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  • Me terminaron dentro por primera vez

    Me terminaron dentro por primera vez

    Conocí a un chico mayor a mi. Tengo 27 y él tiene 35. Son 8 años de diferencia pero no me importó. Desde que nos conocimos hemos conversado un montón y compartimos el mismo sentido del humor, valores, etc. Incluso estuve por ilusionarme con él pero me dijo que no estaba emocionalmente disponible. Aunque no estemos en plan de enamoramiento, las ganas, los coqueteos y la tensión sexual es palpable.

    Hemos salido varias veces aunque a veces conversamos más por chat. Eso ha hecho que nos conozcamos bastante y ahora nos tenemos cierto cariño.

    Un sábado en la casa de su primo nos pusimos a beber. Jugábamos cartas, tomamos, nos reímos, bailamos. No nos habíamos visto como por un mes más o menos, pero por fin nos vimos donde el primo.

    Como 4 am que por fin dejé de conversar con el primo, este chico me hizo señas para que suba con él.

    Subo al cuarto y le encuentro todo acostadito y con pijama.

    Me acerqué molestándole y empecé a besarle despacio. Los besos se volvieron más y más apasionados, más rápidos, más agitados. Enseguida me senté sobre él y empecé a moverme de adelante hacia atrás. Él seguía besándome y agarrando mis senos con fuerza. Primero sobre la blusa y luego por debajo. Mientras lo besaba sentí que intentaba desabrochar mi bra desde atrás. Era de los que se abrochan por adelante así que me lo sacó con todo y blusa. Empezó a besarlas delicadamente con su respiración agitada y me acuerdo haberle sacado la camiseta.

    Como por complicidad, los dos nos quitamos el pantalón y por fin, por fin sentí su pene dentro de mí. Yo gemía y sentía cómo él me agarraba con fuerza la cadera para ayudarme a saltar más rápido sobre él. Luego me muevo nuevamente de adelante hacia atrás y cambié de posición. Me paré en cuclillas y seguí cogiéndolo. Se escuchaba como aplausos el choque de mis nalgas sobre sus piernas.

    Cambiamos de posición nuevamente y me hace ponerme en 4 sobre la cama. Él se para detrás y me vuelve a meter su verga en mi vagina. Se siente delicioso.

    Pongo las manos sobre mi espalda para que él me las agarre con fuerza mientras me sigue penetrando. Luego veo que se pone a grabar mientras me cogía. Abría mis nalgas para ver mejor lo que estaba pasando, y las agarraba, las separaba, como admirando todo lo que hay en medio. Me acarició con fuerza pero con determinación.

    Seguíamos así cuando nos acostamos de nuevo e hicimos un 69. Él no dejaba de comerme la vagina. Sentía su lengua en mi, haciendo círculos, su saliva en mi, sus babas, su respiración ahí abajo. Mientras tanto yo besaba sus muslos, y me metí toda su verga a la boca. La chupaba, succionaba, me la metía entera y luego sólo la punta. Acariciaba con mis labios y jugaba con la lengua.

    Me vuelvo a sentar sobre él y a saltar sobre su pene para sentirlo una vez más entrando y saliendo de mi. Ahí él quería comerme. Me pregunta si quiero 69 de nuevo o si prefiere que baje.

    Tuve su cabeza entre mis piernas. Lo agarré del cabello mientras volvía a sentir su lengua en cada parte y cada pliegue de mi vagina. Se sentía riquísimo. Estaba muy excitada, gimiendo y sintiéndolo cerca. Cambiamos turnos y seguí comiéndolo a él hasta que terminó.

    Terminó en mi boca todo su delicioso semen caía por mis labios. Lamí y me tragué todo lo que se regaba y caía por su verga sobre su estómago.

    Recuerdo que quiso intentar por atrás, creo que hasta introdujo uno de sus dedos por mi culo, pero me dolía y yo sé que me suele doler así que no pasamos a más.

    Nos quedamos abrazados, agitados, sudados, todavía excitados tratando de recuperar el aliento. Creo que nos dormimos enseguida, si todo esto fueron como hora y media tirando con todas nuestras fuerzas.

    Dormí plácidamente como 2 horas y luego siento sus caricias en mi cadera, cintura, busto. Estaba pidiendo más. Dejé que me bajara el pantalón y que introdujera su pene nuevamente. Estábamos acostados de cucharita, él detrás mío. Fue un poco difícil, pero una vez encontramos la posición adecuada sentí como me embestía con todas sus fuerzas. Sentí cómo empezaba a lubricar, cómo me iba excitando cada vez más, gimiendo cada vez más. Me sentí sensual, deseada, más excitada todavía. Estaba a punto de terminar, incluso eyacular. Se sentía delicioso. Cada vez que entraba su verga, cada vez que la sacaba más fuera y la volvía a introducir sólo me prendía mucho más.

    Por algo nos tuvimos que detener, creo que escuchamos pasos fuera de la habitación. Me vestí de nuevo pero me quedé con toda la gana de que continuemos. Me quedé con la sensación de mi vagina completamente lubricada, mojada, que me pedía que la sigan cogiendo.

    Nos reímos, hablamos de música, nos molestamos, me subió un poco de agua y le regué sobre su camiseta para molestarle. Jugamos, y nos reímos hasta que sentí que me estaba cayendo encima la resaca del día anterior. No me sentía bien así que me tapé nuevamente con las cobijas. Luego llegó él, se acostó al lado mío igual bajo las cobijas y me decía que estoy tentándolo en esa posición. Le dije que caiga en la tentación. Me volvió a bajar el pantalón y nuevamente estábamos intentando lograr esa penetración tan deliciosa.

    No podíamos porque estaba muy apretada mi vagina, pero introdujo uno de sus dedos. Ufff sentí el cielo por un segundo. Luego nuevamente hasta que por fin sentí como en un thrust violento entró todo su miembro en mí. Una, otra, otra y otra vez. Él agitado, su verga cogiéndome e introduciéndose en mi varias veces. Su mano subió hasta agarrar mis senos. Primero sobre el bra y luego debajo. Ufff delicioso. Su otra mano en mi cadera para seguir penetrándome. Así algún tiempo, nuevamente yo excitada, mojada, tratando de no gemir tanto porque escuchamos nuevamente ruidos en el corredor.

    El primo estaba cerca pero no era motivo de interrupción. Me dijo que quisiera terminar dentro y le dije que lo haga. Seguíamos tirando, seguía cogiéndome, hasta que sentí más rapidez, más intensidad, más fuerza y en esas su mano toda fuerte me agarró de la cadera y me presionó fuertemente contra él. Sentí más mojado todavía, sentí algo delicioso dentro de mí. Sentí su semen calientito, su verga palpitando, mi vagina palpitando más y absorbiendo todo lo que dejó dentro de mi. Yo temblaba, él trataba de recuperar el aliento. Su semen resbalando por todo mi canal vaginal. De-li-cio-so. Nunca había sentido algo parecido. Retiró su pene delicioso y yo escurría su semen por todas partes. Me vestí y aún agitada y temblando supe que fue una de las mejores veces que me han cogido.

    Hasta ahora lo pienso y lo re pienso.

  • Rudy, su amiga y mi permiso concedido

    Rudy, su amiga y mi permiso concedido

    Soy Marcos y este es otro relato de la vida real que me sucedió con mi esposa Rudy. Como ustedes saben ella es una mujer muy bella, ojos café oscuro, cabello negro abultado, labios rojos; tiene caderas grandes y un par de nalgas grandotas y bien pronunciadas. Sus senos son de tamaño mediano pero sus pezones son rojos. Su vagina es rosada y un poco café pero depiladita parece una muñeca. Su ano está dilatado por las varias veces que le he cogido por allí, pero sigue siendo mi mayor placer.

    Como ya es sabido de nuestras escapadas, Rudy me dijo esta vez que iba al spa con su amiga Naty y sin problemas le dije que vaya y se divierta; sin embargo noté algo raro en ella pues entró al baño y se estuvo depilando la vagina incluyendo su región anal y piernas.

    Dado esto y con el morbo que se encendió, vino su amiga por ella y yo la seguí en moto la seguí en moto hasta una casa grande en la cual entraron ella y su amiga. Al cabo de 20 minutos me acerqué a la puerta y le dije al empleado que doy servicios de jardinería; el entró y preguntó si podía dar el servicio a lo que me contestó que si podía cortar su césped.

    Me puse una mascarilla de las que usábamos en pandemia y un sombrero y empecé mi trabajo mientras espiaba en donde estaban mi mujer y su amiga. Luego de un rato escucho risas en el sector de la piscina y me acerco disimuladamente arreando las hojas de los árboles, y le veo a mi mujer y a su amiga con dos viejos panzones en un jacuzzi. Ellas estaban con terno de baño de dos piezas y servían whisky y bocaditos a estos viejos quienes reían y disfrutaban al ritmo de la música.

    En un momento veo que la amiga de mi esposa Naty sale de la piscina y estaba con hilo dental y se veía riquísima… se podían ver sus enormes tetas con los pezones erectos que figuraban en el traje. Mi esposa seguía sentada en el jacuzzi riendo y bebiendo con los dos viejos panzones y barbones; la verdad hasta allí no me causo gran molestia ni sorpresa, cuando al regresar su amiga veo a mi esposa que se levanta de la piscina para recibir los tragos y puedo ver que tenía sus culo totalmente desnudo. Enseguida el viejo no pierde oportunidad y empieza a darle palmadas en las nalgas y luego a sobarle con un dedo el ojete haciendo movimientos circulares. Ella nuevamente se sienta y claramente se notaba como ese viejo panzón le manoseaba las nalgas debajo del agua.

    Yo estaba con una erección salvaje ya que no podía creer como mi mujer estaba sin bikini en la piscina y dejándose magrear las nalgas y las tetas por ese viejo. Siguieron un rato más allí, hasta que decidieron ir adentro de la casa.

    Me escabullí por donde pude y llegué a la ventana de una habitación grande. Entraron los dos viejos completamente desnudos… Como indiqué anteriormente eran barrigones, calvos y con barba, pero tenían penes relativamente grandes, llenas de venas y con unos testículos enormes. Los dos viejos se acostaron y entraron Rudy y Naty a la habitación completamente desnudas. Pude ver que venían tomando un baño juntas y se dirigieron directamente a la cama. Cada una se subió en un viejo y acercaron su vagina a la boca para que estos viejos lamieran sus chepas. Esos viejos debían ser expertos ya que chupaban los clítoris de una manera que las putas se retorcían de placer… Metieron sus labios hasta el fondo de la vagina y luego clavaron sus dedos en el ojete de cada perra. Luego de un momento ellas terminaron y llenaron de jugos la boca y rostro de esos viejos degenerados.

