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  • Aventura de un día

    Aventura de un día

    Fue un 20 de febrero cuando estaba en el centro comercial buscando una oficina para resolver un problema de pago de servicio público, me dijeron que volviera en una hora. Iba distraída con el teléfono cuando recibí un impacto fuerte que él mismo hombre que me tropezó tuvo que sostenerme para que no cayera al suelo.

    Inmediatamente ese hombre ya maduro, alto, canoso, se disculpó, y en ese momento me vio a los ojos, yo a los de él y fue como si de nuevo algo tropezara contra mí.

    Se disculpó y yo casi sin poder reaccionar le dije, – No hay problema, tranquilo.

    El siguió su paso acelerado, realmente tenía prisa.

    Yo seguí hacía un café con mesas y sillas en uno de los pasillos del centro comercial.

    Me senté y en breve se acercó un joven mesonero y me atendió. Pedí un café con leche grande. Lo estaba tomando con mucha calma, para disfrutarlo y para también tardar lo más posible hasta que me atendieran en la oficina a la que iba. Distraída con el teléfono tomaba de vez en cuando un sorbo del café, cuando de imprevisto alguien se sentó en mí mesa. Subí la mirada y allí estaba él, aquel hombre que me tropezó.

    – Me invitas? -Si claro respondí inmediatamente.

    Con una sonrisa extendió su mano y me dijo Miguel, un placer

    Yo sonreí y le dije Silari, igualmente

    Comenzamos a conversar, me encantó su acento español, recordé a mí primer jefe, mi primer trabajo (un jefe maravilloso y divertido que tuve la fortuna de tener) me dijo que estaba también resolviendo algo allí y que ya estaba desocupado. Así comenzamos a conocernos, a reírnos por cuanta tonterías decíamos y casi olvidaba que hacía allí. Solo quería seguir allí disfrutando de la presencia de este hombre, no obstante dije:

    -Por Dios! Es la hora!! Hice un gesto para llamar al mesonero y él inmediatamente me dijo:

    -Déjame brindarlo yo para compensar la casi caída que te provoqué.

    Pagó el café y se dispuso a acompañarme.

    Fui, resolví el problema y al salir, allí estaba esperándome.

    Puedo llevarte? Dónde vas? Voy a mí casa.

    -Ven, yo te llevo

    Me tomo de un brazo suavemente para indicarme el camino al estacionamiento.

    Llegamos al carro y mientras abría mi puerta aprovecho la cercanía y me beso, un beso corto como para probar mí reacción, pero yo le ofrecí mis labios y me beso fuerte y apasionado. Termino de abrir y me senté, cerró la puerta y dio la vuelta para entrar…

    Me dijo -quieres ir a un lugar donde estemos solos y yo aunque sentí que me subió la sangre a las mejillas, respondí que sí.

    Él colocó música y hablamos de trivialidades, reímos de algunas cosas hasta que llegamos a una casa, que ahora entiendo que era su casa. Actuando de la manera más natural conversábamos mientras sentía que mí corazón latía más fuerte.

    Abrió la puerta de la casa y una vez dentro me dió la bienvenida con otro beso largo, tomo mí cartera la colocó en una mesita y volvió a mis labios, recorrió con sus manos mí espalda hasta llegar a mis nalgas, luego subió e introdujo sus manos debajo de mi blusa, me ericé cuando sentí sus dedos recorrer mí espalda de abajo hasta arriba y luego sin más, empezó a desabrochar cada botón, viendo los botones con mucha atención, yo lo observaba, me inquietaba su calma, ya mis pezones estaban erizados, los descubrió y apartó a un lado la copa del brasier, solo para observar, luego me volteo y lo desabrochó, me dio vuelta y sentí su lengua suave rodeando mí pezón para luego comerla toda, inmediatamente fue a la otra, yo me quite las sandalias y quedé muy bajita delante de él.

    Empecé a desabrochar sus botones con un poco más de agilidad que él, bese su pecho, lo tocaba y disfruté de sentir su piel, subí mis ojos y me dió un beso divino, con mis manos recorrí su espalda y luego puse mi mano por encima de su jean y toque su dureza, vi su cara de placer. Desabroché el botón, baje el cierre y baje un poco el pantalón para tocar ahora por encima de su bóxer, termine de bajar el pantalón. Él me ayudó yo me recosté de una pared y con el frente a mí, me deje resbalar por la pared hacia abajo hasta quedar a la altura de su pene, me arrodillé y pude ver su pene, erecto, grueso… Divinoo!

    Lo metí todo en mí boca, lo escuché decir «rico nena, no pares» le di una sesión de mamada larga, cuando mis rodillas ya no aguantaron más me levanté… Vi en sus ojos el agradecimiento por tanto placer y en respuesta me llevo hasta su sofá y me recostó de allí, bajo mi leggins y mí panty… bajo a mí vagina e introdujo su lengua y la recorrió de abajo hacia arriba. Yo casi decía incoherencias, atine a decir “Umm, me gusta, no pares!!

    Luego se levantó me tomó de la mano y fuimos a su habitación mientras dejábamos atrás, regada toda nuestra ropa.

    Me invitó a bañarnos, pues hacía un calor insoportable. Entramos a la ducha y con el agua cayendo sobre nosotros nos besábamos comiéndonos, me apretó contra la pared y allí me penetró una y otra vez, yo en puntillas sentía que en oportunidades despegaba del suelo. Cuánto deseo, yo gemía a todo dar!!

    Hicimos una pausa, nos enjabonamos uno al otro. El recorrió con el jabón mis senos, mis nalgas y mis piernas. Yo su espalda ancha, sus piernas gruesas, sus nalgas, metí el jabón en sus testículos y su pene, no perdía su erección.

    Abrió la regadera y nos terminamos de bañar. Nos secamos uno al otro y fuimos a la cama. Le pedí un poco de crema para la piel, yo me acosté boca abajo y él puso crema en mí espalda, regó la crema hasta mis nalgas e inmediatamente me levanté y le pedí que se acostara para poner crema en su espalda. Así desnuda montada sobre el cómo si fuese un caballo, regué la crema por toda su espalda mientras masajeaba cada centímetros de piel y cuando se volteó, lo tenía tan erecto que solo me provocó montarme sobre él y cabalgar….

    Sentía que los orgasmos venían una y otra vez… Diooos!!! Mí vagina cada cierto rato se contraía y él solo decía… – Eres divina, eres divina…al mismo instante me dio la vuelta y me dejó boca arriba para montarse sobre mí, penetrarme de la forma más tradicional, colocó mis manos en alto, las presionó y sentí todo su peso sobre mí, su fuerza en mis manos que no me dejaban mover… Su lengua recorriendo mí cuello, subiendo hasta mí oído… Ya no podía más…!!! Un éxtasis como nunca antes sentí… Me movía buscando de acoplar nuestras caderas…y en un momento sentí su esperma dentro de mí. El cayó como desmayado sobre mí y entonces lo abracé … tomé su cabeza entre mis brazos, bese su cabello, mientras el respiraba ya bajando poco a poco su ritmo al respirar. En un momento se bajó de encima de mí y se tiró sobre la cama. Yo corrí a montarme en su pecho y a disfrutar del indescriptible sentimiento de amor a primera vista, que alborotó las hormonas de mi organismo.

    Nos quedamos en silencio, yo allí, recostada en el pecho de ese hombre desconocido que de manera absurda e increíble, me generaba tanta confianza. A los minutos escuché que ya dormía.

  • Contraté para que mi mujer conociera el máximo placer

    Contraté para que mi mujer conociera el máximo placer

    Después de 20 años de casados nuestras relaciones sexuales han pasado a ser monótonas, aparte de que yo tengo más años y mis erecciones duran poco. Mi mujer que a sus 44 años tiene un cuerpazo impresionante, es reacia a cualquier experimentación en el sexo. Solo cuando bebe alguna copita de más se desinhibe un poco y se deja comer el coño. Incluso hay veces que estando con más copas de la cuenta se duerme a aprovecho a jugar con ella y arrancarle varios orgasmos. Cuando le hablo de ello dice que no se lo cree. Varia veces mientras hacemos el amor le he susurrado que un día traería a un profesional para ayudarme, y con un “tú eres tonto, ni hablar” se acaba el tema.

    Hace unos meses trasteando por internet encontré un anuncio de una pareja ofreciéndose para todo tipo de sexo. Contacte con ellos y expuse que yo no quería un intercambio, solo quería que mi mujer tuviera una noche de sexo fuera de lo normal. Les conté con todo detalle cómo era ella, cómo se comportaba en el sexo y que tenía que ser algo “espontáneo”.

    Días después quedé con ellos para conocerlos y contarme su plan. La mujer era más normal, pero él era un hombre alto y por los datos que me dio bastante más dotado que yo, además de ser más joven que yo.

    Aprovechando que mi mujer va a clases de bailes latinos, me propusieron ir un sábado a un hotel en el que hay una sala de fiestas y había un día especial Latino. Yo tenía que reservar una mesa, luego contactaríamos y que nos dejáramos llevar.

    Acordamos que si yo no quedaba satisfecho con la experiencia solo pagaría las consumiciones de la noche y el taxi. Yo esperaba quedar satisfecho y pagar gustosamente los 700€ que me habían pedido.

    Aprovechando el cumpleaños de mi mujer le propuse celebrarlo en ese hotel y así podría enseñarme a bailar un poco. Le gustó la idea, di el ok a la pareja y reserve todo.

    Llegó el día. Una vez en el hotel nos dio tiempo a dar una buena vuelta por la zona. A la vuelta ducha y preparativos para una noche de celebración.

    Viéndola ducharse, ponerse un tanga minúsculo, según ella para que no se le notara con el vestido, y ponerse un vestido nuevo con el que entendí lo del tanga minúsculo, me excitó de tal manera que estuve a punto de estropear la noche.

    Después de cenar, de bebernos una botella de vino y brindar con cava, mi mujer ya iba muy contenta. Bajamos a la sala y nos acomodamos en nuestra mesa. Ya la sala estaba muy animada.

    Nos dio tiempo a tomarnos unos mojitos antes que una pareja nos preguntara si podían sentarse con nosotros, ya que no había sitio para sentarse. No me dio tiempo a contestar, fue mi mujer quien les invitó a sentarse.

    Tras una charla de presentación, él se llamaba Pedro y su mujer Marga, tomarnos otra bebida que nos pidieron, nos invitaron a salir a bailar. Ellos salieron y la verdad es que lo hacían muy bien. Mi mujer me sacó a bailar. Me insistía que la bachata es muy sencilla, pero soy negado para el baile y no tardamos en volver a la mesa.

    La pareja al volver a la mesa nos recriminó lo poco que habíamos bailado. Yo me disculpe por sentirme en la pista como un pato mareado y comentando que mi mujer lleva tiempo yendo a clases y le invité a sacarle a bailar.

    Mi mujer ya estaba muy desinhibida y aceptó gustosa. Entonces Marga me dice “ahora va a empezar el juego”. No tardo mi media canción y se estaba restregando y con la mano cada vez más cerca del culo. Marga me decía “se está poniendo cachonda”.

    Volvieron a la mesa y les hablamos de lo bien que bailaban. Pedro se disculpaba porque con ese vestido se le resbalaba la mano. Fue mi mujer la que le disculpó.

    Mi mujer me pidió que le acompañara a los servicios porque había mucha gente y ya no podía ir sola. No se pudo aguantar y me comentó lo fácil que era bailar con Pedro.

    Al volver la mesa ya teníamos nuevas bebidas. Marga le dijo a mi mujer que las suyas eran especiales para las mujeres.

    Seguimos bebiendo y Pedro volvió a sacar a mi mujer a bailar. Ya no se cortaba un pelo, me daba corte mirarlos. Qué forma de agarrarla, restregarse y pasarle la mano por el culo.

    Volvieron pronto a la mesa porque mi mujer ya no se sujetaba sola. No sé si la bebida de mi mujer tenía algo más. Dije que nos teníamos que ir porque ya era tarde. Mi mujer a regañadientes aceptó.

    Al intentar ponerse en pié vimos que sola no podía. Marga se ofreció a ayudarme a llevarla a la habitación. Mi mujer entre risas se agarró a Marga y subimos a la habitación. A Pedro le tocó subir los bolsos y demás.

    Ya en la habitación la tumbamos en la cama. Marga entre risas cómplices entre las dos, le comenzó a quitar el vestido. Mi mujer se sorprendía y decía que no hacía falta, pero no dejaba de reírse. En un momento estaba en tanga bocabajo y grogui del todo.

    Marga se desnudó y se acostó a su lado acariciándola y susurrándola al oído. Yo en el sillón estaba empalmado como nunca había estado y a la vez pensando que no era eso lo que esperaba. Me excitaba más mi mujer casi desnuda que Marga, que tenía un cuerpo muy bonito, tetas pequeñas pero bien puestas, pero Cris es más exuberante.

    Mi mujer seguía sin moverse totalmente grogui y Marga en un momento le dio la vuelta y lentamente le quito el tanga. Se acercó a su coño y no pasó un minuto y mi mujer estaba con una respiración muy rápida. Yo acojonado pensando que se iba a despertar y de repente en menos de treinta segundos tiene un orgasmo que yo nunca había visto, me pareció eterno.

    Tras ese orgasmo salvaje con unos espasmos que asustaban, se relaja, se mueve y se pone de lado. Otra vez inmóvil como que aquí no ha pasado nada.

    Pedro desnudo sonriéndome me dice en voz baja “ahora verás”. Lo primero que veo es un rabo descomunal, me hundió la moral. Lo primero que pensé es que donde habría comprado esa talla de condón y que como intentara meterle eso se iba a despertar.

    Mi mujer estaba tumbada de lado, Pedro deslizó la pierna izquierda de mi mujer hasta las tetas y él con la pierna estirada de mi mujer entre sus rodillas. Abrió sus rodillas hasta tener el coño a nivel de la punta de su rabo. Le ofrecí un lubricante y pasando su mano por el coño y enseñándomela me dice “no le hace falta ¿has visto como está?”

    Poniendo una mano sobre el culo, empezó a pasar por el coño la punta de ese cipote y en un momento comenzó a meterla poco a poco. Me levanté para ver si de verdad entraba, y de verdad entró. No entendía donde estaba ese cipote, no sabía que mi mujer tuviera el coño tan profundo.

