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  • Finca, piscina, licor y sexo

    Finca, piscina, licor y sexo

    Hoy quiero contarles de una anécdota que viví hace unos meses.

    Mi amiga Martica (30 años) trabaja como secretaria en el mismo edificio donde yo trabajaba, llevaba saliendo unas semanas con Arturo un arquitecto (36 años). En una salida a rumbear me presentaron a Nelson (34 años) y yo de 23, bueno empecé a pasarla bien con él, ahora era como los arquitectos y las secretarias.

    Unas semanas después empezar a invitarnos a salir fin de semana a finca, la pasábamos delicioso rumba piscina sexo. Pero esta historia es como de la tercera salida a finca en Girardot, una finca espectacular.

    Todo se dio en la piscina, estábamos tomando un poco y jugando, como en las oportunidades anteriores entre juego y juego Arturo manoseaba a Martica y claro Nelson a mí, pero realmente fue la primera vez que estábamos ya los 4 desnudos en la piscina.

    Arturo estaba encargado de repartir el licor, en una de las repartidas le paso a Martica, a Nelson y finalmente a mí, cuando recibí la copa brindamos y bebimos, Arturo se hizo atrás mío y con el pretexto de recibirme la copa se me pegó y recibiéndome la copa con la otra mano me manoseó el pecho, yo estaba para ese momento con algunos tragos encima y pues la verdad no dije nada al momento se escuchó un celebrar de ambos manes

    Arturo siguió detrás mío pero ahora empezó con sus dos manos a manosearme mientras Nelson y Martica nos veían, Nelson hizo lo mismo con Martica pero él la tomo de frente, las dos nos estábamos viendo las caras mientras ellos deleitaban sus manos.

    Seguimos tomando un poco más y jugando en la piscina Nelson y Arturo simplemente nos intercambiaban y cada uno se turnaba para jugar con el cuerpo de Martica y mio.

    La parte que viene a continuación es lo que me contó Martica porque yo me metí una enlagunada porque seguimos bebiendo y realmente no recordaba nada.

    Según Martica, que yo estaba super arrecha y empecé literal jugar con ellos dos al punto de ofrecerles mi culo, lo cual disque ambos se lo turnaron y me cuenta que Arturo, que era la primera vez que me jodía decía que con alguien de mi edad era super wao.

    Después que los dos jugaron con migo me acomodaron en las escaleras de la piscina y que Arturo me lo metió en la boca que yo disque le metí una chupada del putas, que finalmente explotó en mi boca y rostro y yo reida, que me lo hizo lamer todo y que me lo dejó metido hasta que él se calmó.

    Martica que estaba sentada al borde de la piscina viéndome, me cuenta que Nelson salió para donde ella con una cara de depravado, diciéndole a Arturo que ahora él se comería a su hembra. lo que primero hizo fue bajarla a la piscina y que la manoseó hasta mas no poder y que ya cuando quería terminar, él se sentó al borde de la piscina mientras puso desde la piscina a Martica a chuparlo y que no dejó que sacara la boca hasta que se calmó y ella se había tomado todo.

    Para ese momento ni ella ni yo habíamos tenido nuestro orgasmo, solo los habíamos satisfecho en todo. nuestro turno fue en la noche después de matar el guayabo, para ese momento si estaba consciente, luego si les interesa les cuento mas.

    Juliana

  • Luna de fresa

    Luna de fresa

    Era una noche de junio, en la que iba a haber un tiempo despejado, sin una nube y con plenitud de la luna de fresa, luna llena de junio, en pleno solsticio. Un tiempo tan agradable me hizo proponerle salir un rato, los dos solos, sin amigos, sin interrupciones, sólo ella y yo. Como casi siempre, me respondió con un SI lleno de ilusión y alegría, aunque me planteó un reto: ¡sorpréndeme! o ¿acaso no eres el rey de las sorpresas?

    ¡Y cómo me conoce, porque me encanta que me reten!

    Nos pusimos en marcha, sin rumbo fijo… de momento. Mi cabeza empezó a dar vueltas sin parar, porque… me apetecía algo íntimo, pero muy especial. Eso sí, algo tenía claro, le encanta el vino, y sé cómo apenas dos o tres copas le despiertan fácilmente la líbido. Ya lo tenía. Puse el navegador y nos dirigimos a la playa. Allí disfrutaríamos de una cenita romántica en un pequeño restaurante que conocía prácticamente a la orilla del mar.

    La cena fue distendida y relajada pero, eso sí, no faltó una buena botella de albariño muy fría que fue saboreada por ambos, quizás un poco más por ella, como yo había previsto. Los comentarios fueron dulces y tiernos, pero, a la vez, se fueron volviendo más picantes hasta ser directamente intencionados. El vino es su debilidad, y esta vez yo quería jugar con ventaja.

    Acabada la cena, le dije que nos esperaba la brisa marina mientras recorríamos el paseo marítimo. Mi chica, con sonrisa inacabable y ojos infinitamente alegres, me asintió con la cabeza cogiéndome de la mano y llevándome a rastras fuera del restaurante, sin dudar ni un momento. Y es que sólo ella sabe cómo cogerme de la mano como nadie nunca lo ha hecho antes.

    Empezamos a caminar por el paseo marítimo, en dirección justamente hacia donde teníamos el coche aparcado.

    Y fue entonces que me dijo de ir a la arena a ver la luna, a lo que le contesté que sería mucho mejor que fuera la luna quien nos mirara a nosotros. Riéndose me preguntó que le estaba proponiendo y, tras besarla apasionadamente, le pedí que me esperara dos minutos. Rápidamente me acerqué al coche y recogí del maletero una pequeña mochila-nevera y una manta de viaje que siempre llevamos. Como siempre la previsión, mi gran baza.

    Totalmente sorprendida de cómo volvía de cargado, fue ella la que esta vez me abrazó y besó sin mesura, con mis manos tan lamentablemente ocupadas con los bártulos que traía conmigo.

    Quitándonos los zapatos nos metimos en la arena y nos acercamos a la orilla, escogiendo un lugar alejado de miradas indiscretas. Me cogió la manta y la extendió sobre la arena. Dejé la nevera y nos tumbamos sobre la manta, ofreciendo nuestro beso más húmedo a la envidiosa luna que ya sólo atinaba a mirarnos, como de reojo.

    Tras unas cálidas y tiernas caricias, me detuve y abrí la mochila. De ella extraje una pequeña caja, dentro de la cual había un vaso con una vela y unas cerillas. Al encenderla, su luz se reflejó en sus preciosos ojos. Mis manos extrajeron a continuación una helada botella de champán acompañada de dos copas, y tras abrirla le pedí un brindis. Ella brindó por nosotros dos, yo sólo supe brindar… por ella, siempre.

    No pude evitar lanzarme a besarla y no dejamos cada uno de sorber ansiosamente el champán de la boca del otro. Poco me importaba ya donde se encontrara mi copa, pues no podía prestar atención a nada que no fuera ella, su cuerpo, su cara, su boca, su cintura, sus pechos, sus caderas, y finalmente, pero muy pronto, su sexo.

    La empecé a notar muy excitada con mis caricias, y ello la lanzaba sobre mí, hasta el punto de empujarme y tumbarme sobre la manta, poniéndose a horcajadas encima mío.

    Tumbado como estaba sólo acerté a agarrarla fuertemente de las tetas, mientras ella había dejado su copa y agarrando la botella, bebió de la misma derramándose de sus labios gran parte del champán.

    Su blusa blanca mojada me mostró como se le marcaban sus erguidos pezones. Mis manos descendieron a sus caderas, levantando su falda para cogerle y amasarle todo su culo con total ansia y desesperación.

    Dejando la botella me desabrochó el pantalón y bajándomelo de un tirón a la vez que mi bóxer engulló todo mi pene, hecho un verdadero mástil, en su boca, succionándolo con deseo y fruición.

    Se me pusieron los ojos en blanco, quizás huyendo de visionar tanto placer como el que me hacía sentir, y me concentré para evitar correrme y poder disfrutar infinitamente de todo el gusto que me estaba ofreciendo.

    Y es que esta chica me llevaba a límites insospechados, y mientras me inclinaba a ver cómo me chupaba sin cesar, ella levantaba un poco su mirada para observar en qué punto de gozo me encontraba. Esa noche había decidido llevar ella todo el control, y el champán, le acababa de dar el atrevimiento necesario, si es que no lo tenía ya desde la propia cena, con aquel vino tan oportuno.

    De momento dejó de lamer mi pene que brillaba reluciente a la intensa luz de la luna y poniéndose de nuevo sobre mí apartó sus bragas y se metió mi pene hasta el fondo de su vagina. En la noche se escuchó un gemido de placer incontrolado y, como si estuviese poseída, empezó a cabalgarme con firmes y rápidos movimientos que dejaban mi miembro casi fuera cuando ella ascendía y en la más absoluta profundidad cuando se lo penetraba de nuevo.

    El ritmo fue creciendo a la par que sus gemidos convertidos prácticamente ya en gritos, cuando, de pronto, escuché mi nombre salir como de su interior más profundo, y noté como se contraía su vagina totalmente aprisionando mi pene, todo lo cual me hizo derramar todo mi semen en su interior, mientras ella caía totalmente tumbada sobre mí con una risa entre la felicidad y la locura que me hizo sentir el hombre más poderoso y afortunado del mundo y susurrándola «qué bien follas» a su oído me quedé dormido entre sus brazos, pensando cómo había ascendido a la luna llena de fresa en la corta noche de solsticio de verano.

  • La conocí en el vuelo en mis vacaciones

    La conocí en el vuelo en mis vacaciones

    Hola, mi nombre es J.J soy un chico de 1,70 soy de un joven de 34, soltero y me gusta viajar mucho en mis ratos libres que tengo cada mes en la empresa pública donde trabajo.

    Soy de los jóvenes que me gusta mucho ir al gym soy delgado de tEZ negra tengo un cuerpo atlético, casi 4 veces por semana, me gusta leer y hacer caminatas los días domingo cuando estoy libre.

    Una vez viaje a Guayaquil, para luego ir a las Islas encantadoras de Galápagos, salí del Oriente Ecuatoriano a las 6 de la mañana y llegue a Guayaquil a las 8 de la noche, llegue un poco cansado al terminal de la ciudad, luego tome un baño y me cambié de ropa en un hotel cercano al aeropuerto que está frente del terminal terrestre.

    Descanse me relaje, porque tenía que estar en el terminal a las 09:30 máximo porque mi vuelo salía a las 10:15 minutos a Galápagos, me levante me duche, arregle mi ropa en mi mochila fui al cajero a sacar algo de dinero y luego tome un taxi al Aeropuerto que estaba cerca, pero por cuestiones de seguridad tome un taxi.

