Blog

  • Mi suegro me culeó

    Mi suegro me culeó

    Tengo 39 años y dos hijos. Soy profesora de educación inicial. Siempre fui una mujer tranquila. Me casé muy joven, a los 22 años, y si bien ya me había acostado con otros hombres antes que mi esposo, no era muy experta en el sexo.

    Con mi esposo empecé a disfrutar como con ninguno antes. Ya casados me convenció y empezamos a hacerlo también por mi culo. Al principio me dolía, pero luego me gustó mucho.

    Pero no quiero contar de mi vida con mi esposo, sino de la primera vez que cogí con su padre. Algo que recuerdo demasiado siempre y que deseo poder escribir tal como lo tengo en mi mente.

    El señor Alfonso es joven aún. Tuvo a mi esposo estando en colegio todavía. A los 16 años. Lo conocí en la boda pues vive en otra ciudad y está separado de la mamá de mi esposo. Luego de la boda lo vi algunas veces que venía a Lima y nos visitaba. Amable pero distante, no tenía una relación fluida con mi esposo, pero tampoco se llevaban mal.

    En una de sus visitas a Lima le pidió a mi esposo si podía quedarse en casa dos noches. La casa donde se quedaba siempre, de su hermano, estaba con visitas y no tenían espacio. Mi esposo me consultó y me pareció bien pues tenemos cuarto de visitas.

    Llego al caer la noche. Cenamos y se fue a acostar. Al día siguiente mi esposo desayunó temprano y se fue a trabajar. Como a las 9am el señor Alfonso seguía durmiendo. Se me ocurrió entrar a despertarlo para que desayune y fui muy imprudente pues entré sin tocar. Lo encontré desnudo sobre la cama, masturbándose.

    Me quedé inmovilizada. Él también. Su pene era monumental, ni punto de comparación con el de mi esposo. En ese momento no pensé que era su padre y que estábamos en casa, sólo miré y miré ese pene enorme en mi casa.

    Se dio cuenta rápido de mi turbación y me dijo “pasa nuerita”. Me tomó un instante decidirme, pero ya estaba mandada.

    Me senté junto a él e intenté chuparla, era demasiado grande para mi boca. El pene de mi esposo entra completito en mi boca y siento normal, el de mi suegro con la mitad ya me hacía tener arcadas. No podía dejar de comparar. Todo el tiempo. Cada instante era la comparación con mi esposo.

    Me pidió que me desnude. Sin dejar de chupárselo lo hice y a sus señas me puse en 69 sobre él. Sentí su lengua recorrerme la concha, que justo me había depilado temprano. Coño de nena decía, que rico, coño de nena repetía.

    Su lengua era genial, increíble, no podía dejar de compararla con la sosa lengua de mi esposo. Me vine con sus lamidas y eso le encantó. Me vine mucho y eso lo puso muy loco.

    Ahora me toca me dijo.

    Me empujó, me levanté. Me acomodó como perrita al borde de la cama. Cerré los ojos esperando su verga en mi concha, pero no. Se arrodilló detrás y comenzó a lamerme el culo. Este culito esta poco usado me decía. Muy poco usado. Y sentía como él disfrutaba de mi culito poco usado, de hecho, sólo por su hijo.

    Tenía el deseo de sentirlo todo adentro, de que me reviente, estaba ansiosa de disfrutar su pene enorme dentro mío. Pero él seguía con su lengua. No paraba con ella. De pronto se levantó y me metió su pene en mi concha y en simultáneo dos dedos en el culo. En instantes volví a llegar. El sabía que pasaría. Me dijo “voy conociéndote putita”.

    Luego que llegué, comenzó a moverse despacito y poco a poco el calor volvió a incendiarme. La sacó y le pedí “métala don Alfonso” y me obedeció, pero en mi culo.

    Sentí que todo me ardía, que me quebraba. Que me rompía hasta el alma. Pero en una sola empujada sin piedad me rompió toda. Mejor así. Sin medias tintas. Las lágrimas se me salían y tenía un dolor inmenso que muy rápido se transformó en una sensación de placer increíble.

    Te la comes todo puta. Que puta culera eres. Y comenzó a moverse con todas sus fuerzas y yo tuve un orgasmo anal, y luego otro y otro. Hasta que él llegó. Me llenó el culo de leche.

    Caí exhausta en la cama. Se acostó a mi lado y en confidencia me dijo “me estaba masturbando por ti”. Le pregunté porque y me dijo “anoche escuché tus gemidos cogiendo con mi hijo, me provocaste”.

    Desde esa vez, don Alfonso cuando viene a Lima se queda con nosotros. Mi esposo no sospecha lo que pasa. Quisiera que venga más veces, pero con las pocas que viene me siento satisfecha.

  • Perdí la virginidad con mi hermano gemelo

    Perdí la virginidad con mi hermano gemelo

    Lo miré a los ojos con la intensidad con la que se mira aquello que más se anhela, mientras una de mis manos le acariciaba el rostro y la otra bajaba lentamente hacia su pija. Su sorpresa era tan grande como mis deseos de fundirme de una vez por todas en un solo ser. Seria hipócrita de mi parte no admitir que fueron incontables las noches en las que soñé con que mi hermano me hacía suya. Porque sí, entiendo que ese concepto de “hacerla mía”, como suelen decir los hombres, es algo bastante anticuado. Pero yo de verdad quería ser de él, completamente, en cuerpo y en alma. Y esa noche estaba dispuesta a todo, por eso mi mano no se detuvo hasta sentir la dureza de esa pija con la que tantas noches había fantaseado. Él quiso decir algo. Algo que, intuyo, no me hubiese gustado. Por eso preferí no arriesgarme y asesiné a sus palabras uniendo mis labios con los suyos. En el preciso instante en el que nos besamos, ya no hubo vuelta atrás.

    Manuel y yo somos gemelos. Desde el minuto cero se me hizo complicado el paso por este mundo, y lo demostré negándome rotundamente a habitarlo. Pero bueno, después, algunas cosas mejoraron. Y estoy convencida de que fue gracias a él. Siempre fui su protegida, una pequeña y graciosa extensión de su cuerpo que se desvivía por complacerlo y hacerlo sentir bien. Él me devolvía esa actitud con cariño, con protección, con anteponerme y defenderme siempre. Siempre. Esa fue la palabra que desencadenó lo que te cuento hoy. No sé si llegué a pensarlo, pero creo que siempre di por aludido el hecho de que siempre estaríamos juntos, de que nada ni nadie se interpondría en nuestra relación. Y con “relación”, no me refiero más que al vínculo de gemelos. Pero una tarde demasiado igual a las demás, algo cambió totalmente, poniendo sobre la mesa la posibilidad de que ese “siempre” tuviese un final.

    Manuel acabó con el beso de manera abrupta, casi violenta, poniendo una mano sobre mi pecho y alejándome de él. Fue la primera vez en dieciocho años que sentí su rechazo. Fue como si su mano fuese un puñal incrustándose lenta y desgarradoramente en mi corazón. Mi primera reacción fue devolverle el empujón y decirle:

    ─ ¿Qué te pasa?”.

    Él me miró con una mueca extraña, que rozaba el espanto. Más que enojado, parecía sorprendido.

    ─ ¿En serio me preguntas qué me pasa?

    Ante mi silencio, continuó:

    ─ ¿Te parece normal lo que acabas de hacer?

    ─Me parece anormal que hayamos esperado tanto para hacerlo ─respondí con naturalidad y total franqueza─ Yo te amo.

    ─Yo también te amo, Martina. Pero no así. No para hacer estas cosas. Esto no está bien.

    Estaba nervioso. No podía mantener sus ojos en los míos. Me acerqué y lo tomé de las manos. Temblaba tanto como yo, lo que no supe si interpretar como algo bueno o malo.

    ─Mírame, soy yo. ¿Acaso necesitas algo más para ser feliz?

    El movimiento de su rostro me demostró que comprendió perfectamente lo que le estaba diciendo.

    La posibilidad de que ese “para siempre” tuviese final comenzó el día en el que me confesó que estaba enamorado de Jazmín, una pelotuda que iba al colegio con nosotros desde el jardín de infantes. Nunca me había caído del todo bien, debido, precisamente, a la cercanía que tenía con mi hermano. Quizás fue mi instinto de gemela, pero ella fue la única persona por la que sentí alguna especie de amenaza. Porque sí, perderlo o, al menos, compartirlo, era suficiente para iniciar una guerra. Y luego de pensarlo y repensarlo durante varias noches, decidí que la única arma con la que contaba, era con mi amor. Un amor que va mucho más allá que el de hermanos, que el de gemelos, que el de dos partes de una misma cosa. Además, siempre fui consiente de la forma en la que él me miraba.

    Temí por su respuesta ante mi pregunta de que si necesitaba algo más para ser feliz, por lo que volví a besarlo, esta vez con violencia, aferrando mis brazos a su espalda como si de eso dependiera mi vida. Puse toda la fuerza que tenía, y aún más, en no permitir que vuelva a separarnos, que tropezó y cayó de espaldas en la cama. Despegué mis labios de los suyos por un instante, y en sus ojos vi terror. Pero, al sentir la terrible erección entre sus piernas, entendí que sentía muchas más cosas.

    ─Mira como estás ─dije, agarrándole la pija con fuerza─. ¿Qué es esto? ¿Cómo lo explicas? ¿Seguís pensando en que soy tu hermana cuando se te va toda la sangre a la pija?

    Inconscientemente, esperaba un nuevo rechazo, pero me sorprendí gratamente cuando su boca volvió a pegarse a la mía, mientras sus manos me apretaban el culo con fuerza. Fue un beso potente, con mucha lengua y mordidas. Había sangre, pero me fue imposible saber si era de su boca o de la mía. Me separé de él, saboreando el gusto metálico de la sangre. Me senté sobre sus piernas, me quité la remera y el corpiño, y llevé mis tetas a su cara. Me las chupó, incluso, con más violencia que el beso. En su agitación se dejaban vislumbrar años de deseo reprimido. Yo me sentía en el cielo, eso que recién empezábamos.

    ─ ¿Te gustan mis tetas? ¿Sí? Dale manu, cómemelas todas. Sacate todas las ganas, hermanito.

    Ante mis palabras, su hambre parecía acrecentar. La dureza de su pija apoyada en mi concha me llamaba a los gritos, por lo que de un salto me zafé de sus garras y bajé. Le quité el pantalón y el bóxer al mismo tiempo, viendo como su hermosa pija se elevaba ante mí rostro como un imponente mástil sin bandera. Nada quedaba mejor en ese mástil que mi lengua, como blasón del infierno dispuesta a arrasar con todo lo que se cruzara en su camino. Era tanta la intensidad que me embriagaba, qué, sin ninguna clase de sutileza, me comí su pija de un solo bocado. Tan solo con la primera embestida ya comencé a sentir arcadas, pero no existía la posibilidad de detenerme. Le chupé la pija como si ese hubiese sido el motivo de mi existencia. Sus jadeos de excitación eran la más dulce melodía del universo, y me incentivaban a seguir, a descargar tantos años de hambre sobre la deliciosa pija de mi hermanito.

    Ese día lo perseguí por toda la casa pidiéndole explicaciones como una novia celosa. No me cabía en la cabeza la idea de que sintiera lo que decía sentir por la boluda de Jazmín. Por hechos del azar o del destino, terminamos en la cama de nuestros padres. En ese lugar que siempre fue una especie de templo sagrado, en esa cama en la que habíamos sido concebidos muchos años atrás, fue en donde los dos perdimos la virginidad.

    Estaba disfrutando tanto de la pija de Manu, que creo haber perdido la noción del tiempo. Volví un poco a la realidad cuando, tomándome del pelo, me alejó de su pija. Se puso de pie, lo imité. Se quitó la remera y el pantalón, que lo tenía por los tobillos. Se agachó ante mí, me hizo girar y me bajó el pantalón y la tanga, para proceder a chuparme el culo con ímpetu. Me encantaba como lo hacía, por lo que apoyé una de mis piernas en la cama, para que él, de rodillas, tenga mejor ángulo de visión y, sobre todo, de succión. Luego de un rato, me hizo recostar en el centro de la gran cama de nuestros padres y, arrodillándose entre mis piernas, se dispuso a chuparme la concha. Él, obviamente, estaba al tanto de que aún conservaba mi virginidad, por lo que me la chupó con delicadeza, sin que nada ingresara en ella por el momento. Los dos, aunque de manera inconsciente, desde siempre supimos que lo primero que ingresaría a mi concha iba a ser su pija.

