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  • Melissa (5)

    Melissa (5)

    Pase todo el fin de semana con Don Arturo visitándome en las mañanas, inmediatamente llegaba y me ponía a chuparle su hermosa y gigante verga, dejándola preparada para que me sodomizara, cosa que me había encantado y él lo disfrutaba mucho también.

    Al igual que con su hijo del mismo nombre, lo hicimos en todas las partes de la casa, y en todas se descargaba en mis entrañas, haciendo que mi colita se llenará de su leche y disfrutará como nunca. Era delicioso sentir la cola llena de su carne y luego la humedad tibia de su leche escurriéndome, así estuvimos todo el fin de semana, siempre llegaba temprano y salía al mediodía, dejándome totalmente satisfecha hasta el otro día.

    El domingo mientras cabalgaba la enorme polla de don Arturo, me llamó mi hermana.

    H. Hola Meli, ya vamos saliendo para la casa, vamos llegando tipo medio día, pero llegaremos super cansados jajaja

    Me imagine a mi hermana disfrutando de la enorme polla de Arturo y me dieron celos, aun teniendo una igualmente enorme verga en mi cola jajaja

    Y. OK hermanita, yo los espero, quieren almorzar algo?

    H. Tranquila, llegamos almorzados porque vamos a parar en un restaurante o algo, no te preocupes

    Inmediatamente colgó mi hermana y sentí como Don Arturo se descargaba en mi cola, entramos al baño juntos y nos lavamos nuestros cuerpos, me encantaba como el me enjabonaba, me hacía sentir delicioso, me sobaba las tetas de un modo tierno pero a la vez salvaje, yo acariciaba su verga morcillona, a veces ya estaba satisfecha pero me encantaba sentirla en mi mano.

    Salimos del baño desnudos y nos sentamos en la sala a ver tele, en eso llamo mi esposo, yo estaba jugando con la verga flácida pero enorme de Don Arturo

    E. Hola amor

    Y. Hola, y eso que estas llamando tan temprano?

    E. Es que hoy como es domingo, decidí quedarme en el campamento, estoy desayunando jajaja

    Escuchaba como succionaba algo, me entraron unas ganas locas de devorarme la polla que tenía en mis manos y que con tanto toqueteo había adquirido su natural dureza, inmediatamente me puse a chuparla

    Y. Yo también estoy a punto de desayunar, mmmh, es una enorme salchicha

    E. Mmmmh, slurp, no me lo vas a creer, yo también disfruto de una enorme salchicha, con unos huevos deliciosos

    Mi mente se imaginaba a mi esposo haciendo lo mismo que yo hacía al mismo tiempo, sabía que el no era el hombre más macho, pero imaginarlo chupando una verga me excito mucho más, seguí chupando como poseída que incluso don Arturo empezó a gemir, señal de que estaba a punto de correrse en mi boca.

    E. Amor, te cuelgo, solo quería decirte que me dieron descanso mañana, salgo para la casa, se que tu sigues donde tu hermana, aaaah, pero no importa, llego a la casa para ver como ah aaah está todo, y luego voy donde tu hermana también

    Y. Mmmmh, OK amor, porque estas agitado y como con esos gemidos?

    E. Lo siento amor, me senté en algo enorme… quiero decir, me dolió un poco al sentarme, ya sabes, mis problemas de espalda, pero uno de mis compañeros me va a dar un enorme… masaje, Chao amor, necesito irme urgenteee, aaah

    Y me colgó, justo en el momento en que don Arturo me regalaba su enorme descarga de semen que gustosa trague.

    Fue una llamada muy extraña, de verdad que sentí celos, pero fue raro, sentí celos de lo que pudiera estar haciendo mi esposo, lo sentí como si alguien lo estuviera sodomizando, y ya tenía experiencia en eso, así que quise que don Arturo me la metiera de nuevo pero ya estaba cansado, solo hoy se había venido varias veces y por su edad no podía pedirle más, quería que llegara ya el esposo de mi hermana, pero también estaba enojada y celosa por los días que se había ido con ella a entregarle su enorme verga. Al que esperaba con ansias era a Julián, quería sentir su enorme verga desgarrándome el anito.

    Llego mi hermana con su familia.

    H. Hola Meli, gracias por cuidarnos la casa jajaja

    Y. Jajaja, de nada, la pasé super yo solita

    A. Hola, Melissa, como estas?

    Y. Super bien (susurrando) con muchas ganas de verga (voz normal) deben venir super cansados cierto?

    H. Yo si, manejar es muy cansón, y como Arturo sigue malo de su piecito pues no pudo manejar

    Y. Que pecadito, pero tú le hiciste los masajes que yo le hago, cierto?

    H. Jajaja claro que no, íbamos de descanso, estuvimos con los niños en la piscina todos los días

    Y. Que bien que se hayan divertido, los dos chiquitos vienen cansados, tienen sus caritas de sueño

    H. Yo también, voy a recostarme un rato con ellos, vienes mi amor?

    A. No, yo me quedo en la sala viendo un partido, ve y recuéstate

    Y. Quien juega?? Me encanta el fútbol!!!!

    H. Melissa, quédate acompañando a mi esposo, el un fanático del fútbol sin equipos jajaja

    Mi hermana subió a su habitación con los niños, Arturo y yo nos sentamos en la sala, inmediatamente empezó a tocarme las piernas, me bajo la blusa y empezó a tocarme las tetas, pero yo estaba celosa así que le quite las manos de mis senos.

    A. Que pasa? Extrañe mucho sentir tus senos, vamos, déjame chuparlos

    Y. Que acaso no fue suficiente estar con mi hermana todo el fin de semana? No la disfrutaste mucho?

    A. Los niños durmieron en nuestra cama todo el tiempo, ni un beso nos dimos, yo estoy super cargado de leche, solo para ti

    Se saco su verga, era enorme y gruesa, como me encantaban las pollas de esta familia, estaba supremamente dura y babosa, lubricada con su precum, obviamente mi hermana no le había dado nada. Yo cogí su verga y empecé a acariciarla.

    Y. Pobre mi bebito, me extrañaste mucho?

    Hablaba directamente a su verga, luego empecé a lamerlo lentamente, succionando las gotitas que salían de su pene, saboreándolo, no duró ni un minuto en descargarse por completo en mi boca, me lo trague todo, dejando su verga completamente limpia pero el seguía duro.

    Y. Tendré que usar medidas extremas para esto.

    Como llevaba una falda, solo tuve que levantarla un poco, primero escupí en su verga y le dije:

    Y. Esto va a ser delicioso!

    Luego que estuvo bien lubricado me fui sentando encima, dejándolo que me penetrara la cola, mirar su cara de asombro me ponía más cachonda, cuando ya me pude sentar del todo, habiéndome tragado toda su polla con la colita, empecé a saltar y a hacer círculos con mis caderas, subía y bajaba duro, se escuchaba nuestros gemidos así que encendimos la tele y sintonizamos el dichoso partido, tenía la cola llena de su carne saltando como una perra mientras me agarraba de las tetas pellizcando mis pezones, en eso sentimos pasos por las escaleras, pero era la niña Sofia, me tape con un cojín del mueble.

    Y. Hola princesa, que estas buscando?

    S. Quiero ver tele

    Y. Ah, claro, trae un juguito de la nevera para que te sientes con nosotros

    Me pare para acomodarme la falda y limpiar el semen que me escurría, la nena quedó con el papá y cambiaron el canal a dibujos animados.

    Todo siguió normal, esa noche parece que si llegaron cansados porque todos, incluido Arturo, se acostaron temprano. Yo estaba completamente satisfecha, tenía mi culo agradecido con esas dos pollas que se habían corrido dentro mío, sin embargo quería más, la de Julian, por ser la más grande jajaja.

    Antes de acostarme llamo mi esposo.

    E. Hola amor, mmmh slurp slurp, fomo festas?

    Y. Que? Que tienes en la boca?

    E. Mmmmh, perdón amor, es que estaba chupando un enorme… dulce, si un dulce, me lo regalo un amigo, el chico nuevo, te conté de el?

    Y. No, no me habías dicho nada, es compañero de trabajo?

    E. Claro amor, es mi compañero, llego esta semana, me esta enseñando unas cosas… riquisii… perdón, requeridas para el contrato, es muuuy bueno en lo que hace

    Y. Me alegro mucho que haya alguien que te ayude

    E. Si, y con su enorme… ayuda, tengo más tiempo libre, por ejemplo ahora estoy en el gym

    Y. En serio? Que bien por ti amor, de verdad ya era tiempo de que te relajaras un poco

    E. Oooh siiii, me encanta relajarme, voy a hacer unas cuantas sentadillas, si si si me encantaaa

    Y. Estas bien amor?

    E. Siii, debo irme, me tienen ocupado en este gran… gimnasio, debo trabajarlo a fondo, bye

    Y me colgó, me parecía tan extraño, sonaba exacto como yo, pero no lo creía capaz, además sabía que el me amaba incondicionalmente, habíamos estado juntos desde la universidad, pero bueno, esas locas ideas solo hacían que me pusiera más cachonda.

    El día lunes todo siguió normal, mi hermana y el esposo salieron a trabajar no sin antes despachar a los niños para el colegio y de nuevo me quede sola en la casa, este fin de semana era el cumple de mi sobrina por eso me iba a quedar una semana más, Don Arturo padre no estaba, o al menos no sabía que estaba sola de nuevo y por eso no volvió, pero me llevé una gran sorpresa.

    Tocaron a la puerta, y cuando abrí, era Mateo, junto a una chica, supuse que era su novia de la universidad, me saludo muy fervorosamente, me abrazo y puso su mano en mi cola, sin que lo viera su supuesta novia.

    M. Hola Meli, me imagino que mi hermano y tu hermana trabajando. Mira, te presento a Eva, ella es mi novia.

    Ev. Hola, mucho gusto.

    Y. Mucho gusto, no me habías contado que tenias novia?

    M. Fue reciente, en la salida de la U que tuvimos, es más, debemos irnos nuevamente, solo pasaba a recoger algo, pero mientras, Meli, me puedes ayudar un minuto en la cocina?

    Y. Si claro, perdón, Eva, es que te llamas? Sigue por favor, toma asiento

    La chica entró y se sentó, Mateo y yo fuimos a la cocina.

    Y. En que te ayudo?

    M. Con esto.

    Se saco su enorme polla, se veía superdura, babosa y sus gruesas venas a punto de estallar.

    Yo solo sonreí mientras me agachaba a chuparsela, le recorrió toda su verga con mi lengua saboreandola lentamente.

    M. (Susurrando) toda la semana con ella y no me quiso dar nada porque apenas estamos empezando.

    Yo solo sonreí mientras seguía devorandome su polla, luego me pare y le dije:

    Y. Penetrame por detrás, metemela por el culo

    El no se hizo esperar, bajo mi pantalón y me lo clavo sin misericordia, yo saque mi cabeza por la puerta de la cocina y dije:

    Y. Quieres tomar algo?

    Ev. Tranquila, muchas gracias.

    M. No me demoro bebé, solo necesito descargar… estos archivos en la pc de Meli.

    Ambos nos reímos mientras me seguía sodomizando, era delicioso sentime llena de su carne, al fin pude sentir como se engrosaba más y su leche rebotaba en mis paredes anales.

    Nos acomodamos y salimos como si nada.

    M. Bueno amor, ya debemos irnos

    Ev. Muchas gracias por todo

    Y. De nada, tu vienes esta noche ,Mateo? Para avisarle a los muchachos.

    M. No, vine solo a eso. Lo necesitaba, nosotros seguimos en la salida esa, voy a la casa de ella por ropa y vuelvo el sábado para el cumple de mi sobrina.

    Yo agarre mis tetas disimuladamente y dije.

    Y. Bueno, aquí te esperamos

    La cara de la novia de Mateo fue de maldita jajaja.

    En la noche regreso mi hermana con su esposo, ya había recibido a los niños y estaba jugando con ellos, Sofia me contó que ella quería ver otra vez fútbol porque vio que me divertí mucho viendolo jajaja.

    Durante esos días mi rutina fue la misma, don Arturo no podía venir en la mañana porque su esposa lo llevaba obligado a caminar con ella, si solo supiera que el pobre viejo podía hacer muchísimas más cosas con cardio, Mateo estaba en su salida y no regresaba hasta el viernes, y Arturo estaba llegando tarde a casa, jugaba un rato con los chicos y se iba a acostar, mi hermana no lo vigilaba ni nada pero era mejor evitar porque los niños siempre querían estar con él y eso no nos daba mucho tiempo a solas.

    Pero llego el que quería, Julián. Jueves en la noche y le pregunte a mi hermana si ya había comprado las cosas para la fiesta de la niña, obviamente me dijo que no, porque se la pasaba trabajando y no había tenido tiempo, como yo mantenía muy encerrada me ofrecí a ir al centro comercial a comprar las cosas, así que el viernes en la mañana iría a comprar todo para la fiesta.

    Ese viernes hablaba con mi hermana sobre el motivo de la fiesta y todo, como el centro comercial quedaba lejos de la ruta de su trabajo, yo les dije que tomaría un taxi o un uber, pero a mi hermana se le ocurrió una idea excelente.

    H. No, tengo una idea, Julián vive cerca de acá, el llego anoche y se que estará encantado de ayudar con la fiesta de su sobrina amada, déjame lo llamo.

    A mi se me iluminaron los ojos, estaba encantada de que el me recogiera y me cogiera, me imaginaba su enorme y gorda verga dentro de mi culo. Mi hermana lo llo y le pidió que si podía acompañarme al centro comercial, el acepto gustoso.

    A. No entiendo porque tienes que molestar a mi hermano por eso, yo puedo llevar a Melissa sin problemas.

    Se escucharon los celos en la voz del esposo de mi hermana.

    H. Si pero tu tienes que ir a trabajar, Julian se ofreció a quedarse con ella para ayudarle con las compras.

    Solo escuchar eso hizo que me mojara, no tardo ni 5 minutos en llegar, Arturo lo saludo de mala gana, yo lo salude con un poco de susto, inmediatamente me rozo su enorme polla, ufff solo de sentirla sobre la ropa ya quería devorarmela. Salimos todos juntos, mi hermano y su esposo se fueron en el carro y yo me monte en la camioneta de Julián, estaba ansiosa así que me agarre a su enorme verga.

    J. Ya le tenias muchas ganas, cierto?

    Y. Siii, quiero comermela todita, y tengo una sorpresa para ti y tu amiguito.

    J. Ah si, y como cual seria esa sorpresa?

    Yo me acomode en el asiento, subí mi falda e hice a un lado la tirita del hilo que tenía puesto mostrandole mi anito.

    J. Ufff, me vas a dar el chiquito?

    Yo solo le sonreí mientras me acomode a devorarme su verga, empece a chuparla Y lamerla como si fuera una deliciosa paleta

    Y. Vamos rápido a un motel, quiero que me llenes de tu carne.

    El aceleró y llegamos a un motel cercano, yo seguía prendida de su verga incluso cuando el estaba pidiendo la habitación, llegamos e inmediatamente me puse en 4 sobre la cama.

    Y. Destrozame el culo con tu verga, llenamelo de leche.

    El no se hizo esperar, se lubrico con un aceite que estaba en la mesita de noche de la habitación y empezó a meterla, el dolor era insoportable, sentía que me estaba abriendo en dos, yo me abría las nalgas para apaciguar un poco pero su verga era demasiado gruesa, gritaba como poseída.

    J. No ha entrado ni la cabeza, quieres que siga?

    Y. Siii, métela toda, quiero que me mates con tu verga, estoy enamorada de tu polla gigante, quiero tenerla siempre dentro de mi, metemela todaaa.

    El empujó con todas sus fuerzas y sentí como entró toda antes de desmayarme. Unos segundos después recobre la conciencia y sentí toda la enorme carne de Julián dentro de mi colita, el se había quedado quieto para que mi ano se acomodara a su majestuosidad. Yo me sentía extremadamente feliz, empece a moverme poco a poco, sintiendo cada cm de su verga, muy lento, disfrutando como una niña con juguete nuevo, el agarro mis caderas y empezó a bombear más rápido y más duro, yo me sentía en el paraíso, su verga se descargo dentro de mi sintiendo sus poderosos chorros golpeando las paredes anales como una enorme manguera. Continuamos cogiendo en el motel toda la mañana, luego salimos al centro comercial a comprar las cosas para la fiesta de nuestra sobrinita.

  • La meona

    La meona

    Después de tres convocatorias, por fin, en febrero, aprobé unas oposiciones a la administración de justicia. Con 32 años y después de varios años en trabajos mal remunerados me decidí a prepararme para acceder a un puesto de trabajo seguro. Mi primer destino fue bastante lejos de mi pueblo natal, una población jienense limítrofe con la provincia de Albacete. Fui destinado a Xerez de la Frontera, a más de 5 horas de coche. En cualquier caso mi adaptación a la ciudad y al puesto fue excelente. Me encontré un maravilloso grupo de trabajo que desde el primer día me incluyó en sus actividades sociales.

