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  • App de contactos

    App de contactos

    Sentado al ordenador y caliente como siempre. Algún video porno, unas fotos de chicas o de chicos, quizá algún relato y para rematar algo de chat. Una app de ligue gay abierta por si surgía algo.

    Vacaciones, verano, calor y poca ropa, todo ello se confabulaba para mantenerme en un estado constante de excitación.

    En la app de ligue por fin alguien interesante, simpático, agradable incluso dulce y tierno. Al menos conseguí seguir charlando con él, y no cortar dedos de dos frases. Todavía no tenía muchos datos pero me gustaba hablar con él o puede que ella, nunca se tiene eso claro en internet. Y a mí no es que me importara demasiado. Decidimos pasar a un programa de chat, solos.

    Con precaución, sin prisa, íbamos compartiendo datos, alguna verdad, medias mentiras y lo que pensábamos que el otro quería oír.

    Así es como se lleva una conversación en un chat, eso cuando no se miente descaradamente y efectivamente detrás del nick name no hay mas que un personaje completamente inventado.

    En este caso suponiendo que podía llegar a conocer en la realidad a la persona con la que hablaba no me atreví a mentir demasiado.

    La App de ligue decía que estábamos en la misma ciudad, probablemente no estábamos a mas de quinientos metros uno del otro. Apenas un paseo.

    Hablamos durante algunos días o mas bien noches calurosas y sofocantes, hasta la madrugada. Alguna de ellas y aún así cuando cortábamos la comunicación me quedaba con ganas de más.

    Mas de una de esas noches, bueno seré sincero, todas, sentado, tumbado desnudo en mi habitación me había masturbado con él, excitado ante el móvil o la pantalla. Me gustaba lo que había visto de él, unas pocas fotos de su cuerpo sin cara Y lo que conocía de su personalidad por nuestras interminables conversaciones.

    La noche mas calurosa, cuando no había nadie por la calle, por fin decidimos vernos. Cerrar la comunicación y salir a encontrarnos a medio camino.

    Nervioso pero sin pensármelo demasiado, si no me hubiera arrepentido. Me puse unos pantalones cortos y una camiseta sin mangas. Las sandalias y las llaves. Efectivamente el paseo no era muy largo, no habíamos decidido un punto fijo pero al acercarme a él en la calle lo reconocí de lejos.

    De mi edad mas o menos, se había puesto lo mismo que yo para salir. Rubio y delgado. Al aproximarnos se fueron revelando mas detalles, los ojos claros, guapo, la piel clara y una gran sonrisa cuando me reconoció.

    Nos acercamos despacio el uno al otro, con precaución a pesar de todo lo que habíamos hablado por el ordenador el primer encuentro real era complicado. Me cogió la mano. Era un gesto casual pero a la vez tal y como lo hizo dulce, tierno. Nos mirábamos a los ojos y los dedos entrecruzados se rozaban suavemente.

    La mirada desaprobadora de una mujer que paseaba un perro nos hizo reír y nos permitió relajar la tensión y alejarnos de allí pero sin soltar la mano del otro.

    Caminamos sin rumbo fijo al principio, solo contentos de estar juntos, de haber terminado con nuestra soledad.

    El primer beso en una esquina solitaria fue algo natural, no pensado, me supo a gloria. Su lengua invadiendo mi boca era dulce y mis manos apoyadas en su firme culo lo atrajeron mas a mí como imanes de polos opuestos.

    Correspondí con la mía saboreando sus dientes, su lengua hasta su garganta. El sabor de su boca dulce me hacia desear más, más de su lengua, de su saliva y de todo su cuerpo.

    Una de mis manos entró sola por dentro de sus cortísimos pantalones agarrando por fin una de aquellas deseadas nalgas, de piel suave y depilada. El dedo se deslizó solo entre ellas buscando el canal de su culo y el apretado ano. Echando por la borda toda precaución decidí llevarlo a mi casa.

    Pero se adelantó y cogió mi mano para conducirme a la suya. Llevarme a su piso de estudiantes, a su habitación, con posters de chicos guapos ataviados con slips muy pequeños, en las paredes y una bonita cama a la que me empujó.

    Cayó sobre mí buscando mi boca con la suya. Aproveché para quitarle la camiseta y desnudar su torso lampiño. Me comía la lengua con ansia acariciando mi cabello con una mano y mi muslo con la otra.

    Yo con las mías acariciaba la piel suave de su pecho y conseguí hacerme con sus pezones, sus axilas, todo su torso. Se levantó solo el tiempo necesario para arrancarme el short y dejar caer el suyo al suelo. Terminé de subirme a la cama para hacerle un hueco en ella.

    Según me fui arrastrando el slip se fue bajando con el roce de la colcha. Justo hasta la base de la polla descubriendo mi pubis depilado. A él solo le quedaba un tanga que le pedí que no se quitara. Desde luego se lo había puesto adrede. Me daba morbo ver su cuerpo perfecto con aquella poca tela intentando cubrir un magnifico instrumento que lo desbordaba por todas partes.

    En cuanto se tumbó a mi lado mi mano fue derecha a su polla. La acaricié con ternura mientras él abría mi camisa, besaba mi cuello, lamía mis pectorales y mordisqueaba mis pezones. Tras eso se lanzó a terminar de desnudar mi rabo que para entonces estaba como una piedra, apreciando que estuviera pelado. Levanté primero el culo y luego las piernas para colaborar en la tarea.

    Continuó lamiendo el vientre jugando con la lengua en mi ombligo haciéndose desear. Pasándola por mi pubis, besando mi piel. Bajando hacia los muslos dejando a un lado de momento mi polla.

    Ensalivó bien los alrededores de mi pene, lamió mis huevos y yo me ponía aun mas duro con sus juegos pellizcando yo mismo mis pezones. Al fin se metió la polla en la boca apretándola contra el paladar con la lengua, evitando usar los dientes en el proceso. Levantaba el culo de la colcha para clavársela más en la garganta. Pero él solo pretendía ponerme lo mas duro posible.

    Cogió el lubricante que había preparado antes de salir de casa a buscarme y me lo pasó. Girando su cuerpo sin sacar la polla de la boca hasta dejar las rodillas a mi lado y su precioso culito levantado justo al alcance de mi mano. Aparté la goma del tanga y se lo embadurné bien. Metiéndole un dedo primero y luego dos dilatándolo para que recibiera mi rabo sin daño.

    Así preparados, él mismo se levantó y dándome la espalda se dejo caer sobre mi pene despacio dejando que se abriera camino en su interior sin forzarlo. Yo apenas tenia que mantener la goma del tanga fuera del camino de mi polla pues ni siquiera tenía que sostener su cadera.

    Apoyado en mis rodillas, entrando y haciéndonos notar a los dos todo ese placer. Se giró sobre mi para poder acariciar mi pecho y pellizcar mis pezones subía y bajaba despacio clavado hasta los huevos. Mirando directamente a mis ojos.

    Luego se inclinó hacia atrás y clavando sus pies en el colchón, unidos solo en las manos que sujetaban mis tobillos, la polla introducida en su recto y las nalgas duras apoyadas en mi pelvis.

    Como se movía muy despacio tardé, tardamos en corrernos una barbaridad y a pesar de la difícil postura él parecía que no se cansaba.

    Me derramé entero en su interior sabiendo que él lo disfrutaba cuando se bajó de mi. Su erección asomaba por el lateral del tanga. Apuntando hacia mi cara.

    De su ano rezumaba mi semilla. Se movió sobre mí hasta sentarse en mi cara, lo limpié con mi propia lengua antes de meterme sus huevos en la boca y chuparlos como caramelos.

    Luego hice lo mismo con su polla dejándola bien húmeda con mi saliva y notar por vez primera en mi lengua el sabor de su polla. Ya le había contado que a mí también me encantaba que me follaran, pero yo quería una postura mas relajada así que me puse a cuatro patas primero para comérsela mas relajado y largo.

    Luego para que él me lamiera el ano para preparame. Lo hizo suave, lento, cariñoso su lengua pasando por la raja y clavándose en mi ano me hacía ver las estrellas. Mientras sus dedos largos y finos sujetaban mis nalgas con fuerza. Y cuando esos dedos entraron a aplicar del mismo tubito el lubricante que yo había usado en su culito y que teníamos tan a mano.

    Esos dedos se abrieron paso en mi interior con la suavidad y dulzura que le caracterizaban arrodillado entre mis pantorrillas. A la vez que besaba y lamía mis nalgas y la parte baja de mi espalda. Tuvo la precaución de calzarse un condón en ese momento aunque a mí me había dejado hacérselo a él sin la gomita.

    Ya me había puesto como una moto y no un simple ciclomotor, sino una de gran cilindrada. Abierto como un túnel de metro. Sólo tuvo que bajar mi espalda sobre sus muslos para que el glande se apoyara justo en el ano.

    Me fue penetrando despacio y yo notando su entrada. Acompañándolo con mis gemidos. Mi rabo volvía a endurecerse y mientras me follaba lo cogía y lo acariciaba con mimo.

    A cada golpe de pelvis me empujaba más sobre la cama casi hasta que mi cabeza daba al cabecero de la cama. Y él tenía que mover las rodillas para acompañarme sin salir de mi culo. No le importaba y a mí tampoco, me estaba gustando su fuerza, su energía y su pubis golpeando mis nalgas.

    Pero todo se acaba y se corrió en mi ano. Volvió a levantarme el culo, arqueando mi espalda. Y sí, volvió a lamer todo lo que alcanzaba de mi cadera. De mi polla dura y huevos a toda la raja, con su semen rezumando del agujero. En ese momento me corrí yo y alcanzó a meter el glande en su boca para hacerse con mi lefa.

    Se la tragó con una sonrisa lasciva. Y nos derrumbamos sobre la cama exhaustos, contentos y satisfechos por el momento.

    – Esto puede ser el principio de una gran amistad.

  • Toda la atención para mi

    Toda la atención para mi

    Hola me llamo Ruby tengo 38 años soy soltera de piel blanca, tetas muy grandes, cintura con pancita sexy, con un culo grande y piernas suaves. 

    Una día mientras me estaba tocando pensé que llevaba bastante sin salir a divertirme y acostarme con alguien así que me arregle de forma sexy y salí a bailar a un lugar que ya conocía, todo parecía muy bien y capte la atención de varios hombres hasta que un chico se acercó a mi mientras estaba bailando.

    Bailamos un buen rato e incluso en una canción de pareja me tomo de pareja para bailar, ya después nos tomamos un descanso, charlamos y me habló sobre el e hice lo mismo. Ya después de unos tragos le confesé que estaba haciendo ahí y a la vez lo estaba cortejando él me siguió el juego y me dijo que si quería ir con sus amigos y pasarla bien entre varios a lo cual acepte.

    Me llevo con sus amigos 4 chicos muy guapos y ya con el eran 5, me presento y charlamos un poco ya después el chico les hablo de mi propuesta de tener sexo, solo vi que me voltearon a ver sonriendo y el chico me dijo «todos dijeron que si a tener sexo contigo» al escuchar eso me sorprendí y sentí nerviosa y curiosa, sumando que ya estaba algo ebria, acepte.

    Después de verificar la edad de todos salimos y ellos me siguieron en su auto hasta mi casa donde los recibí bien con algo de beber y ellos pusieron música, hablamos un poco más y les pedí un momento, fui a mi cuarto a verme en el espejo y retocarme, después al armario tomando mi lencería favorita, un conjunto de encaje totalmente negro con medias y tacones, me arregle el cabello y tomando aire los llame.

