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  • Verga de chocolate me abre toda

    Verga de chocolate me abre toda

    Hola! Soy Annie tengo 18 años de piel blanca linda, delgada, tetas entre medianas y pequeñas, cintura algo marcada y culo mediano y suave.

    Unos días antes una amiga me había enviado muchos videos porno de interraciales y en todos ellos se veía como las mujeres lo gozaban bastante, después esa misma amiga me invitó a una fiesta donde me convenció diciendo que tal vez cumpliría esa nueva fantasía.

    Llegamos y todo parecía bien, estuve con esa amiga y otras un rato pero poco a poco se fueron perdiendo entre la gente, no le di mucha importancia y la seguía pasando bien. Estaba bailando muy emocionada cuando sentí como alguien levanto mi falda y apretó mis nalgas, no llevaba short solo unas bragas de encaje, volteé a ver y era un chico negro, guapo y de buen físico, me sonrió y siguió apretando mis nalgas como si fuera su novia, le correspondí llevando mi mano a su entrepierna algo dura.

    El: hola blanquita, te llevo viendo un rato, cómo te restriegas cómo una perra en los hombres.

    Yo: mmm si y que harás?

    El: podemos rentar un cuarto aquí cerca y darte la verga que mereces.

    Yo: entonces vamos, pervertido.

    Me dio una nalgada y lo tome de la mano, salimos de la fiesta, me llevo a su moto y me subí hasta llegar a un motel, pago el cuarto y entramos. Me miró y volví a jugar con mis nalgas, iba a meter mi mano en su pantalón y me detuvo y dijo «tranquila linda, me gusta saber que me voy a comer», me quedé quieta y levanté los brazos mientras el miraba bajo mi ropa y me tocaba toda con sus manos y labios.

    Entre más me miraba iba quitando la ropa y yo me meneaba de forma sexy y dijo «serías una sexy prosti nena» y le contesté «no gracias, prefiero el sexo por placer» me sonrió y puso contra la pared, bajo mis bragas y con su gran lengua me empezó a dar un oral muy rico lamiendo mi coño y ano, estaba gimiendo suave y me termine de sacar las bragas mientras doblaba la falda para hacerla mini y que fuera más sexy.

    Su lengua larga y ancha no paraba de lamer las paredes de mi coño húmedo y caliente, le estaba gimiendo a la pared y el me hizo levantar una pierna dejando más expuestos mis agujeros, estuvo comiendo mis agujeros un buen rato hasta que se separó y puso de pie metiendo dos dedos a mi coño, los estaba moviendo y diciendo «ya quiero ver qué tanto te abre mi verga nena», se quitó el pantalón y saco su verga.

    No pude ocultar mi expresión al verla y al ver eso me saco los dedos y dijo «no temas nena dale un vistazo de cerca» y me hizo arrodillarme, me acaricio el rostro de forma tierna y abrí mi boca, metió su verga y fue que reaccione y la tomé con mi mano, me comencé a mover y él soltaba pequeños gemidos mientras sus dedos se metían entre mi cabello, saco su verga y se sentó en la cama dando unas palmadas a su pierna.

    Para hacerlo sexy me fui gateando hasta el hasta tener mi lengua lamiendo toda su verga, regreso su mano a mi cabeza, en un momento me separó y me hizo levantar los brazos para quitarme el top que llevaba y ahora estar totalmente desnuda, apretó mis tetas hasta poner mis pezones duros, lo mire y metí su verga entre mis tetas, no eran tan grandes como para cubrir lo largo pero si para lograr abrazarla.

    Me empecé a mover con una parte mis tetas otra mi mano y en la punta usando la boca, estuve así un buen rato con su verga muy caliente y cada vez más húmeda de mi saliva, se la chupe bastante y me gustaba su sabor y forma, me detuvo y ayudo a levantarme, después me abrazo y de un salto me sentó sobre de él con su verga entre mis nalgas, tome mi bolso que había lanzado a la cama y después de unos segundos saque un condón.

    Le di un beso y tomo el condón, lo abrió y se lo puso bien, a pesar de lo que decía era muy lindo y considerado. Acomodo su verga y me la empezó a meter, después de ese mini momento romántico volvió lo pervertido diciendo «puta estás muy apretada» mientras apretaba mis nalgas, yo seguía gimiendo, su verga entraba fácil entre mis jugos y el lubricante del condón abría mi coño suave, me abrazo y puso boca arriba mientras la seguía metiendo muy duro y palpitando.

    Mientras la metía dio un empujón y sentí una fuerte corriente, la punta estaba golpeando mi matriz y aún no metía toda su verga, al ver eso los dos nos sorprendimos y el me beso muy rico empezando a moverse rápido, mis gemidos eran casi gritos y todo mi cuerpo se movía con sus embestidas, sentía sus besos en mi cuello y tetas que me llenaban de placer.

    Era mi primera vez con una verga negra que me estaba haciendo el amor muy rico abriendo mi apretado coño blanco, la faldita de movía muy lindo, no paso mucho de que la metió y una corriente de placer recorrió mi cuerpo hasta llevarme al orgasmo, mi coño se apretó mucho más y mientras soltaba unos chorros de jugos él me abrazo con fuerza para tener mi orgasmo con su verga dentro.

    Después de eso la saco y me acostó boca abajo levantando mis nalgas y apenas pude responder bien y la volvió a meter rápido en, mi mientras metía un dedo en mi culo, apreté las sábanas y decía cosas pervertidas como «papi dame verga negra!» «Castiga a tu puta blanca» cada que decía eso me daba más duro y eso me gustaba y en un momento dije «la quiero toda adentro papi!» Y se detuvo.

    Creí que se había molestado o algo pero en si lugar abrió el bote de lubricante y saco su verga vaciando el lubricante en mi culo y dijo «aquí si va a entrar toda blanquita» y empezó a empujar en mi ano, le dije que no pero me sostuvo las manos y entre más la metía me dolía el culo pero se sentía rico, saque unas lágrimas de dolor y placer mientras sentía como se abría mi ano con su verga, después de un rato pensé que me iba a partir a la mitad y dijo «ya está» lo voltee a ver y su verga si había entrado toda en mi ano.

    Se empezó a mover duro vaciando más lubricante mientras yo gemía gritando de placer y a la vez quejándome de cómo se sentía, el no paraba de disfrutar lo apretado de mi ano, con cada embestida me abrí más y el dolor se hacía placer, me seguía usando como a una muñeca sexual, dio varias nalgadas y me acostó del lado con su verga entrando más rápido en mi mientras la habitación se llenaba de mis gritos de placer.

    Me soltó las manos y agarre una de las suyas que me seguía dando nalgadas aún con mi culo ardiendo, todo mi cuerpo se movía y con su otra mano apretaba mis tetas, podía sentir sus embestidas en mi coño como si no hubiera nada entre los dos agujeros y se movía dejando solo la punta dentro para meterla toda de golpe, me dio más tiempo así y la saco separándose y dijo «vamos blanquita contra la pared» mientras se tocaba.

    Mis piernas me dolían pero aun así le levanté y me puso frente al espejo abriendo mis nalgas y enterrando de nuevo su verga en mi ano, verme así me hizo sonrojar y excitarme por lo que el llevo una mano a mi coño y metía dos dedos muy rápido, le decía que dejara eso pero no me hizo caso y al cabo de unos segundos acabe bastante mojando el piso.

    Eso lo puso más duro y salvaje apretando y levantando mi cuello para besarlo y morder un poco, yo ya estaba en mi límite y sentía que mis piernas ya no iban a responder más hasta que me dio unas embestidas más y quedó presionando para soltar su semen en mi culo y acabar. Se quedó unos segundos jadeando en mi oído y la saco para ayudarme a ir a la cama. Me acosté un rato y el hizo lo mismo mientras me daba un pequeño masaje en las piernas y unos besos lindos.

    El: ¿eso te gustó nena?

    Yo: bastante, negrito jeje.

    El: jajaja hay que repetirlo alguna vez.

