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  • Trayecto nocturno

    Trayecto nocturno

    Me quedaban por delante casi doce horas de mirar por la ventana del autobús. Por una feliz coincidencia, desde la salida, el asiento de al lado lo ocupó un amigo al que hacía algunos años que no había visto. Pasamos las horas hablando de todo y de nada. Y del tiempo en que fuimos amantes. Los dos habíamos cambiado mucho pero seguía latiendo ese rescoldo que enseguida prende todo. Antes de la parada para cenar ya habíamos cambiado nuestro destino para pasar por lo menos una parte de las vacaciones juntos.

    Nos acurrucamos para dormir bajo la misma manta. El pelo y el afeitado eran distintos, pero el calor de su cuerpo y de su aliento eran iguales. Levanté la cabeza y le besé sobre los labios. Y de repente su cuerpo me había arropado, nuestras lenguas peleaban por encontrar el camino a la boca del otro. Pasé los brazos por debajo de su ropa y clavé los dedos en su espalda. Tenía la piel erizada, igual que yo.

    Me acarició las mejillas. Esos ojos. Volví a descansar la cabeza en su hombro. Me besó el pelo.

    – Buenas noches.

    – Descansa.

    Quedamos muy pocos a pasar la noche en la carretera. Fuimos los únicos que seguíamos compartiendo asiento en una de las últimas filas. El movimiento del autobús arrulla y hay horas en las que mágicamente todos los pasajeros caemos en el sueño más profundo.

    No sé qué hora sería cuando me desperté. Con un gran esfuerzo abrí un ojo y por una brechita de la manta vi que fuera todavía era noche cerrada. Me encantaba cuando me abrazaba desde atrás y sentía su respiración bajando por mi oreja y mi cuello. Volví a cerrar los ojos para dormirme.

    Pero me di cuenta de que él también se había despertado. Me acarició el brazo, con tanto deseo que arrastró la manga hacia arriba. A la siguiente caricia sintió como se me había erizado la piel y le oí sonreír. Mordisqueó húmedamente mi oreja. Con la mano que quedaba debajo de mi cuerpo acariciaba mi muslo.

    – Tranquila. Todos Siguen durmiendo. No vamos a hacer ruido.

    Casi ni terminó la frase y ya estaba besándome el cuello. Besos largos, húmedos, que arrastraban los labios por todas partes y dejan que la lengua pruebe cada milímetro. Mi respiración empezaba a ser pesada, muy pesada.

    Y de repente la mano que había estado acariciando inocente mi muslo se agarró a mi teta. La apretaba con fuerza, manoseándola. Tuve que morderme los labios para ahogar los gemidos.

    – Tú solamente disfruta, preciosa.

    Me besó en la mejilla mientras su mano se colaba por debajo de mi ropa y volvía agarrar mi teta, ahora carne con carne. Y luego llegó la otra. Masajeaba con lascivia mis pechos, los apretaba con fuerza entre sus dedos. Mis pezones bailaban entre sus dedos, colándose por entre ellos.

    – No sabes como echo de menos su sabor. Me muero por tenerte desnuda y volverte a lamer toda.

    Sacó una mano. La lamió con tanta saliva que incluso goteaba. Y rápidamente se metió por entre la manta y mi ropa. Restregó la saliva por ambos pechos y comenzó a amasarlos. Los aplastaba el uno contra el otro. Dejaba que se separaran y los volvía a apretar el uno contra el otro. Aunque el ruido de la marcha lo amortiguaba, alcanzaba a escucharse el sonido de la humedad de su saliva.

    Yo me mordía el labio para no gemir. Sentía el busto encendido de placer. Me ardían los pezones. Apreté las piernas juntas. El coño empezaba a palpitarme y acababan de mojárseme las bragas.

    Volvió a masajear un pecho con cada mano. Me besó en la mejilla y la sintió encendida. Alcancé a robarle un beso en los labios y dejé que mi espalda reposara en su pecho. Estábamos acostados de lado en los asientos y la manta era lo bastante grande para envolvernos completamente a los dos.

    – Eso es, princesa. Relájate.

    Me retorció los dos pezones a la vez. Se me escapó un gemido que nadie más que él escuchó. Y las bragas se humedecieron un poco más. Empujé mi culo contra él. ¿Se le habría puesto dura? Entre tanto repliegue de telas no podía saberlo.

    Bajó una mano a acariciarme la nalga. Metió un dedo por la cinturilla y lo frotó lentamente en mi raja.

    – En este culito también he pensado mucho. Mucho.

    Apartó todo lo que había entre sus pantalones y los míos. Se agarró a mi cadera y me hizo sentir su polla contra mis nalgas. Vaya si se le había puesto dura. Suavemente pero con fuerza empezó a restregarse. Su respiración también empezó a hacerse pensada. Muy pesada y muy húmeda, pegada a mi oreja. La mano que todavía agarraba mi teta bajó a agarrarse del interior de mi muslo.

    Ahora se restregaba más rápido. Me empujó contra la ventana. Yo me agarré al asiento, al reposabrazos. Mordí la manta. Y, deseosa, relajé el ano. Iba a romperme el culo ahí, entre una manta sudada en un autobús en marcha.

    Metió toda la mano dentro de mis pantalones y clavó los dedos en la nalga.

    – Sabes cuánto me gusta tu culo, ¿verdad?

    Puso el dedo corazón en mi ano y comenzó a moverlo en círculos. Me estaba preparando. Mi coño palpitaba de excitación. Empezaba a gotear más seguido. Lo sentía en mi muslo.

    Me agarró contra vez la teta. Empujó el dedo adentro. Volvió a morderme el cuello. Yo mordí el reposabrazos para ahogar los gemidos del orgasmo. Siguió moviendo su dedo en mi ano mientras mi cuerpo se sacudía de placer.

    Solté el reposabrazos de entre los dientes jadeando. Entonces sacó el dedo de mi culo. Tiró de mi cuerpo, me apoyó otra vez en su pecho y me besó.

    – Pero aquí no. Relájate.

    Me masajeó mientras me besaba. Fue bajando las manos hasta meterlas por debajo de la cinturilla de mi pantalón. Palpó mis bragas.

    – Qué rico… – Me susurró al oído mientras recorría la humedad que había bajado hasta mis muslos.

    Sacó las manos.

    – Abre las piernas – dijo mientras abría mis pantalones.

    Metió los dedos entre mis labios húmedos. Solamente con tocarme el clítoris me estremecí.

    Cambió. Abrió los dedos en V y los frotaba a los dos lados, y los volvía a juntar en el clítoris.

    Podía oler mis jugos. Podía escucharlos. Y él también.

    Me bajó un poco los pantalones y las bragas, lo justo para poder meterme los dedos en la vagina.

    Aun mordiéndome los labios se me escapó un gemido.

    El pecho me volvía a arder y me agarré las tetas mientras él seguía masturbándome. Quería gemir y gritar. Quería besarle. Quería sentir su cuerpo desnudo contra el mío. Quería sentir su polla dentro de mí. Cómo me estaban recordando sus dedos a cuando follábamos con desesperación, como si el mundo se estuviera acabando mientras lo hacíamos.

    Se lamió los dedos y centró el masaje en el clítoris. Me metía los dedos cada vez más rápido y cada vez más mojados. De repente se me tensó todo el cuerpo. Puso su boca encima de la mía para ahogar el gemido del orgasmo justo a tiempo.

    Poco a poco dejó de masturbarme. Me acarició el coño entero con la mano dos o tres veces.

    Él seguía empalmado. Muy empalmado.

    Me dormí otra vez, con la impaciencia de llegar al hotel y la de poderle agarrar por fin la verga.

  • Con el padre de mi mejor amiga

    Con el padre de mi mejor amiga

    Hace unas cuantos meses que estoy saliendo con Rafael, él es el padre de mi mejor amiga.

    Nuestra relación es secreta porque la mantenemos a escondidas de su esposa y de su hija, pero eso no nos impide coger bien rico cuando nos encontramos.

    Cuando yo y Rafael hacemos el amor nos olvidamos de todo y en esos momentos solo existimos él, yo y nuestro placer.

    Hoy me llamó para informarme de que mi amiga y su madre se irán de viaje, eso significa que vamos a pasar una tarde cogiendo bien rico y que además esta noche me quedaré a dormir con él.

    Luego de unos minutos de estar tocando la puerta me abrió y pude ver lo atractivo que estaba.

    Era increíble que un hombre de 60 años se mantenga tan bien que parezca de 45 años.

    A mí me encantaba su experiencia y a él mi juventud porque tengo 20 años.

    Me tomó de la mano para ingresar en la casa, luego me tomó con ambas manos mi rostro y me dio un beso tierno de saludo.

    -¿Qué tienes preparado para mi hoy, papito? -le pregunté mientras pasaba mi lengua por su cuello y él me ponía sus manos en mi cintura.

    -Cosas muy ricas, mi caliente niña. -Luego de decirme esto hizo algo inesperado, me levantó por lo que quede encima de él y me llevó a su habitación.

    Me acostó en la cama con mucha delicadeza mientras me daba besos cortos en el cuello y ya estaban apareciendo mis primeros estremecimientos de excitación.

    Dejó de besarme y me fue quitando la ropa lentamente.

    Cuando quedé desnuda gire mi vista hacia un costado y pude ver un balde con muchos hielos.

    Mis ojos se iluminaron en esa dirección a pesar de la incertidumbre.

    Rafael agarró dos hielos del balde y me puso un hielo en cada seno.

    Sentí frío y placer a la vez porque cuando apenas hicieron un mínimo de contacto él empezó a frotarlos alrededor de mis tetas hasta que los hielos se hicieron chiquitos.

    Agarró otros dos más, pero esta vez fueron para mis pezones que ya estaban erectos por el efecto de la estimulación anterior.

    -Que sientes -me pregunto mientras frotaba cada vez más rápido el hielo sobre mis pezones.

    -Frío y placer a la vez, esto es delicioso.

    -Es justo lo que quería lograr, porque después vas a empezar a sentir calor.

    Con eso que me dijo me dejó media confundida, pero cuando se terminaron los hielos entendí mucho mejor sus palabras porque tomó mis dos tetas y les empezó a pasar su lengua caliente con un frenesí increíble.

    La mezcla de frío y calor en el sexo es lo más delicioso que existe porque te hace experimentar muchas sensaciones a la vez y todas juntas son una bomba.

    Solté un gemido cuando sentí su saliva caliente y abundante en los pezones que después distribuyó en mis tetas con su lengua.

    Cuando quedé con las tetas bien estimuladas, le tocó el turno a mi vagina.

    Esta vez sacó un solo hielo y lo frotó rápidamente en movimientos circulares alrededor de mi vagina lo cual hizo que mis estremecimientos de placer volvieran, pero esta vez mucho más potentes.

    Cuando se le acabó el hielo hizo algo totalmente sorprendente y que nunca lo había experimentado antes.

    Volvió a tomar otro hielo, pero esta vez no hizo movimientos con él, solo lo colocó en el centro de mi clítoris y lo empezó a mover muy suavemente, los movimientos ni se notaban, pero si se sentían, me fue abriendo la vagina y cuando el hielo se hizo chiquito me lo metió en la concha con un solo movimiento de su mano.

    Mi gemido fue de sorpresa y excitación.

    -¿Estás bien?

    -Sí, estoy muy bien, quiero que lo repitas devuelta.

