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  • Deseo que me toques

    Deseo que me toques

    Deseo tenerte junto a mí, que con tus sutiles movimientos dejes caer la suave seda que me envuelve, para así hacer que la suave brisa de verano erice mis pezones y un cosquilleo baje hasta mi sexo.

    Que sin tocarme hagas que mi cuerpo te desee y la humedad crezca en mí.

    Deseo que te acerques a mis pezones y que te deleites con ellos como si del más dulce bocado se tratara, que los chupes, los succiones y los mordisquees hasta que estén duros como rocas y de color carmesí.

    Deseo que tus dedos juguetones bajen lentamente por mi cuerpo hasta llegar a mi ardiente sexo, que lo exploren de arriba a abajo, que tracen suaves círculos sobre mi clítoris y se introduzcan dentro de mi vagina sin miramientos, haciendo que se me escapen jadeos de placer.

    Que comiencen ese vaivén que me hace enloquecer junto a tu lengua, que sigue el ritmo degustando mi clítoris, hasta que por fin me hagan estallar en el más placentero orgasmo.

    Te deseo, pero hasta llegues me tocaré pensando en ti.

  • Primer relato, primera salida a la calle vestida

    Primer relato, primera salida a la calle vestida

    No esperen un relato con sexo, hasta cierto punto va a ser algo aburrido, pero las chicas travestis sabemos el nervio y morbo de cuando nos animamos a dar ese gran paso.

    Sucedió en Cuernavaca, Estado de Morelos. Algo que no puedo pasar por alto es que fue con ayuda de mi ex novia (mujer biológica) que mención aparte éramos swingers y lo pasábamos muy bien.

    Pues bueno el outfit elegido fue un jumpsuit de falda que parece mezclilla y unas plataformas de pole dance de color blanco que hasta la fecha las tengo, me rasuré las piernas (cosa que ya no hago) y la verdad es que me veía muy sexy, nos metimos al mcdonalds que está o estaba sobre Plan de Ayala era temprano y había muchas señoras, pensé que nos iban a reclamar pero no, recibimos puras comentarios padrísimos de dónde había comprado la peluca, pero el atractivo eran las plataformas. Luego de eso y de ver tan buenos resultados nos fuimos a la notaría a recoger papeles de mi trabajo y yo la esperé afuera, pero me quedé afuera del auto y toda la gente que pasaba me volteaba a ver, yo estaba súper nerviosa, mi gran nervio era que alguien le hablara a la policía y que me llevaran por prostitución, pero afortunadamente no pasó.

    De ahí y con tan buenos resultados nos fuimos a una plaza, íbamos súper animados, yo no quería que se me viera la tremenda erección ya que por el momento no se me bajaba, nos metimos a ver la película de no se aceptan devoluciones y los empleados del cine no dejaban de pasar, yo creo que buscaban acción pero como no dijeron nada no pasó de eso.

    El éxito total fue en el mercado de comidas de Coajomulco el cual está ubicado sobre la autopista en dirección a la CDMX, mucho camionero mucho trailero, y comprobamos que son súper aventados, me proponían que nos fuéramos a la cabina del tráiler, pero por seguridad y por desconocer no lo hicimos y hasta la fecha me arrepiento. Solo hubo besotes, abrazos y mega faje con tres de ellos, la verdad pensé que iban a oler, pero tuve suerte y con los tres que estuve olían rico a loción, mi ex estaba igual de excitada que yo, no creíamos el éxito que iba a tener en esta faceta.

    Aunque nos fuimos algo alejado nos vio mucha gente y ya que íbamos de regreso al coche todos me volteaban a ver cómo diciendo ahí va la putita de carretera acompañada por su novia.

  • Fantasía de tres tríos (primer trío)

    Fantasía de tres tríos (primer trío)

    Cuando terminé de escribir mi primera fantasía, inconscientemente ya estaba preparando esta segunda. Aclaro que, después de que Miguel, mi marido, me dio el mañanero, me fui con Mario, un compañero muy cogedor del trabajo, para darnos gusto en el motel. Después llegué a casa y en la noche mi marido y yo concluíamos con un polvo antes de dormir y se dio el siguiente diálogo:

    –Tu panocha olía y sabía riquísima. Ya me la imagino cómo la dejé ahorita, mañana en la mañana quiero chupártela. También imagino cómo te quedaría con dos o más leches distintas –confesó.

    –Eso de que me coja otro sólo me lo has dicho cuando me estás cogiendo, y supongo, porque quieres calentarme con la calentura que en ese acto tienes, pero en este momento, me suena extraño. ¿De veras quieres que me coja otro junto a ti? –pregunté azorada.

    –Sí, he imaginado verte cogiendo con otro, y que después de que te deje cogida, meterte la verga y resbalarme en tu pepa para darte toda la carga de mis huevos –contestó mientras me dedeaba la panocha.

    –¿Y ya has pensado en quién te va a dar ese gusto? –dije jalándole el pellejo del falo.

    –Sí, pero no sé si tú quisieras a alguien en particular –preguntó, abriendo otra posibilidad.

    –¿Ya has hablado con el que tú pensaste? –pregunté asombrada.

    –Aún no, pero si tú quieres, sugiéreme a alguno de mis amigos, o de los tuyos… –expresó.

    –Mañana sábado, después de que te tomes tu atole, seguimos platicando –dije y le di un beso en la nariz, reseca por los jugos que abrevó.

    En la mañana, mientras Miguel desayunaba su atole y yo gozaba de sus chupadas, también pensaba en el trío que él quería hacer. Al terminar de chuparme, volvió a la carga con el mismo asunto que dejamos pendiente la noche anterior.

    –¿Quieres saber en quién pensé para que te cogiera? –preguntó cariñoso.

    –Sale, dime cuál de tus amigos quieres, y después veo cuál de los míos me gustaría –dije para dejar esa puerta abierta, aunque yo ya sabía a quién se lo pediría.

    –En Roberto, mi amigo desde que fuimos estudiantes –contestó entusiasmado.

    –¡Achis! No es feo, pero ¿por qué él? –indagué, habiéndolo recordado.

    –Siempre le gustaste. Desde que éramos novios tú y yo, él me apremiaba a que ya te cogiera, porque si él fuera el novio ya te habría convencido acariciando y mamando tus chiches, “¡Está buenísima la chichona! Si no te la coges tú, dame chance de convencerla…” –me contó algo que yo no sabía, pero sí me daba cuenta que cuando nos veía Roberto, lo primero que hacía después de sonreírme con el saludo, al besar mi mejilla, volteaba a ver la línea de mi pecho.

    –Pero ya ha pasado mucho tiempo, estoy pasada de peso y mis tetas cuelgan más por lo bofas –le señalé–. Además, Roberto se divorció hace tiempo y seguramente tiene una mejor con quién coger.

    –¡Será lo que quieras!, pero el otro día que estábamos tomando, y se le pasaron las copas dijo que me envidiaba porque yo tenía una mujer que se puso más hermosa y buenota con los años. “Cógetela mucho, te la mereces, amigo”, insistió.

    –¿Te dijo que quería coger conmigo? –pregunté pensando en que ya lo habían platicado en plan de borrachos.

    –No, pero con esos comentarios, ¿piensas que él no va a querer? –afirmó, más que preguntar.

    –Pues él siempre se ha portado muy correcto conmigo, aunque sí me lo he cachado queriendo ver algo más cuando me agacho…

    –Sí es buen cuate, ¡se merece que lo invitemos a nuestra cama! –exclamó entusiasmado.

    –Pues si quieres compartirle a tu mujer, está bien, pero ¿qué pasa si yo quiero a otro, o a otra, para compartirte? –pregunté para apartar mi lugar.

    –Si cogemos con Roberto, luego me dices a quién quieres tú –prometió y yo lo di por hecho.

    Dimos una rica cogida donde Miguel me contaba lo que me estarían haciendo él y Roberto. Luego me pudo en cuatro sobre la cama y poco a poco me fue metiendo el pene en el culo.

    –Le pediré que te coja así y me la jalaré viéndolos comportarse como perritos –decía cada vez que lo metía.

    –Sí, mi amor, pero cuando ya te vayas a venir, me echas el semen en la cara y en la boca –le contesté.

    –¡También te lo echaremos en las tetas, puta! –gritó al venirse.

    Quedó quieto, montado en mí. Me gustó verlo en el espejo del peinador: su cara sudada, recargada en mi espalda y la boca abierta tomando aire a bocanadas; yacía agotado, exangüe con las manos colgando a mis costados. Su pene se salió y se dejó caer. Me acerqué y sobre su cara moví rítmicamente las tetas, él sólo sacó la lengua para que mis pezones la acariciaran. “Estas chiches les gustan a muchos, y se las daré a probar…”, me dije, pensando en Roberto, Mario y otros cuyos ojos he visto rodar por mi canalito, como bolas de boliche en un tiro fallido.

    Dormimos un poco, antes de levantarnos a bañar. No hubo más comentarios respecto a la posibilidad del trío, tampoco en tres días más.

    El miércoles en la mañana me dijo que vendría tarde, pues había quedado de verse con alguien. “¿Será alguna güera nalgona?”, le pregunté. “No, pero sí tiene que ver con una tetona”, me dijo dándome un beso al despedirse, apretándome ambas tetas.

    Esa noche, cuando llegó le pregunté cómo le había ido en su reunión.

    –Muy bien, ya te conseguí una verga más para el sábado, pero seguramente la usarás desde el viernes en la noche –me contestó y supe que había hablado con su amigo.

    –¿Roberto? –pregunté después de darle un beso en la mejilla.

    –¡Sí! El pobre estaba que no lo creía. Me reclamó de que lo estuviera bufoneando por lo que me había dicho la ocasión anterior sobre ti. Insistió en que no quiso ofenderme al decir que tú estabas bonita y buenota, “aunque es verdad” reiteró apenado bajando la vista.

    Yo escuchaba asombrada y seguramente con la boca abierta lo que Miguel me contaba.

