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  • Segunda entrada (1) Aprendiendo a aceptar una nueva realidad

    Segunda entrada (1) Aprendiendo a aceptar una nueva realidad

    Nosotros tuvimos nuestra primera experiencia a principios del 2016, e incluso el día de hoy seguimos siendo bastante activos dentro de este estilo de vida liberal.

    Y debido a esto fuimos acumulando muchas y muy diversas experiencias a lo largo de los años, e incluso muchas de ellas terminaron convirtiéndose en momentos realmente inolvidables.

    Y en realidad no estoy tan seguro del porqué, pero prácticamente desde el principio de nuestro matrimonio nos han sucedido cosas bastante peculiares.

    Antes de la pandemia, nosotros siempre habíamos sido muy sociables. Siempre salíamos a reuniones, fiestas, y eventos similares. Y al tener de esposa a una hermosa mujer, creo que siempre existía la posibilidad de que la mirada de muchos hombres se centraran en ella. No exagero al decir que prácticamente en cualquier evento que íbamos, mi esposa fácilmente podía convertirse en el centro de atención de la mayoría si no es que de todos los hombres ahí presentes, y sin importar que ellos tuvieran o no pareja.

    Y eso llegaba a ocasionar ciertas situaciones. Puesto que era bastante frecuente que nos topáramos con sujetos que claramente tenían interés por llegar a acercarse a mi esposa. E incluso algunos fueron tan osados que llegaron a proponerle cosas. Claro que mi esposa siempre rechazaba estas proposiciones. Y además ella siempre confió en mí, puesto que me contaba cada vez que le pasaban ese tipo de situaciones.

    Mi amada esposa siempre fue una mujer muy tímida, sumamente adorable, pero también muy correcta. Por lo que yo también confiaba en ella, puesto que ella era completamente fiel a mí. Aunque para ser sinceros, yo siempre guardaba la pequeña esperanza que ella alguna vez si se animara a aceptar alguna de esas propuestas que le hacían. Y de esta manera ella tuviera aunque sea un pequeño desliz fortuito. En verdad a mí no me hubiera molestado en lo absoluto que ella se hubiera animado a ponerme los cuernos aunque sea una vez.

    En nuestros primeros años de matrimonio yo nunca le había confesado mi fantasía oculta. Y cada vez que ella me contaba como algunos hombres le hacían estas propuestas indecentes, yo siempre actuaba calmado, y solía decirle que no se preocupara, puesto que siempre nos podemos llegar a topar con desubicados o cretinos en cualquier parte a donde vayamos. Y aunque por fuera yo me viera tranquilo, por dentro yo si me emocionaba al escuchar a mi esposa cuando me contaba cada vez que le ocurrían este tipo de cosas.

    Y si lo pensamos un poco, solo hubiera bastado que mi esposa les diera a cualquiera de estos sujetos un «si»… y eso hubiera sido suficiente para que ella tuviera su primera aventura extramarital.

    Pero jamás se dio ese caso. Mi esposa ciertamente era muy moral… (y la verdad ella también era bastante mojigata). Por todo esto, nunca hubiera pasado por mi mente que aquel hombre negro que conocí aquella noche en ese bar, lograría tan radical cambio en la manera de comportarse de mi esposa, y menos que ocurriría en tan poco tiempo tras de haber comenzado.

    Realmente aquel cubano logro poner totalmente de cabeza nuestras vidas (Y en especial nuestro matrimonio). Y él lo hizo de forma tal que ni en mis sueños más retorcidos lo hubiera imaginado.

    Y en verdad a mí me encantaría contarles todo lo que vivimos. Pero estoy seguro que sería sencillamente demasiado largo de relatar.

    Sin embargo hare un esfuerzo, e intentare que ustedes tengan una visión más o menos general de todo lo que hemos vivido a lo largo de los años… y hasta como es nuestra vida el día de hoy.

    Por eso, voy a contarles varios momentos que en mi opinión llegaron a ser bastante significativos.

    Y puede que varios de estos, solo los comente muy brevemente. Y puede que otros los relate con mucho más detalle… (En especial aquellas experiencias que siento que en verdad ameritan una explicación más extensa. Y así ustedes tengan una mejor idea de la complejidad emocional, psicológica, y hasta física que llegamos a experimentar en ciertos momentos tanto mi esposa como yo).

    También tengo la esperanza que ustedes saquen algo de provecho de lo que les voy a contar, y que aprendan de varios de los errores que cometimos en el camino. Y ciertamente, algunos de esos errores en verdad lograron desestabilizar nuestra relación, e incluso lograron ocasionar discusiones de pareja, y hasta peleas.

    Y en efecto, nosotros cuando comenzamos, simplemente no teníamos el conocimiento de varios aspectos relacionados a este estilo de vida liberal, ni de las repercusiones que traerían algunas de las decisiones que tomamos.

    Afortunadamente, nuestro matrimonio logro salir adelante y también logramos encontrar estabilidad y equilibrio tanto en nuestra relación de pareja, como en las relaciones que mi esposa mantiene actualmente con otros hombres.

    Y aun resumiendo muchas cosas que me gustaría contarles, creo que igual podría convertirse en un relato bastante extenso. Y por eso, decidí hacer esta segunda entrada dividiéndola por capítulos. (Yo estimo que podría contarles «todo» quizá en tres capítulos).

    Y para futuras entradas que haga a este blog. Pienso que podría limitarme a solo contarles con bastante detalle experiencias específicas y excitantes que tuvimos, y/o que lleguemos a tener.

    Y sin más preámbulos comenzare con este relato. Y sin duda que lo primero que debo contarles, es como quedaron las cosas después de que el doc inicio a mi esposa en este estilo de vida liberal. (Y sobre todo como él logro abrir la mente y el cuerpo de mi esposa a nuevas experiencias y sensaciones).

    Como deben recordar, el trato fue que él volvería realidad mi fantasía, pero a cambio yo le permitiría intimar con mi amada tanto como él quisiera. (Y en efecto, eso mismo fue lo que ocurrió).

    Puesto que él llego a ser muy cercano conmigo. Prácticamente de inmediato nos volvimos cómplices. Y él y yo llegábamos a conversar de forma constante por whatsapp. Siendo nuestros tópicos más recurrentes acerca de sexo y de mi esposa.

    Y muchas veces llegamos a intercambiar ideas de cosas excitantes que podríamos hacerle experimentar a nuestra reina. (O mejor dicho, de las cosas que él le haría experimentar a mi amada).

    Además él, me pidió citas con mi mujer cada vez más frecuentes. Incluso, su tercera cita con ella fue tan solo cinco días después de la segunda, y la cuarta solo tres días después.

    Y a las pocas semanas después de aquel mes de enero en que comenzamos, ya se había vuelto bastante normal que el doc tuviera varias citas cada semana con mi mujer.

    Y aquellas citas ya no eran solo dentro de moteles. Sino que ellos también las tenían en otros lugares, y justamente uno de esos lugares era nuestro hogar.

    Debo aclarar que mi esposa y yo no tenemos hijos (Aun no hemos sentido ese deseo de ser padres). Y por eso, vivimos solos en una casa un poco antigua pero bastante amplia que compre poco después que nos casamos, y que la hice refaccionar y modernizar para que fuera nuestro nidito de amor.

    Y debido a que vivimos solos, no tuve inconveniente en dejar que el doc también visite a mi esposa en nuestro hogar… (Y en nuestra cama).

    Ni siquiera habíamos llegado a mitad de año, pero era sumamente excitante y la vez muy interesante todo lo que él ya le había hecho experimentar a mi mujer.

    En verdad él hizo que mi amada llegara a conocer nuevos niveles de placer, los cuales ella jamás se imaginó que fueran posibles. Ciertamente fueron muchas experiencias nuevas y excitantes a las que él la sometía. Nuevas sensaciones que él le hizo vivir a mi esposa en carne propia. Y como no mencionar los múltiples orgasmos que él le producía y que lograban estremecerla entera en cada una de sus citas que ella tenía con él. Y también todas aquellas nuevas y deliciosas poses a las que él la puso a prueba… (Y varias otras cosas más, las cuales iré contando poco a poco).

    Nuestro amigo el doc, en verdad satisfacía increíblemente a mi mujer. Y a la vez, ella también lograba saciar todo el apetito sexual que él tenía. Tanto fue así, que en cierto punto ya no era tan necesario que llegáramos a concertar una cita oficial para que ellos pudieran estar juntos… (Puesto que mi esposa también empezó a ir por su cuenta a verlo a él).

    El doc no solo tenía mi número de celular, sino también el de ella. Y ellos dos también se hablaban bastante, y quedaron muchas veces para verse no solo por las noches, sino también en otras horas y en otros lugares.

    Yo había sido testigo de cada cita que ellos habían tenido hasta ese momento, puesto que siempre habían sido por las noches y fuera de mi horario de oficina. Pero después ellos también ya empezaron a verse sin tomarme en cuenta.

    Y yo seguía siendo el testigo silencioso de las infidelidades que mi esposa cometía junto a su amante negro, pero solo cuando ellos estaban en una de sus citas oficiales.

    Puesto que muchas otras veces ellos quedaban en verse a cierta hora de la mañana, o de la tarde, o incluso usaban la hora del almuerzo para encontrarse, dirigirse a un lugar aislado, y hacerlo como conejos.

    Y en realidad, no me puedo quejar tanto de aquello. Puesto que el doc siempre me llegaba a avisar de todos aquellos encuentros fortuitos que ellos iban a tener. En verdad agradezco al doc que siempre me tuviera al tanto… (Y la verdad, se sentía muy excitante cada vez que me hacían saber que mi mujer estaba a punto de portarse mal).

    E incluso más tarde, después de que ellos terminaban, el doc siempre me contaba con bastante detalle como había sido efectuada aquella faena.

    Y no solo me parecía muy excitante lo que él me describía, sino también sumamente interesante, y en especial detalles como que él incluso le tapaba con fuerza la boca a mi mujer para que nadie lograra escuchar sus gemidos cuando lo hacían en lugares semipúblicos.

    O como llegaron a hacerlo en más de una vez adentro de un pequeño cuarto que era usado como deposito en el centro de atención medica en donde él trabajaba. O como también lo hicieron varias veces adentro de un baño de uso exclusivo del personal médico. Y hasta incluso me conto como lo hicieron en el mismo ambiente en el que él daba consulta a sus pacientes.

    Y muchas otras veces ellos se llegaban a citar directamente en hostales o alojamientos cercanos al trabajo del doc. Y él se daba escapadas con la única finalidad de encontrarse con mi mujer y proceder a darle una buena refinada.

    Ciertamente era de no creer como el doc logro cambiar la forma en como mi esposa se conducía y comportaba. Ella dejo de ser la mujer tímida y mojigata que había sido toda su vida.

    Y también fue increíble para mí, ver como ella fue desarrollando nuevos gustos y también nuevas preferencias respecto a lo sexual. Y precisamente uno de los primeros nuevos gustos que ella desarrollo fueron justamente las felaciones.

    Mi esposa nunca aceptaba darme placer oral. A ella simplemente le parecía sucia la idea de meterse un miembro masculino en la boca.

    Pero fue grande mi sorpresa una vez mientras yo conducía mi auto, cuando de pronto vi por el espejo retrovisor como mi esposa empezó a engullirse la enorme erección de su amante.

    Prácticamente no daba crédito a mis ojos. En verdad no podía creer lo que estaba pasando aquella noche en el asiento trasero de mi auto.

    Estábamos a medio camino de llegar a un motel, cuando de pronto vi como mi amada empezó a darle una increíble felación a su semental negro.

    Mas tarde aquella noche, cuando estuvimos solos mi esposa y yo. Conversamos, y ella me conto que en esos momentos, él llevo su mano a la entrepierna de ella, y él primeramente le estimulo su clítoris, y luego él le metió sus dedos adentro de su vagina, y logro estimularla y excitarla tanto… que en cierto momento a ella le entraron unas ganas locas por chuparle su erección al doc. («ganas locas por chuparle su erección»… fueron las exactas palabras que me dijo esa noche mi esposa).

    Y en verdad, en esos momentos ella se lo chupaba y succionaba con tanto gusto y con tanta pasión que hasta llegue a sentir envidia del doc.

    Y ella no se detenía… Puesto que se lo seguía chupando, se lo lamia, y hasta se lo besaba. Y luego ella volvía a engullírselo con tanto goce y placer, que hasta parecía que ella lo estuviera disfrutando aún más que aquel suertudo.

    Y realmente aquel era todo un suertudote, debido a que era demasiado obvio lo mucho que él estaba gozando de lo que aquella bella mujer le estaba haciendo en esos momentos.

    Puesto que él gemía, jadeaba, y hasta resoplaba. También volteaba los ojos, llevaba su cabeza hacia atrás, y luego volvía a mirarla… Y así siguió sintiendo como ella se lo hacía de aquella manera tan lujuriosa… (Debo admitir que aquel momento adentro de mi auto, el ambiente en verdad se sentía muy erótico y sensual).

    Y mi esposa en verdad no paraba… Incluso llegamos a la entrada del motel y no parecía que ella tuviera ni la más mínima intención de detenerse.

