Blog

  • Unas fotos para su amante virtual

    Unas fotos para su amante virtual

    Fue muy fortuito el camino que la llevó a entablar conversación con él, pero no podía evitar ahora desvelarse cada noche intercambiando candentes mensajes con ese desconocido del otro lado de la pantalla. No sabe muy bien que la llevó a eso, la vida con su esposo es maravillosa, romántica y el sexo es aún tan apasionado cómo cuando eran jóvenes, sin embargo, mientras su marido duerme inconsciente de lo que sucede bajo las mismas mantas, ella se muerde los labios, separa sus piernas y desliza sus dedos en sus bragas al leer las excitantes historias en las que su amante virtual la hace protagonista.

    Ambos se escriben a todas horas, desde el anonimato mutuo que acordaron desde un principio, nunca revelaron sus nombres o sus lugares de procedencia y en sus intercambios el sexo y la lujuria están en el centro. Las fantasías se convierten en una secuencia de escenas detalladas, ella se deja llevar por las cuidadosamente seleccionadas palabras que él le dedica, cayendo una y otra vez en el éxtasis.

    Aún sin conocerlo, sin saber absolutamente nada de su identidad, ella siente una incontrolable atracción, un deseo que en cada instante de intimidad la empuja a autosatisfacerse al tiempo que recrea en su mente cada una de las conversaciones que tuvieron, dejándose llevar por esas maravillosas palabras hasta alcanzar un orgasmo con una intensidad tal que jamás creyó poder alcanzar sólo con sus dedos.

    Este era un placer culposo y ella siente verdadero terror de ser descubierta por su pareja, pero cada mensaje la hace engancharse más a la idea de este hombre que alimenta sus más profundos deseos. Más de una vez intentó dejar el móvil y tomar distancia, pero su voluntad flaquea ante la forma en que él la hace sentir deseada, hermosa, candente. Le encanta que le diga cuanto lo pone, que va por allí con una erección a su nombre, cuán fuerte se corre pensando en ella o que su presencia invade su mente cuando está con otra mujer.

    Es así como esta obsesión la lleva a hacer algo que para ella era impensado, algo que más de una vez se dijo que jamás haría, que no era algo adecuado para una mujer como ella. Sola en casa, con el chat abierto espera que su amante aparezca, escribe y borra ansiosa una y otra vez el mismo mensaje, deseosa de una larga sesión de sexo virtual ahora que disponía de uno de esos infrecuentes momentos de completa soledad. Relee conversaciones anteriores que hacen que su libido se dispare, juega con su ropa rogando que él pronto aparezca para describirle la forma tan candente en que se la quitaría. No obstante, los minutos pasan y su hombre misterioso no da señales, es así que la idea aparece frente a ella. Se acomoda en la cama, abre la cámara del móvil, estira el brazo lo más alto que puede y ¡click! Allí va la primera foto.

    Un impulso de adrenalina recorre su espalda, siente que no es sólo una cámara, sino que son los ojos de él que la miran. De a poco se quita la ropa, con cada prenda que remueve una foto más la acompaña, cada una más atrevida que la anterior, y con cada una más intenso el impulso que siente. Es cuidadosa en ocultar su rostro y las cosas de su habitación que no quiere mostrar, pero no se detiene hasta quedar por completo desnuda frente al lente, entonces prueba varios ángulos hasta que por fin encuentra uno que le gusta. La sensación es increíble, aunque no piensa en enviarle ninguna de esas fotos, el sentimiento de hacerlas para él la vuelve loca, le pone tanto la mera idea de que él vea alguna de ellas, que involuntariamente sus manos buscan su entrepierna, pronto sus dedos sienten el calor de su humedad y, aunque no hace fotos o grabación, deja la cámara abierta apuntándose y se observa en la pantalla del móvil alcanzar el clímax para él.

    Al recuperar el aliento coge el móvil para borrar las fotos, había recuperado la razón y ahora le parecía peligroso tener eso allí, quien sabe quien pudiese descubrirlas. Sin embargo, cuando aparece el mensaje preguntando si está segura que desea eliminarlas duda… y en lugar de hacerlas desaparecer todas, deja una pequeña selección que esconde en un lugar recóndito de la memoria del dispositivo.

    Durante los próximos días no deja de pensar en las imágenes que allí había escondido, aun sabiendo que su teléfono es privado teme que salgan a la luz, que aparezcan por accidente ante su marido al mostrarle algo, que alguna copia de respaldo las suba a la nube y de allí quien sabe, o que alguna conocida metiche las encuentre al meter su nariz donde no le incumbe. Si, son miedos irracionales, es consciente de ello, pero aun así no puede controlar que el corazón le dé un salto cada vez que alguna persona se acerca a su móvil. A su vez, esa misma sensación de riesgo le encanta, la hace sentir atrevida, la empuja a hacer esas cosas que nunca hubiese pensado hacer antes, es por ello que comienza a buscar nuevos momentos para seguir fotografiándose.

    Pronto le confiesa a su amante virtual sobre su nuevo juego, él está más que sorprendido y deseoso de ver los resultados, pero enviarle una fotografía sería cruzar una línea que no está dispuesta a cruzar, y aunque la idea de compartir con él su faceta más sensual la excita, era mucho lo que arriesgaba si alguien más que ellos veían esas fotos. Comprensivo, él deja de insistir pero la alienta a que continúe y ella así lo hace.

    Cada vez se atreve a más, aprende nuevas formas de iluminación, prueba nueva ropa y lencería, experimenta con diferentes poses, locaciones y hasta comienza a divertirse retocando las fotos, sobre todo cuando su marido anda por allí pero distraído en otros asuntos, el sabor del riesgo de esa situación le encanta y la hace sentir que está teniendo una aventura.

    A medida que el juego continúa a la par de las charlas con su amante, ella se siente más a gusto con su cuerpo y puede disfrutar a pleno de su sensualidad. Entonces, en un fogoso intercambio con él, durante una charla que lleva a un incontrolable nivel de excitación, cae ante un impulso y sin pensarlo envía una de sus fotos al misterioso hombre. Tiembla mientras el círculo de carga gira, los nervios la atacan cuando aparece la confirmación del envío, pero lo que le sigue es aún peor… el silencio. El avatar de él junto al mensaje indica que ya la vio, sin embargo no dice nada, la manecilla de los segundos del reloj de su habitación parece haberse detenido y de él ninguna señal. Todos sus miedos la invaden, comienza a sentir el arrepentimiento en su estómago hasta que entonces, los tres puntos de él escribiendo aparecen, esos maravillosos puntos que siempre la excitan, que le generan la expectativa de lo que le espera en sus aventuras con él. Aparecen y vuelven a desaparecer, termina de escribir pero nunca llega su mensaje, como así vuelve a escribir otra vez y mientras la situación se repite ella siente que va a morir, entonces una solitaria palabra aparece.

    -Uff…

    Lo deja sin palabras, cosa muy extraña. Pero el silencio dura muy poco, él comienza a manifestar sin reparos cuanto le ha gustado su fotografía, cuan hermosa y seductora la ve, le cuenta que había necesitado buscar un lugar más privado para apreciar su regalo. La temperatura de la charla comienza a subir más rápido que de costumbre, ella tiene una nueva sensación que le encanta cada vez que él le dice cuanto le gusta, hasta llegar a un punto que es tal la excitación que deciden tocarse juntos. Aunque son sus propias manos, al leer sus palabras ella siente que es él quien la toca, que la besa, que la penetra y lo que comienza con unas bragas mojadas termina con sus piernas temblando.

    A partir de ese encuentro el juego alcanza otro nivel, el intercambio de imágenes se hace más frecuente y en ambos sentidos. La mayoría de las veces son fotos muy cuidadas, pensadas y con un sentido concreto, con un tono artístico que buscan lo erótico y provocativo sin caer en lo vulgar, no obstante en momentos especiales se dejan llevar a imágenes más explícitas y sin medias tintas. Cualquiera sea el caso el resultado es siempre el mismo, sin importar si es junto a su esposo, sola con sus manos, o en compañía de las candentes palabras de su amante, un poderoso orgasmo que la deja rendida, luchando para recuperar el aliento, pero cada una de las veces deseando aún más.

  • Gringo calentón

    Gringo calentón

    Me preguntó un amigo si lo quería acompañar, era una reunión de recién llegados, y supusimos que iba a haber latinas!

    Siempre se dice que las latinas son bombas sexuales, y me intrigaba averiguarlo, yo solo había salido con chicas locales, así que esto era un nuevo reto para mí.

    Yo no hablo una palabra de español, pero con el inglés me se defender.

    Llegamos tarde, ya había mucha gente, yo me acerqué a un grupo de chicas y comencé a hablarles, en seguida me llamó la atención una morocha, flaca, buenas tetas, pero principalmente una carita divina, noté que me miró y me acerqué a ella. Le invité un trago y nos quedamos hablando un rato largo. Ella se movía al ritmo de la música y yo me derretía, sus miradas, sus curvas ¡no podía estar más buena! Nos fuimos alejando del grupo y terminamos en un rincón, no pude aguantar y la besé.

    Yo no esperaba recibir un beso así, nunca en mi vida había sentido esto, ¿cómo tan solo un beso podía generar una reacción así en mi cuerpo? fue inmediato, me sentí duro, como cuando veía porno en la adolescencia.

    Le dije que me acompañara al auto y me dijo que mejor en el de ella, nos sentamos y nos empezamos a tocar y a besar, metió su mano en mi pantalón y creo que la sorprendí. Me desabrochó, yo ayudé con el cinturón, sacó mi pene y me empezó a chupar, yo ya venía muy caliente así que a los pocos segundos llegué, ella siguió como si no pasara nada, lentamente, y con una habilidad increíble se tragó todo.

    Esto nunca me había pasado, creía que era solo algo que pasaba en las películas. Le dije de ir a mi casa, a seguir con esto, pero ella prefirió pasarnos al asiento de atrás, la situación era increíble, ideal diría yo.

    Ella se sacó su bombacha, tenía puesto un short de jean, así que solo se lo subí un poco y con mi pene aun duro la comencé a coger. Como yo recién había llegado, tardé más de lo normal, lo cual le dio tiempo a ella a llegar dos veces, y me lo hizo notar. Cada orgasmo me agarraba fuerte los brazos y estiraba su cuello hacia atrás.

    Cuando al fin frenamos esta tormenta de sexo, nos relajamos y empezamos a hablar, a conocernos un poco más.

    Ella era argentina, más joven que yo, había llegado hace poco, estaba estudiando y vivía lejos de donde vivía yo.

    Ya era tarde así que nos despedimos, me dio su teléfono y quedamos en hablar.

    Al otro día le escribí, chateamos por horas, yo quería verla, pero ella no podía. Siempre me decía que estaba ocupada, pasaron los días y me confesó que era casada, y que no le era fácil encontrar momentos para vernos, pero me prometió una segunda vez, yo por mi lado le dije que tenía una sorpresa para ella.

  • Explorando sensaciones

    Explorando sensaciones

    Nuevamente con tu miembro aún flácido completo dentro de mi boca y la tuya exhalando un gemido.

