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  • Existe la maldición generacional (abuela, hija y nieto)

    Existe la maldición generacional (abuela, hija y nieto)

    Hola Luisfa, te escribo en relación a “existe la maldición generacional” relato que nos publicaste, a Lela y a mí nos encantó, y queríamos pedirte un favor. Te envío más data, ¿podrías hacernos una segunda parte?

    Hola G, si no hay inconveniente, contame nomas.

    (Voy a obviar el intercambio de mails para hacerlo más dinámico)

    Toda esta parte comenzó aproximadamente a los tres años de nuestro primer encuentro sexual.

    Ahora que mis padres se han separado, mama viene más a menudo a casa, se nos está haciendo complicado no dejar vestigios de nuestra relación, para colmo mi mama empezó con la cantinela que se encuentra muy sola, creo, me va a pedir vuelva a casa con ella, con Lela no queríamos tirar los años de convivencia que llevábamos hasta ese momento por la borda.

    Pero lo realmente sorprendente comienza ahora.

    Luego de una habitual cena que realizamos casi todos los fines de semana, mi mama tomo unas copas de más y le pego el pedo melancólico, la charla recurría en cuanto extrañaba a papa y a mí, a pesar que nos veíamos habitualmente, que se sentía sola.

    Con mi abuela, la acostamos en “mi pieza” y como todas las noches nos fuimos a dormir juntos a nuestra habitación.

    Al día siguiente, luego de haber bebido litros de café y varias aspirinas, nos pidió disculpas, reímos como locos por lo sucedido.

    La semana transcurrió con normalidad.

    La historia aplicada comienza el sábado siguiente por la noche, luego de cenar los tres, esta vez sin alcohol en demasía.

    – Mama ¿puedo quedarme con ustedes esta noche? Así compartimos una película.

    – Si hija, como no vas a poder quedarte, está la pieza de G, y él duerme conmigo.

    – Dale ma, buenísimo.

    Mama saco la genética de mi abuela, buen físico, dos senos más grandes que su progenitora, su buena cola y muy buen gusto para vestir, estaba con una pollera pantalón que resaltaba su anatomía y dejaba entrever un “camel toe” muy apetecible, continuaba el atuendo con una remera del tipo térmica muy ajustada que dejaba ver sus pezones marcados, obvio, no traía corpiño. Se hizo justicia para mis ojos verla con la ropa del gimnasio, mi pene se hizo cargo de lo visto, comenzó a endurecerse, marcándose un poco en mis pantalones, Lela comenzó a sonreír, ella si se dio cuenta de lo que me sucedía, pero paso desapercibido para mi mama.

    Mi abuela se disculpó y dijo venir en un rato, se quería poner más cómoda yendo hacia la pieza.

    Con mama buscamos una película para ver al regreso de Lela, acomodándonos en el gran sillón de la sala.

    Mientras preparábamos la película que eligió mama, llamada love, del año 2015, mientras la abuela regresaba.

    Lo ignorado por nosotros, es que la película tenía un alto contenido erótico, reconozco que la elección estuvo muy buena.

    En varias escenas, tuve que taparme con un almohadón debido a las erecciones recurrentes, calculo, ellas también se habían excitado, pero como no se les nota… ventaja y punto para las chicas.

    La cuestión es, al finalizar el film, mi abuela me pasa un frasco de aceite para bebes y me pide unos masajes en sus pies, que estaban cansados, según dijo. Fui a buscar un puff y me senté frente a ella, apoyo sus pies en mis rodillas y comencé a friccionar desde los dedos de sus hermosos pies, hasta sus rodillas, mientras madre e hija dialogaban sobre la película. Mi madre haciendo una escena muda de celos, pone también sus extremidades sobre las de mi abuela y dice que ella se merece unos iguales, comienzo a hacerlos.

    Pasado un rato, mi abuela tomo el frasco de aceite, comenzó a echar a las piernas de mi madre, no me había percatado, pero colocaba el líquido cada vez más arriba, estos masajes se fueron transformando en caricias, sobre todo al llegar a los firmes y torneados muslos de mama, comprendí el mensaje. Esas caricias las combinaba con pequeños apretones suaves en parte interna, fui subiendo centímetro a centímetro, mis pulgares hicieron un casi imperceptible toque en la entrepierna, lo que me basto para sentir la humedad que traspasaba el pantaloncito deportivo; miro el rostro de mama, sus dientes mordían el labio inferior, sus ojos cerrados y su cabeza hacia atrás, me indicaron que era momento de ir por más. Los dedos presurosos comenzaron a tocar su vagina por encima de la ropa, sus caderas comenzaron a moverse de abajo hacia arriba, ya se escuchaban los suspiros, sin perder tiempo, mi abuela, muy lentamente, comenzó a sacar la pollera pantalón, mama ayudo levantando ese culo hermoso, dejando a mi vista su vagina, custodiada de unos bellos muy bien recortados.

    Me sumergí entre sus piernas, besando esos ya inflamados labios, tratando de abrirme paso en su interior con una atrevida lengua deseosa de probar el sabor materno. Una vez franqueada la guardia, una cantidad de líquido agridulce invade la cavidad bucal. Con el sabor del sexo y degustándolo, busco el clítoris, rosado, duro, a la vista, lo tomo entre mis labios para succionarlo. Escucho el gemido y el grito de placer que deja escapar por su boca, anunciando ese gran orgasmo, el que recibo en mi rostro como premio a la tarea realizada.

    Mientras había estado probando las mieles materna, Lela le fue retirando el resto de la ropa, ver el escultural cuerpo de mi madre totalmente desnudo me incendio más, quería poseerla ya.

    Lela ya se había ocupado de su propia ropa, las dos totalmente desnudas eran lo que cualquier poeta definiría como musas del erotismo. Sus anatomías brillaban con la tenue luz que invadía la sala.

    Ambas ahora, estaban abocadas a la tarea de que mi cuerpo quedara totalmente descubierto, mientras una me sacaba la remera, la otra lo hacía con el pantalón y calzoncillo. Totalmente desnudo, mi abuela tomo la mano de su hija para llevarla hacia mi miembro endurecido y goteante del líquido pre seminal. Tomándolo tímidamente, se dejó caer de bruces en el piso e intento llevarlo a su boca pero Lela no se lo permitió, llevo sus manos hacia atrás y se las ato con unas esposas de cuero que habíamos comprado en el sex-shop, tapándole los ojos con un antifaz ciego, la hizo parar y así conducirla a la pieza, las seguí.

    Ya dentro del cuarto, me sorprendí, había acondicionado todo, era una película porno, luces rojas, correas colgadas, en la cama, en el piso, vibrador y dildos en la mesa de luz, estaba desconociendo a mi abuela, sabía que teníamos todo eso, pero nunca habíamos usado todo junto.

    Así con los brazos por detrás, tomó la cuerda que colgaba de la pared y ato a ella las esposas, puso un cepo en sus tobillos al que fijo a la cama. Ya inmóvil, de rodillas e inclinada hacia adelante, me arrodille frente a ella. Al tiempo que en su boca se perdía mi pene, mi abuela por detrás, introducía en su orificio anal un plug, mi verga entraba y salía, su lengua se posaba en la base del pene presionándolo contra el paladar, a la vez que seguía con mis movimientos, el miembro había comenzado a dar señales de querer expulsar semen, se tensaron los testículos, una corriente recorrió mi espina dorsal y el semen retenido salió expulsado, haciendo que mama se asuste por la cantidad recibida, que dicho sea de paso, fue bien recibida y para nada desperdiciada.

    Lela desato a mi mama, la llevo a la cama y se fundieron en un beso apasionado. Mi madre se sacó el antifaz de los ojos y lo tiro al piso, mirándome fijamente mientras se besaban, percibí lujuria en sus fulgurantes esmeraldas.

    Sus bocas buscaron el sexo de la otra, mi abuela estando arriba, recibía la lengua de mi madre tanto por su vagina como su ano, arqueando la espalda, como tantas veces yo la había visto.

    Sus jadeos y gemidos casi quedaban ahogados, solo se escuchaba el chapoteo de sus lenguas disfrutando de esas rajas que delimitaban sus piernas.

    En un momento y en orden, que parecía cronológico, tuvieron cada uno su orgasmo.

    Aun jadeando y agotadas se me abalanzaron suavemente para continuar la interminable y hasta ahora, ininterrumpida, sesión sexual.

    Entre ambas me ataron a la cama, parecía que se habían puesto de acuerdo, pero no era así, todo iba surgiendo, se miraban solamente y parecían entenderse.

    La que primero se ocupó de mi miembro, que se encontraba duro otra vez, fue mami. Se sentó a horcajadas sobre él, dejándose caer, permitiendo la total penetración en su cálida vagina, al tiempo que Lela masajeaba y succionaba sus tetas, deteniéndose por momentos en los pezones.

    – Hijo, te amo, gracias por estar dispuesto para mamita, quiero que me llenes con tu semen, que me ocupes todo ese lugar por donde alguna vez saliste, que con tu descarga, quemes mi útero deseoso de tu verga.

    Por primera vez escuchaba su voz, en todo el rato que veníamos disfrutándonos.

    Su mama hizo que sacara mi sexo del suyo, poniendo bastante lubricante tanto en mi verga deseosa como en su ano, sacando el plug anal, la ubico para la penetración, tomó con su mano hábil mi miembro, lo puso justo por donde debía entrar y le dijo.

    – Ahora hija prepárate a disfrutar, vas a ver el león que tengo en casa.

    Mama dejo que poco a poco se fuera introduciendo, hasta, no sé el motivo, dejó caer de golpe su peso, un grito inundo la habitación, luego, fue todo silencio por unos instantes.

    – Ma, ¿estás bien?

    – Mejor que nunca, sigamos, no te preocupes.

    Luego de unos instantes, comenzó a cabalgar mi miembro, primero suave, luego más duro.

    Cuando pensé que todo ese sexo anal quedaba ahí, abuela aparece en acción, introduciendo un consolador en la vagina de mama, lo que pareció enloquecerla del placer, se movía y cabalgaba como una desquiciada. Cuando parecía que llegaba su orgasmo, Lela, otra vez entra en acción. Con su mano embebida de lubricante, me circundo el esfínter anal desde afuera, introduciendo una falange solamente. Ese juego perianal hizo que mi esperma se colara en las vísceras de mi receptora, al tiempo que ella hacía lo propio, descargando sus fluidos sobre mi pelvis al sacar el dildo que tenía en la vagina.

    Ambos quedamos extenuados, al irme desatando, Lela me decía…

    – Ahora me toca a mí, no vamos a terminar la noche de esta manera, quiero mi ración.

    Me puse mal, pues no pude mantenerla erección, a lo que mama me dijo.

    – Tranquilo, disfruta el espectáculo.

    Nuevamente madre e hija se trenzaron en un descomunal combate piel a piel, sexo a sexo, por un largo rato.

    Las vi tener varios orgasmos y disfrutar sus cuerpos como si el mundo terminara el día de mañana, mientras yo disfrutaba el espectáculo que estaban brindando para un solo espectador.

    Ambas se acercaron a mí, venían gateando sensualmente por encima de la cama, mientras una pasaba su lengua por mis testículos, la otra lo hacía por mi miembro, quien, de a poco cobraba vida.

