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  • El que busca, encuentra (el final)

    El que busca, encuentra (el final)

    No tenía idea cuantas horas me dormí, me despertaron las ganas de ir al baño, sentí la pija de Camila entre mis nalgas, se había salido, estaba mojaba y blanda, pero se sentía gorda, enorme, y mi cerebro empezó a recordar todo.

    Mis movimientos la despertaron, me acarició mi pecho, y con cierta dulzura me preguntó:

    –¿Qué pasa, bebé, dormiste bien?

    –quiero ir al baño respondí casi con miedo.

    Sentí sus labios en mi cuello, muy suavemente, y su voz cálida.

    –Vamos amor, yo también necesito ir

    Nos levantamos, y me guio hasta el baño, me sentó en el inodoro y me dijo:

    –Hace todo, mi vida, que vamos a pasar una tarde hermosa.

    Abrió la ducha y se quitó toda su ropa y se quedó esperándome por unos minutos.

    Cuando hice mis necesidades, me ayudó a levantarme, me besó en los labios y me llevó hasta la lluvia de agua caliente.

    Pasó el jabón por mi ano, por mi entrepierna, por las axilas, volvió a bajar y volvió a enjabonar mi agujero pasando su dedo y abriéndolo para que entrara la espuma.

    –»Estás quedando como nuevo, papito» murmuró en mi oído.

    Sentí un chorro tibio y potente que sacaba el jabón y casi entraba en mi interior, me enjuagaba con su orina.

    Después me dio vuelta con sus manos en mi cintura y bajando hasta mi cola con caricias mientras su boca me besaba, primero casi rozando mis labios y después con pasión, su pene, otra vez duro se frotaba en mi entrepierna, y casi alcanzaba a tocar mi ano.

    Estuvimos así varios minutos, hasta que cerró las llaves de agua, me abrazo con un toallón, me secó muy delicadamente y se secó ella muy sensualmente y con una sonrisa muy cómplice me tomó la mano y me guio hasta la habitación.

    Miró su teléfono, que estaba enchufado, revisó los mensajes, abrió una lata de cerveza, tomó el plato con cocaína, su bolso y se sentó en la cama.

    –»Fernanda no va a volver, te tengo para mi sola el resto del día» me decía mientras sacaba algunas prendas de su bolso.

    «Hace frío, bebe, ponete esto» me alcanzó un short de dormir azul, de raso con puntillas y una remerita sin mangas de la misma tela y color. Ella se ponía un culote negro de encaje y un top haciendo juego, ligas del mismo conjunto y se terminaba de cubrir con un camisolín blanco.

    «Vení amor» me dijo señalando la cama

    Me senté a su lado, tímidamente.

    Acercó cocaína a mi nariz con una tarjeta y la lata de cerveza, tomé ambas cosas.

    «Son las tres de la tarde, gordo ¿no querés que hagamos el amor todo el día?”

    Accedí con mi cabeza, por temor.

    Se levantó, fue a la mesa, tomó una cerveza y me dijo «voy al baño, bebe, espérame.

    Volvió enseguida, se sentó y me dio la lata en mis manos atadas, Acercó el plato y me dijo “toma solo amor”.

    Estuvimos varios minutos así, hasta terminar la cerveza.

    Camila buscó dos latas más, volvió a poner la cámara del teléfono y me dijo:

    «Voy a soltarte las manos, tengo tus documentos, tus datos, tus redes sociales y varios videos, así que portate bien» desató mis manos y me dijo que me parara.

    La habitación me daba vueltas, mi cerebro no respondía, volví a sentarme aturdido, mientras que ella sonreía mostrándome unas pequeñas pastillas y señalando la cerveza.

    –Vení –me dijo apoyada en el respaldo de la cama, y yo obedecí.

    Me abrazo, me acarició, tomábamos cerveza y cocaína por largo tiempo, nos besábamos con locura, me llenaba de su saliva, me decía cosas dulces y sucias, y sus manos recorrían mis nalgas, mi ano, mis testículos.

    –Acostate bien, amor, me acomodó en la cama, boca arriba, y se subió sobre mi pecho, su pene cogia mi boca alocadamente.

    «Que lindo que sos, amor, me encanta hacerte el amor, sos mío, mi puta, mi novio, mi esclavo» su líquido pre seminal volvía a recorrer mi boca, sus movimientos aumentaban, sus gemidos y sus palabras sucias, también.

    Su punta golpeaba mi garganta produciéndome arcadas.

    «Que hermosa cogida te estoy dando, bebé»

    «Como te gusta mi pija» «nadie te va a hacer todo esto que te hago yo, putito mío»

    Después un gemido muy profundo y su leche en mi garganta directamente, casi ahogándome, su pija latía.

    «Tragala toda, hasta la última gota» me ordenó.

    Parecían litros de semen pasando hacia mi estómago.

    Salió de mi boca, alcanzó una cerveza y se acomodó a mi lado.

    Seguimos tomando e inhalando por unos minutos, hasta que su dedo empezó a abrirse camino en mi orificio, su miembro a apoyarse en mi pierna, su lengua en mi oreja.

    Se sentó en el respaldo de la cama y me ordenó besarla, cuando me quise acercar me acomodó sentado sobre ella, su lengua me volvía loco, sus manos corrían el short y otra vez toda esa carne caliente y libre me abría las paredes, su pija desnuda me destrozaba.

    –»¿Te gusta como te la meto sin forro, putito mío, te gusta mi leche, te da miedo algo, amor?» Su risa y sus palabras acompañaban sus estocadas.

    Me cogió por largo rato así hasta que sin salir me dejo de costado, en cucharita, mis piernas juntas en posición fetal, su enorme pija en mi culo, bien apretada.

    Me cogió con fuerza, me la sacaba y la volvía a meter con más fuerza por largo rato, el dolor era insoportable.

    «Mira como te desvirgué» me dijo, mostrándome su pija bañada en sangre.

    Me puso boca abajo y siguió con más fuerza, me dio vuelta la cara y me beso bien apretada contra mi espalda.

    –»Besame que vamos a compartir algo toda la vida, mi pobre putito»

    «Toma mi leche que te encanta»

    Metió más su lengua en mi boca, y se estremeció mientras acababa.

    Eran las 8 de la tarde, hasta las 2 de la mañana Camila me cogió tres veces más.

    Se fue con una risa malvada y un «No te olvides de mi».

  • Dono mi culo a cambio de medicinas

    Dono mi culo a cambio de medicinas

    Hola a todos, me llamo Lorena y soy de Madrid España, mi padre inmigrante portugués, y mi madre hija de unos argentinos que habían venido a buscar suerte a Europa hace muchos años. Soy una mujer voluptuosa, eso lo heredé de mi sangre latina, alta, ojos marrones claros, cabello negro, tetas grandes y firmes a mis 32 años y buen culo que levanta miradas por las calles de Madrid.

    Toda esta historia se desenvuelve producto de una situación familiar que ocupó mi vida hace 3 años atrás y hasta ahora no me había sentido tan libre como para exponerla, al fin y al cabo de manera anónima por estos medios.

    Mi padre estaba muy enfermo, ya mi madre había fallecido dos años antes a causa de un cáncer de seno agresivo y parece que ahora era el turno de papá, no me quedaba más remedio que lidiar con el hecho de cargar con su enfermedad pues mi hermana mayor Elena se mudó a otro país con su esposo y no la estaban pasando muy bien que digamos como para apoyarme con los tratamientos de papá.

    Yo trabajaba en una oficina como administradora y pues aunque no es que tenía una paga millonaria jeje, tenía posibilidad de muchas cosas, pero a raíz de la enfermedad de mamá que todo fue tan de repente, hice un gasto sin precedentes del cual no pudo mi familia recuperarse en cuanto a la economía y a la realidad psicológica, quedé con muchas deudas que me costaron mucho pagarlas. Luego del fallecimiento de mamá tuvimos dos años de calma entre comillas para que luego mi padre enfermara terriblemente de un cáncer de pulmón. Cuando acudimos al médico no pude dejar de pensar en todo el trauma que ya había vivido previamente con mi madre y a las deudas también que muchas noches no me dejaban dormir.

    Iniciamos con las situaciones médicas, eran largos días, recién me habían despedido de mi trabajo por un recorte de presupuesto, por esos días y luego de visitar el hospital un buen número de veces conocí al doctor Julio, un tipo rubio, alto, de cuerpo atlético, asumo; más o menos contemporáneo conmigo, él comenzó a tratar a mi padre como médico especialista y pues cada día nos encontrábamos en el hospital, yo ciertamente tengo mis atributos, pero si notaba como Julio me miraba el culo en los pasillos pues en las ventanas se reflejaba que él volteaba cuando nos despedíamos.