    “Ahhh”

    “Que rico puñeta”

    Comienzo a sentir como vas reaccionando, tu cuerpo responde, te tengo por completo. Levantó la vista y estás recostado hacia atrás con la boca abierta, respiración agitada ojos en blanco… sintiendo… disfrutando.

    Nunca paras de gemir y eso me encanta de ti.

    Y de inmediato tus manos se posan sobre mi cabeza.

    Soy una mujer de tez blanca, tengo 35 años, cuerpo tonificado por ejercicios, 5’4” de estatura y 135 libras, tengo pecas por todos lados y pelo corto a máquina. Tu un hombre de tez blanca de 37 años, cuerpo tonificado por ejercicios, 5’5” de estatura y 129 libras, una barba larga y muy sexy y pelo largo rizo color fantasía rosa.

    Me excita demasiado verte, sentirte y escucharte. Me dejas escalofríos por todo mi cuerpo con solo tenerte cerca.

    ¿Dónde me quedé?

    Ah, tus manos desesperadas, tratando de encontrar pelo para agarrar y moverme al ritmo que te dé la gana. Entonces sujetas mi cabeza completamente, me levantas y mirándome a los ojos me preguntas:

    “¿Me dejas chingarte la boca?”

    Sonrió con la mirada fija en la tuya, me retiro lento y con tu pene en mis labios te respondo:

    “Siempre que quieras”

    … y regreso, me sumerjo en tu piel, en tu suavidad, en tu deseo que es el mismo mío. Te siento profundo en mi garganta y tu respiración cada que hago un movimiento, despacio.

    El borde de la cabeza está rozando en el borde del cielo de la boda entrando a la garganta, entro y salgo lento haciendo fuerzas porque tus manos me presionan a lo más profundo, te siento desesperado y sé que es producto de lo que deseas y sabes que viene. Dejo entrar tú miembro completo arropando tu piel con mis labios carnosos, con mi lengua afuera hago presión donde ya mis labios no alcanzan y vuelves a gemir con fuerza y me repites “quédate ahí, quédate ahí”.

    Me detengo, respiro y tiemblas, entonces salgo presionando con mi lengua tu base, succiono tu cabeza suave y tersa. Me encanta tenerte, poseerte, verte tan frágil ante mi boca y mis caricias.

    Me levanto por completo y ya sabes lo que quiero.

    Te vas por detrás y me agarras mi culo con deseo, con firmeza, con la hombría que te caracteriza. Me pongo en cuatro para que me tengas a tu completo deleite.

    “Mmm mami puñeta que toto más rico, páramelo más para mi, quiero verlo abierto buen rico”

    Entonces recuesto mi pecho sobre la cama y con mis dos manos separo mis nalgas, rozándome mi vulva con mis dedos sintiendo la humedad que ya se convertía en hilos de fluido, de deseo y desespero de sentirte completo dentro de mí. Detrás de mi te siento agitar tu miembro con tus manos y de inmediato té siento azotándome mi clítoris con tu miembro duro y erecto.

    Luego pones tu cabeza en la entrada y sin darnos cuenta estaba completa penetrada, tanta lubricación facilitaba el acceso.

    Cuánto calor que desespero, los dos gritando, hiperventilando, agitados, hasta que estallamos los dos al mismo tiempo. Me dejas como siempre mi toto lleno de tu semen rico y cuando no me lo dejas en mi garganta rica que tanto de encantan. Me tienes extasiada, deseándote cada segundo de mis días.

    Delicia, olor a sexo.

    Te amo mi rey

    Me llenas de vida.

  • Tiempo de prevención

    Tiempo de prevención

    Antes de comenzar mi historia, me gustaría detallar varias cosas, para que se pongan en contexto.

    Vivo con mi madre, mi hermana y mi padre. Somos una familia común, de clase media y trabajadora, mi padre es un militar de 43 años, mi hermana tiene 21 años, y mi madre es una mujer hermosa de 42 años.

    Mi hermana tiene un cuerpo increíble, diría que tiene el cuerpo de la típica adolescente popular, es delgada, con un culo mediano, pero esponjoso, unas piernas musculosas y unas tetas que aunque son pequeñas, son perfectas, su cabello es negro y su piel es blanca, aunque le gusta broncearse para tenerla más dorada, ella usa lentes de contacto, pero de vez en cuando usa gafas, no es de las mujeres que se maquillan en exceso ni de esas que se visten vulgar, la verdad es una mujer que guarda inocencia y no le gusta estar mostrando su cuerpo a los demás.

    Por otro lado está mi madre, ella tiene cabello medio ondulado y tinturado de color rubio, sus hermosas tetas grandes y redondas, nadie imaginaria que son naturales, y no dejemos pasar ese culazo que se manda, grande, gordo y bien parado, que junto con sus piernas bien fornidas, la convierten en toda una milf.

    Mi madre mide 165 centímetros, mi hermana mide 154 centímetros, pero como las describí antes, son tremendas hembras.

    Mi padre, pues el típico militar, tiene buen físico, su porte es imponente, el mide 180 centímetros, es un hombre bastante velludo, pelos por todos lados, pero bueno así le gustan a mi madre.

    Mi hermana estudia en la misma universidad que yo, ella quiere ser psicóloga, por otro lado, mi madre es una maestra de secundaria.

    Por ultimo estoy yo, un chico de 23 años, mido 175 centímetros, al igual que mi padre, soy de bastante vello corporal, no soy alguien atlético, pero me cuido bastante el físico.

    Para finalizar la introducción, me queda por aclarar que mi padre al ser un militar, muchas veces le toca quedarse varios días en la brigada, mi hermana no es de salir mucho, pero los fines de semana se queda en casa de sus amigas, y mi madre, la verdad solo sale de casa para su trabajo, y en cuanto a mi, pues la verdad no salgo casi nunca de casa, solo voy a la universidad y vuelvo al finalizar las clases, no me gusta mucho salir.

    Comenzando ahora si esta historia, les comento que un martes en la mañana, comencé el día como lo es de costumbre, me levanté de la cama, bajé a desayunar con mi madre y hermana, me duché y salí a la universidad, al finalizar las clases, volví a casa y me puse a jugar videojuegos hasta que mi madre llegue del trabajo, a eso de las 4 pm.

    Eran las 3 pm y luego de jugar varias horas videojuegos, me antojé de unas papás y un refresco, pero no tenía dinero en ese momento, así que fui a la habitación de mis padres y saqué unas cuantas monedas del cajón, ellos me dan mucha confianza así que con toda la tranquilidad entro a su habitación cuando necesito algo de dinero, tomé el dinero y salí.

    De camino al supermercado vi que al otro lado de la acera a un hombre se le cayó algo de su mochila, así que corrí hacia allá, me agaché y vi como una especie de reloj, parecido a uno de bolsillo, cuando lo recogí volteé a ver dónde estaba el hombre para entregarle su reloj, pero ya no había nadie, miré a los lados y no lo veía así que me lo llevé para mi casa.

    Al volver entré a mi habitación y me dio curiosidad de qué clase de reloj era ese, así que presioné el único botón que tenía y vi que el reloj se detuvo, pensé que tal vez al caerse se descompuso o algo así, no le presté mayor importancia y me lo puse en el cuello, me tomé mi refresco y seguí jugando un rato más a los videojuegos.

    La verdad el tiempo jugando pasa bastante rápido, así que bajé a la sala a ver si mi madre ya había llegado, al bajar no vi a nadie, así que vi la hora y seguían siendo las 3 pm!! Yo simplemente pensé que el reloj estaba descompuesto, pero no, ya que todos estaban quietos, no podía ser casualidad que todos precisamente dejaran de funcionar en el mismo momento.

    Encendí la tv a ver si por algún canal de noticias mostraban la hora, pero lo que vi me dejó petrificado, todo estaba congelado, nada tenía sentido, así que pensé que tal vez hubo un daño en la señal o algo así.

    Decidí abrir la puerta principal de casa para ver si la antena estaba bien, pero para mi sorpresa todos en la calle estaban congelados, las personas, carros, aves, estaban como piedra.

    No entendía nada, pero por un momento se me ocurrió que tal vez el reloj que encontré tenía algo que ver, así que presioné nuevamente el botón y para mí sorpresa, todo volvió a la normalidad, las personas caminaban, los carros andaban.

    Volví a entrar a casa y la tv ya funcionaba y los relojes de nuevo se movían, no lo podía creer, parecía ficción esto, como es posible que ese reloj detuviera el tiempo, pensé que tal vez estaba alucinando, así que tomé un respiro y mejor me fui a acostar al sofá para relajarme.

    -Felipe, Felipe!!

    -Despierta Felipe!

    Era mi madre que me trataba de despertar.

    –Felipe, despierta!

    La verdad no sabía ni donde estaba parado, dormí muy profundo, así que le dije a mi madre:

    –mamá? Qué hora es?

    –son las 6 pm Felipe que hacías durmiendo a esta hora?

    –Eeem mamá no sé, me dio sueño de repente y como no llegabas decidí tomar una siesta.

    –una siesta?… Bueno como sea, no me digas que se te olvidó lo que te dije que hicieras antes que llegara a casa.

    No puede ser, olvidé por completo, hacer la cena de mi madre… Un momento, tengo ese reloj que detiene el tiempo, puedo detenerlo hacer la cena y quedar bien con mamá!

    –Mamá no se me olvidó, ni más faltara, sabes que siempre estoy atento de eso, siéntate en el comedor y ya mismo te doy la cena.

    Mamá se fue al comedor, así que aproveche y presioné el botón, para confirmar que se detuviera el tiempo, fui al comedor y efectivamente ,mi madre estaba completamente congelada, no se inmutaba con nada, la pellizcaba a ver si sentía algo, pero no!! Increíble ese reloj.

    Bueno voy a hacer la cena lo mas rápido posible.

    Pasados unos 30 minutos, volví a presionar el botón.

    –Mamá mira la cena, la hice con mucho cariño.

    –oooh gracias hijo, eres muy atento ven déjame darte un beso en esas mejillas hermosas ¡mi muchacho!

    –Mamá jajaja no me hagas dar vergüenza ya no soy un niño.

    –cómo crees!!! Para mi siempre serás un niño! Ven acá! Déjate querer de tu madre.

    Me acerqué a mi madre y se me vino a la cabeza una gran idea.

    Qué tal si detengo el tiempo y volteo mi cara para que me dé un beso en la boca.

    La verdad quería saber lo que era un beso, nunca había tenido novia y mucho menos ese tipo de contactos, nunca se me había pasado esas cosas con mi madre, pero el poder de ese reloj, despertó mis más grandes deseos y fantasías.

    Justo antes de que mi madre me diera el beso en la mejilla, presioné el botón y puse mi boca frente sus hermosos labios, volví a presionar el botón a ver como reaccionaba ella.

    -mi hermoso hijo muuua!!!…

    Al darse cuenta mamá abrió los ojos y se apartó rápidamente de mí.

    –hijo!! Discúlpame, no sabía, eem que vergüenza contigo.

    –Mamá tranquila no pasa nada, fue un accidente jajaja

    Ella se puso un poco roja de la vergüenza, pero también empezó a reír.