    Y eso fue lo que sucedió minutos después. Como en una extraña escena surrealista, asomó su cabeza desde abajo y preguntó en tono solemne, muy fuera de timing:

    ─ ¿Estás lista?

    Entre suspiros, gemidos y leves convulsiones, respondí, sin notar lo turbio que pudo haber sonado:

    ─Estoy lista para esto desde antes de nacer.

    Lo dije sin mirarlo, así que no sé si reaccionó de alguna manera. Lo siguiente que sentí fueron sus labios, apurados y calientes, sobre los míos, mientras una de sus manos me friccionaba la concha de manera frenética. Busqué su pija, dura y caliente, y con una mano la dirigí hacia mi concha. La sentía viva, latiendo, incluso, de forma más acelerada que nuestros corazones. La apoyé en la entrada de mi concha y una especie de descarga eléctrica hizo nos sacudir al instante. Por primera vez, desde que todo empezó, nos miramos a los ojos y sonreímos. En su cara, me vi a mí misma. Y sé que en mi rostro él se vio también. La sensación de paz que invadía el ambiente era totalmente embriagadora. Empezó a presionar su pija en mi concha con delicadeza, disfrutando de cada segundo. Clic. No sonó, pero sentí eso que se rompía como una melodía celestial. Su pija se deslizaba lentamente hacia el interior de mi concha como si ese hubiese sido su trayecto natural, su principal función en el mundo.

    Sentirlo adentro mío fue la sensación más placentera de mi vida. Dolía, quemaba, pero el placer era infinito. Deteniéndose por un instante y sin quitar sus ojos de los míos, preguntó:

    ─¿Estás bien?

    A lo que respondí:

    ─Metela toda, por favor.

    Y así lo hizo, con suavidad, sin volverse loco. Un líquido caliente me invadió desde adentro, mientras su pija hacía tope en el fondo de mi concha.

    ─Movete ─le supliqué en un susurro.

    Y empezó a moverse con suavidad. Su pija iba y venía dentro de mi concha, llenando cada espacio posible. Volvió a besarme, y el beso mientras me cogía fue millones de veces mejor que cualquier otra cosa. Tomándolo por la cadera, yo iba marcándole el ritmo, el cual era cada vez más intenso. En cierto momento, tuve que dejar de hacerlo, ya que la forma en la que me cogía era perfecta.

    ─Sí mi amor, así, así, no pares por favor, cógeme más rápido.

    Mis palabras causaban efecto inmediato en su ser, por lo que cada vez lo sentía más adentro. A medida que aumentaba el placer, su pija parecía seguir creciendo adentro mío. Dolía, cuánto dolía, pero era hermoso.

    ─Marti, voy a acabar ─ dijo entre jadeos.

    Volví a tomarlo por la cintura para obligarlo a acelerar el ritmo. Las embestidas eran cortas, ya que no le permitía alejarse tanto de la zona de placer. Pero a la vez eran cada vez más potentes, como martillazos en una pared. Todo a nuestro alrededor desapareció, el total de la existencia se concentró entre mis piernas, con mi concha totalmente empapada y su pija taladrándome con violencia. No daba más, la excitación estaba haciéndome sentir en el aire, flotando sobre una nube mojada, eléctrica y caliente. El placer fue abrumador cuando sentí la avasallante descarga de leche en mi interior, mientras mi concha le hacía frente con una avalancha de jugos rojizos.

    Manu cayó rendido sobre mí, acariciándome la cara con su caliente respiración. A mi alrededor solo veía lucecitas de colores que titilaban sin cesar, mientras mis oídos eran invadidos por su aturdidora respiración. Lo tomé del pelo, lo atraje hacia mí y busqué su boca. Un sabor agridulce me invadió el paladar haciéndome salir del estupor. Luego del beso, nos miramos sonrientes. Quien no sonreía, era Maite, nuestra hermana mayor. Vaya a saber desde hacía cuanto que nos observaba desde debajo del marco de la puerta, cruzada de brazos y muy seria. El hermoso encuentro de amor que acabábamos de vivir, se convertía en algo totalmente incierto, que seguramente determinaría el curso de nuestras vidas para siempre.

  • Fantasía en tres actos (1)

    Fantasía en tres actos (1)

    Como aclaración previa, diré que soy casada, pero siempre he tenido ganas de tener aventuras extramaritales. Mi marido me trata bien en todos los sentidos y en mis sueños las he vivido. Últimamente, al leer los relatos de algunas damas de mi condición, me ha atraído aceptar las propuestas de coito, o al menos contar y recrear las fantasías que he soñado y otras con las que me he masturbado.

    En este caso, el sujeto de mi calentura literaria es uno de mis admiradores con quien he tenido deliciosos roces y propuestas quien de muchas maneras, delicadas unas y otras muy lascivas, me ha confesado que le gustan mis tetas y que, al menos, le gustaría que lo dejara estrujarlas y mamarlas.

    Él tiene más de 50 años, y yo 45. Me ha tomado muchas fotografías trabajando en la oficina, incluso me ha hecho acercamientos a mi rostro y a mi pecho cuando llevo escote. Una vez le envié por correo algunas fotos que tomé para mis trámites en la Universidad, desde los 18 años a los 22. “Así era yo” le dije. “Igual de hermosa que ahora”, me contestó, remitiendo el escaneo de su credencial de estudiante para corresponder. Yo siempre he sido algo llenita de la cara y mis bubis ya estaban crecidas desde los 14 años. Cuando le pregunté “¿Qué haces con mis fotos?”, me respondió “Las miro una y otra vez y me deleito imaginando muchas cosas”. “¿Qué cosas?”, insistí. “Mira, ven a mi máquina, dijo y metió una USB donde abrió una foto, obtenida de Internet donde estaba una mujer de mi porte, disfrazada de diabla, con un escote tremendo, y mi cara sobrepuesta, ¡parecía que era yo! “¿Te gusta mi vaquita?”, preguntó. Yo solté la carcajada y le dije “Seguramente tienes otras más atrevidas”. “¡Claro! ¿Recuerdas que te conocí embarazada? Tengo fotos de esa época, cuando tu primer embarazo, y también a algunas le hice su ‘tratamiento’ con algunas señoras de tu tipo que modelan desnudas y embarazadas”. Yo pongo cara de sorpresa y me confiesa mostrando una sonrisa lúbrica “En mi casa tengo una gran colección de tus fotos, para mi uso particular…”. Ya no pregunté más y me retiré dándole una sonrisa que capturó con su móvil.

    Una ocasión, me regaló un calendario de una postal con un acercamiento donde está un bebé siendo alimentado por su madre; “Para que me recuerdes…”, dijo y me miró al pecho dando un suspiro, en seguida me dio el abrazo de Año Nuevo y deslizó una de sus manos al frente oprimiéndome una teta. Quedé estupefacta y ¡obviamente me calenté!, pues él no me es indiferente. Pero me separé sonriente, bajándole su mano. Esa tarde, decidí comenzar a escribir esta fantasía con Mario (así lo llamo aquí).

    En la oficina, es la hora del receso para desayunar. Casi todos han bajado al sótano donde están las máquinas expendedoras de frituras, refrescos y pastelillos. Mario está descansando en una silla y me acerco por detrás hacia él. Lo tomo de los hombros y le restriego mi pecho en la cabeza, la cual inclina hacia arriba y me sonríe. Le beso la frente.

    –¿Qué vas a hacer saliendo de aquí? –le pregunto con coquetería.

    –Lo que tú quieras –me responde.

    –¿Me puedes llevar a mi casa? No traje auto y mi marido no puede venir por mí.

    –¡Con todo gusto! –responde moviendo su cabeza entre mi pecho y me comienzo a mojar.

    Se oyen pasos y voces por la escalera, señal de que algunos compañeros regresan y me separo para colocarme al frente de Mario en la mesa de trabajo.

    –Quiero tener la oportunidad de saber cómo mamas –le digo en voz baja y sus ojos se iluminan.

    –¿A qué lugar quieres ir antes de llegar a tu casa? –me pregunta emocionado.

    –A ninguno, sólo quiero que me dejes cerca de mi casa –le respondo y su cara deja ver un mohín de tristeza–, pero en el estacionamiento, sabré cómo mamas…–concluyo y su rostro se alegra.

    A la hora de la salida, esperamos que se desocupe un poco la oficina y bajamos al estacionamiento. Nos abrazamos y viene el primer beso, así como el primer estrujamiento de chiches.

    –¡Espera, aquí puede vernos alguien! –le digo y me suelta.

    Llegamos a donde está su auto. Hay otros dos más un poco alejados. Aprovecho para soltarme el broche del sujetador, antes de subir al carro, mientras Mario me abre la puerta. Cuando él sube a su asiento, simplemente me subo el suéter ligero que porto y las copas del brasier, quedando mi busto al descubierto. Vigilo que no se acerque alguien y aprovecho que el respaldo del asiento nos oculta de posibles miradas.

    –Muéstrame –le ordeno a Mario quien tiene una cara de enajenamiento mirando mis pezones, las líneas que en la parte superior de mis tetas ha formado la tirantez de mi volumen y la fuerza de gravedad con los años.

    Mario no pierde tiempo y se pone a mamar, le acaricio la cara y el pelo como si fuese mi bebé y se me escapa la frase clásica que le digo a mi esposo en esas circunstancias: “Mama, mi bebé, mama”. Él lo hace con mayor empeño, sigue mamando la teta izquierda, presionándola con una mano y estirando el pezón derecho con la otra, dándole giros para retorcerlo. Yo disfruto sus caricias y me mojo la pantaleta. “La otra, antes de que venga alguien”, le pido y Mario cambia de teta.

    –Ya, viene alguien –digo y lo separo–, vámonos –le ordeno bajándome el suéter y el brasier.

    –No llegará hasta aquí –me dice metiendo su mano bajo el suéter.

    –Ya vámonos –insisto, sacándole la mano de mi ropa y él arranca el auto.

    –¿Te gusto cómo mamo? –me pregunta mientras yo me abrocho el sostén.

    –Sí, pasaste la prueba –le respondo acariciando su pierna y subo mi mano para apretar la turgencia–, pero aún faltan otras…

    –¿A dónde vamos para la siguiente prueba? –me pregunta.

    –Será algún otro día cuando te examine este aparatito, más bien: ¡aparatote! –exclamo dándole más estrujones en la zona del glande donde se ha mojado el pantalón.

    –¡Qué rico hubiera sido que la prueba anterior me la hubieras puesto cuando estabas amamantando! –me expresó sin remilgos.

    –Hasta crees… –le respondo–. Además, ahora ya está muy colgadas y bofas. ¿Qué te atrae de ellas?

    –El tamaño, la forma y los pezones guindas. Cuelgan exactamente como deben. Su consistencia y suavidad es mejor después de los embarazos. ¡Están perfectas!

    –Hasta ahorita las conociste, así que no inventes –le preciso.

    –El tamaño y la forma no se pueden ocultar, más en verano, cuando traes ropa ligera. El color lo he visto, no sólo algunas veces que estabas agachada sobre la mesa de trabajo. Se muevían generando líneas de ondulación sobre tu piel cuando estabas borrando algunas líneas del documento que elaborábamos. También, cuando traías una blusa blanca y un sostén de tela delgada, los pitones parecían ojos que me preguntaban ‘¿Te gusto?’ –explicó detalladamente.

    Y sí, a veces me vestía así, pero me ponía un saco, que después, por el calor me tenía que quitar. ¿O me lo quitaba sólo frente a él cuando trabajábamos juntos en la mesa? ¿Habrá sido plan con maña que ideé inconscientemente? Lo cierto es que desde hace quince años, en que nos conocimos, él me atrajo, y creció todo al mirar cómo le brillaba la mirada al bamboleo de mi pecho.

    –¿Aún puedes embarazarte? –me suelta de golpe la pregunta y yo titubeo por la profundidad de las consecuencias.

    –No, la fábrica se cerró en mi segundo parto, además, a esta edad sería peligroso –contesto, dándole a entender que en el siguiente examen no será necesario el condón–. Mi marido sí probó mi calostro y la leche.