    No obstante era su turno de saciar sus bajos instintos y llegué a temer por mi mujer; enseguida les pusieron en cuatro patas a ambas zorras, separaron su nalgas y empezaron a cabalgar sin piedad a mi Rudy y a Naty. Pude observar como el viejo le escupía en el culo a mi mujer y le introducía un dedo mientras le daba por la chepa. Al cabo de un momento mi mujer ya tenía el orto dilatado y justo cuando estaba por terminar los viejos decidieron intercambiar culos. Hay que destacar que Rudy mi mujer tiene una culo grande por el tamaño de sus caderas y lo pronunciada de sus nalgas, mientras que su amiga Naty no tiene muchas caderas y su culo es delicioso pero no tan grande como el de mi mujer, es por eso que los viejos preferían clavarle el pene solo a mi mujer y succionar las tetas de Naty.

    Como intercambiaron, el viejo que ahora estaba con mi mujer quería darle por el orto… Pero tenía la verga encorvada por lo que si lo hacía podía dejar destrozado el culo. El viejo puso tres almohadas debajo del tórax de mi mujer, hizo que levantará las nalgas y apunto a la entrada en su ojete, y de un solo tirón entró y empezó a bombear. Al principio a mi mujer no le gustó pero de a poco se iba soltando, hasta que en un momento ella mismo se abría las nalgas para sentir el falo del viejo dentro de sus entrañas. El viejo y mi mujer culeaban de una manera brutal que hasta podía ver el sudor del viejo como caía en la espalda de mi mujer y se mezclaba con el sudor de ella. Culearon un buen rato y sólo en cuatro le penetraba salvajemente el viejo… luego de unos 10 minutos viendo cómo le agarraba el cabello por detrás, escupiéndole entre en hueco del ano y su pene, el viejo empezó a estrujarle las nalgas y caderas viniéndose con todo el semen dentro del culo de mi esposa sellando su acto obsceno con una lamida de su espalda y cuello; se sacudió bien la verga en la sepa del culo de Rudy y se retiró.

    Al lado está el otro viejo clavándole el pene en posición misionero a Naty hasta las bolsas. La puta gemía pero al mismo tiempo suplicaba que podía quedar preñada si el viejo le terminaba en la chepa. El viejo al ver el culo delicioso de mi mujer que chorreaba semen de su amigo, interrumpió el coito con su puta y se dirigió al culo de mi mujer metiendo su pene aún con los jugos de Naty en el orto abierto de mi esposita. Empezó a meterlo duramente y esto incomodaba a la puta de mi mujer que quería hacerse a un lado; el viejo asqueroso la apretó de las manos y se agarró de sus caderas y nalgas para bombear como nunca y luego terminar duramente con una gran cantidad de leche que le llegó hasta los intestinos a mi mujer. Cuando se retiró pude ver mucho semen que salía de su ojete mezclado con heces producto de la dura cogida. Al viejo no le importó y se sacudió hasta la última gota en las nalgas de mi esposa y luego se retiró.

    Ellas se incorporaron y los viejos les entregaron dinero… Allí me di cuenta que mi esposa culea por placer y dinero. Realmente no le falta nada en casa y más bien creo que le gusta estás escapadas con su amiguita.

    Yo me escapé como pude y luego de un par de cervezas llegué a casa; mi mujer estaba duchándose y mis hijos en casa de mis suegros. Me senté en el sofá y veía TV mientras comía unos bocadillos. Mi esposa salió de nuestra habitación tapándose con una toalla y se acercó dándome un tremendo beso. Le pregunté cómo estuvo su día y me empezó a platicar que salió con su amiga y… enseguida le interrumpí y le tome de las nalgas debajo de la toalla diciéndole: que tal estuvo la faena?? Te gustó?… Ella sorprendida y decidida me dice: verifica tu mismo!!! Se dio la vuelta y se arrodilló en la alfombra sacando su enorme culo. Pude ver su ojete roto y goteando un líquido blanco… Le dije: parece que tan han comido el culo y sin mi presencia… Y ella me dijo: ven, recoge y cómeme tú también, que me gusta la leche de varios machos en mi culo… Le inserte mi verga y estaba bien lubricada. Le hice el amor durante 45 minutos por la chepa y el ojete y cuando ya me venía, le terminé en su boquita roja.

    Le dije que tengo pendiente un culeo con su amiga Naty y me dijo que está planeado una salida con ella y su marido, sin duda ya sabrán lo que va pasar, pero a mí me intriga un poco porque el marido de Naty también es un cerdo vergon como yo, y no se que quieran hacer ese par con nosotros. 

    Si les ha gustado este relato, comenten y seguiré subiendo más anécdotas que han sucedido en mi relación con Rudy.

    Saludos,

    Marcos

  • Mi cliente el cubano

    Mi cliente el cubano

    Mi esposo y yo llevamos una relación placentera sexualmente, él me ha comprado lencería cachonda, el primer dildo negro, grueso y largo me espanto! No quería usarlo, no podré, a lo que él contesto que después de excitarme hasta más pediría, algo así ocurrió conmigo la primera vez que lo hicimos!

    En mi trabajo anterior tenía un compañero gay que me mostraba videos de negros con penes enormes que parecía que violaban a las pobres mujeres, mis compañeras y yo solo nos reíamos de ver semejante anacondas perforando a esas pobres mujeres!

    Incluso un negro simpático basquetbolista me estuvo insistiendo en salir con él, me dijo tú me «gustas» pero después de haber visto el vídeo ay no me dio pavor, una compañera que era muy coqueta y ya había tenido relaciones con otros hombres era un poco ofrecida, accedió a salir con él, ya que el negro no pudo convencerme y en ese entonces mi novio era muy celoso, ahora él es un pervertido conmigo!

    Mi compañera si fue, dice que ese negro la llevo a cenar, a bailar ella fue vestida de manera tan provocativa, que al bailar noto que el negro le frotaba su pelvis, en esa época estaba de moda una rola y el negro aprovecho para hacer sentir sus negras intenciones!

    Ya llevaba mi compañera varios shots hasta que se calentó y acepto ir a solas con el negro al motel, llegaron en taxi pero durante el trayecto el negro la calentó tanto que casi se viene ahí, cuando llegaron al motel el negro ya le había quitado el sostén y las pantallas, no quería perder el tiempo, en las escaleras le chupo todo y la hizo venir con su lengua, después la hizo que se la mamara pero como era basquetbolista era muy alto y tenía pene de caballo, la volteo y de un jalón le empujó esa cosa, con decirles que se lo cogió 3 veces, pero el negro quería conmigo y seguía insistiendo, solo que nunca le hice caso. Aunque siempre me pregunte si lo que mi compañera decía era cierto!

    Regresando el tema, ya mucho tiempo para acá mi esposo se volvió muy morboso conmigo, siempre me toma foto, me graba video, me hace sentir deseada!

    Hasta que un día le dije que un negro enorme llegó, pero no sé lo dije con ninguna intención! Solo que el aprovecho y me sedujo pensando en el consolador negro que tenemos y como si fuese el negro que me estaba perforando y recordamos a mi compañera que se tiró aquel basquetbolista! Esa noche quedé muy satisfecha y caliente.

    Mi esposo me dijo no le marqués de la tienda donde trabajas márcale de tu celular, no quería más sin embargo acepte, le marque y me dijo que si mujer andaba en Cuba, que tardaría como es y medio por cuestiones migratorias!

    El negro fue a mi trabajo a buscar lo que compro el día que yo le indique, pero mi esposo me dijo que fuese con el pantalón más apretado y el hilo más pequeño, vete con la blusa escotada y se amable pero no ofrecida!

    Cuando el negro llegó no dejaba de verme el culo, yo me voltee a propósito varias veces para que aproveche a verme, me preguntó si era casada y si aceptaría salir con el a comer por agradecimiento, como ya tenía luz verde fui y me llevo a restaurante de mariscos y el pidió ostiones, me dijo que eso lo ponía cachondo y que si alguna vez había estado con un negro, el atrevido ese!

    Por supuesto que no le dije, soy casada, aunque mi marido ya no es celoso con los negros, pues es una fantasía que quiere cumplir, seguimos comiendo y fui al baño a retocarme sentía casi el aliento del negro sobre mi culo, con su mirada sentía como me hacía a un lado el hilo! Me invitó a salir en la noche pero le dije que no salía si no es con mi marido, pero que no era celoso, el negro acepto.

    Mi marido me dijo ponte un vestido corto con hilo dental y no lleves brasiere solo lleva un saco, ve lo más puta que puedas sin ser vulgar, llegamos al bar y el negro ya nos esperaba, baile con él y sentí su verga parada sobre mi estómago ya que era muy alto y en un paso me lo paso por las nalgas, yo ya estaba empezando a sentir lo que mi compañera con aquel basquetbolista, mi esposo dijo ya nos retiramos, vamos a un lugar más íntimo, el negro pregunto si podíamos ir a su casa ya que su mujer como comenté estaba en Cuba, llegamos y puso salsa cachonda para que baile con el aparte me dio un shot para relajarme, seguía untando su enorme bulto sobre mis nalgas y me decía al oído si me gusta?

    Por supuesto que sí me gustaba pero no el baile si no su enorme boa, nos sentamos y cruce mis piernas a propósito para que el negro me vea, le dijo a mi marido que era muy afortunado y que tenía un hermoso y escultural cuerpo, que las mujeres nalgonas eran su perdición.

    Ya con eso los tres estábamos calientes y mi marido me besó y empezó a agasajarme pasando sus manos por mis piernas y yo instintivamente abrí mis piernas dejando que el negro me vea mi rajita cubierta solo por un hilo transparente, para ese momento ya estaba chorreando como nunca, mi marido le hizo señas al negro y este vino a pasar sus manos por mis piernas, yo ya estaba súper caliente, así que me empecé a mover y el negro metió su manota en mi húmeda panocha, metió dos dedotes y sentí tal placer que casi me vengo, entre los dos me quitaron la ropa, y me voltearon el negro se clavó en mi vagina a chuparla como si fuese el mejor postre de su vida.