    Deje la puerta del cuarto abierta y me oculte tras la misma, cuando entraron todos la cerré y vi sus miradas sorprendidas en mi, reproduje música sensual y me acerque a ellos bailando, sin dudar ni un segundo todos se empezaron a desnudar y los que estaban cerca a tocarme todo lo que podían. 

    Me quitaron la bata y se frotaban en mi culo, piernas y manos, sus vergas seguían creciendo en mis manos y uno me quitó el sostén para que después 2 chuparan mis pezones como si fueran a sacar leche, bajaron mis bragas y como podían me besaban en todas partes, uno tomo mi barbilla y me dio tremendo beso en la boca con lengua y los demás le siguieron con besos muy sucios.

    Ya en ese momento me tenían bien lista así que me puse de cuclillas y les dije que hicieran un círculo, me obedecieron y se las comencé a chupar.

    Primero el que me habló en el bar una verga negra grande y lista para darme duro, el segundo la tenía menos larga pero algo gruesa y dura como roca, el tercero con una verga era larga y curveada hacia arriba muy rica, el cuarto una gruesa y venosa verga y el quinto con una verga con la punta ancha y algo delgada pero larga.

    Los miraba desde abajo mientras reían y soltaban pequeños gemidos al sentir mi boca, el 5 tomo mi cabeza y presiono con fuerza diciendo «vamos puta para tu edad ya debes saber tragar una verga» insisto tanto que mi garganta lo acepto y logré tragar toda su verga mientras los demás veían tocándose.

    Después de un rato me soltó y pude respirar unos segundos para que poco después el 1 me tomara del cabello e hiciera lo mismo, con eso los demás tomaron confianza y llegaron a llenar mi boca y garganta, verlos usarme así me hizo darme cuenta que no tenía el control sobre ellos así que me puse de rodillas y les seguí el juego.

    Se las chupe por varios minutos hasta que el 1 se subió a la cama y me llevaron con el, me subí y me dijo que lo montará así que tome su verga y me la metí toda gimiendo bastante, me movía suave y los demás nos veían como esperando algo, el 1 le dijo al 3 que se uniera mientras abría mis nalgas y tocaba mi ano, le dije donde estaba mi lubricante y lo uso en mi ano y su verga.

    Los demás subieron y el 4 y 5 usaron mis manos mientras el 2 volví a mi boca, con cada senton aumentaba la velocidad y el 3 aprovecho eso para meter su verga de golpe en mi culo, me hizo gritar y por accidente darle una mordida a la verga del 2 el cual en castigo metió toda su verga y apreto mi cuello con su mano. Los sentones seguían con las vergas abriendo mis agujeros al mismo tiempo y los de fuera frotandose en mis tetas.

    Mientras hacia eso el 5 dejo mi mano y embarro su verga de lubricante para acomodarse con el 3 y tratar de meterla en mi ano, intente pararlo pero el 1 sujeto mis manos mientras el 2 y el 4 llenaban mi boca con sus vergas al mismo tiempo. Estaba lagrimeando un poco de placer y sentir la punta del 3 en mi ano compartiendo espacio con la verga del 5.

    Logre soltarme del 1 para apoyar mis manos en la cama y seguir moviéndole ahora en las tres vergas dentro de mi culo y coño y las 2 en mi boca. Los 5 me trataban como si solo fuera para servir a sus vergas, lo cual me excitaba más y más hasta que me quedé quieta teniendo espasmos y un delicioso orgasmo.

    Se dieron cuenta por como me quedé quieta y la mirada perdida que tenía, sacaron sus vergas para darme un pequeño respiro mientras me acostaban boca arriba, ahí el 2 no aguanto mas y bajo a mi coño para meterla toda, cómo dije su verga era más ancha por lo cual me hizo gritar de placer.

    El 1 fue a mi boca que en esa posición era más fácil entrar a mi garganta tomando turno con el 3 mientras los dos restantes se frotaban en mis tetas, estuvieron así un buen rato y vi que el 2 estaba sudando y se le cansaban las piernas y le dije que tomara un descanso para probar a su amigo el 4, acepto y dejo mi agujero libre.

    Estaba muy emocionada por el 4 porque me encantan las verga con venas su textura es muy rica y este no me decepciono, en cuanto la metió mi coño abrazo su verga con fuerza mientras sus venas no paraban de palpitar muy rico, perdí la noción del tiempo de cuánto estuvimos así, el cuarto estaba lleno de placer y de gemidos de los 6.

    Tome las vergas de la que estaban en mis tetas y movía mi mano muy rápido que en un momento sentí el semen del 5 salir sobre mis tetas seguido por el 3 salpicando mi rostro de semen, el 2 se masturbo más con mis tetas y se corrió en las mismas y el 1 lo soltó en mi boca y parte de mi rostro, El 4 viendo esto me dio mucho más duro y pocos segundos después la saco dándome su semen en el vientre y estómago. 

    Sentí ese momento muy pacifico cubierta de semen hasta que el 4 la volvió a meter con lo que le quedaba de duro y masturbo mi clítoris con fuerza causando gritos de placer hasta que la saco de golpe y tuve un fuerte squirt sobre de mi que los salpicó a ellos, después de eso me quede con el cuerpo temblando y tomando aire mientras ellos tomaban de unas botellas que tenía ahí.

    Me dieron besos en las mejillas de maneras lindas y vi que se iban a ir así que los invite a dormir conmigo, todos aceptaron y nos terminamos acomodando en la cama, sintiendome cómo una madre pervertida que acababa de tener sexo con sus 5 hijos.

    Ya al siguente día se fueron y me dieron sus números, aún hablo con ellos como amiga o amante sexual y nos la pasamos muy bien. Bueno hasta aquí mi relato de este bukake sorpresa, espero les guste y excite tanto como a mí, chaoo.

  • Princesa pelos de elote

    Princesa pelos de elote

    Éste es un ejercicio literario que hice hace años, contra mi voluntad. Cuento cómo mi marido desvirgó a mi prima, según la versión de ella quien, borracha, me lo contó.

    En mi relato pasado, “Vacaciones en Oaxtepec” salió mi prima Chavela a colación. Entre los comentarios, Mar me asaeteó asegurando que Saúl, mi marido, sí se cogió a mi prima Chavela, y también a mi hermana. Y me retaba a que hablara con mi prima para que me contara cómo fue la primera noche que tuvo con mi esposo.

    La verdad, hace muchos años que Chavela y yo tuvimos esa plática, y también ese día me contó que mi hermana sí se tiró a mi esposo, cosa que yo ya sabía. Aquí sólo describiré lo que pasó con Chavela, incluso lo grabé. Lo de mi hermana, prefiero dejarlo pendiente para otra ocasión, ya que lo escribí cuando ella misma me lo confesó pues, según dijo, estaba arrepentida de haberlo hecho sin mi consentimiento, aunque en ese momento Saúl y yo nos andábamos divorciando y no vivíamos juntos.

    Yo tendría más de 35 años. Saúl y yo ya estábamos en buenos términos, y yo tenía a mis amantes sin que mi cornudo consentidor riñera conmigo por eso y mi prima Chavela sabía de esta situación, además de otras pocas personas. Nuestra plática ocurrió en casa, después que varios familiares se habían retirado de una reunión que hicimos para celebrar el cumpleaños 36 de Saúl. A mi prima se le habían pasado las copas y estaba coqueteándole a mi marido casi enfrente de mí, “Quiero darte un abrazo de feliz cumpleaños y ser mamá” le decía. Yo me enfurecí, pero no dije nada. Saúl, quien cuando toma se pone somnoliento, se fue a dormir despidiéndose de Chavela con un beso “Otro día me felicitas, pero con condón”, le dijo. Chavela se quedó llorando y gritando “¡Quiero ser mamá!”, y vació de un trago el caballito de Tequila.

    –Ven a tomar conmigo, Tita, hablemos de mujer a mujer –me dijo y sirvió un trago para mí también.

    Yo me senté, pues quería saber los detalles de ese capricho de querer ser madre y, además, ¡usando a mi marido de semental! “Hablemos pues, pero vámonos al sofá cama del estudio para dejar dormir a mis hijos y a Saúl”, le sugerí. Nos paramos, ella además de su vaso, tomó la botella. Le llevé una bata para que durmiera cómoda y yo también me puse una. Colocamos la botella y los vasos en el mueble que servía de buró. Mientras ella fue al baño para orinar y ponerse la bata, puse un casete nuevo, de 45 minutos por cara, en la grabadora y dirigí los micrófonos hacia donde ella estaría sentada. Regresó pronto.

    –¡Salud, por tu viejo tan rico! –dijo y se tomó un trago.

    –¿Por qué dices que Saúl está rico? ¿Ya te lo tiraste? –le pregunté.

    –¡Uuuh, varias veces!, y no sólo yo, coge riquísimo, dicen todas las que sé –confesó sin más trabas que las de su dicción de ebria.

    –¿A quiénes más se ha cogido Saúl? –pregunté entre curiosa y asustada.

    –Entre otras, a mi hermana Dinorah, a tu hermana Paca y a mi tía Eli. Todas pudimos consolarlo mientras tú lo despreciabas –hizo el ademán de fornicar, cuando pronunció “consolarlo”– y andabas cogiendo con otros. Todas fuimos a verlo al departamento donde él vivía. Solas, no creas que en grupo–. Yo quería que me embarazara, lo mismo que tu hermana Paca (la menor), pero él, todo un caballero, nunca eyaculó dentro de nosotras.

    –Sí, al parecer él no es de los que anda regando hijos con cualquiera, como nuestros parientes –señalé recordando varios primos que nos fueron saliendo con el tiempo.

    –Y también varios primos no son de los esposos de las tías… ¡Mírame, en pocos años llegaré a los 30 y no tengo algún hijo!, lo mismo tu hermana Paca. ¡Déjame dormir con él esta noche! –suplicó.

    –Ya veremos, pero primero cuéntame como empezó todo entre ustedes –dije y le volví a llenar el vaso de Tequila.

    –Fue hace diez años, cuando tú te fuiste de tu casa llevándote sólo a tu hija. Yo me presté a quedarme con él para cuidar al niño. Saúl se resistió, pero yo no hice caso. Le preparé el biberón a tu hijo, se lo di y me acosté en la cama matrimonial. Tu marido insistió en venirse a dormir al estudio, pero yo le dije que se quedara a dormir allí, por si el niño despertaba y no me reconocía.

    –Ya sé, te encueraste y se le antojaron tus nalgas… –dije en tono de molestia.

    –¡Qué poco conoces a tu marido! Él se acostó sobre las cobijas, pero más tarde hizo frío. Le metí la mano bajo la manga del pijama y lo sentí helado. Le dije “Estás muy frio, métete bajo las cobijas para que te calientes” y lo hizo. Yo le empecé a friccionar el cuerpo para que se calentara, dándole caricias en el pecho y el abdomen, fui cada vez más abajo y él se calentó muy bien. “Yo también ya tengo la piel chinita”, le dije tomando su mano y la puse sobre mis brazos. Yo estaba así porque me sentía muy arrecha acariciándolo. “La que necesita calor eres tú”, me dijo y comenzó a hacer lo mismo que yo. Al rato nos quitamos los pijamas y nos abrazamos y besamos como dos enamorados, pero él no hizo intentos de penetrarme.

    –¿Entonces ese día no pasó nada? –pregunté, sabiendo que Saúl no toma nada si no se lo dan.

    –¡Claro que pasó!, la noche es larga… –dijo y tomó otro trago a su vaso; yo, que también ya estaba algo borracha, hacía como que tomaba del mío, pero a ella le mantenía el vaso lleno– Acaricié los vellos de su panza y bajé por esa selva hasta llegar a su miembro semierecto. Le acaricié los testículos y me maravillé, nunca había tenido unos en mis manos, sólo acaricié vergas paradas de mis novios. “¿Así los tienen todos?, yo creía que estaban separados”, le dije. “Todos tenemos ambos dentro de esa bolsa que se llama escroto”, dijo, y se puso a lamer mis pezones. Lo besé y le pedí que me penetrara, “Hazlo despacio, porque aún soy virgen”.