    Aterricé en un Juzgado xerezano en enero de 2019, el año pre pandemia, durante los siguientes meses comencé mi adaptación con un par de compañeros haciendo de cicerones por toda la ciudad. Una compañera, Julia, me alquiló a muy buen precio un piso que la familia de su marido poseía en el centro de la ciudad. La verdad es que no podía creer donde vivía y por el precio que lo hacía. Lo disfruté casi todo el tiempo solo porque mi chica seguía viviendo en nuestro pueblo. Y es que ella era cajera de una conocida cadena de supermercados. Me visitaba cada vez que libraba un fin de semana.

    Así transcurrieron los meses hasta llegar a mayo donde se celebra el gran acontecimiento de la ciudad, la Feria del Caballo. Durante la segunda semana del mes la ciudad es un hervidero de gente disfrutando de un acontecimiento tan popular en toda Andalucía. Sin llegar al nivel de la Feria de Abril sevillana, la de Feria de Xerez es un espectáculo de color y diversión. Desde el primer año que la viví quedé enamorado. Y es que cuando la vives con ciudadanos de allí las cosas son muy diferentes.

    Paralelamente mi relación con algunos compañeros se iba estrechando hasta convertirse en verdadera amistad o más Julia, mi compañera y casera, era una mujer madura de muy buen ver. Una morenaza racial de pasado glorioso y presente morboso. Al parecer tenía fama de haber sido toda una mujer fatal. A decir verdad, entre nosotros se fue creando una relación que fue derivando en tensión sexual.

    Así llegamos al viernes de feria en que era tradición que todo el cuerpo de funcionarios de justicia fuéramos a la feria a comer. Después de la comida todos nos dividíamos en distintos grupos. Por supuesto yo me quedé con el de mis compañeros. Entre rebujitos, manzanilla y bailes consumíamos la tarde incluso alguna otra cosa más.

    Una de las cosas que pueden resultar más sensuales es un baile por sevillanas. Así, Julia y yo nos marcamos uno que subió la temperatura de nuestros cuerpos muy por encima de lo prudencial. Acabé rodeando su cuerpo con mis brazos y encarados dejando nuestros labios a escasos centímetros. La situación pedía un beso a gritos y aquella mujer casi 20 años mayor que yo lo remató con un pequeño pico que dejó a nuestra audiencia atónita antes de estallar en una ovación.

    Para entonces el alcohol hacía que nuestros comportamientos fueran totalmente irracionales. Nuestras parejas no se encontraban allí. Mi chica llegaría al día siguiente, sábado. Y Nacho, el marido de Julia, había estado un par de horas con nuestro grupo pero se marchó entendiendo que aquella era una quedada de su mujer con su grupo de compañeros de trabajo.

    Inmediatamente después de nuestro baile, Julia tuvo ganas de ir al baño. Como en los aseos las colas eran interminables, Julia me pidió que la acompañase hasta el descampado junto al recinto ferial que se había habilitado como aparcamiento. Aprovechando para ir a recoger algo a su coche. Es cierto que mear en la calle, entre dos coches, no es ni cívico ni propio de personas tan alejadas de la adolescencia pero es algo más común de lo que se puede pensar en este tipo de ferias.

    Llegamos entre dos coches y Julia se bajó el pantalón y las bragas, sin ningún reparo, delante de mí. Luego se agachó y comenzó a mear. Yo no me corté y la miré. No perdí detalle de aquel chorro que manaba de su rajita adornada con una fina tirita de vello muy morbosa. El sonido del chorro vaciando su vejiga me resultó excitante. Julia me miró y me dijo si nunca había visto un coñito maduro.

    Le sonreí y le dije que yo también me estaba meando. Me miró y me dijo que no me cortase por ella. Así que me la saqué y empecé a mear delante de mi compañera. Julia me sonrió antes de decirme: «joder, qué contenta tiene que estar tu novia». Yo, que para entonces la tenía morcillona empecé a acariciármela para que creciera.

    Cuando terminé de mear se la acerqué a Julia que no dudó en abrir la boca y metérsela. Cerró los labios entorno al tronco de mi polla y succionó mi capullo. Yo suspiré al sentir la presión sobre la cabeza de la polla y comencé a introducírsela hasta su campanilla. Julia era una auténtica come-pollas. Durante 10 minutos me estuvo dando una espectacular mamada que terminó con una no menos espectacular corrida mía dentro de su boca. La tía se lo tragó todo.

    Después nos vestimos y volvimos al lugar con los compañeros. Lo mejor de todo es que cuando llegamos, entre el grupo de compañeros también estaba el marido de Julia que se había vuelto a unir. El tipo, bastante alegre por el alcohol ingerido, no dudó en comerle la boca a Julia que por más que intentó hacerle una cobra no pudo evitar el contacto de sus labios. Los suyos con sabor a mi polla.

  • Anal en la cocina

    Anal en la cocina

    … la verdad no pensaba apurarme para terminar de vestirme, pensando que era algún vendedor o el correo, pero la insistencia del timbre era tal que solo me puse un short (sin calzones), y una playera.

    Al asomarme para ver quien era, vi que era mi novia, habíamos quedado de vernos más tarde en su casa, a la hora que su papá se fuera al trabajo, abrí y ella entro apresurada y nos dimos un beso:

    I: hola, no te pude avisar, pero mi papá tomó horas extras en su trabajo y va a llegar por la tarde a la casa y ya vez que cuando está, no nos deja salir, ya vez como se pone.

    A: ah está bien, vamos a la cocina, porque tengo que dejar lista la comida para mis hermanos y ya es tarde, si quieres me apuro y salimos

    I: te ayudo, porque no creo que nos dé tiempo de salir, tengo que llegar antes que mi papá, para que no se enoje.

    Ya en la cocina comenzamos a preparar la comida, y pues ya se imaginarán, había roces de sus tetas en mi brazo, oh de repente yo la abraza por atrás para sentir sus nalgas y ella se hacía para atrás y las pegaba más, nos besábamos, había platica de cualquier cosa. Al tener casi todo listo y mientras yo lavaba lo que habíamos utilizado, ella me abrazo por atrás y comenzó a besarme el cuello.

    A: no me beses así porque no respondo eh.

    I: ah pero tu si puedes tocarme y sentir mis nalgas, mejor apúrate y vamos a tu cuarto.

    Ella seguía con los besos y metió la mano debajo de mi short y se dio cuenta que no traía calzones.

    I:ah con que no traes calzones, mmm…

    A: pues no me dio tiempo, salí rápido a ver quien era cuando tocaste el timbre.

    I: mmm… ya esta muy duro como me gusta, y ya tienes liquido rico…

    Seguía con los besos y comenzó a masturbarme y a jugar con el líquido sobre mi glande, intenté darme la vuelta y…

    I: QUIETO!! Así te quedas y no te muevas.

    Así lo hice y con una de mis manos comencé a sobar su panocha sobre su pantalón, ella se bajó el cierre del pantalón, tomó mi mano y la metió directo debajo de su panty, ya había humedad en su panocha y era fácil tocar y mover los dedos sobre su clítoris.

    A: ahhh, que rica estas, sigue no dejes de mover tu mano, me estas excitando mucho.

    Ella solo gemía y movía con más intensidad su mano y movía las caderas. Cuando pude meter un poco más mi mano y comenzar a jugar con sus labios, los abría y podía meter un poco un dedo, sentí como aflojo un poco su mano y aproveché para voltear y sujetarla de frente, la bese y comencé a empujarla a la pared.

    I: no se vale, mmm… yo quería que te quedaras así, pero sigue, no pares ahhh… me encanta como me metes tu mano mmm…

    La besaba con más intensidad y comencé a subir su blusa para poder besar sus tetas, se las saqué del brasier y se las mame, ella me soltó el pene y ahora sujetaba mi cabeza y me pegaba más sus tetas a la cara, le baje el pantalón y la deje solo con su panty, cuando me soltó, aproveche para agacharme y besarle los muslos, ella separo un poco las piernas y me dio acceso a su humedad, estaba muy excitada, solo gemía, así parada subí una pierna a mi hombro, le hice a un lado su panty, y comencé a jugar con mi lengua sobre sus labios, de arriba abajo, en círculos etc.. se sujetó como pudo a un banco que estaba cerca de donde estábamos y se le doblaron un poco las piernas, mmm… más humedad en mi boca, continúe con el oral, hasta que ella dijo:

    I: métela ya por favor, te necesito dentro de mi… mmm… ahhh… por favor.

    Me levante y la volteé hacia la pared, le abrí las nalgas y se la metí de un solo golpe, los dos solo gemíamos y disfrutábamos del sonido del mete y saca, muuuy rico y húmedo, ella recargaba su cuerpo en la pared, seguimos así por unos minutos, cuando sentí que ya me venía, le dije.

    A: estoy a punto de venirme…

    I: espera, métemela en el culo, déjamelos ahiii, ahhh.

    No me lo tuvo que decir dos veces, se la saque de su vagina y ella con ayuda de sus manos, se separó las nalgas y le puse la cabeza en la entrada de su ano, ella comenzó a hacerse para atrás,

    I: ahhh… despacio, me encanta sentir como entra poco a poco, mmm…

    Sentía como se relajaba más, facilitando que le entrará más, me incliné hacia ella y con una mano estimulaba su clítoris, cuando iba la mitad, se hizo para atrás de golpe y se la metí toda, ella gritó.

    I: no te muevas, deja me acostumbro un pocooo, ahhh…

    A:ok, pero sabes que me encanta tenerte así…

    I: también me gusta tu verga en mi culo!!

    Comenzó a moverse y gemir cada vez más fuerte, sentía su ano muy apretado y luego lo relajaba, después de unos minutos tuvo otro orgasmo, y sus piernas como siempre se debilitaron, eso hizo que después de unos segundos yo también me viniera dentro de ella, la sujete con fuerza de la cintura y no permití que lo sacara. Ella se acomodó:

    I: que rico sentir tu lechita en mi culo…

    A:ya no llegamos al cuarto, jajaja.

    Se lo saque y ella se recargo en el banco, estábamos sudando, tome una servilleta y me limpie, se volteó y también se limpió un poco de lo que le escurría del culo y su vagina.

    I: que rico comerte así, me encanta coger así, donde sea.

    A: a mi también, me encanta sentirte toda, mmm… deliciosa.

    La cocina olía más a sexo que a comida, nos arreglamos la ropa y la lleve a su casa antes de que llegara su papá.

  • Las reinas de la oficina (II)

    Las reinas de la oficina (II)

    Yo: ¡¿Qué pasó?!

    Elsie: ¿A qué te refieres?

    Yo: Bien sabes de que hablo… no eras tú a quien me encontré el viernes en el baño!

    Elsie: Pero igual te la cogiste ¿no?

    Yo: sí, pero… ¿quién era?

    Elsie: Te la cogiste sin saber verdad…

    Elsie: Es que te mirabas tan diligente con todo lo que te pedían las chicas, que pensé que bien podrías atenderlas de mejor forma… jijiji!

    Se rio en mi cara, cruzando la pierna, ajustándose el escote, no podía decir nada en contra, porque era cierto, me di cuenta que no era ella e igual me la cogí, aunque si tenía mis sospechas y eso me excito mucho, eso fue lo que hizo que la tuviera más dura que de costumbre.

    Elsie: ya caíste en cuenta de quién era?

    Ahí caí en cuenta, no sé porque no la identifique en el momento, seguro por la excitación, pero ya era muy claro, ella es muy parecida a Elsie en altura y cuerpo, aunque de cabello castaño claro, pero como estábamos a oscuras y se tapaba con el mismo tipo de saco que Elsie.

    Comienza el video.

    Elsie: oye, ayer casi los atrapo en la jugada…

    Edith: no sé de qué hablas! no pasaba nada…

    Elsie: no te creo, ayer te estaban manoseando, no lo niegues!

    Edith: bueno, pero no es para tanto! no pasó nada!

    Elsie: no pasó nada porque nos escucharon llegar…

    Edith: qué vergüenza! es que ese le encanta sonsacarme, pero no pasa de ahí!

    Elsie: te gustaría comértelo verdad?

    Edith: la verdad que si… ya le tantee que si la tiene grande.

    Elsie: es un culero! se las pasa de calentón y después no se atreve!

    Edith: le dije que tengo novio y que nos vamos a casar, por eso no pasa de la calentada

    Elsie: a mí me trae ganas también, le dejo a la vista mi escote y se excita rápido

    Edith: a mí me deja caliente el pendejo, me voy caliente a la casa.

    Elsie: y no aprovechas con tu novio a quitarte la calentura?

    Edith: ese pasa mucho afuera de la ciudad, unas dos veces me lo he montado como zorra, pero la mayoría del tiempo me he tenido que saciar sola…

    Elsie: y quedas satisfecha?

    Edith: claro que no! pero ese pendejo no se atreve a llevarme a un lado

    Elsie: llévatelo vos…

    Edith: no, tampoco… aunque le tenga ganas al perro.

    Elsie: yo sé cómo lograr que te lo comas

    Edith: mmm… a ver?

    Elsie: a mí también me trae ganas, pero yo si me lanzo, esperando esta que le dé carta blanca

    Edith: y ahí? como entro yo?

    Elsie: ahorita te lo cuento, sé que lo vas a disfrutar…

    Paro el video y sin dejarme tiempo de reaccionar puso otro:

    Estaban otra vez en la oficina, las dos solas, cada quien en su escritorio y la cámara de Elsie apuntando hacia Edith.

    Elsie: apúrate, que quiero saber que tal te fue?

    Edith: sos una cabrona, tal como dijiste, se me fue encima en el baño

    Elsie: y que tal estuvo?

    Edith: me cogió bien rico! jijiji! ayyy que te digo, me mordí la lengua para no gemir y gritarle!

    Elsie: jajaja! Así de bueno estuvo?

    Edith: ya días lo estuvieras montando!

    Elsie: es que primero quería confirmar si valía la pena

    Edith: cómo!? Que perra… me mandaste para probarlo!

    Elsie: pero que bien que lo probaste… ahora quiero yo

    Ahí paró el video.

    Estaba sorprendido y sin palabras, se me había calentado la sangre y no sabía que decir, me calenté de solo escuchar eso y mire a Elsy, le brillaban los ojos y tenía una sonrisa de placer al ver mi reacción.

    -Sígueme- me susurro al oído al levantarse de su silla y saliendo de la oficina, yo quede viendo hacia mis compañeras y ellas esbozaron una sonrisa de complicidad que no esperaba.

    Iba detrás de ella admirando sus pantorrillas, viendo el contoneo de sus nalgas y cuando llego a la puerta de la oficina me pegue detrás, entramos y ella se arrimó al escritorio, me fui sobre ella abriéndole la chaqueta, sus pechos altivos y bien parados, fui por ellos, quería sentirlos, apretarlos y dejarlos a la luz para comerlos, la senté sobre el escritorio y le afloje la blusa y comencé a chuparle los pechos.

    Sus pechos estaban firmes, sus pezones duros y bien parados, con una aureola marcada y rugosa, que lamí y lamí. Ella me rodeo con sus piernas y fui acariciando sus muslos, la hice inclinarse sobre el mueble, subí su falda cuanto pude y baje la cabeza por su cintura hasta llegar entre sus piernas, pegue mi cara entre ellas, eso la hizo dar un suspira largo, comencé a morder y estimularla, rápidamente se calentaba y sentía como se mojó, su olor de mujer caliente me invadió por la nariz. Ella inclino la cabeza con el pelo cayéndole enfrente, como ocultando la cara para que no se viera su reacción.

    Abrió más las piernas cuando pase las manos por sus nalgas y luego a sus pechos, mi cara entre sus piernas y mi lengua saboreando sobre su pantaleta, la humedad que brotaba; jale con mi boca su prenda, y con una mano termine de deslizarla por sus piernas, ella colaboró acomodándose, ahora tenía vista a sus carnosos labios vaginales, que brillaban ante mis ojos, mi verga su puso dura, pero aun quería calentarla más antes que nada, así que ahora pase mi lengua libremente en su coño, eso la hizo chillar. Seguí agarrando sus pechos y frotando sus piernas, mientras ella trataba de alcanzar mi espalda para jalar de mi camisa, pues solo me agarraba el cuello. Se estremeció varias veces antes de que terminara de darle con mi lengua y explorando con dos dedos en su coño.