    Una vez en su máxima expresión, tome a mi abuela por su cintura y con un gran abrazo de por medio, comencé a besarla como si fuera la primera vez mientras doble un poco mis rodillas buscando ingresar a su interior, ella se puso en puntas de pies, nuestros sexos se unieron en una danza sensual e intensa. Nuestras piernas comenzaron a temblar, Lela se dio vuelta apoyando las manos en la mesa de noche, mientras la penetre por detrás. Mi amor no tardo en tener su recompensa; mientras esperaba la mía, mi madre le aplico unas palmadas suaves en sus glúteos con una palmeta de cuero forrada en con algo que parecía terciopelo, cosa que me excitó más aun, pero lo indescriptible fue la sensación que sentí cuando hizo lo propio conmigo, no tarde en llenar el vacío con mi semen.

    Saque mi miembro de su encierro y el semen corría por sus piernas, mama, con su lengua lo recogió todo, cuando ya estaba limpia la zona, se incorporó y besando a mi abuela le paso parte de lo recolectado.

    Nos recostamos los tres, yo podía apreciar dos esculturales bellezas que yacían a mi lado, bañadas por el rojo que emanaba la lámpara, una suave brisa que despedía el aire acondicionado nos acariciaba la piel, aun sonaba de fondo la suave música.

    Me dedique a observar a mis dos amazonas, sus senos subían y bajaban agitados, reponiéndose de la faena.

    – Gracias hijo, soy la mujer más feliz que pueda existir, recibirte en el interior y saber que alguna vez estuviste ahí, me hizo desearte con ansia.

    – La verdad ma, siempre tuve deseo de hacer el amor con vos. Nunca creí poder llegar a esto, quise decirte en alguna oportunidad, pero nunca me anime.

    – No miremos el pasado, veamos el presente y el futuro. Yo nunca pensé en estar con una mujer y hoy surgió, desde que me separe de papa voy día a día, lo real que desde ese momento nunca estuve en la cama con nadie.

    – Pero… ¿lo habían arreglado con la abuela?

    – Para nada, surgió, aunque conociendo a mi mama, ya me percataba algo.

    Nos echamos a reír los tres hasta que uno a uno fuimos quedándonos dormidos.

    Querrán saber ¿cómo termina esta historia? Les cuento.

    Ambas tuvieron una charla, de la cual me excluyeron, referente a mí, llegando a un acuerdo, me quedaría una semana con cada una y cuando tuvieran ganas de repetir lo de esta noche nos juntábamos y tendríamos nuestra “cena” familiar.

    Al día de hoy, la “titular” es mi abuela, quedamos que si mama se cruza con alguien que le mueva la estantería, se pondría de novio legal. Obvio con la reserva de tener nuestros encuentros, que dicho sea de paso, cada día se van superando, estamos por escribir un nuevo Kama Sutra.

  • Mi hijo me dio por el culo creyendo que estaba dormida (3)

    Mi hijo me dio por el culo creyendo que estaba dormida (3)

    Hola amigos. Me llamo María. Tengo 39 años. Soy casada, tengo un hijo de 22 años. A él lo tuve muy joven, a los 17 años por un desliz mío. Mi esposo actual, no es el padre de mi hijo. Los que leyeron mis dos relatos anteriores, saben que tengo una relación de incesto con mi hijo.

    Trataré de ser lo más breve y concisa posible para no cansarlos. La noche de un día sábado que celebramos el cumpleaños de mi esposo, yo lo estaba disfrutando bastante, y por lo que veía, mi esposo también. Comimos, tomamos vino y champaña, y bailamos bastante. A pedido de mi esposo yo me puse una falda altita y ajustada. Se me marcaba bien mi trasero y dejaba ver buena parte de mis piernas.

    En la fiesta estaba Bruno. Uno de los amigos de mi hijo que siempre iba a mi casa. A veces se quedaba hasta el día siguiente en la habitación de mi hijo. Noté que el me miraba mucho el trasero y las piernas. Pero eso no me incomodó. Porque todos los hombres me miraban igual. Cuando todos se fueron eso de las tres de la madrugada, solo nos quedamos mi esposo, mi hijo, su amigo Bruno, y yo. Mi esposo quería seguir con la fiesta entre los cuatro. Yo le dije para irnos a descansar, pero mi hijo me dijo: Mamá. Déjalo que disfrute de su cumpleaños y sigamos bailando.

    Acepté un poco ya cansada. Noté que mi hijo y bruno le daban vino a cada momento a mi esposo. Yo le dije a mi hijo que ya no le haga tomar a mi esposo, pero nuevamente él me dijo que era su cumpleaños y que lo dejara disfrutar. Hasta que vi que mi esposo estaba dormitando en el sillón chico donde estaba sentado. Le dije a mi hijo para llevarlo al dormitorio, pero elme dijo que descanse un rato allí, y que luego él lo llevará al dormitorio.

    Mi hijo me dijo: Mamita. Hoy es sábado. Mañana nadie tiene que trabajar. Sigamos divirtiéndonos un rato más. Vamos a bailar.

    El me agarró de la cintura y me hacía bailar con mucho entusiasmo. Luego llamó a su amigo Bruno y le dijo: Ahora te toca a ti bailar con mi madre. Bruno me agarró tímidamente y me dijo: Señora María. Esta usted muy bonita. Yo le dije: Gracias Bruno. De pronto mi hijo se unió al baile y entre los dos me acorralaron para bailar al medio de los dos. Así bailando mi hijo me tocaba las nalgas. Yo quise salirme para irme a descansar, pero mi hijo me detuvo y no pude evadirlo.

    Mi hijo seguía tocándome las nalgas y en vos alta dijo: que rico culo tienes mami. Yo le dije: No seas malcriado. Que va a pensar tu amigo. Él me dijo: Bruno ya sabe que me das el culo. Además él ya te ha visto el culo las noches que venías borracha de las reuniones con tus amigas. Así es que no pasa nada, déjate acariciar porque bien que te gusta. Entonces Bruno también empezó a tocarme las nalgas. De pronto mi hijo me levantó la falda, y me agarró las nalgas desnudas. Nuevamente traté de zafarme, pero no lo logré. Después de un rato así, mi hijo me llevó al sillón grande justo al frente de donde estaba sentado y dormido mi esposo.

    Allí me desnudaron y me empezaron a tocar por todas partes. Me sacaron toda mi ropa quedé totalmente desnuda ante los ojos de su amigo Bruno y de mi hijo. Luego ellos también se desnudaron quedando los tres desnudos totalmente. Mi hijo le dijo a Bruno: Ya cabrón ahora tienes el culo de mi vieja a tu disposición. Este culo que antes solo mirabas. Bruno dijo: Que rico culo. Yo le dije a mi hijo: Por favor no hagan esto. O por lo menos lleva a tu padre al dormitorio para que no tengamos problemas si se despierta. La verdad, yo estaba ya muy excitada por tanto manoseo. Mi hijo me dijo: no mamita. Déjalo allí al cabrón de tu marido. Haz de cuenta que está despierto y que está mirando todo. Cuanto he querido romperte el culo delante de tu marido. Hoy es el día.

    Así los dos me tenían manoseando todo el cuerpo. Hasta que empezaron a follarme. Me lamían el culo. Me daban nalgadas sonoras. Me chupaban las tetas y me masturbaban la vagina. Se turnaban las posiciones entre mi vagina y mi culo. A estas alturas, ya no me importaba nada. Solo quería sentir las dos vergas de esos hombres jóvenes desesperados por gozar de mis carnes y de mis agujeros. Yo miraba a mi esposo dormido. Ajeno a lo que me estaban haciendo mi hijo y su amigo delante de él. La presencia de mi esposo allí, aumentaba el morbo y la excitación que sentía.

    Mi hijo gritaba: Mira cabrón. Como le rompemos el culo a tu mujer delante tuyo. Bruno y mi hijo me metieron verga por todos mis agujeros. Los dos al mismo tiempo. Tenía las dos vergas metidas en mi vagina y mi culo en una doble penetración. Me llenaron las tripas de semen caliente. Llegaron al orgasmo primero Bruno. Luego mi hijo. Tragué semen de los dos. Les chupé las vergas hasta dejarlos limpios de semen y algo mas. Bruno me lo volvió a meter por la vagina hasta hacerme gritar de placer con un orgasmo que nunca antes había sentido.

    Luego Bruno se fue, y me quedé con mi hijo. Yo le dije: espero que tu amigo sea discreto y no ande contando lo que pasó hoy. Él me dijo: Bruno es muy discreto y educado. El no dirá nada. Pero quiero que esto se repita. Yo le dije: estás loco, esto nunca mas se repetirá. Él me dijo: ya lo veremos mamita.

    Esta fue mi última experiencia con mi hijo y su amigo Bruno. Mi correo es:  [email protected]

    Espero comentarios.

  • Le descubrí mensajes a mi esposa en el celular (2)

    Le descubrí mensajes a mi esposa en el celular (2)

    Seguían los piropos y las insinuaciones hasta que un mensaje me voló la cabeza.

    “Que ricas tetas tienes, déjame probarlas” a lo que mi mujer respondió… “Estás loco no me digas eso que me la voy a creer”.

    Él insistía en invitarla a salir a comer hasta que hace un par de semanas la convenció de ir a comer. Fue ahí donde me di cuenta el pretexto que me puso de salir tarde del trabajo, para ese momento mi mente era una montaña rusa de emociones y sentimientos encontrados.

    Hasta que leí los mensajes de un día anterior cuando ella me dijo que tenía cosas que hacer del hogar. Y la verdad era que estaba teniendo una charla caliente con su compañero. Mi cuerpo quedó helado cuando vi los mensajes donde él le decía que ya no aguantaba mas y quería cogérsela y ella respondió:

    Esposa: si quisiera, pero me da miedo que me descubra mi marido, tengo mucha ganas

    Alejandro: no te preocupes no se enterará, todo será discreto, ya quiero probar esas ricas tetotas, hoy se te veían riquísimas con esa blusa.

    Esposa: siii te gustan mucho? La verdad es que me puse esta blusa porque sé que te gustan, quisieras verlas?

    Quede frío, sin embargo mi corazón latía al 1000, sentimientos encontrados recorrieron mi mente y cuerpo. Sentí un calor inmenso por todo el cuerpo y adrenalina recorrer mis venas, los celos y la excitación invadieron mi mente y no pude evitar tener una erección.

    Vi que le envió mensajes temporales los cuales se eliminaron al abrirlos, eran imágenes, de inmediato me metí a su galería y pude ver fotos y videos de sus tetas, acariciándolas y diciendo… todo esto te vas a comer. Un video de su vagina metiéndose los dedos y gimiendo muy rico, diciendo que necesitaba que le metiera ya la verga.

    Escuché la puerta del baño y de inmediato dejé su celular, no tuve tiempo de pasarme nada, sin embargo no iba a dejar que eso se quedara así.

    Continuará.