    Estuvo más de 5 minutos bombeando lentamente en esa postura. Para mí sería imposible estar de rodillas tan espatarrado. Dominaba la postura.

    Yo estaba empalmadísimo viendo cómo salía y entraba ese cipote sin la mayor resistencia.

    Mi mujer no decía nada pero ya lo creo que se estaba enterando. Qué forma de jadear.

    Después de un rato en esa postura se la sacó e hizo una señal Marta Con su ayuda le pusieron con el culo en pompa con la cara en la almohada. Marta sujetaba el culo para que no se tumbara y otra vez se la metió poco a poco. Al momento ya no hacía falta sujetar nada, con ese cipote metido dentro y agarrándola los culos con las dos manos. Se me salía el corazón

    Estuvo fallándola más de 15 minutos sin parar. Se la sacaba casi entera y de un empellón estaba dentro hasta los huevos. Mi mujer jadeaba y sudaba como una perra bien follada. Nunca yo he durado tanto tiempo follando y parecía que se quedaba satisfecha. Y ahora no tiene fin.

    Pedro me pregunta que donde quiero se corra, y le digo que en la boca, la puta nunca me la ha querido mamar.

    Se la saca y la ponen bocarriba y mientras se quita el condón y se la empieza a menear, Marta está de nuevo comiendo el coño a mi mujer. Igual que la primera vez en un momento le saca otro orgasmo.

    En medio del orgasmo, entre espasmo y espasmo, y con la boca bien abierta, Pedro que tenía calculado cuando iba a abrirla, mete la punta del cipote y la echa tal corrida que tuvo que tragar o se ahogaba.

    Pedro se retira y me pregunta si he quedado satisfecho, afirmando que ella sí.

    Asentí con la cabeza. Se duchó, se vistieron y pagué gustosamente los 700€.

    Estoy convencido que no son pareja y creo que a Marta le gustan más los coños que a mí.

    Cuando se fueron intenté metérsela pero tumbada solo llegaba a meter la punta y según tenía el coño, mi pene me bailaba y no sabía si estaba dentro o fuera. Espero que el coño vuelva a su tamaño normal.

    Me masturbé y me corrí en su cara. La verdad comparada con la corrida de Pedro quedé un poco desmoralizado pero satisfecho. Le limpié un poco la cara con su tanga, que por cierto estaba empapado antes de limpiarla. Con la corrida que se pegó Pedro todavía se le salía un poco entre los labios.

    Antes de meterme en la cama le puse el tanga, iba a besarla pero ….tenía la boca bien llena. Me conformé con darle el beso en la espalda.

    Al día siguiente con un poco de resaca y según dijo ella con la boca pastosa (me reí) me dijo que había sido un cumpleaños muy divertido y que sabía que aprovechando que estaba dormida le había hecho el amor.

    ¿El amor?, menudo polvo te echaron y como gozaste. Jamás tuviste orgasmos tan intensos conmigo

    ¿De verdad piensa que fui yo?

    También me preguntó si tenía en contacto de Pedro y Marga, que se había divertido mucho con ellos. Le dije que no, que después de que Marta le ayudara a subir a la habitación, se fueron.

    Fue una experiencia muy excitante y satisfactoria. Hice algunas fotos con las que me masturbo de vez en cuanto. Si vuelvo a repetir algo así lo filmaré.

    Han paso unos meses desde que sucedió, pero al leer otros relatos me decidí a escribirlo.

  • Ataduras

    Ataduras

    Desperté temprano, sobre las 11, había sido una larga madrugada, había bebido, fumado y follado toda la noche pero me sentía con mucha energía y quería aprovechar el último día, incluso tenía un buen empalme mañanero. Camino de la ducha vi la puerta de la habitación de Manuela entre abierta, me asome, vi a mi chica desnuda dormida boca abajo, y lo mismo Manuela, me toque un poco mirando los dos culos, me puse cachondo.

    Salí de la habitación, otra puerta llamó mi atención al lado de la de Manuela, entré y aunque no sabía bien de que se trataba se notaba que era algo sexual, camilla articulada con correas, cadenas, consoladores, lubricantes… salí de allí un poco sorprendido y Manuela estaba en el pasillo, estábamos desnudos, tenía unas tetas estupendas, los dos nos empalmamos un poco.

    Me agarró la mano y entramos en la habitación, me explico que era una habitación que usaban unas amigas suyas para «sus cosas» dijo, a cambio ellas le limpiaban la casa. Decía que había chicos e incluso chicas que pagaban por tumbarse en esa camilla, imagine algunas cosas y me empalme. Manuela se reía y se echaba la mano a la boca, ¿quieres probar? me decía mientras se reía, seguro que me hacen el favor seguía riendo, yo le decía que no, ya había tenido bastante para ser primerizo.

    Salimos de allí haciendo bromas y fuimos juntos a la ducha, no tardo un segundo en empezar a enjabonarme, lamerme los pezones y chuparme la polla, se había puesto supercachonda, tanto que me pidió por favor que la follara, por favor no hacía falta. Se agachó, Apoyo una mano en la jabonera y la otra pajeaba su pollon morcillon, su ojete afloraba delante de mi capullo, me chupe un dedo y se lo metí hasta el fondo, la folle con el dedo moviéndolo rápido de dentro a fuera y veía como se tensaba gemía y se encorvaba.

    Le saque el dedo entré gemidos, y acerque mi polla, el roce de mi capullo en su culo la hacía estremecer, estaba excitadisima y seguía pidiendo que la follara, y eso hice, le metí el capullo, estaba lubricado pero no muy dilatado, notaba como todo su culo envolvía mi polla, ella gemia y movía el culo, empecé a bombear despacio, la escuchaba gemir sin parar, cada vez se deslizaba mejor y empecé a darla duros pollazos sacándola casi toda y metiendosela profundamente a un ritmo medio, note su placer y dolor con los gestos de su cuerpo, me ponía a cien y cuando levanto la mano pidiendo que parara me excite mucho mas.

    La agarre la mano con fuerza contra su espalda y empecé a follarla más rápido y todo lo duro que podía mientras ella casi sin aire intentaba gritar y gemir, mi fuertes embestidas impedían que lo hiciera con normalidad. Bajé el ritmo paulatinamente hasta parar, volví a notar su culo envolviendo mi polla mientras ella se movía con las piernas temblorosas y haciéndose una paja, se corrio fuertemente cayendo de rodillas al suelo, gimiendo y sacandodola de su culo de golpe, no tarde en agarrar su cabeza y metersela en la boca, ya solo quería correrme y así fue, al menos fueron media docena de eyecciones de semen y las aguanto todas, después de ordeñarme se sentó y lo escupió, vi su polla muerta en el suelo parecía una culebra de las gordas.

    Nos recuperamos terminamos de lavarnos y preparamos algo de desayunar. Al poco rato mi novia se levantó y se unió al desayuno, le contamos lo de la habitación sexual y lo que había pasado en la ducha, le conté que me había corrido pero bien y Manuela había disfrutado mucho con mi polla en su culo. Se excito, aunque me pareció que estaba algo celosa.

    El teléfono de Manuela sonó y se puso hablar con una tal Lucía, mi novia me agarró la mano y me llevó a nuestra habitación entrecerró la puerta, dijo que quería chuparmela y que me quitara el calzoncillo, lo hice sin rechistar, se puso entre mis piernas y las levanto, empezó a lamerme los huevos, las inglés, el culo, me lo comía todo y me puse palote muy rápido.

    Me pajeaba mientras me chupaba el ojete, me retorcía de gusto, no paraba de gemir, subió latiendo mis huevos hasta el capullo y se la metió en la boca profundamente, gemi de gusto que se intensificó cuando penetro mi culo con el dedo hasta el fondo, me la chupaba y me follaba el culo con el dedito, me estaba encantando, quería correrme pero quería aguantar todo lo que podia, estaba disfrutando y Nuria lo sabía. No pude aguantar más cuando vi a Manuela espiando en la puerta, me corrí gimiendo como un cabron en la boca de Nuria y mirando los ojos a Manuela, mi chica orgullosa se fue a la ducha con la boca llena.

    Después de la intensa sesión mañanera decidieron bajar a darse un masaje y yo pasé, estaba bastante relajado, me quedé tomando el sol con una cerveza. A los 5 minutos Manuela me llamó y me dijo que 2 amigas iban a su casa a limpiarla, que las abriera y las dejara a su bola, Natalia y Lucía. No me sentí muy cómodo pero bueno, no era mi casa. Antes de colgar el teléfono sonó el timbre.

    Abrí la puerta y alucine con los dos pivones que tenía enfrente, Lucía, rubia con minifalda y solo con la parte de arriba de un pequeño bikini, igual que Natalia, una preciosa negrita con un pantaloncito corto. Pasaron y nos presentamos, después de una corta conversación se pusieron con lo suyo y yo a lo mío aunque un poco cachondo.

    Pensando en ello comprendí mejor lo de la habitación sexual y que alguien pagará por verse indefenso ante esas tías, me puse cachondo y me empalme. Al poco de estar por ahí se acercaron a charlar, me incorpore para disimular mi polla algo empalmada. No se andaron por las ramas y me contaron que Manuela y mi novia querían darme una sorpresa y habían pagado por la sesión, me negué algo confundido pero Natalia dijo que iba a pasar.

    Luche un poco mientras me quitaban el bañador sin mucha resistencia, la verdad que estaba algo nervioso e intimidado, desnudo me llevaron a la habitación sexual cada una sujetando un brazo, yo seguía diciendo que no intentando soltarme pero me empalme un poco y Lucía se reía y decía que lo estaba deseando.

    Me tumbaron boca abajo en la camilla, sujetaron mis tobillos, muñecas y cintura con correas, me puse nervioso comprobar que no podía moverme, crucificado boca abajo con la cara pegada en la camilla vi como se desnudaban y me puse cachondo, por supuesto un gran agujero en la camilla no impedía el empalme, se chupaban y se reían mientras me miraban, Lucía tenía una buena polla pero Nati tenía un monstruo, negué con la cabeza.

    Lucía se acerco, activo algún mecanismo y mis piernas bajaron, mi culo se abrió como un libro, sin poder moverme en ángulo de 90 grados Nati empezó a chuparme el culo empecé a gemir y a moverlo como podía, me pajeaba y me follaba con el dedo y con la lengua, me puse muy palote, Lucía mientras tanto apoyo su rabo en la camilla y apretando mi cara decía que sacará la lengua, rozaba su capullo con la lengua y se estremecia mientras lamia un pene vibrador que decía iba ser lo primero que tenía para mi, con la lengua de Nati en mi culo no podía pensar mucho.

    Lucía empalmadisima me la metió y empezó a follarme la boca, Nati cogió el vibrador y lo metió en mi culo mientras seguía pajeandome, balbuceaba de dolor con la polla de Lucía en la boca mientras Natalia lo metía y sacaba con ritmo, tenía un montón de sensaciones, inmovilizado, follado y sometido por dos desconocidas, estaba supercachondo y lo demostré cuando con el consolador en el fondo de mi culo Natalia activo el vibrador, mi cuerpo también empezó a vibrar y me corrí como un aspersor con mis gemidos amortiguados por el pollon de Lucía.

    Seguía atrapado con la cara en la camilla, recién corrido, la polla muerta y el culo abierto, me excite sintiéndome completamente vulnerable sin poder remediarlo. Lucía se puso detrás, tenía la polla muy dura y la escuchaba gemir cuando la rozaba en mi lubricado ojete, en el cual acomodo su capullo para penetrarme paulatina y profundamente, di un grito seco con los ojos cerrados y la boca abierta, hizo lo mismo un par de veces más mientras escuchaba mi grito, se notaba que le gustaba y empezó a empotrarme con ritmo, yo jadeaba mientras notaba como la cadera de Lucía rebotaba fuertemente en mis glúteos y su pollon entrando profundamente, la oía gozar.

    Natalia la metió en mi boca, era muy grande, cosas de negras, seguro que era la más grande que habia visto, con la boca completamente abierta entraba poco más del capullo sin ahogarme, unos minutos eternos después de estar follandome la boca y el culo, Lucía la sacó de golpe haciéndome gritar con la polla de Natalia en mi boca y se corrió gimiendo como una perra, lo note caliente escurriendo por mi culo y espalda.

    Natalia la sacó de mi boca, me quedé mirando lo dura que la tenía y ese capullazo uff, agradecí que hubiese terminado, o eso creía. Soltaron las correas y me dieron la vuelta, a estas alturas ya no me iba a resistir pero otra vez me puse algo nervioso. Volvieron a amarrarme las muñecas y la cintura, agarraron mis tobillos a un sistema con cadenas que levantaron mis piernas hasta dejar las rodillas a un palmo de la cara, en ese momento me excite me empalme y sentí como latía mi culo.

    Al verme empalmado Lucía cogió otro vibrador, era un anillo con un apendice con bolas cada vez más grandes, lo lubrico, metió el anillo en mi polla y dos bolitas por el culo, empecé a moverme y a gemir, encendió el vibrador despacio, notaba como me vibraba la polla los huevos y el culo, estaba extasiado, metió dos bolas más y grite pero poco después seguí gimiendo de placer.

    Subió la vibración, empecé a mover los musculos sin control, gimiendo de gusto y subió la vibración a tope, las partes que podía mover se estremecian, no podia articular palabra y notaba mis ojos en blanco, quería que parara pero no pude expresarlo, solo cuando vio como me corría como un aspersor gimiendo y casi sin aire bajo la velocidad dejandolo puesto.

    Lo apago y lo saco despacio, agotado aun me daban espasmos. Abrí los ojos y vi a Natalia pajeandose delante de mi ojete, pedí por favor que no, que era muy grande, se reía y decía que me relajará. Ajusto el capullo y empezó a apretar con fuerza, yo notaba como mi culo crecía, el dolor me hacía gritar, no tenía medio capullo dentro y yo ya estaba destrozado, me dolía mucho y solté alguna lágrima, un apretón más y perdí el conocimiento no se cuanto tiempo.