    –¡Y muy obediente, te la metió! –dije furibunda.

    –No te enojes, que.. querías saber co… cómo em… empezó –dijo comenzando a dormirse.

    Le quité el vaso y la ayudé a acostarse bien. “Lo malo es que al día siguiente tuve que lavar la sábana y el protector, quedaron manchados de sangre”, dijo con los ojos cerrados, “pero fue maravilloso, ¡muy hermoso!”, se volteó hacia la pared y ya no contestó a lo que pregunté. Me tomé de un trago mi vaso, apagué la grabadora y le grité “¡Puta!”, sólo vi que su boca dibujó una sonrisa. No sé si estaba recordando esa primera vez o se burlaba de mí pensando “Mira quién lo dice”.

    Salí con los vasos y la botella. Me serví más Tequila al sentarme en la mesa y comencé a recordar cuando yo le di mi virginidad a Saúl; después recordé cuando Roberto y yo hicimos el amor por vez primera, también me pasaron por la mente mis primeras veces con Eduardo y otros más. Aunque eran recuerdos hermosos, me grité a mí misma que yo era la puta y no esa rubia que a los 18 años se atrevió a tirarse a mi marido.

    Saúl se despertó con mis gritos. “¿Qué pasa, mi Nena?” me dijo abrazándome y besándome en la frente. “Perdóname, mi amor, perdóname, soy muy puta, y tú también”, dije poniéndome de pie y llorando lo abracé. “Sí, lo eres, pero te amo así” dijo volviéndome a besar y nos fuimos a dormir.

  • Tú, tu amigo y yo

    Tú, tu amigo y yo

    Hace dos años que tengo una relación con Miguel, un hombre español, simpático, agradable, inteligente, romántico, poeta y muy buen amante. Un hombre de 58 años, divorciado, militar retirado, con estudios en enfermería y economía, debido a las diferentes funciones que ejerció en su tiempo de servicio activo. Por razones de trabajo ha estado en Venezuela en varias oportunidades y desde que ese momento quedó enamorado de las venezolanas, con el adicional de que tenemos fama de ser mujeres bonitas en muchos países, por lo que algunos hombres tienen fijación con nosotras. Fue así como se empeñó en conocer una y estando en una sala de chat, entró en la sala de Venezuela y nos conocimos.

    Fue un amor a distancia con la promesa de conocernos en lo que circunstancias de su trabajo y familia se lo permitieran. Desde que conectamos por whatsapp y nos empezamos a conocer, nos hicimos una video-llamada y de inmediato quedamos enamorados uno del otro. Así que la relación se enrumbo a una relación amorosa. Sin darme cuenta me fue llevando a una relación de dependencia, de dominación, de Amo – Sumisa, que inicialmente para mí fue un juego de roles y luego se hizo más serio. Esa novedad me gustó y me enganchó con él. Desde ese momento le digo Amo.

    Cuando nos encontramos por primera vez, frente a frente, mi sangre recorrió mí cuerpo hasta llegar toda a mis mejillas y ponerlas coloradas. Mi sueño hecho realidad, vino a Venezuela a conocerme y por supuesto, como era de esperar a proponerme una relación más estable y cercana.!!

    Durante este año nuestra relación se ha consolidado, vivimos aquí en España, alternando con unos meses en Venezuela, de tal manera que llevamos una vida muy activa.

    Hace 2 meses que vivo aquí con mí Amo y me presentó a su amigo Juan. Mí Amo me ha estado insinuando que siempre ha tenido la fantasía de hacer un trio con una mujer y su amigo Juan. Son tan amigos, casi que hermanos, que cría que era en broma.

    Este miércoles sonó el teléfono de mí Amo, yo escuché que hablaba, era Juan que nos invitó a su casa este sábado en la noche.

    Juan amigo y hermano de mi Amo, un hombre de 50 años, viudo, con dos hijos ya grandes e independientes, por lo que vive solo, en una hermosa casa. Jubilado luego de ejercer por años cargos en entidades bancarias, llegando hasta ser gerente. En la actualidad, por ser un hombre muy cristiano, se ha dedicado a labores dentro de la iglesia católica y es una especie de Diacono, pues asiste a las personas en su enfermedad y gravedad de muerte, dándoles santos oleos, puede leer el evangelio en la misa y hacer celebraciones de la palabra.

    No obstante Juan, desea tener una pareja, una mujer que lo acompañe en su vida de jubilado y acabe con su soledad, su búsqueda no ha sido fácil por lo que tiene mucho tiempo solo.

    En fin, era una invitación pendiente desde que una mañana fuimos a andar o a trotar, pues es costumbre de mí Amo y Juan hacerlo, de tal manera que me incorporé con ellos. Luego fuimos a desayunar a una cafetería y por supuesto hablamos de las famosas arepas venezolanas, entre otras comidas y costumbres nuestras. Juan por su parte hizo mención de algunos platos que prepara muy bien y quedamos que en un acto de bienvenida para mí, nos invitaría. Entre compromisos de él y de nosotros el tiempo ha pasado y no había sido posible. Pero será este sábado!!!

    Me puse un vestido negro sin mangas, con la parte de arriba entre naranja y verde, unas sandalias negras, debajo solo un hilo negro, pues por lo grueso de la tela no es necesario sujetador.

    Me puse crema en todo el cuerpo y combine con una rica fragancia a café de un perfume que me regaló mí Amo cuando fue a buscarme a Venezuela.

    Desde hace unos meses llevo una cadena en el pie como su regalo para su esclava y evidencia para otros hombres de que tengo Amo.

    Mí Amo con un Jean negro y una camisa naranja muy claro para combinar con mí vestido. Muy muy guapo. El día estuvo tan agitado que salimos de prisa, aunque lo que queríamos era quedarnos, quitarnos la ropa y amarnos hasta el cansancio, pero noo, era hora de irnos y no haríamos un desprecio a Juan.

    Llegamos, era una casa bellísima, Juan nos recibió con mucha amabilidad, tomo mí bolso y lo guardo en una habitación.

    Cruzamos la sala y nos llevó a un bar cerca de una gran piscina y nos ofreció un trago. Nos preguntó si ya deseábamos cenar, pero dijimos que no, así que decidimos tomar unos tragos antes.

    Realmente muy muy agradable la conversación. Me sentí muy halagada entre dos hombres cuyo centro de atención era yo. Mí amo usando la información que tiene de mí como una ventaja sobre Juan y Juan preguntando cosas sobre mí y mi país. Yo haciendo muchas bromas y con éxito lograba hacerlos reír. Ciertamente la reunión no podría estar mejor.

    Juan se retiró a la cocina y mí Amo aprovecho para meter su mano y tocar mí coñito, como suele llamarlo. La encontró un poco húmedo y me preguntó:

    – ¿Qué te tiene así de húmeda?

    Le dije que yo estaba tan feliz de estar entre ellos que eso me excitó sin saberlo. Me dio un beso y en eso Juan nos llamó para ayudarlo a traer al mesón del bar los platos y cubiertos.

    Cenamos muy rico y acompañamos con vino.

    Luego de cenar estábamos mucho más animados. Juan ya más desinhibido me pedía que le presentará una venezolana como yo jajaja

    Tomamos un trago más y Juan ya me estaba haciendo muchos halagos y mí Amo le preguntó

    – «¿Te gusta Silari?»

    El sorprendido pero de forma muy valiente le dijo:

    – Sí

    Luego mi Amo me miró a mí y me preguntó:

    – ¿te gusta?

    Respondí:

    – “es agradable… pero no más de lo que me gustas tú Amo querido”

    Mi Amo, me tomó de la cintura y me dio un beso intenso divino, luego me vio a los ojos y me dijo:

    – “Ve y sedúcelo, te lo ordeno”

    Todos, con tragos de más nos reíamos también demás jajaja.

    Besé a mí Amo, refute un poco su orden

    – «¿Amo, estás loco? ¿Cómo me ordenas eso?”

    Me respondió:

    – “Hazlo, te lo ordeno y eres mí sumisa, debes obedecer”

    Juan solo sonreía y me veía con cierto deseo de que obedeciera

    Estábamos sentados muy cerca, en los taburetes altos cerca del bar.

    Así que me baje y fui hasta él, me metí entre sus piernas y lo tomé por el cuello, puse mis labios en los de él, solo rozarlos, para ver cómo reaccionaba, pero en menos de nada sentí que me tomo por el cuello y me estampó un beso agitado, nervioso. Al principio fue como un torbellino, cómo cuando me lanzó por el tobogán y caigo en la piscina…No entendía que me pasaba. Cuando me separé de su boca inmediatamente busque los ojos de mí Amo y me miraba complacido. Eso me devolvió la felicidad, tenía su aprobación y eso era importante.

    Luego mí Amo se acercó a nosotros, empezó a bajar el cierre de mí vestido en mí espalda y lo bajo, quede solo con mí hilo, ya mis pezones estaban muy duros.

    Juan por su parte, casi que no podía creer pero disfrutaba, me veía toda. Me hizo sentir más desnuda su mirada que el hecho de que mí Amo me hubiese quitado el vestido.

    Juan le dijo a mí Amo:

    – «Amigo tu mujer es bella, me gusta y será un privilegio si me permites tocarla, besarla”

    Mi Amo dijo

    – “Brindemos por eso” y acerco su vaso a mi vaso y Juan también acerco el suyo.

    Mi amo me dijo al oído:

    – “Putita se con el primero una zorra y después con los dos a la vez. Quiero que nos folles por separado y te follemos al final en doble penetración. Tenemos toda la noche”. Me estremeció su pedido, pero estaba ya en la ruta de hacer lo prohibido, lo nunca imaginado por mi algún día.

    Mí Amo tomo el whisky y me sirvió otro trago seco, corto y me lo dio a tomar

    – “Nadie ni nada nos molesta”

    Mí Amo me beso como nunca, un beso firmé, fuerte, intenso, largo, casi sin dejarme respirar para que sintiera su mando, su poder sobre mí.

    Juan un poco acalorado, se empezó a desabrochar la camisa.

    Mí amo me acercó a él de nuevo y le dijo:

    – “Bésala, si te gusta hoy será nuestra, como nuestra amistad y mañana todo será como siempre, no pares por eso… anda amigo, tómala”

    Todos estábamos muy excitados, esto ya no tenía retorno!!!

    Juan que no paraba de ver mis tetas reía y decía que delicia poderlas besar, así que se acercó y beso muy suave una y la otra. Beso mis labios de nuevo. Este beso fue menos apresurado, fue más largo, sentí q empecé a disfrutar de esos labios nuevos, sentí el olor de una colonia diferente y me excito, me entregué al beso.

    Mí Amo se había sentado de nuevo y nos observaba desde su taburete.

    Juan por su parte luego de la reiterada aprobación de mi Amo, ya no disimulaba sus ganas de tocarme toda, de besarme, no sé si porque le gustaba mucho, o porque tenía curiosidad por ser una mujer extranjera, o por la excitación que le causaba que era la mujer de su amigo, o por estar sin pareja por algún tiempo, lo cierto es que encontraba en sus besos pasión, con un poco de desesperación.

    Lo ayude a terminar de quitar su camisa. Luego baje a la correa de su pantalón, la quité y bajé el cierre. Estaba demasiado excitado, hubiese reventado el pantalón sino lo bajo rápidamente. Se sentó en el taburete y terminé de sacar el pantalón y de una vez saque su bóxer.