    Mi marido me empezó a grabar y yo estaba hirviendo, con mi mano buscaba la verga del negro que ni sabía como estaba, ya después me dijo 24 cm, pero era gruesa y cabezona más que la del basquetbolista que se cogió aquella vez mi compañera, se la mame como una puta, ya era una escena porno, mientras el negro me dedeaba, como tenía vergüenza le dije espérate me volteo y solo sentí como poco a poco pasaba su enorme verga por mi chochito y le dije no me vayas a lastimar solo la puntita, mi esposo le hizo señas y me la dejo ir toda, gritaba de placer la verdad es que estaba desquiciada y quería coger, ya cuando estoy caliente no importa lo que me entre así que me lo di por completo, luego me volteo y empezó a chupar mis tetas y me acomodo para ensartarme su boca nuevamente, me vine otra vez, así estuvimos hasta que el negro se vino sobre mi cara! Y pechos tenía mucha leche ya que su mujer no estaba en casa.

    Nos quedamos dormidos por un par de horas hasta que le pregunté dónde estaba el baño y me dijo te acompaño, me dio una toalla y fue conmigo, otra vez me empezó a calentar su verga se puso muy dura y me volvió a punzar por unos instantes hasta hacerme venir, me dio un traje de baño de su mujer ya que es de mis medidas aproximadamente, todo para seguirme morboseando, me siguió calentando hasta que por tercera vez me convenció y volvimos a coger todo con el consentimiento de mi marido! Que parecía cineasta grabando cada embestida que aquel negro me daba, me fui super cogoda de esa casa!

    A los 15 días el negro quiso repetir el proceso antes de que su mujer regresara, mi marido me dijo que si solo que esta vez él sería muy activo, así que fui la mujer más afortunada durante dos noches, me hicieron la mujer más satisfecha de la ciudad, no paraban de cogerme una y otra vez, pero siempre respetando mi intimidad, ahora el negro me envió un texto para decirme que si mujer se va a Cuba otra vez y solo de pensarlo me da escalofríos y se me endurece los pezones, ya que la última vez que estuvimos metió un de do por mi culo mientras me clavaba y me dijo que quiere probarlo, tal vez lo piense y tal vez se lo de, no lo sé solo mi calentura lo dirá!

  • Historias de un matrimonio cornudo (I)

    Historias de un matrimonio cornudo (I)

    En estos relatos contaré la historia de cómo nuestro matrimonio pasó de ser «normal» a uno abierto, en realidad, tenemos una relación cornuda muy sólida ya de años (poco más de 5 años).

    Yo soy Alberto, mexicano de nacimiento con 42 años a cuestas, soy gerente de sistemas desde hace como 10 años y casado con Claudia, que tiene 36 años y es profesora de nivel medio superior, aquí en México eso quiere decir que da clases a chicos de 15 a 18 años desde hace 7 años.

    Físicamente soy grande (1.80), muy velludo, con barba tupida y con altibajos en el peso. En cambio mi esposa es mediana (1.63), morena, delgada, cabello negro abundante que le gusta tener arreglado de muy diversas formas, de cara yo pienso que es muy normalita, pero eso sí, tiene un cuerpo muy lindo, no demasiado voluptuoso, pero si tiene sus buenas curvas, actualmente sus medidas son 89-62-99, por lo que pueden observar, lo más atractivo del cuerpo de mi esposa (aparte de ser muy delgada) es un trasero riquísimo, redondo y muy firme.

    Nos conocimos hace 14 años, por nuestros trabajos de entonces, yo daba cursos de capacitación sobre seguridad en computación y ella, al terminar su carrera, decidió seguirse capacitando; la verdad es que desde que nos conocimos la atracción fue bastante fuerte, aunque ella no se vestía de forma muy espectacular, pues siempre traía trajes muy holgados y solo de vez en cuando usaba escote, es muy inteligente, su sentido del humor es fantástico (muy sarcástica, igual que un servidor), además de que siempre ha sido muy extrovertida, pero sin exagerar. A ella le gustaba de mí que soy muy culto, con un muy buen humor, también soy sarcástico y la verdad es que desde el principio nos la pasamos muy bien juntos; gracias a todo esto, después de terminar el curso de capacitación empezamos una relación de noviazgo muy interesante que apenas duró menos de un año, la verdad porque nos llevábamos tan bien supimos que teníamos la necesidad de vivir juntos, y como, sobre todo ella, provenía de una familia muy tradicional, nos casamos sin problemas hace 13 años

    Nuestra vida matrimonial inició de muy buena manera, teníamos sexo en muchas posturas y muy a menudo, eso provoca que al año y poco de casados llegara nuestro primer hijo. Todo era felicidad, aunque por las nuevas responsabilidades y la verdad, mejoras naturales en nuestros empleos, la vida sexual fue menguando, pero siempre seguimos con la misma pasión, sin la periodicidad anterior.

    Después de 6 años, nuestro hijo nos pidió un hermanito y la verdad es que sí nos apetecía agrandar la familia, por lo que sin problemas hace casi 7 años nace nuestra pequeña, y cerramos la fábrica; mi esposa quiso operarse en el nacimiento; y esta es nuestra situación familiar actual.

    Pero suficiente de hablar de la familia, hace más o menos 8 años me ofrecieron un ascenso muy jugoso, ser gerente de sistemas en la empresa donde había entrado a trabajar cuando me casé, el sueldo es realmente bueno y la verdad es que el trabajo es a ratos sumamente pesado, pero a ratos no tanto, por lo que empecé a tener tiempo libre dentro de mi oficina, eso hizo que, gracias a una red proxy, empezara a leer relatos eróticos, como era nuevo en esto pues inicié con los tradicionales, y realmente eran muy aburridos, siempre lo mismo; entonces decidí comenzar a leer los de violaciones, éstos me excitaban mucho, pero me sentía tan culpable de que el dolor ajeno causara tanta excitación en mí que al poco tiempo dejé de leerlos; y fue ahí cuando llegué a los relatos de infidelidades, naturalmente empecé a leer de todo, pero solo me terminaron llamando la atención (y de qué manera) los que tenían como temática principal la infidelidad femenina, sobre todo aquellos donde de una mujer, digamos, normal, pasaba a tener una vida sexual completamente plena y depravada, uf, y aún eran mejores aquellos en donde el marido o se daba cuenta al final de en lo que se había convertido su esposa y lo aceptaba de buena manera o participaba abiertamente en el emputecimiento de ésta. Naturalmente este tipo de relatos me fueron llevando a buscar otro tipo de material, por lo que llegué a los talkies cornudos, que son imágenes que pueden o no ser eróticas y que tienen un breve texto referente a los cuernos, son muy excitantes, llegué a tener una colección de más de 4000 imágenes y más de 100 relatos exclusivamente de cornudos.

    Naturalmente la sobreexposición a este tipo de material francamente pornográfico me llevó a empezar a fantasear con nosotros en esas situaciones, al principio y por la naturaleza de la educación que tenemos en este país (somos demasiado machistas, los feminicidios están a la orden del día, aún es natural que los hombres piensen que si una mujer se viste de manera provocativa tienen el derecho de decirle y hacerle de cosas) me sentía entre culpable y avergonzado, sobre todo después de masturbarme con todo eso, durante el proceso de excitación tenía las más locas y cachondas fantasías de mi mujer con otros, pero en cuanto terminaba me sentía tan mal, que hasta me daba asco verme al espejo; esto me hacía pensar que no era suficientemente hombre, porque qué hombre quiere que su mujer se acueste con otros de manera normal, gracias a estos pensamientos creía que esto no era más que una loca fantasía que tenía cuando estaba excitado, pero entre más veía talkies, más leía relatos, menos me parecía asquerosa la idea, por lo que terminé aceptándola, aunque hubo un hecho en particular que me hizo darme cuenta que en realidad no era solo una loca fantasía.

    Una vez fuimos al cine a ver una película de acción, a mí no me gustan pero a mi esposa sí, me encontraba criticando la película cuando ella bromeando me dijo que entonces conseguiría a alguien con quien venir a ver este tipo de películas, y aún me mencionó el nombre de uno de sus excompañeros de universidad (Carlos) que sabía que ella le gustaba bastante a él y que le fascinaban; la reacción inmediata de mi cuerpo fue increíble, me excité muchísimo, no sé ni con que pretexto cambié el tema, pero uf, tenía una erección de caballo; a partir de ese momento me di cuenta de que realmente me gustaría la experiencia de que mi amada esposa se acostara con otros.

    A partir de ese momento me dediqué a investigar sobre cómo confesarle mi fantasía a mi esposa, empecé a recabar información sobre qué pensaban ellas, cómo actuaban, qué tipo de preguntas, dudas o inquietudes tenían a partir de una confesión así de su marido; la investigación me llevó mucho tiempo, pues aunque hay muchas páginas sobre cuernos, foros y chats, realmente es difícil encontrar a verdaderos cornudos, lo que más abunda son hombres que presumen ser corneadores pero que a las primeras de cambio te das cuenta de que no tienen ningún tipo de experiencia tratando a parejas de este estilo o a hombres que solo fantasean con que su mujer les ponga los cuernos; total que terminé investigando por casi un año hasta que me sentí capaz de manejar la situación; así que decidí dar el siguiente paso.

    Planeé confesarle mi fantasía de manera indirecta y muy light posible, por lo que aproveché una vez que íbamos a regalar un teléfono celular, mi esposa me pidió que lo formateara, pero sabía que ella lo terminaría revisando ya que era para un familiar de ella, por lo que lo formatee pero dejé los 5 relatos eróticos que no solo me gustaran, sino que reflejaran realmente mi fantasía de que ella se acostara con otros, además de 20 talkies seleccionados de mi colección que también mostraran claramente lo que era una relación cornuda y que encima fueran excitantes. Ella se quedó con el teléfono por más de 2 semanas, cosa que me pareció una excelente noticia. Una noche, después de dormir a nuestros niños, ella me indicó que quería hablar conmigo:

    Me preguntó qué era eso y me mostró sobre todo los talkies, aunque también abrió los relatos. Le respondí que era mi más oscura fantasía. Ella me respondió con otra pregunta, que si mi fantasía era que se acostara con otros, le contesté que sí. Ella hizo claramente una expresión a medio camino entre la tristeza y el enojo, dándose más o menos la siguiente conversación:

    – Esto quiere decir entonces que no me amas -. Me dijo ella. Sabía que esta duda era la primera que siempre se les ocurría a las mujeres.

    – Para nada amor, creo que eres el amor de mi vida, estoy seguro de que quiero pasar el resto de mi vida contigo -. Respondí sin temor a ser reiterativo, quería que le quedara claro que esto no tenía que ver con el amor que sentía por ella.

    – Pero ¿no te parezco atractiva? – Siguió con las preguntas.

    – Amor, me pareces la mujer más sexy y guapa del mundo -. Respondí de inmediato.

