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  • Papi ebrio se pone muy caliente

    Papi ebrio se pone muy caliente

    Buenas a todos me llamo Carina tengo piel morena, cabello negro, tetas grandes con cintura ancha igual que mis caderas y por tanto un culo de buen tamaño aunque baja de estatura. Siempre me han dicho que soy igual a mi madre.

    Un fin de semana mi madre había salido con sus amigas a un pequeño viaje y no estaría en casa, mi padre había ido al cumpleaños de un amigo suyo así que yo me quedé hasta tarde viendo la TV, cerca de la media noche vinieron a dejar a mi padre el cual estaba ebrio, por suerte él es tranquilo al beber pero se pone caliente, lo saludé y me regreso el saludo yendo a su cuarto.

    Apenas si podía caminar bien de tanto que se movía a los lados, me levanté y fui a ayudarlo, al ponerme enfrente me abrazo con fuerza pero igual de forma tierna y dijo «hueles muy rico amorcito» me pareció lindo que dijera eso hasta que sentí sus manos meterse bajo mi falda y apretar mis nalgas y le dije «oye no…» Pero no me dejó hablar al meterme la lengua en la boca y juntar sus labios con los míos.

    Lo intente separar con las manos y de curiosidad toque su entrepierna la cual tenía tremenda erección, metió sus manos debajo de mis bragas y me empezó a frotar el coño con dos dedos, fue tan de sorpresa que empecé a gemir y saco sus dedos para cargarme hasta su cuarto, me tiro en la cama de forma sexy mientras se quitaba la ropa, no había notado bien el cuerpo de papi porque siempre llevaba ropa grande pero se veía bastante bien para su edad.

    Se desnudo y vi su verga dura mientras me hacía señas que me acercara, pensaba en dejarlo ahí e irme a mi cuarto pero verlo así de excitado también encendió algo en mi y que llevaba algo de tiempo sin tener sexo, me acerque a él y nos volvimos a besar y en un parpadeo me saco el top, falda y bragas dejándome desnuda, me puse nerviosa al estar desnuda frente a él pero no le importo y de inmediato se puso a chupar mis tetas diciendo «redondas y suaves mi amor».

    Tome despacio su verga y lo estaba tocando cuando me dijo «te siento más chaparrita nena» me separé unos segundos y me puse unos tacones de mi madre, volví con el y unos segundos después dejo mis tetas y me hizo arrodillarme con su mano detrás de mi cabeza pegando su verga a mi rostro, en ese momento ignore que era mi padre y empecé a lamer toda su verga con sus dedos entre mi cabello, apenas llegué a la punta la metió lo más que pudo a mi boca diciendo «sii traga más mami» mientras me cortaba el aire, mis ojos subían para verlo y del placer.

    Me mantuvo así hasta que la pudo meter en mi garganta y un poco más haciendo una garganta profunda, me la saco y de inmediato tome aire escupiendo la saliva en exceso al suelo, me acarició la mejilla y le di la mano para levantarme mientras el se acostaba en la cama boca arriba.

    Me preocupaba que me reconociera a la mitad del sexo así que decidí montarlo dándole la espalda, estaba metiendo despacio su verga mientras me iba acostumbrado y el me dio una fuerte nalgada, me hizo gemir fuerte y con esa misma mano me bajo más metiendo un buen tramo de su verga de golpe, seguro para mami ya era normal pero para mí cada centímetro era nuevo, me quedé quieta unos segundos temblando y gimiendo rápido pero suave.

    Baje hasta meterla toda mientras abría mis nalgas y comencé a moverme, mientras el me llenaba de nalgadas y decía cosas como «hoy estás más apretada amor» «mueve tu culo mami» o cosas más sucias, no me importaba mucho que decía pero si me gustaba sentir su verga dentro de mi que se marcaba en mi vientre en cada senton, me vi en el espejo de enfrente montando la verga de mi papi y me mostré el dedo a mi misma sin dejar de disfrutar.

    Mientras lo hacía, tomo las puntas de los tacones y las levanto dejándome solo apoyada en mis rodillas, podía moverme así pero era más difícil y me hacía empinar más el culo, lo hizo tanto que me termine cayendo hacia delante y sacando su verga, lo voltee a ver mientras el se sentaba y me decía «así quédate amor», abrió mis nalgas y metió de nuevo toda su verga sin piedad en mi, sus caderas se movían de forma salvaje y gemía tan fuerte que me obligue a morder las sábanas para no gritar tanto, ya entendía porque mami siempre gemía tanto.

    Levanté un poco mis caderas, con sus caderas chocando en mi sin parar mientras recibía nalgadas y rasguños de su parte y él decía «estás muy apretada hoy amor», ni siquiera apretaba mi coño solo lo sentía así por como me abría su verga, no aguantaba mis gemidos y mi rostro mostraba toda el placer que tenía, me daba besos en la boca pero cerramos los ojos y no me veía, en un momento se salió y el puso su verga entre mis nalgas y las apretó para masturbarse con ellas.

    Sentía alivio en esos momentos, estuvo así unos segundos antes de meterla hasta el fondo de nuevo, me beso y sentía su pecho en mi espalda una de sus manos en mis tetas y la otra bajo a frotar mi clítoris que también era golpeado por sus bolas, me tomo por sorpresa con embestidas muy duras y con velocidad, me quede petrificada y gritando de placer mientras mojaba más la cama de mis jugos y él me decía al oído «te corriste rápido amor».

    Tenía razón había tenido un fuerte orgasmo, me acosté del lado subiendo una de mis piernas a su hombro y él se seguía moviendo, para este punto pensaba que si se daba cuenta que era su hija lo haría más duro, ambos estábamos muy conectados por el placer, después de unos minutos su verga empezó a palpitar bastante y lo veía agitado y dijo «amor voy a acabar» le dije que lo hiciera fuera mientras él decía que si con la cabeza.

    Después de unos segundos la saco de golpe, cerré mis ojos por si salpicaba pero en su lugar me acostó boca arriba y la volvió a meter hasta el fondo, abrí los ojos y antes de poder decir algo me dio un beso muy caliente y varias embestidas duras que me hicieron perder la concentración, paso sus manos por debajo de mis brazos y detrás de mi cabeza mientras su verga soltaba su carga de semen por todas las paredes de mi coño.

    Dejamos el beso y el termino su orgasmo y dijo «perdón amor, hoy estás muy rica» y yo entre jadeos le dije «está bien papi», saco su verga y se acostó a mi lado abrazándome, no dije nada y a los pocos minutos cayó dormido, me levanté y recogí mi ropa y me dormí en mi cuarto, en la mañana siguiente decía que le dolía la cabeza y por suerte no recordaba nada aunque no lo creo del todo pues he notado que desde esa noche me mira con otros ojos.

    Bueno aquí mi relato, fue algo muy imprevisto pero bastante rico como lo hicimos y ahora me dan ganas de ver si quiere repetirlo, ¿Ustedes que dicen? Gracias por leer. Chaito.

  • Sexo con papá en el baño de una estación de servicio

    Sexo con papá en el baño de una estación de servicio

    Viajar con papá siempre fue mi plan preferido. A pesar de la diferencia de edad, es un muy buen compañero. Sus charlas sobre la vida son lo mejor que me quedó de él. Además, obviamente, de las terribles cogidas que nos dimos.

    No estoy segura acerca del motivo del viaje, pero seguramente era una de esas tantas celebraciones familiares que tanto detesto. Como papá trabajaba mucho y durante la semana no coincidíamos tanto en los horarios libres, prefería soportar algunas horas de falsedad familiar con tal de pasar un buen rato con él.

    No voy a ser hipócrita. En realidad, lo que me incentivaba era la posibilidad de encontrar cualquier momento para estar juntos. Ya hacía varios meses que habíamos cogido por primera vez, después de tantos meses de dudas, miedos y remordimientos. Finalmente habíamos aceptado que era tan grande el amor que sentíamos el uno por el otro, que no tenía sentido seguir negándonos a expresarlo de la forma más animal y primitiva posible. El vínculo que nos unía no tenía por qué ser un impedimento para ser felices. Al fin de cuentas, el amor es amor, sin importar la manera en la que este se asome a la superficie.

    Luego de varias horas de viaje en la que no hicimos más que hablar de aliens, OVNIS y todas esas cuestiones que se venían analizando en los medios de comunicación durante las últimas semanas, decidimos parar a tomar y comer algo en una estación de servicio. Íbamos hacia Santa Rosa, en La Pampa, por lo que la mayor parte del trayecto nos rodeaba campo, campo y más campo. La soledad era absoluta por esas rutas, por lo que al encontrar un lugar digno en el que descansar, no lo dudamos ni por un segundo. Nos sentamos en una mesa alejada de la puerta de entrada y minutos después una moza se nos acercó a tomarnos el pedido. Luego de que se marchó, miré a mi papá con rostro de fastidio.

    ─Fue muy obvia, ¿verdad? ─preguntó divertido

    ─Es una zorra de mierda ─comenté enojada.

    Resulta que la moza había tratado a papá con una amabilidad que rozaba el acoso. Él era un hombre atractivo, que aparentaba muchos menos años de los que tenía. Pero no por eso iba a aceptar que cualquier zorra se le insinuara. Y menos delante de mí. ¿Qué tan puta tenés que ser para insinuarte a un hombre acompañado de su hija? Papá me dijo que seguramente no era más que una estrategia para recibir una buena propina, a lo que yo respondí, cada vez más indignada:

    ─Claro, una propina de carne.

    Inmediatamente me levanté y me fui hacia el baño. Me lavé la cara y al verme en el espejo noté el terrible rostro de fastidio que tenía. No pude evitar contener una larga carcajada. Me sentía una estúpida al estar así de celosa por papá. Pero, al mismo tiempo, lo tomaba como algo normal. Él era el amor de mi vida. Como papá, como hombre, como todo. Nunca me había pasado algo así con relaciones anteriores y convencionales. Me sentía una toxica de mierda, pero al mismo tiempo confirmaba que el vínculo que teníamos era real y sincero. Debía controlarme un poco más, sobre todo para no incomodarlo a él. Tratando de acomodar mis pensamientos estaba cuando de repente papá se asoma por la puerta del baño.

    ─¿Estás sola? ─preguntó.

    Solamente asentí con la cabeza. Entró, me abrazó por detrás y me besó en el cuello.

    ─¿Qué hace mi nenita caprichosa? ¿Todo bien?

    ─Sí ─respondí, intentando parecer más enojada de lo que estaba.

    ─Tranquila bebé, papi solo tiene ojos para vos ─dijo de modo tierno.

    Un estremecimiento me recorrió entera al sentir su pija dura apoyada contra mi culo. Giré de inmediato, lo miré a los ojos y le agarré la pija.

    ─¿Esta también es solo para mí? ─pregunté con voz y gesto aniñado.

    ─Ni lo dudes, bebé ─respondió, uniendo sus labios tibios con los míos.

    Ahí noté que más que enojada, estaba caliente. Llevábamos varios días sin coger, por lo que en ese beso liberé muchas tensiones que tenía acumuladas. Pero sentí que la cosa no podía quedar solamente en ese beso. Algo dentro mío se encendió haciéndome olvidar de en donde estaba. Lo único que quería era que papá volviese a estar adentro mío. Al parecer, el sintió lo mismo, ya que no tuve que decir ni insinuar nada. En medio del beso, una de sus manos corrió mi blusa para apretar con fuerza una de mis tetas, mientras la otra mano traspasó mi short y mi tanga, para ir a jugar directamente con mi concha. A esa altura, ya estaba por demás mojada, cosa que papá celebró llevándose los dedos húmedos a la boca. Eso me volvió loca, por lo que lo aparté, me arrodillé y liberé su pija. Estaba gigante y dura, por lo que no tardé ni un segundo en llevarla a mi boca.

    La pija de papá sabía a caramelo acido, cosa que me encantaba. Me llenaba toda la boca, provocándome unas arcadas hermosas. Se la chupé por varios minutos hasta sentir que estaba lista para cogerme. Pero papá, al parecer, tenía muchas ganas de complacer a su nena. Me hizo poner de pie, me levantó en el aire y me sentó en el lavamanos, abriéndome las piernas, para luego meter toda su lengua adentro de mi concha. No pasó demasiado tiempo para empaparle la cara con un orgasmo, cosa que celebró:

    ─Sí, nena. Acabale de nuevo la cara a papi, dale, dame más lechita ─dijo y siguió chupando cada vez con más intensidad, mientras comenzaba a meter uno, dos, tres dedos en mi concha.

