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  • El desafío de ser amado: padre e hija

    El desafío de ser amado: padre e hija

    Me llamo Luz, soy una chica pelirroja de cabello largo. Tengo unos ojos color avellana y expresivos que llaman la atención. Mi piel es pálida, con algunas pecas que resaltan en mis mejillas y unos labios carnosos y rosados.

    Con una figura esbelta y curvas marcadas, mi cuerpo atrae las miradas. Un busto firme y una cintura delicada completan mi armonía. Mis piernas, largas y tonificadas, son el resultado de mi pasión por el deporte. Siempre elijo prendas ajustadas que realzan mis curvas y shorts cortos que exhiben mis piernas con orgullo.

    Durante el año estudio y vivo en la ciudad con mamá. Pero en vacaciones, visito a papá en el campo. Desde que mis padres se separaron cuando era pequeña siempre fue más o menos así.

    El terreno estaba en un lugar hermoso. Cada vez que visitaba a mi padre en las vacaciones, experimentaba una paz inigualable, lejos del bullicio urbano. Aquel rincón perdido en el campo se convirtió en mi refugio frente al estrés de la ciudad y en mi hogar en mi corazón.

    En la universidad estoy estudiando Derecho y me encanta, siempre me había interesado y sobre todo era la carrera que mi padre quería estudiar de joven pero lastimosamente nunca pudo lograrlo. Ahí conocí a Martín, mi novio. Con él perdí mi virginidad. Siempre que la gente me veía con el decían que estábamos hechos el uno para el otro.

    A pesar del asqueroso calor, estaba feliz de volver. Después de todo, no vi mucho a papá este año. Al parecer mi padre se volvió a separar de la que sería ahora su tercera pareja y fue muy duro para él.

    Él me recibió con los brazos abiertos. Al llegar a su casa nos sentamos en el sofá, uno al lado del otro, en silencio. De repente mi padre pareció perder la entereza que había logrado mantener y se abrazó a mí llorando. Lloró mientras lo abrazaba. Conmigo proporcionándole consuelo.

    «Papá, ¿Estás bien?» pregunte

    «Depende que entiendas por bien» contestó. «Está claro que no soy bueno con las mujeres y voy a terminar solo, hice tanto por ella»

    «Estoy aquí para ti, papá. No estás solo en esto.»

    «Gracias, hija. Realmente apreció tu apoyo. A veces me siento tan solo. He trabajado duro toda mi vida para construir una vida para mí y mi familia, y parece que todo siempre se va a la mierda.»

    «Papá, no digas eso. Yo te quiero y estoy para ti. También tienes tu granja, que es tu pasión y tu hogar. No te culpes a ti mismo. Que te fuese mal no significa que no puedas encontrar la felicidad. Tal vez ella no era para ti.»

    «¿Crees que algún día podré encontrar el amor?»

    «Por supuesto, papá. Siempre hay esperanza en el amor.»

    «Gracias, hija. Eres lo único que tengo en esta vida. Te quiero mucho»

    «Te quiero mucho también, papá. Siempre estaré aquí para ti, te lo prometo»

    Estuvimos toda la tarde hablando

    «Si hay algo que pueda hacer para ayudar, dimelo. ¿Está bien, papá?»

    «Gracias, hija» suspiró. «Es tan … triste. No sé, veremos qué pasa».

    Decidí cocinar para mi papá, quería demostrarle lo mucho que lo aprecio y agradecerle por todo lo que ha hecho por mí. El ha estado trabajando mucho y sé que está preocupado por mi futuro en la universidad.

    Me puse manos a la obra en la cocina, preparando su plato favorito de pollo a la parrilla con verduras al vapor. Mientras cocinaba, pensaba en cómo había sido mi experiencia en la universidad hasta ahora. Estoy estudiando Derecho y me encanta, siempre me había interesado ayudar a las personas y sobre todo era la carrera que mi padre quería estudiar de joven pero lastimosamente nunca pudo lograrlo.

    Finalmente, la cena estuvo lista y llamé a papá para que viniera a sentarse a la mesa. El olió el delicioso aroma y sus ojos se iluminaron al ver la cena que le había preparado. Durante la cena, hablamos sobre mi experiencia en la universidad y mis planes para el futuro. Le conté sobre mis clases, sobre mi novio y lo emocionada que estaba de ser una abogada en el futuro.

    Papá estaba orgulloso de mí y me alentó a seguir esforzándome y persiguiendo mis sueños. Le di las gracias por todo lo que ha hecho por mí y por siempre creer en mí. Era una noche especial, y estaba agradecida por tener a mi papá en mi vida.

    «¿Quieres un poco de vino?»

    Sus brazos se estiraron cuando me ofreció. Tomé un poco mientras ambos nos sentábamos a hablar.

    Un par de copas más de vino y pude sentir las manos callosas de papá deslizarse por mi muslo. Sus callosos dedos acariciando mis piernas largas y jugando con mis shorts.

    El acaricia suavemente mis mejillas y me dice: «Eres una bendición en mi vida, hija».

    Sonreí y me dice: «Te quiero también, papá»

    «Eres mi luz en estos momentos. Y eres tan hermosa», dijo él mientras me miraba a los ojos. Sonreí tímidamente, «Gracias», respondí, y luego bajé la mirada hacia el suelo, avergonzada y con el corazón acelerado. Él se acercó y tomó mi mentón con delicadeza, levantando mi cabeza para que lo mirara a los ojos. «No tienes que estar avergonzada, eres hermosa de verdad», dijo él mientras acariciaba suavemente su mejilla con su pulgar. Ella cerró los ojos, sintiendo la calidez de su tacto.

    De un momento a otro, él se inclinó y me besó suavemente en los labios. Respondí a su pasión envolviendo mis brazos alrededor de su cuello y profundizando el beso. Separamos nuestras bocas, estaba ruborizada como nunca. Y lo último que pensaba era sobre si estaba bien o mal.

    «Quiero más de ti, ahora mismo», dijo él con una voz y ardiente. Ella se estremeció ante sus palabras y lo miró a los ojos con una mirada de deseo.

    Él la tomó de la mano y la llevó a la habitación, cerrando la puerta detrás de ellos. La habitación estaba oscura, pero la luz de la luna entraba por la ventana, iluminando el lugar.

    Sin decir una palabra, él la llevó a la cama y comenzó a desnudarme apasionadamente.

    «P-papá, creo que tenemos que parar estamos yendo muy lejos con esto», eso llamó su atención y se detuvo de repente. Y me mira. Sus ojos parecen oscuros. «No le diremos a nadie, ¿verdad?» dijo de repente. Su voz era tranquila pero fuerte y me heló la sangre. «Deja que papá se divierta un poco», dice mientras obliga a mi cuerpo a acostarse y separa mis piernas.

    Me quita los shorts y metió sus gruesos dedos callosos en la humedad de mi interior. Dejé escapar un gemido mientras él abría los labios de mi vagina.

