullaba de placer. Se retorcía en convulsiones espontáneas, totalmente poseída por la lujuria.

    El orgasmo no tardó en llegar. Al notarlo, los tres se retiraron dándole espacio a mi mujer, la que extrañada los miró, exclamando –eso no más-, recibiendo como respuesta tres erectas y ansiosas vergas que atendió una por una.

    Emi y yo mientras tanto, observábamos con evidente placer la escena. Cada uno tocándose sentado uno al lado del otro. En el momento en que Hernán se encargaba del coño de Camila, con Emi nos miramos por un par de segundos y sin dudarlo más nos fundimos en un apasionado beso. Los besos continuaron hasta que con mis dedos anular y corazón derechos, penetré de una sola estocada hasta el tope su empapada vagina. Abrió un poco más sus piernas y comencé un furibundo y veloz sube y baja.

    Poco más de medio minuto más tarde Emi en medio de un prolongado grito, eyaculaba abundantemente, mojando todo a su alrededor, incluidos los demás, los que por cierto, ni se inmutaron de lo afanados que estaban con mi esposa. Sin misericordia continué casi de inmediato con la misma dosis. Esta vez no me detuve, permitiendo que la esposa de Nuno, eyaculara, como posesa, 5 veces más seguidas.

    Se sentó sobre mi verga estando sentado en mi silla, a un metro de mi esposa. Primero de espalda y luego de frente, le follé el coño con rudeza contenida y chupe y mordí sus descomunales y firmes senos. Los gemidos de Emi se confundían con los de Camila.

    Al mismos tiempo que le reventaba el coño a Emi, los tres extraños estaban decididos a no desaprovechar su oportunidad. Después de dos primeros rápidos, pero efectivos polvos, llegó el turno de Julio. La follada de éste duró casi 15 minutos. Sin embargo, a diferencia de los anteriores, en medio, y tras dejarla en cuatro patas y seguir follándola, Hernán le ofreció su verga, la que con avidez, mi esposa aceptó.

    Mientras Emi rebotaba con saña sobre mi verga. Camila era follada de igual modo por Julio en el coño y Hernán por la boca. Nuno, en tanto, se afanaba con sus senos y el excitado y duro clítoris. En cuanto acabó sobre sus redondas nalgas, con Hernán se intercambiaron de posición de modo que el primero continuó con la follada al tiempo que el segundo limpiaba su verga en la boca de mi esposita.

    Por otros 20 minutos más se follaron a Camila entre Hernán y Nuno. Un par de minutos antes, con Emi en medio de una cadena de orgasmos, eyaculaba dentro de ella. Luego, los comensales quedaron fuera de combate tras un arduo polvo. Me levanté y acaricié la frente de Camila, despejándola de mechones pegados por el sudor.

    Camila: te amo, Rena… eres el mejor… -bajando aún más la voz- pero quedé con ganas…

    Yo: bandida… eso lo podemos solucionar… quieres que lo haga al tiro o…

    Camila: al tiro… quiero que ellos me vean…

    Ipso facto introduje mis dedos en su dilatado coño. El erecto clítoris le palpitaba cuando iniciaba un veloz y aparentemente brusco sube y baja. Apoyando su peso en pies y codos, arqueó la espalda instantes antes de comenzar a eyacular con abundantes fluidos. Segundos después, apoyada en su codo derecho comenzó a chupar y succionar con énfasis mi verga, reaccionando la misma prontamente, mientras le frotaba su clítoris a veces lento a veces rápidamente.

    El orgasmo fue la señal para dar vuelta a Camila y al borde de la mesa, mirándola a la cara y enfrente de 3 hombres y una mujer desconocidos, penetrarle el coño, iniciando una feroz follada. Tras unos minutos así, de súbito la di vuelta y con los pies apoyados en el suelo y el peso del cuerpo sobre la mesa, taladré lenta e insistentemente su culo. Una vez la tuvo toda dentro, la follé por casi 10 minutos hasta acabar, llenándole los intestinos con mi semen.

    Media hora más tarde con ducha de por medio, sentados a la mesa, cada uno con un trago en la mano, escuchábamos en la radio que el temporal no amainaría sino hasta el siguiente medio día por lo que las autoridades recomendaban a las personas a que si estaban seguras no se movieran de donde estaban.