    Yo: SII solo avísame cuando la metas en mi ano.

    El: si si perdón por eso.

    Yo: está bien, fue muy rico.

    Después de rato ahí nos levantamos y tomamos un baño rápido, nos vestimos y regresamos a la fiesta donde pedí que fueran por mi, todo salió bien y ahora llevo ese delicioso recuerdo conmigo y las ganas de repetir.

    Espero que les excite mi primer interracial y si creen que soy muy pervertida al meterme algo así en el culo en mi primera vez, gracias por leer nos vemos.

  • Me llamo Melisa, presentación

    Me llamo Melisa, presentación

    Me llamo Melisa, tengo 30 años, soy originaria de un pueblo al sur de España, en la provincia de Cádiz, un pueblo pequeño, pintoresco de corte medieval, se llama Benalup casas viejas, por vueltas que da la vida termine aquí, en México, soy licenciada en finanzas, así que trabajo en oficina, por cuestiones de trabajo debo asistir siempre con ropa ad hoc, faldas tipo lápiz, ya saben esas faldas que llegan unos pocos centímetros por encima de la rodilla, súper pegadas, con apenas una cremallera por encima del trasero, el deber me obliga a usar medias a juego con zapatos de tacón, blusas sobrias pero coquetas, de vez en cuando un saco y en ocasiones un abrigo o gabardina según el clima.

    Físicamente no creo ser la mujer más sexy del mundo, pero me gusta sentirme sexy para mí, algunos kilos de más, pero lo normal para una mujer de mi edad, nunca he tenido hijos así que me gusta cuidarme, en el busto, bueno a criterio de quién juzgue podría decirse que las tetas son de buen tamaño, lo que siempre me ha gustado en definitiva de mí, que para mí desgracia ha Sido objeto de fetiche y morbo de muchos en mi trabajo, mi enorme culo, tengo un culo muy grande, que en ocasiones me hace tirar cosas del escritorio o chocar con todo, mi piel no es del todo blanca, como la de mis hermanas o madre, soy un poco más morena, de ojos marrón claro, cabello castaño claro que siempre se tiende a rizar, usualmente me gusta teñirlo de rubio ya que se me ve natural, o pelirrojo.

    Soy una amante de usar lencería, ya sea para el trabajo, andar en casa o de forma casual, me gusta combinar la tanga a juego con el bra, las telas, siempre procuro que sean de alta calidad, me gusta el tacto suave que provocan las medias sobre mis piernas, el satín de la tanga sobre mi vulva y los elásticos tensos de la tanga sobre mi cintura, claramente soy muy sexual, me encanta reflejar mi energía sexual y emanarla al exterior.

    Estaré compartiendo relatos que pueden ser anécdotas, vivencias personales de mi sexualidad y otras ocasiones serán simples fantasías que rodean mi imaginación y mente, de cualquier forma espero que os disfrutéis, quiero leer vuestros comentarios y sobre todo estimular vuestra imaginación.

    Con amor Melisa.

  • Pagando la deuda de mi hijo

    Pagando la deuda de mi hijo

    Me llamo Lourdes tengo 56 años vivo en Alicante. Soy viuda hace 5 años y tengo 2 hijos, un chico llamado Martin y una chica llamada Miryam. Hace un año comenzó esta historia. Cuando mi hijo pidió prestado dinero a unos tipos de mala reputación como no les pudo pagar vinieron a mi casa. Un buen día llegaron a mi casa unos tipos y se hicieron llamar Carlos y Manuel y me dijeron que venían a cobrar la deuda de mi hijo tenía con ellos y yo les respondí que se arreglaran con él, que él era al que le habían prestado el dinero ahí mismo salieron pero no sin advertirme que iban a volver.

    A los tres días Carlos y Manuel regresaron y al entrar me llevaron a mi habitación y me pidieron que me desnudara seguidamente comencé a quitarme la ropa, me quite los zapatos, la blusa y me baje el pantalón quedándome solo en ropa interior.

    Carlos: Así nos gusta golfa .

    Seguidamente Carlos tomo mis pantaletas de ambos lados con sus manos y me las bajo por completo, sacándomelas por debajo de mis pies y dejando mi vagina expuesta, las olio y las arrojo a donde había dejado el resto de mi ropa, dirigió sus manos al cierre de mi brasier y deslizo los tirantes por mis hombros y me lo arranco por completo, pude ver por el espejo de mi cuarto.

    -Unas tetas perfectas, mucho mejor que como las había imaginado -dijo Manuel.

    Luego Carlos se bajó los bóxer y dejo una polla bastante grande a mi vista, luego se sentó en la cama, seguidamente Manuel se quitó la camiseta, el buzo y los pantalones y también se sentó a su lado, tenía una polla parecida.

    No estuve más de 2 minutos pajeando a los dos cuando Manuel me dijo:

    -Lourdes, ponte de rodillas.

    Diciendo esto, me arrodille ante la cama y Carlos y Manuel que ya tenían sus pollas bien duras.

    Abrí la boca, cogí aire y baje mi cabeza hasta tener el miembro de Manuel en mi boca.

    “Siii, por fin” grito Manuel al sentir como mis labios envolvían su polla. Yo comencé a chupar, en 20 años solo había chupado una polla, lamía el glande y el así como el tronco de principio a fin, incluso baje hasta las pelotas de Manuel, “Mírame a los ojos mientras me la chupas Lourdes, quiero ver los ojitos de la madre de Martin con mi polla dentro de su boca”.

    Me saque la polla de la boca y le dije a Manuel que no podría tragármela entera pero él hizo caso omiso, volvió a metérmela en la boca y esta vez comenzó a empujar con ambas manos con tanta fuerza y sin detenerse ante mis arcadas que lo logro, Ismael enterró su polla completamente en mi garganta, Manuel me mantuvo allí varios segundos empujando con fuerza, yo creía que iba a vomitar cuando Ismael me saco la polla y volvió a metérmela otra vez así un par de veces más.

    Conseguí respirar cuando Manuel me libero pero pronto Carlos me tenía agarrada en la misma posición, al menos ahora no estaba meneando ninguna polla y pude apoyar mis manos en los muslos de Carlos tratando de hacer fuerza para que no me obligara a tragar aquella polla por completo.

    -Vamos a follarla ya -dijo Manuel- que se suba encima de mí.

    -Nada de eso, nos vamos a follar a la madre de Martin aquí vamos al cuarto de el

    Carlos me saco la polla de la boca y me llevo hacia el cuarto de mi hijo. Luego Manuel se fue y al momento volvió de la cocina con unas cervezas, comenzaron a beber mientras yo seguía en el suelo, me ofrecieron beber pero yo dije que no quería así que me echaron un poco por encima de mi cuerpo sin importarles mojar el suelo.

    Manuel se tumbó en la cama y me subió a horcajadas encima de él, antes de tumbarse del todo me beso. “Vamos Lourdes, tu solita”

    Yo misma me subí encima de Manuel y agarre aquella polla situándola debajo de mí y comenzando a bajar despacio, pero mi ritmo no contentaba a Carlos y acercándose por detrás me empujo por los hombros haciendo que la polla de Manuel entrara rápida y profundamente dentro de mi como un cuchillo caliente.

    Yo seguía subiendo y bajando sobre esa polla sin abrir la boca tratando de mirar hacia el techo ya que no quería mirar hacia abajo y ver como Manuel me pellizcaba los pezones sin dejar de mirarme la cara, luego Manuel me dejo y ahora era Carlos me puso a cuatro patas, después de que entrara la polla para penetrarme por detrás, Manuel se arrodillo ante mi cabeza y me hizo engullir su polla mientras Carlos me enculaba, los dos llevaban el mismo ritmo y conseguían que ambas pollas entraran y salieran de mi al mismo tiempo.

    Carlos seguía embistiendo en mi culo como si fuera un ariete que trata de derribar las murallas de un castillo, en esa posición yo no podía hacer nada y Manuel a punto con facilidad a mi coño, en una de las embestidas de Carlos en mi culo mi cuerpo se echó hacia delante y yo misma me enterré la polla de Manuel en mi coño.

