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  • Mi prima Verónica

    Mi prima Verónica

    Recientemente mientras andaba en el mercado en busca de las provisiones para la casa, me encontré con una prima mía que llevaba tiempo sin ver y por supuesto fui a saludarla. Mientras la abrazo noto que ya no es tan delgada como era de pequeña y en cambio tiene unas exuberantes nalgas y unos senos promedio pero que se miran paraditos y apetecibles.

    Le hago compañía mientras ella realiza la compra y hablamos de diversos temas que teníamos atrasados pues, aunque éramos muy apegados mi tiempo de universidad y el de ella nos mantuvo lejos, pero entre los temas sale a relucir que se había peleado de su novio recientemente pues este le había sido infiel y que estaba destruida porque había sido con una amiga suya muy cercana y esa traición le había dolido. En fin, se veía angustiada, así que la acompañe hasta el carro y como yo no andaba en el mío porque el mercado es cerca de mi actual apartamento no la dejé conducir y la lleve hasta donde residía.

    En el camino me comentó que vivía alquilada con una amiga de la universidad. La ayudé a bajar la compra y como ese día no tenía más planes me permitió quedarme con el carro, pero solo si le hacía de Uber al día siguiente puesto que mi trabajo quedaba de camino a su casa y a su trabajo yo acepté. Nos despedimos y regresé a mi casa. Para que decir que esa semana entera fui su Uber y también a la siguiente. Aprovechábamos para ponernos al día de todo el tiempo que llevábamos sin vernos y actualizar los chismes de nuestras vidas.

    La siguiente semana se me apareció el sábado en la mañana en mi casa con la excusa que estaba aburrida y su amiga andaba en viaje de negocios, pero lo hizo jodidamente temprano y me despertó yo salí de debajo de las sábanas pensando que era alguna propaganda de venta por lo que no hice ademan de vestirme ya que pensaba no responder si era algo de esto así que con mi bóxer y la erección matutina típica de los hombres me dirigí a la puerta y al observar por la mirilla era ella en un atuendo muy veraniego de un top ajustado sin sostén que permitía ver a sus pezones marcados y unos shorts de mezclilla de esos a la moda que dejan media nalga afuera y unas sandalias transparentes que casi parecía descalza.

    Al ver que era ella le abrí la puerta y le permití pasar la salude con un abrazo y beso en cada mejilla y me enseño una botella de vino que traía dice que para ahogar sus penas en alcohol. Y me miró con cara picarona y me dice parece que hay alguien por ahí que se alegra de verme, entonces me di cuenta de la erección, lo de la ropa interior no es problema pues nos habíamos visto en paños menores varias veces ya así que fui a buscar mi sobre todo y me lo puse, mientras preparaba algo de desayunar para mí y para ella pues se había antojado.

    Desayunamos me asee y nos sentamos a ver una peli tomando el vino pues me decía que no tenía ganas de salir. Al acabar también lo había hecho la botella y busqué, pero solo tenía un whisky que la tenía dedicada a un regalo, pero ella merecía la pena así que se la ofrecí y empezamos, cuando íbamos por media botella empezó a ponerse cariñosa conmigo y salió una vieja conversación sobre los tiempos en que nos mirábamos morbosamente y nos escondíamos para besarnos sin que nadie nos viera cuando apenas éramos dos adolescentes larguiruchos y flacos.

    En fin, no pasó de hablar el tema, pero salió otro que también estaba pendiente así que abruptamente me dice: sabes lo que necesito es uno de tus masajes de esos de cuerpo entero que me dabas que quedaba nueva. Y sin más se levantó del sillón vaso en mano media mareada se le notaba al andar y en la puerta de mi cuarto se viró me miró y me dijo: ¿qué? ¿No vienes? Así que tomando la botella y saliendo del estupor que me producía mirarla al andar y ver sus nalgas moviéndose me levanté y la acompañé.

    Al entrar se estaba quitando el top por encima de la cabeza y me dice vírate no mires y también se quitó el short quedando solo con un bello hilo rosado y con algunos encajes en los pocos lugares que tenía tela y así se acostó en la cama boca abajo empecé masajeándole los pies, las piernas, los muslos, las nalgas, espalda baja y espalda alta, mientras yo hacía eso ella soltaba pequeños gemidos. Al llegar al cuello lo masajee y le digo media vuelta que voy a la parte anterior yo pensé que habría objeción, pero no sin rechistar dio media vuelta mostrándome dos bellas tetas que parecían montañas sobre una planicie con sendos pezones rosaditos pálidos, y varios lunares, masajee de igual forma la parte anterior y mientras estaba en los muslos varias veces mis dedos rozaron sus labios mayores y no de forma inocente tengo que admitir, y sentí la humedad que tenía y además cada vez que lo hacía ella emitía un gemido minúsculo pero excitante, lo que me provocó otra erección que la bata no disimuló en esta ocasión, y que vi como ella miraba de reojo.

    Y seguí, pero la verdad no podía apartar la vista de sus senos y ella me estaba mirando y cuando la miré lo noté y sin reparo me dice que esperas para comerlas. Claro está que sin pensarlo dos veces les salté encima y las comí, pero lo hice de forma desenfrenada y mientras lo hacía recordé todas las pajas de la adolescencia pensado en ella, e esos senos que en aquel entonces no estaban tan voluminosos y como seria comerlos y lo estaba haciendo y en eso siento sus manos buscando mi cara y me atrae a sus labios y me besó desenfrenadamente también era un explote de pasión, sus labios sabían a whisky y su lengua frenética buscaba la mía.

    Dios estaba perplejo en ese momento y a la vez disfrutando como hacía años solo imaginaba y mientras esto sucedía mi mente era embargada por sendos recuerdos de los deseos que le tenía a esa adolescente ahora convertida en mujer y que estaba acostada delante de mis ojos, sin mediar mucho bajé nuevamente a sus senos y los lamí, y besé por todo el borde sin tocar sus pezones en círculo mientras iba cerrando el círculo hasta terminar en sus pezones dándole un chupetón succionándolos con mis labios y mientras lo hacia los acariciaba con mi lengua eso primero en un lado y luego en el otro.

    Después bajé por todo su abdomen que se sentía tenso muestra de todo el tiempo que ella dedicaba al gimnasio en las tardes, y a pesar de la bella vista que producía retiré lentamente el hiló y sin dilatar mucho el momento lamí toda su rajita de una vez de abajo a arriba pasando mi lengua fuertemente y succionando sus jugos que fueron una delicia, y mientras lo hacía escuchaba sus gemidos que ya habían dejado de ser tímidos, de ahí a su clítoris que succioné frenéticamente, lamí e incluso le di pequeñas mordidillas que no lastimaran pero en cambio fueran excitantes y escuchaba mientras lo hacía como sus gemidos se iban volviendo más frenéticos cada vez, hasta que emitió uno más fuerte casi como un grito y su espalda se tensó arqueándola, pero no dejé de lamer y cada vez apretaba más sus muslos sobre mi cabeza y se retorcía mientras lamia y succionaba sus juguitos con mi lengua, que eran todo un manjar.

    Una vez que terminaron los espasmos me atrajo hacia sus labios en un beso saboreó sus juguitos en mis labios, me miró a los ojos y me dijo que delicia, pero ahora quiero probar los tuyos me retiró la bata y el bóxer con una habilidad desconcertante revelando así mi falo duro y necesitado de ella, se deleitó en el con su mirada y se lo llevó a la boca mientras me tomaba de las caderas y me acostaba en la cama, con manos expertas he de decir que me masturbó mientras me la mamaba y sentía su lengua recorrer mi glande de una forma experta y excitante.

    Quisiera decir que el alcohol cumplió su propósito y retrasó mi venida pero mentiría la verdad es que me hizo estallar más rápido de lo que me hubiera gustado y a pesar de haberle advertido se tragó toda mi leche y siguió chupando frenética lo que permitió que no se bajara y se mantuviera así, que saqué un condón con sabor a fresa que tenía guardado hacía tiempo y se lo entregué, me lo colocó admito que con un poco de trabajo pero lo puso hasta el final, y se levantó poniendo un pie a cada lado de mi cadera se sentó tomo mi falo en su mano lo restregó un poco en la rajita para que se mojara de sus juguitos y con la otra mano pasó su lengua por sus dedos mojándolos y los pasó por su rajita (aunque no creo que fuera necesario) y una vez apuntado mi falo a su rajita fue bajando y dejando que se introdujera poco a poco todas mis ganas en ella.

    Y mientras lo hacía sentía como su vagina se apoderaba de mi falo, sentía algunas contracciones procedentes de ella que me lo apretaban y una calidez que fue bajando junto con ella hasta quedar sentada totalmente sobre mí y mi verga desaparecida en su vagina, y entonces comenzó moverse hacia adelante y hacia arras rítmicamente y aumentando lentamente la cadencia del movimiento.

    Y dios yo estaba en las nubes haciendo como hacía años no tenía necesidad y reproduciendo los productos específicamente la tabla del 7 del 11 y del 12 en mi mente para no volver a acabar, que la verdad no sirvió de mucho y ante sus frenéticos movimientos volví a venirme pero no únicamente yo, la verdad estaba tan centrado en durar que no me di cuenta que ella estaba casi lista también y acabamos juntos y ella se dejó caer sobre mi entre espasmos nuevamente y aproveché para apretarla entre mis brazos mientras seguían sus espasmos.

  • Le descubrí mensajes a mi esposa en el celular

    Le descubrí mensajes a mi esposa en el celular

    Comenzaré con decir que mi esposa y yo tenemos 5 años de casados, ella una mujer de 30 años, tez blanca, 1.60 de estatura, cabello castaño, ojos claros y boca chica y labios gruesos, es muy guapa y acuerpada como se dice una gordibuena!!

    Si debo resaltar su mayor atractivo serían sus senos, ricos y deliciosos talla 38 c. Los cuales ahora estoy seguro que vuelven loco a cualquiera, mismos que presume sin problema alguno usando blusas escotadas, vestidos y tops que dejan ver sus ricos atributos.

    Ella trabaja en una tienda departamental en el área administrativa, en su departamento son 12 personas, 4 mujeres y 7 hombres. Nunca tuve alguna sospecha ni imaginaba lo que me paso, un jueves le estuve llamando y mandando mensajes sin tener pronta respuesta, para esto ella ya estaba en casa y después de unos minutos me respondió que estaba un poco apurada con las labores de la casa qué se iba a apurar y platicábamos mas tarde. A lo que no le di tanta importancia y seguí mi día normal. Esa noche ella estaba muy caliente y en cuanto llegue a casa no espero mucho para bajarme el pantalón sacarme la verga y darme unas mamadas, sentía su respiración muy agitada y con voz entre cortada me decía que le diera verga.

    Se recostó en el sillón y subió su falda su tanga estaba empapada y si vagina hirviendo, era todo un manjar a la vista. Estaba muy mojada sus tetas hinchadas y sus pezones muy rectos, y en cuanto le metí la verga no aguanto a gritar de placer y decir que deseaba me viniera en ella.

    Fue de los mejores sexos que tuvimos en años, tuvo más de 5 orgasmos, en pocas palabras hasta ahí todo estaba increíble.

    Nos quedamos dormidos y ya poniendo un poco en contexto, comenzare a relatar lo que ocurrió en un viernes por la mañana.

    Ella se paró y metió a bañar como todos los días, yo me quede otro rato en la cama sin embargo el vibrar de su celular me hizo ver de reojo quien le había mandado un mensaje tan temprano.

    Se veía el nombre de Alejandro un compañero de trabajo del cual me había platicado algunas cosas, en el cual decía… Buenos días guapa y un emoji de beso, cabe mencionar que no soy nada celoso y por el contrario me gusta que mi mujer vista siempre sexy y atractiva.

    La curiosidad me hizo abrir el mensaje y fue ahí cuando mi vida dio un giro por completo.

    El nervio me invadía porque mi esposa me fuera a cachar revisando su celular, sin embargo tenía la confianza de saber que sus baños eran tardados mínimo 30 minutos. Mismos que aproveche al máximo, era un historial de varios días donde su compañero la seducía y trataba de conquistarla, de inmediato me fui a los mensajes más antiguos para tratar de armar todas las piezas que en ese momento parecían no tener fin.

    Eran mensajes desde un buenos días guapa, como estas corazón etc. Mismos que mi mujer contestaba sin darles mucha importancia dándole el avión, sin embargo al pasar los días él insistía en invitarla a comer y los piropos fueron subiendo de tono, la primera alerta vino cuando leí… “Hoy te ves bien rica mami”, a lo cual mi mujer respondió con un emoji de carita feliz.

  • El día del yate

    El día del yate

    El día perfecto, había planeado todo en mi mente sin saber si ella iba a caer en el placer, renté un yate y salimos a navegar, ella preciosa como siempre con sus ojos u mejillas perfectas, y su cuerpo perfecto, ella vestía unos shorts jeans y una blusa de tiras. Cuando llegamos al yate le tenía comprado dos bikinis para que ella los luciera, además tenía listo una tablita de quesos, vino, chocolates y champagne para pasar el día en el mar. Ella se cambió y se puso el bikini y Dios!! Instantáneamente me dieron ganas de hacerle el amor, estaba espectacular, una diosa completa.

    Comenzamos a brindar por nosotros mientras recorríamos el mar, nos acostamos en la punta del barco y comenzamos a beber y comer, hasta que ella me pidió que le ponga bronceador en todo el cuerpo y en ese momento recorrí su cuerpo, su cintura y espalda viendo cómo su piel se comenzaba a erizar y mi pene comenzaba a pararse, comenzar a desamarrar el brasier y pasar mis manos con bronceador sobre tu espalda y tocando al costado y rozando sus senos, ella solo suspiraba dándome paso a seguir, entre el silencio y el sonido del mar ella se comenzaba a mojar al paso de mis caricias.

    Comencé a bajar por trasero yendo directo a masajear sus piernas, comenzaste a abrirlas de a poco y míos manos fueron tocando lo suficiente para dejarte con ganas de más, seguí bajando a tus pies y luego volví a recorrer, yo solo tenía mi bañador y era evidente mi erección, comencé a besarte el cuello y los suspiros aumentaban y el sol cada vez nos calentaba más, pediste que te pusiera bronceador también al frente, te diste vuelta y cerraste los ojos, mientras yo te quitaba el brasier y descubría tus boobs que ufff estaban preciosas, deje caer bronceador en tu pecho y comencé a pasar mis dedos con delicadeza primero desde tu cuello para ir bajando y acariciar las boobs, era notorio que tus pezones están paraditos y tu piel erizada.