    Apagamos la radio y Nuno se levantó de la mesa, señalando sin detenerse, -voy y vuelvo- desapareciendo detrás de la puerta de entrada, cerrándola tras de sí. Seguimos charlando y bebiendo por casi 15 minutos cuando Nuno, empapado, volvió.

    Puso sobre la mesa una bolsa transparentes con varias tabletas en su interior. Hernán tomó la bolsa y luego de abrirla le pasó a Julio dos pastillas azules y él mismo ingirió una para pasarle el resto a Nuno, quien se echó una a la boca y sin agua se la tragó. Cuando me ofrecieron a mí, tomé una y tras partirla, me tiré la mitad, guardando el resto. Ni Emi ni Camila se dieron por enteradas de lo que acababa de pasar.

    Al poco mi verga reaccionó en una dolorosa erección. Puse la mano de Camila sobre ella y con ojos de súplica, le dije, -te harías cargo… me duele…- y de inmediato la llevó a su boca para iniciar una frenética mamada. Al levantar la vista Emy hacía lo propio con la verga de Julio. Hernán y Nuno, observaban sentados, meneándose la verga con decisión.

    Yo: voy a ayudar a Julio… te mando a los anfitriones…

    Por detrás, en medio de ellos, al oído les señalé que mi esposa necesitaba atención. Ambos fueron en su auxilio sin más arengas de por medio. Dejé a Camila, gozando como loca al ser follada, a todo vapor, por el coño y la boca, por dos desconocidas vergas. Entonces me fui en pos de mi presa.

    Yo: -agachándome para quedar a la altura del oído de Emi.- vi la lujuria en tus ojos cuando le follaba el culo a mi mujer… sé que quieres lo mismo… si es así… pídemelo…

    Emi: -sacándose la ya dura verga de Julio de la boca- sí…

    Yo: quiero que digas, fuerte y claro, que quieres que te reviente las nalgas a vergasos…

    Emi: reviéntame las nalgas a vergasos, por favor…

    Yo: entonces, pequeña fiera, frota tu clítoris y sigue devorándote el miembro de Julio… por favor…

    Con mi mano empujé su espalda baja de modo de dejar su culito respingado y expuesto. Casi con ternura, penetré con mi verga su mojado coño y con mi dedo índice su oscuro y depilado culo. A un cansino ritmo, taladraba su coño y ano al mismo tiempo, logrando al poco introducirle y alcanzar un respetable mete y saca por sus dos agujeros que mantuvimos por un par de minutos. Luego, comencé con dos dedos y tras lograr lo mismo, intempestivamente extraje todo para de una iniciar una suave, pero constante invasión del ano con mi ávida verga.

    El orgasmo la sacudía al mismo tiempo que llegaba al final del túnel e iniciaba una tiernamente brusca follada que de manera progresiva aumentó la velocidad e intensidad en cada embestida. Al mirar para el lado, Camila experimentaba en la misma pose que Emi las mismas sensaciones que ella.

    Luego de un rato, el culo de Emi recibía mi verga con facilidad y gozo. De pronto detuve el polvo para dejar a Julio sentado con el coño de Emi cabalgando sobre su verga y los senos a la altura de su boca. En seguida, con mi mano en su espalda, cargó todo su peso sobre el torso del viejo, respingando el culo en el proceso para de una penetrar por su dilatado culo. Una vez estuvimos acomodados los tres, iniciamos una tremenda follada a dos pistones que sacó roncos aullidos de la garganta de la pequeña Emi.

    Poco después, la menuda y caliente Emi entraba en una serie de orgasmos que la mantuvieron por largos minutos y hasta que acabamos con Julio casi al unísono, en un intenso y lascivo estado de placer. En los instantes finales su cabeza se movía como si fuera la de una muñeca de trapo. De su boca podía escucharse un continuo ahhhh… el que una vez recuperado el aliento, volvía a emitir.

    Tras acabar dentro de Emi, nuestras vergas siguieron como si nada por lo que sin dudarlo, continuamos tal cual por un buen rato. Con Julio nos follamos por horas a la menuda Emi, manteniéndole tapados siempre dos orificios a la vez. Misma dosis recibió Camila

    En un momento dado, comenzamos a rotar entre los cuatro por las dos hembras de modo que pude follarme todos los agujeros de las dos más de una vez acabando una vez más en Emi y otra en Camila.