    Yo estaba atrapada por aquellos dos enormes miembros y eran ellos mismos quienes con sus movimientos me lanzaban adelante y atrás. Note como Manuel se corría dentro de mi coño, sin haberme dejado tiempo a negarme ni ofrecerle otra cosa sentí como el semen de aquel hombre me llenaba las entrañas, una sensación que hacía muchos años que no experimentaba.

    -nooo -grite yo.

    -siii, Lourdes, siii, me he corrido dentro de ti

    Ahora mientras tu reposas Manuel yo voy a seguir follandome este culo así que Carlos me agarro por las nalgas y me levanto en vilo, para su altura y corpulencia yo era como una muñeca, con su polla enterrada en el culo me follo por toda la casa. Luego ambos salieron y yo minutos después en eso entraba mi hija y vio a los tipos cuando salían.

    Ahora van casi todos los días en mi casa para follarme hasta el día de hoy sigo pagando la deuda.

  • Mi primera vez con el que fui infiel por casi 2 años

    Mi primera vez con el que fui infiel por casi 2 años

    Mi esposo y yo vivíamos en ciudades diferentes, nos veíamos fines de semana, tenía en ese entonces 40 años, busqué donde hacer ejercicio después de ir al trabajo y me encontré con un gym de regreso a casa.

    Comencé a ir al gym y en el horario en el que iba observe que un joven siempre me veía y usaba los aparatos cerca de mí, hasta que un día comenzamos a hablar, yo tengo coche, así que no podía acompañarme a casa cuando salía. Un día pide mi número y comenzamos a mensajearnos hasta que se animó a decir que le gustaba y que quería tenerme, yo jugando le dije si y fue lo peor, porque comenzó a decirme cosas que me hicieron mojarme.

    Después de algunos días de charlas calientes quedamos de vernos, como dije tenía coche, así que pasé por él, se veía muy guapo y muy joven, pero en ese momento y no importó.

    Me dijo a donde dirigirme, llegamos a un motel con temática, mi color favorito es el violeta, así que pidió esa habitación, me gustó mucho; cuando íbamos en camino íbamos serios por los nervios tal vez, pero en cuanto bajamos del coche me pego a él y comenzó a besarme apasionadamente, hasta sentir su pene largo, no tan grueso pero se sentía de buen tamaño, después metió la mano entre mis pantalones encontrando mi tanga, pequeña por cierto y muy húmeda en ese momento, la hizo un lado y metió su dedo muy fácilmente, me recostó en la cama y comenzó a bajarme el pantalón, conforme iba bajando, me fue besando el vientre hasta llegar a mi vagina que ya estaba super húmeda, metió la lengua y deje ir un suspiro muy grande.

    Después de unos minutos me senté para poder desvestirlo, al bajarle los pantalones me aventó a la cama para seguir bebiendo mis flujos y con mis pies baje el bóxer que tenía y comencé a frotar su pene con mis pies mientras el seguía bebiéndome, hasta que no pude más y pedí que me penetrara, se subió y solamente metió la cabeza, yo levantaba la cadera pidiendo que me penetrara completamente pero me hacía desearlo más, chupándome los pezones que ya estaban en punta y brillaban de excitación.

    De repente se dejó caer con una pasión desenfrenada, pensé iba a terminar rápido pero no, me dio la vuelta y me puso en 4, me penetro hasta hacerme poner boca abajo, me besaba la espalda con pasión y desenfreno, que hizo que me viniera y gritara de pasión, se acostó y me invito a subirme, me acosté sobre él y comencé a moverme hasta lograr un gran orgasmo delicioso, me levante y comencé a hacer sentadillas en él, hasta que sentí sus líquidos calientes en mi interior, nos recostamos y comenzo a besarme suavemente, hasta quedarnos quietos.

    Vi la hora y tuve que decirle que era hora de irnos, me invito a ducharnos y me volteo contra la pared para volver a penetrarme ya sin terminar, para que quedáramos con ganas de repetir…

  • Como conseguí a una nueva perrita en el metro

    Como conseguí a una nueva perrita en el metro

    Una tarde en la estación del metro veo a una chica de unos 19 años, debería medir uno 1,63 y con un cuerpo de 86-64-88, pelo lacio oscuro y con unos lindos ojos marrones. Vestía con una falda a medio muslo, blusa y unas zapatillas deportivas.

    Veo como entra al metro y voy tras ella, este ya venía muy lleno, ella quedó en una segunda fila de personas, haciendo que las personas delante le daban la espalda, así que aproveché, me coloqué detrás de ella, y de forma descarada pongo mi mano en su culo firmemente, me le acerque a su cuello para que sintiera mi respiración en este, antes de empezar a besar su cuello.

    Increíblemente ella no hace nada, así que sigo aprovechando y recorriendo su culo con mi mano, la voy bajando para pasarla por abajo de su falda para agarrar de primera mano su culo, mientras mis besos van subiendo por su cuello hasta su oreja donde le doy una pequeña mordida, esperando su reacción, me sorprendo al ver que su espalda se encorva sacando más su culo para dejar que se me sea más fácil meterle mano.

    Al notar como se está poniendo empiezo a recorrer tu cadera y bajándola por su muslo hasta poder poner mis dos manos abajo de tu falda, agarro su tanga por los costados y se la empiezo a bajar lentamente dejando que caiga por sus piernas hasta llegar a sus pies, miro alrededor para asegurarme que nadie nos vea, y al comprobarlo pongo mi mochila entre sus piernas tapando su tanga en el piso. Su cabeza se mueve como mirando el techo, mi mano se posa sobre el lado interno de su muslo subiendo hasta su entre pierna para colocar dos de mis dedos rozando su clítoris con algo de presión.

    Escucho como suspira suavemente, sigo rozando su clítoris para suavemente meter mis dedos en su conchita depilada, también pongo mi dedo pulgar en la entrada de su culo haciendo pequeños círculos en este.

    Le veo la cara como se le cuesta controlar su expresión de placer, sus suspiros cada vez se le hace más complicados de controlar, sus piernas tiemblan mientras mis dedos juegan en su interior.

    (yo) -mmm que pasa perrita? -Le susurro suavemente en el oído

    Ella corre su mano poniéndola sobre la mía para que le meta más mis dedos en su interior, así que tomo su otra mano y se la llevo a mi entrepierna haciendo que sienta mi verga con su mano, para continuar metiendo mis dedos en su concha y sumando mi pulgar en su culo, siento como me aprieta más mi verga, y abre sus piernas para que mi mano se acomode mejor.

    (yo) -sácame la verga del pantalón. -Le digo suavemente

    (ella) -mm si ya voy. -Contesta con una voz muy suave

    Me desabrocha el pantalón para sacármela con mucho cuidado de que nadie vea, y empieza a masturbarme sutilmente.

    (yo) -ponela entre tus piernas. -Le sigo ordenando con firmeza a su oído

    (ella) -mmm señor

    Acto seguido la empieza a poner entre sus piernas, haciendo que mi cabeza roce sus labios vaginales, sacando mi mano para dejarle el espacio a la cabeza de mi verga, para que entre poco a poco, mientras la agarro de la cintura con mucha firmeza.

    (ella) -mmmm.

    Intenta controlar sus gemidos mientras se inclina para sacar su cola, y abre un poco más las piernas, veo como mueve su cabeza para todos lados mirando que nadie nos esté viendo, ya que se ve algo avergonzada aparte de caliente.

    Con la cabeza de mi verga ya en su concha, y tomándola de la cintura en un movimiento rápido se la termino de meter toda de una sola vez, se pone las manos en la boca para no gemir y gritar. Veo como su blusa es bastante escotada, así que tomándola de la parte de abajo se la estiro para que su escote se pronuncie más y sus tetas se vean mejor.

    La gente empieza a moverse así que nos movemos con ellas todavía con mi verga adentro de su concha, una vez quietos de nuevo le levanto un poco más la falda y meto un par de mis dedos en su culo también.