    –“¿Quieres cogértela o no?”, le pregunté a Roberto. Él se quedó callado, temiendo ofenderme –dijo y yo imaginaba a Roberto tímido por no causar una ofensa a Miguel– “Ella y yo estamos de acuerdo en compartir contigo nuestra cama todo el fin de semana”, le dije y sus ojos brillaron, apareciendo además una sonrisa en su cara, lo cual no dejaba dudas de su alegría.

    –…Y dijo que sí –concluí.

    –Pues no, no dijo nada, seguía callado, no lo creía. “Es que, tal vez tú termines la amistad conmigo”, expresó por fin después que lo apremié a contestar. “No, cojámonosla, ella quiere sentir dos vergas, y qué mejor que sea la tuya pues le tienes ganas”. Después de eso, dijo “Sí, démosle duro hasta quedarnos todos dormidos”. “Cada uno mamándole una teta”, le aclaré, “pues así duermo yo” –dijo y yo me carcajeé.

    –Voy a tener dos bebitos, como si hubiese parido gemelitos –dije alegremente y me los imaginé mamando…–. Voy a preparar una rica cena para darle la bienvenida a Roberto, también yo quedaré bien venida –precisé, “Y yo también”, me aclaró Miguel.

    Por fin llegó la noche del viernes. Me puse un vestido blanco muy escotado, sin sostén ni pantaletas ni medias, los pezones resaltaban pues el vestido perdía lo albo en esa zona, y en la de mi triángulo. Me sentía la puta más hermosa del burdel. “¡Hasta parece que no quieres que cenemos otra cosa! Dije ponte guapa y coqueta, pero…” exclamó Miguel al verme cuando salió de bañarse y se le paró la verga. Se veía antojable, así desnudo y de pito parado. Me agaché para tomarlo de los huevos y darle unas mamaditas en el glande. “Tú también te ves muy antojable”, contesté y me retiré hacia la cocina.

    Me tocó abrir la puerta cuando timbró Roberto ya que mi marido estaba en el piso superior. Traía un ramo de rosas y una botella.

    –Buenas noches… ¡Oh…! –dijo mirándome de arriba abajo, y aún con la quijada colgando por la sorpresa de mi vestimenta, me extendió el ramo que despedía su bella fragancia.

    –Buenas noches –dije aceptándole las flores, las cuales olí y le di un beso en los labios.

    –¡Oh! –exclamó otra vez, sorprendido por mi recibimiento, ya que después del beso lamí sus labios, y le di otro beso más.

    –Además, al rato te voy a comer… –le dije agresiva y coquetamente, él sonrió, pero se enrojeció su rostro vergonzosamente pues esto último lo había escuchado Miguel quien ya había bajado.

    –¡Bienvenido, amigo! –le dijo mi marido a Roberto dándole un abrazo y recibiendo la botella de licor.

    Ellos conversaron un rato en la sala y yo fui a atender los últimos toques de la mesa, antes de servir la comida. La cena estuvo tranquila, aunque la mirada de Roberto iba con mucha frecuencia a mi pecho. Lo mismo pasaba con mis caderas y el regazo al pararme para llevar los platos usados y traer las vituallas que seguían. Miguel sonreía al ver cómo Roberto me seguía con la mirada y se recomponía cuando me perdía de vista. “Sí, está bien buena”, le dijo mi marido. Seguramente Roberto se apenaba, eso no lo veía yo, pero lo imaginaba, dado su carácter.

    Al terminar, les sugerí que fuéramos a la sala para tomar el café y alguna copa de lo que les apeteciera. Ellos caminaron hacia allá con las tazas de café en sus manos y yo levanté los trastos que quedaban. Obviamente no los lavé, pero sí les quité los restos de comida y los puse en remojo. La tarea del lavado le corresponde a Miguel.

    Yo no tomé café en la sala y me limité a colocar los vasos y las copas para la bebida, agachándome graciosamente al ponerlos en la mesa de centro. Los ojos de Roberto parecían salírsele de las órbitas al verme, pero el vaho del perfume que rebosaba del pelambre de mi panocha, lo mantenía con la verga tiesa que no lo podía ocultar. Cuando cada quien ya tenía su trago en la mano, mi marido me sentó en sus piernas.

    –Tomemos, Roberto, aunque en este tugurio sólo hay una dama, vamos a compartirla como buenos amigos. ¡Salud por mi bella esposa! –dijo Miguel.

    –¡Por tu mujer de belleza inmarcesible! –dijo Roberto, poniéndose de pie y levantando su copa. Ja, ja, ja, se veía hermoso con el notorio bulto que parecía una casa de campaña.

    –¡Salud, por los cuernos que hoy estrenará mi marido y el fiel amigo que le hará el favor de coronarlo! –dije alzando mi vaso tequilero, vaciándolo de golpe. Obviamente no sería la primera cornamenta de Miguel, así que, en silencio, también brindé por Mario.

    Todos apuramos el contenido de nuestras respectivas bebidas. “¡Pongámonos cómodos para el siguiente trago!”, gritó mi marido haciéndome levantar y me alzó el vestido para quitármelo. Yo sólo elevé los brazos para que lo lograra sin obstáculos y quedé desnuda. Roberto se sirvió más coñac, pero cuando iba a llevarse la copa a la boca, mi marido lo interrumpió.

    –Para los siguientes tragos, incluyendo los de copa “D”, hay que estar encuerados –le ordenó antes de comenzar a desvestirse.

    Roberto estaba impactado, no me dejaba de ver, se quedó inmovilizado y con la copa en la mano. Me acerqué a él para quitarle el coñac y dejarlo en la mesa de centro. “¿Te ayudo?”, le dije, pero él seguía mirándome y con el pito tieso. Le desabroché la camisa, le di unos apretones en el tronco del falo y volví a preguntarle “¿Te ayudo a desvestir?” No me respondió. Rápidamente, y sin dejar de mirarme a los ojos, se quitó la ropa en un santiamén y le regresé su copa. Mi marido me abrazó por detrás, y me volvió a sentar en sus piernas penetrándome limpiamente. Todos estábamos bien calientes.

    Roberto se sentó para ver cómo me cogía mi esposo mientras que paladeaba su coñac disfrutando el espectáculo. Su pene chorreaba presemen y le dije a mi marido que yo se lo iría a limpiar. “Sí, mamita”, dijo, saliéndose de mí al ponerme de pie. “Ve con él”, ordenó y me dio una nalgada para animarme.

    Llegué directamente a saborear el presemen de Roberto. Él me acarició las tetas con suavidad mientras yo le chupaba el glande. Como pude, me senté de frente a su cara y me metí el palo en mi mojadísima oquedad; mis tetas quedaron a la altura de su cara, tomé una y se la ofrecí. La aceptó a dos manos y se puso a mamar. Yo me empecé a mover, bañándole los huevos con el flujo que me salía en cada vaivén. Roberto cambió de teta cuando Miguel se acercó a mirar sin dejar de jalarse la verga, la cual me acercó a la boca. Se la chupé a mi marido dejándole que me fornicara por la boca. En pocos minutos, nos vinimos todos. Primero Roberto, luego Miguel, quien me llenó la boca, tragué una parte y el resto se lo di a Roberto cuando lo besé, moviéndome más rápido, viniéndome cuando él enredó su lengua con la mía para saborear mejor la lefa que yo le había dado.

    Desguanzados y abrazados, nos subimos a la recámara donde la cama nos esperaba. Miguel me tumbó en ella, y abrió mis piernas que habían quedado colgando. Hincado en el piso, él metió sus manos bajo mis nalgas y se puso a chupar mi flujo con el abundante esperma que había vertido Roberto al venirse cuando me senté en éste.

    Por su parte, Roberto se puso a jugar con mis tetas, masivas y blandas: las recogía desde mis costados para llevarlas al centro de mi pecho; entonces él me chupaba los dos pezones juntos, jalándolos verticalmente, y soltaba las tetas para que el peso le arrebatara de la boca las puntas; Varias veces hizo esto Roberto y yo me venía por las mamadas de panocha que me daba Miguel.

    Para descansar, los acosté juntos y me puse a mamarles la verga: iba de uno a otro, hasta que les dije “júntenlas”, me voy a meter las dos. No se pudo. Me metí entre ellos y les dije que quería que me hicieran sándwich. Miguel me lo metió en la panocha y Roberto empezó a trabajarme el ano para que ingresara su palo: metía un dedo dentro de mi panocha, acariciando el tronco de mi marido y al sacarlo lo metía en mi ano, luego hizo lo mismo con la otra mano. Sacó los dos dedos de mi cola y comenzó la penetración del falo.

    ¡Sí! se sentían los dos entre mis paredes de intestino y útero. Se movieron bastante, porque me dejaron mojada de sudor antes de que todos diéramos constancia líquida de nuestros orgasmos. Dormimos como yo quería: uno en cada teta.

    Al amanecer, Roberto, simplemente se subió en mí, se agarró con firmeza de mis chiches y se movió hasta venirse. Yo me desperté desde que sentí encima su cuerpo y adentro su miembro. A las primeras oscilaciones, comenzaron mis orgasmos que concluyeron con el de Roberto que acompañó con un grito: “¡Estás buenísima!”

    –¿Te gustó la chichona puta? –dijo desde la puerta mi marido, quien traía una charola con una jarra de jugo y unos vasos.

    Mi marido nos sirvió el jugo en las mesas de servicio en la cama, diciendo “Voy por lo demás”. Regresó con unos huevos guisados con tocino y frijoles refritos, los cuales puso también en las mesas. “¿Se les ofrece algo más a los cogelones?”, preguntó. Nosotros sólo negamos con la cabeza y él salió a terminar de lavar los trastos de la noche anterior y a desayunar algo. Después regresó para llevarse los trastos y pronto estuvo de regreso. “Quiero atole” dijo y me destapó para ponerse a chupar mi vagina y darme verga en la boca. Roberto no dejaba de jalarse la verga mientras nos veía. Estuvimos en la cama hasta el mediodía que bajamos a preparar algunos bocadillos para la comida.

