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  • La pasajera de la línea 5

    La pasajera de la línea 5

    Os voy a contar lo que me pasó yendo al trabajo la semana pasada.

    Yo como cada mañana a eso de las 7 tenía la costumbre de coger la línea 5 del bus que pasa a una calle más abajo de donde yo vivo, a esa hora mucha gente se disponía a coger la línea de bus que yo solía coger.

    Una vez allí montado en mi asiento pude ver como una señora estaba sentada en la ventanilla del bus cerca de mi lado, yo no la quité el ojo durante un rato y pude ver como me miraba de reojo sin que yo la viese, la señora al ver que yo me di cuenta de que la estaba mirando echo una pequeña sonrisa pícara y me saludó por lo bajo.

    Ella seguía en su asiento y yo en el mío, cuando de pronto la vi de levantarse de su sitio y sé puso en el asiento que había a mi lado, pegadita a mi, nos presentamos y una vez ya después de haber comenzado una pequeña conversación Aura que así se hacía llamar esa señora agarró mi mano y la puso encima de su pierna derecha, mientras me tenía la mano cogida comenzó a acariciar su pierna de arriba a abajo, por debajo de su falda color negra, yo no podía creer lo que esa señora era capaz de hacer con mi mano.

    El bus seguía su trayecto y yo con mi mano acariciando la entrepierna de Aura, sobando y sobando me di cuenta que la señora no llevaba ropa interior; ni braga, ni tanga; vamos, nada que pudiera obstaculizar el manoseo que la estaba pegando a la señora, con la yema de mis dedos alcance a tocar los labios de su mojadita almeja y ella tenía que aguantar los gemidos para que los otros pasajeros no sé diesen cuenta de lo que estaba pasando en dichos asientos del bus.

    Eso no fue lo único que pasó en dicha ruta del viaje al trabajo, ella también puso de su parte para calentarme a mi, con mucho sigilo y con buen ojo sin que nadie se enterase cogió su mano y me bajó la cremallera del pantalón, yo avergonzado y sin saber cómo reaccionar coloque una chaqueta de tela muy fina encima de mi bragueta para disimular lo que sé estaba cociendo debajo de mi pantalón, Aura comenzó a manosearme mi aparato reproductor hasta hacer que aquello se pusiese más duro y empinado, yo no quitaba el ojo de encima de mi bragueta y como jugaba la señora con mi polla, me la estaba pajeando de tal manera que sobresalía por encima de la chaqueta que había colocado para que no se viese tanto.

    Gracias a Dios los pasajeros que había sentados en la otra ventanilla y detrás de nosotros se bajaron en la parada siguiente y eso nos liberó un poco de dicho ejercicio manual que estaba llevando a cabo Aura con mi polla, yo un poco más relajado me tranquilicé y mi compañera de asiento no paraba de ejercitar mi palanca de cambio bien rígida al 100% de su nivel, Aura decidió que aquello tenía que tomar otro movimiento y otra clase de masaje, agachó su cabeza y comenzó hacerme una mamada que me quitaba el sentido.

    Aura estaba a lo suyo y yo todo colorado y al mismo tiempo gozando de la ruta a mi trabajo que nunca llegaba, yo no sabía si jadear de placer o taparme la boca para que no me oyesen los demás pasajeros del bus, mi polla estaba a punto de correrse y la señora chupa que te chupa, Aura levantó su cabeza de mi verga a punto de correrme y comenzó a pajearme más rápido para que la corrida saliese más rápido de mi fusil de asalto cuando de pronto; zas en toda la cara de Aura, tenía toda la cara bañada con mi propio semen expulsado a propulsión desde mi cañón.

    Cogí un pañuelo que tenía en el bolsillo de mi chaqueta y la ayudé a limpiarse toda la cara empapada, yo pienso que algo tuvo que tragar porque no la vi hacer escupir nada de su boca.

    Aura, cogió mi verga y la volvió a meter de donde la había sacado, debajo de mi calzoncillo y después me subió la cremallera tal y como se la había encontrado antes de dicho ejercicio manual.

    Llegó mi parada y me bajé, pero aquí no termina la cosa, Aura también se bajó conmigo en la misma parada y en vez de dirigirnos al trabajo nos fuimos a pasar la mañana a un parque cercano que por allí había, justamente al lado del parque había unos aseos públicos y así poder lavarnos un poco y terminar el trabajo que nos quedaba por cumplir.

    Nos metimos los dos en el aseo de señoras y echamos el cerrojo para que nadie nos pudiese molestar, Aura se bajó la falda hasta el suelo y yo el pantalón y el calzoncillo, comencé a pajearme para que se me empinase y así poder penetrar a Aura por detrás, ella se sentó sobre la tapa del inodoro y comenzó nuevamente a chuparme la polla hasta volver a ponerme la bien dura, yo viendo que la cosa cogía forma de mástil de bandera levanté a Aura del inodoro y la puse contra la pared, cogiendo mi verga se la introduje por el coño y comencé a empujar hasta el fondo hasta llegar a los huevos, así un buen rato, el mete y saca se me daba de maravilla y Aura gritaba de placer como si la estuvieran violando con fuerza y violencia, la verdad es que violar si que la estaba violando; pero con mucho consentimiento.

    Así ya había pasado casi media hora y para terminar la mañana con éxito saqué mi polla de su conejera y se la metí en el agujero virgen que la quedaba por profanar; su culo, la fui introduciendo mi cañón por su lastimado ojete anal y Aura ya no es que gimiera de placer sino que también lloraba de dolor anal pero con un toque de gusto y satisfacción culera.

    Yo a punto de correrme por segunda vez esa mañana saqué mi pene de su culo y eché toda mi leche dentro de su boca para que Aura se lo tragase con dulzura y dejarla un buen sabor de boca; o no?

    Bueno quién sabe, eso solamente lo sabrá ella si le ha gustado o no.

    Fin.

  • Musa (temp.1 cap.1)

    Musa (temp.1 cap.1)

    (…) yo no era nadie y no lo sabía, no es que lo suela decir por jactarme de un poco de autocompasión, es que no tenía nada que me hiciera más especial que cualquiera a mi alrededor… ¿Dinero? Si, tal vez una buena fortuna amasada gracias a… mi sangrienta, humillante y asesina familia… si ya sé que no escogemos a nuestra familia… Y es que a veces lo común suele no importarle a aquellos que viven siempre abrumados, lo común a mí no me importaba, hasta que yo pasé de ser la figura más codiciada a una pieza polvorienta en un rincón oscuro (…)

    —¡Shawn, necesito que te pongas las pilas parce! —su acento colombiano era inevitable de evadir.

    —Si me pongo pilas como dices —sonríe la joven de cabello negro, colocando bruscamente su gorra hacia atrás.— Pero Fer, no creas que lo que estoy haciendo es trabajo fácil ¿vale? Así que no me incomodes más o te pondré debajo del auto a ver qué carajos puedes hacer aparte de quejarte —gruñe arqueando su espalda para acomodarse. El joven por su parte mira hacia los lados como si temiera que alguien llegara y coloca sus manos detrás de la espalda tocando lo que parece ser su única defensa, un revólver.

    La joven parecía algo contrariada por la situación, su cara estaba llena de grasa de auto, y su chaqueta un desastre.

    Se escucha sonar un celular al fondo del lugar.

    —¿Hello?, Señor Hudson, su hija si, bueno ella, ellos no han llegado —tartamudea aquel hombre de casi dos metros, casi dormido, y luciendo el típico traje de guardaespaldas— señor, su hija está arreglando el coche de seguridad donde se encuentra el joven Fernando.

    —¿Cómo carajos fue a parar mi hija de mecánica de ese auto para que se supone que te pago un sueldo? Sabes cómo están los negocios, saca a Shawn de la calle ahora o te patearé tu trasero —se percibían los gritos salientes de la bocina del celular.

    Aquel hombre colgó la llamada y con paso lento pero firme se dispuso a acercarse a la joven debajo del coche. Con voz grave susurra: —Señorita me temo que no vamos a poder continuar ayudando al joven Fernando. Sus guardaespaldas deben estar de camino y su padre la necesita en casa.

    El chico al percatarse de la situación y conociendo lo terca que era su mejor amiga, sonrió de lado, le puso la mano en el brazo a aquel gigante y se acercó a Shawn lentamente, mientras ella intentaba ganarle a aquel testarudo auto que se averió en el peor momento. —Pequeño demonio gringo, ya basta de esto, llevas casi dos horas intentando y nada, si sé que te apresuré pero no debes estar fuera de casa ahora —el joven la ayuda a salir del fondo del coche. La chica, haciendo un suspiro de total derrota, se saca lentamente su chaqueta de cuero color gris, y mira con odio el auto mientras se deshace de su gorra negra.

    —Deberías deshacerte de esa mierda Fer, ¡Por Dios! Mira como estoy y al final tendré que irme —reprocha en lo que su celular comienza a vibrar en su jean ajustado.— Si, habla la señorita Conti —sonríe al saber que se representa socialmente con el apellido de su difunta madre— ¿Cómo? No puede ser —exclama sorprendida y una pequeña lágrima se escapa de aquellos ojos grises que miraban con reproches al cielo.

    —¿Shawn que pasa parcerita por qué lloras? Me estás preocupando.

    —Fer, se acaba de morir la abuela, mierda Fer que tristeza tan profunda. Había planeado un viaje para verla.

    —Tranquila, puedes tomar el primer vuelo que salga para Italia, y ahí estarás dándole el último adiós —la consuela dándole aliento.

    —¿Qué harás tú? Vente conmigo a casa, no creo que a papá le importe mucho la muerte de la abuela y así me haces compañía y no estarás solo aquí. No tenías que haber salido así en el auto Fer —le reclama Shawn, intentando contener las lágrimas y su voz entrecortada.