    –¡Qué afortunado! Eso es delicioso… –dijo entornando los ojos.

    –Se quedó con la costumbre de dormirse como bebé: con la teta en la boca. También así es delicioso… –le digo y siento en mi mano el movimiento de su pene bajo el pantalón, el cual no he soltado, a pesar de que la humedad continúa creciendo.

    –Por fin llegamos. Aquí me bajo –le digo y, cuando abro la puerta para bajarme, resbalo mi mano a lo largo de su monte como despedida.

    El auto queda oliendo a sexo por mis flujos y su presemen, percibo la diferencia cuando bajo y me da el aire exterior. Camino hacia mi casa y siento humedad exagerada en mis bragas, incluida una pequeña gota de flujo que escapa de ella y resbala en mi entrepierna.

    Esa noche, cuando mi esposo duerme, escucho el chasquido del pezón saliendo de su boca y me pregunto por qué les atraerán las tetas grandes a los hombres. Las mías ya están bofas, pero Mario se extasió con ellas. También mi marido las alaba, y las disfruta. Algunas nacimos agraciadas y con suerte, me digo y empiezo a acariciarme masturbadoramente antes de quedar dormida…

    Al amanecer, mi marido me despierta como muchas veces antes de que suene la alarma: el pito crecidísimo adentro de mí, y su boca y manos ocupadas con mis tetas. “Mámame, bebé”, le digo y recuerdo a Mario. ¿Cómo será tener a la vez una boca en cada una…?

  • Juegos en casa (II)

    Juegos en casa (II)

    Esa noche del juego, la acordamos después de mucho cachondeo, de escuchar a Karla con su novio jadeando al lado, de la pasarela en cueros de Iris y mía, semidesnudos a la cocina y que nos encontraran una que otra vez haciéndolo en la sala… todo eso antes de que Daniela llegara a quedarse, pero se suponía que ese fin de semana ella viajaba donde los papas.

    -quiero jugar- dijo después de

    Ok, jugamos 21, en cada partida, quien se pase de 21 o saque menos puntaje de todos, debe un castigo o entrega una prenda, puedes acumular castigos en vez de prendas, pero al final debes pagarlos todos.

    Ronda 1

    Iris 20, Karla 21, Peter 22, Pepe 20, Daniela 20, Yo 19. Me toco dar prenda, entregue mis zapatos, mis calcetines, que fueron arrojados lejos por Karla, la ganadora.

    -quien gane impone el castigo o recibe la prenda-

    Ronda 2

    Iris 19, Karla 19, Peter 22, Pepe 22, Daniela 23, Yo 20. Daniela se queda viéndome y yo de reojo a Iris y le pido su blusa, ella se queda viendo alrededor y no dice nada.

    -ok, aquí puedes cambiar por un castigo

    -que tipo de castigo?

    -depende de cada quien, pero no puedes negarte, pagas ahorita o cuando se acumulen al fin del juego, debes pagarlos…

    -ok, quiero acumularlo

    -bueno, recuerda que debes cumplir al final

    Seguimos con las rondas y con un trago para todos después de cada ronda, la ropa fue volando y los castigos subiendo de tono.

    Para la ronda 9, estábamos calientes todos.

    Ronda 10

    Yo gano y pierde Karla, ella está en ropa interior, ella es de pechos pequeños pero de caderas anchas, le impongo que se chupe una banana, ella me mira muy lujuriosa y va por una y empieza a quitarle la cascara y luego la va chupando, nos calienta a todos, se puso de rodillas a chuparla y al final le dio una gran mordida, se la comió toda, entre risas fuertes y sudor por todos.

    Ronda 11

    Gana Peter y pierde Daniela.

    El pide prenda, ella ya está con su camiseta y ropa interior, pero no da la camiseta, en cambio se quita el sostén por debajo de la blusa y se lo pasa a Peter, este ya sin mucha pena huele las copas y Karen le da un manotazo entre risas y burlas de Iris. Pepe se incomoda y Daniela le dice que se relaje, con lo que Karla e Iris se miran y se ríen por lo bajo

    Ronda 12

    Gana Karla y pierde Iris.

    Iris elije prenda y Karla le pide la pantaleta, ya solo le queda la blusa, se pone de pie y poco a poco se la quita y se la lanza a Karla, que la toma y la muestra como trofeo a todos, luego viendo hacia Peter se la pone sobre el rostro y aspira profundamente, cerca de ella esta Pepe y le pasa por la cara la prenda, para excitarlo…

    Las chicas están casi desnudas, igual Peter y yo, Pepe por su parte no ha ganado ni perdido muchas, juega a lo seguro pero prácticamente estamos todos en bóxer y camiseta.

    Ronda 13

    Gano yo y pierde Daniela.

    Ya no puede dejar pasar prenda y ya acumulo 2 castigos, le debe uno a Peter y uno a Karla, debe pagar… entre pantaleta o blusa.

    Se pone de pie, sus pezones resaltan de la ropa, están duros y parados, la blusa le cubre hasta medio muslo, comienza a quitársela muy despacio, inclinándose para enfrente, pero eso hace que se vea su escote y como se balancean sus pechos; ya baja por sus muslos y va poco a poco deslizándola hasta sus rodillas, esto desespera a Karla e Iris, quienes sin mucho pudor se acercan y le jalan la prenda hasta abajo, ella mueve los pies y es Iris quien agarra la prenda, me queda viendo un rato y decide no dármela.

    -yo la tendré aquí corazón- me dice la cabrona, no puedo ni tocar la prenda.

    No digo nada, pues no sabe que ya tengo una pantaleta bien impregnada del olor de mujer de Daniela, esta última se sienta muy cuidadosamente para no revelar de más.

    Ronda 14

    Gana Karla y pierde Iris

    Ella elige castigo.

    Peter ve a Karla y esta le guiña el ojo, luego le dice a Iris que le baile sobre el Pecho.

    -perra- murmura Iris al escuchar el castigo y se pone de pie muy lentamente, se acerca y empieza a mover las caderas, sus pechos se bambolean un poco, ella sigue su ritmo y le pone casi frente a la barbilla su entrepierna apenas oculta por la blusa, se agacha un poco y se revela parte de sus nalgas, tiene unas lindas nalgas y está exhibiéndolas ante todos, se me p

    Ronda 14.

    Gana Iris y pierde Pepe

    Me mira ya con cara bien guarra, luego a Karla y después a Pepe y le pregunta que elije… el elije castigo.

    Te vas a masturbar frente a la cara de Karla, sentencia ella, con los ojos bien abiertos, luego se dirige a Karla, que le debía un castigo a ella, tu castigo será verla y no tocarla, nos quedamos un rato en silencio, entre Iris y Karla estaba un juego aparte, que no había descifrado todavía.

    -bien? Qué esperas? Ve a pagar!- dijo Iris con una sonrisa extraña y la cara roja.

    Se puso de pie, vio alrededor y luego sencillamente me puse frente a Karla, esta debía mantener las manos detrás de la espalda, se había quedado solo en bragas, así que sus pechos parecían salirse en cada movimiento, estaba ansiosa y excitada, muy poco que ver con pagar un castigo. El se tomaba mucho tiempo para empezar y ante su lentitud, rápidamente Iris se acercó y le bajo el bóxer con lo que su verga que ya estaba parada, dio un rebote y le pego bajo la nariz a Iris, esta solo se rio y acerco la cara hasta tener su mejilla casi pegada a sus bolas, ahí se volteó a ver a Karla y le dijo disfruta la vista cabrona.

    -Ahora te toca a ti pagar tus castigos- le dijo a Daniela.

    Fue ahí donde el juego dejo de ser juego…

    -Daniela, se la vas a chupar a Peter- le dijo sin más ni menos.

    Aquella se turbo y no dijo nada, pero Iris insistió.

    -cumple querida, sabes que debes otros- le dijo de nuevo

    Ahora Daniela fue más obediente, se puso de rodillas y arqueo la espalda, se veían sus nalgas por atrás y sus pechos columpiándose por enfrente; el Peter no decía nada, apenas entendía español, pero se dio cuenta sin mucho que era lo que seguía, este se acomodó esperando a Daniela, ella se acercó y tardo un rato en atreverse a tocarle la verga a Peter, pero ya estaba todo listo, Iris vino y otra vez acelero todo, empujo la cabeza de Daniela sobre Peter y con la otra mano le apretó la verga a este, así que la boca de Daniela fue engulléndole la verga y luego comenzó a bombear y bombear.

    Yo quería sentir esa boca sobre mi verga también, pero Iris era maquiavélica, lo tenía pensado todo… me vio con cara de satisfacción al ver a su hermana chupando verga europea, me lanzo un beso y vino hacia mí, sabía que la tenía bien dura y se lanzó sobre mí, se quitó la blusa y comenzó a restregarme los pechos en la cara, yo los chupe, me gustaban claro, ella estaba muy excitada, se dio vuelta y comenzó a frotar sus nalgas contra mi verga, incitándome, yo la tome por la cintura y la recline sobre el piso, empecé a enfilar la verga hacia su coño, ya se miraba húmedo y colorado. No me dejo más que sentir en la punta de la verga como tocaba sus labios vaginales calientes… la cabrona se apartó y se puso de pie, se inclinó sobre mí y me dio un gran beso, pero se fue directamente hacia Pepe, que ya se había corrido y le había lanzado a la cara a Karla su leche, está la saboreaba cuando Iris se acercó y comenzó a besarla a probar la leche en la cara de su amiga, esta grito y le dio una fuerte nalgada por la sorpresa.

    -perra golosa!- le grito apartándola de ella

    -cabrona pendeja… allá te esperan- le dijo cuándo cayó de espaldas por el empujón de Karla.

    -allá se coge rico- le volvió a decir, señalándome, ahí donde yo estaba con mi verga lista.

    Karla dudo un rato, pero ese fue el tiempo en que Iris se fue sobre Pepe y se metió a la boca la verga de este, lo tiro al suelo y comenzó a chuparlo. Eso la hizo convencerse y se vino sobre mí.

    La locura empezó.

    Karla se sentó sobre mí acomodándose entre las piernas mi verga, se le deslizo con facilidad, aunque ya dentro sentí como se apretaba.

    -perro, que rica la tienes!- grito sin tapujos.

    Empezó a moverse con ritmo, se apoyaba en sus piernas y yo acariciaba sus caderas, ella arqueaba la espalda hacia atrás, comenzó a contonear el vientre y yo trataba de alcanzar sus pechos, jalando de su cintura, tiene unos pechos normales, ni pequeños ni grandes, una bonita curva de caída y pezones que se confundían con el color de su piel, apenas unos picos nevados sobre unas montañas. Se contoneaba con furia, sentía como…

    -que ganas de sentir esta verga tenía!- grito sin que le importara que su Peter estaba con la verga bien mojada y dura en la boca de su amiga y novia mía.

    Igual que yo deseaba a la hermana, pero tenía ahora empalada a la amiga, que se movía con furia, era un caos en sus movimientos, pero igual mi verga estaba lanzándome punzadas de placer con su cuerpo agitándose sobre mí. Atraje su cara a la mía, para probar su boca, nos dimos besos, pero no fue gran cosa, no nos hicieron mejor el momento, así que mejor le chupe los pechos, y ella me arañaba la espalda, abría bien las piernas, era muy flexible, sin dejar de penetrarla nos cambiamos de posición, ahora de perrito, le palmeaba duro las nalgas y también disfrutaba de la vista, mi querida Iris estaba ya haciendo acabar a Pepe, mientras Daniela aun luchaba con meterse a la boca el chorizo alemán.

    Cuando se corrieron en su boca esta no lo manejo bien, comenzó a toser y lo escupió, no se lo quiso tragar, el otro no se amilano, trato de quitarle la blusa, le apretó las nalgas y le alzo el blusón por la cabeza, dejándola al descubierto, rápidamente le acuno un pecho y comenzó a meterle mano entre las piernas, pero se le notaba incomoda, no aguanto a que Peter le acercara la verga a su coño.

    Iris estaba sentada sobre la verga de pepe y miraba la escena, entonces le hizo señas a Peter, este ni tardo ni perezoso se acercó a ella y le ofreció la verga, ella rápidamente comenzó a masajearla, luego la lamio y comenzó a chupar, me lanzo una mirada lujuriosa antes, la muy cabrona lo disfrutaba. Por mi parte fue una mordida en el pecho que Karla me dio, lo que volvió mi atención nuevamente a ella.