    En la tarde, Miguel puso música bailable en el aparato de sonido y la bailamos de cachetito y vientres pegados. Roberto se puso atrás de mí para penetrarme, pero tuve que agacharme para chuparle el pene a Miguel. Cada golpe de pubis en mis nalgas, se reflejaban en un tirón de chiches, y en una lanzada a la campanilla de la garganta. Además de recibir mucho semen por ambos lados, terminé mareada y con arcadas. “Putos, deberían tratar mejor a una dama, aunque ésta sea muy puta” expresé al acostarme en el sofá. Prendieron la TV en un canal porno “para ver qué nos faltaba de hacer”.

    En la tarde y noche se hicieron todas las ocurrencias que tuvieron para cogerse a una chichona y yo quedé feliz, aunque muy adolorida: por el único lugar que no pude tener dos al mismo tiempo fue en el ano, por más que lo intentaron.

    El domingo a las dos de la tarde, después que bañé a mis dos “niños”, quienes a la menor provocación me mamaban las tetas como bebés hambrientos, nos despedimos de Roberto asegurándole que en esta casa sería recibido con mucho gusto y, con amor si también estaba yo…

  • Recuerdos de juventud

    Recuerdos de juventud

    Siento tu cálida mano tocando mi cien, recorriendo mi espalda con la otra hasta llegar a mis piernas, y tus manos husmean entre ellas, jalas mi cabello mientras me sostienes fuertemente y oprimes hacia tu cuerpo, siento como poco a poco tu miembro va despertando, tocas mis muslos y con un brusco jalón tiras de mis bragas, me das la vuelta tan rápido que no pude evitar un gemido, jalas nuevamente mi cabello y comienzas a besar mi cuello mientras bruscamente penetra mi interior, muerdo mi labio y me ruborizó del placer mientras siento como creces más dentro de mi, gimo nuevamente y me acerco a tu cuello lamiendo suavemente y recorriéndolo con mi lengua hasta llegar a tu oreja y la mordisqueo suavemente para después dirigirme a tu boca introduciendo mi lengua, saboreando cada parte de ti tomo tu cabello con mi mano y jalo suavemente mientras gimes en un susurro y yo sonrió satisfecha mientras me clavo en ti una y otra vez llegando al clímax juntos, sudorosos y jadeando mientras nos besamos.

    -Diablos se siente tan bien! -digo sonriendo…

    Me tomas de la cintura con tus grandes y tibias manos provocando que mi piel se erice es tan maravilloso que no me molestaría estar así todo el día y noche disfrutando de un sexo desenfrenado…

    -Hey María!…

    -Escucho a lo lejos y reaccionó nuevamente…

    -Que carajos te está pasando?… de pronto te has ido…!

    No puedo evitar sonreír y ruborizarme…

    -no me pasa nada solo me vino un buen recuerdo… -Digo ruborizándome…

  • Encuentro anal transformador

    Encuentro anal transformador

    Bueno, este es mi primer relato, les doy la bienvenida y me siento gustosa de que me acompañen en esta nueva experiencia. Me gustan mucho las historias, leo bastante también, pero bueno esto tiene que ver más con mis experiencias en mi largo camino a convertirme en la travesti que soy actualmente, así que vamos con la primera historia.

    Era un sábado muy esperado, habían pasado ya como unos tres meses que me reencontré con Bernardo, o como cariñosamente yo le decía Berny. Era un amigo de la infancia, ahora teníamos unos 24 años ya. Era moreno delgado y bien alto, bueno yo también soy un poco alta pero él me conoció como varoncito y esta vez le pude confesar mis inclinaciones, le confesé además que me gustaba mucho y que yo era travesti de closet y si deseaba podíamos tener un encuentro casual para demostrarle lo mucho que le tenía ganas. Eran unos días en que en verdad me encontraba bastante caliente e inquieta, tenía muchas ganas de sexo y él siempre me dio confianza, así que aproveché de decirle que me moría de ganas y si se interesaba que me dé una llamada, además los tiempos han cambiado y no perdía nada porque no lo frecuentaba.

    Por esos días recuerdo que me masturbaba bastante seguido, todas las noches sobaba mucho mis pezones ya que soy muy sensible y eso me calienta bastante. Fue justo una noche que estaba en plena sesión masturbatoria desnuda en mi cama viendo porno shemale y con un dildo insertado en mi culito, que recibí su llamada, era un lunes recuerdo y era para invitarme a almorzar el fin de semana, luego a pasear y finalmente a tener sexo ya que él viajaba fuera del país y quería recordar viejos tiempos con un amigo que ahora era travesti pasiva y pasar un buen rato también sexual. Yo le contesté que estaba encantada y que nos encontraríamos en un restaurante bonito de una calle bien conocida del centro de Lima.

    Recuerdo que toda la semana me preparé bastante y me masturbé rico todos los días, jugaba con mi dildo e imaginaba que Berny me penetraba rico en muchas poses, soñaba con chupar esa pinga, cómo la tendría, me emocionaba la idea y esperé con ansias el sábado. Compré lencería, unos tacos nuevos, maquillaje, una peluca negra preciosa, me depilé con sumo cuidado, sobre todo la zona anal y puse crema a todo mi cuerpo, pinté mis uñas de los pies de color rojo brillante, me compré unas medias preciosas, todo el encaje era negro, todo precioso.

    Finalmente llegó el sábado, fui vestido como chico, conversamos, charlamos de los viejos tiempos de adolescentes, le confesé que siempre me había gustado pero nunca me atreví a decirle nada porque éramos amigos pero ahora ya estaba muy desinhibida y no pierdo oportunidades como ésta. Berny pidió bastante comida, un pollo a la brasa con papas, vino, mucha guarnición y ensaladas, agregó anticuchos, y la verdad que comenzamos como a la 1pm y yo para variar ese día también tuve un desayuno contundente con bastante pan, jugo y café pero bien temprano. Aquel día de la emoción supongo, pero tenía mucha hambre, encima el vino estaba riquísimo y me abrió aún más el apetito. Berny y yo reímos mucho, ya estábamos bien relajados, terminamos el almuerzo y caminamos bastante por un parque bastante grande, me invitó un helado con dos bolas como me gusta, jejeje y yo ya estaba medio caliente porque me agradaba mucho mi Berny. No aguanté y le di un beso al que él no rehuyó, me devolvió el beso y me nalgueó en plena vía pública. Me dijo vamos a mi departamento, allí estaremos más cómodos y la verdad que quiero comerme ese potito que tienes, ya debe estar con ganitas. Yo le respondí que mi potito estaba a mil y que ya no aguantaba. En ese mismo momento tomó un taxi y fuimos disparados para su departamento. Lo gracioso fue que ya habían pasado como tres horas del almuerzo y me sentía cargada como para ir al baño, pero bueno pensé que llegando al departamento podría ir y lavarme para estar a punto, como me relajé tanto no me puse a pensar en que debería estar limpia para nuestro encuentro, o sea hacerme un lavado anal previo, pero en fin, vamos a lo nuestro pensé, ya veremos qué hacemos.

    El viaje en el taxi fue largo, ya me comenzaba a sentir con más ganas, finalmente llegamos y entramos, era lindo el departamento, tenía unas ventanas enormes y una vista preciosa de la playa. Berny no me dejó ni siquiera hablar y me envió a su habitación para que me cambie por completo. Entré a su habitación y me puse de inmediato mi ropa que con tanto cuidado compré esperando ese momento, la excitación comenzó a ganarme, ya no pensaba, sólo quería sexo con Berny, que me haga su hembra por horas hasta el día siguiente. Salí de su habitación maquillada, con tacos elevados dejando ver mis deditos con las uñas bien pintaditas, un babydoll negro lleno de encajes, unas panties negras de malla y con una cara de puta que no se pueden imaginar, estaba hambrienta de pene. Modelé en su sala, me contorneé frente a Berny, dejé ver mis atributos, mis piernas, parte de mis nalgas. Sentía mi barriguita un tanto llena pero no hice mucho caso. Berny me dijo estás preciosa nena, eres toda una puta y ahora serás mía. Creo que me mojé en ese momento, sentí como me salían gotitas de mi pinguita de travesti y me mojaba de la excitación, ya estaba goteando y sentía comezón en los pezones que se me iban parando también, cabe señalar que los tengo un tanto larguitos y me excita mucho verlos paraditos, y un cosquilleo en mi agujerito de travesti también.

    Después de esa frase Berny me jaló a su sofá y se desnudó por completo, se sacó toda la ropa, me acarició todo el cuerpo, me besó intensamente y yo estaba en las nubes, comenzó a desnudarme también y pensé decirle que me de unos minutos porque estaba llena y necesitaba ir al baño, pero me lo impidió, me puso de rodillas y sacó su pinga del bóxer. Era enorme, lo subestimé, era un falo bastante largo, medio curvado hacia arriba bien grueso y venoso, estaba muy caliente, me lo metió a la boca de golpe y yo como toda maricona comencé a darle una chupada de campeonato, fue delicioso saborear ese fierrazo e imaginar que me perforaría el hoyito con aquel delicioso mazo de carne.

    Me ahogaba con su líquido preseminal pero me encantaba su sabor, me lo tomé todo, le lamí los huevos también, lo pajeé rico con mis dos manos, comencé a sobar mis pezones y noté que mi anito me estaba latiendo ya, me preocupé y pedí un break pero me fue negado, le dije Berny necesito ir al… ¡Cállate Milka! (Ese era mi nombre de travesti, creo que no les comenté eso jijiji) te necesito follar ya, como sea, dame ese culo, ponte en cuatro y entrégamelo, dudando un poco me puse en cuatro y me dio un beso negro riquísimo, me hizo gemir, comenzó a jugar con mi culito por un largo rato, estábamos goteando los dos, mi pinguita era diminuta y se mantenía flácida, estaba completamente concentrada en el ano.

