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  • María y Marta (parte 3)

    María y Marta (parte 3)

    María estaba tumbada boca arriba encima del cheslón con la cabeza fuera del asiento. Yo estaba arrodillado delante de ella, con mi polla metida entera dentro de su boca hasta la garganta y mis huevos aplastados contra su nariz que apenas la dejaban respirar. Mientras tanto, yo ayudaba a Marta a que se pusiera encima de María, a cuatro patas, con su coño mojado por completo delante mío y encima de la cara de María. Mientras ayudaba a Marta, a María la dio de nuevo una fuerte arcada que la hizo volver a soltar un montón de saliva por la boca, mientras mi polla estaba dentro de su boca.

    En este momento, tenia el coño de Marta enfrente mío, lo notaba palpitante y chorreante. Notaba a Marta cachondísima con unas ganas tremendas de ser follada. En ese momento, María tuvo otra arcada que me hizo sacar la polla de su boca. La saqué llena de sus babas y con unos tremendos hilos de saliva que llegaban hasta su cara. En ese momento María aprovechó para respirar por la boca pero sin perder de vista mi polla, mientras yo acercaba la punta de mi polla al coño de Marta.

    Puse la punta sobre su coño y se la empecé a meter muy despacio. Notaba como Marta se estremecía de placer a la vez que de impaciencia. Poco a poco iba metiendo mi polla entera dentro del coño de Marta. Ella iba conteniendo la respiración esperando a que llegase al final. Cuando se la metí por completo, toqué con mi abdomen su culo, y ella expiró un gemido muy fuerte de placer. Las piernas se le aflojaron del gusto que le dio y del alivio que sitió al ser follada por mi, ya que lo estaba deseando desde que entro por la puerta. Cuando Marta paró de temblar, saque mi polla de su coño lentamente para volver a ensartarla de nuevo en la boca de María que seguía a la espera. Se la volví a meter hasta dentro de su garganta, lo que la provocó otra arcada y otro nuevo escupitajo de saliva. La saque un poco y se la volví a meter para provocarla otra arcada a sabiendas. María ya no aguantaba más, así que le di unas cinco últimas embestidas por la boca, cada una de ellas hasta el fondo y cada una de ellas con una nueva arcada y un nuevo reguero de saliva. Le dejé la cara y el pelo cubiertos por completo de su propia saliva, y un charco que se formó en el suelo, pero Maria seguía con una cara de excitación tremenda.

    Cuando deje de mirar la cara encharcada de María levanté la vista y tenía a Marta a la espera de que la volviese a follar de nuevo. Volví a poner la punta de mi polla cubierta de la saliva de María en la entrada del coño de Marta, y repitiendo el movimiento de antes, fui poco a poco penetrándola mientras ella se estremecía de placer. Llegué a metérsela hasta el fondo cuando soltó un nuevo gemido. La saqué lentamente dejando mi glande dentro de su coño, la aguanté unos segundos mirando su cara de impaciencia por volver a tenerla dentro, y esta vez se la metí de nuevo por completo de forma repentina y agresiva, pegándole un fuerte empujón y dejándola una cara de asombro mezclado con placer.

    Marta estaba gozando como nunca, estaba muy excitada, las piernas le comenzaban a temblar. Volví a repetir la embestida, cada vez más rápidamente. Los gemidos de Marta ya no iban a la par con cada penetración, Marta comenzaba a soltar un gemido constante que solo se cortaba para coger aire y volver a gemir más fuerte. Sus piernas y su cadera ya temblaban sin parar, se estaba derritiendo de placer al sentir mi polla dentro de su cuerpo. El ritmo de mis empujones era cada vez mayor, ya había llegado a lo más rápido que podía follarla. Apenas había pasado un minuto follando a ese ritmo cuando el temblor se volvió incontrolable, tanto que saqué mi polla de su coño para lo que se venía. Un tremendo orgasmo que le provocó pegar un fuerte grito de placer seguido de una enorme corrida vaginal que salpicó todo y que Marta soltó sobre la cara de María que seguía debajo de Marta y que había visto como su amiga se corría delante de su cara.

    Yo estaba muy cachondo a punto de reventar así que al ver eso y al seguir teniendo a Marta delante mío empapada de su flujo vaginal decidí atreverme a explorarla por completo y acerqué la punta de mi polla a la entrada de su culo. Fue rozar mi glande con su ano cuando de repente me dijo con voz de extenuación a la vez que de lamentación:

    -“No me la metas por el culo… cuando me dan por el culo se me pone rojo y se me dilata mucho… No quiero que mi novio me vea llegar con el culo así, no quiero que se entere de esto…”

    En ese momento yo me quedé sorprendido a la vez que un poco desilusionado. Sus palabras decían una cosa, pero sus gestos y su forma de hablar estaban pidiendo a gritos ser follada de nuevo, está vez por el culo. María, que seguía atenta a todo y con idea de querer complacernos a todos, dijo con voz segura y de forma altruista:

    -“Métemela a mi por el culo… Tú hoy no que quedas sin follarte a alguien por el culo… Haz lo que quieras conmigo, estoy aquí para esto…”

    Entonces, ayude a quitarse a Marte de encima de María, y levanté a María del cheslón donde estaba tumbada. Había un gran charco de saliva suya en el suelo, y estaba todo el sofá salpicado de la corrida de Marta. Maria tenía la cara cubierta de babas y el pelo completamente sucio de lo que le vino de sus arcadas. Era muy excitante ver lo sucia que estaba y lo poco que le importaba, ella mantenía su cara de excitación y mostraba su ansia por dar placer y que la hiciesen de todo.

    Agarré a María de la mano y la llevé a la mesa de cristal donde antes la había estado comiendo el coño a Marta. La empujé contra la mesa y apoyó su cuerpo en ella, llegando sus preciosas piernas hasta el suelo. Estaba en la posición perfecta para ser enculada. Me puse de pie detrás de ella, con mi polla a punto de estallar. Marta estaba de pie, al lado mío. No quería perder detalle de como me iba a follar a su amiga por el culo. Mi polla estaba mojada de los flujos de Marta así que decidí penetrarla sin pensarlo. Estaba deseando hacerlo, nunca antes me había follado a María por el culo.

    Puse mi glande sobre su ano, jugué un poco a rozarla y a deslizarlo por el agujero, puse mi polla en el centro del agujero y le metí el glande dentro del culo. María se puso un poco en tensión, dejó de estar tumbada para incorporarse ligeramente y apoyar las manos sobre la mesa. Se notaba que su cara de excitación se había desvanecido ligeramente. Al verla así, me di cuenta que era el momento de empujar un poco más, quería dominarla, quería que la doliese, que demostrase que era la zorra que es y que estaba para dar placer.

    Apreté mi polla más a dentro de su culo, sin llegar a la mitad, María pegó un pequeño brinco y estiró sus piernas, estaba alejándose de forma inconsciente de la polla que le estaba entrando por el culo. Soltó un pequeño gemido de dolor y torció el gesto. Marta fue con ella y se puso a su lado. Marta la decía en voz baja para que yo no me enterase:

    -“Aguanta poco más María… es solo un ratito hasta que se vaya a correr…”

    Marta se sentía culpable del dolor que sentía María, estaba en esa situación porque Marta no quiso que la follara por el culo. Para hacer que Marta lamentase no haber sido enculada, metí otro poco más mi polla dentro del culo de María que produjo un nuevo gemido de dolor en ella. Inmediatamente Marta se me quedó mirando como queriendo decir que no me pasase pero en cuanto me miró terminé de meterle la polla a María hasta dentro de su culo. Fue la mirada de Marta la que me hizo hundir mi polla en el culo de María. El gemido de María fue mas grande pero noté que fue una mezcla de dolor y de un poco de placer. Marta seguía con su mirada haciéndome culpable. No se había percatado que el gemido de Maria tenía algo de placer.

    Decidí sacar mi polla de su culo pero noté tanto placer al tenerla dentro que volví a metérsela entera de una sola vez, con suavidad pero hasta el fondo de nuevo. Lo hice mirando a Marta a la cara, como si me la estuviese follando a ella por el culo, ya que era lo que debería de estar sucediendo si no fuese por su novio. María volvió a pegar otro brinco con el nuevo empujón, pero esta vez la noté con algo de sorpresa, ya que parecía que no la había dolido la penetración tanto como la anterior. Al ver eso, repetí el movimiento, saqué y volví a meter mi polla en su culo, entera, hasta el fondo, sin pausa alguna, el gesto de María ya no fue ni de dolor ni de sorpresa, fue de placer. Soltó un pequeño gemido cuando llegué hasta el fondo. A marta le cambió la cara. Dejo de mirarme con rencor y comenzó a mirarme con cierto recelo y curiosidad, empezaba a sentir interés por lo que le estaba llenando el culo a su amiga.

    Comencé a repetir los movimientos de meter y sacar polla del culo de María. La follada que la estaba pegando comenzaba a tomar ritmo. Mi cadera sonaba contra su culo cuando chocaba al metérsela hasta el fondo. María comenzaba a gemir y a hacer movimientos ella sola para hacer que mi polla entrase lo más adentro posible de su culo. A todo esto, Marta, que estaba viendo la situación, el cambio de dolor a placer que experimentó María, decidió ponerse a mi lado. Estaba pegada a mi, yo la miraba a los ojos, ella me miraba los míos, yo no paraba de empujar y encular a su amiga, pero ambos no dejábamos de mirarnos. Ella agarró mi polla sin yo dejar de follar a María. Marta quería ser penetrada también, quería que parase para ser enculada ella también y sentir el mismo placer. Marta se acercó a mi oido para decirme algo, sabia lo que me iba a decir, pero yo no la dejé.

    De inmediato, saque mi polla del culo de María. María se giró sorprendida, y al echar la vista atrás vio a Marta con mi polla en su mano al lado mío y a ella con cara de cachonda perdida. María inmediatamente identificó la situación y se retiró de la mesa de cristal. Yo enseguida, agarré a Marta del pelo, tiré de ella y la tumbé en la mesa dejando su culo delante mío para ser penetrada. Rápidamente María se puso a ayudarme a darla bien fuerte por el culo. Quería que Marta se arrepintiese por haberme mirado mal cuando hacía daño a María por encularla. Quería dejarla el culo bien rojo y dilatado a Marta para que su novio lo percibiese cuando Marta llegase a casa. Quería que supiera que se habían follado a su novia por el culo.

    María agarró las nalgas de Marta, las separó y me miró como queriendo decir que le metiese la polla hasta dentro. Estaba que iba a reventar así que no dude ni un instante y le metí mi polla hasta el fondo de una sola vez. Marta no sitió dolor, le encantó, pegó un gemido como si le hubiese metido la polla por el coño. Parecía que tenía el culo preparado de antes, pero la realidad es que se moría de ganas de ser enculada. Aumenté el ritmo de las penetraciones, ya que con cada una los gemidos iban aumentando en intensidad. Marta estaba gozando más que María, estaba en la mesa derritiéndose de placer, los gemidos se volvieron contantes, mis embestidas eran cada vez más rápidas, a Marta la comenzaban a temblar de nuevo las piernas, un nuevo orgasmo se acercaba.

    De pronto, a Marta le empezaron a caer unos chorros de flujo vaginal por entre las piernas, se estaba corriendo y no se estaba dando cuenta, su gemido era un grito seguido muy alto que solo se cortaba para tomar más aire y volver a gritar. Sus gritos se mezclaban con el sonido de mis embestidas contra su culo. María sostenía la cadera de Marta para que no se derrumbase por el temblor de sus piernas. Yo ya estaba a punto de estallar ante toda esa situación así que saqué mi polla del culo de Marta y al sacarla vi como ya tenia su ano muy dilatado y enrojecido por las fuertes penetraciones. Se lo había dejado justo como ella no quería, pero Marta tenia cara de satisfacción, acaba de tener un orgasmo con sexo anal.

    Al ver mi polla fuera del culo de Marta, María se arrodilló delante mío y comenzó a hacerme una mamada. Comenzó a chupar y a saborear mi polla después de haber estado en su culo y en el de Marta. Le pego unos lametones de arriba a abajo, la lamió entera y cuando terminó de pasar su lengua comenzó a hacerme una paja con su mano. Me estaba mirando fijamente mientras agitaba mi polla como una coctelera. Me miraba sabiendo que ya estaba a punto de correrme y ella quería que lo hiciese encima de su cara. Ninguno de los dos decía nada, solo hablaban las miradas. Marta se recuperó de su orgasmo, se giró y vio a María de rodillas, por lo que Marta se arrodilló también y se puso al lado de María, delante de mi polla. María me la estaba sacudiendo, y mi polla apuntaba directamente a su cara. María me miraba fijamente y Marta estaba mirando fijamente a mi polla y como me estaba haciendo la paja María. Al ver el interés de Marta por mi polla, María y yo pensamos una cosa, nos miramos, asentimos con la cabeza y sin mediar palabra María hizo eso que se nos pasó por la cabeza a los dos, que era que Marta disfrutase de todo. Así que María giró mi polla hacía la cara de Marta, yo acompañé el giro y ahora mi polla apuntaba a la cara de Marta, mientras seguía siendo sacudida por María.

