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  • Mi novio me enseñó a pecar

    Mi novio me enseñó a pecar

    Tenía unos 22 años cuando sucedió está historia, yo aún era joven y pendeja, y digo pendeja porque aún confiaba mucho en los hombres y veía el mundo color de rosa.

    Inicié mi vida sexual a muy temprana edad, desde la adolescencia, pero siempre me entregué en cuerpo y alma a aquellos afortunados que pudieron poseerme, yo seguía ciegamente los deseos de mis parejas, me gustaba sentirme amada y protegida.

    Un día conocí a un chico que se hizo mi novio, se llamaba Leo, era atlético, muy simpático, muy gracioso, amable, quien lo viera pensaría que es un hombre modelo, pero tras bambalinas, Leo le hacía honor a su nombre y se transformaba en una bestia, siempre estuve muy satisfecha sexualmente con él, quien iba a decirlo, el chico con buen promedio en la universidad, recatado, respetuoso, y cabal, resultaba ser una bestia pervertida, dominante y fetichista, los mejores polvos de mi vida los pase en compañía de ese hombre.

    Yo en ese entonces estaba más delgada que ahora, tenía un buen trasero (aún lo tengo), unos pechos que aún no cedían a la gravedad, por lo que se veían triunfantes, mi cabellera rizada castaña lo volvía loco, y a mi me encantaba que tirará de ella durante el sexo.

    Un día Leo me propuso ir a una fiesta, dijo que era algo casual de la universidad, accedí a ir con él, quería lucir despampanante para la fiesta y para Leo, sabía que terminando la fiesta iba a tener acción con él, por lo que elegí una tanga muy pequeña color blanco, un vestido abrillantado color plateado y unos zapatos de tacón de plataforma abiertos, me maquille muy poco, solo pinte mis labios, un poco de rubor y el delineado, me dispuse a conquistar la fiesta.

    Leo pasaría pronto por mi en su auto, justo cuando acababa de cepillarme los dientes escuché el claxon de su auto, ya estaba listo, él se veía tan guapo y sencillo, salí para subirme a su auto, íbamos conversando todo el camino, yo sentía la tensión en el aire, en cada semáforo Leo aprovechaba a mirarme las tetas o acariciarme los muslos.

    Me acariciaba con sus suaves y grandes manos los muslos y poco a poco sentía sus intenciones de subir un poco más, rápido noto que estaba utilizando una tanga muy pequeña a lo que se emocionó más y pronto paramos en una calle más desolada.

    -sabes que te ves tan hermosa y tan sexy

    -lo sé, me gusta sentirme así para ti

    -seré la envidia de todos en la fiesta, -quien no quisiera tener una novia así de buena como tú y podérsela coger a diario.

    -Leo.- Le reclamé en tono burlesco por decir esa clase de cosas.

    -pero solo tú puedes hacerlo, a todo esto porque nos detenemos aquí .

    -quería aprovechar el tiempo antes de ir a la fiesta.

    Comenzó a manosearme las tetas mientras besaba mi cuello, solo sentía como su mano bajaba por mis caderas hasta llegar a mis muslos, hacía mi vestido hacia arriba y poco a poco se abrió camino hasta mi vagina.

    -Amor que haces, aquí no, nos pueden ver.

    -Shhh.

    Continuó besándome, poco a poco se abrió camino hasta mi vagina, inicio a introducir un dedo dentro de mi, no pude evitarlo y soltar un gemido.

    -mmm estás mojadita, alguien quiere que le dé lo suyo.

    -Leo si quiero pero aquí no, estamos en la calle.

    -No importa, ven, mira.

    De pronto bajo su cierre y libero su herramienta, al solo verla me provocó más, siempre me gustó su pene, era de buen tamaño, grande, venoso, grueso y lo mejor es que lo sabía usar muy bien .

    -vamos solo será algo rápido, mi amor me tienes muerto de ganas, vamos dame unos besitos.

    Comencé a hacerle sexo oral en el auto, yo solo pensaba que podría pasar alguien y nos vería, traía el vestido a media nalga y el pene de mi novio en la boca, lo hice rápido y frenético para que terminara rápido, mientras lo chupaba mi mano se movía arriba y abajo sobre el tronco de su pene, pude escucharlo gruñir y gemir, eso me calentó bastante, y me humedecía más, finalmente se vino en mi boca y pude notar que mi labial se había corrido en su pene, todo su pene estaba pintado de rojo y mis labios estaban embarrados de labial y semen que aún escurría de mi boca.

    -eres la mejor mi amor, me dejaste seco con esa mamada.

    Procedí a limpiarme con papel que llevaba en mi bolsa, el resto del camino intente limpiarme los labios y volverlos a maquillar, para tratar de disimular que no pasó nada.

    Llegamos a la fiesta y ahí estaban sus amigos de la universidad, había gente bailando , chicas con vestidos muy lindos y sexys, chicos que en mi vida había visto, era un ambiente bastante jovial, las luces eran muy tenues, la música estaba muy alta, había chicas bailando de forma muy sensual puesto que la música iba a juego, era toda una danza de apareamiento ahí, las chicas seleccionando al macho que tendría el honor de hacerlas suyas, era todo muy erótico sinceramente, nos recibieron con una bebida, usualmente yo no tomo mucho alcohol, solo un poco por convivir.

    Mi novio entro rápidamente en ambiente, me tomó por la cintura y movía la cadera al rito de la música, mientras lo hacía, movía sus manos por mi espalda y note como a poco su cara indicaba cierta picardía que yo ya conocía, en cuanto lo noté comenzó a besarme el cuello y a bajar sus manos más y más hasta mis nalgas.

    -Leo nos van a ver

    -y que importa todos están haciendo lo mismo

    -pero a mí me da pena Leo.

    -Anda déjate un poquito y relájate, disfruta la fiesta .

    Continuamos bailando, debo de admitir que empecé a excitarme cuando mi novio bailando empezó a empujar su rodilla contra mi vulva, cada movimiento provocaba un rose que me excitaba bastante, pude sentir como mi vagina comenzaba a humedecerse.

    La fiesta siguió y los tragos desfilaban en un sinfín de cócteles por la barra, honestamente empezaba a escuchar un poco hueco todo, el mundo me daba vuelta y lo estaba disfrutando, jamás me había divertido así en una fiesta, tuve que ir al baño, tanta cerveza y alcohol me provocaban ganas de orinar más seguido.

    Cuando regrese vi de re ojo que mi novio le dio una nalgada a otra mujer, no sabía que sentir, tenía celos, coraje, no sabía cómo actuar si debía ir y enfrentarlo o simplemente irme, así que decidí retirarme a otra sala mientras se me bajaba el alcohol.

    Fui a sentarme a un sillón un poco lejos, al poco tiempo se me acercó Carlos, un amigo de mi novio, conversamos un poco, y le conté lo que pasó.

    -wow de verdad la nalgueo frente a ti?

    – si Carlos eso hizo, pero creo que no noto que yo estaba ahí.

    -Pues Leo te quiere mucho quizá solo fue por el alcohol, además quizá sea una amiga y a veces así nos llevamos.

    – te parece que esas son formas de llevarse con las amigas?

    -Pues cada quien su onda, no te enojes Meli

    -Quiero irme, me siento algo mareada

    -Deberías descansar un poco, hay mucho ruido aquí

    Nos levantamos y llegamos juntos a una habitación, me senté un momento en la cama para intentar bajar un poco más la borrachera. Carlos se sentó a mi lado.

    -Calma ya casi se pasa por completo.

    Mientras me hablaba palmeaba mis muslos, no pude evitar inclinarme un poco hacia él. Me abrazo y trato de consolarme, al momento intento besarme.

    -Carlos que haces.

    -pensé que querías un poquito de amor después de todo Leo anda de cabron agarrando le las nalgas a otra, sería justo que le pagarás igual.

    -Pero no la beso lo justo sería solo que el viera que otro me nalguee el culo.

    -fácil.- dijo en tono burlesco y me dio una nalgada.

    -Carlos que te pasa.

    -listo ya están a mano.

    -entonces ya puedes soltarme el culo.

    Carlos continuo agarrando mis nalgas y pronto sentí que se había excitado, empezó a estrujar mi culo con más ganas, más fuerza, note que uno de sus dedos buscaba hurgar en mi rayita.

    -Carlos que haces esto no es correcto, Leo es tu amigo.

    -Si pero admite que también te gusta.

    Finalmente Carlos encontró mi ano y lo acariciaba sobre mi vestido (que no era de una tela muy gruesa), solté un gemido y respondió a él con un beso, de pronto ahí estaba con Carlos besándome mientras hurgaba en mi ano con sus dedos.

    mi corazón estaba a punto de estallar, mis mejillas rojas cuál manzana, el sudor recorría mi pecho y resto de mi piel.

    Nos continuamos besando hasta que Carlos de un solo movimiento me tumbó en la cama, mientras nos besábamos abría lentamente mis piernas, y empecé a sentir como sus manos fuertes y ásperas buscaban mi vagina, hizo a un lado con sus dedos mi pequeña tanga y comenzó a introducir me un dedo en mi cueva, no podía evitar gemir mientras lo hacía y más húmeda se ponía.

    -Carlos esto no está bien Leo es tu amigo.

    -Shhh no digas nada que ya sé que no eres una santa , cuando te bese supe que se la habías mamado a Carlos antes, vaya putita eres.

    No sabía que responder, antes de si quiera formular una palabra Carlos introdujo el segundo dedo en mi coño y no pude evitar gemir con más fuerza, estaba muy excitada, no podía detenerme.

    -Vamos sé que te gusta.- decía mientras se quitaba el cinturón, desabotonaba su pantalón y en un solo movimiento saco su miembro, era más grande que el de Leo, estaba impresionada y excitada al ver ese enorme pene, media al menos 19 centímetros y se veía muy grueso, me asustaba un poco pensar que eso pudiese entrar en mi.

    Carlos me tomo de la cabeza, me coloco a cuatro patas y me pidió chupar su pene.

    Estaba excitada y con la moral más relajada fruto del alcohol, comencé A darle sexo oral, con un deseo descontrolado, como si fuera mi único bocado en todo el día, Carlos no pudo evitar mover mi cabeza arriba y abajo, yo intentaba no ahogarme con semejante pedazo, entre arcadas gemidos y desbordante placer, comencé a sentir algo en mi vagina, Carlos tomo mis manos con fuerza, empecé a sentir algo suave, húmedo y tibio que recorría mi sexo, intentaba adivinar que era, era más difícil bajo la influencia del alcohol, pero comencé a sentir placer, y no pude evitar gemir mientras chupaba aquel falo, tuve que respirar un poco y sacarlo de mi boca, recorría su cabeza con mi lengua en círculos y notaba la cara de placer de Carlos, lo hacía lento en círculos, por todo su glande, cambiaba el sentido para no aburrirlo.

    -Mmm Carlos que le haces a mi coñito.

    -Shhh no digas nada y disfruta

    Al poco tiempo sentí algo más duro y familiar, sentí que algo me penetraba mi coño, empezó suave y después de un solo movimiento sentí una penetración profunda y unas manos que tomaron mis nalgas, no pude evitar el grito de placer aún con el pene de Carlos en la boca.

    -Ya ves te dije que era toda una putita.- escuché la voz de Leo, que era quien me acababa de penetrar.

    -Amor, no es lo que crees.

    -Shhh, solo disfruta, me encanta cogerte mientras veo como se la chupas a otro .

    -Oye pero después me toca a mí. -decía Carlos en tono burlón.

    Continuaron a ritmo follándome cada vez que Leo me penetraba suavemente yo deslizaba el pene de Carlos por mi boca. Hasta que Leo incremento la fuerza y la velocidad, no pude seguir el ritmo, me límite a masturbar con la Mano a Carlos y darle lamidas ocasiones hasta que escuche las palabras.

    -mi turno.- dijo Carlos.

    Carlos se puso de pie, Leo se acostó en la cama, me tomo de la cabeza y me pidió lo mismo que Carlos, que chupara su pene al ritmo de la penetración.

    No lo podría creer, siempre tuve sexo de manera normal, vaginal mente, unas pocas veces anal, y siempre en la posición de misionero o de perrito, no podía creer que dos hombres me estuvieran follando a la vez.

    Comencé lento a chupársela a mi novio, sentía como Carlos solo acariciaba mi entrada con su glande y en un momento sin avisar me dejó ir todo su pene hasta el fondo, grite un poco entre dolor y placer, tenía el pene muy grande, llegaba a zonas donde jamás ningún otro hombre había llegado, no pude evitar gemir después , Carlos no era un hombre paciente, así que me follo sin piedad duro y velozmente, no pude seguir el ritmo mi novio me veía con una cara llena de lascivia y placer.

    -Me encanta lo puta que te vez, eres toda una putita, te gustan las vergas grandes.- me decía Carlos mientras me veía a los ojos.

    Sentía como me temblaban las piernas continúe masturbando a Leo con mi mano y mi lengua hasta que sentí como todo mi cuerpo se contraía, unas ganas de orinar se apoderaban de mi, le pedí a Carlos que parará y solo logré que me follara más duro, hasta que sentí que una gran descarga de líquido que bajaba de mi vagina.

    -A tu mujer le encanto mi verga, apuesto a que jamás la habias hecho venir así

    -La verdad no bro. -le respondía Leo.

    Estaba agotada, no podía moverme, me mantuve en esa posición chupando el pene de mi novio, sentí como el pene de Carlos palpitaba en mi vagina, se había corrido dentro.

    -Te la dejé llena de leche hermano, va a estar abierta para ti.

    -Dejala más abierta Charly.

    Sentí como Carlos sacaba su pene de mi interior, yo estaba más que satisfecha, pronto sentí que la lengua de Carlos invadía mi culito, se colocó mis nalgas contra su cara y lamía mi ano con tal vehemencia, como si su vida dependiera de dejarme el culo limpio con solo su lengua, no pude evitar gemir y chuparle más rápido el pene a mi novio, empecé a sentir una sensación extraña, era el glande de Carlos contra mi culo, estaba empujando un poco, un sentía como si fuese a cagarme, sentía como mi culo se abría paso a paso a tremenda bestia.