    No podía creer que mis manos estuvieran recorriendo tu cuerpo, yo ya no podía más quería poder besarte y hacerte mía, pero quería guardar ese momento en mi memoria y aprenderme cada centímetro de tu piel, comencé a recorrer el costado de tu abdomen, y soltaste un pequeño gemido, llegué a tu cintura dando caricias circulares con la yema de mis medidas y comencé a bajar encontrándome con la tanga del bikini, comencé a poner bronceador debajo de las tiras y comencé a pasar lento mis dedos por tu zona, y volví a masajear tus piernas al mismo tiempo comencé a acariciar en círculos tus pezones y volviste a soltar otro gemido tímido, mientras abrías un poco las piernas dándome paso a acariciarte.

    Temblaba del nerviosismo y de la excitación de tenerte conmigo casi desnuda y mojada, comencé a bajar desde el ombligo hasta por encima de tu tanga, volví a pasar mis cercas de tus labios a penas rozándolos sintiendo su calor, opte por coger una frutilla y dártela en la boca, y atrapando mi dedo para chuparlo, el calor y la brisa del mar nos acariciaba el cuerpo, cogí el champagne helado y lo deje caer en tu abdomen para poder pasar mi lengua por dónde las gotas recorrían tu piel.

    El champagne recorría todo tu abdomen, bajando e introduciéndose por la tanga, comenzaste a gemir al sentir las gotas heladas en tu labios calientes, procedí a darte un poco en la boca y haciendo caer otro poco más en tu cuello hacia los pechos, me arriesgue y comencé a besarte súper suave y apasionado mientras nuestras lenguas se entrelazaban en un beso sin fin.

    Comencé a bajar mis besos por tu cuello y tu piel comenzó a erizarse, y comencé a bajar mis besos por los caminos de champagne que se dirigían a tus senos, mi respiración se entre cortaba al acercarme a tus senos, comencé besarlos y pasar mi lengua por alrededor de tus lindos senos, mi mente explotaba al igual que mi pene no podía más comencé a chupar tus pezones mientras con los labios mordía tus pezones y soltaba gemidos que eran poemas en mis oídos, volví a besarte y volví a recorrer tu cuerpo con mis manos bajando por la cintura bien delicado y llegando a tu vagina acariciando por encima de la tanga, mis dedos rápidamente notaron tu humedad y calentura baje un poco más y encontré un lugar entre ti y tu tanga y por fin te sentí tan caliente y mojada.

    Nuestros besos comenzaron a subir de todo, mientras mis dedos te acariciaban, con los dedos mojados de ti comencé a acariciar tu clítoris, mientras tú caderas Iban al vaivén de mis dedos, tus manos comenzaron a acariciar mi espalda bajando hacia mi bañador, me acomode para que tú mano pueda entrar y sentiste mi pene duro por ti, era un sueño sentirte y comenzamos a masturbarnos mutuamente mientras mis dedos acariciaban en círculos por tu vagina caliente, tus gemidos iban aumentando mientras mordías tus labios, de a poco comencé a meterte un dedo buscando excitarte aún más.

    Me susurraste al oído que no podía más y que comenzara a penetrarte, eso fue melodía para mí, comencé a besarte y acomodarte mientras que con mi pene comencé a rozarte sintiéndote mojada completamente, me pedías que te lo metiera, y comencé de a poco s hacerlo mientras comenzaste a gemir y abrazarte, comencé a meterlo suave mientras tú ibas movías tus caderas, comencé a hacerlo más rápido, al mismo tiempo que cogí Nutella entre mis dedos y tú me los chupabas, el sol y brisa del mar de conjugaban con nuestra excitación y gemidos, te pedí que te pararte y ver hacia el horizonte mientras recostabas tus brazos sobre el barandal del yate, dejándote en 4 para mí, y wow eres perfecta pensé, cogí tus caderas y comencé a penetrarte primero suave, aumento el ritmo y tu no puedes más, tus gemidos aumentan y me pides que te de más duro, con una mano te halo del cabello mientras te lo meto más duro, verte en esa posición y mojada para mí excitaba tanto, regué un poco de champagne en tu espalda mientras te retorcías del placer.

    Era excitante ver tu espalda desnuda y tu trasero toda dispuesto para mí, era una escena puesta para hacerte acabar, te acomode para acariciar tus senos y comenzar a penetrarte nuevamente, tus gemidos se convirtieron en gritos de placer y te agarrabas con más fuerza al barandal y tus piernas comenzaron a temblar, mientras te cojo de la cintura, pegándola contra mi una y otra vez, volví a cambiar de pose y está vez te comencé a penetrar enfrente de mi mientras nuestros gemidos se unían junto a nuestros besos comenzaste aruñar mi espalda, mientras rogabas que no parará, que estabas a punto de venirte, eso fueron las palabras exactas para mover mi cintura y penetrarte al ritmo de la canción, hasta que en un grito fenomenal acabaste por primera vez.

    Me arrecostate en el piso y comenzaste a montarme, tus movimientos de caderas eran espectaculares, no podía dejar de decirte lo hermosa y sexy que eres, eres un diosa completa, tus senos se movían al ritmo de las penetradas ufff como me vuelven locos tus senos, aumentaste el ritmo y movimientos de caderas.

    Encima de mi te movías increíble, estabas súper mojada, y pedí que te masturbaras mientras seguías metiéndote mi pene, comenzaste a hacerlo y gemías cada vez más mientras el sol nos pegaba y nos hacía sudar de la excitación, sacaste tus dedos mojados de ti y los pusiste en mis labios para saborearte ufff, ya no podía aguantar más la excitación de apoderaba de mi, no quería acabar pero tus movimientos y gestos eran deliciosos, comenzaste a cabalgar más duro y rico nuestros gemidos de hacían un solo grito de placer, tantos momentos de tensión sexual cuando nos veíamos se nos hacían realidad en cada gemido, ya no podíamos más nuestros cuerpos estaban al tope de placer, comenzaste a moverte tan sexy, que en un movimiento ambos comenzamos a explorar, gritamos de placer y acabamos juntos, sin decir nada y sin sacarlo de ti, te quedaste acostada en mi pecho mientras te acariciaba el pelo y el sol entraba a su puesta.

    Fue increíble nuestra química sexual, que las historias siguieron más adelante, pero eso ya es parte de otro relato.

  • Cuckold: Viaje a Asturias

    Cuckold: Viaje a Asturias

    Había pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos con nuestro amigo Astur.

    Tuvimos unas sesiones muy divertidas y excitantes de cibersexo con él donde mi mujer, Luna, se masturbaba con su juguete de 23 cm con un capullo muy parecido al de nuestro amigo.

    Y mientras, nuestro amigo se masturbaba con un coño de goma que se compró muy parecido al de mi mujer y que se abría divino al paso de su polla.

    En medio de todo esto, tuvimos un hijo y la verdad es que sexualmente nos fuimos apagando.

    Pasamos algunas noches de hotel divertidas donde le compré algunos modelitos muy calientes.

    Se le pusieron unas tetas enormes y se puso un poquito mas gordita tras el embarazo, pero a mi me ponía como siempre, si no mas.

    Uno de esos modelos, era un mono de rejillas negro con unas medias incorporadas a en forma de liguero y dos agujeros para sacar sus tetas que ahora colgaban un poco, redondas y con unos pezones que daba gusto meter en la boca.

    Su culo, siempre redondo y respingón se puso mas grande y sus muslos igual, por lo cual con ese modelo que dejaba al aire su culo y su coño, o uno rojo similar, era una auténtica diosa.

    Yo me compré un anillo para el pene para durar mas y compramos unos lubricantes que no hicieron pasar las mil delicias al dejarnos fluir uno con el otro.

    Pero no era muy asiduo. El pequeño reclamaba mucho a su madre y las noches de nuestra vida era de nuestro pequeño, ahora nuestro centro y en el que volcábamos todo nuestro amor.

    Yo nunca dejé de tener contacto con mi amigo Astur, iba hablando con él por distintos canales. Mandándole fotos y videos de nuestras aventuras, pero no quise presionarla, ya que ella con esto de ser madre, parecía estar un poco mas cohibida.

    Como el parto fue por cesárea, y aunque queríamos tener mas hijos, ella se instaló un DIU para poder tener sexo de forma segura y darse tiempo a recuperarse antes del siguiente embarazo. Y también, porque como ella siempre decía, le gustaba que me corriera o en sus tetas, o en su boca, o en su coño, y no estaba dispuesta a renunciar a ninguna de ellas.

    Pero a mi no se me quitaba de la cabeza la experiencia cuckold que habíamos tenido en la playa hacia un par de años con Killo.

    Ni tampoco se me quitaban de la cabeza las sesiones de webcam que habíamos pasado con nuestro amigo Astur y que tan cachonda la habían puesto. Si os digo la verdad, ver como le chorreaba su coño al paso de aquella por la de goma era mis delicias.

    Por eso decidí hacer ese viaje a Asturias.

    Hable con mis cuñados, suegros, padres y hermanos para apañar al pequeño una semana.

    Le dije que se cogiera vacaciones que íbamos a pasar unos días por ahí. Reservé un hotel only adults en Llanes, además de algunas actividades como el descenso del Sella, algunas catas de sidra con comida.

    Todo dispuesto para unas vacaciones espectaculares nosotros dos solos, aunque el destino era desconocido por ella.

    Hablé con Astur y le dije la fecha a la que iríamos y que una noche le llamaría para que viniera al hotel a follarla. Le pedí análisis de sangre para ETS. Él me dijo que se los haría sin problema.

    Mientras hacíamos la maleta, le metí delante suya sus modelitos sexuales, su polla de goma y un antifaz para dormir que ella usa.

    Se fue a duchar y tardó bastante, al salir me enseñó su coño totalmente depilado, a modo de provocación y dado que ya estábamos solos, le comí el coño hasta que corrió, luego me hizo tumbarme en nuestra cama y me comió la polla con mucho ansia, luego me puso su coño en mi boca y mientras me restregaba su coño por mis labios, no dejó de chuparme la polla muy fuerte, hasta que me corrí en su boca y ella en la mía.

    El inicio de las vacaciones, pintaba genial.

    Cogimos el coche y conducimos hasta Gijón y de ahí a Llanes.

    Dejamos nuestras cosas en nuestra habitación y el primer día jugamos un poquito. Tras avisar a las familias y ducharnos del viaje, le hice ponerse su conjunto rojo y sobre él se puso un vestido rojo también.

    Y nos fuimos a tomar algo, en el ascensor del hotel le dije que se quitara las bragas, que no se atrevía. Con cara de picarona, se las quitó. Estuvimos un par de horas por ahí y ella sin bragas. Los dos estábamos cachondisimos.

    Le hice un par de fotos bajo el vestido, que envié a mi amigo Astur, para ponerlo a tono, aunque ese no era el día en el que quedaríamos.

    Al llegar al hotel, le quité el vestido y los tacones y la puse sobre la cama. Le até las manos con un lazo y le puse el antifaz de dormir.

    Jugué con ella. Le comía el coño un poquito y me alejaba, sin decirle nada. Me acercaba y le restregaba la polla por la boca, y ella, al estar maniatada y con los ojos vendados, abría la boca y me la comía con ansia, me separaba y ella me esperaba con la boca abierta y yo se la volvía a acercar a la boca, o le metía un par de dos en el coño.

    La puse de rodillas en la cama y le masturbé el coño con nuestros queridos lubricantes y cuando estaba a punto de correrse, paré. Me puse de pie a su lado y le puse mi polla en su boca y me la chupó por fuerza. Se la saque de la boca.

    Su respiración estaba a mil, este juego le gustaba muchísimo.

    Volví a su coño hiper lubricado entre el lubricante y su cachondismo y le metí el pollón de goma.

    Con los ojos tapados se folló al pollón mientras me comía mi polla hasta que se corrió.

    La desaté y le dije que se quitase el antifaz. Me comió la polla hasta que no pude mas, momento en el que apretó sobre el pollón de coma y sobre mi polla, hasta que ella empezó a suspirar fuerte con mi polla en su boca y yo me corrí.

    -Buah cariño que follada. Ya casi se me había olvidado.

    Y con su boca aun llena de lefa, me dio un morreo enorme.

    Caímos rendidos tras el viaje y esa sesión de sexo.

    Los 2 días siguientes estuvimos haciendo actividades casi todo el día y cuando llegábamos al hotel, ella ya casi lo esperaba, la ataba, le tapaba los ojos y repetíamos la jugada, estaba super receptiva.

    Y follabamos como locos. Siempre le decía que la amaba, para que nunca se le olvidara.

    El cuarto días después de dar una vuelta durante todo el día por Oviedo, volvimos al hotel, y nos dispusimos a arreglarnos para irnos a cenar.

    Mientas ella se duchaba yo me eche crema depilatoria y ella al verme me pidió la cuchilla y se rasuró mirándome a la cara, cosa que me ponía muy cachondo.

    Le escribí a mi amigo mientras ella se duchaba y le di las indicaciones del número de habitación para mas tarde.

    Cuando salió del baño le tenía encima de la ducha el conjunto interior negro.

    Se puso un vestido negro encima y salimos.

    Cuando ya estábamos en la puerta, dije que se me había olvidado la cartera. Me esperó fuera y yo entré, le dije al recepcionista que un amigo mío iba a venir a vernos después de la cena, que preguntaría por la habitación y que le dejara pasar.

    Fuimos a cenar y no dejé que la sidra faltara.

    Después fuimos a un pub y nos tomamos una copitas. Medí sus ganas de juego y le dije que fuera al baño y se quitara las bragas.

    Volvió y me las metió en el bolsillo, mientras me acariciaba la polla desde ahí.

    Antes de salir para el hotel escribí a mi amigo que me dijo que ya estaba fuera en el coche y me mandó una foto del análisis que le pedí.

    Cuando llegamos al hotel nos empezamos a besar apasionadamente y le quité el vestido, su conjunto dejaba sus tetas fueras, grandes y hermosas.

    Le eché aceite en las tetas en el culo y en el coño y ella gimió.

    Cuando fue a agarrarme la polla yo la paré. La puse de rodillas en la cama, le até las manos y le tapé los ojos con el antifaz. Me desnudé y le llevé mi polla a su boca.

    Dejé que me la chupara con vicio mientras le tocaba las tetas.

    -Voy a poner música, le dije.

    Ella dejó su boca abierta y con su lengua fuera babeante, asintió con la cabeza.

    Desnuda con su conjunto, son sus tetas brillantes, atada y con los ojos vendados, era el espectáculo mas grande que había visto en mi vida.

    Mientras ponía la música en el móvil puse el volumen muy alto y abrí la puerta, allí estaba mi amigo.

    Le hice pasar y sin decirle nada le indiqué que guardara silencio y que se desnudara. Era delgadito, pero estaba bien musculado el cabrón y se había depilado a tope, como a ella le gustaba.

    Bajé la música como si hubiera sido un error.

    Le volví a acercar mi polla mientras Astur nos miraba. Su pollón se fue poniendo duro. Era enorme.