    Me comenzó a meter un dedo, le pedí que me meta otro, me dijo ¡Que zorra eres! Me metió dos dedos por un buen rato, cuando me los sacó solté un pedo felizmente sin olor, felizmente su reacción fue de excitación y procedió a asomar su glande contra mi orificio, ya tenía puesto un condón amarillo ¡Ufff! que delicioso, comenzó a abrirse camino por mi recto. ¡Milka que rico ano que tienes! ¡Te lo voy a abrir más, aunque veo que ya no estás tan cerradita como imaginé, pero no importa, con esta verga agrandaré tu recto aún más ya lo verás! y comenzó a bombearme el culo, Ufff me dolió bastante al principio porque lo tenía bien grande y era bien largo, yo aguanté pero me tuvo como loca en cuatro patas, me la metió sin piedad, un mete y saca de locura, ya no aguantaba, quería que pare porque sentí que me ganaba y que haría caca en ese momento, me comenzó a dar muy duro hasta bien adentro y esa sensación me comenzó a recorrer todo el cuerpo, ¡¡Ayyy Berny, me estás perforando, ufff muy adentro papito, ay que rico, me gusta Ayyyy, pero me vas a sacar caca papitooo Ayyy esperaaa por favor…!, pero me respondió ¡Calla putita, siento que te estoy empujando un tronco efectivamente, que zorra cochina eres en verdad no puedo creerlo, pero no importa, te daré muy duro para que te acuerdes de esto siempre!, me volteó sobre la cama y me la volvió a clavar sin piedad, noté que mi pinguita estaba goteando muchísimo, estaba muy mojada, y en éxtasis ¡Ayyy Berny sácamela por favor, por favor papito ayyy que ricooo, ayyy!.

    Me la sacó de golpe, salió limpiecita esa pingota y yo me sentí muy dilatada, no aguanté y solté otro pedo esta vez más sonoro y sentí que mi ano comenzaba a expulsar un tronco de caca de mi interior ¡Ayyy Berny es un orgasmo anal Ayyy! Salió un enorme tarugo de caca y luego otro más pequeño y el anito me quedó latiendo como si tuviera vida, se puso como un volcán, felizmente no ensucié mucho, felizmente Berny se lo tomó bien, se río bastante y siguió excitado, me dijo ven aquí chúpamela que me corro cerda cochina y cagona, ven para darte tu leche en la boca ¡Ahhh! Acudí de inmediato a chupar ese fierrote y recibí cinco cargas de esperma caliente en la cara, tres en la boca y dos que fueron a dar en mis mejillas, fue delicioso, no dudé en tomarme todo no sin antes jugar un poco con la lechita con mis labios y lengua. Después de eso cogí mi pinguita y comencé a sobarla hasta correrme, ya no aguantaba también, Berny puso su mano para que caiga mi lechita, me salieron tres chorritos sin mucha potencia pero sí gocé un montón la verdad. Me hizo lamer su mano para que me tome mi leche también, ¡Que zorra eres Milka! Eres la más cerda de todas, no sabía que te gustaban esas cochinaditas. Ahora limpia todo por favor, has dejado mi habitación hedionda a todo.

    Limpié todo, nos duchamos, me lavé bien el culito y me folló nuevamente tres veces más hasta la madrugada, su pene me reventó la verdad, el ano me quedó boquiabierto, en modo túnel al finalizar el tercer encuentro en su cocina, que bárbaro, llegué a un nivel de excitación impresionante cuando lo cabalgué como una demente, ahí pude tragar con mi recto todo ese pene grueso y largo hasta quedar muy abierta. Al día siguiente seguía sintiéndome dilatada y no podía sentarme, las piernas me temblaban, sentía mi ano muy inflamado pero me dejó sensación de vacío, quería más.

    Efectivamente fue muy especial y locazo ese encuentro con Berny por todo lo sucedido. A parte que mi anito finalmente después de aquel día dejó de ser un asterisco o lo que quedaba de un puntito en mi poto para convertirse en una rayita, o mejor dicho tomó forma de “Y”, estaba con el culito roto y nada sería igual ahora que tenía una rajita anal de sissy, me sentí contenta y comencé a entrenar con dildos más grandes y gruesos, fue como una graduación. No volví a ver a Berny pero mi camino en convertirme en una sissy mucho más zorra recién comenzaba.

    ¡¡¡Escríbanme sus impresiones, espero sus comentarios!!!

  • Las caras desconocidas del amor

    Las caras desconocidas del amor

    El corazón de Jimmy, un joven de 27 años, latía desbocado, lleno de inquietud y anhelo por encontrar el amor verdadero. Noche tras noche, bajo la fría luz de su celular, se sumergía en un mar de perfiles desconocidos en una popular aplicación de citas. A diferencia de muchos, no buscaba simplemente el sexo casual, sino más bien anhelaba la chispa de una conexión profunda, una conexión que trascendiera los límites de lo superficial.

    El perfil de Jimmy era un enigma deliberado: no mostraba ninguna foto, solo una breve descripción física. Esta táctica minimalista lo mantenía a la sombra, alejado de la atención excesiva y recibiendo apenas unos cuantos mensajes. Sin embargo, a él no le importaba. Prefería ser el cazador en lugar de ser la presa, disfrutando de la emoción de iniciar las conversaciones por sí mismo.

    Cansado de los perfiles habituales que siempre encontraba en su área, Jimmy decidió explorar perfiles en un distrito distinto al suyo. Fue en ese momento cuando se topó con una sorpresa que lo dejó sin aliento: mientras hablaba con un perfil anónimo en el chat, recibió de éste una foto. Esa foto era la de su mejor amigo, Eder.

    Eder, quien tenía una relación estable de más de un año con Gabriel, cariñosamente conocido como Gabo, era la persona menos esperada en aquella foto.

    El atractivo de Gabo siempre lo había cautivado. Y aunque Jimmy respetaba profundamente la relación de esta pareja, eso no impidió que en su corazón floreciera un amor secreto por el novio de su mejor amigo.

    Contemplando la foto de Eder que le había enviado aquel perfil misterioso, Jimmy se vio envuelto en una tormenta de emociones. ¿Acaso Eder había terminado su relación con Gabo? Rápidamente descartó esa idea, ya que Eder le habría comunicado la ruptura de inmediato. Entonces, ¿era un impostor que usaba la foto de Eder o, en cambio, era Eder mismo quien estaba engañando a Gabo? Un nudo se formó en el estómago de Jimmy mientras deseaba desesperadamente que fuera la segunda opción, porque eso le abriría una oportunidad con Gabo.

    Dado que Jimmy no había compartido ninguna foto de sí mismo, decidió investigar la verdad y continuó la conversación con aquel perfil anónimo. Envió una imagen de un chico atractivo, que rápidamente encontró en internet gracias a una búsqueda en Google. Conociendo bien los gustos de su amigo Eder, Jimmy fabricó un perfil ficticio con una apariencia y personalidad que sabía que captarían el interés de Eder, si es que de verdad era Eder con quien estaba chateando.

    Y no solo logró que aquel perfil se sintiera atraído por su perfil falso, sino que también confirmó que se trataba de Eder tras una serie de interacciones. La tensión crecía con cada mensaje intercambiado, y Jimmy recopiló suficientes pruebas de la infidelidad de Eder, incluyendo fotos íntimas donde se mostraba un tatuaje reciente.

    Con las pruebas en su poder, Jimmy se enfrentaba a un nuevo desafío: cómo revelarle la verdad a Gabo.

    Decidió comprar un nuevo celular, obtener un número pre-pago y enviar las fotos y capturas de pantalla a Gabo en secreto. La reacción de Gabo fue predecible: terminó su relación con Eder, devastado por la traición descubierta.

    Sin embargo, la situación se volvió más complicada de lo que Jimmy había anticipado. Sabía que no podía ser descarado y comenzar a cortejar a Gabo inmediatamente. No quería parecer insensible ante la reciente ruptura, y para colmo de males, había otros «buitres» al acecho, buscando aprovecharse de la vulnerabilidad de Gabo para «comerse» ese atractivo cuerpo suyo.

    Después de una semana llena de angustia y debate interno sobre si debía revelar o no su amor secreto, Jimmy finalmente decidió tomar el riesgo sin importar que Gabo fuera el ex de su mejor amigo. Después de todo, era Eder quien había jugado sucio con el que se había convertido en su ex-novio.

    El rechazo fue amargo. Gabo, siempre amable, le explicó que no sentía lo mismo. Jimmy, con el corazón destrozado, se retiró, dejando atrás su amor no correspondido. Había cometido el error de creer que al romper la relación de Gabo y Eder, obtendría automáticamente el amor de Gabo. No había considerado la posibilidad de que Gabo simplemente no estuviera interesado en él.

    El tiempo pasó y Jimmy se enteró que Gabo había comenzado una nueva relación. Y como un cruel giro del destino, una noche, mientras exploraba una vez más la misma aplicación de citas, en una conversación con un perfil sin rostro, éste le envió un mensaje privado que contenía una foto y un mensaje que decía «¿Cuál es tu rol?».

    Esa foto reveló que el nuevo novio de Gabo era la persona detrás del perfil en cuestión.

    En ese instante, Jimmy comprendió, de manera amarga y definitiva, que el amor no siempre llega a aquellos que lo buscan con más fervor. A veces, solo quedan las ilusiones rotas y las lecciones aprendidas, recordatorios dolorosos de que el destino puede jugar con los corazones humanos de formas inesperadas y despiadadas.

    FIN

  • Mi primera vez con mi papi

    Mi primera vez con mi papi

    Hola, agradezco sus comentarios y mensajes, espero seguir siendo de su agrado para poder seguir publicando.

    Continuando con las acciones del relato anterior y dado que ya habían pasado algunos días desde que espiaba a mi papá y que descubrí que le gustaba masturbarse con mi ropa íntima y dejarlas cubiertas con su semen, yo empecé a comportarme ante él de una forma más sensual, me vestía de forma provocativa y le mostraba más de mi cuerpo, me ponía en poses sugerentes y en muchas ocasiones dejaba que me viera mis piernas y mis pantys, eso me excitaba mucho y más cuando notaba como su miembro se le marcaba en el pantalón, también empecé a ser un poco más cariñosa y atenta con él.

    Mi padre, aunque ya es un hombre mayor, no está del todo mal físicamente, no es muy alto, pero si es un poco más alto que yo, además desde que vi el tamaño y el grosor de su impresionante verga, me quedé obsesionada y eso me estaba empezando a animar a que él me hiciera el amor, muchas noches cuando soñaba me imaginaba a mi padre y como me metía su rica verga y me hacía suya, de formas que solo había visto en pelis porno.

