Blog

  • Melissa (2)

    Melissa (2)

    El día transcurrió con normalidad, durante el almuerzo llamó mi esposo, recibir su llamada fue un martirio, solo pensaba en la enorme verga de Mateo comparada al pequeño pene de él, solo podía sentir una especie de repulsión, no podía creer lo que había perdido con él, cuando al fin supe que podía cogerme a tipos con pollas más grandes.

    E. Hola mi amor

    Y. Ah, hola

    E. Te tengo una sorpresa

    Y. Uhm uhm

    E. Adivina quien esta en el aeropuerto listo para salir a donde estas???

    Y. En serio? Hasta ahora?

    E. Si mi amor, apenas me dieron el permiso, es solo por dos días pero voy a celebrar tu día

    Y. Mi día ya pasó (y lo festeje de la mejor manera), pero gracias.

    E. Voy a llegar, te llevare a cenar al restaurante más caro, te comprare el vestido más costoso y luego te haré el amor.

    Esta última parte me hizo reír, casi suelto una carcajada en el teléfono, por suerte me contuve, solo pensar en su diminuto pene me daba risa.

    Y. OK, a que hora llegas?

    E. Ya estoy en el avión, el vuelo dura 45 minutos, quieres pasar por mi al aeropuerto?

    Y. Estoy a más de una hora desde la casa de mi hermana, tendría que irme en un taxi o un Uber, pero bueno, paso por ti

    E. Gracias mi vida, un beso enor…

    Le colgué antes de que terminará, cambie mi ropa y salí a llamar un taxi, pero en ese momento llego Julián, cada que llegaba ese tipo la tierra temblaba, no porque fuera gordo, era inmenso, sus brazos parecían piernas de lo enorme que era. En ese momento solo podía pensar en el tamaño de su polla, si era así de gigante todo en el debía ser inmenso, se me hacía la boca y la vagina agua de solo pensar en eso, fue tanto así que el se dio cuenta que lo estaba mirando precisamente ahí.

    J. Hola, vas de salida? – Dijo esto mientras descaradamente hizo su pelvis hacia adelante dejando que me mordiera los labios.

    J. Hola, holaaa, tierra llamando a Meli, me escuchas???

    Y. Oh, si lo siento, estaba distraída… este… preguntándome en que me voy

    J. Y a donde vas?

    Y. Al aeropuerto, a recoger a mi esposo.

    J. No hay problema, yo te llevo, traje mi carro y no tengo nada más que hacer, venia a jugar con los niños, pero creo que esto va a ser mucho más divertido

    Y. A que te refieres?

    J. Digo, a llevarte y poder hablar contigo y conocerte jejeje

    Nos montamos en su camioneta y salimos al aeropuerto.

    J. Y tu esposo apenas viene hoy? Cuando tu cumpleaños fue ayer

    Y. Es que tuvo mucho trabajo

    J. Y por eso estabas así ahora?

    Y. Así como?

    J. Así como ida, mirando a la nada, o de pronto mirando a la todo

    La verdad es que se había despertado en mi una hembra salvaje, una gata en celo, así que quería intentar con el a ver que salía

    Y. Solo me preguntaba, tu eres un tipo enorme, todo en ti es así así grande???

    J. Jajaja, tu que crees??

    Y. Bueno, Uds. pueden trabajar brazos y que crezcan los músculos, igual las piernas y cualquier parte del cuerpo, pero en ese «musculo» como lo entrenan???

    J. Jajaja, pues es que ese «musculo» no lo puedo entrenar solo, necesito una mano amiga, si quieres te enseño como se hace, porque conozco a tu esposo y el si que no hace ningún tipo de ejercicio jajaja

    Y. Pues si es para enseñarle a mi esposo amado, estoy dispuesta a aprender

    En eso se saco su verga, enorme, todo en este tipo era enorme, gruesa como mi puño, venosa y con su cabeza rosadita, era tan larga que la puso sobre el volante del auto.

    J. Dejamos que ella maneje?

    Y. Jijiji, que tonto eres, y ahora que debo hacer, para enseñarle a mi esposo.

    J. Pon tu manita sobre ella y acariciala para que despierte

    Y. Queee??? Eso esta dormido??? Pero si es un monstruo

    J. Jajajaj, vamos tocala, el ejercicio consiste en menearla bien de arriba a abajo, luego siguen más ejercicios pero por el espacio no podemos hacerlo

    Y. Todo sea por mi esposito, voy a hacer este ejercicio, pero tenemos que sacar espacio para los otros

    J. Oh si, claro que si

    Agarre su verga, es enorme, ni siquiera podía tocar mis dedos alrededor, y era verdad, estaba morcillona, empece a acariciarla y enseguida se puso como metal, dura y caliente, recorría su enorme verga con mi mano, las ventanas de la camioneta eran polarizadas así que no se veía hacia dentro, paramos en un semáforo y no aguante más, me abalance a su verga llevándole mi boca, abrí lo más que pude para poder succionarla pero quede como un bebé con un biberón, solo me entraba la puntica, pero era deliciosa, hacía mi mayor esfuerzo para poder meterme más pero era enorme, jugueteaba con mi lengua dándole lametazos a su enorme cabeza, masajeando su enorme palo, subiendo de arriba a abajo y succionando su presemen.

    Y. Crees que a mi esposito le haga bien este ejercicio?

    J. Si lo haces así de bien, claro

    Y. No creo que el tenga el equipo necesario, pero a mi si me vendría bien seguir haciendo este ejercicio

    J. Sigue entonces, te tengo un batido proteinico que te hará mucho bien

    Y. Que rico!

    Seguí chupando hasta que se descargo en mi boca, golosa trague todo, no se me escapo ni una gota, me devoré su verga y la deje limpia hasta su base, justo a tiempo porque ya estábamos cerca del aeropuerto.

    Salí de la camioneta no sin antes darle un beso en la punta de la cabeza de su verga, ya estaba afuera cuando el me llamo, abrió la ventanilla y me bajo la blusa que llevaba puesta, bajo mi bra y me dio un beso en el pezon, mordiendolo un poco con sus labios, no me importaba si alguien veía, lo agarre de la cabeza e hice que me lo chupara, ambos se me pusieron como piedras, me acomode pero se seguían viendo obscenamente sobre mi ropa.

    Fui hacia la sala de espera y mi esposo ya había llegado.

    E. Hola amor, como estas, te extrañe muchísimo

    Y. Hola, si, que bien, igual, bueno correle que esta el cuñado de mi hermana esperándonos en la camioneta

    E. Pero amor, creí que me recogerias sola?

    Y. Aproveche que el venía para acá también, y no molestes, así iremos más cómodos

    E. Tienes razón, bueno vamos saliendo

    Llegamos a la camioneta, obviamente hice que se montara atrás con las maletas mientras yo me hice en el asiento de adelante.

    E. Bueno, ahora directo a la casa de tu hermana, necesito descansar de ese viaje, y solo me puedo quedar dos días, debo regresar pasado mañana

    Saber eso me alegro aún más el día, pero yo quería probar la enorme polla de Julián hoy mismo, así que recordé que cerca al aeropuerto hay un centro comercial enorme, algunos locales aun están en construcción por lo que estarían completamente solos, y quería que me cogiera así en la calle como una perra.

    Y. No, vamos a ir al centro comercial por mi regalo, porque no me has dado nada, además, Julián iba a ir allá primero, por eso me trajo.

    J. Yo? A si si, iba justamente para allá, vamos compa, no sea así, comprelo algo a esta mujer

    Y. Además quiero comer algo, hoy solo me he tomado un delicioso batido proteínico pero quiero comerme un enorme pedazo de carne que vi hace poco.

    E. Bueno entonces vamos

    Y. Oh pero espera, quiero que mi regalo sea sorpresa, así que tienes que ir tu solo, yo acompaño a Julián que el es que sabe donde esta la carnota que me quiero comer

    E. Pero amor, no me se tu talla o que quieres

    J. Eso es muy sencillo compa, haga de cuenta que ud va a salir con ella, así que tómese todo el tiempo que quiera, y no se preocupe que yo se la cuido.

    Inmediatamente nos fuimos Julián y yo, ya sabíamos donde nos podíamos meter, un local que estaba en construcción pero ya se habían ido todos los trabajadores y solo estaba marcado con cinta amarilla sin nada más.

    Mientras mi esposo se perdió en el inmenso centro comercial, nosotros nos metimos en el desolado sin que nadie se diera cuenta, inmediatamente le saque su enorme verga y me la lleve a la boca hasta ponerla dura, luego me desnude completamente.

    Y. Metemela por favor

    J. Jajaja no tienes que volver a preguntar

    Me puso en 4 sobre una mesa que estaba tirada, y me penetro fuertemente, era enorme, sentí que me partía en dos, casi me desmaye del placer de tener una verga tan enorme dentro mío.

    El siguió metiendomela salvajemente, se agarraba de mis amplias caderas para dar más impulso a sus embestidas, para calmarse un poco pasaba a apretarme los pezones y eso me volvía loca, era una parte muy sensible mia que nunca había experimentado, se me ponían tan duros que dolían, pero era un dolor rico, al igual que el que sentía en mi vagina siendo masacrada por un enorme trozo de carne.

    J. Quieres que te llene de leche perrita?

    Y. Ah ah ah, n… ooo., aaaah, no, es… toy en mis d… iaaas aaah que ricooo.

    J. Me voy a veniiir

    Yo me la saque rápidamente, puse su enorme verga en mi boca, y aunque hacía poco se había venido, ahora siguió sacando cantidades enormes de semen, tragaba todo, se me escurría un poco pero me lamia para no desperdiciar nada, lamia todo su palo para dejarlo limpio, estaba en eso cuando sonó mi celular.

    Y. Aló?

    E. Hola amor, ya te encontré algo muy especial

    Y. Yo también- mientras seguía lamiendo y dejando limpia la enorme verga de Julián- donde estas?

    E. En el almacén…

    Y. Vamos para allá

    Me vestí nuevamente, le di un enorme beso a su verga y salimos sin que nadie nos viera

    E. Hola amor, estaban comiendo?

    Y. Porque?

    E. Es que tienes como leche condensada en la barbilla, déjame te limpio.

    Y. Nooo, no, tranquilo yo me limpio, para que no estés pegajoso jajaja

    Tenía restos de la enorme corrida de semen en mi cara aún, lo lleve con mi dedo a mi boca y me lo devoré como un manjar, luego de eso volvimos a casa, obviamente puse a mi esposo atrás, su viaje había sido largo y estaba muy cansado, así que se quedó profundo, yo aproveche y empecé a masturbar a Julián hasta que me recompenso con otra abundante carga que fue directo a mi boca, esta vez me asegure de tragarmelo todo.

    Llegamos a casa de mi hermana, bajo mi esposo, saludo a los niños y a mi hermana, Julián tuvo que irse porque su esposa lo esperaba no sin antes prometerme que repitiriamos esto.

    Me duche junto a mi esposo, ver su patético y flácido pene me daba mucha risa que trataba hasta lo imposible por contenerla, luego salimos y vi el hermoso vestido que me compró y me sentí muy mal, tenía que recompensarlo, lo tire a la cama y empecé a chuparselo, en comparación era como si me hubiera puesto un caramelo en la boca y no el enorme trozo de carne que tenía hace unos momentos, me esforcé lo más que pude pero fue imposible que logrará una ereccion, me explico que se sentía muy cansado así que dejamos todo así, salimos un rato, hablamos con mi hermana y su esposo y volvimos a dormir. Al despertar, vi que mi esposo tenía una tremenda ereccion, era pequeñito pero estaba totalmente dura, me pareció increíble, me sentí un poco mal por lo que había hecho antes así que decidí recompensarlo, enpece a chuparsela, era increíble, aunque estaba dura me lo podía meter toda a la boca casi que hasta las bolas jajaja, luego se despertó y alcance a escuchar que decía algo como: déjame yo te la chupo…

    Y. Que dices amor?

    E. N-n-nada, amor, que-que rico.

    Ya una vez que despertó empezó a perder dureza hasta que volvió a quedar flácido y marchito, en ese momento de verdad que sentí rabia y le pregunte:

    Y. Que carajos pasa? Que acaso estabas disfrutando más en tu sueño que conmigo?

    E. Claro que no, solo no me lo esperaba y-y-y tengo que entrar al baño….

    Todo quedo así, la verdad no quería discutir pero si que escuche bien clarito que el quería chuparlo, me pareció extraño pero no le di importancia (después contaré esa historia).

    Nos duchamos y nos vestimos, mi esposo ya debía irse así que hicimos maleta, el quería que ya fuera a nuestra casa, pero con esas dos vergotas a mi disposición yo quería quedarme un poco más, así que le dije a mi hermana si podía quedarme hasta la otra semana, ella acepto con todo gusto. Íbamos saliendo cuando mi esposo dijo:

    E. Llámemos al tipo de ayer, el cuñado de tu hermana para que nos lleve de nuevo, así ahorramos platica

    Y. No seas descarado, el no es un taxi, aunque déjame pregunto

    Mi hermana salio y nos comentó que Julian se había ido por cosas del trabajo y no volvía hasta el fin de semana, Mateo también se había ido hasta el fin de semana por una excursión de la universidad, creí que mi semana entera se había arruinado sin esas vergas, pero esperaría ansiosa el fin de semana.

    Continuará.

  • Pillada por boluda

    Pillada por boluda

    En este relato les contaré todo el desastre que se armó con mi mamá, se enteró de todo de la peor forma, les cuento. Pasa que tuve que salir de viaje a CDE por cuestiones laborales, olvidé con el apuro de última hora cerrar con llave el placar, salí un viernes por la tarde para la reunión del día sábado, llegué como a las 23:45 a la terminal de ómnibus de Ciudad del Este, justo cuando ya me estaba instalando en el hotel, mamá llama al celular para preguntar si qué tal llegué, le respondí que todo bien, sin problema alguno, ella quedó en estar en casa mientras yo volvía.