    Maria estaba pajeandome con una mano delante de la cara de Marta, mientras, con la otra mano, Maria agarró mis huevos, para acariciarlos a la vez que me sacudía la polla. De pronto, Marta levantó la mirada y me miró fijamente, entonces, fue en ese momento cuando ya no aguanté más, esa mirada hizo que me corriese. Salieron tres enormes chorros de semen seguidos bien calientes y espesos que se posaron en la cara de Marta, de arriba a abajo, desde la frente y el pelo hasta su boca y barbilla. Marta dejó de mirarme, se quedó sorprendida de lo que le cayó encima, así que no tuvo más remedio que dejar que María cubriese su cara con el semen que estaba sacando de mi polla. Los chorros de semen seguían saliendo, y María iba esparciendo todo el semen que salía de mi polla por la cara de Marta. Estaba usando mi polla como una manga pastelera, María la agitaba y apretaba mis huevos para que saliera todo el semen para esparcirlo por la cara de Marta, le estaba cubriendo las mejillas, la nariz, la frente, los ojos, sus labios… algunos chorros le salpicaban el pelo, el resto le empezaba a escurrir por el cuello. Marta puso la palma de sus manos hacia arriba para ir recogiendo los restos de semen que le caían de su cara.

    María estaba muy satisfecha, tenia una sonrisa en la cara, estaba muy contenta porque sabía que había hecho que me corriera y sabía que había disfrutado por haber embadurnado de semen la cara de Marta. Cuando dejaron de salir los chorros de semen, María se llevó mi polla a la boca y succionó hasta la última gota. Agarró mi polla desde la base y la estrujó hasta la punta para sacar todo el semen posible que se había quedado sin expulsar y se lo volvió a tragar. Mientras tanto, Marta, con la cara cubierta de semen y todo lo que le había caído por el cuello y escurrido en sus manos quiso quitarse primero los chorretones de semen que tenía en los ojos que no la dejaban abrirlos del todo. En ese momento Maria lo vio y soltó mi polla para agarrar a Marta de las muñecas para impedir que se limpiase. María decidió pasarse las manos de Marta con restos de semen por la cara para manchársela a si misma. Saco la lengua y comenzó a lamer los chorros que la habían bajado a Marta por el cuello. Con los dedos, le quito las gotas de semen de los ojos de Marta y se las llevó a la boca para comérselas también. Abrazó a Marta y la empezó a lamer la cara retirándole todos los chorros de semen con los que previamente la había pintado la cara. María se estaba comiendo todo el semen que yo había soltado. Estaba absorbiendo todo el semen de la cara de Marta, buscaba si quedaba alguna gota para aspirarla y dejar la cara de Marta limpia de semen. Cuando acabo, volvió a estrujar mi polla de nuevo para ver si podía sacar alguna gotas más y se las comió chupándome el glande. Agarró mi polla y fue pasando la punta por toda su cara. Estaba rebañando los restos de semen que había plasmado en su cara que habían caído sobre las manos de Marta. Tras recolectar todo el semen de su cara con mi polla se lo llevó a la boca y se lo tragó. No dejo nada de mi semen en ninguna parte, tan solo le quedaron varias salpicaduras en el pelo de Marta que ya se habían secado.

    Marta ya se levantó y comenzó a vestirse, todo ya había acabado. Cuando se puso el tanga, pude ver que tenía el ano completamente destrozado. Lo tenia enrojecido y abierto. El hilo de su tanga no tapaba absolutamente nada el destrozo. Iba a llegar así a su casa, y su novio iba a descubrir que se habían follado a su novia por el culo. María se quedó arrodillada en el suelo, desnuda, con todo el pelo lleno de saliva seca y sucia. Veía como nos terminábamos de vestir y nos marchábamos Marta y yo de su piso. Se levando y fue a acompañarnos hasta la puerta. Nos abrió y salió a la escalera a despedirnos. No le importó salir desnuda con el pelo y la cara sucios y follada por todos sus agujeros, en cierto modo, le ponía mucho que la vieran que se la habían follado, ella seguía cachondísima todavía, ya que no había llegado a correrse en toda la tarde. En su casa, quedó el suelo lleno de manchas de su saliva, del flujo vaginal de Marta, de todo el semen que salió de mi polla… la dejamos a ella sola que se encargase de limpiar todo, y Marta y yo nos fuimos dirigiéndonos hacia el ascensor. Marta y yo entramos en el ascensor y dejamos a Maria a unos metros de la puerta de su piso, en medio de las escalera totalmente desnuda, hasta que se cerró la puerta del ascensor y la perdimos de vista.

    Cuando se cerró la puerta del ascensor, Marta se giró hacia a mi y me dijo con una voz seria y firme:

    -“Aún no he probado tu semen, quiero comérmelo”

    Se arrodilló de repente y me bajo el pantalón con al boca abierta. En cuando dejó al descubierto mi polla que estaba en reposo después de la corrida anterior se la metió entera en su boca de tal manera que la ocultó por completo. Comenzó a succionar muy fuerte como si fuese un aspirador. El ascensor estaba comenzando a bajar desde un quinto piso. Podría pillarnos cualquiera. Mi polla se comenzó a poner dura dentro de la boca de Marta, ella hacía movimientos de vaivén pero no dejaba que saliera ni un centímetro de polla de su boca. La succión que estaba haciendo Marta me estaba poniendo la polla dura rápidamente. Sus dos mejillas estaban hundidas hacia dentro de la fuerza con la que succionaba. A medida que se iba poniendo dura iba penetrando cada vez más dentro de su garganta. Todo fue tan rápido que me puse cachondo enseguida. Entre la mezcla de la inmediatez de la mamada y el riesgo de que nos descubrieran enseguida quise correrme. Fue cuando llegamos a la planta baja, cuando se abrió la puerta del ascensor automáticamente cuando me dio por correrme. Me corrí dentro de la garganta de Marta. Cuando empezó a salir el semen, Marta lo notó y puso sus ojos en blanco de las ganas que tenia de notar mi semen caliente dentro de su boca. Al segundo o tercer borbotón de semen que solté en su garganta, a Marta le dio una arcada y tuvo que sacarse mi polla de su boca, a la vez que escupió un poco de semen. Mientras me corría, Marta agarró mi polla y continuó con una paja para terminar de sacar todo el semen que faltaba de la corrida. Todo el resto del semen fue a parar a su cara. La corrida fue menor que la anterior, pero los chorros de semen volvieron a recorrer su cara y hacer de ella una mujer preciosa. Cuando terminaron de salir los chorros que arruinaron su cara, estrujó mi polla como hizo María para sacarme las ultimas gotas y saborearlas con su lengua.

    En ese justo comento, cuando Marta tenía mi polla agarrada con una mano, la cara cubierta de semen y estábamos parados dentro del ascensor en la planta baja y la puerta abierta, sonó el móvil de Marta. Sin soltar mi polla, agarró su movil de dentro de su bolso y me enseñó la pantalla. En ella ponía el nombre de su novio, Michele, que era italiano. Marta descolgó y le contestó mientras con la otra mano sujetaba mi polla. Le dijo hola a su novio y de seguido me dio un beso largo en el glande, se puso de pie y sin decir nada más se marchó hablando con su novio y con toda la cara llena de semen. No se molestó en limpiarse lo más mínimo. Además tenía salpicaduras de semen por el pelo que ya se habían secado. Iba diciendo que estaba saliendo de la casa de su amiga María mientras salía por el portal en dirección a la calle. Yo la veía desde el ascensor, marchándose de espaldas hasta que salió a la calle con esas pintas. Estaba claro que había disfrutado tanto que no tenía ningún reparo en salir con la cara manchada a la calle. Quería que vieran que alguien se había corrido en su cara. Y esto no lo puedo confirmar, pero estaba casi seguro de que entraría por la puerta de su casa con la cara manchada de semen para que su novio la viese en señal de venganza por la discusión que habían tenido, y además, las preguntas que le haría su novio provocarían que Marta le enseñase el culo para que viese cómo le había dejado el ano de habérmela follado por el culo.

    Fin.

    Si queréis saber más sobre las personas de este relato o conocer más detalles de esta historia enviad un mail a la dirección de contacto y responderé con total discreción.

  • Fantasía en tres actos (3)

    Fantasía en tres actos (3)

    Cuando estábamos en los postres, saboreando café y coñac, mi marido, bajo el mantel, metió su mano bajo mi falda y yo, calentita, le abrí las piernas para que me dedeara, ¡y lo hizo! Un minuto después, sacó los dedos húmedos y se puso a olerlos un poco antes de lamérselos.

    –Creo que ya nos tenemos que ir a casa. Hueles a putita que quiere verga y ya se me paró –dijo y le apachurré el pene sobre el pantalón para ver qué tan duro estaba, y sí…

    Solicitó la cuenta y yo fui al sanitario. Cuando me bajé las pantaletas para hacer pis, me entró de golpe al olfato el olor de mi panocha. ¡Eso era lo que había puesto arrecho a mi esposo! ¡Yo seguía con aroma a fornicación! Recordé que no pude asearme al llegar a casa como preveía en el hotel donde cogimos Mario y yo.

    Me entró pánico. Antes de levantarme me tallé muy bien esa zona con papel higiénico, incluso metiéndolo en mi raja lo más hondo posible. Cada trozo de papel salía baboso, lleno de flujo y lefa. Al ir a lavarme las manos, tomé dos trozos de toalla de papel y los humedecí muy bien en el lavabo para irme al privado a limpiarme lo mejor posible los pelos de la cuca que seguramente también traía pringosos. y volví a repetir la operación limpieza con el papel higiénico.

    –¿Por qué tardaste tanto? Ya pagué, estaba a punto de pedir ayuda para que alguna empleada te fuera a buscar al sanitario –dijo.

    –¡Qué exagerado eres! –expresé con una sonrisa.

    Al llegar a casa, lo primero que hizo fue magrearme las bubis y llevarme a la cama para encuerarme. Chupó las tetas y continuó encuerándome y encuerándose. Cuando bajó la pantaleta, el olor de mi panocha lo hizo lamer, primero delicadamente, pero luego me chupaba con fogosidad, metiendo y sacando la lengua lo más que podía.

    –Sí que estás caliente, putita, el flujo te sale a chorros –me dijo mientras absorbía lo que salía– Además está más sabroso que otras veces –dijo, y yo recordé ese sabor

    Mi marido se refería a la mezcla de mis jugos y el semen de Mario, el del líquido que pocas horas antes me había escurrido desde la vagina y el cual tomé para probarlo. ¡Le gustó!, no había duda. Se quitó la ropa, aproveché para subirme en él y cabalgar un poco. Me separé para colocarme en 69.

    –A mí también me gusta chupar paleta… –le dije antes de meterme su pene en la boca.

    Sí, la pátina del amor consumado entre Mario y yo, sabía deliciosa en el pene de mi marido, y éste seguía disfrutando en mi cuca el mismo sabor que yo. También se puso a lamer mi entrepierna, el periné y la parte inferior de mis nalgas, todo el lugar que su olfato le indicaba el olor a sexo. Al poco tiempo me acostó bocarriba y me penetró; me abrazó con pasión enfebrecida y se movió dándome muchos orgasmos antes de venirse abundantemente. Volví a sentir que el escurrimiento llegó a mis nalgas, ¡lo mismo que unas horas antes! Se bajó, se puso en la posición que acostumbra dormir: prendido de mi teta y yo acariciándole la cabeza como a un bebé. Quedamos dormidos.

    A mí ya me andaba por volver a coger con Mario y se dio la oportunidad pronto. En la oficina se haría un inventario-auditoría para la cual sólo estábamos requeridos en el inicio del día con el fin de dejar archiveros y escritorios abiertos. Así como la relación de documentos. Por lo demás, era un día libre, pero no se lo comenté a mi marido, Mario y yo teníamos otros planes.

    En la noche previa, le hice una rusa a mi marido y me unté bien las tetas, dejé a mi marido agotado con todos los juegos previos y durmió de corrido, pero esa mañana me desperté con él encima y me dio una cogida excelente. Se vino bastante y se metió a bañar porque debía llegar muy temprano a su despacho. Yo me puse mi bata y fui a prepararle el desayuno. En los preparativos del desayuno, me empezó a escurrir su semen en las verijas, de inmediato supe lo que haría al rato con Mario, así que decidí no bañarme.

    Al legar a la oficina, ya había compañeros administrativos dando instrucciones sobre lo que deberíamos hacer. Fue sencillo y quedamos liberados.

    –¿Quieres que vayamos juntos a otra parte…? –le dije a Mario.

    –Dime a dónde –contestó alegre.

    –Por el mismo camino que la vez pasada, pero vi un motel antes –le dije recordando uno que lo pasamos y yo pensé que allí se metería.

    –Dime cuál, porque hay como cuatro o cinco antes –y recordé que sí, pero sólo se me quedó el nombre de uno.

    –El primero, se llama “Costa del Sol” –contesté.

    –Vamos a ése, pero el primero en la carretera se llama “Villa Nueva” –me enmendó.

    –¡Uy, qué conocedor…! ¿Cuántos conoces? –pregunté.

    –Sólo unos cuantos, a donde vamos mi hermana y yo –precisó.

    –Quiero uno con yacusi, yo pago el excedente porque no me bañé hoy y hay más tiempo para retozar, incluso en el agua – me apresuré a contestar con doble intención: que no fuera a creer que yo quería aprovecharme de su calentura, y dejarle ver que iba a encontrarse con un sabor extraño.

    –El que mencionaste tiene habitaciones con yacusi y otras con alberca, tú dices.

    –Lo que cueste menos. Nos vemos en el estacionamiento de Perisur, sígueme – contesté al separarnos para subir cada quien a su auto.

    Al llegar a Perisur, dejé mi auto y me subí al suyo y continuamos charlando. Yo tenía curiosidad de que él tomara muy naturalmente que cogiera con su hermana, además de platicármelo sin pisca de rubor.