    (ella) -ahhhh

    (yo) -a donde estabas yendo perrita? -Le pregunto al oído

    (ella) -a lo de mi mamá señor

    Su cara se transforma, se muerde el labio inferior, y su cuerpo se arquea cada vez más, su respiración se agita mientras sus piernas tiemblan de lo mojada que esta.

    (yo) -tomas las pastillas anticonceptivas perrita?

    (ella) -no las tomo señor

    (yo) -tenés pareja perrita?

    (ella) -si tengo novio señor. -Responde entre gemidos

    (yo) -mmm bueno desde ahora vas a ser de mi propiedad y él va a ser un cornudo jaja.

    (ella) -si me queda claro, señor

    Saco mis dedos de su culo y paso mis manos por dentro de la blusa para desprender su sujetador y los breteles, cosa de poder sacárselo más fácil, lo guardo en el bolsillo de mi buzo, para luego tomar nuevamente su blusa y seguir sacando más sus tetas por el escote. Ella empieza a ver sus tetas salir, ya se notan sus pezones en el borde del escote, empieza a sacar culo para que mi verga le entre más. La agarro de los pelos para hacer que su cabeza apunte al techo, su respiración se entre corta, la noto temblar toda, como lleva sus manos a la boca para que no se le escuche gemir.

    (yo) -que pasa perrita ya vas a tener un orgasmo. -Le susurro al oído con rudeza

    (ella) -perdón señor es que ya no aguanto más, por favor me encanta. -Me dice en voz muy baja entre pequeños gemidos

    (yo) -mmm si perrita te pienso llenar de leche

    (ella) -si haces eso me podés dejar embarazada señor

    Solo la escucho decir eso, pero sin importarme lo que dice, la empiezo a llenar de mi leche en la concha.

    (ella) -mmm por dios que rico

    (yo) -qué sos?

    (ella) -su perra soy mi señor

    Le giro la cara y la empiezo a besar, la agarro de la cintura y le indico que es hora de bajarnos del metro acomodando mi verga dentro del pantalón, nos vamos a bajar, pero antes tiro su sujetador al piso junto con su tanga que ya estaba tirada, así el que lo viera después que nos bajamos se diera cuenta.

    Si les gusto, me pueden escribir al mail o por skype (sekai.nashi) para hablar, dar ideas, hacer algo personalizado o lo que sea, próximamente voy a escribir la segunda parte de cómo sigue esta historia.

  • Descubro mi fetiche por los vergones

    Descubro mi fetiche por los vergones

    Todo comenzó por allá del 2014, empezaba a llegar a la facultad de medicina en Guadalajara, en una ciudad aproximadamente a tres horas de la mía. El hecho de vivir solo, de tener un departamento únicamente para mí, de poder controlar mis horarios, y poder tener más control de mi privacidad, aunado al estrés de lo que representa un cambio de ciudad, más el estrés de la facultad, conocer gente nueva y también… las curiosidades y tentaciones a lo largo del camino, jamás faltan.

    Comienzo por describirme yo en ese momento tendría 19 años, mido aproximadamente 1.80 m peso alrededor de 75 kilos soy de tez morena clara, ojos cafés, de mis mayores virtudes, mi sonrisa… dicen que de bien parecer, no musculoso ni gordo, nalgon (siempre me resaltaron eso y será una parte vital en esta serie de historias, si… serie) una persona se podría decir educada, limpia, atlética, higiénica, en fin un “niño” que siempre vivió con sus papás y siempre siempre siempre estuvo a su cuidado… hasta que…

    Se cambia de ciudad, lejos de ellos y llega a la facultad… En ese momento me consideraba heterosexual al 100% el típico machito que cogía cada fin de semana con una mujer diferente, que pudiera tener novia pero aun así buscar a la mejor amiga de esa novia o a otra amiga, conocida… Con quién fuera, con tal de mojar la brocha… Y disfrutar todo lo que se pudiera… Fue precisamente con una de esas “amigas”, que pude meterla a alguien por el culo por primera vez y explorar más allá el sexo anal (que siempre me había fascinado, pero nunca pude explorar a profundidad).

    Paralelamente a esa experiencia, surge una aplicación para móvil la cual consistía en que era totalmente anónima, se podía publicar lo que uno gustara o pensara y nadie sabría o podría identificar a la persona detrás de ese usuario y/o publicación…

    Por lo que las publicaciones inicialmente eran de broma, cotorreo o simplemente para molestar, nada serio la verdad.

    Hasta que ya pasando los días, estando en mi departamento en el cual vivía solo yo, empecé a explorar un poco mas dicha plataforma, hasta encontrar publicaciones un poco subidas de tono, ya personas aprovechando el anonimato para buscar o encontrar o pedir ciertas fantasías sexuales o simplemente comentando dichas publicaciones… Y así se repetía día, tras día, yo sin comentar o publicar nada, simplemente leyendo e imaginando todo lo que escribían… había de todo pero predominaban los comentarios del mismo sexo, cosa que hasta ese momento no tenía curiosidad… pero leer todo eso, imaginarlo y a los días, empezar a ceder masturbándome pensando en cosas que había leído o ya incluso, viendo porno gay… La curiosidad mas comentarios calientes mas depa solo empezaron a surtir efecto, solamente era cuestión de tiempo.

    Empezó mi curiosidad por hacerle sexo oral a un hombre, la idea de estar de rodillas frente a un hombre grande, dotado y enseñándome todo su miembro erecto, sentirme vulnerable, sumiso, avergonzado pero caliente, enfocarme solamente en complacerlo y poder hacerlo venirse… era con lo que mas soñaba en esos días… por lo que un miércoles me propuse a publicar algo, apenas llegara a mi casa para poder cumplir esa fantasía, no sabiendo que ese sería el día que cambiaría mi vida por completo.

  • Trío bisexual en la clínica veterinaria

    Trío bisexual en la clínica veterinaria

    No, no derrapé y estoy a punto de contarte una historia de zoofilia. Sigo estando cuerda, aunque por momentos muestre todo lo contrario. En una veterinaria pueden pasar muchas cosas, como todos sabemos. Esto fue lo que me pasó a mí.

    No me gustan los animales, pero he tenido varias mascotas. Quizás, para no sentirme tan sola y tener la sensación de que alguien me quiere y me extraña cuando no estoy en casa. A pesar de que siempre le pongo onda, mis acompañantes no suelen vivir mucho tiempo. Hace un par de semanas, al llegar a casa, encontré a mi gata Tinta cabizbaja y de muy mal humor. No me atacó, como suele hacerlo casi a diario, lo que me pareció muy extraño. Intenté hablarle, decirle que todo iba a estar bien, pero me ignoró más que de costumbre. Decidí actuar de la misma manera, cosa que funcionó. Al rato ya andaba rondándome, mirándome de reojo, como si quisiera decirme algo. En un nuevo acto de instinto maternal, muy poco común en mí, intenté acercarme. Cosa a la que accedió. Seguía molesta, pero hizo todo lo posible por demostrarme que necesitaba mi ayuda. Opté por lo más lógico y la llevé al veterinario.

    Eran más o menos las nueve de la noche, por lo que tuvimos que ir por la guardia. Por suerte, no tuvimos que esperar a que nos atendieran. El joven médico nos hizo pasar a su consultorio y de inmediato revisó a Tinta. La pobre estaba agotada, por lo que se comportó de manera muy dócil. Luego de un corto periodo de revisación, el hombre dictaminó que mi amiga estaba intoxicada. Me dijo que un poco de suero le haría muy bien, solo que tendría que dejarla o esperar no más que dos horas. Decidí quedarme y esperar. Me hizo pasar a una sala de espera bastante cómoda, con frigo bar, televisión, un acogedor y amplio sillón, una máquina de café y una nutrida biblioteca de clásicos. A pesar de la preocupación por Tinta, el contexto me pareció de lo más agradable.