    Al día siguiente, luego de salir de la reunión, uno de los socios de la empresa que organizó la charla me invitó a almorzar en un conocido restaurante de la ciudad, mientras almorzábamos, me dijo de forma directa que le gustaría pasar un tiempo a solas conmigo, «el licenciado jefe tuyo me comentó que no tendrías problemas» me dijo sin más preámbulos, quedé callada, me encanta sentirme deseada y normalmente cedo con la conversación y los tragos, la verdad, no me atraía mucho, en eso me levanto y me excuso para ir al sanitario, saqué el celular para llamar a mi jefe, había más de 20 llamadas perdidas de mamá, preferí primero llamar a mi jefe y luego a ella, apenas me atendió el jefe le dije «acaso debo acostarme con todos los que quieras?», Me respondió «ambos sabemos que siempre querés tener una pija en la vagina, pásala bien, mándame fotos, tendrás tu premio», solo reí, tiene razón, nunca desaprovecho oportunidad de hacer diabluras, le respondí que me haga una lista de sus amigos entonces y seguí riendo, cortamos la llamada y olvidé llamar a mamá, es que a veces se le disca solo porque no maneja mucho el celular.

    Estando aún en el sanitario, me concentré en qué iba a estar con el señor que se notaba me traía ganas desde ya hace un tiempo, desde la reunión pasada, salí junto a él de vuelta y le dije que aceptaba su invitación a pasar el día juntos.

    Terminamos el almuerzo y salimos rumbo a su departamento, no sin antes pasar por el hotel para ponerme cómoda, muy caballeroso el señor, al llegar, me abrió la puerta de su auto y subimos a la sala, tomamos un par de copas y se me acercaba cada vez más, otra vez le pedí pasar al sanitario, yo tenía puesto un vestido holgado, por algún motivo, quería provocarle mucho antes de estar con él, aproveché y revisé el celular, otras tantas llamadas de mamá, eso ya me llamó la atención pero, no quería distraerme en ese momento, me levanté el vestido, me saqué el sostén y la tanga, volví hasta la sala junto al señor que aún seguía impecablemente vestido, me senté al frente suyo, cruzaba mis piernas mientras hablábamos y tomábamos, le hice notar que estaba absolutamente sin nada bajo el vestido, fui hasta el balcón y me subí un poquito el vestido, haciéndole notar mis nalgas, al final era yo quién estaba fungiendo de anfitriona, volví junto a él y le desabroché el cinturón, le bajé lento el pantalón hasta que tuve su pene frente a mi rostro, no era grande, normal, estaba durísimo, le pasé la lengua por la punta y lo empecé a metérmela en la boca, le chupé un buen rato, él me sujetaba el cabello, le pregunté si le molestaría sacarnos algunas fotos, tengo esa mala costumbre, me dijo que si no sale su cara lo haría, tomé mí celular y le dije que me tome fotos, posé por cada rincón de su departamento y en todas las posiciones, él ya estaba desnudo y se iba pajeando cada tanto al sacar las imágenes, me saqué unas fotos con su pene en mí boca mirando la cámara y se las envié a mi jefe.

    Luego lo senté en el sofá y puse sin que se dé cuenta para grabar, me coloqué arriba de el de espaldas y me lo metí, me tomaba fuerte de los pechos y me bombeaba sin parar, giré sobre su pija y empecé a besarlo gimiendo, en eso suena mi celular y para que él no pille que estaba filmando, me salí y agarré, sin querer se deslizó para atender la llamada y tuve que hablar, era mi mamá, apenas atendí, le dijo que debíamos tener una charla seria al llegar, me sorprendió eso, la noté nerviosa y ofuscada, le dije que me adelante el tema y solo atinó a decirme que encontró cosas en mi placar, ahí recordé que no lo tranque y que solo habrá visto mis juguetes y cajas de preservativos, no me preocupé en realidad mucho porque ella sabe que estoy sola y tengo necesidades, volví a subirme sobre él señor y este me pregunta si estaba todo bien, le contesté que sin drama todo.

    Seguimos con nuestros movimientos, me puse de cuatro y me tomó del cabello fuerte penetrándome hasta que se salió y me eyaculó por la espalda diciéndome que soy una zorrita de las ricas, solo sonreí, me levanté y fui al sanitario pensando todavía en la conversación con mi mamá, «será otra cosa?» pensé y recordé mi caja fuerte dentro del placar, corriendo salí a revisar mi bolso y me quería morir al no encontrar la llave, eso quiere decir que lo dejé por la puerta, ahí sí que me preocupé, tengo una colección de fotos mías con diferentes o varios hombres, también videos de mis tríos y gang bang, quedé pálida y le dije al Licenciado que me acerque hasta el hotel, yo debía regresar recién al día siguiente pero, me salí volando hasta la terminal hasta el punto que olvidé mi ropa interior en lo del señor.

    Todo el camino vine pensando en posibles respuestas que le daría a mamá y en todas las fotos que tenía, son muchas, como recuerdo siempre me sacaba fotos con los incontables penes que me comí erectos cerca de mi rostro sonriendo o chupándolas, también tenía fotos con mi jefe, de su ex conmigo, de los africanos con sus enormes aparatos, la única excusa que se me ocurrió fue la verdad, decirle que me encanta ser puta y que no me puedo negar a tener relaciones con varios.

    A medida que llegaba a la ciudad, el corazón se me aceleraba, bajé del bus y tomé un Bolt hasta mi departamento, apenas entré a mi departamento, mamá saludó con evidente cara de enojo, no dijo nada, pasé a mi dormitorio y pude notar todo en orden, respiré un poco, me desvestí, me pegué una ducha y salí a la sala junto a ella, ambas permanecimos calladas mientras cambiaba de canal, no aguanté y le pregunté «qué es lo que querías charlar conmigo mamá?», volteó a mirarme fijamente y me respondió «yo no te eduqué para seas una prostituta, encontré muchas fotos tuyas y estoy segura que no eran con la misma persona», le dije que no soy prostituta, «no parece» me respondió, entonces le dije «mamá, el que yo tenga experiencias sexuales con hombres diferentes no me hace prostituta y tampoco mala persona, te soy sincera mamá, me acuesto con muchas personas, en realidad lo que puedo decir es que soy una gran conocedora de penes y disfruto mucho teniendo sexo, no puedo negar que es algo fuera de lo común tener sexo con diferentes personas, no me interesa una relación ni quedarme con una sola persona fija, mamá, soy ninfómana».

    Quedó callada y se levantó, tomó sus cosas y me dijo «si vas a seguir siendo una promiscua, por lo menos cuídate, en la mayoría de las fotos vi que no te protegiste, no te embaraces y luego ni sepas de quién o tengas alguna enfermedad», se despidió y salió.

    Me quedé muda, solo le dije que nadie hablará de mí, muy segura de eso tampoco estoy, sé que circulan fotos mías pero, sin que se vea mí rostro, también videos, esos detalles no se pueden obviar porque al estar con más de uno, no falta quién saque fotos o filme, con el calor del momento y concentración en el sexo.

    Solo espero que no mencione más el tema y podamos seguir normal.

  • Con mi jefe y los chakas en Mérida

    Con mi jefe y los chakas en Mérida

    Después de una exhaustiva búsqueda de trabajo al fin logré obtener un cargo como administrativa de autos y aunque era medianamente el pago podría vivir sin problemas a pesar de tener el turno de medio tiempo por la universidad esto lo hice para que al salir de la Uni no me matara buscando algo en toda la ciudad y así ir escalando posición. Como sea, en febrero firme mi contrato y mi hora de llegada siempre es a las 2 pm y salía a las 9 pm o incluso un poco más por eso es que ya casi no logro salir con mis compañeras de la Uni ya que lo único que hago los fines es descansar.

    Al entrar a esa agencia más de la mitad de hombres intentaron ligarme pero siempre les di un límite. Ahora todos somos compañeros incluso puedo decir que amigos. A veces llegaban clientes externos con la única intención de verme o intentar ligarme pero la mayoría eran señores y con mucho descaro dejaban a su esposa en un lado de la agencia para tirarme el típico verbo de siempre: “Werita yo te puedo ayudar con tus estudios”, “Flaquita te invito a cenar después de que salgas”, cosas así… en fin, hubo uno al que nunca le cerré sus “buenas intenciones” y ese era mi jefe ya que fue Recursos Humanos el que me había contratado y no el, en ese tiempo era poco lo que sabía de él, físicamente era gordo, calvo y con barba blanca aunque con mucho dinero. No quería meterme con el ya que Recursos Humanos la gran mayoría eran mujeres y no quería causar una fricción estando ahí ya que mi intención era permanecer el mayor tiempo posible en esa agencia. Notaba como mi jefe me veía al momento de trabajar y me veía a lo lejos de pies a cabeza. En una ocasión entre a su oficina por unos archivos y lo vi platicando con otro señor así que le pedí permiso de ingresar por unas carpetas y el accedió mientras seguía hablando con el señor, al momento de salir y darle la espalda note un silencio de los dos y al cerrar la puerta solo escuché la voz del jefe que le decía al otro señor: “Me quiero coger a esa pollita”.

    Bueno igual y también me lo quería dar pero no descaradamente a lo mejor podría ayudarme con un poco de dinero así que a la semana unas 5 veces iba a verlo por cosas sin sentido hasta que a principios de marzo el tuvo la iniciativa de llegar a mi espacio de trabajo y me pidió que antes que me fuera lo ayudara con algunas cosas, le dije que si y continué con mi trabajo. Ya casi al terminar mi jornada sigilosamente me dirigí a su oficina, toque la puerta y me pidió entrar (hacia demasiado frío adentro), me dijo que me sentara y me comento directamente que estaba haciendo bien mi trabajo que si seguía así no tenía que preocuparme por el contrato ya que me daría la base una vez terminando la universidad.

    La verdad me emocioné demasiado ya que al salir de la Uni ganaría más pero como todo, sabía que me pediría algo. Continuó hablando hasta que me dijo: “Mira Denisse a tus 23 años busca oportunidades, te voy a ser directo y para no darle vueltas tú me gustas demasiado y te quiero como novia tu sabrás que te conviene en estos tiempos que casi no hay trabajo” Yo haciéndome tonta le dije que no sabía que responderle y que nunca me habían dicho algo así (ajá) Y el me dijo: “Mira piénsalo y para mañana viernes me das una respuesta ahora ya puedes irte que ya es tarde” Me levante de mi asiento y me dirigí a la puerta, la abrí y la volví a cerrar y en ese momento le dije a mi jefe: “Yo no necesito pensar nada” Me acerqué a él y lo besé. Comenzamos a besarnos, el comenzó a tocarme todo el cuerpo mientras yo lo abrazaba. “Que bien que sepas aprovechar las oportunidades Denisse” Me dijo mientras me besaba.

    Comenzó a desabrocharme mi blusa y me despojó de mi bra azul que cargaba. “Yo sabía que tenías unos pechos blanquitos así como me gustan” Me dijo mientras comenzó a chuparlas. “La mayoría de viejas de esta agencia tienen sus pechos negros pero tú los tienes blanquitos” Comentó, “Si Jefe pero ya tengo que irme” Le dije. Está bien Denisse mañana le seguimos porque mi esposa vendrá por mi y no quiero que me arme una escena, ya puedes irte. Comencé a medio arreglarme y tomé una carpeta vacía para que si me topara con alguien y me viera saliendo de la oficina del jefe le inventaría que fui por un documento así que salí y ya casi al dirigirme a la salida uno de mis compañeros me dijo que si estaba el jefe en su oficina y le inventé que si, que había ido rápido por un documento que terminaría en mi casa, el medio lo dudo y me dijo: “Eres nueva aquí solo te digo que tengas cuidado con el ya que tiene un poco de mala fama” Yo le dije que no se preocupara el jefe nunca me ha dicho nada malo además es poco lo que hablo con el y con eso dicho termine yéndome a casa.

    El viernes transcurría normal hasta que por ahí de las 11am el jefe pidió que le llevara unas hojas de balance. No entendía eso ya que ese no era parte de mi trabajo pero igual saqué unas carpetas con unos documentos y me dirigí a su oficina. Una vez adentro le dije que no entendía lo del balance pero si gustaba podría ir con contabilidad y pedírselos. “No seas ingenua” Me dijo, “Lo dije para que vinieras ven siéntate aquí (señalándome sus piernas”, me senté en ellas y comenzó a abrir mi blusa para dejar caer mis pechos. “Que hermosas están Denisse” Lo dijo mientras comenzaba a tocarlas, besarlas y succionarlas con su boca. Yo me limité a tocar su barba y su espalda con mis manos. Así estuvo un rato hasta que tocaron la puerta, fue tanto mi susto que me despegue de él y rápido me senté mientras me acomodaba en cabello y la blusa. “Estoy ocupado” grito el jefe. “Mira Denisse quería verte porque estás muy buena no te olvides que antes de que te vayas tienes que pasar a verme y de paso lleva esto a Recursos Humanos (Me entregó unas hojas con todos lo nombres de la agencia) “Enterado Jefe”, Salí de la oficina y me dirigí a RH y de nuevo a mi área de trabajo. Como decía el día iba transcurriendo de lo más normal hasta que me llega un mensaje del grupo de mis amigas donde me invitaban a ir a un mini concierto de grupos donde hacen covers (Ya había escuchado sobre eso pues en México iba seguido a ellos) les dije que saliendo del trabajo las alcanzaría así que ese día por la noche tenía plan.