    -Para, me duele un poco.- trate de decirle lo que sentía, pero no le importo un poco.

    -ya va a la mitad tranquila.

    La mitad, yo sentía que ese pene estaba a punto de llegarme a las tripas y apenas iba a la mitad, luego en Un movimiento feroz lleno de lujuria Carlos empujó con fuerza contra mi culo, sentí como me reventaba mi culo con fuerza, no pude evitar sacar una pequeña lágrima que al cabo de unos minutos se convirtió en rotundo placer. Carlos estaba follandome el culo con ese enorme pene, me sentía tan puta y tan sensual, me excitaba la idea, Leo admiraba la escena con su pene en su mano masturbándose, veía como su mujer era follada brutalmente por su amigo frente a él y parecía excitarle.

    -Para.-Dijo Leo. -ven amor

    Me tomo de la cintura y me subió encima de él, sentí como me penetraba mi coño que ahora se sentía más grande.

    -La dejaste llena de leche y bien abierta.

    -Deberías de ver cómo está abierto su culo.

    Estaba montada sobre mi novio y sentí la fuerza de Carlos sobre mi, me inclinaba hacia leo mientras empujaba contra mi ano, pronto sentí como ambos penes estaban intentando penetrarme a la vez.

    -Me duele un poco, espera, creo que es mejor si primero me la metes por el culo Carlos.

    Y así fue, Carlos me penetro el culo y Leo poco a poco lo metió en mi vagina, estaba allí en medio de ese sándwich humano, dónde ambos hombres me follaban con todas sus fuerzas, parecía que era un concurso de follarme, claramente tenía mi ganador, nunca nadie me había hecho venir así, sentía como el pene de Leo salía de mi vagina y entraba el enorme miembro de Carlos en mi culo llenando todos los huecos, me sentía tan llena, tan vulgar, empecé a correrme varias veces, hasta que Carlos no se pudo contener, empezó a darle con más fuerza a mi culo, parecía que me follaba con odio, eso hacía que por inercia las embestidas de leo fueran a la par, sentía nuevamente esa sensación, como mi cuerpo se arqueaba y contraía, unas ganas de orinar inmensas, Carlos me apretó las nalgas con fuerza y las separaba para abrir mi culo aún más hasta que en una fuerte embestida pude sentir su palpitar y como se corría en mi culo, mientras Leo gruñía y lo siguió corriéndose en mi vagina.

    Tenía ambos agujeros llenos de leche de ambos hombres.

    Carlos saco su miembro, me dio una nalgada y se tumbó en un sofá, mi novio me beso con muchas fuerzas y mucha pasión, como si fuera nuestro primer beso en mucho tiempo, acaricio mis mejillas, me coloco la tanga en su lugar y bajo mis vestido.

    -te gusto la sorpresa?

    -Así que esto lo planteaste tu? -le contesté confundida.

    -Carlos y yo llevamos meses planeando el momento y este fue la ocasión perfecta.

    No sabía que responder, solo me límite a tratar de respirar con normalidad, me recosté en el pecho de Leo ,escuché los pasos de Carlos a la puerta.

    -ojalá que se repita. -dijo mientras se retiraba de la habitación.

    -Ven te llevaré a casa amor.

    intente levantarme pero mis piernas no reaccionaban, Leo tuvo que cargarme hasta el auto, todo el camino fue extrañamente amable y lindo conmigo, estaba agradecido por poder cumplir su fantasía, quien lo diría, mi novio era un cornudo y le encantaba.

    En cuanto llegue a casa me quedé dormida al instante y esa noche soñé con Carlos…

  • El jefe de mi novio me hace su putita

    El jefe de mi novio me hace su putita

    Hola mis queridos compañeros de lectura un saludo cordial para todos. Después de leer tantos relatos me he decidido compartir una de mis experiencias. Este será mi primer relato, espero les guste.

    En este relato les contaré como fue que termine cogiendo con el jefe de mi novio.

    Todo me tomo por sorpresa, yo acababa de llegar de un viaje de vacaciones, había salido de graduarme y mis padres me regale unas vacaciones en compañía de unas amigas y tenía 2 meses que no veía a mi novio. Mi relación con mi novio iba todo bien, en lo sexual estábamos comenzando, antes de irme de viaje perdí mi virginidad con él y una noche antes del viaje volvimos a coger. A pesar que no fueron las grandes experiencias sexuales ya quería volver hacer el amor con él, mi cuerpo ya se sentía mujer y necesitaba atención como tal, cada vez que podía me masturbaba conversando por celular con mi novio.

    La noche que llegue no pude verme con mi novio, lo llame y me dijo que no podíamos vernos porque andaba de farra con su jefe y colegas. Yo me enfade porque creo que otro en su lugar dejaría todo por estar conmigo, pero bueno olvide eso y me fui a dormir.

    A los 2 días me entere que esa noche mi novio me había sido infiel, yo me moleste tanto y lo termine, pero al final el me reconquisto, una noche me invito a cenar y allí nos encontramos con su jefe y la novia de su jefe.

    Antes de seguir con el relato les contare como soy. Soy una chica delgada, peso 52 kg, mido 1,57 de estatura, tengo lindas piernas bien cuidadas y un hermoso trasero bien paradito, creo que es lo más atractivo, mis son peque pero lindos con unos pezones paraditos y rosaditos como unas fresitas y mmmm mi vagina es muy chiquita de labios gorditos y lindos.

    Mi novio es un chico muy lindo jajaja, alto, cabello negro y ojos azules, su pene es largo, pero delgado.

    Su jefe es un moreno alto, pero más bajo que mi novio, pero robusto, tiene 39 años, usa su cabello corto casi rapado, tiene una linda voz así gruesa y una mirada mi penetrante y tentadora junto a una sonrisa muy picara y un pene mmmmm bueno más adelante se los contare jajaja.

    Bueno ese día su jefe nos invitó a compartir en su mesa y cenamos con ellos, su jefe no dejaba de mirarme fijamente a los ojos, era algo hipnotizador porque yo igual me lo quedaba mirando. Algo que me ponía nerviosa era que cuando me miraba, me miraba a los ojos y a mi boca, yo me ponía algo incomoda porque temía que mi novio o su novia se dieran cuenta de cómo nos veíamos.

    La cena termino y de allí nos fuimos todo a un club, allí nos encontramos a otros colegas de mi novio y la cosa se prendió mas, todos bailamos, hubo un momento que su jefe me invito a bailar y yo no sabía que decir y mi novio le dijo que no había problema, pero creo que a su novia no le gustó la idea, pero igual fuimos.

    Ya en la pista de baile el empezó a sacarme conversación preguntándome cosas, me dijo que lo disculpara por verme tanto, que lo que pasaba es que yo le parecía demasiado hermosa y mis ojos lo hipnotizaban, yo me eche a reír y le dije que no se preocupara que no me molestaba, solo que me ponía nerviosa que los demás se dieran cuenta, él me dijo que si a mí no me importaba a él no le importaba lo que pensaran los demás y me volví a echar a reír.

    Volvimos a donde estaban otros y mi novio no estaba, pero me dijeron que ya venía. Paso un rato y volví a bailar con el jefe de mi novio, esta vez bailamos más pegados y el no paraba de insinuarse, me decía que cuando le iba a regalar un beso y yo me echaba a reír y le decía que cuando estuviésemos solteros jajaja, hubo un momento que me tomo por mis nalgas y me las apretó duro y yo me sorprendí y le dije que si estaba loco que alguien podía vernos y pude sentir un bulto en mi abdomen, supuse que estaba excitado y me dijo que le regalara un beso y le dije que allí no podía, que por favor nos evitáramos un problema y él se calmó. La verdad confieso que si no fuese porque alguien nos podíamos ver yo le hubiese regalado ese beso y quizás más.

    Volvimos con los demás, duramos un rato más y le pedí a mi novio que me llevase a mi casa. Él le pidió prestado el carro a su jefe para llevarme. Por el camino recordaba la situación y me reía en silencio como esas niñas que se acuerdan de sus travesuras secretas, me sentía alegre por sentirme deseada por un hombre así como el jefe de mi novio y más por mi edad para ese entonces, aunque el seguro pensaría que yo era mayor.

    Mi novio me dejo en mi casa, antes de bajarme nos comimos a besos cosa que me puso más excitada, yo le decía que no aguantaba más que tenía muchas ganas de ser suya otra vez, él me dijo que en lo que tuviese un chance arreglaría todo para darnos una escapada y hacerme el amor rico y nos volvimos a besar y el tomo mi mano y la coloco en su verga, yo se la apretaba y el más intenso me besaba, como pude le desabroche el pantalón y le saque la verga y como me encanta mamarla baje a eso y se la mame como si de una golosina se tratara, yo me sentía súper humedad y el no aguanto mucho y se corrió en mi boca.

    El me veía con cara de felicidad y satisfacción y yo le sonreía y le dije que esperaba que me compensara pronto. Él me dijo que así seria, me recogí el cabello y me baje y entre a casa.

    Al entrar a mi habitación me tire en mi cama muy sonriente por lo que acababa de suceder pero también me vino a la mente lo sucedido con el jefe de mi novio y no sé porque pero eso me emocionaba, de repente escuche el tono de un mensaje y era un whatsapp de un número desconocido que tenía 4 mensajes.

    El primero decía: se acaba de ir lo más bello que había en el club. Yo me imagine quien era.

    El segundo decía: no pierdo las esperanzas de que me regales ese beso y quien sabe tenga mucha suerte y sea más que un beso. Eso me pareció súper atrevido de su parte, pero no les voy a negar que eso me gusto e hizo sentir algo allá abajo. Que por cierto sentía muy humedad.

    El tercer mensaje decía: espero te portes mal en mi carro, eso solo lo deberías hacer es conmigo jajaja.

    Y el cuarto: tu novio ya llego espero tengas buena noche.

    Yo le para no quedarme callada le respondí, no se preocupe nos portamos bien aunque yo quería portarme mal. Y lo de que le regale un beso, no se ambos tenemos parejas y estamos bien y gracias por lo de la chica más bella y las buenas noches.

    Yo me quede ansiosa por una respuesta de su parte, pero no llegaba y ya me estaba durmiendo así que me levante a cambiarme y ponerme al más ligero, cuando estaba cambiándome llego un mensaje así que solo me puse una camisa larga como bata y me fui a la cama a leer el mensaje.

    El mensaje decía discúlpame pero el tener novio no nos prohíbe de disfrutar la vida, y sé que un beso tuyo lo disfrutaría al máximo y yo me esforzaría porque tu disfrutaras también. Y como es eso que tu querías portarte mal?

    Yo le respondí: si hay que disfrutarla, pero con nuestras parejas. Y si me quería portar mal pero jean no tenía tiempo y nada planeado aparte que tenía que devolverte el carro.

    El me respondió mas rápido esta vez y me dijo: pero bebe esas cosas no se planean, eso sucede y ya y más si tú te querías portar mal. Y lo de devolverme el carro es lo de menos porque podría haberse regresado contigo a entregarme lo e irse en un taxi a quitarte esas ganas, bueno eso hubiese hecho yo. Y más así como estabas hoy así de linda es para no haberte regresado a casa ni loco.

    Yo me puse a reír y le respondí: jajaja eso dicen todos, ve como estas allí con tu novia y me estas escribiendo a mí.

    El me respondió: si aún tienes ganas de portarte mal hazlo. O mejor dicho hagámoslo.

    Yo le pregunte como así?

    El: bueno si quieres llevo a mi novia a su casa y paso por ti.

    Yo no podía creer lo que me estaba diciendo y el corazón se me puso a mil y le respondí: serias capaz de hacer eso?

    Él me dijo: quiero ver que tan mal te quieres portar, si jean no quiso verlo yo sí. Además yo también quiero portarme mal.

    Yo sentía que mi corazón se iba a salir de mi pecho, no sé porque, hasta sentía que mi vagina reaccionaba a lo que él me decía.

    Yo le respondí: estás loco eso es muy arriesgado y tampoco te creo capaz.

    El: respóndeme con sinceridad aun quieres portarte mal?

    Yo le respondí: siempre ando con ganas de portarme mal.

    Él me dijo: llevare a lucia a su casa, pásame tu dirección y paso por ti. No hay vuelta atrás aun si no quieres igual llevare a lucia a su casa y me quedare con las ganas.

    Yo le dije que no lo hiciera que estaba loco.

    Paso un rato y el no respondió. Como a la hora me hizo una llamada y le atendí y me pregunto si aún me quería portar mal? Y yo le dije que sí, pero que era una locura lo que quería, que no estaba bien.

    Duramos un rato conversando y me dijo que si podía por lo menos salir a conversar un momento con él así sea en frente de mi casa.

    Yo le dije que está bien y le pase la dirección, pero que solo sería un momento.

    Como a los 15 minutos llego y le pedí permiso a mi mama con la excusa que una amiga me invito ir a comer pizza y pasaría con su novio a buscarme.

    Como pensé que él no se atrevería a dejar a su novia para venir por mí no me preocupe por arreglarme otra vez así que por el apuro no me cambie y me quede con mu camisa larga de botones que me quedaba como bata pero igual me veía coqueta, me coloque brillo en los labios y me calce unas sandalias bajas sin tacón.

    Salí y me subí a su camioneta y le regale una sonrisa con un hola.

    Él me dijo que estaba preciosa y yo le di gracias, pero si podíamos ir para otro sitio porque le pedí permiso a mi mama con la excusa de que me habían invitado a comer algo y no nos podíamos quedar allí estacionados.

    El arranco y me dijo a donde y que quería comer, yo le dije que no tenía hambre, pero si sabía de un sitio donde podía comprarme un helado estaría muy bien.

    Bueno fuimos a una farmacia y el trajo una barquilla de las efe y el volvió a conducir y nos fuimos a un mirador, allí estaciono, había otros vehículos y chicos con sus autos con música a alto volumen. Nosotros nos quedamos en la camioneta. Nos pusimos a conversar de todo un poco hasta que entramos al tema picante y volvió al ataque. Yo le pregunte que tanto me veía las piernas y él me dijo que las tenía muy lindas que le gustaba mucho mi color de piel.