    Justo cuando abrió su boca para reír presioné el botón, mis deseos estaban desbordados, ya no razonaba en ese momento.

    Me acerqué a ella y le lamí toda la boca y la lengua, se sentía increíble, no podía parar.

    Mi polla se puso dura como nunca antes, no me aguantaba más, así que me bajé los pantalones y metí la punta de mi polla en la boca de mi madre, se sentía increíble, la sacaba y metía y seguí así unos minutos, justo antes de venirme volví en si, y me aguanté, me puse los pantalones, y presioné el botón.

    –jajaja si hijo bueno soy tu madre no pienses mal de mi, por ese beso.

    Increíble ella no se dio cuenta de absolutamente nada de lo que acaba de pasar!!!

    Mi madre comió su cena y luego de darme las gracias, se fue a su habitación que estaba en el segundo piso junto a la mía.

    –hijo gracias por la cena, voy a subir a darme una ducha y cambiarme la ropa que estoy muy cansada, te quiero!!

    –Si claro mamá yo también te quiero.

    Seguía sin poder creer lo que había pasado, le puse mi polla a mi propia madre en la boca!!!

    Luego de que mi madre fuera a su habitación, rápidamente fui a la mía y me acosté en la cama, estaba como en trance, era el mejor día de mi vida, mi cabeza daba vueltas, pensaba que tantas cosas puedo hacer con ese reloj…

    Continuará…

  • Me cojo a limosnera

    Me cojo a limosnera

    Esto es algo de lo que no me siento muy orgulloso de contar, pero si es muy morboso.

    Hace tiempo estuve trabajando en un mercado por cosa del destino, era un trabajo en el cual ganaba bien y me quedaba bastante dinero para ser un hombre soltero joven que vivía con sus padres.

    En los mercados es muy común ver gente pidiendo dinero para «sus situaciones difíciles» a veces pueden ser ciertas a veces no, como novato muchas veces caí en ellas, y siempre volvían con una excusa diferente, así que decidí ya no dejarme engañar.

    Un día llegó una señora, probablemente 40 años tendría, pidiendo ayuda para su niña que tenía una enfermedad, pasaba y pasaba pidiendo ayuda, gente le daba y gente no, así hasta hacerse tarde, yo como el más nuevo del trabajo me tocaba casi siempre limpiar el local solo, la señora ya esperando lo último se acercó a mí a pedirme una ayuda.

    Yo me había tomado un par de cervezas con mis compañeros y siempre que bebo he de ponerme cachondo y ese día no fue la excepción, en cuanto me pidió la ayuda la miré bien como no lo hice en todo el día, un culito algo grande, tetas pequeñas, pero firmes y una cara pues no fea pero tampoco guapa.

    La miré y le dije, quiere una buena ayuda, ella solo levantó la mirada y me dijo «si muchacho, verás mi hija tiene…» la interrumpí diciéndole «mire a mi no me importa eso”, saqué mi cartera y le enseñé algo de dinero de lo que traía y le dije «si me espera en lo que limpio podré ayudarla», ella con una cara de enfado me miró y dijo «pero espero que no me tengas aquí cómo pendeja», le di mi palabra y seguí en lo mío.

    Al ver que terminé me dijo «bueno ahora sí me darás dinero» y le dije “si pero quiero algo a cambio”, me miró como sabiendo lo que pediría y me dijo «que quieres» le dije «mire sinceramente llevo algo de tiempo sin cogerme a alguien y la verdad si estoy muy necesitado, y usted necesita dinero, así que, que le parece si usted me presta un rato su culo y yo le doy algo de dinero», duró algo de tiempo pensándolo, pero accedió a mis peticiones.

    La llevé a dónde mi patrón tenía una bodega, grande, con algo de espacio y lugares para escondernos por si alguien entraba.

    Le dije que me acompañara a comprar algo y regresaríamos ahí, entré a un Oxxo y compré unos condones una botella de licor y nos regresamos.

    Tan pronto como cerré la bodega, destapé el licor le di de beber y bebí yo, me desvestí todo completamente y me senté en una caja, la miré y le dije que hiciera lo mismo pero lentamente, mientras la veía me masturbaba y bebía de licor.

    Cuando estuvo completamente desnuda le dije que tomara un condón y me lo pusiera, accedió y lo hizo, después le pedí que lo chupara, lo chupaba con mucha intensidad, bajaba y subía, ella pensaba que me vendría rápido y la dejaría ir fácil, pero no estaba más que equivocada.

    La tomé del pelo, la levanté y la tire al piso, la puse en 4 y comencé a penetrarla, al principio parecía que no le gustaba pero fue agarrándome cariño, y ya me pedía que la tomara del pelo, que le diera nalgadas, ya estaba disfrutando la cogida que le estaba dando.

    Hacíamos todas las posiciones que podíamos, de pie, acostados, de lado, ella arriba o abajo no importaba cómo ella estaba disfrutando mi verga, estábamos ya muy sudados y jadeando, me vio y me dijo «Ay muchacho, no crees, ah, que ya duraste, ah, mucho», yo solo seguía metiéndola y sacándola, hasta que no aguante más y le dije «abrase las nalgas» me obedeció, tomó sus dos manos y dejó abierto su ano, yo tomé mi verga retiré el condón me masturbé y descargué toda mi leche ahí, mientras los dos soltamos un gemido de satisfacción.

    Nos recostamos entre nuestra ropa, y me dijo «Ay muchacho nadie me había cogido así, si quieres te dejo mi número y llámame para que me sigas ayudando con mi hija».

    Accedí y de vez en cuando nos vemos para seguir ayudándola, creo al final del día no hice nada malo.

  • Seducción en la playa, mi primera infidelidad

    Seducción en la playa, mi primera infidelidad

    Hola, mi nombres es Ana, tengo 21 años, de tez morena, mido 1.65 m, de pecho 32c, y de buena pompa y cadera, 2 años de casada, mi esposo Julián de 33 años, alto y gordo.

    Les contaré la primera vez que lo engañé ya casados, pues antes de casarnos vivía sola en una casa, rentaba un cuarto y en esa casa rentaba Víctor el novio de mi mejor amiga, estuvimos viviendo y siendo vecinos de cuarto por 6 meses, en los cuales nos dio tiempo de conocernos y tratarnos. Víctor es un chico de 25 años, delgado cuerpo ejercitado, en las noches que era cuando coincidíamos platicábamos y rara vez tomamos un vino y fumábamos, llegamos a besarnos y desearnos.

    Un día nos pusimos de acuerdo para salir a la playa, ya que Julián no le gusta ir y le tocaba trabajar yo quería ir a la playa era mi descanso, así que le dije que iría al seguro, como somos de la tarde habría que ir desde la mañana para alcanzar cita, él me dijo que no habría problema.

    Al día siguiente Julián se fue a trabajar y yo me vi con Víctor para ir a la playa, el llevo su coche y me subí pronto para evitar que nos vieran.

    Víctor: Hola Ana gusto verte

    Ana: el gusto es mío, disfrutemos de un día de playa

    Víctor: te prometo que te agradara tanto que no desearas que acabe el día

    Ana: ya veremos

    Llegamos a la playa y buscamos donde quedarnos, Víctor me preguntó que es lo que me podría, le dije que traía ropa en la mochila y que con la ropa que traía me metería.

    Víctor: estas mal yo te traje a la playa yo invito y lo mínimo es disfrutar de un espectáculo visual

    Ana: a que te refieres? ¿No es suficiente verme mojada y con arena?

    Víctor: me gustaría a mi hacerte mojar pero a eso no me refiero

    Ana: Eso suena interesante, pero a que te refieres

    Víctor: Mira ahí venden trajes de baño elige uno yo invito

    Se me iluminaron mis ojos, elegí un traje de baño completo y Víctor me dijo que estaba bonito pero él tenía en mente algo más.

    Víctor: Yo elijo y te gustará y te lo pondrás

    Ana: ok tu pagas elije

    Víctor eligió un traje de baño de 2 piezas casi bikini dejando ver media pompa, me gustó mucho. Subimos al coche y siguió avanzando llegamos a una parte de la playa que estaba solitaria, llegamos nos metimos al agua todo bien, tomamos el sol, en eso suena mi celular

    Julián: que haces cómo vas? ¿Ya te atendieron?

    Ana: Aun no apenas es mediodía hasta más tarde, pero no sé si pase soy de las ultimas

    Julián: ok, solo no te malpases

    Ana: nos vemos te aviso casi no hay buena señal por si no contesto

    Julián: ok te amo

    Víctor: ya era hora que cortaras la llamada, vayamos a las escolleras a tomarnos fotos

    Ana: siii eso deseo

    Víctor me pidió que posara para sus fotos, yo lo hice lo mas sexual que pude, después me pidió fotos juntos a lo cual accedí, selfi y mas, en una de esas me abraza y me toca un pecho.

    Ana: Vic contrólate soy casada jajaja

    Víctor: lo siento, pero se ven tan antojables

    Ana: pues disfrútalas no hay nadie que nos vea

    Víctor: entonces tomare las dos

    Acto seguido me masajea las 2 tetas y con sus manos hace a un lado mi sostén con sus dedos acariciaba mis pezones y sentí como su verga se ponía grande sobre mis nalgas, yo hacía un esfuerzo por no dejar de tomar fotos que sin querer grabe.

    Ana: para nos podrían ver no es el lugar

    Víctor: quiero mamarte estas ricas tetas

    Ana: y lo harás en su momento y lugar

    Nos calmamos y nos fuimos a comer, buscamos un restaurante comimos y nos volvimos a meter al agua, había poca gente y Vic me enterró en la arena, enterró mis piernas y brazos dejando mis pechos afuera.

    Víctor: ahora si los probare sin que me detengas

    Víctor me mamó los pechos con tanto deseo y lujuria que me moje rápidamente, le pedí que parara y no me hacía caso.

    Ana: Víctor pude sentir hace ratos tu verga dime la verdad, jamás te la he visto apenas la sentí que tamaño tienes

    Víctor: te la enseño pero al verla la querrás mamar, me mide mas de 22 cm y esta gruesa mas que una salchicha para asar.

    Ana: santa madre esta enorme entonces, ok acepto pero no aquí, busquemos un hotel

    Víctor: Pasamos uno cuando veníamos para acá, solo no te cambies vete así

    Recogimos nuestras cosas y nos fuimos a un motel, al llegar le pedí a Vic que me dejara bañar y después el para quitarnos la arena. Víctor como todo un caballero me espero después se fue a bañar, yo estaba nerviosa cuando lo veo salir de la ducha el salió desnudo con su verga medio flácida pero de buen tamaño, no me pude resistir mas en eso me llama mi esposo.

    Julián: cómo vas ya te atendieron?

    Ana: aun no vine al sanitario

    Julián: ya comiste algo ya es tarde

    Ana: estoy a punto de comerme un burrito caliente.

    Julián: ok te dejo para que lo disfrutes

    Ana: creo que si lo voy a disfrutar

    En eso Víctor al ver que colgué me metió su verga en la boca, yo no podía con ello al sentir la humedad de mi boca creció.

    Víctor: oooh que rico, ya soñaba con que me la mamaras

    Ana: esta deliciosa, afeitada venuda y cabezona, glumm glumm aaaa, Julián la tiene a la mitad de ti.