    Dos horas después del amanecer y sin pegar una pestaña en toda la noche, nos despedimos de todos para continuar con el viaje. Ni el desastre natural que presenciábamos le borraba la sonrisa y mirada ensoñadora que exhibía mi hermosa esposa. Luego de media hora de un cómodo y silencioso viaje, durante el cual, Camila chupó mi verga hasta extraerle todo, llegamos a nuestro destino.

    Camila: -justo antes de abrir la puerta del carro, de pronto y apropósito de nada, espetó, – sí… no veo nada de malo…

    Yo: de qué hablas, amor…

    Camila: que me gustaría irnos una noche antes para pasarla con ellos… tal vez la próxima que vez que los vea sea en 7 o 10 años más…

    Tal y como Camila lo pidió partimos con el crepúsculo del día señalado. Todo ese día estuvo el cielo encapotado, anunciando lluvia. Llegamos minutos después que el diluvio se volvía a desatar. Le ferretería estaba abierta y se veían más siluetas que la vez anterior. Camila sonrió antes de bajar.

    Si les gustó este relato, en otro les cuento qué pasó durante esa larga y lujuriosa noche y todo el siguiente día.

  • Sumiso por primera vez (segunda parte)

    Sumiso por primera vez (segunda parte)

    Al siguiente día pasé contando las horas para volver a verla en la tarde, yo estaba muy ansioso de volver a sentir esos pies en mis manos.

    Finalmente llego el momento y le fui llevando una rosa que corte por ahí mientras iba de camino a su casa, al llegar lo primero que hice fue saludarla y darle la rosa, pude darme cuenta que le gustó mucho mi detalle, bueno paso el tiempo mientras estudiábamos, yo ya no aguantaba más estaba muy ansioso por tocar y oler sus pies, en bien terminamos de estudiar sin que ella me lo pida, yo solo me puse de rodillas, trate de quitar sus zapatos, pero ella esquivo sus pies impidiéndome que pueda quitar sus zapatos, me miro un poco asombrada y me dijo que te pasa jovencito, no me parece normal tu actitud, creo que le diré a tu madre.

    Yo en ese momento sentí mucho miedo y le supliqué llorando que no le dijera nada a mi mamá, que nunca más lo volvería a hacer, que si ella quería yo podía hacer lo que ella quiera pero que no le diga nada a mi mamá.

    Ella se empezó a reír mucho de mi cuando termine de hablar y me dijo, tranquilo solo quería ver tu reacción, te ves muy gracioso llorando y suplicándome pero eres un buen chico, te has portado muy lindo conmigo, solo por eso este será nuestro secreto, pero tienes que aprender modales no puedes hacer lo que te plazca con mis pies entendido!! Me dijo con voz de mando, yo algo asustado le dije que no volvería a pasar, que me perdone, entonces ella entre risas me dijo, ¿Dices que harás lo que yo quiera? pues voy ver para que me puedes servir.

    Ya se que harás y espero que sepas hacerlo bien, quiero que me prepares un café, así como a mi me gusta, yo de inmediato le pregunte ¿como le gusta el café a usted? Ella me grito diciendo, no se!! Se creativo intenta hacerlo, lo mejor que puedas.

    Yo me quede por un momento con la mirada perdida en sus pies, ante los cual ella pego un chasquido de dedos y me dijo no te quedes ahí parado como estúpido apúrate!! te di una orden, yo de inmediato fui a preparar su café, regrese y se lo di, ella lo probo y me dijo no esta nada mal, ahora si quiero que me des un buen masaje en mis pies que me urge, pero ya!!! yo de inmediato me puse de rodillas, quite sus zapatos y comencé con el masaje, mientras ella tomaba su café muy relajada, a mi el olor de sus pies y su cara se satisfacción me tenían muy excitado, pase como media hora dándole masajes en sus pies, ella estaba tan relajada que me pareció que se quedo dormida, entonces yo no me pude resistir y fui acercando lentamente mi nariz hasta sus pies para olerlos, cuando de pronto ella me golpeó de frente en mi cara con su pie y me grito, otra vez tomándote atribuciones que no debes!!!