    Yo le pregunte que porque? Él me dijo que siempre les han gustado las mujeres de piel blanca, son muy lindos en especial sus rosados pezones y labios rosados.

    Yo ok mucha información jajaja.

    El me pregunto si estaba rica la barquilla y le dije que sí, que si quería un poquito?

    Él me dijo que si pero que si se la daba yo desde mi boca, yo me puse a reír y le pregunte porque quería tanto un beso mío?

    Él me dijo que le provoca mucho.

    Yo le dije bueno solo uno chiquitito y ya. Lamí un poco la barquilla y saque un poco con mi lengua y me acerque a él para besarlo. Nos besamos suavemente el me chupaba la lengua, nos mordimos un poco los labios y ya me separe de él. Él me dijo que ya ese beso le había hecho la noche.

    Yo sentía mi vagina súper mojada, pero tenía miedo de hacer una locura y mi novio se enterara. Empezaron a lanzar fuegos artificiales y salimos de auto para verlos mejor. Yo estaba muy distraída y de repente el me abrazo desde atrás y yo no hice nada y el empezó a besar mi cuello, yo solo le dije por favor no me hagas esto pero saben que eso era inútil. Como estábamos parados desde un Angulo de la camioneta que nos podían ver, solo se podía ver la parte de arriba de mi cuerpo y el por supuesto.

    Mi camisa era larga pero llegaba a mitad de mis muslos y el empezó a acariciar mis piernas e iba subiendo poco a poco hasta que llego a mi ropa íntima que era un pequeño hilo, y una de sus manos fue directo a mi vagina y sintió lo mojada que estaba y yo sentí un cosquilleo que inmediatamente me di vuelta y le dije que eso estaba mal, pero el inmediatamente me beso y nos fundimos en un rico beso y el volvió con sus manos inquietas a meterlas bajo mi camisa pero esta vez apretaba mis nalgas pegándome hacia él y haciéndome sentir su erección.

    De repente dejo de besarme y me dio vuelta y subió mi camisa y le dije que allí no que nos fuésemos dentro del auto, el solo me dijo que me dejara llevar y disfrutara de la vista y se agacho e hizo a un lado mi pequeño hilo dental y abrió mis nalgas y sentí su lengua pasar desde mi vagina hasta mi culo, obvio que era la primera vez que me hacían algo así y mas ya que mi novio no es de los hombres que le gustara bajar a mi vagina, bueno el caso es que el repetía ese movimiento con su lengua traviesa y yo dejándome hacer, de momento se detenía con su lengua en mi ano y me lamia rico, yo sentía que mi vagina se derretía por lo mojada que estaba.

    Él se levantó y se bajó el pantalón y coloco detrás de mí y me besaba por el cuello yo voltee a verlo y nos besamos, el me hizo parar más mi culo y paso su pene por la raja de mi vagina y solté un gemido si no fuese por la música lo hubiesen escuchado y más cuando me lo metió de una, yo estaba súper mojada pero era mi tercera vez que me penetraban y sentí que me partía, yo le dije que suave y así lo hacía pero poco a poco subía el ritmo me daba duro y bajaba el rico, yo empecé a sentir un placer y cosquillas que no había sentido cuando cogí con mi novio. Hubo un momento en el que me dio duro que sentí una cosquilla tan intensa que le pedí que por favor no parase fue algo tan divino.

    El después de eso volvió a bajar y lamer mi colita y vagina, pero más mi colita, duro un rato allí y metía un dedo y después dos y así iba. Después de eso se levantó y empezó a besarme suave y dijo que ya regresaba fue a dentro del auto y saco algo como un gel y se lo coloco en su verga, en ese momento se me vino a la mente que me estaba cogiendo sin condón y yo las dos veces que estuve con mi novio él había usado condón y bueno también me di cuenta de su gran tamaño, bueno no que era súper monstruosa de largo pero era gruesa.

    Él se acercó a mí y me volvió a besar y volvió a colocar con mi colita parada y sentí que me colocaba gel en el ano. Yo le suplique que por allí no estaba lista pero él me dijo que si, que el seria cuidadoso, que si me hacía daño el pararía me lo juro.

    Primero me lo metió por la vagina y sentía súper caliente su pene, sentía que me volvía a venir la cosquilla intensa pero él me lo saco y yo molesta le pedía que no y allí fue cuando empezó a metérmelo por mi virgen culo, sentía un leve dolor, no sé si era porque estaba a punto de otro orgasmo, pero sentía un dolor tan divino, que llegue a decirle papi por favor cógeme como quiera pero no pares y bueno eso lo puso loco y me lo metió más y más y sentí un orgasmo tan intenso y rico y sentí como llenaba mi culo de leche con su verga hasta el fondo, sentía sus bolas chocar con mi vagina, esperamos un momento que se le bajara por completo y saliera de mi sin causar dolor.

    Después de eso él fue al auto y trajo unas toallitas húmedas y me limpio y se limpió él. El me beso y le dije que ya debía regresarme a casa.

    Camino a casa yo no decía nada, tenía miedo que mi novio se enterara, pero también pensaba en la cogida que me acababan de dar.

    Llegamos él se estaciona al frente y me pregunto qué pasaba, yo le dije que tenía miedo y él me dijo que nada sucedería que nadie tendría porque saber de lo que sucedió. El me pidió que por favor le regalara mi hilo dental y me puse a reír y me las quite y se las di.

    Como él se había quedado en bóxer me dijo ve como me pones y me enseño su pene que estaba como un roble. Yo mire hacia mi casa para ver si había alguien asomado y le acaricie el pene para detallarlo bien y de verdad que era ufff y más cuando le baje y descubrí esa enorme cabeza negra y le pregunte si nos podíamos volver a portar mal. Él me dijo para irnos a un hotel pero le dije que no podía, así que me senté sobre él y me clave su pene bien rico.

    El desabrocho a la altura de mis tetas y me las chupo bien rico. Tuve un par de orgasmos más y él se vino dentro de mí a pesar que le pedí que no lo hiciera, pero bueno me toco tomar la pastilla de emergencia.

    Ya después de eso nos despedimos y entre a mi casa. Me tire en mi cama rendida, sentía mi vagina hinchada y mi ano un poco adolorido, ambos llenos de leche. Me dio curiosidad y metí mis dedos en mi vagina aun llena de leche y luego me los lleve a mi boca para sentir su sabor y fue agradable.

    El me hizo una llamada, conversamos un rato y me dormí.

    Al otro día mi novio me despertó con una llamada, al principio me asuste, pensé que era por algo de lo sucedido, pero quería que saliésemos a dar un paseo, yo la verdad no me sentía con ganas de salir así que le dije que no me sentía bien y bueno él lo entendió.

    Ese día me quede esperando un mensaje de Rodrigo el jefe de mi novio, pero nunca llego. En la noche no aguante y le envié un hola, pero nada que me respondió. En fin me sentí algo mal, pero bueno lo deje pasar pero no me sacaba de la mente lo que sucedió.

    Como a los tres días andaba con mi novio por el centro comercial y nos encontramos con él y su novia nos saludamos. Al rato me llego un mensaje suyo que decía “estas bellísima quisiera verte” yo le dije gracias, pero déjame en paz.

    No me volvió a escribir aunque yo deseaba que lo hiciera.

    Esa tarde mi novio me llevo a un hotel y me hizo suya, pero no como él y tampoco se sintió tan rico, pero estuvo bien.

    Luego de eso me llevo a casa y me quede dormida. Como a eso de las 9 pm me desperté y revise mi celular con las esperanzas de ver un mensaje de Rodrigo, pero no solo había unos mensajes de mi novio, pero no le respondí.

    Como a los tres días estaba en mi casa aburrida viendo una peli 365 días para ser exacto y me excite y le pase un mensaje a Rodrigo saludándolo. El me respondió y pregunto qué hacía y le dije que estaba aburrida, que si podía venir por mí y llevarme otra vez al mirador y ver las estrellas.

    El me respondió dame media hora y voy por ti.

    Me vestí lo más rápido que pude, algo sencilla un vestidito de flores y sandalias bajas.

    Cuando llego salí y nos fuimos. El me pregunto si quería otro helado y le dije que no, que quería otra cosa pero allá le decía.

    Llegamos y el me pidió disculpas por no haberse comunicado conmigo después de lo sucedido, según él quería darme tiempo y espacio.

    Nos bajamos del auto y él se acercó a mi jalo a él e hizo para besarme pero no me deje, el me recostó contra el auto y allí si me beso, casi que me come, yo le dije quiero mi helado y mirándolo a los ojos fui desabrochándole el pantalón y me agache a mamárselo y ufff que pene provocaba hacerle de todo, quería hacerlo eyacular en mi pero él no me dejo y me levanto y empezó a besar. Yo le dije quiero que me cojas otra vez, quiero que hagas tuya. Él me dijo vamos a un hotel y yo le dije que no, que no aguantaba más.

    El me cargo yo lo abrace con mis piernas, el hizo a un lado mi hilo y me lo metió duro hasta el fondo, yo sentí súper rico y al poco tiempo me estaba llegando mi orgasmo. Después de eso nos subidos en la parte de atrás del auto y me sentó sobre él y nos cogimos ufff, el me metió un dedo en el culo y estalle en un súper orgasmo y sentí como algo me llenaba pero ya no me importaba y moví mis caderas más rápido y me seguían viniendo orgasmos, el me saco el vestido y quede completamente desnuda solo con mi hilo dental y seguimos cogiendo como si no hubiese un mañana, el a pesar de haber llegado aún seguía duro, duramos un rato cogiendo en esa posición, después de tener varios orgasmos me bajo y me puso a mamársela hasta que se corrió en mi boca.

    Allí nos quedamos un rato, él quería que nos fuésemos a un hotel pero yo no quería, me sentía cómoda allí y aparte ya era muy tarde.

    Termine mamándosela otra vez, me hizo bajar así desnuda, ese día no había casi nadie y el auto lo había estacionado bajo un árbol que nos cubría aún más, me hizo poner en pompas y me lo metió duro y así fue esa cogida duro sin piedad, me hizo venir rápido ya no aguantaba mis piernas pero él seguía cogiéndome, su pene me entraba sube y ajustado muy rápido, después me lo saco y me lo puso en mi culo, pero estaba muy apretado y me dolía, el solo lo metió un poquito pero como me dolía me lo saco y volvió a mi vagina y empezó a darme nalgadas muy duro y eso me gustó mucho y le dije papi párteme el culo y fue por el gel y se colocó en su verga y en mi ano y sin perder tiempo empezó a meterlo nuevamente en mi culo, esta vez sí tuvo éxito y me reventó como quería.

    Después de eso me regreso a casa bien cogida y llena de leche. Al otro día volvimos a coger, me llevo a un hotel y cogió toda la noche como se le dio la gana. Al otro día me lleve un regaño por parte de mi papa, pero bueno me lo gane.

    Después de eso él no me volvió a buscar, dijo que era mejor por mi novio.

    A veces le escribo y conversamos pero no ha sucedido nada, espero el día que me llame para volver a ser suya y llene mis hoyos de leche como solo él ha hecho.

    Besos para todos…

    [email protected].

  • Mis encuentros secretos con Khadija

    Mis encuentros secretos con Khadija

    Nos reunimos en un apartamento alquilado. Nos reunimos en secreto. Tan secretamente que ni siquiera mi esposa, ni su esposo, lo imaginan. No sé cuánto tiempo más podremos ocultar nuestra relación. Y no solo porque estemos casados, o porque ya tengamos una familia. Eso también cuenta.

    Pero hay algo más, por la cual no podemos estar juntos: ¡somos de diferentes nacionalidades, de diferentes culturas! Poco importa quién de nosotros es quién, el problema se entiende de inmediato.

    Nuestra cita comienza con una llamada, su llamada. Es para decirme que, por fin, podrá salir de la constante mirada de su suegra por un corto tiempo. La he estado esperando durante largo rato en nuestro departamento secreto, poniendo en la mesa unos bocadillos ligeros y un muy buen vino tinto. Le gusta emborracharse un poco. Le gusta tener sexo cuando está con una ligera embriaguez.

    Khadija entra en el pasillo donde la estrecho entre mis brazos tan pronto como la cerradura de la puerta principal hace clic en el pestillo. Está vestida discretamente: lleva un vestido largo y espacioso de color oscuro, su cabello está escondido debajo de una bufanda.

    Khadija tiene 35 años, es una mujer alta, mide 1.68 m, tiene pechos grandes, una cintura estrecha, un trasero redondo y tenso, y un estomago plano. Hermosos cabellos negros casi hasta la cintura, ojos enormes con largas pestañas. Tiene unas piernas inusualmente largas para las chicas del Cercano Oriente, y unas caderas muy esbeltas.

    Responde a mi beso, su lengua está en mi boca, pero se me escapa de las manos. Se esconde detrás de la puerta del baño. Todas nuestras citas comienzan en el baño, porque para nuestro juego, debe estar todo limpio.

    Hace un buen rato que está en el baño, me canso de esperarla, pero el resultado supera todas mis expectativas y justifica el tiempo invertido. En la sala semioscura entra una fabulosa chica de los más bellos cuentos orientales. Lleva una hermosa bata transparente, debajo de ella, un sujetador y unas bragas de color blanco puro.

    La lencería blanca se ve simplemente mágica en su cuerpo. Luego, no por mucho tiempo, entro al baño y ella se sienta a la mesa. Bebe vino. Luego, salgo del baño con una bata sobre mi cuerpo desnudo. Me acerco a ella.

    La abrazo. Puedo sentir lo emocionada que está y juguetonamente me quita la bata. Con una sonrisa, observa como mi pene apunta hacia su estómago. Vuelvo a besar sus labios grandes y húmedos, poniendo en ese beso todo mi amor, toda mi pasión y toda mi lujuria. Y, por más que lo prohíban las costumbres, la naturaleza siempre encuentra una salida.

    Afortunadamente, todos los tabúes y prohibiciones son solo fruto de la estupidez y la vanidad humana, sin importar la nacionalidad y la fe que tengas, los cuerpos son idénticos y anhelan afecto. Cualquier miembro se adapta a cualquier vagina.