    Víctor: Te dije que no te casaras yo te haría mas feliz a hora cómetela toda

    Ana: Quiero que me la metas y me lo hagas como tanto deseas

    Víctor me levanto y soltó mi bra fácilmente y me mamo mis tetas, me puso en la cama y me quito el bikini, con la cabeza de tu verga me acaricio mi clítoris y de un solo golpe me la metió haciéndome gritar.

    Ana: que rica verga oohh se siente que me vas a partir

    Víctor: Tranquila que apenas entro la mitad ahí te va toda eres mi zorrita

    Ana: Si soy tu zorra cógeme duro

    Víctor: ponte en cuatro quiero ver ese culo hermoso y lamerlo

    Ana: tu ordenas papi dame rico

    Víctor me la metió estando en cuatro, que rica cogida me daba y con uno de sus dedos me acariciaba el ano, no puedo describir lo que me hacía sentir solo llego un orgasmo.

    Me levanto y con sus brazos tomo mis piernas, me estaba dando la cogida de mi vida.

    Víctor: que rica zorra cuanto deseaba cogerte ya me voy a venir

    Ana: por favor en mis tetas o boca

    Víctor: en tu boca y te lo tragas aahh

    Una cantidad abundante de leche inundo mi boca, se me salía y que rica estaba quedamos tumbados en la cama yo me incorpore a mamar su verga para tomar toda su leche se la mame y con mis tetas le hacia una rusa.

    Su verga seguía dura y firme, no soporte mas y me volví a subir en el cuando levanto la mirada él me estaba grabando como se la mamaba no podría creer que la tuve a mi disposición tanto tiempo y no la había aprovechado, en momento pensé mi amiga coge rico con Vic.

    Ana: quieres grabar algo? Graba esto

    Me moví mas zorra que nunca quería sentir esa verga entrar y salir mis nalgas golpeaban sus piernas, Víctor me mamaba las tetas grababa cuanto podía. En momento me di vuelta para que viera mi culo el con un dedo seguía acariciando mi ano, que rico sentía.

    Cuando de repente me viene un orgasmo y seguí moviéndome, Dios ya eran 3 orgasmos yo seguía rebotando en él, su cara lo decía todo lo disfrutaba.

    Víctor: tu marido es un pendejo no sabe saborearte, ya terminare pero quiero grabar como me la mamas.

    Me tomo fuerte del cabello y me la hizo mamar fuerte me la trague toda casi me ahogo después el termina expulsando mas leche en mi boquita, yo estaba exhausta fue mas de 2 horas de coger duro nos quedamos dormidos, cuando despertamos ya era tarde nos besamos y el mamo mis tetas otra vez, teníamos que irnos ya yo fui su puta y me gusto cuando nos estábamos vistiendo pude volver a ver su verga no aguante y se la mame como despedida.

    Nos fuimos del motel y quedamos en volver a vernos, para otra salidita.

    Continuara…

  • Seduciendo a una mamá curiosa

    Seduciendo a una mamá curiosa

    Después del nacimiento de mi segundo hijo -producto de mi relación con mi macho negro-, decidí meterme a un gym para tonificar mi figura.

    Ahí la vi por primera vez: una güerita muy guapa con un cuerpazo, senos grandes y muy piernuda, sus nalgas se moldeaban muy bien a sus piernas.

    Siempre que iba ella estaba ya ahí y nos hicimos amigas, resultó divorciada con un hijo pequeño ya y según me confesó: con varios años ya sin novio formal.

    Solíamos compartir aparatos para hacer nuestras rutinas y me di cuenta que su mirada curiosa se fijaba siempre en mis pezones ya que yo solo usaba un top sin bra, y por tener senos tan pequeños no me ponía nada debajo.

    Varias veces al ayudarme a hacer alguna rutina sus manos me sostenían la cintura y al terminar la serie, note que sus manos rozaban «distraídamente» los lados de mis pequeños senos.

    Juro que yo no buscaba nada sexual, por primera vez pensé había encontrado una amiga sincera y no quería mezclar placer con amistad.

    Pero sus manos cada vez eran un poco más atrevidas y un día al estar levantando peso mientras ella se ponía detrás mío para ayudarme sentí sus manos apretarme la cintura.

    pero al empezar la serie se fueron subiendo inocentemente hacia mis senos y al estar a punto de acabar el ejercicio sentí sus dedos apretarme los pezones mientras sus manos se posaban sobre muy tetas.

    Su cara estaba pegada junto a la mía frente al espejo y al sentir sus dedos gire un poco mi cara hacia ella y le dije:

    -Te gustan? Aprietamelos fuerte! Mientras buscaba su boca

    Sentí sus dedos apretarme fuerte los pezones mientras ella se ponía rojisima de vergüenza y se separó de mi deshaciéndose en disculpas mientras yo le sonreí y le dije:

    -Ingrid, no pasa nada (me gustó mucho!) Le dije en voz baja soltando la carcajada para relajarla y ahí terminó ese avance de ella

    Empezamos a salir a desayunar después del ejercicio por las mañanas dos o tres veces por semana-

    Decidí contarle algunas cosas de mi vida íntima y sus ojos se abrían como plato cuando le conté que era swinger, me confesó que ella tenía ganas de ir a alguna reunión de esas porque tenía mucho sin tener una buena sesión de sexo-

    Yo francamente no entendía como una mujer tan guapa y atractiva no tenía pareja: ella estaba de verdad muy apetecible y cuando me contó más de ella caí en cuenta de que pasaba:

    Era una mujer guapísima pero muy tóxica en el buen sentido, sus estándares estaban muy altos y era la típica hembra que si te le acercas en la calle a ligarla te manda al diablo de inmediato, sin embargo, algo me decía que ya en la intimidad era muy caliente.

    Me di cuenta en el gym que ella a pesar de tener unos senos grandes deliciosos tampoco se ponía nada debajo del top para hacer ejercicio.

    Así que en una ocasión al estarle yo ayudando a hacer su rutina me pare detrás de ella y subí mis manos rápidamente hacia sus senos y acariciandolos mientras ella levantaba pesas le apreté los pezones mientras le decía frente al espejo estando junto a su cara con la mía:

    Tienes unas tetas deliciosas Ingrid, quiero mámartelas!

    Mariela! Respondió ella nerviosa casi tirando las pesas, ¡qué cosas dices! Dijo riendo nerviosa…

    -Pues no estaría mal, dijo bajando la vista incapaz de sostenerme la mirada.

    Salimos del gym y le dije ya abiertamente:

    -Pues tú dices mujer, vamos a mi casa o a tu casa?

    Su mirada curiosa recorrió mi cuerpo y dijo: vamos a mi casa, tengo que pasar a recoger a mi gordito y sirve que lo conoces.

    Subimos a su auto y nos fuimos a recoger a su hijo tomadas de la mano ya en señal de un pacto entre dos hembras madres ya.

    El contraste de nuestra piel era tremendo, ella era muy blanquita y yo morena clara, tenía mucha curiosidad por verle desnuda, deseaba verle y tocarle sus senos que seguro tenían un pezón rosado como seguro tenía la vagina también.

    Llegamos a su casa después de recoger a su pequeño y pasamos a la sala mientras la muchacha se llevaba al pequeño a bañarlo y demás cosas mientras nosotras nos sentamos en la sala a tomar un jugo.

    Saqué mi teléfono y le dije que le iba a enseñar fotos de mis dos hijos, ella rápidamente se sentó junto a mi para verlas.

    Sus ojos se pusieron de nuevo como plato cuando vio que mi bebé de 5 meses ya era de color.

    Ella solo atinó a decir: están bellísimos pero…

    Su mirada era de interrogación.

    ¿Te sorprende? Dije divertida, mi hijo de color es de mi macho negro; le dije orgullosa mientras buscaba una foto de Tony y mía.

    Le mostré una dónde estábamos desnudos en Cuernavaca en aquella reunión para conocer padres de familia de la escuela de mi primer hijo, estaba sosteniendo con la mano la enorme verga de Tony mientras el me abrazaba.

    La mirada e Ingrid devoró la imagen, sus ojos iban del pene del negro a mi cuerpo, pude ver cómo su rostro denotaba aprobación al verme desnuda…

    Que bonito cuerpo tienes dijo en un suspiro…y que velluda la tienes dijo regresando a verme divertida.

    Eres una máster! Yo he querido siempre estar con un negro como el tuyo…y tú marido no te sube nada? Pregunto curiosa.

    No, mi marido me acepta así…

    Me tomó de la mano y me dijo: vamos a la recámara, quiero que me cuentes más…

    Yo sabía que era el pretexto para tener algo entre nosotras y le sonríe en complicidad: ¡vamos amiga!

    Entramos a su recámara y cerró la puerta con seguro.

    No vayan a interrumpirnos dijo tímidamente, eres una mujer muy atrevida Mariela, nunca me imaginé! Cuando te conocí me pareciste muy tranquila! Yo…

    Me acerque y le puse un dedo en sus labios… shhh

    Lentamente me acerqué y la besé.

    Ella recibió mi lengua ávidamente y sintiendo su respiración agitada me detuvo y me dijo: vamos a bañarnos antes!

    Tu primero! Dijo señalándome su baño diciendo: una por una, quiero que sea aquí lo importante.

    Entendí que quería que disfrutaramos nuestra primera vez en su cama y entre a bañarme rápidamente, terminé y salí desnuda a su habitación…

    Su mirada se quedó fija en mi cuerpo y regresé a besarla con lujuria.

    Rápidamente se puso de pie y entró a bañarse mientras yo la esperaba en su cama.

    Ingrid era más alta que yo, más o menos de la estatura de mi marido o un poco más alta tal vez.

    Salió del baño envuelta en su toalla y se paró frente a mí diciendo:

    Mariela, nunca he estado con otra mujer, tu eres mi primera vez…

    ¡Me sentí tan afortunada! De verdad Ingrid era una hembra deliciosa y pensaba darle la cogida de su vida para que se enculara conmigo!

    Lentamente se abrió la toalla dejándome ver su precioso cuerpo, sus piernas estaban preciosas: firmes, torneadas y con unas nalgas muy paraditas.

    Pero sus pezones, me quedé sorprendida porque esperaba los tuviera rosas casi blancos, pero me calentó mucho ver qué eran oscuros, de areola normal pero definitivamente con un color muy excitante, marrón oscuro…

    Lentamente se acercó a las cama y le abrí los brazos esperándola, se acostó junto a mi y note temblaba de nervios.

    Ahhhh…tranquila, relájate y disfruta, solo somos tu y yo, le dije besándola con lujuria y empezando a acariciar esas tetas que me tenían fascinada.

    Ingrid empezó a tocarme los senos también y se bajó a mamarlos…

    Mmmmm gemí sintiendo su lengua jugar con mis pezones.

    Eres buena mujer, eres buena!

    La empujé boca arriba y ahora yo bajé a mamarle las tetas, ¡estábamos muy calientes!

    Era la primera vez que me acostaba con una mamá divorciada y que era su primera experiencia lésbica, y por lo que se veía le gustaba tanto o más como a mí!