    -¿Con cuántos?

    -Con dos.

    Hizo lo que me pidió y dos hielos seguidos entraron en mi vagina sin dificultad y quedé satisfecha con eso, ya que me causaba la sensación de un pene, pero con otra temperatura.

    Pensé que Rafael me iba a chupar la vagina, pero en cambio de eso hizo algo mucho mejor.

    Se quitó su remera, su jean y su bóxer.

    Se subió encima de mí y con una sola embestida me penetró por completo haciendo que el calor invada mi concha otra vez y mientras él hacia los movimientos que tanto me gustaban en el sexo yo le acariciaba la espalda.

    Nuestros gemidos se mezclaron, nos fundimos en un solo ser, nos olvidamos del mundo por unos cuantos minutos mientras las olas de calor en mi vagina esta vez eran continuas y deliciosas por la penetración de Rafael.

    Rafael dejó de penetrarme la vagina para ponerme en cuatro, pero cuando estaba posicionando su miembro en la entrada de mi trasero se detuvo.

    -¿Qué pasa?

    -Quiero disfrutar de tu rico culo como si fuese un postre -fue la única explicación que me dio, extendió su brazo hasta un mueble que había al costado de la cama y de uno de esos cajones saco un spray de crema.

    Le quitó la tapa y mis nalgas y el agujero de mi culo fueron llenados con una crema bastante cremosa, luego Rafael hundió su hermoso rostro entre mis cachetes del culo y chupó mi agujero hasta que no quedó nada de crema.

    Con el mismo frenesí y rapidez que me chupó el agujero también me chupó bien rico mis dos nalgas mientras las apretaba fuertemente.

    -Ahora si le voy a dar a mi caliente puta lo que se merece -me susurró en el oído al mismo tiempo que me dio la embestida que tanto quería.

    -Ay papi, más fuerte -grité yo.

    Él me obedeció y agarró ambos de mis senos, esta vez sus dedos se sintieron muy cálidos en mis pezones y me los tocaba mientras aumentaba sus embestidas.

    Después de unos deliciosos minutos de penetración nos corrimos los dos al mismo tiempo y terminamos acostados abrazándonos.

    -Esta noche quedate conmigo -me dijo mientras me acariciaba el cabello.

    -Si -le respondí mientras lo besaba, en la boca le había quedado un poco de crema y pude probar el sabor de mi culo mezclado con lo que él me puso.

  • Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (III)

    Isa, de rancia reprimida a sumisa caliente (III)

    A medianoche le envié un Whatsapp, desde el nuevo número.

    –Como vas?

    –Aplicándome con las tareas Amo, muy caliente.

    –OK. Recuerda las instrucciones, intenta descansar algo.

    A la mañana siguiente con la excusa de asistir a un desayuno con antiguos amigos, salí pronto de casa, llegué al hotel sobre las 08.30, abrí la habitación, tenía el ordenador encendido y un montón de notas en un cuaderno.

    Me desnudé y me metí en la cama, tenía una cara totalmente de satisfacción y relajada.

    –Besando su cuello, le hice una cucharita, arrimando mi polla a su culo, a la par que le metía la mano entre las piernas.

    –Buenos días, zorrita.

    –Te he traído el desayuno a la cama, empezarás con un poco de leche.

    Esbozando una sonrisa sin abrir los ojos, busco con su mano mi polla mientras se giraba para besarme.

    –Amo, gracias es lo que ahora necesito. Me he estado aguantando toda la noche, no ha sido nada fácil.

    –Me duché una vez jugando con el agua, creí que no aguantaba.

    –Vamos empieza que tenemos mucho que hacer.

    Me dio un beso y se puso a la faena, había aprendido mucho en dos días.

    –Me la puso dura y empecé a follarme su boca, acompasando sus movimientos de su cabeza con mi mano.

    –Joder en que buena puta te has convertido, como has aprendido a chuparla, zorra.

    –Trágate todo, me corro, uff, uff,

    Noté como hacía el esfuerzo de no dejarse nada y tragárselo, continuó chupándola hasta dejarla preparada de nuevo.

    -ven quiero que comiences tu primer día oficial de sumisa de la mejor manera posible.

    –Le abrí las piernas y empecé a besarle los muslos cerca de sus labios y clítoris, ella se excitaba cada vez más, me fui luego directo a comerle el coño con ansia, dándole largos lengüetazos, de vez en cuando paraba y le daba palmaditas en su coño que palpitaba aceleradamente, follándola con dos dedos, era todo lujo como se retorcía de placer intentando parar el orgasmo y mientras continuaba con los movimientos de cadera.

    –Hoy te lo vas a depilar entero.

    Ella asentía poniendo sus manos sobre mi, acompasaba mis lamidas con su cuerpo.

    -Mmm, que gusto, Amo, que caliente estoy, quiero correrme, por favor fólleme, no voy a poder aguantar más, por favor fólleme.

    -Si, y te vas a correr.

    Subí hasta su boca, terminando una vez más de excitarla con mis dedos en su vagina, aceleré el ritmo, soltó un profundo grito, ahogado por la almohada.

    Mientras se corría. Atrapando mi mano entre sus muslos.

    Seguí jugando con mis dedos en su coño, que acompasaba lentamente mis movimientos. Su cara totalmente empapada rebosaba lujuria.

    –Gracias, vaya despertar. Gracias. Como me gusta que me lo coma.

    A estas alturas me había vuelto a empalmar, la coloqué de lado y se la metí en el coño que todavía seguía emitiendo jugos. Le di a lamer mis dedos, los aceptó gustosa, sin dejar de mirarme. Me ponía mucho esa mirada. Era un manojo de vicio, se había transformado completamente.

    Cuanto más fuerte la follaba más salía la puta que llevaba dentro.

    –fólleme Amo, está zorra sólo quiere que la use. Más, más, que gusto Amo,

    –Como me gusta sentir como se corre con su leche dentro, agg, agg.

    No aguante más y me corrí dentro, dejándome caer a su lado. Ella rápidamente bajo a chuparme la polla y dejarla bien limpia. Necesitábamos descansar.

    Permanecimos abrazados unos minutos.

    –Y como se te dio anoche?

    –No tan bien como el despertar, jeje, pero me ha dado tiempo a todo

    –Tengo preparado en contrato y como tenía firma digital está listo para revisar y enviar.

    –He hecho una lista muy larga de cosas que me ponen, aunque algunas no sé si me atreveré. Confío en su criterio.

    –Tranquila ya te dije que los límites se pactan. Aquí te puedes mostrar tal como eres sin prejuicios sociales. Y tienes tu palabra de seguridad, si algo te supera o desagrada.

    –Hoy vas a hacer una copia del mando de tu garaje y las llaves de tu casa, no quiero estar dando vueltas para aparcar cuando estemos allí.

    –No hay problema, además mi plaza es bastante grande para dos coches pues hace esquinazo.

    –Como llevas el culo?

    –Uff algo dolorido, pero me gustó, me sentí toda una perra. Si mis amigas supieran que ya no soy virgen por ninguno de mis agujeros, que me los ha llenado todos de leche y con su polla, ja, ja

    –Lo sabrán si tú se lo dices, ya te comenté que lo que pasa tras la puerta permanece en la intimidad.

    –o quieres que sepan en la puta en la que te has convertido?

    –Por una parte, me gustaría pues siempre me han tratado como una mojigata en este tema, incluso mi prima, cuando se juntan me tratan como si no supiera de lo que hablan, por mi inexperiencia, pero de eso no queda nada, me gusta cómo me utiliza en la cama, sacando la Puta que llevo dentro. Y me encanta.

    –tráete el gel y el Plug, vamos a entrenarlo.

    Saltó cual resorte de la cama, se fue al baño, apareciendo de manera sensual con el plug en la boca lubricándolo, con los labios.

    -Ponte a cuatro zorra,

    Lubriqué el plug y su culo, introduciéndoselo poco a poco, mientras jugaba con la otra mano en su coño, que ya empezaba a chorrear.

    –Amo , me va a follar mi culo como castigo, por correrme sin su permiso?

    –Escucha, Puta me perteneces, como tu coño y tu culo, y me lo follo cuando quiera, queda claro? No necesito excusas.

    -Perdón Amo, quería aportar ideas.

    -Zorra, cuando quiera tu opinión ya te la pediré. Ahora llama a recepción y encarga un desayuno contundente a la habitación.

    Le metí el plug de un golpe que debió dolerle por la mueca que hizo, aunque no dijo nada.

    –Déjatelo dentro hasta que llegues a casa. Quiero que cada vez que lo sientas, pienses en la Puta que te has convertido.

    Llamó y encargó un buen desayuno, nos sentamos a desayunar, cogimos el contrato y la lista que tenía con juegos y situaciones que le daban morbo, estuvimos repasándola, algunas me dejaron sorprendido hasta el punto de humillación al que estaba dispuesto a llegar, después de tan sólo dos días. Me alegraba saber que ya no había ningún tabú.

    Todavía quedaba tiempo después de desayunar, la hice levantarse y metiendo la mano bajo el albornoz, tanteé su coño, que estaba ardiendo después de una caliente conversación repasando la lista. Me levanté dándole un morreo y cogiéndola del pelo la llevé hasta la ducha, abrí el agua, la puse de rodillas y empezó a chupármela, le follaba la boca llevándola al límite de atragantarla, cuando estaba enfrascada chupándola, la separé, corté el agua y empecé a mearme en ella, se quedó algo sorprendida pues le corté la mamada.

    –No querías probarlo?

    –Si Amo creía que me avisaría antes y que me daría su leche.

    -Escucha Zorra, no tengo que explicarte nada, he respetado tu reticencia a tragarte la meada de momento pero te mearé cuando quiera. De acuerdo?

    –Si Amo, me ha parecido raro, pero me ha excitado que me humille así, vuelvo a estar a caliente.

    –Basta de charla.

    –Ponte de pie y abre las piernas.

    -Le metí dos dedos en el coño y empecé a follarla con ellos, ella mientras le caía el agua no paraba de contonearse, seguimos jugando con nuestras bocas mientras la follaba con los dedos. Empezó a correrse, apretando mi mano contra su coño.

    -Agg, Agg, me corro, me corro, como me gusta, soy su puta, su guarra. Joder que gusto.

    Empezó a besarme.

    –Amo, por favor fólleme, necesito su polla dentro.

    –Ahora no, quiero que sigas caliente.

    Nos salimos, secamos y preparamos para salir.

    –Has traído tu coche?

    –No, como vivo a tres paradas de metro, lo he dejado en el garaje.

    Mientras Isa recogía sus cosas, repasé de nuevo contrato y su lista.

    Dejamos la habitación y llamamos al ascensor, tiré de ella y le dije

    –Ven me he olvidado algo en la habitación.

    Volvimos y al pasar cerré la puerta la empujé al borde de la cama colocándola a cuatro, le baje la falda de cuero que había traído de casa y apartándole las bragas se la metí en el coño de golpe, mientras la cogía del pelo y le susurraba:

    –Se folla cuando yo te diga, te queda claro?

    –Si Amo, está puta tiene mucho que aprender. Gracias.

    Agarrada del pelo la puse sobre el mueble de la habitación que tenía un espejo, la coloque mirándose en el, y le hice una foto. Mientras se la enseñaba:

    –Quiero que veas la cara de Zorra que pones cuando tienes mi polla en tu coño.