    -ahorita sos mío cabrón- me dijo, con la cara roja y el cabello pegado a la cara, sudorosa y con toda la energía en montarme.

    La agarre de las caderas y la levante, la hice ponerse en cuatro y comencé a frotarle entre las nalgas, busque su raja y empecé a meterle el dedo, ella se estremeció, inclino el cuerpo y puso sus nalgas listas, hasta se las agarro para abrirse bien, yo de un tirón se la clave, dio un ligero grito, yo sentí el escozor de entrar tan duro, pero como ya se mojaba bastante, paso rápido, le palmeaba duro las nalgas y le frotaba con fuerza la espalda, luego alcance sus pezones y los apreté, ella se apoyaba en las manos, pero se las jale hacia atrás, dejando que se apoyara en su cara sobre el asiento del sofá, alcance una camisa y le amarre las manos, ahora si le fui dando más duro.

    Daniela seguía viendo, sin atreverse a participar en nada, pero se notaba como se mojaba, le lance una mirada de deseo, pero se asustó más y al final se fue a su cuarto.

    Escuche un gemido de Iris cuando Pepe al final se corría en ella, poco después de que Peter le llenara la cara con su corrida. Los dos tipos se tumbaron en la sala mientras Iris escurría semen de entre sus piernas y cara, la imagen me excito mucho y entonces me corrí dentro de Karla.

    -ayy papito que rico te corres!- grito Karla.

    Seguí bombeándola y ahora se escuchaba un chasquido mojado cuando chocaba sus nalgas, no me di cuenta cuando Iris se acercó y me dio una mordida en la nalga, al voltearla a ver tenia aun semen en la cara, pero sonreía, entonces se acercó a la cara de Karla y restregó su cara con la de ella, le dio un morreo largo, pasándole semen en la boca también, luego de que también le lamiera la cara, se apartó y se acomodó entre los dos que descansaban en el sofá, agarrándole la verga a Peter, que la tenía blanda pero aun hinchada.

    Cuando ya no sacaba más me aparte y le di una mordida en la cadera a Karla, que dio un grito corto, la senté viéndome de frente, tenía la cara sucia de semen y sudor, además del pelo pegado al rostro.

    No le desate las manos, le había hecho un buen nudo, así que seguía con la manos en la espalda, los pechos apuntaban levemente hacia abajo, se los chupe, mientras me pedía que la desatara, trato de levantarse pero no pudo, me puse de pie y le acerque la verga, se la puse aun chorreante tocando su mejilla, hasta que su boca se abrió y comenzó a chuparla, le agarre la cabeza y tire de su cabello, ella empezó a jugar con su lengua haciendo que se me pusiera dura de nuevo.

    La noche paso, me desperté al lado de Karla en su cama, estábamos desnudos, así que igual me levante, me di un rato para ver su cuerpo desnudo y le acaricie una nalga y le chupe los pezones con lo que reacciono un poco pero sin despertarse, no tenía ropa alrededor así que salí desnudo y fui hacia el baño, después, al pasar por la sala estaba Peter tendido y dormido, arropado con una camisa sucia de sexo, al ir a la cocina estaba Iris sentada sobre la barra, con la cabeza de Pepe entre las piernas, mientras sostenía un bote de crema batida y se miraba que se había untado en sus partes y ya había sido lamida y chupada, al verme se sonrió y le brillaron los ojos.

    -ups- dijo sin mucho.

    Pepe se apartó al escuchar que pase y su cara tenía embarrada de crema, evito mirarme y se tapaba el cuerpo, se sintió fuera de lugar. Iris lo llevo de la mano hacia el cuarto de Karla, que seguía sin despertar, se acercó a ella y le susurró al oído pero esta solo volteo la cara, ahí fue cuando le puso crema entre las partes y los pezones, y comenzó a chuparle los pezones, a la vez que puso a Pepe a lamerle entre las piernas, esto poco a poco la fue haciendo reaccionar, abrió las piernas y el tipo se acomodó mejor para comerle la raja; es más, ella le empujo la cabeza entre sus piernas y dio paso a los gemidos.

    Cuando salimos me sorprendí cuando Daniela estaba acariciándole el miembro a Peter, este aun con los ojos cerrados pero despierto, se tendía listo para lo que ella quisiera darle, cuando nos vio, puso cara de fastidio y sin dejar de vernos empezó a darle con mas bríos, nos siguió con la mirada hasta que entramos al cuarto y de ahí a la ducha.

  • Noche de arrepentimientos y placer

    Noche de arrepentimientos y placer

    Una vez terminaron sus espasmos se levantó a mirarme a la cara y me robó otro beso pero sin tanta pasión un simple rozar de labios. Y se levantó y acostó a mi lado. Mientras yo seguía en ese momento de éxtasis ella se levantó y vistió y salió de la casa sin decir nada.

    Admito que me dejo algo desconcertado eso, pero no le di vueltas al tema me puse en función de preparar el almuerzo.

    En la tarde me quedé viendo una peli cuando recibo una llamada de ella:

    -donde estas me has dejado sola en el gimnasio y no puedo con las pesas.

    -bien sabes que los fines de semana me quedo en la casa y descanso.

    -pero deberías tener un mínimo de conciencia conmigo y venir aunque fuera para ayudarme.

    -bueno el próximo será le dije.

    -está bien.

    Y me colgó la verdad la notaba molesta pero no le presté atención pensé que sería por no ir al gym.

    En fin en la noche me vuelven a tocar la puerta y al asomarme a la mirilla es ella nuevamente así que la dejo entrar.

    Venia vestida de maravilla llevaba un vestido ajustado a su figura de un solo tirante que realzaba sus senos y de la cadera hacia abajo una falda suelta y abierta en una pierna. La verdad estaba encantadora. Me miró y dijo:

    -que esperas te dije de salir hoy a un club nocturno nuevo.

    -no me dijiste.

    -que si lo hice.

    -que no.

    -entonces no vas a ir?

    -bueno si pero tienes que esperar a que me cambie.

    -claro de todas formas tu eres mi Uber así que tengo que esperar a que me recojas.

    Me lo dijo con un tono burlón en los labios yo pasé al cuarto y me cambie y al salir con unos jeans y un pullover me dijo:

    -conmigo tu no vas a ir vestido así.

    -así como.

    -así que va vamos al cuarto yo voy a escoger tu ropa.

    Me acompañó y escogió un juego de pantalones de vestir en gris una camisa de mangas a 3/4 en azul oscuro y un chaleco en gris con estampado de flores en negro. La verdad admito que me vistió bien.

    Y así fuimos al llegar a la dirección que me dio vi que era un lugar fino y elegante pasamos la cola de la entrada como si nada y el portero nos detuvo ella le dijo reservación a nombre de Vanessa Estrada. El revisó su libro y al comprobar que estaba nos permitió pasar. Me condujo a un rinconcito apartado un poco del barullo central y donde teníamos cierta intimidad.

    Pedí vino para iniciar lo hice pues sabia era su favorito. Y me comentó que el lugar era nuevo y ella lo conocía porque trabajaba como inversionista para la empresa que lo administraba y que por eso tenía permitida la entrada como cliente VIP por todo un año cuando lo deseara.

    Me invitó a bailar y fuimos a la pista la verdad ella se movía como una diosa a mi alrededor y yo luciría como un robot a su lado pues el baile no se me da.

    Cuando ya se había cansado un poco después de dos temas volvimos al rincón y ella entonces pidió varios tragos tipos shots para animar la noche.

    Entonces después de varios comenzó diciéndome:

    -lo que pasó hoy no puede repetirse. Estuvo genial pero bien sabes que no está bien.

    -por qué lo dices?

    -somos parientes no debemos hacer esas cosas.

    -te gustó?

    -me encantó si te soy sincera llevo años deseándolo te tenía muchas ganas estaba loca por hacerlo pero no puede ser que van a decir de nosotros que va a pensar la gente?

    -shhh te parece que aquí alguien se fija en nosotros que no sea para mirarte las nalgas como llevo yo haciendo toda la noche.

    – que no que no. Bien sabes que no se puede.

    En ese momento no la dejé hablar más la tomé y la acalle con un beso en sus labios esta vez pasional frenético. Como si mi vida dependiera de eso. La saboree lamí el alcohol en sus labios y los mordí como si fueran un manjar. Chupé su lengua que se me hizo una exquisites. Hasta que por fin pude separarme.

    Me miró a los ojos y me dijo:

    -ves cada vez me haces dudar mas sobre mi posición sobre todo esto. No te imaginas las ganas que te tenía. Llevaba años soñando con esto. Imaginando en mi mente como me cogías agresivamente y me hacías tuya. Sintiendo celos de cada mujer nueva que traías y me presentabas y me obligabas a salir con ella y yo ahí viéndote como la besabas y le hacía cosas indecentes en públicos, como le apretabas el trasero y yo deseaba que ese trasero entre tus manos fuera el mío. Años oyendo como te las cogías estando yo en la habitación de al lado oía sus gemidos y deseaba ser yo la que gimiera así en cambio tenía que contentarme con tocarme mientras escuchaba esas cosas o en cambio salir y ver a través de la ventana como follabas desenfrenadamente con ellas y no conmigo.

    -admito que muchas veces te vi con otros ojos pero eras mi prima jamás pensé en otra cosa que no fuera el vínculo que os unía. Aun me es difícil de hecho pensar en hacerte algo y mucho más pensar en hacerlo salvajemente como deseas.

    -pos pierde esa idea y tómame, cógeme, hazme tuya como yo he imaginado y como le hacías a ellas.

    Ya ahí no aguanté más la tomé y salí corriendo con ella la metí al carro y conduje mientras lo hacía ella buscó mi falo que por supuesto estaba duro ya pidiendo ser atendido. Ella lo sacó y lo metió a su boca solo paró a decirme que condujera a su apartamento que quedaba mas cerca y ella no podría aguantar mucho. Para que contarles que en el camino casi tenemos uno no, sino tres accidentes.

    Al llegar parquee ella vive en el primer piso de un edificio de apartamentos. Por suerte el parqueo en el sótano da a una entrada privada que permite ir directo al ascensor de la primera planta. Por suerte ese detalle y la hora que nos favorecía pues no había nadie más despierto a esa hora.

    Porque sin mas empecé a desnudarla ahí mismo sin importarme nada liberé el tirante del vestido y lo bajé a la cintura deleitándome con esos senos hermosas y turgentes. Esos pezones que me miraban desafiantes y sin esperar los lamí, mordí y besé chupaba esos bultos blancos en su pecho con esos pezoncillos rosaditos y estaba en el paraíso mismo. De vez en cuando subida a su cuello y sus labios y volvía a los senos y mientras los lamía escuchaba sus gemidos pidiendo más. Oh dios estaba en el cielo yo casi llegaba al orgasmo también y sin estar tocándome estaba sufriendo las consecuencias de tantos años de aguantarme.

    Entonces levanté el vestido para ver que no había nada tapando su rajita andaba sin ropa interior y eso me provocó aún más así que bajé rápidamente y la recorrí con mi lengua solo para notar como estaba encharcada. Sus jugos una delicia mi lengua se deleitaba en su sexo ardiente que me daba la bienvenida y ahí ella me detuvo y me dijo vamos a mi departamento. Salimos como pudimos del carro sin acomodarnos mucho o sea prácticamente exhibiéndonos.

    Nos metimos en el ascensor entre besos y apretones y rápidamente mientras besaba su cuello mis dedos fueron en busca de su sexo su humedad me bañó los dedos que recorrieron su rajita y jugaron con su botoncito mientras ella gemía para mi y ahí decidí introducir mis dedos en su humedal mientras saboreaba sus pezoncillos y la verdad no hizo falta que moviera mucho mis dedos para que ella tuviera su primer orgasmo.

    Sus espasmódicas contracciones no se hicieron esperar y tuve que sostenerla porque sus piernas empezaron a temblar y perdieron la fuerza casi termina sentada en el piso del ascensor ahí presioné el primer piso que llego en pocos segundos después y corrimos a su habitación mientras seguíamos entre besos y caricias entramos y le retiré su vestido en un abrir y cerrar de ojos y volvía a tener esa desnudez solo para mi ella quitó mi chaleco y camisa mi verga asomaba a través de mi portañuela y cogiéndome por ella me llevó a su habitación entramos y se dispuso a chuparla, pero no la dejé y levantándola tomada del cuello le dije al oído:

    -querías sexo salvaje verás ahora.