    «No lo pienses mucho. Voy a hacer que te sientas muy bien, hija», murmura antes de sumergir su rostro en mi entrepierna.

    Gemí en respuesta, sintiendo el fuego de la pasión arder en mi interior.Me siento atrapada por su masculinidad, su rudeza y su capacidad para hacerme sentir cosas que nunca había sentido con mi novio. No pude evitar gemir de placer cuando él metió su lengua al mismo tiempo que me tocaba el clítoris.

    «Sólo déjate llevar», me dijo mientras continuaba.

    Sentí una ola de placer cuando papá comenzó a chupar mi clítoris. Cuando la ola estrelló, sentí cada parte de mi cuerpo temblar.

    «Cariño, voy a meterla»

    «E-Esta bien, papá.»

    La forma en que masajeó mis piernas, abriéndome y reclamándome como suya… como si fuera un agujero rogando ser rellenado con su semen, me excitó tanto.

    En algún momento, comenzó a empujar la punta de su verga en mi interior. Mi cuerpo se tensó. Luego empujó aún más profundo dentro de mí. Sentí que me estaba tratando de partirme por la mitad. Me metió toda su verga sin cuidado. Sentía lágrimas en los ojos mientras mi corazón se me aceleró.

    Sucedió tan rápido. Estaba empujando dentro de mí con golpes largos y duros, llamándome su «nena» una y otra vez. Mis uñas se clavaron en su espalda, y él gritó empujando más fuerte contra mí. Estábamos en celo como animales. Gimió y se corrió fuerte dentro de mí. Sentí su semen incestuoso corriendo dentro de mí y liberó algo en mí tan primitivo que no pude parar de pedirle más.

    «Papá… papá… más…»

    Me corrí por segunda vez y nunca he vuelto a sentirme tan bien en mi vida como lo hice en ese momento. El placer carnal de ello quedo grabado a fuego en mi alma.

    La perfección de eso que transmuta el vicio en virtud, la dicha de eso. La forma en que su deseo y el mío se unieron en un momento de placer y plenitud. Mi padre, había entrado dentro de mí en ese acto fugaz y efímero, convergían los contrastes y dualidades de la elevación y la caída, la pasión y la razón.

    «Papá, más, más fuerte»

    Con cada embestida más realizada me sentía. Aunque no sea virgen, su gran circunferencia me estiraba ampliamente. Todavía sobre mi, las bolas de mi padre se estrellaban contra mi delicado trasero. Coloqué mis manos sobre su pecho bañado en sudor.

    Mientras gemía le dije:

    «Tu verga se siente tan bien, papá. Sigue hasta que todo tu semen esté dentro de mi».

    Papá se corrió tanto y tan fuerte que podía sentir como caía bastante por mi entrepierna hasta las sábanas.

    Lentamente dejó de bombear. Podía sentir su semen deslizándose fuera de mí. Mis piernas estaban alrededor de su cuerpo y atrayéndolo hacia mí.

    Papá se movió, saliendo de mi cuerpo, me miró y de inmediato pudo ver mi amplia sonrisa. Ahora lo habíamos hecho y el placer se apoderó de nosotros. Lo besé y lo sostuve contra mí el mayor tiempo posible. Realmente me agotó.

    «Realmente te amo, cariño. Quiero que lo sepas».

    «Yo también te amo.»

    Durante los días siguientes, hicimos el amor lo máximo posible. Cuando no estábamos comiendo o durmiendo, hacíamos el amor. Tomó cada uno de mis agujeros. Exploramos nuestros cuerpos hasta el punto en que mi padre sabía cada pequeña peca o lunar en mi cuerpo con los ojos cerrados.

    Él me agarraba y simplemente me hacía suya cuando y donde quería. Trague tantas veces su semen que no podría contarlo y se vino sobre cada parte de mi cuerpo. Me encantaba tanto que empecé a olvidar que tenía un novio, que en algún momento tendría que irme a la universidad de nuevo.

  • Aventuras de una colegiala

    Aventuras de una colegiala

    Me calentaba mi profesor de psicología de la prepa, un hombre de unos 26 años, un cuerpo trabajado en el gym, una cara con barba que me encantaba y una voz grave y roncosa que me deleitaba con su inteligencia. Esto paso mientras tenía clases en línea el año anterior, así que para conocerlo mejor busque su Insta y ahí fue cuando caí.

    Por mi parte yo, tenía 18 recién cumplidos, pelo rubio largo, un cuerpo de reloj de arena. Pechos pequeños pero redondos y con pezones siempre marcaditos, trasero de burbuja, perfecto para mi cuerpo, redondo, grande y parado, siempre rebota cuando camino. Soy muy bonita físicamente y dicen que si parezco una Barbie. También soy muy muy caliente.

    Desde la primera semana que lo vi me gusto, participaba en su clase activamente, exageraba mi voz chillonamente, contaba mis anécdotas más interesantes, y lo mejor de mi plan, para su clase siempre estaba muy bien arreglada, enfocaba la cámara en mi bonito rostro pero lo principal era hacer que resaltaron mis pechos con push up llevando así siempre escotes. Le mandaba mensajes diciendo que no había entendido el tema y siempre me contestaba con audios muy sensuales entre regañándome y explicándome, yo por mi parte actuaba como toda una niña inocente.

    Si, trataba de llamar su atención de manera sensual pero no descarada. En cambio tenía unas compañeras que sus intentos se veían desesperados, claro ellas no tenían experiencia en seducir hombres como yo, calentarlos y luego no hacer nada es mi especialidad.

    Todo este esfuerzo empezó a rendir frutos, él me hablaba diferente a los demás, me ponía 10 incluso cuando no entregaba tareas, al principio pensé que eran producto de mi cabeza hormonada, pero no. Lo comprobé cuando mi prepa subió a Facebook videos y fotos de los alumnos más destacados, entre ellos yo. Él le daba me encanta solo a mis fotos e incluso llego a comentar que era su favorita.

    Todo empezó el nuevo semestre cuando él dijo que el nuevo tema era la sexualidad. Primero él los explicaría para que nos diéramos una idea, después a cada uno le tocaría un tema a explicar y lo presentaríamos en clase.

    Mientras el habla de penes yo pensaba en el suyo, cuando hablo sobre la virginidad imaginé como él podría quitarme la mía y abrirme toda con su pene, cuando hablo de penetración mi mente solo imaginaba como me podría penetrar encima de su escritorio con una falda de colegiala, en el sexo como quería chupar su pene abajo del escrito, tragarme toda su leche y sobre el sexo anal sobre cómo podría intercalar entre follarme mi estrecha conchita o mi ano rosadito.

    En esos días fue cuento me toque en clase por primera vez. Empecé solo sobándome por encima de las bragas, hasta que no aguante más y me metí los dedos en la clase, con la cámara apuntando a mi cara tratando de disimular el placer que me auto infringía.

    Pasaba toda su hora dedeándome, con la cámara apuntando al techo. Intercalaba entre mis dedos y un bolígrafo, al final siempre empapaba mi silla con mis jugos.