    A esa altura se me hacía imposible callar mis gemidos, casi gritos, de placer. Papá no intentó callarme, al contrario, me pedía que lo hiciera más fuerte. Le pedí por favor que me cogiera, que quería sentirlo adentro. Sabía que no daba más, por lo que no hizo que le rogara demasiado. Volvió a besarme. Me encantó sentir el sabor de mi concha en su boca. Sin cortar el beso, fue metiendo su pija adentro mío lentamente. Se sentía muy gruesa, mucho más que otras veces, por lo que la excitación que me provocó sentir como iba entrando fue extrema.

    ─Sí, papi, sí papi ─era lo único que me salía decir.

    Al meterme toda la pija, comenzó a moverse de adelante hacia atrás, sacando y poniendo una y otra vez la pija. La sensación era increíble. Repetía una y otra vez el primer pijazo haciéndome, haciéndome ver las estrellas cada vez que la punta de su pija hacia tope en el fondo de mi concha.

    ─Dale pa, cógeme, cógeme fuerte, por favor ─supliqué, sintiendo como algunas lágrimas de felicidad comenzaban a brotar de mis ojos.

    Papá me pasó la lengua por las lágrimas y luego me besó en los labios con intensidad. Tanta, que un poco me hizo doler. Luego se alejó, y empezó a cogerme cada vez con mas fuerza. Con una mano me sostenía de la cintura, mientras que con la otra liberó mis tetas. Me cogía y me daba fuertes cachetadas en las tetas, cosa que me volvía loca.

    Luego de un rato, con las tetas totalmente coloradas y la concha empapada por un nuevo orgasmo, papá me bajó del lavamanos y me ubico de frente a él, inclinando mi cuerpo hacia abajo. En el espejo podía verme ahí, despeinada, con las tetas incendiadas y a papá dándome fuerte desde atrás.

    ─Papi, por la cola ─supliqué.

    Papá se agachó detrás de mí, abrió más mis piernas y comenzó a chuparme el culo. Su lengua entraba con demasiada facilidad, al igual que los tres dedos que comenzó a introducir de a uno. Con el camino totalmente liberado, su pija entró como deslizándose, como si su única misión en la vida fuese entrar en mi culo. Me cogió fuerte y rápido, atrayéndome hacia él agarrándome de las tetas.

    ─Sí, papi, así. Fuerte. Quiero toda tu leche adentro mío papi, así, si, fuerte, no pares papi, dame fuerte…

    El estallido adentro de mi culo fue monumental. Sentí como esa leche hirviendo se estrellaba en el fondo de mi culo, para luego comenzar a descender rodeando la superficie de su pija. Papá se tumbó contra mí, aprisionándome entre su cuerpo y el lavamanos. A través del espejo lo vi jadeando, con los ojos cerrados y una gran expresión de felicidad en el rostro, demasiado similar a la mía. Lo empujé para sacármelo de encima, cosa que me costó. Apoyé mi culo en el lavamanos, como sentada, y papá me abrazó y me besó dulcemente en los labios.

    El sonido de una puerta que se abría, nos puso en alerta. De manera automática guiamos nuestras miradas hacia el sitio y nos encontramos con la moza que no había tomado el pedido, con los brazos cruzados, los ojos abiertos como platos y una expresión de sorpresa que no le cabía en el rostro.

    ─Eh… yo… pensé que eran padre e hija ─dijo tartamudeando.

    ─Lo somos. ¿Algún problema? ─respondí sacando una fiereza que no sabía que había en mí.

    La expresión inicial de sorpresa de su rostro mutó a algo parecido al espanto, pero al instante volvió a lo que podría decirse “normal”.

    ─Si ustedes no tienen problema, yo tampoco ─dijo.

    De inmediato, dio los pasos que le faltaban para ingresar al baño, sacó una llave de su bolsillo y trabó la puerta. La odié como nunca había odiado a nadie, pero al ver el brillo que nació en los ojos de papá, suspiré resignada. Faltaban un par de meses para el día del padre, pero sentí que no estaría mal darle su regalo de forma anticipada.

  • Le comí el coño a la mujer de un amigo

    Le comí el coño a la mujer de un amigo

    Desde hace muchísimo tiempo la mujer de un amigo siempre me ha puesto cardíaco, me atrae un montón y llevo años deseándola desde un día en que un roce mágico e inolvidable de sus preciosas tetas con mi brazo se prolongó eternamente durante unos minutos sin apartarnos el uno del otro disimuladamente para que su novio por entonces (también presente en aquella fiesta) no se percatara.

    Por las tímidas miradas cómplices y por las sonrisas picaronas que hay siempre entre nosotros dos cada vez que coincidimos todos los amigos quiero pensar que la atracción es recíproca y que ella también me tiene las mismas ganas que le tengo yo a ella.

    Jamás deseé tanto a una mujer como deseo a María José y es que la persuasión que me transmite hace que un hormigueo me recorra por todo el cuerpo cada vez que nuestras fijas miradas se cruzan. Parece que por momentos el tiempo se detiene unos instantes, y viciosamente nuestros ojos se quedan fijados los del uno en el otro tonteando disimuladamente como adolescentes, pero la intensidad que se percibe es la de dos personas maduras que a escondidas se desean con pasión.

    Llevamos años jugando a este peligroso juego que nos atrae a los dos, es como si nuestras cómplices miradas fueran las que ponen los cuernos a nuestras parejas, nos excitáramos con las miradas, y esperamos a ver quién aguanta más hasta esquivar la del otro, es como si folláramos con la mirada, podríamos hasta decir que nuestras miradas son en cierto modo adúlteras. Y así han ido pasando los años, entre roces disimulados pero buscados, entre fijas miradas y sonrisas dedicadas y picaronas.

    No hace mucho, aquella noche la velada había transcurrido como siempre, con una cena con anécdotas mil veces ya relatadas y luego con las copas de rigor, y como siempre con María José y yo buscándonos y encontrándonos intermitentemente con la mirada, pero como siempre con disimulo.

    Después de las dos primeras copas un poco tranquilas algunos de los amigos decidieron irse a casa mientras que los demás optamos por cambiar de garito a uno que estuviera algo más animado. El camino hasta el otro garito era de unos diez minutos andando, así que los dos vagos (uno de ellos el marido de María José) decidieron mover el coche hasta un lugar más próximo al nuevo lugar. Al comenzar el trayecto María José y yo íbamos andando charlando juntos, sin darnos cuenta en la noche perdimos a los que iban delante nuestro y en una pequeña placita apartada sucedió lo que algún día tenía que suceder.

    MJ: Creo que los hemos perdido

    Y: Pues va a ser que sí, habrán tomado otro camino

    MJ: Pues me duelen un poco los pies, ceo que los zapatos me han hecho una herida

    Y: A ver, déjame ver (y agachándome le quite uno de los zapatos que llevaba)

    Se apoyó sobre la pared del zaguán de un portalillo y la tomé el pie delicadamente con la mano y acariciándoselo levemente le dije después de vérselo

    Y: Pues tienes una pequeña rozadura en el talón, ¿te molesta?

    MJ: Si, y me escuece un poco

    Y: Pues como no tengas una tirita en el bolso… (mientras seguía acariciándola el pie)

    MJ: Pues no tengo… pero… aaah… lo que me estás haciendo, sí que me calma

    Y: Creo que no es plan quedarme aquí así toda la noche (sonriendo y mirándola a los ojos fijamente desde abajo)

    MJ: Pues a mí no me importaría nada (sonriéndome, aunque otro tipo de sonrisa bastante más cómplice y como queriendo transmitir algo más)

    Yo me incorpore paulatinamente después de volverle a colocar el zapato en su pie sin dejar de mirarla a los ojos y la introduje un poco más adentro del pequeño zaguán a oscuras y a resguardo de posibles transeúntes y me fui acercando muy poco a poco a ella hasta que pegándome a su cuerpo nuestros labios que acercaron muy lentamente para fundirnos en un ardiente y apasionado beso en el que rápidamente nuestras lenguas se entrecruzaron mientras mis manos rodeaban su cuerpo acariciándola por la espalda y los costados, deslicé entonces mi lengua hasta su cuello, lamiéndole lascivamente el mismo mientras ella no cesaba ni un momento de jadear y gemir continuamente.

    Cuando sus gemidos de placer fueron en aumento introduje la mano por debajo de su falda hasta llegar a las bragas, sintiendo a través de la fina tela el vello púbico de su coño, enseguida introduje la mano por dentro de las bragas y casi me corro de gusto al sentir el delicado tacto de su coño en mi mano, abrí los labios de su coño y la comencé a masturbar delicadamente mientras ella no dejaba de gimotear y jadear

    MJ: Aaaah, Siii, sigue así por favor… No pares, no pares (decía entrecortada)

    Y: Aaaah… María José… ¡Cuanto he deseado esto siempre!

    MJ: ¡Y yo…! ¡Yo también! ¡Aaaa, que bien me tocas cabrón!

    Aquel cabrón que me dijo me animó y agachándome de golpe, la cogí una de las piernas se la levanté un poco y apartándole las bragas hacia un lado con la otra mano empecé a lamerle y a comerle el coño sin cesar. Mi lengua recorría sin cesar los labios de su coño de arriba abajo y al revés, para finalmente detenerme en el clítoris y con la punta de mi lengua recorrerlo y lametearlo todo sin parar y tintineando continuamente donde ella ya casi a gritos reclamaba

    MJ: ¡Si, si, si, si sigue ahí, sigue ahí cabron no pares, no pares que me corro, me cooorro, me cooorro, ah aaaah diooos ¡cómo me comes el coño! (Soltando un chillido final que se al tuvo que oír en las viviendas de arriba)

    Yo creo que me corrí solo de oírla gemir y jadear de placer hasta llegar al orgasmo, y que además había tenido en mi boca en plena calle y en menos de tres minutos, había sido excitante y me había puesto cachondo como nunca, mi polla estaba durísima y húmeda a la vez por el líquido preseminal, me la hubiera follado allí mismo, pero aunque fuera la mujer que más había deseado en mi vida había que ser fríos y pensar con la cabeza, no teníamos tiempo, debíamos de irnos o la gente, y peor aún, su marido, podrían sospechar cualquier cosa, y eso los dos lo sabíamos porque ella tenía tantas ganas como yo de que la dejara bien follada. Al incorporarme nos besamos de nuevo, yo con todo su sabor y aroma aun en mi boca, ella no lo rechazó y cuando aquel ardiente y prolongado beso se acabó me dijo al oído:

    MJ: ¡Jamás me habían comido el coño así!, espero que no sea la única vez que lo hagas.

    Y: Dios María José…, ya sabes las ganas que te he tenido siempre…, no sabes las ganas con las que me quedo de…

    M.J.: ¡Dios…! (tapándome la boca)… las mismas con las que me quedo yo amor mío

    Se reclino levemente sobre uno de sus costados apoyándose sobre mi hombro y para mi sorpresa se bajó lentamente las preciosas bragas negras de encaje que llevaba puestas hasta los tobillos, y agachándose un poco se las quitó con delicadeza del todo, las tomo en una mano y cogiéndome la mía las dejo con suavidad sobre ella. Aquello me sorprendió porque no me imaginaba a María José tan salida como yo, y con lentitud me las acerque a la nariz para olerlas profundamente delante de ella misma.

    M.J.: Toma, para que tengas un recuerdo inolvidable de este momento

    Y: Las guardaré como como oro en paño, para que sepas que me voy a acordar de ti y de este instante inolvidable

    MJ: ¡Como me gustas y como me pones cabrón…! (sonriéndome y dándome un pequeño pico de nuevo)

    Nos pusimos en marcha otra vez y andando como dos tortolitos, que acabábamos de hacer algo malo pero muy bueno, fuimos gran parte del camino agarrados de la mano, incluso solo el roce con su mano me producía excitación. Cuando llegamos al garito solo habían llegado los que iban delante de nosotros que claro está nos dijeron que dónde narices nos habíamos metido. Yo enseguida contesté que nos habían entretenido charlando unos amigos míos con los que nos habíamos cruzado en el trayecto. Después de un buen rato llegaron su marido y el otro amigo después de que encontraron sitio para aparcar, lo que no sabía es que a su mujer le habían comido el coño en la calle pero bien mientras él conducía, desde luego ella se lo merecía.

    El resto de la noche me lo pasé empalmado por lo que había sucedido y también por el hecho de saber María José no llevaba bragas porque las tenía yo ahora en mi bolsillo impregnadas de su aroma. Las miradas y las sonrisas cómplices continuaron como siempre, pero ahora si cabe con más deseo por ambas partes después de la comida de coño que le había dado y que seguro jamás ya va a olvidar.