    Y rematé mis palabras pasando mi lengua por su oreja lo que la hizo estremecer y erizarse. Así que la tomé del pelo y conduje su cara hasta dejarla frente a mi verga y después de darle unos toques con ella en la boca se la metí bruscamente lo que le produjo una arcada, pero no me la soltó me sujetaba de las caderas y me movía mas duro así que le violé la boca frenéticamente hasta que me vine y ella chupó toda mi lechita sin dejar derramar una gota me sujetaba el glande entre sus labios y chupaba.

    la verdad era una sensación increíble muchas veces sentí como mis piernas flaquearon y casi caigo, pero me mantuve firme si había dicho que iba a hacer el papel de alfa no podía flaquear ahora y recuperándome la dejé que se entretuviera un poco más en mi falo con su boca y me fijé que había un antifaz de dormir en su mesa de noche lo tomé y me quité el cinto que por suerte el que usaba ese día era de tela entretejida con dos argollas de acero como hebilla con eso le até las manos a la espalda y la senté de rodillas en el piso la expectación la mataba así que le hice una trenza al pelo para tener dominio del mismo y le puse el antifaz de manera que no supiera lo que iba a pasar me quité los zapatos y terminé de desnudarme y parándome en frente de ella le respiré mientras acercaba mi cara a la de ella y ella busco mis labios pero me retiré en cambio le di con mi falo en sus labios lo que la hizo dar un respingo.

    Al pensar que mi falo estaba ahí fue a buscarlo para seguir chupando pero ya me había movido estaba ahora detrás de ella y aproveché para asestar una nalgada que la hizo brincar nuevamente la expectación la tenía loca y excitada respiraba entrecortadamente y en ese momento medio empinó las nachas para que le diera más pero en cambio me paré a su lado y tomé uno de sus pezones dándole un pequeño pellizco que la hizo saltar de nuevo le tome le moño y lo corrí poniéndolo por encima del hombro que caía en una de sus tetas.

    Y entonces apreté la otra pero sin quedarme ahí de la vuelta y besé muy cariñosamente la parte posterior de su cuello y pude ver en ese momento como se erizó completamente. Y escapó de su boca un gemido suave pero incitador. Y así seguí manteniéndola en ascua sin saber que iba a hacer después de cada roce, lamida, beso nalgada, pellizco, mordida después de unos minutos en ese juego ya ella se encontraba jadeando su conchita mojada que derramaba sus jugos realmente era un milagro que no hubiera tenido un orgasmo mientras yo la «torturaba» de esa manera.

    Entonces desaté sus manos y puse el cinto en su cuello le dije que se pusiera en cuatro. Y la verdad ese culo en corazón era mejor vista que tenía en muchos años la azoté y le dije que caminara. A lo que ella se quejó que no veía y así no podía. Así que azoté una de sus nalgas propinando una fuerte nalgada que arrancó un gemido-grito y dejó mi mano bien marcadita diciéndole:

    -te pedí escusas. Aquí el que manda soy yo si digo que camines caminas si te ordeno sentarte sientas yo mando tu obedeces y por cada que no lo hagas te voy a castigar más fuerte cada vez. Así que camina. Sin mas inició a andar moviendo las caderas me tenía idiotizado y con la correa fui dirigiéndola a la cama de mas esta decir que no tuvo que caminar mucho la subí tomé las correas de varios de sus bolsos y carteras de salidas y volví a atar sus manos a la espalda y así postrada como se encontraba até también sus tobillos y el cinto del cuello por delante lo pasé entre las rodillas y lo até al amarre de los tobillos quedaba en una perfecta posición fetal lo que me ayudó que fuera ligera que aproveché.

    la cargué así como estaba de espalda a mi sus manos recorrieron mi abdomen buscando mi falo mientras hacía esto lo masajeó un poco y no la dejé mas hice que se introdujera en su cueva de humedad sentí como el calor se apoderaba de mi falo como su humedad escurría por el ella se retorcía de placer encima de mi y gemía frenéticamente.

    Entonces empecé a levantarla lentamente y la dejaba caer en mi falo a un ritmo lento al principio y después mas rápido cuando en ese momento la sentí llegar al primer orgasmo de esta forma la bajé adentrando mi falo completamente y la dejé un momento ahí hasta que los espasmos terminaron y la tiré de lado en la cama solté sus manos y las sujeté por delante a los tobillos también me puse un condón y empecé así de lado a moverme lentamente mientras se la iba introduciendo lenta pero rítmicamente y poco a poco subía mi ritmo de embestida mientras mordía su cuello por la parte posterior ella entonces ante mis embestidas empezó a mover sus caderas en señal de quiero más pero yo no lo deseaba, quería llevar el total control así que la tomé de la trenza y jalé su cabeza hacia atrás y le dije al oído:

    -si vuelves a moverte voy a usar tu culo para venirme y dejarte toda mi lechita ahí dentro.

    Lo que la hizo emitir un gemidito y quedarse quieta y así seguí yo en lo mío el preservativo evitaba que yo llegara al orgasmo fácilmente así que la estuve bombeando un rato mientras con mi mano libre masajeaba sus senos y pellizcaba sus pezones y en ocasiones mordía su cuello. Hasta que su respiración me reveló que estaba en punta que casi se venía así que me moví mas rápido ella empezó a gemir con mas énfasis. Hasta que se vino y volvieron las convulsiones lo que hizo que se moviera y los apretones de su vagina a mi falo hicieron que yo también estallara en ese momento.

    Cuando los dos nos habíamos recuperado le atraje la cabeza y le volví a susurrar al oído:

    -te dije que no te movieras y lo hiciste por lo que tengo que castigarte.

    Ella intentó objetar que su culito no que me detuviera. Pero haciendo caso omiso a sus protestas la tomé de las caderas la arrastré hasta el borde de la cama y la puse en pompa como sus manos estaba atadas no podía sostener la parte delantera así que su culito quedaba en pompa haciendo un bello corazón y dándome una imagen de su sexo espectacular y su cara contra la cama por debajo entre los pies sobresalían las manitos que luchaban inútilmente por zafarse y aproveché esa oportunidad para recorrer con mi lengua tanto su sexo como su culito.

    Me deleité con los dos con su botoncito rosado haciéndola gemir y su rajita introduciendo mi lengua en ella y después continué con su culito lo escupí y dejé que mi saliva lo inundara y aproveché para introducir un dedo lo que la hizo gemir y tratar de irse de mi por lo que cogí otra de cintas que tenía y la até esta vez de sus tobillos a la cama por lo que no podía moverse mas lejos entonces derramé mas saliva y volví a meter el dedo y una vez este pasó bien metí otro.

    Y luego otro más y pensando que ya estaba lista para mi puse mi falo en la entrada dejé que mas saliva se derramara en el y empecé suave a introducir la cabeza suavemente que sintiera cada pedazo que iba entrando y mientras lo hacía dejaba que mas saliva escurriera de mi boca hacia el ella se retorcía y gemía pero no intentó moverse más para apartarse de mi así hasta que entró completito en ella. Lo dejé unos segundos ahí mientras manoseaba sus tetas y lo saqué dejando adentro solo la cabeza. Y volví a bombearle hasta dentro muy suavemente como sabía que no podía huir del destino ya se dejaba se relajó un poco aunque seguía gimiendo-gritando.

    Y así fui aumentando el ritmo cada vez mas animado haciéndola en determinado momento disfrutar y que llegara a pedir mas así la tomé de la trenza y fui aumentando mis embestidas por dios la sentía estrecha lo estaba disfrutando tanto ella como yo hasta que me vine dentro de ella sentí como mis jugos salían e inundaban su culito. Ella jadeaba y aun gemía entonces ahí la desaté completamente y le retiré el antifaz la dejé tirada en la cama y fui a lavarme y regresé me acosté con ella y nos acurrucamos para dormir juntos esa noche.

  • Nuevo trabajo en la costa

    Nuevo trabajo en la costa

    Buenas tardes con todos, nuevamente me ha picado la espina de escribir un relato 100% real, y es que con el paso de los años inevitablemente vienen a la mente las experiencias mórbidas vividas, y los placeres que han alegrado nuestras noches.

    Primero que nada quiero reconocer que no es muy común encontrar relatos de personas de mi país, Ecuador, al parecer no somos muy aplicados a escribir nuestras historias, y en el caso de las mujeres como que aún existe pudor o vergüenza (especialmente en las mujeres de nuestra serranía), y de verdad como que si tengo mucha curiosidad por historias donde refiera ciudades, provincias y hechos de mis paisanos/as que permitan imaginar las situaciones sexuales con aproximación a lo que es mi situación real.

    A finales del 2018 me quede sin trabajo, y únicamente me ofrecieron un puesto de rango medio en una empresa industrial en Santo Domingo, una ciudad de provincia a 200 km de Quito. Tomé el trabajo y arrende una pequeña suite a dos kilómetros de la planta y el centro de acopio, o sea era un ambiente rural en que solo ocasionalmente salía a la ciudad, y en el que mis días transcurrían entre desayuno en soledad, trabajo en planta con equipo mayoritariamente de técnicos, contadores y demás funcionarios que terminada la jornada cada cual se retiraban a sus casas, o sea tenía mucho tiempo en soledad.

    Un día cualquiera entre semana, por alguna razón que no recuerdo, me quede hasta más tarde en la oficina, siendo que ya no había ningún otro funcionario en el piso, cuando suena el teléfono interno donde me llamaban a confirmar la merienda, grata sorpresa, no sabía que a la noche tenía derecho a ese alimento, el hecho es que me demore otro rato mas y cuando baje al comedor la señora encargada ya estaba limpiando y retirando las mesas.

    Algo molesta por mi demora me pregunto si tenía inconveniente en merendar adentro de la cocina, a lo que le respondí que no tenía inconveniente.

    Mientras calentaba los alimentos pude verla con mas detenimiento, antes no me llamo la atención por lo apresurado que resultaba el horario de almuerzo, y también por el comportamiento propio de los jóvenes que molestaban y endulzaban a las meseras y a la señora de la cocina con zalamerías, vaciles, y hasta groserías.

    Era una mujer de unos 40 años, mulata, caderas anchas y contextura mas bien delgada, grandes ojos negros y unas tetitas pequeñas que saltaban bajo la blusa evidenciando la ausencia de sostén.

    Empezamos a conversar, acerca de mi reciente incorporación, que era lo que antes hacía en Quito, que si me gustaba la costa, que por donde vivía, que si es casado y porque no viene su mujer a acompañarle. A lo que le respondí que no puede por el trabajo.

    Sentí su mirada diferente, me estaba coqueteando, bajo el tono de su voz y se tomaba muy seguidamente un fleco de ese cabello ensortijado.

    El momento en que me sirvió la comida sentí en mi hombro la dureza de su pierna, así como ese olor característico de la mujer negra, mezcla de sudor sal, y hasta los aliños de la comida que preparaba, fue inevitable, y se me paro inmediatamente mi pene.

    Sin afán de parecer arrogante, tengo una buena herramienta de casi 20 cm y bastante gruesa, de tal manera que resaltaba el paquete aun estando sentado.

    El dialogo fue más o menos así.

    –¿Y usted hasta que hora se queda Sra. Marcelita?

    –Unos 10 minutos más, hasta terminar de arreglar y que usted termine de comer.

    –Y le viene a ver su marido?

    –No tengo marido, ni novio, ni amiguito ni nada parecido…

    –Pero que desperdicio… este pedazo de mujer no debería estar sola.

    –Pues ya ve… estoy sola desde hace 5 años que nada de nada

    –Pero que falta de confianza… deberíamos arreglar ese tema… jajaja

    –Y como quiere arreglar el tema… bandido

    Esta conversa transcurría mientras seguía merendando, y yo la miraba directamente a los ojos de manera muy insinuante, y bajaba la vista a sus piernas y pies casi descubiertos, únicamente calzados por unas ligeras sandalias.

    Al levantarme a dejar el plato le mire directo a los ojos y fui acercándome, la tome directamente de la cintura y la atraje hacia mi y le plante un enooorme y rico beso en la boca, correspondiéndome con su lengua, mientras le apretaba mi enorme paquete al medio de sus piernas. Me dijo algo parecido a:

    –Uy ingeniero que fuerte es lo que trae allí

    –Tú me lo has despertado ricura. Quieres verlo?