    – Oye ¿Entonces esto no es un pretexto para que te acuestes con otra mujer? – Al fin había hecho la pregunta importante mi esposa, por lo que había investigado, sabía que esta pregunta era clave, pues ella se plantea la hipótesis totalmente creíble de que por una calentura loca de su marido se arriesgan años de matrimonio completamente estable y feliz y aún se pone en peligro a la familia completa. Por lo que era necesario responder de una forma contundente e inmediata sobre la realidad de la fantasía.

    – Mira amor, primero debes saber que tú eres el centro de todas mis fantasías, me la jalo pensando en ti, he tenido sueños eróticos contigo, solo que cogiendo con otros hombres. Tú placer es mi felicidad, y debes entender que si me cumples esta fantasía, estaré tan pleno y satisfecho sexualmente que ni siquiera me plantearía voltear a ver a otras mujeres, no quiero acostarme con nadie, quiero que tú lo hagas -. Respondí vehementemente, con la esperanza de expresar correctamente al fin mi fantasía.

    Ella se quedó pensando un momento, yo tenía miedo de interrumpir su juicio, así que esperé pacientemente hasta que al fin me preguntó.

    – ¿Oye amor, y tu decidirías con quien me acostaría? – La pregunta me tomó completamente por sorpresa, porque quería decir muchísimas cosas, en primera que había no solo entendido, sino que aceptaba perfectamente mi fantasía cornuda, además de que quería saber que tanto control iba a querer tener yo en este “juego”, conociendo la inteligencia e independencia de mi esposa decidí darle no solo la confianza, sino la autonomía que parecía querer para, al fin, cumplirme mi fantasía.

    – No amor, para nada, tú decidirías completamente con quién, cómo, cuándo y dónde acostarte con otros. Respondí sintiendo el triunfo después de todo el tiempo invertido en mis investigaciones.

    Mi esposa se quedó completamente pensativa, y ahora sí, con la confianza de saber que se habían entendido mis propósitos y que por lo visto a mi mujer no le molestaba la situación (cosa que había leído sería ganancia) me animé a preguntarle qué pensaba, pero su respuesta me tiró de espaldas:

    – Hay amor, a qué mujer no le gustaría poder acostarse con quien quisiera y que su marido no sólo estaría de acuerdo, sino que encima sería más feliz con eso, y además el muy pendejo seguiría siendo fiel como un perrito -. Contestó mi mujer con una sonrisa en la boca.

    No podía creer su respuesta, estaba con la boca abierta, pero la verdad super excitado, mi esposa no usaba ese tipo de palabras (“pendejo”, “fiel como un perrito”), pero en cuanto la volteé a ver ella me brindó una sonrisa y me dijo riendo:

    – Hay amorcito, es que leí bastante bien los relatos que me pusiste en el celular y la verdad me encantaron, y pues noté como siempre terminan tratando al cornudo del marido – empezó a tocarme el bulto que se me había formado en el pantalón del pijama y me dijo – y veo que a ti tampoco te molestó lo que dije, si ya hasta reaccionaste, jijiji.

    Esa noche tuvimos una de las mejores sesiones de sexo en nuestro matrimonio, nos abrimos a cosas muy distintas, por ejemplo, realmente a mí nunca me había llamado la atención hacerle sexo oral a las mujeres, pero como mi esposa desde el principio empezó a decirme que si me gustaría probar su panochita recién utilizada por otro, eso me encendió y me bajé a lamérsela, chupársela y comérsela varias veces esa noche, además, de manera increíble pude hacérselo cuatro veces, normalmente no puedo hacerlo más de una o dos veces por sesión, aparte de que me tardo en estar listo de nuevo; mi propia esposa se sorprendió de mi rendimiento sexual esa noche, hasta me llegó a decir, hay amor, de haber sabido que hacerte pendejo te haría tan buen amante, te hubiera metido unos cuernotes desde hace mucho tiempo.

    Aún no alcanzaba a vislumbrar todo esto, pero sabía que me gustaba, que mi esposa había aceptado mi gran fantasía de ser un cornudo y que ya solo sería cuestión de tiempo.

    Los cambios fueron prácticamente de inmediato, y en muchos aspectos de nuestra vida que me imaginaba, pero no esperaba; en primer lugar mi esposa empezó a vestirse mucho más sexy, por ejemplo, pantalones muy pegados y a la cadera, además de escotes o semitransparencias o faldas que empezaron a hacerse cada vez más cortas y lo que jamás pensé ver, empezó a usar tangas (ella al inicio del matrimonio decía que no le gustaban y ahora empezaba a cambiar de manera constante todos sus calzoncitos por tangas, eso sí, decía que las normales le molestaban, así que solo usaba de hilo), obviamente todo se lo aplaudía, le decía que se veía hermosa, que qué piernas tan espectaculares, etc.; ella parecía que apreciaba mucho este tipo de comentarios y compraba más ropa de ese estilo, me decía que siempre le había gustado sentirse guapa, y que ahora que no tenía ningún problema es que yo fuera a criticarle la vestimenta (como sí lo hacían sus hermanos o su papá) pues que ahora estaba encantada.

    Otro cambio importantísimo fue en nuestra vida sexual, llevábamos 8 años de casados, así que cuando teníamos suerte lo hacíamos una vez a la semana y todo muy normalito; sin embargo, a partir de la confesión, la fantasía empezó a tomar total control de nuestra vida sexual, empezando porque lo hacíamos prácticamente diario, pero siempre tomando en cuenta la fantasía, llegaba mi esposa de su trabajo y me contaba cómo le coqueteaban ahora que se vestía muy sugerente, como se le quedaban viendo o como al saludarla o despedirse le arrimaban la verga y ella no les decía nada, solo se reía nerviosamente; entonces al contármelo ella agregaba cosas como, “¿te gustaría que uno de mis compañeros calientes usaran a tu esposita?” o “¿Qué vas a hacer cuando llegue por fin bien usada por una vergota papi?”, de inmediato tenía una mega erección y me bajaba a hacerle sexo oral, mientras mi esposa perdida de placer me decía, “eso cornudito, lame la vagina bien usada de tu mujer” o cosas por el estilo (ella siempre me aclaraba que aún no me ponía los cuernos, pero que tomaba frases de los relatos porque estaba completamente cachonda y fantaseaba), después de hacerle sexo oral la penetraba, pero como estaba tan excitado terminaba en menos de 2 minutos, y uf, la cabrona de mi esposa me decía, “ya ves porque tengo que buscar machos de verdad, eres tan impotente que te vienes luego, ahora a ver como me haces terminar”, y pues en lugar de sentirme mal o enojarme, no sé por qué, pero me excitaba mucho lo que me decía y bajaba a comerle la panochita de nuevo, y ella se excitaba tanto que me decía: “así cornudo, así, límpiame toda la leche de macho” y ahí me tenían limpiando mi propia leche fantaseando que era de otros.

    Al principio esta dinámica tan dura de mi esposa insultándome y criticándome me causaba muchos conflictos, pero como ella después de la sesión de sexo me consentía y me hacía mimos y me decía cuanto me amaba pues fue hasta volviéndose más cotidiana y natural.

    Finalmente el último aspecto que cambió radicalmente y que pienso que es la llave de nuestro feliz matrimonio fue la total y completa confianza que empezamos a tener, nos contábamos todo, los pequeños flirteos, comentarios que le hacían tanto hombres como mujeres, era increíble como nos empezamos a comunicar, prácticamente sin ningún reparo ni secreto, ella me decía que era porque veía como me excitaba y realmente disfrutaba de todas las cosas que me contaba.

    Continuará.

  • Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (II)

    Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (II)

    Al día siguiente con el fin de dejarle tiempo para pensar y ordenar sus ideas, le envié un whatsapp:

    –Que tal has dormido?

    Al instante.

    –Dormí una siesta muy larga estaba rendida, jeje, y cuando desperté eran las 21 cené algo y como no tenía sueño, empecé a leer relatos e historias de Dominación y Sumisión, me imaginaba realizando lo que leía, algunas me daban miedo hasta donde llegaban no sé si sería capaz, pero me excitaban, me toqué un par de veces, no paro de pensar en lo de ayer, sigo caliente desde entonces y más con las recomendaciones literarias, jaja, me has abierto un mundo. Gracias.

    –Después de lo leído, de saber más de cómo va esto y de lo que pasó ayer quieres continuar?

    -Si, me atrae mucho.

    –Bien, como has visto hay que poner unas reglas y unos límites. Por eso:

    A las 14 te espero en el restaurante Calco junto al Hotel Central donde vas a hacer una reserva para hoy y compra una tarjeta SIM prepago, para ti. Quiero que vayas provocativa, pero elegante, quiero ver como luces ese cuerpo.

    -Ok, me pongo a ello, espero que me dé tiempo a todo. Estoy emocionada, y algo más… Uff

    –A las 14, sin demoras y con los deberes hechos.

    Continue con mis cosas, me duché y a las 13:50 llegué al restaurante, me situé un poco retirado de miradas indiscretas, a los cinco minutos llegó Isa corriendo con unas cuantas bolsas, vestía vaqueros ajustados, blusa blanca que se transparentaba algo, haciendo ver su sujetador negro y zapatos de tacón alto, aun siendo una “rancia” sabía cómo provocar.

    Se sentó a mi lado, fue a darme dos besos, a lo que le respondí con un beso prolongado mientras tanteaba su entrepierna que ardía.

    –Vete al baño y tráeme tus bragas.

    –Ahora? Con lo ajustado de los vaqueros, se me va a marcar todo.

    –y es lo que va a pasar, apreté un poco más mi mano en aquel horno.

    Ella ya estaba ardiendo y sin decir nada, con una mueca de disgusto se fue y apareció a los pocos minutos. Dándome sus bragas blancas de encaje.

    -Incomoda? Por como están?

    –No por ti, por lo que pueda ver o decir la gente.

    –Te importa? Creo que ya lo habíamos dejado claro ayer.

    –Si, perdona.

    –Dame la SIM y tu teléfono.

    Cogí de mi bolsillo un teléfono antiguo, le puse la SIM prepago.

    Borre mi contacto y conversaciones de su teléfono, apuntándole el nuevo número.

    Ahora este sería el método de contacto, no quería sorpresas.

    Durante la comida hablamos sobre lo sucedido el día anterior, se le iluminaban los ojos recordándolo. Fue una comida de complicidad con el continuo intercambio de experiencias y deseos.

    –Esto es un mundo nuevo para mí, nunca pensé que detrás de la persona que he conocido estos años hubiera un dominante ahora que sé lo que es, ni que me gustara tanto como me trataste y lo que hiciste conmigo. Podíamos haber empezado antes, siempre me sentí muy a gusto contigo, pero nunca imaginé que llegaríamos a esto.