    Dibujó una sonrisa de par en par de satisfacción. Se veía en el espejo y disfrutaba de la nueva Isa, triunfante haciendo lo que tantos años no se había atrevido y había añorado.

    –Esa es cara de Puta, que le gusta Señor?

    –Me gusta que me folle cuando quiera, Gracias, por este regalo iba tan caliente.

    –Me corro, me corro, como me gusta. Puedo correrme Amo?

    Me corrí sin importarme su excitación.

    –Quítate las bragas y las dejas aquí, que nos vamos. Hoy irás por la calle sin bragas.

    –Te recojo en media hora en la puerta. Haz el checkout.

    Mientras me acerqué a comprar algunas cosas para mi nuevo entretenimiento.

    Continuará.

  • La nanny (cap. 1): Presentación

    La nanny (cap. 1): Presentación

    Me he criado en una familia con un gran poder económico. Nunca me ha faltado de nada, el dinero y estatus nunca han faltado en mi familia. Mi padre y mi madre son dueños de varias empresas que facturan varios millones de euros y de dólares al año cada una. Para mí la vida era perfecta. Todo cuanto quisiera comprar estaba a mi alcance, solo debía cogerlo de la cuenta bancaria o de la caja fuerte que había en casa. Para mí todo era esplendido, la vida me brindaba el dinero que quería sin hacer nada. Para mis padres no era tan esplendido, todo lo contrario, tenían un gran problema y ese problema era yo.

    Nunca había trabajado ni tenía intención de hacerlo. Era un completo vago. ¿Para qué trabajar si tenía todo cuanto quisiera a mi alcance sin tener que hacer nada ?Tampoco estudiaba, siempre había suspendido, nunca me esforzaba y terminé por abandonar los estudios. En aquel entonces era un joven malcriado, que se creía superior a los demás por tener dinero y no obedecía ninguna norma ni a nadie. Hacía cuanto quisiera y cuando quería sin que nadie me lo impidiese. Mis padres estaban muy cansados de mi comportamiento, habían creado a un completo vago y a una persona irrespetuosa sin principios. Era un ser detestable que faltaba al respeto a cualquier persona, solo me importaba el dinero y mis caprichos, el resto era insignificante para mí.

    Era un día cualquiera. Mi madre estaba de muy mal humor y nerviosa. Había recibido una llamada muy importante de uno de sus clientes. Debía acudir lo antes posible a otro país debido a un problema que había tenido el cliente. Si no acudía de inmediato, podía perder ese cliente y era muy importante. Perder a aquel cliente no era posible ya que aportaba una cantidad de dinero inmensa anualmente a las arcas de las empresas de mis padres. El problema era que mi padre también estaba de viaje, un viaje largo de negocios en china, estaba cerrando una operación muy importante y al menos estaría fuera un mes. Aquí surge el inconveniente, que era yo.

    Un joven ya casi adulto, en su sano juicio, sería responsable y se quedaría en casa. El problema que yo era un joven completamente irresponsable. Ya me había quedado solo en casa en repetidas ocasiones y a la vuelta de mis padres se habían encontrado con problemas de gran índole. Una vez incendié la casa, mis amigos y yo estuvimos jugando a un juego muy peligroso con fuego. En otra ocasión organice una fiesta con prostitutas y terminó muy mal, acudió la policía y me metí en un gran problema que tuvieron que solventar mis padres. En otra y nueva ocasión abuse de una asistenta que limpiaba la casa. Dije a la asistenta joven y guapa que limpiaba la casa, que debía dejarme introducir un plátano por su culo o la despediría. Ella asustada accedió y fue humillada hasta que les contó a mis padres a la vuelta lo sucedido y tuvieron que pagarla una suma de dinero muy importante para que no dijese nada a nadie. Podría seguir contando mil fechorías y cada cual peor. No había terminado detenido ya que mis padres siempre pagaban una buena suma para esconder el acto delictivo que había cometido.

    Mi madre estaba muy irritada, debía de suspender su urgente viaje con el cliente importante ya que no podía dejarme solo. Un joven que debería de estar ya formando una familia y dedicándose a los negocios de la familia y lo único que aportaba eran problemas y más problemas… Aquel problema difícilmente tenía solución ya a mi edad, era demasiado tarde, no había aprendido modales ni educación. Tenía dinero fácil sin esforzarme lo más mínimo. Era un verdadero cretino que se burlaba del resto del mundo.

    Mi madre desayunaba en su mesa con su café y con el periódico que leía todas las mañanas. Seguía completamente enfadada e irritada, iba a perder a uno de sus mejores clientes por mi culpa, por no ser un joven responsable. Mientras leía el periódico leyó un anuncio muy peculiar y extraño.

    “Nanny se ofrece para disciplinar a tu marido, cuidarle y enseñarle modales. Cualquier hombre se volverá completamente dócil y aprenderá disciplina a mi lado”. El anuncio era absurdo pero mi madre no tenía nada que perder, estaba desesperada sin encontrar solución. Si en lugar de a su marido, ¿fuera su hijo? Un joven ya adulto que era completamente irresponsable y desobediente ¿aceptaría aquella nanny? No dudó en llamar al anuncio. Concertó una cita con la Nanny de forma urgente. A mi incluso me agradó la idea, pensaba que vendría una mujer joven y guapa, volvería a probar lo de introducir un plátano por su culo o quizás esta vez algo mas grande como un calabacín. Me divertiría mucho con ella humillándola. Mi cabeza ya empezaba a experimentar todo tipo de humillaciones hacia la nanny guapa.

    Mis pensamientos fueron erróneos. La Nanny no era una mujer joven y guapa como esperaba, todo lo contrario. Era una mujer mayor, era prácticamente una abuela. Una mujer de unos sesenta años de edad, aspecto más bien rechoncho con su barriga y culo grande. Pelo corto y rizado, gafas de visión en sus ojos. Quizás no era la edad calculada en un primer vistazo, creo que era mucho mayor de lo que había pensado, las arrugas de su rostro denotaban su edad, estaría cerca de setenta años. En su favor puedo decir que iba muy elegante y bien vestida. Camisa blanca abotonada, falda negra hasta las rodillas y medias negras que terminaban en unos botines de tacón. Aun así no era el tipo de mujer que había imaginado, era una mujer que me doblaba o triplicaba en edad. Parecía una abuela recién salida de una película de un internamiento, donde ella era la directora estricta. Su rostro era severo y parecía que odiaba todo, era una mujer bastante antipática, fea, gorda y mayor.

    Mi madre y la Nanny se sentaron y empezaron a conversar. Mi madre la relató el caso, todos mis antecedentes y el tipo de joven que era. Todo fueron palabras negativas, era un completo dolor de cabeza persistente que nunca desaparecía. Mi madre contó a la nanny todas mis hazañas, no escatimó en contar ninguna de mis intimidades. La nanny quedó sorprendida y le mostró sus honorarios. Mi madre a su vez quedó boquiabierta al comprobar como sus servicios eran una autentica fortuna, era terriblemente cara aquella mujer, cuidar de mí sería una fortuna y estaba segura que no daría resultado alguno. La nanny la tranquilizó, la indicó que solo cobraría si daba resultados y explicó que los resultados eran seguros. Nunca fallaba, me convertiría en un joven educado y responsable, sino, no cobraría y sería gratis. Mi madre acepto, no tenía nada que perder y además no cobraría porque estaba segura que no funcionaría. Rápidamente se puso a hacer las maletas para marcharse de viaje de inmediato.

    Sonreí a la nanny, no era la mujer que esperaba, pero iba a ser mi esclava y sirvienta durante toda la semana, me serviría durante las 24 horas del día, iba a hacer con ella cuanto quisiera. Ese era mi pensamiento, pero estaba muy equivocado.

    La nanny de nombre Margaret se acercó hasta mí. Se sentó cómodamente a mi lado. Sacó de su bolso una hoja de papel y me la ofreció para que la leyese. Observé la hoja de papel y comprobé que eran 50 normas de comportamiento. Un sinfín de normas de toda índole. Eran órdenes que debía de cumplir. No me molesté en leer todas la ordenes, pero puedo indicaros algunas que me hicieron destornillarme de risa. Eran normas sobre limpieza de la casa, debía limpiar toda la casa, cocina, baños, mi habitación etc. Había horarios que debía cumplir. Normas de entrada y salida de la casa, siempre debía pedir permiso para marcharme de casa y muchas más normas sobre educación, modales y respeto. Normas de higiene y alimentación y hasta sexuales, no podría masturbarme sin su permiso. Aquellos 50 puntos eran normas como de un centro militar. Mi risa fue en aumento, me reía a carcajadas a cada norma. Estrujé la hoja con las normas escritas haciéndolas un ovillo y las tiré al suelo frente a la nanny Gloria.

    – No voy a obedecer ni una sola norma de tu papel. Es más, serás tu quien esté a mis órdenes, harás cuanto te pida sin rechistar si quieres cobrar tu sueldo. Me obedecerás por completo, serlas mi esclava durante una semana – La indiqué desafiante, me iba a divertir con aquella vieja mujer.

    La nanny se levantó de su silla donde estaba sentada frente a mí dispuesta a marcharse. Había sido demasiado sencillo, creía que la había hecho comprender su situación, pero no era así. Se levantó y antes de abandonar la habitación del amplio salón donde nos encontrábamos se giró hacia mí mirándome fijamente con su rostro de abuela desagradable.

    – Si desobedeces una norma, puede que solo se quede en una amonestación verbal y reprimenda. Si desobedeces dos normas será un castigo de aviso. Si desobedeces tres normas te castigaré duramente y si desobedeces más de tres normas te enseñaré una verdadera lección que no olvidaras, suplicaras perdón llorando te lo prometo. He de advertirte que siempre cumplo lo que prometo, sin excepción – La Nanny me indicó lo que sucedería si no acataba sus normas. Comencé a reírme a carcajadas, aquella vieja señora era muy divertida para mí. Me tomaba a broma todas sus normas y amenazas.

    – Ahora he de marcharme. Esta tarde regresaré y comprobaremos si has realizado tus tareas. – La vieja nanny se marchó de la habitación sin prestarme mayor atención. Continué riéndome a carcajadas. No iba a cumplir una sola de sus normas. Acababan de comenzar mis vacaciones, iba a estar una semana solo en casa, podría hacer cuanto quisiera y sabía la combinación de la caja fuerte de mis padres, tenía cuánto dinero deseara. Llamé a uno de mis amigos por teléfono, le propuse acudir a un club privado que tanto nos gustaba acudir, íbamos a gastar una gran cantidad de dinero bebiendo y en prostitutas, iba a ser una semana inolvidable de diversión, al menos eso pensaba yo… pero ahí estaba la nanny Margaret… No debí menospreciarla.

    Continúa.