    –Si. Pero le advierto, soy negra… y a mi me gusta grande porque soy bien profunda, por eso solo me he dejado culear por negros.

    –Pues veamos que opinas.

    Pues me desabroche el cinturón, y baje mis pantalones conjuntamente con el interior, saltando en todo su esplendor y con la mirada al techo mis 20 centímetros de verga venosa, gruesa, café y cabezona, donde ya destacaba lo muy roja de su cabeza, y empezada a brotar algo de líquido preseminal.

    La mulata abrió los ojos como platos, y seguimos hablando algo arecido a:

    –Por Dios Ingeniero, es lo mas grande que he visto en mi vida, que rica verga tiene.

    –No seas mentirosa, si tu has estado con negros, esos si son como caballos, los he visto compartiendo camerino en el futbol.

    –Pues los que me han culeado no lo tienen así (mientras tomaba mi verga con la mano y masajeaba suavemente).

    –Vamos para el baño, aquí podría entrar alguien a la cocina.

    –Ya salieron los últimos operarios, pero vamos no sea que alguien haya quedado por ahí

    Salimos de la cocina con un minuto de intervalo, no sea que la cámara exterior estuviera conectada y nos filmara juntos saliendo al baño.

    Entro pues mi mulata al baño de mujeres, y tras de ella yo, siendo que la vi en la última estación, la mas grande de “discapacitados”, y allí mismo entramos, siendo que casi al instante se apagaron las luces por ser sensores de movimiento externo.

    No se aguantó las ganas y lo primero que hizo fue bajas a mi verga, brindándome una de las mejores mamadas de mi vida, pasando la lengua en el glande, y succionando la cabeza, el tronco y los huevos, mientras se iba tocando las puntas de las tetas con la otra mano.

    Siguió unos 4 minutos, luego de lo cual me dijo algo como:

    –No aguanto mas, quiero que me meta toda esa vergota que tiene ingeniero, pruebe este coño negro que hace mas de dos años no ha probado verga y anda todo húmedo.

    –Uff si cariño, ya lo siento y lo huelo, (Tenia ese inconfundible aroma de las negras mezcla de sudor y sal)

    Se dio la vuelta, y se agacho ligeramente haciendo a un lado la tanga muy delgada que tenía, acercando mi verga gorda y cabezona a la entrada de su vagina, optando por no meterla de golpe, y empezando a frotar toda la entrada, desde la punta del clítoris, hasta la pared que separaba el ano, sintiendo un diluvio de jugos y olores penetrantes que me estaban volviendo loco de excitación.

    En ese momento, ocurrió un cortocircuito en mi cabeza.

    ¿Estoy en la costa, es una mujer adulta, más de 5 años separada, y previamente cuantas parejas sexuales habría tenido su ex?, y ella mismo, en un ambiente tan cálido y con las costumbres tan livianas de nuestras campesinas. Cuantos metros de verga se habrá metido con el personal de la misma planta? Pare en seco la acción y le dije. Me voy a poner condón.

    -No ingeniero, métala toda sin condón, quiero sentirla, estoy limpia , y no me han culeado mas de 5 años.

    -Pues no mi vida, tú tampoco sabes que pueda tener yo.

    Y me puse preservativo.

    Y ahí si la agache, y de un solo empellón le metí toda la verga. ufff, dio un grito temible, que hasta me dio miedo que en la guardianía a unos mil metros del baño la oyeran.

    Y empezó el movimiento, dirigiendo directamente y muy fuertemente la raíz de mi verga en la pelvis de ella, sintiendo pues su clítoris, grande y húmedo, apretado con el tronco de mi verga, No resistió ni un minuto y con la falda alzada se tapó la boda de la serie de gritos que empezó a dar, a mas de una corrida de jugos fenomenal, siendo excitante para mi el sonido de sus líquidos cayendo en el piso de porcelanato del baño.

    Seguía en acción la culeada, fuerte, y en tres minutos nuevamente sentí que volvía a escurrirse toda esa chepota en mas jugos, mientras decía algo parecido a :

    –Ahhh, que ricooo, que vergota rica, que brutooo

    –Muévete mi negra rica, quiero terminar

    Pero no podía terminar, quizá por el stress del lugar, el riesgo que implicaba el lugar de trabajo estuve casi media hora dándole a marambo, hasta que tuve una chorreada fenomenal.

    Terminando la faena, me retire el condón, y ella me dijo algo como:

    –Que rico esta esto ingeniero. Si me va a dar otras vez?

    –Claro que si mi negra

    –Pero quiero sin condón. Ya le dije estoy bien limpia., y quiero saborear toda esta mandarria en el culo, hace rato que no lo hago y a mi me gusta

    –Pues ya veremos con el sol y las aguas como vamos avanzando.

    Me despedí con un beso, y en las próximas semanas la culeaba de vez en cuando a la salida de la jornada, siempre asegurando que el personal estuviera fuera de la planta, no obstante lo cual en un almuerzo normal de la mañana, siendo que estaba solo en mi mes, una de las meseras que ayudaba en el comedor me dijo, al retirar los platos, muy suavemente y de manera coqueta.

    –Se le ofrece algo mas ingeniero?… o de doña Marcela?

    –Pues ahora quisiera cambiar un poco de menú (la mire muy intensamente como queriendo averiguar la segunda intención de su pregunta). Me ofrece algo mi niña?

    –Pues usted dirá.

    –Hablemos a la noche. Te parece si vamos a pasear por Santo Domingo?

    –OK ingeniero

    –Espérame a la salida de la planta en la gasolinera te veo a las 20

    Y así empezó mi vida sexual en la costa ecuatoriana, periodo en el cual pasaron por mis sabanas unas 30 mujeres de toda edad, condición instrucción y posición económica, y que iré narrándolas mas seguidamente. Claro esta si a los lectores les parece.

    Me gustaría contactar con mujeres de mi país e intercambiar experiencias, la verdad soy bastante imaginativo, y me gustan las experiencias de terceros. [email protected].

  • Follada otra vez

    Follada otra vez

    Mi nombre de chica trans es Pinny. Sigo con la racha de lujuria, me da cada cierto tiempo. Se me sale lo puta (¡putísima!) Y luego se me baja la calentura, pero necesito de satisfacerla, no se me sale solita. Bueno pues regresé del trabajo al atardecer, pensando en que me encanta esta etapa de mariquita y trasvesti de clóset, me bañé y a consciencia me rasuré todo el cuerpo, con especial cuidado en la zona del ano, por su delicadeza y para quedar bien suavecita, al salir del baño, me pasee encuerada para secarme con el aire y me puse cremas en todo el cuerpo, una vez secado me puse una tanga negra, un sostén negro con encaje de media copa y broche al frente que resaltaba mis pechitos y un liguero violeta pero todavía sin medias y unas lindas sandalias de tiritas, me pinte mis labios de rojo y me delinee los ojos, una peluca de cabello rizado y largo.

    Les comento que ya había chateado con cierto hombre y por fin decidimos que nos conoceríamos, lo invité a la casa y yo estaba súper nerviosa no sabía qué esperar, no sabía ni qué haría al momento de su llegada, me calmé un poco poniéndome más guapa con un mini vestido negro abierto de los lados hasta arriba de la cintura y de pronto tocaron a la puerta (me invadió un temor mezclado con excitación y placer adelantado), primero pensé en no abrir, pero me mandaba mensajes que estaba afuera, por fin me decidí abrir y al verme me dijo -hola corazón qué hermosa te ves.

    Sólo pude responder sonriendo y bajando coquetamente la mirada, lo invité a pasar y a sentarse en el sofá, luego, tomé asiento a su lado y enseguida comenzó a acariciarme las rodillas, lo cual, me enciende rápido; de pronto, dijo que quería verme caminar y eso me puso más excitada si eso se puede, pues me sentí como una auténtica mujercita sexy, como todo un mujerón trans, así pues, me puse de pie y caminé lo más sexy que pude, exagerando el contoneo frente a su lujuriosa mirada, di varias vueltas para finalmente, pararme frente a él abierta de piernas, en una muda invitación para que me abrazara de las nalgas.

    Al tocarme dijo que le gustaba mucho y me empezó a subir el vestido lentamente, después me dijo que me sentara en el sofá frente a él, me preguntó si quería ver lo que había dentro de su pantalón. Estaba tan excitada que no pensaba más que justo en su pene, así que asentí, entonces, se bajó el zipper y apareció su enorme miembro, calculé de unos 24cm, sentí más que temor por tener ese pene una gran expectativa de que me lo metiera todo.

    Puse mis manos en su herramienta y comencé a pajearla, acerqué mi boca pero no me cabía… aún, le empecé a besar y a chupar la cabezota, me metí toda la que cupo y sentí ahogarme, pero la aguanté un minuto y me la saqué volviendo a metérmela varias veces poco a poco, seguí mamándosela durante unos diez minutos hasta que ya me cupo casi toda sin mucho problema.

    Esto adelantaba que mi colita de putito haría lo mismo con ese miembro enorme y grueso. Después me dijo que me pusiera de a perrito y que iba a conocer lo que era una auténtica verga de macho, mi ano se estremeció ente la expectativa de probar todo ese animalote en su interior, enseguida me puse lubricante, poniéndome en cuatro en el sofá y abriendo yo misma mi culito.

    Él puso su pitote entre la zanja de mi trasero pasándolo de arriba abajo, dándome un gran placer con estos repegones, luego me la puso en la entrada del orifico anal y empezó a tratar de metérmela, lo cual, hizo poco a poco, deteniéndose cada que me clavaba un par de centímetros más de carne dura y jugosa, después de un rato cuando y cuando mi ano estuvo dilatado, me la metió ¡toda, toda su longitud y gruesura!

    Empezó el saca y mete lentamente y aumentando su ritmo, me cogía riquísimo, era un macho muy experimentado en follar putitas como yo, me puso en varias posiciones, de piernas al hombro y me la clavaba toda, de ladito y me la dejaba ir toda, boca abajo y me perforaba el ano sin piedad, luego, me levantaba y me hacía sentarme en su polla y se me iba toda hasta el fondo, me cogía y recogía de lo lindo y yo estaba como una loca delirante, gritando y gimiendo como una perra, mis ojos en blanco y mi mente en otro mundo o quizás, en el cielo de las putitas mariconas que son desfloradas por sus machos.

    Finalmente, aumentó su ritmo hasta el paroxismo y explotó en mis entrañas varios chorros de semen tibio y pegajoso. ¡Era la locura! Mi entresijo se sintió refrescado por esa lechita de macho y la recibió con gran agradecimiento, su verga se hinchaba en cada explosión de mecos, yo realmente perdí la cuenta de cuantas veces se vació en mis entrañas.

    Luego, me la sacó chorreando de esperma y de mis jugos anales y dándome la vuelta mirando hacia él, me la metió en la boca, se la chupé, se la besé y se la mamé delicioso hasta que se vino de nuevo en mi cara, me encantó sentirme llena de semen del rostro y de la boca, me sentí muy mujer y que había hecho venir a un hombre de esa manera.

    Terminamos y nos acostamos un rato a reposar, después se despidió de mi con un beso en las nalgas y me dijo que me llamaría, lo cual hizo, como veremos luego, o sea, me volví a encontrar (y a coger, of course) con este hombre alfa tan cogedor y vergón.

  • La romántica Cristel

    La romántica Cristel

    Era un día normal como todos, pero la llamada que recibí ese día daría un giro a mi vida.

    Eran las 3 pm y estaba comiendo con mi esposo y mi nena, en eso sonó mi celular no me gusta contestar cuando estoy comiendo y menos si es de trabajo, pero ese día tenía una sensación extraña que me hizo contestar la llamada.

    Era la voz de un hombre, al escucharle pronunciar mi nombre con esa voz tan ronca y varonil sentí un rico escalofrío por mi cuerpo, me dijo “hablo con Cristel”, “si soy yo” contesté, me dijo “soy Carlos…”, pero al seguir escuchando su voz mi mente voló a otro lado e imaginé como sería que me hablara así al oído y muchas más cosas…

    “Perdón -le dije- no escuché lo que me dijo había interferencia”, se escuchó una leve risa y a mi piel la volvió a recorrer el mismo escalofrío, me dijo que hablaban de la televisora de la ciudad qué querían hacer en su programa de la mañana hay un espacio para que les enseñara algunas de mis recetas. Yo pensé a ti te enseñó lo que quieras, quedamos de vernos al día siguiente para aclarar detalles y todo el papeleo correspondiente.