    –He visto algún video. Y he leído un montón, creía que me iba a explotar la cabeza de plantearme tantas situaciones excitantes.

    –Bueno nunca es tarde, aprovecharemos más intensamente este tiempo, que historias te han gustado más?

    –Las de humillación, insultos, de entrega, creo que muestran a cada uno como es, pero me da miedo el dolor.

    –No te preocupes el límite lo pones tú, como te dije ayer, lo que pasa tras esa puerta se queda en la estricta intimidad, lo que nos permite seguir nuestros instintos, sin tabúes. Sigues queriendo continuar? Aquí y ahora es el punto de no retorno. Hablaremos luego de las condiciones.

    Me dio un beso muy húmedo diciendo:

    –Lo tengo meridianamente claro. Confío en ti.

    –Te confieso que me estoy mojando solo de recordarlo. No paro de darle vueltas a todo lo que he leído y quiero sentir.

    Volví a bajar mi mano a su entrepierna, su humedad se estaba haciendo patente en los vaqueros que ya se habían ajustado a su coño.

    –parece que quieres seguir con tu adiestramiento cuanto antes.

    –Si estoy impaciente.

    –tranquila te vas a convertir en una experta.

    –Perfecto, que habitación tienes?

    –la 407.

    –Bien vete subiendo mientras pago, le dije apretando un poco más su muslo.

    Ella se levantó y a los pocos pasos volvió haciendo un guiño que no pasó inadvertido para los comensales de al lado. Me gustaba la transformación que estaba experimentando de rancia a provocadora.

    Entré directamente en el hotel y me dirigí a la habitación, cuando abrió estaba desnuda y se había puesto un albornoz encima. Cerré la puerta tras de mí, y le di un tortazo, que la descolocó, no por lo fuerte que no lo era, quería saber hasta dónde estaba dispuesta a llegar, me miró con asombro.

    –esta es por tu protesta a las bragas en el restaurante, espero que sea la última vez.

    –Si Amo (miro buscando mi aprobación, quería demostrar que había puesto interés en lo leído en los relatos).

    –Bien veo que sabes cómo te tienes que hablarme a partir de ahora en privado, usarás lencería provocativa y te desnudarás cuando te lo diga. Zorra!

    –Si Amo, puedo preguntar algo.

    –Dime

    –Me vuelvo a vestir para usted

    –No hace falta, quiero que me la chupes mientras te tocas con las piernas bien abiertas. Veamos si has asimilado todo.

    Fue como recibir el perdón, empezó a chupar con interés, mientras se pajeaba, había avanzado mucho con las lecturas y desde el día anterior, se esmeró hasta ponérmela dura, iba a apartarla pero quería seguir llevándola a límites,

    –sigue, chúpamela (apretando su cabeza contra mis huevos) y trágatelo todo me oyes, zorra?

    Ella aceleró el ritmo, sin dejar de mirarme, en ocasiones se atragantaba y tenía que dejarle espacio para respirar, hasta que no aguante más y me corrí, intentó no dejar nada, incluso lo que salía por la comisura de sus labios, estaba convirtiéndose en toda una puta.

    La lleve al borde de la cama y metí dos dedos en su coño, estaba chorreando, los chupe se los volví a meter y se los metí a ella en la boca, empezó a lamerlos como si fuera una polla.

    -Que puta eres, te gusta?

    –Me encanta,

    –Te gusto la comida de coño de ayer?

    –Una pasada, me he ganado otra?

    –Te gustaría?

    –Mucho, me mojo solo de pensarlo.

    –Ya veremos, vamos a ver ese culito.

    Saqué de una bolsa de regalo un pequeño plug y un gel, ella miraba como quien está en un quirófano, con nerviosismo.

    –tranquila lo haremos despacio al principio, este es tu regalo para hoy.

    Empecé a jugar con su coño, alternando su vagina y su ano, pasándole los jugos que todavía tenía, introduje un poco el dedo y lo cerró automáticamente, una palmada le indicó que debía relajarse, se fue relajando y dejándose hacer, puse un poco de gel en el Plug y seguimos jugando, a cada intento se iba acomodando un poco más, hasta que lo succionó entero, con una pequeña mueca de dolor

    –Lo he hecho bien Amo?

    –Déjalo ahí que se te vaya haciendo, pequeña guarra.

    La besé y seguí con su coño y sus pechos, quería tenerla muy caliente, cosa que no era difícil.

    Cuando la calentura era evidente la hice ponerse a cuatro en el sofá, mientras me la chupaba de nuevo, seguimos con el juego del mete y saca del plug, cada vez estaba más cómoda, era una visión magnifica como movía su culo buscando el plug, le metí dos dedos con la ayuda del gel que a estas alturas no le hacía falta, al recibirlo puso una sonrisa de zorra mordiéndose el labio inferior, le puse un poco más de gel y acerqué la polla a la entrada de aquel culo, viendo lo que se le venía intento retrasarlo, pero ya era tarde.

    –Si te mueves y tensas será peor.

    –Relájate y disfruta de como tu Amo te va a desvirgar tu culito. Puta

    Lo entendió a la primera y se puso a acompasar los envites.

    El plug había jugado su papel, estando a medio meter parecía que se había acomodado al ritmo, era una visión magistral, pedía más y sin avisar decidí darle todo, pegó un grito tanto por lo inesperado como por el dolor.

    La agarré de la melena susurrándole:

    –Esto es lo que buscabas?

    –Me arde, me duele, no sé si podre aguantarlo, pero me gusta, que gusto, sigue, sigue, más

    Le di un fuerte azote. –Sigue?

    –Perdón mi Amo, Siga, dele a su zorra su merecido, me gusta, más, más, agg, me corro

    –ni se te acurra hasta que te lo diga

    –Puedo ya?, no aguanto.

    –Adivinaras, cuando.

    No tardé mucho más me tenía a cien, empecé a bombear y ella a la par, corría.

    Por sus muslos un mix de jugos y sensaciones.

    –Tienes una cara de vicio que es todo un poema

    –Le gusta Señor, esa cara de su zorra?

    –Me agrada ver todo lo que has aprendido desde ayer,

    –Como te sientes?

    –Toda una guarra, que ha estado años reprimida. Pensé que cuando me lo dijo ayer iba a respetar mi culo un poco más, pero uff, ha sido la leche, nunca pensé cuando oía a mis amigas, que me darían por culo.

    Y?

    -Ahora veo que si, jaja duele, quema, pero compensa. Gracias.

    –cuando lo hayamos trabajado, lo disfrutaras tanto como tu coño.

    –Ahora zorra, vamos a ducharnos que estamos empapados.

    Nos duchamos y al salir nos tumbamos para hacer una pequeña siesta, al despertarme la tenía al lado mirándome fijamente.

    –No has dormido?

    -Una cabezada, pero las sensaciones se me agolpan y no me han dejado.

    –y que haces hay parada, si no duermes, tendrás que seguir practicando.

    Dibujó una sonrisa asintiendo y desapareció bajo las sábanas, empezó a hacerme una mamada, estaba asimilando toda la nueva situación, todo lo leído e iba dando sus frutos.

    –Ven, del 69, solo lo del colegio no?

    –Tampoco, Amo no se enfade.

    –Vale (me encantaba moldear a mi antojo a esa mujer.) Ven aquí.

    Le hice dar la vuelta, separándole las piernas y empecé a besarle los muslos, alrededor de su tesoro, ella se iba ofreciendo más, restregando su sexo, buscando el deseado final, mientras chupaba mi polla. Cuando va estaba a explotar la hice ponerse a cuatro y se la metí de una vez por el coño, que estaba más que húmedo, era una perra en celo, pedía más, agarrándola del pelo aumenté el ritmo.

    –Amo me corro, por favor, lo necesito.

    –Espera a que te llene puta, para correrte.

    –No puedo, no puedo aguantar más, me corro, agg, agg

    Empezó de nuevo a convulsionar, dejándose caer sobre las sábanas.

    –Date la vuelta.

    Me corrí sobre su cara y su pelo.

    –Límpiala, con las manos atrás, ya veremos tu castigo por correrte sin permiso.

    El olor a sexo impregnaba la habitación. Nos duchamos de nuevo, antes de salir de la habitación, quise hablar con ella, mientras nos vestíamos.

    Te voy a dar algunas instrucciones:

    –Vas ir a casa a por algo de ropa y el portátil, pero dormirás aquí. Solo con unas bragas.

    –Para mañana seguirás leyendo historias y apuntarás que es lo que más morbo te dan de ellas.

    –Podrás tocarte, pero no correrte.

    –Dame tu tarjeta de la habitación. Pide otra cuando vuelvas de tu casa, diles que la has olvidado en la habitación o que la has perdido.

    –Quiero que redactes un contrato Amo-Sumisa, encontrarás alguno en las páginas de historias adáptalo a nuestra situación, tal como se están poniendo las cosas, quiero tener tu permiso firmado para usarte como y cuando quiera. Me lo mandas por whatsapp al nuevo teléfono.

    Ahora me voy, luego te escribo para ver cómo vas.

    Si a las 11 am no sabes nada, haz el checkout y sigue con tu vida normalmente, si puedes.

    –Alguna pregunta?

    –Amo volverá hoy?

    –Son las 20:30 y me esperan a cenar.

    Antes de salir se abalanzó hacia mi dándome un beso muy caliente, estuve a punto de follármela de nuevo allí, pero ya había tenido bastante por el momento. Salimos del hotel cada uno en una dirección.

    Continuará…

  • A veces el sexo consentido no es ciertamente el mejor ¿o sí?

    A veces el sexo consentido no es ciertamente el mejor ¿o sí?

    Capítulo 1: ¡Splash!

    Ella siempre vestía con minifalda, por debajo de la rodilla, eso hacía que a veces cuando un viento fuerte recorría, cualquiera que pasase junto a ella, si estaba de suerte, se ganase viéndole su entrepierna. Yo, desde que la vi por primera vez, sabía que ella tenía que ser mi novia, mi folla amiga, o algo que me permitiera conocerla más en su interior, y no me refiero a sus sentimientos como pareja, sino a como es que gemía mientras me la follase, ese era el objetivo, pero si en el proceso ella se enamoraba, eso me facilitaba las cosas, porque eso significaba que me la podía follar casi cuando quisiera. Sin embargo, como sucedía en casi todas las veces, y realmente, todas las veces que me acerqué a una mujer, estas solo querían una amistad sin sobrepasos, o simplemente nada conmigo. Y, como es que había sucedido en algunos casos, en donde previo análisis de la autoestima de la chica, si este era bajo, pues las había seducido para lograr mis objetivos, esto incluso si eso significara que, ellas tengan que tener las manos atadas, de rodillas sobre un colchón, y yo empotrándolas por el culo sin piedad hasta descargar mi leche dentro de ellas.