    Y cuando el personal del motel se acercó un poco a mi auto para indicarme el cuarto que estaría disponible y que pudiéramos usar en ese instante. Se dio cuenta que había una bella mujer semidesnuda en el asiento trasero, dándole una increíble mamada al hombre negro que estaba junto a ella.

    Y eso lo sé, puesto que aquel sujeto del motel, no solo me indico el número de cuarto que estaba disponible, sino que también me dijo que nos iban a cobrar un monto extra por ser tres personas… (Sin duda que esa noche aquel tipo del motel obtuvo una interesante anécdota para compartir con sus amigotes).

    Ciertamente dejar que tu mujer tenga un amante puede llegar a convertirse en una experiencia demasiado fuerte. Sin embargo, me parece que es aún más fuerte dejar que ella tenga dos, o tres, o más…

    Y si buscamos culpables de aquello. Me parece que fue tanto culpa del doc, como mía el permitir que eso pasara.

    Puesto que dentro de nuestras constantes charlas sucias que teníamos él y yo en nuestro whatsapp. Se nos llegó a ocurrir que sería interesante dejar que ella tuviera aún más variedad sexual.

    Y tuvimos la brillante o estúpida idea que sería muy excitante que un día lográramos organizarle un «Gangbang» a mi mujer. (Para los que no sepan que es eso… Bueno, eso es básicamente como una orgia, en la cual hay muchos hombres heterosexuales fogosos, y una única mujer para satisfacerlos a todos ellos).

    Sin embargo, para lograr llevarlo a cabo necesitábamos más sementales iguales al doc. Y por eso tanto el doc como yo, nos pusimos manos a la obra ese mismo día.

    Y honestamente yo pensaba que aquella tarea nos podría tomar mucho tiempo. Quizá tanto como me costó encontrar al doc. (Curiosamente no fue tanto así).

    Puesto que exactamente a las tres semanas después de que pusimos anuncios en internet, ya habíamos recibido unas cuantas respuestas. Y usamos el mismo proceso de selección que use cuando conocí al doc.

    Con la única diferencia que ahora el doc también me acompaño a reunirme con estos candidatos, y ambos les explicábamos de que se trataba el asunto, y obviamente también nos cerciorábamos de que cumplieran con los altos estándares de mi esposa.

    Y terminamos seleccionando a dos sujetos que en verdad creíamos que serían del agrado de mi mujer. Ambos bastante bien parecidos, altos, y si se lo estaban preguntando… Pues sí, ambos también de raza negra igual que el doc.

    Y después de eso, ya solo faltaba darle la noticia a nuestra reina de las fechorías que estuvimos maquinando las últimas semanas a sus espaldas. Y el doc era justamente el que tenía que informarle a mi mujer que habíamos conseguido un par de sementales negros más para ella, y también tenía que convencerla para que los conociera en persona.

    Y sinceramente, no le fue tan difícil lograr que ella aceptara. Y así fue que quedamos en una fecha para que ella tuviera una cita con uno de los nuevos candidatos. Y cuando llego ese día, aquella cita termino convirtiéndose en un rotundo éxito.

    Esa noche, nos encontrábamos en un cuarto de motel el nuevo candidato, mi esposa, y yo. El doc no estaba porque creíamos que seriamos demasiados espectadores dentro de aquella habitación, por lo que podríamos llegar a incomodarlos. Pero él si me pidió que si las cosas iban bien, le mandara fotos y si podía videos de lo que acontecía ahí.

    Mi esposa y el candidato empezaron conversando un poco. Pero al poco tiempo se acercaron y empezaron a tocarse. Y poco después ya arrancaron motores.

    Y a medida que transcurría la noche yo le avisaba al doc lo que estaba pasando y también le fui enviando varias fotos, e incluso logre enviarle tres videos de solo unos pocos segundos de duración, pero eso sí, muy excitantes.

    En el primer video el candidato la tenía a mi esposa de cuatro en la cama, y también la tenía firmemente sujeta por sus caderas mientras la penetraba dándole unas fuertes embestidas.

    En el segundo video ese semental la tenía contra la pared. Mi esposa tenía su mirada apuntando a esa pared y con ambas manos apoyadas en esta. Mientras que el semental estaba detrás de ella sujetándola por su cintura, al mismo tiempo que le estaba dando una feroz cogida.

    Y el tercer video lo grabe cuando seguían haciéndolo en esa misma pose. Me parecía tan excitante como lo estaban haciendo en esos instantes que también quise grabar ese mismo acto pero desde otro ángulo.

    Vi que ambos tenían las piernas un tanto abiertas, y lo que hice fue escurrirme en medio de las piernas de ambos. Y estando recostado en el piso, empecé a grabar con mi celular desde aquel interesante ángulo. Y desde ahí, la vagina de mi esposa se veía en verdad deliciosa, al mismo tiempo que era ávidamente penetrada por esa dura erección de aquel semental negro.

    Y apenas terminaba de grabar un video o sacar una foto de inmediato se la mandaba al doc. Y él también me mando mensajes diciéndome lo excitado que estaba en esos momentos. Incluso me dijo que se le había puesto muy duro, y hasta me envió una foto de su erección para que yo comprobara lo emocionado y empalmado que él también estaba en esos momentos.

    Y a partir de ese entonces ya fue oficial. Mi esposa ya no solo tenía uno sino dos corneadores negros, y ambos muy dispuestos a satisfacerla plenamente.

    Y a la siguiente semana después de esa noche, mi esposa tuvo su cita con el otro candidato que también habíamos seleccionado para ella. Y esa cita termino siendo bastante buena.

    El desempeño de ese otro nuevo candidato fue aceptable, aunque yo diría que no logro graduarse con altos honores como lo hizo el anterior (O como el doc siempre lo hacía cada vez que estaba con mi esposa). Aun así, ese sujeto si logro pasar la prueba.

    Con el pasar de las semanas seguimos recibiendo más respuestas de nuestros anuncios y logramos concertar más citas con nuevos candidatos. Y a finales de ese nuestro primer año (2016), nosotros ya habíamos logrado que un buen número de hombres llevaran a mi mujer a la cama. Por lo que ella también empezó a tener un considerable y creciente número de nuevos amantes potenciales. Y claro… la decisión de si volver a verse nuevamente con alguno de ellos era enteramente de ella.

    Y varios de estos sujetos la buscaban con mucha insistencia, sin embargo la decisión final en verdad era solo de ella. Aunque debo mencionar que incluso algunos de estos sujetos hasta a mí me insistían mucho para que intentara convencerla, y así pudieran tener aunque sea una noche más junto a mi esposa.

    Y a medida que transcurrían las semanas y meses, mi esposa si empezó a tener a algunos favoritos… Y estos afortunados, si tuvieron el placer de estar con nuestra reina tantas veces como ella quiso.

    Sin embargo, por mucho tiempo su gran favorito seguía siendo el doc, puesto que ella seguía satisfaciéndolo por completo y de forma muy exquisita. En verdad ella se ponía tan deliciosa cuando se alistaba para sus citas, y sobre todo para las que iba a encontrarse con él.

    Ella no escatimaba ni esfuerzo, ni dinero… (mi dinero)… en ir al salón de belleza, comprar fina y sensual lencería, y también adquirir bonitos y provocativos vestidos, faldas cortas y demás atuendos, únicamente para hacerles pasar noches inolvidables a estos hombres… (Y en especial a él).

    Y más o menos a mediados del siguiente año (2017) la cantidad de hombres rondando a mi mujer ya era en verdad bastante considerable. Y debido a eso, detuvimos la búsqueda de más candidatos. Aunque después de esa fecha aún publicamos uno que otro anuncio, pero ya era raro que aceptáramos concertar una cita con alguien nuevo… (Aunque si se dio ese caso una que otra vez).

    También para esas fechas ya había una clara distinción respecto a los hombres a los que mi mujer tenía preferencia. Por lo que prácticamente se podía dividir a todos en dos grupos.

    El primer grupo era el de sus «regulares». En el que estaban solo sus favoritos, puesto que eran los mejores amantes y también los más lujuriosos hombres que mi esposa llegó a conocer. Y el segundo grupo estaba conformado por todos los demás.

    En total llegaron a ser siete los sementales que llegaron a conformar el grupo de sus favoritos. Y obviamente dentro de ese grupo se encontraba el doc, y también estaban otros seis bastante interesantes sujetos, de los cuales podría llegar a hablar bastante acerca de cada uno de ellos… (Les iré contando poco a poco).

    Y si sienten curiosidad por saber el número exacto de parejas sexuales que llego a tener mi esposa a lo largo de estos años. Pues solo puedo decir, que no lo se.

    No exagero al decir que en cierto punto perdí la cuenta. Pero si tuviera que hacer un aproximado… Hmmm, yo diría que desde que comenzamos y hasta el día de hoy, debieron ser alrededor de unos cuarenta y tantos, quizá cincuenta y tantos hombres diferentes los que llegaron a tener intimidad con mi mujer.

    Espero que este dato no alarme a nadie. En realidad, mi esposa sí que tuvo mucha acción estos últimos años. Ciertamente ella fue llevada a la cama incontables veces por distintos sementales los cuales le hicieron tener nuevas experiencias y además le enseñaron mucho. (Prácticamente toda una enciclopedia de cosas nuevas que tanto mi esposa como yo habíamos desconocido por completo acerca del sexo).

    Y realmente ella tuvo de todo… Desde amantes tiernos y cariñosos, otros muy rudos y dominantes, otros muy fogosos y algunos hasta parecían casi insaciables. Y los que más le llegaron a gustar a mi esposa, sin lugar a dudas eran los hombres que eran super lujuriosos y a la vez también sumamente dominantes.

    Y aparte de todas esas noches de sexo desenfrenado que mi mujer tuvo a manos de sus amantes regulares. Ella también tuvo un buen número de aventuras de solo una noche, más que nada con hombres que únicamente estaban de paso por nuestro país.

    Y dentro de esas experiencias de solo una noche, ella tuvo unas pocas que se dieron de forma fortuita y para nada planeadas, pero de igual manera terminaron convirtiéndose en increíbles anécdotas. Y hasta la fecha, tuvimos cinco de estos encuentros para nada planeados, y honestamente no creo que jamás pueda olvidarme de ninguno de ellos, debido más que nada a los altos niveles de adrenalina que yo llegue a experimentar en cada una de esas cinco oportunidades.

    La primera vez ocurrió el 2017 en un viaje que hicimos a la ciudad de Oruro. Estábamos visitando a una de las hermanas de mi esposa, y nos alojamos en su casa.

    Mi esposa y yo salimos de compras, y a curiosear por las calles que su hermana nos indicó, mientras que mi cuñada se quedó en su hogar a cuidar de sus hijos, los cuales son mis queridos sobrinos pequeños y en verdad los quiero mucho, y ellos también me quieren a mí. En realidad yo soy su tío favorito. (Posiblemente solo porque los consiento y les compro cosas).

    Bueno… Nosotros estábamos caminando por unas estrechas y abarrotadas calles, y de pronto se nos cruzó un joven negro y en verdad yo lo vi muy atractivo. Estaba bien vestido con ropa sport moderna, y uno de esos pantalones jeans que tienen muchas aberturas en los muslos. (En lo personal no me gustan esos pantalones tan rotos, pero muchos jóvenes los usan).

    Y apenas ese joven pasó por nuestro lado, mi esposa se dio la vuelta y se le quedó mirando. Pero solo por unos segundos y luego sin decirme nada, comenzó a seguirlo.

    En serio yo no sabía que estaba haciendo en ese momento mi esposa. Yo la veía siguiendo por detrás a ese joven, y para no perderla de vista también empecé a seguirla a ella.

    Y a los pocos minutos el joven se detuvo en un puesto de ese abarrotado mercado y me parece que preguntó por el precio de una polera. Y mi esposa le dio alcance en ese puesto y ahí comenzó a hablarle a ese joven.

    Yo estaba a unos metros de ellos, y no tenía idea de que le estaría hablando mi esposa a ese joven. Pero yo si vi como los dos entablaron una conversación.

    Y poco después ella se despidió de él, volvió conmigo, y literalmente me dijo: «Ves a ese joven… mira esto… me dio su número para que nos veamos más tarde». En ese momento yo en verdad quedé sorprendido por lo que mi esposa me acababa de decir.

    Y en efecto, esa misma noche nos escapamos de la casa de mi cuñada diciéndole que queríamos salir a pasear, pero obviamente fuimos a encontrarnos con ese joven.

    Resulto que él estaba viviendo solo en una habitación rentada, la cual nos comentó que sus padres estaban pagando.

    Era en verdad pequeña esa habitación, pero a mi esposa no le importó, y ahí mismo ella se quitó toda la ropa para el deleite visual de ese joven.

    Y en verdad note como los pantalones de ese muchacho le empezaron a apretar, y a resultar muy incómodos. Y él también se quitó rápidamente toda su ropa e hizo lo que cualquier otro joven hubiera hecho en su lugar.

    La verdad no sé cuántos años tendría aquel joven, puede que entre 18 y 20, la verdad no sé. No se lo preguntamos… Mi esposa tenía 26 años en ese entonces, y yo en verdad estimaba que él era como unos ocho años más joven que ella.