    Al llegar al aeropuerto ingrese a la sala VIP, para esperar la hora y abordar ya eran las 9:15 de la mañana y yo estaba un poco despreocupado, porque ya estaba sin ningún contratiempo en el Aeropuerto.

    Mientras me tomaba un café en la sala llega una mujer que muy linda y blanca, rubia de ojos azules y un buen cuerpo es decir voluptuosa como a mi me gustan y peinado cola de caballo y aretes grandes de aros, nariz de barbie estaba vestida con un pantalón Jeans color rojo que marcaba toda su silueta y sobre salía su gran culo y tenía puesto una camisilla o divide puesta de color negro que marcaba bien sus tetas un poco grandes y sus pezones marcaban dicha dividí y llevaba puesto unos zapatos de no alto, y mide 1, 70 es decir de mi estatura su peso lo calcule en unos 65 kg.

    Yo, me quede sorprendido en ver ese mujeron y no miento tuve una pequeña erección al verla, ella estaba sola en una mesa de la sala y luego yo me cambié a su mesa y la saludé con un muy buenos días y ella contestó muy educada mi saludo.

    Luego ella me pregunta qué tal es Galápagos yo le digo muy chévere es lo mejor de mi país en Islas y le digo yo voy a Galápagos y ella me dijo yo también, mi corazón salto de la emoción.

    Seguimos conversando y luego le pregunté su nombre me dijo que se llamaba Marie y luego le dije mi nombre soy JJ y tengo 34 años y ella me dijo que tiene 35 años, seguimos conversando ella no hablaba muy bien el castellano, pero yo si le entendía un poco y ella también a mí, después me tomamos el vuelo un poco a las 10:30 la invité a sentarse a mi lado, le ayude con su equipaje de mano y nos sentamos juntos en el avión en el avión casi éramos unas 50 estábamos separados de las demás personas al despegar, yo no dejaba de ver su entre piernas y sus testas, dialogamos de todo un poco ella me dijo que era soltera y sin hijos igual que yo y luego ella me dice que desea ir al baño al ponerse de pies me di cuenta que cargaba un hilo dental puesto que marcaba su nalga ir al baño me puse a mil al verla caminar por el pasillo y todos los pasajeros la miran con ganas de culearla y se me puso dura la verga.

    Luego regreso y yo me coloqué una camisa en mí entre piernas, para que ella no se dé cuenta de mi erección.

    El vuelo de casi 50 minutos a la Isla Galápagos se me hizo eterno en realidad.

    Seguimos dialogando y yo le pregunté qué planes tenía cuando llegáramos a Galápagos y ella me dijo ningún plan a un yo le respondí lo mismo entonces nos propusimos andar juntos y yo estaba que mi verga reventaba en verla hablar con sus labios sensuales y me imaginaba a ella chupándome la verga yo estaba mojado me arriesgué un poco y le toque la entre pierna disimuladamente y ella me acarició la mano por unos segundos, cosa que pensé y seguí arriesgándome un poco más, le pregunté sobre su vida y lo que le gustaba hacer y ella me respondió muy alegre y me dijo que le gustaba leer, ver pelis, caminar y hacer deportes en el gym y me dijo y tú qué te gusta yo, le respondí le dije que me gustaba trabajar mucho también hacer deportes, mirar pelis y ir al gym ella me dijo es muy bueno lo qué haces. Seguimos hablando el viaje la pase muy bien.

    Luego llegamos a la Isla Baltra eso de las 11:20 minutos, bajamos del avión con nuestras cosas y comimos un taxi y llegamos al centro de la ciudad mirando hoteles que sean muy cómodos y confortables y ningún hotel nos gustó luego decidimos coger un taxi y buscar hoteles cercanos a la playa llegamos nos gustó un hotel que el precio por noche cuesta 70 dólares la noche y muy confortable cada quien pidió una habitación y estábamos y pedimos dos habitaciones se paradas la habitación de ella estaba alado de la mía.

    Ya eran casi las 13:20 minutos estábamos muy cansados cada quien en su habitación se relajó un poco y luego siendo las 14 salimos a comer en le restaurante del hotel, yo me coloqué un pantalón corto de tela suave una camiseta y sandalias y ella llevaba un short tipo mini falda y medias de mallas color negras que marcaba bien su cuerpo y una camiseta hasta su cintura ajustada a su cuerpo.

    Terminamos de almorzar y salimos a caminar por la cuidad muy turística y la gente nativa de la isla en el bullicio del comercio y ofreciendo todo tipo de cosas a los turistas.

    Luego le pregunté si deseaba hacerme hacer unas trenzas y me dijo que era buena idea le dije yo te invito ella muy contenta acepto y se sentó para que le hagan las trenzas al terminar le dije sabes Marie te quedan súper lindas y me dijo gracias muy sonrojada eres muy amable y la tome de la mano unos segundo y ella contenta, pero yo igual mantenía respeto con ella, después

    Caminamos mucho ese día mirando en la playa los animales de Galápagos, tortugas, lobos marinos, pájaros azules.

    Luego de nuestro recorrido nos fuimos al hotel y para despistar cada quien le dijo a la recepción que nos lleve la merienda a cada quien a las habitaciones ya eran casi las 20 de la noche.

    Luego de recibir cada quien la merienda yo salí con mi merienda y toque y ella me dejo pasar y yo le dije que comiéramos juntos ella me dijo no hay problema.

    Luego de terminar de comer yo le dije que la esperaba y que si ella salía primero tocara a mi puerta me dijo ok, lleve las cosa que comí a mi habitación y le dije que ya regresaba y ella me dijo que bueno.

    Salí del hotel un rato para coger algo de aire y mirar el ambiente nocturno luego regrese ya eran casi las 21 me arregle le golpeé la puerta a Marie y ella me abrió y me dejó pasar, estaba con un short más sexy que le anterior y una camisa hasta su ombligo.

    Salimos del hotel a buscar un bar tomamos unas cervezas hablamos ya con más confianza y ella estaba muy feliz, porque se dio cuenta de que yo le daba seguridad y presencia, ya casi las 23 salimos del bar un poco mareados y nos fuimos al hotel, para evitar cualquier cosa desagradable pase.

    Al llegar al hotel le dije si seguíamos tomando y ella me dijo que nos hay problemas, porque en el hotel es más seguro que estar afuera.

    Seguimos tomando escuchando algo de música y tomando whisky para entrar en más ambiente.

    Luego coloqué música tropical y bailamos los dos yo agarraba sus buen culo y lo acariciaba, luego coloqué algo de reguetón en donde comenzamos a rozar nuestros cuerpos y no te que ella se apagaba más a mi verga que la tenía parada como una vara de hierro después ella me dijo algo de electrónica también bailamos un rato yo estaba que explotaba y ella que me miraba mi verga. Luego yo le digo vamos al jacuzzi ella aceptó luego colamos fragancias al agua y entramos a seguir tomando luego ella se saca su camiseta y su short quedando en ropa interior era un hilo dental y yo me quede en bóxer y me daba un poco de vergüenza, porque ella se dio cuenta que yo estaba a mil por hora, luego de estar en el jacuzzi borracho la nos damos besos y agarrones, yo le metía la mano a sus tetas y a su vagina y ella me alaba mi pené había pasado casi 30 minutos en el agua luego ella se quita el él brasier y luego comencemos a besarnos de una forma muy alocada luego ella se para y se pone vomitar mucho por el alcohol el la taza del baño y yo miraba todo su culo grande de espalda luego me paro y la abrasé por detrás y la ayude a levantarse y nos sentamos en una mesa pequeña de la habitación.

    Y luego ella se quedó dormida yo me quede dormido en su habitación en un pequeño sillón muy dormido y borracho, eso de las 9 de la mañana desperté por mi alarma de mi celular con un fuerte dolor de cabeza una resaca fatal no sabía a qué hora me acosté luego digo voy a ver si Marie está bien ella estaba arropada o cubierta con una sábana blanca está bien dormida, me acerco a donde ella y le doy beso muy apasionado y ella ni para darse cuenta o en realidad se estaba haciendo.

    Me acosté a las dos de ella me acobijo y la abraso y me quede a su lado, eso de las 10 de la mañana despertamos y ella muy contenta me dice sabes que me haces feliz y yo le di un beso muy apasionado y yo le dije de igual forma.

    Después nos vestimos y salimos a comprar algo para la resaca y fuimos a tomar un desayuno luego del desayuno alquilamos una pequeña embarcación para ir a la isla de los pájaros ella lleva puesto un vestido de muy sexy y yo con un pantalón corto, tomamos la pequeña embarcación y le dije al señor, si nos puede recoger en unas dos horas y él dijo encantado, salimos a caminar llevamos agua en una pequeña mochila y ella tomando fotos de la naturaleza y yo mirando su culo nos bañamos en el agua su piel bronceada me daba ganas de culearla en la playa pero actuamos con normalidad por los otros visitantes luego de 2 horas el lanchero fue por nosotros y llegamos a la ciudad casi a las 14:30 llegamos al hotel cada quien fue a su habitación y me quede dormido hasta las 18:30 y no dejaba de pensar en lo de anoche me vestí pase por Marie y salimos a seguir caminando todo con normalidad no se de donde saque fuerza para soportar tremenda mujer.

    Ella me dice Joaquín en realidad estoy muy cansada y yo le respondí yo igual, llegamos al hotel cada quien llego a su habitación a dormir, porque habíamos quedado en madrugar para ir a visitar otra isla. No como dormirme pensando en Marie así que mantuve la compostura y dormí, al día siguiente me llama el lanchero eso de las 9 de la mañana que ya habíamos desayuno, para continuar a la isla que quedo pendiente la ruta de los volcanes, salimos al puerto y el lanchero me dijo que está ruta es un poco larga que es mejor dejarnos y después el irnos a recoger bueno le dije y él dijo quedamos en un punto para encontrarnos Marie dijo chévere señor, comenzamos a caminar el lugar era deshabitado y no habían personas porque el lanchero nos recomendó ese punto porque casi no hay personas, caminamos y ella estaba con una licra casi del color de su piel y una blusa hasta su ombligo luego empezamos a caminar y yo le tocaba sus nalgas en la caminata y luego ella sé que quiere y me mete su mano a mi pantalón y luego nos besamos y después nos quedamos tranquilos, porque después alguien puede estar mirándonos.