    Me ponía super cachondo que esa pedazo de verga entrara dentro suya.

    Le indiqué que se acercara y le señalé el lubricante y su coño brillante por el aceite.

    Saqué mi polla de su boca y le dije:

    -Acércame tu coñito que te lo voy a preparar bien.

    Ella echo sus manos atadas hacia atrás, apoyándolas en la cama y adelantó el pubis.

    Yo me aparté y me senté en la silla de la habitación y dejé a mi amigo hacer.

    Con su mano llena de lubricante se acercó a su coño y empezó a pringárselo bien por fuera dándole masajes en círculos.

    De vez en cuando le pellizcaba un pezón y ella gritaba un poquito.

    Yo me empecé a masturbar despacio desde la silla, sin hacer ruido.

    Ella se ponía cada vez más cachonda.

    -Oh cariño, si sigue así.

    Él le metió dos dedos, ella se retorcía y subía el culo y acercaba su coño a la mano, apretando con fuerza.

    Le metió un tercer dedo y ella chilló del gusto.

    Con los tres dedo dentro, empezó a moverlos y ella comenzó a sacar la lengua y a suspirar fuerte, el aceleró y ella empezó a decir:

    -Oh cariño, que haces, que haces, oh siento como si me fuera a mear.

    Yo me acerque para que no extrañara y dije:

    -Deja que fluya cariño.

    -Me corro, me corrooo.

    Astur sacó la mano y empezó a darle a su clítoris.

    En ese momento mi mujer experimentó su primer squirt. Mancho todas las sábanas.

    Yo no sabía hacerlo, pero eso me puso a 2 mil.

    Se quedó como estaba echada para atrás jadeando.

    Astur se puso de pie a su lado y le dejó caer el tronco de su polla sobre sus labios.

    Ella lo empezó a lamer y a recorrer con sus labios. Lo babeaba. Él le puso sus huevos en la boca y ella los succionó y se los babeó, con su cabeza echada hacia atrás.

    Y llegó el mejor momento de la noche. Él le agarro la cabeza y ella pensó que iba a entrar mi polla. Abrió la boca y saco su lengua llena de babas.

    Entonces entró su capullo y al principio ella lo admitió bien y lo babeó, no notaría la diferencia porque aunque mi polla no es muy grande, si tengo un buen capullo. Pero cuando intentó meterse ese troncazo ella se echó para atrás notando algo raro.

    Yo no pude aguantar, me acerqué a ella y riéndome desde el lado le dije, a ver inténtalo.

    Al escuchar mi voz desde el lado contrario se sorprendió mucho.

    -Relájate, es un regalo. – le dije al oído.

    Y le metí 2 dedos en el coño que era una fuente.

    Le agarré y presioné un pezón con la otra mano y le dije disfrútalo.

    Se sacó la polla de la boca solo para decirme: Que cabron eres, mientras se reía y empezó a chupar esa polla como si no hubiera un mañana.

    Yo, sentado a su lado, le toque un poco el coño y ella se movía sobre mi mano.

    Me aparté y me puse a ver el espectáculo desde la silla: ella con su body de rejillas con medias y con su coño y sus tetas al aire y aceitados, la cama chorreando y ella jugando con la verga de Astur. Se la tragaba un poco la sacaba jugaba con la lengua en su capullo y volvía a meterla.

    Hizo fuerza y se la tragó casi entera. Él le agarro la cabeza y empezó a presionar para dentro ella se puso roja y dio una arcada, cuando la saco le echó un montón de babas encima.

    -Por favor cariño, déjame ver esta pedazo de polla.

    -No mi amor- le dije- primero te voy a desatar las manos, pero está prohibido quitarse el antifaz, vale?

    -Vale mi amor.

    Nada más quitarle la cinta de las manos, con una mano se puso a pajear la polla enorme que había dejado llena de babas y con la otra a explorar el regalo que tenía delante, le acarició las nalgas y el pecho.

    Después se llevó una mano al coño y se metió tres dedos sin dejar de pajearse.

    Ven – le dijo al desconocido.

    Se sentó el borde de la cama y él se bajó de ella. En el borde, mientras se masturbaba, le hizo una pedazo de mamada.

    Con los ojos aún tapados se sacó la polla de la boca, y se recostó para atrás. Subió sus piernas a su pecho y se abrió los labios, continuando con los tres dedos. Tenía el coño super abierto.

    Al ser tan pequeña de estatura y con esas tetas de madre y ese culo que se le había puesto tan apetitoso, su pelo a media melena. Era perfecto. La polla de mi amigo creo que superaba con creces la de goma que ella se compró para jugar a que se lo follaba.

    Esperé. La polla fue entrando con total facilidad y ella se estremeció y puso la boca en forma de o mientras suspiraba enérgicamente.

    Dejé que el la bombeara un poco y en ese momento, me acerqué y le quité el antifaz.

    Astur la bombeaba con fuerza y ella no se lo creía. Con sus piernas elevadas me miró y con su voz entre cortada por cada embestida dijo con mucho cariño:

    -Es-As-Tur. Oh-oh-oh-oh- Gra-cias Cari-ño.

    Y lo atrajo hacia si, le revolvió el pelo y le dio un morreo.

    -Ho-la. Guapete. Ufff. Dale mas, dale mas.

    Él aceleró y ella se corrió.

    -Ven, túmbate en la cama.- Le dijo a Astur.

    Yo volví a sentarme en la silla y saqué el móvil.

    Él se tumbó y ella se puso a 4 patas su lado, subiendo su culo para que se le viera más despampanante y empezó a comerle la polla mientras me miraba a mí.

    -Hazme lo que me hiciste antes en el coño con tus manos.

    La polla de él parecía 2 veces más grande que al principio. Ella empezó a chupársela y el cogió lubricante y empezó a meterle los dedos, acariciarle el clítoris, le daba masajes exteriores y volvía a meterle los dedos.

    En una de esas le agarro la piernas y se la puso en su boca. Ella puso los ojos en blanco y empezó a tragarla con ansia. Le estaba encantando.

    Sus tetas se veían caer por los agujeros del body de rejillas y tragaba y movía su culo.

    De repente se incorporó. Apoyó los pies en la cama, se puso de cuclillas con los codos apoyado en sus rodillas y se empezó a follarse la boca de astur con su coño.

    Hasta que se corrió.

    Pasados unos segundos en la misma posición, se adelantó y dándole la espalda a Astur, se montó en su polla. Le recorrió despacio y él se derretía. Empezó al bajar con fuerza y en cada embestida el pollón desaparecía y sus tetas se movían arriba y abajo.

    Aceleró el ritmo y el la paró.

    -Me voy a correr dijo él.

    Ella me miró picarona, se agarró las tetas y se giró para decirle:

    -Dale caña bonito.

    Y se puso a follarselo fuerte pero constante. Lo huevos de él subieron y ella abrió los ojos de par en par. Y de su coño empezó a salir un montón de le lefa. Ella se restregó muy fuerte el clítoris y se corrió gritando.

    Yo me empecé a pajear muy fuerte y ella me invitó a acercarme.

    Se la metí en la boca y me pajeó hasta que me corrí.

    Astur se echó una copa allí con nosotros, se ducharon juntos.

    Me asomé y estaban follando, él la tenía cogida a pulso.

    Los acompañe en el baño mientras me hice otra paja.

    Cuando él acabó le dio un beso, se vistió y se fue.

    Cuando nos quedamos solos me abrazó muy fuerte.

    -gracias cariño por todo esto.

    -Gracias a ti – le dije – verte follar con otros me encanta.

    -Mañana lo volvemos a llamar?

    Yo me sorprendí.

    -Claro cariño.

    Nos echamos otra copa y charlamos. Me confesó que al principio pensó que sería algún chaval africano (cosa que me dio ideas) pero que al ver que era Astur, se relajó y disfrutó de esa polla a la que tantas ganas le había cogido por la web cam.

    Nos dormimos abrazados con una sonrisa en la boca.

  • Llueve y se me moja todo

    Llueve y se me moja todo

    Cae una lluvia invernal suave y poco a poco lo va mojando todo. Puedo escuchar desde mi cama como va aumentando en intensidad, hay olor a tierra húmeda, no quiero levantarme, esta fresco, me hago un bollito en la cama dejando que la suavidad de las mantas me caliente.

    Disfruto del sonido del agua cayendo y del placer que me produce estar abrigada entre las sábanas. Me pregunto si puede haber algo más placentero que esto y de inmediato me digo Sí… que estuvieras VOS en la cama conmigo. Así como la tierra seca siente la urgencia de la lluvia, así siente mi cuerpo la necesidad de vos para gozar sin límites.

    La lluvia cae con más fuerza y su humedad ha penetrado dentro mío junto con tu recuerdo, se agita mi respiración al imaginar tu mano en mi clítoris tocándolo frenéticamente, puedo sentir el calor de tu cuerpo desnudo, el aumento de la temperatura que provoca tu lengua al recorrer mi cuello, una mano jugando con mi pelo y hasta tu pene contra mis muslos, puedo sentirlo tan real como la lluvia que cae afuera.

    Me dejo llevar por la imaginación, mis manos son gotas de lluvia que suavemente corren por mi cuerpo. Voy por el juguete que me regalaste, la boca se me hace agua, saco el pene de silicona y lo chupo con tanto gusto que hierve la saliva en mi boca, y digo en voz alta: Que rica pija que tenés!!

    Quiero cabalgarte ahora, me quito la bombacha y juego con tu pene en el agujero de mi culo no lo dejo entrar… pero tengo unas ganas tremendas de que me hagas bien hecho el culo, corre por mi vagina un jugo delicioso que quiero que pruebes.

    Me meto entera la pija de silicona gorda y rica, como me vuelve loca, me toco las tetas, me las lleno de saliva, y voy por un dilatador anal, quiero que me penetres toda, soy toda suspiros y movimientos suaves, ahh, es delicioso jugar con la lluvia y con vos en mi cama.

    Después de un rato me doy cuenta que ha parado de llover y yo he quedado toda mojada.

  • Yo y mi máquina de culear

    Yo y mi máquina de culear

    Estrené mi nuevo apartamento justo antes de la larga cuarentena. Estaba casi vacío, pero tenía aun algunas cosas que el dueño o dueña anterior no retiraron. Indagué por esas cosas, sin respuesta. Y al comenzar el largo aislamiento no me preocupé.

    Llegó la noche y me acosté en la cama del cuarto de ropas mientras llegaba mi propia cama y otros enseres. Al acostarme noté un artefacto con una capa de protección. Al quitarle la capa para moverlo me sorprendí a ver que se trataba de una “fucking machine”. Con su motor, su brazo y demás aditamentos. Lo dejé un rato pensando que hacer. Lo resolvería al día siguiente. Además, estaba cansado del trasteo. Pero en plena noche un cosquilleo lujurioso me despertó. Sentí como si ese aparato me estuviese llamando.

    Me paré y vi las instrucciones, y muy nervioso y además calentorro, encontré un grande y grueso dildo en forma de verga, tan perfecto que simulaba hasta las venas. Encontré lubricante y lo embarduné. Al intentar conectarlo vi con desilusión que no funcionaba. ¿Algún desperfecto? ¿Por eso lo dejaron ahí arrumado? Apagué la luz y me acosté nuevamente.

    No sé cuánto tiempo transcurrió. Como sea, desperté al escuchar un susurro. Al poco me di cuenta, la máquina estaba encendida. ¿Se arregló sola o era de encendido retardado? Mi parte fantasiosa y lujuriosa se dejó llevar por otra opción… La máquina quiere algo. Tomé nervioso el control, y al oprimir un botón, la escuché avanzar hacia la cama. Nervioso, me quité mis panties y me puse crema en mi ano. Otra vez el comando, y sentí la gorda punta del dildo contra mi entrada del agujero. La máquina vibraba con más intensidad… O eso me parecía.

    Subí la pierna, y la gorda punta comenzó a entrar. Di un gemido, cuando se abrió paso en el anillo del ano, y entró triunfante. Poco a poco el dildo fue conquistando mi gruta. A pesar de su tamaño, el lubricante hizo lo suyo. Aceleré un poco la velocidad, y el dildo comenzó a entrar y salir poco a poco, pero aún no en toda su longitud. Cerré los ojos y disfruté un buen rato de ese masaje anal, suave. Con cada entrada la máquina parecía ronronear.

    Mi fantasía y lujuria me hicieron pensar que el artefacto disfrutaba su labor. ¿Por qué se prendió sola? Para mi sorpresa, sentí que la máquina avanzaba. ¿O oprimí otro botón? El caso es que ahora el dildo entraba casi todo. Me moví un poco hacia atrás, y sentí las bolas tocar una de mis nalgas. Yo ya jadeaba de placer. Mi pierna seguía levantada. La máquina sonaba más rápida, y la verga entraba y salía más profundamente. Mi pobre gruta no podía hacer más que recibir esa masiva intrusión.

    Yo seguía jadeando al ritmo de cada empuje. De vez en cuando me sobaba la pija. No sé cuánto tiempo más tuve en esa posición. Entonces me puse boca arriba, con el trasero al nivel del dildo, con las piernas bien abiertas hacia atrás y hacia arriba. La máquina ronroneaba empujando el brazo el dildo el cual ya entraba a sus anchas. Cada penetración sonaba deliciosa y lujuriosamente, sonido que… se mezclaba con mis jadeos. Mis piernas arriba se balanceaban con cada ataque. Mi verga se ponía dura, se ponía blanda, y así.

    Cerré los ojos y me imaginé algún macho bien dotado poseyendo mi pobre ano. Esta vez aceleré el mando a la máxima velocidad y la máquina respondió generosamente. Mi culo expuesto, mis piernas bien separadas, mi verga balanceándose… El sonido de la máquina, de la entrada a la gruta, de mis jadeos… Pasé no sé cuántos minutos en esa posición. Con mis piernas cansadas, no tuve más remedio que acomodar todo y ponerme en cuatro. Allí volví a encularme y la máquina no se quedó atrás.

    Al fin, estaba tan excitado que arrojé una gran lechada y me quedé un rato jadeando exhausto, con la pija goteando leche, y el dildo entrando y saliendo. Me pasé a la cama y me quedé agotado dormido, después de apagar la máquina. Antes de la mañana me despertó el sonido de la máquina. Mi parte fantasiosa pensó que el artefacto buscaba su propio placer. Busqué el sillón del cuarto, acomodé la máquina, altura y ángulo, y me senté al frente. La máquina susurraba y el dildo temblaba como si quisieran entrar en acción, o al menos así lo pensé.

    Me senté frente a artefacto y abrí mis piernas provocativamente, colocándolas a lado y lado, con el ano bien expuesto. Tomé el control y al poco la verga hacía su entrada. Esta vez fue fácil, seguramente por la abundancia de crema. Primero en baja velocidad y solo la punta, hasta aumentar gradualmente la velocidad. Mi gruta se rendía al invasor sin resistencia. Al adelantar la máquina, toda la enorme pija entraba y salía, hasta las bolas que daban con mi trasero. Me ponía super caliente ver como esa enorme masa entraba y salía de mi agujero, y mi pija se ponía dura y de bamboleaba con cada embate.