    Cuando por fin regresamos a la escuela. Pude conocerlo y nuestros coqueteos seguían, cada vez más calientes pero sin ir más allá.

    Hasta que me harte, ese día había amanecido muy caliente, más de lo usual, probablemente el resultado de haber sexteado la noche anterior con un amigo. Coincidía con el día que iba a exponer sobre la masturbación.

    Así que decidí arreglarme mejor de lo usual. Llevaba mi largo cabello rubio en rulos y una media cola, un crop top de tirantes negro con escote pronunciado que dejaba ver mi sostén rojo de encaje encargado de dejar muy a la vista mis pechos, una minifalda de cuadros igualmente roja que apenas si cubría mi redondo y pronunciado trasero, al caminar se me levantaba todavía más, unas botas de tacón negras a la rodilla con unas calcetas blancas y un maquillaje que combinara.

    A la hora de la clase pasaron mis compañeros con sus presentaciones bobas y meramente informativas, yo solo podía concentrarme en mi profe. El eligió el orden y a mí me toco justo cuando nos tocaba ir a nuestro descanso, decepcionada tarde en salir ya que tenía las ganas de excitarlo frente a todos, cuando iba a llegar a la puerta me llamo a su escritorio y me dijo:

    -Barbie, te tienes que quedar en el descanso para tu exposición.

    -Obvi Profe, hare lo que usted me indique.

    Esto obvio con la voz más aguda y provocadora de todas.

    Me quede sola con él en ese salón de segundo piso, donde no podías ver nada desde afuera. Nos sostuvimos la mirada hasta que no oímos un solo ruido en el piso, hasta que rompió el silencio

    -Barbie para demostrarme que realmente aprendiste sobre la masturbación debes de hacerme demostración.

    -¿Como profesor? No entiendo

    – Quiero ver como lo harías.

    Asentí con la cabeza.

    Me acerqué a él y nos besamos, de manera necesitada y caliente. Sus manos recorrieron mi falda, mi cintura, mis pechos para finalmente apretarme las nalgas debajo de la falda y jugaba con mi tanga. Se deshizo de mi blusa y empezó a manosear mis pechos de bajo del sostén sin quitarlo. Nos separamos y me ordeno que siguiera con la explicación.

    Estaba arrodillada, desabroché su pantalón, baje sus boxers y saqué su pene notablemente duro, medía unos 17cm, era venoso y tenía el pelo recortado, justo como lo imagine. Empecé a pasar mi mano de arriba abajo de su longitud, cada vez más rápido, mi otra mano fue directo a sus huevos y empecé a tocarlos. Estuve unos 10 minutos masturbando su delicioso pene, hasta que su leche cayó sobre toda mi cara y pechos. Trague todo lo que cayó en mi boca y recogí más con mi dedo.

    Así como estaba el me beso y me sentó en su escritorio, no sin antes bajarme la tanga. Subió mi falda, abrió mis piernas y empezó a tocar mi clítoris en círculos.

    – Estás muy muy mojada, Barbie.

    – Así es como me pones desde la primera vez que te vi.

    – No sabes desde hace cuánto tiempo quería tenerte así, eres tan bonita y caliente. Se que tú también lo deseabas.

    – Hazme tuya, Profe.

    Dije esto último mientras el me metía un dedo, gemí en respuesta. El metía y sacaba su dedo medio, con el pulgar me seguía frotando, todo mientras su otra mano toca mis pechos. «Dios, estas tan apretada». En el salón se escuchaban todos mis gritos ahogados. Finalmente metió su cara entre mis piernas empezó a besar mis muslos, mis labios y al final pasó su lengua por toda mi vagina. Tenía su dedo dentro de mí al mismo tiempo que me comía el clítoris. Me hizo tener un squirt en cuestión de minutos, empape el escritorio, no pude contenerme más y grite de placer. Cuando termine paso su lengua para probarme por última vez.

    – Sabes deliciosa como siempre imaginé.

    – Y tú lo haces también como yo imaginé, quiero que me folles en este momento.

    – Por ser tan buena alumna lo mereces, ven acá.

    Estaba a punto de penetrarme y sonó su teléfono. Era la directora diciendo que se tenía que quedar otra hora con mi grupo. Vio la hora y me dijo que faltaban 5 minutos para que terminara el descanso.

    Así que decidimos dejarlo para otro día, limpiamos los fluidos de los dos, nos vestimos y el me quito la tanga como recuerdo, me quede solo con el short y la falda.

    Sonó la alarma y empezaron a entrar mis compañeros mientras nosotros hablábamos como si nada. Me senté en mi butaca y un compañero dijo

    – ¿Cómo le fue a Barbie en su exposición?

    – Increíble, es la mejor que he visto.

    Cuéntenme, les gusto esta experiencia mía? Si tienen más dudas pueden escribirme, besos

  • Mi novia y su fantasía

    Mi novia y su fantasía

    Hace un par de meses mi novia me pidió que fuéramos a las afueras de la ciudad por el campo, dónde hay árboles, a experimentar un encuentro al aire libre.

    Fuimos, llegamos, caminamos buscando un lugar prudente, empezamos a besarnos, ella estaba en vestido y en hilo, ella tiene 26 y yo 33, me mide 14cm.

    Estábamos en plena acción, dándole a pata calata y me dice que tenía ganas de que alguien nos encuentre y nos mire, sobre todo a ella, desea que la miren.

    Entonces eso pasó, ella me dice hay alguien que nos está mirando, tenía pinta de sus 28, parecía vivir por ahí. Ella me decía que le excitaba mucho que esa persona nos esté mirando, me puse hacer oral.

    Ahora ella me dice: quiero que me dejes aquí con el calzón abajo y vayas a rodear el lugar quiero que el tipo se masturbe viéndome sola, yo excitado accedí porque el lugar estaba en silencio y solo el pata viendo a unos 10 metros con una cara de excitación y placer, pues mi novia estaba con el hilo a un costado y el vestido subido.

    Me fui a caminar a complacer su pedido. En eso que pasaron 15 minutos estoy regresando y veo al tipo lamiéndole las nalgas y ella gozando, me excite tanto que ella haya querido eso.

    Me puse a ver y masturbarme. Entonces mire como ella le hacía oral.

    El pata la tenía como de unos 17 y era morena y gruesa con venas. Yo excitado viendo lo que hacían. El la cogía contra el árbol y con una pierna arriba empezó a meterle suavemente y ella tenía ya que era estrecha, sentía sus gemidos en mis oídos, de pronto vi como caía líquido blanco de ella y mojaba su verga del pata, y le estaba dando sin condón.

    Luego la puso en 4. De costadito. hicieron la 69. Ella lo mamaba como loca. Hasta que el tipo le lleno la espalda de leche y la dejo ahí apoyadita.

    Me acerque y él se había ido. La limpie y en el camino me dijo que deseaba ese momento y le encantó. Siempre lo recordamos.