    Los días transcurrían y cada vez me sentía más caliente y excitada, los sueños eran cada vez más frecuentes y en muchas ocasiones despertaba con mis pantys húmedas, las cuales colocaba en el cesto de ropa para que mi papá las tomara y se masturbara con ellas, derramando su rica leche sobre ellas y así yo poder después gozar y disfrutar ese rico olor a semen.

    En una ocasión en que me encontraba con mi padre a solas, logré ver como mi papi entraba a mi cuarto y tomaba uno de mis pantys, pero no solo eso sino que también tomaba uno de mis brasieres, yo no podía esperar más, quería ver como mi papi se masturbaba y derramaba todo su semen sobre mi ropita.

    Esperé pacientemente a ver que entrara a su cuarto y tomé mi tiempo para esperar a que estuviera en plena faena y poder disfrutar el espectáculo, ya en viendo la escena podía ver como mi papi agarraba mi brasier y lo aspiraba su aroma y con su otra mano se masturbaba, tenía su pene enorme y erecto, se estaba jalando su miembro con tal fuerza que no daba crédito a lo que veía, me sentía tan excitada y caliente que ya estaba empezando a mojar mis pantys que traía puestas.

    Mi papá continuaba así masturbándose con mi bra durante algunos minutos la verdad a mí se me hicieron eternos, pero cuando vi mi reloj solo pasaron 10 minutos desde que empezó todo esto, en eso mi papá tomó mis pantys que ya las tenia a un lado y se las llevó a su rostro y empezó a olerlas y a jalarse más duro, yo podía ver como eso le fascinaba y se ponía más caliente ya que empezaba a mover sus caderas, de repente vi como se incorporaba, lo cual me dio mucho miedo y me traté de esconder, pero solo lo hizo para acomodar mi ropa sobre su cama para después derramar su semen sobre mi brasier y en mi panty, mi papi se veía muy agitado, pero satisfecho, recogió la ropa y la terminó de embarrar bien, para después llevarla a donde las había tomado.

    Yo esperé pacientemente a que las fuera a dejar y rápidamente volví a hacer mis actividades, recordando todo lo que había visto y sintiéndome muy caliente y excitada, los días pasaban y esta sensación cada vez aumentaba más y más, mis exhibiciones ante mi papá se hacían más frecuentes, pero discretas y creo que a él eso le gustaba, ya que en cuanto me cambiaba de ropa interior él siempre encontraba la manera y tomaba mis pantys y brasieres para después regresarlos manchados con su semen.

    Mientras yo cada noche me regocijaba con el néctar de mi papi, lamiendo y oliendo esa rica leche que dejaba en mi ropita y dejando mis pantys mojadas para el deleite de mi papi al día siguiente y después dormir y tener sueños húmedos con mi padre.

    Un día en que estábamos en casa, me decidí a dar el paso definitivo, ya no aguantaba más las ganas, quería tener ese enorme trozo de carne en mi interior y saborear esa rica leche paterna. Entonces decidí seducir a mi papa y consumar esta relación, ya decidida salí de mi cuarto y vi que mi papá estaba en la sala acostado en el sofá leyendo el periódico, me cercioré que no hubiera nadie y regresé a mi cuarto para arreglarme un poco, estaba muy nerviosa, me puse unos leggins negros que me quedaban bien pegaditos, los cuales resaltaban más mi pompis y como me quedaban tan pegados se me marcaba mi ropa interior, también me puse una blusa color hueso muy ceñida con la cual resaltaba mi busto y se transparentaba mi brasier.

    Salí de mi habitación y me dirigí a la cocina, pasando frente a mi papá, quería actuar de manera natural y sensual, por lo que no vi cual fue su reacción, pero si podía sentir como me miraba, ya en la cocina empecé a preparar un poco de café y para poder seguir con mi plan y ver su reacción le pregunté si quería un poco, a lo cual él me contestó que sí, él ya no estaba para nada interesado en el periódico, ahora no perdía detalle de mí, observándome a cada movimiento que daba, él no perdía detalle de mi cuerpo, sentía como me comía con esa mirada tan morbosa que lo único que hacía era que me sintiera más excitada y caliente.

    Cuando le acerqué su taza de café pude ver como miraba mi zona baja y cuando me incliné para darle la taza pude ver como mi papi me miraba los pechos, cuando me di la vuelta pude sentir como miraba mis nalgas, la sensación era muy cachonda y cada vez me sentía más y más caliente y con más ganas.

    Cuando terminé de tomar mi café, comenté en voz alta que me metería a bañar a lo cual él me contestó “está bien” y me dio las gracias por el café, ahí pude ver como se le notaba que su miembro estaba bien duro, estaba super excitado. Él claramente pudo ver como me le quedé viendo y no hizo ningún esfuerzo por esconder su erección. Yo me encaminé al baño y entrecerré la puerta y abrí la ventana, sabía que él no podría resistirse a espiarme mientras me bañaba, estaba bastante emocionada, con la adrenalina a tope. Para poder excitarlo aún más dejé mí ropa interior en una silla justo al lado de la puerta del baño, sabía que mi papi las tomaría lo que no me esperaba es que las tomara y al mismo tiempo en que me espiaba al bañarme él se masturbara con ellas.

    Yo podía sospechar eso por la sombra que se hacía en el vidrio de la puerta ya que también dejé la puerta interior del baño abierta y podía ver un poco como estaba agachado observándome por la apertura de la puerta, sentía como mi papi me observaba desde la puerta, mientras yo le daba un espectáculo luciendo mi cuerpo, mostrándole mis nalgas y tocándome mis pechos, después de un rato pude escuchar unos pequeños gemido, pensé que mi papá estaba a punto de terminar a lo cual yo cerré la llave de la ducha para que él se diera prisa y saliera del cuarto. En cuanto salí pude ver que mi ropa estaba desarreglada y en cuanto las tomé pude percibir el aroma a semen y sentía lo mojadas que la había dejado, incluso pude ver algunas gotitas de semen que había dejado en el piso.

    Instintivamente empecé a olerlas y lamer el semen fresco que estaba aún tibio de mis pantys y mi brasier, no sé si fue por la excitación, pero sabía delicioso, eso me llevo a masturbarme y a desear más a mi padre, para que me quitara esta calentura y me llenara con su semen mi conchita.

    Eso me ayudo a decirme aún mas para dar el siguiente paso que era en verdad consumar esto, entonces procedí a arreglarme lo más sexy que pude, me maquille, me puse un vestido cortito y salí de mi habitación dispuesta a todo, me dirige a su habitación en donde él estaba acostado con las sábanas cubriendo de la cintura para abajo, me imagino que descansando después de haberse masturbado y sacado tanta lechita y derramarla sobre mi ropa.

    En cuanto entre a su habitación él se notaba muy nervioso, le pregunte que si podíamos ver una película juntos que estaba aburrida, él me respondió algo tartamudo “sí claro ponte cómoda”, yo aprovechando que él estaba acostado subí a la cama de manera muy sensual, el no daba crédito a lo que veía y no perdía detalle de cada movimiento que hacía, me acosté y decidí jalar la sabana con la cual estaba tapado él y pude ver que tenía su pantalón abierto y con su bragueta abajo, el rápidamente tomo una almohada y se cubrió con ella.

    Entonces tomo el control remoto y empezó a buscar alguna película, mientras yo me estiraba y trataba de acomodarme, dándole una visión perfecta de mis piernas y mis pechos, cuando al fin creía que había encontrado algo que me gustaría dejo el control al lado en una mesita de noche que quedaba a su lado dándome a mí la oportunidad perfecta para empezar la acción.

    Entonces decidí incorporarme y cruzarme sobre el para tomar el control “esa me aburre voy a buscar otra” para eso tuve que ponerme en una posición bastante sugerente, con la cual podía sentir incluso su grandiosa erección y le daba una vista fascinante de mi trasero y mis piernas ya que incluso me ponía un poco en cuatro con mi culito bastante levantadito, cuando tome el control y regrese a mi lugar, adrede gire mi cabeza y por unos segundos quedamos frente a frente.

    Podía sentir su respiración y nerviosismo, ahí aproveché para pedirle que si podía traer algo de beber y comer para poder ver la película, aduras penas quiso pararse por la tremenda erección que tenía, incluso no quería dejar la almohada pero cuando se la pedí y me la dio pude ver lo que en unos momentos me comería.

    Entonces en cuanto el salió de la habitación yo me senté en la cama recargando mi espalda sobre la cabecera, flexione mis piernas, dejando ver prácticamente toda mi panty, cuando regreso mi papi y me vio se puso tan nervioso o más de lo que ya estaba que tiro un vaso afortunadamente no era de vidrio, yo solo le dije que tuviera cuidado y que limpiara antes de que quedara pegajoso, el rápidamente fue por una jerga y mientras limpiaba yo abría y cerraba mis piernas.

    Él disfrutaba mucho la visión que le daba, en cuanto termino de limpiar se sentó junto a mí en la cama, pero no dejaba de ver mis piernas, pasarían como unos 30 minutos y decidí acostarme boca abajo dándole una perfecta visión a mi papi de mi trasero yo empezaba a mover mis pies a flexionar mis piernas y moverlos de un lado a otro, cuando me gire pude ver como él estaba completamente perdido viendo mi trasero y evidentemente mi ropa interior, ahí fue cuando me decidí a atacar preguntándole que si le gustaba lo que veía, poniéndome en una pose sexy de lado.

    Él trataba de cubrir su erección pero rápidamente yo puse mi mano sobre su enorme paquete y lo presione agarrando parte de sus testículos los cuales estaban bastante grandes, le dije que no tuviera miedo que sabía lo que hacía y que me gustaba y que estaba a punto de disfrutar de lo lindo, acto seguido le saque su verga la cual por la misma excitación salió de un brinco como si fuera un resorte, ya la tenía super dura y bien parada y con su cabecita mojadita, al principio yo me quede embobada admirando ese magnifico pene, lo agarraba viendo cada detalle detenidamente, comencé a masturbarlo, era fantástico y muy morboso por fin tenía esa verga que tanto me obsesionaba entre mis manos, la verga de mi padre, la sensación era asombrosa.