    Ya mi verga estaba bien dura, me desabroche el pantalón y me pegue a sus nalgas, metí la mano bajo la pantaleta y sentí su vello púbico, fui frotando y metiendo cada vez más, hasta que mi mano se empapó en sus secreciones cálidas y palpe entre sus labios vaginales, estaba muy mojada, se estremeció cuando mis dedos entraron, se apoyó contra la pared e inclinó el torso hasta que su cabeza se apoyó contra la pared, sus nalgas ahora se ofrecían directamente contra mi verga. Aunque corta, fue una cogida intensa, me corrí con ganas y ella me dejo hacerlo dentro “no te asustes, tomo la pastilla”, me dijo cuándo trate de sacarla y apretó más sus piernas alrededor de mi cintura, me aferre a sus pechos para correrme e inundarla con todo lo que tenía, sus pezones eran duros y los apreté con fuerza, ella no se quejó, lo disfruto con ganas

    Cuando salimos de la oficina, las otras estaban en sus cubículos, una nos miró con avidez…

    Edith estaba con la mirada perdida, tenía entre las piernas un consolador y la blusa a medio abrir. Obvio tenían su propia fiesta.

    Marlen se puso en pie, estaba con la cara roja y se fue abriendo la blusa, tenía un cuerpo menudo y de pechos pequeños pero bien parados.

    Yo también quiero.

    Se vino hacia mí y me hizo sentarme en la silla más próxima, luego me desabrocho el pantalón y saco mi verga, comenzó a frotarla y lamerla, hizo todo para ponérmela dura de nuevo hasta que lo logro…

    Me saco otro poco de leche antes de acabar el turno de la noche.

  • Cómo logré cogerme a mi prima (capítulo 2)

    Cómo logré cogerme a mi prima (capítulo 2)

    Esa noche ambos nos fuimos a dormir un poco confundidos. Al otro día, ella se paró muy temprano, tocó mi puerta, y solo dijo: “ya me voy primo, te veo luego”. A lo que yo, medio adormilado, solo contesté: “espera, Anna”. Pero ella bajo rápidamente las escaleras y luego gritó: “se me hace tarde para el trabajo”.

    Entonces yo me levanté, acomodé mi cama, me lavé los dientes y luego oriné. Que por cierto, me salió un poco de sangre al momento de orinar, como ya me lo había advertido mi prima.

    Acto seguido, bajé a la cocina y comencé a prepararme una sincronizada. En eso, escucho que se abre la puerta de mi casa.

    “Buenos días, hijo… qué tal, ¿cómo amaneciste?” – dijo mi tía.

    Muy bien, tía – respondí.

    Y luego pensé: “me gustaría decirle que amanecí muy cachondo, ya que su hija no me dejó que la penetrara y además tampoco me quiso chupar la verga”. En seguida eliminé ese pensamiento de mi mente y continué preparando mi sincronizada.

    Entonces ella preguntó ¿qué estás haciendo?

    Me estoy preparando algo para desayunar – contesté.

    ¿Pero por qué Anna no te preparó el desayuno? Se supone que está aquí para ayudarte… “Ay, qué voy hacer con esta niña” – expresó mi tía un poco decepcionada.

    No sé preocupé, tía. Además, creo que a Anna se le hizo tarde – dije yo.

    Ahora entiendo porque ahorita que fue a la casa, solo agarró su uniforme y se fue en chinga. En fin – dijo ella – y luego continúo diciendo: “si quieres yo termino de preparártela, tú vete a sentar… no quiero que el catéter lastime aún más tus parte nobles.

    “Si ella supiera lo que pasó anoche con su hija, me mata” – Pensé.

    No pasa nada, tía. Además, ya me siento mejor. Lo único que tengo que hacer ahora, solo es descansar un par días, y listo – dije en tono sonriente.

    Luego ambos nos sentamos a desayunar, platicamos un rato de diferentes temas, y luego sucedió lo siguiente:

    Ella: voy ayudarte un poco con la limpieza. Comenzaré por la cocina y terminaré en tu cuarto.

    Yo: no es necesario, tía. Yo puedo hacer todo eso. Si quiere vaya a terminar sus pendientes. No se preocupe por la casa ni por mí.

    Ella: olvídalo. Además, solo me hace falta ir a tomarme una foto para un cuadro que me están haciendo. Es más, mejor dime… ¿qué tal me veo?- me preguntó, mientras se daba una vuelta.

    Yo: muy sexy y elegante. Ese vestido color gris claro resalta sus atributos.

    (Mi tía es una mujer de 52 años. Todavía se mantiene bien. Tiene más tetas que culo. Se podría decir que tiene el mismo cuerpo que mi prima pequeña, pero mucho más arrugado, por supuesto. Pero en general, se conserva bastante bien)

    Ella: “Ay, hijo… me estás chiveando”.

    Yo: pues no debería chivearse, usted es una mujer muy guapa. Y si mi tío estuviera vivo, estaría más que de acuerdo conmigo.

    Ella: Aaay… gracias hijo, que lindo eres. Pero bueno, antes de que me piropees más, mejor me pongo a hacer la limpieza.

    ¿Pero cómo va hacer la limpieza estando con ese vestido? Se va ensuciar, dije yo.

    Ella: no te preocupes por eso, una mujer, ama de casa, tiene sus truquitos para cuando se presentan este tipo de cosas.

    A lo que yo solo respondí con un “ok”.

    Entonces ella comenzó a limpiar la barra de la cocina y a barrer. Por mi parte, yo estaba medio limpiando los sillones. Ya sabes, por si se manchó en la noche de los líquidos que salieron de la rica y deliciosa vagina de mi prima.

    Unos minutos después, mi tía subió a mi cuarto para cambiar las sabanas de mi cama. Yo la seguí para darle un par de fundas y sabanas limpias. Fue entonces que ella se subió a la cama para zafar la esquina de la sabana. Y ahí, mientras ella estaba arrodillada, intentando zafar la sabana, pude verle su culo, que como te dije hace momentos, no es muy grande, pero está rico.

    Incluso pude ver como se la marcaba su calzón. Era un calzón de señora, pero he de confesar que me excitó un poco. Tal fue mi excitación, que me acerqué un poco más a ella para preguntarle si le ayudaba.

    Ella respondió que sí, sin mirarme.

    Entonces yo me acerqué por detrás de ella, y con toda la intención del mundo, puse mis manos un poco más arriba de sus caderas. Y luego dije: “perdón, tía. Es que si me agachó de sopetón, me lastima el catéter”.

    No te preocupes, hijo. Si quieres, mientras yo intento levantar la esquina de la cama, tú zafas la sabana, ¿de acuerdo? – dijo ella.

    Acto seguido, ella levantó la esquina de la cama, entonces yo jalé la sabana y sin querer, me fui hacia atrás. Fue entonces que mi tía, en un acto de reflejo felino, soltó la esquina de la cama y me agarró. Sin embargo, ambos caíamos acostados en la cama.

    Ella cayó encima de mí. Su cara estaba a unos centímetros de la mía. Y su cuerpo, sobre todo su vagina, estaba a la misma altura que mi pene. Entonces, por mi parte, solté la sabana y rápidamente tomé su cintura con mis manos, como si la quisiera quitar de encima.

    Ella notó mis manos en su cuerpo. Y en lugar de quitarse, solo me miró a los ojos y dijo: “lo siento, hijo… ¿te lastimé?”.

    No, al contrario, dije yo.

    ¿Cómo qué al contrario? – preguntó ella con confusión.

    Si… digo… Es que hace mucho tiempo que una mujer madura, sobre todo una que huele muy rico, como usted, se ponía sobre mí.

    En este punto, he de aclarar que yo estaba mintiendo. Ya que ayer, precisamente, su hija (mi prima, Anna) estaba encima de mí, frotando su vagina contra mi verga. Pero bueno, ella no lo sabía.

    Entonces cuando mi tía escuchó lo del olor, pude notar en su rostro que le gustó el cumplido. A lo que ella dijo: “¿no será que lo que estás oliendo son mis labios?” Ya que siempre me pongo un poco de labial con olor a cítricos.

    Tal vez, dije yo… Pero no lo podría confirmar, ¿a menos que…?

    En eso, ella acercó sus labios a mi nariz. Y puede notar un par de cosas: primero, sus tetas se pegaron a mi pecho. Y las pude sentir mucho. Luego, pude notar que el olor de sus labios era cierto, y que además su boca estaba a menos de dos centímetros de la mía.

    Entonces ella dijo: “si no fueras mi sobrino, te dejaría que probaras mis labios para que no te quedaras con la duda”. Acto seguido, se quitó encima de mí.

    Cuando yo escuché esas palabras, solo pensé en tomar su cuello, traerlo hacia mí y besarla. Pero al igual que con mi prima, no quería arriesgarme. Así que en esta ocasión, cambié la estrategia; es decir, en lugar de besarla por sorpresa, preferí usar la psicología inversa.

    “No sé preocupe, Tia… las mujeres maduras, aunque tienen mucha experiencia, suelen ser muy miedosas. Se asustan con cualquier cosa. Y para muestra, aquí está usted. Le da miedo mostrarle a un joven que ya no sabe besar bien” – Todo esto se lo decía mientras me ayudaba a levantarme de la cama.

    “Ah, si… eso crees”… decía ella un poco enfadada.

    “No se enoje, tía… Es normal ese miedo a su edad. No tiene que avergonzarse de nada” – seguía yo picando su ego.

    Ya sé lo que estás haciendo y no va funcionar, eres mi sobrino y jamás haría una cosa, como darte un beso, solo para mostrar mi valentía – decía ella.

    A lo que yo, sentando en la borde de la cama, revisando mi celular, solo contestaba: miedosa… miedosa… miedosa…

    ¡Ya basta! – dijo. Y acto seguido, se acercó a mí, se agachó un poco, me quitó el teléfono de las manos, lo puso a un costado de la cama y antes de que yo pudiera decir cualquier cosa, ella tomó mi rostro con su cara y me dio un beso de piquito.

    A lo que yo, de forma sarcástica dije: “Ay, por Dios… Pero que besazo. De ahora en adelante no voy a poder dormir, ese beso me está matando por dentro. Ayúdenme”.

    Entonces ella tomó valor y se lanzó sobre mí. Yo aproveché rápidamente la oportunidad para recorrer su cuerpo con mis manos. Comencé por apretarle un poco el culo, luego subí levemente por todas sus caderas hasta sus tetas.

    Sin embargo, la excitación del momento hizo que ella me empujara hacia atrás, por lo que caí de espaldas a la cama, ella por su parte, se puso de nuevo sobre mí y ambos nos besábamos como locos. Yo no paraba de tocar todo su cuerpo con mis manos. Quería desnudarla en ese momento, ponerla de perrito y meterle una y otra vez mi verga.

    Pero como no quería hacerlo de golpe, deje de besar su boca y comencé a besar su cuello. Ella solo disfrutaba con los ojos cerrados. Fue entonces que le pregunté, en modo cachondo, que hace cuanto no estaba con un hombre.

    Aahhh… mmmm… Más de 2 años – dijo entre gemidos y jadeos.

    ¿Y te gustaría volver a sentir una buena verga dentro de ti? – pregunté.

    Si… si… si… Por supuesto que si… Susurraba entre jadeos.

    Entonces deje de besarla, levante sus hombros, y le dije… “Aquí tienes una verga, levante mi cadera para que la sintiera… si quieres tenerla dentro de tu vagina… solo tienes que pedírmela y luego decirme al oido que quieres que te la meta hasta al fondo.”

    Escucha bien – dijo, mientras se bajaba los tirantes de su vestido para mostrarme sus tetas – “quiero sentir tu verga dentro de mi boca, quiero sentir tu verga entre medio de mis tetas y me muero de ganas por tener tu verga dentro de mi panocha”.

    Cuando yo escuché eso, rodee su cuello con una de mis manos, y justo cuando la iba a traer hacia mí, para comerme su boca y sus tetas… sonó mi celular.

    Tanto ella como yo, volteamos por instinto. Y aunque yo iba ignorar la llamada, mi tía no pudo hacerlo. Ya que alcanzo a ver que la me estaba llamando era Anna, su hija. Por lo que en ese momento, perdió la excitación, se cubrió las tetas y solo dijo: “no puedo hacerle esto a mis hijas… Eres mi sobrino. Todo esto fue un error. Lo siento… Ya me voy.”

    Por mi parte, pensé en detenerla. Pero sabía que ya todo estaba arruinado, así que dejé que se fuera y simplemente tomé mi celular y contesté la llamada.

    Yo: hola, prima… ¿qué pasa?

    Ella: hola, primo… solo te llamo porque no puedo dejar de pensar en lo que hicimos anoche. Estoy tan avergonzada por lo que pasó, que ni siquiera tuve el valor para verte hoy por la mañana. Por eso me fui corriendo. Sé que ambos dejamos que eso sucediera, pero no quiero que nuestra relación como primos se vea afectada.

    Yo: tranquila, Anna… No te preocupes.

    Ella: me preocupa que lo que sucedió afecte nuestra relación de primos. Sé que no hablábamos mucho antes de tu operación, pero no me gustaría que por algo que no pudimos controlar, nuestra relación como primos se termine.

    Yo: De verdad, prima… no pasa nada.

    Ella: te quiero creer, pero se nota en tu voz que estás enojado conmigo.

    Yo: no estoy enojado, solo que tu llamada me agarró por sorpresa.

    Ella: pues que estabas haciendo, digo, si se puede saber.

    Yo: nada importante… solo estaba acostando.

    Ella: Ah, ok… pues discúlpame por haberte interrumpido.

    Yo: No pasa nada, tranquila.

    Ella: bueno, pues te dejo para que sigas descansando. Nos vemos al rato.

    Yo: ¿Oye, Anna…?

    Ella: ¿Qué pasó?

    Yo: no quiero que malinterpretes esto, pero ya me siento bien. No es necesario que vengas. Te agradezco mucho tu ayuda.

    Por cierto, hace rato que tu mamá vino, no le pude agradecer por su ayuda, ya que se tuvo que ir muy rápido. Pero dile que le muchas gracias por todo.

    Ella: Ya ves… si estás enojado conmigo. Lo siento, primo. Espero algún día me perdones. Adiós.

    Ese día, después de que Anna me colgara la llamada, pensé en todo lo que había sucedió con mi prima y mi tía. ¿Cómo llegamos a eso? – Me preguntaba una y otra vez. Yo nunca tuve interés en ninguna de ellas. Yo solo las veía como familia, y ahora estoy tan confundido que me tomaré unos días para aclarar mi mente.

    Ahora continuaré la historia desde la perspectiva de Anna.

    Sabía que estaría enojado mi primo. Pero no pensé que me alejará de su vida tan rápido. Solo espero que algún día me perdone – dije entre mí.

    ¿Qué te pasa Anna? – me preguntó Nía, una amiga del hospital.

    Nada, respondí.

    Pues parece como si tu novio te acabara de terminar, expresó Nía.

    ¿Qué? ¡Nooo!… Si ni novio tengo… Contesté un poco enfadada.

    Oye, tranquila… yo solo decía – comentó Nía.

    Pues no comentes pendejas, pensé. Pero bueno, ese día continúe trabajando hasta la 6 de la tarde. Sin embargo, no podía concentrarme en nada. Quería mandarle un mensaje a mi primo, pero me daba miedo que no me contestara.

    Fue así que llegó mi hora de salida y me fui a casa. Llegando ahí, saludé a mi hermana y luego me dirigí a la cocina para saludar a mi mamá con un beso en la mejilla.

    Mamá: Hola, hija… ¿Cómo te fue en el trabajo?

    Más o menos – contesté.

    ¿Y eso? – Preguntó, mamá.

    Yo: es que mi mente no quería concentrase en nada. Pero bueno, mejor dime tú, ¿qué tal tú día?

    “Estuvo bien” – dijo mamá un poco esquiva.

    Yo: “Me dijo mi primo que en la mañana fuiste a verlo”.

    Ah, si… fui a verlo, pero como vi que ya se sentía bien, pues me vine a la casa.

    Yo: Sí, eso me comentó. Me dijo que incluso te viniste tan rápido que ni siquiera te puedo agradecer por tu ayuda.

    ¿Y qué más te dijo? ¿Te dijo otra cosa? – preguntó mamá un poco desesperada por saber.

    No, solo me dijo eso – respondí. Bueno, también me dijo que ya se sentía mejor y que ya no necesita de nuestra ayudaba, que gracias, pero ya no era necesario que fuéramos a cuidarlo.

    Sí, creo que va hacer lo mejor. Además, por lo que vi en la mañana, ya no necesita nuestra ayuda. Así que es mejor que ya no lo molestemos – dijo mamá en tono serio.

    Pues sí – respondí con tristeza mientras me dirigía hacia mi cuarto.