  • Ana, un coño maravilloso

    Ana, un coño maravilloso

    Era la novia de un amigo, aunque yo la conocía a ella antes que a él, así que en realidad podemos decir que la amiga era ella. Ana era una chica rubia de bote, no de mucha altura, con un muy buen tipo y unas preciosas tetas que me ponían enfermo, sus pechos además parecían ser mayores por el tamaño de Ana, que como he dicho era más bien menudita, lo cual me ponía aún más, y también se adivinaban un poco caídas. De cara Ana era guapetona, y su forma de ser tan extrovertida y alegre la hacía muy agradable, Ana tenía un buen culo que la hacía en conjunto muy apetecible…, pero era una amiga y además ya también la novia de un amigo.

    Más de una vez Ana me había pillado mirándole las tetas ya que siempre iba con camisetitas blancas de tirantes finos y un poco escotadas que mostraban ligeramente aquellas increíbles tetas (que ella sabía que tenía), sobre todo cuando se agachaba, y encima lucía siempre aquellos sujetadores de encaje que me volvían loco haciéndome imaginar con ardiente deseo aquellas tetas transparentándose a través de ellos.

    Una noche quedamos para tomar unas copas ella, otro amigo mío y yo, y después de unas cuantas copas me sucedió algo que no se me olvidará jamás. Estábamos charlando animosamente entre mi amigo y yo cuando de repente al bajar el brazo izquierdo tras pegarle un trago a la copa me quedo petrificado cuando siento en mi codo izquierdo la maravillosa teta derecha de Ana, aquel roce era impresionante, me estaba gustando más que cualquier otra sobada de tetas que hubiera hecho anteriormente, dado el placer que me producía no sabía ni lo que mi amigo que tenía enfrente me decía, después de un minuto decidí que lo que estaba sucediendo era una pasada y como quien no quiere la cosa retire mi codo de su teta como si no hubiera pasado nada y tomando otro trago de la copa al bajar el brazo lo deje más lejos de las tetas de Ana. Pero cuál fue mi sorpresa cuando a los pocos segundos Ana se aproxima como si nada a mí y deja su teta totalmente pegada a mi codo como estaba anteriormente. Mi polla esta vez creció a lo bestia dentro de mis pantalones, parecía que iba a estallar.

    ¡Era la muy cabrona de mi amiga Ana la que ahora había pegado su teta a mí! Pues esta vez no pienso apartarme de rozar sus estupendas tetas ya que había sido ella la del acercamiento.

    Transcurrido un buen rato nos apartamos (no me podía creer lo que acababa de suceder) y nos dirigimos a otro garito a tomar la última. Mi amigo dijo que se iba así que entramos Ana y yo solos. Estaban tocando canciones animadas y después de dejar la copa en la barra nos pusimos a bailar la Lambada o algo así, estábamos muy pegados y todavía no se me había ido de la cabeza lo sucedido poco antes con las tetas de mi amiga, cuando Ana dio un giro a su alrededor delante de mí y muy pegada, la siguiente vez que lo hizo yo puse la mano totalmente pegada a ella justo debajo de su brazo y cuando se giró totalmente pasé como quien no quiere la cosa mi mano abierta por encima de sus dos tetas con firmeza sintiendo primero el paso de una, luego la transición y luego la otra maravillosa teta, casi me corro del gusto y del placer al sentir la forma y el volumen de las tetas de mi amiga Ana

    Ella había dado la vuelta muy lentamente como admitiendo lo que estaba pasando (me imagino que a ella le estaba gustando tanto como a mí, y que la situación nos excitaba a ambos por igual) y además introducía su pierna entre las mías como buscando el roce con el bulto de mi polla adivinando lo empalmado que yo estaba.

    Pensé (iluso de mí) que aquella noche follaría con Ana o por al menos que me haría una paja (siempre había idealizado a Ana como una buenísima pajera) para quitarme el calentón que me había provocado y a mí tampoco me hubiera importado de ninguna manera quitarle a ella el que también se había llevado; pero desgraciadamente no sucedió y todo quedó en fumarnos un cigarrito sentados mientras hablamos de madrugada en el umbral del portal de su casa, así que me quedé con todas las ganas. Al día siguiente por la mañana, no se me olvidará, viajaba a ver a mi novia y fui todo el viaje totalmente empalmado a cuenta de Ana y sus estupendas y ansiadas tetas. Desde entonces me hice muchísimas pajas pensando en Ana, en sus espectaculares tetas y en aquel maravilloso y mágico momento, aunque ya me había masturbado por ella alguna vez antes de lo acontecido aquellos roces y toques disimulados con sus tetazas fueron para no olvidar jamás, y Ana se convirtió en una auténtica musa para mis pajas, llegando alguna vez que tuve la deliciosa oportunidad incluso a masturbarme con sus bragas.

    Ana se fue a otra ciudad a vivir con el novio que tenía por entonces, de vez en cuando venía a hacer un curso o una visita y cuando venía siempre me llamaba para salir a tomar unas cañas, o unas copas por la noche y charlar animadamente (mi novia también vivía en otra ciudad).

    Una de esas veces que vino ya era tarde cuando bailando animadamente pusieron algo de bailar medio agarrados. Ana llevaba un pantalón ajustado y una camiseta amarilla en la que se le marcaban perfectamente sus impresionantes tetas y que dejaba al aire la parte inferior de su espalda. Sin querer, al pasar mi mano por detrás de ella coloqué parte mi mano en la parte de su espalda desnuda. Aquello evocó en mí el recuerdo de la vez que Ana se había dejado tocar suavemente sus tetas (o por lo menos yo así lo pensaba), y con ese recuerdo en la mente ajé un poco la mano y se colocó ya toda en su espalda libre de ropa, de repente Ana recostó su cara sobre mi pecho mientras me rodeaba con sus brazos y seguíamos lentamente el ritmo de la música.

    Mi mano empezó a bajar lentamente, milímetro a milímetro por la espalda de Ana hasta que sentí levemente el roce de su pantalón en mi dedo meñique. Su pantalón, aunque ajustado no era ceñido en la cintura y sin pensarlo introduje levemente mi dedo por debajo de él. Ana seguía pegada a mí con fuerza así que adiviné que ella aceptaba lo que estaba ocurriendo, cuando giramos al bailar y yo me quede de espaldas a la gente de forma que su espalda quedaba cera de la pared detuve el giro del baile e introduje leve y suavemente más la mano por debajo de la cintura de su pantalón, ella permaneció inmóvil y sin parpadear se apretó más a mí lo cual hizo que sintiera en mi vientre todas sus impresionantes tetas, al cabo de unos segundos de viaje mis dedos llegaron a la parte superior de sus bragas, mi corazón latía a mil por hora, estaba rozando las bragas de mi amiga Ana, y ella que lo estaba sintiendo no lo despreciaba, en mi pantalón sentía como mi polla estaba que no sabía por dónde ir, me dolía de la dureza que había alcanzado y algún punto sentía el roce del cuerpo de Ana sobre ella lo que hacía que mi liquido preseminal humedeciera el glande de mi verga y eso que solo le estaba rozando las bragas de Ana.

    Deslicé más aún mi mano por debajo de sus braguitas y sentí mis dedos acariciando su suave piel por debajo de unas bragas que se adivinaban de encaje por el tacto que la parte posterior de mi mano percibía.

    –Uhmmm… Escuché de repente sobre mi hombro donde ella apoyaba su cabeza, lo cual me excitó aún más.

    En aquel instante cambió la música y saqué repentinamente mi mano de su interior. Cogimos la copa de la mesa donde la habíamos dejado y nos dirigimos a un lado del garito que se encontraba en penumbra. Ana se colocó de espaldas a la pared como insinuando… ”si quieres seguir con el juego… ¡ahí tienes!” Y comentó:

    –Ha estado bien el baile… mostrando una sonrisita picarona

    Cogí mi copa con la mano izquierda y le ofrecí un brindis para romper el hielo:

    –¡Por el baile que nos acabamos de marcar! , dije yo, y ella chocó su copa con la mía.

    Mientras, la miraba fijamente a los ojos en plan desafiante y ella no esquivaba la mirada, bebí a la vez que pasando mi mano derecha por su espalda ella la arqueaba para hacer hueco entre la pared donde se apoyaba y dejarse hacer.

    Esta vez enseguida llegué a acariciar las braguitas y ahí me detuve, recorriendo con mis dedos de un extremo a otro de la cintura por donde me permitía el pantalón llegar, descendí suavemente la mano y sentí todo su culo en la misma, ella dejo su copa sobre una balda de la pared y volvió a recostar su cabeza sobre mi pecho. No había ninguna duda, esta vez mi amiga Ana se estaba dejando.

    Mientras acariciaba suavemente su culo, mi mano iba progresiva pero muy lentamente acercándose a los costados de su cuerpo y siempre por dentro de sus braguitas, al llegar a su cintura subí mi mano de manera que casi se me salió de dentro del pantalón por completo

    –Ah, nooo, sigueee porfa sigue… Susurró ella a mi oído

    En realidad, yo había sacado mi mano porque al girar alrededor de su cintura su pantalón no me dejaba pasar, enseguida coloqué mi mano entre mi cuerpo y el suyo y esta vez por fuera del pantalón la deslicé hasta su entrepierna, donde me imaginaba esperaba su coño ansiosamente, apreté fuertemente mis dedos cuando intuí que había alcanzado el punto clave de su sexo, y ella soltando un leve quejido de placer apretó su pelvis hacía mi aceptando el lance.

    Una vez que con dos dedos de mi mano derecha había recorrido en redondo varias veces su coño por fuera del pantalón (mientras Ana se retorcía de placer y excitación) introduje mi mano de golpe esta vez por la parte delantera, donde su vientre se encogía para facilitarme el paso hacia el cielo, acto seguido llegué al comienzo de sus bragas, esta vez las levanté enseguida con la parte posterior de mis dedos y seguí camino hacia abajo a la vez a que Ana me clavaba las uñas en mi hombro y decía retorciéndose y susurrando:

    –¡Si, siii, así sigue así! Esperando con ansiedad que llegara a los labios de su coño.

    Después de sentir con deleite la suavidad del encaje de sus bragas, como no me podía ni llegar a imaginar acaricié por primera vez la zona púbica del coño de Ana, y me detuve ante aquella maravilla, no me lo podía creer, le estoy tocando el coño a Ana (me decía a mí mismo).