    No puedo negar lo excitante que resulto ver a tu esposa con alguien bastante más joven que ella. Ciertamente era una vista muy llamativa… Ver a tu mujer, desnuda, sensual, preciosa, y dispuesta a todo con un joven negro que también estaba desnudo, y que también estaba bien dotado… (Aunque no al mismo nivel del doc o de los sementales más dotados que tenía mi esposa en esos tiempos).

    Y estoy seguro que para aquel joven también debía sentirse como una experiencia muy irreal… (Prácticamente como un sueño hecho realidad).

    Debió sentirse afortunado al tener entera y exclusivamente para él, a aquella hermosa y ya para entonces bastante experimentada mujer.

    Y ciertamente no creo que ese joven pueda llegar a olvidar lo que mi mujer le hizo vivir en el interior de esas cuatro paredes. En verdad se convirtieron en momentos supremamente memorables.

    Mi mujer tuvo un papel notoriamente dominante durante toda la velada… Ella comenzó, haciendo que aquel joven se recostara boca arriba sobre su cama. Y ahí procedió a darle una increíble felación a aquel afortunado. Y ella en verdad lo volvió loco de placer en ese instante. (En realidad, mi mujer lo volvió loco durante toda la velada).

    Ciertamente se notaba en el rostro de aquel joven que él en verdad se estaba esforzando por resistir lo que mi mujer le hacía.

    Ella se lo chupaba y succionaba de manera exquisita y magistral. Y de hecho, no me quedo duda alguna que la pericia, experiencia, y habilidades que mi esposa logro adquirir en el ámbito sexual, tomaron por completo desprevenido a aquel joven.

    Y efectivamente, en poco tiempo él ya no pudo aguantar más, y ahí él rápidamente le grito a mi mujer: «ohhh… Por favor ya no me lo chupes o me voy a venir!!!»

    Y ahí mi mujer tuvo consideración de aquel muchacho, y le dejo tomar un respiro para poder tranquilizarse y bajar su excitación.

    Y después de unos momentos, mi esposa le pregunto a aquel joven si ya estaba listo para continuar, lo cual él asintió con la cabeza. Y así mi mujer retomo donde se quedó, y una vez más sometido a ese muchacho a una nueva magnifica y magistral felación. Y una vez más se notaba que él apenas si podía resistirla.

    Y al poco tiempo él literalmente le suplico piedad a mi esposa… Y solo así, ese joven se salvó una vez mas de venirse tan pronto.

    Pasaron unos minutos, y recién ahí, él ya parecía listo para proseguir. Y ahí mi mujer, volvió a sujetar con fuerza la erecta masculinidad de aquel joven, y ella volvió a acercar una vez más su boca a ese falo negro. Y cuando ella estuvo a punto de engullírselo, ese pobre joven la detuvo gritándole: «espera!!!… Espera!!!… Deja que te chupe yo a ti…».

    En verdad yo jamás había visto nada parecido… ¿Un hombre suplicándole consideración a una mujer?… Wow, ella realmente lo tenía completamente a su merced.

    Y mi esposa le ofreció que hicieran un 69. Lo cual él acepto pero le repitió encarecidamente que tuviera consideración con él, y que no se lo chupara tanto o que lo hiciera con mucha mayor suavidad.

    Y ahí ella se montó encima de él, poniendo sus bellas piernas en medio de la cabeza de aquel joven, y ella se recostó encima de él, y de esa manera mi esposa le estaba ofreciendo por completo su deliciosa y apetitosa feminidad para la total degustación de ese mendigo suertudo.

    Y en verdad ese condenado, lo paso bomba!!!… ¡¡Vaya forma de lamer y chupar el sexo de mi esposa!!

    Mi amada cumplido con lo acordado, puesto que ella continuo chupando esa dura erección negra pero con mucha mayor suavidad procurando no excitarlo demasiado. Pero el condenado por el contrario hundió profundamente y sin ninguna contemplación su lengua en las entrañas de mi reina. En verdad se la comía con desbordada lujuria y fogosidad.

    El condenado incluso logro hacerla gemir de forma deliciosa. Y él también gimió mucho, y sobre todo cuando escucho la desmedida excitación que logro producirle a mi amada. Él en verdad tenía tanta hambre de esa suculenta vagina, que realmente llego a comérsela con aun más fuerza durante esos deliciosos gemidos que empezó a soltar mi amada.

    En ese momento yo no me di cuenta, pero hablando más tarde con mi esposa, ella me confeso que en esos instantes él y su lengua lograron llevarla a un exquisito éxtasis haciendo que ella tuviera tres orgasmos continuos, uno detrás de otro.

    Y después de esos deliciosos momentos, ella ya tenía ganas de pasar al siguiente nivel. Pero el condenado no la soltaba. Él tenía uno de sus brazos rodeando firmemente la cintura de mi esposa, mientras que su otro brazo estaba libre y principalmente lo usaba para acariciar y tocar la figura entera de mi mujer. Y en especial, él reiteradamente le tocaba, acariciaba, y le apretaba sus ricas posaderas que tiene mi esposa.

    Él en verdad seguía teniéndole hambre a esa vagina, puesto que incluso ella le pidió que ya la soltara, pero él no le hacía caso. Y en ese momento mi esposa procedió a sujetar con fuerza ese falo negro y le dijo con voz muy sensual, pero a la vez dominante: «…Quiero tener esta rica erección profundo adentro de mi…» Y para mi total sorpresa en ese instante él finalmente la soltó.

    Y en ese momento, mi mujer me pidió un condón. Yo se lo pase, y ella procedió a engomar la erecta masculinidad de ese joven para tenerlo listo para el acto principal.

    Y cuando estuvo todo preparado, mi esposa se montó encima de él, con una pierna de cada lado. Sujeto esa erección y la condujo a la entrada de su feminidad. Y ella apresuradamente se sentó sobre ella, y prácticamente en un parpadeo, el falo entero de ese joven termino adentro de mi esposa… Y ahí ella empezó a cabalgarlo de inmediato.

    Y en verdad creo que mi esposa volvió a agarrarlo en curva a ese muchacho… Puesto que él rápidamente se dio cuenta que ella no era hábil solo con su boca, sino con todo su delicioso cuerpo.

    Mi mujer lo cabalgo de forma sublime. Ella comenzó a gemir de forma deliciosa mientras contoneaba todo su cuerpo de manera tan sensual, y en especial sus caderas. Ella las contoneaba formando círculos, y luego procedió a hacerlas ir de atrás hacia adelante. Y después hizo una combinación de esos dos últimos movimientos.

    El condenado estaba que se Moria. Él tenía los ojos bien cerrados, y presionaba fuertemente los dientes. Incluso note que sus dos manos estaban fuertemente aferradas a las sábanas de su cama.

    Y en esa postura tan rígida en la que él estaba, se volvió demasiado evidente que a él le costaba de sobremanera resistir a lo que mi mujer lo estaba sometiendo.

    Hace casi nada que habían comenzado, pero se notaba que él ya no daba más… Y ahí mismo observe como él rápidamente dejo de aferrarse de sus sabanas y ahora se aferró a las ricas pompas de mi mujer, y de inmediato la levanto, logrando sacar su masculinidad afuera de ella.

    Él empezó a respirar muy agitado y termino rodeando la cintura de mi mujer con ambos brazos. En ese instante el rostro de ese joven estaba haciendo contacto con la parte superior del vientre de mi esposa y muy cerca de sus senos. Y ahí él solo le dijo: «…Casi hiciste que me viniera…tan rápido…».

    Y una vez más, ella volvió a tener consideración con él y dejo que se calmara. Y cuando finalmente retomaron las riendas, mi esposa siguió teniendo consideración con él, puesto que ella siguió montándolo, pero a un ritmo mucho más calmado y controlado para que él no se excitara tanto y así aguantara más tiempo… (Puesto que a mi esposa no le gustan los rapidines).

    Lo bueno de aquello fue que aquel joven logro sobrepasar los 15 minutos haciéndolo de forma continua a ese ritmo con mi esposa. Y después de eso ella literalmente le dio permiso para que él ya se viniera. Puesto que le advirtió que ella ya iba a subir el ritmo y también le dijo que no se atreviera a detenerla.

    Y efectivamente, mi mujer volvió a someterlo a una feroz cabalgata, la cual llevo inevitablemente a un delicioso éxtasis a aquel suertudote… (La verdad a mi esposa, no solo le encanta, sino que hasta la excita lograr llevar a sus acompañantes masculinos a tener fuertes orgasmos… Ella misma fue la que me confeso ese interesante dato en nuestra intimidad).

    Y ahí estaba ese suertudo. Recostado y descansando en su cama y se notaba que estaba muy satisfecho… Rodeado de aquellas bellas, largas, y sensuales piernas de la preciosa mujer casada con la que acababa de intimar… La cual también descansaba acurrucada dulcemente a su lado.

    Sin embargo yo ya me imaginaba que aquello no sería suficiente para satisfacerla… Y efectivamente, mi esposa en cierto momento acerco sutilmente sus labios a los labios de ese joven, y le regalo un pequeño, pero sensual beso. Y ahí mismo le hizo saber que ella ya iba a dar inicio al segundo asalto.

    Y ciertamente ese segundo asalto termino resultando todo un espectáculo, e indudablemente mucho mejor que el primero.

    Mi esposa cedió su papel dominante, permitiendo que él estuviera ahora arriba de ella, y ahí ambos lo hicieron en la pose del misionero.

    Me resulta muy excitante cada vez que atestiguo a una de sus parejas sexuales de mi esposa gozar con tanta lujuria de ella. Puesto que yo veía como ese joven se aferraba y disfrutaba de las ricas pompas de mi esposa al mismo tiempo que gozaba penetrándola estando recostado encima de ella.

    Incluso llegue a sentirme bastante celoso al ver como esas manos negras recorrían, acariciaban, y estrujaban esas ricas pompas de manera tan inquieta e incesante.

    Y los gemidos de ambos delataban lo mucho que se estaban divirtiendo en esa pose. Y en realidad, si pienso que fue muy beneficioso para él, al tener el control del ritmo de esas estocadas que él le estaba dando con su largo falo negro a mi mujer, las cuales no eran muy veloces, pero si muy profundas.

    Y al poco tiempo vi como el condenado, le dio un tierno besito en los labios a mi mujer. Y ella respondió abrazándolo y retornándole el beso pero abriéndole su boca, y ahí ambos comenzaron a morrearse con mucha intensidad, y sin detener el delicioso acto sexual que estaban teniendo… (Recuerdo que mi esposa me comento más tarde que él era bastante hábil con su lengua, y que a ella en realidad si le gusto como él la uso en esos instantes, y además ella también me dijo que de cuando en cuando él le metía muy profundo su lengua).

    Ciertamente él lo estaba haciendo mucho mejor en ese segundo asalto. Parecía tener bastante más aguante que en la primera ronda… Pero su suerte no le duro, puesto en cierto punto mi esposa separo sus labios de los de él, y le dijo que ella ya quería volver a estar arriba.

    Y a partir de ese momento ese joven se dio cuenta que mi mujer aun no le había demostrado todo lo que ella podía hacer. Puesto que sometido al joven a varias posturas deliciosas, en las que ella estuvo todo el tiempo encima de él. Y en cada una de esas poses, mi esposa en verdad se veía sublime. Sus sensuales contoneos combinado con sus deliciosas curvas de su hermoso cuerpo… (Sencillamente fue demasiado para ese condenado).

    Sin embargo mi esposa se daba cuenta cuando él ya no podía, y ella se detenía por completo para dejarlo recuperarse. Y después de un momento ella retomaba las lecciones sexuales que ella tan magistralmente le estaba impartiendo.

    Y yo creo que habrán pasado alrededor de 20 minutos desde que mi esposa estuvo arriba de él, cuando de repente él le dijo:»… Ya quiero venirme… Por favor, déjame venirme…» Y ella se lo concedió.

    Yo pensé que después de eso ya sería el fin de aquella velada… Pero después de varios minutos de estar mi esposa y ese joven descansando acurrucaditos… Ella, parecía que ya iba a levantarse de esa cama, pero en realidad solo se acomodó para lo que se venía.

    Puesto que ella empezó a besar el abdomen de ese muchacho, y también comenzó a tocar y acariciar el cuerpo de ese joven. Y en cierto momento mi esposa llevo sus manos y sus caricias a los musculosos muslos de ese joven, mientras que ella continuaba besando su abdomen, y al poco tiempo, ella llevo sus besos cada vez más abajo… (Y aunque él era delgado, se notaba que también era bastante atlético).

    Luego mi mujer llevo también sus besos hasta esos muslos, mientras que continuaba acariciándolos de forma bastante avariciosa… (A ella le gusta que nosotros los hombres tengamos muslos musculosos como aquel joven… A ella en verdad no le gustan los hombres con extremidades inferiores delgadas).

    Y en cierto momento, se llegó a notar que la forma en como mi esposa le tocaba y besaba el cuerpo, lo estaba volviendo a emocionar, puesto que ya se le estaba comenzando a parar nuevamente… Y ahí mi esposa volvió a engullirse una vez más a ese aun no totalmente erecto miembro, sin embargo, ella en poco tiempo logro ponérselo duro una vez más.

    Y en ese instante, mi esposa se puso seria… Y ella le advirtió que aquí ya no habría más consideraciones, y seguidamente le dijo: «…Quiero probar tu leche, y no me detendré hasta que me la des toda…».