    Así pasó la tarde con un poco de aquí y un poco de allá hasta que a las 8 pm comenzaron a irse unos pocos. Yo quería llegar temprano a mi departamento para cambiarme y alcanzar a mis amigas al lugar donde iba a realizarse el toquin así que acomode mis cosas y me dirigí a la oficina de mi jefe. Al entrar lo vi en una llamada, algo ocupado y apresurado pero me hizo seña de que me sentara. Al terminar la llamada me dijo que no creía verme ahí tan temprano así que se levantó, puso seguro a la puerta y comenzamos a besarnos. Le devolví el beso a como el me los daba: suave y apasionado. Me tomó de la cintura y me inclinó, subió mi falda y comenzó a besar mis nalgas mientras yo estaba recargada de su escritorio. Continuó un rato besándome mis nalgas y me dijo: “Mira zorrita hoy no podré cogerte porque tengo una junta en un rato pero con esto me siento satisfecho solo déjame tu calzón que quiero seguir oliéndolos”, me incomodó un poco ya que para el trayecto de mi casa andar así es muy incómodo pero lo que menos quería era hacerlo enojar así que comencé a bajarlo y se lo di, acomode mi falda y mi blusa y antes de despedirme vi que ya estaba sentado con mi calzón enredado entre su pene. “Despídete de mi amigo (o sea su pene) me dijo” Yo me acerqué a darle solo 3 metidas a la boca y tímidamente le dije si ya y me dijo que ya no había problema que podría irme y que pronto me regalaría lencería para el trabajo. Salí de su oficina un poco incómoda porque no cargaba nada abajo como sea pedí un uber a mi depa me di un baño y me puse un vestido corto de flores pero debajo de eso me puse una tanga de rayas azules de Calvin Klein que hacía juego con mi bra azul. Volví a pedir un Uber al lugar donde estaban mis amigas y una vez ahí (que era un parque muy extenso) les dije que me ubicara en donde estaban ya que había mucha gente y con las luces y el sonido era imposible escucharlas por llamada.

    Tarde un buen dando vueltas así que por fin las había encontrado. Todas estaban ahí así que comenzamos a pedir cervezas para estar entonadas con el ritmo de la música. Pasando ya la medianoche se puso mejor el ambiente a excepción de unos tipo ahí de mal aspecto que estaban a lado nuestro. Una compañera se acercó a ellos para saludarlos en buena onda (Ella ya estaba media ebria) y poco a poco todos ellos comenzaron a conversar con nosotras. Recuerdo que eran 6 tipos y nosotras 5 a pesar de que ellos tenían su escándalo a nosotros con el paso de las cervezas nos importó poco. Uno de ellos se acercó a mi y comenzó a hablar conmigo (Yo ya estaba más ebria que de costumbre) y le pedí que me acompañara al baño pero al ir vimos una extensa fila tanto de hombres como de mujeres. El me sugirió ir a la profundidad del parque ya que es un parque muy amplio y no había nadie quien me viera. La verdad no me inspiro confianza pero a lo lejos veía como alguno hombres se adentraban al parque con sus chicas y luego regresaban así que imaginé que no habría problema. Nos fuimos caminando en dirección detrás de donde estaban tocando, caminamos unos 5 minutos hasta que poco a poco dejamos de ver las luces. “Aquí esta bien” me dijo el tipo así que me incline a un árbol e hice mi necesidad de orinar al terminar vi que ese tipo también estaba en lo suyo pero dándome la espalda así que quizá por lo ebria que estaba me acerqué más a él y vi su pene negro muy grueso. La calentura de las cervezas ya estaba haciendo efecto así que me reí y el también. “Que grueso lo tienes” le comenté mientras el solo se reía, le pregunté si aquí nadie nos veía y me dijo que no así que aproveche a besarlo así como había besado a mi jefe ese día.

    El comenzó a besarme y abrazarme tan fuerte que me deje llevar. Saco de nuevo su miembro y le escupí un poco y comencé a masturbarlo mientras lo veía a los ojos. “Ay Dios que hacemos” le dije, seguí tirándole más saliva en todo su pene mientras mis manos lo masturbaban. “¿Me quieres coger?” Le dije riéndome, Y me dijo “Si” y luego le corté esa felicidad con un NO mientras me reía. “¿Y porque no? Me dijo, “Porque no” le decía mientras lo miraba a los ojos sonriéndole. Sabía que lo estaba calentando demasiado y yo estaba igual. “Pero que bonito pene tienes” le decía mientras continuaba tirándole saliva y solo se escuchaba el sonido de mi mano masturbándolo. En momentos me asomaba del lado donde estaba toda la gente para supervisar que nadie nos viera o se acercara así que continúe masturbándolo. Lo masturbe demasiado rápido que creí que en algún momento iba a terminar pero no fue así, continué escupiendo su pene mientras mis delicados dedos estaban llenos de mi propia saliva. “ah ah ah ah” comencé a gemir mientras mis manos agarraban su pene, seguía gimiendo como si estuviera cogiendo pero en realidad solo lo masturbaba. “¿Quieres que lo bese?” Le pregunté, “Por favor, estoy a punto de explotar…” Me dijo, así que como buena niña ebria le di solo un beso en su glande y comencé a verlo a su rostro, ya tenía sus ojos cerrados y al parecer estaba a punto de terminar. Le volví a besar su glande pero ahora pase un poco mi lengua y me levanté para continuar masturbándolo y en ese momento noté como sale un buen charco de semen al piso. Me había mojado un poco mi mano derecha así que me lo seque con su propia playera nos acomodamos y nos dirigimos donde estaban los demás.

    Al parecer ya iban a dar la 1am y el ambiente seguía pero mis amigas ya estaban ebrias. Unas de ellas se ofreció a llevarnos que era una de las más conscientes. Yo quería seguir quedándome porque tenía estrés del trabajo y tenía mucho que no salía así que me quede con una compañera (la que había saludado a los chakas), nos despedimos y le seguimos la peda ahí con esos tipos. Mi compañera y yo éramos pura risa y a pesar de que teníamos detrás a 6 tipos encima nuestros (qué no nos quitaban los ojos encima) seguíamos divirtiéndonos. Alrededor de las 2 am la gente comenzó a irse y le dije a mi compañera que si a donde seguíamos hasta que uno de los “chakas” nos dijo que podríamos seguirle en otro lado y sin dudarlo aceptamos. Nos fuimos en un carro todo jodido a una colonia popular de ahí cerca, los que no entraron abordaron un taxi para alcanzarnos, una vez ahí comenzaron a ir por cervezas y continuamos la “fiesta” (Ya sin música porque ni eso tenían), hablamos de lo más normal hasta que uno de ellos (El que había masturbado) se despidió de nosotras.

    Mi compañera al parecer había agarrado ligue y se fue con el dueño del carro al que habíamos llegado a la casa de uno de ellos. Ahora quedaba yo sola con 4 tipos cosa que no me extrañaba. Yo estando ebria soy pura risa y mamona y lo fui con ellos hasta cierto punto. Pedí ir al baño y me enseñaron uno pequeño, cerré la puerta, mojé mi cara y pensé “Si me quieren coger que tengan iniciativa porque yo no les diré nada…” así que salí y continué bebiendo con ellos. Ninguno decía nada así que uno de ellos preguntó si a cuál de los 4 le gustaba más y si quieran los demás se irían de ahí. “ja ja ja…” solo me reí, los vi a los 4 y comencé a señalar a 2 “Estos me gustaron…” “Y también este…” les dije, al que no había señalado desilusionado dijo que tenía que irse y para no hacerlo sentir mal le respondí: “Pero puedes quedarte”.

    Se quedaron admirados y solo hicieron comentarios equis así que deje mi lata de cerveza en el piso y bueno, deje que me hicieran lo que quisieran. Uno de ellos se me acercó y me levantó el vestido de flores que cargaba para que todos vieran mi tanga y mi bra, comencé a recoger mi cabello y comencé a besar a cada uno de ellos. Mientras besaba a uno sentía demasiadas manos encima de mi cuerpo. Uno me estiraba la tanga y otro me quitaba mi bra. “Quítense el pantalón” Se los pedí amablemente así que me hinqué y comencé a chupar sus penes. Algunos grueso y otros largos. “Acérquense más” Les dije de modo que mi cara estaba lleno de glandes negros, comencé a chupar algunos y noté quienes estaban muy excitados así que sabía a quien tratar de hacerlo eyacular para al menos quedarme con dos o tres porque ya cuatro era demasiado.

    Noté como uno ya lo tenía demasiado grueso. Así que me enfoque en el, me lo metía hasta la garganta y mientras lo hacía pensaba “Pero que estoy haciendo jaja” pero bueno, el alcohol y las ganas que me había dejado mi jefe ese día habían hecho que estuviera demasiado caliente. Noté detrás de mi cabeza como uno se masturbaba así que tomé mis manos y comencé a jalárselo curiosamente tenía a los dos más calientes de los 4 así que tomé ambos penes y a como pude me lo metí a la boca. Entre lapsos lo hacía ya que estaban muy gruesos esos miembros así que comencé a usar mi lengua mientras al otro lo masturbaba. Estuve así hincada mucho tiempo hasta que al fin uno de ellos se despegó de mi y tiró su semen en el piso “Que desperdicio” le dije, (Yo esperaba que me los tirara en alguna parte de mi cuerpo).

    Así que me fui con el otro tipo, puse mis manos en sus rodillas y comencé a chupársela hasta sentir en mi garganta una descarga de semen, obviamente no me lo tragué así que solo lo sacaba de mi boca y me lo volvía a meter hasta terminar escupiéndolo en el piso. Me levanté y vi a los otros dos sentados ya desnudos masturbándose. “Bueno supongo que con ustedes ya terminé ya pueden irse jaja…” les dije, se pusieron su ropa y se fueron, regrese al baño para limpiar mi boca y al regresar ya me esperaban. “Quedamos nosotros” Les dije, me acerqué a ellos y comencé a chupar sus miembros, quería asegurarme de que al metérmela fuera fácil para ellos. Se pusieron su condón y comencé a quitarme la tanga. Uno de ellos me inclinó y comenzó a meter sus dedos en mi vagina ya un poco húmeda mientras el otro tocaba mis pechos. Sentí como estaba húmeda ahí abajo y todavía más cuando uno de ellos agregó saliva y en ese instante sentí como iba introduciendo su pene dentro de mi mientras el otro solo se masturbaba a ver la escena. “Mmm” “mmm” “mmm” comencé a gemir y sentir demasiado rico, me lo metía con suavidad mientras yo me agarraba de las sábanas de esa cama. Levanté la mirada y le dije al otro tipo que se pusiera frente a mi para chupársela y así lo hizo. El tipo que me estaba penetrando comenzó a subir de ritmo y pronto los 3 comenzamos a escuchar el sonido de sus embestidas mientras yo tenía el pene del otro en mi boca. “No puedo creer que este cogiendo con alguien tan guapa como tu…” dijo uno de ellos, así que me despegue el miembro que tenía en la boca y les dije “Aprovéchenme que ando ebria y caliente para ustedes…”, Tal cual, comenzaron a ir más agresivos, el que me estaba dando comenzó a darme nalgadas demasiados fuerte mientras el otro me daba pequeño golpea en mi cara. “Sigan así”, les dije.

    Luego cambiaron de posición. Al que se la estaba chupando comenzó a penetrarme y al otro comencé a chupársela. Me trataban como una puta de esas caras y como no si sabían que estas oportunidades solo pasan una vez. Para ese rato ya estábamos los 3 demasiados sudados así que me tiraron en la cama, uno de ellos levantó mis piernas mientras el otro se sentó encima de mi cara de manera que siguiera chupándosela y así seguimos durante un buen rato. “¿Aguantas por atrás?” Dijo uno, “Carajo, trátenme como quieran…” Les dije, Así que me acomodaron, uno se acostó en la cama y metí su miembro dentro de mi mientras ya esperaba el otro pene en mi otro agujero. “ahhh” “ahhh” comenzamos a gemir los 3. Para hacerlo más excitante apreté mi culo para que quedara su glande en mi ano y al parecer le gustó demasiado ya que en ese instante tomó mis brazos y los jalo a mi espalda, me tenían a su merced y yo solo gemía y gemía demasiado. “Dios” “quiero que me rocíen con su semen en mi cuerpo” les decía.

    El que estaba debajo mío comenzó a levantarme, deje de apretar mi culo y ambos miembros salieron de mi cuerpo. “Te voy a cargar” Y así fue, uno me cargo y comenzó a embestirme mientras el otro veía la manera de meter su pene en mi ano. Una vez que ya tenia ambos miembros dentro comenzamos a movernos delicioso tanto que ya los tres estábamos a punto de explotar. “Quiero semen por favor” “yaaa” “diooos miooo” comenzaba a gemir más de lo normal mientras ellos al parecer estaban a punto de explotar. “Espera”, me bajaron y comencé a chupar sus miembros para que no terminaran tan rápido. Me los metía a la boca y a cada uno le daba pequeños lengüetazos. Uno de ellos me paró y me pegó a la pared, me metió su miembro despacio y me dijo: “Cuando vaya rápido mueve tus nalgas también para terminar…” “Si esta bien pero el semen lo quiero en mi cuerpo” le dije, Así que comenzó a penetrarme despacio, muy despacio, yo solo me quejaba y sabía que cuando ya fuera rápido tendría que mover mis piernas y glúteos lo más rápido posible para sentir demasiado placer. “ay” “ayyy” comencé a gemir cuando el tipo comenzó ir rápido y de inmediato comencé a mover mis nalgas tanto que ambos comenzamos a gemir de placer. “que puta eres maldita”, “si si, ay, ayyy” comencé a gritar, “estoy a punto de explotar ah ah ah” comenzó a gritar de lo excitado que estábamos hasta que sentí como dejo todo su pene dentro de mi y dejó de moverse. “Ahhh” dijo ya satisfecho, “Espera no lo saques por favor déjalo adentro”. Le dije, yo pegada a la pared y el detrás mío comenzó a abrazarme y besarme hasta que le dije “Saca el semen del condón y tiramelo en mi abdomen”, me acostó en la cama y comenzó a tirarme el semen en el abdomen hasta parte de mi pecho. “Uff que linda eres, esto jamás voy a olvidarlo” Me dijo aún cuando estaba riéndome de lo que había hecho.