    Revoloteaba continuamente con mis dedos y acariciaba el vello de su coño. Probablemente me estaba corriendo y no lo sabía, me encantaba aquella sensación de estar tocando el coño de mi amiga, jugar con su coño como nunca me había llegado a imaginar, y encima ella se estaba dejando hacer en público, aunque mi espalda y la pared nos protegían de la vista de toda la operación; sin embargo, los movimientos de Ana retorciéndose de excitación y placer pudieran hacer adivinar a alguien que aquella tía le estaban tocando el coño. Mi mano siguió avanzando poco a poco recorriendo y acariciando ambos laterales del coño de mi amiga para no llegar de golpe, y al acercar con la mano su parte central aquello era ya un verdadero mar de lágrimas de placer. Mis dedos se impregnaron e inundaron instantáneamente de su humedad, Ana en aquel momento me mordió la parte baja del cuello y profirió un pequeño grito y lamento diciendo

    –¡Si, siii! ¡Ah! Aaahiii, siii…

    Humedecí bien mis dedos con los jugos de su maravilloso coño y empecé a acariciar suavemente sus labios suavemente y sin cesar haciendo que mi amiga no dejara de jadear continuamente, pero contenida a la vez apoyando su cabeza sobre mi pecho, no deje de jugar y toquetear con dulzura los labios del coño de Ana durante un buen rato hasta llegar al clítoris donde de formar circular y con la yema de mi dedo corazón recorrí incesantemente y sin parar de manera progresiva y cada vez más acelerada según iba reclamando ella con sus gemidos ese clítoris empapado del coño de mi amiga Ana. Mientras con la mano izquierda comencé a acariciar y a tocar sus tetas por encima de la camiseta amarilla que llevaba donde también pode notar el tacto del encaje de su sujetador, lo cual me agradó enormemente, ese fue el momento en el que la penetré con dos de mis dedos llegando hasta donde ya no podía más, realmente estaba follando a mi amiga Ana con dos dedos de mano, los saque y los metí en unas cuantas ocasiones mientras ella me apretaba y arañaba continuamente, creo que en ese momento yo ya me corrí definitivamente, y solo tocando a mi amiga. Ana comenzó a jadear y ya a chillar sin parar con su boca pegada a mi cuerpo para que no se la oyera, a lo cual separándola un poco de mi le dije al oído:

    –¡Chilla si quieres… Puta!, que con la música no se te oye…

    A lo cual ella profirió entonces un alarido contenido al aire en señal de que se corría, Ana estaba teniendo un orgasmo bestial convulsionándose y temblándole las piernas a mas no poder mientras ahora mi dedo corazón, ya de manera muy delicada y suavemente, acariciaba sin cesar el coño de Ana terminando un trabajo increíble para posteriormente con leves caricias suaves y lentísimas ir abandonando poco a poco el interior de sus bragas una vez que mi amiga Ana se había corrido. Al cabo de un rato de tener su cabeza apoyada sobre mi pecho y sofocada se apartó sonriéndome con cara de felicidad y subió al baño del garito que se encontraba en la parte superior. Yo lamí disimuladamente los dedos de mi mano derecha que habían estado en el coño de mi amiga para saborearla y sorberla a ella todo lo que pude, luego los pasé por mi nariz y olí profundamente todo el aroma a Ana que aún permanecía mientras me tocaba la entrepierna con la otra mano para mi satisfacción. Acababa de tener, hasta esa fecha, la mejor experiencia con el coño de una tía.

    Jamás pude imaginar que con las tetazas que Ana tenía y con lo que siempre las había deseado desde que con aquellos roces ella se las había dejado acariciar, fuera a ser el maravilloso coño de Ana y no sus tetas las que me hicieran correr simplemente con masturbarla y con verla gozar como había gozado. Esto sucedió hace años ya, y aunque nunca he vuelto a tener nada con mi amiga Ana os podéis hacer una idea de la cantidad de pajas que sus tetas y su coño me pueden haber costado desde entonces…, y sobre todo cada vez que nos vemos, aunque lo que de verdad me fastidia es no haber follado nunca con mi amiga, una de las mujeres que más he deseado en mi vida.

  • La perversión de Susan y Silvia (parte I)

    La perversión de Susan y Silvia (parte I)

    Susan volvió de sus vacaciones con una idea en la cabeza que había visto con sus amigas en las playas de Costa Rica. La rubia de ojos celestes y de 55 años llamó a su amante días después de haber llegado a la ciudad. Ella sabía que Héctor se veía con otras y de ciertas cosas “Kinky” que hacía con ellas. Pero lo que le propuso a Héctor, visto por casualidad en un video en sus vacaciones, lo dejó un poco preocupado. Susy tenía una cualidad que Héctor disfrutaba y era que siempre iba al punto, sin tiempo que perder. Acordaron verse el sábado pidiéndole que no haga planes todo ese día.

    Era imposible no enamorarse de Susan. Ella poseía una sonrisa soñadora, con un buen cuerpo de culito pequeño y sabroso y unos penetrantes ojos celestes. Al llegar ella empapó un beso bien húmedo a Héctor quien no desaprovechó en apachurrales las nalgas al estar completamente desnuda. Con una sonrisa pícara, se tomó como 3 vasos de leche de almendra o de guisante por emitir un olor más agradable que la de vaca. La madura lo invitó a bañarse juntos algo que Héctor no dudó en aceptar, el jabón que la flaca usaba era de vainilla. Un olor que fascinaba a su amante.

    Una vez en el dormitorio, la rubia rodeó a Héctor de forma provocadora rozando sus nalgas contra su miembro y metiendo la mano entre la parte trasera de sus piernas para acariciar sus bolas. No había necesidad de excitar a su hombre, la gringa disfrutaba estar con él porque su pene siempre estaba erecto al estar juntos. La puerta del apartamento se abrió y cerró, la invitada había llegado. Silvia se sentó en la sala a esperar a los dos amantes. Héctor y Susan le dieron el encuentro, pero la ignoraron completamente, solo un quiño de ojo provocador por parte de la rubia hizo que Silvia se enfadara. Silvia quería estrangularla de celos, más aun estando en su propio apartamento.

    La sala tenía piso de vinilo, fácil de limpiar si se ensuciaba y resistente a resbalo si se mojaba. Era perfecto para hacer lo que Susan tenía en mente. Por su parte Silvia estaba allí solo por conocer quién era la otra amante de Héctor, y se sorprendió del bonito cuerpo de Susan para su edad. Tenía un culo chiquito, pero bien duro, tetas más grandes que la de Silvia y por supuesto, era bonita. Héctor siempre tuvo buen gusto. Era una belleza la señora, muy difícil de resistir si se tiraba a los pies como lo había hecho con Héctor. Silvia observó con rabia como Susan se amarraba el pelo como cola de caballo, dejando al descubierto la parte posterior de su cuello, una zona femenina que a Héctor le fascinaba.

    Susan se comía toda le verga lentamente, ella tenía más experiencia en la mamada, pero cuando el ritmo aumentaba siempre su reflejo nauseoso la traicionaba. Esa era la meta de hoy, y la gringa depravada quería que su amante la abuse frente a una de sus contrincantes. Silvia no quería compartir a Héctor, pero no podía exigirle nada ya que no era su marido. En cambio, Susana no le importaba mucho, inclusive por haber tenido experiencias lesbianas, la rubia pretendía seducir a Silvia y con ayuda de Héctor estaba segura de poder lograrlo.

    Héctor se sentó al final izquierdo del sofá y con Susan de rodillas sobre este, le chupaba la verga al primer amante de Silvia. La rubia se lo tragaba entero, incluso más que su contrincante haciendo ruidos de garganta que excitaban a Silvia al recordar como Héctor la dominaba. Solo que esta vez se convirtió este acto de falacia más agresivo cuando con las dos manos de Héctor empujaban desde la nuca la cabeza de Susan para que se trague hasta sus bolas. Teniéndolo todo adentro Susan miraba a Silvia sarcásticamente, y con un dedo de Héctor en su culo, esta gemía exageradamente de placer con una picante sonrisa.

    El juego se había acabado, era hora de Héctor hacer a lo que había venido. Susan se sentó en el piso, con la espalda apoya al sofá y mirando hacia arriba comenzó a recibir los empujes del pene en su garganta. Con las manos de Susan en las caderas de Héctor, este le empujaba hasta el fondo su grande y gordo pene, produciendo sonidos de atraganto que tanto le fascinaban al amante de ambas mujeres. Héctor abusaba de la boca de la señora, esta le golpeaba las piernas cuando no podía resistir mas la verga en su garganta. Se despejaba tosiendo, jadeando por oxígeno, llena de lágrimas y con todo el delineador cortado ya en sus ojos. Silvia calculó que por momentos su rival resistía por más de un minuto el sexo de su amante en su boca. Sorprendida y sin despejar sus ojos de este fascinante acto sexual, Silvia se llevó su mano derecha a su chucha para masturbarse por debajo de sus vestidos.

    El mensaje fue claro de Susan en esa llamada después de sus vacaciones. La rubia quería no solo ser abusada por la boca, sino también ser observada por alguien. Silvia ya tenía tres dedos dentro de ella, cuando vio como un riachuelo blanco salía de la boca de Susan para luego salirse de golpe del miembro de Héctor. Un volcán blanco exploto de su boca, manchando todo su rostro y sus senos. Silvia asustada de tal escena se paró de su silla, y perpleja quedo al ver como Susan abrió la boca otra vez y con dos manos sobre los glúteos de Héctor indico que deseaba continuar.

    De lo pelos la llevo al centro de la sala, y Susan de rodillas recibía las embestidas que, con una mano sobre su nuca y otra en su garganta, Héctor sujetaba bien a su presa mientras se la hundía en la garganta. Con los puños cerrados Susan golpeaba los muslos de Héctor mientras se atoraba con su propio vómito, al sacar el pene, desde la boca de Susan explotaba la leche de almendra que había ingerido antes. Susan tosió, escupió fluido blanco y luego de gritar varias lisuras en Ingles, levanto la cabeza para seguir siendo abusada. Silvia tenía la boca abierta, y se sintió sucia al ver todo ese show, pero una sonrisa hacia su persona de parte de la rubia la hizo quedarse en ese lugar y disfrutar como su hombre maltrataba a esa perra.

    La rubia tuvo 3 veces que gritar y expulsar vomito de su boca. Sus tetas estaban blancas, sus ojos estaban rojos y llorosos. Dos veces resistió tenerla adentro por bastante tiempo mientras su amante entraba y salía haciendo movimientos cortos golpeando las paredes de su garganta. El piso de la sala era un desastre y Silvia necesitaba desesperadamente que Héctor esté dentro de ella. En la última explosión, Susan expulsó vomito blanco por las narices y la boca mientras tenía el sexo de Héctor dentro de su garganta. Su cara quedo totalmente blanca, tosió, lloró y como buena amante agradeció los cachetazos que Héctor le propinó. Silvia estaba atónica, este acto era más agresivo de lo que él hacía con ella. El abuso siguió, era sorprendente para el mismo Héctor de ver cuánto líquido Susan botaba. La palabra secreta no la decía y la excitación de Héctor lo llevo a arrinconar a Susan contra la silla donde Silvia estaba sentada y apoyando su nuca sobre el sentadero, Héctor se la empujaban violentamente en su garganta. Asustada y en pánico Susan salía de esa llave, vomitando ahora saliva blanca y baba. Exhausta pero insaciable siempre volvía a la posición hasta que en una se quedó tirada de cansancio sobre su propio vómito.

    Héctor fue en busca de una toalla, pero no si antes llenar un vaso grande de leche. Al llegar donde la rubia, la puso de rodillas, le limpió el rostro y le hizo tomar la leche rápidamente. Luego de esto, se la llevo a la cama de Silvia y la puso en una posición de 69 con ella encima. Silvia veía como Susana se atragantaba con el sexo de Héctor, tenía toda la cara pecosa roja y sus ojos cansados de tanto ser follada en la boca. Era excitante ver como el vómito blanco salía expulsado desde la boca de Susan recorriendo toda la polla y testículos de Héctor hasta llegar a las sábanas. Daba la impresión que era semen, y hasta ganas le dio a Silvia de chuparle el ano a Héctor en ese instante. Por su parte Susan, no daba más, el vómito ya no tenía la consistencia aguada de antes y se convirtió más en baba blanca con moco. Furiosamente Héctor presionó con ambas manos la cabeza de la rubia haciéndola gritar y vomitar porque se atoraba.

