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  • Una boda y un secreto familiar

    Una boda y un secreto familiar

    Estaba en mi habitación escuchando música a mi rollo como de costumbre, cuando un anuncio hizo que me diese cuenta de que en mi casa había invitados. Odiaba con todo mi ser tener que salir a saludar a las visitas de mis padres y responder a las múltiples preguntas a las que me sometían, como si estuviera en un interrogatorio. De todas formas no pude evitar poner la oreja, ya que escuchaba a mi madre riéndose a carcajadas sin parar y esto no era algo habitual.

    Al rato, alguien golpeó la puerta de mi cuarto. Era mi padre pidiéndome que bajara al salón, donde estaba mi primo con mis tíos y su novia, que habían venido a nuestra casa para darnos la invitación a su boda.

    Hacía un montón de tiempo que la familia no se reunía. Cómo mínimo habían pasado cinco años desde que ya no se hacían comidas ni cenas en las que todos pudiéramos juntarnos. No éramos la típica familia que celebraba las navidades unidos año tras año, algunos no se llevaban bien entre ellos y otros vivían lejos de aquí, por lo que era bastante complicado mantener el contacto.

    Cuando pensaba en mis parientes, la primera persona que venía a mi mente era mi prima más pequeña. Nos llevábamos dos años, pero siempre había sido la mejor amiga que había tenido en mi infancia y parte de mi adolescencia. A ella le encantaba lanzarse a la aventura y yo la seguía en cada una de sus locuras, era imposible aburrirse estando a su lado.

    Aunque me avergüence admitirlo, sé que hubo un momento en el que estuve enamorado de ella. Tanto, que en una ocasión en la que estábamos totalmente solos llegamos a besarnos e incluso a tocarnos un poco superficialmente. Se que si ella hubiese querido eso habría pasado a más, con lo caliente y hormonal que andaba yo en esa época… pero mi prima estaba algo asustada ya que ella todavía era virgen. Poco después, sus padres se tuvieron que mudar por trabajo y nos distanciamos. Lo bueno es que nos seguíamos en redes y alguna vez nos contestábamos en las fotos que subíamos para intentar seguir manteniendo el vínculo. Obviamente esto es algo que hemos mantenido en secreto a lo largo de nuestra vida, nadie en la familia aceptaría este tipo de comportamientos

    Mientras mis padres y tíos hablaban, yo solo podía imaginarme cómo sería el encuentro con mi querida prima después de tanto tiempo. Cómo había visto en su perfil, su cuerpo había cambiado gratamente. La adolescencia la había tratado muy bien, y no es por presumir pero yo también había cambiado satisfactoriamente. Sobre todo, lo que tenía entre las piernas me había crecido abruptamente, como si todo lo que comiera se centrará en nutrir esa única zona. Ella por su parte tenía un cuerpo más voluptuoso y deseable. Su pecho había crecido y sus caderas eran mucho más amplias, contrastando con su estrecha cadera. La verdad es que estaba hermosa posando en sus fotos en la playa, con su larga cabellera rizada al viento. Si antes me ponía desmesuradamente, ahora mismo podría estallar al verla. Ya había descargado algunas otras veces observando sus fotografías, imaginándome haciéndolo con ella, pensando como sería completamente desnuda, como me deleitaría con su aroma agarrado de sus inmensos pechos…

    Los días pasaron y por fin llegó ese sábado tan esperado. Antes de entrar a la iglesia, mis padres empezaron a hacer lo que tanto disfrutan, entablar conversación con todo aquel que conocían. Mientras ellos estaban de parloteo, pude divisar a mi más preciada pariente. Observé su impresionante figura, la cual resaltaba desmesuradamente en el vestido rosa ajustado que llevaba puesto. En el momento que cruzamos miradas ella empezó a correr rápidamente hacia mí, claro que todo lo que era posible con los pedazo de tacones que calzaba. Al llegar a mí, me abrazó fuertemente y beso mi mejilla. Poco pudimos hablar ya que la ceremonia estaba por comenzar.

    Cuando se dieron el «si quiero», todos nos dirigimos a comer los aperitivos. En un momento en que nos dejaron solos y entre copa y copa, pudimos rememorar aquel encuentro pasado que no había llegado a nada.

    —Bueno, si una situación así se volviera a presentar en mi vida, yo no me reprimiría en lo absoluto… —susurró en mi oído.

    Entonces tenía vía libre para lanzarme? Pero como lo haría? Toda mi familia estaba aquí…

    Estábamos sentados en la misma mesa con el resto de primos. Ella se sentó enfrente de mí, ya que éramos los únicos solteros. Los otros, que eran más mayores, buscaron sentarse en frente de sus acompañantes. Todos empezamos a hablar de lo que habían sido nuestras vidas en estos años. Pero yo solo podía fijarme en como mi prima me miraba, como su mirada se clavaba en la mía y de repente, de un momento a otro, noté como su pie desnudo acariciaba mi pierna. Para poco después subir hasta mi zona íntima, dando pequeños círculos sobre mi paquete. Poco a poco, a medida que me iba excitando cada vez más, notaba como mi pene se endurecía y se elevaba. Estaba haciendo mi mejor esfuerzo por no gemir en la mesa en la que todos estábamos comiendo. Cuando de repente los invitados comenzaron a erguirse para hacer el «juego de la liga». Yo quería que la tierra me tragase en ese momento, como me levantaría ahora? Se notaba muchísimo que estaba empalmado…

    Se me ocurrió poner una chaqueta delante, ya que mi gran polla erecta era algo que se podía apreciar muy fácilmente.

    Al acercarme, mi primo ya le había sacado la liga con la boca a la que ahora era su esposa y se la había pasado a uno de sus amigos solteros. Para mi sorpresa este chico, que me podía llevar fácilmente ochos años, había elegido a mi prima para ponérsela. No me sorprendía, era la chica más guapa de la fiesta y además resaltaba entre las demás por su juventud.

    No soporté ver como ese hombre recorría toda su pierna con la boca para pasar la liga que le habían quitado a la novia. Me moría de celos a la vez que él besaba seductoramente su muslo, Todos sus amigos vitoreaban su hazaña. Se había conseguido el gran premio y a los ojos de los demás él era todo un macho el cual se podía follar a esa tremenda belleza.

    Mientras seguían de risas, agarré a mi prima del brazo y me adentré con ella al baño de mujeres, total no había peligro alguno todos estaban distraídos o borrachos. Entramos al último lavabo.

    —Te gusta ese chico? —la confronté de forma directa.

    —No mucho la verdad, pero es parte de la tradición. No quería hacer un escándalo, solo porque me sintiera incómoda. Además la gente se lo estaba pasando bien —respondió.

    Esto me dejaba mucho más tranquilo, así que no dudé, esta vez se cumpliría mi mayor deseo. Lo había esperado por tanto tiempo…

    Ella se quedó observando mis labios para volver a centrarse en mis ojos, así que me lancé y comencé a besarla apasionadamente. Al mismo tiempo, aproximé mi rodilla a su zona íntima para estimularla. Ella gimoteó un poco en bajito, se notaba que no quería hacer ruido y eso me ponía muchísimo. Me daban ganas de jugar y ser un poco más rudo, para que de esta forma no pudiese evitar gritar y la escuchasen fuera. Además, ella también me la había jugado provocándome anteriormente por debajo de la mesa. No podía aguantarme las ganas mucho más, quería metérsela hasta el fondo.

    Comencé a desabrocharle la parte superior del vestido para gozar de la increíble vista de sus exuberantes senos y de sus rosados pezones. Se los acariciaba y lamía, mientras mis dedos se adentraban en ella comprobando que su sexo se humedeciera y pudiera abrazar por completo mi considerable falo. Arremangué la falda de su vestimenta y tras recorrer desde sus muslos hasta sus glúteos con la mano, comencé a introducirme en ella. Su vagina era realmente estrecha, y yo ya comenzaba a sentir un cosquilleo en mi pene por lo que no aguantaría mucho tiempo en correrme. El cosquilleo cada vez se hacía más intenso y mis movimientos se volvían más rápidos y despiadados. En ese momento, sus silenciosos gemidos se volvieron más agudos y ruidosos. Así que, tapé su boca con mi mano. Pero en el último momento logró apartarla para decirme entre sollozos:

    —Córrete dentro de mí, tomo la píldora, no hay problema —Por favor, quiero tu leche dentro de mí.

    Con esto último no pude aguantar más y estallé, mientras apoyaba todo mi peso sobre ella. Cuando me recompuse la ayudé a limpiarse, teniendo cuidado de que nadie estuviera en ese momento en el interior del baño.

    Ella salió de primera y un rato más tarde yo. Cuando cruce la puerta del baño, vi al otro chico hablándole de nuevo, debía haber estado buscándola por un rato. Pero daría igual cuanto se pudiese interesar por mi prima, ella había preferido estar conmigo y llevaba mi esencia en su interior como prueba.

  • Tú, mi mayor afrodisíaco

    Tú, mi mayor afrodisíaco

    Estas ahí,

    con tu sonrisa y ojos tiernos

    picarones y picantes.

    Tus ojos son una fusión,

    que con tus labios inocentes y pervertidos

    me hacen arder a muy altas temperaturas.

     

    Mirarte y saber que te he quitado

    variedad de tus blusas,

    pantalones, chores,

    brasieres, cacheteros y tangas de colores;

    hace que mi deseo hacia a ti

    cada vez aumente

    y de querer quitarte todo

    miles de veces más.

     

    Pensarte y saber que tienes unos olores

    en todo tu cuerpo,

    que aumenta con tu sudor y humedad,

    que deja tu ropa húmeda y en especial tu tanga.

    Olores que se volvió en unos

    de mis grandes afrodisiacos.

     

    No dejo de observarte y de imaginar

    tu cuerpo desnudo,

    y las decenas de veces que lo he podido

    admirar, sentir, oler, saborear y tocar.

     

    Es que tu cuerpo,

    si tu cuerpo,

    cada parte de tu cuerpo.

    ¡Me excito de solo imaginarlo!

    Soy afortunado de poder explorar tu cuerpo

    con sus diferentes mapas que se enmarcan en él;

    desde mis besos por tu boca, cachetes, cuello,

    cintura, abdomen, piernas, espalda, tetas y vagina.

    Su sabor, textura y temperatura

    hacen palpitar intensamente mi cuerpo.

     

    También por poder hacer caricias y chupones a tus tetas,

    masajes, nalguear y morder a tu culo,

    y que mi lengua y dedos

    puedan cada vez que se encuentren

    con tu vagina

    no parar de jugar y disfrutar de su húmeda.

     

    Todo esto me lleva al éxtasis.

    Éxtasis que se intensifica,

    cuando mi pene está dentro de tu vagina

    desde las diferentes poses que hacemos,

    y la siente tu vagina húmeda y caliente;

    para luego sentir como tu vagina se aprieta

    y aferra a mi pene,

    mientas se retuercen tus ojos

    te desbordas en gemidos

    y estallas en un orgasmo.

  • Nuevo gusto (3)

    Nuevo gusto (3)

    Me dejó totalmente desnuda con la calentura a 1000 y me sentó en el borde de la cama de frente a él, aún conservado sus pantalones y empezó a desabrochar su cinturón, yo rápidamente aparté sus manos y me dediqué a hacerlo yo.

    El espectáculo era maravilloso, me encontraba de frente a un macho de ensueño, muy alto y fuerte además de sumamente caliente. Bajé su pantalón a la altura de las rodillas dejándolo en bóxer, yo quería disfrutar de ese macho paso a paso, levantó sus piernas una a una dejando el pantalón en el piso, ya estaba como loca y sin pensarlo dos veces empecé a restregar mi cara sobre esa hermosa y gran verga que ya se sentía muy grande y dura como una roca, quería llenar mi cara de ese olor hipnotizante.

    Él me tomó por la cabeza con ambas manos y frotó su paquete aún dentro del bóxer por toda mi cara, mis ojos, mi frente, mi nariz, mis mejillas… Ahora toda mi cara tenía su olor a hombre, yo ya era totalmente suya.

    Procedí a bajar su bóxer para liberar su miembro que ya estaba en plenitud y al hacerlo mi instinto femenino brotó sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo, era divino! Su tronco largo y grueso mostraba sus venas hinchadas por la excitación del momento, su cabeza era enorme y en forma de hongo chorreando líquido preseminal, apenas salió del bóxer lo introduje a mi boca húmeda ya necesitada de su sabor.

    Primero mi lengua comenzó a jugar con su glande, pasando por su orificio, degustando aquel líquido inicial, aquel elixir que me vuelve loca de solo sentirlo en la lengua embriagando todo mi ser, después lamí sus testículos con mucha devoción, eran grandes y muy bien formados, él disfrutaba mucho los cariños que le hacía, lo sé por su respiración agitada y sus gemidos deliciosos de macho, eso me calentaba mucho… Yo estaba hecha para eso, para satisfacer las necesidades de un macho como él.