    Y bueno ahora vas tú. Quedaba uno ya con su miembro al aire le pregunté si quería tenerme igual que su amigo y me dijo que si así que volví a pegarme a la pared, el se acercó a mi y abrió más mi pierna. Comenzamos a ir despacio hasta que de pronto comenzó a hacerlo rápido y fue ahí donde de inmediato comencé a mover mis nalgas rápido y de lado a lado hasta hacerlo terminar. Al parecer a ambos nos gustaba demasiado como lo hacíamos ya que gemíamos demasiado y muy rico. Me agarro del cabello con mucha fuerza y me tiro a la cama y ahí mismo se subió encima y comenzó a penetrarme aún más. “Ayyy” “no tan fuerte” “ayyy” comencé a decirle ya que para ese rato ya no aguantaba las embestidas que me daba pero poco le importó ya que siguió así. “Agáchate maldita” y como pude lo hice para ver como se quitaba el condón y sentir como tiraba su descarga de semen en mi frente y parte de mi cabello y cara. “Rico” le dije, me levanté y fui al baño a limpiarme.

    Cuando regrese los vi a los dos acostados así que me puse en medio de ellos y continuamos hablando de cosas equis. Dormí con ellos y al despertarme los vi aún durmiendo, me baje de la cama y tomé mi bra y mi tanga y comencé a ponérmelas. YA cuando iba a poner mi vestido noté como ambos estaban ya despertando. “Lo de ayer estuvo increíble pero ya tengo que irme” les dije, “La verdad es que si señorita…” me dijo uno de ellos. Ya estaba lista para irme y uno de ellos me dijo “Despídete bien” así que me acerqué a ellos y comencé a jalarle sus miembros jaja. Ya una vez que ambos estaban erectos les pregunté si querían que lo hiciera acabar de nuevo y ambos me dijeron que si así que solo escupí un poco de saliva en mi mano y comencé a masajearlos hasta dejarlos totalmente erectos y gruesos para luego levantarme de la cama e irme. “Mastúrbense mejor” les dije. Ya una vez en la calle aborde un taxi para mi departamento y una vez entrando tomé un baño y dormí toda la tarde.

    Por la noche leí los mensaje de mi jefe y mis amigas así que me puse al tanto sin decir mucho ya que tengo una reputación que mantener.

  • Aquella tarde

    Aquella tarde

    Jamás le fallaría a un amigo por «códigos», pero, en ese momento, al conocer más a la novia de mi amigo, me hizo perder los estribos.

    A Diana nunca la vi con otros ojos, siempre la consideraba como una amiga común, la conocí en primero de secundaria y hoy que ambos tenemos 20 años ¡Vaya que ha cambiado!

    Me la encontré en el pasillo de la universidad, cómo no la veía 2 años (ella se cambió de colegio), me acerqué para hablarle.

    -Diana? -Le digo en plan pícaro

    -Isla? -Me ve sorprendida.

    -Diana, no te veo desde hace tiempo, cómo te ha ido?

    -No tan mal…

    En este punto nos ponemos al día de nuestras vidas por una hora. Ella me dio su número. En ese momento no me interesaba porque yo tenía novia.

    Pasaron unos meses y manteníamos contacto casi a diario cuando me presentó a su novio me sorprendió mucho porque era alguien a quién yo consideraba un hermano, aunque no manteníamos conversación a diario, era alguien en quién yo puedo confiar y estaba ahí cuando lo necesitaba.

    Ricardo me dice: Hey Isla, vamos a una fiesta esta noche? Yo le dije: claro, una copas no vienen mal. Su novia me miró fijamente, yo también pero no era esa mirada de «te voy a comer», su mirada de Diana era más como «Quiero hablar contigo». Me puse pensativo pero, no era momento de eso porque quiero divertirme.

    La noche transcurrió y dirigiéndome al baño la me topo con ella, lucía un poco melancólica y le digo: «que te pasó?» Ella me mira y me dice: «Isla, puedo hablar contigo? Quiero que me regales unos minutos, por favor.»

    La tomo de la mano sin decirle nada, nos dirigimos a las afueras de la fiesta, había gente pero se podía hablar más calmado. Me para y me dice: «Me siento mal porque siento que me está dejando de gustar mi novio, ya no es como antes, ya no me mira como antes y ya ni me besa, ya no sé que hacer». Me tomo unos 10 segundos de silencio y le digo: «Creo que le vi con otra chica esta noche, pero si ya no te gusta porque no rompes con él?»(En realidad no la vi con otra, sólo quería sacar provecho de esta situación). Diana se queda callada y me mira fijamente, se acerca a mi oído y me dice: «me estás gustando tú, pero no quiero que por mí, Ricardo deje de ser tu amigo». La miro y me acerco para besarla, pero antes de llegar a sus labios me detiene. Diana me dice: «Tienes novia, seguro que quieres hacerlo?». Le quité los dedos de mi boca y la besé. Fue algo apasionado pero el alcohol en nosotros no quería quedarse sólo en beso. La agarro de la mano y pido un taxi, ella me acompaña a mi casa.

    Llegamos y Diana me dice: «no me decepciones». Me quedo callado. La tomo de la mano para dirigirnos a mi cuarto pero, ya no aguantaba. Antes de llegar a la puerta del cuarto, me detengo y la arrincono en la pared. Me mira excitada y la beso. Nos besamos de manera desenfrenada, me agarra de la espalda y me araña, me agarra el cabello y yo le agarro el trasero. Su piel era demasiado suave, ponía demasiado atención en el tacto por la gran excitación que me causaba. La agarro de las piernas y la levanto para que sea más sexi. Vuelvo a la sala y me siento ahí con ella. Sentada en mi regazo, observo su espectacular figura, mientras ella lentamente se empieza a quitar su camisa. Era fiesta de disfraces y ella por falta de creatividad se vistió de colegiala. Su falda se la quiso quitar pero le dije: «no te lo quites, lo haré yo después. Le quito el sujetador, era de color rojo con negro y rosas plasmadas en el sostén. Me dice: «ya quiero que me la metas».

    Es impresionante como las mujeres cuando están con la persona que se sienten seguras, sacan su lado más perra.

    Levanto su falda, tenía puesto una braga negra con rojo que hacía juego con su sostén. No tenía preservativo, pero que más daba. La penetro. Ella gimió como zorra, me dice: «dame más, no pares». Yo la agarraba del culo y lo hacía rebotar, veía su cara y lo disfrutaba. Su respiración y la manera en cómo me veía me excitaba. Me besaba y si un momento paraba por el cansancio, ella se ponía a saltar para no dejar de disfrutar. Cuando se cansó, la cargué y nos fuimos a la cama. Hicimos el misionero y me dijo que le gustaba verme la cara. Estábamos tan empapados del sudor porque ambos sabíamos que esta oportunidad no se daba siempre.

    Pasó 20 minutos y me echo. Ella se acurruca dentro de mí y me dice: «segundo round». Se va hasta mi pierna y empieza a jugar con mi pene. Lo mira, lo acaricia, se acerca, saca su lengua y empieza a chupar. Ella mientras me la chupaba paró y me dijo: «no te quieres venir no? Conozco una técnica» saco su lengua y empezó a masajear con tal entusiasmo la punta de verga. Era tal la excitación que sentía que he chorreado por su cara todo el semen y ella se limpiaba con la mano e introducía sus dedos a la boca. Le digo: «de dónde aprendiste eso?» ella se limita a sonreír super excitada, pero daba igual, si lo hizo con su novio o con cuantos hombres se había acostado, estaba ahí con elma disfrutando sus talentos innatos en la cama. Me dice: «te toca hacerme venir».

    Hicimos la pose del 69, no era tan fan hasta que lo probé. Se puso en posición y pude ver el paraíso, saco mi lengua y empiezo a jugar con sus labios superiores. No saben cuánto agradecí estudiar anatomía porque ya sabía dónde quedaba el clítoris. Juego en esa zona y ella se retuerce, me deja de succionar la polla y gime más fuerte que antes. Llegó a un punto dónde se retorció tanto que empezó a fluir squirtinghace. Continuamos hasta 3 rounds de puro placer, hasta que ella se durmió, yo me quería dormir pero algo interrumpió ese momento.

    Toc toc toc* Ya me imaginaba quién iba a estar detrás de la puerta, me cambio pero mi novia tenía las llaves de mi casa, pensó que estaba vacía y entró. Me cambio lo más que puedo y justo saliendo del cuarto la veo. Se quedó pasmada. No hace falta decir lo que sucedió, pero no sabía que las cosas a partir de ese momento iban a ir de mal a peor. Llama a Ricardo*.

  • Oficialmente cornudo…

    Oficialmente cornudo…

    Una cosa es la fantasía y otra totalmente diferente la realidad. La verdad, en el matrimonio, con el paso de los años, de repente, se despierta la curiosidad y los impulsos para buscar aventuras y atreverse más allá de lo convencional. ¿Por qué no?

    Con mi esposa fantaseábamos muchas veces sobre la posibilidad de tener aventuras sexuales con otras personas. Muchas veces ella, en medio de desinhibidas conversaciones, reflexionaba, ¿por qué si los hombres tienen libertad para buscar aventuras y coger con varias mujeres a lo largo de la vida, las mujeres no?

    Bueno, decía yo, creo que ambos tenemos el mismo derecho. El tema es que nosotros nos atrevemos más abiertamente y ustedes no. Tal vez el deseo existe, pero pasar del dicho al hecho requiere cierto atrevimiento y valentía, sobre todo cuando la mujer ha sido educada de manera conservadora y tradicional, donde ella debe dedicarse a su marido y hogar. Cualquier cosa que se haga fuera de ese principio puede juzgarse como inapropiado y fuera de lugar.

    Las conversaciones fueron haciendo mella y, con el tiempo, hicieron que, tal vez, un tanto liberados de las responsabilidades del hogar porque los hijos ya estaban crecidos, la fantasía pasara a otra dimensión y surgiera la posibilidad de dejar la atrás la imaginación para pasar a la acción. Me causó curiosidad ver cómo, de un momento a otro, mi esposa empezó a referirse al tema con más insistencia y asiduidad. No pasaba semana donde no se tocará el tema, por uno u otro motivo.

    Al fin, un día, ante tanta insistencia, surgió mi reto. Ya que tienes metida la idea en la cabeza, ¿serías capaz de llevarla a cabo? Sí, contestó con total convicción. Bueno, seguí el juego. Ya que andamos en estas, tenemos que ponernos de acuerdo en la manera de cómo volver realidad la fantasía y para ello tenemos que definir cosas concretas. ¿Qué es lo que quieres? Estar con otro hombre, contestó. Y ¿para qué? Para experimentar lo que se siente. He sido mujer de un solo hombre y quisiera probar cómo es estar con otra persona.

    ¿Hay alguna preferencia en especial? De momento, no. Pero, dije, entonces, ¿cualquier hombre estaría bien? Sí, dijo ella. ¿Tienes a alguien en mente? No. ¿Un conocido, un amigo, un compañero de trabajo, alguien en quien hayas puesto la atención? No, no, no sabría decir. Creo que, decía ella, tomada la decisión, en su momento, el hombre elegido aparecerá. Y ¿cómo saberlo? No lo sé. Llegado el momento, lo sabré.

    ¿Cómo crees que vamos a llegar a ese momento? No lo sé. ¿En dónde buscamos o cómo lo vamos a encontrar? No lo sé, repetía. Entonces, replicaba yo, ¿Cómo empezamos? ¿Cómo vamos a encontrar algo que no sabemos muy bien qué es? Salgamos, dijo ella, vamos a discotecas y sitios para adultos, a dónde van otras parejas, quizá allí encontremos algo. Y con esa propuesta, así inició todo.

    En un principio fuimos a bares y discotecas, pero nada raro pasaba. Aparecían hombres que la cortejaban, bailaba con ellos, una que otra tocadita, uno que otro beso, pero nada pasaba porque quizá mi presencia los inhibía, tanto a ella como al posible candidato. Me propuse que ella tuviera encuentros a solas con ellos, pero manifestaba que si yo no estaba presente ella no se sentiría segura y, aunque hubo más de una oportunidad, por alguna razón nunca se concretaron.

    La verdad, las salidas nos dieron la oportunidad de conocer muchos lugares de entretención, pero, pasado el tiempo, nada pasaba. Alguna noche nos atrevimos a visitar un prostíbulo. Era un lugar bastante sombrío y, ya estando allí, quise abandonar la aventura, pero ella me convenció de no hacerlo. Está bien, dijo. Podíamos ver a las muchachas y sus clientes en acción, sin ningún recato ni reserva, y mi esposa quiso conversar con ellas para saber cómo manejaban las situaciones con sus clientes. Después, pasado un tiempo, comentaba que aquella experiencia había sido provechosa.

    Llegué a pensar que lo que ella quería era un romance y así se lo planteé. Me da la impresión, dije, que tú lo que quieres es un novio. Un tipo del cual enamorarte y que al final, como en toda relación, el cariño y la atracción termine manifestándose en la cama. No, decía ella. No sé, todavía no ha aparecido la persona. Tal vez nunca aparezca, llegó a decir. Bueno, reflexionaba yo, y sí así es, ¿qué es lo que estamos buscando? No lo sé, era su respuesta.

    Busqué en páginas calientes y encontré un sitio que ofrecía hombres. Había sitio de encuentro y se podía ir a conocer los muchachos, así que, un tanto engañada, la convencí de acompañarme a hacer alguna diligencia y llegamos al mencionado sitio. Nos ubicaron en una sala, frente a una especie de tarima, donde los hombres disponibles desfilaban desnudos frente a nosotros. Vimos de todo, altos y bajos, acuerpados y delgados, de pene grande y penes no tan grandes, apuestos y no tan apuestos. En fin, variedad. Pero, tal vez la sorpresa y la impresión fue tanta, que no se concretó nada.