    Después de un rato de estarlo masturbando empecé a ver como crecía su cabecita y empezaba a palpitar se veía que él ya estaba por eyacular, pero yo quería saborear esa lechita rica entonces rápidamente me la metí a la boca y se la empecé a chupar, no tardó mucho en aventar unos cuantos chorros de semen, a lo cual yo procedí a pasármelos, mi papi no daba crédito a lo que veía pero tenía una cara de excitación que se le veía más que complacido, procedí a limpiarlo con mí.

    Cuando terminé de hacerle el oral el aún seguía con una tremenda erección, entonces procedí a incorporarme y le di un beso en su frente para que tuviera una mejor visión de mis pechos, el aprovecho para rozarlas un poco con su nariz pero sobre el vestido, entonces lo monte colocándome sobre él y sacando mis pechos y ofreciéndoselos como si fuera un bebe, el no perdió el tiempo y me empezó a chupar mis pezones a masajearme las tetas con sus manos parecía como si fuera un niño hambriento ya que me succionaba con tal fuerza que me hacía gemir, yo sentía como su enorme verga me empezaba a rozar mi conchita como queriendo buscar la entrada, yo me moría de ganas de sentir esa enorme verga dentro de mí, entonces solo hice aun lado mi panty y de una sola estocada sentí como me penetro sacándome un grito de placer.

    Me la metió hasta el fondo, sacándome muchos suspiros y arremetiendo con sus caderas sacando y metiendo su verga en mi conchita, hacia que le pidiera que me diera con todo, luego cambiamos de posición, el me alzo las piernas y las coloco sobre sus hombros y me metió con fuerza su verga, después de un rato en esa posición, me dijo que me pusiera en cuatro que me lo quería hacer yo estando de perrito, me di la vuelta y me puse en posición y me abrí lo más que pude para poder recibirlo hasta el fondo.

    Sentía como sus manos acariciaban mi trasero y besaba mis nalgas, las lamia y apretaba, me tomo por la caderas y me jalo hacia él, clavándome su pene duro y erecto el cual entraba hasta el fondo, yo tenía mi cabeza sobre la cama y mordía las sábanas, dejándolo a que mi papi hiciera lo que quisiera, tenía su verga super dura, era tanta mi excitación y el morbo de estar con mi padre que le dije que me diera su lechita y que quería que me preñara, que estaba lista para recibir su semilla, el arremetió con más fuerza después de eso pude sentir como su verga crecía y se hacía más gorda dentro de mí, estaba a punto de correrse en mí interior, yo ya estaba a punto del orgasmo cuando sentí como me la saco, me imagino que no quería tener o causarme problemas, por lo cual solo se vino en mi trasero y mi espalda pero era tanta su presión al eyacular que hasta mi cabello llego parte de su semen, nos quedamos recostados en la cama un momento para poder relajarnos, el me comento que fantaseaba con esto desde hace mucho y que me agradecía por este momento.

    Yo solo le di un beso de piquito en los labios me acomodé la ropa y salí de la habitación diciéndole que “esto se repetiría otra vez”, guiñándole el ojo, y diciendo que tuviera “calma y paciencia”.

    Espero que les guste este relato aún más que el anterior, agradecería sus comentarios y saber si es que quieren que continue.

  • Espiando a mi novia con su amigo

    Espiando a mi novia con su amigo

    Hola soy Pablo, mi novia es Cami, ya he contado muchos relatos, si aún no nos conocen vayan a leerlos desde el más antiguo. En esta ocasión quiero contarles algo que me está pasando últimamente que me calienta muchísimo y quería compartirlo para saber si a alguien más le pasa o yo estoy mal jaja.

    Resulta que mi novia Camila tiene una gran amistad con Agustín, ya han pasado cosas con Agus como lo conté hace tiempo en un relato detallado de un trío que hicimos, la cuestión es que ellos son amigos en la actualidad y se frecuentan cómo amantes, suelen verse a solas y Cami siempre me cuenta las cosas que hacen, me ha contado varias veces que le ha hecho sexo oral en su casa y hasta me contó que tuvieron sexo en nuestra propia cama un día mientras yo estaba trabajando, cosa que pude comprobar cuando llegue y las sábanas aun olían a sexo, estaban húmedas y había el típico olor que dejan los condones.

    Esa misma noche le pedí detalles y me contó como Agus la puso en cuatro en nuestra cama y la cogió muy fuerte tomándole las manos y tirándoselas hacia atrás mientras la embestía. Eso me calentó mucho y me di cuenta que me gustaba saber los detalles de como mi novia me metía los cuernos con su amigo que por cierto tiene un pene casi 5cm más grande que el mío y más ancho, algo de 23 cm seguramente, ella disfruta mucho el sexo con él y me calienta saber que la satisface mejor que yo.

    En varias ocasiones últimamente se han reunido en nuestra casa a charlar y a tomar algo, yo me iba a la habitación y los dejaba solos, una noche Agus se quedó a ver películas con Cami y yo me fui a dormir, aunque me costaba conciliar el sueño sabiendo que a pocos metros detrás de la puerta posiblemente estaban haciendo de las suyas, el morbo me volvía loco, me daba palpitaciones y cuando no escuchaba que hablaban me iba en silencio hasta mi puerta y apoyaba mi oído para tratar de escuchar algo, y por andar de curioso encontré lo que sospechaba, pude escuchar la respiración agitada de Agus y ruidos cómo besos y saliva, era evidente que le estaba haciendo sexo oral, me moría del morbo que me daba, aunque no podía verlos. Al otro día le pregunté a Cami y me confirmó que se la había chupado un buen rato.

    Sabía que la semana próxima se volverían a juntar y entre semana le propuse a Cami cambiar algunos muebles de lugar, ella acepto y en los cambios pusimos el sillón del living en la pared opuesta, de esta manera yo me aseguraba que si ellos estaban en el sillón yo los podría espiar desde la cerradura de mi habitación. Cami no pareció darse cuenta de esto aunque no le habría importado, ya que varias veces le plantee que quiero hacer un trío pero me quiero quedar mirando como la cogen.

    Llego el finde y todo se dio prácticamente igual, aunque me quedé dormido y me desperté cerca de las 3 de la mañana, escuchaba el ruido de la TV y algunas voces de ellos, me acerque a espiar y podía verlos mirando una película así que volví a acostarme pero ya no pude dormir, pasada una hora aproximadamente solo se escuchaba la TV así que sospeche y me levanté en silencio a tratar de espiar algo y al mirar por la cerradura oh sorpresa me lleve, podía verla a ella perfectamente chupándole la pija a Agus que la tomaba del pelo y le hundía su cabeza para hacérsela tragar entera, Cami se la mamaba con buen ritmo y cada vez más rápido, Agus suspiraba y con una mano le tocaba las tetas.

    Yo agachado frente a mi puerta con la pija parada viendo cómo mi novia le comía la pija a otro, una sensación indescriptible te recorre el cuerpo en ese momento, sientes bronca, enojo, te tiembla el cuerpo entero y el corazón parece que se te va a salir del pecho, mi pene se moja todo y la calentura es enorme, lejos de querer reaccionar mal y salir a cortarles todo, me quedaba viéndolos esperando ver y deseando con todas mis ganas que Agus le acabe en la boca y que ella se lo trague todo.

    Es increíble lo que pienso pero quisiera saber si hay más gente por aquí que le pase lo mismo, literalmente me excita que me hagan cornudo, me excita ver a mi novia atragantada con la pija de otro y ni hablar de cómo me excita verla en 4 cuando se la cogen por atrás y le rebotan contra su culo haciéndola gritar como una putita.

    Espero sus opiniones y comentarios!

    Saludos

    Pablo

  • Agotada de mi marido

    Agotada de mi marido

    Diario de mi mujer.

    8 de junio del 2023

    Estoy agotada, de verdad, cansada de mi marido y eso que llevamos solo 7 años juntos. Al principio era muy cariñoso y sus besos de miel me elevaban al cielo estrellado, al poema más bello.

    Pero lentamente, su monotonía me ha ido cada vez agotando hasta exasperarme. Cuando lo tengo encima, con la mirada perdida y jadeando como un cerdo, sudando con este calor y abriéndome las piernas para meter su cosa, como así decirlo y su ritmo de mete saca hasta correrse y quedarse con su peso cuando se ha corrido y sintiendo el sudor, a veces me entran ganas de echar a correr. Y lo jodido es que luego tengo yo que liberarme.

    Soy una mujer gordita, buenas tetas, una 130 de pecho y un coño bien rasurado.

    Soy agraciada y necesitada de mucho placer.

    10 de junio del 2023

    Otra vez.

    Y en esta ocasión se ha puesto violento y con esa violencia aún se excitaba más.

    -Chúpamela, pedazo zorra. -empezó diciendo y luego, cuando ya le hice una buena mamada, cogía mi cabeza para forzarme más.

    Luego:

    -Estírate, vamos, espabila y ábrete bien de piernas coño -me decía mientras de nuevo penetraba solo pensando en sentir placer.

    Y así durante los últimos meses.

    Hasta que una tarde encontré a un hombre que me dio tanto placer que aún tiemblo de pensarlo.

    Continuará.

  • Madrastra malvada (hermano y hermana)

    Madrastra malvada (hermano y hermana)

    Somos dos hermanos que tenemos la desgracia de vivir sin madre ni padre, quedamos en compañía y al cuidado tutelar de una extraña y desagradable madrastra.

    Teníamos que aguantar hasta los veintidós años para emanciparnos. Al día de hoy, mi hermana María, cuenta con diecinueve años y yo, Oscar, con veinte.

    Aún no sabemos lo que es salir de fiesta ni nada que se le parezca, solo reuniones sociales de parte de “the girl” como la llamamos a Samantha, la viuda de mi padre.

    De sexo… ni que hablar, solo conocíamos por comentarios de nuestros respectivos compañeros de curso y algún que otro video que podíamos ver cuando “the girl” nos habilitaba el wi fi, que administraba en determinados horarios y para estudiar.

    Cierta noche, decimos escaparnos de la casa para ver si existía la posibilidad de tener una vida mejor, ya harto cansados del mal humor, cuestionamientos, reproches y mal trato.