    Continuará…

  • Noche de encuentro

    Noche de encuentro

    Hola machos cabríos, soy Verónica mejor conocida como Ishtar, tu milf, favorita. Te traigo una nueva aventura sexual a través de un rico relato erótico. Si has seguido, mis relatos sabes que soy una hotwife, me encanta hacer cornudo a mi señor, tener encuentros casuales. Sin embargo, también me dedico a tener encuentros pactados. Soy una hermosa chapina (Guatemala), debido a esos encuentros me volví famosa en mi tierra natal. Después emigre a México, y también he tenido cierta popularidad. Para que mi cornudo digo esposo, no sospeche he usado diferentes nombres artísticos, como; Ishtar, Venus, Luna, entre otros. Siendo el más famoso Ishtar, en honor a la Diosa de Babilonia, de la fertilidad, la guerra y el amor.

    En México y Guatemala, me registre en páginas de escorts, las cuales se dedican a promocionar a mujeres y los caballeros ingresan a dichas plataformas y deciden pactar un encuentro casual con la dama que más les guste. Además, dichas paginas nos hacen verificarnos tanto a la dama como a los clientes lo cual nos otorga seguridad y así no correr un riesgo innecesario. Mi desmedida lujuria me incitaba a tener encuentros con desconocidos. Me excita y hace mojar, el pactar encuentro con alguien que no conozco, coger con un macho al que nunca más vere, del que muchas veces no se ni su nombre. En consecuencia, como la cougar ardiente, que continua con su infidelidad, apareándome como una leona con cualquier hombre que se me pusiera en frente o encima de mí.

    Así que registre mi numero y perfil de Facebook, literalmente, miles de mensajes me llegan, muchas veces no puedo responder, o en algunas ocasiones respondo, pero no puedo seguir el hilo de la conversación debido a que son miles de mensajes y me pierdo. También, muchas veces desean tener un encuentro conmigo, pactamos y a la hora indicada, no llegan, por eso decidí registrarme en las páginas que son verificadas. A continuación, te muestro como se pactó mi último encuentro.

    Era el sábado 5 de agosto, me llego un mensaje de un caballero que decía lo siguiente; buenas noches, hermosa Ishtar, quiero pedir información. Respondí; Hola mi amor, buenas noches. Gracias por tu preferencia. Baby en nuestra cita te ofrezco 60 minutos de relaciones ilimitadas, oral al natural, se usan las famosas pastillas negras para hacer más delicioso el oral, y me puedes echar la lechita en mi carita, lluvia dorada. El encuentro tiene trato de novios, besitos ricos, de lengüita, llevo rica lencería, te daré un rico baile y nos daremos un sabroso faje. Para posteriormente pasar al sexo, en todas las posiciones que desees. El costo de mi servicio es $ 5000, lo que se traduce en unos 227 dólares. Si quieres sexo sin condón, tiene un costo extra de $ 1000 y se pide prueba de VIH, de igual manera si quieres sexo anal tiene también un extra de $ 1000. Y si quieres un GangBang, son $ 3000 extras. Te atiendo en el hotel de Centro Histórico, Isabel la Católica o Metro Patriotismo. Métodos de pago, transferencia, efectivo o pago con tarjeta.

    El caballero, respondió lo siguiente: el servicio me parece muy cotoso, pero he leído reseñas de usted, y muchos clientes te recomiendan, perfecto, mañana domingo en Metro Patriotismo, a las 8pm, será con preservativo. Respondí: perfecto amor, si te parece caro el servicio, pero créeme quedaras bien satisfecho. Aquel macho, no tenia foto de perfil, lo cual le daba un plus de excitación, quien será con el que voy a coger, me preguntaba, será como mi esposo poco agraciado y físico descuidado, será un joven atlético, o un adulto de mi edad, será guapo. Tendrá la verga grande o de tamaño normal como mi esposo, o pequeña pero rinconera. Dichas dudas solamente aumentaban mi celo.

    Finalmente llego el domingo, mi señor había ido a Cuernavaca con el cabron de su jefe, mis hijas con sus novios. Eran las 6pm y estaba sola, disponible y super excitada, por saberme que cogería con un semental desconocido, al ingresar al baño, el agua estaba muy caliente, prácticamente hirviendo y yo ardiendo de lujuria, eran el escenario perfecto, para masturbarme con mis dedos, trascurridos unos minutos deje escapar un gemido fuerte, aaaaa, mmmmm, finalmente rasure mi monte Venus. Sali de la ducha, me dirigí a mi closet, y elegí, un mini vestido color negro con brillos que le daban un toque sexy, hombros descubiertos, en consecuencia también la parte alta de la espalda quedo descubierta, ese puti vestido, entallado, me llegaba hasta a la mitad de mis muslos, con escote pronunciado, coloque unas sexis medias negras que llegaban a lo más alto de mis muslos y mi tanga negra y unas zapatillas negras muy sexi. Me maquille usando un billet rojo intenso, sin olvidar mis aretes y anillos, por último, mi cabello suelto. Eran las 7:45, cuando aquel semental, me envió foto y ubicación, de la habitación, le respondí con un audio de voz, voy en camino amor.

    A las 8pm, llego a la recepción de aquel famoso Motel, el encargado que ya me conoce, anuncia mi llamada, y una voz gruesa, le responde que suba, dije ojalá también tenga gruesa la verga, tome el elevador y al llegar a la habitación indicada toque, e inmediatamente un caballero moreno, guapo, con el clásico bigote, de unos 30 años, delgado pero marcado, de 1,77 aproximadamente, pantalón y camisa de vestir. Buenas noches Ishtar, buenas noches amor, respondí dando un beso apasionado. A lo que él, toco mis nalgas y las apretó con mucha fuerza. Así continuamos por varios minutos, y me dijo, te pago de una vez, tome el dinero, lo conte y lo ingrese a mi bolsa.

    Inmediatamente, procedi a sacar de mi bolsa mi kit de trabajo (toallitas húmedas, aceite/lubricante, condones), mi semental puso música y volteó hacía mí para iniciar las acciones. Los besos fueron profundos y bien dados mientras sus manos acariciaban mis hermosas nalgas, cuando sentí su erección comencé a restregarme contra él, pegarme más y a palpar a ese duro miembro. Lo tiré a la cama y comencé a bailar, hice el famoso perreo, él no perdía el tiempo, y me manoseaba toda, desde mis senos, pasando por mis nalgas y terminar hundiendo sus manos en mi vagina. Me senté en el y ese miembro estaba a punto de reventar el pantalón. Nos estábamos fajando muy rico, después de varios minutos, nos levantamos y una vez arados frente al tocador comenzamos a besarnos. Beso su cuello; le toco el cabello; el froto sus manos en mis nalgas. Comienzo a desabrocharle el cinturón. y bajo el pantalón y luego los calzones de un jalón. Entonces sale un enorme miembro, con unas venas hinchadas a punto de reventar, con la clásica curva hacia lado izquierdo y muy gorda, cos vellos abundantes. Posteriormente, saco unas toallitas húmedas y limpio la zona de trabajo (de todas formas, él estaba impecable, era obvio que se había bañado). Mientras esparcía lubricante besaba aquel rico miembro.

    Me puse de rodillas y de un solo golpe me la comi toda. –ufff Ishtar—se alcanza escuchar de aquella voz gruesa. Me quede unos segundos que se me hacen eternos, ahogada en esa dura verga. Saco su miembro de mi boca, empiezo a toser, por lo intenso del oral, y nuevamente, comienzo a mamarla profundamente. Hasta adentro de mi boca. Al tiempo que se la mamaba, con sus manos me tocaba las tetas, después con sus manos guiaba mi cabeza para mamar a su ritmo, me jalaba del cabello, cuando sentía que era muy intenso el acto, saque aquellas pastillas negras, que hacen intenso el oral y mi macho, gimió de placer, ufff que rico, puta señora, mientras ya salían unas gotas de semen. Despues de unos minutos lo lleve al borde de la cama, lo senté y lo limpie con una toallita húmeda. Una vez listo, nuevamente un oral profundo, suave, le ponía atención tanto arriba como abajo, mi cliente estaba extasiado con esa escena.

    Ya te quiero coger, dijo, con ansia. Así que se acercó e hinco y me comenzó a besar sobre el vestido, lo subió y comenzó a bajar mi tanga de una manera delicada, y procedió a besar mi vagina, aaa comencé a gemir, chupaba y mordía muy rico mis labios y clítoris, sentía en todo mi cuerpo una descarga de placer. Posteriormente, se recostó, invitándome a montarlo, me dirijo a mi bolsa, saco un preservativo, y desenfundo un condón. Saco una botellita de aceite y lo vierte en aquel gordo miembro. Tome un poco más y me lo unte en una de mis manos y lo pase sobre mi vagina. Lo monte y abrazados comenzamos a coger. Me dijo que le gusta lento, que quiere disfrutarme. Cogiamos a un ritmo lento pero rico, y dijo: Qué sensación tener a Ishtar encima de mí, sintiendo todo su cuerpo aceitado, tocando sus nalgas, sus tetas, besándola, viéndola a los ojos, admirando su rostro desencajado a punto de llegar a un orgasmo-

    Al escuchar esas palabras me excitaba más y más, quiero sentirte bien, le decía. Después mencione, tenías tantas ganas pues follame fuerte, aaa sigue sigue, cógeme rico, ahora fuerte, sigue mas, el ritmo de la cogida iba acelerando, no pares amor. Me detuve y le preguntó si aguantaba cargarme, y dijo que si, me cargo y me daba tremendos sentones, mi vestido me hacía sudar mas y más, era un infierno de lujuria, posteriormente subió mis largas piernas a sus hombros, gracias a que soy atlética, pude resistir esa posición, mis largar piernas quedaban hasta sus hombros y el aprovechaba para penetrarme duro, asi seguimos varios minutos, –aaa que rica— después me tiro en la cama para recostarme e iniciar la posición de misionero, estaba muy intenso y acelerado, y respondí a su intensidad de momentos anteriores con la misma iniciativa y la situación se ponía cada vez mejor, el se me acercaba para besarme cuando no lo hacía yo era la que me acercaba. En esta posición tomo mis piernas y las coloco nuevamente en sus hombros, para recargarse en ellas y entrar más profundo además entre ratos yo lo abrazaba con mis piernas como invitándolo a no perder el ritmo.

    Sujeto mi cuello con ambas manos y me iba apretando lentamente. Ni suave ni fuerte. Aumentamos el ritmo del coito, apretó más fuerte y dijo, espera, quiero coger sin condón, se levantó de la cama, y dijo; mira aquí traigo más dinero y un estudio de sangre, estaba tan excitada que le dije que sí, ya no me importaba el dinero quería aparearme al natural sin preservativo. De nuevo regresamos a la posición del misionero y la verdad estábamos agotados, no sabía cuánto tiempo había pasado ni cuánto nos quedaba, pero no desistía, los besos seguían igual o más constantes y ricos, por momentos cerraba los ojos para disfrutar y yo no me permitía bajar el ritmo. Aquel caballero, hizo una semi plancha (como si fuera ejercicio) y me dio con todas sus fuerzas que le quedaban, el sudor y el cansancio se estaban haciendo presentes así que detuvimos las acciones un momento para simplemente recostarnos, yo lo masturbaba mientras lo besaba. Pedí hacer un 69 para degustar nuevamente su pene, tenía la esperanza de poder terminar así, pero tras un buen rato decidí que el descanso parecía mejor opción.

    No había palabras, solamente besándonos apasionadamente. Mi lengua se abrió paso entre sus labios gruesos refregándose con fuerza contra la suya; inmediatamente me senté en la cama y mi cliente se puso de pie, estaba nuevamente frente a mí quedó cimbrándose su pene largo y tieso como un palo, su forrito retraído por la erección y una cabeza rosada y brillante con una gotita de líquido asomando por su punta. Pensar que esa verga riquísima me estaba dando un inmenso placer, de un caballero que prácticamente era un desconocido. Me acerqué y le di un tierno beso en la punta, luego me retiré para mirar su cara; un hilito de líquido se estiró entre mis labios y su glande. Él me miraba con una mezcla de calentura y furia. Pasé la lengua por mis labios, el sabor, de su líquido era delicioso, hasta diría que casi dulce. Mientras lo saboreaba, con mi mano derecha tomé su tronco y comencé a masajearlo lentamente llevando hasta atrás la delicada piel que lo cubría, lo que ponía más grande y brillante su cabeza. Después, abrí mi boca y la introduje en ella, mi lengua recorría aquella verga por todo su contorno, él respiraba agitadamente. Después de un rato, lo saqué y lo dirigí hacia arriba afirmándolo con mi mano, empecé a lamerle los testículos, desde allí mi lengua subía por su miembro hasta llegar a la punta, le mamaba un ratito su cabeza y volvía a bajar recorriendo el mismo camino.