    Desde que salí del colegio me había propuesto tener una vida sexual activa, pero luego de que con la primera chica que pensé iba a iniciar aquello, en lugar de mamármela, me casi reviente las pelotas con la patada que me dio, me di cuenta que ello iba a ser más difícil de lo que creí. Así que, o pensaba en algún “modus operandi” para lograr follar, o me quedaría virgen ¿Para siempre?

    Cuando entré a la universidad, encontré un mundo nuevo, a diferencia del colegio, ahora literal, había hasta para escoger, pero eso implicaba que, las habilidades de uno debían ser suficientes para lograr que alguien se te acerque a ti, y lograr alguna cosa. En la universidad, había una chica que realmente me gustaba, me acerqué a ella, y la convencí de invitarla a salir conmigo, ella aceptó y yo estaba feliz. Ese día lo preparé todo, debía sino convencerla de algo más, por lo menos sentar las bases para que algo seguro ocurra en una eventual segunda cita, mi plan era simple, le hablaría lo mejor de mi y la adularía, además de pagarle todo, eso en mi cabeza, significaba que ella luego se vería “obligada” a recompensarme con algo, no podía fallar.

    La primera cita llegó, tal y como habíamos quedado, ella estuvo puntual, yo y mis ganas también lo estábamos, ella toda carismática me dijo que quería ver una película, a lo que accedí. Vimos la película, luego me dijo que tenía hambre y si podíamos comer pollada, lo que accedí. Mientras comíamos, tal y como mi plan, cuando ella me preguntó sobre mí, yo le hablé lo mejor que pude de mí, y hasta le dije lo hermosa que era. Si bien, ese día mi intención era que algo más ocurriese, la verdad es que esto si resultaba en una relación, de por seguro ella hubiera sido la única, quizá hubiese llevado una vida normal, y no estaría relatando ninguna historia ahora.

    Ella sonrió, para mi era una victoria, me dijo que también le parecía lindo, que me dijera eso la verdad me ilusionó. Sin embargo, lo que pasaría a continuación marcaría un antes y un después. ¿Quizá me sobrepasé? ¿Debí esperar a la siguiente cita? No lo sé. Le dije que como veía, se notaba que si le gustaba el pollo. Ella afirmó con la cabeza. Entonces le dije: ¿Puede quizá que te gusté también el otro pollo? -Haciendo señas poco explicitas con mi rostro, pero claramente ella entendió a lo que yo me refería. Su semblante cambió un poco, y cuando pensé que me había pasado, sonrió y dijo: Pues realmente siempre quise probar el otro pollo, pero nunca tuve oportunidad. Eso me puso a mil, si no fuera porque estábamos en el patio de comidas del centro comercial, creo que me la hubiese follado ahí mismo. Me contuve.

    Le dije entonces, pues si gustas podemos ir a un lugar más tranquilo, menos ruido, donde nosotros seamos los protagonistas. Ella sonrió con una risa picarona, y dijo: Pues vamos. Salimos del lugar, caminamos dos cuadras, y cerca del hotel que había previsto con anterioridad, me dijo: Para que no gastes, mejor aprovechemos que esta zona está oscura. Cerca había un lote que estaba en venta, pero no estaba cercado, y la verdad estaba todo oscuro, los postes estaban apagados, y ese lote solo cubría de la parte delantera un morro de tierra, cosa que nos podría servir para estar “más seguros”. La mire sorprendido, y algo confundido, y ella me dijo: ven no seas tímido, y muéstrame lo que tienes ahí, que hace rato veo que estas duro.

    Me tomó del brazo y me llevó con ella, entonces se arrodilló delante de mí y me comenzó a bajar los pantalones, sentí frio, pues era zona descubierta, por lo que mi pene se comenzó a encoger, ella lo tomó con una de sus manos para calentarlo, lo que provocó que en cuestión de segundos de nuevo este duro, por otro lado mis testículos a diferencia de lo que pensé, no estaban encogidos sino más bien colgaban debajo como si el frio no pareciese afectarles. Ella me dijo: Mira. Y en ese mismo instante se quitó la blusa, dejándome ver sus senos, que, aunque no eran grandes, si eran lo suficientemente “grandes” como para una buena rusa.

    Ella había logrado embobarme, y ciertamente yo sentía estar en la gloria cuando me tomó suave con sus manos mis testículos, con la otra tomó la base de mi pene y se lo dirigió a la boca. Yo me sentía realizado, sobre todo cuando comencé a sentir el calor de su boca en mi glande, y la punta de su lengua. Pero, como había dicho antes, este sería el momento que marcaría un antes y un después en mí.

    Cuando pensaba que se tragaría mi pene con su boquita de caramelo, pues pese a que pude tomarla de la cabeza y clavársela de golpe, preferí dejarme llevar, lo que me costaría caro, sentí como dejó de tomarme de las pelotas, a oír un ¡Splash!, seguido de un fuerte dolor en mi entrepierna. Un ligero beso con sus labios en mi glande, y un segundo ¡Splash!, esta vez, pude sentir claramente como esa mano angelical, se había convertido en un poderoso puño, que estaba aplastando mi escroto con mis pelotas dentro, y, en consecuencia, causándome gran dolor.

    En total fueron tres, las veces que esta chica, la que pensé que me la mamaría esa noche y campeonaría, casi reventó mis pelotas. Mis manos fueron directo a mi entrepierna, a tratar de proteger lo que claramente ya había sido vulnerado, del dolor caí al suelo. Ella solo río levemente, y mientras yo me retorcía de dolor, ella se bajó ligeramente el sostén, dejándome ver la punta de sus tetas, y estrujándoselas, diciéndome: ¿Realmente pensabas que te la mamaría? Tienes buena verga, pero no tan rápido jovencito. Hoy, y probablemente nunca, sobre todo luego de como es que han quedado tus huevos, te la mamaré ni follaré contigo.

    Realmente pensé que, si me las había reventado, pero pronto el dolor me comenzó a pasar. Como pude me levanté y le dije: Esto no se quedará así, (Quizá el ser que en un futuro afloraría en mi esa noche se manifestó) Le dije: Hoy, si o si, usted, señorita me la va a mamar, y le va a gustar, o si no… Y antes de que pudiera terminar, sentí un cuarto ¡Splash! En mi entrepierna, pero esta vez era su pie, pues, ya que al haberme levantado antes como pude, aún estaba con los pantalones abajo y mis genitales expuestos, a lo que ella aprovechó para meterme tremenda patada directo a mis pelotas.

    Inmediatamente como su pie volvió al suelo, y yo haber quedado en breve shock, me dio un golpe con su puño en mi mandíbula, pese a ella ser un poco pequeña en estatura que yo, en ese momento tenía la ventaja. Tras ese duro golpe simplemente me desmayé. No sé la verdad cuanto tiempo estuve así, pero al despertar me sentí como si aparte de aquellos golpes, me hubieran dado una paliza. Traté de levantarme, pero no pude, y cuando al fin lo logré, me di cuenta que la muy ¡Hija de p…! se había llevado mis pantalones. Solo estaba con mis zapatillas, mi camiseta semi puesta, pues se notaba que me la había tratado de quitar, y mi casaca, que la había lanzado a un costado antes de aquel fatídico episodio. Sin embargo, no estaba en donde recordaba haberme desmayado, sino, en una especie de zanja.

    Resulta que, en ese mismo lote, en la parte de atrás había una zanja hecha seguro por los propietarios del lote, ella se había tomado el trabajo de no solo quitarme los pantalones, sino de arrastrarme y lanzarme a la zanja. Sin lugar a dudas, una chica muy peligrosa, si lo pensaba bien. En ese momento solo podía pensar en salir de ahí, por suerte mi celular y documentos, al estar en mi casaca, esta no se lo pudo llevar, pero yo estaba sin pantalones, y con los genitales expuestos, que, incluso al intentar salir de aquel lugar a la superficie no había podido evitar algunos leves golpes en mi escroto y pene. Vi la hora, y habían pasado 3 horas, eran casi las 12 de la noche. El lugar seguía oscuro, entonces, coloqué mi casaca como si fuera una “falda” y salí de ahí hacia una calle donde vi pasar un taxi, le hice señas, me subí y logré llegar a mi casa cerca de la 1 de la mañana.

    Realmente no podía creer como es que todo había terminado así, cuando pensé que ese día alguien me la iba a mamar, lo que realmente pasó fue que por poco y me castraban. Pensé mucho en que iba a hacer como venganza contra ella, después de todo, no es que la hubiese tratado de violar, todo había sido consentido, y ella me había engañado aprovechándose de mis ganas, y me había hecho tal cosa. Se me pasó por la cabeza, violarla, literal, después de lo que ella me había hecho si la denunciaba, ella de seguro se defendería y me voltearía la torta, así que lo pensé, pero el problema era como hacerlo, ella siempre tomaba una sola ruta a la que decía era su casa, y esas zonas normalmente son iluminadas, no podría tener oportunidad, a menos que la cite nuevamente diciéndole que la perdonaba y todo, y una vez en el sitio, doparla y romperle el culo por casi reventarme las pelotas. Sin embargo, por lo que había acabado de pasar, ella no era una obvia chica normal, sabría que algo está mal, y no aceptaría. A más pensaba como, más me terminé estresando, así que decidí mejor ir a bañarme, pues estaba sucio por la tierra, y dormir.

    Al siguiente día, teníamos clase nuevamente y ella le tocaba conmigo en mi misma aula, la verdad me entre aterraba y daba vergüenza de como es que la vería de nuevo a los ojos, o si incluso la veía de lejos, luego de lo que había pasado. Claramente ella quizá podría habérselo ya contado a todo el mundo, lo que me aterró más, o incluso inventar alguna versión de los hechos perjudicial para mí. Sin embargo, al llegar, pese a que ella era puntual, no estaba en el aula, y aunque esperé que llegara, nunca lo hizo. Realmente por el resto del ciclo, no lo haría más.

    Pregunté a una de sus amigas con las que ella se juntaba, y la única información que me dio es que desde ese día que faltó, ella nunca más se volvió a comunicar con nadie, literal, era como si simplemente hubiese desaparecido. Aunque tampoco le preocupaba, ya que como era quinta semana de primer ciclo, quizá no salió bien en sus exámenes, y decidió retirarse. Sin embargo, cuando una vez tuve oportunidad de ver el registro de notas del docente, ella que ya figuraba como inhabilitada, en la primera unidad había salido con buenos calificativos.