    La frase «Ay carajo» paso por mis pensamientos en varias ocasiones cuando vi lo que mi esposa comenzó a hacerle a ese joven. Y en verdad… ¡¡¡Que tremenda la manera en cómo mi esposa ordeño a ese condenado!!!

    Ella ciertamente no tuvo piedad de él. Realmente ese pobre solo pudo resistir poco tiempo la intensa mamada que le comenzó a dar mi esposa en ese instante. Y ella no solo uso su boca, sino que también lo masturbo muy ávidamente con ambas manos. En realidad, ella uso una de sus manos para excitar y masturbar enérgicamente ese largo falo negro, mientras que la otra se dedicó exclusivamente a acariciarle también de forma enérgica sus huevos.

    E incluso cuando él ya estaba teniendo su orgasmo, yo vi como ella empezó a estrujárselos… Se los apretaba, como si ella quisiera asegurarse de haberle exprimido hasta la última gota a esos dos pobres testículos. En verdad sentí que en esos momentos aquel muchacho estaba teniendo una experiencia sumamente placentera, pero al mismo tiempo muy dolorosa.

    Y mi esposa mantuvo todo el tiempo el glande de ese muchacho adentro de su boca. Ni por un segundo dejo de chupar la cabeza de ese pene de forma vigorosa. Y tampoco desperdicio ni una sola gota, puesto que ella mantuvo su palabra, y realmente se tragó toda la leche que logro exprimirle a ese condenado.

    Vaya faena que le hizo pasar mi mujer a ese muchacho. Y solo después de todo aquello, llego por fin la conclusión de ese velada. Una que ciertamente fue espectacular, y en verdad muy interesante. Y eso más que nada por como mi esposa actuó con ese joven. Puesto que mi esposa suele ser muy sumisa y hasta obediente cuando esta ante un semental negro, ya que ella suele dejar que estos hombres tomen toda la iniciativa, y así ella se deja hacer prácticamente de todo.

    Sin embargo aquella noche fue al revés. Mi esposa lo tuvo todo el tiempo a su merced, y en verdad sentí que ella hasta se convirtió en la maestra sexual de ese suertudo, y sin lugar a dudas le hizo pasar una noche que estoy seguro que él jamás olvidara.

    Y después de despedirnos de ese joven, solo retornamos a la casa de mi cuñada tan pronto como pudimos, aunque ya era un poco tarde, puesto que ya era más la una de la mañana. Y en realidad, hicimos que mi cuñada se preocupara un poco, y solo nos escusamos diciendo le que habíamos perdido por completo la noción del tiempo.

    Al día siguiente, después de haber descansado, y ya volviendo a la normalidad de nuestras vidas, solo disfrutábamos de tiempo en familia. Sin embargo después del mediodía, ese joven llamó a mi esposa a su whatsapp. Y ella me contó que ese joven le pidió, le insistió, y hasta le llego a rogar para que volvieran a verse aunque sea una vez más esa misma noche.

    Lamentablemente, ya teníamos otros planes con mi cuñada y su esposo (esa fue la principal razón de nuestro viaje). Por lo que a pesar de habérselo pedido tan encarecidamente, ella no tuvo otra opción más que rechazar al joven. Y como solo estuvimos dos días más en Oruro, no tuvimos suficiente tiempo para volver a encontrarnos con él. Por lo que aquella increíble noche fue la primera y última vez que vimos a aquel muchacho. Aun así, estoy seguro que él jamás podrá olvidar a mi mujer, ni a su delicioso cuerpo, ni a todo lo que ella le hizo vivir aquella noche.

    Para ser sincero, esa noche que estuvimos con ese joven, me dejo bastante pensativo por varios días. En verdad nunca vi a mi esposa como esa vez. Me refiero a como ella tomo un rol dominante durante la mayor parte de la velada.

    Y también pensé mucho en aquella última gran felación. Aunque para ser honestos esa no era la primera vez que la vi hacerle eso a un hombre. Puesto que ella suele darles increíbles felaciones a sus amantes. Y estas en verdad pueden llegar a ser tan intensas, que incluso mi mujer ha logrado muchas veces que estos potentes sementales terminen eyaculando salvajemente adentro de su boca. E incluso ella una vez me confeso que le agrada el sabor del semen de estos dotados y viriles hombres negros.

    Y en realidad yo creo que fue principalmente nuestro amigo el doc, él que entreno ampliamente a mi esposa en esto de las felaciones. Y también creo que él fue el que le hizo ganar gusto a mi mujer por realizarlas.

    Muchas veces los vi a ambos desnudos en mi cama. Él recostado, apoyando su cabeza en mi almohada, y con sus piernas abiertas. Mientras que mi mujer estaba ahí abajo, recostada en medio de las piernas del doc, mientras chupaba y succionaba la dura y enorme erección de su amante negro.

    Además, yo atestigüe muchas veces como él le daba indicaciones, diciendo le como él quería que ella se lo mamara. Puesto que le decía cosas como:

    «… Si… Así, hermosa muy bien… Y ahora con tus labios apriétame y chúpame con más fuerza el glande… Si, muy bien… Con tu mano apriétame y mastúrbame con más fuerza…y no dejes de chuparme… oh, así cariño, lo haces bien, muy bien… Ahora chúpame los huevos… ohhh… Ahora usa tu lengua y lámeme muy bien toda mi gran pinga… Maravilloso… Ahora vuelve a metértela en tu boquita… oh, Si!!!… Muy bien, sigue así preciosa… Que rico!!!… Que delicia!!!… Que bien lo haces hermosa!!!… Sique así… Cómetela toda!!!… Mi gran pinga es toda para ti…»

    La gran resistencia que siempre tuvo mi amigo el doc, hacia que ese tipo de sesiones sexuales llegaran a ser bastante largas. Pero aun así, mi esposa lograba hacer que incluso él llegara al éxtasis y eyaculara potentemente adentro de su boquita.

    Y para serles sincero, la experiencia de finalmente compartir a tu mujer con un verdadero semental, no fue nada sencilla. Yo si quería que mi fantasía algún día se volviera realidad. Pero cuando sucedió, fue algo en verdad muy fuerte… (Al menos en mi experiencia personal, y en numerosas ocasiones, la llegue a sentir así).

    A&M

  • La casa de Sénet (capítulo 4): El sexo del capataz

    La casa de Sénet (capítulo 4): El sexo del capataz

    Ricardo palpó la larga y dura verga de Alfonso. 25 cm, unos testículos firmes y depilados. Sus muslos fuertes, sus piernas torneadas, su abdomen firme y sus pectorales duros y trabajados.

    Ricardo acarició su cuello, sus hombros desnudos, su espalda y confirmó que Alfonso era todo un adonis.

    -¿Sabes besar?, ¿sabes besar como lo debe hacer un esclavo sexual?-

    Inquirió el ciego al español, mientras se abrazaba por completo a él.

    Alfonso tomó a Ricardo de la cintura y le atrajo hacia sí. Sujetó su rostro y comenzó a deslizar la lengua por encima de sus labios, los frotó y chupó despacio, una y otra vez. Introdujo su lengua en la cavidad de Ricardo y exploró a deleite. La boca del ciego.

    Después el español le dio un beso largo y profundo, mientras frotaba todo su cuerpo desnudo contra el de Ricardo.

    La boca del sonámbulo sabía a menta, a naranja y su lengua era jugosa y gloriosa. -¡Woo!, ¡Ese sí es un beso puto!-

    Exclamó Ricardo, con las manos sobre los glúteos de Alfonso.

    -Yo soy un sonámbulo, un esclavo gay de Marcus… Que tu me uses… Que tu me disfrutes… Que tu tengas sexo conmigo es un honor… Ser un prostituto es un privilegio… Soy gay ahora y yo haré lo que tu quieras… Usa mi cuerpo desnudo… Estoy sonámbulo… Y lo disfruto…-

    Admitió el dormido Alfonso.

    -Eres un ¡puto dios!, ¡que culo!, ¡que verga!, ¡que piernas!, ¡que cuerpo! ¡Tu cuerpo me encanta! Penétrame, penétrame suabe y quiero que tengas un orgasmo máximo. ¡Hazme disfrutar! Vamos, ¡Vamos cabrón!, ¡demuestra la potencia que tienes!, ¡Sírveme, compláceme, hazme tuyo!-

    Ordenó el muchacho presa de la lujuria.

    Alfonso giró a Ricardo y los sentó encima de sí. Comenzó a penetrarlo y condujo las manos del ciego para que lo dirigiera rápidamente.

    -Tu eres mi capitán… Conduce mi verga para que te complazca… Mi señor… La verga de tu sonámbulo prostituto… Complacer… Hacer lo que digas… ¡Condúceme, deja que te enseñe el sexo, yo soy tuyo y que uses mi verga es un privilegio, ser tu prostituto gay, sonámbulo y esclavo es un honor!-

    El ciego sujetó las cintura de Alfonso y comenzó a dirigir el ritmo de la penetración, una y otra vez, más y más rápido, mientras el miembro del español palpitaba y crecía más y más en su interior.

    El sonámbulo golpeó su próstata y Ricardo gritó de placer.

    -¡aaah!, ¡eso, eso cabrón!, ¡más profundo, más rápido!, ¡eres un esclavo, mi esclavo, un prostituto puto, sonámbulo y dormido!-

    Gritó Ricardo, a la vez que giraba en círculos sobre la verga del español.

    -¡aaaaj!-

    Gritó Alfonso, pues Ricardo se frotó con fuerza contra la cabeza de su pene varias veces seguidas.

    El sonámbulo incrementó el movimiento y comenzó a golpear con rudeza, mientras con sus piernas atraía a Ricardo para poder clavar con mayor exactitud lo grueso de su miembro.

    -¡eso, eso!, ¡cabrón tu eres el hombre, demuéstrame tu fuerza, tu sexo!, ¡eres mío!-

    Gritó Ricardo mientras apretaba y se sujetaba del trasero de Alfonso con vigor.

    -¡soy tuyo, soy tuyo, que me uses es un honor, que me uses es un privilegio, soy tu esclavo! ¡soy tu prostituto!, ¡soy tu prostituto!-

    Gritó el español, a la vez que tomaba la verga de Ricardo y golpeaba con tres estocadas su próstata.

    Ricardo gruñó presa del deseo y eyaculó con chorros potentes en las manos de Alfonso, al tiempo que el español se corrió con el doble de fuerza en el ano de Ricardo.

    El muchacho ciego gozó de aquel sexo y ambos gruñeron como animales, mientras los dos disfrutaron del orgasmo más glorioso que Ricardo jamás había experimentado.

    El muchacho ciego se desplomó sobre el cuerpo desnudo de Alfonso.

    -James, Mendosa, vengan conmigo. Abrácense a nosotros. Quiero sentir los cuerpos desnudos de los tres.—

    Ordenó el ciego, a la vez que gozaba del cómo los fuertes brazos y piernas de aquellos hombres lo envolvieron.

    -Ustedes son míos, son míos.-

    Murmuró Ricardo, a la vez que tomaba el rostro de Mendosa y lo besaba con lujuria.

    -Ustedes son la gloria, ¡son la gloria!-

    Murmuró, con las manos de Alfonso y James alrededor de su cintura.

    Entonces escuchó la puerta abrirse y oyó unos pasos descalzos entrar.

    -Nataku esclavo… Nataku complacer… Amo Marcus manda a Nataku, Nataku ser prostituto… Ricardo disfrutar a Nataku…-

    Pronunció el rubio.

    -Ven acá con nosotros, acuéstate a mi lado derecho, sobre Mendosa y sobre mí. Quiero disfrutar de los cuatro Mis esclavos prostitutos.-

    Dijo Ricardo.

    -Somos tus esclavos, somos prostitutos, somos tuyos… Esclavos… Esclavos… Esclavos…-

    Dijeron los cuatro, al tiempo que Ricardo extasiado por aquella situación, se quedaba dormido entre los brazos y piernas de los hipnotizados y otrora heterosexuales guardaespaldas.

  • Sexo, fuego, y pasión

    Sexo, fuego, y pasión

    En el silencio de la noche,

    donde la pasión se desvela,

    se erige una mujer bellísima,

    una musa que despierta mi candela.

     

    Sus curvas danzan al compás del deseo,

    su piel, suave lienzo que anhelo tocar,

    su mirada ardiente enciende mi fuego,

    en sus labios encuentro el verbo amar.

     

    La mujer bellísima me llama,

    susurra versos de pasión y lujuria,

    en su figura el éxtasis se derrama,

    y el anhelo se convierte en sinfonía.

     

    En su lecho de sábanas seductoras,

    nos entregamos al fulgor de la piel,

    la pasión nos envuelve sin demoras,

    y el sexo se vuelve un dulce riel.

     

    Sus gemidos son canciones prohibidas,

    que encienden el fuego de mis sentidos,

    sus caricias despiertan mis heridas,

    y en su cuerpo encuentro el paraíso.

     

    Mujer bellísima, musa de mis versos,

    en tus brazos el tiempo se desvanece,

    nos envuelve el éxtasis más perverso,

    y el amor se convierte en eternidad.

     

    Enredados en la pasión desenfrenada,

    dibujamos con nuestro deseo una obra,

    la noche se tiñe de intensa madrugada,

    y el sexo se convierte en sublime obra.