    -Me vuelves loco, Ishtar, eres una Diosa, que mamada me estas dando, la mejor de mi vida- mientras él decía esto, yo me sentía halagada, así que decidí morderle el tronco y después muy sutilmente el glande, –aaa perra, despacio- aquel liquido blanco comenzaba a salir. Acto seguido me puse de pie, lo avente a la cama, su pene apuntando al techo, finalmente no pude aguantar más y subiendo a gatas por la cama me senté sobre él metiéndomelo hasta el fondo, pero estaba vez de mi ano, mientras ambos nos veíamos a los ojos. -¡Ooooh qué rico! Exclamé al sentir su glande abriéndose paso en mi ano. Con sus manos apretaba con fuerza, sentía sus bolas calentitas chocar contra mi culo, en cada profunda embestida que dábamos. Yo lo besaba ardientemente, nos mordíamos los labios, después el bajaba y besaba mi cuello, haciéndome gemir como una loba en celo. Gracias a que soy multiorgásmica, tuve no sé cuántos orgasmos montada en ese miembro hinchado e incansable. Aquel caballero se venía abundantemente y casi sin ablandarse su falo. Continuaba dándome duro a los pocos minutos. Le decía con lujuria, así mi amor, cogete a esta puta en celo. De repente me jalo fuerte de los cabellos, -puta no eres mía ni de nadie, menos de tu esposo, eres una puta- mientras decía esto me jala fuerte, aunque me encantaba y me empezaba a nalguear fuerte y morder fuerte mis pechos -aaaa un gemido desgarrador, salió de mi boca, que debió escucharse en todo el motel.

    Levántate puta y ponte en cuatro, me ordeno y yo como su buena meretriz así lo hice, dejando mis manos que cayeran sobre la cama, y mi culo elevado, él se colocó detrás de mi, -¿Estás cómoda? – Oprimiendo con un dedo sobre su ano. No obtuvo respuesta. -Separa las piernas y respóndeme. –dado un manotazo sobre su expuesto culo. -Siiii, aaa. –separando las piernas rápidamente. -¿Quieres más? –continuó aquel caballero. Después hubo un silencio. Tan solo respiraba acaloradamente. Tomo su pantalón y quito el cinturón y me propino varios correazos. Fueron suaves. Tan solo para reafirmar mi entrega. -No te he oído. –me dijo dándome otros correazos ahora fuertes un último algo más intenso.-Siii. -Sí que. –me respondio con otro de igual intensidad. -Siii. Quiero más verga.

    Aquel caballero se acercó lubricando su pene con su propia saliva. Sujetó mi nalga derecha y yo me apropié de la izquierda. Gemí cuando mi culo fue abierto por nuestras manos. Cuando mi cliente rompió la resistencia inicial de mi agujero, este de manera natural protestó. Nuestras manos notaban como mi culo quería cerrarse ante las lentas pero constantes cargas que recibía. Finalmente cedió y sin demora me penetró en un prolongado empuje. Un sonido entre suspiro y aullido acompañó todo el recorrido. Tan solo cesó cuando nuestros cuerpos chocaron impidiendo su continuidad. Ese caballero hizo una pausa dejando que se acomodara en su interior. Minutos después, muy lentamente, como la ramera experta que soy, comencé a mover mis caderas ayudando a que la enculada fuera mas rica y llevarla a mi propio ritmo. A continuación, ese macho aminoró el ritmo. Ahora la sacaba completamente, me la mostraba y la volvía a enterrar de un solo golpe. Un bufido salía de mi boca con cada nueva estocada. Mis piernas empezaron a flaquear y en cada empalada, me iba doblando hasta que me ayudo y quede arrodillada, mi cliente como un tirador, aumentó la intensidad, ya no movía mis caderas, eran los brazos de mi macho bien aferrados quien me obligaba a sacudirme. Cada vez todo iba más rápido. Con la cara ya apoyaba contra el piso, gruñía dejándome partir. Mis pechos se balanceaban sin descanso, marcando el ritmo de las empaladas que recibía mi cuerpo.

    Después me levanto y me arrojo con fuerza en la cama quedando, mis piernas abiertas, me tomo de la cintura y me alzo y su verga se introducía en mi concha, ayudada por mi enorme lubricación que había producido. Me sentía en una nube, al recibir esa verga, desplazándose por las paredes de mi matriz, hasta que comenzó a agitarse. Lo abracé con mis piernas, con fuerza gimiendo, ante su rápido y penetrante bombeo, permanecíamos pegados por nuestras bocas, entrelazando nuestras lenguas de manera vertiginosa. Ese acoplamiento, fue lo suficiente intenso como para producirme un largo e inigualable orgasmo, mientras su caudaloso semen era recibido en mi útero. –aaaa, mmm, aaaa- se combinaban nuestros gemidos mientras nuestros cuerpos sudados e impregnados de nuestros líquidos internos, continuamos abrazados aún con su verga en mi interior.

    Después de unos minutos, nos quedamos en la cama, y le dije como la loba que soy, aun tenemos tiempo de otro round, el sonrió, me tomo y comenzó a besarme, permanecimos varios minutos asi, y lentamente me despojo de mi puti vestido, quedando con las medias y tacones, -cuantas pajas he realizado a tu nombre Ishtar- lo bese como agradecimiento y después me dirigí a su miembro, mi rostro estaba a centímetros de su verga, lo toque suavemente unos instantes, besé su glande con dulzura, su miembro aun estaba en el periodo refractario. Se lo sujetaba con mi mano, y con mi lengua le daba pequeños impactos en su extremo, mi cliente permanecía con los ojos cerrados disfrutando. Comencé a lamer sus huevos y meterlos en mi boca. Abrí mi boca para ir introduciéndola, mi apetito sexual por esa verga era cada vez mayor. Aquel miembro ya había recuperado su vitalidad, estaba completamente erecta, lista para penetrarme.

    Nos levantamos de la cama, tome un poco de agua y le unte lubricante, y posteriormente, su verga la encajé en mi boca, chupando y absorbiéndola desesperadamente, clavando mis dedos en sus glúteos, intentando aferrarme con mayor firmeza, impidiendo que me la quitaran. Trataba de introducirla totalmente, a pesar de producirme arcadas, no podía parar mi impulso, metía y sacaba mi boca de manera vertiginosa, estaba cada vez mas mojada, Como loca lleve mi mano a mi concha para acelerar mi orgasmo, no tardó en llegar en el momento que sentía latir su verga en mi boca, succionando con más desesperación, hasta notar como unas gotas de su cálido semen, impactaba en mi garganta, disfrutando ese sabor tan especial, deslice sus jugos alrededor de su ya húmeda verga, haciéndola tan escurridiza y deliciosa de tocar.

    Minutos mas tarde, yo misma me puse en cuatro, apoye mi cabeza en la almohada, levanté mi culito, ofreciéndolo a ser amancilladlo, mi esfínter se iba dilatando Me besó en los labios, agradeciendo, se preparó para el desenlace final, sentí punta de su verga buscando mi ano, oprimiendo su glande. Mi ano ardía al sentir esa dura verga agrandándome mi poco elástico esfínter. Era doloroso, pero mi calentura, superaba a cualquier sufrimiento, que hacía que lo soportara. Sentía como se introducía dolorosamente, centímetro a centímetro, a través de mi recto, me lo suponía enrojecido por su paso, hasta que mi cedió tolerando la incursión. Cuando al fin entró y la cabeza se alojó en mi recto, sentí una extraña y excitante sensación, al cobijar su verga enterrado en mis entrañas. Poco a poco percibía, mi culo se amoldaba al tamaño de ese extraño «ocupante».

    Le rogué, -no te muevas, quiero relajarme para disfrutarlo en mi culo-, acarició mi espalda y todas las partes de mi cuerpo que estaban a su alcance, Sin quitar su verga de mi culo. Me trataba suavemente, tratando de evitar dañarme, la forma de acariciar demostraba esa sensación. Literalmente, sentía los latidos de su verga en mi culo, me hacía estremecer, me complacía sentir como esa verga vibraba en mi recto. Ante mi sorpresa, un nuevo empujón de aquel macho, termino de penetrarme totalmente, golpeando sus huevos en mis nalgas, arqueé mi espalda, sentí un dolor que formaba parte de esa calentura. –mmmm, aaaa—que rico, me mordía los labios. Me besaba el cuello, levante mi culo deseando sentirla más profunda, empezó con un vigoroso traqueteo, que me enloqueció. La sacaba para introducir de manera vertiginosa, apresando mi cintura, desplazándola hacia atrás a cada ante cada embestida, mis tetas oscilaban ante tan inquisidora penetración anal. No cesaba de gemir y gemir, rogándole que no parara. Lleve mi mano a mi clítoris, para acelerar mi orgasmo, que llego junto con exclamaciones de satisfacción. Grité como loca, ese roce en las paredes de mi culo era alucinante, sus huevos no cesaban de golpear mis nalgas.

    Pronto llego un orgasmo, que fue fabuloso, sin paralizar su bombeo que parecía partirme, deseosa de que no finalizara, me vine nuevamente, estaba exhausta ante tan vertiginosa cogida. En un instante sentí que su verga estallaba dentro mío, un cálido liquido baño mis intestinos, cayó sobre mi espalda, abrazándome, estábamos abatidos, ante semejante esfuerzo. mi culo me ardía y emanaba su semen tibio, por mi entrepierna. Con los cuerpos llenos de transpiración y exhaustos, permanecimos sobre la cama, intentando recuperar las energías. Minutos después, le dije que ya tenia que irme, pero que, como regalo de su puta, podíamos bañarnos juntos, aquel caballero esbozo una sonrisa y su rostro reflejaba que estaba bastante satisfecho, así que mi macho, comenzó a quitarme las medias y tacones, quede completamente desnuda, me cargo llevándome al baño donde la cálida agua, hacia que nuestros cuerpos se relajarán y excitarán.

    Entramos juntos a la ducha, abrió la regadera y comenzó a enjabonar mis partes íntimas, mi ano, estaba muy adolorido pero lo masajeaba bien, -despacio por favor-, y así lo hizo, como agradecimiento yo también le masajeaba su pene flácido y sus testículos, después se abalanzó sobre de mí; no tuve tiempo a reaccionar, cuando me di cuenta, me tenía contra la fría pared del baño y de inmediato me dijo: “siempre me has gustado mamacita, desde la primera vez que te vi en la página de Escorts CDMX, luego en tu Facebook, las fotos sexy, que subes, las frases de lujuria, como te gusta provocar a los hombres. El agua que caía de la regadera sobre nuestros cuerpos sudados llenos de nuestros más intimitos líquidos, estábamos de frente masturbándonos mutuamente, mientras nos besábamos.

    Mas tarde, hizo que me pusiera en cuclillas, acerco su miembro y me lo acerco mi divina cara, estaba su miembro aun flácido, lo tomé con una mano y lo metí en mi boca; sentí un placer inmenso de nuevo, y empecé a chuparlo como a él le gustaba. ¡Ah que rico mamas puta!, de nuevo lo metió hasta el fondo y yo mordía fuerte el tronco, tratando de rechazarlo, pero eso él lo gozaba más, pues me decía: “¡ah, así putita, así, aprieta la boca, muérdeme la verga cabrona, que bien lo haces!” Otra vez se quedó quieto al terminar de meter todo su pene y de nuevo procedió a sacarlo despacio. Lo hizo varias veces. Luego de varios minutos su miembro tomo rigidez, me levanto y sentí como con una pierna de mi cliente me obligaba a abrir las piernas y con su mano tomó su pene y lo dirigió hacia mi vagina mojada por el agua; intentaba resistirme, pero me fue imposible, el pene estaba visiblemente erecto y comenzó a abrirse paso en mi vagina, provocándome un dolor inmenso, pero a la vez un placer rico.