    Y algún día, la pasión encontrará una salida. Las costumbres de su pueblo nos separan, obligándola a vincular su destino con un hombre al que no amaba. Toda su vida escondiendo su belleza bajo un trapo sin forma, pero ella es mujer, quiere cariño. Puedo sentir su cuerpo tenso temblar, como se le pone la piel de gallina, como los pezones hinchados tocan mi pecho.

    La tomo por la espalda, abrazándola. Mi pene tieso está cómodamente acurrucado en el hueco entre sus excitantes nalgas. Mi mano derecha se desliza sobre su terso vientre, levanta el dobladillo de su camisón y se sumerge en el elástico de sus bragas.

    Estas bragas, este sostén, esta bata, todo esto está guardado aquí en este departamento, ella no puede usar esto en casa, provocaría una violenta reacción de rechazo por parte de su esposo. No es costumbre que una mujer use tan hermosa ropa interior, tal vez por eso también le gustan tanto estos encuentros nuestros. Después de todo, conmigo se viste exactamente como quiere, como le gusta.

    Ella es bonita, y lo sabe, su cuerpo es simplemente hermoso. Piel oscura y suave, tono café con leche, grandes labios escarlata y pezones enormes, casi negros, que cuando se excitan, se hinchan y estiran. Su pubis, bien afeitado, sabe que no me gusta cuando me mete el pelo en la boca.

    Le encanta el cunnilingus, le encanta mucho. Su marido nunca se la da, simplemente lo considera de baja dignidad, vil y pecaminoso. A ella también le encanta hacer una mamada. Siempre traga el esperma con gusto. Es la primera mujer que veo que le gusta ESO. Nuestras citas siempre comienzan con una mamada.

    Se acerca a mí y lentamente se hunde entre mis rodillas. ¡SÍ! Sus labios carnosos tocan el glande, lo besa, lo atrae hacia su boca. En pocos segundos siento como la cabeza descansa contra su garganta.

    Ella es una experta en la mamada profunda. Me acaricia con tanta ternura e insistencia que no puedo aguantar mucho. Un chorro caliente irrumpe en su tierna boca. Yo, convulsivamente, presiono su cabeza contra mí, ella me lo chupa todo. El semen corre por las comisuras de sus labios, se pone de pie.

    Compartimos un beso con ella. Su saliva, mi esperma, todo mezclado, forma un excitante cóctel salvaje, alucinante. Y saboreamos juntos su sabor. Se quita la ropa interior y puedo ver que sus bragas están mojadas.

    Khadija se sienta en una silla, abre las piernas sobre los apoyabrazos. Me arrodillo a su lado y me acerco a su hermosa vagina. Su gran clítoris sobresale entre los labios vaginales y lo toco con la punta de la lengua. Khadija se estremece, pone sus manos en mi nuca y suavemente me empuja hacia ella. La provoco tocando su clítoris con mi lengua.

    Gime, su concha se moja al instante, lamo sus jugos y disfruto de su sabor. Ella aprieta mi cabello, presiona mi cabeza contra ella y gime suavemente. Mi lengua cae en su vagina, la lamo por dentro. Sus jugos chapotean debajo de mi lengua y gotean sobre la silla.

    Comienza a respirar más profundo y con menos frecuencia, sus senos con los pezones hinchados, jadeando más y más, y finalmente sucede ESTO: Khadija se arquea en un éxtasis, y un fluido caliente y especiado choca contra mis labios. ¡Eyaculó! Lo bebo con lujuria. Mientras tanto, mi pene está listo para pelear de nuevo.

    Me muevo y la cabeza de mi pene se sumerge en su raja. Ella es apretada, estrecha, cubre con fuerza mi miembro, su vagina se estira y lo comprime. La vagina de Khadija no es profunda. Pronto, siento como el glande se apoya contra el antesala del útero.

    Otra razón por la que me acuesto con Khadija: siempre me deja eyacular dentro de ella. Tiene un DIU. Nuestros movimientos son sincronizados, pero la segunda vez, puedo tardar mucho. Pronto, un nuevo orgasmo hace que las paredes de su vagina se contraigan. Ella ya está gimiendo en voz alta. Pellizca sus pezones y los míos.

    Tiene los ojos cerrados y respira con dificultad, señal segura de que está a punto de tener un multiorgasmo. No le sucede a menudo, pero cuando sucede, ¡es el cruce de la línea de la meta! Khadija infla su pecho de aire, se arquea y se congela, no por mucho tiempo, luego, un rugido animal escapa de su pecho.

    El rugido de una hembra. Le duele la vagina, aprieta convulsivamente mi pene y, a partir de esto, comienzo a llenar su útero con esperma. Khadija grita y me rasca la espalda y trata en éxtasis de empujarse lo más profundo que puede.

    Su vagina se aplasta con el lubricante de mi esperma, y oleadas de espasmos recorren su cuerpo. La frente y la cara están cubiertas de sudor y las lágrimas brillan en las comisuras de los párpados. Aparto su cabello despeinado de mi rostro y la admiro.

    Los labios hinchados por los besos brillan húmedos en el crepúsculo de la habitación, y los pezones se relajan gradualmente, se iluminan y se vuelven suaves. El tubérculo duro de su clítoris se cae. Entre los labios genitales hinchados, sale lentamente un hilo blanquecino y debajo, en la silla, se forma un pequeño charco.

    Vamos a la ducha, y aquí, de nuevo, le hago un cunnilingus, chupándole todo hasta la última gota. Un nuevo orgasmo y un nuevo chorro, ella se relaja extenuada, y siento sus chorros calientes correr por mis labios, mentón, pecho, este fluido no me asquea. Habiendo terminado, se sienta a mi lado en el suelo y empezamos a besarnos furiosamente.

    Esto es una especie de fantasmagoría, estamos untados con mi esperma, con sus fluidos, besándonos completamente desnudos mientras estamos sentados en el suelo de la ducha. De todo esto, vuelvo a ilusionarme. Esto ya es una sorpresa para mí. Entro de nuevo en su vagina estrecha y caliente, y ella, incapaz de contenerse, grita cuando la cabeza de mi pene golpea el fondo de la vagina.

    Sus orgasmos se suceden uno tras otro, estamos resbaladizos debido al esperma y la saliva. Ella está a cuatro patas, tiro de ella por detrás y mi polla embiste su útero, y Khadija grita con fuerza cuando mi polla la empuja particularmente fuerte dentro del útero, ni siquiera piensa.

    Siento la proximidad de un orgasmo, quizás el más fuerte. Mi respiración se detiene, se desvanece en mi cabeza, algodón en mis oídos, un arroyo se me escapa y le inunda el seno.

    Exhaustos, caemos al suelo, y no se sabe cuánto tiempo, nos quedamos así, y luego, empiezo a lavarla en la ducha, pero eso es un argumento para otra historia… Un sueño hecho realidad. ¿Por qué necesitamos este amor? ¿Por qué tenemos que escondernos? Brechas en la mente…

  • Cuando los gemidos de una mujer son…

    Cuando los gemidos de una mujer son…

    … el peor sonido que puedes escuchar.

    ¿Por qué un hombre llevaría a una mujer a un show de strippers? En especial a una mujer que él ama.

    Pues ahí estaba Álvaro, llevando a Yazmín, la mujer que más amaba y deseaba en el mundo, a un lugar así.

    No hacía mucho que se puso en contacto con ella gracias a Facebook, luego de no verse desde hacía varios años, desde la prepa. En ese tiempo de ebullición hormonal, Yazmín era la musa de sus diarias chaquetas para aquél que, en aquellos días, no se atrevía a declarársele por temor a que lo rechazara. Ella era lo máximo, en esos días en los que Álvaro era un joven muy tímido, se diría que estúpidamente cobarde.

    Aquél se conformaba con conseguir alguno que otro roce “accidental”. Furtivamente le llegó a tocar algunas partes de su cuerpo, como sus piernas, sus destacados y bien formados pechos, e incluso le dio un roce ocasional a sus suaves nalgas; claro, discretamente.

    Le fascinaba su buen físico y su manera de mostrarlo. En aquellos días era la única en usar frecuentemente minifalda, una súper cortita además. Así mostraba unas morenas y bien delineadas piernas. Y había detalles que enloquecían al joven admirador de tal belleza. Aquél no sabría bien si por malicia, coquetería, o por cosa natural en ella, pero cada que iba a sentarse (ella se sentaba justo al lado suyo), pasaba su mano por la orilla de su falda, levantándola aún más y así revelando la parte alta de su muslo, hasta su cadera. Era algo que le incitaba.

    Pero su recuerdo más excitante fue cuando, en una visita a un museo que su grupo realizó, yendo hasta allí en metro, tuvieron que enfrentarse a las grandes masas de gente. Mientras los otros compañeros alcanzaron lugar en uno de los vagones, Yazmín y Álvaro fueron los únicos que quedaron rezagados, debiendo esperar al siguiente convoy.

    Quedándose solo con ella Álvaro ya se sentía afortunado, no obstante lo mejor le vino luego. El siguiente convoy venía más repleto que el anterior pero, como había más gente a sus espaldas, una vez que se abrieron las puertas, tales personas los empujaron precipitadamente al interior del vagón, quedando Yazmín justo enfrente de él, y tan apretados que no se podían ni mover.

    El sexo de Álvaro quedó prácticamente incrustado entre los voluminosos gajos de nutrida carne que formaban el delicioso trasero de la joven. Sólo la tela de sus ropas separaba al pene de los bien formados glúteos femeninos. En tales condiciones le fue inevitable tener una erección al joven jarioso. Una que ella también percibió, aunque no dijo nada.

    Ese recuerdo quedó grabado en su mente.

    Así Yazmín se convirtió en un bonito e ilusorio anhelo. Pero, luego de concluir la prepa, no volvieron a verse. No supo nada de ella hasta la llegada de las redes sociales, en especial, por supuesto, Facebook.

    Según su perfil todavía seguía soltera, y se le veía muy bien. Como él también seguía soltero se hizo ilusiones.

    Sus fotos mostraban que Yazmín seguía siendo una bella mujer. Parecía que su silueta no había cambiado en lo más mínimo. De hecho diría que estaba más ensanchada en sus caderas. De hermosa piel morena, sus piernas y muslos mantenía buena forma y firmeza, sus redondeadas nalgas también eran evidentes en más de una foto, destacaban por su buen tamaño, consistencia y contorno. Por algo Álvaro, en su juventud, la comparaba con la entonces famosa “Biby Gaytán”.

    Por supuesto que Álvaro le envió solicitud de amistad, y, una vez ella aceptó, inmediatamente le pidió se vieran.

    Aquél estaba muy nervioso, le sudaban excesivamente las manos. En cuanto llegó ella lo abrazó. Un saludo convencional para Yazmín, pero para él estar en sus brazos era lo máximo. Gozó de sus generosos senos; de sus delicadas curvas; del delicioso aroma que emanaba de su negro y largo cabello; era tal cual la recordaba.

    Conversaron, cada quien habló de su vida. Él, por supuesto, le indicó que seguía soltero; ella también, sólo que estaba por casarse.

    Saber esto devastó las ilusiones del esperanzado hombre. Álvaro casi que le hubiera propuesto matrimonio allí mismo, pero luego de oír eso se le bajó de un jalón el buen ánimo.

    Tras despedirse no pudo despegar de su mente a Yazmín. Sin embargo ahora la veía con odio en vez de ilusión; se sentía traicionado.

    Volvió al perfil de ella, en Facebook, sólo para buscar entre sus contactos al desgraciado con quien se casaría; sin conocerlo ya lo odiaba. No podía evitar los celos, Álvaro la amaba, en verdad la amaba y aquél se la…

    Verlo le incrementó el encabronamiento. El muy mamón se hacía lucir ostentoso: autos, ropa, fotos en el extranjero. «Pinche Yazmín, se ve que lo quiere sólo por su dinero, ¡maldita trepadora!», pensó.

    Esa noche no pudo dormir carcomido por el odio y la rabia. Le habían jodido su anhelo más grande. En su cabeza los pensamientos eran una tormenta que no cesaba; no dejaba de imaginársela siendo cogida por aquél maldito con quien sólo lo hacía motivada por su dinero.

    Pero de repente se le ocurrió una idea. Un plan se le fue fraguando en la mente, y aquello le entusiasmó animándolo nuevamente. Aunque ahora sus pretensiones eran más bien maliciosas.

    Pero para llevar a cabo aquello necesitaría la ayuda de alguien. Así fue que, al día siguiente, acudió a un conocido. Roberto era un amigo a quien conoció en un gimnasio hacía unos años. Aquél era instructor allí, pero además tenía otra actividad, era stripper. Tras explicarle su plan, Álvaro le pidió encarecidamente su ayuda. Roberto aceptó, no sería la primera vez que hiciera eso con una mujer.

    Volvió entonces a pedirle a Yazmín verse de nuevo. Pero esa vez la citó en un lugar muy diferente.

    “Sorpresa, es tu despedida de soltera”, le dijo para justificar la naturaleza del lugar donde la había citado. Era un antro de strippers. Álvaro le dijo que quería regalarle aquella diversión para que disfrutara de sus últimas noches de soltería.

    Un tanto por compromiso Yazmín aceptó ingresar al lugar. Era evidente que estaba incómoda, pero contuvo su molestia, con tal de no mostrarse grosera. Cuando inició el show de algunos strippers, Yazmín reconoció que se divertía. Los hombres de músculos aceitados, luego de retirarse algunas de sus prendas, invitaban a una que otra mujer a subir al escenario. Ahí jugaban con ellas en dinámicas sexys y divertidas.

    Álvaro se reía junto con Yazmín, pero el motivo de su risa era algo más que el show que presenciaban en ese momento. Bien sabía lo que vendría y lo ansiaba. Su plan era que, el ya apalabrado Roberto, invitara a Yazmín al escenario y ya ahí, mientras el hombre jugaba con ella, Álvaro la grabaría por medio de su celular para capturar las “indecencias” a las que sería sujeta. Su propósito era que, por medio de lo grabado, pudiese poner a Yazmín en un predicamento ante su futuro cónyuge. Pensaba que aquello crearía un conflicto que destrozaría sus planes de matrimonio.