    –¿Alguno de tus familiares o amigos sabe que ustedes, tu hermana y tú tienen relaciones sexuales? ¿Cuántos años tiene ella? –pregunté con suma curiosidad.

    –Bertha, mi única hermana, tiene tres años menos que yo, acaba de entrar a la menopausia. Tiene un hijo, del cual no se quiso hacer responsable el novio cuando la embarazó. Nadie sabe que cogemos, sólo tú –me dijo en tono de advertencia.

    Al notar mi interés, siguió contándome del asunto. Me confesó desde la juventud estaban enamorados uno del otro, al grado de que, cuando desapareció el novio, Mario desistió de casarse y dedicarse a cubrir las necesidades de ellos, pero ella no lo permitió y me animó a continuar mi noviazgo, que pronto concluyó en matrimonio. Por su parte, Bertha le dijo que ella no vería a nadie más, pero que sí le encantaría que siguiera cubriendo sus necesidades sexuales. “Por dinero no hay problema”, dijo, pues Bertha ha ganado lo suficiente, además de que los padres estipulan en su testamento que, salvo una propiedad que será para Mario, todo lo demás será para ella. Ella vive con sus padres, en su casa y prácticamente ahorró todo su sueldo, que no era poco, e invirtió una parte en un negocio que ahora administra su hijo. “Me gusta hacer el amor con ella”, insistió. “También con mi esposa y con esta chichona” señaló apretándome el seno cuando llegamos al hotel.

    Entramos a la villa asignada, al bajar del auto él tomó una botella de vino blanco y dos copas que traía en el auto. Subimos las escaleras y comenzaron los besos cuando descorchó la botella.

    –¿Me dejas bañar? –le dije abriendo la llave del yacusi al tiempo yo que me quitaba la ropa y él servía las copas.

    –Primero lo primero –dijo, al quitarse la camisa y ofrecerme una copa– ¡Salud, por la chichona más hermosa! –dijo y chocó mi copa con la suya. Mario continuó quitándose su ropa y mostrando toda su turgencia.

    –¡Salud! –contesté y tomé el primer trago–. ¡Está frío!, ¿a qué hora lo enfriaste? –pregunté y me quité la última prenda.

    –Estuvo toda la noche en la nevera y lo traje en una bosa para cosas frías –Me dijo, y apuró todo el contenido. Yo hice lo mismo y dejamos botella y copas sobre el buró.

    Me jaló hacia la cama, donde él se acostó antes y me monté en su pene de un sentón. Me inclinó hacia él para mamar mis chiches, abriendo la boca enormemente. “¡Qué rica estás!”, me dijo y siguió mamando a gusto.

    –¿Te está gustando? –pregunté para saber si había notado el sabor.

    –¡Son divinas estas tetas, claro que me gustan! ¡Qué bueno que no dejé que te bañaras antes! –Expresó solo dejando de mamar cuando hablaba.

    –Es que son tetas con crema… –dije y miré para observar su reacción, pero él siguió lamiendo con mucha glotonería.

    –Bienaventurado tu marido que sabe usarlas muy bien –dijo al soltármelas– Nunca había probado este postre, no con mi crema… –expresó moviendo su pubis– También me encantó la mamada que me diste la vez pasada, ¿lo harás otra vez? –preguntó y di varios sentones en su tronco.

    Me levanté para cerrar la llave del agua pues el yacusi comenzaba a desbordarse y regresé a la cama, directamente a chupar su falo. “De una vez quiero probarte”, dije. “Yo también, antes de que te bañes”, expresó sabiendo que se iba a encontrar.

    –¡Qué rico exprimiste a tu marido! ¡Estás con los pelos pegados y las piernas chorreadas! –gritó y se puso a chupar y lamer con mucho ahínco.

    –¡Ah, ah, ah…! –decía yo a cada orgasmo, pero continué haciendo lo que Mario quería.

    –¡Qué puta tan experta! –gritó al venirse y siguió lamiendo hasta que me dejó limpia.

    Serví otras copas de vino, mientras Mario estabilizaba su respiración. “Puta”, dijo al chocar su copa con la mía. “Puto”, le respondí. Sentados, recargados en la cabecera y acariciándonos, se terminó la segunda copa. Mario sirvió la tercera y nos pusimos a platicar.

    –Sólo recuerdo haber tomado atole de flujo y semen cuando mi hermana andaba de novia, y me gustó mucho. Pero nunca había probado las tetas con crema, también me gustó el sabor, más en estas que tienen la suavidad precisa para adaptarse a toda la cavidad bucal –dijo saboreando el vino y jalándome un pezón.

    –Y yo que quería bañarme para no molestarte –dije mintiendo vilmente –¿Entonces sí se nota el sabor del semen en la vagina? –pregunté, recordando que Miguel me chupó muy rico tres horas después que Mario se vino en mí.

    –¡Claro que se nota la diferencia!, te dije que venías muy cogida, con los vellos pegados y las piernas chorreadas… ¡No me digas que la vez pasada…! – se quedó mirándome con gesto de interrogación.

    –¡No!, la vez pasada sí me había bañado en la mañana, cuatro o cinco horas antes de que mi marido me cogió –le informé.

    –Pregunto por él, mi vaquita… –aclaró.

    –Pues sí, no tuve tiempo de bañarme porque me llevó al restaurante apenas llegué, pero ya había pasado tiempo, eso fue cuando regresamos a casa –expliqué, tratando de disminuir su temor–. Además, en el restaurante me limpié lo mejor que pude con papel sanitario y toallas mojadas –concluí.

    Pues las toallas habrán limpiado tus pelos y las chorreaduras, pero el sabor no se va fácilmente, menos con la cantidad que me ordeñaste –aseguró incrédulo–. ¿Te dijo algo al chuparte? preguntó curioso.

    –No, pero sí me chupó más gustoso que otras veces… –aclaré.

    –Es que tú sabes muy rica, y venida, sabes más rica –dijo entornando los ojos–, y no me refiero a la venida de otro, sino a la tuya. Pareces río cuando te vienes.

    Continuamos cogiendo, platicando y chapoteando en el yacusi, hasta que se acabó la botella y nos retiramos a la hora acostumbrada. Por si las dudas, yo me tallé muy bien para quedar limpia.

    Al llegar a mi casa, terminé de hacer la comida que inicié a preparar desde la noche anterior, como es frecuente, y me puse a esperar a mi marido, como buena ama de casa hacendosita.

    Ya en la cama, al parecer, yo aún andaba con las feromonas libres pues mi marido se fue con la nariz directamente a la vagina. Yo abrí mis piernas y su lengua entró a explorarme. ¡Me calentó! Le tomé la cabeza y me tallé la concha con su cara para pajearme recordando las chupadas que me dio Mario.

    –¡Ya cógeme! ¿O es que necesitas otro más para eso? –le grité y me penetró dándome un beso.

    Antes de abrazarme se metió una teta a la boca y se movió hasta venirnos. Quedamos sudados. Apagué la lámpara y me abracé a Miguel.

    –Tu panocha olía y sabía riquísima. Ya me la imagino cómo la dejé ahorita, mañana en la mañana quiero chupártela. También imagino cómo te quedaría con dos o más leches distintas –confesó.

    –Eso de que me coja otro sólo me lo has dicho cuando me estás cogiendo, y supongo, porque quieres calentarme con la calentura que en ese momento tienes, pero en este momento, me suena extraño. ¿De veras quieres que me coja otro junto a ti? –pregunté azorada.

    –Sí, he imaginado verte cogiendo con otro, y que después de que te deje cogida, meterte la verga y resbalarme en tu pepa para darte toda la carga de mis huevos –contestó mientras me dedeaba la panocha.

    –¿Y ya has pensado en quién te va a dar ese gusto? –dije jalándole el pellejo del falo.

    –Sí, pero no sé si tú quisieras a alguien en particular –preguntó, abriendo otra posibilidad.

    –¿Ya has hablado con el que tu pensaste? –pregunté asombrada.

    –Aún no, pero si tú quieres, sugiéreme a alguno de mis amigos, o de los tuyos… –expresó.

    –Mañana sábado, después de que te tomes tu atole, seguimos platicando –dije y le di un beso en la nariz, reseca por los jugos que abrevó.

  • De viaje con mi jefe y las pequeñas suggar en babys

    De viaje con mi jefe y las pequeñas suggar en babys

    Una vez más me reporto para ustedes. Como ya les había comentado tengo un trabajo fijo y me consume demasiado tiempo. Esto que les contaré sucedió a finales de junio en unas vacaciones del cual omitiré el lugar. Tengo que recalcar que tengo una relación con mi jefe a pesar de que él tenga familia y que en algunas ocasiones llega a verlo a su trabajo me hago de la vista gorda además de mis compañeros de trabajos para no levantar sospechas. Últimamente me ha dado dinero para vivir cómodamente en Mérida pero esta vez me invitó a un viaje todo incluido donde él y otros amigos suyos irían.

    El viaje se realizó el 28 de junio así que para no levantar sospechas él se fue un día antes. Yo me quede a realizar algunos pendientes en el trabajo y a pesar de ya estar en vacaciones en esas fechas había unos cuantos dentro de la empresa.

    Varios, en ausencia del jefe comenzaron a invitarme a salir pero les inventé que no podría ya que iría a otro lado y no estaría en la ciudad (para ser más precisos les inventé que iría a CDMX) así que tristes y desanimados se despidieron de mi y me desearon un feliz viaje. Recuerdo que ese día mi vuelo salía en la tarde así que prepare mis maletas y mis trajes de baño y como pude me dirigí al aeropuerto.

    El trayecto fue de lo más rápido y una vez estando en la ciudad donde estaba mi jefe pedí un Uber para dirigirme al hotel donde estaba hospedado. En aquella ciudad había demasiado calor pero lo valía por el extraordinario paisaje y el increíble mar que veía. Al llegar al hotel mi jefe ya me esperaba en el lobby así que se acercó a mi y me dio un beso. “Ya era hora que estuvieras aquí” me dijo, yo solo le sonreí mientras nos dirigíamos a la suite que había alquilado. La vista era impresionante y ya sabía porque muchos estadounidenses venían acá por el increíble mar y las interminables fiestas que pasaban aquí aunque esta vez venía en plan noviazgo con mi jefe.

    Bajamos a cenar y una vez instalados en nuestra mesa se acercan dos señores como de 50 años a saludar a mi jefe. La vista hacia mi se perdió por parte de ellos que al verme exclamaron “¡Pero mira que calidad traes!” Le dijeron a mi jefe, el solo sonrió y preguntó donde estaban lo demás y uno de ellos les comentó que estaban en la sala de juntas así que el les dijo que al terminar de cenar nos alcanzaba hacia allá y terminó despidiéndose de ellos.

    Mi jefe es algo brusco y esa vez mientras cenábamos me dijo algo así: “te quiero conmigo y con nadie más entendiste si me juegas chueco olvídate del trabajo que tienes”, me dio una sensación de demasiada inseguridad además de que, o podría hacer nada ya que iba con el y enojarlo no me convenía además venía en plan de novio y sólo estaría con el y en eso me mentalice.

    Al terminar la cena nos dirigimos al salón de juntas y al ingresar vimos a los 2 señores que habían saludado a mi jefe además de otros 3 más ya pasados de años y como factor común esos 5 señores cargaban cada uno a una chica guapísima de no más de 20 años. Todas estaban muy guapas. Mi jefe nos presentó a todos incluido a las chicas y para no aburrirnos en esa sala uno de los señores ahí presentes nos dijo que podíamos dar la vuelta en el hotel así que las 5 chicas salimos de ahí. Parecían mis amigas en un lugar con playa pero no, me hice amistad con una pelirroja que se llamaba Juli y según me comentó era encargada de un gym que su suggar había comprado para ella.

    Así todas hablaban de lo que hacía con ellos y lo que podría pasar en esos días ya que si todas estábamos ahí era por algo. Después de la pequeña charla vimos como nuestros acompañantes salían del salón así que nos acercamos para irnos con cada uno. Mi jefe me tomó de la mano y me llevó a la suite donde estábamos hospedado, se acercó al balcón y se sentó a fumar mientras yo opté por quitarme parte de mi ropa y quedarme con un calzón blanco y un bra negro. Me acerqué a mi jefe y me senté en sus piernas para luego proseguir a besarlo y abrazarlo, estuvimos así un buen hasta qué me dijo “guarda fuerzas para mañana que será un largo día” así que me fui a la cama y me dispuse a dormir.

    Al despertar vi como mi jefe se estaba por ir junto con los demás que estaban en la junta según era algo importante así que me dejo dinero para que saliera con las demás chicas que estaban hospedadas en el mismo hotel. “ah, ok” solo le dije y se despidió de mi con un beso. Me puse mi pijama y baje al lobby para ver a quien podría encontrar y di con Juli, me comentó que las otras chicas querían ir a la playa y si yo quería podría acompañarlas lo cual acepte y decidí subir a cambiarme.

    Me bañe y me puse un bikini totalmente amarillo, tomé mi bolso y bajé para salir con las chicas. Una vez reunidas las 5 nos dirigimos al mar y nos pusimos a observar cómo poco a poco la gente se iba acercando al lugar para obtener el mejor lugar de la playa. 2 de ellas salieron a comprar algunas cervezas mientras las que quedamos pensábamos que comer ya que ese día estaríamos libre.