    Ya habiéndonos quedado sin dinero el doctor me indicó que los tratamientos de mi padre cada vez aumentarían más su costo porque requería medicamentos más potentes para tratar su enfermedad, mi presupuesto cada vez se acortaba más y más, no contaba con más nadie, me tocaba cubrir todo a mi sola. Cierto día el doctor me comentó en privado en su consultorio que tenía lindo cuerpo que si podíamos salir a tomar algunas copas y charlar un rato. Yo me tomé todo eso como un chiste, aunque no puedo negar que Julio era un chico bien guapo. Luego de tanta insistencia por varios días quedamos y salimos. Él pasó buscándome a eso de las 7 pm por casa, sus ojos se iban a salir cuando bajé desde mi piso a planta baja y me miró de arriba abajo como escaneándome al bajar las escaleras del edificio, él se bajó como un caballero a abrirme la puerta del coche, me subí y pues nos marchamos a cenar.

    Todo iba muy bien tomamos unas copas, nos reímos de anécdotas de cada uno y comenzamos a bailar estábamos en una parte oscura bailando, cuando de repente siento su mano entre mis dos nalgas, a lo cual yo respondí preguntándole “¿Qué te pasa Julio?”. Y él un poco cortado por todo aquello me respondió “tranquila, no pasa nada, disculpa, es que tu culo me ha encantado desde que te vi por primera vez en el hospital y quisiera tener la oportunidad de estar contigo a solas porque eres una mujer muy atractiva Lorena”. Finalmente me dijo que él estaba dispuesto a pagar todo el tratamiento de mi padre si yo tenía sexo con él. Por mi mente pasaban tantas cosas y mientras él me hablaba no puedo negar que mi vagina palpitaba pues hacía mucho tiempo que no tenía sexo con nadie y pues no puedo negar lo atractivo que era Julio.

    Nos quedamos mirándonos fijamente y en ese momento nos besamos entre las luces de la discoteca, él me pegó a su cuerpo mientras sus manos tocaban mis nalgas y sentía ese gran bulto pegado a mí, salimos de allí, todo iba haciendo efecto, el alcohol, el momento, el placer, un conjunto de cosas que no sabría explicar se sumaron para que termináramos en su departamento.

    Llegamos, al entrar me di cuenta que vivía solo, pero no solo eso, sino que además tenía un muy bonito apartamento en una zona muy famosa de la ciudad, me dice “siéntete como en casa”, colocó música y me sirvió una copa, luego se sentó a mi lado y me confesó que se moría de ganas por estar conmigo. Yo ya estaba excitada, mi tanga estaba súper húmeda, empezamos a desnudarnos entre besos y ambos estábamos muy calientes. Sus manos recorrían mis entrepiernas y me quitó toda la ropa para empezar a chuparme las tetas, ufff que delicia.

    Él me comentó entre besos que había una sola condición para que él aceptara pagar todo el tratamiento de mi padre a lo que yo le pregunto “¿a ver Julio cuál es?” Y él me responde: “Quiero hacerte sexo anal, me encanta ese culo hermoso que tienes, desde que te vi no he parado de imaginarme dándote en cuatro por el culo, si te dejas hacer anal yo pago todo…”. Yo de inmediato ufff le dije que no, luego me dijo “todo va a salir bien quiero comerte el culo”. Yo era virgen por mi culo y al comentárselo se interesó cada vez más en rompérmelo.

    Seguimos besándonos y entre yo estando resistida y él comiendo me puso en cuatro en la cama y lo primero que hizo fue ufff comerme el culo, diooos que rico, sentir su lengua pasar en círculo en mi culo y ufff que rico, yo no paraba de gemir, en fin ya estaba ansiosa, fue estimulándome el culo primero con un dedo y lubricante y luego metió dos, me tenía a su merced, era una sensación muy loca, pero ufff me estaba enloqueciendo este momento

    En ese momento metió un pequeño plug en mi culo con mucho lubricante, y me dijo “estimúlate tú”, y él enseguida se dio la vuelta y puso esa enorme verga en mi boca, la cual no dudé en empezar a chuparla y que deliciosa, estaba toda llena de venas, me tenía loca. Me tomó por el pelo y de repente metió toda su verga hasta el fondo de mi garganta y yo casi me voy en vómito, fue una maldita locura jaja, pero me encantó.

    Me sentía como una actriz porno, mientras con su mano izquierda tocaba mi culo y estimulada el plug, luego de estar mucho rato así chupándosela me volteó y aun estando en cuatro me la metió por la vagina y empezó a darme, yo estaba super húmeda, mis piernas temblaban y él me daba duro jalando mi cabello. Cada envestida me llevaba a un éxtasis que tenía mucho tiempo sin vivir y pues creo que el tiempo que había pasado lo compensaba al fin con una buena cogida.

    Luego de estar un buen rato así empezó a sacarme el plug hasta que lo sacó, y allí estaba mi culito bien dilatado a lo que le dio otra mamada que me hizo ver la gloria puf que rico se sentía, yo solo quería que no parara de meter su lengua dentro de mi culo, y me movía como si estuviese bailando o haciendo twerking.

    Entonces se levantó y me dijo “ya vas a ver que te va a gustar”, y comenzó a meterme la punta poco a poco y se iba sintiendo bien, estaba bien lubricada por eso no me dolía tanto. Comenzó a darme envestidas muy ricas y que placer experimentar por primera vez por mi culo, “joder Julio que rica cogida papi, sigueee no pares” le gritaba mientras él solo me daba nalgadas, me sentía como toda una perra en celo, mi vagina super húmeda y mi culo siendo usado por aquella enorme llena de venas, que placer.

    Me cambio de posición y me puso de lado, que delicia, sentía como si su verga llegaba a mi ombligo jaja que delicia, mis gemidos inundaban la habitación y él no paraba de darme envestidas muy potentes, mientras con su mano derecha tocaba mis tetas y jugaba con mi pezón, me decía que era una perra, que le encantaba mi culo, que estaba super buena. Yo joder mi mente volaba, me sentía como si hacia una porno.

    Luego de darme unas poderosas envestidas se levantó y me dijo “abre la boca voy a correrme”, me puso de rodillas y tenía tanta leche que me salpicó la cara y terminé bebiéndomela toda, él no sabía qué clase de perra había liberado.

    Luego de esa noche seguimos viéndonos y pues mi padre tuvo el tratamiento que necesitaba y yo las buenas cogidas que me hacían falta para liberar el estrés, luego de esa noche tuvimos más aventuras desenfrenadas y excitantes.

  • Una aventura con el sobrino de mi esposo

    Una aventura con el sobrino de mi esposo

    Hola, me llamo Ana, tengo 59 años vivo en Barcelona con mi esposo Manuel de 61 años y su sobrino Raúl que tiene 35 años. Hace 2 años Raúl nos mandó el pasaje para que saliéramos de El Salvador y buscar un futuro mejor aquí, al llegar al aeropuerto, nos estaba esperando y nos llevó en su auto para instalarnos en su chalet y luego nos dio un paseo por la ciudad donde cenamos.

    La historia comenzó hace un año cuando Raúl le consiguió un puesto a mi esposo en un almacén como ayudante por medio de un amigo, yo le pedí ayuda también a Raúl para que me ayudara con un empleo para colaborar con los gastos, pero me dijo que con el sueldo de él como gerente de un restaurante y la ayuda de mi esposo íbamos a salir adelante, que si yo necesitaba algo le dijera.

    Pasaron los días y todo iba bien hasta que un buen día a mi esposo le toco viajar a El Salvador a arreglar unos papeles de migración y visitar la familia mientras yo me quede sola con Raúl. En esos 27 días en una ocasión estaba yo preparando la cena cuando Raúl me abrazo por detrás y me dijo que todavía teníamos tiempo que dejara lo que estaba haciendo que más tarde íbamos a cenar a un buen restaurante y me llevo a mi cuarto y me dijo que me tumbara en la cama y empezó a desnudarse.

    Tenía un cuerpo increíble. Se tumbó encima de mí y me besó apasionadamente. me bajo las pantaletas y me desabrochó los botones superiores del vestido y vio mis senos, los cuales empezó a chuparlos con tanta ira y pasión, que me empecé a excitar y bajando hasta mi vagina la beso y su lengua jugaba con ella pasándola por todos mis labios vaginales, mi respiración se hacía mucho más rápida soltando mis primeros gemidos. Ahí estuvo unos 20 segundos y yo solo decía:

    -Ahhh… Ahh… Dios míooo…

    Era la primera vez que experimentaba eso y de pronto comencé a tener un orgasmo, luego se desabotono el pantalón y cayó al suelo y me dijo que se la chupara le dije que ni a mi marido le hacía eso pero accedí porque estaba muy excitada así que puse su verga en mi boca y comencé a bombear suavemente de vez en cuando la sacaba de su boca y lo acariciaba y besaba el tronco de su verga hasta que me la metió hasta la garganta y me hizo hacer unas arcadas, luego la saco y seguí chupando su verga hasta que no aguanto más y eyaculo en mis senos..