    Susan vomito dos veces más, vaciando todo su estómago y sin energías, se tiró en la cama rendida con lágrimas en los ojos y jadeando por oxígeno. Ya no tenía más fuerzas. Se sentía a morir. Héctor la cacheteó por haberse rendido tan fácil, Susan buscaba un beso entre tantos golpes, pero no encontró ninguno. En cambio, vio cómo su amante se paró disparado de la cama para agarrar a Silvia y desvestirla de su vestido enterizo violentamente. Una vez desnuda, Silvia cayó sobre la cama al lado de la rubia. Héctor le abrió las piernas e introdujo su grandioso pene en un solo empujón sobre ella. Silvia gritó de dolor y placer al sentir como todo ese pedazo de carne entro en ella. Héctor estaba hecho un demonio, la cogía a Silvia como un animal, la brunete gritaba de placer, dolor y excitación de ser cogida de tal forma. El rostro de Silvia era empujado con ambas manos hacia su lado izquierdo con rudeza. Ella tenía los ojos cerrados mientras era violentada sexualmente por su hombre mientras sus uñas se incrustaban en la espalda y nalgas de su amante pidiéndole que no pare el ritmo al estar cerca del orgasmo.

    Silva sintió una presión inmensa sobre su rostro que la hizo abrir los ojos, ambos antebrazos de Héctor la presionaban mientras el ritmo de penetración aumentaba. La cabeza de Silvia comenzó a dar vueltas, sentía que se asfixiaba mientras su chucha estaba en fuego. Al abrir los ojos vio a Susan a su lado echada mirándola cansadísima, Silva le dio media sonrisa justo antes de ella venirse con un jadeo y un rugido. Silvia sintió como toda la polla salió momentáneamente de su ser para luego ser introducida hasta el fondo, sintiendo como sus entrañas se quebrantaban. Héctor soltó un gruñido, empujo con ambas manos la cabeza de Silvia enterrándola dentro del colchón de espuma y eyaculo dentro de ella. Silvia nunca dejaba que nadie eyaculara dentro por temor a quedar embarazada al seguir menstruando, pero esta vez con todo el orgasmo sintió como su sexo estaba caliente de su leche.

    Con un dolor en el vientre, y sin energías Silvia quedo tendida en la cama junto a la blanca cara de la pecosa. Héctor todavía encima y dentro de Silvia busco sus labios para darle de besos. Ambos se besaban apasionadamente mientras Susan se iba a lavarse el rostro en el baño. Al regresar, Héctor salió por fin dentro de Silvia y le indicó que abra las piernas que la rubia quería su leche. Silvia quedó sorprendida al no saber a qué se refería. Unas dos dulces cachetadas le indicaron que abra las piernas y comience a pujar. En su entre pierna sintió una boca dispuesta a recibir el semen de su amante. Susan se la comía gustosamente a Silvia, arrancándole más que un suspiro, gemido y un “Por Dios” a pesar de no hacer mas mucho que succionar su sexo. Con casi todo el semen en su boca, Susan puso su cuerpo encima de Silvia, abrió la boca para mostrarle todo el semen recolectado y se lo tragó frente a sus ojos. Una vez consumado el acto, Susan reposó su cansada cabeza sobre el pecho de Silvia quien cariñosamente acarició sobre sus cabellos. La rubia mordiéndose el labio inferior sonrió a Héctor quien estaba parado al lado de la cama. Ella estaba muy agradecida de esta experiencia y de poder dar el primer paso para cogerse a la puta de Silvia…

  • Reencuentro con mi madrastra Viviana

    Reencuentro con mi madrastra Viviana

    Luego de dos años de vivir en el exterior, uno de los hermanos de mi papá me propuso que fuera a Miami para navidad, ya que mi papá, Viviana y mi hermana irían a visitarlo. Lo cual me pareció una gran idea, tendría la oportunidad de verlos de nuevo, así que acordamos con mi tío que todo sería una sorpresa, nadie se enteraría de que yo llegaría para navidad.

    Dos días antes de navidad tomé el vuelo desde Austria a Miami, un vuelo bastante largo debo decir, pero bueno. Llegué a Miami, mi tío me recogió y me llevó al apartamento donde nos íbamos a quedar. Al entrar mi papá, mi hermanita y mi madrastra Viviana estaban en la sala, cuando me vieron, quedaron consternados, mi papá corrió a abrazarme, al igual que mi hermanita, mientras Viviana se le salían las lágrimas de la felicidad, fue un momento muy emotivo.

    Al abrazar a mi madrastra, todos esos recuerdos de tenerla entre mis brazos, desnuda, gimiendo de placer, vinieron a mi mente. Habían pasado dos años desde la última vez que estuvimos juntos y, aun así, esa carita, esos pechos, esa figura me excitaban de sobremanera, vale agregar que Viviana se mandó a reafirmar los senos, ya que luego del nacimiento de mi hermana se le habían caído un poco.

    Luego de un rato, Viviana se fue para la cocina a preparar el almuerzo, mientras mi papá, mi tío y mi hermana, se preparaban para ir a comprar los regalos de navidad (como buenos colombianos, todo para última hora).

    Finalmente pude quedarme a solas con Viviana, me acerqué lentamente por detrás mientras ella estaba en la cocina, la abracé y empecé a besarle el cuello.

    V: ¿Qué crees que haces? (se dio la vuelta y me apartó)

    J: ¿No puedo demostrarle a mi madrastra lo mucho que la he extrañado?

    V: No de esa manera.

    J: Me vas a decir que en estos dos años no has vuelto a pensar en lo que hicimos la última vez (me acerqué lentamente), esa última noche, cuando te tenía en cuatro dándote por ese culito (le apreté las nalgas firmemente con mis manos), como me vine en estos pechos (le agarré uno de sus pechos) y esa carita.

    Viviana no decía nada estaba ahí mirándome a los ojos mientras yo pasaba mis manos sin control por su cuerpo, recodándole todo lo que habíamos hecho esa última noche luego del bautizo de mi hermanita. Al ver que Viviana no se resistía más, con una de mis manos desabotoné su jean e introduje mi mano hasta su chochita, que estaba bastante húmeda, al parecer recordarle todas las cosas que habíamos hecho la última vez la había excitado.

    De repente Viviana apartó la mano con la que la estaba masturbando, se bajó el jean completamente, dejando a la vista un cachetero azul de encaje, que le quedaba espectacular, se dio la vuelta como ofreciéndome su culo, mientras se recargaba en el mesón de la cocina y me decía:

    V: No he dejado de pensar ni un solo día esa noche, no tenemos mucho tiempo, pero quiero sentirte dentro de mi nuevamente hijo.

    Ante esa vista espectacular del culo de mi madrastra, viéndola recargada sobre el mesón, con sus enormes tetas que por poco se salían de esa blusa y brasier blancos, inmediatamente me baje el pantalón con todo y bóxer, dejando al descubierto mi miembro erecto listo para entrar en lo más profundo de mi madrastra Viviana, luego de dos años de espera. Le bajé el cachetero e introduje de un solo golpe mi pene en mi madrastra, fue una sensación increíble, casi sentía que me iba a correr ahí mismo, fue como volver a recordar esa primera vez que estuve dentro de ella.

    Agarré fuertemente con mis manos sus caderas y empecé a envestirla lento pero fuerte, sus nalgas contra mi cuerpo sonaban de una manera tan lujuriosa, que me excitaba cada vez que entraba y salía mi miembro de su chochita. Luego empecé a aumentar la velocidad a la vez que sus gemidos empezaban a subir de volumen:

    V: ¡Ahh… hijo… extrañaba tu pene… Ahh! (la nalgueé), tus nalgadas, que me cogieras, así como me lo merezco, duro, si! ¡Hijo dame más!

    La tomé del pelo y empecé a darle más y más duro, ella gemía como una puta mientras me pedía mas y más, hasta que llego a su clímax retorciéndose de placer, yo estaba a punto de venirme así que le dije:

    J: Vivi déjame venirme en esas hermosas tetas, quiero dejarte las llenas de semen junto con esa carita angelical.

    Viviana se puse frente a mí, me beso apasionadamente mientras me masturbaba un poco con su mano. Luego se arrodilló y puso mi pene en medio de sus enormes tetas, la sensación de su suave piel rozando con mi miembro hizo que explotara de placer, eyaculando sobre sus tetas. Como mi madrastra sabe que amo sus tetas, empezó a masajeárselas, esparciendo el semen sobre toda su piel, mientras con su boca limpiaba mi pene.

    En ese momento mi celular timbró y era mi tío, para preguntar si ya casi estaba el almuerzo que ya iban de camino a la casa, así que nos vestimos, nos dimos un beso y Viviana salió para el baño a limpiarse.

    Debo decir que ese ha sido uno de los momentos más eróticos de mi vida, un reencuentro con mi madrastra que definitivamente valió la pena. Aun me quedaban algunos días más, así que lo único que ocupaba mi mente era buscar excusas para quedarme a solas con Viviana en los próximos días, para desquitarnos por esos dos años sin estar juntos.

  • Fin de semana largo e inesperadamente divertido (3/3)

    Fin de semana largo e inesperadamente divertido (3/3)

    Me desperté temprano preocupada y triste, esta noche o mañana Julia debería volver a su casa con sus padres. La idea de estar separadas me hundía en una profunda melancolía. Pero no había nada que hacer más que continuar la diversión, aunque para una despedida.

    Se me ocurrió, para adelantar el futuro, llamar a algunos de los chicos de la clase para comer un asado. Tenía la idea de adelantar las condiciones del futuro entre ellos y nosotras. Por supuesto que debía contárselo a Julia. Preparé un rico desayuno y marché al dormitorio para despertarla. La encontré sentada llorando. No era necesario preguntar el motivo. Nos abrazamos y lagrimeamos juntas.

    Le di unos besos y lamí sus lágrimas con cariño; lentamente se fue animando y tomamos el desayuno. Le conté mi plan y le gustó sin más. Creo que ella pensaba como yo que se trataba de crear un nuevo espacio para convivir. Rápidamente nos dimos una ducha juntas y nos vestimos para comprar las cosas para el asado, además había que llamar a los chicos.

    Fuimos al mercado de la esquina caminando y enfundadas en shorts ajustados y remeras sin corpiño. Compramos carne, chorizos y queso para la parrilla; lechuga, tomate, cebolla, y pepinos para la ensalada.

    De regreso pasamos por una obra en construcción desde donde unos jóvenes albañiles nos gritaron cosas subidas de tono. Nos paramos en la puerta de la obra para reír y disfrutar de los piropos. Eran tan zarpados y divertidos que no parábamos de reírnos, tanto que nos meamos y los albañiles lo advirtieron. Salieron y nos invitaron a pasar para ocultar el desastre. Claro que entramos.