    Cerré los ojos y me recosté dejándome encular por un buen rato, hasta que mi pobre pija no pudo más y escupió una enorme lechada con cada embate del dildo. Me quedé extenuado un rato en el sillón, con el dildo aun atacando mi pobre ano. Por fin, lo dejé apagado y me fui a duchar. Esa misma noche mejor preparado volvía a disfrutar de mi nuevo juguete, en todas las posiciones posibles. En los días siguientes lo tuve conmigo en el baño, en la cocina, en el cuarto de ropas y por supuesto en mi cuarto de dormir, ya con mi cama y demás muebles. Este aparato resultó ser el mejor compañero sexual. Hace bien su trabajo, sin protestar. Nunca se cansa. Y en un largo período de aislamiento estaba ahí para culearme sin riesgos de infecciones.

    Desde esos días el artefacto, al cual apodé Macho, fue mi compañero al cual le tomé mucho afecto. ¿Efectos de la soledad? Podría ser. Peo al ver muchos videos de chicas y chicas TS jodidas por estos aparatos no pude menos que sentirme afortunado. El dildo y mi ano son ya viejos amigos que se encuentran cada día, y le ofrezco mi agujero en todas las posiciones posibles. Es una máquina muy versátil, y al poco aprendí a que me enculara estando de pie, como una nueva posición. La parte más excitante es cuando me ducho y el calor del agua ablanda mi ano y mi querida máquina me monta sin problemas.

  • Sin comerlo ni beberlo

    Sin comerlo ni beberlo

    1

    Martín trataba en vano de esquivar los golpes que una y otra vez caían sobre su cuerpo. Apenas sin visión ya que un certero derechazo de Fernando le había abierto la ceja, intentaba zafarse de aquella pelea en la que, sin saber muy bien porqué, se había visto envuelto.

    2

    Una hora antes, justo antes de que empezase la clase de matemáticas, Fernando había interrumpido en el aula gritando su nombre y tras amenazarle de muerte frente a toda la clase, le emplazó a ajustar cuentas una vez que terminasen las clases de la universidad.

    Por más que le daba vueltas a la cabeza no tenía ni idea del porqué de esta situación. Que él supiese no le había hecho nada a Fernando, de hecho, esta era la primera vez que hablaban. Repasó en su cabeza las últimas interacciones con Lucía, compañera de clase y hermana de Fernando, pero tampoco halló nada, ni dicho ni hecho, que le hubiera hecho merecedor de tal comportamiento por parte del hermano de esta.

    Durante la hora que duró la clase de matemáticas fue consciente de cómo todas las miradas una y otra vez recaían sobre él, incluso la del profesor. La única persona que no le miró, de hecho, ni siquiera levantó la vista del libro de matemáticas fue Lucía, quien, roja como un tomate y con los ojos anegados en lágrimas contaba los segundos que faltaban para terminar la clase y poder salir huyendo de aquel lugar.

    Por primera vez el sonido del timbre anunciando el fin de la clase no fue precedido por una sinfonía de ruidos compuesta del sonido de sillas arrastrándose y conversaciones más o menos altas entre los integrantes de la clase. Esta vez fue diferente, está vez reinó el mayor de los silencios hasta que Lucía recogió sus libros y abandonó la clase dispuesta a encerrarse en los lavabos.

    Una vez esta abandonó la clase, todos los teléfonos móviles se desbloquearon prácticamente al unísono y los pulgares de sus compañeros comenzaron a una danza frenética sobre las pantallas de los celulares. Martín, incapaz de moverse, aún se preguntaba que coño estaba pasando allí.

    Viendo que nadie tenía intención de explicarle nada abandonó la clase en busca de Carlos, su mejor amigo, que se encontraba en el aula de al lado a ver si este podía decirle de una vez por todas que estaba sucediendo.

    3

    — ¡Joooder! —le soltó Carlos nada mas verle salir al pasillo. — Dicen que Fernando sabe quién es y que le va romper la cabeza.

    — ¿Qué se supone que he hecho? —las palabras se le atragantaron en la boca y apenas consiguió liberarlas.

    — ¿Cómo? ¿Eres tú?

    — ¿Yo? ¿Pero qué coño pasa? —suplicó deseando poder enterarse de algo.

    — Joder… ¿No has visto el WhatsApp del grupo del curso?

    — No sé de que me hablas, me he dejado el móvil en casa y no tengo ni idea de a qué te refieres.

    Carlos tomó del brazo a Martín e hizo que le acompañase fuera de la facultad. — Dale al play —. le dijo una vez se hubieron sentado en uno de los bancos de la plaza.

    Martín hizo lo que su amigo le pidió y el vídeo comenzó a reproducirse.

    4

    — Ven aquí —. Decía Lucía sentada en la cama con los pechos al aire llevando únicamente puestos unos pantalones vaqueros. Acto seguido una gran polla hizo aparición en escena y sin necesidad de que se lo pidiesen de nuevo, se introdujo en la boca de Lucía. Esta se dejó hacer y comenzó a felarla. Los movimientos de su cabeza fueron aumentando poco a poco la intensidad haciendo que su garganta se fuera abriendo para adaptarse al tamaño de aquella polla. Cuando unas manos tomaron su cabeza, Lucía dejó que su partener ajustase tanto el ritmo como la profundidad de la mamada que le estaba suministrando.

    Por forma en la que la polla salió de la boca de Lucía cualquiera podría darse cuenta de que de seguir así un poco más, no habría aguantado mucho más y toda la simiente se hubiese descargado en la cavidad bucal de Lucía, pero al parecer, su partener tenía otros planes.

    Empujó de los hombros a Lucía quién se recostó sobre la cama mientras se mordía los labios sin dejar de mirar la polla que estaba apuntando al techo de la habitación. Sin mediar palabra, giró sobre si misma y se colocó de rodillas sobre la cama dándole la espalda a su compañero de juegos. Sin desabrochárselo, tiro de su pantalón vaquero hacia abajo lo justo para descubrir su culo y apoyando los pechos en la colcha se lo ofreció a su amante.

    5

    El primer puñetazo que recibió Martín fue el que más le dolió. A posteriori no supo decir si fue porque le pilló completamente desprevenido o porque le llegó en el justo momento en que la polla iba a tomar el control de coño de Lucía, pero lo cierto es que a partir de ese momento la disputa tenía un final claro y no sería favorable para Martín.

    Fernando salió de la facultad buscando a Martín por todos lados ya que le habían dicho que le había visto salir y al verle sentado en el banco, sin mediar palabra alguna, descargó toda su rabia en un derechazo que le abrió la ceja al indefenso Martín, que aún se preguntaba que coño tenía que ver todo aquello con él.

    Incapaz de defenderse ya que aquel primer puñetazo a traición le había dejado completamente mareado, trataba en vano de esquivar el resto de golpes que caían sobre él y tirándose al suelo, adoptó una posición fetal para proteger su cuerpo de la lluvia de puñetazos y patadas que le lanzaba Fernando.

    No sabría decir cuánto tiempo estuvo tirado en el suelo recibiendo golpes, los segundos parecieron horas y los minutos se convirtieron en días hasta que finalmente, entre Carlos y otros cuatro estudiantes consiguieron separar a Fernando de la masa sanguinolenta en la que se había convertido Martín.

    Mientras Carlos ayudaba a levantarse a su amigo, Fernando, tras escupir al suelo se volteó y se marchó de allí atravesando el pasillo que le hicieron el coro de espectadores que habían sido testigos de la brutal paliza.

    6

    Cuando tres horas después Lucía llegó a su casa se encontró a su hermano esperándola en la entrada de su habitación.

    — ¿En qué narices estabas pensando? —soltó este cuando Lucía se adentró en su habitación.

    — ¿Acaso crees que he sido yo? —contestó — Ha sido la hija de puta de Vanessa. Me pidió el móvil para mirar no sé qué chorrada y la muy zorra entro en la galería y vio el vídeo. No podía haberlo visto y ya, no… la muy asquerosa lo tuvo que enviar por WhatsApp al grupo de la clase. La pienso matar cuando la vea.

    — Pero… ¿Por qué no lo borraste al momento?

    — Joder, me puse tan nerviosa que le di a borrar y con las prisas y los nervios le di a borrar «sólo para mí» en lugar de «a todos». La cagué y bien

    — Joder que sí. A estas horas el vídeo estará por todas partes y te habrá visto todo Dios —. sentenció Fernando.

    — ¿Martín? ¿Por qué Martín? —preguntó Lucía extrañada.

    — Alguien tenía que cargar con las culpas. ¿O prefieres qué se supiese la verdad? —viendo que su hermana no decía nada Fernando continuó explicándose. — Físicamente somos muy parecidos y así todos los que nos conozcan pensarán que era Martín con el que salías follando en el vídeo.

    — ¿Sabes? —preguntó Lucía mirándole fijamente a los ojos. — Me he puesto super cachonda cuando te he visto «defender» mi honor. ¿Por qué no lo repetimos? —le pidió arrodillándose sobre la cama. — Esta vez no tenemos porque grabarlo en video.

    FIN

  • Tres travestis traviesas (parte 1)

    Tres travestis traviesas (parte 1)

    El siguiente relato es una fantasía escrita para personas adultas que disfrutan del travestismo, en él se describen situaciones eróticas que la autora no ha vivido directamente pero con las que fantasea, espero que quienes lo lean lo disfruten y se imaginen haciendo parte de esta deliciosa reunión.

    Sin más que agregar y sabiendo hay tres travestis que se encuentran durante un largo fin de semana bajo la premisa de tener mucho placer, así en nuestro primer día acordamos que entre dos harían realidad una fantasía de cada una usando la ropa adecuada y comportándose para complacernos una a la vez, así nos turnaríamos para ser el centro de atención y daríamos las indicaciones que deseáramos para ser complacidas como sumisas, pues las tres deseábamos lo mismo, ser sometidas por dos travestis, sobre decir que las tres somos travestis de closet, adultas que tuvimos la suerte de vivir en lugares medianamente cercanos y conocernos a través de relatos y correos electrónicos.

    Yo era el puente común entre ambas pues ya habíamos tenido nuestras aventuras en pareja y también habíamos estado juntas en dos ocasiones muy íntimas y deliciosas, así que ya nos conocíamos y teníamos la confianza para encontrarnos las tres nuevamente a vivir nuestras fantasías de travestis y si en algo teníamos afinidad era en el gusto por ser dominadas y sometidas como buenas travestis sumisas que imaginamos ser, así que con eso en mente nos encontramos en el apartamento de Sandra, ella era la menor de nosotras, luego seguía yo y por ultimo Ana que tenía 42, Sandra era soltera y vivía sola mientras Ana yo estábamos casadas y vivíamos con nuestras esposas, las tres éramos delgadas, Sandra era la más alta con sus casi 2 metros, mientras Ana y yo teníamos entre 1.7 y 1.8 metros.

    Como habíamos quedado cada una había preparado todo para recrear una de sus más calientes fantasías, así que Ana y yo llegamos juntas cada una con una maleta grande llena de ropa femenina y muchas más cosas, Sandra nos abrió ya en vestido y lo primero al entrar fue quitarnos nosotras las sudaderos que teníamos puestas para quedar también en nuestros vestidos, luego de saludar y mientras Sandra nos servía algo nos sentamos en la sala para sacar los tacones y maquillarnos rápidamente, eso fue fácil ya que Sandra nos ayudó a ambas.

    Una vez estuvimos listas sabíamos que fantasía haríamos realidad primero, la de Ana, ella quería que todas estuviéramos muy apretadas y nos había traído sus fajas para que las usáramos, deseaba que Claudia y yo nos vistiéramos con fajas negras de cuerpo completo, con vestidos de falda negros y que la sometiéramos como una puta sucia y caliente.

    Así que las tres nos pusimos en acción, lo primero fue desnudarnos juntas, eso lo hicimos en la sala en donde cada una abrió su maleta y luego de dejar caer nuestros vestidos quedamos en pantis y sostenes, Ana miro nuestra ropita interior y escogió para cada una lo que debía usar, para mi saco unas tangas apretadas negras, un sostén negro relleno, medias de liguero negras con ligas, y me entrego una faja negra que me tuvo que enseñar a colocar pues era de cuerpo completo, desde los muslos hasta los hombros y tenía relleno que aumentaba mis pechos, también tenía un cierre grueso desde mi obligo hasta la parte de atrás, yo lo use encima de la ropa interior y cuando las tres tuvimos con nuestra ropa interior puesta ella nos entregó a cada una un vestido liso que llegaba a nuestros pechos, de faldita muy corta y de color rojo, muy apretado, Ana se vistió igual solo que con pantis blancos, faja blanca y un vestido rosado de señorita y Claudia estaba usando lo mismo que yo.

    Ya completamente vestidas nos retocamos el maquillaje las unas a las otras mientras íbamos entrando cada una en el rol que Ana nos había dado en su fantasía, así que Claudia y yo nos pusimos más dominantes y ella ms sumisa e inocente, ya terminando éramos Claudia y yo quienes nos turnábamos para maquillar a Ana.

    Mientras lo hacíamos abrimos una botella de vino y conversábamos alegres, entonces Claudia dijo que tenía la habitación perfecta para someter y feminizar a Ana, ambas la miramos juguetonas pero no nos causó gran sorpresa, pues desde que habíamos llegado nos dimos cuenta que Claudia estaba en un nivel económico superior y muy alejado de personas del común como Ana y yo, así que la seguimos hacia un pasillo largo con varias puertas hasta llegar casi al fondo donde ella abrió una puerta y entramos a un cuarto de sadomasoquismo que parecía de película, tenía látigos, cuerdas, juguetes eróticos y un sinfín de cosas en las paredes, una cama en la mitad, varios muebles, se venían argollas en el techo y un par de closets, además de un baño que nos turnamos para usar mientras Claudia nos contaba que ese cuarto lo había construido uno de sus familiares y que lo encontró así cuando heredo la propiedad y Ana nos decía que no fuéramos demasiado severas con ella pues no tenía ninguna experiencia siendo dominada de esa forma.

    Yo miraba las paredes y junto a Ana abrí los closet en donde encontramos más juguetes, ropa femenina como vestidos, corsets y medias veladas y toda una variedad de lubricantes, ya con una idea general de lo que había tome un collar de perra con cadena de uno de los muros y un par de pulseras con argollas, tome a Ana y mientras la tranquilizaba y le decía que iba a disfrutar mucho fui colocándole el collar de perra, con el la lleve hasta la cama y la ubique donde había una cuerda colgando de una argolla del techo, le coloque las pulseras y amarre sus manos hacia arriba dejándola expuesta e indefensa, así comencé a acariciarla metiendo mis manos debajo de su faldita.