    No pudo más, con sus dos manos me agarró de la cabeza y me la metió completa hasta la garganta, me sorprendió la forma en que me comí todo ese pedazo de carne, era inmenso y me llegaba hasta la campanilla.

    Jugaba con mi lengua medio salida, de manera que él pudiera sentir la humedad en todo su tronco, comenzó a bombear mi boca muy fuerte, me estaba cogiendo por la boca como nadie lo ha hecho, yo estaba a punto de terminar en una venida fantástica tan solo de sentir sus embestidas en mi boca.

    Su miembro comenzó a ponerse más duro y gritó que se venía «te los voy a dar abre la boca!» Sacó su miembro de mi boca y yo la abrí lo más que pude sacando mi lengua para captar toda su leche, fue mucha y gran parte cubrió mi cara, mis labios estaban llenos de ese divino líquido, mi lengua llena, le mostré mi boca llena de su delicioso semen y después me lo tragué encantada… Eso fue el comienzo.

    Continuará…

    Gracias por leer queridos, cómo siempre les dejo mi correo para que me mantengan calientita [email protected].

    ¡Besos!

  • Mi primer negro

    Mi primer negro

    Hacia 6 meses de divorciada, me contrato una empresa americana con oficinas en mi país y matriz en Philadelphia, a la semana ya estaba un lunes iniciando mi capacitación, éramos un grupo de 6 mujeres de entre 25 y 45 y tres hombres jóvenes.

    El viernes terminando el curso y ya habiendo hecho amistad entre todos decidimos celebrar y las otras chicas de origen americano sugirieron un lugar popular en Philadelphia y así a las 8 de la noche pasaron por mí a mi hotel para dirigirnos a dicho lugar, yo me había arreglado sexy con un vestido ligero arriba de la rodilla de tirantitos y un escote algo atrevido, tacones altos, me gusta usarlos pues me hace lucir mis piernas y al caminar levanto la nalgas.

    Debajo llevaba una tanga de color rosa y sin bra.

    Estuvimos departiendo y tomé algunos vodka tónic que me hicieron más risueña y bailadora, cuando estábamos divertidos en el lugar, Rose una de las chicas del grupo me dijo que un amigo de ella vendría a acompañarnos y que traería un amigo, todas la demás asentimos que no había problema que su amigo se uniera al grupo.

    Al rato de estar ahí chacoteando veo llegar a dos hombres negros altos, gruesos y algo atractivos, no soy fan de los negros pero estos bastante agradables, Jamal y George ambos sobre los 40 años, Jamal se acercó a Rose saludándola y presentándonos a George, la fiesta transcurrió en bailes y risotadas hasta que mis amigos del grupo se fueron retirando hasta que solo quedamos Rose, Jamal, George y yo.

    Como a la 1 de la mañana inició la música lenta y George me pregunto que si quería bailar, desde luego acepté pues me había pasado viéndolo discretamente e imaginándome aquello de lo bien dotados que son los negros, me hice muchas ideas de cómo lo tendría y ya con los meses acumulados sin sexo mi mente hervía.

    Total que bailamos lento al estilo americano que yo me abrazo de su cuello y el de mi cintura y al primero principio charlando lo volteaba a ver hacia arriba pues apenas mi testa llegaba a sus hombros, charlábamos y reíamos pero llego un momento que se hizo el silencio y yo recargue mi cada de lado en su pecho, sentí en ese momento como me apretó suavemente quedando muy pegada a él, mis senos oprimidos en su alto vientre y nuestras piernas rozando al bailar, sentí que temblaba y George lo noto, al oído me susurró porque tiemblas, solo emití un pequeño gemido e hice mas presión con mi cabeza en su pecho, él me apretó un poco más y fue cuando sentí su bulto en mi vientre «estaba teniendo una erección» lo cual en verdad me agradó lo que sentí, de repente el me levanto la barbilla me miró un momento a los ojos y acercó sus labios a los míos y me beso, sentí sus labios gruesos deliciosos, regrese a recostar mi cara en su pecho y así seguimos bailando, él me hacía sentir sus piernas a momentos rozando mi bajo vientre lo cual me excitaba mucho pero yo no decía media palabra solo correspondía a ese tipo de caricia.

    Así llego el momento de que el club cerraba y debíamos salir, los 4 que habíamos quedado, Jamal y George sugirieron que siguieras la velada en casa de George y Rose me animo a aceptar, además yo ya traía algo de alcohol en la sangre y quería seguir en compañía de George y así nos organizamos y llegamos a casa de George una casa agradable amplia bien amueblada y con alberca.

    Jamal y Rose se dirigieron al patio y los perdí de vista, George me dijo, sigamos bailando y atenuó las luces de la sala y encendió la música, me tomo del brazo y nuevamente bailábamos ya en total intimidad, estando en esa situación fue más atrevido y me empezó a besar más apasionadamente y yo correspondí, sus manos grande me empezaron a acariciar la espalda y bajo a mi cintura baja casi llegando a mis nalgas sobando suavemente, me apretaba contra él, los besos y las caricias se intensificaron más y al ritmo de la luz tenue y la música romántica me dejé llevar y lo disfruté.

    A los pocos minutos metió sus dedos en los tirantes de mi vestido y los dejó caer sobre mis antebrazos dejando mis pechos descubiertos, al sentir los senos desnudos gemí, lo que parece lo excito, agacho su cabeza y doblo un poco sus rodillas para posar sus labios en mis senos y comenzó a besar y lamer y a momentos con sus labios mordisqueaba mis duros pezones, yo entrelacé mis dedos en su cabello corto y rizado en señal de aprobación, el entonces bajo sus manos al borde inferior de mi vestido y lo subió todo haciéndome levantar los brazos y despojándome del dejándome solo en la diminuta tanga, sus manos ya manoseaban todo lo que alcanzaban, yo entonces metí las manos sobre su polo e hice lo mismo, él levantó los brazos y terminó de sacarse la poli.

    Ya ambos de la parte superior sentíamos el calor de nuestras pieles, él entonces me pidió le ayudara con el pantalón, yo para ese momento estaba excitadísima escurriéndome toda al fin iba a conocer de cerca un miembro negro.

    Procedí a desabrochar su pantalón abrir su zíper y jalarlo hacia abajo, me agaché y lo terminé de quitar así como sus zapatos, él, quedo solo en su bóxer y ya se notaba claramente lo que guardaba por debajo, me pareció que era bastante grande pero fue sólo hasta que metí la mano para bajarle el bóxer que me di cuenta de lo grande que era. Sus testículos eran grandes así como su miembro, lo tome en mis manos y mire a George a los ojos, como queriendo gritarle «es enorme», él entonces con voz firme me dijo «híncate» y me empujó suavemente de los hombros no sin antes poner un cojín en el piso, yo sin soltar su verga me hinqué y mi cara quede de frente a esa verga viril y hermosa, está circuncidado lo cual me agrado, la tome con las dos maños y empecé a acariciarla sintiendo su dureza, su grosor y sus hinchadas venas, aún recuerdo el placer de tenerla en mis manos.

    Acerque mis labios a su glande y lo bese y abrí mis labios y empecé a lamer sosteniéndola todavía en las manos, así después de unos besos y lamidas abrí mi boca grande y empecé a intentar engullirlo, al principio apenas puede con el glande y un poco más pero conforme pasaban los minutos y fui tragando más hasta que puede con aproximadamente tomar la mitad, me sobró espacio para mis dos manos y media verga en mi boca, la verga más deliciosa que jamás había mamado.

    Ahí me entretuve un buen rato entre su verga y sus huevos, entonces me levanto me cargo en brazos y me llevo a su recámara, me poso sobre la cama me abrió las piernas y se perfiló para embestirme, lo vi venir sobre mi con esa hermosa cerca apuntándome, me indicó relájate esto te va a gustar, mis piernas temblaban, sentí como su glande alcanzo mis labios vaginales y buscaba mi cueva pero no la encontraba, baje la mano y la acomode exacta para que la penetrara, él delicadamente empujaba sin sentía como abría, molestaba un poco pero era mayor el placer que la molestia, lo dejé que fuera penetrándome a su ritmo mientras yo miraba como senda verga se iba perdiendo en mi vagina, no tardó mucho en meter casi toda, yo pujaba y gemía como una gata, me derretía de placer, me abracé a él mientras él dejó caer todo su peso en mi y se agarró de mis nalgas, empezamos entonces un movimiento de mete y saca donde me hacía sentir cada centímetro de su gruesa verga.

    Al rato me levanto las piernas y las puso en sus hombre y me dejo ir todo su tronco haciéndome sentir sus huevos en mi ano, así me cogió otro buen rato hasta que ambos llegamos al clímax, yo teniendo varios orgasmos seguidos y el descargando una gran cantidad de semen en un éxtasis jamás vivido por mi.

    Cuando los ánimos se calmaron me la saco y me abrazo lo cual agradecí y entonces charlamos comentado el acto hasta quedarnos dormidos abrazados.

  • Compañeros de trabajo (2): Juegos de seducción

    Compañeros de trabajo (2): Juegos de seducción

    Lunes y mi perra suerte me acompaña:

    Estoy esperando el elevador desde el estacionamiento, aprovecho para leer algunos correos en el celular cuando escucho que me saludan, es mi ahora “socio” y un par de compañeros más, los saludos como como cualquier día y surge la plática habitual de los lunes sobre el fin de semana. Aunque no me incomodaba la situación y la plática, si me parecía una situación extraña estar hablando del partido del domingo mientras inevitablemente surgían imágenes en mi cabeza del cuerpo desnudo de Angie.

    La mañana transcurría normal, algunas juntas y luego fuimos por un café, al regresar encontré mi compu abierta, había olvidado bloquearla, y sorpresa, tenía varios mensajes de Angie, “Mierda! ya valió!” pensé, cualquiera de mis compañeros pudo haber leído los mensajes sólo con poner un poco de atención.

    Angie: ¡Hola guapo! buen día. Que falta de educación no me ha saludado hoy.

    O sea me bajas los calzones y ya hasta mi nombre se te olvidó.

    ¡Qué grosero!

    Lo tomaré en cuenta para la siguiente, si es que hay…

    Ash! no me pelas, ¡adiós!

    No sabía qué hacer, nervioso, ruborizado, en fin, volteaba discretamente para ver si alguno de mis compañeros había leído, alguna mirada acusadora o cómplice, la verdad es que cada quien estaba en lo suyo por suerte.

    JC: ¡Hola preciosa! no te contesté porque voy regresando de juntas y de ir por un café

    Angie: ¿Y me subiste uno?

    JC: Obvio, te lo voy a llevar antes de que se enfríe (obviamente era mentira)

    Angie: No, ya no quiero, además ya me voy a junta

    Por cierto, tenemos que hablar

    Bye

    Por el tono de la conversación, imaginé que no era tan serio pero sin duda se refería a nuestro encuentro.

    No volvimos a escribirnos el resto del día, o al menos yo no insistí por que la veía fuera de línea. Los días pasaron y el jueves coincidimos para comer, las miradas y sonrisas de complicidad surgieron entre la charla banal, nuestros pies jugaban a rozarse bajo la mesa, esto ya estaba empezando a sacar chispas.

    Terminamos de comer y aproveché para quedar atrás del grupo junto con ella de forma casual

    JC: Entonces, ¿tenemos que hablar?

    Angie: ¡Ay si! pero espera no camines tan rápido.

    Ahora si muy serio no?, pero qué tal el viernes, tu palabra favorita fue “coger”.

    Soltamos un fuerte carcajada, nuestros amigos que caminaban delante de nosotros voltearon diciendo “cuenten el chiste” y volvieron a lo suyo.

    JC: Y la tuya fue ¡Ay que rico! – lo dije en tono bajo

    Y zaz! un golpe directo al hombro

    Angie: ¡Idiota! – con una clara sonrisa en su rostro

    Bueno, lo que te quería decir es que mi roomie no se fue de viaje y pues no podemos ocupar el departamento, perdoname ¿si?

    JC: Tranquila no pasa nada, pero no creas que te la estoy perdonando, hay otras opcio…

    Angie me interrumpió con un gesto de silencio, me dedicó una mirada y una leve sonrisa y fin de la conversación.

    El trabajo y nuestras propias actividades nos alejó varias semanas, incluso el chat sólo era un saludo fugaz, hasta que…

    Coincidimos en una reunión sobre un proyecto, ella por la parte comercial y yo y mi equipo por la parte financiera, al ver una cara conocida me senté a su lado y en lo que iniciaba la reunión y llegaban los demás asistentes empezamos a tontear.

    Angie: Oye ¿eres cosquilludo?

    Qué extraña pregunta en vísperas de una junta de trabajo.

    JC: ¿por?