    Pasó alrededor de una hora y cuarto, en la que miré dos capítulos de una serie, comí papitas y tomé café con crema. Sentía que estaba ahí desde hacía días. No estaba aburrida, pero sentía que en casa tenía bastantes cosas que preparar para el día siguiente. Avancé por los pasillos en penumbra en dirección a donde estaba Tinta. Quería saber si estaba bien y si faltaba mucho tiempo para que acabe su terapia. La encontré recostada en la camilla, serena, con sus grandes ojos alertas. La acaricié, le hice notar que estaba cerca. No le importó demasiado. Comencé a caminar por la sala, deteniéndome en cada foto o lamina colgada en la pared. Nada me llamaba demasiado la atención, hasta que un sonido me puso en alerta.

    Era una especie de chirrido constante, como de un mueble metálico que se mueve y de inmediato vuelve a su lugar. El sonido era acompañado por una respiración agitada y un susurro que decía “sí, sí, así”. De inmediato comprendí lo que estaba sucediendo, pero mi curiosidad fue más fuerte y seguí avanzando en silencio. Nunca antes había visto a dos personas coger, por lo que la situación de a poco comenzaba a tornarse cada vez más excitante. Siguiendo la dirección del sonido, llegué a una habitación que tenía la puerta entre abierta. Estando a dos pasos de ella, los vi. Si ya me generaba demasiado morbo la idea de ver a una pareja heterosexual dándose placer, fue tremendo el impacto que me genero ver a dos hombres en esa situación. El joven veterinario que me había recibido estaba sentado en una vieja silla metálica, mientras que, otro de una edad similar, o incluso un poco más joven, estaba de espaldas a él, de frente a la puerta, cabalgándolo. Mi primera reacción fue susurrar un “wow”. El porno homosexual masculino jamás me llamó la atención. A ese contenido siento que le falta algo (¿tetas, quizás?), por lo que encontrarme tan de cerca con semejante escena encendió en mí algo tan extraño como placentero. Necesitaba mirar, pero al mismo tiempo se me hacía inmenso el deseo de meterme adentro de ellos y, al menos por un instante, sentir lo que estaban sintiendo

    Tan obnubilada estaba en mis cavilaciones, que no noté el momento preciso en el que advirtieron mi presencia. Seguían en lo suyo, como al principio, pero sus miradas cargadas de morbo se posaban fuertemente en mí. Si ya me habían visto y no habían frenado ni me habían pedido que me fuera, lo tomé como algo positivo, por lo que, lentamente, ingresé a la habitación, acercándome hacia ellos. Me detuve cuando ya casi no podía avanzar, demasiado cerca. Con una mano acaricié el rostro del hombre que cabalgaba y con la otra su pecho. Llevó la primera mano a su boca, y la segunda a su pija, que estaba totalmente erecta. Comencé a masturbarlo mientras me chupaba los dedos. Él comenzó a tocarme por encima de la camisa. Poco después me la desprendió y metió una mano adentro de mi corpiño, para apretar con fuerza. Me atrajo hacia sí por la cintura, mientras yo me quitaba la camisa y me desprendía el corpiño. Comenzó a chuparme las tetas con voracidad, ansioso, sin dejar de cabalgar a su compañero.

    Me dejé chupar un poco, pero decidí ser un poco más activa. Me arrodillé frente a ellos y le comí la pija al que estaba arriba. Empecé por la cabecita, haciendo círculos con mi lengua. Del mismo modo bajé por su tronco una y otra vez, cada vez más rápido. Llegué a su bolas, pequeñas y suaves, sin rastro de vello púbico. Me fue muy fácil metérmelas a ambas en la boca y succionarlas. Esto pareció encenderlo, porque sus gemidos de placer se hicieron más sonoros. De repente una pija, que no era la suya, me golpea en la cara. Era la del veterinario. Sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Le saqué el preservativo, lo pajeé por cinco segundos y se vino sobre mi cara una oleada de leche tibia y espesa. Traté de guiar la mayor cantidad hacia mi boca, para luego chupársela con ganas.

    El hombre que estaba arriba se puso de pie, dándome espacio, para luego, con algo de dificultad, desprender mi jeans y sacármelo. Corriendo mi tanga, fue directamente a chuparme el culo. La sensación que me invadió es indescriptible. Jamás me habían dado una chupada de orto tan rica. Muy pronto mi culito empezó a abrirse, a lo que él respondió metiendo su lengua cada vez más adentro mío, para luego meter un dedo. Lo metía, lo sacaba, generándome un placer totalmente extasiador. Luego de que el segundo dedo entraba y salía sin dificultad, me ayudó a ponerme de pie. Lo besé con ansiedad en los labios, mientras me sentaba sobre la pija de su compañero, inmediatamente después de que este se colocaba un preservativo.

    Esa primera penetración fue hermosa. Mientras me movía despacito, él degustaba mis lindas tetas. El que tenía detrás, me acariciaba la espalda y apoyaba la cabeza de su pija en la entrada de mi culo. Tenía tantas ganas de que me cogiera, que casi no noté cuando metió su pija adentro mío. Me llevó varios minutos encontrar el ritmo adecuado para moverme, ya que era la primera vez que recibía una doble penetración. Cuando lo conseguí, la sensación de placer fue extrema. No había ningún indicio de dolor o de incomodidad. Era como si hubiese nacido para tener dos pijas adentro mío. Busqué la boca del que tenía enfrente y lo besé de manera salvaje, logrando ocultar a medias el volumen de mis gritos de placer.

    Estuvimos un rato así, hasta que los hombres decidieron cambiar de ubicación. El que estaba sentado cogiéndome por la concha, se puso detrás de mí para darme por el culo. El otro, ocupó el lugar del primero. Antes de eso, cada uno cambió el preservativo. Por un instante pensé “¿de dónde los sacan?”, pero muy pronto volví a concentrare en lo que estábamos. Seguimos en la nuestra. A esa altura, ya había perdido la cuenta de la cantidad de orgasmos que había tenido. Porque la catarata de sensaciones iba más allá de mis orificios penetrados. Sentía como si estuviese flotando entre esos dos cuerpos calientes y sudorosos. Sentía como si los tres fuésemos una nube de gases que acababa de escapar de un volcán en erupción. Esa sensación febril que se apoderaba de mi existencia, por momentos, me hacía olvidar de en donde estaba, de porqué sentía tanto placer.

    De repente, siento que la pija que tenía en mi culo, luego de una de sus tantas salidas, no vuelve a entrar. De inmediato, la pija que tenía en la concha también se queda afuera. Siento como desde atrás alguien me toma por la cintura y me ayuda a ponerme de pie. Los preservativos de ambos hombres caen al piso, mientras ellos se ubican uno junto al otro, masturbándose. Se besan, cosa que me parece tan tierna como excitante. Me arrodillo ante ellos, esperando los lechazos, mientras les acaricio las bolas con delicadeza. Las de ambos están hinchadas, por lo que presiento que lo que se viene va a ser fuerte. Acaban al mismo tiempo, inundándome la cara y las tetas. Cuando terminan las descargas, ambos se arrodillan frente a mí y comienzas a chuparme la cara, el cuello y las tetas, juntando de mi cuerpo su propia leche. Ninguna escena me parece tan excitante hasta hoy. Luego de recolectar, se besan y me incluyen en el beso. Intercambiamos de boca en boca la tibia lechita, mientras siento como varias manos se empecinan en frotarme la concha hasta hacerme acabar de nuevo. Caí totalmente extasiada al piso, en medio de ambos hombres. Beso a uno, beso al otro, los acaricio. Hasta que siento que alguien me llama desde la otra habitación, con un potente y algo molesto “miauuu”. Los tres nos reímos, aprovechando para darnos lo últimos besos.