    La mañana y tarde fue de lo más normal, chicos y chicas iban y venían hasta que observamos como 3 chicos de buena musculatura se acercaron a Juli y a otra chica que estaba con nosotras. Note como estaban serias y luego escuché como Juli les dijo un comentario que no les gustó y terminaron yéndose. Ya aburridas nos dirigimos al hotel a esperar a nuestros suggars hasta que alrededor de las 7 pm toca la puerta mi jefe e ingresa. Me preguntó cómo había estado el día y le dije que de lo más normal a lo cual me pidió que me alistara porque iríamos a cenar con los demás.

    Opte por ponerme un vestido rojo muy ajustado, alaciarme el cabello y perfumarme todo el cuerpo para que todos los presentes lo notaran y no solo eso para tratar de opacar a las otras chicas JAJA.

    Baje de la suite con mi jefe y nos dirigimos a una camioneta que mi jefe manejaba. Nos dirigimos a un restaurant muy elegante y claro ya adentro estaban todos. Nos sentamos en una mesa muy larga de modo que todos podíamos vernos y noté que todas las chicas lucían increíblemente hermosas. Era obvio que tanto los meseros como los presentes en el restaurant notaran que no eran nuestros familiares con los que andábamos pero eso no nos importaba.

    En la cena no pasó nada relativamente extraordinario y ya al pagar la cuenta uno de ellos exclamó: “¡ya es hora de irnos ya arregle todo así que allá nos vemos!” Para tomar del brazo a la chica (De no más de 20 años) y llevarla a su camioneta e irse, posteriormente todos hicimos lo mismo y una vez entrando a la camioneta con mi jefe le pregunté donde iríamos a lo cual me respondió casi riéndose: “vamos a disfrutarnos”, bueno ya sabía que haríamos pero al paso de unos minutos entramos como a un hotel más lujoso y vi como las demás camionetas ya estaban estacionadas. Bajamos y nos dirigimos a una especie de cama y al entrar a un pasillo nos dirigía a una sala inmensa con sillones muy grandes y largos.

    El lugar olía rico y en cada sillón estaba cada chica con su respectivo suggar. “y bien creo que ya sabemos a quien le toca” dijo uno de ellos señalando a un señor gordo con barba blanca como de unos 60 años. “NI HABLAR” dijo y comenzó a besar a Juli mientras todos veíamos como lo hacía. Juli parecía besar riquísimo tanto que su suggar comenzó a desabrochar el pantalón y dejar ver su diminuto miembro mientras Juli lo besaba y con su otra mano lo masturbaba.

    Note a mi jefe cómo saboreaba el cuerpo de Juli ya que tiene una figura atlética además de ser pelirroja pero vi como se puso erecto cuando Juli comenzó a hacerle sexo oral a su suggar. La sala estaba complemente en silencio solo escuchábamos como Juli se metía el miembro a su boca y hacía sus propios quejidos. Esto era motivo para ponerme caliente además de que los demás presentes ya estaban con el miembro afuera mientras las chicas que estaban con ellas comenzaron a masturbarlos. Yo no me quede atrás así que comencé a bajarle el pantalón a mi jefe y comencé a masturbarlo.

    La escena cambió cuando Juli se levantó el vestido y vi el diminuto hilo blanco que cargaba para luego quitarse el bra y seguir succionando el miembro. “los que quieran pueden unirse” dijo el señor con el que estaba Juli. Así que noté como una de las chicas de ahí que al parecer se llamaba Vale se acercó a ella y comenzó a succionarle el miembro mientras su suggar contemplaba dicha vista y se masturbaba con más fuerza.

    Ella también se levantó el vestido y solo cargaba un bra negro y nada abajo (oh sorpresa), la Vale era de piel blanca con un increíble cabello totalmente blanco. Siguió haciéndole sexo oral hasta que su suggar la llamó y se sentó a un lado de él. Juli y su suggar siguieron a lo suyo, el señor la puso en 4 y se veía completa gente exquisita, escuchábamos el quejido de ella y como todas las chicas masturbaban a sus respectivos suggars y les hacían sexo oral. La escena tardó como 45 minutos hasta que el señor la levantó y la puso encima de él para luego terminar en el condón y ella recostarse en su pecho.

    Se despegó de ella y les dijo a los demás “ahí la tienen por si quieren terminar encima de ella les recuerdo que mañana le toca a otra” para luego dirigirse al baño. Noté a Juli ya cansada acostada en la alfombra para que luego uno de los señores de ahí se acercará con su chica cerca del cuerpo de Juli y en un rato comenzó a eyacular en la espalda de ella. Posteriormente seguí haciéndole sexo oral a mi jefe pero luego se despegó de mi y se acercó a Juli, le pidió que se hincara y así lo hizo para luego acabar en parte de sus pechos, los otros decidieron acercarse y al ver que no podían venirse Juli tomó ambos miembros y se los metió a la boca y vimos como hacía pequeños movimientos con su lengua hasta que ambos pudieron venirse en su cara.

    Juli ya cansada decidió acostarse en la alfombra y todos los presentes nos acomodábamos nuestra ropa para abordar nuestra camioneta e irnos a nuestro hotel. En el trayecto le pregunté a mi jefe el porque eso y me dijo “mira que aquí nosotros les pagamos a ustedes para que viajen no para que pregunten así que mañana puede que te toque a ti”, ya no me dieron ganas de preguntar más pero lo que si sabía era que esa noche estaba demasiado caliente tanto que le pedí a mi jefe si lo hacíamos lo cual me dijo que no y que si me vería con algún hombre que no fuera el que me despidiera del viaje así que esa noche dormí algo molesta.

    En la mañana siguiente mi jefe volvió a salir así que solo pedí comida a la habitación y al terminar el desayuno escuché como tocaban a la puerta, abrí y era una de las chicas, me saludo y me dijo que hoy todas iban a descansar ya que esa noche iba a ser la última noche que iban a estar ahí así que todas nosotras decidimos descansar para la noche. No se si por esperar la noche a ver qué sucedía se fue rápido el día así que alrededor de las 8pm llegó mi jefe y me pidió que me cambiara algo casual así que me puse un short y mi tenis blanco y una blusa blanca ya que esa noche había demasiado calor.

    Bajamos y volvimos a subir a la camioneta al mismo rumbo de la otra noche, una vez llegando descendimos y notamos que ya había música y personas adentro, ingresamos y solo eran 3 chicas con sus parejas al parecer no se habían presentado los otros de la noche anterior. Comenzamos a tomar un poco y me junté con las chicas, le pregunten por Juli y me comentaron que ambos se habían ido esa tarde ya que su suggar tenía algunos detalles en Mérida y ella igual.

    La noche transcurrió demasiado lento y con las copas ya parecía haber más calor que de costumbre cuando en ese instante llaman a una de las chicas presentes y se acerca a su suggar y comienzan a besarse. Al ver eso de inmediato nos fuimos con nuestras respectivas parejas para ver en qué podíamos ayudarles así que acercamos a abrazarlo y ver cómo una de ellas estaba siendo ya casi cogida por un señor de 60 años. “19 años tiene esta zorra” dijo uno de ellos mientras comenzaba a masturbarse y su chica lo besaba. Todos los señores presentes comenzaron a reírse y a uno de ellos se le ocurrió preguntar:

    “¿están interesados en cambiar?”, 3 señores estuvieron de acuerdo a excepcione de mi jefe así que entre burlas y coqueteos decidieron cambiar de parejas y así el ambiente comenzó a excitarse un poco. Uno de ellos comenzó a desvestir a una, le levantó su falda para dejarla en una tanga negra. A otra la tenían hincada haciendo sexo oral y a otra ya le estaban metiendo mano debajo de su blusa. Yo me levante del asiento y comencé a desabrocharme el short para que todos los presentes me vieran como me la quitaba.

    Mientras mi jefe se masturbaba viendo lo que los demás hacían los demás señores veían como me desabrochaba el short y me quitaba la blusa. Deje mi hermoso trasero blanco y lindo a la vista de todos los presentes y noté como todos me observaron con cara de lujuria. Solo tenia un hilo negro que hacía juego con mi bra. Decidí darles la espalda y comencé a meter el miembro de mi jefe a mi boca y comencé a succionarlo poco a poco.

    Después de un rato comenzaron los quejidos de las chicas. Al darme vuelta noté como a una ya la tenían en 4 muy ensartada, a otra la tenían con las piernas hacia arriba y a la más chica de ahí (19 años) soportando el peso del señor que estaba encima de ella. “ah ah ah” comenzó a quejarse una de ellas, al parecer la que tenían en 4 ya que sonaba demasiado lo azotes que le daba el señor.

    El que tenía a la chica con las piernas hacia arriba se despegó de su chica y sacó de una maleta un consolador y dijo a todos los presentes: “vamos hacer que disfruten ellas” comenzaron a alejarse de las chicas y pronto pegaron a 2 de ellas nalgas con nalgas y comenzaron a introducir el consolador hasta quedar firme. El señor comenzó a moverlas de un lado a otro tratando de que no saliera el consolador. “ay si, ay si, ayyy” comenzaron a gemir ellas hasta que la restante comenzó a besar a una. Ya caliente, deje de estar con mi jefe y me acerque a ellas para que besara a la restante, era demasiado excitante tanto que yo quería tener ese consolador dentro.

    “tu chica está muy buena” Dijo uno a mi jefe. “esta tiernita apenas para mi”, concluyó. Ya una vez que por lo movimientos bruscos se salió el consolador decidí tomarlo y meterlo a la boca así que mi jefe se acercó a mi, me dio una cachetada y me sometió en el piso para ponerme en 4. “aaay” grite, fue el grito más fuerte que hice ahí. Comenzó a penetrarme durísimo tanto que tenía que agarrarme de la alfombra. Cerré mis ojos y solo escuchaba como a las demás también estaban penetrándolas.

    El ambiente era demasiado excitante tanto que comencé a mojarme demasiado. Escuché como uno de ellos pidió un trío y al escuchar esa palabra abrí mis ojos y vi como dos señores hacían señas a la de 19 años que estaba cabalgando en el miembro de su suggar. El señor solo os observo, se despegó de ella y dijo “denle”, la chica se veía confundida y no sabía cómo ponerse así que uno de ello le pidió que se montara en ella y así lo hizo, al parecer no le costó trabajo ya que estaba al igual que yo demasiada húmeda, le preguntó si era la primera vez que hacía un trío y con la cabeza afirmó que si.

    Esto era un manjar para los que penetrarían a la chica así que el que le iba a dar por detrás lubricó su condón y poco a poco fue metiéndolo. “ay” “no quiero” “ayyy” “ay” “por favor” comenzó a gritar la chica que al escuchar eso en vez de alejarse comenzaron a embestirla lo más brusco posible. “ya deténganse” “me duele” “ay” “ayy” “ayyy” comenzó a gritar la chica tanto que noté como tenía un orgasmo.

    Las otras dos chicas que presenciaban eso comenzaron a acercarse al señor que había compartido a la chica y comenzaron a chupar su miembro mientras yo ya comenzaba a darle sentones a mi jefe. Los quejidos seguían y ya los señores parecían cansarse así que el que le daba por detrás se despegó no sin antes escuchar el grito “ay, me duele”, le dio una nalgada y comenzó a masturbarse mientras el de abajo continuaba cogiéndola.

    El otro señor que teníamos cerca parecía ya venirse, lo noté porque las 2 chicas estaban con la boca abierta y su lengua hacía afuera. No quería perder detalles de eso así que mientras me daba sentones a mi jefe veía como estaba por venirse así que después de unos minutos noté como le cayó demasiado semen a ambas chicas. Noté como salía del glande una hilera de semen que una de ellas se encargó de remover con la lengua, el señor se alejó y dejó a las dos chicas ahí riéndose y retirarse un poco de semen de la cara de cada una para luego compartírselas de boca en boca hasta que cayeron rendidas en la alfombra besándose.

    A la otra chica ya la tenían en 4 pero noté como el señor que le había dado por atrás había terminado en su espalda, lo noté por el líquido que se le veía moverse y caerse. Estaba muy caliente y en ese instante mi jefe me tomó del cabello bruscamente y me hincó para dejarme caer su semen. Recordé a las dos chicas como pasaban su semen de boca en boca así que observe hacia atrás y noté como ya estaban durmiendo así que decidí tragármelas y recostarme.

    Mi jefe y yo vimos como el señor que tenía a la de 19 ya muy cansada y el señor aún sin terminar hasta que se levantó y dejó caer el semen en su hermosa carita para luego irse. Yo quede con mi jefe en la sala mientras veía a la de 19 tratando de limpiarse. Mi jefe me pidió agarrar mis cosas y subirme en la camioneta. Salimos de ahí sin despedirnos y subimos al suite ya candados.

    Al día siguiente empaque mis cosas y me fui al aeropuerto para no levantar sospechas. Una vez llegando a Mérida pedí un trasporte para mi casa y una vez en cama recordé lo caliente que habían sido esos días sin embargo mi jefe no pudo complacerme muy bien ya que yo estaba preparada para más…

  • Mi amigo de la infancia

    Mi amigo de la infancia

    Advertencia: está es una historia de infidelidad y fetichismo, si no es de tu agrado alguno de estos dos tópicos te recomiendo que no lo leas ya que se menciona la infidelidad y un poco fetichismo scat (orina, heces), una vez hecha la advertencia procedo con el relato.