    Yo en ese momento no supe que hacer me quedé paralizado, a lo cual ella me tomo del cabello y me dijo tu aquí no puedes hacer nada sin que yo te lo ordene, quiero que te quede bien claro, yo respondí nuevamente pidiéndole que me perdone, y ella otra vez, se empezó a burlarse de mi a carcajadas mientras me dio un bofetón con su pie, yo estaba totalmente embobado, sin reacción por sus lindos y olorosos pies, entonces ella me volvió a tomar del cabello fuertemente y me dijo solo por esa cara de bobo que pones te voy a premiar, ya que tanto quieres oler mis pies, entonces con una mano me tenia agarrado con fuerza del cabello y con otra me hizo oler su zapato, mientras ella se burlaba de mi a carcajadas y me humillaba. Yo solo olía el aroma de su zapato totalmente paralizado de la emoción y la excitación que sentía.

    Ella me llevo hasta el suelo con fuerza, dejando mi rostro dentro de su zapato y empezó a presionar mi rostro contra su zapato con su pie, yo en ese momento estaba en el paraíso, ella no paraba de humillarme y burlarse de mi, pero me hacia sentir aun más excitado, hasta que me volvió a levantar e introdujo unos de sus pies en mi boca, mientras que con el otro presionaba mi nariz, hasta que en una de esas de un bofetón me tiro al suelo y empezó a presionar sus dos pies contra mi cara, impidiéndome respirar hasta dejarme inconsciente, racione nuevamente al sentir que ella me tiro agua helada en la cara, pero yo estaba atado de pies y manos totalmente inmovilizado.

    Continuará.

  • Mi primera conversación hot

    Mi primera conversación hot

    Hablamos de todo un poco y caímos en el asunto sexual. Entre juegos e indirectas me lograba excitar sin tocarme, a mi juego con las hormonas a mil me propuse a demostrárselo.

    Me acerqué a ti y te mostré lo más puro que he escrito comencé a decirte lo que me gustaría, Sin percatarme que escribo, esa frase retumba mis oídos y pensamientos y me provoca muchas cosas entre eso lo que llego a mi sueño.

    «Me acercaría y te besaría suavemente los labios. Pasaría mi lengua por tus labios cerrados, venciendo poco a poco tu intimidad y con mi lengua acariciaría la tuya, tus labios, tus dientes… poco a poco me acercaría a tu cuello y lo besaría y lamería con dedicación, bajaría hacia tu pecho y seguiría el composición de tu camisa, sin forzarla. Te pondría de pie, frente a mí, y mis dedos recorrerían la línea de tu pantalón en tu cadera. Un dedo se metería entre la tela y tu piel, sólo un dedo, para acariciar tu ropa interior. Mi boca daría pequeños mordiscos a tu pecho y mis manos se posarían en tus nalgas. Te daría vuelta y besaría tu espalda mientras lentamente saco tu camisa…

    Me levantaría y frotaría nuestras partes íntimas, tomándote fuerte de las caderas, para luego subir mis manos e ir acariciando todo tu cuerpo.

    Te sacaría el pantalón lentamente, me sacaría toda mi ropa. yo en ropa interior y tu desnuda. Pasaría mi mano en tu espalda, tu lengua en mi glande. Llevaría tus pecho a mi boca, sostendría mi cabeza contra tus tetas para chuparte suavemente, me muerdas… mi boca se dedicaría a chupar la punta de tu clítoris haciendo círculos y llevándola adentro de tu vagina , así mientras tu respiración se agiganta y me demuestras lo mucho que te caliento me pides más y que no pare…

    Te acostaría boca abajo y lamería lentamente tu espalda y la besaría delicadamente, hasta bajar a tus nalgas, que sin ropa detallaría lentamente toda tu delicadeza, recibirían las caricias de mi lengua, de mis dientes.

    Te daría vuelta y pondrías mi pene entre tus pechos para apretarlo y mientras comienzas masturbar entre ellos sigas chupándomelo, te sentaría sobre mí, me cabalgarías, me besaría y seguirías cabalgando hasta sentirme todo adentro de ti.

    Bajarías nuevamente hasta quedar entre mis piernas con tu lengua rozarías y haría círculos en mi cabeza… y volvería a llevártelo a tu boca para seguir chupándolo.

    Hasta terminar agotados uno lado del otro acostados en un abrazo y sentir toda la seguridad que me das.