    Después fuimos a conocer los bares y sitios swinger, donde también vimos de todo, pero tampoco concretamos nada. Estaba todo tan a la mano, pero parecía que nada era lo suficiente. Algo faltaba. Así que solté la idea de seguir buscando y dejé que todo se diera naturalmente. Tal vez, pensé, estoy presionando las cosas y en vez de propiciar el ambiente para que aquello funcione, lo que hago es forzar las cosas y actuar en contra de la voluntad de ella. Tal vez estoy decidiendo yo y no la dejo a ella tomar la iniciativa. Y así se lo hice saber.

    Tú has sido la de la idea de llevar esto adelante, pero siento que haces muchas cosas para complacerme y no necesariamente para hacer lo que tú quieres. Hemos visto muchas cosas, conocido mucha gente, pero la verdad pareciera que la fantasía se quedó en eso y que la realidad está lejos de ser alcanzada. A estas alturas ya te hubieras acostado con más de uno si hubieras querido, pero por alguna razón las cosas no se dan. Así que, si sigues con el fin en mente, serás tú quien tome la iniciativa y hagas que las cosas pasen. En adelante, yo no voy a intervenir más. Me parece bien, contestó ella; de acuerdo.

    Pasó el tiempo y las cosas parecieron enfriarse. No volvimos a hablar del tema. Seguimos saliendo, pero sin expectativa alguna. Aparecían las personas y las oportunidades, pero nada sucedía. Una noche, incluso, un señor dominicano, bastante guapo, puso los ojos en ella y le propuso, muy atrevidamente, llevarla a su habitación. Yo los esperaría en el bar del hotel según lo acordado. Y se fueron. Imaginé de todo y la espera se hizo angustiante. Casi dos horas después aparecieron de nuevo, pero nada había sucedido. Se habían ido a caminar, a charlar, a conocerse un poco más sin mi intrusa presencia, pero nada había pasado. Y yo, imaginándome de todo.

    ¿Qué pasó, pregunté después, acaso el tipo no te excitaba con su sola presencia? Sí, pero el tipo es un caballero. Nunca forzó las cosas. Pues, como el tipo propuso que te llevaba a la habitación y me comprometió a que los esperara, estaba convencido que esta vez sí iba a pasar algo. No, contó ella, me dijo que quería estar a solas conmigo y me invitó a pasear por la playa, pero nada más. Tal vez quiso darte celos. No sé. Vaya pendejada, dije yo.

    Después de aquello, la verdad, me desinteresé del asunto. Le propuse que exploráramos páginas de contactos, donde quizá pudiera aparecer lo que quería. Podía pasar tiempo mirando y mirando candidatos, charlando desinteresadamente, sin presión y sin apuro. Era ella, al fin y al cabo, quien decidía si algo iba a pasar.

    No pasó mucho tiempo cuando me propuso que le tomará unas fotos sugestivas para compartir en la página con los contactos que iban apareciendo. Bueno, decía yo en aquel entonces, ¿no tienes bastantes fotos tuyas para compartir? De esas que a ustedes les interesan no. ¿Y cuáles son las que a nosotros nos interesan? Ya tú sabes, decía, esas donde uno muestra todo. Es que, si no muestras la mercancía, difícilmente te vas a promocionar en ese medio, le decía yo riéndome.

    Así que, a petición de ella, le empecé a tomar fotos en diferentes poses, con diferentes atuendos, semidesnuda, desnuda, de frente de espalda, de lado, en poses sugerentemente sexuales. En fin, todo un catálogo. Al parecer aquello le estaba gustando e imagino que su página se estaba llenando de fans. Me contaba que había hablado con uno, con otro, alguien de aquí, alguien de allá y la cosa parecía marchar bien. Poco después insistió en que al computador le hacía falta una cámara de buena resolución. Vaya, vaya, y como para qué, preguntaba yo. A veces piden activar la cámara y no siempre se ve bien.

    Pasaba el tiempo y ella parecía estar conforme con lo que venía haciendo. El tema de las fotografías nos había llevado a visitar sex shops para comprar ropa sexy y diferentes atavíos, de manera que pudiera tener variedad en su catálogo. Creo que eso la fue empoderando y haciéndole tomar más confianza. Todos, como podía ver en los comentarios, querían conocerla y darse la oportunidad de darle verga en cuanto hubiera chance. Y creo que eso la calentaba al máximo, así que la posibilidad de tener un encuentro con alguien parecía estar muy cerca.

    Y la oportunidad, ciertamente apareció. Un día me mostró la foto de un muchacho, un hombre relativamente joven, bastante moreno él. Me dijo que se llamaba Andrés, que vivía en el centro de la ciudad y que habían contemplado la posibilidad de conocerse muy pronto. Creería, dije yo, que si llegamos a esto es porque el tipo te mueve la aguja. Me parece un tipo atractivo, no lo puedo negar, y tengo la curiosidad. Además, habiendo hablado con él, supongo que ya le conoces la vida, obra y milagros, así que no debe haber muchos secretos.

    Es un tipo joven, casado, vive con su mujer, tiene un hijo, trabaja en un negocio de internet de su propiedad y por eso el contacto y la frecuencia en la comunicación. Me imagino, dije yo, que, con aquello de la cámara y demás, ya se conocen bastante y no solamente el rostro. Sí, dijo ella. Bueno, supongo que él quiere tener sexo contigo. ¿O me equivoco? No. Eso es lo que quiere. ¿Y cuál es su fantasía? Quiere tener sexo con una señora casada en frente del marido. Y con nosotros tiene esa posibilidad. ¿Y tú lo ves probable? Sí. Él sabe que tú tienes que estar ahí. Es la condición. Y ¿cuándo va a ser? Pronto.

    Ese pronto llegó muy rápido. Una semana después, un sábado en la noche, ella quedó de encontrarse con él en una discoteca en el centro de la ciudad, cercana a su sitio de trabajo. Llegamos muy puntuales al lugar, pero él no había llegado. Mi esposa estaba vestida de manera muy provocativa, muy sugestiva. Toda una puta diría yo y eso, además de excitarme, me pareció bastante inusual en ella. Creo que estaba mental y físicamente dispuesta a hacer realidad su fantasía. Los hombres que había allí no dejaban de echarle el ojo y, creo, ella se sentía a gusto con el impacto que estaba causando.

    El hombre llegó casi una hora después. Llegué a pensar que nos había dejado metidos, pero finalmente apareció. Era un mulato joven, bastante apuesto, de buen cuerpo y un tanto más alto que ella. Contrastaba el color moreno de su piel con el color blanco de la piel de mi mujer y, como diría yo después, hacían juego. Muy respetuoso se acercó a nuestra mesa, intuyendo que éramos nosotros, desconociendo yo que ya se conocían de antes por aquello de la cámara, las fotos que compartían a través del internet y quién sabe qué otras cosas que para mí eran secreto en ese momento.

    El hombre saludó a mi mujer como si se conocieran de toda la vida y se dirigió a ella con mucho respeto y delicadeza. Supuse que aquellas citas en internet habían sido algo más que charlas, pero, el hombre, para qué, de entrada, me agradó. Era un mulato joven, de contextura atlética, de seguro practicaba algún deporte y, como todo hombre en una situación de estas, se le notaban las ganas de follarse a mi mujer. Y ella, por lo visto, también le tenía muchas ganas. Sin embargo, siendo la primera vez que andábamos en estas aventuras, se mostraba reservada y bastante tímida.

    Pasaban los minutos y, aunque la música estaba provocativa para bailar, aquellos conversaban y conversaban, nada más. Al parecer, el más excitado con la posibilidad de ver a mi mujer montándose a aquel tipo era yo. De un momento a otro, ella se levantó para ir al baño según dijo y nos dejó solos. Así que seguimos conversando, pero yo fui más directo. Bueno, joven, ¿cómo ve a la señora? Pregunté. Está bien, me dijo. ¿Qué es lo que más le agrada de ella? Sus tetas, me respondió sin vacilar. Y, ¿se la va a culear? Si usted está de acuerdo, sí, respondió.

    Déjeme preguntarle algo, continué. ¿Acaso esta cita no era para eso? Pues, sí, dijo él, lo habíamos hablado, pero una cosa es fantasear a la distancia y otra distinta cuando las personas están frente a frente. ¿No era lo que esperaba? No, no dije eso. No sé, su presencia, de alguna manera no me deja ser como soy. Entiendo, respondí. Y ¿cómo es usted? Yo ya estaría en la pista, bailando con ella, manoseándola, calentándola. Y si la hembra da pie, de una para un motel. Bueno, y ¿qué espera? Que vuelva a la mesa, respondió.

    Al llegar ella, fue evidente que se había retocado el maquillaje y se había perfumado. El tipo no esperó más y la invitó a bailar, así que ambos se levantaron de la mesa y se dirigieron a la pista de baile, que estaba atestada de gente. Les vi alejarse y empezar a bailar, pero, con el paso del tiempo, se perdían entre la multitud. Aparecían de cuando en vez y volvían a perderse. Y en esas duraron como un ahora y media. Llegué a pensar que ya se habían ido a hacer los deberes y que no me habían tenido en cuenta.

    Pero, al rato, finalmente aparecieron. Bueno, le pregunté al tipo, ¿la hembra si dio pie? No dijo nada; solo asintió afirmativamente con su cabeza. Creo que ya se está haciendo tarde le dije a mi mujer. Si, dijo ella, el tiempo pasó volando. Entonces, pago y arrancamos. Al fin qué, ¿sí o no? Sí, respondió, a eso vinimos ¿no? Entonces ¡vamos! ¿Conoce algún sitio por aquí cerca donde podamos ir? Si, respondió él. Toca tomar un taxi, pero es bastante cerca.

    Así que salimos los tres de allí. Tomamos el taxi, como aquel dijo, dirigiéndonos a yo no sé dónde. Es caso es que, como a los cinco minutos de recorrido, llegamos al lugar. El hombre, al parecer, frecuentaba el sitio, porque lo atendieron con familiaridad. El hizo los arreglos y, mostrándonos las llaves, nos guio por las escaleras hasta un tercer piso, llegando a la habitación 307. Un cuarto común y corriente, modestamente decorado, nada especial, cama y espejos; apenas lo necesario para concretar la aventura.

    Mi mujer se sentó en el borde de la cama y él se situó frente a ella, de pie, esperando que tomara el control. Ella, así lo hizo. Desabrochó el cinturón, desabotonó sus pantalones, bajo la cremallera de su bragueta y lentamente le fue bajando la prenda hasta exponer su pene, que estaba ya erecto. Se vio el rostro de gusto de mi mujer cuando tuvo aquel pene en sus manos. ¡Qué esperaba ella? No lo sé, pero se mostraba fascinada con lo que tenía entre manos. Lo frotaba y frotaba, como hipnotizada, y, sin más vueltas, se lo llevó a la boca.

    Empezó a chupar aquel miembro con mucha avidez, poniendo mucho énfasis en lamer con su lengua el glande de aquella reluciente y deliciosa verga. Chupaba y chupaba sin descanso, al parecer, sin querer acabar. Una de sus manos acariciaba las nalgas de aquel supuesto desconocido y su miembro se paraba y endurecía más y más. Ocupada su boca en mamar y mamar, mi esposa utilizó sus manos para acariciar la parte interna de los muslos de aquel hasta llegar a sus testículos. El tipo estaba feliz y no se la creía.

    Pero, quizá consciente de su papel, en un momento dado la detuvo. Terminó el mismo de desnudarse frente a ella y la hizo levantar para ayudar a desnudarla él mismo, con todo el cuidado y detalle. Su falda, su blusa, su brasier, sus pantis. Quedando solo vestida con sus medias negras veladas y sus zapatos de tacón. No perdió la oportunidad para acariciar todo el cuerpo de mi mujer, sin dejar ningún rincón vedado. Amasaba, por decirlo así, los glúteos y senos, que ya mostraban la excitada que ella estaba.

    La hizo acostar en la cama, abrió sus piernas y le devolvió el favor propinándole una extensa mamada a su sexo. Ella, encantada, gemía tímidamente cada vez que aquel iba más profundo con su lengua mientras introducía sus dedos en su vagina. La estaba pasando bien. Movía sus piernas, apretando la cabeza de aquel deseado intruso, que la estaba haciendo pasar un momento inolvidable.

    El tipo se levantó, le mostró a mi esposa su miembro erecto y, abriendo sus piernas, se acomodó para penetrarla. ¿Puedo? Le preguntó, a lo que ella, ansiosa como estaba, respondió que sí. ¡Por supuesto! Vi como aquel inmenso tronco, poco a poco, desaparecía dentro del cuerpo de mi mujer. Y ella, quizá idealizando aquel momento, parecía disfrutar aquella intromisión a plenitud.

    El tipo empezó a bombear, al principio muy suavemente, acelerando el ritmo a medida que ella se mostraba más y más excitada, apretando las nalgas de aquel y atrayéndolo hacia sí. Los dos se habían acoplado perfectamente. El hombre empujaba y ella respondía el movimiento. Quería disfrutar cada centímetro de ese miembro y se besaban apasionadamente mientras copulaban armónica y rítmicamente. Nunca la había visto a ella en ese trance de gozo y excitación. Esa verga, sin duda, le estaba tocando puntos sensibles de su cuerpo, que yo tal vez no había llegado a descubrir.

    Pasado un tiempo, él se recostó a su lado, y ella entendió que era su turno para tomar el control. Mi mujer se montó sobre él y tomando su pene con la mano, lo dirigió hacia su vagina, dejándose caer sobre él, Empezó a moverse de un lado para otro, de adelante para atrás, como nunca quizá lo había hecho antes. Al menos no conmigo. Parecía estar poseída, en otro cuento, en otro mundo, totalmente desconectada del entorno. Yo no pesaba para nada en ese momento. Ella estaba en lo suyo.