    Está historia sucedió hace poco, como es de costumbre para mí, visité a mi familia en España, usualmente voy cada 4 meses a visitar a mis familiares, yo tengo mi propia casa en Andalucía así que tengo donde quedarme y bastante privacidad, en fin quizá algunos no os sabéis, pero tengo novio, llevo un año con él y jamás le había sido infiel, siempre me comporte a la altura y me di a respetar, pero a veces la carne es débil, en fin no quiero adelantarme.

    Era un día caluroso de primavera, en Cádiz los calores acostumbran posarse sobre los 30°así que a mis hermanas se les hizo buena idea que fuésemos a la playa un rato a divertirnos, ellas irían con sus novios y a mi me incomodaba la idea de ser mal tercia, así que decidí invitar a Miguel, un viejo amigo de la infancia que para mí era casi un hermano, Migue es de mi edad, 31 años, es soltero, hasta ahora no ha conseguido una buena mujer y siempre sintió algo por mi aunque el cree que no lo sé, es guapo, si, pero también de aspecto recio, es un hombre de campo, así que es muy tosco en su físico, es fuerte, alto, piel blanca pero bronceada, los ojos azules que recuerdan al mar, las manos grandes y ásperas dignas de un hombre trabajador.

    El día seguía su curso eran casi las 2 pm y apenas estábamos comprando el arsenal de bebidas para la playa, pasamos a comprar cerveza, refrescos y ron para los cubatas en una tienda de gasolinera, mientras los chicos compraban el alcohol aproveche para poder pasar al baño de la estación, tenía muchas ganas así que corrí lo más pronto posible al baño, ya traía el bikini puesto así que solo debía bajas las bragas, pose mis nalgas sobre el wáter y puje para poder defecar, exhale ante tal relajante sensación de poder cagar después de tener un rato con ganas y mientras estaba ahí sentada revise mi celular para leer mis mensajes del teléfono, tenía mensajes de mi novio, lo extrañaba mucho, hace dos semanas que no tenía contacto con él, dos semanas sin actividad sexual alguna y eso me tenía loca, termine de cagar y me limpie el culo con el papel de la estación que para mí mala suerte era de ese papel barato que siempre hay en centros comerciales, limpie lo mejor que pude mi ano y me subí de nuevo el bikini.

    Ya en la playa mis hermanas se perdieron en lo suyo con sus novios y yo me quedé sola con Miguel al borde de la arena.

    Le pedí a Migue el favor de ponerme bloqueador solar en la espalda, ya sé lo que dirán que yo lo provoque, pero en ese momento no lo veía así, lo veía como un par de amigos, en fin, Migue paso sus manos recias y fuertes sobre mi espalda y con la ayuda del bloqueador resbalaban con gran facilidad, el masaje que recibí me estaba gustando bastante, me estaba relajando demasiado, pude sentir como las manos de Migue se dirigían más y más hacia mis caderas y la parte superior de mis nalgas hasta toparse con el calzón de mi bikini, sentí como cada vez sus manos amasaban más mi piel y lo hacía de forma más lasciva, así que me levanté y me agradecí por colocarme el bloqueador.

    Nos sentamos en la arena bajo la sombra de una sombrilla y empezamos a destapar las primeras cervezas, nos estábamos divirtiendo , jugábamos verdad o reto a la par que bebíamos, debo confesar que algunas preguntas fueron bastante subidas de tono, preguntas sexuales e incómodas a decir verdad.

    Migue y yo nos metimos un rato al mar para refrescarnos y en ese momento me traicionó el bikini, quizá sea el trasero grande o solo fue una ola, cuando volví a la playa sentí como el bikini se me había metido por completo a la raya como si de una tanga se tratase, lo peor que de la parte delantera también, dejando casi al descubierto mis labios mayores, que para mí desgracia miró Migue, trato de disimular y yo también, quise pensar que no había visto nada y preferí acomodarme el bikini.

    El sol poco a poco caía, nos permitimos deleitarnos con aquella hermosa vista tumbados en la arena, con una cerveza en la mano, mientras hablábamos de nuestra infancia y lo mucho que había cambiado el paisaje.

    Una vez salimos de ese pequeño transe nos decidimos a partir, tenía todas las piernas y el culo llenas de arena, no me alcanzaba muy bien así que decidí pedirle ayuda a Migue, sentí como me sacudía poco a poco las piernas pero cuando llegó al culo sentí como empezó a darme nalgadas para sacudirme , una más fuerte que la anterior, No pude contenerme y solté un pequeño grito de reclamo, Migue se asustó y tal fue su asombro y vergüenza que al retirar su mano de mis nalgas por error se atoro su pulgar con el bikini y lo jalo, ese tirón hizo desatar un lado de mi bikini, dejando mi culo al aire y parte de mi vulva por apenas unos escasos segundos, me puse muy nerviosa y roja, Miguel había visto mi culo al desnudo y peor aún, más personas en la playa lo veían con morbo, no pude evitar sentir miradas de muchos hombres al rededor, Miguel se disculpó y yo estaba muerta de pena así que le pedí que nos fuéramos a casa, tan pronto nos subimos al auto y emprendimos el viaje de regreso a mi casa que está a más o menos una hora y media.

    Para mi infortunio sufro a causa de mi vejiga, a medio camino no pude evitar las ganas de querer orinar (culpa de beber tanta cerveza).

    Le pedí a Miguel que se detuviera un momento para poder orinar, nos detuvimos en medio del campo y no había sitio para orinar, así que tuve que pedirle a Migue que abriera las puertas del auto para poder orinar en medio de las puertas, iba solo en el bikini así que no fue difícil solo me baje la braga a las rodillas y empecé a orinar, cuando de pronto, noto que Migue me está tratando de espiar por el retrovisor, me moría de vergüenza, Miguel viéndome en esa posición, con el culo al aire y la orina cayendo por mi vagina y mis nalgas, la mayor vergüenza, tal fue así que por error moje mis bragas de orina y tuve que quitármelas por completo, tuve que gritarle a Migue para que me pasará una toalla de la cajuela, trate de cubrirme la vagina con una mano para que no me viera, pero seguía con el culo al aire, tan pronto como me pasó la toalla me la enrede por la cintura y las bragas las eche a la cajuela, estaban mojadas de orina.

    Todo el camino fue bastante incómodo, quería que me tragara la tierra, trate de poner música para hacer más ameno el viaje, solo veía a Migue conducir muy concentrado y como se abultaba el bañador de su entrepierna, nunca fue mi intención provocar a Migue o que me viera el culo desnudo, simplemente fueron accidentes que fueron sucediendo, en fin llegamos a mi casa cerca del anochecer y yo me sentía muy sucia, sentía el cuerpo sucio, sentía que apestaba a orina y sentía el culo sucio, por la arena, el sudor y la orina.

    Invite a cenar a Migue para cerrar la velada, así que le ofrecí pasar a mi casa.

    Antes debía tomar un baño para estar más presentable, no quise ser descortés así que también invite a Migue a tomar un baño en el baño de invitados.

    Subí las escaleras y entre a mi cuarto, me desnude por completo y me paseaba por mi cuarto buscando una nueva esponja para el baño, mientras lo hacía Migue entro sin permiso a mi cuarto preguntándome por un jabón (había olvidado que jamás tengo visitas y por ende no hay jabón en el baño de invitados).

    Yo estaba desnuda por completo, Miguel se paró en seco, se puso rojo y solo se movían sus ojos de arriba a abajo examinando cada parte de mi, fue un segundo y yo lo sentía eterno, sentía como sus pupilas recorrían la punta de mis dedos de los pies, mis piernas, mi depilada vulva y mis tetas que colgaban de mi libres sin brasier.

    Yo de igual forma me puse muy roja y al mismo tiempo una parte de mi dijo que más da, ya te vio orinar y te vio el culo desnudo, aquí no hay gente estamos en casa.

    Trate de actuar normal como si no pasara nada y busque el jabón, estaba en un cajón en la parte baja de mi ropero, ya os podéis imaginar la pose que tuve que hacer para alcanzarlo, cuando voltee a darle el jabón a Miguel note como su bañador estaba levantado culpa de una erección, no pude evitar lamer mis labios al ver su paquete erecto y todo por culpa de mi trasero, él lo noto enseguida y mientras yo lo veía empezó a acariciarse por encima del bañador mientras me decía «¿Te gusta ?».

    No solté palabra alguna, pero creo que de alguna manera mis ojos asentaron a la pregunta, yo le dije que no podía hacerlo, que tenía novio, que era mejor olvidarlo, el no solo me ignoro, si no que se bajó el bañador para poder liberar aquella bestia, era una polla enorme, quedé atónita ante tal situación, le pedí a Miguel que se cubriera y solo siguió fanfarroneando, el sabía lo que tenía y abusaba de ello, no pare de ver aquel falo erecto digno de un trofeo, el sonrió y empezó a acariciar se la polla con una mano, de forma involuntaria me mordí los labios y yo ya no sabía que es lo que iba a pasar.

    Miguel se acercó a mi, yo daba un paso atrás y se acercaba a más y más hasta que por fin me tomo por la cintura y comenzó a besarme de forma muy brusca, sentía como buscaba mi lengua con su lengua y sus manos amasaban mis nalgas de forma estrepitosa, como si jamás hubiese tenido un culo entre sus manos, yo como pude correspondía al beso que iba a un ritmo mucho mayor al que acostumbro, Miguel sin esfuerzo me tumbo contra la cama, con sus fuertes brazos me sometió y me mantuvo contra la cama mientras seguía besándome y poco a poco sentía su boca recorrer mi cuerpo, primero el cuello, con gran lascivia y desespero lamía todo mi cuello hasta llegar a mis tetas, dónde se tomó su tiempo, me lamió y succionó las tetas con gran fuerza a la par que las apretaba con sus fuertes y ásperas manos, no puede evitar los jadeos.

    Miguel estaba desperado por mi sexo, no es un hombre que se toma su tiempo, poco a poco sentía sus labios deslizarse por mi abdomen hasta llegar a mi vulva, dónde comenzó con gran fuerza, en un agasajo y feroz movimiento comenzó a succionar mi clítoris, y lamer mi vagina que para este punto ya estaba bastante mojada, mordía en ocasiones mis labios e intentaba meter su lengua en lo más profundo de mi coño, a la par me sometía, con sus fuertes brazos para que no me moviera tanto, continuo succionando mi clítoris, para este momento ya me había corrido al menos una vez solo con el brusco movimiento de su lengua, pensé que iba a proceder a la penetración pero de repente paro y en un solo movimiento voraz me dio la vuelta, tomo una almohada de mi cama la metió bajo mi pelvis, me levanto el culo y con sus brazos me sometió contra el colchón, pude sentir como sus fuertes manos abrían mis nalgas para dejar al descubierto mi culito, sumergió su cara contra mi culo yo no sabía cómo sentirme al respecto, me daba un poco de vergüenza, me sentía sucia, literalmente, sentía que mi culo no debía tener buen aroma.

    Antes de ir a la playa había pasado a defecar en la estación, en la playa el sudor me bañaba todo el cuerpo, el agua de mar, la arena entre la nalgas y la orina de camino a casa, no sabía cómo decirle que no hurgara ahí, porque me daba vergüenza, al instante que iba intentar formular una palabra siento como hundió su cara contra mi ano y empezó a lamerlo vorazmente, me perdí al instante en las mareas del placer, lamía mis pliegues anales con su lengua de forma brusca pero placentera y sentía como su lengua quería hundirse mi culo sin lograrlo, era una danza de su lengua desde mi culo hasta el coño, danzaba de ida y vuelta por toda mi raja, tales movimientos me pusieron muy mojada a la par que sentía como mis músculos se contraían uno a uno sentía mis nalgas contraerse y mi vagina palpitar, una sensación me recorría desde el vientre hasta el coño, un extraño cosquilleo, el solo lo hacía más duro, molía su lengua contra mi clítoris y la entrada de mi coño, metiendo su lengua en mi cueva, y acariciando mi ano con su dedo anular, hasta que sentí como esa sensación baja más y más, sentía que me iba a orinar , me aferre contra las sábanas, mi cuerpo se contrajo y sentí como mi vagina expulsaba un líquido que para mí incertidumbre no sabía si se trataba de un orgasmo o si me había orinado sobre su cara, estaba muy agotada, me caí rendida por completo al colchón solo porque la almohada me levantaba el culo estaba medio empinada, estaba exhausta, cansada como si hubiera hecho bastante ejercicio y aún ni siquiera habíamos follado.

    Pensé que quizá con eso se conformaría y trate de levantarme con la poca fuerza que me quedaba y volví a sentir sus brazos contra mi espalda ordenando me bajar de nuevo contra el colchón, una nueva sensación recorría mi espalda y mi ser, sentía como frotaba su enorme polla contra la entrada de mi coño, honestamente jamás había tenido sexo un pene de esas dimensiones, yo creo que a simple calculo debía medirle unos 18 o 19 cm la polla y tenía el grueso de un gran salami, jamás me imaginé que Migue tuviera semejante herramienta, sentía como rozaba su glande contra mi clítoris y la entrada de mi coño, debido a los anteriores orgasmos yo estaba bastante mojada, esperaba una sutileza y romance de novios y me dieron todo lo contrario.

    Migue me embistió en un solo movimiento y de forma brusca, con fuerza dejo caer todo su peso contra mi, sentí esa enorme polla abrirme por completo, mi cerebro no sabía si procesarlo como dolor o como placer, clavo las yemas de sus dedos sobre la carne de mis caderas a la par que el movía las suyas con gran fuerza contra mi, el cuarto se inundaba por el sonido de mis nalgas rebotando contra su pelvis, no podía evitar entonar gritos, gemidos y jadeos mientras sentía como esa enorme polla destruía mi coño, era tal la longitud de esa polla que sentía en cada embestida una extraña sensación en mi vientre, una sensación similar a hacer mucho ejercicio o estar ovulando.