    —Parcerita, me quedaré aquí ok, ellos llegarán y apenas llegué a mi destino te llamo para saber de ti —se acerca a ella y la abraza fuerte, se podía apreciar la calidez que emanaba de ese abrazo. No existía un deseo ni una lujuria oculta, era un cariño simple y puro.

    —Claro está que me voy a preocupar por mi traficante favorito —Shawn alza una ceja pronunciando su desagrado con el tema, Fernando ríe— Pero no puedo convencerte de que vayas conmigo y si, solo llegaré a casa haré una pequeña maleta y me iré a Italia, quizás hasta por un tiempo, la abuela era lo único que me quedaba de mamá, eran tan parecidas, en cambio mi tío…

    La joven agacha la cabeza y comienza a sollozar profundamente, el dolor se percibía en un llanto que no encontraba la más mínima consolación. Era un dolor profundo, y lleno de matices que encubrían rasgos de mentiras camuflajeadas con la «familia perfecta» para la socialité.

    Fernando le da un beso en la frente y la joven camina con la chaqueta grasienta hasta la camioneta 4×4 con cristales polarizados y a prueba de balas y es que no se podía esperar menos para cuidar a la única heredera de la enorme fortuna de la familia Hudson-Conti. La joven ocupa el último asiento del vehículo, quizás el más alejado. Fernando se acerca sutilmente a la ventanilla tomándola de ambas mejillas la observa con sus ojos negros y le habla con voz entrecortada:

    —Parcerita, te voy a extrañar todo el tiempo que estés lejos, no te vayas a olvidar de mi, no tenemos la sangre igual pero tenemos el corazón —el joven colocó su frente junto a la de la chica que lo miraba triste y extrañada. De repente, el tiempo se detuvo, se siente como un coche viene derrapando si temor alguno de ser escuchado, se bajan de el a toda prisa 5 hombres portando pasamontañas y trajes oscuros, sin pensarlo y en fracciones de segundo comienzan a disparar al auto donde estaban Shawn.

    Se sentía el sonar de los casquillos golpeando el pavimento a la velocidad de la luz, el ruido de las ametralladoras era como una bomba y resonaba por todo el vecindario.

    El rostro de Shawn se cubrió de la sangre de su amigo, de su compañero de toda la vida, y lo vio desvanecerse lentamente hasta caer cocinado a balazos.

    Antes de que el guardaespaldas pudiera reaccionar, uno de los hombres enmascarados se acerca a la parte delantera del vehículo y propina un balazo de gracia en la frente de aquel hombre que partió, con la mirada estupefacta de una muerte inminente y de un coche que solo protegía a medias.

    —Veremos que tenemos aquí —dice el hábil asesino sacando a la fuerza a Shawn del coche. Ella, intenta luchar como puede, pero en el desafiante forcejeo una bala se escapa del arma que cambiaría el rumbo de esta historia para siempre.

    —¡Hijo de puta que carajos has hecho imbécil! —se escucha una voz gruesa reclamar a lo lejos. Un hombre alto y fornido se acerca corriendo sin su máscara— ¡Ella es la hija del jefe tarado! Acabas de asesinar a Shawn Hudson Conti, solo era al traficante no a ella ni al chófer ya el trabajo estaba más que hecho imbécil.

    La joven estaba completamente tumbada en el suelo con un balazo en su abdomen que cada vez hacía que perdiera más y más sangre… Shawn sentía como cada segundo que pasaba se alejaba más de este mundo…. escuchaba voces alrededor suyo, veía rostros enmascarados y resaltaba en particular el de un hombre que le parecía familiar…

    —¡Abran paso! —grita aquella joven enfermera que llevaba la camilla dónde Shawn estaba muriendo.— Tengo a una joven con impacto de bala en la parte baja del abdomen, con pérdida significativa de sangre y no tiene casi consciencia —explica nerviosa a la doctora que se acerca velozmente y comienza a preparar a Shawn para la intervención quirúrgica. De repente la doctora hace una expresión de sorpresa al verle el rostro: —¡Oh Dios mío es Shawn! —exclama nerviosa mientras mira sus manos ensangrentadas y escucha como el monitor marca los pocos signos vitales de la joven.

    —¡Doctora Collins ya está todo listo! —gritan desde el otro extremo del pasillo.

    La doctora, se apresura a trasladar a Shawn al quirófano lo antes posible, mientras mira sus ojos casi cerrados y vidriosos. —Por favor mi amor no te duermas, no te duermas —acaricia su cabello mientras una lágrima sale del rostro de la joven herida— Ya estamos casi llegando yo no puedo entrar pero te dejare en buenas manos y estaré fuera esperando— las lágrimas corrían incansablemente por las mejillas de la doctora que intentaba no responder a las preguntas «acaso le conoces» «no puedes operar, estás muy afectada ya el doctor está en quirófano» y a pesar de toda la tensión corría llevando la camilla por aquel interminable pasillo.

    Que caprichoso el destino, Shawn había acabado en el hospital donde Helena Collins, su ex novia de 5 años, había comenzado a trabajar hacia tan solo 14 días.

    —¡No por favor tu no Shawn, tú también no! —exclamaba Helena en llantos de dolor mientras el reloj marcaba las 8:41 de la noche.

    Tal y cual buitres esperando carroña, la prensa fuera estaba ávida de información ya fuera cierta o no.

    —¿Cómo carajos supieron que estaba aquí? —pregunta el jefe de los Médicos en el hospital esa noche— Necesito que los mantenga a raya y establezca un perímetro de seguridad hasta llamar a las autoridades —le ordena a los guardias de seguridad del recinto.

    Llovía, y hacia algo de frío.

    Comienza a sonar un teléfono celular, en aquel lujoso apartamento. La joven que estaba media dormida, se retuerce un poco en las sábanas para intentar amedrentar el sueño y al fin responder.

    —Oh amore mio, ¿si può essere più inopportuni? —exclama aquella belleza italiana.

    —No te llamará Kiara si no fuera importante —se escucha una voz masculina seria del otro lado del teléfono.

    —Ok, Fabio, dime de una buena vez por qué me llamas a estas horas —miro su celular y eran las 3:20 de la mañana en Italia.

    —Shawn está en el quirófano, herida de bala en el abdomen y está en un mal estado, te llamo por si pasa lo peor, aún no sabemos quién pudo haberlo hecho.

    —¿Cómo? —exclamó la joven saltando de la cama— Dime que eso no es cierto Fabio ¡NO JUEGUES ASÍ CONMIGO! —grita a todo pulmón.

    —Estoy aquí en el hospital como agente del FBI. Así que dile a tu padre que se prepare, quien quiera que haya hecho esto, le acaba de declarar la guerra directa a los Conti.

    —Sabes que mi padre está en muy mal estado después de la muerte de la abuela y que no tiene roces con Hudson y menos con Shawn —habla nerviosa la chica mientras enciende un cigarrillo y se recuesta desnuda a los pies de la cama.— Pero, ¿ella está bien? Voy a tomar un vuelo a América ahora mismo —afirma decidida.

    —Kiara, lo mejor que puedes hacer es preparar todo allá en el bufete, eres la abogada de la firma Conti, y si el FBI y la INTERPOL comienzan a investigar no voy a poder hacer nada.

    —Quiero estar con ella, cuidarla, ella va a necesitar de mi —habla mientras se coloca una bata de dormir y se dirige al ventanal de cristal de la habitación.

    —Por favor —refunfuña el hombre del otro lado del teléfono— No le puedes decir a nadie que tienes un romance con tu prima, omite los sentimientos y céntrate en los negocios te mantengo al tanto de su estado de salud.

    —Fabio si me fallas, juro por todo lo que existe que te asesinaré con mis propias manos —habla enojada mientras apaga el cigarrillo.

    —Kiara, no son necesarias las amenazas, a veces se te olvida que soy tu hermano.

    —Medio hermano —corrige Kiara con tono de voz seco.— Da igual Fabio, te pago bien y papá y yo mantenemos tu cuenta forrada de ceros, así que me llamas ante cualquier cambio, estaré rezando por mi amore —habla la chica con voz entrecortada mientras acaricia una foto de revista donde aparece Shawn en una moto de carreras.

    —Oh cara mía, ¡no pares! —gime Kiara aferrada a la espalda de Shawn. Besaba su cuello mientras intentaba controlar sus gemidos.

    —Shhh, habla bajo que nos van a oír —ríe.

    —Entonces déjame bajarme el vestido —habla juguetona la italiana y entrecortado por las embestidas que le daba Shawn con el arnés.

    —¿Cómo es que traes esto a diario en tu bolso? —le pregunta a Kiara riendo mientras miraba por el espejo y la embestía cada vez más rápido a lo que la italiana no podía parar de gemir y evocar a todos los dioses del universo.

    —No pares de cogerme y te respondo —sonríe la italiana.

    Shawn comienza a moverse más rápido, sacándole los jugos a Kiara, en pleno baño del restaurante donde habían ido a cenar por negocios. La italiana se retuerce del placer. Shawn, saca del interior de la vagina el juguete, se saca el arnés y se lo pone en la boca a Kiara, que lo lame gustosa.

    —Estuvo delicioso, como siempre —asiente y se ríe pícaramente guardando el juguete nuevamente en su bolso.— Respondiendo a tu pregunta lo traigo a la cena porque sé que lo usaré contigo.

    —Oh bien, respecto a lo que dijiste al inicio parece que me evalúas y eso no me gusta —habla Shawn mientras se dirige a los lavabos con la camisa desabrochada, la corbata en un bolsillo y la cremallera abierta.