    Agitó y agitó su cuerpo encima de aquel, gimiendo una y otra vez. De seguro alcanzó, no uno sino varios orgasmos, que se hacían evidentes cada vez que emitía un sonoro y profundo alarido. Mami, te doy por detrás, preguntó él. Sí, papi, si… te siento rico. Vaya, vaya, pensé yo, y hasta me dio un poco de celos. Conmigo eso no pasaba. ¿Cómo así que papi? Ellos, ignorándome totalmente, se fueron acomodando. Mi esposa, que en ese momento era la puta de otro hombre, se puso en cuatro, dejó caer su torso sobre la cama y expuso sus nalgas para que aquel hiciera lo suyo.

    Y así lo hizo. El tipo, ni corto ni perezoso, la penetró de nuevo con mucho brío y empezó a bombear dentro de ella con renovadas fuerzas. La penetración tuvo que ser muy profunda, porque mi mujer empezó a gemir casi que de inmediato, mostrando en su cara gestos de placer infinito. Mi hombre, ahora sí, teniendo sometida a mi esposa, alardeaba mostrándome cómo la tenía y lo bien que ella se sentía. Empujaba y empujaba, y sonriente me miraba.

    Yo me sentía raro. Por un lado, disfrutaba de aquellas escenas, pero, por otro, me sentía un tanto intruso. ¿A cuenta de qué iba a reclamar algo a mi mujer si yo mismo había propiciado el momento y había hecho de todo para que finalmente se diera? Ciertamente, verla a ella disfrutar con aquel como nunca antes lo había visto en nuestra relación, me despertaba ciertos celos e inseguridades. Y es que ella, en medio de su aventura, ni me miraba. Estaba fascinada con su macho.

    El tipo acabó sacando su pene, eyaculando todo su contenido en la espalda de mi mujer, que, al parecer, no se dio por enterada. Había experimentado muchos orgasmos y se mostraba un tanto agotada, así que, volteándose hacia él, le dijo, ¿descansamos un ratico? ¡Imagínense! Supongo que ella no quería que aquello terminara. El tipo se sentó en un sillón, frente a la cama, mientras ella, aún recostada, se recuperaba del ajetreo.

    Se pusieron a conversar sobre todo y nada. Ella le preguntaba si frecuentaba aquel sitio, a lo cual él le respondía que había venido algunas veces, pero que el lugar era lo más cercano a donde estábamos. Ella volvía a preguntar que si conocía otros. Él contestaba que en el centro de la ciudad había varios, pero que este lugar, sin ser algo del otro mundo, era de los mejorcitos. Ella volvía a interrogarle que si venía muy seguido. El respondía que no mucho. Cuando se podía.

    Pasado el tiempo, el miembro de aquel se volvió a despertar y poco a poco, sin esfuerzo, se volvió a poner erecto. El hombre, tal vez ya imaginaba a mi mujer entre sus brazos, y la sola idea le despertó el apetito. Oye, preguntó a mi mujer, ¿lo hacemos otra vez? Y ella, por supuesto, contestó afirmativamente. Yo estoy cansado, dijo él. Te toca a ti dirigir la orquesta. Así que ella se levantó de la cama, se dirigió a él, y ahí, sentado en el sillón, como estaba, se acomodó sobre su pene para volver a activar la faena.

    Volvieron las contorsiones de su cuerpo, volvieron los gemidos, volvieron los orgasmos, no lo dudo, y volvió a disfrutar de su macho como nunca. Se la veía suelta, liberada, desinhibida totalmente, entregada al momento sin importarle nada más. Quizá había desfogado todos los deseos sexuales reprimidos por largo tiempo. Y habiendo la oportunidad para resarcir el pasado, ¿por qué no? Retozó y retozo encima de aquel, que la manoseaba a placer sin oposición alguna, hasta que, por fin, el clímax la alcanzó de nuevo, ahora sí poniendo punto final al encuentro.

    Se vistieron y salimos de nuevo a la calle. ¿Por qué no nos tomamos algo antes de despedirnos? Sugirió ella. Así que nos metimos en el primer lugar que encontramos y pedimos unos tragos de ron. Hicieron un repaso de la velada y hablaron de lo bien que se habían sentido el uno con el otro. Fue un momento espectacular, decía mi mujer, habrá que repetirlo. Y, cómo no, aquel propuso vernos de nuevo a la siguiente semana. ¡Claro! Respondió ella encantada. Nos conversamos durante la semana y nos ponemos de acuerdo.

    Yo, apenas los miraba. No podía creer que aquella aventura hubiese desembocado en eso y que, dado lo que veía, constituía mi bautizo como cornudo consentidor. ¿Cuándo me habría yo llegado a imaginar que mi recatada y conservadora mujer estuviera cuadrando con este macho, con toda naturalidad y sin vergüenza, una cita para tener un nuevo encuentro sexual? ¿Y frente a mí, sin ningún reparo o consideración?

    Creo que nos vamos a ver más seguido de lo que imaginé, comenté. Y ahí mismo, aquel me suelta otra bomba emocional. Creo que sí, compa, me respondió. Me gustaría sacarla y estar a solas con ella. ¿Me da permiso? Me quedé mudo por unos segundos. Bueno, respondí, el tema no es si yo doy el permiso sino si ella está dispuesta a hacerlo. Voy a pensarlo, respondió ella, que estaba atenta a nuestra conversación. Al fin, pensé, como que las cosas volvieron a estar como al principio y me relajé. De todos modos, la despedida fue con beso apasionado, tanto, que llegue a creer que volverían a empezar.

    Ya me metí en esto, reflexioné, así que me toca manejarlo como mejor pueda. No dudo que ella va a querer repetir con este señor y tal vez, liberada como se debe sentir, quiera explorar otras posibilidades. Amanecerá y veremos. Por ahora, tendré que ver cómo nos va la otra semana.

  • Año nuevo con Lorena, Diego, mi mujer y yo (parte 2)

    Año nuevo con Lorena, Diego, mi mujer y yo (parte 2)

    De alguna forma, entrelazados Lorena y yo mientras Luli se montaba a horcajadas en la cintura de Diego, nos tiramos a la pileta para refrescarnos, pero el chapuzón no pudo sacarnos la calentura que teníamos. Mi mujer se aferraba abrazada a su nuevo amante besándolo con desesperación y meneándose frenéticamente sobre su bulto durísimo, mientras yo me devoraba los lujuriosos labios de una Lorena excitadísima que me apretaba las nalgas para empujarme contra su tanguita hilo dental.

    No tardé mucho en bajar mi bóxer para liberar mi pija enhiesta y meterme debajo del agua para quitarle la tanga a Lorena y meterle la lengua en su deliciosa y ansiosa concha para chupársela con devota pasión, mientras ella empujaba mi cabeza para que se la metiera más adentro, si ello fuera posible.

    Como pude, salí a respirar jadeando y me atrapó con su boca cálida y ansiosa, al tiempo que yo la alzaba para montarla en mi cintura y ella directamente se ensartaba mi poronga en la concha con el empujón, soltando un grito ahogado de placer y empezaba a cabalgarme como una yegua en celo, mirándome a los ojos con una lujuria desenfrenada que me volvía loco. Ella me estaba cogiendo, de manera literal, controlando absolutamente la situación.

    A un par de metros, Diego chuponeaba y devoraba los pechos de mi mujer, mientras ella seguía meneándose con frenesí sobre su bulto bien duro aún cubierto por el slip blanco finísimo. Detuvieron apenas su erótico entusiasmo para quitarse entre ellos la tanga y el slip y, ya desnudos totalmente, Diego volvió a alzar a mi mujer para meterle su verga de un saque en su concha delirante de deseo, arrancándole un verdadero alarido sofocado mientras ella lo abrazaba bien fuerte para metérsela bien en su interior. Luli se corrió casi enseguida, gimiendo y jadeando furiosamente, sin por eso dejar de cabalgar sobre la poronga de su macho, diciéndole:

    -¡Potro, dame más! ¡Potro, quiero maaas!

    Diego acalló sus gritos besándola con pasión y cogiéndola como la yegua en celo que era. Toda la escena nos puso a mil a Lorena y a mí y en un par de minutos nos corrimos juntos, entre jadeos y alaridos sofocados por el deseo, sin dejar de embestirnos mutuamente, como si recién hubiéramos empezado a tener sexo.

    Muy de a poco nos fuimos calmando y apaciguando la cogida sólo para mirar a nuestro lado como, tras otro par de minutos Diego eyaculaba como un burro en la concha de mi mujer con más de media docena de espasmos salvajes y ella aceleraba su cabalgata jadeando y bufando para volver a correrse con otro múltiple orgasmo. Lorena me mordisqueaba el lóbulo de la oreja y me susurraba:

    -¡Qué puta es tu mujer! ¡Cómo le gusta coger!

    -¿Viste? La pija le gusta más que respirar. Pero tu novio es un potro.

    -¿Te gusta mi novio?

    -¡Siii!

    -¿Te lo cogerías?

    -¡Claro que sí!

    -¡Sos re puto vos también!

    -¡Siii! Pero no con cualquiera, le respondí, dándole un soberano y largo morreo que me hizo parar la pija de nuevo, aún dentro de su concha.

    Lorena me miró a los ojos, separándose apenas de mi boca y empezó a menearse de nuevo en el mete y saca, mientras me tomaba de la cabeza y me volvía a besar con profundos lengüetazos, que retribuí con ansia varios minutos, sosteniendo sus nalgas para acompasar su cabalgata. Tomamos un ligero respiro para que pudiera apoyarla contra la pared de la pileta y decirle que su lengua era como una pija para mí, por eso me la tragaba bien a fondo.

    Eso la puso a mil, aceleró su montada sobre mi poronga, apretó más mi cabeza contra su cara y me metió la lengua hasta mi garganta, haciéndome acabar de nuevo.

    -¡Dame más, puto!, me gritó. ¡Dame más, que yo no me corrí! ¡Dame más, puto!, embistiéndome como un martillo neumático varios minutos hasta que por fin pudo correrse.

    -¡Así, así, así, puto, te lo voy a entregar, puto!

    Después de varios espasmos y estremecimientos, se calmó y se recostó sobre mi hombro, murmurándome agradecida. Viendo a mi mujer y a Diego cómo seguían dándose caña casi a nuestro lado, susurré al oído de Lorena:

    -¿Qué me vas a entregar? No me dejes con la intriga.

    -A Diego te voy a entregar, me dijo, mirándome a los ojos. Te lo estás comiendo con la vista desde hoy, puto.

    -Sí, es un bombón, es un potro, mirá cómo le está dando a mi mujer.

    -Llevame para allá, así montada en tu pija, dale.

    Nos acercamos a ellos cruzando el par de metros que nos separaban hasta ponernos a su lado, mientras no dejaban de coger, pero con más suavidad, no tan furiosamente como los polvos anteriores. Se sorprendieron y nos sonrieron sin dejar de coger, y le dimos un largo beso cada uno a su pareja. Yo le dije te quiero a Luli, ella me dijo que me quería mucho pero que no podía parar de cogerse a Diego.

    -Dale más, le respondí, dale con todo, y me besó de nuevo apasionadamente.

    Lorena le dijo a Diego que yo estaba caliente con él y quería que cogiera también conmigo, pero ella nos quería ver. Se besaron con mucha pasión y ella empezó a menearse de nuevo con mi pija adentro que volvió a ponerse dura. Seguimos cogiendo, las dos parejas bien juntas, hasta que, en un respiro, Lorena me pidió que besara a Diego como había hecho antes, fuera de la pileta.

    Con algo de esfuerzo por la incomodidad, me incliné a un costado para comerme la boca de Diego, que me retribuyó con lengua a fondo y las dos mujeres aceleraron la cogida, desesperadas por la calentura de la escena. Nos estuvimos besando varios minutos hasta que volvimos a dedicarnos a nuestras parejas sexuales para acabar los cuatro en cascada.

    Primero Luli tuvo uno de sus habituales orgasmos múltiples y prolongados que hicieron eyacular a Diego, luego me corrí yo en la concha de Lorena que me cogía con furia hasta que terminó como una yegua estremeciendo todo su cuerpo como si la atravesara una descarga eléctrica.

  • Me desvirgó un señor vagabundo (real)

    Me desvirgó un señor vagabundo (real)

    Después de mucho trabajo y travesuras (jiji) que he hecho vuelvo a contar otro suceso o relato real que me pasa o hago que me pasen jaja.

    Este hecho, fue lo que realmente me hizo ya sentir al cien por ciento una nena, es lo que realmente quiero y realmente necesito siempre (no sé si sea ninfómana o algo así).

    Ya saben soy un chico afeminado, de 21 años y mi cuerpo parece y es casi el de una mujer. Mi nalgas redondas, gordas y piernas y caderas amplias me delatan, eso sí muy depilada y suavecita de toda mi piel, cómo toda una mujercita.

    Cerca de mi casa como ya les he contado en los anteriores relatos, hay una escuela y unas bodegas, es una colonia chica, pero del otro lado, hay muchas cosas debitadas y abandonadas, por ende varias ya han sido ocupadas por vagabundos y esas personas sin hogar, drogadictos y eso.