    Acto seguido, deslizó las uñas sobre mi rodilla y brinqué por sensación, me habré puesto de mil colores.

    Angie: Jajaja si que lo eres, no me lo habría imaginado

    La reunión inició y cada uno estaba presentando sus propuestas, en un momento volvió a hacer lo mismo en mi rodilla y aunque fue sorpresivo me contuve. Pensé “esta me la paga” y se la regresé, sólo que a diferencia mía, ella tenía puesta una falda y su rodilla estaba desnuda ante mis dedos.

    Sentí como su cuerpo se tensó y apretó la pluma que tenía en la mano, un sentimiento de satisfacción me llenó al haberme “vengado”. Sin saber lo que venía, el juego bajo la mesa había iniciado.

    Finalmente me tocó discutir mi punto y los números que estaba presentando y Angie volvió atacar mientras estaba hablando, pero esta vez no fue para provocar cosquillas, acariciaba mi rodilla y subía un poco al muslo, tuve que hacer un gran esfuerzo para seguir concentrado y seguir en lo mío, todos miraban a la pantalla, así que no me vieron sudar y tampoco ponerme como tomate mientras Angie seguía acariciando mi pierna

    Angie siguió así durante toda mi exposición, de reojo veía su sonrisa y me miraba con complicidad y picardía. Que bueno tener una mesa que nos cubría y sobre todo que pudiera ocultar mi erección, el pantalón ya se hacía una carga insoportable.

    Ahora era mi turno de jugar, pero no fui a su rodilla, fui directo a su muslo y contrario a lo que hubiera esperado, simplemente se acomodó en su silla de tal forma que me quedaba a mi completa disposición y no podía desaprovechar tal oportunidad.

    Acariciaba la piel de sus muslos con la punta de mis dedos y cada vez subía más hasta que mi mano se perdió bajo la tela de su falda, su respiración se agitaba y notaba su rubor y volvió a acomodarse, esta vez ya tenía acceso a la parte interior de su muslo pero ya era complicado subir más sin ser muy obvio, aun así no dejé de acariciar su piel bajo la falda. Cuando la reunión estaba próxima a terminar paramos, teníamos que tomar un respiro y enfriarnos, sobre todo para que bajara mi erección.

    Salimos de la reunión y ya era tarde y mientras cada quien salía a sus lugares, coincidentemente me demoré para salir junto con Angie, nos fuimos caminando juntos y hablando de la reunión, evitando un poco el juego que acabábamos de tener, sólo nos estábamos haciendo tontos, en un punto nos quedamos caminando sólo ella y yo, así que la tome de la cintura y la pegué a mi cuerpo, pegando su espalda y nalgas contra de mi.

    JC: Lástima que tu noviecito se quedó a esperarte, de lo contrario hoy no te dejaba dormir – le di un beso suave sobre su cuello y la solté

    Angie: Si, ya me espera, me tengo que ir.

    Me dio un beso tierno en la boca y me dejó frío sobre el pasillo.

  • Una mañana muy placentera

    Una mañana muy placentera

    Ayer mi pareja se quedó conmigo en mi casa porque nos quedamos hasta tarde viendo películas y no notamos que ya era de noche.

    Así que nos quedamos juntos en la misma cama y ya saben lo que tenía que pasar pasó, cogimos un poco y luego dormimos.

    Mientras duermo siento que algo me estaba chupando mi pene y me levanté y lo vi dándome una mamada a las 9 de la mañana.

    No puedo decir que no lo disfruté porque si lo hice y demasiado a decir verdad, el me vio y chupo con más fuerza y me hizo correrme y se lo trago y me beso.

    -vaya forma de empezar el día jaja.

    -y más porque me despertaste a puras chupadas jaja

    -lo siento es que me desperté y te vi duro y no pude aguantarme las ganas

    -no importa yo te he hecho lo mismo unas cuantas veces jeje

    -en serio? Cómo no me di cuenta, tendré el sueño pesado jaja

    -eso creo, bueno… cuando me toca chupar?

    -jajaja cuando quieras yo estoy listo

    -bueno entonces ahora jaja

    Me puse encima suyo y me empecé a mover un poco para que se le parara hasta que lo logré, baje hasta su cintura y le baje un poco el short y se la empecé a lamer y jugar poco con sus huevos.

    Lo estuve lamiendo un rato hasta que decidí metérmelo a la boca y empezar a chupar, el solo me dijo que lo hacía mejor que él y que tenía que aprender jaja.

    Le dije que cuando quisiera le enseñaba y se rio. Se la chupe hasta que se corrió, fue una gran carga que me costó tragar.

    -bueno ahora que hacemos? Ya estamos despiertos y hoy no trabaja ni tu ni yo

    -mmmh quieres coger? Igual no tenemos nada que hacer y aparte me dejaste con ganas jeje

    -jajaja claro solo que primero hay que comer si queremos hacerlo todo el día

    -si jaja… espera todo el día?

    Al final desayunamos y nos dirigimos a la habitación y no salimos de allí por horas, no fue todo el día como dijo, pero si fueron unas cuantas horas.

  • La noche del deseo

    La noche del deseo

    En la penumbra de la noche seductora,

    donde el deseo se desborda sin medida,

    se alza mi pluma, con pasión que atesora,

    y en versos enciende una llama encendida.

     

    Susurros de seda acarician mi mente,

    palabras que arden en ansias compartidas,

    un lenguaje oculto, secreto y ardiente,

    que en versos danzan, prendidos en las vidas.

     

    El roce sutil de tus labios carmesí,

    despierta en mí fuego que no tiene freno,

    nuestros cuerpos fundidos, en frenesí,

    danzando al compás de un deseo obsceno.

     

    Tu piel, mi lienzo, se vuelve poesía,

    donde mis dedos dibujan con pasión,

    cada curva, cada línea que ansía,

    descubrir el éxtasis de tu unión.

     

    El perfume dulce que emana tu ser,

    embriaga mis sentidos, me hace delirar,

    y en versos eróticos, te hago florecer,

    en un torbellino de placer sin cesar.

     

    El gemido susurrante en la oscuridad,

    como música lasciva que nos envuelve,

    nuestros cuerpos entrelazados en intimidad,

    desatando en llamas un amor que no llueve.

     

    Poema erótico, danza de los cuerpos,

    donde el deseo se libera sin temor,

    en versos que exploran todos los recuerdos,

    y en la pasión eterna se funde el amor.

     

    Así, en la poesía de lo prohibido,

    se revela el fuego que nos consume,

    y en versos susurrados, amor compartido,

    el éxtasis se enlaza, en cada verso que resume.

     

    Que estos versos te envuelvan, te hagan vibrar,

    en el terreno ardiente de la sensualidad,

    un poema con toque de erotismo sin cesar,

    donde el amor y el deseo encuentran su realidad.

     

    ********************

    Este es mi primer relato, así que les agradeceré que opinen y comenten lo que opinan de mi poema, gracias.

  • Somnámbulo (capítulo 5): Angra dos reis

    Somnámbulo (capítulo 5): Angra dos reis

    David disfrutó del sabor de aquella cerveza fría, mientras el aire del atardecer refrescaba su cuerpo desnudo. Se incorporó un tanto y cogió de una mesa al lado de la hamaca donde se hallaba recostado, una botella de wiski, en la que vertió un polvo blanco y después colocó varias hojas trituradas en una pipa que prendió con un encendedor.

    Un denso humo verde subió lentamente y entonces David se sentó, mientras buscaba con la mirada a su cautivo cuñado.

    -¡Ven aquí Scott, es hora de ser zombificado, acércate!-

    Demandó el fotógrafo.

    Fue cuando Scott apareció con tan sólo unos shorts como única prenda, descalzo, lleno de tierra, con un pico y una pala en su mano izquierda, mientras tiraba de una carretilla llena de extrañas flores amarillas y anaranjadas. -Sssi… Mi Amo… Hora de ser Zombificado… Zombificado… Zombificado…-

    Repitió el norteamericano, con los ojos rojos, la cabeza caída hacia atrás y una expresión ausente.

    David lo miró extasiado y deseó cogerlo con fuerza en aquel momento, sin embargo, primero resultaba vital inducir en el antiguo prometido de su hermana un nivel más de aquel estado de trance y completar así su esclavitud.

    David pudo contemplar como el norteamericano había cultivado una amplia sección de la finca y cortado las plantas del diablo y Dieffenbachia, plantas con las cuales irónicamente David fabricaba las drogas que lo mantenían hipnotizado.

    -Deja eso en el suelo y ven aquí Scott. Deja eso, después continúas con tu trabajo en la plantación. Deja todo en el suelo y coloca la carretilla junto a la raíz del árbol. Deja todo, deja todo, mi sonámbulo, así, muy bien esclavo. Ven aquí, ven con tu Amo, es nuevamente la hora de tu Zombificación. Debes ser castigado, debes ser zombificado.-

    Ordenó David.

    Scott acató el mandato y dejó las herramientas en el piso y recargó la carretilla rebosante de aquellas plantas contra el árbol.

    -Sssi… Mi Amo… Hora de mi Zombificación… Hora de mi Zombificación… Hora de mi Zombificación… Sssi… Mi Amo… Quiero ser zombificado… Debo ser castigado por tratar de ser libre… Zombifícame… Destruye mi heterosexualidad de una vez… Quiero ser un zombi por completo… Quiero ser gay y tu esclavo por completo…-

    Repitió el norteamericano, mientras se colocaba de pie delante de David.

    -Eso es, así me encanta. “Somnámbulo”, duerme, entra en trance, te quiero totalmente en trance. “Duro como tablón”, “Sonambulismo de hierro”. Duerme, regresa totalmente a tu sonambulismo, a la hipnosis.-

    Demandó el guapo fotógrafo.

    -Dormido… En trance… Sonámbulo… Hipnotizado…-

    Admitió Scott, mientras cerraba los ojos y su cuerpo se tornaba rígido y duro como una vara de acero.

    David se colocó de pie a su lado y sirvió en un cuenco de barro una generosa cantidad de wiski de la botella adulterada. -Bebe ahora, bebe despacio, deja que la droga te hipnotice, te haga dormir, te vuelva sonámbulo, te convierta en un zombi. Esto destruye tu heterosexualidad, te vuelve gay por completo, te vuelve un zombi y mi esclavo por completo.-

    Dijo David en un murmullo, a la vez que colocaba el cuenco en los labios del indefenso y atractivo norteamericano.

    -Sssi… Sssi… Debo beber… Beber… Yo debo… Beber… Yo… Debo… Beber… Destruir mi heterosexualidad… Ser un zombi… Ser un esclavo por completo… Yo… Quiero ser gay por completo…-

    Aceptó el ojiazul, con los labios a penas abiertos, a la vez que su manzana de adán se movía notoriamente a cada sorbo.

    David lo obligó a beber todo el contenido y mientras Scott tomaba cada trago, los efectos de la narcosis y el estado de sumisión en el que se encontraba, parecieron incrementarse.

    En cuanto el norteamericano consumió todo el alcohol, David se incorporó de la hamaca y le quitó el cuenco de los labios. Después cogió la pipa que expulsaba un pesado humo rojo y le dio una buena calada, para enseguida soplar aquella humareda directo al rostro del ojiazul que tosió fuertemente, pero que sin oposición inhaló toda la mezcla.

    David continuó lanzando el humo sobre la cara de Scott, para enseguida coger una especie de tambor y claves africanas, mismas que empezó a tocar con un ritmo fuerte y veloz.

    En respuesta el norteamericano comenzó a bailar al ritmo del tambor y a inhalar más profundamente el humo, mientras se quitaba los shorts y quedaba completamente desnudo para su Amo. -Soy un zombi… Estoy sonámbulo… Estoy en trance… Estoy drogado… Completamente bajo tu poder… Estoy hipnotizado… En trance… Soy un zombi… Estoy siendo zombificado… Estoy dormido… Completamente hipnotizado… Drogado… Sonámbulo… No tengo mente propia… Mi mente está en blanco… Soy tu esclavo… Tu eres mi Amo… Yo debo obedecer… Soy un zombi… Un sonámbulo… Y obedeceré… Obedeceré… Haré todo lo que ordenes y mandes… Todo… Todo…. Yo lo haré… Yo… Yo… Soy un zombi… Zombificado… Estoy zombificado… Zombificado… Sonámbulo… Hipnotizado… Zombificado… Mi Amo… Eres mi Amo… Soy tu esclavo Zombi… Tu esclavo sonámbulo… Tu esclavo hipnotizado… Estoy siendo zombificado… Estoy siendo zombificado… Soy Sonámbulo… Soy sonámbulo… Soy sonámbulo… Estoy siendo zombificado… Estoy en trance… Totalmente en trance… Estoy hipnotizado… Yo estoy Hipnotizado… Estoy siendo zombificado… Y zombificado Yo obedezco… Sonámbulo… Hipnotizado… Zombificado soy tu esclavo… Yo… Soy un zombi… Soy un sonámbulo… Soy tuyo y obedezco.. Ordéname mi Amo… Ordéname… Soy un zombi… Un sonámbulo… Un esclavo hipnotizado… Un hombre zombificado… Listo para obedecer y cumplir tus órdenes… Mi Amo… Mi heterosexualidad es destruida, ahora soy gay…Soy homosexual… Mi Amo…-

    David aplaudió gustoso e incrementó la intensidad del humo,, aunque retiró la pipa de su boca y roció con la mezcla todo el rostro de Scott, a la vez que aumentaba el ritmo y velocidad del tambor.