  • Veraneo del veintitrés (capítulo primero)

    Veraneo del veintitrés (capítulo primero)

    Iván me escribió su número para que nuestro contacto fuera más ágil, más rápido. Esto me alegró bastante porque era signo de que sería serio en encontrarnos y llegar a algo más que palabrerías. Enseguida comenzó una lluvia de preguntas sobre mis intereses, muy a pesar que en el perfil de la página de citas estaba todo muy claro, pero no molestaba, para simplemente ataba cabos. Por mi parte, también le pregunté cuáles eran sus preferencias, no había discordancia entre nosotros.

    Estando todo claro, me dijo que me esperaba en una plaza, que no demorara. Allí estuve a la hora acordada, allí estaba. Delgado, con la barba muy cuidada, vestía ropa de constructor. Nos saludamos con afecto y comenzó a caminar, yo le seguí.

    – Está cerca. – me dijo. – No te preocupes que todo va a salir de primera como te conté. Me alegro que hayas aceptado.

    Llegamos a una puerta que abrió con la mano dejándome pasar primero, todo un caballero sonriendo con malicia. Allí sentados sobre unos maderos estaban dos tipos. Uno era bajo de estatura y de piel muy morena, parecía joven. El otro era mayor con cierta barriga y barbilla canosa.

    – Mira estos son los dos compis de los que te hablé. – me dijo señalando con la mano. – Chicos, este es el que nos la va a sacar. – dirigiéndose a mí. -Ya les decía que encontraría a alguien, pero no estaban muy convencidos. En especial este… – dijo poniéndole la mano en el hombro a uno de ellos. – Así que manos a las pollas que el tiempo es poco. – dijo mientras abría la cremallera y sacaba su polla.

    Me agaché para besarla y lamerla, se le ponía dura en segundos. Yo me tragué el capullo y él soltó un quejido de placer. A su lado uno de los tipos se plantó polla en mano, también estaba bien armado, una polla oscura. El tercero era quien me follaría supuse, cuando hablamos era esto lo acordado. Yo tenía que chuparle las pollas a dos y un tercero me follaría el culo.

    El otro me hizo bajar los pantalones y abriendo mis nalgas empezó a lamer mi culo, a ensalivar bien, mientras yo trataba de satisfacer a los otros dos chupándoles las pollas. El tercero se incorporó y puso su capullo en mi ojete ensalivado, empujó para meterla. Casi me sacó un grito, estuve jadeando un rato, sosteniendo las pollas de los otros dos mientras mi esfínter se adaptaba al rabo que me había metido. El muy cabrón estaba muy bien dotado, por eso Iván y su compi se pusieron delante para que fuera la sorpresa.

    – ¿Te mola? – me preguntó Iván alzando mi cabeza por el mentón. – ¿Era lo que esperabas?

    – ¡Joder! Es mucho. – le dije.

    – ¡Sí, culo que se folla, culo que deja adolorido! Así que relájate y goza.

    El que me follaba empezó a moverse, lo menos que le interesaba era yo, se autosatisfacía follándome y ya. Tuve que comenzar a chuparle las pollas a los otros dos. Estuvimos un buen rato hasta que el colega de Iván cogió mi cabeza para follarme duro y profundo, provocándome arqueadas y babeo.

    – ¡Joder, tío! ¡Me corro, me corro! – dijo antes de eyacular en mi garganta.

    Me vi obligado a tragar su semen, cuando sacó su polla, se la lamí con ternura y mirándolo abrí mi boca para mostrarle que me había tragado su leche. Iván se acercó dándome golpecitos con su polla en mi cara y comencé a chupársela. El otro seguía follándome el culo, era una máquina, no paraba de empujar.

    Al rato Iván dijo que se corría, sacó polla y comenzó a pajearse, yo abrí mi boca lo más que pude para que su leche cayera directo en mi lengua. Sus dos primeros disparos golpearon mi garganta, el resto cayó en mi lengua. Cogí su polla todavía dura y me la tragué toda, después se la lamí como había hecho con el otro.

    El tercero finalmente empezó a pegarme duro y a decir que me preñaría.

    – ¡Toma ya, maricón! – exclamó al correrse. Estuvo un rato dentro de mí antes de sacar su polla. – ¡Joder, tío! ¡Lo que tienes es mejor que un coño! ¡Qué culo! Quédate así que quiero hacer una foto de cómo te he dejado el culo.

    Iván me mostró un retrete que tenían al fondo para que evacuara la leche.

    – ¡Joder tío, qué bien! – me dijo cuando salí, fumaba un cigarrillo. – ¿Qué tal? ¿Te ha gustado?

    – ¡Un poco brusco todo! Pero ¡Sí me ha gustado! Espero que a tus compis les haya gustado.

    – ¡Uf sí! Sobre todo al Jorgeta que estaba loco por follarse a alguien, hacía tiempo que no mojaba.

    – Se nota.

    Me despedí de los otros dos e Iván me acompañó hasta la salida.

    – Si quieres repetir, escribe. – me dijo dándome una nalgada.

    – Y tú también si se tercia algo.

    Me pasó las fotos que había hecho de mi culo recién follado y lleno de semen. Me fui contento de aquella follada a lo macho, sin preludio, sin besos ni nada. Me gustó, era lo que habíamos hablado.

  • Consultorio caliente (II): Cumpleaños anal

    Consultorio caliente (II): Cumpleaños anal

    Después de ese primer encuentro con la enfermera nueva, hubo varios más, pero el más memorable, fue sin duda, cuando me ofreció su culo.

    Como ya la describe en la parte I, ella era una mujer madura de senos grandes, nalgas redondas, duras, piernas fuertes y torneadas, así como una personalidad que llamaba mucho la atención, sus ojos eran grandes, muy expresivos, sus labios carnosos y gruesos.

    Posterior a nuestra primera sesión sexual, mis visitas al consultorio por las mañanas se habían hecho más frecuentes, ella también llegaba más temprano de lo que acostumbraba, en ocasiones sólo para platicar, otras para intercambiar caricias, mamadas o terminar cogiendo rápida y deliciosamente, a veces transcurría tan rápido el tiempo y estábamos tan ocupados en lo nuestro que no nos dábamos cuenta de que empezaba a llegar el resto del personal del edificio.

    Una de esas mañanas, un jueves para ser preciso, después de darme una deliciosa mamada, me dijo al salir del consultorio que me tendría un regalo sorpresa para mi cumpleaños, que era el martes siguiente, ya que no nos podríamos ver esos días porque ella saldría de la ciudad debido a una emergencia familiar.

    El lunes por la noche recibí un mensaje suyo recordándome que el día siguiente me esperaba con una sorpresa en el consultorio, me pedía que llegara temprano, el mensaje iba acompañado con unas fotos de sus duras y redondas nalgas adornadas con moño rojo, yo nunca me imaginé que al día siguiente me regalaría la virginidad de su culo, ya que las veces que lo había intentado se negaba, a lo más que había llegado era a meter dos dedos, sin embargo, sabía que disfrutaría de una increíble cogida mañanera.

    Al día siguiente llegué más temprano de lo acostumbrado, ella ya estaba en el consultorio, se veía un haz de luz debajo de la puerta, abrí la puerta de la sala de espera aspirando el olor de su perfume, ella se asomó por la puerta de la sala de consulta, me dijo que apagara la luz y cerrara con seguro e inmediatamente desapareció, hice lo que me pidió, al abrir la puerta de la sala de consulta, ahí estaba ella, impresionantemente excitante, tenía puesta su bata sin abrochar, debajo llevaba bra, liguero, tanga y medias blancas, que hacía un contraste hermoso con el color apiñonado de su piel y sus tatuajes, ella sabía que la había fantaseado de esa manera.

    Inmediatamente estuve frente a ella, nos besamos, su lengua jugaba con la mía, subió una de sus piernas para frotar mi verga que se empezaba poner dura, la tomé de las nalgas para atraerla hacía mí y sentir sus redondas tetas en mi pecho, sus manos recorrían mi espalda, me dijo al oído que hoy tendría lo que siempre había querido, pero que tuviera cuidado porque era la primera vez que una verga rompería su culo, eso fue música para mis oídos.

    Había venido preparada con un gel y me dijo que si no le gustaba por favor me detuviera, en ese momento yo no podía negarle nada, le respondí afirmativamente, mientras la seguía besando, mis labios iban recorriendo todo su rostro, besando cada uno de sus piercings, recorriendo con la lengua todos sus tatuajes, hasta llegar a sus grandes tetas para detenerme en sus pezones, mis manos se encargaron de quitar el brazo y la tanga para disfrutar de sus tretas y nalgas libremente, mis dedos jugaban alrededor de su culo, cuando iba a meter un dedo, me pidió que esperara, me dio el gel que había traído, unté un poco y empecé a lubricar ese apretado culo.

    Al empezar a meter uno de mis dedos con gel ella soltó un gemido de placer, pero me detuvo de nuevo, me dijo que antes de penetrar su ano, la tendría que dejar escurriendo de la vagina para lubricar también con sus jugos, sin decir más se sentó en el sofá que había en la sala de consultas abriendo sus piernas, separando los labios ya húmedos con sus manos, al mismo tiempo que me decía “lame, lame hasta hacerme venir en tu barba”.

    De inmediato acepté la cálida invitación, me dirijo hacía su cuerpo, beso nuevamente su rostro, mientras acaricio todo su cuerpo, mi boca empieza a descender por su cuerpo, pasando por su cuellos, tetas, vientre hasta llegar a esos calientes y mojados labios, antes de empezar a besarlos aspiro ese excitante olor a hembra caliente, paso mi lengua por todo lo largo de su vagina, ella responde con pequeño salto y contracción de sus muslos, lo hago varias veces más antes de entretenerme en su clítoris, primero lo beso suavemente, después lo succiono un poco, le doy unos pequeños mordiscos para continuar succionando y dando lenguas hasta que siento sus manos en mi cabeza al tiempo que me dice que no pare, intensifico mis succiones y el masaje con mi lengua por unos segundos, para sentir de inmediato ese jugo caliente salpicar mi cara, ella me suelta, lleva sus manos a su boca para ahogar un grito que deja escapar.