    Se separó un momento y sacó de su buró un dildo doble enorme. Wow.

    ¡Qué hembra más caliente era Ingrid! Feliz de tenerla conmigo mientras nos acomodamos ella encima de mí me dijo:

    Mariela, tengo que confesarte algo, desde hace tiempo me masturbo pensando en ti!

    De verdad? Le dije, pues que bien, eso me encanta!

    Ambas pusimos el dildo en nuestras vaginas y empezamos a movernos con lujuria, los gemidos de ambas se confundían y de repente me tapo la boca al estar a punto de venirme…

    Shhh dijo divertida sin dejar de moverse, ¡nos van a oír!

    Sonreí y empecé a mamarle las tetas de nuevo mientras ambas sentíamos el orgasmo llegarnos.

    ¡Me vengo! Dijo Ingrid gimiendo como loca mientras se metía el dildo profundo…

    Eso me dio una idea mientras me venía yo también.

    La llevaría a un hotel que conozco a coger con mi macho negro! Seguro le iba a encantar!

  • Tres travestis traviesas (parte 2)

    Tres travestis traviesas (parte 2)

    Continuo con mi relato de fantasía en donde estoy con mis amigas Ana y Claudia viviendo nuestras fantasías, en la primera parte Claudia y yo nos dedicamos a complacer la fantasía de Ana, así que seguíamos vestidas y con fajas, como Ana necesitaba descansar un momento Claudia y yo organizamos nuestra ropa y nos fuimos a la sala a tomar aire y comer algo, cuando Ana apareció de nuevo en la sala completamente vestida nos encontró terminando de calentar una pizza, mientras tomábamos un vino rosado frio muy delicioso, las dos seguíamos vestidas, asi que adoptando la actitud más coqueta le servimos una copa de vino y la invitamos a comer algo antes de la próxima fantasía, ella acepto gustosa y después de unos minutos estábamos sentadas a la mesa comiendo, mientras lo hacíamos Claudia nos empezó a explicar su fantasía, nos dijo que en una serie había visto un capitulo en donde tres amigas se ponían sus vestidos de novia, ella quería hacer eso representando un personaje femenino más controlador y dominante, mientras Ana debía actuar como una mujer inocente pero atrevida y yo más como una sumisa, obediente y algo mimada, como quería algo muy caliente nos dijo que debíamos usar otras de las habitaciones del apartamento además de la que ya conocíamos, las dos la miramos sorprendidas mientras ella sonriendo nos contó que su propiedad estaba constituida por dos apartamentos que tenían comunicación, uno era de su tío, el otro de su madre y cuando ambos murieron los heredo y los usaba para sus aventuras y fantasías. Así conversando terminamos nuestra pizza y ya satisfechas abrimos otra botella de vino y tras llenar nuestras copas nos fuimos detrás de Claudia por otro pasillo muy bien disimulado hasta llegar a una nueva sala, de allí ingresamos a la primera habitación que había en un hermoso pasillo.

    Cuando entramos la luz se encendió automáticamente dejándonos ver tres maniquí con unos hermosos vestidos de novia blancos, delante de cada uno había una silla con ropa interior blanca, medias, zapatos, joyas, corsets, sostenes y todo lo que necesitábamos para estar hermosas y femeninas, así que comenzamos a desnudarnos, los vestidos y las fajas quedaron en el piso, luego cada una comenzó a quitarse la ropa interior y ya las tres muy excitadas nos dedicamos a ponernos la nueva ropa interior, yo fui a la silla que tenía escrito mi nombre de mujer, Vicky en un letrero, allí me termine de desvestir mientras miraba que había, lo primero que llamo mi atención fue una caja grande que estaba al lado de la silla, la abrí y saque unos senos de silicona grandes, se notaba que eran muy finos y venían en una especie de camisa del mismo material que me tapaba desde el cuello hasta el ombligo, mientras los miraba Claudia, que ya tenía una de esas puesta me indico como usarla y me ayudo subiendo el cierre que traía en la espalda, dejándome desde ese momento con unos senos enormes que me encantaron, entonces me pareció que lo más necesario era ponerme un sostén y encontré uno blanco de encaje muy hermoso que era justo la talla que necesitaba, luego de ponérmelo me coloque unas hermosas pantis de encaje blancas, medias de liguero con un porta ligas, ligueros, y unos hermosos tacones, todos blancos y muy femeninos, entonces Claudia me pidió ayuda para atar su corset y así como estaba fui a ayudarla, luego siguió el de Ana y después el mío, cuando terminamos ayudándonos las unas a las otras ya teníamos puesta toda la ropa interior que incluía dos enaguas cada una, teníamos las joyas y hasta unos hermosos guantes blancos, primero ayudamos a Claudia a ponerse su vestido de novia, era muy grande, con una falda larga y mucha cola, era cerrado y tenía unas hermosas flores de encaje en sus hombros, luego me ayudaron con el mío, este era también largo pero sin cola, tenía un moño muy hermoso, también era cerrado y de manga larga de encaje, me encanto sentirlo, me fascino y excito muchísimo sentirme así como una novia en su noche de bodas, luego siguió Ana, ella llevaba un vestido de falda corta con una cola larga, el vestido era muy ajustado y la hacía ver muy femenina, muy apretada y excitada. Luego nos maquillamos entre todas, cuando estuvimos listas Claudia nos dijo que debíamos pasar a la habitación de la fotografías.

    Así que salimos de la habitación y luego de tomar otra botella de vino de la cocina y servirnos fuimos caminando muy contentas hasta el final del pasillo, allí entramos a una habitación rosada, muy femenina, que tenía varias cámaras en trípodes, un sistema de iluminación y algunos muebles de tipo femenino perfectos para posar con nuestros vestidos. También había una mesa con juguetes y lubricantes, las tres entramos excitadas y Claudia tomo el mando de lo que debíamos hacer, primero nos colocamos unas mascaras de látex con cabellos largos, labios carnosos, que nos hacían ver muy femeninas, luego de peinarnos y colocarnos nuestros velos comenzamos a tomarnos fotos, posamos muy normal con nuestros trajes al principio, luego comenzamos a tomar fotos levantando nuestras faldas, abriendo las piernas, incluso recostadas y con las piernas en el aire, mientras lo hacíamos nos excitábamos cada vez más, entonces Claudia tomo un lubricante y un par de dildos sencillos y después de hacernos posar con la falda arriba, las pantis abajo y ofreciendo el culito nos mojó todas con el lubricante, luego se mojó su colita y comenzamos a posar lamiendo y metiendo esos dildos en nuestros culitos, de eso siguió que Ana y yo posáramos besándonos mientras metíamos los dildos por nuestras colitas, luego siguió un dildo doble que otra vez tuvimos que usar Ana y yo mientras Claudia nos tomaba fotos y videos ordenándonos que gimiéramos, que confesáramos que éramos unas putas, unas perritas calientes, después del dildo doble Claudia, muy excitada nos pidió que lamiéramos sus pantis, quería tomar fotos de nuestras boquitas lamiendo sus pantis, luego nos tuvo debajo de su vestido mientras ella estaba de pie, Ana lambia su nalguita todavía con unas pantis de seda blancas y yo chupaba y lamia sus pantis mientras sentía como su verga se ponía más caliente y dura, después de tomar esas fotos, y viéndonos tan excitadas, además de que se había terminado el vino decidimos descansar un momento y cambiar de sitio, entonces Claudia nos propuso ir al aire libre, a uno de los balcones que había en la sala

    Ya en la afuera nos sentamos a seguir tomando vino y mientras nos refrescábamos en las sillas del balcón vestidas como unas hermosas, femeninas y delicadas novias, conversábamos sobre nuestros vestidos, en eso Ana derramo un poco de vino en el mío, Claudia nos miró con una sonrisa pícara mientras yo intentaba secar lo antes posible y cuando la mire preocupada comenzó a mover su cabeza a los lados mientras me decía que ya había dañado mi vestido, que era una señorita muy sucia y debía ser castigada para aprender mi lección y cuidar mis vestidos, luego miro a Ana mientras le decía que sabía que ella era la culpable y también recibiría su castigo, eso nos excito de inmediato y una vez terminamos las copas de vino que estábamos tomando nos pusimos de pie para seguir a Claudia hacia la habitación de los castigos, cuando llegamos Claudia cambio su actitud y se puso muy dominante, lo primero que hizo fue ordenarle a Ana que me atara boca abajo en una silla especialmente diseñada para ello, yo obediente me deje llevar y rápidamente Ana me tenía atada con mi nalga muy parada, las piernas abiertas pero aun de pie y estaba doblada sobre la silla con mis brazos hacia arriba completamente indefensa. Estando así Claudia comenzó a levantar la falda de mi vestido, luego las enaguas hasta tenerme con la nalguita al aire y solo cubierta con mis pantis, ella los bajo y sentí como me mojaba con lubricante y luego sentí como entraba en mi culito un plug mediano, ella lo inserto suavemente y cuando estuvo completamente adentro volvió a subir mis pantis y comenzó a darme nalgadas con una fusta de cuero, mientras lo hacía le indico a Ana que se pusiera delante de mí y levantara su faldita para hacerme lamer sus pantis, ella obedeció excitada y con sus dos manos levanto toda su ropa para poner sus pantis en mi boquita, yo la abrí golosa y con mi lengua comencé a lamerla mientras Claudia seguía azotando mi culito cada vez más fuerte y yo gemía como una señorita caliente. Ella me dio unas nalgadas más y entonces dijo que ahora comenzaba nuestro castigo, lo primero era que Ana debía ponerse encima de mí para ser atada igual que yo, ella obedeció y mientras Claudia ataba sus manos levanto su falda para pasar sus pantis por nuestras caritas y boquitas, luego ato sus piernas y le puso in plug igual al mío, cuando estuvimos listas ella saco unos controles remoto y se puso delante de nosotras para mostrarnos como los manipulaba prendiendo al mismo tiempo la vibración de los plug de nuestros culitos, las dos gemimos como dos hembras mientras ella tomaba otra vez su fusta.