    Mi jefe agrego más whisky para ver cómo lo hacía y me ordenó:

    – “empieza desde sus pies”

    Voltee a ver a mi amo, lo vi dar sorbos lentos a su whisky.

    Yo obedecí pero solo hice un recorrido con mí lengua desde sus pies hasta llegar a su polla. Diioos, estaba muy muy dura, la metí en mí boca y Juan solo decía palabras groseras. Se había olvidado de Dios su santidad:

    – «Maldita sea, que rico, que puta eres, qué bueno!!!»

    Mi amo se acercó y mientras yo mamaba la polla de Juan, se bajó un poco, colocó mi hilo a un lado y metió su lengua en mi coñito y también paseo por mi culito. Gemí cuando por sorpresa mordió mi clítoris y eso me hacía chupársela más intenso a Juan.

    Yo sentía un torbellino de emociones y me relaje tanto dentro de lo consciente de cada beso, cada caricia de mí Amo. Me estremecía y mamaba con más fuerza la polla de Juan.

    Juan ya sin ninguna pena prensaba mí cabello o presionaba mí cabeza en su polla.

    Yo por mi parte era un mar de agua, ya mis piernas temblaban. Busque la mirada de mí Amo, para que me rescatara. Ya se había retirado y fui hasta donde estaba él.

    Juan quedó quieto a ver que más pasaba.

    Le di un beso en los labios a mi Amo… Me dijo «Ve zorra, follatelo y que pruebe ese coño divino”»

    Fui con Juan quien ya estaba ansioso, y al igual que yo, esperaba orientación de mí Amo.

    Yo fui me senté en el taburete y pase mis manos por su nuca le di un beso y abrí mis piernas.

    Enterró su polla en mí coño… puso sus manos en mí espalda para dar equilibrio, yo me eche hacia atrás para que llegara hasta el fondo, pase mis piernas por detrás de su espalda.

    Juan me decía – “que divina eres…!” y hacia embestidas una y otra vez.

    Ya el taburete pegaba con fuerza de la pared del bar. Mi Amo desde allá decía “Mmm, joder que bien te folla” Y yo gemía y gemía y entre gemidos decía:

    – «Amo, ven, amo ven»

    Se acercó a mí y me dijo:

    – «Disfruta perra»

    Ya era muy incómodo para los tres, cuando mi Amo se acercó.

    Busque de bajar del taburete, vi un espacio con grama y pensé es el lugar perfecto para realizar mí fantasía erótica, correrme con alguien acostada sobre una grama jajaja.

    Nos tomamos lo que queda en los vasos y camine hasta el césped y Juan y mi amo me siguen. Pero en el camino, pienso que mi Amo quiere doble penetración así que me lanzo a la piscina, ellos detrás, me sostengo del borde de la piscina. Juan se acerca presuroso a tomar puesto, me coloca sobre él, yo lo monto cual jinete y mí Amo busca mejor lugar… Mí culo.

    Estoy tan excitada, agarrada de barandas al borde de la piscina, cabalgo una y otra vez, mi Amo viene a sostenerme. Apenas soy consciente de que me ha penetrado por detrás. Siento sus besos por detrás de mí oreja, estoy muy erizada!!

    Llego a un orgasmo que me hace gritar de placer, escucho las palabras de Juan, sonidos de mí Amo. Todo se mezcla en mí cabeza, me entrego al placer. Siento y veo a Juan que se corre dentro de mí. Ha llegado a plenitud y mí Amo aprovecha que Juan se retira y da última estocada. Frota mí clítoris de atrás hacia adelante y me hace llegar a otro orgasmo.

    Se sienta en el borde de la piscina y voy por su polla. Me la meto toda en la boca, está a reventar.

    Mamo con desespero, con intensidad, ya estoy demasiado excitada. Me sostengo con fuerza de sus piernas. Su polla, es mía. Yo la poseo, como ella a mí. Siento que es mi puerto seguro. Así que la mamo con alegría, con gusto, con ganas, lo hago una y otra vez. Mi Amo me dice:

    – “Sácale toda la leche, no dejes gota”

    Mí Amo está muy excitado, así que ya no paro.

    – «Sácala perra, sácala toda» pero no ha terminado de decirlo cuando sentí el chorro de leche en mí boca. El presiona mí cabeza contra su polla hasta que salió toda la leche. Sentí entonces que aflojó su mano, dejo de hacer presión. Se tira hacia atrás, en el piso del borde de la piscina y yo me sumerjo en el agua para despejarme.

    Juan mientras terminamos, no sé en qué momento se alejó y ya venía de regreso con toallas para mí y para mí Amo. Mí Amo se para, se lanza al agua y me acompaña un rato. Juan sentado con un trago nos observa. Así disfrutamos un rato del agua. Mí Amo me dio un beso y me dijo:

    – «Estoy orgulloso de ti, eres mi perra, solo mía»

    Salimos de la piscina. Yo fui a la habitación donde estaba mí cartera, allí estaba mí vestido y mí hilo. Me vestí y cuando regrese al bar ya Juan y mí Amo, estaban vestidos y conversando.

    Le dije a mí Amo que me quería ir y nos despedimos. Mi Amo le dijo:

    – “Excelente velada. Gracias por todo”

    Juan respondió:

    – “No, ¿cómo me van a agradecer? Soy yo quien agradezco a ustedes. Hasta otra oportunidad”.

  • La esposa de mi asesor

    La esposa de mi asesor

    Realmente no sé cómo comenzar, todo pasó muy rápido y esta vez les contaré mi relato más reciente y completamente verídico.

    Este relato se trata de la vez que me acosté con la mujer de uno de mis asesores.

    Para empezar ya bien les platicaré sobre mi, yo soy un joven de 23 años ni delgado ni robusto complexión media diría yo, soy líder de una empresa financiera muy importante en México en el cual tengo a cargo a varias personas, bueno pues una de esas personas le llamaremos Meny.

    Meny era mi asesor más destacado por si colocación y números verdes sin embargo a mediados de marzo él decidió renunciar ya que iniciaría un negocio familiar a los pocos días perdimos comunicación ya que aunque dentro de la empresa nos hablamos muy bien jamás fuimos amigos realmente hasta que él un día me marcó un poco desesperado platicándome que lo cacharon en una infidelidad y pidiéndome de favor que me echara la culpa que todo lo que ella vio de mensaje y WhatsApp dijera que eran escritos por mi (algo muy tonto que realmente nadie iba a creer ni su esposa) pero accedí y él le pasó mi número, ella las horas me mandó mensaje pidiendo una explicación y yo tratando de apoyar a Meny empecé a platicar toda la mentira obviamente ella no me creyó, pero supuestamente lo perdono hasta ahí fue todo el contacto que tuvo con ella la cual llamaremos Perla.

    Pasado el tiempo pero no mucho aproximadamente medio mes ella me seguía teniendo en sus contactos al igual yo a ella, evidentemente pues nos miramos los estados de cada uno y ella subía siempre videos de la plataforma Tiktok dónde aparecía bailando, pues en una de esas me atreví a mandarle un mensaje comentado que cada vez eran más frecuentes que me apareciera en redes y ella me contestó de inmediato que eso le daba pena pensando que no las miraba y pues así inicio la conversación.

    Al tiempo de los días las conversaciones duraban horas si no es que todo el día y los temas cada vez eran más intensas me comentó que desde un inicio no me creyó nada y que sabía que le estaba encubriendo la infidelidad a Meny, pero también comentó que no iba a separarse de él pues los dos tienen muchos intereses de por medio y así las cosas fueron tornando un poco más subidas de tono.

    Nos platicábamos todo lo que le hacía Meny cómo la agarraba y lo que yo hacía con mi esposa Llegó el momento en el que decía que yo se le antojaba y yo le respondía de la misma manera me empezó a mandar fotografías de ella desnuda y fue tanto el deseo que un día la cité cerca de la sucursal donde yo trabajo platicamos un poco me beso y hasta ahí más no pasó no era el lugar ni el momento.

    A los días nos quedamos de volver a ver y aunque muchas cosas estaban en contra como el tiempo y los lugares logramos vernos y nos fuimos a un hotel donde apresuradamente ella me desnudo y beso lo primero que le hice fue un buen oral dónde nomás miraba como se encorvaba y gemía deliciosamente el sexo no faltó fue muy fascinante y delicioso.

    Ya me había acostado con la esposa de otro asesor, pero está vez fue diferente en el siguiente relato plasmó ese.

    Espero les gustara y tuvieras una buena lectura.

  • El brujo

    El brujo

    Hola qué tal amigos les vengo a relatar cómo fue que pasó todo. 

    Me llamo Alan, tengo 27 años y estoy casado con Jennifer que tiene 19 años y es una mujer alta, güera, nalgas redonditas y bien paradas que hacen que la volteen a ver en la calle y con unos ojos color verde muy hermosos.

    Todo comenzó porque un día mi esposa se comenzó a sentir mal y pues le dolía el estómago y así estuvo como una semana cuando ya no soportaba el dolor decidimos acudir al doctor quien la reviso y le comento que solo tenía colitis y le recetó medicamento, ya de regreso en casa se lo empezó a tomar y mejoro pero pasando 3 días volvió a lo mismo.

    Pasaban los días y nada que se le quitaba el dolor, fue entonces que mi mamá al ver cómo se encontraba mi esposa me comento que tal vez le estaban haciendo algún mal y nos dijo que fuéramos a ver a un brujo que era muy bueno ya que a una de sus amigas la había curado de algo parecido, y pues nos dispusimos a ir al siguiente día, fuimos al lugar y cuando llegamos preguntamos por el señor nos dieron la información y llegamos a una choza, cuando salió a atendernos note como miraba a mi esposa de arriba abajo con una mirada muy lujuriosa ya que ese día mi esposa se había puesto una blusa color blanca que le llagaba abajo de sus redondas nalgas y una licra y una tanguita del mismo color que se le transparentaba con tan solo inclinarse un poco.

    El brujo era un señor chaparro de al menos 1.50 m gordito moreno, de barba larga y desalineada, el brujo con voz ronca le dijo a mi esposa que pasará ya que veo que traes un gran mal y no puedo esperar para atenderte, y cuando yo intenté pasar con ella el me detuvo y no me dejó pasar ya que dijo que lo que traía era muy peligroso para mí por lo que me tuve que quedar afuera.

    Pasados unos 10 minutos me empecé a acercar a dicha choza para ver qué le decía o hacía, así que empecé a buscando un hueco donde pudiera ver y escuchar lo qué sucedía dentro, acabo de unos minutos pude encontrar un hueco entre las maderas y lo que vi me dejó congelado.

    Ya que mi esposa estaba solo en tanguita y acostada boca arriba y el brujo le daba un masaje en el vientre con un poco de aceite y le dio de tomar un té de hiervas y se volvió a recostar cubriendo sus redondos pechos con sus manos.

    No pasaron ni 5 minutos de que había tomado el té cuando se empezó a relajar a tal grado que se quedó dormida, y ahí el brujo aprovecho para quitarle las manos de sus esquistos pechos y se los empezó a acariciar con el aceite que tenía en las manos después de un par de minutos acariciándole los pechos empezó a chuparlos de una forma salvaje, en esos momentos quise intervenir pero no pude ya que me estaba editando tal escena que solo me quedé mirando lo qué sucedía dentro.