    Miguel dejaba hundir su polla hasta lo más profundo de mi ser, cada embestida más y más fuerte, estaba tan exhausta, la penetración furtiva de Miguel provocaron varios orgasmos seguidos en mi, sentía que iba a desmayarme, empecé a sentir como Migue me penetraban más fuerte y sentí esa enorme polla hincharse dentro de mi, pensé que iba a correrse al fin, el coño ya lo sentía bastante irritado y enrojecido debido a tal ataque feroz.

    Miguel saco su enorme polla de mi coño, lo cual me hizo sentir algo frustrada ya que deseaba que se corriera dentro de mi.

    Pude aprovechar los pocos segundos de tranquilidad para tomar aire, apaciguar mi respiración y corazón, Miguel también tomo un poco de aire, no pude voltear a verle, seguía tumbada con el culo apenas levantado por la almohada.

    De pronto comienzo a sentir la hábil lengua de Miguel de nuevo, está vez se enfocó más a mi culo, lo lamía con fuerza, sentía como su lengua luchaba contra los pliegues de mi ano para poder colarse en mi ojete, cada vez intentaba meterla más y más y en ese punto ya me daba igual si mi culo estaba sucio o no, la sensación era increíble, con las pocas fuerzas que tenía jadeaba o gemía en respuesta al movimiento.

    La lengua de Miguel logro dilatar un poco mi culo, sentí como Migue se levantó un instante de la cama y se dirigió a mi costado en la cómoda que estaba junto a mi cama, tomo el aceite de bebé que en ocasiones uso para la piel, volvió a introducir su lengua en mi ojete está vez con más calma, lo estaba disfrutando, puede escuchar el sonido de la botella al abrirse y sentí como su dedo anular intentaba entrar mi culo, sus manos eran tan grandes y rasposas, las manos de un hombre recio y trabajador, mi culo respondió por reflejo y se apretó en respuesta recibí una nalgada muy fuerte y palabras vulgares que jamás me habían dicho durante el sexo, escuché con voz de mando un «abre el culo puta».

    Jamás me habían dicho eso durante el sexo pero por alguna razón me excito bastante, Miguel no es precisamente muy paciente como notaron, sentí nuevamente esa enorme polla, está vez contra mi ano, sentí cómo empujaba contra el para intentar colarse en mis entrañas, yo gritaba de dolor, soy una amante del sexo anal, pero jamás me habían intentado meter la polla de una forma tan brusca y menos de ese tamaño, le pedí que parará un poco y en respuesta tuve las misma palabras «abre el culo putita», siguió forzando la penetración hasta que finalmente logro meter la cabeza de su pene, solté un grito sollozo y una nalgada muy fuerte de el en respuesta, una vez la cabeza dentro de mi culo, empezó a balancear su cadera de forma fuerte y brusca, al igual que con mi coño Miguel quería romperme por completo el culo, una sensación empezó a recorrer mi cuerpo desde el culo, el estómago y me provocaba escalofríos, sentía como si me fuera a cagar.

    Le dije a Miguel que parará y no lo hizo, sentía como las paredes de mi ano se contraían y mis músculos también, mis nalgas se apretaban y unos segundos después sentía mi vagina demasiado húmeda, jamás había tenido un orgasmo anal así, mi cerebro estaba muy confundido, el culo lo tenía adolorido y aun así estaba excitada y estaba disfrutando aquella tortura anal, Miguel clavaba sus dedos en mis nalgas, las estrujaba a la par de las penetraciones, me daba nalgadas muy fuertes y cada vez me decía más elogios vulgares «que rico culito tienes» «quien es mi putita» «te encanta la verga puta».

    Jamás me habían tratado como a una cualquiera, era la primera vez y lo estaba disfrutando, las embestidas anales de Miguel aceleraron su ritmo, sentí como su polla nuevamente se estaba hinchando y está vez no se detuvo, continuo hasta que sentí como se corrió dentro de mi culo, nuevamente la sensación de querer cagar me estaba invadiendo, Miguel retiro su polla y se dirigió al baño por papel higiénico para poder limpiar su miembro de algunos residuos de mis entrañas, yo corrí detrás de el al baño y pose mis nalgas sobre el baño, pensé que me cagaria, y cague literalmente semen, ya veo porque Miguel estaba así de brusco tenía mucho tiempo sin tener sexo, a tal grado de llenar mis tripas de semen, cague todo el semen de Miguel, me levanté del baño, como pude abrí la ducha y con las pocas fuerzas que tenía me di un baño, para después caer en cama rendida y quedarme profundamente dormida, después desperté en la madrugada con una sorpresa de Miguel, pero esa ya será otra historia…

  • En una tarde lluviosa

    En una tarde lluviosa

    En un relato anterior les conté como conocí a Gloria y que terminamos en una relación clandestina. En esta ocasión quisiera tratar de transmitir el momento muy excitante que viví con el ella en una de sus visitas a mi oficina.

    Era una tarde lluviosa, yo solo en mi oficina cuando de repente llega ella a la puerta, le abro y la hago pasar, se me acerca y con disimulo me da un beso, sorprendido? Me preguntó, la verdad si, respondí, me dijo, la verdad es que estoy aquí por asunto de negocios, necesito que me ayudes a resolver una situación con unos pedidos atrasados. Mientras me explicaba la situación en mi mente empecé a hacer una película, imaginaba como sería cogerla ahí, en mi oficina. Cuando termino de explicarme retome mi atención a su problema y fue cosa de unos minutos darle respuesta a sus interrogantes.

    Después de eso me hace el comentario que aún llueve mucho y que se mojara camino a su carro, a lo que yo le respondo que mejor se moje conmigo pero no bajo la lluvia, ella entendió muy bien el mensaje, que se te ocurre? Me preguntó. Déjame ver por dónde empezamos, le dije. Mientras llevaba mi mano a mi cierre del pantalón saque mi verga y la puse en su mano, ahora que se te ocurre hacer , le pregunté. Ella solo me miró sonrió y empezó a besar mi cuello sin soltar mi verga, y así bajo hasta llegar a ella. Comienza con besos tímidos en ella para continuar con pequeños chupetes.

    Se detuvo y me dijo, te la chupo pero yo también quiero disfrutar, trato hecho le dije. Me llevo hasta mi silla de escritorio y yo sentado mientras ella de rodillas empezó a darme una mamada de esas que es difícil olvidar, cuando sentí que ya no podía detener mi explosión la detuve y pude de pie, desabroché su pantalón y lo retire lentamente mientras apretaba sus tetas y nalgas, una vez desnuda la voltee agresivamente y empuje su espalda hasta que sus tetas quedaron sobre mi escritorio, ahora sí tenía ante mi un panorama muy favorable, coloque la punta de mi verga en su vagina, que ya estaba muy mojada, me acerque y le dije al oído, a esto me refería cuando dije que te mojaras conmigo.

    Empuje mi verga de una hasta el fondo, ella se agarró fuerte de los bordes de mi escritorio volteo su cara para dejar su mejilla sobre unos documentos y me dijo, dale, dame duro por favor, duro muy duro. Esas palabras me excitaron de más, empecé con envestidas muy fuertes, y dando nalgas fuertes y sin medida, hablaba su pelo y le gritaba, sos mi puta, sos mi perra… a lo que ella solo respondía, si, si, si soy toda tuya, dame, dame más duro.

    Esa afirmación de ella provocó que explotara y le llenará su vagina de mi semen caliente, me quedé recostado sobre su espalda unos minutos, y luego empezamos a vestirnos mientras comenté, rica lluvia verdad.

  • Carla: Mica cumple la promesa de amantarnos

    Carla: Mica cumple la promesa de amantarnos

    Atención: En éste relato nuestra amiga Mica, ya mamá, cumple su promesa. Hay relato de breastfeeding adulto. Si le molesta, no lo lea.

    En dos relatos anteriores (lean “Carla: Orgía en la pensión y donación de semen a Mica”), y el previo a ese, les contamos como amigos nuestros y yo ayudamos al marido de Mica embarazarla. Como parte del agradecimiento, ella prometió gratificarnos con su leche cuando ya estuviera amamantando.

    Todos aceptamos gozosos, pero tres de nosotros, el señor mayor que vive en el edificio del Golf, y Carla y yo, mas bien estábamos desesperados que interesados ja ja. En razón de que el arquitecto B, marido de Mica fue uno de los dos primeros que incorporamos al harem de Carla, nuestro contacto es muy estrecho.

    En cuanto ella (post cesárea) estuvo en condiciones de cumplir su promesa (sin coger, obvio) coordinamos una ida a casa de ellos, con la niña en casa de sus abuelos maternos, primera salida, con los abuelos super contentos.

    Llegamos los tres visitantes juntos, Carla preparada sabiendo que luego de una abstinencia de mas de un mes, era prácticamente seguro que B querría cogerla.

    A nuestra llegada, se sucedieron los regalitos y felicitaciones de rigor, aunque ya los habíamos visto en el sanatorio.

    Ni que decir, los saludos fueron todos intensos, tipo besos húmedos. Al quitarnos los abrigos, ya Carla quedó luciendo mini negra plisada, con medias negras y zapatos negros y camisa roja, bastante abierta, sin corpiño, para calentar el encuentro desde el comienzo. Mica, hermosa y ya muy recuperada, para resaltar que es mamá reciente, y sabedora de su papel en esa tarde, se puso un hermoso babydoll negro, sin corpiño pero con una especie de faja elástica para proteger su herida, ya casi perfecta externamente, pero con recomendación médica de protegerla.

    Que suerte que fueron rápidos en aceptar! Tengo muchas ganas de ésta experiencia que les había prometido.

    Imagínate, dijo Carla, nos morimos de ganas.

    Por suerte tengo mucho, parece mentira pero me crecieron un poco y la nena tiene mas que suficiente, y desde hoy de mañana está en casa de los abuelos, así que van a tener lo que desean y les prometí.

    Me muero de ganas solamente de verte, dijo H, el señor del edificio frente al golf.

    Yo me muero de ganas de ver como las tenés dijo Carla, agachándose a la cama a mirar de cerca las tetas de Mica y de paso… mostrarle a B, el marido, que no solamente no llevaba soutien, tampoco tanga… al agacharse la mini dejaba ver la preciosa concha.

    Al momento B se acercó y comenzó a acariciarle la concha y las tetas… Puedo ? Le preguntó a Mica… Claro vida, mereces sacarte las ganas… y a Carla además siempre le tienes ganas!

    Rápidamente B se desnudó y mientras tanto yo terminé de desnudar a Carla, luego hicimos lo mismo H y yo.

    Mica se corrió hacia el borde de la cama, para dejar lugar a B y Carla, obviamente quería verlos… y desde el costado, para excitarla aún mas H y yo nos alternábamos a darle a chupar nuestras pijas a Mica.

    Lógicamente como preparación le hacíamos pequeños masajes a las tetas, por encima y debajo del baby doll. Carla se la chupó un poco a B pero era evidente que estaba sobrecargado de su propia leche a causa de la obligada abstinencia. Nos vas a ver de cerca dijo Carla a Mica, y se puso en cuatro casi al lado de ella. Al momento B se la estaba metiendo y nosotros le dijimos a Mica que mirara tranquila sin chuparnos.

    No duró mucho B y llenó la concha de Carla, al punto que cuando retiró la verga, cayó un chorrito se semen a la sábana, que Mica levantó con sus dedos y saboreó.

    Ahora es mi turno, dijo Carla, yo se las preparo…

    Se giró, ayudó a Mica a sacarse el baby doll y siempre en cuatro sobre la cama, comenzó a masajear las tetas de Mica, a veces las apretaba entre las palmas de sus manos… y de pronto exclamó… Ahhh sííí… al sentir que H aprovechaba su oportunidad y la había penetrado de improviso.

    Unos momentos después, Carla, y todos, vimos dos puntitos blancos en los pezones de Mica.

    Al instante, sin que H dejara de cogerla, Carla estaba yendo de un seno al otro, ya salía leche. Chupó con ganas… y pidió a Mica, ahora dame el chorro en la boca!

    Mica se apretó fuerte un seno y del precioso pezón salió un fino chorro que fue a parar a la boca de Carla, cambió al otro pezón y al apretar el seno salió una fina niebla que Carla también recogió en su boca. Sin tragar, arrimó su boca a la de Mica, que captó la idea al toque y abrió sus labios, recibiendo de la boca de Carla aquella porción de su propia leche, que tragó, y a continuación se besaban de lengua y se lamían los labios una a otra. Con la excitación, H acabó como corresponde dentro de Carla, y tanto H como yo fuimos a disfrutar al paraíso, mientras B volvía a coger a Carla, en cucharita y de frente a Mica.

    Personalmente me encantó prenderme del pezón que entregaba un chorrito, el cual disfruté, que tibieza esa leche! La tragaba con placer! Mientras que H disfrutaba de hacerse regar la cara boca y lengua con la “niebla” que se desprendía del otro pezón mientras el apretaba la teta, aunque a veces tomaba forma de chorro también.

    No queriendo abusar, la besamos de lengua y para ese entonces ni que decir, B ya había depositado otro abundante polvo en Carla.

    Pero algo era evidente, las tetas de Mica goteaban espontáneamente… había mas! Y a por eso se largó Carla… Mmmm deliciosa! Dijo mientras iba de una teta a la otra relamiéndose. Por cierto repitieron el beso blanco maternal.