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  • Historias de un matrimonio cornudo (II)

    Historias de un matrimonio cornudo (II)

    Nuestra ahora extraordinaria vida sexual era totalmente controlada por la fantasía de tener cuernos y nos duró unos meses, realmente era muy excitante, mi esposa se volvía cada vez más coqueta, se vestía más sexy y sentíamos la necesidad de llevar a la realidad lo que imaginábamos en la alcoba, nunca me había sentido tan vivo, con tantas ganas de sexo y con tanta vitalidad; y también cuando terminábamos de nuestras sesiones yo le preguntaba a mi esposa que si ya tenía candidatos o algo, ella me lo negaba, decía que solo jugaba con sus compañeros, que era muy divertido sentirse deseada, pero que todavía nada llegaba a más y que pues ella agarraba parejo en los juegos, eso me calentaba mucho, pero ya esperaba que me hiciera cornudo, y cuando se lo decía, ella se reía y me comentaba: “dilo apropiadamente amorcito, hazme el favor de ponerme cuernos”, yo le reclamaba en tono cariñoso diciéndole que todavía que se acostaría con otros, era como si me hiciera un favor y ella razonaba diciéndome que claro, que haría realidad mi fantasía, que ella era una pobre víctima de las circunstancias y de las calenturas de su marido cochino.

    Un día de junio de 2018 ella me comentó que sería la ceremonia de fin de semestre de la escuela donde da clases, y que las maestras habían decidido ir todas uniformadas, falda y saco grises, blusa blanca y zapatos negros, ella me comentó que ya que era el último día le iba a dar un toque picante, por lo que la falda se la compró mucho más corta y pegadita, terminó a medio muslo; además de eso se llevó una blusa blanca de botones (que obviamente llevaba muy escotada con los dos botones de hasta arriba desabotonados), pantimedias color natural, pero lo que le daba un toque demasiado sexy (tanto que yo nunca la había visto así) fueron unos zapatos de tacón altísimos, de aguja y plataforma, se veía realmente espectacular; tanto que cuando la fui a llevar a la escuela, en el coche le dije a modo de despedida que ahora sí se veía muy bien, que me hiciera el favor de ponerme mis primeros cuernos, ella solo se rió, me dijo que a ver qué pasaba y se fue.

    Yo fui a trabajar, después pasé por los niños para cuidarlos en casa porque su mami me había escrito que se iban a ir a comer y a festejar el fin del semestre a una cantina cercana, le mandé un mensaje diciéndole que se cuidara y que se portara lo más mal posible, a lo que ella solo contestó con el emoji de una sonrisa. Como a las 8 de la noche recibo un wasaps en donde mi esposa me pone lo siguiente: “amor, me estoy divirtiendo mucho, ya estoy algo entonada y creo que ahora sí te hago el favor de cumplirte tu fantasía”, en cuanto leí el mensaje me excité como no tienen idea, así que le respondí: “gracias amor, muchas gracias, diviértete mucho y disfruta, que te cojan rico” y no supe nada de ella hasta las 2 o 3 de la mañana.

    Obviamente después del mensaje de mi esposa estaba muy, pero muy nervioso y excitado, una erección no me había durado tanto nunca, y no quería siquiera tocarme porque sentía que con cualquier roce terminaría y no disfrutaría cuando mi esposa regresara. Cuando no supe nada de ella más allá de las 12 de la noche sabía que mi fantasía por fin se estaba convirtiendo en realidad; cuando a las 2 o 3 de la mañana recibo el siguiente mensaje: “amor, mi nuevo amiguito me lleva a casa, prepárate porque regreso bien rellenita, jejeje”; no decía más y casi me vengo sin remedio, pero me aguanté, aunque eso sí, decidí salir a la calle a esperarla.

    No tardé ni 10 minutos en divisar a un coche blanco que se estacionó muy cerca de nuestra puerta, decidí no mostrarme (estaba muy oscuro y yo estaba al lado de una columna junto a la puerta de la casa), lo extraño es que se estacionó y no escuché nada (ni puertas ni nada), así que decidí asomarme, por suerte estaban bajo la luz de un farol, me extrañó mucho lo que vi, solo se veía un tipo con barba incipiente, fuerte, recargando su cabeza en el asiento con claros síntomas de gozo, pero no se veía nada más, en eso, veo como mi mujer levanta la cabeza, uf, se la estaba chupando al tipo, ella nunca había querido hacer nada tan fuerte en la vía pública y ahora veía claramente como se levantaba de estársela mamando a un tipo en su coche justo frente a nuestra casa.

    Después de esa visión tan lujuriosa, mi esposa salió del auto, se despidió brevemente (hasta un beso le mandó), el auto se fue y yo salí de mi pseudo escondite, mi esposa al verme me sonrió y corrió a abrazarme (para ser sincero me encantó y enamoró esa actitud), después me besó de manera super apasionada, y en medio del beso siento una consistencia viscosa y con sabor entre salado y amargo, de inmediato supe que me había pasado la leche de su amigo, sabía mucho más amarga que la mía y estaba más espesa, pero por la excitación me pareció deliciosa, después del beso se hizo un silencio un poco incómodo, así que le comenté para romper el hielo: “hay amor, tomaste un poco, jeje, hueles un poco a alcohol”, pero la cabrona de mi esposa que me contesta riendo: “y a verga amor, vengo oliendo a verga” y ambos nos reímos.

    Dentro de la casa estaba tan excitado que no me pude aguantar, en cuanto entramos la aventé al sillón de la sala y ella solo me decía: “con cuidado amor, con cuidado”; yo me puse de rodillas de inmediato, noté que ya no traía las pantimedias y en cuanto le abrí las piernas, uf, apestaba a sexo, la tanga la noté completamente empapada y empecé a lamérsela, sabía muy salada, pero me encantaba, recordaba un poco al sabor de ese beso inicial; me di cuenta que su amigo había terminado dentro de mi esposa y me dio aún más excitación; ella empezó a suspirar muy fuerte y me decía: “despacio, despacio”; le quité la tanga y la visión era surrealista, al menos para mí, nunca le había visto así su panochita, estaba con los labios de fuera, toda roja, roja y hasta brillaba de lo babosa que estaba; se veía simplemente deliciosa, y ataqué con fruición ese manjar, ella me pegó en la cabeza y me dijo: “no pendejo, por favor despacito que me dio con todo”, ahí caí en la cuenta de que le ardía mucho, y lo empecé a hacer con todo el amor y el cuidado del mundo, y creo que lo empecé a hacer tan bien que mi esposa empezó a gemir poco a poco, aunque sin dejar de quejarse y decirme cosas como “hay amor, me dio con todo”, “te gusta que tu mujer venga totalmente bien cogida”, “al fin se te hizo que te crecieran esos cuernotes”, “que marido tan cornudo y pendejo tengo”, «hazlo con mucho cuidado que vengo muy adolorida» y aún mas cosas por el estilo; yo estaba que explotaba, estaba seguro que solo con tocarme explotaría irremediablemente.

    Después de un rato bastante largo en donde estuve consintiendo la panochita de mi mujer recién cogida por otro hombre y en donde ella me decía lo cornudo que al fin era, ella llegó a un escandaloso orgasmo gritándome cornudo. Al terminar mi labor me doy cuenta que solo le había quitado la tanguita, así que procedo a desnudar a mi esposa, y me voy dando cuenta de lo salvaje que fue la sesión de sexo que tuvo, no traía pantimedias, la blusa ya no tenía ningún botón y el saco estaba todo manchado y también con una manga desprendida, no solo eso, mi esposa estaba completamente despeinada y cuando la desnudé traía marcas y moretones en la espalda, las tetas, el cuello y las piernas, uf, yo jamás la había dejado así.

    Ya cuando estaba desnuda, le abro las piernas, intenté penetrarla, y ella lanzó un grito de dolor “hay pendejo”, y cerró las piernas de inmediato, pero era tanta mi excitación que irreductiblemente terminé solo con ese rozón, y vaya que terminé, creo que ni cuando mi esposa quedó embarazada de ninguno de nuestros hijos boté tanta leche, tres, cuatro chorros seguidos. Ya que terminé mi esposa solo se empezó a reír y me dijo: “No sabía que te gustara tanto ser un cornudo mi amor, ni siquiera me penetraste y terminaste como un pinche chamaco de secundaria todo calenturiento, si quieres sígueme comiendo hasta el siguiente orgasmo mientras te cuento como un verdadero macho sí pudo penetrarme”.

    La verdad estaba tan excitado que no me molestó el insulto de mi esposa, solo quería saber cómo fue la primera vez que me puso cuernos, así que volví a ponerme de rodillas para seguir dándole placer; mientras lo hacía con infinito cuidado y amor mi esposa me tomó del cabello mientras me contaba lo siguiente:

    “Hay amor, la verdad ya había tomado varias cervezas y pues con todo el sexo que hemos tenido y la forma de tenerlo estaba muy caliente, no me quitaba de la cabeza que podía ponerte los cuernos libremente, entonces decidí mandarte el wasap sin tener ningún plan ni nada, pero como me respondiste muy ilusionado, me calenté aún más, por lo que ahora sí estaba viendo a mis compañeros con ánimo de ver a quien le coqueteaba, porque una cosa eran juegos inocentes en donde había algunos tocamientos y otros ya coquetear con ellos de manera evidente para que nos acostemos; total que me llamaron la atención dos de mis compañeros, Marcos y Eder (yo solo los conocía de vista cuando a veces iba por mi esposa a la salida); así que empecé a coquetearles, cerrarles un ojo, mandarles besos, reírme de todas las tonterías que decían, cuando se acercaban, tocarles los brazos y dejar que ellos me tocaran las piernas, total que fue un éxito rotundo, los dos se interesaron mucho, tanto que salí con ambos a fumar un cigarro, claro que por separado, primero con uno y después con otro, y no desaprovecharon la oportunidad, pues tremendo faje que me acomodaron ambos, me besaron, me tocaron y todo, claro que les ayudé bastante abriendo mis piernas mientras me tocaban para que tuvieran libre acceso a mi tanguita; en realidad fue muy excitante, me sentía tan deseada y tan guapa, pero al entrar Marcos se distanció y solo Eder me comentó de ir a otro lugar más privado, para serte sincera, estaba super excitada, cualquier cosa que me dijera le iba a decir que sí, así que acepté me dijo de ir a un motel cercano y le dije que ya nos fuéramos, él solo se empezó a reír y me dijo que se notaba que estaba impaciente”.

    Al subir a su coche estaba tan, pero tan caliente que en cuanto cerramos las puertas de inmediato me dirigí a desabrochar su pantalón y así sacar su verga… “recuerdo que en ese momento la interrumpí con dos preguntas, le dije: “oye amor ¿Y todos tus compañeros te vieron yéndote con Eder?” a lo que respondió: “sí cornudo, todos me vieron, aunque debo decirte que ya quedaban pocos en la reunión como 5 o 6” y también le pregunté que qué tal estaba su verga, a lo que ella solo se empezó a reír y me dijo que todos los hombres éramos iguales, lo único que nos importaba era el tamaño, me aclaró que sí estaba más grande que la mía, pero que no le parecía que mucho, lo que sí le llamó la atención es que estaba muy, pero muy venosa y que no se venía rápido.

    En fin, ella me dijo que si ya la dejaba terminar o iba a seguir preguntando pendejadas, esa actitud me encantaba, aunque me molestaba un poco ya que nunca nos habíamos hablado así. Le dije que continuara y ella me tomó de la nuca y me dijo, entonces cállate y sigue lamiendo.