    Estando en el cuarto, me quité el uniforme, y me metí a bañar. Y mientras el agua caía por todo mi cuerpo, recordé la primera vez que toqué el pene mi primo en la baño. La verdad es que al principio me pareció una locura, y lo era.

    Sin embargo, he de confesar que en un momento, mientras se lo tocaba, mis pezones se excitaron. Incluso, mi panochita se estremeció – dije, mientras precisamente me tocaba mi vagina y mis tetas.

    Oooh… Mmmm… si… mmmm… estos fueron los gemidos que salían de mi boca mientras me masturbaba lentamente en el baño.

    Una vez terminé de bañarme y tocarme, me acosté en mi cama, entré a whatsapp para ver si mi primo me había mandado algún mensaje. Pero no, no había ningún mensaje de él. Y por lo que vi, su última conexión fue cuando le hablé por teléfono.

    Así pasaron un par de días, en donde mi rutina consistía en ir al trabajo y luego casa. Yo intentaba no acordarme de mi primo y de lo que hicimos, pero a veces, mi mamá me pregunta por él, me decía que si ya me había mensaje o algo. A lo que yo contestaba que no, pero que en estos días lo iría a ver.

    No, no vayas… si él te dijo que ya no fueras, entonces no vayas – me respondió mi mamá en tono preocupado.

    ¿Pero por qué no quieres que vaya a verlo? – pregunté con mucha curiosidad.

    Por nada… simplemente que si él quisiera que lo fuéramos a ver, ya nos hubiera dicho, ¿no crees? Contestó mi madre esquivando mi curiosidad.

    mmmm… tienes razón, mamá – dije yo.

    Ya en el tercer día, y cansada de no saber nada de él, me atreví a mandarle un mensaje. En este caso, solo le mande un emoji de una carita triste. Él la vio unos segundos después, y la respondió con el siguiente mensaje: “una carita tan linda como la tuya, nunca debería estar triste, sino feliz”.

    Cuando yo leí ese mensaje, me sentí tan feliz y emocionada, que por un momento pensé en mi primo como si fuera mi novio. Fue algo muy raro. Y como no quería tener malos pensamientos en mi cabeza, rápidamente me olvidé de ello.

    Sin embargo, mi primo me volvió a confundir con su siguiente mensaje, ya que en él escribió: “Te extraño mucho, Anna”. A lo que yo, instintivamente, respondí: “Yo también te extraño mucho, primo”.

    En ese momento, mi corazón me decía una cosa, pero mi mente otra. Y como yo confió mucho en mi corazón, pues me deje llevar. Así que le pregunté a mi primo que si lo podía ir a visitar a su casa.

    A lo que él respondió con un “siii”.

    Ese día me toco descansar, y como estaba de compras con unas amigas, me apuré para llegar lo más pronto posible con mi primo. Quería estar con él, y pedirle disculpas por todo, pero en persona. Ya que la última vez que lo vi a los ojos, fue esa noche.

    Siendo las 5:12 de la tarde, llegué a la casa de mi primo. Toqué la puerta, él abrió, e inmediatamente nos abrazamos. Yo le dije al oído: “perdóname por todo, primo”. A lo que él solo decía: “te extrañé mucho, mucho, mucho”.

    Luego de ese largo y afectuoso abrazo, ambos entrenamos a la casa, no sentamos en la sala y comenzamos a platicar por un rato. Yo le pregunté que cómo estaba progresando desde su operación, a lo que él dijo que muy bien… que los dolores que le producía el catéter ya no le daban. Y que además, todo funcionaba bien, me dio a entender mientras miraba su pene.

    Yo me alegré al escuchar eso y simplemente lo volví a abrazar. Después de unos segundos, nos separamos del abrazo y yo tomé sus manos con las mías. Me puse en modo seria y viéndolo a los ojos le dije: “esa noche, perdí el control… no sé qué paso… una cosa llevo a la otra y cuando me di cuenta, había arruinado todo… Así que ahorita, estando frente a ti, quiero que me perdones”.

    Entonces él agachó su cabeza, sin soltar mis manos, y luego dijo: “todo eso no hubiese pasado si no te hubiera insistido en que te quedaras a ver la película conmigo. Tú me dijiste que no, y yo insistí. Por lo que ahora, estando en el mismo lugar y viéndote a los ojos, te pido que me perdones”.

    Y antes de que yo pudiera decir algo, él llevo mis manos a su cara y luego les dio un beso cariñoso mientras las sostenía. Eso me sorprendió tanto, que me quebré en ese instante. Lo único que hice fue darle un beso en el cachete y decirle mientras lo abrazaba, te quiero mucho, primo.

    Luego de ese momento sensible y romántico, nos levantamos y nos fuimos a la cocina. Tanto él como yo, nos íbamos a preparar algo de comer. Parecíamos dos adolescentes enamorados, ya que de repente el me aventaba un pedazo de verdura y yo hacía lo mismo. Incluso, hubo un momento, en donde él se acercó por detrás de mí, rodeó mi cintura con sus dos manos, y luego me cargó mientras yo intentaba bajarme.

    Si alguien hubiera visto esa escena, pensarían que él y yo tenemos una relación. Sin embargo, no era así. O al menos eso intenté decirme a mí misma desde esa noche, en donde si bien, no follamos, sí pudimos sentir nuestros cuerpos casi desnudos.

    ¿Oye, prima…? – dijo él, mientras terminábamos de cocinar

    ¿Qué pasó? – respondí yo.

    Hoy se estrenó en HBO, una película que según los expertos en cine, es una joya. ¿Quieres quedarte a verla conmigo o te tienes que ir? – preguntó mi primo.

    Yo: pues mira, se supone que en este momento yo estoy de compras con mis amigas. No le dije a mi mamá que iba venir contigo, porque últimamente se pone muy rara cuando hablo de ti. Dice que no quiere que te vea, para no molestarte y cosas así.

    A lo que mi primo no contestó nada, solo meneo la cabeza y encogió los hombros como diciendo “que quieres que te diga, yo no sé nada”.

    Pero bueno, le diré que me quedaré a dormir con Nía, una amiga del trabajo. Y que mañana llegó como a las 9:00 – le comenté a mi primo.

    ¿Pero que no se supone que mañana trabajas? – Preguntó él.

    Sí, pero mañana entro hasta el turno nocturno, respondí.

    Ah, ok, comentó él.

    Unos segundos después le dije a mi primo: “Listo, primo”… Ya le mandé el dicho mensaje a mi madre. Y por lo que veo se creyó el cuento que me iba a dormir con mi amiga Nía. Así que pon la película y veamos si de verdad es una joya o solo otra película más.

    ¡Genial, Anna! – respondí, mientras buscaba la película en la plataforma de HBO.

    Siendo las 7:23 de la noche, ambos nos sentamos en la sala y comenzamos a ver la película. Nos reíamos y comentabas una que otra escena. Y como en toda película, siempre hay una escena de sexo. Y en esta ocasión, no fue la excepción.

    Ambos nos quedamos callados mientras veíamos ese momento íntimo entre los protagonistas. Fue entonces que mi primo preguntó en voz alta: “¿cómo se supone que un hombre debe saber si a una chica solo quiere sexo y ya, o si realmente quiere hacer el amor y que después haya algo más?

    A lo que yo, como toda mujer, respondí: “es muy simple, primo… ella misma te lo va a decir con su lenguaje corporal, su forma de hablar y por supuesto, con su forma de vestir. Por ejemplo, yo hoy salí con mis amigas con el fin acostarme con un chico. Es por ello, que hoy decidí ponerme esta blusa blanca y esta mini falda negra para insinuarle al chico que me guste que estoy disponible.

    A lo que mi primo, mirando mi atuendo, me dijo: “oh, ya veo… eso quiere decir que acabo de arruinar tu noche, ¿cierto?

    No, para nada – contesté yo rápidamente.

    Además – dije- prefiero pasar la noche contigo que con un desconocido. Bueno, tú sabes que no me refiero a ese tipo de noche, sino estar contigo viendo una película como ahorita y platicando como familia.

    Lo entiendo, Anna. No tienes que explicarlo – dijo él.

    Después de esa pequeña conversación, seguimos viendo la película hasta que terminó, luego seguimos platicando un rato mientras nos tomábamos un café para luego irnos a dormir.

    Siendo 10:40 de la noche, le dije a mi primo que me ya me iba a dormir. Luego le di un abrazo cariñoso, a lo que él lo respondió con mucho cariño y luego me beso la mejilla y dijo que descanses, prima.

    Una vez estando el cuarto, me quité mi blusa y la falda, solo me quedé con mi tanguita negra puesta y las tetas al aire. Así que me acosté en la cama y comencé a ver mis redes sociales.

    La verdad, si te soy honesta, hoy era una noche de chicas y estoy segura que iba a encontrar un chico con quien follar. Pero se presentó esta oportunidad de hacer las paces con mi primo, y pues no quería desaprovechar esa oportunidad. Pero bueno, ya habrá otra ocasión para tener sexo. Por lo el momento solo voy a cerrar mis ojos e intentaré descansar – me dije a mi misma.

    Siendo las 12:38 de la madrugada, mis ojos se abrieron, ¿por qué? No lo sé… simplemente no podía dormir. Así que tomé mi celular, entra al navegador en modo incognito y busqué un video porno. Luego de que lo encontré, me quité la sabana de encima, y me comencé a masturbar por encima de mi tanga. Luego con esa misma mano me tocaba mis tetas y me pellizcaba los pezones. Era un poco incómodo, ya que con una mano sostenía el celular y con la otra me tocaba. Así que acomodé el celular en una almohada, y listo… me volvía a masturbar…

    En esta ocasión era mucho más fácil y placentero. Ya que con una mano me tocaba mis labios vaginales y con otra me sobaba mis tetas… oh… siii… mmmm… ohhh… gemía en silencio.

    Entonces aceleré mis movimientos y comencé a gemir un poco más fuerte… oh… si… oh… si… mmmm… si… oh.

    En eso, cuando ya estaba a punto de llegar al orgasmo. Mi primo toca la puerta y me dice… Acabo de salir al baño y escuché un poco de ruido… “¿estás bien, Anna?

    eh… siii… estoy bien, primo… Solo estaba viendo un video aquí en tik tok… Perdón por el ruido, no que creí que se escuchará hasta afuera – le dije, mientras uno de mis dedos aún estaba dentro de mi vagina.

    Ok, entonces te dejo continuar con tu video – dijo mi primo mientras caminaba hacia su cuarto.

    Yo ya no contesté nada. Solo quité saqué mi dedo de mi vagina, me volví a poner mi tanga, quité el video porno y luego me tomé la cabeza y pensé: “no puedo creer que mi primo me escuchará gemir.”

    Y en eso, mientras me moría por dentro por lo que acababa de pasar, me llega un mensaje de whatsapp de mi primo, el cual decía: “lo siento, prima… no quería interrumpirte. Espero que si ya hayas terminado.”

    No puede ser, dije, mientras leía el mensaje. Y ahora que carajos le contesto, pensé.

    “No pasa nada, primo… Y sí, ya había terminado”- fue el mensaje que le envié.

    ¿Segura? – preguntó mi primo con el emoji que está pensando.

    “Bueno, la verdad que no había terminado, pero eso ya no importa. En este momento estoy más apenada que otra cosa”.

    Mira – dijo él – te voy a confesar un secreto para que no te sientas apenada: “yo también estaba a punto de masturbarme. Por eso salí al baño, para tomar un poco papel”.

    “Gracias por ese intento, primo. Pero no te creo nada. Solo estás diciendo eso para que no me sienta mal – le dije mientras le envía una carita apenada”.

    Unos segundos después, me llegó otro mensaje. En esta ocasión era un video de 15 segundos… el cual decía: “mira, para que veas que no te estoy mintiendo” y en el video se veía a mi primo masturbándose.

    Yo me sorprendí mucho en ese momento, tanto, que mi respuesta ante tal video fue enviarle un emoji con la carita de sorpresa. A lo que él respondió con un “si quieres, puede usarlo para terminar lo que interrumpí.”

    Cuando yo leí eso, no sabía que pensar. Así que por instinto volví a mirar el video. Luego, en lugar de contestarle a mi primo, miré nuevamente el video. Y después de verlo un par de veces más, toqué mi vagina por unos 7 segundos y luego le envié el siguiente mensaje a mi primo: “Tal vez lo haga”.

    Pasaron dos minutos y mi primo no respondió el mensaje. Entonces mi cabeza comenzó a dar muchas vueltas. ¿Será que ya la volví a cagar? ¿Será que ya se habrá dormido? ¿Será que se estará masturbando? ¿Será que…?

    Y antes de terminar de formular esta última pregunta, escucho el sonido de mi puerta “”toc toc”… Yo me quedé paralizada por un par de segundos, pero luego me puse mi falda, mi blusa (sin brasier), me acomode un poquito el pelo, esto último no sé porque lo hice, pero lo hice. Y entonces abrí la puerta.

    “Hola” – dijo mi primo con una voz temblorosa. A lo que yo contesté “Hola” de la misma manera.

    “oye… sé que… tal vez… tu y yo… ay, es que no sé cómo decirlo” – comentaba él un poco confundido.

    “¿Decirme qué…?” – pregunté con mucha, pero mucha, pero muchísima curiosidad.

    A ver… dame un par de segundos… 1… 2… 3… comenzó a contar mi primo. Yo solo lo veía su cara de preocupación y la mía con mucha expectación.

    Fue entonces que mi primo tomó valor y dijo ”¿te gustaría que nos masturbáramos juntos?”… Y antes de yo poder responder, él tomó una de mis manos y dijo: “sé que ya pasamos por esto y que no resulto nada bien para ninguno de los dos, y para serte honesto, no quiero alejarme de ti otra vez… Pero…

    Alto, yo no sigas, por favor – le dije a mi primo mientras le sostenía la mano. No quiero que ninguno de los dos vayamos a decir o hacer algo de lo que nos arrepintamos mañana, o peor, que nos aleje nuevamente.

    “Tienes razón, Anna” – dijo él. Y luego continúo diciendo: “tú eres una chica muy linda y no te mereces esto… simplemente que siento algo por ti… y no sé cómo explicarlo” Pero bueno, perdóname, prima.

    En ese momento, mi primo me soltó la mano, se dio la vuelta e iba a comenzar a caminar hacia su cuarto. Sin embargo, no sé por qué, pero le volví a tomar su mano y solo le dije “ven” y nos metimos al cuarto.

    Entonces mi primo cerró la puerta, luego me jalo hacia él, me tomó de la cintura y me comenzó a besar lentamente. Yo rodee su cuello con mis manos y lo besé con esa misma lentitud. Era tan romántico ese momento, que lo único que quería era entregarme a él.

    Fue entonces que tomé la iniciativa y comencé a quitarle su playera, el levanto su manos y mientras le comencé a besar el pecho, él metía su manos sobre mi cabello y me acariciaba el cuello.

    Yo, por mi parte, continué bajando mi boca sobre abdomen y entonces lo mire hacia arriba y mientras su miraba con la mía se cruzaban, mis manos comenzaron a bajar su short y bóxer. En ese momento, saltó frente a mi cara su gran pene.

    Yo miré a mi primo nuevamente, como pidiendo aprobación… así que tomé su pene con mis manos y luego, en lugar de metérmelo en la boca, saqué mi lengua y comencé a lamerlo por todos lados. Incluso, le lamía sus rasurados testículos. Fue sublime ese momento. Ya que él, en lugar de tomar mi cabeza y “forzarme” a metérmelo en mi boca, me levantó y me dijo: “aún no”.

    Acto seguido, me besó nuevamente y lentamente me repegó en la puerta. Ahí, comenzó a besar mi cuello y a morderme pícaramente mis orejas… luego me quitó mi blusa y comenzó a chupar eróticamente mis ya excitados pezones.

    oh… si… que rico…, decía yo entre gemidos.

    Entonces el hizo lo mismo que yo, comenzó a lamer todo mi abdomen y cuando llegó hasta donde estaba mi falda, comenzó a bajar el cierre con su dientes. En este punto, yo ya estaba súper excitada. Pero en lugar de interrumpir su momento, solo me deje llevar.

    Fue así que mi falda cayó al suelo y solo me quede con mi tanguita puesta. Entonces, las manos de mi primo comenzaron acariciar mis piernas mientras que su boca comenzó a besar mi vagina sobre la tela.

    En este punto, mi tanguita ya estaba tan húmeda que lo único que quería es que la hiciera a un lado y comenzara a succionar mis clítoris, chupar mis labios vaginales y penetrar mi panochita con su lengua.

    Sin embargo, él no lo hizo. Me dejo con la ganas. Solo volvió a subir hasta mi cara, luego me volvió a besar y lentamente me dio la vuelta. Me dijo: “pon la manos en la puerta” yo obedecí inmediatamente. Entonces él comenzó a besarme toda la espalda. Luego bajó hasta mi enorme y ancho culo y comenzó a besarlo y chuparlo.