    Nos rodearon y trataban de secarnos con unos trapos. Olían a sudor, eran embriagantes, con manos fuertes y cuerpos musculosos. Nos dedeaban la cola y frotaban la entrepierna, pero pronto quisieron secarnos las tetas casi expuestas por las remeras. Nosotras les respondimos frotando sus bultos. Calientes como estaban liberaros sus vergas que nosotras chupamos con placer… y ese olor a transpiración que los hacía deliciosos. Mientras estábamos dobladas chupando uno dijo -Mirá! Compraron pepinos! Nos miramos con Julia adivinando y consintiendo lo que iba a ocurrir. A la par nos bajamos los shorts y las tangas. Nos manosearon el culo a placer y metieron sus dedos dentro.

    Nos doblaron apoyadas sobre unas barandas, nuestras tetas y culos expuestos. Nos manosearon, la vagina de Julia y mi pija, diciendo -Que olor a meo que tienen… chupen estos dedos pasados por su meada. Notaron que nos gustaba. Uno dijo -Abran la boca putitas- y nos empezó a mear, pronto otro se sumó a él. Los otros dos nos mearon el culo.

    Así empapadas nos metieron los pepinos en el culo como si nos cogieran. –Que putas como les entran los pepinos. La estábamos gozando a mil, pero queríamos más. -Queremos vergas! -grite. Se quedaron quietos sin saber qué hacer. Nos dimos vuelta y arrodilladas les chupamos las pijas meadas. Cuando estuvieron duras los cogimos de a dos. Julia culo y concha y yo dos en el culo, lo que los hizo alucinar, y acabar un montón.

    Nos prestaron unas camisas grandes para poder volver a casa y nos despidieron con el deseo de repetir. Ya no habría pepinos para la ensalada.

    Todo listo. Los chicos llegaron a eso de las 12 para hacer el asado. Eran seis, Bernardo, Sebastián, Marcos, Juan, Danilo y Manuel. Para recibirlos nos pusimos esos bikinis que se atan y que apenas te cubren las tetas. Divertidos nos manosearon al saludarnos. Se pusieron sus shorts de baño de natación para estar más cómodos, y a todos se les notaban sus bellos bultos.

    Cenamos a eso de la 14, muy rico todo. Bernardo me acercó un chorizo entero y me dijo –A ver cómo los chupas mami- Así lo hice como si fuera una verga, mientras Bernardo me lo hacía traga más. Me babee las tetas en tanto me sacaban el chorizo de la boca; Marcos me las chupo para secarlas.

    -Yo también quiero -Dijo Julia y Sebastián le acercó el embutido a su boca. Julia lo mojo un poco y tomando la mano de Sebas hizo que se lo metiera en la concha. Gemía de placer mientras todos se tocaban. Al rato lo sacó cortó un pedazo y me lo dio a comer con el sabor de su vagina. Todos quisieron probar, pero Julia no le dio a nadie.

    Ya estábamos todos muy fogosos, pero continuamos la cena, aunque el vino corrió a más velocidad. Y servimos el postre: merengues de crema y dulce de leche. Estábamos todos un poco tomados y divertidos.

    Los chicos pusieron sus vergas en la crema y el dulce de los merengues para que nosotras los comiéramos. Esas deliciosas pollas endulzadas estaban riquísimas y cada vez más duras. Bernardo empezó a cogerme la boca, mientras Danilo y Marcos hacían que Julia se tragara sus vergas juntas. Los otros tres llenaron nuestros culos de crema y dulce y empezaron a chuparlos, a pajearnos y pajearse.

    Tan mojadas y encremadas estábamos que a Sebastián se le ocurrió una competencia entre nosotras para ver quién se bancaba mejor una botella en mi culo o en la concha de Julia. Empezaron con las de vino que nos calzaron perfectamente más allá del cuello; después con las de champagne con igual resultado. Nosotras gozábamos como locas y nos agarrábamos de sus vergas mientras nos penetraban con las botellas, ellos estaban fascinados.

    Dilatadas como estábamos nos cogieron de a dos pijas juntas en nuestros hoyos; Julia más afortunada por recibir una tercera en el culo, pero yo la recibí en mi boca. Nos llenaron de leche deliciosa y pringosa que tragamos y esparcimos por nuestras tetas.

    Así como estábamos todos nos tumbamos en el césped a dormitar.

    Desperté junto a Sebastián, muy cerca de su verga. Aunque dormida era grande y me tentó. Estaba sucia y sus huevos transpirados, el olor y el sabor me excitaron más. Los lamí y chupé con su verga en mi cara, a la que pronto comencé a mamar. Sebas se empezó a mover en mi boca -¡Así puta trágatela toda! -Comenzó a girarse y me puso boca arriba con él clavándome la verga en la boca. Juan se acercó y empezó a lamerme el ano y pajearme. Me metió cuatro dedos que me recalentaron y pronto metió su verga en mi culo, al tiempo que Sebastián acababa en mi boca con un fuerte temblor. Ahora Danilo se sentó en mi cara haciéndome lamerle el ano y meterle mi lengua, mientras lo masturbaba. Pronto lo hice acabar en mis tetas y él reaccionó meándome el pecho y luego la cara y la boca; cuando terminó le chupé con pasión su pija meada. Juan seguía dándome bomba, caliente por lo que veía me puso en cuatro patas y se le ocurrió meterme dos dedos junto a su verga en mi culo, la dilatación me enloqueció.

    Julia se acomodó en cuatro frente a mí ofreciéndome chuparle la concha y el culo, lo que me encantó. Mientras ella chupaba las vergas de Marcos y Manuel. Lentamente Bernardo se acomodó entre nosotras dos empezó a penetrar el ano de Julia, mientras guiaba mi cabeza para que le chupara el de él.

    Con el rabillo de ojo pude ver que Danilo y Sebastián estaban haciéndose una paja cruzada entre ellos, un interesante juego que todos vimos. Suspendimos nuestros juegos y nos acercamos a ellos. Sin detenerse Danilo empezó a chuparme la pija, y, oh sorpresa, Sebastián se la mamaba a Bernardo. Marcos, Manuel y Juan iniciaron el mismo juego de pajas, combinándolo con dedear a Julia en la concha y el culo. Todos disfrutábamos a lo loco. Nos ordenamos y armamos un círculo continuo donde cada uno lo chupaba al de adelante y era chupado por el de detrás. Los chicos estaban muy entusiasmados y nosotras sorprendidas. Todo avanzó hacia una cogida grupal donde fuimos las beneficiarias de vergas y leche.

    Como agradecimiento los chicos limpiaron los trastos y arreglaron todo mientras nosotras descansábamos. El precio del favor fue mantener el secreto de las chupadas entre los chicos.

    Al anochecer se fueron y quedamos solas…

    Al día siguiente nos separaríamos y eso nos acongojó terriblemente. Lloramos juntas toda la noche.

  • Con mi cuñada después de rescatarla

    Con mi cuñada después de rescatarla

    Empezaré aclarando que cambiaré el nombre llamando a mi cuñada “chaparrita” y dando a conocer que la conozco desde que estábamos en colegio pues ya son bastantes años considerando que estamos cerca a los 30 años.

    Era una madrugada cuando llamaron al celular de mi esposa, era su hermana, pero desde otro número, la habían asaltado y necesitaba que la vayan a recoger a una zona lejana. Inmediatamente fui en el auto a recogerla, llegué sin exagerar en 2 minutos ya que no había tráfico y eran casi las 4 am. Llegué al lugar y estaba con un taxista ya bastante mayor el cual la había encontrado mucho más lejos caminando sola y le acercó por lo menos a la carretera, aclaré la situación en el lugar y por suerte no sufrió ninguna agresión física solamente le robaron sus pertenencias y la dejaron muy lejos, en fin la recogí y me la llevé a su departamento donde ella vive sola con sus hijos.

    En el camino de ida ya con más calma le pregunté cómo se sentía y comenzó a llorar de miedo pensó que algo malo le pasaría ya que definitivamente es muy linda no tiene una estatura muy notable rondando el metro 55, pero compensa con su físico unos pechos muy bien formados y una cintura que destaca el relieve de sus glúteos muy firmes y atrayentes.

    La abracé, le dije que se calmara que ya todo había pasado y que está a salvó a lo cual me dijo que no estaba ni mareada solamente desorientada que el taxi que la recogió de la discoteca le dio algo o había un aroma raro en el auto que la desorientó.

    Ya a medio camino comenzó la charla impensable, me preguntó que cómo estaba su hermana, que si le había cumplido esa noche, entre risas le dije que no, que ella estaba cansada y nos dormimos temprano. Ella me reprochó que como no cumplo mis obligaciones, solté una risa diciéndole que cuando cumplo lo hago bien así que no hay disconformidad, me tomó el muslo diciendo, si me lo imagino después de todo yo tengo de estatura 1,78 y por bendición estoy dotado de 18 cm más o menos así que la charla ya estaba resaltando el bulto, ella claramente lo noto en su mano y empezó a presionar.

    A continuación quise cambiar de tema preguntándole de sus hijos pero ella hizo caso omiso y continuo.

    -me siento un poco mareada cuñado, no sé qué me hizo mal casi no bebí más de dos cervezas. Me dijo

    -tranqui cuña ya llegaremos a tu casa aunque me da flojera acompañarte a tu departamento. Le respondí pues ella vivía en el sexto piso y no tenía elevador.

    Llegamos a su departamento, ella bajó del auto dando un paso en falso al no ver la vereda y rompió su zapato de tacón, fui a agarrarla corriendo y le pregunté si estaba bien, ella se puso a reír y se abrazó de mi cuello, me pidió que la levantará en brazos.

    -si no le cumpliste a mi hermana pues debes estar con energía llévame alzando.

    -no estás loca son 6 pisos.

    Ella de un salto subió y mis brazos por reflejo la sostuvieron, y como siempre hubo confianza y juegos entre nosotros nos reímos ya que en otras oportunidades ya hubo insinuaciones y bastante acercamiento incluso besos ocasionales.

    Así comencé a subirla en brazos mientras ella se apoyaba en mi hombro y rodeaba mi cuello, comenzó a besarme el cuello suavemente y murmuró al oído. -Me estoy antojando lo prohibido. Esa frase me despertó al titán de una forma muy prominente y como ella estaba en mis brazos roce sus glúteos con mi pene. Ella lo noto y metió su lengua en mi boca con un beso bastante intenso y apasionado para eso ya estábamos en el cuarto piso. Ya sin poder respirar pare en medio de las escaleras para retomar fuerza, la baje y ella comenzó a acariciar mi miembro por sobre el pantalón me lo apretó y me dijo -por algo pasan las cosas, el destino escogió este momento.

    Se puso frente mío, se arrodilló y comenzó a realizarme una mamada por sobre el pantalón mientras me lo quitaba era increíble la sensación algo que al menos 5 años deseaba estaba ocurriendo en ese momento. Llegó a quitarme el pantalón y bóxer del camino y sin esperar lo metió directamente en su boca por completo haciendo arcadas y babeándolo por completo me dio una mirada de placer y deseo.

    La detuve en ese momento y le dije que lleguemos a su cuarto primero, se puso de pie y comenzó a subir mientras me mostraba su enorme culo y se lo acariciaba como abriéndoselo, aún estábamos en las gradas rápidamente llegamos a la puerta de su departamento se volteó alcanzándome las llaves y me comenzó a besar mientras abría la puerta rápidamente ingresamos y vimos que sus hijos estaban durmiendo tranquilamente en sus cuartos entre a su cuarto y me dijo que la espere que me tenía algo especial, yo rápidamente me acomode no quise notarme desesperado así que me deje la ropa, ella salió impresionante en un babydol muy demostrativo se podía ver todo era un traje tan provocativo que no pude evitar manosearme mientras ella venía de forma rítmica.