    -¿Lo disfrutas verdad?, ¿Disfrutas tu nueva vida como zombi?, ¿Disfrutas que yo te zombifique?, ¿Disfrutas ser mi esclavo?-

    Inquirió David.

    El norteamericano bailaba sensualmente, mientras exhibía sus músculos y una mueca de satisfacción poblaba su rostro. -Sssi… Sssi, mi Amo… Sssi… Disfruto que me zombifiques… Disfruto que me hipnotices… Disfruto que me tengas sonámbulo… Disfruto que me tengas drogado… Disfruto que me tengas en trance… Disfruto que me conviertas en un zombi… Disfruto ser tuyo… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto que me ordenes… Ssssi… Yo… Disfruto que me conviertas en tu esclavo… Mi Amo… Yo…. Yo… Yo… Yo soy un Zombi… Yo soy un zombi… Un sonámbulo… Yo soy un sonámbulo… Yo soy un Zombi… Yo estoy bajo tu poder, mi Amo… Disfruto que destruya mi heterosexualidad… Disfruto que me conviertas en un zombi homosexual…-

    Afirmó Scott.

    Ahora que estás sonámbulo, que estás zombificado eres homosexual, ahora eres gay, ahora eres mío. Me perteneces y lo disfrutas, disfrutas pertenecerme y ser homosexual. Disfrutas ser un zombi, disfrutas ser mi esclavo. Disfrutas ser mío, dilo, ¡dilo!-

    Indicó David.

    -Sssi… Yo Estoy zombificado… Estoy sonámbulo… Yo soy homosexual… Soy gay… Soy tu esclavo… Soy tuyo… Sssi… Estoy en trance… Y te pertenezco… Disfruto ser gay… Disfruto pertenecerte… Disfruto ser zombificado… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto ser tuyo… Mi Amo… Lo disfruto…-

    Aceptó Scott perdido en las drogas y en aquel estado de trance.

    -¿No volverás a oponerte a mí Scott?-

    Cuestionó el fotógrafo, mientras rociaba nuevamente el rostro del hipnotizado norteamericano.

    -No… Mi Amo… Nunca me opondré otra vez a tus deseos, disfruto estar así… Zombificado… Sonámbulo y drogado… Disfruto que me tengas hipnotizado… Disfruto que me tengas en trance… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto ser homosexual y ser tuyo… Te pertenezco y puedes hacer lo que quieras conmigo…-

    Contestó Scott sin ninguna inflexión en su voz.

    David recordó esas tres semanas maravillosas. Mediante sus instrucciones posthipnóticas consiguió que Scott y su insufrible hermana tuvieran una pelea monumental. Después obligó al norteamericano a renunciar a su trabajo y nombrarlo a él, albacea de todos sus bienes y dinero.

    Scott rompió con su hermana, puso en venta el apartamento y al cabo de diez días David pagó un vuelo privado a Brasil. Gracias a su trabajo y habilidades hipnóticas David había conseguido altas sumas de dinero, pues su talento para dominar la mente de otros era un negocio bastante lucrativo especialmente entre colombianos y mexicanos.

    David había comprado una finca bastante amplia, al menos unos 2000 metros cuadrados en la exclusiva Angra Dos Reis, una isla privada en la costa atlántica de Brasil.

    Una mansión en un sitio paradisiaco, donde podía cultivar sus plantas narco hipnóticas, experimentar a placer con Scott y llevar al máximo sus nuevas artes de vudú, hipnosis y control mental.

    Scott no paraba de danzar al ritmo de los tambores, al tiempo que la hipnosis, el trance, el sonambulismo y las mezclas destruían cada vez más su voluntad.

    -Olavento locorado, por el poder de la hierva del diablo, ahora yo te he doblegado, Phatmatos, marcarado, ahora en un zombi te he transformado… Etos adverado, el poder de la hierba del diablo te ha zombificado… Espíritus inmundos les invoco, Phatmatos locorado alaismo, ahora estás en un profundo sonambulismo. Y por el poder de Asmodeo , ahora yo soy tu Amo y Patrón. Phatmatos locorado, este embrujo está sellado. En esclavo gay te he transformado.-

    Repitió David aquel extraño conjuro.

    -Yo te tomo como mi Amo… Tu eres mi Bökor… Ahora soy tu zombi… Tu sonámbulo… Tu Esclavo… Yo obedezco tu voluntad… Tu voluntad es la mía… Un zombi soy… Mi Amo… Mi mente… Mi cuerpo… Mi alma… Te pertenecen… Ahora y por siempre… Amo…-

    Respondió Scott, al tiempo que se arrodillaba a los pies de David.

    El fotógrafo estaba extasiado por lo conseguido hasta hora. Después de tomar el avión a Brasil, pasó una semana con Scott en Río de Janeiro, aunque tuvo cuidado de ocultar su estado sonambúlico a los demás huéspedes y empleados, mas aun así gozó de seis días fenomenales en el Hotel Windsor Plaza Copacabana. Las dosis de drogas que fabricó antes de viajar a USA fueron más que suficientes, junto con sus técnicas hipnóticas. Consiguió que ambos pasaran por una pareja gay sin mayor problema, no obstante, sus cálculos fallaron un poco, de hecho la situación estuvo a punto de salirse de control.

    David había salido por algunos productos químicos para mantener drogado a Scott, pues el norteamericano al no estar acostumbrado al calor del Brasil, traspiraba más, y las drogas se quemaban con mayor rapidez que en USA.

    David se confió. Lo dejó solo en la habitación y se entretuvo mientras paseaba por Río de Janeiro, adquiría sus productos y examinaba a otros prospectos para su futura colonia de zombis.

    Fue cuando el norteamericano se libró del influjo de las drogas y estuvo a punto de echar todo a perder.

    David hizo una mueca de molestia, pero lo recordó todo y no pudo evitar sentirse orgulloso del poder obtenido sobre Scott.

    -¿Qué?, ¿qué pasa?, ¿Dónde estoy?, ¿Dónde estoy?, ¿cómo llegué aquí?-

    Dijo Scott, mientras despertaba mareado y abruptamente del trance, desnudo y solo en el pen-house del hotel Windsor Plaza Copacabana.

    El norteamericano movió su cuello de un lado a otro, todo el cuerpo le pesaba, sentía adormecidas las piernas y brazos y la cabeza le fastidiaba como una piedra. Su vista se encontraba borrosa y sentía la cara algo adormecida, no obstante, el efecto se desvaneció rápidamente.

    -¿Dónde estoy?, ¿Dónde me encuentro?-

    Volvió Scott a inquirir desconcertado a nadie en particular, pues la enorme suite se hallaba vacía.

    El norteamericano se sentó en la cama, sin entender que ocurría. Era obvio que se encontraba en un hotel de lujo. La vista aún lo traicionaba, pero comenzó a ver más y más claro a cada momento.

    “Windsor Plaza Copacabana”. Leyó en el dosel de la cama.

    Luego de unos minutos sintió que la cabeza y la vista se despejaban por completo y consiguió ponerse de pie, aunque el mareo regresó enseguida. Consiguió detenerse de la cama y tuvo que volver a sentarse. Todo le dio vueltas por un minuto y se vio obligado a recostarse hasta que el mareo pasó de nuevo.

    Después volvió a incorporarse lentamente y logró ver el control del televisor.

    Cogió el mando a distancia y encendió el aparato. Se sorprendió al ver que era diciembre, “¡Diciembre!”. Recordaba que era noviembre, hace poco, además, “¡Windsor Plaza Copacabana!”. “¿Se hallaba en Brasil?”, “¿Cómo era eso posible?”.

    Lo último que recordaba era estar en la cocina de su apartamento con David, su cuñado.

    Movió la cabeza en negación. Recordó aquello. Ambos se habían puesto una borrachera extraordinaria, después él estaba desnudo en la cocina. Y besó a David. “¡Lo besó!”. Recordaba disfrutarlo. “¿Pero cómo?”. Él amaba a Karen, la amaba. “¿Qué estaba pasando?”, “¡Él no era gay!, ¡no!”.

    El norteamericano se colocó de pie y caminó por la habitación. Encontró algo de su ropa y reconoció algo de las vestimentas de David, además que descubrió los pasaportes de ambos encima de una repisa.

    Su mente se aclaraba poco a poco. Todavía era incapaz de conectar los puntos, pero logró escoger un bóxer aparentemente limpio, geans, camiseta y botas.

    Se calzó y vistió. Buscó la llave de la habitación, pero era claro que no se acertaba por ningún lugar.

    Scott pensó por un momento que hacer, se aproximó al teléfono y pensó en llamar a Karen, a su hermano en Nueva York, a sus amigos. Pero no recordaba los números “¿Y cómo les explicaría que estaba en Brasil?”.

    Tomó su pasaporte y pensó en abandonar de inmediato el hotel. Iría a la embajada, pediría ayuda y en cuanto sus ideas estuvieran más claras llamaría a USA. No tenía dinero, pero bajaría al obi y les diría que pidieran un taxi. Era obvio que David había hecho algo para secuestrarlo, llevarlo hasta Brasil.

    “¿Cómo lo había hecho?”, “¿Lo había drogado?”. Era incapaz de recordar nada de las últimas semanas.

    Su mente estaba cada vez más despejada y pensó en rebuscar entre las cosas de David. Encontró una faja de dólares y reales brasileños.

    Scott salió al pasillo y aprovechó que un par de chicas esperaban el elevador. Ingresó con ellas y mientras lo saludaban, una de ellas le preguntó por su novio.

    -¿Mi novio?-

    Regresó Scott con confusión.

    -Sí, el fotógrafo. Su novio es un excelente fotógrafo. Se ve que están tan enamorados.-

    Dijo una de las chicas cuya piel era bastante morena.

    -Vaya que sí, y es una lástima. ¡Porque ambos son muy sexis!-

    Agregó su compañera, una rubia despampanante, mientras le lanzaba una mirada lasciva.

    Las puertas del ascensor se abrieron y Scott bajó rápidamente. A travesó el obi sin acercarse a la recepción, aunque logró escuchar que el encargado lo llamaba en un muy mal inglés.

    Scott salió a la Avenida Princesa Isabel, pero no pudo evitar que la luz del sol veraniego del Brasil lo deslumbrara. No supo a donde ir, mas pudo contemplar en la cercanía la exótica playa Leme.

    Todavía seguía desorientado, sin embargo no perdió el tiempo y buscó un taxi que lo sacara de allí. Lo importante era alejarse y evitar que su cuñado pudiera encontrarlo.

    Después de unos minutos un coche se detuvo y pidió que lo llevaran al Aeropuerto Internacional de Galeão. Pensó que desde la terminal podría llamar a la embajada, ya que si su cuñado lo encontraba, él estaría nuevamente en peligro.

    No recordaba absolutamente nada, no obstante, era evidente que David había hecho algo para secuestrarlo. Sin duda lo había drogado, “¿de qué otra forma podría haber acabado desnudo en un cuarto de Río de Janeiro al otro lado del mundo?”

    “¡Un momento!, ¿desnudo?, ¿acaso David había abusado de él?. “¡No eso no podía ser”.

    Él no era gay, “¿Cómo había David conseguido tener sexo con él?”. Sin embargo, pensó en la escena de la cocina y no pudo olvidar el gran apetito sexual que sintió en ese momento por su cuñado.

    Scott negó con la cabeza y su expresión de confusión debió ser bastante notoria, pues el taxista le preguntó si se hallaba bien. Scott afirmó en inglés y pidió al taxista que se diera prisa. El chófer se incorporó a la autopista y le indicó que el aeropuerto estaba cerca.

    Scott sintió de pronto una vibración en los geans y descubrió entonces que un móvil se encontraba en el bolsillo trasero.

    Lo sacó con cuidado y lo observó con desconfianza. Dudó en responder, pues el teléfono le era extraño y no reconoció el número.

    El teléfono volvió a timbrar, pero Scott notó entonces que era una lada de Usa. Con algo de duda respondió la llamada.

    -Hola, ¿Quién habla?-

    Cuestionó con ostilidad.

    Una gama de extraños sonidos se olleron al otro lado del auricular, como una estática de radio. Inconexa, acompañada de varios pitidos y zumbidos. Scott sintió un nuevo mareo y como el cuerpo y cabeza le pesaban otra vez.