    De inmediato se sentó en cuclillas para darme una deliciosa mamada mientras que con una mano se frotaba la vagina y el culo esparciendo sus jugos por toda la zona, llenó de saliva mi verga que estaba dura como fierro y con su otra mano y labios la recorría de arriba abajo, después la engulló completa, parecía que estaba midiendo lo que se iba a tragar por el culo, al terminar de llenarla de saliva y untarle un poco de sus jugos, se incorporó para ponerse en 4 sobre el sofá, sus nalgas eran todo un espectáculo, su vagina aún dejaba escapar hilos de sus jugos, me dio el gel y me dijo “ahora haz lo tuyo” dale con cariño y cuidado a este culo.

    Al acercarme a su mojado ano con mi verga llena de saliva, jugos vaginales y gel, puso una de sus manos en mi vientre y me volvió a decir que lo hiciera con cuidado, metí la punta, su mano seguía oponiendo una mínima resistencia, retiré su mano, le dije que se relajara, poco a poco así lo hizo mientras mi verga iba llenando su apretado culo, ella gritaba con una mano en su boca trataba de ahogar su gemidos, cuando estaba adentro la mitad de mi verga volvió a tratar de detener la embestida con su mano, yo la retiré y de un empujón le metí todo mi falo, ella se sostuvo con sus dos manos al mismo tiempo que hacía su cabeza hacía atrás y dejaba salir un grito y me decía “te dije despacio pendejo”, pero ya era tarde, la tenía toda adentro, empecé a bombear más fuerte e intenso, además de darle unas nalgadas hasta dejar sus nalgas rojas, su apretado ano tragaba toda mi verga, ella gemía y decía “me gusta, sí me gusta, dale fuerte, llena mi culo”, con una mano se detenía y con la otra frotaba su vagina, en un momento me pidió parar.

    Me dijo «quiero estar sentada arriba de tu verga, quiero sentirla toda adentro de mi ano», así que de inmediato me senté en el sofá y ella se sentó sobre mi falo, quedamos de frente, esta vez de un sentón devoró mi pene erecto por su estrecho ano, en esa posición podía ver, acariciar, besar sus hermosas tetas, morder sus pezones, nuestros movimientos aumentaron de intensidad y velocidad, en un momento se inclinó hacia atrás, recargó una mano sobre mi pierna y con otra se frotaba la vagina, sentía sus uñas clavarse en mi pierna al mismo tiempo que mi vientre era salpicado por un chorro caliente que salía de su vagina, eso me excitó muchísimo, era todo un espectáculo, no pude aguantar más y con un gemido ahogado, deje escapar mi leche dentro de su culo entre unos espasmos de placer.

    Ella se dejó caer sobre mi pecho con mi verga adentro, me preguntó ¿te gustó tu regalo? Mi respuesta fu “me encantó”, así permanecimos unos minutos, sabíamos que no debía quedar rastro alguno de nuestra sesión de sexo, por lo que en contra de nuestra voluntad nos separamos, pero antes de que me limpiara, ella engulló mi verga flácida y limpió hasta la última gota con su lengua, mirándome a los ojos me dijo “esto se tiene que repetir”, se limpió mi leche y jugos que escurrían por sus muslos, terminamos de vestirnos, roció el aerosol para eliminar el olor a sexo, nos despedimos con un rico beso, abrió la ventana y me guiño un ojo al cerrar la puerta mientras yo salía.

  • La segunda vez, un hotel de paso

    La segunda vez, un hotel de paso

    Después de nuestra primera vez, la idea era que no debía ser de nuestro agrado, pero ocurrió todo lo contrario. Esa semana siguiente nos mensajeamos, todos los días y a cada hora, yo en el trabajo hacia jornada nocturna y le escribía todos los días y ella siempre respondía, esas conversaciones cada vez se pusieron más calientes mucho más. Recuerdo que fue un fin de semana, yo salía de la jornada nocturna y quedamos en vernos cerca de su casa, tanta era la calentura que nos traíamos que nuestra cita fue a las 7:30 de la mañana.

    Recuerdo que la vi y quería comerle la boca, bueno tiene unos labios carnosos tan apetecibles y unas piernas muy largas que inician de unas redondas y bien puestas nalgas, y nada que decir de sus grandes pechos y redondos, que deseaba volver a sentirlos en mi rostro y con mi boca saborearlo, aunque ella es muy discreta en vestirse no las muestra mucho, pero yo la desvestía con la mirada, habremos caminado unas cuadras, yo estaba tan excitado que la quería tomar en mis brazos en plena calle. Lo malo que no encontrábamos ningún hotel por esa zona, hasta que vimos un hostal de muy mala muerte, pero era tanta la excitación que teníamos que entramos sin pensar.

    El hostal era un asco, pero la verdad poco nos importó, comenzamos a comernos a besos y a acariciarnos todo y desvestirnos, quedamos totalmente desnudos frente a frente. Sin duda esas dos grandes tetas que tenía Gloria eran unos de los mejores manjares que la vida me había puesto en frente, muy duros firmes y grandes, como los besaba, me los comía, sentía que me faltaba mano y boca para saciarme, no me dio tiempo para sacar ni ponerme el preservativo, pensé que yo solo estaba satisfaciéndome, pero mi sorpresa fue verla y darme cuenta que su mirada estaba perdía en la oscuridad de ese cuarto, debido a la excitación y el placer que sentía.

    Sin duda fue una de los mejores encuentros de mi vida, perdí la razón ese día y ella también. Recuerdo que ella se colocó delante de mí me dio la espalda y solita se acomodó mi pene metiéndolo dentó de su vagina comenzando hacer un movimiento tan sensual y placentero que pensé que me iba a venir en esa posición, después me senté al filo de la cama y ella se sentó encima de mi mirándome con sus ojo grandes y sentí como mi pene se deslizaba dentro de la vagina de Gloria, es que estaba demasiada húmeda no tenía que ni acomodarlo solo entraba y ella con sus piernas me abrazaba de mi cintura y me restregaba sus pechos en mi cara, que delicia y placer esas dos grandes tetas en mi cara, esa vagina húmeda recibiendo mi pene que estaba por explotar y ella gimiendo, era una mezcla de sensaciones.

    Luego ella se recostó en la cama, por Dios, esa amiga tan tímida que conocí se había vuelto una loba, que solo se satisfacía comiendo partes de mi cuerpo, se abrió de piernas me dejo ver su sexo expuesto mi pene estaba tan duro y por explotar, de una se lo metí, fue una sensación tan lujuriosa, sentía que mi pene golpeaba con el fondo de su ser y ella totalmente abierta de piernas gimiendo diciendo mi nombre y sintiendo mi pene entrar y salir de su vagina, estuvimos un buen tiempo así sintiéndonos, disfrutándonos. Al final nos pusimos de pie y no aguante más y me vine encima de ella, era un placer, Sin duda no me había dado cuenta que fue el mejor polvo de mi vida, y nos marcó a ambos, por muchos años y yo creo que hasta ahora.

    Bueno tuvimos otros encuentros donde nos entregamos todos, pero eso será para otro relato…

  • Sexo con la secretaria

    Sexo con la secretaria

    Luis tomó un poco de café y dejó la taza encima del escritorio.

    – Sara. – dijo con voz profunda mirando a la mujer que tenía enfrente.

    La aludida permanecía de pie, firme, esperando instrucciones, apoyando el peso de su cuerpo sobre la rodilla derecha. El cabello oscuro recogido en una coleta, gafas de montura negra, vestido de una pieza del mismo color. Piel pálida, estatura mediana, algo entrada en carnes, trasero generoso, ligeramente temblón y tetas de buen tamaño.

    – Levántate el vestido.

    Sara obedeció dejando a la vista unas bragas blancas.

    – Bájate las bragas.

    La mujer se bajó las bragas hasta las rodillas. Su rostro inmutable, como quien está acostumbraba a obedecer sin rechistar.

    Luis contempló la mata de pelos rebeldes y gruesos que salían del coño de su secretaria.

    Se levantó del sillón y caminó hasta situarse detrás de la empleada.

    Observó el culo desnudo, algo caído. La celulitis acumulándose allí dónde los glúteos se juntaban con los muslos.

    Sin previo aviso azotó con la palma de su mano la nalga derecha con la fuerza suficiente para hacer bailar las carnes. Luego, sin que la mujer se resistiese lo más mínimo, introdujo la mano por detrás y metió los dedos en la vagina.

    Sara gimió perdiendo la compostura durante unos segundos.

    – Te acuerdas de la semana pasada, cuando de rodillas me lamiste y chupaste el miembro. Bien, pues hoy vas a sentirlo dentro de tu culo. Inclínate sobre la mesa.

    – Señor. – susurró la aludida.

    – Te voy a meter la verga por el ojete. ¿Entiendes?

    El hombre con cierta urgencia, se desabrochó el cinturón y el botón de los pantalones. A continuación tiró de la tela de sus calzoncillos y dejó su miembro viril crecido, erecto y palpitante al aire.

    – Separa un poco las piernas. Eso es.

    Ayudándose de una sustancia parecida a la vaselina, masajeó el ano de la mujer metiendo los dedos.

    – Relájate… relájate por completo.

    – Señor, yo…

    – No te preocupes, si lo necesitas puedes tirarte un pedo.

    Ruborizándose por primera vez, Sara relajó sus músculos y su esfínter y dejó escapar aire de manera ruidosa.

    A Luis no le importó aquello. Al contrario, el acre olor de la ventosidad le excitó aún más.

    – Eres una guarrilla… una cochinota que me pone a cien. – dijo en voz alta manoseando las nalgas.

    – Voy. – anunció situando la punta del pene en el agujero.

    – Despacio. – pidió Sara en un susurro.

    Poco a poco, con cuidado, el varón insertó su aparato en el apretado conducto mientras con una de sus manos, estimulaba el clítoris.

    Tras un par de penetraciones, sacó el miembro y lo metió en la vagina. Empujó con determinación arrancando un grito de placer. Animado por el deseo, inflamado por las señales sexuales que copaban sus cinco sentidos, envistió una y otra vez como poseído mientras el cuerpo de Sara, fuera de control, se movía convulso entre corrientes de placer. El orgasmo llegó para ella y para él casi al mismo tiempo. Luis, en el último momento, apretando el culo y reteniendo la explosión, sacó su miembro y eyaculó sobre las tiernas posaderas de su subalterna.

    Luego, tomando unos clínex, limpió el semen impregnado en las nalgas de la secretaria.

    Un minuto después, Sara cogió más pañuelos de papel y se centró en limpiar sus partes íntimas. Luis hizo lo propio con las suyas.

    – Bueno, con esto queda olvidado el error en el informe.- dijo.

    Sara asintió y le dio las gracias.

    Luego se dio la vuelta y caminó hacia la puerta moviéndose de manera sensual.

    Luis pensó en la próxima vez. En el próximo castigo.