  • Aún novato

    Aún novato

    Después de fallar en contactar al hombre con quien tuve mi primer encuentro, y después de casarme, impidiendo un nuevo encuentro con el hombre de mi segunda experiencia, decidí entrar al mundo de los chats.

    Ahí conocí a muchos hombres sin embargo es difícil concretar un encuentro, no obstante, se hizo.

    Contacté a un hombre, y después de muchos mensajes me dijo que podía ir a su casa pero solo podíamos estar en el patio y sin hacer ruido.

    Llegué con incertidumbre tanto por esas condiciones como porque la colonia no era muy segura (estación del metro chabacano) pero estaba demasiado excitado, tanto que al bajar de mi carro y caminar un poco, tuve una erección.

    Al llegar, me abrió la puerta y sin decir nada, me metió en silencio a su patio, tanto era el cuidado que cerró de forma lenta su puerta para no hacer ruido.

    Una vez que cerró, estaba un poco obscuro, se agacho, me sacó mi pene ya con precum, y se lo metió a la boca, lo empezó a lamer, a besar, a chupar, a bombear, sexo oral de la misma calidad que mi primera experiencia, como estaba agachado pero no hincado, empecé a manosear sus nalgas un poco velludas.

    Sabía que había alguien en su casa y por eso estábamos en el patio y sin hacer ruido, entonces me di cuenta que mientras te hacen sexo oral y al mismo tiempo andas volteando para ver si no te descubren, lejos de romper la inspiración es la sensación más excitante, hubo instantes en que ya no podía más y quería venirme pero en esos momentos aguante lo más que pude porque no quería que terminará esa experiencia.

    Para distraerme y no venirme me enfoqué en sus nalgas, me escupí los dedos para jugar mas rico con su culito y en una ocasión que sentía que me venía, le intenté meter el dedo, noté la reacción en su cuerpo y pensé que se molestaría, pero no, empezó a mamar más rápido mientras movía su culito con la intención de que entrara todo mi dedo.

    Justo cuando ya no podía más, se detuvo, se bajó el pants, acercó sus nalgas a mi pene, entonces me escupí el pene y cuando ya iba a metérsela, me calme y saque condones, me lo puso, y empezamos a intentarlo, pero ya no podía más, como al 5 bombeo terminé.

    Nos despedimos pero en el camino me quede con ganas de estar en un hotel con él, desnudos, bañarnos juntos, cogiendo rico y besándonos.

    Así mi tercera experiencia, no busco guapos, si te interesa escríbeme a [email protected].

  • Sexo sin compromiso

    Sexo sin compromiso

    Bueno, después de haber realizado nuestro primer trío invitando a la esposa de un matrimonio amigo, cuyo relato ya lo subimos, llegó la hora de seguir cumpliendo nuestras fantasías que teníamos como matrimonio, nos pusimos en búsqueda de un tercero para complacer a mi esposa.

    Ella se dio el tiempo y la dedicación de buscar un tercero que estuviera dispuesto a participar con nosotros, con motivo de su trabajo conocía bastante gente, sinceramente no se le haría difícil encontrar, pues no le faltaban los admiradores, tanto por su simpatía, como también por su apariencia física, pasaron aproximadamente 3 meses desde nuestro primer trío cuando ella ya tenía un candidato para hacerle el ofrecimiento, se trataba de un hombre un poco mayor, 42 años, soltero, pero con pareja, yo no lo conocía ni él a mi…

    Una vez que ella me contó que trataría de ir un poco más allá en las conversaciones con el tercero, cuyo nombre era Marcos, yo le di libertad de acción para que lo entusiasmará a tener algo entre los 3, entre sus conversaciones que ya fueron subiendo cada vez un poquito más de tono, él la invitó a su casa, pero mi esposa le dijo que de ir, no lo haría sola, iría conmigo, a lo cual él no presentó problemas y serviría para conocernos.

    Llegado el día y en la casa de Marcos, él vivía solo, nos dimos el tiempo de conocernos y compartir una comida y tragos, a propósito mi esposa fue vestida bien provocativa, taco alto, minifalda de mezclilla y una blusa semi transparente, estaba radiante, pasado un tiempo y entre miradas, posiciones de mi esposa para mostrar un poquito mas de lo debido, nos dimos el tiempo de conversar de sexo.

    Llegó la hora de comentarle sobre la idea que teníamos como matrimonio, de que él quisiera acompañarnos en un trío con mi esposa, dejando en claro que era solo relación hetero, su respuesta fue un si rotundo, no tenía dudas con respecto a querer estar con mi esposa en un trío, ella se sentó en un amplio sillón, entre ambos, la idea no era realizar el trío ese día y se lo hicimos saber, pero no había problema si Marcos quisiera acariciarla y sentir su cuerpo, así no mas fue.

    Mi esposa sentada y sintiendo como otro hombre la acariciaba estando yo presente, la excitaba en demasía, se dejaba tocar sin oponer ninguna resistencia, es más, de a poco fue abriendo las piernas para que Marcos tocará con una mano su entrepierna y con lo otra acariciaba sus senos.

    Mi esposa ya sintiéndose en absoluta confianza, comienza a acercar su mano por sobre el pantalón y dejándola sobre el miembro de Marcos, todo fluía en confianza, yo me sentía excitado al ver esa escena, que solo estuvo en mi imaginación por mucho tiempo, al deslizar mi mano desde las piernas hacia la vagina de mi esposa, estaba mojadísima, así que me dispuse a masturbarla y hacerla acabar, logró llegar a sentir un orgasmo mientras Marco chupaba sus senos. Ese día todo quedó hasta ahí y programamos el día en que cumpliríamos la fantasía.

    Mi esposa quedó recaliente, igual yo, llegamos a casa y tuvimos sexo y fue espectacular, solo esperaríamos ese próximo encuentro que sería dentro de 1 semana, nuevamente en casa de Marcos.

    Ese día llegó, nuestro acuerdo fue que yo la dejaría en un principio interactuar sola con Marcos, solo estaría presente, estando ahí y pasado unos minutos mi esposa comenzó con sus coqueteos y acercamiento hacia él, ese día iba vestida con ropa ajustada, que resaltaba su figura, su primer contacto fue estando ella de pie, Marcos la toma por atrás y comienza a acariciarla por sobre la ropa, mientras ella extendía su mano hacia atrás y agarro fuerte el miembro de aquel hombre, el cuál a poco andar y bajando el cierre del pantalón logró sacarlo y sentir su tamaño y grosor. De ahí en adelante todo fue por parte de mi esposa jadeos y respiración agitada, ambos quedaron en ropa interior mientras yo solo observaba, se acercaron al sillón, Marco se sentó y mi esposa abriendo sus piernas se sentó sobre él, hasta ahora ambos con ropa interior.

    Luego de unos minutos mi esposa no aguantó, bajó de la posición que estaba y le sacó la ropa interior, se sorprendió al ver un pene tan grueso, lo quiso echar a su boca, pero solo fue capaz de chupar una pequeña parte, mientras Marcos le acariciaba la vagina por sobre el calzón, era una escena excitante.