    Me beso y me dijo. -vamos a divertirnos un poco. Me llevo a un sofá pequeño que tenía me acomodo, puso reggaetón que era algo en común de gustos que tenemos y comenzó a moverme el culo encima mientras yo me iba sacando el pantalón se me monto de frente y me confesó que desde su separación solo quería que yo me la coja no dejo que nadie se acerque a ella.

    Pues pasaron casi dos años que ella se había separado y esas palabras me excitaron bastante. Tome mi pene y se lo acomode en los labios ya para ese punto ambos estábamos totalmente mojados. Ella empezó a manejarlo solamente con el ingreso sin meterlo ni siquiera la puntita, empezó a moverse de una forma tan sensual que ya no podía más y le dije que lo meta ella se volteó enseñándome totalmente el culo y me dio un sentón de gran impacto que lo metió todo por completo sin dejar nada, fue algo súper excitante y aún con el pene adentro seguía meneándose sin perder el ritmo de la música así estuvimos por unos 5 minutos cuando ella ya no pudo seguir en esa posición, me hizo a un lado y se acomodó de 4 pidiéndome que la moje por completo, empezá a menearme dando leves toques a su clítoris y a su ano como al modo de usar mi pene como una brocha que pintaba ambos orificios.

    -Mi hermana te dio el chiquito??

    -no nunca quiso le da miedo.

    – pues yo tampoco lo hice por ahí y siento que me lo destrozaras pero quiero intentarlo. Quieres?

    Y sin decir palabra alguna me concentre en lubricárselo por completo, y empezó el primer empujó dónde le acomode toda la cabeza adentro y ella grito de una forma de orgasmo y me pidió más se lo metí un poco más casi la mitad de mi pene teniendo mucho control ya que no quería lastimar la y arruinar el momento, ella me pidió que me detenga y que solo aguantaba hasta ahí pero que no lo saqué más al contrario que me comience a mover.

    Así lo hice lentamente para que se acostumbré, comenzó a venir y emitir sonidos de placer absoluto, nunca había conseguido esa excitación en mi esposa por lo que sentía que me venía pero no podía terminar con ese momento. Mientras me concentraba en no terminar no me di cuenta que ya estaba casi a nada de entrar por completo y ella estaba extasiada de placer, prácticamente dio un grito y tuvo su primer orgasmo sentí mis huevos totalmente empapados y ella no quería que se la saqué. Le dije que si quería que terminara, ella respondió.

    -sabes que estoy amarrada quiero que me termines adentro de la vagina.

    – ok pero ahora?

    – no aún no mi vagina está deseosa de más, y si terminas ahora te pediré otras dos rondas más.

    Se la saqué con la intención de cambiar de posición, pero ella me pidió que vayamos a la ducha para hacerme. Lo que me pareció correcto después del acto anal, mientras me aseaba sentí un jalón que me hizo voltear y sin esperar se lo metió en la boca por completo nuevamente. Se lo saco y exclamó…

    -Vaya tamaño mi hermana come bien y si no come que desperdicio cuñadito.

    – ella casi no hace. Lo hizo un par de veces nada más

    – pues si necesitas que te caliente para ella puedes contar conmigo siempre.

    Salimos de la ducha yo tuve cuidado de no mojarme el cabello para que mi esposa no note nada y nos dirigimos a la cama para continuar ella antes de llegar se montó en mí y metió mi pene en su vagina de un solo empujón así llegamos a la cama la tenía dispuesta a todo comencé a acariciarla ya que yo quedé de pie y ella tendida en la cama, tenía sus pechos en mis manos y la acariciaba mientras la impactada la tome de la cintura y empecé a embestirla súper fuerte por al menos 5 a 7 minutos y tuvimos un orgasmo conjunto tan intenso que expulsamos grandes cantidades de flujo por la vagina, ella se quedó quieta sin moverse ni decir nada a comparación de un momento atrás había un silencio monumental.

    Se repuso y se levantó de la cama termino dándome una mamada para sacar todos los residuos de mi semen empezó a succionar como si se tratara de un popote. Cuando se detuvo se echó a mi lado totalmente satisfecha y me recordó que no había tenido sexo con nadie por casi dos años y que la había cumplido muy bien que no había Sido exagerado en mi afirmación.

    Me acompaño a la puerta y se despidió con un beso muy sensual y una caricia en mi miembro.

    -No te olvides, espero otras rondas o si mi hermana no cumple yo la reemplazo.

    Llegando a casa puse una excusa y entré a la ducha. Mientras me bañaba entró mi esposa y tuvimos una aventura muy excitante la cual les contaré en otra ocasión.

  • Las tardes con mamá

    Las tardes con mamá

    Cómo todas las tardes/siesta salí a correr con mamá por el descampado que tenemos detrás de nuestra casa, ella con la ropa habitual, top y calza deportiva, y yo con mi short de fútbol de unos de mi equipos favoritos. Ambos hicimos el recorrido que hacemos todos los días, yo por momentos corriendo a su altura para ver esas tetotas moverse o detrás de ella para verle ese tremendo orto que tiene, y nos detuvimos en el mismo sitio de siempre a descansar. Allí debajo de esos árboles y entre toda la hierba hicimos lo que habitualmente hacemos, tener sexo de manera desenfrenada.

    Ya no nos alcanzaba hacerlo toda las tardes en nuestra casa mientras mi padre trabaja, necesitábamos tener una experiencia que sea más salvaje y más gratificante para los dos. Nos dimos cuenta entonces que tocarnos al aire libre era algo que nos satisfacía esa necesidad que teníamos ambos. Ese temor a ser visto por algún conocido o desconocido nos excitaba y nos fue empujando a hacer las mismas cosas que hacíamos en casa pero afuera de ella.

    Así fue que una tarde de verano salí a correr con ella por este descampado y nos detuvimos en este sitio que daba para hacer cierta cochinada debido a que estaba cubierta de hierba y de algunos árboles. Recuerdo que agarre a mi madre por detrás y como si estuviésemos en casa la empecé a chuponear por el cuello y a manosearle esas enormes y espectaculares «tetotas» que tiene. Haciendo esto hice que ella se ponga super hot como siempre, así que paso que busco mi boca con la suya y cuando la encontró comenzó a besarme de manera apasionada. Mientras ella me daba estos besos, yo ya le había levantado el top con lo cual ya estaba con mis manos sobre sus senos y apretándolos con toda mi fuerza.

    En cuestión de segundos ambos nos pusimos re caliente por la situación, con lo cual, nuestros besos se convirtieron en lengüetazos por fuera de nuestras bocas, yo comencé a apretarle esos ricos pezones que tiene y ella a tocarme el bulto que ya se me marcaba entre mis piernas. Ya no nos podíamos detener e íbamos directo a hacer aquella cosas sexuales que hacíamos en casa. Así fue que ella luego de tocarme el pene se arrodillo en frente de mi y sobre la hierba, para luego bajarme el short y contemplar mi tremenda erección.

    Ella, deseosa de pene, agarro mi poronga y como toda una desesperada se la empezó a tragar con tal locura que parecía que me la iba a comer. Como decimos en la Argentina empezó a «cabecear» y era una delicia como lo hacía porque se la tragaba casi por completo. Yo no daba más de placer con esto, me estaba succionando el miembro al aire libre y lo hacía de tal forma que me llevó a cerrar los ojos del disfrute que estaba sintiendo. Además agarre su cabeza con mis dos manos y cada tanto hacia fuerza con ellas para que se la trague toda y por varios segundos, miraba hacia el cielo cada vez que hacía esto.

    Podíamos haber estado haciendo esto toda la tarde porque era algo riquísimo pero ella, insaciable, quería tener sexo de verdad, quería que la penetre como lo hacía en casa así que sobre la hierba se colocó en cuatro patas como si estuviésemos en su cama o en la mía. Yo si hubiéramos estado en casa le hubiera comido el orto primero pero estaba tan excitado que me salte esta parte y de una se la metí hasta el fondo. Entonces la agarre de las caderas y la empecé a embestir con toda mi fuerza, no solo se empezó a escuchar sus gemidos y gritos sino que también mis embestidas contra su cuerpo.

    Luego me agarre de sus tetas para embestirla y para, segundos más tarde, levantarla un poco y así poder besarla mientras me la garchaba. Estuve a la vez, penetrándola, tocándole las tetas y besándola, estas tres cosas al mismo tiempo. Estaba tocando el cielo con las manos cuando de repente me vinieron las ganas de acabar, entonces debía detenerme para seguir cogiéndomela o acelerar para tener un super orgasmo, y bueno decidí esta segunda opción. Por lo tanto, la volví a poner en cuatro patas sobre la hierbas y para embestirla más fuerte tuve que agarrarme de sus hombros para poder hacerlo. En un santiamén y de forma muy rápida acabe dentro de ella a través de un tremendo orgasmo. Esta fue la primera vez de tantas que hubo después.

  • Vecinos sin saberlo (2)

    Vecinos sin saberlo (2)

    Hola nuevamente, como les había comentado, sin saber me encontré con un chico el cual no sabía que era mi vecino y lo pasamos increíblemente bien, cuando sus padres vinieron de vacaciones me los presenta, y les comenta que le hice conocer a los vecinos y demás cosas, teníamos muy buena onda entre todos (no daré el nombre real de mi vecino pero de voy a decir Tomas) cada vez que podíamos yo lo visitaba a Tomás o el me visitaba a mi y disfrutábamos mucho de las cogidas que le daba, incluso llegué a proponerle hacer tríos y hacerle una doble penetración anal, cosas que le encantó que intentáramos, pero esto que les estoy comentando tiene otro camino.

    Luego de un tiempo y entrar más en confianza con la familia ya me había vuelto habitué de la casa, aunque los padres de Tomás no tenían idea que nuestra relación era mucho más que de amistad, entre tantas charlas que teníamos con Tomás le pregunté cómo fue que habían decidido venir a vivir a esta zona si nada que ver con el lugar donde ellos estaban, y me comenta que habían tenido un inconveniente con un familiar y decidieron cambiar de ambiente, a lo que insistí:

    Yo: bueno, pero por más que te pelees con un familiar, no te mudas, a menos que sea narco jajaja (mucho no le gusto mi remate).

    Tomás: es largo de explicar, además no quiero ahondar en el tema

    Yo: bueno, todo bien, pensé que ya podías confiar en mí como para compartir tus cosas

    Tomás: no es eso, es que es difícil y por ahí te parece desagradable o incómodo lo que te pueda contar

    Yo: no para nada, sabes que nada me asusta de la gente y podés confiar en mí, además te entendería mucho mejor a vos y las situaciones que pasaste (medio a cuenta gotas, pero de a poco empezó a soltarse y me comentó que había sucedido).