    Podría? Preguntó H a Carla… Sí, sabés que es de mis vergas preferidas! Y la volvió a ensartar, ahora en misionero pues le encanta ver él mismo como entra y sale su pija.

    Aprovecha, me dijo Mica, ofreciéndose… y no me hice rogar, tomé otro poquito de su maravilloso licor, y luego de besarla, le di mi pija a chupar nuevamente hasta lograr mi primera y única acabada, que Mica tragó gozosamente.

    Mientras Mica se limpiaba los pezones con una toalla, Carla fue a ducharse, luego H y yo.

    Ya todos vestidos Mica nos pidió un favor… Por favor, lo disfruté enormemente, que todavía no vengan los otros, no les digan nada, quiero repetir esto dentro de poco, cuando pueda coger. Tu pija me encanta H, sin ofenderte Sergio, ni a ti amor.

    Y quiero repetir esos besos contigo Carla, que bien me mamaste y me hiciste venir la leche!

    Así prometimos hacerlo. Locos de contentos y aún excitados por esa experiencia inédita para todos nosotros.

  • Pasivo por primera vez

    Pasivo por primera vez

    Hoy hace siete meses me cogieron por primera vez, me penetraron el culo con la verga y me quitaron la virginidad del trasero.

    El encuentro se dio sin haberlo planeado de antemano, ese día por la mañana conversé en redes sociales con varias personas sobre cosas eróticas y morbosas y de pronto en Twitter conocí a alguien nuevo por internet que me propuso tener un encuentro casual.

    Tuvimos una plática muy caliente y cachonda y ese momento de calentura y morbo intenso fue lo que desataron las ganas de poder cumplir mis fantasías ardientes y acordamos vernos en un hotel del centro de la ciudad Monterrey ese mismo día por la tarde.

    Él era mucho más joven que yo, pero no me importaba mientras me ayudara a cumplir mis deseos más íntimos y mis fantasías más ardientes.

    Además tenía la verga gruesa así como me gustan.

    Antes de esa vez, el único tipo de penetración anal que había probado era meter me un dildo consolador en el culo, y eso fue lo que comenzó a despertar mis ganas de hacer el rol de pasivo gay que siempre he tenido en mi pensamiento.

    También me he metido un pepino en el ano varias veces, usando aceite de oliva para facilitar el deslizamiento y poder gozar al meterlo y sacarlo.

    Como soy un hombre físicamente delgado y alto, y tengo las piernas largas y bien torneadas y además soy super cachondo y hot, siempre me había gustado exhibir mi trasero, tanto mis nalgas y mis piernas.

    En fin, ese día el encuentro se dio de manera espontánea y rápida para vernos por la tarde un día sábado del mes de diciembre.

    Yo siempre había tenido la fantasía de que me hicieran gemir en la cama, y aquel día finalmente lo pude experimentar y sentir así como de chupar un pene y deslecharlo con la boca y tragarme toda la leche y todo lo pude hacer.

    De tan cerrado que estaba mi culito por ser virgen, batallamos para que lo pudiera penetrar con su pene.

    Una vez que ya me lo metió todo fue más sencillo.

    Yo iba con muchas ganas de poder satisfacer todas las fantasías que había tenido durante años.

    Jugamos en varias posiciones, primero le pedí que me cogiera de perrito ya que era mi mayor deseo, y de tan duro que me dio tuve que gemir como nunca lo había hecho y como siempre lo había soñado hacer, ya que me dio bastante duro en el culo.

    De tan rico que sentía tuve que inclinarme hacia delante mientras mi culo estaba en alto y el me daba bien rico.

    Luego cabalgue sobre su torso, y me cogió estando boca abajo acostado y con las piernas arriba.

    La posición que más me gustó fue de perrito.

    Al final le quité el condón preservativo y le hice sexo oral, comencé por lamerle el prepucio o glande luego me metí todo el pene completo y le comencé a chupar la verga, era la primera vez que me metía un pene en a la boca, fue delicioso chuparla y sentir la moviéndose dentro de mi boca y deslizando sobre mi lengua y en mis labios al ritmo del movimiento de vaivén.

    Así lo hice hasta que él comenzó a eyacular y sentí el semen saliendo en mi lengua entonces me la saqué de la boca y comencé a lamer la leche que escurría sobre su glande y así luego de haber terminado de limpiar su prepucio con mi lengua pude tragar me todo su semen bien rico.

    Siempre había querido deslechar con la boca y comer me toda la leche esta era otra de mis grandes fantasías sexuales y lo pude hacer en esta primera vez con otro hombre.

    Al final quedé bien alimentado.

  • Un deseo oculto

    Un deseo oculto

    Era la etapa de preuniversidad y sentía que algo dentro de mí estaba cambiando. Desde pequeño, me habían enseñado que ciertas cosas eran inmorales, y uno de mis más profundos deseos se encontraba en esa categoría. Me sentía atraído por la idea de masturbarme el ano, una práctica que siempre me habían dicho que era incorrecta.

    A medida que pasaba el tiempo, comencé a notar que había personas que disfrutaban de esta actividad y eso despertó mi curiosidad. Me intrigaba la idea de poder explorar ese lado oculto de mí mismo. ¿Qué se sentiría? ¿Cómo se vería? ¿Qué significaría si decidiera llevarlo a cabo?

    Una noche, bajo el manto protector de la oscuridad, decidí que era hora de enfrentar mi deseo más íntimo. Me preparé meticulosamente, asegurándome de que nadie descubriera mi secreto. Me encerré en mi habitación, donde nadie podría juzgarme. Era el momento de explorar quién realmente era.

    Me acosté en la cama, todo a mi alrededor estaba en penumbra. Ese ambiente oscuro se convirtió en mi cómplice, en el escenario perfecto para descubrir una parte de mí que había mantenido oculta durante tanto tiempo. Empece con un bolígrafo el cual escondí debajo de mi almohada sin que nadie me viese, era uno delgado dado que no quería hacerme daño y pasar un mal rato. En cuanto me cercioré que todos estén dormidos comencé con mi fantasía, mi corazón latía, estaba ansioso, mi pene estaba erecto de tan solo pensar en lo que iba a hacer, aproveché el liquido seminal y envolví el bolígrafo con este, luego de un momento, me puse en posición fetal y lentamente llevé este bolígrafo a tras de mí, poco a poco busqué mi orificio mientras me preguntaba que sentiría, mis ansias aumentaban a la par que mi curiosidad me llevaba a introducir este objeto dentro de mí. Empecé despacio, como era obvio, no sabia como hacerlo, no tenía idea de nada, pero estaba emocionado. En cuanto sentí los primeros centímetros sentí una leve sensación de placer, decidí continuar mas a fondo pero empezó a dolerme, mi inexperiencia mi hizo querer meter todo este objeto dentro de mí. Lo dejé ahí por un momento, hasta que empecé a meter y sacar, con cada movimiento, cada toque, me sumergí en una experiencia desconocida. Incluso me atreví a ir un poco más rápido sin darme cuenta que me estaba lastimando. Al principio, todo se sintió bien, pero pronto una oleada de dolor invadió mi ser. No pude soportarlo y decidí dar marcha atrás, alejándome de aquel deseo que me había tentado.

    Pasó algún tiempo y llegó el momento de ir a la universidad. Me mudé lejos de mi familia para poder perseguir mis estudios. Me encontraba solo, viviendo en un nuevo lugar, pero el recuerdo de aquel deseo reprimido seguía latente en mi mente.

  • Piernas largas y blancas

    Piernas largas y blancas

    En la fiesta de cumpleaños de un compañero de trabajo conocí a Marcela, una chica trans que me encantó desde el primer momento que la vi. Era alta, delgada, con un pelo negro y largo que hacía ver su piel muy blanca, también llevaba puesta una falda corta que mostraba sus largas piernas las cuales terminaban en un pequeño pero bien parado trasero.

    Llevaba mucho tiempo masturbándome viendo videos porno de chicas trans y lo único que quería era follar con una.

    Estuvimos bebiendo y conversando durante toda la noche, desde el principio hubo buena química entre los dos. Al llegar el final de la fiesta mi compañero me pidió si podía llevar a la casa a algunas personas ya que me quedaban de camino a mi hogar. Entre estas personas estaba Marcela. Yo estaba muy nervioso, ansioso, caliente, y para mejor yo sentía que ella también me miraba.

    Cuando nos quedamos solos en el auto ella dijo: ¡Al fin!, a lo que yo pregunté ¿Al fin qué?, ella sonriendo me dice que al fin va a poder fumar. Yo muy caliente le respondo que por supuesto, que no hay problemas y que me indique por dónde ir hasta su casa. Marcela se acercó a mi cuello y comenzó a pasar su lengua por mi oreja, mientras a la vez con su mano acariciaba mi verga por encima del pantalón. -Me di cuenta como me mirabas. Aquí a la derecha – Me estaba dando indicaciones de hacia dónde ir y a la vez me pasaba la lengua por la oreja. -Aquí está mi casa amor, ¿quieres pasar?, le dije que sí dándole un tremendo beso.

    Los dos subimos a su departamento, el alcohol ya estaba haciendo su efecto, reíamos, nos besábamos, tomaba sus pequeños pechos y ella no dejaba de acariciar mi pene. Al entrar al departamento nos besamos apasionadamente, mis dos manos las metí por debajo de la falda y tomé sus nalgas, me encantan los traseros. Ella sin esperar nada comenzó a desabrochar mi pantalón, mi pene salió como disparado cuando bajó mi ropa interior. Me miró lujuriosamente y comenzó a masturbarme, miraba mi pene y me miraba a los ojos mientras me entregaba una sonrisa.

    Era uno de los momentos más calientes que había pasado hasta ese momento. Me sacó toda la ropa, me dejó desnudo y ella lo único que hacía era masturbarme, de pronto me tomó de mi verga y como si fuera una cadena me llevó hasta la sala de estar. Estando ahí fue hasta el refrigerador y sacó un par de cervezas, yo con toda la confianza del mundo me senté en un sillón y comencé a beber. Marcela comenzó lentamente a sacarse la ropa. Era la fantasía perfecta. Comenzó con la parte de arriba, dejándome ver sus pequeños pechos y sus pezones duros, bien parados. Yo continuaba masturbándome y bebiendo.

    Tomó la falda con sus delgadas manos y se la bajó junto a su ropa interior de un solo golpe, dejando frente a mí un culito pequeño acompañado de una larga y gruesa verga. Puso un poco de música y empezó a moverse lentamente mientras se tocaba y bebía de su cerveza. Se notaba que era una mujer con experiencia, sabía lo que estaba haciendo. Comenzó a acercarse lentamente hasta mí, yo tomé con una de mis manos su verga para masturbarla y con la otra me masturbaba yo.

    -¿Te gusta?

    -Me encanta, ¿te la puedo chupar?

    -Es toda tuya

    Tomé su verga que aún no estaba dura por completo y comencé a mamársela, era la primera vez que me metía un pene en la boca. Debo reconocer que en un principio era algo extraño pero después de unos minutos se volvió algo placentero, sobre todo cuando la verga de Marcela se endureció por completo. Verla totalmente desnuda, bebiendo y gimiendo me hacía estar a mil. De pronto sacó la verga de mi boca y se puso en cuatro patas en el suelo, sin que me dijera nada pasé mi lengua por sus pequeñas nalgas, le pasaba la lengua desde los huevos hasta el culito y con mis dos manos sostenía sus blancas nalgas.

    Le daba palmadas en sus cachetes e introducía uno de mis dedos por su culito. Marcelita gemía desenfrenada y me pedía que se la metiera. En un momento la di vuelta, la tomé del pelo y comencé a follarmela por la boca. Todavía recuerdo que me miraba con todo el maquillaje corrido mientras se la metía toda a la boca, era una experta. Cuando ya no aguanté más, la di vuelta y puse mi pene entre sus pequeñas nalgas y ahí me frotaba, dándole palmadas y restregando mi pene por su ano.

    -¡Metemela por favor! -me dijo y yo sin dudarlo le di una buena chupada de culo y comencé a meterla.

    De las mejores cosas que he hecho en mi vida sexual. Marcelita tenía un culito blanquito, unas piernas largas y una hermosa verga, para mí era la mujer ideal en ese momento. Podía sentir como su culo abrazaba mí verga a medida que iba entrando incluso cuando llegué al final hizo un pequeño gemido de satisfacción. Se la metí bien adentro y comencé a moverme lentamente hasta acostarme encima de ella y con una de mis manos le tomaba la verga mientras no paraba de mover mi pene dentro de su culo. Marcela era una diosa, gemía y se movía desenfrenadamente.

    La tomé de la cintura, la di vuelta y la acosté en el sillón, sus largas piernas blancas estaban apuntando el cielo, antes que todo le di una buena mamada para luego abrir bien sus piernas y metérsela toda, esa imagen nunca la olvidaré, la Marcelita con sus piernas abiertas al máximo y con una de sus manos se estaba masturbando y con la otra se apretaba sus pechos. Yo estaba dándole unas buenas embestidas donde la sacaba entera para después meterla de golpe, su ano ya estaba totalmente dilatado y eso yo lo agradecía porque podía meterla bien rico. en un momento se la saqué y me senté a un lado y ella de inmediato me la empezó a mamar, que rico chupaba los huevos Marcelita.