    Seguimos con nuestro camino ella feliz y yo más feliz que nunca porque estaba con un mujeron que parecía actriz porno. Luego se hizo la hora en regresar y el señor, lanchero llegó muy puntual ya era casi las 18 fuimos a ciudad de nuevo al hotel, merendamos y ella me dijo que necesitaba descansar y yo también entonces ella me dijo que saliéramos eso de las 20:15 horas a algún lado buenos dije, me quede dormido y cuando me llega un mensaje de wasap y era de Marie diciéndome que ya está lista abrí la puerta y ella estaba a fuer la invité a pasar y tome mi billetera y salí luego merendamos y noté que ella le gustó mucho ver la piscina del hotel y me dijo más tarde deseo bañarme en la piscina yo le respondí ok.

    Salimos del hotel y yo le dije porque no buscamos un lugar amplio y privado y ella respondió muy buena idea, caminamos y le pregunté a un señor que deseaba un lugar con piscina privada y él me recomendó un lugar perfecto done cada habitación tiene una piscina pequeña y de todo lujo y privado, fuimos a ese lugar y era lindo tenía todo privado y unas habitaciones enormes pagué 150 dólares la noche y luego a divertirse.

    Ella se metió al agua con todo y vestido y yo también ingrese al agua nadamos un poco y yo me fui acercando donde ella poco a poco hasta pegar su cuerpo con el mío y ella movía sus grandes nalgas y yo me ti mi cabeza en su vestido y le chupaba su vagina despacio estábamos a mil por horas y yo me tocaba pezones y su vagina de espalda y ella me jalaba mi verga hasta que yo comencé a meter mis dedos en su raja de su culo y ella jadeaba de placer con el vestido en la cintura y luego ella se colocó en el en filo de la piscina y yo comencé a chupar su vagina ella estaba muy caliente de placer en su vagina y yo seguía chupándosela sin parar casi unos 3 minutos sin descanso cuando ella se estira con los ojos en blanco y siento que tiene un orgasmo y en mi cara y luego ella cierra sus piernas y luego mete sus dedos a su vagina y comienza a chupar un líquido viscoso.

    Luego salgo del agua y la coloco en la pared de espalda sobando mi verga en su gran culo ella comenzó a mamarlo bien rico y mientras lo hacía le tocaba sus pezones que estaban duros y rosados después ella gira y comienza a chupar mi verga muy despacio y dándome unos mordisco despacio en mi glande eso me éxito mucho y luego le comencé a culear su boca y ella se tocaba sus pechos mientras chupaba mi verga, después realizamos el 69 luego seguimos besándonos con lengua yo le dije que quería terminar en sus pechos y ella se acostó y yo le hacía una paja rusa en sus tetas y luego pasó mi pene por su vulva empapada de fluidos y después ella me dije cógeme y yo seguí jugando un poco más hasta que la penetre y deje mi verga unos 10 segundos y ella comenzó a mover y luego la embestí con fuerza y ella jadeaba de placer con mis 22 cm de verga en su vulva y yo sin condón.

    Y después de 15 minutos me vine en su vagina sentí que solté un chorro de semen y ella al sentir mi semen sé éxito más aún y luego ella se pone de pies y sus dedos se metía a la boca el semen que salía y acercó donde mi a darme un beso y me limpio mi verga y después ella me dice que puedo hacer con ella lo que desee yo me quedo frio y le digo en serio y ella me dice si cariño luego nos acostamos en la cama y yo la puse en 4 patas y comencé a culearla y miraba cómo mis huevos chocaban en su vagina rosada y afeitada realizamos todas las posturas y ella quejaba de placer y yo le daba como a perra, porque a toda mujer hay que darle como a una rata hasta quedarme sin semen.

    Ya no tenía que votar salía como agua en vez de leche y estábamos sudorosos y ella con las piernas temblorosas por algunos órganos alcanzados en esa noche y con leche el cuerpo por mi corridas en su boca, cara y cuerpo y paramos de tirar y nos bañábamos juntos y nos acostamos a dormir, eso de las 5 me levanto y miro por debajo de la sabana ese monumental culo y se paró la verga y me acerco donde ella y la comienzo a sobar mi pene en sus nalgas y ella comenzó a mi moverse y a jadear cuando mi verga estaba dura la penetre de lado como estaba casi unos 12 minutos y me corrí en su vagina y luego ella comenzó a cabalgarle se movía muy bien ya era otro día estábamos con habré de sexo después ella comenzó a chupar mi verga y me corrí en su boca la pasamos casi hasta las 7 de la mañana a full sexo me gustaba como ese gran culo rebotaba en mis cuerpo.

    La pasamos 4 días en las Islas Galápagos es decir una luna de miel adelantada luego me tocó regresar al Oriente y Marie se fue conmigo a conocer y le gustó mucho y se quedó 4 meses en el país y yo todos los días le daba unas buenas culeada antes y después del trabajo me comentaba que le gustaba estar conmigo después le tocó retornar a los Estados Unidos manteníamos todo tipo de contacto y después me dice que estaba esperando un hijo mío que tenía 2 meses de embarazo cosa que me alegro mucho y después de 15 días ella regresa donde me dijo que ya deseaba quedarse y que le había comentado a sus padres sobre mi seguimos más calenturientos que nunca y cada día la barriga crecía más hasta que dio a luz en mi país una linda niña que se llama Marie como su mamá y ya estamos 2 años juntos y siempre lo hacemos como la primera vez y cada día experimentamos algo cuando nuestra niña los da tiempo en la noche la reviento bien a mi mujer hasta quedar sin aliento, yo ya no viajo más en mis ratos libres me quedo en casa que con nuestros ahorros construimos y paso todo mis ratos libre con mi familia y mi mujer cada día me gusta más porque se pone más voluptuosa y lo hacemos por todas parte de nuestra casa y lo más rico es en el garaje y nadie nos escucha, también le estoy dando sexo anal y a ella le encanta como relleno su culo con mi leche, porque estamos alejados del pueblo tenemos una pequeña quinta de 1 hectárea con todas las cosas y una linda piscina y somos feliz y mi Marie de dedica a sus plantas que es su pasa tiempo.

    Los nombres que yo he dado son ficticios, por motivo de privacidad ya que es una historia real y mi mujer estuvo de acuerdo que la comparta. Gracias por leer.

  • Futuro

    Futuro

    A las siete de la mañana, en cuanto ha sonado el despertador, la candidata a la alcaldía Conchita Dasolo ha abierto los ojos. Aún no es de día, así que enciende la lamparita de noche y apaga el despertador. Conchita mira a un lado de la cama y ve a su marido dormido. Conchita suele acostarse con un pijama short con camisa; sin sujetador por supuesto. Conchita sabe que tendrá un día muy ajetreado; quiere follar para relajarse. Mira otra vez a su marido. Decide follárselo. Conchita retira la sábana, alza las piernas para quitarse los shorts y las braguitas. Primero, piensa, debe empalmar a su marido; así que mete su mano bajo el calzón de este y acaricia la polla. Su marido dice: «Qué». Pero él ya sabe. Mientras la polla va creciendo y endureciéndose, Conchita se quita la camisa dejando libres sus carnosas tetas. Termina por quitarle el calzón a su marido y subirse a él. Coloca bien sus formidables muslos en uve sobre el pubis de su marido y se introduce la polla en el coño. Luego bota. Siente el placer al instante: el clítoris está plenamente excitado y roza estrechamente la invasiva dureza. «Aahh», gime Conchita lastimeramente. «Aahh, aahh», grita ahora. Su marido se deja hacer y jadea complacido. «Aahh», grita más alto Conchita sintiendo ya los primeros espasmos del orgasmo que le está sobreviniendo. «Aahh, aahh, aahh», se desgañita cuando se corre. Se detiene Conchita y se derrumba sobre el torso de su marido. «Oye, ¿te has corrido?», alcanza a decir Conchita; «Sí», la escueta respuesta de su marido. Después se yergue y se sonríe. Desmonta de su marido y se dirige a la ducha pensando en las pretendidas bondades de esta vida conyugal.

    «Y sobre todo cuando votes piensa en el futuro». Con estas palabras termina Conchita Dasolo su discurso en el recinto situado en un parque, al aire libre, ante casi quinientas personas. Conchita oye los aplausos y aplaude ella también; oye los vítores: «¡Viva, Conchita!», «¡Viva, Dasolo!»; y ríe mirando a sus seguidores como si los conociese desde siempre. Uno de sus compañeros en la lista electoral, el más joven, el que está más cerca de ella, acerca su cara y le susurra al oído: «Muy bien, candidata». Ella le mira y sigue riendo, feliz. Luego va bajando de la tarima y saluda a diestro y siniestro, repartiendo besos, apretones de manos y abrazos. Sube al coche, que se encuentra aparcado cerca y sube en compañía de otros compañeros y compañeras de partido. «Lo hemos petado», comenta uno de ellos; «Sí, ha sido un buen mitin», dice otra; «Va a ser exitosa esta campaña, veréis», dice otro; «Y si te desabrochases algún botón de la camisa conseguiríamos más votos», dice ese que tenía tan cerca durante su aparición en el auditorio; «Oye, no seas machista», comenta una; «Joder, no aceptáis una broma», replica jocoso el anterior mientras guiña un ojo a Conchita, que baja la vista y observa su escote, donde el canalillo asoma. Conchita advierte: «Para acudir a estos eventos hay que venir ordeñados». Se dirige a los hombres, claro, y todos se carcajean.

    En el despacho, sentada frente al escritorio, Conchita se relaja. Ha comprado un refresco en una máquina expendedora y se lo está bebiendo mientras mira los videos que la gente ha subido a las distintas redes sociales. Se ha fijado en una cosa. Algo que no había notado cuando había estado hablando en público. Su compañero, ese que tenía tan cerca, cuál era su nombre, sí, Alberto, no había dejado de mirarla durante todo el tiempo. Se la había comido con la mirada, literalmente, habiendo repasado cada contorno de su cuerpo. De pronto dio un respingo al oír la puerta de su despacho abrirse y ver la figura de Alberto. «Hola, Conchita»; «Qué tal, Alberto, qué te trae por aquí»; «Tú». Conchita está nerviosa. En fin, Alberto está bueno, pero… «Mira, Alberto, soy una mujer casada»; «¿Y?». «¿Y?», eso mismo se pregunta ella. Entonces piensa en las palabras que Alberto pronunció durante el trayecto en el coche y se desabotona un botón de la camisa, sólo uno. Gesto que Alberto interpreta como una aceptación y que le hace avanzar unos pasos harta estar frente a ella. La mesa los separa. Ella se levanta de la silla y rodea el mueble hasta situarse junto a él. Él adelanta sus manos y continúa la labor de desabotonar la camisa que ella había empezado. Cae la camisa al suelo y la sigue el sujetador. Lo siguiente es que Alberto ha metido su cabeza entre las tetas de Conchita y se las está chupando y mordiendo con hambre atrasada mientras susurra: «Conchita, Conchita». Las hermosas tetas de Conchita se funden con los labios de Alberto y los oscuros pezones humedecidos por la saliva despiertan. Está excitada Conchita y busca la polla de Alberto. Para ello se arrodilla y le baja el pantalón y los calzones. Sale la polla pujante; es una polla grande y preciosa, como nunca había visto a sus cuarenta y cuatro años; y Conchita no duda ni un segundo en abarcarla con la boca y mamarla. Suenan las chupadas de Noelia en el despacho, suenan los suspiros y jadeos de Alberto. «Oh, sí, Conchita, sigue, sigue, oohh». La lengua se Conchita se mueve por el glande, por el frenillo. Conchita da por hecho que Alberto se va a correr porque la dureza de su polla así se lo indica, así que acaba por engullir la polla y empujar hasta que siente el chorro caliente en su lengua. «Uff, Conchita, qué bien la chupas», le dice Alberto cuando la ayuda a incorporarse sujetándola por las axilas; «Gracias, Alberto», sonríe Conchita picarona. Alberto le planta una serie de besos más en las tetas como muestra de cariño y dice: «Ganaremos, candidata».