    Ya vestidos, aunque con la ropa algo pegajosa, los tres nos encontramos con Tinta, de pie y con actitud aburrida sobre la camilla. Se la veía mucho mejor que dos horas antes. Se ve que el suero, que reposaba tirado en el piso, le había causado buen efecto. Le pregunté al doctor que cuanto le debía y me dijo que estábamos a mano. No pude evitar sonrojarme, pero le respondí con una sonrisa. Coloqué a Tinta en su jaula de viaje y nos despedimos. El aire fresco de la noche me generó escalofríos, pero me encantó. Manejé sonriente, sin poder dejar de hablarle a Tinta a través del espejo retrovisor. Estaba mucho mejor, con su indiferencia característica, cosa que me puso contenta. Al llegar a casa, la liberé para que hiciera lo que le viniera en gana y me metí en la bañera. Los recuerdos del encuentro que acababa de tener estaban demasiado frescos, por lo que me fue inevitable no masturbarme reviviendo cada escena. Esa noche, la sensación de paz y pacer fue mucho más fuerte que mi insomnio cotidiano, por lo que descansé muy plácidamente.

  • Una experiencia nueva

    Una experiencia nueva

    Javiera y Daniel tenían varios años en pareja, el sexo en general era muy bueno, pero como todo con el tiempo tiende a caer en la rutina. Ellos conversaron del tema y el sentir era mutuo. Por lo que acordaron innovar.

    Decidieron irse de camping. Aparte de lo básico llevaron algo de mariguana y vino. Necesitaban inspiración y el sitio elegido era el ideal, el lugar tenía electricidad sólo en la recepción y no en los puestos. Por lo tanto, de noche la única iluminación serían las estrellas.

    Lo primero que hicieron fue ir al lago, el agua estaba muy fría, se quedaron un par de minutos y se fueron. Siguieron recorriendo, encontraron la piscina desierta de gente y se metieron. Aprovechando la soledad se besaron intensamente, Javiera sin perder el tiempo le bajó el short a Daniel y lo empezó a masturbar. Él liberó sus tetas y bajó a lamer sus pezones. Todo iba bien, hasta que escucharon a unos niños acercarse, venían gritando y corriendo a toda velocidad. Rápidamente acomodaron su ropa.

    Detrás de los niños venía una pareja de unos 40 años aproximadamente. Ella era rubia, piel blanca, trasero mediano, vestía un traje de baño completo, con el que no lograba disimular sus grandes tetas. Era bastante alta con piernas largas, imponentes y hermosas. Venía acompañada por un tipo calvo más bajo que ella y con algo de barriga.

    Ninguno se veía contento, al parecer venían discutiendo. El tipo dejó su toalla en las sillas y se tiró a la piscina, los niños hicieron lo mismo, mientras tanto la chica se dispuso a tomar sol. La intimidad de la pareja había sido interrumpida por la familia y sumado a que los niños comenzaron a tirarse agua, se salieron.

    Dieron un recorrido por el lugar, el cual tenía muchas áreas solitarias, lindas y tranquilas, había realmente poca gente en el día, aunque al pasar las horas aparecieron más personas, seguramente muchos salían por el día a recorrer el sector.

    Buscando la intimidad perdida y aprovechando las últimas horas de luz, se encontraron con duchas algo escondidas, el lugar aparentaba tranquilidad.

    Pero al entrar se dieron cuenta de que la última ducha estaba ocupada, Daniel se sintió defraudado, pero Javiera lo tomó de la mano y lo metió a una de las duchas, se quitaron los trajes de baño, abrieron el grifo del agua y comenzaron a besarse. Pasaron algunos segundos y se escuchó un gemido. Guardaron silencio y por los sonidos se dieron cuenta que eran dos personas en la misma ducha.

    Luego de unos segundos se escuchó el sonido de las embestidas que le estaban dando a la chica, ella gemía sin importarle que en el lugar hubiera más gente. Cogían duro, ella le decía: “que dura la tienes, se te siente enormeee”. La respuesta del tipo fue subir la intensidad.

    Daniel estaba escuchando concentrado cuando se da cuenta que Javiera estaba arrodillada, mirando su pene erecto a más no poder. Sin darse cuenta, aquella pareja los había calentado de sobre manera, ella sonrió y se la metió entera a la boca, Daniel no se aguantó y gimió algo fuerte. La pareja desconocida se detuvo por unos momentos, pero Javiera no.

    Los desconocidos retomaron el ritmo. Luego Javiera se puso de pie, le dio la espalda a su pareja y le dice: “dame duro”.

    Él no lo pensó dos veces y la penetró con mucho ímpetu, ella soltó un gemido bien rico, poco a poco fue subiendo la intensidad de sus embestidas.

    En un momento, la chica desconocida le dice a su pareja, “ven”. Se escucha que cortan el grifo del agua y salen de la ducha.

    Javiera se cambia de la posición en que estaban y comienza a besar a su hombre, ubica el pene de su pareja entre sus piernas rozando su clítoris y se comienza a mover lentamente, adelante y atrás.

    La desconocida se acerca, les corre la cortina y les dice: “¿quieren ver?”. En ese instante se dieron cuenta de era la misma pareja con que se habían topado en la piscina.

    Lo primero en que se fijaron fue en las enormes tetas que tenía la rubia, con una areola bastante grande, al igual que sus pezones.

    Javiera tomó de la mano a su pareja y se sentó al lado de la chica y le dijo: “que grande la tiene”. Si bien el calvo no tenía buen cuerpo, estaba bien equipado, la tenía más grande y gorda que Daniel.

    El tipo mira a Javiera, le sonríe y pone su miembro entremedio de los dos grandes melones que tiene la rubia, ella se acomodó y comenzó el show, era una rusa/cubana imperdible que tenían el placer de presenciar.

    Javiera no perdió tiempo y se metió el pene de su pareja en la boca. La chica rubia hizo lo mismo, ambas comenzaron una competencia de mamadas.

    Ambos estaban cerca de acabar.

    De un momento a otro el tipo calvo le dice a la rubia: “no doy más”.

    La chica le dice: “dámelo todo”.

    El tipo comienza a tirarle abundantes chorros de semen en la boca de su pareja, en tanto, Javiera no paró de chupársela a su hombre mientras él miraba atentamente la escena. Ahora era el turno de Daniel. Sin avisar agarro a su pareja de la cabeza y comenzó a darle toda la leche directamente en su boca.

    Javiera se la tragó toda como de costumbre. Pero la rubia al parecer aún tenía la boca llena y para sorpresa de todos, la abre y deja caer todo el semen que le había tirado su pareja de vuelta a su verga. El semen escurría desde la punta del pene del calvo, hasta sus bolas y finalmente caía al piso. Para finalizar se la metió completa a la boca, dejando el enorme pene del tipo sin rastros de semen, recogieron sus batas, y antes de irse la chica les dijo: “espero les haya gustado el show”.

    Continuará…

  • Rico primer trío

    Rico primer trío

    Saludos nuevamente, espero se encuentren bien.

    Después la primera salida de Carmen con Jaime, le platiqué que tenía en una página de relatos porno la historia en dónde fui narrando cómo fue el proceso para convencerla para que cogiera con otro y probara así una verga diferente a la mía, al principio se molestó, pero después la curiosidad pudo más y me pidió que le enseñará los relatos, en su celular leyó cada uno de ellos, yo frente a ella pude observar como abría sus piernas y como palpitaba su chochito bajo el calzón blanco que llevaba puesto y como se calentaba conforme iba leyendo cada relato.

    Al terminar solo me dijo “me excitó mucho la lectura, sobre todo siendo yo la protagonista, eres un cabrón bien hecho”.

    Aprovechando, le dije que, ahora que hiciéramos el trío con Jaime, ella narrase esa parte de la historia para subirla a la plataforma de CuentoRelatos, pues me daría mucho morbo ver en el relato, cómo lo vive y los comentarios que pongan los lectores, aceptó con la condición de que aguantará los comentarios de los lectores lo puta que se pudiera ver al narrar cómo nos la cogimos, le dije que sin problema.

    Ahora les dejo con ella, disfruten el relato y manden sus comentarios.

    Hola a todos, soy Carmen, es la primera vez que escribo algo, espero comprendan si tengo algunas fallas o faltas de ortografía en mi narración, gracias de antemano lectores.