    Era por ello que Álvaro quería que ya llegara el turno de Roberto. Una vez aquél apareció en el escenario, inició su show exhibiendo sus habilidades. Con seguridad y agilidad se deshizo de sus prendas quedando sólo en tanga. Mostró así su musculatura bien trabajada.

    La atención de la compañera de mesa de Álvaro, según él creyó ver, se enfocó en el tremendo paquete que se guardaba en el interior de la tanga del hombre que, en ese momento, desconocía la relación que guardaba con su compañero de mesa.

    Roberto bajó del escenario y caminó entre la audiencia, como buscando a la mujer que invitaría a participar, aunque bien sabía que, una vez viera a Álvaro, se llevaría a la mujer que lo acompañara. Así, una vez llegó a su mesa, sin hacer ver que conocía a Álvaro, Roberto le tendió la mano a la mujer. Ella se mostró renuente.

    «Pinche hipócrita, si bien se ve que le gusta», pensó Álvaro, quien si antes veía a Jazmín como un ángel inmaculado, ahora la veía como una impúdica indecente que ocultaba su naturaleza.

    En ese momento Álvaro experimentaba sentimientos contradictorios a su objetivo original. Si en un principio deseaba a Jazmín para él solo, en ese instante ansiaba que ella se fuera con Roberto con tal de conseguir su malicioso objetivo.

    Luego de la insistencia de Roberto, y de otras mujeres que la animaban, Yazmín se dejó llevar de la mano por el musculoso macho.

    «No que muy fiel a tu noviecito», pensó Álvaro al verla ir tras Roberto.

    Una vez en el escenario Roberto le ofreció una silla. Allí ella se sentó y luego el hombre le bailó eróticamente. De vez en cuando la sorprendía colocándole prácticamente sobre su cara su abultado fardo, sin dejar de menearse sexosamente. Yazmín se ruborizaba, aunque también reía.

    «Se ve que lo está gozando», se dijo a sí mismo Álvaro quien, discretamente, sacó su celular y comenzó a grabar a su antigua compañera en la comprometedora situación. El plan iba muy bien, según creía.

    Roberto hizo que aquella se levantara y la cargó con pleno dominio. Se veía que no le costaba levantarla en vilo, y así simuló fornicarla. Tras esto la recostó en el piso y allí también representó una violenta cópula ante un público que vitoreaba tales acciones. Tras unas arremetidas a su zona genital del paquete sexual de Roberto, éste se colocó en un clásico 69 y así el rostro de la dama fue el receptor del paquete genital que se embarró en él.

    De repente, Roberto la tomó de la cintura y la giró sólo para dejarla sobre sus cuatro extremidades. Así, ahora de a perro, la siguió embistiendo desde detrás, simulando un violento ataque.

    «Esto está excelente», pensó aquel testigo que grababa todo aquello, dispuesto a enviarle tales imágenes al pretendido novio de Yazmín, y así mostrarle lo puta que en realidad era.

    Claro que fuera de contexto así parecería, pues, con todo y los pantalones puestos, Yazmín recibía fuertes empellones del macho que tenía detrás, aceptándolos riendo, a pesar de ser tan enérgicos que la hacían irse para delante violentamente.

    Tras un rato de aquellos empellones, Roberto le metió sus dedos en las trabillas del pantalón vaquero que ella vestía, y de ahí la levantó. Al ser elevada varios centímetros de esa forma los pantalones revelaron las buenas curvas que envolvían. El hombre embarró su propio cuerpo al de ella en un abrazo netamente sexual.

    Ella, por iniciativa propia, se giró para quedar frente a frente. Pareció entonces que se disponía a besarlo, obnubilada probablemente por sus deseos sexuales excitados, sin embargo sólo le dijo algo al oído. Él le replicó, como para corroborar que había entendido bien su petición, y ella asintió con una sonrisa pícara, aunque un tanto avergonzada.

    Para pasmo de Álvaro, luego del tácito acuerdo entre ambos, Roberto llevó a Yazmín con él tras bastidores.

    Eso no estaba planeado.

    «¡Carajo…! ¡Los privados! ¡Ese güey se la lleva a los privados!», entonces pensó.

    Y es que Álvaro recordó esos espacios. Más de una ocasión Roberto lo había invitado a asomarse a éstos. Los privados eran pequeños cubículos a donde llevaban a las clientas que solicitaban un servicio de cierta índole, y ahí, pues bueno… dichas damas eran culeadas. Ellas pagaban por ello, de hecho.

    “¿Cómo pueden pagar para que se las cojan?”, le decía en voz baja Álvaro a su amigo mientras veían eso. Aquél no podía entender como una mujer pagara por sexo, después de todo allí había mujeres de muy buen ver.

    Y es que había manera de espiar hacia al interior de los cubículos, pues estaban ubicados detrás de una bodega, y desde ésta, si se trepaba por encima de un muro que no llegaba hasta el techo, había la suerte de asomarse. Las clientas metidas en la situación pocas veces notaban que eran espiadas, e incluso grabadas, por empleados del lugar, mientras disfrutaban de aquel delicioso servicio.

    Roberto le había mostrado cómo él mismo disfrutaba de hacerles el servicio a varias.

    Ahora, con eso en mente, Álvaro acudió a un camarero para que, luego de ofrecerle una buena propina, le dejara pasar a la bodega. Una vez ahí, solo pudo escuchar gemidos que provenían del otro lado de un muro. Colocó nerviosamente unas cajas de madera sobre otras para poder trepar, y así asomarse hacia los cubículos.

    Cuál sería su estupor al ver lo que sucedía en uno de esos pequeños espacios. ¡Yazmín y su “amigo” ya estaban en plena faena sexual! ¡Aquel no había sido el trato!

    Roberto estaba sentado en una silla plegadiza y sobre él Yazmín, ya sin los pantalones ni calzones, lo cabalgaba desinhibidamente.

    Por su ímpetu y desenvolvimiento parecía otra, no la reconocía. Nunca había pensado que ella fuese capaz de actuar de tal modo. Le asombró el atrevimiento sexual de su antigua compañera de estudios. Si bien su cuerpo despertaba ganas de culeársela, nunca había concebido la idea de que aquella musa de juventud poseyera un carácter sexoso. Jamás había imaginado siquiera tal agilidad e ímpetu en aquella mujer. Y es que montaba con apetito voraz a Roberto, como verdaderamente necesitada de aquello.

    Los gemidos de Yazmín llenaban el lugar, las características auditivas del espacio creaban una reverberación acústica que hacían aún más cachondas y sensuales aquellas expresiones femeninas de placer. Escucharla gemir así, y verla menearse de tal forma, le hizo pensar que aquella mujer disfrutaba de una buena cogida. Y también le hizo pensar en lo pendejo que había sido al brindársela en bandeja de plata a su “amigo” Roberto.

    Poco después, vio cómo Roberto, tomándola de su cintura con ambas manos, la levantó hasta que su gordo pene escapó de lo que parecía una apretada opresión vaginal.

    Yazmín quedó parada frente a él, contemplando, aparentemente atónita, cómo aquel enorme falo había podido resguardársele en su interior, como si ella no pudiera asimilar aún cómo tal pedazo de carne; tan largo y grueso como el brazo de un niño; hubiese podido entrar todo en su estrecha cavidad.

    Roberto se le ubicó detrás, y conminó a Yazmín para que se subiera a la silla sobre sus rodillas. Ella ya estaba por hacerlo, pero a él le sobrevino la idea de lo incómodo que le sería a ella la dureza del asiento. Entonces tomó un cojín de un rincón y lo colocó para que ella no se lastimara las rodillas. Yazmín le agradeció el detalle.

    Ya ubicada sobre la silla, Yazmín parecía ofrendarle el suave y amplio trasero al musculoso macho que tenía detrás.

    “Es la primera vez que hago esto con alguien que acabo de conocer”, le dijo sonriéndole un tanto ladina. Éste le sonrió en respuesta y tras ensalivarle la entrada, a manera de lubricante, le introdujo nuevamente su grueso pene.

    El muy cabrón de “el amigo” sabía su oficio, reconoció Álvaro, pues, desde las primeras embestidas ya la tenía bufando de placer. Los embates eran cada vez más brutales, mientras que las manos de él se aferraban a la cintura y a las hermosas nalgas de la dama. Las penetraciones eran abundantes y feroces.

    Las nalgas de Yazmín, siendo todo lo hermosas que Álvaro había imaginado, recibieron tremendo castigo pues Roberto, no conformándose con la penetración, la nalgueó violentamente hasta dejárselas más oscuras de su tono normal, debido a la ruptura de los capilares sanguíneos. Carne prieta y martajada es lo que pudo ver Álvaro en el trasero de su amada.

    Pese a los varios minutos que duró tal cópula, Roberto no parecía agotarse, la bombeaba duro y constante, al mismo tiempo que Yazmín expulsaba quejidos cada vez más agónicos de placer. Parecía que Roberto podría seguir así incluso por horas, sin embargo, Yazmín, después de unos minutos más ya no aguantó más y gritó: “¡Ya… ya por favor para, para!”.

    Después de una última y contundente estocada, el macho sacó su largo y carnoso miembro del apaleado cuerpo de Yazmín, a quien amablemente ayudó a incorporarse.

    Por sus limitados movimientos, era evidente que Yazmín se había quedado engarrotada, pues haber estado en aquella posición durante tanto tiempo tuvo sus consecuencias.

    La hembra dio un amplio estirón para desentumecerse, al mismo tiempo que expulsaba una especie de gemido bastante sensual. Hasta Álvaro disfrutó escucharle expeler aquello, sin embargo apenas le dio tiempo pues tuvo que ocultarse instintivamente ya que Yazmín movió de tal manera su cabeza que por poco lo descubre al mirar hacia arriba.

    Sin atreverse a asomar inmediatamente los escuchó desde el otro lado del muro.

    “Caray… ni mi novio me lo hace así”, dijo ella.

    “Pues cuando tú quieras corazón. Ya sabes, estoy aquí a tus órdenes para complacerte”, le respondió Roberto.

    “No creo volver a… es que dentro de unos días me caso”, comentó Yazmín, con cierta picardía.

    Oír esto picó la curiosidad de Álvaro y volvió a asomarse.

    “Bueno, casada o soltera, da igual, yo te cumplo. ¿O qué, no me crees capaz?”, dijo Roberto y demostrando su virilidad hizo cabecear su pene sin usar sus manos.

    Yazmín miró con reconocimiento tal acción y le tomó del vergazo. Lo frotó y, sin él pedírselo, se hincó para mamárselo.

    Álvaro atestiguó cómo entre ambos ya se había creado una relación más intensa que la que había entre él y ella. Yazmín, la que hubiese conocido y deseado desde hacía tanto, más de lo que Roberto tuviese de conocerla, se le estaba entregando a éste, como Álvaro hubiese deseado se le entregara a sí mismo.

    A dos manos masturbó al stripper, ya que el tamaño de su miembro así lo permitía. Mamaba y restregaba con intensidad y, sin embargo, aquél no mostraba signos de estar cerca del clímax.

    “Aguantas mucho”, reconoció la mujer sin dejar de frotar aquel pedazo de tiesa carne.

    “Es mi oficio”, le replicó aquél sin presunción, aunque muy seguro de sí mismo.

    “Pero es que sigues enterito. ¿A poco te vas a quedar así?”, dijo Yazmín sonriéndole.

    Roberto le acarició la mejilla y le respondió:

    “Si quieres me vengo en tu hermosa carita”

    “No, cómo crees”

    “¿Por qué no?”

    “Es que quedaría oliendo. Qué tal si Álvaro se da cuenta”

    “¿A qué quedarías oliendo?”, preguntó Roberto innecesariamente.

    “Pues a qué va a ser, a tu semen”, dijo chiveada.

    Roberto le sonrió.

    “Bueno. ¿Qué te parece si me vengo en tu boquita?, así te llevas un recuerdo de mí”

    Yazmín se avergonzó aún más.

    Roberto tomó su miembro y apuntó la punta de éste a los labios entreabiertos de Yazmín. Su propia masturbación fue más efectiva que la que le hiciera ella pues en poco tiempo le eyaculó entregándole su semilla a la mujer.

    Hábilmente, y con total malicia, Roberto apretó las fosas nasales de Yazmín no dejándole respirar por lo que ésta tuvo que tragarse sus espermas. Aquella le reclamó pero Roberto se limitó a reír. Pese a todo Yazmín también rio.

    Luego de limpiarse con una toalla, que el hombre le había dado, ambos se dispusieron a colocarse sus prendas. Roberto, caballerosamente, sostuvo con ambas manos las pantaletas de la dama a quien se había follado, ayudándole así a vestirse. Ella introdujo primero uno y luego otro pie en dicha prenda y él la subió cuidadosamente hasta acomodársela. En agradecimiento, Yazmín le dio un tierno beso.

    Ya vestida, Yazmín salió abrazada del hombre como si ambos fueran una pareja amorosa de novios.

    Tras verlos irse, Álvaro rápidamente bajó y salió de la bodega. No obstante, ellos le ganaron. Cuando salió, Yazmín ya estaba en la mesa. En vez de ella, Álvaro fue quien se excusó por su ausencia, diciendo que había ido al sanitario. Debido a su sentimiento de culpa ni siquiera reflexionó que fue ella la primera en ausentarse al haberse ido con Roberto.

    Ni siquiera la cuestionó dónde había estado. Ambos guardaron silencio.

    Ya afuera del antro Yazmín le dio las gracias y lo besó en la mejilla como despedida. Álvaro alcanzó a oler cierto tufillo que sin duda provenía del esperma de su “amigo”. Percibir aquel aroma le produjo asco, pero guardó las apariencias.

    La vio alejarse contoneando aquella deliciosa figura, recordó entonces la cachondería y la lujuria expuesta por Yazmín en la faena sexual que él mismo había atestiguado. Una erección le creció bajo el pantalón. Caminó a su auto con intención de ir a casa y, por supuesto, masturbarse en honor de ella.