    “Lo primero que me pareció increíble es que no se venía nada rápido, pues tardamos unos 15 minutos en llegar al motel y el cabrón no se venía y eso que me pedía que se la chupara duro, total que llegamos al motel, entramos al estacionamiento privado de la habitación y ahí cambió radicalmente, mientras se la chupaba en el coche me decía cosas como putita, que qué bien mamaba y lo habitual, pero en cuanto llegamos me tomó del cabello, me levantó la cara y me dijo, bueno puta de mierda, ya llegamos a donde te voy a llenar de verga, te voy a dar justo lo que pedías a gritos y me dio mi primer cachetada y me escupió, la verdad la sentí bastante fuerte, me asusté al inicio, siempre el sexo contigo y mi ex había sido muy tranquilo, muy dulce, muy tierno, y este Eder empezó muy agresivo, no solo con palabras, sino hasta pegándome”, la verdad entre que me excité y me preocupé, le pregunté si le había gustado y ella de inmediato me contestó que contrario a lo que se pensaría esa cachetada inicial, el escupitajo y el dolor en la nuca por tenerla tomada del cabello hizo que se mojara completamente, que hasta sintió un pequeño orgasmo, aunque todavía faltaba mucho más.

    Me contó que ella obedientemente se levantó y lo siguió a la habitación, Eder la besó muy apasionadamente en la boca mientras le agarraba las nalgas con mucha fuerza, después la tomó de nuevo del cabello y le dijo: “putita bájate por lo que viniste a buscar” y la puso de rodillas frente a él, mi esposa toda turbada y confundida por el beso y después la agresividad se quedó pasmada y el cabrón le dio tremenda cachetada de nuevo y le dijo “no te hagas pendeja, que a eso viniste” y ella obedientemente se la empezó a chupar, mientras él la tomaba de la cabeza para controlar el ritmo de la mamada, ella no estaba acostumbrada a hacerlo tan fuerte, que se atragantaba con cada embestida de Eder, sin embargo, estaba tan excitada que aguantó todo hasta que él le dijo que ya era suficiente, la volvió a tomar del cabello (ella se quejaba, aunque me dijo que no con mucha convicción) y la aventó a la cama, después empezó a desnudarla pero de forma muy, muy agresiva, le rompió las pantimedias, le rompió una manga del saco para quitárselo, todos los botones de la blusa también para quitársela y solo la dejó con la mini y la tanga, todo eso mientras la besaba bruscamente y la manoseaba toda. ya con mi esposa en esa condición la acostó boca arriba, le abrió las piernas y se la clavó durísimo, de una estocada hasta los huevos, pero me dijo que estaba tan caliente y mojada que no le dolió, así que solo gimió, pero Eder le empezó de nuevo a dar de cachetadas y escupirle mientras la penetraba fuerte, ahí mi esposa me cuenta que pierde completamente el control y en lugar de que le dolieran o se sintiera mal, se las empezó a regresar, que al principio Eder se desconcertó, no esperaba que mi mujer también le diera de cachetadas, pero no solo se pegaban (y me contó que cada vez lo hacían más fuerte), sino que se empezaron a insultar, Eder le decía que era una zorra, una puta regalada, una nalgas fáciles y demás lindezas, en cambio mi mujer le decía, que era un pendejo impotente, hijo de puta, que le diera más duro, que le demostrara lo macho que era.

    Así estuvieron hasta que Eder en lugar de seguirla cacheteando le tomó las manos por encima de la cabeza y se la seguía clavando con todo, aunque mi mujer siempre le seguía llamando “hijo de puta, hijo de puta”. Eder también aprovechó que mi esposa se calmó para morderle el cuello, las tetas y los pezones, y aunque mi esposa me dijo que le dolía, estaba demasiado excitada para notarlo.

    Después de un buen rato de que Eder la tuvo de misionero, la volvió a tomar del cabello y la puso de perrito, en ese momento mi esposa ya no peleaba, solo se dejaba para disfrutar lo máximo posible, aunque el cabrón le decía “pinche puta nalgas fáciles, desde que te vi en la escuela sabía que eras una putota, sobre todo cuando empezaste a usar ropa provocativa, en cualquier momento aflojarías las nalgas” y cuando la tenía en cuatro le seguía dando muy fuerte, tanto que mi esposa tuvo que agachar la cabeza y dejar todo su trasero en pompa a merced de su compañero, Eder lo aprovechó para empezar a darle de nalgadas fuertes y comenzar a meterle un dedo en el culo (en este punto debo aclarar que mi esposa en ese momento era virgen del culito, no porque ella quisiera, desde que éramos novios siempre estuvo dispuesta a explorar por su cavidad anal, pero la verdad es que yo nunca pude desvirgarle ese orificio, aunque eso será tema de otro relato), ahí mi esposa aunque estaba completamente perdida por el placer recibido reaccionó, se quitó muy rápido y le dijo “por ahí no, por ahí no, soy virgen del culito y debería hablar con mi esposo primero”, en ese momento Eder se desconcertó completamente, supongo que porque no le parecieron lógicas las palabras de mi esposa, así que en primer lugar la puso a chuparle la verga de nuevo mientras él estaba hincado, obligándola también a lamerle los huevos (cosa nueva para ella porque ni yo ni su exnovio la habíamos puesto nunca a hacer eso, el sexo oral era siempre lo que ella quisiera hacer), y que al inicio lo hizo tan mal que se ganó dos bofetadas bien dadas por pendeja.

    Después de la mamada, Eder se acostó en la cama y le dijo a mi esposa que lo montara, cosa que ya muy obedientemente hizo, y que mientras ella cabalgaba, su compañero le apretujaba las tetas y las nalgas, le pellizcaba los pezones, golpeaba sus pechos y la nalgueaba muy fuerte, también le indicaba cómo moverse, si en círculos o más fuerte; a ella le sorprendió mucho su aguante y el hecho de que le gustara que ella prácticamente fuera una licuadora sobre él, porque conmigo, pues se salía la verga si lo hacía tan duro.

    Me contó que se cansó muchísimo de la cabalgata en la verga de su amigo, y que de plano le dijo que ya no podía, él le recriminó diciéndole que tan puta y se cansaba bien pronto, que debía enseñarle a ser una buena zorrita, entonces Eder la puso en cuatro de nuevo, pero en cuánto se la metió la obligó a que quedara acostada boca abajo y se la empezó a bombear durísimo tomándola con una mano del cabello muy fuertemente mientras con la otra la tomó del cuello, ella me dijo que se dio cuenta de que esa posición le encantaba, porque aunque sentía dolor del jalón de cabello que le hacía lo sentía muy adentro y al estar acostada pues sentía mucho placer, esta es otra posición que aunque lo habíamos intentado (sin tomarla del cabello, solo que ella estuviera acostada boca abajo) la verdad es que nunca habíamos llegado muy lejos, pues después de algunas embestidas y entre más fuerte lo hiciera, se me salía la verga por las nalgotas de mi esposa. Total, que en esa posición su compañero le daba muy fuerte y la insultaba, le decía que era una puta, que era seguro que estaba mal atendida en su casa, que sería su perra, y más lindezas por el estilo, mi esposa solo le decía hijo de puta, y pedía más.

    Fue en esa posición, cuando un rato después Eder empezó a gemir y gritar y así le vació los huevos a mi esposa, ella me contó que llegó a su tercer orgasmo en la noche (después le preguntaría cuáles fueron los demás, y ella me comentó que el primero fue cuando prácticamente la sometió a base de cachetadas, y el segundo montándolo y moviéndose como licuadora); y que sintió una lechada intensa, se quedó congelada recibiendo la venida de su amante hasta que él cayó rendido sobre ella por el esfuerzo sexual.

    Después de tremenda cogida tanto mi esposa como su nuevo amigo, se quedaron rendidos por un rato, pero no llegaron a dormirse, después se empezaron a reír y a decir que nunca habían tenido sexo así, que él se volvió a convertir en su compañero normal y gracioso que siempre era; ella la verdad estaba encantada.

    Mi esposa hizo que le acabara de mamar su panochita recién utilizada por Eder hasta que terminara de nuevo mientras me decía que era un buen cornudo, que si me había gustado al fin lamerle la panochita bien usada y en el clímax de su orgasmo de plano me dijo que había sido la mejor cogida de su vida.

    Al terminar, nos quedamos sin aliento, mi esposa llevaba 5 orgasmos en esa noche (3 con Eder y 2 conmigo únicamente por medio de estimulación oral); y estábamos rendidos, mientras nos íbamos a la cama (porque seguíamos en la sala) ella me preguntó si me había gustado la experiencia (empezó a tratarme de manera muy tierna y cariñosa, volvía a llamarme amor y me sentía pleno y feliz), le contesté que cómo no, que jamás me imaginaría la manera tan caliente en la que mi fantasía se convertiría en realidad; de ahí mi esposa me preguntó que si quería que se volviera a repetir, yo estaba completamente en las nubes y de inmediato dije que sí, y le regresé la pregunta, ella me volvió a repetir que al haber sido la mejor cogida de su vida hasta el momento obvio que quería repetir (para ser sincero, fue la primer mordida de celos que experimenté durante todas estas historias), después me preguntó que cómo veía lo del sexo anal, increíblemente me excitó muchísimo la pregunta, porque a pesar de que ella siempre estuvo dispuesta, la verdad es que nunca pudimos concretar, y una de las fantasías recurrentes de los cornudos es que nuestra esposa haga cosas con sus amantes que con nosotros no hace o no podemos hacer, así que le dije que me encantaría que, sí Eder podía desvirgarle el culito, que sería super excitante, después de decirle eso, ella me besó muy tiernamente.

    Finalmente le pregunté cómo se dio la mamada del coche y ella se empezó a reír y me dijo que Eder se la cogió tan, pero tan bien, que ella se sintió obligada a agradecérselo y que la única forma que encontró fue ir chupándosela mientras él le daba un aventón a la casa. Y con esta conversación nos fuimos a dormir muy abrazados, ella diciéndome al oído: “te amo”.

  • Vacaciones y él ex de mi mujer

    Vacaciones y él ex de mi mujer

    Esta vez, les traigo un nuevo relato, que sucedió el año pasado, cuando salí de vacaciones y a mi esposa Katy no le pareció mejor idea, que irnos de vacaciones al pueblo de su ex Alejandro.

    Ella estaba tan alegre de ir a ese lugar, y yo creyendo que su Alegría se debía a que por mucho tiempo no habíamos salido a vacacionar, pero no era así, su alegría se debía a que en su mente ella iba maquinando que se comería la verga de su ex.

    Al llegar a ese pueblo ubicado cerca de una playa muy conocida y donde por la fecha en la que salí de vacaciones, dicha plata no estaba muy concurrida, situación muy ideal para lo que ella tenía en mente.

    La casa que alquilamos tenía una piscina muy bonita donde me cogí a mi mujer la primera noche, se la metí con mucha fuerza en su coño muy rico que tiene. Y ella no dejó pasar la oportunidad de cumplir una de sus fantasías allí conmigo esa noche, chupar una verga debajo del agua y no sé porque, pero la sensación al venirme en su boca fue muy diferente a las veces que me he venido en su boca estando acostados en una cama.

    Al siguiente día por la mañana, mi mujer me pidió ir a la plaza de ese pueblo donde nos encontramos con una de sus amigas, que luego descubrí era hermana del ex de mi mujer. Y al regresar vi a mi mujer triste, así que le pregunté que le pasaba y solo me respondía que estaba bien, que no le pasaba nada, pero era evidente que algo le sucedía, así que esa noche mientras ella dormía, decidí revisar su celular y vi que la amiga a la que habíamos visto en la plaza, le escribió a mi mujer diciéndole que Alejandro estaba en el pueblo y quería verla, y mi mujer estaba así de triste, porque su plan había sido que yo esa tarde al estar en la plaza me aburría como muchas otras veces y que le diría que estaba aburrido y que me regresaba a la casa de la playa, y que la dejaría sola allí con su amiga.