    Cuando desperté mi cuello colgaba por debajo de la camilla, otro mecanismo, Natalia seguía follandome el culo, me lo estaba reventando y mis gritos eran amortiguados por las pollas de Lucía y Manuela que no se cuando se había unido pero ahí estaba follando mi boca, con mi cuello colgando la metían a la vez y sus huevos golpeaban en mi cara. Natalia empezó a follarme fuertemente mientras temblaba y jadeaba sabía que se corría, mientras gritaba de dolor con dos pollones que me impedían mover la boca pude ver a mi chica mirando desnuda y cachondisima como Natalia se corría dentro de mi culo entre gritos y gemidos, me excite al ver lo sucia que era y me empalme, Natalia la dejo regocijandose dentro de mi culo ultra abierto.

    Lucía y Manuela la sacaron de mi boca, mi cuello agotado seguía colgando y mientras se la meneaban cerca de mi boca pedían que sacará la lengua y chupara sus capullos, lo hice y las oía gemir, me excitaba, en ese momento Nati decidió sacarla, di un respingo y grité, notaba como el ojete se hacía pequeño y la humedad brotando de él, mi chica se arrodilló delante y empezó a pajearme y a lamerme el culo que aún me palpitaba, empecé a gemir de placer mientras lamia las pollas de las chicas.

    No tarde en notar que me iba a correr, mi chica seguía chupadome el culo palpitante y note como llegaba, un intenso gemido precedió a una gran corrida que salpico mi cara, Lucía se corrió en mi pómulo y Manuela la metió en mi boca y gimio como una perra mientras me devolvía varias eyecciones de semen gimiendo como una perra, yo se lo hice en la ducha, cuando la sacó lo escupi como pude.

    Soltaron mis correas, notaba mi cara llena de corridas, mi culo palpitaba, y mi polla ko, senti que era un cacho de carne que habían utilizado y tirado. Sin duda repetiría.

  • Recién divorciada

    Recién divorciada

    Esta es una obra de semi-ficción. Algunos nombres, personajes, empresas, organizaciones, lugares, acontecimientos y hechos que aparecen en la misma fueron modificados por la autora en el uso de su libertad literaria.

    Ya estaba hecho, mi divorcio había finalizado y ya no estaba casada. Después de años de matrimonio, decidimos dejarlo todo.

    ¡Así que ahora estaba soltera de nuevo y estaba lista para soltarme el pelo!

    Mi amiga Sandra iba a salir conmigo este fin de semana estando soltera.

    Viernes noche

    Sandra: «¡Vaya, te ves sexy!».

    Me había puesto un vestido corto que se ajustaba muy bien a mi cuerpo, siempre traté de mantener mi cuerpo en forma, yendo al gimnasio.

    Yo: «¡Gracias!» apartando mi cabello de la cara.

    Sandra se puso de pie y caminó hacia mí, tocando el vestido.

    Sandra: «¡Te ves increíble! ¡Definitivamente vas a tener algo de verga esta noche!»

    Yo: «No sé estoy tan segura, me conformo con poder conversar con hombres guapos». Riendo.

    Sandra: «Bueno, tienes que hacer una cosa más antes de que nos vayamos».

    Yo: «¿Cómo qué?» confundida.

    Entregándome su copa de vino, la vi arrodillarse.

    Sandra: «¡Esto!».

    ¡En un instante sus manos subieron por mi falda y sin reaccionar sentí que me bajaba la tanga mientras me obligaba a salir de ella!

    Yo: «¡¿Sandra, ¡¿qué estás haciendo?!» sabía que ella era la más loca de mis amigas, pero esto no me lo esperaba.

    Sandra: «Esta noche, iras a ras. ¡Así será más fácil para cuando te cojan!» tomando mi tanga mientras se iba y se sentaba en el sofá.

    Yo: «Ya te dije, no voy a tener sexo esta noche». desafiante.

    Sandra: «Por favor, ya no estás casada con Tu Rey. Y tú y yo sabemos que eso nunca impidió que fueras media putilla, disfrutando de unas buenas vergas, cuando más ahora que eres soltera. ¡Ahora es tu momento de ser la Gran Puta! ¡Consigue tanta verga como puedas!».

    Nunca he sido una santa, incluso casada con Mi Rey, pero siempre me había cuidado ser prudente con mis indiscreciones. Tal vez este era mi momento para explorar y disfrutar, libremente.

    Yo: «Ya veremos.» riéndome, devolviéndole la bebida y tomando un sorbo de la mía. «¿Adónde vamos esta noche?».

    Sandra «Vamos a El Astro Nuevo».

    Nunca había oído hablar de este bar antes.

    Yo: «¿Cómo es?».

    Sandra: «Es genial, van muchos hombres». sonriéndome.

    Ella era implacable, pero oye, ¡quizás conozca a un buen hombre y tenga la primera culeada como divorciada!

    Una hora después, salíamos de nuestro taxi y hacíamos fila para entrar a El Astro Nuevo. La multitud se veía un poco extraña, la cola era completamente de mujeres. La mayoría era mucho más joven que yo, lo que me hacía sentir aún mayor.

    Yo: «No sé Sandra, ¡me siento como su madre!».

    Sandra: «¡No te preocupes por eso, una vez que estemos dentro te encantará!»

    ¿Dónde están todos los hombres? Pensé dentro de mí.

    Pagando para entrar, atravesamos dos puertas grandes y pesadas, y tan pronto como entramos, descubrí dónde estaban todos los hombres. La música estaba a todo volumen y la habitación no estaba muy bien iluminada. Mirando a mi alrededor, fue cuando me di cuenta de que había muchos hombres.

    Yo: «Sandra, ¿qué es este lugar?» le grité al oído.

    Sandra: «Es un bar, tomemos un trago». sin llenarme de confianza.

    Después de esperar media hora, tomamos una botella de vino y nos sentamos en una mesa. La música era un poco más tranquila aquí para que pudiéramos hablar.

    Yo: «Erm Sandra, «¿Cómo encontraste este lugar?»

    Sandra: «Conocí a un tipo llamado Eugenio hace unas semanas, me trajo aquí y digamos que fue… interesante». con una sonrisa que me confundió aún más.

    Nunca me había platicado de este Eugenio, y de lo “interesante”.

    Mis pensamientos fueron interrumpidos rápidamente por tres hombres que se unieron a nuestra mesa,

    Hombre 1: «Hola chicas, nos uniremos a ustedes».

    Pensé que esto era extraño, no pidieron sentarse aquí. No es muy educado en absoluto. Pero antes de que tuviera la oportunidad de discutir

    Sandra: «No hay problema, por favor tome asiento, señor».

    ¿Señor? ¿Por qué ella lo llamó así?

    De repente, tenía dos grandes hombres sentados a mi izquierda y otro sentado a la derecha de Sandra.

    Hombre 2: «¿Es esta su primera vez aquí?»

    Yo: «Así es.»

    Hombre 2: «Me lo imaginaba.» sonriéndome.

    Antes de que tuviera la oportunidad de preguntar por qué, Sandra interrumpió.

    Sandra: «¡Ella es Elena, se acaba de divorciar y no se la han culeado aun!»

    Yo: «¡¡Sandra!!»

    Le grité, sin creer lo que acababa de decirle a estos desconocidos.

    Yo: «Disculpa, pero …».

    Pero mi conversación se detuvo en seco cuando sentí su gran mano agarrando mi muslo y diciendo;

    Hombre 2: «No hay necesidad de disculparse, todos sabemos por qué estás aquí».

    ¿Por qué estaba aquí? ¿Qué es este lugar?

    Hombre 3: «Entonces, ¿cuánto llevas divorciada?».

    Yo: «Oficialmente 2 días… «.

    Aún consciente de la mano agarrando mi muslo. Tenía que admitir que tener la mano de este hombre grande y atractivo en mí estaba enviando escalofríos a mi vagina.

    Hombre 3: «Eso es bueno.»

    Miré y vi a Sandra y al hombre a su lado charlando en voz baja, no podía escuchar lo que decían.

    Pero de repente sentí un cálido aliento en mi oído y el hombre a mi lado susurró;

    Hombre 2: «Nunca has estado con un fuckboy, ¿verdad?»

    Su aliento en mi oreja hizo que mi cuerpo se volviera loco, su agarre se apretó en mi muslo y casi dejo escapar un gemido. Estaba a sólo una pulgada de mi cara y me sonreía.

    Yo: «Erm… yo…» tartamudeé.

    Sandra: «Ya tiene rato, ¡pero le encantaría!» de repente gritó.

    Mi boca colgó en estado de shock, sin creer todo lo que le estaba diciendo a este hombre.

    Hombre 1: «¡Cállate zorra! ¡Ponte debajo de la mesa ahora!».

    Sandra: «Sí, señor.»

    luego observé en estado de shock cómo Sandra se arrodillaba debajo de la mesa.

    Me sorprendió aún más cuando la vi sacar su verga y mirarme sonriendo. Su verga era… ¡FORMIDABLE! ¡Nunca había visto una verga tan impresionante!

    ¡Quitando sus ojos de mí, vi a Sandra abrir la boca y comenzar a chupar la verga de este extraño! Sentí que estaba soñando, ¿esto realmente estaba sucediendo?

    Hombre 2: «¿Puedes hacer segunda si quieres?» con su mano en mi muslo.

    Yo: «Yo… no entiendo. ¿Qué es este lugar?» sin quitar mis ojos de Sandra.

    Entonces sentí la mano de este hombre moverse más arriba de mi muslo, pasando lentamente por debajo de mi vestido y descansándose en la parte superior de mi muslo.

    Hombre 2: «Este es un lugar donde las mujeres pueden satisfacer su necesidad de verga». con firmeza.

    Yo: «¿Queee?» en estado de shock cuando su mano se movió más y ¡ahora estaba frotando mi clítoris!

    ¡No podía creer que este extraño estuviera frotando mi clítoris, sin embargo, parecía que no podía decidirme a detenerlo!

    Hombre 2: «Mmmm, sin ropa interior. Supongo que sabes lo que quieres esta noche».

    Esto no podría estar pasando realmente.

    De repente, dejó de frotar mi clítoris y, en cambio, sentí que uno de sus dedos se deslizaba con facilidad dentro de mi vagina empapada.

    Yo: «Noouuu». susurré,

    Hombre 2: «¿Por qué estás tan mojada?»

    Mis ojos se movieron entre él y el otro hombre a su lado que me sonreía.

    Yo: «N-no lo sé».

    Hombre 2: «¿Es porque estás desesperada por nuestras vergas?»

    Deslizando un segundo dedo dentro de mí y bombeándolo dentro y fuera.

    Yo: «Oh». Gemí, sorprendida por todo lo que estaba pasando.

    Sandra: «Eso es Eleny», desde debajo de la mesa, «¡Es hora de ser La Puta!» me gritó.

    No podía hablar, lo intenté, pero solo salían gemidos y me preocupaba que me iba a correr en ese momento.

    Hombre 2: «¿Te gusta mi dedo en ti, puta?».

    ¡Mi boca se quedó abierta de nuevo al ser llamada puta por este extraño!

    Yo: «Yo… yo… yo…»

    Seguí tartamudeando mientras sus dedos entraban y salían de mí, podía sentir lo empapada que estaba mi vagina y mi orgasmo estaba creciendo y creciendo.

    Pero justo antes de que me chorreara, sacó sus dedos. ¡Solo lo miré en estado de shock, molesta porque no culmine! Y antes de que tuviera la oportunidad, de protestar, este desconocido levantó la mano y deslizó los dos dedos que estaban en mi vagina dentro de mi boca.

    Sin pensar, cerré mis labios alrededor de sus dedos y probé mis fluidos. Manteniendo contacto visual con él, pasé mi lengua por sus dedos mientras él los movía lentamente dentro y fuera de mi boca.

    ¡Realmente no podía creer que estaba haciendo esto! ¡Pero chinga su madre, estaba soltera y podía hacer lo que quisiera!

    Aceptando que quería esto, cerré los ojos y comencé a moverme arriba y abajo sobre sus dedos como si estuviera chupando verga.

    Hombre 2: «¡Prepara a tu amiga para meterle la verga, puta!»

    Escuché, aunque mis ojos permanecieron cerrados.

    Eso fue hasta que sentí un par de manos en mis piernas y de repente la sensación de una lengua moviéndose contra mi clítoris.

    Yo: «¡Mmmm!»

    Gemí alrededor de los dedos en mi boca. Ha pasado tiempo desde que alguien lamió mi clítoris así, ¡se sentía increíble!

    El hombre sacó los dedos de mi boca y miré hacia abajo, atónita al ver a Sandra entre mis piernas y lamiendo mi vagina, sus ojos mirándome.

    Yo: «Ahh chingaa». Gemí

    ¡nunca antes alguien me había lamido tan bien!, definitivamente nunca miré a Sandra de esta manera, pero, ¡su lengua se sentía fantástica!

    Sandra: «Mmmm». gimió entre mis piernas

    Simplemente me senté y disfruté la sensación de la lengua de mi amiga rozando mi clítoris mientras sus manos agarraban mis muslos.

    Mis ojos se cerraron, disfrutando del lengüeteo cuando sentí que alguien tomaba mi mano y la bajaba. Antes de que tuviera tiempo de darme cuenta de lo que estaba pasando, sentí una verga. Instintivamente envolví mi mano alrededor. ¡No podía creer lo gruesa que era!

    Miré hacia abajo y vi al hombre a mi lado sonriendo, mirando su verga, Inmediatamente comencé a masturbarle, de arriba abajo, disfrutando de tener una herramienta tan gruesa en mi mano.

    De repente, el hombre que Sandra había estado chupando se movió a mi lado e instintivamente agarré su verga y comencé a masturbarle también.

    No estoy segura de cómo sucedió todo esto tan rápido, pero allí me senté. Mis piernas se abrieron de par en par mientras Sandra lamía mi clítoris y con una verga en cada mano.

    Yo: «¡Madrees!»

    ¡Gemí más fuerte de lo que pretendía mientras me acercaba más y más al éxtasis!

    Hombre 2: «¡Deja de mamarla, puta!».

    Yo: «¡No!» Grité, desesperada por chorrearme.

    Hombre 2: «¡Tienes que ganártelo puta!»