    No han ganado, ni mucho menos. Conchita se retira cansada a su casa después del recuento y se abraza a su marido, que la consuela. Conchita se desnuda en el dormitorio conyugal y se apresta a recibir la polla de su marido. Exhibe ante un espejo su cuerpo bien formado provisto de las curvas necesarias para que un hombre se excite. Se acuesta, se abre de piernas y espera. Pero no es su marido el que entra y se desnuda, sino Alberto. «Alberto, ¿qué haces aquí?»; «Conchita, qué buena estás»; «¿Qué haces aquí?»; «El futuro, Conchita, el futuro, ¿recuerdas?» Este es el futuro y su marido no está. A cambio tiene a un joven semental como Alberto que la penetra con entusiasmo y la hace enloquecer de placer.

  • Usada en un parking

    Usada en un parking

    Invierno. Ibiza.

    Una combinación dura para alguien acostumbrado a una actividad constante. Eran tiempos de cambio, después de bandazos, de golpes, de cambios bruscos y desmedidos… Me había hecho falta tocar fondo, personal y profesionalmente, para darme cuenta que debía recuperar el sentido de la vida, de mi vida!

    Así que estaba de vuelta en esa pequeña isla que tantas emociones me había dado. Sabía que era un sitio capaz de darme lo mejor y lo peor, pero tenía fe ciega en que sería lo primero. Así es como la vida me devolvió aquí.

    Y el acierto fue grande, tanto que el verano había sido buenísimo a nivel profesional, y me había devuelto gran parte de las actividades y situaciones que lograban hacerme sentir completo. Necesitaba salir del círculo de vicios, de dejadez y de tristeza que había supuesto mi vida los últimos dos años. Necesitaba terminar de superar una ruptura que había logrado acabar con mi cabeza, recuperarme física y mentalmente, y vaya que lo logré.

    Pero ahora llegaba el invierno, y con él, su alargada sombra… noches largas, días cortos, amaneceres fríos, calles vacías y locales cerrados… fantasmas del pasado acechaban y se manifestaban, queriendo poner a prueba todo ese trabajo de cabeza que tanto esfuerzo me había costado. Lograba contenerlos con lectura, deporte, actividades de ocio y momentos de calidad con mis amigos, pero echaba de menos ese lado oscuro de mi ser, de mi cabeza y de mi sexualidad que me convierte en un cazador sediento de presas. Así que un día, en un descanso de mis horas de estudio, decidí volver a entrar en una red social dedicada en exclusiva a temática fetichista.

    Recordé las claves, inicié sesión y me puse al día. En la bandeja de mensajes, había varios aunque uno me llamo más la atención. No por el contenido en sí, sino por el hecho de que era una mujer sumisa, mayor que yo, residiendo también ahí. Un simple »hola» sirvió para que le contestase de la forma más afable posible y comenzar una conversación.

    Y así comenzamos a charlar, a contarnos cosas el uno del otro, y a acercar posturas. Yo, más desconfiado, mantenía prudencia. Ella, en cambio, me contaba cosas más privadas, me daba más información, y comenzó a enviarme fotos explicitas. Sabía que trataba de buscarme, de hacerme caer en la facilidad, pero si algo me caracteriza es que no soy igual al resto, y como tal, no lo soy en ningún campo. Así que una foto de unas tetas no va a lograr que caiga como un perro en celo a la puerta de tu casa, que es lo que haría el 90% de la gente.

    Manteniéndome firme, seguí jugando al tipo duro que no quiere nada, y eso no hacía más que desquiciarla pero… que clase de dominante sería si cayese a los deseos de una esclava a las primeras de cambio?

    Ella cada vez tenía más confianza, me hablaba de sus amigos, de su trabajo, de sus planes, mientras mi anonimato seguía intacto. No se por que era capaz de darme tanta información sin recibir nada a cambio, supongo que notó alguna energía positiva en mí, pero desconfiaba de por que yo no le correspondía.

    Y la verdad es que prefería mantener la calma, el juego y la incertidumbre, al menos hasta que lo viese claro. Se lo deje claro, y le dije que entendía que eso le hiciese echarse atrás, pero ella en un acto quizás algo atrevido de más, decidió seguir adelante con el juego.

    Casi 40 años, cuerpo potente, mujer cachetona, con buenos pechos y con el morbo dentro. Esa era la persona que ocupaba mis ratos de móvil. Las conversaciones cada vez eran más explicitas, y ella, que tiene una debilidad en el morbo, no podía evitar caer en la tentación de enviarme fotos y videos de su más absoluta intimidad. A esas alturas, sabía que yo la respetaba, y que más allá del juego toda esa información estaba a buen recaudo.

    Así que yo, a sabiendas de la situación, empecé a jugar también. Primero le pedía determinadas fotos y le daba órdenes: siempre desnuda, siempre tacones y siempre pinzas en los pezones. Luego fueron cayendo videos con tareas que le pedía, desde lamer unos tacones hasta masturbarse y azotarse amordazada. El nivel cobraba mucha intensidad, y la situación se volvía extraña por momentos, con dos personas separadas en momentos del día por apenas 2 km de distancia, que no se conocían pero si conocían la intimidad del otro. Yo, que gozaba de la situación, quise ir más allá en la obtención de información y le envié un cuestionario bdsm, que me devolvió rellenado, y en el cual ya tenía toda la información que necesitaba. Así que a partir de ahí deje correr el tiempo, como un reloj de arena que se vacía lentamente, dejando que las dudas le invadiesen y preparándola para mi momento.

    Primero, intenté conocer hasta donde podía llegar la valentía de alguien morboso, así que después de dos días sin hablar ni contestar sus mensajes, me decidí a escribirle:

    – Si te pregunto como prefieres conocerme, preferirías hacerlo tomando algo tranquilos y charlando, o te gustaría que fuese directamente en algún acto relacionado con el bdsm?

    – Buenos días! por fin te dignas a contestar… pues obviamente de la primera forma

    – Pero eso haría perder la magia al primer encuentro no? Imagina la situación de conocer y a la vez no conocer a alguien la primera vez que puede pasar algo

    – Quizás si… no se… es difícil! Me apetecería mas conocerte primero

    – Y si te digo que solo me daría a conocer de la segunda?

    – Supongo que aceptaría…

    En una conversación de mañana había obtenido la información que necesitaba. Siempre había tenido una fantasía de jugar con alguien dentro de un morbo grande de apenas conocerse pero obviamente era algo muy complejo. Ahora, sabía todas las prácticas que a ella le gustaban, y sabía que sería capaz, por lo que tocaba esperar el momento.

    Y el momento llego un martes de enero, un día algo lluvioso… llevaba todo el día estudiando, estresado a poco más de 20 días de tener que examinarme, y perdiendo la concentración en la biblioteca con una compañera de estudio, que hacía acelerarme como nadie. Una joven rubia con una cara preciosa, que me sonreía cada vez que nos cruzábamos camino de coger café, y conseguía hacerme olvidar cualquier relación pasada. Eran las siete de la tarde y estaba decidido a irme, con una calentón tremendo y una necesidad de relajarme importante, por lo que decidí que sería el día:

    – Hola… que tal? Creo que hoy es un buen día para vernos… estás ocupada?

    – Hola… me vacilas o es en serio?

    – Es en serio, tengo un ratito y me apetece salir un rato. Si quieres claro, si no lo dejamos para otro momento

    – No no, claro! No me esperaba que hoy al final pudieses. Donde nos vemos?

    – Bueno… se me había ocurrido algo… te acuerdas nuestra conversación reciente? Pues creo que es buen día!

    – Quieres que vaya a ciegas?

    – No estás obligada a nada, pero si quieres conocerme hoy sabes como será…

    – Tío eres malo ehhh hehehe no te apetece más un café tranqui?

    – Mi oferta está sobre la mesa

    – Vaaale tu mandas, dime donde tengo que ir

    – Lo primero, sabes que desde ahora entras en modo esclava, así que compórtate como tal y trátame como tal

    – Si señor… disculpe. Espero recibir sus indicaciones

    Ya estaba, la tenía sumisa y cachonda, en el punto perfecto para llevar a cabo mis maldades. Así que le escribí, en primer lugar, como tenía que ir. Conjunto de tanga y sujetador negro, el más bonito que tenía, falda de cuero por encima de las rodillas, top con escote rojo y tacones rojos. Esto último me volvía loco, eran zapatos que solo usaba para hacer pole dance, y que nunca habían pisado la calle, así que sabía que llevar eso la iba a hacer sentirse especialmente puta.

    Obviamente aceptó y después le informé de los juguetes que tenía que traer: un plug anal puesto, y el vibrador. El resto lo pondría yo, así que cuando estaba lista le envié la ubicación, un parking cerca del puerto, vacío a esas alturas del año, cerca de mi casa pero al otro lado de la isla para ella, pero esto era parte del sometimiento también.

    Yo, por mi parte, preparé unas esposas, una mordaza, un antifaz y una capucha, y me dispuse a ir a la ubicación. Deje el antifaz y las esposas encima de una repisa, en el parking, y cuando me escribió que estaba llegando le envié las ordenes:

    – Te aparcarás en una plaza de la fila central, sabrás cual es porque encontrarás un antifaz y unas esposas al lado en la repisa. Una vez aparques, te bajarás del coche, cogerás el material y te subirás en la parte de atrás. Te pondrás el antifaz, dejarás la puerta abierta, y te esposarás las manos a la espalda. Yo estaré supervisando.

    – Si señor

    Así que deje todo y me aparqué cerca. El parking estaba vacío así que podía divisar todo bien, y no había riesgo de ser vistos. Vi llegar un coche, y por lo que me había contado, sabía que era ella. Se aparco e hizo todo como le pedí. Me bajé del coche y me dirigí al suyo, entre en la parte de atrás donde me esperaba esposada y sin poder ver:

    – Amo? Eres tú?