    Cuando reaccione mire que el brujo ya le había hecho de lado la tanguita a mujer y se la empezaba a chupar la panocha depilada, así estuvo unos minutos, y después se incorporó para el quitarse la ropa y pude ver una verga muy grande oscura de al menos unos 25 cm cabezona y muy gruesa y yo pensé no le iba a entrar esa verga a mi esposa ya que es un poco estrecha, pero el brujo se la empezó a untar de aceite para que le resbalara a mi esposa que permanecía inconsciente, en eso vi que el brujo le acomodo la verga en la entrada de su panochita y se la empezó a meter despacio pero sin detenerse hasta enterársela completa en su panochita, ahí la mantuvo un minuto y empezó a bombearla lento pero a cómo iban pasando los minutos las estocadas eran más rápidas y profundas que hasta creí que se despertaría pero no fue así.

    Ya llevaría alrededor de una hora cogiéndose a mi mujer cuando estalló en un orgasmo dejándole toda la leche dentro de su panochita y en ese preciso momento regrese a la entrada a esperar a que salieran haciendo como que no sabía nada de lo ocurrido minutos antes.

    A los minutos salió mi esposa y me dijo que nos fuéramos pero caminaba un poco rara al llegamos a casa le pregunté qué le dijo el brujo y que le había hecho y me contó que el brujo le dijo que alguien le había hecho un trabajo de brujería para no poder tener hijos por eso el dolor en su vientre, pero que él le iba a ayudar con su problema y ya después me dijo lo que ya había visto antes de que se quedará dormida, y también me comentó que la citó al tercer día.

  • Masajes con final (para nada) feliz (parte 3)

    Masajes con final (para nada) feliz (parte 3)

    (…) Sentí como esa hermosa pija estallaba adentro mío, descargando una gran cantidad de semen, en el mismo instante en el que un orgasmo triple me paralizaba el cuerpo. De mi culo, la pija pasó directamente a la boca de mi masajista. Caí nuevamente rendida sobre la cama, totalmente extasiada, dolorida y mareada. Sentí como una boca tibia se metía entre mis nalgas y succionaba el cálido líquido que empezaba a desbordar. Luego de unos instantes, sentí un sonido atronador que me obligó a llevarme las manos a mis oídos, mientras un cuerpo caliente y liviano se desplomaba sobre mí.

    “Cállate y quédate quieta”, dijo Camila, con una voz áspera y firme que jamás pensé que podría salir de su boca. Abigail, con todo el peso de su cuerpo sobre mí, comenzó a convulsionar. Cayó hacia un costado y pude ver un agujero en su cabeza, del cual emanaba un rio de sangre, tiñendo su rubia cabellera de rojo. Segundos después, se quedó quieta, con sus grandes ojos desorbitados. Totalmente desorientada, giré lentamente mi cabeza hacia el costado derecho de la habitación, en donde se encontraba un gran espejo. La imagen que allí vi me pareció algo totalmente surrealista: Camila desnuda, de pie frente a la cama, con ese hermoso pelo totalmente alborotado y una media sonrisa encantadora, con una gran pistola entre las manos, apuntando hacia mí. “Si te movés, perdés. ¿Me entendiste, bebé?”.

    No dije nada, pero, obviamente, estaba muy lejos de entender esa delirante situación. Por un momento intenté auto convencerme de que, después de tremenda sesión de placer, había perdido el conocimiento y que lo que estaba sucediendo no era más que una escena de mi inconsciente totalmente perturbado. Pero el dolor en mi cuerpo se sentía demasiado real, como así también la imagen del cadáver de Abigail a mi lado. Intenté que mi respiración se calmase, para así bajar el ritmo de los latidos de mi corazón. Necesitaba estar lo más serena posible para entender lo que ocurría y volver la situación a mi favor.

    Camila se acercó a la mesa de luz y tomó los celulares que ahí reposaban, para arrojarlos por la puerta de la habitación. Rogué que el golpe no haya sido tan duro. “Podes sentarte, si querés”, me dijo. Lo hice, cruzando mis piernas frente a mi cuerpo y tapándome con la almohada. “¿Ahora te tapas, boluda?”, preguntó en tono de burla. Arrojé la almohada lo más lejos que pude, la miré desafiante y le pregunté ¿qué querés? A lo que simplemente respondió: “venganza”. Y salió de la habitación, cerrando la puerta de un golpe.

    No sé cuanto tiempo pasó. Quizás minutos, quizás horas, pero durante el tiempo en el que estuve sola en la habitación, imaginé millones de escenarios posibles. Tanto con respecto a que quería decir con eso de venganza, como a maneras de salir airosa de la habitación. Al final, ninguna conclusión sensata o productiva pude vislumbrar. Al abrir la puerta, el mundo volvió a caérseme encima: primero entró Jairo, mi cuñado, con rostro confundido. Lo seguía Juan Manuel, quien supe después, era uno de mis tantos lectores, quien me miraba como pidiendo perdón. Finalmente, entró mi hermana, fulminándome con la mirada, seguida por Camila, quien la apuntaba con el arma. Los cuatro, desnudos, se acomodaron de pie, delante de la cama. Los nuevos invitados posaron sus ojos con terror en el cuerpo de Abigail. Mi mirada iba de uno en uno, cada vez más asustada y confundida. Camila habló.

    ─Estamos todos, al fin. ¿Viste lo que lograste con tus estúpidos relatos? Te cogiste a tu hermana, a tu cuñado, y vaya a saber a cuantos parientes más. Pero no te alcanzaba con ser simplemente una puta familiar. Te metiste con Juan Manuel.

    ─Camila, pará con esto. Es la primera vez en mi vida que veo a estas personas –dijo el hombre aterrorizado.

    No lo dejó terminar de hablar y le dio un disparo en la pierna derecha. Todos gritamos, Juan Manuel cayó al piso. La mujer le indicó a mi cuñado que suba al herido a la cama, en el centro, entre mi cuerpo y el de Abigail.

    ─Chupale la pija, o mato a tu novia ─le dijo a Jairo, mientras tomaba del brazo a Julia y le apoyaba el arma en la cabeza.

    A mi cuñado no le quedó más que obedecer. A pesar de la tensión, pude notar que no era la primera vez que lo hacía. Busqué con la mirada los ojos de mi hermana, pero no me correspondió. Los primeros gemidos a causa del dolor por el disparo, comenzaron a mezclarse con los provocados por el placer. Comencé a sentir una incomodidad extraña, totalmente carga de morbo. La cosa empeoró (¿o mejoró?) cuando Camila empujó a mi hermana hacia adelante y le ordenó: “ayúdalo”. Julia obedeció. Parecía ser la más serena de todas. En sus ojos solo había enojo y resignación.

    Desde la posición en la que estaba, era una espectadora de lujo. Apoyada sobre el espaldar de la cama, tenía Juan Manuel con su cabeza apoyada en el costada de mi vientre, entre sentado y acostado. Debajo, mi hermana y mi cuñado, chupándole la pija, como si alrededor no estuviese desarrollándose una pesadilla. Entre chupada y chupada, aprovechaban para besarse y tocarse. Era hermoso apreciarlos. Tan en esa estaba, que no noté el momento en el que Juan Manuel comenzó a tocarme las tetas. Si por un momento pensé que estaba sumida en una alucinación, en ese instante no me quedó más que obligarme a creerlo y dejarme llevar. Con una mano comencé acariciarle el pelo a Juan Manuel, y con la otra, tomé del pelo a mi hermana, atrayéndola a mi concha. No tuve que decir nada, ella sabía lo que tenía que hacer. De inmediato empezó a chupármela con suavidad, dando pequeñas mordidas que sabía que me volvían loca. Con una mano, mi cuñado empezó a acariciar la concha de mi hermana. En pocos minutos la habitación se convirtió en un concierto de gemidos cargados de placer e incertidumbre. Levanté la vista ante el movimiento de Camila, quien se acercó a la cama, tomó mi consolador y se sentó en un pequeño sofá que estaba al costado de la cama. Se abrió de piernas y se lo metió hasta el fondo, sumándose al coro de gemidos. Desde ahí, dirigió toda la situación.

    ─Jairo, 69 con Martina. Chiquita (a mi hermana) sentate en la pija de Juan. El que acaba primero, se muere primero.

    Y así lo hicimos, quizás obviando un poco la última frase del mensaje. Mi cuñado me ayudó a levantarme y se acostó en donde yo estaba. Yo me acomodé encima de él, con mi concha en su cara mi boca sobre su pija. Estaba terriblemente dura y deliciosa, por lo que no pude evitar arremeter contra esa pija como si de eso dependiera mi vida. Quizás, así lo era realmente. El me la chupaba de forma apurada, algo bruto. Me hacía doler, pero al mismo tiempo me encantaba. En dos ocasiones me pidió por favor que lo haga mas despacio. Obedecí, aunque me gustaba tanto esa pija, que me costaba bajar la intensidad.

    Mi hermana se acomodó delicadamente sobre la pija de Juan Manuel, de espaldas a él, moviéndose desde atrás hacia adelante con suavidad. La sangre que no dejaba de brotar de la herida del hombre parecía no incomodarle. Menos aún el cuerpo muerto, pálido y rígido de Abigail, que reposaba al costado. Mientras lo montaba, me acariciaba con delicadeza la espalda.

    En ciertos momentos en los que la cordura aventajo al placer, traté de buscarle alguna explicación a lo que estábamos viviendo, pero era imposible. Si la parte del asesinato no hubiese existido, como tampoco la del disparo en la pierna de Juan Manuel, podría decir que estaba viviendo la mejor noche de mi vida. Pero el cadáver y las heridas estaba ahí, eran parte del escenario. Pero mi cuñado aceleraba el ritmo de sus besos en mi concha, y todo intento de coherencia se desvanecía de inmediato.

    En un momento, veo como mi hermana cae de frente sobre la cama. Pensé lo peor, pero Camila seguía sentada en el sofá, muy atenta a darse placer con mi consolador. Todos volteamos a mirarla, pero estaba bien. Juan Manuel muy cerca del orgasmo, decidió quitársela de encima. Por suerte, no había olvidado la advertencia de Camila. Esta, se puso de pie y avanzó hasta la cama.

    ─Buen chico, buen chico. Ojalá hubieses sido así de bueno y no te hubieses cogido a esta puta ─dijo señalándome.

    ─Pero Cami, yo no me cogí a nadie. Ya te dije, es la primera vez que veo a estas personas.

    ─¿Me vas a decir que no conoces a Martina?

    ─La conozco por fotos, por lo que escribe… pero nada más.

    ─Sí, claro. Y yo soy la reina de las pelotudas. Ponete en cuatro. Vos, novio de la chiquita, cógetelo.

    Entre los cuatro cruzamos miradas cada vez más confundidas. Como nadie reaccionaba, Camila agarró del pelo a mi hermana, la sacó de la cama y le apoyó el arma en la cabeza. Me bajé del cuerpo de Jaime y él se incorporó. Se puso de rodillas detrás de Juan Manuel y lo penetro despacio. El hombre olvidó inmediatamente el dolor de la herida en la pierna, para ser invadido por la sensación como su culo se iba desgarrando ante el paso de la enorme pija de mi cuñado. Y como todo dolor intenso, una vez que te acostumbras, se convierte en algo placentero. Lo noté en sus gemidos, mezclados con llanto.

    ─¿Viste lo que conseguís con tus estúpidos relatos, Martina? Podías escribir misterio, drama, romance… pero no, la puta tenía que escribir porno. Y no convencida con eso, tenías que cogerte a todo lo que se te cruza en el camino, ¿verdad?

    ─¿Vos crees que me cogí a tu novio? ─le pregunté en un momento de lucidez.