    Al darme cuenta de mi situación, copié a Sandra

    Yo: «Sí, señor».

    Hombre 2: «Bien, putita».

    Sandra se levantó de la mesa y el hombre a mi derecha se movió para dejarle espacio. Sin decir una palabra, me agarró la cabeza y me metió la lengua en la boca. Sin pensar, comencé a deslizar la mía en su boca y de repente me estaba besando con mi amiga mientras todavía masturbaba una gruesa verga.

    Hombre 2: «¡Es tu hora de tu verga, zorra!»

    Rompí el beso de Sandra y ella solo me miraba y sonreía.

    Sandra: «No puedo esperar a que me comas la chocha más tarde».

    Antes de que pudiera responder, el hombre a mi lado ordenó.

    Hombre 2: «¡Ven y siéntate aquí, perra!»

    Girando mi mirada, supe que quería que me sentara en su verga. Pero estábamos en un antro lleno de gente, no podía ser tan público con esto. ¿O sí?

    Yo: «¿Podemos ir a algún lugar más privado?»

    Hombre2: “¡Pinche puta, pero haz lo que te digo!» me ordenó.

    ¡Cualquier voluntad de discutir se había ido porque estaba desesperada, estaba tan cerca de correrme dos veces, pero no terminé!

    Yo: «Sí, señor.»

    Poniéndome de pie, me las arreglé para montarme encima de él, con una pierna a cada lado mientras alcanzaba y agarraba su gorda verga, un poco asustada de cómo su verga encajaría dentro de mi vagina.

    Pero iba a hacer lo mejor que podía, alineé la verga con mi vagina y lentamente traté de sentarme sobre ella.

    Yo: «Madreees». Gemí,

    Sentía como su gruesa cabeza ensanchaba mi vagina.

    Hombre 2: «¡Ya métetela toda puta!» ordenó.

    Sandra: «¡Sí, Elena, déjate caer y ensártate en su verga, Perraaa!».

    Traté de responder, pero me quitaron el aire de los pulmones cuando tomé unos centímetros más de su verga dentro de mí. Estaba a menos de la mitad de esta verga.

    Yo: «¡Esta muy gruesa!» Jadeé

    Descansando mis brazos sobre sus hombros sosteniendo media verga en mí.

    Hombre 2: «¡A ver puta, te ensartas toda mi, Ya! ¡Órale rapidito!» ordenó.

    Yo: «¡Sí señor!» Gemí, empujándome un poco más hacia él.

    Hombre 2: «Valla que te falta verga, esta panocha todavía aprieta»

    Escuche decir al hombre, cuyo nombre aún no sabía, pero que ya tenía media verga dentro de mi vagina.

    Sandra: «¡Ya No apretara tanto después de esta noche!»

    Yo: «Mhhh, ahhh!» gemí.

    Sentí un ardor en mi nalga, Sandra me abofeteó fuertemente y gritó.

    Sandra: «¡Ya trágate toda la verga, zorra!»

    Yo: «Siii». Gemí,

    Y agarrándome a los hombros de este hombre desconocido una vez más, me obligué a bajar, tomando el resto de su gruesa verga dentro de mí, en un solo empuje.

    Yo: «¡MADRE Santaaa!» Grité

    Sosteniéndome encima de su verga, con sus las bolas rosando mis hinchados labios. Seguí jadeando mientras mi vagina se estiraba.

    Hombre 2: «Eso es, zorra, disfruta de mi verga, que ahorita es toda tuya».

    Sandra y Uno de los otros hombres se rieron, por mi “proeza”.

    Todos estaban hablando como si yo no estuviera allí, solo me senté en silencio con mi cabeza en el hombro del hombre cuya verga estaba empalada en mi vagina.

    Entonces, sentí otro duro azote en mi nalga.

    ¡AZOTAR!

    Hombre 2: «¡Muévete puta!”

    Yo: «Sí, señor.»

    Me las arreglé para tartamudear, todavía completamente llena por esta verga.

    Lentamente, me incorporé y sentí que parte de su verga abandonaba mi vagina dilatándola, sentí como si hubiera sacado la mayor parte, pero en realidad, probablemente solo fue la mitad antes de empujarme hacia abajo.

    Seguí jadeando mientras intentaba acostumbrarme a una verga tan gruesa.

    Aceleré el paso, montándolo un poco más rápido, todavía sacando solo la mitad de su verga antes de volver a sentarme sobre ella, sintiendo sus grandes bolas presionando contra mí mientras la tomaba completamente dentro de mí.

    Yo: «¡Mmmmh!» jadeé.

    El hombre agarró mi garganta y me sofocó, tirando de mi cabeza para mirarlo.

    Hombre 2: «¿Te gusta mi verga?»

    Apenas siendo capaz de hablar por su asfixia, respondí.

    Yo: «Sí seeeñooorr. ¡Me encanta!»

    Hombre 2: «¡Buena puta!».

    Ya estaba lo suficientemente dilatada y lubricada para montarlo correctamente, metiendo y sacando su verga mientras mi culo rebotaba hacia arriba y hacia abajo.

    ¡Seguí gimiendo, tomando su verga una y otra vez! No puedo creer lo puta que estaba siendo, ¡pero chiga su madre!

    Hombre 4: «Pinche “Macana”, ya sabes que hay privados».

    Otro hombre que salió de la nada.

    Macana: «Ta´ gueno.»

    Seguía sin saber su nombre, pero al menos sabía que le decían el Macana.

    Macana: «Vamos a un pinche privado, para dejarte como pan glaseado, pinche puta».

    En ese momento, me sentía tan perra, que, ¡tomaría todas las vergas que me pudieran dar!

    Yo: «¡Sí, señor!» con entusiasmo.

    Sandra: «¡Vamos!»

    Macana me levantó de su verga y mi vagina se sentía dolorida y vacía sin él dentro. Ajustando mi vestido hacia abajo lo seguí al privado.

    Era bastante grande, tenía una cama doble y algunas sillas.

    Macana: «Bien, puta, tus rodillas en la cama. ¡Y tu zorra, de rodillas y chupar verga!».

    Sandra y Yo: «Sí, señor.» Al unísono

    Me subí a la cama sobre mis manos y rodillas, mirando hacia atrás vi a Sandra de rodillas chupándosela a un hombre no había visto, hasta ese momento. En la habitación había cuatro hombres, todos ahora con sus vergas afuera y ¡todos enormes! ¡Esta iba a ser una noche divertida!

    Yo: «¡Cógeme, papi!» mirando a Macana.

    Macana: «¿Quieres mi verga?» caminando hacia mí.

    Yo: «Sí, señor», gemí, «¡Necesito tu verga!

    Macana: «¡Pues ahí te va, pinche puta!» gimió.

    Yo: «¡Oh, siii!» Grité cuando él se metió directamente hasta que sus bolas chocaron con mi vulva. en esta posición se sentía como si estuviera yendo aún más profundo que antes.

    Ahora solo estaba disfrutando del paseo, mi cabeza apoyada en la cama, sintiendo sus fuertes embestidas contra mi vagina, mi cuerpo endeble y temblando de excitación.

    Yo: «¡Oh, cógemeee, Ohhh!» gimiendo.

    Sandra: «¡Eiii Putillaa!»

    Oí que me llamaba, sentí movimiento en la cama, miré hacia arriba y Sandra estaba cara a cara conmigo, ella estaba sobre sus manos y rodillas y detrás de ella había un hombre penetrándola.

    Sandra: «¿Te Diviertes puta?» mientras gemía. Su cabello ondulando rítmicamente con los embistes del macho detrás de ella.

    Yo: «¡Me encantaaa!» Gemí mientras la verga de Macana seguía devastando mi vagina.

    Sandra: «¡Ya sabía que lo disfrutarías, puta!» gimió,

    El hombre que la culeaba hizo que su rostro se acercara al mío. Estaba completamente desnuda y pude ver sus tetas rebotando debajo de ella.

    Yo: «¡Callate!» Gemí,

    Inclinándome hacia delante y besándola con fuerza. Ambas seguimos meciéndonos mientras nuestras lenguas corrían una contra la otra, ¡ambas siendo cogidas al mismo tiempo!

    Por un momento, Sandra y yo seguimos besándonos, luego ella me quitó el vestido por la cabeza antes de regresar su lengua a mi boca.

    Pero luego otro hombre se subió a la cama, su verga apareció entre nosotras. Sandra y yo nos sonreímos y ambas tomamos un lado de la verga para comenzar a lamer.

    Antes de que nos diéramos cuenta, nuestros labios se estaban besando mientras ambos teníamos la verga dentro de nuestras bocas. Nuestras lenguas corriendo una contra la otra mientras esta verga estaba siendo mamada por nuestras bocas.

    ¡Mi orgasmo se estaba acumulando! ¡Esto se estaba volviendo demasiado y sabía que estaba a punto de chorrearme!

    Macana: «¡Te voy a lecherear toda, zorra!» gimió detrás de mí.

    Estaba tomando la píldora, así que no me preocupé de que me llenara de mecos.

    Yo: «¡Sí, señor! ¡¡Lléname todo el tanque con tu lecheee!!» Gemí de vuelta desesperada por sentirlo disparar sus mecos dentro de mí.

    Entonces lo sentí, su verga disparando cuerda tras cuerda de semen profundamente dentro de mí obligándome a tener un orgasmo devastador.

    Yo: «¡Oh Ohhh Siii!» Grité mientras mi cuerpo temblaba incontrolablemente.

    Macana gimió como si nunca terminara de llenarme.

    Yo: «¡Que ricooo!» Gemí débilmente.

    Macana: «¿Quieres más verga, perra?» sacando su verga de mi vagina y sintiendo su leche salir de mí.

    Yo: «¡Si quiero Más! ¡Dame vergaaa!» Gemí.

    Macana: «Pues verga tendrás.» aporreando la nalga.

    De repente sentí a otro hombre detrás de mí, ni siquiera me giré para ver quién era, pero cuando sentí que mi vagina se estiraba alrededor de otra verga, gemí.

    Sandra: «Ven puta»

    Jalándome del cabello para besarme.

    Sandra: «¿Estas disfrutando?»

    Gimiendo cuando el hombre detrás de ella seguía embistiéndola.

    Yo: «¡Estoy bien pinche feliz de que me hayas traído aquí!»

    Gemí en su boca, su lengua delineó mis labios mientras mi cuerpo se mecía por el hombre que me culeaba.

    Sandra: «¡Échamelooos todos, toditos adentrooo, siii!» gimió y supe que una gran carga de mecos estaba llenando su vagina.

    Hombre 3: «¿Te lo han metido por “ditroit”, puta?» abofeteándome la nalga.

    Yo: «¡Siii, pero ninguna como la tuya!» ¡Gemí mientras él me culeaba a placer!

    Y queriendo complacerlo,

    Yo: «Puede meterlo donde Usted quiera, señor». con un gemido

    Sandra: «¡Mmmm, pinche puta!» gimió besándome de nuevo.

    El hombre detrás sacó su verga de mi vagina.

    Yo: «¡Nooo!» Gemí sintiéndome vacía, «¡Métemela, métemela!»

    Pude verlo moverse y acostarse en la cama, finalmente aprecié claramente al hombre que me estaba cogiendo. Estaba tan buenote como Macana, moreno y tonificado por todas partes.

    Hombre 3: «Ven y móntame».

    Sandra se levantó de la cama y yo me senté a horcajadas sobre esta verga, deslizando fácilmente mi vagina llena de fluidos y mecos por su verga y siendo llenada una vez más.

    Yo: «¡síii! ¡Esto es increíble! Gemí, arqueando la espalda y agarrando mis propias tetas.

    Durante unos minutos monté a este hombrezote, e inclinándome hacia adelante lo besé y sentí su gran lengua corriendo contra la mía.

    Hombre 3: «Es hora de tu “doblete” «. sonriéndome.

    Gemí, desesperada por que este placer continuara.

    Sandra: «Esto dolerá al principio», me advirtió, «pero después de que te acostumbras».

    Yo: «Ok.» gemí.

    De repente sentí un par de manos en mi espalda empujándome hacia adelante y un cuerpo detrás de mí. Estaba pecho con pecho sobre el hombre cuya verga estaba en mi vagina y sentí que otra verga se alineaba con mi ano.

    Yo: «Por favor, ve despacio». susurré sabiendo que esto dolería.

    Hombre 1: «Lo haré, no te preocupes».

    Entonces sentí su verga empujando lentamente contra mi pequeño agujero, claramente senti que estaba untado de algún lubricante.

    Gemí cuando sentí su enorme cabeza deslizarse dentro de mi culito.

    Hombre 1: «¡Relájate, puta!» gimió detrás de mí.

    ¡Gemí de vuelta!

    Permanecí perfectamente inmóvil, dejando que este extraño deslizara lentamente su gruesa verga más y más dentro de mi estrecho recto.

    Hombre 1: «Ya te entro todo, puta». gimió,

    ¡y me sentí más lleno que nunca en mi vida!

    Yo: «¡Oh Ohhh!» ¡Grité, teniendo dos vergotas llenando mis agujeros!

    Sandra: «Eres tan putaaa, perra».

    A mi lado metió su lengua en mi boca y yo estaba besándome con ella otra vez, tratando de distraerme de mi adolorido culito siendo destrozado por esa verga.

    Luego, el hombre en mi “sinesquinas” comenzó a empujar dentro y fuera, ¡sintiendo que mi fundillo se vaciaba y luego se llenaba, era asombroso! Me sentía como una zorra y me encantaba, no tener repercusiones de las que preocuparme, ¡me encantaba tener toda la verga que podía soportar!

    Después de unos minutos, me estaban cepillando pertinentemente tanto por delante como por detrás.

    Seguí gimiendo, incapaz de pensar con claridad.

    Miré y vi que Sandra estaba siendo cogida en la silla de la habitación.

    Hombre 1: «Es hora del “hat-trick” «.

    No sabía a qué se refería, pero cuando apareció otra verga frente a mi cara lo entendí.

    Hombre 4: «¿Quieres más verga?» me sonrió.

    Estaba tartamudeando por la falta de aire al tener mis orificios ocupados.

    Yo: «¡Siii señor! ¡Quiero vergaaa!»