    Luego me coloqué a cuatro patas mirando al cabecero de mi cama. Raúl se incorporó de rodillas por detrás e introdujo su pene sin mucha dificultad por la lubricación que tenía. Con sus manos llegaba a masajear mis tetas, y empezó a embestirme mientras yo seguía disfrutando del mejor polvo de mi vida con mucha diferencia. Me estaba quitando las penas y devolviéndome la ilusión que pasaba un mal momento en el apartado sexual, En esta posición estuvimos más de 10 minutos hasta que tuve el segundo orgasmo, luego me acostó de lado y tomándome de mis senos me penetraba, era despacio y sensual, nos besábamos, el acariciaba mi clítoris y levantaba mi pierna para meter sus dedos en mi ano, eso me encanto, eso me hacía gritar y gemir duro varios minutos.

    Pose a pose, metida a metida, Andrés me tenía loca, me cargaba y caminaba penetrándome, me estaba dando la cogida de mi vida, Raúl me preguntaba en pleno acto si él lo hacía mejor que mi esposo, no demore ni un segundo en responderle que sí; que él era muy superior, luego abrí mis piernas, y su verga entro en mi vagina, después puso mis piernas en sus hombros, y ahora me penetraba más duro, fuerte y rápido, sentía verga golpearme, después bajo mis piernas saco su verga la froto en mi vagina y la introdujo duro, nuevamente la saco, y la metió ahora suavemente, hizo esta acción varias veces, esa día después de terminar nos bañamos y salimos a cenar y hacer unas compras. Esa noche no pude olvidar lo que paso no podía creer lo que había hecho, pero lo había hecho.

    Todos los días a partir de esa fecha lo hicimos sin parar, inclusive tuve que comprar y tomar pastillas anticonceptivas para protegerme por si algún accidente pasaba. Inclusive como Raúl tiene una computadora y una cámara en varias oportunidades Raúl me grabo en pleno acto sexual, en un inicio no sabía eso lo descubrí más tarde. Un buen día mi esposo salió para el trabajo yo estaba en la cocina lavando cuando Raúl me beso y me montó en la mesa de la cocina y me desnudó toda, me puso en cuatro y me empezó a coger durísimo por el culo. Me sentí toda irritada, adolorida y muy excitada, adoraba la sensación que estaba teniendo.

    Luego de unos 20 minutos se aburrió de mi culo y comenzó a perforarme la vagina, ya estaba toda mojada y fue demasiado divino sentir como mi vagina me quedó partida después de tanto sexo. Yo gemía fuertemente y no me importaba nada en ese momento. Estábamos a punto de corrernos, empecé a sentir un chorrero de leche y mi vagina está llena, se desbordaba todo ese semen. Me preguntó si ya estaba lista para un nuevo orgasmo y le dije que sí con la cabeza. Me besó con la lengua tan dentro como pudo y empezó a acariciarme directamente el clítoris.

    Me corrí con sus besos y a pesar de ser mi tercer orgasmo, fue quizás el más placentero luego se fue para el cuarto y luego salió vestido con su traje forma con el maletín a trabajar no sin antes besarme.

  • La gozosa tarde de mi puta con nuestras pollas

    La gozosa tarde de mi puta con nuestras pollas

    José Luis es un íntimo amigo mío, de mi pueblo, desde tiempos inmemoriales, de toda la vida como se suele decir, con el que mantengo una muy estrecha relación y fluida comunicación a pesar de no vivir en el mismo lugar y al que mi mujer, que ya conocía de su «existencia» por mí habiendo conversado con él varias veces vía telefónica, conoció personalmente en una de sus primeras visitas a mi pueblo, afianzándose también entre ambos a partir de entonces una muy buena relación de amistad, hasta el punto de que fue ella antes que yo quien, tomándonos unas copas, le invitó a que nos visitase en nuestra casa para pasar junto a nosotros un fin de semana, algo que él no dudó emplazándonos para quedar a una conversación posterior durante la semana siguiente.

    José Luis, que cuenta con algo más de 40 años, es bajo de estatura pero posee una polla descomunal, de 25 centímetros de medida real y bastante gruesa, que yo le había visto en numerosas ocasiones cuando viajábamos juntos y nos bañábamos en distintos lugares o cuando nos duchábamos en algún hotel en las muchas ocasiones en las que compartimos habitación, lo que yo comenté con mi mujer tras marcharnos a casa la noche que estuvimos con él en mi pueblo, asombrándose por ello y comenzando a despertarle curiosidad y un morbo desmedido a partir de ese momento. A ella le cayó muy bien y, con toda la confianza del mundo, como si se conociesen de toda la vida, le puso como apodo «Pitingo», algo que surgió así y sin saber porqué aunque me dijo que se le vino a la cabeza de repente ese sobrenombre y así lo llamamos desde entonces.

    Durante los días previos hablamos varias veces con José Luis conviniendo que ese próximo fin de semana nos visitase, lo que hizo desde el mediodía del viernes hasta el lunes por la mañana. También durante esos mismos días mi mujer me iba «dejando caer» que quería probar y gozar con la polla de José Luis durante su visita lo que en mí provocaba una calentura desmedida. El día de su llegada, Nuria y yo fuimos a esperarlo a la estación de autobuses y, para la ocasión y con toda la intención del mundo para provocarlo y excitarlo, se puso una blusa de seda negra muy fina sin sujetador debajo por lo que sus maravillosas tetas botaban bajo ella y se apreciaban sus pezones y aureolas en todo su esplendor, minifalda esplendorosa también de color negro y unas botas altas de tacón fino que le llegaban casi a medio muslo, interiormente, -¡cómo no-, llevaba un precioso conjunto de lencería sexy con tanga, liguero y medias negras, sabiendo positivamente que le llamaría mucho la atención desde el primer momento.

    Con puntualidad meridiana el autobús hizo acto de presencia en su andén correspondiente y segundos después mi amigo José Luis descendió de él procediendo a recoger su maleta y dirigiéndose a nosotros. Conforme venía a nuestro encuentro era más que palpable su cara de alucinado mirando a mi mujer de arriba a abajo, llegó a nuestra altura y nos saludó con efusividad aunque al abrazar y dar dos besos a Nuria escuché perfectamente cómo le dijo «¡Jodeeer, cómo estás de buena, cariño mío!», arrancando una muy pícara sonrisa por parte de mi mujer y en mí una calentura desmedida por la incertidumbre de lo que se podía avecinar.

    Acto seguido nos dirigimos a casa para que José Luis dejase su maleta y tomase posesión de su habitación y mientras lo hacía mi mujer me susurró al oído que la situación y las múltiples miradas de mi amigo la estaban poniendo muy cachonda al imaginar la polla de José Luis totalmente dura y tiesa gracias a ella, confesándome abiertamente que deseaba vérsela y gozar con él ese fin de semana, lo que produjo en mí un morbazo increíble.

    Con todo ya en orden nos marchamos de nuevo a la calle, en esta ocasión para ir a tomar unas cañas primero y a comer a un restaurante después. Metidos ya «en faena» y con unas cervezas en la mano, Nuria y José Luis comenzaron a intimar de una manera muy especial poniéndose de manifiesto que ambos querían marcha y rollo sin barreras para sus cuerpos. En un momento de la animada conversación, que subía más de tono a cada instante, José Luis le espetó a mi mujer «¡Hay que joderse, Nuria, lo buena que estás. Vaya par de tetas y el culazo que tienes, el coño no me lo quiero ni imaginar porque me pongo malo si lo pienso!», a lo que ella sonrió abiertamente y le dijo «¡Qué cabronazo estás hecho, ‘Pitingo’!», cogiéndole la mano y llevándola a su culo para que se lo sobase bien a fondo, exclamando él «¡Jodeeer, madre mía, chica. Ufff… Quién lo cogiese!».

    En ese ambiente calenturiento continuó desarrollándose el asunto hasta que marchamos a comer al restaurante en el que habíamos reservado mesa. Una vez acomodados en el mismo el tono no varió. José Luis, al que mi mujer había sentado junto a ella con toda la intención mientras que yo me encontraba frente a ellos, comenzó a acariciar el brazo de Nuria por encima de su camisa de seda con la excusa de comprobar el tacto que tenía mientras que ella lo observaba con lascivia y hacía lo propio bajo el mantel de la mesa, acariciándole su pierna y entrepierna, por lo que pudo notar cómo nuestro amigo «Pitingo» tenía su polla bastante dura, exclamando con asombro «¡Jodeeer, tío, cómo estás.

    Qué pedazo de polla tienes. Jodeeer!, desplegando él una amplia y viciosa sonrisa y adoptando la misma actitud que mi mujer, acariciar sus deliciosas piernazas por encima de sus preciosas medias sexys y metiendo su mano entre las tirantas de su liguero, invitándolo ella a que la desplazase a su entrepierna para tocar su peludo coño, ya muy mojado por la calentura interna que poseía; mientras tanto, yo por mi parte me tocaba la polla, ya muy dura también merced a la situación, aprovechando mi mujer para acariciármela con su pie por debajo de la mesa.

    Acto seguido, mi mujer me pidió que me esperase sentado en la mesa mientras que ambos se levantaron y se dirigieron de la mano a los servicios del restaurante, yo esperé algo más de un minuto, me levanté y les seguí, dirigiéndome primero al de caballeros, donde no encontré a nadie, y posteriormente al de señoras, abriendo la puerta y escuchando los suspiros entrecortados de José Luis, que en ese momento y con la puerta entreabierta estaba gozando como un auténtico cabrón con una majestuosa mamada de Nuria.