    La italiana despampanante, se baja de la meseta que estaba cerca de los lavabos y toca seductoramente el pecho tatuado de Shawn. La besa despacio mientras sus lenguas danzan a un ritmo perfecto.

    —No sé que me haces, pero me gusta, no puedo parar de desearte.

    —Entonces no pares, no hay por qué —le dice Shawn con sus ojos grises clavados en su alma, para apretarla contra su cuerpo, bajar sus manos hasta sus glúteos y apretarlos, a lo que la italiana responde con una risita y un leve gemido.

    —Señorita Conti, ya están todos reunidos en la mesa. Su padre espera —dice en tono bajo un señor mayor detrás de la puerta del baño.

    —Gracias Fiore, en un instante me uno —exclama la modelo y abogada Kiara Conti Szart.

    —Dale mis saludos a mi querido tío Giorgio —se burla Shawn, a la vez que se nota tristeza en su rostro.

    —Ey cara mía —la besa Kiara— Verás que todo se soluciona, ¿cómo está Helena?

    —Nos vamos a divorciar —responde secamente, tomando su celular y las llaves del coche— Mañana, viajo a Seattle a recibir una entrega de papá y necesito acabar de salirme y ubicarme en mi carrera de piloto, Fernando me va a ayudar.

    —Amor, tu nunca has querido estar involucrada en los negocios de la familia, puedes alejarte cuando quieras nadie te va a reprochar.

    —Ki, tengo más sangre en mis manos en estos meses que probablemente mi padre en todos estos años. Tengo la sangre de mi propia hija en mis manos como consecuencia de mis actos, ¿acaso quieres mayor tortura?…

    —¡No vas a morir cara mía! Aún tienes que vengar a tu hija, aún tenemos muchas cosas de que hablar —sonríe Kiara secando sus lágrimas en la habitación recordando aquella noche junto a su amada prima Shawn.

    Mientras en el hospital, la prensa comenzaba a hacer suposiciones capciosas sobre los negocios no tan lícitos de la familia Hudson. Ya hacían más de 3 horas que Shawn estaba en el salón de operaciones y no había una respuesta sobre su evolución. Helena no hacía más que caminar de un lado a otro, acompañada de un agente del FBI, el cual ella no sabía por qué se preocupaba tanto por el estado de su ex pareja.

    Estaban compañeros de trabajo de Shawn, amigos, y…. su padre alejado de todos y rodeado de guardias de seguridad. El hospital era un caos, pura conmoción y desconcierto… hasta que las puertas del pasillo se abren bruscamente y se escucha:

    —¿Familiares de la señorita Shawn Hudson Conti? Acérquense por favor…

  • El primer anal de Carmen

    El primer anal de Carmen

    Hola, en esta ocasión yo les contaré cómo estrené el culito de Carmen, después de mucha resistencia y decir constantemente que por ahí no, estoy seguro que cedió para que yo no tuviera objeción en que saliera otra vez con Jaime y dárselo a él también.

    Después del trío entre Carmen Jaime y yo, las cogidas en la casa fueron fenomenales recordando cada uno de los momentos excitantes en el motel, evocamos a Jaime y en varias ocasiones le dije imagínate que te hacemos una doble penetración y se quedaba callada le pedía que se pusiera lencería cachonda que hemos comprado juntos y en alguna ocasión me dijo estás prendas quiere estrenarlas con Jaime.

    Sus chiches y su nalga siempre me han llamado la atención desde novios, la posición arriba clavándose la verga y cabalgar es lo que más le gusta, pero cuando se pone en cuatro la visión de su culito virgen me trastorna.

    Por lo regular cuando vamos tener sexo me dice que tiene ganas y durante el día yo le sobó sus nalgas y su pecho y ella me soba la verga o sus nalgas se pegan a mí por la noche nos bañamos y ella se pone lencería que yo escojo está vez repetí con la lencería con la que hicimos el trío.

    Con ese culo el deseo de cogerla analmente igual no me dejaba en paz, sobre todo que me gustaría hacerle una doble penetración junto con Jaime.

    Para convencerla primero trate, acariciando su ano, y cuando lo quería lamer, ella se retiraba al principio, y me decía por ahí no, poco a poco fui logrando que me dejara chupar su chiquito y le fue gustando cada vez más.

    No sabía como pedirle que me dejara cogerla por el culo, pero era mi plan estrenar su entrada trasera, compré un lubricante anal que dilata, me ayudó mucho para lograrlo.

    Esa vez mientras lamía a placer su culo y mis dedos la masturbaban, usé el lubricante y empecé a meter un dedo, luego otro, ella cada vez se movía más, le estaba gustando, me coloqué detrás de ella besando sus nalgas y espalda, coloqué discretamente mi verga en su ano, le dije que si quería hacerlo por ahí, y respondió que sí pero con cuidado, no quería que la lastimara y antes de que cambiara de idea, tomé sus nalgas, apunté con la punta de la verga y poco a poco se la fui metiendo, me sentía en el paraíso saber que al fin me cogería a mi mujer por su culo tan celosamente guardado.

    Mientras entraba poco a poco mi verga en su recto, en ocasiones se quejaba, me detenía para no lastimarla, y cuando sus nalgas se movían seguía yo con la faena, le pedía que se relajara, fue difícil entrar, encontré mucha resistencia y eso hizo más excitante su primer anal.

    Cuando mi verga estaba totalmente en su interior, nos quedamos quietos, ella notó que no seguía y me avisó que la dejara moverse a su ritmo poco a poco se fue acostumbrado y ya estaba gozando la cogida, gemía y jadeaba como pocas veces, su espalda y sus nalgas se apreciaban brillosas por el sudor a pesar de la oscuridad.

    Se me ocurrió pasar mi mano por debajo de ella y manipular su clítoris, entonces ella perdió todo control y sus movimientos aumentaron, luego quité mi mano, me retiré un poco para apreciar esa visión que tengo en mente siempre; sus nalgas ensartadas en mi verga, pero ella me exigió que siguiera masturbándola, la complací y de nuevo enloqueció cuando le dije imagina que Jaime te lo está metiendo adelante y yo por tus nalgas, mientras estás chocaban contra mi verga furiosamente, con su culo la aprisionaba sintiendo un enorme placer por lo apretado que se sentía, no dejo de girar sus nalgas y gritar;

    -¡Si, así, así, así, ay mi amor que rico ahhh! -mi mano sintió la contracción de su vagina, se estaba viniendo como nunca, me quitó la mano de su parte y me agarré de sus nalgas para arremeter con fuerzas, su culo ya estaba bien dilatado y permitía que mi verga entrara y saliera sin mayor problema, se agachó y tapo su boca con la almohada dejando que yo la llenara de semen, ni siquiera le pregunté si quería que me vinieras adentro, me vacié en su culo, y fue tanto la venida que hasta salieron por los lados.

    Nos quedamos así pegados, la iba a sacar pero me pidió que la dejara un momento. Ella misma me retiró y se recostó a un lado, yo sin ganas de levantarme, recordaba sus tremendas nalgas ensartadas en mi miembro.

    Ya más tranquila me pidió que ahora que le estrené su trasero, le dejara compartir con Jaime a solas como un regalo para el pues su cumpleaños es en unos días, además ya le entró curiosidad de saber que se siente con otra verga.

    Le dije que adelante, solo que me avisara.

    Espero les haya gustado.

    Cuídense y hasta el próximo.

  • Le fui infiel a mi novio con un actor porno en un colectivo

    Le fui infiel a mi novio con un actor porno en un colectivo

    Una de las cosas que más disfruto es viajar. Sobre todo, en colectivo. Me gusta sentarme y disfrutar del paisaje, conversar con desconocidos e intercambiar experiencias. Mi nuevo destino era Mendoza. ¿Por qué? No tengo idea. Siempre quise ir, por lo que, al pensar en viajar por el fin de semana largo, ese destino fue el primero que vino a mi mente. Ariel, mi novio desde hace un par de meses, no podía acompañarme debido a una reunión familiar. Reunión a la que, debido a lo nuevo del vínculo, sentí que no estaba lista para afrontar. Además, recién estamos comenzando a acomodarnos, a entendernos. Desde el primer día él me planteo la idea de tener una relación abierta en cuanto a lo sexual. Cosa que jamás me llamó la atención, pero que, de alguna manera, me interesaba experimentar. Ariel me acompañó a la terminal y lo único que me dijo antes de subir al colectivo fue “disfruta”. Y vaya que lo hice.

    No sé cuánto tiempo ni cuantas ciudades pasaron, lo que sé es que cuando desperté, el asiento de al lado ya no estaba vacío, sino que estaba ocupado por un cincuentón de gafas anchas, ataviado en ropa deportiva, que me miraba fijamente, pero no de manera incomoda. En su expresión había algo de tranquilidad que me generó paz desde el principio.

    ─Buenas noches, señorita ─dijo el hombre

    ─Hola… ¿qué hora es? ─pregunté mientras me incorporaba.

    ─Veintitrés y treinta. ¿Viaja a Mendoza?

    ─Sí, sí. Creo que dormí más de tres horas.

    ─Lo bueno es que está descansada, lo malo que no va a volver a dormirse… soy Máximo ─dijo y extendió su mano.

    ─Martina.

    Soy pésima para saludar con la mano. No tengo fuerza, todo lo contrario, al hombre, que lo hizo con fuerza, aunque no de manera que me haga doler. Me consultó sobre el libro que tenía apoyado en el regazo y me dijo que no era muy lector, que prefería la música. Hablamos un rato de rock nacional y de algunos artistas de jazz que jamás había escuchado ni siquiera mencionar. Dijo que era común, por mi edad, que a pesar de no saberla, seguramente era muy joven. Al hacerle saber que tengo veintisiete, se sorprendió, argumentando de que parecía de mucho menos.