    Claudia se nos unió desde atrás y comenzó a tocarla entre las piernas, mientras Ana entre gemidos nos prometía obediencia y placer, entonces le dije a Claudia que trajera uno de los corsets para enseñarle a la sumisa como era estar apretada como una hembra, mientras ella iba al closet yo baje el vestido de Ana dejándola solo con su faja y cuando regreso note que traía además una faldita de bailarina de ballet, unas tangas de encaje y unas ligas rojas y negras como el corset que traía, le colocamos fácilmente el corset entre las dos dejándola muy apretada y con una cintura como de una hembra y mientras ella le colocaba las pantis y el resto yo fui a la sala por los juguetes eróticos que había visto en su maleta.

    Cuando regrese Claudia había terminado de vestir a Ana y se dedicaba a darle unas nalgada con sus manos mientras le decía que era una putica sucia y caliente, yo deje los juguetes en la cama y me pare en ella tomando la cabeza de Ana para ponerla cerca de mi verga mientras le pedía que me dijera como sacar mi colita de la faja, ella entre gemidos me dijo que debía bajar el cierre desde mi colita hasta mi ombligo y correr mis tanguitas, entonces yo me di vuelta y levantando mi faldita puse el cierre al alcance de su boquita.

    Con ayuda de Claudia y gracias a mis movimientos de cadera ella logro bajar el cierre hasta la mitad de mis piernas dejando a la vista mi culito con tangas, así que Claudia puso la boquita de Ana a besarme y lamerme toda en esa parte, luego me gire y la ayudamos a terminar de subir el cierre hasta mi obligo liberando así mi pene que seguía en tangas, al igual que con mi culito Claudia dirigió la boquita de Ana para que me besara y lamiera toda aun en tangas, cuando me divertí bastante las corrí para que ella me pudiera mamar completa la verga, cuando lo hizo Claudia la soltó y tomando con una mano los juguetes se paró detrás de ella y bajo el cierre de su faja en la colita, saco un lubricante y luego de ponerlo en sus manos vi como la metía en la nalguita de Ana, así comenzó a meterle los deditos por el culito mientras le preguntaba si le gustaba y ella solo alcanzaba a asentir con mi verga en su boquita.

    Luego Claudia saco un plug vibrador de la bolsa de juguetes de Ana y colocándole más lubricante lo metió en su culito y volvió a subir el cierre de la faja, yo saque mi verga de la boquita de Ana y me baje de la cama, entonces Claudia fue por un collar a una de las paredes, este era grueso y negro y tenía dos aditamentos para las muñecas, así que soltamos a Ana y después de ponerle su collar y atar sus manos a su cuello la pusimos de rodillas en la cama, Claudia se acostó boca abajo frente a ella enseñando su cierre y yo me puse de espaldas a Ana para ayudarla a bajar el cierre con la boquita y ponerla a lamer el culito de Claudia, cuando lo hice baje el cierre de su faja y encontré el plug vibrando en su culito mojado y caliente, así que lo saque y metí un rato haciendo gemir a Ana.

    Luego tome un dildo más grande y comencé a penetrarla con el mientras ella seguía lamiendo el culito de Claudia, entonces Claudia se quiso girar y yo ayude a Ana con el cierre y a sacar la verga de Claudia de sus pantis para meterla en su boquita, cuento estuvo lista volví a colocarme en posición frente al culito de Ana, pero esta vez metí toda mi verguita de un solo golpe, ella gimió y resoplo con la verga de Claudia en la boquita, pero yo no lo saque, solo me quede quieta un momento y cuando vi que relajaba su cuerpo comencé a montarla como una hembra, así despacio pero firme, lo sacaba y volvía a meter lo más adentro que podía, entonces sentí como su culito se ponía muy caliente, se apretaba todo y ella se comenzó a mover arriba y abajo lentamente mientras sentía como me apretaba toda, como se venía en sus pantis sin siquiera tocarse, así que lleve mi mano entre sus piernas y sentí como sus tangas chorreaban semen. Claudia también lo noto y mientras yo sacaba mi verga aun dura de su culito la ayudo a poner de rodillas nuevamente, para luego moverla hasta acostarla boca debajo poniendo su boquita justo donde había caído su lechita en la cama, en donde la soltamos para descansar un rato con la satisfacción de haber cumplido con su fantasía

    Por motivos de extensión de este relato lo voy a ir publicando en partes que espero no sean demasiado largas, espero que esta primera parte fuera del agrado de quienes se tomaron el tiempo de leerla y que les de muchas ideas, y me encanta recibir todo tipo de mensajes, especialmente de tipo erótico, espero publicar pronto las siguientes partes.

  • Pao, un encanto de mujer

    Pao, un encanto de mujer

    Fue en unas vacaciones de la universidad, ella era estudiante de Diseño Gráfico y yo era estudiante de Comunicación Social, nos conocimos por amigos en comunes y comenzamos a frecuentar espacios pero siempre en presencia de nuestros amigos. Ella era una mujer de 1,70 de contextura gruesa, sus piernas eran tonificadas, tenía buena nalga grande y redonda, sus senos eran talla 36, tenía unos bellos ojos cafés, boca pequeña y una hermosa sonrisa, le encantaba usar faldas y vestidos, ese día que nos vimos porque iba a ser la final del Mundial de Fútbol… Si bien el fútbol no era mi deporte favorito había decidió asistir dado que iba a compartir con mis amigos y era una ocasión más para poder verla…

    Es que esa mujer tenía una capacidad de cautivar al otro sin la necesidad de usar grandes escotes, ni usar mini faldas, su seducción era por otro lado… Era una mujer siempre bien presentada, sus uñas siempre estaban arregladas, no usaba mucho maquillaje lo que la hacía ver una mujer muy natural, del mismo modo, era una mujer muy versátil la podías ver de tacones, jeans, faldas, vestidos… Y siempre se veía muy muy bien…

    Y ese día ella decidió ir con un vestido color rojo de flores blanca y unos tenis color blanco, y fácilmente se podía evidenciar que no usaba brassier… Cuando yo llegue al lugar, ella ya estaba en el sitio, y luego de salir a mis amigos y dirigirme dónde ella, pude oler su aroma no solo de su perfume sino el de su cabello rizado, me encantó su aroma… Podría decirles que ella estaba como si hubiese salido recién de la ducha…

    Ese día luego de ver el partido y compartir un rato con los amigos, decidimos ir a casa de Mario, también fueron Laura -quien era la prometida de Mario- y finalmente Paola. Si bien, Pao, asistió, ella no estaba tan segura de ir a dicho lugar, nunca me dijo porqué o al menos eso creía yo en ese momento…

    Antes de llegar a casa de mi amigo, llegamos al supermarket y compramos cerveza y algo de comida para hacer algo tipo snacks. Mientras íbamos caminando ellas -Pao y Lau- iban caminando más adelante y yo veía como esas caderas se movían, se podía percibir que estaba usando una diminuta tanga, si bien Mario me hablaba del partido… yo estaba embelesado al ver esas bellas y grandes nalgas… y cuándo el me miró y me dijo ey ya préstame atención… Y nos reímos tan fuerte que ellas miraron hacia atrás y dijeron que les pasó… y ambos dijimos cosas de hombres no entenderían… Ellas se miraron y continuaron su marcha…

    Finalmente, llegamos al lugar dónde vive mi amigo entramos, un lugar muy bonito, muy moderno y bueno pusimos un poco de música que oscilaba entre rock en español, reggae y salsa… Nos tomamos las cervezas reímos mucho y comimos… Hasta cuando Mario se estaba quedando dormido y Pao me dijo que si nos íbamos que ya era suficiente, entonces aprovechamos que Mario quedó totalmente dormido y nos despedimos de la novia de mi amigo y salimos a buscar un taxi…

    Mi idea era llevarla a la casa siempre y cuando ella lo permitiera, y así fue, ella me dijo que si le acompañaba que no se sentía tan bien yéndose sola en el taxi y bueno, le dije que si, fuimos hasta el acopio de taxis que quedaba a cincuenta metros de donde estábamos y tomamos el taxi, le abrí la puerta y ella ingresó y luego ella dijo la dirección hacia donde íbamos… Y mientras íbamos en el taxi hubo acercamiento mutuo pero no nos besamos… Oh sorpresa cuando estábamos camino a su casa ella dijo que ya estamos por llegar y le dijo al taxista que voltearnos a mano derecha… Era la entrada a un motel… Yo la mire y ella solo me hizo un guiño…

    Entramos a una habitación dotada con cama queen, Jacuzzi, Tv de 50 pulgadas, y tenía vista hacia la montaña… Era tipo chalets en pura madera… Era supremamente bello el lugar…

    Cuando ella me dice deseas tomar algo suave o fuerte… yo lo que escojas está bien… cuando saca del bar una botella de Ron 8 años… Dos vasos con hielo y una soda… Y justo antes de brindar me dice casi que no…y se sonrió… Justamente ahí dije… Todo ya estaba listo… Y obviooo jamás me hubiera opuesto a que pasara…

    Y bueno, pusimos música y entre bebida y bebida comenzamos a besarnos en la boca lentamente, ella llevó su mano derecha a mi pecho y luego la bajo lentamente a mi verga… Y comenzó a masajearla por encima del jean, luego me quito la camiseta, y comenzó a besar mi pecho, eran muy excitante sentir sus besos y como me acariciaba… Cuando me desnudó completamente… Me dijo… Mira, mira muy bien lo que te vas a comer que es mucho más de lo que veías cuando yo tenía el vestido… Y dejo caer el vestido de dio vuelta y se inclinó para -quitarse la tanga roja- dejando me ver que tenía un culo grande y delicioso… Y me dijo todo esto es tuyo cuando quieras comerme solo búscame… Yo no podía creer lo que estaba viendo, ella era una mujer supremamente hermosa, su piel, sus piernas, su culo, su vagina totalmente depilada…

    Y me abalance sobre ella, y empecé a besarla, mientras que mi mano derecha acariciaba sus grandes nalgas y nuestras bocas se fusionaban en un beso excitante y placentero… Luego baje a sus senos redondos, firme… Sus pezones eran claros y a medida que la besaba se excitaba aún más… Que ricooo decía ella, sigue chupando mis tetas, me gusta mucho como lo haces… Y así fue seguía dándole besos en sus senos mientras que ya mi mano derecha bajaba a su entrepierna… Ya ella estaba mojada muyyy mojada a decir verdad, era delicioso sentirla y finalmente me arrodille y ella abrió sus piernas y llevó su mano derecha a mi cabeza, y me dijo solo paras hasta cuando me venga… Y sonrió… Lo que ella no sabía era que a mí me encanta chupar vagina y cuando lo hago paro, si solo si…siento que se han corrido en mi boca de lo contrario sigo…

    Así fue ella estaba de pie, atrás estaba Y comenzó a masajearla por encima del jean, luego me quitó la camiseta, y comenzó a besar mi pecho, era muy excitante sentir sus besos y como me acariciaba. Cuando me desnudó completamente la cama, la música sonaba, ella tomó un sorbo de trago y yo cogí un pequeño pedazo de hielo y comencé a moverlo entre sus piernas hasta llegar a su vagina y empecé a chuparle… Ella me decía que rico, me lo chupas, mmmm sigue, no pares… Sigue… Mmmm… Ella tomaba mi cabeza y la acariciaba y también llevaba sus manos a sus bellas y grandes tetas, mientras que yo le chupaba y le metía dos dedos, mi mano izquierda acariciaba ese culo… Que culo grande y duro… Ella se excitaba cada vez más y gemía más fuerte… No paraba de gemir… Era supremamente excitante chuparle, sentir sus fluidos en mi boca… Y hasta cuándo llegó el momento y me dijo estoy que me vengooo… No pares… Sigue… Chuparme… Asiiii que rico…

    Y justo cuando tenía tres dedos en la vagina y mi lengua en su clítoris y mi mano izquierda en su nalga sentí… Cómo salía más y más fluidos y sus piernas temblaban… Ella decía siiii que ricooo.

    (Continuará)

  • La dama del misterio (Acto I)

    La dama del misterio (Acto I)

    Prólogo

    Mi nombre es Charles Dexter Ward y esta es una historia que solo con la conciencia de que es un cuento de ficción ustedes lectores podrán mantener su sano estado mental, de lo contrario se dejarán llevar por un abismo que no tiene fondo…

    Día 1: Primera cita

    Fue cuando bajé del ferry que empecé a soltar la tensión que llevaba en mi espalda todos estos días, fue en este momento cuando me sentí consciente de que la iba a ver y todo me lucía diferente, más serenidad y contentamiento porque ella me aseguró que toda la noche iba a ser para estar conmigo, cualquier cosa hubiera pasado yo me sentía feliz de pasarla con ella, que solo fuera cenar juntos y ver una película de suspenso o pasar la noche acurrucado a ella o quisa haciendo algo más picante; percibía yo una vibración que emanaba esta bella mujer muy positiva, algo entre sabiduría de la vida vivida y deseo de volverla a vivir, renacer y revivir cabalgando el arcoíris, como una ave fénix; de otra forma no podía esconder a mi mismo que estaba fomentando muchos sueños eróticos que desarrollaban caminos impredecibles y, por lo mismo, me deleitaba más el pensamiento; la verdad era que la película de suspenso la estaba viviendo yo en mi cabeza, llevaba yo noches y madrugadas desvelado por esta mujer, por su forma de mostrarme su apertura mental y deseo sexual, además tenía una fuerza magnética que yo podía percibir a través del «charco» que me separaba de ella todo este tiempo (el charco es un modismo chistoso de los isleños de aquí que usan para definir el tramo de agua, 16 km, que nos separa de la tierra firme).

    Me comunico con ella y me doy cuenta de que ya estaba en una esquina esperando mi llegada, cosa que me hizo deducir que también ella estaba ansiosa de verme, y esto no podía hacerme más que feliz; subo a su automóvil para un destino incógnito y de poco valor, lo que importaba es que estaba con ella; pasamos un rato entre algunos asuntos pendientes y citas de trabajo que ella no podía cancelar, esta mujer estaba involucrada en diferentes trabajos que combinaba durante el día y hasta la noche, pero como dije antes no me importaba.

    Finalmente llegamos a su casa con algo en el estómago y con un clásico del terror que hizo historia de la cinematografía en mi memoria digital, The Evil Dead, una película que tiene 40 años de ser producida y que hasta los abuelos mundanos tendrían un infarto si se atrevieran a verla, pues justo lo que quería mostrarle a ella, algo espeluznante y excitante para subir la adrenalina.