    Después de este jugueteo en el sillón, la llevó a la cama, dejó la puerta abierta y yo desde afuera veía como le bajaba el calzón y el sostén, comenzó lamiéndole la vagina, chupándole los senos, se subía encima pero sin intención de penetrarla, pero mi esposa con sus movimientos de cadera se veía que necesitaba ser penetrada, se notaba su excitación, Marcos solo frotaba su pene en la vagina de mi esposa y ella gemía como poseída, la tomó y la colocó boca abajo, se subió sobre ella, mi esposa de pura excitación levantó el trasero, movió su mano atrás, tomó el pene y lo colocó en la entrada de su agujerito, no lo soltó hasta que pudo sentir como la iban abriendo, fue un grito entre placer y dolor, se quedó quieta mientras lograba que entrara completo, luego poco a poco comenzó con su movimiento de caderas, luego me diría que logró un orgasmo solo con sentir como era penetrada.

    Mientras yo sentía como todo lo que sucedía era como una película de sexo, no sentí celos, ni nada, era solo sexo, a continuación la colocó en cuatro, la sujetó del pelo y se lo empino hasta el fondo, mi esposa solo gemía de placer, ya estaba bien abierta, el pene de Marcos entraba sin problemas, estuvieron alrededor de media hora en distintas posiciones, él le preguntó a mi esposa si quería tener a los dos, a lo que ella asintió, yo tenía mi miembro extra duro, me desvestí y entre ambos hicimos gozar a mi esposa durante un tiempo, mi deseo era hacerle una doble penetración vaginal a mi esposa, ella no se opuso, su subió sobre el tercero, con sus piernas abiertas, él la penetró y yo teniéndola en cuatro, por atrás, logré clavarle el mío y con los dos penes en su vagina igual pudo aguantarlos y moverse, eso al poquito tiempo no aguante y acabe dentro, en tanto Marcos lo sacó y acabo en sus senos.

    Demás está decir que fue excepcional, nos juntamos un par de veces más con este tercero y todo salió genial, la última vez yo no participe, solo fue mirar.

    Esta fue nuestra segunda experiencia en el sexo sin compromiso, vinieron otras más, que dependiendo de la aceptación de las 2 experiencias que ya hemos narrado podemos seguir contándolas.

  • Me cojo a la mamá de mi mejor amigo (1)

    Me cojo a la mamá de mi mejor amigo (1)

    Para poder comenzar necesitamos un poco de contexto.

    Yo tengo una relación muy cercana con mi mejor amigo que se llama Sebastián, él y yo nos conocemos desde secundaria y ya vamos en la universidad, él y yo varias veces hemos dormido en la casa del otro, por ende yo conocí a su familia incluida su madre Andrea, al conocerla desde mi adolescencia con mis hormonas alocadas ella me gustaba por el culo grande que tiene.

    Un día fui a su casa y estaba ella con una blusa blanca y recuerdo que ella tenía un brasier negro pues se le remarcaba mucho y esa vez me di cuenta que tenía unas tetas enormes.

    Yo no me sacaba de la cabeza su cuerpo, le dedicaba pajas cada vez más seguido, hasta que un día me invitaron a su casa a dormir, al día siguiente Andrea y su esposo salieron y mientras llegaba mi Uber, Sebas se metió a bañar y yo estaba jugando Xbox cuando se me ocurre ir al cuarto de André y revisé los cajones y vi sus tangas y recuerdo ver uno de color mamey y me quede embobado con sus brassieres y me di cuenta que si eran enormes sus pechos, y escuché que a estaba acabado Sebas de bañarse y mejor deje todo en el cajón y me fui.

    Días después compraron una alberca y todos iban al baño a cambiarse y le pedí a Andrea si me prestaba su cuarto para cambiarme y me dijo que si, una vez ahí revisé su cajón de nuevo y vi nuevas tangas de lencería y su tanga de color mamey no estaba y sabía que era porque ella lo tenía puesto, entonces en mi mochila metí 4 de sus tangas.

    Días después me escribió que quería hablar conmigo en persona a lo cual yo acepte, ella me dijo que nadie entraba a su cuarto y cuando yo lo hice le faltaron 4 tangas y me pregunto si yo lo robé, me puse tan rojo que no le pude mentir y le dije que ella siempre había sido mi fruto prohibido, ella me dijo que no pasaba nada, pero debía de regresarle sus tangas o pagarle y yo las tenía todas llenas de semen en mi casa por lo que le dije que le iba a pagar.

    Entonces me agarro las bolas y me dijo que veía nervioso, pero que me relajara, teníamos tiempo, me baja el pantalón y me la chupa, yo la aviento a su cama y le quite su pantalón y vi una tanga verde y se la quité y le chupe su coño hasta que estaba tan húmeda que se la metí, ella gemía como perra y me dijo que quería estar cómoda, se quitó la blusa y su brasier y que pechos tan enormes y unos pezones grandes, yo solo le veía rebotar tremendas tetas y me dice que ya era hora, se saca mi pene y se mete los dedos y empieza a hacerme un squirt yo me la jale y ella se me acerca y me la chupa hasta que me vine en su boca.

  • Trío con dos vagabundos

    Trío con dos vagabundos

    Después de mi primera penetración con aquel vagabundo, cómo le prometí volvería unos días después para ser gozada por ambos a su modo.

    Era mi día de descanso, prepare todo para salir esa noche y dar riendas a mi calentura y morbo de todos los días. Tanga de hilo blanca, liguero blanco, medias blancas, abajo de las medias y liguero, medias de red rojas, mini faldita negra con blanco de vuelo, arriba un abrigo pequeño negro (hacía frío) me puse pantalón de chico, con botas negras, salí pasadas las once de la noche, me dirigí al mismo lugar dónde me había quitado lo virgen ese rico macho maduro.

    Pensando que me esperaban ya esos dos hombres sucios y calientes, hambrientos de carne como la mía. Llegué al pasadizo que les conté el relato pasado, baje mi pantalón, lo meto a mi mochila, para quedar con mi atuendo de nena, una nena bastante provocadora y caliente, para andar a esas horas de la noche sola.

    Llego a la casa, abro el portón que únicamente está expuesto, solamente para abrirlo para hacerlo a un lado ya, me meto lentamente a la casa, voy subiendo lentamente las escaleras también, con todos los nervios y calentura al máximo, llegó al cuarto, dónde veo a los dos machos, fumando y tomando unas cervezas, sentados en un colchón con una sábana azul celeste, al momento de vernos, no podían ocultar su deseo al verme, todo mi cuerpo expuesto casi en ese pequeño atuendo que traía, dejo mi mochila en su pequeña mesa, me acerco a ellos poco a poco y me empiezo a acostar en medio de ellos, hincada y de manera provocativa voy a avanzando, en ese momento empiezo a sentir los manoseos en todos mis muslos, piernas, nalgas, cintura, de parte de los dos machos, en un instante estaba sometida y era manoseada por todos lados por esos hombres que ni siquiera en algún momento de mi vida imagine.