    Una ocasión saliendo de trabajo (salgo a las 11 de la noche) me fui de regreso a casa por ese lado de la colonia, con mucho cuidado de no pasar cerca de la gente que habita esas casas abandonadas (sin imaginar que terminaría en una de esas casas de dos pisos en el cuarto de arriba). Total, pase y de hecho, Vi dos señores en la parte de afuera, no sé que hacían pero si, una de ellos fumaba, apresuré el paso para que no me vieran, pero no, uno de ellos me habló y como siempre pasa con esa gente, te pide un apoyo económico o algo así, a lo que le dije que no, que prefiria traerle algo de cenar, para sorpresa mía acepto, me dijo dónde se quedaba el, yo le dije que vivía cerca de aquí, que en una hora volvía y acepto. Camino a casa mi morbo y mi continua calentura y me mente empezó a imaginar cosas, cosas realmente calientes y muy hot, fantasiosas, etc. Una ocasión en internet vi un vídeo dónde una chica trans se metía con un vagabundo real y su amiga grababa mientras tenía sexo con el. Llegué a casa y mi mente daba vuelta en eso, si lo intentaba o intentaba coquetear o provocar a ese par de señores de la calle en su «casa deshabitada»

    Llegué a casa me bañe, con la cabeza imaginando eso, me empecé a tocar e imaginar cómo sería esa fantasía, era demasiada mi calentura, que decidí a arriesgarme. Salí de bañarme, fui a la cocina hice unos cuantos sándwich para los señores y empecé a transformarme en nena con mi lencería y ropita súper sexy que tengo. Me aceite todo el cuerpo, me puse crema corporal, con olor a fresas, toda una mujercita para complacer a los machos. Escogí una nueva tanguita de hilo negra que acababa de comprar con abertura en la parte de atrás, ligueros y medias del mismo color, todo es de encaje, me puse una pequeña falda de mezclilla que apenas tapa mis gordas nalgas y cachetes, una camisa normalita, ya decida, agarre un pantalón me lo puse arriba de mi ropa de nena, una sudadera negra y puse mis tenis Converse y metí a la mochila los sándwiches que prepare para ellos.

    Salí de casa y me dirigí al lugar ese, nervioso, pero demasiado excitado y caliente. Eran casi las 12:30 de la noche y en un pequeño pasadizo me quite el pantalón y quedé solo en faldita, sudadera y tenis. Me mire y quedé sorprendida, me veía demasiado putita y provocadora, mis medias y la liga del liguero prácticamente se me notaba, caminaba y la falda se me subía quedando expuestas mis nalgas y piernas, que se miraban bonitas sinceramente. Llegué a una cuadra del lugar dónde vi al señor y decidí caminar unos pasos y con voz tierna y temerosa solamente dije «buenas noches, » pero no respondían, me acerque un poco más y volví a decir, hasta que salió otro señor que no era el mismo que ya había visto.

    Con voz asustada le dije que si no estaba el otro señor, que le traía algo de comer , que se lo había prometido, a lo que me dijo que en un momento volvía, que había ido por cigarros. charle con él un momento, me preguntó mi nombre, mi edad, a lo que yo hice lo mismo, él tenía 52, no me quitaba la vista de las piernas y de todo jajaja, por el hecho de que cada paso que daba yo, se me subía la falda. Me empezó a decir cosas más pasadas de morbo y calientes, a lo que yo respondía con una sonrisa y tímida. Me comentó que el se quedaba en la parte de arriba de la casa, en el cuarto de arriba, fue cuando mi cabeza sin pensar (creo yo jajaja) le dije que si me invitaba, a lo que el sin dudar me dijo que pasara, que subiríamos por la escalera… ahí en ese momento sentí la adrenalina y la calentura al mil por ciento, ya que podía caminar delante de él y mostrar todas mis carnes ya sin pudor, estaba decidida a lo que pasara. Pasamos a la casa, que olía horrible de hecho.

    Empecé a subir las escaleras, ya sin importar que se me subiera la falda, prácticamente le estaba dando un show a sus ojos, caminaba poco a poco, obviamente sentía su respiración y mirada casi en mis nalgas jajaja, lo estaba disfrutando y yo también. Llegamos al cuarto, me quite la mochila y saque los sándwiches que les traía y los puse en una vieja mesa que tenía. Me agradeció y de repente vi la ventana abierta que tenía y se podía ver un poco la vista que tenía de la ciudad. Me acerque a ella me empine un poco hacia arriba, levanté un poco mis pies para dale una vista de mi cuerpo de espaldas y que disfrutará al observarme. Platicando un poco con el, note que ya tenía su verga bien erecta y de reojo lo miraba, traía un pans deportivo, así que se le podía ver tremenda erección que traía, en eso volteo y se empieza a sobar su verga, yo haciendo que no lo notaba, le seguía preguntando cosas, pero mi calentura ya me sobrepasaba, cuando de repente me dijo que si podía tocarme un poco las piernas, que tenía demasiado tiempo sin tocar una mujer, a lo que le dije que si sabía que yo no era mujer biológica, y para sorpresa mía el me dijo que si, que ya sabía que era hombrecito, pero que mi cuerpo era el de una mujer, ya con mis ganas, le dije que cuando el quisiera podía tocar.

    Se sentó en una pequeña caja de madera que tenía y poco a poco empecé a acercarme a el, cuando me tuvo de frente, empezó a acariciarlas por encima del liguero, me decía cualquier cantidad de cosas obscenas que cada vez que me las decía me calentaba más y más, en un instante me volteo subo mi falda y le muestro mis preciadas nalgas, gordas, suavecitas enfundadas en una tanguita de hilo, no paraba de alagarme mi cuerpo y sobre todo mi culo jajaja.

    Ya con la calentura máxima, lo tomó de la cabeza y meto su cara entre mis nalgas, a lo que enseguida y sin pensarlo, empieza a tocar, chupar y lamer todo, rugía cómo un león en brama y yo solamente gimiendo como una gatita en celo, no podría creer lo que estaba pasando, no pensaba en nada solamente en el placer que sentía. El se paró y se empieza a quitar su pantalón deportivo y saca verga erecta, no muy grande pero con tremenda cabeza, parecía un champiñón jajaja. En mi mente pensé “ya estoy aquí, así que haré todo lo que quiera» me hinque sobre el, le empiezo a masturbar, para mí sorpresa, su verga no olía nada mal, así que decidida, lleve su verga a mi boca y empecé a mamar con desesperación, se la besaba, le daba pequeñas mamadas a su cabeza, que apenas cabía en mi boca, era todo lo que quería en ese momento, cumplir todas mi fantasías y lo estaba logrando.

    Estuve mamando su verga como 10 minutos mientras el gemía de placer. Estaba decidida a que sería mi primera penetración con una verga de verdad. Me pare tome unos de los condones que siempre traigo, me hinque ante el y se lo puse con mi boca mientras aproveche para seguir mamando su verga, que me volvía loca. Me dirigí hacia la ventana, alzó un poco mis pies y mientras paro mi culo, se abalanza sobre mi dándome otra ración de lamidas en mis nalgas y por supuesto dilatando ya ni mojado hoyito, que se lo comía con su lengua. Estaba lista para ser preñada, así que le pedí que fuera de poco a poco, cuando sentí su cabezota, solté un gemido, de dolor, pero no quería que la sacará así que fue entrando poco a poco en mi, y ya 5 minutos después ya tenía su verga bombeando mi culo y mis nalgas que rebotaban y sonaban de lo gordas que están en su vientre, ya no podía parar, un sucio vagabundo y viejo, me estaba quitando la virginidad y yo lo gozaba.

    Lo decepcionante de todo que no duró ni 15 minutos, cuando se quitó el condón suelta el chorro de leche entre mis nalgas, que yo misma las abría para recibir toda su leche en mi. Después de todo eso, me cambie satisfecha, pero un poco decepcionada, quería más tiempo, pero entendía su situación. A los pocos días, volví, pero ya acompañada del otro vagabundo, pero ese relato sea el próximo. Y si, me gozaron dos vagabundos, con mi mejor lencería solo para ellos dos.

    Besos y hasta la próxima. Gracias por leerme

    Many

  • Yo en la playa

    Yo en la playa

    Tengo alrededor de 20 años y un día me fui a un viaje sola a San Andrés en la vacaciones de mitad de años, me encanta masturbarme, siempre llevo mis juguetes a todas partes y esa no fue la excepción.

    Llegué muy temprano al hotel, me puse un vestido de baño apretado para resaltar mi cuerpo ya que considero que tengo uno bueno, llegué a la playa y me instale en unas sillas, tengo varios fetiches y uno de los más culposos es la orina, me encanta orinar mientras me masturbo y ya que está a sola lo iba a aprovechar.

    Un rato después entre al mar, me tomé unas fotos y cuando me estaba saliendo me entraron muchas ganas de orinar, me devolví rápidamente a la orilla del mar y me senté en la arena, me destapé un poco el vestido y saqué un chorro de orina lo cual me calentó y me empecé a tocar y ya que no había nadie cerca.

    Empecé a gemir y a meterme los dedos hasta que tuve un squirt y me devolví al hotel. Me pegué una ducha rápida y me alisté para salir con unas amigas, me puse unas bragas delgadas ya que planeaba tocarme un poquillo en el lugar.

    Comimos y me fue rápido al baño para masturbarme, no me aguanté las ganas y me oriné antes de entrar al baño. Entonces entré y cuando me quité los pantis vi que mi vagina está mojadita y apretada, me metí los dedos y gemí bastante fuerte mientras de un momento para otro me terminé orinando encima.

    Tuve que botar las bragas peinadas y me vine sin ropa interior. Cuando llegué supe que era el momento, saqué mis juguetes, me desnudé y me acosté en la cama, me metí un dildo en mi cuquita mientras me acariciaba el ano, estaba gimiendo demasiado hasta que me oriné y aun así seguía cachonda, me metí a la bañero donde me metí 2 juguetitos y tuve un squirt.

  • Crucero de placer con mi hermana y al final, sorpresa

    Crucero de placer con mi hermana y al final, sorpresa

    Ya con treinta y cinco primaveras, un matrimonio trunco, sin descendencia, un trabajo que no es el mejor del mundo pero me permite vivir bien y darme mis gustos, me doy el permiso de hacer una evaluación de mi vida; cerveza en mano un Marlboro a medio consumir, una silla en el balcón de un séptimo piso, una mesa pequeña con un bocadillo, luz difusa, música suave y el silencio de la madrugada, fue el entorno elegido para pensar.

    · Profesionalmente: supere mis expectativas. Sumo mis capacitaciones.

    · Financieramente: sin quejas, buen pasar.

    · Estado físico: bueno, saludable.

    · Familiarmente: mejor imposible, después de mi divorcio mucho mejor.

    Que más le puedo pedir la vida.

    Suena el timbre, miro la hora, las tres de la madrugada, levanto el auricular del portero eléctrico.

    -Si, quien es.

    -Hola José, soy Carla, por favor ¿me abrís?

    -Si pichona, subí.

    Me apresuro a poner el agua para unos mates, dejando la puerta abierta para que entre.

    -Hola hermanito querido.

    -Hola pichoncita, ¿Qué te ocurrió? Es raro que a estas horas estés por aquí. Sentate y contame, querés mate u otra cosa.

    -Matecito está bien.

    Ya sabía que las cosas en su matrimonio no andaban bien hacía rato, Ernesto su esposo, que de hecho no es un mal tipo, tiene un defecto, no le gusta mucho el trabajo, fiaca para salir a buscarlo y cuando lo encuentra no lo cuida.

    -Hasta que me canse, tengo un buen sueldo, buen trabajo, soy profesional, todo lo que se necesita para estar medianamente sin privaciones, pero me agote de mantener un vago, que no hace nada.

    -Bueno pibita, me tenés de ejemplo, algo similar a lo mío. Pero sabes que al ser tu hermano mayor, voy a respetar tus decisiones y te voy a dar todo mi apoyo.

    -Hasta en la cama es vago, pito corto y precoz.

    Nos miramos los dos y nos echamos a reír a carcajadas.

    -Hermanita, puta que está enojada la señorita.

    -Si y encima viene de acumulación.

    Charlamos un rato más, me pidió “asilo” por unos días hasta resolver la situación habitacional, le comente que dentro de quince días me tomaba las vacaciones por un mes, así que tenía todo el tiempo que quisiera, fuimos acondicionando el cuarto que tengo destinado para recibir visitas, mientras lo hacíamos me tiro si de la nada, yo aún no me tome mis vacaciones, si te parece las puedo pedir y organizamos algo juntos, como cuando éramos pequeños.

    -Dale me parece fantástico, vamos a dormir y mañana organizamos bien.

    -Entonces, besito y a la camucha.

    Me quede sorprendido, como había crecido Carlita, un metro sesenta y siete centímetros, buen lomo, linda cola que se apreciaba firme, unas tetas impresionantes (implantes de silicona) cabello teñido de un negro azabache que le hace resaltar su blancura y sus ojos haciendo juego, no alcanzaba a distinguir el iris de la pupila. No sé en qué momento quede dormido pensando en mi hermana.

    -Buen día perejil, arriba que es sábado y soleado, toma un mate.

    -Lo de soleado lo sé, corre la cortina, me vas a dejar ciego, o querés acaso un hermano no vidente.

    Hace rato que no reímos juntos de la manera que lo estábamos haciendo.

    -Me parece que alguien te está ganando y se levantó antes que vos.

    Broma que me hacía de más chicos cundo se despertaba y veía mi erección matutina.

    -No perdés la costumbre de hostigarme con lo mismo.

    -Nunca la voy a perder, aunque por lo que veo no solo nosotros crecimos.

    Reímos nuevamente. La mañana y la tarde transcurrió entre charlas de nuestra niñez y el fracaso marital de ambos.

    Llegada la noche, después de cenar y con un café de por medio más un licor de coñac, le digo…

    -Señorita le tengo una sorpresa, encontré en internet una página donde ofrecían un crucero de cinco días, saliendo de Buenos Aires hasta las costas de Brasil.

    -Buenísimo me encanto, ya quiero salir.

    -Vas a tener que esperar hasta la semana entrante.

    -La vamos a pasar hermoso hermano, te amo.

    -Y te vas a tener que esforzar en amarme más, porque yo te invito, sos la dama de honor.

    -Gracias.

    Se levantó de la silla, me abrazo y me estampo un beso en los labios.

    Hasta el día del viaje todo transcurrió entre preparativos charlas de hermanos y mate.

    Llegado el día, estuvimos en el puerto tres horas antes, con tiempo y tranquilidad hicimos el check in para embarcar sin problemas en el lujoso crucero.