     

    Así, mujer bellísima, en el éxtasis,

    enlazamos nuestros cuerpos sin medida,

    y el amor se transforma en erotismo tenaz,

    en una danza ardiente, en la entrega más atrevida.

  • Hace tiempo falleció papá

    Hace tiempo falleció papá

    Estoy muy contento, ya que me han llegado varios correos a mi mail, solicitando si podía darle una ayuda para relatar sus vivencias. Este llega desde España, gracias por confiarme su intimidad.

    Trato de colaborar en la escritura con aquellos que, a mi parecer, son reales.

    La facultad de la persona o la entidad que puede obrar según su criterio, con independencia de la opinión o el deseo de otros. Eso es autonomía. Ejemplo: Podremos trabajar con total autonomía, sin dar cuentas a nadie.

    Que gran verdad, hay alguien que no distingue parentesco, si es madre/padre, hija/hijo, hermana/hermano, y así en cualquier línea parental y sin distinción de sexo, ¿quién es? Sí, es el, el pene. El solamente se mueve por un impulso y con total autonomía.

    Comencemos por presentarla, 50 años, morochaza para el infarto, tetas dentro de un parámetro normal, voluminosos pero no tanto, duros y por supuesto, firmes. Un gran culo que sabe lucir con unas calzas y estas, saben exponer sus generosos labios vaginales, a lo que le llaman, formar un “camel toe” (dedo de camello). Cabello por la cintura, negro y copioso. Ojos negros como la noche.

    Si señoras y señores, esa persona es mi mama.

    Hecha la presentación de rigor, les comento:

    Cierto día llegando de la facultad, encuentro sentada a mi madre en una silla, con los brazos cruzados sobre la mesa, su frente apoyada sobre ellos, llorando.

    Noto que sobre la tabla había dispuesto un vaso que se encontraba a medio llenar y dos botellas que en algún momento contuvieron vino.

    – Mama, ¿qué paso, te hicieron algo?

    – Nada hijo, solo pensamientos recurrentes. (se le trababa la lengua del borrachera que traía)

    – Vamos a la cama mama, no estás bien, ¿quieres darte un baño?

    – No, aquí estoy bien, Sentate conmigo, no estoy bien, me encuentro muy deprimida, triste, tengo miedo de la soledad.

    – Pero mama, sola no estas, estoy yo.

    – Ya se hijito, son otras cuestiones, como puedo amar a alguien que solo sabe hacerme sufrir, llorar, sin darme lo básico, que es atención.

    – No mama, no tiene que ser así, vos sos como un auto de lujo, que muy pocos pueden pagar.

    Se paró, abrazándome muy fuerte me beso, a la voz de gracias.

    – Desde que tu hermana y tu padre fallecieron en ese accidente, nuestras vidas han cambiado mucho, después de casi doce años me decido a salir con alguien y a los poco días ya pretende humillarme, rebajarme, hacerme sentir inferior.

    – No mami, si algún hombre tiene que verte, lo debe hacer de abajo tuyo o desde tu lado, nunca desde arriba, no sos menos que nadie.

    – Menos mal que no accedí a tener sexo con él.

    Deseo tener sexo, me hace falta el sexo. Recuerdo la última vez que tuve sexo con tu padre, fue dos días antes del fatídico accidente.

    – Bueno ma, me da pudor que me hables de eso.

    – Estoy cansada de usar esos aparatos que me he comprado para poder satisfacerme, necesito un buen pene entrando en mi vagina. (lloraba más fuerte a medida que hablaba)

    A los gritos ya, me decía entre sollozos y llanto.

    – Necesito una buena verga, necesito sexo, necesito coger.

    Se recostó sobre la mesa nuevamente y continuo llorando, la deje.

    Me retire a preparar un café para acercárselo. Mientras escuche que balbuceaba algo parecido a:

    – Cuanta gente disfruta de los placeres del sexo, en el silencio de su hogar, hombres y mujeres, ¡¡¡pero no!!! siempre hay mentes retrogradas y moralistas que siguen diciendo que es inmoral. Que les importa lo que hago con mi vida.

    Continuaba con ese monologo que en un principio no entendí.

    – Me formaron con principios morales, putos principios morales, que a partir de hoy no practicaré más, reviento de las ganas, necesito urgente ocupar mi concha.

    Le acerque el café respetando su bronca etílica, no sabía si reír o llorar, uno está preparado para que sus padres lo contengan no al revés, mi silencio fue cómplice de su dolor.

    Cuando termino la infusión, entre sus rezongos, le ofrecí llevarla a la cama, a lo que accedió. Al pasar por el baño me pidió que la ayude, sus piernas casi no le respondían, y me hacía gracia, parecía un muñeco de esos tentempié.

    Ingresamos al baño, como pudo y un poco con mi ayuda, se bajó la calza y la tanga a la vez para sentarse a orinar. Me quise retirar, pero tomándome de la mano me pidió que me quede. Al acabar quería secarse la vagina pero no podía, me dice secamente, límpiame.

    Obedecí, tome el papel de baño y haciendo una compresa se la pase para secarla. Juro que fue sin querer, al pasar el papel toque con mis dedos su vulva, creo que ambos notamos la cascada de flujo que bajaba de su interior, mojando mis dedos de algo viscoso. Al pasar nuevamente el papel, veo que abre la boca y gime. ¡¡¡Había tenido un orgasmo!!!

    La carne fue más débil, la intimidad de mi madre fue explorada por mis dedos, teniendo ella otro orgasmo.

    Sus entorpecidas manos producto del alcohol, intentaron bajar mis jeans, al ver que no podía, sin dudarlo lo hice yo. Confesión, no sé cómo me anime.

    Al ver el bulto que hacia mi miembro en el calzoncillo, me ordeno que lo bajase, al hacerlo, salió despedido apuntando hacia donde estaba su boca.

    – Como ha crecido mi niño y con él todas sus partes, no me alcanzan las manos para agarrarlo. cuando eras pequeño ya me parecía que ibas a tener un tronco grande.

    – Es toda tuyo mama.

    Sin dudar, abrió la boca y lo comenzó a tragar de a poco, saboreando el líquido pre seminal que salía por la punta. No le permití que siguiera, termine de sacarle la ropa, abrí la ducha, me desvestí, alzándola en brazos la deposite debajo del chorro de agua.

    La enjabone pasando mis manos por todo su cuerpo, hasta que llego a sus labios mayores, hundí entre ellos las yemas de mis dedos haciendo el recorrido que me acercaría a su clítoris, pequeño, erecto y duro. Calculo que por el grito que pegó, había alcanzado nuevamente el clímax.

    Terminado el proceso del baño y ya secos, la lleve a su cama con intenciones que descanse, la deposite en ella, me tomo de la cabeza para fusionar nuestras bocas y lenguas en el beso más tierno que jamás haya recibido.

    Me recosté a su lado para acariciar todo su cuerpo moreno, chupaba intercalando con mordiscos pequeños sus tetas, gemía y gemía con cada cosa que le hacía. Fui recorriendo el atlas de su cuerpo, pasando por todos los países, hasta llegar al sur, el que quería conquistar, me detuve a jugar con mi lengua tratando de vulnerar esa barrera inexistente, hasta hoy infranqueable para mí. Su vagina me dio el permiso de ingresar, cálida y palpitante, como buena anfitriona dejo que probara el licor de sus jugos agridulces que invadían mis narinas y fauces deseosas de más, seguí dándole el placer que pedía hace un rato, el flujo bajaba por sus glúteos hacia el ano, no queriendo desperdiciar nada, pase a lengua desde su agujero posterior hasta el sabrosísimo clítoris, así en repetidas oportunidades hasta que sentí la tensión en sus piernas avisando un nuevo orgasmo, en ese momento mi lengua traspaso esa frontera ingresando lo más que pudo, su cuerpo hizo unos movimientos espasmódicos acompañados de un gran suspiro de placer.

    No lo podía creer, estaba teniendo sexo con mi madre, aquella que al pasar hace, que aun, siendo una mujer madura, los hombres se den vuelta a mirarla.

    Su voz me saco de mis pensamientos.

    – Creo que es hora de meterla ya, quiero sentirte justo ahí, en ese lugar que te dio cobijo por nueve meses.

    Tome el miembro con la mano introduciéndolo en su “chumino”, como a ella le gusta llamarla, trate de ser lo más delicado posible, ella no me lo permitió, con un hábil golpe de pelvis hizo que entrara toda, lo que no tuvo en cuenta que hacía mucho no tenía relaciones, sumado al grosor de mi pene, le dolió, dejando escapar un grito agudo, que debo reconocer me asusto, paralizado veía como otra vez de sus ojos caían lágrimas.

    – ¿Mama, te hice daño?

    – No hijito, son lágrimas de placer, duele un poco pero por favor, no pares, vuelvo a sentirme mujer, vuelvo a sentirme viva, desde la muerte de tu padre que no me sentía así, siento tu juventud en mis entrañas.

    Con mi autoestima por las nubes continué mi trabajo cada vez con más violencia. Provocándole más orgasmos, hasta que por fin pude llenar su cavidad vaginal de mí tibio semen.

    Saco de su encierro el miembro, se incorpora y lo lleva a la boca para aprovechar esas últimas gotas que salían del palpitante cipote.

    Caímos rendidos en la cama, agitados, transpirados, pero felices, ella resolvió su dilema y yo una fantasía que tienen varios hombres, fantasía, que nunca se había cruzado por mis pensamientos.

    – Que orgullosa estoy de haber parido un hombre de verdad. Agradezco la suavidad con la que me trataste.

    Ya el alcohol había destilado bastante, estaba más consciente, pero se notaba aun su mareo.

    – Quisiera que me lo hagas todas las noches, que me toques besándome por todos lados y sentir tu cuerpo pegado al mío, hasta que no pueda más del placer.

    – Bien mama, ahora descansa, cuando despiertes hablamos. Te amo.

    Cuando lo termine de decir me di cuenta que ya dormía. Me recosté a su lado y acariciando su cabello también me dormí.

    Al despertar, le prepare un café bien cargado, un trozo de budín y dos aspirinas para su resaca, imaginándome el dolor de cabeza que tendría después de tanto alcohol, que no acostumbra a beber.

    – Hola preciosa buen día, aquí traigo tu desayuno y un aditivo para tu seguro dolor de cabeza.

    – Gracias mi vida, que atento.

    – ¿Es la primera vez que te emborrachas?

    – ¡¡¡La última!!! (lo dijo riendo a carcajadas)

    Se incorporó sentándose como chinito, su cuerpo desnudo se deslizo de las sabanas, tomo una manta y quiero cubrir su torso, no me lo permite.

    – No hijo, no me cubras, este cuerpo anoche fue tuyo y a partir de ahora lo siempre lo va a ser.

    – Pensé que no te ibas a acordar, que vergüenza.

    – A pesar que estaba ebria, me acuerdo de todo, hasta las conversaciones. Y te dije en algún momento, putos principios morales, que a partir de hoy no practicaré más, reviento de las ganas, necesito urgente ocupar mi concha.

    Anoche llenaste dos vacíos, el de mi alma y el de mi sexo. Quiero, si no te opones, besar cada parte de tu cuerpo, te necesito, no tenés idea cuanto tiempo llevo pensando en esto que paso, cuanto tiempo imaginándonos a solas.

    – ¿Entonces no estabas borracha?

    – Si hijo, lo estaba. Lo que no quiere decir que estuviera inconsciente. Sabia en todo momento lo que quería y con quien.

    – Si mama estoy de acuerdo, si te hace feliz voy a hacer lo que tenga que hacer para verte así.

    – Gracias mi amor (me beso en la boca) como te habrás dado cuenta, soy multiorgásmica, puedo darle a mi organismo, horas de satisfacción. A parte de solo mirarte me excito. No sabes cuánto tiempo me imagine esperando esto.

    – Mama, solo fue hace unas horas y ya extraño tu cuerpo.

    – No lo extrañes, a partir de ayer este cuerpo es solo tuyo, el único que no me va a dañar. Lo vas a tener cuando quieras, donde quieras y por donde quieras. (esto último lo dijo con una sonrisa pícara en sus sabrosos labios). ¿te parece adelantar la noche de hoy?

    Me arrojo a sus brazos besándola apasionadamente, veo ahora con la luz del sol que entraba por la ventana, como se erizaba su piel.

    Con su cabeza en la almohada se fue posicionando, codos en la cama, elevo sus glúteos separando sus muslos, dejando en claro la rutina que realizaríamos.

    Espero un rato, yo no entraba en acción, mis pensamientos me decían que necesitaban urgente que me lo rogara. Mientras tanto mi efervescencia crecía, como mi sexo.

    – (jadeando de la excitación me dijo) ¿en qué parte del, por donde quieras te perdiste? (él por donde quieras, lo dijo separándolo en silabas y acentuando)

    Necesitaba que me lo pidiera, y cuanto más excitada mejor.

    No me lo pide, toma el cuerpo del pene y lo apoya en el esfínter anal.

    Me reclino sobre su cuerpo dejando que el peso haga su trabajo, debido a la falta de humedad, no podía progresar su ingreso, estiro su mano a la mesita de noche, abrió el cajón, tomo un frasco con crema (que después me dijo era el lubricante de sus dildos) unto todo el pene y su ano.