    Me preguntó sobre mi profesión, mis gustos, y esas cosas. Me contó que desde hacía algunos años se dedicaba a la compra y venta de propiedades, pero que en sus “años mozos” había desempeñado una actividad un poco extraña, pero que le había servido para establecerse en la vida. Luego de utilizar las palabras “un poco extraña” varias veces, mi curiosidad fue más y tuve que preguntarle que era esa actividad.

    ─Aunque no me crea, fui actor porno.

    No recuerdo que pasó por mi mente en ese instante, pero luego de mirarlo a los ojos con idea de descubrir si me estaba diciendo la verdad o haciendo un chiste, mis ojos se fueron directamente a su entrepierna, cosa que notó de inmediato. Sonrió, a lo que yo me sonrojé totalmente.

    ─Tranquila, suele pasar ─dijo relajado.

    Después de eso, para quitarme la tensión, me contó que empezó de muy joven para ayudar a una amiga y que, debido al interesante tamaño de su miembro ─volví a sonrojarme─ comenzaron a lloverle ofertas para seguir participando de esa actividad.

    ─Es la primera vez que conozco a alguien que hace eso, además de mi prima.

    ─Supongo que si su prima es lo mitad de bella que usted, le debe de ir muy bien.

    ─Es más linda que yo, y mucho más cara dura. Así que le va increíble ─comenté.

    ─¿Más linda que usted? Entonces debe ser un ángel.

    Noté como su mano se movía lentamente en la zona baja. Intenté mirar discretamente, pero la tremenda erección que trataba de esconder no me permitió disimular.

    ─Disculpe Martina, y sepa entender. Ese escote me hace sentir veinte años más joven.

    Yo sin dejarlo terminar de hablar, llevé una mano hacia su pija y comencé a acariciarla con suavidad. Su rostro de sorpresa no hizo más que envalentonarme. A través del jogging, se notaba perfectamente la dureza, el grosor y el importante largo de su pija. Me acerqué a él lo más que pude, casi sentándome en su falda y pegando mi rostro al suyo. Su respiración agitada comenzó a mezclarse con la mía. Se le hacía imposible mantener su mirada en mí, ya que la desviaba intuitivamente hacia mis tetas.

    ─¿Te gustan? ─pregunté en un susurro.

    ─Mucho ─respondió con un jadeo.

    Estiré mi blusa y dejé salir una de mis tetas. Con la mano libre, comencé a acariciarla y apretarla, mirándolo directamente a los ojos. Luego de un rato, comencé a acariciarle la cara, el pelo, la boca, para finalmente tomarlo por la nuca y arrastrarlo hacia mi pecho. Chupó despacio, con gran maestría. Estaba un poco incómodo debido a la altura y a la posición, por lo que decidí sentarme en su falda, con mis piernas cruzando sobre las suyas. Fue tan hermoso ese primer contacto de mi culo con su pija, ropa de por medio, que no noté cuando comenzó a levantarme la blusa con el objetivo de quitármela. Cuando me di cuenta, mis dos tetas desnudas estaban en su boca y una de sus manos acariciándome la concha. Estaba tan caliente que tenía miedo de comenzar a jadear, así que busqué su boca y nos besamos. El beso fue muy tierno, húmedo pero cariñoso. Sentía la presión de su pija contra mi culo y me encantaba, así que comencé a frotarme cada vez más rápido, cosa que lo encendió aún más. Sus manos ya no sabían a donde apretarme, y su boca, además de mis labios, se comían mis mejillas, mis ojos y mi cuello.

    ─Te la voy a chupar ─dije en un susurro a su oído.

    Sin darle tiempo de responder, dejé mi ubicación y me arrodillé entre sus piernas. Le bajé el jogging y el bóxer hasta los tobillos y me encontré con esa hermosa y descomunal pija. Esa pija que ves en una peli porno y no podés creer que sea real. Pero si lo era, porque la tenía frente a mis ojos, y me pedía a gritos que la chupara. Y así lo hice. Pasé mi lengua por la cabeza haciendo círculos, luego recorrí ida y vuelta varias veces todo el largo. Unas inmensas venas rojas enmarcaban la superficie, dándole un aspecto monstruoso que hizo que mi conchita empiece a humedecer. Me la comí entera. La escupí varias veces mientras chupaba y pajeaba. Me animé a probar esas bolas y estaban riquísimas. Solo una ya me llenaba la boca entera. Él no dejaba de mirarme, cosa que me calentaba todavía más.

    ─Nena, voy a acabar ─dijo entre gemidos y en susurro.

    ─Sí papi, dámela toda ─respondí y lo pajeé con más intensidad.

    Luego de un minuto su pija estalló en mi cara, bañando mi boca y mis tetas en un caudal de leche impresionante. Saboree cada gota, para luego volver a chupársela y dejarla seca y limpia como al principio. Como al principio, también, seguía totalmente dura. Me acerqué a su oído y le dije.

    ─Papi, quiero sentirla adentro mío. ¿Me coges?

    Como respuesta, tiró el asiento hacia atrás lo más que pudo. Me senté sobre él, de frente. Una vez que tuve toda la pija adentro, me recosté sobre él y empecé a moverme despacio. Levanté su remera, para que pueda sentir el roce de mis tetas en su pecho. Él me tomaba de las piernas, ayudándome a cabalgar. La sensación de tener esa hermosa pija adentro mío era increíble. Tanto, que mi primer orgasmo llegó casi al instante. Al sentir como su pija era bañada por mis jugos, su calentura llegó a limites extremos. Me pidió que me levante y me hizo sentar sobre su pija, pero de espaldas a él. La sensación de ver desde atrás a todo el colectivo, mientras me cogía, fue tremenda. En cualquier momento cualquier pasajero podía pararse, mirar hacia atrás y vernos. Esto, en vez de atemorizarme, me calentó más, por lo que mis sentadas sobre su pija se hicieron más rápidas y violentas.

    No sé cuánto tiempo pasó. Estaba como en otro mundo, cuando me tiró hacia atrás y, al oído, me dijo que iba a acabar de nuevo. Volví a la posición anterior y lo cabalgué con mucha más intensidad, mientras él me tomaba con fuerza por la cintura. A pesar de la tremenda acabada de unos minutos antes, la nueva fue igual o más potente. Nunca nadie me había dado tanta leche junta. Eso, sumado a mi nuevo orgasmo, hizo que mi concha se rebalsara inmediatamente. Totalmente agotada, me recliné hacia atrás y me acosté sobre él. Su respiración agitada cerca de mi oído me fascinaba, su pija todavía dura entre mis piernas era una delicia. Estuvimos así un rato, mientras él jugaba con mis tetas, como si en el mundo no existiésemos más que nosotros dos. Podría haberme quedado dormida tranquilamente, pero él me hizo volver a la realidad.

    Me dijo que, si quería ir a asearme un poco, me pusiera su campera, la cual me cubría entera y me llegaba casi hasta las rodillas. La sensación de pasar entre los demás pasajeros, toda llena de leche, cubierta solo por la campera y con mi ropa en las manos, volvió a excitarme. Pero al mismo tiempo me sentía sucia, mojada, por lo que lo mejor era ir a lavarme. Al volver al asiento, él se había puesto un short y una remera.

    En el tiempo en el que estuve sola mientras él fue al baño, me quedé con la cabeza pegada a la ventanilla, pensando en todo lo que acaba de suceder. Me parecía increíble, pero, al mismo tiempo, una de las cosas más lindas y reales que me habían pasado. Pensé en Ariel y un escalofrío helado me recorrió el cuerpo, para instalarse silencioso a un costado de mi corazón. El hecho de tener una pareja abierta no lograba quitarme culpas. Pensé en que quizás me sentía así porque era la primera vez que lo hacía, que con el tiempo y la experiencia todo sería más fácil. Deseaba de todo corazón que así sea.

    Mis cavilaciones fueron interrumpidas por Máximo, que volvió del baño.

    ─¿Todo bien? ─preguntó, quizás al notar mi expresión preocupada.

    ─Todo perfecto ─respondí con una sonrisa.

    Se sentó en su sitio y de inmediato apoyé mi cabeza en su hombro. Él me abrazo y comenzó a acariciarme la cabeza y la espalda. Me quedé dormida. Horas después, llegando a Mendoza, me despertó. A pesar de que por un instante me sentí confundida al despertar en los brazos de un desconocido, pude acomodarme rápidamente a mi nueva situación. Tanto fue así, que al llegar a la terminal, lo primero que hice, fue cancelar la reserva en mi hotel, decidida por completo a pasar el fin de semana entero con él. Lo que pasó durante esos tres días en su compañía, es algo que contaré en siguientes relatos.

  • La puta de mi hijo (2)

    La puta de mi hijo (2)

    Continuando con el relato desde el día que tuve accidentalmente una cita con mi propio hijo y me descubrió vestida de mujer…

    Después de la fantástica cogida que me propinó mi hijo con su pitote’ durante toda la noche y parte de la madrugada del domingo nos quedamos dormidos, me desperté a las 9 am para desayunar y prepararle a mi hijo ahora mi macho alfa, Vicente despertó se dirigió a la cocina…

    Hijo: hola mamacita! como amaneciste te gustó lo de anoche?

    Yo: hay papi si, bien contenta y feliz, mi macho, mi cabron, mi hijo, bueno pero ya desayuna mientras me voy a bañar te tengo una sorpresita…

    Me dirigí a la bañera, mientras mi hijo desayunaba, saliendo de la regadera me prepare como toda una «busca hombres» me puse una crema con aroma muy femenino, use un poco de maquillaje me dirigí al clóset escogí una lencería con medias de red en color rojo, tanga de hilo muy provocativa , una peluca rubia rizada, zapatillas de plataforma, por último me perfume con un Paris Hilton» y un plug anal color rosita.