    ─No solo que te lo cogiste, sino que se lo contaste al mundo entero en uno de tus estúpidos relatos. “Me siento de un golpe en tu pija. Entra hasta el fondo. Me decís que no podes más, lo que es súper entendible. Te pido que te calmes y empiezo a moverme muy suavemente, dibujando círculos con mi conchita. Acompañas mi ritmo mientras con una mano me agarras de la cintura y con la otra me apretás una teta. Me muevo cada vez más rápido. Se me hace imposible no gritar como una puta. Te golpeo el pecho con mis manos. ¿Te gusta que me mueva así? ¿Te gusta que sea tu puta? ¿Querés cogerme todos los días? Tus respuestas son vagas, pero me calientan cada vez más”. Me lo sé de memoria. Y seguramente él también.

    ─¿Crees que eso lo escribí por él? ¿Crees que es real todo lo que escribo? ─pregunté totalmente sorprendida.

    ─Creo que sos una puta que no tiene límites. La primera vez que supe de vos, supe que ibas a ser un problema. Hace años leemos relatos eróticos, pero jamás lo vi a él tan pelotudo. Y eso es por tu culpa, por lo terriblemente puta que sos.

    Dijo esto y me tiro con el consolador. “Metetelo en el orto”, me dijo, mientras empujaba a mi hermana hacia el sofá. Se sentó y, apuntándola con el arma, le dijo que le chupe la concha. Julia obedeció. Y ahí estábamos. Mi hermana dándole sexo oral a una desquiciada, Jairo cogiéndose a Juan Manuel y yo dándome por culo con mi consolador, con una chica transexual muerta a un costado. La escena era una bizarreada total, algo que no podría salir de la imaginación ni del mas retorcido autor o autora de cuentosrelatos.com. Fueron varios minutos los que estuvimos así, hasta que Jaime acabó adentro del culo de Juan Manuel, desplomándose sobre él. Camila se acercó sin dejar de apuntar a mi hermana, para notar que, tiempo antes, su novio también había acabado.

    ─¿Ven por qué los hombres se van a extinguir antes que las mujeres? No son capaces de mantener la leche adentro, ni aunque su vida dependa de ello.

    Apoyó el arma en la cabeza de Jairo, dispuesta a disparar y acabar con su vida, cuando de repente la puerta de la habitación fue abierta de un golpe. Ante la distracción de Camila, mi hermana se le tiro encima haciéndole perder el equilibrio. El arma cayó a un costado, para luego ser tomada por Juan Manuel, quien apuntó directamente a su novia. En la puerta, estaba Jorge, mi primer novio de la universidad, con un gran cuchillo en la mano. En su rostro no cabía mas sorpresa. Abrir la puerta de la habitación de tu ex novia, y encontrarte a cuatro personas desnudas e histéricas, alguien con un arma, alguien muerta, no es algo que suele pasar con cotidianeidad. En ese momento, note que todavía tenía a mi consolador en mi culo. Lo saqué y salte hacia sus brazos. Al sentir el contacto con ese cuerpo tan conocido, su aroma, su placidez, me desmayé inmediatamente.

    Desperté dos días después en la sala de una clínica. A mi lado, estaban Jorge y mi hermana, con rostros entre aliviados y alegres. Julia intentó contarme la situación. Resulta que Camila eran pareja desde hacía cinco años. Se conocieron en un chat en una página de relatos eróticos. Eso mismo que los unió al principio, terminó separándolos. El detonante, además de la salud mental de la chica, al parecer, fui yo y mi relato “La chica de los relatos aparece en tu casa”. Al parecer, Camila se obsesionó con la idea de que eso sucedió realmente y que el protagonista de esa historia era su novio, desatando la locura que acá les conté. Para ello, desde hacía varios días deambulaba por mi edificio (todavía no sabemos cómo supo mi dirección). La noche en la que todo sucedió, interceptó a la masajista real que había contratado esa noche y ocupó su lugar. ¿Qué papel tiene Abigail en esta historia? Años atrás, cuando aún se llamaba Fabio y no había iniciado su transición, habían sido novios. Camila lo encontró con otro hombre, algo que le destrozó el corazón e inyectó en su ser las ansias de venganza. Se tomó su tiempo, pero finalmente lo hizo.

    Jorge llegó de sorpresa a la ciudad. Me llamó muchas veces esa noche, pero no respondí. Se presentó ante mi puerta, desde donde volvió a llamar y escucho que mi teléfono sonaba adentro de departamento. Presintió que algo malo sucedía, por lo que, utilizando su llave ingresó. Los teléfonos tirados en la puerta fueron un claro indicio de que algo malo sucedía. Escuchó tras mi puerta y confirmó sus sospechas, por los que decidió llamar a la policía y esperar. Ante la demora de la ayuda, decidió actuar, salvando la noche. Mi hermana y mi cuñado llegaron atraídos por Camila, quien les escribió desde mi celular que necesitaba ayuda. Al menos no mintió en esa parte.

    ─Creo que, si estabas buscando darlo un final a tu serie de relatos, no hay mejor que este ─comentó Jorge.

    ─¿Final? ¿Sabes cómo va a aprovechar esto para conseguir lectores? ─preguntó molesta Julia.

    ─Me niego a creer que lo que pasó es real ─dije en tono cansado.

    ─Una muerta, un herido y una loca presa. Cinco personas traumadas de por vida. Es lo más real que te va a pasar es tu estúpida vida, Martina ─dijo enojada y ofendida mi hermana.

    Jorge intento mediar, pidiéndole por favor a Julia que vaya por algo para tomar. Estuvimos un largo rato mirándonos, sin poder hablar. Sentía una gran necesidad de pedirle disculpas, de decirle que me sentía muy mal por todo, que jamás pensé en que escribir relatos pudiera traer tanta tragedia. Pero no fueron necesario las palabras.

    ─Quédate tranquila. Vos, Juli y Jairo están bien. Conmocionados, pero bien. Sos buena mina, nada de lo que pasó fue tu culpa. Quizás la pifiaste con dejar entrar a una supuesta masajista desconocida, pero a cualquiera nos puede pasar.

    ─En serio, te juro que no caigo. No puedo creer que todo eso haya pasado de verdad ─dije sin poder contener las lágrimas.

    Jorge me tomó de la mano, primero, para luego abrazarme. Busqué sus labios, los besé, pero me apartó. “No es por ahí, tini”, me dijo. Lloré con más intensidad, lo que aumentó también la intensidad de su abrazo. En eso volvió mi hermana, con tres cafés y galletitas. Nos separamos, traté de tranquilizarme.

    ─Amargo para ustedes, con leche y súper dulce para mí.

    ─Gracias Juli ─dijo Jorge

    ─Me escribió Clarita. Quiere que la acompañemos a visitar a la tía.

    ─¿Qué la acompañemos? Necesita chofer esa boluda. Tengo el carnet suspendido, así que conmigo no cuente.

    ─Puedo manejar yo ─dijo mi hermana.

    ─¿Vos? Estas locas.

    ─¿Por qué no? Varias veces manejé a Córdoba con Jairo. Además…

    ─¿Además qué? ─pregunté.

    ─Además, ─interrumpió Jorge─ no te vendría nada mal alejarte por unos días y descansar.

    ─Sí, boluda. Además, te encanta la vida pueblerina. San Nicolás, la tía, los primos, tus amigas de Villa Constitución… ¿qué podría salir mal? ─comentó Julia entusiasmada.

    Absolutamente todo salió mal, como para variar.

  • Mi novia y su amigo tímido

    Mi novia y su amigo tímido

    Hola soy Darío.  Para los que leyeron mis relatos anteriores sabrán que con mi novia Cami nos encantan los tríos e intercambios, los invito a leer mis otros relatos, en esta ocasión voy a ser breve contándoles una experiencia que tuvimos con mi novia y un amigo suyo quién era muy tímido, hace ya unos 2 años.

    Con Cami varias veces habíamos invitado a casa a David, un amigo de esos callados que solo hablan de computadoras y videojuegos, en ese entonces David tenía unos 20 años y Cami 24, yo 27. La cuestión es que nos juntábamos en casa a «jugar» en la compu con David y mi novia siempre andaba por ahí y en algunas ocasiones inventábamos escenas como para provocarlo un poco, cómo por ejemplo que Cami salga de bañarse en toalla muy cortita y pase por al lado nuestro, yo veía a David observar con disimulo aunque no podía evitar sentirse incómodo. Un día de mucho calor Cami salió de la habitación en bikini y también paso por al lado nuestro yendo a la pileta.

    También a veces solía ponerse polleras muy cortas y sentarse en los sillones junto a nosotros de forma que David pueda ver su tanga por momentos. Esto lo hicimos por varias semanas pero él no decía nada, no sabíamos cómo insinuarle que queríamos probar algo más con él.

    Un finde se nos ocurrió que además de los videojuegos podíamos comer unas pizzas y tomar unas cervezas, aunque David no tomaba casi nada, lo que decidimos con Cami fue que nosotros nos haríamos pasar por borrachos, exageramos por un par de horas tomar mucha cerveza y algún trago con vodka y jugo de naranja, y nos fuimos entonando aunque exagerando la borrachera, notamos que aunque David apenas tomaba un vaso de cerveza también se hacía el borracho, cerca de las 12 de la noche simulando estar muy mal, nos ponemos a bailar con Cami e invitamos a David a qué se nos una, primero tuvo vergüenza pero luego accedió de a poco y empezó a bailar despacio con Cami, yo aproveche para irme al baño y dejar que ella lo caliente un poco, luego me contó que empezó a bailarle pegada y a apoyar su cola en su bulto, lo abrazaba y lo apoyaba sintiendo que David se estaba calentando, yo salí del baño y me fui a la habitación diciéndoles que estaba algo mareado.

    Camí dijo que ella también se sentía mal y quería acostarse un momento mientras llevando a David de la mano lo metió a la habitación con nosotros, todo esto exagerando estar muy borrachos. Cami se tiró en la cama boca abajo y su pollera quedó apenas tapando su cola, yo apague la luz y la habitación apenas quedó iluminada por la luz de la cocina que entraba por la puerta, David se quedó mirando a Cami y yo me senté al lado de ella y empecé a acariciar sus piernas, ella se dio vuelta y doble sus piernas quedando de una forma que David podía verle todo, llevaba una tanga roja de encaje muy fijo que fácilmente marcaba sus labios entre sus piernas.

    David no dijo nada pero la miraba y se reía, le dije si quería sentarse y accedió sentándose del otro lado de Camí, ella se levantó un poco apoyándose sobre sus codos y me busco para besarme. Le comí la boca mientras con mi mano busque su conchita por abajo de la pollera y se la levanté para dejar que David la viera, él solo se reía fingiendo estar tan borracho como nosotros. Tome a Cami de las manos y nos levantamos, ella se sentó en el borde de la cama y yo quedé frente a ella, me empezó a desabrochar el pantalón mientras que yo agarre el brazo de David y lo hice pararse junto a mi, él estaba temblando, estaba totalmente sobrio y muy nervioso.

    Camí me bajo los pantalones, metió su mano derecha en mi bóxer y empezó a masturbarme, la mano izquierda la apoyo sobre la cintura de David y empezó a desabrochar su cinturón mientras me empezaba a hacer sexo oral, él empezó a respirar muy agitado, se notaba lo nervioso que estaba así que tome la mano de Cami y la saqué de mi pene cómo insinuándole que vaya con él solamente. Ella bajo su pantalón hasta las rodillas y mirándolo con la mirada perdida cómo borracha, tomo su boxer por ambos lados de la cintura y se lo empezó a bajar despacio, su pene ya estaba erecto y Cami sin darle tiempo empezó a meterselo en la boca muy despacio, se metía solo la punta y le pasaba la lengua. David ya no podía fingir más que estaba borracho y empezó con gemidos y suspiros mientras le agarro la cabeza a Cami y empezó a hacer fuerza sobre su pelo para que ella se la chupara más profundo.