  • La visita de una tía inesperada

    La visita de una tía inesperada

    Hola, ya hace varios años que vengo con esto y creo que es el momento de plasmarlo en un relato, siempre fui una persona muy dada y de muy buen humor, trato de caer bien a todos, pero a veces no se puede, así que voy por la vida siendo una persona agradable, tanto con la gente que no conozco como con parientes y amigos, esto que pongo como prólogo es para poner en contexto para lo que a continuación les voy a contar, mi casa si bien es pequeña, es tranquila y ordenada, y como toda persona que vive sola trato de que todo esté en su lugar, y siempre cuento con algo para compartir tanto para comer como para beber, con cualquier invitado que pueda caer de sorpresa.

    Luego de que me invitaran al cumpleaños de mi tía la cual festejaba sus 50 años, me pareció muy buena idea ir para encontrarme con parientes que aprecio mucho y otros a los cuales no veía desde hace mucho tiempo por distintas circunstancias, ese día sabía que la iba a pasar muy bien ya que estaba de muy buen humor y varios primos me habían llamado para que no falte, una vez llegada la hora voy y me encuentro con toda la familia, realmente estaba pasándola genial, todos bebiendo y riendo a más no poder, muchas anécdotas y recuerdos de infancia, a mitad de la fiesta una sorpresa para mi tía, llega entre medios de bolsos y valijas la hermana mayor (también hermana de mi mamá), que venía de Córdoba para el evento y a pasar unos días a Buenos Aires, la verdad fue una sorpresa grata para todos, ya que es muy querida y siempre fue la tía piola de la familia, obvio que hacíamos fila para saludarla y paso a ser la figura principal para la mayoría de los sobrinos que tuvimos relación con ella y nos dio consejos y nos hizo la gamba con nuestras cosas de adolescentes, uno ya más grande lo primero que quiere hacer es tomar algo con ella y recordar el pasado que tan bien lo paso cada vez que ella intervenía.

    Ya muy entrada la madrugada y luego de varios brindis y tragos junto a mis parientes, empiezo a saludar para irme, en eso se acerca mi mamá diciéndome que si mi tía se podía quedar en mi casa ya en no tenían lugar y como yo vivía solo podía darle una habitación que me sobraba, yo la quiero mucho, pero realmente lo tuve que pensar, alguien invadiendo mi privacidad, con muchas dudas y medio de mala gana acepte, no me quedaba otra, así que fuimos con ella a casa, le indique la habitación y le dije que se acomodara tranquila, que se sienta como en su casa, le mostré todo y que ella se manejara por dónde quisiera, así que me pidió que se quería duchar porque fue largo el viaje y quería estar más cómoda.

    Como ese era también mi plan, tuve que esperar que ella terminará, así que fui al patio de atrás y me senté a tomar una cerveza, cuando sale ya más cómoda, le sirvo un vaso y le digo que me voy a duchar también, bueno, y me dice que cuando salga vuelva a tomar con ella que la noche (ya madrugada) estaba muy linda y hace mucho no hablábamos de todo los dos juntos, cosa que me pareció buenísima ya que la noche se prestaba.

    Salgo del baño, me visto y voy llevando otra cerveza, la serví y brindamos, empezamos a hablar de todo, recordar viejas época y a reírnos mucho, hasta que toque un tema que no debí, le pregunté porque no había venido con el tío, pensando que me diría por temas de trabajo o algo así, pero tomándose unos segundos y con los ojos vidriosos me comenta que lo había encontrado cogiendo con otra mina, yo me quería morir, me dice que no diga nada y que cuando vuelva vería que es lo que hace, trate de no tocar el tema y seguimos hablando de cualquier cosa.

    A la cuarta cerveza y entre risas de las charlas me dice que va a ir al baño, se levanta con esfuerzo para que no se caiga por las copas demás y seguramente por todo lo que venía pasando, la agarro de la cintura y ella me abraza para afirmarse, en ese instante pega su cara a la mía y me da un beso en los labios y me dice que me quiere mucho y que siempre fui su preferido, yo sin darle mucha importancia por el estado en qué estaba, la acompaño hasta la puerta del baño y le digo que cuando salga me avise.

    Vuelvo a la mesa y me quedé pensando, hasta ese momento nunca la había mirado como una mujer en forma sexual, pero ese beso me hizo verla que a sus 58 años era muy bonita, su pelo rubio de tintura, caderas anchas que eran adornadas con un prominente culo y generosos pechos grandes, que para su edad todavía era una mujer muy atractiva, escucho la puerta que se abre y volvemos a la mesa a tomar la última cerveza, seguimos hablando de todo y ella vuelve a tema de mi tío, diciéndome «ese HDP me las va a pagar todas», y me cuenta que no es la primera vez que la engaña.

    Yo trato de calmarla diciéndole que son cosas que pasan y que mañana con la cabeza más fresca y descansada vera mejor las cosas y encontrará la forma de solucionarlo, terminamos la cerveza y le digo vamos a dormir que hoy fue mucho para un día, la agarro nuevamente de la cintura y la llevo a la habitación y la siento en la cama, le digo desvestite y dormí, que mañana seguro vas a tener que ver a la familia, cuando me estoy por ir de la habitación me agarra la mano y me sienta en la cama con ella, me agradece por estar en mi casa y me dice que estar conmigo es lo mejor que pudo haber hecho, y me da otro beso en los labios al que respondí, y ella comienza a besarme muy apasionadamente.

    En ese momento no se si por el alcohol o que, pero me olvidé que era mi tía, y empecé a besarle el cuello cosa que parece era su punto débil, sin mediar palabra me recuesta sobre la cama y subiendo sobre mi se saca la remera de dormir que llevaba y deja al aire sus enormes tetas, que tenían unas aureolas marrones y coronaban con un pezón grande y duro, no hizo falta que yo hiciera nada, ella sola agarro una y me la dio en la boca para que chupara, era increíble lo grande y hermosa que era, no pare de chupar un solo instante, lamiendo y mordiendo ese exquisito pezón, cambiaba de teta una y otra vez, hasta que como pude junte sus tetas y metí sus dos pezones en mi boca.

    En ese momento ella estallo de placer, gimiendo y diciendo cosas que no entendía, estaba totalmente extasiado por devorar esas tetas increíbles, ella se hace a un lado y siento que me empieza a acariciar la pija por sobre el pantalón, que la tenía a más no poder, por sus hermosas tetas y por saber que era mi tía la que me estaba por coger, sin mucho preámbulo me baja el pantalón abrochado y todo, y deja al aire mi pija en todo su esplendor, si bien no es muy larga, tiene una buena medida, pero debo reconocer que es gruesa, ella sin emitir sonido se arrodilla, la agarra y la empieza a sobar y mirar como si fuera una nena que tiene en frente al helado más deseado, muy de a poco lo empieza a lamer y a meter en su boca, fue algo increíble.

    Debo decir que era un verdadera experta chupando pija, no dejo ni un milímetro si pasar su experimentada lengua, y cuando llegaba al frenillo chupaba y lamía como si su vida dependía de ello, tuve que hacer un gran esfuerzo para no acabar en ese momento, pero nunca antes me habían chupado tan bien la pija, estaba tan concentrado en no acabar, que no se en que momento ella se sacó el pantalón, y una vez que soltó mi pija subió para clavársela en su gran concha, cosa que no le permití, ya que antes quería devolverle el favor y chupársela con esmero, la recuesto a ella en la cama y bajo a comenzar con la faena, y me encuentro con una mata de pelos prominente, la cual no impidió que empiece a lamer con gran entusiasmo, instintivamente ella abre las piernas y pude ver su concha abierta por la calentura y sobresalía un prominente clítoris rosado y brilloso.

    No sé cuánto tiempo estuve chupando, ya que parecía que estuve en un trance, hundía mi lengua hasta lo más profundo y terminaba chupando y mordiendo su gran clítoris, cosa que la hacía retorcer y descargar gran cantidad de sus jugos, y le arrancaban sonoros gemidos y un ahogado «así, así, no pares», fueron dos las acabadas que depósito en mi boca y que la dejaron a punto caramelo para que empiece a cogerla, apoyo la cabeza de mi pija en su entrada y con un pequeño empujón entra con gran facilidad, ella estaba realmente muy caliente, podía sentir un calor intenso en mi pija cada vez que entraba, era lo más excitante que me había pasado hasta ese momento, yo cogiendo a mi tía a gusto, pero sobre todo sabiendo que esto solo era el primer día de la semana que se quedaba en casa.

    Luego de estar cogiéndola recostada, ahora sí ella se sube y se clava mi pija hasta el fondo, y con rítmicos movimientos y sus manos en mi pecho se esmera para que nada quede fuera de su interior, era realmente formidable lo bien que se movía y cogía mi tía, en un instante apoya sus pies en la cama y empieza a dar fabulosos sentones sobre mi pija, yo está en el cielo del placer de lo genial que cogía, solo se escuchaba sus sentones y a ella que decía «rico, rico, rico», en un momento, así como estaba gira y empieza a dar sentones de espalda a mi, su prominente culo subiendo y bajando era glorioso, luego se ve que por el cansancio, vuelve a sentarse en mi pija y apoyando sus manos en mis piernas sigue con su movimiento rítmico, yo teniendo el paisaje de su gran culo frente a mi, no quería que terminara nunca, pero puedo ver sus espasmos y que gran cantidad de flujo salen de su concha, empapando mis huevos y las sábanas.

    Como yo todavía no había acabado (pero no faltaba mucho), la agarro de la cintura y la empiezo a mover, haciéndole saber que seguía caliente, al notarlo baja de mi pija y se pone en cuatro, regalándome una visión perfecta de su concha y su culo enorme, me acomodo tras de ella y empujó con fuerza mi pija hasta el fondo, para comenzar a arrancarle gemidos intensos, luego de unos minutos de estar así me dice «cogeme el culo que tu tío casi no lo hace», al escuchar esto casi acabo en forma instantánea, antes de hacerlo empiezo a besar y lamer su culo y su ano el cual parecía bien cerrado, apoyo la cabeza de mi pija en su ano y empujó lentamente, entre pequeños quejidos de ella voy entrando muy lentamente y parando unos segundos para que se vaya acostumbrando al grosor de mi pija, hasta que casi toda esta en su interior, empiezo muy suavemente a sacar y meter mi pija, y sus quejidos pasan de a poco a gemidos, por lo que empiezo a dar más velocidad y más fuerza, era increíble ver ese enorme culo chocar contra mi, y mi pija perderse en él.

    Era el hombre más feliz del mundo cogiendo el culo de mi tía, después de unos minutos empecé a sentir que venía mi descarga, y como pude le avise que estaba por acabar, entonces agarra sus generosas nalgas con sus manos y abriéndolas me dice «déjame la leche adentro», nunca había acabado tanto y con tanta calentura, no creía lo que había sucedido, caigo desplomado sobre ella y así nos quedamos dormidos.

    Al despertarme ya casi medio día, veo que estoy solo en la habitación que le había dado a mi tía para que se quedara, todavía medio mareado me levanto para ir a mi habitación y veo a mi tía tomando mate en el comedor, voy al baño, me higienizo y al salir me dice veni a tomar un mate, no sabía cómo arrancar la conversación, si pensaría que me aproveche de la borrachera, si me diría algo porque éramos tía y sobrino, o cualquiera de las mil cosas que me pasaban por la cabeza en ese momento, me siento, me da un mate y me dice «bastante movida la noche» casi me desmayo del alivio de escuchar eso, no se me ocurrió otra cosa que decirle «muy movida», y así arrancamos la charla del día, dónde me cuenta muchas cosas de la familia, de su vida en Córdoba y muchas cosas más.

    Pero si quieren enterarse de todo eso y de lo que sucedió después, espero que me comenten y me lo hagan saber.

  • Me cogieron duro y me hicieron una doble penetración

    Me cogieron duro y me hicieron una doble penetración

    Una noche estaba aburrido y caliente tanto que con tan solo tocarme un poco me hacía correrme un poco.

    Cómo no se me quería quitar lo caliente decidí ir a un bar para ver qué pasaba (y vaya que paso algo), me arregle lo más que pude para llamar la atención de las personas.

    Al principio no funcionó, estuve sentado en una mesa casi toda la noche esperando a alguien que se me acercara, estaba a punto de irme cundo veo que un hombre se acercaba a dónde yo estaba.

    Cuando llegó a mi mesa me dijo que si estaba solo le dije que si y me ofreció pasar un buen rato con él, acepte sin dudar, cuando ya nos íbamos me dijo que dos de sus amigos se nos querían unir, no sé porque pero dije que si y nos fuimos.

    Mientras íbamos a su casa me iban tocando el cuerpo eso me excito y ellos lo notaron, cuando llegamos a su casa lo primero que hicieron fue llevarme al cuarto y empezar a desvestirse y yo también.

    Cuando quedamos desnudos me senté en la cama, ellos acercaron sus penes a mi boca y yo se los chupe, me metía dos luego uno y otra vez dos así estuve un buen rato hasta que uno se corrió en mi cara y luego otro en mi boca y el último me puso boca arriba y se corrió encima mío, termine cubierto de semen.

    Cuando recuperaron fuerzas me pusieron en cuatro y me empezaron a dar nalgadas mientras que uno se me ponía enfrente diciendo que se la chupara otras vez y así lo hice, me lo puse en la boca y se la chupe mientras chupaba siento que uno me la empieza a meter me dolía pero era excitante.

    Cuando la tuve adentro por completo sentí que el otro la estaba metiendo también, sentía como mi ano se expandía y eso me excitaba aún más, la puso entera dentro de mi y se movieron de adelante a hacia atrás, primero lento y después fueron aumentando la velocidad.

    Después de un rato los tres terminaron en mi, yo estaba tumbado en la cama recuperando el alimento y con culo lleno de semen y adolorido.

    Cuando logré volver en mi me pusieron de rodillas y les hice una última mamada, se las chupe a los tres y al final ellos se terminaron masturbando y acabaron sobre mi.

    Termine cubierto de semen y adolorido del culo pero valió la pena.

    Al final me llevaron a mi casa y me cuando ya se iban me dieron un beso cada uno y eso me excito otra vez pero ya no pasó nada.

    Uno me dio su número pero nunca contesta así que solo está allí en mis contactos pero nunca hablamos.