    Así continuamos por un instante hasta que me hizo hincarme y se vino, lógicamente esta vez expuso menos semen, pero de igual manera lo bebi, le dije: ahora si amor, me tengo que ir, salimos de la ducha, nos secamos con las toallas, y aquel caballero ayudo a vestirme, me coloco aquel mini vestido color negro con brillos que le daban un toque sexy, mis hombros descubiertos, en consecuencia también la parte alta de la espalda quedo descubierta, mi cliente aprovechaba y las besaba apasionadamente, lo que me excitaba, me coloco mis sexis medias negras que llegaban a lo más alto de mis muslos, me dijo regálame tu tanga, y así lo hice, tome mi tanga la oli y bese se la dio con mi boca y nos besamos con mi tanga, des me puse mis zapatillas. Me maquille usando un billet rojo intenso, sin olvidar mis aretes y anillos, por último, seque mi cabello y lo deje suelto. -me dijo Ishtar te pago otra hora, pero quédate- le dije no querido, ya fornicamos mas de la hora, y tengo otro encuentro- sorprendido, dijo otro- sí, asevere, me acerque a ese cliente, y le deje un beso enorme y por último mordiéndole los labios, como queriéndoselos arrancar, me manoseo por última vez, y salí del cuarto del motel. Que experiencia mas rica, coger con un extraño, tener encuentros con machos a los que nunca mas veras, ni siquiera se su nombre, pero ya fui su puta y me tragué su semen, soy Ishtar, ¿Quieres un encuentro?

  • Mi sumisa

    Mi sumisa

    Volver a la universidad fue una buena experiencia. Las conversaciones después de clase, las charlas existencialistas, cervezas cualquier día de la semana, alguna que otra experiencia sexual muy oportuna en medio del estrés y las noches con Daniela (no usaré su nombre verdadero para el relato). Era una chica de tez clara, cabello castaño, con un precioso culo redondo. A sus 18 años sonreía con la ternura de su edad y la pasión desenfrenada de una puta que descubre su vocación.

    Aquellas noches Cartagena parecían una fiesta, como siempre. Era una ciudad bohemia y nuestras conversaciones sobre pedagogía pasaban a ser algo casual porque ambos estudiábamos para ser profes. En medio de las charlas lanzábamos una que otra indirecta que calentaba un poco el ambiente. Recibir su sonrisa perversa era tan emocionante que mi mente volaba pensando un montón de posibilidades para coger con ella.

    Una tarde me acercaba a la universidad, le propuse a Dani ver el atardecer y compartir un poco observando la bahía, tomar unas cervezas o fumar unos cigarros y desestresarnos un poco a nuestra manera. Así fue como empezamos a charlar de la vida, los amores, de todo. En medio de la conversación rosa mi piel y con su mirada clavada en mis ojos me da un beso excitante. Con mi mano izquierda acariciaba su cuello y con la otra rosaba su pierna, subía para apretar su cintura y sentía como suspiraba pidiendo avanzar.

    Mi respiración también aceleraba. Ya era momento de abandonar un rato el paisaje de la ciudad y escondernos en las paredes de un hostal. Apenas llegamos besaba sus labios con mucho deseo. Mis ganas eran tantas que mi verga se puso erecta al instante. Con mis brazos apretaba su espalda. Se subía encima de mí y movía su culo tan rico que mi deseo era más fuerte. Nos queríamos devorar sin habernos quitado la ropa.

    Podía ser un polvo casual, pero no solo quería follar con Daniela. Quería que fuera mi perra, que me deseara, sentir su chocho mojado y su cuerpo estremecerse. Así que le hice una propuesta que sabía que no rechazaría. Usaríamos las esposas que traía en mi bolso. Dani accedió sin oponerse, con curiosidad y con emoción. No dudé entonces en quitar su blusa, desabrochar su brassier, bajar su jean y su panty y atar sus muñecas para dejar sus brazos inmóviles. Dani era mía, totalmente mía.

    Teniéndola desnuda y con brazos atados, besaba su boca para generar una rica tensión mientras bajaba a su cuello y seguía lamiendo hasta llegar a sus senos. Que exquisitez chupar sus tetas redondas, mientras apretaba sus muslos con una mano que después subía para acariciar su clítoris y sentir como mi perra se iba mojando más y más. Le decía que era mía y respondía que no. Amaba esa actitud desafiante que me motivaba a jugar más con su coño.

    Su humedad era tan rica, que mis ganas de probarla con mi boca no se hicieron esperar. Dani me decía con voz suave que se la metiera y aunque lo haría sin duda, quería saborear su cuerpo, sentirla mojada. Así que bajé mi boca a su coño. Ella estaba acostada boca arriba, con sus brazos atrás de la espalda esposados, sus piernas abiertas y mis manos apoyadas en su abdomen para acomodar mi boca en su clítoris, rosarla con mi lengua y chuparla suavemente. Que puta locura disfrutar su humedad, me la quería tragar toda y ese deseo desenfrenado de meter mi verga solo se hacía esperar por la sensación de aquel oral.

    Sus piernas empezaron a moverse más fuerte, intentaba mover sus brazos pero apenas podía dar movilidad a su cintura. Mi lengua la penetraba y volvía a escuchar su voz diciendo que quería mi verga adentro. Por un momento levanté mi boca, con mis manos mojadas la apreté por el cuello y mientras veía su cara de placer volvía con la otra mano acariciarla metiendo un dedo en su coño, incrementado el ritmo y después metiendo dos dedos.

    -Quiero que disfrutes, te lo mereces. Eres mía, recuerdas?

    -No soy tuya, contestaba, mientras gritaba de placer.

    Siguiendo con el juego, quitaba mi bóxer y pasaba mi verga por su boca recibiendo una apasionante chupada que la ponía muy dura. Mis ganas de hacerla esperar ya se acababan. Ahora quería penetrarla, así que pase mi lengua por su coño, la acomodé con mis manos abriendo sus piernas y dejando que reposarán en mis hombros. Lo metí con suavidad y me encantó su cara cuando iba entrando. La metía, sacaba, metía, sacaba, metía y sacaba y al tiempo iba acelerando impulsado por esas ganas de coger con Dani atada de manos.

    Daniela se convertía en mi perra. Mientras cogíamos le pedía hacer contacto visual. Sentía una rara excitación cuando veía sus ojos brillantes mirándome mientras me la cogía, alzaba su mirada y me decía lo rico que era coger.

    -Soy tu perra. Soy puta, me gritó, ahora sin que se lo pidiera.

    Ya lo sabía, Dani era mía, totalmente mía. Era muy rico tenerla mojada y excitante sentir como su cuerpo se movía con brusquedad y llovía entre sus piernas. La quería arriba de mí, ver sus movimientos de cintura y nalguearla mientras ella me comía. Chupar sus senos y tomarla por el cabello así amarrada era todo un placer. Éramos un par de salvajes desatando sus putas ganas de follar.

    Con mucho cuidado la ayudé a ponerse en cuatro, acomodando sus muñecas en la cama, con las esposas ahora de frente. Clavé mis manos en sus nalgas y disfrutaba el sonido, sus nalgas rojas y sus gemidos. Metía mi verga apretando su cintura, agarrando su cabello y diciéndole de la forma más tierna que era una puta. Mi puta!

    Mi cuerpo sudaba, mi verga estaba caliente y aceleraba mientras la penetraba. Sus gritos me excitaban y su humedad me tenía mojado. Estaba a punto de explotar, la tomé con más fuerza por la cintura y sentía como se corría. Mis deseos eran más fuertes así que la acomodé de lado, metí mi verga con tantas ganas que al aumentar el ritmo enloquecía, quería explotar y eso hice. Me corrí en su coño dejando a Dani llena de leche. Esa noche se había vuelto mi puta sumisa. Me encantaba sensación…

  • Con el carpintero Manuel (parte 2)

    Con el carpintero Manuel (parte 2)

    Ya llevó 6 meses saliendo con mi novio Manuel y como ustedes ya saben nuestra relación tiene un condimento especial que es el secreto.

    En este día decidí ir a visitarlo a su taller de carpintería.

    Llegue y resulto ser una bonita casa pequeña pintada de azul y con un cartel afuera que decía: carpintería Manuel.

    Decidí tocar la puerta y él salió con su uniforme de trabajo que era una camisa y un pantalón.

    -Pasa, mi hermosa niña- me dijo y cuando pase me dio una nalgada.

    Dentro había un montón de muebles.

    -Que hermosos muebles, tienes talento, mi hombre- le dije mientras acariciaba su cabello.

    -Aquí nació la hermosura de mueble que le he llevado a mi bonita escritora- me respondió el mientras me agarro fuerte de ambas nalgas y me beso con frenesí mis labios.

    Mi cuerpo ya estaba estremeciéndose por sus atrevidas acaricias y por sus besos con tanta lengua.

    Me separe un poco de él para preguntarle si había algún cuarto donde pudiéramos hacer el amor en paz.

    Manuel me dijo que si, pero antes cerro bien la puerta y me llevo a una habitación que estaba al fondo donde solo había una mesa.

    -Siempre fue mi fantasía hacer el amor en mi lugar de trabajo- me dijo mientras me empezaba a quitar la ropa y yo a él también.

    Una vez que ya estábamos desnudos yo me senté en la mesa mientras abría las piernas.

    -Quiero sentirte adentro mío- le dije con mi voz más sensual.

    -Espera un poco cariño, ahora me quiero dedicar a devorar tu vagina- dijo esto mientras se inclinó y empezó a lamber mi vagina haciendo maravillas, yo solo podía gemir y agarrarlo de la cabeza para hundir más su cara y su lengua en mi concha, pues, quería que me la comiera entera.

    La lengua de Manuel se movía de arriba a abajo, en círculos, con rapidez y profundidad a la vez, mientras que a su vez escupía saliva en el centro de mi concha y luego volvía a chupar mojándome la vagina con su saliva y con su lengua.

    Cuando termino de escupir lo que hizo fue introducirme cuatro dedos en mi vagina haciendo que yo me arqueara de placer.

    Quito los dedos y los metió en su boca para chuparlos, luego me agarro las tetas y metió un seno entero en su boca mientras que con su otra mano me acariciaba el otro pecho.

    Saco mi seno de su boca después de haberlo lambido por completo y con sus dos manos empezó a masajearme las tetas. Me estaba relajando mucho cuando sin previo aviso sentí algo muy duro dentro de mi vagina y descubrí que Manuel me había penetrado de sorpresa.

    Le enrede las piernas en su cintura con fuerza para sentir más profundo los movimientos de las embestidas, el aumento la velocidad y por eso mismo la mesa se movía para todos lados bajo mi peso, mis pechos también se movían en los labios de Manuel porque a él le encantaba besarlos cuando me penetraba.

    Me bajo de la mesa para acostarme en el piso, él se acostó quedando frente a mí y elevo una de sus piernas para seguir penetrándome, pero en esta ocasión me beso la boca con más fuerza y pasión que nunca al ritmo de sus embestidas.

    No se imaginan lo rica que es esta posición mientras se intercambian besos tan ardientes como los de Manuel y yo, por lo tanto sé las súper recomiendo.

    Cuando dejamos de besarnos ambos teníamos la boca hinchada y dentro mío estaba todo su caliente semen, eso me lleno de placer, ya que me encantaba tener el semen de mi novio dentro de mi cuerpo.

    Me puse en cuatro porque Manuel se había ganado penetrarme por el culo, doble un poco mi mano tome su verga y la posicione en la entrada de mi trasero, él agarró fuertemente mis tetas y con una sola embestida ese grueso miembro entro adentro mío.

    -Que lindo culo que tiene mi niña- me susurro Manuel mientras me daba besos detrás de mi cuello y me mordisqueaba suave mi oreja.

    -Todo tuyo papi- le respondí y las embestidas se volvieron más salvajes que nunca.

    Con un último grito de placer, Manuel eyaculo lo que le quedaba adentro de mi culo y se acostó en el suelo totalmente agotado.

    -Fantasía cumplida- le dije yo, luego me acosté sobre su pecho mientras él me abrazaba.

  • Mi compañera de universidad solo necesitaba buen sexo

    Mi compañera de universidad solo necesitaba buen sexo

    Estoy cursando la universidad, tengo a varias compañeras muy guapas y sexys, me he follado a un par, pero la historia que quiero contar ahora, es una que me enorgullece mucho, ya que mejoró el ánimo de una de ellas como no tienen idea.

    Regina, es una chica bisexual, cabello muy corto, no tiene una cara demasiado bonita ni unos pechos muy grandes, pero el trasero está buenísimo, levantado, redondo y firme, ella tiene su novia y llevan un buen tiempo juntas. Regina estuvo casada anteriormente, tuvo un hijo (el cuál se queda 1 semana y 1 semana), sin embargo se separó de su esposo porque, en sus propias palabras, el esposo le pedía tener mucho sexo, y ella no estaba muy dispuesta a hacerlo, por lo que se separaron. Con lo anterior, es normal pensar que la chica es muy cerrada, metafórica y quizás literalmente, y es poco probable lograr algo ahí.