    Ya estaba lista y preparada para cuando mi hijo saliera de bañar, me dirigí a la sala caminando muy perra’ prendí una vela aromática de fresa, baje las cortinas acondicione la sala para que mi hijo me diera una buena revolcada’ me dirigí al baño le toque la puerta… Te espero en la sala, mi vida’ – le dije con una voz muy femenina ya estaba muy cachonda!

    Hijo: si mamacita ahorita voy, quiero comerte todo ese culote!

    Me dirigí nuevamente a la sala mi hijo ya venía con la toalla enredada en la cintura, corrí a sus brazos fornidos le abrace dándonos besos tan ricos me agasajaba tan rico que yo creo ni a su novia la besa de esa forma, me tenía bien agarrada de mis nalgas sobando y dando nalgadas en mi cola de zorra putona! Su pitote’ comenzaba a erectarse, me besaba el cuello pasaba su lengua… Hueles riquísimo mija’ así me gusta que huela mi hembra, me pones la verga bien dura! – me dijo.

    Tomándolo de su pene le dije que se sentará en el sillon encendí la bocina puse la canción de Mala santa de Becky G le comencé a bailar como toda puta lo sabe hacer con ese atuendo ,movía mi cola de un lado a otro mis nalgas rebotaban con cada movimiento de baile sensual, a mi hijo le brillaban los ojos de verme como toda una zorra seductora me empinaba para que mi macho viera el plug anal que brillaba entre mis nalgas, mi hijo se sacó sus 23 cm de macana comenzó a masturbarse de ver cómo bailaba su propia madre Jessica…

    Hijo: wow! Nunca creí que esto me excitara tanto de mirarte vestida de puta y moviendo el culo de esa forma; creo que no aguantaré…

    Yo al verlo como se masturbaba rápidamente me puse a gatas me dirigí hacia el – espera mi amor, yo lo hago damelos en la boquita – le dije; tome su verga con mis dos manos metí su glande a mi boca comenzando a mamar su rica polla, enseguida mi hijo eyaculo muchísima leche de macho, yo no desaproveche tragando todos los chorros que aventaba mi hijo; casi me atragantaba pero me los tragué todos ya que mi hijo me tenía enamorada con semejante fierrote’ que se cargaba; después de saborear y comerme su leche le volví a dejar la verga super limpia con mi boca, sin que se le bajara tremenda erección de su hermosa riata, mi hijo se paró del sillón poniéndome empinada comenzó a darme nalgadas, chupaba, lamía mi ano metía la punta de su lengua, me tenía como toda una perra en celo, gemía exclamaba de placer me sentía la más puta de todo el mundo!

    Mi hijo se colocó frente a mi con su enorme verga, me dijo: que esperas puta! lubrica mi verga para metertela en el culo… Voltee a ver los ojos de mi hijo con una cara de pendeja y ternura al mismo tiempo, abrí la boca mi hijo escupió dentro de mi boca saboree su saliva, se la comencé a mamar otra vez me metía sus huevos en la boca se los succionaba el bufaba de placer, al ya tenerla durísima me volví a acomodar me empine sobre el sillón, mi hijo me saco el plug del ano poniendolo en mi boca escupió en mi culo, metió toda su verga la deslizó con facilidad, grite de placer empezó a cogerme con fuerza, me daba nalgadas fuertes, yo gimiendo como toda una puta «echa y derecha» una arrecha en toda la extensión de la palabra…

    Mi hijo duro penetrandome durante más de 2 horas cambiando de diferente posición hasta que volvió a eyacular toda su leche de burro adentro de mi, sentía tan delicioso muy calientito dentro de mi recto, mi hijo saco su verga como cuando «un caballero desempala su espada» diciéndome: espera no te muevas quiero grabarte para ver como expulsas toda mi leche por el culo… tomo su celular me grabó pujando y sacando su leche por la cola.

    Hijo: mira nada más quien pensaría que llegarías a ser mi puta personal.

    Yo: hay mi vida! es que una como madre hace todo por los hijos y una puta hace de todo con un hombre verdadero real!

    Hijo: ni con mi novia llegó a tanto me dice que se cansa de tanto hacerla venir se queda desmayada la pendeja, yo necesito culos aguantadores y arrechos como el tuyo mi testosterona está muy alta!

    Yo: pues ya sabes mi amor, cuando quieras estoy disponible para complacerte y tratarte como todo hombre cabrío lo merece!

    Nos dirigimos a bañarnos juntos, como ya se imaginan volvimos a tener sexo mi hijo y su madre Jessica dentro de la regadera como si fuera luna de miel como los recién casados…

    Ya por la tarde, la novia de mi hijo paso por el se fueron juntos, después me dispuse a forjar un porrito para digerir todo lo que había hecho con mi propio hijo, mire videos porno me masturbe estimulando mi ano con un vibrador eyacule y fue un orgasmo tan delicioso!

    Espero les haya gustado, comentarios a:

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  • Recibiendo visita

    Recibiendo visita

    Era ya tarde, entraste al cuarto desnuda, hermosa. Yo veía en la tele una pelicula muy erótica, sin ser porno. Te acercaste a la cama y te acostaste a mi lado. Yo también estaba sin ropa, mi pene descansaba de la cogida anterior, lleno de nuestros jugos. Te inclinaste hacia mi semierecto instrumento y lo empezaste a chupar todo, separándote para llegar a mi boca y besarnos intensamente, relamiendo mis labios con tu lengua. Te acercaste a mi boca para darme a probar esos sabores, recorriendo con tu lengua mis labios. Los besos eran muy pasionales e intensos, regresaste dos veces más a él, lamiendo mis testiculos y volviste a mi boca para que tuviera la sensación de nuestros jugos y pudiera saborearlos.

    Ya con mi pene nuevamente erecto despues de tus caricias orales, me dijiste que ya estaba listo y te sentaste en él, ensartándote profundamente. Te ves hermosa montando mi pene y me encanta sentir cómo me coges en esa posición.

    Entraba todo en ti, y podía sentir tu vagina empapada. Movías tu cadera frotando tu clítoris contra mi cuerpo, lo que sé te provoca sensaciones que te llevan al orgasmo rápidamente, regando con tus jugos mi cuerpo a cada movimiento. Me decías que sintiera tu vagina muy mojada, llenita de semen. Te inclinaste sobre mi poniendo uno de tus pezones en mi boca. Yo abrí mis labios y me pediste que lo probara. Mi lengua lo recorrió y jugó con él. La desplacé a ese erógeno canal entre los dos senos y me puse a lamer el otro pezón. El sabor a semen dominaba. Me decías que lo habías hecho venirse también allí y que con su verga, aún dura, repartiste su corrida en ambos senos, frotando tus pezones con la punta. Sabes cómo disfruto de chuparte y comerte los senos y este sabor lo hacía más especial.

    Mientras, mueves tu cadera y te vas corriendo, empapando mis testiculos y muslos. Te inclinas a besarme con el sabor de tus senos en mi boca y levantas tu cadera, hasta dejar sólo la punta dentro de ti y me dices que viera lo mojadito que sale mi pene de tu vagina. Reluce empapado, era su semen y tus corridas que acababan de suceder en el cuarto de al lado con nuestra visita. Te coges mi verga con intensidad, deseo y pasión, hasta casi hacerme venir en ti, pero quieres que se prolongue el momento y te detienes, aplazando mi corrida.

    Se trata de Arturo, un amigo con quien ya hemos tenido intercambios anteriormente junto a su esposa Alma y que se fueron a vivir a Monterrey por cuestiones de trabajo. En esta ocasión tuvo que venir a la ciudad y lo invitamos a que pasara su estancia con nosotros.

    Cenamos en un restaurante comida italiana acompañado con un buen vino y luego pasamos a un bar a disfrutar de un par de copas. Allí, aprovechando la música, bailamos brevemente. Alternaste pareja entre Arturo y yo. Cuando llegaron las calmadas, te tocó bailarlas con él, repegando sus cuerpos, haciéndole sentir tus senos hermosos, turgentes y regalándose unos cuantos besos y caricias en la pista aprovechando la intimidad que daba la media luz que prevalecía en ese momento.

    Después de unas piezas y un par de copas, decidimos irnos a la casa. Ya de camino, Arturo se quedó en el asiento de atrás, y desde allí, se acercó al respaldo de tu asiento y comenzó a prodigarte besos en tu espalda y cuello así como acariciar tu cuerpo. Te inclinó hacia adelante para hacer a un lado el brasier, dejando tus senos libres al contacto con la tela de tu blusa, lo que aprovechó para acariciarlos, mientras seguía besando tu cuello, espalda y mejillas. Eso te prendió más y decidiste sacar mi pene de su encierro para ir tocándolo. Hasta que, en un alto, te inclinaste a chuparme, lamer mi sexo para incorporarte y darle a probar mis gotas a él en un beso excitante e intenso.

    Cuando llegamos a la casa, apenas cruzamos la entrada, la sala fue testigo de la primer cogida donde primero nos sentamos juntos y nos sacaste nuestras vergas, te hincaste entre los dos para lamer nuestros penes alternadamente. Luego, que ya nos tenias muy erectos, dijiste que le darías la bienvenida como se debe y te montaste en su ya enhiesto pene. Las ropas ya habían desaparecido de nuestros cuerpos, excepto unas medias y tus zapatos de tacón.