    Trató de colgar la llamada o separar el auricular, pero no pudo hacerlo. Impotente notó que su mano parecía un hierro sólido y era incapaz de soltar el teléfono.

    Los zumbidos y pitidos eran cada vez más fuertes y taladraban su cerebro. La estática incrementaba y la rapidez de los sonidos también. Scott consiguió escuchar entonces una frase, una palabra, que se repetía sin cesar.

    El norteamericano no pudo distinguirla en un primer momento, pero tras un minuto de oír la estática y los extraños pitidos lo logró

    “Somnámbulo, somnámbulo, somnámbulo, somnámbulo”.

    La palabra se repitió una y otra vez y sin que Scott se diera cuenta, su cabeza volvió a clavarse en el pecho, mientras aquella extraña cacofonía proseguía por casi cinco minutos.

    -¿Dónde estás?-

    Inquirió la voz de David en el teléfono.

    -En un taxi… Rumbo al Aeropuerto Internacional de Galeão…-

    Respondió Scott con un débil murmullo.

    -Vaya. Dile al taxista que cambiaste de opinión. Pídele que te lleve a la Playa de Ipanema. Vamos, sé bueno. Y compláceme, ¿Lo harás?, recuerda que te gusta, que disfrutas complacerme.-

    Dijo David con una voz suabe y sugerente.

    -Sí, lo haré… Sí… Lo haré…-

    Aceptó Scott en una fase superficial del trance.

    -Bien eso es. Compláceme, tú lo disfrutas mucho. Te sientes muy bien, relajado. Disfrutas sentirte así, con la mente en blanco, sólo feliz por complacerme. Colgaré y harás eso, me complacerás. Scott te sientes tranquilo y relajado, muy tranquilo y relajado. cuando te deje allí el taxi, caminarás al Posto 9. Comprarás con el dinero que tomaste bronceador, un traje de baño y una mochila, te lo pondrás, guardarás la ropa, el teléfono, el dinero en la mochila y te tenderás en la playa a tomar el sol de lo más normal del mundo, pero estarás en trance. Lo disfrutarás, disfrutarás estar en la playa, casi desnudo. Verás las olas del mar, te concentrarás en ellas y mientras las miras, caerás más y más en trance. Yo te encontraré en media hora y hasta que llegue actuarás normal, aunque estarás en trance, pero no entablarás mucha conversación con nadie, sólo lo esencial para ser educado.-

    Indicó David.

    Scott asintió. Sí, haré lo que digas… Ssí…-

    Enseguida el fotógrafo terminó la llamada.

    -Por favor, olvide lo del aeropuerto… Lléveme a la playa… Regrese, lléveme a la playa de Ipanema…-

    Pidió Scott en voz pausada, pero concisa.

    El taxista lo vio con extrañeza, pero no preguntó nada. Cambió el rumbo y regresó a la zona turística. Después de unos minutos dejó al norteamericano en el acceso. Scott pagó con torpeza, pero el dinero fue exacto, pese a que el ojiazul se encontraba bajo la influencia de David.

    El taxista lo observó alejarse e internarse en la playa, aunque notó que llevaba los ojos rojos, “Seguramente estaba drogado”, normal en aquella época del año, “Un turista más”.

    Scott caminó hasta el Posto 9, pero antes compró en un puesto un traje de baño bastante masculino una botella de bronceador y una mochila de lona. Una vez estuvo en la sección de la playa conocida por ser para los más guapos, se desvistió y se colocó aquella prenda, a la vez que guardaba mecánicamente las cosas en la mochila.

    Enseguida Descalzo, anduvo por la playa y tal como David se lo había ordenado, se tiró a broncearse .

    Algunas mujeres y hombres se acercaron a conversar con el irresistible norteamericano, pues un cuerpo escultural y bien definido era todo un agasajo. No obstante, Scott sin ser grosero, sólo aceptó algo del bloqueador de una rubia, pero rechazó educadamente a todos y se dedicó como le había sido ordenado a contemplar las olas del mar.

    Cada ola se llevaba su deseo por escapar, por alejarse, por recuperar su voluntad. Era tan relajante verlas, tan relajante. Su mente estaba en blanco. Scott disfrutaba del calor, de estar semidesnudo en la playa, el sonido y el movimiento de las olas lo eran todo.

    Ver como bajaban, ver como subían, disfrutar del calor, de la arena, del sol. Scott olvidó a dónde iba, a dónde se encontraba, porque quería irse. Sólo existían las olas, sólo existía lo que David había ordenado.

    Tan sólo habían pasado quince minutos y el norteamericano se encontraba nuevamente sumergido en un profundo trance, pues las instrucciones posthipnóticas de David eran fuertes. Quizás las drogas habían perdido efecto, pero el fotógrafo colocó en su otrora cuñado, una batería de técnicas hipnóticas bastante poderosas, listas a ser activadas en una situación de contingencia.

    -Bien, veo que estás aquí y hiciste lo que te dije.-

    Pronunció contento el fotógrafo, cuando se sentó al lado de su cuñado en la playa.

    -Ssí…-

    Afirmó el norteamericano sin inflexión alguna.

    David tomó la mochila y se inclinó sobre Scott. –“Somnámbulo, Somnámbulo, Somnámbulo”. Regresa a tu sonambulismo, “Duro como tablón”. Regresa a la hipnosis, regresa a tu trance. Duerme profundamente.-

    Murmuró el fotógrafo a Scott en el oído.

    El norteamericano clavó la cabeza en el pecho y sus ojos se tornaron totalmente rojos. -Ssí… Mi Amo… Estoy sonámbulo… Estoy en trance… Dormido… Haré lo que me digas… Lo disfruto…-

    Admitió la inducción el ojiazul.

    -Ven, levántate, vamos. Sígueme, vamos, vamos a la sección gay, que debo hipnotizarte más.-

    Indicó David en un murmullo.

    Scott se tensó notoriamente y dudó en acatar la instrucción de David. -Yo… Yo, yo… No… No… Yo no soy gay…-

    -David se volvió a inclinar sobre su cuñado y murmuró a su oído. –“Somnámbulo”, “Duro como tablón”, “Trance de Hierro”. No te resistas, tranquilo, nada te pasará. Te sientes relajado, lo disfrutas. Complacerme. Deja que tu mente se quede en blanco y vuelve a tu sonambulismo totalmente, deja que tu mente quede en blanco y vuelve a la hipnosis, al sonambulismo. A tu trance.-

    Dijo David, mientras soplaba en el oído de Scott.

    -Sssi… Hipnosis… Mente en blanco… Disfrutar… Sonámbulo… Sssi… Debo ser sonámbulo… Estar hipnotizado y disfrutar… Haré lo que me digas…-

    Repitió Scott, aparentemente sometido.

    -Bien, eso me encanta, que respondas bien. Vamos levántate y ven, vamos a la sección gay.-

    Volvió a pedir David.

    Scott se incorporó lentamente y David sonrió con satisfacción. El fotógrafo se colocó de pie también y disfrutó cuando Scott lo siguió sin oponer resistencia. En cuanto estuvieron en el Posto 8, ambos buscaron un área despejada, aunque fueron sujetos de más de una mirada lujuriosa de parte de los hombres que yacían en aquella sección de la playa.

    David llevó al norteamericano hasta una palapa un poco apartada y vacía, donde lo ayudó a sentarse. De inmediato extrajo de su cangurera una botella de jugo, la cual le pasó a su indefenso cuñado.

    -Bébela, bébela despacio, pero bébela toda, es lo que te hace disfrutar.-

    Dijo David, mientras acariciaba las desnudas piernas de Scott.

    El norteamericano tomó la bebida sorbo a sorbo, lentamente. Su manzana de adán se movía a cada trago y sus labios, delgados, pero extensos, David ansiaba probarlos nuevamente.

    -“Somnámbulo, Somnámbulo, Somnámbulo, duerme, regresa al sonambulismo absoluto, a la hipnosis profunda. Cae en trance, vuelve a ser mi esclavo. Sé mi esclavo otra vez. Tú lo disfrutas. Disfrutas estar bajo mi poder, disfrutas ser mi esclavo.-

    Scott soltó el frasco, el cual cayó suavemente en la playa. -Sssi… Mi Amo… Sonámbulo… En trance… Con mi mente en blanco… Soy tu esclavo… Dime tus órdenes… Haré lo que me digas… Yo lo disfruto… Disfruto estar bajo tu poder… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto estar en trance…-

    Repitió Scott para el alivio de David.

    -Excelente, eso es. Me diste un buen susto estuviste a punto de escapar, me alegra ver que respondiste bien a las órdenes posthipnóticas de emergencia. ¿Por qué querías escapar?-

    Preguntó David, que sin descaro exploraba el cuerpo de su sonámbulo cuñado.

    -Yo… Yo… Tú me secuestraste mi Amo… Tuve miedo… Yo no soy gay… Yo… Yo soy hetero… Yo…-

    Dijo Scott con algo de nerviosismo.

    -No, “Somnámbulo”, “Duro como tablón”, “Trance de Hierro”, tú eres mi esclavo. Estás en trance, estás sonámbulo, estás hipnotizado. Estás drogado. Sonámbulo, hipnotizado, en trance, drogado, eres mi esclavo. Y como mi esclavo eres gay, eres homosexual. Y lo disfrutas.-

    Repitió David aquella sugestión.

    -Sssi… Estoy sonámbulo… Estoy hipnotizado… Estoy en trance… Estoy drogado… Y lo disfruto… Lo disfruto… Soy tu esclavo… Y como tu esclavo soy gay… Y lo disfruto… Soy homosexual y lo disfruto…-

    Repitió el norteamericano con algo de satisfacción.

    -Dilo otra vez. – Pidió David mientras acariciaba el grueso miembro de Scott.

    -Soy tu esclavo… Y tu esclavo es homosexual… Yo soy tu esclavo… Yo soy homosexual… Yo soy gay y lo disfruto… Lo disfruto… Sssi… Mi Amo… Eres mi Amo… Y yo soy tu esclavo sexual… Tu esclavo gay… Estoy hipnotizado… Sonámbulo… Soy gay… Mi Amo…-

    Dijo Scott nuevamente bajo el control de David.

    David comenzó a besarlo, acariciarlo y explorarlo sin nada de pudor. Scott correspondió al acto y plató un beso cargado de pación a su Amo. El norteamericano recorrió con deseo las piernas de David y apretó con lujuria los pezones y el miembro del fotógrafo.

    David gruñó en conformidad. -Tendré que castigarte por tratar de escapar… Eso no se hace esclavo. Jamás debes tratar otra vez de huir de tu Amo, jamás debes tratar de traicionarme o ignorar mis órdenes. ¿entendiste?-

    Le dijo a Scott, mientras chupaba su cuello.

    -No lo haré… Jamás volveré a escapar… Jamás ignoraré o desobedeceré tus órdenes… Tú eres mi Amo… Jamás te traicionaré… Yo soy tuyo… Nunca volveré a tratar de escapar de ti mi Amo… Sssi… Mi Amo debe castigarme… Sí, Amo… Yo te desobedecí… Mi Amo… Yo te debo mi voluntad… Te traicioné mi Amo… Castígame mi Amo… Quería volver a ser libre… A ser heterosexual… Pero no volverá a suceder… Yo soy tu esclavo otra vez… Tu esclavo sonámbulo… Tu esclavo gay… Soy homosexual totalmente ahora… Yo Lo disfruto… Mi Amo… Yo disfruto ser tu esclavo… Yo disfruto complacerte… Disfruto que me drogues… Disfruto estar en trance… Disfruto ser tuyo mientras usas mi cuerpo… Castígame mi Amo… Castígame por tratar de ser libre… Drógame más para destruir la heterosexualidad… Vuélveme un zombi absoluto… Quiero ser tu esclavo para siempre… Quiero ser un sonámbulo gay por completo… Quiero dejar de pensar… Quiero ser un zombi… Ser un sonámbulo para siempre… Estar drogado todo el tiempo… Hipnotizado… Quiero ser gay… No me dejes escapar… Destruye mi heterosexualidad… Esclavízame por completo mi Amo… Soy tuyo y puedes hacer lo que quieras conmigo, no volveré a oponerme…-

    Dijo Scott para la sorpresa de David.

    Fue cuando David supo que el norteamericano estaba listo para la siguiente fase de esclavitud y que aquel intento burdo de rebelión, sólo fue un fútil conato de la heterosexualidad derrotada por recuperar el control de la voluntad.

  • Fontanero

    Fontanero

    Me abrió un chico como de unos veinte años. Apenas vestido con un pantalón de deporte blanco tan fino, corto, y ajustado que marcaba una polla preciosa. Además del resto de su cuerpo delgado con músculos finos, bronceado y guapo a rabiar. Moreno con el otro corto y unos preciosos ojos azules.