    Hace unos meses, tuvimos un proyecto escolar, era en equipos de 3, sin embargo, por cuestiones personales, una de mis compañeras no se podría reunir con nosotros para ver ese proyecto, por lo que Regina me pidió ir a su casa. En la casa charlábamos sobre las ideas a desarrollar, y debido al carácter que ella maneja, esa charla subió a discusión (es muy enojona) y ella intentaba dominar la situación a como diera lugar, por lo que comenzó a insultar mi inteligencia, e incluso mencionando que por eso opto por ser lesbiana, puesto que «Los hombres no pueden ni ganarme la discusión», así que, ahorita con pena pero! Sin arrepentimiento, recuerdo yo también comenzar a insultarla y a llamarla «Machorra» y esas cosas, por lo que comenzó a haber mucha tensión, en uno de los cruces de palabras, mencionó que ella se podría coger a quién quisiera, y yo le respondí «Yo a ti si me lo propongo», a lo que respondió que tenía un culo muy bueno, para rebajarse a lo poco que podría ofrecer, lógicamente refiriéndose a mi miembro masculino, algo que me picó la curiosidad, y le pregunté si quería verlo y comprobar, y ella respondió (creyendo que estaba blofeando) que a ver si tenía los huevos.

    Toda esa discusión, y el hecho de pensar en su trasero, hizo que se me pusiera muy dura, y al ser retado, me desabroché y baje el pantalón a velocidad récord, lo que la dejó sorprendida, yo tengo 14 cm de largo y está algo gruesa. Ella se quedó impactada, más por el hecho de que si lo hice, que por mi paquete. Eso la puso aún más tensa.

    – Qué? Es poca cosa entonces? – le pregunté

    – Jajaja pues no – dijo ella mientras no le quitaba la mirada

    – Entonces si te convenzo de coger o no? – Le dije con gran seguridad

    – Tal vez – Dijo con voz ganosa – Pero es estás mal! Cómo te sacas eso así? – Comentó inquieta

    – Pues tú pediste verlo, aquí está – le respondí mientras me acercaba sutilmente

    Lo tomó con su mano tímidamente, y me dejé ir a besarla, mientras me masturbaba, a partir de ahí, no hubo palabras, solo toqueteo, gemidos y respiraciones. Nos quitamos la ropa, comencé mamarle la vagina mientras imbuí mi rostro en su trasero perfecto, no me juzguen. Procedió a devolverme el favor chupando mi verga hasta dejarla empapada en su saliva, debido a qué, no me esperaba llegar a eso, no contaba con condones, pero no le importó, puesto que me montó y me introdujo así, sin siquiera preguntar si tenía o no, comenzó a darme fuertes sentones mientras yo luchaba por no venirme, su vagina parecía cascada de tanta agua que sacaba, comencé a nalguearla y gemía como si tratara de que toda la cuadra la escuchara que estaba recibiendo su dosis de verga.

    Cuando se cansó de los sentones, bajo a mamármela tan desesperadamente que parecía que era lo más rico que había probado en su vida, mientras se aseguraba de no dejar de voltearme a ver con esos ojos y mirada que a un hombre enamoran, al punto que fue suficiente para hacerme venir. Mi leche le rocío una parte de la cara y el resto lo dirigió directamente a su boca, mientras me masturbaba para exprimir hasta la última gota, y cuando ya no quedaba nada, e intenté pasarle algo para que se limpiará mi semen de su rostro, pasó sus dedos por su cara quitándose mi jugo y llevándoselo a la boca para dejarse limpia.

    Tomé a la chica e hice que pusiera su trasero en mi rostro, estaba prácticamente sentada en mi cara, y eso me ponía a full, en cuanto mi amiguito se puso duro de nuevo, comenzó a mamármelo, haciendo un 69 y llevando mi verga hasta la garganta, decidí ponerla en 4 y estuve dándole un buen rato mientras la jalaba hacia atrás por su cuello y hombros, ella gritaba de fascinación y me pedía que la nalgueara, orden que seguía, y metía mi verga lo más profundo posible. La voltee para quedar de misionero y verla como disfrutaba, aprovechando el éxtasis del acto, le metí los dedos y juguetee tan bien que comenzó a temblar, y grandes y espesos chorritos de agua comenzaron a salirle, lo había logrado se había venido. Cuando terminó su orgasmo me miró impactada y volteo a ver mi pene duro, volteo a verme a los ojos y dijo:

    – Vente dentro, por favor – lo dijo en tono un tranquilo pero agitada

    – Cómo? – respondí atónito

    – Por favor, haremos lo que quieras las veces que quieras pero por favor, relléname, por favor – rogaba desesperada

    – Sí eso quieres – respondí, no estaba muy seguro pero mi calentura pudo más que mi lógica, así que abrí sus piernas, introduje mi pene y comencé a darle con todo en posición de misionero, al punto que la levanté y comenzó a moverse como loca, realmente lo estaba disfrutando, la tome del trasero y dije – Ahí va – Y le rellene su vagina, a la vez que ella gritaba contenta.

    Ese fue la primera y última vez que lo hicimos, puesto que ella tenía una novia, y se sentía mal de volverlo a hacer, pero por casi un mes, no se enojó, no grito, y no hizo dramas por ninguna causa, por mucho que lo ameritaba, lo que me hace pensar que, solo necesitaba buen sexo.

  • La quedada especial

    La quedada especial

    Era una tarde al final del verano, el sol todavía calentaba el ambiente para ir ligeros de ropa. Cuando Grey giró la esquina de la calle donde ella vivía y recorrió unos cuantos metros, la encontró en la puerta de su edificio tal y como habían quedado, puntual y arreglada, mirándola mientras se le acercaba, observó que sus largas y torneadas piernas asomaban por debajo de su falda que tenía el corte por encima de las rodillas, era de color rojo y el color moreno que había cogido durante el verano hacían de su piel un bonito contraste, el conjunto terminaba con una blusa blanca que cubría la parte superior de su cuerpo con un generoso escote y mangas hasta el codo, la blusa era algo transparente y podías intuir el sujetador negro, él, imaginó que llevaría unas braguitas a juego y eso le produjo cierto morbo.

    -Hola mi niña, ¿qué tal estás?

    -Hola señor Grey, estoy bien. Un suave beso cerró la primera frase.

    -Me encanta como te has arreglado.

    -Me lo he puesto para ti, ¿te gusta?

    -Ya lo creo, estás muy guapa como vas.

    -Gracias señor Grey, quería estar guapa para ti.

    -A mí con cualquier cosa me gustas y los sabes.

    -Ya, pero también sé que hay modelitos que te gustan más que otros de los que me pongo.

    -Eso es cierto, ¿subimos o prefieres dar una vuelta?

    -Me gustaría dar una vuelta y que me vean contigo, que sepan que soy solo tuya.

    -Me parece bien, pues vamos a tomar algo fresco.

    Cogidos de la mano pasearon unas cuantas decenas de metros por la calle hasta llegar a una heladería, entraron y Grey eligió una de las pocas mesas libres que estaban al lado de la gran cristalera que daba a la calle, le separó la silla para que ella se sentara.

    -Gracias.

    -¿Crees que desde aquí nos verán bien? Dijo sonriendo.

    -Desde luego, parece que estemos en un escaparate, pero estando contigo no me importa.

    -¿Ha ocurrido algo?

    -No, nada, simplemente que me apetece.

    -¿Seguro? No te veo como siempre, sabes que me puedes contar cualquier cosa.

    -Lo sé, solo una pequeña discusión con mis padres, pero ahora todo está bien.

    -¡Pues perfecto¡

    Pidieron una par de horchatas a la muchacha que se acercó a ver que querían tomar y continuaron hablando de sus cosas, el local estaba bastante concurrido, en un momento de la conversación él le preguntó.

    -¿Quieres hacer algo por mí?

    -Pide y se te dará mi señor, sabes que soy una niña mala pero obediente. Y sonrió.

    -Pues quiero que vayas al aseo y te quites las braguitas y me las des.

    -¡Hecho!

    Se levantó y acariciándole el hombro mientras se separaba de él, se dirigió al baño del local, él la siguió con la mirada, no tardó mucho en volver y cuando se volvió a sentar puso su mano cerrada encima de la mesa, él acercó la suya e hicieron el traspaso de la íntima prenda. Ella miró de reojo a las otras mesas pues sus pulsaciones habían subido por el morbo de la situación. Cuando Grey las tuvo en su poder se las acercó a la nariz y aspiró el aroma que emitían, comprobó que eran negras como él había imaginado.

    -Mmmm, tienen el aroma de tu delicioso coño y eso me encanta.

    -Me alegro de que te siga gustando y bebió un trago de su horchata.

    -¿Quieres que haga algo más mi señor Grey?

    -De momento no mi niña.

    Grey se guardó las bragas en un bolsillo de su pantalón vaquero.

    -Tengo ganas de comerme lo que tus bragas ocultaban.

    -Pues yo estaría encantada de que lo hicieras.

    -Todo a su tiempo mi niña mala. Le dijo sonriendo.

    Grey sabía jugar con los tiempos y a ella le gustaba como la dirigía y se dejaba llevar. Un rato después pagaron los helados y salieron a la calle, ella sintió como el aire subía por sus piernas y llegaba a su húmedo coño. Pasearon un rato por las calles de su barrio.

    -¿Crees que ya nos han visto lo suficiente o quieres seguir enseñándome?

    -Seguiría contigo toda la tarde para que les quede claro, pero ahora prefiero volver a casa y entregarme a tus caprichos.

    -Pues no se hable más.

    No tardaron mucho en llegar a la puerta del edificio, en ese justo instante salía una pareja y Grey la cogió por la cintura y la besó en la boca sin prisas, la pareja pasó por su lado y ni se inmutó, pero se quedaron con el detalle.

    -Creo que estos dos por lo menos ya no tiene dudas de que eres mía.

    -Y yo me alegro.

    Una vez en el piso, Grey la puso contra la pared nada más entrar y cerrar la puerta y volvió a besarla, esta vez su mano derecha se introdujo por debajo de la falda y buscó su clítoris endurecido por la excitación. Continuó besándola y tocándola hasta que ella comenzó a gemir, entonces se detuvo y la cogió de la mano.

    -Llévame a tu salón. Le dijo

    Una vez allí la sentó en el sofá y le separó las piernas.

    -No te muevas, voy a poner algo de música.

    Volvió a su lado y se arrodilló, empezó a acariciarle las suaves y largas piernas, ella, al contacto de su piel comenzó a relajarse, él siguió por el interior de sus muslos llegando a su coño pero pasando sus manos solo por el alrededor, así estuvo unos minutos, ella quería más pero sabía que no podía pedir pues él dominaba la situación. De repente los dedos de Grey empezaron a separar sus labios y a rozar su clítoris, enseguida notó como aquel coño se entregaba y lubricaba al mismo tiempo, continuó jugando con él un poco más, después le subió la falda y pasó a lamerlo, ella gimió de placer, jugaba con su lengua y lo succionaba con delicadeza, ella aumentó los gemidos y sus caderas empezaron a moverse al ritmo de los mismos, separó las piernas un poco más para que él pudiera estar más cómodo y devorarla con mayor facilidad, ella colocó sus manos en la cabeza de él y le apretaba con suavidad contra sí misma mientras le acariciaba el pelo, no tardó mucho más en sentir que el primer orgasmo estaba a las puertas de su coño.

    -¡Me corro! Dijo como pudo.

    Tras la corrida, Grey se apartó y se levantó, se relamió la boca mientras la miraba a los ojos.

    -Delicioso, lo echaba de menos este sabor tuyo, ya no recuerdo cuando fue la última vez.

    -La verdad es que han pasado demasiadas semanas. Yo también lo echaba de menos.

    Ella sonrió y Grey fue a preparar dos copas, cuando volvió con ellas su niña estaba acomodada en el sofá, le ofreció una y bebieron un trago largo después de brindar.

    -¡Qué bueno está!

    -La verdad es que sí.