    Sin dudarlo, tomé su verga en mi boca y envolví mis labios húmedos alrededor de su chorizote.

    Hombre 1: «Nos has traído a una hermosa zorra, Sandra».

    Disfruté los cumplidos, ¡pero fue difícil concentrarme en otra cosa que no fueran las tres vergas dentro de mí!

    ¡No sé cuánto tiempo duró eso, estaba delirando por toda la verga y tuve tres orgasmos más mientras me ensartaban!

    Hombre 1: «¡Te voy a mequear todo el “chicloso”!» Me advirtió.

    Yo: «¡¡Si lléname la cola con tus mecos!!» Grité sacándome la verga de la boca.

    El hombre detrás de mí gimió y pude sentir que mi recto se llenaba de mecos, ¡lo cual se sintió fantástico!

    Durante las siguientes horas, fui penetrada por más hombres de los que podía contar, más de una docena de orgasmos propios y montones de mecos llenaron mi boca, vagina y ano.

    Eventualmente me acosté en la cama sola, exhausta por la cogida y podía sentir el semen cubriéndome y saliendo de mí de mis orificios.

    Entonces, Macana se acercó a mí y lo miré

    Macana: «Eres aguantadora. Daré tu nombre en la puerta, eres bienvenida aquí en cualquier momento. Aquí está mi número» dejando un papel en la mesa a mi lado.

    Vi como todos los hombres salían de la habitación, me quedé en la cama y vi a Sandra, desnuda, sonriéndome. Ella se acercó

    Sandra: «Entonces, ¿cómo estuvo tu primera salida de soltera?»

    Yo: «¡Buenisisimaaa!», luego algo que nunca pensé que diría salió de mi boca. «¡Ahora ven y siéntate en mi cara y déjame agradecerte!»

    Sandra: «Pinche degenerada». se rió y luego se sentó a horcajadas sobre mi cara.

    Pude ver que su vagina también estaba goteando con mecos mientras bajaba sobre mi cara. ¡Su sabor se sintió maravilloso!

    Estaba chupando amorosamente los labios de su vagina, provocándola hasta que llegué a su clítoris hinchado y comencé a moverlo una y otra vez con mi lengua húmeda.

    Sandra: «¡Mmmm eres buena!» gimió, «¡Vamos a hacer esto mucho más seguido!»

    Gemí relamiendo su vagina cuando se agachó y me agarró las tetas.

    Sandra: «¡Haz que me chorree, zorraaa!» gimió moliendo su húmeda y empapada vagina sobre mi cara.

    Ella gimió y apretó sus muslos alrededor de mi cabeza y supe que estaba haciendo que mi amiga se chorreara solo con mi lengua, una lluvia de fluidos en chorros cayó sobre mi nublándome la vista, y casi ahogándome.

    Después de eso, nos vestimos y nos preparamos para irnos.

    Yo: «¡Necesito desesperadamente una ducha!» Me reí.

    Sandra: «¿Otra?, bueno está bien, recuéstate.» Bromeando

    Luego me agarró y tiró de mí para besarme.

    De vuelta en casa, me di una ducha convencional y me preparé para dormí, en cama podía sentir el placentero dolor de mis orificios, cuando solicité el divorcio, tenía miedo.

    Miedo de cómo sería la vida como soltera, pero ahora, ¡sabía que todo iba a estar bien!, y entonces dormí profundamente satisfecha.

    El fin

  • Primera infidelidad

    Primera infidelidad

    Hola a todos, mi nombre es Daniel 29 años y mi esposa se llama Itzel 27 años, somos de CDMX, tenemos 4 años de estar juntos y en agosto del año pasado nos casamos.

    Mi esposa es delgada con tetas grandes y un culo muy firme y muy bonita, ella tiene un problema y no puede quedar embarazada y siempre me vengo dentro de ella.

    Desde hace unos meses la eh estado convenciendo de hacer cosas un poco mas atrevidas como salir sin sostén usar vestido con tangas muy pequeñas o sin ropa interior y que se exhiba para mi, al inicio no lo aceptó pero poco a poco le fue gustando y de vez en cuando me dice que vayamos al super y ella ya va en vestido y sin ropa interior eso nos excita bastante y llegamos a tener sexo muy apasionado.

    Ahora que entramos en vacaciones de Semana Santa decidimos ir a las playas de Oaxaca ya que nos han comentado que hay una playa nudista y queremos experimentar ahí, en todo lo que planeamos las vacaciones la iba convenciendo de que en el avión hiciéramos cosas de exhibición ella se negaba porque le da mucha pena cuando hay gente viendo.

    Llegamos a Oaxaca y los transportes para puerto escondido son en unas tipo combi nuestra salida fue a las 11:50 cuando subimos y arrancó me dice al oído no traigo ropa interior y llevaba un pans muy delgado la fui dedeando un buen tramo y ya estaba muy mojada su vagina de repente me pellizca y me dice que alguien nos estaba viendo y me retira la mano de su pans me dice que juegue con tetas que estaba muy caliente no tapamos con una chamarra y empecé a tocar y besar sus pezones pasado un tiempo paramos porque la combi hacia paradas para ir al baño o comprar gasolina.

    Era la mitad del viaje y llegamos a una parada con comedor y baños cerca del cerro mi esposa me dice que tiene muchas ganas de ir al baño y me dijo que iría sola yo me quede porque hacía frío y paso cerca de 10 min y no regresaba mi esposa decidí ir a buscarla al comedor y no se encontraba fui al baño y escuché lo peor, pequeños jadeos con gemidos tuve una extraña sensación me hervía la sangre y me temblaban las piernas quería entrar y ver quién era pero mi cuerpo no se movía decidí regresar a la combi y ver que no fuera el tipo que nos estaba observando y no era el tipo estaba durmiendo me empecé a desesperar por saber quien era cuando veo venir a mi esposa finjo estar dormido y ella se sube muy rápido y toma asiento sin decirme nada después de unos minutos la combi arrancó y nos fuimos.

    Trato de meterle mi mano al pans y ella se incómoda y me dice que no y ya después de un rato se durmió y logro tocarle la vagina y meterle los dedos cuando sentí mojado saque mis dedos y estaban muy empapados los oli y ese no era el olor de sus jugos ers on olor diferente pensé en que a mi mujer se la cogieron en el baño y se vinieron dentro de ella.

    Me moleste bastante pero poco a poco me puse muy caliente y quería tener sexo pero ella iba durmiendo y todo lo que quedaba me fui pensando en como pasó con quien y por qué se dejo coger por otro.

    Eran las 7:30 cuando llegamos a puerto escondido y fuimos a buscar hospedaje.

    Continuará.

    En estos días publicaré mas cosas que han pasado aquí no sabía que mi esposa fuera tan puta espero sea de su agrado mis relatos.

  • 5 x 1 (capítulo veinte)

    5 x 1 (capítulo veinte)

    Pasaron dos días y Paco me mandó el recado que fuera a eso de las tres del sábado.  Estaba claro que se reunirían como me había contado. Había llegado el día de la orgía prometida, no era la primera vez por lo que no lo pensé dos veces. Me preparé y salí rumbo a Santiago. En la terminal Paco me estaba esperando, sonriente como siempre, con su gorra de pelotero, me dio la mano muy a lo macho y salimos rumbo a su casa.

    – Hoy va a ser en mi casa, – me dijo – ya conoces el sitio, así que no habrá sorpresas.

    – Bueno, es mejor, más confianza. ¿No he llegado muy temprano? – le pregunté.

    – ¡No!, ¡qué va! Todo en orden, los socios vendrán después a eso de las tres y media. – sonrió y me dio un apretón de hombros – Me gusta precaver, bueno, a las tres y media empezarán a venir, ya sabes hay que despistar a los vecinos, aunque nadie se mete en nada, también hay que ir con cuidado.

    Iba contando cosas, muy ameno, muy risueño y alegre. Llegamos a su casa, de lejos saludó a alguien, después me dijo que era el Tato, uno de los que vendría, pero ni tiempo me dio de verlo. Paco lo tenía todo ya preparado, la cama la había cubierto con un plástico, pedazos de tela a modo de toallas, en la mesita de noche cremas. Me aclaró que había lidocaína por si deseaba, vaselina, aceite. Me llevó al baño, lo tenía todo para que me preparara. Yo lo besé diciéndole que era un ángel, que lo tenía todo en orden. Le gustó lo que hice, me dejó solo para no perder tiempo, él se fue a la cocina. Al rato sonó el timbre de la puerta, escuché que iba a abrir y que entraba alguien, era Tato, siguieron para la cocina pasando por la puerta del baño. Cuando estuve preparado salí, estaban los dos en la cocina.

    – Mira, este es Tato. – me presentó.

    Tato me dio la mano, nos intercambiamos frases de cumplido. Era alto, fuerte, bien afeitado, pero se le notaba la barba cerrada. Tenía unas manos grandes, los labios finos y una voz baja muy varonil. Paco me abrazó por la espalda pegándose, haciendo que sintiera el paquete mientras le decía al amigo: “esta ricura es de quien te hablé. Tiene un ojete de maravilla”. Tato se levantó para acercarse, pasé de los brazos de Paco a los de Tato que me miraba fijo, mirándome se llevó un dedo a la boca, lo ensalivó y lo metió dentro de mi pantalón buscando mi ojete, lo acarició y metió el dedo. Se me escapó un suspiro, a él le gustó. Bajo la cabeza y me besó con fuerza, metiendo su lengua en mi boca sin sacar su dedo de mi culo. Paco se fue a abrir la puerta, habían llegado los otros tres.

    – ¡Eh, seguro que le ha metido ya el dedazo en el culo! – dijo uno de los recién llegados.- ¡Oye, saca el dedo, bugarrón!

    – ¡Bah, no le hagas caso, es un jodedor! – intercedió Paco.- Mira, este es Raúl, este, Dani, de Daniel y este otro Manolo…, bueno, ya viendo que es negro…, le decimos machete.

    Todos reímos, Paco sacó unas cervezas y galleticas saladas. Tato me hizo sentarme sobre sus rodillas. Raúl era moreno, nariz grande, bigote cuidado y con pancita, Daniel era más delgado y con barba, era calvo. Manolo, era negro, robusto, un cachas. Allí conversando pasamos un rato, sin la más insinuación del motivo que nos reunía, excepto a Tato que seguía con su dedo en mi ojete. Fue Tato quien me cargó, era más grande y alto, y me llevó a la cama. Allí me quitó la ropa, me dio varios lametones en el ojete.

    -¡Bueno, a ver, hacemos lo de siempre! – dijo Paco, yo aproveché para ver los paquetes que a todos se les marcaba. – ahora te voy a vendar los ojos, sin trampas, nosotros nos encueramos y te damos para que elijas quién será el primero que te va a singar. Nadie va a hablar, nadie tocará, tú no puedes coger las pingas con la mano, solo con la cara… ¿has comprendido?

    Yo dije que sí, Paco me puso una venda, comprobó que no veía nada. Yo escuchaba como a mi alrededor caían ropas, cintos, zapatos. Con los ojos vendados todo era diferente, ya Paco me había puesto al borde de la cama, arrodillado y empezaron a pasar delante de mi cara haciéndome rozar sus pingas duras, después tenía que elegir según el orden. Dudé algo, pero dije la tres, no sé, el olor me gustó más. Hubo risas y bromas.

    – ¡Ahora abre la boca! – me dijo Paco – que el ganador te la va a meter en la boca y él te quitará la venda de los ojos para que veas al macho que has elegido.

    Abrí la boca, alguien se acercó y empezó a meter su pinga en mi boca. Era gorda y larga, cuando la tenía hasta la garganta sentí que me quitaban la venda y miré hacia arriba. Era Tato. Él me miraba sonriente, los demás se acercaron para verme tragando ese rabo. Después estuve mamando los rabos de cada uno hasta que Tato decidió cobrar su recompensa de ser el primero. Me hizo acostarme bocabajo para comerme el culo, Manolo se puso delante para que se la mamara. Paco acercó su cara y me besó, aunque yo no podía corresponderle por estar tragando rabo.

    – ¡Nene, vas a gozar de lo lindo hoy! – fue lo que me susurró al oído.

    No escuché más porque Tato estaba penetrándome, el muy cabrón me hizo sudar frío, estremecerme, pero al rato empecé a sentir placer. Tato se movía rico, entre suave y duro, me hacía gemir, sentía las caricias de los demás y Manolo no dejaba de singarme por la boca. Al rato Daniel ocupó el sitio que había dejado Manolo, éste se plantó al lado de Tato para que le dejara singar un rato, pero Tato le dijo que primero quería venirse. Así fue, estuvo singándome hasta que se vino mugiendo como un toro. Cuando sacó su pinga Manolo no esperó nada, metió la suya sin darme un respiro. Al rato Daniel se turnó con Manolo, se turnaban los dos a cada rato, delante de mí Paco se sentó para que yo le chupara los huevos y el rabo. Raúl se unió a que se la mamara junto con la de Paco. Daniel se vino rápido dejando a Manolo mi ojete bien lleno de semen a modo de lubricante. Manolo apuró sus embestidas para venirse, me agarró duro de las nalgas mientras explotaba casi a punto de gritar. Le tocó a Raúl con su pinga grande, singaba rico, me acariciaba todo, se vino sin decir palabra. Entonces Paco que se había acostado bocarriba para que yo me sentara en su pinga tiesa, me invitó meneando la pinga con la mano, así lo hice, se me escapó un chorro de leche que él untó en la pinga para que entrara bien. Yo me puse a hacer cuclillas sobre Paco que disfrutaba, al rato me hizo tenderme de lado y apuró sus movimientos para venirse. Entonces sin salirse me hizo una paja para que yo me viniera. Quedamos abrazos en la cama, Tato en un sillón nos miraba, Daniel le mamaba el rabo a Manolo y Raúl se manoseaba su rabo sentado al lado de Tato.

    – ¡Ven y siéntate aquí! – me dijo Tato desde el sillón.