    Nos dijo que íbamos a recibir treinta nalgadas cada una y nos ordenó contarlas, Ana y yo obedecimos sumisas y entre griticos y gemidos contamos cada una de las nalgadas, cuando Claudia termino soltó a Ana y le pido un collar con argollas para las manos que estaba sobre una mesa, mientras ella iba por el Claudia desamarro mis manos y me ayudo a colocar de pie pues mis piernas temblaban y como las tenía abiertas no era capaz de apoyarme bien en mis tacones, Ana regreso con un collar de perra blanco que tenía dos muñequeras a los lados del cuello y una cadena, Claudia me lo coloco mientras Ana soltaba mis piernas y cuando estuve lista Claudia nos llevó a una habitación con una cama gigante en donde me tiro boca arriba. Yo ya estaba al tope de la excitación cuando ella tomo un dildo que ya tenía listo en la cama y llamando a Ana se lo coloco en la boca con una mordaza especialmente diseñada para eso como las que uno ve en las películas porno, así Ana quedo con un dildo más pequeño adentro de su boquita y uno más grande saliendo de ella, Claudia se colocó encima de mi cabeza y con unas almohadas logro tener sus pantis justo en mi boquita, entonces le dijo a Ana que levantara mis piernas hasta que ella pudo tomarlas teniéndome así toda abierta, mientras se movía encima de mí, como era de esperarse Ana se acostó para bajarme las pantis y después de sacar el vibrador de mi culito comenzó a meter el dildo que tenía en su boquita siguiendo las órdenes de Claudia, así me tuvieron un rato hasta que Claudia le dijo a Ana que era su turno de meter su verga en mi delicioso culito, ella saco el dildo y cuando Claudia se bajó me dio vuelta y puso almohadas para preparar mi culito para la verga de Claudia quien ya estaba levantando mi faldita otra vez, yo abrí mis piernas y Claudia subió mis pantis un poquito solo lo suficiente para correrlos a un lado y meter su verga en mi culito de un solo empujón, yo gemí excitada de tener ese pedazo de carne caliente y duro dentro de mí, ella lo metió bien adentro y luego comenzó a sacarlo y meterlo lentamente, entonces le ordeno a Ana que metiera el dildo en su culito, sentí como Ana se arrodillo entre mis piernas y comenzó a tocar mi verguita sobre las pantis, de ahí sacaba la manito mojada y primero comenzó a meter sus dedos en el culito de Claudia, quien a cada dedo metía su verga más duro en mi culito y luego metió el dildo quedando con su carita completamente pegada al culito de Claudia, esa pose y estar así tan comida, tan montada me pusieron a mil y tener a Ana tocando mis pantis y mi verguita mientras sentía como la verga de Claudia se ponía más dura y caliente adentro de mi culito me hicieron mojar toda en las pantis, me moje toda y me solté, me deje caer en la cama mientras sentía como Claudia me montaba duro y rápido hasta que sentí como llenaba mi culito con su leche y a su vez se dejaba caer encima de mí.

    Escuche como Ana sacaba el dildo de su boca del culito de Claudia, luego como se puso de pie, ella dulcemente desato mis manos y mis piernas, luego ayudo a Claudia a ponerse de pie y sentí como su verga salía de mi culito todavía dura y caliente, ella subió mis pantis y me ayudo a poner mi pie, mis piernas temblaban y sentía mis pantis mojados por delante y por detrás, estaba tan mojada que sentía como bajaba semen por mis piernas, sentía mis muslos mojados y una de las enaguas de mi vestido de novia se pegaba a mis piernas de una forma deliciosa, como pudimos fuimos a la sala, para sentarnos cómodamente en los sofás en nuestros vestidos, Ana nos sirvió un vaso de agua que tomamos sedientas y luego de recuperar nuestros alientos decidimos abrir una nueva botella de vino, Claudia saco también una tabla de quesos que devoramos hambrientas y cuando menos pensamos ya íbamos abriendo la segunda botella mientras Claudia sacaba una segunda tabla, nuestra conversación era animada y trataba sobre lo que acabábamos de hacer, ya era de noche, aunque aún faltaba para la media noche, entonces decidimos que era hora de cambiarnos para nuestra última fantasía, la mía. No era casualidad que fuera la última, pues en términos generales yo quería que hiciéramos una pijamada y durmiéramos vestidas como unas mujercitas.

    Muchas gracias por los comentarios y los correos, eso siempre me anima a seguir escribiendo mis fantasías, espero que disfruten esta segunda parte de la historia. Gracias por leer y disfrutar de esta fantasía, espero seguir publicando el resto del relato en partes aunque cada día se me ocurre algo más que ponerle.

    Victoria Fenandez

  • Lo filmo a papá

    Lo filmo a papá

    Hace varios años que estoy “casada” con el mejor hombre del mundo. Nuestra vida de pareja no puede superarse, tierno, cariñoso, buen amigo, compañero, sobre todo buen amante y buen padre (literalmente).

    Nos entregamos indiscriminadamente a todo lo sugerido por nuestras pasiones.

    La conciencia no es la voz de la naturaleza, sino solo la voz de los prejuicios, con mi padre, solemos componer debajo de las sábanas las mejores canciones de una pasión desenfrenada.

    No tenemos problemas con la familia pues mi papa no tiene hermanos, sus padres, mis abuelos, fallecieron. De parte materna, ella se fue, lo dejo a mi papa por tonta, hoy vivo en su casa.

    Se nota nuestra diferencia de edad, me tuvieron cuando eran muy chicos, pero no nos importa. Al día de hoy, papa tiene cuarenta años y yo veinticuatro, pocas cuentas, me tuvieron a los diecisiete.

    Todo comenzó con mi afición a las películas, carrera que estoy estudiando, quiero ser directora de Cine.

    Presento a mi padre.

    Iker, profe de educación física en un colegio y posible futuro dueño del gimnasio donde también da clase.

    Llega agotado a diario, las horas catedra más el gym, después de ayudar a los clientes, pasa una hora y media entrenando.

    Rutina, pura rutina, llega a casa, baño reparador, cena, descansar, al otro día levantarse y al yugo nuevamente. Vida social, casi nula, los fines de semana nos juntamos a cenar y a beber algo.

    Yo me llamo Amparo, hija de Iker, el apolíneo y bello padre que Dios me dio. Hace dos años comencé a estudiar dirección de cine, carrera que me encanta como ya he dicho.

    Un poco porque me gusta, otro para conservar mi silueta, otro para estar cerca de él y su futuro emprendimiento gimnástico, lo ayudo en el gym.

    Tiene el arte del deseo tatuado en cada centímetro de su piel, era mi intención plasmarlo en una película, ahí es, donde comienza nuestra historia.

    Tratare de ser breve, mi padre es una persona que habitualmente esta relacionándose con otras por razones de su trabajo, pero es un poco introvertido y sobre todo muy serio en cuanto al trato interpersonal se refiere, me atrevería a decir que da un giro rotundo a su personalidad, cuando estamos juntos

    Como sé que me negaría la posibilidad de la filmación, instale tres cámaras, esas denominadas del tipo espía, una en la cocina, otra en el comedor y una tercera en la pieza, para así poder hacer un documental de su vida.

    Los primeros días venían bien, es muy rutinario y todo lo hace secuencialmente, llega, se pone unos cortos deja preparada la ropa para bañarse sobre la cama, toma unos mates, ve un noticiero en Tv. Prepara la cena, lleva la ropa al baño, se baña y sale del baño con su pijama, pone la mesa, cena, limpia todos los trastos, toma un café, se acuesta y duerme hasta el otro día.

    Los fines de semana era casi igual, la diferencia que en vez de ir a trabajar, leía o miraba algún documental.

    Lo hice por un par de semanas.

    Ese sábado que me cambiaría la vida, algo varió en su rutina, lo veo levantarse y preparar la ropa para ducharse, con la diferencia que en vez de ir al baño se desnuda en la pieza.

    Al caer su bóxer al piso veo su tremendo miembro, el que nunca lo había imaginado así, largo y grueso, lo que era seguro es que su tamaño era más grande que el de mi novio. No sé qué me paso por la cabeza, pues mi vagina hizo agua inmediatamente mojando mi ropa interior, lleve mi mano a ella acariciándola, busque mi clítoris para masajearlo y alternaba metiendo dos y a veces tres dedos dentro, no dure mucho en ese jugueteo, una intensa corriente me recorrió el cuerpo explotando en tremendo orgasmo.

    Generalmente en mis sesiones masturbatorias incluyo mis duros pechos y sus pezones, con algún que otro juguete, lo que hace mis juegos más placenteros, pero esta vez sentí una sensación nunca antes vivida, con un orgasmo increíble.

    No sé qué me paso, como se me pudo ocurrir semejante cosa y con mi padre, lo que es real, me gusto; ese morbo me elevo a las nubes y me iba a arriesgar, iba a ir por más.

    En su horario laboral, puse una cámara más, ¿adivinen dónde? Si ahí mismo, en el cuarto de baño.

    Por suerte estaba encargada de ayudar a mi padre con la limpieza del departamento teniendo libre acceso.

    Deje de darle importancia al resto de las cámaras, esas me indicaban solo rutina, rutina y más rutina, o inconscientemente quería que así fuera.

    Cada vez que recuperaba la memoria de las video-mini cámaras, era una sesión masturbatoria distinta, siempre con más intensidad cuanto más lo veía, Solo pensar en verlo me ponía a mil, lo único que me apetecía era verlo desnudo, con su virilidad colgando entre sus torneadas piernas.

    En varias oportunidades lo he visto enjabonando su miembro, mientras lo hacía, este iba cobrando vida, irguiéndose orgulloso de su tamaño, mientras mí ahora, amor platónico Iker, lo movía de adelante hacia atrás, una tras otra vez.

    Me daba cuenta que estaba por llegar al orgasmo porque incrementaba el ritmo, cerraba sus ojos y decía algo, solo podía ver que movía los labios, no tenía audio. Los movimientos de vaivén cada vez eran más rápidos hasta que un chorro de semen salía raudamente de su orificio uretral, impactando con violencia sobre el vidrio que cubría la ducha, al grito de (lo único que alcance a leer de sus labios) te amo.

    Luego de varias semanas de ver rutinas, baños, sesiones de masturbaciones, ocurrió algo inesperado.

    Estaba viendo la llegada a su domicilio, entro con una carpeta bajo el brazo, la dejo sobre la mesa y obvio la rutina diaria, pieza, ropa, mate, noticiero, baño, cena, café. Lo note raro, había cosas que no cuadraban, digo por sus actitudes y movimientos, todo era muy raro.

    Después que tomo el café y dejo la cocina limpia, entendí todo.

    Tomo la carpeta, saco una hoja que había dentro, regreso a baño miro a la cámara y apunto la hoja escrita por computadora a ella, mi corazón parecía salirse de mi pecho.

    En el papel rezaba lo siguiente:

    «Cuanto anhelo sentir tu cuerpo fundido con el mío y que te desvanezcas entre mis brazos con mis besos»

    Se lo que estás haciendo.

    Creí que iba a morir, fue recorriendo toda la casa, frente a todas las cámaras distribuidas en ella, mostraba el cartel.

    El viernes por la tarde recibo un mensaje, pues no le atendía sus llamados.

    – Amparo, todo acto tiene sus consecuencias, si fuiste tan adulta para hacer tu “travesura”, se adulta para enfrentar. Te espero a cenar hoy.

    A lo que respondí con un simple, “ok”

    Iba en camino hacia la casa de Iker, me temblaban las piernas y mi rostro estaba rubicundo, a pesar que estaba fresco, un calor recorría todo mi cuerpo, lo único que me dejaba tranquila, era el texto que había escrito.

    Llego a la puerta del edificio, toco con mi dedo el pulsador del timbre, su voz firme pero paternal, sin preguntar quién es, me dice, pasa.

    Mientras subía con el ascensor, mi corazón latía como nunca y había empezado a transpirar.

    La puerta estaba entreabierta, entro y me recibe con su mirada más tierna. Yo estaqueada, no podía ni moverme, extiende su mano agarrando la mía, con un pequeño jalón me invita a pasar al interior, me dejo llevar.

    Estoy acostumbrada a guardar silencio cuando no tengo nada que decir, y encima soy como esas ciudades que entran en guerra, tengo un lado indefenso, y así me sentía.