    Grey se quitó la camisa blanca que llevaba y le pidió que le lamiera los pezones, ella se incorporó e hizo lo que su señor le había pedido, pasó la lengua por uno de los pezones con suavidad y jugó con él, luego pasó al otro, mordisqueaba y besaba cuando Grey le levantó la boca e introdujo su lengua en ella y se besaron mientras se abrazaban. Grey entonces le desabrochó la blusa y el sujetador liberando sus pechos, se puso a comerle los pezones, pero no lo hizo con la misma delicadeza que ella había empleado, fue algo más rudo, pero a ella le gustaba que se lo hiciera así, le gustaba ser devorada por él, se sentía viva en sus manos. Le dio la vuelta y desde atrás le estrujaba los pechos mientras mordía su cuello, ella volvía a excitarse y pasó su mano por detrás para acariciarle la cabeza, entonces Grey bajó una mano lentamente por su vientre hasta llegar a su coño y comenzó a jugar con su clítoris otra vez, Grey la tenía donde quería, la llevó a las puertas del orgasmo y allí se detuvo, ella se quedó a la espera de que continuara, pero él no lo hizo, le dio la vuelta y cara a cara la besó otra vez en la boca, la apretó contra su cuerpo y volvió a jugar con su clítoris, ella volvió a sentir el placer en su feminidad, Grey no la dejaba respirar, la besaba y la masturbaba a la vez y ella gemía como podía, cuando estaba otra vez a punto de correrse, Grey volvió a detenerse y la miró a los ojos, su mirada estaba llena de deseo.

    -¿Estás excitada?

    -Sabes que me has puesto muy cachonda, que quiero más mi amo.

    -Bien, así me gusta, que me lo pidas, ¿cómo quieres correrte, de cara o de espaldas? Puedes elegir la postura.

    -De espaldas mi señor.

    Grey le volvió a dar la vuelta y puso una mano en uno de sus pechos y le mordió el cuello y la oreja, la otra mano volvió al centro de su coño buscando su clítoris y lo apretó con dos dedos y después lo acarició con movimientos circulares, ya no se detuvo, ella volvió a sentir enseguida el placer de ser suya y con lo excitada que la había puesto no tardó nada en volver a decirle que se corría, Grey siguió sin decir nada, ella apretó las piernas cuando sintió el orgasmo pero él no paraba, Grey quería seguir y ella necesitaba parar, pero tras unos segundos de lucha sin mucha resistencia, ella volvió a dejarse hacer y Grey cambió de mano, ahora era el otro pecho y el otro lado del cuello y oreja los que mordía, introdujo sus dedos en su coño caliente y mojado y se los pasó por sus labios, ella los chupó, Grey volvió a hacer lo mismo, pero esta vez fue él el que los chupó, luego volvió a jugar con su clítoris y la masturbó como si fuera la primera vez, en esta ocasión tardó un poco más en llegar a las puertas del orgasmo, pero no tenían prisa, la tarde era de ellos, poco a poco fue acercándose al placer de un tercer orgasmo, Grey lo sabía y lo notaba y subió el ritmo de fricción.

    -¡Me corro mi amo! ¡Me corro!

    Grey quería que se los dijera por el puro placer de oírla, pero él ya conocía su cuerpo y sabía lo que iba a pasar, ella terminó de correrse y en esta ocasión Grey sí que dejó de tocarla, se miraron con cara de satisfacción y tras un suave beso en los labios bebieron un poco de sus copas.

    -Bueno mi niña, ha llegado el turno de que me comas la polla.

    -Lo que tú desees mi señor.

    -Pero no quiero una comida rápida, quiero que me hagas disfrutar de tu boca y de tu lengua, que me lleves al orgasmo sin prisas.

    -Lo haré como pides amo. Se arrodilló y le desabrochó el pantalón, eso le encantaba, sacar su polla del slip mojada y comenzar a lamerle la polla, enseguida se le puso dura a Grey al sentir el calor de esa boca que tanto placer le daba cuando estaban juntos. Ella se la metía y la sacaba de su boca, le lamía los huevos y volvía a metérsela hasta el fondo, se lo follaba con la boca pues notaba que su señor estaba disfrutando en sus manos, continuó así un rato más y luego se la puso en la mano y lo masturbó con energía mientras lo oía gemir, pues Grey siempre se mostró claro y sincero cuando estaban juntos y a ella eso le gustaba, volvió a meterse la polla hasta los huevos, la sacaba y se la metía, Grey le cogía la cabeza e intentaba follarla por la boca, pero en esta ocasión era ella la que controlaba la situación, comenzó a chuparle la punta de la polla con la lengua y Grey continuó gimiendo, ella sabía que estaba a punto de correrse y siguió, de repente él le dijo.

    -¡Me corro mi niña!

    -Córrete en mi cara mi señor. Lo masturbó mientras notaba como la leche de su señor le salpicaba en la cara mientras Grey gemía.

    -¡Ufff que bien mi niña! Tengo que reconocer que ha sido delicioso volver a sentir tu boca y tu lengua en mi polla, que bien me has dejado.

    -Me alegro de haberte dado el placer que querías.

    Grey se sentó y le pidió con señas su copa, ella se la acercó y luego bebió de la suya, tras el trago se limpió la cara con un pañuelo de papel. Se acurrucaron en el sofá y no dijeron nada, no hacía falta hablar, estaban donde querían estar y disfrutaban del momento. Después de estar un rato así, Grey le dijo.

    -Quiero que hagas una cosa para mí.

    -Dime.

    -Pues quiero que te masturbes para mí, quiero oírte gemir, me gusta ese sonido que sale de tu interior y verte como te mueves.

    -¿Quieres que lo haga ahora?

    -Sí, lo quiero ahora mi niña.

    -Pues ponte cómodo mi señor.

    Acto seguido ella se sentó delante de él en el sillón y abrió las piernas.

    -¿Estoy bien así?

    -Estás perfecta. Contestó él desde el sofá.

    Ella comenzó a hacer realidad el deseo de su señor y acarició el interior de sus muslos sin mirarlo. Él la había cambiado desde que se conocieron hace ya algún tiempo, pero ella aún seguía cambiando, seguía liberándose, cogiendo confianza en sí misma, era otra mujer desde que estaba con él, aunque no tenía ningún reparo en hacer lo que él le pedía en la actualidad, mirarlo directamente a los ojos aún le costaba un poco, pero se sentía cómoda en las manos experimentadas de su amo y obedecía como la sumisa que era, un papel en el que se sentía cómoda y que eligió ella misma. Sus manos separaron los labios exteriores y se centraron en su clítoris que se encontraba endurecido por el morbo y la excitación del momento, jugó con él y comenzó a sentir el placer que le proporcionaba la situación, poco a poco levantó la vista y lo vio allí enfrente suyo disfrutando del espectáculo que ella le proporcionaba, con su copa en la mano y un cigarro en la otra, seguro de sí mismo. El cosquilleo de su clítoris pasó al placer y ella comenzó a gemir ya sin pudor alguno, la excitación iba en aumento y al mismo ritmo sus gemidos. Grey estaba relajado y observándola mientras bebía y fumaba. Ella continuaba masturbándose, cada vez con más intensidad, llegado el momento del orgasmo se dejó llevar echó su cabeza hacia atrás y gimió mientras decía que se corría.

    -Bien, sigue así, no pares mi niña.

    -¡Me voy a correr! Sus dedos frotaban su clítoris con intensidad y ya no pararon hasta que los flujos del orgasmo emanaban por su coño mientras su respiración volvía a recuperarse lentamente. Finalmente detuvo sus dedos y lo miró con una sonrisa de complicidad, él le respondió con otra sonrisa y unas palabras.

    -Encantador espectáculo, me ha gustado lo que has hecho para mí, ahora bebe y relájate hasta que te pida otra cosa,

    -Y a mí hacerlo, no sé cómo lo hago, pero sacas de mí el lado morboso que tengo y que no sabía que lo tenía y me gusta.

    Grey se levantó del sofá y se acercó a ella y la besó en la boca, en esta ocasión no usó la lengua, fue un beso con los labios, después se dirigió a la cocina y miró en el interior de la nevera, sacó algunas cosas y comenzó a preparar la cena. Eso era algo que a ella le encantaba de él, el cómo la cuidaba en todos los sentidos, la mimaba, la follaba, la besaba y la acariciaba como ningún otro se lo había hecho y cuando la situación lo permitía cocinaba para ella, por esas cosas no podía dejar de quererlo. Sintió algo en su interior que la hizo levantarse del sillón y se acercó hasta donde él estaba y se abrazó por detrás a él. Grey dejó por un momento lo que estaba haciendo y disfrutó del abrazo, ambos estuvieron sintiendo el agradable calor del otro cuerpo, unos segundos después Grey se giró hacia ella y la besó en la boca, en esta ocasión sí que le metió la lengua mientras la apretaba contra él. Ella gozaba el instante y se mantuvo en esa posición hasta que Grey le dio la vuelta y tras un suave azote en su culito le pidió que preparase la mesa para los dos, si no le importaba, ella dio un saltito y se marcho.

    Cuando todo estaba listo, Grey llevó la informal cena a la mesa, se sentaron y disfrutaron del ágape con una botella de vino frío, volvieron a la conversación que estaban manteniendo en la heladería sobre qué hacer en navidades.

    -Pues yo creo que este año estoy libre para Nochevieja. Dijo él.

    -Yo lo puedo ver en un mes más o menos y ya podríamos concretar.

    -Estaría bien perdernos en un pueblecito de la costa o de la montaña si te apetece, los dos solos y pasar de año juntos.

    -Me encantaría ese plan, ¿un apartamento tal vez? O ¿una cabaña?

    -Lo que tú elijas, yo con estar contigo ya soy feliz, nunca hemos estado solos en un fin de año, yo me encargaría del menú y tú de la ropa.

    -¿De la ropa?

    -Sí, de cómo iríamos vestidos para la cena, si nos arreglamos, o vamos de manera informal o incluso en ropa interior. Y sonrió

    -Me gusta la idea, le daré unas vueltas y te comentaré.

    -Elijas lo que elijas, seguro que estará bien, me encuentro muy a gusto cuando estoy contigo, haces que me olvide de todos mis problemas y del mundo, me siento afortunado de tener a una gran mujer en mi vida.

    -A mí me pasa lo mismo, no noto el paso del tiempo cuando estamos juntos, pierdo la noción del tiempo y eso me gusta.

    -Pues lo vemos y lo prepararemos con todo lujo de detalles en cuanto lo sepas.

    Continuaron hablado un rato más y tras el café y una copa Grey le propuso follar en la cama.

    -¡Genial! Contestó ella.

    Grey pasó por el cuarto de baño y en el segundo cajón de un pequeño armario, sacó unas cuerdas y varios objetos que ella guardaba para sus juegos, muchos de esos objetos se los había regalado él y otros habían ido a comprarlos juntos. Se acercó a ella y la besó con suavidad.

    -¿Estás lista mi niña?

    -Lo estoy mi señor.

    Grey le puso las esposas y una bola roja en la boca para amordazarla por detrás, le tapó los ojos con una venda de seda negra y la inclino sobre la cama y sobre una almohada, comenzó acariciando sus piernas por detrás a las que les puso un poco de aceite de melocotón, ella no podía ver ni hablar, pero podía sentir todo aquel contacto sobre su piel. Grey acercó su polla a su coño y le acarició el coño con ella, tras unos segundo se separó y se agachó, le dio la vuelta y le levantó las piernas, pasó la lengua por su culito y su coño, ella gimió al contacto, Grey no tenía ninguna prisa, disfrutaba con ella y de ella, le puso más aceite y volvió a acariciar sus piernas de abajo hacia arriba hasta su cuello y volvió a bajar hasta los tobillos, notaba como la piel de su sumisa gozaba del contacto de sus fuertes manos que en este momento la tocaban con delicadeza. Ella notaba que la humedad entre sus piernas iba en aumento, notó como él le separaba las piernas e introducía su polla en su coño, le dio unos envites y se apartó, ella quería más pero no podía decírselo con la bola en la boca. Grey volvió a repetir la operación pero en esta ocasión los envites se prolongaron un poco más, a ella le encantó. Sentir su polla dura y caliente en el interior de su cuerpo la producía un enorme placer, Grey se separó y jugó con su clítoris, la llevó al orgasmo sin mucho esfuerzo dado que ella ya estaba muy excitada, entonces volvió a meter su polla en su mojado y caliente coño, la bombeó hasta que fue él el que se corría en su interior cogido a sus caderas.