    Allí estaba mi mujer, de rodillas, chupando como una puta zorra el inmenso pollón de nuestro amigo y gozando inmensamente con él en su boca mientras que José Luis, con la cabeza erguida hacia arriba y los ojos entrecortados gemía y le decía «¡Sigue, zorra, sigue chupándomela. Jodeeer, qué buena eres, cómo la mamas. Eres una auténtica puta, estás buenísima y te tengo que follar antes de irme al pueblo, te lo aseguro. Me he hecho muchísimas pajas y me he corrido innumerables veces pensando en ti desde que te conocí!». Por su parte, mi mujer continuaba deleitándose con la mamada y el placer que proporcionaba a José Luis en su polla y se tocaba su mojadísimo coño sin parar.

    Transcurridos varios minutos, nuestro amigo «Pitingo» avisó a Nuria de que se iba a correr en breve por lo que ella aceleró la chupada y los lametones a su hinchado capullo provocando que de su polla emanase una gran cantidad de leche que bañó a mi mujer toda la cara y que tragó en su boca con enorme satisfacción mientras él gemía de inmenso placer al tiempo que gritaba «¡Me corro… Me corrooo, zorraaa… Ah… Ahhh… Ohhh… Qué bueno, qué bueno… Sííí…!

    Tras una majestuosa limpieza de polla por su corrida, mi puta zorra se puso en pie y José Luis se arrodilló, bajó su tanga, se lo bajó y comenzó a comerle su grandioso coño de una forma desmedida, sujetándole ella su cabeza para que no parase y con inmensos deseos de correrse y dejar en su boca el sabor de su maravilloso néctar femenino al tiempo que le decía «¡Sigue, cabronazo, sigueee… Qué gustazo tan grande en todo mi coño. Ah… Ahhh… Es tuyo, cómetelo, cabrón, cómetelo!». Él pasaba la lengua por su clítoris y tan solo sabía decirle «¡Qué coño tienes, jodeeer, qué coño tan maravilloso, gran puta!», ella se estremecía de vicio y placer y comenzó a correrse brutalmente mientras José Luis recibía en su boca la corrida de mi zorra cachonda y caliente.

    Yo, con la polla totalmente dura, no pude aguantarme más y me acerqué hasta ellos, José Luis se apartó un poco para que yo pudiese entrar y comencé a besar y a morrear a mi mujer mientras que con mi mano acariciaba su mojadísimo coño tras la corrida, me bajé el pantalón y el bóxer y le pedí a Nuria que me la mamase para correrme, lo que hizo con inmensa maestría; cuando mi polla bien tiesa y dura estaba a punto de soltar una gran cantidad de leche le pedí a mi mujer que se sentase sobre la tapa del WC y se abriese de piernas echándole toda mi corrida en la grandiosa pelambrera de su magnífica raja, dejó reluciente mi rabo con una buenísima chupada y, sin limpiarse, se puso el tanga dejando impregnado su coño debajo con mi leche.

    Tras bajar nuestra calentura por las corridas de los tres pero subir la excitación por la situación vivida volvimos a nuestra mesa, los camareros del restaurante nos miraron imaginando lo que había ocurrido en el servicio -a mi mujer llevaban mirándola sin cesar durante toda la comida con ojos deseosos de comérsela- y volvimos a tomar asiento continuando con nuestra comida. Tras concluirla decidimos marchar a otro lugar para tomar un café y unas copas, recorriendo varios enclaves de la zona. Conforme iba subiendo nuestra temperatura corporal por el alcohol también lo hacía la libidinosa por lo que fueron varias las veces en que nos morreamos apasionadamente mi mujer y yo así como ella y José Luis, que no perdía la oportunidad que se le presentaba para meterle mano a Nuria en la entrepierna para calentarla un poco más a cada instante.

    Tras tomarnos varias copas decidimos marchar a casa para descansar hasta la noche, acomodándose José Luis en su habitación y Nuria y yo en la nuestra, dejando ella la puerta un poco entreabierta por lo que me supuse que algo quería. Mi mujer se quitó sus maravillosas botas y su bonita camisa de seda quedando sus preciosas y excitantes tetas al aire, desprendiéndose también del tanga por mi corrida en su pelambrera por lo que al aire también quedó su espléndido coño y su inmenso culazo, portando tan solo el liguero y las geniales medias sexys; yo, por mi parte tan solo llevaba puesto el bóxer.

    Ella se acostó dándome la espalda y me pidió que la abrazara, lo que hice mientras que con mi mano acariciaba sus tetas y sus pezones, comenzando a comentar lo sucedido en el restaurante y diciéndome: «La verdad es que ha estado genial, me ha gustado mucho», y añadiendo «¡Vaya pedazo de polla que tiene ‘Pitingo’. No te imaginas, cari, cómo he gozado chupándosela. Y qué lechada me ha dado. Tiene que follarme porque deseo muchísimo sentirla dentro de mi coño!». Sus palabras me estaban poniendo muy caliente y experimenté una nueva erección que Nuria notó a la perfección en su culo puesto que yo estaba pegado a ella por detrás. Al notarla me dijo «¡Joder, cari, cómo te has puesto otra vez. Cómo tienes la polla!, respondiéndole yo «Me estás poniendo muy cachondo con tus palabras, zorrita mía».

    Ella se dio la vuelta y comenzó a morrearme mientras me acariciaba la polla por encima del bóxer para notar en su mano cómo crecía, metiendo su mano dentro para tocarla de arriba a abajo. Yo no pude contenerme más y me lo quité dejándola al aire totalmente dura y tiesa, al verme mi mujer me dijo «¡Así me gusta, cabronazo mío, mi cornudo. Me encanta que tengas la polla siempre así para que goce con ella la puta zorra de tu mujer. Soy muy puta y muy zorra y me encanta, tú lo sabes», comenzando seguidamente a realizarme otra descomunal mamada mientras yo, por la posición que ella había adoptado, de rodillas en la cama, tenía frente a mis ojos y mi cara su inmenso coño y su genial culazo, la hice que se pusiera en posición del 69 y encajó en mi boca su espléndida raja peluda, que comencé a comerle sin descanso mientras ella se estremecía de gusto y me mamaba la polla como poseída obteniendo yo un placer indescriptible por lo que aceleré mis lengüetazos en su riquísima almeja haciendo que se corriera en mi boca de infinito placer entre grandes gemidos y jadeos, prolongándolos durante más tiempo para conseguir en ella una segunda inmensa corrida tras varios minutos mientras chillaba de puro gustazo.

    Tras su corrida le pedí a mi mujer que se pusiera a cuatro patas porque deseaba follarla con locura, adoptó esa postura y sujetándola por las caderas le metí mi polla hasta lo más profundo de su mojado coño mientras ella me decía «¡Fóllame fuerte, cabrón. Méteme toda esa polla que tanto me gusta hasta dentro de mi raja! ¡Sigue… Sigueee… Asííí… Asííí, cornudo mío… Quiero correrme de gusto otra vez con tu rica polla, hijo de puta!», añadiendo «¿Te gusta mi coño, cornudo…? ¿Te gusta la raja peluda de tu hembra puta y zorra…? ¿Has visto cómo me ponen el coño las pollas de todos los tíos…? ¡Me encanta cómo me miran los tíos y se fijan en mi lencería en la calle y me imagino cómo babean leche y más leche pajeándose gracias a la puta de tu mujer! ¡Ah… Ahh… Ahhh…!», estallando en una nueva y maravillosa corrida con mi polla dentro mientras yo continuaba ensartándola con fuerza y ella seguía diciéndome «¡Sigue montándome, cabrón. Sigue follándote a tu zorra deseosa de pollas y leche! ¡Soy muy puta, cari. Soy muy puta, muy zorra, muy golfa y muy guarra! ¡Me encanta que seas mi cornudo y te corras viendo cómo otros tíos y otras pollas se follan a tu mujer! ¿Te gusta ver cómo me follan y cómo me llenan de rica leche los pollones de otros tíos…? ¿Te gusta ver cómo goza tu mujer como una verdadera puta guarra con otros tíos cuando se la follan…?».

    Sus palabras me ponían cada vez más cachondo y le sobaba con fuerza las perfectas y maravillosas nalgas de su culazo atizándole fuertes embestidas que la volvían loca. En un momento de nuestra follada miramos hacia la puerta entreabierta y allí estaba José Luis pajeando suavemente el pollón duro y tieso que tanto le había gustado a mi mujer, invitándole ella a que se uniese a nosotros. Entró en nuestra habitación y nos dijo «¡Es impresionante lo puta que eres, Nuria. Cómo me han puesto tus gemidos y jadeos. Cómo me gusta que goces y también hacerte gozar como una perra con mi polla!», obteniendo una cariñosa sonrisa de mi mujer, que me pidió parase de follarla invitándonos a ambos a tendernos en la cama. Lo hicimos y ella se puso de rodillas entre los dos cogiendo una polla con cada mano diciéndonos mientras nos las masajeaba de arriba a abajo «¡Qué maravilla, hijos de puta. Cómo me gustan vuestras pollas. Qué gozada tener en las manos dos pollones duros y tiesos como los vuestros solo para mí!», comenzando a realizarnos a los dos una grandiosa mamada que iba alternando de rabo en rabo y diciéndonos «¡Os voy a sacar de vuestros huevos hasta la última gota de leche. La quiero solo para mí y en mi boca, cabrones!».