    Después de darme una buena chupada, subió hasta mi cara y me besó, mi verga se rozaba con la suya y ella tomaba las dos y las masturbaba al mismo tiempo. después de un rato besándonos puso sus dos pies en el sillón y se sentó en mi verga, uff aún me masturbo pensando en ese sube y baja que hacía, estaba como desesperada, saltaba encima mío mientras se masturbaba, de pronto se la metía toda y comenzaba a hacer círculos con toda mi polla adentro y me metía los dedos de una de sus manos en la boca para que se los chupara y con la otra se masturbaba hasta que de pronto gimió más fuerte de lo normal y me lanzó un buen chorro de esperma caliente encima.

    Se dejó caer a un lado y yo sin dejarla respirar la tomé de la cintura, la di vuelta y comencé con un fuerte mete y saca, ella gemía pidiendo que acabara dentro suyo. Con mis manos en su cintura le empecé a dar cada vez más rápido hasta que exploté todo mi semen adentro de pequeño culito, se la dejé toda metida adentro para que no se escapara ni una gota hasta que no di más y caí a un costado exhausto.

    Marcela fue la primera chica trans con la que follé pero no la última, de ahí en adelante estuve con varias más, incluso con más de una pero ella siempre presente de alguna u otra forma.

  • La sorpresa de mi amante

    La sorpresa de mi amante

    Estaba impaciente por verlo. Nuestras citas cada 15 días cada vez se hacían más duras de esperar. Llegaba a ellas apurada como gata en celo.

    Esta vez, me citó en un hotel lujoso, en la habitación del ático.

    Llegué y cómo era de costumbre no faltaba detalle: música relajante de fondo, una botella de champán caro, las cortinas elegantemente cerradas, unas velitas rojas que iluminaban tenuemente la preciosa habitación, el yacusi en pleno funcionamiento con agua calentita y unos pétalos de rosas rojas a su alrededor que desprendían un olor floral y fresco muy agradable.

    Me desnudé despacio, agradeciendo a mi cuerpo el regalo de placer que me daría en pocas horas. Me miré al espejo y acaricié suavemente mi cuerpo femenino y natural, con esas curvas que enloquecen a los hombres y los rinden a mis pies.

    Me preparé una copa de champán y me metí en el yacusi disfrutando de su perfecta temperatura que en contraste con el champán helado ya me daba escalofríos de placer.

    Y llegó. Entró muy despacio, sigilosamente, pero con paso firme convencido de su poder. Un poder que me rinde a sus pies mientras me derrite de placer y me hago pequeñita a su lado. Se lo que me espera, su mente vil y sus habilidades me harán estremecer hoy también, igual que en cada cita que tenemos.

    Este poderío me gusta y me pone, pero a la vez, me da un miedo paralizante. Soy una mujer empoderada, que ando con paso firme por la vida y nada me desvía de mi centro y mi foco. Excepto él. Pura adición. Pura pasión. Perdición. Mi mente se resiste, pero mi corazón y me cuerpo se rinden a lo que me espera. No tengo escapatoria. Otra vez más, gozaremos de esta locura adictiva y placentera que nos conecta y nos une. Esta locura que nos hace gastar dinero, coger aviones y cruzar países solo para vernos y disfrutar de momentos como el que nos esperan.

    Se acerca por mi espalda, observándome relajada dentro del agua caliente. Mi respiración se acelera y nota mi nerviosismo, mi incertidumbre y a la vez, unas ganas locas como si fuera nuestra primera vez. Se que le pone cachondo verme como una niña buena e indefensa teniéndome a su merced.

    Noto sus manos, se apoyan con confianza en mi espalda y retiran parte de mi pelo largo y suave hacia un lado para darme un tierno beso en el cuello. Giro mi cara y nos fundimos en otro deseado beso apasionado en los labios. Me da las manos y me invita a salir. Me seca tiernamente con una toalla de algodón blanca que también huele a rosas. Me seca como si fuera una muñequita que se puede romper: con delicadeza, ternura, mirándome a los ojos con un deseo feroz que en breve vamos a saciar.

    Ya de pie, uno frente al otro. Yo desnuda y vulnerable y él aún vestido de calle, vuelvo a sentir esta sensación excitante de estar a su merced. Me da la mano con cariño hasta hacerme a la cama. Me quedo quieta, a la espera de sus intenciones de hoy, a su merced… otra vez. Quiero abrazarlo, pero siento que pone distancia. Empieza la fiesta, reconozco esta mirada morbosa de “aguantate que viene lo bueno”.

    Saca un pañuelo del bolsillo de su pantalón. Un pañuelo azul, de seda suave con olor a su perfume. Ese perfume que solo es suyo, que me encanta y me pone a mil. Utiliza este pañuelo de olor embriagador para vendarme los ojos y algunas de sus pulseras de cuero para atarme al cabecero de la cama.

    Estoy desuda, atada a la cama y con los ojos vendados. Me siento indefensa, estoy 100 x 100 vendida a su voluntad… y otra vez… A su merced… Noto que se aceleran las palpitaciones de mi cuerpo, y empiezo ya a retorcerme impaciente en la cama… Mi excitación es máxima… y aún no me ha puesto un dedo encima… y aún no me toca… ¿que estará haciendo?

    Oigo un ruido, ¿Es la puerta? ¿Se habrá ido dejandome aquí atada?

    Estoy muy caliente. Tengo mis sentidos sensible al máximo con la atención plena ya que me tiene totalmente desconcertada.

    Oigo unos pasos. Son diferentes. Esta no es su cadencia, la sé reconocer a ojos cerrados. Huelo también un aroma diferente, al que no estoy acostumbrada. ¿Hay alguien más en la habitación? Puedo intuir que no estamos solos, pero no con certeza. Estoy desnuda, atada en la cama y con los ojos vendados.

    Estoy nerviosa. No veo. No me puedo mover. No sé dónde están pero siento su energía y su respiración cerca. Siento como mi entrepierna se humedece por momentos. Noto una enorme sensación de indefensión y a la vez muchas ganas de sentir, de que me toquen, de que me follen y apacigüen ya el fuego que hay en mi y me tiene a punto de estallar.

    Los siento cerca. No estamos solos y desconozco esta otra figura que ha entrado por sorpresa en la habitación. No puedo escapar, estoy atada. La inseguridad y el desconocimiento se convierten en excitación máxima. Van a hacer de mi lo que quieran. Otra vez… mi siento a su merced…

    Ahora si… Dios mío! Noto como me empiezan a acariciar 4 manos. Me entra una pequeña risa nerviosa de chica traviesa y viciosa.

    Esas manos expertas acarician mi cuerpo erizando a su paso toda mi piel. Mientras unas manos se entretienen en mis labios y mis senos, hay otras recorriendo mi vientre y mis piernas… irremediablemente sé donde van a terminar. Y si, ya están allí. Unos dedos suaves empiezan a acariciar mi coño húmedo, ya casi casi chorreando.

    Estoy cachonda perdida. No puedo ver pero los siento ya deseosos de mi feminidad al ver bailar encima de la cama mi cuerpo atado excitado por esta exquisita masturbación acompañada de ración doble de caricias.

    Les pido con insistencia que me den ya una polla. Necesito saciar las llamas que queman dentro de mi. Y cumplen con su deber. Abro la boca y empiezo a saborear una buena polla, una polla calentita de la que ya brollan fluidos celestiales. Me encantaría cogerla con mis manos pero estoy atada y no puedo. Siento impotencia y excitación. ¿Sera esta la polla de mi amante? ¿Sera esta la polla del desconocido? No lo se. Puede que si, puede que no. Siento incertidumbre y excitación. Y eso hace que aún la chupe con mas ganas, relamiéndola de todas las formas que las ataduras a la cama me permiten. La saboreo, la baboseo, la lamo y la relamo como si no hubiera un mañana y como si hiciera meses que estoy hambrienta y sedienta de flujos celestiales.

    Estoy perdida. Estoy perdida en un mar de placer. Tengo una polla divina en mi boca y a la vez, otra boca divina que me come el coño a las mil maravillas. No puedo con todo y voy a explotar. Ya lo siento, está ahí, es inminente, siento una oleada intensa que recorre mi cuerpo y empiezo a correrme casi sin quererlo. Esto no ha hecho más que empezar. Estoy tan cachonda que me corro con el mínimo roce, y no lo puedo evitar. Hacemos la fiesta de las sábanas mojadas. Corrida tras corrida, hasta quedarme casi vacía por dentro. Se divierten dándome placer. Se siente machos viendo las corridas que provocan sus manos y bocas habilidosas. Esa experiencia inigualable de los maduritos que me tiene loca.

    Aunque mi cuerpo parezca exhausto de placer, necesito notar una polla dentro. Y suplico y suplico con vehemencia que me follen. Soy insaciable y contrariamente a lo que pueda parecer me ha sabido a poco y quiero más, mucho más. Pero hoy mandan ellos y yo… estoy a su merced.

    Y, sin avisar, me dan la vuelta, como si de un juguetito pequeño se tratara. Me ponen en 4, mostrando mi culo en pompa y sin esperarmelo, recibo un azote con un látigo. Este azote me baja de las nubes del placer en las que estaba y me devuelve a la pura realidad: 1 amante, 1 desconocido y yo atada, vendada y puesta en 4 con el culo en pompa después de recibir un primer azote.

    Vuelvo a sentir tensión y pongo otra vez todos mis sentidos en estado de alerta. ¿Habrá mas azotes? ¿Hasta dónde llegaremos hoy? No tengo tiempo ni de pensar que ya recibo otro azote, duro y seco.

    Recibo otro azote, y otro, y otro y otro más hasta que pierdo el norte ya de los azotes recibidos pero a la vez vuelvo a entrar en entre trance de dolor placentero tan gustoso difícil de explicar.

    No veo, pero me conozco y sé que tengo el culo rojo y caliente. Mi piel sensible está ardiendo y me escuece. Una chica traviesa de vez en cuando se merece estos azotes. Y yo soy traviesa y juguetona y tramposa y él lo sabe y le pone. Es cómplice conmigo de algunas travesuras conjuntas y se toma el permiso de castigarme así. Tiene el poder, lo siente, lo aprovecha y le gusta.

    Puesta en 4, con mi culo rojizo pidiendo guerra dura noto otra polla que se acerca a mi boca. No es la misma que antes, así que me la como como si fuera la primera vez, otra vez. Poniendo todas mis ganas y me encanta. Me sueltan una mano y empiezo a jugar con ella, estaba desesperada ya para sentir un mínimo de libertad. La agarro con fuerza y me la meto hasta el fondo de mi garganta, sintiendo el tope varias veces hasta que me vienen arcadas y esa salivación extrema que aliña tan bien una buena mamada.

    Y ahora… estoy concentrada en empezar una buena mamada babosa cuando noto que algo se acerca a mi culito indefenso puesto en pompa y azotado.

    Siento como una manos me acarician el culito enrojecido con cariño y mmm… una lengua. Una lengua me está comiendo el ano con ricura.

    Esto me está gustando mucho: me estoy comiendo una polla jugosa mientras me están comiendo el culo vorazmente. Siento mis piernas empapadas con mis propios jugos.

    Recibo un azote más sin esperarmelo y siento que per fin me penetra hasta el fonde de todo de mi ser. El placer es tan inmenso que no puedo reprimir un gemido tan fuerte que se habrá oído en todas las habitaciones colindantes del elegante hotel.

    Ahora si. Pido más, más y más. Llevo esperando esta polla desde que he pisado el hotel por primera vez. Y ahora tengo una ración doble: una polla en mi boca y otra en mi coñito empapado.

    Estoy muy excitada y solo me falta la guinda del pastel: Quiero dos pollas dentro de mi. Se lo pido entre orgasmo y orgasmo y no lo dudan ni un momento. Me saca la polla de la boca y me la mete directo a mi culo recién comido.

    Ahora si, dos buenas pollas follándome con fuerza todas enteritas para mi. Mi cuerpo recibe esto como un regalo de Dios y lo aprovecho y lo siento desde mi parte más terrenal. Gimo con fuerza y me suelto y me corro una y otra vez, y otra vez, y otra vez… Mis fluidos calientes empapan por completo a mis compañeros y eso les genera un subidón que no pueden aguantar.

    Tengo el culo tan apretado que uno de ellos se suelta dentro de mi. Llenándome de leche este culito rojo de los azotes.

    El otro, el que me está follando el coño está a punto de terminar, noto esta presión tensión y dureza que me regala otro orgasmo una vez mas antes de salirse de mi y correrse en mi boquita. Reconozco este sabor dulce y suave que tanto me gusta y me trago todo, relamo hasta la última gota que se derrite por la comisura de mis labios.

    Estoy satisfecha, exhausta y empapada, tanto de corridas como de sudores. Hace mucha calor ahora en la habitación y el olor a pétalos de rosa y perfume de mi amante se ha convertido en un olor embriagador a sexo que me lleva otra vez al estado de trance y relajación. Estoy tirada en la cama, aún con una mano atada y mis ojos vendados.

    Oigo otra vez la puerta de la habitación. ¿Entra un tercero? No me siento capaz de mas. ¿Quién se va? ¿Me quedare sin ponerle rostro al amante desconocido? Estoy tan perdida en la sensación post coital máxima que no puedo ya ni reaccionar .

    Se acerca mi amante, me desata mi manto entumecida y me quita el pañuelo de seda azul que ha privado mi visión hasta el momento. Nos miramos a los ojos y sonreímos con complicidad. Otra vez, lo hemos pasado muy bien.

    Me besa en la frente y nos dormimos juntos y abrazados.

    Buenas noches.