    No pude dejar de admirarlo de abajo arriba aunque él me sometía al mismo escrutinio. Mis piernas musculosas saliendo de un vaquero recortado y mis brazos fuertes de una camiseta de tirantes. El vientre plano como una tabla de lavar, mi pecho de barril y mi cara, hasta mis ojos azules clavados en los suyos pardos y en su cuerpo fibrado.

    – ¡Hola! Creo que tenían un aviso. Un desagüe.

    – ¡Ah! Si, ven por aquí.

    Con la caja de herramientas en la mano lo seguí sin perder de vista sus prietas nalgas moviéndose armoniosamente mientras caminaba.

    Me condujo hasta un enorme y sibarítico baño con jacuzzi incluido. Un desagüe atascado no planteaba mayores dificultades pero me gustaba la compañía y me lo tomé con calma. Parecía que estábamos solos en la casa y el chico se quedó conmigo sentado en un inodoro y charlando.

    Se presentó como Marcos y yo le di mi nombre estrechándonos la mano un momento mas largo del necesario, pero placentero para ambos. Conseguí sonsacarle que efectivamente estamos solos. Aún no sé si mentía o ella llegó más tarde.

    – ¿Te han dejado solo para que me atiendas?

    – Bueno, ahora que estás aquí eso no es nada malo. Es muy bueno.

    En un descuido al aflojar una junta conseguí empaparme la camiseta evidentemente adrede. Tengo el suficiente dominio de mi oficio como para que esas cosas no me pasen por accidente.

    – ¡Ups! Estaba más dura de lo que pensaba. He tenido que hacer mucha fuerza y se ha roto.

    Aunque con la temperatura reinante no había ningún problema por estar calado él me dijo que me sacara la camiseta para no resfriarme. Así de todas formas simplemente quedaríamos vestidos iguales.

    Así que la agarré, me saqué la camiseta por la cabeza y la dejé sobre el lavabo. Pasando cerca de él en el proceso y secándome con una toalla, que me pasó, el pecho y la cara. Luciéndome todo lo que podía.

    – ¿Vas al gym?

    Me preguntó.

    – No, solo trabajo duro, tu si que parece que te machacas bastante.

    – Bueno hago lo posible, normalmente prefiero nadar, pero para no hacer ejercicio tu tienes un buen cuerpo.

    Diciendo esto mientras doblaba un brazo para probar el bíceps. Exhibiendose.

    – ¿Puedo tocar?

    – Pues claro.

    Así que pasé una mano por su brazo medio acariciando, medio apretando. El puso su mano en mis abdominales siguiendo sus formas marcadas.

    – Estos los tienes bien.

    – Gracias, pero debería volver al trabajo, el placer para después.

    – Eso espero.

    Sonriéndole. En una difícil postura bajo el lavabo, le pedí que me alcanzará una herramienta. A lo que accedió de inmediato rozando mis dedos con los suyos al entregármela.

    El tacto fue suave, casi sedoso.

    Al poco rato me ofreció un refresco y casi de inmediato regresó con dos latas en la mano. Al tenderme una volvimos a rozarnos. La suya debía estar agitada pues al abrirla la presión hizo saltar el líquido sobre los dos volviendo a empaparnos. Nos reímos al volver a estar mojados.

    Él pasó la mano por su pecho extendiendo el dulce refresco por su piel bronceada y luego se llevó un dedo a los labios para lamerlo.

    La situación era morbosa a tope. Le pregunté:

    -¿Puedo?

    Y yo también pasé un dedo por su pecho, muy cerca del pezón y luego me lo llevé a los labios, una vez rota la barrera, él cogió mi mano entre las suyas y se llevó ese mismo dedo a su boca lamiéndolo y jugando con él.

    Me acerqué más a él, puse una mano en su cintura sobre su piel y quitando mi otra mano de su cara busqué su lengua con la mía. Durante unos largos segundos juguetearon amistosas para meterse en la boca del otro. Noté su lengua recorriendo mis dientes y yo clavé la mía lo más dentro que alcanzaba.

    Yo estaba sudado, él pringoso de refresco y el jacuzzi parecía que nos llamaba. Así que bajé su pantalón de deporte hasta los tobillos y con un leve azotito en su duro culo, le dije:

    -¡Ala!, a la ducha.

    Se giró mostrándome el culo bronceado del todo. Le solté un segundo suave azote a la vez que lo seguía hasta allí. Mientras se llenaba de agua con él sentado en el borde se puso a terminar de desnudarme. Yo de pie frente a él.

    Abrió mi vaquero y lo bajó despacio acariciando mis muslos en el proceso. Lo dejó caer y me libré de él de una patada a la vez que de mis sandalias.

    En el ajustado bóxer que llevaba se marcaba mi polla bien dura colocada hacia mi derecha. Lo contempló un momento y por fin sin que usara las manos, con los dientes agarró la goma de la prenda y la liberó de su prisión. El gayumbo quedó justo bajo mi culo duro. Acercó la cara y aspiró fuerte por la nariz.

    – Huele a macho, a sudor.

    – Tú hueles de maravilla y me incliné a besarlo.

    Levantó la cabeza y según me inclinaba veía entre sus muslos su polla apuntándome directamente a la cara. No pude resistirlo y mientras nuestros labios volvían a juntarse, estiré la mano y me hice con ella. Acariciándola con mucha suavidad, los huevos suaves, todo bien depilado. En realidad estaba depilado del todo y su piel era tan suave como si lo hubiera hecho un rato antes.

    – ¡Qué piel tienes!

    Poco más tardó en desnudarme del todo, sacando mi calzoncillo por los pies y dedicarse a acariciarme a mí como yo lo estaba haciendo con él. Descubrió que yo también me depilo pero me había dejado una tira justo encima del rabo.

    Por fin pudimos meternos en el agua. Seguimos acariciándonos esta vez recorriendo nuestras pieles húmedas con gel de baño. Dándonos lengua y cruzando las pollas duras. No podía dejar de acariciar su culo y meter un dedo con el gel y el agua en el ano.

    – No quiero hacerte daño.

    Primero uno, luego dos, cada vez que lo metía él casi me mordía los labios o la lengua. Se me giró dándome la espalda y dejándome el culo bien cerca. Lamía su nuca mientras seguía dilatando su ano con mis dedos.

    Bien limpito me alcanzó el aceite de baño y eché un buen chorro en su espalda dejando que resbalara por su columna y metiéndose sólo entre sus nalgas donde mis dedos lo repasaban por el ano.

    Él lubricó mi polla con sus manos tiernamente casi sin girarse, solo echando aceite. Y pasando una mano entre sus muslos tiraba de mi rabo conduciéndolo, guiando y apoyando el glande en la entrada que había estado dilatando con cuidado.

    – ¡Que duro está! Ten cuidado, despacio.

    Empujé suave, no quería dañarlo y suavemente y sin parar se fue clavando hasta los huevos hasta que sentí la suave piel de sus nalgas apoyada en la zona depilada de mis muslos. Los dos lanzamos a la vez un grito de placer.

    En ese inoportuno momento se abrió la puerta de repente. El grito debió haberla alertado. Entró una chica en tanga y una corta camiseta. Muy bonita, y muy parecida al chico que yo tenía entre mis brazos. Su negra melena le llega justo un poco por encima de los pezones, marcados en la fina tela de la prenda, y sus preciosos ojos azules nos miran con deseo y vicio. diciendo:

    – Hola hermanito. Me parece muy mal que te diviertas solo.

    – Acabamos de empezar.

    – No me habías dicho que teníamos una compañía tan agradable. ¿Quién es ella?

    – ¿Me vais a reñir los dos? Silvia, Únete y deja de decir bobadas.

    – Por cierto ella es mi hermana.

    Según se acercaba al jacuzzi se fue sacando la camiseta con lo que pude ver sus durísimas pero no muy grandes tetas. Al llegar a nuestro lado agarró la polla de Marcos apartando la mano que yo tenía allí y me dio un morreo de campeonato. Un beso guarro con mucha lengua que igualó a los que me había dado su hermano.

    – Belleza.

    Con la mano que había apartado del duro nabo tiré del tanguita de la belleza para intentar sacárselo. Pero la prenda era tan endeble que me quedé con ella entre los dedos. Me limité a arrojarlo al suelo y poner esos dedos en su vulva que parecía un horno. Suave, húmeda y muy muy caliente. Nuestra saliva resbalaba hasta la espalda de Marcos al que seguía teniendo empalado.

    Pero ya no podía parar, tenía que correrme, tenía que dejar mi lefa en ese culito tan duro. Silvia demostró era tan morbosa como cualquiera de nosotros dos. Según la sacaba de tan acogedora gruta se arrodilló entre los dos y separando las nalgas de su hermano con las manos empezó a comerle el ano y lamer mi semen que rezumaba. Acariciaba a la vez los huevos del chico para no dejar que perdiera la importante erección que llevaba.

    Nunca me hubiera imaginado tan incestuo proceder, pero ahí estaba ante mis ojos. Marcos fue el que se hizo cargo de mi polla, aprovechando que estábamos en el agua le dió un lavado rápido y se la metió en la boca para terminar de exprimirla. Como él aún la tenía dura. Era imposible que se me bajará con esos dos pervertidos delante. Sonia quería su ración.

    – Vamos hermanito ahora me tendrás que follar tú. Y a ti te vamos a comer entre los dos.

    Es toda una organizadora, hizo sentar a su hermano en el escalón de la bañera y ella se le subió encima. ¿Adivináis donde me puso a mí? pues entre los dos de pie. Mientras ella me daba una de las mejores mamadas de mi vida chupando mis huevos y toda la polla.

    Marcos se dedicaba a lamer mi culo y follármelo con dos de sus deditos lubricados con el mismo aceite de baño que antes había pasado por mi rabo. Yo gemía y suspiraba.

    Como se movían despacio y con ternura coordinando sus movimientos con la sabiduría de la costumbre ninguno de los dos perdía ritmo en mi cuerpo. Hasta conseguían besarse y rozar sus lenguas bajo mi perinneo.

    Entre los dos consiguieron no sólo que se me volviera a poner dura sino que terminé corriendome en la boquita tragona de Sonia. Como su hermano era el que estaba más cerca fue el primero con el que compartió mi leche. Pero yo llegué a tiempo de mezclar mi lengua con las suyas en un lascivo beso donde las salivas y los restos de mi semen pasaban de boca en boca. Para entonces ellos también se habían corrido, Marcos dentro del coño de Sonia.

    – ¡Que tres guarros somos!

    Y también para entonces yo tenía que continuar mi faena atendiendo el siguiente aviso que no sería ni de lejos tan placentero como el rato compartido con los dos hermanitos.

    Me quedé con las ganas de probar el xoxito de Sonia o su culito, ese día. Lo dejamos para una futura ocasión pues desde luego que pensaba repetir con ellos. Hacerlo con más tranquilidad y puede que hasta en una cama. Si pudiera meter a mi novia ya sería una locura. A ella también le gusta el morbo y seguro que le encantará follar con los dos hermanos.

  • Mariana, la presidenta de colonos (4-1)

    Mariana, la presidenta de colonos (4-1)

    El olor a sexo se respira en la habitación, solo se escuchan gemidos y gritos de placer, en estos momentos estoy haciéndole una mamada a Sergei, mientras, Rogelio me está metiendo su verga por el ano, estaba disfrutando como loca.

    Ha pasado poco más de una semana desde que Sergei me dio a probar el Popper y la coca, motivo por el cual me he convertido en una adicta y esclava sexual de unos rusos y su socio, me han pervertido y hecho que mi voluntad solo sea de ellos.

    Sergei, no ha tenido piedad de mí, no solo me pervirtió y quebró mi voluntad, sino que también lo ha hecho con todo lo que más quiero y apreció, mi hermana menor Brenda, mi sobrina Vanessa y mi adorada hija Ángeles.

    Las cuatro estamos gozando como unas verdaderas putas, Alexei, se está cogiendo por la boca a mi hija, Brenda siendo sodomizada y masturbada por Irina y la pobre de Vanessa recibiendo la gruesa verga de Dimitri en su ya muy abierta vagina.

    – Aaaah! Que buenas putas hemos hecho Sergei, le escuche decir a Rogelio al tiempo que se descargaba en mí.

    – Así puta, cómetela toda, recibe todo en tu boca, que no salga ni una gota, me ordenaba Sergei

    Pero como fue que llegamos a esto…

    Hace 4 días:

    Me quería morir, no sabía cómo reaccionar ¿Socios? Me quede en shock Rogelio era el socio de Sergei.

    – ¿Cómo qué tus socios?, pregunte sin saber que decir.

    -Mariana, quien crees que les consiguió a los rusos el que se establecieran aquí, Sergei es un buen amigo que conocí hace algún tiempo, pero no es necesario que te cuente eso, dijo y continuó, – lo importante aquí será lo que vamos a hacer a partir de hoy.