    Paco me liberó y fui a sentarme sobre la pinga dura de Tato, me senté ahorcajada, mirándolo a los ojos, él se mordía el labio inferior y me acariciaba las nalgas. Le gustaba lo que estaba haciendo, le gustaba todo y él a mí. Después me cargó para llevarme a la cama y singarme con las piernas en sus hombros, al rato Daniel le pidió que lo dejara singar un poco. Después Manolo, Raúl y Paco por turno, Tato volvió para volver a venirse, le siguió Manuel. Los otros tres no se vinieron, quizá necesitaban más tiempo. Quise irme al baño a evacuar todo aquello, pero Paco me dijo que no, que me quedara allí al borde de la cama porque quería ver cómo me salía la leche del culo. Los complací, Paco puso una toalla debajo y se pusieron a mirar cómo me chorreaba el semen del ojete recién singado por ellos.

    – ¡De pinga, brother, cómo se lo hemos deja´ó!- dijo con sorpresa Manolo.

    – ¡Ya se los dije, este tiene aguante y le gusta! – agregó Paco.

    – ¡Coño, yo ya quiero de nuevo! – dejó escapar Tato.

    – Pues ¿qué esperas para metérmela? – le dije yo convidándolo a que lo hiciera.

    Tato no se hizo rogar, enseguida me metió su rabo duro, me dio un beso pasional y me dijo:

    – ¡Coño!, ¿dónde carajo estabas antes?

    Los demás se fueron a la sala a beber cerveza, Tato y yo nos quedamos en la cama singando. “No voy a tener leche que darte, pero no voy a dejar de darte pinga” me dijo al oído con lascivia, yo le dije que no importaba, que lo mejor era la singada que me estaba dando. Estuvimos tiempo allí hasta que Paco entró.

    – ¡Coño, asere, dame un chance! – soltó Paco bromeando.

    Tato sacó su pinga para que Paco me singara, después se fue a la sala. Paco estuvo acariciándome, besándome y moviéndose despacio.

    – ¿Cómo te sientes?

    – Bien, bien…, rico.- le respondí.

    – ¡Nunca habíamos tenido un pasivo como tú! – me confió Paco – Les has gustado mucho.

    – Y ellos a mí, de verdad que, aunque mucho, pero todo bien.

    – ¡Ya William me lo decía que eras el mejor maricón del pueblo! – río un poco – No te pongas bravo, es un piropo.

    Estuvimos un buen rato hasta que Paco se vino, despacio, sin apuros. Yo me metí en el baño y después me les uní en la sala. En la tele ponían pelota, Daniel había ido a buscar unas pizzas. Me senté en el sofá entre Paco y Tato, me sentía bien. Raúl se había ido ya.

    – ¿Vas a venir la próxima semana? – me preguntó Tato.

    – Bueno, no hemos hablado de eso…- dudé yo.

    – ¿Qué pasa? ¿No te gustamos? – bromeó Manolo.

    – ¡No lo aterroricen ahora! – intervino Paco – Ya lo hablaremos con calma.

    – ¿Para qué hablarlo? Lo acordamos ahora y ya, la próxima semana repetimos ¿eh? – dijo Tato – Yo quiero y quiero mucho.

    – ¡Bueno, bueno, claro que sí! – dijo Paco, y agregó – Dejemos que descanse, le hemos dado mucha pinga por culo…

    – ¡Yo quiero singármelo de nuevo! – dijo Manolo y Tato asintió con la cabeza.

    – ¡Caballeros, no se fajen ahora por eso! – traté de aplacarlos – ¿quieren singarme de nuevo? Bueno, eso sí, una sola vez y ya.

    Besé a Paco, a Tato y a Manolo dándoles a entender que todo estaba en orden, tampoco me sentía mal porque todo había sido bien y sin brusquedad alguna. Cuando Daniel llegó con las pizzas comimos, hablamos más, bebimos y fue Manolo quien me cogió por una mano para llevarme al dormitorio diciendo que íbamos a singar porque él tenía que irse ya. En el dormitorio fue muy cariñoso, muy delicado y me hizo sentir de maravilla. Me hizo abrirme las nalgas y me lamió el culo, me lo besó, me lo mordió, escupió y finalmente me lo singó. Se despidió besándome y rogándome que volviera la próxima semana. Me quedé en el dormitorio porque sabía que vendría alguno de ellos, vino Daniel que apuró el palo y se vino en poco, salió rápido. Escuché que Manolo y Daniel se iban, después al dormitorio entraron Tato y Paco.

    Tato me abrazó, Paco se sentó en el sillón frente a la cama mirándonos. Tato me acariciaba, besaba. Me penetró despacio mientras suspiraba.

    – ¡Contra, esto sí es un culo! – le dijo a Paco.

    – Ya te lo había dicho, es el mejor. – respondió Paco que se acercó para besarme. – queremos que seas nuestro. Queremos tenerte y darte pinga…

    – ¡Pinga y leche! – agregó Tato.

    – ¿Me la vas a mamar ahora? – fue la pregunta de Paco mientras me ponía su rabo en los labios.

    No iba a negarme, empecé por lamer como si fuera un helado para hacerlo gemir, después lo dejé meterla hasta la garganta. Tato mientras me singaba miraba como tragaba rabo por la boca. Estuvimos así disfrutando hasta que Tato pidió a Paco cambiar diciendo que quería darme leche en la boca. Cambiamos y Tato me dijo “sácamela toda”. Empecé a chupar su pinga como si estuviera sediento para provocarle a que eyaculara lo antes posible. Así fue, se vino y me hizo tragar toda su leche. Paco también quiso darme la leche en la boca, caímos medio muertos de cansancio.

    Tato se fue a la media hora después de hacerme prometer que vendría la próxima semana. Después Paco y yo nos acostamos en la cama, abrazados. Estuvimos charlando un rato, hablando de lo que había pasado, de que todos se habían ido contentos, que había salido todo bien.

    – ¡Sé que la tanda que recibiste ha sido dura! Cinco no es poco, lo sé…-trataba de disculparse Paco.

    – ¡Bueno, todo bien, no te preocupes!

    – ¡Quédate a dormir hoy! – me miró – No te voy a singar más…, bueno, al menos que me lo pidas. – bromeó.

    – Está bien, me quedo y así descanso.

    – Podemos dormir aquí o te preparo el sofá en la sala, tú decides.

    – ¿Y tú qué prefieres?

    – Que durmamos juntos. – no se lo pensó mucho – quiero que durmamos desnudos, abrazados o solo juntos…, como tú quieras. Mañana es domingo, así que no hay que levantarse temprano para ir a trabajar.

    Estuvimos charlando hasta que nos quedamos dormidos, no sé quién de los dos se durmió primero o después, o quizá los dos al mismo tiempo. Nos despertamos entrada la noche, eran las dos más o menos, porque se había ido la corriente, nos despertamos empapados en sudor. Paco buscó una linterna en la mesita de noche, la encendió y fue a abrir la venta a ver si entraba algo de fresco. Entró algo de aire fresco de la madrugada y también el ruido de la avenida cercana. Paco se levantó y se fue a recostarse en la ventana, yo me levanté y me quedé a su lado viendo la oscuridad del patio y las luces de la avenida, me preguntó si no me molestaba que fumara. Me daba lo mismo, pasó detrás de mí para alcanzar la cajetilla y la fosforera, sentí que tenía la pinga dura. Se inclinó a mi lado apoyando sus brazos en la ventana. De reojo vi su excitación, le dije “quédate así, no te muevas” y me arrodillé para mamarle la pinga, suspiró profundamente, su respiración se hizo fuerte, le gustaba lo que le hacía y a mí también. Él se sentó en el borde de la cama con las piernas abiertas y la pinga como una asta, se la chupé un rato, me acariciaba la cabeza, la nuca. Me levanté y me apoyé en la ventana ofreciéndole mi ojete sin decir una palabra. Paco se me acercó, se escupió la mano y me untó la saliva en el culo, después repitió lo mismo para untar su rabo y empezó a meterlo suavemente. Me hizo cortar la respiración, suspirar y suspirar de alivio cuando sentí que la había metido toda. Me abrazó, besando mi nuca, mis orejas y repitiendo que me quería. Esta vez me hizo el amor, no me singó, simplemente hicimos el amor con mucha pasión. Habíamos llegado a ese punto más allá del deseo o el instinto, sus caricias, sus mimos decían más que cualquier palabra. Cuando se vino no sacó su pinga, me hizo la paja para que me viniera y lo logró rápido.

    – Quisiera besarte ahora pero no quiero sacártela de ese culito rico. – me murmuró al oído.

    – La tienes dura todavía. – le dije. – sácala y me siento sobre ella y nos besamos.

    Así lo hizo, y yo me senté en su rabo duro inclinándome sobre él para besarnos. Nos besamos mucho tiempo sin decirnos nada, casi sin movernos hasta que se me salió su pinga dejando escapar un chorro de semen. Me acosté a su lado, abrazado a su pecho velludo. Él con su manota grande me palpó mi ojete lleno de leche. Me metió los dedos en la boca dándome su leche.

    – Esta es la leche de tu macho, de tu marido. – me dijo con orgullo. – si soy tu marido, tú eres…, eres mi mujer ¿no?

    – ¿Quieres que lo sea? – le pregunté.

    – Lo sabes bien, sí y mucho.

    La luz vino y Paco cerró la ventana y el ventilador nos dio un suspiro para dormir. Me desperté cuando sentí el olor a café, Paco estaba en la cocina preparando el desayuno. Nos sentamos a desayunar, Radio Reloj decía sus noticias monótonas, eran como las diez. Habíamos dormido mucho. No habíamos terminado el desayuno cuando el timbre de la puerta sonó y Paco soltó “¡cabrón, sabía que lo iba a hacer!”. Desde la cocina escuché a Tato y a Paco discutir, el tema era pues yo.

    – ¡Mira, déjame que le dé un poco de rabo! – pedía Tato.

    – ¡Qué no, que no es una máquina! Hay que darle tiempo a que descanse – repetía Paco- ¡Coño que fuimos cinco!

    -¿No me digas que no te lo singaste anoche? A otro con ese cuento.

    – ¡Sí, me lo singué, pa´eso se quedó aquí!

    – Bueno, ahora estoy aquí…

    No esperé más y fui a la sala, se callaron cuando entré.

    – Veo que el ambiente está caldeado. – les dije.

    – ¡Este que viene y quiere…! – me dijo Paco.

    – Paco, brother, coño, dame un chance.

    – ¡Qué no soy yo quién tiene que decidir esto!

    – ¡Me gustaste mucho, de verdad! ¡Uf, que ni he dormido! – me dijo Tato.

    – ¡Tú no tienes que hacerlo! ¡Ya hemos quedado para la próxima semana! – casi grito Paco. – Ayer le dimos mucha pinga, tiene que descansar.

    – ¡No me vengas con ese cuento! Ahora lo ha de tener nuevecito como si nada. – Tato trató de ganar con ese argumento.

    – ¡Ya, salió el médico! – se burló Paco.

    -Lo soy, soy médico y lo sé bien.

    – Pero tú no eres el que ha dado el culo a cinco bugas. – el enfado de Paco ya era cómico.

    – A ver, calma, calma. – traté de terciar entre ellos.- Vamos a sentarnos y a conversar.

    Nos fuimos a la cocina, Paco le dio café a Tato pero ya no parecía tan bravo como antes. Al parecer se le había pasado bien rápido. Tato también sonreía.

    – Ayer me singaron bastante, bien, me gustó, pero fue mucho, me dejaron el culo como una pomarrosa y entumecido. Tengo que darme un respiro. – expliqué yo con calma.

    – Pero este anoche te singó, me la corto. – dijo Tato.

    – Sí, singamos. – le dije sonriente.- pero ya no más, estoy molido.

    – ¿Y si me la mamas? – pidió Tato que no quería irse así como así.

    – ¡Coño, pero que pesa´o eres! – le soltó Paco.

    – ¿A qué no te gusta que te la mame ahora? ¿Ah? – replicó Tato.

    – ¡Sí, pero lo respeto! No le vamos a destrozar el culo ahora porque queramos singárnoslo. – dijo Paco.- Sí, sí, yo me lo singaría ahora mismo y le dejaría el culo chorreando leche.

    Tato me miró sonriente, me acarició la mejilla y me besó. Paco me abrazó por la espalda pegándose a mí y besando mi nuca. Me fueron arrastrando hacia la cama y en un abrir y cerrar de ojos estábamos desnudos todos, besándonos, acariciándonos. Paco me tomó por los hombros para decirme: “Lo que hagamos, lo decides tú, hoy mandas tú”. Tato se unió a modo de juramento “Tú decides, tú llevas la batuta ahora”. Comprendí el juego de los dos, estaba claro. Estuve mamado las pingas de los dos, por turno, para que no surgiera ningún celo. Paco empezó a lamerme el culo, a meter la lengua mientras yo le mamaba el rabo a Tato. Era el preludio de que me singaría él primero. Así fue, se untó lidocaína y me la metió, sentí el frescor y el mentol de la anestesia, sabía que si usaba esa crema con anestesia podíamos demorarnos mucho. Me singó mucho rato hasta que se vino y dejó paso a Tato que se untó solo saliva. Tato estuvo a la altura de un amante, pendiente de todo, de que me sintiera bien, me acariciaba, me preguntaba, me acariciaba y besaba. Cuando se vino se quedó abrazado a mí, con su rabo sin sacarlo de mi ojete. No quería salirse, no quería irse. Pero al fin, la sacó, me besó a mí y a Paco, se vistió y se fue.

    Paco volvió a la cama, me abrazó, me besó muchas veces mientras se disculpaba por lo que había pasado. Yo le dije que nada malo había pasado, que estaba cansando, pero con gusto, que me había gustado mucho. Nos acostamos un rato, dormimos algo y luego me acompañó a la terminal de autobuses para que me fuera.

    Acordamos que el sábado volvería.

  • Mi esposa en mi ausencia

    Mi esposa en mi ausencia

    Se suponía que llegaba de mi viaje el viernes pero terminé mi labor más pronto de lo esperado y volví el jueves. Decidí no decirle nada a mi esposa y darle la sorpresa. La sorpresa me la llevaría yo.

    El taxi me dejó en la puerta de mi casa, saqué la llave y abrí la puerta. Me recibieron unos gemidos frenéticos. Me quedé helado en la puerta oyendo.