    De un momento a otro yo ya estaba en un pequeño colchón con dos machos maduros y desnudos, con tremendas vergas, era mi fantasía, lo sé y lo sabía, era lo que quería y estaba gozando, cómo me comían mi culo, cómo abrían mis gordas nalgas para meter su cara, su lengua en mi hoyito totalmente en 4 como una perrita en celo, la sensación de mamar dos vergas de ese tipo es maravilloso y lo volveré a hacer, no paraba de mamar esos pedazos de carne duros, que deseaban penetrarme. Estoy muy caliente en este momento que cuento lo que pasó. Así que para terminar únicamente diré que fue la mejor sensación que pueden tener, ser abierta y manoseada de todas las formas posibles por ambos machos.

    Las 4 horas que estuve fueron de placer, dolor, pero ya no importaba, ya me había acostumbrado al grosor de esos dos pedazos de carne hambrientos de penetrarme. Al final, fue lo más maravilloso que pude hacer y pasar, finalizando con esa rica venida de ambos.

    Abrí mi boca para recibir toda la leche de ambos machos y degustarla como una nena hambrienta.

    Y si, totalmente real mi relato, en ocasiones salgo de noche, solamente buscando alguna oportunidad con algún macho maduro de esos que no dudan y saben lo que quieren.

    Gracias por leerme. Hay más cositas por contarles, escríbanme a mi correo si quieren fotos. Besitos

    [email protected]

  • Cogida en el autobús por un desconocido

    Cogida en el autobús por un desconocido

    Cómo les había comentado en el relato anterior, la pandemia había terminado y todo había vuelto a la normalidad, mi esposo contrató a una empleada doméstica para que me ayude con las labores del hogar, lo cual realmente no era necesario, pero acepté a fin de tener alguien que me acompañara durante la etapa de labor de mi esposo.

    Ahora tenía todo el tiempo libre, después de dejar a mi hijo en la escuela, me reunía con otras madres en una cafetería cerca de la escuela para platicar, tomar algún café y tratar cosas de los niños, entre las mamás con las que me reunía, había una que vendía productos de belleza por catálogo, ya le había comprado algunos productos, pero siempre insistía que sería una excelente vendedora y que podría ganar buen dinero vendiendo los productos. No me gusta vender puerta a puerta, no es lo mío, me insiste que con solamente publicar en mis redes sociales que uso los productos, podría venderlos, me convenció, no perdía nada con probar.

    Me inscribí, me tomé fotos usando los productos y recomendándolos en mis redes sociales, así también, que tenía disponibles a la venta por si a alguien le interesaba, el resultado fue mejor de lo esperado, me empezaron a pedir productos y, ahora, después de dejar a mi hijo en su escuela, me dedicaba a entregarlos, estaba muy contenta, si bien, mi esposo siempre me daba para mis gastos, las ganancias que tenía me permitían cumplir algunos lujos y caprichos y me sentía más independiente, me gustaba pagar la cuenta al salir a cenar o al cine con mi esposo e hijo o bien al salir el fin de semana a algún lugar cercano.

    Un día me llegó una invitación de la empresa de cosméticos para asistir a una convención en la ciudad de Puebla, la invitación prometía dar consejos y técnicas para mejorar las ventas de los productos, así como estrategias para incrementar los ingresos y obtener el éxito, se incluía el hospedaje por una noche en el hotel sede, así como desayunos a los que se inscriban, solamente tendría que pagar el transporte.

    Me interesó asistir, le platiqué a mi esposo y no tuvo ninguna objeción, solamente sería un fin de semana, sábado y domingo, y además en etapa de labor de mi esposo, así que me inscribí y cuando llegó la fecha, llevé a mi hijo a casa de mis padres y después me fui a tomar el autobús para la ciudad de Puebla.

    Mi intención era viajar lo más cómoda posible, me vestí con unos leggins deportivos de una tela muy elástica que se ajustaban a la perfección y al mismo tiempo eran super confortables, pareciera que no llevaba nada puesto, así como una blusita un poco holgada, habitualmente uso tanguitas con ese atuendo a fin de que no se note mi ropa interior, pero no son tan cómodas como muchos piensan, prefiero los calzones cacheteros, pero se notarían a través de mis leggins, así que por comodidad no me puse ropa interior, como es habitual que el aire acondicionado de los autobuses lo lleven al máximo, llevaba una manta para cubrirme y no pasar frío.

    Al momento de abordar se sube un joven muy apuesto, de tez morena clara y cuerpo atlético, de aproximadamente 1.85 m de estatura, vestido con una playera con el logo de la empresa de cosméticos y le toca sentarse en el asiento de ventanilla al lado mío, que es asiento de pasillo.

    El viaje comenzó y no resisto la tentación de preguntarle por el logo de la empresa en su playera, confirma mis sospechas, trabaja en la empresa de cosméticos por catálogo, se presenta, su nombre es Diego, no era vendedor, me dijo que su rol era administrativo y logístico, se encargaba del canal de distribución de los productos, apoyar en la organización de las redes de vendedores, realizar pláticas para motivar y atraer nuevos asociados y viajaba a Puebla para apoyar en la organización del evento.

    Era un joven muy agradable y me estuvo platicando largamente de como incrementar los ingresos y que la mejor forma era formar mi propia red de distribuidores, resulta que podría ganar una comisión por las ventas de aquellos asociados que logre que se inscriban, al igual que los asociados que ellos inscriban a su vez, así, si bien ganaba un 30% por mis ventas, podía ganar el 6% de las ventas de mis afiliados y un 2% de las ventas que los afiliados de mis afiliados generen, en ese momento entendí la insistencia de mi amiga para que me inscriba, estaba ganando un porcentaje de todas mis ventas.

    Entre plática y plática se fue haciendo más tarde, el aire acondicionado estaba a tope y sentí frío, por lo que saqué la manta para cubrirme, Diego no llevaba nada para cubrirse y compartí mi manta con él, me agradeció y seguimos platicando un rato más de algunas cosas de nuestras vidas, llegó la hora en que apagaron las pantallas donde proyectan películas, así como la mayoría de las luces del interior, los demás pasajeros reclinaron sus asientos, señal de que era hora de dormir, no era apropiado seguir hablando a fin de no molestar, así que recliné también mi asiento y le dije a Diego que iba a dormir, Diego también reclinó su asiento y poco a poco nos fuimos quedando dormidos.

    El autobús siguió su marcha y en la madrugada desperté, me doy cuenta que mi cabeza descansa en el hombro de ese apuesto joven y que una de mis manos se encuentra posando sobre su pierna, muy cerca de sus genitales, lleva un pants deportivo, me llega el suave aroma de su perfume y el calor de su piel a través de la delgada tela, me empecé a excitar, se me aceleró el corazón, escuchaba su respiración, parecía profundamente dormido, me sentí nerviosa, no estaba bien estar recargada en el hombro de un desconocido, lentamente me fui apartando, con mucho cuidado para no despertarlo, intenté dormir nuevamente pero para evitar volver a recargarme en Diego, me puse de lado, posición de cucharita mirando hacía el pasillo, mis nalgas quedaron pegadas al descansabrazos que separa los asientos.