    Saco un par de bolsitas con coca y la as espacio en el buró, empezando a hacer unas cuantas líneas y esnifo un par de ellas.

    – Veras Mariana, a partir de ahora en tu vida lo más importante seré yo, así como también lo será Sergei, harás todo lo que te digamos, y estarás siempre disponible para garantizarnos placer. Lo más importante en tu vida, después de nosotros, será el sexo y tú. Si tú, quiero que te conviertas en una mujer egoísta y caprichosa que sólo piense en sí misma, es decir, en vivir a tope sin importante los demás y mucho menos tu familia.

    Yo no podía creer lo que estaba escuchando, pero lo peor de todo es que mi vagina se estaba encharcando demasiado, mi vida se había ido al carajo y no me importaba, Rogelio se estaba manoseando su falo hasta que adquirió rigidez, a pesar de mi estado me costaba creer lo que estaba pasando.

    Un hombre de unos cincuenta años, con un poco barriga y que hace unos instantes me había dado una de las mejores cogidas que llevaba en mi vida, a pesar de haber chantajeado en un inicio, me estaba mostrando su enorme verga, invitándome a que me acercara a ella. Permanecí quieta un tiempo hasta que se puso sobre su verga una línea de coca e insistiendo que me acercara, con la coca ahí me pareció una verga exquisita y me acerqué a él, la tomé con cuidado y me halé la línea con desesperación. Al terminar de inhalar sentí la mano de él en mi cabeza impidiéndome despegarme. Me dijo que ahora me tocaba a mí en darle lo que él quería.

    – Seguirás dando una imagen ante el mundo de una señora bien, pero serás toda una puta para mí y mis socios, me decía mientras mi mano bajaba por mi vientre para tocar mí ya inundada vagina, – por lo que veo tu cuerpo ya está de acuerdo con esas condiciones.

    Empecé a besar la cabeza de esa hermosa verga, y bajar por el tronco con mi lengua retirando el poco de aquel delicioso polvo le haya quedado, con mi mano le sujetaba aquel tremendo par de bolas y las levantaba para besarla y meterlas a mi boca era delicioso todo aquello.

    Acababa de aceptar mi nueva vida de puta y la mamada de verga que estaba haciendo sellaba el pacto.

    – Jajaja, que puta eres Mariana, era Sergei, que iba entrando a la habitación y me vio chupando esa deliciosa verga

    – Así es socio, la has educado muy bien en estos días, a ver putita, agrace a tu señor como se debe, me ordeno Don Rogelio y Sergei ya desnudo se acercó a mí con su gran falo erecto y en su mano mi otra perdición; un par de frascos de Popper

    Destapo uno y sin dudarlo lo tome y lo inhale como Irina me había enseñado anteriormente, lo que me llevo, si es posible, a un éxtasis mayor

    – Aquí esta su puta, su esclava, para que hagan lo que quieran con ella, putos chantajistas, no dejen de llenarme con sus vergas, dije eufórica y cachonda.

    Sergei en ese instante me cargo tomándome de mis nalgas y me enterró su enorme verga de un solo golpe, se sintió deliciosa esa empalada.

    – ¿Te gusta mi verga puta?

    – Aaaah!!! Que rica esta tu verga, cógeme papi, ya aceptaba mi condición de puta, – me encanta como me coges Sergei, méteme la más duro, soy tu puta y hare todo lo que me pidas, dije sin pensar.

    – Se que lo harás, a partir de hoy solo harás lo que te digamos, y sentí como abrió mi culo para que Rogelio acomodara su vergota en mi ano.

    – Te dije putita que te lo iba meter por aquí, que rico esta tu culito, fue la tercera vez en mi vida que hacían una doble penetración y se sentía delicioso, Dios ya no quería volver a mi antigua vida, no quería saber de nada, ni nadie.

    – Si así cójanme, métanme sus enormes vergas en mí, les gritaba y exigía

    El panorama era sublime ambos hombres de pie cargándome y metiendo sus falos en mis agujeros, jamás en mi vida me imagine que estaría así y que tan solo en una semana seria toda una puta, adicta al Popper y a la coca, sobre todo al sexo duro

    Sergei se salió de mi vagina y Rogelio aprovecho (sin dejar de cogerme por mi culito) para ponerme en cuatro en la cama y empezó a darme más duro

    – Siente mi verga en tu ano Mariana, que rico lo tienes

    – Así sigue papi, dame tu palote en mi ano, me encanta, aaaah, que rico, dame más, no pares

    Sergei, acerco su pene a mi boca y empecé a chuparlo como si no hubiera un mañana

    – Aprendiste muy bien a chupar en estos días putita, decía al sentir como me devoraba su verga, – eres una experta mamando vergas

    – No solo mamando, comento Rogelio, – También coge como una gran puta, quien diría que nuestra presidenta se volvería toda una sumisa y adicta a que la cojan en tan solo 5 días, jajaja

    – Si, soy su puta sumisa, cójanme mucho, pero no me quiten esto, me encantan sus vergas, que rico es esto, gracias por convertirme en una puta.

    Rogelio salió de mi ano y se acostó en la cama, me ordeno que lo montara y me calve su falo en mi vagina, Sergei se colocó atrás de mí, pensé que me lo metería por el ano, pero no fue así.

    – Vas a sentir lo que es realmente una doble penetración puta, y empezó a empujar su verga dentro de mi vagina, junto con la Rogelio. Sentí como iban abriéndome, le costó un poco, pero consiguió que mi vagina se distendiera lo suficiente para que cupieran ambas pollas

    – Aaaagh!!! fue un grito desgarrador, tanto de dolor como de placer, sus vergas se fueron acomodando dentro de mí, ahí supe por fin lo que era estar llena, parecía que sus pollas habían crecido más, sentí que el placer me destrozo el cerebro.

    – Que rico es estooo!!! Cójanme duro, esto es lo más delicioso que he probado en mi vida, Sergei muchas gracias, gritaba sin control.

    – Bien Mariana, muy bien, siempre tienes que agradecernos el haberte convertido en puta, me dijo satisfecho.

    Las dos vergas se rozaban una contra la otra, el placer de los tres iba en aumento, Rogelio me agarro las tetas y me las apretó con fuerza, se notaba que ya no aguantaría mucho, a Sergei le pasaba lo mismo, el placer de estar ambos cogiéndome por la vagina al mismo tiempo era inmenso.

    – Ya no puedo más voy a llenarle la concha a esta puta, comento Rogelio

    – Ni yo, ¡¡¡me voy a venir!!!, grito Sergei

    Al oírlos yo también me empecé a correr

    – ¡¡¡Aaaah que rico yo también me estoy viniendo!!!, fue un orgasmo continuo, el cual aumento de fuerza cuando las dos vergas al mismo tiempo me empezaron a llenar, sentí esa caliente lava en lo más profundo de mi conchita, se me tenso todo el cuerpo y con mis ojos cerrados y mi brazos alrededor del cuello de Rogelio, empecé a besarlo, demostrándole que era suya.

    Aun sentía como me estaba viniendo, el orgasmo era tan intenso que sería imposible expresarlo. Sólo diré que todo lo que había alrededor desapareció, y sólo quedamos mi cuerpo y yo en un gozo increíble. En el momento que reaccione sentí el semen rico y caliente de mis dos machos saliendo de mis agujeros.

    Sergei me atrajo hacia el para también besarme apasionadamente, estaba viviendo un sueño, una fantasía loca que alguna vez cruzo por mi mente y nunca pensé que se volvería realidad, había sido cogida por dos machos fuertemente, me habían hecho gozar como toda una hembra.

    Mi cuerpo se sentía como si flotara en una nube y estaba tan sensible que cualquier roce que tuviera con mi piel seguía haciendo que me vinera

    De vuelta me hicieron como quisieron. Me tiraron en el suelo y me pusieron de lado. Rogelio sin esperar un segundo me puso en cuatro nuevamente e invadió mí vagina de una forma tan violenta que mis gritos de nuevo inundaron el departamento.

    – Ahhh que rico papi, me siento tan llena con tu vergota, sus envestidas eran tremendas, pero tan ricas, nadie me había hecho algo así.

    Sergei el que se apoderó de mí cabeza y su verga, yo me la metí en mi boca y sentí como lentamente recuperaba su erección dentro de mí. Como el sabor me envolvía y me consumía. Lamí sus testículos y besé cada rincón de su miembro.

    No me había dado cuenta del tiempo que había pasado, en ese momento empezó a sonar mi celular insistentemente, era mi hija que me llamaba, traté de separarme, pero Rogelio no lo permitió, sin dejar de cogerme traté de contestar, para mi fortuna cuando contesté, ella colgó.

    – Quien era putita?, me pregunto

    -¡Ah…, era… mi hijaaa! Aaaah, Dios que rico, por favor acaba, ya…, Me vengooo

    – Voy a volver a llenar tu vagina putaaa!!!!

    Volvimos a tener un nuevo orgasmo, Sergei que desde la llamada se estaba masturbando, viéndonos también llego a su orgasmo, llenándome la cara con su lefa

    – Toma presidenta putita, recibe toda mi lluvia de leche, ¡¡¡Aaaah!!!

    En ese instante reaccione, habían pasado cerca de 6 horas en las que me había comportado como la mayor de las putas, revise mi celular y vi las llamadas perdidas de mi hija y devolví la llamada, esta vez mis dueños no interrumpieron.

    – Mama por fin contestas, dijo Ángeles al contestar, – donde estas, tenemos más de 20 minutos que llegamos al aeropuerto.

    Había olvidado que tenía que ir por ellas al aeropuerto, el estar comportando como una puta me estaba dejando consecuencias muy desastrosas.

    – Hija lo siento, el coche no arranco, en estos día no lo había utilizado y hoy no lo pude encender, un par de vecinos me estuvieron…, ayudando y al parecer ya está funcionando, voy para allá en unos minutos.

    – No te preocupes mamá, Vanessa y yo tomamos un Uber y ya vamos en camino, llegaremos en unos 15 minutos más.

    – Muy bien aquí las espero, me despedí, sentí una mano en mi hombro, me había olvidado de que estaba con Rogelio y Sergei.

    – Vaya con la zorrita de la presidenta, ahora traerá nuevas esclavas para que le hagan compañía, comento Rogelio

    Me horrorice de solo pensarlo, no quería que mi hija y mi sobrina cayeran en manos de esos pervertidos, lejos estaba de imaginar cuán lejos llegarían, Ángeles tenía 17 añitos, cumplía 18 al día siguiente, si bien estaba en edad legal para hacer todo lo que quisiera, era muy inocente, había estudiado toda su vida en un colegio femenino, y su padre se había esforzado en que fuera una buena alumna e hija, era la inocencia personificada. Vanessa por su parte también era una joven tranquila, no le conocíamos novio alguno, no daba problemas en casa, no salía fiestas si no era acompañada por mi hermana o por Ángeles.

    – Por favor a ellas no las metan en esto, ellas son casi unas niñas, les dije, – Hare lo que quieran, pero a ellas no, por favor

    – Sabemos que lo harás, dijo maliciosamente Sergei, al momento que con su verga en mano la pasaba cerca de mi colita

    – No por favor, ya no tardan en lleg…

    No me dejo terminar, el desgraciado de Sergei me enterró su monstruosa verga en mi ano, los malditos no se habían cansado de joderme.

    – Las vas a recibir presidenta puta con tus agujeros llenos de leche

    – Aaaah, ya no, me quejaba, pero mi cuerpo ya estaba adaptado a ese trato y reacciono de la forma que ellos ya sabían

    – Mariana eres tan puta, que tu cuerpo reacciona por su cuenta

    Yo no sabía que decir, estaba mojada y cachonda me había convertido en una enferma, Rogelio para ese entonces se había desaparecido por unos instantes y lo vi entrando por la puerta de la habitación con algo en la mano, tomo unos de los frascos de Popper, lo destapo y hundiendo lo que traía en la mano dentro del frasco, me di cuenta de que era un plug anal, después de sacarlo de aquel frasco, lo lleno con polvos de coca.

    Sergei me cogía ferozmente por el ano y yo me está viniendo a chorros, Rogelio me acerco el Popper y lo inhale, con desesperación.

    – Así puto ruso, sigue cógeme duro, aaaah!! Me haces venir demasiado, le gritaba

    – Te voy a llenar putaaa, y cumplió su promesa me lleno el ano con su semen, Sergei se salió e inmediatamente Rogelio metió el plug en mi ano.

    – Con esto estarás todo el rato caliente y se facilitara lo que va a pasar más tarde, presidenta puta, jajaja

    Estaba todo dicho, había perdido ante ellos, volvió a sonar mi teléfono en ese momento, era nuevamente Ángeles y conteste.

    – Mamá, ya estamos llegando, me dijo, – ¿Puedes bajar a ayudarnos por favor?