    Yo miraba a José Luis, que con los ojos entornados por el gustazo que recibía solo sabía decir «¡Qué buena estás, zorra! ¡Qué bien lo haces y cómo me pones, gran puta!», dirigiéndose a mí para decirme «¡Es espléndida, tío. Qué ganas tengo de follármela. Qué suerte tienes!», preguntándole a mi mujer «¿No vas a dejarme que te folle, Nuria…?, a lo que ella respondió «Todo a su debido tiempo, queridísimo ‘Pitingo’. No te preocupes». Mi mujer prosiguió chupándonos la polla magistralmente a los dos hasta que José Luis le avisó de su inminente corrida, sin sacársela de la boca le soltó una muy buena cantidad de leche que ella tragó encantada. Momentos después fui yo quien le pidió que parase de mamármela, me puse en pie encima de la cama mientras que ella, de rodillas, abrió la boca y comencé a echarle mi espléndida corrida, que también degustó con deleite. ¡Qué maravilla y excitante situación ver a mi mujer, tan puta y zorra, con dos pollas para ella sola en las manos, mamándolas y tragándose toda nuestra lefa! Indescriptible.

    Tras nuestra gozosa tarde, los tres salimos al salón y nos preparamos un café que nos daría fuerzas para el siguiente y placentero asalto, que no tardaría en llegar.

  • Cómo conocí a mi novio

    Cómo conocí a mi novio

    Pasé tres años follándome a mi abuelo y en muchas ocasiones, sus amigos venían a ayudarle. Esto ya lo expliqué en mis anteriores relatos. Me enseñaron mucho entre todos. Pero finalmente me decanté por probar con mujeres.

    Salía a la discoteca con mis amigas pero nunca me decidía a acostarme con ningún hombre que se me acercaba. No me llamaban la atención, seguramente porque eran prácticamente de mi edad. Pero en una discoteca nueva a la que decidimos ir a probar conocí a una chica.

    Fue ella la que se fijó en mi. Se me acercó a hablar y estuvimos bailando. Al principio estaba algo avergonzada pero al ver que mis amigas daban su aprobación, me relajé. Acabamos besándonos y dándonos el teléfono.

    Quedé con ella en varias ocasiones. Íbamos por la playa, al cine, cenar… Ella siempre iba provocándome con sus pechos. Sus escotes eran exagerados dejando al descubierto casi sus pezones. Me pilló varias veces mirándole las tetas. Tenía ganas de cogerlas y lamerlas. Yo también coqueteaba con esa provocación jugando inocentemente con mis pechos.

    Una noche, después de cenar me dijo de ir a su casa. Ella sabía que nunca había estado con una mujer y quería enseñarme como era.

    Ella vestía con una faldita corta. Cuando se sentaba me dejaba ver sus braguitas. Tenía ganas de meter la mano entre sus piernas y la cara entre sus tetas. Sabía muy bien cómo provocar. Lo había estado haciendo durante días y yo no podía más.

    Cuando entramos en su casa ya estábamos las dos muy calientes y comenzamos a besarnos. Le agarré las tetas. Por fin las tenía entre mis manos. Eran grandes y blandas. Le saqué la camiseta y ella se quitó el sujetador dejando ver unos pechos colgantes pero bonitos. Cogí aquellos pechos y me los llevé a la boca pasando mi lengua de pezón a pezón. Mi coñito chorreaba.

    Me pidió que me tranquilizase y me llevó a su habitación. Miré la cama y supe que me la iba a follar. La miré, su cara de lujuria, sus pechos grandes y la falda cortita. No pude aguantar más y saqué mi lado oscuro.

    – llevas tiempo poniéndome cachonda a propósito – le dije mientras la cogía de la cara.- ahora vas a saber lo que es bueno.

    Ella me miró sorprendida, creo que algo asustada pero al mismo tiempo, excitada.

    La besé y azoté fuertemente sus tetas. Ella gimió de dolor pero se dejaba hacer.

    -vamos a ver cómo tienes ese chochito- dije mientras le bajaba las bragas y metía mis manos entre sus piernas.

    Estaba mojadisima. Gemía y se estremecía de placer. La masturbé de pie. Primero suavemente, lamiendo sus pezones, besándola… Después fuerte hasta hacerle botar las tetas. Me puse detrás de ella he hice que se agachara. Ella se apoyó en la cama y me mostró un culo redondo y juguetón. Se movía de un lado a otro. Abrió un poco las piernas y pude ver ese regalito que me ofrecía, un coñito sonrosado y carnoso. Le di varios azotes en el culo. Se echaba hacia adelante, la cogía y volvía a ponerla en su posición nuevamente. Otro azote, otro grito de dolor y vuelta a empezar. Me pedía que siguiera. Le estaba gustando y saber lo zorrita que era me ponía más cachonda aun. Le pedí que abriera más las piernas y le azoté el coñito mojado. Aquello le gustaba también.

    – joder! Qué guarra eres. – le grité mientras la giraba y la tumbaba en la cama.

    Quedó boca arriba con las piernas abiertas. Aquel chochito me llamaba. Metí mi lengua entre sus labios, y aunque nunca había comido un coño, parecía que lo había hecho toda la vida. No podía dejar de lamerlo. Mi lengua trabajaba haciéndola gozar, retorciéndose de gusto.

    Paré y subí hasta sus tetas, quedando encima de ella. Las lamí, mordisquee sus pezones duros y me dijo que no aguantaba más, necesitaba correrse.

    Cambiamos de posición y esta vez era yo la que estaba boca arriba y ella con su cara metida en mi coño. Lamía como una loca, gimiendo y tragando todos mis jugos. La puerca hizo que me corriera en muy poco tiempo. Después subió mis piernas y colocó su chocho con el mío. Empezó a restregárselo. Notaba su chocho caliente resbalando en el mío. El placer era intenso. Me encantaba su chochito. Ver cómo se restregaba fuertemente, sus enormes tetas, su cara de gusto…y se corrió. Durante su orgasmo, su coño se hundió más fuerte en el mío y sus sacudidas eran más rápidas y desorganizadas. Cuando acabó me dijo que nunca la habían tratado como a una zorra y eso le daba mucho morbo.

    Comentamos nuestros encuentros sexuales con otras personas. Yo obvié la edad de mis amantes y muchos detalles. Por su parte, nunca había estado con un hombre. Tenía muy claro que le gustaban las mujeres. Desde ese momento, decidí que tenía que probar una polla. Haría que se la follaran delante de mi, no sabía cómo, pero era algo que debía conseguir.

    Estuve seis meses con ella, trabajándomela para que aceptase follarse a un hombre.

    En nuestros encuentros sexuales la azotaba, insultaba y follaba como me follaron a mi aquellos viejos pervertidos. Era lo que me gustaba. Me gustaba el sexo duro, sodomizar a las mujeres, tratarlas como a zorras y ver cómo disfrutaban con ello.

    Mientras la hacía correrse le iba diciendo lo mucho que me gustaría verla comer una polla. Que podríamos hacerlo entre las dos. Quería ver su culo destrozado por un buen rabo mientras me comía el coñito. Le pedía que suplicara por una polla. Y así lo hacía, pedía polla.

    Cuando vi que ya estaba lista comencé con mi siguiente plan. Puse un anuncio buscando maduro muy guarro que le gustase sodomizar a las mujeres. Fue algo así:

    Chica busca polla de maduro muy guarro para que se folle a mi dulce novia. Ha de tener una polla gruesa y huevos grandes y colgantes. Quiero que la note bien en su culo. Tiene que gustarle dar azotes y decir guarradas. Si eres ese hombre, llámame.

    Recibí muchas llamadas, pero pocas de lo que realmente estaba buscando. Al final me centré en dos viejos. Me enseñaron fotos de sus pollas y huevos. Y por cómo hablaban, parecían muy cerdos.

    Quedé con uno de ellos para probarle yo primero. Tenía que asegurarme que era el ideal para mi novia.

  • Recuerdos de una aventura

    Recuerdos de una aventura

    Hace 1 semana mientras estaba en el trabajo mi esposa me envió varios mensajes al WhatsApp, apenas tuve tiempo empecé a revisarlos, para mi gran sorpresa eran videos y fotos suyas desnuda, las fotos eran de ella mostrando sus senos, su vagina y su lindo trasero, se las había tomado en diferentes poses, reconocí que algunas se las había tomado en casa de su madre en su habitación y en el baño, otras no supe donde era el lugar, pero eran en un baño, supuse que eran desde su trabajo ya que ella salía con sus uniformes, en los videos en unos salía acariciándose y chupándose las tetas, acariciando su clítoris, masturbándose con sus dedos, esos los grabo desde el cuarto de la casa de su madre, pero los que más me llamaron la atención fueron los que grabo desde el baño de esa casa, en esos ella sale metiéndose por la vagina y el culo varias cosas, en uno sale metiéndose un tarro de desodorante, en otro sale metiéndose un pepino bastante grande, en otro sale metiéndose la mano completa primero por la vagina y luego por el culo, pero el más impactante es donde sale metiéndose dos objetos al tiempo, se hace doble penetración, en todos los videos sus gemidos son muy fuertes y se ve claramente como se viene.