    De un de repente me dijo “abre tus piernas e inclínate un poco”… Yo lo hice en un solo movimiento. Y entonces noté como una de sus manos sacaba el hilo de la tanga de mi culo y luego pude sentir su lengua recorriendo mi raya hasta mi ano. Cuando llegó a él, bajó mi tanga por completo. Y acto seguido, se levantó y se pegó a mí. En ese momento Y pude sentir su enorme polla entre mi culo. A lo que de mi boca solo salió un “mmm… qué rico”.

    ¿Te gusta? – preguntó.

    ¡Me encanta! – respondí.

    Mírame, dijo él, dándome la vuelta de nuevo.

    ¿Quieres tener sexo o hacer el amor? – preguntó mientras nos veíamos a la ojos y mientras su erecta polla tocaba mi vagina.

    Estoy tan excitada en este momento, que lo único que quiero es tener tu verga dentro de mí. Pero si he de escoger alguna, me gustaría que me hicieras el amor – dije en tono súper cachonda.

    Dicho esto, me dio un beso, me tomó de la mano y me llevó hasta la cama. Luego apago la luz del cuarto y solo prendió la lámpara del buro. Ambos quedamos parados en la orilla de la cama, entonces me senté, el quedó parado, y sin decir nada, me metí su verga en mi boca. Me la metí un par de veces toda completa. El solo decía… “que rico la chupas, Anna… Me encanta.”

    Eso a mí me excitó mucho y comencé a chuparla una y otra vez. Le chupaba los huevos, le lamia la cabeza con mi lengua y me la volvía a meter hasta la garganta. Está muy rica – le dije mientras lo miraba y mis manos lo masturbaban.

    Después de un par de minutos de chupadas, el me tiró hacia la cama. Luego se arrodilló, puso mis piernas sobre sus hombros y comenzó a chuparme toda mi panocha. Yo gemía como loca en cada chupada… ah… mmm… oh… cómetela toda…

    Por su parte, el continuaba lamiendo los labios vaginales, intentando penetrar mi hoyito con su lengua y mientras hacía eso una y otra vez, con sus dedos me presionaba el clítoris… Era tan, pero tan excitante ese momento, que yo lo único que hacia era agarrarle su cabeza y empujarla hacia mí.

    “Me encanta tu panocha, prima” – decía él, mientras me la chupaba. “Tus labios se hinchan tanto, que quisiera morderlos. Y además, me encanta que te hayas dejado un poquito de vello púbico en tu vagina… eso me excita mucho.

    Y a mí me encanta tu pene y me encantas tú – le dije mientras que con mis manos traía su cabeza hacia mí.

    ¿De verdad te encantó yo? – Preguntó él.

    Sí, desde esa noche mi mente no deja de pensar en ti. Y aunque sé que esto no es correcto, quiero estar contigo en todos los sentidos. Me gustas y te quiero – le confesé en ese momento de intimidad.

    ¿Y yo a ti te gustó, primo? – pregunté.

    “No”- dijo él.

    Y cuando ya estaba a punto de echarme a llorar… Él dijo: “no me gustas, prima”…. “Me encantas”… “me fascinas”… Y también quiero estar contigo, me dijo mientras que su pene se introducía lentamente por toda mi vagina.

    Uh… oh… ah – dije mientras su verga penetraba mi hinchada panocha.

    ¿Te gusta que te penetre? – me preguntó.

    Si… si… me encanta… métela más duro – gemía yo.

    Oye, Anna… ¿te puedo confesar algo? – dijo mientras que mis piernas estaban en sus hombros y me cogía.

    Si – contesté entre un gemido y un jadeo.

    Eres una mujer hermosa y todo me gusta de ti. Sin embargo, tienes un culo que me vuelve loco. Y quiero que sea mío, comentó él.

    De ahora en adelante soy toda tuya, primo. Y cualquier cosa que quieras de mí, es tuyo. ¿Quieres mis nalgas? Entonces tómalas, dije en modo cachonda.

    En eso, mi primo sacó su verga de mi vagina, me puso en 4 patos, y comencé a cogerme por la vagina pero posición de perrito. Él decía… oh… siii… que ricooo… cuantas ganas tenia de tenerte así…

    Por mi parte yo solo gritaba…  asi… ma… oh… ah… si… oh… follame…

    Mientras mi primo y yo disfrutábamos del uno al otro, mi primo me preguntó “¿eres virgen de tu culo?”

    Sí, respondí rápidamente.

    ¿Te gustaría que…? – preguntó, y antes de que terminara de preguntar, yo le dije” Si… Quiero que tú seas el primer hombre que entre ahí y me quité la virginidad. Solo hazlo con cuidado, primo.”

    Entonces él sacó su pene de mi panocha y luego me dijo: “ven… lubrícamelo con tu boca”… yo obedecí rápidamente y se lo comencé a chupar como si no hubiera un mañana. Entonces él dijo: “Listo… voltea y ponte la almohada entre tu estómago” Y así lo hice.

    Una vez estando todo preparado, mi primo acerco su boca mi culo, le escupió y luego con sus dedos comenzó a dilatarlo. Yo esta mega hyper excitada en ese momento y solo mordía la sabana para no gritar.

    Fue entonces que puso la punta de pene en mi ano, pude sentirla, luego la empujo lentamente y aunque me dolía un poco, yo le dije que la empujara más fuerte. Él obedeció y de un solo empujón la metió. Yo grite un poco por el dolor.

    Sin embargo, mi primo se quedó quieto y dijo… “espera que pase el dolor”. Y esperé a que pasara, y listo. Después de unos segundos, le dije: hazme tuya, amor – fue la primera vez que me salió decirle eso a mí primo.

    No sé si él escuchó eso del “amor” porque no me dijo nada. Solo noté como empezó a meter y a sacar toda su verga de mi culo. Era una sensación rica, pero rara. Luego otra vez la saco y la metió, cada embestida era más fácil y menos dolorosa.

    Después de unos minutos de coger por el culo, mi primo me dijo: “ya me quiero venir, Anna”… ¿quieres que lo haga dentro de tu culo?

    No, mejor hazlo dentro de mi vagina y así nos venimos los dos juntos – dije en tono excitado.

    Va… entonces sacó su verga, me dijo que me pusiera en forma de cucharita, luego me levantó la pierna izquierda, metió su verga en mi panocha y mientras me penetraba ferozmente, con su dedos me comenzó a masturbar.

    Haz que me corra… ah… si… soy toda tuya… eran los gemidos que hacia mientras me cogía.

    Después de unos segundos se cogida, me dijo: “avísame cuando ya estés a punto de correrte, amor”.

    Cuando yo escuché eso, me emocioné mucho y solo dije: “ya estoy lista cariño”.

    Genial… Entonces mi primo comenzó acelerar su embestida con su verga y su movimiento con sus manos…. A lo que yo, en punto solo gemí lo fuerte que pude… Ah… ya… me corro, amor… si… oh… si.

    Mientras que mi amorcito en ese mismo momento solo dijo… Oh… que rico amor… Me encantas.

    Luego saqué mi verga de su vagina, la cual estaba escurriendo con todo mi esperma y le dije a mi prima… espero que no te quedes embarazada, A lo que ella, metió un par de dedos a su vagina, tomó un poco de mi esperma y se lo comió…

  • El gay, su prima y su novio

    El gay, su prima y su novio

    Pareja gay liberal que invita a la prima a una tarde de piscina. 

    – Oye cariño, tengo que ir a ver a mi prima uno de esos días.

    – ¿Quien? ¿La buenorra?

    – Si, Natalia. Pero… ¿Crees que está buena?

    – Con esas tetas como obuses y esa cadera. No tendría ojos en la cara si no me hubiera dado cuenta. ¿Te extrañaría que no me quedase embobado con su culazo?

    – No está nada mal, tendríamos que invitarla a cenar.

    – A la piscina mejor. Pasamos la tarde con ella y disfrutamos del espectáculo de verla en bikini. Y luego la llevamos a cenar o a donde surja.

    – Ya veo por donde vas. Y por cierto ella dice que tú también estas muy bueno. Que tengo suerte de tener un novio tan guapo.

    – Se lo agradeceré en cuanto la vea. Habla con ella y quedamos en pasar a recogerla por su portal.

    ¿Me explico mejor?

    Desde joven se me notaba cierta pluma y que me gustaban los chicos así que entre mis amigos y en mi familia que se lo tomó bastante bien me encasillaron como gay.

    Pero no todo es tan simple, el que me atrajera comerme una polla dura y hacer de todo con el cuerpo de un chico guapo no quitaba para que me gustara hacer lo mismo con una mujer. Tengo cierta vena bisexual.

    Es absurdo, cuando en el pasado otros habían tenido que esconder sus relaciones con hombres, yo casi tenía que mirar sobre mi hombro cada vez que estaba con una chica.

    Pero estoy divagando, ya llevaba de pareja y conviviendo con un chico, Alex, más de un año. A mi me parece muy atractivo, simpático, dulce y cariñoso. Y sobre todo es muy lascivo. Por todo eso estoy con él.

    Nos «com-penetramos» muy bien, en absolutamente todos los sentidos. Ambos somos lo suficientemente liberales, libres de celos y con la confianza como para haber invitado alguna vez a una tercera, o cuarta persona a compartir nuestro lecho.

    Además los dos tenemos el buen gusto de admirar y desear un cuerpo femenino de vez en cuando. Así que en ocasiones en nuestros tríos también participaban chicas.

    Ese diálogo sobre mi prima habría sucedido mucho antes si ella viviera en nuestra ciudad, pero solo estaba de vacaciones en casa de sus padres. Aunque mi novio si había visto fotos de ella.

    Es vox populi aquello de que a la prima se le arrima, pero con mi fama en la familia esa ocasión no se había llegado a dar nunca. De todas forma siempre me había llevado muy bien con ella.

    Ni que decir tiene que cada vez que nos veíamos yo me perdía en su canalillo o en la firmeza de sus nalgas apretadas en sus vaqueros ajustados. Por no hablar de las veces que la había visto en alguna boda o bautizo con esos vestidos sexis que las chicas se ponen en esas ocasiones. Luciendo escote, su espalda torneada, las nalgas poderosas o sus preciosos muslos.

    Pero como todos mis parientes ella pensaba que mi gusto era otro muy diferente. ¡Ah! si ella hubiera sabido. Supongo que de alguna de mis miradas si que se habría percatado, pero nunca llegué a saber que pensaba de ellas.

    Como mi novio estaba de acuerdo le mandé un wassup a Natalia que se entusiasmó con la idea de pasar en remojo el día de calor. Como todos estábamos de vacaciones fue fácil quedar en día de diario cuando la piscina a la que solíamos ir estaría muy tranquila.

    A una hora razonable, no le íbamos a hacer madrugar, nos planteamos ante el portal de mi tia. Cinco minutos más tarde su impresionante figura salía por la puerta. Creo que ambos nos quedamos con la boca abierta y las pollas duras al verla.

    Venía con un reducido minishort vaquero luciendo los bronceados muslos. Y una camisa solo anudada bajo los pechos, sin ningún botón. Y parecía que debajo de ella no traía nada.

    – ¡Hola! . Primo. ¿Cuanto tiempo?

    – Hola preciosa. Demasiado, pero como te has ido a trabajar fuera.

    – Ya que este impresentable no dice nada. Yo soy Alex su novio.

    – Eres aún más guapo de lo que me habían contado. Como has podido deducir yo soy Natalia.

    – ¿Qué lenguas viperinas te habrán hablado de mí? y ¿qué maldades te habrán dicho?

    – Todo bueno puedes creerme. Parece que en la familia te aprecian mucho por hacerle feliz. ¿Me dejáis subir?

    Alex como todo un caballero salió del vehículo para abrir la puerta.

    – Por supuesto, cielo.

    Se sentó en el medio del asiento de atrás. Yo podía ver por el retrovisor, sus piernas y su pubis apenas cubierto por una estrecha tira de tela vaquera. Si andaba así por la calle estaba deseando ver su bikini.

    Aunque me, perdón, nos moríamos por ir con ella al vestuario nosotros pasamos al de chicos. Aprovechando que estábamos solos de inmediato nos lanzamos el uno contra el otro para comernos los morros. Estábamos calientes por la situación con Natalia.

    Dispuestos a mantener la excitación nos desnudamos el uno al otro antes de sacar los bañadores de natación pequeñitos y ajustados de la mochila. Para cuando llego el momento de ponernoslos ambos teníamos las pollas duras como piedras.

    Habíamos echado un vistazo al césped según entrábamos y no había apenas nadie. Y las mujeres que estaban la mayoría hacían top less. Así que para no gastar más tiempo nos las colocamos, las toallas no seáis mal pensados, hacia un lado y salimos marcando paquete. Pensábamos que a mi prima no le importaría.

    No por esas fuimos los primeros en salir. Natalia aún tardó unos momentos más y no es que fuera por que tuviera que ponerse mucho encima. Apenas un tanga muy reducido y desde luego nada de sujetador.

    Los dos nos quedamos con la boca abierta al verla así. Los rabos se pusieron aún más duros si eso era posible. Al menos el mío. Y desde luego a ella le encantó nuestra reacción.

    – Vaya chicos parece que os gusta lo que veis.

    -¿A quien no le gustaría?, prima, se la podrías levantar a una momia.

    – Pero según decían las marujas de la familia a vosotros no os interesaban estas cosas.

    Y según decida eso de llevo las manos a las tetas para amasarlas y pellizcarse los pezones. Nos estaba provocando completamente a propósito. Y nosotros bailábamos al son que ella tocaba. Mientras charlábamos estábamos buscando un sitio donde poner las toallas.

    – Natalia, no te creas todo lo que dicen. Ya conoces el refrán: cría fama y échate a dormir. Eso nos ha pasó a nosotros.

    -¿Así que no sois tan gays como me han contado?

    – Somos de mente abierta, aunque estemos juntos nos gusta disfrutar. Eso sí o lo hacemos todo juntos o nos contamos todo lo que pasa con pelos y señales.

    – Bueno los menos pelos posibles, como vas vamos siempre bien depilados, del todo.

    Bromeé. Para entonces ya habíamos levantado el campamento a la sombra de un árbol y algo apartados del resto de la gente. Para estar más tranquilos.

    – Pues que suerte he tenido. Entonces.

    – ¿Por qué lo dices?

    – Chicos, sois lo que llevo buscando una buena temporada y no había encontrado. Y al ver como reaccionasteis al verme en tetas me hice ilusiones.

    – Y ¿Qué buscabas?

    – Dos hombres con los que pasar buenos ratos que no tengan miedo de tocarse. Más bien que les guste. Quiero veros juntos.

    – Prima, y nosotros te deseamos a tí. Si llegamos a saberlo antes nos saltamos el día de piscina.

    – Bueno, jugar aquí también puede ser instante. Alex, ¿me pones bronceador?

    – Pues claro, nena. Entonces también te pone que te vean jugar.

    Yo veía como mi novio le sobaba todo su precioso cuerpo a mi prima cada vez mas cachondo y con la polla más dura. En ese momento tenía sus nalgas bien agarradas y les daba un fuerte masaje.

    – No es exactamente que me vean, sino más bien provocar en un sitio público y con el riesgo de que me, nos, pillen.

    – Yo creo que me voy a nadar un rato para refrescar las…. ideas. O me voy a correr aquí mismo solo viendo como os estáis metiendo mano.

    – Vamos primo, ¿no quieres ponerme crema en las tetas?

    – Desde luego. No me perdería esa oportunidad por nada del mundo. Pero también quiero echar un vistazo por ahí a ver lo que hay. ¡Guárdame algo!

    – No lo sé. Alex tiene unas manos mágicas.

    – Lo sé.

    Me levanté de la toalla como buenamente pude y me fui hacia la piscina. Pasé ante la socorrista y la saludé amablemente. Es un chica delgada, fibrada, muy fuerte, a la que ya conocíamos.

    Se fijó en la dureza de mi instrumento y me salido con una pícara sonrisa.

    – Hoy habéis venido bien acompañados.

    – Es mi prima. Conociéndote no se si será buena idea presentártela.

    – Queréis aprovecharos vosotros solos de ella. ¿No?

    – Más bien, ella de nosotros. Pero ya veremos como sale la tarde.

    Sin más palabras me lancé de cabeza al agua para relajar cierta parte de mi anatomía que llevaba muy tensa toda la tarde. Era eso o pillar un dolor de huevos del tamaño de un portaaviones.

    Hice unos largos esperando a perder algo de la consistencia acumulada. Al menos dentro del agua no había gran cosa que mirar.