    La incorporó y la quitó las esposas solamente, la acostó en la cama boca arriba y con la cuerda le ató los pies y las manos a las cuatro esquinas de la cama, se inclinó sobre ella y con la lengua comenzó a lamer sus labios vaginales suavemente, aunque ella era multiorgásmica el quería que disfrutara igual que él lo había hecho de cada orgasmo, poco a poco fue introduciendo su lengua hasta llegar a su clítoris y comenzó a succionarlo con delicadeza mientras ella comenzaba a gemir, Grey no se detuvo, continuó haciéndola suya y llevándola al placer de un nuevo clímax. Cuando ella dejó de gemir él se apartó y se levantó. Entonces ella escuchó el ruido de los platos que eran recogidos y del agua en la cocina al ser fregados, tras unos minutos Grey regresó y se encendió un cigarro, se sentó en la cama pero no decía nada. Ella esperaba alguna palabra que no llegaba. Grey apagó el cigarro y tras inclinarse sobre ella le quitó la bola de la boca, después le desató los pies y las manos y sin decir nada comenzó a lamerle los pezones, los mordisqueó durante un rato, los dos guardaban silencio entregados al placer, Grey pasó a la boca y se la comió, después a la oreja que tenía más cerca mientras su mano jugaba con uno de sus pechos, Grey le cogió la mano y se la puso en su polla para que ella lo masturbara, ella obedecía en silencio, solo la música se oía de fondo. Ella notaba como la polla de Grey crecía en su mano y esa sensación le gustaba. Cuando Grey tuvo la polla dura, le dio la vuelta y la penetró, la folló hasta que se corrió y permaneció abrazado a ella, sólo entonces le dijo.

    -Está todo recogido y fregado, podemos dormir si quieres.

    -No tenías porque hacerlo, pero gracias señor Grey, yo estoy muy a gusto así, podemos dormir, se relajaron hasta el punto que Morfeo los llevó al mundo de los sueños.

    La noche hacía tiempo que cubría el cielo, ninguno de los dos sabía qué hora era, pero eso les daba igual, la quedada había sido una vez más especial, como siempre que disfrutaban de la compañía del otro en ese mundo que habían creado entre los dos y solo para ellos dos y al que llamaban su isla secreta donde el placer y la felicidad eran lo normal. La mañana siguiente, tras asearse y tomar un buen café, se besaron y cada uno volvió a su rutina.

    -Llámame cuando puedas.

    -Lo haré. Contestó él.

  • El bautizo

    El bautizo

    Supongo que las reuniones familiares siempre son bulliciosas, llenas de gente que no conoces y que bueno, estoy hasta la madre de ver hablar con las mismas señoras siempre. Particularmente con las vecinas de mi abuela quienes llegan a dichas reuniones, aunque sean en otros lados, la reunión en cuestión, bautizo del tercer hijo de diferente padre de una de mis primas.

    Como de costumbre me acerco a saludar a mis parientes y me presentan a los gorrones, entre uno de ellos estaba un matrimonio clásico, el bajito y panzón en botas y sombrero bebiendo cerveza como si se fuera a acabar, ella bajita, delgada con un vestido naranja muy recatado con un rostro que reflejaba aburrimiento y pena por su panzón, el nombre de él no tiene importancia, el de ella Delia según supe mas tarde a quien salude de mano y un beso en la mejilla o media mejilla porque calcule mal y rose sus labios, cuando me enderece porque estaban sentados en una mesa con mi abuela le sonreí y ella también me sonrió y cuando estaba soltando su mano le acaricie la palma con el dedo medio, cuando lo hice le volví a sonreír y ella esbozo una leve sonrisa inmediatamente volteando a ver a su marido que estaba a su lado a quien salude de mano a continuación.

    Me retire de la mesa a la mía donde pedí un wiskey a mesero y empecé a recorrer el cuerpo de Delia con la mirada, ese vestido era muy recatado hasta el cuello le llegaba, pero aun con todo eso se le dibujaban unos senos de buen tamaño, C diría yo, pero los brasieres y vestidos pueden ser engañosos.

    Con el paso de la velada oscurecía un poco, el panzón se ponía cada vez mas y mas pedo, incluso se cambió de mesa a la de mis tíos con quien tomo más intensamente mientras que Delia estaba en la mesa de las señoras y de vez en cuando intercambiábamos miradas, fue en una de estas miradas en las que nos quedamos viendo fijamente mientras con una mano hice un círculo y con el dedo medio de mi otra mano empecé a penetrar ese círculo, ella se rio cambio la mirada de lugar.

    Unos minutos después me puse de pie pasando por un lado de la mesa si quitarle la mirada hasta que ella volteo y me vio pasar, estábamos en un terreno chiquito con puro zacate que tenía 4 baños distribuidos por los a los rededores del área de las mesas cada baño era un escusado con puerta para mujeres y otro para los hombres, en el más alejado del lugar que igual manera se oía muy fuerte la música me pare como esperando mi turno para entrar, pero volteando a la mesa de Delia.

    Unos segundos después ella viene caminando y se forma en el de mujeres, cuando la muchacha para delante de ella entra al baño quedándonos solos y sin decir una palabra la jalo y la meto al baño de hombres, ella sin perder un segundo se me lanza prendiéndose de mi cuello dándome un largo y húmedo beso, mientras me sujeta con las piernas en mi cintura, yo hago lo propio metiendo las manos debajo de su vestido acariciando sus piernas, muslos llegando a su trasero.

    La bajo al suelo tomándola del cabello hago que se hinque al lado del lavabo y en automático ella me quita el cinto, baja mis pantalones y boxers para meter mi ya erecto pene en su boca, donde empieza dar una catedra de como mamar una verga, combinando labios con sus manos.

    La pongo de pie y me siento en el escusado bajando la tapa, a ella le doy la vuelta dándome la espalda y le bajo los calzones, levanto su vestido y hago se siente en mi durísima verga, ella se sostiene del lavabo y de la pared con las manos y empieza a darme de sentones, mientras que yo me limito a acercarme sus calzones a la cara y olerlos como un animal huele a su presa, entonces le doy la vuelta la llevo a la pared y poniendo sus piernas en mis hombros empiezo a embestirla violentamente contra la pared hasta que eyaculo lo mas adentro de ella que puedo.

    Nos quedamos así unos momentos mientras nos empezamos a besar, entonces la pongo en el suelo despacio ella se inclina y limpia mi pene con su boca. La ayudo a ponerse de pie, nos vestimos y salgo del baño sin voltear atrás, llego a mi mesa me siento y pido otro wiskey cuando me doy cuenta que me quede con sus calzones una pantaleta de seda plateada muy sobria, como ella, ya con sus años, pero deseosa de acción.

    Unos minutos después llega ella perfectamente arreglada, como si nada hubiera pasado, al poco tiempo el panzón regresa a la mesa, hablan un rato y se retiran del lugar, yo por mi parte llegue a mi departamento y me masturbe con su panty, espero que se repita porque parece que tengo una afición a las señoras recatadas.

  • Mi suegra me calienta y se me ofrece

    Mi suegra me calienta y se me ofrece

    Buenas gente, soy Adam, tengo 30 años, leí algunas de sus publicaciones y me animé a escribir la mía. Desde hace muchos años me calientan las mujeres maduras, ya lo descubría viendo a las amigas de mi mamá y cómo de rápido me ponían alguna de mis suegras.

    Cuando empezamos la relación con mi novia (29) y me presentó a su familia y a su madre, inmediatamente me dio cierto morbo verle su cuerpo, pero siempre lo dejaba hasta ahí por respeto, sin embargo mi suegra se mantiene bastante bien, a sus 56 años, es de esas maduras que te dejan boquiabierto, un buen culo, que para su edad llega a impresionar lo rico que se le ve con cada prenda que se pone, unas tetas que sin ser las más grandes, destacan sus pezones que se le suelen marcar mucho.

    Ella lleva separada unos 10 años y con mi novia llevamos de relación 3 años, lo cual me ha permitido ver a mi suegra y descubrir algo que no pensé jamás qué sucedería.

    Esto ocurrió hace relativamente poco. Vivimos en casas separadas con mi novia así que aprovecho de visitarla cuando mi suegra está trabajando, así tenemos toda la tarde para coger.

    En varias ocasiones le pedía a propósito que lo hiciéramos en la cama de su mamá, ya que me calentaba mirar que dejara por ahí sus pantys usadas, en algún momento le insistí tanto a mi novia que le empezó a causar morbo el asunto y se los puso solo para generarme más placer, así pude sentir ese rico aroma a su concha madura y a su cola y acabar muy rico en ellas, todo bien consensuado.

    También en otra ocasión un baby doll de mi suegra, la experiencia se iba haciendo cada vez más rica, le calentaba saber que mi propia suegra me ponía, sin embargo hasta ahí llegaba todo y no iba mas lejos, a escondidas en otros días yo entraba muy caliente al baño a husmear en los calzones de mi suegra para olerlos y tocarme, siempre fue un gran morbo imaginar esa madurita brincándome.

    Un día llegué a su casa y habían despedido a mi suegra del trabajo, así que tuvimos que acostumbrarnos a coger con más cuidado con mi novia, ya que ahora siempre estaba en casa pero esto lejos de ser algo indeseable, me permitió entrar en mucha confianza con ella, le solía ayudar en casa con algunos que haceres y hasta cocinar en casa de ella, me acercaba mucho a ella de espaldas con mucho morbo de rozar mi verga entre tus pantalones o vestidos qué traía, a veces la abrazaba un poco demás para sentir sus tetas e imaginarme muchas cosas ricas, a veces podía verla a escondidas cambiarse de ropa y aprovechaba de tocarme unos segundos antes de que me pudiera descubrir.

    De un tiempo a la fecha siempre que yo le cocinaba en casa ella se iba a la cocina a peguntarme cosas y a veces se me acercaba mucho, yo le hacía chistes en doble sentido y agarramos más confianza y a la vez parecía que ella no se molestaba cuando yo me quedaba mirándole las tetas de frente, mi novia solía ir a comprar las ensaladas o el postre y nos quedábamos solos unos cinco minutos en ese horario todos los días, fue ahí en uno de todos esos acercamientos y días que terminamos sirviéndonos unas copas de vino como solía suceder cada tanto y yo me volví como siempre a ponerme cariñoso y abrazarla, pero esta vez me dijo muy sigilosa al oído si me gustaba como se sentían sus pechos en mi cuerpo, sentí un golpe de adrenalina y quedé congelado y caliente.

    Le hice la seña con mi cabeza que sí y empecé a notar como sus manos bajaron a mi pantalón y cómo frotaba con sus dedos por encima de mi verga, estaba alucinando de lo que sucedía, debo confesar que me puse nervioso en ese momento pero no aguantaba la calentura así que rápidamente me saqué la verga y me empezó a masturbar, intenté darle un beso con lenguas pero solo me dio un pico, y me decía que si le gustaba su cuerpo, yo rápido le baje su escote y le agarré las tetas me puse a jugar con ellas con mi boca fue una sensación deliciosa y de otro mundo, al poco rato le quité las manos de sus ricos pezones y me fui a por esas nalgas y note cómo se sonrojaba pero suspiraba, sentir su culo en mis manos hacía que mi verga palpitara.

    Así que le pregunte muy directo si quería hacerme sexo oral, ella se agachó sin más y comenzó a darme la chupada de mi vida, me resultaba muy morboso y muy delicioso tener a mi suegra con mi verga en su boca, estaba como nervioso y caliente, ella me miraba y parecía disfrutarlo porque cerraba los ojos y se tomaba su tiempo para mover la lengua, pero luego se paró y le dije si podía pasarle mi verga por sus nalgas así que se desabrochó el pantalón, llevaba un panty exquisito, blanco, con mallas en la parte de su culo, y transparente, me fui como un condenado a poner mi cara en su culo para estrujarme y lamérselo, ese aroma y sabor a cola madurita me enloquece, luego de quedar saciado de su culo en mi cara me pare, empecé a frotar mi verga entre sus nalgas y por entre medio, una calentura inigualable, apenas me creía lo que sucedía, pensaba en penetrarla y correrme dentro de ella pero al poco tiempo escuchamos qué mi novia llega a la puerta de la terraza de la casa así que tuve que rápido detenerme y mi suegra me dijo que me fuera al baño y que disimulara mientras ella se puso a sacar unos vasos mientras se volvía a acomodar su ropa, así fue que sucedió.

    Luego desde ese día, nunca volvimos a mirarnos de la misma manera, mi novia no alcanzó a sospechar nada, pero me permite fantasear mientras cogemos que me estoy cogiendo a su madre, planeo decirle si le gustaría que realmente pudiera ocurrir y que si le gustaría estar observando, es algo que ahora me vuela la cabeza de placer.

    Con mi suegra cada tanto que nos quedamos solos unos minutos le pido que me masturbe, también le dije que soy yo el que le deja sus pantys llenas de leche cuando me meto al baño y agarro una de ellas, estoy pensando en penetrarla pero aún no se da porque siempre estamos los tres en casa y ha sido todo muy reciente.