    Pero no fue así, por eso mi mujer regresaba así de triste. Entonces vi que también su amiga le había pasado el nuevo número de Alejandro y mientras mi mujer dormía, le escribí a alejando asiéndome pasar por mi esposa, pero cortante desde un inicio, para que no se diera cuenta que no era mi mujer quien escribía, y así logré acordar con alejando que llegaría el al día siguiente a eso de las nueve de la mañana. Que yo no estaría porque me iría a visitar a unos amigos al pueblo que seguía.

    Por la mañana le dije a mi mujer, que iría a visitar a unos amigos, engañándole que conocía a alguien en el siguiente pueblo y ella me creyó. Le dije que regresaría en dos horas, suficiente tiempo para que ella hiciera con su ex lo que quisiera hacer o dejarse hacer.

    A eso de las ocho de la mañana, le dije a mi esposa que ya me iba y que en dos hora regresaría, no sin antes colocar mi celular en modo avión y la cámara de mi celular, enfocando hacia la cama. Exactamente, deje mi celular escondido con la cámara encendida y yo solo fui a esperar esas dos horas a orillas de la playa en un lugar desde donde podía ver quién entraba y quien salía de la casa playa, donde mi mujer estaba esperando ansiosamente a su ex.

    No había pasado mucho tiempo de que había salido y una moto azul, se paró frente a la casa y el ingreso sin mirar a los lados, él y mi mujer sabían muy bien que dos horas se les pasaría volando y querían aprovechar cada minuto que estarían allí solos.

    Continuará.

  • Fantasías en el trabajo, la señora y el joven

    Fantasías en el trabajo, la señora y el joven

    Nos conocimos en el trabajo, él más joven que yo, apenas unos 25 años y yo 40. Apenas lo vi, quedé obnubilada, un morocho que parte la tierra, con mucho carisma, muy seductor. Yo muy prolija, saludando como a todos. No hice nada hasta 2 años después, que lo tenía en redes y empiezo a tantear que tan picante era chatear de modo caliente. el pendejo picó y me voló la cabeza

    Todavía no logro descifrar si está de novio o en que anda. Nuestros chat se volvieron un vicio, un momento donde la fantasía vuela y nos tocamos, pensándonos, escuchándonos, mirándonos.

    Una mañana desperté mojada porque había soñado con él, que llegaba a casa, tomamos algo, nos sentábamos en el sillón y ups, derramé bebida en su pantalón, tuvo que sacarlo y no me pude resistir, fui directo a tocar su miembro que estaba muy duro, esperando el momento, lo acaricio mientras voy besándolo, susurrándole al oído, que ganas que tengo de vos. Él va tocando mi humedad y me lleva a la habitación, me desnuda y empieza a besarme por todos lados, hasta llegar ahí, abajo del ombligo comienza a lamer mi clítoris, suave, rico, con su lengua, disfrutando y llenándome de placer, me hace llegar al orgasmo. Se detiene el tiempo unos segundos.

    Lo invito a que se acueste, lo beso, lengua por aquí, lengua por allá y me quedo entre sus piernas, besando y jugando con su pene, tan lindo, tan rico, tan firme, tan jugoso, como entra y sale de mi boca, como pasa mi lengua, como disfruta, me encanta verlo gozar. Me calientan sus gemidos y de repente, no puede controlarse, y acaba en mi boca, su semen calentito, me dan ganas de seguir chupándosela. Y sigo, él un poco avergonzado, me dice, lo siento, no pude contenerme. Lo miro, y le digo, no pasa nada, ya lo activo de nuevo. Se detiene el tiempo unos segundos.

    Lo vuelvo a besar, él vuelve a tocarme, ve que sigo toda mojada, busca uno de mis juguetes, y empieza a introducirlo en mi interior, me va dando placer mientras yo sigo besándolo, usa el aceite y busca mi ano para estimularlo, consigue volverme más loquita, me enciende aún más. Su pene firme, ya me va indicando que quiere entrar, para sentir mi humedad con su piel.

    Deja uno de los juguetes en mi vagina, y él va por el atrás, estimulando primero con aceite, entrando y disfrutando, me hace gozar, lo escucho gemir, me vuelve loca, tengo DP y voy sintiendo como se acelera el corazón, como me inunda el placer y nos quedamos un ratito, ahí sintiendo como ese sexo anal nos hace llegar nuevamente al orgasmo, luego de un gran gemido a coro, exhaustos los dos. quedamos unos segundos en silencio.

    Lo miro, le digo tal como lo soñé. Sos muy rico pendex y él me dice, cuando quieras, repetimos.

    Seguiré esperando, que eso suceda.

  • Una chance al eterno amigo

    Una chance al eterno amigo

    Julia era la típica chica linda que tenía a todos detrás, comiendo de su mano.

    Bajita, ojos verdes, muy blanca, y con pecas, cabello castaño encrespado, una amplia sonrisa que enamoraba a cualquiera y un cuerpo hermoso: tetas grandes y firmes, una cintura pequeña y un culo gigantesco. Era lógico, ya que jugaba al hockey desde muy chica y el deporte le había dado un físico privilegiado.

    Además, no era precisamente la típica chica hermosa que era mala con todos, al contrario. Siempre se mostraba alegre y amigable, lo cual hacía que varios chicos confundan su buena onda con coqueteo. Eso hacía que tenga que lidiar muchísimas veces con la incómoda responsabilidad de mandarlos a la famosa «friendzone».

    Algunos se alejaban luego de dejar las cosas en claro, pero hubo uno en particular que se quedó. Su nombre era José, lo conocía desde muy pequeño. Amigos desde la escuela, se conocían muy bien. En algún momento de la adolescencia, él se le declaró y ella trató de ser lo más compasiva posible para explicarle que solo lo veía como un amigo.

    Él dijo que lo entendía y que quería sigan siendo amigos, pero realmente la siguió deseando en secreto.

    Hacía todo lo que ella le pedía y aunque no era intención de Julia, a veces abusaba un poco de esa bondad.

    Cuando llegó la época en la que Julia comenzó a salir con otros chicos, él moría por dentro escuchando o incluso viéndola salir con otras personas. Realmente le hacía mucho daño, pero jamás decía nada.

    Todo esto nos lleva a una noche en la que, al salir de la universidad, Julia salió a tomar algo con un chico que le había llamado la atención; algo bastante raro ya que ella siempre fue muy selectiva y con estándares muy altos a la hora de elegir una pareja, aunque sea solamente para saciar su sed de sexo por una noche.

    Fueron a un bar, de ahí fueron a bailar y ya bien entrada la madrugada, fueron a un hotel alojamiento a pasar la noche. Ambos se deseaban, debía ocurrir.

    Llegaron al lugar, entraron a la habitación y siguieron los besos que ya habían comenzado en la disco, pero con mayor intensidad y desprendiéndose de la ropa.

    Él mostró su físico trabajado en el gimnasio, parecía una escultura. Julia disfrutaba viendo y tocando esos músculos. Luego él comenzó a desnudarla y a disfrutar de ese cuerpazo de diosa.

    Besos, caricias, lengüetazos, chupadas de pezones, sexo oral para ella y finalmente él se sacó los boxers… algo malo pasaba ahí.

    Julia siempre fue muy selectiva y una cosa que siempre le gustó fue tener sexo con penes grandes, cuanto más grande mejor. Y sí, a ninguna chica le gustan los pitos cortos, pero para ella cualquier cosa inferior a los 16 centímetros era muy pequeño. Lo que el chico traía no superaría los 14.

    Ella no sería capaz de a esa altura decirle que no, pero la expresión de decepción en su rostro era indisimulable. Tanto que él la notó y el ambiente se puso tenso.

    Es que la decepción de Julia iba primero por el lado de que el miembro era pequeño para sus gustos, pero más porque todo el deseo que sentía por ese hermoso chico se había esfumado en un segundo.

    Él no se podía concentrar y terminó diciéndole que se iba, que le dejaba el dinero para pagar la dormida de la noche y el taxi a la mañana; pero que no quería quedarse ahí con ella.

    Ella trató de detenerlo, pero no la escuchó y se fue.

    Julia se acostó y pensó en qué hacer. Le habían dejado el dinero para pagar la noche, pero estaba demasiado caliente como para conciliar el sueño y le daba miedo andar sola en taxi tan tarde hasta su casa. Entonces se le ocurrió llamar a José.

    La idea de ella era que José la busque, la lleve a su casa y ahí sacarse la calentura con alguno de los enormes dildos que tenía guardados.

    José atendió, se notaba que lo acababa de despertar —lógicamente; eran las 4 de la mañana— pero al escuchar la voz de Julia, hizo todo lo posible para aparentar estar despierto. Ella le contó más o menos que había pasado, pero obviando la parte importante que era el motivo por el cual el joven la había dejado ahí; se limitó a decirle que él decidió irse sin dar muchos motivos después de haber garchado.

    Raudamente José tomó su auto y fue hasta el motel, habló con el guardia y le explicó que venía a buscar a alguien, luego de hablar con la habitación, lo dejaron pasar.

    Entró al garaje de la habitación, entró y ahí estaba Julia, sentada en la cama esperándolo.

    «Ay, Josu; gracias por venir a salvarme. De verdad no sé qué haría sin vos», dijo ella, mientras lo abrazaba.

    Él sentía las enormes tetas de Julia apoyándose en su torso y ya era feliz.

    En vez de ir, José propuso quedarse un rato a tomar algo ahí, total había una heladera pequeña con cosas para consumir. Ella eligió un vino y se sentaron en la cama a beberlo.

    Charlaron durante unos minutos, hasta que el vino empezó a hacerle efecto a Julia y por primera vez, vio por un rato a José con otros ojos.

    Se fijó en su estatura (medía 1,85mts), el gran tamaño de sus manos y su contextura robusta a pesar de ser flaco.

    Él seguía hablando, mientras ella lo observaba. Ni se daba cuenta de lo que estaba por ocurrir.

    En un momento ella lo hace callar, le pone el dedo en los labios y le dice «che, no te parece que si estamos en un telo hay que aprovecharlo. Encima tenemos la noche pagada».

    José se quedó helado, no supo como reaccionar cuando Julia, el amor imposible de su vida se acercó y lo empezó a besar.

    Luego de asimilar un poco la situación, él respondió al beso con otro más apasionado. El roce de los labios, el jugueteo con las lenguas, las caricias subían más de tono; la estaban pasando muy bien.

    Él se quitó la camiseta y ella se percató de que realmente no tenía tan mal físico. Si bien no tenía los músculos del anterior sujeto, José tenía algo de músculos y se veía bien. Pero lo que vendría después, sería la gran sorpresa de la noche.

    José estaba con una mezcla de emociones, todo parecía un sueño. Apresurado se sacó los pantalones, con ropa interior y todo. Julia no estaba preparada para ver lo que su mejor amigo tenía guardado.

    Su verga era enorme, gigantesca. Realmente no había palabras en la cabeza de Julia para describir lo que estaba viendo. Era genuinamente descomunal, algo que nunca había visto antes.

    Los ojos de Julia se pusieron como platos, no pudo evitar quedar boquiabierta ante semejante anaconda de carne. Parecía algo digno de un caballo, no de un ser humano.