    – Eres más perra de lo que pensaba…

    – No sabes como me tranquiliza escuchar su voz, estaba muy nerviosa

    Para mi, era increíble ese nivel de entrega. Fácilmente podía haber sido cualquier tarado, pero ella confió en mí hasta el punto de entregarse de ese modo. Tenía que recompensarla, a pesar de que fuese a castigarla como sumisa, y también por osada.

    Sin esperar mucho más comencé a besarla. Ella se fundía entre mis labios, yo escuchaba las esposas dando tirones como si quisiera usar sus manos, aun sabiendo que no podría

    Saqué su top, y deje sus tetas al aire, y como buena esclava, había recordado sus normas y traía pinzas puestas. Metí la mano hacia sus partes más íntimas, notando de lleno como estaba húmeda fruto del morbo de la situación. Seguí recorriendo y pude palpar el diamante del plug que traía insertado en sus adentros. La tumbe sobre el asiento y levante sus piernas. Al final de ellas, adornándolas como una estrella en un árbol de Navidad, los tacones rojos de prostituta que traía. Empecé a lamerlos y a lamer sus pies, mientras alternaba las manos en su coño. Mezclaba gemidos con el efecto de pequeñas cosquillas en sus pies, pero rápido se dejó llevar. seguí subiendo por sus muslos, la fui desnudando, inunde mi cara en su tanga y con la boca se lo quite, solo para llevarlo a la suya y metérselo dentro, obligándola a lamer su propios jugos. Cogí dos cuerdas que tenía en el coche y proceder a atar cada uno de sus gemelos a sus muslos, dejándola abierta y expuesta. Iba a empezar con el postre, así que la mejor forma de aliviar la tensión inicial era comerla y lamerla entera. Hundía mis dedos en su vagina mientras lamia su clítoris y le pasaba el vibrador con intermitencia. Ella, que no sabía ya como colocarse, bailaba de lado a lado, en una mezcla de placer, dolor, morbo, tensión y ganas de más. Empujaba sus caderas hacia mi cara a la par que mezclaba gemidos con gritos.

    Después de 20 minutos y tres orgasmos, decidí que su rato de calma había pasado y paré. Retire sus bragas de la boca, y antes de poder siquiera limpiarse las babas, coloqué una mordaza de bola que prácticamente le hacía sentir la mandíbula desencajada. En un rápido movimiento, le quité el antifaz y le coloqué una capucha de cuero, ajustada, con dos agujeros minúsculos a la altura de la nariz y uno a la de la boca. Decidí retirar el plug que traía, casi de golpe, lo cual la hizo casi saltar, y lo sustituí por uno a pilas que vibraba. Mientras asimilaba todos los cambios, sus piernas habían dejado de estar atadas, y ahora ya estiradas, eran a sus tobillos a los que les rodeaba una cuerda.

    A partir de este momento, vivió media hora de continua tortura. Azotes en las nalgas, en los pies y en los gemelos, tumbada boca abajo sobre mis piernas, mientras la masturbaba alternamente de forma extrema. La cuerda sobrante le rodeaba el cuello, y le cortaba el aire cada vez que yo tiraba. Así pasó los minutos, contando las secuencias: Azotes, masturbación, más azotes, masturbación, azotes intensos que conseguían que lagrimas resbalasen por su mejilla, cuerda cortando el aire y vibrador. Esta secuencia era la que se repetía una y otra vez. Su culo, en un frecuencia propia, el aire que a duras penas circulaba, y su piel recibiendo un castigo como nunca antes. Lloraba mientras se corría de placer. Sentía el terror a la vez del placer más extremo. Así pasó los minutos hasta que decidí que la sesión había sido suficiente, y decidí finalizar como la ocasión lo merecía.

    A merced de mis decisiones, conseguí tumbarla boca abajo como si de un maniquí se tratase. Saqué el plug vibrador de su dilatado ano, a lo que reaccionó con un suspiro de alivio. Me tumbe encima de ella, y con mi brazo derecho rodee su cuello como si de un »mata león» se tratase. Y fue con mi mano izquierda con la que dirigí mi miembro hacía la entrada de su culo, ya totalmente lubricada.

    Entre de una embestida, a lo que expulso el poco aire que le quedaba por el hueco entre sus labios y la mordaza, y comencé a bombearla mientras cortaba la circulación de aire en su cuello por intervalos. Yo, que me encontraba en un punto de excitación altísimo, sabía que iba a durar lo justo, así que decidí darle unos minutos intensos antes de descargar por completo.

    No sé cuánto sería pero para ella, después del rato pasado, recibir sexo anal sin descanso, fue una eternidad. Rogaba como podía que terminase así que cuando sentí que estaba llegando al culmen, retiré mi miembro erecto, y me bajé del coche, arrastrándola detrás de mí. La puse de rodillas en el duro asfalto, a merced del rocío de la noche y de las posibles miradas furtivas, que por suerte no había, pero de las cuales tampoco me preocupé fruto del éxtasis que vivía. Saqué la bola de mordaza de su boca y la sustituí por la carne de mi polla entrando y saliendo sin parar. Ella mantenía todo lo abierto que podía, lubricando aún más, por si no llegaba con la saliva que había generado durante horas, y manteniendo la lengua juguetona tratando de aplicar todo el placer posible. Fueron un par de minutos que acabaron con una descarga de leche en su garganta que tragó sin desperdiciar ni un mililitro, como si de un elixir de alguna clase se tratase.

    Y así yacimos ambos en la parte trasera del vehículo, exhaustos y totalmente desvanecidos, fruto del placer tan intenso que habíamos experimentado. Quite su capucha y deje por primera vez que me viera. Me miraba como si se tratase de una adolescente enamorada, a sabiendas de que había cumplido todo lo que durante meses solo podía imaginar, y que además superaba las expectativas que su mente había generado, a nivel físico y superficial. La bese como muestra de agradecimiento por la entrega, solté sus manos y nos abrazamos como gesto de confianza entre ambos, recuperando y recargando energía tras una sesión tan intensa. Me acerqué a su oído y le dije en voz baja:

    – Que sea la última vez que te expones así a un desconocido. Esto solo pasa una vez, así que cuídate y no vuelvas a hacer esto nunca

    – Si amo, sabía que usted no me haría daño pero no volverá a suceder

    – Ahora me voy a salir del coche y me voy. Te quedarás aquí un minuto mirando con el antifaz esperando a que me vaya. Después, te pondrás otra vez esas bragas empapadas y te marcharás. Cuando estes en tu casa me escribirás.

    – Si amo, así lo haré

    Me marché de allí, y ella, aún en el rol de sumisión máxima, procedió a cumplir mis órdenes. Ni bien había salido de la ducha cuando me confirmo que ya había llegado:

    – Gracias mo por lo de esta noche, espero verle pronto

    – Te avisaré! Puedes salir del rol de sumisa hasta nuevo aviso. Te haré saber cuando vuelves a él.

    – Eres un cabrón hehehe

    Todavía no era consciente del diamante en bruto que había encontrado, pero ese invierno avivó, más aún si cabe, mis demonios…

  • El que busca, encuentra (ll)

    El que busca, encuentra (ll)

    La leche me chorreaba por las piernas, sentía los labios y las mejillas pegoteadas, el dolor parecía llegarme a la columna, y mis pensamientos me daban miedo. Pensaba en todas las acabadas dentro mío, en la fuerza con que me habían penetrado, sin duda rompiendo mi interior, en las enfermedades, empecé a darme cuenta que estaba siendo violado.

    Después de las 5 de la mañana, cuando habían terminado el último abuso, Camila sacó plata de mi pantalón y salió a buscar «provisiones, antes ataron mis manos atrás de mi espalda con una correa de la cartera.

    Fernanda se quedó conmigo, me colocó de costado sobre el lado de la cama que estaba sobre la pared, se acostó detrás de mí en cucharita, pasó su brazo por sobre mí y me mostró su teléfono, en el video se veía mi orificio muy rojo, y la leche que salía teñida de rojo, se reía perversamente, me tiraba del cabello la cara hacia arriba, me besaba, pasaba su lengua por mi boca y nariz, y dejaba caer su saliva abriendo mis labios.

    «¿Te gusta la noche que te estamos regalando, maricón?» «¿Viste tu culo bien roto?» «Sos leche y sangre nomás?

    Mientras me decía esto al oído, sentía su pija enorme apoyada en mi cola, pero aún dentro de su bombacha, me empezó a besar suavemente el cuello, casi delicadamente, pasaba su lengua mojada por mi nuca y un golpe de corriente corría por mi nuca, hasta parecía romántica.

    Me hizo pasar mis brazos atados por abajo de mi cola y por las piernas hasta que quedaron adelante, sentía como su pija se endurecía y crecía pegada a mi ano, parecía que esos besos y caricias la calentaban más aún.

    Sus manos acariciaban mis glúteos muy delicadamente, su dedo mi agujero superficialmente, con suavidad fue colocando mis piernas en posición fetal, luego giro mi cabeza hacia ella y su lengua llegó hasta mi garganta y recorrió cada rincón de mi boca, sentí su saliva y su aliento muy agradable y hasta un quejido de placer.

    Su enorme pene había salido por in costado de su bombacha y recorría toda mi zanja, otra vez sentí como su líquido me mojaba, mis piernas estaban bien apretadas, su punta untaba mi puerta con su propia cremita, y así bien apretado empezó a metérmela, apenas entraba la sacaba y así varias veces, apretó fuerte mis glúteos y su carne caliente empezó a abrirse camino, mi interior parecía quemarse por el ardor.

    Paró un momento, con la mitad adentro y me dijo: «¿Te estaba gustando así, no?» «Se nota que gusta que te cojan, pedazo de putito». Fue ahí cuando el ardor se convirtió en dolor, su cabeza enorme choco al final del pasillo, grite fuerte y cerré los ojos, su mano tapó mi boca y empezó a cogerme muy fuerte, sus testículos golpeaban contra mi puerta, su punta parecía querer romper mi huesito dulce, su boca mordía mi cuello con violencia, parecía que me iba a desmayar y entonces sentí sus chorros de semen calientes casi llegando a mi ombligo, sus gemidos en mi nuca, su enorme pedazo no se achicaba aún, y Fernanda lo apretaba más contra mi.