    Colgué y le dije a mi marido lo de la llamada, él solo levantó los hombros y me dijo “como quieras, pero yo no cuidare a la bebé”, así que llamé a mi madre para que me ayudara a cuidarla en lo que conseguía niñera.

    Sonó mi alarma a las 5:30 am, en cuanto sonó me levanté y busqué la ropa para ir a la entrevista, tenía dos opciones para ponerme un pantalón negro ajustado qué dejaba ver mi pequeño trasero, pero la blusa no me convencía y un vestido que me llegaba a media pantorrilla, pero su escote dejaba ver un poco a mis nenas y me encantaba como se veía así que opte por ese atuendo. Me puse una tanga de encaje color negro que hacía juego con mi brasier, me arreglé lo mejor que pude. Cuando mi marido me vio se quedó con la boca abierta, eso indicaba qué me veía muy bien.

    Llevé a mi beba con la abuela y me fui a la entrevista.

    Cuando llegué a la empresa pregunté por Carlos, era el nombre de quien me había llamado y pronto me llevaron a su oficina. Al entrar y verlo era tal como lo imaginaba, le dije “hola soy Cristel” y le entregué una pequeña cajita con galletas qué había horneado la noche anterior para dejar de tener esos pensamientos con mi entrevistador.

    –Hola Cristel, mucho gusto soy Carlos, el que ayer en la noche se comunicó con usted, me dijeron que era la mejor repostera del país, pero le falto decirme que era muy hermosa, será que así como está la repostera están las galletas.

    Cristel se quedó muda al oír lo que le dijo Carlos solo pudo sonreír al comentario y sentir como sus bragas se humedecieron al instante.

    Cristel: Carlos mejor expliqueme para que me necesita en su programa.

    Carlos: es un programa de repostería que se vería vía cable y en canales de comida y repostería.

    Cristel: si muy bien, pero yo que haría y cuánto ganaría.

    Carlos: ganarías por programa y tú serías la chef que saldrías en el programa.

    Cristel: y para asegurar ese puesto que tengo que hacer y a la mera hora no me cambien.

    Carlos empezó a pensar que ella estaba dispuesta a todo para poder obtener el puesto y su lugar en la televisión así que la tomó de las manos y la levantó del sillón e hizo que diera una vuelta.

  • Mi profe hot (parte 2)

    Mi profe hot (parte 2)

    Si bien en el primer relato dije que no hubo un segundo encuentro, esto no fue así, la historia con ella tiene una segunda parte, y estoy convencido que fue mejor!

    La relación entre nosotros seguía, nos mandábamos mensajes cada tanto, teníamos charlas calientes, pero habíamos tomado un poco de distancia, cada uno con sus historias, yo sinceramente creía que no había cumplido las expectativas de ella.

    Pasó un poco de tiempo y por casualidad nos cruzamos en un bar, era un sábado a la noche y festejamos el Día del Amigo. Cada uno en su mesa, con sus amistades, nos saludamos cordialmente y por momentos cruzábamos miradas. Después de varios brindis y con unas copas encima, le envié un whatsapp para ver cómo iba su juntada, si la estaba pasando bien y me dijo que sí, pero que sus dos amigas ya se iban, y yo le comenté que un amigo también se retiraba, y me quedaba solo con mi hermano. La invité a sumarse a nuestra mesa y aceptó. Los presenté y seguimos compartiendo un par de cervezas más. Todo tranquilo, yo no imaginaba nada, pero pasó a ser una noche inolvidable.

    Pasadas las 4.30 de la mañana, el bar comenzó a cerrar y nos dijeron que no nos podían vender más alcohol, entonces los tres teníamos ganas de seguir un rato más y ella tiró la idea de continuar los festejos en su departamento! Nos pareció perfecto, nos fuimos en el auto de él, compramos varias botellas y partimos!

    Al llegar, nos sentamos en su living, muy cómodos en el sillón, ella en el medio y nosotros a sus costados, mientras conversamos, nos reíamos, nos habíamos distendido y relajado con música de fondo, y tomábamos las últimas que nos quedaban. Cabe aclarar que con mi hermano, somos parecidos con respecto a ser introvertidos y tímidos. Ella siempre con su mejor onda, pero empezó con unas preguntas un poco más íntimas a él, sobre su estado civil, si tenía alguna pareja, novia, etc., a las cuales él respondía y también le preguntaba a ella.

    Yo también participaba, nos reíamos, nos rozamos con los brazos, y poco a poco sentí que en el ambiente, se podía generar algo sexual entre los tres, no fue planeado, pero era muy interesante la situación, yo sabía de sus fantasías y encontré la posibilidad de cumplirlas.

    Para mi era raro estar ahí con mi hermano, pero noté que a ella le gustaba su físico, su forma de tratarla, había atracción! Pero mi cabeza volaba y el deseo que tengo me superó! En un momento ella se va a buscar una cerveza y yo me paro, apago una de las luces y la espero apoyándome atrás del sillón, mi hermano seguía sentado normalmente mirando hacia adelante.

    Cuando se acerca, me convida de su vaso y lo deja en la mesita, yo la traigo hacia mi y nos damos un rico beso, un beso cargado de deseo y sentimos nuestros cuerpos bien pegados ¡Nos apoyamos todo! Y nos dimos cuenta que la noche se prestaba para que mi profe cumpla una de sus fantasías. Me acerqué al oído y le dije “ahora te van a coger dos hermanitos! Y quiero que nos dejes secos!” Me miró y sonrió dándome su consentimiento.

    Luego la hago girar y ella queda apoyada en el sillón, nosotros ya nos estamos calentando con caricias y ella pícaramente, extiende su mano hacia atrás y comienza a acariciarlo a él, su cuello, su pelo, su pecho. Le pasa sus dedos por la boca. El responde abriéndola y lamiendo suavemente su índice.

    Esto se estaba poniendo demasiado hot. A ella le gustó eso y lo invitó a que venga a jugar con nosotros. Los tres parados, ella en el medio, yo de frente y el de atrás, comenzamos a comerla con nuestras bocas. Él le besaba la nuca, rozaba su espalda, respiraba en su oído y le apoyaba toda la pija en su culo. Ella se hacia atrás para sentirlo más. Cerró sus ojos y se dejó llevar.

    Yo no aguanté más y le desprendí el jean, quería sentir como se mojaba la hdp. Él le quitó su abrigo y remera dejándola en tetas, le besaba la espalda, la mordía un poco, yo le lamía esos pechos hermosos que tiene!, los acariciaba y se encendía mal! Nos empezó a pajear a los dos por encima de la ropa. ¡Qué rica es cuando se calienta!

    Luego de jugar un rato así, me sacó el buzo y la remera, comenzó a besar mi cuello e iba bajando, se iba tirando hacia adelante porque me quería chupar la hdp y le daba su colita a mi hermano, la dejamos desnuda solo para nosotros! Empezó a darme una tremenda chupada de pija y mi hermano la tenía con la colita parada, le separó las piernas y jugaba muy rico! Le metía sus dedos y yo veía como deseaba poder cogerla, sus dedos mojados rozaban su culito y lo lubricaba. Después ya puso la punta de su pija y le rozaba la concha, ella empapada, nunca la había visto tan caliente.

    Totalmente excitada, nos dijo que nos sentemos en el sillón. Puso un almohadón en sus rodillas y nos hizo un pete riquísimo. Iba alternando entre cada pija mientras chupaba una, a la otra la pajeaba con intensidad. Los tres ardíamos y nos dijo que nosotros elijamos donde queríamos acabarle. Yo elegí en su boca, se la llené de leche y la trago toda. Mi hermano la puso en cuatro y le acabó todo en su cola. Fue un primer polvo demasiado rico.

    Descansamos un momento y llegó el momento de complacerla a ella! La puse en cuatro en el sillón, yo de atrás y mi hermano de adelante, a ella le encantaba la pija de él, se la devoraba y le llenaba la boca y yo comencé a jugar con mi puntita, a lubricar su culo, la quería coger por atrás! Pero fuimos despacio, un poco con mi lengua, mis dedos. Ella totalmente entregada a nosotros!

    Empecé a penetrarla suave, ella gemía rico mientras me ayudaba a que entre un poco más, lo rico que se sentía. La hdp muy cerradita pero empapada, así que presioné y se la metí toda! Gimió más fuerte, respiró profundo y me dijo “ahora rompeme el orto hijo de mil puta!”.

    Me puso como loco, como me miró y como estaba ella, lo seguía peteando a él y yo atrás, cogiéndola con intensidad! Me movía fuerte mientras con mis manos abría su cola! Ella no paraba de gemir y acabar, era muy pero muy excitante! A él lo hizo acabar con su boca y yo no aguante más!, le acabé todo adentro de su culo, la posta es que me hizo acabar muchísimo! Ella explotó de placer y nos quedamos tirados por un rato. Fue tremendo el segundo polvo.

    Luego de recuperarnos, faltaba la frutilla del postre que la dividí en dos partes. Primero quería verla como se cogía sola a mi hermano, así que le dije, “garchatelo como vos quieras hdp”. No hacía falta ni que lo toque ya la tenía al palo. Lo hizo sentar y lo cabalgó como una puta! Que culeada que le daba, mientras él le chupaba las tetas, se las mordía y la agarraba del culo, se la hacía entrar hasta el fondo, le dejó todo su culo marcado de las cachetadas que le dio. Ella le agarraba la pija y se la metía por atrás, le rompió el culo el hdp ¡Los dos acabaron juntos!

    Le pregunté si le gustó y me dijo que sí!, con su respiración entrecortada. Me excitó mirarla como cogía, yo me pajeaba al verla, mi «Profe hot» es mi debilidad en la cama.

    Y llegó el final. Lo que pensaba que ella deseaba sentir. Le dije a mi hermano que no nos podíamos ir, sin comerla toda con nuestras bocas, la queríamos hacer acabar solo con la boca y los dedos. La acostamos y mi hermano fue directo a chuparle la concha y culito, le levantaba las piernas así podía lamerla toda! Yo me fui a su boca, su cuello y sus tetas! Le explotaban los pechos, sus pezones erectos, ¡gemía como una puta! Que rica estaba así toda mojada y entregada. Me dijo mi hermano “lamele el culo y yo la concha” mientras nuestros dedos le entraban y salían al mismo tiempo. La culeada se retorcía en el sillón!, acababa muy rico y nos mojaba la boca mientras nos rogaba que la cogiéramos más y más!

    Así que le dimos el gusto!, la íbamos a coger los dos juntos! No se va a olvidar más de esta noche, con dos pijas adentro, sin forro ni nada. Me acosté boca arriba, ella acostada sobre mi también boca arriba y él de rodillas, frente a ella. Se la mandé por el culo y mi hermano por la concha y comenzamos a darle rico!, ya no gemía la hdp, gritaba! Nos decía que no paremos, que la culeemos toda! Fue espectacular como la garchamos así! Hasta que explotamos, los dos le acabamos adentro! Como nos pedía ella. Quedamos exhaustos. Ella recostada sin fuerzas, cansados, pero gustosos de tanto placer. Nos bañamos y cada uno a su casa. Una noche que estoy seguro que ninguno de los tres olvidará.

  • Mi madre y un primo de mi amigo

    Mi madre y un primo de mi amigo

    Hace tiempo que he tratado de juntar ánimo y al fin lo logro. Quiero contar la historia de mi madre, una mujer de unos 50 años que hace dos años decidió separarse. Yo tengo la mitad de edad que ella y aun seguimos viviendo juntos.

    Actualmente, y dado que se encuentra sola, se decidió por conocer a alguien. Usualmente invito a algunos amigos a mi casa a tomar algo y suelen llevarse muy bien con ella. Mi madre siempre los recibe de manera cálida y amistosa, e incluso les cae bien. A esto lo sé ya que un día, cuando invité a mis amigos para mi cumpleaños, y una vez que finalizó el festejo, me habló muy bien de ellos y sobre todo de uno que le parecía medio grandote (no es que sea gordo, sino medio musculoso).