    Medía como unos 28 centímetros de largo, pero lo más impresionante era el grosor; parecía un brazo. Largo, duro, con venas muy marcadas.

    «¡Hijo de puta que carajo tenés ahí, boludo!», fue el grito que le salió del alma a Julia, luego de unos segundos de silencio y estupor

    Él no sabía que hacer, la tenía frente al él perpleja. Algo que no le había contado antes, era que solamente había podido tener sexo una vez nada más, ya que el resto de las veces las chicas huían ante semejante monstruosidad.

    Julia no podía creer lo que veía, era como alguno de los consoladores ridículamente grandes que solía usar para complacerse hubiese cobrado vida. Se acercó y lo empezó a tocar.

    Lo agarró con ambas manos —que no lograban rodear toda la circunferencia del colosal miembro- y comenzó a lamerle la cabeza, luego a chuparla un poco. José no aguantó y eyaculó una cantidad enorme, sin siquiera tiempo de avisar.

    Julia recibió la sorpresiva descarga, pero no le molestó. Eso sí, la cara se le llenó de leche y parte de su ropa también.

    José estaba avergonzado, se sentó al borde de la cama y se quedó mirando al piso, mientras ella se arrodilló frente a él y le dijo que no había problema, que estaba todo bien.

    «Tranqui, son cosas que pasan. Vos podes seguir. Dale, yo sé que siempre quisiste que esto pase.

    Ahora disfruta, disfrutame», le dijo con voz dulce.

    Volvieron a besarse y ella comenzó a estimular esa gigantesca poronga hasta que volvió a estar bien dura. Él se apresuró a buscar un condón, que al intentar ponérselo, se rompió.

    Entre carcajadas, Julia le dijo «salvo que encuentres una bolsa de consorcio, me la vas a poner sin forro».

    Él asintió con la cabeza. En medio de su apuro y su asombro por todo lo que estaba pasando, José no había desvestido a Julia.

    Cuando intentó hacerlo, su erección se fue. Estaba demasiado nervioso.

    Volvió a sentarse al borde de la cama, en la misma posición que hacía un rato. Julia intentó animarlo de vuelta.

    «Pensa en las veces que fantaseaste conmigo, pensa en todo el tiempo que me dedicaste pajas y me tenías que ver con otros. Esta noche soy tuya, aprovecha». Fue lo que le dijo.

    Esta vez él no se inmutó. Ella se paró frente a él y dijo «Y bueno, que desperdicio. Sabía que no tenía que darte una oportunidad.

    Que lastima, tanta pija pegada a un maricón».

    José levantó la vista, ella estaba totalmente desnuda; se había quitado la ropa mientras él no la veía. Los ojos de José se veían encendidos, con fuego de rabia. Julia había logrado su objetivo.

    Se levantó y la agarró del cuello con fuerza. «Ahora te voy a cobrar todo, hija de puta», le dijo.

    La tiró al piso e hizo que ella se la chupe, ella lo hacía como podía. Era demasiada pija, apenas le entraba en la boca.

    Luego de un rato, la puso de cuatro en la cama y la penetró con fuerza. Él estaba dispuesto a descargar toda la rabia y la frustración de años en esa concha rosadita, húmeda y extremadamente apretada.

    Por su lado, Julia lo disfrutaba muchísimo. El dolor que le provocaba el gigantesco miembro destrozándola por dentro le daba demasiado placer, al punto de que no tardó demasiado en acabar, y acabar, y acabar, y acabar, y seguir acabando. Las piernas le temblaban, los ojos se le daban vueltas, ella entera temblaba.

    José cambiaba de posiciones y ella gozaba ser reventada por el que hasta hace un esto era su tierno y tímido mejor amigo.

    Ella lo arengaba para que siga dándole fuerte, que la maltrate, la ahorque, le estire del pelo y le pegue cachetadas y nalgadas con todas si fuerzas. Él hacía todo eso y más.

    Se sentía como una cogida brutal, acompañada de una paliza. Descargó años de silencio y tristezas en el cuerpo de su amor de toda la vida. La dejó reventada.

    Moretones, marcas de golpes a mano abierta, sus dedos marcados en el cuello de ella; eran testimonios de la salvajada que estaba ocurriendo en esa habitación.

    El sonido de los cuerpos chocando, acompañado de gemidos de placer, golpes y frases sucias era ensordecedor.

    Él era otra persona, alguien que nunca se animó a ser al menos en público; ella parecía poseída. Gritaba, pedía que le peguen más fuerte y que la destrocen. Estaba teniendo lo que siempre quería.

    Es que siempre fue una chica buena y a la vez muy deseada, todos sus pretendientes o parejas ocasionales la trataban bien todo el tiempo, incluso en la cama. Cuando pedía rudeza, la recibía pero nunca en una medida en que la dejase satisfecha.

    José parecía el demonio mismo, destilaba rabia. La golpeaba cada vez más fuerte, la mordía, la insultaba. Era todo lo que Julia necesitaba.

    Así como él descargaba todas sus frustraciones, ella sentía que cada metida de verla con una fuerza terrible, le sacaba un peso de encima, la liberaba de todo el estrés que tenía. Era caliente, sucio pero a la vez hasta algún punto terapéutico.

    Luego de un largo rato, José no daba más. Eyaculó en el fondo del sexo de Julia, llenándola de abundante semen caliente.

    Pasó un rato, se acostaron; ambos desnudos. José le robó un cigarrillo a Julia y se puso a fumar, mientras ella miraba atónita al techo, donde había un espejo y se veía a sí misma y a él acostados. Él relajado, con su enorme miembro ya flácido y ella despeinada, golpeada, aún temblándole las piernas y sin parpadear. Le dolía todo, pero a la vez sentía paz, sentía que por fin tuvo lo que quería y quizás no sabía que lo necesitaba hasta un punto tan extremo.

    Ella seguía cavilando cuando José se levantó, tomó sus cosas y se fue. Ella siguió ahí, pensando. Se quedó dormida, se levantó y pagó la cuenta.

    Tuvo que quedarse en casa encerrada una semana hasta que los moretones y los golpes de esa noche desaparezcan. Ella no lograba entender como pudo haber disfrutado tanto de ser cogida salvajemente por una verga que parecía una trompa de elefante, tampoco podía creer que se sentía tan bien con el dolor que le generó ese encuentro por varios días, ya sea dentro de la concha como en todo el cuerpo; es que él la había molido a golpes, pero ella no solo lo disfrutó, sino que quería más.

  • Historia de un corneador afortunado

    Historia de un corneador afortunado

    Soy Bruno, tengo 42 años, soy hombre sólo “single” de Santo Domingo, Ecuador, Esto me sucedió hace tres años aproximadamente, un día revisando mi perfil liberal en Facebook, veo un mensaje de un señor llamado “Jorge” por respetar su identidad cambiaré sus nombres reales debido que ellos son figura pública acá en nuestra ciudad y obviamente al ser identificados se podrían ver afectados con la sociedad puritana que se asusta y juzga por los pecados ajenos sin darse cuenta que ellos también pecan sino que de manera diferente.

    Bueno el mensaje de Jorge decía que le ayude recomendándole cómo puede hacer para que la esposa acceda a cumplir la fantasía que él tenía de verla con otro, entre conversas va y conversa viene noté que Jorge estaba decidido a cumplir su fantasía, que tenía claro cómo se podían presentar los escenarios al momento del acto y demás. Pero que su esposa “Jessy” aún no estaba convencida.

    Cómo en todo caso de encuentros liberales cumplí con mi protocolo de presentarme con foto real con Jorge y pedir foto de ellos para saber si hay atracción y de paso matar mi curiosidad, Jorge no dudó en pasarme un enlace de Facebook con una foto dónde se veían a varias mujeres, y recuerdo que me dijo “es ella, la del sombrerito” al ver a Jessy me quedé impresionado de su belleza, una mujer hermosa en todas sus líneas, identificando sus nombres en su perfil noté que era una funcionaria pública importante en nuestra ciudad, a más de hermosa era muy inteligente eso la hacía mucho más interesante, no la había conocido anteriormente pero había varias veces escuchado comentarios positivos de ella y había leído su nombre en varios documentos públicos, Jessy a pesar de ser una mujer madura de unos 45 años aproximadamente, se veía súper bien físicamente y su rostro precioso, su mirada tan posesiva y fácilmente se notaba su firme seguridad y autoestima, pase un buen rato curioseando muchas fotos de ella en su Facebook.

    Jorge ya había adelantado conversaciones con Jessy para que le cumpliera su fantasía, pero ella no estaba para nada convencida de que fuera buena idea, tenía muchas dudas obvias de una mujer de su sociedad. Un día nos reunimos con Jorge para comentar experiencias y de paso él estar seguro si era buena idea compartirme a su esposa, me comentó que llevaban años de casados, que no era su primer matrimonio ni de él ni de ella, no tenían hijos en común, pero él amaba a Jessy con locura y está completamente seguro de que ella es la mujer de su vida, me pidió que le escribiera para intentar convencerla sin que ella supiera que Jorge y yo habíamos hablado.

    De inmediato el escribí al Messenger sin tener resultados, pasaron varios meses hasta que comenzamos a conversar vagamente de cosas muy básicas y triviales, no se veía avance de ninguna manera, Jorge siempre me preguntaba que cómo iba con Jessy y la respuesta siempre era la misma, de a poco fuimos mejorando nuestra charla y Jessy ya me tenía algo de confianza y empezó a hacerme preguntas de mis experiencias liberales, y yo aprovechaba para también preguntarle cosas intimas a ella, un día Jessy en conversación con Jorge conjeturó que él y yo éramos cómplices, y supe que se molestó un poco pero al final terminó aceptándolo y fue cuando Jessy empezó a confiar más en mí y a contarme lo que Jorge quería y sus temores, etc.

    Las conversaciones cada vez tenían mejor tono, Jessy era siempre muy sincera y objetiva en sus palabras, me contaba que su familia era muy cristiana igual que ella y de enterarse de seguro la “desheredarían” y la condenarían moralmente, eso le preocupaba, Jessy y yo ya conversábamos de cosas que a ella y a mí me gustaban en la intimidad, de cómo le gustaría vestirse la primera vez que nos veríamos, etc., en fin, siempre era muy agradable charlar con ella, me pedía que no le contara a Jorge lo que habíamos conversado, cosa que en realidad no me agradaba mucho que se oculten las cosas, porque siempre he sido participe de que en una relación todo debe ser transparente. Y por otro lado Jorge me preguntaba que cómo me iba yendo con Jessy en las charlas, yo le contaba que muy bien que todo iba avanzando, me pedía detalles, pero yo me limitaba a decirle que cosas triviales.

    Con el pasar de los días la comunicación mejoró entre los 3, después de varios intentos fallidos para salir y vernos, entre ellos había discusiones por el tema, un par de ocasiones hasta intentaron separarse, Jorge estuvo fuera de casa por varios días, eso me preocupaba porque si ellos no estaban bien pues yo tampoco podría compartir con ellos, y además que hacían muy linda pareja y se veía que en realidad se amaban del uno al otro, y yo no quería que la fantasía que a mí me habían dado la oportunidad para llevarla al cabo haga daño a ese matrimonio, me gustaba verlos juntos, su felicidad de alguna manera también era la mía, me habían caído tan bien los dos que me sentía responsable de que se encuentren bien o mal, al fin se pusieron de acuerdo y quedamos en vernos una noche de un viernes.