    Mientras, no dejas de masturbarme y me pides que me pare, para chupar mi pene. Me puse al lado tuyo, tomaste mi pene con tu mano, lo acaricias sin dejar de coger a Arturo y, asegurando que él te estuviera viendo, empezaste a lamer mi pene desde la punta y a todo lo largo, levantándolo para llegar a mis testículos. Era rico y excitante verte hacerlo. Alguna gota de líquido preseminal apareció en mi punta. Tu lengua la recogió e inclinándote de nuevo se la diste a probar a Arturo en un beso intenso.

    Arturo no perdía detalle de tus caricias orales a mi pene mientras te comía los senos, te lamía toda, jugaba con tus pezones en su boca, los succionaba y apretaba entre sus dedos y tu desplazabas la cadera cogiendote su ya larga y endurecida verga, provocandote pequeños y excitantes orgasmos. Soltaste mi pene por un momento y acercaste tu boca a él, para que probara más de mis gotas, en un beso que mostró el grado de excitación de ambos.

    En eso, tomaste mi pene, me acercaste más a ustedes y empezaste a frotar tus labios con la punta que lucía mojadita, empujando poco a poco para acercar mi pene a su boca hasta rozar mi glande en sus labios. Sin perder de vista sus ojos, le dijiste que la sintiera. Él no dudo en abrir sus labios y meterse primero la punta y luego aceptar otra parte más de mi pene, mientras tu acariciabas mi tronco con tu lengua y llegabas a mis testículos. El succionaba mi pene con mucha delicadeza y disfrutaba tenerlo en su boca. Lo besaste nuevamente y apresuraste tus movimientos de cadera provocándote el segundo o quizas el tercer orgasmo de la noche.

    En la sala seguimos cogiendo los tres, alternamos posiciones, disfrutamos de que te montaras en uno y en el otro, e inclusive nos pediste que te hicieramos una doble penetración que tanto disfrutas, mojandonos con tus excitantes corridas y haciendo que nos vinieramos en ti.

    Pasadas dos horas de intensidad y sexo, y pensando que Arturo tendría que atender algunas citas el dia siguiente se incorporó, recogió su ropa y se fue al cuarto de visitas, no sin antes agradecer la hospitalidad completa, y el poder quedarse en la casa en esta ocasión.

    Recogimos las cosas, arreglamos la sala, dejamos todo en orden y nos retiramos al cuarto. Al pasar por enfrente del cuarto de visitas, la puerta ligeramente entreabierta nos dejó ver que Arturo se había dado un baño y descansaba desnudo sobre la cama con la toalla tapando apenas una ligera erección, mientras veía un poco la tele. No perdiste detalle de eso y me dijiste que volteara a verle.

    Llegamos al cuarto, arreglamos nuestro atuendo del dia siguiente, tomamos un baño rápido y ya con tu ropa de noche, me dijiste que irías a darle las buenas noches a nuestro invitado, dandome un beso lujurioso y pasional. Sonreimos los dos y cruzaste la puerta hacia el otro cuarto.

    En pocos minutos, era evidente que las buenas noches eran más que bien dadas y recibidas. Los gemidos de gozo de la cogida que te estaba dando Arturo iban en aumento con el ritmo de su penetración en ti, el golpeteo de sus muslos en tu cadera, que me hacía pensar que te cogía estando tú en cuatro puntos, llegando a provocar en tí un par de orgasmos intensos y notorios.

    Momentos después regresaste a la habitación megacogida y llenita de su semen, pero con el deseo y la pasión de coger conmigo ahora en nuestra cama.

    La noche se alargó para nosotros, disfrutando de una noche de lujuria y mucha pasión, y en poco tiempo Arturo apareció por la puerta de la recamara con su pene totalmente erecto, «quejándose» de que así no podía dormir y se integró de nuevo con nosotros. La mañana nos encontró disfrutando de los últimos momentos de nuestras corridas y orgasmos.

    En algún momento de la madrugada, estando acostados los tres en la cama, tratando de descansar un poco, el teléfono de Arturo sonó. Era Alma para saber si todo había estado bien. Arturo no dudó en prender la cámara y dejarle ver a Alma una imagen de los tres totalmente desnudos, sudados, compartiendo la cama. Alma sólo se río, y te dijo: «te encargó que lo atiendas bien y que no llegue tarde Arturo a su cita» y nos deseó que pasaramos buena noche. Seguimos sus instrucciones al pie de la letra obedientemente.

    Cuando la mañana clareó, Arturo se paró para bañarse. Justo antes de que se fuera hacia la regadera, y aprovechando esa erección matinal habitual, te sentaste en la cama, lo acercaste a tí para darle una deliciosa mamada, rápida, profunda, intensa, para hacerlo venir en tu boca, acariciando sus testiculos y masturbándolo alternadamente. Le pediste a Arturo su celular, tomaste una foto tuya con su pene erguido en tu boca y le dijiste que se la mandara a Alma, como muestra de los cuidados y buenas atenciones para él. Minutos después, Alma mandó una foto penetrándose con un consolador en ausencia de Arturo, a manera de respuesta. Todos reimos al ver la foto.

    Arturo se fue a bañar y prepararse para sus actividades de hoy. Nos quedamos tú y yo jugueteando, entre caricias y besos, comentando lo rico e intenso de la noche y ya con mi pene erecto nuevamente por las caricias que nos dábamos, decidiste hacerme venir en tu boca.

    Nos dimos un baño rápido y bajamos a preparar el desayuno para los tres.

    La siguiente y última noche de Arturo en la casa fue también intensa y llena de deseo. Será motivo de otra entrega, si esta fue del agrado de ustedes.

  • Ser cornudo sumiso me encanta

    Ser cornudo sumiso me encanta

    Después de nuestra primer experiencia, todo cambio, la creatividad volvió a renacer, las ideas fluían de manera más veloz y con ello, nuestras fantasías.

    Un día mientras mi esposa se bañaba, me rasuraba y platicábamos de los planes del fin de semana, nuestra idea era rentar una casa en Morelos y pasar unos días de descanso y mucho placer. Planeábamos un poco cómo pasar nuestras horas pues ya contábamos con una casa como opción, nos gustó que contaba con alberca y jacuzzi por lo que podríamos divertirnos mucho, al realizar la renta todo fluyo con éxito por lo que procedimos a comenzar con los preparativos y las compras para disfrutar de nuestro fin de semana.

    Era jueves a mediodía estábamos a un día de partir, cuando pasé a una sex shop a comprar condones, unas pinzas para pezones que muchos se nos antojaban (cabe mencionar que tanto yo como mi esposa disfrutamos de recibir estimulación en los pezones por lo que las pinzas eran una idea de ambos y un deseo intenso por usarlas) y unos estimuladores anales.

    En cuanto culminé las compras le mandé foto diciéndole que este fin de semana no se la iba a acabar, ella me contestó muy pícaramente diciéndome que quería regresar como Bambi.

    Todo transcurrió con normalidad llegó el día de irnos, arribamos a la casa, nos instalamos y lo primero que hicimos fue nadar en la alberca, como era de esperarse después de unas horas, comenzamos a calentarnos con ligeros roces, hasta que decidí quitarme todo y la reté a hacer lo mismo, realmente la casa era muy privada por lo que no corríamos riesgo de ser vistos y ella se animó sin inconvenientes.

    Tuvimos un delicioso encuentro sexual en la alberca que llegó a su clímax en el jacuzzi ya un poco más noche, nos quedamos reposando y disfrutando de la noche y de nuestra compañía, cuando se me ocurrió decirle: hubiéramos invitado a alguien más es mucha alberca y mucha casa para nosotros solos, ella me dijo que sí lo pensó pero creía que yo quería pasar tiempo a solas, nos levantamos nos fuimos a bañar y procedí a preparar la cena, durante la plática de la cena ya con una botella de vino encima, le dije que había comprado crema y fresas para que pasáramos una rica noche, pretendía estrenar nuestras pinzas y destrozarle su culito.

    No tardamos en subir a la habitación, esa noche también fue exquisita pero no quiero aburrirlos con los detalles de ese momento, pero sí quiero recalcar el momento que explotó nuestro fin de semana.

    Nos encontrábamos en el momento más cachondo de la noche, ella montaba mi verga mientras las pinzas apretaban sus hermosos pezones, succionaba los míos porque sabe que me enloquece, cuando me dijo: y si invitamos a alguien, sin detenernos le dije: pero a quién que pueda venir tan de sorpresa, ella me respondió: tengo un amigo que estoy segura que vendría, con tono muy pícaro le pregunté y por qué? Pues digamos que mis tetas lo enloquecen, sé que le gustan, pues entonces invítalo… Terminó nuestra deliciosa noche y me quedé dormido.

    Al siguiente día desperté aproximadamente a las 11 de la mañana, escuché ruido en la alberca y música por lo que asumí que mi esposa ya se encontraba nadando.

    En efecto ella estaba nadando sin embargo estaba una persona más a la cual yo no conocía, mi amor te presento a Charly mi amigo del que te hablé ayer, cabe mencionar que los dos se encontraban en trajes de baño por lo que asumo que él llegó desde muy temprano.

    Saludé a nuestra visita de la manera más cordial pues quería ser un anfitrión correcto, conversamos un par de horas mientras disfrutábamos de unas cervezas, yo notaba como cuando mi esposa caminaba hacia la plataforma de clavados, Charly no le quitaba la vista de encima, así que quise comenzar con el momento que todos deseábamos; me desnudé y los invité a hacer lo mismo, mi esposa no tardó nada en hacerme segunda, y Charly con un poco de vergüenza pero se sumó, para mi sorpresa aún no contaba con una erección sin embargo el tamaño de su pene me sorprendió, bastante grande que mi esposa de inmediato lo detectó, continuamos charlando, nadando y bebiendo, hasta que mi esposa le dijo: pues sí Charly como te lo comenté mi esposo es un cornudo espero que ya estés más tranquilo y que podamos disfrutar del tiempo que nos queda, Charly seguía un poco consternado pero claramente se le notaba que la idea le encantaba, por lo que para darle confianza decidí acercarme a mi esposa para comenzar a besarle el cuello, le acariciaba sus hermosos melones mientras Charly no les quitaba la vista de encima.