    Me volví a dormir, no supe cuánto tiempo habrá pasado cuando despierto nuevamente y siento el calor de un cuerpo en mi espalda, el descansabrazos había sido retirado y siento un bulto de carne en medio de mis nalgas, me quedo quieta, esperando, sin saber cómo reaccionar, su aliento caliente en mi cuello, mi respiración se acelera, mi corazón parece querer salirse de mi pecho, pensé que Diego estaba dormido e intenté moverme lentamente para no despertarlo, pero al momento me apretó de la cintura y me susurró al oído:

    – Shhh, shhh, tranquila, relájate

    Me quedé quieta, no quería armar un escándalo, no estaba segura que hacer, el guapo desconocido se estaba agasajando con mi cuerpo, sentí claramente como ese bulto, largo y grueso se iba poniendo cada vez más duro y aumentaba su tamaño, mi piel se erizó, me apoyó con más fuerza y pude adivinar el contorno de su inmenso instrumento, desde la punta del grueso nabo, hasta el relieve de cada una de sus hinchadas venas, incluso sentí el calor que desprendían sus gruesos y pesados huevos, todo a través de la delgada tela de nuestras ropas, ante mi pasividad empezó a moverse, frotando su verga por la línea entre mis nalgas y por la elasticidad de mi leggins se hundió entre ellas, la tela era tan delgada que juro que llegué a sentir la humedad que desprendía la punta de su verga, y humedecía la raja entre mis nalgas, después de unos minutos frotando discretamente su verga, sentí su mano acariciar mi nalga y apretarla suavemente, nadie podía notarlo porque la manta nos cubría, se demoró unos minutos acariciando mi nalga, apretándola, sus dedos se clavaron en la raya entre mis nalgas hasta rozar mi ano, el leve contacto me estremeció y en forma involuntaria apreté mis nalgas y di un respingo, un gemido casi imperceptible salió de mi boca, al moverme me apretó de la cintura y me dice al oído:

    – Tranquila, no hagas ruido, shhh, sólo disfruta.

    Asentí con la cabeza, un calor indescriptible invadió mi cuerpo, me abandoné a sus caricias, su mano tocaba mi entrepierna y suavemente fue subiendo hasta encontrar el elástico de mis leggins, lentamente fue introduciendo su mano dentro hasta que encontró mi vagina, ubicó mi clítoris y empezó a masajearlo muy lentamente, mordí mis labios para no gritar de placer, el placer era máximo, abrí un poco las piernas para facilitarle la tarea, mientras me seguía restregando su dura verga entre mis nalgas, después de un rato, su dedo recorrió mi coñito, acariciando mis labios vaginales, buscando ubicar mi entrada, no tardó en encontrarla, movía su dedo en forma circular y empezó a hacer un poco de presión, su dedo venció fácilmente la poca resistencia de mi humedecido coño y se introdujo hasta la primer falange, mi cuerpo se tensionó, pero al instante me relajé, no sé cómo explicarlo, un placer me embriagó y no pude evitar dar un fuerte suspiro y exhalar, intentando ahogar mi gemido de placer, lentamente su dedo fue entrando más profundo sin dejar de moverlo y frotar mis paredes internas, el placer crecía descontroladamente, su dedo empezó a entrar y salir de mi interior y pronto fueron dos dedos dentro de mis entrañas, después de unos minutos, saca sus dedos y siento un vacío, su mano subió a mi cintura y hábilmente me fue bajando mi leggins hasta mis rodillas, colaboré un poco levantando ligeramente la cintura para facilitar la tarea, entonces sentí la cabeza babeante de su tremendo nabo apoyarse entre mis nalgas desnudas, lento, despacio, intentando parecer que seguíamos dormidos, siguiendo los movimientos del autobús, se estuvo masturbando con mis nalgas otro largo rato, podía sentir como la gorda cabeza, suave y tersa, recorría una y otra vez, la raja entre mis nalgas, cada que pasaba por mi hoyito sentía una descarga eléctrica que recorría todo mi cuerpo, creí que me iba a encular de un momento a otro, mi anito cada vez se dilataba más, anhelante, arqueé mi cintura para ofrecerle mi culo generosamente, cuando levanta una de mis piernas y la deja apoyada sobre la suya, su enorme verga se desliza hasta localizar mi vagina, coloca su mano en mi cintura y me aprieta contra él, hace presión y la punta de su verga lentamente se va deslizando suavemente en mi interior, apenas la puntita, al siguiente movimiento del bus logra meter la cabeza, se queda un momento quieto, con la cabeza de su verga en mi interior , esperando el siguiente movimiento del bus para seguir clavándome, en cada balanceo del autobús lograba meterme un poco más, sentía como poco a poco me iba abriendo su mazo de carne, disfrutaba cada milímetro que me entraba, entró casi la mitad, empezó el vaivén, dejaba solamente la cabeza dentro y me embestía, lento, suave, arqueé mi espalda y empujé mi culo contra su pelvis, logré que entrarán tres o cuatro centímetros más, tenía tres cuartas partes de su verga en mi interior, mis fluidos vaginales escurrían, su pecho pegado a mi espalda, escuchaba sus jadeos en mi oído, empecé a culear suavemente, hubiera querido ensartarme por completo esa rica verga, montarme sobre ella, pero no podía hacerlo, no con el autobús lleno de gente, apretaba los labios para no gritar, en eso abro mis ojos y observo que el pasajero del asiento al otro lado del pasillo mira mi cara, el tipo también tiene un cobertor y movía agitadamente la mano bajo él, se estaba masturbando, un pasajero se había dado cuenta que me estaban cogiendo, sentí morirme, dejé de moverme y apreté la mano de mi joven amante, comprendió que algo intentaba decirle, dejó de moverse un instante, sin sacarme la verga, intenté zafarme pero no me lo permitió, me tenía bien sujeta de la cadera.

    Nos quedamos quietos, su verga palpitaba en mi interior al mismo ritmo que mi agitado corazón, sentía que me faltaba el aire, Diego se incorpora ligeramente y mira alrededor, se da cuenta del tipo que está mirando y masturbándose.

    El tipo se da cuenta que lo hemos descubierto, pero solo sonrie y moviendo sus labios parece decir sigan, Diego me habla al oído y me dice:

    – Tranquila, no tengas miedo, no hablará, solo quiere mirar.