    Pues bien, mi marido ya les ha narrado como fue que me convenció para dejarme compartir con otro, al principio cuando me lo propuso, sentí que ya no me quería o que me estaba probando para ver hasta dónde puedo llegar con otro, y eso me hacía dudar, sin embargo les confesaré que, las mujeres aún que estemos casadas también tenemos fantasías y ganas de probar otro tipo de experiencias, pero por vergüenza o no tener la confianza para platicarlo con el esposo lo callamos o también por cuestiones culturales no lo aceptamos, tal como me pasaba a mí, y esto lo sé por las pláticas con las amigas y compañeras de la oficina cuando tocamos el tema y sexual de nuestro matrimonio y en confianza confesamos nuestros deseos.

    Yo a solas sin que lo supiera Johny, me masturbaba con el consolador que tenemos en casa imaginando que otro hombre me seducía proponiéndome ir al hotel a coger, desde que entraba con él a la habitación y que me besaba todo el cuerpo empezando en el cuello y bajando hasta mis pechos dándome unas ricas mamadas de chiches, para después bajar a darme un rico cunnilingus abriendo mi panocha y metiendo su lengua hasta mi clítoris y que yo tomaba su cabeza para restregar mi vagina en el embarrado mis jugos en su cara mientras sus manos se deslizan por mis nalgas y me las aprieta hasta marcar sus dedos en ellas.

    Esto me calentaba al máximo y me sacaba un gran orgasmo, deseando en mi imaginación que el sujeto en turno ahora me cambiara para ser yo quien mamase esa rica verga, a veces evocaba la imagen de algún antiguo novio, o algún compañero de trabajo, así que cuando vi a Johny tan seguro y convencido de realizar su fantasía, me armé de valor y me dije, ¿qué puede pasar? si él está de acuerdo y a mí también me gusta la idea y acepté su propuesta.

    Con la pena que aún me quedaba, le pedí que primero me primero me dejara salir a coger con Jaime mi compañero de la oficina a solas, después conforme se diera el encuentro hacer el trío, para esto le prometí contarle todo y no ocultar nada que nos pudiera afectar en nuestro matrimonio.

    Sin decirle a mi esposo Johny, estuve en internet viendo opiniones de esposas que lo han hecho por primera vez y videos de tríos caseros pues el porno profesional no es igual que cuando vez personas como tú o como yo con el marido participando y eso me parece que me ayudo a decidirlo, además veía los comentarios y las respuestas de los maridos o de las esposas y me gustaron, sentí que las hacían sentirse deseadas, avivando esa autoestima que una pierde con los años pensando que ya no eres atractiva.

    Después de este preámbulo paso a contarles cómo nos fue en ésta primer experiencial sexual en trío HMH con Jaime.

    Después de la primera salida con Jaime en la que me dio una buena cogida, el trato con Jaime en la oficina se hizo de mucha confianza.

    Jaime me insistió en volver a salir al hotel de nuevo, pero le dije que solo si hacíamos el trio con mi esposo, ya que le debía esa fantasía y además no quiero engañarlo, pues ha sido bastante comprensivo conmigo en esta aventura.

    Jaime acepto y propuso que el viernes saliéramos los tres.

    Ya por la tarde cuando llegue a casa le dije a Johny que fuéramos preparando el encuentro para el viernes, así que pusimos manos a la obra.

    Llegó el viernes, a las 3 de la tarde salimos de la oficina y tomamos un Uber para trasladarnos más cómodos y rápido, nos apuramos para encontrarnos con Johny en el restaurante bar que los fines de semana, empezando los viernes tienen música para bailar desde las 3 de la tarde, Johny ya había pedido la mesa y a las 4 de la tarde que llegamos al bar, ya estaban servidos unos mezcales que es la bebida que nos gusta, además de que me encienden rápido.

    Johny me llevó ropa que compró en el camino para hacer el cambio en los baños del local, después de los saludos, tomé la bolsa y me fui a cambiar, Johny me compró un brassier de media copa con pantimedias de entrepierna abierta y tanga todo en color negro, una falda corta color blanco y una blusa negra transparente que hacía resaltar mis tetas me maquille un poco más atrevida con un labial rojo encendido y me puse unas pestañas largas.

    Cuando regresé a la mesa ellos, se quedaron admirados de mi cambio, Jaime me dijo que guapa te ves, Johny me dijo estas espectacular mi vida.

    Siguieron conversando de algunos puntos que Johny y yo habíamos platicado en la semana.

    Primero que no nos interesaba tener un compromiso ni exclusividad con nadie, que esto era un estilo de vida solo para satisfacer la parte de fantasía sexual de pareja sin mezclar sentimientos, que nosotros guardaríamos respeto a su matrimonio y el a su vez al nuestro, que no es no, si algo me hace sentir mal, no estaría forzada a hacerlo, que la comunicación entre yo y mi esposo estará siempre para evitar un pleito en el matrimonio, que los gastos de las salidas se repartirán a partes iguales, y que en la oficina se debe guardar discreción pues ambos podríamos salir afectados, que en casa no haríamos nada, solo en hoteles.

    Jaime estuvo de acuerdo.

    Un poco después Jaime me sacó a bailar, y aprovecho para darme alguna que otra manoseada y arrimarme el bulto que se veía y también pude sentir en mis nalgas cada que repasaba esa área.

    Johny también me sacó a bailar varias veces y también me daba mis arrimones, pasando un rato como a las 6 de la tarde me preguntó ¿cómo te sientes?, le dije que con el mezcal ya más relajada, y húmeda de pensar en lo que vamos a hacer, me dijo que si ya estaba lista podíamos irnos al motel, le dije que sí, que ya estaba muy caliente y también a ellos los sentía muy cachondos y con la verga bien parada.

    Llegamos a la mesa y pedimos la cuenta, Johny le dijo a Jaime que pagara y que el pagaba el motel.

    Salimos del bar y pasamos por el auto al estacionamiento,

    Jaime pidió irme atrás con él para ir fajando en lo que llegamos al motel, Johny aceptó y nos comentó que iríamos a un motel temático que ya estaba reservada la habitación en donde hay potro, columpio, jaula, cama redonda, etc.

    Nos pareció genial, no la habíamos pensado así, eso hacía mucho más morbosa experiencia.

    En el camino, fui besando a Jaime lo sentí muy caliente, metió su lengua en mi boca y le respondí de la misma forma, mientras sus manos tocaban mis pechos haciéndome suspirar, yo no me quedé quieta y baje mi mano para darle una sobada de miembro que ya lo tenía bien parado, teniendo esa sensación de calentura que te hace vibrar.

    Por el espejo retrovisor Johny veía como manoseaban a su mujercita y también se veía que lo venía gozando muy excitado.

    Jaime bajo su mano para tocar mis piernas y subir poco a poco disfrutando ambos la caricia, llegó a mi entrepierna y empezó a sobarme sobre la tanga, yo casi me vengo con lo que estaba sintiendo, todavía alcanzó a hacer a un lado la tanga y meter dos dedos en mi vagina y masturbarme un poco antes de llegar al motel, casi me derrito del placer que sentía.

    Llegamos al motel y Johny hablo con el empleado y le indicó el número de habitación que estaba reservada, pensé que nos dirían algo por ser tres pero Johny ya lo había arreglado de antemano.

    Entramos al estacionamiento de la habitación y Johny se pasó a la parte de atrás y entre los dos me dieron una buena manoseada, es delicioso sentir cuatro manos acariciando toda tus partes erógenas que tienes, una tocando mis tetas otra las piernas, otra el culo, otra mi entrepierna ufff y esto era solo el principio, les dije que subiera mis a la habitación antes de que me los cogiera en el auto.

    Bajamos y al subir las escaleras me siguieron manoseando agarrándome el culo, Jaime me decía frases fuertes que me prendían más por ejemplo, no pensé que fueras tan puta, te vamos a dar verga como nunca lo han hecho, te vamos a llenar de leche puta ya verás, lejos de ofenderme me excita mucho, sentirme tan puta.