    Cuando regresé al césped era mi novio quien, tumbado boca abajo, recibía las atenciones de mi bella familiar. Natalia sentada sobre sus nalgas le estaba dando un masaje en la espalda. Mi chico ronroneaba como un gatito.

    – Veo que lo estás disfrutando.

    – Tiene unas manos mágicas. Te toca.

    Mi prima se levantó para dejarle salir de debajo. Y yo ocupé esa posición, más relajado y con el culo apuntando al cielo. Que fue donde ella se sentó. Notaba la caliente y suave piel de la cara interna de sus muslos rozando mis costados.

    Un segundo más tarde sentía sus manos extendiendo el bronceador por mis hombros, omóplatos, la línea de la columna y mis riñones. Casi me derrito cuando se inclinó y lo lo que noté fue el roce leve de sus pezones en la piel de mi espalda.

    Rozando mi oreja con sus labios, juguetona saco la legua para deslizarla por mi oído. Me dijo bajito.

    – Primo, esto teníais que hacerlo vosotros, y yo esta viéndolo.

    – No te preocupes tenemos toda la tarde y la noche. Y espero que muchas más. Mientras fijate en aquella parejita del rincón, como se están metiendo mano.

    – Ya veo por qué venía a esta piscina. Hay buen espectáculo. Detrás de nosotros hay un par de chicas que se están dando mucho cariño.

    – Ya las vi. ¿Sabes que has llamado la atención de la socorrista?

    – Es muy mona. ¿Os la habéis follado?

    – Algo así. Yo he conseguido hacerle un cunnilingus en el botiquín y Alex y ella se estuvieron dando el lote en las duchas mientras yo vigilaba. Aunque queremos invitarla a cenar un día en casa.

    – No perdéis comba, por lo que veo.

    – Ya te dijimos que nos gusta pasarlo bien.

    Alex se había sentado a nuestro lado con las piernas cruzadas. Así que con la cabeza apoyada en los antebrazos y girada en su dirección veía perfectamente su durísima y preciosa polla con el glande asomando por una pernera del escueto bañador.

    Nos sonreía descarado mientras de vez en cuando le echaba buenos vistazos a las dos jóvenes que se hacían cariños a nuestra espalda.

    – Vamos al agua.

    Nos dijo. Y aunque a con el masaje a mi me había entrado la flojera conseguí levantarme y seguir las duras y desnudas nalgas de mi prima hasta la piscina.

    Se lanzó con una clavada perfecta y empezó a cruzarla s buena velocidad. Nosotros nos tiramos tras ella y la seguimos hasta apresarla entre nuestros cuerpos en la zona donde no cubre.

    Situada entre nosotros, aprovechamos para pegarnos a ella. Alex enfrente y yo a su espalda pegando mi dura polla a sus, por no repetirme, diría que pétreas nalgas.

    Pasé las manos por delante y me agarré a sus tetas. Mi novio se nos juntó más y eso presionó más mis manos contra esa dura y suave carne. Seguro que su pene apoyado en el pubis de Natalia estaba tan rígido como el mío.

    Empecé a besar su cuello y su nuca a la vez que escuchaba sus primeros gemidos. Alex los acallaba metiendo la lengua en su boca y cruzándola con la de Natalia.

    Menos o mal que no había mucha gente en el agua. Y los que había estaban nadando o entretenidos en sus propios juegos. Así que nadie, excepto nuestra amiga la socorrista, nos prestaba mucha atención. Pero no nos importaba que ella nos viera.

    – Me tenéis muy cachonda par de cabrones. Pero lo que yo quiero es veros juntos a los dos.

    Para obedecerla o por lo menos hacer algo de lo que nos pedía nos dimos un jugoso beso por encima de su hombro. Incluso cruzamos las lenguas fuera de las bocas y dejamos caer saliva sobre su suave piel.

    – Esto está mejor.

    Para animarnos un poco más ella le agarró la polla por encima del bañador a Alex. Acallé sus jadeos con mi lengua mientras se corría con la caricias de mi viciosa prima.

    Alex para compensarme fue el que apretó mi rabo contra las duras nalgas de Natalia hasta que me derramé en el agua. Los dos dejamos nuestro semen flotando por allí.

    Seguimos jugando un rato más sin dejar de rozarnos y tocarnos. Pero al rato salíamos de la piscina para volver al césped. Aún estábamos más calientes que cuando nos metimos en el agua.

    Volvimos a aprovechar el bronceador como excusa para acariciarnos. Pero Natalia se empeñó en que nos lo pusiéramos el uno al otro mientras ella solo miraba y se acariciaba así misma. Podíamos ver como ella pasaba sus manos por el escote, los pechos y el vientre.

    Al cabo de un rato más calientes que las fraguas de Vulcano decidimos ir a casa y seguir con esos juegos esta vez en nuestra enorme cama. Y ya sin los bañadores.

    En el trayecto Natalia volvió a sentarse sola detrás mientras nos animaba a darnos cariño. Conducía despacio para no pegármela. Pero en cada semáforo acariciaba el muslo y el paquete de mi novio. Alex en cambio deslizaba suave sus dedos por mi pecho.

    Ya en casa fuimos perdiendo por el pasillo la poca ropa que nos habíamos puesto encima para volver de la piscina. Nos la arrancábamos los unos a los otros sin preocuparnos de colocar ninguna prenda.

    Mi camiseta y bermudas quedaron en la entrada cuando los dos tiraron de ellas y las arrojaron al suelo. Como debajo no me había puesto nada en los vestuarios mi polla dura apuntaba al frente.

    La camisa de mi prima salió casi sola en cuanto le di un tirón al nudo que la sujetaba bajo sus tetas. Y Alex le fue bajando el minishort por sus muslos interminables dejándola únicamente con un microscópico tanga de encaje muy sexi.

    Alex apenas tardó unos segundos en estar tan desnudo como yo pues Natalia quería ver al completo su depilada polla. La acarició con suavidad como queriendo comprobar su dureza.

    En realidad todos nos acariciábamos suavemente recorriendo la piel de los demás con las yemas de los dedos. Manteníamos la excitación al máximo.

    Natalia dio un paso atrás dejándonos a los dos juntos mirándonos de frente. Tan cerca que los glandes se rozaban. Continuamos el acercamiento hasta pegar nuestros labios en un nuevo beso lascivo. Y todo ante los atentos ojos de mi prima que no pedía detalle.

    Ya puestos teníamos que darle un buen espectáculo. Aunque dudaba que ella se resistiera a no participar. Seguimos cambiando saliva de una boca a otra. Nuestras manos recorrían despacio con cariño y mimo la piel del otro.

    Despacio nos fuimos desplazando hacia el lecho. Cuando mis corvas dieron con el colchón me limité a tumbarme de espaldas y dejar que mi chico me diera placer con su lengua y dedos.

    Suspirando y gimiendo no dejaba de sentir. Mi polla dura como el acero apuntaba al techo de nuestro dormitorio. Alex había pillado el lubricante, previsor que es el chico.

    Lo extendía por mi pila a la vez que me ponía el culo al alcance de mi boca girando su cuerpo. De inmediato clavé la lengua en su ano para dilatardo. Aunque desde luego no le hacía ninguna falta. A mí chico le encanta que lo folle.

    Después de darle a la sin hueso durante un rato Alex se subió sobre mi cadera para cabalgarme. Natalia acercó su dulce carita para ver en primer plano como mi rabo abría despacio el ano y se iba introduciendo en el interior de mi novio.

    Se inclinó tanto que sus tetazas rozaron mi torso. Los pezones duros como guijarros de río me arañaban la piel. No pudo contenerse más y siguió acercando la carita a la polla y huevos de mi novio y la raíz de mi pene.

    Hasta que fue su lengua la que empezó a acariciar y humedecer aún más nuestros sexos. Yo le acariciaba la espalda y llegaba hasta sus gloriosas nalgas. Vista la curiosidad que tenía por el sexo anal decidí empezar a trabajar el suyo para que los dos pudiéramos disfrutar de él.

    Uno y hasta dos dos entraron con facilidad ayudados por un poco de lubricante. Incluso con la polla de Alex en la boca se le escapaba algún gemido provocado por mis caricias.

    Mi novio es capaz de aguantar sus erecciones mucho tiempo y yo la recupero enseguida. Así que podríamos darle placer a ella también. Sin más dilación me corrí dentro del duro culito de Alex.

    Se levantó y estaba tan limpio que Natalia pudo hacerle un beso negro y lamer el semen que rezumaba del agujerito. Y yo tenía una entrada privilegiada para el espectáculo. Aunque Alex se había incorporado la postura era difícil.

    Sobre todo por que yo no había separado la mano del culazo de mi prima. Era una atracción magnética. Pero cada vez estaba más dilatada y gimiendo de placer.

    Era el momento de empezar con ella y darle carne. Busqué su boca para besarla y no era un ósculo fraternal precisamente. Nos dábamos lengua y saliva como si hubiéramos pasado días en el desierto.

    Poco a poco ella se venía encima de mí cuerpo. Pero yo acababa de correrme y mi rabo todavía no estaba repuesto. Así que entre los dos empezaron a usar la lengua sobre mi polla para revivirla.

    Una de las mejores experiencias de la vida, una buena mamada a dos bocas. Sus lenguas repasaban una vez y otra mis genitales de la punta del nabo a la raja del culo. Se turnaban sobre mis huevos, mojándolo todo con su saliva.

    Con ese tratamiento en pocos segundo volvía a estar duro. Era delicioso ver sus cuerpos desnudos a mi lado. Y acariciar todo lo que alcanzaba de ellos mientras sentía todo aquello.

    – Ahora me vais a follar los dos, par de cabrones. Primito quiero tu rabo en mi culito que ya lo has trabajado.

    Se fue montando sobre la polla de Alex al que había tumbado boca arriba en el colchón. Ahora ambos tenían que hacerme un hueco entre sus muslos para que yo pudiera hacer mi parte.

    Pero primero quería lamerlo. Sabía que mi prima se lo había limpiado bien. Venía preparada. Mis dedos seguían sin ningún rastro. Así que pasar la lengua por su ano mientras ella ya se había clavado la polla de mi novio fue un placer tanto para ella como para mí.

    Acercar el glande a ese agujerito y empezar a abrirlo fue algo que había deseado durante años. Nos acompasamos como si no hubiéramos hecho otra cosa en la vida. Tenía debajo a la prima que siempre había deseado y al chico que quería.

    Empalada entre los dos Natalia gemía y jadeaba y nosotros no nos quedábamos atrás. Todo eran manos acariciando piel, bocas buscándose, lenguas dejando caer saliva. Y nuestras dos pollas entrando y saliendo de sus agujeros como los pistones de una máquina de vapor.

    Parecía que lo habíamos hecho siempre, estábamos perfectamente acompasados. Aunque la postura no era cómoda del todo lo estábamos disfrutando. Hasta llegar a corrernos, bueno nosotros. Natalia parecía estar en un orgasmo continuo por como gemía.

    Nos derrumbamos en la cama. Ellos me hicieron sitio en medio como para agradecerme que mi relación con ellos nos hubiera llevado a esa tarde de placer. Así que no dejaron de acariciarme. Sentía sus manos y labios por toda mi piel.

    – ¡Joder! Primo, ha sido fantástico. Sois unas máquinas follando.

    – Así que te ha gustado.

    – Llevaba años deseando esto. Desde que me enteré que estabas liado con un chico. Pude que antes, desde que supe que te iban los hombres. Estoy deseando repetir. Claro.

    – Yo también te he deseado desde siempre. Como puedes comprobar el que me gusten los tíos no quiere decir que no me guste follar con un bombón como tú. Y tú eres la más sexi de nuestras primas. ¿Y quién dice que se haya acabado? Queda mucha noche por delante.

    – ¿Podréis seguir?

    – Vamos a cenar y lo comprobarás. Por cierto ¿Tu has jugado alguna vez con una chica,

    Le contestó mi chico y ella solo replicó con una enigmática sonrisa. Cenamos desnudos por supuesto.

    Las bromas, las caricias, los besos y el buen ambiente continuaron no dio durante la cena, también durante toda la noche y en realidad hasta el día de hoy. De vez en cuándo mi primita se nos une en la cama, una ecuestres por el campo, una salida nocturna… o donde sea.

  • Al final me descubrieron, empiezo a liberarme

    Al final me descubrieron, empiezo a liberarme

    Luz, era el nombre de una famosa revista especializada en el amplio tema sexual, entre los variados contenidos se ocupaba el homosexualismo que no podía estar ausente, la lectura de estos artículos fueron el inicio para descubrir el fabuloso mundo del sexo entre hombres.

    Mi nombre es Carlos, actualmente tengo 67 años, estoy casado por más de cuatro décadas, mi contextura es la de un hombre normal, mido 1,83 metros con 94 kilos de masa corporal, lampiño, de tez blanca, buenas piernas y buen culo pues práctico el ciclismo de montaña para mantenerme en forma.

    En una red social me llama la atención el anuncio de Pedro: un masajista que ofrece sus servicios en su local o si prefieres él puede acudir al lugar que tú le indiques, luego me entere que era un hombre no tan agradable a la vista, pero lo que importaba es su trabajo y no su rostro, eso pensé al principio de nuestra relación.

    Los fines de semana son adecuados para las salidas largas en bicicleta, rutas de más de 70 Km, un domingo cualquiera el ejercicio me dejo agotado y con un dolor en mis piernas especialmente en mis muslos, la pierna derecha era la más afectada, me extraño un poco porque siempre acostumbro a pedalear lejos sin ningún tipo de problema, intrigado pregunto a uno de mis compañeros de ciclismo que es lo mejor que puedo hacer para aliviar este malestar, me recomienda un masaje en todo el cuerpo.

    Decido llamar a Pedro para consignar una cita para el siguiente día, me indica que por el momento su consultorio está en mantenimiento, que no me puede atender, pero sin embargo me ofrece ir con su camilla portátil y tratar de aliviar así mi molestia, me parece una idea fantástica pero a su vez se me complica ya que en mi casa tampoco lo puedo hacer, pues mi esposa Laura va a tener un reunión con sus amigas de colegio para planificar la fiesta de egresadas del colegio.

    Para mi suerte es ella quien me sugiere usar la casa de su madre que al momento se encuentra totalmente desocupada esperando ser vendida a la brevedad posible, me pongo nuevamente en contacto con Pedro, le indico la dirección de la casa y quedamos en encontrarnos a las 17 h. Acudo a la cita en forma puntual, para mi sorpresa ya encuentro a Pedro esperándome.

    Enseguida nos identificamos Pedro es un hombre de unos 40 años, calculo que debe medir 1.70 metros, un tanto gordito, bien vestido, de olor agradable, y con una barba de dos días. Tengo dificultades en ubicar la llave correcta para abrir la puerta principal de la casa de mi suegra, seguridades antiguas y con cierta maña para ser abiertas.

    Pedro carga su equipaje compuesto por una camilla portátil de madera, una larga extensión de luz, un aparato vibratorio el mismo que puede ser intercambiado sus cabezas y la velocidad del mismo, además una maleta en la cual hay esencias, velas, aceites lubricantes y quien sabe que otras cosas tendrá, me quede con la curiosidad.

    Me indica que necesita un cuarto amplio para colocar su camilla, decido ir al último rincón de la casa, en este sitio las ventanas dan al patio interior con eso si es necesario prender las luces, los vecinos no se van a enterar de nuestra presencia, a pesar de que la casa se encuentra vacía noto que quedan algunos muebles como una amplia banca y un ropero vertical, al parecer se olvidaron pues se trata del último cuarto. Ayudo a armar la camilla la misma que ha sido diseñada para armarse y desarmarse con facilidad. Por alguna razón que no logro entender Pedro ubica la camilla a un costado de la pared norte de la habitación, definitivamente me quedo con la intriga, veo que coloca unas 7 velas perfumadas alrededor de la camilla, pregunto el porqué de las velas y me dice que el aroma que desprenden estas velas sirve para lograr una mejor relajación y con ello un mejor resultado de su masaje, personalmente pienso que tan solo trata de darle un ambiente más romántico a la sesión de masajes.

    Tiende una hermosa sabana bordada con un extraño logotipo sobre la camilla, me invita a subirme a la misma, procedo a desvestirme, primero mis zapatos los acomodo con dirección a la puerta, luego mis calcetines, me sonrojo pues uno de ellos llevan un pequeño agujero, los doblo y los introduzco en cada zapato, me retiro el pullover, luego el pantalón, me desabotono lentamente los 7 u 8 botones de la camisa blanca, me la retiro y me quedo en calzoncillo, todo este ritual lo hago al mismo tiempo que Pedro procede a quitarse su saco y colocarse un impecable mandil que lleva bordado el mismo logotipo que la sabana celeste. Colocamos el vestuario en el perchero vertical quedando todo ordenado y limpio.