    «¿Sentis la cantidad de lechita que te dejé adentro, corazón? Mirá si te preño, putito» se reía y más se apretaba contra mi. «Contestame, ¿sentís la leche?» «Contestame puto o la vas a pasar peor»

    Apenas pude decir «Si, si, la siento»

    No entendía porque su pene aún seguía tan duro, cuando volví a sentir algo muy caliente, estaba orinando en mi interior y en mucha cantidad. Mis ganas de evacuar estaban tapadas por esa pija, que aún muerta ocupaba todo, me llevó hasta la otra orilla de la cama, bien clavado todavía, me puso boca abajo sin salir, se movió dentro mío riéndose y entonces salió y me giro hacia ella y mi culo dando hacia el costado de la cama empezó a largar cantidades de líquidos, orina, esperma con sangre y seguramente materia fecal

    Fernanda me besaba muy apasionadamente y cada vez con más saliva cuando la puerta se abrió… Camila había regresado. Recién eran las 7 de la mañana, y esto iba a continuar.

  • Mi esposo me propuso estar con otro hombre y yo lo acepté

    Mi esposo me propuso estar con otro hombre y yo lo acepté

    Hola a todos y todas soy Paola, tengo 29 años de edad, estatura alta, una mujer normal nada de medidas de reina, aunque soy muy activa tengo buenos pechos y mi glúteos son redondo como una manzana, en cuestiones sexuales, me gustaba mucho hacer el amor con mi esposo tenemos ya 5 años juntos él tiene la misma edad que yo y vivimos en la misma residencia.

    Bueno el relato es que un día que estábamos cenando me dieron unas ganas fuerte de hacer el amor le empecé a tocar sus piernas por debajo de la mesa con mis pies hasta que llegue a su pene, empezar a jugar un rato y se le paro de una vez él tiene un pene de 18 cm y no tan grueso.

    Él se levanta y me empieza a besar el cuello saca mis senos y le pasa su lengua poco a poco, me levanta me lleva al mueble de la sala y me habré las piernas yo estaba en bata y sin tanta, me empieza a ser sexo oral yo ya estaba bien lubricada ya que tenía ganas me pasa la lengua y me va introduciendo un dedo, dos dedos cuando va a meter el tercer dedo le dijo para para qué vengo, lo levanto y le saco su pene y le doy una buena mamada de pene.

    Me pone en cuatro y me empiezo a penetrar uff yo estaba a mil él empezó con el mete y saca y me abría las nalgas y de pronto me empieza a tocar el ano, cosa que lo hemos hecho en los 5 años juntos como 6 veces pero ese día estaba tan caliente que me empecé a dejar cuando él busca el lubricante y me coloca poco a poco y me empezó a penetrar con los dedos y el pene en mi vagina.

    Me daba cada vez más duro cuando de repente me lo saca y me penetra por atrás (hay papi le duele suave), uff me dolió un poco por el tiempo sin hacerlo pero me estaba gustando y estaba excitada a nivel 100, y me empezó a tocar por delante y metiéndolo por atrás ya estaba a punto yo en venirme cuando me dice:

    Esposo: amor que rico té gusta

    Yo: si papi dame más duro que rico me parte el culo

    Esposo: te gusta como te estoy penetrando por los dos lados

    Yo: si papi masturbame y no lo saque de atrás

    Esposo: no te gustaría que otro pene te penetre y que no sean mis dedos

    Yo: si papi que rico

    Hay acabamos los dos al mismo tiempo y nos metimos a duchar cuando él se sale yo me quedo un rato más tenía que limpiarme bien mi ano y me pongo a pensar porque él me digo esa cosa si no le daba celos o era por la excitación pero no le dije nada.

    Al día siguiente estábamos desayunando y le pregunté amor porque me dijiste que si quería otro pene no soy una mujer de la calle ayer le dije que si por que la estábamos pasando rico pero no creas que lo voy hacer y tú qué no te dan celos, mi esposo me dijo:

    Esposo: amor no me valla a tomar a mal lo que te voy a decir pero me gustaría hacer un trío es mi fantasía pero sé que tú no eres capaz no piense más de eso y nada paso

    Pasaron los días y en mi cabeza no salía esa parte y dije voy a decirle que acepto pero con la condición que no se moleste con lo que pase que tiene que ser alguien que no conozca y me que de el tiempo para pensarlo ya que es mi primera vez con otra persona.

    Pasaron los días estábamos en la cena y le comenté que yo había pensado y me dijo que estaba bien y le dije amor pase lo que pase recuerda que es por tu fantasía y no va a salir el tema más.

    Gracias por su tiempo si le gusto déjemelo saber para subir cómo fue qué pasó todo muchas gracias chicos y chicas.

  • Sus manos su placer

    Sus manos su placer

    Raquel estaba sentada leyendo otra vez un relato que la había trastornado desde que lo vio aquí, cambiándole un día más rutinario que otra cosa por otro lleno de posibilidades de alegría, amor y sexo. Estaba sola en su dormitorio, vestida con una minifalda que resalta tus piernas tostadas por el sol veraniego. con una pierna sobre la otra. sus muslos viéndose más apetecibles aún, al punto que a ella misma le parecen excitantes y no puede apartar la vista de ellas, deteniéndose en sus redondas formas, en los pliegues que se forman en el lugar en que su pierna se posa sobre la otra y en la estirada piel en el lugar en que se transforman en nalgas, donde se vislumbra la tela del tanga rosado.

    Su vista sigue la línea de aquel tanga y lo mira, palmo a palmo, con lentitud, hasta detenerse en la parte delantera del mismo, que cubre su sexo que se vislumbra abultado, recién depilado y por la redondez de sus labios sexuales, hinchados por el deseo naciente.

    Continua leyendo, mientras sus piernas se abren poco a poco, al final de las cuales su tanga muestra una leve mancha oscura, señal inequívoca de que la naturaleza está exigiendo lo suyo.

    Segura de lo que vendrá, se desprende de su blusa y de su falda, quedando vestida solamente con un sujetador y su tanga, los que pretende seguir usándolos para aumentar el erotismo del momento.

    Parada frente al espejo de su dormitorio, que refleja su figura hasta los muslos, continua leyendo, mirando de cuando en cuando la Raquel que el espejo devuelve: hermosa, tostada por el sol veraniego, con un cuerpo deseado por muchos hombres, una sonrisa que derrite a quien tenga la fortuna de ser de tu agrado, una mirada que puede enamorar o atemorizar pero que ahora está llena de deseo.

    Una Raquel de rostro hermoso, de rasgos elegantes, labios carnosos, nariz respingada, pelo al hombro, castaño.

    Y sus pechos, esos hermosos pechos que desafiantes se yerguen bajo el sujetador, queriendo liberarse para que sus pezones firmes, duros por el deseo, puedan ser acariciados.

    Y su sexo, cubierto apenas por el tanga rosado (color que eligió por considerarlo erótico), pero insinuando un bulto que llama a que lo besen, lo toquen, lo penetren.

    Levanta la vista y observa su rostro serio, pleno de deseo y con un gesto decidido deja la Tablet a un lado y lleva una de sus manos a sus senos y los acaricia por debajo de la tela, en tanto sus ojos se cierran imaginando que esa mano es la del hombre que le escribía ese relato.

    La otra mano baja, lentamente, hasta posarse en su delicioso sexo, por encima del tanga, apretando suavemente en su palma el contorno de tela y labios vaginales.

    Sube la mano y acaricia su estómago lentamente, en tanto que uno de sus dedos se insinúa por debajo de la tela, como preludio a lo que viene y que desea apurar.

    Toma uno de sus senos y lo lleva a su boca, besándolo con fruición, chupando el pezón que está rosado de deseo, en tanto que la otra mano, sin que se percate de ello, empieza a explorar su piel bajo la tela en busca de la ansiada meta.

    Retrocede mientras continua chupando su seno y se recuesta en la cama, frente al espejo, para poder ver lo que seguirá, y sigue chupando, con lujuria, casi con desesperación, el pedazo de carne que tiene entre sus labios.

    Mira al espejo y se ve sobre la cama, con las dos piernas abiertas, y una mano perdida entre ellas, pero oculta por el tanga y se ve gozando de su seno como si fuera el de otra mujer.

    «Alicia, mi amor, no pares». Se decía Raquel mentalmente.

    Imaginando los labios de su amiga proporcionándole ese placer desconocido que nadie más puede darle.

    Alicia es la persona que firma la carta que estaba leyendo, anunciándole su próxima llegada a la ciudad para continuar su amor recién descubierto.

    Alicia, la amiga que se convirtió en su amante, desplazando a Sergio su amante de siempre, el hombre con el que creía haber logrado la mayor felicidad en la cama, sin pensar que sería una mujer la que lograría hacerla pasar esa barrera para sumirse en los placeres del sexo lésbico.

    «Alicia, mi vida, te amo, te amo»

    Repite mientras su cuerpo se revuelca en la cama buscando el placer que solo ella misma puede proporcionarse, mientras Alicia siga ausente.

    Con desesperación se desprendes del tanu y una de sus manos se dedica a acariciar su sexo, en pos del éxtasis del orgasmo onanista.

    Deja su seno y se dedica con las dos manos a acariciarse , mientras se observa en el espejo: las piernas abiertas y las dos manos cubriendo su vagina, en tanto su cuerpo se mueve arriba y abajo, sin pausa y sin ritmo.

    «Sergio métemelo, métemelo por favor»

    «Fóllame, deseaba tanto tener tu miembro dentro de mí»

    «mételo todo, todo, mi amor»

    Sin percatarse de que nombra a su amante, de que esta imaginándose que es su instrumento el que le penetra, continua masturbándose.

    Raquel siente la necesidad de una verga penetrándola, como lo hace Sergio salvajemente, sin miramiento, buscando solamente su satisfacción pero que ella disfruta también debido a que su naturaleza la lleva rápidamente al orgasmo.

    Si bien Alicia la ha llevado a limites increíbles de placer, no se compara con el pedazo de carne en su interior, traspasándola y bombeándola hasta alcanzar su clítoris.

    «dale niño, dale»

    «culeame toda, Sergio, toda»

    Como obedeciendo una orden, una de sus manos abandona tan deliciosas caricias y penetra en esa región que esta entre su piel y la cama, en busca de sus nalgas, con manifiestas intenciones de encontrar su culo.

    Levanta el cuerpo levemente, lo suficiente para que esa intrusa mano llegue y abarque toda sus nalgas, que acaricia con desesperación mientras su pulgar busca el hoyo del culo, que no logra alcanzar.

    Se mira al espejo, sudorosa, con los ojos llenos de lujuria y los labios resecos de deseo, mientras levanta sus nalgas y posibilita la penetración del dedo violador, que le penetra completamente.

    Y mientras Alejandra se penetra manualmente, tanto por el sexo como por el culo, se mira al espejo: moviéndose acompasadamente, disfrutando sus dedos violadores, en tanto sus senos se mueven libremente al compás de las subidas y bajadas.

    «¡que rico, es exquisito!»