    – Hola hija, si dame 5 minutos y nos vemos en la entrada del edificio

    Rogelio me paso mi ropa y me vestí rápido, al ponerme las pantys y los jeans sentí como el plug se metió más en mi ano y no pude evitar un gran gemido.

    -Aaaah!!!

    – Jajaja tu cuerpo se comporta como debe de ser verdad putita, siempre tienes que estar caliente para nosotros, dijo Rogelio

    Mis pezones aun seguían erectos ya sea por la droga que traía en mi culito o por la cogida que me habían puesto ese par de vergas, porque era muy incómodo ponerme el bra, solo me puse mi blusa y salí de aquel departamento.

    Cuando llegue abajo mi hija mi sobrina estaban bajando sus maletas del Uber, para mi mala suerte se estaciono fuera del establecimiento de Sergei y me dirigí a ellas, el caminar con el plug en mi ano hacía que me excitara mucho, Dios era demasiado el placer que sentía me sentía en las nubes, cuando abrace a mi hija fue algo tan raro y placentero, ella físicamente es una monada, mide aproximadamente 1.68, es un poco más bajita que yo, tiene un cuerpo delgado, pesa alrededor de 60 kilos, tiene unas tetas pequeñas comparadas con las mías, pero normales de acuerdo a su edad (34B) y unas pequeñas y pronunciadas caderas que la hacen ver espectacular.

    Vanessa es un poco más alta que nosotras, ella mide 1.73, al igual que mi hija también es delgada, pero ella es más agraciada físicamente tiene unas tetas grandes 34D y más culo y caderas pronunciadas.

    Al abrazar a Vanessa me excite aún más, sentir sus tetas muy cerca de las mías casi hace que me vuelva a venir y por mi mente paso que serían unas excelentes putas. Dios que estaba pensando, como podría pensar eso de mi hija y mi sobrina, el Popper y la coca me estaban traicionando,  mi vagina era un mar de deseo, por todo lo que había pasado en las últimas horas y ese plug que tenía en mi ano no ayudaba mucho.

    – Ángeles, Vanessa vamos a casa, no quería que mis chicas pudieran ni por asomo caer como caí yo, tampoco quería que se dieran cuenta de mi estado, pero sabía que no podría evitarlo, en mi mente deseaba que las volvieran tan putas como lo hicieron conmigo.

    Cuando íbamos a caminar rumbo al edificio, aparecieron por la puerta Dimitri e Irina.

    – Ух какие красотки, кто эти две девушки?, comento Dimitri, e Irina rio

    – Hola Mariana ¿Pero quienes son estas bellezas que te acompañan, serán acaso tus novias? Espero que no porque me pondría muy, muy celosa, dijo maliciosamente Irina, lo que hizo que me ruborizara.

    – No, por supuesto que no, ellas son mi hija Ángeles y mi sobrina Vanessa, acaban de llegar de Guadalajara, comente algo nerviosa

    – рад встрече, dijeron en perfecto ruso ambos e Irina tradujo inmediatamente, – Es un gusto conocerlas.

    – Gracias igualmente, saludaron cordialmente mis niñas

    Y fue entonces cuando Vanessa cometió la mayor indiscreción que causaría toda sus desgracias.

    – Venimos a celebrar el cumpleaños de mi prima, mañana llega a su mayoría de edad, lo menciono con tal inocencia, que no supe cómo reaccionar

    – Vaya eso hay que celebrarlo en grande Mariana, tu hija debe de tener la mejor de las fiestas, dijo inmediatamente Irina – en este mismo instante les acondicionare el bar y tu hija disfrutara al máximo su mayoría de edad.

    Me quería morir, no sabía cómo reaccionar, conocía a Irina y sabia a lo que se refería con ese comentario, intenté cortar la conversación y tomé una de las maletas para tomar camino al departamento.

    – No creo Irina, además tu tenías otro compromiso el día de hoy, comente

    – No es ningún inconveniente hoy el bar será exclusivo para el festejo de tu hija ¿Verdad Sergei?

    Al escuchar su nombre mi cuerpo se estremeció, no me había dado cuenta en qué momento había salido del edificio.

    – Por supuesto, Mariana tráete a tu hija y tu sobrina esta tarde al bar, serán mis invitadas de honor

    – Siii, gritaron al unisonó las chicas, yo no sabía cómo detener aquello

    – No, no te molestes Sergei, además sería un día de pérdidas para ti, trataba de escapar a como diera lugar

    – Ya está decidido, hoy será exclusivo para ustedes y las esperaremos en unas horas, es más les adelantare mi primer regalo, Irina lleva ropa y maquillaje para que estas chicas, déjalas lo más espectacular que puedas ya que hoy será un día muy especial e inolvidable, sentencio, ya todo estaba dicho.

    – Si señor, fue solo lo que salió de la boca de Irina

    – Gracias, iremos al departamento, ya no podía hacer nada por ellas, sabía lo que ocurriría en unas hora, aunque mentiría si digo que no excitaba el saberlo.

    – Dimitri ayuda las damas con su equipaje y regresas inmediatamente, quiero que tú y Alexey, realicen algo antes del evento. Ordeno sin mas

    – как приказал босс, dijo en ruso

    Salí con mi hija del brazo, Vanessa se puso al lado de Ángeles y empezamos a caminar al entrar al departamento vi el desastre que había en la sala de estar, Dios mío no había quitado nada de la mesa estaba todo, el Popper, la crema, un consolador y el cristal de la mesa tenía restos de coca a pesar de que había esnifado un poco antes de ir con Rogelio.

    – Mamaaa, esto que es???

    – Tíaaa, quien la viera tan seriecita, jajaja

    Lo cual motivo también a Dimitri a soltar una estruendosa carcajada y un comentario en ruso que no entendimos, pero sabía que era en referencia al día anterior.

    – Dimitri muchas gracias, ya me encargare yo

    Me quería morir, no sabía cómo reaccionar.

    – No es nada nena ayer no estuve en casa e Irina me pidió por favor que le prestara la casa, para una reunión se la deje llegue tarde, me acosté y ni mire la habitación, luego le pienso quitar las llaves esto es intolerable, trate de sonar lo más indignada posible.

    – ¿Tía esto que es? pregunto Vanessa cogiendo el tarro de Popper

    – Es Popper un inhalador, contesté inmediatamente y me puse toda ruborizada.

    – ¿Tu como sabes eso mama?

    Yo no sabía que decir e intenté cortar la conversación y me puse a limpiar la sala.

    – Ángeles no sé, por favor vayan a instalarse en su habitación anda dúchense que Irina no tarda en llegar

    – ¿Mama por qué conoces a los del bar?

    – Ya basta Ángeles, por favor, y me metí en mi cuarto y pensé que demonios he hecho con mi vida, en unos días había pasado de una tranquila ama casa y fiel esposa, a una puta infiel que gusta del sexo muy duro, de casi no tomar nada a beber alcohol como si fuera acabar y a consumir drogas y lo peor de todo estaba por llegar, tendría que exponer a mi nenita y mi sobrina a dos depravados sexuales, que las harían tan putas como yo.

    Y lo peor de todo es que la situación me tenía muy excitada.

    Salí de la habitación duchada vestida y maquillada, dispuesta a recoger todo, mi hija ya estaba vestida y junto a ella estaban Vanessa e Irina, hablaban como amigas, al verme mi hija me sonrió, y me dijo:

    – Mama Irina llego hace un momento, trajo una ropa muy hermosa, al verla me quería morir, eran unos vestidos tan entallados y cortos que no dejarían nada a la imaginación.

    – Nos está dando consejos de belleza, también nos regaló un pack de maquillaje para que baje cuando quiera, incluso me ha dicho que pueden darme un masaje relajante, yo no sabía que decir.

    – Mariana podrías por favor, preparar unas bebidas, en lo que maquillo a las niñas, dijo cínicamente, y las chicas respondieron en automático

    – No somos unas niñas

    – Jajaja está bien, son unas hermosas señoritas, es más las dejare que ustedes mismas elijan que es lo que se pondrán. Me miro y dijo – Mariana te acompaño a la cocina a preparar las bebidas.

    Irina camino junto a mí y en cuanto entramos a la cocina me empujo contra la pared y acercándose a mi oreja me dijo:

    – Que guapa estas hoy zorrita, hace un momento que te he vi, me imagine que venias de recibir verga, Sergei me ha comentado que me asegurara de que no te has quitado el plug, y tocando mi culito por detrás dijo: – vaya que eres toda una putita, aun lo traes puesto, y lo empujo dentro.

    No pue evitar un gemido – ¡Aaaah!

    – Sabes he pensado que te excita mucho el saber que dentro de poco ese par estarán disfrutando de vergas tan ricas como las que ya probaste.

    Era verdad estaba mojada y cachonda me había convertido en una enferma, y lo peor de todo es que estaba a arrastrando a mi familia por el mismo camino que a mí, sabía dónde terminaría ese camino.

    Irina estaba masturbando mi ano con el plug y tocando mis tetas, tan excitada estaba de recordar que ayer me había cogido ella y la monstruosa verga de Dimitri que no me importaba ya lo que les pasara a ellas.

    Al notarlo dijo:

    – Vaya tenía razón esta zorrita está demasiado cachonda por lo que sucederá en unas horas, Mariana ve a preparar las bebidas para las cuatro, en ese instante me soltó un poco para caminar hacia el refrigerador y sacar un poco de jugo para las chicas pero ella me detuvo, – no será vino tinto para todas, te acaban de decir ya no son unas niñas, ella estaba atrás de mí y me rodeo con sus brazos, dando pequeños mordisco en mi oreja comenzó a decirme: – no te preocupes con ellas seré en principio más suave que contigo pero solo en principio, quiero comerme esos caramelitos por completo, quiero moldearlas y emputecerlas a mi manera, diciendo eso me mordió el cuello y metió si mano en mi coñito y dijo: – pero que puta eres, te has mojado aún más con todo lo que he dicho.

    Me volteo y empezó a besarme apasionadamente, acto que devolví sin importar que las chicas estuvieran a unos metros de nosotros, Irina aprovechaba para tocar mis tetas y mi culo, yo me dejaba hacer, no tenía voluntad.

    Se detuvo con una y con una inmensa sonrisa en su rostro me dijo: – Puta, para mi fue como si me hubiera dicho el mejor cumplido en la vida, al mismo tiempo sacaba de sus tetas cuatro sobrecitos y me paso dos de ellos

    – Sergei ordena que pongas esto en las bebidas y que yo esté presente cuando lo hagas, estos son para las zorritas, están preparados específicamente para ellas es un potente afrodisiaco con un poco de coca que hará que un breve instante se vuelvan todas unas putitas.

    Y así lo hice, puse en las copas los sobres para las chicas, los otros dos era un poco de coca por lo que Irina empezó a hacer líneas e inhalo un par.

    – Estas son para nosotras, ahora te toca a ti, me ordeno y lo hice, devoré otras dos líneas

    Salimos de la cocina y vi a las chicas que se habían cambiado, Ángeles estaba hermosísima con vestido rojo super entallado que con trabajos le cubría su cola y un gran escote frontal que dejaba ver muy exquisitas sus tetas, Vanessa en cambio había elegido una blusa strech color turquesa y una mini de color azul marino, que al igual que a mi hija apenas cubría su cola, Irina las felicito por lo que habían elegido cada una y les proporciono a cada una su copa.

    – Brindemos porque a partir de hoy disfrutes de la vida y sepas aprovechar toda ocasión que se presente para disfrutar de ella, fueron las palabras de del brindis de Irina.

    Las chicas sorprendidas de que le pasara una copa de vino lo bebieron sin dudarlo.

    – Esta delicioso, comento Vanessa y volvió a dar otro sorbo a la bebida

    – No te detengas este día ambas disfrutaran toda una fiesta, hablaba Irina acercándose a Vanessa, y comenzó a rodearla lentamente observando su atuendo después continuo con mi hija y fue cuando hablo

    – La ropa les queda genial, tienen muy buen gusto para elegir, pero creo que hay algunas cosas que podemos corregir ¿No lo crees Mariana?, a lo cual le dije sin saber el que:

    – Si tienes razón, Irina continúo observando y haciendo tiempo para que el afrodisiaco empezará a hacer efecto.

    – Verán chicas para empezar el problema es que su ropa interior no combina con la exterior, en ese momento Irina les dio una palmadita en su culito y les dijo – habrá que cambiarles esos trapos de monja que llevan por ropita más sexy, Ángeles se ruborizo, se puso como un tomate incluso creo que se excito, el efecto de la bomba que les di empezaba a hacer mella en ese par, Vanessa se veía exultante, no paraba de reír y la pobre de Ángeles se le notaba más acalorada.

    Irina aprovecho el momento y se puso tras ella y muy “profesionalmente” le empezó a explicar su punto.

    – Para empezar esta hermosa cola

    Fin parte 1