    Ya a bordo, luego de ser recibidos por el capitán, nos dispusimos recorrer la embarcación, pileta de natación, tres pistas de baile, teatro, cine, varias barras para expendio de bebidas, sala de juegos para niños y adultos, los camarotes impresionantes; nos dispusimos a realizar el acomode del nuestro, camarote número sesenta y nueve, como buenos argentos al ver el numero nos echamos a reír.

    Cosa extraña, el lugar asignado solo tenía una cama matrimonial.

    -Qué raro, no tienen camas individuales.

    -Querés ir a averiguar.

    -Vamos.

    Encontramos un tripulante muy bien vestido, con un traje azul impoluto. Al hacerle la pregunta si había un error, se sonrió mostrando unos dientes blancos y perfectos, miro la lista y lanzo.

    -No señor XXX aquí figura que el camarote asignado pertenece al señor José XXX y señora. No hubo confusión.

    -Gracias caballero.

    Cuando se fue nos echamos a reír nuevamente, nos habían confundido con un matrimonio. Tomados de la mano seguimos paseando por el navío hasta que zarpo ya entrada la noche.

    Una cena espectacular, con espectáculo de música incluido, lamentablemente abandonamos temprano para ir a dormir, el cansancio que teníamos era muy grande, decidimos disfrutar a pleno el día de mañana.

    Levantados, fuimos a desayunar al salón comedor, comentando sobre la cama, que a pesar de ser dos durmiendo en ella no se sintió la incomodidad, la calidez del camarote, bien ambientado, sobre todo para nada frio. Mi querida hermana se mandó una de las suyas.

    -Si no estuviéramos en esta cabaña acuática te diría que es lo más parecido a un motel que he visto en mi vida, solo le faltan algunos “complementos”.

    Nos reíamos como dos adolescentes, cuando se acercó un camarero que, a pesar de ser brasilero, hablaba un muy buen castellano.

    -¿La está pasando bien la feliz pareja? No pude dejar de oír el comentario de la señora, si me disculpan, en este crucero siempre atendemos como reinas y reyes a los pasajeros, le prometo que este humilde camarero les proporcionara una sorpresa para disfrutar el resto de la estadía, tengan ustedes un buen día, buen viaje y hagan lo que están buscando. Disfruten.

    Le agradecimos su amabilidad, como dijo Wilson nuestro camarero, a disfrutar, hicimos de todo lo imaginable, pileta, gimnasio, juegos de mesa, más pileta y sobre todo mucho ocio.

    Promediando la hora de la cena fuimos al camarote para bañarnos preparándonos para la noche anunciada, música, un mago y luego un profesor que nos enseñaría samba y lambada, para, al llegar a Brasil, podamos bailar a su ritmo.

    El camarote si bien era espacioso, su baño era para hacer las necesidades y ducharse, pequeño pero lujoso, mi hermanita sin tapujos comenzó a desvestirse frente a mí, previo de haber acomodado la ropa interior sobre la cama.

    Quedo en bikini luego de sacarse la remera y el pareo que portaba, tiro sus brazos hacia atrás desabrochando el corpiño de la malla, dio espaldas a mí sacándose el corpiño, sin poder ver sus tetas que lucían hermosas aun con ropa, procedió a ducharse. Mientras ella estaba en el baño, observaba las prendas, una tanga con hilo dental por detrás y un escaso triangulo de tela por delante, un corpiño de tela solamente, mi mente imagino sus pezones duros.

    Al salir, y estaba en calzoncillos tratando de que ella no vea mi erección, para mi más maravillosa sorpresa salió de la ducha totalmente desnuda, pudiendo observar la belleza de ese cuerpo esculpido por el gimnasio, que idiota fue mi cuñado perder semejante escultura.

    -Que pasa hermanito, nunca viste una mujer desnuda.

    -Si la he visto pero no a mi hermana, la que creció, y se puso bellísima.

    -Vos no te quedaste atrás por lo que veo (dijo tocando mi pecho a medio inflar por causa del gym)

    Me apuro a meterme bajo el agua. Al salir la veo hermosamente vestida, con unos jeans apretadísimos que le marcaba su culo respingón y una blusa suelta que le daba movimiento a sus tetas, trato de vestirme rápido y a tono con ella.

    Cena apacible y agradable, que decir de las miradas que le echaban a Carla, reconozco que me enojaba invadiéndome los celos.

    Una banda en vivo tocaba temas movidos, los cuales bailamos hasta transpirar. Llego el momento del mago. Luego de fascinarnos con sus espectaculares juegos, finalizando su acto, llamo a una persona del público, al no ir nadie, eligió el, y justo tenía que ser Carla. Desapareció un pañuelo dentro de una servilleta para hacerlo aparecer dentro del zapato de Carla. Mientras duro ese acto, no deje de observar la belleza que portaba mi hermana, se me mezclaban fotos de su ropa interior, casi inexistente acomodada en la cama, con la redondez de sus tetas y culo, que tuve la suerte de ver cuando salía del baño, desde aquí la veía perfecta.

    Al momento de aprender a bailar, salsa, no lo hicimos, pues mi sexo estaba que explotaba en mi pantalón.

    Llego el momento de aprender lambada.

    Siguiendo las instrucciones del profe, tome el torso de mi hermana con mi brazo izquierdo mientras ella hizo lo mismo con mi hombro derecho, entrelazando los dedos de las manos libres, hacíamos los pasos básicos aprendidos, la música invitaba a mi pareja para que tire su cabeza hacia atrás junto con el torso, mientras yo la atraía hacia mí, básicamente no hay reglas para la lambada, es seguir el ritmo y nada más.

    Tomando nota mental, al ser un baile en pareja bailándose muy pegados los cuerpos, era impresionante la intimidad que nos daba esa cercanía y el roce de nuestras pelvis.

    En este punto del baile ya estaba totalmente encendido y mi verga quería escapar de su encierro.

    Mi hermana se dio cuenta, y así bailando nos acercamos a la mesa, tomo la botella de vino recién abierta, aun sin despegarse de mí, nos fuimos hacia las escaleras bajando camino a los cuartos, tomados de las manos.

    Un apasionado beso en mi boca me sorprendió en la entrada del camarote, entramos besándonos y al cerrar la puerta todo se volvió sexual, nos fuimos sacando la ropa a medida que nos acercábamos a la cama, desnudos nos sentamos en el borde continuando con caricias y besos, alcance a tocar esos pechos magníficos pudiendo, llegar al fin, chupar esos pezones; su risa me desconcertó, le pregunto qué ocurrió, si se arrepintió.

    -No bobo mira lo que hay en ese rincón.

    Un sillón tantra, solo lo había visto una vez en un motel, no sabía cómo usarlo.

    Una nota lo acompañaba. “que lo disfruten” atentamente su camarero amigo, Wilson.

    Había cumplido con la sorpresa prometida.

    Es un hermoso sillón, tiene la forma de una M pero con una de sus puntas más baja, pero… no sabía darle uso.

    Carla me tomo de la mano y me llevo hacia el regalo, se recostó en la parte más baja, haciéndome arrodillar frente a esa parte del sillón, acostada boca arriba flexiono sus rodillas hasta tocar su pecho con ellas, con su vagina ofreciéndose no me hice de rogar y me perdí entre sus muslos, llegando a la cueva del amor con mi lengua, su monte de venus totalmente depilado, suave, sedoso era una caricia para mi rostro.

    Pude besar sus muslos, pasar mi lengua por toda la extensión de sus lisos labios vaginales, arrancando un gutural gemido de placer, especialmente cuando me detenía en la parte superior de la entrada a la vagina tomando el clítoris con mis boca, clítoris, un poco más grande que los vistos anteriormente, que se tensaba en cada lamida, absorbí todos los fluidos emanados, un delicioso olor a sexo me invadía las fosas nasales, su agitación iba en aumento y se entrecortaba la respiración, su cuerpo se mueve al compás de mi lengua al tiempo que me exigía no detenerme, anunciando un inminente orgasmo, introduzco dos dedos dentro, no fue necesario más para que su orgasmo estalle derramando todo ese líquido en mi boca, el cual no desperdicié ni una sola gota.

    Estaba en un grado de excitación tal que necesitaba urgente mi turno para inundar su vagina con mi líquido seminal.

    Hubo una cosa que me hizo excitar aún más, el saber que Carla estaba disfrutando del sexo conmigo.

    Me senté a horcajadas en el hueco medio del sillón, tome a Carla sentándola sobre mí, con su mano ubico mi verga en la entrada de su vagina, que no se resistió, permitiendo una suave entrada a mi sexo duro por demás.

    Un pequeño grito de dolor salió de sus labios.

    -¿te hago daño?

    -No, por favor seguí, es que es muy grande, a lo que no estoy acostumbrada, no es tanto el dolor, es el placer de sentir que por fin tengo llena la concha.

    Me sigo moviendo con las limitaciones que me da la postura. Al sentir que voy a descargar el semen me detengo, la hago parar haciendo yo lo mismo, nos situamos en la parte más alta del sillón, acostándola boca abajo para poder penetrarla nuevamente, ahora con más vehemencia, mis movimientos se hicieron más rápidos, los golpes que daban mis testículos contra su cuerpo sonaban en toda la habitación.

    -Por favor José acaba ya, (era una orden) estoy por hacerlo y quiero que sea al mismo tiempo.

    Apure el ritmo y endurecí las embestidas, no sé por qué se me ocurrió, pero le pegue dos o tres chirlos en sus blancos glúteos. El placer de sentir el golpecito y el placer de aplicarlos nos hizo estallar en un orgasmo espectacular, los gemidos invadieron nuestros oídos.

    Quedamos un rato en esa posición, hasta recuperar el aliento, nos acomodamos en el sillón como pudimos y de la forma más cómoda que encontramos, para beber el vino que habíamos traído.

    Quise hablar de lo sucedido, no me lo permitió.

    -No, por favor no arruinemos el momento, quiero que sigamos siendo marido y mujer lo que reste del viaje, cuando lleguemos a casa hablamos.

    -Bueno Carlita, solo quiero tu felicidad, si eso lo hace, misión cumplida.

    Me besó, apuro el vaso que estaba por la mitad, sus manos jugaron nuevamente con mi verga, posicionándose para introducirla en su boca, luego de chuparla por unos minutos, dejo de hacerlo para recostarse sobre el sillón como lo había hecho antes, boca abajo.

    Me puse sobre cuerpo intentando nuevamente penetrar esa entrada que me invitaba a disfrutarla. Con su mano tapo su vagina no permitiendo la entrada, solo quedaba al descubierto ese agujero que no todas las mujeres quieren que sea vulnerado. Con mi saliva lo fui lubricando a medida que ingresaba un dedo y otro para dilatarlo. Cuando sentí que no oponía resistencia al ingreso, apoye la punta del pene ejerciendo presión, hasta que el glande se introdujo, solo hubo un “hay” muy leve, me detuve hasta que se amoldara. La introducción la hice lenta, hasta que mis testículos chocaron contra su vagina; había entrado toda. Con un lento mete y saca comencé mi tarea de trepanación.

    Su mano jugaba en los labios y clítoris, en cada embestida gemía del placer. Sin poder precisar el tiempo que estuve cogiendo ese culo hermoso, observe que Carla tuvo dos o tres orgasmos, su recto palpitaba alrededor de mi miembro, hasta que mi semen exploto dentro de su apretada cavidad cálida y deliciosa.

    Hasta ahora una noche espectacular e impensada, nunca creí que este viaje sería tan placentero.

    Un poco incomodos por lo pequeño del baño, logramos ducharnos juntos entre besos y caricias.

    Luego de vestirnos, viendo que no era muy de madrugada, salimos a pasear por la cubierta del crucero que se mecía suavemente en su andar.

    Caminamos largo rato por toda la extensión del barco, abrazados como el mejor matrimonio que pudiera existir.

    Emprendiendo el regreso para ir a descansar, nos encontramos frente a frente con alguien impensado, nuestra sorpresa fue mayúscula…

    Continuará.

  • Accidente público

    Accidente público

    Hace años desde esto, pero definió mis gustos y mis preferencias así que esperó lo comprendan. 

    Cuándo era más joven tuve un encuentro dentro de uno de los vagones de metro de la CDMX con un hombre que tendría 50 años me imaginó, como siempre el metro estaba lleno de gente y todos terminaban chocando con los de alado y yo intentando no terminar tan aplastada estaba en una esquina pero solo termine acorralada.

    Mi compañero fortuito en uno de los movimientos terminó frente a mi y yo no quería molestar por lo que no le dije que se alejara y el me imagino que aprovechó que era muy tímida y se me notaba desde lejos, comenzó con pequeños toques en mis piernas y mis brazos y yo solo le miraba con pena pidiéndole que se detuviera.

    No tardó mucho para que comenzara a meter su mano entre mis piernas y masajeara mi muslo y mi coñito virgen, por la sorpresa di un pequeño brinco que el aprovechó para meter su pierna entre las mías y tener más espacio concentrándose totalmente en masajear mi coño.

    Yo solo tapaba mi boca para no hacer ruido y el abrió mi pantalón y jalándolo un poco para meter su mano en mi tanguita rosa, jaló un poco mis vellos, pero realmente fuerte y al meter su dedo no dudo en hacerlo con fuerza frotando mis paredes y apretar mi clítoris mientras yo para callarme tenía mi cara contra su pecho.

    Estaba tan mojada y excitada que mis pezones estaban duros y mi clítoris temblaba cada vez que él lo golpeaba, no podía pensar y algunos gemidos se escapaban de mi, pero el mejor momento fue el final en el que metió sus dedos tan rápido y fuerte que me corrí chorreando mi ropa, mi primer orgasmo y mi primer chorro por un hombre que no volví a ver, pero que me enseñó lo que me gustaría de ahí en adelante, hombres grandes y fuertes con buen cuerpo y ser usada como juguete.

    Desde ese momento hasta ahora mis gustos se ampliaron, pero con una regla primordial, sumisa con los hombres fuertes y dominante con las chicas y los pasivos.