    Entramos a la habitación toda en color rojo con negro con iluminación tenue, me llevaron al fajodromo es un sofá en la esquina en dónde yo me puse en medio de los dos y me siguieron manoseando por todo mi cuerpo, sentí como me tocaban con ansias las manos de Johny mis pechos y las de Jaime mis piernas y mi panocha, Jaime me pidió meterme a la jaula y ellos desde afuera meterme mano, accedí pues nunca había estado en una habitación así y me pareció existente utilizar cada amenidad, así que me metí a la jaula y desde afuera ellos metían sus brazos para alcanzarme, me agarraba las piernas, las nalgas, los pechos y yo me daba a desear alejándome un poco, cuando me acercaba me quitaban algún botón de la blusa o bajaban el cierre de la falda, intentando quitarlas, eso los puso locos, Jaime me decía acércate puta quiero tus chichotas en mis manos, Johny me decía quiero agarrarte el culo ven, por fin después de un rato me dejaron en lencería, me llevaron al área del sacrificio una x en donde me sujetaron de pies y manos con las esposas de Velcro que tiene y me metieron mano por todos lados, incluyendo un dedo cada uno en mi panocha, moviéndolos y yo derramando jugos que salían de mi interior, Jaime se hincó frente a mi para hacerle a un lado la tanga y darme lengua en mi chocho, saboreando mis jugos, mientras Johny me mamaba los pechos, y yo sin poder hacer nada, que rico se siente, después cambiaron ahora Johny me daba lengua en mi chocho y Jaime me mamaba los pechos que rico se siente.

    Me desataron y me llevaron al columpio ahí quedas sentada con las piernas abiertas al aire agarrada de las cuerdas atrás para sujetarte y no caer esto facilito que me tuvieran a su merced, se quitaron la ropa los dos y Jaime me penetró por delante mientras mi marido a un lado me lo metía en la boca para que se lo mamara, fue un rato de locura recibiendo a los dos.

    Pasamos al potro y Jaime se acostó con la verga bien parada me fui sentando poco a poco para disfrutar esa metida de la verga de Jaime, Jhonny se puso atrás de mí y me empezó a mamar el ano al mismo tiempo que yo cabalgaba a Jaime, nunca había sentido tanto placer, ya me urgía venirme así que los agarre de la verga a los dos y me los lleve a la cama, abrí mis piernas y le pedí a Jaime que me la metiera, mientras se a un lado se la mamaba a mi marido, que sensación recibir doble placer, estábamos tan calientes que yo tuve varios orgasmos sin dejar de moverme, ellos no aguantaron mucho y Jaime me hecho un buen chorro de leche dentro y Jhonny en la boca mismos que me tragué, me gusta el sabor del semen y no tengo problema para comerlos, nos tiramos un rato en la cama para descansar pues fue muy intenso.

    Después de un rato Jhonny me pidió ponerme en cuatro para meterlo desde atrás mientras yo se lo mamaba a Jaime, Jhonny estaba irreconocible pues me decía siente como renuevo la leche de tu amante puta, y Jaime también me decía ahora te vas a tragar mis mocos putota, siente como te llenamos de leche, tuve varios orgasmos más antes de hacerlos venir nuevamente.

    Se acostaron nuevamente a un lado de mí acariciándome las piernas y los pechos.

    Les pedí permiso para darme una ducha, regresé y ellos platicaban de la experiencia.

    Jaime dijo que nunca había gozado tanto que le gustó mucho y que quería volverlo a repetir, Jhonny le dijo que también lo gozó mucho y verme a mi gozar de esa manera lo excitaba enormemente, Jaime le preguntó ¿No sientes celos?, mi marido le contesto que sí pero que la mezcla entre celos y placer excita mucho, que ojalá el pudiera hacerlo algún día con su esposa, Jaime solo dijo no me cierro a la posibilidad pero en estos momentos no.

    Se metió Jhonny a darse un baño y Jaime solo lavo sus genitales pues no quería llegar a su casa oliendo a jabón y su mujer se diera cuenta, nos reímos.

    Salimos del hotel y dejamos a Jaime en donde pudiera tomar el transporte que lo llevará a su casa.

    Después de esta tarde mi marido y yo hemos cogido muy sabroso recordando lo rico que la pasamos en esta experiencia.

    Bueno amigos espero les haya gustado, pórtense mal y cuídense bien.

  • La profesora y yo

    La profesora y yo

    Todo empezó aquella tarde de mayo, cuando recibí un mensaje de una mujer en el cual me preguntaba el costo de mis servicios.

    Yo en esos días había puesto un anuncio por una red social que decía: «se hacen masajes con final feliz», exclusivamente prestaba servicios sexuales a hombres, pero ese día fue diferente. Yo andaba con muchas ganas de tener sexo con una mujer, ya que soy lesbiana y mi pareja en ese entonces estaba muy distanciada de mí porque yo me había prostituido para que ambas pudiéramos sobrevivir. Teníamos siete años de relación, pero últimamente se había vuelto algo insostenible.

    Decidí responder al mensaje y después de un rato de conversación quedamos un día para vernos en su casa. El día del encuentro me puse bien sexy, quería impresionarla y también tenía mucho miedo y curiosidad. Al llegar demoró un poco en abrirme la puerta, creí que se había arrepentido pero no, ella también tenía miedo porque nunca había pagado a una mujer para que estuviera con ella.

    Pasamos un rato en su sala conversando, había un poco de tensión, los animalitos de la luz me estaban cayendo encima, en el escote de mi espalda y le pedí el favor que me rascara, indirectamente como para entrar en acción pero ella no se dio cuenta. Me di la vuelta y la besé y ella me respondió, también besé su cuello y gimió… me había encantado oírla así. Pasó un rato más y seguimos basándonos y manos en todos lados hasta que me dijo:

    – Vamos a mi cuarto

    – Está bien… le respondí

    La seguí a su habitación y continuamos besándonos, rozando nuestras lenguas y manoseándonos desesperadamente, nuestros cuerpos empezaban a entrar en calor y yo estaba loca por quitarle la ropa y ver su cuerpo desnudo frente a mi. No era el mejor cuerpo pero me encantaba y más cuando lo descubrí de principio a fin…

    Nuestras ropas habían volado por los aires, no se donde habían quedado, lo único que importaba era que lo estaba pasando muy bien con aquella clienta desconocida. Esa que posteriormente me besó las tetas con fuerza y a la que le encantaba mi redondo trasero. Tendidas en la cama se puso detrás de mí y me golpeaba con su pubis justo en mis nalgas, mientras una de sus manos estaba en mis tetas y la otra acariciando mi cosita mojada. Me introdujo 2 dedos y me estaba dando con fuerza, estaba ardiendo, podía oír sus susurros de placer en mi oído y su respiración en mi nuca. Se me había olvidado completamente que tenía pareja, solo existíamos en ese momento ella y yo!

    La sangre de mi cuerpo fluía aceleradamente, mi concha estaba muy caliente y mojada, sus dedos estaban dentro de mi y ella jadeaba porque también estaba muy excitada. Me apretaba contra ella y me penetraba más fuerte hasta que no pudimos más y nuestros fluidos salieron disparados de nuestras entrañas, había sido un clímax fabuloso. Sin embargo yo era insaciable, siempre he sido muy arrecha y quería más. Ella estaba cansada, así que me levanté, abrí sus piernas y pude tocar su cosita hermosa muy húmeda. Eso me excitó mucho más y mi clítoris estaba erecto, rojo, lleno de sangre y dispuesto para la acción. Me ubiqué entre sus piernas de modo que mi conchita rozara con la de ella, empecé a mover mis caderas hacia adelante y hacia atrás y en cada roce sentía el cielo, mis movimientos eran más rápidos y rítmicos, también estaba gimiendo. Lo que sentía en ese momento me estaba llevando a otra dimensión de placer, algo maravilloso hasta que toda mi leche salió y empapé toda su concha gordita.

    Eso sólo fue el comienzo de muchas madrugadas de sexo y lujuria que viviríamos la profesora y yo…