    Me sorprendió lo ocurrido a continuación, mi padre cogió mi otra mano, con su pie arrimo la puerta para cerrarla, me llevo así, tomado de mis manos hasta el comedor, donde me soltó para pasar una mano en mi cintura y otra por mi cuello acercando mi cara hacia la suya diciéndome.

    – La mejor forma que tengo para expresar mi tentación es caer en ella.

    Me dijo susurrando.

    – No tenés ninguna idea de todo lo que pasa por mi mente, cuanto te deseo, como crece dentro de mí a pasos de gigante. Te ves increíble, he tenido tantas preocupaciones últimamente que necesito olvidarlo todo, y creo que lo voy a hacer entre tu cuerpo y el mío.

    Acercó su boca a la mía, con suaves besos fue buscando la complicidad de mis labios, que se fueron abriendo lentamente para dar vía libre a su lengua, que ávida comenzó su sensual baile de exploración junto con la mía.

    Con una mano me soltó el pelo, lo llevaba atado con un broche, dejándolo caer sobre los hombros, a la vez, con la otra, iba levantando mi remera para sacarla, al tiempo que yo hacía lo propio con la suya. Con delicadeza me despojo del brasier, dejando expuestas mis firmes tetas con sus ya, endurecidos pezones, que comenzó a chupar delicadamente.

    Mi braga empapada y mi vagina palpitante me pedían entrar en acción.

    Me arrodille ante él, besando su trabajado pecho, bajando de a poco su pantalón deportivo y calzoncillo a la vez, el miembro, tan grande como lo había visto en los videos, salió eyectado fuera de la ropa que estaba por el piso, acariciaba sus testículos a la vez que besaba esa hermosa herramienta. Con mi pequeña mano comencé a masturbarlo a la vez que pasaba la lengua por el glande, como preludio a la mamada que vendría, mientras lo hacía, acariciaba suavemente sus testículos acompañando por momentos, con algunos roces de mi lengua, hasta que lo introduje en mi cavidad bucal, comencé adentro y afuera, rodeándolo con mi lengua, seguía acompañando con mi mano, iba adentro, afuera, arriba, abajo, alternando el ritmo, tiré mi cabeza hacia atrás para mirarlo a los ojos, sabiendo que a los hombres les gusta. ¡¡¡Cuanto placer!!!

    Tocar, acariciar, chupar, lamer, succionar, secuencia que se repetía a distintos ritmos. Su miembro comenzó a latir como avisando el final esperado, pero mi papa no quiso que ahí concluyera todo, me alzo con sus fuertes brazos llevándome la cama, me deposito en ella terminando de sacar toda mi ropa, dejando descubierta mi totalmente depilada y húmeda vagina.

    Beso mis tetas con la delicadeza que lo caracteriza, acariciando suavemente con la yema de sus dedos mi piel erizada, fue bajando con sus besos hacia el sur de mi anatomía, paso la lengua por mis muslos haciéndose desear en el lugar “prohibido”, cuando sin esperarlo su lengua se posó sobre los labios vaginales, suavemente sentí esa pasada de abajo hacia arriba, sin intensidad casi, con movimientos circulares, se centró en mis labios menores, mientras, sus dedos hurgaba la entrada vaginal, ejerciendo presión de a poco. Ya estaba excitadísima, ardía de calentura, él se dio cuenta, sus dedos emprendieron su juego con el clítoris que se iba hinchando de a poco, de repente siento la succión en él, en este punto me retorcía en la cama del placer que me estaba proporcionando, hasta que la presión de sus dedos y la humedad reinante, permitieron su entrada en la vagina, comenzó a buscar mi punto G, no hizo falta mucho tiempo para que explotara en tremendo orgasmo que lleno su boca de mis jugos.

    El olor a sexo inundaba el impoluto departamento de papa, el silencio que allí habitaba solo fue roto por mis gritos de placer.

    – Quiero seguir explorando juntos aquellos lugares en donde el mundo desaparece, donde estamos solo vos y yo entregados al placer de nuestro encuentro.

    – Si papa, a partir de hoy va ser así.

    – Mis ganas de vos, no se van terminar nunca, muy por el contrario se van a acumular.

    – Podes hacerme lo que quieras, me calentas mucho, esto es lo mejor, por favor dame más.

    Y vaya que me dio más, saco las sábanas de la cama, atándome con ellas de las manos y los pies, quede formando una equis perfecta en su lecho, sus manos volvieron a su trabajo de acariciarme el cuerpo, alternando con pequeños masajes, besos, chupaditas de pezones y caricias. Pasaba suavemente sus manos por mi vagina, dando cada vez más placer.

    – Por favor papa, métemela ya, no aguanto más.

    Hacia oídos sordos a mis suplicas,

    – Por favor, te necesito ya dentro de mí, quiero llenarme de tu verga.

    Ya le gritaba suplicando.

    – Tranquila hija, tu cuerpo es el más bello paño donde quiero dejar pintado mi arte. Disfruta.

    Siguió con su recorrido corporal, al punto que tuve varios orgasmos, solo con sus caricias y sus besos, orgasmos que no me cuide de demostrarlos con mis gemidos y gritos. Ese orgasmo que solo permite el gemido, el aullido, pero no la palabra.

    De repente se detuvo, se posiciono entre mis piernas apoyando su miembro en la entrada de mi vagina, el glande se fue abriendo paso con dificultad en mi estrecha vulva, despacio, suavemente, centímetro a centímetro, yo la quería toda y de golpe, hice fuerza hacia arriba con la pelvis pero mi papa no permitió, la situación la maneja el.

    – Por favor métela ya, no aguanto más, dame todo, necesito sentirla adentro, toda.

    – ¿Nunca te dijeron que el orgasmo es el gran devorador de palabras?

    Me silencio con un beso.

    Y de un solo empellón introdujo su gran pene dentro de mi pequeña vagina, pegue un grito mezcla de dolor y placer que hizo detener a mi padre.

    – Seguí no pares por favor, por fin tengo un hombre que si sabe dentro de mi concha sedienta.

    Retomó el bombeo suave, incrementando de a poco la intensidad. Algo que no me van a entender nunca, porque ni yo lo puedo entender, era que cada cinco o seis penetraciones profundas tenía un orgasmo, uno tras otro.

    Lo poco que podía observar debido a la excitación que tenía, era la cara de sorpresa por parte de papa, de repente sus ojos se pusieron en blanco su pene se tensó expulsando su liquido espeso y caliente dentro de mi cavidad vaginal, golpeando contra el cuello del útero una y otra vez, llenando cada espacio libre, del poco que quedaba, con su simiente. Al sentir esa hermosa sensación, mi cuerpo exploto en un último gran orgasmo. Creí haber perdido el conocimiento por unos minutos, luego de ese orgasmo hay un momento que se me borro.

    Me desato, muy lentamente, besando mis labios y cuello.

    Fue a preparar un café para ambos, nos sentamos en el living, desnudos, sin pronunciar casi palabras, era todo agradecimientos por parte de ambos y lisonjas por parte de él sobre mi comportamiento sexual.

    Al acabar el café, fui al baño para higienizarme, mientras el me esperaba.

    De regreso, lo mire con mi mejor cara de prostituta que me salió en ese momento,

    Mirándolo a los ojos, le hice un baile sensual moviendo mis caderas, mientras papa se ponía cómodo en el asiento (sabíamos lo que se vendría).

    Fui hasta la alacena para traer un pote de dulce de leche, con mis dedos y manos, unte todo su gran miembro mientras lo miraba a sus ojos sin bajar la mirada, una vez bien embadurnado, chupaba mis dedos mientras seguía con el baile, una vez limpios, hice lo propio con su pene, sacando hasta lo más mínimo que podría quedar.

    Ya con ese venoso miembro erguido, me posicione a horcajadas sobre el miembro, lo tome con mis manos apuntándolo a mí, otra vez mojada, vagina. Fui bajando de a poco, con movimientos de vaivén haciendo que se perdiera dentro de mi golosa cueva del placer, a la vez que papa me apretaba y mordisqueaba las tetas, iba y venía de atrás hacia adelante, subiendo y bajando por ese palo hermoso que portaba mi amado Iker.

    Me tomo de los glúteos, los acariciaba y apretaba delicadamente, pasaba sus dedos por el agujero del ano, haciendo pequeñas presiones en él, alguna que otra vez, una falange se colaba dentro, produciendo más placer.

    Luego de cabalgar y disfrutar de esta sesión de sexo, ambos terminamos con nuestros respectivos e intensos orgasmos.

    En esa posición y con su verga llenando todo mi sexo, nos quedamos besando y acariciando por un rato, bueno, hasta que su cipote perdió erección.

    Fuimos al baño y nos duchamos, bañándonos mutuamente, tocándonos por todas partes.

    Salimos del baño para ir a la cama, nos acostamos dispuestos a descansar.

    – Consuelo, tengo que agradecerte, no sin antes decirte que en un principio estaba enojado, que en realidad, no sé, fueron los famosos sentimientos encontrados, porque, desearte, lo hago desde hace tiempo, pero hija, tus métodos…

    – Papi, en realidad las filmaciones las hice en principio en lugares donde no quedabas expuesto en tu desnudez, solo para hacer un video que sea espontaneo, sin guion, pero un día vi tu miembro y no me pude resistir, puse una cuarta cámara en el baño para verte, desearte en silencio.

    – ¿Por qué no me lo dijiste?

    – Por vergüenza, a parte dejaría de ser espontanea la filmación.

    – No, eso no, porque no me dijiste que me deseabas.

    – Es que sos mi padre.

    – Yo también te deseaba, antes de darme cuenta que había una cámara en el baño, esas pajas eran por vos, cada vez que eyaculaba gritaba, te amo consuelo, te amo hija.

    Papa me abrazo me dio un beso de amor, y me susurro al oído…

    – Te amo consuelo, te amo hija.

    – Lo se papa, lo sé.

    Al día siguiente, me cite con mi novio para cortar nuestra relación.

    Hace un tiempo largo me recibí, hoy soy directora de Cine, me dedico a la fotografía hasta que salga algo inherente a mi profesión.

    Iker cumplió su sueño del gimnasio propio, en el cual también le doy una mano, así mismo sigue dando clases en los colegios.

    Como dije al principio, hace rato vivo con mi papa como marido y mujer, y estoy esperando un buscado hijo, tiene fecha de nacimiento dentro de cuatro meses.

  • Invitados a una fiesta swinger (parte 2)

    Invitados a una fiesta swinger (parte 2)

    En la parte uno, somos invitados a una fiesta, donde el dueño de casa era cineasta, iba a filmar a parejas teniendo sexo, intercambios, orgias, etc., e iba a pagar a cada uno por el tiempo que aparecieran en el video final.

    Mi mujer estuvo de acuerdo, llegamos y nos liberamos, tanto que mi mujer ya le estaba dando una mamada a un tipo.

    Yo le propuse a una chica tener sexo con ella, no se negó pero entendí que el esposo la había forzado a ir por sus propios intereses.