    Le pregunté sobre ese contenido y me respondió que lo había recuperado de su celular, que esas fotos y videos se los había enviado al policía con quien sostuvo una aventura durante el tiempo que estuvimos separados, le dije que quería hacerle el amor esa noche y ella me dijo que por supuesto, que sabía que me iba a encantar ese material.

    Esa noche llegue a casa y ella me estaba esperando acostada en el sofá cama de la sala, apenas entre ella se descobijo y me mostro que se estaba masturbando con el mango su cepillo de peinar, hicimos el amor de manera muy intensa, lo hicimos 3 veces y en todas ella quiso ser penetrada por delante y por detrás a la vez, usamos su cepillo de peinar para ayudarnos.

    Hasta el próximo relato.

  • Historias de hospital

    Historias de hospital

    Me llamo Vivian. Tengo 27 años, estoy casada hace 4 años. Soy de piel trigueña, cabello castaño y ojos color miel. Tengo una buena genética, de mi padre heredé la altura, 1,79, de mi madre un culo firme.

    Soy enfermera y tengo mucho que contar, no se imaginan las cosas que pasan en un hospital. En esta ocasión les contaré algo que me ocurrió con un paciente.

    Era un tipo adinerado de unos 40 años al que le habían descubierto un cáncer terminal. Le quedaban un par de meses. Estaba a unos días de salir para su casa a terminar sus días en compañía de sus seres queridos. Me asignaron sus cuidados la última semana de su estancia en la clínica.

    La primera vez que lo vi fui a cambiarle unos líquidos por intravenosa.

    -Wow, por fin una enfermera como las de los videos – dijo. Lo ignoré.

    -Buenas tardes señor, me llamo Vivian y estaré encargada de sus cuidados por esta semana. Cualquier cosa que necesite no dude en decirme

    -Vivian… eres muy bella… me agradas

    Cada vez que entraba a esa habitación el tipo se deshacía en halagos para conmigo.

    -¿Eres casada? – Preguntó

    -Sí, lo soy

    -Es un hombre afortunado

    -jejeje creo que sí

    Entré un día de noche. Lo encontré llorando.

    -¿Está bien? – Pregunté.

    -No… es el final… toda mi vida haciendo fortuna, trabajando, descuidando a mi familia… y ¿Para qué? Al final no queda nada – Dijo.

    -Algo debió haber aprovechado con toda esa fortuna que hizo… imagino – Dije tratando de buscarle el lado positivo.

    -Bueno… ahora se siente superfluo, pero si algo logré con mi fortuna fue disfrutar de las mujeres más bellas. Ninguna se resiste a los lujos

    -Ya veo

    -Todos tienen un precio Vivian… el dueño del hospital, el presidente, yo… tú

    -No todos tienen un precio señor

    -Te lo puedo probar

    -¿Como?

    -La única emoción que he tenido en estos meses has sido tú, eres hermosa, eres agradable

    -Gracias señor

    -Quisiera ofrecerte algo… una última jugada para hacer valer toda esa fortuna que hice en mi vida

    -¿Ofrecerme que?

    Me miró fijamente.

    -Vivian. Quiero coger contigo… el último polvo con una hermosa mujer – Dijo.

    -Señor no sea irrespetuoso

    -No trato de serlo. ¿Cuánto quieres?

    Salí de la habitación. Era el turno de noche, no tenía que volver a ver a ese hombre hasta el otro día. Inicialmente me sentí ofendida, yo no era una puta. Pero después de unas horas empecé a revisar el contexto y se me abrieron las agallas. Yo no había sido una persona muy moralista, le había sido infiel a mi esposo dos veces, cosas de una noche, no me involucraba, y aquel trato parecía provechoso. ¿Cuánto valía yo? Era solo un polvo… él no era feo ni desagradable… ¿Cuánto podría pedir? Nadie lo sabría.

    Al otro día en la mañana entré a la habitación.

    -¿Lo has pensado? ¿Cual es tu número? – Me dijo.

    Lo ignoré y salí. Lo pensé todo el día, sabía que entraría de nuevo en la noche. Me armé de valor y de codicia. Cuando entré estaba dormido. Empecé a hacer mi rutina y repentinamente una mano sujetó mi muñeca. Se había despertado.

    -¿Lo has pensado? – dijo.

    -Sí… mucho

    -¿Cuánto?

    -10 mil dólares – Dije mirándolo fijamente.

    -Está bien. Ponle seguro a la puerta

    Sabía que no vendría nadie por un par de horas. Puse seguro a la puerta.

    -El dinero primero – dije.

    -jum… negociante, dame un número de cuenta. Pero escuchame… quiero todo el paquete

    -¿Que es todo el paquete?

    -Mamada, vagina y culo… y me vengo en tu boca… y te la tragas

    -Nada que no haya hecho antes

    El dinero llegó, nunca había visto tanto dinero en mi cuenta. Me incliné sobre el, retiré la sábana, le alcé la bata hasta el pecho y le agarré la verga. Me la llevé a la boca y jugueteé con mi lengua sintiendo como empezaba a erguirse. Su mano se apoyó en la parte trasera de mi cráneo y cuando su verga estuvo tiesa me empujó hacia él hundiendo todo su trozo hasta mi garganta. Hice una arcada y tosí. Él sonrió.

    Seguimos así por un rato. Me pidió que me desnudara. Mi panty no combinaba con mi brasier, no iba preparada. Igual me hizo quitar eso también. Como pudo se puso de pie y me empujó en la cama.

    -Ponte boca abajo y sube el culo – me ordenó.

    -shhh habla suave – le dije.

    Me penetró por el coño. No lo voy a negar, me gustó, era una verga gruesa, la sentía toda, me mojé mucho. Mordí el colchón para no dejar salir algún gemido sonoro.

    -¿Lo ves? todos tenemos un precio – Me dijo mientras me follaba.

    -¿Te parece que valgo lo que te pedí? – Le dije.

    -Cada centavo hermosa, cada centavo

    Me hizo acostar boca arriba en la cama y llevó mi cabeza hasta el borde de la cama. Quedé mirando boca abajo. Se puso frente a mí y puso su verga dentro de mi boca. Me empezó a follar por la boca. Su verga entraba hasta mi garganta provocándome arcadas, la saliva brotaba como ríos sobre mi cara mojando mi pelo.

    ¿Cómo me sentía? increíble, me encantó. No solo me sentía putisima con que me estuvieran pagando por follar, ese hombre otrora poderoso y ahora moribundo se adueñaba de mí, me ultrajaba en cada movimiento.

    Me puso en cuatro y encajó tres dedos dentro de mí. El índice y el anular por mi coño y el dedo gordo por mi ano e hizo una especie de candado dentro de mí. Sujetó mi cabello y lo jaló hacia atrás, mi espalda tocó su límite al arquearse.

    Como lo prometió también me penetró por el culo. Para mí era práctica normal con mi esposo así que no era un misterio, pero su verga gruesa me abrió el culo como nunca antes me lo habían abierto. Me la encajó toda, pude sentir sus bolas aprontándose contra mis nalgas.

    Yo no decía nada, no podía hacer ruido, pero de haber podido hacerlo hubiera gritado “papi que delicia reviéntame toda que soy tu puta”.

    Le ensucié la verga de mierda. Tuvimos que ir al baño y me ordenó que lo limpiara. Dentro de la ducha había un silla para los enfermos, él se sentó ahí y me puso de rodillas frente a él. Tomó mi cabello y bruscamente me introdujo su verga en la boca, otra vez hasta la garganta.

    -Me voy a venir, te lo tienes que tragar todo ¿ok? – Dijo.

    -Sí – dije tímidamente… haría lo que me pidiera.

    Descargó una buena cantidad de semen agrio dentro de mi boca. Tuve que pasarlo en tres tragos, no derramé una gota. Me quedé ahí arrodillada, increíblemente mojada y excitada, casi en trance. Él se puso de pie, agarró su verga ya flácida y empezó a mear. Su meado caliente me cayó en la cara, dentro de la boca, en el pelo, y rodó cuerpo abajo. No era parte del trato, pero no pude oponerme.

    -Báñate y sal de aquí – me dijo.

    Abrí la ducha y el agua me limpió, me puse el uniforme de enfermera y caminé hacia la puerta.

    -Vivian… – dijo él.

    -Señor…

    -10.000 dólares si lo hacemos otra vez mañana

    Aquello ocurrió un martes. El tipo se fue del hospital a morir en su casa el sábado. Me dio 40.000 dólares por cuatro increíbles polvos. Que Dios lo tenga en su gloria.