    Yo me aparte un poco y me recosté en la cama mientras veía el espectáculo. Nuestro amigo nerd de las computadoras estaba metiéndole la verga en la boca a mí novia. Ella se la chupo despacio por unos 3 o 4 minutos y luego se sacó la remera, David no hacía nada más que mirarla pero no la tocaba, entonces yo le quite su sostén y deje sus tetas a la vista de él. Ella se levantó y le saco la remera dejándolo completamente desnudo, yo hice lo mismo y desabroché su pollera dejándola caer, ahora ella tenía solamente la tanga roja, se puso en 4 sobre la cama y me llamo para que la cogiera, ella siguió chupándole la pija a David pero ahora con más fuerza y velocidad, yo empecé a cogérmela con la tanga puesta, hicimos esta posición unos 5 minutos y ella me pidió cambiar, David estaba nervioso y no sabía que hacer, le di un condón y se puso muy nervioso tratando de ponérselo, a tal punto que se le cayó su amigo, Camí decidió ayudarlo chupándosela un poco más hasta que se otra vez la tuvo dura y sin perder tiempo se sacó la tanga y se puse en 4 chupándomela y dejando su culo hacia David que estaba parado al borde de la cama, él la tomo de la cintura y en unas 2 o 3 embestidas muy despacio logro metérsela a Cami, me di cuenta el momento exacto por la cara de ella que me miraba mientras me agarraba la pija.

    Él empezó cada vez más fuerte y se la pudo meter toda, empezó a pegarle embestidas que lo hacían rebotar contra el culo de Cami y ella empezó a gemir muy fuerte, no había dudas que se la estaba re cogiendo y le estaba encantando. Yo sentía un morbo enorme de ver a nuestro amigo de 20 años que nunca había hablado de sexo con nosotros y siempre jugamos en la computadora como unos nenes, que siempre había visto de reojo a Cami semidesnuda en casa, ahora la tenía a ella haciéndose pasar por borracha en 4 patas y se la estaba cogiendo con todas sus fuerzas! Cami gemía muy fuerte y de tan fuerte que él la embestía no podía mantener mi pija en su boca. Nunca me había esperado eso de David, pero había funcionado, así estuvimos unos 8 o 10 minutos hasta que no aguanto más y acabo dentro de ella.

    Fingimos seguir borrachos y nos recostamos mientras él fue al baño. Nos hicimos los dormidos y cuando él salió se vistio en silencio y se fue a dormir al living. A la mañana siguiente fingimos no recordar nada y oh sorpresa, él tampoco recuerda nada de lo que pasó jaja se ve que fue una lata de cerveza muy fuerte porque hasta el día de hoy no ha mencionado ni una palabra sobre esa noche. Con Cami decidimos no decirle nunca nada y seguir como si nada hubiera pasado.

    Él sigue viniendo a casa a jugar algún partido y de vez en cuando Cami se manda alguna de las suyas cómo andar en calzones por la casa como si no hubiera problema porque David es como de la familia! Ambos sabemos que se acuerda de todo pero aún esperamos a que nos diga algo, pasaron ya 2 años de esto y nunca hizo un comentario, aunque se debe acordar muy bien de la tremenda cogida que le dio a Cami en nuestra cama. Nosotros lo recordamos siempre y hasta nos calentamos y siempre estamos planeando hacer algo parecido.

    Espero que les haya gustado saludos.

  • Cierro los ojos

    Cierro los ojos

    Su jadeo y el sabor de su saliva lo puedo experimentar cuando cierro los ojos. Siento el sudor bajar por mi pecho, mi verga inflamada al punto de explotar, los flashback van y vienen, no puedo decidir en qué concentrarme, sus besos de labios carnosos, su piel, sus tatuajes brillantes por el sudor, sus nalgas abiertas, sus pezones duros… todas las escenas me atacan.

    Cierro los ojos de nuevo, de repente me veo introduciendo mi dedo medio en su culo, es tan vívido que sin pensarlo estoy haciendo el gesto con mi mano izquierda, suspiro con fuerza y al volver a cerrar mis ojos, re aparece su trasero ofrecido a mis palmas. Me dispongo a nalguearla y esa sensación me hacen subir el ritmo. Es un primer llamado al éxtasis y me hace perderme en un cambio de luces violento y desenfrenado, de repente, cierro los ojos y me veo en esa escena que esperaba y nunca fue, una especie de anhelo erótico en donde me tiene maniatado y sometido a su lujuria y sus bajezas. Me grita, me humilla, me da cachetadas, siento su cuero sobre mis nalgas rojas y marcadas, todo mientras me dice groserías y me habla de mejores vergas y mejores hombres…

    Estoy en un trance, mi verga brilla mientras lubrica, sin darme cuenta estoy de rodillas sobre mi cama, halo con fuerza con la mano derecha y con la mano izquierda hago un movimiento rítmico acariciándome desde mi nalga hasta llegar a apretar mi muslo por el frente…

    Estoy listo, todo mi cuerpo me lo dice a gritos, cierro los ojos y sin explicación alguna su cabello está mojado, su cuerpo lo recorren gotas de agua fría que me estimulan todos los sentidos, puedo escuchar la catarata, el agua fluir, los olores a naturaleza y el morbo de ver su rostro mientras me masturba en medio de esos parajes, me mira con morbo esperando exprimir hasta la última gota, sin ningún reparo. Estoy de pie, siento el agua fría en mis piernas, ella de frente, arrodillada en el agua haciendo su trabajo…

    Es imposible, no puedo más, ya no hay naturaleza, ni catarata, es solo ella. Puedo sentir sus labios tomando la forma de mi verga mientras la sostiene con una mano, ahora soy yo el que fluye, mis fosas nasales se expanden, mi piel se eriza, mi culo se contrae, la verga explota y mi gemido no se puede disimular…

    Todo es un desastre, el olor a semen invade mi habitación, tendré que cambiar mis sábanas, fue mi almohada quien terminó jugando el rol de ese rostro entregado a mis pasiones.

    Fin

  • Mi primo y su amigo australiano me follan en un barco velero

    Mi primo y su amigo australiano me follan en un barco velero

    Antes de nada, gracias por leerme y, como soy nueva en esta web, espero comentarios para conocer vuestras impresiones o sugerencias. Prometo responderlos todos.

    Después de doce años sin vernos, la reaparición de mi primo Nacho supuso una brisa de aire fresco a mis casi veintidós. Tiene un barco velero que necesitaba limpieza y mantenimiento. Durante unos días le ayudé con estas tareas, con la condición de que me llevara a pasear en barco tras realizarlas. También me interesaba pasar tiempo con mi primo y ponernos al día. Tanto nos pusimos al día, que surgió la llama del deseo carnal y follamos como conejos en el velero lejos de la costa.

    La historia se repitió los días siguientes.

    El último, cuando veníamos de pasar la tarde en Gandía, mi primo dijo que no podía esperar a llegar a puerto y follarme en el barco, y quiso que lo hiciéramos en mi pequeño y coqueto Seat 600 rojo. Me negué en rotundo argumentando que era demasiado chiquito, pero Nacho insistió tanto que paramos en un camino entre matorrales. Creo que debimos probar en todas las posturas del Kama Sutra, pero no hubo forma. Entonces entendió que la gente era más menuda cuando fabricaron el coche y se apañaban mejor.

    Después de aquello, un día mi primo conoció a Dylan y congeniaron desde el primer instante, gracias a la pasión de ambos por la navegación y el submarinismo. La tarde siguiente me lo presentó y los tres fuimos a navegar. El nuevo amigo es un australiano de treinta años y se confesó un enamorado de España y del Mediterráneo, desde que vino de vacaciones hace diez años. Le gustó tanto Denia que decidió quedarse, conoció a una chica y se casaron. Yo quedé prendada de sus ojos azules y labios carnosos. También de su inconfundible pinta de surfista con cabello rubio y rizado hasta los hombros, además de un tipazo que nubla el sentido.

    Dos días después fueron juntos a la isla de Ibiza. Allí estuvieron otros dos, recorriendo la costa con el velero y buceando en sus aguas cristalinas. La tarde que regresaron, además de narrarme sus aventuras, contaron que habían tenido tiempo para divertirse en la capital, jactándose especialmente de haber conocido a dos frívolas holandesas, a las que, al parecer, se follaron por todos los agujeros. Que lo hiciera mi primo es razonable, porque es soltero y no hay compromiso entre nosotros. Pero lo del otro, esto si tiene delito: casado y persiguiendo faldas, —mientras las conservaron puestas las de Países Bajos.

    Aprovechando que yo no trabajaba ayer, planeamos salir con el barco después de comer, con intención de pasar la tarde y la noche fondeados en una zona de acantilados poco concurrida, pero Dylan se apuntó en el último momento.

    Apenas llegamos, ellos se pusieron el equipo básico de submarinismo: gafas, tubo de respiración y aletas. Luego se lanzaron al mar. Yo no lo hice porque alguien debía quedar a bordo: nunca se sabe con los amigos de lo ajeno. Dylan fue el primero en regresar, me dio el relevo y me prestó su equipo. Esta era para mí la primera vez buceando, y mi primo, en calidad de biólogo marino, me fue nombrando y aportando información sobre todo aquello que veíamos. Lo disfruté tanto, que regresé la mar de feliz, pero me sorprendió no ver al australiano cuando subí por la escalerilla de popa. Le busqué en la cabina y el camarote, pero no estaba. Me puse en lo peor, y continué por cubierta hasta que lo vi tumbado en proa tan tranquilo.

    Le observé impactada un instante, procurando no hacer ruidos que me delataran, luego regresé a popa con mi primo.

    —Dylan está como su madre le trajo al mundo —le dije muy nerviosa.

    —No entiendo qué tiene de malo —respondió como si tal cosa.

    —Pues eso, que el rubito está en pelotas en la proa —insistí con las definiciones por si no lo había captado.

    Nacho me miró fijamente, soltó un par de carcajadas y refrescó mi memoria tirando de ironía.

    —Si no me falla la memoria, una tal Sandra se quejaba el otro día de que no hay playas nudistas por la zona, y presumía de no importarle que la vieran desnuda o que otros lo estuvieran.

    —Sabía que tarde o temprano me saldrías con esas —le respondí sin apartar la vista del australiano—. Pero es diferente, porque soy una más entre muchos. Ahora estamos solos los tres y Dylan me pone demasiado, sobre todo lo que tiene entre los muslos.

    —Puedes denunciarlo al capitán del barco o lo que quieras, mi puritana Sandra —respondió indiferente, entró en cabina y regresó desnudo con un par de cervezas que compartió con su amigo.

    Les observé durante un rato dudando si aquello era real. Bajé de las nubes cuando Dylan se levantó y caminó con dos botellas vacías hacia mí. Me soltó un, —hola, guapa— cuando pasó delante de mí, entró en la cabina y regresó con Nacho como si nada portando dos botellas llenas. Mientras lo hizo, perseguí con los ojos su divino culo. Entonces fui consciente de que tarde o temprano tendría que imitarlos por no quedar como el orto. Con esta idea me quité el bikini y celebré con una cerveza mi dudosa valentía. En un cuarto de hora cayeron otras dos por mi cuenta, mis ojos se nublaron y me senté en uno de los bancos recostada contra el respaldo, con las piernas semiabiertas y los ojos cerrados.

    Ellos regresaron cuando no tuvieron más batallitas que contarse, encontrándome de aquel modo. Abrí los ojos sorprendida cuando Dylan dijo que yo tenía algo ahí, sin precisar dónde, pero dirigiendo la mano hacia mi entrepierna. Rascó mi rodilla con la uña y sonrió, afirmando que se trataba de una pequeña costra, y no de un bichito como pensaba.