    «Follame por el culo también, que me gusta mucho»

    «Méteme ese miembro hasta el fondo».

    Repite con los labios apretados, en tanto las sensaciones propias del orgasmo se apoderan de ella, llenándola de temblores, preludio de la eyaculación que anuncia el final feliz de este sexo en solitario.

    «¡ya, yaaa!»

    Y con un «guaaau» final Raquel abandona tan delicioso menester y se queda recostada, desnuda, soñando en sus amores lejanos, que tanto placer te dan de tan diferentes maneras, sin que ninguno de los dos la haya tocado.

    Espero os haya gustado y si podéis dejar comentario se agradecerá.

  • Mi fantasía sexual

    Mi fantasía sexual

    Era un sábado en la tarde, yo había hablado con la muchacha que me hace el arreglo de uñas el pasado jueves para que el sábado a las 4:30 pm pasará a mi apartamento para que me acicalara las uñas, ella hace dos meses me las organiza, ella es una mujer de 30 años aproximadamente, delgada, de muy bonito rostro, tiene unas nalguitas redonditas y firmes, sus manos son suaves, una sonrisa hermosa, cabello crespo color castaño claro, ojos color miel, piel de color trigueña, tiene un pequeño y diminuto piercing en su nariz, sus senos son pequeños -talla 32-, usualmente va de vestido deportivo y tenis.

    Mientras que ella estaba en mi apartamento, haciendo el arreglo de uñas de pies y manos, conversábamos de todo un poco, de lo que hacíamos, de experiencias amorosas… Yo siempre he pensado que es una mujer muy hermosa, yo nunca he tenido una experiencia lésbica, pero he tenido esa fantasía y en varias oportunidades me he masturbado pensando en ella. Y desde el viernes pensé en coquetearle, recuerdo que una vez hablamos del tema y también me dijo que ella nunca había tenido una experiencia con una mujer, pero que si le llamaba la atención o al menos cuando veía porno prefería ver porno lésbico y de tríos -dos mujeres y un hombre-.

    Yo ese día me exfolie mi piel, me consentí con cremas humectantes, me depile mis piernas y zona V… y decidí ponerme un vestido corto color rojo estilo estraple sin brazier y sin tangas… Yo estaba decidida a que pasara algo, ella me generaba confianza y tranquilidad y obvio me parecía una mujer muy sexy. Aquella vez le había indagado que si luego tenía otras citas y me dijo que no, que solo tenía la mía y que no deseaba hacer otro trabajo, dado que ya llevaba muchas semanas sin poder tomarse un buen vino… Y eso me dio luces de tener para ese día una botella de vino y unos pasabocas, yo tenía todo listo… Pero no sabía cómo ella podía reaccionar así que debía ser muy cautelosa…

    Ella llegó a mi apartamento, muy puntual como siempre, nos dimos un abrazo y un beso. Y nos quedamos en la sala como siempre, para que ella me hiciera mi arreglo de uñas, ella empezó por mis manos, e íbamos conversando de la semana de trabajo que ya era sábado que si tenía planes… me dijo que no, que no tenía planes que deseaba descansar pero que si se aparecía algún plan de salida para tomar algo vino o cócteles ella se animaba… Entonces yo le respondí que también pensaba lo mismo y que casualidad que tenía una botella de vino que me habían regalado, y si deseaba compartir conmigo que si me daba ese gusto, ella respondió que si… Bueno, yo fui y tome la botella, ella, en vista que tenía aún fresco el esmalte me dijo que ella la servía, y entonces se encargó de servirlo le dije que si deseaba pasabocas me dijo que como yo deseaba… Entonces, le enseñé donde estaban y ella los puso en el recipiente…

    Y pues, faltaba la música, le indague si deseaba escuchar algo en especial, me dijo que pusiera música a mi gusto… Por tanto, puse algo de música, puse boleros dado que a ambas nos gustaba escuchar a Daniel Santos, Rolando La serie, Julio Jaramillo, Alberto Beltrán. Brindamos y nos tomamos el primer sorbo de vino, está delicioso dijo ella… que delicia de vino, gracias por esta invitación hace más de tres meses no disfrutaba de una copa de vino (…) yo dije dentro de mí… punto a mi favor…

    Luego de la primera copa, inició el pedicure en mi pie derecho, empezó primero masajeando mi pie con una crema humectante y yo si veía que ella ya se había dado cuenta que no tenía tanga… no me dijo nada pero seguía viéndome de manera disimulada… Al ver que ya habíamos acabado la primera copa serví la segunda, y ya ambas cantábamos algunas de las canciones que sonaban, ya llevábamos alrededor de cuatro copas de vino, mientras ella me contaba un poco de su vida y yo le revelaba cositas mías…

    Así seguimos hasta el momento en que yo en un movimiento tumbe la copa de vino de ella -no se quebró- estaba casi vacía y en ese impulso de ambas de recogerla nos acercamos… Fue un momento muy tenso quedamos muy cerca la una de la otra, podía verme en sus ojitos bellos, y percibir el bello aroma de sus cabellos, yo dije lo intentaré y puse mi mano derecha en su oreja izquierda y la bese lentamente… Ella… Me correspondió ambas nos besamos dulce y suavemente, sentí esos labios hermosos y sexys, ella con su mano izquierda bajó por mi hombro y llegó a mi grandes senos -soy talla 38-, me los acarició con una serenidad y sensualidad nunca antes sentida, me bajó el estraple se alejó un paso y me observó y me dijo que era muy linda y que ella siempre pensaba que tenía unos bellos y hermosos senos… Y por eso empezó a chuparlo, besarlo y acariciarlos… yo… yo… solo gemía de placer y acariciaba sus cabellos, y sentía como poco a poco mi vagina se iba humedecido con cada beso, cada caricia…

    Luego, ella se arrodilló me levantó el straple y empezó a chuparme mi vagina, vaya chupada la que me daba, que rico, como me besaba mi «Cuquita»… Primero empezó con besos, luego metió uno de sus dedos, y a medida que yo me mojaba más, movía más rápido su lengua en mi clítoris, ya no era un dedo sino dos dentro de mí vagina y mientras me agarraba fuertemente mi culo, yo estaba súper excitada, jamás me habían chupando la vagina de esa manera, estaba muy mojada, mucho, sentía como palpitaba mi vagina, ella seguía chupando, lamiendo y metiendo sus dedos me miraba a los ojos, por diosss… Que delicia, ya sentía que estaba a punto de venirme… Y le dije ya me voy a venir y me dijo venite en mi boquita, si? Yo le dije siiii que ricooo… Y siguió dándome lengua, me acariciaba toda mi vagina, me metía su lengua, me metía su dedos, me apretaba fuertemente mi culo, se sentía tan ricooo, yo acariciaba mis tetas, mis pezones estaban muy duros estaba muy muy excitada… Y en unas de esas metida de dedo, de su lengua en mi vagina… Estalle de placer…

    Ella se saboreó todos mis «jugos», yo quedé exhausta, mis piernas me temblaban, fue un orgasmos único el que sentí, ella luego se levantó, nos besamos, y fuimos a mi habitación, yo tenía un aceite caliente y le dije que quería darle un masaje… Ella sonrió y se quitó su vestido y se dio vuelta para que yo la observara… Estaba divina y hermosa, su piel suave sus senos firmes, sus piernas, su culo… Que belleza de mujer…

    Primero, ella se acostó boca arriba y la empecé a masajear sus brazos y luego pase a sus senos eran pequeños pero muy durito, luego bajé a su abdomen y llegué a sus piernas, también tomé sus pies eran muy lindos su dedos, su piel era muy suave y humectada… Iba poco a poco subiendo hasta cuando llegué a su vagina… Linda y bella vagina ya se vía muy húmeda, ella tomó mi mano y la ubicó en su clítoris y empezó a indicarme como deseaba que lo moviera… Ella mientras con su mano izquierda se acariciaba sus senos, se metía los dedos a su boca, luego…

    Yo la di vuelta y empecé a acariciar esas nalgas, que culito tan precioso, redondo y durito… Y se lo acaricie con muchas ganas… Y se excito tanto que se puso en cuatro y le metí dos dedos… Ah mmm… Siii… Que rico… Exclamaba ella… Estaba tan excitada que me dijo mete otro más, eran tres dedos yo veía como se acomodaba para que le siguiera metiendo los dedos, se vía tan rico, me dijo que se la chupara, yo nunca lo había hecho, pero les juro que era tanta la «calentura» de ella, que no lo dude, ella se volteó abrió sus lindas y firmes piernas y me dijo mételo y chúpame… Y empecé a chuparle, mientras yo me tocaba mis tetas otra vez estaba caliente, quería más, sentía que mi vagina otra vez estaba húmeda y mientras chupaba su vagina, ella me dijo vení y hacemos esto… Y nos pusimos en posición de tijera y empezó a moverse a frotar su vagina con la mía, uf que rico…

    Que rico se sentía, verla y sentirla en mi vagina hizo que cada vez me excitada más, estábamos muy mojadas, que movimientos los de esa nena, era toda una experta, no parecía que fuera su primera vez… Y llegó el momento, ambas comenzamos a jadear más fuerte, oh siiii, que rico y ambas estallamos de placer… ufff que rico fue ese encuentro.

    Nota: Solo me pintaron las uñas de las manos, ahora debo pedir nueva cita para los pies…

  • Doña María, mi abuela adoptiva

    Doña María, mi abuela adoptiva

    Esta historia pasó hace algunos años cuando entre a la universidad, hacía tiempo que yo sentía unas enormes ganas de follarme lo que fuera, tenía más de un año sin tener nada así que cualquier cosa que tuviera vagina me parecía bien para quitarme las ganas.

    Uno de esos días que la universidad me dejaba disfrutar un poco tiempo sin tener que preocuparme por tareas decidí salir a correr un rato al parque que estaba cerca donde rentaba, al regresar a casa veo a llamémosla Doña María en la entrada de su casa, una mujer mayor de edad, algo así como unos 65 años, un culo enorme pero que se ve flácido, unas tetas igual de grandes pero caídas, piel morena, regordeta, pelo blanco y de estatura baja, algo no muy apetecible para muchos hombres.

    Doña María me llamaba para pedirme un favor y es que ella necesita cambiar su cilindro de gas, y no había nadie que la ayudará en ese momento, ya que recientemente había enviudado y sus hijos no vivían con ella, sin ningún inconveniente accedí y pase a su casa, termine de cambiar el cilindro y procedía a retirarme cuando me ofreció un vaso de refresco al cual accedí, en ese momento mi mente no pensaba nada sucio, hasta que la ví de espaldas y su enorme culo me empezó a llamar, ahí comencé a imaginarme todo lo que podía hacer con él, pero como una señora de esa edad accedería estar con un joven que apenas tenía 19 años, así que ignore mis pensamientos y terminé lo más rápido mis refresco para salir de ahí, no sin antes decirle a Doña María que cualquier cosa estaría para ella solo me buscará con mi rentera.