    El vino argentino ayudó mucho a evitar eventuales ataques cardiacos y nos permitió también tomar cierta intimidad nunca adquirida hasta este momento: pegamos en la sala de hombro a hombro, ambos con un brazo al rededor del otro, fue a este punto que tome valor y empecé a besarle el brazo, y luego el hombro, luego escurrí mi cachete hacia su cuello y ahí la volví a besar, subí mi prominente nariz italiana hacia su oreja y le rocé suavemente todo el borde de su pabellón.

    En este momento entonces la escuche suspirar profundamente, seguí con mi preludio de calentamiento y luego me hundí en el abismo de la perdición, el buceo más largo que jamás había experimentado empezando desde los dedos de un pie; muy largo era el camino de su pierna longilínea para alcanzar la grieta más profunda de la fosa de las Marianas, me sentía coma uno de los pocos grandes exploradores que jamás habían llegado tan profundo, a lo más desconocido…

    Extensa fue esta noche sin duda alguna, sin frenos y sin exageraciones llegamos ambos al clímax del placer, luego me quede enterrado literalmente entre sus tiernas y espectaculares tetas hasta dormirme, imaginando que de tal misma manera y postura me iba a despertar en la mañana, cosa que no sucedió porque de gran sorpresa lo que fue una maravillosa e intensa exploración del abismo se convirtió en la más inesperada pesadilla de mi vida. Me desperté desnudo y atado con las extremidades a cuatro cadenas colgadas al techo, acostado sobre una manta, una especie de columpio, mis piernas estaban levantadas y mis tobillos colgados más arriba, con una venda en la boca que no me permitía ni gritar, podía alcanzar a ver al rededor y me encontré en un cuarto desconocido que no correspondía al que estaba yo la noche anterior, me di cuenta de que este cuarto era un dungeon lleno de curiosas y asombrosas herramientas, mayormente de metal al que no podía entender el propósito que tenían.

    ¿cuál será mi destino?

    ¿Será un juego sexual de una mujer divertida y extravagante?

    ¿O podría estar mi vida en serio peligro?

    Día 2: Tensión

    Con esta tensión en las venas podía claramente escuchar el latido de mi corazón y esto me causaba más angustia, hasta que escucho los pasos de una mujer con tacones, pasos lentos y definidos de una mujer segura de si, se abrió la puerta, era Savannah, una mujer de por sí alta pero ahora tenía unas botas negras de piel con tacones muy altos que la dejaban alcanzar el borde de la puerta, las piernas tenían medias de malla anchas, un tanga de piel negro con un aro de metal al frente y un brasier peculiar que subía ligeramente su enorme seno sin cubrir las muy amplias y bellas areolas rosa, en fin se ponían en evidencia sus salientes gordos pezones coma si fueran misiles en posición de lanzamiento, la mujer más bella e imponente que jamás había conocido estaba frente a mis ojos y además de sus pezones, también sus ojos apuntaban hacia mi.

    La situación me emocionaba a tal punto que se me olvidó que estaba en cautiverio y que podía estar yo en peligro; ella empezó a acercarse a una pared llena de herramientas colgadas mirándolas y pasando encima con su mano como para elegir el que más le latía en este momento, había cadenas gruesas, látigos de piel de muchos tamaños y otros objetos que desconozco la utilidad, pero ella no agarró nada y se acercó a una mesa en la segunda pared donde podía claramente ubicar una serie de consoladores de goma o silicona de todos tamaños, algunos eran enormes, sobre la mesa había 2 velas prendidas, Savannah agarra una y la sujeta sobre mi cuerpo, inclina la muñeca y deja caer parte de la cera fundida sobre mi pecho, el dolor fue intenso y duró muy poco, no me quité la seguridad que me convencía de que todo esto era un juego sexual de una bella mujer dominante que le gusta sentirse patrona, ¿cuál mejor coincidencia?

    Yo feliz de la vida de complacer tan guapa e intrigante mujer: «tómame y hazme tuyo» quería decirle, pero ehm, me conformé con un movimiento de cabeza de asentir, ya que tenía una venda en la boca y no podía hablar; descuidando mi señal empezó a escurrir con sus largas uñas felinas sobre mis brazos, mis costados hasta el abdomen donde las presionó un poco más y me di cuenta de que eran muy afiladas porque sentí verdadero dolor, la cosa todavía me daba gusto porque veía sus ojos ardientes que mostraban placer pero al mismo tiempo insatisfacción, ella quería más, mucho más.

    Abrió un cajón de la mesa y sacó una aguja para jeringa, le quito el protector y me la pasó sobre la cara, ahí empecé a considerar que el juego era más serio de lo que creía, ojalá solo quiere asustarme, no hará nada con esta aguja…

    Pues me agarró un pezón con la otra mano mientras me miraba derecho en mis ojos y atravesó mi pezón mostrando también sus dientes en una expresión de gozo y gana de hacerlo como que fuera algo que le hacía falta; en estos 3 segundos que me atravesó el pezón sentí uno de los dolores más fuertes que nunca, cuando terminó el dolor se alivió mucho y quede muy feliz que se había acabado, ella me da un beso en el cachete como agradecida y pronto después veo que su mano ya está sujetando otra aguja, otra vez!

    Aguja cruzada en el mismo pezón, mucho dolor, mucho gozo en los ojos de la dueña, y sigue con otros 2 en el otro pezón, mis ojos muestran sufrimiento y miedo mientras ella se ve muy contenta y satisfecha, me quitó la venda en la boca y yo por el miedo no me atreví ni a hablar, inesperadamente ella me posa su hermosísima y enorme teta en mi cara con el pezón apuntando mi boca, el premio por haber soportado la tortura…

    Pues aguantar dolor para satisfacer una patrona tan hermosa y atractiva para luego recibir tanta ternura no esta nada mal, pensé.

    Ella continuó en su trabajo apasionado arañando mi abdomen otra vez suavemente hasta llegar a mis genitales; metió sus dedos entre mi escroto manoseando mis testículos con delicadeza, en pocos segundos la sensación escalofriante de sus uñas me excitó rápidamente y se empezó a hinchar mi miembro como si estuvieran soplando en un globo, lo siguiente fue inesperado y tremendamente doloroso porque Savannah apretó mi escroto y luego enterró literalmente sus uñas en mis huevos; grité como jamás me había pasado y finalmente ella soltó, pude recuperar el respiro y empecé a mostrar mi expresión de desesperación y de piedad, todavía no se había acabado NADA!

    Ella me acaricia la frente y me empieza a tocar el pene masturbándolo muy de espacio y con un toque tan delicado como que sabía perfectamente como provocarme la más bella sensación de placer, pronto empezó a meter mi glande en su boca succionando y más, y más, mi miembro ya estaba bien parado y muy grande como siempre y de gran sorpresa lo vi desaparecer en su boca como si se hubiera desinflado hasta que topa mis testículos con sus labios, no podía creerlo, mi gran pito estaba metido en la garganta de Savannah… Totalmente!

    La cosa me hizo excitar más inyectando más sangre en mi miembro y a pesar de que se hizo más grueso ella se empujó más hacia mí aplastando su nariz en mi pubis, wow.

    Esta increíble mujer tenía miles de habilidades, empezó a meterme primero un dedo y luego dos en mi ano, a pesar de sus uñas podía yo sentir puro placer, ella sabía como estimular mi próstata y mis partes sensibles del recto mientras con otra mano y boca se comía totalmente mi pene, estaba yo bien lejos del orgasmo y ya gozaba como un loco; de repente deja de atenderme y agarra un gran consolador negro más grande de un pene real!

    Se lo arma en un arnés «strap on» que ya tenía puesto, le pone una crema y empieza a insertarlo en mi trasero, el dolor llega pronto ya que se trataba de un juguete largo y grueso, y sigue metiéndolo más profundo, la sensación de dolor empezó a acompañarse a una sensación de posesión tremendamente intensa y necesaria, la verdad es que yo estaba hecho para ser su esclavo sexual y no lo sabía, ahora podía hablar y lo que ella no se esperaba es que en vez de pedirle piedad y de parar le dije: «más adentro, hazme tuyo por favor», así se animó como si fuera un toro y me dio siempre más profundo y siempre más fuerte cogiéndome como si yo fuera su perra sucia para romperle el trasero, y así fue por un buen rato hasta que se cansó y se llenó de gozo y yo pude descansar un momento.

    Día 3: Revelación

    Sin darme cuenta de que este momento fue mucho más largo de lo que sentía, pues me había dormido y me desperté en otro cuarto acurrucado en el piso, ya no tenía las muñecas atadas y me levanté de repente, así me di cuenta de que seguía amarrado, pero esta vez a un tobillo con una cadena poco más larga de 1 metro como un mono encarcelado, en el piso había paja y la ventanilla era tan chica que no hubiera podido pasar ni un perrito, la puerta era de hierro con cerradura y mi conciencia logró entender que era yo un rehén y la sesión de sumisión con la dueña era auténtica y no era un juego, me salió a la mente que mi destino podría ser la muerte o peor, torturas perpetuas para la diversión de una sádica desviada, ahora que lo pienso bien no creo que me dejará salir vivo de este dungeon, mi vida ya tenía escrito un destino macabro y yo tenía que despertar y encontrar una vía de escape.

    En este pensamiento escucho el ruido de una puerta de metal oxidado abrir con fuerza y los gritos de un hombre en el cuarto de a lado, eran gritos de desesperación sin parar, mientras podía entender que fue arrastrado por un pasillo probablemente largo unos 10 metros, y luego de aumentar los gritos, sin duda de dolor atroz finalmente llegó el silencio, el rehén que sacaron de ahí ya no podía gritar! Vuelvo a escuchar pasos, paran frente a mi puerta, en un momento de silencio sentí como si una bestia me agarraba por las costillas y no me dejaba respirar, sentía el pulso del corazón bombear en el cuello muy fuerte y muy rápido, la puerta se abre y un hombre alto y gordo pareció; no tenía cabello y llevaba un mandil de cuero estilo carnicero lleno de sangre, sin duda era la sangre del rehén que saco del cuarto de a lado, me pareció que mi corazón deja de latir o fue este momento que para mí duró una eternidad, luego regreso a la realidad gracias al ruido de un pedazo de carne cruda que el matón tiró al piso cerca de mí cerrando la puerta a su espalda, me deja la carne para que coma, porque no matarme ya?

    ¿Por qué matan la gente?

    ¿Qué tiene que ver este carnicero con la dama del misterio?

    Empecé a sacar estas y más preguntas que no me dejaron en paz, y menos me atreví a comer la carne cruda en el piso que ni sabía de cuál animal provenía.

    La ventana era una salida imposible por ser tan chica y con barras de hierro, tenía que estudiar como liberarme de la cadena y encontrar una forma de escapar de la puerta y más puertas que llevaban seguramente hacia una salida a mi todavía desconocida, y la parte más aterradora era deber enfrentar el carnicero mortífero, estaba perdiendo esperanzas y empecé a rezar que mi muerte pudiera ser rápida e sin dolor, justo después escuche los tacones de la domina, escuche su voz, el matón volvió a mi cuarto, me puso una capucha para no ver, abrió el candado de la tobillera y me agarró par la muñeca empujándome hacia el pasillo y a otro pasillo hasta otro cuarto.

    ¿era esto el fin?

    Me tiré al piso y me di cuenta de que había otra persona que me agarró desde el frente, me levantó y me ató las muñecas a dos cadenas que colgaban del techo, me quitó la capucha y me miró en los ojos, tenía la frente espaciada y la cara pálida, los ojos eran vídrieos y tenía una cicatriz atravesada de frente a cachete, me apuntó un cuchillo bajo el mentón y acercó su cara casi pegada a la mía, luego me dijo: «eres su favorito, pero no te ilusiones, no tardará en aburrirse y mi cuchillo aquí estará esperándote para sacarte el buche y alimentar mis perros. Aj ha uhuh ajha».

    «Rufo», exclamó el carnicero atrás de mí «vamos hijo, tenemos que acabar la chamba del cuarto de arriba».

    Me miro alrededor, estaba yo en una sala muy larga, después de un minuto de silencio escucho los tacones, se abre la puerta y ahí está otra vez, longilínea alta y con un aura de luz morada al rededor, era mi dueña, con su larguísimo y bello cabello rojo, botas que llegaban a la rodilla y tacones altos y picudos, con tanga y brasier morado, sin mostrar esta vez sus tetas espectaculares, con un collar de metal estilo mosaico quizá de factura griega o egipcia, 2 brazaletes metalizados color morado, y en la mano la manga de un látigo que parecía haber visto ya alguna vez, era un látigo muuuy largo, seguramente más de dos metros, era un látigo para toros, me acordé una vez en la televisión hablaban de látigos utilizados siglos pasados y la fuerza que pueden desarrollar con el movimiento ondulatorio, fuerza capaz de romper un ladrillo de construcción!

    Me volví a acordar que soy un rehén y que esta mujer no es el sueño de mi vida como creía, es una criminal despiadada que me hará pedazos antes de entregarme a los carniceros mortíferos o, peor, a los perros de Rufo.

    Ya volvió la angustia y el miedo. Empecé a rezar otra vez, ella se acercó y me dio un beso en el cuello, de espacio se encaminó atrás de mí y se alejó, dio un golpe de látigo al piso, el sonido rebotó tan fuerte que me dolió como si hubiera recibido un golpe, pero fue solo el sonido que me dolió. ¿Cuánto más me podrá lastimar cuando me habrá golpeado en la espalda? Aguanta, aguanta, puedo más que esto, en fin es por ella, ella goza lastimándome, es por ella, por mi patrona, aunque sea una forma desviada de gozar. ¿Podré satisfacerla, me eligió porque le gusto no? ¿O soy el último de una serie de víctimas y no le importa nada de mí?

    Quiero saberlo, quiero saber si le gusto o soy un objeto sexual para contentar sus sádicos caprichos, porque si le gusto entonces no me importa cuanto me tortura, para esta bella mujer aguantaré lo que sea… En esto entonces llegó el primer latigazo, el sonido en mi espalda tronó como un rayo y el dolor llegó aumentando hasta la médula.

    Emané un grito que si hubiera estado encima de un monte me hubieran escuchado hasta muchos kilómetros; llega otro latigazo, después del trueno escucho un gemido, es mi dueña, está gozando, todavía siento el dolor aumentando en mi espalda, pero su gemido me alimenta un fuego interior más ardiente que el dolor del latigazo,» sigue mi ama» exclamo yo, «sigue, dame más» le digo, recibo otro, otro, y otro más, solo fueron 5 golpes y ya no aguanto el dolor, el golpe del látigo encima de una espalda lastimada del golpe anterior, y anterior es ya insoportable, no quiero desobedecer, pero no puedo aguantar más golpes, quiero rogar que pare, pero mientras trato de esforzarme con el respiro para hablar escucho sus pasos, se acerca y me desata una mano, me la sujeta y la lleva a su vagina, y de mi enorme sorpresa puedo sentir escurrir hacia su entrepierna todo su néctar de su orgasmo, tuvo un orgasmo dándome 5 latigazos, se acabó. No fue tan horrible, y mi ama tuba un orgasmo, yeahh!