    Una vez que estoy tendido boca abajo en la camilla, Pedro empieza una especie de ceremonia y procede a encender las siete velas, al instante puedo percibir una extraña fragancia que no logro descifrar su origen, me huele a Jazmín del Oriente. Escucho que Pedro restriega entre sus manos un aceite que empieza a frotarme muy lentamente por mi espalda, hombros, se detiene en la columna, el dorso superior, poco a poco me voy relajando y aceptando que estoy en contacto con un hombre que sabe hacer bien su trabajo.

    Sus masajes llegan a la cintura muy cerca de mis nalgas, entonces de una manera muy sutil y agradable me dice que evitemos que se manche la única prenda que llevo puesto; es mejor retirarla, Pedro me ayuda en esta labor y de reojo miro que se encuentra humedecida por líquido pre seminal, me sonrojo sin ser visto por mi amigo. Se coloca más aceite en sus manos, calentándolo antes de entrar en contacto con mi cuerpo, con sus manos topa mi nalga derecha y luego la izquierda, las aprieta de tal manera que siento alivio luego de la larga pedaleada del fin de semana, su codo pasa magistralmente por medio de las tapas de mi culito, aplasta deliciosamente mis nalgas y pienso que sin querer toca mi agujero anal, lo que produce un estremecimiento en mi desnudo cuerpo, no puedo disimular y Pedro me dice tranquilo amigo no pasa nada.

    Siguen las caricias en la zona anal, me hacen sentir diferente pues antes no había sentido estas sensaciones en tan delicada área, con un dedo bien lubricado empieza a darme masajes circulares en los alrededores del orificio, tengo que aguantar las ganas de decirle, por favor méteme ese dedo, inmediatamente se dirige a mis muslos, sus manos abarcan gran parte de mis gruesas piernas, entonces ahora empiezo a sentir un cierto dolor a lo largo de las piernas como consecuencia del pedaleo y del sensual masaje.

    El dolor que se hace presente hace que recoja mis piernas, mi rodilla derecha toca involuntariamente el ombligo de Pedro, espero que se retire pero no lo hace, al parecer eso es exactamente lo que estaba buscando, luego de dos o tres masajes en mis muslos Pedro se coloca justo a la altura de mi mano derecha la entonces puedo sentir que su cuerpo está muy cerca al mío, puedo sentir el roce de su humanidad con mi mano derecha, hago un movimiento muy lento para que parezca involuntario y lo que puedo sentir en mi mano es el pene de mi masajista, lo siento a media erección, grueso, su tamaño normal.

    Tanto Pedro como yo no pronunciamos palabra alguna, sus manos recorren de arriba abajo por el largo de mi pierna derecha, yo sigo agarrado ese hermoso pene, sin mover mi mano ni hacer presión para evitar que se salga de mi mano, el masaje es intenso, duro, a veces un tanto doloroso, pero cada vez siento que los dolores musculares van cediendo y la excitación va en aumento.

    Detiene el masaje para cambiar de posición y empezar a masajear mi pierna izquierda, ocupa la misma posición pero esta vez se ubica a mi lado izquierdo y lo único que ha cambiado es que ahora su herramienta se encuentra fuera del pantalón facilitando mi labor con mi mano izquierda y por supuesto la excitación de Pedro ya se puede sentir en toda la magnitud, sus prodigiosas manos recorren toda mi pierna izquierda incluso llegan a topar y hurgar en mi culito, cosa que me lleva al cielo, no suelto para nada lo que agarra mi mano izquierda, continua así por varios minutos y nuestra arrechera está en su máxima expresión.

    Caballero hemos terminado el masaje posterior, ahora es necesario que se tienda boca arriba para continuar con los frotaciones frontales, al voltearme por fin logro liberar la herramienta de mi propio peso, la erección está al máximo, Pedro me consuela indicándome que no soy el primer cliente que sufre una erección cuando se realiza un masaje. Una vez boca arriba Pedro no se mueve del sitio, su pene queda a mi alcance, es un pene muy normal, unos 14 cm de largo y un tanto grueso para su largo, comienza a pasar su mano impregnada de aceite sobre mi pecho, se detiene en mis tetillas lo que hace que mi pene se mueva y mi culito empiece a palpitar, baja sus manos hasta mi zona púbica empezando a darme masajes alrededor del pene, no lo topa seguramente para que no se ponga aceitoso.

    Con la maestría propia de un experto, recorre mis piernas, llega a las partes íntimas, siento alivio en mis adoloridas piernas, como una cortesía pasa su barba sobre el glande y casi termino explotando, se dirige y me dice tranquilo que si me lo permites ahora empieza lo bueno, acerca su boca a la mía, no pongo la menor resistencia y disfrutamos de un beso húmedo, apasionado, intenso y lleno de morbo, acerca su pene a mi boca y procedo a chuparle su cabecita, inmediatamente me lo introduzco hasta la mitad, Pedro se estremece, me dice ahora es mi turno y con unas ansias descomunales procede a introducir mi pene en su boca, desaparece por completo en su húmeda boca, decidimos acomodarnos en una mejor posición para hacer un magnífico 69, pero el ancho de la camilla nos impide hacerlo de tal forma que disfrutamos por turnos de las ricas mamadas que cada uno es capaz de propiciar al otro, Pedro toca mi culito, le pido que me introduzca un dedo, me siento en el cielo.

    Estando en el éxtasis del sexo oral, escucho que abren la puerta principal de la casa de mi suegra, tan solo puede ser Laura, entra a paso lento ventajosamente y da tiempo a Pedro de ponerse su mandil de médico así como cubrir mis partes íntimas, al llegar a la puerta y con una suerte increíble le suena el celular y se detiene a contestar la llamada, continua hablando por teléfono e ingresa al interior de la habitación, mira de un lado a otro, pregunta sobre mi condición de las piernas a lo cual Pedro responde que he tenido una severa contractura muscular en la espalda, las piernas y otros lugares que no los puede indicar.

    No sé si miro a Pedro sin sus pantalones o simplemente no quiso decir nada en ese momento para no hacer un escándalo, estoy casi seguro que sospecha lo que paso entre nosotros, o simplemente la ubicación de la camilla nos salvó de ser descubiertos en pleno acto. Pedro con una asombrosa calma, dice listo Carlos estas en las mejores condiciones para seguir pedaleando largo y tendido, puedes vestirte pero antes déjame secar el aceite para que no manches la ropa. Laura sale del cuarto y procede a inspeccionar el resto de la casa, Pedro empieza a apagar las velas y almacenarlas adecuadamente, pago los honorarios de y procedemos a salir de la casa de mi suegra.

    Laura me pregunta que tal el masaje, dime si te sientes bien, te alivio los dolores, o todavía te duele?

    – Todo bien mi amor, me siento aliviado, solo que ahora siento que me duele el bajo vientre, supongo que por el masaje recibido.

    Al llegar la noche y en la intimidad de nuestra habitación, Laura me dice: Recuerdas aquella noche en la que solicitaste que te introduzca un dedo en tú culito?

    – Si recuerdo, pero eso fue hace muchos años, como me voy a olvidar

    – Desde ese día empecé a sospechar que te podías acostar con un hombre, y te he estado siguiendo tus pasos para encontrarte infraganti.

    – Una cosa es que me agrade explorar toda mi sexualidad y otra muy diferente es ser penetrado por un hombre.

    – Dime la verdad: Si tuvieras la oportunidad de hacerlo lo harías, verdad?

    – Si no te importa y me aceptas así, si me gustaría probarlo.

    – Con el fin de que satisfagas tu curiosidad, de mi parte no tengo problemas

    – De tal forma que puedes llamar al tal Pedro para que puedan terminar la deliciosa faena que sin quererlo interrumpí.

    – No has interrumpido nada, era tan solo un masaje, no seas mal pensada.

    – Si es así mil disculpas, pero espero que llames al masajista y que venga a mi casa.

    Con este permiso llamo a Pedro, me dice que imposible ir a mi casa que tiene mucha vergüenza con Laura y que se prefiero vaya a su consultorio que estará habilitado a partir del próximo lunes, a la noche siguiente Laura me pide que le penetre por el culo, y que si prefiero ella hará lo propio con el mío.

    Esta historia continuará, por favor espero sus comentarios y sugerencias en: [email protected].

  • Recuerdos de momento

    Recuerdos de momento

    Mis ganas siguen alerta y ella ya no contesta, no quiero sacar conjeturas más bien ocupo mi mente en otras cosas aunque sería genial volverla a ver, sin embargo atiendo otros asuntos y debo completar algunas tareas como prioridad, creo que debo sacarla un poco de mi mente.

    Eran las 9 de la noche y quería distraer mi mente leer un poco y quizás componer algo así que fume un poco de hierba y me senté en la computadora y en ese estado de concentración pues casi siempre se me activa el deseo sexual, comencé a recordar una escena en la que es tu estuve involucrado años atrás.

    Tenía una pareja a la que le gustaba verme tener sexo con otras mujeres, al principio ella nos veía sin que la otra persona supiera, diseñamos un espacio preciso para eso, una ventana del cuarto hacia la sala era el espejo perfecto cuando se combinaba la luz y la oscuridad así que solo se podía ver de afuera hacia adentro donde sucedían los más candentes episodios de sexo salvaje exhibicionista.

    Yo era el protagonista encargado de recrear todo y ella solo nos observaba, entonces una vez una amiga que tenía años conociendo por Internet, realmente nos conocimos en persona en Barquisimeto pero pasamos como 8 años hablando por chat contándonos cosas conociéndonos y entonces me di cuenta que era la perfecta pervertida qué se convertiría en una de mis mejores amigas, pues venía a Caracas y quería que nos viéramos y que hiciéramos algo realmente divertido así que le propuse salir con mi pareja la cual ya conocía de su existencia y estaba dispuesta.

    La idea era ser un trío esa noche, desde el pre despacho hasta que llegamos a un fiesta y hasta que volvimos a la casa. Estábamos muy ebrios llegamos a la sala y había cierta tensión mi pareja nos dejó solos con la excusa de qué iría al baño y entonces me le acerque y la puse contra la pared ella tenía miedo de que para algo ya qué no la conocía no estaba segura y eso de los celos y cosas, le dije quédate quieta y me baje el pantalón ella agarro mi pene y me dijo bueno si es así quien soy yo para resistirme.

    Se agachó y comenzó a mamármelo pocos segundos después se incorporó mi pareja y se quedó mirando con ojos libidinosos de un morbo divino, ella la miro y dijo ok quiero que todo salga bien déjenme cambiarme entro al baño y salió con unas mallas con ligero super sensuales y nos fuimos al cuarto, nos lanzamos en la cama y comencé a hacerle sexo oral mientras mi pareja nos veía y se tocaba, quería como darnos orden es pero le dije que me ayudara así que qué un vibrador y se lo di y ella empezó a metérselo a mi amiga mientras yo también la tocaba, le lamia los senos la besaba, era un deseo acumulado de años de morbo e imaginación.

    Pero entonces mi pareja se hizo a un lado y masturbándose me dijo quiero que te la cojas por el culo duro si? Me encantó su mandato así que busque una silla y la coloque justo frente a la cama colocando a mi amiga de frente a ella y yo detrás comencé a cogérmela vaginalmente hasta que estaba totalmente empapada y busque de meterlo en su culo, ella se resistió al principio pero le dije que se quedara quieta, me hacía caso eso me derretía y la penetre.

    Sus gemidos aumentaron y mientras aquella se tocaba yo aceleraba el ritmo el morbo se apoderó de mi y le di muy duro ya sus gemidos eran casi gritos pero no iba a parar iba a seguir hasta el final, el sonido ensordecedor de sus chillidos y el golpe de los cuerpos enfermaba mi mente y también la de mi pareja que le dio más y más rápido y acabo viendo esa porno en vivo, fue cuando sentí que mi amiga quería acabar y le di más duro aún.

    Estaba exhausto después del día y del alcohol eran como las 4 de la mañana pero me llene de valor para completar la misión en la cual al sentir sus lloriqueos acabando también acabe yo, nos lanzamos en la cama los 3 mi pareja ya estaba dormida y nosotros dos sudando jadeando y satisfechos.

  • Itzel, Nelly y Dianita (1/3)

    Itzel, Nelly y Dianita (1/3)

    Un relato más de mi corta, pero fructífera vida, estaba en mi oficina del trabajo como todos los días, era viernes por la tarde, ya faltaba poco tiempo para salir y librarse de todo eso, los compañeros me invitan a ir con ellos por unas cheves, les dije pues vamos al terminar y nos fuimos al bar que estaba en el centro. Ya estando ahí éramos chicos y chicas, convivíamos muy bien éramos buen equipo tanto en el trabajo como en el desmadre. Un compañero llego con nosotros, pero tiempo después llego una mujer, que perra se veía, no es el clásico 90-60-90, era tez moreno claro, estatura 1.70 m aproximadamente, unas tetas medianas, era esbelta, culo grande sin exagerar y piernotas como jamón para tragártelas en ese puto momento, se le acerca a mi compañero y le da un beso que hasta le vi la lengua a ella violando al güey, se me paro el fierro al cien, por ver esa escena tan deliciosa, ni disimulaba al verlos que se comían, yo me imaginaba que me comía esa morra igual, en ese momento decidí ir al baño porque ya andaba caliente, necesitaba relajarme, es más, yo no era de las personas que acostumbran bajar novias o esposas, pero si me gustaba caldeármelas.

    Volví a la mesa ya estábamos en ambiente nuevamente, o, mejor dicho, yo volvía a lo mío, la plática y el alcohol era lo que nos motivaba a seguir ahí, cuando volteo los amantes ya no estaban, seguramente se habían ido a coger como es habitual, así que yo me seguí relajando hasta las 2am que decido retirarme del lugar. Saliendo del lugar estaba buscando y/o esperando un taxi, no traía vehículo, caminé hacia una esquina, saqué un cigarro y comencé a fumar de lo lindo en una noche tranquila que hasta me pasó por la mente irme caminando a casa, seguí caminando y ningún taxi se pasaba por ahí, en eso veo que un coche me “echa la luz” dos veces, dije yo “debe ser un compa, que bien”. Se orilla el auto junto a mí y cuál fue mi sorpresa que era la mujer que se dio el besote delicioso con mi compa, cabe mencionar que yo no la conocía ni de vista, me dice “hola, regálame un cigarro por fa” y yo “simón, toma y tengo fuego, toma” a lo que responde ella “gracias bro, te debo una” y le digo “simón, no hay tos” y me sigo caminando, me detiene con un “oye vas para tu casa” le digo “simón, ya voy para allá”, continua ella “te llevo, te debo una por el pitillo que me diste” y yo “ah va ya estas, gracias por el paro”.

    Me subí a su auto, traía música electrónica bastante chingona, más unas bebidas alcohólicas para mujer y ella iba cantando sus rolas con un perfecto acento inglés, yo estaba simplemente, le veía todo lo que podía porque era una mujer muy atractiva, ahora, yo le digo “qué onda con tu compa el besucón” y ella me dice “cual, no sé de qué me hablas” a lo que continuo “si, mi compa del bar” y ella dice “a poco estabas ahí”. En efecto ella se orilló exclusivamente para pedirme el cigarro, ni me ubicó en el bar, fue una gran coincidencia que nunca la esperé.

    Continuando con la plática le digo “pensé por un momento que sabias quien soy, no de nombre, pero si de vista” y ella “no, discúlpame por fa no creas que soy mala onda, es que no te vi, y si ese compa es mi novio que por lo visto trabajas con el” continuo “si, somos compas de trabajo y de peda también, solo que no conocía que tuviera una novia tan linda como tú y bien chida, con todo respeto” a lo que responde ella “gracias por el cumplido, no es común que compartamos él y yo momentos de diversión de ese tipo en común, somos de ambientes muy diferentes”.

    Para no hacer tan extensa la plática porque llegamos a mi casa, y nos quedamos afuera tomándonos sus bedidas para dama y yo saque la cajetilla de cigarros, una charla amable de compas, siendo las 4am me dice “ya es bien pinche tarde y ando media peda jajaja” la invito a pasar a casa para que se aliviane, rechaza mi invitación, acto siguiente me dice “eres bien chido, te invito mañana a una peda con unos compas, te dejo mi numero toma, me llamo Itzel” le respondo “muchas gracias, me llamo Fer, mañana nos vemos entonces chido y con cuidado”.

    Ya estando en cama, me imaginaba a Itzel desnuda aquí conmigo así que comencé a tocarme la corneta hasta sacar el líquido masculino, ya quería estar ahí con ella, aunque fuera la “novia” de mi compa no me importaba quería hacer mi esfuerzo para ver que podía sacar de esta relación incipiente.