    A la voz de:

    -¡vamos, sin temor alguno, vamos por nuestra nueva vida, sin preocupaciones, vamos a estar bien!

    Emprendimos un viaje hacia no sabíamos dónde.

    Nos paramos en una ruta, uno a cada lado de la carretera para hacer “dedo” y al que tuviera suerte y detuviera alguien que nos llevara, ese sería el destino.

    Tuvimos suerte, bueno, María tuvo suerte, en principio creí que fue por su físico despampanante, una cola respingona contenida por unos jeans azul pálido, dos tremendas tetas bien redondas que, al estar sin corpiño, en la remera ajustada que llevaba, se veían redondos y firmes, con dos pezones pequeños adornando el centro de ellas, pero lo que más llamaba la atención era su altura, casi un metro setenta y cinco, y una cabellera castaño oscuro hasta su cintura, que contrastaba con la palidez de su piel y el azul de sus ojos.

    Pero no, me equivoque, los que detuvieron su marcha fue una pareja de personas mayores, su destino, Comodoro Rivadavia, entonces ¡¡¡allá vamos!!!

    Camino largo si los hay, casi dos mil cuatrocientos kilómetros de ruta, pero valió la pena.

    Al llegar nos encontramos con un paisaje sacado de una película, estamos en el centro de La Patagonia Argentina.

    Cuando llegamos al momento de descender del vehículo, Ana y Jorge nos preguntaron donde haríamos noche, contestando que vagaríamos por ahí hasta la mañana siguiente, ya que era de noche, para ubicar alojamiento, pero si tenían idea de algún hotel para dormir era mucho mejor, a lo que nos alcanzaron a uno.

    Después de la despedida, ingresamos al hotel, que no era ni más ni menos que un “telo”, el que solo conocíamos por fotos de internet.

    Al entrar, no preguntan cuánto nos vamos a quedar, manifestando que hasta mañana por la mañana.

    Al pasar a la habitación, vimos que era hermosa, espejos por el techo y las paredes, baño vidriado, un sillón que parecía el logo de Movistar, música, tv y una cama mullida.

    Nos recostamos a descansar un rato para poder luego darnos un baño, prendimos el televisor y lo primero que apareció era una película pornográfica, un hombre con dos mujeres que hacían de todo, hasta hoy desconocido por nosotros.

    – Oscar, yo me voy a bañar, te aviso cuando termino así lo haces vos.

    – Buenísimo Mari, anda tranquila.

    – ¡¡¡Oscar mira tiene un jacuzzi!!!

    – Fantástico, porfi, llénalo y déjalo con agua por favor.

    Mirando la película, mi miembro comenzó a erguirse, mire para el baño y estaba rodeado de espejos, solo se oía el agua, lo saque de mi pantalón para comenzar a acariciarlo, bueno, comencé a masturbarme en realidad, estaba por llegar al orgasmo cuando escucho…

    – Osqui, cuando quieras podes ir viniendo.

    Deje mi trabajo inconcluso y me dirigí al baño, grande fue mi sorpresa cuando vi a María, ¡¡¡estaba en ropa interior!!! La primera vez que veía a una mujer en ropa interior frente a frente y encima mi hermana, con sus duros pechos asomando del corpiño y sus glúteos que permitían perder entre ellos a la parte trasera de la tanga, por el frente asomaban unos enrulados bellos que contrastaban con la armonía de su cuerpo. Se retiró del baño meneando ese culo hermoso y liso como si fuera una modelo.

    Me sumerjo en el agua que estaba deliciosa, y si me sorprendí de ver a mi hermana así; lo que no sé cómo describir es la sorpresa mayúscula que me lleve apenas me di cuenta, los espejos que yo había visto desde la cama eran vidrios espejados, desde adentro se veía toda la habitación.

    Con una vergüenza enorme salí del baño pensando si me había visto masturbar.

    Me acosté a su lado, totalmente mudo.

    – Osqui, estaba hermosa el agua ¿no?

    – Si la temperatura ideal.

    – Prende un rato la tele así vemos algo.

    Al encenderla, nuevamente aparece una porno, quiero cambiar y me dice que no, que la deje.

    En la escena aparece una pareja haciendo de todo y de todas las formas inimaginables, hasta supimos para que era la propaganda de Movistar (el sillón).

    A media película, se suma otra chica y lo mismo, nuevamente sorpresa, estábamos aprendiendo cosas que nunca habíamos conocido.

    Cuando finalizo, apagamos la tele y nos dispusimos a dormir.

    Desconozco el tiempo que paso, noto un movimiento en el lugar de Mari, haciéndome el dormido, me doy vuelta para observar si con los ojos entrecerrados captaba que pasaba, no daba crédito a lo que me di cuenta, se estaba masturbando.

    – Que pasa, ¿no puedo desahogarme ahora?

    Se había dado cuenta que yo no dormía, y mientras me hablaba seguía con su labor.

    – Al fin y al cabo mientras me bañaba, ¿vos no hiciste lo mismo?

    – Es que nunca me lo hubiera imaginado.

    – El auto placer sexual no es privativo de un solo sexo, hace tiempo que lo descubrí y no dejo de estimularme físicamente, y la película me calentó bastante.

    Mientras me lo comentaba, metió su mano dentro de mi bóxer tomando mi miembro, con delicadeza me estaba masturbando, mi pene estaba duro como un fierro, yo había empezado a gemir y su otra mano tomo la mía llevándola a su vagina, como una Maestra que enseña a escribir a un niño me guiaba en las artes masturbatorias femeninas, indicando donde debía tocar e introducir mis dedos inexpertos en esas huestes. Cuando agarre ritmo, soltó mi mano dedicando el momento a la verga, mientras tanto yo seguía en mi labor sobre su vagina húmeda, chorreante de jugos.

    – Osqui, prepárate, aprendí mucho de la película, espero que vos también hayas prestado atención.

    – Vamos a ver hermanita.

    Sin dejar de masturbarnos mutuamente, fue besando mi boca, mi cuello y pecho, para ir bajando hacia mi pene sediento, el cual se llevó a la boca, este se perdió en la cavidad, lo sacaba y lamia como un helado, rodeando el glande con su lengua para volver a introducirlo en su boca. Por mi parte, recordando al hombre de la porno, también fui besando y lamiendo su cuerpo en búsqueda de su vulva, hasta quedar encima de ella, con mi boca busque la entrada de su caverna chorreante, abriendo paso con la lengua entre sus bellos hice contacto con los labios vaginales, la introduje saboreando por primera vez ese líquido agridulce que me ofrecía tan solicita, recorriendo su exterior, toco algo duro que estaba en la parte superior, mari se estremeció y prolongo un gemido, calculo que sintió algo parecido a la sensación cuando introdujo mi verga en su boca. Seguí en la tarea de ese espacio vaginal, hasta que sus piernas se pusieron duras apretando mi cabeza, sus manos presionaron mi cara contra su sexo pegando un grito.

    – Osqui es hermoso, estoy acabando por primera vez con un hombre.

    Me lleno de orgullo ser yo quien lo haya hecho, pero… ¿y yo? Mi duda fue evacuada casi al instante, con un fuerza que no sé de donde la saco, me hizo de lado ubicándome boca arriba y vorazmente ataco a mi verga palpitante, era besos, lengua, succiones y agrego algo que me encanto, su lengua tibia quería entrar por mi uretra, siguió chupando hasta que comencé a sentir la electricidad en mi cuerpo, le avise con mis gemidos que iba a acabar, sin sacarla de su boca acelero el ritmo, mi esperma salió despedido hacia el interior, su primera reacción fue una arcada, pero sin desperdiciar una gota trago todo mi semen, relamiéndose los labios.

    Perdí toda consciencia, había visto que en la mesa de noche había preservativos, tome uno, me lo puse, subí sobre su cuerpo, y como habíamos visto en la clase de educación sexual más el video, apunte mi pene en su vagina y muy lentamente lo fui introduciendo, era un show de gemidos por ambas partes. Mi miembro hizo tope contra algo que le impedía el libre paso, calculo que era el himen.

    – ¿segura? ¿continuo?

    – Si por favor no te detengas

    – Te puede doler mari

    – Cállate bobo y seguí por favor.

    Hice fuerza levemente, pero Mari es así, levanto la pelvis de golpe haciendo que se vulnere esa barrera y mi miembro llegue hasta el fondo de su cálida concha, acompañada de un grito mezcla dolor y placer. Me detuve un instante. Ella comenzó a moverse y entendí que era hora, comencé con el mete y saca, profundo, superficial, otra vez profundo, hasta que tenso nuevamente su cuerpo y al grito de acabo, tuvo su segundo orgasmo, luego su tercero y así, hasta que perdí la cuenta.

    Luego de un rato, me tocó el turno a mí de descargar el líquido retenido.

    Agitados quedamos uno arriba del otro, abrazados y besándonos, una vez recuperados, baje de su hermoso cuerpo y abrazados nos quedamos dormidos.

    Al otro día, comenzamos a buscar algún alquiler transitorio hasta conseguir algo para afincarnos definitivamente. Por suerte conseguimos en un complejo habitacional tipo conglomerado de pago mensual, no pidieron mucho papeleo, nos manifestaron que podía ser temporal o definitivo, mientras pagáramos en tiempo y forma, como teníamos unos buenos ahorros podíamos vivir un tiempo holgados hasta conseguir trabajo.

    Por suerte conseguimos un trabajo estable en el canal de cable local, mari como recepcionista y yo en la parte técnica como ayudante de sonidista, cosa que aprendí el trabajo y en poco tiempo reemplace a quien me enseño.

    No sé cómo, pero sucedió algo extraño que después de un tiempo lo averiguamos. Cierto día golpean a la puerta, al abrir, era “the girl” ¿cómo había hecho la cruella de vil para encontrarnos?

    Más extraño fue lo que sucedió a continuación de traspasar la puerta, pensando que se armaba la tercera guerra mundial sucedió todo lo contrario, cruella nos abrazó llorando, diciendo que se había asustado y preocupado por nosotros, llenándonos de besos nos iba diciendo que todo era culpa de ella, porque en el afán de querer hacer de nosotros gente de bien se había excedido, que por favor la perdonemos.