    Lentamente reinicia su vaivén, y el tipo reanuda su masturbación, no estaba cómoda con el tipo mirando, pero Diego no me soltaría y no podía hacer nada para impedir que me siguiera cogiendo, cerré los ojos como si de esta forma evitara que me siguiera viendo, los embistes de Diego se volvieron más largos y profundos, su pelvis chocaba con mis nalgas y provocaba que mi cuerpo se balanceara hacía adelante y hacia atrás, su mano bajo mi blusa pellizcaba mis pezones y besaba el lóbulo de mi oreja, la sensación era indescriptible, intentaba no hacer gestos, pero no podía contenerme, abría la boca para lanzar bocanadas de aire, ahogando mis gemidos, mi cara estaba desencajada, era imposible reprimir el placer que sentía. Diego arreció sus embistes, su mano en mi cintura me apretaba contra él en casa embestida, escuchaba su respiración agitada, su aliento en mi nuca, mordía mis labios para no gritar de placer, estuvimos así un buen rato, a pesar de su juventud, tenía un aguante y un control envidiable, la sensación de su verga taladrándome y sus huevos chocando en mis nalgas me tenían a tope, estaba en éxtasis, cada vez aceleraba más sus embestidas, y dando un último empujón sentí cómo me llenaba de su ardiente néctar, al instante sentí una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo y me corrí en un intenso orgasmo que me hizo retorcer y arquear mi espalda, espasmos involuntarios recorrían mi cuerpo, corrientes de placer que empezaban dentro de mi vagina, recorrían toda mi columna vertebral, hasta llegar a mi cerebro, mis piernas temblaban, tuve que morder fuerte mis labios para no gritar.

    Quedamos rendidos, sin movernos, tratando de recuperar el aliento, con su verga todavía dentro de mí, unidos por nuestros cuerpos como un solo ser, su verga se fue poniendo flácida y salió de mi interior, quedamos abrazados un largo tiempo, me susurraba al oído todo lo que había disfrutado y mil halagos más, estaba a punto de volverme a quedar dormida en sus brazos cuando de repente prenden las luces del camión, seguida por la voz del chófer avisando que habíamos llegado a la Ciudad de Puebla.

    Disimuladamente me subí los leggins y Diego hizo lo propio con su pants deportivo.

    Estaba a punto de amanecer, serían alrededor de las 6 de la mañana, el aire frío de la ciudad de Puebla nos recibió, al bajar sentí la mirada del pasajero de la fila de enfrente, no despegaba su mirada mientras recogíamos las maletas, me sentí incómoda, no dije nada, le pedí a Diego un poco de tiempo para ir al baño, necesitaba asearme, semen escurría entre mis piernas, durante todo el trayecto al baño, el pasajero fisgón no dejó de mirarme las nalgas, una vez que me pude asear un poco, Diego pidió un taxi y nos fuimos directo al hotel sede.

    Diego solicitó que nuestras habitaciones estuvieran juntas y pensé que tal vez me daría una nueva cogida al llegar, desgraciadamente no pudo ser, me indicó que por ser organizador tenía que presentarse muy temprano, que descansara un poco y bajara a desayunar, que era gratis por cortesía del hotel, llegué a mi habitación descansé unos minutos y después me di un buen baño, bajé a desayunar, no vi a Diego en el desayuno, la Convención iniciaría a las 10 de la mañana, pero había que registrarse un poco antes.

    Al momento de registrarme por fin pude ver a Diego, sonrió y me guiñó el ojo al verme, le respondí con una sonrisa pícara, se acercó y me dio un beso en la mejilla, discreto, al tiempo que me susurraba al oído:

    – En la noche te espero en mi habitación, te voy a dar la mejor culeada de toda tu vida.

    Mis piernas temblaron de emoción, el fin de semana apenas empezaba y todavía faltaba mucho por contar sobre ese viaje, pero lo dejaré para el siguiente relato.

    Espero les haya gustado mi experiencia.

  • Celos por los masajes

    Celos por los masajes

    El otro día mi esposa me confesó que fue cogida en la sesión de masajes. Sabiendo que soy impotente y me cuesta acabar, me lo contó con lujo de detalles y tuve celos.

    Fue al consultorio del masajista, soltero morochon. Tenía el ultimo turno. Estaban ella sola y el masajista.

    Se queda en bombacha y corpiño, me dijo que tenía puesto un corpiño de algodón y encaje color blanco y una bombacha de satén y lycra color beige muy suave.

    Estaba con mucho flujo vaginal y por eso tenía una toallita femenina grande se notaba mucho de atrás sexy le quedaba ya que es culona mi esposa.

    sube a la camilla boca arriba y el masajista realiza normalmente su trabajo. Luego le pide que se ponga boca abajo y el hombre le masajea cerca de la toalla que hacia un bultito notorio en la cola.

    El tipo le pregunta si esta indispuesta, y mi esposa le dice que tiene mucho flujo muy lubricada se siente como en celo como dispuesta a quedar embarazada.

    Se acerca y le dice que no aguanta más lo calienta como le queda la bombacha suave y la toallita siente que está lleno de semen para largar, mi esposa se deja llevar y le dice que se ponga atrás de ella y la coja así descarga toda la leche.

    Se sube tras ella le corre la bombacha y le mete la pija colmada de leche bombea un ratito y acaba muchísima leche dentro de ella tanto que sale de su vagina y queda en la toalla femenina sin manchar la bombacha que le quedaba terrible.

    El resultado de esa sesión es mi mujer embarazada de otro pero me hago cargo porque yo no puedo comer bien ahora somos mama y papa.

  • Me excitaron sus pies

    Me excitaron sus pies

    Hola a todos los usuarios que me motivan con sus experiencias excitantes, lo cual me ayuda a tomar la decisión de escribir una pequeña osadía o atrevimiento que tuve con una desconocida.

    Lo que les relato a continuación me sucedió ayer en La Guajira (departamento del caribe colombiano) cuando fui a comprar un decodificador DTV. Llego a la tienda que estaba sola, cuando de repente ingresa una bella mujer delgada; no le puse mucha atención a pesar de no pasar desapercibida a mi vista y a mis pensamientos lujuriosos.

    Me senté frente a su escritorio, miro al piso y me encuentro con unos pies sensuales, calzados con sandalias de plataforma. Mi mente voló en deseo, miraba sus pies más que su rostro. Dudé mucho pero no pude callar y le pedí que me los dejara ver, se puso seria pero al instante cambio su expresión que denotaba curiosidad, lo cual me dio alegría y ánimo para continuar induciéndola al tema.

    Tomé una foto disimulada a sus pies y se la envié a su whatsapp para mirar que cara ponía. Note que no le disgustó y le pedí que me los dejara ver, se negó (le pedí que me enviara una foto y accedió), pero me dijo que al día siguiente se pondría sandalias descubiertas. Se intereso porque inicio a hacerme preguntas sobre el tema, le pregunté si sus parejas le besan los pies y me dijo que nunca lo hacen, aproveché la oportunidad y me le ofrecí para que descubra el placer.

    Terminamos hablando un poco de todo en cuanto a sexo (fetiches-experiencias).

    No pude obtener lo que quería pero casi a media noche recibí una hermosa imagen de sus pies descalzos.

    Gracias, espero poder disfrutar de bellas damas en el valle del cauca, en especial que compartan este placer.