    Ahora sí, sin prisa pero sin pausa, apoye el glande en el final de su tubo digestivo, ganando territorio en ese espacio recóndito.

    Una vez pasada la corona de mi verga, dejo escapar un grito de dolor, pidiendo que me quede quieto, mi inmovilidad fue absoluta hasta que la sentí moverse en el intento de hacerla ingresar más.

    En un muy lento mete y saca, a puro glande y cuerpo, glande y cuerpo, entra hasta la mitad.

    – Lento, por favor, empuja lento, quiero disfrutar esto al máximo.

    Puse ambas manos en sus hombros, ella movía sus glúteos, intentaba darse vuelta buscando mi boca para besarme.

    – Todo hijo, la quiero toda. Necesito sentirla toda.

    Decía esto a la vez que su mano buscaba su vagina, mientras que las mías acariciaban sus flancos.

    Tomándola del pelo, y en un solo movimiento me encontraba dentro de ella, con mis testículos golpeando contra su vagina, que dejaba gotear el producto de su excitación y orgasmos reiterados, por sus muslos.

    Al ritmo de su agitada respiración, ese apretado esfínter parecía succionar el miembro con cada contracción.

    Al estar un rato entrando y saliendo del recto ofrecido por mi madre, expulso entre espasmos varios chorros de mi semen en su interior, gimiendo como nunca antes lo había hecho. Al escuchar mi madre los sonidos guturales que salían de mi boca, su cuerpo también reacciono a la pasión que le estábamos imprimiendo con un tremendísimo orgasmo, uniéndonos en un solo grito de placer.

    Recosté mi vientre sobre su transpirada espalda, mi corazón latía acelerado, nuestra sesión había concluido por ahora.

    Una vez que mi miembro fue perdiendo dureza, abandonaba de a poco el sitio del placer, mi semen salía muy de a poco por el dilatado agujero deslizándose perezoso por sus morenos muslos.

    Recuperado el aliento, nos abrazamos fuertemente.

    – Extrañaba tu cuerpo recordando lo de anoche.

    – Si hijo, me hiciste la madre más feliz del mundo.

    – A juicio de verdad, nunca te imagine en una faceta sexual, no se me cruzo por la cabeza saber cómo eras en la cama. Te juro, me encanto descubrirlo así.

    – Debo confesarte algo, siempre he sido una persona muy sexual, con tu padre teníamos el mejor sexo que se puede pedir y, creo has salido igual. Me encanta hacer el amor, de todas sus formas posibles.

    – Espero estar a la altura.

    – Te parece que no, no te imaginas las noches que pensé en esto, no quería, y ahora menos, tener dentro otro hombre que no seas vos. Siempre que pensaba en vos de mi boca escapaban gemidos y palpitaba mi sexo, solo lo calmaba con algunos juguetes que me compre. Y es más tengo en mente cosas para la próxima vez. Tengo que amortizar todas las veces que me masturbe pensando en vos.

    – ¿En serio?

    – Si mi ángel, siempre fui, soy y seré una adicta al sexo y vos tenés que intentar curarme.

    Entre risas por la ocurrencia y abrazos de amor, nos levantamos a compartir, ella otro café y yo un desayuno con el pensamiento en lo que nos esperaba esta noche.

  • La carpa azul

    La carpa azul

    Nos tomó de sorpresa que la ocupación del camping estuviera repleta, así que decidimos acampar monte adentro, a unos 2 kilómetros del sitio donde solíamos hacerlo. Conocíamos el lugar perfectamente a orillas de un riachuelo, entre pinos y sauces plantamos la carpa con mi esposa Carolina. Para sorpresa nuestra una pareja despareja corrió la misma suerte y optaron por instalarse a unos treinta metros de nosotros. Pasó lo mismos con otros incautos qué vimos pasar pero nadie permaneció en el agreste sitió. Hicimos amistad casi de inmediato con los nuevos inquilinos, Noa (43) y Laura (24) a pesar de ser de distinta generación parecían llevarse estupendamente y a juzgar por los sonidos qué huían (a toda hora) de la carpa a

    en el terreno sexual yo diría que más que bien. Los días transcurrieron apacibles hasta el último. Fogata mediante y algunas cervezas fueron el preámbulo de una extraña y excitante propuesta. La noche estaba fría y las mujeres reían en la hoguera, Noa me acompañó al vehículo a sacar unas fundas de bebida cola y un pack de cervezas.

    –Linda noche. Dije, para hablar de algo.

    –Linda esta tu señora. Me sorprendió el profesor de barba apurando el sorbo de cebada qué empino de la lata.

    –¿Te gusta?… Pregunte perplejo.

    –Me encanta. Aseguró. Hundiéndole la mirada a unos 80 metros de distancia. Carolina tiene el cabello negro azabache, los 42 recién cumplidos le sentaban de maravilla a pesar de algunas libras de más las caderas gruesas y firmes la hacían poseer una presencia sublime.

    –Mejor llevamos la bebida. Comenté nervioso.

    –¿ Qué pasa?… A vos Laura, no te va? Laura era una mujer hermosa, casi 1 metro 80, cuerpo esbelto, cintura felina de tetas chicas y piernas largas. Era una gatúbela tremendamente atractiva, pero aun así con mi esposa nunca habíamos hecho nada de aquello, aunque una vez estuvimos muy cerca de llevarlo a cabo.

    Cuando comenzó internet recuerdo que conocimos una pareja y nosotros teníamos la tentación de probar una situación diferente, pero nos dimos cuenta que eran unos chantas. No eran ni pareja, en fin. No pasó nada con ellos pero ahora era diferente. Era algo tangible en medio de la nada, eran personas agradables y sobre todo Laura era un caramelo esquisto, eso si yo no creía que mi esposa aceptará tamaña propuesta.

    –Carolina no se prende. La conozco. Asegure.

    – A ver, con la Lau no hay problema. No seamos tan directos y listo.

    –¿ Como seria eso? Pregunte intrigado. Rasco su barba y lo soltó.

    –¿Nunca cogiste dormitando?… Salis de la carpa para mear a las tres de la madrugada, yo hago lo mismo. Vos vas para mi carpa y te encargas de Laura y yo me ocupo de tu señora.

    –Ella se dará cuenta de inmediato qué no soy yo.

    –Lo sé. Dijo el profesor de geografía. Y continuó

    –Tu crees que le importe? Yo creo que va a seguir el juego, igual que todos. Me dejó turbado la propuesta del alto sujeto qué follaría a mi mujer esa noche con todas sus fuerzas. La velada transcurrió normal, si a normal le llamamos qué no le quité la vista de encima a Laura qué me sonreía avivadamente, cada vez que Noa le susurraba al oído y se sorprendía socarronamente.

    Eran cómplices del placer. La hora pactada llegó como a la vez cien qué mire el celular, salí casi arrastrado del cubículo para cruzar al profesor que terminaba de calar su cigarrillo y más a prisa qué el viento qué había comenzado a soplar del sur desapareció tras la lona azul que contenía a mi esposa.

    Entré en la choza de la felina qué me esperaba dispuesta y desnuda, pero estaba tan nervioso qué no podía articular palabra y quedé expectante del escándalo qué seguramente vendría del otro lado del telón. Los minutos transcurrieron sin trascendencia, la gata se impaciento y yo no podía lograr una erección acorde para perforar aquél tajo pelado de la joven que me esperaba en la oscuridad.

    De pronto el grito de mi mujer anunció que el inquilino llego a la meta y fue el primero de varios que escucharía esa madrugada. Los gemidos los regaba el viento una y otra vez como voces de desespero y yo ahí con la veinteañera en ascuas. No sé bien cuanto tiempo pasó, pero cuando volví del shock los gemidos incesantes de Carolina se confundió con las palabras de la chica.

    –Pah… Se la está recogiendo! Encendí el celular para descubrir la media sonrisa de Lau y separo ambas palmas de las manos como a treinta centímetros, evidenciando el trozo qué estaba enloqueciendo a mi esposa. Preso de la desesperación corrí a mi carpa, a medida que avanzaba más claro se escuchaba los azotes enajenados del barbudo y los grititos histéricos de mi mujer.

    Sin pensar en nada entré y jamás olvidaré las piernas levantadas de esa mujer, con el miembro desconocido del sujeto totalmente dentro de ella. Mirándome acostada con sus labios hinchados y sus grandes tetas a la deriva, el profesor con las bragas de encaje desgarradas en uno de sus puños alzándolo al cielo como un trofeo de guerra y yo ahí incrédulo y completamente aturdido.

    –Basta! Grite desencajado. Pero ella totalmente ronca e inconexa suplico que le dejara acabar.

    –Déjalo! Por favor… Y estiró sus brazos hacia mi y así fue como aquel robusto semental, retomó su empuje enloquecedor. Mi mujer gritaba mirándome a los ojos y arañaba mis antebrazos ante el implacable embate. La tremenda domada llegó a su suplicado final con sendos gritos de los participantes, el barbudo extrajo su largo y grueso miembro de las profundidades del dilatado coño de mi esposa y lo sacudió escupiendo semen en las nalgas sudadas de mi señora que en ese entonces la desconocía.

    Después de haber acabado le dio dos nalgadas y se dejó caer encima en medio de un recital de respiraciones, intentando tomar aire. Luego de unos minutos se incorporó y sin mediar palabra abandono la carpa. No nos volvimos a ver ni hubo despedida.

    Nosotros nos fuimos de inmediato y trato de no hablar de ello pero cuando se acerca turismo o en alguna película acampan aflora el recuerdo y me mi señora se ríe.

  • Dos vinos blancos para celebrar

    Dos vinos blancos para celebrar

    Has tenido una dura semana de trabajo. Tras alcanzar los objetivos laborales tu satisfacción es máxima.

    Llegas a casa, te aligeras de ropa y sirves dos copas de vino blanco fresquito antes de entrar en el salón. Penetras bajo la manta del sofá y quedas plácidamente tumbada junto a tu amado.

    Él te esperaba con la firme intención de recompensar tu esfuerzo, es el momento de recibir el premio por una dura semana. Ambos probáis el vino, saboreándolo os miráis de forma cómplice y él te abraza, reconforta tu ánimo y se activan tus sensaciones.

    Nada es comparable a un dulce beso, al suave roce de unas manos y a la sensación de ir quedando cálidamente desnuda.

    Mojas sus braguitas casi de inmediato al sentir los labios ajenos recorriendo tu cuello. Sientes como las manos de tu adversario invaden tu vientre hacia abajo, en un claro intento de conquistar tu entrepierna.

    Entre tanto, sus labios viajan hacia tu pecho, y merodean sobre tus tetas en busca de tus deseados pezones para lamerlos y chuparlos, mientras tus jadeos y respiración entrecortada denotan el grado de excitación que alcanzas.

    Tus pezones son reiteradamente atenazados y humedecidos por sus labios y lengua. Notas como su juego circular sobre las aureolas de tus senos va multiplicando las sensaciones que recorren tu cuerpo.

    Sientes como sus manos se desplazan ahora sobre la cara externa de tus braguitas. Solo rozan y sienten, pero al llegar a la cara interna de tus muslos empiezan a presionar levemente, incrementando el calor en tu zona íntima.

    Él aprieta tu culo y te hace sentir mujer, te excitan sus manos apretándote fuertemente las nalgas.

    Sus labios viajan ahora sobre los tuyos. Sientes como un beso húmedo se apodera de tu boca y lo correspondes con tu lengua en señal afirmativa.

    Sin cesar en su juego, sus manos van deslizando tus bragas, que viajan descendentemente a lo largo de tus piernas. Tu zona púbica queda al descubierto.

    Sonriente, te mira y te besa. Sus dedos ahora deslizan sobre tu desnuda rajita que, de forma gelatinosa, agradece la visita e incrementa la facilidad para que esos dedos repartan generosamente placer sobre tu intimidad.

    Extiende tu jugo vaginal sobre los labios externos de tu sexo y despliega un acompasado movimiento de besos, tacto y contacto sobre tu piel, sobre tu sexo y labios que hace que te mojes más.

    Tumbada sobre el sofá te abandonas, sintiendo como sus manos y boca te dan placer generosamente. Poco a poco abres tus piernas. Ofreces mayor espacio para que sus dedos derrochen toda la imaginación que alberga su mente.

    Penetran en ti sus yemas, se embriagan de la mezcla de jugos de tu sexo. La suave frotación incrementa la temperatura de tu rajita y su humedad es máxima. Derramas tu flujo externamente.

    Tus jadeos piden ser ahogados por besos. Y ya principalmente reclaman una lengua que te visita repetidamente en forma de lamidas obscenas, las cuales son correspondidas con mordiscos tuyos en sus labios.

    Una mano tuya se aproxima a su cabello y, tras acariciar su pelo, lo traes hacia ti con ansia viva de besarlo. Tu otra mano busca su sexo, notas que ya está erecto de forma evidente. Lo aprietas y empiezas a mecer.

    Sus labios deslizan sobre tu cara y cuello. Muerde tu hombro.

    Sus manos se afanan sobre tu coño, jugosamente excitado. Tu sexo recibe todo el largo de sus dedos en el interior. Tres dedos entran y salen de forma fluida, deliciosa y ardiente de ti.

    Seguido a esos movimientos, tu compañero se sienta justo al borde, te tiende una mano y tu quedas a horcajadas encima de él.