  • Mi distribuidora

    Mi distribuidora

    Todo empezó una tarde, era un día de trabajo como cualquier otro.

    Recibí un pedido por whatsapp para una cotización, era un cliente muy poco recurrente. Pero está vez venía con algo diferente, era una chica nueva la encargada de realizarme la compra. Ella estaba un poco enredada con lo que estaba solicitando pues era su primera compra con nosotros, la ayudé en lo que más pude como lo hubiese hecho con cualquier cliente con tal de tener mi venta.

    Logré ayudarla en su compra y solo supo agradecerme. Todo fue por chat.

    Pero algo pasó entre los dos, sentí química de inmediato, quizás fue su forma de agradecer que sentí que le agradé mucho.

    Pasaron unos días y decidí escribirle para avisarle que ya su pedido estaba terminado y que debía pasar a recogerlo. Ella muy alegre me respondió diciéndome que pronto pasaría por él, yo muy emocionado pensé que la conocería ese día, sentía mucha curiosidad por saber cómo era, como caminaba, como miraba y sobre todo verla para imaginarme cómo sería cogérmela. Si también me excitaba mucho pues por si voz sabía que era mayor que yo y siempre tuve afinidad sexual por las mujeres mayores pues dicen que son muy expertas en eso de coger.

    Nunca llegó Lili, envió al conductor de la empresa a recoger su pedido, me dio algo de rabia, pero entendí que esa no era su labor en la empresa que ella solo realiza la compra.

    Pasado dos días me escribe Lili pero está vez fue de su teléfono personal y no del trabajo.

    Alegro porqué su cliente quedó muy satisfecho con nuestro trabajo.

    Pero está vez me escribió de su número personal y no de trabajo yo hice lo mismo y decidí agregarla a mi teléfono personal y no fue hasta la noche que le escribí para saludarla.

    Ella no fue nada esquiva a mis saludos y hablamos toda la noche, me contó muchas cosas de ella y yo de las mías y se sintió la afinidad por ambas partes.

    Se volvió costumbre hablar diario muy seguido tanto de trabajo como cosas personales. Todas las conversaciones eran muy interesantes. Hasta una noche que yo estaba muy excitado con mucha pena pero con mucho atrevimiento coloqué como tema de conversación el sexo.

    Fue muy extraño porque para su edad la sentía algo inexperta, es como si no hubiese experimentado mucho a lo largo de su vida yo siendo 10 años menor que ella tenía mucha más experiencia.

    De tanto hablar de sexo llegamos al punto de hablar de lo que haríamos si nos viéramos.

    En eso soy muy bueno. Le dije todo lo que haría si la tuviera a mi disposición ella no pudo aguantar tanta excitación que terminó masturbándose por whatsapp conmigo. Un extraño que aún no conocía en persona ni en fotos. Se preguntarán que porqué no nos conocemos por fotos, pues tomamos la decisión de solo conocernos en persona nada de fotos antes de vernos personalmente.

    Masturbarnos lo hacíamos todas las noches.

    Yo le decía cada cosa que le haría en cada polvo y era diferente en cada noche.

    De día hablábamos de nuestras cosas cotidianas pero en la noche teníamos una cita con el morbo y el placer. Nos volvimos adictos a nuestras noches que se nos olvidó pensar que algún día debíamos conocernos quizás para tener sexo o quizás solo para vernos pero a ambos nos asustaba vernos y que el morbo se apagara. Pues hay un refrán que dice que el que mucho habla poco hace y a decir verdad yo hablaba mucho sobre como cogérmela. Pero solo era fantasear con morbo. Pero algo si noté en nuestros muchos encuentros escritos por whatsapp. Que ella era mi puta y yo su amo.

    Pasado ya dos meses. Decidimos vernos, pero no en una cita. Fue algo como más como que paso te veo y sigo a mis destino. Liliana a aceptó pues solo era vernos no había un plan no había nada.

    Yo me dirija a una reunión familiar a las afueras de la ciudad donde me esperaban mis familiares yo era el encargado de llevar el alcohol su casa queda de camino es más yo debía pasar por su casa para ir al pueblo donde estaban mis familiares.

    Llegué y esperé a que saliera de su casa. Yo la veía venir hacia mi carro con un vestido largo muy fresco se veía recién bañada, de inmediato mi mente pensó que tal si no trae panti? En fin reaccioné, le quité el seguro al carro para que subiera. La verdad tenía muchos nervios yo provocarle tantos orgasmos por whatsapp y no saber que decirle que irónica es la vida no?

    Bueno nos saludamos con un beso entra mejilla y labios fue algo muy excitante, hablamos unos minutos y Lili me pregunta con una voz muy coqueta que si por el cristal del carro nos pueden ver. Yo de inmediato sentí un corrientazo que hizo poner dura la verga. Pero a su vez respondí ¡no! No se ve nada me dice muévete busca un lugar más solo. No sé pero mi corazón se aceleró a millón yo hice casi y dimos un par de vueltas y me estacioné en debajo es unos árboles donde evidentemente no pasaría nadie en un largo rato.

    Cuando siento su mano sobre mi pantalón su cara de sorprendida a sentirme la verga dura ni se hizo esperar pero eso no la detuvo. Me besaba con mucha lujuria como si me estuviese esperando para cogerme. Me besaba el cuello me lo lamía muy fuerte yo sentía que explotaba de placer todas mir hormonas se dispararon cuando me saca la verga del pantalón y me dice «uff como la imaginé» decide jugar con el tronco de mi verga como si fuera una paleta yo decido ponerme en acción y le meto la mano por debajo del vestido y para mi sorpresa no tenía panti. Eso excedió mi nivel de excitación.

    Jugaba con mi dedo en la entrada de su culo muy suave. Al meter mi dedo ella empieza a gemir muy fuerte siento que pierde el control y decide meterse mi verga a su boca. Por dios que fue la mejor mamada que me hayan podido dar (me siento excitado ahora mismo) yo jugando con su culo decido meter todo mi dedo medio en su culo hasta el fondo eso la enloqueció por completo y apuró la chupada yo estaba por explotar y su gemidos previo a su orgasmo eran tan evidente que en cuestión de segundos ambos llegamos al mismo tiempo ella tuvo su orgasmo anal y yo mi orgasmo en su boca.

    Quedó muy cansada esperó 10 segundos para tragarse mi leche. Toda, me lamía la cabeza de la verga para dejármela limpia como la encontró hasta de deslecharme. Nos recuperamos, ya dejé en su casa nos dimos un beso y me fui a mi fiesta familiar.

  • Deseo febril

    Deseo febril

    En la noche apasionada de deseo y lujuria,

    bajo el manto de estrellas, tú eres mi única guía.

    Eres la mujer hermosa, divina tentación,

    con tus curvas de fuego y tu seducción.

     

    En el umbral de la pasión, tus ojos brillan,

    y en tu sonrisa hay secretos que me ensimisman.

    Tu cuerpo es un poema que ansío descifrar,

    con cada verso de amor que quiero susurrar.

     

    En el lienzo de la noche, tu piel es mi trofeo,

    cada caricia un verso, cada beso un anhelo.

    Vistes un vestido rojo, provocación sutil,

    que despierta en mí el deseo más febril.

     

    Bajo la luna llena, en tu cuerpo me pierdo,

    en cada rincón descubro un nuevo universo.

    Tus labios carmesí, fuego que me consume,

    en cada roce encuentro el éxtasis que resume.

     

    Enredados en pasión, sin prisas ni temores,

    ardemos como llamas, devorándonos sin dolores.

    Tu cuerpo es mi refugio, mi delirio, mi hogar,

    en cada beso encuentro un éxtasis sin par.

     

    Mujer hermosa, danza en mis brazos sin cesar,

    desnuda tu alma, déjame amarte sin parar.

    En la noche eterna, entre suspiros y gemidos,

    juntos escribimos el poema más prohibido.

     

    Vestido rojo, símbolo de pasión y ardor,

    en tus pliegues encuentro el sabor del amor.

    Déjame ser tu verso, tu pasaje más ardiente,

    enredados en deseo, amándonos eternamente.

     

    En la penumbra de la noche, somos uno solo,

    dos cuerpos que arden en el fuego del deseo.

    Mujer hermosa, en tus brazos quiero perdurar,

    entre suspiros y jadeos, dejémonos llevar.

     

    Gracias por leer mis relatos. Si tienen sugerencias u opiniones de mis poemas, háganmelo saber escribiendime a mi correo [email protected].