    Tomás: esto fue hace 2 años, yo había llegado de la Facu y me fui directo a mi pieza, cuando al rato siento gente discutiendo, me pareció raro porque nuestra casa era grande y no estaba cerca de la calle, abro la puerta y escucho a mi viejo discutiendo con mi tío, me quedé ahí escuchando para ver qué había pasado, mi viejo le reprochaba a su hermano que lo había encontrado en el quincho cogiéndose a mi vieja, y mi tío le decía que se calme, que él no se ponía así cuando la cogían los dos, que solamente fue un momento que mi vieja y él estaban calientes y no querían que lo tome a mal, yo me quería morir, mi tío y mi viejo se cogían entre los dos a mi mamá, realmente se me vino el mundo abajo, mi viejo le decía a mi mamá que era una puta, una traidora, que él había hecho todo para que ella fuera feliz, mi vieja no decía ni una palabra, mi viejo y mi tío se dejaron de hablar y calculo que para que mi tío no se la siga cogiendo, mi viejo decidió que nos mudemos, ellos no se enteraron que yo escuché todo, seguro te parecerá horrible lo que te conté.

    Yo: no, para nada, me parece una cagada que hayas pasado por esa situación, pero hoy en día es normal que la gente haga tríos y traten de darle más intensidad y variantes al sexo, pero es lógico que tu viejo se haya enojado si no es eso lo que habían arreglado, se sintió como que tu tío y tu mamá lo estaban engañando (dije lo primero que se me vino a la cabeza, realmente lo que me contó me pareció muy morboso y me calentó a pleno).

    Tomás: si puede ser, pero imagínate, son mis viejos y mi tío, quedé muy descolocado, lo único bueno que salió de esto fue conocerte a vos, pero por suerte parece que mis viejos se arreglaron y se fueron de vacaciones juntos y yo quedé con todo eso en la cabeza.

    Yo: bueno, no te angusties, ya pasó, ahora es parte del pasado y lo tenés que dejar ahí, además como decís, si no hubiera pasado no nos hubiéramos conocido, ahora olvídate de todo y dale para adelante (yo le daba consejo, pero ahora el que no se lo podía sacar de la cabeza era yo, me calentó muchísimo todo eso).

    Cada vez que iba a visitar a Tomás y veía a los padres se me cruzaban todo tipo de ideas, el padre era un gordito cincuentón que trabajaba todo el día, pero con muy buena onda, la madre un poco más seria era una cincuentona que si bien no tenía mucho cuerpo, tenía un hermoso culo, en muchas ocasiones que lo estaba cogiendo a Tomás me imaginaba que era sus mamá, y explotaba en leche a más no poder, en varias ocasiones que pasaba por la casa de él, me quedaba hablando con el padre de todo un poco y siempre le tiraba un bocadillo de que tenía que salir a verme con una pareja amiga, para ver si me hacía alguna pregunta o cosas así, una vuelta en una de las charlas me pregunta si cuando salgo engancho alguna mina, yo asintiendo con la cabeza y guiñándole un ojo le doy a entender que cogemos con la pareja, y le digo:

    Yo: nunca duermo solo cuando salgo, siempre dormimos de a 2 o 3

    Padre: ¿dormís con la pareja?

    Yo: si, hoy en día es normal, solo hay que tener códigos y saber cuál es el lugar que uno ocupa, nunca nada solo con la chica, el hombre decide lo que se hace, siempre saber que uno no tiene que interferir en la pareja y cosas así (me miró como asintiendo con la cabeza y seguimos hablando de otras cosas).

    Sabía que lo que le había dicho es lo que él había buscado en su hermano y no lo encontró, así que cada vez que llegaba el fin de semana me preguntaba si salía con mis amigos y al día siguiente me preguntaba si habíamos sido 2 o 3, las veces que le decía 3 se le dibujaba una pequeña sonrisa y asentía con la cabeza, obvio que todas las veces que le decía 2 era porque me había cogido toda la noche a Tomás, pero sabía que le había gustado que tenga códigos y sobre todo experiencia, una de las tantas tardes hablamos y me dice que si le podía hacer un favor, que si podía soldarle un portón de la casa y el me pagaba, obvio que le dije que si, pero que no le cobraba nada, que era algo fácil y que no se preocupe por nada, me dice que le haga el favor, que él no iba a estar y me tenía que arreglar solo, no te hagas problema, conozco la casa y se como arreglarme.

    Al otro día llegó y me atiende la mamá de Tomás, me dice que su marido y Tomás fueron a buscar unas cosas y si yo me arreglaba solo con el portón, claro le dije, despreocúpate que yo me manejo, entre una cosa y otra ella se acercaba y charlamos, fue todo muy agradable y cuando terminó ella me quiere pagar, le digo que no, que lo hice con todo gusto y que me había gustado charlar con ella, así que agarre mis cosas y me fui, cuando llegan Tomás y su papá me llaman y me agradecen, pero también me dice que después me va a invitar a cenar, una vez que deje a Tomás en lo de un amigo con los que se iba de vacaciones (cosa que ya sabía, y también intuía que se lo iban a coger todo el viaje, lo cual me contó cuando volvió).

    Esa noche llegué y charlamos de todo, tomamos unos vinos con la comida y para no molestarlos le dije que ya me iba así descansaban de andar todo el día con Tomás, quédate tranquilo me dijo el padre, queríamos agradecerte por el favor del portón y por cuidarlo a Tomás, cambio mucho para bien desde que son amigos (yo por dentro me decía, si supieran las cogidas que le doy para que haya cambiado así) la madre me agarra de los hombros y me dice quédate para el postre, asentí con la cabeza y sentado como estaba me empieza a masajear, yo sabía que algo estaba pasando, así que tiro la cabeza para atrás y ella me da un beso en la frente con mucha ternura, cuando me acomodo con la mano me gira la cabeza y me da un beso en boca.

    Ahí supe que todo lo que había hablado con el padre había surtido efecto, se acerca y me dice, sos una buena persona y nos das mucha confianza, queremos compartir con vos más que una amistad, pero necesitamos que seas muy discreto y que esto sea solo nuestro, claro le dije, vos sabes que podés confiar en mí y como me manejo, al oír esto la mamá me vuelve a besar en la boca, pero esta vez fue más largo, así que la agarre de la cintura y le respondí los besos, mientras esto pasaba él se acerca y le besa el cuello y los hombros, le agarra la mano, y ella sale agarrando mi mano y fuimos en fila a la habitación, una vez ahí ella me abraza y vuelve a besarme con más pasión, él la abraza de atrás y le besa los hombros, yo no aguante las ganas y empecé a acariciarle las tetas sobre la ropa, no eran grandes pero si redondas y duras, él le empieza a sacar la ropa y me dice que se las chupe, ahí me di cuenta que él nos iba a dirigir toda la noche, ella muy sumisa se dejaba hacer todo lo que él ordenaba, al rato me dice que le acaricie la concha que le gusta y a ella le dice que me saque la ropa, ambos obedecimos, pude sentir como se humedecía rápidamente, se ve que ese juego lo conocía bien y le calentaba cuando lo hacían con su cuñado, él me ordena que me acueste en la cama y a ella le dice que me la empiece a chupar la pija, obedecimos.

    Y la verdad ella no lo hacía tan bien como su hijo, pero igual sabía cómo hacerlo, él se pone atrás de ella y empieza a chuparle la concha, realmente me calentaba mucho la situación, en lo bien que estábamos casi quedó ciego con un destello, era que él estaba sacando fotos con el celu, le saco muchísimas fotos a ella chupándome la pija y le decía que la chupe toda, que le muestre lo puta que era y cuánto le gustaba tener otra pija en la boca, escuchar eso me calentaba mucho más, así que agarre el pelo de la mamá y se lo levanté para que se le vea bien la cara, y me dice, eso es, que se le vea bien la cara de chupa pija que tiene, después de un rato me dice que me levanté y me ponga a lado de él, así chupaba las 2 pijas, y mientras ella chupaba le sacaba fotos, le pide que se ponga las 2 pijas en la boca.

    Ella obedece y le saca muchísimas fotos así, ella realmente se estaba devorando nuestras pijas, la hace costar y mientras él le pone la pija en la boca, me dice que le chupe la concha, fue algo riquísimo, toda peladita y perfumada, es suave y bien blanquita, la estaba devorando y empecé a arrancarle los primeros gemido, el al escucharlos le decía que gemía como una puta y que le encantaba eso, que hoy iba a terminar bien cogida, yo no podía dejar de pasar mi lengua por su clítoris y sentía en mi boca como se mojaba en abundancia, luego de un rato de estar así, siento que empieza a temblar y acaba a chorros en mi boca, que riquísimo ese líquido que no paraba de salir y mojarme todo, escucho que le dice acabaste como puta y ella solo dijo «si» con la pija de el en la boca sin dejar de chupar, con una orden directa me dice, ahora cógela, obvio que obedecí, y empecé a meter suavemente mi pija en esa concha inundada, estaba súper caliente en su interior y eso me encantaba.

    Empecé a cogerla y el nuevamente sacaba fotos, a mí me volvía loco toda esa situación, estaba a full, luego de un rato estar así me dice que me acueste y a ella que me cabalgue, tenerla a ella sobre mi moviéndose fue increíble, se movía muy fuerte y no tardó mucho en acabar, y esta vez me mojo a mi y toda las sábanas, cuando acababa su gemido se transformaban como en un rebuzno grabe que terminaba en un grito ahogado, era glorioso, en un momento él se pone tras de ella y le dice, ahora te voy a dar lo que te gusta, y empieza a metérsela de a poco por el culo, la fricción de muestras pija fue fabuloso, estuvimos cogiéndola así un rato entre gemidos y el ruido que hacia su concha empapada, y pasa algo que me sorprendió y enloqueció, ella empieza a hablar diciendo, cógeme, cógeme, cógeme quiero sus pijas, cojan a su puta y nuevamente empieza a acabar, nosotros continuamos cogiéndola sin piedad hasta que siento que él se desploma, señal que había acabado, me mira por sobre su hombro y me dice «ahora es nuestra puta», vos no pares de cogerla.

    Y así continúe pero esta vez mientras la cogia le chupaba las tetas, cuando paro escucho que le dice, ponete en 4 que ahora te va a coger el culo, era mi momento de gloria, me acomode y se la fui metiendo, entraba muy fácil ya que estaba abierto por la pija del marido, pero se sentía muy bien, luego de un rato de cogerla y el sacando fotos de todos los ángulos, empecé a darle con todas mis fuerzas, así acababa después de aguantarme tanto tiempo, solo escuchaba 2 cosas, a ella gemir y a él diciendo «dale, romperle el culo a esta puta, disfrútala que te la vas a coger muchas veces».

    Escuché eso y acabe como un litro de leche, no quería abandonar ese hermoso culo, pero el me pidió que me salga así le sacaba fotos del culo chorreando con mi leche, fue una noche increíble, después de descansar un rato, vamos a la mesa y así en bola como estábamos, destapa otro vino y brindamos, me lavo, me visto y me despido para irme, el me acompaña al portón y me da las clásicas recomendaciones, de que sea discreto y varias cosas más, eso sí, me volvió a repetir de que ahora su mujer era nuestra puta y que cada vez que podamos lo vamos a pasar como hoy, así que me fui a mi casa pensando que en casa de Tomás ahora tenía a 2 putas, y que cuando vuelva tenía que darle la leche de bienvenida a él y seguramente a su mamá, pero eso se lo cuento en la próxima.