    Sientes la firmeza de su miembro rozando virilmente tus femeninos labios vaginales. Te va penetrando su falo.

    Tus tetas son literalmente devoradas por su boca, que ha quedado a la misma altura.

    Te mueves y sientes en todo tu ser el roce de la punta de su polla y de todo su tronco. La sientes entrar y salir, la notas explorándote… muy dura y gruesa, te llena del ansiado placer.

    Él agarra con firmeza tu culo. Te come las tetas. Te besa y te lame. Te embiste con deseo. Te clava toda la polla y tú lo gozas bien rico.

    Los besos se adornan de pura lujuria y sus manos aprietan y azotan tu culo. Lo palmean fuertemente y su sonido acompaña a las embestidas.

    Notas como su sexo entra hasta el fondo de ti y te abrazas fuerte a él. Notas como sus dedos exploran tu zona anal, que está completamente empapada, y con sus círculos milimétricos abre otra dimensión de sensaciones.

    Tú quieres más y él también. Cambiáis y pasas sobre el asiento. Te arrodillas y quedas en cuatro.

    Desde esa posición le ofreces tu culo y él comienza a lamértelo todo. Empieza a deslizar su lengua sobre tu zona anal y a inundar de cosquillas tu culito y tu coño abierto. Esporádicamente te azota y tú te excitas más. Sus lamidas empapan todo y tú lo miras ansiosa y juguetona.

    Él desea penetrarte desde atrás… tú lo miras felinamente. Entornas tus ojos, llevas tu mano atrás y ante su mirada empiezas exhibirte pajeando tu culito con un dedo.

    Le pides que te folle el culo.

    Al principio lo hace muy lento, entra poco a poco.

    Cuando llega hasta el fondo se inclina sobre ti para masajear tu clítoris y ocasionalmente meterte los dedos… y cuando parece que no puede haber mayor placer, se empieza a mover con intensidad.

    Se apodera de ti un placer extremo, sientes como sus dedos te frotan y lubricas al máximo. Tu culito y tu coño se contraen de placer. Tu coño se empapa. Sus huevos golpean acariciando tu sexo en cada embestida.

    Su peso sobre tu cadera te hace sentirlo más, y él te agarra firmemente de la cintura trayéndote hacia su cuerpo.

    Su verga dura entra y sale en una fase que se intuye final.

    Notas como convulsiona su sexo dentro de ti. Llegan los chorros de semen caliente. Alcanzan todos los rincones de tu interior.

    Su jugoso tacto ardiente la sensación más placentera y relajante. La leche caliente inunda tu cavidad íntima y rebosa de ti, derramándose sobre tus piernas.

    Ambos quedáis inmóviles sobre el lecho cómplice de la pasión desatada. Tu cuerpo desnudo yace preciosamente expuesto. Estás preciosa.

    Brindemos de nuevo, probemos este vino blanco.

  • Cumpliendo mi fantasía

    Cumpliendo mi fantasía

    Bueno esto más que fantasía es un fetiche del que no estoy muy orgulloso.

    Desde hace tiempo he estado viendo unos cuantos videos de como le dan duro a alguien sin parar hasta que su culo chorree de semen, esto me ha producido un fetiche y es algo que he querido hacer desde hace ya un tiempo y cuando decidimos el cumplir nuestras fantasías sexuales decidí cumplir está.

    Mi pareja al principio no entiendo muy bien pero accedió.

    Esperamos unos días porque el trabaja y yo también así que no tenemos mucho tiempo libre, fue un día sábado hacía calor mucho a decir verdad y no solo calor sexual si no que calor del que te cose lentamente jeje.

    El día fue normal lavamos ropa, limpiamos la casa y ya después estuvimos en el teléfono un rato antes de que empezará la acción.

    Cuando llegó el momento me arregle lo mas que pude, ese día sin avisar nada me había escabullido a una tienda de lencería y había comprado una, era color negro con un poco de joyería en el área de los pezones y entrepierna.

    Entre al cuarto y lo encontré acostado en la cama tocándose lentamente, cuando me vio me dijo que me quedaba muy bien y que no podía esperar más.

    Yo me excite un poco y se me paro, se me marco en la lencería y el lo noto, se acercó a mi y me tomo de los brazos me lanzó a la cama y me empezó a besar desde el cuello bajando lentamente hacia mi pene.

    Cuando por fin estuvo allí yo ya estaba más que listo para soltar un gran chorro de semen, movió a un lado la lencería y tomo mi pene con su mano y empezó a masturbarme lentamente.

    De vez en cuando lo hacía rápido pero no tanto para evitar que me corriera, cuando por fin se decidió por dejarme terminar se lo puso en la boca y lo chupo hasta que me corrí.

    Se lo trago y me dijo que había soltado un gran disparo y que era su turno.

    Me puso en cuatro se bajó el pantalón y me empezó a pasar su verga por mi culo, hacía como si la fuera a meter pero la quitaba y eso me excitaba aún más, cuando se decidió por meterla separo mis nalgas y me empezó a empujar su verga.

    La metió de un solo golpe y me empezó a embestir rápido y duro mientras que yo le pedía que me llenará con su leche.

    Estaba disfrutando demasiado tanto que me corrí, cuando pensé que ya no podía más la primera descarga llegó, era mucho y estaba caliente.

    Paro por un momento sin sacar su verga de mi culo y espero a que estuviera duro de nuevo, cuando volvió empezó otra vez a darme duro pero ahora me hablaba mal me decía cosas muy calientes.

    Cómo que era su putita y que me iba a usar como su recipiente de semen, eso me excitaba aún más y le respondía que si que yo era su puta y su recipiente de semen que me llenará.

    Estaba disfrutando demasiado y cuando pensé que ya no podía ser más caliente me empezó a dar pequeños golpes en mi culo, me corrí por la excitación.

    Cuando por fin llegó la segunda descarga yo ya estaba casi en mi límite pero no quería parar así que le dije que la siguiente descarga sería la última y accedió.

    Me empezó a dar duro y lento, daba un empujón y se movía lentamente para después dar otro empujón, estaba cansado y me pidió que cambiáramos de posición y accedí.

    Hicimos el misionero sin que sacara su verga, me tomo de las piernas y las subió en sus hombros, cuando retomo el aire me empezó a embestir sin piedad me insultaba y daba nalgadas que me hacían tener espasmos por todo el cuerpo.

    Cuando por fin llegué a mi límite me corrí varias veces, el ya casi se corría así que tomo una de mis piernas y se la puso en el hombro y la otra la dejo abajo de su pierna.

    Cuando se corrió dio un gran empujón y se corrió en mi culo, lo soltó muy dentro mío que creo que algo de su semen sigue allí jeje.

    Cuando lo saco vi como todo su semen salía de mi culo, era demasiado y me dijo que le había encantado y me recordó que ahora le tocaba a él cumplir una fantasía, yo contesté con un si que se ahogó entre mis gemidos de placer.

    De esto fue ya dos días y aún no me ha dicho nada de su fantasía así que estoy muy nervioso.

  • De compañeros a follamigo

    De compañeros a follamigo

    Me encuentro en mi cama tumbada pensando en como y cuando comenzó todo, en como acabamos hablando sobre lo que nos gustaría follarnos después de tantos años siendo amigos. Llevamos años siendo compañeros de equipo en judo, nos hemos visto crecer y nos conocemos desde niños. Yo soy algo mayor que tú y nunca se me había ocurrido mirarte o pensar en ti con deseo pero ahora me tienes loca, y cada vez que te veo me pongo a 100. Me encanta ver como te cambias delante mío después de cada entrenamiento, verte todo tu dorso musculado y como se te marca la polla debajo de los calzoncillos. Me encanta cambiarme delante tuyo, tardar más de lo normal para que puedas apreciar mi cuerpo. Me encanta imaginarme que estamos solos que un día te desnudarás completamente ahí mismo y me harás tuya.

    Sé que al principio yo no quería, pensaba que me vacilabas, es una amistad de muchos años y nunca te imaginé metiendo tu polla hasta el fondo de mi coño. Pero tu seguiste insistiendo hasta que un día conseguiste que consiguiera ceder y tuvimos esa conversación tan caliente por wasap en la que yo estaba super caliente:

    Yo: Buah no sabes el calentón que llevo

    Tu: Bueno estás en casa te puedes aliviar un poco no?

    Según leí tu mensaje sabía que había empezado el juego, ya me habías liado y había caído en tu deseo completamente. Te dije que si, y tu respuesta me calentó aún más

    Tú: pues hazlo pensando en mi. Piensa en cómo te estaría comiendo el coño así luego quitándote el tanga. Luego me empiezas a cabalgar ahí. Te cojo del cuello y te cambio de ritmo hasta que te corras

    Diste en mi punto débil, cogerme del cuello, y sentirme dominada me pone tan cachonda que solo de pensarlo mi coño ya era una piscina.

    Te envío una foto. La primera foto subida de tono que mando a alguien que conozco. Me tienes loca, solo quería follarte, pero solo podía tocarme. Mi coño está a mil, no recuerdo haber estado tan caliente nunca. Con tres dedos dentro del coño y grabándote un audio para que puedas oír como me tienes. Se me oye gemir y se oyen los jugos de mi vagina chapoteando con mis dedos. Humillada, sumisa y entregada a ti. Ojalá poderte chupar la polla, que me comas el coño y poder correrme contigo. Pero ese día tuve que disfrutar sola, con tu ayuda más allá de la pantalla. Si solo así me dejaste sudando y temblando me imagino como será en persona.

    Es una situación que nunca imaginé, follar con el macho alfa del equipo, el que ya ha pasado por muchas y yo soy una más de sus garras. Me gusta. Solo pienso en el día que podamos por fin quedar y hacer realidad todas las fantasías que hemos hablado.

    Estoy en mi cama tumbada, mojada y metiéndome los dedos. Pensando en ti y en el deseo de que podamos follar algún día. Contra todo pronóstico estoy a tu merced lista para que me hagas lo que quieras.

  • Mi tía, mi prima y la montaña (8)

    Mi tía, mi prima y la montaña (8)

    Una situación comprometida.

    Marta se puso el vestido con rapidez y se sentó junto a la ventana con un libro en la mano. Mi prima y yo nos metimos en el sobrado con la ropa en la mano tas la cortina de sacó. El tipo de cortina nos permitía ver todo el espacio donde se encontraba Marta pues tenía más luz, mientras que nosotros estábamos prácticamente a oscuras.

    Encontramos un silla vieja palpando y me senté sobre ella mientras Laura lo hacía sobre mi regazo.

    –Me vas a partir la polla prima!

    –Joder, es que apenas hay sitio!

    Mientras susurrábamos entró Nico, el tío de Marta. Era algo más alto que su padre, pero igual de fornido.

    –Hola pequeña! Que haces aquí sola?

    –Me he venido a leer mientras papá se echa la siesta!

    –Jajaja, le he oído roncar al entrar en casa. Seguro que iba bien de vino! –comentó a la vez que se acercaba a Marta para darle un beso en la mejilla.

    –Y tú, que haces aquí? No te esperaba hoy!

    –Me apetecía verte, pequeña! Tenía ganas de tocar tus tetitas! –dijo sin cortarse.

    –Ya has comido? –le preguntó Marta.

    –Si. Y cuando estaba tomando el café en el bar, Toñi me la ha puesto dura enseñándome sus tetas, jajaja!

    –Te las ha enseñado?

    –Solo una parte con esos escotes que se pone, jajaja! Pero no se ha conformado con eso y cuando ha salido a recoger los vasos que había sobre las mesas me ha pasado el culo por la bragueta, jajaja!

    –Y te la ha puesto dura?

    –Compruébalo tú misma, jajaja!

    Si el padre de Marta daba algo de miedo, el tío lo daba aún más. Sus brazos eran como mis piernas, y la anchura de su espalda era como un armario ropero.

    Laura tampoco se cortó, y le bajó la cremallera del pantalón para hacer la comprobación que la había sugerido. Metió la mano y sacó una enorme polla en plena erección.

    –Pues si que te la ha puesto dura, jajaja! –comentó Marta aguarrada con una mano al tenso y venoso tronco.

    Noté cómo Laura movía el culo sobre mi polla aplastada al ver esa indomable verga.

    –No te muevas, que me la vas a tronchar! –susurré a su oído.

    Se levantó un poco y toqué con las manos su hermoso culo desnudo. Era delicioso tocar las dos sandías separadas por una gran raja. Cogió mi polla, que seguía como la lanza de un caballero a punto de batirse, y se la introdujo en su mojado coño bajando con lentitud.

    –Qué haces? –pregunté asustado viendo tan cerca al tío de Marta con el armatoste fuera.

    El fuerte ruido de la lluvia ahogaba el sonido de nuestros susurros, y Laura me contestó.

    –No pensarás que voy a aguantar viendo cómo se la folla sin hacer nada!

    La muy puta pensaba follarme mientras miraba lo que hacían a través de la cortina. Marta había comenzado a lamerla la enorme fresa que sobresalía al final del tronco. Tenía la boca grande, y no tuvo problemas para metérsela en la boca en pocos segundos. Podíamos ver cómo sus mejillas se abultaban al succionar el enorme rabo. Estaba claro que no era la primera vez que se comía ese pepino viendo cómo lo chupaba a la vez que le masajeaba los grandes huevos que colgaban.