    Esa noche mis pensamientos volvieron y no dude en dedicarle una paja a Doña María, pues imaginármela desnuda me había puesto muy cachondo.

    No pasó ni una semana cuando mi rentera me dijo que Doña María había pasado a buscarme y que me dijera que fuera lo más pronto posible a su casa, le di las gracias por darme el recado y solo subiría a dejar mis cosas e ir a su casa, cuando iba a subiendo la escaleras escuché hablar a mi rentera.

    Rentera: Ten cuidado con Doña María

    Yo: Jaja por qué lo dice

    Rentera: Es una mujer muy mañosa, dicen las malas lenguas que ella de joven era muy putilla, y eso ni con la edad se quita, hasta dicen que hace pocos años tenía un amante, no sé vaya a querer aprovechar de ti ahora que está sola.

    Yo: No creó, solo es una mujer mayor que necesita ayuda en cosas del hogar, además sabe cómo es la gente de chismosa y mentirosa.

    Rentera: Bueno yo nomás te digo para que al rato la gente no te traiga en chismes.

    Yo: bueno gracias por el consejo.

    Llegue a casa d Doña María y solo necesitaba ayuda en mover un mueble del cuarto, ya que necesitaba sacar unas cosas que cayeron detrás, y eso hice. Una vez más se me ofreció una vaso de refresco y lo acepté, pero ahora no estaba dispuesto en salir corriendo, ahora quería salir con algo, lo que fuera, así que pensé, una excusa buena para regresar a su cuarto, y ahí fue cuando pregunté.

    Yo: Disculpe Doña María, me permite utilizar su baño.

    Ella: Claro mijo, puedes utilizar el de mi habitación, para que no subas al del segundo piso.

    Yo: Muchas gracias.

    Una vez ya en su cuarto, cerré la puerta y procedí buscar algo que me ayudara por la noches que pensaba en ella, y así encontré unos calzones grandes, blancos, que si bien no eran nada sexys, sin problemas me ayudarían, los doble y metí en mi bulto, ya que en las bolsas se podrían salir y de todos modos los utilizaría en eso, después de eso me despedí y salí de la casa

    Ya por la noche decidí estrenar mi premio, no podía dejar de pensar que Doña María me daba unos ricos sentones con ese culo flácido que se le ve y recordando lo que mí rentera me dijo, sabía que cualquier día de podría hacer realidad.

    Y así pasaron varías semanas, Doña María me llamaba y yo iba, tomábamos algo, y platicábamos hasta hacernos buenos amigos si se podría decir.

    Yo sabía que esto no se podría alargar más, ya estaba cansado de solo masturbarme pensando en Doña María, y solo ver su enorme culo cuando iba a su casa así que realicé un plan, compré una pastilla azul, que si bien no era que la necesitará era necesaria para que todo saliera bien.

    La siguiente vez que me requirió todo estaba planeado, baje a su casa con un short deportivo, una playera ligera y tome mi pastilla, listo para lo que se venía, cómo siempre Doña María me pidió hacer una tarea la hice, me invitó mi vaso de refresco y comenzamos a conversar.

    Yo: Y como ha sido la vida sin su esposo

    Ella: Pues complicada, él era siempre el que hacía las actividades pesadas, pero que bueno que me envió un muchacho cómo tú a ayudarme, fuera de eso la perdida la aprendes a sobrellevar.

    Yo: Ya veo, y con eso de la intimidad nunca ha sentido que le haga falta.

    Ella: Ay! No muchacho cómo crees, y si mi hiciera falta tú crees que alguien le quisiera hacer el favor a esta señora.

    Yo: Pues uno nunca sabe, probablemente allá alguien que sí, disculpe la molestia pero cree que me pueda dar otro vaso por favor.

    Ella: Claro que si mijo.

    Ya tenía confianza con Doña María para hablar de cualquier cosa así que sabía que solo era cuestión de hablarle bonito para que callera en mi verga, ya que estaba lista para actuar.

    Yo: Disculpe Doña María, no me siento bien, creé que me pueda recostar en su sillón.

    Ella: Mejor ve acuéstate en mi cama para que te sientas más cómodo, ve y ahorita te traigo un vaso de agua y una pastilla.

    Así que fui y me recosté, ella salió a la tienda y regreso a los pocos minutos, Yo aproveché para sacar mi verga y masturbarla para que cuando Doña María llegará me viera la verga lista, cuando escuché que cerró la puerta, la guarde y puse mi brazo sobre mis ojos para disimular un poco, cuando entró se escuchó asombrada.

    Ella: Ay! Muchacho que te paso

    Yo: de que Doña María

    Ella: Mira como tienes eso, seguro que no tienes otra cosa.

    Yo: Cómo que Doña

    Ella: No pues no sé, pero si se ve que necesitas ayuda.

    Yo: y bueno no me ayuda usted

    Ella: Cómo creés, estás muy jovencito y yo muy vieja para tí.

    Yo: no había dicho que no había nadie que le hiciera el favor, ándele yo se lo hago, pero ayúdeme.

    Ella: no muchacho cómo crees, y si se enteran los vecinos.

    Yo: nadie se va enterar, estamos solos y nadie me vió pasar, por favor vamos a ayudarnos.

    Procedí a sacar mi verga, que si bien no es tan grande, es un tamaño promedio pero si algo gruesa, ella quedó sorprendida y entre dudas la tomo y me empezó a masturbar, por fin mi sueño se hacía realidad.

    Yo: uff que rico doña, métasela en la boca

    Ella: Ay muchacho, tengo mucho sin hacer eso.

    Yo: ándele no sea mala

    Y así lo hizo comenzó a mamarme la verga cómo toda una experta, como si la hubiera mamado muchas veces, no sabía si aquellos dichos de mi rentera fueran ciertos pero lo estaba gozando como no tienen idea.

    Una vez se levantó, me quité la camiseta y el short para quedar desnudo, y comencé a besar su cuello en lo que quitaba aquella ropa que le estorbaba, una blusa y una falda larga hasta las rodillas terminaron en el suelo, después su brasier que dejó ver aquellas tetas caídas que guardaba y que sin pensarlo comenzó a chupar como becerro queriendo sacar leche de ahí, después procedí a meter mi verga entre esas dos tetas para hacer una rusa, mientras Doña María sujetaba fuerte mis nalgas y me veía con una cara de puta, una vez ya cansado de hacer eso, le quite las medias que también terminaron en el suelo y vi debajo unos calzones rojos, iguales a los que le robé y que por varias noches fueron mi desquite pensando en ella, los bajé y se veía una jungla de pelos los cuáles hice a un lado para comenzar a mamar su vagina vieja y arrugada, mientras solo se escuchaban gemidos y repetidos «así muchacho, así muchacho» mientras acariciaba mi pelo.

    La quise poner en cuatro pero me decía que sus rodillas no la dejaban, así que la coloqué boca abajo y acomode las dos almohadas se su cama bajo su vientre para levantarla poquito, una vez ahí, lubrique con saliva mi verga y su vagina, la penetre y comenzamos una conversación muy caliente mientras la penetraba y se escuchaba gemidos y pujidos entre frases.

    Yo: Ay Doñita, no sabe cómo le tenía ganas

    Ella: Ay muchacho, yo también no sabía cuándo te ibas a animar a pedirme las nalgas.

    Yo: entonces es cierto lo que me dijeron

    Ella: Que cosa.

    Yo: que es bien putita y le gusta que los jóvenes vengan a su casa a cogérsela.

    Ella: Quien te dijo eso?

    Yo: mi rentera, ella me dijo

    Ella: Está celosa porque a mí si me surten de verga seguido, pero también es bien puta ella, dile que le pagas un mes a metidas de pito y vas a ver cómo no se te va a negar.

    Yo: Yo nomás quiero coger con usted, tienes unas nalgas muy ricas y grandes.

    Ella: te las doy cuando tú quieras, ahora ya no te voy a pedir favores, te voy a pedir verga.

    Yo: me parece perfecto

    Así seguimos en esa posición por varios minutos, ya que por sus rodillas no podíamos hacer mucho, me detuve un poco y me dijo.

    Ella: Ya terminaste

    Yo: no , solo me cansé un poco

    Ella: Mira me voy a recorrer mas para atrás y te acuestas delante de mí.

    Una vez hecho eso, ella comenzó a mamar mi verga de nuevo estaba tan excitado que solo recuerdo escucharle «ábrete las nalgas»

    Lo hice y comenzó a lamer mi ano, lo comía como si fuera su comida favorita, era tanta mi excitación que no me di cuenta cuando metió dos dedos dentro de mí, solo empezaba a sentir muy rico.

    Una vez ya descansando y con mi verga más mojada, la puse de misionero y comencé a penetrarla de nuevo y hablar cachondamente.

    Yo: Ay señora, coge muy rico, ya ve como si hay quién le haga el favor

    Ella: Ay mijo, me estás haciéndolo bien rico, espero tener más visitas así tuyas.

    Yo: ya verá que si, la voy a coger seguido, para que no esté con ganas.

    Ella: Ay si mijo por favor, me siento muy sola pero ahora que me estás cogiendo, hasta siento emocionada, como que me viene a visitar un nieto.

    Yo: Así que quiere ser mi abuela putita, quiere que me la coja abuelita.

    Ella: si cógeme por favor

    Pasamos así un buen tiempo hasta no aguantamos más y nos venimos casi juntos.

    Me di un duchazo rápido y al salir me ofreció darme una mamada antes de irme, acepté y duro mamando mi verga por unos 15 minutos hasta que me vine, me vestí y le dije que pasaría mañana a ayudarle con sus quehaceres.

    De ahí mi visitas a su casa se convirtieron muy regulares, siempre cuidando que nadie me viera, casi siempre a altas horas de la noche, durando hasta la madrugada, a veces amaneciendo con ella en su cama desnudos y levantándome con un café, iniciamos un juego de roles, para algunos podrá sonar enfermo pero era lo que nos excitaba más, jugábamos a qué éramos abuela y nieto, para sentirnos más cómodos, yo era hijastro de algunos de sus hijos, luego pasamos a imaginarnos que éramos el nieto y la abuela de aquél episodio de mujer casos de la vida real, en el que la abuela era una bruja y hechizaba a su nieto, no terminé la universidad y tuve que venirme de regreso a mi ciudad natal, sin haber vuelto a ver a mi follabuela, si ella fuera un poco menor y yo un poco más mayor, estoy seguro que nuestra historia hubiera sido otra.