    Me pasaron recogiendo en su auto, fue una sensación muy bonita que me generaba saber que al fin la vería a Jessy y que podría disfrutar de su belleza. Llegaron, Jorge conducía y Jessy era su acompañante de lujo, me subí en el asiento posterior saludé a Jessy con un delicioso beso en la boca, quería ver la reacción de ella y al mismo tiempo la de Jorge a ver por primera como su amada era besada por otro hombre, los labios de Jessy eran fenomenales y luego saludé a Jorge con un fuerte apretón de manos, nos dirigimos al motel, y comenzó la plática, Jessy nos había aclarado que esa noche sólo sería un ensayo, y que no pasaría nada más de besos y una buena charla, porque ella quería saber cómo se sentía consigo misma el materializar la fantasía de su esposo.

    Llegamos al motel, al bajarse del auto pode ver a Jessy cómo lucía de hermosa, ella físicamente es alta de 1.70 m, de piel canela, cabello liso largo, de buen cuerpo, con piernas y nalgas grandes y firmes, senos de tamaño normal y cintura fina, lucía un pantalón armado a su piel, y una blusa muy elegante conjuntamente con su peinado y maquillaje, se veía divina!

    Ya se imaginarán me la comía con los ojos, mientras charlaba con los dos y yo no paraba de halagarla, en eso me dije “Vengase preciosa” y la senté en mis piernas, era súper excitante sentir sus nalgas sobre mí, mientras seguíamos la amena charla, yo aprovechaba acariciándola por dónde podía, hasta que le desabroché su sostén por debajo de la blusa, ella sólo sonreía, se notaba que le agradaban mis caricias, mis juegos y la charla que manteníamos entre los tres, le besaba el cuello, llegué a sus senos por debajo de su blusa hasta quitarle el sostén.

    Así nos mantuvimos un largo rato, tomamos unas dos que tres cervezas, hasta que fuimos a la cama los tres. De inmediato la comencé a besar y acariciarla con mayor comodidad, Jorge observaba muy excitado con quien sabe que cosas más se le pasaban por la mente en ese momento, creo que quería grabar con su teléfono, pero no se atrevía por medio a que Jessy se moleste y se dañe el momento, a Jessy le alcé su blusa y chupé sus senos, su respiración aumentó se veía muy excitada, con su mano agarró mi parte íntima y me lo pajeaba, al rato se levantó y me hizo un oral de lo más rico, y así cambiamos posiciones varias veces, yo le chupaba los senos y ella me hacía un oral, intenté bajarle el pantalón pero fue imposible, Jessy no accedió, y esa noche Jorge y yo nos quedamos con las ganas.

    El encuentro fue la siguiente semana, el siguiente viernes, se repitió la rutina, me recogieron en el mismo sitio, la Jessy lucía hermosa como era de su costumbre, decidimos pasar comprando algo para beber y amenizar el momento, llegamos al motel y destapamos la botella de whisky y empezamos la plática conjuntamente con la bebida y las caricias de mi para Jessy, así pasamos largo rato que no sentimos el tiempo.

    La bebida se acabó y eso nos daba la pauta para seguir al siguiente paso, la habitación tenía una enorme cama redonda, fuimos a la cama con Jessy, y mientras nos besábamos nos comenzamos a desvestir, Jessy llevaba un conjunto interior hermosa un hilo que la hacía lucir magnifica, ésta ocasión no pude seguir con mucho juegos previos, solo me subí en ella en la posición del misionero, la abracé muy fuerte y mi intimidad jugaba con la suya sin entrar, haciendo serrucho a todo lo largo de sus partes nobles delanteras y posteriores.

    Jorge nos miraba de cerca y estaba que se jalaba su intimidad e inmediatamente tuvo una eyaculación que la dejó caer en la hermosa piel de Jessy, nosotros seguíamos concentrados en lo nuestro, por lo que nos susurrábamos mutuamente al oído cuanto habíamos anhelado ese momento, en eso sentí como mi pene quería entrar en su empapada intimidad, y de a poco fue desapareciendo hasta adentro, sentía contracciones de la intimidad de Jessy que por cierto era muy apretada, y sentí como tuvo un o una serie de orgasmos que en ese momento no los pude contar, la tensión era muy fuerte por el momento de euforia recuerdo que le puse sus pies en mis hombros y empecé a puntear en el entrada de su intimidad posterior, y como estaba todo tan empapado mi intimidad se abrió camino y entró sin mucha dificultad, sentí que mi pene se apretaba delicioso con las contracciones de su intimidad posterior, allí estuve bombeando unos minutos cuando Jessy notó de Jorge se había vestido y se estaba yendo.

    A Jorge le habían entrada las dudas y los celos de ver a su esposa poseída por otro hombre, Jessy inmediatamente corrió tras él a detenerlo, y digamos que allí se acabó la fiesta, no fue un final feliz en ese momento, pero Jorge comprendió que los celos y dudas eran parte del proceso de cumplir su fantasía y pronto las cosas se arreglaron, de allí pero recuerdo al siguiente día que mi parte intima estaba muy maltratado con dolor, Jessy había estado muy apretada y ese dolor me revivía el momento de placer, quedamos de vernos a la siguiente semana pero eso será otra historia.

  • De la disco montada, hasta la leche en casa

    De la disco montada, hasta la leche en casa

    Hola amigos, vuelvo a escribir después de mucho tiempo, los tenía abandonados.

    Es algo jocoso y muy en contra de lo que llamamos normal.

    Fui a quedarme en casa con papá, mamá fue de visita a lo de mi tía un fin de semana, como es normal para mi, salí a una disco con Vale, nos divertimos bailando, uno grupo de chicos nos invitaron ronda de tragos, aceptamos y nos unimos a ellos, todo era buena onda, ni pensar en nada más, era noche de disfrutar con Vale.

    Como a las 3 de la mañana, la bebida ya me ganó, estaba realmente cansada, quería llegar a casa, papá estaba con unos ex compañeros suyos y me preocupé porque aprovecha siempre que mamá que no está para tomar demás, entonces le dije a Vale para ya retirarnos, los muchachos que estaban en la disco también ya se estaban yendo, compartimos el Uber, estábamos entre 6, Vale, yo, otra chica y tres chicos, como no entrábamos todos, Vale fue al lado del conductor con una de las chicas, la más chiquita del grupo, atrás entre 4, tuve que subir en el regazo de Renato, un lindo brasilero, al subir todo normal, yo fui con una minifalda cortita, en el trayecto, pude sentir que quien me llevaba en el regazo, estaba teniendo tremenda erección, ni lo toqué y ya estaba caliente por mi.

    Entramos en confianza con el conductor, hablábamos como si ya nos conociéramos entre todos, la chica que iba a mi lado sobre su novio, estaba ya en pleno beso y eso empezó a calentarme, aproveché la conversación general para levantarme un poco y bajar la bragueta de Renato, le saqué el pene y corrí mi ropa interior a un costado y lo metí en mi vagina, disimuladamente me movía en círculos, él me agarraba de la cintura, no pude llegar al orgasmo, era todo incómodo pero, sentí que se vino adentro de mi.

    Cuando ya me disponía a bajar, Renato guardó su pene y me bajé a la puerta de casa, su esperma me bajaba entre las piernas.

    Entré a casa, en la sala uno de los amigos de papá estaba durmiendo en el sofá, no hice ruido, fui hasta mi habitación y encontré a otro señor durmiendo en la silla del escritorio, les juro que estaba yo demasiado caliente, quería pene en mi vagina hasta poder terminar, me asomé a la habitación de mis padres, papá estaba boca arriba, durmiendo como tronco.

    Me desvestí en mí habitación y mientras lo hacía, el señor despertó, me quedé quieta, creo que él pensó que estaba en su casa, se levantó y se acomodó en mi cama, me quedé desnuda inmóvil viendo lo que hacía, tuve curiosidad, me acosté a su lado, estuve así un tiempo, estaba él de espaldas, entonces también me acomodé de espaldas a él, cuando ya me estaba durmiendo, voltea hacia mi y cruza sus brazos sobre mi cintura, no hice movimiento alguno, moría de sueño.

    Unos 15 minutos después, sentí que se desnudaba, no hice nada, yo estaba con un short cortito y sin ropa interior, arriba totalmente desnuda, en eso siento que él está totalmente desnudo, se pega por mi, pude sentir su miembro por mis nalgas, estiró su brazos y me las puso sobre mis pechos, todo quedó quieto unos minutos…

    Yo entré en calor y como papá estaba dormido por los tragos, me volteé para quedar cara a cara con el señor, bajé mis manos y empecé a hacerle pajas, despertó y me abrazó, su pene estaba ya para destruir agujeros, me tomó fuerte y nos besamos, él ni sabía dónde estaba, el alcohol se olía a mares, lentamente lo puse boca arriba y subí sobre él, metí su pene y casi sin gemir, tuve sexo pero, dejó de estar erecto y se volvió a dormir.

    Para no levantar sospechas de que el amigo de papá me penetró, decidí ir a dormir en la habitación de mis padres, entre casi desnuda y papá estaba medio despierto, encendió la TV y estaba viendo porno, totalmente desnudo y se estaba tocando, su pene estaba erecto, no me vió entrar, le acomodé en la otra cama y lo observaba, noté que se iba durmiendo y luego reaccionaba de vuelta con unas pajas, les juro que no sé lo que me pasó, apagué la TV y me mudé a su lado, tiene un hermoso pene, grueso y largo, los tragos nos hicieron mal.

    Me acomodé y lo abracé, luego de un rato él reaccionó, encendió la luz, me miró, yo estaba totalmente desnuda, «hola hija, qué haces así desnuda a mi lado?» me preguntó, «Nada papi, quiero dormir contigo» le dije, trató de vestirse y lo abracé fuerte, me abrazó también y de un beso en la mejilla, pasó a mi frente y luego nos besamos en los labios, primero un beso normal, luego ya con pasión y lengua, mis manos fueron directo a su pene, estaba enorme y duro, quería alejarse pero, el deseo le pudo más, bajó por mis pechos y en un instante, estaba chupándome la vagina.

    Olvidamos que somos padre e hija, me abrió las piernas sobre su hombro y metió su enorme pene en mi vagina, gemí muy fuerte, cada estocada era deliciosa, me chupaba toda y yo a él, no pude creer que estaba en pleno sexo con papá, y el penetrando la vagina de su princesita, lo volteo boca arriba y me subo sobre su mástil, lo miro fijo mientras su pene me abre y llevo mis labios a sus labios gimiendo de placer, tarde menos de 5 minutos en llegar al orgasmo, grité de placer, seguí moviéndome entre mis contracciones sentí que me llenaba la vagina de semen, les juro que he tenido sexo con muchos hombres pero, papá me hizo disfrutar como estar con dos.

    Quedó dormido desnudo, con el pene chorreando con los fluidos de su hija, no podía quedarme ahí entonces, volví a mi habitación, y dormí al lado del amigo, me deje penetrar un par de veces, volteaba y me la hundía cada tanto, antes que ellos despierten, me duché y salí al trabajo.

    Esa noche al llegar a casa, papá solo me miró y me saludo como siempre, creo que se imagina que soñó, él estaba muy alcoholizado y la verdad, no me arrepiento, la pasé muy bien, demasiado bien.