  • Reunión entre amigos (II)

    Reunión entre amigos (II)

    Si aún no han leído la historia anterior los invito a leerla, este es un fragmento del final:

    «Vane se acerca y los empieza a lamer muy provocativamente mientras yo me pongo detrás de Karen y empiezo a besarle el cuello bajando lentamente mis manos por los costados de su cuerpo hasta llegar a su cintura, bajo besando su espalda hasta sus nalgas comiéndomelas con cada beso que les daba, palpándolas, acariciándolas, subo nuevamente, con mi mano giro su cabeza para besarla mientras que Vane pasa a su otro pecho dedicándole tiempo suficiente para saborearla, Vane se levanta y le toma su mano para dirigirla al cuarto mientras Karen me toma la mía para que las acompañe…»

    Al llegar al cuarto Vane empieza a besar a Karen pasando su mano por su mejilla, recorriendo su cabeza y sujetando su cabello firmemente haciendo que su cabeza se mueva hacia atrás mientras que Vane lame su cuello lentamente subiendo, cuando la tiene de frente a sus ojos la mira intensamente y la avienta a la cama, Karen cae bocarriba haciendo que su majestuoso cuerpo se vea mas apetecible, sus jugosos pechos coronados con sus hermosos pezones erectos apuntan desafiantes al techo, moviéndose al compás de su respiración, solo vistiendo su tanga blanca que por lo mojada que estaba se transparentaba dejando ver su interior ahora que estaba completamente dominada a merced de Vane con las piernas abiertas, quien toma su pie derecho y le quita su tacón, e inmediatamente chupa sus dedos, lo hace muy provocativamente, simulando que tiene un pene en su boca, eso hace que Karen se empiece acariciar sus grandes pechos, es cuando yo le acerco mi verga a su boca que con desesperación la toma lamiendo el tronco y haciendo círculos con su lengua en la cabeza, le tomo sus manos sujetándolas firmemente, poniéndolas por arriba de su cabeza en la cama mientras que con mi pene lo saco de su boca pasando por alrededor de su boca de un lado al otro haciendo que se desespere por tenerlo dentro de su boca otra vez, tratándose de jalar moviendo su cabeza en dirección a mi verga.

    Vanesa estaba besando las piernas de Karen subiendo por sus tobillo por dentro, después su chamorro, su rodilla, su muslo, embriagándose con el olor a hembra en celo que emanaba de entremedio de sus piernas, de la mesa de noche que está a un lado de la cama saca un vibrador inalámbrico y haciendo a un lado esa tanga húmeda que tenía Karen lo va introduciendo a su vagina llena de sus jugos sin ninguna resistencia y con un control remoto lo enciende produciendo un fuerte gemido de Karen, Vane se sube a la cama girándola para quedar arriba de ella quedando el sexo de Vane en su cara listo para ser saboreado por ella, me dirijo rápidamente con Vane a retirarle su tanga roja que parecía una esponja de tantos jugos que tenía haciendo la tarea de Karen mas fácil, mientras que por el otro lado Vane estaba retirando la tanga de Karen también, era un perfecto 69, las dos diosas con sus exquisitos cuerpos devorándose entre ellas, solo se escuchaban los gemidos de las dos mujeres, deseosas de competir por quien se vendría primero, me acerque a Vane dándole un beso en su boca saboreando al mismo tiempo los jugos de Karen, seguí con un beso negro, lubricando con mi lengua perfectamente su contorno, quien al sentirme arquea su espalda, no se si era la primera vez que ese agujero era usurpado por alguien mas pero ella no opuso resistencia ante mis atenciones, con mis dedos introduje uno, sentía la presión de el que poco a poco iba cediendo y acostumbrándose a mí, después otro dedo y otro más, hasta lograr que esa entrada estuviera lista para su nuevo invitado.

    Karen no podía más y sin más lo único que alcanza a decir es “ahhh ahhh, meee vengooo!” el primer orgasmo de la noche se presenta haciendo temblar su cuerpo y gimiendo tan fuerte y tan rico, Vane le quita el vibrador apagándolo y poniéndolo a un lado en la cama, mientras que sujeta mi verga dirigiéndola a su ano.

    Karen: No, por favor, ahí no, nunca lo he hecho por ahí- sus palabras no correspondían con sus acciones, mientras ella decía que no su cuerpo estaba en posición para más.

    Vane: Tranquila, tu déjate llevar.

    Sujetándola de sus caderas me acerco para poner mi verga en su entrada escupiendo en ella para lubricarla más, primero la punta, aguardando un poco, Vane toma nuevamente el vibrador para ponerlo en su clítoris en velocidad media, haciendo que se relaje más Karen, dándome oportunidad de meterlo un poco más, ella solo suelta un grito ahogado, mientras yo comienzo a sacarlo un poco y meterlo lentamente para que se acostumbrase a mí, al principio no paraba de gritar pero después esos gritos de dolor se convirtieron en placer ahogados en el sexo de Vane, Karen hacia lo que podía para dedicarle atención al jugoso sexo de Vane pero con las embestidas que recibía se quedaba paralizada y babeando sobre ella, acelero mas las embestidas, solo se escuchaba los gritos de placer de ella junto con el zumbido del vibrador que aun tenia vane, no pudo aguantar mas y un orgasmo aun mas fuerte se manifiesta, agarrando con sus manos fuerte las sabanas haciendo que un calambre recorra todo su cuerpo haciendo que se caiga en la cama al lado de Vane aun convulsionando, con su mirada perdida en el placer que estaba experimentando, no podía dejar de moverse, era tan intenso que hacia parecer a los demás que había tenido cuando se masturbaba a escondidas como simples caricias, su respiración estaba muy agitada, no podía articular ninguna palabra, estaba rendida, solo permanecía con una gran sonrisa de éxtasis.

    Al recuperarse Karen se sienta en la cama recargada en la cabecera jalando a Vane, quedando enfrente de ella como abrazándola, con sus brazos libres para acariciar el cuerpo de Vane, Karen empieza a besar su cuello y a masajear sus enormes pechos mientras yo saco de la mesa de noche un plug y le unto lubricante, abro sus piernas para meterle mi verga hasta el fondo, ella solo gimió de asombro al notar que ahora seria ella el centro de atención, tomo el plug mientras la voy penetrando a un ritmo lento pero profundo se lo introduzco poco a poco en el ano, ella no se lo esperaba, es como si tuviera a un hombre detrás de ella que la penetra mientras que yo de frente hago lo mismo, rápidamente se vuelve a excitar jadeando en cada embestida, Karen no solo amasa esos pechos tan deliciosos que tiene Vane, sino que pone atención a sus pezones, pasando con sus dedos encima de ellos y pellizcándolos lo suficiente para aumentar su calentura

    Vane: Cogeme mas duro, mas duro, mas… ah… ahhh…

    Karen abre completamente las piernas de ella, sujetándolas con sus manos en sus tobillos, aumentando el ritmo, hipnotizado por el vaivén de sus pechos siento como su cuerpo se empieza a tensar para recibir la llegada de su orgasmo.

    Vane: Ahhh… me vengooo… no pares cabron… sigue… me vengoo… me vengooo!

    Retiro mi pene para meter mis dedos y moverlos dentro de ella, rápidamente siento como empieza a moverse experimentando contracciones de su cuerpo, yo cada vez mas rápido muevo mis dedos hasta que un chorro potente sale de su sexo, seguido de un gemido largo y delicioso, veo como una fuente parece que sigue y sigue mojando el piso y una parte de la cama, ya no puede controlar su cuerpo su mirada se nubla, no para de temblar, sus pezones están completamente duros, su piel se eriza, queda rendida en la cama, sin fuerzas para nada, Karen la acuesta y ella también se acuesta boca arriba, la tomo de la cabeza y empiezo a metérselo, es como si ya supiera lo que iba a hacer, relaja su garganta dejando que mi verga la llene, solo se escuchan los sonidos de su garganta al entrar y salir mi verga, mientras que con mis manos me deleito con sus deliciosos pechos, lo dejo dentro un momento hasta el fondo y después sacándolo, dejo que tome aire para después hacerlo de nuevo, lo saco y hago lo mismo con Vane, ambas solo se dejan hacer ya que en sus cuerpos no hay mas energía que dar, en eso siento como estoy a punto de venirme, lo saco para jalármela viendo a este par de mujeres cual diosas del sexo, cuando estoy a punto de venirme dirijo el chorro en la cara de ambas y parte de sus pechos recibiendo gustosas toda mi leche caliente, ellas solo se ven y empiezan a lamerse la cara atrapando todo en su boca, después se quedan de rodillas en la cama abriendo la boca mostrándome toda la leche que recolectaron sus lenguas, dejándola caer en sus pechos y frotándoselos con sus manos para abarcarlos, me acerco y beso a cada una al igual que ellas lo hacen entre ellas, saboreando en sus labios mi leche recién extraída, nos acomodamos en la cama, yo entre medio de las dos para un merecido descanso.

    A la mañana siguiente me despierto con un ligero dolor de cabeza viendo a mi lado a este tremendo par de mujeres, ambas desnudas y muy apetecibles, Karen tenia su pierna encima de mi y Vane me abrazaba del otro lado, hago lo que puedo para salirme de esa cama y dirigirme al baño cuando escucho ruidos abajo, me asomo por las escaleras y veo a pepe con su celular, discretamente desde arriba me acerco mas para ver cuando me doy cuenta que somos nosotros, no se desde a que hora nos empezó a grabar, el desayuno se va a poner interesante

    Esta es la segunda parte, si gustan que publique la ultima parte manden sus comentarios.