  • Después del sexo. Diálogo y tabúes

    Después del sexo. Diálogo y tabúes

    Laura abrió los ojos y enseguida el olor de la colonia de su pareja inundó sus fosas nasales.

    Estaba en cama, desnuda bajo unas finas sábanas color celeste. A su lado dormía su hombre, también en cueros. Un tipo algo rudo pero leal. Pelo en el pecho, en las piernas y en el culo. También vello ahí, rodeando el pene.

    Con cuidado, la mujer levantó la sábana y echó un vistazo al miembro encogido. Laura era una de esas a las que le gustaba chuparlo. No lo consideraba humillante, de hecho la ponía bastante el oírle gemir mientras practicaba la felación. Luego le decía que se diera la vuelta y exploraba con su lengua la rajita de aquel trasero velludo. A veces metía la nariz y aspiraba.

    Aquello hacía que Juan, que así se llamaba su compañero, se pusiese rojo y balbucease palabras que expresaban su vergüenza y disconformidad.

    Varias veces había estado a punto de pedirle que se tirara un pedo en su cara. Pero viendo lo nervioso que se ponía con la exploración, siempre desistía de su empeño. La humillación tenía un límite. Quería a aquel hombre, deseaba ser respetada. Y por nada del mundo quería poner en peligro una relación que iba mucho más allá del sexo.

    Sin embargo, todo aquel tema la preocupaba. Aunque hablaban abiertamente y había química entre ellos, intuía que Juan tampoco llevaba a cabo todas sus fantasías.

    Por un lado era delicado en la cama, la llenaba de caricias y le chupaba los pechos hasta hacerla gemir. Luego estaba el coito, acompañado de adictivos besos en la boca llenos de saliva y ruiditos. La posición que más practicaban era la de misionero, pero, en un par de ocasiones, él la había tomado por detrás y había sido rudo. Bueno, solo un poco rudo. Era como si se contuviese por miedo a hacer daño.

    Una vez le había pillado viendo videos de azotes. Incluso cuando en alguna película salía una escena de latigazos, notaba su desasosiego. Al principio pensó que le desagradaba esa violencia pero, el miembro haciéndose grande bajo sus pantalones mientras el cuero marcaba la espalda o los glúteos de la infortunada, decía otra cosa.

    La verdad es que Laura no estaba segura de que eso de los azotes fuese placentero. Quizás si él se lo proponía accedería a presentar el pompis para una zurra, pero bueno, de todas maneras, algo le decía que eso nunca iba a pasar. Y tampoco es que fuese algo que la apeteciese así de primeras.

    De repente tuvo miedo.

    Miedo a que en el terreno sexual sus tabúes auto impuestos, sus deseos ocultos, nunca llegasen a materializarse y con eso, de algún modo, el deseo que tenían uno y otro desapareciese.

    Juan abrió los ojos y se estiró mientras sonreía.

    Antes de darse cuenta de lo que hacía, Laura se decidió a hablar con sinceridad.

    – Oye Juan, ¿a ti hay algo que te gustaría hacerme en el terreno sexual y no lo haces por miedo a lo que pueda ocurrir?

    El hombre la miró y respondió.

    – No, yo creo que soy feliz. Eres tan atractiva en todos los sentidos.

    Laura sonrió complacida, pero insistió.

    – Ya, ya y te gusta mi culito de película. Pero no te escabullas y dime. ¿Te gusta algo? ¿tienes algún fetiche?

    – ¿Fetiche? ¿cómo qué?

    – Azotes por ejemplo.

    El hombre tragó saliva, dudó un instante, y respondió sin salirse del guion.

    – Bueno, pensar en poder hacerte daño cuando tu solo mereces…

    – ¿Cómo sabes que no me gusta? ¿acaso me has preguntado?

    – ¿Te gusta? – dijo Juan con un matiz de sorpresa en su voz.

    – No… no estoy segura.

    – ¿Y tú? Tienes algún… – preguntó el varón.

    – Sí, pero… es vergonzoso y… y no sé si funcionaría y… bueno, siento curiosidad por saber que pasaría si te tiras un pedo mientras te como el culo.- confesó Laura enrojeciendo violentamente.

    – ¿Una ventosidad? La verdad es que… así de primeras.

    – No, no te preocupes… ni yo misma estoy segura de… bueno ya sabes el olor y eso y es humillante también y yo también…

    – Ya, tú también querríais soltar gas.

    – Ya… pero todo esto está en mi coco y bueno… no creo que sea una buena idea.

    Se hizo el silencio durante unos minutos.

    – Oye, y si… -dijo al fin Laura- Y si contratamos a alguien… algún voluntario… por ejemplo una chica. Yo creo que con una desconocida me atrevería.

    – Ya… – dijo Juan con dudas.

    – No, no me mal interpretes. Yo solo quiero hacerlo contigo… la idea sería compartirla… No sé, me gustaría verte azotar a otra en un juego de roles y yo podría, bueno, podría meterme en una habitación con ella e intercambiar gases…

    – Podría funcionar… ¿por qué no? – concedió el hombre unos instantes después.

    – Porque lo de la chica te excita ¿no?… sí, yo creo que nos vendrá bien… – reflexionó Laura en voz alta leyendo aceptación en los ojos de su hombre.

    Aquella noche soñó con ella. Primero observó como la muchacha mostraba sus nalgas y recibía los azotes de Juan. Luego, en un cuarto privado, la invitada y ella, totalmente desnudas, por turnos, olfateaban sus anos y soltaban ventosidades mientras se masturbaban. Al principio el olor no era agradable, pero enseguida se acostumbraron y pronto los gemidos del placer que nace de la imaginación inundaron todo.

    En la habitación de al lado, Juan, también imaginaba y disfrutaba jugando con su miembro duro camino a la eyaculación.

  • Nuevo gusto

    Nuevo gusto

    Hola queridos, soy Tania Love, travesti de closet y me gusta contarles mis experiencias por esta página.

    Esta vez les contaré lo que vivo actualmente, ya con mi edad casi no me visto pero he encontrado otro tipo de placer, si bien disfruto al máximo vestir de nena, sentir las medias rozar mis piernas, sentir el placer indescriptible de calzar unos tacones altísimos, ahora gozo saberme deseada también vestida de «hombre».

    Es rico saber que aún vestido de hombre hay hombres que te desean, que ese deseo es diferente al que percibo cuando estoy vestida, que esos hombres no buscan una trans, que buscan un «hombre» a quien penetrar… Y si, descubrí que soy yo.

    Como dije antes, ya no soy la misma, la edad ha hecho su trabajo y ya no me transformo muy seguido, pero descubrí que puedo ser muy sensual así y lo he comprobado muchas veces.

    Todas las mañanas rumbo a mi trabajo voy en busca de un hombre que necesite una caricia, que necesite mi mano para comenzar bien su día y que mejor lugar que el metro.

    Ahí he descubierto que no necesito vestirme de nena para demostrar que lo soy, he acariciando muchos hombres ahí y me han manoseado todo lo que han querido y descubrí que me encanta, adoro esa sensación de ser deseado, saber que me cogerían en ese mismo momento y que de ser posible me entregaría completo a ese macho en turno.

    Un día, mientras iba al trabajo encontré un macho, barbón, alto y fuerte, desde que entré al vagón lo vi y se dio cuenta, yo estaba a un metro más o menos de él, me miraba y yo no podía quitar mi mirada de su entrepierna, él lo notó y comenzó a agarrarse la verga sobre su pantalón, yo ya sin disimulo me pasaba la lengua por los labios y mordía mis labios haciéndole saber que se me antojaba mucho.

    Entonces me hizo una seña para que me acercara, así lo hice y quedé frente a frente con él, muy cerca, nuestros cuerpos se rozaban, podía sentir el calor de aquel cuerpo grande y fuerte frente a mi y sentí como una descarga eléctrica recorría mi cuerpo entero, principalmente mi ano, que para ese entonces ya pedía a gritos probar aquel macho delicioso.

    Comencé a acariciar sobre su pantalón y me sorprendió el tamaño de aquel miembro, se sentía fuerte muy fuerte y duro, ya no me importaba que hubiera más gente, bajé el cierre de su pantalón y metí mi mano apresuradamente, con prisa por conocer su tacto, su tamaño, su olor… Se la saqué de un movimiento, él muy sorprendido pero no se negó, yo estaba muy caliente, aquel pedazo de carne era hermoso, fuerte, venoso y ya estaba húmedo por el líquido preseminal que al sentirlo no dude en bajar a probar, era delicioso, su cabeza grande entró unas tres o cuatro veces en mi boca, no me importaba que me vieran si al fin eso es lo que me gusta.

    Desgraciadamente llegó el momento en que él tenía que bajar y suavemente tomó mi barbilla y me indicó que ya iba a bajar, se guardó aquel divino trozo de carne y acomodó su pantalón mientras me pedía mi número porque le había gustado mucho y quería cogerme.

    Le di mi número y por la tarde se comunicó conmigo diciendo que le había gustado mucho mi boca, que quería meter su hermosa verga en mi culito…

    Continuará…

    Gracias por leer queridos como siempre dejo mi correo para que me mantengan calientita con sus mensajes [email protected].

    Besos! Tania Love.

  • La puta de mi mujer y su cita a ciegas

    La puta de mi mujer y su cita a ciegas

    No pasaban ni 5 minutos de la hora acordada y allí estaba Javier, en la puerta de la habitación del hotel donde habíamos acordado la cita a ciegas. Estaba nervioso, pues era la primera vez que lo hacía con una milf como mi mujer, a la que no conocía de nada, tan solo por las fotos que yo le había enviado. En ninguna se le veía la cara pero en todas ellas se observaba el escultural cuerpo de Nuria: fotos de su coño, con lencería, vestida, desnuda, con tacones, siendo follada, después de ser follada… Un juego fantasioso en el que involucré a Javier durante las últimas semanas, correspondiéndonos éste con videos en los que se masturbaba y corría encima de las fotos de mi mujer.

    Nervioso, introdujo la tarjeta en la ranura para abrir la puerta, habíamos convenido que Nuria lo esperaría atada a la cama en la posición de perrito, atada por sus cuatro extremidades y vestida exclusivamente con liguero, medias y tacones, un plug anal metido en el culo y con los ojos vendados.

    Tras oír el clac de la puerta la abrió lentamente encontrándose a mi mujer tal y como habíamos acordado. No necesitaba excitarse más, el empalme que llevaba desde hacía varias horas era total, la polla ya la tenía dura, y tras saludarme a mí, sentado en la butaca de la habitación, con una encajada de manos, se dirigió sin hacer ruido hasta Nuria, se arrodilló y acercando su cara a su coño y su culo totalmente expuestos besó sus labios vaginales muy despacio y con mucha ternura, recreándose en ese coño que tantas pajas le había generado las últimas semanas.

    Besó todo su coño, sus manos se acercaron a su culo cogiendo ambas nalgas y separándolas para así continuar besando su culo. Conforme iba recorriendo sus zonas erógenas iba notando como Nuria se estremecía. Siguió besando su culo, subiendo por la columna vertebral hasta llegar a la zona de la nuca donde, apoyando su peso encima de la espalda, besó la parte trasera de su cuello. Se retiró unos segundos intercambiando una mirada conmigo, no hizo falta que nos dijéramos nada, solamente nos sonreímos. Javier se volvió a arrodillar frente al coño de Nuria, que seguía atada y esta vez sí, después de volver a besar sus labios vaginales, sacó su lengua y empezó a recorrer su peludo coño de una forma muy sutil. Una excitación muy parecida a la de Javier debía tener mi mujer ya que desde el primer momento que se acercó a su pubis notó el calor que desprendía. El primer suspiro de Nuria fue automático en cuanto notó el contacto de la lengua de Javier con su húmedo coño. Pese a no ser una situación totalmente nueva para mi caliente mujer ni para mí, los dos estaban muy excitados, se entendían muy bien y habían aprendido a disfrutar del sexo solos o en compañía, dando rienda suelta a sus fantasías.

    Empezó a masturbar el coño de Nuria -tenía claro antes de entrar que el primer orgasmo se lo iba regalar de esta manera-, no tenían ninguna prisa, iban a disfrutar de una larga sesión de sexo si las cosas salían bien.

    Siguió chupando su coño mientras que sus dedos empezaron a jugar con los bordes del plug anal generando tensión en su zona anal. Nuria gemía cada vez más, el orgasmo se acercaba, no la hizo sufrir y aceleró los movimientos de su lengua y los de sus dedos jugando con el plug. Mi mujer comenzó a gemir y a gritar “¡Me corrooo… Me corrooo, Javierrr! ¡Hijo de puta, me corrooo! ¡Sigueee, sigue… Me encanta tu lengua! ¡No pares de comerme el coño, por Diosss!”, corriéndose majestuosamente y soltando una gran cantidad de jugos mientras que Javier pasaba su lengua de nuevo por su coño saboreando tanto como pudo sus jugos vaginales.

    Mi madura puta y zorra tenía totalmente excitado a Javier desde la primera foto que yo le había enviado en lencería. Después del primer orgasmo y con Nuria recuperando el aliento se subió a la cama buscando su cara con la misma dulzura con la que le había comido el coño hacía unos minutos. Tras un corto beso apasionado se retiró, dejándola con el beso a medias, se puso de pie encima de la cama desabrochando el botón de su pantalón y bajando su bragueta para poder liberar su dolorida polla. Ella no veía pero sí que pudo oír el ruido de delante de su cara. Con una voz entrecortada por la excitación le preguntó a Javier que si quería que le chupase y mamase la polla; él, sin contestar a su pregunta, la acercó directamente a su cara y ella se la comenzó a mamar de inmediato.

    Javier se dio cuenta de la incomodidad de la situación y con un gesto me pidió a mí, que ya había empezado a pajearme, que desatara a mi mujer y empezará a comerle el coño. Tras soltar sus ataduras ocupé la posición que Javier había dejado libre para empezar de nuevo a comérselo con pasión desmedida. No fue nada complicado volver a hacerla gemir porque continuaba excitadísima. Tras unos pocos minutos de buenísima mamada a Javier y comida de coño a ella por mi parte, Nuria empezó a correrse mientras aceleraba la mamada a Javier, éste ya no pudo aguantar más, sacó la polla de la boca y se dirigió hacia su culazo a cuatro patas, corriéndose abundantemente encima.