    Yo me sentía tan caliente, la senté en la orilla de la alberca para poder hacerle un oral, casi de inmediato invité a Charly a sentarse al lado de mi esposa, mi esposa sin perder el tiempo se abalanzó sobre su gran verga, era una escena exquisita yo lamiendo su clítoris mientras ella se tragaba esa macana, y ambos acariciando sus hermosas y enormes tetas, Charly decidió ponerse de pie y con mucha más confianza comenzó a follarle la boca a mi mujer, ella se ahogaba constantemente con esa gran pieza de carne, cuando noté que Charlie estaba por terminar recordé los comentarios de mi esposa, por lo que lo invité a terminar en sus tetas, a él le encantó la idea y a mi esposa más, se puso de rodillas y envolvió su pene con sus melones, hasta que Charlie la bañó con su caliente leche, parecía que no se había corrido en días porque eyaculó una gran cantidad, de inmediato salí de la alberca para acariciar ir a chupar esas tetas bañadas de otra leche, yo estaba tan excitado que no pude esperar más y también le bañé sus tetas.

    Mi esposa nos miraba muy excitada, dijo que iría a bañarse pero que si alguien quería acompañarla estábamos invitados, ella avanzó hacia la casa, la vimos tomar su toalla y caminar a la ducha, Charly parecía ansioso por seguirla pero con un poco de incertidumbre, por lo que decidí ayudarlo y le dije: adelante, vamos, pero eso sí, quiero que le rompas el culo, él se sonrió y de inmediato avanzó.

    Entró al baño y yo fui por una silla, cuando regresé, encontré una exquisita escena: mi mujer mamando esa verga que de nuevo estaba tiesa, decidí sentarme a disfrutar del momento, después de unos minutos le dije a mi mujer que no me hiciera esperar, quería verla follando, muy contento Charly la recargo a la pared, muy empinada, comenzó a escupirle el culo y a meterla poco a poco, a medida que mi esposa gritaba él la metía más y más, hasta que la tuvo hasta el fondo, él comenzó a acelerar la velocidad de las penetraciones y al mismo tiempo mi mujer gemía con más intensidad, como era de esperarse yo ya la tenía muy dura por lo que comencé a masturbarme, era completamente delicioso ver a mi esposa penetrada por una gran verga en su culo mientras sus hermosos melones rebotaban a la par de las embestidas que Charly le daba, mi mujer decidió caminar hacia la cama sin olvidar a su amante que lo llevaba de la verga agarrada, me pidió tumbarme en la cama, yo como todo un cornudo sumiso obedecí y me recosté, ella de inmediato me montó metiendo mi también ya muy dura verga en su panocha, se reclinó hacia adelante por lo que comencé a mamar sus tetas, ella invitó a Charly a seguir perforándole el culo, era una hermosa sinfonía de gemidos, mi esposa lo disfrutaba tanto cuando un hermoso momento más llegó.

    Le pregunté a Charly que si le gustaban las tetas de mi mujer, él respondió que le encantaba toda ella, mi esposa muy caliente le dijo: aunque debes de reconocer que tus ojos siempre se dirigen a mis tetas, él contestó: debo reconocer que son hermosas y muy grandes y así desnudas lucen mucho mejor, moría de ganas por estar contigo, pero por tu esposo nunca me atreví a decirte nada, pero no saben qué rico es saber que son tan liberales, yo le dije: pues aprovecha a ponerme los cachos y conviérteme en el cornudo más sumiso, notamos que la conversación calentó a mi mujer porque a los pocos segundos comenzó a aumentar su ritmo y tuvo un exquisito orgasmo acompañado de gemidos que inundaron la habitación.

    Le pedí que se sentara en mi cara para poder saborear, de mamarle la panocha y el culo, mientras ella le pidió a Charly volverla a penetrar, el encantado volvió a meter su enorme pene en el culito de mi mujer, una exquisita sincronía nos dominó, él la perforaba con una fuerza deliciosa, ella se pegó a mi riata y la chupaba intensamente, yo succionando su clítoris y metiendo mi lengua en su vagina, cuando de pronto ella me pidió chuparle las bolas a Charly, yo estaba tan excitado que no lo dudé ni por un segundo, ella de inmediato me apretó mis testículos y me dijo con voz dominante: obedece a tu esposa cornudo de mierda!

    Por extraño que parezca, eso me excitó demasiado, transcurrieron solo un par de minutos cuando Charly la sacó y derramó su leche afuera de su culito, cómo es obvio gran parte de su leche escurría por la vagina de mi mujer, misma que yo seguía chupando, me excito tanto ver que la llenara de su leche que de inmediato comencé a eyacular, ella no desperdició ni una gota y todo se lo trago, de inmediato volteó y comenzó a besarme, mientras ella me besaba y acariciaba mi pene mis manos masajeaban sus melones, Charly decidió mamarle su culo, lo que provocó que ella tuviera otro orgasmo, derramando sus jugos en la boca Charly, la experiencia fue bastante gratificante, los tres nos tiramos en la cama y nos quedamos dormidos.

    Para la noche mi mujer se puso un pequeño vestido, llegaba poco arriba de la rodilla, pero con un gran escote en el pecho y en la espalda; salimos a bailar y como era de esperarse, nos turnábamos para bailar con mi mujer, debo confesar que para mí era muy delicioso verla va a llenar con él y los roces que muy intencionalmente tenían, esa noche debimos y bailamos demasiado por lo que yo pensé que llegando a casa tendríamos la segunda parte, sin embargo, no fue de esa manera, pedimos el taxi a casa y en el camino íbamos jugueteando un poco, los dos la besábamos y la acariciábamos, el taxista intentaba disimular pero noté cómo acomodó su espejo para poder ver, por supuesto que no nos incomodó en lo absoluto, llegando a la casa ella se tumbó en la cama, Charly decidió pasar al sanitario mientras lo esperábamos yo me senté en el sillón, pues una vez más quería empezar como espectador, para mí muy mala suerte me quedé dormido y me perdí del show, al día siguiente le pedí a mi mujer que me lo contara todo, ella me dijo estás castigado por dormilón y ahora te quedará sin saberlo (en verdad me castigó y no me lo ha contado y muero de ganas por saberlo).

    El domingo teníamos que salir de la casa a las 12 del día, por lo que nadamos solo un rato, subimos a desayunar y posteriormente a ordenar nuestras pertenencias porque se acercaba la hora de partir, ella muy intencionalmente gritó que iría a la ducha, casi de inmediato Charly subió las escaleras diciéndome hay que aprovechar el tiempo que nos queda, tan excitado me sentí por lo que no sabía pero que me imaginaba que había pasado la noche anterior, subí con ganas intensas de destrozar a mi mujercita.

    Cuando llegué Charly ya la tenía pegada a la pared con una pierna levantada y su verga hasta dentro de su vagina, por lo que sin ninguna duda me coloque a sus espaldas y le perforé su culito, yo la acariciaba los pechos mientras Charly chupaba, succionaba y mordía sus pezones; decidimos ir a la habitación, ella me sentó en el sillón y puso las pinzas en mis pezones, se empinó para poder chupármela mientras levantaba sus caderas invitando a que Charly la penetrara, mientras él se la cogía tan duro, ella se tragaba mi pene completo al mismo tiempo que jalaba las pinzas que apretaban mis pezones, yo sentía que en cualquier momento iba a explotar estaba súper caliente, su mano continuó masturbándome, mientras con su boca succionaba mi pezón y lo mordía, esa escena con ella recibiendo otro pene mientras me masturbaba y me mordí a los pezones al sentir el roce de sus tetas, me hicieron eyacular, fue delicioso y sus tetas empapadas en mi leche se veían hermosas, mientras ella seguía tocándome, su respiración se ha aceleró, y comenzó a pedirle más duro, Charly con mucho ímpetu la penetraba, por lo que quise ayudar y de inmediato le puse las pinzas en sus pezones mientras acariciaba sus pechos y la besaba casi al mismo tiempo los dos alcanzaron sus orgasmos, mi mujer se volteó a chupársela y a succionarle hasta la última gota. Cuando nos despedimos, él nos pidió que no fuera la única experiencia, que para la próxima él quería invitar a su novia si estábamos de acuerdo, que aún no se lo había propuesto porque nunca habían hablado de este tema, pero que estaba casi seguro que aceptaría, mi mujer contestó: por supuesto que sí, mi cornudito se ha portado bien y se lo merece.

    Si les parece, en mi próximo relato, les contaré esa experiencia.

  • Recuerdos húmedos

    Recuerdos húmedos

    Mi piel transpira,

    se humedece la parte de mi cuerpo

    con la que te gusta jugar

    con tus manos, lengua y boca.

    Se me pone dura de tan solo imaginar.

    Mis dedos te quieren tocar y no lo logran,

    mi nariz te huele, aunque no este tu fragancia,

    de tu boca te escucho gritar, aunque todo este en silencio,

    veo tu cuerpo desnudo, tus tetas, tu culo, tus piernas, tu cintura, tu vagina húmeda, aunque no este,

    y siento que vienes a mí, sin dejarte coger,

    solo dejándome el recuerdo de tu humedad.