    -¡Aaah sii ricooo! – decían los gritos, era mi esposa.

    Oí pasos aproximándose y no sé por qué pero mi reacción fue ocultarme dentro del baño del primer piso junto a la sala. No cerré completamente la puerta para poder ver que pasaba. Aparecieron dos tipos atléticos desnudos, entre sus piernas colgaban unas vergas considerables. Detrás apareció mi esposa. Ella llevaba una ropa negra de encaje. Detrás de mi esposa venía otro tipo más.

    Ella se adelantó a la sala y tomó una botella de whisky de la mesa, había 4 vasos, no era el primer trago, los llenó todos. Después tomó una bolsita y la vació sobre la mesa. Entre risas y charlas armó cuatro líneas, era cocaína. Ella inhaló de primera. Los chicos la siguieron y cada uno tomó un vaso.

    Ella los llamó. Le pidió a uno que se sentara y se hizo penetrar por el culo, al otro lo atrajo para que se la metiera por el coño y al último empezó a chupársela. Uno para cada hueco, no era al azar que fueran 3.

    Yo solía viajar con frecuencia… ¿Hacia ella esto siempre? ¿Consumía drogas y hacía orgías en mi ausencia?

    -¡Diooos que ricooo! – gritaba.

    Cuando se iban a venir los sujetos ella les pidió que lo echaran en un pocillo, en el pocillo en el que yo tomaba café. Los tipos se pajearon y eyacularon dentro de mi vaso. Ella los despachó y subió a la habitación. Oí la ducha, pensé que se acostaría a dormir pero pronto pude ver como salía vestida de gala.

    Mi esposa era una mujer atractiva, rubia, delgada, elegante y fina. En su ausencia caminé por la casa para ver los estragos de todo aquello, ropa interior, condones, semen. Ella se ausentó unas tres horas. Cuando sentí que llegaba me escondí de nuevo. Mi esposa entró con un tipo, era su jefe, yo lo conocía, habíamos compartido reuniones. Subieron a la habitación principal. Los gemidos empezaron a salir.

    Hasta ese momento no había querido aceptar la realidad de que en medio de todo el shock aquello me tenía la verga dura. Abrí un poco más la puerta para oír mejor y me hice una buena paja con los gemidos infieles de mi esposa. No solo me fue infiel, el tipo durmió en mi cama. Yo dormí en el baño. Me despertaron unos pasos.

    -Vete ya jajaja, mi esposo está por llegar – Decía mi esposa.

    -Si si si jajaja ya me voy – Decía su jefe.

    -Gracias por venir

    -¿Cuándo nos volvemos a ver?

    -Como siempre, él se va en dos semanas. Pero quiero lo que me prometiste

    -Sí, vamos a ir a la cabaña

    -Que rico

    -¿Me la chupas antes de irme?

    Estaban a metros de mi escondite y vi todo. Mi esposa se arrodilló frente a él y le hizo una tremenda mamada. Cuando se iba a venir lo pajeó y buscó mi pocillo para depositar allí toda su leche. La leche de 4 tipos estaba ahí. Cuando el tipo se fue ella se puso a organizar todo rápidamente. Caí en cuenta que se suponía que yo estaba por llegar así que en un momento en el que subió a la habitación salí del baño. Calculé el tiempo, toqué la puerta.

    -¡Hola mi amor! – Dijo al verme entrar.

    -Hola amor ¿cómo estás? – dijo tratando de sonar normal.

    Vi como se dirigía a la cocina, fui tras ella. Agarró el pocillo y vertió sobre él una buena cantidad de café.

    -Toma mi amor, tu café – Me dijo sonriente entregándome la taza.

    Sabía que allí dentro además de café había una buena cantidad de semen, pero no hice nada, me tomé todo.

    Decidí volver un día o dos antes de mis viajes. Los amantes de mi esposa eran incontables.

    -¿Y tú esposo? – Le preguntaba un tipo que estaba con ella.

    -Está de viaje

    -Pobre cornudo

    -jajaja sí… es un idiota

    -Que mala eres

    -Se lo merece por mal polvo

    -Ven, quiero te vengas en su almohada.

  • Con mi marido Alex

    Con mi marido Alex

    Estoy casada con mi atractivo esposo hace 5 años, él es un poco más grande que yo ya que tiene 30 años y yo tengo 25 años.

    Cuando lo vi me enamore de el inmediatamente, y a el le sucedió lo mismo conmigo pero su enamoramiento fue más complejo, o sea de otra manera, el se enamoro de mi olor, de la suavidad de mi piel, de mi lengua cuando se une a la suya y nos besamos, de mis manos tocando su cuerpo, de como se siente estar dentro mio cuando me penetra, pero nunca me ha visto el rostro por que el es no vidente.

    Aunque el tenga esa discapacidad visual yo lo amo mucho por encima de todo.

    Voy hacia nuestra habitación y lo encuentro acostado.

    -Alex, cariño- le digo mientras me acuesto con el y le doy un suave beso en los labios.

    -Violeta, mi amor- el reconoce mi voz perfectamente y mis besos son únicos en el mundo para el.

    Me acuesto suavemente sobre el y le lleno su rostro con mis besos.

    Luego Alex me besa en la boca y yo se lo respondo, esta vez el beso es más sensual, el pone sus manos en mi espalda y baja muy suavemente hasta mi trasero donde finalmente se detiene y me lo aprieta mientras lo acaricia.

    Ahora se que el quiere hacer el amor, yo también quiero eso, lo presiento por la manera en la cual me sigue tocando el trasero, además su pene ya se esta empezando a poner duro y eso me encanta.

    Solo dejo de besarlo para quitarme la remera, mi sosten y mi falda, después cuando estoy casi desnuda lo ayudo a quitarse su camisa y su pantalón.

    Cuando estamos semidesnudos le acerco mis tetas a su rostro y el las reconoce al instante porque dice que tienen una suavidad y formas únicas.

    Apenas las siente, las agarra con ambas manos y las empieza a masajear con movimientos circulares, mientras saca su lengua y las chupa, me chupa las tetas por completo sin dejar ni una zona de ellas sin estimular y luego de que ya las chupo completamente se dedica a acariciar y lamber los pezones que ya estan súper duros por la excitación.

    Despues yo le saco su boxer rojo y su miembro queda afuera, revelado ante mi listo para chuparlo, amo hacerle sexo oral a mi marido Alex.

    No espero ni un minuto y agarro su pene, coloco mis labios en su cabeza y saco mi lengua para chupar esa zona, le estimulo un poco la cabeza con rápidos movimientos de lengua y luego bajo con mi lengua lentamente hasta donde finaliza su pija, queda toda entera en mi boca y cuando ya esta en esta posición la empiezo a chupar súper rápido, el me agarra la cabeza haciendo que el oral se vuelva más profundo pero me detengo cuando luego de unos minutos tengo una inundación de semen en mi boca, me lo trago todo lo que puedo pero como es mucha cantidad unas gotas caen en mis tetas, aun después de eyacular su pija sigue durisima así que quiero que este dentro mío.

    Me saco mi tanga y me siento a horcajadas sobre el mientras mi marido introduce su pija en mi, cuando quedo acostada el envuelve con sus dos brazos mi cadera para que sus embestidas sean rapidas, lo que hace que mis tetas queden de vuelta en su rostro pero en movimiento por la penetración, el mientras mis tetas chocan contra su cara decide darles numerosos besos y lambidas.

    Después de unos cuantos minutos cambiamos de posición a una bastante parecida, yo continuo sentada encima de el pero de espaldas de manera que mi concha queda clavada por su pija pero de frente, esta es una postura que me encanta mucho ya que mientras el hace sus embestidas yo me puedo tocar la vagina y sentir en mis dedos los movimientos de Alex además puedo ver lo rápido y fuerte que me penetra.

    Nuestra última y tercera posición es de cucharita, ya que quedamos abrazados como dos amantes cariñosos porque una mano de el me abraza el abdomen y con otra me acaricia el pecho.

    Mientras yo elevo una de mis piernas para que su pija tenga acceso a mi agujero.

    Una vez que su verga esta adentro mio esta pose tan romantica y cariñosa, se vuelve salvaje porque me sigue penetrando muy rápido hasta que finalmente eyacula adentro mio y queda abrazado a mi con su miembro adentro.

    -Mi hermosa esposa- me dice mientras me da un beso en la mejilla.

    -Mi maravilloso marido- le respondo yo disfrutando de su fogoso abrazo.

  • Primera cita con un dominante

    Primera cita con un dominante

    Soy una travesti de closet muy discreta, vivo como un tipo regular que trabaja en una oficina, sin embargo de vez en cuando tengo la oportunidad de vestirme como una señorita, escribir historias, tomarme fotos vestida de mujer y compartirlas por correo, con eso logro excitarme mucho y terminar con mis pantis completamente mojadas, en esa rutina de vez en cuando encuentro personas con las cuales cruzo algunos correos y conozco mejor sus gustos y fantasías, uno de ellos fue Rubén, era un tipo mayor que yo que deseaba dominar y castigar a una travesti, le encantaba escribirme correos en donde me humillaba y me ordenaba como debía vestirme, posar y tomarme fotos que después debía enviarle, me encantaba recibir sus correos y responderlos con las fotos que él quería, usando justo las pantis que ordenaba en la pose que deseaba. El en recompensa me enviaba fotos de su deliciosa verga y algunos premios que consistían en formas de tocarme toda hasta mojarme completamente en mi ropa interior femenina.

    Tras unos meses de intercambiar correos me escribió que iba a estar de visita en mi ciudad, venía a una feria de textiles por unos cuantos días y me dijo que tendría unas horas para estar conmigo y darme gusto, yo sospeche y pregunte un poco más sobre la invitación y me dijo que por mis relatos sabia en país y ciudad vivía, él vivía en la capital pero cada año viajaba a un evento de la industria textil a realizar negocios, eras unos días en los que estaba muy ocupado pero tenía tiempo para que nos encontráramos en la tarde y pasáramos un rato juntos solos en su habitación de hotel, allí, me dijo, me daría gusto sometiéndome como una hembra y castigándome como una putica sucia.

    Yo acepte la invitación advirtiéndole que por la hora no podría llevar ninguna de mis prendas femeninas, solo llevaría un panti debajo de mi ropa usual pues saldría de la oficina a encontrarlo, el acepto y me dijo que llevaría todo lo que iba a necesitar y así concertamos nuestro primer encuentro. Llegue justo a tiempo y lo encontré sentado en un café cercano al lugar del evento, cuando me vio no me reconoció hasta que lo salude, cuando me reconoció se puso de pie y corrió una silla para que me sentara, note de inmediato que no solo era más alto, también mucho más fornido de lo que yo soy, el me trato como una dama y luego de que me pidió un café granizado con licor para espantar a la mesera me dijo que ya quería irse de ese lugar y que estuviéramos solos, yo asentí femenina y luego de pagar la cuenta buscamos un taxi en el que nos fuimos hacia un hotel reconocido de la ciudad, el pago la tarifa y entramos juntos, él fue a pedir la llave de la habitación y pude escuchar como la mujer del mostrador le decía que las visitas solo eran hasta las 9 de la noche, él le dijo que era un tema de negocios y que además quería que nos enviaran algo de comer, así que pidió dos pizzas y un par de botellas de vino, subimos a la habitación y uno vez entramos y el cerro la puerta su actitud cambio y de forma enérgica me ordeno que me quitara la ropa hasta quedar solo en pantis, yo lo obedecí excitada y me quite rápidamente todo hasta quedar en mis pantis, el me miro y noto que estaba usando una toalla higiénica femenina, lo cual yo sabía que le encantaba y luego de entregarme una bolsa negra me dijo que fuera al baño a cambiarme.

    Yo lo obedecí caminando de la forma más femenina que pude y una vez en el baño me cambie lo más rápido que pude, en la bolsa venia un vestido rosado de falda hasta las rodillas, unas pantis rosadas de encaje con un sostén relleno a juego, pantimedias, unos zapatos de tacón rosados de mi talla, un paquete de toallas femeninas y algo de maquillaje, yo me arregle lo mejor que pude y rápidamente salid del baño vestida como una princesa usando las pantis que me había comprado con una toalla femenina como él me había ordenado. Cuando salí lo encontré sentado en una cama ya sin camisa y mirando cosas en una maleta, cuando me vio así vestida se puso de pie y luego de abrazarme y besarme me dijo que estaba preciosa, que parecía una hermosa hembra, yo le respondí poniendo mi voz lo más femenina que pude que todo era para darle gusto, entonces el tomo de su maleta unas cuerdas y mientras me amarraba mis manitos y piecitos juntos me fue diciendo que era su sumisa, que quería jugar conmigo un ratico hasta que le rogara por tener su verga en mi culito, yo me dejaba hacer excitada y luego de estar amarrada me puse de rodillas, él se sentó en la cama y saco de su maleta un collar de perra junto con su cadena y me lo coloco mientras e decía que era toda una perrita obediente, así luego de ponerme el collar me halo del hasta tenerme arrodillada entre sus piernas y con mi carita frente a su verga, solo que todavía tenía su pantalón y sus bóxer y yo tenía mis manitos amarradas.

    El me tomo de la cabeza y me puso mi carita entre sus piernas, yo con mis labios pude sentir su verga caliente debajo de su pantalón, entonces me separo y se puso de pie para quitarse solo el pantalón, en bóxer se volvió a sentar y tomo nuevamente mi cabeza para ponerme entre sus piernas mientras me ordenaba que lambiera, yo lo obedecí de inmediato y sacando mi lengüita comencé a lamber sus bóxer, sobre todo en donde sentía su rica, su dura y caliente verga, ahí lambia y besaba como una hembra hambrienta, él me tuvo así un rato y luego me saco de entre sus piernas y halándome de mi correa me hico mover haciéndome acostar boca abajo en la cama, yo me sentía muy excitada, caliente y lo obedecía sumisa como una esclava, el me acomodo haciendo que parara mi colita y luego de atarme de mis rodillas y codos me tuvo completamente inmovilizada ofreciendo mi culito. Lo primero que hizo fue levantar mi faldita para tomarme fotos en pantis, luego sentí como las corría para llenar mi culito de crema mientras metía sus dedos por mi culito, luego bajo mis pantis y comenzó a jugar con varios juguetes en mi culito, sentía como unos vibraban y se movían adentro de mí, otros se inflaban, vibraban, también había unos más duros y gruesos que me hicieron gemir como una perra mientras él los metía y sacaba de mi culito, así estuvo un rato hasta que sonó la puerta, era la comida que había pedido, así que quitándose sus bóxer los metió en mi boquita y subió mis pantis para que el dildo vibrador no saliera de mi culito y fue a recibirla, se colocó una bata, fue a la puerta y cuando regreso con el carrito me encontró mojándome toda en las pantis como una puta sucia.