    Nuria se dio la vuelta y se acostó sobre su espalda para tomar aire después del segundo orgasmo y la extraordinaria mamada que le acaba de hacer a Javier, mientras que él, por su parte, continuaba cachondo y su polla tiesa por lo que, sin perder el tiempo, se situó frente a las piernas de Nuria separándolas un poco e introduciendo de golpe su polla en su ya muy mojado coño. La metió de golpe, procurando lo hacerle daño, y un nuevo suspiro salió del interior de mi mujer. Un poco cansada de la venda en los ojos, ella acercó las manos a su cara y la retiró por completo, observando por primera vez al hombre con el que llevaba varias semanas fantaseando junto a su marido.

    Tras unos minutos follándole a Nuria su peludo coño, me acerqué a mi mujer, que entendió perfectamente que yo buscaba descargar mi corrida encima de ella, como tanto le gustaba. No necesitó mamármela y chipármela viciosamente mucho tiempo para provocarme una corrida bastante ruidosa en su boca y encima de sus maravillosas tetas.

    Javier continuó follándose el coño de mi mujer y hábilmente, con un par de dedos, agarró el plug retirándolo suavemente y con delicadeza de su culo dilatado por años de experiencia en el sexo anal. Tal y como l9 retiró, cogió un cojín situándolo debajo de la cadera de Nuria con tal de facilitar su próxima misión que no era otra que follarse el culo por el cual había suspirado tanto. Con sus brazos, Javier elevó las piernazas de mi mujer para dejar totalmente expuesto su culo. Con lo excitada y dura que tenía su polla sabía que no le iba a costar mucho meterla en el orificio. Se la cogió con la mano y la dirigió directamente a su culazo presionando su entrada. No le costó mucho y la metió hasta el fondo, empezando a bombearla mientras que ella se encontraba ya fuera de sí por el gustazo y el placer inmenso que estaba recibiendo. Toda la delicadeza anterior con ella ya era historia porque tenía delante suyo un culazo increíblemente sexy por el que tanto había suspirado y ella vestida solo con preciosas medias, liguero y tacones.

    Nuria empezó a gemir rápidamente mientras le decía «¡No pares, hijo de puta. No pares. Fóllame así, por Diooos. Jodeeer, qué gustazo, cabrón. Qué polla más cojonuda tienes!», diciéndome a mí «Cari, mi vida, ¿estás viendo cómo me folla este hijo de la gran puta…? ¡Me encanta, cari, mi amor, me encantaaa!». En un momento de cordura Javier, me pidió que hiciese el favor de follarme el coño de mi mujer como se merecía mientras él le follaba el culo. Dee pie aunque con dificultad por la postura yo le follaba el coño y sin más los tres nos corrimos a la vez con la excitación que la situación nos producía.

    Finalmente y tras retirar nuestras aún duras y tiesas pollas de una jadeante Nuria empezaron a salir fluidos de su coño y de su culo que cayeron encima de las sábanas. Cada uno por nuestro lado nos tendimos en la cama al lado de nuestra viciosa, zorra y puta hembra mientras ella nos correspondió con un largo y profundo beso a cada uno por el placer recibido.

  • Buscando actrices

    Buscando actrices

    Saludos seguidoras y seguidores.

    He de reconocer que por aquellos momentos estaba un poco nervioso. No sabía con certeza cómo iban a desarrollarse los acontecimientos ni si iba a tener éxito el plan que magistralmente había diseñado. Cuando lo planeé todo, alrededor de una semana antes, parecía un plan muy sólido. La idea era sencilla, y esa era precisamente su mejor virtud. Consistía en poner un anuncio en el periódico solicitando chicas para hacer un casting para el papel protagonista de una película. Al principio pensé que sería mejor si decía que era para una película porno, pero pensé que aquello reduciría notablemente la cantidad de chicas que acudirían, por lo que decidí dejarlo como película sin más.

    En tan sólo tres días, encontré un estudio de alquiler y lo amueblé y decoré como si realmente sirviera para realizar castings. Por desgracia, no había quedado como yo me había imaginado, y daba un poco el cante, pero si la chica que me había llamado hacía veinticuatro horas era lo suficientemente tonta, podría funcionar.

    La muy imbécil llegaba con retraso, cinco minutos ya. Las manos empezaban a sudarme y la ocurrencia de que no fuera a venir comenzaba a preocuparme. No paraba de andar de un lugar a otro del reducido estudio, sin saber qué hacer para matar el tiempo. Parecía como si el tiempo se hubiera detenido. Cada vez que miraba el reloj, más nervioso me ponía y menos avanzaba el minutero. Por fin, algo más de nueve minutos y medio más tarde de lo previsto, llamaron a la puerta. Me asusté y apenas pude reprimir un sonoro grito. Me acerqué a la puerta y, respirando hondo, la abrí.

    Ante mis ojos tenía a una preciosa muchacha morena de ojos verdes y facciones suaves. Su corto pelo oscuro caía lacio sin llegar a tocar sus hombros y un flequillo gracioso le tapaba la frente. Iba maquillada, aunque no en exceso. Vestía una camiseta de vivos colores que competía con su llamativo pecho por mi interés. Aventuré que no llevaba sujetador, aunque quizá fuese más el deseo que pruebas de ello, pues sus pezones no se marcaban en exceso. Aún no había terminado el examen ocular cuando abrió la boca y unas palabras salieron de ella:

    – Lo siento, se me olvidó una cosa en casa y tuve que volver a por ella.

    Su voz no era nada erótica. No llegaba al extremo de resultar molesta, pero no me gustaba. Por otra parte, llevaba un piercing en su lengua. Sería interesante matar dos pájaros de un tiro: descubrir qué se siente cuando te la chupan con un piercing y callarle la boca. Aproveché sus disculpas para darle un reproche y amilanarla un poco:

    – Señorita Fuentes, en este negocio hay una cosa que se valora por encima de todas, y esa es la seriedad. Llegar tarde no dice nada bueno de usted.

    Parecía que iba a abrir la boca para contestar, pero debió pensárselo mejor y calló, bajando la mirada. Eso me gustó. Un poco de sumisión nunca viene mal.

    La hice pasar y aproveché para comprobar cómo lucía por detrás. Llevaba una corta minifalda vaquera y un ancho cinturón de mercadillo que disimulaba, para mi desgracia, las redondeces de su trasero. Las bailarinas que llevaba por calzado tampoco ayudaban a realzarlo como podrían haberlo hecho unas sandalias con unos cuantos centímetros. No obstante, a pesar de ello parecía firme y apetecible. Sus piernas, por el contrario, sí lucían por sí mismas. De piel ligeramente tostada, se mostraban suaves y cuidadas. Pasamos a la sala donde iba a realizar el supuesto casting. Una cámara de vídeo estaba montada en un trípode en un extremo, y en el otro, varias cajas cubiertas por sábanas de colores claros. Eva, que así se llamaba la chica, dejó la mochila que llevaba en un rincón y se colocó en frente de la cámara. Me acerqué a la cámara, haciendo como que la calibraba o que hacía alguna otra chorrada. Le dije que hablara a la cámara, diciendo su nombre y contando lo que se le ocurriese.

    Logré abstraerme e ignorar su voz gracias a sus fabulosos pechos. Una imponente erección comenzaba ya a formarse entre mis piernas. Le indiqué con voz firme que se sentara, esperando ver más allá de sus piernas, pero la muy puta cruzó remilgadamente las piernas. Eso me cabreó, y comencé a acosarla de forma cada vez más directa. Mientras le iba diciendo que posara de tal o cual forma, preguntas cada vez más maliciosas y subidas de tono fluían por entre mis labios. En cierta ocasión, no recuerdo con qué pregunta en concreto, puede que acerca de sus costumbres con la ropa interior o de si tenía pareja estable, cuestionó de forma sorprendente la razón de tales preguntas. Me quedé perplejo, pues esperaba encontrar el tipo de sumisión que me había mostrado con anterioridad. Tardé exactamente seis segundos en elegir la forma correcta de reaccionar, y dicha forma consistió en decirle que se marchara. Acerté y regresó la chica sumisa que yo esperaba.

    Después de algunas preguntas más tarde, le pedí que se quitara la camiseta. La chica se quedó muda y con los ojos abiertos. Intenté justificar la necesidad de dicha toma de forma no demasiado convincente, pero asegurarle que aquello era confidencial y que, en cualquier momento, podía marcharse, pareció tranquilizarla. Como había predicho antes, no llevaba sujetador. Pude así admirar de cerca uno de los pares de tetas más increíblemente fantásticos que haya visto nunca, de un buen tamaño, de esos que sobran un par de centímetros de carne aun cuando los abarcas con la mano completa, y con unos pezones grandes y rosados, que cualquiera querría lamer y morder. Antes de que se diera cuenta de que estaba babeando, decidí que era el momento adecuado para poner todas las cartas sobre la mesa.

    – Mira, eh…

    – Raquel.

    – Raquel. Creo que no vas bien con el papel. Desde el principio no ha terminado de convencerme. Hay algo… no sé cómo definirlo, pero no encaja.

    La expresión de su cara mostraba perfectamente lo que pasaba por su cabeza. En ese momento, se había olvidado por completo de que tenía las tetas al aire. Pude ver claramente cómo ordenaba sus ideas en la cabeza, buscando una forma de convencerme de seguir con la prueba. Hubo un momento en qué pensé que cogería sus cosas y se largaría, pero entonces habló. Me contó mil y una cosas que me importaban un bledo. Yo prácticamente lo único que veía era un par de tetas parlanchinas. Sus pechos se agitaban mientras argumentaba sus excusas. Cuando volvió a hacerse el silencio, supe que esperaba una respuesta:

    – Verás, yo no soy el único que entrevista a candidatas. Después de mí, hay dos personas más, de tal forma que el último es quien selecciona, otra persona y yo sólo eliminamos a quienes no tienen ninguna posibilidad. Yo podría… hacer que pasaras el corte…

    Guardé silencio durante unos segundos que a la chica debieron hacérsele eternos. Podía ver la tensión reflejada en sus ojos.

    – … pero aun así no te valdría para nada. Creo que deberías dejarlo estar.

    – Pero…

    La tenía. Sabía que la tenía. Iba a hacer lo que fuera por pasar el corte y ver al siguiente examinador… si este existiera. Dejé que tomara la iniciativa.

    – Y… qué podría ofrecerte para que me aprobaras.

    Chica lista, sin duda. En ese momento yo ya tenía mi miembro a punto de reventar. Necesitaba que me ordeñaran ya. Dada la inteligencia de la que había hecho gala, preferí dejar las palabras para otro momento, y desabrochando los botones de mi pantalón, le hice ver lo que quería que hiciera. Lo entendió en seguida.

    Se arrodilló delante de mí y acercó sus manos a mi entrepierna. Sus uñas cuidadosamente pintadas y cortadas acariciaron mis testículos y mi verga mientras se la acercaba a la boca. Sentir su aliento sobre mi, era simplemente delicioso. Cerré los ojos para disfrutar aún más del momento. Noté entonces el calor y la humedad de su boca junto a un claro contraste de tacto frío y metálico, el piercing de su lengua. Lamió cada rincón de mi verga y succionó en varias ocasiones mi miembro erecto. La saliva se extendía tibiamente por el pedazo de carne caliente objeto de sus atenciones mientras sus cálidas manos masajeaban mis huevos con gran pericia. Extendí una de mis manos para tocar uno de sus pechos, lo cual deseaba hacer desde hacía ya varios minutos.

    Raquel, sumisa complaciente, se afanó en conseguir arrancarme el orgasmo. Sus manos y su boca se alternaban en tocar y lamer toda la zona genital. Poco después, sus pechos también entraron en juego. Sentir mi miembro entre sus pechos tan estupendamente formadas era toda una delicia para los sentidos. Aquellos pechos parecían hechos expresamente para realizar aquella función. Era totalmente increíble la forma en que se deslizaba mi verga por la suave piel.

    La hice ponerse en pie y deshacerse de la falda. Aunque no llevaba sujetador, sí llevaba un diminuto tanga negro, el cual poco cubría. De todas formas, poco duró en su lugar, y así quedó la muchacha desnuda delante de mí. Una fina línea de vello vertical era lo único que se mostraba en su pubis. No estaba, en cualquier caso, como para admirar cortes de pelo. La tomé de los brazos y la arrojé al suelo enmoquetado. Me eché encima de ella y sin ninguna contemplación, introduje mi verga en su sexo. La chica tenía la mirada vacía, perdida en el horizonte, lo cual a mí no me importaba lo más mínimo. Se trataba única y exclusivamente de follármela. Sus pechos se bamboleaban caprichosamente con cada embestida, lo cual me regocijaba profundamente. Mis dedos se entusiasmaron con sus pezones, con los cuales jugaron gustosos durante cierto tiempo, rozándolos, apretándolos y estirándolos.

    La hice cambiar de postura, situándola a cuatro patas. Aquel culo tenía mucho mejor pita al descubierto que con ropa. Agarrándola del pelo, me la penetre a cuatro patas una y otra vez, apoyado sobre su espalda y babeando de puro placer sobre la misma. No quería desaprovechar una ocasión como esta y, aunque correrme en su interior era algo ciertamente tentador, cuando mi orgasmo se aproximó, me salí de su interior y dándole bruscamente la vuelta, me masturbé en su cara hasta correrme sobre ella. Gruesos goterones de esperma empaparon su pelo y su cara, fruto de la pasión acumulada.

    Más sumisa que unos minutos antes, Raquel se limpió la cara lo mejor posible, se vistió y se marchó con paso ligero del apartamento. Yo permanecí allí tirado en el suelo durante unos diez minutos, degustando el sabor del éxito. Aún me encontraba saboreando el polvazo cuando sonó el teléfono móvil:

    – Hola, llamo por el anuncio.

    Era otra joven queriendo ser… «Actriz» .

    Espero les gustará mi relato, si es así, dejen un comentario y si no es de su agrado déjenlo también para mejorar.

    Un saludo desde Madrid (España).