    – La verdad, nos fuimos porque junto con María, nos sentimos muy maltratados.

    – Si chicos, lo reconozco, por eso pido perdón.

    – Bueno, ya están las disculpas del caso, lo hecho, hecho esta, creo que debemos a partir de ahora, cimentar nuestra relación.

    Dijo María con buen tino.

    – Pero… ¿Cómo nos encontraste?

    – Al principio me costó, deje pasar un tiempo y sabía que en algún momento deberían o alquilar o tener un trabajo, cuando los registraron laboralmente, conseguí todos los datos por internet.

    Obvio que durante un par de días fuimos limando esas antiguas asperezas, hasta llegar a un acuerdo de convivencia. Cruella, nos dijo si se podía quedar unos días con nosotros, para poder disfrutar un tiempo la nueva “familia” que estábamos formando, cosa que no nos opusimos.

    “The girl” preparo una cena espectacular y bebimos demasiado, todos nos fuimos a la cama un poco mareados, no borrachos, pero si alegres.

    Samantha, en una pieza minúscula que apenas cabe una camita y nosotros a la habitación “grande” donde estaba la cama matrimonial que ocupábamos con María, dado que luego de nuestra noche en el hotel vivimos una vida de pareja.

    Esperamos un tiempo prudencial, para que Samantha se duerma y comenzamos a jugar nuestro juego.

    Muy desinhibidos por el alcohol nos sacamos la ropa, mis manos recorrían el cuerpo de María, sus senos de duros pezones estaban prontos a mis caricias y besos, su abdomen se contraía a cada roce de mis dedos, su vagina ya chorreante de ese fluido agridulce que emanaba, deseaba ser besada, mis labios besaban los labios vaginales suavemente, mi lengua jugaba con ellos como pidiendo permiso para ingresar, hasta encontrarse con su clítoris, como dirían los Españoles, que guarra que es María, era de polvo fácil, a los pocos minutos dejo escapar de su boca el gemido que hasta hoy escuche tantas veces, inundando mi cavidad bucal.

    Me siento al borde de la cama mientras María se arrodilla en la alfombrita, toma mi miembro llevando la boca hacia él, con su lengua jugaba que estaba lamiendo un helado con una pícara sonrisa en sus labios, los abre y mi pene se pierde en su interior cálido y húmedo.

    Estaba disfrutando su mamada cundo de repente abro los ojos y veo un escultural figura a trasluz, observo por primera vez su rostro delgado con unos vivaces ojos claros en ambos lados de su pequeña nariz, debajo de ella, unos finos labios que pintaban una semi sonrisa que dejaban ver unos dientes que, lejos de ser perfectos, asomaban blanquecinos.

    Su piel clara, con algunas pecas en las mejillas contrastaba con el oscuro de sus cabellos brillantes. Cuerpo un poco más relleno que el de María, con dos tetas impresionantes, cintura marcada que hacia resaltar su culo hermoso únicamente cubierto por su tanga negra, quitándosela a medida que acortaba la distancia, se acercaba con intenciones de unirse a la fiesta.

    Si mediar palabras me beso dulcemente en los labios busco el juego entre lenguas intercambiando nuestra saliva, se sentó ante la mirada atónita de María sobre mis piernas, Mari dejo chuparme, ella se posó sobre mi miembro pasándolo hacia atrás y tomando la cabeza de mi hermana la llevo nuevamente a su tarea, mientras una me la chupaba la otra me besaba permitiéndome deleitarme con el sabor de sus tetas hermosas, Mari, según me dijo después, repaso lo que habíamos visto en la película porno, a partir de esa situación todo fue de maravillas.

    Mi querida hermana intercalaba su lengua entre mi verga y la vagina de Samantha, quien gemía y se retorcía del placer.

    – Ahora mis niños, su madre toma el control, tenemos una larga noche por delante, larga y apasionante noche. Mi pequeña, recostate en la cama. Y vos mi efebo, espera.

    Ya mi hermana acostada, abrió las piernas cuando Sami comenzó a acercar su cara a la vagina, la que lamia con fruición, me estaba deleitando con el placer que le estaba dando a Mari y la posición que había adoptado dejándome observar tanto su culo como su vagina de labios carnosos pero pequeños, cuando alcanzo el orgasmo, la vi tensar y arquear el cuerpo, a la vez que me indicaba su zona genital para que la penetrara, sin dejar de succionar la vulva de mi hermanita.

    Así tal cual estaba, en cuatro miembros y con la cabeza gacha entre los muslos de Mari, la penetre de un solo movimiento perdiendo en su cavidad toda la extensión de mi pene, con un pequeño grito y movimientos de cadera acepto de gran gusto la cogida que le estaba dando.

    Entre gemidos, que en este punto no podía distinguir de quien era, ambas tuvieron unos tremendos orgasmos.

    Mari, salió de su posición, se ubicó a nuestro lado, con su mano tomo mi aparato y lo saco de su sitio, para chupar ella la vagina de Sami, alternando entre mi pene y el culo de nuestra madrastra, para hacerla venir nuevamente en otro orgasmo audible, sin dejar pasar los segundos, puso su saliva en el culo de Sami y en mi verga llevándola hacia la entrada de ese agujero que se veía delicioso, la introduje de a poco pero constante, entro casi sin impedimentos.

    – Si Osqui, así, dale duro como me gusta, que buena verga, dale duro, rómpeme toda, quiero sentir que hay un macho.

    Ya en un estado que no respondía a nada, la tome del pelo y le di duro como me pedía, recordé la película y le di unas palmadas en sus nalgas que le deje marcados los dedos en ellas.

    – Así, así me gusta dame más duro, dale a tu puta, dale con ganas, desde que tu padre murió, nadie me ha tocado, quiero ponerme al día, (gritando) ¡¡¡acaba por favor!!!

    Mi pija ardiente comenzó a palpitar, una electricidad recorrió mi cuerpo, mi esperma presuroso salió despedido para chocar con sus entrañas y entre espasmos ambos tuvimos ese tan deseado orgasmo, deseado y con la primera vez que hacía sexo anal, el semen chorreaba por sus nalgas al salir de ese dilatado agujero, que Mari se encargó de no desperdiciar llevándolo a su boca, lo recogió todo con su lengua, llevándolo en la boca beso a Sami pasando parte de él.

    Caímos extenuados en la cama.

    Una vez recuperados, fuimos por turnos a ducharnos para luego, sentarnos en torno a la mesa por un café.

    No hubo cuestionamientos por parte de ninguno, solo nos preguntó, cuanto hacía que Mari y yo veníamos teniendo sexo, pensando que hacía mucho tiempo atrás, entonces le comentamos nuestra historia de viaje y amor, como comenzó todo.

    Luego de quedarse unos veinte días paseando y conociendo todo Comodoro Rivadavia, haciendo nuestro triángulo amoroso casi todos los días, incorporando cosas nuevas de a poco, llego el momento de la despedida, la acompañamos al aeropuerto y vimos partir el avión que la llevaba de regreso.

    Al otro día, nos llega un mensaje de Sami, “abran el correo electrónico”.

    – Hola chicos, en el viaje y a mi llegada no pude dejar de pensar los días que vivimos en ese lugar hermoso y las cosas que hicimos. Quería preguntarles una cosa, ¿estarían de acuerdo que me vaya a vivir con ustedes? Para comenzar una nueva vida juntos, la propuesta es ser una familia “poliginia”.

    Digamos, pregunta para Mari, si no se opone, que Oscar sea nuestro esposo.

    – (Respuesta a su correo) Hola Sami, perdón la demora en la respuesta es que una decisión así no la podíamos tomar en horas, pero bueno, basta de vueltas, si aceptamos la propuesta.

    – Fantástico chicos, les envió un abrazo, vayan acomodando la casa, en breve tendrán noticias mías.

    Pasados dos días del último correo y saliendo de mi trabajo, recibo un mensaje en el móvil.

    “¿Pueden venir por mí al aeropuerto?”

    ¿Ya había llegado? No era momento de preguntas.

    Voy solo porque Mari hoy se quedaba en el trabajo hasta tarde, cogí un taxi y la fui a buscar con la sorpresa aun de la rapidez con la que resolvió.

    – Oscar, que alegría verte de nuevo.

    Se abrazó a mí comiéndome la boca de un beso, que la gente se quedó atónita de vernos.

    Cargamos seis valijas llenas de ropa en el taxi y fuimos a casa, al llegar había un camión en la puerta, había descargado un ropero.

    – Lo iba a necesitar (dijo Susi) y lo encargue por aplicación.

    Acomodamos el ropero y la ropa de Sami dentro en la habitación pequeña que ahora oficiaba de vestidor, pues en la pieza grande íbamos a vivir nuestra vida de “casados” los tres.

    Al llegar Mari, se abrazaron y besaron con pasión.

    Sin preámbulos y sin querer ser la Sami anterior, tomo la voz cantante para iniciar la charla.

    – Había pensado e ideado algo, quiero saber si están de acuerdo, aunque me tome la licencia de organizar todo, creo que van a estar de acuerdo conmigo.

    – Bien Susi, somos todo oídos.

    – En primera instancia, mañana vamos a ir a comprar una nueva cama con un colchón King size, para estar cómodos, luego organice la venta de la casa, totalmente amoblada allá en la capital, para poder adquirir una aquí, la que va a quedar a nombre de ustedes para un futuro, luego deberíamos comprar un vehículo, que ya también el abogado tiene el mío para la venta, económicamente vamos a estar bien, su padre me dejo una pensión que nos permite vivir holgados y si sumamos el sueldo de ustedes, con algún trabajo que yo pueda conseguir, vamos a estar más que bien.

    Nos miramos con mi hermana y asentimos estando en un todo de acuerdo.

    Al finalizar la cena, nos fuimos los tres para comenzar nuestra nueva vida, creo no haga falta relatar que tuvimos una gran noche de sexo hasta muy entrada la madrugada.

    Si desean la continuación de este relato (porque sigue la historia) dejen su inquietud en la caja de comentarios y de haber críticas en relación a este, serán escuchadas, sirven para mejorar. Gracias por leer mis relatos.