    Ahora levanta su mano que también pasa sobre su rica vagina y la barre sobre mis labios, finalmente después de más de un día me vuelve a hablar: «lameme» me dice, quiere que beba su néctar de amor, y mientras lama su mano y recibo uno de sus largos dedos jugosos en mi boca se acerca y me da un beso rico y pasional, un beso que me hacía tanta falta y que me borra de la mente toda la situación aterradora y criminosa a la cual estaba yo atrapado, «me encantas» me dice, se pone de rodilla y empieza a chuparme la anaconda con tanta gana, mientras con las manos me manosea el escroto rozando suavemente las uñas y mi excitación llega de inmediato al tope, pronto me vengo en su boca y ella no lo saca hasta exprimir la última gota de esperma directamente en su garganta, un placer que ninguna mujer me había regalado jamás, se levanta y me vuelve a besar con sus labios carnosos y calientes enterrando su lengua hasta mi garganta y soltándome esperma muy caliente en mi boca coma si fuera mama pájaro alimentando a su pajarito, fueron los besos más pasionales y ardientes que había recibido en toda mi vida, ahora estaba seguro de que yo le gustaba mucho y que ella también a mí!

    Dia 4: Delirium

    Me volví a despertar en el cuarto horrible atado al tobillo y empecé a pensar coma carajo pudo pasar, jamás he pasado para el pasillo y he sido atado por mano de nadie, lo último que me recuerdo fue este maravilloso beso cremoso de mi ama absoluta, no puede ser, tengo que razonar y recolectar todo lo que me está pasando en orden cronológico.

    Cómo termine en este lugar si me acosté con Savannah en la recámara de su casa?

    ¿Cómo es que no recuerdo cada vez que me encuentro en este cuarto espeluznante?

    ¿Cómo es que no tengo hambre y han pasado días? Ni siquiera puedo estimar cuanto he dormido…

    Creo que me están drogando, quisa alimentando de alguna forma, efectivamente revisando mis brazos veo picaduras en las venas, inyecciones, maldita sea, me están usando como una marioneta, necesito juntar todo el conocimiento que he adquirido y trabajar de lógica: el matón me alimenta con cortes de carne y viste como un carnicero, talvez es un carnicero y ahora estoy ubicado en el sótano de su tienda.

    Quisa no estoy distante del centro urbano, el otro matón es más joven, es su hijo… Rufo lo llama, pero ella, ella que rol tiene en todo esta maquinaria de sangre y macabro terror?

    Me quedo pensativo un rato hasta que me suena lógica solo una respuesta: ella es de la familia de matones, no se sorprende en estar en un lugar tan macabro porque es la hija del carnicero, ha crecido caminando y jugando en charcos de sangre y no le da asco mirar como su papa y su hermano degüellan animales… Y seres humanos al parecer, ¿qué tal?

    Si me extiendo más con la imaginación puedo ver cuando su papi le dio el cuchillo por primera vez guiándola para abrir el abdomen de un guey todavía con vida y enseñándole a extirpar sus órganos frescos e impregnados de sangre rojo vivo y caliente, sacar un corazón sano que todavía está latiendo, ¿qué tal?

    Como es posible que estoy enamorado de ella?

    ¿Con qué criterio puedo encontrar un enlace entre ella y yo?

    ¿Qué futuro feliz puedo proyectar entre nosotros?

    ¿Mi cabeza cortada y embalsamada a mo de venado en la pared de su recámara?

    Esto si sería… Amor eterno, dios santo será que las drogas que me están dando me causan estos pensamientos insanos?

    Necesito la ayuda de alguien que me saque de aquí. Por misericordia ayúdenme… Ayúdenme.

    Las drogas seguramente me ayudaron a dormir otro rato y cuando desperté me sentí más lucido, probablemente había terminado el efecto del narcótico y podía pensar con más claridad, empecé a recordar el paso a la derecha en el primer pasillo, los pasos a la izquierda en el segundo pasillo, los pasos de donde venía Savannah cuando llegó a la sala donde me golpeó. De ahí es la salida, tengo que encontrar sus debilidades, en una familia unida coma ellos su debilidad son sus familiares, debo de liberarme, amenazar el más débil para que los demás no me lastimen y lograr escapar usando las llaves que abren las puertas, necesito el llavero, y necesito fuerza, comer, tomar mucha agua para desintoxicarme de los narcóticos… No puedo amenazar a ella, jamás podría retorcerle un cabello, no quiero aceptarlo, pero ella es la mujer de mi vida, la mujer que siempre he soñado no, no, debo de encontrar otra solución.

    Puedo rogarle que me deje con vida,

    Si mi ama me ama me dejara ir, o es al revés?

    Si mi ama me ama a la cama me amarra!

    FUCK!!!, estoy perdido.

    Llega el matón mortífero y me saca del cuarto, esta vez se le olvida la capucha y yo de cabeza baja asomo mis ojos para todos lados, logro ver una escalera antes de voltear al segundo pasillo y una cajita al fondo a lado de la puerta, quisa donde tienen las llaves, bingooo!

    «ahhh» recibo un golpe en los riñones coma si me hubieran dado un martillazo, «sigue caminando cabrón» me dice el carnicero, termino en otro cuarto donde hay luces débiles, se ve una jaula con dentro un hombre y otra con dentro una mujer, de lejos frente a mí al final del cuarto un hombre negro muy alto desnudo que parece que tiene tres piernas, no, no son piernas las tres, la del medio es un miembro grande como una trompa de elefante, atrás de mí viene el sueño de mi vida, la que a pesar de las torturas que me provoca me lleva al alto del cielo, «Savannah»… «Savannah» repito, y ella saca una sonrisita muy dulce y bella, estaba vestida con un baby doll negro y rojo sin botas, zapatos con tacones altos y medias de malla color negro, tanga rojo y negro y 4 tirantes que iban desde la cintura hacia los hombros pasando a lado de los pezones que estaban en bella vista; uh, «ama mía, dime que hago hoy para ti? Dímelo y lo haré», ella me mete un collar de piel con correa de perro y me empuja la rodilla desde atrás obligándome a ponerme de cuatro en el piso, saca una especie de guillotina de madera curva que me pone bajo los glúteos y me agarra los testículos, lo mete entre los dos listones de madera curva y lo cierra con un tomillo, me empuja un poco para adelante y siento como al extender las piernas se estira el escroto y se aplastan los huevos, santo cristo que diablearía es esta?

    Estoy obligado a estar en posición de perrito, si trato levantar solo un poco la espalda me duelen los huevos, y solo es el comienzo… Empieza ella a pasarme mucha vaselina entre las piernas y luego me mete varios dedos en mi fufurufo, con la otra mano me ordeña el miembro de una forma tan deliciosa que se me olvida la condición obligada que estoy, de repente siento que mi ano se abre como si se hubiera reventado, mi dueña me metió la mano entera en mi trasero y empezó a follarme con el brazo, mientras con la otra me seguía masturbando y manoseando deliciosamente mis testículos apretados por la máquina de satán, pero luego entra más, puedo sentir el dolor muy fuerte, pero al mismo tiempo la sensación de placer y la sugestión de tener mi dueña adentro de mí es lo más padre que podía probar hasta ahora en esta relación mucho más que perversa y extrema, amor verdadero donde los dos partner conocen lo más íntimo y profundo del otro, la forma, por tan extrema que sea, causa sorprendentemente un placer sublime, «si mi dueña si, más adentro, si».

    Después de un rato que recibí su brazo en mi recto hasta el codo me da un descanso, me da un beso en la nalga, yo sigo inmovilizado en posición de perrito, ella pasa adelante de mí mostrando un consolador de silicona suave más grande de su brazo, es un pito de caballo hecho de silicona, se lo inserta en su arnés y me lo péndola frente a mi cara, «ahora tu Joseph, métele la princesa en su boca», «si señora» respondió el negro, la princesa era su enorme pito negro y la boca era la mía! Mientras ella me jalaba la cabeza desde mi cola del cabello para obligarme a recibir el miembro del negrote con la otra mano le sujeta el mismo y lo inserta en mi boca, el gesto de que ella me lo mete en mi boca me da mucha excitación porque por mano de ella podía yo aceptar cualquier acto sexual, aunque no parecía ser hetero, era cumplimiento y obediencia con el solo fin de complacer a la mujer que amaba.

    Se encamina atrás de mí y empieza a penetrarme despacito, pero sin pausa siempre más adentro, siento como si un tren estuviera pasando por mi ano y este próximo a salirme de la boca porque no siento que pare la penetración. Por cuanto fuera grueso y largo se trataba de un consolador tan suave y flexible que no me lastimaba considerado que un minuto antes tenía su brazo en el mismo lugar; fue una sensación indescriptible.

    La cosa duró un buen rato, estaba yo literalmente violado por todo el tracto gastrointestinal como pocos en el mundo creo yo, y estaba contento porque cada vez que ella me daba la escuchaba gemir, y siempre más, hasta que tiene un orgasmo, a este punto saca el consolador, me desarma el constrictor de huevos y su ames, me acuesta boca arriba y se sienta con su vagina en mi boca, «chupa» me grita fuerte «chupa te dije» «chupala toda!», y así hago hasta que se vuelve a venir y dispara un esquirt que jamás había visto ni en las películas pomo, parecía un tubo de agua a presión cuando riega un jardín, su néctar era delicioso y me lo tragaba como si fuera elixir de larga vida, todo me lo tragué igual como ella disfrutaba tragar todo mi esperma; «Joseph, cógeme mi coño desde atrás» exclamó, y tu cariño sigue chupando a los dos», y así seguí lamiéndole el clítoris mientras de vez en cuando con su mano sacaba el animalon y lo metía en mi boca, hasta que se vinieron juntos, ella me jalaba la greña y yo me estaba tragando la mezcla entre su cremoso semen y el dulce néctar de mi patrona, me encantaba, todo lo que hacía con ella me encantaba, no había un límite para complacerla.

    De repente me levantó las piernas desde el piso hacia el borde de una silla donde estaba sentada, se puso entre ellas y me aplastó la cabeza en el piso hacia mi pecho, prácticamente tenía mi pene sobre mi cara y ella bloqueando mi cuerpo como en una llave de luchadora con sus piernas empujando mi cadera hacia abajo y masturbándome con una mano, me insertó mi glande en mi boca y me gritó: «chupa», y mientras yo obedecía ella empujaba mi cadera más hacia abajo y aceleraba el ritmo con su mano, tenía yo medio pito en mi boca y la cosa no me molestaba excepto por el cuello retorcido, encima de esto me volvió a meter su puño en mi recto, pronto me vine muy intensamente y en esto ella decía ya con voz más calmada y dulce: «buen chico, tragalo todo, nútrete bien que lo necesitaras».

    Dia 5: Angustia y miedo

    El día siguiente me volvieron a meter en el mismo cuarto, estaba yo atado a una cruz en forma de X donde incluso la cadera no podía mover, me sentía como Jesucristo condenado a un fato triste y doloroso, dando vuelta con mi cabeza vi a otros cuatros hombres amarrados a una cruz igual que yo, uno era Joseph, todos teníamos una cinta de piel apretando el cuello del escroto y conectada a una cuerda que se reunía a la de cada rehén y la extremidad se extendía en el piso hacia la pared frontal, que pero no se alcanzaba a ver, pues era un poco lejos y obscuro;

    «Que es esta cruz?”

    “Desde cuando están ustedes aquí?» les pregunto,

    «Se llama cruz de sant’ Andreas» me contesta Joseph, «es la cruz del martirio”, otro rehén dice: «yo tengo un día aquí, pero parece que todos nos llevan a segura muerte en menos de 3 días», «tu cuanto tiempo llevas aquí?», me pregunta otro hombre, yo haciendo una reflexión le digo la verdad:

    «son 5 días que estoy aquí, ¿esta mujer del demonio atrapó sus corazones coma hizo conmigo?

    O simplemente vinieron a comprar una milanesa de res al banco del carnicero?», mi pregunta era a la vez retórica y graciosa.

    «yo quería ser sumiso y aquí estoy, pero confiaba que era un juego seguro y no un secuestro criminoso» dijo otro rehén de tez clara, cuerpo delgado de buen ver, un poco musculoso y edad media, apariencia muy similar a los demás que presenciaban el cuarto, todos estábamos sexualmente dotados, esto me hizo pensar que mi ama era muy golosa e insaciable.

    Otro guey cuenta de haber conocido le femme fatal en una clase de yoga, y que se mostró como una mujer simple y tranquila con cuerpo muy voluptuoso, pero vestida de forma casta y no provocadora, en fin todos fueron engañados por Savannah después que ella se enteraba de algo personal de cada hombre, como que iba seleccionando especificadamente los que más le gustaba, y de otro lado ninguno de ellos tenía la más mínima idea de donde estábamos presos.

    «Esta zorra maldita la pagará muy cara por lo que me está haciendo, puta sádica infeliz!», exclama con tono muy irritado otro rehén.

    De pronto se oye el toque de un tacón que choca el piso al final del cuarto, es ella, estuvo ahí en la obscuridad todo este tiempo escuchándonos, la tensión sube exponencialmente en los siguientes momentos, ya que todos nos recordamos la condición en la cual estábamos amarrados y con los testículos ahorcados por una cuerda que iba hacia ella, la cara que teníamos todos en este momento de consternación y angustia, lo que a ella más le gustaba ver antes de provocar dolor, porque finalmente sus torturas no duraban mucho, no era tan malvada a pesar de las prácticas extremas, siempre sabia bien lo que hacía, lo que más le daba placer y poder era el momento anterior al dolor, el miedo que leía en los ojos de sus esclavos sumisos es lo que más le daba gusto y hasta estimulo sexual, hasta tener orgasmos en pocos minutos sin ni tocarse la vagina o el clítoris, el poder de la mente es verdaderamente capaz de causar al cuerpo cualquier respuesta emocional y ella era la clara evidencia de este poder.

    De plano se prende una luz sobre ella, en un momento vi como se levantaba la cuerda que conectaba a todos nuestras joyas preciosas y los gritos de dolor llegaron al unísono.