    Quiero que este aquí,

    me encrespes con tu lengua,

    me devores con tus ojos,

    me debilites con tu cintura

    y me domines con tus labios.

    Que te muevas y me toques al ritmo de tu deseo,

    te dejes llevar sin límites de tu morbo,

    grites sin censura como lo pide tu lujuria…

    Que se transforme todo tu cuerpo

    en un templo de morbo

    y se santifique cuando tus ojos se volteen.

  • Favores importantes

    Favores importantes

    Últimamente estuve muy ocupado con varios problemas relacionados a mis estudios, de esa manera fui al edificio donde se encontraba el rector de la universidad. El automáticamente sabía lo que quería porque necesitaba un certificado de manera urgente.

    Al principio como que no quería ayudarme, luego no aguantó más y me dijo:

    -«Tiene un buen culo, si me lo das a mí y a otros amigos, te ayudo»

    Accedí de inmediato.

    -«Tienes que estar vestida como puta, ponte un hilo y una falda muy corta, te espero en mi casa a las 5 pm»

    Así que esperé que sea la hora, mientras compraba lencería y me vestí para los chicos. Cuando llegó el momento, fui a su casa y toqué la puerta, me abrieron la puerta y me quité la ropa, solo mostrando el hilo negro que tenía y una falda muy sexy.

    Se acercaron 5 chicos incluido el rector, todos desnudos y pude apreciar unas vergas inmensas que de sólo verlas sabía que me iba a doler. Me cogieron la cabeza de manera brusca y me pusieron de rodillas, sabía que tenía que empezar a chuparlas como nunca, me metía dos vergas a la vez, lamía sus testículos y me daba en la cara con ellos.

    Después de unos largos minutos, mi boca estaba cansada. Me paré y me puse en 4, ellos sabían que tenía ganas. Pero decidieron que era hora de montar verga, me lubricaron bien mi ano y empezaron el destrozo, primero era dos. Uno me follaba y se la chupaba a otro. De manera inesperada dije:

    -«Necesito dos vergas en mi ano, soy su puta caliente»

    Los chicos se quedaron intrigados, mi ano es muy estrecho, con las justas y una verga gruesa entra. Pero después de unos segundos, un chico me la metió mientras montaba. Cuando sentían que mi ano ya estaba más abierto, dijeron:

    -«Perrita, ¿No quieres tener 3 vergas en tu culito?

    -«Papi mi culo es tuyo, hazme tuya»

    El chico no aguanto, me puso en 4 y ya 3 chicos me empezaron a follar por el culo. De esa manera mientras 3 me destrozaban el ano, se la chupaba a 2. Ellos estaban en las nubes. Yo trataba de aguantar esas vergas gruesas y grandes, no gritaba, pero había momentos que soltaba:

    -«Ay papi, que rico, háganme suya»

    Sentía el excitación de los chicos, cuando de repente sentí que los 3 chicos empezaron a eyacular en mi ano. Estaba totalmente feliz por sentir eso, pero faltaban 2 chicos. Ellos duraban más, y eyacularon en mi boca, era una cantidad de semen impresionante. Procedí a tragar el semen y chupar las 5 vergas para dejarlas secas.

    Mi rectos me dijo:

    «Eres una perrita muy caliente. Como te has portado bien, te voy ayudar con todo lo que desees».

    «Gracias mi rey, esta experiencia fue única. Lo que si espero, es que me consigas unos morenos y me aten a la cama y se violen salvajemente, ¿si?

    -«Claro que si puta»

    Procedí a cambiarme de ropa, el hilo y la faldita se los entregué a mi rector como recuerdo.

    Después de unos días, me citó a su oficina y me entregó lencería, babydoll, mallas, dildos, hilos, tangas, vestidos, faldas. Yo no sabía que hacer con eso.

    -«Te vas a poner cada una de las cosas y me vas a mandar unas fotos calientes. Un día de estos te quiero ver vestida así en mi oficina y me la chupes»

    -«Si papi, tus deseos son órdenes».

    Espero les haya gustado este capítulo, en el siguiente hablaré de las siguientes experiencias en las que me sumergí por mandar fotos calientes.

  • Follada de año nuevo a la vecina

    Follada de año nuevo a la vecina

    Todo pasó este año, por cuestiones laborales tuve que quedarme en mi casa para continuar un trabajo que tenía pendiente y era urgente.

    Aún vivo con mis padres así que mientras ellos salieron para pasar tiempo con la familia, Yo tuve que quedarme solo en la casa, no me pareció mala idea ya que tendría más tranquilidad para terminar mi trabajo.

    Y ahí estaba yo terminando mi trabajo por fin después de casi 8 horas seguidas en la computadora, así que decidí relajarme tomándome un poco de tequila que quedó de la noche y viendo algo en Netflix, cuando de repente se escucha que llaman a la puerta, pensando inocentemente que serían mis padres que olvidaron las llaves y ya habían regresado, pero mi tranquilidad y descanso se vio interrumpida por mi vecina, una mujer que ya pasa los 50 años, con unos kilos de más, unas tetas que no son exactamente grandes y un culo que se ve grande por sus kilos de más y su baja estatura, medirá algo así como 1.50.

    Por educación la invite a pasar pensado que se negaría y solo darme un recado para mamá, pero oh sorpresa acepto la invitación y paso a la casa, una vez ya dentro le invite un tequila a lo que no se negó, se sentó en el sofá y comenzamos a platicar.

    Ella: Oye mijo, ¿y tus papás no están en la casa?

    Yo: No, salieron a comer con la familia, yo me quedé por cosas del trabajo.

    Ella: tan trabajador tú, pero debes distraerte no enfocarte tanto en el trabajo.

    Yo: lo sé, pero era urgente para la empresa y no podía dejarlo así.

    Ella: bueno eso sí, pero dime ¿cómo te trata la vida?

    Yo: bien no me quejo, no quiero sonar grosero pero dígame su visita a qué se debe, necesita algo, ¿Está todo bien?

    Ella: No te preocupes, sé que son días para estar con los seres queridos y eso, y justamente yo a tu mamá la estimo mucho y solo quería algo de compañía, ayer discutí con mi esposo y él se fue a ver a su mamá y por el coraje no fui y me quedé sola, y pues venía a ver a tu mamá pero bueno si te incomoda que esté aquí sin problemas me retiro.

    Yo: No, discúlpeme no quise ser grosero, pero si es raro para mí estar hablando con las amigas de mamá sin su presencia.

    Ella: No hay problema podemos conocernos más.

    Fue una respuesta que yo no esperaba pero que me puso cachondo, no es la mujer más atractiva y nunca me había imaginado nada sexual con ella, pero el hecho de estar con una mujer madura y solos me hizo tener una enorme erección, que no podía ocultar y cosa que ella notó porque veía como lanzaba una mirada a mi bulto. Así que decidí proceder.

    Ya con el calor de varios tequilas me sentí envalentado para hablar con ella en otro tono.

    Yo: Disculpe pero nunca le han dicho lo linda que es, cualquier hombre quisiera estar con usted, no sé porque su marido se fue y la dejo sola en casa.

    Ella: ay! No muchacho cómo crees.

    Yo: de verdad, si yo fuera su marido me hubiera quedado para la reconciliación

    Ella: Y cómo sería esa reconciliación (con una cara de asombro pero a la vez de curiosidad).

    Yo: Pues primero procedería a besarla.

    Me lance a sus labios y le di un tremendo beso del cuál ella no se quitó y me lo siguió, la recosté el sofá mientras la seguía besando, después baje a su cuello mientras escuchaba como jadeaba, sin saber que diría o pensaría me levanté para quitarme la ropa, ella me veía con una cara de asombro pero obvio que quería probarme, una vez complemente desnudo, le subí la blusa y el brasier mientras solo la oí decir «y si llegan tus papás, que pensaran» yo con total seguridad «llegarán hasta la noche» pero en realidad no sabía, podían llegar en cualquier momento pero ya estaba muy extasiado para detenerme ahí, así que ya más tranquila por mis palabras me sentó en el sofá y se puso de rodillas para mamar mi verga, era un completo placer ver cómo iba su boca de arriba abajo, cómo lamía mis huevos, como daba besos en el glande, ya mi verga completamente mojada la pare y tome del brazo como si fuera un niño malcriado que había hecho algo malo, la lleve hasta mi recámara y la aventé contra la cama, ahí le desvestí a ella cuando baje sus calzones veo una vagina rasurada completamente y sin pensarlo se la lamí dure mucho tiempo ahí ya que el sabor y la sensación era una gozada, y escuchar sus gemidos era lo mejor.

    Una vez ya la lengua se había cansado, tome mi verga y la metí dentro, el ritmo aumenta mientras más escuchaba sus gemidos, yo le decía «si tú marido se entera que tú vecino ahorita te está cogiendo, nos mata» y ella solo seguía lanzado gemidos cómo si eso no le importara.

    Esa tarde de sexo siguió en cambiar de poses, meterle la verga en su culo y correrme dentro, que me diera sentones, darle nalgadas mientras la tenía en cuatro y meter un dedo por el ano.

    Ya era mucho nuestro cansancio que decidimos hacer un 69 para terminar los dos, así duramos varios minutos hasta que yo me vine en su boca y solo sentí como se retiraba cansada y al verla yo solo veía como se estaba tragando mi semen.

    Después de algo de silencio, me levanté y me vestí, mientras ella me decía que nadie se enteraría de esto, yo solo le dije «No te preocupes nadie lo hará, porque el que come callado, come dos veces».

    Después de eso empecé a enrollarme sentimentalmente con alguien maravillosa y por eso no he querido visitarla, pero sé que el día que lo haga me recibirá con las piernas abiertas.