    De ese cumpleaños ya pasaron dos años y para esa misma fecha, surge la charla de su soltería. Ella aclara que así está bien, pero que un poco extraña cierta calidez por la noche. Varias veces se me ha cruzado por la cabeza decirle que use alguna aplicación de citas (es más, creo que hasta las ha usado) pero no le ve buen resultado. Además no se lleva muy bien con lo tecnológico.

    Ante esto decido que sería buena idea presentarle alguno de mis amigos, sobre todo el grandote que a ella le había caído bien. El, que llamaremos A está en pareja, por lo cual veo difícil que decida salir con mi madre sin embargo lo intento ya que su historial en términos románticos/sexuales es bastante bueno. Es decir, sabe como cortejar a una mujer y sobre todo como serle infiel a su propia novia sin que se entere. En principio no me parecía buen candidato, pero dado que lo conocía de hace tiempo y era buena persona, me pareció una buena propuesta para mi solitaria madre.

    Así que un día me comuniqué con mi amigo. Para ese momento él estaba atravesando un momento difícil con su novia y decidí contarle la situación de mi madre. Que está soltera, que busca pareja, que como lo conocía de hace tiempo me parecía que el indicado podría ser él y sobre todo mi madre estaba de acuerdo con que se concretasen algunas citas incluso.

    Mi amigo al final no quiso, si bien podrá serle infiel a la novia, no puede cambiarla por nadie. Además le resultó medio incomodo tener que salir con mi madre en un posible futuro. Demasiada amistad en el medio. Pero me comentó que su primo, quien también frecuentaba mis cumpleaños, alguna vez había hecho comentarios positivos sobre mi madre. Momento de introducir a primo de A. El primo de A, digamos que es el polo opuesto a mi amigo, es mucho mas sexual. Una vez mi amigo me comentó que cuando fue a la casa había visto un jarrón lleno de preservativos. El tipo coje a mansalva.

    La idea de presentarle un amigo así a mi madre no me gustaba del todo, pero ya que tenía ganas de conocer a alguien decidí hacerlo. Le comenté todo esto a mi madre, en realidad adulteré varias cosas: le dije que mi amigo (ella nunca lo sabía) se encontraba de pareja y que no me parecía bien que le sea infiel, pero que sí siempre pensé en su primo (que yo sé que a ella también le caía bien). Mi madre se sintió aún más entusiasmada y decidió que sí, que le parecía bien conocer al primo de A. Le dije que pronto arreglaría algún encuentro.

    Pasaron los días y aun no me animaba a pactar nada. Sentía miedo de ver a mi madre con otro pero a su vez un morbo terrible. La verdad no sabía como abordar el asunto así que pedí ayuda a una amiga. Le comenté toda la situación y le dije que quizás me parecía ideal que mi madre y el primo de A se encontrase en mi casa:

    -Ey, tengo una consulta -le dije.

    -A ver- me contesta.

    -Mi madre esta soltera y quiere conocer a alguien. Tengo pensado presentarle alguien

    -Quien? Su ex?? Jajaja. Paaabre mujerrr- contestó siempre fiel a su estilo ironico del humor.

    -jajaja nah, un amigo.

    -Bieeen. Sobre todo si tiene tu edad. A ver al muchacho

    Le envíe una foto del primo de A.

    -Ah bueno, nada mal. Si tu vieja no arranca me lo garcho yo jajaja

    -jajaja tranquila que mi vieja lo vio primero-.

    -Que suertuda! Jajaja.

    -Bueno, mi consulta es respecto a la primera cita de ellos

    -Cómo?- me responde ella esperando que agregue mas información.

    -Claro, es que… No sé, siento un poco de nervios por esto, pero también cierta repulsa a que mi madre se acueste con un amigo.

    -jajaja típico de hombre mamero- contestó mi amiga.

    -jaja, no, en serio. Es que… Me da cierta repulsa saber que se van a acostar con mi madre, por eso, para que la situación no vaya a mas, tengo pensado el viernes cocinarles algo, tomar un vino y dejar que se vayan conociendo. Mi participación ahí sería como mas introductoria, luego me iría aunque sea un rato.

    Mi amiga, que siempre está atenta a cada detalle y con su ironía mordaz dijo:

    -Claro, así cuando vos te vas un «rato» se la clava hasta el fondo a tu madre jajaja. Excelente idea la de juntarlos en tu casa, eh, jajaja.

    -jajaja, nooo… Bueno… es que no lo había pensado así. La idea de que salgan a un bar quizá podría ser peor. Mi madre lo conoce, pero no tanto. Desconfío un poco de él. Imaginate que es un tipo que a veces ni usa preservativo, no se para que tiene tantos según él.

    -jajaja o sea que dentro de poco vas a tener otro hermanito-. Respondió ella.

    -nooo, por favor jajaja. Igual mi madre no está fértil. Y lo peor es que este amigo lo sabe. Una vez, no sé como, pero charlaron de eso

    -pero tu madre se regaló en bandeja de plata!!! Unas ganas de que le acaben adentro tiene esa pobre mujer jajaja

    -Bueno, basta, ya está- dije algo medio ofendido pero a su vez excitado en pensar eso.

    -perdón, no te enojes!!! Era solo broma!! -dijo mi amiga.

    -Está bien. Bueno ya veré que sucede- Comenté eso y me fui.

    Al poco tiempo de esa charla con mi amiga, organicé una junta con el primo de A y mi madre. Como era un día de calor le dije si quería venir a la pileta, no hubo mucha resistencia de su parte así que él, a las pocas horas de recibir mi mensaje, se pasó por mi casa. Mi madre a todo esto estaba enterado que el venía así que decidió cambiarse de ropa y ponerse una bikini a pesar de que ella se siente incomoda con su edad y su cuerpo. La verdad que mi madre no tiene un cuerpo de diosa, pero sí un muy buen culo, redondo, gordo y con varios pocitos que la verdad le quedan muy bien.

    Cuando recibo al primo de A., que ya venía en traje de baño, lo saludo y por unos minutitos nos podemos a charlar, ya que fuimos interrumpidos por mi madre quien avisaba, desde la otra habitación, que se iba a tomar sol. El primo de A cuando la escuchó decidió ir al patio a saludarla. Le dije que vaya que iba a traerle una cerveza. Cuando vuelvo veo a mi madre acostada boca abajo. El culo se le marcaba de manera estupenda y el primo de A no perdía tiempo en mirarlo. Bueno, cada vez que podía y mi madre no se daba cuenta. Ya que ella era básicamente quien se estaba chamuyando a mi amigo.

    Luego de que retorno con las cervezas decido poner un playlist de cumbia que sé que a mi madre algo le gusta ese género, pero era mas que nada como para acompañar el ambiente. Y ahí es cuando ella decide ir a la pileta. Estuvimos charlando alrededor de unos 15 minutos en la piscina, cuando de golpe sonó ese tema bichota de karol g. Mi madre me tomó de la mano y bailamos brevemente. Soy pésimo moviéndome así que desistió. Pero el primo de A le siguió cada uno de sus movimientos.

    De un momento a otro vi a mi madre bailar cumbia normalmente con el primo de A a rosarle toda la pija con su culo, sobre todo en la parte que la canción menciona «perreando duro, le gusta mi culo». Para ese momento mi vieja estaba haciéndole una especie de twerk a mi amigo pero de una forma lenta pero poderosa, lo suficiente como para ver como le movía la pija al primo de A a pesar de estar en traje de baño. Cuando mi madre sintió ese movimiento dijo «aapa, estás feliz» (refiriéndose a la erección de él) y mi amigo no dijo nada, solo atinó a tocarse la verga mientras mi vieja se daba vuelta a buscar la cerveza. Yo a todo esto no dije nada y solo atiné a irme al baño. Cuando vuelvo, muy despacio para que no me escuchen, pude oír de lo que hablaban:

    -Bailas bien- dijo el primo de A.

    -Gracias- Dijo mi madre, a la vez que agregó: ¿Y? ¿Seguís contento? Jajaja y rio.

    El primo de A rio también y no dijo nada, solo se pasó la mano muy disimuladamente por la verga.

    Mi madre que estaba recostada con los brazos abiertos en una orilla de la pileta, pudo ver claramente el gesto de mi amigo. Sobre todo ya que el estaba en posición dominante parado en la piscina.

    -Sí, veo que seguís contento dijo mi madre jajaja.

    Mi amigo, que se seguía tocando la verga, le dijo: -y bueno, sos muy linda- Y ni bien dijo eso se bajó los pantalones y le mostro una verga de alrededor 18 cm a mi madre. Ella se sorprendió y sólo rio.

    A todo esto yo decidí demorarme un poco mas para ver que sucedía. El primo de A dejo su verga al descubierto por alrededor de un minuto mientras mi madre la contemplaba. Ambos sin decir una palabra. Hasta que mi madre se acerca nadando hacia donde estaba el. Se saca el corpiño, le agarra la verga y… Justo yo, para interrumpir decido hacer un ruido. Ruido que les dio tiempo a los dos de acomodarse. Ambos se sorprendieron de verme y hasta se interesaron en por que me había demorado. Les dije que tuve que acomodar algunas bebidas para que se refrigeren mejor, pero que me pareció que faltaba vino para la noche, para la comida que iba a prepararles.

    Mi madre decidió que yo vaya a comprar vino al supermercado a unas 15 cuadras de mi casa. Yo conociendo las intenciones de ella y de mi amigo, decidí hacerlo para dejarles algo de tiempo. Me sequé, aunque en realidad ya estaba bastante seco, me puse una remera, los salude, me saludaron y me fui (al menos eso creyeron ellos: el vino nunca faltó). Así que decidí esconderme y ver como seguía el asunto. Los dos seguían en la misma posición: mi madre recostada y el primo de A parado.

    En un momento ella se vuelve a quitar el corpiño y él se baja completamente la bermuda. Mi madre comienza a hacerle sexo oral, uno muy lento pero baboso. Una vez lubricada su pija, se la pone entre las tetas y le hace una paja durante al menos 1 o 2 minutos. El primo de A le dice que se cansó de eso y que quiere cogerla así que se va a buscar algo.

    El había traído una mochila entonces decide ir a buscarla. A todo esto mi susto fue tremendo, saber que me podía encontrar. Mi madre lo detiene y le dice «¿qué vas a buscar?» El primo de A dice: «el forro, no quiero embarazarte» y rio fuertemente. Mi madre que lo había agarrado del brazo para que no se vaya, le dice «¿qué forro, pelotudo? Si esta concha ya es inseminable, no vas a tener un pibe, ya deje de menstruar hace años».

    Mi amigo al escuchar esto, es como si se hubiese desencadenado sexualmente, la besa a mi madre, la pone de espalda y la penetra hasta eyacular dentro de ella. Pude ver que cuando sacaba su verga algo del semen había caído en la pileta y sobre el borde de este. Mi vieja y el amigo de mi primo estaban exhaustos. Habían tenido alrededor de unos 10 minutos o menos de sexo fuerte y no daban mas. Los dos estaban dele tomar cerveza para refrescarse.

    A todo esto simulo llegar a mi casa y dejar el vino en la heladera. El primo de A y mi madre se encontraban aun en la piscina. Me lleve la sorpresa de que esa noche no habría ninguna cena ya que según mi amigo se tenía que retirar antes. Mi madre dijo que lastima, pero que bueno, sería bien recibido la próxima vez, o cuando quiera.

    Se saludan ambos, se dan un beso muy cerca de la mejilla y el primo de A se va de casa, no sin antes de saludarme. Vuelvo a la pileta diciéndole a mi madre que no la pude disfrutar tanto como quise en esta tarde de calor y ella me contesta: «Es una lástima, yo la verdad la aproveché muy bien» y se recostaba sobre la cama flotante de la piscina con cara de estar sumamente relajada.

    Lo único que hago es reírme. A todo esto, giro la cabeza a mi derecha y veo flotar algo lejos de mí, era el semen de mi amigo. Al ver eso le dije a mi madre que ni bien ella salga de la pileta, me pondría a limpiarla. Ella responde que le parece muy buena idea, que lo haga ahora ya que ella se sentía algo cansada y que iba a bañarse para luego ir a recostarse en su cama. Sale de la piscina y se va. Yo aprovecho a desagotar la pileta mientras, casualmente, el último liquido en irse no fue el agua, sino el esperma que había dejado mi amigo en la piscina y también dentro de mi madre…