    Así de caliente estaba con ese dildo vibrando en mi culito que no pude contenerme y entre espasmos de placer sentí como me venía toda, como explotaba de placer y sentí como me mojaba toda entre las piernas mientras él me miraba y yo no podía parar, el me miro complacido y luego de apagar el vibrador procedió a inspeccionarme entre las pantis mientras comentaba lo mojada que estaba, luego bajo mis pantis y saco el dildo, cuando lo hizo yo me moje un poquito más y volví a mover mi colita, él se animó y luego de abrir su bata me penetro directamente y hasta el fondo haciéndome gemir como una hembra aun con sus bóxer en mi boquita, así me comenzó a penetrar cada vez más fuerte y poniéndome otra vez muy caliente y excitada, me monto así por un rato, siempre diciéndome que era una puta sucia, una perra, una hembra en calor que quería verga y muchas otras cosas humillantes, así me comenzó a meter su verga dura cada vez más profundo, más duro y caliente haciéndome babear mientras me sentía como una muñeca de trapo que no podía moverse, en un momento me tomo de las caderas y me hizo parar más mi culito y sentí como soltaba mis brazos y mis piernas.

    Cuando estuve libre el me giro poniéndome boca arriba, rápidamente me abrió las piernas y después de colocarme una almohada bajo mi espalda para volver a penetrarme tomo una a una mis manos y las amarro a mis rodillas haciéndome estar con las piernas abiertas, levantadas y mi culito muy dispuesto, así me penetro mientras me seguí humillando, luego saco su bóxer de mi boquita y mientras me seguía penetrando me hizo decirle que era una puta, una perra barata y sucia, que deseaba mucha verga, que tenía mi culito muy caliente como una hembra en celo, luego me hizo rogarle que me diera más duro, que me lo metiera bien adentro y me dejara llena de leche, yo obedecía muy excitada de ser trata así como una hembra, como una perra, y repetía todo lo que él me decía, rogaba y suplicaba mientras sentía su verga dura y cada vez más caliente entrar por mi culito hasta lo más profundo de mi ser y así rogando, mientras suplicaba que me llenara de leche el comenzó a venirse adentro de mí, sentí como explotaba, como me llenaba toda con un líquido caliente, él se dejó caer encima de mí un momento si sacar su verga, antes la metía más fuerte, se apretaba más contra mis nalgas para que su leche llegara más adentro.

    Luego de terminar se recuperó rápidamente y saco su verga lentamente de mi culito, entonces tomo el primer plug que había usado y lo volvió a meter mientras me decía que no quería que su leche saliera de adentro de mí, yo solo recibí agradecida y muy coqueta, entonces el me soltó y entregándome otra bolsa negra me dijo que fuera al baño a vestirme para comer algo y terminar nuestro encuentro, yo me pare sintiendo débiles mis piernas y de la forma más femenina que pude fui caminando sin que el plug saliera de mi culito hasta el baño, una vez cerré la puerta me desnude con mucho cuidado y después de entrar al baño saque la ropa que debía ponerme de la bolsa, esta vez era un vestido de falda barato de flores, con unas pantis rosadas de encaje y un sostén a juego, también venían unas pantimedias blancas y un labial rojo, yo me vestí rápido empezando con las pantis para que no saliera el plug, antes de subirlas les puse una toalla higiénica femenina pues sabía que era uno de sus caprichos y había insistido mucho en que las usara todo el tiempo, luego el sostén, las pantimedias y el vestido, pinte mis labios y salí, el me esperaba con la comida y una copa de vino, comimos rápidamente pues ya se estaba haciendo tarde y cuando terminamos me ordeno que bailara para él, yo obedecí de inmediato ya relajada por el vino, comencé a bailar sin sentido hasta que se puso música y luego saco su cámara y comenzó a dirigirme, primero me indico como moverme, como bailar de forma cada vez más sensual, luego me ordeno que fuera por su cinturón y cuando se lo entregue me ordeno ponerme en cuatro como una perra y comenzó a castigarme con él en mis nalguitas, yo gemía excitada con caca nalgada y siguiendo sus órdenes le agradecía, luego comenzó a hacerme posar para él, así vestida como una puta barata, me tomo fotos dándome con una cinturón en las nalgas, me castigo humillándome y sometiéndome en todo momento, incluso tuve que caminar así vestida mientras él tomaba fotos acostado en el piso, también en cuatro sobre la cama, en el piso donde también tuve que estar abriendo mis piernas, cuando lo hacía me entrego un dildo y me ordeno que lo chupara mientras me fotografiaba, yo lo obedecí y eso lo excito mucho, entonces me hizo poner en cuatro y sacando el plugo miro y tomo fotos de como su leche salía de mi culito, cuando termino soltó su cámara y haciéndome poner boca arriba en la cama me ato de manos y pies y se colocó encima de mi ubicando su ano en mi boquita mientras me ordena que lambiera como una perra, yo obediente saque mi lengua y comencé a lamber suavemente, luego más duro y luego estaba chupando su ano con toda mi boquita mientras el excitado se tocaba y me ordenaba que siquiera así y me tocara yo también como una hembra.

    Entonces me soltó y me ordeno que me pusiera de rodillas en el piso, cuando lo obedecí me amarro las piernas juntas y luego colocando mis manos entre mis piernas las amarro juntas y por mi espalda subió su cuerda hasta mi collar de perrita y me inmovilizo así, entonces fue por el plug vibrador a control remoto y lo metió bien adentro en mi culito, me miro tomo algunas fotos mientras me humillaba, mientras me hacía rogar poniendo la cabeza de su verga en mis labios y yo la besaba entre suplicas para que me dejara chuparla y mamarla, entonces comenzó a meterla en mi boquita, comenzó a comerme toda por la boca así inmovilizada y dispuesta para chupar y mamar su verga, así me comió cada vez más duro, más rápido, yo sentía que me ahogaba, pero lo disfrutaba mucho, me encantaba sentirme usada, sometida y feminizada, el me seguía tratando como una perra y yo solo habría mi boquita para ser montada como una hembra.

    Mientras lo hacía me ordeno que me tocara, yo o obedecía y comencé a mover mis manitas justo entre mis piernas, como estaba no podía quitar mis pantis, menos el toalla higiénica femenina que estaba usando y que ya estaba toda mojada por lo excitada que estaba, el miraba como podía y alcanzando su cinturón comenzó a pegarme en las nalgas y la espalda mientras me decía que era una puta, una perra sumisa, una esclava, así use sentir como su verga se ponía más dura en mi boquita, se ponía muy caliente y entonces comenzó a venirse en mi boquita, parte de su leche fue directo a mi garganta, otra parte quedo en mi boquita y lo último en mi carita.

    El después de venirse callo sentado en la cama que estaba justo atrás mirándome fijamente, entonces me ordeno que me mojara toda en las pantis, yo lo mire excitada y caliente, entonces comencé a tocarme mientras él tomaba el control remoto del plug que tenía en mi culito para encenderlo haciéndome gemir como una hembra en calor, el me miro y tomando un dildo en forma de verga lo metió en mi boquita para que lo chupara, así me puso como una puta a tocarme, a ratos sacaba el dildo y ponía su verga para que la lambiera mientras cambiaba la velocidad y forma de vibración de plug en mi culito, así me tuvo frente a él mirándome hasta que me moje toda en las pantis, me derrame sin quitármelas como una señorita, él lo noto y cuando termine metió sus manos debajo de mi faldita y entre mis pantis para sacar la tolla higiénica femenina que tenía puesta y que estaba completamente mojada y meterla en mi boquita, cuando lo hizo tomo su cámara y tomo más fotos, luego me soltó y dejándome el plug en el culito me dijo que era hora de ponerme la ropa para irme, yo todavía mareada por el vino obedecí sin sacar la toalla de mi boquita primero me puse la ropa encima sin quitarme el vestido y mientras fui al baño el metió todo lo que quería regalarme en una bolsa, mientras lo hacía yo me quite el maquillaje y me organice lo mejor que pude, entonces salí rápidamente y el me entrego una bolsa mientras me abría la puerta del cuarto, yo Salí rápidamente y una vez en el pasillo pude quietarme el collar de perrita que todavía estaba usando y caminado lo mejor que podía fui hasta el asesor, cuando Salí camine un par de cuadras y logre encontrar un taxi, eran solo las 10 de la noche, pero yo ya estaba lista para dormir como una hembra satisfecha, asi que solo llegue y después de quitarme la ropita me quede solo en las pantis y sostenes y me acosté, ya en la cama saque el plug de mi culito y pude sentir como salía todavía leche de mi culito y me mojaba toda, asi me quede dormida como una princesa.

    Espero que les haya gustado mi relato, me encanta escribirlos y compartir a través de ellos mis fantasias y mis pocas experiencias como travesti.

  • El hoyo

    El hoyo

    Estaba viajando de vacaciones a la casa de mis padres luego de un par de años sin verlos, la universidad me consumía bastante tiempo y ya empezaba a extrañar los. Aproveche las vacaciones de verano y me esforcé bastante para que nada me molestara para poder ir, prepare mis maletas y el carro y me dispuse a viajar. Las rutas estaban tranquilas, los paisajes eran preciosos y me detuve de vez en cuando a descansar o a tomar fotos para mis padres.

    Luego de unas largas 9 horas de viaje mi auto se empezó a quedar sin combustible, así que me detuve en una gasolinera y aproveche para ir al baño. Todos los cubículos estaban ocupados, menos los dos últimos, el que estaba contra la pared estaba libre y el de al lado decía clausurado. Entre al cubículo y cerré la puerta con el seguro, en caso de que algún distraído intentara abrir la puerta, me baje los pantalones y me senté, en ese momento me di cuenta de que a mi derecha había un agujero que daba al cubículo clausurado.

    Al principio me pareció raro hasta que me di cuenta de que era, me reí un poco imaginando a los camioneros utilizando ese agujero y preguntándome si aun estaba en servicio. Mis pensamientos fueron interrumpidos con el sonido de unos pasos los cuales se acercaban a mi, intente no hacer ruido para ver si intentaba entrar a mi baño y así estar preparado. Me sorprendí al escuchar una risa antes de que la persona que estaba fuera entrara al cubículo a mi derecha, pude ver algo a través del agujero antes de ser atacado por un gran miembro peludo, el hombre que entró me dijo «vamos, sé que la quieres» segundos después de meterla.

    El miembro se encontraba apenas erecto, se notaba que se empezó a excitar y yo no podía creerlo, cuando intenté decir algo mi voz se entrecorta a lo que el hombre respondió «ja, así que quieres primero la paga eh?» Retirando su miembro y poniéndolo otra vez pero esta vez con unos cuantos billetes. Mi mente estaba en blanco y no podía dejar de mirar el miembro, acerque mi mano para tomar el dinero y ver que eran 70 dólares, era mucha cantidad pero mi mente estaba en una lucha de sí rebajarme a eso o no. Jamás había sentido atracción por algún hombre pero para ese momento la situación me jugo una mala pasada. El hombre se impaciento y me dijo «tómala o iré a meterla en tu boca yo mismo», me puse nervioso, tomé el pene con muchos nervios y empecé a masturbarlo, se podía escuchar al hombre felicitándome y diciendo que siguiera, yo aparte mi mirada para mentirle a mi mente de que eso no estaba pasando, pero al mirar hacia mis piernas pude ver mi miembro efecto.

    Masturbando al hombre me di cuenta que ya no tenía vuelta atrás, me había convertido en una prostituta. Mi mente se encontraba en un trance que se perdió al oír al hombre decir que usara mi boca. Voltee a ver el pene del hombre para encontrar mi mano empañada de los fluidos del hombre y su pene peludo totalmente erecto. Solté su pene y acerque mi mano a mi boca, lamí los fluidos del hombre y sentí que mi cuerpo se volvía de él, moví mi cara hasta el pene y lo dejé pegado a este, el olor y la sensación me tenían loco, luego de unos segundo lamí desde las bolas hasta la punta del pene para acto seguido meterlo en mi boca y empezarlo a chupar.

    Para ese momento no me había dado cuenta que ya no tenia mis pantalones puestos y que estaba arrodillado en el suelo, chupando el miembro de alguien que no conocía, mi mano derecha se encontraba en mi pene dándome autoplacer mientras que mi mano derecha se encontraba en las bolas del hombre, los gemidos de placer del hombre me indicaban que no lo estaba haciendo tan mal para ser mi primera vez y el repentino chorro de semen en mi boca me confirmó que era bueno. Un gemido de placer lleno mi boca de ese espeso liquido blanco, el cual salió por los costados de mi boca al no estar listo para el, el hombre se aparto de la pared, me tiro un piropo y se fue. Me miré, estaba lleno de semen por todos lados, mi ropa quedó arruinada y yo totalmente empapado.

    Luego de analizar la situación me dispuse a seguir mi viaje, pero otro miembro me detuvo, escuche un par de voces hablando de que ya era hora de sacar lo que llevaban dentro y otra que reconocí al instante diciendo lo bueno que era chupándola. Un par de horas pasaron y yo me encontraba en el suelo del cubículo, totalmente lleno de semen y con mucho dinero en mis bolsillos, salí del baño, compré algo para comer y seguí mi viaje.

    Llegué a la casa de mis padres, los salude y me fui a mi cuarto a dejar mis cosas, una vez acomode todo me acosté en mi cama y saque el dinero que me quedó de mi pequeña aventura, contando cuanto me sobro me di cuenta que entre medio había una nota, esta tenia un número de celular y una pequeña invitación «eres bueno, si quieres más dinero tengo muchos amigos que estarán encantados de conocerte».