    Los cinco estábamos jalados por los huevos con una fuerza compulsiva y solo después de interminables segundo se soltó un poco la tensión, la cuerda seguía suspendida en el aire, pero fue amarrada a la pared continuando su trabajo de tensión, solo que más leve y nuestra dueña con manos libre se encaminó hacia nosotros pasando con sus tacones picudos sobre otro esclavo, que no habla notado antes, tirado en el piso como si fuera un tapete, lo primero que hizo fue mirarme a mí a los ojos, besarme en la boca como una mujer muy enamorada y acariciarme el pene muy suavemente por un solo momento, luego pasó al que estaba a mi lado derecho y le picó fuerte un pezón con sus dedos, se paró mirando al vacío y luego volteó la cabeza hacia mi izquierda, ahí estaba el individuo que prometió venganza y represalias, la mirada era fulminante, volteé mi cabeza hacia él, su expresión ya no era gruñona y guerrera como antes, sino que todo lo contrario, es increíble como la sumisión te hace caer de una posición emotivamente tan fuerte y poderosa hacia una condición de aniquilación y total vulnerabilidad en tan pocos momentos, su cara tenía la expresión de pedir piedad como la de un niño indefenso que se siente culpable de algo muy grave y que su pena podría ser su peor pesadilla, y esta cara reflejaba perfectamente lo que después iba a pasar: Savannah se acercó a él y le apretó muy fuerte los huevos y por un buen rato, el grito de dolor era muy agudo y penoso, cuando terminó de exprimir Mistress Savannah se puso de rodilla frente a él, estaba vestida con otra lencería, como siempre supersexy con unas medias negras con tirantes, a lado de su pierna derecha tenía una especie de funda, metió la mano y sacó un estucha de plástico fina y muy larga, sacó de ahí una aguja muy fina larga quisa 20 centímetros o más, el guey empezó a decirle temeroso «no, no no, no por piedad!»

    Ella sujetó su miembro, lo apretó para hincharle el glande y lo atravesó con la aguja de espacio y por toda la longitud de la aguja, el grito fue fuerte, pero menos de lo que me esperé, hay que ser muy sádica para desear hacer ciertas prácticas hacia un hombre.

    ¿quisa su rencor generado por la represión probablemente causada por crecer con un padre tan rudo y malvado, lo reflejaba a sus esclavos por desquitarse porque quisa a su vez ella se sentía rehén de su papa?

    Mientras yo trataba de entender la razón por la cual una mujer que yo pude percibir capaz de amar quería lastimar tanto a hombres inocentes seguía viendo la escena y mi garganta se atoraba como si el grande King Kong me estaba apretando el cuello con su mano enorme y fuerte.

    Sacó otra aguja y levantó su escroto que ya estaba colgado por la cuerda, agarró uno de los testículos con dos dedos de la mano izquierda y con la otra lo atravesó muy lentamente hacia el otro lado tan despacio que tardó mucho para llegar a la base de la aguja, después de oír su canto de sufrimiento agonizante vi que ella lo suelta y vuelta hacia mí, se levanta, me mira en los ojos me sujeta la saca del escroto y me pregunta: «aguantarías tanto para mí?»

    Yo no sabía que responder, absolutamente no quería tal destino, pero si le decía que no podría causar que se enfade más, la angustia y el miedo volvieron a subir a niveles muy altos.

    «tú no te lo mereces» me dijo.

    «ellos si, ellos se han portado muy mal, mucho antes de entrar en mi dungeon, no saben amar, en fin reciben lo que dan».

    De repente se apagan las luces y mientras oigo las quejas de los cuatro puedo sentir como me desata el escroto, el toque de sus manos en mis genitales es algo fabuloso, parece que emana una energía fuertemente erótica y sana, como la de una hada, obviamente se me hincha el pene en pocos segundos y ella pronto se catapulta con su boca y se lo traga otra vez hasta su garganta, con una mano me manosea el escroto y con la otra mano me penetra el ano sujetando un consolador grande con vibración que traía en su pernera regalándome placer incomparable, tenía la capacidad de cancelar de mi mente todo el horror que estaba viviendo, él angustia y el miedo que me desgastaba desaparecían cada vez que esa mujer me tocaba con sus manos encantadoras hasta que me volví a venir intensamente en su garganta, otro orgasmo larguísimo disparando galones de esperma que ella tragaba en exceso sin satisfacerse, hasta exprimiendo la última gota en su boca no dejaba de succionar, era una mujer con un fuego de pasión que no tenía iguales, y al parecer yo era su elegido, era especial.

    Ojalá esto me salvaría la vida, ojalá…

    Dia 6: Agonía

    Ya eran muchos días que llevaba de rehén, fueron sin duda los días más intensos de placer y dolor y más emociones que en toda mi vida junta, pero estaba exhausto, a pesar de que tenía mucho tiempo tirado en la celda para dormir me faltaba alimentación y suficiente hidratación, me sentía más débil, la familia de matones no me entregó los pedazos de carne ni ayer y tampoco hoy, era evidente que mi vida llegaba al fin, pero mi mente seguía lucida todavía y pensé que solo esto me podía ahorrar la agonía que venía antes de la sentencia.

    Piensa Dexter… Piensa, podría todavía tener una posibilidad de salvarme de alguna forma y si lo creo hasta el final no tendré que lidiar con esta profunda agonía, no importa lo que pasará, no te rindas jamás!

    Se abre la puerta con todo el ruido del metal oxidado a seguir, tal cual como en las películas más aterradoras que me gustaba ver al cinema, la tensión al filo de la navaja siempre ha sido dominante hasta ahora, pero también el deseo de descanso era imponente, el abandono y la renuncia venía sugerida a mi ser desde todo los músculos de mi cuerpo y de mi sentido lógico.

    Era Rofo, me desató y me llevó otra vez al cuarto largo del día anterior, ahí me puso unas esposas a las muñecas atrás de mi espalda y me empujó de rodilla, frente a mi parados a lo largo de la pared había como 10 hombres desnudos con la mano derecha libre, un collar de piel con tornillos de metal de adorno al cuello con una cadena fijada a la pared muy corta, igual en los tobillos, obligados a estar parados en esta posición colocados en línea, al final del cuarto estaba ella, guapísima y espléndida con un corset negro que levantaba sus mastodónticas tetas mostrándola aún más grandes e imponentes, sin calzón con medias rojas con tirantes y guantes de seda rojos, tacones negros con planta de ladrillo que la extendían aún más arriba, como una jirafa.

    «Que todos empecen a tocarse» enunció caminando hacia mí con su paso felino, esta vez no recibí ningún beso apasionado de bienvenida, estaba claro que la sesión tenía yo como «invitado especial», ya que era el único que no llevaba correa y demás.

    ¿será esta una buena suerte o al revés?

    ¿O me tocaba un juego más severo que los demás que al momento se estaban masturbando sin penas? Solo el tiempo lo dirá.

    Savannah me acuesta de rodilla a lado del primer hombre de la fila mientras ella empieza a exprimirle los huevos y a decir: «vente yaaaa», el hombre se esfuerza y en poco tiempo llega al orgasmo, ella tempestivamente le agarra el miembro y lo apunta a su pecho dejando chorrear su semen sobre él y me dice: «síguele tú, sacale lo que queda», me agarra la greña y me empuja hacia su pene para chuparlo, ella se mueve frente al segundo hombre diciéndole: «tú que? No te vienes aún?», y luciendo molestosa le aprieta su escroto muy fuerte y grita: «vente!».

    Pronto se viene mientras ella se lo mete en la boca y deja que el néctar escurra a su mentón y gotea a su pecho donde está todavía abundante esperma del anterior, otra vez me empuja hacia él y me obliga a chupársela sacando lo que queda de su semen, así continua la sesión hasta que eyaculan todos y cuando Savannah se da la vuelta hacia mí veo una escena muy caliente de una mujer avara que necesita exagerar en todos momentos con una cantidad de esperma cremoso cubriendo todo su cuerpo, babeando de sus labios, cuello y su pecho atravesando su corset hasta llegar a su deliciosa vagina como si fuera un río, era una escena muy porno que solo había visto en pocas ocasiones en la red de internet y que en vivo me causaba más excitación aun, sea por ser extrema que por ser traviesa, pero principalmente era mi ama que me causaba toda esta excitación y perdición ante todo.

    Me empieza a besar rico y pasional como había hecho siempre hasta el momento, pero esta vez compartiendo el esperma y luego empujando mi cabeza hacia su pecho «limpia tu ama», «limpiame toda, no quiero que dejes nada» me dice, y así hice aprovechando para chupar sus grandes pezones salientes y más abajo, ella se recargó hacia atrás para darme libre acceso entre sus piernas, su vagina ahora tan bien lubricada permitía a ella de sentir más placer al pasar de mi larga y caliente lengua sobre su clítoris y penetrándola a la vez, sus gemidos aumentaban y yo me degustaba más a escucharlos y al tiempo saborear su hermosa flor tan jugosa, finalmente empieza a disparar su esquirt rico y sáciente para beber hasta que se acabe su orgasmo, hubiera sido un pecado interrumpir su placer tan extasíente que me atrevería a decir: un pecado «mortal».

    Su cara de contentamiento cambia inmediatamente con una expresión preocupada que nunca había visto, me levanta y me lleva a la esquina opuesta del cuarto lejos de todos los mandingos, saca algo de atrás de su espala y empieza a hablar con voz tenue:

    «Ahora que te has nutrido bien escúchame con atención, con esta costilla humana abrirás el candado de tu tobillera, al amanecer mi padre vendrá por ti para hacerte picadillo, es un hombre viejo de lentos reflejos, cuando abrirá la puerta entiérrale el hueso en su garganta con toda tu fuerza, corre a la derecha supera el primer pasillo hacia los primeros escalones, a la izquierda de la puerta hay un boxito con llaves, úsalas para abrir la puerta y corre a la izquierda, habrá otra puerta que yo dejaré sin cerrar, de ahí estarás afuera, te subirás a mi coche y nos iremos de esta pesadilla».

    «te amo» me dice, «eres lo mejor que jamás me había pasado en mi vida aterradora».

    Wow, todas mis dudas de los sentimientos que podía ella probar por mí desvanecieron en un puf, tenía mi llave para el paraíso acompañado nada más que con la dama más hermosa e intrigante que siempre he soñado.

    Estaba muy emocionado de felicidad, luego empecé a hacer mente local y le pregunté:

    «como me llevo el hueso a la celda sin que me lo descubren?, estoy desnudo!»

    Ella sonriendo contesta: «date la vuelta» ups, me metió la costilla de un muerto en mi trasero y pensar que solo un momento atrás lo veía como… La llave para el paraíso? Shiit

    Rofo vino por mí esta vez y me regresó con fuerza a mi celda, se notaba su ansia de hacerme carne molida para el perro o por algún cliente aficionado, todavía no desapareció la agonía que sentía consciente de que mi vida podría acabar muy pronto, sentía el aliento del demonio atrás de mi cuello como nunca me había pasado, pero de otro lado tenía un plan, una herramienta, un arma, y un cómplice muy hermoso, la tensión aumentaba esperando el atardecer.

    ¿Podía yo sacar el coraje, el valor y lograr el plan de escape?

    ¿Y si el matón logra pararme con su fuerza? Esta gente levanta los cerdos como si nada, tendrá una fuerza que no podré contrastar, debo de prevenir que esto pase;

    ¿y si me topo con el hijo Rofo, o con sus perros del mal?

    Estaba yo empezando a rezar y rogar al aire que todo esto no pase porque en aquellos casos no la llevaría a cabo con éxito, y esto significaría quisa una muerte más atroz por haberlos atacado;

    No, no, no importa todo esto, si no lo logro será el fin de una forma u de otra, tengo que ser optimista y basta, en mi pueblo dirían: «Que la Virgen te asista»…

    Dia 7: Escape

    Después de estudiar en mi mente una y otra vez el mismo plan sin dormir ni un poco toda la noche logré abrir la cerradura de la tobillera, desafortunadamente también logré romper el hueso de costilla que ahora se presentaba más corto, pero también más picudo, finalmente llegó el amanecer, la luz empezó a penetrar en el cuarto que tanto asco me daba, en mi optimismo pensé que de cualquier forma acabe ya no estaré en este cuarto jamás, los pasos del carnicero esta vez resonaban como si tuvieran eco en mi oído, mi atención se ponía más severa, había yo pensado esconderme atrás de la puerta y asaltar el infeliz de sorpresa, luego reelaboré que no verme atado en la esquina lo hubiera alertado, así que me quede en el piso sin dar sospecha alguna, mi frente sudaba como una fuente de agua, la puerta se abrió, atrás del carnicero se podía ver la sombra de otra persona, Nooo, su hijo Rofo, no lograré atacar a los dos, y en cuanto me alcanzaran descubrirán que no estoy atado, el fin esta por llegar, debo de pensar rápido ahora o jamás!

    «Hijo» exclamó el malvado, «llevámelo abajo, lo haremos pulpa negra de res, hoy es quincena, los clientes compran los cortes mejores, demolés lo que quieren».

    Así se encamina para otra dirección y su hijo viene hacia mí, primero le doy en el abdomen con el hueso afilado y sin planearlo se me ocurre rodearle la cadena al rededor del cuello y empujarlo lejano dándole un empujón que lo derrota de inmediato ahorrándome una lucha difícil, en esto entonces se escucha regresar sospechoso su padre y con prisa me acerco a la puerta, ahí aparece y sin darle tiempo de reaccionar apunto directo a su cuello con la costilla, Savannah tenía razón, sus reflejos eran bastante lentos y logré estallarle el arma justo donde poder aniquilarlo, no podía creer lo que ocurrió, corre Charles Dexter corre hacia la libertad!

    Llegué al boxito y agarré el llavero, eran varias llaves y me puse muy tenso al insertarlas una por una en la cerradura «no la cagues, no vayas a romper la llave adentro!» (me decía en mi cabeza), la tercera fue la correcta, la puerta se abrió sin recibir yo ningún golpe de hacha en la espalda y con tanta adrenalina corrí más rápido que un guepardo hacia el pasillo que según yo me daba acceso a la salida del estacionamiento, la puerta estaba desbloqueada y se abrió, exactamente como me había dicho Savannah que estaba justo ahí parada a lado del coche luciendo como el sol más bello del cosmos, corrí hacia ella dejando atrás todos los horrores de una familia degenerada y dirigiéndome hacia la libertad.

    Subí al carro y así ella enseguida, el motor estaba prendido y pronto nos salimos del infierno, lo logré…

    Dia 8: Juntos

    Después de viajar por muchas horas escuchando el plan de Savannah llegamos a un hotel para descansar, ella se llevó una bolsa de dinero de la familia y algunas cosas personales y vestuario que fue a recoger en mi casa sin que yo supiera, lo había planeado todo y desde el principio, una mujer muy astuta y con mucha gana de cambiar su vida.

    ¿pero como resultará mi convivencia con ella?

    ¿Una femme fatal con muchos asesinatos truculentos en su hombro?

    ¿Y de otro lado que habrá pasado con su familia?

    ¿Se murieron?

    ¿Los encontró la policía?

    ¿O vienen atrás de nosotros?

    ¿Podré dormir en la noche?

    Finalmente llegué a la conclusión que con una novia como ella di todo modo no podré dormir en la noche!

    En fin lo peor ya pasó.