    –Por qué no te quitas el vestido para que pueda ver tus tetitas! –sugirió Nico manoseándolas por encima de la tela.

    –Es que está papá en casa y podría aparecer por aquí!

    –Venga, no seas tonta! Pedro se pasa la mitad del día borracho. No creo que salga de casa con esta lluvia!

    Nico la agarró de la cabeza con su enorme mano de gorila y condujo de nuevo la polla a su boca. Marta volvió a darle varias chupadas tragándose media verga.

    –Tu también te has comido eso? –le pregunté asustado mientras subáis y bajaba el culo sobre mi polla.

    –No me he comido la tuya?

    –Pero esa… es más grande!

    –Es igual que la tuya tonto! Jijiji!

    –Pues me parece más grande!

    –Por qué la ves en otro cuerpo! Pero la tuya es más dura y jugosa, ummm! No veas cómo la siento atravesar me, ahahah! –intentó reprimir el gemido cuando bajó el culo por completo para insertársela entera!

    –No tío! Si quieres me doy la vuelta y me subes el vestido! –oímos a Marta.

    –Vale, cariño! Me encanta ese culito que tienes!

    –Pero hoy nada de encularme, que la última vez fuiste muy bruto y todavía me duele! –mintió Marta.

    –Lo siento pequeña, pero es que no puedo remediar ponerme así de bruto cuando te lo veo!

    Marta se levantó y se dio la vuelta para inclinarse sobre la mesa. Nico le levantó el vestido y tiró de las bragas hacia abajo para pasar la mano por la abundante melena.

    –Pero si lo tienes mojado! –dijo con extrañeza.

    –Es que mi padre me ha estado dando antes de irse a dormir!

    –Jajaja, y ha podido?

    –Más de lo que te imaginas!

    Nico se agarró la verga y la metió entre la selva rizada. Un leve gestó de la cara de Marta nos hizo saber que se la había clavado hasta el fondo en el primer empujón.

    –Ummm, que jugosito que le tienes pequeña! Se nota que te lo ha lubricado bien mi hermano, jajaja!

    Nico no esperó ni a terminar la frase. Su polla comenzó a entrar y salir como un pistón bien engrasado haciendo que las tetas de Marta se balancearan sobre la mesa.

    –Es que ha echado una buen cazo de leche!

    –Se nota! Todavía te huele el chochito a polla, jajaja! Y más que te va a oler cuando te suelte yo un buen manguerazo!

    Nico se había agarrado a la pequeñas caderas y ya le daba unos buenos empujones.

    Laura comenzó a subir y bajar las deprisa. –Joder como me pone ese cabron!

    –Te gusta cómo… le da?

    –Ya verás cuando se ponga verraco. Es como un oso furioso!

    Ya no dije nada, tan solo metí las manos bajo sus brazos y abrace sus grandes tetas. Era una delicia hundir los dedos en esa carne mientras sentía como mi polla la atravesaba cada vez que bajaba.

    –Deberías decírselo a tu padre! –comentó Nico mientras le sujetaba el delgado cuerpo para que no se desplazará por los pollazos.

    –Ufff, no sé si le iba a gustar!

    –Pedro se deja llevar bien, y a lo mejor hasta le gusta que te empotremos los dos a la vez!

    Marta no contestó con rapidez, pero vi como le cambiaba la cara. Pude atisbar como sus labios formaban una leve sonrisa algo diabólica.

    –No sé, ya veré!

    Nico aumentó las embestidas. Realmente parecía un oso embistiendo el delgado cuerpo de Marta. Casi la levantó del suelo en los últimos empujones antes de correrse. Pensé que la iba a reventar cuando empezó a emitir gruñidos mientras se corría. El cuerpo de Marta parecía un guiñapo sin peso entre sus rudas manos. Le debió de soltar una buena corrida, pues cuando esa boa constrictor del coño de Marta todavía salpicaba leche. Marta se dio la vuelta con rapidez y se agachó para coger la verga chorreante y metérsela en la boca.

    –Ummm, que bien lo haces putita!

    Después de darle varias chupadas y unas buenas lamidas la sacó de la boca brillante y seca.

    –Lo hago mejor que la Antonia?

    –Ufff, ya le gustaría a ella chuparla así de bien!

    Laura se tapó la boca para no hacer ruido al sentir que se corría. Noté como una catarata de flujo llenaba su vagina hasta salir por la vulva y empaparme los huevos.

    Nico se guardó la polla y le dio un suave beso a Marta en los labios.

    –Eres una putita deliciosa, pequeña! –le dijo como despedida antes de irse.

    Cuando cerró la puerta, marca corrió la cortina y vio a Laura con la cara desencajada todavía balanceándose sobre mi polla.

    –Que cabrones! Habéis estado follando! “Joder con las expresiones de la tímida!” pensé mientras sentía mi polla casi al límite.

    –Diosss, que corrida me he pegado! –fue la respuesta de Laura.

    –Pues a mí me ha dejado ardiendo! Y te he reservado el culito! –me dijo guiñándome un ojo.

    –Pero no has dicho que te dolía? –pregunté jadeante.

    –Jajaja, eso solo ha sido una excusa para que no me lo abriera el. Estoy deseando que me lo abras tu!

    Tiró de Laura para que se levantará de mi regazo, y después me agarró de la mano para llevarme hasta las suaves pieles que había en el suelo junto a la chimenea.

    –Vamos puta, tírate al suelo que te vas a tragar todo el semen que llevo en el coño! –dijo desnudándose de nuevo.

    La tímida Marta cada vez me dejaba más alucinado. Laura la obedeció como si fuera una perrita obediente y se tumbó boca arriba. Marta se arrodilló sobre su cabeza en sentido contrario y se inclinó hasta casi poner la boca sobre su coño. Yo me había quedado de pies, mirando el pequeño culo de Marta como si estuviera hipnotizado. Apenas tenía abierto el sonrosado agujero, pero la piel que lo cerraba parecía tener vida propia.

    Sabía lo que quería y me arrodillé tras ella con la polla totalmente tiesa. No me había corrido con Laura, pero ahora pensaba llenarle el culo de leche a Marta.

    –Así, así! Chupa bien toda el semen de mi tío que me ha dejado el coño encharcado!

    Puse el capullo contra el tímido agujero y apreté suavemente mientras las dos se comían ambos coños. El oscuro agujero se abrió como si esperara mi capullo y lo engullo como si fuese una boca ávida de carne. Toque sus largas redonditas y duras y casi sin esfuerzo la mitad de mi polla se metió en su recto.

    Pensé en su padre y su tío, y sus grandes vergas. Cuántas veces habrían entrado en ese pequeño culo? Estaba demasiado excitado, salido y caliente como para seguir pensando, así que comencé a empujar. Mi polla se coló entera al primer empujón, me vino a la cabeza de nuevo las pollas de padre y tío metiéndose en ese agujero con cierta asiduidad. “pues si que tienen que haberle dado vidilla al culo de esta zorrita tímida!”

    Comencé a bombear escuchando las sonoras chupadas que le estaba dando mi prima en el coño y mi mente se volvió a activar. “Tanto le gusta a mí prima chupar semen?”. Era una pregunta recurrente, pues el coño de Marta chorreaba cuando se arrodilló como si le hubiesen abierto un grifo dentro.

    No esperé ni un segundo más, y comencé a embestir brutalmente. Marta no gritaba, tan solo chupaba el coño de mi prima con más ganas a cada pollazo que le atizaba. Fueron dos minutos de embestidas brutales hasta que la leche acumulada en mis huevos salto a plena presión. Noté cómo temblaba, y ya no sabía si era por mi polla o por las mamadas que le daba mi prima.

    Solté una buena cantidad de leche hasta pararme. Tenía el corazón a mil, y mi boca cogía aire sin parar. Ellas también fueron aflojando sus chupadas, parecía que las dos se habían corrido, y acabamos amontonando los cuerpos sobre las pieles.

    Marta se retorció para besarme y sentí el sabor a coño que manaba de su boca. También el olor a sexo era brutal en el pequeño cuarto, pero casi no me dejó disfrutarlo con su ansia por saber.

    –Te ha gustado mi culo?

    –Es estupendo!

    –A mí me han encantado esos pollazos que le dabas, aunque mi tío me da más fuerte, jajaja!

    Mi prima se revolvió por el otro lado y comenzó a chuparme la polla. Estaba claro que le gustaba el sabor a semen. Estuvo chupando un buen rato hasta que me la dejo como los chorros del oro.

    –Ummm, que rica está! –fue su expresión al acabar.

    Yo ya deseaba irme de allí para que no siguieran hasta dejarme sexo, y Marta me ayudó sin saberlo.

    –Vamos a vestirnos rápido que mi padre ya se habrá levantado!

    Lo hicimos con rapidez sorprendiéndome que mi polla seguía dura. Nunca me había pasado eso.

  • Sexcape (V): Cójanme y enséñenme (2)

    Sexcape (V): Cójanme y enséñenme (2)

    Mariana paso una de sus mano por detrás de mi cuello y con la otra sujetaba la cabeza de Karla afincándola a su cuquita, mis manos acariciaban y apretaban el cuerpo de Mariana, Karla paro brevemente, agarro la mano que tenía sujetándola sobre su cabeza y la coloco detrás de mi cuello.

    K: Dani sujétale las manos- me ordeno Karla

    Se acostó en la cama boca arriba y sentó sobre su boca a Mariana saboreando los jugos y penetrando con su lengua a Mariana, posó sus manos en las nalgas de Mari abriendo sus cachetes y apretando más mi verga con ellas pajeándome más si se puede, Karla tomo mi verga y la apunto a la cuquita de Mariana, cuando sintió la punta ella misma se penetro metiéndoselo completo y lento estaba bien húmeda y apretadita, movía sus caderas hacia arriba y hacia abajo, gemimos al mismo tiempo sentía la lengua de Karla entre mi verga y la cuquita de Mariana que no paraba de gemir y decir groserías.

    M: Aaah hijos de puta que rico!!! sigan aaah!!!

    Mariana había explotado en un primer orgasmo temblando sobre el rostro de Karla que no paraba de chupar el clítoris Y Mi verga dentro de ella sin yo haber acabado, aún la tenía sujeta de sus manos detrás de mi cuello con una de mis manos y con la otra apretaba uno de sus pechos, solté a Mariana que cayó encima del cuerpo de Karla tratando de recuperar fuerzas, Karla saco mi verga de la cuquita de Mariana haciéndola suspirar y empezar a chupármela saboreando los jugos del orgasmo de Mariana que quedó en mi verga.

    Ya algo recuperada mariana comenzó a comerse la cuquita de Karla haciéndola gemir con mi verga en su boca, mis manos se encontraban en las nalgas de Mariana jugando con ella, hasta que empecé a jugar con su huequito trasero solo acariciándolo no metía aúnos dedos en ella, Mariana los disfrutaba gimiendo suave.

    M: uummm Dani en la mesa de noche hay algo para jugar.

    Saque mi verga de la boca de Karla y mientras iba a la mesa a buscar lo que me pidió Mariana, ambas disfrutaban haciendo un erótico y divino 69, al llegar a la mesa me conseguí con un lubricante y un dildo de doble punta, tome ambas cosa le di el dildo a Mariana y me quedé con el lubricante. mariana tomo su juguete y metió una de las puntas en la cuquita de Karla mientras chupaba su clítoris haciéndola gemir fuerte, disfrutaba de ese show lésbico que ambas tenían donde se daban placer, puse un poco de lubricante en mi verga y apunté al culito de Karla, al sentir la punta de mi verga ella ya sabía que venía y lo que quería, pero paro el juego. Ambas chicas se separaron y Karla me empujó en la cama acostándome.

    K: es hora de enseñarte Mari prepárate y pon atención para que luego lo hagas tu.

    Karla se posicionó arriba de mi dándome la espalda, tomo mi verga lubricada con el gel y la dirigió a su culito, poco a poco fue metiendo mi verga en ella, contenía un poco sus gemidos de dolor, hasta tenerla toda dentro, se quedó quieta un momento y volteo a verme

    K: uuufff aguanta papi que luego le toca a Mari.

    D: uumm tratare tu culito es apretadito y rico.

    Comenzó a moverse lento y suave igual que sus gemidos rico, Karla tomo la mano de Mariana y la coloco en su cuquita para que la acariciara mientras me montaba, la guiaba de como darle placer mientras se besaban, Karla empezó moverse más rápido y duro sobre mi verga, yo la sujetaba de sus caderas, Mariana metió su dildo de nuevo en Karla para hacerle una doble penetración.

    K: Siii asi coñooo! que rico sentirse así de llena!!! aaah mas demen más!!

    Empecé a moverme rápido y duro debajo de Karla y Mariana hacia lo mismo con su juguete en la cuquita de Karla mientras chupaba sus pechos sin parar, provocando que explotara en un orgasmo brutal gracias a la sensaciones que le estábamos dando, Karla grito muy fuerte que me imagino se escucharía en todo el barco, cayó sobre mi cuerpo aún con mi verga metida en su culo recuperándose y temblando de placer, Mariana la acariciaba y besaba mientras recuperaba fuerza yo por mi parte aún no había acabado y le tocaba de nuevo a mariana pero por su culito.