    —Creo que tienes un bichito —dijo Dylan, abrí los ojos y sorprendida vi que dirigía la mano a mi entrepierna—. No es un bichito, sino una costra —añadió tras rascarme la rodilla con la uña.

    —Una costra te daría yo —murmuré lo que pretendía ser un pensamiento.

    Yo no supe si se trataba de una broma. Lo dejé pasar atacada de los nervios, porque mi primo se sentó a mi lado y el rubito en el otro banco frente a mí, con las piernas cruzadas y el pájaro en el nido.

    —Al final se ha quedado buena tarde, porque han desaparecido las nubes que había en el horizonte cuando salimos. —Traté de dar conversación, aunque fuera estúpida, para no mirar la polla que tenía delante de mis ojos, no fuera a pensar el rubito que era la primera que veía en mi vida.

    —Parece que tienes mala cara, como si estuvieras mareada —me dijo el de los rizos pasando olímpicamente del parte meteorológico.

    —Deben ser las tres cervezas que he tomado y creo que me despejaré con un baño —respondí y me lancé al agua dando media vuelta y mostrando la cara oculta de la luna.

    Después de nadar un rato, me había relajado con el ejercicio y rebajado el calentón gracias al agua fría. Entonces decidí sentarme en unas rocas situadas en un entrante del acantilado. Allí pondría en orden mis ideas y ganaría tiempo para encontrar a Dylan vestido, aunque fuera con un taparrabos, cuando regresara. Entonces, como si fuera el periscopio de un submarino, un tubo de respiración emergió del mar, luego un rostro cubierto con gafas de buceo y finalmente el cuerpo escultural que me traía de cabeza, con aquello colgando.

    Con el rostro serio, a un metro delante de mí, Dylan aseguraba que me notaba rara, que llevaba mucho tiempo así, preguntando si trataba de evitarlo. Le miré de reojo el colgajo y murmuré tímidamente que no trataba de evitarlo, sino a cierta parte de su anatomía. Soltó un par de carcajadas al tiempo que daba un paso adelante, separaba las piernas y colocaba los brazos en jarra. Así propuso que se la tocara, asegurando que perdería la vergüenza si lo hacía.

    Mirar a otro sitio me haría quedar como una estúpida teniendo su polla delante de las narices. Por esto la miré fijamente, anonadada porque estuviera caída en estas circunstancias, negando tener vergüenza, sino miedo a lanzarme por las buenas.

    Conmovido por mi extrema candidez, el australiano insistió.

    Tímidamente tomé la polla con la mano derecha y acaricié los huevos con la cuenca de la otra. Debí haberlo previsto, pero me sorprendí con las palpitaciones del miembro a medida que crecía y crecía hasta parecer un torpedo apuntando a mi boca. Ansiosa adelanté la cabeza y lamí el glande unas cuantas veces antes de engullirlo. La mamada ganó intensidad gracias a los leves movimientos de pelvis de Dylan.

    —Imagino que algo más tienes en mente —le dije tartamudeando cuando se detuvo y la sacó.

    —Pensaba en algo más, pero solo si tú quieres. Nacho me dijo que eres muy apasionada —respondió y yo quedé anonadada pensando que mi primo era un bocazas.

    Entonces tuve claro que lo habían planeado antes de salir. Por esto se había apuntado a última hora el australiano, en plan encerrona para que yo no pudiera objetar.

    —Acepto con la condición de que no te corras dentro. —Mi respuesta fu firme tras asegurarme de tener el barco a la vista, presumiendo que Nacho nos vería. Luego recurrí a la broma, como hago siempre que estoy nerviosa—. Porque no veo que lleves condones, salvo que tengas alguno atrapado en la raja del culo.

    Dylan reía mientras observaba como me levantaba de la roca y me colocaba a cuatro sobre ella.

    —Nacho tiene una sorpresa para ti esta noche— confesó Dylan mientras se abría camino en el coño—. Yo pensaba dedicarme a pescar mientras estuvieras en el camarote con él; sin embargo, me gustaría participar ahora que hemos roto el hielo y conozco tus excitantes gustos.

    Me chocó que mi primo le contara que me gustaba estar atada a la hora de follar. El muy tonto se creyó mi embuste desde el primer momento y esto derivó en mi propio beneficio. Dejando esto apartado en mi mente, me puse super cachonda con la idea de que los dos me dieran de lo lindo por la noche, y grité de gusto cuando se aferró a mis caderas con las manos, separó las nalgas con los pulgares y comenzó a follarme, al tiempo que tiraba y empujaba mi cuerpo para acrecentar el ritmo y la potencia de las embestidas. Aproveché la situación para preguntar cuál era la sorpresa, pero Dylan me pidió paciencia añadiendo que era demasiado curiosa.

    Desistí de buscar respuestas y me concentré en el placer que me daba, así durante un ratito hasta que, gimiendo y gritando como la golfa que soy, me vino un orgasmo que me dejó exhausta.

    —No es lo mismo que correrse en el coño —le dije todavía jadeando—, pero puedes terminar en la boca si quieres.

    Dylan aceptó visiblemente feliz y me siguió follando unos minutos más hasta que, con la voz apagada, avisó que se venía. Rápidamente me senté con la boca abierta y esperé mientras se masturbaba delante de ella. Segundos después soltó un chorro que me cruzó la cara desde la barbilla hasta el entrecejo. Busqué mayor precisión acercando más la boca y recogí en ella otras dos descargas. Luego tragué el esperma, limpié el capullo con la lengua y me relamí los labios.

    El polvo con Dylan había sido una pasada, pero yo tenía ganas de más y mi primo me lo daría sí o sí. Con esta idea pedí al australiano que me diera un rato, que hiciera cualquier cosa menos subir al velero.

    Encontré a Nacho en el interior anotando datos en un cuaderno. Supuse que guardaban relación con los instrumentos de navegación.

    —Acabo de follar con el rubito y quiero que sepas una cosa —solté sin más, suponiendo que no había visto nada—: la próxima vez que me prepares una encerrona para que un amigo tuyo me joda, sería todo un detalle que me informaras de ello, más que nada para no parecer una estúpida.

    —No pretendía ser tan descarado. —Nacho no mostraba signos de arrepentimiento—. Pensé que sería mejor que surgiera algo entre vosotros. Sabía que tú le gustabas y presentía que él a ti también.

    Lo vi de este modo y tenía razón. Entonces escuché pasos por cubierta y Nacho me sobresaltó empujándome sobre la cama del camarote. Luego me forzó para quedar arrodillada en el suelo y el torso acostado en la cama, quedando el culo a placer para él. Yo no podía moverme porque me empujaba la espalda con la mano derecha.

    —Ahora me toca a mí —dijo enrabietado, al tiempo que me separaba las piernas con el pie.

    Yo no dije nada, pensando que tan solo se trataba de un arrebato, percibiendo cómo me colocaba el glande en el coño y penetraba con dos empujones.

    —Cuando daba por el culo a una de las holandesas en Ibiza, solo pensaba que era el tuyo —afirmó gimiendo al tiempo que me follaba enfurecido y metía un dedo en el ano—. A ti te lo haré también, pero deberás pedírmelo, igual que lo hizo ella.

    —Lo veo difícil, porque eres un bruto —respondí negando con la cabeza, al tiempo que gemía y gemía de gusto.

    —Lo harás, pequeña, me lo exigirás, no tengo dudas.

    Nacho había retirado la mano de mi espalda y se apoyaba con las dos en mis caderas, entrando y saliendo de mí con bruscos movimientos de pelvis. En un momento dado, antes de protestar cuando creí que me destrozaría, con la cabeza girada sobre la sábana, vi de reojo que Dylan nos observaba por una de las ventanitas del techo, dejando claro que había desoído mi mandato de volver pasado un rato. Pensé que su intención era mirar y quise darle gusto.

    —Eres un flojo, Nacho, el chico que me desvirgó a los dieciocho, follaba mejor que tú.

    Ofendido con mi comentario malintencionado, levantó mis caderas y empujó mi cuerpo hasta quedar tumbada del todo en la cama bocabajo, sin apartar los ojos del fisgón. Me la volvió a clavar en el coño, arrodillado a horcajadas sobre mis muslos, se apoyó con los brazos en tensión y comenzó a follarme de nuevo, ahora con más intensidad, arrancándome alaridos de gusto hasta que, sin motivo aparente, dejó de moverse dentro de mí.

    —No te pares —supliqué entre jadeos de desesperación—. ¿Por qué te paras ahora que me faltaba poco?

    No respondió, introdujo ahora un par de dedos en el ano y comenzó a sodomizarme con ellos. El rubito seguía espiando en plan, esto no me lo pierdo. Yo respondí con los ojos, lanzándole un, todavía no has visto nada.

    —Está bien, Nacho, tú ganas —dije derrotada.

    —¿Qué es lo que gano? —preguntó y añadió en plan chulo—. Quiero que me lo pidas, o mejor, quiero que lo supliques.

    —Como quieras, Nacho, te suplico que me des por el culo. ¿Ya estás contento?

    Después de entrar y salir unas cuantas veces más, la sacó, la puso en la entrada estrecha y me fue empalando hasta que los huevos tocaron la raja. Se tumbó aplastando el pecho contra mi espalda, acercó la boca a mi oreja derecha y, después de mordisquear el lóbulo, me susurró con tono solemne:

    —Es mejor así —dijo acelerando el ritmo de las enculadas. Es mejor que te trate como a una zorra y tú a mí como un cabrón. Entre nosotros no puede haber otra cosa que no sea solo sexo. ¿Lo entiendes?

    —Tienes razón, cabronazo, pero deja de hablar ahora y dame por el culo, porque admito ser tu putita.

    —Antes quiero que te des la vuelta —ordenó metido en su papel—, porque quiero verte esa carita tan mona mientras lo hago.

    Obedecí y él separó mis piernas todo lo que fui capaz, luego las empujó hasta que las rodillas me rozaron los hombros, forzando que el culo se levantara un tanto. Volvió a clavarla y me hizo ver las estrellas, mientras yo luchaba por aguantar esta postura que tan poco me gusta. Entonces pensé que mi primo sabía de la presencia de su amigo, que por esto me puso de este modo, para que el otro viera mejor. Con este pensamiento, mientras miraba al rubito, recibí un orgasmo que me obligaba a gritar con la boca abierta hasta dolerme las comisuras. Al verme en este estado de excitación, Nacho hizo un último esfuerzo y se corrió en el recto.

    Descansé las piernas cuando salió de mí, acercó la verga a mi boca y dijo con el rostro desencajado:

    —Límpiala con la lengua igual que has hecho antes con la de Dylan.

    Mi cerebro no era capaz de digerir esta información con precisión. No obstante, era seguro que nos había visto, pero estaba demasiado lejos de la costa como para apreciar este detalle. Miré a la zona de comedor, que también alberga la instrumentación, y vi colgados del mamparo de estribor unos prismáticos. Cuando miré a la ventanita, el de los rizos ya no estaba. Pedí a Nacho que me diera un buen trozo de papel higiénico, y me tapé el ano para no derramar el semen por todas partes. Así salí a cubierta y me lancé al mar, para aportar algo de alimento a la fauna marina.

    Planeamos la cena, ya vestidos, cuando regresé e impaciente esperé a que llegase el momento de la sorpresa que el australiano me había anunciado. Entendí que no obtendría respuestas por mucho que preguntara.

    Continuará.

    «Mi primo y su amigo me follan atada por todos los orificios»

    Espero que el relato haya sido del agrado de los lectores. Reitero que los comentarios son buenos para conocer vuestras impresiones o sugerencias. Prometo responderlos todos.