    Le pregunté si prefería que le diera sexo oral a ella en vez de penetrarla y me lo agradeció de antemano. Ella reposó en otro camastro, estaba totalmente depilada, sus labios vaginales eran la mitad de los de mi mujer, a pesar de que ella aparentaba la misma edad, seguramente el tipo la cogía poco. Mi lengua recorrió sus labios vaginales, comenzó a jugar con su clítoris, luego penetró su vagina, así estuvimos unos minutos, ella tenía en la mano un tubo de lubricante que no soltaba, es más, lo apretaba cada vez que yo insistía sobre su clítoris.

    -Hecha un chorro aquí, y le señalé mi mano

    Eso hizo y deslicé dos dedos en su vagina, era apretadita, al meter el tercer dedo ella no tardó en tener un orgasmo, rápidamente se levantó y tímidamente de cabeza gacha se fue a paso rápido.

    Al levantar la vista, mi mujer, que ya había ido a enjuagarse la boca, estaba en otro camastro acostada con un tipo arriba dándole por la vagina, ella miraba a la cámara y hacía gestos de dolor y de gozo, que yo reconocía como ficticios.

    A mi costado había dos mujeres mirando de cerca como el tipo penetraba frenéticamente mi mujer, seguramente una era la mujer del tipo y la otra parecía la esposa del dueño. Del otro lado la cámara buscaba la mejor toma del pene y vagina, me sumé a los espectadores mientras el tipo intentaba eyacular.

    Una de ellas me agarró el pene, se sorprendió de lo duro que estaba, también me tocó mis potentes nalgas y piernas, se arrodilló a darme una mamada, pero no fue necesario que insistiera mucho rato, habrán pasado unos cinco minutos y tuvo toda mi leche en la garganta, no derramó ni una gota.

    Mi mujer al lado sonreía mirándome mientras el tipo intentaba eyacular, al final ella lo movió de arriba y le dio una mamada, con un par de veces que se metió todo el pene en su boca, el tipo explotó en un orgasmo, el semen chorreaba y mojaba su mentón su cuello y sus tetas.

    Coincidimos con mi mujer en el lugar de aseo, era un lugar abierto, ella se duchó y lavó bien metiéndose los dedos a la vista de todos, mientras yo me lavaba las manos, salí primero del lugar de aseo y la erección aún permanecía.

    -Está bien gorda, dijo ella.

    -Tomé la pastilla, recuerdas? Dije.

    -Me quieres encular aquí o en la habitación?

    -No voy a poder eyacular pero tú sí, vamos a la habitación, dije

    Apenas cerrábamos la puerta y la abracé desde atrás, caminábamos hacia la cama con dificultad, por el abrazo y porque mi dedo mojado en sus fluidos ya hurgaba en su culo.

    -No sabes lo caliente que estoy, dijo.

    -necesito tener un orgasmo, agregó.

    Allí mismo se montó arriba mío, comenzó a fregarse contra mi pubis y en un abrir y cerrar de ojos tenía mi pene adentro, refregaba su clítoris contra mi pubis y se clavaba mi verga todo lo que podía pero no llegaba al orgasmo, se le cortaba. Retomé el control, nos acostamos y le recordé que me pidió ser enculada, un poco de lubricante y dos dedos fueron dilatando el ano hasta que nuevamente la invité a subir arriba, ella bajó despacio, casi sin respirar mientras mi abultada verga entraba centímetro a centímetro, no era gran cosa, pero los dieciséis por cuatro los sentía como si fueran más, cuando ya no hubo más que meter, comenzó lentamente un vaivén, toda la verga en el culo y el clítoris fregando contra mi pubis lograron que explotara en un potente orgasmo, gritó, gimió, bufó y se dejó caer sobre mí.

    Estuvimos charlando sobre lo que habíamos visto, en un poco más de una hora ella había estado con tres tipos, incluido yo, y yo con tres mujeres incluida ella, ella me preguntó del grito de la mujer y le conté con detalles del casi fisting que no fue. Y me dijo que a ella le gustaría probar pero para empezar con alguien de mano chica como una mujer. Le dije que le iba a gustar y que era un camino sin retorno.

    Ella me contó del sabor raro del semen del primer tipo, pudo escupirlo casi todo luego de jugar con la cámara que filmaba, y también se nos reímos del segundo que semi flácido no podía eyacular.

    -Pero tú tienes tus armas, dije riendo.

    -Me sentí bien puta, dijo, un objeto sexual, no sentí nada, ni asco, pude hacer un poco de acting para la cámara y además mirar lo que vos hacías al lado de mí.

    -Ja ja, acoté. Ojalá haya buenas tomas y nos paguen bien. Es muy cansador este trabajo.

    -Quieres dormir o quieres salir otro rato y después dormimos una siesta?

    A lo que contestó que tal vez era preferible coger otro poco ahora que teníamos energías y descansar antes de ir a cenar. Le propuse un juego. Había en un lugar del patio una hamaca sexual de bondage, de esas que quedan suspendidas en el aire, podíamos ir hasta allí, ella subirse quedar de piernas abiertas y yo invitar a todos los tipos que la follaran uno a uno. Ella iba a tener en su vagina leche varios tipos, iba a acaparar las cámaras durante un buen rato y tendría múltiples planos filmados, además yo iba a tener para elegir las que estuvieran libres.

    Ella estuvo de acuerdo.

    -Si eso quieres, yo no me opongo, dijo

    -Me esforzaré para ganar buena plata, dijo

    Salimos de la habitación y fuimos a paso decidido hasta la hamaca, le costó subirse y ponerse cómoda, le puse las restricciones en los pies y los levanté y aseguré, quedaba toda su gran vulva y su agujero vaginal expuestos, ella tiró la cabeza para atrás, yo me di vuelta y hablé fuerte

    -Necesito a todos aquí, esta mujer dice que necesita que todos le llenemos la vagina de leche

    Todos miraron y tres ya caminaron hacia donde estábamos, el primero ya llegó pronto y la penetró mientras los otros dos se masturbaban. El primero eyaculó rápidamente, y el segundo también, el tercero tenía un verga de un tamaño que llamaba la atención el grosor, le costó un poco, las cámaras no se perdían detalle porque ella estaba en una zona iluminada y se podían tomar buenos ángulos, de las diferentes pijas penetrándola, de las acabadas, de los montones de semen que caían al suelo de su dilatado agujero. Yo también me masturbaba para disimular y la rubiecita teñida, la pareja con que habíamos estado en el hotel me agarró de la mano y me dijo

    -Ven, dame por el culo que es lo que más me gusta.

    Perdí de vista a mi mujer mientras agregaba lubricante al ano de aquella mujer, cuando la penetré ella se tensó pero cuando aflojó se tragó todo mi pene, una cámara se había arrimado a nosotros, mientras metía y sacaba todo el pene de su culo le pregunté a esta chica si le gustaba ser doblemente penetrada y asintió con la cabeza, giré, miré alrededor y vi un tipo que recién había terminado con mi mujer, él ya estaba limpio y venía de la zona de lavabos, le hice un gesto que se arrimara y le dije al oído si quería unirse a una doble penetración, ella le pidió que se acostara en el camastro, el tipo tenía una polla normal. Ella giró la cabeza hacia el costado y vio al marido que se estaba follando a mi mujer en ese momento, se acomodó arriba y engulló de una aquella verga. Ella me dijo.

    -Dale ahora

    Apoyé mi cabeza en su ano, empujé y no entraba, no porque su ano no estuviera ya dilatado, sino porque la verga del otro casi no dejaba espacio para que yo la penetrara, costó entrar pero mi dureza pudo más que su tamaño. No pasó mucho rato y ella tuvo empezó a tener un orgasmo, se movía frenéticamente, se quejaba como sollozando hasta que quedó quieta, ninguno de los dos eyaculamos, este tipo recién había cogido a mi mujer y yo hacía un rato.

    Las cámaras se regocijaban de tanto festival, había tres filmando a mi mujer que estaba con el último de los hombres, ya terminando. Ella tenía cara de cansada, hacía caras a las cámaras y a los tipos, se golpeaba el clítoris y les decía “dame toda la lechita acá”, la verdad que la desconocía. Después que el ultimo tipo se fue, me di cuenta que había sido el dueño de la fiesta, las cámaras lo seguían a él, una quedó enfocando todo el enchastre de semen que había quedado, su vulva era un agujero que se veía para adentro, de allí chorreaba semen que le pasaba por el ano, que también estaba algo dilatado, corría por una de sus nalgas y goteaba al piso. Había casi un charco de semen allí. Y ella me pidió que la ayudara a bajar de la hamaca, estaba acalambrada, había estado más de cuarenta minutos así y seis tipos la habían penetrado, uno de ellos con una monstruosa verga.

    La quise ayudar a caminar pero se negó, hizo como si no me conociera, fue hacia una zona de higiene y quedé en las cercanías pero cuando se agachó y metió todo el pico del duchero en su vagina y abrió el chorro de agua, ahí me di cuenta que se podría arreglar sola. Me fui a la habitación y a los minutos apareció ella, de pelo mojado, recién bañada, con olor a limpio, caminando con una decisión y un porte que hacía tiempo no veía, y me dijo.

    Se sentó en la cama, me miró, suspiró y me pidió un beso.

    A continuación dijo

    -Ufff, que intenso, no me reconozco, no sé qué me pasa pero me gusta. De nuevo me pasó lo mismo, me sentía una puta, un objeto, pude abstraerme y mientras no miraba a los tipos a la cara podía pensar en otra cosa mientras me penetraban y eyaculaban, y hacer caras para la cámara. Y a vos como te fue? Me dijo

    -Bien, dije

    -La rubiecita que parece una nena me pidió que le diera por el culo pero con otro tipo le hicimos una doble penetración, el por la vagina y yo por el culo. Dije

    -Mírala a ella, dijo. Parece una mosquita muerta. Y agregó

    -El tipo ese, el de la verga grande es muy grosero y bruto, dijo.

    Charlamos un rato en la intimidad de la habitación de lo que habíamos hecho y visto, en realidad habíamos visto poco porque en ese lugar , en el patio cerca de la piscina nunca hubo más de dos o tres parejas teniendo sexo, y no había más de tres cámaras, por lo que supusimos que otras dos estarían en otro lugar. Ojalá que pongan varias escenas nuestras y nos reditúen bien, dijo ella, a lo que agregó, “seguramente tu performance con seis tipos va a ser del top 10”, y tal vez el orgasmo de la mujer con mi mano dentro de su vagina también, nos reímos.

    -Me gustaría probar, no me gustaría irme de acá sin haber experimentado, pero con alguien de mano chica, repitió.

    -Y bueno le dije, en vez de mirar pollas mira las manos, le dije.

    Nos íbamos a recostar en la cama y le pregunté si se había lavado bien, me dijo que si pero que se iba a limpiar de nuevo porque aún le salía líquido de la vulva, la ayudé en el baño, desconecté la manga de la ducha, preparamos un poco de agua jabonosa, con jabón neutro, en una botella de soda y la usamos un par de veces como ducha vaginal y luego con el pico de la manguera y el chorro fuerte sacamos todo resto que hubiera y terminamos con una nueva ducha.

    Después de dormir un par de horas, en las que ella soñó un poco pero no pregunté, nos levantamos a cenar.