    Pasó por mí, eran cerca de las 8pm: “qué onda Fer, (me da un beso en la mejilla normal) como estas, que elegante te ves” continuo “hola Itzel (también le doy su besito y aspiro su aroma que exploto mi cabeza, que delicia de mujer) tú también que guapa te ves, cada vez envidio a mi compa jajaja. En el camino íbamos platicando de su relación con mi compa, en resumen, era una relación basada en monotonía que ya iban para afuera ambos, estaba muy desgastada emocionalmente, se le notaba que quería un cambio pero ni ella sabía porque chingados seguía con mi compa, esa fue la primer conversación, llegamos al lugar era un salón de fiestas bien chingon, me dijo que en todo momento no me le despegara de ella (me imagine “conectado” a ella, ya saben de dónde) me presentó a mucha gente, eran alivianados y buena onda la mayoría, ya íbamos a un lado después al otro, ella era muy conocida por medio mundo ahí dentro, en donde por lo bien sabido su novio no tenía acto de presencia ahí, yo no dejaría a esta mujer sola entre tanto pito urgido, la verdad.

    Hasta que por fin tomamos asiento después de tanto saludar y andar en varios lugares conociendo mucha gente, tenía una duda bien cabrona, de mi mente no salía esa imagen de ese beso tan pasional que le dio a su güey, y con problemas en la relación se me hacía poco entendible esa acción así que tuve que preguntarle: “y entonces ese día porque le diste ese beso tan rico de tu parte a tu güey si ya no tienen conexión tan chida” ella contestó sin ningún inconveniente (eso me atraía mucho de ella, alivianada al cien, sin pelos en la lengua y descarada) “la neta, te lo digo porque me inspiras confianza a pesar de que te conocí ayer, aun andaba en mis días, tu sabes, y cuando ando en esos días me pongo muy cachonda, para que le doy vueltas, y me lo cogí” y yo “ah está bien, es que si se me hizo raro, (no mames, yo estaba imaginando como se lo cogió, que me lo haga a mí también y todo ensangrentado) pero ni las cogidas te gustan, digo es que hay morras que andan con güeyes bien pitudos o con dinero o ambos, y ni los quieren pero mientras les den todo, con eso” a lo que responde “en algún momento de mi vida fui así, te soy honesta, era muy interesada y aunque estuviera feo me lo chingaba para obtener dinero principalmente, y ya si tenía verga chida pues échamela pues, pero una ocasión me toco un cabron que se sentía narco, y de ahí le baje de huevos a todo ese desmadre, aunque ni tanto porque ve, ayer te lleve a casa sin preguntarte o decirte algo más que el cigarro, pero bueno contigo es diferente afortunadamente porque se ve que eres buena persona y un buen amigo, eso espero”.

    Ella abrió su corazón conmigo me hizo sentir especial, no sé si solo era un gusto físico de mi parte o me empezaba a clavar con ella, de ahí me pregunto cosas de mí, pero es no importa en esto momento, seguimos platicando cerca de 3 horas, ya eran las 11:30 aproximadamente, ya andábamos prendidos por el alcohol, y me dice “a ver, ¿según tu beso delicioso? Pero como sabes eso” y yo nervioso de cero a cien “pues es que se vio que te lo comiste bien rico, la neta, para que te voy a decir que no y si me preguntas que si me gustó, me calentó y para culminar si me dices quiere probar uno, échamelo ya jajaja” ella también no paraba de reír, de cómo le dije, en eso se fue al baño y me quede ahí solo esperándola, mientras seguía tomando y moviendo la cabeza al ritmo de la música y no es que le contara el tiempo pero sentía que ya se había tardado seguramente se había quedado por allá platicando con alguien como es comúnmente, vi en la entrada que se armaba un desmadre que es típico de los borrachos pendejos, pasa en todos lados así que decidí quedarme desde lejos viendo sus estupideces, cuando mis ojos ven a Itzel ahí, y fui como si fuera Superman, veo y estaba su novio bastante borracho y ella lo mandaba a la verga y él le decía que se fuera con ella, a lo que sus amigos de ella la defendían diciéndole que se fuera al cabron ese, o sea, no querían pedos ahí porque si llegaba la poli nos iban a disipar de ese cotorreo, bien pensado por sus amigos, entonces yo la jale hacia mí y me la lleve mientras esos compas hacían la barricada y se fuera el alborotador.

    Se veía triste, un rompimiento nunca es feliz y si ya tienen años de relación, menos; le dije que todo estaba bien que no se preocupara que aquí estamos para ayudarla en lo que pudiera, se me abalanzo con un abrazo tan gentil, el resto es historia que no va en este relato.

    En días posteriores ya se imaginarán la bronca que se armó porque su güey se enteró de que yo andaba en la fiesta con ella y que me mensajeaba con ella, etc., pasó lo que tenía que pasar.

    Volviendo al relato, era sábado nuevamente y pues Itzel me invito a otro fiestón loco y pues ya estando ahí ella retomo aquella conversación que tuvimos: “a ver, es neta eso que me dijiste al final cuando te reíste y me hiciste reír un chingo” y le digo “obvio, estas hermosa, yo no sé en qué puto momento tu ex te dejo de complacer, discúlpame por mi forma de hablar, pero es un pendejo total, como dejar a una chica tan linda como tú y no dar… en ese momento me da un besote de esos que se te para el fierro en putiza y comienza a invadir mi territorio con esa poderosa lengua fatal, que delicia de beso nos estábamos dando cabron, y se me repegaba mas, yo ya estaba más que puesto para lo que sea con ella, seguíamos besándonos, mis manos aun guardaban decencia disponible, acariciaba su cabello y su espalda hasta su cintura, de verdad que no me quería dejar de besar ni yo tampoco me quería separar hasta que “alguien” hizo su aparición y no, no era su ex, era su amiguita la metiche pendeja diciendo “ah amigui te lo estas tragando, cálmate por favor jajaja” me despegó y la saludó así como me presentó con ella, una chica que se veía pesada la güey y más por interrumpir un acto tan delicioso, me sigue diciendo “préstamela tantito, al rato te la devuelvo amigo” nuevamente me quedé solo tomando y moviendo la cabeza con el ritmo de la música para no aburrirme, mi polla estaba mojada, me imaginaba su vulva mojada del pequeño éxtasis que nos dimos.

    Volvió, pero ya andaba peda, quien sabe que le dieron de tomar allá con su amiga, tomo asiento junto a mí y algo me iba a decir a lo que siguió fue que yo le comencé a besar salvajemente, en donde nos quedamos, el alcohol ya me había desinhibido lo que quería era al menos un faje.

    Le metía la lengua en su boca con furia y un deseo en aumento, la verga estaba que explotaba de lo caliente que andaba, nos levantamos y nos fuimos a un rincón donde estaba más oscuro, y ahí sin mediar palabra alguna la besaba, el lamia el cuello y su orejita rica, mis manos pasaban por esos senos deliciosos y que culo tan maravilloso, todo era mío en ese instante, ella solo respiraba profusamente sin poder hablar, cada que quería decir algo la besaba y le daba lengüetazos en sus labios sabor vodka, a lo que tomó su bebida y le dio un trago para compartir conmigo desde su boca, una batalla de bocas asquerosamente deliciosa, hasta que comencé a tocar su vagina rica, su humedad ya había llegado a su pantalón, le restregaba los dedos como queriendo romper el pantalón mientras ella ya raspaba con sus manos mi polla a punto de explotar, pues la volteo y seguí amándola, le bajo el pantalón y yo me saco mi verga que ya no aguantaba y le hago a un lado la panti y para adentro, solo escuche un ah! ¡Que rico tienes el pito! Dámelo, mételo más, obedeciendo la orden iniciamos el mete saca más veloz, ya no me importaba si la gente nos veía o no, sabía que los voyeristas se harían presentes así que con más enjundia metía mi palo en esa cuevita rica, mientras con mi mano le daba masaje en su clítoris, pero era violento el masaje, hasta que se vino, dejo caer todo su fluido vaginal encima se resintió, le hacía falta algo de placer a esta hembra, continuaba con la penetración y la sensación de llegar no me pasaba ni tantito, mientras ella tenía los mejores orgasmos que había tenido hasta ese momento, me dice “ya te vas a venir” le digo “aun no, quieres que me venga ya” me dice “si ya vente en mi boca que estoy sedienta de ti” pues eso me hizo algo en el cerebro que me calentó demasiado que ella se sale de la cogida y comienza a chaquetear la verga, no pasaron ni 30 segundos cuando comienzo a venirme lechazo tras lechazo y ella recibiendo en su boca tomándola que delicia, hasta me seguía chaqueteando y sacando lo último de esa venida.

    Se levantó y se ajustó su ropa para acto seguido darme otro beso de esos que tanto me encantaban, su olor a fluidos y a vodka me excitaban tanto que mi verga comenzaba a reaccionar: “ah eres de carrera larga, mira nada más, a alguien le gusta mis besos” y yo” si mamacita, me encantan tanto que me acabo de venir y ya me preparo para el segundo round”.

    Salimos de la oscuridad, muchos sabían que nos dimos nuestros besitos en ese rincón con olor a sexo, me valió madre, nos acercamos a su amiguita la pesada, y también le dijo así no más “ay amigui se ve que tu amiguito te dejo… satisfecha” responde mi amante “si quieres te lo presto, ya está listo para un segundo round, llévatelo” y yo en mi mente “no mamen cabronas, sus pendejadas que dicen” y la pesada “ segura, porque luego sales con tus mamadas de que te bajo los novios jajaja” y continua mi amante “ no mames pendeja, pero te recomiendo a este cabron, te va hacer el delicioso bien cabron”.

    Pues mi sorpresa no fue menor porque la pesada me toma de la mano y me lleva al rincón donde me cogí a la primera, yo si estaba con la boca abierta, nunca había tenido tanta suerte como ese día.

    Esta era más guarra, apenas llegamos al rincón oscuro y me baja al pozo así de a fuerza, se baja su tanga y me ordena “cómeme la panocha cabron” pues obedecí sin importar nada, metí mi lengua en esa pepa que estaba riquísima también, mientras le chupaba el clítoris le metía los dedos en esa cueva y con la otra mano, con un dedo le empiezo a dar en el culito, esta golfa ya estaba jadeando pero como si nunca le hubieran hecho el jale, se tomaba sus tetas ricas y las estrujaba con furia y me tomaba de la cabeza para hundirme más en esa pepa: “eres un cabron, me vengo, dame más, que rica lengua, toma me vengo” y esta si me baño la cabrona, pero que forma tan chingona de vivir esta hermosa vida, que hembra era esta culera, me toma del cabello y me levanta: “méteme tu verga ya cabron, no pensé que fueras así de complaciente” y comencé a meterle el cabezón una y otra vez mientras ella si sacaba sus alaridos “ah sí!, ah! ¡Mas! ¡Dame más! ¡Que rica verga no pares cabron! ¡Métela hasta el fondo cabron, vente dentro de mí!, esta perra me excito más debido a que no le importaba el ruidero que hacía y la gente le valía madres también, hasta que de tanto grito.

    Siento sus espasmos de placer y comienza su orgasmo que me ayuda a mí y ya no aguanté más y me vine dentro de ella, solo sentía como me apretaba con su panocha, me exprimía bien rico.

    Terminamos ambos bien satisfechos y también me regreso como puta a su chulo, “toma amigui tu novio está bien delicioso, este cabron si me gusta para ti, es cumplidor”. Ya eran las 4 am para ese entonces, ahí parecía que lo noche eran infinita, ya me estaba comenzando a dar sueño debido a esos dos polvos que nos dimos. “ya está cansadito mi rey” le digo “jajaja, sí, yo ya me retiro, si quieres quédate con tus compas yo tomo taxi” molesta me dice “no cabron, yo te traje y yo te dejo en tu casa, no te vayas a perder por ahí, con eso de que te vas con la primera que te ofrecen jajaja”, ahí sí ni de pedo la hice porque así paso esa noche, le dije “tienes razón por ello llévame”.

    Entre a su auto puso su música chida y vámonos, llegamos con bien, le invite a pasar y me volvió a rechazar, simplemente me dio un beso de esos que me dejó con la verga bien parada otra vez, “mira ya la desperté, quieres que la arrope”, me mete a la casa y apenas en la entrada ni cerré la puerta me baja el pantalón y comienza a mamarme la polla, pero esta vez, estaba como poseída por satán, que lujuria, que forma de hacerlo, era una maestra de la paja, diosa de la mamada se metía el palo hasta la garganta y lo succionaba sin parar, no había como detener a esta ninfa en celo, tal vez pasaron 5 minutos cuando le dije que ya me iba a venir: “dame tu leche mi rey, quiero toda la lechita dentro, dámela ya toda papi” yo solté el chorro de leche como si no hubiera tenido sexo ese día, fue abundante a pesar tener dos palos anteriores, se traga toda mi leche: “ahora si papi ya estas arropadito y listo para la cama, te llamo mi amor descansa” nos damos un beso más que apasionado y se va mi hembra.

    Esto aún no termina, gracias por su atención, les compartiré la segunda parte.

  • Orgasmos y cortinas

    Orgasmos y cortinas

    Sus cortinas son traslucidas, es claro que todo se ve hacia adentro, él lo sabe y parece que no le importa. He desarrollado ese oscuro fetiche de lavar los trastes en la noche, dejarlos acumular, ensuciar todos los que pueda, ensuciar en exceso. Que, al llegar la noche, cuando mi esposo y mi hijo duermen, me vea obligada a estar mucho tiempo fregando, lavando, enjuagando y secando.

    Primero un poco de perfume en mis muñecas y mi cuello, labial y ropa interior adecuada. Luego, de pie frente al fregadero de mi cocina, con las luces lo más bajas que se pueda, apenas perceptible que hay vida en la casa y todo en el absoluto silencio. Me dedico a observar hacia su ventana.

    Esa cortina de encaje me deja verle, siempre en bóxer y sandalias, despreocupado, su cabello desordenado. Un torso fuerte, lleno de bello, su pecho hinchado del evidente ejercicio. Se levanta de vez en cuando de su computadora, siempre hacia la cocina. Ya varias veces he podido saborear ese bulto duro en su bóxer, su juventud se evidencia en esas constantes y vigorosas erecciones de la nada. Se levanta despreocupado y se acaricia su verga erecta sin ningún reparo mientras busca algo de comer o lava sus platos. Mis manos empapadas de agua y jabón están entre mis piernas mientras hago presión contra el fregadero. Estoy gimiendo, no me interesa, en esta casa a nadie le interesa, todos duermen y yo estoy fantaseando con él. Verle de espaldas mover sus nalgas de camino a la computadora de nuevo también me estimula. Sus piernas son firmes y sus nalgas se contonean con cada paso que da.

    De todas las experiencias, ayer fue la mejor. Sabía que era día feriado, que era difícil que un tipo tan joven se quedara en su casa, y en caso de hacerlo, era improbable que se dedicara a trabajar en su computadora hasta tarde como normalmente lo hace. Sin embargo, decidí proceder con el ritual de ensuciar los platos como de costumbre. En caso de no estar, igual me masturbaría y tendría mi momento de placer, de todos modos, a quién le importa. Al llegar la noche mi sorpresa fue verlo en la computadora como de costumbre, así que comencé a fregar los trastes, a fregar mis labios, mis humedades, a fregar mis deseos.

    Mi sorpresa fue que antes de lo normal lo vi acomodarse distinto en su escritorio, más cómodo que de costumbre, más relajado. Se quitó el bóxer y lo vi, viril, erecto, brillante, llamándome… casi pude sentirlo en mi boca. Su mirada fija al computador, sus ojos exaltados, sus muecas orgásmicas, sus manos trabajando para darle placer. No perdió detalle alguno de su pantalla y yo no perdí detalle alguno de su autocomplacencia. Pasaban los minutos y mis deseos por tocar a su puerta, y terminar el trabajo por él, se comenzaban a transformar en una idea viable. Lo vi levantarse de su silla, ¡NO PUEDE SER! Nunca vi un miembro así de jugoso, el muy puto decidió darse placer de pie. Sus movimientos con firmes y con fuerza me hacían penetrarme con lo misma determinación. Llegó su clímax, se fue de espaldas, cayó en su asiento extasiado, su verga firme en la mano, brotando lujuria y desorden, su abdomen y su pecho llenos de la evidencia de su placer. Juraría que hasta su rostro.

    -Un grito desmedido surgió de lo más profundo de mí- Un estruendo, sangre en mi mano, mi esposo atendiendo el corte producto de un plato quebrado, todo mientras su retahíla dicta que debería lavar los platos más temprano, o en todo caso, hacerlo con más luz.